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La justificación definitiva del gasto militar

El capitalismo monopolista, en palabras de Lenin, es un sistema que viene armado hasta los dientes porque sólo puede salir por la guerra. Es justamente el estadio donde nos encontramos hoy y su comprobación es fácil. Como hemos denunciado siempre desde el Partido, el gobierno autoproclamado como el más progresista de la historia era el que más gasto militar había realizado hasta el momento presente, pero lo que se les presenta ahora es un salto cualitativo al tener que aumentar hasta lo imposible el gasto militar, lo que redundará en el desmantelamiento definitivo del sistema público. De exportar capitales del sistema público hacia empresas privadas ya se encargó Pedro Sánchez en Caja Madrid y ha sido luego debidamente retribuido.

Pero ¿Cómo justificarlo? ¿Cómo convertir sus predicciones y recomendaciones en evangelio? Nada mejor que una caída del sistema eléctrico que deje incomunicada a la población civil y que sea presentado como un primer peldaño de una escalera que conduce al infierno de la guerra. La guerra como un escenario de fondo al que nos conduce la maldad de Rusia, según el bloque imperialista y en franca decadencia de la UE, pero que no es más que la consecuencia intrínseca del estadio actual del capitalismo monopolista, que tiene que luchar por un nuevo reparto del mercado mundial y que éste no puede ser realizado de una manera pacífica. La unidad básica del capitalismo es la mercancía y hoy la mercancía ha pasado a ser el miedo.

Desde el PCOE, hacemos un llamamiento a la clase obrera a no caer en la trampa del miedo y a hacerse conscientes de que bajo el sistema capitalista no nos espera otro escenario que la miseria, la depauperación y la guerra. Por eso, la clase obrera debe llevar una lucha a muerte contra la burguesía si quiere luchar verdaderamente por la paz. Sólo el socialismo, que trae unas relaciones de producción nuevas y que concilian los intereses de la clase obrera mundial mediante la destrucción de la propiedad privada capitalista, es el único método para romper la cadena imperialista. Por eso, dado el grado de violencia y manipulación que nos ofrece el capitalismo para justificar su fines y atropellos, la única solución es el fortalecimiento del PCOE con la adhesión del proletariado revolucionario en sus filas. Ahora, más que nunca, se trata de o ellos o nosotros.

 

¡Construye revolución!

¡Socialismo o muerte!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La desprotección de menores como vía para las relaciones mercantiles

El pasado 9 de marzo conocíamos una tragedia: el asesinato de una educadora social en un centro de menores de Badajoz, en el que están implicados tres menores a los que se está investigando. La noticia ha ocupado un espacio considerable en los medios de manipulación de masas, a pesar de tratarse de un caso totalmente aislado. La burguesía no ha dudado en aprovechar la oportunidad para instrumentalizar el caso y empapar a la clase obrera con ponzoñoso sensacionalismo, que puede resultar beneficioso en un contexto de grave crisis para el capital. En este caso parece que a la burguesía y sus voceros les “importa” la muerte de una trabajadora, a pesar de que ignoran centenares de asesinatos de la patronal cada año. La negligencia de los centros de menores ha derivado en asesinato, y el asesinato en ruin oportunismo.

Una educadora hablaba públicamente de que el Gobierno debía tomar medidas y que era urgente contactar con los administradores del Estado burgués, para garantizar la seguridad de los trabajadores del sector, que según el relato de esta educadora sufren motines, actos de violencia y declaraba que “(…) enfrentamos a diario situaciones de riesgo que comprometen nuestra seguridad e integridad física y psicológica”. Queda patente que pide un remedio punitivo porque, según su relato, los menores parecen ser la fuente de los problemas, y su “habitual violencia” debe ser controlada. Más adelante se dio visibilidad a una pequeña manifestación en la que, nuevamente, se centraban en los educadores como “víctimas” de los menores, y que necesitaban seguridad, material de protección, apoyo psicosocial, y ser reconocidos como “figuras de autoridad”, cuyo desempeño se lleva a cabo en “situaciones de peligrosidad”.

 

Es pertinente presentar el contraste que existe entre estas declaraciones y los hechos conocidos en este ámbito. Procederemos a hacer un breve y necesario repaso de los abominables abusos que sufren los menores y jóvenes tutelados en centros de “protección”, y la nulidad en los “cambios” posteriores a cada infamia y crimen. Por ejemplo, en 2019, fue conocida la atrocidad sufrida por Ilias Tahiri, un joven marroquí que fue asesinado durante una brutal contención, la cual iba en contra, incluso, del protocolo, y no ocurrió nada a sus asesinos. Dicho asesinato fue perpetrado en la empresa Asociación Ginso, que ya había cometido otro crimen en 2011; en dicha ocasión a Ramón Barrios, otro menor que fue agredido por los trabajadores en circunstancias similares. Por otro lado, en 2022 se causó la muerte a un menor en un centro de internamiento, al que se redujo por, según dicen, episodio de agresividad, llegando incluso a esposarlo. Había pasado por una operación abdominal y tenía problemas cardíacos. Según testigos, se aplicó todo según el protocolo; para buscar responsabilidades lo reducen a la adecuación de la contención, y no de que se trata de un menor que no ha recibido la atención profesional que requería, y en cambio sí ha recibido castigo por tener graves problemas del control de impulsos, siempre según el relato. Mamadou Barry también murió a causa de abusos y negligencias, en un centro en el que, a pesar de numerosos indicios y quejas, se ignoró la situación.

Destaca también el caso de Barrag E. En 2022 se investigaba la extraña muerte, no natural, de este menor extranjero no acompañado (mal llamado “mena”) que había denunciado corrupción en su centro y expresó que tenía miedo de sufrir represalias. Estaba en situación de calle, pues había sido abandonado por las instituciones; había pedido ayuda para obtener protección, pero no le fue concedida. La empresa en la que fue menor tutelado era Fundación Respuesta Social Siglo XXI, y denunció a dicha empresa por maltrato, racismo, odio y venta de drogas.

 

En referencia al último caso mencionado, ¿creyeron las autoridades que eran acusaciones vacías y sin fundamento? Veamos a continuación algunos casos que han mostrado lo que es esta empresa, la cual sigue legalizada. Está siendo investigada por la Fiscalía Europea por corrupción, desvío de fondos y contratos vinculados al caso Mediador, usando el dinero que debería destinarse a los menores en caprichos de directivos. En el caso del Centro de Puerto-Bello, en Gran Canaria, educadores de dicho centro denunciaron porque los menores sufrían abusos sexuales, prostitución, uso de drogas, alcohol, trato vejatorio y golpes violentos. También educadores denunciaron en otros centros las condiciones insalubres, con presencia de ratas, malnutrición y ociosidad en la que vivían los menores de los centros de “protección”, que incluso recibían palizas, y cuyos trabajadores, en gran medida, eran familia del director. También han denunciado otros menores por, entre otras cosas, malos tratos y abuso sexual. Todo esto demuestra que había indicios de sobra contra Fundación Respuesta Social Siglo XXI ¿Por qué el menor asesinado en la calle fue ignorado después de denunciar? Por un lado, porque en todas estas empresas privadas hay intereses burgueses. Y por otro lado, sencillamente, porque era un menor tutelado; un número, extranjero y no acompañado.

Se conoce que los menores tutelados en estas empresas son, en muchas ocasiones, víctimas de abusos sexuales. En los registros de los menores denunciantes, de manera general, no suelen dividirse entre tutelados y no tutelados, por tanto, es difícil conocer la cifra exacta. Es más, muchos de los menores tienen miedo a denunciar, y de esta manera solo se conocería parcialmente la realidad. Pero pueden recogerse muchos casos en centros de acogida, y un estudio realizado en Cantabria, para poder hacer cierta distinción entre unos y otros, desvela que, al menos, el 17% de los menores tutelados de entre 14 y 17 años, admiten haber recibido dinero, recompensas o regalos a cambio de relaciones sexuales con un adulto. Entre los no tutelados en Europa, los estudios (teniendo en cuenta sus limitaciones) indican que la prevalencia es de 1 de 4000 casos, mientras que en los tutelados es de 1 de cada 40.

En 2024 un informe recogía todas las irregularidades, incluyendo contratos sin respaldo legal, que fueron perpetradas en Cataluña al adjudicarse centros para empresas que recogen a menores para hacer negocio, sin que cumplieran con los requisitos. PSC, ERC y los Comunes se niegan a llevar a cabo las reformas recomendadas en el informe, pues dichos partidos burgueses, cómplices en todas las tropelías de la clase explotadora, gestionaban la administración pública. Se señalaron todas las deficiencias de estos centros y riesgos para los menores, destacando el de la explotación sexual.

En lo que respecta a los casos concretos que sí pueden conocerse, porque directamente las denuncias provienen de usuarios o trabajadores del propio centro, ya hemos conocido algunos en abominaciones predichas sobre Fundación Respuesta Social Siglo XXI, pero en febrero de este año se denunció que menores de un centro de Madrid han sufrido abusos sexuales, y aparte de que los trabajadores reportan no haber observado ningún protocolo de actuación al respecto, no ha habido ningún escándalo mediático por las circunstancias de estos menores. También en Madrid, en agosto del pasado año se conocían auténticos horrores sufridos por los menores en un centro, donde sufrieron violaciones, torturas y falta de alimento. ¿Dónde están los indignados y el escándalo mediático?

Otro claro ejemplo que retrata la realidad de los centros de menores, es la gestión que realiza la comunidad de Madrid, donde hay decenas de menores desaparecidos y se han adjudicado contratos a dedo, concretamente a una empresa llamada Fundación SAMU, cuyo director del centro El Vellón es Alberto San Juan, que fue Director General de Infancia de la Comunidad de Madrid desde el 22 de julio de 2015 hasta septiembre de 2019 y del 30 de junio de 2021 hasta el 6 de julio de 2022, y desde que se vinculó al PP madrileño, dicha empresa ha pasado de tener un perfil bajo a llenarse los bolsillos en Madrid con este negocio, mientras, por otro lado, este fascista y corrupto partido demoniza a los menores migrantes. También Fundación SAMU ha sido acusada por trabajadores y sindicatos por sus abusos, acoso laboral y precariedad. De hecho, en 2024 se conocía un caso en el que esta empresa que se lucra con las desgracias, tenía a 55 menores en condiciones absolutamente miserables e inhumanas en Lanzarote.

Amnistía Internacional ha denunciado, este mes de marzo, malos tratos y desprotección en los centros de menores que acogen a migrantes en Canarias, los cuales se encuentran hacinados, abandonados, sin los cuidados necesarios para su desarrollo y recibiendo un trato donde abundan los castigos desmesurados y las agresiones verbales y físicas, lejos de ser casos aislados. De hecho, el pasado mes de diciembre, incluso profesores de un Instituto donde acudían menores migrantes tutelados habían observado signos de desprotección.

Por último, entre los numerosos casos conocidos de abusos a menores tutelados, destacaremos otro sumamente revelador. En agosto de 2024, un centro gestionado por la empresa Asociación Oportunidades de Vida fue desalojado porque su presidente, que es responsable de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), fue acusado por explotar a menores migrantes en fincas de la COAG y por falsedad documental. También la querella se dirigía contra su hija y el marido de ésta, el secretario de la COAG, una trabajadora social de la empresa, la propia empresa y la Sociedad Agrícola de Transformación Agrocanarias. Sin embargo, en noviembre se le concedió una subvención de 320.000 euros a esta entidad, pese a estar siendo investigada por trata de personas. Así funcionan estos negocios de la miseria, muy útiles para el capitalismo y con todo el respaldo de las inevitablemente podridas instituciones burguesas, rascándose éstas y dichos negocios mutuamente las espaldas, mientras ambas sirven de soporte al capitalismo, haciendo una limpieza superficial de su podredumbre o prometiendo inútiles parches que ni siquiera se aplicarán.

Está más que comprobado que estas empresas reciben importantes subvenciones del Estado, también donaciones privadas de burgueses interesados en limpiar su imagen y dar directrices que favorezcan un programa basado en la reproducción de ideología burguesa, así como donaciones de obreros a los que engañan con su publicidad, en la cual presentan sus centros como hogares idílicos donde los menores viven dignamente y con sus necesidades cubiertas. Enfocándonos en las subvenciones del Estado burgués, observamos facilidad para contratos a dedo, cuantías muy desiguales y gran cantidad de dinero público que va a parar a manos de los dueños del negocio, pero se traduce en precariedad y sufrimiento para los menores, a los que se destina un mínimo que es, sin duda, insuficiente, sin olvidar las pésimas condiciones de los trabajadores que se encuentran en primera línea.

También se observa la dotación de recursos públicos a empresas privadas con proyectos destinados al lucro de dichas empresas y a convertir en mano de obra funcional, en base a la demanda de los parásitos que tienen en propiedad los medios de producción, a una parte de los menores tutelados, como hace la Junta de Andalucía, la comunidad de Madrid, o Canarias, por ver sólo algunos ejemplos.

Profundizando en el asunto que nos ocupa, un informe de Sindic de Greuges de Catalunya, de 2023, analizando múltiples datos, habla de las carencias que se reflejan en el sistema de “protección a la infancia y a la adolescencia”, declara que “A través del estudio de las quejas, el Síndic de Greuges ha tenido constancia de adolescentes en situación de desamparo que no han estado tutelados o que han dejado de estarlo antes de la mayoría de edad, a pesar de la situación de riesgo grave existente, entre otros, debido a las dificultades de intervención en la etapa final de la minoría de edad y en su transición a la mayoría de edad”. Lo cual quiere decir que, a pesar de ser detectados casos de riesgo grave, hay menores que dejan de estar tutelados antes de la mayoría de edad sin haber sido declarados en situación de desamparo, dejando fuera de esta categoría también a menores con graves problemas que han estado tutelados hasta los 18 años. El informe continúa de la siguiente manera “(…) a medida que esta (la edad) avanza, existen menos declaraciones de desamparo, y este decrecimiento es especialmente significativo justo antes de la mayoría de edad. Si el perfil de niño tutelado es adolescente, y el 56,5% de los niños y adolescentes tutelados, sin contabilizar a los adolescentes migrantes solos, tienen 12 años o más, solo el 22,5% de las declaraciones de desamparo se hacen en esta edad. Si el 32,5% de los adolescentes tutelados tienen 16 y 17 años, solo el 8,6% de las declaraciones de desamparo se realizan en estas edades (…) Conviene recordar que la declaración de desamparo genera determinados derechos no solo en el presente, relacionados con la protección inmediata de la Administración pública, sino también en el futuro, relacionados con el acceso a las medidas de transición a la vida adulta y a la autonomía personal. De hecho, una vez alcanzada la mayoría de edad, la falta de declaración de desamparo se utiliza para justificar la falta de actuaciones de acompañamiento en la transición a la vida adulta”.

Observamos que explica la gran cantidad de jóvenes que, al cumplir los 18 años, son abandonados por las instituciones. Al tratarse solamente de un número en una empresa, se tiene en cuenta únicamente la rentabilidad, en base a si tiene unas aptitudes funcionales para ser convertido en un futuro en mano de obra. El menor que molesta con sus problemas y, peor aún, que cumplirá próximamente la mayoría de edad, es castigado con el abandono ya decidido de antemano, pues la escasa inversión en pisos de “emancipación” sólo compensa si es altamente probable adaptar a esos jóvenes obreros para ser luego explotados directamente con la extracción de plusvalor, y no como usuarios con fecha de caducidad en una ONG. Por otro lado, se atribuye la responsabilidad a aquellos que presentan conductas disruptivas, como si fueran culpables de quedar a la deriva, pues “no merecen” la ayuda ofrecida de manera condescendiente por aquellos criminales que juegan con sus vidas.

En un artículo de la Revista de Educación Social se señala el maltrato institucional que viven los menores tutelados usando diversas fuentes, mencionando la criminalización de la pobreza, la falta de recursos para ofrecer alternativas a los menores que manifiestan conductas desadaptativas, los cuales, en gran medida, acaban fugados porque no quieren estar en esos centros. Tras esto último, pueden acabar delinquiendo y ser señalados como un problema “para la sociedad”, cuando en realidad es consecuencia de su lamentable situación dentro de la sociedad de clases, que es la raíz de los problemas que tenemos en común todos los proletarios.

