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Una mirada de clase a la diversidad funcional

En la visión de la diversidad funcional no hay que perder de vista el contenido de clase. No tiene el mismo encaje social una persona con diversidad funcional en una familia de clase obrera respecto a una persona con diversidad funcional que nace en la familia real, por poner un ejemplo, como la Infanta Helena. Deducimos pues que hay que situar a la persona bajo el sistema capitalista en el lugar que ocupa en el modelo productivo y, como siempre, es la burguesía parasitaria la que no sale perjudicada. Por el contrario, y debido a la automatización extrema de la producción, la burguesía se ve obligada a aumentar exponencialmente las filas del ejército industrial de reserva y la etiqueta social de “discapacidad” es una buena herramienta para expulsar del circuito productivo.

Esta expulsión del modelo productivo engarza con las distintas visiones que se han tenido hasta la actualidad. Cuando la religión dominaba la historia contemporánea de la Europa feudal, la diversidad funcional, y en especial todo lo que se relacionaba con el término “locura”, se trataba como un endemoniamiento del que se tenía que salvar a la persona mediante el exorcismo o la segregación más absoluta. Cuando llegaron las revoluciones burguesas y se afianzaron, cuando a través de la ciencia se pudo demostrar la inexistencia de dios, el estigma cambió de signo. Ya no se trataba de alguien abducido que se segrega por superstición y un alto grado de ignorancia, con el capitalismo se trata de expulsarlo por la sospecha de que su capacidad para generar plusvalor pudiera estar afectada. Ya no se trata de superstición e ignorancia, el sistema capitalista lleva a cabo estas medidas con total conocimiento y en aras de conservar intacta y hacer crecer su cuota de ganancia. Demuestra así que la burguesía es la clase social más mezquina e inhumana de la historia y que tiene plena conciencia de la estigmatización que lleva a cabo únicamente para proteger su ganancia privada. Para llevar a cabo su tarea de exclusión, se sirve del estado burgués y le pone a funcionar en lo que mejor sabe hacer, poner el dinero público hacia la defensa de sus intereses privados.

Bajo el capitalismo, la exclusión del sistema productivo se hace bajo una simple sospecha ya que, muchas veces, no se le da la oportunidad al sujeto de probarse en este modelo productivo mediante la etiqueta social, porque ha convertido la fuerza de trabajo en una mera mercancía para la apropiación privada y no en una fuente de valor social. Ahí reside el fondo de la cuestión, el sujeto no es segregado por sus capacidades sino por las condiciones de explotación, la urgencia de aumentar indiscriminadamente el ejército industrial de reserva debido a la automatización y la protección de su cuota de ganancia por parte de los capitalistas. Al contrario del discurso que enarbolan los explotadores, la diversidad funcional no es un dique insalvable para la vida productiva como lo demuestran varios actores de los que citaremos sólo algunos como Van Gogh, Beethoven o Napoleón.

Para las personas de clase obrera con diversidad funcional, que sufren una más de las aristas de la violencia del sistema capitalista que se suma a la violencia estructural que sufre la clase obrera, unidos a sus hermanos de clase deben ser conscientes de su problema y su solución, que no es otra que la demolición del sistema capitalista para implantar el Socialismo, un sistema donde el trabajo pase de ser una mercancía para la apropiación privada, a ser un elemento de valor social y de realización personal.

Nos servimos de este fragmento ilustrativo de Karl Marx en su obra “Crítica al programa de Gotha” (1875) para definir cómo será la fase madura del Socialismo que debemos conquistar, la Sociedad Comunista, y la significación que tendrá el trabajo para el conjunto humano. El fragmento dice así: “En una fase superior de la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo, y con ella, el contraste entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués y la sociedad podrá escribir en sus banderas: ¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades!”.

 

¡Por el fin de la discriminación burguesa!

¡Por la destrucción del capitalismo!

¡Construye socialismo en el PCOE!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La hiperexplotación burguesa contra la población reclusa

Bajo el manido mantra de la reinserción, en las cárceles españolas se lleva a cabo una forma de explotación institucionalizada mediante el trabajo de los presos y en las condiciones laborales que se desarrolla. Esto no debe extrañarnos pues es la propia lógica del capitalismo lo que convierte todo en una mercancía, incluso la libertad de las personas. Este escenario, en vez de rehabilitar, reproduce las desigualdades sociales y aumenta la tasa de ganancia de los capitalistas que contratan mano de obra esclava. El discurso oficial dice que el trabajo reeduca al preso, pero no puede haber reeducación en condiciones de extrema explotación, sólo es una manera de inculcarles la inmunidad del capital para explotarlos mejor ahora y cuando recuperen su libertad. La burguesía convierte así en un negocio el sistema penitenciario y al preso en un sujeto para la acumulación capitalista.

Dentro de las cárceles, las normas del exterior que regulan las condiciones laborales desaparecen. Pasemos a ver las condiciones laborales. Toda la actividad está regulada por el Real Decreto 782/2001 que es la legalización de la explotación más descarnada. De hecho, el propio Decreto 782/2001 arranca diciendo de forma explícita que el trabajo en prisión es una “relación laboral especial” y que, por defecto, los derechos del resto de los trabajadores no se aplican dentro de esos muros. Aunque la norma establece que sus salarios deben tener como referencia el SMI, mientras éste ha subido un 47% desde 2018, en los módulos de las prisiones estatales lo han hecho un 14%. En muchos casos cobran poco más de 3 euros la hora.

Ese empleo en prisión surge de acuerdos con empresas privadas. Son estos organismos quienes firman los contratos temporales de las personas presas, las compañías no tienen ningún vínculo legal con quienes trabajan para ellos. En esos acuerdos, pactan un precio por producto acabado (en la gran mayoría de casos) y por hora de trabajo estimada, que cobra la administración encargada de la gestión de la prisión.

Para los capitalistas y las instituciones represivas, los presos son una mano de obra esclava para generar ganancia y una forma de legalizar la explotación más radical vía Decreto Ley.

A los comunistas no nos extraña en absoluto porque es la lógica del sistema capitalista. El capitalismo es la forma más descarnada de la explotación del hombre por el hombre, no desperdicia ninguna oportunidad y no se puede llevar con él otra negociación que su completa demolición por parte de la clase obrera dirigida por su vanguardia, el partido comunista. Cuando esta clase social organizada bajo la dictadura del proletariado arranque de cuajo todos los privilegios y violencias que la clase burguesa crea para aumentar la ganancia privada arrancada a usura del trabajo social, todas las instituciones burguesas serán dinamitadas de una en una. Entonces, terminará toda forma de explotación y el trabajo dejará de ser una mercancía para convertirse en una fuente de riqueza al servicio de la sociedad.

Desde el PCOE denunciamos la explotación sobre la población reclusa a costa de negar sus derechos una y otra vez para convertirla en mano de obra esclava. Desde el PCOE te conminamos a unirte a nuestras filas para terminar con este sistema de explotación, asesinato y expolio que se llama capitalismo para construir la alternativa revolucionaria que termine con este estado de cosas, el Socialismo.

              

¡Por la dignidad de nuestros trabajadores presos!

¡Por el fin de la esclavitud asalariada!

