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Resolución del III Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español contra el genocidio sionista contra el pueblo palestino y por el derrocamiento del estado sionista

El imperialismo es la última fase, y más criminal, del capitalismo. Es la fase del dominio del capital financiero, de la socialización máxima de la miseria y de la privatización máxima de la riqueza, que se concentra en unas pocas manos, de la reacción política y del fascismo que lleva al mundo a la guerra imperialista como única forma de tratar de resolver sus irresolubles contradicciones pues la única manera que la humanidad tiene para salir del atolladero al que el imperialismo moribundo le conduce es la revolución proletaria, es socializar los medios de producción y la riqueza, esto es, la Revolución Socialista como única manera de acabar con la pobreza que, objetivamente, niega el desarrollo y la vida de la humanidad, armonizando fuerzas productivas y relaciones de producción.

Uno de los pueblos que más en sus carnes está sufriendo el imperialismo es el pueblo palestino, donde desde hace más de un siglo, primero el imperialismo británico para defender sus intereses y mantener el control en la zona, y de paso expulsar a judíos obreros de Europa, y después los EEUU, han apoyado la construcción de un estado no judío, sino sionista y  por tanto fascista, el cual lleva décadas asesinando a palestinos y ocupando sus tierras, violentando una convivencia entre comunidades religiosas que convivían en paz en dichos territorios.

El Pueblo palestino lleva siete décadas sufriendo con la pérdida de una ingente cantidad de vidas segadas, deportaciones, ocupaciones y todo tipo de humillaciones por parte del imperialismo, a través del estado sionista. Desde el 7 de octubre de 2023, la agresión contra el pueblo palestino por el fascista estado de Israel ha incrementado su intensidad y está perpetrando un genocidio contra el pueblo palestino, que según las cifras oficiales ha asesinado en este año y medio a más de 58.000 palestinos, que según la prensa israelí (Haaretz) fija esa cifra de asesinados en 100.000 y otras organizaciones humanitarias cifran en torno a los 300.000, por no hablar del más de millón y medio de desplazados y la existencia de casi 6 millones de palestinos refugiados en los países limítrofes según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo.

Esta ofensiva genocida contra el pueblo palestino atiende a los intereses geopolíticos y económicos del capital financiero norteamericano en la zona, que apoyan incondicionalmente y sostienen al estado sionista. Un estado fascista y, por tanto, altamente corrompido, dirigido por un criminal como Netanyahu, que manteniendo el genocidio y asesinando pretende sostenerse en el poder y evitar así los casos judiciales abiertos de corrupción política, fraude, cohecho y otros.

El estado sionista de Israel, no sólo es un estado criminal y genocida con el pueblo palestino, sino también con el propio proletariado de dicho estado – incluidos aquéllos que también pertenecen a la comunidad religiosa judía – que sufre una fuerte represión de dicho estado criminal, siendo también condenado a vivir en unas condiciones socioeconómicas de explotación, precariedad, desigualdad, pobreza y emigración. Israel vive una crisis económica, social y política notable, que se está acentuando con el desarrollo de este genocidio y las guerras contra otros estados de la zona. El coste económico para el estado sionista en la guerra y el genocidio asciende en estos 20 meses a unos 216 mil millones de dólares, y la quiebra social se amplía con los privilegios que tienen los ultraortodoxos y la cada día más precaria vida del proletariado en el estado israelí, tanto judíos como musulmanes.

A pesar del apoyo absoluto de EEUU a Israel, éste se halla en una situación cercana al colapso en términos económicos, políticos y sociales y, además, también se ha comprobado que su fortaleza militar es cuestionada, penetrando los misiles y los drones iraníes en territorio israelí al saturar y driblar las defensas antimisiles, mostrando también la vulnerabilidad militar del régimen sionista. Al igual que EEUU debilitó a sus socios europeos con la guerra de Ucrania, ahora EEUU, en la defensa de sus intereses económicos y geopolíticos está deteriorando y debilitando a su socio sionista.

A tenor de todo ello, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

  1. Trasladar todo nuestro apoyo e internacionalismo al pueblo palestino y su heroica resistencia contra el criminal sionismo y el imperialismo.
  2. Trasladar nuestro internacionalismo al proletariado en el estado de Israel y hacer un llamamiento a éste a levantarse contra el estado sionista y el criminal Netanyahu para derrocar el estado sionista.
  3. Hacer un llamamiento a la unidad del proletariado en Palestina y en el estado de Israel, y a sus vanguardias comunistas, a la unidad por la construcción de un único estado socialista en el territorio palestino donde el proletariado ostente el poder, ajuste cuentas al imperialismo y a los fascistas que hoy les niegan la convivencia en paz, siendo el socialismo y el Estado único socialista en Palestina el único que puede garantizar el desarrollo, progreso y justicia social y la convivencia de todas las comunidades religiosas allí existentes.
  4. Hacer un llamamiento al proletariado de todo el mundo al internacionalismo proletario con sus hermanos de clase palestinos y hebreos, y a realizar todo tipo de acción para acabar con la violencia y el genocidio en la zona, que es sinónimo de alzarse contra el imperialismo y la violencia que éste ejerce contra el proletariado y los pueblos. En este sentido, hacemos un llamamiento al proletariado a unirse y organizarse contra el fascismo y sus estados antiobreros comprometidos con la guerra imperialista y el saqueo, para ello es fundamental la reconstrucción del movimiento comunista internacional que debe desarrollarse en movimiento y en confrontación contra el imperialismo y su brazo dentro del proletariado, el oportunismo.

 

Madrid, a 12 de julio de 2025

III PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Resolución del IIº Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español contra el fascismo

A principios del 2023 se celebraba el X pleno del Comité Central en el que este órgano avisaba de cómo el fascismo estaba siendo entronizado a nivel global allí donde el imperialismo flojeaba mínimamente. En el recorrido de estos dos años se ha demostrado lo acertado de dicha resolución y es que hoy no sólo sigue vigente si no que es más clara aún que entonces.

Desde entonces hemos visto como el fascista de Milei ha llegado al poder en Argentina, arrancando de raíz los pocos derechos que le quedaban a los obreros en el país, llegando a los extremos de negar los paliativos a los enfermos de cáncer y el sustento a los jubilados.

También hemos presenciado cómo el fascismo venezolano, abrigado por la reacción mundial, ha nombrado a su nueva representante para tratar de tomar el poder en Venezuela poniendo como excusa un amaño electoral del que no existen pruebas, en este caso sin éxito pero retratando nítidamente a los “demócratas” europeos.

Por otra parte, el 7 de octubre de ese mismo año se reavivó la lucha en Palestina e Israel ha cometido atrocidades genocidas como nunca antes en su escasa historia. No sólo ha tratado de exterminar a los palestinos, sino que ha invadido el Líbano y Siria, también ha ejecutado un ataque terrorista masivo contra la dirección de Hezbolá a través de explosivos en buscas. Todo esto con el completo apoyo de la OTAN y los EEUU, desde los cuales Trump llama para el exterminio total de Gaza y a la anexión de Gaza y Cisjordania por parte del fascista Estado sionista de Israel.

Sin ir mucho más lejos el gobierno de Al Assad fue traicionado y vendido por los BRICS para que los aliados yihadistas de la OTAN lo destrozasen en menos de dos semanas, siendo repartido el territorio de Siria entre Turquía, Israel y un nuevo Estado Yihadista cercano a la OTAN al que le ha faltado tiempo para descargar el horror fascista en la población y advertir que privatizará todo lo habido y por haber.

En los EEUU ha llegado al poder Trump que, igual de fascista y decrépito que el cadáver andante que le deja el asiento, los primeros pasos que ha dado como presidente han sido reclamar Groenlandia y el canal de Panamá como estadounidenses, amén de iniciar deportaciones de latinoamericanos emulando a los nazis, referencia de una de sus manos derechas – Elon Musk enérgico defensor del fascismo alemán de AfD – y otorgando mando al fascista esbirro israelí producto de la mafia gusana de Miami, Marco Rubio, al objeto de agredir sin piedad a sus vecinos americanos, Canadá incluido, demostrando así la necesidad de la potencia de prepararse defensivamente para el conflicto a gran escala que está por venir, aunque el precio sea el de sacrificar a sus vasallos europeos. Además, es prácticamente una certeza que firmará una paz con Rusia, desmembrando a Ucrania.

Finalmente, en el Estado español el fascismo campa cada vez más a sus anchas y proliferan cada vez más número de escuadras fascistas como Desokupa, que no sólo le hace el trabajo sucio y extraoficial a la policía, sino que en un futuro serán los encargados de la formación de los agentes. Cabe destacar también la continua salida a la luz de casos de infiltraciones policiales en organizaciones sociales, en los cuales los perros se valen de cualquier forma por sucia que sea para asentar su posición sin ningún tipo de escrúpulos.

Esta es una parte de la infinita lista de ejemplos que cercioran la justeza de la pasada resolución, e igual que hace dos años, sólo demuestran la debilidad en la que se encuentra el imperialismo internacional y lo cerca que prevé éste la lucha final entre el pasado y el futuro. Su debilidad aumenta por un lado y por el otro crece su necesidad de una mayor represión y un estado de guerra constante para hacer frente al exceso de proletarios, tratando así de dinamitar el potencial revolucionario de la clase obrera.

Hoy, igual que ayer, queda más que patente la necesidad de la clase obrera de unirse y organizarse para plantar cara al fascismo y a la fuente de donde nace: el sistema más criminal de la historia. Para ello el proletariado necesita desechar todo oportunismo que plague sus filas, destruyéndolo junto con sus cantos de sirena, y tener claro que la única salida que le queda es la destrucción del imperialismo, que no es más que un freno no sólo del desarrollo humano sino de la vida de la mayor parte de la humanidad. Por todo ello urge la unidad de los comunistas como requisito necesario para la unidad de clase como arma infalible frente al fascismo, su mayor aliado: el oportunismo y el origen de ambos: el sistema burgués. Mientras esas tres cosas no sean un recuerdo la humanidad no podrá vivir y desarrollarse acorde a sus necesidades.

Por todo lo mencionado anteriormente el Comité Central del Partido Comunista Obrero Español RESUELVE:

 

  1. La necesidad de que los comunistas se pongan a la cabeza de la construcción de un movimiento antifascista que plante cara al fascismo sea la forma que sea y en todos los frentes.
  2. Denunciar y exponer todas las maniobras fascistas a nivel global para hacer llegar un mensaje claro y real a las masas trabajadoras a través de toda la confusión que campa en los medios de comunicación, que están en manos de los fascistas.
  3. Trabajar por la unidad de los comunistas combatiendo a todo el oportunismo que reina en el movimiento comunista y obrero como requisito preliminar de la unidad de clase que se necesita para llevar a cabo la Revolución Proletaria en el Estado español y en el mundo.

 

Madrid, 1 de febrero de 2025

II º PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Resolución del IIº Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español por la libertad de los presos políticos

El encarcelamiento, la violencia extrema y el asesinato son el único sustento del imperialismo que se encuentra en una clara bancarrota. La represión de la clase obrera en general, y de los militantes comunistas y de izquierda en particular, se sucede en todo el planeta mientras el fascismo campa a sus anchas y logra entrar en cada vez más gobiernos de estados capitalistas.

La concentración de la producción y de la riqueza en unas pocas manos se maximiza y el desarrollo tecnológico avanza negando a cada paso la base económica capitalista. El fascismo es ya la superestructura que corresponde a la fase monopolista y putrefacta en la que el capitalismo se encuentra en el momento actual, por lo que la violencia contra la clase obrera y sus organizaciones es, cada vez, más abierta y sin tapujos.

En el Estado español, comunistas, antifascistas, sindicalistas, abertzales y artistas revolucionarios se pudren en la cárcel mientras los lamebotas de la burguesía campan impunes y los pocos que son condenados ni tan siquiera pisan la cárcel. Elementos abiertamente neonazis como Desokupa son aupados por el capital y sus medios de manipulación de masas blanquean estas organizaciones paramilitares de la burguesía. Sin embargo, el rapero Pablo Hasel está en la cárcel por decir la verdad denunciando en las letras de sus canciones las tropelías del estado criminal contra la clase obrera.

En el continente africano, la infame monarquía marroquí, esbirra de Israel y EEUU, masacra al pueblo saharaui, manteniendo encerrado en sus mazmorras carcelarias a más de 40 militantes de izquierda, aplicándosele una política de exterminio y de tortura sistemática, como lo atestiguan los tres lustros de encarcelamiento sufridos por el hermano activista saharaui de CODESA Yahya Mohamed Elhafed Iazza, víctima de todo tipo de vejaciones, torturas, malos tratos, aislamiento y desatención médica en la cárcel, habiendo sido su delito la lucha por la defensa de los derechos humanos y la dignidad y la emancipación del pueblo saharaui.

En el continente americano, estados fascistas como el paraguayo reprimen al activismo político de izquierda, como lo acredita la presa política comunista Carmen Villalba, madre de Lichita, desaparecida por dicho estado criminal, que no ha dudado en asesinar a adolescentes con absoluta impunidad. Pero no sólo es Paraguay: estados como el chileno persiguiendo al pueblo mapuche, la persecución realizada contra los camaradas organizados en partidos guevaristas y comunistas en Ecuador, como por ejemplo son Omar Campoverde o Gabriela Gallardo, México, Perú o la represión contra comunidades indígenas y campesinos que defienden su entorno y su medio ambiente contra los atropellos de los monopolios europeos y norteamericanos en Honduras, Brasil, Colombia, Perú, Chile o, por ejemplo, Guatemala donde la constructora de Florentino Pérez negaba el acceso a 30.000 indígenas quekchí al agua potable del Río Cahabón, conflicto por el que fue encarcelado Bernardo Caal Xol. Por no hablar de la política de represión y exterminio que está realizando contra su propio pueblo la marioneta sionista-norteamericana de Milei en Argentina.

Por ello, el Comité Central del Partido Comunista Obrero Español RESUELVE:

  1. Exigir la inmediata puesta en libertad de todos los presos políticos comunistas y de izquierda del Estado español y de cualquier rincón del mundo donde haya uno solo.
  2. Exigir la aparición con vida de todos los represaliados políticos y familiares de estos desaparecidos.
  3. Exigir la inmediata puesta en libertad de Pablo Hasel, que retrata la esencia fascista del Estado español.
  4. Apelar a la unidad y la organización de la clase obrera en general y de las organizaciones comunistas y de izquierda en la construcción de un frente antifascista, por la inmediata puesta en libertad de los presos políticos de izquierda, y por la liquidación del fascismo y del capitalismo que lo genera y que deshumaniza al ser humano, construyendo la Revolución Proletaria Mundial y el Socialismo.

 

Madrid, 1 de febrero de 2025

II º PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Resolución del IIº Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español sobre la situación en Palestina

En medio del proceso de liberación de rehenes entre las fuerzas de la resistencia palestina y el estado genocida de Israel, es preciso analizar cuál es la situación a día de hoy en Palestina.

Desde el 7 de octubre de 2023, Gaza ha estado bajo asedio total, sin electricidad, combustible ni comida, al objeto de generar una crisis humanitaria sin precedentes y con la mirada sionista puesta en borrar de la faz de la tierra todo rastro del pueblo palestino. Según la Oficina Central Palestina de Estadísticas, la población de Gaza ha disminuido un 6%, con más de 55.000 palestinos asesinados como consecuencia de la barbarie y el genocidio, a lo que hay que sumar los todavía desaparecidos, cuyos cadáveres trágicamente aguardarán bajo los escombros. Pobreza extrema, falta de agua y alimento, hospitales bombardeados y población civil hacinada en campos de refugiados. Este es el día a día de las víctimas del imperialismo sionista. Habrá quienes traten de vender estos sucesos como una tragedia, pero la realidad es que la humanidad está contemplando un exterminio planeado que cuenta con el beneplácito de las potencias occidentales.

Hoy, Israel sigue bombardeando impunemente hogares y campos de refugiados con el pretexto de derrotar definitivamente al enemigo e imponer su dominio imperialista, ya sea en Gaza, Cisjordania o Siria, una muestra clara de que todo el régimen de paz que se trata de imponer en la fase de postguerra hunde sus raíces en una cruel mentira, en la inoperatividad de unos organismos internacionales cuyas promesas de paz son papel mojado ante la sed de sangre del sionismo.

Detrás de los medios y de los gobiernos dominantes de Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y España se esconden los intereses de los monopolios estadounidenses. No hay más democracia que la que se impone a sangre y fuego, no hay posibilidades reales de paz mientras la burguesía siga ejerciendo su dictadura. Quienes han continuado apoyando políticamente a Israel, comerciando con empresas israelíes e incluso suministrando material militar a las fuerzas genocidas, deben ser juzgados y ajusticiados como los enemigos de la humanidad que son.

El nuevo reparto del mundo, la alianza entre Estados Unidos, Israel y quienes lideran el nuevo grupo imperialista de los BRICS, dio forma a la operación preparada desde hacía largo tiempo para terminar con el gobierno de Bashar al Assad. Esta alianza fue, por un lado, el punto culminante de la política de estabilización y reparto de Oriente Próximo a fin de configurar dos bloques de poder: Irán e Israel.

A tenor de todo ello, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

  1. Defender la creación de un único Estado Palestino independiente y socialista con capital en Jerusalén. La solución de los dos estados no es únicamente imposible a causa de las ansias expansionistas israelíes, sino que implica también otorgar legitimidad a un estado genocida y fascista cuya creación se consiguió gracias a un reparto del territorio completamente injusto para la población palestina.
  2. Apoyar la legítima defensa revolucionaria de todas las fuerzas que luchan contra el imperialismo israelí y sus aliados de la OTAN, especialmente a aquellas fuerzas comunistas que defienden la imposición de la dictadura del proletariado en la región en base a los principios del socialismo científico.
  3. Denunciar la acción de la burguesía estadounidense y europea, que no solo se ha nutrido con el genocidio y el sufrimiento palestino vendiendo armas y material militar al ente sionista, sino que además ha aceptado sin reparos la imposición de un gobierno yihadista en Siria, lo que supone una nueva amenaza para el proletariado internacional y las fuerzas comunistas.