El artículo anteriormente mencionado también destaca que aquellos menores que hayan cometido delitos violentos, de intimidación o peligro para otras personas, así como padecer alteraciones psíquicas, presentar adicciones o alteraciones en la percepción que puedan suponer una alteración grave, pueden ser internados en centros de reforma, que son, en teoría, para “rehabilitar” a menores con medidas judiciales. Respecto a dicho internamiento, indica lo siguiente: “(…) tienen en los/as menores unos efectos similares a los de las cárceles en las personas adultas: excesiva institucionalización, malos tratos (en la convivencia, o camuflados como “medidas de contención” por personal del centro), ambiente opresor cargado de sanciones, aislamiento que puede precipitar en trastornos psicóticos, abuso de la medicación como medida de control (chicos/as, literalmente, drogados/as), etc”. Como vemos, los ambientes en los que son internados los menores que se encuentran en peor estado son asistenciales, con un fuerte control opresivo y enfoque punitivo cuando se manifiesta cualquier conducta disruptiva, que no es más que la manifestación palpable de sus dolencias; un grito de socorro.

El artículo también destaca que, si bien los centros de reforma son, sobre el papel, instituciones que tienen el objetivo de reinsertar a los menores y rehabilitarlos, la realidad es que, en su mayoría, “cuando un/a menor abandone un centro de reforma, tendrá destruida la poca autoestima que tenía antes de entrar, sufrirá un fuerte estrés postraumático, sus lazos sociales estarán más deteriorados, contará con escaso o nulo apoyo familiar, en definitiva, una situación personal muy parecida, aunque con mayor gravedad por el hecho de vivirla en minoría de edad, a la de un/a preso/a excarcelado/a”. Y dice algo muy interesante que implica a la Asociación Ginso, con al menos dos asesinatos en su historial: “hay que añadir que cuando los centros son gestionados por entidades privadas, estos son verdaderos negocios: la plaza en un centro de internamiento terapéutico puede rondar al mes los 4.000 euros y en un centro de reforma los 8.000 euros, así mientras los hijos de los pobres son internados en centros públicos (masificados, malos tratos, etc.) los hijos de los ricos van a centros-chalets. Por ejemplo, la Asociación Ginso gestiona varios de estos centros de carácter privado y a ella está vinculado, por paradójico que parezca, J.Urra, quien fuera entre 1996 y 2001 Defensor del Menor en la Comunidad de Madrid”.

Por tanto, por enésima vez se pone de relieve el hecho de que los centros de menores no son más que negocios. Las necesidades no son cubiertas, sino que es un sistema de recogida de personas menores de edad que deben estar tuteladas hasta que cumplan 18 años, siendo constantemente juzgados por los múltiples problemas que presentan, derivados de vivencias traumáticas y todo tipo de carencias, en lugar de ser cuidados, apoyados y guiados hacia un desarrollo multilateral. Pero como todos sabemos, esto último es imposible para todos los obreros en el sistema capitalista. Por otro lado, la corrupción en las instituciones burguesas, que se supone que han de vigilar a estos centros y garantizar la protección de los menores, es la norma y no la excepción.

Como bien sabemos los comunistas, la ciencia está aprisionada en los márgenes capitalistas y queda subordinada a los intereses de la clase dominante. En los trabajos de investigación científica se descubren continuamente hechos importantes, pero el sesgo de la ideología burguesa impide usar el conocimiento fuera de la lógica del mercado, y es por ello que la conclusión no apunta hacia las cadenas que hemos de romper. También hay investigaciones financiadas por burgueses que, directamente, quieren unos resultados que les favorezcan o ayuden a vender su producto. De cualquier modo, tanto para crear un tornillo, elaborar un software, fabricar medicinas, inventar máquinas de extracción o curar una infección, así como un largo etcétera, hay que aplicar los conocimientos que la ciencia dicta al respecto, o no se logrará el objetivo. Aun cuando solo respondan a los intereses de la burguesía para aumentar la producción, facilitar un proceso, mejorar las ventas o mantener la fuerza de trabajo, y aunque se trate de un trabajo tedioso o frustrante, ha de hacerse de la manera correcta o no tendrá lugar lo que se pretende conseguir. Sin embargo, con las ciencias sociales pasa algo muy distinto; la burguesía las usa para entender el comportamiento humano, aplicar esa manipulación que le resulta tan útil para la batalla ideológica e intentar perpetuar la normalización de las relaciones de producción capitalistas. Esto quiere decir que a la hora de trabajar para, supuestamente, analizar la sociedad con el fin de mejorarla e intervenir para resolver problemas, la ciencia debe desfigurarse.

Por ejemplo, la economía parte de hechos científicos, pero se deforma para que encaje con las ilusiones del capital: fingir que existen productores individuales, cuando todo el trabajo es social; omitir que una minoría parásita que no produce es dueña de los medios de producción (clase burguesa) y se apropia de los frutos del trabajo de la aplastante mayoría (clase obrera), recibiendo todo la primera y migajas la segunda. Otro ejemplo es la psicología, que aunque estudia la conducta humana, incluyendo ésta en el contexto social, e incluso señalando la teoría de “el mundo justo” como falacia, al final intenta paliar los problemas enfocando éstos como si fueran asunto de cada individuo, lo cual es contradictorio, dando un peso crucial a la subjetividad y convirtiendo el trabajo en dicha profesión en un empleo más de un sistema criminal que legitima, pues se convierte en engranaje funcional de éste. Todo ello a pesar de que se conoce ya de sobra en el mundo de la ciencia, a diferencia de lo que es transmitido al proletariado cada día, que los problemas son sociales, vivimos en un sistema irracional que genera miseria y que solo puede resolverse de manera colectiva, pero en las soluciones que se proponen no se sale del marco de la sociedad de clases.

Un tercer ejemplo sería lo aplicado en el tema que nos ocupa: los centros de menores. Los menores que acaban en estos centros de “protección” tienen en común que no han tenido sus necesidades cubiertas, fisiológicas (alimentos, descanso, actividad física…) y/o psicológicas (bienestar emocional, afectivo y social), y la desatención, malos tratos o negligencias en general les ha llevado a una penosa situación en minoría de edad, con serias consecuencias. Tenemos, por un lado, a los trabajadores que están en primera línea en estos centros, los cuales a veces no tienen siquiera la titulación requerida; aunque tenerla no se traduce en un mejor desenvolvimiento, ni en mayor empatía o habilidades sociales, sí da acceso a unos conocimientos que pueden ser necesarios. Lo normal es que los centros se encuentren en situación precaria, con plantilla insuficiente, con muchos trabajadores que no quieren estar ahí, una mayoría con ideas totalmente sesgadas sobre los menores tutelados, programa laxo o inexistente, normas ambiguas, salario bajo, superiores déspotas y escasos recursos que gestionar. Por otro lado, tenemos a los menores, que tienen que vivir en esas condiciones con todos los problemas que cargan, los cuales se manifiestan en su conducta y que choca con la ominosa situación descrita, dando como resultado más problemas y no soluciones.

En realidad, la creencia de que los menores tutelados suelen ser agresivos o delincuentes no tiene fundamento, pero es un mito que la burguesía necesita difundir. Por ejemplo, solo el 1% de los menores tutelados en Córdoba cumplen medidas judiciales. La Junta de Andalucía registra un 0,54% de delincuencia asociada a menores no acompañados (y aun así, se elevó en 1,5 millones de euros la seguridad por propuesta del deleznable partido fascista VOX). O, sin ir más lejos, el 80% de los menores tutelados estudia, trabaja o hace las dos cosas.

Teniendo en cuenta la anterior premisa, nos centraremos ahora en los menores que se han criado en entornos hostiles. Aun con las particularidades de cada caso, todos han visto mermado su desarrollo de manera que, en general, presentan conductas desadaptativas que son el resultado de un mecanismo de defensa, debido a su experiencia vital en la que han percibido que debían sobrevivir sin un soporte estable, ya sea material, psicológico, o ambos. En un artículo de American Academy Pediatric, lo explican claro: “Lamentablemente para un niño, el cerebro específicamente adaptado para un tipo de entorno extremo rara vez está optimizado para rendir en otros. Esto, en sí mismo, no sería un problema insuperable. Sin embargo, a los niños criados en hogares donde se dan malos tratos, violencia o desamparo, con frecuencia, se les niegan los verdaderos instrumentos que los ayudarían a adaptarse a entornos nuevos y diferentes. Un niño que ha sido víctima de malos tratos o desamparo suele experimentar alteraciones en sus aptitudes de lenguaje y habilidades cognitivas. En un estudio reciente se encontró que el 36% de los niños en edad preescolar que vivían en hogares de acogida presentaban un retraso del desarrollo y no se identificaron diferencias entre los efectos sobre el desarrollo asociados a los malos tratos físicos, abusos sexuales o desamparo referidos.

 

Por más que en las páginas web y folletos de estas empresas se menciona, parcialmente, la situación de los menores a los que recogen y adornen con palabrería sus auténticos objetivos, la realidad es que se desechan las condiciones en las que viven y han vivido los menores, convirtiendo su estancia en los centros en un pulso entre la manifestación de sus dolencias y la disciplina que se exige para mantener una idea de orden alejada de la realidad, y que solo responde a los intereses de los empresarios que se lucran con la miseria, a la vez que definen su negocio como “sin ánimo de lucro”. Exigen un control sobre los menores, cuyos problemas y necesidades se olvidan, y los trabajadores, en la mayor parte de los casos, han de convertirse en jueces que observan el comportamiento para, posteriormente, etiquetar al niño como “bueno” o “malo”, y ser guardias improvisados.

El artículo profundiza en lo anterior y continúa: “Sin buenos modelos, los niños que son víctimas de malos tratos y desamparo pueden crecer siendo incapaces de explicar (o, en realidad, entender) la diferencia entre los sentimientos (…) En los casos extremos, esta incapacidad se denomina alexitimia (la incapacidad para “leer o interpretar” las emociones). Sin esta importante percepción, pierden la capacidad para darse cuenta de las intenciones de los demás, o controlar la propia respuesta, y el aprendizaje social se afecta severamente. (…) la primera infancia puede considerarse un “período sensible” para muchas formas de aprendizaje cognitivo, y la mayor parte del emocional, después del que resulta difícil establecer nuevos patrones de pensamiento o reacción. Por lo tanto, se pide a los niños que son víctimas de malos tratos o desamparo que se adapten a un mundo nuevo y diferente pero se les proporcionan medios neurales y conductuales insuficientes con los que hacerlo. (…) Las víctimas de malos tratos o desamparo previos se identifican con mucha más frecuencia como “niños problemáticos” de lo que ocurre con los demás y en ellos se establece un diagnóstico de problemas de atención y conductas violentas y de actitud antagónica o de “llevar la contraria”. En general, los cuidadores y maestros responden a estas conductas de la manera tradicional: las advertencias se vuelven más bruscas (y a menudo en un tono más alto de voz) y la disciplina, más estricta (y con frecuencia, de carácter más punitivo)”.

La negligente forma de actuar de estas empresas es una constante y desde el principio se prepara el terreno para colocar la trampa que desvía la atención: mostrar a la empresa como altruista que es víctima de indomables y desagradecidos menores que no saben apreciar la “oportunidad” que se les brinda. Es decir, se proyecta la falsa idea de una agresividad generalizada en los menores tutelados, fomentando la interpretación desde las consecuencias, y pretenden convertir la manifestación de las dolencias de los menores en la causa de la insuficiencia de los recursos, pues, según su discurso, éstos serían adecuados, al menos, para una sana convivencia si la actitud de los menores no fuese “caótica”. Como de costumbre, la burguesía necesita demonizar a las víctimas para justificar la represión y la explotación.

Aunque en realidad la solución pasa por la conciencia de clase y la organización obrera para superar los problemas de manera colectiva, alcanzando la toma del poder que permite centrarnos en las necesidades humanas, no deja de ser revelador lo que, aun dentro de los márgenes burgueses, aclara el artículo al respecto: “Un mediador decisivo de un desarrollo satisfactorio, en particular en condiciones de estrés traumático, es la sensación que tiene el niño de la disponibilidad y sensibilidad de sus padres para protegerlo y darse cuenta de sus necesidades, un componente básico de unos lazos sólidos. Un cuidador atento puede ayudar a su hijo a aprender la naturaleza de “dar y recibir” de la comunicación social y enseña al niño a reconocer y a regular sus propias emociones en un “baile” continuo de interacción. Con un benefactor de estas características, el niño tiene seguridad para aprender y explorar. Cuando los padres le infligen malos tratos, los lazos resultantes pueden ser confusos y desorganizados, pero incluso unos malos tratos menos serios pueden afectar a estos vínculos. (…) En situaciones de crianza en una familia de acogida o por parte de padres adoptivos, no basta con ofrecerles exclusivamente un entorno afectuoso y coherente; es preciso ayudar a los nuevos padres a darse cuenta de que el niño que ha sido víctima de malos tratos o desamparo puede tener una visión de este entorno y responder a él de forma diferente de lo que lo haría otro niño que no hubiera sido víctima de malos tratos. Con demasiada frecuencia, los profesores y padres malinterpretan las respuestas fisiológicas inadaptadas y rechazan al niño como “malo” a propósito o “irrespetuoso” y lo castigan en consecuencia, lo que refuerza la respuesta”.

 

Como vemos, la ciencia ya aclara la situación e indica pautas a seguir, pero no se aplica en las empresas de los carroñeros que van tras la dinámica destructiva del capital, recogiendo a víctimas que van quedando atrás para lucrarse con su desgracia. La división entre numerosos negocios que compiten entre sí en esta actividad de recogida de personas, para recibir donaciones privadas y subvenciones del Estado, denota el rol de la infame beneficencia, que no es más que el de la limpieza de imagen de la burguesía y el de reconducir las dolencias del proletariado a las instituciones para que la miseria y la indignación asociadas no se conviertan en un vector hacia la conciencia de clase. ¿Por qué no se unen todas si, según nos cuentan, tienen un objetivo común de “luchar contra la desigualdad”, y así aunar recursos e ir a la raíz del problema, en lugar de competir por la obtención de centros, plazas y contratos?

Las ONG convierten al opresor, el burgués, en posible salvavidas que ha de descender al barro de la desgracia para que los obreros más desafortunados, culpables de su mala suerte y que molestan a los más respetables y mejor adaptados, sean receptores de una ínfima parte de la fortuna de otros, usada para dar una segunda oportunidad de unirse al engranaje de la producción y que dejen así de ser una carga. El clásico del lobo disfrazado de oveja. La realidad es que la burguesía, auténtico parásito y gran carga para la aplastante mayoría de la población, que es la clase obrera, invierte grandes cantidades de recursos en promover la absurda idea de meritocracia, y en hacer creer que quien no se levanta del suelo, aplastado por la bota del capital, es porque le falta voluntad para volver a ser funcional como mano de obra a explotar, y no porque el sistema capitalista es, objetivamente, deshumanización, miseria y barbarie.

En lo que respecta a los trabajadores de estas empresas, a pesar de percibir la más que notable falta de recursos en la mayoría de los casos, no ven viable emplear sus energías en reclamarlos porque al hacerlo reciben negativas por una supuesta falta de fondos, y si insisten pondrán en peligro su sustento. Además, una gran cantidad de asalariados acaban en estos centros por no encontrar otro trabajo, de los cuales un alto porcentaje tiene intención de irse cuando le surja un trabajo más aceptable.

