1

Comunicado del Comité Provincial de Córdoba del P.C.O.E.

Ante las circunstancias de las que hoy somos víctimas, se toma la determinación por parte de nuestro Órgano Provincial de hacer una campaña de captación de Obrer@s conscientes de su situación y expandir nuestro Partido de Vanguardia Revolucionaria por los 72 pueblos de nuestra provincia, así como en los centros de trabajo (minas, fábricas, obras, campos, cortijos, etc.). La finalidad es ampliar el movimiento obrero con las ideas del Socialismo científico como única salida ante la crisis de este sistema opresor capitalista en descomposición, el cual nos ahoga en la miseria, niega el futuro a nuestros jóvenes y llena las arcas de los explotadores y sus corruptas marionetas, dándonos como única salida la podredumbre reformista de siempre para ofrecer una falsa alternativa a nuestra clase.

Desde el PCOE os llamamos a las filas de los que llevan más de 45 años fieles al Marxismo-Leninismo, de los que saben que sólo con la organización y la ciencia revolucionaria seremos capaces de frenar lo que nos viene encima, para construir un futuro más próspero entre todos, cada cual según su necesidad y según su capacidad, destruyendo a los que viven del trabajo ajeno y son voceros del individualismo burgués, para un mañana en común para tod@s más próspero.

Camarada, Compañero, Paisano, Vecino, Amigo, etc. Si hoy los que nos atacan son una piña, súmate tú a los tuyos, súmate al:

Partido Comunista Obrero Español (PCOE)
¡¡¡Súmate a los que Luchamos por un Mundo Nuevo!!!
Súmate a los Verdaderos Comunistas

Correo: pcoe@pcoe.net
Web: www.pcoe.net




Acto público por el 55º aniversario de la revolución cubana

El próximo sábado 11 de enero, en el Centro Joven “La Estación” de San José de la Rinconada,  tendrá lugar el acto público en conmemoración del 55º aniverssario de la revolución cubana.

Intervienen:

  • Ulises Arranz ( Cónsul General de Cuba en Andalucía y Extremadura)
  • Francisco Barjas ( Secretario General del Partido Comunista Obrero Español)
  • Jorge Vivas ( Asociación de Cubanos Residentes en Andalucía “Tocororo” )

 

marchacarteldefi

 

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL

FEDERACIÓN DE JÓVENES COMUNISTAS DE ESPAÑA

 

{module [201|rounded]}




Charla Coloquio: “Ante la gran derrota de la clase obrera”

SÁBADO 6 DE ABRIL 10:30 HORAS

CENTRO CÍVICO HOGAR SAN FERNANDOC/DON FADRIQUE 57 (JUNTO A PARLAMENTO ANDALUZ)

Organiza:Célula José Stalin del PCOE de Sevilla

Texto de introducción:

Digámoslo alto y claro, sin tapujos. La situación actual es de una gran derrota histórica para la clase obrera en todos los sentidos. Seis millones de parados y aumentando, desaparición total de todas las migajas que la burguesía tuvo que ceder a los trabajadores en forma de concesiones(el mal llamado estado del bienestar), salarios de hambre y miseria, para crónico, desahucios, suicidios, psicología del miedo en los centros de trabajo, tendencia a la reacción, hegemonía ideológica burguesa… podríamos llenar enciclopedias con la negativa situación actual de la clase obrera en España.

 

Pero daremos algunas cifras que nos muestran como la democracia burguesa y sus partidos, títeres del Capital, desarrollan la labor de que el rico sea cada vez más rico a costa del incremento de la pobreza y del número de pobres.

El periódico reaccionario El Mundo señalaba el pasado 22 de diciembre que “los adinerados españoles son un 8,4% más ricos que en 2011; las 100 mayores fortunas de la Bolsa suman 78.518 millones de euros, un 24% más y los 10 primeros de la lista acaparan el 75% del dinero en el parqué”.

“En apenas doce meses, el patrimonio del patrón de Inditex en Bolsa ha crecido un 64% (39.150 millones), y si se le añaden las decenas de edificios que posee, se eleva a los 43.000 millones. Su fortuna equivale a la suma de los 99 restantes ricos de la Bolsa (…)

El fundador de Mercadona y su esposa, Hortensia Herrero, encabezan la relación de las fortunas que no cotizan en Bolsa, con más de 6.000 millones de euros(…)

En España hay 2.977 sicavs, que en septiembre sumaban 22.871 millones de euros, un dinero que solo produce más dinero para sus propietarios.”

 “Los 100 personajes más ricos del planeta ganaron 241.000 millones de dólares en 2012, lo que equivale a 183.000 millones de euros. ¿Qué representa esta cifra? Pues más de lo que España gasta en pensiones, desempleo, sanidad y prestaciones sociales en un año”

Mientras PP   y PSOE han realizado leyes con las que los monopolios pagan, a lo sumo, el 1,74% de impuestos; mediante las fórmulas de Empresa patrimonal o de SICAV, que a lo sumo pagan el 1%, han hecho leyes para que los obreros paguen impuestos hasta por respirar. Un ejemplo de lo que hablamos es el de Emilio Botín, Presidente del Banco Santander, participa con los 250 millones € invertidos en la SICAV Cartera Inmobiliaria, donde ganó 25 millones de € en 2009, por los que pagó solo 144.000 en impuestos (no llegó ni al 1% establecido por la ley).

Y mientras los ricos son cada día más ricos gracias a la democracia burguesa y las  leyes realizadas por sus partidos e instituciones, las leyes realizadas contra los obreros llevan a los trabajadores a la siguiente realidad:

·        Seis millones de parados.

·        Una tasa de paro juvenil del 56,6%.

·        Recortes en sanidad y educación.

·        Reducción de la prestación por desempleo.

·        Un millón 800 mil hogares obreros sin ingreso alguno.

·        Según la farmacéutica Pfizer, el 40% de los españoles sufre estress y ansiedad. Según la farmacéutica IMHealth en España ha crecido el consumo de ansiolíticos en el último un 10% pasando de 30 a 33 millones de unidades al año. El coste anual a la salud pública por depresión se sitúa en 745 millones de euros.

·        En España se suicidan 3.285 trabajadores por año, 9 cada día, y lo intentan 87.600, o lo que es lo mismo 240 al día.

·        Inmolación de trabajadores que les van a desahuciar.

·        180.000 desahucios en 2012, a razón de 494 diarios.

·        El  30,6% de menores de edad están expuestos a riesgo de pobreza extrema y de exclusión social en España.

·        Pensionazo que hace que se incremente la edad de jubilación y disminuyan las pensiones.

·        Uno de cada tres ancianos mantiene a sus hijos con sus pensiones.

·        Pensiones de miseria: La pensión media del sistema está en 784,64 euros/mes.  El 29% de las pensiones están por debajo de los 600 euros/mes, y el 81,86% de las jubilaciones están por debajo de los 1.000 euros/mes.

·        Tasa de pobreza del 21,8% de la población en España.

Como se puede comprobar, la democracia burguesa lleva a los trabajadores a la muerte. A esto habría que añadirle las reformas laborales realizadas por los sucesivos gobiernos socialistas y populares que ha significado una fórmula para abaratar el despido y potenciarlo, en los 8 primeros meses de la Reforma Laboral subieron los EREs en torno al 70%, de tal modo que se facilite al empresario una bajada de salarios real, despidiendo a los trabajadores con un salario digno a precio de saldo e instaurando el salario mínimo, como consecuencia de la posibilidad del descuelgue y de la caducidad de la ultraactividad de los convenios colectivos, que llevarán a los trabajadores a unas condiciones laborales tercermundistas.

 Y a pesar de ello, no existe un clima que nos haga pensar que la situación va a cambiar. Esto sin lugar a dudas, no tiene otro calificativo que el de derrota, y una derrota muy grave.

Los comunistas, como organización armada con la teoría de vanguardia del socialismo científico, no somos derrotistas ni caemos en divagaciones metafísicas y anticientíficas pues sabemos que más tarde o más temprano el capitalismo caerá, por las leyes científicas del desarrollo social y de la revolución. Sin embargo esa caída no se producirá espontáneamente. Sin embargo, para ayudar en este proceso de caída del capitalismo no podemos cerrar los ojos. No podemos caer en análisis subjetivos y acientíficos y debemos señalar, duela o no, cual es la situación real de la clase obrera en cada momento. Y la situación actual es la gran derrota de la clase obrera, y la gran victoria de la burguesía, de los capitalistas. Por tanto, para revertir esta situación, urge conocer las causas que la han producido y cuales son los agentes que han ayudado a ello, para poner fin a esta situación de derrota.

Varias son las causas principales, cuya ligazón dialéctica es evidente: la ausencia del Partido Comunista, la dispersión de las luchas, el economicismo de estas luchas y el papel del reformismo. La concatenación de este proceso con la crisis capitalista ha llevado a esta gran derrota, cuando debería haber una poderosa fuerza contestataria aún solamente espontánea, pero debería existir. Y sin embargo, las respuestas son cuantitativamente nimias. Y precisamente son estos factores principales que hemos señalado los que nos han llevado a esta situación.

-El mundo en que vivimos: el capitalismo.

Pero primero debemos entender el mundo en que nos encontramos: el sistema capitalista. Vivimos en una sociedad de clases, unos son dueños de los medios de producción(fábricas, tierras, comercios, bancos) y otros tienen que vender su fuerza de trabajo para poder vivir(obreros, jornaleros, etc.).Es decir, en la sociedad existen clases y capas sociales que tienen intereses antagónicos. Al dueño de los medios de producción(empresario, emprendedor, sea individual o un grupo de accionistas) lo que le interesa es ganar cada vez más dinero y vender más barato para eliminar a la competencia. Al trabajador lo que le interesa es ganar más dinero para poder comer él y su familia, poder pagar la casa y otros gastos derivados de una vida digna.

Como decimos, ambos intereses lógicamente están enfrentados. Los capitalistas quieren vender más barato para eliminar a la competencia. Para ello, tienen dos opciones:  no dudarán en llevarse la producción allá donde les salga más barata y donde puedan sacar mayor rendimiento económico del trabajo de los obreros(plusvalía). Es decir, deslocalizan la producción, se la llevan a países del llamado Tercer Mundo donde obtienen mayores ganancias debido a la situación de semi-esclavitud de nuestros hermanos obreros en esos países, a los que estos capitalistas pagan salarios aún más bajos que los sueldos que reciben los trabajadores en España.

Esto, tal como lo descubrieron Marx, Engels y Lenin es una ley científica de desarrollo del capitalismo. Es decir, no es por la maldad del empresario individual sino que el propio capitalismo para desarrollarse necesita cerrar fábricas, centros de trabajo y destruir los puestos de trabajo que no le producen la plusvalía necesaria, trasladando la producción a países donde  obtienen pingües ganancias explotando la mano de obra nativa.

