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Declaración del PCOE ante los atentados ocurridos el lunes

El asesinato del embajador ruso en Turquía y la muerte de 12 personas en Berlín han vuelto a conmocionar al mundo. Cada día que pasa es más claro que las guerras imperialistas y el choque entre los bloques imperialistas clásico y emergente conduce a la humanidad al desastre más absoluto.

Hechos íntimamente relacionados que, no por casualidad, ocurren en el mismo día y son prácticamente simultáneos. Los medios de comunicación del bloque imperialista clásico han utilizado convenientemente el atentado en Berlín para restar cobertura informativa de manera flagrante a lo que sería la noticia del día: la muerte de un embajador. A ningún observador de la realidad se le escapa que para asesinar al embajador de Rusia es necesario desviar la atención y qué mejor que un “atentado terrorista” en la capital de Alemania. El imperialismo nunca ha tenido escrúpulos en sacrificar al pueblo trabajador en beneficio de sus intereses, la historia está llena de ejemplos.

Atentados ambos consecuencia del imperialismo y su política criminal que no hacen sino afianzar el avance mundial hacia un conflicto bélico sin precedentes. Una guerra que, sin la existencia de un campo socialista sólido como el que ofrecía la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas durante la Segunda Guerra Mundial, será sin lugar a dudas un desastre sin precedentes para la humanidad.

Un conflicto antes soterrado que, tras el avance del bloque imperialista emergente (Rusia y China fundamentalmente) en la última década, se hace cada vez más abierto y franco. Por el momento, el bloque clásico (OTAN) continúa con su política de financiación a terceros para el cumplimiento de sus objetivos imperialistas, pero sus últimos fracasos harán que no pase mucho tiempo hasta que decidan tomar cartas personalmente en todos sus intereses.

La clase trabajadora mundial no puede esperar de los capitalistas y sus instituciones (Estados, Unión Europea, OTAN, FMI…) nada más que la miseria, la guerra y la muerte. El pueblo trabajador debe tomar conciencia urgentemente del momento crítico que vivimos y tener claro que solo la toma del poder político por nuestra clase puede imponer la paz en el mundo, pues esta solo es anhelo de los trabajadores, de los desposeídos.

¡Muerte al imperialismo asesino!

¡Viva la clase obrera!

D. García – Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Ante la crisis del capitalismo la burguesía saca a pasear al oportunismo. Radiografía de un oportunista

El oportunismo, acomodación de la política e ideología del movimiento obrero a las necesidades e intereses ajenos a éste en pos de los intereses de la burguesía, nace con el capitalismo monopolista de estado y se desarrolla con éste. El oportunismo es esencial para el dominio económico y político de los monopolios, es por ello por lo que las capas pequeñoburguesas, su intelectualidad y la aristocracia obrera – comprada por los monopolios – saltan a la palestra con mayor intensidad en momentos de crisis con el objetivo de mantener el sistema capitalista engañando al proletariado y desviándolo del cumplimiento de su misión histórica: Destruir revolucionariamente el capitalismo monopolista y putrefacto e imponer el socialismo y la Dictadura del Proletariado con objeto de, progresivamente, alcanzar el comunismo.

El pasado día 1 de diciembre el Coordinador General de IU, y miembro del PCE, Alberto Garzón participó en un acto identificado con la consigna “Una nueva Constitución para un nuevo país” en el que nos mostró el contenido del discurso, o relato político que enarbola el oportunismo de derechas en el momento actual, haciendo un ejercicio de revisionismo e idealismo sin límites dejándonos, bien a las claras, la función que desempeña el oportunismo en la superestructura capitalista y el pensamiento plenamente burgués de este sujeto, que no es otro que traicionar y engañar a la clase obrera con tal de hacer que permanezca la estructura económica capitalista y, consecuentemente, su superestructura que, supuestamente, pretende cambiar.

Revisión de la historia: Negación de la contradicción fundamental que rige en el mundo y de la emulación económica del socialismo y el imperialismo.

Garzón se erige en un férreo defensor de la democracia burguesa y de lo que él denomina “estado social”, que otros traidores mal llaman “estado del bienestar”. Para sustentar su relato no duda en falsear la historia, de tal modo que señala que “el capitalismo se ha liberado en la fase actual de las constricciones propias posteriores a la II Guerra Mundial. Después de la II Guerra Mundial lo que tenemos es el crecimiento de los estados sociales que va acompañado de mayor regulación a las finanzas internacionales, mayor protección a los trabajadores a través de cláusulas del derecho del trabajo, etcétera. Todo eso es lo que se va desmantelando”. En ningún momento del relato de Garzón aparece la existencia de la URSS, del campo del socialismo, o de la contradicción fundamental existente en la II Guerra Mundial, tras ella, y antes de ella y que regía en el mundo y sigue rigiendo en los días de hoy: La lucha entre el imperialismo – máxima aspiración de los monopolios – y el Socialismo – máxima aspiración del proletariado, de todos los parias y explotados del planeta. El vencedor de la II Guerra Mundial, quien verdaderamente liberó en aquél momento al mundo del yugo del fascismo – financiado y apoyado por los monopolios – fue la URSS, de tal modo que mucho más de la mitad de Europa se desgajó del sistema mundial capitalista para formar parte del sistema mundial socialista. Si bien lo que se denomina emulación económica de los dos sistemas sociales surge con la Gloriosa Revolución Socialista de Octubre, tras la II Guerra Mundial y el fortalecimiento del Sistema Mundial Socialista, esta la emulación económica de los dos sistemas sociales se acrecentó, de tal modo que el Mundo Socialista se mostraba infinitamente superior en todos los ámbitos de la vida económica y social con respecto al imperialismo. De hecho, según el Profesor Emérito de Economía de la Universidad de Amsterdam, Michael Ellman, en el periodo comprendido entre 1928 y 1959 el sistema educativo de la URSS produjo 2.357.000 graduados universitarios por 1.672.000 los EEUU, teniendo en cuenta las guerras vividas por la URSS en ese periodo. En ese periodo la URSS prácticamente duplicó el número de ingenieros con respecto a EEUU – 1.118.000 soviéticos por 620.000 norteamericanos – o casi triplicó el número de médicos – 420.000 soviéticos contra 182.000 norteamericanos – demostrándose la superioridad de la URSS y del campo socialista. En la década de los 50s la URSS superaba a los EEUU en la tecnología militar, en la guerra espacial, en la producción de acero, cemento, petróleo, carbón, gas, o de electricidad; entre 1961 y 1975 la producción de electricidad de la URSS fue casi el doble que en EEUU de tal modo que, en el año 1975, los países del campo socialista aportaron en torno al 40% de la producción industrial mundial y más del 75% de la producción industrial de los países capitalistas desarrollados. En 15 años, entre 1945 y 1960 la URSS multiplicó casi por 6 la producción de acero, por 7 la producción de electricidad y por 7,5 veces la producción de coches. Esta realidad, esa fortaleza del campo socialista, con la URSS como locomotora, fue la que hizo que la burguesía, sobre todo en los países de la CEE, tuviera que hacer determinadas “concesiones”, a lo que los socialdemócratas llaman “estado del bienestar” o los oportunistas como Garzón le llaman “estado social”. Los imperialistas no tenían más remedio que, ante esta realidad, actuar de esa forma ante la enorme fuerza de atracción que ejercía la URSS y el mundo socialista sobre los obreros del mundo, sobre los pueblos sometidos a la bota del imperialismo, muchos de los cuales iniciaban procesos de liberación nacional y desgajamiento del mundo capitalista, de tal modo que existía la amenaza real para la burguesía del fin de su mundo criminal, sustentado en la explotación y el crimen. Todo esto lo omite el Sr. Garzón, que no duda en revisar y falsear la historia para llevar a la clase obrera la visión de la historia de la burguesía.

Tras la caída del campo socialista y la implosión y desaparición de la URSS, la correlación de fuerzas del imperialismo avanzó en todos los ámbitos de la lucha de clases y, por el contrario, las fuerzas del socialismo, del proletariado y de los explotados del mundo, se contrajeron de tal modo que los monopolios, sin rival alguno a partir de la década de los 90s del siglo pasado, imponen el mundo a su imagen y semejanza, devolviendo al capitalismo a su verdadero ser: una maquinaria criminal y asesina. No se desmantela nada, Sr. Garzón, es pura lucha de clases que Vd. omite y niega en todo su relato.

Pero, además, es también de justicia para con aquéllos, que desde el oportunismo más vulgar y ramplón han hecho siempre el juego sucio a los monopolios como por ejemplo la organización de Alberto Garzón, que nos hablan con nostalgia del “estado del bienestar” o del “estado social” y que nos hablan de radicalidad democrática – burguesa, claro está – recordarles que bajo el capitalismo para el proletariado, nunca ha existido ni estado de bienestar ni estado social que vele en lo más mínimo por los derechos de la mayoría trabajadora como lo acreditan la represión contra los trabajadores o la legalización y la legitimación de la explotación, y es que el estado burgués no es más que el instrumento de opresión de la burguesía contra los trabajadores y las clases populares mediante la que la burguesía monopolista impone su dictadura. Un ejemplo palmario ha sido el periplo histórico que abarcan estos últimos 38 años en el estado español para corroborar cómo los trabajadores han retrocedido enormemente con esos estados sociales que propugna Alberto Garzón. En 1988 un trabajo realizado por los Profesores de Economía Internacional y Desarrollo de la Universidad Complutense de Madrid – Enrique Palazuelos, Fernando Luengo y José Deniz –, el Profesor de Estructura Económica Mundial de la Universidad de Barcelona – Pedro Talavera -, el Profesor de Estructura Económica de la Universidad de Sevilla – Francisco Ferraro -; el Profesor Manuel Palazuelos y el investigador del CSIC Francisco Alburquerque titulado Dinámica Capitalista y Crisis Actual, Editorial AKAL-universitaria, daban innumerables datos que, por completo, tapan la boca a Alberto Garzón, en su análisis de la “quiebra del modelo de acumulación posbélico, tanto en las economías desarrolladas, como en las subdesarrolladas y en el escenario internacional”. Estos profesores universitarios daban buena cuenta del progresivo descenso demográfico fundamentalmente en Japón y en los países miembros de la Comunidad Económica Europea (C.E.E.) durante las décadas de los 60s, 70s y 80s del siglo pasado; del retroceso en el empleo en dichas décadas en los países capitalistas – creciendo el desempleo fundamentalmente en los sectores agrícolas y la industria (fundamentalmente en Gran Bretaña, República Federal Alemana y Francia) -; de la discriminación de los trabajadores extranjeros en los países de la CEE; del retroceso salarial a la par que se acrecentaba la productividad o de la contracción del consumo privado de las economías capitalistas desarrolladas de tal modo que, por ejemplo, en la República Federal Alemana se pasó de una tasa media anual del 4,3% en el periodo 1960-1967 a una tasa media anual del 0,7% en el periodo 1980-1985; o Francia que pasó del 5,4% al 1,8% para los mismos períodos; quedando totalmente retratados esos estados sociales por los que Alberto Garzón rompe lanzas.

Revisión de la historia: Idealización y legitimación de la Transición y reafirmación de la traición.