Otro aspecto a tener en cuenta es que, evidentemente, los trabajadores se encuentran totalmente contaminados por la ideología burguesa, y concretamente en este asunto, en mayor o menor grado, todos tienen ideas sesgadas sobre los menores tutelados en general, y sobre los que deben cuidar en particular. En base a todos esos esquemas irracionales que nos son inculcados a la hora de interpretar el mundo, se hará una lectura de la situación que se vive en los centros de trabajo y de la conducta que observan en los menores. Dado que no conciben la posibilidad de cambio, y mucho menos de encaminarse hacia la lucha de clases, se resignan a reproducir en cada jornada la misma dinámica: asegurar la asistencia a actividades rutinarias, si las hubiera; velar por el cumplimiento de las normas; aplicar disciplina. Por tanto, el objetivo del trabajo será la realización mecánica de acciones encaminadas a mantener un orden dentro de lo estipulado por la empresa y las instituciones burguesas, es decir, la interacción con los menores tiene lugar dentro de un marco que promueve la desconexión hacia ellos, de manera que el trabajo se convierte en algo no muy diferente de ocuparse de objetos.

El hecho de ocuparse simplemente de obligaciones irracionales que no se adaptan a las circunstancias, tiene efectos negativos en trabajadores y menores. En cuanto a los segundos, es frecuente que se encuentren en entornos donde, aparte de no poder obtener la atención necesaria por falta de recursos, y el elevado número de menores en poco espacio, muestren desmotivación y apatía durante algunas actividades o en los momentos en que se espera que gestionen su propio tiempo.

En referencia a uno de los numerosos estudios sobre desmotivación en adolescentes, es preciso tener en cuenta la lectura de sus conclusiones: “La mayoría de los participantes hace referencia a que lo que más les genera falta de interés es sentirse desilusionados, inseguros o cuando las cosas no resultan como desean. (…) el adolescente lucha contra numerosas limitaciones personales, y los riesgos que constituyen asumen una amenaza a la tradición, en cuanto que tratan de evitar lo que consideran represión al ser inducidos a hacer lo que deben más que lo que quieren, situación que los lleva más a la frustración y a la apatía que a mostrar interés. (…) la frustración aparece cuando el individuo constata que sus deseos y proyectos no se cumplen o que no van a cumplirse, lo que frecuentemente deriva en la apatía. De continuar reiteradamente este proceso de frustración-apatía, surge la desesperanza porque se atribuyen a causas incontrolables los acontecimientos vitales negativos, pudiendo incluso acercarse a la depresión. De igual modo, se observa que una causa importante de desmotivación en los adolescentes es el sentimiento de no ser alguien en la vida y que la sociedad los critica. Dichos indicadores resultan un riesgo para los adolescentes, pues muchos abandonan lo que hacen debido a que no encuentran un sentido netamente suficiente en seguir con ello, lo que, de continuar, puede afectar directamente los procesos de socialización. (…) es importante reiterar que los resultados obtenidos dejan ver que los adolescentes prefieren evitar participar en la dinámica familiar, los quehaceres domésticos, las actividades escolares, físicas, religiosas y demás porque los consideran aburridos y una pérdida de tiempo, o bien porque consideran que nada les aportarán a su propia vida”.

 

Lo citado anteriormente describe la situación de los menores, en general, pero centrándonos en los tutelados, es común observar apatía. A diferencia de lo que se suele pensar al observar su actitud, puede deberse a alteraciones del estado de ánimo que van más allá de tristeza o angustia ocasional. Se promueve la idea de que, cuando el menor “pierde el tiempo” significa que “no tiene interés por nada”, que “no tiene voluntad” de mejorar, etc. Los trabajadores, ante esa escena, suelen olvidar todas las dificultades que envuelven la vida del menor y el contexto del centro de “protección”, que no son, precisamente, facilitadores. En los casos en que se da lo predicho, los menores pueden cumplir con las obligaciones empujados por las expectativas y, a veces, por la amenaza del castigo, o pueden rechazarlas por llegar al hastío y por la continua sensación de vacío o malestar, con la que se les exige, tácitamente, que carguen mientras realizan tareas que no les aportan vitalidad, sino que les generan aversión por tratarse de exigencias que requieren enfocar buena parte de sus energías en una dirección, cuando apenas se tienen en cuenta sus necesidades. Se les juzga en base a si consiguen ser, o no, lo que la sociedad burguesa espera de ellos, quedando en segundo lugar las necesidades humanas, pues van camino de ser un engranaje para enriquecer a una minoría, y de no ser así, se les considerará un fracaso. Les llevará a un choque con los trabajadores y con las normas de la empresa.

Por su parte, los trabajadores se ven en un brete; tienen que cumplir con sus propias obligaciones, órdenes de la empresa, y no suelen poder permitirse flexibilidad. Si los menores no hacen lo que deben hacer, quedará constancia de ello en un registro, así que no castigar significaría poner en riesgo su puesto de trabajo. Como apenas hay recursos para llevar el problema por un camino alternativo, el enfoque suele ser punitivo y no educativo, y mucho menos de adaptación y aceptación, así que para ahorrar energías los trabajadores tienden a distanciarse emocionalmente del menor, y lo convierte, como hemos dicho, en un mero trabajo. Ahorrará energías escudándose en que cumple con su deber y en que tiene que haber sanción, lo cual desemboca en el falaz relato de que el menor ha “elegido” unas consecuencias que ya conocía, enfoque que promueve principalmente la empresa para lavarse las manos, consiguiendo que los educadores reproduzcan lo que interesa a la burguesía.

¿Significa todo esto que, simplemente, habría que animar a los menores a la ociosidad si les “apetece”, porque se sienten abatidos? No, se intenta arrojar luz sobre un asunto más en el que se hace una interpretación acientífica, la cual se transmite a la clase obrera para que se atribuya la responsabilidad por “falta de voluntad”, y que así no sepa leer el contexto con todos sus factores en continuo movimiento. Para los proletarios es imprescindible conocer las causas de sus males para disipar la niebla que teje a nuestro alrededor la ideología burguesa.

 

En el ejemplo anterior, que se ha enfocado en la perspectiva tanto de menores como de educadores en una situación determinada, puede entreverse que, si se cree que no existe alternativa a la manera de proceder, no se conoce la raíz de los problemas, la idea de cambios sociales profundos se consideran una quimera y, por tanto, no hay culpables contra los que luchar ni iguales con los que organizarse, no se pueden dirigir los esfuerzos hacia la transformación de la situación, pero las energías deben enfocarse en algo. Puesto que, al fin y al cabo, los menores son la realidad tangible al alcance, así como las condiciones del centro de trabajo, y lo único viable a lo que dirigir los esfuerzos es el trabajo que se presenta con las pautas impuestas, para los trabajadores de estos centros no queda más remedio que ver las cosas tal como nos las presentan, y en el centro de trabajo se encuentran los menores, los trabajadores y el espacio en que tiene lugar la actividad, con una gran dificultad asociada que requiere de mucha energía, dadas las penosas condiciones. Al final parece no haber más remedio que reducir todo a rutina, vigilancia, juzgar, premiar o sancionar, registrar y vuelta a empezar a la jornada siguiente. Además, los menores ven desfilar a numerosos trabajadores que no aguantan las condiciones, y por tanto no tienen referentes estables. Se convierten en algo ajeno para quienes deben cuidarles; son un mero trabajo para tener un sustento.

Ya hemos visto que las investigaciones demuestran continuamente que es menester, para cualquier ser humano, desarrollarse en unas condiciones que permitan la exploración y la interacción para el aprendizaje, en un entorno de aceptación que resulte seguro. Es fundamental que los cuidadores se conviertan en apoyo y guía, de manera que sepan crear las condiciones para una crianza sana y adaptada. Sin embargo, el estado del menor que tiene que vivir en un centro, y las condiciones de éste, entran en contradicción. Incluso los más “tranquilos” reciben una atención a cuentagotas, dificultad para expresar sus sentimientos y la obligatoriedad de acatar las normas, aun cuando no se adapten a las necesidades del momento. Lo que se espera de los menores más “problemáticos” es que deben adaptarse en mayor medida a las condiciones, la mayoría de las veces penosas, en lugar de ser al revés; expresan su frustración o ansiedad de maneras que suelen perturbar el “normal” desenvolvimiento del centro, y se opta por el castigo para intentar mantener a raya esa conducta. Pero ocurre que, al ser un ambiente encorsetado cuando se necesita, precisamente, un entorno que ofrezca aceptación y seguridad para expresar los anhelos y aflicciones, aumenta la frustración por obtener como respuesta la hostilidad de los cuidadores, sanciones e incluso aislamiento. De hecho, es frecuente tratar de un modo diferente a unos y a otros según lo acontecido, para que los “problemáticos” perciban que su comportamiento merece un trato distante para “no reforzarlo”, ampliando el castigo hacia la esfera emocional, e incluso negando actividades de ocio o atención porque “no lo merece”, y así debe ser hasta que “se porte bien”.

En lugar de “corregir” la conducta indeseada, lo que se consigue es la sumisión del menor, el distanciamiento de éste al percibir que no puede haber entendimiento, o una mayor frustración por chocar una y otra vez en un ambiente rígido, donde se le castiga por impulsos que no entiende ni controla. Es decir, el problema, lejos de solucionarse, se acentúa. El razonamiento que se sigue al tratar las conductas indeseadas es tan absurdo y acientífico como declarar que un enfermo no debe recibir tratamiento, porque todavía no se ha curado.

Como vemos, si no se pueden dirigir los esfuerzos hacia las soluciones, bien porque no se conocen, como es el caso, o bien porque se perciben como inviables, sólo queda ocuparse de lo inmediato; en el caso de los trabajadores de los centros de menores, ocuparse de la tarea que ha sido impuesta, sin cuestionar nada más allá de la realización del trabajo y la manera de gastar menos energías para evitar la sobrecarga emocional. Mientras tanto, quienes se lucran con estas empresas se escudan públicamente en el discurso de la protección de la infancia, pero en la práctica fomentan el enfoque autoritario y punitivo, amenazan con los despidos si no hay un orden y señalan que los problemas se deben a ineptitud por parte de los trabajadores, y a mala educación por parte de los menores. Es decir, enfrentan a unos con otros, a hermanos de clase, y los trabajadores reducen sus objetivos a mantener el orden que hemos visto con anterioridad, olvidándose de que las penosas circunstancias no son más que la consecuencia de las negligencias de la empresa, porque desconocen el funcionamiento del capitalismo, raíz de todos los problemas que padece la clase obrera, el origen de sus cadenas. Y desconocen la lucha de clases, en cuyo marco se encuentra la única salida a la explotación y la opresión del burgués.

Los buitres de las ONG consiguen que los menores tutelados se conviertan en un mero objeto de trabajo para los obreros, y un medio para obtener ganancias y contratos. Los niños quedan a merced de estos detritívoros que caminan detrás del capital, convirtiendo la miseria que queda tras su paso en un negocio. Las nuevas generaciones, como bien sabemos, vienen al mundo para ser explotadas y para encontrarles una utilidad que pueda hacer crecer al capital, a la vez que merma la calidad de vida inevitablemente por ese mismo hecho. Toda la vida de la clase obrera queda supeditada al mercado, al hecho de ser portadores de fuerza de trabajo de la que puede disponer la burguesía cuando lo necesite, y en el caso de los menores tutelados es más desolador aún, puesto que ellos mismos, como personas, son el medio por el cual la parásita burguesía obtiene ganancias, y todo ello a través de un procedimiento por el cual quedan atados a los capitalistas, pues están desamparados, desprotegidos, y son entregados a dicha clase criminal sin que puedan defenderse.

Aumenta progresivamente la represión sobre los proletarios, porque la burguesía sabe que el capitalismo se cae a pedazos, y la única manera de mantener a raya a la clase obrera en esas condiciones es el fascismo. Por eso continuamente legitiman las posiciones más deshumanizadoras, porque las masas agotadas y alienadas buscan respuestas y salidas, pero sin una vanguardia comunista que las arranque de la ideología burguesa, sólo encuentran lo que el oportunismo y la reacción más infame ofrecen. No pueden detener el avance de la descomposición de su criminal sistema, y aunque no exista actualmente un movimiento obrero que ponga en jaque a la clase burguesa, el desarrollo de las fuerzas productivas niega el capitalismo, e incluso los descomunales descubrimientos sobre la conducta humana apuntan en una sola dirección: la superación del capitalismo.

En referencia a la instrumentalización del caso de la educadora asesinada, es innegable que está generando un falso debate para legitimar y aumentar la represión. Los medios de manipulación de masas visibilizan a trabajadores del sector indignados en relación con el asesinato, que supuestamente sienten aversión por un acto criminal, pero al parecer pretenden que el Gobierno tome medidas al respecto. Por supuesto, en la propaganda burguesa siempre hay una doble vara de medir, en la que los asesinatos y robos deben condenarse según quién los perpetre, pues en otros contextos son “aceptables”, como en el caso de la defensa de la propiedad privada de los medios de producción. Quien dude de la alienación y manipulación en todo este asunto debe preguntarse lo siguiente: ¿Por qué, tras un asesinato, se normaliza pedir medidas al infame Gobierno? ¿No es el mismo Gobierno cómplice del Estado nazi ucraniano al que envía armas? ¿No está siendo cómplice de los sionistas en el genocidio que éstos cometen? ¿No blanquea y apoya firmemente a la organización terrorista OTAN, brazo armado del capital? ¿No es servidor de los monopolios que generan miseria y barbarie, no solo en el país en que vivimos, sino internacionalmente? Es evidente que en este asunto se ha usado, por un lado, la reacción más deshumanizadora, y por otro, se ha puesto el foco en un caso absolutamente aislado, intentando convertirlo en una constante, como si los menores tutelados fuesen un peligro y la solución lógica fuesen medidas aún más punitivas para ellos, proponiendo aumentar la seguridad de manera que mantenga a raya a las principales víctimas, promoviendo una visión distorsionada de la realidad y agravando el problema en lugar de ir a la raíz de éste, que no es más que la propiedad privada de los medios de producción y el hecho de que unos miserables cosifiquen a menores para obtener ganancias. Se promueve una idea que encaja dentro de la delirante “lógica” del capitalismo; ahondar en los castigos a las víctimas aprovechando que, en realidad, no se conoce al agresor, que es la burguesía que pone sus medios de manipulación de masas a funcionar a todo motor para introducir el enésimo sesgo entre las masas.

Los proletarios no pueden poner fin a la miseria y a la barbarie con luchas individuales, ni encontrar la salida sin salir del marco de la ideología burguesa. Es absolutamente necesario unir todas las luchas en una sola contra el capital, en un Frente Único del Pueblo que pueda ser la base para que el sujeto revolucionario, la clase obrera, se organice y eleve su conciencia de clase en una guerra sin cuartel contra la burguesía. Solo conociendo al enemigo de clase y su manera de oprimirnos a través de la explotación, podremos dilucidar la causa de todo aquello que atenaza nuestras vidas y que está presente en todos los ámbitos, principalmente en los centros de trabajo, lo cual es menester para dirigir nuestras fuerzas hacia la solución. Ésta pasa inevitablemente por la organización de nuestra clase, la creación de órganos de poder obrero, la lucha conjunta contra la patronal, el desenmascaramiento del oportunismo, la solidaridad, el internacionalismo proletario y fortalecer las filas revolucionarias hasta que llegue el momento de la toma del poder y alcancemos nuestra máxima aspiración: el socialismo.

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El mundo de hoy: Solo la Revolución Socialista salvará millones de vidas obreras hoy en peligro

El capitalismo universal ha llegado hoy, es decir, desde comienzos del siglo XX aproximadamente, a la fase del imperialismo (…) época del capital financiero, es una economía capitalista tan altamente desarrollada, en la que las agrupaciones monopolistas de los capitalistas – consorcios, cárteles, trusts – adquieren una importancia decisiva; en la que el capital bancario, enormemente concentrado, se fusiona con el capital industrial; en la que se desarrolla en colosales proporciones la exportación de capital a países extranjeros; en la que el mundo se halla ya territorialmente repartido entre los países más ricos y ha comenzado el reparto económico del mundo entre los trusts internacionales (…) Ante tal estado de cosas son inevitables las guerras imperialistas, es decir, las guerras libradas por la dominación mundial, por ganar mercados para el capital bancario y por el sojuzgamiento de los pueblos pequeños y débiles (…) El extraordinario grado de desarrollo que ha alcanzado el capital mundial en general; la sustitución de la libre competencia con el capitalismo monopolista; la preparación por los bancos y las agrupaciones de capitalistas del aparato necesario para la regulación social del proceso de producción y distribución de los productos; el aumento del costo de la vida, el crecimiento de la opresión de la clase obrera por los sindicatos monopolistas, debido al desarrollo de los monopolios capitalistas; los tremendos obstáculos que se levantan ante la lucha económica y política de la clase obrera; los horrores, las calamidades, la ruina y el embrutecimiento engendrados por la guerra imperialista, todos estos factores convierten la etapa presente del desarrollo capitalista en una era de la revolución proletaria, socialista” (Lenin, OC. t.XXXVIII, págs. 95-96. Ed. Progreso, Moscú, 1986).

