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La única solución para la cuestión agraria es ¡La socialización de la tierra!

El análisis de la situación de la tierra en el Estado español hoy hace imprescindible la reforma agraria. Una reforma agraria que venga a solucionar, para el pueblo trabajador, los problemas actuales tanto del campo como de la ciudad, de los cultivos y de la industria, y que revolucione por completo la sociedad para dar un impulso a la producción agrícola e industrial.

Situación actual

 

En el Estado español, según las últimas estadísticas, el 21,3% de la superficie terrestre está ocupada por tierras de cultivo. De estas, casi el 70% pertenece a personas físicas; el 7,43%, a entidades públicas; el 11,14%, a sociedades mercantiles; el 2,61% a sociedades cooperativas; y el resto está registrada con otras condiciones jurídicas.

Según el estudio de Estructura de la propiedad de tierras en España. Concentración y acaparamiento entre 1999 y 2009, en la década en la que se realizó el último censo agrario, el número de explotaciones ha pasado de casi 1,3 millones a menos del millón – 989.796. Es decir, se ha reducido un 23,2%, un equivalente a 82 explotaciones diarias. La superficie agrícola útil también ha disminuido: un 9,2% (2,4 millones de hectáreas), debido sobre todo al abandono de las explotaciones y a cambios en el uso del suelo, que pueden tener diferentes orígenes, como el desarrollo urbanístico y la recalificación.

En paralelo, la media del tamaño de las explotaciones ha aumentado un 18% y, además, el incremento se ha concentrado entre las explotaciones de tamaño medio-grande. La concentración aumenta en las medianas y grandes fincas en detrimento de la pequeña agricultura, con una mayor presencia de sociedades mercantiles en el campo, sobre todo en el tramo de las medianas y grandes explotaciones.

La pequeña explotación (menos de cinco hectáreas) representa más del 52% del total pero solo el 4,35% de la superficie cultivable. La mediana explotación (entre 5 y 70 hectáreas) ocupa el 40,18% del total de las explotaciones, con el 32% de la tierra. La gran explotación (entre 70 y 500 hectáreas) representa la mayor parte de la superficie cultivada (46%). Y la propiedad latifundista (más de 500 hectáreas) acapara el 17,62% de la superficie pero tan solo supone el 0,44% de las explotaciones.

En total, 1.162 personas tienen explotaciones de más de 500 hectáreas y 181 personas físicas son las representantes del latifundismo clásico español con explotaciones de más de 1.000 hectáreas, según el citado estudio.

Los dueños de la tierra

 

Entre los latifundistas, encontramos, además de la nobleza, también a empresarios y banqueros: Nicolás Osuna, Mora-Figueroa Domecq, José María Aristrain y la familia Botín. Los principales: Juan Abelló, concentra 40.000 hectáreas de tierra. Entre ellas destaca la finca de Lobillo en Alhambra, ubicada en Ciudad Real y una de las más grandes de España con setenta kilómetros cuadrados de extensión.

La Casa de Alba, que dispone de 34.000 y obtiene 2,9 millones de euros en subvenciones de la PAC.  La mayor parte son terrenos rurales dedicados a la explotación agrícola y ganadera aunque también a las energías renovables. El dirigente de los negocios agrarios es Carlos Fitz-James Stuart, quien ha implantado una nueva gestión económica del negocio agrario desde que falleciera su madre, en 2014. Esta familia cuenta con varias sociedades mercantiles, con lo que acapara más propiedades agrícolas.

Y Samuel Flores y familia, que en los últimos años han acumulado 23.000 hectáreas y reciben 1,25 millones de euros de la PAC. Más de 34.000 hectáreas de Albacete, Ciudad Real y Jaén les pertenecen. El dato convierte al conocido ganadero albaceteño (que atesora 200 millones de euros, lo mismo que sus hijos Isabel, Samuel y Carlos) en el tercer mayor terrateniente de España. Solo la finca El Palomar, en Povedilla (Albacete), tiene 3.000 hectáreas. Las fincas de mayor tamaño suelen destinarse a cacerías y a realizar actividades de ganadería extensiva, según el estudio sobre la concentración en la tierra de España de la fundación Mundubat.

