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Sobre la guerra y la paz

Ante los últimos acontecimientos y la elección de Donald Trump como presidente de EEUU, el imperialismo estadounidense amenaza con abrir nuevos focos de guerra y agravar los que ya están en marcha. Ante estos hechos que se presumen inminentes, la clase obrera debe tener en cuenta que la paz mundial sólo se alcanzará con la revolución socialista a nivel mundial y la unión fraternal de todos los proletarios del mundo en guerra abierta contra el criminal sistema capitalista. Bajo el capitalismo, la paz se vuelve una quimera por la naturaleza intrínseca del modo productivo que aspira a la ganancia ilimitada y a nuevos repartos del mundo en busca de nuevos territorios y materias primas.

Es necesario subrayar que, actualmente, dada la debilidad que afecta al conjunto del movimiento comunista internacional, difícilmente podríamos encontrar un aliado más poderoso y eficaz de nuestro movimiento, que las propias contradicciones del desarrollo capitalista, así como las rivalidades y la propia guerra imperialista en la que nos hallamos inmersos en cada vez más frentes. Esta parece ser otra ley ineluctable, aunque también es cierto que no son necesarias esas carnicerías y los desastres y grandes calamidades para que la revolución pueda triunfar. La cuestión que se nos plantea en estos momentos es que, de la misma forma que la revolución socialista no pudo impedir en parecidas circunstancias anteriores que estallara la guerra imperialista de rapiña, tampoco ahora podrá impedirlo, por lo que tendrá que ser de nuevo la guerra la que haga triunfar la revolución.

La táctica de los comunistas ante la eventualidad cada vez más grande de una guerra imperialista de rapiña a escala planetaria, y puesto que no podemos hacer nada para evitarla, debe consistir en alertar a las masas, a la vez que nos preparemos en todos los terrenos para convertir la guerra imperialista en guerra civil revolucionaria, aprovechando para ello la situación de crisis general del capitalismo y el debilitamiento y la devastación en los países imperialistas, así como el odio reconcentrado de los obreros hacia los bandidos y criminales imperialistas.

El PCOE se opone a la guerra imperialista y, en el caso de que se produzca, hará todo lo posible para lograr la derrota del Estado de nuestra propia burguesía y la transformación de la guerra imperialista en guerra civil revolucionaria. Nos negamos a, una vez más, poner los muertos para que ellos se hagan cada vez más ricos. Por eso, el PCOE hace un llamamiento a todas las fuerzas revolucionarias de todos los países a que adopten la misma táctica y al fortalecimiento del movimiento comunista internacional como arma indispensable para alcanzar la paz mundial mediante la revolución socialista en todos los países y la unión fraternal de todos los proletarios del mundo en guerra abierta contra el criminal sistema capitalista.

 

¡Contra la guerra imperialista, guerra civil revolucionaria!

¡Socialismo o barbarie!

¡Proletarios del mundo, uníos!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La burguesía no tiene patria

La burguesía se viene llenando la boca con el discurso patriótico dirigido a los obreros que hacen posible su representación parlamentaria mediante su voto. En la realidad, la burguesía trabaja sólo con el fin de lucrarse y no duda en renunciar a cualquier principio que pregona para legislar en absoluto para su sacrosanta propiedad privada y la búsqueda de beneficio económico independientemente de la patria que dicen defender. Los intangibles son para los obreros, los tangibles para sus bolsillos.

Lo que sí debemos reconocer los comunistas es el valor de su lucha ideológica, en la que nos llevan ventaja, y con la cual desconectan a amplias capas de la población obrera de sus verdaderos intereses de clase. Pero este discurso se rompe por sus costuras como hemos podido ver en el voto en contra de la denominada Ley Ómnibus que legislaba la subida de las pensiones, el aumento del salario mínimo interprofesional y la gratuidad o los subsidios a los títulos de transporte público. Las consecuencias de esta traición afectan a más de 25 millones de trabajadores directa o indirectamente.

En esta votación se ve claramente como la patria aquí es lo de menos. Han votado lo mismo los patriotas de un lado y del otro, independentistas catalanes y abiertamente españolistas, en miras de, más tarde, desviar dinero público hacia otros menesteres donde son ellos y los entramados empresariales que defienden los que se harán con ese dinero. Los que aplicaron el Artículo 155 han votado junto a los que se lo aplicaron. Aquí se demuestra su escala de valores y la verdadera naturaleza política a la que nos tienen sometidos. La democracia burguesa sólo se sostiene mediante el engaño debido a su irreversible bancarrota.

Las denominadas derechas, esto es, las agrupaciones más declaradamente reaccionarias, no serían nada si enfrente no tuvieran a los mamporreros de la mal llamada socialdemocracia, que periódicamente sacan “líderes obreros” para participar en la guerra desde otro ángulo. La votación contra la denominada Ley Ómnibus extenderá más la precarización de las vidas de amplias capas de la clase obrera. Entre todos los partidos políticos con representación, de uno y otro calado, que no son más que empresas privadas que defienden los intereses de los monopolios, han dado una nueva vuelta de tuerca al salario real de la clase obrera, devaluándolo todavía más. Con sus componendas han dejado al descubierto que lo que más les importa es perpetuarse y también los intereses de quien defienden. La patria, el bienestar de los ciudadanos, etc. han caído una vez más en saco roto y han dejado al descubierto su verdadera naturaleza. Ya advertía Lenin, hace más de cien años, que dentro de una patria existen dos patrias, la de la burguesía y la del proletariado. La burguesía, por mucho que quiera vender a la clase obrera que si a ella le va bien a todos nos irá bien, tan sólo mira por sus propios intereses, como es natural, al ser intereses contrapuestos a los de la clase obrera y como la clase obrera mismo debe hacer contra los suyos. Por eso, la clase obrera debe tomar conciencia de sus intereses de clase y defenderlos contra toda esta violencia económica y política que se ejerce contra ella por parte de la burguesía y tener claro algo tan simple como que para que a una le vaya bien a la otra le tiene que ir mal. Son vasos comunicantes.

En el PCOE tenemos claro que nuestro objetivo es hacer evidente que la lucha económica, en este caso el voto en contra de la Ley Ómnibus, tiene un trasfondo político y de intereses de clase, no es consecuencia de una casualidad, y que ningún partido comunista debe descuidar. Desde el PCOE trabajamos a brazo partido por insuflar conciencia de clase y organización a la clase obrera para elevar cada vez más la temperatura de la lucha de clases. La clase obrera es cada vez más consciente de la necesidad de emanciparse de esa forma de poder, la democracia burguesa, que cada vez deja a más y más hermanos de clase por el camino de la precariedad y la miseria, pero no tiene todavía claro cómo y hacia dónde dirigirse por la batalla ideológica a la que le tiene sometida la burguesía. Esto puede retrasar, pero no evitará el siguiente paso que es tomar conciencia de su número y su fuerza mediante el encuadramiento en el partido comunista, herramienta indispensable para crear la vanguardia que dirija a la clase obrera a su objetivo revolucionario. Por eso, desde el PCOE, te llamamos a encuadrarte en nuestras filas para construir poder obrero y crear estructuras de organización hacia la dictadura del proletariado que debe guiar a la clase obrera hacia la construcción del socialismo, la solución automática para la clase obrera.