Es decir, la burguesía exporta capitales que producen los obreros, roba la riqueza que producen los obreros y mediante esta exportación de capitales adquieren empresas, fábricas, centro de trabajo en el extranjero para enriquecerse. Evidentemente, los obreros a los que se les ha robado el producto de su fuerza de trabajo, a pesar de financiar estas aventuras del capital transnacional, no ven un duro en todo este proceso. Todo esto a pesar de que la burguesía cacaree de la implantación internacional del capital español, que según ellos beneficia al país; sin embargo en una sociedad de clases a quién realmente beneficia es a la clase dominante, a la burguesía.

El segundo modo que tiene la burguesía de aumentar sus beneficios es aumentar la jornada laboral, reducir los salarios y reducir el tiempo de trabajo necesario para producir una mercancía. Es decir, harán trabajar más a los obreros de las fábricas o los centros de trabajo para obtener mayores ganancias.

Mientras la clase obrera no sea dueña de los medios de producción, la burguesía podrá hacer con ellos lo que le plazca, a pesar de que son los obreros los que producen esas mercancías y esa plusvalía con la que los burgueses obtienen sus ganancias.

Pero toda esta situación no es sostenible, y ahí viene una de las contradicciones principales del capitalismo. Conforme avanza la técnica, el obrero produce más mercancía en menor tiempo. Asimismo, debido a la anarquía de la producción en el capitalismo, se produce sin ninguna planificación y llega un momento en el que tenemos más mercancías de las que la sociedad puede consumir. Al mismo tiempo, los avances técnicos hacen que cada vez haya mayores cantidades de obreros sobrantes, que pierden su empleo. Esto hace que grandes masas de la sociedad no tengan fuente de ingresos, o que los vean mermados, lo que produce a su vez que no puedan acceder a las mercancías producidas. Esto, que hemos explicado en lenguaje sencillo es la crisis de sobreproducción del capitalismo, o la crisis como vulgarmente se la conoce. Siempre han existido, y existirán mientras haya capitalismo.

Esta crisis es una crisis sistémica del capitalismo en España, una crisis con diferentes crestas que surge en los años noventa por el derrumbe de los modelos productivos japoneses y estadounidenses; para lo cual la burguesía ideó el adelanto del crédito, de un dinero que no existía y que no había sido producido, con el fin de remontar la situación. Vimos como los créditos se concedían a cualquiera que los pidiese, y como la burguesía animaba y adoctrinaba en el consumo masivo e irreflexivo. No vivimos por encima de nuestras posibilidades, ellos nos hicieron vivir así pues sino el capitalismo hubiera quebrado mucho antes.

Como resultado de la venida de la crisis actual, las entidades más afectadas fueron aquellas que concedían los créditos a cascoporro, es decir, los bancos. Estos quebraron y la burguesía debió rescatarlos con dinero público, es decir, con el dinero de los obreros rescataron a las empresas privadas por excelencia, los bancos. Por tanto la siguiente “salida” a la crisis capitalista que intenta la burguesía ya no puede ser el adelanto del crédito, del dinero fantasma, sino que debe buscar sus propias alternativas para remontar la crisis.

A esto se añada que, por el desarrollo desigual del capitalismo, empiezan a aparecer países emergentes( nuevos imperios), los llamados países BRIC(Brasil, Rusia, India, China). Como decimos, la teoría leninista del desarrollo desigual nos enseña que los países capitalistas avanzan a saltos, y que quien antes estaba arriba puede caer y quién estaba abajo puede desarrollarse y ocupar el lugar de aquel que cayó. Por tanto, mientras la Unión Europea y el capitalismo occidental se desmorona, estos BRIC empiezan a ocupar su lugar como lo demuestra que China sea uno de los mayores compradores de deuda al Estado Español así como el hecho de su progresiva y masiva implantación en Sudamérica y África, anteriormente cotos privados del capital europeo.

Por tanto para el capital europeo, y por tanto para el español que es en el que vamos a centrarnos, se plantea un dilema: ¿Cómo remontar la crisis?, ¿Cómo restaurar la tasa de ganancia que permite la acumulación capitalista?, ¿Cómo recomponer el ciclo de reproducción ampliada del capital? La burguesía históricamente tiene una respuesta a esta pregunta: buscando una mercancía cuyo valor produzca el excedente  necesario al capitalista. Esta mercancía la denominamos capital variable y es la fuerza de trabajo. La clave de todo esto es la plusvalía, el valor no remunerado que el obrero crea al capitalista.

Esto, que en lenguaje marxista puede parecer un galimatías a primera vista, es más sencillo de lo que parece. Significa que el empresario necesita robar más a los trabajadores, porque de este robo(plusvalía) obtiene las ganancias que le permiten recomponer su tasa de ganancia, y con la recomposición de la tasa de ganancia el burgués español puede volver a la arena internacional con renovadas fuerzas para combatir a otros capitalistas extranjeros. Es decir, el robo al obrero en mayor escala, y en esta crisis se está viendo una escala inaudita, es la estrategia del burgués(empresario-emprendedor) para no perecer ante las acometidas de otros capitalistas.

De ahí que sean necesarias para el capitalismo español medidas como la reforma laboral, la reducción de los salarios, el aumento de la jornada de trabajo, la privatización de la economía pública, las ayudas a las empresas por parte del estado de los capitalistas, el aumento de la inflación, etc. Son medidas destinadas a intentar sacar de la UVI a ese capitalismo español en fase decadente, moribundo. Y son los obreros los que están pagando las consecuencias no de la avaricia de los banqueros y la maldad de los políticos, sino de un modo de producción(el capitalismo) que necesita estas medidas para mantener su propia existencia. Es decir, el problema principal es que este modo de producción capitalista ya no tiene nada que aportar a la sociedad como no sea miseria, paro, corrupción, violencia, y en último instante: la guerra. Porque todos estos países emergentes y los que intentan no caer tiene intereses contrapuestos y chocan. Esta lucha por el reparto de los mercados, para obtener mayores ganancias, es lo que conduce al coque entre los imperios que ya no pueden resolver sus contradicciones en el terreno de la política formal. Para ello deben recurrir a la guerra, la continuación de la política por otros medios. Tenemos la experiencia de dos guerras mundiales entre imperios para el reparto de los mercados. En España, país imperialista insertado en la Unión Europea que es el bloque imperialista de todos los Estados capitalista europeos, la burguesía ha emprendido una feroz rapiña contra la clase obrera, para arrebatarle todo. Tiene como finalidad “salvar” al capitalismo español que pierde posiciones dentro de la UE y dentro de la propia cadena imperialista mundial. De ahí que los burgueses españoles necesiten robar a los obreros cada vez más.

Debemos señalar asimismo un par de rasgos que definen al capitalismo, el primero es que el capitalismo tiende a la concentración de capitales. Las grandes empresas vencen a las pequeñas ante la imposibilidad de competir con estas en el terreno de la libre competencia. La tienda de ultramarinos del barrio no puede ofrecer los mismos precios que la gran superficie de turno, puesto que esta última obtiene mejores precios de los proveedores debido a su volumen y por ende le permite bajar los precios. Bajada que se produce hasta que se elimina la competencia de la pequeña empresa, y es cuando la gran superficie artificialmente vuelve a elevar los precios ante la ausencia de competencia.

El segundo rasgo es la anarquía de la producción la cual solo trae miseria y empobrecimiento a la clase obrera y al conjunto de los trabajadores. Ante ello, los comunistas luchamos por la única alternativa válida y demostrada a este sinsentido capitalista: una economía planificada científicamente y centralizada, que tenga como fin no el lucro sino la satisfacción de las necesidades de la clase obrera. Una economía planificada donde se racionalicen los recursos, frente al despilfarro banal de los capitalistas. Una economía planificada que garantiza el pleno empleo, la educación, la sanidad, el acceso a la cultura y a una vida digna para las grandes masas obreras. Una sociedad sin patrones ni explotados, una sociedad donde el poder emana de los centros de trabajo, de las fábricas, de las uniones de campesinos y jornaleros.

FACTORES DE LA DERROTA

Por tanto tenemos la explicación histórica y científica de las crisis en el capitalismo. ¿Pero, a pesar de esta crisis, porqué la clase obrera sigue sin reaccionar? Volvemos pues a los puntos señalados anteriormente.

-La dispersión de las luchas:

En primer lugar hemos de señalar la dispersión de las luchas. La burguesía ha conseguido su objetivo de desunir a la clase obrera, ha conseguido que la clase obrera no actúe unida sino en base a luchas concretas y parciales. Ha conseguido que en un mismo polígono industrial se den a la vez varias luchas, pero todas inconexas entre sí e incluso no tienen constancia unas de otras, por increíble que pueda parecer. Ha conseguido que los trabajadores no luchen como clase, sino que encima se enfrenten unos a otros como si de gremios se tratase. Es decir, a las luchas parciales y dispersas que se dan actualmente es mucho más fácil vencerlas por separado que si fuesen luchas conectadas en un todo. Ante un enemigo poderoso y organizado, dividir las fuerzas no sólo es un error táctico sino un crimen. Ante esto el PCOE lucha por la creación de las Asambleas de Comités, Delegados y Trabajadores(ACDT) como la unión de los comités de empresa, los delegados de personal y los trabajadores en general como la herramienta que permita unir todas las luchas.

-El economicismo:

Ahora bien, y aquí señalamos la segunda de las causas que nos han llevado a esta gran derrota, estas luchas no se pueden unir desde una perspectiva meramente económica. El economicismo es una desviación y sólo conduce a nuevas derrotas. Tenemos que comprender que nos enfrentamos a todo un sistema, el capitalismo, que como hemos visto es el causante de todos los males de la clase obrera debido al lugar que esta ocupa dentro de las relaciones de producción. Debemos comprender que no nos enfrentamos a una lucha por un convenio, ni por mejores salarios solamente sino que nos enfrentamos a una lucha política contra la clase antagónica, la burguesía, y contra el instrumento que usa dicha burguesía para dominarnos, que es el Estado.

Hay que decir que el desarrollo del movimiento obrero no debe circunscribirse a la lucha por las reivindicaciones económicas únicamente. El objetivo que tiene que tener claro el movimiento obrero no son estas reivindicaciones en sí, sino que son un medio para alcanzar dicho objetivo y que siempre deben ir ligadas a las luchas políticas e ideológicas.

La respuesta hasta ahora ha sido la mera lucha sindical. ¿Pero eso es suficiente?. No, como hemos explicado, el problema es del sistema  y no un conflicto económico puntual. Por tanto toda lucha que no englobe todos los aspectos de la lucha contra el capitalismo: en lo económico, en lo ideológico o en lo político está condenada al fracaso. Incluso una victoria parcial en una lucha económica puede ser revertida fácilmente por la burguesía: ellos elaboran las leyes del marco laboral y lo que ganemos por un lado, pueden hacérnoslo perder fácilmente por el otro.

Además, la lucha espontánea y alejada del socialismo científico no crea la conciencia de clase. Sirve para crear ese embrión, pero los obreros por medio de la lucha espontánea y economicista nunca van a llegar a la conclusión de que se debe derribar el capitalismo si lo que de verdad queremos es acabar con la esclavitud asalariada. Es necesario que estas luchas espontáneas se doten del arma que les permita vencer no sólo a un capitalista o a una empresa concreta, sino a la unión de toda la clase de los capitalistas y al instrumento de opresión y dominación sobre los obreros que es el Estado.

