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El socialismo como la única respuesta ecológica real

Los problemas ecológicos son un tema muy preocupante para la clase trabajadora, que son los que más sufren en sus carnes los efectos del cambio climático: la contaminación del ambiente, la deforestación, etc. La burguesía, conocedora de esta preocupación y de que ella es la culpable, clama a los cielos sobre estos problemas y para darles explicación desempolva los ya manidos trabajos de Malthus librando así su batalla ideológica. Todo para exculparse de forma rastrera hablando del ser humano como un cáncer que mata a la Tierra, a esparcir la culpabilidad a todas las personas por igual y a poner fecha de caducidad al planeta, atreviéndose incluso a fechar antes el fin del mundo que el fin de su sistema criminal.

Ésta argumentación no puede estar más alejada de la realidad, tal como lo demuestra el informe publicado por la organización Carbon Disclosure Project que señala como el 71% de las emisiones globales desde 1988 son responsabilidad de 100 empresas y más del 50% sólo a 25 de ellas. Otro informe también demuestra cómo los esfuerzos de los centros imperialistas por luchar contra la contaminación no son más que una cortina de humo que simplemente consigue deslocalizar la contaminación a países subdesarrollados. Ninguno de los anteriores informes proviene de fuentes sospechosas de promover el socialismo, ni tan siquiera el “anticapitalismo”, si no que aportan un análisis científico y riguroso de la realidad, que tozudamente niega el argumentario burgués. Es ampliamente sabido y reconocido que el mismo concepto de “huella de carbono individual” fue inventado en 2004 por la empresa British Pretroleum con tal de desviar la atención de su responsabilidad. Estos son algunos de los ejemplos que tiran por la borda las excusas capitalistas y sus ansias malthusianas de culpar a toda la humanidad de las vergüenzas burguesas, dejando claro explícitamente que todo esto es un arma ideológica más, utilizada para intentar alargar todavía más la duración de su pútrido sistema.

Dicha arma es efectiva y corroe gran parte del movimiento ecologista, el cual deambula sin una dirección ideológica clara y recibiendo con puertas abiertas a toda la basura anticientífica que impregna dicho movimiento, convirtiéndolo así en una herramienta perfecta para evitar que los proletarios con conciencia ecológica se acerquen al materialismo dialéctico (con el análisis que éste da). Todo esto desemboca en que en las masas se acabe sembrando así la idea de que la única alternativa viable es el decrecimiento, que la culpa de la situación ecológica es individual e incluso llegando a concebir a la raza humana como un virus que solo merece ser extirpado. Cada idea más reaccionaria que la anterior, convirtiendo dicho movimiento no sólo en algo inofensivo para los intereses capitalistas sino en un catalizador perfecto de ideas fascistas.

Ya se ha expuesto más arriba la falsedad de la culpa individual, en cuanto a la concepción de la raza humana como un virus destructor, que no es otra cosa que la proyección del carácter parasitario y cancerígeno del sistema burgués en la idea de un ser humano general, por encima de las clases y desconectado por completo de su realidad material. Ambos “argumentos” no son más que apéndices del gran esfuerzo ideológico de los burgueses de naturalizar las relaciones de producción capitalistas para intentar hacer creer que el capitalismo está grabado en el código genético de los seres humanos, distorsionando por completo la realidad. Son las condiciones materiales las que esculpen el pensamiento humano y justamente el sistema burgués intenta esculpir sus ideas criminales en toda la raza humana, cuando éstas son las más terroristas y antihumanas que ha conocido la historia. En cuanto al decrecimiento como única alternativa, es una falsedad aún mayor ya que la pequeña producción artesanal no es el fin de la producción en masa, si no su origen, dejando claro que la “alternativa” que promete el ecologismo es tratar de echar atrás la rueda de la historia humana, algo no solo abiertamente anticientífico, sino que imposible.

Este hecho no pasa desapercibido por los capitalistas, siendo vital para sus intereses que los proletarios preocupados por el medio ambiente se embarquen en un laberinto sin salida de ideas reaccionarias y que aspiren a llegar a una idea romántica de la producción precapitalista supuestamente más cercana a la naturaleza. Lo cual es la punta de lanza para intentar alejar a los trabajadores honestos de las soluciones científicas del materialismo dialéctico y el marxismo-leninismo.

Mientras que los capitalistas recurren a ese pensamiento mágico para escurrir el bulto, el marxismo-leninismo es completamente contrario a dichos preceptos completamente reaccionarios, su análisis y sus conclusiones parten del pensamiento científico. El materialismo dialéctico deja claro que el principal problema son las relaciones de producción capitalistas que subyugan todo avance técnico y productivo a su constante necesidad de expansión inexorable y apuesta del máximo beneficio a corto plazo sin importar las consecuencias a largo plazo. Por esto Marx ya lo dejaba claro en la Sección IV del primer libro de “El Capital”:

 

Y todo progreso de la agricultura capitalista es un progreso no sólo en el arte de depredar al trabajador, sino también y al mismo tiempo del arte de depredar el suelo; todo progreso en el aumento de la fecundidad para un plazo determinado es al mismo tiempo un progreso en la ruina de las fuentes duraderas de esa fecundidad […] Por eso la producción capitalista no desarrolla la técnica y la combinación del proceso social más que minando a su mismo tiempo las fuentes de las que mana toda la riqueza: la tierra y el trabajador”.

 

Este pan para hoy pero hambre para mañana inherente a su sistema económico es la principal razón de que el planeta se encuentre en la situación crítica en la que se encuentra, por tanto, mientras no desaparezca dicho sistema no se podrá construir una producción acorde a las necesidades humanas respetando el planeta. Dejando claro una vez más que la solución no es tratar de volver a un pasado que nunca existió sino hacer avanzar la sociedad humana hacia un futuro prometedor. La única forma de construir una producción que satisfaga todas las necesidades humanas sin sacrificar el planeta por el camino es una economía socialista planificada que abogue por el beneficio colectivo a largo plazo sin dejarse llevar por los beneficios a corto plazo cuyas secuelas pueden ser catastróficas.

Por mucho que los burgueses intenten hacer creer que su forma de hacer las cosas es la única posible, es falso y hay experiencias históricas que deberían ser los ejemplos a seguir y las bases desde las que comenzar a construir la futura producción saludable para el medio ambiente. Dichos ejemplos pertenecen a experiencias que representan la mayor aspiración del ser humano: el Socialismo.

Desde un análisis honesto y riguroso de la experiencia soviética de la época de Lenin y Stalin puede sorprender encontrarse con que se hicieron grandes avances científicos y se apostó por producir a la vez que se protegía el medio ambiente con fuertes medidas. Evitar el uso de pesticidas y abonos químicos, el cuidado y desarrollo del suelo mediante la reforestación, apostar por una agricultura extensiva con monocultivos en vez de una intensiva con policultivos; son medidas revolucionarias muy importantes que estaban en el orden del día en el naciente estado soviético. Todas estas medidas fueron más que innovadoras entonces y lo siguen siendo ahora, por ello la burguesía se gasta infinitos recursos en ocultar este impulso ecológico que va de la mano con el socialismo. Lástima que con la toma de la dirección del PCUS por su parte oportunista se abandonó esa senda para tomar la emulación de la producción intensiva del capitalismo para intentar competir con él, acabando con esa posición de vanguardia del socialismo en el cuidado del medio ambiente. Todo esto provocó una grieta que los capitalistas aprovecharon, lanzándose como carroñeros para alejar la lucha ecológica del socialismo e intentar oponer la idea de la revolución como base de los problemas ecológicos. A continuación se muestran una serie de tablas que demuestran lo expuesto, han sido extraídas del libro: “Ecología Real: Una Historia Soviética y Cubana” de Guillaume Suing y editado por Templando el Acero.

Otro gran ejemplo es el de la revolución en Burkina Faso, la cual en únicamente en 4 años y con los escasos recursos que disponía demostró la capacidad creadora del socialismo y su poder de protección del medio ambiente. Tomando así las medidas de socialización de la tierra, apostando por la reforestación y acabando con la mayor campaña anti desertificación de África. Por desgracia dicha experiencia acabó con el golpe criminal de los imperialistas. Con cada análisis de los ejemplos históricos queda claro que, no sólo la lucha por el medio ambiente solo puede ser solventada en el socialismo, sino que los burgueses y su sistema criminal son el mayor obstáculo para su consecución.

