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ESTADO ESPAÑOL: FASCISMO DESAFORADO Y COLAPSO POLÍTICO POR CORRUPCIÓN

El pasado jueves la Sección Segunda de la Sala Penal de la Audiencia Nacional emitía la sentencia 20/2018 sobre la pieza denominada EPOCA I-1999/2005 del caso Gürtel, una pieza de las diversas que componen el caso de corrupción política del PP y de financiación ilegal de este partido, donde el PP ha sido condenado así como varios de sus antiguos tesoreros, alcaldes de municipios madrileños, consejeros de la Comunidad de Madrid, concejales y hasta una exministra del Partido Popular, dejando bien a las claras que el Estado está totalmente corrompido. Esta sentencia de esta primera pieza de la Gürtel, de un total de siete de las que faltan por ser juzgadas seis, ha provocado un movimiento en la política parlamentaria española, de tal modo que el PSOE ha decidido dar un paso hacia adelante y plantear una moción de censura contra el gobierno de Rajoy para, según señala Pedro Sánchez, “desalojar un gobierno corrupto, proporcionar estabilidad institucional y convocar elecciones”. Curioso argumento el que aporta el PSOE cuando éste partido es responsable de que ese gobierno corrupto que hoy pretende desalojar accediera al poder gracias a su abstención, gobierno al que sostuvo hace un año cuando se abstuvo en la moción de censura que hizo Iglesias ante la corrupción del PP y las injerencias de éste en la Judicatura, y gobierno al que ha apoyado en las políticas más reaccionarias aplicadas por Rajoy como, por ejemplo, la aplicación del artículo 155 contra Cataluña.

La zahúrda corrupta que ha sido el Estado, y sigue siendo, cuando fue dirigido por Aznar, pues estas condenas son por hechos acaecidos entre 1999 y 2005, ha estallado justo el día después de la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. Y es que la sincronización entre los Poderes del Estado acredita, sin lugar a dudas, que lo que los burgueses denominan separación de poderes no es más que una milonga, una falacia. Aunque según señala el periodista Ernesto Ekaizer, la Sentencia debería haber sido notificada el 21 de mayo, es decir, el día anterior a la votación de los Presupuestos Generales del Estado, utilizándose una triquiñuela leguleya en “la entrega del voto particular que fue aplazada para no alterar el ‘sí’ de Cs y PNV a los presupuestos” reconociendo el propio Ekaizer “en una interpretación que considero contraria al artículo 24.2 de la Constitución Española y a la independencia judicial”.

La falsa izquierda, la misma que niega los derechos democráticos de las naciones y que defiende a ultranza un Estado que es una trituradora contra los derechos y las vidas de la clase obrera, ante la corrupción generalizada habla de restablecer la “salud democrática a los españoles”, tal y como señala PODEMOS, o “desalojar la corrupción y estabilidad institucional”, como dice el PSOE por boca de Pedro Sánchez, porque por boca de Susana Díaz, Rodríguez Ybarra o Bono, claramente hablan de estar y cerrar filas con los ladrones y los corruptos. Y es que es normal esta posición, los que hacen la moción de censura y vienen a “regenerar” son los mismos que tienen abiertos otros casos de corrupción que también darán sentencias bochornosas, como el caso INVERCARIA, los EREs o los cursos de formación, casos de corrupción estos últimos que salpican también a los sindicatos financiados por el Estado, CCOO y UGT. Son tan corruptos como el PP porque lo corrupto es el sistema y el Estado que eleva. ¿Es esto lo que PODEMOS, IU o los fascistas del PSOE pretenden recuperar? Sin duda, lo que hace PODEMOS es un caso de corrupción ideológica enorme, pues vinieron a tomar el cielo por asalto, a terminar con la “casta” y a vivir con y como “los de abajo” y han quedado de palmeros de los herederos de Franco, defendiendo un Estado explotador y corrupto al servicio de los monopolios y viviendo en mansiones de 600.000 euros en urbanizaciones residenciales en Galapagar.

En realidad, la ‘izquierda’ del sistema, que en realidad lo que es, es derecha, PODEMOS y acólitos y el PSOE, han visto en esta sentencia una posibilidad de salir a flote ante su labor subalterna a los intereses de los monopolios y su estado, o como les gusta decir, “las razones de Estado”. Por un lado, al grupo político de la pareja Iglesias-Montero les permite sacudirse de la criticada compra de la mansión-residencia, y por otro lado, es una oportunidad para que Pedro Sánchez pueda tratar de dar un giro a las encuestas electorales que ubican al PSOE en posiciones cada día más bajas, superado en las encuestas tanto por C’s como por el PP, fruto de la subordinación lacayuna con el asunto catalán donde el PSOE forma parte del bloque del 155 y desfila en las manifestaciones que organizan los fascistas en Cataluña.

Lo cierto es que el Estado no sólo está carcomido por la corrupción, a todos los niveles, sino que, fundamentalmente, está quebrado económicamente con una deuda impagable. Además, y a pesar de que las políticas antiobreras y de recortes sociales hacen que España sea uno de los estados que menor tasa de gasto público tiene, como consecuencia de estas políticas tiene un problema de recaudación, de tal modo que recauda en torno a un 11% de PIB menos de lo que gasta, que como hemos dicho es una de las menores tasas de gasto público. Y es que los monopolios, los empresarios, en el estado español únicamente reciben amnistías fiscales e impunidad absoluta estando prácticamente exonerados de tributar, de tal modo que las cargas económicas que implican el Estado recaen en exclusividad en la clase obrera y demás clases populares del país, las cuales cada vez poseen menos recursos económicos. El Estado es insostenible económicamente y, también, políticamente. De hecho, el gobierno del corrupto Partido Popular ha ido tejiendo, a lo largo de los últimos años, un entramado de leyes que han liquidado las escasas libertades que existían, de tal modo que el maquillaje realizado en 1978 al estado franquista se ha caído completamente, expresándose el Estado tal y como es, un estado fascista. Ello se puede comprobar en las manifestaciones que se realizan, donde cada vez somos más los identificados y, posteriormente, multados como consecuencia de la Ley Mordaza, o en Cataluña, donde el Gobierno – apoyado por los que ahora vienen a regenerar la “democracia” – y la Judicatura han dado todo un ejemplo de cómo las propias leyes emanadas del franquismo son papel mojado y se las saltan con impunidad absoluta, como se están encargando de demostrar las Judicaturas de estados europeos como la belga, la suiza o la alemana, países todos ellos reaccionarios. El carácter fascista del Estado se ha visto con nitidez en Cataluña, llenando las cárceles de presos políticos y cuando condecora a torturadores fascistas como Billy el Niño o niega la extradición a torturadores franquistas cuando éstos son llamados por otros estados, como por ejemplo la Justicia argentina.

El Estado está carcomido por la corrupción, quebrado económicamente y políticamente al que se le ha caído todo el maquillaje “pseudodemocrático” que le aplicaron en la Transición, traición en la que colaboraron el PCE/IU y el PSOE, de tal modo que se muestra tal y como es, con su fascismo desaforado. Es por ello que el estado ha colapsado políticamente y requiere del “impulso” político del recambio que ha preparado: C’s.

Los monopolios llevan 40 años saqueando con impunidad al pueblo, explotándolo sin miramientos con la colaboración de la “izquierda” y de los corrompidos sindicatos del régimen – CCOO y UGT -, han institucionalizado la corrupción en todos los ámbitos de la vida política y social. Políticamente han generado un recambio en la extrema derecha, con C’s, que garantiza una política ya abiertamente fascista, y que permite amortizar políticamente al partido heredero del franquismo, cargado con la corrupción y los desmanes de estos 40 años de continuación del franquismo sin Franco. Por otro lado, también ha podido recomponer la “pata izquierda” del sistema, que se halla en la derecha, manteniendo a un PSOE cada vez más diezmado y apuntalando a PODEMOS a través del que ha canalizado parte de la indignación popular al cauce del sistema. La moción de censura de Pedro Sánchez nos muestra, a las claras, cómo la “pata izquierda” hace su trabajo, una vez hay aprobados unos Presupuestos Generales del Estado, para allanarle el camino al fascismo para dirigir políticamente un Estado que hoy atiende a su imagen y semejanza. Y este es el momento para los monopolios, a tenor de lo que le indican sus encuestas.

Queda por saber si la moción de censura es solo un paso para convocar de inmediato nuevas elecciones o es para introducir un par de medidas reformistas y luego convocarlas, así puede presentar un fruto positivo ante el electorado muy mosqueado con su actitud claudicante.

Sin embargo, las cosas son como se están viviendo y no se trata tanto de regenerar la democracia, o de hacerla más bonita o más fea, lo que está sucediendo es que la sociedad capitalista está colapsada, su salida de la crisis no puede ser ya como antes, invertir en nuevas tecnologías y comenzar un nuevo ciclo. La tecnología es tan avanzada ya, que en vez de absorber el paro lo multiplicaría y el capitalista no aumentaría su plusvalía, por eso lo que hacen es acomodarse a ella, que los pobres sean cada vez más pobres y el dinero resultante de su explotación se lo llevarían ellos que para eso son los que de verdad mandan, cualquiera que sea el partido que esté gobernando.

Pero si eso está sucediendo en todos los países europeos y del mundo capitalista, aquí en España, la situación se va a agravar, porque gracias a la Transición, aún quedan por resolver los problemas que nos legó el franquismo, el padre de esta “democracia”, problemas que cada vez salen a flote con mayor fuerza: el de las naciones, el de la reforma agraria, el problema del estado, del modo de producción etc. etc.

Estos momentos de convulsión prometen acentuarse todavía más cuando siga saliendo el inmenso cenagal de corrupción que es el Estado. El PP y Cs, tienen sus armas guardadas para cuando se dicten las sentencias de los ERE y de los múltiples casos de corrupción que azotan al PSOE. Por otro lado, PODEMOS también reventará el día en que dichas sentencias de corrupción del PSOE demuestren que ha concomitado con un partido corrupto y tan de derechas, como el PP y C’s. Y es que en lo esencial, en la cuestión del Estado todos están conformes y no hay que olvidarse que el Estado es el de los ricos, el de las puertas giratorias, el de las condecoraciones a los fascistas y la persecución de políticos y artistas que cuestionan al sistema.

Lo que está sucediendo en nuestro país tiene una lectura veraz alejada de los intereses partidistas. Que la clase obrera ha de despertar de este letargo y ponerse en marcha. Este es nuestro papel a desempeñar, este es el papel que debemos desempeñar todos aquéllos que aspiramos a la superación de este sistema corrompido llamado capitalismo, y que no es otra cosa que introducirnos en los centros de trabajo, engrandecer y vigorizar la Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores. Sin la participación de la clase obrera no habrá cambios favorables para el pueblo. Todo nuestro Partido, nuestros simpatizantes y amigos, debemos centrarnos en esta tarea. El Estado está quebrado, agoniza, pero ni muerto caerá por sí mismo, sólo el proletariado organizado y dirigido ideológicamente por el marxismo-leninismo puede conseguir que esta tiranía corrupta caiga, y ello pasa por fortalecer el instrumento que fusiona el marxismo-leninismo y el movimiento obrero, siendo ese instrumento el Partido Comunista Obrero Español. LA REVOLUCION SOLO VENDRÁ DE MANOS DE LOS QUE PRODUCEN LAS RIQUEZAS.

 

 

¡TRABAJADOR, FORTALECE Y ENGROSA LAS FILAS DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL!

¡ABAJO EL ESTADO IMPERIALISTA ESPAÑOL!

¡POR EL SOCIALISMO!

Madrid, 30 de mayo de 2018.

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




EN DEFENSA DEL PUEBLO CATALÁN, CONTRA EL ESTADO FASCISTA

Cada día que pasa comprobamos que la corrupción del Estado es infinita. Se suceden los casos de corrupción con una velocidad pasmosa, de tal modo que el escándalo acaecido ayer envejece aceleradamente al día siguiente al sucederse otro que lo supera. Y ello es porque el Estado está carcomido por la corrupción; es la corrupción institucionalizada.

Esta situación no sólo se da en el ámbito político -Poder Ejecutivo- sino en todas las expresiones y en todas las administraciones del Estado. El Estado es corrupto porque el sistema económico que lo refleja es la corrupción, es el robo descarado.

Las interlocutorias del Magistrado del Tribunal Supremo, por los que se persigue, reprime ideológicamente a dirigentes independentistas, se les encarcela y se les empuja al exilio reflejan la corrupción del Estado y su descomposición. Por ello el Estado recurre a la única tabla de salvación que tiene: el fascismo.

Las diferentes reformas producidas por el Gobierno de Rajoy –ley de seguridad privada, ley mordaza, reforma del Código Penal, reforma del Tribunal Constitucional, etcétera- se están mostrando en la práctica en Cataluña, retratando al Estado español como lo que es, un Estado fascista donde, como no puede ser de otra forma, se persiguen los derechos democráticos de los pueblos, donde se ilegalizan de facto las ideologías y donde proliferan los presos políticos; cuyo cuadro se cierra contemplando quiénes están a la cabeza de la represión contra Cataluña. En primer lugar, un Ministro del Interior que cuando fue Alcalde de Sevilla no dudó en otorgar generosas subvenciones a organizaciones fascistas, apoyado por el Coronel de la Guardia Civil Pérez de los Cobos con pasado y militancia fascista en la Fuerza Nueva de Blas Piñar ejerciendo el papel de acusación popular la organización fascista VOX. Estos son los pilares del juez Llarena.

La conculcación de las leyes por parte del gobierno, del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo así como la represión política y policial ejercida por el Estado no hacen más que recrudecer un conflicto que, al haberse internacionalizado debido a la implicación de Bélgica, Escocia, Suiza y Alemania junto con la ONU -cuyo Comité de Derechos Humanos ya ha reconocido la vulneración de los derechos fundamentales de Jordi Sánchez- ha debilitado la imagen del Estado español e indudablemente provocará un desgaste notable del proyecto imperialista de los monopolios europeos, es decir, de la Unión Europea.

A nivel interno, la aplicación del artículo 155 ha hecho que una parte importante del pueblo catalán haya pasado de pensar que a través de la democracia conquistaría la independencia a la necesidad de conquistar la independencia para tener democracia; es por ello que se están dotando de elementos organizativos cada vez más alejados de la institucionalidad burguesa como son los Comités de Defensa de la República (CDR), estructuras populares que suponen un salto cualitativo en términos de lucha contra el Estado. Nuestro partido hermano, el PCOC, debe seguir estando presente en la lucha del pueblo a través de los CDR para llevar con nuestras fuerzas la política del Partido con los que dotarlos de nuestra ideología y de los principios clasistas y mostrar que la mayoría del pueblo catalán, su clase obrera y los pequeños campesinos, únicamente conseguirán la democracia y su emancipación nacional luchando y conquistando el socialismo.

El Partido Comunista Obrero Español está con la clase obrera catalana, con el pueblo catalán que está exhibiendo una dignidad y una integridad sobresalientes en la lucha por sus legítimos derechos democráticos contra un Estado fascista como el español. La clase obrera del Estado español, cuya depauperación crece al igual que se acrecienta la represión del Estado, debe expresar su solidaridad y convertirse en el aliado del pueblo catalán en la lucha que éste libra contra este Estado tiránico que nos oprime y nos niega el desarrollo y la vida a todos los obreros. En esta dirección, en la del combate contra el capitalismo monopolista de Estado español, contra la Unión Europea y por el socialismo, nuestro Partido hace un llamamiento a los trabajadores del Estado a cerrar filas con la clase obrera catalana y a la movilización contra el Estado fascista español que impide nuestros derechos políticos, y emplearemos nuestras fuerzas para contribuir a la movilización de los trabajadores de nuestro país para cerrarle el paso al fascismo.

 

¡LIBERTAD DE TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS!

¡ABAJO EL ESTADO IMPERIALISTA ESPAÑOL!

¡POR EL SOCIALISMO!

Madrid, 27 de marzo de 2018.

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




¿ES FASCISTA EL ESTADO ESPAÑOL? DOCUMENTO APROBADO POR EL VII PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL P.C.O.E.

Llegamos a este Pleno del Comité Central en un momento de crisis muy profunda del Capitalismo Monopolista de Estado. El cierre en falso que supuso la Transición a los problemas que azotan al estado español, y que la burguesía se ha mostrado incapaz de resolver, con la agudización de la crisis económica, con la bancarrota económica del Estado, ha extendido la crisis a todas las esferas de la vida, no sólo económica, sino social, política y al Estado mismo.

El grado de represión aplicado tanto por el Gobierno de Zapatero como por el periodo de Gobierno de Mariano Rajoy, que ha dado varios giros de tuerca en la dirección de extrema reacción del Estado – con apoyo implacable del PSOE y C’s, y con la anuencia del traidor oportunismo que formalmente impugna con levedad pero que defiende el Estado burgués cuya adhesión es tan inquebrantable como la de los fascistas – que se refleja en la ilegalización y el encarcelamiento de las ideas, en la liquidación práctica del derecho a la Huelga, la negociación colectiva, la aplicación de un conjunto de leyes represivas que ilegalizan en la práctica a la clase obrera y su lucha, los ataques inmisericordes a la libertad de expresión y a la libertad política llegando a los acontecimientos acaecidos en Cataluña llevan a nuestra militancia, y una parte importante del Movimiento Comunista Español, a la discusión sobre si nos encontramos en el fascismo, si el Estado es fascista.

Así, pues, desarrollaremos un análisis dialéctico estudiando qué es el fascismo, bajo qué condiciones se desarrolla, cuales son los rasgos propios del fascismo, como se manifiesta y analizaremos el desarrollo del Estado español para determinar si éste es o no fascista para, finalmente, alcanzar las conclusiones pertinentes.

  1. ¿Qué es el fascismo? Una primera aproximación.

La mayoría de los camaradas, cuando se les pregunta ¿qué es el fascismo?, no suelen dudar en dar una respuesta similar a esta: “es la dictadura terrorista, sangrienta, de las fuerzas más reaccionarias de la burguesía originada por la crisis general del capitalismo”.

Partiendo de esta definición, nos muestra que el fascismo es una forma de dictadura de la burguesía, más concretamente de sus fuerzas más reaccionarias, y nos señala la causa: La Crisis General del Capitalismo, que se inicia con el triunfo de la Gloriosa Revolución Bolchevique de Octubre.

En “el siglo XX señala el punto de viraje del viejo capitalismo al nuevo, de la dominación del capital en general a la dominación del capital financiero.” [1]. Este cambio de base económica, del capitalismo de ‘libre competencia’ al monopolista, conlleva, forzosamente, una transformación de la superestructura, como consecuencia del cambio operado en la estructura de tal modo que, según Lenin, “en el aspecto político el imperialismo es, en general, una tendencia a la violencia y a la reacción”[2]. Ello implica que el capitalismo putrefacto genere “nuevos métodos y formas de gobierno (por ejemplo, el sistema de gabinetes poco numerosos, la creación de grupos oligárquicos que actúan tras cortina, la degeneración y la falsificación de la funciones de la representación nacional, la limitación y la supresión de las libertades democráticas, etcétera).” [3].