No contento con falsear la historia, Garzón idealiza la Reforma de las Siete Leyes Fundamentales del Franquismo que culminó con la Constitución Española de 1978, proceso en el que tuvo un papel importante su partido, el PCE. Treinta y ocho años después, Garzón a pesar de la necesidad de impulsar un “proceso constituyente de izquierda y desde abajo” asevera que “en el 78 se hizo lo que se pudo y no lo que se debió” amparándose para ello en la correlación de fuerzas desfavorable. La realidad es que la Transición fue un periodo dirigido, guiado y controlado por las oligarquías para que el gran capital español mantuviera su dominio y poder integrarse en las estructuras imperialistas europeas como era la CEE. La Constitución de 1978 es el resultado de la traición del oportunismo al proletariado español, donde los oportunistas – con un papel activo del Partido de Alberto Garzón – no dudaron en consensuar junto con los herederos de Franco este marco normativo por el que la burguesía asegura plenamente sus objetivos – consagrar explícitamente el capitalismo en su artículo 38, integrarse en los organismos y mecanismos imperialistas (OTAN, UE), mantenimiento de la simbología fascista (bandera, Corona y Unidad de España), conservar intacta la maquinaria del poder del estado burgués ya sea en el Ejército, en la Judicatura, etcétera -, por el contrario, dicha Constitución significó un auténtico fraude para la solución de los problemas que afectan al Pueblo de tal modo que la banca privada continuó siendo el núcleo fundamental del poder económico junto con las sociedades industriales que conforman las oligarquías; no se ha solventado la cuestión nacional, negándoseles a los pueblos el derecho a la autodeterminación; se han negado las posibles vías de participación directa de los ciudadanos en las instituciones; se ha mantenido la desigualdad territorial y tampoco se ha resuelto la cuestión de la tierra, no poniéndose en práctica la Reforma Agraria que reclama las necesidades democráticas del campo, etcétera.

Ese proceso de Transición – una verdadera traición al pueblo perpetrada por el Partido del cual es militante Alberto Garzón, y su Constitución – otorgó todo a las oligarquías, a los franquistas que de la noche a la mañana se tornaron “demócratas” mientras se le negó absolutamente todo al Pueblo. Todo ello en un momento histórico donde la correlación de fuerzas sí eran favorables para un proceso de ruptura democrática y de avance del proletariado y los pueblos que componen el estado español, a pesar de que esta realidad sea negada por los oportunistas de hoy, herederos del Carrillismo traidor. Hace unos días la prensa burguesa española descubría una entrevista de hace 21 años donde el franquista Adolfo Suárez le reconocía a Victoria Prego que tras la muerte del asesino Franco “blindó la monarquía”, que obviamente los traidores oportunistas tragaron, porque si en dicho período se hubiera hecho en España un referéndum entre monarquía o república, la república se hubiera impuesto; en un periodo, donde las huelgas se sucedían y donde el gobierno del tirano Franco se vio forzado a decretar el estado de Excepción en varias ocasiones, como por ejemplo en 1968 en Guipúzcoa o el 25 de enero de 1969 como respuesta de los universitarios ante el asesinato del estudiante de derecho Enrique Ruano – estado de excepción justificado y apoyado por el “demócrata” Manuel Fraga, destacado miembro del gobierno franquista y padre de la Constitución del 78 – al que se sumaron los obreros con huelgas en el metal bilbaíno, en los Altos Hornos del Ferrol y de Sagunto, o los asesinatos de Vitoria de 1976 desmienten el reiterado mantra vertido por los oportunistas hoy para justificar la traición, como Alberto Garzón, sobre la adversa correlación de fuerza a favor del pueblo trabajador y de la ruptura.

Los oportunistas no sólo deforman, falsean y revisan la historia y, en concreto, ese momento histórico sino que incluso lo idealizan y le dotan de legitimidad, como ilustra Alberto Garzón cuando señala que “La Constitución del 78 sitúa una estructura institucional contradictoria entre la construcción incipiente de un estado social y la deconstrucción del estado social en el resto del mundo occidental. Con el tiempo lo que vamos viendo es el predominio de la interpretación de la constitución más neoliberal, en tanto que se pretende que las construcciones supranacionales tienen más importancia que la propia Constitución Española. (…)Se introduce un problema democrático, la CE de 1978 con todos sus problemas son el reflejo del momento concreto en el 78 de nuestra sociedad con una participación limitada por parte de la ciudadanía, las construcciones europeas son más indirectas y están desconectadas de la ciudadanía, tienen menos legitimidad democrática pero su peso es notablemente mayor.”. Durante la primera fase de la dictadura franquista, la llamada política autárquica que se extiende hasta finales de la década de los 50s, la burguesía acumuló intensivamente capital gracias a un proceso de arrasar el campo y de las formas más brutales de explotación humana, como lo acredita el Canal del Bajo Guadalquivir. El periódico eldiario.es publicaba un artículo el pasado día 26 de abril de 2014, artículo firmado por el periodista Juan Miguel Baquero, titulado “¿Qué empresas usaron a esclavos del franquismo?” en el que señalaba lo siguiente “La explotación económica de los vencidos llevó a la dictadura franquista al extremo de emplear a más de 400.000 presos políticos como trabajadores forzados (…) Compañías públicas y privadas – algunas cotizan en el IBEX 35 – resultaron beneficiarias de mano de obra gratuita en la mayoría de sectores productivos. (…) La iglesia reclamó trabajadores esclavos para obras en parroquias, conventos y otros edificios de Madrid, Barcelona, Cuenca, Murcia o Valladolid. Como empresas privadas, aparecen relacionadas con la metalurgia (Múgica, Arellano y Cía., Babcock &Wilcox, La Maquinista Marítima y Terrestre, Talleres Mercier o Industrias Egaña), la minería (Carbones Asturianos, Minera Estaño Silleda, Duro Felguera, Minería Industrial Pirenaica o Minas de Sillada), la construcción (Sociedad Constructora Ferroviaria o Ibérica de Construcciones y Obras Públicas), agricultura, mecánica, zapatería, espartería y fábricas de muebles, cristal, guantes o alpargatas”. En dicho periodo económico, en palabras del Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Zaragoza José Antonio Biescas, “se refleja tanto la influencia del nacionalsocialismo alemán como, sobre todo, del fascismo”. En esta fase la dictadura creó en 1941 el Instituto Nacional de Industria (INI) que fue el principal instrumento para acrecentar la producción industrial y, progresivamente, fue conformando los monopolios y edificando el capitalismo monopolista de estado.

Biescas en “La economía española durante el período franquista” señala “está claro el interés norteamericano dentro del contexto de la guerra fría que se vive en los primeros años 50 por lograr una progresiva integración de España en el contexto del capitalismo internacional, a la vez que se aseguraba su inserción en el dispositivo militar de la estrategia de los Estados Unidos. Se conoce con detalle cómo redactaron los documentos básicos que sirvieron de soporte al Plan de Estabilización y el papel que jugaron todo una serie de altos funcionarios de las organizaciones internacionales en que España iba a integrarse. En cambio, resulta más difícil conocer las posturas de diversos sectores del capitalismo español que acabarían emprendiendo (…) el sendero de la liberación económica y la aceptación de las inversiones extranjeras.”. Ante la victoria de la URSS en la II Guerra Mundial y su exigencia de acabar con los últimos reductos del fascismo en Europa, EEUU como mayor potencia imperialista inició un camino para romper el aislamiento del franquismo – como consecuencia de que sus aliados fascistas, Hitler y Mussolini, perdieron la guerra – con objeto de mantener a Franco en el poder como garantía para mantener a España en el campo del bloque capitalista. En este sentido los Pactos de Madrid de 1953 rehabilitaron al franquismo internacionalmente y los planes de Estabilización, hacen que la España franquista entre en las instituciones de Bretton Woods, Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional, en septiembre de 1958 y, justo antes, la llegada de los tecnócratas al gobierno. Es en este momento donde se conforma el Capitalismo Monopolista de Estado en España. Este hecho implica modificaciones en la superestructura política del estado franquista, la rehabilitación internacional del franquismo y la ruptura de su aislamiento aceleran las transacciones económicas con el exterior, tanto para favorecer las exportaciones como las importaciones y el comercio con las potencias imperialistas, y con ella se desarrolla el capital financiero, los bancos. A lo largo de la década de los 60s y los 70s la industrialización acelerada provocó flujos migratorios de mano de obra del campo a las ciudades, se impulsó el establecimiento de nuevas fábricas y se ampliaron las ya existentes, aterrizaron los monopolios extranjeros y se abrió paso la tecnología, gracias a la introducción de España en la esfera imperialista, a la par que el capital financiero se iba ensanchando cada vez más.

Reconocimiento de la democracia burguesa y reivindicación de la traición.

Una vez muerto el tirano, la oligarquía autóctona y la burguesía internacional establecen un marco jurídico acorde a la base económica correspondiente al capitalismo monopolista de estado, la Constitución del 78, con el que la oligarquía española cumplía unos mínimos requisitos democráticos para la integración con los imperialistas europeos en la CEE. Es por ello por lo que las Cortes Franquistas inician el proceso de Reforma de las Siete Leyes Fundamentales del movimiento que daría lugar a la Constitución de 1978, con lo que en puridad ni tan siquiera fue un proceso constituyente lo que se dio tras la muerte del dictador Franco sino un proceso de Reforma Constitucional originado y pilotado por los franquistas, o lo que es lo mismo, por los monopolios, de tal modo que la democracia burguesa española de hoy es hija del franquismo, una democracia de los monopolios, de los criminales traidores que se sublevaron contra la República y llenaron las cunetas de cadáveres de los mejores hijos del proletariado español, una democracia para la minoría explotadora y un sistema dictatorial y despótico contra el Pueblo. Si alguno tiene alguna duda de lo que fue ese proceso, simplemente debemos escuchar al fascista Albert Rivera en el Parlamento el pasado 2 de marzo para salir de dudas escuchando como loaba la traición del PCE de Carrillo en dicho momento histórico, en la Transición, de la siguiente manera “aquéllos hombres y mujeres trajeron libertad, igualdad, amnistía, autonomía y se dieron la mano bajo una misma bandera y una misma constitución y hubieron muchas renuncias de aquél Partido Comunista (PCE) pero demostraron tener sentido de Estado. Yo quiero hoy homenajear a aquéllos hombres y mujeres que independientemente de su ideología eran capaces de participar ¿Cuántos ministerios y secretarias de estados pedían desde el PCE? Ninguna, sólo pedían libertad”. En este sentido, es bueno recordar que en aquél PCE del proceso de traición denominado Transición, que loa el reaccionario Albert Rivera hoy, formaban parte aquéllos que desde el oportunismo y desde el eclecticismo hoy nos cuentan “cuentos” de segundas transiciones, nos referimos al PCPE.