La lucha nos enseña que la victoria completa sólo puede ser alcanzada cuando toda la clase obrera se lance contra su enemigo; como una fuerza unida, poderosa y organizada. Y es esta misma lucha la que muestra a los obreros que además de tener a su enemigo directo en los centros de producción -el capitalista- tienen otro si todavía más nocivo: la fuerza organizada de toda la clase burguesa -es decir, el Estado capitalista- con su ejército, sus tribunales, su policía, sus cárceles, etc. Hasta en la más democrática de las repúblicas burguesas el menor intento de los obreros de mejorar su situación choca con el poder burgués, incluso allí dónde como decimos existen unos teóricos y formales derechos que no pasan de eso: de ser formales y no reales para la clase obrera y sí para la clase de los explotadores, se entiende.

¿Y qué es la lucha ideológica? Abarca varias facetas: la lucha contra la ideología burguesa en el seno del movimiento obrero(revisionismo), contra la concepción burguesa del mundo, contra la ideología en que la burguesía intenta adoctrinar a los obreros. Es decir, la burguesía siempre pretende presentarnos el capitalismo como algo inmutable, que nada puede cambiar, que todo va a seguir igual y que es inútil la lucha. Los comunistas sabemos, y el materialismo dialéctico nos lo confirma que nada es inmutable, que todo está en cambio constante, que el capitalismo no sólo no es eterno sino que nació en una época determinada por parte de una clase social determinada y que antes de él existieron otros modos de producción.

La clase obrera nace de las entrañas del capitalismo, por tanto es ideología burguesa lo que mama desde la cuna, es la ideología que le rodea y en la que le adoctrinan. No hay nada más normal que un obrero a favor del empresario(un obrero de “derechas”, como lo llamarían los reformistas) y comprender esto es vital para batallar entre nuestros hermanos de clase. Debemos pues romper esa coraza burguesa, esa ideología burguesa, si es que queremos que los obreros empiecen a cuestionarse la dominación del patrón y el sistema capitalista en sí.

Esta ideología burguesa se transmite por todos los canales, destacando en ellos los medios de comunicación masiva. Así no es difícil encontrarnos con que los media son los primeros en difamar y criminalizar la protesta, aunque sea de carácter exclusivamente económico, porque es la función que tienen dentro del capitalismo. Los media pertenecen a la burguesía y difunden la ideología de esta clase social. Por tanto, renunciar a la lucha ideológica es poner en bandeja de plata la victoria de los capitalistas, incluso en luchas económicas y parciales como esta que comentamos.

Asimismo hay que combatir todas aquellas tendencias que niegan el carácter de clase del estado, que niegan que este sea un arma de dominación al servicio de los intereses de la burguesía, que optan por la conciliación de clases, que nos dicen que no hace falta la lucha por el poder político sino que la simple lucha económica es todo lo más que nos hace falta.

Además hemos de tener claro que el obrero en sí no tiene conciencia de clase. Es decir no comprende su papel histórico como sujeto de cambio en la sociedad ni se plantea que para acabar con su situación deba ser necesario acabar con el capitalismo. La lucha ideológica nos permite vences los rasgos burgueses del obrero, educándolo revolucionariamente para que empiece a ser clase para sí. Debemos asimismo luchar contra la psicología de derrota dentro de las fábricas y los centros de trabajo. Debemos enseñar a los obreros a que el patrón no es omnipotente, debemos enseñarles la alternativa que les permita vencer ese miedo constante instalado en su psicología. Este miedo sólo se podrá empezar a vencer cuando le enseñemos que la alternativa científica, válida y necesaria al capitalismo es el socialismo y las maneras de llegar a él.

Mientras vivamos en una sociedad de clases, la clase dominante difunde su ideología, con el fin de adoctrinar a los obreros y “convencerles” de que el capitalismo es el único modo de producción viable, que es eterno y que el socialismo es algo caduco, que no tiene razón de ser “en las modernas sociedades del siglo XXI”.

Metafísica burguesa pura. Las leyes del desarrollo y del movimiento de la sociedad nos enseñan que nada es eterno, puesto que el mismo capitalismo no existe desde el albor de los tiempos. Ese capitalismo sucedió al modo de producción feudal; era más avanzado que este último y la clase social que instauró el capitalismo, la burguesía, realizó en su época las revoluciones pertinentes para poner fin al feudalismo. Ese proceso no estuvo falto de derrotas, de vueltas hacia atrás, hasta que la burguesía logró imponerse al feudalismo.

También nos dicen que el socialismo está caduco, que fracasó. Las experiencias socialistas del siglo XX dejaron de existir en un momento determinado, no por la superioridad del capitalismo, sino por los propios fallos internos y la desviación revisionista. Esta vuelta atrás no quiere decir que la lucha por el socialismo no tenga validez hoy en día, pues la superación del capitalismo en su fase imperialista, en su fase de descomposición, se hace más necesaria que nunca. Las fuerzas productivas han llegado a tal grado de desarrollo que chocan contra las relaciones de producción existentes, por tanto, el capitalismo ya no tiene nada avanzado ni progresivo que ofrecer. No hace falta más que mirar el aterrador panorama que azota a la clase obrera del siglo XXI: millones de parados, desahucios, paro crónico, miseria, hambre, etc. No hablamos de la República Centroafricana, sino de España, una de esas sociedades que nos venden los burgueses como “modernas, desarrolladas y donde los conflictos de clase han pasado a mejor vida”.

Estos absurdos argumentos burgueses denotan una falta de contacto con la realidad que no es espontánea, sino que obedece a un fin. La burguesía sabe que la clase obrera es su sepulturera e intenta dar batalla ideológica contra el que sabe su enemigo mortal: el socialismo científico. Los burgueses saben que la única manera de poner fin al capitalismo es mediante la revolución socialista, y la historia les ha demostrado la validez y éxito de dichas revoluciones. Así, por ejemplo, la experiencia de construcción socialista en la URSS durante los años 30, 40 y 50 del siglo pasado supuso un punto de inflexión donde el capitalismo realmente temió por su existencia, donde se enfrentaba a un enemigo que le superaba en los campos de la economía, lo ideológico, lo político, lo militar, lo científico, etc.

Para ellos es vital difamar y echar tierra sobre ese período exitoso de construcción socialista, porque sabe que si los obreros vuelven a fundirse con la ideología proletaria y el Partido Comunista vuelve a convertirse en la fuerza proletaria hegemónica, su fin está más cerca que nunca.

Entremos ahora en el terreno de la lucha política. La lucha por la conquista del poder político, para destruir ese poder que hoy se encuentra de manera absoluta en manos de la burguesía y sustituirlo por el nuevo poder, mucho más democrático, que es el poder obrero.

La burguesía se ha dotado del arma con la que dominar a la clase obrera, una superestructura que emana de la misma base del modo de producción capitalista y que es el Estado, sus leyes, su judicatura, sus elementos represivos(policía, ejército) etc. Por tanto esta maquinaria siempre va a estar al servicio de los capitalistas. Es de ilusos pensar que el Estado está por encima de las clases o que sirve de árbitro en los conflictos derivados de los intereses antagónicos de los obreros y los patrones. Por tanto, la lucha también debe ser política: teniendo claro que sin la destrucción de ese estado, sin la destrucción del poder político de la burguesía, no hay lucha de clases ninguna ni es posible ningún tipo de victoria.

El Partido Comunista Obrero Español, como organización obrera armada con la teoría de vanguardia del marxismo-leninismo tiene una táctica de masas clara para esta lucha. La historia de 150 años de movimiento obrero nos enseña que únicamente cuando la clase obrera marcha del lado de su partido, el Partido Comunista, se producen avances en el terreno de la lucha de clases. Porque en cada batalla hace falta un Estado Mayor armado de la ciencia de vanguardia, que sepa analizar la realidad y preveer el resultado de la lucha de clases, y que sepa pedagógicamente difundir el socialismo científico entre amplios sectores de nuestra clase.

El PCOE llama a organizarse en las ACDT(Asambleas de Comités, Delegados y Trabajadores) como los órganos de poder obrero emanados de las fábricas y de los centros de trabajo y que en simbiosis con los órganos de decisión de los barrios obreros(Asociaciones de Vecinos), con las asambleas de estudiantes, de jornaleros, etc. conforme el Frente Único del Pueblo(FUP). Es decir, el estado obrero que mediante la dualidad de poderes confronte con el actual estado burgués(parlamento, ayuntamientos) hasta que mediante la Revolución Socialista( que no será pacífica) se ponga fin a la existencia del Estado burgués, sus instituciones, sus leyes, su policía, su ejército. Es decir: la eliminación de toda la superestructura de la sociedad burguesa.

Seguidamente se instaurará un período de transición entre el capitalismo y la sociedad sin clases(la sociedad comunista) que es el período de Dictadura del Proletariado. Esto es así debido a que los antiguos explotadores opondrán la más tenaz de las resistencias a la eliminación de sus antiguos privilegios. Pero que no asuste la palabra Dictadura, pues es una Dictadura de clase y a la vez la forma más democrática de Estado que ha conocido la humanidad. Es decir la democracia para los explotados: los obreros, los trabajadores y las demás clases populares y dictadura a su vez para los explotadores: los burgueses, que son la minoría de la sociedad. Toda sociedad de clases es una dictadura de una clase sobre otra, incluso la “democracia” actual española que nos venden como el súmmum de las libertades es en realidad una dictadura de la burguesía. Porque no gobiernan los peleles que se eligen cada cuatro años, sino que esos peleles están al servicio de la burguesía y ejecutan las políticas que les dicta el capital. Incluso movimientos tan poco sospechosos de comunistas como el 15-M lo señalan: “no hay democracia si gobiernan los mercados”, lo cual que están diciéndonos que los que realmente gobiernan son los mercados. Y aunque ellos no lo sepan y usen un eufemismo, a lo que llaman mercados se ha denominado siempre burguesía. Es decir: un movimiento interclasista señala el carácter de clase y dictatorial del modo de producción capitalista.

Es la lucha en la que nos encontramos y en la que no caben medias tintas. Es hora de elegir entre el proletariado o la burguesía. Estos últimos lo único que ofrecen al trabajador es miseria y paro crónicos y un futuro sin esperanza. Ni al más ingenuo de los obreros debe escapársele el hecho de que todos los recortes, los “derechos” que pierden los obreros nunca se van a recuperar si no es mediante la superación del capitalismo. Porque este capitalismo, debido a sus leyes de desarrollo, necesita de esas agresiones a la clase obrera, de ese robo, que no hará sino acrecentarse con el tiempo. Nos mienten los reformistas que nos prometen cambios graduales dentro del capitalismo. Lo único que buscan es su poltrona, su cargo político, por mucho ropaje radical con el que se disfracen. Todo aquel que no le diga a los obreros, sin tapujos, que el objetivo es el socialismo y romper con el poder burgués estará engañando a los obreros y contribuyendo a alejar la conciencia de clase de los trabajadores.