El imperialismo pues, en el aspecto político, tiende a la violencia y a la reacción y, consecuentemente, a la conformación de una superestructura diferente, por ejemplo, en los “nuevos métodos y formas de gobierno”. Sin embargo, el fascismo es una forma de cómo se concretiza la reacción política de la burguesía bajo unas condiciones históricas determinadas. “Este proceso de ofensiva de la reacción burguesa-imperialista adopta, en condiciones históricas determinadas, la forma del fascismo. Dichas condiciones son: la inestabilidad de las relaciones capitalistas; la existencia de un gran número de elementos sociales desplazados; la pauperación de grandes sectores de la pequeña burguesía urbana y de los intelectuales; el descontento de la pequeña burguesía agraria y finalmente, la amenaza constante de acciones de masa proletarias. Con objeto de asegurarse un poder más estable, más firme y más duradero, la burguesía se ve obligada cada día más a pasar del sistema parlamentario al método fascista, que no se halla sujeto a las relaciones y combinaciones entre partidos. Este método es el de la dictadura directa, cuya verdadera faz se halla ideológicamente cubierta por medio de ideales nacionales, representaciones profesionales (es decir, grupos diversos de las clases dominantes), y el método de utilización del descontento de la pequeña burguesía y de los intelectuales mediante una demagogia social particular (antisemitismo, ataques parciales al capital usurario, indignación ante el charlatanismo parlamenterio) y la corrupción bajo la forma de creación en la milicia fascista, en el aparato del partido y entre los funcionarios de una jerarquía cohesionada y bien retribuida. Al mismo tiempo, el fascismo hace esfuerzos para introducirse en los medios obreros, reclutando a los elementos más atrasados, explotando su descontento y la pasividad de la socialdemocracia, etcétera. El objetivo principal del fascismo consiste en la devastación de la vanguardia obrera revolucionaria, es decir, el sector comunista del proletariado y, particularmente, sus militantes más activos. La combinación de la demagogia social, de la corrupción y del terror blanco, al lado de una agresividad imperialista extrema en la esfera de la política exterior, constituyen los rasgos más salientes del fascismo. Después de haber sido utilizada la fraseología anticapitalista en los periodos particularmente críticos para la burguesía, el fascismo, sintiéndose firme en el poder, ha ido perdiendo por el camino sus oropeles anticapitalistas, para manifestarse cada vez más como la dictadura terrorista del gran capital.”[4]

Tenemos, pues, que la libre competencia y el capitalismo mercantil fenecieron siendo enterrados por el capitalismo monopolista, por el capital financiero, por el imperialismo que con su desarrollo conlleva una transformación de la superestructura, concretamente la tendencia política a la violencia y la reacción, que iniciado el periodo de Crisis General del Capitalismo (periodo que se inicia con el triunfo de la Revolución de Octubre de 1917, iniciándose el derrumbamiento revolucionario del capitalismo y el desgajamiento de este, y en el que rige a nivel mundial la contradicción fundamental entre socialismo – aspiración máxima del proletariado – el imperialismo – aspiración máxima de los monopolios) y bajo sus condiciones históricas ejerce su dominación violenta y reaccionaria bajo las formas y métodos del fascismo.

El fascismo no es una forma de Poder estatal que esté, como se pretende, por encima de ambas clases, del proletariado y de la burguesía, como ha afirmado por ejemplo Otto Bauer. No es la pequeña burguesía insurreccionada que se ha apoderado del aparato del Estado, como declara el socialista inglés Brailsford. No. El fascismo no es un poder situado por encima de las clases, ni el poder de la pequeña burguesía o del lumpenproletariado sobre el capital financiero. El fascismo es el poder del propio capital financiero. Es la organización del ajuste de cuentas terrorista con la clase obrera y la parte revolucionaria de los campesinos y de los intelectuales. El fascismo en política exterior es el chovinismo en su forma más brutal que cultiva un odio bestial contra los demás pueblos.”[5].

    1. La ideología del fascismo.

Sin embargo, el fascismo no sólo son las formas y los métodos que el capital financiero, bajo unas condiciones históricas determinadas, emplea para hacer perpetuo su dominio, para ejercer su dictadura. Este fin, el cual, como todas las doctrinas económicas y políticas, tiene que estar armado por una justificación, un análisis crítico del pasado y del presente efectuado bajo el prisma de una ideología que le dota de un programa político. En consecuencia, el fascismo no sólo se queda en la forma o en los métodos de la aplicación de la dictadura criminal de los monopolios, del capital financiero, sino que es su doctrina ideológica y política que es criminal y demencial.

Hemos visto que el VI Congreso del Komintern nos indicaba que el objetivo principal del fascismo consiste en la liquidación de la vanguardia obrera revolucionaria, del sector comunista del proletariado. De hecho, una vez el proletariado ha sido capaz de tomar el Poder Político en Rusia, cuando el Bolchevismo emergió triunfante en la Gloriosa Revolución de Octubre de 1917 y se da inicio al periodo de Crisis General del Capitalismo, se engendra la condición fundamental del nacimiento del fascismo.

En este sentido, es característico de la ideología fascista el anticomunismo, que es la expresión de los intereses del capitalismo monopolista en su cruzada contra las fuerzas del socialismo, del progreso social y contra el movimiento obrero, contra las fuerzas del comunismo, el Movimiento Comunista Internacional y contra los pueblos que defienden su emancipación o liberación nacional. El anticomunismo exacerbado forma parte esencial del corpus ideológico del fascismo, sin embargo, el anticomunismo no es exclusivo del fascismo sino que es común a toda la reacción, de los defensores del imperialismo, y de aquéllos que se denominan demócratas – burgueses, por supuesto – desde las filas del oportunismo, de la socialdemocracia, siendo la base ideológica de la reacción política del imperialismo, así como la ideología oficial de los Estados imperialistas.

La oligarquía financiera sabe, perfectamente, que el imperialismo únicamente puede sostenerse mediante la reacción. Y también sabe que la única alternativa que existe atiende a la consigna ¡Socialismo o barbarie!, siendo el imperialismo la barbarie. “La burguesía dominante busca cada vez más su salvación en el fascismo (…) Intentan atajar el crecimiento de las fuerzas de la revolución mediante la destrucción del movimiento revolucionario de los obreros y campesinos (…). Para esto necesitan el fascismo” [6]

Otro rasgo característico ideológico del fascismo es el repudio y el desprecio máximo al Humanismo. El fascismo de hecho es antagonista del Humanismo, despojando al ser humano de su dignidad, de su derecho al libre desarrollo, reprimiendo y anulando su libertad, sus derechos naturales como ser humano, deshumanizándolo y convirtiéndolo en un utensilio al servicio de la oligarquía y de su instrumento de sometimiento, el Estado. El fascismo es la negación del hombre, “es una concepción histórica, según la cual el hombre no es lo que es sino en función del proceso espiritual a que contribuye, en el grupo de la familia y de la sociedad, en la nación y en la Historia, a la que todas las naciones colaboran.” [7]. El fascismo es idealismo, chovinismo en política exterior, nacionalismo burgués exacerbado, racismo, niega la lucha de clases como motor de la historia abogando, falsamente, por la conciliación y colaboración entre clases cuando, en realidad es la respuesta de clase dada por el capital financiero, por la burguesía monopolista, al proceso de descomposición del imperialismo que se desarrolla en el período de crisis general del capitalismo, de tal modo que el fascismo bajo todo este manto ideológico burgués, de auténtica escoria ideológica, arriba a su principio político fundamental: el Estado lo es todo, todos y todo debe quedar subordinado al Estado, nada fuera del Estado y nada contra el Estado; eso sí, el sistema económico que sostiene el Estado fascista es el capitalismo estando el mismo en manos de la burguesía. Un Estado que es instrumento del capital financiero para someter y saquear a otros pueblos del mundo al fin de salvaguardar e incrementar sus tasas de ganancias y ensanchar su dominio económico, mediante una política exterior de guerra, y que impone en el interior una dictadura terrorista que liquida los derechos del proletariado, las clases populares e incluso de capas de la burguesía imponiendo el sometimiento de éstos a los intereses del Estado, o lo que es lo mismo, a los intereses de la oligarquía. Un Estado que persigue perpetuarse para conseguir la perduración, por los siglos de los siglos, del imperialismo o capitalismo putrefacto.

El fascismo es revisionismo histórico que utiliza con habilidad todo tipo de engaño y demagogia, de tal modo que “los fascistas revuelven con el hocico la historia de cada pueblo para presentarse como herederos y continuadores de todo lo que hay de elevado y heroico en su pasado, y explotan todo lo que humilla y ofende a los sentimientos nacionales del pueblo como arma contra los enemigos del fascismo”[8], y actuando con un oportunismo ilimitado, de tal modo que “el fascismo logra atraerse a las masas porque apela en forma demagógica a sus necesidades y exigencias más candentes (…) no sólo azuza los prejuicios hondamente arraigados en las masas, sino que especula también con los mejores sentimientos de estas, con su sentimiento de justicia, y a veces incluso con sus tradiciones revolucionarias(…) el fascismo adapta su demagogia a las particularidades nacionales de cada país e incluso a las particularidades de las diferentes capas sociales dentro de un mismo país”[9] con el objetivo de arrastrarlos al sometimiento a los intereses de la burguesía monopolista y al mantenimiento de la base económica capitalista. “La economía corporativa respeta el principio de la propiedad privada. La propiedad privada completa la personalidad humana: es un derecho, y si es un derecho, es también un deber (…) la economía corporativa respeta la iniciativa privada. En la Carta del Trabajo está dicho claramente que el Estado interviene sólo cuando la economía individual es deficiente, inexistente o insuficiente (…) Los principios corporativos establecen el orden inclusive en la economía.” [10]

Uno de los aspectos más flojos de la lucha antifascista de nuestros Partidos consiste en que no reaccionan suficientemente, ni a su debido tiempo, contra la demagogia del fascismo y en que todavía hoy siguen tratando despectivamente los problemas de la lucha contra la ideología fascista. Muchos camaradas no creían que una variedad tan reaccionaria de la ideología burguesa, como la ideología del fascismo que en su absurdo llega con harta frecuencia hasta el desvarío, fuese en general capaz de conquistar influencia sobre las masas. Esto fue un gran error. La avanzadísima putrefacción del capitalismo cala hasta la médula de su ideología y su cultura, y situación desesperada de las extensas masas del pueblo, predispone a ciertos sectores al contagio con los detritus ideológicos de este proceso de putrefacción. (…) No debemos menospreciar, en modo alguno, esta fuerza de contagio ideológico del fascismo”[11].

El fascismo es el poder del propio capital financiero”[12], por tanto, como una de las formas que puede revestir la dictadura de la burguesía en el imperialismo, tiene no sólo un carácter de clase, sino también un ámbito mundial. El fascismo nació como reacción contra el Poder Bolchevique, el internacionalismo proletariado impulsado por la Revolución bolchevique triunfante en Rusia, para “atajar el crecimiento de las fuerzas de la revolución mediante la destrucción del movimiento obrero revolucionario de los obreros y campesinos”[13] pero también, para que los monopolios, el capital financiero, resolviera “el problema de los mercados mediante la esclavización de los pueblos débiles, mediante el aumento de la opresión colonial y un nuevo reparto del mundo por la vía de la guerra”[14]. El fascismo fue, y sigue siendo, la tabla de salvación de la oligarquía financiera para salvar al imperialismo.

    1. El desarrollo y la subida al poder del fascismo.

El desarrollo del fascismo y la propia dictadura fascista revisten en los distintos países formas diferentes, según las condiciones históricas, sociales y económicas, las particularidades nacionales y la posición internacional de cada país. En unos países, principalmente allí donde el fascismo no cuenta con una amplia base de masas, y donde la lucha entre los distintos grupos en el campo de la propia burguesía fascista es bastante dura, el fascismo no se decide inmediatamente a acabar con el parlamento y permite a los demás partidos burgueses, así como a la socialdemocracia, cierta legalidad. En otros países donde la burguesía dominante teme el próximo estallido de la revolución, el fascismo establece su monopolio político ilimitado, bien de golpe y porrazo, bien intensificando cada vez más el terror y el ajuste de cuentas con todos los partidos y agrupaciones rivales, lo cual no excluye que el fascismo, en el momento en que se agudice de un modo especial su situación, intente extender su base para combinar – sin alterar su carácter de clase – la dictadura terrorista abierta con una burda falsificación del parlamentarismo.”[15]

Con objeto de adaptarse a las modificaciones de la coyuntura política, la burguesía utiliza alternativamente los métodos fascistas y los métodos de coalición con la socialdemocracia, dándose el caso de que, a menudo, esta última desempeña un papel altamente fascista. En el curso de los acontecimientos manifiesta tendencias fascistas, lo cual no le impide, en otras circunstancias políticas, agitarse contra el gobierno burgués en calidad de partido de oposición. El método fascista y el de coalición con la socialdemocracia son habituales para el capitalismo ‘normal’ y constituyen un signo de la crisis capitalista general, son utilizados por la burguesía para retrasar la marcha progresiva de la revolución”[16].

La subida del fascismo al poder no es un simple cambio de un gobierno burgués por otro, sino la sustitución de una forma estatal de la dominación de la burguesía – la democracia burguesa – por otra, por la dictadura terrorista abierta. Pasar por alto esta diferencia sería un error grave, que impediría al proletariado revolucionario movilizar a las amplísimas capas de los trabajadores de la ciudad y del campo para luchar contra la amenaza de la toma del poder por los fascistas, así como aprovechar las contradicciones existentes en el campo de la propia burguesía. Sin embargo, no menos grave y peligroso es el error de no apreciar suficientemente el significado que tienen para la instauración de la dictadura fascista las medidas reaccionarias de la burguesía que se intensifican actualmente en los países de la democracia burguesa, medidas que reprimen las libertades democráticas de los trabajadores, restringen y falsean los derechos del parlamento y agravan las medidas de represión contra el movimiento revolucionario.”[17].

No hay que representarse la subida del fascismo al poder de una forma tan simplista y llana como si un comité cualquiera del capital financiero tomase el acuerdo de implantar en tal o cual día la dictadura fascista. En realidad el fascismo llega generalmente al poder en lucha recíproca, a veces enconada, con los viejos partidos burgueses o con determinada parte de éstos, en lucha incluso en el seno del propio campo fascista, que muchas veces conduce a choques armados, como hemos visto en Alemania, Austria y otros países. Todo esto, sin embargo, no disminuye la significación del hecho de que antes de la instauración de la dictadura fascista los gobiernos burgueses atraviesan habitualmente por una serie de etapas preparatorias y realizan una serie de medidas reaccionarias, que facilitan directamente el acceso del fascismo al poder. Todo el que no luche en estas etapas preparatorias contra las medidas reaccionarias de la burguesía y contra el creciente fascismo, no está en condiciones de impedir la victoria del fascismo sino que, por el contrario, la facilitará.”[18].

Característico de la victoria del fascismo, es precisamente la circunstancia de que esta victoria atestigua por una parte la debilidad del proletariado, desorganizado y paralizado por la política escisionista socialdemócrata de colaboración de clase con la burguesía. Pero, por otra parte, revela la debilidad de la propia burguesía que tiene miedo a que se realice la unidad de la lucha de la clase obrera, que teme a la revolución y no está ya en condiciones de mantener su dictadura sobre las masas con los viejos métodos de la democracia burguesa y el parlamentarismo.”[19]

  1. España y el fascismo.

El imperialismo, el choque entre las potencias imperialistas por conquistar un mundo ya repartido y conquistado, desencadenó en 1914 la Primera Guerra Mundial. Tras esta gran Guerra, ya el mundo nunca más volvió a ser como fue antes de la misma. Esta conflagración mundial dio lugar a un mundo donde en el país más extenso del mundo había triunfado la Revolución del Proletariado y éste tomaba en sus manos el poder económico y político de Rusia. Ante un mundo negro de la corrupción, la muerte y del cieno imperialista se erigía un amanecer rojo que irradiaba la posibilidad real de la construcción de un mundo nuevo, donde los explotados y los parias del mundo pudieran emanciparse y romper las cadenas de la ignominia secular a la que habían sido sometidos a lo largo de los siglos como consecuencia de la propiedad privada sobre los medios de producción y la existencia de una sociedad dividida en clases antagónicas.

Como dijimos anteriormente, el triunfo de la Gloriosa Revolución de Octubre de 1917, abre el periodo de Crisis General del Capitalismo y hace que la contradicción que rija en el mundo, en ese mundo que se abría y que todavía perdura, sea la contradicción entre el Socialismo – máxima aspiración que en este momento puede alcanzar el proletariado – y el imperialismo – la única aspiración de los monopolios, del capital financiero. Hemos visto que, en este nuevo mundo que se abre tras la I Guerra Mundial y el triunfo del bolchevismo, los imperialistas no sólo están condenados a la reacción, sino que se engendran las condiciones históricas determinadas que dan lugar al fascismo; la única vía que tiene la oligarquía financiera, los imperialistas, para sostener su moribundo mundo y su criminal sistema.

España en la Primera Guerra Mundial mantuvo un estatus de neutralidad. Este periodo significó un gran negocio para burgueses y terratenientes, a la par que los trabajadores sufrieron en sus carnes la explotación, la miseria e incluso la guerra rifeña al entrar la década de los 20. “A las pocas semanas del inicio de la guerra se desató una febril actividad comercial que se volcó hacia el exterior como nunca lo había hecho. España se convirtió en un exportador neto – las exportaciones se incrementaron un 20%, provocando un superávit en la balanza comercial, algo histórico – y tanto agricultores, como industriales, financieros, aventureros o emprendedores comenzaron a beneficiarse de los ingentes beneficios que iban obteniendo. Cualquier sector que analicemos vivirá un momento de esplendor. A título de ejemplo se puede decir como entre 1917 y 1919 se crearon 59 empresas marítimas y el número de entidades financieras se duplicó entre 1916 y 1920. La producción del carbón se incrementó notablemente, pero también, algo destacado recientemente, la de wolframio que tuvo un crecimiento espectacular hasta 1918, al considerarse un mineral básico para la industria militar”[20]. Las reservas del Banco de España pasaron de 567 millones de pesetas, en 1914 a 2.233 millones en 1918. Esta situación económica, como hemos dicho, no tenía reflejo alguno en las condiciones de vida del proletariado tanto industrial como rural, y es que la voracidad crematística de la burguesía española destinó la inmensa mayoría de la producción a la exportación, generándose en el estado español una situación de desabastecimiento para el pueblo, que provocó el incremento de la inflación, de tal modo que el enriquecimiento de la burguesía contrastaba con la mayor depauperación del proletariado. De tal modo que, si bien durante la primera mitad de la década de los 10s del siglo XX en España hubo un movimiento obrero creciente, en el año 1917 la lucha obrera y campesina se desborda para, una vez triunfante la Revolución Bolchevique de Octubre, intensificarse en el período comprendido entre 1917 y el Golpe de Estado dado por la reacción del militar Miguel Primo de Rivera. Es un período donde a la depauperación de las condiciones de vida del proletariado, a la crisis económica, se añade la crisis política, el desprestigio de la monarquía parlamentaria, el final del turnismo, de crecimiento del malestar en el seno del Ejército como consecuencia del agravio en el trato de los mandos destinados a Marruecos con los presentes en la Península, imposición de leyes que censuraban la libertad de prensa y los derechos políticos, la cuestión de la España Plurinacional y la cuestión de la tierra, y donde los sindicatos de clase se desarrollan y en los partidos obreros cala la influencia de la Revolución de Octubre y, consecuentemente del marxismo-leninismo, produciéndose la Huelga General de agosto del 1917- apoyada fundamentalmente en las zonas industriales (Barcelona y Vizcaya), las zonas mineras de Andalucía y Asturias y las ciudades de Valencia y Madrid pero no apoyada por el agro; el trienio Bolchevique, la Huelga de la Canadiense, etcétera que hicieron que los trabajadores obtuvieran conquistas y avances, como por ejemplo fue la jornada de trabajo de 8 horas.

La burguesía, fundamentalmente la burguesía catalana temerosa del desarrollo del movimiento obrero en Cataluña, ante este escenario de crisis económica, política, social y militar; no dudó en apoyar el golpe militar de Miguel Primo de Rivera, ensayo del fascismo italiano. Mussolini y el Estado Corporativo eran la referencia, al objeto de establecer el orden burgués ante el desprestigio y el agotamiento del Estado “regeneracionista” nacido tras la pérdida de las colonias españolas en 1898. Para Miguel Primo de Rivera “el fascismo italiano era un credo, una doctrina de redención que logró inmediatamente en el mundo entero admiradores y seguidores”[21]. “Uno de los elementos más destacados del régimen de Primo de Rivera fue el ensayo del corporativismo político-social, definido como un marco Integrador que pretendía solucionar los problemas sociales, a través de la intervención del Estado en la vida económica y social, mediante las llamadas agrupaciones intermedias, es decir, las agrupaciones profesionales sindicales y patronales. El objetivo de la intervención del Estado era conseguir la eliminación de los conflictos sociales propiciando la ‘armonización de los intereses contrapuestos’, por medio de organismos permanentes de conciliación y arbitraje, integrados paritariamente por patronos y obreros, presididos por un representante del Estado, que da la fuerza de ley a los acuerdos entre partes.”[22], es decir, la liquidación de la lucha de clases y el sometimiento del proletariado a la burguesía; de hecho el sistema es idéntico al existente en la actualidad.

