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¿Reivindicar a Lenin y a Gramsci a la vez? Javier Parra, otro malabarista en el alambre oportunista

El Secretario General del PCPV-PCE, Javier Parra, escribía hace breves fechas un texto titulado “Un Partido para la Revolución. Volver a Lenin, rescatar a Gramsci” a modo de epílogo  de sus reflexiones  y  aportaciones al debate de cara al XX Congreso del PCE.

En dicho texto, de manera sintética, Parra ubica la ruptura del PCE con las tesis y el modelo leninista de partido en  la franja temporal de finales de la década de los 70s del siglo pasado e inicios de los 80s, o lo que es lo mismo, en pleno proceso de Transición señalando que el IX Congreso del PCE significó “la renuncia a la perspectiva revolucionaria y la decisión de considerar el escenario principal de acción política del Partido Comunista en el campo electoral” desglosando, de manera escueta los efectos de dicha ruptura o viraje para concluir reivindicando a Lenin y rescatando a Gramsci.

Para comenzar, debemos indicar que Javier Parra se equivoca al ubicar la ruptura del PCE con el leninismo en el IX Congreso, año 1978, donde renuncia expresamente. Sin embargo, esta abjuración del PCE con respecto al leninismo es mucho anterior de hecho.

En junio de 1956, el PCE hace una declaración titulada “Por la reconciliación nacional, por una solución democrática y pacífica del problema español” en el que se señalaba “el Partido Comunista de España declara solemnemente estar dispuesto a contribuir sin reservas a la reconciliación nacional de los españoles, a terminar con la división abierta por la guerra civil y mantenida por el general Franco (…) fuera de la reconciliación nacional no hay más camino que el de la violencia (…) existe en todas las capas sociales de nuestro país el deseo de terminar con la artificiosa división de los españoles en “rojos” y “nacionales”, para sentirse ciudadanos de España, respetados en sus derechos, garantizados en su vida y libertad, aportando al acervo nacional su esfuerzo y sus conocimientos(…) El Partido Comunista de España, al aproximarse el aniversario del 18 de julio, llama a todos los españoles, desde los monárquicos, democristianos y liberales, hasta los republicanos, nacionalistas vascos, catalanes y gallegos, cenetistas y socialistas a proclamar, como un objetivo común a todos, la reconciliación nacional.”.

Abiertamente, el PCE en dicha declaración apostaba por la conciliación de clases y por la democracia burguesa, como se puede comprobar, en la última parte de la misma cuando señalaba “la ideología de la democracia cristiana es opuesta a la ideología del comunismo. Pero en los artículos publicados por Monseñor Zacarías de Vizcarra en “Ecclesia” y en algunas actitudes de jerarquías o católicos destacados hay un tono conciliante civil al hablar del Partido Comunista, que contrasta con los llamamientos a nuestro exterminio físico hechos por otros católicos en otros períodos. En dichos artículos no se plantea la lucha en el terreno de la guerra civil, sino en el terreno ideológico. Nosotros pensamos igualmente, que la discusión, la polémica, la lucha de clases, y no la violencia física, son las formas que deben utilizarse para dirimir las diferencias políticas ideológicas (…) La cristalización de un partido demócrata cristiano en España es un hecho que está produciéndose. Los comunistas y la democracia cristiana en otros países han colaborado en la lucha contra el fascismo e incluso han participado juntos en diferentes gobiernos, conviven dentro de la democracia parlamentaria. España no tiene por qué ser una excepción”; demostrándose que el PCE, ya en el 1956, abjuraba  del leninismo y apostaba, abiertamente, por la democracia burguesa en su llamada política de Reconciliación Nacional, por un proceso de Transición con 20 años de antelación. El oportunismo de derecha dominaba la Dirección del PCE y, por ello, se renunciaba al leninismo; pues renunciar a la Dictadura del Proletariado, a la destrucción del estado burgués como hacía el PCE en dicha declaración a favor de la Reconciliación Nacional en 1956 era renunciar de hecho al leninismo, algo que, realmente hizo de palabra en sus estatutos en 1978.  

Con lo que no es cierto lo que Javier Parra afirma cuando ubica en el IX Congreso del PCE el abandono del leninismo por parte de éste, uniendo la renuncia al centralismo democrático en el XIII Congreso –  también el PCE había renunciado mucho antes al centralismo democrático – implicando ambas cosas según Parra “la renuncia a la perspectiva revolucionaria y la decisión de considerar el escenario principal de acción política del Partido Comunista en el campo electoral.”. Volviendo a la declaración de junio de 1956, ya establecía el PCE el parlamentarismo burgués como terreno por donde debía discurrir la acción política “Los comunistas estamos sinceramente dispuestos a marchar por ese camino. Ello significa que nosotros no tratamos de imponer a nadie nuestra política y nuestras soluciones, por la fuerza y la violencia (…) Pero no es suficiente que la clase obrera y su Partido tengan esa disposición de ánimo. Es preciso que otras fuerzas y formaciones procedan del mismo modo. Ningún Partido político cuenta hoy con el apoyo de la mayoría de los españoles. La vida impone una política de coaliciones de fuerzas sobre la base de programas mínimos comunes. La vida impone encontrar un terreno en el que podamos convivir y donde cada uno pueda propugnar libremente sus ideas y soluciones. Y ese terreno, en esta situación concreta, no puede ser otro que la democracia parlamentaria.”.

La propia historia del PCE ha desmentido el análisis histórico realizado por Javier Parra, el eurocomunismo y, por consiguiente, la ruptura con el marxismo-leninismo, ya estaba impreso en las declaraciones del PCE desde 1956, así como en su práctica.

El eurocomunismo es oportunismo de derechas en tanto que fue un fenómeno que se dio  a nivel internacional, siendo los principales estandartes de dicho fenómeno el Partido Comunista Italiano, el Partido Comunista Francés y el Partido Comunista de España. Fundamentalmente los dos primeros  revisaron el marxismo-leninismo de tal modo que pudieran tejer corpus teórico, a todas luces oportunistas, que justificasen su renuncia al socialismo, que negasen el carácter inevitable de la revolución violenta, la  destrucción del estado burgués y a la Dictadura del Proletariado, mellando al partido del proletariado de su carácter revolucionario y desviándole a él, y con él, a la clase proletaria, de su objetivo: la destrucción del poder económico y político de la burguesía, para perpetuar el dominio de la burguesía, y de su estado a través de su democracia burguesa, de su parlamentarismo.  

El eurocomunismo se sustenta sobre dos ejes: en el plano teórico el revisionismo y, en el terreno práctico, el legalismo y el reformismo. La práctica legalista, ya en dicha declaración de junio de 1956 “Por la reconciliación nacional, por una solución democrática y pacífica del problema español” se expresa abiertamente “la utilización de las posibilidades legales adquiere hoy una significación y una importancia práctica mayores. Porque esas posibilidades son mucho más amplias que hace unos años, pese a que no ha cambiado la letra de las leyes. Lo que ha cambiado es la disposición, la mentalidad, las opiniones de las gentes. Y  hoy en cualquier entidad social u organización se encuentran hombres discrepantes de la dictadura que están dispuestos a dar ciertos pasos. En un momento en que el régimen se desmorona, la más mínima posibilidad legal se amplia y puede facilitar acciones de considerable repercusión política.”.

Una vez queda demostrado que el PCE había roto de hecho con el marxismo-leninismo décadas antes del IX Congreso, en concreto desde el año 1956, procedemos a analizar la proclama de Parra: “Volver a Lenin, rescatar a Gramsci”.

Javier Parra señala que “volver a Lenin significa, para empezar, la aspiración de recuperar la perspectiva revolucionaria del Partido Comunista, teniendo en cuenta que las libertades de la democracia burguesa facilitan de momento la actividad del Partido y es posible plantear la toma del poder y es posible plantear la toma del poder parlamentario a través de las urnas. Ahora bien, la toma del poder parlamentario es absolutamente insuficiente para la transformación social y la construcción del Socialismo. Es necesario que seamos capaces de disputar la hegemonía en todos los frentes: el frente cultural, el movimiento obrero (donde se produce la contradicción principal), los movimientos sociales (donde se producen las luchas subalternas), el ejército y los cuerpos armados (decisivos ante una quiebra de la hegemonía dominante)… ”. Curiosa la forma de reivindicar a Lenin describiendo a Gramsci. Volver a Lenin debiera ser retornar a la senda del marxismo-leninismo, sin embargo, rescatar a Gramsci es rescatar al padre del eurocomunismo, tal y como señalaba, entre otros, Enrico Berlinguer.  En Mundo Obrero, en julio de 2014, en un artículo titulado “30 años sin Berlinguer”, del órgano de expresión del PCE, se señala que “Berlinguer era un comunista íntegro, que consideraba que la lucha por el socialismo era una apuesta vital, que la existencia de millonarios era directamente proporcional a la existencia de pobres, y que por ello esto era profundamente inmoral; que creía en la bondad de las ideas comunistas a la vez de que estas no podrían ponerse en práctica sino eran sustentadas en el acuerdo y el diálogo permanentes”; en ese mismo artículo, se recogen los siguientes párrafos: “Berlinguer lanzaba una política que colocaba a los/as comunistas italianos a la ofensiva, en la que proponía un gran pacto antifascista de los partidos democráticos italianos, que abriera un periodo de estabilidad democrática frente al intento de dar un golpe de Estado por parte de grupos neofascistas y elementos del aparato del Estado que utilizaban las mismas tácticas terroristas que se habían dado en Chile(…) Esa estabilidad democrática tenía como objetivo llevar a la práctica lo que Palmiro Togliatti definía como “reformas no reformistas”. A esta estrategia se le llamó la vía italiana al socialismo, la cual (al igual que la chilena) adaptaba la vía revolucionaria a una realidad occidental para alcanzar el socialismo en “democracia, pluralismo y libertad” como gustaba decir a Allende. Fue Indro Montanelli quien bautizó esta vía al socialismo como “Eurocomunismo”, definiéndola como un nuevo humanismo radical. Pero para Berlinguer no era una cuestión de etiquetas, sino que contenía una profunda convicción moral para el conjunto del movimiento comunista, porque para él, el marxismo era una crítica profunda de la economía burguesa a la vez que una crítica científica de la sociedad y del ser humano en ella. La influencia de Gramsci era patente”.