En resumen, el poder político de la sociedad socialista pertenecerá a la clase obrera y a los sectores populares y no a un puñado de oligarcas, banqueros y empresarios que son los que actualmente ostentan todo el poder político en nuestra sociedad.

Debemos aclarar también que la situación actual no es un problema de políticos corruptos, pues por esencia todos los políticos del sistema burgués lo son, ni de coches oficiales, ni de existencia de Comunidades Autónomas. Porque a fin de cuentas, estos parlamentos, estos políticos no tienen el poder real sino que son los títeres, los instrumentos por medio de los cuales la burguesía mantiene su poder de clase. Porque quien tiene el poder económico controla el poder político, por tanto todos los males de la clase obrera vienen dados por este sistema criminal llamado capitalismo en el que una clase social es dueña de todos los medios de producción. Esta situación es así haya o no crisis, haya o no “bonanza” económica entre comillas, porque la explotación capitalista existirá siempre que exista el capitalismo en cualquiera de sus formas.

Urge a la clase obrera organizarse para un fin muy sencillo: la toma del poder político, la cual no se producirá mediante el depósito de una papeleta en una urna electoral sino mediante la revolución. Una revolución que ponga el poder en manos del pueblo, en manos de los que verdaderamente producen la riqueza y que son los que hacen que esta sociedad funcione.

El fin es el poder obrero y el socialismo, el único sistema económico que tiene como misión satisfacer las necesidades del pueblo. En el capitalismo, y más tal y como se desarrolla negativamente, estas opciones son quimeras.

-El reformismo:

El siguiente factor fundamental es el papel del reformismo, y señalaremos a los sindicatos oficiales y a todos los partidos, algunos autodenominados incluso comunistas, que prometen reformas o “salidas a la crisis” dentro del capitalismo:el capitalismo de rostro humano, como venimos diciendo, la denominada lucha economicista, la lucha espontánea, la negación del carácter dirigente del Partido, la negación de la toma del poder político como necesidad y muchas otras negaciones que tratan de convencer a los obreros de que hay una salida “por la izquierda” dentro del capitalismo.

Algunos elementos, obsesionados por la lucha económica, por la lucha por una mejora parcial de la situación de los obreros están dispuestos a seguir en esa línea y a seguir sin plantearse el objetivo del socialismo y de la dictadura del proletariado.

Sobre ellos, puede decirse que hacen suya aquella frase de los bernsteinianos “el movimiento lo es todo, el objetivo final nada”.No les interesa en absoluto para qué lucha la clase obrera; para ellos lo esencial es la lucha en sí. En lugar de dirigir el movimiento espontáneo, de inculcar a las masas los ideales comunistas y orientarlas hacia nuestro objetivo final(el socialismo) se convierten en un instrumento ciego del propio movimiento, limitándose a exponer las necesidades y exigencias de que tienen conciencia las masas en ese momento.

Estos individuos se muestran incapaces de explicar a las masas el objetivo final, el socialismo y la dictadura del proletariado; y lo que es más lamentable es que consideran estos términos como algo inútil o incluso perjudicial. Para ellos los obreros son como niños pequeños, a los que temen asustar con este tipo de ideas. Es más, muchos de ellos mantienen incluso que para llegar al socialismo no hace falta ninguna lucha revolucionaria. Para ellos la única lucha “revolucionaria” son las huelgas, los sindicatos “alternativos”, las pequeñas cooperativas de consumo y producción, la banca ética, etc.
Ellos rechazan la doctrina de que mientras el poder político no pase a manos de la clase obrera(dictadura del proletariado) es imposible el cambio de régimen, es imposible la emancipación completa de la clase obrera.

Ellos conciben unas alternativas que caben muy bien dentro del régimen vigente y que no es necesario más que un capitalismo de rostro humano, una democracia “participativa”(sin definir el carácter de clase de toda democracia),un Estado que está por encima de las clases; el cual, en su opinión, debe actuar de intercesor en los conflictos de clase…Declaran además que las libertades dentro de la democracia burguesa no son incompatibles con el capitalismo, razón por la cual para ellos sobra la lucha política por el socialismo, pues para alcanzar estas metas es suficiente únicamente la lucha económica.

Les basta con que las huelgas, las manifestaciones y las acciones espontáneas se produzcan con más frecuencia, sin elevarlas a luchas políticas. En definitiva, no superan el espontaneismo, ni se plantean que el único objetivo donde la clase obrera realmente se emancipará es el socialismo.

Así que nos tratan de convencer de que el socialismo está caduco y que hay que centrarse en las luchas económicas. Se centran únicamente en el trabajo en esta u otra localidad, en este u otro sector sin plantearse que el único camino es la unidad de todas esas luchas, de todos los sectores, elevados a luchas políticas que superen los estrechos márgenes del economicismo. Seguramente muchos lectores piensen que esos adoradores del movimiento espontáneo prestan al menos una gran ayuda al movimiento y a la lucha de clases. Pero esto también es un error.

La historia nos demuestra que este tipo de estrategias, que no son nuevas precisamente, tras un brillante comienzo y un crecimiento exponencial se tornan más tarde en un caminar a ciegas, probando esto y lo otro bajo la fórmula ensayo-error hasta que por último el movimiento se detiene. Esto no es de extrañar, toda lucha espontánea y economicista choca inevitablemente contra la muralla del poder burgués, del Estado burgués, esa maquinaria que ellos no se plantean tomar y extinguir.

Las huelgas, las marchas y las acciones que se suceden impulsadas por los economicistas y reformistas mueren asfixiadas ante la cruda realidad, que es que mientras la burguesía ostente el poder político puede decir no a todo, y no conceder siquiera migajas. Lo estamos viendo a día de hoy, con la liquidación del mal llamado Estado del Bienestar.

Y ante este fracaso previsible y demostrado múltiples veces en 150 años de historia del movimiento obrero, se produce la frustración, la desesperanza, el desencanto, la impotencia. Es decir, lo que viene ocurriendo en este país desde hace décadas con todos estos movimientos que buscan la cuadratura del círculo, la eterna alternativa al socialismo y a la dictadura del proletariado. Y siguen sin hallarla, y siguen las frustraciones tras el siguiente fracaso de la nueva teoría revolucionaria que enterrará al socialismo: desde Cohn Bendit a los Foros Sociales pasando por nuevas y mesiánicas figuras mediáticas. Fracaso tras fracaso.

La alternativa revolucionaria a estas formas de actuar es impulsar a los obreros a la lucha política directa. Plantear cualquier huelga, por poco importante que parezca, como una muestra de la falta del poder político para la clase obrera. Plantear la huelga como un choque directo contra el poder burgués, superar la insuficiencia de la lucha económica y tener muy claro en todo momento que el objetivo es la toma del poder político y decírselo así a la clase obrera. Porque cualquier otra cosa es engañarles.

Cada intento de elevar la lucha económica a lucha política impulsa a los obreros a un género de manifestaciones en las que el matiz económico pasa a ser secundario.
Por medio de la propaganda y la agitación estas luchas se elevan trascendiendo de lo meramente sindical al terreno de lo político. Es decir, se producen manifestaciones políticas.

Por tanto, como conclusión en este aspecto, mientras no superemos las luchas espontáneas y reformistas y las elevemos al plano de lo político; con un objetivo muy claro que es el socialismo y la dictadura del proletariado, los trabajadores seguirán cosechando derrota tras derrota.

-La ausencia del Partido Comunista:Pero sin lugar a dudas el factor principal en esta situación de derrota es la ausencia del Partido Comunista. Si hubiese un partido comunista sólido, férreo en sus fundamentos leninistas no cabe duda de que no nos encontraríamos ante la inexistencia de la más mínima conciencia de clase, ante los 6 millones de parados, ante las constantes agresiones de la burguesía que no reciben una respuesta organizada, o cuando la reciben de las organizaciones existentes que no son el Partido Comunista, no pasa del mero derecho al pataleo.Es decir, sin el Partido Comunista que fusione a las masas con la teoría de vanguardia y que eduque revolucionariamente a la clase obrera, marcándoles el camino, nunca llegaremos siquiera a suponer una amenaza para el orden social burgués. Pueden cambiar los peleles de la burguesía que se sienten en el Parlamento, pero el obrero nunca se planteará la necesidad real de conquistar el poder político y luchar por el socialismo. A los hechos actuales nos remitimos para confirmar la justeza de esta aseveración. El marxismo es todopoderoso porque es cierto, y la realidad lo confirma una vez tras otra.

Para ser la organización de vanguardia el Partido debe estar armado de la ciencia revolucionaria del marxismo leninismo, debe conocer las leyes del movimiento, debe tener siempre en cuenta las leyes de la revolución. De otra manera, vencer al capitalismo es una quimera.

El Partido no puede ser un verdadero partido si se limita a ir a rebufo de la conciencia espontánea de las masas, de la conciencia que tiene el proletariado en este momento, si a lo que se dedica es a la apología del movimiento espontáneo por su propia debilidad, si a lo que se dedica es a la sopa de siglas sin ninguna conexión con la clase obrera, si no sabe situarse como vanguardia por encima de esta conciencia espontánea y si no sabe educar revolucionariamente a las masas para que comprendan la misión histórica del proletariado.

Pero aquí hay que hacer un aparte y explicar ¿qué es el proletariado?. La burguesía ha tratado, de todas las formas posibles, de eliminar la conciencia de los obreros de pertenecer a una misma clase de trabajadores y trabajadoras, de explotados. Ha atacado, para ello, el concepto de proletariado, alegando que éste es un anacronismo del siglo XIX. No sólo la burguesía sino posturas políticas reformistas, en su afán de negar al sujeto revolucionario que es la clase obrera, nos dicen que la clase obrera ya no existe.

La definición de proletariado ha sido tergiversada en la sociedad burguesa, con especial interés por parte de los capitalistas y los reformistas. Atribuyen, pues, la palabra proletarios tan solo a los obreros fabriles, los del mono azul, o a las personas que viven en extrema pobreza.

El proletariado es, en realidad, la clase mayoritaria que engloba a gran parte de las capas sociales explotadas. Son todos aquellos que venden su fuerza de trabajo a un capitalista a cambio de un salario, y con su trabajo reportan beneficios a una determinada empresa, por lo general a unos accionistas ajenos y al propio capitalista que posee los medios de producción.

El proletario está sometido a la explotación capitalista, y el principal método de esta explotación es la extracción de la plusvalía. El valor del trabajo del obrero es siempre mayor al salario que percibe, ahí reside la ganancia del burgués, que parasita el trabajo ajeno para obtener sus ganancias. De esta forma, comprendemos que el burgués tan solo adquiere la fuerza de trabajo de un obrero y, a cambio, le ofrece un salario de subsistencia para que pueda seguir formando parte de la cadena de producción. En ningún caso es el obrero propietario del fruto de su trabajo.

