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Es impostergable la unidad del sindicalismo de clase

Los sindicatos del régimen CCOO y UGT han anunciado movilizaciones para el próximo día 15 de Diciembre con la intención, según ellos, de mostrar su desacuerdo con los límites establecidos por el gobierno para la negociación que se inicia ahora. Así, exigen que se apruebe previamente una ley de renta mínima para enjugar la pobreza; que se establezca un salario mínimo -no se sabe de cuanto- para alcanzar los 800 euros el año próximo y, además, hacen bandera de la defensa del ya de por sí regresivo sistema de pensiones.

Estamos acostumbrados a los juegos malabares de las direcciones de esas dos centrales sindicales, que utilizan el engaño como centro vital de su acción sindical. Según nos dicen llevamos 8 años de crisis y, durante este tiempo, ambas centrales no sólo no han hecho nada por frenar las fechorías del gobierno y de los empresarios -que con la excusa de la crisis han ido cercenando las pocas conquistas que aún les quedaban a los trabajadores, logradas a sangre y fuego- sino que se han portado vilmente pues, mientras de cara a la galería y a través de forzados documentos han “denunciado” la situación del mundo laboral, al mismo tiempo han ido firmando Acuerdos Por el Empleo y la Negociación Colectiva (AENCs) que convalidaban las políticas nocivas de los Gobiernos en materia laboral y, en los centros de trabajo, han llevado a las masas a aceptar todo cuanto la patronal ha codiciado y sin ninguna resistencia.

CCOO y UGT están alcanzando tal grado de degradación, de corrupción, que permiten que sus listas electorales sean confeccionadas por los departamentos de Recursos Humanos de las empresas. Se cuentan por cientos las empresas que en las entrevistas a los aspirantes a un puesto de trabajo les sugieren que para tener mayores posibilidades de ser contratados se afilien a uno de los dos sindicatos.

En la hora actual, las dos centrales tienen un déficit de afiliación ostensible. Sin embargo, las prerrogativas que les brinda la ley para poder iniciar los procesos electorales y las dificultades que ésta ofrece a los trabajadores para dejar a un lado a los sindicatos e iniciar por su cuenta dichos procesos electorales o para elegir un sindicato de clase, les permite tener un número de representantes en las empresas que no les corresponde por afiliación. Se cuentan por miles en todo el estado los delegados sindicales de CCOO y UGT que no están ya afiliados a dichos sindicatos. Es esta una de las razones por la que la patronal está echando una mano a esos dos sindicatos con el objetivo de que no pierdan su liderazgo, que es la condición indispensable para que el régimen siga explotando cruelmente a las clases trabajadoras.

Así pues, la debilidad creciente de los sindicatos no es óbice para seguir manteniendo el liderazgo y, de esta forma, ser los “interlocutores” oficiales frente al gobierno. Ahora bien, debemos ser objetivos en nuestros análisis y no obviar que si bien anteriormente CCOO y UGT se imponían por su fortaleza, en la actualidad lo hacen por la debilidad que exhibe la oposición, atomizada en infinidad de sindicatos, pequeños organizaciones y candidaturas que se reclaman de clase, que rechazan “enérgicamente” las traiciones de CCOO y UGT así como su modelo sindical de subordinación a los capitalistas.

¿Qué es lo que separa a dichos sindicatos? El PCOE no cree que las diferencias sean insalvables, y menos aún en este momento supremo. Los sindicalistas de clase están obligados, si de verdad lo son, a realizar el esfuerzo impostergable para el entendimiento, al menos para alcanzar un programa mínimo, que sirva para labrar el camino para una gran intersindical que nos lleve al sindicato único. Aún guardando cada uno su “independencia” orgánica, por el momento, la unidad es posible, necesaria y urgente; de lo contrario, todos seremos cómplices, ya sin más ambages junto con la patronal, de que CCOO y UGT mantengan su liderazgo. Bastaría aceptar un programa mínimo para que la situación diera un vuelco radical.

No hay lugar a más lamentaciones, desbrocemos el camino para lograr la unidad que la clase obrera, que los trabajadores en su conjunto, desea; de lo contrario, que cada cual cargue con su responsabilidad.

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Marcelino Camacho: ¿reivindicar a un vendeobreros?

El reformista es el único animal que tropieza una y otra vez con la misma piedra. Si en el ámbito político, en cerca de doscientos años de movimiento obrero, los reformistas nos han vendido las bondades de las distintas caretas con las que se cubre la caduca socialdemocracia, no podía ser menos en el plano sindical.

Ante los actos de CCOO y UGT que han llevado al movimiento sindical y a la situación en los centros de trabajo a las cotas más bajas de su historia, cosa lógica puesto que la aristocracia obrera de CCOO y UGT forman parte de la esencia del sistema capitalista, son muchas las voces del reformismo que reivindican una vuelta a los orígenes de este sindicalismo antiobrero, etapa que ellos consideran la segunda venida de Cristo. Esta reivindicación se muestra en el recuerdo de la figura del vendeobreros del régimen del 78 por antonomasia: el dirigente de CCOO Marcelino Camacho. ¿Cuántas veces no habremos oído al reformista de turno suspirar por “si viviera Don Marcelino”?

Pero pongamos todo en su contexto. En las postrimerías del régimen fascista el movimiento obrero y popular se encontraba en plena efervescencia. Cuarenta años de humillaciones a la clase obrera habían conseguido crear los embriones de una auténtica movilización popular que sirviese de cimiento para avanzar la conciencia de clase a cotas más serias. Los niveles de organización, sindicalización, militancia, movilización de la clase obrera y las masas populares estaban en niveles nunca vistos desde 1936, y que a día de hoy no han sido superados. Existía la necesidad vital en amplias capas del proletariado de la lucha, de la organización, de la formación política, en definitiva, era el gérmen de la conciencia de clase. ¡Ojo!, no confundir esta etapa de efervescencia con una etapa revolucionaria, sino como el primer paso mínimo hacia esta.

En el plano político, el reformismo eurocomunista de Carrillo y su PCE se encargó de acabar con las ilusiones de toda una generación, castrando y domesticando a la clase obrera para que no saliese del redil concedido por la burguesía con el llamado régimen del 78. La aristocracia obrera se integró en el sistema: prebendas, cargos insitucionales, etc. Se convirtieron en la pata izquierda del régimen.

Al mismo tiempo en el plano laboral, el momento de debilidad de la burguesía española y el avance de la lucha obrera y popular consiguió que estos cediesen en algo tan capital como fue la Ley del Trabajo de 1977, ley que ha sido la más avanzada para la clase obrera en toda la historia de la democracia burguesa en España. Y es aquí donde interviene la figura del inefable Marcelino Camacho.

Camacho fue el responsable directo de acabar con dicha ley firmando la nauseabunda claudicación de la clase obrera que supusieron los Pactos de la Moncloa. Dichos pactos concedieron a las centrales sindicales CCOO y UGT todos los privilegios que han disfrutado a lo largo de los años, a cambio de llevar a la clase obrera al matadero. De aquellos polvos, vienen estos lodos, el lodazal de miedo, desesperación y falta de alternativa que sufre la clase obrera a día de hoy.

Recordemos también como veteranos sindicalistas tuvieron que sufrir la figura del tal Marcelino. Su modus operandi era ciertamente curioso. Allá donde las huelgas y las luchas obreras se veía que podían superar los cauces impuestos por el régimen burgués, acudía Camacho como si fuese una “estrella del rock” para encauzar la legítima lucha del proletariado en vías que no incomodasen a la burguesía. Así, luchas que pudieron haber sido el inicio de una gloriosa etapa para la clase obrera se convirtieron en el principio de las derrotas que los trabajadores llevamos sufriendo ininterrumpidamente desde que existe el régimen del 78.

Así pues, denunciamos el carácter criminal y antiobrero de la figura de Marcelino Camacho a la misma vez que honramos la memoria de todos aquellos sindicalistas de clase que en su día se opusieron a títeres del régimen como el tan querido por el reformismo Camacho. Al final, la historia pondrá a cada uno en su lugar, y el lugar de Camacho es el basurero de la historia junto con el capitalismo que tan tenazmente contribuyó a apuntalar.

Secretaría de Agitación y Propaganda del Comité Central del P.C.O.E.




Constitución del 78. Hija predilecta del capitalismo español

Mientras agonizaba el dictador Franco la oligarquía banquera e industrial española representada por los Botín, March, Entrecanales, Del Pino, las Koplowitz, Ybarra, etc,… (los mismos que mandan hoy) buscaba exportar capitales y conquistar nuevos mercados. Para ello necesitaba superar el estrecho marco del fascismo español. Es por lo que promovió una “transición” del fascismo a la democracia burguesa que le permitiría aumentar sus negocios. Ya contaba con el beneplácito de la única oposición real con influencia en la clase obrera que representaba un PCE que había renegado de la lucha de clases varias décadas atrás. En su declaración “Por la reconciliación nacional, por una solución democrática y pacífica del problema español” de junio de 1956 se afirmaba que “el Partido Comunista de España declara solemnemente estar dispuesto a contribuir sin reservas a la reconciliación nacional de los españoles, a terminar con la división abierta por la guerra civil y mantenida por el general Franco.