 

Madrid, 1 de febrero de 2025

II º PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Resolución del IIº Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español sobre la necesidad de construir un movimiento comunista revolucionario

El proletariado internacional se encuentra ahora mismo en una situación de derrota y reflujo revolucionario, propiciado por la ausencia del instrumento genuino para la coordinación de los partidos comunistas y revolucionarios de las diferentes partes del mundo: la Internacional Comunista.

La gloriosa Revolución Bolchevique y la fundación posterior de la Komintern mostró a la clase obrera las bases sobre las que se asienta el nuevo poder de la clase trabajadora, que no es otra que el camino de la revolución socialista y del internacionalismo proletario. En este sentido, el Partido Leninista es el motor esencial de la lucha obrera y de nuestra emancipación, la herramienta sin la cual es impensable derrocar a la burguesía monopolista y a su modo de producción, así como sostener la dictadura del proletariado cuando sufra en su forma más descarnada la lucha de clases.

Los revolucionarios hoy, tras un análisis de los nuevos cambios en la base económica que ha introducido la automatización y robotización de la producción, estamos seguros de que las condiciones que expresó en su día Karl Marx para la desaparición del capitalismo están dadas. El momento es el de sustituir este sistema decadente por el socialismo como etapa temprana de la nueva sociedad comunista, valiéndonos de la amplia experiencia con la que carga a sus hombros el movimiento obrero y el proletariado como sujeto revolucionario.

Si queremos escribir conscientemente nuestra historia, acabar con la explotación asalariada, la barbarie de la guerra, el hambre, la miseria y el fascismo, hay que conquista la unidad entre los elementos más conscientes de nuestra clase y dotar a esa unidad de la vanguardia comunista de una organización que nos haga avanzar decididamente hacia el fin del viejo orden de cosas que hoy domina este mundo maltrecho.

La unidad del proletariado es la unidad de su vanguardia, de los marxistas-leninistas. Tenemos la responsabilidad histórica de tejer y construir como miembros de la clase obrera esa organización donde los intereses de la minoría se subordinen a los de la mayoría, donde prime la disciplina de clase y donde se denuncie a los oportunistas y falseadores de nuestra ciencia.

Se puede concluir que el movimiento comunista como tal no existe a día de hoy. El amiguismo, el chiringuitismo, el oportunismo y el socialchovinismo provocan que la fracción sea el elemento dominante, oponiéndose tanto a la unidad práctica como a la honesta lucha ideológica para avanzar no solo de forma cuantitativa sino también cualitativa.

A tenor de todo ello, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

  1. Volcar todos los esfuerzos posibles a nivel nacional e internacional para la construcción de una nueva Internacional Comunista que se sustente en la fidelidad al marxismo-leninismo y al internacionalismo proletario, que sirva para que el proletariado internacional se organice a nivel mundial donde los partidos comunistas de las distintas naciones sean delegaciones de la Internacional Comunista, como expresión de la unidad de la clase obrera y de su vanguardia revolucionaria.
  2. Defender la revolución socialista y la imposición de la dictadura del proletariado como las únicas alternativas reales contra la dictadura de la burguesía, su Estado y todos aquellos elementos oportunistas que impiden a día de hoy el desarrollo del socialismo.
  3. Denunciar las deviaciones que se producen en el seno del movimiento comunista, que llevan a evitar caracterizar como imperialistas a los BRICS, fundamentalmente China y Rusia; la participación en los sindicatos amarillos de la Confederación Sindical Internacional; y el apego por las instituciones “democráticas” de la burguesía, el electoralismo y la pequeña burguesía nacional que provocan una etapa preparatoria infinita antes de desarrollar la lucha directa contra el capitalismo.

 

Madrid, 1 de febrero de 2025

IIº PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Resolución del IIº Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español contra la participación de los comunistas en los sindicatos amarillos y por el desarrollo del sindicalismo de clase

Sin duda, el oportunismo es el mayor enemigo que tiene el proletariado, a la misma altura que el fascismo pues, al fin y al cabo, ambos son producto ideológico de la burguesía en la fase de capitalismo en descomposición, en putrefacción, de imperialismo. Tanto el uno como el otro, oportunismo y fascismo, abrazan el revisionismo histórico para asesinar por completo al proletariado, desnaturalizándolo, desclasándolo, haciéndolo burgués de pensamiento el primero, sometiéndolo a la burguesía y deshumanizándolo el segundo, todo para garantizar el dominio de la burguesía por los siglos de los siglos.

Los oportunistas, para justificar su posicionamiento criminal en la lucha de clases con respecto de la cuestión sindical, dicen que “los comunistas deben participar dentro de los sindicatos reaccionarios” o amarillos, remitiéndose a Lenin y, más concretamente, a su obra La enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo. En este sentido, en el Estado español, el oportunismo más despreciable encarnado en PCE, PCTE o PCPE, deforman a Lenin, emulando a Althusser cuando deformaba a Marx para lanzarlo contra  Lenin para liquidar la tesis de la dictadura del proletariado e ir contra el Partido leninista en Francia, para justificar su indecente papel fortaleciendo las filas de CCOO, un apéndice del corrupto Estado reaccionario español al servicio de los monopolios, un sindicato absolutamente podrido perteneciente al sindicato internacional CSI, protagonista de episodios tan asquerosos como el qatargate.

Los oportunistas rápidamente sacan a relucir argumentos como el siguiente expuesto por Lenin en la obra anteriormente mencionada que señala “Tampoco pueden dejar de parecernos un absurdo ridículo y pueril las disquisiciones muy sabias, pomposas y terriblemente revolucionarias de los izquierdistas alemanes acerca de que los comunistas no pueden ni deben actuar en los sindicatos reaccionarios, de que es permisible renunciar a semejante actividad, de que has de salir de los sindicatos y organizar forzosamente una “unión obrera”, nuevecita del todo y completamente pura, inventada por comunistas muy simpáticos (y en la mayoría de casos, probablemente, muy jóvenes)”. Sin embargo, se quedan ahí. El propio Lenin en esa misma obra, con referencia a la crítica que hace a los izquierdistas alemanes señala “Podemos (y debemos) emprender la construcción del socialismo no con un material humano fantástico ni especialmente creado por nosotros, sino con el que nos ha dejado como herencia el capitalismo”. Y tenía razón Lenin. No obstante, el material humano creado por el capitalismo hoy es diferente al de 1920, al igual que la experiencia del proletariado en la lucha de clases y su desarrollo histórico de este último siglo. Por ello, reiterar la crítica justa de Lenin a los izquierdistas alemanes en 1920 no justifica, en absoluto, que ello sea un dogma – en tanto, además, sería antimarxista – ni que sea válido 105 años después, para que falsos comunistas puedan justificar su miserable posición en busca de liberaciones y prebendas a cambio de perpetuar el sometimiento del proletariado y, en la práctica, renunciar a la organización revolucionaria del proletariado. Proletariado de los centros de trabajo que son fundamentales para disponer del control obrero sobre los medios de producción y dirigir la producción bajo la dirección del Partido.

Lenin, en 1920, en un mundo donde se sucedían revoluciones proletarias que iniciaba la fase de crisis general del capitalismo, desgajándose el mundo imperialista, en el inicio del período donde la expresión fundamental de la lucha de clases es la lucha entre socialismo e imperialismo, y ante la organización en aquel momento del proletariado y su bagaje en la lucha de clases, donde en los sindicatos reaccionarios y amarillos se organizaba la masa obrera, censuraba la no participación en ellos porque la masa se hallaba en una parte mayoritaria dentro de esos sindicatos amarillos. Decía Lenin en “la enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo” sobre la no participación en los sindicatos amarillos de los comunistas alemanes “la necedad que cometen los comunistas alemanes “de izquierda”, los cuales deducen del carácter reaccionario y contrarrevolucionario de los cabecillas de los sindicatos la conclusión de que es preciso. ¡salir de los sindicatos! ¡renunciar al trabajo en ellos! ¡crear formas de organización obreras nuevas, inventadas! Una estupidez tan imperdonable, que equivale al mejor servicio que los comunistas pueden prestar a la burguesía. (…) No actuar en el seno de los sindicatos reaccionarios significa abandonar a las masas obreras insuficientemente desarrolladas o atrasadas a la influencia de los líderes reaccionarios de los agentes de la burguesía, de los obreros aristócratas u “obreros aburguesados” (véase la carta de Engels a Marx en 1858 acerca de los obreros ingleses)”. Y ciertamente, Lenin en 1920 tenía razón.

Así, pues, hoy en el Estado español, y siendo fiel a Lenin en lo que los oportunistas se apoyan para engrosar las filas del sindicalismo corrupto, traidor y financiado por el Estado fascista, éstos no pueden ampararse en el máximo dirigente bolchevique para justificar sus posiciones. Para empezar porque en el Estado español ya hay sindicatos constituidos que son de clase que forman parte de la Federación Sindical Mundial (FSM) que aglutina a unos 120 millones de obreros en los sindicatos de clase del mundo, por lo que nadie está creando formas de organización obreras nuevas ni se renuncia a estar en los sindicatos, ni con el sindicalismo de clase mundial. Pero es que, para continuar, en el Estado español las masas obreras repudian a CCOO y a UGT, cosa que no hacen la patronal y su Estado a los que realmente sirven. Las masas obreras hoy están fuera de CCOO y de UGT y, también, fuera de los sindicatos, aunque en los sindicatos de clase están los obreros más combativos y, por decirlo así, también los más conscientes.

Sin embargo, para nuestros oportunistas de hoy, su inmoralidad absoluta les conduce a deformar a Lenin para justificar sus indecentes y traidoras posiciones de entreguismo al imperialismo, como por ejemplo, en el terreno sindical que, además, ellos mismos contradicen con su praxis en la misma política de masas. Nuestros oportunistas se quedan en 1920 y con lo que les interesa, omitiendo la historia de la lucha de clases del proletariado.

Nuestros oportunistas omiten a la Internacional Comunista, otra gran obra y aportación de la Revolución de Octubre y del propio Lenin. La Internacional Comunista desde 1920 desarrolló lo que fue la Internacional Sindical Roja, constituida por la Internacional Comunista en julio de 1921 en Moscú, en contraposición a la Internacional Sindical del sindicalismo amarillo, o Internacional de Ámsterdam. Internacional Sindical Roja que se convirtió en sindicato mundial cuyo objetivo era el de “Organizar a las grandes masas trabajadoras del mundo entero para el derrocamiento del capitalismo, la emancipación de los trabajadores de la opresión y la explotación y el establecimiento de la comunidad socialista (…)  realizar una amplia agitación y propaganda de los principios de la lucha de clases revolucionaria, de la revolución social, de la dictadura del proletariado y de la acción revolucionaria de las masas con el fin de derrocar el sistema capitalista y el Estado burgués (…) luchar contra la úlcera corruptora que corroe las entrañas del movimiento sindical mundial, contra las ideas de cooperación de clases y de paz social contra las absurdas esperanzas de una transición pacífica del capitalismo al socialismo (…) unir a los elementos de clase revolucionarios del movimiento sindical mundial y librar una batalla decisiva (…) contra la Federación Sindical Internacional de Ámsterdam (…)” (Constitución de la Internacional Sindical Roja, Moscú 1921), siendo los requisitos exigidos a los sindicatos para ser miembros de dicha internacional el “reconocimiento de los principios de la lucha de clases revolucionaria; aplicación de estos principios en su lucha diaria contra el capitalismo y el Estado burgués; reconocimiento de la necesidad del derrocamiento del capitalismo mediante la revolución social y el establecimiento de la dictadura del proletariado para el período de transición; reconocimiento y sumisión a la disciplina proletaria internacional ; reconocimiento y aplicación de las decisiones del Congreso Constituyente de la Internacional Roja Sindical del Trabajo; ruptura con la Internacional Amarilla de Ámsterdam; acción unitaria con todas las organizaciones revolucionarias y el Partido Comunista del país en todas las actividades defensivas y ofensivas contra la burguesía.” (Constitución de la Internacional Sindical Roja, Moscú 1921).

El papel jugado por la Internacional Sindical Roja fue esencial para combatir al fascismo en la década de los 30s, convirtiéndose en uno de los pilares importantes de los frentes populares contra el fascismo, táctica para confrontar al fascismo de la Internacional Comunista.

De todo esto se olvidan los oportunistas, al igual que se olvidan de la unión sindical mundial tejida por las fuerzas del socialismo en 1945 con el nacimiento de la Federación Sindical Mundial, la cual fue rota por el movimiento sindical de los monopolios del departamento de Estado de EEUU y la CIA, conformándose el CIOSL partiendo la FSM en diciembre de 1949 al querer forzar que la FSM aceptara tanto el Plan Marshall como la OTAN. CIOSL (Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres) en 2006 cambió su denominación a la actual Confederación Sindical Internacional (CSI).

CCOO, UGT, USO o ELA forman parte de la CSI. Hoy hay partidos que se dicen comunistas, y que ensucian al comunismo -PCE, PCPE y PCTE-, indicándole a los obreros que integren y fortalezcan CCOO, o lo que es lo mismo, que fortalezcan las posiciones sindicales de los monopolios, de la reacción, de la corrupción sindical, de la conciliación de clases y, consecuentemente, de la subordinación del proletariado a la burguesía y la perpetuación del capitalismo.

A tenor de todo ello, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

  1. Hacer un llamamiento a todos los comunistas y a todos los obreros a engrosar las filas de los sindicatos de la Federación Sindical Mundial en el Estado español.
  2. Exhortar a los diferentes sindicatos de la Federación Sindical Mundial en el Estado español a la unidad orgánica del sindicalismo de clase en una única central sindical. La unidad de la clase obrera y la unidad sindical en torno a los principios del sindicalismo de clase y de la superación del capitalismo debe estar por encima de todo.
  3. Denunciamos el oportunismo de todas aquellas organizaciones mal llamadas comunistas que abrazan el sindicalismo amarillo traicionando al proletariado y a su revolución estando, de facto, en la orilla del imperialismo. Los mismos que dicen OTAN NO llaman a los obreros y tienen a sus militantes en CCOO, sindicato incardinado en la internacional sindical parida por la CIA y el departamento de estado norteamericano, por la internacional sindical de la corrupción y de los monopolios, por la internacional sindical emanada por el reconocimiento y aceptación del Plan Marshall y la OTAN, a los que abrazaron a cambio de romper la unidad sindical del proletariado mundial conformada en la FSM.

 

Madrid, a 1 de febrero de 2025

IIº PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Resolución del IIº Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español sobre la necesidad de socializar el desarrollo tecnológico

Los imperialistas reconocen que el 52,5% de la población mundial vive por debajo del umbral de la pobreza y de la extrema pobreza y, también que, en términos absolutos, la pobreza se acrecienta desde 1990, fecha en la que implosionó la Unión Soviética.

Así pues, y tras tres décadas de desarrollo del imperialismo sin el obstáculo de la URSS, o lo que es lo mismo, sin más obstáculo que su propia inviabilidad, tenemos que el imperialismo lo que ha generado es más miles de millones de seres humanos que viven por debajo del umbral de la pobreza, mientras que en 2023 eran 748 los  milmillonarios, de tal modo que el 53,2% más pobre de la población mundial sólo posee el 1,1% de la riqueza mundial, y por el contrario, el 1,2% de la población mundial acapara el 47,8% de la riqueza mundial.

El desarrollo tecnológico y la inteligencia artificial, siempre que sigan al servicio y estén en las manos de los monopolios, servirán sólo para incrementar la riqueza de los multimillonarios y la desigualdad social en el mundo, como lo reconoce el propio Fondo Monetario Internacional que dice que “las nuevas tecnologías amenazan con ampliar la brecha entre los países ricos y pobres al desviar la inversión hacia las economías avanzadas, donde la automatización ya está consolidada. Esto podría tener a su vez consecuencias negativas para el empleo en los países en desarrollo, ya que amenazaría con reemplazar, en lugar de complementar, su creciente fuerza laboral, algo que tradicionalmente ha proporcionado una ventaja a las economías menos desarrolladas” (Will the AI Revolution Cause a Great Divergence?; Cristian Alonso, Andrew Berg, Siddharth Kothari, Chris Papageorgiou y Sidra Rehman, september 2020 International Monetary Fund).

En realidad, el desarrollo tecnológico y la inteligencia artificial, por sí mismos, no generan ni desigualdad, ni pobreza. Es más, si el desarrollo tecnológico y la inteligencia artificial se ponen a disposición y en manos de la clase obrera, ésta lo que generará es progreso social y desarrollo humano, siendo el mayor progreso social la automatización de la producción, la emancipación del ser humano del trabajo monótono y la distribución de la producción de forma equitativa para todos los seres humanos del mundo, o lo que es lo mismo, la base económica real de un socialismo avanzado.

Socialización de la miseria, privatización de la riqueza, desigualdad creciente, desaparición de millones de empleos, guerra imperialista, esa es la realidad del mundo imperialista.

“El afán de alta ganancia monopolista mueve a los capitalistas a aplicar la técnica moderna, que es más rentable. Empero, su aplicación en las condiciones del capitalismo monopolista de Estado está enfilada contra la clase obrera. La automatización capitalista le quita el pan al obrero, ya que con ella crece el desempleo y desciende el nivel de vida de los trabajadores. Por lo tanto, el imperialismo entraña dos tendencias opuestas que le son inherentes: de una parte, el progreso de la técnica y, de otra, el freno del progreso técnico.” (“Manual de Economía Política”. P.Nikitin, pg.107. Editorial Akal).

La banca y los grandes monopolios, entrelazados, dirigen la economía, estando sentados en los consejos de administración, y éstos son los que determinan qué se produce, qué servicios se desarrollan, etcétera. Por tanto, no prosperará ningún proyecto, por mucho que redunde en el desarrollo del progreso técnico y del beneficio de la sociedad, si éste va en contra de los intereses de los monopolios, de los imperialistas. Por tanto, son los monopolios los que determinan el desarrollo de la inteligencia artificial, de la automatización y de la robotización pues son los que ostentan el capital, cada día más concentrado en menos manos. Asimismo, la legislación de patentes les sirve a los monopolios para apropiarse del progreso técnico y determinarlo, pues compran las patentes o para producirlas o, también, para impedir la materialización de una idea cuyo desarrollo atente contra sus intereses; siendo ellas las dos tendencias opuestas que entraña el imperialismo entre progreso de la técnica y freno del progreso técnico.