¡Por la emancipación de la clase obrera!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Cincuenta años sin Franco

El 20 de noviembre hará medio siglo que el dictador murió tranquilamente en su cama. La clase obrera tuvo que soportar 40 años de dictadura del clero, los capitalistas, los militares y los terratenientes, en un momento donde la burguesía tuvo que abrazar abiertamente el fascismo, abrazar abiertamente la guerra que dejó un millón de muertos. Se inicia un proceso para dejar todo atado y bien atado, un periodo llamado Transición, que fue dejar a los mismos criminales en el poder, pero con una capa de barniz para que los mismos perros tuvieran distintos collares. Todo ello al calor del ruido de sables y la tremenda traición del eurocomunismo carrillista, que fue una tragedia de la que el movimiento comunista todavía paga hoy sus consecuencias y que fue un servicio indispensable para que la burguesía pueda seguir implantada en su dictadura con un lavado de cara.

En la actualidad, envuelta en una crisis cíclica perpetua que cada vez tiene el recorrido más corto y que cada vez empeora más y más las condiciones de vida de la clase obrera hasta hacerlas irrespirables, la burguesía necesita de un nuevo lavado de cara, un nuevo eurocomunismo. Pedro Sánchez y su partido del GAL, como buenos reaccionarios y ala izquierda del fascismo, pretenden hacer un homenaje a los 50 años de, según ellos, libertad conquistada. Olvida, por ejemplo, los 318 muertos en la Transición víctimas de los grupos de extrema derecha y parapoliciales. Olvida, interesadamente prestando un servicio indispensable a los explotadores, los 200 presos políticos que tienen en las cárceles a día de hoy. Olvida, o quiere hacernos olvidar, que la clase obrera sigue habitando el fascismo, lo que ocurre es que esta nueva forma de fascismo, con relación a la anterior, ya no está tan centralizada en una sola persona, sino que se ha institucionalizado, ha repartido papeles y quiere aparentar una división de funciones entre el poder ejecutivo y el legislativo, cuando en realidad el poder lo siguen detentando los mismos oligarcas de siempre, las decisiones fundamentales las siguen tomando los mismos grupos monopolistas de siempre, y estos grupos continúan gobernando con las mismas leyes e instituciones fascistas de la época de Franco. Es muy significativo que la creación de las Cortes Generales se hiciera coincidir con el 18 de julio, fecha de la sublevación fascista. Además, toda la trama comenzó con el enfervorecido aplauso al monarca impuesto por Franco. Para demostrar todo esto, no creo que debamos extendernos más.

La ciencia del marxismo-leninismo que guía a nuestro Partido, el PCOE, nos enseña que aún en las mejores condiciones de la libertad burguesa, el partido revolucionario de la clase obrera ha de mantener su espíritu revolucionario y ampliar sus estructuras con las capas de obreros más conscientes de la realidad que nos habita. En lucha abierta contra el oportunismo, sabemos que la libertad y los derechos de la clase obrera no son algo que se mendigue al capitalismo, sino que se conquistan con la lucha más resuelta y llevando a cabo la revolución. La dictadura del proletariado nacerá en España sobre los escombros del viejo estado de las clases explotadoras y reaccionarias, restituyendo a la clase obrera lo que es suyo y que los monopolistas le han arrancado por la fuerza. En ese escenario y formando las estructuras del poder obrero, encontrarán siempre al PCOE enfrentando al fascismo sea cual sea su máscara y eso se consigue con la fidelidad a la ciencia del marxismo-leninismo que siempre volvió invencible a la clase obrera.

 

¡No cedas al engaño del oportunismo!

¡Por la demolición del estado fascista español!

¡Por la conquista de la dictadura del proletariado!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El imperialismo es el mayor enemigo de la humanidad

El pasado 29 de octubre, por trigésimo tercera vez, la Asamblea General de la ONU votó en contra del bloqueo norteamericano contra Cuba. La votación fue clara, como viene siendo habitual, 165 votos a favor del fin del bloqueo, 12 abstenciones y 7 votos en contra.

En el año 2024, la misma votación obtuvo 187 votos a favor del fin del bloqueo, 2 votos en contra y una única abstención.

El bloqueo a Cuba es un acto de genocidio contra el pueblo cubano perpetrado por el estado fascista de los EEUU, dejando bien patente que la ONU ha fenecido completamente, al igual que el derecho internacional emanado del mundo tras la Segunda Guerra Mundial. Un derecho internacional que no está muriendo ahora, sino que murió en el mismo momento que se desintegró la URSS y el campo del socialismo al nacer la década de los 90s del siglo pasado.

La ONU, en la década de los 90s del siglo pasado, sirvió para dar barniz de legalidad internacional a las guerras imperialistas de EEUU y su alianza OTANISTA, momento en el que esa potencia asesina actuaba sin obstáculo alguno a la hora de robar y delimitar el mapa político del mundo en virtud de sus intereses crematísticos en su papel de caudillo fascista del mundo. Una ONU que, tras la guerra en Iraq, en 2003, no le servía al imperialismo norteamericano ni tan siquiera para legalizarle las guerras de carroña, en tanto que Francia, Alemania, Rusia o China se opusieron a ella. Desde esa fecha, a EEUU y sus esbirros les ha importado bien poco lo que diga, o deje de decir, la ONU, estando ellos, y los intereses económicos de sus monopolios, por encima de todos y de todo.

Por más que la Asamblea General de la ONU exija el fin del bloqueo genocida contra Cuba, EEUU omite e incumple por sistema lo que la mayoría de los estados que conforman dicha Asamblea General votan, demostrándose la naturaleza reaccionaria de aquellos que dicen ser los adalides de la “democracia” y de la “libertad”, así como la inutilidad – salvo en lo simbólico – de la ONU. Estos reaccionarios que son los que exigen los estándares democráticos a los pueblos del mundo, justificando sus guerras de rapiña en la supuesta democracia y la libertad, son los primeros que la desprecian y siempre las han despreciado pues han atesorado la riqueza a costa de sojuzgar al proletariado, a los pueblos del mundo.

Sin embargo, hay que reseñar que en la votación de 2025, si la comparamos con la de 2024 – a pesar del abrumador rechazo de la mayoría del mundo al infame bloqueo norteamericano contra Cuba -, se han incrementado los estados que se han abstenido y que han votado a favor del bloqueo norteamericano contra Cuba, mostrando un bloque de gobiernos fascistas alineados firmemente junto con el fascista Trump, junto con la potencia norteamericana heredera del III Reich hitleriano.

Los estados que han votado a favor del bloqueo contra Cuba han sido EEUU, Israel, los dos estados que clásicamente han votado en contra de Cuba y en favor del bloqueo en tanto son dos estados fascistas y genocidas. A ellos, se han unido los estados donde gobiernan fascistas como acontece con Argentina, Paraguay, en América Latina y Macedonia del Norte, Hungría y Ucrania en Europa, constituyendo el eje fascista mundial hoy.

Asimismo, se han abstenido los siguientes países: Albania, Bosnia Herzegovina, Estonia, Letonia, Lituania, Moldavia, Rumanía, Polonia, Chequia, Costa Rica, Ecuador y Marruecos. En este bloque de estados los hay con gobiernos abiertamente fascistas como, por ejemplo, los países bálticos, Polonia, Rumanía, Ecuador o Chequia donde de manera abierta se persiguen e ilegalizan a los comunistas. También los hay con gobiernos socialdemócratas, lacayos de Israel que apoyan el genocidio contra el pueblo palestino y de EEUU, como por ejemplo Costa Rica o Albania, o con gobiernos donde participan en alianza con reaccionarios, como por ejemplo Bosnia Herzegovina, demostrando que la socialdemocracia es el ala “moderada” del fascismo.