El proletariado, ciertamente, comenzó a desarrollarse significativamente en el siglo XIX, pero ello no implica que no exista a día de hoy. De hecho, aún representa a la mayor parte de la población, como no puede ser de otra manera en la sociedad capitalista.

La burguesía utiliza eufemismos como “ciudadanos”, “consumidores” o “familias” para hacer referencia al cuerpo de explotados, es decir, los trabajadores y trabajadoras, tratando de evitar que éstos desarrollen su conciencia de clase.

El conocimiento, por parte de los obreros, de pertenecer a una misma clase social, y de que ésta es explotada por el orden capitalista imperante, resultaría nocivo para los intereses de la burguesía y sería, en cambio, un gran salto en el proceso revolucionario por la emancipación del proletariado y la consecución del socialismo. Los intereses de ambas clases son absolutamente antagónicos; pues mientras los proletarios claman ser amos de su trabajo, el burgués mantiene la explotación sobre éstos, que es la que produce su riqueza. Para garantizar la continuidad de esta relación injusta, el poder establecido trata de evitar la existencia de una base organizativa e ideológica revolucionaria.

El proletariado debe liberarse, tan solo él mismo puede terminar con la explotación a la que es sometido. Para ello, los trabajadores y trabajadoras deben tomar conciencia de su condición de proletarios y de oprimidos por el capitalismo. Y, tras ello, a partir de la fuerza revolucionaria de la conciencia de clase y del referente ideológico del marxismo-leninismo, construir el camino a la revolución siguiendo el camino marcado por el Partido.

La conexión del Partido, como vanguardia, con este proletariado se lleva a cabo a través de las células en los centros de trabajo, pues este es el contacto más directo del Partido con la clase obrera, ahí es donde realmente se lleva a la práctica la teoría del marxismo-leninismo, ahí es donde realmente se analiza objetivamente la correlación de fuerzas en la lucha de clases, no en base a subjetividades o sopas de siglas que pretenden medir la correlación en base a marchas, manifestaciones, u otras luchas economicistas o reformistas por el estilo.

La clase obrera y sus aliados se encuentra en las fábricas, en los barrios, en los centros de trabajo, en los institutos, en las universidades, el sujeto revolucionario es la clase obrera, que se encuentra a día de hoy totalmente alejada de lo que llaman frentes de “masas” y con la conciencia de clase a años luz de desarrollarse.

Es mucho más vistoso el trabajo político en estos frentes “de masas” pero los resultados para la lucha de clases son nulos. Mientras tanto, el PCOE seguirá desarrollando sus células comunistas con prioridad en los centros de trabajo y fábricas, pues son estas la única garantía de victoria. Cuando el Partido Comunista ha actuado así, los trabajadores les han seguido, pues no son tontos, ni tienen menos cualidades, ni nosotros somos más inteligentes para comprender el marxismo-leninismo, ni hemos tenido ningún atributo especial para comprenderlo. Los comunistas somos exactamente igual que los obreros, y si nosotros hemos comprendido el marxismo-leninismo cuando nos han hablado de él, cuando nos lo han explicado, ¿qué es lo que les hace pensar a los reformistas y pseudo-revolucionarios que el resto de los obreros con incapaces de comprenderlos”.

Ese es el trabajo del Partido Comunista, del PCOE, todo lo demás son estrategias caducas que llevan décadas fracasando alrededor del globo, debemos preguntarnos: ¿queremos seguir el mismo camino? ¿O bien pretendemos seguir la estrategia correcta basada en la lucha económica además de la política e ideológica con un objetivo claro: el socialismo y la dictadura del proletariado?

Por tanto, está en manos de la clase obrera el revertir esta gran derrota histórica desarrollando su Partido Comunista, que para nosotros es el PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL.




Charla sobre “Psicología y conciencia” del PCOE en Sevilla

A continuación reproducimos un interesante documento de introducción de la charla “psicología y consciencia de clase”, en la que nuestros camaradas de la célula de veteranos de Sevilla analizan dialéctica y magistralmente todos los tópicos y visiones deformadas que propiamente muchos militantes comunistas tienen sobre la psicología de los obreros y la conciencia de clase.

Camaradas y amigos:

Vamos a dar comienzo el acto. Los cinco camaradas que presidimos la mesa integramos la célula de veteranos de Sevilla, que dadas nuestras edades, las precarias condiciones físicas que exhibimos y debido también a nuestro alejamiento del movimiento obrero, no podemos desarrollar la labor normal de un militante jóven. Por todas estas cuestiones, hemos creído oportuno programar una serie de conferencias-coloquios en la que podremos aportar nuestras experiencias teóricas y prácticas con las que poder servir al partido.

En primer lugar, daremos paso al camarada Ricardo Cáceres:

Camaradas y amigos:

La lucha por el socialismo es inseparable de la lucha por la libertad, por eso los comunistas somos los más fervientes luchadores por las libertades de los trabajadores y de los pueblos. No podemos comenzar esta conferencia-coloquio sin recordar ni denunciar que en el Estado español existen cientos de presos políticos, nacionalistas y comunistas,  que llevan años en las cárceles ante el más absoluto silencio de los medios de comunicación.

Así mismo, se constata que conforme la crisis se agudiza y se toman medidas mas reaccionarias, se va intensificando la represión contra las masas trabajadoras, como lo demuestran las actuaciones de la policía frente a las manifestaciones y la persecución de nuestros camaradas, especialmente jóvenes.

Baleares, Alcalá de Henares, Cazorla, son pruebas inequívocas de que el Partido centra la atención de las fuerzas represivas. Se da el caso de que a un camarada de nuestra Federación de Jóvenes Comunistas, lo han sancionado en dos ocasiones; la primera por liderar una manifestación estudiantil sin pedir permiso, mientras la segunda es pura saña, porque lo vuelven a sancionar por liderar una manifestación en la que no estuvo. A nuestro camarada secretario Político del Comité Regional de Baleares lo retuvo la policía en plena calle, sin que tuviera lugar manifestación ni ningún acto en ese momento.

Ellos se preparan, ellos atemorizan, nosotros debemos hacer lo propio y con ese espíritu revolucionario vamos a celebrar la presente Conferencia-Coloquio.

Por la libertad y el Socialismo

Viva el PCOE.

A continuación damos paso al camarada José Luis Ramos:

Camaradas y amigos:

El más sublime de los principios revolucionarios es el Internacionalismo Proletario, que eleva al obrero a la universalidad. Todos los trabajadores del mundo somos hermanos de clase y cuando maltratan a uno en un rincón muy lejano de nosotros, nuestro corazón de comunista sufre.

Por estas razones  denunciamos a los Estados europeos, especialmente al Estado español y a los medios de comunicación que les sirven de títeres, por su campaña contra Cuba y Venezuela, que buscan encontrar falsas causas, que ante la opinión pública mundial justifique intervenciones bien directas o por medio de golpes de Estado, para frenar el proceso antiimperialista que se lleva a cabo actualmente en América Latina y que tienen por objetivos,  evitar en primer lugar que dicho proceso se convierta en una lucha abierta por el socialismo, y en segundo lugar, rapiñar las fuentes energéticas que constituyen las riquezas autóctonas de los pueblos que desean construir un mundo independiente del imperialismo.

Pero la célula de Veteranos del PCOE de Sevilla estima que nuestra solidaridad no es puro formalismo, sino que forma parte de nuestros principios marxista-leninistas en los que nos inspiramos para decir que si el combate contra el imperialismo no tiene como objetivo el socialismo, a la postre, serán barridos o se convertirán en un país capitalista explotador de las fuerzas de trabajo, es decir, en un eslabón de la cadena imperialista.

Por el Internacionalismo Proletario

Por el Socialismo

Viva el PCOE

Y antes de pasar a la lectura del informe, damos paso al camarada Juan Gervasini.

Camaradas y amigos

La presente conferencia coloquio, que lleva por título “psicología y conciencia”, va mucho más allá de ofrecer una explicación racional sobre el comportamiento de los trabajadores ante la sociedad capitalista. Es también una apuesta de la célula de Veteranos del PCOE de Sevilla, por reparar el daño que se ha hecho a la militancia comunista, por parte de quienes cobijándose con el honorífico título de comunista, lo que han hecho es desprestigiarlo.

La burguesía y los oportunistas han puesto sus ricos medios en actividad para inculcar en la mente de los trabajadores el rechazo a todo lo que huela a comunismo. Nosotros no podemos permitirlo, porque en nombre del comunismo, del Partido Comunista, han muerto asesinados miles de militantes anónimos de todo el mundo que arriesgaron sus vidas por legarnos una vida digna, ajena a los abusos y a la explotación.

Como veteranos tenemos el deber de reivindicar a aquellas mujeres y aquellos hombres que perdieron años de sus vidas y que gracias a ellos, después de tantos reveses, el ideal comunista prende con fuego vigoroso en la juventud y en todos los que superando miles de obstáculos, consagran sus vidas y su tiempo en lograr el ideal sublime de la humanidad: el comunismo.

Recordemos los nombres de Asciclos, Cordero, Ortega y tantos camaradas del PCOE que lucharon dentro y fuera de las cárceles por no renunciar a su nombre de comunista.

Por eso no avergonzarse de ser comunista y de hablar sin ocultar que se es comunista, lo cual significa vencer la propaganda burguesa y a los traidores y levantar  la bandera de la libertad y de la igualdad.

Vivan los comunistas

Viva el PCOE

Para iniciar el debate, cedemos la palabra al camarada Manuel Góngora, que dará lectura al informe que iniciará el debate.

¿Quién no se ha preguntado alguna vez, por qué fulanito pese a pasar por una situación extremadamente mala, que tiene varios hijos que alimentar y para ello necesita la ayuda de la familia, no se rebela contra las injusticias? El caso de fulanito que se muestra pasivo ante su destino, no es para nosotros lo más importante en este debate; además, no es ni pasivo ni neutral, porque ante la incomprensión de muchos, incluso de muchos de nosotros, arremete contra quienes no estamos dispuestos a soportar indolentes esta forma de vida y nos levantamos contra el capitalismo. El obrero desconcienciado se enfrentará contra nosotros, contra nuestras ideas, como si el capitalismo fuese algo suyo.  Todo el mundo sabe,  que como el tal fulanito, hay millones de trabajadores que viven sin perturbarse por ser explotados y sin ofrecer ninguna resistencia contra los culpables de sus desgracias.  Sin embargo, no son estos millones de trabajadores los que nos preocupan especialmente, sino el hecho de que haya también numerosos militantes comunistas que dudan, que se ven incapacitados para ofrecer una explicación científica del proceder de los trabajadores, dejando claro que no están en condiciones de cumplir con su cometido de comunistas.

En esta primera conferencia vamos a intentar, paso a paso, ir allanando el camino que nos llevará hasta la comprensión de la conducta del obrero y lo haremos de la manera más  sencilla posible, para que su lógica sea accesible a todo el partido, a los militantes, a los simpatizantes y a los amigos, con el propósito de que adquieran la firmeza necesaria que le facilite la labor de convencer en sus círculos de amistades y laborales,  cuando hablen de política.