Finalmente cabe resaltar la experiencia cubana la cual demuestra como teniendo una economía racional socialista permite, frente a medidas genocidas como el bloqueo, que desde la caída de la URSS hasta ahora se haya convertido en la vanguardia mundial de la agroecología y en un ejemplo de economía ecológica. Esto se ve con su apuesta por las energías renovables, su restauración de suelos y su apuesta por los fertilizantes biológicos como las lombrices, entre otras medidas. Demostrando de esta forma que el socialismo, incluso contra todo el poder burgués y con recursos escasos, tiene como una de sus primeras prioridades el cuidado medioambiental. Además, demuestra también que, de la mano con los avances científicos y técnicos, se pueden llevar a cabo medidas que para el movimiento ecológico actual guiado por chamanes les parecen de fantasía.

No es objetivo de este trabajo hacer un balance histórico de dichas experiencias históricas, pero no está de más exponer ejemplos de las posibilidades de protección del medio ambiente que ofrece una economía planificada cuyo objetivo es el beneficio social. También sirven para desmontar años de propaganda burguesa que trata de poner un muro insalvable entre el desarrollo social y económico que trae el socialismo y la lucha por el cuidado del planeta. La idea del decrecimiento económico como única alternativa viable a la producción actual es expuesta como la falsedad propagandística que es, cuyo único objetivo es el aturullamiento del proletariado.

La lección a extraer de las experiencias arriba expuestas es que para la consecución de una economía que cubra las necesidades humanas sin descuidar el medio ambiente es necesario que la producción esté en constante colaboración con los avances científicos que permitan conseguir el avance productivo sin la destrucción ecológica. También es indispensable una revolución técnica constante que facilite la convivencia de la producción humana con la protección del medio ambiente. Queda claro que un requisito sine qua non de estos objetivos es que toda la superestructura social esté en disposición a ello, dejando patente que con la actual es imposible y que ha de ser el proletariado que mientras cumpla con su aspiración clave, la construcción del socialismo, uno de sus pilares ha de ser la necesidad de que la producción sea acorde a las posibilidades que nos da el planeta.

Para llevar a cabo la construcción del socialismo se ha de destruir del sistema capitalista previamente y para ello la clase obrera se ha de unir en torno a su vanguardia revolucionaria, que la ha de guiar para unir todas las luchas. La única forma de conseguirlo es la exposición del pensamiento que impregna el movimiento ecologista actual como la herramienta ideológica reaccionaria, anticientífica y falsa que es. Mientras no se aleje a los trabajadores de ese movimiento pútrido no se desarrollará la ansiada y necesaria unidad de todas las luchas.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Aranceles, putrefacción y bancarrota del imperialismo

Quien piense que a Trump, como servidor de los monopolios norteamericanos, le importan algo los trabajadores norteamericanos, o es un ignorante o un estúpido. Este hecho todavía se agrava más cuando algunos cretinos que, falsamente, dicen ser “comunistas”, aplauden que Trump haya ganado las elecciones norteamericanas. EEUU, ya sea dirigido por demócratas o republicanos – iguales de títeres de los monopolios-, es un enemigo de la humanidad y, sin duda, mientras el proletariado norteamericano no rompa al imperialismo y desarrolle una revolución socialista en dicho país, el proletariado seguirá sufriendo la barbarie, dentro y fuera de sus fronteras, pues EEUU es el garante de la reacción y el caudillo fascista del planeta.

Trump dice que pretende volver a hacer América grande (MAGA), interpretando que América es sinónimo de la potencia norteamericana, la potencia más asesina y criminal que ha parido la historia. Pero para la clase obrera norteamericana, y para la del resto del planeta, EEUU siempre ha sido, y es, el más grande yugo, el más grande ladrón y criminal que existe y jamás haya existido. Y resulta que Trump vende al pueblo trabajador norteamericano que va a hacer grande a EEUU con el racismo, confrontando a la clase obrera entre obreros norteamericanos y de fuera de Norteamérica, latinos, creando campos de exterminio en El Salvador, donde el criminal fascista Bukele se ha convertido en el carcelero de Trump.

Lo que han dejado claro estos casi tres meses de gobierno de Trump como inquilino de la Casa Blanca, es el declive del imperialismo norteamericano. Lo primero que ha mostrado Trump son sus apetencias imperialistas con respecto del resto del continente americano, que pretende saquear a su gusto y necesidad, desde Canadá pasando por México hasta la Patagonia; con respecto de Europa pretendiendo anexionarse la Antártida y haciendo que Europa incremente el gasto militar para sostener la OTAN y beneficiar a los monopolios norteamericanos de la guerra ya que el enemigo fundamental de EEUU hoy no está en Europa sino que es China, dirigiendo a los fascistas sionistas para exterminar Palestina y fortalecer a Israel para controlar dicha zona, devorando también a Siria, para rapiñar los recursos de dicha área territorial o apropiarse de las tierras raras de Ucrania, entre otras acciones.

Y ¡cómo no! Trump manifiesta una pretensión de imponer aranceles bajo la excusa de pretender recuperar y fortalecer la industria estadounidense y, así, tratar de ganarse a los trabajadores de dicho estado. Unos aranceles que, en realidad, han retratado a Trump demostrando que es un títere de los grandes capitalistas norteamericanos, de los multimillonarios de ese criminal estado. Pretende dar una imagen de dureza extrema – que sin duda es extrema dicha dureza contra el proletariado, contra los oprimidos y los parias – al mundo y lo que ha hecho es mostrar que tiene los pies de barro, que es tigre de papel pues quienes realmente mandan son los monopolios de dicho país siendo Trump el matón de éstos. Ello se constató con nitidez, el pasado día 9 de abril. Por la mañana Trump decía que los países le “pedían negociar” y le besaban “el culo”, y por la tarde, tras ser llamado a capítulo por sus jefes, los multimillonarios norteamericanos, procedía a congelar gran parte de los aranceles, a excepción de China, tratando EEUU de debilitar su economía.

Sin embargo, la realidad es que China, según el Instituto de Política Estratégica Australiano (ASPI), supera a EEUU y al resto de los países del mundo en 37 de 44 tecnologías claves para la innovación y el crecimiento en áreas como defensa, la exploración espacial, la robótica, biotecnología, tecnología cuántica e inteligencia artificial, generación de energía, por no hablar de que China controla el 70% de las tierras raras del planeta, materias esenciales para desarrollar tecnología y almacenar energía eléctrica.

La realidad es que los EEUU tienen una deuda pública impagable, de 36,1 billones de dólares, de los que 9,2 billones (el 25,48% del total de la deuda) vencen en el corto plazo, o lo que es lo mismo, en este año 2025, de los que 6,44 billones vencen en el primer semestre.

La realidad es que mientras Trump constata, mediante los aranceles, su declive imperial, China da un paso más en su estrategia de liquidar el sistema financiero que tiene como moneda de intercambio el dólar, contraponiendo al sistema financiero SWIFT el Yuan digital, que fue activada el pasado mes de marzo y que ya hace que Brunéi, China, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Myanmar, Singapur, Malasia, Vietnam, Tailandia, Irán, Kuwait, Qatar, EAU, Arabia Saudita y Bahréin, o lo que es lo mismo, en torno al 40% del comercio mundial, puedan desarrollar sus transacciones financieras internacionales sin pasar por el SWIFT y, por tanto, socavando al dólar como divisa internacional de intercambio. Un sistema alternativo que significa un golpe enorme al sistema financiero dominado por EEUU y a su usura, reduciendo las comisiones en un 98%. Una China que, también, domina el campo de la ciberseguridad y del blockchain.

La política aplicada por Trump desde que asumió la presidencia de dicho estado, evidencia la situación crítica del imperialismo estadounidense y su bancarrota económica, su incapacidad para equilibrar la contienda que mantiene contra China, y por ello los aranceles, para tratar de restañar el daño que le inflige el superior desarrollo chino y tratar de impedir no solo la quiebra económica, sino también imperial tratando de encontrar el espacio que le corresponde en un mundo imperialista donde ya no ejerza el pleno dominio, sino que éste sea compartido con otras potencias imperialistas.

Estas acciones de Trump, a la desesperada, al objeto de frenar y dañar las economías de sus contendientes, fundamentalmente China, no solo lesionan a éstos sino también lesionan, todavía más, a la propia economía estadounidense y, en general, deterioran todo el sistema económico imperialista y su propio orden imperialista, cuyas instituciones se está llevando el mismo Trump por delante. Y es que el imperialismo es uno solo, y todas las economías nacionales están entrelazadas con lo que la bancarrota de una potencia imperialista afecta al conjunto del sistema económico imperialista mundial.