Y todo ello, como bien nos recuerda el reaccionario Albert Rivera, fue posible realizarlo gracias a la colaboración y al acuerdo entre los oportunistas y los franquistas. La Constitución Española pues, no es “el reflejo del momento concreto en el 78 de nuestra sociedad con una participación limitada por parte de la ciudadanía” sino que la Constitución del 78 y la sociedad misma, son el reflejo de la base económica de la España de entonces, el capitalismo monopolista o imperialismo. Hoy el imperialismo ha seguido desarrollándose, y su enemigo, el campo del socialismo, implosionó y cayó, con lo que campa a sus anchas. Es por ello por lo que los monopolios han seguido avanzando para crecer más y acumular más capital, no dudando para satisfacer dicho objetivo la realización de sucesivas transformaciones y reformas conducentes a fortalecer a los monopolios. Este hecho no es más que el desarrollo lógico del imperialismo y no, como falsamente señala Garzón, “el predominio de la interpretación de la constitución más neoliberal”. Y es que el oportunismo acusa al neoliberalismo para salvaguardar y exculpar al sistema que verdaderamente defienden, el imperialismo. Y tampoco hay contradicción o problema democrático entre la Constitución del 78, a la que Garzón le da un mayor grado democrático, y los tratados de la UE, subordinándose la primera a los segundos; sino que atiende a la naturaleza del imperialismo, y de la dictadura de los monopolios que eleva, que cumple con exactitud, las cinco condiciones expresadas por Lenin en Imperialismo fase superior del Capitalismo. Pero los oportunistas, en este caso Garzón, no sólo engañan empleando el término neoliberalismo para indultar al capitalismo, sino que siguen engañando al concederle a la Constitución del 78 barniz democrático cuando ésta es hija de un proceso de traición, iniciado y pilotado por los franquistas, donde el mismo Garzón hoy justifica indicando que “en el 78 se hizo lo que se pudo no lo que se debía”.

Negación de la dialéctica y reafirmación del antimarxismo: Reformar la superestructura para perpetuar el capitalismo.

Los monopolios hoy no ven la existencia de una URSS ni de un campo socialista que les haga peligrar su paraíso en la tierra, por consiguiente, actúan como verdaderamente son. No están obligados a hacer concesión alguna porque consideran que son los amos del mundo, por ello vuelven a su esencia, a su ser, a por todo aquello que consideran que le corresponde, que es todo. La tendencia de los monopolios es crecer y crecer, socializar y socializar, concentrar los capitales al máximo y privatizar cada vez más los beneficios, dejando a la humanidad bajo el umbral de la Revolución socialista. El desarrollo del capitalismo putrefacto, o monopolista, agudiza las contradicciones en la base económica, la riqueza se concentra en unas pocas manos y la pobreza se multiplica, al igual que el desempleo. El desarrollo tecnológico incrementa la productividad y tira por tierra las condiciones económicas de los trabajadores, incrementando el desempleo, entrando el sistema en una espiral diabólica donde la crisis se sucede cada vez con más violencia, pues las medidas adoptadas para salir de la misma – siempre sustentadas en fortalecer a los monopolios machacando a los trabajadores – lo que hacen es sentar las bases para que la crisis incremente su intensidad y dimensión Esta es la verdadera razón, la naturaleza del capitalismo monopolista o putrefacto, por la que se producen los fenómenos que enumera Garzón de que “solo se sale de la crisis si somos capaces de seguir desmantelando el derecho del trabajo –ahí tenemos las dos reformas laborales -, si somos capaces de reducir el impacto que tiene sobre el mercado un sistema de pensiones públicas – de ahí que tengamos reformas de las pensiones que van deteriorando la capacidad adquisitiva de los pensionistas y que al mismo tiempo van abriendo la puerta al sistema de pensiones privados – y que los impuestos que son progresivos vayan cambiando de orientación y sean cada vez más regresivos …..” y no “el planteamiento neoliberal”.

Y es que para Garzón la lucha fundamental que se da en el mundo no es la lucha entre dos sistemas, entre imperialismo – aspiración máxima de los monopolios – y el socialismo – aspiración máxima de la humanidad, del proletariado –, sino que esta lucha se da entre dos lecturas, que en palabras de Garzón son entre el neoliberalismo y el “republicanismo”, de un mismo sistema: El capitalismo monopolista.

Expresamente, Garzón presenta la disyuntiva del momento actual como un choque de “proyectos constituyentes” de la siguiente forma: “Cuando nosotros decimos proceso constituyente desde abajo y desde la izquierda estamos diciendo que la alternativa no es quedarnos como estamos, porque no existe esa alternativa, lo que ya hay en marcha es otro proceso constituyente. Entonces la alternativa es entre dos procesos constituyentes: El proyecto constituyente que cambia las estructura institucional por la izquierda y desde abajo o el proceso constituyente que cambia la estructura institucional desde la derecha y desde arriba que es lo que estamos viviendo. (…) ¿Qué significa un proceso constituyente desde la izquierda, desde abajo y participativo, republicano? Radicalidad democrática, promovería una constitución con fórmulas de participación no limitadas a votar cada cuatro años (ILPs, revocatorios, mecanismos que avancen en que la sociedad toman decisiones continunamente)”.

Cuando se habla de un proceso constituyente se está hablando de un proceso democrático con el que se pretende fundar algo nuevo, en este caso, un Estado atendiendo a otras normas contempladas en una Constitución. Según Garzón, en el momento actual, hay una pugna entre dos procesos constituyentes, o el proyecto constituyente que cambia la estructura institucional por la izquierda, desde abajo y participativo o el proceso constituyente que cambia la estructura institucional desde la derecha y desde arriba que es lo que estamos viviendo. El resultado de lo que expresa Garzón sobre “El proceso constituyente debe construir un modelo de sociedad distinto y eso cristaliza en instituciones nuevas”, todo ello sin cambiar la base económica.

Por lo que vemos, para Garzón en el momento actual parece que no hubieran clases sociales ni tampoco sistema económico, sino que la lucha para la transformación, para el cambio de modelo de sociedad estriba en cambiar las instituciones, es decir, en incidir sobre la superestructura y no sobre la estructura o base económica.

Si echamos un vistazo a la historia de la sociedad comprobamos que es la historia del desarrollo y cambio de las formaciones socioeconómicas. En la comunidad primitiva o comunismo primitivo tuvo lugar el proceso de formación del hombre y se crearon las premisas para la evolución ulterior de la sociedad. El progreso de la ganadería, de los oficios y de la agricultura condujo al nacimiento de la división social del trabajo y, con ella, a la aparición del cambio. El perfeccionamiento progresivo de los instrumentos de trabajo y el cambio incrementaron la productividad lo que permitió obtener medios de subsistencia con el trabajo individual en haciendas familiares. De este modo, se llegó al nacimiento y desarrollo de la propiedad privada que engendró la desigualdad de bienes y, en último término, dio origen a la explotación de tal modo que unos hombres se adueñaron de los productos del trabajo de otros hombres; se suceden guerras entre familias y los perdedores se convierten en esclavos, de manera que se descompone totalmente la comunidad primitiva naciendo la esclavitud y, con ella, aparece la primera división de la sociedad en clases y el Estado. Con posterioridad al esclavismo, éste fue sustituido por el feudalismo y, a su vez, el feudalismo por el capitalismo, compartiendo todas estas formaciones socioeconómicas la desigualdad social, la propiedad privada sobre los medios de producción y, por tanto, diversas formas de explotación del hombre por el hombre y la lucha de clases. El paso de una formación socioeconómica a otra viene determinada por el desarrollo de la base económica que engendra una superestructura dividida en clases sociales antagónicas que son el reflejo de las contradicciones existentes en la base económica en virtud de la relación de propiedad sobre los medios de producción. El desarrollo y la sucesión de las formaciones socioeconómicas determinan el avance de la historia. Las fuerzas productivas son el elemento del modo de producción que asegura la continuidad en el desarrollo ascensional de la sociedad y determina la dirección de ese desarrollo, de lo inferior a lo superior. Las relaciones de producción caducas, y que impiden el desarrollo de las fuerzas productivas, son suprimidas, surgiendo en lugar de ellas otras más elevadas y una formación superior. Consecuentemente, el proceso de creación y desenvolvimiento de una formación socioeconómica y el paso a otra más elevada se explican por la acción de la ley de la correspondencia de las relaciones de producción al carácter y al nivel de desarrollo de las fuerzas productivas.

Señalaba Engels en Anti-Dürhing que “la estructura económica de la sociedad en cada caso concreto constituye la base real cuyas propiedades explican, en última instancia, toda la superestructura de las instituciones jurídicas y políticas, al igual que la ideología religiosa, filosófica, etcétera, de cada período histórico” y, por tanto, la superestructura viene determinada por la base económica y no al revés, como plantea el oportunismo, como señala Garzón.

Para los oportunistas la base económica – es decir la contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas y la caducidad de las relaciones de producción que impiden y suponen un freno al mismo – no determina la composición de la sociedad ni el cambio de una formación socioeconómica a otra, sino que es la intervención sobre la superestructura- en concreto la intervención sobre la sociedad y las instituciones, según Garzón – la que influirá sobre el cambio productivo, sobre el cambio de la base económica.

Lenin señalaba en Materialismo y Empiriocriticismo que “El materialismo considera la naturaleza como lo primario y el espíritu como lo secundario; pone el ser en primer plano y el pensar en el segundo. El idealismo hace precisamente lo contrario”. El ser social, la forma en la que se produce, determina la conciencia social; o dicho de otra manera, la estructura económica refleja, determina, la superestructura y esto es así por la materialidad del mundo. Sin embargo el oportunismo, en este caso Garzón, al igual que hace Gramsci, padre del marxismo occidental y del eurocomunismo, incurren en el idealismo, incurren en el mantenimiento in saecula saeculorum de la base económica actual, el capitalismo putrefacto, mintiendo como bellacos al Pueblo trabajador al autodenominarse anticapitalistas, y hablar del socialismo, cuando consideran que pueden arribar, supuestamente, a éste sin cambiar la base económica sino conquistando la hegemonía en la superestructura, cambiando las instituciones como paso previo y necesario para transformar la base económica; o lo que es lo mismo, el oportunismo es idealismo burgués.

Los monopolios, a través de sus partidos, cuando necesitan hacer reformas constitucionales no dudan en hacerlas, con nocturnidad y alevosía, como aconteció en agosto de 2011 cuando PP y PSOE modificaron el artículo 135 de la Constitución con objeto de establecer “la estabilidad presupuestaria”, o lo que es lo mismo, la garantía para los monopolios que, por encima de las necesidades de la población, estará la satisfacción de sus intereses, de los intereses de la oligarquía. Por otro lado, la Constitución de 1978 es papel mojado en cuanto a los supuestos derechos y libertades del pueblo trabajador, sin embargo, el cumplimiento es estricto en la salvaguarda de los intereses y derechos de los monopolios.