Como puede comprobarse, lo expresado por Lenin, allá por 1919, describe perfectamente el momento actual en el mundo y, sobre todo, los días corrientes donde la situación de la clase obrera es paupérrima, tanto en el aspecto material como en el espiritual, como consecuencia de la concentración de la riqueza en unas pocas manos y la socialización de la miseria y del carácter reaccionario del imperialismo – que tiene que recurrir a la ideología fascista para reprimir y confrontar al proletariado – como única forma para mantenerse en el poder, así como la situación de guerra entre las diferentes potencias imperialistas por la hegemonía mundial, por la dominación y sometimiento de los pueblos, la conquista de los mercados para el capital financiero, en definitiva, por un reparto del mundo – ya repartido – que está en permanente movimiento en virtud del desarrollo de las fuerzas imperialistas que los imperialistas siempre hacen mediante la guerra.

Sin embargo, el momento actual posee dos aspectos cardinales que el mundo que nos describía Lenin no poseía: un grado de integración mundial infinitamente mayor – donde la economía mundial está totalmente entrelazada, es una única economía – y el ingente desarrollo de las fuerzas productivas como consecuencia de la robotización, la inteligencia artificial y la automatización de los procesos en todos los sectores económicos.

En este sentido Marx, en enero de 1859, en el Prólogo de la contribución a la crítica de la economía política, señalaba las dos condiciones necesarias para la desaparición de una formación social y su sustitución por otra más elevada, y concretando dicha desaparición en lo que respecta de la formación socioeconómica burguesa, o capitalista, expresándolo de la siguiente manera: “Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo brotan cuando ya se dan, o por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización. (…) Las relaciones burguesas de producción son la última forma antagónica del proceso social de producción: antagónica (…) en el sentido (…) de las condiciones sociales de vida de los individuos. Pero las fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para la solución de este antagonismo. Con esta formación se cierra, por tanto, la prehistoria de la sociedad humana” (Carlos Marx – Federico Engels. Obras Escogidas, t. I, pág. 270. Editorial Progreso, Moscú, 1980).

Como no puede ser de otro modo, Marx y Lenin coinciden en que la formación socioeconómica capitalista es “la última forma antagónica del proceso social de producción”, esto es, la última en la que la relación de propiedad con respecto de los medios de producción eleva una sociedad dividida en clases sociales antagónicas consecuencia de la propiedad privada sobre los medios de producción, esto es, una sociedad de explotadores y explotados, de poseedores y desposeídos, y ambos coinciden en que es la socialización de los medios de producción lo que resuelve este antagonismo.

Sin embargo, en la época de Lenin el imperialismo, como lo ha atestiguado este siglo transcurrido, en lo que respecta a las fuerzas productivas, todavía tenía un gran margen de desarrollo y, consecuentemente, éstas todavía no brindaban las condiciones materiales para la superación de la formación socioeconómica capitalista. Por ello, la Revolución proletaria mundial que tenía en mente Lenin, a tenor de lo que reflejaban y expresaban sus escritos desde 1918, no pudo abrirse camino, y también nos muestra la titánica obra de los bolcheviques haciendo triunfar la revolución soviética y construyendo el socialismo en la URSS, a pesar de no darse las condiciones enunciadas por Marx, consiguiendo ubicar un estado plurinacional, como el soviético – conformado por naciones atrasadas en términos económicos -, en dos décadas a la cabeza del mundo, por encima de las potencias imperialistas, demostrándonos la URSS en el terreno práctico, no sólo la superioridad del socialismo con respecto del imperialismo sino, también, cómo el proletariado debe derrocar al capitalismo y tomar el poder político y económico, constituyendo la experiencia soviética un poso de conocimiento teórico y práctico fundamental para que el proletariado se organice para cumplir con su misión histórica: derrocar revolucionariamente el imperialismo (prehistoria de la sociedad humana) y hacer que la humanidad construya y escriba conscientemente la historia de la sociedad humana (el comunismo, comenzando por su fase inmadura y transitoria, el socialismo).

Hoy se cumplen las dos condiciones objetivas planteadas por Marx para la desaparición de la formación socioeconómica, del imperialismo, como consecuencia del desarrollo tecnológico, de la automatización, en tanto ésta no sólo desarrolla al máximo las fuerzas productivas, poniéndolas en contradicción con las relaciones de producción existentes por las que la ingente riqueza creada se privatiza en favor de una absoluta minoría mientras que la pobreza y la miseria se socializa de manera maximalista, unas fuerzas productivas que establecen las condiciones materiales ya existentes que posibilitan la superación de la formación socioeconómica vieja, la imperialista, y exige el paso a una superior donde las relaciones de producción se armonicen con el ingente desarrollo de las fuerzas producidas. Y es que el desarrollo de las fuerzas productivas en la actualidad, con la robotización, ya no corresponde al imperialismo, sino que niega a éste en tanto desarbola la composición orgánica del capital, minimizando la parte de capital variable y, por ende, minimizando la obtención de plusvalía negándose, de facto, la esencia del capitalismo. Esto es, dentro de la formación socioeconómica capitalista, la automatización provoca que en la base económica se dé una confrontación entre lo nuevo – el socialismo – (desarrollo de las fuerzas productivas que no corresponden ya al capitalismo consecuencia de la automatización) y lo viejo – el imperialismo – unas relaciones de producción estrechas que niegan que la gran cantidad de riqueza alcance a la mayoría de la humanidad, y que de hecho desacompasan la producción con la capacidad de consumo, despojando a la mayoría de la humanidad de la capacidad para satisfacer las más elementales necesidades básicas a pesar de la abundancia existente, convirtiéndose el imperialismo, de manera objetiva, en un obstáculo para el desarrollo del progreso humano. Por tanto, hoy por primera vez, sí estamos en el momento histórico en el que le corresponde a la humanidad armonizar el desarrollo de las fuerzas productivas llevándose por delante las estrechas relaciones de producción existentes, acabando con el antagonismo del que hablaba Marx, acabando con la propiedad privada sobre los medios de producción, socializándolos, y ello únicamente puede materializarse de manera revolucionaria, tal y como nos enseña la historia en los sucesivos cambios cualitativos o cambios de formaciones socioeconómicas.

Y mientras las condiciones objetivas, por primera vez en la historia, se dan para la Revolución socialista, el proletariado debe crear las condiciones subjetivas mediante su parte más avanzada, en términos de conciencia de clase, esto es, el Movimiento Comunista, en combate contra el oportunismo y el fascismo y con la ciencia del marxismo-leninismo como arma más poderosa de combate, mostrando al proletariado esta realidad y haciéndole tomar conciencia de la misma, dirigiéndolo hacia el cumplimiento de su misión histórica, la construcción del socialismo y del comunismo como única fórmula posible de conciliación del enorme desarrollo de las fuerzas productivas con la relación de producción acorde a éste, siendo condición sine qua non la eliminación de la propiedad privada sobre los medios de producción.

Y mientras esto que hemos expresado no se produzca, el imperialismo moribundo prosigue en la senda de la barbarie, de la confrontación y de la guerra imperialista, resolviendo sus cuitas, irresolubles, mediante la fuerza, imponiendo el pillaje y cometiendo atrocidades cada vez mayores, véase el exterminio producido contra el  pueblo palestino, véase la enorme cantidad de recursos económicos destinados a hacer armas sofisticadas para asesinar a centenares de miles, o millones, de seres humanos – los cuales con la automatización, bajo la propiedad privada de los medios de producción, se convierten en excedente humano para los capitalistas – en lugar de destinar esos recursos a garantizar la vida digna de la humanidad, de incrementar la esperanza de vida, en definitiva, de garantizar la pervivencia de la humanidad poniendo al ser humano en el centro del mundo, en el centro de la política y la economía.

Hablábamos del genocidio en Palestina, no menos genocidio es lo que está aconteciendo en Argentina – donde el gobierno del fascista Milei está condenando a la pobreza al pueblo en general, y a los jubilados en particular, matándolos de facto al robarles una parte importante de la pensión de jubilación y negándole el acceso a los medicamentos, aparte de erosionar al máximo, y liquidar,  la sanidad pública -, o los bloqueos infames a países como Cuba o la República Popular y Democrática de Corea (Corea del Norte), una depauperación de la vida de los pueblos y una opresión que ya nos dibujó Lenin con exactitud.

El mundo hoy se mueve en la barbarie de genocidios, asesinatos, crímenes de lesa humanidad, saqueo y sojuzgamiento de los pueblos, y las élites, los monopolios, gozan de una absoluta impunidad no dudando en conducir a la humanidad a la guerra imperialista, donde mueren los obreros para que estas élites sigan manteniendo la riqueza a costa de las vidas del proletariado y, de paso, es la forma que tienen de poner palos a la rueda de la historia, que es la rueda de la lucha de clases que tritura dichos palos en su dinámica.

En la anterior legislatura de Trump, allá por 2018, se acentuó la guerra comercial contra China al objeto de impedir, y frenar, su desarrollo tecnológico y comercial, imponiendo aranceles, fundamentalmente, a los productos de tecnología alta y muy alta, al objeto de asfixiar en este terreno a China para favorecer a los monopolios norteamericanos y tratar de reducir el papel del gigante asiático en las cadenas de valor global. Un desarrollo, el chino, que se dio como consecuencia de la forma de actuar del bloque imperialista norteamericano y sus aliados – u occidente como les gusta autodenominarse a los chovinistas fascistas, con independencia del ropaje burgués con el que se vistan – en la crisis de las subprime, donde redujeron drásticamente la demanda de mercancías a China, poniendo ésta el excedente productivo de su maquinaria productiva al servicio de su política exterior al objeto de dar salida a su producción y, mediante la formulación de la Nueva Ruta de la Seda, o Iniciativa de la Franja y la Ruta, en 2013, China se lanzó a crear una red comercial y económica a nivel mundial conectando China con el resto del mundo a través de lo que denomina rutas terrestres, marítimas y digitales. De tal manera que esa producción que antaño vendía a las potencias imperialistas norteamericana y europeas, China le da salida ensanchando su relaciones bilaterales y comerciales con países de todos los continentes, construyendo infraestructuras para facilitar el flujo comercial con dichos países y, sobre todo, garantizar la obtención de los recursos energéticos y minerales necesarios para el desarrollo chino empleando la herramienta del comercio y de la deuda para garantizar dichos objetivos. Sin embargo, a diferencia del imperialismo norteamericano que roba mediante la injerencia política, el golpismo, los bloqueos económicos y la guerra, los chinos establecen relaciones bilaterales con dichos países estableciendo intercambio económico, comercial y también financiero mediante los que establece lazos con dichos estados que, cuando no pueden saldar sus compromisos con el gigante chino éste, en compensación, recibe el control de recursos o infraestructuras que pasan a ser explotados por monopolios chinos. Esto es, mientras unos emplean la fuerza bruta para saquear los otros establecen una relación bilateral que, finalmente, desemboca en una relación de dependencia económica.

Las medidas adoptadas por Trump, y los aranceles impuestos a China, allá por 2018, como el tiempo se ha encargado de demostrar, sirvieron de bien poco y fueron un auténtico fracaso. Hoy China, en desarrollo tecnológico e inteligencia artificial está por encima de EEUU, al igual que en la generación de energía, por no hablar de la actividad comercial de China. Mientras China en 2024 tuvo un superávit comercial de 992.000 millones de dólares, EEUU tuvo un déficit comercial de 918.400 millones de dólares.

Sin embargo, lo que en 2018 fue una guerra comercial y los aranceles con los que Trump pretendía dañar el desarrollo tecnológico y la capacidad exportadora de China, la guerra arancelaria impuesta por Trump hoy no atiende a esos parámetros, sino a tratar de impedir que el sistema financiero alternativo lanzado por China, como punta de lanza de los países BRICS, se abra camino en detrimento del sistema financiero, hasta ahora predominante, donde las instituciones – FMI, BM – están manejadas por los EEUU y la moneda de cambio mundial es el dólar, formulación con la que la potencia más criminal de la historia ha ejercido hasta ahora un dominio económico y político sobre el mundo. El Banco Asiático de Inversiones en Infraestructuras (AIIB) con depósitos por 97.403,3 millones de dólares, que cuenta como socios con 51 países denominados miembros regionales (Asía, Oceanía y Rusia), 51 países no regionales (de Latinoamérica, Europa y África) y 10 miembros potenciales, esto es, conformado por 102 países socios y 10 miembros potenciales, constituye una pieza fundamental del sistema financiero alternativo de China que confronta con el FMI y el BM. En este sentido, en el mes de marzo de 2025, China dio un paso más en su estrategia de liquidar el sistema financiero manejado por EEUU y que mantiene como moneda de intercambio el dólar, contraponiendo al sistema financiero SWIFT el Yuan digital, que hace que el 38% del comercio mundial realice sus transacciones financieras al margen del sistema SWIFT, al margen del dólar y del control norteamericano, con menores costes financieros y mayor rapidez y seguridad, implicando un paso esencial para liquidar al dólar como moneda internacional de intercambio conllevando que el dólar dejaría de ser  moneda de reserva, o se reduciría como tal, provocando una bajada en la demanda de dólares y, consecuentemente, se produciría una devaluación del valor del dólar en los mercados de divisas, implicando que EEUU dejaría de exportar inflación al mundo, repercutiendo íntegramente en el país norteamericano como consecuencia de la devaluación de EEUU llevándolo a un estallido de la economía de dicho país y, seguramente, a una revolución social y una desintegración de dicho estado. Algo que, sin duda, afectaría de manera decisiva no sólo a la existencia de EEUU como lo conocemos, sino a la sostenibilidad y pervivencia del orden imperialista mundial, de la formación socioeconómica mundial.

Y ante esta confrontación por la hegemonía mundial entre China – potencia ascendente – y EEUU, en franca decadencia imperial, es donde hay que incardinar lo acontecido en el mundo y, más concretamente, en Latinoamérica en esta última semana. Una Latinoamérica que es esencial para EEUU, que sea su auténtico patio trasero y pueda explotarla de manera intensiva y total para tratar de mantener una posición hegemónica que los hechos demuestran que ya no es tal.

Ante las apetencias imperialistas norteamericanas por el Golfo de México, y los pozos y yacimientos petroleros en aguas mexicanas, EEUU comprueba cómo cada vez son más los estados latinoamericanos que aspiran ingresar en los BRICS, que estados americanos forman parte del Banco Asiático de Inversiones en infraestructuras (Argentina, Brasil, Chile, Canadá, Ecuador, El Salvador, Perú y Uruguay) y que su dominio sobre el continente americano está cuestionado por muchos estados.

El fraude electoral en Ecuador, advertido previamente por la propia Asamblea Nacional del Ecuador denunciando el estado de excepción aplicado por Noboa (decreto ejecutivo número 599) en 9 provincias durante el proceso electoral, perpetrado por Noboa que es un esbirro de los EEUU nacido y educado en dicho país, marioneta de Washington cuya función es servir a los intereses norteamericanos, ha conducido a Noboa a la reelección, sirviendo a los EEUU para seguir militarizando la zona y controlar el área pacífico de Centroamérica. En este sentido Ecuador no solo es necesario para que EEUU desarrolle su “guerra cultural” o batalla ideológica contra la izquierda en dicha región, sino también para acosarla militarmente, tanto a Venezuela como a Nicaragua y, también, a Colombia mientras esté en el gobierno Petro, y dar cobijo a los mercenarios norteamericanos – Blackwater – bajo la excusa de combatir el narcotráfico, aunque el fundador de dicha empresa de mercenarios norteamericanos haya dicho públicamente en múltiples ocasiones que pretende asesinar al presidente venezolano Nicolás Maduro. En Ecuador se persigue a los indígenas y la izquierda revolucionaria, un estado fascista tutelado desde Washington que reprime y encarcela a dirigentes comunistas, indígenas y de defensa de los derechos humanos como, por ejemplo, Omar Campoverde o Gabriela Gallardo, los hijos y las hijas de mayo, y que criminaliza y judicializa la disidencia política de izquierda, la lucha social y política del pueblo al objeto de frenarlo con la represión y la violencia.