No es objetivo de este estudio profundizar en la dictadura de Primo de Rivera, sin embargo hay que reseñar que en ella se crean los argumentos doctrinales de la reacción autoritaria durante los años 30: exaltación del mito del Jefe, estructuración jerárquica de la Unión Patriótica, desarrollo de teorías organicistas políticas y sociales, negación del parlamentarismo, defensa de la autarquía, etcétera, de tal modo que, el propio Franco reconoció, en su discurso de 18 de abril de 1938, que “el Movimiento arrancaba del gesto sedicioso de Primo de Rivera, ‘puente entre el pronunciamiento a lo siglo XIX y la concepción orgánica de esos movimientos que se han llamado fascistas o nacionalistas’, a través de los cuales José Antonio pudo continuar y culminar ‘el noble esfuerzo de su padre’ (Franco, 1938, pp 12-13). Como dijo uno de los arquitectos de la teoría política del Nuevo Estado, la vinculación con la Dictadura fue una constante del pensamiento y la acción de Franco, que siempre tuvo in mente los logros y los fracasos del régimen de Primo a la hora de articular su propio sistema de poder (Beneyto, 1979, p. 57). Instauró su primer gobierno regular el aniversario de la caída de Primo, y tres figuras civiles (Guadalhorce, Aunós y Amado) dos militares (Martínez Anido y Gómez-Jordana) de la Dictadura llegaron a ser ministros con Franco, lo que supone un 7,5% del total de los titulares de cartera hasta 1962”[23].

Por tanto, el fascismo fue empleado por la burguesía española ya en la década de los 20s, siendo la Dictadura de Primo de Rivera – cuyo espejo era el fascismo italiano – para contener la crisis en la que se encontraba el régimen, el capitalismo en el estado español. Así mismo, el propio Franco, se encarga de señalar que dicho periodo significó el arranque de su Movimiento, siendo su labor fascista una continuación, con un grado de desarrollo mayor, del inicio sembrado por la Dictadura de Primo de Rivera. Por lo tanto, hay una línea de continuidad no sólo en el seno del Estado español, sino que engarza al estado español con la situación mundial, como no puede ser de otra manera, y demuestra que el fascismo, al contrario de lo que alegan los burgueses de mostrarlo como un extremo vicioso que se toca con el comunismo o que fuera una reacción ante la humillación de los Tratados de Versalles, en realidad es la doctrina ideológica, política y social de los imperialistas una vez el mundo imperialista entra en la Crisis General del capitalismo, el fascismo es la respuesta clasista del Capital Financiero para salvaguardar su régimen criminal y putrefacto.

Esta primera experiencia fascista en España, que como hemos visto sienta las bases de lo que vendría – y está viniendo aún – después, se hacía para salvaguardar el poder de la burguesía, el régimen emanado de la pérdida de las colonias en el 1898, la monarquía y para acabar con la contestación de la clase obrera que pedía mejorar sus condiciones de vida y empezaban a contemplar que la toma del poder podía ser una realidad próxima, de los jornaleros y de los campesinos pobres que pedían la tierra, de los regionalistas catalanes que demandaban un estatus diferente y pedían una redefinición del estado, del Ejército donde existían discordancias entre los mandos, etcétera. Sin embargo, la Dictadura de Primo de Rivera significó un sostén temporal de 7 años de una situación en el que el capitalismo español continuó erosionándose y descomponiéndose, acelerándose el proceso por la crisis mundial del 1929, de tal modo que en abril de 1931 deviene la II República Española con la agudización de las cuestiones que la Dictadura de Primo de Rivera debería haber frenado. Y es que esta experiencia histórica es un gran ejemplo de cómo “el fascismo, que pretende superar las divergencias y las contradicciones existentes en el campo de la burguesía, viene a agudizar todavía más estas contradicciones”[24].

La proclamación de la República fue un acto progresivo que abría la posibilidad de destruir los obstáculos que entorpecían el avance social y político y retrasaban el florecer económico de España. Pero bien pronto se dejaron sentir las consecuencias del oportunismo del Partido Socialista; de la colaboración con la dictadura de Primo de Rivera pasó a desempeñar en los gobiernos el papel de auxiliar de los partidos burgueses dejando la dirección del Estado en manos de la burguesía, de una burguesía que demostró en seguida su falta de voluntad para llevar a cabo las transformaciones democráticas que el pueblo exigía y España precisaba. (…) con la proclamación de la República, el bloque de la aristocracia latifundista y de la alta burguesía, que bajo la hegemonía política de la primera había gobernado el país desde la restauración monárquica de 1875, fue desplazado del Poder y sustituido por un bloque de fuerzas que representaba al conjunto de la burguesía, a excepción de algunos sectores del capital monopolista.”[25]

En los primeros gobiernos republicanos (…) burlando la voluntad y las aspiraciones de las masas, realizaron una política de tolerancia para con las castas a las que el pueblo había desplazado del Poder. Su resistencia a poner fin rápidamente a la herencia de injusticias y privilegios legada por la Monarquía, facilitó el reagrupamiento de la contrarrevolución e hizo inevitable la agudización de las contradicciones de clase”[26].

No era la primera vez que la pequeña burguesía gobernaba el país. El precedente estaba en la República del 73. Y tanto la Primera como la Segunda República confirmaron la incapacidad de la pequeña burguesía para llevar la revolución democrática hasta el fin.

Intercalada social y políticamente entre un proletariado y unas masas de campesinos pobres fuertemente radicalizados, de un lado, y una aristocracia y una burguesía contrarrevolucionarias, de otro, la pequeña burguesía realizaría forzosamente una política contradictoria y vacilante. Y lo que es más grave, dentro de ese curso oscilatorio prevalecería en la obra de los gobiernos Azaña la inclinación claudicante a granjearse la benevolencia de los de arriba y a reprimir, en cambio, brutalmente los impulsos de justicia social de los de abajo, olvidando que eran los obreros y campesinos, las masas trabajadoras en general, quienes constituían el primer sostén de una auténtica democracia republicana, frente a las fuerzas tradicionales de la reacción española.

Con semejante conducta su fracaso político era inevitable; pues en España, y en aquella situación histórica concreta, se trataba de efectuar y dirigir transformaciones democráticas de hondo contenido social, cuya realización no era posible sin arremeter con denuedo contra los privilegios de las clases superiores y singularmente contra los de la nobleza absentista. Mas, por desdicha, cuando en el país subía la marejada popular en demanda de urgentes reformas, en las Cortes Constituyentes la nave republicana encallaba en el escollo religioso, dejando pendientes los problemas fundamentales de la revolución democrática: Problema agrario, estatutos autonómicos, legislación obrera, democratización del aparato del Estado…

Al Partido Socialista le incumbió una gran responsabilidad en la trayectoria antipopular de los gobiernos pequeñoburgueses. Sus líderes explicaban entonces desde las columnas de «El Socialista» en qué consistía la esencia y la médula de su colaboración gubernamental, de la forma siguiente:

«La colaboración leal de nuestros ministros en el gobierno republicano burgués, implica un sacrificio de todas las horas de cada uno de nuestros principios y de muchas de las conveniencias de los proletarios. Los ministros socialistas ponen su inteligencia y su actividad en estos momentos al servicio de la causa burguesa…» («El Socialista», 27-3-1932).”[27]

La política de los partidos republicanos pequeño-burgueses y del Partido Socialista Obrero Español no sirvió para consolidar la República, sino para defraudar las esperanzas de las masas y dar a la reacción la posibilidad de rehacer sus posiciones”[28].

¿Tenía que triunfar inevitablemente la burguesía y la nobleza en España, país donde las fuerzas de la insurrección proletaria se combinan tan ventajosamente con la guerra campesina? (…) Los socialdemócratas españoles estuvieron representados en el gobierno desde los primeros días de la revolución ¿Establecieron acaso un contacto de lucha entre las organizaciones obreras de todas las tendencias políticas incluyendo comunistas y anarquistas? ¿Fundieron a la clase obrera en una sola organización sindical? ¿Exigieron acaso la confiscación de todas las tierras de los terratenientes, de las iglesias y los conventos a favor de los campesinos para conquistar a éstos para la revolución? ¿Intentaron luchar por la autodeterminación nacional de los catalanes, de los vascos, por la liberación de Marruecos? ¿Limpiaron al ejército de elementos monárquicos y fascistas, preparando el paso de las tropas al lado de los obreros y de los campesinos? ¿Disolvieron a la guardia civil, verdugo de todos los movimientos populares, tan odiada por el pueblo? ¿Asestaron algún golpe contra el partido fascista de Gil Robles, contra el poderío del clero católico? No, no hicieron nada de esto. Rechazaron las reiteradas proposiciones de los comunistas sobre la unidad de acción contra la ofensiva de la reacción de los burgueses y de los terratenientes y del fascismo. Promulgaron una ley electoral que permitió a la reacción conquistar la mayoría en las Cortes y una serie de leyes que decretaban duras penas contra los movimientos populares, leyes que sirven ahora para juzgar a los heroicos mineros de Asturias. Fusilaron por mano de la guardia civil a los campesinos que luchaban por la tierra, etc. (…) Así desbrozó la socialdemocracia el camino al poder del fascismo, lo mismo en Alemania que en Austria y que en España, desorganizando y llevando la escisión a las filas de la clase obrera.”[29]

Tras la derrota del pueblo en marzo de 1939, se instauró en España una dictadura fascista encabezada por el general Franco (…) ¿Cuál era el carácter de ese régimen? ¿Qué intereses servía? (…) Era el poder del capital financiero y de la aristocracia terrateniente, la dictadura terrorista y sangrienta de los grupos más reaccionarios de la gran burguesía y de los latifundistas, que para ejercer su dominación se apoyaban en el Ejército, la Iglesia y en la Falange, fuerza política esta última predominante en el llamado ‘Movimiento Nacional’, donde se fundían, en una abigarrada amalgama, todos los sectores de la reacción española. Utilizando el aparato estatal como un instrumento a su servicio, la oligarquía se sirvió de los fondos del tesoro público para sus negocios y desarrolló en grandes proporciones el capitalismo monopolista de Estado”[30]

La base económica durante el franquismo fue sufriendo transformaciones que, como no puede ser de otro modo, tuvieron su reflejo en la superestructura que, también, fue evolucionando.

Durante la primera fase de la dictadura franquista, la llamada política autárquica que se extiende hasta finales de la década de los 50s, la burguesía acumuló intensivamente capital gracias a un proceso de arrasar el campo y de las formas más brutales de explotación humana, como lo acredita el Canal del Bajo Guadalquivir. En esta fase la dictadura creó en 1941 el Instituto Nacional de Industria (INI) que fue el principal instrumento para acrecentar la producción industrial y, progresivamente, fue conformando los monopolios y edificando el capitalismo monopolista de estado.

Ante la victoria de la URSS en la II Guerra Mundial y su exigencia de acabar con los últimos reductos del fascismo en Europa, EEUU como mayor potencia imperialista inició un camino para romper el aislamiento del franquismo – como consecuencia de que sus aliados fascistas, Hitler y Mussolini, perdieron la guerra – con objeto de mantener a Franco en el poder como garantía para mantener a España en el campo del bloque capitalista. En este sentido los Pactos de Madrid de 1953 rehabilitaron al franquismo internacionalmente y los planes de Estabilización, hacen que la España franquista entre en las instituciones de Bretton Woods, Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional, en septiembre de 1958 y, justo antes, la llegada de los tecnócratas al gobierno. Es en este momento donde se conforma el Capitalismo Monopolista de Estado en España. Este hecho implica modificaciones en la superestructura política del estado franquista, la rehabilitación internacional del franquismo y la ruptura de su aislamiento aceleran las transacciones económicas con el exterior, tanto para favorecer las exportaciones como las importaciones y el comercio con las potencias imperialistas, y con ella se desarrolla el capital financiero, los bancos. A lo largo de la década de los 60s y los 70s la industrialización acelerada provocó flujos migratorios de mano de obra del campo a las ciudades, se impulsó el establecimiento de nuevas fábricas y se ampliaron las ya existentes, aterrizaron los monopolios extranjeros y se abrió paso la tecnología, gracias a la introducción de España en la esfera imperialista, a la par que el capital financiero se iba ensanchando cada vez más.

Estas transformaciones de la base económica fueron teniendo su reflejo en la superestructura, como atestigua la progresiva conformación de las Siete leyes Fundamentales, o principios, del Franquismo desde la Carta del Trabajo de 1938 – influencia de la Carta di Lavoro fascista italiana de 1927 -, a la Ley de Cortes de 1942, pasando por la Ley de los Principios del Movimiento Nacional de 1958, o la Ley Orgánica del Estado de 1967.

La Transición y su producto.

La dictadura fascista de Franco implicó no sólo la muerte de muchos de los mejores hijos de este país, sino que significó una represión brutal, que llevó a centenares de miles de obreros a las cárceles, a los trabajos forzados, al exilio, de tal modo que, durante la primera década de la dictadura la clase obrera y su forma roja, su vanguardia revolucionaria, el Partido Comunista se vieron muy diezmados blancos de una represión asfixiante, sin embargo, en ningún momento fueron ni derrotados ni dejaron de actuar y de luchar. “Frente a la acción del Partido por reagrupar a las fuerzas democráticas para la lucha contra la dictadura fascista, la mayoría de los dirigentes socialistas, cenetistas, republicanos y nacionalistas vascos y catalanes pensaban que bajo la dictadura fascista no era posible luchar; en consecuencia, preconizaban la pasividad y la espera, diciendo: ‘Tenemos fascismo para cien años‘. El daño causado al pueblo español por esas actitudes de pasividad ha sido muy grande.”[31]

Tras la derrota de las Potencias del Eje fascista en la II Guerra Mundial, entre los años 1946-1947 se da un estallido de huelgas contra la Dictadura que se iniciaría y adquiriría un mayor grado de fuerza desde el principio de la década de los 50s – sobre todo en Cataluña, pero también en menor grado en País Vasco, Madrid y Valencia – y con un movimiento obrero en una gran parte remozado, la clase obrera en las provincias con mayor desarrollo industrial, donde la clase obrera estaba más desarrollada y era más numerosa, iniciaba un camino de plantes, huelgas, y lucha obrera que fue ampliándose a lo largo de las siguientes dos décadas.

A partir de la década de los 60s, al calor del desarrollo del capitalismo monopolista y de la penetración del capital extranjero, unido a la situación internacional hace que el proletariado se robustezca todavía más y que se sucedan sus luchas económicas y políticas. Los cambios que se operaban en la base económica contrastaban con un Régimen que permanecía impasible y que emprendió un proceso de institucionalización que se coronó con la Ley Orgánica del Estado a principio de 1967. Esta institucionalización del franquismo exacerbó y sacó a la palestra con virulencia la cuestión nacional, fundamentalmente en Cataluña y en el País Vasco, donde la actividad de ETA significaba una erosión muy importante para al Régimen. Así mismo, dicha contradicción conllevó, también, que el movimiento huelguístico se extendiera y no quedase en las fábricas, altos hornos, etcétera, sino que prendiese también entre los estudiantes universitarios, maestros, médicos incluso científicos en las provincias más importantes del país. De hecho, la proliferación de las huelgas, y la cada vez mayor intensidad y fortaleza de las mismas, empujó a la Dictadura franquista a decretar en varias ocasiones el estado de excepción.

Esta crisis social y política se agudizó, todavía más, con el estallido de la crisis del petróleo de 1973, a la movilización de la clase obrera, así como las acciones de organizaciones militares como ETA, que en diciembre de 1973 atentó de manera exitosa contra la vida del Almirante, y primer ministro, Luis Carrero Blanco, llevó al Régimen a agudizar, todavía más, la represión, asesinando con garrote vil a Puig Antich en 1974, y fusilando a dos miembros de ETA y 3 del FRAP en septiembre de 1975.

Una vez muerto el tirano, en noviembre del 75, que no su obra; los franquistas plenamente apoyados por los monopolios, iniciaron un proceso para sostener el Poder. Sin embargo, la clase obrera y las demás clases populares tenían una correlación de fuerza favorable para que hubiera habido una ruptura democrática con el fascismo, ruptura que no se dio.

La más clara ilustración del convulso ambiente social que impregnó la primera parte de 1976 fueron los sucesos acaecidos en Vitoria en el mes de marzo. Allí, la muerte de cinco trabajadores víctimas de la represión policial fue el origen de una serie de altercados tan graves que, según fuentes inglesas, ‘ni el gobierno ni su programa sobrevivirían a un grado de violencia y movilización mucho mayor en escala al desatado en las calles de Vitoria’. Además, como apuntó un antiguo embajador español en Londres, las enardecidas jornadas vividas en la capital alavesa ‘no fueron un ejemplo aislado’ de la agitación existente en algunas partes del país, sino simplemente ‘un ejemplo particularmente malo’ de una situación de convulsión generalizada que amenazaba el orden sociopolítico”[32]

En efecto, la desaparición del dictador abrió nuevas oportunidades para la protesta y desbordó las expectativas que influyeron decisivamente en la crecida de un vigoroso torrente de protestas”[33]

Y mientras la clase obrera y las clases populares en la calle se jugaban la vida y mostraban una correlación de fuerzas favorable para una ruptura democrática en España, los fascistas y los oportunistas pergeñaron un pacto político por el que se decidió habilitar al Estado franquista, con una mera Reforma por la que se acataban los Principios Fundamentales del Movimiento Nacional fascista, permaneciendo el poder en manos de los monopolios, del capital financiero.

Y es que la Constitución de 1978 es el resultado de la traición del oportunismo al proletariado español, donde los oportunistas – con un papel activo del PCE – no dudaron en consensuar junto con los herederos de Franco este marco normativo por el que la burguesía aseguró plenamente sus objetivos – consagrar explícitamente el capitalismo en su artículo 38, integrarse en los organismos y mecanismos imperialistas (OTAN, UE), mantenimiento de la simbología fascista (bandera, Corona y Unidad de España), conservar intacta la maquinaria del poder del estado franquista ya sea en el Ejército, en la Judicatura, etcétera -, por el contrario, dicha Constitución significó un auténtico fraude para la solución de los problemas que afectan al Pueblo de tal modo que la banca privada continuó siendo el núcleo fundamental del poder económico junto con las sociedades industriales que conforman las oligarquías; no solventándose la cuestión nacional, negándoseles a los pueblos el derecho a la autodeterminación; negándose las posibles vías de participación directa de los ciudadanos en las instituciones; perpetuando la desigualdad territorial y tampoco se resolvió la cuestión de la tierra, no poniéndose en práctica la Reforma Agraria que reclama las necesidades democráticas del campo, etcétera.

Ese proceso de Transición otorgó todo a la oligarquía, a los franquistas que de la noche a la mañana se tornaron “demócratas” mientras se le negó absolutamente todo al Pueblo. Todo ello en un momento histórico donde, como hemos dicho anteriormente, la correlación de fuerzas sí eran favorables para un proceso de ruptura democrática y de avance del proletariado y los pueblos que componen el estado español, a pesar de que esta realidad sea negada por los oportunistas de hoy, herederos del Carrillismo traidor. Hace un par de años, la prensa burguesa española descubría una entrevista de hace 21 años donde el franquista Adolfo Suárez le reconocía a Victoria Prego que tras la muerte del asesino Franco “blindó la monarquía”, que obviamente los traidores oportunistas tragaron, porque si en dicho período se hubiera hecho en España un referéndum entre monarquía o república, la república se hubiera impuesto. A pesar de las traiciones, la fuerza de la lucha de la clase obrera y las clases populares en dicho periodo consiguió arrancar algunas conquistas.

Para comprobar que la Transición y su resultado fue una absoluta traición a las clases laboriosas del estado español basta leer a destacados fascistas como Martín Villa, participe en los asesinatos de Vitoria en 1976 y protegido por la Justicia Española, señalaba en 1985 que “la Transición fue obra, sobre todo, de reformistas del franquismo, quiénes disfrutaron de un amplio margen de maniobra para ejecutar el proyecto de reforma política del Rey”[34]; por no hablar de lo que señalaba el fascista Albert Rivera en el Parlamento el pasado 2 de marzo de 2016 donde loaba la traición del PCE de Carrillo en dicho momento histórico, en la Transición, de la siguiente manera “aquéllos hombres y mujeres trajeron libertad, igualdad, amnistía, autonomía y se dieron la mano bajo una misma bandera y una misma constitución y hubieron muchas renuncias de aquél Partido Comunista (PCE) pero demostraron tener sentido de Estado. Yo quiero hoy homenajear a aquéllos hombres y mujeres que independientemente de su ideología eran capaces de participar ¿Cuántos ministerios y secretarías de estado pedían desde el PCE? Ninguna, sólo pedían libertad”.