Mención especial merece la satrapía marroquí y su corrupto monarca, esbirro de los EEUU y socio sionista, Acuerdos de Abraham, donde miran hacia otro lado ante el genocidio contra el pueblo palestino a la par que colaboran para reprimir al pueblo saharaui. Marruecos es la marioneta del norte de África de Trump y de Israel a cambio del reconocimiento de éstos de la soberanía marroquí sobre territorio saharaui.

Esta votación en la ONU evidencia cómo las fuerzas reaccionarias están desarrollando un bloque político bajo el mandato de los EEUU, un bloque que retrata el declive del imperialismo norteamericano que recibe el apoyo diplomático explícito de los estados gobernados por fuerzas abiertamente fascistas y un apoyo por la vía de la abstención de estados altamente corruptos.

Y mientras el imperialismo norteamericano sale derrotado, nuevamente, de la Asamblea General de la ONU, EEUU prosigue en su deterioro económico, con un dólar que pierde influencia a nivel mundial, de tal modo que cada día más países establecen intercambios comerciales al margen del dólar, comprobando cómo avanza el sistema internacional de pagos lanzado por China, al margen de los EEUU, socavando su poder de coacción económica; por otro lado la acentuación de la guerra comercial y arancelaria de Trump tiene efectos como la fuga de capitales y empresas de los EEUU, como los despidos masivos, en total 1,1 millones de despidos en los 10 primeros meses de 2025, también estimulados por el desarrollo de la IA.

EEUU pretende impedir su declive con bloqueos, genocidios, desestabilizando gobiernos e imponiendo títeres reaccionarios y corruptos al servicio de sus monopolios, arremetiendo contra los pueblos y provocando y amenazando con guerras de carroña como está haciendo contra Venezuela o contra Nigeria, ambos países ricos en petróleo y gas, haciendo lo que siempre hizo, robarle la riqueza a los pueblos y sojuzgarlos inmisericordemente.

El imperialismo es la fase del capitalismo de mayor putrefacción, de agonía, de mayor socialización del trabajo y mayor privatización de la riqueza en unas pocas manos. Es la fase de tránsito hacia una formación socioeconómica superior, la fase de tránsito hacia el socialismo.

Cuanto mayor es el declive del imperialismo norteamericano, que se muestra tanto a nivel mundial como en las contradicciones de clase cada vez mayores en el seno de la sociedad norteamericana, tanto más reaccionario, tanto más abraza el estado gringo al fascismo, que es un poder precario que refleja su proceso de agonía.

Hoy hay una pugna por la hegemonía dentro de la formación socioeconómica imperialista, una pugna que cada día aproxima más al mundo hacia el abismo de la guerra mundial. Un imperialismo que en esta pugna se va fragmentando en dos bloques, y que el desarrollo de la inteligencia artificial, de la robotización, va negando la base económica del imperialismo constatando la inviabilidad de dicha formación socioeconómica, que vive ya en días que no le corresponden.

La base del imperialismo es la putrefacción, es la prevalencia del capitalismo financiero, es el saqueo de los pueblos y la explotación inmisericorde de todo el mundo, es la desigualdad superlativa suponiendo la mayor amenaza tanto para el planeta como para la supervivencia de la humanidad.

La revolución socialista ya está lanzada pues en la formación socioeconómica actual ya se han desarrollado todas las fuerzas productivas que caben en ella, y porque las condiciones materiales para la aparición de nuevas y más elevadas relaciones de producción ya han madurado dentro de la formación socioeconómica que está feneciendo, el imperialismo, donde de facto compiten el imperialismo y el socialismo, que avanza a la par que se desarrolla la automatización de la producción que niega el imperialismo de facto.

Los imperialistas tienen claro que su sistema, su formación socioeconómica, está caduca y sólo pueden resolver su inviabilidad destruyendo fuerza productiva, asesinando a millones de seres humanos que les sobran, desarrollando la guerra imperialista y sojuzgando al proletariado. Los proletarios no tenemos otra salida que cumplir nuestra misión histórica, derrocar revolucionariamente el imperialismo y socializar la enorme riqueza que el desarrollo tecnológico genera, o lo que es lo mismo, armonizar el desarrollo de las fuerzas productivas con unas relaciones de producción acordes, esto es, socializar los medios de producción, socializar el desarrollo tecnológico convirtiéndolo en progreso social e histórico. Sin duda, para el proletariado la desaparición del imperialismo norteamericano es muy importante, en tanto éste expresa la manifestación más inhumana y salvaje de los imperialistas, pero no hay imperialismo bueno, pues en esencia es la concentración de la riqueza en un puñado de criminales y la socialización de la explotación y de la pobreza para la humanidad, que es el proletariado.

Los imperialistas saben que se están jugando el todo por el todo, su supervivencia, y saben que la humanidad jamás se podrá emancipar sin la guía emancipadora del proletariado, el marxismo-leninismo, y sin el instrumento que fusiona esa guía con el sujeto revolucionario, el proletariado, que es el Partido Leninista, el movimiento comunista internacional. Por ello, los imperialistas lo apuestan todo al fascismo, al anticomunismo, a la represión brutal del proletariado, de los pueblos del mundo.

 

¡ABAJO EL FASCISMO, MUERTE AL IMPERIALISMO!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DE UN MOVIMIENTO COMUNISTA INTERNACIONAL REVOLUCIONARIO, POR EL DESARROLLO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 11 de noviembre de 2025

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La militarización de la economía

Lenin analizaba en su obra “Imperialismo, fase superior del capitalismo” (1916) la nueva etapa en la que entra el capitalismo, el imperialismo. Sus rasgos característicos son la concentración de la producción y el capital, que da origen a monopolios, la fusión del capital bancario e industrial, creando una oligarquía financiera, la importancia creciente de la exportación de capital y la formación de asociaciones internacionales de monopolios que se reparten el mundo y que, una vez repartido entre las grandes potencias capitalistas, no tienen otra salida que la guerra de rapiña hacia un nuevo reparto del mundo.

En el caso del estado español podemos observar la decadencia del capitalismo por la militarización de la economía, rasgo común de todas las economías capitalistas que han entrado en esta fase. Trump, el gorila rubio, amenaza con dejar fuera de la defensa conjunta al estado español si no alcanza un 5% del PIB en armamento para los próximos cinco años y su palabra es ley por mucho que se disfrace con discursos de disidencia controlada. Esto implica que la producción, el dinero público, la investigación científica, la sanidad, la educación y las pensiones, en fin, todo el sector público se subordinará a las necesidades de la guerra en un futuro próximo. Se habla de recortar un 40% las pensiones para alcanzar el objetivo que le marcan y la adaptación de la economía para sostener el esfuerzo militar a costa de reducir la esperanza de vida de la clase obrera.

Para la burguesía, la militarización de la economía mata dos pájaros de un tiro. El objetivo, aparte de repartirse el botín de la rapiña, es reducir el número de obreros y su esperanza de vida, debido, aparte de la guerra, al desarrollo tecnológico y la automatización que eleva exponencialmente el ejército industrial de reserva hacia el genocidio de amplios excedentes de población que no podrán introducirse jamás en el circuito productivo.