La revolución socialista ya está lanzada y el momento queda claramente definido por lo que expresaba Carlos Marx en el prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política indicando lo siguiente:

Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo brotan cuando ya se dan, o por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización.

La robotización, la automatización de la producción, demuestra que el desarrollo de las fuerzas productivas hoy es infinitamente superior al desarrollo que éstas tuvieron a lo largo del siglo XX, un desarrollo de las fuerzas productivas inimaginable para las mentes de aquéllos que vivieron en el siglo XX.

La automatización de la producción implica la negación del capitalismo en tanto niega lo esencial de éste, como es la apropiación de la plusvalía generada por el obrero. Con la automatización de la producción se desarmoniza completamente la composición orgánica del capital en favor del capital constante y en detrimento del capital variable que es el que genera plusvalía.

La automatización de la producción implica un cambio en la base económica y, consecuentemente, esta revolución de la base económica también revoluciona la superestructura que la misma engendra. Así, pues, nos hallamos en palabras de Marx en la época de revolución social, en la época donde dentro de la formación socioeconómica capitalista está la situación de ser superada por una formación socioeconómica superior, el socialismo.

Hoy el desarrollo de las fuerzas productivas ya no se corresponde con el capitalismo sino con un modo de producción superior, el socialismo, unas fuerzas productivas que han creado las condiciones materiales para el socialismo y que entran en colisión con las relaciones de producción capitalistas, correspondiendo acompasar las relaciones de producción a unas fuerzas productivas que chocan con la propiedad privada sobre los medios de producción, la cual objetivamente será arrasada por el desarrollo de las fuerzas productivas.

A tenor de todo ello, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

  1. Las fuerzas reaccionarias, las fuerzas que niegan el desarrollo de la historia y que niegan el progreso social y humano -la burguesía- conscientes de esta realidad de estar en la época de su fenecimiento, de la revolución social y del nacimiento del nuevo mundo socialista, pretenden extender su existencia y su dominio de la única manera que pueden, mediante el fascismo al objeto de reprimir a las fuerzas del progreso social, la clase obrera, y la guerra, puesto que a la burguesía no le queda otra que tratar de liquidar el excedente humano que para ella, y su moribundo y criminal mundo, genera la automatización.
  2. Asimismo, la burguesía, hace progresar la técnica únicamente en aquellos campos que les llenan los bolsillos de dinero así como en los terrenos de la represión y la guerra, suponiendo un freno para el progreso tecnológico en los campos vitales para el proletariado, que es la humanidad, como es en el terreno de la ecología, de la medicina, farmacéutico, etcétera.
  3. El Partido Comunista Obrero Español debe hacerle llegar al proletariado la necesidad de arrebatar la propiedad de los medios de producción y de la banca, la necesidad de derrocar al capitalismo y levantar el socialismo, para socializar el ingente desarrollo tecnológico, para desarrollar el progreso técnico y convertirlo en progreso social para la humanidad, que es el proletariado, única salida que tenemos para acabar con la barbarie y construir un mundo donde el ser humano se emancipe plenamente de la explotación capitalista.

 

Madrid, a 1 de febrero de 2025

IIº PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El PCOE ante los acontecimientos en Venezuela

Las elecciones del 28 de julio disparador del intento de golpe de estado del  imperialismo norteamericano, del fascismo, en Venezuela.

El pasado 28 de julio se celebraron los comicios a la presidencia de la República venezolana donde, con una participación del 59,97% de la población, el presidente de la República, Nicolás Maduro Moros, fue reelegido en su cargo con el 51,95% de los votos emitidos según el Consejo Nacional Electoral (CNE).

Como pudo comprobarse, dicha jornada electoral estuvo marcada por el sabotaje perpetrado contra el sistema electoral venezolano por EEUU y otros estados adláteres de éste en lo que fue la ejecución de un intento de golpe de estado por parte de la oposición fascista perfectamente pergeñado por parte de la reacción internacional dirigida, y encabezada, por los EEUU. Sabotaje contra los sistemas informáticos del CNE combinado con la quema de centros electorales, con maquinaria y elementos electorales, por parte de  guarimberos, muchos de ellos pertenecientes a bandas contrabandistas colombianas, que perseguía una acción combinada interna y externa de difusión de la idea del fraude electoral, para imponer a través de los medios de masas del capital, amplificados todos ellos, a través de las redes sociales, con un papel destacado de la red social propiedad de Elon Musk. La oposición fascista venezolana con sus guarimberos mercenarios provenientes de Colombia –  patrocinada por EEUU, la UE y la escoria fascista latinoamericana, encabezada por Milei – han quemado hospitales, escuelas, centros de acopio de alimentos, universidades, autobuses y han lanzado toda proclama golpista a las fuerzas armadas venezolanas al objeto de desoír la voluntad popular expresada por el pueblo venezolano y hacer efectivo el golpe de Estado que llevan años, décadas, tratando de ejecutar.

En palabras de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en su comunicado público de 29 de julio “estos actos terroristas de sabotaje a sedes de organismos públicos, incluyendo un centenar de centros electorales, oficinas del Consejo Nacional Electoral, edificaciones privadas, comandos de unidades militares y policiales; así como la destrucción de máquinas y material electoral, símbolos de identidad nacional como el Indio Coromoto en Guanare y esculturas del Comandante Chávez, entre otros, son expresiones de odio e irracionalidad que forman parte de un plan preconcebido por agrupaciones políticas que se sabían derrotadas. Pero además, comportan un intento de golpe de estado mediático soportado en las redes sociales y apoyado por el imperialismo norteamericanos y sus aliados externos e internos,

Inobjetablemente estamos en presencia del fascismo en su máxima expresión de una estructura internacional que está invirtiendo cientos de millones de dólares para desacreditar la extraordinaria demostración de civismo que hizo el pueblo venezolano en la pasada jornada electoral, la cual contó con la presencia de más de 900 observadores internacionales y de representantes de diferentes partidos que inscribieron sus candidatos en el marco de la normativa electoral constitucionalmente establecida”.

Lo que ha venido después ha mostrado con claridad la planificación del golpe de estado y ha servido para retratar a todo el mundo.

Atacar el sistema de volcado de los datos electorales de la CNE, atacar colegios electorales para tratar de impedir la publicación de los resultados a la par que divulgan unos resultados falsos con unas actas falsas que son publicadas desde una web alojada en un servidor ubicado en EEUU, propiedad de una empresa norteamericana, cuyo espacio se creó justamente el 27 de julio (el día previo a la celebración de los comicios), hacer un llamamiento al ejército a dar un golpe de estado, hacer un llamamiento a subvertir el orden constitucional venezolano y a la intervención extranjera – tanto militar como sanciones económicas – para escamotear el resultado electoral al pueblo venezolano e imponer el gobierno de la oposición fascista adlátere del imperialismo norteamericano para facilitar el saqueo del país, el reconocimiento por parte de dirigentes políticos de estados dirigidos por gobiernos  fascistas títeres de los EEUU como, por ejemplo, Argentina, Perú, Costa Rica, Ecuador o Panamá, entre otros, al candidato fascista Edmundo González.

En definitiva, un ejercicio de descalificación sistemático y no reconocimiento de la soberanía del pueblo venezolano donde la “verdad” era portada por la oposición reaccionaria apoyada por el fascismo internacional con EEUU a  la cabeza, y donde el estado venezolano era el instrumento de fraude al servicio de Maduro.

La denuncia interpuesta por Maduro ante el Tribunal Superior de Justicia venezolano, hizo que todos los candidatos, así como el Consejo Nacional Electoral entregasen toda la información. A excepción del candidato de EEUU de la MUD, el resto acudió a la citación del órgano judicial y entregaron toda la información requerida, a la par que se desmontaba el contenido de las supuestas actas de Maria Corina Machado y Edmundo González publicadas en una web norteamericana, quedando a la luz del mundo que el auténtico fraude es el que ha perpetrado la reacción venezolana con “actas” sin identificación de testigos, con falsificaciones de firmas, sin datos de miembros de mesa ni de operador de la máquina electoral,  con inconsistencias en los códigos QR, de las supuestas actas de escrutinio que evidenciaban la falsedad de dichas actas de estos personajes y exhibidas desde una web norteamericana alojada en un servidor estadounidense.

La estrategia del fascismo norteamericano, y sus peones, toda vez repelido el golpe de estado  es la de no reconocer el resultado electoral que otorga la victoria electoral a Nicolás Maduro, desarrollando la estrategia seguida por los imperialistas con Guaidó. El objetivo de esta táctica, toda vez las fuerzas armadas venezolanas no acceden al llamamiento de los golpistas fascista de la PUD-MUD, es la de continuar el hostigamiento contra Venezuela mediante sanciones, medidas de embargo económico utilizando para ello los EEUU  el sistema financiero de su bloque imperialista, de tal modo que el FMI seguirá impidiendo a Venezuela acceder a los derechos especiales de giro, tal y como lleva haciendo desde 2019, empujando al estado bolivariano al aislamiento financiero internacional impidiendo la renegociación de la deuda y persiguiendo que dicho país minimice al máximo el ingreso de divisa, de moneda dura, para forzar al Banco Central de Venezuela a acuñar más dinero e introducirlo en circulación, con el consecuente incremento de la inflación y, por tanto, forzando la devaluación de la economía venezolana. Esto es, si los fascistas no consiguen el poder por la vía electoral, del golpe de estado aplican la guerra económica sin cuartel, asfixiando al pueblo para hacer caer al estado venezolano y apropiarse de los recursos energéticos y naturales que posee dicho país caribeño que es realmente lo único que le importa a los EEUU y demás fascistas que lo apoyan, el saqueo.

 

Antes del 28 de julio el fascismo preparaba el terreno para maniobrar ante la derrota

Previo al 28 de julio los fascistas de todo el mundo abonaban ya el terreno para lo que pretendían hacer en la jornada electoral y sucesivas y que, anteriormente, hemos descrito brevemente.

El pasado día 5 de julio, el grupo paramilitar colombiano denominado Autodefensas Conquistadoras de Sierra Nevada (ACSN) realizó una serie de amenazas de magnicidio contra el presidente de Venezuela, reconociendo dicho grupo mercenario colombiano contacto con la extrema derecha venezolana. Al respecto desde el gobierno venezolano advertía del plan de la oposición para introducir a un millar de paramilitares desde Colombia para hacer guarimba y generar el caos de cara a los comicios del 28 de julio.

El cuestionamiento electoral no se produce en los días 28 y el 29 de julio, sino mucho antes ya se habían puesto la venda antes de la herida. Y para ello la injerencia del imperialismo norteamericano y satélites y la instrumentalización de “observadores internacionales” como agentes fascistas al objeto de aventar el golpe eran dos vías fundamentales.

Ello se puede ver en el escrito en la red social de Musk por parte de Maria Corina Machado el 14 de junio, cuando señalaba lo siguiente:

Mensaje complementado, y certificado, el día 15 de junio, y rebotado por la fascista española Cayetana Álvarez de Toledo que decía lo siguiente:

Un mes y medio antes de los comicios ya quedaba claro que urgía “presionar a Maduro para que acepte la observación internacional”, equiparando aquí observación internacional a los agentes fascistas subversivos enemigos jurados del gobierno venezolano, como la propia delegación del PP, partido fascista español fundado por un ministro del asesino Franco. No sólo la imposición, el acoso  y la injerencia contra el estado venezolano anticipando, incluso, la estrategia golpista de cuestionamiento del resultado. De hecho la fascista Álvarez de Toledo ya clamaba un resultado del 80% a favor de la candidatura de EEUU.

Estos fascistas españoles, que forman parte del golpe de estado que EEUU está tratando de perpetrar en Venezuela a través de sus mercenarios, con González y Machado a la cabeza, no dudaron en mostrar su desprecio a la soberanía nacional venezolana pretendiendo pasar por “observadores” sin estar acreditados por la autoridad electoral venezolana. Una acción totalmente orquestada para crear un relato favorable al golpe, al igual que hicieron los esbirros norteamericanos del senado de Chile, y los exdirigentes reaccionarios latinoamericanos como Mireya Moscoso de Panamá, Vicente Fox de México, Marta Lucía Ramírez de Colombia, Quiroga de Bolivia o Miguel Ángel Rodríguez de Costa Rica todos ellos integrantes de la Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), grupo ultraderechista, que decían ir a Venezuela a estar con la oposición “para que hubiese un cambio, porque Venezuela lo necesita. Queremos una Venezuela libre”. Estos golpistas, gregarios de los EEUU, son los que tienen la desvergüenza de etiquetar a Maduro como golpista.

La “heroína de la libertad” de los fascistas del mundo, Maria Corina Machado, desde el año 2018 lleva negociando con los fascistas argentinos – Macri – e israelitas – Netanyahu – donde por carta ésta pidió ayuda al fascista dirigente sionista a subvertir el orden en Venezuela (“desmontaje del régimen criminal venezolano”) a cambio de aliarse con el fascista estado sionista contra Irán y comprometiéndose a llevar la embajada venezolana en Israel de Tel Aviv a Jerusalén.

 

Dos años después, el 22 de julio de 2020, Machado “firmó un acuerdo de cooperación con el partido conservador israelí Likud, dirigido por Netanyahu  y con gran influencia en los asuntos del conflicto israelí-palestino (…) Este documento fue rubricado por Machado y Eli Vered Hazan, de la división de Relaciones Exteriores de Likud, y en él las partes acordaron cooperar en asuntos políticos, ideológicos y sociales además de avanzar en temas relacionados con estrategia, geopolítica y seguridad ” según el medio de comunicación libanés Al Mayadeen.

De hecho el imperialismo norteamericano y sus aliados, como la UE, y la extrema derecha venezolana, desde que Chávez y el chavismo desalojó a los esbirros gringos adecos (socialdemócratas) y copeyanos (derecha) criminales del pueblo actores y cómplices del Caracazo, siempre han tenido una única visión sobre la República Bolivariana de Venezuela: Injerencia política, guarimba, golpe de estado, sanciones y asfixia económica al objeto de saquear el petróleo y el gas y otros recursos naturales de dicho país caribeño.

Las últimas tres administraciones norteamericanas, la de Obama, Trump y Biden no han dudado en establecer una asfixia económica contra Venezuela con sanciones y embargos económicos, reconociendo a presidentes que no han pasado por las urnas, como el bufón de Guaidó, y formando a mercenarios para desestabilizar al país.

 

Las elecciones burguesas son un fraude por definición

Estos días hemos visto cómo los lacayos del imperialismo, reaccionarios de todo pelaje, seres despreciables totalmente deshumanizados y defensores a ultranza del genocidio, como se evidencia por su apoyo inquebrantable al fascista estado sionista de Israel en la carnicería perpetrada contra el pueblo palestino, o en el inquebrantable apoyo a la potencia más criminal que ha parido la historia, los EEUU, y sus bloqueos económicos contra Cuba, República Democrática y Popular de Corea que son auténticos actos de genocidio, daban al mundo lecciones de democracia con respecto a Venezuela.

El ejemplo más bochornoso ha sido comprobar al gobierno golpista de Perú, estado corrupto hasta el tuétano, llamar a Maduro dictador cuando el gobierno peruano no ha sido votado porque se alzó en el poder como consecuencia de un golpe de estado contra Pedro Castillo que fue el presidente elegido por el pueblo. Gobierno reaccionario que, como no podía ser de otra manera, ha reconocido a la marioneta de Washington y de Corina Machado, Edmundo González, como presidente de Venezuela.

Según la encuesta realizada por The Heartland Institute & Rasmussen Reports, en las elecciones norteamericanas de 2020, uno de cada cinco votantes que votaron por correo admite haber hecho fraude electoral.  Elecciones de 2020 donde uno de los candidatos denunció que le robaron el resultado electoral, al igual que en 2000 donde los resultados oficiales tardaron en salir un mes, otorgando la victoria a George W. Bush contra Al Gore gracias al pucherazo dado por el primero en el estado de Florida donde, curiosamente, su  hermano era el  gobernador de dicho  estado.

Con respecto de las elecciones norteamericanas de mediados de 2022, decía la BBC en artículo de 11 de noviembre de dicho año firmado por Bernd Debusmann lo siguiente “Días después de que los estadounidenses emitieran sus votos, los resultados finales de las elecciones de mitad de período de 2022 siguen sin estar claros y las autoridades advierten de que el veredicto definitivo de las urnas puede tardar semanas en conocerse.”

Por cierto, nadie le pidió a los EEUU las actas de los resultados electorales para que el mundo reconociera el resultado electoral, ni nadie acusó de fraude electoral a pesar que la propia página web del gobierno norteamericano reconoce que en las elecciones en ese país se produce de manera habitual el fraude, siendo uno de los comunes que voten los muertos.

Un pucherazo memorable fue el que dieron los empresarios mexicanos y  Vicente Fox en 2006, birlando la voluntad popular expresada en las urnas que otorgó la victoria a Andrés Manuel López Obrador, para imponer y entregar el poder a su candidato, el impresentable reaccionario Felipe Calderón. Nadie les pidió a los mexicanos, ni EEUU ni su cohorte de reaccionarios, las actas electorales para determinar desde fuera de México el resultado electoral.

En el Estado español las jornadas electorales son jornadas donde se reproducen las trampas y los fraudes, en los que los partidos burgueses y, fundamentalmente, los de la derecha, son expertos. Cualquier observador en las oficinas de correos ve, por ejemplo en las elecciones municipales, como miembros de partidos políticos registran cada vez que van a la oficina de Correos 50 o 100 votos de una tacada. Por ejemplo, Melilla es un clásico de fraude electoral, sin ir más lejos en las municipales y autonómicas de 2023 podíamos leer en la prensa:

 

O también:

En España las empresas que “cuentan los votos”, supuestamente financian campañas de partidos políticos que, posteriormente, las contratan de la siguiente manera (a dedo), según informa la propia prensa burguesa:

Y nadie les pide las actas al Estado español para que desde el exterior se determine el resultado electoral.