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La irreversible extinción del capitalismo

La extinción del capitalismo es una necesidad histórica que se acerca cada vez más a ser un hecho consumado. Esta obviedad se puede analizar desde un punto de vista científico y también mediante los síntomas de decadencia y del aumento de la periodicidad de las crisis y las guerras de rapiña de las que la clase obrera nunca se repone para que nos hundan en la siguiente.

Pasemos a verlo desde un punto de vista científico, esto es, objetivo. Si nos servimos del materialismo dialéctico, que es una filosofía desarrollada a partir de los escritos de Karl Marx y Friedrich Engels y que sirve de base al marxismo-leninismo, veremos que este enfoque filosófico postula que la realidad se define a través del mundo material, rompiendo así con todo idealismo. La materia fue primero que la idea, por lo tanto, todos los hechos dependen de la realidad material.

Este método filosófico explica que la evolución del pensamiento es un proceso de contradicción entre dos lados opuestos que luchan entre sí, en nuestros días entre el imperialismo, la fase actual del capitalismo en descomposición, y el socialismo, necesidad histórica por la radical desarmonía entre los medios de producción y las relaciones de producción, y cuya lucha sin remisión lleva a la negación de lo nuevo que ha de nacer, el socialismo, contra lo viejo y caduco, el capitalismo en su última fase, la imperialista, como antesala a la revolución proletaria. El socialismo niega al capitalismo y, una vez negado, se produce un salto de la cantidad a la calidad, la revolución proletaria.

Por todo esto, el capitalismo lleva en sus entrañas al socialismo debido a que su misión ha consistido en el máximo desarrollo de los medios de producción, cuyo resultado último es la automatización, tanto de la actividad puramente física como de la intelectual por medio de la inteligencia artificial. En este punto, el capitalismo niega la razón de su existencia, la explotación de la fuerza de trabajo, única fuente de extraer la plusvalía, que es la abusiva proporción de trabajo social para la apropiación privada que el capitalista se apropia a usura. Si en una jornada de ocho horas, en la primera media hora ya pagamos nuestro sueldo, las otras siete horas y media que se apropia el burgués son plusvalía.

En este punto analizaremos su fin a través de la composición orgánica del capital. Llamaremos capital variable a la fuerza de trabajo, que es la única que produce plusvalía, la esencia y fin último de la producción capitalista. Por otro lado, llamaremos capital constante a la maquinaria y las materias primas que transfieren la misma cantidad de valor a la mercancía, no generando ningún aumento. Por ejemplo, si añades dos euros en hilo para hacer camisetas en el proceso de producción, al final del proceso sólo recogeré dos euros de hilo, su valor no aumenta (capital constante). En cambio, si añado dos horas de fuerza de trabajo al proceso productivo, éstas se transformarán en un número dado de camisetas, o sea, un incremento de valor.

En el escenario actual, debido a la desmesurada competencia entre capitalistas, su tendencia siempre ha sido marchar hacia la automatización más extrema en todos los ámbitos de la producción, esto es, la sustitución de capital variable por capital constante. El capitalismo está negándose así a la única fuente de plusvalía, el capital variable, y está cavando su tumba para dirigirnos a un estadio superior, el socialismo, que es el dominio del capital constante, por el desarrollo radical por parte del capitalismo de los medios de producción que recibe el socialismo como fruta madura, y que permite la racionalización del trabajo en las relaciones de producción al desaparecer la apropiación privada del trabajo social y la anarquía productiva. Esto pasa por la expropiación de los expropiadores por parte de la clase obrera, la única que produce valor, que pone al servicio de la sociedad el fruto del trabajo social como ya vivimos en la URSS hasta 1953.

El capitalismo, al necesitar incorporar cada vez menos fuerza de trabajo al proceso productivo, añade menos valor al mismo. A la vez que se reduce la tasa de ganancia para el capitalista, que usurpa la riqueza para socializar la miseria en amplias capas de la clase obrera, éstas quedan excluidas del proceso productivo y de la oportunidad de consumir las mercancías que del proceso productivo dimanan al precarizarse su condición económica. Este círculo vicioso de la sintomatología capitalista es lo que genera las crisis periódicas, debido a la anarquía productiva y a la sobreproducción que se produce cuando amplias capas de la clase obrera quedan fuera del circuito productivo y de la posibilidad de consumir, y que cada vez son más intensas y cercanas entre sí, pero que no olvidemos nunca que son la naturaleza intrínseca de la forma de producir capitalista y el motivo por el que el sistema capitalista debe ser superado.

Los comunistas no somos ilusos. Sabemos que no podemos esperar a que el capitalismo caiga como fruta madura, puesto que nos lleva ventaja en la batalla ideológica. Sabemos, también, que cualquier cambio radical en la estructura económica, no va a llegar sin la resistencia violenta de los explotadores. Sabemos, además, que puede ocupar todo un periodo histórico, como le ocurrió a la burguesía y sus tres revoluciones, que ocuparon dos siglos, y que la revolución proletaria a nivel mundial que nos hará entrar en una nueva fase de la historia humana, no ocurrirá mañana. Ante nosotros, podrán retrasar su fin con la violencia o inventando “líderes obreros” para confundir a las masas, pero jamás podrán evitar lo inevitable. Por eso, todos estos motivos nos impulsan a trabajar con más fuerza y a anteponer la mejor arma que tiene la clase obrera a su expolio y su violencia, la organización en un partido de nuevo tipo que insufle ideología proletaria a la clase obrera y que les dé conciencia de su número y su fuerza. Esta herramienta se llama PCOE y lleva muchos años en la brecha política en la lucha continua contra el capitalismo y su Caballo de Troya contra la clase obrera, el revisionismo. Por eso, te llamamos a unirte a tus hermanos de clase que forman el Partido y luchan por acelerar el proceso de descomposición de este sistema putrefacto.

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La minoría que nos explota y deshumaniza nos culpa de nuestros males

Por enésima vez, se puede comprobar cómo el capitalismo deteriora la vida de los trabajadores. Las bajas médicas, un signo más de la inherente deshumanización de dicho sistema criminal, sirven a la burguesía para enfocar el asunto de manera falaz y evitar que la raíz del problema salga a la luz. Para la clase dominante, sus medios de manipulación de masas, sus políticos y sus sindicatos comprados con subvenciones y liberaciones, las bajas médicas son una lacra porque “generan pérdidas” y significa que hay que pagar a quien no está produciendo.

Según datos del Ministerio de Seguridad Social, las bajas por incapacidad temporal han aumentado en los últimos años, observándose un auge en los problemas de salud mental y siendo los jóvenes los que presentan un número de bajas tan elevado que duplica a las de los mayores de 55 años. Los menores de 25 años son los que registran un mayor aumento por dolencias relacionadas con la salud mental.

Para comprender el fenómeno, se ha de echar un vistazo a la situación socioeconómica. The Economist ha coronado a España como la mejor economía de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), hablando de datos relativos al PIB, el desempleo, el déficit público o la inflación, y es un buen ejemplo de cómo “los expertos” manejan los datos de manera tan ponzoñosa, promoviendo sesgos que solo tienen en cuenta las ganancias de una minoría parásita, y dejan a un lado las condiciones lamentables en las que vive la mayoría de la población que hace posible esos “milagros económicos” que solo están en manos de la clase poseedora.