Parra reivindica a Lenin para, justo después, matarlo con Gramsci, con el marxismo occidental, con el Eurocomunismo como antaño hicieron los Claudín, Pasionaria, Carrillo, Berlinguer o Marchais.

Reivindicar a Lenin es reivindicar al Marxismo-Leninismo. Reivindicar a Lenin es reivindicar el materialismo dialéctico. Para Lenin la dialéctica es la doctrina de la relatividad del conocimiento humano, que nos la proporciona un reflejo de la materia en permanente transformación, movimiento aplicable a todo el universo, pues éste es material. Para el marxismo-leninismo la relación objeto–sujeto es independiente el uno del otro, en consecuencia, la dialéctica se entiende como el reflejo de los fenómenos  –ya sean naturales, sociales o económicos– que se desarrollan con independencia de la voluntad de los sujetos, de los hombres. Reivindicar a Gramsci, por el contrario, es reivindicar una dialéctica donde no hay separación entre el ser –objeto– y el pensamiento –sujeto-, obviando la teoría del reflejo.  Esta disparidad filosófica entre Lenin y Gramsci, entre el marxismo-leninismo y el marxismo occidental, engendra desviaciones. Para los marxistas-leninistas es el reflejo de la realidad objetiva y la percepción que hace el hombre del mismo lo que crea la conciencia; mas por el contrario, para el marxismo occidental, es el sujeto, el hombre el que porta la conciencia per se,  de tal modo que él, desde su subjetivismo más absoluto, puede construir la realidad futura, el socialismo, desde el capitalismo siempre que consiga la hegemonía en dicha sociedad, tal y como señalaba el artículo de 2014 de Mundo Obrero “las ideas comunistas a la vez de que estas no podrían ponerse en práctica sino eran sustentadas en el acuerdo y el diálogo permanentes”. El socialismo pues, no sería fruto de la lucha contrarios  sino del acuerdo y el diálogo, y por tanto, del entendimiento entre esos contrarios. Como se puede comprobar, la filosofía de Gramsci es ecléctica, entremezclándose el idealismo con el materialismo. Esta desviación de Gramsci, y del marxismo occidental, implica concepciones absolutamente contrapuestas al marxismo-leninismo y, en consecuencia, contrario a la ideología proletaria.

Volver a Lenin es reivindicar el rompimiento de la estructura económica, así como con la destrucción de la maquinaria del estado burgués e imponer la Dictadura del proletariado. Y no profundizar en la democracia burguesa donde el “supuesto” socialismo sea el resultado de un consenso de la sociedad. Una característica de Gramsci, y de sus seguidores,  es el etapismo, o el gradualismo en el paso del capitalismo al comunismo. Lenin, a este respecto es meridianamente claro en “El Estado y la Revolución”: “Las formas de los estados burgueses son extraordinariamente diversas, pero su esencia es la misma: todos estos Estados son, bajo una forma u otra, necesariamente una dictadura de la burguesía. La transición del capitalismo al comunismo no puede, naturalmente, por menos de proporcionar una enorme abundancia y diversidad de formas políticas, pero la esencia de todas ellas será necesariamente una: la dictadura del proletariado.”. Volver a Lenin es volver a reconocer el carácter inevitable de la revolución violenta. 

En conclusión, Javier Parra se contradice al reivindicar a Lenin y a Gramsci, pues reivindica a la par una cosa – el materialismo dialéctico – y su negada – el eclecticismo y el subjetivismo-;  reivindica a la vez el etapismo y la transformación por consenso de la sociedad y su negado, la revolución violenta y la imposición de la dictadura del proletariado como única forma de transición del capitalismo al comunismo. En definitiva, nos encontramos con que, aquéllos que reivindican la necesidad de que el PCE retorne a la senda del marxismo-leninismo, la cual abandonó en la década de los 50s del siglo pasado, continúan haciendo los mismos ejercicios malabares que hacían sus antecesores oportunistas, defendiendo los mismos postulados y, sin duda alguna, Javier Parra es un fiel ejemplo de lo que advertimos.

 

F.J. Barjas

Secretario General del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) 




El debate de investidura saca a flote las contradicciones y la basura del capitalismo

La semana pasada se celebró, más de dos meses después de las elecciones realizadas el pasado 20 de diciembre, el debate de investidura. Un debate de investidura fallido en el que el candidato planteado a dedo por el Jefe del Estado, heredado el cargo por ser hijo del anterior Jefe del Estado puesto a dedo por el criminal Franco, no ha conseguido el apoyo necesario de la cámara para hacer gobierno; abriéndose un periodo de dos meses para que los partidos del sistema conformen un gobierno. Este hecho nuevamente muestra la situación de ingobernabilidad existente tras el 20 de diciembre y cómo la crisis del capitalismo no sólo se muestra en el ámbito de la economía, sino de todos los ámbitos de la vida capitalista en el estado español, como se comprueba en la crisis política e institucional que vive el régimen nacido del franquismo. Esta descomposición del capitalismo putrefacto en el estado español es una de las formas en las que se manifiesta, a nivel mundial, la crisis general del capitalismo, que nació con la Primera Guerra Mundial, y la Gran y Gloriosa Revolución de Octubre, y que hoy perdura, y perdurará hasta la victoria definitiva del socialismo.

Pero si algo ha dejado bien claro este debate de investidura es que la Reforma que convirtió una dictadura criminal, como el franquismo, en una democracia burguesa integrada en el seno de las agrupaciones internacionales de imperialistas, como la UE y la OTAN, así como el control del mantenimiento de la maquinaria del estado franquista bajo formas democráticas; lo que se ha llamado Transición sustentada por fascistas y oportunistas, se ha demostrado un fraude y se  halla en bancarrota siendo la expresión de la incapacidad de la burguesía para dar salida a los problemas que azotan a la sociedad española; demostrándose esa democracia burguesa incapaz de resolver los problemas que, supuestamente, la Transición y su componenda democrática debía haber solventado. El debate de investidura ha dejado bien claro que, tras cuarenta años de muerto el dictador, la situación del pueblo y de crisis del capitalismo perdura y se agudizan las contradicciones, estando todo corrompido y dejando bien a las claras que la única vía de solución que tiene la sociedad, el proletariado y demás clases populares, no puede venir de la mano del capitalismo ni de la burguesía, sino de la mano de  otro sistema económico y social: El Socialismo y la Dictadura del Proletariado.

Los sucesivos gobiernos de PP y PSOE, fieles lacayos de la burguesía monopolista, han mantenido a lo largo de estas más de tres décadas de democracia burguesa la maquinaria del poder burgués y su dirección económica, el capitalismo monopolista de Estado, de tal modo que la banca privada, fusionada con el capital industrial e integrada con el capital internacional, sean quienes dirijan, sin control alguno con los estados a su servicio, y planifiquen la economía, estando el estado a su servicio como instrumento redistribuidor de la riqueza a favor de ellos, como se ha podido ver en España, por ejemplo, con la modificación del artículo 135 donde toda la economía del país está subordinado a los intereses de la oligarquía, implicando todo ello que la desigualdad rompa récords y el incremento de la depauperación.

Las cifras de desempleo y la situación económica en el estado español hoy es bastante peor que cuando se inició el periodo de transición. La tasa de paro en 1976 estaba por debajo del 5% en el estado español y en torno al medio millón de parados, mientras que actualmente el paro supera el 20% y cuentan sus filas con más de 5 millones de parados fruto de procesos de reconversión, de privatizaciones, procesos de internacionalización de la economía – consistentes en dar dinero a los empresarios para que éstos se lleven el capital y la producción fuera del estado -, con la firma y apoyo de los traidores sindicatos CCOO y UGT,   y de desarrollo y ensanchamiento de los monopolios cuyo vigor crece de manera directamente proporcional al crecimiento de la desigualdad, la precariedad y el desempleo, todos ellos hijos de la democracia burguesa y la Transición.   La crisis económica ha profundizado a lo largo de este período democrático, donde el estado no sólo está quebrado económicamente, sino que ha ido siendo troceado y vendido a precio de regalo a la burguesía a través de sus instrumentos PP, PSOE así como los partidos nacionalistas  – ERC, CiU o PNV -, con lo que la política privatizadora, no cuestionada jamás, poco recorrido le queda en tanto que el estado es ya un solar, lo único que les queda, y ya lo están haciendo progresivamente, es privatizar las pensiones, la sanidad y la educación.  Además, la integración en el club imperialista europeo, ha hecho que competencias económicas, como la política monetaria, hayan sido cedidas a esa agrupación de los monopolios europeos llamada UE, que no dudan en desarrollar unas políticas a favor de las multinacionales y contrarias a las clases populares. No obstante, el capitalismo, las agrupaciones internacionales de oligarcas, el orden mundial no es en absoluto cuestionado por aquéllos que participan desde los escaños del Congreso.