El imperialismo, que muestra a las claras la faz asesina, fascista y perversa de la burguesía, es para Lenin la fase final del capitalismo, marcada por la dominación de los monopolios y el capital financiero, que prepara las condiciones para su crisis total y para la revolución socialista. En este momento el imperialismo convive con una economía planificada y centralizada para evitar lo inevitable, las crisis cíclicas de sobreproducción. El síntoma más evidente es que la economía capitalista actual sólo puede crecer por la creación de servicios y gestión y no le queda otra que destruir para apropiarse de nuevos mercados y reconstruir. En su discurrir ha cumplido con todas sus misiones históricas, revolucionar los medios de producción que, unido a la planificación y centralización del proceso productivo, corresponden a unas relaciones de producción superiores, las socialistas.

Una vez cumplido estos objetivos, la burguesía ha pasado a ser una clase totalmente parasitaria y que sólo puede ofrecer muerte y exterminio a la humanidad internacional, esto es la clase obrera, y también es la antesala de la revolución socialista. La burguesía sólo puede ofrecer ya guerra, miseria y destrucción. Es más que nunca esencial derrocarla y se le ha de combatir en varios frentes, convirtiendo las guerras imperialistas de rapiña en guerras civiles revolucionarias y, también, derrocándola en tiempos de paz mediante su herramienta de choque y vanguardia obrera, el partido comunista.

El PCOE, fiel a la ciencia del marxismo-leninismo, denuncia que la inmovilidad de la clase obrera sólo le traerá el expolio y la guerra y por eso le llama a construir la revolución organizándose en nuestro partido. El socialismo es históricamente inevitable por las características que toma el modelo de producción, pero no nos caerá del cielo, tendremos que conquistarlo. Para ello debemos derrocar a la burguesía en su fase actual, imperialista, asesina y abiertamente fascista, hacia un modelo productivo que garantice la paz mundial y la apropiación social del trabajo social. En esta tesitura nos vemos y la militarización de la economía es un síntoma terminal de la decadencia e inutilidad de la clase explotadora. Por eso te llamamos a unirte a nuestras filas y combatir a la guerra imperialista, la miseria y la explotación.

 

¡Obrero, estudiante, campesino, únete al PCOE!

¡Por la destrucción del imperialismo!

¡Socialismo o barbarie!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Es la hora de la revolución social

Los comunistas afirmamos que cada época histórica trata de un desarrollo y transformación de las relaciones de producción y de las formas de propiedad. Con anterioridad, la burguesía, cuando se trataba de una clase revolucionaria, desbancó al feudalismo y sus formas de propiedad e instauró el capitalismo, que vino a revolucionar las relaciones de producción que se dieron hasta entonces. La burguesía tomó como objetivo histórico el máximo desarrollo de los medios de producción y nuevas formas de propiedad. Una vez cumplida su función se ha transformado en la clase social más reaccionaria de la historia y en el principal peligro para la supervivencia y el desarrollo humano. Marx, en su “Contribución a la crítica de la economía política” (1859) decía que “El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general”. El modo en que los hombres en interacción entre sí producen todo lo que es necesario para la vida revoluciona no solamente las relaciones de producción sino, además, nos dice en la misma obra que “Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las relaciones de producción existentes, o lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí”. Como dijimos más arriba, la burguesía tomó como objetivo histórico el máximo desarrollo de los medios de producción y nuevas formas de propiedad que ahora chocan con las nuevas relaciones de producción que se han gestado en sus entrañas. Al cumplir su misión histórica, la burguesía crea a una clase social antagónica, el proletariado, desposeída de todo menos de su fuerza de trabajo, fuerza que se ha convertido en una simple mercancía más, y que inicia y desarrolla las leyes de la dialéctica materialista.

En primer lugar, la unidad y lucha de contrarios. Los contrarios se unen y se enfrentan, es donde se da la lucha de clases como motor de la historia. En segundo lugar, la negación de la negación. Uno de los contrarios se impone al otro, lo niega y se inicia así el fin de la lucha con un producto nuevo que nace de las entrañas de lo viejo pero que lleva adherido nuevos desarrollos, en este caso romper la traba por la que el sistema económico se ha convertido en un escollo insalvable para las relaciones de producción. En tercer lugar, el cambio de lo cuantitativo en cualitativo, época de la revolución social que trae aparejadas otras formas nuevas de propiedad que ya no representan una traba para las nuevas relaciones de producción que se gestaron anteriormente. Marx lo advierte en la misma obra “No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina la conciencia. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se abre así una época de revolución social”.

El capitalismo ha cumplido su misión histórica, revolucionar al máximo los medios de producción y se ha convertido en esa traba que expone Marx para el desarrollo y progreso social de la humanidad. Nuestro Partido ya lanzó una resolución en su último pleno sobre la misión histórica que había agotado la burguesía y que en dos de sus resoluciones dicen lo siguiente “la burguesía consciente de esta realidad de estar en la época de su fenecimiento, de la revolución social y del nacimiento del nuevo mundo socialista, pretenden extender su existencia y su dominio de la única manera que pueden, mediante el fascismo al objeto de reprimir a las fuerzas del progreso social, la clase obrera, y la guerra, puesto que a la burguesía no le queda otra que tratar de liquidar el excedente humano que para ella, y su moribundo y criminal mundo, genera la automatización”. Y también “Asimismo, la burguesía, hace progresar la técnica únicamente en aquellos campos que les llenan los bolsillos de dinero, así como en los terrenos de la represión y la guerra, suponiendo un freno para el progreso tecnológico en los campos vitales para el proletariado, que es la humanidad”.

Llegados a este punto afirmamos con base científica que las condiciones para la revolución ya están dadas. El freno de la burguesía al desarrollo social y la apropiación privada del trabajo social se han convertido en un escollo inasumible para el desarrollo de la humanidad entera.

El PCOE debe trasladar a la clase obrera este mensaje para que ésta se organice y arrebate los medios de producción a la clase parasitaria, asesina y reaccionaria, la burguesía, hecho que abrirá las puertas a un desarrollo humano ilimitado. Para la nueva sociedad, la socialista, el proletariado cuenta con el increíble desarrollo tecnológico que le lega la burguesía en su fenecimiento, para convertirlo en desarrollo social y no de una minoría egoísta y parasitaria. Contra la barbarie. el fascismo y la guerra que trae aparejado el capitalismo, en su fase imperialista, no queda otra que construir el socialismo dentro del cual la clase obrera se emancipe de la esclavitud asalariada y de la explotación capitalista, verdadera rémora histórica. Para ello, el proletariado, siempre contará con su vanguardia revolucionaria, el PCOE.

 

¡Por la revolución social!

¡Por la emancipación de la clase obrera!

¡Construye el futuro en el PCOE!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La nula separación de poderes en España

El fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, está imputado por el Tribunal Supremo por un presunto delito de revelación de secretos, vinculado a la difusión de correos electrónicos relativos a Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso.