En lo referente al PIB, que mide la relación de las mercancías y servicios producidos con el consumo, cabe señalar que en 2023, y solo teniendo en cuenta los datos de Hacienda hasta junio de dicho año, las empresas privadas recibieron 7.856 millones en subvenciones, concentrándose sobre todo en 100 grandes empresas. Mientras tanto, el Ingreso Mínimo Vital (IMV) apenas ha llegado a aquellos a quienes se les niega el trabajo o se encuentran en condiciones de pobreza severa. Recordemos que, respecto al IMV, el Gobierno habla de 950.000 hogares que necesitan apoyo económico, pero solo llega al 36% de esa cifra, habiendo casi tres millones de trabajadores en pobreza severa.

¿Qué significan los datos anteriores? La clase obrera produce toda la riqueza, pero es el burgués quien se la apropia mientras los asalariados reciben un mínimo de lo que han generado, y hay que tener en cuenta, como ya resumimos en un comunicado anterior, que ha aumentado el trabajo a tiempo parcial, el número de obreros que caen en empresas de trabajo temporal, los despidos en periodo de prueba y los contratos fijos discontinuos han experimentado un aumento descomunal, casi la mitad de los jóvenes tiene un contrato temporal, etc. Por tanto, con la precariedad baja el consumo a pesar de haber abundancia, pues se reduce la capacidad de compra.

Los hogares reciben un nivel tan bajo de falso apoyo económico por parte de las instituciones porque éste se destina a retrasar las crisis por sobreproducción en cierta medida, pero no interesa tanto la austeridad de esos hogares con una ínfima capacidad de compra, pues tienen un consumo relativamente pequeño y destinado a la supervivencia (alquiler/hipoteca, facturas, comida, gasolina, etc.); son más rentables las compras en masa de las empresas y por eso éstas reciben infinitamente más. Las pymes son clientes de las empresas más grandes, así que los grandes explotadores que manejan el Estado transfieren dinero público a pequeños explotadores de forma estratégica, para asegurar la compra de sus productos y servicios, ya que estos pequeños explotadores son más propensos a desaparecer con los golpes del mercado y los grandes parásitos perderían dinero. Por otro lado, obviamente, enviarán a sus propios bolsillos todos los recursos públicos que puedan, para pagar escuálidos salarios y obtener materias primas y herramientas sin tanto impacto en sus cuentas, y así seguir asegurando su dominio y evitando la caída tanto tiempo como sea posible. De modo que los datos del PIB no son lo que nos quieren hacer creer.

El déficit público ha aumentado hasta situarse en más de 1,6 billones. Este hecho está relacionado estrechamente con lo explicado anteriormente. El Estado burgués sólo tiene la función de reprimir a la clase obrera, crear leyes para blindar el dominio burgués, gastar en servicios e infraestructuras que puedan mejorar la movilidad de la mano de obra, la circulación de mercancías y la eficiencia de la productividad de la que se apropian los burgueses, y generar un escudo monetario para resistir las embestidas de las crisis, las cuales caen en las espaldas de la clase obrera, que verá cómo la carga de trabajo aumenta y arrecia la explotación, es decir, recibe menos por mayor cantidad de trabajo.

En cuanto a la inflación, el consumo ha caído a su nivel más bajo de los últimos 20 años. Cabe recordar que, según los últimos datos de Eurostat, el 26% de la población española se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, y casi la mitad tiene dificultades para llegar a fin de mes, según el XIV Informe ‘El Estado de la Pobreza en España’ de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES). Además, solo un tercio de los contratos indefinidos se alarga más de año, según datos del Observatorio Trimestral de Empleo, y según datos del SEPE, el 36% de los temporales no pasa de 7 días y solo un 5% llega a fijo.

En referencia a la salud mental, y a la manera en que se manifiestan las dolencias reflejadas, resalta el hecho que el 34% de la población en España presenta problemas de salud mental, siendo un 62% los que sienten estrés a menudo. Hay un aumento del uso de medicación para tratar este tipo de patologías y las principales causas señaladas por los encuestados son: sufrimiento psicológico general (34%), los problemas económicos (28%) y el aislamiento social (25%).  Un 20% de la población sufre soledad no deseada, afectando en mayor proporción a jóvenes y mujeres. Casi la mitad de la población, según el Barómetro de la Soledad no Deseada en España 2024 de la Fundación ONCE y Fundación AXA para el Observatorio SoledadES, ha sufrido este problema en alguna etapa de su vida o lo siente ocasionalmente en el presente.

Cae por su propio peso la mentira de que los trabajadores fingen o exageran sus males. En primer lugar, lo vemos después de comprobar la grave situación por la que pasa la clase obrera, que ve sus condiciones de vida en un estado cada vez más deplorable. Demasiados trabajadores, en activo o no, sufren con creces las consecuencias de la espiral de deshumanización y miseria que trae consigo, inevitablemente, el criminal capitalismo. Las cifras de obreros con dolencias y que apenas consiguen seguir remando cada mes, superan con holgura las bajas médicas que preocupan a los parásitos dueños de los medios de producción. En segundo lugar, se puede observar que se manifiestan problemas de salud mental por el hecho de estar desempleados o con un trabajo a tiempo parcial, siendo la tasa de trastornos mentales del 11,5% para el primer caso, y del 16% para el segundo, según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). Genera una gran incertidumbre no contar con un sustento o percibir el ridículo salario que se ofrece en una jornada parcial, teniendo en cuenta que no se elige ni lo uno ni lo otro, sino que los puestos de trabajo dependen únicamente de lo que necesita el burgués. Pero la cosa no acaba ahí: entre los asalariados con contrato indefinido la tasa de trastornos mentales es del 12%, con contratos temporales presentan entre el 14% y 15%, y la tasa es aún mayor en el caso de quienes tienen un trabajo esporádico (17%).

Los datos anteriores indican el malestar generado por la falta de trabajo, los escasos horarios laborales, el empleo inestable y las condiciones de trabajo, aunque éste tenga una supuesta estabilidad. Está claro que la preocupación de la clase obrera radica, en este sentido, en la falta de seguridad económica con todo lo que ello conlleva y el impacto que tiene en todas las áreas de su vida, deseando trabajar e incluso ampliar las horas de contrato. ¿Qué sentido tiene hablar de asalariados que, supuestamente, pretenden “cobrar por nada”? Pues con ello la burguesía consigue poner el foco en un sesgo muy extendido que consiste en propagar la idea de que hay una gran mayoría de vagos. Sin embargo, cada día están disponibles todas las mercancías y servicios que necesita la sociedad, aunque no podamos acceder a ello. ¿Acaso se realizan solos? Es evidente que la clase obrera, gran mayoría de la población, lo hace posible. Esa idea de trabajadores “vagos” no se sostiene, pues no habría nada funcionando. Y por otro lado, precisamente procuran generar esa idea aquellos que ganan dinero sin hacer nada, es decir, la burguesía, que de hecho se dedica a parasitar los frutos del trabajo ajeno para convertirlos en dinero para su bolsillo y chupando hasta la última gota de sangre a la clase obrera, la cual es para ellos mano de obra de usar y tirar.