El dominio de la burguesía, con esta democracia burguesa hija del franquismo y su Constitución, ha adquirido dimensiones colosales, agudizando la explotación y obteniendo abundantes ganancias. Los monopolios hoy no tienen necesidad alguna de abrir un proceso constituyente en la actualidad, máxime cuando durante estos 40 años mediante reformas legislativas – al igual que han realizado reformas constitucionales cuando así se lo han impuesto la oligarquía internacional – ha sometido con una extremada violencia a las clases populares. Los monopolios, a pesar de la enorme crisis política e institucional, poseen el control absoluto tanto en el Senado como en el Parlamento y los partidos de las multinacionales ya han manifestado que, de ir a una Reforma Constitucional – que nada tiene que ver con un Proceso Constituyente – estarían por la labor de apuntalar el actual texto constitucional. En este sentido el PP estaría abierto, sin mucho entusiasmo, a reformar la Constitución de tal modo que se suprima la preferencia del varón en la sucesión al trono, la adaptación al proceso de construcción europea y reformar el Senado. Por lo que Garzón no dice la verdad cuando afirma que “el proceso constituyente que cambia la estructura institucional desde la derecha y desde arriba que es lo que estamos viviendo.”, la derecha, los monopolios, no lo necesitan pero, además, se contradice en tanto que, tal y como el propio Coordinador de IU ha reconocido, que “Todo eso es lo que se va desmantelando. La presión hace que en este momento el planteamiento neoliberal solo se sale de la crisis si somos capaces de seguir desmantelando el derecho del trabajo…”, la derecha no requiere de un Proceso Constituyente para alcanzar sus objetivos políticos.

Exaltación de la ideología burguesa: Fetichismo democrático burgués, libertad y Derechos Humanos.

Veamos ahora el Proceso Constituyente que pretende Garzón. Inicia la explicación de ese “proceso constituyente desde abajo y desde la izquierda” señalando lo siguiente: “¿Qué significa un proceso constituyente desde la izquierda, desde abajo y participativo, republicano? Radicalidad democrática, promovería una constitución con fórmulas de participación no limitadas a votar cada cuatro años (ILPs, revocatorios, mecanismos que avancen en que la sociedad toman decisiones continuamente)”. Nada habla de la propiedad sobre los medios de producción, por lo que permanecerán en las mismas manos, las de la burguesía, y consecuentemente la radicalidad democrática a la que hace referencia será la de la democracia burguesa y, por lo tanto, continuará siendo una forma de estado burgués mediante el que la burguesía impondrá su dictadura, o lo que es lo mismo, garantizará la explotación de las masas populares y obreras y, en consecuencia, será una democracia limitada para la mayoría obrera, hipócrita y falsa. Todas esas fórmulas de participación no limitadas a votar cada cuatro años de las que habla el Coordinador de IU no es más que utilizar al pueblo, mediante el electoralismo, para legitimar y dar justificación al sistema capitalista y la dictadura de la burguesía. En Grecia en el año 2015, Syriza, una organización política hermana de IU y PODEMOS también miembro del Partido de la Izquierda Europea, accedió al Poder bajo la promesa de combatir las políticas económicas de la Troika, que está condenando al pueblo griego a unas condiciones de vida infrahumanas y criminales. Con ese fetichismo democrático-burgués que poseen los oportunistas no dudaron en preguntar al Pueblo el 5 de julio sobre si aceptaban el memorándum que planteaba la Troika. Dicho referéndum fue ganado por el NO, con más del 60% de los votos. Sin embargo, al final, una semana después del referéndum, el gobierno de Tsipras ignoró el resultado del mismo y aceptó un memorándum con unas condiciones todavía más duras del que el pueblo griego rechazó, mostrándonos los hechos que la democracia burguesa es una forma de dictadura de la oligarquía y, tenga el signo que tenga la votación, finalmente se lleva a término la voluntad de la burguesía. Y es que, sin cambiar la estructura o base económica, bajo ningún concepto fructificará ninguna modificación o cambio en la superestructura que no vaya en consonancia con esa base económica.

Prosigue Garzón explicando con mayor detalle en qué consiste su proyecto constituyente, “su republicanismo anticapitalista”, ilustrándonos de la siguiente forma: “El republicanismo plantea la libertad en su otra acepción, la acepción positiva en términos de filosofía política. ¿Qué quiere decir? Que la libertad es entendida siempre que la persona tenga la capacidad de satisfacer las necesidades más básicas. Y estas necesidades más básicas se pueden establecer en función de los Derechos Humanos. El republicanismo entendido en estos términos es anticapitalista porque impide la lógica de la ganancia a todos los espacios vitales. Por esta razón, un proceso constituyente dirigido desde abajo para que pueda ir a la raíz de las cosas, siendo radical, tiene que ser anticapitalista. (…) El republicanismo es un proyecto de régimen que sí permita a la gente desarrollar su propio proyecto de vida con sus necesidades satisfechas”.

Empieza la explicación mostrándonos cómo concibe la libertad su “republicanismo anticapitalista”, que la contrapone con la libertad de lo que denomina neoliberalismo a la que define como “La libertad para un neoliberal o para un liberal significa esencialmente que no tengas a alguien delante que te impida hacer lo que quieres hacer”. Nuevamente se refleja que, para los oportunistas de hoy, la aceptación del capitalismo monopolista como único sistema posible – como el fin de la historia que advertía el adlátere estadounidense Fukuyama tras la caída de la URSS – ubicando la disyuntiva histórica a la lectura política realizada sobre la forma de gobierno del capitalismo monopolista, demostrándonos que Garzón miente cuando atribuye a su propuesta la cualidad de anticapitalista cuando, en absoluto, cuestiona la base económica actual.

Volviendo a las definiciones de libertad que da Garzón, para el neoliberal “significa esencialmente que no tengas a alguien delante que te impida hacer lo que quieres hacer”, o lo que es lo mismo y empleando para ello la terminología del oportunismo de hoy, para los de arriba y de derechas la libertad significa hacer absolutamente lo que les dé la gana con absoluta impunidad, con respecto a los explotados, al proletariado, a “los de abajo”.

Por el contrario para “el republicanismo anticapitalista” la libertad está planteada en “la acepción positiva en términos de filosofía política” siendo “entendida siempre que la persona tenga la capacidad de satisfacer las necesidades más básicas. Y estas necesidades más básicas se pueden establecer en función de los Derechos Humanos”. En este caso, la libertad estriba en satisfacer las necesidades más básicas que están establecidas en los Derechos Humanos. Derechos Humanos que consagran al capitalismo al reconocer la propiedad privada sobre los medios de producción y el trabajo asalariado y, con él, la explotación capitalista. Este hecho ya le quita el apellido anticapitalista al proceso constituyente que dice desear llevar a término Alberto Garzón, evidenciándose que miente.

A tenor de lo expresado por Garzón, la libertad tanto para el neoliberalismo, como para su “republicanismo anticapitalista”, coinciden en dos aspectos fundamentales. Primeramente en que la libertad es un concepto absoluto y no relativo; que la libertad atiende a un aspecto individual y no colectivo, de clase, siendo inherente al sistema capitalista. Y es que es lógico que Garzón cavile así, que tenga que absolutizar y desclasar lo que es la libertad, en términos económicos, ya que si no lo hiciera de esta manera no tendría más remedio que cuestionar la base económica, el capitalismo, hecho éste que nunca podrá hacer puesto que él es un capitalista.

Profundizando sobre la libertad, Engels señalaba en Anti-Dühring que “Hegel fue el primero que supo exponer de un modo exacto las relaciones entre la libertad y la necesidad. Para él, la libertad no es otra cosa que el conocimiento de la necesidad (…) La libertad no reside en la soñada independencia ante las leyes naturales, sino en el conocimiento de estas leyes y en la posibilidad, basada en dicho conocimiento, de hacerlas actuar de un modo planificado para fines determinados. Y esto rige no sólo con las leyes de la naturaleza exterior, sino también con las que presiden la existencia corporal y espiritual del hombre: dos clases de leyes que podremos separar a lo sumo en nuestra representación, pero no en la realidad. El libre albedrío no es, por tanto, según eso, otra cosa que la capacidad de decidir con conocimiento de causa. Así, pues, cuanto más libre sea el juicio de una persona con respecto a un determinado problema, tanto más señalado será el carácter de necesidad que determine el contenido de ese juicio(…) La libertad consiste, pues, en el dominio de nosotros mismos y de la naturaleza exterior, basado en el conocimiento de la necesidad natural’”.

Hemos visto que la propiedad privada sobre los medios de producción genera una sociedad con dos grandes clases sociales. Por un lado, los dueños de los medios de producción o burgueses y, por otro, los despojados de dichos medios de producción o proletarios, de tal modo que los segundos, para poder vivir, se ven obligados a vender su fuerza de trabajo a algún dueño de los medios de producción a cambio de un precio, salario. Este salario que paga el burgués al proletario como precio de su fuerza de trabajo es notablemente inferior al valor que ha producido su trabajo, el cual pasa íntegramente a ser propiedad del burgués. Por ello, cuanto mayor sea el valor generado y menor sea el salario mayor será el beneficio para el burgués, mayor será la plusvalía, y a esto se le denomina explotación capitalista. El sistema capitalista es una máquina de devorar sangre humana, de generar desigualdad, de legalizar la explotación capitalista, el robo del valor generado por el obrero y del fruto de su trabajo, de alienación económica del proletariado. Objetivamente, todos los hombres y mujeres que componen el proletariado, que son víctimas de la explotación capitalista, tienen necesidad de romperla, de acabar radicalmente con ella y, por tanto, con la propiedad privada sobre los medios de producción, y construir otra formación socioeconómica donde sus vidas no dependan de la voracidad de la minoría explotadora sino que la vida del proletariado, de la mayoría laboriosa, esté en sus propias manos. Por tanto, el proletariado y, con él, cualquier miembro de la clase, únicamente podrá actuar en libertad cuando desde la conciencia de clase, desde el conocimiento de la ciencia del conocimiento y la transformación del mundo, de las leyes del desarrollo de la sociedad, la naturaleza y el pensamiento humano, de las vías para la supresión revolucionaria del régimen de explotación; en definitiva, desde el conocimiento de la ciencia del marxismo-leninismo, acabe con el capitalismo y construya el comunismo. El oportunismo en general, y Garzón en particular, condenan al trabajador a la perpetuación de la explotación capitalista, al capitalismo, y por ello no dudan en deformar la historia sino también en ideologizar al proletariado bajo los postulados ideológicos de su clase enemiga, la burguesía, criminal por definición.

La descomposición del imperialismo.

La crisis económica, cada día más profunda como consecuencia del desarrollo del imperialismo y de las medidas adoptadas por la burguesía, ya ha degenerado en crisis política e institucional. La degeneración del sistema es patente, desde la destrucción de fuerzas productivas a la descomposición de la superestructura, de tal modo que se exacerban las contradicciones del sistema así como las cuestiones no resueltas, como por ejemplo la cuestión nacional, descomponiéndose los partidos políticos del capital así como sus sindicatos, como se comprueba con la organización de Alberto Garzón opada por la nueva creación oportunista de la burguesía. Sin embargo los tiempos se aceleran y la descomposición de lo nuevo se sucede a una velocidad mayor, en consonancia con la intensidad de la crisis capitalista, la cual es irresoluble bajo el capitalismo y, únicamente, puede subsanarse mediante la Revolución Socialista, mediante el socialismo y la dictadura del proletariado.

El desarrollo del imperialismo, y consecuentemente la crisis capitalista, desemboca en la reacción y, por tanto, desarrolla el fascismo. También estimula el oportunismo de derecha, por un lado, donde refleja el estado anímico de la aristocracia obrera buscando la conciliación de clases y el volver atrás en el desarrollo del capitalismo, llegar a un punto anterior idealizado donde el mundo, para ellos era mejor; y por otro lado el oportunismo de izquierda que refleja los estados de ánimos de la pequeña burguesía arruinada y trastornada por esta ruina, por la miseria dispuesta a hacer cualquier cosa con tal de salir de la pesadilla en la que el desarrollo monopolista ha convertido sus vidas.