En la coyuntura actual para EEUU es muy importante dominar Ecuador, no sólo porque es un país que posea petróleo, sino por la ubicación geoestratégica del país. Trump ya ha hecho público su pensamiento de arrebatarle a los panameños el canal de Panamá y sus pretensiones pasan por la ocupación fáctica de las Islas Galápagos, esencial no sólo para controlar el área del Pacífico estableciendo una base militar, que además le serviría para ejercer control de aguas marítimas inmersas en rutas comerciales hacia China, aparte de la existencia de torio en dichas islas, un elemento químico radioactivo esencial para generar energía nuclear con un coste ecológico menor, de manera más segura y menos desechos radioactivos. China pretende construir un ferrocarril que enlace la costa atlántica brasileña, socio chino, con el puerto de Chancay en Perú para facilitar y agilizar el comercio entre China y América del Sur, reduciendo los tiempos y los costes de transporte. Y uno de los objetivos más importantes de la política exterior de Trump, sino el más importante, es dañar económicamente a China, por lo que para dar satisfacción a dicho objetivo es esencial su dominio del continente americano.

Y esto también hay que enlazarlo con la concesión, el pasado lunes, de un crédito del Fondo Monetario Internacional a la Argentina por valor de 20.000 millones de dólares. EEUU debe confrontar la enorme influencia comercial de China en América Latina, en la que Brasil, que forma parte de los BRICS y es aliado y socio de China, es la locomotora económica y comercial de América del Sur. Y es ahí donde Argentina, que posee yacimientos de tierras raras, unido al yacimiento de Vaca Muerta, juega un papel importante, como el otro gran país de América Latina, convertido en uno de los ejes norteamericanos en la guerra que mantiene contra China para construir un eje reaccionario que sirva para que EEUU trate de recuperar plenamente el dominio de América Latina. El gobierno argentino, corrupto, fascista y criminal, no ha dudado en vender por completo la Argentina a EEUU, entregar plenamente su soberanía a EEUU que, ahora, a través del crédito del FMI, pagado ya varias veces por el pueblo argentino, consigue la obtención de todos los recursos energéticos y naturales para los monopolios norteamericanos, y para facilitar esto plantea una reforma legal y de distribución de ingresos entre el gobierno federal y provincial, facilitando la entrega de estos recursos naturales y facilitando, en el caso de así interesarle a los EEUU, la división territorial argentina. Un crédito que obliga a la Argentina a privatizar el sector eléctrico y todas las empresas estatales, que sin duda regalarán a EEUU, máxime tras la devaluación económica de la Argentina; que reforme las pensiones llevando la edad de jubilación a los 70 años, endureciendo las condiciones para tener derecho a acceder a una pensión y rebajando las cuantías de las mismas; eliminar todos los subsidios que reciben las familias obreras argentinas para la rebaja, por ejemplo, de la luz; reducir al mínimo el gasto social y facilitar la exportación de capitales y, cómo no, la transferencia de dólares desde Argentina hacia EEUU. En política exterior, EEUU le exige a Argentina romper todo tipo de relación económica con China, así como dar pasos para que Argentina rompa con Mercosur, mercado suramericano que molesta a los intereses imperialistas de los EEUU en el continente americano. Algo que hasta el propio diario derechista argentino Clarín, del reaccionario Magnetto, reconocía el pasado 18 de abril cuando, con la visita a la Argentina del secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, titulaba dicho encuentro de la siguiente manera: “Donald Trump busca que Milei se integre a su plan para aislar a China en América Latina”, prosiguiendo “Bessent vino especialmente a informar que su país deseaba que los argentinos pusieran fin a su dependencia del financiamiento chino a través del millonario intercambio de monedas, conocido como swap”.

Por otro lado, el pasado lunes visitó a Trump el presidente fascista de El Salvador, Nayib Bukele, cuya labor es la de convertir El Salvador en un inmenso campo de concentración donde EEUU deporte a todo aquel obrero que considere retratando la esencia fascista del gobierno estadounidense. El Salvador que, al igual que Ecuador, es un país en el que impera la corrupción y la represión contra la clase obrera, donde los presos políticos avanzan con la misma fuerza que la pobreza del pueblo, donde el 72% de los hogares salvadoreños no tienen acceso a la vivienda, el 9,2% de la población vive en la pobreza extrema, el 30,3% de la población no tiene acceso a la canasta básica (aunque algo más del 50% de la población salvadoreña se encuentra en situación de inseguridad alimentaria) y el 21,1% se encuentra en situación de pobreza relativa,  según datos del Banco Mundial.

Así es cómo EEUU pretende obtener dólares y fortalecer su economía, robando abiertamente a los pueblos del mundo y masacrando a la clase obrera, creando campos de exterminio en América, creando bases militares y boicoteando a China y a todo aquél que no lleve a cabo lo que desea el fascista estado norteamericano, que en este caso pasa por dinamitar los organismos supranacionales de América Latina y el Caribe así como el Mercosur. Ecuador, El Salvador y Argentina son los ejes de la reedición del Plan Cóndor en el siglo XXI que pretende desarrollar Trump en el continente americano.

Todo esto unido a la política económica de saqueo que pretende imponer EEUU en el mundo, y por supuesto en el continente Americano, que considera su patio trasero y, como tal está actuando, con personajes nazifascistas como los gusanos Marco Rubio – secretario de Estado – y Mauricio Claver-Carone – enviado especial del Departamento de Estado para América -, el cual debe ser dependiente y estar subordinado a los intereses de los monopolios estadounidenses, defensores acérrimos del genocidio contra el pueblo palestino, del bloqueo contra Cuba y de los golpes de estado.

Y ante una situación de bancarrota económica del imperialismo norteamericano, con una deuda impagable, donde 9,2 billones de dólares vencen este año, y con una situación de declive imperial con su sistema financiero, y el dólar, completamente amenazado, la política norteamericana pasa por llevar a cabo una guerra sin cuartel contra China, por la militarización, por el sojuzgamiento de los pueblos, el asesinato y el genocidio y, por supuesto, por la persecución y la represión política y la explotación inmisericorde del proletariado, no dudando en establecer una política de aniquilación de los obreros que les sobran, empezando por los jubilados a los que les están negando, de hecho, la jubilación, los medicamentos y un sistema de sanidad pública, véase Argentina, y continuando por la conflagración militar para que sus élites sigan sosteniendo sus privilegios a costa de la muerte de millones de obreros. En esta dirección, es fundamental dividir y confrontar al proletariado, por eso tanto Trump y sus palmeros, como ahora Milei, agitarán la bandera de la lucha contra la inmigración, el racismo y la xenofobia, piedra angular de la ideología fascista que profesan.

EEUU, como gendarme de la reacción mundial, es el mayor enemigo que tiene hoy la humanidad y ha decidido morir matando, no dudando en llevarse por delante millones de vidas inocentes. La única salida que tiene el proletariado es romper la cadena imperialista y acabar con el fascismo que produce. El desarrollo tecnológico, la automatización, optimiza la producción generando ingente cantidad de riqueza incrementando la productividad y ahorrando tiempos y costes de producción; esta enorme riqueza o se socializa y se pone al servicio de la humanidad convirtiéndose en progreso social – reducción drástica de la jornada de trabajo, rebaja notable de la edad de jubilación, desarrollo y perfeccionamiento de los sistemas de salud pública para el incremento de la esperanza de vida, etc – o las contradicciones que genera en la base económica del capitalismo putrefacto las resolverán los capitalistas a su forma, destruyendo fuerza productiva, o lo que es lo mismo, negando la vejez al proletariado y expulsando al paro forzoso y a la miseria a decenas de millones de obreros que tirarán más por tierra los salarios así como la demanda y, consecuentemente, la producción, extremándose la represión contra el proletariado. Por ello, la humanidad únicamente tiene la salida de la Revolución proletaria, de romper el yugo y la cadena imperialista, de fortalecer las filas del comunismo, de la revolución, de la abolición revolucionaria del capitalismo y su régimen explotador y putrefacto.

 

¡Fortalece el Partido Comunista Obrero Español, fortalece las filas de la Revolución!

¡Abajo el imperialismo y el fascismo que engendra!

¡Socialismo o Barbarie!

 

Madrid, 20 de abril de 2025

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El socialismo como la única respuesta ecológica real

Los problemas ecológicos son un tema muy preocupante para la clase trabajadora, que son los que más sufren en sus carnes los efectos del cambio climático: la contaminación del ambiente, la deforestación, etc. La burguesía, conocedora de esta preocupación y de que ella es la culpable, clama a los cielos sobre estos problemas y para darles explicación desempolva los ya manidos trabajos de Malthus librando así su batalla ideológica. Todo para exculparse de forma rastrera hablando del ser humano como un cáncer que mata a la Tierra, a esparcir la culpabilidad a todas las personas por igual y a poner fecha de caducidad al planeta, atreviéndose incluso a fechar antes el fin del mundo que el fin de su sistema criminal.

Ésta argumentación no puede estar más alejada de la realidad, tal como lo demuestra el informe publicado por la organización Carbon Disclosure Project que señala como el 71% de las emisiones globales desde 1988 son responsabilidad de 100 empresas y más del 50% sólo a 25 de ellas. Otro informe también demuestra cómo los esfuerzos de los centros imperialistas por luchar contra la contaminación no son más que una cortina de humo que simplemente consigue deslocalizar la contaminación a países subdesarrollados. Ninguno de los anteriores informes proviene de fuentes sospechosas de promover el socialismo, ni tan siquiera el “anticapitalismo”, si no que aportan un análisis científico y riguroso de la realidad, que tozudamente niega el argumentario burgués. Es ampliamente sabido y reconocido que el mismo concepto de “huella de carbono individual” fue inventado en 2004 por la empresa British Pretroleum con tal de desviar la atención de su responsabilidad. Estos son algunos de los ejemplos que tiran por la borda las excusas capitalistas y sus ansias malthusianas de culpar a toda la humanidad de las vergüenzas burguesas, dejando claro explícitamente que todo esto es un arma ideológica más, utilizada para intentar alargar todavía más la duración de su pútrido sistema.

Dicha arma es efectiva y corroe gran parte del movimiento ecologista, el cual deambula sin una dirección ideológica clara y recibiendo con puertas abiertas a toda la basura anticientífica que impregna dicho movimiento, convirtiéndolo así en una herramienta perfecta para evitar que los proletarios con conciencia ecológica se acerquen al materialismo dialéctico (con el análisis que éste da). Todo esto desemboca en que en las masas se acabe sembrando así la idea de que la única alternativa viable es el decrecimiento, que la culpa de la situación ecológica es individual e incluso llegando a concebir a la raza humana como un virus que solo merece ser extirpado. Cada idea más reaccionaria que la anterior, convirtiendo dicho movimiento no sólo en algo inofensivo para los intereses capitalistas sino en un catalizador perfecto de ideas fascistas.

Ya se ha expuesto más arriba la falsedad de la culpa individual, en cuanto a la concepción de la raza humana como un virus destructor, que no es otra cosa que la proyección del carácter parasitario y cancerígeno del sistema burgués en la idea de un ser humano general, por encima de las clases y desconectado por completo de su realidad material. Ambos “argumentos” no son más que apéndices del gran esfuerzo ideológico de los burgueses de naturalizar las relaciones de producción capitalistas para intentar hacer creer que el capitalismo está grabado en el código genético de los seres humanos, distorsionando por completo la realidad. Son las condiciones materiales las que esculpen el pensamiento humano y justamente el sistema burgués intenta esculpir sus ideas criminales en toda la raza humana, cuando éstas son las más terroristas y antihumanas que ha conocido la historia. En cuanto al decrecimiento como única alternativa, es una falsedad aún mayor ya que la pequeña producción artesanal no es el fin de la producción en masa, si no su origen, dejando claro que la “alternativa” que promete el ecologismo es tratar de echar atrás la rueda de la historia humana, algo no solo abiertamente anticientífico, sino que imposible.

Este hecho no pasa desapercibido por los capitalistas, siendo vital para sus intereses que los proletarios preocupados por el medio ambiente se embarquen en un laberinto sin salida de ideas reaccionarias y que aspiren a llegar a una idea romántica de la producción precapitalista supuestamente más cercana a la naturaleza. Lo cual es la punta de lanza para intentar alejar a los trabajadores honestos de las soluciones científicas del materialismo dialéctico y el marxismo-leninismo.

Mientras que los capitalistas recurren a ese pensamiento mágico para escurrir el bulto, el marxismo-leninismo es completamente contrario a dichos preceptos completamente reaccionarios, su análisis y sus conclusiones parten del pensamiento científico. El materialismo dialéctico deja claro que el principal problema son las relaciones de producción capitalistas que subyugan todo avance técnico y productivo a su constante necesidad de expansión inexorable y apuesta del máximo beneficio a corto plazo sin importar las consecuencias a largo plazo. Por esto Marx ya lo dejaba claro en la Sección IV del primer libro de “El Capital”:

 

Y todo progreso de la agricultura capitalista es un progreso no sólo en el arte de depredar al trabajador, sino también y al mismo tiempo del arte de depredar el suelo; todo progreso en el aumento de la fecundidad para un plazo determinado es al mismo tiempo un progreso en la ruina de las fuentes duraderas de esa fecundidad […] Por eso la producción capitalista no desarrolla la técnica y la combinación del proceso social más que minando a su mismo tiempo las fuentes de las que mana toda la riqueza: la tierra y el trabajador”.

 

Este pan para hoy pero hambre para mañana inherente a su sistema económico es la principal razón de que el planeta se encuentre en la situación crítica en la que se encuentra, por tanto, mientras no desaparezca dicho sistema no se podrá construir una producción acorde a las necesidades humanas respetando el planeta. Dejando claro una vez más que la solución no es tratar de volver a un pasado que nunca existió sino hacer avanzar la sociedad humana hacia un futuro prometedor. La única forma de construir una producción que satisfaga todas las necesidades humanas sin sacrificar el planeta por el camino es una economía socialista planificada que abogue por el beneficio colectivo a largo plazo sin dejarse llevar por los beneficios a corto plazo cuyas secuelas pueden ser catastróficas.

Por mucho que los burgueses intenten hacer creer que su forma de hacer las cosas es la única posible, es falso y hay experiencias históricas que deberían ser los ejemplos a seguir y las bases desde las que comenzar a construir la futura producción saludable para el medio ambiente. Dichos ejemplos pertenecen a experiencias que representan la mayor aspiración del ser humano: el Socialismo.

Desde un análisis honesto y riguroso de la experiencia soviética de la época de Lenin y Stalin puede sorprender encontrarse con que se hicieron grandes avances científicos y se apostó por producir a la vez que se protegía el medio ambiente con fuertes medidas. Evitar el uso de pesticidas y abonos químicos, el cuidado y desarrollo del suelo mediante la reforestación, apostar por una agricultura extensiva con monocultivos en vez de una intensiva con policultivos; son medidas revolucionarias muy importantes que estaban en el orden del día en el naciente estado soviético. Todas estas medidas fueron más que innovadoras entonces y lo siguen siendo ahora, por ello la burguesía se gasta infinitos recursos en ocultar este impulso ecológico que va de la mano con el socialismo. Lástima que con la toma de la dirección del PCUS por su parte oportunista se abandonó esa senda para tomar la emulación de la producción intensiva del capitalismo para intentar competir con él, acabando con esa posición de vanguardia del socialismo en el cuidado del medio ambiente. Todo esto provocó una grieta que los capitalistas aprovecharon, lanzándose como carroñeros para alejar la lucha ecológica del socialismo e intentar oponer la idea de la revolución como base de los problemas ecológicos. A continuación se muestran una serie de tablas que demuestran lo expuesto, han sido extraídas del libro: “Ecología Real: Una Historia Soviética y Cubana” de Guillaume Suing y editado por Templando el Acero.