En tercer lugar, el 68% de los trabajadores con problemas de salud mental sigue trabajando y no solicitan la baja médica, según el último estudio de Obertament. ¿No había un deseo de librarse del trabajo y cobrar? Lo que existe es un deseo de librarse de aquello que genera los males, que no es más que el sistema capitalista que ahoga y convierte a los trabajadores en máquinas que solo tienen permitido existir si dan ganancias a una minoría parásita. El trabajo no está orientado a las necesidades humanas, ni se obtiene lo que corresponde por el tiempo de trabajo; todo se destina al lucro de quienes no trabajan pero se han apropiado de los medios de producción.

Es evidente que, en un mundo donde se agudizan cada vez más las contradicciones del capitalismo, llevando a la clase obrera a un agotamiento progresivo, un aumento del individualismo y el sentimiento de ser “ajenos” unos a otros, va llevando a la desesperación y a mermar la calidad de las relaciones, ya que se emplea demasiada energía en sobrevivir en un entorno donde la prioridad es ser usados como mano de obra para dar ganancias a unos parásitos. Desde las condiciones del lugar donde se reside, la educación familiar, la educación formal y el mundo laboral, todo va encaminado a grabar a fuego la idea de que todo está hecho para la ganancia, todo es una competición y una comparación. La medida del valor como humanos, según el capitalismo, es alcanzar sus delirantes y acientíficas ideas de éxito y el cumplimiento con una serie de metas que “indican” si la vida ha sido “de provecho” o no. Las necesidades humanas se distorsionan y queda cada vez más claro que las fantasías burguesas caen, debido a su inevitable y progresiva bancarrota, como un castillo de naipes, con lo cual genera malestar y desesperanza al comprobar que son irrealizables, pero enseñan a interpretarlo como una incapacidad por parte del proletariado. Su relato es que la clase obrera es la causante de sus propios males. Nada más lejos de la realidad.

Son tangibles, de manera más explícita, los intentos de la burguesía para tergiversar la realidad en repugnantes artículos que insinúan que los trabajadores intentan eludir el trabajo y obtener retribución sin hacer nada, o que se quejan de manera excesiva por “asuntos menores”. Según la clase dominante y sus voceros, conseguir la incapacidad temporal es una manera de camuflar unas vacaciones.

Por si fuera poco, sinvergüenzas como Pepe Álvarez, que sigue encabezando un sindicato de la patronal en el que se enriquece a costa de engañar a los trabajadores, dijo hace poco en una entrevista que la culpa del absentismo laboral lo tiene la sanidad pública, porque no puede atender lo suficientemente rápido, apostando este deleznable parásito por fortalecer las mutuas y dar recursos públicos al sector privado, donde los burgueses llenarán más sus bolsillos con una necesidad. En su ponzoñoso y absurdo discurso echa la culpa a un sistema sanitario que colapsa porque los empresarios que tienen el Estado en sus manos desvían cada vez más recursos a sus manos y la desmantelan cada año más. Pepe Álvarez no señalará al capitalismo ni a esa minoría criminal que explota a la gran mayoría. He ahí otro ejemplo de la tergiversación de los hechos que necesita la minoría parásita para ganar la batalla ideológica.

La clase obrera solo puede romper las cadenas si se le insufla conciencia de clase y comprende que todo gira alrededor de la lucha de clases. Todos los esquemas sesgados que venden no son más que las ansias de la burguesía por mantener a los obreros encadenados al capital, al crecimiento cada vez mayor de las riquezas que se van concentrando en unas pocas manos. No hay sujetos aislados, pues el trabajo es social y toda producción y servicio están interrelacionados. No se solucionarán los problemas de la sociedad de manera individual, ni dejándolo en manos de los representantes de los intereses del capital (los políticos de los parlamentos, sirvientes de la burguesía) ni del Estado burgués. Solo poniendo el foco en la raíz del problema, que es este sistema reaccionario que solo genera miseria y barbarie, será posible superarlo y alcanzar el auténtico desarrollo humano, con los medios de producción y la ciencia en las manos correspondientes, es decir, en manos de la clase desposeída que genera todo. Solo la clase obrera produce la riqueza, pero sufre el robo de sus productos día tras día, y es por ello que debe comenzar una auténtica lucha por la emancipación obrera uniéndose en el sindicalismo de clase, y creando un Frente Único del Pueblo donde todas las luchas se conviertan en una fortaleza contra sus enemigos de clase: la burguesía. Ese será el germen para presentar batalla al capital y llegar a tantos hermanos de clase como sea posible, para superar esta dinámica de robo y deshumanización por parte de una minoría, y alcanzar los proletarios, la gran mayoría de la población que produce todo lo que existe en la vida en sociedad, el poder político. Hay que construir una democracia obrera; luchar por el socialismo.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




El doble rasero

El Estado español actual es heredero del Estado del asesino Franco, el cual mantiene su esencia y sus estructuras fascistas del régimen impuesto por el golpista tirano aupado al poder por la banca, terratenientes, Iglesia Católica, los estados fascistas italiano y alemán dirigidos por Mussolini y Hitler y, cómo no, sostenido por los “demócratas burgueses” norteamericanos y sus lacayos europeos, desde la década de los 50s del siglo pasado que, sin duda, son unos auténticos reaccionarios.

Por consiguiente, el actual Estado español que es el Estado franquista con una mínima cosmética que el paso de las décadas ha ido borrando, refleja dicha continuidad en el Ejército, la judicatura, las fuerzas represivas y los partidos políticos del capital – todos ellos defensores del Estado franquista – evidenciando su continuidad. Por ello, en tanto la esencia del Estado español son los principios del franquismo, son lógicas las “simpatías” por el fascismo.

Ello se visualiza en la impunidad del fascismo, de la reacción y la persecución sin cuartel contra la clase obrera y su única ciencia emancipatoria, el marxismo-leninismo.

Así, no debe sorprendernos la impunidad que tienen los ladrones y delincuentes burgueses, que como Zaplana aun siendo condenado goza de la más absoluta impunidad, mientras que comunistas como Manuel Pérez Martínez (Arenas) se pudren en la cárcel. Mientras los fascistas campan a sus anchas delinquiendo como si no hubiera un mañana, la clase obrera sufre inmisericordemente la represión del Estado a través de sus políticos, jueces y policías. Y es que para el Estado español y sus sicarios de los medios de comunicación a nómina de los capitalistas que prostituyen cotidianamente la profesión periodística, los terroristas fascistas, genocidas, son denominados “demócratas” y, por el contrario, toda acción de la clase obrera dirigida a su emancipación o, ni tan siquiera a ello sino a repeler la violencia reaccionaria del capital, son señalados como “terroristas” y masacrados no sólo por su prostituida prensa sicaria, sino por sus jueces y fuerzas represivas.

Y puesto que “el fascismo es el poder del capital financiero”, es hacia donde tiende la dictadura de la burguesía en el imperialismo, cada vez de una manera más franca y abierta, siendo la última tabla de salvación que tienen los monopolios, tiene un carácter de clase y, también, un ámbito mundial. Por ello, los autodenominados “demócratas” no dudan en el plano internacional, de manera cada día más abierta, en reivindicar el fascismo y, consecuentemente, el anticomunismo más feroz no sólo declarándose como tales, por ejemplo, la UE o los EEUU, sino apoyando sin fisuras a fascistas genocidas y asesinos como Netanyahu o Zelensky.