Una vez salvaguardado el Estado franquista con la Constitución de 1978, y su periodo de ‘Transición’, se han ido sucediendo gobiernos de los fascistas y de la socialdemocracia cumpliéndose exactamente lo que señalaba el Komintern en su VI Congreso en lo concerniente a “la crisis del capitalismo y el fascismo”, “con objeto de adaptarse a las modificaciones de la coyuntura política, la burguesía utiliza alternativamente los métodos fascistas y los métodos de coalición con la socialdemocracia, dándose el caso de que, a menudo, esta última desempeña un papel altamente fascista. En el curso de los acontecimientos manifiesta tendencias fascistas, lo cual no le impide, en otras circunstancias políticas, agitarse contra el gobierno burgués en calidad de partido de oposición. El método fascista y el de coalición con la socialdemocracia son habituales para el capitalismo ‘normal’ y constituyen un signo de la crisis capitalista general, son utilizados por la burguesía para retrasar la marcha progresiva de la revolución”[35]. Esto lo vemos nítidamente en España, donde en estos 40 últimos años se han repartido el gobierno 20 años el PSOE y otros 20 años los franquistas – ya sea mediante la UCD o el PP. No nos equivocamos afirmando que ambos son iguales de fascistas. En este sentido hay que recordar la “reconversión industrial” desarrollada por el PSOE – con personajes fascistas como Solchaga, Almunia, Felipe González o el propio Corcuera que era dirigente de la UGT – que destruyó prácticamente 3 millones de puestos de trabajo. Este hecho, aparte de la destrucción de puestos de trabajo decentes, significó un auténtico genocidio en la organización sindical de la clase obrera, acostumbrada a los métodos de lucha contra el fascismo y curtida en la lucha de clases. Con una clase obrera decapitada de la parte más numerosa y aguerrida sindicalmente, y bajo la acción del oportunismo, el fascismo ya penetraba, sin miramientos y con una menor resistencia, en los centros de trabajo. El PSOE siempre fiel a su papel a lo largo de la historia de España, el de allanar el camino al capitalismo monopolista, y al fascismo.

Cuarenta años de “democracia” ha servido para que los monopolios sigan detentando el Poder, el capitalismo sea el sistema económico, el capitalismo monopolista de Estado español se haya integrado en las estructuras políticas y económicas imperialistas – CEE, UE -, así como en las militares – OTAN -, que el aparato del Estado siga estando en manos de los fascistas – Judicatura, Ejército, etcétera – y que los derechos políticos y democráticos de las naciones que componen el Estado, así como de la clase obrera, sean ferozmente reprimidos y negados. Tienen motivos los fascistas en estar contentos y en defender la Transición y el teatrillo democrático resultante, donde predomina la represión, la impunidad, la explotación y la corrupción.

Una democracia donde el Estado ha practicado el Terrorismo de Estado de manera abierta, donde se ha robado al pueblo inmisericordemente, donde los fascistas impunemente, y sin vergüenza, dan lecciones de democracia a la par que se ilegaliza a la clase obrera y a toda ideología que cuestione a las Siete Leyes Fundamentales del Movimiento, de las que emanan la Constitución Española. Una democracia que pisotea el derecho al trabajo y la dignidad de la clase obrera, que la lanza a la miseria y a la muerte, que hace guerras imperialistas, con presos políticos, con secuestros de publicaciones y periódicos, con represión política y sindical feroz, con exiliados políticos, con partidos políticos ilegalizados, ferozmente anticomunista y donde todas las estructuras del Estado, absolutamente todas, están totalmente podridas.

En la prensa burguesa, en 2014, se hacía una radiografía política y sociológica de la situación del estado español, donde podía leerse que “la legitimidad del orden político está al albur de una oligarquía que controla los mecanismos institucionales de mediación. El capitalismo puede prescindir de la democracia, pero no de la corrupción. El grado de putrefacción de las instituciones, horadado por la plutocracia en el poder, afecta al conjunto de la estructura social. (…) como están implicados unos y otros – partidos, sindicatos o empresarios -, la corrupción pública se considera una acción sin ideología. Todos pueden vender su alma al dinero. Así se encubre el carácter de clase de la corrupción bajo los tópicos de la manzana podrida, la oveja negra, etc. (…) En España, los comportamientos inherentes a prácticas corruptos, incluida la política, son imputables a una cultura antidemocrática proveniente del franquismo sociológico aún vigente (…) Es el tiempo de salvar a la patria de los políticos y la política. Ni de derechas ni de izquierdas, ni ideologías ni clases sociales. Así se oculta la corrupción social, más peligrosa, que impide la emergencia de una sociedad democrática. La corrupción en España se da en todos los ámbitos de la vida pública y privada, crea y favorece el advenimiento de una moral corrupta, de la cual los partidos políticos son la punta del iceberg. Pensar que solo afecta al orden político, a los partidos hegemónicos, regionales y nacionalistas es no entender su origen: una cultura antidemocrática y oligárquica enquistada en la vida cotidiana”[36]. La prensa ‘crítica’ se queda corta, la cultura forma parte de la superestructura y, por tanto, es un reflejo de la estructura económica. Lo que describe de la supuesta democracia española postfranco, es la consecuencia de la base económica, del capitalismo monopolista y corrompido, es el reflejo de la putrefacción económica reflejada en la superestructura.

El Estado hoy.

El Estado español, como consecuencia de la agudización de la crisis mundial provocada por las subprime que detonó en 2007 – y que se llevó por delante a bancos como Lehman Brothers, así como otros muchos bancos salvados por los estados – tuvo que acentuar su política de explotación, saqueo y represión contra los trabajadores al objeto de salvarse pues se hallaba entonces en bancarrota y con sus sistema económico totalmente quebrado. Es en ese escenario, con un gobierno del PSOE servil al bloque imperialista de la UE, con reformas laborales, recortes sociales, pensionazos, y todo tipo de agresión al pueblo ordenado por Alemania y los EEUU, ejecutados por Zapatero y apoyados por el PP e incluso los sindicatos CCOO y UGT, es como accede el franquista PP al poder con una mayoría absoluta en noviembre de 2011.

En la legislatura 2011-2015 el Gobierno del PP, el partido más corrupto de todos – y eso que el listón de la corrupción en España está altísimo -, las primeras medidas que adoptó fue la de saquear completamente al Pueblo, elevando la carga impositiva contra los trabajadores, reformando las pensiones endureciendo las condiciones y recortando la capacidad adquisitiva de los jubilados, recortando las prestaciones por desempleo, haciendo una reforma laboral donde se liquidaban la negociación colectiva y abaratan y facilitan el despido de los trabajadores, amnistía fiscal para los ladrones y defraudadores, recortes sanitarios y en educación, dar dinero público a los monopolios y a la banca, estimular la concentración financiera, privatizaciones, etcétera. Sin embargo, el gasto militar del Estado se ha ido incrementando de manera progresiva todo este tiempo, habiéndose comprometido en diciembre de 2017 el Gobierno con la OTAN en incrementar en 6 años un 80% el gasto militar del Estado, o lo que es lo mismo, incrementar algo más de 18 mil millones de euros el Presupuesto Bélico del Estado. En ese mismo mes, la Ministra de Defensa se comprometió a incrementar la presencia militar del Ejército español durante el año 2018, a pesar de tener a 2.600 militares desplegados en 15 conflictos militares como por ejemplo en República Centroafricana, Mali, Iraq, Senegal, Turquía, Líbano, Bosnia-Herzegovina, Letonia, Colombia, etcétera). El Estado, a la par que agudiza la explotación del proletariado español y acentúa su grado de depauperación no duda en destinar parte de la plusvalía que roba a los obreros del estado a la organización militar del bloque imperialista europeo-norteamericano al objeto de conquistar mercados y someter a sangre y fuego a otros pueblos del mundo, esquilmarles y explotarlos al objeto de que los monopolios acrecienten sus ganancias. El Estado, así como las potencias imperialistas aliadas al mismo, apelan al chovinismo para justificar esta realidad, de tal modo que las guerras que realizan, guerras de rapiña, se hacen para salvaguardar el mundo libre, la democracia y los valores occidentales, la libertad y los derechos humanos, salvarnos del fanatismo religioso y de la satrapía que supuestamente amenazan nuestras vidas cuando, en realidad, la única amenaza mundial que existe es el imperialismo y la organización fascista de la OTAN con la que las potencias que lo integran ejercen su caudillaje por la vía de los Tomahawk , los F35, las bombas de uranio empobrecido, los crímenes y abusos de la guerra y el derramamiento de sangre inocente.

Al chovinismo en política exterior, hay que unirle la estimulación del miedo para que los explotados patrios justifiquen la sinrazón y la barbarie, o cuanto menos sean conscientes del mal menor de que hay que ir a bombardear y a asesinar a Libia, a Mali, a Siria, Afganistán o Iraq al objeto de garantizar la seguridad mundial y la seguridad de nuestra sociedad “avanzada y democrática”.

Y si por casualidad el Pueblo no comprende esas “razones” de tanto peso para las guerras imperialistas, donde mueren las masas proletarias y se forran los monopolios, el Estado no duda en desarrollar medidas represivas que criminalizan la protesta y persiguen al disidente.

El desprecio al humanismo, el racismo, es un hecho patente tanto en la Unión Europea. La UE no duda en pagar a criminales y tiranos para que les protejan las fronteras, e impida que los seres humanos desplazados de las guerras imperialistas que ellos provocan puedan huir de dicho escenario de miseria y muerte. La cada vez mayor violencia de la política exterior del imperialismo europeo y norteamericano de la guerra imperialista, nos muestra un mundo donde crece el número de refugiados y de asilados políticos, una realidad donde niños de tres años aparecen ahogados en playas huyendo de la guerra, en la construcción de campos de concentración en Grecia o Macedonia para impedir que los huidos de la guerra accedan a Europa, de Estados que persiguen al refugiado como Hungría, República Checa o Polonia, todos ellos miembros de la UE, levantando muros de vergüenza en las fronteras importándoles bien poco si miles de ancianos, mujeres y niños mueren a la intemperie. El mar Mediterráneo es un auténtico cementerio de vidas humanas que huyen de la miseria, de las guerras y de la ‘democracia’ emanada de las bombas de la OTAN en primaveras del color negro de la muerte de los pueblos y del petróleo del negocio de los monopolios. En este sentido, el Estado controla la frontera sur de Europa, donde descuella Ceuta y Melilla. La realidad de dicha frontera es la de un Estado que pone muros de vallas y concertinas, a lo que debe sumarse la acción de las Fuerzas y Cuerpos Represivos del Estado apaleando y pateando a todo aquél que trate de saltarlas huyendo de los efectos de la políticas practicadas por los imperialistas. La barbarie es tal que hemos podido ver a miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Represión del Estado disparando al mar a inmigrantes que trataban de llegar a costas españolas a nado, en lugar de socorrerles, y pertenece a la cotidianidad en las playas, tanto canarias como andaluzas, ver como el mar escupe hombres, mujeres y niños muertos. La inmoralidad, repudio al humanismo y esencia racista del Estado también se halla en la Ley Mordaza que introdujo el Gobierno del PP legaliza las devoluciones en caliente de inmigrantes – que es una flagrante violación del derecho internacional. En España hay 8 cárceles de inmigrantes, los llamados Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), que priva de libertad a decenas de miles de personas y donde múltiples organizaciones de ayuda al refugiado han denunciado torturas y asesinatos. Existen múltiples sucesos que muestran la esencia fascista del Estado, sirva como ejemplo, el siguiente “En mayo, la Audiencia Provincial de Málaga absolvía a ocho agentes de la Guardia Civil acusados por los sucesos ocurridos en octubre de 2014, cuando en una grabación difundida por Prodein se observaba cómo golpeaban a un inmigrante que intentaba saltar la valla. La respuesta del Ministro del Interior a esta decisión judicial fue condecorar a los ocho agentes”[37].

El Estado, tal y como reconocen economistas del propio sistema está quebrado. De hecho en una entrevista al diario DEIA el pasado día 11 de febrero, el economista Gay de Liébana señalaba que “la deuda española es impagable, el país está en bancarrota (….) Y si España va tan bien como nos quieren hacer creer algunos responsables políticos no se entiende que en 2007 se tuviese una deuda de 384.000 millones de euros y hoy de 1.143.000 millones”[38]. Y aquí Gay de Liébana hace trampas, porque se refiere únicamente a la deuda pública, pues la Deuda Externa de España en julio de 2017, según datos del gobernador del Banco de España, ascendía al 170% del PIB una cifra que ronda los 2 billones de euros, prácticamente el doble.

Es por ello que el Estado, a pesar de la situación de quiebra económica, que también es política, tenga que recurrir a prácticamente duplicar el gasto militar, pues su política exterior es la guerra imperialista, junto a sus aliados, los cuales también atraviesan una situación de colapso económico – como advierte la prensa con respecto a la economía norteamericana – exigiendo esta potencia un incremento en el gasto militar del resto de miembros de la OTAN.

Y si la política exterior del Estado, y de sus socios y jefes, es el chovinismo y la guerra imperialista, es decir, el fascismo; en política interior la putrefacción del capitalismo monopolista impone el fascismo pues la burguesía monopolista para subsistir como clase social está obligada a agudizar la explotación de la clase trabajadora hasta la extenuación y ello solamente es posible sometiendo al proletariado por la vía de la barbarie, del miedo y de la represión, es decir, apelando al fascismo como única vía de salvación, consciente de que se juega su existencia.

En este sentido, el Gobierno de Rajoy ha hecho leyes que permiten que el burgués pueda tener su propia policía privada – a través de empresas de seguridad privada, la inmensa mayorías de ellas en manos de organizaciones de extrema derecha y de dirigentes fascistas – donde los vigilantes de seguridad privada amplían sus competencias represoras, dándoles incluso la capacidad de retener. También ha realizado una Ley Mordaza, mal llamada Ley de Seguridad Ciudadana, al objeto de reprimir por la vía de la multa económica las movilizaciones y la protesta. La libertad de expresión y política es castigada, como lo atestiguan Alfon, Nahuel, los twitteros, los raperos reprimidos, etcétera. Y es que, al igual que se persigue sin cuartel al comunista, al independentista o al antifascista, los fascistas campan a sus anchas con la más absoluta impunidad y con el apoyo del Estado. La burguesía española, consciente de que se lo juega todo, cada día es más expeditiva a la hora de adoptar medidas represivas contra la clase obrera, no sólo para saquearla y someterla, sino para impedir que se articule un movimiento revolucionario que barra su régimen reaccionario.

En esta labor, el Estado abraza, cada vez con mayor virulencia, el anticomunismo. Los partidos políticos de la burguesía vilipendian permanentemente al comunismo; es curioso que hace justamente un año, cuando PP y PODEMOS celebraban sus congresos, y en ellos, a pesar de los graves problemas que atañen al país, la diana de sus ataques – de ambos partidos – no era otro que el comunismo, escupiendo todo su odio y toda su bilis contra la URSS y las experiencias del socialismo real. Los medios de comunicación del capital de manera permanente están vertiendo todo tipo de improperio y de infamia contra el comunismo al objeto de hacer que la gente sienta aversión por el comunismo y tenga interiorizado no sólo miedo hacia el comunismo sino que lo rechace per se. Sin ir más lejos, en las últimas dos semanas se ha presentado un libelo realizado por Federico Jiménez Losantos – un fascista contrastado – y se sacaban artículos periodísticos contra la URSS, a la que hay que mostrar como un ogro, como una barbarie que jamás debe repetirse. Se gastan ingentes cantidades de dinero, centenares de millones de euros en machacar por tierra, mar y aire al comunismo, en hacer que la gente rechace al comunismo, al que curiosamente siempre que se dirigen a él lo muestran como un cadáver. Bien sabe la burguesía quién es su sepulturero y cuál es la ciencia que le llevará a su emancipación, que es acabar con el capitalismo putrefacto y la superestructura que ha elevado, mandándolos a todos al estercolero de la historia. El anticomunismo es la ideología militante del imperialismo, y por tanto de los reaccionarios y de los fascistas, y como se comprueba, del Estado. Y es que los imperialistas españoles saben bien que se están jugando el todo por el todo, bien saben que están en la tesitura de o ellos o el proletariado y, consecuentemente, no vacilan a la hora de combatir ideológicamente, con el anticomunismo como forma para impedir que se pueda desarrollar la única alternativa, el socialismo como fase inmadura del comunismo.

La acción de la socialdemocracia, del oportunismo abyecto, han hecho que la clase trabajadora haya caído en las fauces de la ideología burguesa, penetrando el individualismo hasta la médula así como asumiendo el trabajador aislado como natural no sólo al capitalismo sino los circuitos y mecanismos impuestos por la burguesía a través de su estado mediante la práctica del legalismo, y por tanto, sometiendo al trabajador al corporativismo del Estado, despojando a la clase obrera de los métodos de lucha propios de la lucha de clases y de la necesidad de organización revolucionaria de la clase para acabar con la causa de todos sus males: El capitalismo putrefacto y su Estado.

Mientras que la clase obrera está atomizada, fruto de la acción del oportunismo y la socialdemocracia, la burguesía fue transformando su sistema de partidos, creando a C’s en Cataluña en 2006 como fuerza que combatiese directamente al nacionalismo, otra organización a nivel estatal que, por un lado, vertiera un discurso de regeneración, contra la corrupción y que, además, combatiese al nacionalismo en el País Vasco, UPyD. Ambos partidos, ungidos por políticos rebotados de PP y PSOE e intelectuales reaccionarios y prostituidos, estando detrás la banca. Mientras el capital financiero aglutinaba las fracciones de la burguesía disidentes de la parte más derechista, finalmente unificándolas en C’s, partido que está aglutinando a los elementos más reaccionarios y fascistas, y que es la apuesta ‘renovada’ de los monopolios de la extrema derecha, con quien concurrió a las elecciones europeas en 2009. Por otro lado, las fracturas de los sectores de la pequeña burguesía arruinada, la aristocracia obrera, y demás sectores oportunistas han sido retenidos en PODEMOS, cuya dirigencia forma parte del Estado y ha sido bien promocionada, en todos los sentidos, por el capitalismo monopolista. Las señas ideológicas de ‘la nueva política’ sostiene unos principios como: i) Ni de izquierdas ni de derechas; ii) la regeneración política y el combate a la corrupción; iii) Todo en el Estado y para Estado, nada fuera del Estado, en definitiva, defensa a ultranza del Estado; iv) el único sistema económico posible es el capitalismo monopolista; v) La unidad indisoluble de España y vi) el anticomunismo militante. Sin duda, encajan a la perfección con la descripción realizada por Dimitrov en el VII Congreso del Komintern de cómo actuaba el fascismo para atraerse a las masas

Por otro lado, el Parlamento es un títere que de nada vale, como lo hemos podido comprobar a lo largo de este periodo. El Gobierno es el que tiene la capacidad política, gobierno que es un consejo o comité compuesto por hombres y mujeres de los monopolios. Sin ir más lejos, el Parlamento reprobó a los fiscales Maza y Moix, así como al Ministro de Justicia Catalá en mayo de 2017 por incumplir de manera grave y reiterada con sus funciones protegiendo al partido del Gobierno en los casos de corrupción. ¿De qué sirvió? De nada porque el Parlamento no pinta nada. También se reprobó al Ministro del Interior por utilizar de manera partidista las fuerzas y cuerpos de represión del Estado ¿De qué sirvió? Absolutamente de nada. Y es que el Parlamento no es más que un instrumento inútil políticamente que pretende mostrar una faz democrática con escenificaciones teatrales al pueblo estando el poder fuera de las bambalinas, en los Consejos de Administración de los monopolios que es de donde salen los miembros del Ejecutivo que cumplen escrupulosa y fielmente sus dictados.

Y mientras el parlamentarismo es una mera pantomima, el pueblo, la clase obrera, tiene vetada toda posibilidad de intervenir políticamente y tiene negada la democracia directa.

En lo único que podía legislar mínimamente la clase obrera, sus condiciones económicas, mediante la negociación colectiva y el convenio colectivo, ha sido ilegalizado por el PP y PSOE en tanto que los empresarios pueden descolgarse del cumplimiento del Convenio Colectivo, es decir, legalmente pueden incumplirlo. Si a ello, le sumamos todas las medidas coercitivas y represivas desgranadas en párrafos anteriores tenemos que la clase obrera, y su lucha económica, está ilegalizada de facto. La represión, el fascismo más descarnado, se vive cotidianamente en los centros de trabajo y, prueba de ello, es que en el 65% de los centros de trabajo no existe representación unitaria de los trabajadores – comités de empresa – ni representación sindical.