El capitalismo putrefacto se ha visto con una nitidez enorme en las Bolsas de Valores del mundo, como montañas rusas de la especulación financiera y la putrefacción, perdiendo billones de dólares y rebotando después revalorizándose las acciones ayer devaluadas dejando, bien claro, que el capital de las empresas que cotizan en dichos mercados es ficticio, al igual que el carácter putrefacto y parasitario del capitalismo. Bolsas de valores donde se estafan a millones de obreros a los que los estados burgueses conducen las pensiones de éstos y que, cuando se producen vaivenes, y bajadas de las acciones en las que se invierten esos dineros se evaporan o, mejor dicho, pasan a los bolsillos de los grandes capitalistas arruinando a grandes masas de proletarios.

EEUU está perdiendo la hegemonía con China en el terreno económico y, por ello, el uso de los aranceles para debilitar a China y para tratar de atenuar su balanza comercial deficitaria en torno al 5% de su PIB de media anual en los últimos 25 años, constatación también de su declive.

EEUU para tratar de salvar su quiebra económica ha gastado, y sigue gastando, ingente cantidad de dinero en la guerra; ha sacrificado a sus socios más arrastrados y reaccionarios como la UE, a la que ha destrozado económicamente y, consecuentemente, también se ha debilitado la propia potencia imperialista estadounidense. La política de Trump no sólo acelera el declive de dicha potencia criminal, sino que también produce cambios geopolíticos que, lejos de beneficiarle, lo que hace es que socios históricos suyos negocien y planteen acciones conjuntas con su enemigo chino, como por ejemplo, Japón y Corea del Sur.

La economía norteamericana está condenada a la devaluación, como consecuencia de la ingente cantidad de dinero ficticio creado en la última década, muy por encima del incremento de la producción, devaluando al dólar que, todavía se erosionará más con el cada vez menor uso en las transacciones comerciales y financieras de todos aquellos estados en la órbita china.

Pero EEUU no sólo tiene una situación económica de bancarrota, de retroceso geopolítico y comercial a nivel internacional, sino que las medidas que adopta para tratar de sostener su hegemonía le abren también, con mucha probabilidad, el frente más duro que va a tener que enfrentar, el interno. Los propios monopolios, como JP. Morgan, advierten de que el desarrollo de la política arancelaria impuesta por Trump conllevará un incremento de la inflación, del paro y una recesión económica que se produce en una sociedad fragmentada y enfrentada, donde la pobreza crece casi al 8% anual, donde prolifera la explotación infantil que ahora pretenden legalizar, donde un tercio de la población norteamericana no puede pagar una factura inesperada de 500 dólares, donde el pueblo trabajador no tiene acceso a la sanidad o, en todo caso, a una sanidad muy deficiente, que el 33% de los trabajadores norteamericanos no podrán jubilarse pues no tienen ahorros para ello, siendo un polvorín que una situación de recesión económica puede hacer estallar por los aires y avivar otros conflictos latentes como el de la secesión de estados como, por ejemplo, se podría dar en estados como Alaska, Texas o California.

Los propios imperialistas reconocen el fracaso del capitalismo y que éste no ha funcionado, ni funciona, sino que lo que genera es desigualdad. Larry Fink en su carta a los socios de Blackrock de marzo de 2025 reconoce que “el capitalismo funcionó, solo para muy poca gente” y que “hoy en día, muchos países tienen economías gemelas e invertidas: una donde la riqueza se construye sobre la riqueza; otra donde las dificultades se construyen sobre las dificultades. Esta división ha transformado nuestra política, nuestras políticas, incluso nuestra percepción de lo posible. El proteccionismo ha regresado con fuerza. La suposición tácita es que el capitalismo no funcionó y es hora de probar algo nuevo.

Lo único que los imperialistas pueden ofrecer al proletariado es muerte, pobreza, desigualdad y guerras. Por ello, la única salida que tenemos los proletarios del mundo es organizarnos, es el fortalecimiento del movimiento comunista en los países y a nivel internacional, y derrocar revolucionariamente a los estados burgueses, construyendo el socialismo e imponiendo la dictadura del proletariado. Hoy, más que nunca, está vigente la consigna ¡Socialismo o Barbarie! O construimos el socialismo y exterminamos al imperialismo o la humanidad corre el riesgo de perecer.

 

Madrid, 11 de abril de 2025

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Breve análisis de las relaciones de producción capitalistas

Vamos a hacer una pequeña exposición de las bases materiales donde se conforma la lucha de clases en la vida cotidiana y para eso nos serviremos de las relaciones de producción en el sistema capitalista. Esto nos lleva a estudiar la interacción del trabajo y el capital.

El trabajo asalariado es la venta de una mercancía, la fuerza de trabajo, que el capitalista compra al obrero por un tiempo o una labor determinada y que éste intercambia por dinero. La finalidad de su venta no es otra para el obrero que su propia subsistencia y le vuelve ajeno a la mercancía que produce mediante la atribución del salario. El obrero, para su propia supervivencia, debe subyugarse al capitalista, que es dueño de los medios de producción, para obtener su salario. Si la mercancía final que surge del trabajo del obrero pertenece al capitalista y la mercancía fuerza de trabajo pertenece al obrero hasta que la pone en el mercado, debemos ahora determinar cuál es el precio de una mercancía. En primer lugar, diremos que la competencia entre vendedores hace bajar el precio y la competencia entre compradores la hace subir. En un mercado donde prima la anarquía productiva se generarán fluctuaciones y crisis periódicas por sobreproducción. En segundo lugar, diremos que el criterio por el que el burgués mide su pérdida o beneficio es el coste de producción expresado en dinero y éste se expresa por el tiempo de trabajo necesario que contiene la mercancía. En el caso del obrero, que pone a la venta la mercancía fuerza de trabajo y por la que recibe un salario, diremos que el salario, en palabras de Marx, es “lo que cuesta sostener al obrero como tal obrero y educarlo para ese oficio” y su cantidad irá directamente relacionada con el precio de los medios de vida indispensables para encontrarse en perfectas condiciones de explotación para la jornada siguiente y reproducir a su prole. Igual que el burgués se rige por el coste de producción, el obrero se rige por el salario mínimo que es la mínima cantidad de salario para su supervivencia y la reproducción de la mano de obra futura en su prole. Se da así la paradoja de que el burgués, propietario de las mercancías, termina vendiendo al obrero lo que él mismo produce, pero con un margen de beneficio que atenta contra su salario y que es el nacimiento de la plusvalía. La plusvalía es trabajo no remunerado por el capitalista y es la madeja de donde nace el capital, que se opone frontalmente al fruto del trabajo. El obrero no sólo repone lo que consume, sino que le da un valor mayor del que antes poseía mediante su fuerza de trabajo y del que el capitalista se apropia.

El capital, por otra parte, es trabajo cristalizado y no remunerado. Marx dice del capital que “está formado por materias primas, instrumentos de trabajo y medios de subsistencia que se emplean para producir nuevas materias primas, instrumentos de trabajo y medios de subsistencia producto del trabajo, trabajo acumulado. El trabajo acumulado que sirve de medio de una nueva producción es el capital”. El crecimiento del capital es el desbalance del trabajo acumulado frente al trabajo vivo. Así llegamos a la conclusión de que el capital es el producto de la apropiación del trabajo ajeno acaparado por el capitalista a usura y que la única función que realiza es ser dueño de los medios de producción. Para el burgués, el trabajo propio le es completamente ajeno y se alimenta como una sanguijuela que nada produce. El capital convierte los productos de la producción en mercancías, porque su única finalidad es la especulación y la ganancia y se constituye mediante valores de cambio. La circulación de la mercancía en el mercado produce para el capitalista y el obrero resultados distintos. Para el capitalista la circulación produce dinero (capital invertido)-mercancía (compra de fuerza de trabajo)-dinero incrementado (plusvalía) y en el obrero mercancía (fuerza de trabajo vendida)-dinero (salario)-mercancía (medios de subsistencia). El capital se incrementa y en cambio la fuerza de trabajo se consume y tiene que ser repuesta a cada jornada. Marx dice respecto al método por el que las mercancías se convierten en capital que “cuando la fuerza en poder de una parte de la sociedad se conserva y aumenta por medio del intercambio con la fuerza de trabajo vivo, la existencia de una clase que no posee nada más que su fuerza de trabajo es la premisa necesaria para que exista el capital”. Así vemos como en la relación capital trabajo es donde los intereses de las distintas clases sociales entran en colisión directa y toman la forma manifiesta en la explotación capitalista.