El imperialismo se encuentra en bancarrota y únicamente se puede sostener mediante la guerra, el genocidio y la opresión inmisericorde del proletariado, máxime con el desarrollo de la automatización, que ya no se corresponde con la base económica imperialista, sino que corresponde a una base económica superior, la socialista. La humanidad – que es el proletariado de todo el mundo – únicamente tiene una salida, acabar con el imperialismo y construir el socialismo como paso previo al comunismo. Sin duda hoy la consigna que prevalece es clara: ¡Socialismo o barbarie!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El privilegio de vender a la clase obrera

La mal llamada Transición Española fue una estafa flagrante a la clase obrera que permitió mantener el dominio de la oligarquía financiera intacto, poniendo un disfraz al Estado fascista, manteniendo incólumes el ejército, la judicatura, en definitiva, la maquinaria del estado franquista.

En el ámbito sindical, el sindicato vertical mutó en la bicefalia CCOO-UGT al objeto de barnizarlo “democráticamente”, un modelo sindical con una ínfima afiliación subvencionada por el Estado de los capitalistas para que cumplan con su cometido: vender a la clase obrera y garantizar la política económica de la patronal.

El estado burgués es el instrumento de opresión de la burguesía contra el proletariado, por tanto CCOO y UGT, que son un apéndice del Estado reaccionario español, forman parte de ese instrumento de opresión contra el proletariado para garantizar el dominio de los capitalistas y, consecuentemente, son enemigos jurados de la clase obrera.

El estado capitalista español, la UE y toda institución imperialista, no solo son yugos sobre el cuello del proletariado, sino que mientras pervivan la clase obrera está condenada a la miseria, a la explotación. Por ello, la clase obrera debe mandar a todas las instituciones burguesas al estercolero de la historia y, consecuentemente, también a sus apéndices corrompidos hasta el tuétano como CCOO y UGT.

 

¡Fortalece el Partido Comunista Obrero Español (PCOE)!

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El revisionismo: la pata izquierda del capital

El flamante ministro de cultura, Ernest Urtasun, ha tenido la desfachatez de anunciar a los medios de comunicación que “el régimen de Al Asad cae porque la población siria no aguantaba más y los anhelos de libertad se han abierto paso”. De los conflictos geoestratégicos de los distintos bloques imperialistas y de la escalada del conflicto que se extiende en Oriente Próximo de la mano de Israel y apoyado por la OTAN mejor no decir nada.

Los vencedores, de la mano del grupo yihadista Hayat Tahrir al-Sham, han conquistado todo el territorio en apenas dos semanas, apoyados por los más de 300 bombardeos israelíes que se han lanzado principalmente contra Damasco, Alepo, las proximidades del cruce fronterizo de Al Arida con Líbano, Homs y Hama. Una Siria completamente aislada internacionalmente por sus supuestos aliados de Rusia e Irán que, a partir de ahora, iniciará la tan ansiada transición hacia la “democracia” y la “libertad” que anhela Urtasun, es decir, el país será puesto en manos de señores de la guerra que, guiados por la burguesía estadounidense y sionista, crearán un nuevo Estado asentado en el fundamentalismo religioso a imagen y semejanza de Afganistán, Irak o Libia, como bien demuestra el haber dejado el poder del país en manos de Abu Mohamed al-Golani, quien tiene sobre su cabeza una recompensa de 10 millones de dólares por terrorismo.

Las declaraciones de Urtasun no deben extrañarnos, viniendo de la coalición de gobierno del Sumar de Yolanda Díaz con el PSOE, gobierno que vende armas a Israel y que ha aumentado el presupuesto del 1.26% hasta el 2% del PIB (11500 millones de euros más) para cumplir con los requisitos de los miembros de la OTAN, convirtiéndose, como ya denunció el PCOE, en el gobierno con mayor presupuesto militar de toda la historia. Y es que la camarilla revisionista hace lo que le dicta su amo y luego lo endulza al público con bonitas palabras como la libertad en general de nuestro querido Urtasun.

El revisionismo para nosotros, los comunistas, no es nada nuevo. La cacareada Transición Española está trufada de ellos, en especial del señor Carrillo y su eurocomunismo, donde renunciaban a la lucha de clases y a la dictadura del proletariado, aceptando cosas como el himno nacional, la bandera monárquica o el propio rey, y que sin su inestimable ayuda y la de los sindicatos amarillos, nunca se hubiera podido blanquear el régimen fascista y jamás se hubiera podido disfrazar de democracia sin que nada cambiara hasta nuestros días perpetuando el Estado fascista que es España, Estado que tiene más de un centenar de presos políticos en la actualidad.

La pata izquierda del capital sigue funcionando muy bien hasta nuestros días. Con sólo echar la vista un poco atrás, desde el presente que nos regalan Urtasun y Yolanda, podemos ver el milagro del 15M. Ese espectáculo tuvo la extraña virtud de canalizar, por parte del capital, toda la merecida indignación de la clase obrera mediante el mamporrero Iglesias y sus secuaces. De repente se dio paso al espontaneísmo, propio de la camarilla revisionista, hasta el punto más álgido que pueda alcanzar en la historia moderna de España. No sólo desmovilizaron a las masas, sino que las confundieron e introdujeron cambios, tratando a las personas como menores de edad que estaban necesitadas de su faro y su guía en asuntos que no podían comprender, hablando de democracia en general, que quiere decir la burguesa, para renunciar a la idea de la dictadura del proletariado, al hablar de ciudadanía como ente abstracto y desclasado, para omitir la lucha de clases y, finalmente, fiarlo todo al parlamentarismo burgués para cambiar la lucha de clases por la colaboración entre las clases y a lo calentito que se está en el congreso, en un mensaje revolucionario que se fue desinflando al mismo ritmo que iban consiguiendo sus prebendas.

Y de esos barros estos lodos. Hoy Urtasun se vuelve a referir a la libertad de la ciudadanía en abstracto, omitiendo que los islamistas creados por la OTAN, serán los que guiarán al pueblo hacia la libertad, olvidándose deliberadamente de los ejemplos de Irak, Libia o Afganistán, que se han convertido en Estados fallidos gracias a tan loables iniciativas. Y es que Urtasun mira todo con la lupa del bloque imperialista al cual defiende y le retribuye en consonancia. Nos encontramos ante un nuevo episodio del revisionismo moderno.

El revisionismo es el Caballo de Troya que lanza el capital contra la clase obrera, en los tiempos de máxima efervescencia revolucionaria, para engañar, desmovilizar y desmoralizar a la clase obrera y su combate permanente, la razón de nacer del PCOE. Nosotros estamos construyendo la resistencia mediante la creación de la vanguardia comunista que desenmascara a toda esta escoria, siendo fieles defensores de la ciencia marxista-leninista sin ninguna deformación interesada, para que la clase obrera construya el socialismo, como única garantía de su propia supervivencia. Por eso te llamamos a engrosar nuestras filas.