La trampa estaba en oponer “dictadura” a “democracia” y “libertad”, conceptos abstractos y metafísicos al no conectarlos con una sociedad de clases contrarias y antagónicas, donde la libertad de una clase niega la libertad de la otra. Y lo que hubo no fue un cambio de régimen económico que es la base de toda sociedad, lo único que hubo es un maquillaje de la superestructura política, un mayor grado de libertad para la burguesía que al fin y al cabo era la que seguía teniendo la propiedad de los medios de producción.

Y el capitalismo (que es la madre del fascismo) queda atado y bien atado a través de los artículos 33 y 38 de la Constitución española de 1978 que mantiene la propiedad privada (de los medios de producción) y donde “Se reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado”. Estos artículos son los que determinan si se pueden hacer efectivos todos los demás artículos de derechos y libertades y si quedan en papel mojado pues lo económico es lo que determina si se puede o no se puede hacer tal o cual cosa.

La noche del golpe del 23 de febrero de 1981 José María Aguirre González se fue a dormir porque pasase lo que pasase sabía que seguiría siendo el presidente de Banesto. Cuando a Tejero lo dejan en la estacada, en la cabecera de la manifestación contra el golpe, junto a los “demócratas”, marchaba Rafael Termes, presidente de la Asociación Española de la Banca.

Manifestación tras el 23 F

Fue y sigue siendo enorme y sofisticada la maquinaria propagandística de la burguesía para vender la Constitución española como una constitución de todo el “pueblo”, para vender una libertad “sin ira” donde se niegue la lucha de clases a través de la reconciliación nacional apoyada por un PCE ya invadido por el reformismo y el oportunismo.

Es muy simbólico el paso por toda la gama de medios de comunicación, que aparentan diversidad pero que defienden el mismo régimen, de dos iconos del periodismo español de la “transición” como son Nativel Preciado y Victoria Prego. La una ha trabajado al servicio de Diario ABC, Interviú, Onda Cero y Cadena Ser. La otra, la punta de lanza de la operación cosmética del régimen, Victoria Prego, presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid y hermana de Adolfo Prego, magistrado del Tribunal Supremo, inició su carrera en TVE ya bajo el franquismo, llegando a ser en 1976 jefa de Internacional. Hoy en día muestra su verdadera cara colaborando con la Cope.

Pero veamos con algunos ejemplos cómo el artículo 38 donde se impone la economía de mercado, o lo que es lo mismo, el capitalismo, impide hacer efectivos todos esos derechos que el oportunismo principalmente de IU-PCE y Podemos fantasea con hacerlos cumplir a través de las instituciones burguesas, haciendo creer que es la superestructura política la que determina la estructura económica y no al revés.

Artículo 9. Libertad e igualdad.

Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas.

Gran ilusión de la democracia burguesa. España es el país más desigual de la OCDE superando hasta 14 veces a Grecia. En España había en 2014 13,4 millones de personas en riesgo de exclusión, el 29,2 % de la población[1].

Artículo 33. Derecho a la propiedad.

Nadie podrá ser privado de sus bienes y derechos sino por causa justificada de utilidad pública o interés social, mediante la correspondiente indemnización y de conformidad con lo dispuesto por las leyes.

La Constitución hace pasar el interés del capital por el interés “general”. Es por eso que la propiedad privada que impone a sangre y fuego es la gran propiedad privada, mientras que la otra, la ganada con el sudor de la frente a través del salario, no sólo no la garantiza sino que la viola constantemente, desahuciando a aquellos que han perdido un empleo, gracias, por cierto, a la economía de mercado. Incluso expropia quitando la custodia de los hijos a una familia obrera cuando, gracias a la economía de mercado, no tiene suficientes ingresos para hacerse cargo de sus necesidades.

Artículo 35. El trabajo, derecho y deber.

Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.

desempleo en espa a

Este artículo es verdaderamente utópico bajo el régimen de la economía de mercado, donde el despido es libre. El desempleo es la mayor preocupación de los trabajadores. Del 4,41% en 1976 hemos pasado al 18,91% en septiembre de 2016, según cifras oficiales. El desempleo propio del capitalismo produce a su vez salarios de miseria que impiden a la clase obrera “satisfacer sus necesidades y las de su familia”, dándose además una discriminación no sólo “por razón de sexo” sino por nacionalidades y en función de si se es inmigrante “legal” o no.

Artículo 20. Libertad de expresión.

A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

La libertad es de los dueños de los medios de comunicación y de los dueños de las empresas. ¿Qué trabajador puede decir lo que realmente piensa en una entrevista de trabajo? ¿O cuando le ponen un contrato por delante? ¿O cuando está en el centro de trabajo?

El Estado español además como instrumento para defender el régimen reprime aquellas voces disconformes con el mismo. En 1983, en plena euforia de la movida cultural “progre” catapultada por los medios para llevar a la juventud por los derroteros de las “drogas, el sexo y el rock&roll”, los integrantes del grupo de música punk Eskorbuto fueron detenidos en Madrid y se les aplicó la ley antiterrorista al requisarles la maqueta “Jodiéndolo todo” con canciones como “Maldito país, España”, “E.T.A.” o “Rogad a dios por los muertos”. Estuvieron 36 horas incomunicados.

Y más recientemente, este año, un grupo de titiriteros que representaba con un pequeño teatrillo una obra en el barrio madrileño de Tetuán fueron detenidos por apología del terrorismo y delito cometido con ocasión del ejercicio de “derechos fundamentales” y de las “libertades públicas”. Fueron encerrados al día siguiente en la cárcel de Soto del Real. Su delito: un muñeco de trapo porta un cartel en el que pone “Gora Alka-ETA”.

El Estado español a través de la Fiscalía ha llegado a pedir en 2014 más de 125 años de cárcel contra huelguistas[2].

Artículo 27. Derecho a la educación.

La enseñanza básica es obligatoria y gratuita.

Según un estudio de la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU) realizado en 2006, el coste medio de la educación para un hijo desde los 0 a 15 años era de 4.090 euros. El precio medio de la primera matrícula de grado en una universidad española es de 1.100 euros al año, y máster 2.020 euros.

Artículo 39. Protección a la familia y a la infancia.

Los poderes públicos aseguran la protección social, económica y jurídica de la familia.

Según el Informe Foessa 2014, en España, uno de cada veinte hogares se ve muy afectado por intensos procesos de exclusión social. Un total de 11,7 millones de personas (3,8 millones de hogares) están afectadas por diferentes procesos de exclusión social, 4,4 millones más que en 2007. Cinco millones de ellas, por situaciones de exclusión severa, un 82,6% más que en 2007.

Artículo 40. Jornada y descanso laboral.

Los poderes velarán por la seguridad e higiene en el trabajo y garantizarán el descanso necesario, mediante la limitación de la jornada laboral.

Para los trabajadores españoles esto suena a ciencia ficción. Según la Estadística de Accidentes de Trabajo publicada por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, en los primeros 6 meses de 2016 se registraron 276.069 accidentes de trabajo con baja, de los cuales 2.181 fueron accidentes graves. El estrés y la presión al que somete la competitividad bajo el marco de la economía de mercado ha provocado sólo en medio año 116 muertes por infarto o derrame cerebral en España.

Artículo 43. Protección a la salud.

Se reconoce el derecho a la protección de la salud.”

La economía de mercado impone un sistema de sanidad pública que reporte amplios beneficios al capital privado. Por ejemplo, a través de la compra de medicamentos o de materiales o subcontratación de servicios. Los proveedores son grandes grupos industriales, químicos, farmacéuticos o de servicios: Siemens, Bayer, Sanofi, Roche, Pfizer, Celgene, Grifols, Ferrovial, Grupo Ellior, ISS Facility Services, Eulen o Eurolimp.

Stephan Sturm, consejero delegado del primer grupo europeo de sanidad privada, Fresenius Medical Care, manifestó que la parte más rentable del negocio en España procede de los conciertos con la sanidad pública y no de su actividad ordinaria de prestación de servicios médicos en el ámbito privado.

urgencias colapso

Esto supone, por supuesto, que lo menos importante es proteger la salud de la gente. La lista de espera para operarse en España alcanza los tres meses de media. Las camillas se abarrotan en los pasillos de urgencias. Y hay multitud de patologías que no son atendidas suficientemente por la sanidad “pública”, obligando a muchas familias a recurrir a la beneficencia, muchas veces tornada en espectáculo en los medios de comunicación, a vender tapones, camisetas, organizando colectas para sufragar los altísimos costes de ciertos tratamientos. Según la Federación Española de Enfermedades Raras: “la sanidad no cubre ni la mitad de la fisioterapia que se necesita”.

Artículo 44. Acceso a la cultura.

Los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho.