La lucha de la clase obrera no debe limitarse a la lucha por una mejora salarial, ya que eso es perpetuar el capital y la esclavitud asalariada de la que se nutre, esto es, el dominio del trabajo acumulado frente al trabajo vivo. La lucha de la clase obrera debe orientarse a sustituir las relaciones de producción capitalistas por unas relaciones de producción que destruyan la esclavitud asalariada y por consiguiente al capital, en un nuevo escenario donde la lucha de clases se decante hacia el poder obrero. A la lucha por una mejor retribución, cosa que no debe renunciarse mientras no llega la revolución, debe unirse la lucha política e ideológica de las masas para demoler completamente el edificio capitalista, todo lo demás es revisionismo y oportunismo. Esa tarea es llevada a cabo por la vanguardia de la clase obrera, el PCOE, que actúa de catalizador mediante la ciencia del marxismo-leninismo. La construcción del socialismo, esto es, la expropiación de los expropiadores, que socializa los medios de producción y pone los réditos del trabajo vivo al servicio de la única clase social que produce valor, la clase obrera, sólo puede ser alcanzada por la vía revolucionaria. En la transición hacia la sociedad comunista la burguesía parasitaria no va a dejar de patalear, por lo que la lucha de clases no va a cesar y se puede recrudecer en un largo periodo de tiempo. La diferencia será que la clase obrera, mediante la dictadura del proletariado, tendrá en sus manos el instrumento para reprimir a esa clase parasitaria, la burguesía, la maquinaria de un estado de nuevo tipo, el estado proletario, que nacerá de la destrucción y de las cenizas del estado burgués. En el PCOE se gesta la organización que debe llevar a la clase obrera a conseguir sus objetivos de clase mediante la lucha revolucionaria. Únete a ella y construye estructuras de poder obrero frente a la tiranía del capital.

¡Por la destrucción del capital!

¡Por la expropiación de los expropiadores!

¡Obrero y estudiante, únete a las filas del PCOE!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Cáritas y su protección del capital

El pasado mes de febrero, la secretaria general de Cáritas en Canarias, Caya Suárez, habló en una entrevista sobre la pobreza en dicha comunidad, que si bien se ha reducido en datos publicados en el INE, sigue siendo alta y la situación ha mejorado solo para una minoría. Se mencionan en dicha entrevista los problemas que tiene casi la mitad de la población de Canarias para afrontar gastos imprevistos, así como los problemas de vivienda y la ridícula subida del salario mínimo interprofesional (SMI), la cual esta representante de Cáritas define como “absurda”. En su opinión, lo que necesitan las familias en España es “mejorar el trabajo precario, tomar medidas para que los ingresos que recibe la población sean acordes al coste de la vida”.

 

Puede escucharse en la entrevista que Caya Suárez habla de que es necesario señalar las causas de la pauperización de la población, y sin embargo su solución es hacer más llevaderas las consecuencias, como mejorar el trabajo precario y poner los ingresos a la altura del coste de la vida. ¿Es que la precariedad del trabajo y la inflación se deben a leyes naturales, o hay un límite a la hora de tirar del hilo?

En 2021, en otra entrevista, la secretaria general de Cáritas en Canarias decía: “(…) los milagros somos cada uno de nosotros que hacemos posible que la realidad cambie. Dios nos acompaña, nos da esperanza y empuje, pero las manos las tenemos que poner nosotros”. Sin embargo, no trabaja para transformar nada, ya que se enfoca solamente en consecuencias; habla de realidades particulares de individuos, de instituciones y políticos que “plantan semillitas” y que “la crisis del covid, el aumento de la pobreza, la crisis migratoria y dificultades asociadas” son “las causas”. ¿Cómo puede llamar a eso “causas”? ¿antes del covid todo estaba bien? ¿a qué se debe la mal llamada “crisis migratoria”? ¿hay pobreza por azar? ¿hay inflación sin motivo? Existen dos posibilidades; o Caya Suárez no sabe diferenciar entre causas y consecuencias, o prefiere no hacerlo por los intereses de su organización. Lo que sí podemos afirmar es que en 2025 no ha cambiado, y sigue hablando de los problemas de manera superficial y proponiendo vagos paliativos, a pesar de su discurso.

También en febrero del presente año se anunció que Cáritas Ontinyent logró recaudar 18.255 euros antes de navidad, para ayudar en la reconstrucción de las zonas afectadas por la DANA. Cáritas decidió enfocar sus esfuerzos en atender la emergencia e instalar “huchas solidarias” para la recaudación. Se han enfocado en ello como si el problema fuese un fenómeno meteorológico, sin más, y no hubiese que señalar a responsables sino solo a víctimas a las que asistir. No hay declaraciones de Cáritas en lo que se refiere al grave peligro que corrieron miles de trabajadores que fueron enviados a generar ganancias un día más para unos parásitos, incluso conociéndose la situación de alerta. Entre las empresas que enviaron al peligro a los obreros se encuentran Mercadona e Inditex, y Cáritas aceptó donativos para el blanqueo de imagen y los beneficios fiscales de Amancio Ortega, por un lado, y de Juan Roig por otro. Tampoco señala esta organización “sin ánimo de lucro” que estos dos grandes parásitos, por mencionar solo a dos, tienen intereses e inversiones en Valencia, ni que el desastre se debe, entre otras cosas, a la especulación inmobiliaria que llevó durante años a construir en terrenos inundables. ¿No se supone que había que señalar las causas?

Por otro lado, Cáritas recibe donaciones del Grupo Santander, que destina fondos para un proyecto de “emancipación” para jóvenes extutelados, llamado “Corazón de Casa”, en el cual también se enfocan en casos de jóvenes migrantes sin recursos. No solo se trata de convertir en mano de obra funcional a jóvenes de la clase obrera y pagar alquileres a rentistas, sino que se blanquea a un banco que se dedica, entre otras cosas, al más que infame negocio de las armas y a la extracción de materias primas en países del sur global a los que pertenecen muchos de éstos jóvenes, donde los obreros están en situación de esclavitud y se usa incluso trabajo infantil, pues el Grupo Santander posee acciones en Apple y Microsoft, entre otros. ¿No son ese tipo de causas a las que Cáritas considera necesario señalar? Hablan de personas migrantes que quieren un “futuro mejor”, pero no dicen qué es lo que les trae hasta el país en que vivimos. Tampoco señalarán qué causa los males que llevan a los jóvenes nacidos en España a la situación de desamparo y/o miseria que es estructural, y que no se debe a “casos individuales”.

Cáritas también tiene un convenio con Microbank, que es una entidad financiera del Grupo Caixabank, donde se conceden microcréditos para que aquellos que estén en situación de vulnerabilidad puedan “emprender”, presentando un plan de empresa y un informe favorable de viabilidad. Vemos aquí que ya no solo se dedica a ignorar al capitalismo como causa, sino que reproduce las relaciones de producción capitalistas. Sus usuarios pueden ser aspirantes a explotadores, teniendo acceso a capital para intentar arañar cuanto se pueda de la conversión del trabajo asalariado en lucro para una minoría. No solo se fomenta la visión de que ese interés es legítimo, sino que, en caso de alcanzar cierta estabilidad, servirá como empresa cliente para los grandes parásitos, e inevitablemente se devolverá el préstamo a la entidad financiera, pase lo que pase. Y ante una situación, cada vez mayor, en la que se nos niega el trabajo, la idea no es luchar contra la minoría criminal que lo convierte todo en mercancías, sino la de participar en la dinámica destructiva del mercado.

Al parecer esta organización saca pecho por haber sido, junto a otras ONG, “facilitadora” de 200.000 empleos en 8 años, cifras más que insuficientes entre los que abunda el trabajo precario usando el Fondo Social Europeo para engrasar la maquinaria burguesa y la “paz social”. Como era de esperar, Yolanda Díaz, lacaya de los monopolios, celebra estos actos de caridad. Sin embargo, solo el año pasado, Cáritas despidió a 8 trabajadores en Cantabria que atendían a más de 200 usuarios, alegando motivos económicos, al igual que los 11 trabajadores despedidos en Gran Canaria, tras el cierre repentino de una comunidad terapéutica. Varios trabajadores llevaban más de una década con la entidad. ¿Es esta su defensa del trabajo y de “las personas”?

Cabe destacar la batería de propuestas que presentó esta ONG en las últimas elecciones generales, ya que dan forma al único propósito de este tipo de organizaciones. En dicho texto, puede leerse que Cáritas se reivindica como agente activo de transformación de la sociedad, pero en el primer punto sugiere (ni siquiera fingirá exigir) modificar una ley para que “las personas” tengan el mínimo necesario para vivir. La esclavitud asalariada ya tiene ese propósito: lo mínimo necesario para vivir y poder realizar el trabajo que da ganancia al burgués.

El segundo punto habla de no desahuciar a personas vulnerables que no tienen ayuda económica o alojamiento alternativo: lo mismo que dice el Estado burgués y que incumple una y otra vez, por no hablar de que Cáritas, al pedir no desalojar en ciertas condiciones y mencionar ayuda para el pago, está legitimando el lucro con la vivienda y los desahucios.