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La actualidad de Marx

Se habla mucho de que Marx está superado, no sólo por parte de las oligarquías financieras y sus voceros, sino también de los revisionistas, que son el Caballo de Troya que la burguesía ha inoculado en el seno de la clase obrera para confundirla y desmoralizarla. Explicado a groso modo y en primer lugar, Marx no puede estar superado porque es un clásico como Aristóteles, como Goya, como Beethoven y porque se sigue en el mismo escenario que está destinado a fenecer por insostenible, las relaciones de producción capitalistas. Podemos ir más allá, es actual porque aplica la praxis a la teoría y se podría considerar la primera praxis de la filosofía, algo que le diferencia de los demás filósofos porque no se limita a la mera observación, descripción y clasificación de los fenómenos. Marx lo deja meridianamente claro en las “Tesis sobre Feuerbach” (1845) cuando en la tesis XI dice “Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. Toda la militancia de Marx, a parte de su extensa y prolífica obra, fue eminentemente práctica, lo que le costó más de un destierro.

Para transformar la realidad hace falta conocerla y Marx estudia a fondo las relaciones de producción capitalistas. Desde su estudio deconstruye al sistema capitalista, aquello que era muy difícil desentrañar, al descubrir la plusvalía. Para ello parte su estudio desde la mercancía y se fija en las transformaciones que sufre en su circulación. Marx parte, también, del trabajo como la función básica y transformadora de la humanidad. Cuando escribe el “Manifiesto comunista” (1844) anticipa que el proletariado será el verdadero sujeto revolucionario cuando casi no existía como clase social y llama a unirse a todos los proletarios del mundo.

Marx es el contrapeso necesario al capitalismo y es un pensamiento original que nace de la sublimación de varios factores, la economía clásica inglesa, la filosofía alemana y la política francesa. Lo que pone a Marx en la práctica es la Revolución Bolchevique. A la vez, la Revolución Bolchevique bebe de la Comuna de París y repara todos sus errores mediante la dictadura del proletariado y la destrucción del estado burgués. Recomendamos en este punto “El estado y la revolución” (Lenin, 1917). De estos dos episodios sacamos la conclusión, que expuso Marx, de que la revolución proletaria no desciende de una línea recta, sino que se desarrolla en zigzag, dando episodios que cada vez son más definitivos. El socialismo terminará por imponerse porque es hacia donde se encamina el sistema capitalista cuando centraliza y planifica la producción a nivel mundial. Todo esto facilita sobremanera el establecimiento del socialismo que recogerá maduro el modo productivo para desechar al estercolero de la historia sus relaciones de producción.

En todo el recorrido histórico que hemos descrito, son las masas las que hacen la historia. Para ello las masas necesitan de un antagonista. Este antagonista es la burguesía y la superestructura que crea con su dominación de clase. Nuestra lucha comienza por un conocimiento exhaustivo que es el que engendra el plan. Para ello nos servimos del materialismo dialéctico, otro concepto de Marx que lo pone en la actualidad, que viene a decir que todo proceso caduca dando paso a lo nuevo y que se basa en las tres leyes de la dialéctica:

  1. Unidad y lucha de contrarios. Los contrarios se unen y luchan sin cuartel entre ellos, como no ha dejado nunca de ocurrir entre el proletariado y la burguesía por las contradicciones inmanentes.
  2. Negación de la negación: Uno de los contrarios ha sido vencido al cumplir su misión histórica, en el caso del capitalismo haber revolucionado al máximo los medios de producción y es negado por el socialismo.
  3. Salto de lo cuantitativo a lo cualitativo: A lo largo de la historia de la humanidad se producen una serie de saltos como hemos visto más arriba. Un cambio cuantitativo provoca irremediablemente un cambio cualitativo, esto es, la Revolución Proletaria.

Mientras exista la lucha de clases y la propiedad privada capitalista, mientras exista la relación trabajo asalariado y capital, mientras exista la apropiación privada del trabajo social por no extendernos más en sus contradicciones, existirá la necesidad de aplicar el marxismo por parte de la clase obrera. Para ponerlo en práctica hacen falta varias cosas, conocer bien la realidad, una organización que actúe como vanguardia, un plan llamado programa y, al tratarse de una emancipación colectiva, mucha organización. Todos estos preceptos están dados en las filas del PCOE y en la caldera al rojo vivo de la lucha de clases, es donde nuestro Partido va forjando la vanguardia comunista que debe llevar a la clase obrera a la victoria sobre sus enemigos. En esta lucha, la oligarquía financiera con sus voceros y los partidos políticos revisionistas, no van a cesar en sus calumnias como las que abrían este artículo sobre la actualidad de Marx.  En nuestro XVII Congreso, el PCOE, ha lanzado las líneas maestras de ese plan y ya empieza a recoger sus frutos en varios frentes. Ante las mentiras y las calumnias llevadas a cabo por la burguesía, como que Marx está superado, los comunistas lo negamos mediante la labor práctica y te llamamos a unirte a nuestras filas. Marx sólo estará superado cuando el proletariado haya cumplido su misión histórica, esto es, la total superación del sistema capitalista y, por lo tanto, se extinga como clase social junto al estado.

 

¡Combate las calumnias de la burguesía!

¡Por la emancipación de tus hermanos de clase!

¡Milita en el PCOE!

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El fango y la Sexta

No debe extrañarnos que a la Sexta, televisión en la que un amplio accionariado pertenece a Florentino Pérez y a los herederos de José Manuel Lara, fallecido en 2015, le hayan asignado el papel de blanquear los intereses de los monopolistas que la hacen posible y se declare una televisión comprometida en palabras de Iñaki López. En este punto hay que preguntarse ¿comprometida para quién? Aquí es donde vamos a centrarnos en las todavía ventajas de regalar hace una década toda la parrilla televisiva a Podemos, lo que les permitió superar una nueva bancarrota causada por la prima de riesgo y que todavía les renta, una vez casi desaparecida la formación, en la persona de Ramón Espinar. El fango lanzado, los gritos de asesinos y la protesta masiva de los afectados por la Dana contra las instituciones gubernamentales le han parecido totalmente antidemocráticas y las formas completamente inadecuadas.

Cuando el capitalismo financiero y sus representantes en el ejército y el parlamento todavía no han decidido qué política seguir después del genocidio perpetrado contra el pueblo, qué cabezas cortar y qué fórmula de blanqueamiento del régimen, los reformistas lamebotas como Ramón Espinar fían toda la indignación popular espontánea a la confabulación de grupos de extrema derecha. Son tan sumamente vendidos e hipócritas que dedican veinte segundos en comentar la mayor manifestación en Valencia de la historia, ocurrida el 10 de noviembre, para dar un amplio pábulo a enfrentamientos con la policía por parte de los manifestantes y declarar que todo debe ser pacífico, como si la desidia y la voluntad de los empresarios que causaron el desastre no fueran métodos violentos y de exterminio contra la clase obrera. Allí, nuestro apreciado colaborador hace sus cábalas sobre si con tal o cual gobierno, que con tal o cual dimisión, que tal o cual medida futura, la deuda con el pueblo valenciano y su genocidio quedaría saldada. A la vez pide respeto para las instituciones representativas del régimen y califica los actos espontáneos de lamentables. El mismo que bebía Coca-Cola en el comedor del parlamento mientras su partido pedía un boicot a la empresa por los despidos masivos, vuelve a mostrar su apoyo a la clase social que le paga. Pero olvida este cretino, que se declara marxista en las tertulias de la tele, la gran lección que han dado los obreros y campesinos, que han pasado de reivindicaciones puramente económicas a reivindicaciones políticas porque nada bueno pueden esperar del sistema. La clase obrera ha entendido que bajo el régimen de los monopolistas y los terratenientes nunca podrá alcanzar su libertad, su dignidad y su supervivencia y está dispuesta a no ponérselo fácil a los secuaces que lo hacen posible por mucho que se esfuercen en ello por todos los canales posibles. El interés de la clase obrera está, no en fortalecer esa legalidad y esas instituciones creadas por los mismos fascistas, sino en aislarlas el máximo, y para eso, ni siquiera puede plantearse su utilización, pues tiene un carácter tan reaccionario, es tal el control que ejerce sobre ellas la oligarquía a través de las mafias políticas, sindicales, de los medios de comunicación, etc., que solo a los deseosos de hacer carrera, como el amigo Ramón, se les puede ocurrir entrar en ellas. La clase obrera, que ha sufrido en exclusividad las consecuencias de la Dana y que se ha cansado de ser la víctima de la mayor represión y escarnio, hace tiempo que ha comprendido que no tiene nada que hacer participando en la farsa de la democracia burguesa. Ningún cambio en las instituciones les será válido mientras el tipo de institución no cambie y por eso no quieren ya reformas que humanicen al capitalismo, sino que quieren su completa demolición.