Según la Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España 2014-2015 sólo el 54% de los españoles va al cine con cierta frecuencia. El precio medio de una entrada de cine ha pasado de 130 pesetas (0,78 euros) en 1980 a los 8 euros en 2015.

Hablar de “acceso a la cultura” es irrisorio en un país donde acudir a un concierto de música clásica, de ballet, ópera o zarzuela son un lujo, con porcentajes de asistencia entre la población española de 8,6%, 7%, 2,6% y 1,8% respectivamente.

Por no hablar de lo que cuesta asistir a un partido de fútbol, el deporte más popular de nuestro país. El precio medio de una entrada de fútbol, en el estadio, para ver un partido de Primera División alcanza los 70 euros en nuestro país, el segundo más caro del mundo.

Especialmente en este deporte, que sirve para educar (en un sentido u otro) a los jóvenes, es donde se aprecia mejor cómo la economía de mercado corrompe todos los ámbitos de la sociedad. El propio Javier Tebas, presidente de la Liga de Fútbol Profesional, ayer del BBVA y hoy del Banco Santander, afirmó este año que “Los amaños son el problema más importante que tiene hoy el deporte[3]. Tampoco se libra de la corrupción el baloncesto, done la Federación Española de Baloncesto (FEB) y su presidente se encuentran bajo investigación por parte del Consejo Superior de Deportes (CSD) por presuntas prácticas corruptas.

No sólo los clubes de fútbol se han convertido en sociedades anónimas y propiedad de los magnates locales de turno. También las estrellas del balón son propiedad privada de fondos de inversión. Los derechos de Neymar, por ejemplo, pertenecen casi la mitad (45%) a dos fondos, DIS y TIESA, que recientemente ha firmado un acuerdo con Diego Simeone.

Artículo 45. Medio ambiente. Calidad de vida.

Todos tienen el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo.

Según el Instituto Geográfico Nacional “La contaminación ambiental es uno de los aspectos de la problemática ambiental española, que se deriva de nuestro actual modelo de desarrollo.” Añade además que “En España la contaminación de las aguas subterráneas resulta, principalmente, de los vertidos urbanos, de la industria o de la infiltración de los fertilizantes depositados en el suelo, procedentes de la agricultura intensiva, y por las deyecciones del ganado. En ambos casos, los niveles de nitratos que adquiere el agua pueden ser tan elevados que constituyen una seria amenaza para la salud humana.

tóxicos vertido ríos

Según informes del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC en sus siglas en inglés), grupo creado por las Naciones Unidas y la Organización Meteorológica Mundial, España ha incrementado la emisión de gases de efecto invernadero en un 53% entre 1990 y 2005. El Ministerio del Medio Ambiente, aseguraba ya en 1998 que “el grado de contaminación de las aguas aumenta a medida que van discurriendo por núcleos urbanos e industriales, llegando, en algunos casos, a un estado muy degradado en sus tramos medios y finales.

Por citar una de las peores catástrofes ecológicas que han quedado en la impunidad, el accidente del Prestige en 2002 que produjo el derrame de 77 mil toneladas de fuel al mar fue juzgado diez años después sin determinar responsabilidades ni culpables.

Artículo 47. Derecho a la vivienda.

Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada.

Según la Fundación RAIS unas 40.000 personas no tienen hogar y un millón y medio de familias vive en infraviviendas. Desde 2008 se han desalojado a más de 400.000 familias de sus casas.

Además, la economía de mercado convierte en mercancía a la vivienda, permitiendo especular sobre ella, por muchos planes de protección oficial que se ejecuten.

desahucios

Artículo 51. Defensa de los consumidores.

Los poderes públicos garantizarán la defensa de los consumidores y usuarios, protegiendo, mediante procedimientos eficaces, la seguridad, la salud y los legítimos intereses económicos de los mismos.

A pesar de que el leitmotiv de la economía de mercado es que es una economía de consumo, lo cierto es que es toda una falacia pues la tendencia es a poder consumir menos bienes al aumentar el paro y al ser los salarios cada vez más miserables, debido a la presión que ejercen sobre éstos esa mano de obra sobrante desesperada por encontrar un trabajo.

Y para asegurar que a algunos ilusos de la izquierda oportunista se le ocurra desde el congreso tocar lo esencial de esta constitución, es decir, los artículos 33 y 38, el artículo 8 establece que “las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire” tienen como misión garantizar “el ordenamiento constitucional.

Secretaría de Agitación y Propaganda del Comité Central del P.C.O.E.

 


[1]             Informe “Una economía al servicio del 1 %”, Oxfam Intermon, 2016

[2]             “Piden 125 años de cárcel para 300 sindicalistas”, Diagonal, 17 de julio de 2014.

[3]             Agencia EFE: Redacción deportes, 17 de febrero 2016




El marxismo-leninismo y el feminismo

A partir de la década de los 70 del siglo pasado, el llamado feminismo “marxista” busca un lugar en las luchas sociales separado del feminismo pequeño burgués. Sin embargo, los partidos marxistas-leninistas son contrarios a su inclusión en sus filas como grupo organizado, o como corriente de opinión, porque colige que escinde las fuerzas revolucionarias en la lucha por el socialismo; aunque, el feminismo, “marxista o proletario”, como también se denomina, objeta razones para lo opuesto. Como antecedente clave tenemos que Clara Zetkin, comunista alemana, en cierta ocasión se entrevistó con Lenin y éste rechazó sin paliativos su feminismo. Desde entonces, se viene argumentando que los partidos marxistas leninistas se han transformado en organizaciones “machistas” porque rechazan el feminismo en general, incluso el “feminismo marxista-leninista” o el “feminismo proletario”, de moda entre la juventud actual.

Pero ¿Qué es el feminismo? “El feminismo es una “Ideología” que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres”. Si aceptamos esta definición, no queda otro remedio que declarar con toda rotundidad que el feminismo nada tiene que ver con el marxismo-leninismo. Si un partido comunista aceptara el feminismo cualquiera que sea la forma que éste adopte, se desnaturalizaría, porque el marxismo es la ideología de la clase obrera, no solo de un país, sino de todo el mundo, sin distinción de raza, sexo etc. El marxismo pues, se sostiene en la lucha de clases y no de personas y menos aún entre personas de distintos sexos.

En modo alguno un Partido Comunista puede admitir ningún elemento de división o de fraccionamiento en sus filas. Precisamente esta es la esencia del Partido leninista, la cohesión ideológica, la unidad férrea, que conlleva la disciplina también férrea, armas imprescindibles para luchar contra los capitalistas y vencerlos. El Partido Comunista tiene que ser diametralmente opuesto a la discriminación de sexo, de raza… Por ello es incongruente la admisión del feminismo que supone la división sexual entre la misma clase, pero no la de la mujer, por el contrario, ésta tiene los mismos derechos y deberes que el hombre.

El feminismo cualquiera que sea, plantea sus luchas sobre bases falsas y antimarxistas. El pensamiento machista, el diccionario machista, las leyes machistas, la discriminación espiritual de la mujer trabajadora, así como la cultura en general orientada al desprecio de la mujer, forman parte de las superestructuras que emanan del tipo de estructuras económicas que identifica a la sociedad capitalista. Son las estructuras económicas clasistas, por tanto, discriminatorias, las que engendran dicho pensamiento, al mismo tiempo que el comportamiento machista y hasta que dichas estructuras no sean remplazadas por otras nuevas, en este caso, por las estructuras económicas socialistas, no se comenzará a solucionar el problema en toda su dimensión y profundidad. Por esta razón, es imposible que en el capitalismo desaparezca ni el machismo ni la explotación de la mujer en sus dos vertientes, la laboral y la doméstica. En la sociedad capitalista hay mujeres multimillonarias pertenecientes a la gran burguesía, que son culpables de que la mujer trabajadora gane menos que su sexo opuesto en un mismo centro de trabajo. Hay mujeres burguesas que explotan y esclavizan a los trabajadores. La igualdad de salarios durante el capitalismo, es la igualdad entre esclavos, El salario es la esencia de la explotación del trabajador. Por este motivo, aunque la mujer trabajadora y el hombre “trabajador”, -aquí se pierde el término “feminismo” y surge el de clase forzosamente- ganasen lo mismo, todavía hay hombres (burgueses) que continúan esclavizando a la mujer, pero a la mujer “trabajadora”, al igual que al hombre trabajador. Por supuesto, que el Partido Comunista luchará en el capitalismo por la igualdad entre el hombre trabajador  y la mujer trabajadora, como también lucha por la subida de los salarios y por mejores condiciones de vida para el pueblo trabajador, aun sabiendo, que el capitalismo tiene los resortes suficientes para mitigar nuestros éxitos y para hacer retornar nuestras conquistas de mil formas distintas.