Los autodenominados “demócratas”, que en sus estados tienen presos políticos – como por ejemplo España – donde se apalea al pueblo catalán por querer votar, donde un gobierno corrupto como  el del fascista Rajoy aplica el artículo 155 de una Constitución que permite derrocar a un gobierno elegido en las urnas, como ocurrió con el Govern de Puigdemont, aplican a Venezuela algo que ellos mismos no se aplican. ¿Por qué en el Estado español son las Juntas Electorales las que determinan los resultados y en Venezuela no es válido que sea el Consejo Nacional electoral? Es lógico, porque los imperialistas, los reaccionarios, pisotean la soberanía nacional del pueblo venezolano.

Sin duda, todas las elecciones burguesas son fraudulentas y corruptas pues la corrupción es la forma en la que la burguesía gobierna el Estado, y todo lo que emana de una base económica explotadora y putrefacta como la capitalista refleja en la sociedad que eleva dicha putrefacción. En las elecciones burguesas “los que emiten los votos no deciden nada, los que cuentan los votos lo deciden todo”.

No puede haber democracia para la mayoría del pueblo, para el proletariado, si no existe una base económica donde los medios de producción estén en manos del conjunto del pueblo, que es la clase obrera pues es la mayoría del pueblo. Mientras las empresas estén en manos de un puñado de burgueses, el poder estará en manos de esos pocos burgueses y la mayoría del pueblo sufrirá su tiranía. Es más, con el grado de concentración de los capitales, de los medios de producción, hoy, ni tan siquiera existe la democracia en términos burgueses en tanto que con el monopolio el poder se concentra en unas pocas manos.

Para la clase obrera únicamente puede existir democracia si las empresas son propiedad de la clase obrera, y si ésta levanta un estado socialista cuya función sea desarrollar el socialismo y reprimir sin cuartel a la burguesía, esa minoría ladrona, explotadora y criminal que no debe tener ningún derecho político. Democracia para los pueblos, para los parias, para la clase obrera, para la humanidad es antagónico con la existencia de derechos políticos para la burguesía. Mientras la burguesía no sea reprimida inmisericordemente, no sea despojada de la propiedad sobre los medios de producción, la democracia está negada para los pueblos, al igual que la soberanía y la independencia.

 

Venezuela retrata a todos.

Lo que sí es incuestionable es que las elecciones venezolanas, y la no aceptación del resultado por parte de una oposición fascista títeres de la potencia más asesina de la historia, EEUU, han retratado a todo el mundo, fundamentalmente al oportunismo.

Para empezar retrata la realidad de un mundo donde dos bloques compiten por ostentar la hegemonía en el orden imperialista. Uno en franca decadencia, el bloque imperialista encabezado por EEUU, quebrado económica y políticamente, que abraza el fascismo y que el sojuzgamiento y saqueo a los pueblos a sangre y fuego es su formulación para acumular capital. Por otro lado los BRICS, liderado por China, en extensión que establece un tipo de relaciones comerciales y políticas con los países que difiere de la del sometimiento y saqueo por la fuerza bruta en la que se sustenta el bloque imperialista norteamericano.

Venezuela es un punto de fricción entre estos dos bloques que compiten por la hegemonía mundial del mundo imperialista, Por un lado, EEUU y sus aliados que pretenden sojuzgar al pueblo venezolano siendo para ello fundamental desbancar al gobierno de Maduro, un gobierno capitalista que pretende garantizar su independencia y soberanía para desarrollar sus fuerzas productivas, para robar sus recursos energéticos y su riqueza en materias primas. Es por ello que EEUU pretende asfixiar a Venezuela con sanciones y embargos económicos y desarrolla y estimula todo tipo de actividad golpista contra dicho estado, máxime cuando la intención del gobierno de Maduro es la de integrarse en el Grupo BRICS.  Por otro lado, el grupo BRICS, que también aspira tener acceso a dichos recursos naturales incorporando a Venezuela a su unión económica y política. Hoy el grupo BRICS controla el 42% de la producción mundial de petróleo, contra el 27% que controla el G7 liderado por EEUU. Venezuela posee la mayor reserva de petróleo del mundo, y la octava mayor de gas natural La incorporación de Venezuela al grupo BRICS significaría que este grupo controlaría tres de las cuatro mayores reservas de petróleo del mundo, y 5 de las 7 mayores reservas de gas del mundo y  no sólo implicaría un golpe notable a la quebrada, y tocada de muerte, economía norteamericana y la de sus aliados, sino que también Venezuela tendría una mayor capacidad para poder diversificar su economía – pudiendo desarrollar su tecnología, agricultura, industria química, petrolera, gasista y farmacéutica, e infraestructuras – y ganar independencia financiera con respecto a EEUU, cuyos bloqueos se verían totalmente mermados, al tener acceso Venezuela al Banco de los BRICS, pudiendo acceder a otras vías de financiación.

Para impedir este hecho EEUU y sus aliados deben desalojar a Maduro del poder en Venezuela, no teniendo más remedio que apostarlo todo al golpe de estado y al fascismo.

El ataque contra la soberanía y la independencia de Venezuela es una constante por parte de EEUU y la UE, así como los gobiernos títeres que EEUU tiene en América Latina. Como hemos visto anteriormente, el exigir a Venezuela mostrar unas actas electorales para que unos árbitros vendidos determinen el gobierno de Venezuela desde el exterior es un atentado más contra la soberanía venezolana.

En ese cuestionamiento, como era de esperar, gobiernos fascistas y de ocupación y  saqueo norteamericano como los de Argentina, Perú, Ecuador, Panamá, Costa Rica, Paraguay o Uruguay, se lanzaron desde el minuto cero a repetir las proclamas fascistas y reconociendo las mentiras vertidas por los golpistas venezolanos de la PUD-MUD.

Un episodio patético lo dio el gobierno argentino. Rápidamente, tras EEUU se lanzó a reconocer a Edmundo González como presidente. Tras la advertencia de Maduro de romper la venta de crudo a EEUU y ponerlo a disposición de los BRICS y la marcha atrás de EEUU, de manera inmediata salió Argentina a desdecirse del reconocimiento demostrándose con una nitidez meridiana que el gobierno argentino hoy es una marioneta absoluta de los EEUU, y una plataforma de los norteamericanos para saquear sin miramientos al país sudamericano.

La socialdemocracia chilena también quedó retratada, demostrando que Boric y su gobierno no son más que marionetas del imperialismo norteamericanos, lacayos de la oligarquía chilena y colaboradores del fascismo. Boric, el mismo que reconoció ipso facto a la presidenta golpista, y no electa, del Perú no reconoce al presidente electo de Venezuela, al que acusa de dictador, de “estar cometiendo violaciones a los derechos humanos, reprimiendo a la gente que se está manifestando” y de haber perpetrado fraude electoral, o lo que es lo mismo, abrazando los argumentos de EEUU y de la reacción venezolana y, consecuentemente, apoyando la estrategia golpista de las fuerzas de la reacción mundial. De hecho, al gobierno de Boric, le importaba más mostrarse como un fiel escudero del imperialismo norteamericano y defender a los fascistas venezolanos y chilenos que escuchar a los “veedores chilenos en las elecciones de Venezuela”, como le recordaron 12 observadores internacionales en su comunicación pública donde señalaban “Canciller Van Klaveren, le instamos a respetar la soberanía de las instituciones venezolanas como el CNE y a reconocer al gobierno. El gobierno del presidente Boric protestó diplomáticamente cuando se negó el ingreso a los senadores de la ultraderecha Rojo Edwards y Kast, quienes no habían sido invitados ni acreditados ante ninguna autoridad venezolana para ejercer como veedores en las elecciones presidenciales. En consecuencia, si es coherente con su propio discurso, el gobierno debería recibir a los chilenos que fuimos veedores internacionales de las elecciones de Venezuela. De esta manera, solicitamos ser recibidos en audiencia para aportar antecedentes y formular una petición respecto a este tema, petición concreta en virtud de lo dispuesto en el artículo 19 de la Constitución, antes de asumir una decisión sobre los resultados presidenciales en Venezuela anunciados por el CNE venezolano, que tendrá impacto y nos involucrará a todos los chilenos en nuestra relación bilateral con la República Bolivariana de Venezuela”.

Anteriormente vimos la esencia corrupta y fraudulenta de las elecciones burguesas en todo el mundo pues, en esencia, “la raíz de la corrupción y el fraude es la burguesía con todo lo que su base económica eleva. La existencia de observadores internacionales – que en realidad reproducen la lucha de clases existente – no es más que una manera de socavar la soberanía y la independencia del estado, en este caso del venezolano.

Los medios de comunicación, mejor dicho de manipulación, se han retratado como siempre al servicio de los intereses de sus dueños, esta vez también. Mucho se ha hablado en dichos medios de manipulación de masas al servicio de los intereses de los monopolios norteamericanos del Centro Carter – organismo imperialista al servicio de los EEUU – y su posición sobre las elecciones venezolanas. Este organismo imperialista – que según el medio de comunicación de la extrema derecha española, El Mundo, es “el único observador independiente de las elecciones venezolanas”, esto es, reconociendo que el Mundo y dicho organismo comparten la misma ideología, los mismos intereses de clase y los mismos objetivos – señaló hace escasos días que “ha analizado los números disponibles junto a otras organizaciones y universidades y confirma a Edmundo González Urrutia como el ganador con el 67% de los votos”. Resulta que el día 7 de agosto sentencia el Centro Carter dicho triunfo electoral cuando, respecto de dichos comicios, esa misma organización decía en su “Declaración del Centro Carter Sobre la Elección en Venezuela” fechado en Atlanta el 30 de julio lo siguiente “La elección presidencial de Venezuela de 2024 no se adecuó a parámetros y estándares internacionales de integridad electoral y no puede ser considerada como democrática. El Centro Carter no puede verificar o corroborar la autenticidad de los resultados de la elección presidencial declarados por el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela” ¿Y siendo así y no pudiendo “ser considerada como democrática” la elección cómo 10 días después otorga la victoria al candidato de los EEUU? Recordemos que la Chief Executive Officer del Centro Carter es Paige Alexander, que trabajó para USAID (Agencia de los EEUU para el desarrollo internacional) dependiente de la CIA, un instrumento de EEUU para la injerencia política en los países del mundo, fundamentalmente en América Latina. ¡Ahí está para lo que sirve la observación internacional que demandaba la fascista Cayetana Álvarez de Toledo y Maria Corina Machado! Para justificar el golpe de Estado, la injerencia externa que quite y ponga al presidente que más le convenga a los monopolios norteamericanos. Para eso quería Cayetana Álvarez de Toledo y su pandilla de franquistas acudir a las elecciones a supervisar el proceso electoral, para participar activamente en el golpe.

¿Por qué los medios de comunicación de masas al servicio de los monopolios divulgan hasta la extenuación el posicionamiento del Centro Carter y silencian y no se hacen eco, por ejemplo, del dictamen público de 12 observadores chilenos entre los que se encontraban emisarios de sindicatos, partidos y organizaciones sociales chilenas? Dicho documento público indicaba “desde nuestra observación y acompañamiento de las elecciones presidenciales en Venezuela, llamamos al gobierno de Chile a respetar la institucionalidad democrática del Estado de la República Bolivariana de Venezuela y reconocer la voluntad de los venezolanos nítidamente expresada en las urnas, como ya han hecho 8 de los 9 candidatos opositores”.

La respuesta es clara, porque los medios de comunicación de masas no están para informar sino para engañar y dirigir al pueblo en contra de sus propios intereses y de sus vidas. Los medios de comunicación son un poder más de los grandes capitalistas, que sirven exclusivamente a sus intereses y, consecuentemente, son un instrumento de opresión más contra la clase obrera, contra los pueblos que luchan por su soberanía y nuevamente se han retratado como eso.

 

¿Y los comunistas?

Sin la existencia de un movimiento comunista internacional fiel al marxismo-leninismo, cohesionado y con la revolución proletaria y los intereses del proletariado como objetivo, es inviable la emancipación del ser humano del yugo imperialista.

En Venezuela se está llevando a cabo lo que denominan “Revolución Bolivariana”, que bebe del socialismo del siglo XXI enunciado por Heinz Dieterich Steffan. Socialismo del siglo XXI que niega la dictadura del proletariado contraponiéndole la “democracia participativa” y el estado no-clasista, que considera que la fuerzas motrices de la historia son las formas políticas de gobierno en lugar de la lucha de clases. Y, por tanto, el socialismo del siglo XXI no considera a la clase obrera como clase dirigente del proceso revolucionario y, consecuentemente, no contempla la necesidad de la existencia del partido revolucionario del proletariado.

La propia Venezuela y el desarrollo de la Revolución Bolivariana, y sus sucesivas elecciones,  está siendo la mejor ilustración de que el socialismo del siglo XXI no erosiona al imperialismo en tanto no se les reprime, y además se les permiten los derechos políticos a la reacción, a los capitalistas dentro de la propia Venezuela permitiendo al imperialismo no sólo operar desde el exterior sino, también, realizar todo tipo de conspiración y subversión desde el interior, y ahí están tanto estas elecciones como la realidad venezolana que lo atestigua.

Lejos de reprimir al fascismo en Venezuela, el gobierno de Maduro le ha otorgado rango de contraparte negociador en situación de igualdad, firmando un Memorando de Entendimiento donde le reconoce ese estatus a la PUD.

Este memorando dio lugar a los acuerdos de Barbados suscritos en octubre de 2023, y concretamente el Acuerdo Parcial sobre la promoción de derechos políticos y garantías electorales para todos. Acuerdo que le otorga a la oposición fascista la participación en las elecciones, se le abre las puertas a los imperialistas a accionar contra la soberanía permitiendo la “invitación a misiones técnicas de observación electoral” incluidas la UE y el Centro Carter, o lo que es lo mismo, la CIA. Todo ello en aras de “una democracia inclusiva y una cultura de tolerancia y convivencia política”. Ni que decir tiene que la oposición fascista ha aprovechado esa concesión para rearmarse, para tratar de llevar a término un golpe de estado y para erosionar al gobierno y al estado venezolano, aparte de no cumplir el citado Acuerdo, concretamente en el punto PRIMERO de someterse a la legislación venezolana en materia electoral y en el  TERCERO.12  de “reconocimiento público de los resultados de los comicios presidenciales.”.

El proyecto bolivariano no es un proyecto socialista, no persigue ni la socialización de los medios de producción ni tampoco imponer la dictadura del proletariado. Por consiguiente, no representa ni el modelo a seguir por los comunistas ni nuestras aspiraciones.

Sin embargo, es un estado que tiene relaciones fraternales con el estado cubano y con el de la República Popular Democrática de Corea. Venezuela es un estado que, dentro del continente americano, forma parte de las fuerzas que se oponen al imperialismo norteamericano, y que confrontan al fascismo y su imposición en dicha zona, no dudando en apoyar todo movimiento conducente a la soberanía y la independencia de las repúblicas latinoamericanas así como un proceso de unidad de América Latina donde se establezcan relaciones entre los estados latinoamericanos en condiciones de cooperación e igualdad,  como forma de contrarrestar la política imperialista norteamericana en la zona.

Asimismo, Venezuela defiende esos mismos principios antiimperialistas y antifascistas con respecto de los países africanos y en Oriente Medio, donde apoya sin fisuras al pueblo palestino y se opone frontalmente al genocida estado sionista.

La decadencia del bloque imperialista norteamericano hace que éste no tenga otra salida que el fascismo. Fascismo que abrazan la inmensa mayoría de los estados europeos, donde además en cada vez más países el fascismo se agudiza al llegar a los gobiernos fuerzas abiertamente fascistas. EEUU es quien lidera el fascismo a nivel mundial desde hace décadas y, en el continente americano – sobre todo ante la bancarrota económica y social interna, unido a la unión de otras potencias económicas y militares que están arrebatándole la hegemonía económica y también política –  necesita colocar a gobiernos títeres, reaccionarios, que les permita saquear de manera inmisericorde a los países latinoamericanos. En el continente americano el eje Cuba-Venezuela constituye el mayor enemigo y el bastión más consistente contra la política fascista que EEUU pretende imponer a través de personajes como Noboa, Milei, Bolsonaro, Boluarte, Bukele, Santiago Peña, Lacalle Pou o la oposición fascista venezolana liderada ahora por Maria Corina Machado, al que hay que sumarle Luis Almagro y a la Organización de Estados Americano, que no es más que una sucursal más al servicio del fascismo norteamericano para que éste pueda saquear a su antojo al continente latinoamericano.

A nivel mundial todos los fascistas, sin excepción, tildan a Maduro de criminal – cosa que no hacen con Netanyahu que sí es un criminal, un genocida – y apoyan sin fisuras a los fascistas venezolanos y el golpe de estado.

Sin lugar a dudas, la clase obrera en Venezuela, en latinoamérica y en el mundo, en la coyuntura sobre que el poder en Venezuela esté en manos de Maduro o de los EEUU a través de la oposición fascista de la PUD-MUD, le interesa lo primero. A las fuerzas y países antiimperialistas también.