Otro gran ejemplo es el de la revolución en Burkina Faso, la cual en únicamente en 4 años y con los escasos recursos que disponía demostró la capacidad creadora del socialismo y su poder de protección del medio ambiente. Tomando así las medidas de socialización de la tierra, apostando por la reforestación y acabando con la mayor campaña anti desertificación de África. Por desgracia dicha experiencia acabó con el golpe criminal de los imperialistas. Con cada análisis de los ejemplos históricos queda claro que, no sólo la lucha por el medio ambiente solo puede ser solventada en el socialismo, sino que los burgueses y su sistema criminal son el mayor obstáculo para su consecución.

Finalmente cabe resaltar la experiencia cubana la cual demuestra como teniendo una economía racional socialista permite, frente a medidas genocidas como el bloqueo, que desde la caída de la URSS hasta ahora se haya convertido en la vanguardia mundial de la agroecología y en un ejemplo de economía ecológica. Esto se ve con su apuesta por las energías renovables, su restauración de suelos y su apuesta por los fertilizantes biológicos como las lombrices, entre otras medidas. Demostrando de esta forma que el socialismo, incluso contra todo el poder burgués y con recursos escasos, tiene como una de sus primeras prioridades el cuidado medioambiental. Además, demuestra también que, de la mano con los avances científicos y técnicos, se pueden llevar a cabo medidas que para el movimiento ecológico actual guiado por chamanes les parecen de fantasía.

No es objetivo de este trabajo hacer un balance histórico de dichas experiencias históricas, pero no está de más exponer ejemplos de las posibilidades de protección del medio ambiente que ofrece una economía planificada cuyo objetivo es el beneficio social. También sirven para desmontar años de propaganda burguesa que trata de poner un muro insalvable entre el desarrollo social y económico que trae el socialismo y la lucha por el cuidado del planeta. La idea del decrecimiento económico como única alternativa viable a la producción actual es expuesta como la falsedad propagandística que es, cuyo único objetivo es el aturullamiento del proletariado.

La lección a extraer de las experiencias arriba expuestas es que para la consecución de una economía que cubra las necesidades humanas sin descuidar el medio ambiente es necesario que la producción esté en constante colaboración con los avances científicos que permitan conseguir el avance productivo sin la destrucción ecológica. También es indispensable una revolución técnica constante que facilite la convivencia de la producción humana con la protección del medio ambiente. Queda claro que un requisito sine qua non de estos objetivos es que toda la superestructura social esté en disposición a ello, dejando patente que con la actual es imposible y que ha de ser el proletariado que mientras cumpla con su aspiración clave, la construcción del socialismo, uno de sus pilares ha de ser la necesidad de que la producción sea acorde a las posibilidades que nos da el planeta.

Para llevar a cabo la construcción del socialismo se ha de destruir del sistema capitalista previamente y para ello la clase obrera se ha de unir en torno a su vanguardia revolucionaria, que la ha de guiar para unir todas las luchas. La única forma de conseguirlo es la exposición del pensamiento que impregna el movimiento ecologista actual como la herramienta ideológica reaccionaria, anticientífica y falsa que es. Mientras no se aleje a los trabajadores de ese movimiento pútrido no se desarrollará la ansiada y necesaria unidad de todas las luchas.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Aranceles, putrefacción y bancarrota del imperialismo

Quien piense que a Trump, como servidor de los monopolios norteamericanos, le importan algo los trabajadores norteamericanos, o es un ignorante o un estúpido. Este hecho todavía se agrava más cuando algunos cretinos que, falsamente, dicen ser “comunistas”, aplauden que Trump haya ganado las elecciones norteamericanas. EEUU, ya sea dirigido por demócratas o republicanos – iguales de títeres de los monopolios-, es un enemigo de la humanidad y, sin duda, mientras el proletariado norteamericano no rompa al imperialismo y desarrolle una revolución socialista en dicho país, el proletariado seguirá sufriendo la barbarie, dentro y fuera de sus fronteras, pues EEUU es el garante de la reacción y el caudillo fascista del planeta.

Trump dice que pretende volver a hacer América grande (MAGA), interpretando que América es sinónimo de la potencia norteamericana, la potencia más asesina y criminal que ha parido la historia. Pero para la clase obrera norteamericana, y para la del resto del planeta, EEUU siempre ha sido, y es, el más grande yugo, el más grande ladrón y criminal que existe y jamás haya existido. Y resulta que Trump vende al pueblo trabajador norteamericano que va a hacer grande a EEUU con el racismo, confrontando a la clase obrera entre obreros norteamericanos y de fuera de Norteamérica, latinos, creando campos de exterminio en El Salvador, donde el criminal fascista Bukele se ha convertido en el carcelero de Trump.

Lo que han dejado claro estos casi tres meses de gobierno de Trump como inquilino de la Casa Blanca, es el declive del imperialismo norteamericano. Lo primero que ha mostrado Trump son sus apetencias imperialistas con respecto del resto del continente americano, que pretende saquear a su gusto y necesidad, desde Canadá pasando por México hasta la Patagonia; con respecto de Europa pretendiendo anexionarse la Antártida y haciendo que Europa incremente el gasto militar para sostener la OTAN y beneficiar a los monopolios norteamericanos de la guerra ya que el enemigo fundamental de EEUU hoy no está en Europa sino que es China, dirigiendo a los fascistas sionistas para exterminar Palestina y fortalecer a Israel para controlar dicha zona, devorando también a Siria, para rapiñar los recursos de dicha área territorial o apropiarse de las tierras raras de Ucrania, entre otras acciones.

Y ¡cómo no! Trump manifiesta una pretensión de imponer aranceles bajo la excusa de pretender recuperar y fortalecer la industria estadounidense y, así, tratar de ganarse a los trabajadores de dicho estado. Unos aranceles que, en realidad, han retratado a Trump demostrando que es un títere de los grandes capitalistas norteamericanos, de los multimillonarios de ese criminal estado. Pretende dar una imagen de dureza extrema – que sin duda es extrema dicha dureza contra el proletariado, contra los oprimidos y los parias – al mundo y lo que ha hecho es mostrar que tiene los pies de barro, que es tigre de papel pues quienes realmente mandan son los monopolios de dicho país siendo Trump el matón de éstos. Ello se constató con nitidez, el pasado día 9 de abril. Por la mañana Trump decía que los países le “pedían negociar” y le besaban “el culo”, y por la tarde, tras ser llamado a capítulo por sus jefes, los multimillonarios norteamericanos, procedía a congelar gran parte de los aranceles, a excepción de China, tratando EEUU de debilitar su economía.

Sin embargo, la realidad es que China, según el Instituto de Política Estratégica Australiano (ASPI), supera a EEUU y al resto de los países del mundo en 37 de 44 tecnologías claves para la innovación y el crecimiento en áreas como defensa, la exploración espacial, la robótica, biotecnología, tecnología cuántica e inteligencia artificial, generación de energía, por no hablar de que China controla el 70% de las tierras raras del planeta, materias esenciales para desarrollar tecnología y almacenar energía eléctrica.

La realidad es que los EEUU tienen una deuda pública impagable, de 36,1 billones de dólares, de los que 9,2 billones (el 25,48% del total de la deuda) vencen en el corto plazo, o lo que es lo mismo, en este año 2025, de los que 6,44 billones vencen en el primer semestre.

La realidad es que mientras Trump constata, mediante los aranceles, su declive imperial, China da un paso más en su estrategia de liquidar el sistema financiero que tiene como moneda de intercambio el dólar, contraponiendo al sistema financiero SWIFT el Yuan digital, que fue activada el pasado mes de marzo y que ya hace que Brunéi, China, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Myanmar, Singapur, Malasia, Vietnam, Tailandia, Irán, Kuwait, Qatar, EAU, Arabia Saudita y Bahréin, o lo que es lo mismo, en torno al 40% del comercio mundial, puedan desarrollar sus transacciones financieras internacionales sin pasar por el SWIFT y, por tanto, socavando al dólar como divisa internacional de intercambio. Un sistema alternativo que significa un golpe enorme al sistema financiero dominado por EEUU y a su usura, reduciendo las comisiones en un 98%. Una China que, también, domina el campo de la ciberseguridad y del blockchain.

La política aplicada por Trump desde que asumió la presidencia de dicho estado, evidencia la situación crítica del imperialismo estadounidense y su bancarrota económica, su incapacidad para equilibrar la contienda que mantiene contra China, y por ello los aranceles, para tratar de restañar el daño que le inflige el superior desarrollo chino y tratar de impedir no solo la quiebra económica, sino también imperial tratando de encontrar el espacio que le corresponde en un mundo imperialista donde ya no ejerza el pleno dominio, sino que éste sea compartido con otras potencias imperialistas.

Estas acciones de Trump, a la desesperada, al objeto de frenar y dañar las economías de sus contendientes, fundamentalmente China, no solo lesionan a éstos sino también lesionan, todavía más, a la propia economía estadounidense y, en general, deterioran todo el sistema económico imperialista y su propio orden imperialista, cuyas instituciones se está llevando el mismo Trump por delante. Y es que el imperialismo es uno solo, y todas las economías nacionales están entrelazadas con lo que la bancarrota de una potencia imperialista afecta al conjunto del sistema económico imperialista mundial.

El capitalismo putrefacto se ha visto con una nitidez enorme en las Bolsas de Valores del mundo, como montañas rusas de la especulación financiera y la putrefacción, perdiendo billones de dólares y rebotando después revalorizándose las acciones ayer devaluadas dejando, bien claro, que el capital de las empresas que cotizan en dichos mercados es ficticio, al igual que el carácter putrefacto y parasitario del capitalismo. Bolsas de valores donde se estafan a millones de obreros a los que los estados burgueses conducen las pensiones de éstos y que, cuando se producen vaivenes, y bajadas de las acciones en las que se invierten esos dineros se evaporan o, mejor dicho, pasan a los bolsillos de los grandes capitalistas arruinando a grandes masas de proletarios.

EEUU está perdiendo la hegemonía con China en el terreno económico y, por ello, el uso de los aranceles para debilitar a China y para tratar de atenuar su balanza comercial deficitaria en torno al 5% de su PIB de media anual en los últimos 25 años, constatación también de su declive.

EEUU para tratar de salvar su quiebra económica ha gastado, y sigue gastando, ingente cantidad de dinero en la guerra; ha sacrificado a sus socios más arrastrados y reaccionarios como la UE, a la que ha destrozado económicamente y, consecuentemente, también se ha debilitado la propia potencia imperialista estadounidense. La política de Trump no sólo acelera el declive de dicha potencia criminal, sino que también produce cambios geopolíticos que, lejos de beneficiarle, lo que hace es que socios históricos suyos negocien y planteen acciones conjuntas con su enemigo chino, como por ejemplo, Japón y Corea del Sur.

La economía norteamericana está condenada a la devaluación, como consecuencia de la ingente cantidad de dinero ficticio creado en la última década, muy por encima del incremento de la producción, devaluando al dólar que, todavía se erosionará más con el cada vez menor uso en las transacciones comerciales y financieras de todos aquellos estados en la órbita china.

Pero EEUU no sólo tiene una situación económica de bancarrota, de retroceso geopolítico y comercial a nivel internacional, sino que las medidas que adopta para tratar de sostener su hegemonía le abren también, con mucha probabilidad, el frente más duro que va a tener que enfrentar, el interno. Los propios monopolios, como JP. Morgan, advierten de que el desarrollo de la política arancelaria impuesta por Trump conllevará un incremento de la inflación, del paro y una recesión económica que se produce en una sociedad fragmentada y enfrentada, donde la pobreza crece casi al 8% anual, donde prolifera la explotación infantil que ahora pretenden legalizar, donde un tercio de la población norteamericana no puede pagar una factura inesperada de 500 dólares, donde el pueblo trabajador no tiene acceso a la sanidad o, en todo caso, a una sanidad muy deficiente, que el 33% de los trabajadores norteamericanos no podrán jubilarse pues no tienen ahorros para ello, siendo un polvorín que una situación de recesión económica puede hacer estallar por los aires y avivar otros conflictos latentes como el de la secesión de estados como, por ejemplo, se podría dar en estados como Alaska, Texas o California.

Los propios imperialistas reconocen el fracaso del capitalismo y que éste no ha funcionado, ni funciona, sino que lo que genera es desigualdad. Larry Fink en su carta a los socios de Blackrock de marzo de 2025 reconoce que “el capitalismo funcionó, solo para muy poca gente” y que “hoy en día, muchos países tienen economías gemelas e invertidas: una donde la riqueza se construye sobre la riqueza; otra donde las dificultades se construyen sobre las dificultades. Esta división ha transformado nuestra política, nuestras políticas, incluso nuestra percepción de lo posible. El proteccionismo ha regresado con fuerza. La suposición tácita es que el capitalismo no funcionó y es hora de probar algo nuevo.

Lo único que los imperialistas pueden ofrecer al proletariado es muerte, pobreza, desigualdad y guerras. Por ello, la única salida que tenemos los proletarios del mundo es organizarnos, es el fortalecimiento del movimiento comunista en los países y a nivel internacional, y derrocar revolucionariamente a los estados burgueses, construyendo el socialismo e imponiendo la dictadura del proletariado. Hoy, más que nunca, está vigente la consigna ¡Socialismo o Barbarie! O construimos el socialismo y exterminamos al imperialismo o la humanidad corre el riesgo de perecer.

 

Madrid, 11 de abril de 2025

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Breve análisis de las relaciones de producción capitalistas

Vamos a hacer una pequeña exposición de las bases materiales donde se conforma la lucha de clases en la vida cotidiana y para eso nos serviremos de las relaciones de producción en el sistema capitalista. Esto nos lleva a estudiar la interacción del trabajo y el capital.

El trabajo asalariado es la venta de una mercancía, la fuerza de trabajo, que el capitalista compra al obrero por un tiempo o una labor determinada y que éste intercambia por dinero. La finalidad de su venta no es otra para el obrero que su propia subsistencia y le vuelve ajeno a la mercancía que produce mediante la atribución del salario. El obrero, para su propia supervivencia, debe subyugarse al capitalista, que es dueño de los medios de producción, para obtener su salario. Si la mercancía final que surge del trabajo del obrero pertenece al capitalista y la mercancía fuerza de trabajo pertenece al obrero hasta que la pone en el mercado, debemos ahora determinar cuál es el precio de una mercancía. En primer lugar, diremos que la competencia entre vendedores hace bajar el precio y la competencia entre compradores la hace subir. En un mercado donde prima la anarquía productiva se generarán fluctuaciones y crisis periódicas por sobreproducción. En segundo lugar, diremos que el criterio por el que el burgués mide su pérdida o beneficio es el coste de producción expresado en dinero y éste se expresa por el tiempo de trabajo necesario que contiene la mercancía. En el caso del obrero, que pone a la venta la mercancía fuerza de trabajo y por la que recibe un salario, diremos que el salario, en palabras de Marx, es “lo que cuesta sostener al obrero como tal obrero y educarlo para ese oficio” y su cantidad irá directamente relacionada con el precio de los medios de vida indispensables para encontrarse en perfectas condiciones de explotación para la jornada siguiente y reproducir a su prole. Igual que el burgués se rige por el coste de producción, el obrero se rige por el salario mínimo que es la mínima cantidad de salario para su supervivencia y la reproducción de la mano de obra futura en su prole. Se da así la paradoja de que el burgués, propietario de las mercancías, termina vendiendo al obrero lo que él mismo produce, pero con un margen de beneficio que atenta contra su salario y que es el nacimiento de la plusvalía. La plusvalía es trabajo no remunerado por el capitalista y es la madeja de donde nace el capital, que se opone frontalmente al fruto del trabajo. El obrero no sólo repone lo que consume, sino que le da un valor mayor del que antes poseía mediante su fuerza de trabajo y del que el capitalista se apropia.