El debate de investidura también mostró uno de los rostros de ese proceso de democratización del Régimen Franquista llamado Transición, y de la calidad democrática del estado español, de ese del que fascistas y oportunistas están tan orgullosos y que tanto halagan los estómagos agradecidos de la prensa burguesa. Pablo Iglesias señaló literalmente, en referencia a los gobiernos del PSOE de Felipe González, que “Su partido fue también el partido del crimen de Estado. Desconfíe señor Sánchez, de los consejos de aquéllos que tienen manchado su pasado de cal viva”, algo que evidentemente es cierto, lo que hace totalmente incomprensible que precisamente el partido de Iglesias pretenda tejer un gobierno con el Partido del Gal y la corrupción y que es ‘casta’, justamente en el mismo momento que el preso político Otegi salía de la cárcel, en la que hay encerrados presos políticos comunistas, independentistas, sindicalistas, etcétera, y que dejan bien patente que el estado burgués, independientemente de su forma fascista o democrático burguesa- en el caso del estado español, el franquismo reformado –  es la violencia organizada contra el pueblo, cuyo monopolio lo tiene la burguesía. Esta democracia burguesa, hija de la Transición ha sido escrita en letras de sangre de la clase obrera, a golpe de represión en los centros de trabajo, en las calles, y de acción terrorista de Batallones Vasco-Españoles, triples A y GAL. La última legislatura del Partido Popular –  partido fundado por exministros franquistas algunos de ellos con las manos manchadas de sangre obrera, y a los que el actual estado protege desoyendo órdenes de detención de la Justicia argentina – ha hecho que en términos represivos la democracia burguesa española vuelva a los orígenes, con leyes mordazas, liquidación de la negociación colectiva y potenciación del sindicato vertical – CCOO y UGT -, y leyes sobre seguridad privada que otorgan a la policía privada del burgués capacidades propias de un régimen reaccionario que se confunde, cada vez más con el fascismo, y que persiguen la ilegalización de la clase obrera.

Hablando de calidad democrática, nos hallamos ante un sistema electoral donde los votos no valen igual y que está ideado para que los dos partidos de la burguesía , con un respaldo mínimo, puedan imponer su voluntad. Una democracia que niega el derecho democrático de la autodeterminación de los naciones, como la vasca, gallega o catalana. La Transición y su democracia no ha satisfecho las reivindicaciones democráticas de esas naciones, de hecho se les ha negado en aras del principio franquista de la sacrosanta unidad de España en los términos que concibe la burguesía monopolista, la que hoy dirige la España democrática que es la misma que dirigía la España franquista. La no resolución de la cuestión nacional, la negación del derecho de autodeterminación al País Vasco, Galicia y Cataluña ha tenido como resultado el enconamiento y acrecentamiento del conflicto nacional. En Cataluña hay abierto un proceso que pretende culminar con el alumbramiento de la República Catalana, y que el debate de investidura mostró en su crudeza con las intervenciones de las fuerzas nacionalistas, intervenciones que también visualizaron las líneas de fractura de dichas fuerzas, pues mientras ERC defiende la línea independentista de manera decidida, la nueva criatura de la corrupta CDC apoyaría y parece conformarse con un referéndum pactado. A ello, deben añadirse la posición expresada por Otegi en Anoeta el pasado 5 de marzo apostando abiertamente por dinamizar el proceso por la creación de un estado vasco, mirándose en el espejo de Escocia y Cataluña. Todo ello evidencia que la democracia burguesa ha sido y es incapaz de resolver el problema nacional el cual únicamente podrá venir de la mano del socialismo. 

También ha sido incapaz la burguesía, y su democracia, a resolver el problema de la tierra, como consecuencia de la política imperialista del estado burgués, y el club de oligarcas de la UE,  que choca frontalmente con las necesidades democráticas de una Reforma Agraria que requiere el campo andaluz, castellano, y extremeño. Una Reforma Agraria que únicamente puede venir rompiendo con la UE, de la mano del socialismo.

Y es que, este debate de investidura, un acto más propio esta vez de precampaña electoral que de conformación de un gobierno; un debate de investidura donde ha predominado la suciedad y la falta de transparencia, como es normal que acontezca en el parlamento de burgueses compuesto por trileros y títeres de los monopolios, lo que sí ha puesto en evidencia es que la Transición ha sido un fraude histórico de magnitudes colosales y que la democracia burguesa no sólo ha sido incapaz de resolver los problemas que tenía el país una vez muerto el tirano Franco, sino que ha agudizado y ha hecho más profundos estos problemas.

En este proceso de descomposición absoluto del capitalismo y su superestructura, de fracaso político de la Transición y de la democracia burguesa como consecuencia de que nunca hubo una ruptura democrática real con el franquismo; aparecen las últimas creaciones de los monopolios, como el partido Ciudadanos del fascista Albert Rivera, añorando y loando a los traidores de aquel fraude histórico. El debate de investidura también sirvió para que este fascista, enemigo jurado de la democracia y de la clase obrera, pusiera en su justo término el papel de los traidores del Pueblo Trabajador, como recoge el diario de sesiones del día 4 de marzo cuando Rivera señalaba “Hablando también de la Transición, ¡qué diferencia entre aquel Partido Comunista y aquéllos hombres de Estado como el señor Solé Tura o el señor Carrillo y lo que hemos escuchado aquí, señor Iglesias, qué diferencia! ¡Ojalá se parecieran ustedes al Partido Comunista de la transición, ojalá! Porque venir del exilio y pactar con aquéllos que piensan distinto sí que era épica, (…) Épica de verdad. Aquellos hombres y mujeres trajeron libertad, igualdad, amnistía, autonomía y se dieron la mano bajo una misma bandera, bajo una misma Constitución y hubo muchas renuncias por parte de aquel Partido Comunista, pero demostraron tener sentido de Estado. Quiero hoy aquí homenajear a aquellos hombres y mujeres que, independientemente de su ideología, y no como hoy en esta Cámara, eran capaces de participar”. Así loa un fascista su victoria y a los traidores de la clase obrera que claudicaron – lo que él llama renuncia y sentido de Estado – a los intereses de los monopolios contra los intereses del pueblo.

Por más que Albert Rivera anhele el periodo de Transición, el debate de investidura y, fundamentalmente el curso de la historia, han sacado a flote todas las contradicciones y toda la basura, toneladas de basura,  del capitalismo.

El sistema capitalista, y su democracia burguesa – que cada día se confunde más con un estado reaccionario que toca el fascismo – no sólo se ha mostrado incapaz de resolver la crisis y los problemas democráticos que lastran al Pueblo español desde el franquismo, sino que ha profundizado y agrandado los mismos, aparte de mostrar que todo el sistema está carcomido por la corrupción.  

Únicamente el socialismo puede dar salida al callejón sin salida al que la burguesía ha llevado al Pueblo trabajador. Mientras exista el capitalismo la corrupción cada vez será mayor, porque la corrupción es la forma mediante la que la burguesía dirige políticamente, y seguirá agravándose el paro, la crisis, el problema de las pensiones, de la democratización de la tierra,  de la cuestión nacional, de la participación democrática del pueblo en la toma de decisiones donde, a pesar de todos aquéllos que alaban y asumen al capitalismo, y que miran con nostalgia a la Transición que, en realidad fue un fraude una traición sin parangón. Hoy más que nunca, y más en el estado español, adquiere una dimensión mayor de la consigna ¡Socialismo o barbarie! Y a los hechos y la historia nos remitimos.

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La clase obrera sólo tiene una salida

Decíamos, en nuestro análisis tras las elecciones del 20D, que todos los caballos de la burguesía habían perdido, como se está pudiendo comprobar. La ingobernabilidad y la inestabilidad política son un hecho y, las encuestas de los medios de manipulación informativa burgueses, en sus movimientos para influenciar en la composición de un gobierno, describen que el actual escenario proseguirá a lo largo del tiempo.

Los meses de enero y de febrero han mostrado el enorme grado de erosión de esta democracia burguesa, devastada por completo por la corrupción y por la crisis económica, cada vez más profunda como consecuencia de los efectos de las medidas adoptadas por los gobiernos al servicio de los monopolios tanto de PSOE como del PP.

La conformación de un gobierno está siendo un sainete con el que la burguesía está distrayendo al Pueblo a la par que las empresas siguen haciendo EREs, siguen machacando a los trabajadores y violando con absoluta impunidad los inexistentes derechos de los trabajadores, los cuales son reprimidos hasta por escribir en las redes sociales en un estado absolutamente reaccionario donde se evidencia que la existencia o no de un gobierno poco importa pues quien realmente dirige políticamente el país, los monopolios no ha perdido un ápice de poder.  De hecho ya lo anunciaba el Presidente de la CEOE el pasado día 7 de diciembre cuando señalaba que ningún partido político de los que podían gobernar cuestionaba la política económica y que, en referencia a PODEMOS, “Aparte de ver a Pablo Iglesias más moderado, lo que hago es leer su programa y compararlo con los que presentaron en las europeas y las autonómicas y municipales. Van haciendo un programa cada vez más parecido a los demás que quieren ganar las elecciones.”.

En este interregno en el que los títeres de los monopolios pretenden conformar gobierno, hemos arribado al acuerdo firmado entre el PSOE y Ciudadanos. Un acuerdo que describe muy bien esta dictadura de la burguesía en formato democrático-burgués, donde cada uno de ellos admite reconocer que el acuerdo recoge el 80% de sus programas electorales y donde hay un denominador común: Otorgar impunidad a los empresarios, arrodillarse ante los bancos y machacar todavía más a los trabajadores, profundizando por la senda marcada tanto por Zapatero como Rajoy. El engaño y la traición contra el pueblo son tan patentes, que un mismo acuerdo en la página web de ciudadanos tiene un contenido literal diferente al de la página web del PSOE.

Pero por más piruetas y engaños que los trileros de la burguesía con escaño, y sin él, nos dibujen en sus televisiones, radios y periódicos, la realidad es que el sistema capitalista está quebrado, tanto en España como a  nivel mundial, y que de él lo que se esperan son el estallido de nuevas burbujas financieras,  advertencias de quiebras de estados y de deudas impagadas, todo ello anunciado por las  distintas agrupaciones de monopolios, como el Foro Económico Mundial. De hecho, el  informe presentado en enero en dicho Foro, señala que se presentan cuatro “amenazas principales que podría afectar a la estabilidad mundial en los próximos cinco o diez años”, dibujando el siguiente panorama:

  1. Incertidumbres en mercados emergentes, que hacen que éstos se tornen inestables como resultado de presiones sociales, políticas o económicas.
  2. Fricciones comerciales y políticas entre países, que hacen que el comercio y las inversiones se utilicen crecientemente como mandato para el poder geopolítico, con crecientes puntos álgidos.
  3. Proliferación de conflictos de bajo nivel, causados por el cambio tecnológico y la resistencia de las potencias principales a intervenir; conflictos que podrían fácilmente pasar a una guerra a gran escala.
  4. Progreso lento en cuanto a desafíos mundiales, en los que el estancamiento persistente en instituciones de gobernanza mundial lleva a la imposibilidad de hacer frente de manera adecuada a desafíos medioambientales y de desarrollo que son verdaderamente de naturaleza mundial.