La imputación del fiscal general y el apoyo del Gobierno han provocado una fuerte polémica nacional sobre la independencia del sistema judicial y la influencia política sobre el Ministerio Público. Este caso pone de relieve la fragilidad del diseño constitucional español respecto a la separación real de poderes. Esta configuración hace que la separación de poderes sea más formal que real. Es decir, existe una separación de funciones, pero con significativo influjo mutuo, particularmente desde el Gobierno, lo que ha suscitado críticas sobre la independencia judicial. Además, el Consejo General del Poder Judicial es nombrado por designación política en las Cortes Generales, lo que implica una conexión clara entre Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

La separación de poderes es uno de los pilares fundamentales del autodenominado Estado de Derecho y de cualquier democracia burguesa consolidada. Sin embargo, en el caso del estado español, esta separación se ha mostrado más como una aspiración teórica que como una realidad práctica. Desde la supuesta Transición hasta hoy, los distintos poderes del Estado —Ejecutivo, Legislativo y Judicial— han demostrado una interdependencia que pone claramente en entredicho la separación de poderes. En teoría, el Parlamento debería ejercer control sobre el Gobierno. En la práctica, sin embargo, las mayorías parlamentarias son una mera extensión del poder ejecutivo. Los diputados votan generalmente siguiendo las directrices del partido, sin independencia real ni margen para la disidencia. Esto convierte al Congreso en una cámara de resonancia del Gobierno, anulando su función de fiscalización.

El sistema de listas cerradas y bloqueadas refuerza este fenómeno: los diputados no responden ante los ciudadanos, sino ante las cúpulas de sus partidos. De este modo, el Ejecutivo controla de facto al Legislativo, consolidando un poder vertical y disciplinado que diluye el principio de separación de poderes. El caso más alarmante es el del Poder Judicial. Aunque la Constitución del estado español proclama su independencia (art. 117), la realidad demuestra lo contrario. El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), órgano de gobierno de los jueces, es elegido en su mayoría por el Parlamento, lo que lo politiza profundamente. Los partidos pactan entre sí los nombramientos de los vocales en función de cuotas ideológicas, lo que socava la credibilidad del órgano y, por extensión, del conjunto de la justicia.

Además, el Tribunal Constitucional, pese a su papel clave como garante de la legalidad, también sufre este proceso de colonización partidista. La falta de separación de poderes en el estado español no es un simple defecto técnico, tiene consecuencias profundas para el propio sistema político. Sin un poder judicial independiente, no hay garantías reales para los derechos fundamentales que la Constitución proclama para la clase obrera, no así para los intereses de la burguesía y los explotadores. Sin un Parlamento autónomo, no hay verdadero control del poder. Y sin órganos reguladores ajenos al juego partidista, no hay instituciones creíbles ni eficaces.

Lo que se consolida, entonces, es una partitocracia: un sistema en el que los partidos mayoritarios colonizan todas las instituciones del Estado, eliminando los contrapesos necesarios para evitar abusos. La separación de poderes en España es, en muchos aspectos, una ficción constitucional. La subordinación del Legislativo al Ejecutivo, y la captura del Judicial por intereses políticos, comprometen seriamente el equilibrio institucional y la calidad democrática de la democracia burguesa.

En el estado español gobierna la dictadura del capital que es perpetuada a costa de estos “defectos de forma”. En su Artículo 38 dice “Se reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado. Los poderes públicos garantizan y protegen su ejercicio y la defensa de la productividad”, blindando el sistema capitalista. También en su Artículo 1, en su título preliminar dice, entre otras lindezas, “La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria” y “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”, blindando un régimen hereditario iniciado por el dictador Franco y negando así el derecho de las naciones oprimidas a la autodeterminación.

Desde el PCOE tenemos claro que, ante esto, la única salida es revolucionaria como ya expusimos en nuestro último Congreso. La dictadura del capital ha de ser derrocada por la dictadura del proletariado. El proletariado organizado y guiado por la vanguardia revolucionaria organizada, el partido comunista, derrocará este régimen que no es más que la continuación del que llevó a cabo el golpe de estado el 18 de julio de 1936 con un toque cosmético que no consigue para nada maquillar ya su forma interesada y partidista. El PCOE te llama a unirte a la revolución social militando en sus filas para defender, frente a la agresión, nuestros intereses de clase.

 

¡Por la demolición de los estamentos burgueses!

¡Por el triunfo de la clase obrera!

¡La única salida es revolucionaria!

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Democracia burguesa y democracia proletaria

La bancarrota del capitalismo de todo el mundo, en su fase imperial, pone a trabajar a todos los agentes de la burguesía, a infiltrarse en los movimientos obreros y en los partidos de la izquierda domesticada a base de subvenciones, como el PCE o el PCPE, para introducir argumentos que puedan crear la confusión necesaria para perpetuar la dominación de los explotadores. Uno de los términos que se ven afectados es el de la democracia, cuya etimología sería el poder emanado del pueblo y que la burguesía esgrime obviando su carácter clasista. La democracia que esgrime la burguesía es la democracia en abstracto, la de una ínfima parte de la población, los explotadores y sus secuaces, sobre la inmensa mayoría de la población, los únicos que producen valor, la clase obrera, esto es, la democracia de, por y para los intereses de clase de la burguesía. Para ello se sirve de la democracia en abstracto, como ya dijimos, y la presenta como el único y menos malo de los sistemas.

Ante esto, el PCOE declara que no puede haber democracia con hambre, no puede haber democracia con propiedad privada de los medios de producción, no puede haber democracia con exclusión social, no puede haber democracia con incultura, no puede haber democracia con apropiación privada del trabajo social por parte de una minoría parasitaria, que impone sus intereses privados por la violencia organizada mediante un estado burgués armado hasta los dientes. Y el PCOE no lo repite como un dogma, sino que todas estas consecuencias afectan directamente a la clase social infinitamente más amplia, la clase obrera. Para que nos entendamos, sin manipulación y violencia organizada, ningún colectivo ampliamente mayoritario, en este caso la clase obrera, sería capaz de votar en contra de sus propios intereses condenándose a la esquilmación, el saqueo sistemático y la ignorancia. En este punto, los comunistas tenemos que felicitar a nuestros explotadores por sostenerse mediante la batalla ideológica, cuando la base económica ya no les acompaña. Se trata de una enfermedad que el PCOE cura insuflando conciencia de clase a las amplias masas trabajadoras.

Si partimos de nuevo de la etimología de democracia, entendida como el poder emanado del pueblo, la democracia por definición y por el amplio juego de mayorías, ha de ser proletaria. Esta democracia verdadera no caerá del cielo a nuestros hermanos de clase y su construcción le enfrentará a la resistencia violenta y organizada de los explotadores, que patalearán hasta el último día ante el peligro de la pérdida de sus privilegios. Su consecución y consolidación ocupará toda una época histórica debido a esta resistencia y se suavizará progresivamente cuando desaparezcan los antagonismos de clase, extinguiendo a su vez al estado. En su opúsculo “Democracia burguesa y democracia proletaria”, Lenin (1919), que sirvió para la apertura del I Congreso de la Internacional Comunista, dice así, “La historia enseña que jamás una clase oprimida ha llegado a dominar –y no podría llegar de otro modo– sin pasar por un período de dictadura, durante el cual se apodera del poder político y abate por la fuerza la resistencia desesperada, exasperada, que no se detiene ante cualquier crimen, que siempre le han opuesto los explotadores”. Por eso, hasta que la resistencia burguesa no se abata, la dictadura del proletariado en concreto, frente a la dictadura en abstracto que esgrime la democracia burguesa para legalizar su dictadura burguesa, será la forma que libere y organice a la clase obrera en su emancipación del trabajo vivo frente a la dictadura del capital, será la forma más radical de democracia. Esta democracia proletaria se realizará muy conscientes de que no puede haber democracia con hambre, no puede haber democracia con propiedad privada de los medios de producción, no puede haber democracia con exclusión social, no puede haber democracia con incultura, no puede haber democracia con apropiación privada del trabajo social por parte de una minoría parasitaria y terminará por aplastarla por un proceso dialéctico al que, como dijimos, a la burguesía ya no le corresponde la base económica y sólo se sostiene por la violencia organizada del estado burgués y sus secuaces.