Así pues, la única táctica justa que debe seguir la clase obrera es aquella que tienda a golpear a los principales enemigos, a desenmascarar a los vendidos reformistas, a los adláteres que lo hacen posible, para aislar a los grupos políticos revisionistas que sabotean la lucha revolucionaria. En este punto el PCOE tiene la misión de derivar la protesta espontánea hacia la lucha organizada que termine con esta espontaneidad, que es un síntoma de que la clase obrera ha entrado en una demanda superior, superando el economicismo que proponen los revisionistas lamebotas dentro del sistema para que nada cambie, hacia la reivindicación política que es donde nos movemos los comunistas para que cambie todo y cuya única salida es la revolucionaria. El magnicidio ha sido un termómetro para medir la situación de la clase obrera y la conciencia política que ha tomado forma. También para medir el nivel humano de los monopolistas y sus secuaces, para ver a las claras lo que les importa el pueblo. El PCOE atrae cada vez más hacia la lucha organizada a los campesinos, a los trabajadores, a los estudiantes, a todas las capas sociales que sufren la opresión de los monopolistas y sus representantes y a todas las personas sin partido que están dispuestas a hacer su contribución a la causa de la clase obrera revolucionaria. Por eso te llamamos a engrosar sus filas.

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El anticomunismo y la superioridad del socialismo

Sin duda alguna, el sistema capitalista de producción es un sistema criminal que se fundamenta en la explotación capitalista, el robo por parte de una minoría poseedora de los medios de producción del trabajo desarrollado por la clase obrera, a la que le arrebata el valor producido por el trabajo entregándole a cambio un salario cuya función es, no que el trabajador viva ni de forma mínimamente digna, sino que garantice la reproducción del proceso de explotación mediante el cual la burguesía acumula capital, riqueza, a cambio de que la clase obrera se empobrezca cada vez más tanto en el aspecto material como en la vertiente espiritual.

El sistema capitalista, aparte de ser criminal, se halla totalmente en bancarrota económica, con una inflación desbocada como consecuencia de la política monetaria realizada por los diferentes bancos centrales, fundamentada en generar dinero ficticio que ha hecho que monedas como el dólar, o el euro, no valgan absolutamente nada, al incrementarse la masa monetaria de manera totalmente desacompasada, y no sostenida, con la producción, como corresponde al capitalismo en putrefacción, donde el capitalismo financiero apuntilla al capitalismo productivo.

El desarrollo de la técnica, el ingente desarrollo tecnológico que conduce a la automatización de los procesos productivos y de los servicios, desequilibra todavía más la composición orgánica del capital, maximizando la parte correspondiente al capital constante y minimizando la parte que corresponde al capital variable, la parte que se destina a comprar fuerza de trabajo, a salarios y, consecuentemente, la parte del capital que genera plusvalía, generándose la contradicción de que a la par que se acrecienta la explotación disminuye la obtención de plusvalía, arrojando a millones de obreros al paro forzoso, tirando por tierra todavía más las condiciones de vida del proletariado, cuyas filas se incrementan con la ruina de la pequeña y mediana burguesía, asestando el golpe de muerte a la esencia del propio sistema capitalista.

Hoy el capitalismo se sostiene, fundamentalmente, por la lucha ideológica descomunal que hace contra el socialismo como fase inmadura del comunismo, y contra el comunismo, en la que se gastan ingentes cantidades de dinero en medios de comunicación de masas, editoriales de libros, programas de televisión y radio, redes sociales y medios cibernéticos, etcétera. Una lucha ideológica que, unida a la falta de un movimiento comunista potente como consecuencia de la debilidad ideológica de éste y la acción del oportunismo, mantiene engañado y desorganizado al proletariado, que es el sujeto revolucionario.

Esta lucha ideológica la hacen los burgueses durante todo el tiempo y desde cualquier lugar. Sirva como ejemplo un artículo publicado en la revista que versa sobre patrones de vida y cánones de belleza masculina desde una perspectiva burguesa denominada Men’s Health, concretamente uno publicado el pasado 7 de noviembre cuyo titular ya lo enuncia todo: “Yotuel presenta “Patria y Vida”: «No veo a españoles de vacaciones en Corea del Norte. Cuba es la Corea del Norte del Caribe. Hay que desmitificar el concepto paradisíaco».”. Como puedes ver, nada que ver el título y el contenido del artículo con la sección de fitness en el que se encuentra.

Si bien el artículo es tan patético como el protagonista del mismo, un espécimen de la gusanera de Miami, descuella por la gran dosis de anticomunismo y la cantidad de mentiras que se lanzan en un ejemplo nítido de lo que es lucha ideológica y lucha de clases, que es solo la parte que nos interesa pues, en realidad, la vida de un burgués como este sujeto que atiende al nombre de Yotuel, aparte de insustancial, en nada nos importa a la clase obrera, pues lo que describe es totalmente ajeno a nuestra vida, aparte de contrario.

Pero antes de entrar a analizar lo dicho en el artículo, veamos donde se publica y quien es el dueño del medio pues, al fin y al cabo, sabemos que en el capitalismo la voz del medio de comunicación es la voz del dueño de éste y se dan los mensajes que interesan a los intereses crematísticos, de clase, del propietario del medio.

Men’s Health es una revista que pertenece al grupo mediático estadounidense Hearst Communication Inc., monopolio creado por el empresario norteamericano William Randolph Hearst, en 1887. Sobre este personaje, escribía Ludo Martens en “Otra Visión de Stalin” lo siguiente: “El multimillonario William Randolph Hearst había tenido un encuentro con Hitler hacia finales del verano de 1934 para concluir con él un acuerdo que estipulaba que Alemania compraría en lo sucesivo sus noticias internacionales a la “International Mew Service”, una sociedad perteneciente a Hearst. En esta época, la prensa nazi había ya emprendido una campaña sobre “el hambre en Ucrania”. Hearst la reemprendió enseguida gracias a su gran explorador, el señor Walker (Tottle, p.13-15).”. Así pues, Hearst era pronazi y, también, tiene el honor de ser el creador de la prensa amarilla.