Ante esta situación de crisis a nivel mundial, con una UE exigiendo que el estado español cumpla con el pago de la deuda y unas tasas de déficit que exigen más recortes sociales, forzado tras la modificación constitucional realizada por PP y PSOE en 2011 que contempla que por encima de los intereses del país están los intereses de los monopolios a los que debe pagar la deuda, y con una Deuda Pública que está en constante crecimiento en el 100% del PIB, que si se incluye la SAREB se ubica en torno al 150% del PIB, la burguesía  no tiene más salida que seguir machacando al Pueblo y a la clase obrera.

El momento actual lo define perfectamente el economista canadiense William White que indica  que “al sistema financiero global le sobreviene una peligrosa avalancha de impagos y bancarrotas que pondrá a prueba la estabilidad política y social mundial”  añadiendo que “la situación actual es peor que en 2007, puesto que las municiones macroeconómicas necesarias para combatir la crisis están prácticamente agotadas”, reconociendo no sólo que la crisis ha ganado en intensidad sino que no son capaces de combatirla, no saben qué hacer.

Por más teatro que hagan, el estado español está en quiebra económica y política. Por más que digan los diferentes lacayos de PSOE, C’s, PP o de la supuesta izquierda del sistema, tan burguesa y capitalista como los anteriores, la política ya está impuesta y definida por las agrupaciones mundiales de capitalistas y, se tarde más o menos en conformar el gobierno, todos ellos están por lo mismo: la Unión Europea, el Euro, por el mantenimiento del capitalismo y de la democracia burguesa, las guerras imperialistas en definitiva, por el mantenimiento del único rumbo que pueden seguir, el sostenimiento del orden mundial imperialista que acrecienta hasta el infinito la desigualdad y la explotación. Por ello, más temprano o más tarde, y siempre en aras de la siempre socorrida cuestión de estado, estos adláteres de los monopolios – que en el futuro formarán parte de los Consejos de Administración de las empresas – harán el gobierno que les impongan en las condiciones que los monopolios les dicten.

La clase obrera únicamente tiene una salida: Acabar con el capitalismo y levantar el socialismo. Los trabajadores debemos acabar con este sistema criminal que cada día nos reprime más, que objetivamente nos niega el desarrollo y la vida y que nos ha llevado a tasas de 10 suicidios diarios, de malnutrición infantil y donde la desigualdad es cada vez mayor, de tal modo que las 20 personas más ricas poseen una fortuna similar a los ingresos del 20% de su población más pobre. Por todo ello,  objetivamente, no hay más salida para el proletariado que la Revolución Socialista, el socialismo y que el poder esté en manos de la clase obrera con un estado a su servicio. El Partido Comunista Obrero Español continuará trabajando con la clase obrera, en los centros de trabajo, en el campo, en los barrios, en la construcción de órganos de poder popular del proletariado, uniendo las luchas de los distintos sectores del proletariado en una única lucha contra el capitalismo (Frente Único del Pueblo), y uniendo a los comités de empresa, delegados y trabajadores para conseguir que en sus manos esté la producción (ACDT). Nadie vendrá a liberarnos pues la emancipación del proletariado sólo puede ser obra suya, armado de su partido, el Partido Comunista Obrero Español. Ante la agudización de la crisis del capitalismo, ante las nuevas estafas políticas que es lo único que puede ofertar la burguesía, es momento de redoblar los esfuerzos para llegar a los obreros, jornaleros, jubilados, mujeres, estudiantes, en definitiva, a todos los sectores del proletariado y conseguir que hagan suya la política del PCOE, pues únicamente son ellos organizados bajo una dirección revolucionaria, los que podrán llevar a término la misión que nos tiene encomendada la Historia: Mandar al capitalismo al estercolero de la Historia y construir el Socialismo.

¡POR EL DESARROLLO DEL  FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡POR LA REFORMA AGRARIA ANTILATIFUNDISTA Y ANTIMONOPOLISTA!

¡FUERA DE LA UNIÓN EUROPEA Y DE LA OTAN!

¡ABAJO EL CAPITALISMO! ¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Álvarez y UGT, 26 años al servicio del capital monopolista en Catalunya

Josep María Álvarez, secretario general de la UGT en Catalunya desde tiempos inmemoriales –nada más y nada menos que desde 1990-, cumple a la perfección con el papel que el régimen y su parasitaria clase dominante determinaron en los años 70 del pasado siglo. Esto es, la creación de organizaciones sindicales sumisas al completo servicio del capital monopolista de la UE que, por supuesto, exigía la promoción y el fomento de mediocres e inmorales dirigentes capaces de vender a sus madres por mantener sus espurios privilegios. Oportunismo y aristocracia obrera, recetas clásicas con las que la burguesía maneja a sus sindicatos. Nadie mejor que las duplas Méndez-Toxo y sus homólogos catalanes  Álvarez-Gallego caracterizan hoy mejor la podredumbre del capitalismo y su Estado en su esfera “sindical”.

Cabe recordar que el señor “Pepe” Álvarez llegó a Catalunya en 1976 recalando en la empresa ferroviaria La Maquinista Marítima y Terrestre –actualmente ALSTOM-, y tan pronto como llegó, ya en 1980, fue liberado en la federación del Metal. Desde 1990 es Secretario General de UGT Catalunya y actualmente se postula para suceder a Cándido Méndez. 36 años como eficiente burócrata al servicio fiel de la burguesía en Catalunya, bien valen una sólida candidatura a la secretaría general de UGT para sustituir al jerarca sindical Cándido Méndez, otro oportunista, sujeto mediocre caracterizado por cometer mil y una tropelías contra el conjunto de la clase trabajadora durante largas décadas. No cabe duda que la realidad de los dos sindicatos del sistema, al igual que la de los traidores dirigentes de éstos, son la consecuencia de la senilidad y putrefacción del régimen que hace de la corrupción, a todos los niveles, la forma de dirigir la superestructura que emana este criminal sistema económico tal y como magistralmente describió Lenin. No en vano, es justo recordar que fue con el aval de Álvarez que se le entregó la “insignia de oro” de la UGT al reputado “obrero” Jordi Pujol i Soley, todo un símbolo de sus 26 años al mando de UGT en Catalunya donde no dudó en arremeter contra la clase obrera a la par que se enriquecían a costa de ésta, como están dando fe la banca de Andorra y de otros países.      

Intentar siquiera citar los negros años de Álvarez al mando de UGT, sería una tarea interminable. Por ello resulta mucho más útil realizar una caracterización general. Álvarez y su cúpula, UGT como organización oportunista y enemiga de la clase obrera, no representan más que la vieja aristocracia obrera configurada como una privilegiada burocracia sindical a sueldo de la burguesía. Una minoría de jerarcas sindicales del régimen que, con cierta influencia en el movimiento obrero, actúan como auténticos agentes de la clase dominante dispuestos a frenar el desarrollo de la lucha de clases, a dividir el empuje unitario del proletariado y a vaciar el  carácter revolucionario del mismo a fin de mantener a toda costa la dictadura capitalista de la que tan bien viven. Porque como afirmó Lenin, el oportunismo en el movimiento obrero no es fruto del destino o la casualidad, sino un efecto directo de la propia esencia del imperialismo, de la dominación de los monopolios.

El renegado antiobrero “Pepe” Álvarez es un furibundo anticomunista –tal y como exige el guión para cualquier oportunista-, y muy a su pesar en su trayectoria sindical, como no podía ser de otra forma, no ha hecho otra cosa que reafirmar las tesis leninistas. Y como los ejemplos prácticos de ello son infinitos, basta que nos fijemos en la última información aparecida en “Crónica Global” el pasado 18 de febrero, pues en tan breve relato se sintetiza la esencia misma del oportunismo, el espurio rol jugado por el sindicalismo traidor en la etapa putrefacta del capitalismo.  

Bajo el contexto de la crisis general del capitalismo, un monopolio industrial –ALSTOM-, decide que para seguir maximizando beneficios debe despedir a cientos de trabajadores. Obviamente se produce la respuesta obrera en forma de huelga en el grupo industrial. Y es aquí donde la multinacional exige la “responsable actuación del sindicato”. Aprovechando que el señor Álvarez es un preciado liberado de ALSTOM –Secretario General de UGT, nada más y nada menos-, la dirección no duda en hacer uso de su fiel servidor. Así llega en plena crisis un enviado del señor Álvarez, el señor Josep Maria Violant –a la sazón miembro de la dirección de UGT y del Secretariado Nacional de CDC, partido en el Gobierno de la Generalitat-, con el objetivo de engrasar los despidos y lograr la maximización de beneficios de ALSTOM, dividiendo y desactivando la digna lucha obrera, prestos  estos “patriotas”  a defender con puño de hierro los sagrados  intereses del monopolio francés pasando por encima de los intereses de los obreros catalanes, y es que no hay más patria para la burguesía y su escoria oportunista que sus beneficios empresariales que son producto de la miseria y la sangre del proletariado.

El resultado final es conocido; cientos de trabajadores en la calle con el aval de ALSTOM, la Generalitat y UGT, más de 60.000 euros al año para Violant por los cortos pero eficientes servicios prestados y una jugosa prejubilación para el señor “Pepe” Álvarez.