Conclusión.

En este documento hemos mostrado como actúa el oportunismo de derecha, basándonos en una conferencia dada por Alberto Garzón el pasado día 1 de diciembre. Hemos podido observar como el oportunismo de derecha ha utilizado el engaño para desviar al trabajador de su misión histórica deformándole la conciencia trabajadores con el objetivo de perpetuar el sistema capitalista, el sistema por el que Alberto Garzón y su organización política no dudan, ni han dudado en perpetrar todo tipo de traición. Hemos podido comprobar cómo ha revisado la historia, la ha deformado y la ha idealizado, desarrollando un análisis metafísico, ocultando y omitiendo la lucha de contrarios, la lucha de clases, haciendo un relato ideológico propio de alguien que abraza la ideología burguesa con el objeto de mantener el capitalismo y la dictadura de la burguesía.

El capitalismo en el estado español ha llegado a su última etapa y todo lo que se haga por mantenerlo significará un incremento del hambre, la opresión, la represión, la explotación y la muerte, por ello,  objetivamente, no hay más salida que acabar con el capitalismo mediante la Revolución Socialista, el socialismo y que el poder esté en manos del Proletariado y su estado. Ante la agudización de la crisis del capitalismo, es momento de denunciar todas las mentiras empleadas por la burguesía y sus adláteres y denunciar la forma en la que los traidores, los oportunistas, engañan al Pueblo. Así mismo, debemos redoblar los esfuerzos para llegar a los obreros, jornaleros, jubilados, mujeres, estudiantes, en definitiva, a todos los sectores del proletariado y conseguir que hagan suya la política del PCOE, pues únicamente son ellos organizados bajo una dirección revolucionaria, los que podrán llevar a término la misión que nos tiene encomendada la Historia: Mandar al capitalismo al estercolero de la Historia y construir el Socialismo. La única forma posible de emancipación humana.

F.J. Barjas

Secretario General del P.C.O.E.




Es impostergable la unidad del sindicalismo de clase

Los sindicatos del régimen CCOO y UGT han anunciado movilizaciones para el próximo día 15 de Diciembre con la intención, según ellos, de mostrar su desacuerdo con los límites establecidos por el gobierno para la negociación que se inicia ahora. Así, exigen que se apruebe previamente una ley de renta mínima para enjugar la pobreza; que se establezca un salario mínimo -no se sabe de cuanto- para alcanzar los 800 euros el año próximo y, además, hacen bandera de la defensa del ya de por sí regresivo sistema de pensiones.

Estamos acostumbrados a los juegos malabares de las direcciones de esas dos centrales sindicales, que utilizan el engaño como centro vital de su acción sindical. Según nos dicen llevamos 8 años de crisis y, durante este tiempo, ambas centrales no sólo no han hecho nada por frenar las fechorías del gobierno y de los empresarios -que con la excusa de la crisis han ido cercenando las pocas conquistas que aún les quedaban a los trabajadores, logradas a sangre y fuego- sino que se han portado vilmente pues, mientras de cara a la galería y a través de forzados documentos han “denunciado” la situación del mundo laboral, al mismo tiempo han ido firmando Acuerdos Por el Empleo y la Negociación Colectiva (AENCs) que convalidaban las políticas nocivas de los Gobiernos en materia laboral y, en los centros de trabajo, han llevado a las masas a aceptar todo cuanto la patronal ha codiciado y sin ninguna resistencia.

CCOO y UGT están alcanzando tal grado de degradación, de corrupción, que permiten que sus listas electorales sean confeccionadas por los departamentos de Recursos Humanos de las empresas. Se cuentan por cientos las empresas que en las entrevistas a los aspirantes a un puesto de trabajo les sugieren que para tener mayores posibilidades de ser contratados se afilien a uno de los dos sindicatos.

En la hora actual, las dos centrales tienen un déficit de afiliación ostensible. Sin embargo, las prerrogativas que les brinda la ley para poder iniciar los procesos electorales y las dificultades que ésta ofrece a los trabajadores para dejar a un lado a los sindicatos e iniciar por su cuenta dichos procesos electorales o para elegir un sindicato de clase, les permite tener un número de representantes en las empresas que no les corresponde por afiliación. Se cuentan por miles en todo el estado los delegados sindicales de CCOO y UGT que no están ya afiliados a dichos sindicatos. Es esta una de las razones por la que la patronal está echando una mano a esos dos sindicatos con el objetivo de que no pierdan su liderazgo, que es la condición indispensable para que el régimen siga explotando cruelmente a las clases trabajadoras.

Así pues, la debilidad creciente de los sindicatos no es óbice para seguir manteniendo el liderazgo y, de esta forma, ser los “interlocutores” oficiales frente al gobierno. Ahora bien, debemos ser objetivos en nuestros análisis y no obviar que si bien anteriormente CCOO y UGT se imponían por su fortaleza, en la actualidad lo hacen por la debilidad que exhibe la oposición, atomizada en infinidad de sindicatos, pequeños organizaciones y candidaturas que se reclaman de clase, que rechazan “enérgicamente” las traiciones de CCOO y UGT así como su modelo sindical de subordinación a los capitalistas.

¿Qué es lo que separa a dichos sindicatos? El PCOE no cree que las diferencias sean insalvables, y menos aún en este momento supremo. Los sindicalistas de clase están obligados, si de verdad lo son, a realizar el esfuerzo impostergable para el entendimiento, al menos para alcanzar un programa mínimo, que sirva para labrar el camino para una gran intersindical que nos lleve al sindicato único. Aún guardando cada uno su “independencia” orgánica, por el momento, la unidad es posible, necesaria y urgente; de lo contrario, todos seremos cómplices, ya sin más ambages junto con la patronal, de que CCOO y UGT mantengan su liderazgo. Bastaría aceptar un programa mínimo para que la situación diera un vuelco radical.

No hay lugar a más lamentaciones, desbrocemos el camino para lograr la unidad que la clase obrera, que los trabajadores en su conjunto, desea; de lo contrario, que cada cual cargue con su responsabilidad.

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Marcelino Camacho: ¿reivindicar a un vendeobreros?

El reformista es el único animal que tropieza una y otra vez con la misma piedra. Si en el ámbito político, en cerca de doscientos años de movimiento obrero, los reformistas nos han vendido las bondades de las distintas caretas con las que se cubre la caduca socialdemocracia, no podía ser menos en el plano sindical.

Ante los actos de CCOO y UGT que han llevado al movimiento sindical y a la situación en los centros de trabajo a las cotas más bajas de su historia, cosa lógica puesto que la aristocracia obrera de CCOO y UGT forman parte de la esencia del sistema capitalista, son muchas las voces del reformismo que reivindican una vuelta a los orígenes de este sindicalismo antiobrero, etapa que ellos consideran la segunda venida de Cristo. Esta reivindicación se muestra en el recuerdo de la figura del vendeobreros del régimen del 78 por antonomasia: el dirigente de CCOO Marcelino Camacho. ¿Cuántas veces no habremos oído al reformista de turno suspirar por “si viviera Don Marcelino”?

Pero pongamos todo en su contexto. En las postrimerías del régimen fascista el movimiento obrero y popular se encontraba en plena efervescencia. Cuarenta años de humillaciones a la clase obrera habían conseguido crear los embriones de una auténtica movilización popular que sirviese de cimiento para avanzar la conciencia de clase a cotas más serias. Los niveles de organización, sindicalización, militancia, movilización de la clase obrera y las masas populares estaban en niveles nunca vistos desde 1936, y que a día de hoy no han sido superados. Existía la necesidad vital en amplias capas del proletariado de la lucha, de la organización, de la formación política, en definitiva, era el gérmen de la conciencia de clase. ¡Ojo!, no confundir esta etapa de efervescencia con una etapa revolucionaria, sino como el primer paso mínimo hacia esta.

En el plano político, el reformismo eurocomunista de Carrillo y su PCE se encargó de acabar con las ilusiones de toda una generación, castrando y domesticando a la clase obrera para que no saliese del redil concedido por la burguesía con el llamado régimen del 78. La aristocracia obrera se integró en el sistema: prebendas, cargos insitucionales, etc. Se convirtieron en la pata izquierda del régimen.

Al mismo tiempo en el plano laboral, el momento de debilidad de la burguesía española y el avance de la lucha obrera y popular consiguió que estos cediesen en algo tan capital como fue la Ley del Trabajo de 1977, ley que ha sido la más avanzada para la clase obrera en toda la historia de la democracia burguesa en España. Y es aquí donde interviene la figura del inefable Marcelino Camacho.

Camacho fue el responsable directo de acabar con dicha ley firmando la nauseabunda claudicación de la clase obrera que supusieron los Pactos de la Moncloa. Dichos pactos concedieron a las centrales sindicales CCOO y UGT todos los privilegios que han disfrutado a lo largo de los años, a cambio de llevar a la clase obrera al matadero. De aquellos polvos, vienen estos lodos, el lodazal de miedo, desesperación y falta de alternativa que sufre la clase obrera a día de hoy.

Recordemos también como veteranos sindicalistas tuvieron que sufrir la figura del tal Marcelino. Su modus operandi era ciertamente curioso. Allá donde las huelgas y las luchas obreras se veía que podían superar los cauces impuestos por el régimen burgués, acudía Camacho como si fuese una “estrella del rock” para encauzar la legítima lucha del proletariado en vías que no incomodasen a la burguesía. Así, luchas que pudieron haber sido el inicio de una gloriosa etapa para la clase obrera se convirtieron en el principio de las derrotas que los trabajadores llevamos sufriendo ininterrumpidamente desde que existe el régimen del 78.

Así pues, denunciamos el carácter criminal y antiobrero de la figura de Marcelino Camacho a la misma vez que honramos la memoria de todos aquellos sindicalistas de clase que en su día se opusieron a títeres del régimen como el tan querido por el reformismo Camacho. Al final, la historia pondrá a cada uno en su lugar, y el lugar de Camacho es el basurero de la historia junto con el capitalismo que tan tenazmente contribuyó a apuntalar.

Secretaría de Agitación y Propaganda del Comité Central del P.C.O.E.




Constitución del 78. Hija predilecta del capitalismo español

Mientras agonizaba el dictador Franco la oligarquía banquera e industrial española representada por los Botín, March, Entrecanales, Del Pino, las Koplowitz, Ybarra, etc,… (los mismos que mandan hoy) buscaba exportar capitales y conquistar nuevos mercados. Para ello necesitaba superar el estrecho marco del fascismo español. Es por lo que promovió una “transición” del fascismo a la democracia burguesa que le permitiría aumentar sus negocios. Ya contaba con el beneplácito de la única oposición real con influencia en la clase obrera que representaba un PCE que había renegado de la lucha de clases varias décadas atrás. En su declaración “Por la reconciliación nacional, por una solución democrática y pacífica del problema español” de junio de 1956 se afirmaba que “el Partido Comunista de España declara solemnemente estar dispuesto a contribuir sin reservas a la reconciliación nacional de los españoles, a terminar con la división abierta por la guerra civil y mantenida por el general Franco.