Por otro lado, la situación de la ama de casa no variará jamás en el capitalismo porque ¿cómo se supera este tipo de explotación? ¿Con leyes represivas? ¿Dándole un salario a la “ama de casa”? En el capitalismo, las leyes represivas pueden castigar al trabajador machista, no lo hará nunca al burgués que es el que las dictará, pero en modo alguno  eliminará la explotación de la ama de casa, porque la causa que lo genera, el capitalismo, continúa existiendo, de igual forma que un salario por muy grande, tampoco la hará desaparecer, por el contrario, legalizaría el estatus de las amas de casa provocando la desidia en muchas mujeres a la hora de buscar un trabajo.

Sin la mujer trabajadora militante no habrá revolución anticapitalista posible y sin revolución no habrá emancipación de la clase obrera, que es la llamada para liberar a todas las clases explotadas por el capitalismo. El PCOE tiene abierta sus puertas a todas las mujeres que quieran luchar contra todas las maneras de explotación. 




Viva la URSS

Una ojeada rápida por el mundo revolucionario nos ofrece una perspectiva desalentadora. Acaba de celebrarse el 99 Aniversario de la Revolución de Octubre y, como en tantas otras ocasiones, la rutina y el pesimismo, pese a los esfuerzos por querer demostrar lo contrario, se adueñan de las páginas de la mayoría de las organizaciones que se reclaman del marxismo-leninismo en el mundo a la hora de conmemorar el acontecimiento humano más importante de todos los tiempos. El complejo de derrota todavía hace mella y su transmisión al exterior es nefasta, pues no resulta atractiva para las clases trabajadoras, en tanto que nuestros enemigos aún heridos de extrema gravedad se yerguen con aires de superioridad.

Nuestras debilidades son bien utilizadas por nuestros enemigos de clase y, también, por sus voceros que coinciden en que la Revolución de Octubre es una página desquiciada y lamentable que hay que borrar de la historia o, en su defecto, emborronar.

Imperialismo y oportunismo, unidos por fuertes lazos de amistad y objetivos, se han puesto de acuerdo para que nuestra nostalgia, pues esa es la sensación que damos, desaparezca de una vez y por todas. La consigna, más que minimizar la gesta socialista, consiste en demostrar que la URSS fue un fracaso, cuando la verdad es que no solo no fue un fracaso, sino que fue una bella realidad muy superior a la del capitalismo. Efectivamente, la URSS demostró que el socialismo, aún en construcción, es superior al capitalismo.

Esto lo saben tanto los imperialistas, como también los nuevos falsos revolucionarios, por esa razón tratan de descentrar la atención de las clases trabajadoras con investigaciones pseudocientíficas.

Solo bastaría pararse un instante para darse cuenta que en las investigaciones que se llevan a cabo por parte de la nueva, y no tan nueva, generación de filósofos, economistas, politólogos de Europa y América Latina, existe un acuerdo tácito con las elucubraciones burguesas: dar luz y salida a las circunstancias que concurren hoy con las ideas y doctrinas formuladas sobre la base de los errores de los líderes soviéticos, que dada “su rigidez y su manera vulgar de entender el marxismo, llevaron a la URSS al colapso y a su irremediable desaparición”. Eso sí, casi todos, salvo excepciones como Monereo que directamente pide que se cuestione el marxismo como ideología dominante de las clases trabajadoras, tratan de salvar la figura de Lenin soslayándola y, por supuesto, como ya es tradicional, no falta la irrefrenable y odiosa condena a Stalin haciéndose eco de la propaganda capitalista más reaccionaria. De esta manera, Trotsky, Gramsci, Lukács, y otros, salen a flote como leninistas y portadores de las soluciones que exige la situación actual. Nosotros nos preguntamos entonces ¿por qué no Lenin, siendo el hermano mayor? Por la sencilla razón de que conforme se utiliza a los Trotsky y compañía, se va relegando la figura de Lenin a la oscuridad, no se le ataca pero se le ignora, se le niega con sus contrarios y de esta manera la historia de la URSS se vacía de contenido, con la intención de que no proyecte ninguna atracción sobre la juventud actual.

La historia nos dice que la producción burguesa tiene más de quinientos años de existencia. Su larga vida está llena de guerras coloniales e imperiales, de asesinatos masivos de trabajadores, de destrucción de pueblos y naciones para rapiñarle sus riquezas. El capitalismo ha esquilmado bosques, ha destruido hábitats y pueblos indígenas y ha iniciado la carrera armamentista que pone en peligro a la humanidad. Esto, y mucho más, solo para hacer ostensión de treinta años de llamado “estado de bienestar” que ni siquiera ha sido capaz de universalizar a toda la población de un país. Un estado de bienestar impuesto por la necesidad de romper las influencias que la URSS ejercía sobre el proletariado de los países más avanzados a través de sus logros.

El proletariado ruso accedió al poder con un déficit cultural absoluto que le impedía ejercer la democracia proletaria, como denunció Lenin. El mismo Lenin tuvo que establecer el capitalismo de Estado para desarrollar las fuerzas productivas, que duró siete años, mientras se sucedía la intervención extranjera. La URSS tuvo que soportar en sus entrañas una serie de vicisitudes como la Segunda Guerra Mundial que deparó la muerte de 27 millones de soviéticos.

Pese a todo los soviéticos, liderados por el camarada STALIN, no solo se repusieron de las calamidades, incluyendo la gran hambruna, sino que en poco menos de dos décadas se situaron a la altura de los EE.UU, que no había sufrido en su seno las consecuencias de la Gran Guerra. Stalin frenó a los fascistas alemanes y le dio vida al pueblo soviético en dicha situación. El socialismo aún no se había desarrollado y ya la URSS – sin expoliar las riquezas de otros países, por el contrario prestando ayuda de todo tipo a los Movimientos de Liberación Nacional – se equiparaba en muchos casos con los EE.UU y, en otros, los superó como en la carrera por la “conquista del espacio”.

El socialismo en menos de medio siglo fue superior al capitalismo con una existencia de quinientos años. Esta es la realidad que se oculta adrede. Por supuesto que los comunistas tenemos, y lo hacemos, que analizar los errores y las actitudes obligadas, pero siempre partiendo y declarando que el SOCIALISMO es, y fue, superior al capitalismo.

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Solidaridad con Andrés Bódalo y Montse Venturós. El estado capitalista muestra su esencia reaccionaria

El compañero Andrés Bódalo ha iniciado el pasado viernes 4 de noviembre una huelga de hambre como protesta ante la situación de persecución que está sufriendo en la cárcel donde se encuentra encerrado injustamente.

El dirigente del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) ha sido ingresado en un hospital en dos ocasiones por problemas de corazón agravados por su estancia en prisión debido a las condiciones a las que está sometido. El ex edil, además, ha sido vejado y amenazado por parte de un funcionario de prisiones que llegó a decirle -delante de sus hijos- que en la cárcel “lo iba a pasar mal”. Según ha denunciado el SAT, este funcionario dio parte contra el compañero por una supuesta falta de respeto siendo condenado a estar 15 días en una celda de aislamiento y a mantener 3 meses en rehabilitación, lo que supondrá que en enero no podría obtener el tercer grado.

Por otro lado, el pasado día 5 de noviembre fue detenida por los Mossos d’Esquadra la alcaldesa de Berga, Montse Venturós, cuyo delito fue el mantener en el Ayuntamiento la bandera estelada. Mientras se persiguen a representantes del pueblo, como Montse Venturós por el mero hecho de permitir que la bandera independentista catalana se exhibiera en el ayuntamiento de la capital de la comarca del Berguedà mientras que el estado español impide que declaren ante la jueza argentina Servini torturadores fascistas y responsables políticos del fascismo sobre crímenes de esa dictadura criminal como fueron los asesinatos de Puig Antich o los crímenes del 3 de marzo de 1976 en Vitoria. He ahí la naturaleza reaccionaria del estado español y de sus fascistas dirigentes, que encarcelan a un sindicalista jornalero, persiguen los símbolos identitarios como la estelada y dan impunidad a torturadores y fascistas.

El Partido Comunista Obrero Español se solidariza con Montse Venturós y con el compañero Andrés Bódalo y la huelga de hambre que ha iniciado para defender sus derechos y muestra su solidaridad con todos los presos políticos existentes en el estado español encarcelados por defender los intereses de la clase obrera, de los que exigimos su inmediata excarcelación.

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El Partido Comunista Obrero Español apoya la huelga de estudiantes del 26 de octubre

El próximo miércoles 26 de octubre hay convocada una huelga general estudiantil rechazando las políticas del Gobierno del Partido Popular que coronan las políticas desarrolladas por los sucesivos gobiernos con el objetivo claro de recortar al máximo las partidas presupuestarias en materia de educación pública, no dudando este gobierno, compuesto por los herederos de Franco, en introducir una serie de reválidas en 4º de ESO, 2º de Bachillerato y de acceso a la universidad con el claro objetivo de expulsar del sistema educativo a centenares de miles de estudiantes provenientes de las familias obreras.