El Fuero del Trabajo de 10 de marzo de 1938 tenía una clara influencia de la Carta dei Lavoro italiana de 1927: definía la nación como una unidad moral y política y económica íntegramente realizada dentro del Estado fascista, y establecía unos sindicatos verticales organizados por ramas de producción bajo la dirección del Estado, que se encargaría de la armonización y la cooperación entre las clases bajo el signo del interés general de la Patria”[39]. Durante la democracia, CCOO y UGT han sido instrumentos del Estado para someter al proletariado a los intereses de la burguesía. De hecho, durante finales de los 70s y los 80s, con una inflación desbocada, el papel jugado por los sindicatos del sistema no era otro que garantizar que la subida salarial siempre estuviera por debajo de la carestía de vida, empobreciéndose el obrero. Ya desde la década de los 90s en adelante, con los distintos Acuerdos de Negociación colectiva, esa forma de actuación se camufló bajo el principio fundamental de ‘moderación salarial’ para rematar estos últimos años en desvincular los salarios de la carestía de vida todo ello en aras ‘del bien general del país’, lo que Franco llamaba interés general de la Patria, de tal modo que los sindicatos verticales, y amarillos, de hoy – CCOO y UGT – actúa de manera idéntica al sistema sindical fascista. Tan igual es, que la emulación del Estado corporativo fascista se refleja en el Estado actual se en el SIMA (Sistema Interconfederal de Mediación y Arbitraje), SERCLA en Andalucía, SMAC en Madrid o en Castilla La Mancha, etcétera. Todos estos organismos, ya sean a nivel nacional, autonómico o provincial, están compuestos por representantes de la Patronal, del sindicato vertical – CCOO y UGT – y de las Administraciones del Estado correspondientes, llámese en el Estado corporativo Corporaciones de Estado, al objeto liquidar la lucha de clase reconduciéndola a través del Estado. El XVII Convenio TIC es un ejemplo nítido de elaboración de un Convenio Colectivo no por parte de los trabajadores, ni tan siquiera de los Representantes Sindicales, sino de una propuesta de convenio planteada por el SIMA que es asumida por las partes, sin contar en absoluto con los trabajadores, que son ajenos a todo. Tenemos, pues, que salvo la nomenclatura empleada, el modelo sindical de hoy es cuasi idéntico al modelo sindical del fascismo, y ello se refleja en el grado de represión y miedo existentes en los centros de trabajo donde los representantes sindicales son los primeros vendidos al servicio de los intereses de las empresas, viéndose claramente en sectores como el comercio con FETICO y FASGA, o en los otros sectores donde las candidaturas amarillas en gran parte representan a las siglas de UGT y de CCOO.

La gran burguesía tiene motivos sobrados para demostrar su satisfacción, por cuanto que todas las metas que se fijó han sido cumplidas generosamente, con la anuencia de la ‘oposición’ política de “izquierda” (…) Se le respeta, e incluso se veneran, los símbolos fascistas, (bandera, corona y unidad de España) estandartes de su autoridad sagrada. (…) Además, ha conservado intacta la maquinaria del Poder del estado burgués: el ejército; como asimismo la de su dirección económica, el capitalismo monopolista de Estado.”[40]. La Judicatura es otro ejemplo de que todo sigue en orden, fascista, desde 1939. Los Juzgados de lo Social, herederos de la Magistratura franquista, dar carta de legalidad a la inmensa mayoría de los atropellos perpetrados por la burguesía en los centros de trabajo. El Tribunal de Orden Público franquista encargado de perseguir a comunistas y antifascistas, ha sido relevado por la Audiencia Nacional, que en sus salas de lo Penal también persigue lo que ellos llaman “delitos políticos”, persiguiendo a comunistas, independentistas, antifascistas, y dando cobertura y cobijo legal, cuando no impunidad, a torturadores y a fascistas.

El asunto catalán ha servido para visualizar como el Estado hoy, en cuanto a fascista, nada tiene que envidiar al régimen franquista. En marzo de 1951, en Barcelona, los trabajadores barceloneses se declararon en huelga general contra la carestía de vida, “la huelga se inició en las fábricas textiles de Pueblo Nuevo y se extendió a toda Barcelona. Pararon los obreros de las industrias textil, metalúrgica, química, de la construcción y otras. Se sumaron a la huelga también los taxistas, los empleados de teléfonos y espectáculos públicos, la mayoría de los tranviarios, etcétera (…) La huelga de Barcelona produjo en los medios gubernamentales pánico y desconcierto (…) El Gobierno volcó sobre la capital catalana sus fuerzas represivas; Barcelona fue ocupada prácticamente por la Policía Armada y la Guardia Civil. La policía practicó detenciones en masa. Las tropas de la guarnición de la capital catalana fueron acuarteladas. El Gobierno envió al puerto de Barcelona cuatro buques de guerra.”[41], prácticamente 70 años después, con el referéndum del 1 de octubre, hemos podido comprobar cómo el Gobierno de Rajoy ha actuado de manera idéntica a la que actuó Franco en 1951, curiosa “democracia” que actúa como el fascismo al objeto de impedir que un pueblo se exprese democráticamente.

El 1 de octubre, y los hechos acontecidos a partir de entonces, dejan bien patente que el Estado es fascista. Se ha reprimido al Pueblo, a las organizaciones políticas, incluso a parte del Estado como es la Generalitat de Cataluña. Habíamos visto que el Poder Legislativo – Cortes Generales – era una figura decorativa para darle un barniz de democrático al Estado, la cuestión catalana nos ha demostrado que el Poder Judicial – TSJC, Audiencia Nacional, Tribunal Constitucional y Tribunal Supremo – es totalmente dependiente, de hecho ha sido absorbido, por el Poder Ejecutivo (Gobierno), poder al que está subordinado todo el Estado, con lo que la famosa separación de Poderes de la que presumen los “demócratas” burgueses es, en España, una quimera, una mentira. De hecho, es el Gobierno el que, a través de un ministro y un Fiscal General del Estado, reprobados por el Parlamento hacen y deshacen a su antojo.

A las huelgas y protestas de 1951 siguió una acción represiva contra los comunistas. La policía detuvo y torturó salvajemente al dirigente comunista Gregorio López Raimundo y a 27 trabajadores más. La mayor parte militantes del Partido, acusados de ser organizadores del movimiento de Barcelona. El Gobierno pretendía aplicarles un castigo ejemplar y amedrentar a las fuerzas de la oposición antifranquista”[42]. Seis décadas, un lustro y un año después, en 2017 el Gobierno fascista de Rajoy actúa de una manera igual de reaccionaria, encarcelando sin juicio a dirigentes políticos, sociales y del gobierno catalanes, acusando con cargos a un número importante de alcaldes, dirigentes políticos y cargos de la Generalitat de Cataluña, y mandando al exilio al President y cuatro consellers. Así mismo, se han denunciado a centenares de ciudadanos catalanes, y se les ha hecho pasar por los Juzgados, por hacer chistes en la radio – Eduard Biosca cuando representaba el personaje de ficción del Senyor Bohigues – a un mecánico de Reus por negarse a arreglar vehículos de la Guardia Civil indignado al ver como ésta apaleó al Pueblo el 1 de octubre, y se han multiplicado las multas y las denuncias por participar en manifestaciones, huelgas, asambleas, etcétera.

El Gobierno, con el apoyo del bloque fascista – PP, PSOE y C’s -, ha destituido a un Gobierno democráticamente elegido, y ha disuelto un Parlament, como el catalán, se han convocado elecciones incumpliendo su propia ilegalidad y, en la práctica, se ha liquidado a la más alta institución catalana, la Generalitat. Aún y así, y con la represión política y mediática, el Pueblo catalán con su voto dio la fuerza a las organizaciones independentistas y al President exiliado, Puigdemont, para conformar Gobierno. El resultado electoral no ha sido respetado por el Estado, como se está pudiendo comprobar. Franco tenía razón cuando señalaba que dejaba todo atado, y bien atado.

Con respecto de la propiedad de la tierra, la aristocracia terrateniente agudiza la monopolización de la tierra – incrementando sus latifundios en Andalucía, Extremadura o las Castillas como consecuencia de que el pequeño campesino y su familia ya no pueden vivir de la tierra -. La Unión Europea incentiva la extensión, y no la producción, de tal modo que los apellidos ilustres del franquismo como Domecq, Mora Figueroa, Lladó, Ybarra o Vall se forran con la PAC. Y es que, estos últimos 40 años de franquismo sin Franco ha dado continuidad a la contrarreforma agraria realizada por la dictadura fascista liquidando la Reforma Agraria de la II República, de tal manera que retornaron la propiedad de los latifundios a los terratenientes que figuraban como propietarios antes de 1931. UCD, PP y PSOE han sido dignos herederos de Franco en este asunto, de hecho, estamos convencidos que Franco, y todo su estado fascista, se sentiría muy orgulloso de todos ellos.

El Estado español hoy es la corrupción institucionalizada que afecta desde la corporación municipal más minúscula a la Jefatura del Estado y su familia, en todos los sitios brota la corrupción puesto que el capitalismo monopolista, putrefacto, únicamente puede elevar una superestructura corrompida. “El fascismo entrega al pueblo a la voracidad de los elementos más corrompidos y venales, pero se presenta ante él con la reivindicación de un ‘gobierno honrado e insobornable’”[43], ello se constata perfectamente a lo largo y ancho del estado español.

A modo de conclusión.

A tenor del desarrollo del presente informe presentado al Comité Central, donde realizamos un análisis de lo que es el fascismo, cual es su ideología, cuáles son las condiciones para su desarrollo y ascenso al poder, así como un recorrido por la historia de nuestro país y traemos a consideración de este Pleno ampliado del Comité Central que nuestro Partido, a partir de hoy, 17 de marzo de 2018, caracterice al Estado español como un estado fascista para que, con esa caracterización del Estado por parte de nuestro Partido, en el Partido se abra un proceso de análisis en la actualización de la táctica de nuestro Partido, así como los aspectos organizativos del mismo, que culminará, se discutirá y determinará por nuestra militancia en el próximo Congreso de nuestro Partido, en virtud de dicha catalogación fascista del Estado, y de las condiciones actuales.

Si miramos con perspectiva histórica, podemos contemplar que en España la burguesía – con en el mundo nuevo que se abrió tras la victoria del bolchevismo en Rusia en 1917, el de crisis general del capitalismo y las condiciones históricas que ésta engendra, y que hoy perduran y siguen plenamente vigentes – resolvió que únicamente podía sostener su poder apostándolo todo al fascismo, así como ha demostrado que es incapaz de resolver los problemas endémicos del pueblo español y de las distintas naciones que componen el estado: la cuestión nacional, la cuestión agraria, la democracia, etcétera.

El fascismo sentó sus bases en España con la Dictadura de Primo de Rivera, siendo el fascismo italiano un espejo del que bebían los reaccionarios españoles. El advenimiento de la II República demostró que en España, aunque las condiciones mundiales estaban dadas para el desarrollo del fascismo, el tránsito al capitalismo monopolista de estado se desarrollaba con desfase respecto a otros puntos de Europa como consecuencia del retraso del desarrollo del capitalismo español, por ello se reflejó un fascismo que se hallaba aún inmaduro para imponerse. Sin embargo, la II República demostró con claridad que la pequeña burguesía y la socialdemocracia eran incapaces de resolver los problemas políticos de España así como de acometer las medidas políticas necesarias para democratizar el estado burgués español, de tal modo, que con su actuar pusilánime en su actuar político, de componenda con la gran burguesía y de represión contra los trabajadores, hicieron engordar y fortalecer las filas de la reacción, del fascismo. La Guerra Civil, y la victoria del asesino Franco, que fue la victoria de Hitler, de Mussolini, del capital financiero y de la reacción mundial, impuso un régimen fascista mediante el cual se fue conformando el capitalismo monopolista de estado, se construyeron los monopolios y en torno a él se conformó una superestructura que reflejase dicho cambio en la base, dicho tránsito del capitalismo premonopolista al imperialismo. Ese Estado fue ensanchándose y estructurándose hundiendo sus raíces en el fascismo. Una vez muerto el Caudillo, el oportunismo – hijo del capital financiero – y los fascistas dieron ligeros retoques cosméticos al Estado fascista, para mantener la obra del fascista Franco una vez muerto el tirano, condensándose todo ello en la Constitución de 1978. Durante estas cuatro décadas el capital financiero, y su estado fascista, ha ido manteniendo el poder siguiendo el método de la alternancia de una socialdemocracia totalmente escorada al fascismo y el fascismo, hasta llegar a la última cresta de la crisis, donde el Partido Popular, con el corrupto Rajoy a la cabeza, ha liquidado la práctica totalidad de los derechos políticos, ha ilegalizado ideologías y a la clase obrera, ha agudizado la represión política, sindical e ideológica a todos los niveles y ha establecido un corpus jurídico que pone fuera de la ley a cualquiera que ose ir contra los intereses de los imperialistas. El oportunismo y la socialdemocracia han contribuido en hacer posible todo esto, dejando acreditado que son enemigos irreconciliables del proletariado y, como se comprueba, aliados del capitalismo monopolista, aliados del fascismo y una parte importante para él, por lo que debemos combatirlos hasta la extenuación al objeto de eliminar la influencia que estos traidores ejercen, o puedan ejercer, en la clase obrera.

El estado español hoy, es la última pata de un puente que lo engarza con la historia de nuestro país, y que demuestra el dominio de la reacción durante todo este tiempo y su esencia fascista, es el producto de ello. Las otras tres patas son el periodo de Transición, la Dictadura de Franco y la Dictadura de Primo de Rivera.

El fascismo es la tabla de salvación de la reacción, de la burguesía en la crisis general del capitalismo. La tabla a la que lleva agarrada la burguesía desde hace casi un siglo. Y la burguesía está agarrada a dicha tabla de salvación porque es consciente que está en los estertores de su criminal régimen y de su criminal existencia. La clase obrera en España ha sido bravísima y lo sigue siendo, sin embargo, en la actualidad la acción del oportunismo traidor y del sistema, unido a la debilidad del Movimiento Comunista Internacional, hace que el estado fascista no tenga que batirse el cobre aplacando con baños de sangre la deslavazada, por el momento, acción emancipadora del proletariado contra este sistema cruel e infame; eso no quiere decir que no esté preparado, como hemos podido visualizar a lo largo de este documento.

El fascismo es un poder precario, es un poder con pies de barro, hundido en el cieno de la corrupción y que está totalmente quebrado. Es la constatación que estamos en la fase histórica donde lo viejo debe terminar de morir y lo nuevo, el socialismo, debe imponerse, por ello el fascismo es la única vía que tiene el capital financiero para mantener en pie a su sistema caduco, corrompido y quebrado. Se aproxima una depauperación mayor en la vida del pueblo trabajador, al que le han arrebatado todos sus derechos y únicamente le queda uno, el derecho a la revolución contra un sistema criminal que lo oprime y que lo hunde en el oprobio. El socialismo es la única salida que tiene nuestro país y el género humano, el único que puede resolver los males que hoy nos azotan, y así lo acredita la historia, pero él no vendrá caído del cielo, sino que será producto de la acción revolucionaria del proletariado que únicamente puede producirse por la existencia del Partido, instrumento que lleve a las masas el socialismo científico y que lo dote de un programa y una táctica para derrocar al capitalismo y hacer que éste desarrolle el socialismo. Esto es lo que estamos decidiendo hoy aquí para arrancar a nuestro país de la cadena imperialista, para contribuir a la Revolución Mundial.

¡Viva el Marxismo-Leninismo! ¡Viva el PCOE!

VII PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

[1]: V.I. Lenin. Obras Escogidas, Tomo I pág.390. Editorial Progreso, Moscú 1961.

[2]: Ibídem, pág. 408.

[3]: VI Congreso Komintern. Programa de la Internacional Comunista, 1929. Pág. 13.

[4]: Ibídem.

[5]: Jorge Dimitrov. La ofensiva del fascismo y las tareas de la Internacional Comunista en la lucha por la unidad de la clase obrera contra el fascismo. Informe ante el VII Congreso de la Internacional Comunista. Pág. 7. Emiliano Escolar Editor, Madrid 1977.

[6]: Ibídem, pág. 6.

[7]: Benito Mussolini. La doctrina del fascismo. Ed. Vallechi, Florencia, 1938. Pág. 14

[8]: Jorge Dimitrov. La ofensiva del fascismo y las tareas de la Internacional Comunista en la lucha por la unidad de la clase obrera contra el fascismo. Informe ante el VII Congreso de la Internacional Comunista. Págs. 9-10. Emiliano Escolar Editor, Madrid 1977.

[9]: Ibídem. Págs. 72-73.

[10]: Benito Mussolini. El Estado Corporativo. Ed. Vallechi, Florencia. Pág. 33

[11]: Jorge Dimitrov. La ofensiva del fascismo y las tareas de la Internacional Comunista en la lucha por la unidad de la clase obrera contra el fascismo. Informe ante el VII Congreso de la Internacional Comunista. Págs. 72-73. Emiliano Escolar Editor, Madrid 1977.

[12]: Ibídem. Pág. 7.

[13]: Ibídem. Pág. 6.

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[15]: Ibídem. Págs. 7-8.

[16]: VI Congreso Komintern. Programa de la Internacional Comunista, 1929. Págs. 13-14.

[17]: Jorge Dimitrov. La ofensiva del fascismo y las tareas de la Internacional Comunista en la lucha por la unidad de la clase obrera contra el fascismo. Informe ante el VII Congreso de la Internacional Comunista. Pág. 8. Emiliano Escolar Editor, Madrid 1977.

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[24]: Jorge Dimitrov. La ofensiva del fascismo y las tareas de la Internacional Comunista en la lucha por la unidad de la clase obrera contra el fascismo. Informe ante el VII Congreso de la Internacional Comunista. Págs. 21-22. Emiliano Escolar Editor, Madrid 1977.

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[28]: Ibídem.

[29]: Jorge Dimitrov. La ofensiva del fascismo y las tareas de la Internacional Comunista en la lucha por la unidad de la clase obrera contra el fascismo. Informe ante el VII Congreso de la Internacional Comunista. Págs. 17-18. Emiliano Escolar Editor, Madrid 1977.

[30]: Dolores Ibárruri, Manuel Azcárate, Luis Balaguer, Antonio Cordón, Irene Falcón y José Sandoval. Historia del Partido Comunista de España. Págs. 211-212. Éditions Sociales, París 1960.

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[37]: SOS Racismo. Informe Anual 2017 sobre el Racismo en el Estado español. Pág. 82

[38]: Entrevista a José María Gay de Liébana. DEIA, Bilbao, 11 de febrero de 2018.

[39]: Eduardo González Calleja. La dictadura de Primo de Rivera y el franquismo ¿Un modelo a imitar de dictadura liquidacionista?. Universidad Carlos III de Madrid. Pág. 50

[40]: XV Congreso del Partido Comunista Obrero Español. Programa del PCOE. Págs. 21-22. Marzo 2015

[41]: Dolores Ibárruri, Manuel Azcárate, Luis Balaguer, Antonio Cordón, Irene Falcón y José Sandoval. Historia del Partido Comunista de España. Págs. 239-240. Éditions Sociales, París 1960.

[42]: Ibídem. Pág. 241.

[43]: Jorge Dimitrov. La ofensiva del fascismo y las tareas de la Internacional Comunista en la lucha por la unidad de la clase obrera contra el fascismo. Informe ante el VII Congreso de la Internacional Comunista. Pág. 10. Emiliano Escolar Editor, Madrid 1977.




Resoluciones emanadas del VII Pleno del Comité Central del 17 de marzo de 2018

Sobre el carácter fascista del Estado

Con la acentuación y profundización de la crisis económica, la bancarrota del sistema capitalista y la quiebra del Estado español, éste se ha visto obligado a dar pasos agigantados hacia el fascismo; de tal modo que las reformas realizadas por el gobierno de Rajoy en los últimos siete años han borrado todo vestigio democrático en el Estado, transformándolo absolutamente en un Estado fascista. La negociación de los convenios colectivos era el arma que le quedaba a los trabajadores para poder legislar una parte de sus vidas, cuales son sus condiciones económicas y laborales. Sin embargo, con la imposición de la Reforma Laboral -mediante la cual la burguesía puede descolgarse de los convenios colectivos cuando le venga en gana- el gobierno terminó de ilegalizar de facto a la clase obrera, arrebatándole el único instrumento legal que podía utilizar para defender sus derechos colectivos. A esto hay que añadirle el elenco de leyes que recortan las libertades y que reprimen todo tipo de disidencia como son la Ley Mordaza, la Ley de la Seguridad Privada, etc. 

La burguesía española, desde la dictadura de Primo de Rivera, siempre dejó bien clara su esencia reaccionaria y que su apuesta por mantenerse en el poder y sostener su dictadura y su Estado pasaba por el fascismo. Ahora, ante su bancarrota, nuevamente tiene que apostarlo absolutamente todo por el fascismo, siendo consciente de que lo que está en juego es su supervivencia, quedando el Estado totalmente desenmascarado, tanto a nivel interno como a nivel internacional, como consecuencia de los hechos acaecidos en Catalunya tras el Referéndum del 1 de octubre.  