Por tanto, no es de extrañar que el medio dirigido por los herederos del fundador, que era un anticomunista y colaborador con el nazismo arremeta contra Cuba y contra Corea del Norte.

Fijémonos ahora en el titular “No veo a españoles de vacaciones en Corea del Norte. Cuba es la Corea del Norte del Caribe. Hay que desmitificar el concepto paradisíaco”. Para empezar, el 9,3% de los hogares españoles llegaron con “muchísima dificultad” a final de mes, el 37,1% no pudo afrontar gastos imprevistos, el 21% no pudo mantener su vivienda a una temperatura adecuada y el 34% no se pudo ir ni un día de vacaciones. De hecho, sólo el 13,1% de los españoles viajaron al extranjero, mayoritariamente a Europa, con lo que, los españoles en su mayoría no tienen recursos económicos para viajar ni a Cuba, ni a Corea del Norte ni a cualquier otro lugar recóndito, a excepción de una minoría o salvo que se sea uno de los 2.908.649 españoles que se han tenido que ir al extranjero para poder tener un trabajo. Entendemos que lo de “desmitificar el concepto paradisíaco” se debe referir a la situación económica de los españoles, que es paupérrima.

También señala “No es justo vivir así. Digamos alto que Cuba es una dictadura (…) Todos los países tienen errores, pero hay que tener libertad”. Pues si los países han de tener libertad, lo primero que debería exigir este gusano es el levantamiento del bloqueo al país que lo cobija, EEUU, que es la mayor tiranía que hoy existe en el mundo, aparte de ser la potencia más asesina y criminal que ha parido la historia. Todos los países son dictaduras, la cuestión es quien “dicta”, quien dirige el Estado, a qué clase sirve dicho Estado. Para este gusano Cuba o Corea del Norte son dictaduras porque el Estado no sirve a la burguesía, porque el poder está en manos de la clase obrera y no de la burguesía, sin embargo, en países como España o EEUU, hay libertad porque son Estados burgueses que son instrumentos de los monopolios. Resulta que para este gusano Cuba es una dictadura, pero en sus últimas elecciones en 2023 hubo un índice de participación del 94,85%, o en Corea del Norte que en 2019 tuvo un índice de participación del 99,99% sin embargo, EEUU es una democracia cuando su índice de participación en las elecciones de la pasada semana fue del 55%, cuando, además, en las elecciones cubanas o coreanas postula el pueblo y no los monopolios, los donantes de fondos a las campañas electorales de los partidos del capital – ya se denominen demócratas o republicanos – como pasa en los EEUU y, en general, en los países capitalistas que tanto agradan al tal Yotuel.

Y con respecto a la consigna de este tipo, “Patria o vida”, si alguien vela por la vida del pueblo cubano es su Estado. Desgraciadamente se han sucedido diferentes catástrofes naturales en diversos países de los expresados por este sujeto: Cuba, España y EEUU.

En Cuba han pasado dos huracanes – Óscar y Rafael – y ha habido movimientos sísmicos, con sus réplicas, de 6,7 grados en la escala de Richter, que se han saldado, estas tres catástrofes naturales, con 8 víctimas mortales y 2 desaparecidos. Contrastan estas cifras con los 242 muertos que dejó el huracán Helene en EEUU en septiembre, a lo que hay que sumarle 35 muertes más del huracán Milton. O en el Estado español, donde la dana, por el momento, suma 224 muertes y 16 desaparecidos.

¿Cómo es posible que un país del Sur global, que sufre un bloqueo criminal por la potencia más asesina de la historia, responda a las catástrofes naturales de una manera infinitamente más solvente que la mayor potencia imperialista o que el Estado español?

Es sencillo, porque en el capitalismo el pueblo está totalmente vendido, porque nada importa la seguridad del pueblo sino los intereses económicos de los capitalistas, porque el pueblo está despojado del poder, el cual lo ostentan marionetas de los empresarios donde, por ejemplo, la consejera de emergencias de Valencia desconocía que se podían enviar alertas a móviles. En los países capitalistas la política es la del sálvese quien pueda y, por supuesto, todo está subordinado a los intereses de la minoría explotadora, burguesa.

Mientras tanto, en Cuba, el pueblo tiene el poder y actúa como un único cuerpo, anteponiendo la defensa de las vidas humanas, las personas y sus bienes a todo. En contraposición con la anarquía, el individualismo, el sálvese quien pueda y la subordinación de todo a los intereses económicos del capital, la irresponsabilidad y la incompetencia de la burguesía, que ostenta el poder real, la organización socialista del pueblo cubano, con su Sistema de Defensa Civil, que es la expresión de la organización socialista, es el elemento diferenciador, es el elemento que hace que ante los mismos fenómenos en los países capitalistas mueran centenares y miles de proletarios, de parias, y que en Cuba u otros países socialistas las muertes sean mínimas.

El Sistema de Defensa Civil cubana es “un sistema integrado por todas las fuerzas y recursos de la sociedad y del Estado cubano, con la función de proteger a las personas y sus bienes, la infraestructura social, la economía y los recursos naturales de las consecuencias de la guerra, de los peligros de desastres y de las consecuencias del cambio climático”. Sistema fundamentado en el centralismo democrático que refleja la división político-administrativa y la estructura del Estado cubano, que es la expresión de las fuerzas organizadas del pueblo cubano. Un sistema caracterizado por el cumplimiento de los principios revolucionarios propios de la Revolución Cubana como son el humanismo, la solidaridad y el internacionalismo proletario, y que es la expresión de la Doctrina Militar Cubana de la Guerra de Todo el Pueblo, la estrategia para repeler una agresión militar norteamericana contra Cuba mediante la combinación de la guerra regular y la irregular con la participación de todo el pueblo, aplicado para tiempos de paz.

Contra la anarquía y el individualismo capitalista, donde se edifica en terrenos inundables y en los cauces fluviales y escorrentías, se yergue la planificación socialista, la prevención como estrategia en la reducción de desastres implementada por políticas de planificación física, de obras públicas y arquitectura e investigación científico-técnica, aparte de educativas, que implementa la Defensa Civil Cubana.

Así pues, no es la casualidad ni la fortuna, sino la organización socialista del pueblo, que tiene el poder en sus manos, la que salva las vidas en Cuba, frente a la política infame del capitalismo, anárquica, donde el poder está en unas pocas manos y la finalidad de éste es enriquecer más a una minoría para condenar a la mayoría a la pobreza y a la muerte al pueblo trabajador, como se ha visto en España o en EEUU.

Solo el socialismo puede garantizar a la mayoría de la población, la clase obrera, tanto la patria – que es la humanidad – como la vida, y ahí están los hechos que lo corroboran. Los renegados que abrazan el capitalismo, la barbarie, lanzándose a los brazos de la gusanera reaccionaria de Miami, no solo están desautorizados, sino que son enemigos del humanismo y de la vida en tanto que defienden la explotación, la opresión y la muerte.

El socialismo, como se puede constatar, es infinitamente superior al capitalismo y ahí está la organización del pueblo socialista que lo certifica. Mientras el socialismo es ciencia, los capitalistas niegan y vilipendian la ciencia, el conocimiento humano y el humanismo.

 

¡POR LA REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL!

¡TODO EL PODER PARA EL PROLETARIADO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 15 de noviembre de 2024

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)