Como se puede comprobar, no es preciso que los comunistas nos esforcemos en definirlos, ellos mismos se empeñan en darnos la razón una vez tras otra con sus repugnantes actuaciones. A fin de cuentas, eso es hoy en día UGT y la CES de la que forma parte; una excelente plataforma sindical del imperialismo europeo, una herramienta bien engrasada de la burguesía para engordar las cuentas de los monopolios industriales y financieros y esquilmar a la clase trabajadora ¡en su nombre! He aquí un ejemplo nítido y actual de este oportunismo que tan bien caracterizó Lenin, de esta burocracia sindical desvergonzada tan vieja como el propio sistema criminal al que tan a gusto sirven. Un relato vivo y actual dónde queda patente como el Estado burgués –en este caso la Generalitat y su sindicato de referencia UGT- no es más que un instrumento al servicio de los monopolios, que premian generosamente la eficiente labor de sus subordinados políticos y sindicales.   

Hoy con mayor necesidad y urgencia que ayer, ante la debacle económica, social y política del imperialismo, se hace imprescindible liberar a los trabajadores de la influencia de los oportunistas y establecer la imprescindible unidad del movimiento obrero y sindical, tarea que corresponde a las fuerzas proletarias revolucionarias en el único camino emancipador para el género humano; la organización de la revolución socialista y la implantación de la dictadura del proletariado. Única garantía para mandar a los “Pepe” Álvarez y a toda la pléyade de oportunistas al estercolero  del que nunca debieron salir.

 

COMITÉ NACIONAL PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA (P.C.O.C.)




El guardián del imperialismo. Respuesta a Alberto Garzón

El dirigente y diputado de Izquierda Unida Alberto Garzón ha publicado un artículo titulado “la izquierda marxista española en el siglo XXI” tanto en su página web como en Mundo Obrero, por la que hace un análisis donde busca los porqués del resultado electoral del 20 de diciembre valorando cómo la crisis ha repercutido en un cambio de “la concepción del mundo de grandes sectores sociales, y con ello también sus referentes político-electorales” para señalar su apuesta a seguir por esa izquierda marxista española del siglo XXI, su opción más coherente, de la que él se erige como portavoz autorizado.

Es curioso que Garzón hable de izquierda marxista y su análisis adolezca, por completo, del aspecto clasista. En ningún momento el análisis se desarrolla en términos de lucha de clases, ni considera como sujeto transformador y revolucionario al proletariado. El texto del diputado de IU refleja la concepción que éste tiene sobre la estructura de la sociedad, que para él está compuesta por “gente”, “sectores sociales” o “ciudadanía”. Para los marxistas, la sociedad se divide en dos clases sociales antagónicas en la que la pertenencia a ellas viene determinada por el lugar que ocupa  el individuo con respecto a un sistema de producción históricamente determinado, que bajo el capitalismo es en virtud de la relación de éste con la propiedad de los medios de producción. Sin embargo, Garzón no caracteriza la sociedad capitalista como los marxistas, sino como los sociólogos burgueses, y sus teorías de estratificación social, con el objetivo de eludir las contradicciones de clase, y con ellas, asumir plenamente tanto el estado burgués como el modo de producción capitalista. Este hecho es determinante en la concepción burguesa del mundo que posee Alberto Garzón, y consecuentemente alejado del marxismo, quedando palpable su concepción fetichista de la democracia burguesa así como de su concepción de partido.   

Es por ello que para Garzón el 20 de diciembre supuso “la cristalización de las importantes y recientes transformaciones en nuestro país” no dudando en reconocer que “en los últimos años ha cambiado la concepción del mundo de grandes sectores sociales, y con ello también sus referentes políticos-electorales”; de tal modo que para él cambiar la concepción del mundo es equivalente a la modificación del comportamiento electoral de “millones de personas de extracción social heterogénea”. ¿Es esto cierto? Ninguno de los partidos políticos que han obtenido representación parlamentaria en los comicios de 2015 – ya sean emergentes o clásicos, de la ‘izquierda’ o la derecha del sistema  –  cuestiona al capitalismo como sistema económico,  en consecuencia, tampoco cuestionan la existencia del estado burgués  siendo, de hecho, todos ellos unos fetichistas de lo que denominan hipócritamente “estado de derecho” y de la democracia burguesa así como todos ellos acatan el orden social mundial imperante, el imperialismo. Baste para ello echar una mirada a Grecia y al gobierno de Syriza que está ejecutando el memorándum impuesto por los imperialistas y  del que Alberto Garzón, en una entrevista en la campaña de las generales de 2015 realizada en el diario El Mundo, señalaba “No creo que sea un traidor ni mucho menos, porque la política va más allá de una pelea entre el bien y el mal. Tiene que ver con los contextos, y Grecia es un país con muy poca capacidad de presión. Syriza sigue siendo nuestra aliada.”  

Hablar de la concepción del mundo es equivalente a hablar de ideología y tanto en nuestro país, como en el mundo, sigue imperando el dominio de la ideología de la burguesía, con lo que no es cierto que en los últimos años haya cambiado la concepción del mundo, tal y como afirma Garzón, demostrándose que éste confunde lo que es la  ideología con lo que es la psicología social.

Alberto Garzón  reconoce que “esos cambios en la concepción del mundo”, que para él son que “la gente empezó a cuestionar no sólo a los gestores de lo público sino también a los partidos, a los sindicatos, a la propia constitución…”, jamás cuestionaron al sistema, sino todo lo contrario, a tenor de sus propias palabras fueron encauzados por el propio sistema, sin cuestionar la existencia de éste ni plantearle alternativa, en concreto, Garzón a este respecto señala que “de ahí que sea lógico que la frustración de mucha gente se haya canalizado a través de nuevos vehículos políticos, que son los llamados partidos emergentes”.     

En realidad, lo que describe Alberto Garzón, lejos de suponer transformación política alguna en el estado español y un cambio de la concepción del mundo de amplios sectores sociales lo que significa es una gran victoria de la burguesía que ha sido capaz de encauzar  la indignación del proletariado a través de su sistema político, de su democracia burguesa, siendo ello la garantía de que no haya ningún cambio real de la base sobre la que se asienta la maquinaria del estado de la burguesía y suponiendo una regeneración de su corrompido sistema político mediante el cual impone de forma cruel e infame. Si Garzón fuera realmente marxista, que no lo es,  recordaría y reflejaría las palabras de Lenin cuando afirmaba que “la omnipotencia de la ‘riqueza’ también es más segura en las repúblicas democráticas porque no dependen de unos u otros defectos del mecanismo político ni de la mala envoltura política del capitalismo. La república democrática es la mejor envoltura política de que puede revestirse el capitalismo (…) esta envoltura, que es la mejor de todas, cimenta su Poder de un modo tan seguro, tan firme, que no lo conmueve ningún cambio de personas, ni de instituciones, ni de partidos dentro de la república democrática burguesa” y que encierran la esencia de la realidad política actual.

Marx,  en el primer capítulo de la Ideología Alemana, señala “3) que todas las anteriores revoluciones dejaban intacto el modo de actividad y sólo trataban de lograr otra distribución de ésta, al paso que la revolución comunista va dirigida contra el carácter anterior de actividad, elimina el trabajo y suprime la dominación de todas las clases, al acabar con las clases mismas, ya que esta revolución es llevada a cabo por la clase a la que la sociedad no considera como tal, no reconoce como clase y que expresa ya de por sí la disolución de todas las clases, nacionalidades, etc., dentro de la actual sociedad, y 4) que, tanto para engendrar en masa esta conciencia comunista como para llevar adelante la cosa misma, es necesaria una transformación en masa de los hombres, que sólo podrá conseguirse mediante un movimiento práctico, mediante una revolución; y que, por consiguiente, la revolución no sólo es necesaria porque la clase dominante no puede ser derrocada de otro modo, sino también porque únicamente por medio de una revolución logrará la clase que derriba salir del cieno en que se hunde y volverse capaz de fundar la sociedad sobre nuevas bases ”  ubicando con claridad el engarce con la historia de la humanidad, y el salto cualitativo que implica para ella, de la revolución que procede en la actualidad – el único cambio real en la concepción del mundo –  y mostrando, con nitidez, una de las bases sobre las que se sustenta la ideología marxista, el materialismo histórico. Y además, Marx nos muestra también la necesidad de la revolución para acabar con el capitalismo, es decir, para realizar el verdadero cambio y también nos explicita quién es el sujeto revolucionario. El propio Marx abofetea ideológicamente a Garzón y a la ideología burguesa que abraza, así como a “la opción más coherente” que plantea y a la veneración que profesa hacia la democracia burguesa. 

Por otro lado, Garzón niega la lucha de contrarios, en términos de clase, cuya expresión máxima se da en la lucha entre socialismo e imperialismo, Garzón oculta esta contradicción fundamental y la sustituye por otra supuesta contradicción falaz como es la pugna democracia burguesa contra neoliberalismo de tal modo que se oculta a la masa proletaria la raíz de los problemas, que es el imperialismo, y consecuentemente se la desarma y deforma ideológicamente. Si se niega la lucha de clases, se niega la máxima marxista de que el estado atiende a intereses de una clase determinada, en concreto bajo el capitalismo los intereses de la burguesía. Es el imperialismo – a los que sirven conservadores, neoliberales, socialdemócratas,  y oportunistas de todo pelaje – el responsable de la depauperación de las condiciones económicas y del incremento de la represión contra el pueblo trabajador, así como del incremento de la desigualdad como consecuencia de la concentración la del capital y de  la producción;  y son los estados los instrumentos, al servicio de las instituciones supranacionales o asociaciones de capitalistas internacionales  desde donde los monopolios imponen su dictadura, que se encargan no  sólo de reprimir, sino también de redistribuir la riqueza a favor de los monopolios, y no el neoliberalismo. Garzón ocultando la contradicción socialismo vs. Imperialismo y sustituyéndola por neoliberalismo vs. Democracia burguesa salvaguarda al capitalismo putrefacto y se alinea en defensa del estado burgués, bajo su fórmula democrático-burguesa que, como señalaba Lenin, “es la mejor envoltura política de que puede revestirse el capitalismo”. Nuevamente este supuesto ‘marxista’ vuelve a negar al marxismo, a pesar de autoerigirse como un profeta del mismo.