La trampa estaba en oponer “dictadura” a “democracia” y “libertad”, conceptos abstractos y metafísicos al no conectarlos con una sociedad de clases contrarias y antagónicas, donde la libertad de una clase niega la libertad de la otra. Y lo que hubo no fue un cambio de régimen económico que es la base de toda sociedad, lo único que hubo es un maquillaje de la superestructura política, un mayor grado de libertad para la burguesía que al fin y al cabo era la que seguía teniendo la propiedad de los medios de producción.

Y el capitalismo (que es la madre del fascismo) queda atado y bien atado a través de los artículos 33 y 38 de la Constitución española de 1978 que mantiene la propiedad privada (de los medios de producción) y donde “Se reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado”. Estos artículos son los que determinan si se pueden hacer efectivos todos los demás artículos de derechos y libertades y si quedan en papel mojado pues lo económico es lo que determina si se puede o no se puede hacer tal o cual cosa.

La noche del golpe del 23 de febrero de 1981 José María Aguirre González se fue a dormir porque pasase lo que pasase sabía que seguiría siendo el presidente de Banesto. Cuando a Tejero lo dejan en la estacada, en la cabecera de la manifestación contra el golpe, junto a los “demócratas”, marchaba Rafael Termes, presidente de la Asociación Española de la Banca.

Manifestación tras el 23 F

Fue y sigue siendo enorme y sofisticada la maquinaria propagandística de la burguesía para vender la Constitución española como una constitución de todo el “pueblo”, para vender una libertad “sin ira” donde se niegue la lucha de clases a través de la reconciliación nacional apoyada por un PCE ya invadido por el reformismo y el oportunismo.

Es muy simbólico el paso por toda la gama de medios de comunicación, que aparentan diversidad pero que defienden el mismo régimen, de dos iconos del periodismo español de la “transición” como son Nativel Preciado y Victoria Prego. La una ha trabajado al servicio de Diario ABC, Interviú, Onda Cero y Cadena Ser. La otra, la punta de lanza de la operación cosmética del régimen, Victoria Prego, presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid y hermana de Adolfo Prego, magistrado del Tribunal Supremo, inició su carrera en TVE ya bajo el franquismo, llegando a ser en 1976 jefa de Internacional. Hoy en día muestra su verdadera cara colaborando con la Cope.

Pero veamos con algunos ejemplos cómo el artículo 38 donde se impone la economía de mercado, o lo que es lo mismo, el capitalismo, impide hacer efectivos todos esos derechos que el oportunismo principalmente de IU-PCE y Podemos fantasea con hacerlos cumplir a través de las instituciones burguesas, haciendo creer que es la superestructura política la que determina la estructura económica y no al revés.

Artículo 9. Libertad e igualdad.

Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas.

Gran ilusión de la democracia burguesa. España es el país más desigual de la OCDE superando hasta 14 veces a Grecia. En España había en 2014 13,4 millones de personas en riesgo de exclusión, el 29,2 % de la población[1].

Artículo 33. Derecho a la propiedad.

Nadie podrá ser privado de sus bienes y derechos sino por causa justificada de utilidad pública o interés social, mediante la correspondiente indemnización y de conformidad con lo dispuesto por las leyes.

La Constitución hace pasar el interés del capital por el interés “general”. Es por eso que la propiedad privada que impone a sangre y fuego es la gran propiedad privada, mientras que la otra, la ganada con el sudor de la frente a través del salario, no sólo no la garantiza sino que la viola constantemente, desahuciando a aquellos que han perdido un empleo, gracias, por cierto, a la economía de mercado. Incluso expropia quitando la custodia de los hijos a una familia obrera cuando, gracias a la economía de mercado, no tiene suficientes ingresos para hacerse cargo de sus necesidades.

Artículo 35. El trabajo, derecho y deber.

Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.

desempleo en espa a

Este artículo es verdaderamente utópico bajo el régimen de la economía de mercado, donde el despido es libre. El desempleo es la mayor preocupación de los trabajadores. Del 4,41% en 1976 hemos pasado al 18,91% en septiembre de 2016, según cifras oficiales. El desempleo propio del capitalismo produce a su vez salarios de miseria que impiden a la clase obrera “satisfacer sus necesidades y las de su familia”, dándose además una discriminación no sólo “por razón de sexo” sino por nacionalidades y en función de si se es inmigrante “legal” o no.

Artículo 20. Libertad de expresión.

A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

La libertad es de los dueños de los medios de comunicación y de los dueños de las empresas. ¿Qué trabajador puede decir lo que realmente piensa en una entrevista de trabajo? ¿O cuando le ponen un contrato por delante? ¿O cuando está en el centro de trabajo?

El Estado español además como instrumento para defender el régimen reprime aquellas voces disconformes con el mismo. En 1983, en plena euforia de la movida cultural “progre” catapultada por los medios para llevar a la juventud por los derroteros de las “drogas, el sexo y el rock&roll”, los integrantes del grupo de música punk Eskorbuto fueron detenidos en Madrid y se les aplicó la ley antiterrorista al requisarles la maqueta “Jodiéndolo todo” con canciones como “Maldito país, España”, “E.T.A.” o “Rogad a dios por los muertos”. Estuvieron 36 horas incomunicados.

Y más recientemente, este año, un grupo de titiriteros que representaba con un pequeño teatrillo una obra en el barrio madrileño de Tetuán fueron detenidos por apología del terrorismo y delito cometido con ocasión del ejercicio de “derechos fundamentales” y de las “libertades públicas”. Fueron encerrados al día siguiente en la cárcel de Soto del Real. Su delito: un muñeco de trapo porta un cartel en el que pone “Gora Alka-ETA”.

El Estado español a través de la Fiscalía ha llegado a pedir en 2014 más de 125 años de cárcel contra huelguistas[2].

Artículo 27. Derecho a la educación.

La enseñanza básica es obligatoria y gratuita.

Según un estudio de la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU) realizado en 2006, el coste medio de la educación para un hijo desde los 0 a 15 años era de 4.090 euros. El precio medio de la primera matrícula de grado en una universidad española es de 1.100 euros al año, y máster 2.020 euros.

Artículo 39. Protección a la familia y a la infancia.

Los poderes públicos aseguran la protección social, económica y jurídica de la familia.

Según el Informe Foessa 2014, en España, uno de cada veinte hogares se ve muy afectado por intensos procesos de exclusión social. Un total de 11,7 millones de personas (3,8 millones de hogares) están afectadas por diferentes procesos de exclusión social, 4,4 millones más que en 2007. Cinco millones de ellas, por situaciones de exclusión severa, un 82,6% más que en 2007.

Artículo 40. Jornada y descanso laboral.

Los poderes velarán por la seguridad e higiene en el trabajo y garantizarán el descanso necesario, mediante la limitación de la jornada laboral.

Para los trabajadores españoles esto suena a ciencia ficción. Según la Estadística de Accidentes de Trabajo publicada por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, en los primeros 6 meses de 2016 se registraron 276.069 accidentes de trabajo con baja, de los cuales 2.181 fueron accidentes graves. El estrés y la presión al que somete la competitividad bajo el marco de la economía de mercado ha provocado sólo en medio año 116 muertes por infarto o derrame cerebral en España.

Artículo 43. Protección a la salud.

Se reconoce el derecho a la protección de la salud.”

La economía de mercado impone un sistema de sanidad pública que reporte amplios beneficios al capital privado. Por ejemplo, a través de la compra de medicamentos o de materiales o subcontratación de servicios. Los proveedores son grandes grupos industriales, químicos, farmacéuticos o de servicios: Siemens, Bayer, Sanofi, Roche, Pfizer, Celgene, Grifols, Ferrovial, Grupo Ellior, ISS Facility Services, Eulen o Eurolimp.

Stephan Sturm, consejero delegado del primer grupo europeo de sanidad privada, Fresenius Medical Care, manifestó que la parte más rentable del negocio en España procede de los conciertos con la sanidad pública y no de su actividad ordinaria de prestación de servicios médicos en el ámbito privado.

urgencias colapso

Esto supone, por supuesto, que lo menos importante es proteger la salud de la gente. La lista de espera para operarse en España alcanza los tres meses de media. Las camillas se abarrotan en los pasillos de urgencias. Y hay multitud de patologías que no son atendidas suficientemente por la sanidad “pública”, obligando a muchas familias a recurrir a la beneficencia, muchas veces tornada en espectáculo en los medios de comunicación, a vender tapones, camisetas, organizando colectas para sufragar los altísimos costes de ciertos tratamientos. Según la Federación Española de Enfermedades Raras: “la sanidad no cubre ni la mitad de la fisioterapia que se necesita”.

Artículo 44. Acceso a la cultura.

Los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho.

Según la Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España 2014-2015 sólo el 54% de los españoles va al cine con cierta frecuencia. El precio medio de una entrada de cine ha pasado de 130 pesetas (0,78 euros) en 1980 a los 8 euros en 2015.

Hablar de “acceso a la cultura” es irrisorio en un país donde acudir a un concierto de música clásica, de ballet, ópera o zarzuela son un lujo, con porcentajes de asistencia entre la población española de 8,6%, 7%, 2,6% y 1,8% respectivamente.

Por no hablar de lo que cuesta asistir a un partido de fútbol, el deporte más popular de nuestro país. El precio medio de una entrada de fútbol, en el estadio, para ver un partido de Primera División alcanza los 70 euros en nuestro país, el segundo más caro del mundo.

Especialmente en este deporte, que sirve para educar (en un sentido u otro) a los jóvenes, es donde se aprecia mejor cómo la economía de mercado corrompe todos los ámbitos de la sociedad. El propio Javier Tebas, presidente de la Liga de Fútbol Profesional, ayer del BBVA y hoy del Banco Santander, afirmó este año que “Los amaños son el problema más importante que tiene hoy el deporte[3]. Tampoco se libra de la corrupción el baloncesto, done la Federación Española de Baloncesto (FEB) y su presidente se encuentran bajo investigación por parte del Consejo Superior de Deportes (CSD) por presuntas prácticas corruptas.

No sólo los clubes de fútbol se han convertido en sociedades anónimas y propiedad de los magnates locales de turno. También las estrellas del balón son propiedad privada de fondos de inversión. Los derechos de Neymar, por ejemplo, pertenecen casi la mitad (45%) a dos fondos, DIS y TIESA, que recientemente ha firmado un acuerdo con Diego Simeone.

Artículo 45. Medio ambiente. Calidad de vida.

Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo.

Según el Instituto Geográfico Nacional “La contaminación ambiental es uno de los aspectos de la problemática ambiental española, que se deriva de nuestro actual modelo de desarrollo.” Añade además que “En España la contaminación de las aguas subterráneas resulta, principalmente, de los vertidos urbanos, de la industria o de la infiltración de los fertilizantes depositados en el suelo, procedentes de la agricultura intensiva, y por las deyecciones del ganado. En ambos casos, los niveles de nitratos que adquiere el agua pueden ser tan elevados que constituyen una seria amenaza para la salud humana.

tóxicos vertido ríos

Según informes del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC en sus siglas en inglés), grupo creado por las Naciones Unidas y la Organización Meteorológica Mundial, España ha incrementado la emisión de gases de efecto invernadero en un 53% entre 1990 y 2005. El Ministerio del Medio Ambiente, aseguraba ya en 1998 que “el grado de contaminación de las aguas aumenta a medida que van discurriendo por núcleos urbanos e industriales, llegando, en algunos casos, a un estado muy degradado en sus tramos medios y finales.