Ante una situación de agresión contra la soberanía y la independencia de Venezuela, con todo la reacción mundial en modo de acoso y derribo para conseguir que triunfara el golpe de estado y con la oposición fascista en la calle haciendo guarimba postelectoral para tratar de tomar el poder sin haber ganado las elecciones, el Partido Comunista de Venezuela el 29 de julio, al día siguiente de la votación, a través de su “Buró político del Comité Central”, en plena efervescencia golpista por parte de la reacción, emitió comunicado “Sobre las elecciones presidenciales” donde se posiciona, de facto, con la oposición y, por ende, con aquéllos que estaban atacando la soberanía y la independencia de Venezuela. En dicho comunicado señalaron “El Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Venezuela (PCV) hace un llamado a las fuerzas genuinamente democráticas, populares y patrióticas a unir fuerzas para defender la voluntad del pueblo venezolano que se expresó este domingo 28 de julio con una clara intención de cambio político en el país. (…) Alertamos a la opinión pública internacional que así como el Gobierno de Nicolás Maduro ha despojado al pueblo venezolano de sus derechos sociales y económicos, hoy pretende privarlo de sus derechos democráticos. (…) La proclamación de Nicolás Maduro como presidente reelecto bajo este escenario de incertidumbre en el que los resultados presentados por Amoroso contrastan abiertamente con el ánimo que imperó durante la jornada electoral, no es más que una provocación que abre paso a la configuración de situaciones de violencia”, o lo que es lo mismo, repetían los argumentos de Maria Corina Machado y Edmundo González, esto es que la voluntad del pueblo venezolano expresada en las elecciones fue la de derrotar a Maduro, y consecuentemente aceptar el relato vertido por las fuerzas reaccionarias culpando de provocar violencia la proclamación de Maduro por el CNE, reconociendo el resultado producido,  y por ende exculpando a la oposición de lanzarse a la calle, esta sí, para usurpar la voluntad popular expresada por el pueblo en las urnas.

No sólo el “Buró político del Comité Central” del  PCV se posicionó con la oposición golpista en el relato del fraude electoral sino que salió en defensa de la guarimba postelectoral de los fascistas venezolanos como se demuestra cuando señalan  “En estos momentos se registran espontáneas movilizaciones populares en distintos puntos del país. Desde el PCV no solamente respaldamos el clamor de respeto a la voluntad popular, sino que hacemos un llamado a las fuerzas militares y policiales a no reprimir al pueblo.”. Las movilizaciones  a las que se refiere el Buró político del comité central del PCV son aquellas de los que se movilizaban contra Nicolás Maduro, esto es los de la oposición fascista, que no eran ni movilizaciones  espontáneas ni de las clases populares sino que tenían un objetivo bien claro, presión y confrontación dentro al objeto de hacer efectivo el golpe que se estaba tratando de desarrollar desde todos flancos posibles por parte de las fuerzas reaccionarias internas y externas a Venezuela.

En nuestra opinión es contradictorio que un partido que se defina como marxista-leninista, y que dice en dicho comunicado que su objetivo es “fortalecer la lucha por la recuperación de la Constitución y el estado de derecho en Venezuela”,  se posicione con el mismo relato de aquéllos que quieren liquidar la constitución y el estado que dicen querer recuperar, con aquellos que piden la intervención militar exterior y que piden más sanciones económicas para Venezuela, con la reacción, con el fascismo.

También es contradictorio que un partido marxista-leninista apoye a un candidato abiertamente de derecha. Enrique Márquez, antichavista declarado, y exmiembro de la MUD, cuya política se fundamenta, en buscar “una transición dirigida por la oposición” que significa que empresas que hoy son públicas, por ejemplo en sectores como el eléctrico, petrolero o siderometalúrgico abran su propiedad al capital privado, de tal manera que el 60% del capital esté en manos del estado privatizando el 40%, o que plantea una reforma fiscal que libere, fundamentalmente a los empresarios, del pago de impuestos como, por ejemplo, son los impuestos parafiscales, o lo que es lo mismo, plantear una política fiscal y económica orientada a fortalecer a la burguesía.

El 7 de julio, en una entrevista realizada a Enrique Márquez por la periodista Zulay Camacaro para el medio 2001 Live, Márquez señalaba “No privatizaré Pdvsa, construiré un esquema de negocio petrolero con el sector privado que permita que éste pueda invertir y recuperar su dinero (…) Se buscará un socio privado a través de licitación internacional para el negocio del hierro, aluminio, acero; pero incluiremos a los trabajadores en la fórmula (…) Queremos abrir al sector privado el negocio de la generación eléctrica para en el mediano plazo prestar un servicio de mejor calidad a los usuarios (…) Vamos a estimular al sector privado a través de la disminución de los impuestos. Mi oferta es quitarle al sector privado las camisas de fuerza en materia impositiva y crediticia (…)” señalando también que había que para sanear la Administración pública había que “despolitizarla y despartidizarla” y que para recuperar la economía lo primero que debía hacer es “refinanciar la deuda” y conseguir dinero fresco para invertir y por ello planteaba que Venezuela debía acudir al Fondo Monetario Internacional. ¿Puede un partido marxista-leninista apoyar a una candidatura que abraza al imperialismo como la del derechista Márquez?

No es de extrañar que a la candidatura de Márquez le llamaran meses antes de las elecciones “la candidatura de un por si acaso a Edmundo González lo inhabilitan o  por si acaso la tarjeta de la MUD desaparece ”.

Los comunistas del Estado español hemos podido comprobar cómo medios de comunicación del gran capital, como por ejemplo los medios del grupo PRISA, donde el accionista mayoritario es capital norteamericano, divulgaban la posición del PCV mostrando su coincidencia con la posición de María Corina Machado y Edmundo González denunciando el fraude electoral y expresándose, con respecto del gobierno y el presidente de la República, de manera idéntica a la escoria fascista norteamericana.

Nuestro Partido rechaza de plano toda injerencia de un Tribunal de Justicia de un estado burgués en un Partido Comunista, como ha ocurrido en Venezuela. De hecho nuestro partido ha criticado contundentemente ese hecho y ha trasladado nuestra solidaridad al PCV así como lo hemos denunciado ante la clase obrera del estado español. Las direcciones de un Partido Comunista, y su política, no emanan de un tribunal burgués sino de sus Congresos y las cuestiones organizativas y políticas de un partido comunista no se dirimen en tribunales de justicia de estados burgueses sino en el seno del partido.

Nuestro Partido siempre ha denunciado y criticado tanto el socialismo del siglo XXI como la errática política desarrollada por el Chavismo en innumerables ocasiones. Sin embargo, los comunistas debemos movernos por principios y por intereses de clase, de nuestra clase, que son intereses universales y no debemos movernos por la irracionalidad. Lo que en Venezuela está ocurriendo es un intento de golpe de estado por parte de los EEUU, de las fuerzas reaccionarias del mundo, y todo lo que no sea oponerse a ello, todo lo que no sea defender la soberanía y la independencia de Venezuela y confrontarse al fascismo es colaborar con éste. Por eso, el PCOE no está de acuerdo con el posicionamiento del PCV, porque consideramos que han antepuesto su confrontación con Maduro y con el estado venezolano a los intereses de la clase obrera y de las fuerzas de progreso en el mundo. ¿En qué beneficia a Palestina, Cuba  o los obreros del mundo que la reacción y el imperialismo norteamericano se hagan con Venezuela? ¿Se fortalece la clase obrera y las fuerzas progresistas con ello o se fortalece el fascismo?

El pasado día 31 de julio de 2024, el Comité Regional de Barinas “Edgar Rubio Palencia” emitía una resolución titulada “Frente a la compleja coyuntura política en Venezuela”  con un contenido totalmente impropio de un Partido Comunista y, por supuesto, todavía más inapropiado en los momentos en los que hay una contienda abierta entre el estado venezolano y las fuerzas fascistas del mundo lideradas por los EEUU.

En dicha resolución decían los camaradas de la organización de Barinas del PCV cuestiones que los posicionan abiertamente con EEUU y con el relato de las fuerzas reaccionarias para justificar la injerencia y el golpismo en Venezuela. Decían “Con motivo de la compleja situación que vive el país, a consecuencia de los resultados electorales anunciados el pasado domingo 28 de julio por el Concejo Nacional Electoral (CNE), denunciados como fraude por el pueblo y corroborado por organismos internacionales, como el Centro Carter, uno de los pocos observadores autorizados por la misma Cúpula Psuv-gobierno (…) Los resultados electorales emitidos por el CNE (…) contundentemente rechazados por el pueblo”. ¿A qué pueblo se refiere el PCV de Barinas? Una gran parte de ese pueblo se ha movilizado, y está movilizando, defendiendo el resultado electoral, precisamente la parte del pueblo, de esa sociedad, que debe servir de base al Partido Comunista de Venezuela para organizar y fortalecer las fuerzas de la revolución proletaria en dicho país caribeño y que hoy  el PCV, con su posicionamiento alejado de un análisis de clase y de los principios leninistas, se está confrontando a esa parte cardinal de la sociedad que integra a la mayor parte de nuestra clase social, a la que las fuerzas revolucionarias del comunismo debemos ganarnos para asestar el golpe definitivo al capitalismo en Venezuela y desgajar a dicho país que tanto estimamos del imperialismo para que empiecen a escribir conscientemente la historia conquistando el socialismo. Es incierto que “el pueblo” haya denunciado como fraude la victoria electoral de Maduro, como es impresentable otorgar al Centro Carter, que es el USAID, la CIA, y que ya hemos desgranado su esencia en el presente documento, el mínimo atisbo de verosimilitud cuando es un organismo más del fascismo norteamericano.

Dicen los camaradas del Comité Regional  del PCV en Barinas “Este mismo rechazo va hacia algunas organizaciones e individualidades en Latinoamérica y Europa que se precian de marxistas, responsables de la vulgarización del marxismo y precursores del dogma Madurista. Los mismos que pretenden banalizar el reclamo del pueblo y del PCV, reproduciendo la narrativa Madurista y señalándonos de irresponsables al denunciar fraude, según ellos, sin mostrar pruebas, mientras son raudos para avalar como ganador a Maduro sin mostrar ni una sola prueba de los votos que presuntamente obtuvo. Son los mismos que señalan a los y las comunistas venezolanos de coincidir con la ultra derecha mientras se ensanchan el pecho porque ellos coinciden con Nicolás Maduro, lo cual es risible.” Ante ello nos preguntamos ¿Qué prueba ha dado el PCV de lo contrario? ¿Qué prueba ha aportado el PCV del supuesto fraude que denuncian, al igual que hacen Maria Corina Machado, Edmundo González, Leopoldo López, Juan Guaidó o los impresentables fascistas españoles Feijóo, Álvarez de Toledo o Abascal? Ninguna.

Nuestro Partido discrepa profundamente del Socialismo del Siglo XXI y, consecuentemente de la dirección que lleva el estado bolivariano, como se ha podido comprobar a lo largo de todo este tiempo y, también, a lo largo de este documento. No obstante, entre la injerencia imperialista, entre el golpe de estado fascista contra Venezuela o la soberanía y la independencia del estado venezolano nuestro Partido está donde le corresponde estar, enfrente del fascismo, enfrente del imperialismo, enfrente del golpe de estado y a favor de la soberanía y la independencia de Venezuela.

A su vez, nuestro Partido no comparte la forma de actuar del PCV, ni su posicionamiento político ni ideológico, y de manera abierta y leal lo expresamos y lo criticamos. Nuestro Partido criticó de manera abierta las resoluciones del XXII EIPCO, donde denunciamos que una parte del movimiento comunista estaba anquilosada en el pasado y que en lugar de construir la revolución buscan mantener su espacio en el mundo imperialista, un mundo que está feneciendo y que sin duda arrastrará con él a todo aquello que  forme parte de su superestructura, incluido el oportunismo que es una parte más del imperialismo caduco y agonizante. Asimismo, denunciamos que lo acordado, aparte era puro humo que los firmantes sistemáticamente vulneraban y lo ejemplificamos en cómo tres de los firmantes españoles – PCE, PCTE y PCPE  – suscribían fortalecer la FSM a la par que para los dos primeros la referencia sindical es CCOO (CSI) y el tercero admite la militancia de sus miembros en los sindicatos de CSI (CCOO) y de la FSM.

Pues bien, el PCV fue uno de los  firmantes de dichos acuerdos. Es necesario recordar que el PCV suscribió la declaración final del XXII EIPCO de La Habana de octubre de 2022 que decía, entre otras cosas,  lo siguiente:

  • Unir esfuerzos para reforzar la lucha contra el imperialismo, contribuir a transformar el actual orden internacional injusto y antidemocrático en el cual prevalecen los intereses capitalistas, por un orden internacional basado en la paz, el desarrollo sostenible, la justicia social y la solidaridad, para allanar el camino de la construcción de la sociedad socialista”.
  • Demandar el respeto a los principios de libre determinación de los pueblos, independencia, igualdad soberana, y la no injerencia en los asuntos internos de los Estados, así como al derecho legítimo de los pueblos a la paz ya elegir su propio camino de desarrollo”.
  • Luchar contra el resurgimiento de fuerzas anticomunistas, reaccionarias, ultranacionalistas y fascistas, en diversas partes del mundo, que agudizan la violencia, la xenofobia, el racismo y la intolerancia política, ideológica, social, étnica, religiosa y de género, y promueven los conflictos étnico-nacionales”.
  • Fortalecer la solidaridad con los pueblos que resisten a las injerencias y agresiones del imperialismo y rechazar las políticas de bloqueos, sanciones, medidas coercitivas unilaterales y de doble rasero, como instrumentos de presión y chantaje contra gobiernos y pueblos.
  • Cumplir el Plan de acción aprobado en el XXII Encuentro con el objetivo de fortalecer la unidad del Movimiento Comunista y Obrero Internacional, junto a los movimientos y sociales populares contra la dominación imperialista con el propósito de intensificar la lucha en defensa de los intereses de los trabajadores y los pueblos, por transformaciones revolucionarias para el derrocamiento del capitalismo y la construcción del Socialismo

Parece ser que al PCV se les olvidó que en el XXII EIPCO, no hace ni tan siquiera dos años, suscribieron estos acuerdos. Y la forma de proceder del PCV en estos comicios, apoyando abiertamente a un candidato de derechas y, posteriormente, posicionándose junto con la reacción, junto a la injerencia imperialista en los asuntos de Venezuela, contradice algunas de las cuestiones que, ni tan siquiera hace dos años, firmaron en el XXII EIPCO en La Habana, demostrándose que la crítica que entonces este Partido hizo era acertada.

El imperialismo se halla en bancarrota, está en una fase moribunda y con él también perece todo aquello que es inherente al imperialismo, como es el oportunismo. Hoy es más necesario que nunca la reconstrucción de la unidad del proletariado y la organización que la dirija a la toma del poder político y económico, esto es que dirija a la clase proletaria a la Revolución Socialista. La unidad del proletariado es la unidad de su vanguardia, de los comunistas y, por ello, es cardinal que los comunistas demos un paso organizativo en la construcción de dicha obra, la construcción del Partido de la Clase Obrera y de la Revolución, la Internacional Comunista. El Movimiento Comunista no se construye haciendo trampas, ni tejemanejes, ni creando mesas camillas y más escisiones en el Movimiento Comunista que lo único que ofrece es más podredumbre para tejer un falso corporativismo que es puro antimarxismo. El Movimiento Comunista se debe construir desde la honradez, contando con todos los comunistas para clarificar nuestro posicionamiento y unificar a todos los comunistas en una única organización y ello pasa por mandar al estercolero al oportunismo dentro del movimiento comunista y ser humildes en tanto y en cuanto cada día estamos más desdibujados en un momento histórico en el que se dan las condiciones enunciadas por Marx para la Revolución Proletaria.

El instrumento para librar la lucha de clases a nivel mundial por parte del proletariado es el partido comunista, es la unidad de los marxistas-leninistas, de la vanguardia del proletariado. El instrumento para que la clase obrera cumpla su misión histórica es la unidad de todos los comunistas del mundo en un único partido, en la Internacional Comunista. Todo lo demás es dejar la puerta abierta al oportunismo, perpetuar el imperialismo criminal. De nosotros depende construir el socialismo.

 

¡PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS!

¡POR LA REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL!

¡POR EL SOCIALISMO!

 

Madrid, 14 de agosto de 2024.

 

COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La única solución para la cuestión agraria es ¡La socialización de la tierra!

El análisis de la situación de la tierra en el Estado español hoy hace imprescindible la reforma agraria. Una reforma agraria que venga a solucionar, para el pueblo trabajador, los problemas actuales tanto del campo como de la ciudad, de los cultivos y de la industria, y que revolucione por completo la sociedad para dar un impulso a la producción agrícola e industrial.

Situación actual

 

En el Estado español, según las últimas estadísticas, el 21,3% de la superficie terrestre está ocupada por tierras de cultivo. De estas, casi el 70% pertenece a personas físicas; el 7,43%, a entidades públicas; el 11,14%, a sociedades mercantiles; el 2,61% a sociedades cooperativas; y el resto está registrada con otras condiciones jurídicas.

Según el estudio de Estructura de la propiedad de tierras en España. Concentración y acaparamiento entre 1999 y 2009, en la década en la que se realizó el último censo agrario, el número de explotaciones ha pasado de casi 1,3 millones a menos del millón – 989.796. Es decir, se ha reducido un 23,2%, un equivalente a 82 explotaciones diarias. La superficie agrícola útil también ha disminuido: un 9,2% (2,4 millones de hectáreas), debido sobre todo al abandono de las explotaciones y a cambios en el uso del suelo, que pueden tener diferentes orígenes, como el desarrollo urbanístico y la recalificación.

En paralelo, la media del tamaño de las explotaciones ha aumentado un 18% y, además, el incremento se ha concentrado entre las explotaciones de tamaño medio-grande. La concentración aumenta en las medianas y grandes fincas en detrimento de la pequeña agricultura, con una mayor presencia de sociedades mercantiles en el campo, sobre todo en el tramo de las medianas y grandes explotaciones.

La pequeña explotación (menos de cinco hectáreas) representa más del 52% del total pero solo el 4,35% de la superficie cultivable. La mediana explotación (entre 5 y 70 hectáreas) ocupa el 40,18% del total de las explotaciones, con el 32% de la tierra. La gran explotación (entre 70 y 500 hectáreas) representa la mayor parte de la superficie cultivada (46%). Y la propiedad latifundista (más de 500 hectáreas) acapara el 17,62% de la superficie pero tan solo supone el 0,44% de las explotaciones.

En total, 1.162 personas tienen explotaciones de más de 500 hectáreas y 181 personas físicas son las representantes del latifundismo clásico español con explotaciones de más de 1.000 hectáreas, según el citado estudio.