Concluyo fijándome en la “opción más coherente” aportada por Alberto Garzón en el debate interno que deben estar manteniendo en el seno de su organización – en un claro proceso de descomposición, algo lógico teniendo en cuenta que ésta es parte de un sistema putrefacto y gangrenado  – y se comprueba que, nuevamente, incurre en una contradicción. Previamente critica a su organización señalando que “triunfó una suerte de nuevo eurocomunismo o neocarrillismo que abogaba por recoger los beneficios electorales de la crisis sin apostar por articular una respuesta política anticapitalista” pero apuesta por profundizar en la democracia burguesa  “para que la izquierda marxista pueda trabajar para la emancipación de las clases populares”, o lo que es lo mismo, repudia al eurocomunismo para posteriormente adoptarlo nuevamente  y lanzarse a sus brazos, en tanto que esa “opción más coherente” de Alberto Garzón, siguiendo los pasos de los oportunistas de derechas que estas últimas décadas han dirigido su organización política, acepta los intereses de la burguesía en tanto que acata y acepta su estado, volviendo nuevamente a traicionar a Marx.

No es de extrañar, pues,  que las diferentes encuestas de los medios de comunicación capitalistas, con las que los burgueses dirigen a las masas, realcen a Alberto Garzón y manifiesten que es el político más valorado en estos momentos. Es normal, pues el servicio que les hace es magnífico, se muestra como marxista y odia a Marx, lo niega, niega al proletariado su existencia, en consecuencia, niega su misión histórica, su papel como sujeto revolucionario y pretende mostrarse como marxista cuando lo que extiende es la ideología burguesa.  Y es que Alberto Garzón ni es marxista ni es de izquierda.

F. J. Barjas

Secretario General del Partido Comunista Obrero Español




Solidaridad con los 8 de Airbus

El próximo martes 9 de febrero se celebrará en Getafe el juicio, que durará cuatro días, contra los 8 compañeros de Airbus acusados de atentado, delito de lesiones y contra el derecho de los trabajadores al vulnerar el artículo 315.3 del Código Penal por ejercer el derecho a huelga en 2010 en su oposición a la contrarreforma laboral.

La petición de la Fiscalía es de ocho años y tres meses de prisión para cada uno de ellos, 64 años en total. El aparato del estado burgués no duda, como vemos, en criminalizar y arremeter contra la clase trabajadora que intenta defender los derechos logrados con su sangre. Mientras, el fiscal anticorrupción, Pedro Horrach, durante su intervención en la fase de cuestiones previas en el juicio del “caso Nóos”, defendió que “la única respuesta judicial posible” para la infanta Cristina era el archivo de su imputación, intentando por todos los medios evitar que esta se sentara en el banquillo de los acusados por el desvío de 2,6 millones de euros de fondos públicos a las empresas de su esposo, Iñaki Urdangarin.

La imputación de los 8 compañeros de Airbus demuestra la evidente ilegalización que está sufriendo la clase trabajadora en el estado español, donde se criminaliza cualquier atisbo de lucha. Consciente como es, la clase burguesa, del delicado momento que vive su sistema, de colapso reconocido, y de la situación de miseria creada al pueblo trabajador no puede más que poner las medidas necesarias para intentar evitar por todos los medios la ineludible lucha de clases, que pasa rápidamente del soterramiento a  la más rotunda evidencia.

El Partido Comunista Obrero Español se solidariza con los 8 compañeros de Airbus imputados por este sistema criminal, el capitalismo, que encarna, en su momento de agudización de la crisis, la reacción más feroz contra la clase trabajadora. El Socialismo es la única solución posible para la clase trabajadora y solo el desarrollo y  fortalecimento del Frente Único del Pueblo nos permitirá superar un sistema capitalista criminal y mandarlo de una vez por todas donde se merece, al basurero de la historia.

 

SECRETARIA DE MOVIMIENTO DE MASAS Y MOVIMIENTO OBRERO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)




Grecia ya no es noticia

Resulta muy sintomático el apagón mediático que los aparatos de propaganda imperialistas aplican hoy respecto a Grecia. Precisamente ahora que el gobierno de SYRIZA se ha convertido, como no podía ser de otra forma, en el alumno más obediente y aventajado de la troika y la OTAN. En apenas unos pocos meses instalados en el Gobierno, esta formación pretendidamente izquierdista, y que hace del oportunismo arte, ha quedado retratada para los anales de la historia, anticipando lo que puede ocurrir en otro países como España –PODEMOS-, o Portugal –Bloco de Esquerda-. La putrefacción del reino del capital monopolista, desnuda hoy al oportunismo en apenas unos meses, por más que se empeñen estas formaciones pequeñoburguesas. Ahí está Grecia y SYRIZA para todo el que quiera ver y oír; el referéndum vergonzante, la ratificación del más brutal de los memorándum antiobreros y antipopulares dictado por el imperialismo europeo, y ahora la aplicación a rajatabla del mismo en forma de la bochornosa venta del país, del ataque frontal y salvaje a los salarios, a la educación y sanidad públicas, a las pensiones o a la seguridad social.

La realidad del modo de producción capitalista en su etapa putrefacta ya no puede ocultarse indefinidamente, por más apagones que se impongan resulta imposible tapar el sol con un dedo. Ni siquiera los más connotados oligarcas escudados por sus más ilustres voceros son ya capaces de tapar el barrizal capitalista en el que nos tienen sometidos, y ya abiertamente en sus usinas imperialistas –como el Foro de Davos- activan las alarmas ante la próxima crisis que se avecina. Saben bien que no pueden desprenderse de la ley fundamental que rige el imperialismo y que arrastra al mundo a continuas crisis, cada vez de mayor profundidad y destrucción para millones de trabajadores. Una ley universal sustentada en asegurar el máximo beneficio capitalista a un reducido puñado de monopolios, a costa de la explotación, la ruina y la depauperación de la clase trabajadora y clases populares, a base del saqueo sistemático de los pueblos, a través de las guerras y la militarización de la economía.

Es tan estrecho el callejón sin salida por el que discurre este régimen senil, que los nuevos títeres griegos de la oligarquía financiera en la UE -el Gobierno SYRIZA-ANEL-, no tiene más alternativa que dinamitar, sin anestesia ni prolongación en el tiempo, al trabajo en beneficio del gran capital. Todo ello bajo las estrictas órdenes y la supervisión del BCE, la CE y el FMI. He ahí la esencia misma del oportunismo que tan bien ejemplifica Tsipras, la de los señores de la “democracia en general”, de la “defensa de la soberanía, el estado del  bienestar y la paz entre pueblos”. He ahí a la siempre vacilante pequeñaburguesía que, ya purgada de su charlatanería izquierdista cumple su papel eficientemente; intentando desmovilizar las luchas obreras para posteriormente postularse, ya desde el Gobierno, como los más “democráticos” sicarios del capital monopolista financiero e industrial. Porque hoy, ya sobre los hechos y nos las palabras, la SYRIZA de “la esperanza del pueblo” no es más que un perfecto engranaje más de la brutal dictadura capitalista, un Gobierno convertido en prostíbulo de la gran banca europea y una banda de fervientes defensores de la más brutal maquinaria terrorista en la actualidad; la OTAN.

No debe extrañar, pues, que en las últimas elecciones la mitad de los griegos se quedara en casa, y mucho menos que la dignidad de un pueblo estallara en la exitosa y contundente huelga general del pasado jueves frente a las medidas aprobadas por este Gobierno traidor e indecente. La Grecia de SYRIZA se vende en parcelas al capital extranjero, mientras la clase obrera se dirime entre la explotación, la miseria y la muerte y millones de pensionistas y niños que ni siquiera cubren las necesidades más básicas de alimentación. He ahí toda la “Europa social” que los “nuevos” lacayos políticos de la burguesía pueden ofrecer a los que con su sudor y su sangre hacen funcionar este régimen agotado, regando de oro las cuentas de apenas un puñado de parásitos oligarcas.  

El Partido Comunista Obrero Español celebra la exitosa huelga general que el pasado jueves paralizó por completo a la nación helena, en contundente protesta por las salvajes medidas dictadas por SYRIZA –el nuevo PASOK del gran capital en Grecia-, mandando un fraternal saludo a las fuerzas comunistas, al KKE, al digno sindicalismo de clase representado por el PAME  y en general a todas las fuerzas proletarias y populares que hicieron posible esta jornada de lucha frente a ese Gobierno traidor. Vivimos inmersos en la crisis general del capitalismo, tiempos en que la burguesía se arma para mantener sus privilegios intentando desmoralizar y frustrar cualquier tentativa revolucionaria. Hoy más que nunca se hace imprescindible que un nuevo y renovado Movimiento Comunista Internacional renazca de sus cenizas, tejiendo las necesarias estructuras organizativas y trazando las más audaces tácticas para asediar la fortaleza imperialista y estar preparados, en el momento adecuado, para pasar a la ofensiva sin demora.

La clase dominante, no cabe duda que ha aprendido de la historia, y que tiene muy presente lo ocurrido en el glorioso Octubre Rojo de 1917. La lucha interimperialista que desembocó en su máxima expresión –la guerra-, unido al genial trabajo desarrollado por los bolcheviques, hizo posible la ruptura revolucionaria por el eslabón más débil de la cadena imperialista. Hoy, el imperialismo discurre por similares vías, con el agravante de que hoy los picos de cresta de su crisis son todavía más devastadoras para el proletariado y los pueblos oprimidos. Hoy la oligarquía reconoce tácitamente los peligros intrínsecos e inevitables por los que discurre su oprobioso régimen, al completo servicio de los grandes monopolios industriales y financieros, corroído por sus propias contradicciones y superado ya por la historia. Pero nada caerá por su propio peso sino es derribado.