El capitalismo monopolista de estado está quebrado tanto en su base económica como en su superestructura, donde la crisis económica ha degenerado también en crisis política e institucional, hallándonos en una situación de crisis general del sistema. La única salida que tienen los capitalistas es arremeter contra todos los sectores del proletariado, del pueblo trabajador, y es en este contexto donde debemos circunscribir las políticas contrarias a la educación pública, contrarias a los estudiantes que provienen de las familias obreras.

La burguesía tiene necesidad de conformar un gobierno, cosa que va a hacer en el fin de semana, para poder desarrollar unos Presupuestos donde legalicen los recortes impuestos por la Unión Europea, de tal modo que se produzca una nueva oleada de represión y de recortes contra las condiciones de los trabajadores por la vía de una nueva reforma laboral, un nuevo pensionazo y más recortes sociales tanto en sanidad como en educación.

El Partido Comunista Obrero Español apoya la Huelga General Estudiantil del próximo 26 de octubre, y hacemos un llamamiento a los estudiantes, así como a sus organizaciones, a unificar sus luchas con las luchas del resto de los sectores sociales que componen la clase trabajadora, de tal modo que todas esas luchas se conviertan en una única lucha de clase, conformándose un Frente Único del Pueblo contra la burguesía y su sistema capitalista, único responsable de todos nuestros males, que tenga como objetivo la superación del sistema capitalista y la construcción de un verdadero Poder Popular con el que la clase obrera pueda poner a disposición del Pueblo la propiedad de los medios de producción y acumular en sus manos todo el Poder. Y es que el Socialismo es la única salida que tenemos los trabajadores, así como los estudiantes que forman parte de nuestra clase.

¡NO A LAS REVÁLIDAS!

¡POR LA UNIDAD DE TODOS LOS SECTORES SOCIALES DE LA CLASE OBRERA, POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡POR UNA EDUCACIÓN PUBLICA Y DE CALIDAD, POR EL SOCIALISMO!

¡TODOS A LA HUELGA GENERAL DE ESTUDIANTES EL 26 DE OCTUBRE!

Secretaría de Agitación y Propaganda del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)




¿Quién mató al fondo de las pensiones?

Esta semana hemos conocido como el Gobierno en funciones de Mariano Rajoy ha admitido lo que ya era un secreto a voces: el fondo de reserva de la Seguridad Social se acaba en 2017. El Plan Presupuestario del año 2017 que el pasado sábado envió el Ejecutivo a Bruselas así lo atestigua, por lo que el manido y falso discurso del Partido Popular -ese en el que afirman que es el único capaz de garantizar las pensiones- se derrumba como un castillo de naipes.

Pero, ¿Por qué se ha evaporado el fondo de reserva de la Seguridad Social, del que salen actualmente el pago de las pensiones? Decir que ha sido culpa de la crisis sería una respuesta demasiado superficial. La crisis es inherente al propio sistema capitalista y las medidas adoptadas para remontar la crisis crea las condiciones para que la crisis crezca en intensidad.

El Estado juega un papel fundamental. Los burgueses y sus medios de comunicación nos quieren hacer creer que es un “ente” por encima de las clases sociales cuyo objetivo es conciliar los intereses de todos, pero la crisis descubre la verdadera faz del estado, que es la de un instrumento al servicio de la burguesía donde la corrupción es la forma esencial de dominio político por parte de los monopolios.

Así son los partidos representantes de los intereses de la gran burguesía de este país: PP y PSOE. Ambos, al servicio de los monopolios de este país, reforma laboral tras reforma laboral perfecciona y ofrece un elenco de herramientas para que los dueños de los medios de producción sigan acumulando capital a costa de cargar sobre la espalda de los trabajadores, su enemigo de clase, la miseria.

Estas reformas laborales, en especial la del año 2012 del Partido Popular, han conseguido un doble efecto. Por un lado, han precarizado el mercado laboral como exigían los monopolios -con el objetivo de pagar menos a los trabajadores- y por el otro, consecuencia de lo anterior, han destruido el otrora venerado, y siempre mal llamado, “Estado del Bienestar”. Con más trabajadores en paro y peores salarios, es evidente que los ingresos del Estado disminuyen, en la misma medida que aumentan los de las grandes empresas.

eres

Estos gráficos muestran la cantidad de ERE´s realizados en los últimos años, así como la cantidad de trabajadores afectados por ellos: 123.555 ERE´s realizados y 4.733.192 trabajadores despedidos desde 2008 hasta 2014.

horas trabajadas

El número de horas trabajadas también ha disminuido drásticamente, como se observa en el gráfico, lo que denota una reducción y precarización del mercado de trabajo.

contratos

Se observa, en el gráfico referente a los contratos laborales, un aumento continuado de los contratos temporales y parciales que provocan, como ya hemos comentado, que el Estado burgués sea incapaz no solo de mantener el fondo de reserva de la Seguridad Social, sino que se ve obligado a liquidarlo a corto plazo para afrontar pagos como el de las pensiones al tiempo que introduce el debate de la sostenibilidad de las pensiones a la par que se incrementan las cuantías que el Estado destina a la guerra y a la represión.

Seguridad social

La liquidación de la sanidad, la educación, las pensiones etcétera es un objetivo de los imperialistas que, ya sin la existencia de una potencia socialista como lo era la URSS, se siente fortalecida y considera que puede afrontar con garantías de éxito el expolio del pueblo trabajador. Y si sus partidos tradicionales caen en el transcurso, siempre pueden reemplazarlos por nuevos partidos, con nuevas y jóvenes caras y colores, pero con la misma fidelidad a un sistema capitalista criminal y opresor que sus predecesores.

Ni el Partido Popular ni ningún otro partido que abrace el Capitalismo, sirviendo a la burguesía, puede garantizar las pensiones porque mientras los medios de producción estén en manos privadas, la riqueza que generamos los trabajadores se las apropian los dueños de esos medios de producción y, para ellos, no es una prioridad política las pensiones, ni la sanidad o la educación pública sino su máxima prioridad es la mayor obtención de lucro para la burguesía.

La realidad es que las pensiones de los trabajadores jubilados, de nuestros mayores, solo las puede garantizar el Socialismo, por una única razón: en él son los propios trabajadores los dueños de los medios de producción y, por tanto, son los únicos que tienen el Poder Político, gracias a la dictadura del Proletariado, para distribuir todas las riquezas en su favor, a favor de la mayoría trabajadora. Sin esta premisa, sin que los medios de producción y el poder político estén en manos de la clase obrera organizada, nadie le garantizará a esta nada más que sufrimiento, pobreza y explotación.

Ahora más que nunca adquiere toda la importancia comprender que la realidad actual exige la lucha en un bando o en el rival: en el que se lucha por mantener la actual dictadura de la burguesía y su sistema, el capitalista, o en el bando de los trabajadores que lucha por el derrocamiento del capitalismo y la instauración del socialismo y su estado, a través de la dictadura del proletariado. La situación actual no permite término medio, todos los que se declaren “neutrales” o “pacifistas” son los que abogan por el mantenimiento del sistema criminal capitalista y por la opresión de la mayoría por la minoría.

¡Socialismo o barbarie!

D. García

Miembro del Comité Central y Secretario de RRII del CC del PCOE 




Oportunistas y fascistas, todos al servicio de la burguesía. Respuesta a Alberto Garzón

El pasado día 24 de septiembre, el periódico digital eldiario.es publicó un artículo en su Tribuna de Opinión del Coordinador Federal de IU y diputado de Unidos Podemos, Alberto Garzón, titulado “Nuestros retos” en el que realiza un diagnóstico del porqué del crecimiento de la extrema derecha, haciendo un análisis con el que pretende definir qué características debe tener el proyecto político, fundamentado en las ideas y principios de la izquierda, así como  su táctica, que atraiga a las clases populares para impedir que la extrema derecha avance. De tal forma, concluye Alberto Garzón  su análisis indicando que  “la clave de afrontar victoriosamente nuestros retos puede reducirse a los siguientes elementos: proyecto político y conflicto social. Si somos capaces de entender que la máxima anguitista debe ser reformulada, para evitar malinterpretaciones, desde «programa, programa, programa» a «proyecto, proyecto, proyecto» entonces estaremos en condiciones de poner en lo más alto aquello que más importa, es decir, el contenido político que ofrece soluciones concretas a la vida de la clase trabajadora y del pueblo en su conjunto. Eso implica, obviamente, definir y hablar claro; sonar duro y diferente. Y con ese proyecto en la mano, hemos de ser y estar en el conflicto, explicando y haciendo proselitismo para una causa que merece la pena. Yo la llamo socialismo, pero estoy dispuesto a discutir el nombre a condición de que haya praxis.”.

La causa por la que dice apostar Garzón es el socialismo, la misma sobre la que manifiesta estar “dispuesto a discutir el nombre a condición de que haya praxis”. Según él, la clave para estar en condiciones de pelear por la causa del socialismo pasa por “que la máxima anguitista debe ser reformulada, para evitar malinterpretaciones, desde «programa, programa, programa» a «proyecto, proyecto, proyecto»”, para poder “definir y hablar claro; sonar duro y diferente”, o lo que traducido del lenguaje garzoniano es “ ir a la raíz del problema en términos de contenido” e “impugnar el sistema, hablar de un modo distinto al que hablan los que defienden el sistema – aquí, de nuevo, tanto de contenido como de estilo”.