El PCOE habla de democracia y dictadura en concreto, frente a las abstracciones burguesas, habla de método y desarrollo dialéctico y te llama a unirte a sus filas para cumplir la misión histórica del proletariado como sepulturero de la burguesía para la supervivencia de nuestros hermanos de clase.

¡Hacia la democracia proletaria!

¡Por la liberación de nuestros hermanos de clase!

¡Únete a las filas del PCOE!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Las consecuencias salariales y políticas del sindicalismo amarillo

El término sindicalismo amarillo se refiere a una práctica en la que los líderes sindicales, en lugar de defender los derechos e intereses de los trabajadores, actúan en connivencia con la patronal, el gobierno u otros intereses externos, usualmente a cambio de beneficios personales o privilegios. Este tipo de sindicalismo tiene consecuencias graves para los trabajadores, especialmente en lo que respecta a los sueldos. En esta tesitura, los líderes sindicales no presionan adecuadamente por aumentos salariales y se aceptan condiciones impuestas por la empresa, incluso si son injustas o están por debajo del nivel de inflación. Al no haber aumentos salariales reales, los sueldos quedan rezagados frente a la inflación. El sindicalismo amarillo puede aceptar condiciones de trabajo más flexibles, contratos temporales o subcontratas, afectando los ingresos y la estabilidad de los trabajadores. Esto se traduce en una reducción del poder de compra de la clase trabajadora. En este contexto se crea la aristocracia obrera fruto del favoritismo hacia ciertos grupos o trabajadores cercanos al sindicato, generando diferencias salariales injustificadas.

Frente a todas estas evidencias se cae el relato de que los sueldos no aumentan debido a la baja productividad que esgrimen los capitalistas para no aumentar los salarios y queda claro que el problema radica en la nula actividad sindical de los sindicatos amarillos. Llegados a este punto podemos afirmar que la falta de una verdadera organización sindical tiene un impacto directo y negativo sobre los salarios de los trabajadores, especialmente en contextos donde la negociación colectiva es clave para proteger y mejorar las condiciones laborales. La falta de representación real lleva a la apatía entre los trabajadores, quienes ya no confían en sus dirigentes ni luchan por mejoras salariales. Al ver que los sindicatos no cumplen su función, muchos trabajadores optan por no afiliarse, lo cual debilita el movimiento sindical en general y reduce su capacidad de negociación salarial. Esto debilita aún más el poder colectivo para exigir mejores condiciones y la conciencia de clase de amplios sectores de la clase obrera.

Desde el PCOE trabajamos para recuperar la acción sindical de clase, que es una forma de actividad sindical que se basa en la defensa de los intereses colectivos e históricos de la clase trabajadora, más allá de las reivindicaciones laborales inmediatas. Esta perspectiva se opone a un sindicalismo meramente reformista o corporativista, esto es amarillo, que se centra sólo en mejoras puntuales dentro del sistema capitalista. El PCOE trabaja para fortalecer la FSM (Federación Sindical Mundial) y crear estructuras de poder obrero ante la avaricia de los capitalistas y del Caballo de Troya que representan los sindicatos que ellos subvencionan. También el PCOE atrae a los elementos más avanzados del proletariado consciente hacia el Partido, para pasar de una mera reivindicación económica, que pertenece al sindicato, a una reivindicación política, que pertenece al Partido, y que pone en juego, más allá del mero reformismo, la superación del sistema capitalista y estimula la conciencia de clase de amplias capas de la clase obrera. Este nuevo sistema social, político y económico, que se llama socialismo, pondrá los medios de producción al servicio de la inmensa mayoría productora, destruirá la apropiación privada del trabajo social y superará a un modelo productivo que se ha convertido en una verdadera traba para el desarrollo de las relaciones de producción.

 

¡ABAJO EL SINDICALISMO AMARILLO!

¡HACIA UN SINDICALISMO DE CLASE!

¡CONSTRUYE PODER OBRERO!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La burguesía despoja al ser humano de su capacidad para pensar, de su esencia humana

El pasado 26 de agosto, el periódico norteamericano The New York Times, publicaba la siguiente noticia con este titular:

 

La autora de dicha noticia, Kashmir Hill, reflexionaba sobre el suicidio del adolescente de 16 años norteamericano lo siguiente:

 

Un día después, el 27 de agosto, en la prensa del capital, se publicaba otro artículo periodístico, cuyo titular era el siguiente:

 

 

Haciéndose eco la noticia de una encuesta realizada en Reino Unido, EEUU y 42 países capitalistas más, entre ellos España, realizado por Global Minds entre los años 1993 y 2025. En dicho artículo se dice que “Según el estudio, este cambio se debe a que la salud mental de los jóvenes ha empeorado en comparación con la de las personas mayores. Aunque las causas exactas no están claras, los autores señalan varios factores posibles, como los efectos a largo plazo de la crisis de 2008 en el mercado laboral, la falta de financiación para servicios de salud mental, los desafíos de la pandemia de COVID-19 y el aumento del uso de teléfonos móviles y redes sociales”.

La oficina en España de la agencia de prensa científica Science Media Centre señalaba, con respecto de este estudio al que hemos hecho referencia, lo siguiente: “Hasta ahora, el bienestar percibido seguía una curva en forma de U en función de la edad, disminuyendo –por la preocupación, el estrés o la depresión– hasta que las personas alcanzaban la mediana edad, los 50 años, para luego repuntar hasta la vejez. Con el malestar, la U se invierte y hablamos de la “curva de la infelicidad”, con forma de joroba”.

Según los propios capitalistas, esta es la situación mental de unas sociedades, las que conforman la superestructura de esos estados imperialistas, que evidencian sufrir en sus mentes la inhumanidad de la base económica capitalista, un sistema económico tan criminal y violento que se refleja en la salud mental de esas sociedades, azotando y deshumanizando al ser humano. ¡A eso es lo que los fascistas, como Borrell, llaman el jardín del mundo! A un sistema que hace infelices a la inmensa mayoría de la sociedad, que la aliena, que conduce a muchos adolescentes menores de 18 años al aislamiento y al suicidio.

El capitalismo es un sistema que se fundamenta en el robo y la violencia. La esencia del capitalismo es la apropiación de la riqueza generada por la clase obrera, a la que condena a la pobreza no solo material, sino también espiritual; la esencia del capitalismo es el robo a los pueblos de sus riquezas, es desarraigar al ser humano de su medio ambiente y segarle su historia, esto es, la deshumanización. Por tanto, el capitalismo en su base económica es robo y en su superestructura es la violencia máxima, la deshumanización del ser humano.

Para que los capitalistas puedan dominar el mundo requieren de la confrontación entre los explotados, de nuestra división y atomización. Los capitalistas siempre han tratado de romper la unidad de los trabajadores pues, son conscientes, que sólo con la clase obrera muy fraccionada, atomizada, ellos pueden apropiarse del fruto del trabajo realizado por la humanidad, alejando al productor real de la riqueza de su obra, de su producto, del fruto de su trabajo.