A tenor de todo ello, el VII Pleno ampliado del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve

  1. Caracterizar al Estado español actual como un estado fascista.
  2. El Comité Central iniciará un proceso de estudio para ajustar la táctica del Partido ante esta nueva caracterización del Estado, cuyo resultado deberá ser discutido y determinado por el conjunto de la militancia y, si procede, sancionado por el próximo Congreso de nuestro Partido.

Sobre la muerte de los compañeros senegaleses Mame Mbaye Ndiaye y Ousseynou Mbaye

El VII Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español  denuncia el ataque constante del Estado y sus cuerpos represores contra el conjunto de la clase trabajadora y, con mayor violencia, contra los trabajadores inmigrantes. Las muertes de Mame Mbaye Ndiaye y Ousseynou Mbaye ponen de manifiesto el carácter fascista de las instituciones burguesas y su arremeter cada vez más violento contra nuestra clase.

El cuerpo municipal de policía, que depende del Ayuntamiento de Madrid, con su constante represión contra la población inmigrante de la capital en forma de redadas, está implicado en la muerte de Mame Mbaye y es responsable de la situación de rabia y necesidad de justicia que se ha generado en los últimos días en el barrio de Lavapiés y que le ha costado la vida a Ousseynou Mbaye. 

La brutal actuación policial, que se resume en los vídeos de sus cargas, se ha pretendido blanquear diciendo que la muerte de Mame Mbaye no tuvo nada que ver con las redadas y que su muerte se produjo por una enfermedad congénita del corazón, eliminando también las declaraciones de quienes aseguran que fue perseguido junto a otros compañeros. Sin embargo, el hartazgo de la población inmigrante, junto con la solidaridad del barrio de Lavapiés y de buena parte de los trabajadores conscientes de la situación de miseria en la que estos viven, han provocado la movilización y denuncia contra la policía

El embajador de Senegal, quien no ha hecho nada por resolver la situación de sus compatriotas en el estado, fue expulsado del barrio de Lavapiés por aquellos a quienes pedía calma de forma absolutamente hipócrita. La situación insostenible de estos trabajadores era bien conocida por todo el barrio y la muerte de Mame ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia contra la injusticia.

La socialdemocracia gobernante en Madrid no ha aportado nada a los trabajadores. Las condiciones de vida del conjunto de trabajadores son cada día peores, no sólo en la capital sino en el conjunto del estado, especialmente la de los inmigrantes.

El capitalismo hoy no tiene otra salida que arreciar sus ataques contra la clase obrera para mantener su dominación y sus ganancias a nuestra costa y los cuerpos de policía, tanto locales como nacionales, son su punta de lanza represora.

El Partido Comunista Obrero Español exige el fin del acoso policial que sufren los inmigrantes de nuestro país y se solidariza con las familias y amigos tanto de Mame Mbaye Ndiaye como de Ousseynou Mbaye. Sólo el pueblo trabajador, unido por su carácter de clase e independientemente de su nacionalidad, sexo o color de piel puede frenar los ataques de este sistema criminal y explotador que es el capitalismo y construir el Socialismo que acabe con las injusticias que hoy sufrimos día a día y nos permita la vida digna que nos merecemos.

¡Socialismo o barbarie!

VII PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)

 

Madrid, a 17 de marzo de 2018.




El anticomunismo actual

Estamos asistiendo a una desgarradora campaña de propaganda anticomunista, que si bien es una constante en los medios de comunicación españoles, ahora multiplica su actividad y adquiere mayor rabia. Es extraño el día en que los sañudos cronistas no se ceben sobre Cuba o con Maduro al que, a sabiendas de que ni sus posiciones ni el régimen que sustenta son marxistas, también lo tachan de comunista.

Los articulistas realizan verdaderas piruetas para encontrar alguna que otra reseña con el propósito de dar a luz a sus crónicas. El argumento es mantener la lucha ideológica aun cuando no obtenga respuesta opositora. El hecho de que el ultra derechista Federico Jiménez Losantos escriba un libelo titulado “Memoria del comunismo” o que el reaccionario ABC en su diaria y contumaz práctica anticomunista recupere la figura de Anatoli Lunacharsky  para exhumar recuerdos de la época soviética, tan manidos como falsarios, es demostrativo de que para ellos y para los capitalistas que representan, la situación económica y política del país, podemos hacer extensivo a Europa, es cuanto menos precaria y no se vislumbran mejorías, para persuadir por sí mismos a las clases trabajadoras de las “excelencias” del capitalismo. Ya no tratan de demostrar que el capitalismo es lo mejor, sino lo menos malo. Ya no se dan datos cotejables de las ventajas del régimen burgués, sino de la malvada crueldad del comunismo, para ocultar las precariedades que nos asfixian ahora y de los futuros desmanes. Es decir, lo que parece una ofensiva no es más que el intento desaforado de preservar un sistema caduco y desbrozar el camino para un futuro demasiado inmediato, aterrador por las medidas económicas y políticas que ha de aplicar el capitalismo español.

La ofensiva literaria es la continuación, o complemento, de la embestida económica y política. El capitalismo español lleva a cabo rigurosamente la lucha de clases en sus tres vertientes y, naturalmente, las tres partes que la componen van al unísono, por consiguiente, si el combate ideológico ha tomado cuerpo como vemos  en la estructura de un análisis fascista, ello es como consecuencia de que en lo económico, en lo político y en lo ideológico el régimen recorre el mismo circuito. Las leyes represivas se han instalado hasta el punto que el pueblo ante las tropelías de las instituciones se ve forzado a aceptarlas o a combatirlas simbólicamente, por miedo a la aplicación de las leyes mordazas. Mientras en lo económico el gobierno, una vez que los sindicatos en lo laboral y PODEMOS en lo popular han sofocado y domesticado los centros de trabajo y las calles, avanza inexorable hacia la privatización absoluta, tal es el mensaje de Rajoy acerca de las pensiones y de la educación, pese a que no tiene la mayoría parlamentaria.

Pero si el gobierno en minoría y preñado de corrupción se atreve a tanto y a mucho más, como lo demuestra su actuación en Cataluña, la pregunta que subyace es ¿para qué necesita su multimillonaria propaganda anticomunista, si además, los partidos revolucionarios somos pequeños y no tenemos presencia estimable en la palestra política?

La razón la encontramos  en que los fines se van cumpliendo y no importa el sacrificio del PP si el objetivo se alcanza. Puede que el PP al igual que el PSOE no vuelvan a lograr jamás la mayoría absoluta, pero, ¿qué importancia tiene eso para la burguesía si sus “necesidades” económicas y políticas se satisfacen y al parecer con mayor asidero –PP, PSOE, Cs? Es decir, actualmente el capital monopolista español tiene más opciones. La respuesta es que el gran capital, como decía Lenin, siempre propende a la reacción – y en ese transitar hacia su poder absoluto en todas las direcciones –  tiene asegurado su éxito, pues el sistema español en la lucha de clases ha recorrido el camino, por ahora, más espinoso y aparentemente más perturbador para sus intereses sin que la clase obrera haya despertado.

A pesar de todo, las exigencias económicas del mundo actual obligan a los monopolios a centralizar y a acentuar aún más su poder para competir en el ámbito imperialista, en donde las competencias son superiores al momento del comienzo de la fase actual de la crisis. Crisis que lejos de haberse finiquitado felizmente se va prolongando a la par que acumula indicios indefectibles de un agravamiento superior, es la consecuencia de la agudización de sus contradicciones internacionales.

Ante esta situación que se antoja grave porque agudizará el conflicto económico inter imperialista, la gran burguesía con una visión de futuro de largo alcance, trata de interceptar cualquier contrariedad en su seno para poder afrontar el reto exterior con mayor fuerza. El capitalismo español se prepara para aplicar medidas más reaccionarias que contienen mayores sufrimientos para las masas laboriosas, con ellas alimentará los costes que supone la lucha por el mercado mundial. Son medidas que cuestionaran más al sistema, a través de las cuales se creará unas condiciones mucho más frágiles y, por tanto, más favorables para que los trabajadores estén también más propensos para una reacción mental y práctica, incluso pueden cuestionar el capitalismo si el Partido desempeña el papel que le corresponde.

Es evidente que la vigencia de PODEMOS ha caducado porque no estaría en juego socialdemocracia o derecha, sino fascismo o cambio de sistema. He ahí la lógica de la propaganda brutal anticomunista, que irá en incremento, al igual que la permisividad hacia las hordas fascistas para originar un escenario insoportable, por si acaso. El capitalismo tiene todo el dinero del mundo y también el tiempo para preparar sus añagazas. En este menester son auténticos artistas de la propaganda.

Ante este más que probable acontecer, los comunistas debemos redoblar nuestros esfuerzos por penetrar en el corazón de los trabajadores y de las clases populares. No basta con llevar razón, hay que dejarse el pellejo en demostrarlo y ser el referente supremo de la rebeldía. El Partido debe responder a la lucha ideológica con total determinación y colocarse a la cabeza de las luchas en los centros de trabajo y de estudios así como en las calles. Organizar a los trabajadores transformar sus luchas cotidianas en lucha de clases es el antídoto al in crescendo fascismo y a su cruel propaganda anticomunista.

Madrid, 11 de febrero de 2018

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Resolución del Pleno del Comité Central sobre el momento actual

Lo que se denomina Régimen del 78 se impuso por el acuerdo entre fascistas y los traidores oportunistas – PSOE y PCE – por el que salvaguardaron el régimen franquista, y sus principios, dándole un ligero barniz democrático-burgués el oportunismo, a cambio de prebendas,  integrándose en el régimen, que cerraron en falso una serie de contradicciones que la burguesía debería haber resuelto y que, en lugar de resolverse – ruptura democrática – decidieron  cerrarlas en falso mediante la Reforma Constitucional del Franquismo. La crisis económica ha llevado a la Crisis política e institucional, exacerbando las contradicciones, falsamente enterradas, que han empezado a salir a la superficie con toda su crudeza, algunas, y otras más temprano que tarde no dudarán en salir con la misma, o más, fuerza.

El pueblo catalán ha salido masivamente a la calle para defender, contra las fuerzas represivas del Estado – Jueces, fiscales, Policía y Guardia Civil -, su derecho a la autodeterminación votando mayoritariamente a favor de la independencia.

Este proceso por la autodeterminación de Cataluña ha debilitado ya al Estado y lo ha desgastado en el terreno internacional, aunque como es normal mantenga el apoyo de los distintos bloques imperialistas, todos los pueblos del mundo saben ya  de la naturaleza reaccionaria del Estado, pues las imágenes de la represión contra el pueblo catalán recorrieron todo el mundo.

El proceso catalán está llegando a un punto de inflexión, un punto donde se le puede escapar de las manos a la burguesía, inquietud ésta manifestada por la propia Patronal Empresaris de Catalunya, donde su vocero Josep Bou pedía a Puigdemont que el martes disolviera el Parlament, “convocase elecciones autonómicas y se quitasen de en medio a la CUP de una vez ya”. Cierto es que  el proceso independentista de Cataluña compromete  los intereses del imperialismo europeo y debilita a la Unión Europea. Y esto lo expresa, de manera magnífica, el fascista francés Manuel Valls, que ayer señalaba “deshacer España es deshacer Europa. Si abrimos la vía de la independencia mañana será el País Vasco, y después el País Vasco francés, la Italia del Norte … y después es la guerra.”; a Valls se le olvida, entre otros casos, Córcega y el Rosellón (Catalunya Nord).

A la cuestión nacional de Cataluña hoy, y seguramente mañana del País Vasco, hay que añadir la situación de cada vez mayor empobrecimiento del proletariado – tanto en las ciudades como en el agro -, y de los distintos sectores sociales que lo conforman – trabajadores, parados, jubilados, estudiantes, juventud,… -. No cabe otra cosa que centrar nuestras humildes fuerzas en organizar a los trabajadores, trabajar sin descanso en la unidad del sindicalismo de clase fortaleciendo a la Federación Sindical Mundial en el estado español y agudizando la cuestión no resuelta por la burguesía de la tierra,   debiendo conducir a los jornaleros y a los campesinos pobres a la lucha Reforma Agraria, una demanda sentida por los jornaleros andaluces, y cardinal para el desarrollo económico de Andalucía, Extremadura y Castilla La Mancha. Una Reforma Agraria que debe ser antilatifundista y antimonopolista, de tal modo que cuando esta contradicción se exacerbe, y dependen en gran parte de cómo se cierre la cuestión catalana,  emergerá con una fuerza mucho mayor a la del derecho de autodeterminación de Cataluña y dañará mucho al Estado porque, a diferencia de la cuestión nacional, desde el primer momento tiene una naturaleza clasista y exige medidas de socialización.

A tenor de todo lo expuesto, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español adopta las siguientes

RESOLUCIONES:

  1. Apoyar plenamente al PCOC en su posición adoptada en el Referéndum y en su decisión de penetración en el movimiento popular para impregnarla de los principios del marxismo-leninismo y contribuir al desplazamiento de la lucha nacional hacia una única lucha de clases contra la burguesía y su Estado.
  2. Exigir al Govern de la Generalitat que cumpla con los resultados arrojados por el Referéndum de 1-O, que tenía carácter vinculante, y que cumpla con la voluntad expresada en las urnas de manera mayoritaria por el pueblo catalán el pasado domingo 1 de octubre.
  3. Fortalecer el sindicalismo de clase en el estado español trabajando por la consecución de un bloque sindical de clase compacto que sea la unión de los distintos sindicatos que conforman la Federación Sindical Mundial en el estado.
  4. Promocionar la Reforma Agraria antilatifundista y antimonopolista entre los jornaleros de los pueblos rurales, y los obreros de las ciudades, fundamentalmente en Andalucía, Castilla la Mancha y Extremadura, y organizarlos en la consecución de este objetivo como única posibilidad de desarrollo económico de dichas regiones azotadas y maltratadas por el Estado reaccionario español.

PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)

Sevilla, a 7 de octubre de 2017.

1)      Apoyar plenamente al PCOC en su posición adoptada en el Referéndum y en su decisión de penetración en el movimiento popular para impregnarla de los principios del marxismo-leninismo y contribuir al desplazamiento de la lucha nacional hacia una única lucha de clases contra la burguesía y su Estado.

2)     Exigir al Govern de la Generalitat que cumpla con los resultados arrojados por el Referéndum de 1-O, que tenía carácter vinculante, y que cumpla con la voluntad expresada en las urnas de manera mayoritaria por el pueblo catalán el pasado domingo 1 de octubre.

3)     Fortalecer el sindicalismo de clase en el estado español trabajando por la consecución de un bloque sindical de clase compacto que sea la unión de los distintos sindicatos que conforman la Federación Sindical Mundial en el estado.

Promocionar la Reforma Agraria antilatifundista y antimonopolista entre los jornaleros de los pueblos rurales, y los obreros de las ciudades, fundamentalmente en Andalucía, Castilla la Mancha y Extremadura, y organizarlos en la consecución de este objetivo como única posibilidad de desarrollo económico de dichas regiones azotadas y maltratadas por el Estado reaccionario español. 




Cataluña dinamita el corrompido régimen del 78

El pasado día 1 de octubre fue una jornada histórica para el pueblo catalán, que salió masivamente a ejercer su derecho a la autodeterminación, a pesar de la enorme represión que ejerció el Estado, que no escatimó esfuerzos en apalear a miles y miles de catalanes cuyo único delito fue expresarse depositando un voto en una urna. 

El 1 de octubre el estado español mostró, a ojos de todo el mundo, que lo único que puede ofrecer al pueblo, tanto al catalán como al del resto del estado, es represión y negación de derechos. El día 2 de octubre, la prensa burguesa internacional  se hacía eco de ello y era un clamor reconociendo que el estado español era una vergüenza, quedando desacreditado a nivel mundial.

El proceso de descomposición del Régimen del 78;  de esos acuerdos entre traidores – PSOE y PCE – y fascistas donde se maquilló al estado franquista para perpetuarlo, e integrarlo en la CEE salvaguardando todos los principios del Régimen del asesino Franco; cada día adopta unas dimensiones mayores.

El 1 de octubre ha significado un golpe importante contra el estado español. Durante dos semanas, el estado, como  reaccionario que es, no ha dudado en asaltar imprentas, medios de comunicación, departamentos de la Generalitat, sedes de partidos políticos catalanes, y ya el día 1 de octubre, no tuvo remilgo alguno en apalear al pueblo catalán, dejando prácticamente mil heridos, robar urnas y tratar de impedir que el referéndum de autodeterminación no se desarrollara cosa que, por otro lado, no consiguió.

El referéndum no sólo significó un triunfo aplastante del SI a la independencia, del SI a la República Catalana, sino que fue una inmensa manifestación de un pueblo contra la represión del estado español, contra la que se rebeló  y que, sin duda, no sólo supuso la mayor victoria del pueblo catalán contra el Estado sino que ha mostrado  a los catalanes, a un número mayor de trabajadores del resto del estado español, la necesidad de combatir y luchar contra el estado actual; prueba de ello las manifestaciones de solidaridad que se han producido en multitud de ciudades de fuera de Cataluña, y en las que nuestro Partido ha participado.  

La represión ejercida por el estado español contra la nación catalana, cuyo momento culminante fue el pasado 1 de octubre, ha generado una respuesta del pueblo catalán firme tanto el día 2 de octubre, manifestándose y exigiendo la salida de la Guardia Civil y la Policía Nacional de Cataluña, como en la huelga nacional política el 3 de octubre.

El resultado del referéndum, no sólo en términos numéricos de voto, sino fundamentalmente en términos de movilización y lucha del pueblo en defensa de su derecho a la autodeterminación,  han superado al gobierno corrupto de Rajoy, que lo único que ha podido hacer, aparte de reprimir, no ha sido otra cosa que la negación de la realidad.

Prueba del descrédito, y debilitamiento,  del gobierno corrupto de Rajoy tras el 1 de octubre ha sido la necesidad de hacer salir al Jefe del Estado, al hijo del dedo de Franco, para tratar de mostrar la fortaleza del Estado arremetiendo contra la Generalitat, contra el pueblo catalán y para advertir, o amenazar, directamente a los catalanes, pero también a los vascos, a la izquierda y a las fuerzas de progreso de los trabajadores en todo el estado español, de que “es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional”. Y ese orden constitucional tratarán de imponerlo como el estado burgués  únicamente puede, y sabe, hacerlo, por medio de la fuerza bruta, de la violencia. Mejor dicho, de un grado de violencia todavía mayor de la ya empleada antes del 1 de octubre.

Nadie mejor que estas palabras de Lenin, en El Estado y la Revolución, para entender el discurso del monarca “Engels desarrolla la noción de esa “fuerza” a que se da el nombre de Estado, fuerza que brota de la sociedad, pero que se sitúa por encima de ella y que se divorcia cada vez más de ella. ¿En qué consiste, fundamentalmente, esta fuerza? En destacamentos especiales de hombres armados, que tienen a su disposición cárceles y otros elementos.”; discurso que, por otro lado, aprueba la represión ya realizada por el Estado y que anticipa, no ya el mantenimiento de la represión y de la violencia tanto por la vía policial como por la vía jurídica, sino que abre la puerta a la intervención del Ejército en Cataluña, todo con tal de mantener su orden, el orden constitucional, el orden de los monopolios, el orden del franquismo.

La posición del Jefe del Estado es la posición lógica de la defensa del Estado a ultranza. Cuando el Jefe del Estado, en concordancia con el Ejecutivo y la posición del partido político del Gobierno, así como del resto de partidos propios de la burguesía monopolista, como PSOE y C’s, no es, como dicen los oportunistas, que el Jefe del Estado se alinee con el PP sino que es plenamente consciente de que la subsistencia de este Estado carcomido, hijo de la traición y la corrupción,  está comprometida ya que todas las contradicciones cerradas en falso por la Transición, al calor de la crisis económica, política, institucional y social existente, están saliendo a la superficie con toda su fuerza y su violencia.

El referéndum de autodeterminación del 1 de octubre ha puesto a todo el mundo en su sitio. Los partidos de los monopolios – PP, PSOE y C’s –  salen sin complejo  alguno, y con determinación, en la defensa del Estado, avalando la violencia de éste para reprimir y negar el derecho que tiene la nación catalana a ejercer su autodeterminación.