El Partido Comunista Obrero Español asume plenamente sus tareas en el seno del Estado español, trabajando sin descanso por levantar las estructuras revolucionarias necesarias para acabar con este capitalismo agotado y su parasitaria clase, haciendo del marxismo-leninismo nuestra guía para la acción y levantando con orgullo proletario la bandera roja de la hoz y el martillo. Grecia, España o Portugal representan hoy débiles eslabones por los que los revolucionarios tenemos el deber inexorable de contribuir a intensificar la lucha, a fin de reventar la cadena imperialista que nos explota y oprime diariamente, fortaleciendo al Movimiento Comunista Internacional. Sólo sobre la base de un análisis correcto de la situación actual en base a los principios del socialismo científico, sólo sobre la aplicación de unas tácticas adecuadas para ganar la influencia en los centros de trabajo y barrios, sólo sobre el trabajo honrado y disciplinado de la militancia forjado en la ética comunista será posible caminar hacia la liquidación de raíz de la dictadura de los monopolistas.

Porque los comunistas, por más que se esfuercen los innumerables lacayos de la burguesía, somos hoy más imprescindibles que nunca. Porque somos los únicos que luchamos por el socialismo, por la destrucción de la lógica del máximo beneficio imperialista, por el aseguramiento de la máxima satisfacción de las necesidades materiales y culturas del conjunto del pueblo trabajador. Porque luchamos contra la explotación asalariada, por la liberación de los pueblos de la opresión nacional. Porque sólo acabando con las relaciones de producción capitalistas, podrá la humanidad celebrar una paz duradera, digna y justa.

Estamos seguros que Grecia, como España, más pronto que tarde serán noticia. Aunque sabemos bien que la revolución, seguro, no será televisada.    

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Resolución del pleno del comité central respecto a los detenidos del PKK y el auge del fascismo

El pasado 27 de enero fueron detenidos 9 personas en diversas ciudades del estado cuyo delito era la colaboración con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) para apoyar la lucha contra la última criatura engendrada por EEUU e  Israel: El Estado Islámico.

Aquéllos que generan las guerras de rapiña y que expolian a los pueblos del mundo, como los EEUU y las potencias imperialistas europeas, que practican sistemáticamente el terrorismo, tanto dentro como fuera de sus fronteras, son los que catalogan como terroristas a todos aquéllos que luchan contra el imperialismo y por su emancipación, tanto de clase como nacional, siendo catalogado por los bloques imperialistas el PKK como una organización terrorista.

El estado español, como estado imperialista, no duda en reprimir la solidaridad internacional, como se comprueba en este caso. Asimismo, los “ejemplos” de estados democráticos avanzados para la burguesía, y sus opciones  políticas oportunistas, como por ejemplo Dinamarca, estando plenamente de acuerdo tanto conservadores como socialdemócratas, adoptan medidas totalmente reaccionarias, como es el confiscar los bienes a los inmigrantes con el objetivo de financiar su “acogida” así como la represión creciente en la mayoría de los estados europeos contra la inmigración y implementando leyes que arremetan contra la solidaridad entre los pueblos muestran con claridad la faz reaccionaria de los estados y el tránsito cada vez mayor de éstos hacia el fascismo y es que, la democracia burguesa desemboca en el océano de la reacción y el fascismo. 

A tenor de todo lo expuesto, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español adopta las siguientes

RESOLUCIONES:

  1. El III Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español expresa su solidaridad con los 9 detenidos y rechaza la criminalización perpetrada por el estado reaccionario español contra las diversas formas de manifestación de la solidaridad internacional.
  2. El III Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español denuncia el auge del fascismo en Europa y hace un llamamiento a los trabajadores del estado español a la organización contra las leyes que reprimen la solidaridad entre los pueblos, así como fortalecer la lucha contra el sistema capitalista responsable de las guerras y de la depauperación de los Pueblos.

PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)

Madrid, a 31 de enero de 2016.




Resolución del pleno del comité central respecto a la situación actual, la crisis y el socialismo

Las voces autorizadas de los monopolios no pueden ocultar que el imperialismo está completamente quebrado, anunciando bancarrotas y una avalancha de impagos así como el colapso del sistema financiero mundial y de determinados estados anunciando una crisis de unas dimensiones todavía mayor que la desatada en 2007.

Asimismo son cada vez más las voces que llaman a acrecentar la represión ante la previsión que las consecuencias de la crisis económica, que ya es también crisis política e institucional, degeneren en revueltas incluso en los pueblos integrantes del bloque imperialista europeo. Represión en la que el estado español es vanguardia, con leyes que en la práctica ilegalizan a la clase obrera y a su lucha.

El desarrollo del capitalismo en su fase actual agudiza las contradicciones de clase e incrementa la concentración de la producción y del capital, tal y como lo atestiguan los índices de desigualdad.

Todos los privilegios y las prebendas que la burguesía internacional posee, entre las que debe incluirse la española, ya no les sirven para saciar su voracidad debiendo cambiar permanentemente los marcos políticos para, mediante la agudización de la explotación y la guerra de rapiña mantener e incrementar sus beneficios a costa de una mayor depauperación de las clases populares.

Las fuerzas políticas de la burguesía no dudan en tejer leyes en beneficio de los monopolios, como por ejemplo es el TTIP, y aquéllas fuerzas oportunistas – también de la burguesía y también a su servicio – se desenmascaran acatando el orden mundial, aceptando y ejecutando sus reglas y actuando con puño de acero la respuesta de los pueblos, como se comprueba en Grecia con el gobierno de Syriza.

A tenor de todo lo expuesto, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español adopta la siguiente

RESOLUCIÓN:

El III Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español considera que las condiciones de vida de la clase obrera únicamente pueden avanzar y únicamente puede existir progreso social derrotando al imperialismo, combatiendo su ideología y luchando contra sus instituciones políticas y sus leyes.  La solución de los problemas que hoy azotan al mundo únicamente tiene una salida: El Socialismo. En esta dirección el Partido Comunista Obrero Español no escatimará en esforzarse en ganar espacio para la consecución de tan sublime y vital objetivo y hacemos un llamamiento a la clase obrera y demás clases populares a organizarse desarrollando el Frente Único del Pueblo para combatir a la burguesía y al capitalismo así como contra todas sus estructuras políticas, económicas y militares.  

PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)

Madrid, a 31 de enero de 2016.




Elecciones Generales, todos pierden

La agudización de la crisis económica se llevó por delante al Gobierno del PSOE de Zapatero en 2011, la mayoría absoluta obtenida por el PP en 2011 y ha erosionado sobremanera al bipartidismo de PP y PSOE, como lo acreditan los 5.123.546 votos perdidos con respecto a los comicios de 2011, obteniendo entre los dos partidos 12.746.531 votos.

La burguesía ha preparado a conciencia las elecciones generales de 2015, y no ha escatimado recursos, llegando incluso a ‘sacrificar’ a un monarca, consciente de que se está jugando su propia supervivencia, sabedora de que su sistema económico está quebrado y que la crisis no sólo no se ha quedado en el ámbito de lo económico, sino que ha penetrado profundamente tanto en el terreno político como institucional, en un país asolado por la corrupción y por la ruina de las clases populares.

No obstante, hay que reconocer que la burguesía ha dado una lección en los manejos de los tiempos, en la forma de proceder para evitar que el descontento social de las clases populares sobrepasara los estrechísimos márgenes del actual sistema, instalado completamente en la reacción donde el proletariado está ilegalizado de facto.

Los medios de comunicación burgueses, que en primera instancia allá por 2012, no dudaban en sacar a pasear a personajes como Cañamero o Sánchez Gordillo y sus acciones como iconografía de la contestación a los recortes; fueron progresivamente sustituidos en las cada vez más prolíficas y numerosas tertulias y programas de carácter político – hecho éste que demuestra la falsedad del aserto sostenido por el oportunismo en este país durante décadas de “que la gente no quiere saber nada de política” – por los que, a la postre, se convirtieron en los dirigentes de PODEMOS. Las Elecciones Europeas fueron el momento en el que los monopolios lanzaron la criatura política, más importante, creada por ellos desde el PSOE de Felipe González.

El efecto de PODEMOS fue instantáneo y en 2014 cayeron, según la CEOE, un 40% el número de horas perdidas por huelga en comparación con el año 2013. La burguesía había conseguido con su nueva criatura, por un lado, conducir el descontento social al terreno del electoralismo reduciendo la conflictividad y, por el otro, recubrir la pata “izquierda” del sistema, igual de antiobrera y reaccionaria que la derecha, a la par que hacía albergar, nuevamente, entre el pueblo la posibilidad de cambiar el sistema desde dentro, desde las votaciones y no desde otras vías.

En este periodo, que ha culminado en 2015 con las elecciones generales, la burguesía ha empleado otros procesos electorales, como las anteriormente mencionadas Elecciones Europeas, que no sólo sirvieron para el lanzamiento y desarrollo de PODEMOS, sino para iniciar un procedimiento de reconfiguración de un mapa político, siempre dentro del pleno control de los monopolios y dejando bien claro que no puede haber nada fuera del capitalismo monopolista. En definitiva, una nueva sesión de maquillaje de esta “democracia” de los monopolios dirigida por el franquismo que garantice el dominio de la burguesía, de tal modo que se da chance a unas fuerzas que simbolizan una supuesta renovación del sistema y se sentencia a aquéllas agotadas, así como hace todo tipo de esfuerzo en fortalecer lo máximo posible las cada vez más precarias posiciones del bipartidismo.

De este modo primero en las elecciones autonómicas de Andalucía y, posteriormente, en las elecciones municipales, ambas en el primer semestre de 2015, fueron consolidando a PODEMOS y lanzaron lo más posible al “PODEMOS de derechas”, tal y como denominó el Presidente del Banco de Sabadell a Ciudadanos.