La pregunta capital es:  ¿Cómo adquiere el trabajador la conciencia de clase? Pensad por un instante que el proletariado moderno es junto con la clase burguesa,  las únicas clases paridas por el modo de producción capitalista, las demás clases y muchas profesiones: campesina, terrateniente, etc.,  son clases que pertenecen a otros sistemas de producción más antiguos que el capitalismo. Así pues, el proletariado le debe su existencia al capitalismo, aunque fuese engendrado en el feudalismo, y morirá cuando no quede rastro del modo de producción burgués. Es natural y obligado, por consiguiente, que su pensamiento sea, desde el principio, totalmente burgués. Todo lo que le rodea, desde su nacimiento hasta su muerte, será capitalismo en movimiento,  por lo que las influencias que éste ejerce y ejercerá sobre su mente es total y absoluta. Aunque no existiesen medios de comunicación masiva, el proletariado moderno estaría bajo el dominio de todo lo que es y representa el capitalismo, porque como hemos dicho es hijo suyo.

Si un revolucionario piensa que un proletario con pensamiento burgués es un contrasentido, se equivoca y difícilmente lo ganará para la causa revolucionaria, porque no ha entendido nada.  No es el capitalismo el que nos roba un hermano de nuestra clase,  somos nosotros los que vamos a quitarle un hijo suyo, que además es su sustento, lo que le da la vida. Tenedlo siempre presente.

A pesar de su conciencia burguesa, el proletariado, por  ser el mas moderno y el más numeroso, nace con la misión de dirigir a todas las clases y capas sociales que están siendo explotadas por el capitalismo para acabar con éste, pero ¿por qué y cómo opera esta contradicción? Como quiera que el mundo en el que vive y al que pertenece es el mundo burgués, jamás por sí mismo se dará cuenta de la necesidad de transformar la sociedad capitalista en otra que no está en su mente, que para él no existe; alguien se la tendrá que descubrir y no resultará bastante con descubrírsela, habrá que inculcársela  por medio de un proceso práctico. Nunca por cuenta propia podrá descubrir el concepto plusvalía que él genera y que es el motivo del enriquecimiento del burgués;  tampoco alcanzará a descubrir la composición orgánica del capital, la cual explica la aparición forzosa de sucesivas crisis económicas, causa de muchas de sus desdichas, etc.; nunca pues, llegará por su propia experiencia a comprender en su contenido y forma al sistema capitalista, pese a haber sido parido por él;  en definitiva, nunca concebirá el socialismo como salida. Eso no quiere decir que no busque las respuestas a las preguntas que se hace;  pero las que encuentra, debido a sus limitaciones, siempre chocarán con lo que el sistema le ha enseñado como la verdad indiscutible de la vida,  esto es, que para que una sociedad humana tenga razón de ser, tienen que haber personas capacitadas y dedicadas a dirigir, y otras a trabajar. Quienes deben emplearse a una tarea u otra será, para el obrero, cuestión de suerte o de inteligencia, y concluirá que todos los males pueden solucionarse, bien cambiando a los dirigentes que no cumplen correctamente con su misión en la sociedad, o bien haciendo trabajar más y mejor a los dirigidos.  Hasta aquí puede llegar su análisis sin ayuda de nadie, pero no más lejos.  Pensad que al ser hijo del sistema, estas premisas las ve de un modo natural;  todo lo demás, que no se le manifiesta prácticamente, es para él pura fantasía. Preguntemos a cualquier obrero que no haya alcanzado aún la conciencia de clase y veremos que todosestán más cerca de querer “independizarse” o de convertirse en patrón, antes que hacer la revolución, algo que no se plantea de ninguna de las maneras, porque lo primero es tangible, lo otro no le llega a su mente ni tan siquiera como una posibilidad, porque requiere todo un proceso de enseñanza, como estamos teniendo nosotros, y esa enseñanza le tiene que venir de fuera de la simple relación económica con el patrón, le tiene que venir del partido, como nos viene a nosotros.

Pero pese a su apocada voluntad y a su forma de pensar, un tanto necia, no puede evitar el desarrollo de las contradicciones irreconciliables que subyace entre el patrón y él, aunque todavía no la vea, porque no se le haya manifestado. Contradicciones que se irán enconando paulatinamente por medio de la acción, de la práctica, pues la burguesía para sobrevivir en este sistema de competencia cruel, se ve obligada por imperativo natural, por inercia de la economía capitalista, a explotar más y más al trabajador.  Y lo explota de la única manera que puede, haciéndole trabajar más, obligándole a producir mayor cantidad de productos en el menor tiempo posible,  a la par que le reduce su salario directa o indirectamente.

El patrón paga un salario al obrero  – no vamos a entrar en los conceptos económicos marxistas para ir más rápido- , pero al cabo del tiempo, el dinero que paga el patrón ve reducido su valor y es debido a que todo cuanto necesita el obrero para vivir es cada día más caro. El obrero le pide al patrón un aumento de sueldo con el fin de asegurarse todos los elementos vitales; éste, sin embargo, se niega totalmente a dárselo para no perder cota de ganancia, o le ofrece una cantidad bastante menor de la que le demanda, por lo que la contradicción entre patrón y obrero se hace ya más visible; sin embargo, ésta es todavía una contradicción normal y conciliable en opinión del trabajador, que solo ve en ella una relación económica,   jamás política y menos aún ideológica.

Esta relación entre obrero y patrón genera lo que se llama la psicología del obrero. A éste no le gusta que su patrón, al mismo tiempo que obtiene mayores beneficios, le niegue una subida de salario suficiente; pero esta psicología no se transformará jamás en conciencia de clase, por poco que pague el patrón. Por mucha explotación que ejerza el patrón sobre el obrero, éste continuará igual, con más tensión pero igual, no gustándole la citada relación, pero nada más. Llegado a un punto, en el que la precariedad del salario es ya insoportable, la mente del trabajador comienza a evolucionar tímidamente, llegando a pensar que si todos los  compañeros y compañeras de su centro de trabajo se unen en una huelga, pueden hacer cambiar de actitud a su patrón. Tenemos pues, el embrión del sindicato. De forma espontánea los obreros deciden ir a la huelga. No obstante, a la hora de hacerla realidad, advertimos que la psicología de los obreros, o sea, el saber qué es lo que no quiere sin conocer qué debería querer, se bifurca en dos ramales opuestos; pues aún teniendo el mismo sentimiento de no gustarle que el patrón no le suba el sueldo, pese a haber éste logrado beneficios record, aún no agradándoles la relación entre patrón y obrero, la psicología se manifiesta en unos como rebeldía y en otros como sumisión; en el fondo la sumisión es una expresión del miedo. Los obreros están todavía a años luz de adquirir conciencia de clase. Los rebeldes querrán ir más allá, continuar con las acciones para hacer caer en razones al patrón,  sin negarle su autoridad y dirección y, por supuesto, sin cuestionar al capitalismo al que no cree culpable. Piensan que la conducta del patrón es un problema personal, humano, pero no un pecado del sistema;  en cambio, los sumisos, ante su miedo, se rebelan contra el rebelde para justificar su esquirolismo, porque el rebelde le coloca ante una situación complicada tanto respecto del empresario, como también con su familia. No obstante, después de un proceso más o menos largo, el sumiso puede llegar a convertirse en rebelde en algún momento de su vida, e incluso su rebeledía puede desbordar a la de sus compañeros.

Posteriormente, los trabajadores rebeldes comprenden que los patronos están todos unidos para llevar una política común contra ellos. Además comprueban que el gobierno dicta leyes que favorecen a la patronal; es entonces cuando deciden que el sindicato debe ser universal para que pueda convocar huelgas generales, con el fin de hacer retroceder los planes del gobierno.

Hasta aquí todo el proceso, descrito de una forma lineal, tiene un desarrollo espontáneo. El obrero no actúa por conciencia de clase, sino obligado para defenderse, porque en ello le va la subsistencia como persona, pero no como clase; aunque, según advertía Lenin, la espontaneidad tiene grados y es la antesala de la toma de conciencia de clase, ahí es donde debe estar el partido. Antes de proseguir debemos aclarar en qué consiste la conciencia de clase.

El patrón tiene conciencia de su clase, sabe perfectamente que para perpetuar su existencia debe continuar, y cada vez con mayor intensidad, explotando a los trabajadores; sin ello morirá, y al tomar conciencia de esta realidad inapelable, pone todos los medios a su alcance para neutralizar a su enemigo, la clase obrera, para que ésta no pueda organizarse políticamente. Sin embargo, en muchos casos,  le “ayuda” a organizarse sindicalmente, para que ésta nunca pueda alcanzar su conciencia de clase, que por lógica, ha de tener un contenido opuesto a la suya. Si el patrón vive a costa de explotar a los trabajadores, éstos no serán libres mientras que exista el patrón. En su consecuencia, el obrero ha de conocer esta realidad y asumirla, lo que significa que debe acabar con el explotador para dejar de estar explotadom y esto no será posible sin eliminar el sistema que le es inherente, el sistema que le proporciona todas las armas precisas para continuar con esa explotación.

Para Lenin el trabajador toma conciencia de clase cuando asume la política comunista, esto es, cuando lucha organizadamente contra el poder establecido y no contra los efectos del poder establecido, cuando se decide por la lucha política y arremete contra todo lo que comprende el sistema que mantiene al burgués, es decir, cuando el obrero ha comprendido que él tiene que arrebatarle el poder al burgués, para imponer el suyo. Mientras esto no suceda, las luchas serán exclusivamente económicas y espontáneas y dentro de los cauces que le provee el propio sistema, a pesar de que a veces adquiere un contenido político, como es exigir que  el gobierno abola una ley antiobrera. Por ejemplo, si se consiguiera que el gobierno del PP diese marcha atrás en la reforma laboral,  la situación de explotación del obrero no variaría.

Ninguna huelga general económica, como las que se están desarrollando en nuestro país, tampoco las huelgas contra el cierre de las empresas, las manifestaciones contra tal o cual gobierno, generan por su propio desarrollo la conciencia de clase del trabajador,  y ni mucho menos va contra el modo de producción burgués. Cambiará el gobierno, el tipo de dictadura del capital: como puede ser de fascismo a democracia monárquica, a república, pero siempre dentro del sistema capitalista, es decir,  sin poder quitarse de encima la explotación ni el explotador,  a más nunca llegará el obrero.