Los capitalistas son plenamente conscientes de que solo hay una realidad objetiva, que es el reflejo en sí del mundo, de las relaciones de producción. Y también son plenamente conscientes de que los sujetos perciben esa realidad objetiva, ese reflejo, y que en ese proceso de percepción subjetiva de la realidad objetiva, del reflejo que es la verdad absoluta, es donde la burguesía debe incidir para distorsionar en los sujetos que conforman el proletariado la percepción de esa realidad objetiva y, en ello, gastan una ingente cantidad de recursos económicos en propaganda, entre los que descuellan periodistas, científicos prostituidos al capital, curánganos y vendidos al capital de todo credo ideológico burgués, siendo los oportunistas – “izquierda” del capital – los que más daño hacen al proletariado y, más concretamente, los oportunistas que son mostrados ante la clase como supuestos comunistas. Es fundamental que el obrero no perciba realmente su realidad objetiva en el proceso de producción, que es la de estar despojado de la propiedad y del control de los medios de producción y, por tanto, a estar obligado a vender su fuerza de trabajo a cambio de un salario que consagra su explotación, que consagra la separación de su trabajo y el fruto que éste da, del reparto social de dicha riqueza, que lo condena a ser un paria de por vida mientras este sistema criminal siga vigente.

Así, pues, la acción sustantiva de los capitalistas para poseer el poder político que les garantiza sostener su criminal base económica capitalista fundamentada en la propiedad privada sobre los medios de producción y, consecuentemente, el robo a la mayoría productora por parte de la minoría parásita burguesa, pivota sobre la manipulación, engaño, desideologización y, en definitiva, deshumanización total del proletariado al objeto de desclasarlo, de atomizarlo, en definitiva de que la alienación sea absoluta para impedir que, como clase, el proletariado adquiera conciencia, esto es, sea capaz de percibir sin distorsión alguna su realidad objetiva.

Hoy los capitalistas se sostienen por lo que denominan la batalla ideológica, por la alienación absoluta de la clase obrera que conduce al proletariado a su fraccionamiento, a su división.

En la labor de dividir al proletariado los capitalistas utilizan la filosofía, inoculándole el idealismo. Por ello, no escatiman recursos en financiar y promocionar la religión y todo tipo de superstición. También utilizan el nacionalismo que sirve a la burguesía, no sólo para dividir al proletariado que es una única clase universal, internacional e internacionalista, sino también para buscar la subordinación del proletariado a la burguesía nacional, siempre en aras de la pervivencia del capitalismo, de la explotación capitalista, que es la verdadera y única patria de la burguesía.

Los medios de comunicación de masas clásicos (desde la radio al cine, pasando por la prensa en papel y la televisión), así como toda la pléyade de pseudointelectuales burgueses – supuestos economistas, profesores, periodistas y todo tipo de lo que denominan “profesional liberal” -, unido a los políticos financiados y al servicio del capital – fundamentalmente los que dicen ser de “izquierda” – y sindicalistas corrompidos y vendidos a los estados burgueses que los alimentan, no solo confunden al proletariado, lo engañan con todo tipo de mentiras que reiteran siguiendo el método del fascista Goebbels, empleando además el revisionismo histórico para reescribir la historia, falsearla, al objeto de engañar al proletariado. Con un proletariado que ignora su pasado, de dónde viene, porque le han borrado su engarce con su historia, que se la han manipulado y deformado completamente llevándola a odiarse a sí misma y negarse, y bajo el dominio ideológico del gran capital, también como consecuencia de la falta de un Movimiento Comunista Internacional que plantee una lucha ideológica sin cuartel y dote al proletariado de una solución organizativa de vanguardia y revolucionaria única para combatir a muerte a la burguesía, el proletariado está a merced de la burguesía, en tanto desconoce su esencia, de dónde viene y, consecuentemente, no puede conocer cuál es su misión histórica, hacia donde tiene que ir y qué mundo y periodo histórico le corresponde construir.

En esta labor de deshumanización del proletariado participan los sistemas educativos de los estados capitalistas – escuelas, institutos y universidades que son auténticos burdeles burgueses donde se prostituye a la ciencia, a la historia y al conocimiento humano-, al objeto de imprimir en el proletariado, desde la infancia, la revisión de la historia de la humanidad hecha por los capitalistas, por sus revisionistas, no solo tratando de borrar todo tipo de engarce de los hijos del proletariado con su papel en la historia que es la de la clase a la que pertenecen, sino también de que adopten una visión metafísica y acientífica de la historia donde asuman la lógica capitalista y, además, la admitan como lo natural, como algo eterno, invencible, todopoderoso, que refleja la naturaleza humana y la relaciona con ese sistema criminal, el capitalismo – formación socioeconómica última de la prehistoria del ser humano que hunde sus raíces en la propiedad privada sobre los medios de producción que divide la sociedad en clases antagónicas – negando a la mayoría social, el proletariado  – que hoy es realmente quien representa a la humanidad, al ser la clase más numerosa, y la única auténticamente revolucionaria en la necesidad de transformación del mundo a su imagen y semejanza, de acuerdo con sus intereses de vida – escribir conscientemente la historia rompiendo el régimen de propiedad privada de los medios de producción por la propiedad social de los mismos, al objeto de construir un mundo sin clases  y, consecuentemente, sin estados y sin violencia, donde la igualdad y el desarrollo humano sean la ley. Una burguesía que en esta labor revisionista de la historia, cardinal para su supervivencia, conduce al proletariado, también, a odiar a la ciencia y el estudio científico y objetivo de la historia de la humanidad, el materialismo histórico, o lo que es lo mismo, conduce a odiar a la ciencia integral de conocimiento del mundo, la ciencia del marxismo-leninismo que es la ciencia que dota al proletariado de las armas científicas y del conocimiento para comprender el mundo, su materialidad, y le muestra su papel histórico como constructor de un mundo hecho a su imagen y semejanza, la ciencia que le emancipa de la prehistoria humana de explotación del hombre por el hombre y le desbroza el camino de la construcción consciente de la historia humana liberada la humanidad de la explotación capitalista, armonizando relaciones de producción y fuerzas productivas así como la relación del hombre con la naturaleza de la que forma parte.

En el último siglo la burguesía ha manipulado a las masas como jamás se hizo en ningún otro periodo de la historia por parte de la clase opresora contra la clase oprimida. La labor ideológica del capital durante el último siglo ha sido constante, sembrando el anticomunismo para cosechar el fascismo, algo, por otro lado, lógico y que hace cierta la tautología leninista de que el desarrollo del monopolio en lo económico conduce a la reacción, al fascismo, en lo político. En esta labor de manipulación ideológica han predominado las mentiras y el revisionismo, sembrando todo tipo de prejuicio en las masas proletarias, contribuyendo a ello de manera decisiva el oportunismo, responsable en una gran parte de inocular la ideología burguesa, y todo su arsenal de mentiras e infamias, en el seno del proletariado. Ello es reconocido por los propios fascistas, como por ejemplo, el periodista franquista Emilio Romero, que afirmaba, con toda la razón, que “la derecha gobierna para doscientas familias y eso no da para votos suficientes, por eso, para ganar unas elecciones, la derecha tiene que mentir”. Y ciertamente, el trabajo de la “izquierda” del régimen, del oportunismo, ha sido, sin lugar a duda, la más criminal y canallesca.