Los dueños de la tierra

 

Entre los latifundistas, encontramos, además de la nobleza, también a empresarios y banqueros: Nicolás Osuna, Mora-Figueroa Domecq, José María Aristrain y la familia Botín. Los principales: Juan Abelló, concentra 40.000 hectáreas de tierra. Entre ellas destaca la finca de Lobillo en Alhambra, ubicada en Ciudad Real y una de las más grandes de España con setenta kilómetros cuadrados de extensión.

La Casa de Alba, que dispone de 34.000 y obtiene 2,9 millones de euros en subvenciones de la PAC.  La mayor parte son terrenos rurales dedicados a la explotación agrícola y ganadera aunque también a las energías renovables. El dirigente de los negocios agrarios es Carlos Fitz-James Stuart, quien ha implantado una nueva gestión económica del negocio agrario desde que falleciera su madre, en 2014. Esta familia cuenta con varias sociedades mercantiles, con lo que acapara más propiedades agrícolas.

Y Samuel Flores y familia, que en los últimos años han acumulado 23.000 hectáreas y reciben 1,25 millones de euros de la PAC. Más de 34.000 hectáreas de Albacete, Ciudad Real y Jaén les pertenecen. El dato convierte al conocido ganadero albaceteño (que atesora 200 millones de euros, lo mismo que sus hijos Isabel, Samuel y Carlos) en el tercer mayor terrateniente de España. Solo la finca El Palomar, en Povedilla (Albacete), tiene 3.000 hectáreas. Las fincas de mayor tamaño suelen destinarse a cacerías y a realizar actividades de ganadería extensiva, según el estudio sobre la concentración en la tierra de España de la fundación Mundubat.

Todos ellos están entre las principales riquezas del país y entre los mayores receptores de subvenciones agrícolas.

Los fondos y la banca se hacen con la tierra

 

Los procesos de privatización de tierras públicas o comunales, como la Ley de Reforma de Administración Local o la reforma de la Ley de Montes, han permitido que las inversiones privadas, los fondos de inversión y los bancos se hayan convertido en nuevos propietarios de tierras. Por ejemplo, el 30,9% de los ingresos de la SAREB en 2018 corresponde a suelos y terciario, según recoge esta Sociedad en su memoria.

Así como sucede con las empresas públicas, que se han vendido a precio de saldo a manos privadas desde finales del siglo pasado y el inicio del actual, se ha dado también un descenso de la titularidad pública de la tierra: Casi 5.000 explotaciones, equivalentes a 1.764.006,10 hectáreas, están en manos públicas. La media por explotación es de 364,77 hectáreas –20 veces superior a la de explotaciones que pertenecen a personas físicas–. En una década, el sector público se ha deshecho de un 28,91% de la tierra. En los últimos años, el Ministerio de Agricultura, propietario de muchas parcelas agrícolas dispersas a lo largo de España, ha tratado de venderlas como una forma de recuperar fondos e incrementar los ingresos en un contexto de crisis. Así, por ejemplo, en el municipio de Aguilar de Campoo (Palencia), el ministerio vendió dos propiedades de labor secano, cada una de ellas de 1,5 y 1,7 hectáreas de tierra.

El proceso de privatización también ha afectado a los entornos de los parques naturales. El ejemplo más claro a día de hoy es Doñana, donde la Junta de Andalucía ha otorgado licencias a regadíos ilegales en este ‘pulmón’ verde de Europa.

La tasadora Tinsa calcula que la rentabilidad media de los cultivos (excluidos impuestos y subvenciones) se mueve en una horquilla entre el 4% y el 11%, siendo las hortalizas el cultivo que ofrece el mejor rendimiento, seguido de los cultivos de invernadero, los cítricos y los frutales. Si hay compra y gestión de las tierras (ya sea directa o a través de un operador) el riesgo aumenta y la rentabilidad se mueve entre el 7% y el 8% anual. A lo que hay que sumar las jugosas ayudas públicas de la Política Agraria Común (PAC).

La PAC es la partida presupuestaria más importante de la UE y proporciona fondos para la producción de cultivos. El Gobierno central canaliza unos 2.800 millones de euros al año para los pagos de las ayudas directas de la PAC, que según los informes de la UE llegan a cerca de 650.000 agricultores, pero como hemos visto anteriormente la mayor parte de estas “ayudas” llegan a los dueños de los grandes latifundios.

Los inversores inmobiliarios tradicionales no buscan exposición al riesgo, así que adquieren propiedades con el objetivo de alquilarlas a un arrendatario que les ofrezca seguridad y una rentabilidad fija. La rentabilidad en este caso está por encima del 5% anual.

La compraventa de terrenos es solo una de las ramas de este fructífero negocio que hacen los especuladores con la tierra del pueblo. Según la consultora CBRE se ha multiplicado por 10 el número de fondos que participan en empresas agroalimentarias. Las operaciones de fusión y adquisición de compañías del sector son habituales entre fondos de capital riesgo que empezaron a operar con grandes transacciones en la península Ibérica en 2015. Buscan principalmente empresas agroalimentarias para hacer crecer el negocio, y posteriormente desinvertir.

La gestora Azora, especializada en hoteles y viviendas de alquiler, ha comprado el 33% de ISFA, gestora de proyectos agrarios, que tiene como objetivo el desarrollo de explotaciones de almendros de alta densidad. También Nuveen, otro gran fondo de inversión, ha entrado en el negocio de inversión en terrenos agrícolas. Fremman Capital acaba de comprar la firma valenciana familiar Frutas Bollo por 300 millones. Y el productor español de fruta fresca Citri&Co ha firmado un acuerdo con PSP Investments, uno de los mayores gestores de inversiones de pensiones de Canadá. El fondo adquiere las tierras de cultivo para que la compañía española las explote.

Las cifras de compraventas de fincas rústicas en España hasta octubre de 2022, último mes del que se tienen datos, fue de 131.749 propiedades. Destacan Andalucía (20.641 propiedades), Castilla y León (20.475), Castilla-La Mancha (17.190) y Comunitat Valenciana (16.170). El año finalizó por encima de las 155.000 compraventas, según las estimaciones de Cocampo, la plataforma de anuncios para la compraventa y arrendamiento de fincas rústicas.

Las consecuencias del capitalismo para los ecosistemas

 

El incremento de las inversiones capitalistas hacia los sectores más rentables, como en este caso las tierras, se hace de forma anárquica y caótica, como no puede ser de otra manera bajo el capitalismo, arrasando a su paso con todo para obtener el beneficio esperado.

En un artículo de 2017 titulado ¿De qué ecologismo estamos hablando?, afirmamos además que “bajo el sistema capitalista, todas las políticas de preservación del medio ambiente quedan relegadas a un segundo plano porque estas no pueden interferir, lógicamente, en la acumulación del capital”. Esto ya fue explicado por Karl Marx en el siglo XIX cuando dijo que “el capitalismo tiende a destruir sus dos fuentes de riqueza: la naturaleza y los seres humanos”.

Según los últimos datos aportados por el propio informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente, “la naturaleza de Europa se encuentra en declive alarmante con más del 80% de los hábitats en malas condiciones”.

En el Estado español buena parte de los ecosistemas han sido, y siguen siendo, dañados bajo la explotación capitalista: el Mar Menor, por los regadíos en el Campo de Cartagena; el Delta del Ebro, por los arrozales; las Tablas de Daimiel, por la sobreexplotación de los acuíferos; Doñana, por las fresas de Huelva; la Albufera, por los regadíos de la huerta valenciana; y el Pirineo por culpa de las estaciones de esquí.

El futuro de la tierra bajo el capitalismo

 

Mientras la Unión Europea, tanto para el campo como para la ciudad, va creando nuevas leyes, al son que marca la burguesía, para aumentar sus cada vez más decrecientes ganancias a costa de arruinar todavía más a campesinos y proletarios.

En este marco se encuadra la llamada “Ley de Restauración de la Naturaleza” que no es sino una disposición de la UE para arruinar al pequeño campesino bajo la máscara de la sostenibilidad y la protección de los ecosistemas, quedando más tarta de la PAC para los grandes latifundistas e inversores.

Por otro lado, la robotización y la automatización que afecta a la industria y a los trabajadores de la ciudad, también llega al campo con un ostensible aumento de la maquinaria agrícola, así como la inclusión de herramientas digitales.

 

Según los datos del tercer estudio del Observatorio de la Digitalización del Sector Agroalimentario Español en ganadería, un 73,4 % de las granjas tienen alguna acción automatizada como puede ser la distribución del alimento, el control de las condiciones ambientales de la explotación, el pesaje periódico de los animales, la detección del comportamiento, celo, partos o bienestar animal, la limpieza de las deyecciones del ganado o el manejo del producto obtenido. Destaca su implantación en los procesos de reparto de alimento y en el mantenimiento de las condiciones ambientales dentro de las naves, lo que demuestra su expansión en las tareas repetitivas o en las que requieren de una vigilancia permanente.

La implantación de líneas automatizadas de producción en la industria agroalimentaria es del 36,3 %, mientras que el empleo de brazos robóticos articulados se sitúa en el 13,8 %. Los robots para el transporte interno de mercancías ya se usan en el 10,2 % de estas industrias. A priori podrían parecer cifras bajas; sin embargo, los porcentajes de implantación de estos sistemas se duplican en las plantas de mayor tamaño.

La implantación de diferentes tipos de herramientas de apoyo tanto a la producción como a la gestión están presentes en la industria agroalimentaria: sistemas MES (ejecución de fabricación), IoT (Internet de las cosas) o análisis masivo de datos aparecen en el 39,8 %, el 29,1 % y el 23,7 % de las respuestas, respectivamente; otras, como el diseño asistido por computadoras, los gemelos digitales, el blockchain, la realidad aumentada y/o virtual o la fabricación aditiva también se utilizan en porcentajes, en torno al 10 % de las industrias.

 

Los datos evidencian que en las tareas sistemáticas y repetitivas, así como en las más penosas, se está sustituyendo la mano de obra por equipos, especialmente en las explotaciones con mayor dimensión económica:

 

Las actividades de distribución del alimento y del control de las condiciones ambientales son las tareas en las que está más extendida la automatización, particularmente en avicultura y porcino y, en menor medida, en vacuno. Llama la atención como se ha extendido el empleo de herramientas de pesaje automático de los animales (34,7 %) y, sobre todo, la incorporación de equipos para detectar su comportamiento y bienestar (30,6 %), especialmente en las granjas con ganado confinado. No sorprende, por otra parte, la adopción de estas tecnologías para la retirada de deyecciones (29,3 %). En la detección del celo y de los partos se observa una implantación del 19,8 % y del 18,6 %, respectivamente. El manejo automatizado del producto tras su recolección se encuentra implantado en el 26,0 % de las explotaciones. La avicultura (39,8 %), probablemente por las granjas de producción de huevos, y el bovino de leche (36,1 %) son los subsectores que manifiestan las mayores frecuencias de estos dispositivos.

 

En producción de vacuno lechero contrasta el hecho de que todavía encontremos granjas que ordeñan a mano (27,8 %), con el hecho de que casi la mitad (47,2 %) determinan de manera digital y sin intervención humana la leche producida diariamente en vacuno y un 8,3 % cuentan con un robot de ordeño.

En la industria agroalimentaria, las líneas automatizadas se encuentran implantadas en un 36,3 % de los negocios, los brazos robóticos articulados en un 18,3 % y los robots para el transporte interno de las mercancías en un 10,4 %. Son cifras más elevadas que las recogidas en las estadísticas del INE (2022b) en las que se indica que el 8,3 % de las empresas españolas con más de 10 trabajadores/as usan algún tipo de robot, siendo del 12,2 % en la industria agroalimentaria. Así, para las organizaciones con menos de 10 trabajadores/ as la implantación es del 1,5 %.

 

El 47,9 % de las granjas emplean algún tipo de sistema de inteligencia artificial. La intensificación de la producción se asocia con una mayor utilización de estas herramientas; el 55,7 % de los/las productores/as que dicen mantener los animales en condiciones intensivas las han adoptado, frente al 63,3 % de las semiextensivas y al 25,9 % de las granjas extensivas. También el trabajo en régimen de integración promueve su uso, ya que los valores medios en estos sistemas se incrementan hasta el 57,7 %.

 

El 53,9 % de los/las entrevistados/as de la industria agroalimentaria manifiestan que en sus negocios usan algún tipo de IA. Los datos ofrecidos son superiores a los recogidos por el INE (2022b) tanto para el conjunto de empresas de la economía española como para la industria agroalimentaria. De acuerdo con esta fuente, los sistemas de IA se encuentran implantados en el 4,5 % de las empresas con menos de 10 trabajadores/as y en el 8,3 % de las empresas con más de 10 trabajadores/as, alcanzando el 33,1 % en las empresas con más de 250 trabajadores/as. En las organizaciones agroalimentarias estas cifras se sitúan en el 7,5 % como valor medio y en el 38,6 % de aquellas industrias con más de 250 trabajadores/as.

 

Los agentes del sistema agroalimentario manifiestan que la principal ventaja de la digitalización es el aumento de productividad que puede desencadenar la implantación de nuevas tecnologías. Los encuestados/as identifican, como segundo elemento tractor de la transformación digital el posible descenso de los costes de producción de las empresas.

La reducción de la carga de trabajo se localiza entre las seis primeras ventajas que seleccionan los/las encuestados/as (38,7-49,6 %), debido a que la revolución digital puede automatizar muchas de las operaciones que hasta ahora se efectúan de forma manual, y que en algunos casos pueden comportar penosidad o riesgo.

De manera general, los/las entrevistados/as consideran a la digitalización como una vía para aumentar el beneficio de sus negocios, a la vez que se reduce la demanda de insumos, se aminora la carga laboral y la burocrática y se mejora la conexión entre los eslabones de la cadena de valor. Aunque en las ventajas seleccionadas prima el aspecto económico de sus empresas.

La dimensión económica influye en la importancia que se da a la transformación digital. Con carácter general, aunque hay algunas excepciones, podríamos decir que, a mayor tamaño de la actividad, más ventajas se otorgan a la incorporación de tecnologías.

 

El estudio, como hemos observado, concluye que “La dimensión económica influye en la importancia que se da a la transformación digital. (…) podríamos decir que a mayor tamaño de la actividad, más ventajas se otorgan a la incorporación de tecnologías”.

¿Qué quiere decir esto? Pues ni más ni menos que la automatización y la transformación digital se llevan a cabo con el objetivo último de aumentar los beneficios capitalistas, arrojando con ello al paro a miles de trabajadores.

¿Y quién puede aplicar la automatización más y con mejores resultados? Pues, tal y como informa de lo analizado en el estudio, las empresas más grandes, de mayor facturación. Esto lo que provoca, y provocará en aún más en el futuro inmediato, es la ruina de las empresas más pequeñas, incapaces de alcanzar el nivel de automatización necesario para competir con las más grandes y, por tanto, un aumento de la concentración.

El avance científico y tecnológico, que traen consigo la robotización y la automatización, suponen un avance para el ser humano. Sin embargo, lo que debería suponer la eliminación del trabajo manual más repetitivo y embrutecedor, bajo el capitalismo, se convierte en paro, descenso de la calidad de vida del proletariado y miseria para este.

La automatización de la producción, demuestra que el desarrollo de las fuerzas productivas hoy es infinitamente superior al desarrollo que éstas tuvieron en el pasado, pero implica la negación del capitalismo en tanto que niega lo esencial de éste, como es la apropiación de la plusvalía generada por el obrero. Con la automatización de la producción se desarmoniza completamente la composición orgánica del capital en favor del capital constante y en detrimento del capital variable que es el que genera plusvalía.

La automatización de la producción implica un cambio en la base económica y, consecuentemente, esta revolución de la base económica también revoluciona la superestructura que la misma engendra.

Fuera de la UE, sin monopolios ni latifundios

 

Las importaciones extracomunitarias en el año 2022 procedieron sobre todo de Brasil (10%; 19.900 millones de euros), Reino Unido (8%; 16.400 millones de euros), Ucrania (7%; 13.100 millones de euros), Estados Unidos (6%; 12.300 millones de euros), China (casi el 6%; 10.800 millones de euros) y Noruega (5%; 9.300 millones de euros).

Brasil, por ejemplo y según los datos de la UE, exporta carne de aves de corral, azúcar (principalmente azúcar de caña en bruto) y etanol. En el sector de la industria azucarera, las tres empresas más grandes de Brasil son Bunge, Cargill y ADM, las tres empresas estadounidenses.

 

La cancelación de los contratos de exportación de este edulcorante desde Brasil en octubre del pasado año encareció el azúcar un 27% y, en comparación con su precio en 2021, se disparó un 42,8%, según los datos del IPC. El alto precio del petróleo incrementó el uso del azúcar para producir etanol. De hecho, Louis Dreyfus Company advirtió en mayo de que la desviación de azúcar brasileño a la producción de este combustible produciría una reducción en los suministros mundiales.

Mientras, en el Estado español se ha perdido gran parte de la producción de remolacha azucarera. A finales de 2021 contaba con 29.500 hectáreas, dando lugar a una producción de 2,5 millones de toneladas. Se trata de un 40% menos de las que tenía hace una década. En 2011, España producía 4,1 millones de toneladas en 44.931 hectáreas, siendo el norte de España (Castilla y León, País Vasco, La Rioja y Navarra) es la principal zona productiva, con el 80% del total, seguida por Andalucía.

Cuatro únicas empresas controlan más del 85% del movimiento de cereales a lo largo y ancho del planeta. Se trata de Archer Daniels Midland (ADM), Bunge, Cargill y Louis Dreyfus, conocidas colectivamente como las ABCD. Juntas facturan más de 300.000 millones de euros anuales y controlan, desde incluso antes de su siembra, la producción mundial de insumos como la soja, el trigo o el maíz. Destaca sobre el resto Cargill -buena parte del pienso que se elabora en Galicia depende de sus materias primas-, que, además de ser la compañía privada más grande de EE. UU., es también la mayor comercializadora del planeta. Con más de 140.000 empleados y presencia en más de 66 países, ha extendido su actividad a otros sectores, como el de la producción cárnica. La actividad de las ABCD está, desde hace años en el punto de mira de distintas organizaciones que las culpan de usar su posición de dominio para fijar a su antojo los precios de los alimentos.