Para que el obrero tome conciencia de clase, es decir, que comprenda que él puede y debe aglutinar a su alrededor a todos los explotados para acabar con la explotación y por tanto, con el régimen burgués, ha de saber cómo subyuga el capital a esas otras clases, porqué existen presos políticos, porqué los monopolios controlan la economía del campo, etc., y porqué el parlamento y el gobierno dictan leyes antiobreras. En esta dirección, tiene que aprender cuál es la naturaleza del Estado capitalista, que dicho Estado representa los intereses de la burguesía y es un órgano de opresión contra las clases explotadas. Debe pues, conocer y asumir en términos generales lo que un militante de un Partido Comunista sabe, y adoptar para sí su programa. Por eso  son los comunistas al margen de los sindicatos, los únicos que pueden dirigir a los trabajadores hasta la comprensión de su naturaleza de clase, de su conciencia de clase. Podéis examinar la historia y veréis que cuando los Partidos Comunistas cumplían con su misión, la clase obrera, cualesquiera que fuesen los pases, luchaba por el poder político. Y también os percataréis de lo contrario, desde que los Partidos Comunistas han ido dejando a un lado los principios revolucionarios y por consiguiente abandonando su misión frente al proletariado, nadie ni nada le ha podido sustituir. Todas las revueltas, guerrillas, manifestaciones monstruas, han acabado en nada y los trabajadores no han tomado conciencia de clase.

Pero se dan las circunstancias, que tanto en España como en casi toda Europa, los partidos comunistas han renunciado a esta práctica,  sus militantes se limitan a actuar en los sindicatos o en frentes de masas, olvidando su misión de enseñar política al proletariado. Todas sus luchas y actividades se diluyen en el terreno sindical, con lo cual, en vez de adoctrinar a los trabajadores, lo que hacen es contribuir a la malformación de su conciencia, pues los sindicatos sólo pueden aspirar a la lucha económica, a impugnar leyes que repercuten en el mundo del trabajo. Los sindicatos,  por naturaleza,  son reformistas.

En nuestro país sucede que los llamados partidos comunistas no le hablan al obrero de su potencial, de su misión histórica, no le hablan de política ni de ideología. En los centros de trabajo las células comunistas no existen como tal, se reunen y hablan de sindicalismo, del convenio colectivo, de la expulsión de un compañero, etc.,  y para eso no hace falta la célula comunista, ya basta con el sindicato. También sucede que en el Parlamento, todos los partidos, a la hora de la verdad, llegan a confabularse contra los intereses de los trabajadores;  y aquellos que se reclaman representantes del pueblo, sólo se oponen a tal o cual ley, pero en el fondo están diciéndole a los trabajadores que a través del Parlamento se puede cambiar su signo maldito, le está diciendo que dentro del sistema hay solución a su problema. Los reformistas  son la avanzadilla del capitalismo dentro del movimiento obrero.

Todos los partidos y todas las instituciones aleccionan al trabajador en el mismo sentido, en que éste ha venido viviendo desde su nacimiento. Nadie le insinúa, menos le afirma que hay que cambiar de sistema. ¿Cómo entonces nos lamentamos de que el trabajador no nos comprenda? ¿Cómo entonces nos indignamos, porque después de una huelga general el trabajador continúe votando, y además a un partido burgués? ¿Qué otro remedio le hemos dado?.  Se le indica que el sistema tiene defectos, pero solucionables, que en la patronal hay elementos que son egoístas, pero otros no.  Se les inculca que un gobierno puede hacerlo bien o mal para sus intereses, obligándoles a elegir el menos malo, se le prepara entre todos, en lo contrario de lo que debe de aprender. A la misma vez el comunista se esconde y no le dice la verdad cara a cara,  por temor  a que el trabajador no lo siga,  no lo entienda, cuando de verdad no le sigue ni le entiende  ahora, cuando no le habla.

Nuestro partido tiene que volver a funcionar como lo hizo el partido bolchevique. No vale solo con imputar a los reformistas encaramados en las direcciones de los sindicatos que son unos traidores. Hay que utilizar los sindicatos, las instituciones, el frente de masas, para movilizar a los trabajadores, para denunciar el reformismo, para descubrirle al servicio de quien están esas instituciones, en una palabra, para abrir la mente de los trabajadores hacia la política y no para engañarlos haciéndoles creer que los sindicatos y las instituciones pueden solucionar sus problemas.

Con la movilización y la dirección de los comunistas, el obrero se encontrará con la policía represora, con el clasismo de la justicia, con la traición de los reformistas. El obrero se sorprenderá y el comunista in sito le sacará de toda las dudas, le demostrará que estos elementos unidos forman un todo junto con el capitalista que lo trata como enemigo. En la movilización el obrero rebelde está más dispuesto a escuchar política; el comunista debe aprovechar esa ocasión, primero neutralizando a los reformistas y acólitos del burgué y después  marcándole  el  verdadero  camino.

Pero también y simultáneamente a esta actividad ineludible, los trabajadores tienen necesidad de poseer su propia tribuna, para que les expliquen cada uno de los casos políticos y sociales de una manera veraz, con el fín de formarse económica, política e ideológicamente.  Esa tribuna se la tiene que proporcionar inexcusablemente el Partido, que es el único que está en condiciones de dar las respuestas científicas de los fenómenos sociales. La actuación policial en las manifestaciones no puede suscitar más que indignación y rabia en los trabajadores, cuando en la actualidad es objeto de diferentes interpretaciones entre ellos, dependiendo de donde le viene la noticia. El empobrecimiento de los pequeños campesinos ha de ser el pretexto de una explicación profunda, con ejemplos claros, hasta el extremo que los trabajadores, fundamentalmente la clase obrera, comprenda la necesidad del cambio de sistema para proteger la economía rural, fuente de todas las materias primas, y sea capaz de tomar conciencia de su indiscutible fuerza numérica e ideológica, para convertirse en la dirigente del proceso revolucionario, al objeto de acabar con las injusticias que se cometen contra los campesinos. El enfrentamiento entre los estudiantes y la polícía tendrá que penetrar en la mente de los trabajadores como un paso hacia adelante y nunca como un acto salvaje, propio de una población juvenil e inmadura, tal como lo explican los medios de difusión burgueses. Las guerras imperialistas tienen que ser comprendidas perfectamente por los sectores de trabajadores a modo de explotación de sus hermanos de clase de otros países. Y así, todo cuanto sucede, tanto en su entorno como en cualquier ámbito de la sociedad española e internacional que suponga un actividad burguesa contra el pueblo, debe ser llevado por el Partido a los trabajadores,  y no tiene que estar forzosamente ligado en el mismo documento, en la misma charla, asamblea, mitin etc. con su posición económica. Desde el principio el Partido se tiene que convertir en el transmisor, el cronista de la verdad, sin ocultar nada a los trabajadores, pues es el único vehículo que poseen para ampliar sus conocimientos que son  imprescindibles para hacerse dueños de su destino. A cada paso hay que explicarles  que, sin derrocar a la burguesía,  sin aniquilar el sistema, sin que ellos accedan al poder político y económico, no habrá ninguna solución radical y eterna. Y todo se debe decir con la mayor naturalidad.

Para llevar a cabo esta misión irrenunciable, el Partido y sus células tienen que actuar en los centros de trabajo y en la calle como organización independiente de la ACDT y del sindicato. Hay células que han creado su propio blog dedicado a los trabajadores de su centro de trabajo. Pero reconociendo que constituye un avance, la misión no se completa. La agitación y propaganda ha de ser constante y, como hemos intentado explicar, cada caso que suceda en la sociedad que merezca ser interpretado por los trabajadores de forma revolucionaria, será denunciado con todo detalle, incitando la indignación y la rabia. El periódico se debe repartir de manera amplia en cada lugar de trabajo y provocar su discusión. Dadas las circunstancias económicas, la prensa del partido puede ser sustituida por la “Hoja Roja” o cualquier documento de elaboración propia de la célula, del comité local o provincial.

Las secretarias de propaganda de las células y comités deberán estar en manos de los militantes más dinámicos del Partido. Pero con el periódico y las octavillas que serán entregadas frecuentemente, solo cumplimos con un aspecto parcial, al que hay que unir la agitación que será por medio de charlas con grupos de trabajadores, con mítines, etc.  La entrega en mano de las octavillas a la salida del trabajo, si no se puede hacer desde dentro, la entrega en mano de la prensa etc, deben servir para provocar la discusión, como también que los trabajadores vayan al partido a preguntar sus dudas políticas; pero el fin primordial es reunir grupos de ellos,  sacarlos del centro de trabajo y formar charlas- coloquios, en nombre del PCOE.

Todos los esfuerzos que se realicen para comunicarse con los trabajadores en sus centros de trabajo serán exitosos si lo hacemos en nombre del PCOE, luego sus frutos se verán en los mítines, manifestaciones, etc.,  en los que los trabajadores, poco a poco, se unirán a la militancia en señal de aceptación de su vanguardia.

El PCOE tiene que salir inmediatamente de la dinámica impuesta por la burguesía y los reformistas,  que es la de prohibir a los trabajadores que hablen de política. Y finalmente, el Partido no puede caer en la trampa de no hablar de política a los trabajadores  porque estos no quieran saber nada con los comunistas.  Esa táctica burguesa hay que romperla,  y se hace con tesón, sin desfallecimiento,  pero siendo bravos propagandistas.

Como resumen final, tomemos un ejemplo corto. Imaginemos una célula del Partido en un centro de trabajo que tiene algunos  de sus miembros en el Comité de Empresa. Nuestros camaradas saben, a través del Programa y de los múltiples documentos del C.C. , que la solución a todos los problemas es el socialismo.  Así, cada vez que en la televisión, en la prensa o en su trabajo ven una injusticia, de forma inmediata,  en la mente de estos camaradas, surge la necesidad de cambiar el sistema, se les vienen a la cabeza la Reforma Agraria, la Socialización de los medios de producción, y ven grandes luchas de los trabajadores por la conquista del poder.

En cambio, los trabajadores de su centro de trabajo, lo que ven en la televisión,  lo que escuchan  en la radio y lo que leen en la prensa, es que el comunismo o socialismo es un régimen malvado, que Stalin mató a millones de soviéticos, que Fidel es un dictador sin escrúpulos, que Chávez es un loco, que el régimen de Corea es tirano.

Nuestros camaradas se reúnen normalmente en su centro de trabajo, pero sólo para ver la táctica que deben llevar en el Comité de empresa.  Miran la fórmula para desenmascarar a los miembros de CC.OO y UGT en el comité de empresa, denunciando a estos ante los trabajadores, porque han despedido a un compañero y no han hecho nada.

Pero en sus reuniones no trazan ninguna línea de actuación para hablar constantemente a los compañeros, bien en octavillas, bien en un boletín, bien en charlas por grupos, sobre qué es el socialismo y la necesidad de luchar por él, con el propósito de contrarrestar la intoxicación que en ellos provoca la burguesía con sus medios de comunicación. Y no lo hacen por temor a ser rechazados. De esta manera,  los trabajadores sólo reciben una información, la de sus enemigos que tiende a malformar sus conciencias.

Pero viene la crisis, y a la hora de discutir el nuevo convenio, el empresario no sólo dice que no puede dar más dinero, sino que -aún teniendo beneficios-, tiene que rebajar los salarios, o de lo contrario, la empresa corre el riesgo de desaparecer porque las ventas se han venido abajo y el producto lo ha de vender más barato; así que, o bien se acepta la rebaja o se presenta un ERE o la empresa se traslada a otro lugar. Sin embargo, el comité y los trabajadores saben que no han descendido las ventas,  incluso que la empresa tiene nuevos pedidos millonarios.