El Socialismo es el sistema económico basado en la propiedad social de los medios de producción. Hemos de subrayar que la organización de Alberto Garzón,  Izquierda Unida jamás, ni  en la época de Anguita ni posteriormente,  apostó  por el socialismo sino por todo lo contrario. Es bueno recordar a Cayo Lara cuando en octubre de 2011 señalaba que “el socialismo se puede construir con la actual Constitución Española”, cuando tanto la doctrina del Tribunal Constitucional como la propia Constitución Española de 1978, realizada y firmada por el PCE, imponen el capitalismo o economía de “libre” mercado, otorgando al Estado la capacidad de defender el capitalismo con todos sus instrumentos, incluido el Ejército.  Y también es bueno recordar a Julio Anguita, ese militante de la Declaración de los Derechos Humanos y de la legalidad burguesa, que junto con Xosé Manuel Beiras, son nombrados como referencias por Garzón cuando nos afirmaba que  Yo, que soy comunista, hace tiempo renuncié a plantear el comunismo como alternativa o el socialismo, porque eso no llega a la gente. A la gente sí le llega un derecho humano” indicando Anguita, justo antes de las pasadas elecciones lo siguiente “Me dirigiré a la mayoría de la población, a las capas medias, a los trabajadores, y también a una parte de la izquierda sobre sus métodos, para señalarles que el objetivo es obtener el respaldo de la mayoría. Sumar a la mayoría sin desdecir nuestro mensaje, explicando que desde la izquierda sumanos a la inmensa mayoría, con los Derechos Humanos, la legalidad, el Estado de Derecho. Es decir, le tenemos que robar a la derecha las palabras vacías que ellos usan sin contenido cuando dicen “Estado social y de Derecho, o Constitución española…” Nosotros las tenemos que llenar de sentido. Y quitárselas a ellos porque las están prostituyendo”, de tal modo que a la pregunta “¿Qué temen el BBVA y el Santander, qué teme el IBEX, qué temen los poderosos de Unidos Podemos?” no dudó en responder lo siguiente: “Le temen a la ley…”.

Defender la Constitución Española y la Declaración de los Derechos Humanos es defender la explotación del hombre por el hombre y, en consecuencia, defender el capitalismo puesto que la asunción del salario implica asumir el trabajo asalariado y, por consiguiente, la explotación capitalista tal y como Carlos Marx demostró.

Alberto Garzón, por mucho que en los platós de la televisión burguesa y en los artículos periodísticos que signa se autodenomine como socialista y comunista, en realidad es un oportunista cuya función es servir a la burguesía engañando a los obreros para distorsionar la percepción de la realidad objetiva de éstos, así como deformar  el socialismo y el comunismo mostrándoles a los trabajadores una imagen que en absoluto se corresponde con la realidad de ambos sistemas, siendo su artículo un ejemplo de prestidigitación oportunista.

Pero ¿de qué socialismo nos habla Garzón? ¿De qué praxis? El pasado 7 de julio de 2014, en el periódico El Mundo se publicó una entrevista en la que Garzón a la pregunta “Defínase a sí mismo ideológicamente” respondía “soy socialista y republicano e identifico en el capitalismo la causa de los mayores problemas de esta sociedad, como el desempleo y la pobreza. Soy republicano porque soy muy demócrata y creo en los valores de la ilustración, del Estado de Derecho y de la participación política”. La periodista insiste preguntándole “¿Es comunista?” a lo que Garzón respondió “Sí, soy miembro del Partido Comunista”. La periodista, oliendo las inconsistencias ideológicas de Garzón, le pregunta “¿Por qué se define como socialista y no cómo comunista?” Garzón claramente nos muestra su faz burguesa respondiendo “El comunismo es un tipo de socialismo. Creo en la necesidad de superar el capitalismo, pero claro, no tomando como modelos a la extinta URSS o Corea del Norte. Yo no tengo modelos porque se puede aprender de todos. Si vamos a construir una nueva sociedad, tenemos que nutrirnos, por ejemplo del Estado del Bienestar noruego, de la participación política de Suiza, de los instrumentos revocatorios de Venezuela o California… Aprender de las mejores experiencias y corregir lo que ha fallado, y eso implica no ser dogmático, no calcar un modelo”.

Ni que decir tiene que el comunismo no es un tipo de socialismo, como erróneamente advierte Garzón. Pero sobretodo, lo reseñable es que este sujeto rechaza abiertamente el socialismo –repudiando ejemplos de éste como la URSS o Corea del Norte– y abraza la superestructura burguesa que brota del capitalismo, pues ni en Noruega, ni en Suiza, ni en Venezuela ni en el estado de California –estado federado a los EEUU- jamás ha existido el socialismo. Lenin, en El Oportunismo y la bancarrota de la II Internacional, caracteriza perfectamente lo que abraza Garzón cuando nos señalaba que “El contenido político del oportunismo y del social-chovinismo es el mismo: colaboración de clases, renuncia a la dictadura del proletariado, renuncia a la acción revolucionaria reconocimiento sin reservas de la legalidad burguesa, desconfianza hacia el proletariado, confianza en la burguesía.

Siendo un oportunista y un declarado enemigo del socialismo y del comunismo, no es de extrañar que Garzón apueste por una praxis reformista que no atente contra el sistema económico capitalista ni se salga de los cauces estrechos del legalismo, como lo demuestra  Garzón cuando empieza a referirse a ésta: “a mí no me parece suficiente ser altavoz de las denuncias surgidas en los conflictos sino que hemos de ser intelectual orgánico para explicar las causas últimas de esos conflictos. Es decir, no se trata sólo de trasladar lo que sucede en la calle al parlamento – que es de por sí, un avance – sino ir más allá y, además de ser el conflicto mismo, ser capaces de explicar a los afectados y al resto de la clase trabajadora que detrás del fenómeno del conflicto hay una interrelación compleja de causas y responsables que tienen que ver con el sistema económico capitalista y con su cristalización política en los partidos del régimen. (…) Obsérvese que en nuestro país ya hemos presenciado ejemplos de estas prácticas. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca, por ejemplo, no es sólo la autoorganización de las víctimas de los desahucios y las estafas hipotecarias. Más bien es un proyecto de defensa popular que ha contado con dirigentes que han sabido ser conflicto y al mismo tiempo explicar sus causas de tal forma que la rabia de la víctima se elevaba a compromiso político – aunque este compromiso no fuese estrictamente socialista”. En este ejemplo, Garzón nos  ilustra por dónde debe ir la labor práctica; por un lado, ubica el Parlamento como el lugar de la resolución de los conflictos de la calle, del Pueblo Trabajador, y por otro lado aspira a dirigir el conflicto y explicarlo, a la forma del oportunismo claro está, de tal modo que obtenga un beneficio electoral que le permita ganar fuerza en la lucha parlamentaria y,  por supuesto, que no se sobrepasen los marcos de la legalidad y del estado burgués, a imagen y semejanza de lo que están realizando sus colegas de PODEMOS. Por supuesto, nada de ir desarrollando los embriones de los futuros órganos de poder del proletariado, y mucho menos guiar a los trabajadores en la necesidad de acabar con la propiedad privada de los medios de producción y alzar su estado mediante el cual impongan su dictadura, la del proletariado, que será la forma de estado más democrática que jamás pueda alcanzar.

Garzón, cuyo actuar siempre ha estado influenciado bajo los parámetros del anticomunismo y del oportunismo (ATTAC, PCE/IU, Unidos Podemos) y desde las instituciones burguesas, señala a la “institucionalización” como responsable, en un grado elevado, de que las masas estén alejadas de lo que él denomina “izquierda tradicional”, poniendo como ejemplo la experiencia del 15M y su rechazo a esa “izquierda tradicional”.

El 15M fue una válvula de escape estimulada por el sistema para que una parte de la sociedad, azotada por la crisis, encauzara su indignación y su ira por la senda del sistema capitalista y de su superestructura política y, de paso, impedir que esa parte de la sociedad, con su rabia, transitara por el camino de  la lucha de clases, de tal modo que esa indignación y rabia se convirtieran en rebeldía revolucionaria que cuestionase el sistema y buscase la salida de clase: el Socialismo.  Por tanto, y como el  15M fue un movimiento que no brotó de la clase obrera,  jamás enraizó en los centros de trabajo ni en las capas más avanzadas del proletariado.