El oportunismo se ha manifestado de manera dispar, pero siempre en defensa del Estado. Por un lado está el PCE/IU, constructor también del Régimen del 78, que no sólo ha rechazado y rebajado el referéndum de autodeterminación  convocado por la Generalitat, sino que otorga al Estado el poder de tutelar el ejercicio del derecho de autodeterminación de la nación catalana, reconociendo y defendiendo el papel imperialista del Estado español y subordinando los derechos de la nación catalana al albedrío del Estado reaccionario español. Según la abyecta Resolución de la Coordinadora Federal de IU de 23  de septiembre, esa organización pretende reeditar el engaño de la Transición, pretende volver a 1978, desacreditando al referéndum del 1-O, limpiándole la cara al PSOE, socio en la traición perpetrada en 1978 y con el que aspira chalanear políticamente en una nueva operación cosmética a  la que llaman República Federal, por supuesto burguesa, y acusando al neoliberalismo del PP como causa de todos los males cuando, en realidad, el problema es el capitalismo monopolista de estado, siendo la clave de bóveda del mismo el Estado, a quien en lo sustancial deja incólume. Por otro lado, el conglomerado PODEMOS/Els Comuns coinciden con sus colegas de IU/PCE en el referéndum acordado entre Generalitat y Estado, o lo que es lo mismo, que el Estado español tutele el derecho de autodeterminación inherente a la nación catalana. Y siendo ese su objetivo, de facto han pretendido rebajar el referéndum catalogándolo de movilización pretendiendo capitalizar el éxito del mismo no en los términos en los que se desarrolla, sino como aval para lograr un referéndum pactado, es decir, arrimar el ascua a su sardina, como buenos oportunistas que son.   

También hay que mirar a los que se denominan partidos comunistas  y comprobar, no sólo la falta de visión política,  sino la incomprensión de la ciencia del marxismo-leninismo para abordar esta situación que les conduce, incluso, a la abjuración del marxismo-leninismo. Por un lado tenemos al “nuevo” PCPE de Astor,  que hace un llamamiento a la clase obrera catalana a mirar para otro lado con respecto a su realidad política y social y le llama a “emprender su propio camino independiente. Levantar las luchas obreras, fortalecer el sindicalismo y el partido de la clase obrera son condiciones indispensables para defender nuestros intereses y evitar verse atrapados en luchas ajenas”, señalándole que como “la única vía a la autodeterminación pasa por derribar a la burguesía”, equiparando al nacionalismo español con el nacionalismo catalán, a la Generalitat y al Estado español.  ¿Puede haber mayor ejercicio  de desquiciamiento y de incomprensión de la dialéctica y del Marxismo-Leninismo? Para empezar, el día que el proletariado derribe a la burguesía y, por tanto, al capitalismo no demandará el ejercicio del derecho de autodeterminación, que es un derecho burgués, sino que impondrá el Socialismo. Por otro lado, la toma de conciencia revolucionaria del proletariado se hace en la lucha, y el proletariado catalán, si bien está siendo en la actualidad dirigido por la burguesía catalana, y por la española – como consecuencia del debilitamiento, por la acción del oportunismo, del Movimiento Comunista Español y el Movimiento Comunista Internacional que nos ha llevado a la crisis en la que hoy nos encontramos – se halla en movimiento, en lucha contra el Estado imperialista español por realizar libremente el ejercicio de un derecho democrático burgués de la nación catalana. Según este “nuevo” PCPE, posicionarse a favor del derecho de autodeterminación con el actual escenario es “verse atrapado en luchas ajenas” que va a llevar a la clase obrera  a “una subjetiva percepción de confrontación con el Estado” que “se va a convertir en frustración cuando esta vía llegue a un punto muerto”. Y nosotros ante esto nos preguntamos ¿Para qué existe el partido de nuevo tipo o partido leninista? Para  ir al movimiento obrero, para llevarle el socialismo científico, para fusionar el socialismo científico con el movimiento obrero  y dirigir su lucha hacia la consecución de su misión histórica, que no es otra cosa que la toma del poder y la conquista del Socialismo. Para ir al obrero catalán y explicarle – en este proceso de lucha por el ejercicio del derecho a la autodeterminación donde el proletariado catalán está enfrentándose a su enemigo de clase, está acumulando odio de clase contra él  contra el Estado español, que también es el enemigo jurado del obrero andaluz, madrileño, asturiano, valenciano, etcétera – cual debe ser su objetivo como clase y, en este proceso de lucha, irlos ganando para la lucha revolucionaria por el socialismo, irlos ganando para convertir la lucha nacional que hoy se dirime en lucha de clases por la destrucción del estado burgués y la consecución del socialismo y la dictadura del proletariado. El proceso de lucha contra el Estado está haciendo que la clase obrera vaya adquiriendo experiencias en la batalla, en la lucha y con ella mayor capacidad, si el Partido está en su lugar, de arrancarlos para la causa del socialismo, para hacer que no aparezca esa supuesta frustración, fruto de la incomprensión de los fenómenos económicos, políticos y sociales vividos y con nuestra ideología transformarlos en sujetos revolucionario de cambio, de transformación social, en constructores del Socialismo.

Por otro lado tenemos al “clásico” PCPE que, en este caso a través del PCPC, se posiciona en hacer un llamamiento a los trabajadores catalanes a acudir a las urnas para que emitan el voto de protesta que, para ellos, es el voto nulo al ser tan nocivo para el proletariado el Estado español como la ‘futura república de Puigdemont y Mas’  y llaman a los sectores populares y a la clase obrera a organizarse contra el capitalismo. La realidad es que el Estado español oprime a la nación catalana, en tanto la primera niega el libre ejercicio de su derecho a la autodeterminación a la segunda. Ante este escenario, y teniendo en consideración que esta situación debilita a la burguesía monopolista española y su Estado, que es nuestro enemigo de clase, el “clásico” PCPE le dice a los obreros que se pongan de perfil.  Este posicionamiento no sólo es un error estratégico, en tanto para la revolución proletaria es positivo, y necesario, el debilitamiento del Estado español,  siendo el marco que más le erosiona – no sólo al Estado sino al  imperialismo europeo –  la independencia; sino que el análisis metafísico que realizan les hace, incluso, eludir principios del marxismo-leninismo, que no es equidistante en este asunto, ni tampoco se pone de perfil. Conviene recordar a Engels cuando señalaba “no puede ser libre el pueblo que oprime a otros pueblos. La fuerza necesaria para reprimir a otro pueblo se volverá  a la larga contra él mismo”  ó a Lenin cuando señalaba que “reclamamos la libertad de autodeterminación, es decir, la independencia, es decir, la libertad de las naciones oprimidas a la separación, no porque soñemos con fraccionar el país económicamente o con el ideal de los pequeños Estados, sino, por el contrario, porque queremos grandes Estados, porque aspiramos al acercamiento e inclusive a la fusión de las naciones, pero sobre una base verdaderamente democrática y verdaderamente internacionalista, que es inconcebible sin la libertad de separación”.

Ambos PCPEs  adolecen en sus análisis de abordar la cuestión central, que es la cuestión del Estado en términos leninistas. El Estado es el instrumento de la oligarquía, de la burguesía monopolista en el territorio para someter y oprimir al proletariado. Pero cuando nos referimos a burguesía monopolista no nos referimos únicamente a la burguesía española, sino también a la del resto del mundo pues el imperialismo trasciende las fronteras de un estado y los estados están entrelazados en instituciones supranacionales de carácter imperialista como es la Unión Europea. El conflicto entre Cataluña y España no sólo compete a ambas burguesías, sino que es una patata caliente que tiene, también, la Unión Europea, que dependiendo del desarrollo de los acontecimientos estará obligada a implicarse. Sea como sea, intervenga en un sentido u otro, o no intervenga, este hecho le afecta y le debilita.

Los hechos y la forma de reaccionar del Estado  acreditan la corrección de la decisión de nuestro Partido, y de nuestro partido hermano en Cataluña, el PCOC, de posicionarnos a favor del Referéndum, de defenderlo en la calle el 1 de Octubre y apoyar el SI, es el correcto en términos de clase y siendo fieles a la ciencia  del marxismo-leninismo, y el único posible en la actual coyuntura, tal y como la Resolución de 23 de septiembre del Comité Nacional del PCOC expresaba, en los siguientes términos:

 (…) siendo el principal y mayor enemigo del proletariado, así como su mayor obstáculo, el capitalismo monopolista de estado español, siendo su estado el instrumento más importante con el que cuentan para perpetuar su dictadura y su régimen criminal y explotador, y por tanto, nuestro Partido debe proseguir en su labor de acumular fuerzas entre la clase obrera para  fortalecerse y para hacerle ver a nuestra clase que la única salida que tenemos es, unidos en base al principio del internacionalismo proletario con la clase obrera del resto de naciones del estado español, la consecución del socialismo como única forma para la resolución de los enormes problemas que nos asolan; esto hace que, ante esta coyuntura, debemos tomar partido de la opción que más dañe a la burguesía monopolista para la conquista de nuestro objetivo: La consecución del socialismo.

El estado español no puede permitir la independencia de Cataluña puesto que ésta significaría su final. No sólo por lo que significa Cataluña en términos económicos, sino fundamentalmente, porque tras Cataluña se multiplicarían otras luchas, se exacerbarían otras contradicciones cerradas en falso en el proceso de Transición.

El 1 de octubre  ha arrebatado el maquillaje aportado al Estado en la Transición y lo está desenmascarando tal y como realmente es, un estado reaccionario. De hecho, los acontecimientos producidos en este mes, no sólo ha puesto en evidencia al Estado en términos de represión, sino también de debilidad, y también ha provocado que se hayan producido movilizaciones de la izquierda en solidaridad con el pueblo catalán y su derecho a la autodeterminación.    

El único aliado que tiene el proletariado catalán, no sólo en su emancipación nacional, sino fundamentalmente en su emancipación como clase social es el proletariado del resto del estado español. Y únicamente podrá conseguir todo ello fusionada la clase obrera de las distintas partes del estado en una única lucha de clase contra la burguesía, independientemente de su nacionalidad, y su estado capitalista  que nos condena a la explotación, a la indignidad, al paro y que nos roba y reprime; y construir juntos una nueva sociedad exenta de explotadores, de ladrones, es decir, de burgueses donde prevalezca la libertad y la igualdad entre los que creamos las riquezas materiales y espirituales de esta sociedad, la clase obrera, conquistando el socialismo que dará solución a todos los problemas que la criminal burguesía ha sido incapaz de dar respuesta.

¡ABAJO EL ESTADO IMPERIALISTA ESPAÑOL!

¡POR EL SOCIALISMO!

Madrid, 4 de octubre de 2017.

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

 

Catalonia brings 1978’s corrupt regime down

Last 1 October was an historic day for the Catalan people, who went out massively to exercise their right to self-determination, despite the enormous repression exercised by the state, that spared no effort to beat thousands upon thousands of Catalans whose only crime was to express themselves casting a vote inside a ballot box.

Last 1 October the Spanish state showed, before the eyes of the world, that the only thing it can offer the people, both the Catalan one and the rest of the state, is repression and denial of rights. On 2 October, the international bourgeois press echoed it and there was an outcry recognising that the Spanish state was a shame, becoming globally discredited.

The decomposition process of the regime of 1978; of these agreements between traitors – PSOE and PCE – and fascists where Francoist regime was disguised in order to perpetuate it and integrate it into the EEC; adoptees increasingly larger sizes.

October 1st has signified an important blow against the Spanish state. For two weeks the state, as reactionary as it is, didn’t hesitate to raid print shops, media, offices of the Catalan government and Catalan political parties, and, on 1 October did not mince its words to beat the Catalan people (leaving nearly one thousand injured), stealing ballot boxes and trying to prevent the development of the referendum. Something that, on the other hand, did not achieved.

The referendum did not only meant an overwhelming majority for “Yes” to independence, “Yes” to the Catalan Republic, but it was an immense expression of a people against the repression from the Spanish state, against whom it rebelled. With no doubt, it did not only involve the biggest victory of the Catalan people against the state but it showed to the Catalans, to a larger number of workers from the rest of the Spanish state, the need of combat and fight the existing state; Proof of this are the demonstrations of solidarity occurred in lots of cities outside Catalonia, in which our Party has participated.

The repression exercised by the Spanish state against the Catalan nation, whose highlight was 1 October, has lead to a strong response from the Catalan people on 2 October, demonstrating and         demanding the departure of the Guardia Civil (Spanish military police) and the National Police from Catalonia, as much as the political national strike on 3 October.

The result of the referendum, not only in numerical terms of votes, but mainly in terms of people mobilisation and fight in defence of their right to self-determination, has overwhelmed the corrupt government of Rajoy. The only thing he could, apart from repressing, has been nothing but the withdrawal from reality. 

Proof of the discredit and weakening of Rajoy’s corrupt government after October 1st has been the need of getting out the Head of State, son of Franco’s right-hand man, to try to show the strength of the state tilt at the Generalitat, against the Catalan people, and to warn or threaten, directly to Catalans but also to Basques, the left and the progressive forces of workers all over the Spanish state, that “is up to legitimate the powers of state to ensure the constitutional order”. And they will try to impose that constitutional order in the only way the bourgeois state can and knows how: by means of brute force, of violence. Better said, through a degree of violence still greater than used on 1 October.

Nothing better than these Lenin’s words, from “The State and Revolution”, to understand the monarch’s speech: “Engels elucidates the concept of the “power” which is called the state, a power which arose from society but places itself above it and alienates itself more and more from it. What does this power mainly consist of? It consists of special bodies of armed men having prisons, etc., at their command”; speech that, on the other hand, approved the repression by the State and that anticipates, not only the keeping of repression and violence by the police as well as through the courts, but it opens the door to an intervention of the army in Catalonia, intending to keep its order, the constitutional order, the monopolies order, the order of Francoist regime.

The stand of the Head of the State is the logical stand of the defence at any cost of the State. When the Head of the State, in accordance with the Executive and the stand of the governing party, as well as the rest of the monopoly bourgeoisie’s own parties like PSOE and Citizens (C’s), is not, as the opportunists say, because the Head of the State aligns with PP but because it fully aware that the survival of this consumed State, son of treason and corruption, is compromised, since all the contradictions falsely solved by the Spanish transition, in light of the present economical, political, institutional and social crisis, are coming to the light with all its strength and violence.

The self-determination referendum of 1 Octeber has put everybody in its proper place. The monopolies’ parties – PP, PSOE, C’s – rise up in defence of the State without complexes and resolutely, endorsing its violence to repress and deny the right of the Catalan nation to exercise its self-determination.

Opportunism has expressed itself in a disparate way, but always sticking up for the State. On one side there is the PCE/IU, also a builder of the Regime of 78, that has not only refused and lower the referendum of self-determination called by the Generalitat, but it empowers the State to be in charge of the right to self-determination of the Catalan nation, recognising and defending the imperialist role of the Spanish State and subordinating the rights of the Catalan nation to the reactionary Spanish State’s will. 

According to the abject Settlement of 23 September of the Federal Coordinating Committee of IU (United Left), this organisation pretends to repeat the deception of the Spanish Transition, pretends to go back to 1978, discrediting the 1 October referendum, cleaning the PSOE’s face, partner of the treason perpetrated on 1978, with which it hopes to politically haggle in a new make-up operation they call Federal Republic, of course bourgeois. It accuses the PP’s neo-liberalism as the cause of all evils when, in reality, the problem is State monopoly capitalism, being its keystone the State, whom it leaves untouched.

On the other hand, the PODEMOS/Els Comuns conglomerate coincide with theirs colleagues from PCE/IU about a referendum agreed between the Generalitat and the State. Or, in other words, that the Spanish State tutor the inherent right of self-determination of the Catalan nation. And being this its goal, they has “de facto” intended to lower the referendum describing it as a mobilisation, trying to capitalize its success not on the terms it develops, but as an endorsement to achieve an agreed referendum. That is to say, they look after number one, as good opportunists they are.

Also we must look at those who call themselves communist parties and check, not only their lack of political vision, but their misunderstanding of the science of Marxism-Leninism to approach this situation. What it leads them, even, to abjure Marxism-Leninism.

From one side we have the “new” PCPE of Astor, who makes a call to Catalan working class to look away from its political and social reality and calls it to “undertake its own independent way. To rise the workers struggle, to strengthen trade unionism and the working class’ party are indispensable conditions to defend our interests and to avoid getting involved in alien struggles”, pointing that “the only way to self-determination goes through breaking down the bourgeoisie”, equating the Spanish nationalism with the Catalan nationalism, the Spanish State with the Generalitat.

Can be there any greater unhinging and misunderstanding of the dialectic and the Marxism-Leninism?  To begin with, the day the proletariat overthrows the bourgeoisie and thus capitalism, will not demand the exercise of the right to self-determination, which is a bourgeois right, but it will impose Socialism. Moreover, the awakening of the proletariat arrives in the struggle, and the Catalan proletariat, although it’s being led by the Catalan bourgeoisie, and by the Spanish one – as a result of the decline, by the action of opportunism, of the Spanish Communist Movement and the International Communist Movement that has taken us to the crisis in which we find ourselves – is in motion, fighting against the Spanish imperialist State for freely using the exercise of a bourgeois democratic right of the Catalan nation.

According to this “new” PCPE, taking a stand in support of the right of self-determination in the current scenario is “getting caught by alien struggles” that are going to lead the working class to a “subjective insight of conflict with the State” that “will turn into frustration when this way will end in a deadlock”. And, in the view of this, we ask ourselves:  Why does the Leninist or new type party exist for? To go to he labour movement, to bring it the scientific socialism, to merge the scientific socialism with the labour movement and to lead its struggle towards the achievement of its historical mission: the taking of power and the conquest of Socialism. To go to the Catalan workers to explain them – in this struggle process for the exercise of the right of self-determination where the proletariat is facing its class enemy and is accumulating class hate against it and the Spanish State which is as well the sworn enemy of the Andalusian, Madrid, Asturian, Valencian, etc worker – which must be their goal as a class and, in this struggle process, to win them over along the way to the revolutionary struggle for socialism, to win them over to change the national struggle settled today into a class struggle for the destruction of the bourgeois state and the achievement of socialism and the dictatorship of the proletariat.

The process of the struggle against the State is making the working class gain more experience in the battle, in the struggle, and with it more capacity, if the Party is in its place, to win them over for the cause of socialism, to prevent that alleged frustration emerges as a result of the misunderstanding of the economical, political and social phenomenon lived, and with our ideology turn them into the revolutionary subject for change, and for social transformation, into builders of Socialism.

On the other hand we have the “classic” PCPE that, in this case, through the PCPC, take a stand making an appeal to the Catalan workers to go to the polls to cast their protest vote which, for them, is the null vote as the Spanish State is as harmful for the proletariat as the “future republic of Puigdemont and Mas” and call the popular sectors and the working class to organise themselves against capitalism. The real thing is that the Spanish State repress the Catalan nation, while the first one deny the second one the free exercise of its right to self-determination. In this scenario, and taking in consideration that this situation weakens the Spanish monopoly bourgeoisie and its State, which is our class enemy, the “classic” PCPE tell workers to pass the buck. This stand is not only a strategic mistake, as for the proletarian revolution is positive and necessary the weakening of the Spanish State, being the independence the environment that erodes it – not only the State but the European imperialism – the most. But the metaphysical analysis they do makes them, even, circumvent principles of Marxism-Leninism, that is not equidistant in this matter, nor pass the buck. It should be recalled Engels when he pointed that “it can no be free a people that oppress other peoples. The necessary force to repress other people will ultimately turn against itself”. Or Lenin when he pointed that “we demand freedom of self-determination, i.e., independence, i.e., freedom of secession for the oppressed nations, not because we have dreamt of splitting up the country economically, or of the ideal of small states, but, on the contrary, because we want large states and the closer unity and even fusion of nations, only on a truly democratic, truly internationalist basis, which is inconceivable without the freedom to secede”.

Both PCPEs lack in their analysis of approaching the central issue, which is the question of the State in Leninist terms. The State is the instrument of oligarchy, of monopoly bourgeoisie on the territory, to subdue and oppress the proletariat.

But when we refer to monopoly bourgeoisie we do not only refer to Spanish one, but also to the rest of the world, since imperialism goes beyond the borders of a state and the states are interlinked in supranational institutions of an imperialist nature like European Union. The conflict between Catalonia and Spain not only falls to both bourgeoisies, but it’s a hot potato that European Union also has. And this one, depending on development of the events is obliged to get involved in it. In any event, either it intervenes in one way or another, or it doesn’t intervene, this fact concerns and weakens it.