Pero ¿Qué sucede? En la mente de nuestros camaradas surge con rabia la necesidad de luchar para acabar con el régimen, porque es indignante e insoportable la conducta avariciosa del patrón. De nuevo les viene a la mente el Socialismo.

Pero ¿Qué ocurre con los trabajadores? Es evidente que  su cerebro no se ilumina con la necesidad de luchar por el socialismo, porque la idea que tienen sobre el mismo, es que es malvado y es una dictadura cruel, en donde los trabajadores pasan hambre. Por tanto, el socialismo no les puede venir a la cabeza como tabla de salvación. A unos, a los más rebeldes, les cundirá la indignación y despotricarán contra el patrón, y otros pensarán que a ver si por dos euros más van a perder su puesto de trabajo o la empresa se va a marchar a otro lugar.

Se forman grupos de trabajadores comentando la actitud de la empresa y un camarada emberrechinado dice por primera vez en un grupo, que lo que había que hacer es  unirse con todo los trabajadores de todos los centros de trabajo y luchar por transformar la sociedad, luchar por el socialismo, que eso es lo que acaba con la avaricia del patrón y nos da seguridad a los trabajadores. Pero en el momento de pronunciar la palabra socialismo, los trabajadores, como si hubiese mentado el infierno, se revuelven contra el camarada y le dicen “¡tú estas loco!” Y se atreven a decirle también “¡Tu no sabes lo que es el socialismo!” Y no ha lugar a más discusión.  En las mentes de los trabajadores surgió Stalin asesinando a millones de trabajadores, Fidel matando de hambre a su pueblo, etc.

Nuestro camarada abatido viene al partido y dice que los trabajadores no quieren saber nada y son todos unos reaccionarios, y por lo tanto nuestra lucha es imposible.

Es evidente que el cazador ha sido cazado:  nuestro camarada se ha convertido en uno más de ellos  porque no ha entendido nada de cómo debe actuar el Partido.

Camaradas y amigos vosotros teneis la palabra.

Fuente: http://pcoesevilla.blogspot.com.es/




El Socialismo en Cuba. Retos y perspectivas

El Partido Comunista Obrero Español (PCOE) hace un llamamiento a la participación en el acto público que tendrá lugar el martes día 30 de octubre, a partir de las 19,30h, en el Centro Cívico “El Tejar del Mellizo”, ubicado en el Parque de los Príncipes de Sevilla.

En dicho evento, intervendrá el Embajador de Cuba en España, Alejandro González Galiano que realizará una conferencia con el título “El Socialismo en Cuba. Retos y perspectivas”.
La convocatoria está convocado por el movimiento de solidaridad, partidos políticos y organizaciones sociales amigas de Cuba y la Asociación de Cubanos Residentes en Andalucía “Tocororo”.
Al concluir su intervención habrá una ronda de preguntas y respuestas.



Celebrado acto público del PCOE en Sevilla: “La lucha anti-imperialista en América Latina”

Bajo la consigna “LA LUCHA ANTIIMPERIALISTA EN AMERICA LATINA”, la célula Enrique Líster de la zona Macarena de Sevilla organizó el pasado martes 21 de Febrero un Acto Público en el que intervinieron: Jorge Vives de la Asociación Tocororo de Cuba, Jaime Cedano del Partido Comunista de Colombia y Francisco Barjas Secretario General del PCOE.

Abrió la sesión el camarada Javier Lora de la célula Enrique Líste, que hizo la presentación de los intervinientes. Tomó la palabra en primer lugar el compañero Jorge Vives, que realizó un repaso a la situación de Cuba, asediada por el bloqueo imperialista, y puso especial énfasis en la necesidad de la acción solidaria de todos, con los cinco patriotas cubanos presos por la justicia yanqui, por su actividad antiterrorista.

El camarada Cedano del Partido Comunista de Colombia expuso la trayectoria de los pueblos de América Latina buscando la unidad bajo la forma antiimperialista, hasta llegar a la complejidad del momento, en donde un grupo de países con características diversas intentan zafarse de las garras del imperialismo para ser dueños de sus destinos.

El Secretario General del PCOE expresó la solidaridad del Partido con los 5 patriotas cubanos y con todos los pueblos que luchan por la independencia del imperialismo. En su discurso, el camarada Barjas llega a la conclusión que hoy más que nunca el Internacionalismo Proletario adquiere plena vigencia, pues todos los trabajadores, no sólo de America Latina y de España, sino de todo el orbe capitalista, son explotados por las mismas empresas multinacionales. De esta forma la solidaridad internacional ha de ser mutua y práctica, rebasando el ámbito de la teoría en la que muchos se cobijan pero que no llevan a cabo.

Para el PCOE, insistió nuestro Secretario General, la forma real de practicar el internacionalismo con Cuba y demás pueblos latinoamericanos debe plasmarse llevando a cabo la lucha revolucionaria en nuestro país contra la burguesía imperialista española e internacional, que saquean la economía e inciden en la política en el Estado español.

Finalmente, el camarada Javier Lora clausura el acto recordando que para el próximo mes de Marzo el partido celebrará un nuevo Acto Público, convocado por la célula de la zona centro, que llevará por título “POR LA CONSTRUCCIÓN DEL FRENTE UNICO DEL PUEBLO”.




Aforo completo en el acto de celebración de los 53 años de la revolución cubana

Dentro del programa de actos públicos proyectado por el Comité Provincial y organizados por las células de Sevilla en sus ámbitos de actuación, el pasado miércoles 11 de enero de 2012, la célula “Manuel Acisclo” de Triana celebró el “53 ANIVERSARIO DE LA REVOLUCION CUBANA”, que contó con la presencia e intervención del compañero Ulises Arranz, Cónsul de Cuba para Andalucía y Extremadura, que fue precedido en sus palabras por los camaradas Jorge Calderón, Secretario General de la FJCE y de nuestro Secretario General Francisco Barjas.

El Salón de Actos del Centro Cívico del barrio de Triana se llenó de un público deseoso de hacer ostensión de su cariño hacia la revolución cubana, auspiciando un ambiente cálido, fraternal y solidario, preludio de una gran noche, plena de emoción y de fervor revolucionario. El camarada Jorge Calderón leyó un saludo de la FJCE que fue muy aplaudido por los asistentes. El secretario General de la FJCE resaltó la bravura y el grado de conciencia de la juventud cubana de ayer y de hoy y su implicación en el proceso revolucionario, a la par que hizo especial hincapié en la gran influencia que ejerce Cuba en los revolucionarios del mundo y especialmente en la juventud del PCOE. Una intervención extraordinaria por el aura entrañable que desprendió, pero también significativa por el nivel de conocimiento que demuestra tener la FJCE acerca del concepto del comunismo y la revolución.

Por su parte, el camarada Barjas, Secretario General del PCOE, puso de manifiesto lo que Cuba significa en el mundo actual, en su lucha antiimperialista, en la que conjuga la firmeza de posición y la fidelidad de los principios marxistas-leninistas. El secretario general del PCOE aplaudió a pueblos y ciudadanos del mundo que, sin ser comunistas, apoyan a Cuba por su concepción de la justicia y su visión antiimperialista. Pero, a la par, tuvo palabras de denuncia para aquellos que aún llamándose comunistas se vanaglorian de estar al lado de la revolución cubana en periodos  y circunstancias fáciles, pero que se alinean con el imperialismo cuando el enfrentamiento es grave y en donde Cuba dilucida el ser o no ser de su revolución. El Secretario General del PCOE, en un discurso que ascendió en elocuencia y compromiso, puntualizó que todas las ayudas a Cuba son bien vistas, pero que la verdadera solidaridad y la genuina expresión del internacionalismo proletario de un partido comunista es construir la revolución en su propio país, pues toda lucha revolucionaria es por principio antiimperialista e ideológica, es decir internacionalista, y ese es el empeño primario del Partido Comunista Obrero Español y de la Federación de Jóvenes Comunista de España. Finalmente, el camarada Barjas reafirmó nuestra posición de apoyo inquebrantable e incondicional con el Partido Comunista de Cuba y con el pueblo cubano, palabras que fueron muy aplaudidas y escuchadas con el máximo interés por el auditorio.


Finalmente, tomó la palabra el compañero Ulises Arranz, Cónsul de Cuba, quien en tono pausado y con un verbo fluido, puso al descubierto la falacia de la propaganda internacional respecto de la revolución cubana y su propósito de debilitar la solidaridad internacional hacia la revolución. El cónsul señaló en este sentido que últimamente el Imperialismo había emprendido una campaña desaforada para demostrar que el gobierno de la isla, a tenor de su último congreso, se habría desviado en el camino y se estaría convirtiendo en el trasunto de determinados modelos que le alejan del Socialismo. Por otra parte, el compañero Ulises hizo un recordatorio acerca los cinco patriotas presos en EE.UU y pidió la solidaridad para ellos, a la vez que sugirió la necesidad de que, en el programa del Comité Provincial de nuestro partido, una célula dedicase su acto a exigir la liberación de los cinco, a lo cual el partido responde afirmativamente y total compromiso.

Posteriormente se abrió el turno de preguntas, a las que el compañero Ulises dio sus debidas respuestas, entre las cuales hay que destacar las dedicadas al proceso electoral de la democracia cubana, utilizando una claridad y sencillez realmente admirables.

El acto termina con espléndidos aplausos a los oradores y vivas a Cuba y a su revolución.  El camarada José Antonio, miembro de la célula de Triana, dio por clausurado el acto, recordando que el próximo evento lo organizará la célula Enrique Líster de la zona Macarena.

 

 

COMITÉ PROVINCIAL DE SEVILLA DEL PCOE




Actos públicos del PCOE en la provincia de Sevilla para el 2012

La Secretaría de Propaganda del Comité Provincial de Sevilla ha diseñado una vasta campaña de agitación y propaganda, que comprende diversas actividades a llevar a cabo por las células del Partido en su ámbito de actuación. Entre ellas, destacan la celebración de Asambleas Públicas en polígonos industriales, barrios y pueblos para dar a conocer nuestra política de masas: el FRENTE UNICO DEL PUEBLO.

En la misma dirección, se han programado una serie de actos públicos en barrios y pueblos donde existen células del Partido, de contenido diverso: conmemoración de la revolución cubana, apoyo al pueblo saharaui, solidaridad con Venezuela, etc. y mítines para difundir la política del PCOE:

ACTOS PÚBLICOS A CELEBRAR EN:

11 de Enero…………..Triana(Consulado Cuba)

21 de Febrero …………… Macarena (Venezuela)

22 de Febrero ………. Mairena-El Viso

7 de Marzo …………… Rinconada

21 de Marzo………….. Dos Hermanas

11 de Abril …………… El Cerro

25 de Abril…………… San Jerónimo

Mayo……………… Barrio de La Oliva

1 Mayo……………… Manifestación (1º M) o Mitin

Junio……………… Los Palacios

Junio……………… Polígono Norte

Secretaría de Propaganda del Comité Provincial de Sevilla