Tras un tercer punto abstracto y un cuarto que solo habla de facilitar los trámites burocráticos, encontramos un quinto punto sobre facilitar el acceso de las “personas vulnerables” al empleo y a la formación, y de regular la situación laboral de las cuidadoras del hogar. Es decir, que los burgueses, los cuales tienen como único propósito la ganancia con la explotación humana y priorizan ante todo la viabilidad de su negocio, “empaticen”, usen a los más desfavorecidos y se dignen a poner en regla la situación de las cuidadoras del hogar. Los empresarios ya reciben subvenciones por contratar a personas etiquetadas como “vulnerables”, y la precariedad de las trabajadoras del hogar seguirá siendo ley, aunque sus contratos estén en regla.

El sexto punto habla de facilitar la regulación de “personas extranjeras”, mencionando vagamente las dificultades para llegar desde su país de origen y las que se encuentran al llegar. No menciona en ningún momento a la burguesía de las principales potencias imperialistas que generan las terribles causas que les traen hasta aquí, ni que se convierten en mano de obra barata, así como números para que las ONG reciban subvenciones, obviamente. El séptimo punto solo habla de unificar criterios y hacer efectivos los derechos de mujeres que sufren violencia machista. Por lo visto el machismo y toda la opresión asociada son inevitables y sólo cabe clarificar las leyes que se aplican cuando ya hay víctimas.

El último punto habla de “fortalecer la sociedad civil” en terceros países, como si el Estado español no tuviese nada que ver con la opresión en ellos, y termina diciendo: “Queremos que las políticas de cooperación de España apoyen a la sociedad civil y protejan a los defensores de Derechos Humanos en aquellos países donde hay una enorme represión”. Al parecer, la imperante propiedad privada de los medios de producción en España y todo lo que es inherente a ello, como negar el trabajo, precarizar éste, generar pobreza, manipular, usar la violencia contra manifestantes y trabajadores en huelga, permitir el fascismo, desahuciar, privatizar la sanidad, la educación, hacer negocio con las armas, pertenecer a la OTAN, etc., para Cáritas no es “una enorme represión”.

Éste es el papel de organizaciones “sin ánimo de lucro” como ésta: servir de parachoques contra las continuas crisis del capitalismo y ser una vía más, junto a los partidos oportunistas y sindicatos de la patronal, para dirigir a los obreros a la legalidad e instituciones burguesas. Son otras de las armas de la burguesía para que la clase obrera crea que no hay razón ni camino para luchar; que todas las dolencias de la sociedad se deben a algo inevitable; que los obreros deben pedir migajas a entidades caritativas, inscribirse en una lista para pedir ayuda y esperar que los representantes de la burguesía, es decir, los políticos de los parlamentos, se dignen a aplicar algún paliativo, pues ellos tienen las competencias y los proletarios no deben inmiscuirse en asuntos políticos, según el razonamiento de los buitres de la sociedad que son las ONG. Se oponen a la discordia entre explotadores y explotados, siendo una barrera defensiva para la economía de mercado a la que no cuestionarán jamás.

Estas organizaciones son otro elemento que impide que la clase obrera vea en sus hermanos de clase la alternativa solidaria y combativa que puede servir como germen para tomar conciencia de clase. Quienes dirigen las ONG, a través de palabrería, fingen preocuparse y señalar las causas de los problemas de la sociedad, pero en realidad solo los tapan y ponen el foco en las consecuencias. Mientras los asalariados que están en primera línea de estas organizaciones se afanan por atender a los usuarios en lamentables condiciones, quienes las dirigen se afanan por mantener su rol de defensores del capital y el negocio de la miseria. La clase obrera es el sujeto revolucionario, ya que crea todo lo existente en la sociedad; toda la riqueza, y ante la ausencia de una organización proletaria contra el capital es fácil que la inercia de la ideología burguesa arrastre a los trabajadores a la derrota en la batalla ideológica.

No podemos permitir que sigan dividiéndonos, desarmándonos y reduciéndonos a la absoluta impotencia. La solución no está en pedir al enemigo que deje de oprimirnos; la solución está en derrocar a nuestros enemigos de clase, que son la burguesía y todo lo que orbita a su alrededor. Las ONG se meten en cada dolencia del proletariado para ofrecer limosnas y paños calientes individualmente; conocen nuestra debilidad. Por eso debemos organizarnos y unir todas las luchas en un Frente Único del Pueblo con el que tejer un poder real para nuestra clase. Solo organizándonos y elevando la conciencia actuaremos colectivamente como sujeto revolucionario para librarnos de los explotadores que hoy se hacen con los frutos de nuestro trabajo, nos reprimen y crean la beneficencia para limpiar su imagen y que no nos alcemos. Es vital comenzar a librarnos de buitres y oportunistas, ya que son el principal obstáculo que encontramos al dirigirnos hacia la meta que garantiza la defensa de nuestros intereses y pone la vida humana en el centro: el socialismo.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




¡Qué no te engañen! El proletariado sólo tiene una salida: La Revolución Socialista

Hace unos días, todo el mundo pudo presenciar el sainete representado por dos criminales y enemigos de la humanidad – los fascistas Zelenski y Trump – en el que acreditaron que les importan un soberano pimiento las pérdidas de vidas humanas, que lo único que les preocupa en este mundo imperialista son los intereses de los monopolios, de la élite burguesa.

Trump y Vance le señalaron al nazi Zelenski una gran verdad: su problema en el reclutamiento para sostener la guerra interimperialista que lleva a cabo, como punta de lanza del bloque imperialista de la OTAN contra Rusia. Un reclutamiento que se fundamenta en secuestrar y enviar a la fuerza a los hijos de la clase obrera y mandarlos al frente a morir, para matarse contra sus hermanos mientras los hijos de la burguesía derrochan riqueza dentro y fuera de Ucrania.

Sin duda alguna, el estado ucraniano es un estado fascista que lleva asesinando a su pueblo desde el año 2014, que debe ser derrocado y sus dirigentes ejecutados. Un estado al servicio del imperialismo norteamericano y sus aliados, que abrazan la reacción mundial. Y esto es tan cierto como que la guerra entre Rusia y la OTAN en suelo ucraniano y también ruso, en absoluto nada tiene que ver con la pretensión indicada por Putin de “desnazificar” Ucrania.

Dicho conflicto bélico es la continuación, por otros medios, de la guerra comercial y económica librada entre EEUU y China, entre el bloque de los BRICS y el imperialismo decadente norteamericano, entre el imperialismo emergente y decadente en la pugna que tienen por conquistar la hegemonía dentro del orden imperialista.

Y en esa guerra, tanto el imperialismo norteamericano como fundamentalmente sus aliados de la UE, están siendo derrotados y muestran su declive. La reunión del pasado día 28 de febrero dejó bien claro lo expresado aquí. La paz que plantea el fascista Trump es la apropiación de las tierras raras que quedan en territorio controlado por el estado ucraniano por parte de los monopolios norteamericanos, o lo que es lo mismo, un reparto de Ucrania con Rusia, que se quedaría con el Donbass – donde están los mayores yacimientos de minerales y de tierras raras – y Crimea.

La potencia más asesina y criminal que ha parido la historia, EEUU, cambia la táctica respecto a Ucrania. La administración del corrupto Biden consideraba necesario debilitar a Rusia para debilitar a los BRICS y, consecuentemente, a China. A ello hay que unirle los intereses de la familia Biden en Ucrania, con los negocios sucios de Hunter Biden en dicho país, que desencadenaron el Ucraniagate por el que Trump fue debilitado ante las elecciones de 2020 que perdió. Trump ahora pasa factura a Zelenski y, además, cambia la táctica buscando un reparto del pastel ucraniano con Rusia, restablecer la normalidad y relaciones con Rusia al objeto de distanciarla de China, a la que realmente Trump considera su verdadero rival y, de paso, debilitar todavía más económica y políticamente a la UE, que abiertamente se ha posicionado contra Trump y en favor de la candidata republicana.

La administración de Trump es consciente de que sus intereses se juegan en apropiarse plenamente de los recursos energéticos del continente americano y en la región indo-pacífica y lo que está haciendo es lo que en términos económicos capitalistas supone una desinversión de la OTAN para fortalecer sus posiciones en AUKUS. La OTAN nació para que el imperialismo norteamericano combatiera y contrarrestara a la URSS en Europa en su cruzada anticomunista y AUKUS ha nacido para jugar el mismo papel hoy contra China en el continente asiático y tratar de que perdure la hegemonía norteamericana.