Por citar una de las peores catástrofes ecológicas que han quedado en la impunidad, el accidente del Prestige en 2002 que produjo el derrame de 77 mil toneladas de fuel al mar fue juzgado diez años después sin determinar responsabilidades ni culpables.

Artículo 47. Derecho a la vivienda.

Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada.

Según la Fundación RAIS unas 40.000 personas no tienen hogar y un millón y medio de familias vive en infraviviendas. Desde 2008 se han desalojado a más de 400.000 familias de sus casas.

Además, la economía de mercado convierte en mercancía a la vivienda, permitiendo especular sobre ella, por muchos planes de protección oficial que se ejecuten.

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Artículo 51. Defensa de los consumidores.

Los poderes públicos garantizarán la defensa de los consumidores y usuarios, protegiendo, mediante procedimientos eficaces, la seguridad, la salud y los legítimos intereses económicos de los mismos.

A pesar de que el leitmotiv de la economía de mercado es que es una economía de consumo, lo cierto es que es toda una falacia pues la tendencia es a poder consumir menos bienes al aumentar el paro y al ser los salarios cada vez más miserables, debido a la presión que ejercen sobre éstos esa mano de obra sobrante desesperada por encontrar un trabajo.

Y para asegurar que a algunos ilusos de la izquierda oportunista se le ocurra desde el congreso tocar lo esencial de esta constitución, es decir, los artículos 33 y 38, el artículo 8 establece que “las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire” tienen como misión garantizar “el ordenamiento constitucional.

Secretaría de Agitación y Propaganda del Comité Central del P.C.O.E.

 


[1]             Informe “Una economía al servicio del 1 %”, Oxfam Intermon, 2016

[2]             “Piden 125 años de cárcel para 300 sindicalistas”, Diagonal, 17 de julio de 2014.

[3]             Agencia EFE: Redacción deportes, 17 de febrero 2016




El marxismo-leninismo y el feminismo

A partir de la década de los 70 del siglo pasado, el llamado feminismo “marxista” busca un lugar en las luchas sociales separado del feminismo pequeño burgués. Sin embargo, los partidos marxistas-leninistas son contrarios a su inclusión en sus filas como grupo organizado, o como corriente de opinión, porque colige que escinde las fuerzas revolucionarias en la lucha por el socialismo; aunque, el feminismo, “marxista o proletario”, como también se denomina, objeta razones para lo opuesto. Como antecedente clave tenemos que Clara Zetkin, comunista alemana, en cierta ocasión se entrevistó con Lenin y éste rechazó sin paliativos su feminismo. Desde entonces, se viene argumentando que los partidos marxistas leninistas se han transformado en organizaciones “machistas” porque rechazan el feminismo en general, incluso el “feminismo marxista-leninista” o el “feminismo proletario”, de moda entre la juventud actual.

Pero ¿Qué es el feminismo? “El feminismo es una “Ideología” que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres”. Si aceptamos esta definición, no queda otro remedio que declarar con toda rotundidad que el feminismo nada tiene que ver con el marxismo-leninismo. Si un partido comunista aceptara el feminismo cualquiera que sea la forma que éste adopte, se desnaturalizaría, porque el marxismo es la ideología de la clase obrera, no solo de un país, sino de todo el mundo, sin distinción de raza, sexo etc. El marxismo pues, se sostiene en la lucha de clases y no de personas y menos aún entre personas de distintos sexos.

En modo alguno un Partido Comunista puede admitir ningún elemento de división o de fraccionamiento en sus filas. Precisamente esta es la esencia del Partido leninista, la cohesión ideológica, la unidad férrea, que conlleva la disciplina también férrea, armas imprescindibles para luchar contra los capitalistas y vencerlos. El Partido Comunista tiene que ser diametralmente opuesto a la discriminación de sexo, de raza… Por ello es incongruente la admisión del feminismo que supone la división sexual entre la misma clase, pero no la de la mujer, por el contrario, ésta tiene los mismos derechos y deberes que el hombre.

El feminismo cualquiera que sea, plantea sus luchas sobre bases falsas y antimarxistas. El pensamiento machista, el diccionario machista, las leyes machistas, la discriminación espiritual de la mujer trabajadora, así como la cultura en general orientada al desprecio de la mujer, forman parte de las superestructuras que emanan del tipo de estructuras económicas que identifica a la sociedad capitalista. Son las estructuras económicas clasistas, por tanto, discriminatorias, las que engendran dicho pensamiento, al mismo tiempo que el comportamiento machista y hasta que dichas estructuras no sean remplazadas por otras nuevas, en este caso, por las estructuras económicas socialistas, no se comenzará a solucionar el problema en toda su dimensión y profundidad. Por esta razón, es imposible que en el capitalismo desaparezca ni el machismo ni la explotación de la mujer en sus dos vertientes, la laboral y la doméstica. En la sociedad capitalista hay mujeres multimillonarias pertenecientes a la gran burguesía, que son culpables de que la mujer trabajadora gane menos que su sexo opuesto en un mismo centro de trabajo. Hay mujeres burguesas que explotan y esclavizan a los trabajadores. La igualdad de salarios durante el capitalismo, es la igualdad entre esclavos, El salario es la esencia de la explotación del trabajador. Por este motivo, aunque la mujer trabajadora y el hombre “trabajador”, -aquí se pierde el término “feminismo” y surge el de clase forzosamente- ganasen lo mismo, todavía hay hombres (burgueses) que continúan esclavizando a la mujer, pero a la mujer “trabajadora”, al igual que al hombre trabajador. Por supuesto, que el Partido Comunista luchará en el capitalismo por la igualdad entre el hombre trabajador  y la mujer trabajadora, como también lucha por la subida de los salarios y por mejores condiciones de vida para el pueblo trabajador, aun sabiendo, que el capitalismo tiene los resortes suficientes para mitigar nuestros éxitos y para hacer retornar nuestras conquistas de mil formas distintas.

Por otro lado, la situación de la ama de casa no variará jamás en el capitalismo porque ¿cómo se supera este tipo de explotación? ¿Con leyes represivas? ¿Dándole un salario a la “ama de casa”? En el capitalismo, las leyes represivas pueden castigar al trabajador machista, no lo hará nunca al burgués que es el que las dictará, pero en modo alguno  eliminará la explotación de la ama de casa, porque la causa que lo genera, el capitalismo, continúa existiendo, de igual forma que un salario por muy grande, tampoco la hará desaparecer, por el contrario, legalizaría el estatus de las amas de casa provocando la desidia en muchas mujeres a la hora de buscar un trabajo.

Sin la mujer trabajadora militante no habrá revolución anticapitalista posible y sin revolución no habrá emancipación de la clase obrera, que es la llamada para liberar a todas las clases explotadas por el capitalismo. El PCOE tiene abierta sus puertas a todas las mujeres que quieran luchar contra todas las maneras de explotación. 




Viva la URSS

Una ojeada rápida por el mundo revolucionario nos ofrece una perspectiva desalentadora. Acaba de celebrarse el 99 Aniversario de la Revolución de Octubre y, como en tantas otras ocasiones, la rutina y el pesimismo, pese a los esfuerzos por querer demostrar lo contrario, se adueñan de las páginas de la mayoría de las organizaciones que se reclaman del marxismo-leninismo en el mundo a la hora de conmemorar el acontecimiento humano más importante de todos los tiempos. El complejo de derrota todavía hace mella y su transmisión al exterior es nefasta, pues no resulta atractiva para las clases trabajadoras, en tanto que nuestros enemigos aún heridos de extrema gravedad se yerguen con aires de superioridad.

Nuestras debilidades son bien utilizadas por nuestros enemigos de clase y, también, por sus voceros que coinciden en que la Revolución de Octubre es una página desquiciada y lamentable que hay que borrar de la historia o, en su defecto, emborronar.

Imperialismo y oportunismo, unidos por fuertes lazos de amistad y objetivos, se han puesto de acuerdo para que nuestra nostalgia, pues esa es la sensación que damos, desaparezca de una vez y por todas. La consigna, más que minimizar la gesta socialista, consiste en demostrar que la URSS fue un fracaso, cuando la verdad es que no solo no fue un fracaso, sino que fue una bella realidad muy superior a la del capitalismo. Efectivamente, la URSS demostró que el socialismo, aún en construcción, es superior al capitalismo.

Esto lo saben tanto los imperialistas, como también los nuevos falsos revolucionarios, por esa razón tratan de descentrar la atención de las clases trabajadoras con investigaciones pseudocientíficas.

Solo bastaría pararse un instante para darse cuenta que en las investigaciones que se llevan a cabo por parte de la nueva, y no tan nueva, generación de filósofos, economistas, politólogos de Europa y América Latina, existe un acuerdo tácito con las elucubraciones burguesas: dar luz y salida a las circunstancias que concurren hoy con las ideas y doctrinas formuladas sobre la base de los errores de los líderes soviéticos, que dada “su rigidez y su manera vulgar de entender el marxismo, llevaron a la URSS al colapso y a su irremediable desaparición”. Eso sí, casi todos, salvo excepciones como Monereo que directamente pide que se cuestione el marxismo como ideología dominante de las clases trabajadoras, tratan de salvar la figura de Lenin soslayándola y, por supuesto, como ya es tradicional, no falta la irrefrenable y odiosa condena a Stalin haciéndose eco de la propaganda capitalista más reaccionaria. De esta manera, Trotsky, Gramsci, Lukács, y otros, salen a flote como leninistas y portadores de las soluciones que exige la situación actual. Nosotros nos preguntamos entonces ¿por qué no Lenin, siendo el hermano mayor? Por la sencilla razón de que conforme se utiliza a los Trotsky y compañía, se va relegando la figura de Lenin a la oscuridad, no se le ataca pero se le ignora, se le niega con sus contrarios y de esta manera la historia de la URSS se vacía de contenido, con la intención de que no proyecte ninguna atracción sobre la juventud actual.

La historia nos dice que la producción burguesa tiene más de quinientos años de existencia. Su larga vida está llena de guerras coloniales e imperiales, de asesinatos masivos de trabajadores, de destrucción de pueblos y naciones para rapiñarle sus riquezas. El capitalismo ha esquilmado bosques, ha destruido hábitats y pueblos indígenas y ha iniciado la carrera armamentista que pone en peligro a la humanidad. Esto, y mucho más, solo para hacer ostensión de treinta años de llamado “estado de bienestar” que ni siquiera ha sido capaz de universalizar a toda la población de un país. Un estado de bienestar impuesto por la necesidad de romper las influencias que la URSS ejercía sobre el proletariado de los países más avanzados a través de sus logros.