Este movimiento indignado  enarbolaba la bandera de la espontaneidad y la abjuración de la organización, conformándose como un movimiento amorfo que, en principio, pregonaba el apartidismo y la horizontalidad y que, al igual que sirvió para encauzar la indignación de un sector de la sociedad en aquélla fase de la crisis, a caballo entre las elecciones municipales y las generales de 2011, ante la falta de respuesta y salida de clase fue progresivamente deshinchándose. La prueba de que esa fórmula para encauzar la indignación creada por la agresión de la burguesía a las clases populares portaba la aceptación de la burguesía es que el Estado, en lugar de abortar y reprimir las movilizaciones –que es la forma natural en la que actúa- las admitía. Una vez el 15M amainó y a pesar del boicot informativo permanente en contraposición al tratamiento realizado al 15M, ampliamente difundido por los medios del capital, la clase obrera arreció en su movilización al margen de éste como lo demuestra el incremento de horas perdidas por huelgas en los años 2012 y 2013, que frenaron en seco ante la conformación como partido político de PODEMOS en el año 2014, partido promocionado, al igual que sus líderes, por los medios de comunicación del Capital.

Sarkozy en 2008 afirmaba que debían “refundar” el  capitalismo, algo que apoyaban la inmensa mayoría de los dignatarios mundiales. Es evidente que cuando hablaba de refundar a lo que se refería, como hemos podido comprobar, es a que la posición de los monopolios debía avanzar, la dictadura de éstos debía ser más férrea a nivel mundial. Para ello, era fundamental no sólo liquidar los prácticamente inexistentes derechos que los trabajadores mantenían y agudizar el robo y la explotación, sino  también remodelar y reforzar, sobre todo en los países europeos, la  pata izquierda del imperialismo -la socialdemocracia- y alejar el cauce de la indignación con el que reordenar el mundo a su favor. Y para ello no dudaron ese año 2011 en emplear la táctica del movimiento “indignado”  y de las primaveras árabes, apoyados a ultranza por la intelectualidad pequeñoburguesa y por  el oportunismo, esa capa traidora y corrupta del proletariado vendida y al servicio de los monopolios, enemiga de la clase obrera.

Garzón idealiza el 15M, pues ese movimiento fue la cristalización práctica del ideario de ATTAC de que el pueblo, organizado en plataformas, pueda salvar a la democracia -burguesa claro está– que se encuentra secuestrada por los Mercados. Nuevamente el oportunismo, amamantado por los pechos de los monopolios, liquida la naturaleza de clase de los problemas de la sociedad, del problema del estado y de la crisis, guiando al proletariado por los caminos del imperialismo e impregnándolo de la ideología burguesa. Es por este motivo que tanto el 15M como el desarrollo de PODEMOS como partido político férula de reconstrucción de la pata izquierda de los monopolios ante la bancarrota de la socialdemocracia para reconfigurar su democracia burguesa, han recibido todos los focos mediáticos, acompañados por campañas contra el comunismo cada día más feroces, para hacer que el anticomunismo cale entre los trabajadores y para desviar al proletariado de su misión histórica, el Socialismo, puesto que impedirlo es  condición necesaria e imprescindible para la permanencia vital tanto de la burguesía y sus monopolios.

En consecuencia, ni el 15M es un movimiento clasista que parta de la clase ni en él estuvo la clase obrera en el concepto marxista-leninista del término, ni es un movimiento que persigue la organización de las clases populares para superar el capitalismo; todo lo contrario, fue parte de una estrategia a nivel internacional del imperialismo para tratar de perpetuar su dominio donde nuevamente los monopolios han tirado de sus lacayos oportunistas para tratar de perpetuar el imperialismo.

La construcción de un movimiento indignado enemigo de la lucha de clases y defensor del sistema se puede visualizar en la práctica leyendo el día 1 de julio de 2011 el periódico del KKE Rizospastis, en el que publicaba un artículo titulado “La protección de lucha por el PAME impidió el plan de provocación organizado” donde se denunciaba lo siguiente: “El gobierno utilizó el movimiento de los “indignados” en la plaza Sintagma, que contó con la participación de gente corriente, y caracterizó su lucha pacífica en oposición a las huelgas que fueron caracterizadas como violentas. Según una información que teníamos antes de la huelga de 48 horas, el plan incluía un montaje con encapuchados, grupos de aficionados de equipos, matones a sueldo de clubes nocturnos y otros mecanismos que atacarían al PAME supuestamente por razones ideológica. De esta manera la policía podría atacar al pueblo debido al conflicto recurriendo a la represión como una opción forzada. Querían identificar al PAME con este tipo de violencia, demostrar que los indignados no quieren al movimiento de clase, los partidos y especialmente el KKE.

Sin embargo, tanto Garzón como el oportunismo idealizan el 15M, lo idolatran y se esfuerzan en la construcción de un  relato que les permita mostrarse como hijos de un movimiento popular  de supuesto “rechazo” al sistema, mostrarse como lo nuevo, pretendiéndose mostrar libre de  los vicios de  “la izquierda tradicional” o, mejor dicho, del oportunismo, desarrollando un auténtico ejercicio de revisionismo. El 15M para ellos es el movimiento que pretende justificar que ellos significan la ruptura, “el sonar duro y diferente”, en convertirse en los intérpretes genuinos de las masas proletarias –a pesar de que la inmensa mayoría  de ellos no ha pisado un tajo en su vida– erigiéndose en los herederos de un movimiento que repudia la lucha de clases y que su esencia es sostener el sistema capitalista. En este proceso,  Garzón denuncia e identifica a la “institucionalización” como fenómeno de alejamiento de las masas y la “izquierda tradicional”,  ubicando el origen de dicha “deriva política que capturó a muchos de ellos (…) en la lógica institucional” “en la transición, hasta llegar a la famosa frase de Carrillo en el Congreso, en 1978, según la cual «se trata de una constitución –y por eso vale para todos- con la cual sería posible realizar transformaciones socialistas en nuestro país»”.

En esta dirección, Garzón abunda indicando que “El principal problema de la institucionalización es político, y es que parte de la asunción de que el instrumento prioritario para transformar la sociedad es el ámbito jurídico/legal. Esto supone ignorar el contexto internacional de la globalización neoliberal -que reserva al Estado-Nación un papel subalterno- pero sobre todo ignorar la naturaleza del Estado, que como relación social es la condensación de la correlación de fuerzas en toda la sociedad. Una correlación de fuerzas que, sobre todo, se constituye fuera de las instituciones legales”.

Garzón denomina institucionalización a lo que debería llamar oportunismo, y más en concreto oportunismo de derechas en su versión práctica. Señala como problema principal la práctica del legalismo y del reformismo porque ello supone ignorar, por un lado,  la naturaleza del Estado y,  por el otro, el rol subalterno del Estado-Nación como consecuencia  “de la globalización neoliberal”.

Con respecto a la naturaleza del Estado nos señala “que como relación social es la condensación de la correlación de fuerzas en toda la sociedad”. Atendiendo a estas palabras de Garzón, el Estado sería un instrumento neutro cuyo carácter vendrá determinado por la “correlación de fuerzas en toda la sociedad”, correlación de fuerzas que, según el propio Garzón “se constituye fuera de las instituciones legales”, por ejemplo mediante las elecciones, con el objetivo de que la correlación de fuerzas permita dirigir el Estado, el cual no es necesario destruir ni superar. O lo que es lo mismo, llegar al mismo lugar adonde aspiraba llegar Carrillo y todos los oportunistas como el mismo Garzón. Esta concepción del Estado encaja de manera milimétrica con los postulados teóricos del eurocomunismo, como por ejemplo Poulantzas. Los oportunistas como Garzón niegan la dialéctica y el materialismo histórico, de tal modo que ellos ubican la conciencia social como lo fundamental y omiten al ser social, cuando en realidad es el ser social –la vida material de la sociedad, su producción y reproducción, lo que es la base económica– la que determina la conciencia social. La negación de este axioma por parte de Garzón implica que para él la base económica capitalista es eterna, puesto que no interrelaciona estructura  con la superestructura y, por tanto, considera que debe inferir únicamente sobre la superestructura profundizando en la democracia burguesa como fórmula para arribar al socialismo dejando incólume la estructura capitalista. Es por ello que los oportunistas como Garzón rechazan la revolución socialista y también la concepción del Estado como instrumento de dominación de clase tal y como lo conciben Marx, Engels o Lenin. Engels consideraba al Estado como “una máquina de represión de una clase por otra, sea monarquía o sea república democrática”. Es curioso que Garzón se aleje de “la izquierda tradicional”, del oportunismo, queriéndose mostrar como lo novedoso, heredero del 15M y, sin embargo,  bebe en las fuentes de lo viejo, de Poulantzas, de Gramsci, es decir, del oportunismo clásico.

Y es que la concepción de Estado expresada por Garzón, calcada a la concepción de Poulantzas, choca cuando Garzón  reprocha la práctica legalista y reformista del oportunismo como fórmula para la transformación social -que él critica de boca y practica de hecho– indicando que esta forma de proceder políticamente “ignora  el contexto internacional de la globalización neoliberal -que reserva al Estado-Nación un papel subalterno-”. Ciertamente, con el desarrollo del imperialismo o capitalismo monopolista se va transformando la superestructura emanada de dicha base económica y, consecuentemente, también el papel del Estado, demostrándose la premisa marxista de que el ser social determina la conciencia social, y no al revés y, por tanto, rompiendo la cerviz a la caracterización del Estado planteada por el oportunismo.