Un caso más cercano y sangrante es el de Marruecos, quien desde 2022 es el tercer exportador mundial de tomate. Las exportaciones marroquíes de esta verdura aumentaron un 7% hasta situarse en 670.000 toneladas en 2022. La Unión Europea es el primer socio de Marruecos con 43.000 millones de euros de intercambios de mercancías en 2021 y en el sector agrícola las exportaciones de Marruecos a países de la unión alcanzaron los 1,25 millones de euros.

Desde la entrada en vigor del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Marruecos, las importaciones de frutas y hortalizas en España procedentes de ese país se han cuadriplicado y en la Unión Europea duplicado.

Del total de empresas españolas registradas en Marruecos en el listado del Instituto Español de Comercio Exterior, un total de 37 (más del 10% del total) son del sector agrícola, incluyendo las productoras de hortalizas y frutas, las empresas de riego, de fertilizantes, de semillas y plantones o de maquinaria. Aunque estas empresas se consideran españolas por la nacionalidad del titular y el origen de la inversión inicial, la producción computa como marroquí en los mercados de exportación (Europa, Rusia, Estados Unidos, China…), razón por la cual su actividad es discreta y suelen huir del foco mediático.

En octubre de 2004 y en abril de 2007 se lanzaron, por parte de la SODEA y SOGETA, entidades marroquíes, sendas licitaciones para el arrendamiento de parte de sus tierras, administradas hasta ese momento por estas dos sociedades públicas, a inversores privados tanto nacionales como extranjeros durante 30 años prorrogables hasta 90.

En la primera licitación se adjudicaron 42.000 hectáreas. 11 de los 24 proyectos adjudicados a inversores extranjeros fueron para inversores españoles. En cuanto a la segunda licitación, se adjudicaron más de 40.000 hectáreas de terreno agrícola, y de ella se han visto beneficiados 31 proyectos extranjeros de los que 5 han sido españoles.

Por tanto, hay 16 proyectos adjudicados a empresas españolas como Duroc o Emporio verde centradas sobre todo en el subsector hortofrutícola, que se están lucrando de abandonar tierras andaluzas para producir lo mismo en Marruecos aumentando sus beneficios gracias a los bajos salarios que hay en el país africano y a los costes de producción, también más bajos que en estados como el español.

De estos datos podemos concluir: primero, que la política agraria de la UE consiste en dar dinero a los monopolios europeos y estadounidenses para comprar los mismos productos que pueden cultivar y producir en territorio europeo, pero al producirse a menor costo en otros países (por el coste de las materias primas, mano de obra…) los monopolios logran un mayor beneficio que si se produjera en suelo europeo.

Cuando en las estadísticas burguesas se habla de “países” con los que la Unión Europea hace negocios para importar productos no es más que un mero engaño. Ninguna de las empresas con las que la UE hace negocios es propiedad de ningún país, sino que los negocios los hacen con empresas privadas, con monopolios (la mayor parte de ellos norteamericanos o europeos) afincados en países como Brasil, Argentina, Argelia, India, Vietnam, Nigeria…

Segundo, que los estados europeos que componen la UE no tienen la soberanía de sus tierras, pues están obligados a cumplir las directrices europeas si quieren obtener el acceso a las “ayudas” como la PAC.

Es absolutamente necesario, por tanto, la salida de la Unión Europea, de igual forma que es imprescindible acabar con el latifundismo y los monopolios para poder llevar a cabo eficazmente la Reforma Agraria.

Solo hay una salida: ¡Reforma Agraria y revolución proletaria!

 

Hoy el desarrollo de las fuerzas productivas ya no se corresponde con el capitalismo sino con un modo de producción superior, el socialismo, unas fuerzas productivas que han creado las condiciones materiales para el socialismo y que entran en colisión con las relaciones de producción capitalistas.

El socialismo es el único sistema que puede acompasar las relaciones de producción a unas fuerzas productivas que chocan con la propiedad privada sobre los medios de producción, la cual objetivamente será arrasada por el desarrollo de las fuerzas productivas.

La situación del proletariado así como la del campesino es poco halagüeña bajo el capitalismo, donde solo le espera miseria, ruina y desdicha. El capitalismo avanza sin freno en la búsqueda de acumulación de capital y solo la revolución socialista será capaz de acabar con la destrucción de nuestro mundo y quienes lo habitamos.

Así, campesinos y proletarios, trabajadores del campo y la ciudad, deben ser quienes, unidos en la lucha por su máxima aspiración política, el socialismo, lleven a cabo una Reforma Agraria que devuelva las tierras al pueblo trabajador.

La Reforma Agraria que necesita el pueblo trabajador hoy es una Reforma Agraria que trasciende el campo y conecta a este plenamente con la ciudad, desarrollando así la industria y la sociedad en su conjunto, barriendo a la sociedad capitalista para su consecución.

Una Reforma Agraria que elimine la propiedad privada de las tierras y transfiera su propiedad al pueblo trabajador, que será quien decida la entrega a los jornaleros de esas tierras en calidad de trabajadores del campo. Así como los trabajadores de las fábricas son los que deberán desarrollar su trabajo en ellas, incluso las dirigen, pero no son los dueños de estas, sino que lo es el pueblo en su conjunto.

La socialización de las tierras cuyos productos pertenecerán a toda la sociedad permitirá que los campesinos dispongan, no sólo las tierras, sino también las máquinas, aperos, semillas, abonos y todo lo necesario para desarrollar su labor.

Fuera de la Unión Europea, que es la que marca hoy la política agraria de todos los países miembros, y con el desarrollo de la Reforma Agraria podremos tomar las riendas de la política agraria, de tal forma la producción agraria e industrial estarán subordinadas al avance social y sus beneficios los disfrutarán al completo el conjunto de la sociedad, algo diametralmente distinto a los intereses de los monopolios que dirigen la UE hoy.

Con las tierras en manos del pueblo este será quien elija democráticamente quien debe trabajarlas y de qué manera, qué debe sembrarse y en qué cantidad, acabando de raíz con la anarquía de la producción capitalista que solo fomenta el agotamiento de los recursos y la destrucción de la naturaleza. La unión del proletariado y del campesinado pobre deben ser los dueños y quien dirija los designios del campo y las fábricas, teniendo en cuenta que ambos están estrechamente ligados.

En las fábricas se produce toda la maquinaria necesaria para el trabajo en el campo por empresas de la industria de extracción (minas), de elaboración del acero y su transformación, de su templado, bonificado y cromado, etc. De ahí que los altos hornos, todo tipo de acerías y fábricas de barras perforadas, tubos cuadrados, etc. deben estar en manos del pueblo también para poder ejecutar la Reforma Agraria.

Por otro lado, la Reforma Agraria antilatifundista y antimonopolista, requiere no solo de la socialización de la banca, la cual es esencial en la dirección de la economía sino también la socialización de los canales de distribución de la producción agrícola. Sin ello, es inviable la Reforma Agraria que requiere el proletariado y el campo en el Estado español, es inviable la Reforma Agraria multilateral e integral que requiere el grado de desarrollo de las fuerzas productivas hoy.

Socializada la tierra, la banca, los canales de distribución de la producción y los medios de producción, proletarios y campesinos tendrán la capacidad de desarrollar la Reforma Agraria según la necesidad del pueblo trabajador. Atrás quedan las Reformas Agrarias del pasado, las cuales esgrimían el lema de: “¡La tierra para el que la trabaja!” pero esto se debía a que arrastraban el lastre de una producción agraria atrasada y sin avances técnicos. Lo cual provocaba la necesidad de apoyarse y pivotar en torno a clases sociales en camino de desaparición y de amplio carácter inestable y no pocas veces reaccionario. Ya que en el caso de los inicios de la revolución soviética debido a la falta de la industrialización y de la preparación del proletariado agrario se requirió aliarse momentáneamente con los kulaks y formar los famosos Koljoses y Sovjoses, pero a pesar de que está era la única salida para el naciente poder proletario también era una grieta desde la cual se esparcía la ideología burguesa, dificultando y retrasando, en gran medida, la construcción del socialismo.

Este es un problema que hoy ya no existe, la amplia robotización del campo y su continua monopolización ha provocado que los medianos y pequeños agricultores tengan corta vida (como la pequeña burguesía de las ciudades), causando tanto que esa clase social carezca de la influencia del pasado y que existan cada vez más proletarios rurales y jornaleros instruidos tanto en las labores agrarias como en el mantenimiento de las máquinas que en ellas se usan. Aprendiendo así de los éxitos y errores de las experiencias revolucionarias pasadas, se llega a la conclusión de que las cooperativas en el campo durante la revolución triunfante son actualmente menos necesarias o solo sirvan para un periodo corto de transición a la socialización total del campo y no un periodo tan largo y tortuoso como en el siglo pasado.

Hoy la tierra la trabaja más la máquina que el campesino, y este es un hecho que seguirá avanzando, de igual forma que sucede en la fábrica. Una Reforma Agraria moderna comprende al pueblo en su conjunto, que es el dueño de su tierra y de los medios de producción, y trabaja unido para lograr el desarrollo del socialismo.

De la misma manera que, esta reforma agraria exigirá de los trabajadores del campo nuevas aptitudes que deberán incorporar para garantizar dicho desarrollo. Con esta reforma agraria lanzada no se tardará mucho tiempo en llegar a enormes niveles de automatización en el campo que permitirán a los trabajadores agrarios eliminar el trabajo físico más pesado y sustituir parte de este por otro intelectual que permita mejorar la producción, además de reducir gradualmente el tiempo de trabajo gracias a esta automatización.

Nuevas ramas de la ciencia surgirán, la biotecnología agrícola, la genética y demás ciencias avanzarán (como la visión artificial, las mejoras de brazos recolectores, la optimización de las métricas de los robots, etc.)  y lo que hoy es un anhelo científico inalcanzable por el lastre capitalista para mejorar el campo la reforma agraria lo conseguirá gracias a la armonización de las fuerzas productivas con las relaciones de producción bajo el socialismo.

El cuidado de la naturaleza y las tierras podrá hacerse efectivo, porque la lógica de acumulación de capital bajo el socialismo y con su reforma agraria no estarán presentes. Así, el ecologismo podrá ser real, por ejemplo, invirtiendo los recursos necesarios en robots que reducen el impacto de la siembra sobre el suelo agrícola, con maquinaria más pequeña y menos pesada, conducida con precisión sobre una ruta más corta. La Inteligencia Artificial (IA) permitirá realizar una monitorización remota de operaciones preprogramadas, como el control de profundidad y serán capaces de trazar las rutas más eficientes, rastrear otras máquinas que operan en el mismo campo y evitar obstáculos.

Estos avances, junto con muchos otros, hoy desechados por el capitalismo por caros e ineficientes para su objetivo de aumento de beneficios y acumulación de capital (pues el cuidado de la naturaleza es siempre un coste para el capitalista) serán el día a día en el socialismo y requerirá de una inversión en estudios y ciencia como nunca antes ha conocido el género humano.

Así, la Reforma Agraria repercutirá de forma natural en el sistema educativo, que será transformado por completo. La mayor necesidad de una mejor formación, orientada no para la obtención de ganancia capitalista, como lo es hoy, sino para el desarrollo de campo y los medios de producción generará un sistema educativo totalmente diferente, donde las ciencias y el materialismo dialéctico reinarán en los centros educativos en detrimento de la gris y acientífica “economía burguesa” hoy imperante en prácticamente todas las ramas de aprendizaje.

La formación se extenderá, no sólo a los primeros años de juventud, sino a lo largo de toda la vida del ser humano, pues así lo exigirá el socialismo y, en concreto, al desarrollar la Reforma Agraria. Los trabajadores del campo deberán estar al día de los nuevos avances, de los nuevos descubrimientos en cada campo, para poder desarrollar su trabajo con garantía de calidad.

La automatización propiciará una sustitución del trabajo físico y repetitivo, en buena medida, por un trabajo intelectual que exigirá mayores grados de formación y aprendizaje en la mayor parte de los trabajadores, sino en todos.

Todos los cambios en el trabajo no serán como lo son en el capitalismo traumáticos, llenos de incertidumbre y arrebatándole el futuro al trabajador, sino que serán auténticas oportunidades de conocer nuevos trabajos, funciones, ciencias y formas de desarrollarse en sociedad.

El estudio de la situación actual en el campo certifica la Reforma Agraria como parte integrante de la revolución proletaria y la construcción del socialismo ha de estar encaminada a la destrucción completa de las relaciones de producción capitalistas en el campo y la socialización completa de la tierra, la banca, los canales de distribución y los medios de producción que la acompañan. Como motor central de esta hazaña se ha de apostar por la automatización y robotización de la producción agraria y que ésta esté al servicio del desarrollo de la sociedad socialista además de armonizada con la producción industrial. También se ha de preparar al proletariado rural para el control productivo de la tierra y la profundización de una producción en equilibrio entre las necesidades humanas y el cuidado del medio ambiente.

 

Comisión de Movimiento obrero y de masas del Comité Central del PCOE




El partido comunista ante la cuestión LGTB+

Abrazaríamos el idealismo si creyéramos en algún momento que tras la revolución socialista y el inicio de la dictadura del proletariado las relaciones sociales quedarán intactas. Decía Karl Marx que:

«No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia […]. Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las relaciones de producción existentes, o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica, se revoluciona, más o menos rápidamente, toda la superestructura erigida sobre ella»[i].

Esto fue comprendido rápidamente por los bolcheviques tras la revolución de octubre que acabó con el Imperio zarista. Fruto de ello, se implementó una legislación pionera para la liberación y emancipación de la mujer, como fueron los Decretos sobre el matrimonio civil y el divorcio del 16 y del 18 de diciembre de 1917, el Código de Trabajo de diciembre de 1918[ii], el Decreto soviético de legalización del aborto del 10 de noviembre de 1920 o la persecución de la prostitución a raíz de los debates realizados por las dirigentes bolcheviques Alexandra Kollontai, Inessa Armand, Nadezhda Krupskaia, Olga Kameneva y Vera Golubeva en el seno del Departamento para el trabajo entre la Mujer del Partido Comunista[iii]. Así, la Unión Soviética se convirtió en el primer Estado en legalizar la interrupción voluntaria del embarazo. Todo ello, enmarcado dentro de la teoría y práctica del Partido Comunista que se distanciaba notablemente de las aspiraciones del feminismo como movimiento reformista y liberal-burgués. Dentro de esta serie de medidas, y por la importancia que tiene para el presente documento, también es preciso hablar de la despenalización de la homosexualidad masculina en el Código Penal soviético del 1 de junio de 1922.

Como vemos, toda esta serie de nuevas medidas legislativas que se produjeron en el período 1917-1922 solo fueron posibles una vez fue derrocado el viejo orden zarista que existía en Rusia. No se produjeron defendiendo la línea interclasista de la unidad nacional durante la Primera Guerra Mundial o cayendo en los preceptos socialchovinistas y reformistas que abundaban en el movimiento comunista del momento.

Del mismo modo, la lucha contra toda explotación, opresión y discriminación – sin olvidarnos de la defensa de nuestros intereses inmediatos – solo puede conjugarse hoy contra la dictadura de la burguesía capitalista, es decir, luchando por la imposición revolucionaria del socialismo como antesala de la nueva sociedad comunista. Sin embargo, parece que un enemigo mayor que el imperialismo o el fascismo sacude las cabezas de algunos partidos y organizaciones comunistas: el posmodernismo. Una especie de punching ball que sirve a la vez como comodín argumentativo a todo lo que les desagrada de la política socialdemócrata. El posmodernismo es la excusa que se emplea en estos días para justificar la creciente ola de lgtbfobia en el seno del movimiento comunista, una derechización que se vincula especialmente con el rechazo hacia las personas trans y cuya existencia se relaciona con la degeneración, la pederastia o el borrado de las mujeres, abrazando así el programa ideológico del feminismo radical, abiertamente burgués y enemigo del materialismo dialéctico e histórico.

La expresión más concreta de esta línea derechista en el movimiento comunista español la encontramos en el documento emanado del Buró Político del PCTE, Contra el retroceso en derechos que supone la Ley Trans[iv], en el cual se argumentaba que las recientes reformas socialdemócratas suponían «un serio riesgo para la lucha de la mujer, y también de las personas homosexuales». El PCTE, como muchos otros partidos y organizaciones que abrazan la línea derechista en la cuestión LGTB+, desconoce la diferencia que existe entre el sexo y el género. Decía la historiadora y militante comunista Gerda Lerner que:

«El sexo es una realidad biológica en hombres y mujeres. El género es la definición cultural de la conducta que se considera apropiada a los sexos en una sociedad y en un momento determinados. El género es una serie de papeles culturales; por lo tanto, es un producto cultural que cambia con el tiempo»[v].

Es decir, los atributos sexuales son, evidentemente, una realidad biológica, mientras que el género es un producto del proceso histórico que se modifica en los distintos modos de producción al alterarse la superestructura. No obstante, la opresión hacia la mujer y la discriminación hacia las personas LGTB+ es transversal en todas las sociedades de clases, como bien advirtió Friedrich Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado cuando hablaba de la gran derrota histórica del sexo femenino. Siguiendo con la lectura de Gerda Lerner podemos diferenciar claramente qué es el sexo y qué es el género:

«El hecho de que las mujeres tengan hijos responde al sexo; que las mujeres los críen se debe al género, una construcción cultural. El género ha sido el principal responsable de que se asignara un lugar determinado a las mujeres en la sociedad»[vi].

Asimismo, de la vasta obra de Karl Marx es fácil extraer la conclusión de que la sociedad capitalista no es nada sin la producción de mercancías y el robo de plusvalía, es decir, es esencial que el trabajador ponga su mercancía fuerza de trabajo a disposición del mercado para que esta pueda ser explotada por el burgués. Para ello, es fundamental que se dé a los proletarios lo imprescindible para que puedan reproducir la fuerza de trabajo:

«Por fuerza de trabajo o capacidad de trabajo entendemos el compendio de actitudes físicas e intelectuales que se dan en la corporeidad, en la personalidad vida de un ser humano, y que éste pone en movimiento al producirse valores de uso de cualquier clase. […] La fuerza de trabajo existe únicamente como disposición natural del individuo vivo. Por tanto, su producción presupone su existencia. Dada la existencia del individuo, la producción de la fuerza de trabajo consiste en su propia reproducción o conservación. Para su conservación, el individuo vivo necesita cierta suma de medios de vida»[vii].