El proletariado ruso accedió al poder con un déficit cultural absoluto que le impedía ejercer la democracia proletaria, como denunció Lenin. El mismo Lenin tuvo que establecer el capitalismo de Estado para desarrollar las fuerzas productivas, que duró siete años, mientras se sucedía la intervención extranjera. La URSS tuvo que soportar en sus entrañas una serie de vicisitudes como la Segunda Guerra Mundial que deparó la muerte de 27 millones de soviéticos.

Pese a todo los soviéticos, liderados por el camarada STALIN, no solo se repusieron de las calamidades, incluyendo la gran hambruna, sino que en poco menos de dos décadas se situaron a la altura de los EE.UU, que no había sufrido en su seno las consecuencias de la Gran Guerra. Stalin frenó a los fascistas alemanes y le dio vida al pueblo soviético en dicha situación. El socialismo aún no se había desarrollado y ya la URSS – sin expoliar las riquezas de otros países, por el contrario prestando ayuda de todo tipo a los Movimientos de Liberación Nacional – se equiparaba en muchos casos con los EE.UU y, en otros, los superó como en la carrera por la “conquista del espacio”.

El socialismo en menos de medio siglo fue superior al capitalismo con una existencia de quinientos años. Esta es la realidad que se oculta adrede. Por supuesto que los comunistas tenemos, y lo hacemos, que analizar los errores y las actitudes obligadas, pero siempre partiendo y declarando que el SOCIALISMO es, y fue, superior al capitalismo.

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Solidaridad con Andrés Bódalo y Montse Venturós. El estado capitalista muestra su esencia reaccionaria

El compañero Andrés Bódalo ha iniciado el pasado viernes 4 de noviembre una huelga de hambre como protesta ante la situación de persecución que está sufriendo en la cárcel donde se encuentra encerrado injustamente.

El dirigente del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) ha sido ingresado en un hospital en dos ocasiones por problemas de corazón agravados por su estancia en prisión debido a las condiciones a las que está sometido. El ex edil, además, ha sido vejado y amenazado por parte de un funcionario de prisiones que llegó a decirle -delante de sus hijos- que en la cárcel “lo iba a pasar mal”. Según ha denunciado el SAT, este funcionario dio parte contra el compañero por una supuesta falta de respeto siendo condenado a estar 15 días en una celda de aislamiento y a mantener 3 meses en rehabilitación, lo que supondrá que en enero no podría obtener el tercer grado.

Por otro lado, el pasado día 5 de noviembre fue detenida por los Mossos d’Esquadra la alcaldesa de Berga, Montse Venturós, cuyo delito fue el mantener en el Ayuntamiento la bandera estelada. Mientras se persiguen a representantes del pueblo, como Montse Venturós por el mero hecho de permitir que la bandera independentista catalana se exhibiera en el ayuntamiento de la capital de la comarca del Berguedà mientras que el estado español impide que declaren ante la jueza argentina Servini torturadores fascistas y responsables políticos del fascismo sobre crímenes de esa dictadura criminal como fueron los asesinatos de Puig Antich o los crímenes del 3 de marzo de 1976 en Vitoria. He ahí la naturaleza reaccionaria del estado español y de sus fascistas dirigentes, que encarcelan a un sindicalista jornalero, persiguen los símbolos identitarios como la estelada y dan impunidad a torturadores y fascistas.

El Partido Comunista Obrero Español se solidariza con Montse Venturós y con el compañero Andrés Bódalo y la huelga de hambre que ha iniciado para defender sus derechos y muestra su solidaridad con todos los presos políticos existentes en el estado español encarcelados por defender los intereses de la clase obrera, de los que exigimos su inmediata excarcelación.

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El Partido Comunista Obrero Español apoya la huelga de estudiantes del 26 de octubre

El próximo miércoles 26 de octubre hay convocada una huelga general estudiantil rechazando las políticas del Gobierno del Partido Popular que coronan las políticas desarrolladas por los sucesivos gobiernos con el objetivo claro de recortar al máximo las partidas presupuestarias en materia de educación pública, no dudando este gobierno, compuesto por los herederos de Franco, en introducir una serie de reválidas en 4º de ESO, 2º de Bachillerato y de acceso a la universidad con el claro objetivo de expulsar del sistema educativo a centenares de miles de estudiantes provenientes de las familias obreras.

El capitalismo monopolista de estado está quebrado tanto en su base económica como en su superestructura, donde la crisis económica ha degenerado también en crisis política e institucional, hallándonos en una situación de crisis general del sistema. La única salida que tienen los capitalistas es arremeter contra todos los sectores del proletariado, del pueblo trabajador, y es en este contexto donde debemos circunscribir las políticas contrarias a la educación pública, contrarias a los estudiantes que provienen de las familias obreras.

La burguesía tiene necesidad de conformar un gobierno, cosa que va a hacer en el fin de semana, para poder desarrollar unos Presupuestos donde legalicen los recortes impuestos por la Unión Europea, de tal modo que se produzca una nueva oleada de represión y de recortes contra las condiciones de los trabajadores por la vía de una nueva reforma laboral, un nuevo pensionazo y más recortes sociales tanto en sanidad como en educación.

El Partido Comunista Obrero Español apoya la Huelga General Estudiantil del próximo 26 de octubre, y hacemos un llamamiento a los estudiantes, así como a sus organizaciones, a unificar sus luchas con las luchas del resto de los sectores sociales que componen la clase trabajadora, de tal modo que todas esas luchas se conviertan en una única lucha de clase, conformándose un Frente Único del Pueblo contra la burguesía y su sistema capitalista, único responsable de todos nuestros males, que tenga como objetivo la superación del sistema capitalista y la construcción de un verdadero Poder Popular con el que la clase obrera pueda poner a disposición del Pueblo la propiedad de los medios de producción y acumular en sus manos todo el Poder. Y es que el Socialismo es la única salida que tenemos los trabajadores, así como los estudiantes que forman parte de nuestra clase.

¡NO A LAS REVÁLIDAS!

¡POR LA UNIDAD DE TODOS LOS SECTORES SOCIALES DE LA CLASE OBRERA, POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡POR UNA EDUCACIÓN PUBLICA Y DE CALIDAD, POR EL SOCIALISMO!

¡TODOS A LA HUELGA GENERAL DE ESTUDIANTES EL 26 DE OCTUBRE!

Secretaría de Agitación y Propaganda del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)




¿Quién mató al fondo de las pensiones?

Esta semana hemos conocido como el Gobierno en funciones de Mariano Rajoy ha admitido lo que ya era un secreto a voces: el fondo de reserva de la Seguridad Social se acaba en 2017. El Plan Presupuestario del año 2017 que el pasado sábado envió el Ejecutivo a Bruselas así lo atestigua, por lo que el manido y falso discurso del Partido Popular -ese en el que afirman que es el único capaz de garantizar las pensiones- se derrumba como un castillo de naipes.

Pero, ¿Por qué se ha evaporado el fondo de reserva de la Seguridad Social, del que salen actualmente el pago de las pensiones? Decir que ha sido culpa de la crisis sería una respuesta demasiado superficial. La crisis es inherente al propio sistema capitalista y las medidas adoptadas para remontar la crisis crea las condiciones para que la crisis crezca en intensidad.

El Estado juega un papel fundamental. Los burgueses y sus medios de comunicación nos quieren hacer creer que es un “ente” por encima de las clases sociales cuyo objetivo es conciliar los intereses de todos, pero la crisis descubre la verdadera faz del estado, que es la de un instrumento al servicio de la burguesía donde la corrupción es la forma esencial de dominio político por parte de los monopolios.

Así son los partidos representantes de los intereses de la gran burguesía de este país: PP y PSOE. Ambos, al servicio de los monopolios de este país, reforma laboral tras reforma laboral perfecciona y ofrece un elenco de herramientas para que los dueños de los medios de producción sigan acumulando capital a costa de cargar sobre la espalda de los trabajadores, su enemigo de clase, la miseria.

Estas reformas laborales, en especial la del año 2012 del Partido Popular, han conseguido un doble efecto. Por un lado, han precarizado el mercado laboral como exigían los monopolios -con el objetivo de pagar menos a los trabajadores- y por el otro, consecuencia de lo anterior, han destruido el otrora venerado, y siempre mal llamado, “Estado del Bienestar”. Con más trabajadores en paro y peores salarios, es evidente que los ingresos del Estado disminuyen, en la misma medida que aumentan los de las grandes empresas.

eres

Estos gráficos muestran la cantidad de ERE´s realizados en los últimos años, así como la cantidad de trabajadores afectados por ellos: 123.555 ERE´s realizados y 4.733.192 trabajadores despedidos desde 2008 hasta 2014.

horas trabajadas

El número de horas trabajadas también ha disminuido drásticamente, como se observa en el gráfico, lo que denota una reducción y precarización del mercado de trabajo.

contratos

Se observa, en el gráfico referente a los contratos laborales, un aumento continuado de los contratos temporales y parciales que provocan, como ya hemos comentado, que el Estado burgués sea incapaz no solo de mantener el fondo de reserva de la Seguridad Social, sino que se ve obligado a liquidarlo a corto plazo para afrontar pagos como el de las pensiones al tiempo que introduce el debate de la sostenibilidad de las pensiones a la par que se incrementan las cuantías que el Estado destina a la guerra y a la represión.

Seguridad social

La liquidación de la sanidad, la educación, las pensiones etcétera es un objetivo de los imperialistas que, ya sin la existencia de una potencia socialista como lo era la URSS, se siente fortalecida y considera que puede afrontar con garantías de éxito el expolio del pueblo trabajador. Y si sus partidos tradicionales caen en el transcurso, siempre pueden reemplazarlos por nuevos partidos, con nuevas y jóvenes caras y colores, pero con la misma fidelidad a un sistema capitalista criminal y opresor que sus predecesores.

Ni el Partido Popular ni ningún otro partido que abrace el Capitalismo, sirviendo a la burguesía, puede garantizar las pensiones porque mientras los medios de producción estén en manos privadas, la riqueza que generamos los trabajadores se las apropian los dueños de esos medios de producción y, para ellos, no es una prioridad política las pensiones, ni la sanidad o la educación pública sino su máxima prioridad es la mayor obtención de lucro para la burguesía.

La realidad es que las pensiones de los trabajadores jubilados, de nuestros mayores, solo las puede garantizar el Socialismo, por una única razón: en él son los propios trabajadores los dueños de los medios de producción y, por tanto, son los únicos que tienen el Poder Político, gracias a la dictadura del Proletariado, para distribuir todas las riquezas en su favor, a favor de la mayoría trabajadora. Sin esta premisa, sin que los medios de producción y el poder político estén en manos de la clase obrera organizada, nadie le garantizará a esta nada más que sufrimiento, pobreza y explotación.

Ahora más que nunca adquiere toda la importancia comprender que la realidad actual exige la lucha en un bando o en el rival: en el que se lucha por mantener la actual dictadura de la burguesía y su sistema, el capitalista, o en el bando de los trabajadores que lucha por el derrocamiento del capitalismo y la instauración del socialismo y su estado, a través de la dictadura del proletariado. La situación actual no permite término medio, todos los que se declaren “neutrales” o “pacifistas” son los que abogan por el mantenimiento del sistema criminal capitalista y por la opresión de la mayoría por la minoría.

¡Socialismo o barbarie!

D. García

Miembro del Comité Central y Secretario de RRII del CC del PCOE