Conforme profundiza la crisis económica del capitalismo, la oligarquía se ve obligada a agudizar la explotación en todos los rincones del planeta, a multiplicar las guerras imperialistas y los golpes a los gobiernos de países con objeto de enriquecerse mediante el pillaje, conquistando a sangre y fuego los mercados y, con todo ello, va modelando la superestructura. Decía Lenin  en “el imperialismo y la escisión del socialismo” que ““el capital financiero tiende a la dominación, y no a la libertad”. La reacción política en toda la línea es rasgo característico del imperialismo, en consecuencia, el desarrollo del capitalismo monopolista y parásito conduce a la reacción política, al fascismo. Y este fenómeno es el que en la actualidad está ocurriendo. Lenin responde a la perfección a Alberto Garzón mostrándole el porqué el papel subalterno del Estado-Nación amparándose en el desarrollo del capitalismo explicado a través de la dialéctica –como la superestructura es determinada por la base económica y cómo va variando a lo largo del desarrollo de la base– cuando señala lo siguiente: “El capitalismo comenzó a sentirse limitado dentro del marco de los viejos Estados nacionales, sin la formación de los cuales no habría podido derrocar al feudalismo. El capitalismo ha llevado la concentración a tal punto que ramas enteras de la industria se encuentran en manos de asociaciones patronales, trusts, corporaciones de capitalistas multimillonarios, y casi todo el globo terrestre está repartido entre estos “potentados del capital” bien en forma de colonias o bien envolviendo a los países extranjeros en las tupidas redes de la explotación financiera(…) De liberador de naciones, como lo fue en su lucha contra el feudalismo, el capitalismo se ha convertido, en su fase imperialista, en el más grande opresor de naciones. El capitalismo progresista en otros tiempos, se ha vuelto reaccionario; ha desarrollado las fuerzas productivas a tal extremo, que a la humanidad no le queda otro camino que pasar al socialismo, o bien sufrir durante años, e incluso durante decenios, la lucha armada de las “grandes” potencias por el mantenimiento artificial del capitalismo mediante las colonias, los monopolios, los privilegios de todo género de la opresión nacional.”.

Pero no sólo la reacción política, el fascismo, es una característica del imperialismo. Otra es la tendencia a la corrupción y a la escisión del movimiento obrero, estimulando para ello al oportunismo y a la “aristocracia obrera” sobornada por la superganancia monopolista; y es en este bando donde está instalado Alberto Garzón y los que son como él, donde destaca Tsipras –aplaudido por Garzón, Iglesias, y compañero de correrías de éstos en el Partido de la Izquierda Europea– que está aplicando a rajatabla la política de los monopolios poniéndole una alfombra roja a Amanecer Dorado e ignorando la voluntad de su pueblo expresada en referéndum, que rechazaba tanto el memorando como las políticas que Tsipras aplica.

Garzón procura no hablar de imperialismo, lo oculta, y habla en su lugar de “globalización neoliberal”, y tiene su lógica, puesto que de esta forma habilita a la socialdemocracia –que es lo que Garzón abraza– como salvadora del imperialismo cumpliendo su función de desviar al proletariado del cumplimiento de su misión histórica: acabar con el capitalismo putrefacto mediante la Revolución socialista, alzar el Socialismo e imponer la Dictadura del Proletariado como forma política para ir extinguiendo progresivamente las clases sociales, y el Estado, y llegar al Comunismo.

Fascismo y oportunismo son dos caras de la misma moneda imperialista, dos productos genuinos del imperialismo, de su corrupción generalizada, y ambos luchan por el mantenimiento del dominio de la burguesía, de sus privilegios, de la explotación del hombre en un grado superlativo.

Es falso “que el crecimiento de la extrema derecha se basa (…) en la promesa de seguridad que ofrecen a los sectores desprotegidos de una sociedad” como dice Garzón. El auge de la extrema derecha, de la reacción política, es consecuencia de la crisis económica, cada día con una profundidad mayor, que degenera en crisis política; un sistema económico quebrado donde los mercados se hallan saturados, donde el incremento de la productividad satura todavía más los mercados y empujan a millones de obreros al paro forzoso, donde la economía especulativa multiplica por 125 a la economía productiva, conducen a la burguesía monopolista, a la oligarquía financiera, a machacar a las clases populares, a agudizar al máximo la explotación capitalista, robar a sangre y fuego a los pueblos del mundo, repartirse el mundo en base a la fuerza militar. Y todo ese sometimiento únicamente puede hacerlo la burguesía mediante su dictadura en la forma más reaccionaria y criminal, mediante el fascismo que es la última barrera de protección de la burguesía, y su sistema. Tal y como indicaba Dimitrov, “el fascismo es el poder propio del capital financiero. Es la organización del ajuste de cuentas terrorista con la clase obrera y la parte revolucionaria de los campesinos y de los intelectuales. El fascismo en política exterior es el chovinismo en su forma más brutal que cultiva un odio bestial contra los demás pueblos”, y todo ello hoy lo vemos no sólo en la extrema derecha, sino en socialdemócratas como Hollande, auténtico ídolo de masas en IU en 2012 como los testimonios de Cayo Lara o Diego Valderas lo acreditaron, o en los conservadores, es decir , en los “demócratas” burgueses cuando nos hablan de la superioridad de los “valores” occidentales y de su falsa democracia, cada día más reaccionaria, para justificar sus guerras de carroña; ello lo vemos en la represión cada día más bestial y despiadada contra sindicalistas, contra trabajadores conscientes, en el mayor robo contra el pueblo. La ley mordaza, la ley de la seguridad ciudadana, las reformas laborales, las modificaciones del Código Penal han llevado a la clase obrera en el estado español a la ilegalización, cualquier acción del proletariado por conquistar mejores condiciones de vida la lleva a situarse fuera de la estrecha legalidad burguesa. Decía Dimitrov que el avance del fascismo “revela la debilidad de la propia burguesía que tiene miedo a que se realice la unidad de lucha de la clase obrera, que teme a la revolución y que no está ya en condiciones de mantener su dictadura sobre las masas con los viejos métodos de la democracia burguesa y el parlamentarismo” y la última legislatura del PP bien que lo atestigua. Y es que en el estado español la extrema derecha –ya sean socialdemócratas como conservadores, ambos iguales de reaccionarios e iguales de corruptos– lleva gobernando 40 años, tomando el relevo del asesino Franco, por mucho que lo niegue Garzón.

El 18 de mayo de 2011, el referente de Garzón, Julio Anguita, señalaba lo siguiente “Lo único que os pido es que midáis a los políticos por lo que hacen, por el ejemplo, y aunque sea de la extrema derecha si es un hombre decente y los otros son unos ladrones votad al de la extrema derecha. Eso me lo manda mi inteligencia de hombre de izquierdas. Votad al honrado, al ladrón no lo votéis aunque tenga la hoz y el martillo.”. Con un referente que no duda en pedir el voto para la extrema derecha en lugar de combatirla a ella y al capitalismo,  no es de extrañar que el discípulo Garzón defendiera en 2007 el pacto de IU con la Falange Auténtica en un pueblo de Málaga, Ardales. La “izquierda” de Anguita y Garzón no le ha hecho ascos a la extrema derecha, y tiene su explicación: oportunistas y fascistas son dos caras de la misma moneda burguesa, su objetivo es servir los intereses de los monopolios, del Capital financiero, traicionando al pueblo trabajador a cambio de migajas, prebendas. Y es que Dimitrov tenía razón cuando afirmaba que  “Los jefes de la Socialdemocracia encubrieron y ocultaron ante las masas el verdadero carácter de clase del fascismo y no llamaron a la lucha contra las medidas reaccionarias cada vez más graves de la burguesía. Sobre ellos pesa una gran responsabilidad histórica”.

El reto de la parte más consciente del Proletariado, el reto del Partido Comunista Obrero Español, es mostrar el rostro de los traidores que juran en falso el socialismo y luchan codo con codo con los reaccionarios para mantener el sistema de explotación y su Estado cada día más reaccionario que hoy rige nuestro país,  con el que venden al conjunto de la clase obrera por migajas, por prebendas, siendo Alberto Garzón un ejemplo de lo que denunciamos. Y es que el proletariado y demás clases populares hoy únicamente tienen una salida: organizarse revolucionariamente, construir el Socialismo y conquistar el poder político imponiendo la Dictadura del proletariado. O eso o barbarie.

F.J. Barjas

Secretario General del Partido Comunista Obrero Español   




Entrevista al Secretario General del Partido en El Bloque del Este

El blog El Bloque del Este entrevista a Francisco José Barjas Fernández, Secretario General del Partido Comunista Obrero Español:

http://mecaienunbarril.blogspot.com.es/2016/09/entrevista-francisco-barjas-feranandez.html