Sin duda, este hecho acredita cómo el imperialismo norteamericano se debilita más, hundiendo a su aliado incondicional y rastrero como es la UE. Pero con ese hundimiento también se debilitan los propios EEUU. La UE económicamente cada vez pinta menos en el concierto mundial, la industria cada vez se halla más debilitada y, ahora, con la dialéctica expresada, para defender sus posiciones imperialistas la UE se ve obligada a incrementar el gasto militar, habiendo presentado la fascista Von der Leyen el pasado día 4 de marzo un Plan para reforzar la industria militar europea por el que pretende movilizar 800.000 millones de euros, o lo que es lo mismo, militarizar la economía, a la par que roban a la clase obrera los servicios públicos como la sanidad, la educación o las  pensiones.

El imperialismo es la guerra y mientras la clase obrera no se levante contra los estados imperialistas y se organice la revolución proletaria para derrocar el capitalismo y construir el socialismo, lo que le espera a la clase obrera es la miseria y ver, al igual que acontece en Ucrania, cómo arrebatan a los hijos de la clase obrera y los mandan a morir a la guerra imperialista para llenar los bolsillos de los monopolios y reajustar la fuerza productiva a los intereses del capitalismo por la vía de la matanza de obreros, la guerra.

Los oportunistas, farsantes que dicen ser comunistas pero que abrazan a potencias imperialistas e, incluso, son fascistas enmascarados, indican a la clase obrera que Rusia no es imperialista al objeto de posicionarse contra la propia UE o EEUU. Sin duda, los comunistas debemos posicionarnos en contra de la UE, de la OTAN y de los EEUU, pero no debemos engañar al proletariado. El proletariado es único, es internacionalista, y tan nocivo como para el proletariado en España es el Estado fascista español como para el proletariado ruso es el Estado ruso, un estado ultranacionalista y antiobrero. La situación, no sólo en Rusia sino en las diferentes naciones que componían la antigua URSS, es de condena y opresión inmisericorde contra la clase obrera, donde se detiene y reprime a la disidencia proletaria, a los marxista-leninistas; el nacionalismo se extiende por todas las repúblicas exsoviéticas, la medicina pública ha sido liquidada y sólo tienen derecho a una sanidad de calidad las élites burguesas que pueden sufragarse una determinada sanidad privada, donde el sistema público de educación cada día es peor, siendo endémica la corrupción.

La única salida que tiene el proletariado es romper la cadena imperialista, no perpetuarla. Para ello hacemos un llamamiento al proletariado consciente a engrosar las filas del PCOE para combatir al oportunismo y al imperialismo. Sin el fortalecimiento del partido leninista la clase obrera está indefensa y a merced de la burguesía. Y en estos momentos de declive del imperialismo, donde la lucha ideológica es la que prepondera en la lucha de clases, para combatir el veneno ideológico burgués del fascismo y del nacionalismo con el que confrontan y dividen al proletariado, es fundamental enarbolar el principio del internacionalismo proletario y su implementación organizativa en una Internacional Comunista que englobe al movimiento comunista internacional en base a un programa que conduzca a la Revolución Proletaria Mundial, un Partido Leninista Internacional donde el movimiento comunista de cada estado sean brazos de ese Partido Único Mundial, al objeto de fusionar al Movimiento Comunista mediante la conjugación del internacionalismo proletario y el centralismo democrático y dotando de homogeneidad ideológica y práctica a los comunistas a nivel mundial.

El imperialismo se halla en bancarrota y sólo nos puede proporcionar muerte y miseria. La única salida es la Revolución Proletaria, es alzarnos contra la burguesía y sus estados en todos los rincones del planeta.

 

¡FUERA DE LA OTAN Y DE LA UNIÓN EUROPEA!

¡POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA, ROMPAMOS LOS ESTADOS CAPITALISTAS Y ALCÉMONOS CONTRA ELLOS!

¡POR LA INTERNACIONAL COMUNISTA, POR EL SOCIALISMO!

 

Madrid, 10 de marzo de 2025

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Algunas consecuencias de la reunión de los Patriots

El partido político Vox celebró el viernes 7 y sábado 8 de febrero en Madrid la primera cumbre de Patriots, el otro partido que preside Santiago Abascal y al que pertenecen también el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, la francesa Marine Le Pen y el italiano Matteo Salvini. Estos tres elementos fueron acompañados por los especímenes más reaccionarios y abiertamente fascistas de la mayoría de los países de la Unión Europea. Todos ellos acompañaron a Santiago Abascal en este encuentro que sirvió para trazar la estrategia de los próximos meses con el objetivo de consolidar la alternativa al “consenso” que entienden que hay entre populares y socialistas en Bruselas desde hace una década y su “política de puertas abiertas a la inmigración masiva”. En resumen, el fascismo sin careta.

Hace ya dos años, en el X Pleno del Comité Central de nuestro Partido, el PCOE, se advertía de “cómo el fascismo estaba siendo entronizado a nivel global allí donde el imperialismo flojeaba mínimamente”. La debilidad del bloque imperialista representado en la Unión Europea y que pronto recibirá un nuevo tortazo por parte de los aranceles de los EEUU, exigencias de recapitalización para las guerras que brotarán en un futuro próximo, etc. hace que florezcan estos especímenes que desplazan a la democracia burguesa hacia formas políticas más abiertamente reaccionarias, ya que el fascismo es la muestra de la debilidad y la bancarrota del imperialismo. En momentos de extrema flaqueza, la democracia burguesa permite la entrada progresiva del fascismo en sus instituciones por la vía electoral y el hecho de que lo haga sin ninguna resistencia y la ventaja de la burguesía en la guerra ideológica, lo legitima sin ningún esfuerzo. Por eso avanza a nivel mundial, porque es el síntoma de que el capitalismo en descomposición, y a pesar de enfrentar contradicciones irresolubles, no quiere renunciar a su sistema de explotación y es capaz de llegar hasta cualquier extremo necesario. El colapso del modelo productivo y la entronización del fascismo no puede llevar al proletariado hacia otro lugar que hacia la guerra o la revolución socialista. El caso de la guerra, que ya se desarrolla en infinidad de frentes y amenaza con extenderse hacia una nueva guerra mundial, crea la necesidad de una amplia reconstrucción, como vemos en los planes de Trump en Gaza, lo que le da aire al capitalismo para unas pocas décadas más y le otorga la posibilidad de la cremación de millones de vidas proletarias que le sobran debido a la extrema automatización del modelo productivo. Esto traerá un escenario de guerra constante acompañado de una mayor represión contra los movimientos obreros revolucionarios. El fascismo termina por ser, en palabras de Dimitrov, “la dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas del capital financiero”.

¿Qué deben hacer los comunistas ante esta encrucijada? Los comunistas se hallan ante la contradicción principal, imperialismo vs socialismo. La única salida para la clase obrera pasa por la revolución proletaria que derroque al sistema criminal que se encuentra en su última agonía y la implantación de la dictadura del proletariado que permita el tránsito hacia el socialismo. El internacionalismo proletario jugará un gran papel en el apoyo a las revoluciones incipientes y a convertir las sucesivas guerras imperialistas, a las que nos aboca sin remisión el fascismo, en guerra civil revolucionaria contra la propia burguesía opresora. Esto pasa por fortalecer el Partido y crear las estructuras de poder obrero que imposibiliten el retorno al capitalismo cuando la revolución ya se halle en curso.

Como dice la resolución contra el fascismo del pleno del Comité Central del PCOE, de 1 de febrero de 2025, “Hoy, igual que ayer, queda más que patente la necesidad de la clase obrera de unirse y organizarse para plantar cara al fascismo y a la fuente de donde nace: el sistema más criminal de la historia. Para ello el proletariado necesita desechar todo oportunismo que plague sus filas, destruyéndolo junto con sus cantos de sirena, y tener claro que la única salida que le queda es la destrucción del imperialismo, que no es más que un freno no sólo del desarrollo humano sino de la vida de la mayor parte de la humanidad”.

En estos momentos en que las condiciones para la revolución están dadas, es urgente la unidad de los comunistas como paso previo a la organización del proletariado como sujeto revolucionario y que éste, guiado por su vanguardia revolucionaria, el PCOE, conquiste el poder para que la humanidad pueda desarrollarse y vivir acorde con sus necesidades. Contra el imperialismo no queda otra opción que su completa demolición. El PCOE desarrolla en este sentido un ingente trabajo para poner en práctica las resoluciones que emanan de su documento contra el fascismo y su línea política abre el camino para que te incorpores en sus filas, sin más dilación, en la empresa urgente que ha de sacar a la humanidad de su prehistoria.

                      

¡Socialismo o guerra de rapiña!

¡Por la revolución socialista mundial!