The facts and the way the State has responded prove the correctness of the decision from our Party, as well as from our sister Party in Catalonia, the PCOC,  of taking a stand in support of the Referendum, of defending it in the streets on 1 October; and that supporting a “YES” is the right thing in class terms and being faithful to Marxism-Leninism science and the only option in the current juncture, as the Resolution of  the National Committee of the PCOC on 23 September  expressed in the following terms:

(…) being the main and biggest enemy of proletariat, as well as its greatest obstacle, the Spanish state’s monopoly capitalism; being its state the most important instrument with which it counts to perpetuate its dictatorship and its criminal and exploitative regime; our Party must continue to accumulate strength among the working class to become stronger and to show our class that the only way out we have is, united with the rest of nations of the Spanish state on the basis of proletarian internationalism, the achievement of Socialism as the only way to resolve the huge problems that ravish us;  this makes us, before this juncture, take a stand for the option which damage the most to monopoly bourgeoisie for conquering our goal: the achievement of Socialism”.

The Spanish state can not allow Catalonia’s independence since this would mean its end. Not only because of what Catalonia means in economical terms, but fundamentally, because after Catalonia other struggles would multiply and other contradictions falsely closed in the process of Transition would exacerbate.

1 October has taken the make-up given by the State to the Transition away and is unmasking it as what it really is, a reactionary state. In fact, the events occurred this month not only has put in evidence the State in terms of repression, but also in terms of weakening.  It has caused as well mobilisations of the left in solidarity with the Catalan people and their right to self-determination.

The only ally the Catalan proletariat has, not only in its national emancipation, but mainly in its emancipation as social class, is the proletariat of the rest of the Spanish state. Only merging the working class of all the different parts of the state into a unique class struggle, against the bourgeoisie, regardless of its nationality, could achieved all this. And against its capitalist state that condemn us to exploitation, to unworthiness, to unemployment, and which steal and oppress us. To build together a new society exempted from exploiters, thieves, namely, bourgeois, where freedom and equality prevails among those we who create the material and spiritual wealth of this society: the working class. Conquering Socialism that will remedy all the problems the criminal bourgeoisie has been unable to respond.

DOWN WITH THE IMPERIALIST SPANISH STATE!

FOR SOCIALISM!

Madrid, 4 October 2017.

EXECUTIVE COMMITTEE OF THE SPANISH COMMUNIST WORKERS PARTY (PCOE)




Resolución del Comité Nacional del Partit comunista Obrer de Catalunya (PCOC) con respecto del referéndum del 1 de Octubre

La Transición Española fue un pacto realizado entre fascistas y oportunistas por el que se maquilló al estado franquista de tal modo que le diera una apariencia supuestamente democrática, con el objetivo de integrarlo en las estructuras imperialistas pendientes, como era la CEE, certificando así la plena reintegración de los monopolios españoles, y su estado, en los centros de poder imperialistas.

Esa alianza entre traidores – PCE y PSOE – y las fuerzas vivas del franquismo quedó plasmada en la Constitución de 1978 que salvaguarda la esencia del estado franquista, estado ilegal e ilegítimo hijo del golpe de estado del asesino Franco, como era la bandera, la Corona, el capitalismo como sistema económico, el control de la Judicatura y del Ejército por parte de los franquistas y, cómo no, la unidad indisoluble de España y la negación del derecho a la autodeterminación de las naciones vasca, gallega y catalana.

La crisis económica,  que ha llevado al estado español a la quiebra absoluta en términos económicos, unido a la corrupción que carcome todos los poros del estado  y la progresiva depauperación de las condiciones de vida de la clase trabajadora, la han convertido, además, en crisis política e institucional. Desde hace más de 10 años, el desarrollo del capitalismo monopolista de estado español y su crisis hace que se produzca una colisión cada vez mayor entre los intereses de la burguesía monopolista y la burguesía periférica, exacerbándose las contradicciones entre ellas y agudizándose, fundamentalmente en nuestra tierra, la cuestión nacional.

Nos hallamos ante la bancarrota de lo que se denomina Régimen del 78, o lo que es lo mismo, ante la bancarrota de la reforma cosmética del estado fascista de 1978 y la crisis ha hecho que todas las contradicciones que la Constitución y la Transición pretendían cerrar en falso estén saliendo a  flote a la superficie.

En las últimas semanas hemos presenciado como el estado español se ha lanzado a reprimir a nuestro pueblo cuyo único delito es apoyar el ejercicio democrático a la autodeterminación planteado por el Govern de la Generalitat. Catalunya ha mostrado, nuevamente, el verdadero rostro del estado español, que únicamente dispone de la represión, enviando a las fuerzas represivas a Barcelona,  liquidando de facto la autonomía catalana, pisoteando para ello incluso sus propias leyes y los mecanismos que tienen establecidos en dicha Constitución que dicen defender, y arremetiendo contra el pueblo.

El Estado español es enemigo de la clase obrera, de las libertades y de los derechos democráticos de los pueblos y las naciones, es enemigo de la paz formando parte de la OTAN y desplegando su ejército en multitud de guerras imperialistas de carroña pero, fundamentalmente, es el instrumento de clase más poderoso que tiene la oligarquía para imponer su dictadura burguesa contra los trabajadores catalanes y del conjunto del estado español siendo, sin duda, nuestro máximo enemigo.

Estamos convencidos que la cuestión nacional, así como otras tantas cuestiones no resueltas por la burguesía española, y su criminal régimen, únicamente pueden ser resueltas por la clase obrera, cuando ésta cumpla su misión histórica de conquistar el poder, instaurar el Socialismo como  base económica e imponer su régimen político; siendo el principal y mayor enemigo del proletariado, así como su mayor obstáculo, el capitalismo monopolista de estado español, siendo su estado el instrumento más importante con el que cuentan para perpetuar su dictadura y su régimen criminal y explotador, y por tanto, nuestro Partido debe proseguir en su labor de acumular fuerzas entre la clase obrera para  fortalecerse y para hacerle ver a nuestra clase que la única salida que tenemos es, unidos en base al principio del internacionalismo proletario con la clase obrera del resto de naciones del estado español, la consecución del socialismo como única forma para la resolución de los enormes problemas que nos asolan; esto hace que, ante esta coyuntura, debemos tomar partido de la opción que más dañe a la burguesía monopolista para la conquista de nuestro objetivo: La consecución del socialismo.

Por todo ello, el Comité Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya en pleno, de cara al próximo 1 de octubre, adopta los siguientes acuerdos:

  • Continuar seguir defendiendo el Referéndum del 1 de octubre así como contribuir con nuestro trabajo a que el próximo domingo día 1 de octubre nuestra nación pueda ejercer su democrático derecho a la autodeterminación;
  • En la jornada electoral del 1 de octubre nuestro Partido defenderá las urnas para que nadie pueda sabotear e impedir la votación.
  • Por último, nuestro Partido hace un llamamiento a la clase obrera y a las clases populares del país para que el próximo día 1 de octubre se vaya a votar masivamente y se apoye la opción del SÍ a la República de Catalunya.

Barcelona, a 23 de septiembre de 2017

COMITÉ NACIONAL DEL PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA (PCOC)

 

 

RESOLUCIÓ DEL COMITÈ NACIONAL DEL PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA (P.C.O.C.) RESPECTE EL REFERÈNDUM DE L’1 D’OCTUBRE

La Transició Espanyola va ser un pacte entre feixistes i oportunistes amb el que es va maquillar l’estat franquista per donar-li l’apariència de suposada democràcia. L’objectiu final era integrar-lo a les estructures imperialistes -com era la CEE- i certificar així la reintegració plena dels monopolis espanyols, i del seu estat, als centres de poder imperialistes.

Aquesta aliança entre traïdors – PCE i PSOE – i les forces vives del franquisme va quedar plasmada a la Constitució de 1978 que salvaguarda l’esència de l’estat franquista, estat il·legal i il·legítim, fill del cop d’estat de l’assassí Franco. La bandera, la Corona, el capitalisme com sistema econòmic, el control de la Judicatura i de l’Exèrcit per part dels franquistes i, com no podia ser d’altra manera, la unitat indisoluble d’Espanya i la negació del dret a l’autodeterminació de les nacions vasca, gallega i catalana, en queden blindades.

La crisi econòmica, que ha portat a l’estat espanyol a la fallida absoluta en termes econòmics, unida a la corrupció que corca tots els porus de l’estat i la depauperització progressiva de les condicions de vida de la classe treballadora, l’han convertit, a més, en crisi política i institucional. Des de fa més de 10 anys, el desenvolupament del capitalisme monopolista d’estat a Espanya i la seva crisi, fa que que es generi una col·lisió cada cop més gran entre els interessos de la burgesia monopolista i la burgesia perifèrica, agreujant-se les contradiccions entre elles i, fonamentalment a la nostra terra, la qüestió nacional.

Ens trobem davant la fallida del que es denomina Règim del 78, o el que és el mateix, davant la fallida de la reforma cosmètica de l’estat feixista de 1978. La crisi ha fet que totes les contradiccions que la Constitució i la Transició pretenien tancar en fals, estiguin sortint a la superfície.

Durant les darreres setmanes hem presenciat com l’estat espanyol s’ha llençat a reprimir al nostre poble per l’únic delicte de recolzar l’exercici democràtic a l’autodeterminació plantejat pel Govern de la Generalitat. Catalunya ha posat de manifest, novament, la veritable cara de l’estat espanyol, que només disposa de la repressió, i ha enviat a les forces repressives a Barcelona, liquidant de facte l’autonomia catalana, trepitjant fins i tot les seves pròpies lleis i els mecanismes que tenen establerts a la Constitució que diuen defensar, arremetent contra el poble.

L’estat espanyol és l’enemic de la classe obrera, de les llibertats i dels drets democràtics dels pobles i les nacions, és enemic de la pau formant part de l’OTAN i desplegant el seu exèrcit en multitud de guerres imperialistes carronyaires però, fonamentalment, és l’instrument de classe més poderós que disposa l’oligarquia per imposar la seva dictadura burgesa contra els treballadors catalans i del conjunt de l’estat espanyol essent, sens cap dubte, el nostre màxim enemic. 

Estem convençuts que la qüestió nacional, així com d’altres tantes qüestions no resoltes per la burgesia espanyola i el seu règim criminal, únicament poden quedar resoltes per la classe obrera.

La classe obrera ha de complir la seva missió històrica de conquesta del poder, instauració del Socialisme com base econòmica i imposició del seu règim polític; essent, el capitalisme monopolista d’estat espanyol, el principal i més gran enemic del proletariat, així com el més gran obstacle i l’instrument més important amb el que compten per perpetuar la seva dictadura i el seu règim criminal i explotador. Per tant, el nostre Partit ha de prosseguir en les seves tasques d’acumulació de forces entre la classe obrera per enfortir-se i per donar a conéixer a la nostra classe que la única sortida que disposem és la unitat en base al principi de l’internacionalisme proletari amb la classe obrera de la resta de nacions de l’estat espanyol, junt amb la consecució del socialisme com a única forma per la resolució dels enormes problemes que ens destrueixen; Davant d’aquesta conjuntura, hem de pendre partit de l’opció que més mal faci a la burgesia monopolista per la conquesta del nostre objectiu: L’assoliment del Socialisme.

Per tot això, el Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya en ple, de cara al proper 1 d’octubre, adopta els següents acords:

  • Continuar seguir defensant el Referèndum de l’1 d’octubre així com contribuir amb el nostre treball a que el proper diumenge dia 1 d’octubre la nostra nació pugui exercir el seu dret democràtic a l’autodeterminació.
  • A la jornada electoral de l’1 d’octubre el nostre Partit defensarà les urnes per a que ningú pugui sabotejar i impedir la votació.
  • Per últim, el nostre Partit fa una crida a la classe obrera i a les classes populars del país per a que el proper dia 1 d’octubre es vagi a votar massivament i es dongui suport a la opció del SI a la República de Catalunya.

Barcelona, a 23 de setembre de 2017

COMITÈ NACIONAL DEL PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA (PCOC)




Se cumplen 122 años de la muerte de Engels

Los más grandes aportes en la historia de la liberación de las masas oprimidas, desde que la lejana comunidad primitiva dio paso a la sociedad de clases, fueron sin duda las teorías que Karl Marx y Friedrich Engels enunciaron, el llamado socialismo científico. Por primera vez en la historia de la humanidad, y por primera vez en la historia desde que el modo capitalista de producción se convirtió en hegemónico, los trabajadores del mundo tenían un instrumento científico que les serviría como faro, como guía, en la ansiada emancipación de las clases oprimidas.

Frente al socialismo utópico y otras corrientes del socialismo, el análisis materialista de la historia, el análisis de las leyes del desarrollo de la sociedad, la misma concepción filosófica del mundo se realizaba desde los intereses de clase de los oprimidos, de los parias de la tierra, explicando de manera científica las causas de la explotación, las causas de la postración de aquellos que todo lo producen y que, sin embargo, sólo recibían miseria, opresión y violencia por parte de la clase dominante.

Así, esta teoría ayudó al surgimiento de la más gloriosa página de la historia de la humanidad, el nacimiento de la Unión Soviética y del campo socialista, hito que pese a su momentánea derrota en 1989-91, marcó las enseñanzas para nuevas luchas, para una recomposición del movimiento obrero en la que los Partidos Comunistas aún nos hallamos envueltos. Todo este desarrollo de los acontecimientos, muestra la validez cada vez más extraordinaria del pensamiento de Marx, Engels y Lenin, muestra la vitalidad de su pensamiento, muestra la rabiosa actualidad de la praxis marxista-leninista.

Es por eso que desde el PCOE conmemoramos con orgullo la efeméride del fallecimiento del gran maestro Friedrich Engels, faro del proletariado mundial, cuyo inmenso legado jamás será sepultado ni por la muerte ni por la derrota en la lucha de clases, pues mientras existan comunistas, y estos existirán mientras exista la explotación del hombre por el hombre, seguirá vivo el camino revolucionario que el gran maestro alemán nos mostró y que la Gloriosa Revolución de Octubre de 1917 nos corroboró.

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




VENEZUELA: Contra la agresión imperialista el Socialismo es el único camino

Tras la celebración el pasado día 30 de julio de  las elecciones que arrojaron la conformación de una Asamblea Constituyente en Venezuela, prerrogativa legal  que posee el Jefe del Estado venezolano acogiéndose a los artículos 347, 348 y 349 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999, hemos comprobado como la jauría reaccionaria – desde los esbirros terroristas, también llamados Mesa por la Unidad Democrática (MUD), a los gobiernos norteamericanos y europeos, entre los que descuella, como no podía ser de otra forma, el corrompido y reaccionario gobierno español – afilan y aceleran su política de acoso y derribo contra el gobierno venezolano en su labor, de años, de colocar a un gobierno afín a los intereses del imperialismo norteamericano, y  su adlátere de la Unión Europea, que les permita, no sólo saquear la inmensa riqueza natural y energética que posee Venezuela,  sino establecer el pleno dominio político de los imperialistas en la totalidad del continente americano.

En este sentido, hemos de ver lo que está pasando en Venezuela en el marco de la crisis del imperialismo y en la necesidad que tienen las potencias imperialistas, y fundamentalmente EEUU, de dominar completamente el continente americano; proceso en el que el imperialismo ya ha asestado duros golpes al bloque de países latinoamericanos inspirados ideológicamente en “el socialismo del siglo XXI”, nueva máscara adoptada por  el oportunismo a principios de este siglo, o en su órbita, realizando golpes de estado -ya sean vía militar en Honduras o golpes “blandos” en Brasil-, escorando un poco más a la derecha a los gobiernos de Ecuador o Uruguay, con Macri en Argentina y Kuzcynski en Perú, ambos en el Poder,  y con el reforzamiento político del imperialismo norteamericano en Colombia.

Por otro lado, el trabajo de fondo realizado por el gobierno de los EEUU, organizando y financiando a la oposición fascista venezolana, que mantenía en la calle a los dirigentes políticos que participaron en el golpe de estado de 2002, y como consecuencia del desarrollo capitalista de la Revolución Bolivariana encontró un terreno abonado para fortalecer a los reaccionarios venezolanos y sus posiciones, convirtiéndose en los arietes del imperialismo dentro de Venezuela, debilitando  las posiciones del Chavizmo y dividiéndolo, contribuyendo al aislamiento político del gobierno y haciendo estallar la violencia fascista, la guarimba, expresando – con el asentimiento y apoyo de las “democracias” europeas y de los EEUU – que la voluntad del imperialismo pretende abrirse camino en Venezuela a sangre y fuego y de que están dispuestos a todo por hacer que los monopolios se adueñen de Venezuela y, acabando con ella, tratar de asestar un golpe definitivo a la izquierda latinoamericana

Los hechos demuestran la exactitud del marxismo-leninismo y las advertencias de Lenin, cuando señalaba que  el desarrollo del imperialismo conduce a la reacción. La crisis perpetua del imperialismo, cada vez más profunda, va a acentuarse todavía más como consecuencia de las medidas económicas adoptadas para tratar de atenuar la crisis presente, que han sentado las bases para una nueva gran depresión que se aproxima inexorablemente. Es por ello que los monopolios, los imperialistas, no pueden permitir ya ni tan siquiera proyectos políticos dentro del marco capitalista que sustentados en formas de estado democrático burgueses, no hay espacio para ello. Únicamente hay dos caminos: O acatar la voluntad de los monopolios, del imperialismo y sus gobiernos corrompidos y vendidos a los intereses de las grandes empresas multinacionales o romper con el capitalismo y desgajarse de él, construyendo el socialismo, imponiendo la dictadura del proletariado y empleando el estado para reprimir sin fisura alguna, y con absoluta contundencia, a la burguesía,  a los reaccionarios y combatir al imperialismo.

La Gloriosa Revolución Socialista de Octubre de 1917 nos legó, y el marxismo-leninismo enseña el  cómo las fuerzas progresistas, como el proletariado, los campesinos pobres y los parias a la cabeza  únicamente pueden conquistar el Poder Político e imponerse a la criminal burguesía.

Apelamos a la responsabilidad del Gobierno de Venezuela, y de su Jefe de Estado, Nicolás Maduro, que tienen, fundamentalmente con el pueblo trabajador venezolano, y sin más demora rectifique y adopten medidas para desarrollar el socialismo en Venezuela, y avancen hacia un estado socialista que sea implacable con los fascistas, con los golpistas, con la burguesía y no otorgue concesión alguna a la oligarquía y sus esbirros.

También hemos de referirnos al indecente y criminal papel jugado por el estado español y su gobierno, apoyando al golpismo, el terrorismo y el crimen en Venezuela realizado por los reaccionarios y fascistas, a los que están dando apoyo económico y político. Es vergonzoso escuchar a dirigentes políticos del Partido Popular, así como de otros partidos de la oposición que en cuestión de defender a los monopolios y al capitalismo son un bloque, engañar descaradamente e intencionadamente al pueblo español. El gobierno corrupto e inmoral del estado español – en un país donde hay muchas sospechas de que hubo un pucherazo electoral el pasado 26J y donde se está juzgando la financiación ilegal del partido del gobierno que implica, entre otras cosas, la existencia de pucherazos electorales en las últimas décadas, conviene recordar el Tamayazo – tiene la desvergüenza máxima de dar lecciones de democracia a Venezuela y exige que se le apliquen sanciones. ¿Qué autoridad moral tiene este gobierno corrupto y reaccionario que está saqueando al país, que persigue al pueblo catalán por el delito de querer hacer un referéndum, que hace leyes mordaza para reprimir al pueblo, que tiene presos políticos y que protege a torturadores fascistas del franquismo para impedir que se les juzgue de las torturas y crímenes perpetrados; para censurar nada al gobierno de Venezuela o a gobierno alguno? No tienen ni autoridad moral, no tienen decencia y es una necesidad no sólo acabar con el gobierno de Rajoy, sino acabar con el sistema capitalista y las instituciones políticas que éste eleva. Por ello, hacemos un llamamiento a los trabajadores del estado español a la unidad y a la organización contra el capitalismo, y por la conquista del poder económico y político por la clase obrera, o lo que es lo mismo, por conquistar el socialismo, la única salida que tenemos los pueblos del mundo.

El Partido Comunista Obrero Español traslada su solidaridad y su internacionalismo a la clase obrera, a los campesinos pobres y a las clases populares de  Venezuela y denuncia el ataque del imperialismo, echado en brazos y al mando de la reacción política asesina y criminal, para volver a subyugar al pueblo venezolano y exhortamos a la clase obrera y a los campesinos pobres de Venezuela a liderar el proceso revolucionario y avanzar firmemente hacia el Socialismo, que es la única vía de emancipación de los trabajadores tanto en Venezuela como en el resto de países del mundo.

¡Muerte a la reacción y al imperialismo!

¡Por la Dictadura del Proletariado y el Socialismo!

 

Madrid, 4 de agosto de 2017.

Comité Ejecutivo del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)