Como observamos, Karl Marx plasma el conflicto existente entre el capital y la vida, en tanto que los medios de subsistencia y las necesidades necesarios para mantener la circulación de capital, es decir, la reproducción de la fuerza de trabajo no es algo que brote del mercado y que los Estados divididos en clases antagónicas controlan para mantener el poder sobre su mercancía más preciada. Del mismo modo, Karl Marx también ahondó junto con Friedrich Engels en la esclavitud existente en el seno de la familia (i) y la importancia de la división del trabajo (ii), así como en el papel de la reproducción (iii):

(i) «¿En qué descansa la familia actual, la burguesa? En el capital, en la ganancia privada. En su desarrollo acabado, existe sólo para la burguesía; pero halla su complemento en la forzada carencia de familia de los proletarios y en la prostitución pública»[viii].

(ii) «Con la división del trabajo, que lleva implícitas todas estas contradicciones y descansa, a su vez, sobre la división natural del trabajo en el seno de la familia y en la división de la sociedad en diversas familias contrapuestas, se da, al mismo tiempo, la distribución y, concretamente, la distribución desigual, tanto cuantitativa como cualitativamente, del trabajo y de sus productos, es decir, la propiedad, cuyo primer germen, cuya forma inicial se contiene ya en la familia, donde la mujer y los hijos son los esclavos del marido. La esclavitud, todavía muy rudimentaria, ciertamente, latente en la familia, es la primera forma de propiedad que, por lo demás, ya aquí corresponde perfectamente a la definición de los modernos economistas, según la cual es el derecho a disponer de la fuerza de trabajo de otros. Por lo demás, división del trabajo y propiedad privada son términos idénticos: uno de ellos dice, referido a la esclavitud, lo mismo que el otro, referido al producto de ésta»[ix].

(iii) «La producción de vida, tanto de la propia en el trabajo, como de la ajena en la procreación, se manifiesta inmediatamente como una doble relación – de una parte, como una relación natural, y de otra como una relación social –»[x].

Como vemos, desde el marxismo se tiene claro el papel que juega la división sexual del trabajo al igual que las condiciones opresivas de la familia patriarcal, en tanto que la mujer y los hijos son esclavos del marido. Por tanto, el marxismo contempla la familia patriarcal como un elemento fundamental para el funcionamiento del capitalismo, para que pueda continuar la explotación, en tanto que las mujeres – y sus cuerpos – se hallan sometidas a los hombres, convertidas en objetos de lucro en unas relaciones que se presentan como irremediablemente opresivas mientras la sociedad siga estando dividida en clases sociales antagónicas, donde la fuerza de trabajo sea una mercancía y donde la existencia de la propiedad privada implique, a su vez, la existencia de la división sexual del trabajo, que condena a las mujeres a la esclavitud en el hogar.

Con esto en mente, cabría preguntarse: ¿Cómo es posible que el hecho de que unas personas se identifiquen con un género distinto al que les fue asignado al nacer a causa de sus atributos sexuales puede provocar «un serio riesgo para la lucha de la mujer, y también de las personas homosexuales», como afirma el Buró Político del PCTE? ¿No buscamos los comunistas, acaso, acabar con el conflicto existente entre el capital y la vida barriendo las relaciones sociales desiguales que emanan del modo de producción capitalista? ¿No es uno de nuestros objetivos alcanzar las más altas cotas de humanismo arrancando de esta sociedad toda explotación, opresión y discriminación por medio de la revolución socialista?

La actitud de un comunista no puede pasar nunca por señalar a las personas trans, cuya identidad choca con una superestructura que, en el caso de las relaciones hombre-mujer, descansa en el binarismo de género, la familia monógama burguesa y en la división sexual del trabajo. Es imposible que la existencia de las personas trans borre a las mujeres. Pero la lucha por la emancipación de la mujer no radica en las diferencias biológicas, sino en la eliminación del poder burgués que la oprime doblemente y esclaviza, y de igual forma por medio del trabajo asalariado que al hombre proletario.

Si centrásemos nuestra lucha en los condicionantes biológicos estaríamos alejándonos del marxismo-leninismo en favor de las teorías burguesas del feminismo radical. Aquellas que, como Shulamith Firestone, «identificaron la diferencia biológica entre hombres y mujeres como la raíz de la subordinación femenina, naturalizando de esta manera las desigualdades de género y presentándolas como inevitables»[xi]. Ello nos llevaría a abrazar los postulados antidialécticos de autoras como Kate Millet que entiende que el patriarcado y, por ende, la sociedad y la cultura patriarcal han sido algo intrínseco a todas y cada una de las civilizaciones que ha conocido la historia; es decir, sería afirmar que la mujer vino al mundo oprimida a causa de los hombres, estando el dominio sexual firmemente arraigado en las relaciones humanas.

Contrario a esto, la única línea revolucionaria se encuentra en el materialismo dialéctico y en el inmenso legado de lucha teórica y práctica de los representantes del movimiento obrero revolucionario, quienes demostraron que es preciso situar la opresión de la mujer en la base económica del modo de producción. Como bien demostró Friedrich Engels, la mujer no nació oprimida en el mundo, su subyugación al varón nació con la propiedad privada y la abolición del derecho materno en favor del paterno, con la abolición de la filiación femenina y el derecho hereditario materno, sustituyéndose por la filiación masculina y el derecho hereditario paterno.

Nuestra posición, por tanto, no puede ser otra que la de rechazar frontalmente las actitudes de lgtbfobia que se reproducen en el seno de los partidos y organizaciones comunistas, entendiendo esta como una muestra de la ideología burguesa que corrompe a los proletarios y los divide de la misma forma que lo hace el machismo o el racismo.

Ahora bien, ¿cómo debería evaluarse el posmodernismo desde el marxismo-leninismo y nuestro Partido? En primer lugar, una afirmación preliminar sería considerar un arma de doble filo su consideración de la otredad. Si bien, por un lado, el posmodernismo ha centrado buena parte de sus intereses en dar a conocer las diferencias sociales que existen a causa de la subjetividad, el género, la sexualidad o la raza, etc. estas consideraciones parece que convergen en un canto al individualismo y la política reformista, mediante las cuales las diferentes identidades deben estar representadas en la sociedad y el Estado, pero sin eliminar el modo de producción capitalista que provoca las desigualdades y se nutre de ellas, sin plantear la revolución y la lucha armada contra el Estado burgués. Parece evidente que para la izquierda posmoderna el carácter explotador y opresor del capital puede disolverse gracias a una cantidad suficiente de pluralidad en las instituciones del Estado burgués.

En definitiva, la multiplicidad de luchas que plantea la línea posmoderna – al renegar de la contradicción fundamental de la sociedad, la existente entre el capital y el trabajo – conduce al renegar de una teoría y práctica auténticamente revolucionarias que puedan conducir a la humanidad a un horizonte realmente emancipatorio, pues su objetivo no es derribar de manera revolucionaria el capitalismo, sino la ampliación de derechos dentro de la dictadura de la burguesía.

No obstante, renegar del posmodernismo no implica dejar de lado los intereses y anhelos de los proletarios LGTB+, pues sería, más bien, una línea que representa la vertiente burguesa del movimiento de liberación LGTB+, una tabla de salvación para el oportunismo de la aristocracia obrera que ve en el programa socialdemócrata una oportunidad de conseguir su trozo de pastel. Así pues, el Partido Comunista se dirige contra todo reformismo y revisionismo que inocula la ideología burguesa en el movimiento proletario y en las amplias masas obreras. La izquierda burguesa trafica con el movimiento LGTB+ al igual que lo hace con el movimiento obrero, antirracista, antifascista o de emancipación de la mujer para conseguir privilegios y representación en el arco parlamentario, dirigiendo falsas asociaciones que solo sirven para fomentar su chiringuitismo. Esta podría ser la síntesis de las políticas de identidad que llevan a cabo organizaciones como PCE/IU/UP/Sumar, las cuales confluyen en la ausencia total de conciencia de clase.

En contrapartida, surge un movimiento espontáneo de las masas obreras en contra de la línea burguesa o pequeñoburguesa del movimiento LGTB+, la cual se expresa periódicamente en el Estado español, pero con una ausencia total de dirección política. Una característica que comparte con el resto del movimiento obrero al carecer del Partido Comunista.

A nivel internacional, dentro del movimiento comunista destacan las pociones del Partido Comunista de Filipinas, que estableció que «el CPP defiende el derecho de las lesbianas, los gays, los bisexuales y los trans a expresar su identidad de género y apoya su lucha contra todas las formas de discriminación»[xii]. Por tanto, parece clara que la posición debe ser la de entender el movimiento LGTB+ en general, y la lucha trans en particular, como un frente de masas más donde el Partido Comunista despliegue su programa y su línea de masas para confrontar las posiciones derechistas dentro del movimiento obrero – que confluyen con los fascistas – y, también, la de los oportunistas de la izquierda burguesa que tratan de dirigir las ansias proletarias hacia la supeditación hacia la dictadura de la burguesía.

La posición del Partido Comunista, por ende, debe ser la de abolir las viejas concepciones del género y de la sexualidad, fruto de la superestructura imperialista, por medio del socialismo como antesala de una futura sociedad comunista donde las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, y las diferencias de identidad y sexualidad, no repercutan en una cultura donde las mujeres proletarias se encuentren doblemente oprimidas y las personas LGTB+ sean rechazadas al construir nuevos modelos de familia separados de la familia burguesa y patriarcal.

Debemos organizar a las masas LGTB+ desde su posición de obreros, de desposeídos, de proletarios, con igualdad y respeto como camaradas con iguales deberes y responsabilidades en la lucha contra un modo de producción capitalista que, en la fase actual de imperialismo agonizante, nos condena a una vida de miseria, represión, fascismo, guerra y muerte.

Para finalizar este documento habría que cerrar un último elemento ideológico que suele ser constante en el debate sobre las identidades trans: materialismo versus idealismo.

El camarada Lenin decía que el principal logro de la filosofía clásica alemana fue la dialéctica. La dialéctica, como teoría científica de la evolución y una de las mayores conquistas de la filosofía clásica alemana, ha sido enormemente estudiada por los representantes del movimiento obrero socialista una vez fue arrancada de ésta su corteza idealista, hegeliana, y se trasplantó a la concepción materialista de la historia y de la naturaleza. Para los padres del socialismo científico, la dialéctica:

«concibe las cosas y sus reflejos conceptuales esencialmente en su conexión, en su encadenamiento, su movimiento, su origen y perecer […]. Sólo mediante la dialéctica, con constante atención a la interacción general del devenir y el perecer, de las modificaciones progresivas o regresivas, puede conseguirse una exacta exposición del cosmos, de su evolución y de la evolución de la humanidad, así como de la imagen de esa evolución en la cabeza del hombre»[xiii].

En esta misma línea, el leninismo entiende la dialéctica como «la doctrina del desarrollo en su forma más completa, más profunda y más exenta de unilateralidad, la doctrina de la relatividad del conocimiento humano, que nos da un reflejo de la materia en constante desarrollo»[xiv] y considera a los «fenómenos naturales en perpetuo movimiento y cambio, y el desarrollo de la naturaleza como el desarrollo de las contradicciones existentes en ésta, como el resultado de la acción reciproca de las fuerzas contradictorias en el seno de la naturaleza»[xv]. Por tanto, el método dialéctico, en oposición al metafísico, considera que todos los fenómenos están interconectados, en constante desarrollo y cambio, poniendo especial atención en sus contradicciones internas.

Karl Marx profundizó concienzudamente en el materialismo filosófico e hizo extensivo este conocimiento de la naturaleza al conocimiento de la sociedad humana, a las relaciones entre los individuos, donde el desarrollo de los modos de producción de los bienes necesarios para la existencia del ser humano se convertía en la fuerza principal que determina toda su vida social, condicionando también la transición de un régimen social a otro:

«En la producción social de su vida, los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e interdependientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales.

El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se erige una superestructura política y jurídica, y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general»[xvi].

Para Karl Marx, el capital corresponde a una determinada relación social de producción perteneciente a una formación histórico-social concreta. El capital es entendido como una relación social en tanto que la burguesía, como clase social poseedora de los medios de producción y de subsistencia, enfrenta sus intereses a los del proletariado, que no son propietarios de esas condiciones y se encuentran desposeídos. Es en esta contradicción entre propietarios-poseedores, por un lado, y no propietarios-no poseedores, por otro, en la que se establece una relación de explotación en el momento en el que quien no tiene la propiedad de los medios de producción se enfrenta a la obligación de vender una mercancía singular, su fuerza de trabajo, para poder subsistir. Por tanto, «en el mercado todos son formalmente iguales, propietarios de dinero y mercancías, pero de contenido, existe una desigualdad esencial, condicionada por la distribución desigual de los medios de producción»[xvii]. Y esto ocurre porque la propiedad privada de los medios de producción es una condición sine qua non del capitalismo, y es por ello mismo que el capital es una relación en cuanto a producto histórico-social y no un elemento propio y característico de la naturaleza humana o de nuestras sociedades desde ahora hasta el fin de nuestros días como sociedad civilizada.

Además, esta comprensión del capital como relación social implica que existe una relación de dominación, puesto que el burgués, el propietario de los medios de producción, entrega al proletario únicamente una parte del trabajo que realiza, quedándose con el plustrabajo. Es decir, dentro de la contradicción capital-trabajo o burgueses-proletarios se observan prácticas de subyugación, subordinación, hegemonía y dependencia económica.

Como observamos, existe una estrecha relación conceptual entre la teoría económica de Karl Marx, la teoría del valor-trabajo, y la teoría que le llevó a ser considerado como uno de los padres de la Sociología, la teoría del materialismo histórico. Ambas tienen el mismo punto de partida: el trabajo como elemento básico de la sociedad humana y cuyo desarrollo determina finalmente el desarrollo de las sociedades. La actividad laboral supone, para la filosofía marxista, cambios de dos tipos; cambios en las fuerzas productivas de la sociedad, entendidas estas como los cambios en los medios de producción y los medios técnicos por los cuales los seres humanos actuamos sobre la naturaleza; y, en correspondencia con estos cambios, se producen otros en toda la estructura de las relaciones de producción entre las personas, es decir, entre los participantes en el proceso social de la producción.

Con esto sobre la mesa, parece evidente lo vulgar que es la diferenciación que llevan a cabo las organizaciones tránsfobas cuando afirman que el sexo es algo material, mientras que la autodeterminación de género es idealista. Como hemos podido observar, la dialéctica y el materialismo no se ciñen al ámbito biológico, sino que implica llevar a cabo un estudio total de la humanidad, la naturaleza y los cambios que se producen como consecuencia de los distintos estadios sociales a causa de la evolución de las fuerzas productivas. Por ende, un fenómeno biológico no es más científico que un fenómeno social, más si tenemos en cuenta que a lo largo de la historia han existido diferentes expresiones de la familia y el género, que poco tienen que ver con la familia burguesa-patriarcal o con el binarismo de género actual. Ahora bien, debe comprenderse que apoyar la identidad o autodeterminación de género no provoca per se el fin de una superestructura patriarcal y explotadora; ello solo vendrá con el final del capitalismo, ya que la única forma de cambiar de raíz los problemas existentes es revolucionando la estructura económica de la sociedad al objeto de que, posteriormente, estos cambios operados en la base alteren la superestructura.

 

¡Arriba parias de la Tierra! ¡En pie famélica legión!

Atruena la razón en marcha: es el fin de la opresión.

Del pasado hay que hacer añicos. ¡Legión esclava en pie a vencer!

El mundo va a cambiar de base. Los nada de hoy todo han de ser.

Agrupémonos todos en la lucha final.

El género humano es la internacional.

 

COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL

 

[i] Karl Marx (2008 ed.). Contribución a la Crítica de la Economía Política, p. 335.

[ii] «el cual estipulaba que las trabajadoras tenían derecho a una licencia por maternidad de 112 días, 8 semanas antes y 8 semanas después del parto, percibiendo íntegramente su salario, y que a toda trabajadora madre de un hijo lactante se le debía otorgar cada tres horas un descanso de media hora para amamantar a su hijo» (Frencia & Gaido, 2018, p. 4).

[iii] Cintia Frencia & Daniel Gaido (2018).  Los orígenes del decreto soviético de legalización del aborto (1920).

[iv] (29 de junio de 2021). Contra el retroceso en derechos que supone la Ley Trans. PCTE.es

[v] Gerda Lerner (1990 ed.). La creación del patriarcado, p. 30.

[vi] Gerda Lerner (1990 ed.). La creación del patriarcado, p. 51.

[vii] Karl Marx (2020 ed.). El Capital. Crítica de la economía política, T. I, L. I., pp. 225-229.

[viii] Karl Marx & Friedrich Engels (2019 ed.). Manifiesto Comunista, p. 73.

[ix] Karl Marx & Friedrich Engels (1974 ed.). La ideología alemana, pp. 33-34.

[x] Karl Marx & Friedrich Engels (1974 ed.). La ideología alemana, p. 30.

[xi] Cinzia Arruzza (2010). Las sin parte. Matrimonios y divorcios entre feminismo y marxismo, p.10.

[xii] VV. AA. (2022). El comunismo ante la cuestión LGTB+, p. 282.

[xiii] Friedrich Engels (2014 ed.). Anti-Dühring. La revolución de la ciencia por el señor Eugen Dühring, pp. 67-68.

[xiv] Vladimir Lenin (1961 ed.). Obras escogidas, Tomo I, p. 31.

[xv] Iósif Stalin (1938). Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, p. 4.

[xvi] Karl Marx (1859). Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política, p. 2.

[xvii] Rolando Astarita (2013). El capital como relación social, p. 7.