¡Por la demolición del imperialismo!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El fascismo necesita de la socialdemocracia

Para abrir este artículo con garantías, primero debemos delimitar bien qué es la socialdemocracia. En primer lugar, diremos que la socialdemocracia es un instrumento que tiene el capital para envenenar a la clase obrera sin salirse del sistema económico que le oprime y le desangra. La socialdemocracia se presenta así como un agente al servicio del capital, que lo fía todo a la participación dentro del arco parlamentario y la legalidad burguesa y cuyo mejor representante en España es el eurocomunismo del lacayo Santiago Carrillo y sus consecutivas derivaciones PCE-IU-SUMAR. También tiene su contrapunto por la derecha, el PSOE, quien arrastra delitos de sangre contra la lucha organizada de los pueblos oprimidos mediante grupos parapoliciales y paraestatales y que no dudó en introducirnos, previa negación antes de tocar poder, en la OTAN y la UE y cremar los verdaderos intereses de la clase obrera a sus exigencias. La socialdemocracia renuncia a la lucha de clases para fiarlo todo a la colaboración de clases, sin salirse ni un ápice del escenario que impone la burguesía, ya que si pusieran en riesgo los intereses del capital con la fuerza representativa que tienen en la actualidad, serían debidamente represaliados e ilegalizados. Esto debería darnos una pista a la clase obrera de que nos están mintiendo, vendiendo y que no defienden nuestros intereses de clase. La aquiescencia del capital lo convierte en una acción flagrante.

Pero sigamos. En segundo lugar, diremos de la socialdemocracia que, por todo lo que hemos caracterizado hasta aquí, ha renunciado a la vía revolucionaria y, por lo tanto, ha renunciado a la revolución social, a la dictadura del proletariado y a la superación del sistema de explotación capitalista. A cambio proponen una batería infinita de reformas que no tienen otro fin que alargar más en el tiempo la agonía del sistema capitalista, en su fase última imperialista, y que pretenden “humanizar” el capitalismo en vez de demolerlo, muchas veces utilizando dinero público para que los capitalistas no pierdan cuota de ganancia como lo hemos visto recientemente con el gobierno autonómico del PSC y la Casa Orsola. Y de nuevo volvemos a las conclusiones del principio, ya que si pusieran en riesgo los intereses del capital con la fuerza representativa que tienen en la actualidad, serían debidamente represaliados e ilegalizados.

En la lucha que llevamos a cabo la clase obrera revolucionaria, siempre nos hemos mostrado implacables en borrar de nuestro movimiento cualquier vestigio que intente camuflarse en nuestras filas, al ser el enemigo que pone en jaque a la mayor parte de la humanidad que vive subyugada bajo sus métodos de explotación y prostituye cualquier movimiento revolucionario y lo encauza, vía institucionalización, en el redil estrecho de la burguesía; tenemos el ejemplo reciente de Podemos. También diremos que sus métodos de lucha son el espontaneísmo, que diluye alcanzar cualquier objetivo concreto. No cuesta mucho, llegados hasta aquí, hacerse conscientes de que sólo una vez dinamitado desde sus entrañas el sistema capitalista, la humanidad entrará de lleno en la historia abandonando su prehistoria.

Es por eso que el combate de la clase obrera, orientada por su vanguardia revolucionaria, es implacable contra este tipo de tendencias, ya que el fascismo y la socialdemocracia pertenecen a órganos que pueden parecer distintos pero que defienden la perpetuidad del sistema económico de explotación burgués, el capitalismo, en estos momentos en su fase imperialista, putrefacta y última. El policía malo y el policía bueno tienen el mismo collar que les pone su amo, la burguesía. Desde el PCOE hacemos un llamamiento a la clase obrera a asimilar algo tan simple y evidente como lo redactado en estas pocas líneas, y a actuar en consecuencia en la defensa de nuestros propios intereses de clase. Para ello, el PCOE se fortalece forjándose en todas las luchas, en la calle, haciendo su trabajo entre las masas como lo hicieron los fundadores de este movimiento político que lucha por intentar ser oídos por una clase obrera que sigue dormida, ignorando su suerte. El PCOE, forjado en las luchas, recoge los elementos más fecundos y avanzados de la clase obrera y te llama a unirte a este combate sin tregua contra la burguesía y todos los actores que participan en la comedia.

 

¡Hasta la completa demolición del sistema capitalista!

¡Hasta la unidad de acción de la clase obrera!

¡Con el PCOE hacia la vía revolucionaria!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Sobre la guerra y la paz

Ante los últimos acontecimientos y la elección de Donald Trump como presidente de EEUU, el imperialismo estadounidense amenaza con abrir nuevos focos de guerra y agravar los que ya están en marcha. Ante estos hechos que se presumen inminentes, la clase obrera debe tener en cuenta que la paz mundial sólo se alcanzará con la revolución socialista a nivel mundial y la unión fraternal de todos los proletarios del mundo en guerra abierta contra el criminal sistema capitalista. Bajo el capitalismo, la paz se vuelve una quimera por la naturaleza intrínseca del modo productivo que aspira a la ganancia ilimitada y a nuevos repartos del mundo en busca de nuevos territorios y materias primas.

Es necesario subrayar que, actualmente, dada la debilidad que afecta al conjunto del movimiento comunista internacional, difícilmente podríamos encontrar un aliado más poderoso y eficaz de nuestro movimiento, que las propias contradicciones del desarrollo capitalista, así como las rivalidades y la propia guerra imperialista en la que nos hallamos inmersos en cada vez más frentes. Esta parece ser otra ley ineluctable, aunque también es cierto que no son necesarias esas carnicerías y los desastres y grandes calamidades para que la revolución pueda triunfar. La cuestión que se nos plantea en estos momentos es que, de la misma forma que la revolución socialista no pudo impedir en parecidas circunstancias anteriores que estallara la guerra imperialista de rapiña, tampoco ahora podrá impedirlo, por lo que tendrá que ser de nuevo la guerra la que haga triunfar la revolución.

La táctica de los comunistas ante la eventualidad cada vez más grande de una guerra imperialista de rapiña a escala planetaria, y puesto que no podemos hacer nada para evitarla, debe consistir en alertar a las masas, a la vez que nos preparemos en todos los terrenos para convertir la guerra imperialista en guerra civil revolucionaria, aprovechando para ello la situación de crisis general del capitalismo y el debilitamiento y la devastación en los países imperialistas, así como el odio reconcentrado de los obreros hacia los bandidos y criminales imperialistas.

El PCOE se opone a la guerra imperialista y, en el caso de que se produzca, hará todo lo posible para lograr la derrota del Estado de nuestra propia burguesía y la transformación de la guerra imperialista en guerra civil revolucionaria. Nos negamos a, una vez más, poner los muertos para que ellos se hagan cada vez más ricos. Por eso, el PCOE hace un llamamiento a todas las fuerzas revolucionarias de todos los países a que adopten la misma táctica y al fortalecimiento del movimiento comunista internacional como arma indispensable para alcanzar la paz mundial mediante la revolución socialista en todos los países y la unión fraternal de todos los proletarios del mundo en guerra abierta contra el criminal sistema capitalista.

 

¡Contra la guerra imperialista, guerra civil revolucionaria!

¡Socialismo o barbarie!

¡Proletarios del mundo, uníos!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La burguesía no tiene patria

La burguesía se viene llenando la boca con el discurso patriótico dirigido a los obreros que hacen posible su representación parlamentaria mediante su voto. En la realidad, la burguesía trabaja sólo con el fin de lucrarse y no duda en renunciar a cualquier principio que pregona para legislar en absoluto para su sacrosanta propiedad privada y la búsqueda de beneficio económico independientemente de la patria que dicen defender. Los intangibles son para los obreros, los tangibles para sus bolsillos.

Lo que sí debemos reconocer los comunistas es el valor de su lucha ideológica, en la que nos llevan ventaja, y con la cual desconectan a amplias capas de la población obrera de sus verdaderos intereses de clase. Pero este discurso se rompe por sus costuras como hemos podido ver en el voto en contra de la denominada Ley Ómnibus que legislaba la subida de las pensiones, el aumento del salario mínimo interprofesional y la gratuidad o los subsidios a los títulos de transporte público. Las consecuencias de esta traición afectan a más de 25 millones de trabajadores directa o indirectamente.

En esta votación se ve claramente como la patria aquí es lo de menos. Han votado lo mismo los patriotas de un lado y del otro, independentistas catalanes y abiertamente españolistas, en miras de, más tarde, desviar dinero público hacia otros menesteres donde son ellos y los entramados empresariales que defienden los que se harán con ese dinero. Los que aplicaron el Artículo 155 han votado junto a los que se lo aplicaron. Aquí se demuestra su escala de valores y la verdadera naturaleza política a la que nos tienen sometidos. La democracia burguesa sólo se sostiene mediante el engaño debido a su irreversible bancarrota.