El capital, por otra parte, es trabajo cristalizado y no remunerado. Marx dice del capital que “está formado por materias primas, instrumentos de trabajo y medios de subsistencia que se emplean para producir nuevas materias primas, instrumentos de trabajo y medios de subsistencia producto del trabajo, trabajo acumulado. El trabajo acumulado que sirve de medio de una nueva producción es el capital”. El crecimiento del capital es el desbalance del trabajo acumulado frente al trabajo vivo. Así llegamos a la conclusión de que el capital es el producto de la apropiación del trabajo ajeno acaparado por el capitalista a usura y que la única función que realiza es ser dueño de los medios de producción. Para el burgués, el trabajo propio le es completamente ajeno y se alimenta como una sanguijuela que nada produce. El capital convierte los productos de la producción en mercancías, porque su única finalidad es la especulación y la ganancia y se constituye mediante valores de cambio. La circulación de la mercancía en el mercado produce para el capitalista y el obrero resultados distintos. Para el capitalista la circulación produce dinero (capital invertido)-mercancía (compra de fuerza de trabajo)-dinero incrementado (plusvalía) y en el obrero mercancía (fuerza de trabajo vendida)-dinero (salario)-mercancía (medios de subsistencia). El capital se incrementa y en cambio la fuerza de trabajo se consume y tiene que ser repuesta a cada jornada. Marx dice respecto al método por el que las mercancías se convierten en capital que “cuando la fuerza en poder de una parte de la sociedad se conserva y aumenta por medio del intercambio con la fuerza de trabajo vivo, la existencia de una clase que no posee nada más que su fuerza de trabajo es la premisa necesaria para que exista el capital”. Así vemos como en la relación capital trabajo es donde los intereses de las distintas clases sociales entran en colisión directa y toman la forma manifiesta en la explotación capitalista.

La lucha de la clase obrera no debe limitarse a la lucha por una mejora salarial, ya que eso es perpetuar el capital y la esclavitud asalariada de la que se nutre, esto es, el dominio del trabajo acumulado frente al trabajo vivo. La lucha de la clase obrera debe orientarse a sustituir las relaciones de producción capitalistas por unas relaciones de producción que destruyan la esclavitud asalariada y por consiguiente al capital, en un nuevo escenario donde la lucha de clases se decante hacia el poder obrero. A la lucha por una mejor retribución, cosa que no debe renunciarse mientras no llega la revolución, debe unirse la lucha política e ideológica de las masas para demoler completamente el edificio capitalista, todo lo demás es revisionismo y oportunismo. Esa tarea es llevada a cabo por la vanguardia de la clase obrera, el PCOE, que actúa de catalizador mediante la ciencia del marxismo-leninismo. La construcción del socialismo, esto es, la expropiación de los expropiadores, que socializa los medios de producción y pone los réditos del trabajo vivo al servicio de la única clase social que produce valor, la clase obrera, sólo puede ser alcanzada por la vía revolucionaria. En la transición hacia la sociedad comunista la burguesía parasitaria no va a dejar de patalear, por lo que la lucha de clases no va a cesar y se puede recrudecer en un largo periodo de tiempo. La diferencia será que la clase obrera, mediante la dictadura del proletariado, tendrá en sus manos el instrumento para reprimir a esa clase parasitaria, la burguesía, la maquinaria de un estado de nuevo tipo, el estado proletario, que nacerá de la destrucción y de las cenizas del estado burgués. En el PCOE se gesta la organización que debe llevar a la clase obrera a conseguir sus objetivos de clase mediante la lucha revolucionaria. Únete a ella y construye estructuras de poder obrero frente a la tiranía del capital.

¡Por la destrucción del capital!

¡Por la expropiación de los expropiadores!

¡Obrero y estudiante, únete a las filas del PCOE!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Cáritas y su protección del capital

El pasado mes de febrero, la secretaria general de Cáritas en Canarias, Caya Suárez, habló en una entrevista sobre la pobreza en dicha comunidad, que si bien se ha reducido en datos publicados en el INE, sigue siendo alta y la situación ha mejorado solo para una minoría. Se mencionan en dicha entrevista los problemas que tiene casi la mitad de la población de Canarias para afrontar gastos imprevistos, así como los problemas de vivienda y la ridícula subida del salario mínimo interprofesional (SMI), la cual esta representante de Cáritas define como “absurda”. En su opinión, lo que necesitan las familias en España es “mejorar el trabajo precario, tomar medidas para que los ingresos que recibe la población sean acordes al coste de la vida”.

 

Puede escucharse en la entrevista que Caya Suárez habla de que es necesario señalar las causas de la pauperización de la población, y sin embargo su solución es hacer más llevaderas las consecuencias, como mejorar el trabajo precario y poner los ingresos a la altura del coste de la vida. ¿Es que la precariedad del trabajo y la inflación se deben a leyes naturales, o hay un límite a la hora de tirar del hilo?

En 2021, en otra entrevista, la secretaria general de Cáritas en Canarias decía: “(…) los milagros somos cada uno de nosotros que hacemos posible que la realidad cambie. Dios nos acompaña, nos da esperanza y empuje, pero las manos las tenemos que poner nosotros”. Sin embargo, no trabaja para transformar nada, ya que se enfoca solamente en consecuencias; habla de realidades particulares de individuos, de instituciones y políticos que “plantan semillitas” y que “la crisis del covid, el aumento de la pobreza, la crisis migratoria y dificultades asociadas” son “las causas”. ¿Cómo puede llamar a eso “causas”? ¿antes del covid todo estaba bien? ¿a qué se debe la mal llamada “crisis migratoria”? ¿hay pobreza por azar? ¿hay inflación sin motivo? Existen dos posibilidades; o Caya Suárez no sabe diferenciar entre causas y consecuencias, o prefiere no hacerlo por los intereses de su organización. Lo que sí podemos afirmar es que en 2025 no ha cambiado, y sigue hablando de los problemas de manera superficial y proponiendo vagos paliativos, a pesar de su discurso.

También en febrero del presente año se anunció que Cáritas Ontinyent logró recaudar 18.255 euros antes de navidad, para ayudar en la reconstrucción de las zonas afectadas por la DANA. Cáritas decidió enfocar sus esfuerzos en atender la emergencia e instalar “huchas solidarias” para la recaudación. Se han enfocado en ello como si el problema fuese un fenómeno meteorológico, sin más, y no hubiese que señalar a responsables sino solo a víctimas a las que asistir. No hay declaraciones de Cáritas en lo que se refiere al grave peligro que corrieron miles de trabajadores que fueron enviados a generar ganancias un día más para unos parásitos, incluso conociéndose la situación de alerta. Entre las empresas que enviaron al peligro a los obreros se encuentran Mercadona e Inditex, y Cáritas aceptó donativos para el blanqueo de imagen y los beneficios fiscales de Amancio Ortega, por un lado, y de Juan Roig por otro. Tampoco señala esta organización “sin ánimo de lucro” que estos dos grandes parásitos, por mencionar solo a dos, tienen intereses e inversiones en Valencia, ni que el desastre se debe, entre otras cosas, a la especulación inmobiliaria que llevó durante años a construir en terrenos inundables. ¿No se supone que había que señalar las causas?

Por otro lado, Cáritas recibe donaciones del Grupo Santander, que destina fondos para un proyecto de “emancipación” para jóvenes extutelados, llamado “Corazón de Casa”, en el cual también se enfocan en casos de jóvenes migrantes sin recursos. No solo se trata de convertir en mano de obra funcional a jóvenes de la clase obrera y pagar alquileres a rentistas, sino que se blanquea a un banco que se dedica, entre otras cosas, al más que infame negocio de las armas y a la extracción de materias primas en países del sur global a los que pertenecen muchos de éstos jóvenes, donde los obreros están en situación de esclavitud y se usa incluso trabajo infantil, pues el Grupo Santander posee acciones en Apple y Microsoft, entre otros. ¿No son ese tipo de causas a las que Cáritas considera necesario señalar? Hablan de personas migrantes que quieren un “futuro mejor”, pero no dicen qué es lo que les trae hasta el país en que vivimos. Tampoco señalarán qué causa los males que llevan a los jóvenes nacidos en España a la situación de desamparo y/o miseria que es estructural, y que no se debe a “casos individuales”.

Cáritas también tiene un convenio con Microbank, que es una entidad financiera del Grupo Caixabank, donde se conceden microcréditos para que aquellos que estén en situación de vulnerabilidad puedan “emprender”, presentando un plan de empresa y un informe favorable de viabilidad. Vemos aquí que ya no solo se dedica a ignorar al capitalismo como causa, sino que reproduce las relaciones de producción capitalistas. Sus usuarios pueden ser aspirantes a explotadores, teniendo acceso a capital para intentar arañar cuanto se pueda de la conversión del trabajo asalariado en lucro para una minoría. No solo se fomenta la visión de que ese interés es legítimo, sino que, en caso de alcanzar cierta estabilidad, servirá como empresa cliente para los grandes parásitos, e inevitablemente se devolverá el préstamo a la entidad financiera, pase lo que pase. Y ante una situación, cada vez mayor, en la que se nos niega el trabajo, la idea no es luchar contra la minoría criminal que lo convierte todo en mercancías, sino la de participar en la dinámica destructiva del mercado.

Al parecer esta organización saca pecho por haber sido, junto a otras ONG, “facilitadora” de 200.000 empleos en 8 años, cifras más que insuficientes entre los que abunda el trabajo precario usando el Fondo Social Europeo para engrasar la maquinaria burguesa y la “paz social”. Como era de esperar, Yolanda Díaz, lacaya de los monopolios, celebra estos actos de caridad. Sin embargo, solo el año pasado, Cáritas despidió a 8 trabajadores en Cantabria que atendían a más de 200 usuarios, alegando motivos económicos, al igual que los 11 trabajadores despedidos en Gran Canaria, tras el cierre repentino de una comunidad terapéutica. Varios trabajadores llevaban más de una década con la entidad. ¿Es esta su defensa del trabajo y de “las personas”?

Cabe destacar la batería de propuestas que presentó esta ONG en las últimas elecciones generales, ya que dan forma al único propósito de este tipo de organizaciones. En dicho texto, puede leerse que Cáritas se reivindica como agente activo de transformación de la sociedad, pero en el primer punto sugiere (ni siquiera fingirá exigir) modificar una ley para que “las personas” tengan el mínimo necesario para vivir. La esclavitud asalariada ya tiene ese propósito: lo mínimo necesario para vivir y poder realizar el trabajo que da ganancia al burgués.

El segundo punto habla de no desahuciar a personas vulnerables que no tienen ayuda económica o alojamiento alternativo: lo mismo que dice el Estado burgués y que incumple una y otra vez, por no hablar de que Cáritas, al pedir no desalojar en ciertas condiciones y mencionar ayuda para el pago, está legitimando el lucro con la vivienda y los desahucios.

Tras un tercer punto abstracto y un cuarto que solo habla de facilitar los trámites burocráticos, encontramos un quinto punto sobre facilitar el acceso de las “personas vulnerables” al empleo y a la formación, y de regular la situación laboral de las cuidadoras del hogar. Es decir, que los burgueses, los cuales tienen como único propósito la ganancia con la explotación humana y priorizan ante todo la viabilidad de su negocio, “empaticen”, usen a los más desfavorecidos y se dignen a poner en regla la situación de las cuidadoras del hogar. Los empresarios ya reciben subvenciones por contratar a personas etiquetadas como “vulnerables”, y la precariedad de las trabajadoras del hogar seguirá siendo ley, aunque sus contratos estén en regla.

El sexto punto habla de facilitar la regulación de “personas extranjeras”, mencionando vagamente las dificultades para llegar desde su país de origen y las que se encuentran al llegar. No menciona en ningún momento a la burguesía de las principales potencias imperialistas que generan las terribles causas que les traen hasta aquí, ni que se convierten en mano de obra barata, así como números para que las ONG reciban subvenciones, obviamente. El séptimo punto solo habla de unificar criterios y hacer efectivos los derechos de mujeres que sufren violencia machista. Por lo visto el machismo y toda la opresión asociada son inevitables y sólo cabe clarificar las leyes que se aplican cuando ya hay víctimas.

El último punto habla de “fortalecer la sociedad civil” en terceros países, como si el Estado español no tuviese nada que ver con la opresión en ellos, y termina diciendo: “Queremos que las políticas de cooperación de España apoyen a la sociedad civil y protejan a los defensores de Derechos Humanos en aquellos países donde hay una enorme represión”. Al parecer, la imperante propiedad privada de los medios de producción en España y todo lo que es inherente a ello, como negar el trabajo, precarizar éste, generar pobreza, manipular, usar la violencia contra manifestantes y trabajadores en huelga, permitir el fascismo, desahuciar, privatizar la sanidad, la educación, hacer negocio con las armas, pertenecer a la OTAN, etc., para Cáritas no es “una enorme represión”.

Éste es el papel de organizaciones “sin ánimo de lucro” como ésta: servir de parachoques contra las continuas crisis del capitalismo y ser una vía más, junto a los partidos oportunistas y sindicatos de la patronal, para dirigir a los obreros a la legalidad e instituciones burguesas. Son otras de las armas de la burguesía para que la clase obrera crea que no hay razón ni camino para luchar; que todas las dolencias de la sociedad se deben a algo inevitable; que los obreros deben pedir migajas a entidades caritativas, inscribirse en una lista para pedir ayuda y esperar que los representantes de la burguesía, es decir, los políticos de los parlamentos, se dignen a aplicar algún paliativo, pues ellos tienen las competencias y los proletarios no deben inmiscuirse en asuntos políticos, según el razonamiento de los buitres de la sociedad que son las ONG. Se oponen a la discordia entre explotadores y explotados, siendo una barrera defensiva para la economía de mercado a la que no cuestionarán jamás.

Estas organizaciones son otro elemento que impide que la clase obrera vea en sus hermanos de clase la alternativa solidaria y combativa que puede servir como germen para tomar conciencia de clase. Quienes dirigen las ONG, a través de palabrería, fingen preocuparse y señalar las causas de los problemas de la sociedad, pero en realidad solo los tapan y ponen el foco en las consecuencias. Mientras los asalariados que están en primera línea de estas organizaciones se afanan por atender a los usuarios en lamentables condiciones, quienes las dirigen se afanan por mantener su rol de defensores del capital y el negocio de la miseria. La clase obrera es el sujeto revolucionario, ya que crea todo lo existente en la sociedad; toda la riqueza, y ante la ausencia de una organización proletaria contra el capital es fácil que la inercia de la ideología burguesa arrastre a los trabajadores a la derrota en la batalla ideológica.

No podemos permitir que sigan dividiéndonos, desarmándonos y reduciéndonos a la absoluta impotencia. La solución no está en pedir al enemigo que deje de oprimirnos; la solución está en derrocar a nuestros enemigos de clase, que son la burguesía y todo lo que orbita a su alrededor. Las ONG se meten en cada dolencia del proletariado para ofrecer limosnas y paños calientes individualmente; conocen nuestra debilidad. Por eso debemos organizarnos y unir todas las luchas en un Frente Único del Pueblo con el que tejer un poder real para nuestra clase. Solo organizándonos y elevando la conciencia actuaremos colectivamente como sujeto revolucionario para librarnos de los explotadores que hoy se hacen con los frutos de nuestro trabajo, nos reprimen y crean la beneficencia para limpiar su imagen y que no nos alcemos. Es vital comenzar a librarnos de buitres y oportunistas, ya que son el principal obstáculo que encontramos al dirigirnos hacia la meta que garantiza la defensa de nuestros intereses y pone la vida humana en el centro: el socialismo.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




¡Qué no te engañen! El proletariado sólo tiene una salida: La Revolución Socialista

Hace unos días, todo el mundo pudo presenciar el sainete representado por dos criminales y enemigos de la humanidad – los fascistas Zelenski y Trump – en el que acreditaron que les importan un soberano pimiento las pérdidas de vidas humanas, que lo único que les preocupa en este mundo imperialista son los intereses de los monopolios, de la élite burguesa.