En todos esos hitos se evidenciaba como el bipartidismo perdía fuelle y cómo los monopolios no tenían más opción que potenciar esas opciones “emergentes” promovidas por sus medios de comunicación de masas. Tras las elecciones municipales, y ante la proximidad de los comicios catalanes, donde la Patronal no tuvo ya pudor alguno en manifestarse abiertamente contra las fuerzas políticas que defendían la independencia de Cataluña, todos los medios del capital se lanzaron a fortalecer a Ciudadanos, con objeto de erosionar lo más posible a las fuerzas independentistas, ante la cantada debacle tanto de PSC y PP. Y así se arriba a las elecciones generales del pasado 20 de diciembre, donde las declaraciones de la CEOE dejan bien a las claras la síntesis de todo el proceso. Tras las elecciones municipales decía Rosell “una cosa son las campañas electorales, los eslóganes, pero cuando llegas a la mesa del despacho y ves los ingresos y los gastos, hay que gestionar…” con referencia a PODEMOS, para indicar el pasado 7 de diciembre el presidente de la CEOE lo siguiente “Aparte de ver a Pablo Iglesias más moderado, lo que hago es leer su programa y compararlo con los que presentaron en las europeas y las autonómicas y municipales. Van haciendo un programa cada vez más parecido a los demás que quieren ganar las elecciones.”, plenamente calmado tras lo acontecido en Grecia.

En la democracia burguesa la democracia se concibe tal y como lo concibe el burgués, esto es, democracia para la minoría burguesa y opresión para la mayoría trabajadora. Los recursos empleados en manipulación han sido superlativos. La campaña electoral ha sido el mejor ejemplo de lo que es la democracia burguesa, primero dando chance a Ciudadanos para tratar de que la suma con el PP diera para gobernar, conforme se llegaba al final de la campaña desinflar a Ciudadanos para que el PP concentrase el mayor voto posible.

Pero aún con todos los recursos y resortes, todos los caballos de la burguesía han perdido. El Partido Popular ha perdido 63 escaños y 3.650.814 votos y ha obtenido su peor resultado desde 1989; el PSOE ha obtenido su peor resultado, perdiendo 20 escaños y un millón y medio de votos. Pablo Iglesias, que hace un año señalaba que si PODEMOS no vencía en las elecciones se iría, ha sido la tercera fuerza política, con lo que sus expectativas tampoco se han visto satisfechas, de igual manera ha acontecido con Ciudadanos, cuyo resultado ha sido estéril para apuntalar al Partido Popular en el poder. IU prácticamente ha desaparecido, con 2 escaños, víctima del sistema por el que se ha partido la cara y por el que el PCE no dudó en traicionar a todos aquéllos que combatieron al fascismo, incluso entregando sus vidas, desde las filas de la clase obrera; el engendro de UPyD ha desaparecido y los partidos nacionalistas han perdido fuelle en sus feudos, destacando la desaparición de CiU y la debacle electoral de la nueva marca de la corrompida Convergència Democràtica de Catalunya.

La supuesta regeneración política del sistema tampoco ha servido para hacer que la participación en los comicios electorales repuntara con fuerza, a pesar de que el estado está quebrado y asolado por el paro y la corrupción, si bien es cierto que en puntos porcentuales la participación se incrementó un 4,26%, que se traduce en 684.006 votos más, el porcentaje de participación se acrecentó más porque el censo electoral de 2015 había descendido, con el respecto al de 2011, en 1.148.405 votantes, cifra ésta que evidencian efectos de la crisis como son la emigración y el incremento de la mortalidad.

El resultado final de las elecciones generales arroja un país ingobernable y con una gran inestabilidad política. La suma del Partido Popular y Ciudadanos es insuficiente para gobernar y su concepción franquista del modelo de estado impide que puedan sumar con las fuerzas nacionalistas; por tanto, el Partido Popular únicamente podrá conformar gobierno si el PSOE se lo permite. Variante esta última que no es del todo desdeñable, y que incluso algunos dirigentes del PSOE – los más reaccionarios encabezados por Susana Díaz, títere de Felipe González y Manuel Chaves – ya le han dejado entrever en forma de abstención en la segunda votación del debate de investidura. En última instancia serán los monopolios europeos y norteamericanos, que son los que manejan la economía y los que tienen comprados a los distintos partidos del sistema, los que determinen si optan por el pacto PP-PSOE o si, por el contrario, se van a elecciones en primavera que, a priori, beneficiarían tanto a PODEMOS como al PP. Lo que sí se constata es que estas elecciones de 2015 dejan un panorama político que cada vez tiene más similitudes con el griego.

El nuevo formato del oportunismo, PODEMOS, ha aglutinado en torno a él no sólo a un gran número de trabajadores indignados, sino también voto de organizaciones de corte nacionalista y ha dejado a IU, prácticamente, en la desaparición, haciéndole perder 9 diputados y 762.907 votos, de tal modo que en el campo del oportunismo se produce un reordenamiento siendo IU, y consecuentemente el PCE, el mayor damnificado junto al PSOE. Asimismo PODEMOS, tanto en Cataluña como en el País Vasco, ha sido la formación más votada, por encima de los partidos nacionalistas, y en Navarra ha sido la segunda fuerza política arrebatándole un escaño a Bildu y otro a Geroa Bai con lo que votos contrarios al estado español expresados en términos de apoyo a opciones nacionalistas e independentistas se han desplazado hacia PODEMOS, como lo acredita que de 5 diputados perdidos por BILDU, 4 se los ha llevado la formación magenta.

El año electoral, lejos de cerrarse en 2015, se reabre, pues con toda seguridad en primavera, se celebrarán nuevamente elecciones catalanas y generales, a las que se deberán añadir las elecciones gallegas para el otoño. Esta realidad choca frontalmente con los planes de recortes sociales dictados por los monopolios desde la UE, de tal modo que la situación política puede desestabilizarse, todavía más, de mantenerse Bruselas en su objetivo de reducción de déficit y deuda para este año que se inicia ofertando como fórmulas para ello los recortes sociales en educación y sanidad, el incremento de la recaudación fiscal incrementando el IVA súper-reducido y la tasa de hidrocarburos y forzando una nueva reforma laboral donde la precarización aumente, todavía más, y los salarios disminuyan. Por no hablar de que, sumado a todo ello, la conflictividad se acrecentará como consecuencia de que las Empresas, tras el 20 de diciembre, están reactivando los EREs. Si a todo ello se le suma la cuestión nacional y la profundización de la crisis económica en las potencias emergentes, fundamentalmente en Asia y América Latina, augura un deterioro cada vez mayor de la situación económica y política en el estado español y un empeoramiento todavía mayor de las condiciones de vida del Proletariado.

Vislumbrando ya esta realidad, en el XV Congreso de nuestro Partido, en marzo de 2015, acordamos – gracias a un proceso de fortalecimiento organizativo progresivo desde el anterior congreso – dar un paso hacia adelante presentándonos a las Elecciones Generales. El PCOE no considera que las elecciones burguesas sean la forma en la que la clase obrera accederá al poder, de hecho las experiencias históricas nos indican, sin vacilación alguna, que el Proletariado únicamente podrá conquistar el Poder Político mediante una Revolución alejada por completo de toda vía pacífica. El momento actual, el mayor interés por la política de la clase obrera y las clases populares, su estado anímico, así como nuestro progresivo fortalecimiento organizativo hacían que el momento fuera óptimo para que el Partido, 32 años después, aprovechase las elecciones del 20 de Diciembre y volviese a presentarse a las mismas con objeto de difundir su política y darla a conocer a los trabajadores y trabajadoras de nuestro país, así como promocionarse ante ellos. Este proceso electoral le ha servido al Partido para fortalecerse más, tanto cuantitativamente como, fundamentalmente, cualitativamente puesto que la militancia ha podido testar en la práctica la naturaleza antidemocrática y clasista del estado burgués y su democracia, así como también nuestra fortaleza ideológica ante los charlatanes de la burguesía. El Comité Ejecutivo del PCOE valora positivamente el trabajo desarrollado en las elecciones generales, donde no sólo la militancia sino los simpatizantes del Partido han salido fortalecidos, los primeros organizativamente y en experiencia y, los segundos, en conocer con mayor detalle la suciedad del sistema capitalista y su democracia y elevando su grado de conciencia.

Bajo el marco del capitalismo y del poder del estado de los capitalistas el pueblo trabajador no tiene más salida que el hambre, la opresión, la represión, la explotación y la muerte, por ello, objetivamente, no hay más salida que la Revolución Socialista, el socialismo y que el poder esté en manos del Proletariado y su estado. Por ello, el Partido Comunista Obrero Español continuará trabajando con la clase obrera, en los centros de trabajo, en el campo, en los barrios, en la construcción de órganos de poder popular del proletariado, uniendo las luchas de los distintos sectores del proletariado en una única lucha contra el capitalismo (Frente Único del Pueblo), y uniendo a los comités de empresa, delegados y trabajadores para conseguir que en sus manos esté la producción (ACDT). En este sentido, el PCOE continuará, en virtud a nuestras fuerzas y grado de desarrollo, luchando por el Socialismo y por acabar con el capitalismo y su estado criminal, que niega el derecho a la autodeterminación de la nación catalana, vasca y gallega, que niega la democracia a los trabajadores y los despoja de todo derecho y los condena a la explotación y represión más descarnada, el paro y la miseria. Nadie vendrá a liberarnos pues la emancipación del proletariado sólo puede ser obra suya, armado de su partido, el Partido Comunista Obrero Español. Ante la agudización de la crisis del capitalismo, es momento de redoblar los esfuerzos para llegar a los obreros, jornaleros, jubilados, estudiantes, en definitiva, a todos los sectores del proletariado y conseguir que hagan suya la política del PCOE, pues únicamente son ellos organizados bajo una dirección revolucionaria, los que podrán llevar a término la misión que nos tiene encomendada la Historia: Mandar al capitalismo al estercolero de la Historia y construir el Socialismo.

¡POR EL DESARROLLO DEL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡POR LA REFORMA AGRARIA ANTILATIFUNDISTA Y ANTIMONOPOLISTA!

¡FUERA DE LA UNIÓN EUROPEA Y DE LA OTAN!

¡ABAJO EL CAPITALISMO! ¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)