Las denominadas derechas, esto es, las agrupaciones más declaradamente reaccionarias, no serían nada si enfrente no tuvieran a los mamporreros de la mal llamada socialdemocracia, que periódicamente sacan “líderes obreros” para participar en la guerra desde otro ángulo. La votación contra la denominada Ley Ómnibus extenderá más la precarización de las vidas de amplias capas de la clase obrera. Entre todos los partidos políticos con representación, de uno y otro calado, que no son más que empresas privadas que defienden los intereses de los monopolios, han dado una nueva vuelta de tuerca al salario real de la clase obrera, devaluándolo todavía más. Con sus componendas han dejado al descubierto que lo que más les importa es perpetuarse y también los intereses de quien defienden. La patria, el bienestar de los ciudadanos, etc. han caído una vez más en saco roto y han dejado al descubierto su verdadera naturaleza. Ya advertía Lenin, hace más de cien años, que dentro de una patria existen dos patrias, la de la burguesía y la del proletariado. La burguesía, por mucho que quiera vender a la clase obrera que si a ella le va bien a todos nos irá bien, tan sólo mira por sus propios intereses, como es natural, al ser intereses contrapuestos a los de la clase obrera y como la clase obrera mismo debe hacer contra los suyos. Por eso, la clase obrera debe tomar conciencia de sus intereses de clase y defenderlos contra toda esta violencia económica y política que se ejerce contra ella por parte de la burguesía y tener claro algo tan simple como que para que a una le vaya bien a la otra le tiene que ir mal. Son vasos comunicantes.

En el PCOE tenemos claro que nuestro objetivo es hacer evidente que la lucha económica, en este caso el voto en contra de la Ley Ómnibus, tiene un trasfondo político y de intereses de clase, no es consecuencia de una casualidad, y que ningún partido comunista debe descuidar. Desde el PCOE trabajamos a brazo partido por insuflar conciencia de clase y organización a la clase obrera para elevar cada vez más la temperatura de la lucha de clases. La clase obrera es cada vez más consciente de la necesidad de emanciparse de esa forma de poder, la democracia burguesa, que cada vez deja a más y más hermanos de clase por el camino de la precariedad y la miseria, pero no tiene todavía claro cómo y hacia dónde dirigirse por la batalla ideológica a la que le tiene sometida la burguesía. Esto puede retrasar, pero no evitará el siguiente paso que es tomar conciencia de su número y su fuerza mediante el encuadramiento en el partido comunista, herramienta indispensable para crear la vanguardia que dirija a la clase obrera a su objetivo revolucionario. Por eso, desde el PCOE, te llamamos a encuadrarte en nuestras filas para construir poder obrero y crear estructuras de organización hacia la dictadura del proletariado que debe guiar a la clase obrera hacia la construcción del socialismo, la solución automática para la clase obrera.

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La irreversible extinción del capitalismo

La extinción del capitalismo es una necesidad histórica que se acerca cada vez más a ser un hecho consumado. Esta obviedad se puede analizar desde un punto de vista científico y también mediante los síntomas de decadencia y del aumento de la periodicidad de las crisis y las guerras de rapiña de las que la clase obrera nunca se repone para que nos hundan en la siguiente.

Pasemos a verlo desde un punto de vista científico, esto es, objetivo. Si nos servimos del materialismo dialéctico, que es una filosofía desarrollada a partir de los escritos de Karl Marx y Friedrich Engels y que sirve de base al marxismo-leninismo, veremos que este enfoque filosófico postula que la realidad se define a través del mundo material, rompiendo así con todo idealismo. La materia fue primero que la idea, por lo tanto, todos los hechos dependen de la realidad material.

Este método filosófico explica que la evolución del pensamiento es un proceso de contradicción entre dos lados opuestos que luchan entre sí, en nuestros días entre el imperialismo, la fase actual del capitalismo en descomposición, y el socialismo, necesidad histórica por la radical desarmonía entre los medios de producción y las relaciones de producción, y cuya lucha sin remisión lleva a la negación de lo nuevo que ha de nacer, el socialismo, contra lo viejo y caduco, el capitalismo en su última fase, la imperialista, como antesala a la revolución proletaria. El socialismo niega al capitalismo y, una vez negado, se produce un salto de la cantidad a la calidad, la revolución proletaria.

Por todo esto, el capitalismo lleva en sus entrañas al socialismo debido a que su misión ha consistido en el máximo desarrollo de los medios de producción, cuyo resultado último es la automatización, tanto de la actividad puramente física como de la intelectual por medio de la inteligencia artificial. En este punto, el capitalismo niega la razón de su existencia, la explotación de la fuerza de trabajo, única fuente de extraer la plusvalía, que es la abusiva proporción de trabajo social para la apropiación privada que el capitalista se apropia a usura. Si en una jornada de ocho horas, en la primera media hora ya pagamos nuestro sueldo, las otras siete horas y media que se apropia el burgués son plusvalía.

En este punto analizaremos su fin a través de la composición orgánica del capital. Llamaremos capital variable a la fuerza de trabajo, que es la única que produce plusvalía, la esencia y fin último de la producción capitalista. Por otro lado, llamaremos capital constante a la maquinaria y las materias primas que transfieren la misma cantidad de valor a la mercancía, no generando ningún aumento. Por ejemplo, si añades dos euros en hilo para hacer camisetas en el proceso de producción, al final del proceso sólo recogeré dos euros de hilo, su valor no aumenta (capital constante). En cambio, si añado dos horas de fuerza de trabajo al proceso productivo, éstas se transformarán en un número dado de camisetas, o sea, un incremento de valor.

En el escenario actual, debido a la desmesurada competencia entre capitalistas, su tendencia siempre ha sido marchar hacia la automatización más extrema en todos los ámbitos de la producción, esto es, la sustitución de capital variable por capital constante. El capitalismo está negándose así a la única fuente de plusvalía, el capital variable, y está cavando su tumba para dirigirnos a un estadio superior, el socialismo, que es el dominio del capital constante, por el desarrollo radical por parte del capitalismo de los medios de producción que recibe el socialismo como fruta madura, y que permite la racionalización del trabajo en las relaciones de producción al desaparecer la apropiación privada del trabajo social y la anarquía productiva. Esto pasa por la expropiación de los expropiadores por parte de la clase obrera, la única que produce valor, que pone al servicio de la sociedad el fruto del trabajo social como ya vivimos en la URSS hasta 1953.

El capitalismo, al necesitar incorporar cada vez menos fuerza de trabajo al proceso productivo, añade menos valor al mismo. A la vez que se reduce la tasa de ganancia para el capitalista, que usurpa la riqueza para socializar la miseria en amplias capas de la clase obrera, éstas quedan excluidas del proceso productivo y de la oportunidad de consumir las mercancías que del proceso productivo dimanan al precarizarse su condición económica. Este círculo vicioso de la sintomatología capitalista es lo que genera las crisis periódicas, debido a la anarquía productiva y a la sobreproducción que se produce cuando amplias capas de la clase obrera quedan fuera del circuito productivo y de la posibilidad de consumir, y que cada vez son más intensas y cercanas entre sí, pero que no olvidemos nunca que son la naturaleza intrínseca de la forma de producir capitalista y el motivo por el que el sistema capitalista debe ser superado.

Los comunistas no somos ilusos. Sabemos que no podemos esperar a que el capitalismo caiga como fruta madura, puesto que nos lleva ventaja en la batalla ideológica. Sabemos, también, que cualquier cambio radical en la estructura económica, no va a llegar sin la resistencia violenta de los explotadores. Sabemos, además, que puede ocupar todo un periodo histórico, como le ocurrió a la burguesía y sus tres revoluciones, que ocuparon dos siglos, y que la revolución proletaria a nivel mundial que nos hará entrar en una nueva fase de la historia humana, no ocurrirá mañana. Ante nosotros, podrán retrasar su fin con la violencia o inventando “líderes obreros” para confundir a las masas, pero jamás podrán evitar lo inevitable. Por eso, todos estos motivos nos impulsan a trabajar con más fuerza y a anteponer la mejor arma que tiene la clase obrera a su expolio y su violencia, la organización en un partido de nuevo tipo que insufle ideología proletaria a la clase obrera y que les dé conciencia de su número y su fuerza. Esta herramienta se llama PCOE y lleva muchos años en la brecha política en la lucha continua contra el capitalismo y su Caballo de Troya contra la clase obrera, el revisionismo. Por eso, te llamamos a unirte a tus hermanos de clase que forman el Partido y luchan por acelerar el proceso de descomposición de este sistema putrefacto.

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)