La suma de décadas de manipulación masiva y engaños a través de los medios de comunicación del capital, de los sistemas educativos y sus instituciones, de Hollywood, acentuado todo ello por el avance del oportunismo y la desaparición del campo del socialismo, convirtió el mundo en un inmenso laboratorio, emulando a Pavlov, sin embargo, en lugar de perros con quien se experimenta es con los cerebros de los proletarios.

La alimentación de todo tipo de propaganda anticomunista, de todas las mentiras vertidas contra la URSS y otros países socialistas, de todo el revisionismo histórico practicado, de todo el oportunismo vilipendiando todo aquello que cuestionara el orden imperialista y la “democracia” burguesa atizando desde, supuestamente, las filas del proletariado, de la “izquierda”, todo aquello que oliera a socialismo real, a marxismo-leninismo, en definitiva, todos esos reflejos o estímulos condicionados – la propaganda reaccionaria, el anticomunismo  que sería la campana que empleaba Pavlov con los perros con los que experimentaba antes de dar la comida a los animales– en lo que los propios fascistas hablan hoy como “guerra cultural”, o lo que es lo mismo, la batalla ideológica, lleva a una gran parte del proletariado a la aceptación plena del capitalismo y al repudio y odio hacia el marxismo-leninismo. O lo que es lo mismo, el sistema de propaganda anticomunista – a través de todo el arsenal burgués en la batalla ideológica contra el proletariado – (reflejo condicionado, la campana que sonaba antes de que en el laboratorio Pavlov pusiera la comida a los perros con los que experimentaba), hace que una gran parte del proletariado, huérfano de organización comunista que le haga llegar su verdad objetiva con respecto a su posición de clase, rechace y odie todo aquello que huela comunista (reflejo incondicionado, la reacción que tenían los perros de Pavlov tras escuchar la campana que antecedía a la comida y empezaban a salivar como consecuencia del sonido previo de la campana). De este modo, la burguesía no sólo engaña al proletariado, sino que determina la forma de actuar de parte del proletariado empleando lo que en psicología se denomina neoconductismo, la depuración del conductismo realizada por el norteamericano Burrhus Frederic Skinner desde la década de los 40s del siglo XX, antesala del cognitivismo que es la evolución del neoconductismo a la época de la computación, del desarrollo de las TIC y los avances neurológicos que, desde el individualismo, y confrontando por completo al materialismo al negar la causalidad, persigue determinar la conducta y la conciencia de los sujetos pertenecientes a la clase proletaria. De tal forma que la burguesía mediante el cognitivismo, interrelacionando conciencia-conducta-medio ambiente, determina la forma no solo de actuar, sino de interrelacionarse y de cavilar en virtud de todo el arsenal de mentiras vertidas por el capital a través de sus medios propagandísticos que hemos enumerado anteriormente, de todo su revisionismo histórico. Y la forma de razonar, de pensar, que inocula el burgués al proletario le muestra que el producto de ese proceso atiende a la finalidad teleológica de la satisfacción de los intereses y los valores burgueses, retroalimentados por la sociedad burguesa en el sujeto, para que su conducta (su actuar) vaya en consonancia con los intereses de clase de la burguesía, de la que el proletario en su alienación, se considera parte.

El cognitivismo empleado por los capitalistas para apropiarse de la conducta y de la conciencia del proletario se apoya, por un lado, en el individualismo y, por otro, en la teleología, que es la parte de la metafísica que estudia las causas finales y, consecuentemente, idealismo. La teleología considera el Universo como un orden de fines que las cosas tienden a realizar, negando la causalidad o sucesión de causas y efectos y, por lo tanto, negando la materialidad del universo y las leyes del movimiento o la dialéctica de la materia. Por tanto, el cognitivismo no solo es antagónico al marxismo-leninismo, es su negación, sino que además es reaccionario y anticientífico.

El desarrollo de la tecnología de la información y de las comunicaciones (TIC), concretamente de las redes sociales, los sistemas de Big Data, unido a la desaparición de la URSS y, con ella, de la referencia comunista a nivel internacional, ha llevado a los capitalistas no solo a profundizar en el engaño, en el revisionismo histórico, sino que dan un paso más, en el proceso de manipulación de las mentes del proletariado, siendo más profunda y sofisticada la forma de interferir y determinar la manera de pensar y reflexionar del proletario para que actúe conforme a los intereses del capital y, en consecuencia, en contra de los intereses de su propia clase, escorándolo y dirigiéndolo hacia la reacción, el fascismo que, como consecuencia de lo que hemos descrito, en partes del proletariado alienado es la desembocadura normal del proceso de alienación al que ha sido sometido. Un fascismo “rejuvenecido” o adaptado a los tiempos de la inteligencia artificial, bajo las etiquetas del transhumanismo y del posthumanismo, dictado por los dueños del mundo como Musk, Gates, Zuckerberg y sus peones destacados como Kurzweil, que buscan acumular la mayor riqueza posible despojando absolutamente de todo al ser humano, inclusive su pensamiento y sus vidas, condenado a la indigencia material y espiritual, en la más absoluta deshumanización. A estos fascistas del siglo XXI sus medios de manipulación de masas los denominan “filántropos” cuando no son más que reaccionarios que buscan la concentración máxima del capital en sus manos y la socialización máxima de la pobreza.

Un fascismo el predicado por los monopolios, a cuyos amos llaman “filántropos”, ve en el desarrollo tecnológico un instrumento poderoso no solo de control del ser humano, sino de adueñamiento completo de éste y su voluntad, cuando no de la sustitución de una parte del proletariado por máquinas o la intención de robotizar humanos (Cyborgs) de tal modo que el ser humano y su vida sea una maquina más propiedad de los monopolios, que no disponga de libre albedrío.

Mientras los medios de producción se hallen en manos de la burguesía, mientras no se derroque el capitalismo y se pongan los medios de producción y el desarrollo tecnológico en manos del proletariado, que es la humanidad, el mundo va flechado hacia su desaparición. Únicamente el proletariado puede salvar a la humanidad de la barbarie, puede hacer que el humanismo se imponga, puede hacer que el ser humano pueda emanciparse y conquistar mayores grados de libertad, que retrocede en cada momento que todavía pervive el imperialismo.

Sin embargo, el proletariado no puede romper los grilletes que el imperialismo le imponen, de la deshumanización y embrutecimiento al que es sometido por los capitalistas, sin que se desarrolle su instrumento de emancipación, el Partido Comunista Obrero Español, capaz de mostrarle la ciencia para que el proletario pueda romper las cadenas que le oprimen y ver el mundo material del que forma parte y del que es sujeto activo y creador, de una forma realmente objetiva, y poder así actuar en libertad. Esa ciencia, ese arma, es el marxismo-leninismo que es la negación de la barbarie imperialista que condena al ser humano a perder su esencia, su humanismo. Sin duda, el mundo hoy se encuentra en la disyuntiva histórica en que o se derroca el capitalismo que hoy es un sistema criminal que conduce a la barbarie y se impone el socialismo como paso previo hacia el comunismo, hacia un mundo donde el ser humano sea el centro del mundo y escriba conscientemente su historia, o la humanidad desaparecerá.

 

¡ROMPAMOS LOS GRILLETES QUE NOS OPRIMEN A LOS PROLETARIOS Y NOS NIEGAN LA DIGNIDAD HUMANA, DERROQUEMOS EL IMPERIALISMO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

¡FORTALECE EL INSTRUMENTO DE LA REVOLUCIÓN, ORGANÍZATE EN EL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL!

 

Madrid, 8 de septiembre de 2025

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)