Trump y Vance le señalaron al nazi Zelenski una gran verdad: su problema en el reclutamiento para sostener la guerra interimperialista que lleva a cabo, como punta de lanza del bloque imperialista de la OTAN contra Rusia. Un reclutamiento que se fundamenta en secuestrar y enviar a la fuerza a los hijos de la clase obrera y mandarlos al frente a morir, para matarse contra sus hermanos mientras los hijos de la burguesía derrochan riqueza dentro y fuera de Ucrania.

Sin duda alguna, el estado ucraniano es un estado fascista que lleva asesinando a su pueblo desde el año 2014, que debe ser derrocado y sus dirigentes ejecutados. Un estado al servicio del imperialismo norteamericano y sus aliados, que abrazan la reacción mundial. Y esto es tan cierto como que la guerra entre Rusia y la OTAN en suelo ucraniano y también ruso, en absoluto nada tiene que ver con la pretensión indicada por Putin de “desnazificar” Ucrania.

Dicho conflicto bélico es la continuación, por otros medios, de la guerra comercial y económica librada entre EEUU y China, entre el bloque de los BRICS y el imperialismo decadente norteamericano, entre el imperialismo emergente y decadente en la pugna que tienen por conquistar la hegemonía dentro del orden imperialista.

Y en esa guerra, tanto el imperialismo norteamericano como fundamentalmente sus aliados de la UE, están siendo derrotados y muestran su declive. La reunión del pasado día 28 de febrero dejó bien claro lo expresado aquí. La paz que plantea el fascista Trump es la apropiación de las tierras raras que quedan en territorio controlado por el estado ucraniano por parte de los monopolios norteamericanos, o lo que es lo mismo, un reparto de Ucrania con Rusia, que se quedaría con el Donbass – donde están los mayores yacimientos de minerales y de tierras raras – y Crimea.

La potencia más asesina y criminal que ha parido la historia, EEUU, cambia la táctica respecto a Ucrania. La administración del corrupto Biden consideraba necesario debilitar a Rusia para debilitar a los BRICS y, consecuentemente, a China. A ello hay que unirle los intereses de la familia Biden en Ucrania, con los negocios sucios de Hunter Biden en dicho país, que desencadenaron el Ucraniagate por el que Trump fue debilitado ante las elecciones de 2020 que perdió. Trump ahora pasa factura a Zelenski y, además, cambia la táctica buscando un reparto del pastel ucraniano con Rusia, restablecer la normalidad y relaciones con Rusia al objeto de distanciarla de China, a la que realmente Trump considera su verdadero rival y, de paso, debilitar todavía más económica y políticamente a la UE, que abiertamente se ha posicionado contra Trump y en favor de la candidata republicana.

La administración de Trump es consciente de que sus intereses se juegan en apropiarse plenamente de los recursos energéticos del continente americano y en la región indo-pacífica y lo que está haciendo es lo que en términos económicos capitalistas supone una desinversión de la OTAN para fortalecer sus posiciones en AUKUS. La OTAN nació para que el imperialismo norteamericano combatiera y contrarrestara a la URSS en Europa en su cruzada anticomunista y AUKUS ha nacido para jugar el mismo papel hoy contra China en el continente asiático y tratar de que perdure la hegemonía norteamericana.

Sin duda, este hecho acredita cómo el imperialismo norteamericano se debilita más, hundiendo a su aliado incondicional y rastrero como es la UE. Pero con ese hundimiento también se debilitan los propios EEUU. La UE económicamente cada vez pinta menos en el concierto mundial, la industria cada vez se halla más debilitada y, ahora, con la dialéctica expresada, para defender sus posiciones imperialistas la UE se ve obligada a incrementar el gasto militar, habiendo presentado la fascista Von der Leyen el pasado día 4 de marzo un Plan para reforzar la industria militar europea por el que pretende movilizar 800.000 millones de euros, o lo que es lo mismo, militarizar la economía, a la par que roban a la clase obrera los servicios públicos como la sanidad, la educación o las  pensiones.

El imperialismo es la guerra y mientras la clase obrera no se levante contra los estados imperialistas y se organice la revolución proletaria para derrocar el capitalismo y construir el socialismo, lo que le espera a la clase obrera es la miseria y ver, al igual que acontece en Ucrania, cómo arrebatan a los hijos de la clase obrera y los mandan a morir a la guerra imperialista para llenar los bolsillos de los monopolios y reajustar la fuerza productiva a los intereses del capitalismo por la vía de la matanza de obreros, la guerra.

Los oportunistas, farsantes que dicen ser comunistas pero que abrazan a potencias imperialistas e, incluso, son fascistas enmascarados, indican a la clase obrera que Rusia no es imperialista al objeto de posicionarse contra la propia UE o EEUU. Sin duda, los comunistas debemos posicionarnos en contra de la UE, de la OTAN y de los EEUU, pero no debemos engañar al proletariado. El proletariado es único, es internacionalista, y tan nocivo como para el proletariado en España es el Estado fascista español como para el proletariado ruso es el Estado ruso, un estado ultranacionalista y antiobrero. La situación, no sólo en Rusia sino en las diferentes naciones que componían la antigua URSS, es de condena y opresión inmisericorde contra la clase obrera, donde se detiene y reprime a la disidencia proletaria, a los marxista-leninistas; el nacionalismo se extiende por todas las repúblicas exsoviéticas, la medicina pública ha sido liquidada y sólo tienen derecho a una sanidad de calidad las élites burguesas que pueden sufragarse una determinada sanidad privada, donde el sistema público de educación cada día es peor, siendo endémica la corrupción.

La única salida que tiene el proletariado es romper la cadena imperialista, no perpetuarla. Para ello hacemos un llamamiento al proletariado consciente a engrosar las filas del PCOE para combatir al oportunismo y al imperialismo. Sin el fortalecimiento del partido leninista la clase obrera está indefensa y a merced de la burguesía. Y en estos momentos de declive del imperialismo, donde la lucha ideológica es la que prepondera en la lucha de clases, para combatir el veneno ideológico burgués del fascismo y del nacionalismo con el que confrontan y dividen al proletariado, es fundamental enarbolar el principio del internacionalismo proletario y su implementación organizativa en una Internacional Comunista que englobe al movimiento comunista internacional en base a un programa que conduzca a la Revolución Proletaria Mundial, un Partido Leninista Internacional donde el movimiento comunista de cada estado sean brazos de ese Partido Único Mundial, al objeto de fusionar al Movimiento Comunista mediante la conjugación del internacionalismo proletario y el centralismo democrático y dotando de homogeneidad ideológica y práctica a los comunistas a nivel mundial.

El imperialismo se halla en bancarrota y sólo nos puede proporcionar muerte y miseria. La única salida es la Revolución Proletaria, es alzarnos contra la burguesía y sus estados en todos los rincones del planeta.

 

¡FUERA DE LA OTAN Y DE LA UNIÓN EUROPEA!

¡POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA, ROMPAMOS LOS ESTADOS CAPITALISTAS Y ALCÉMONOS CONTRA ELLOS!

¡POR LA INTERNACIONAL COMUNISTA, POR EL SOCIALISMO!

 

Madrid, 10 de marzo de 2025

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Algunas consecuencias de la reunión de los Patriots

El partido político Vox celebró el viernes 7 y sábado 8 de febrero en Madrid la primera cumbre de Patriots, el otro partido que preside Santiago Abascal y al que pertenecen también el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, la francesa Marine Le Pen y el italiano Matteo Salvini. Estos tres elementos fueron acompañados por los especímenes más reaccionarios y abiertamente fascistas de la mayoría de los países de la Unión Europea. Todos ellos acompañaron a Santiago Abascal en este encuentro que sirvió para trazar la estrategia de los próximos meses con el objetivo de consolidar la alternativa al “consenso” que entienden que hay entre populares y socialistas en Bruselas desde hace una década y su “política de puertas abiertas a la inmigración masiva”. En resumen, el fascismo sin careta.

Hace ya dos años, en el X Pleno del Comité Central de nuestro Partido, el PCOE, se advertía de “cómo el fascismo estaba siendo entronizado a nivel global allí donde el imperialismo flojeaba mínimamente”. La debilidad del bloque imperialista representado en la Unión Europea y que pronto recibirá un nuevo tortazo por parte de los aranceles de los EEUU, exigencias de recapitalización para las guerras que brotarán en un futuro próximo, etc. hace que florezcan estos especímenes que desplazan a la democracia burguesa hacia formas políticas más abiertamente reaccionarias, ya que el fascismo es la muestra de la debilidad y la bancarrota del imperialismo. En momentos de extrema flaqueza, la democracia burguesa permite la entrada progresiva del fascismo en sus instituciones por la vía electoral y el hecho de que lo haga sin ninguna resistencia y la ventaja de la burguesía en la guerra ideológica, lo legitima sin ningún esfuerzo. Por eso avanza a nivel mundial, porque es el síntoma de que el capitalismo en descomposición, y a pesar de enfrentar contradicciones irresolubles, no quiere renunciar a su sistema de explotación y es capaz de llegar hasta cualquier extremo necesario. El colapso del modelo productivo y la entronización del fascismo no puede llevar al proletariado hacia otro lugar que hacia la guerra o la revolución socialista. El caso de la guerra, que ya se desarrolla en infinidad de frentes y amenaza con extenderse hacia una nueva guerra mundial, crea la necesidad de una amplia reconstrucción, como vemos en los planes de Trump en Gaza, lo que le da aire al capitalismo para unas pocas décadas más y le otorga la posibilidad de la cremación de millones de vidas proletarias que le sobran debido a la extrema automatización del modelo productivo. Esto traerá un escenario de guerra constante acompañado de una mayor represión contra los movimientos obreros revolucionarios. El fascismo termina por ser, en palabras de Dimitrov, “la dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas del capital financiero”.

¿Qué deben hacer los comunistas ante esta encrucijada? Los comunistas se hallan ante la contradicción principal, imperialismo vs socialismo. La única salida para la clase obrera pasa por la revolución proletaria que derroque al sistema criminal que se encuentra en su última agonía y la implantación de la dictadura del proletariado que permita el tránsito hacia el socialismo. El internacionalismo proletario jugará un gran papel en el apoyo a las revoluciones incipientes y a convertir las sucesivas guerras imperialistas, a las que nos aboca sin remisión el fascismo, en guerra civil revolucionaria contra la propia burguesía opresora. Esto pasa por fortalecer el Partido y crear las estructuras de poder obrero que imposibiliten el retorno al capitalismo cuando la revolución ya se halle en curso.

Como dice la resolución contra el fascismo del pleno del Comité Central del PCOE, de 1 de febrero de 2025, “Hoy, igual que ayer, queda más que patente la necesidad de la clase obrera de unirse y organizarse para plantar cara al fascismo y a la fuente de donde nace: el sistema más criminal de la historia. Para ello el proletariado necesita desechar todo oportunismo que plague sus filas, destruyéndolo junto con sus cantos de sirena, y tener claro que la única salida que le queda es la destrucción del imperialismo, que no es más que un freno no sólo del desarrollo humano sino de la vida de la mayor parte de la humanidad”.

En estos momentos en que las condiciones para la revolución están dadas, es urgente la unidad de los comunistas como paso previo a la organización del proletariado como sujeto revolucionario y que éste, guiado por su vanguardia revolucionaria, el PCOE, conquiste el poder para que la humanidad pueda desarrollarse y vivir acorde con sus necesidades. Contra el imperialismo no queda otra opción que su completa demolición. El PCOE desarrolla en este sentido un ingente trabajo para poner en práctica las resoluciones que emanan de su documento contra el fascismo y su línea política abre el camino para que te incorpores en sus filas, sin más dilación, en la empresa urgente que ha de sacar a la humanidad de su prehistoria.

                      

¡Socialismo o guerra de rapiña!

¡Por la revolución socialista mundial!

¡Por la demolición del imperialismo!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El fascismo necesita de la socialdemocracia

Para abrir este artículo con garantías, primero debemos delimitar bien qué es la socialdemocracia. En primer lugar, diremos que la socialdemocracia es un instrumento que tiene el capital para envenenar a la clase obrera sin salirse del sistema económico que le oprime y le desangra. La socialdemocracia se presenta así como un agente al servicio del capital, que lo fía todo a la participación dentro del arco parlamentario y la legalidad burguesa y cuyo mejor representante en España es el eurocomunismo del lacayo Santiago Carrillo y sus consecutivas derivaciones PCE-IU-SUMAR. También tiene su contrapunto por la derecha, el PSOE, quien arrastra delitos de sangre contra la lucha organizada de los pueblos oprimidos mediante grupos parapoliciales y paraestatales y que no dudó en introducirnos, previa negación antes de tocar poder, en la OTAN y la UE y cremar los verdaderos intereses de la clase obrera a sus exigencias. La socialdemocracia renuncia a la lucha de clases para fiarlo todo a la colaboración de clases, sin salirse ni un ápice del escenario que impone la burguesía, ya que si pusieran en riesgo los intereses del capital con la fuerza representativa que tienen en la actualidad, serían debidamente represaliados e ilegalizados. Esto debería darnos una pista a la clase obrera de que nos están mintiendo, vendiendo y que no defienden nuestros intereses de clase. La aquiescencia del capital lo convierte en una acción flagrante.

Pero sigamos. En segundo lugar, diremos de la socialdemocracia que, por todo lo que hemos caracterizado hasta aquí, ha renunciado a la vía revolucionaria y, por lo tanto, ha renunciado a la revolución social, a la dictadura del proletariado y a la superación del sistema de explotación capitalista. A cambio proponen una batería infinita de reformas que no tienen otro fin que alargar más en el tiempo la agonía del sistema capitalista, en su fase última imperialista, y que pretenden “humanizar” el capitalismo en vez de demolerlo, muchas veces utilizando dinero público para que los capitalistas no pierdan cuota de ganancia como lo hemos visto recientemente con el gobierno autonómico del PSC y la Casa Orsola. Y de nuevo volvemos a las conclusiones del principio, ya que si pusieran en riesgo los intereses del capital con la fuerza representativa que tienen en la actualidad, serían debidamente represaliados e ilegalizados.

En la lucha que llevamos a cabo la clase obrera revolucionaria, siempre nos hemos mostrado implacables en borrar de nuestro movimiento cualquier vestigio que intente camuflarse en nuestras filas, al ser el enemigo que pone en jaque a la mayor parte de la humanidad que vive subyugada bajo sus métodos de explotación y prostituye cualquier movimiento revolucionario y lo encauza, vía institucionalización, en el redil estrecho de la burguesía; tenemos el ejemplo reciente de Podemos. También diremos que sus métodos de lucha son el espontaneísmo, que diluye alcanzar cualquier objetivo concreto. No cuesta mucho, llegados hasta aquí, hacerse conscientes de que sólo una vez dinamitado desde sus entrañas el sistema capitalista, la humanidad entrará de lleno en la historia abandonando su prehistoria.

Es por eso que el combate de la clase obrera, orientada por su vanguardia revolucionaria, es implacable contra este tipo de tendencias, ya que el fascismo y la socialdemocracia pertenecen a órganos que pueden parecer distintos pero que defienden la perpetuidad del sistema económico de explotación burgués, el capitalismo, en estos momentos en su fase imperialista, putrefacta y última. El policía malo y el policía bueno tienen el mismo collar que les pone su amo, la burguesía. Desde el PCOE hacemos un llamamiento a la clase obrera a asimilar algo tan simple y evidente como lo redactado en estas pocas líneas, y a actuar en consecuencia en la defensa de nuestros propios intereses de clase. Para ello, el PCOE se fortalece forjándose en todas las luchas, en la calle, haciendo su trabajo entre las masas como lo hicieron los fundadores de este movimiento político que lucha por intentar ser oídos por una clase obrera que sigue dormida, ignorando su suerte. El PCOE, forjado en las luchas, recoge los elementos más fecundos y avanzados de la clase obrera y te llama a unirte a este combate sin tregua contra la burguesía y todos los actores que participan en la comedia.

 

¡Hasta la completa demolición del sistema capitalista!

¡Hasta la unidad de acción de la clase obrera!

¡Con el PCOE hacia la vía revolucionaria!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)