Todos ellos están entre las principales riquezas del país y entre los mayores receptores de subvenciones agrícolas.

Los fondos y la banca se hacen con la tierra

 

Los procesos de privatización de tierras públicas o comunales, como la Ley de Reforma de Administración Local o la reforma de la Ley de Montes, han permitido que las inversiones privadas, los fondos de inversión y los bancos se hayan convertido en nuevos propietarios de tierras. Por ejemplo, el 30,9% de los ingresos de la SAREB en 2018 corresponde a suelos y terciario, según recoge esta Sociedad en su memoria.

Así como sucede con las empresas públicas, que se han vendido a precio de saldo a manos privadas desde finales del siglo pasado y el inicio del actual, se ha dado también un descenso de la titularidad pública de la tierra: Casi 5.000 explotaciones, equivalentes a 1.764.006,10 hectáreas, están en manos públicas. La media por explotación es de 364,77 hectáreas –20 veces superior a la de explotaciones que pertenecen a personas físicas–. En una década, el sector público se ha deshecho de un 28,91% de la tierra. En los últimos años, el Ministerio de Agricultura, propietario de muchas parcelas agrícolas dispersas a lo largo de España, ha tratado de venderlas como una forma de recuperar fondos e incrementar los ingresos en un contexto de crisis. Así, por ejemplo, en el municipio de Aguilar de Campoo (Palencia), el ministerio vendió dos propiedades de labor secano, cada una de ellas de 1,5 y 1,7 hectáreas de tierra.

El proceso de privatización también ha afectado a los entornos de los parques naturales. El ejemplo más claro a día de hoy es Doñana, donde la Junta de Andalucía ha otorgado licencias a regadíos ilegales en este ‘pulmón’ verde de Europa.

La tasadora Tinsa calcula que la rentabilidad media de los cultivos (excluidos impuestos y subvenciones) se mueve en una horquilla entre el 4% y el 11%, siendo las hortalizas el cultivo que ofrece el mejor rendimiento, seguido de los cultivos de invernadero, los cítricos y los frutales. Si hay compra y gestión de las tierras (ya sea directa o a través de un operador) el riesgo aumenta y la rentabilidad se mueve entre el 7% y el 8% anual. A lo que hay que sumar las jugosas ayudas públicas de la Política Agraria Común (PAC).

La PAC es la partida presupuestaria más importante de la UE y proporciona fondos para la producción de cultivos. El Gobierno central canaliza unos 2.800 millones de euros al año para los pagos de las ayudas directas de la PAC, que según los informes de la UE llegan a cerca de 650.000 agricultores, pero como hemos visto anteriormente la mayor parte de estas “ayudas” llegan a los dueños de los grandes latifundios.

Los inversores inmobiliarios tradicionales no buscan exposición al riesgo, así que adquieren propiedades con el objetivo de alquilarlas a un arrendatario que les ofrezca seguridad y una rentabilidad fija. La rentabilidad en este caso está por encima del 5% anual.

La compraventa de terrenos es solo una de las ramas de este fructífero negocio que hacen los especuladores con la tierra del pueblo. Según la consultora CBRE se ha multiplicado por 10 el número de fondos que participan en empresas agroalimentarias. Las operaciones de fusión y adquisición de compañías del sector son habituales entre fondos de capital riesgo que empezaron a operar con grandes transacciones en la península Ibérica en 2015. Buscan principalmente empresas agroalimentarias para hacer crecer el negocio, y posteriormente desinvertir.

La gestora Azora, especializada en hoteles y viviendas de alquiler, ha comprado el 33% de ISFA, gestora de proyectos agrarios, que tiene como objetivo el desarrollo de explotaciones de almendros de alta densidad. También Nuveen, otro gran fondo de inversión, ha entrado en el negocio de inversión en terrenos agrícolas. Fremman Capital acaba de comprar la firma valenciana familiar Frutas Bollo por 300 millones. Y el productor español de fruta fresca Citri&Co ha firmado un acuerdo con PSP Investments, uno de los mayores gestores de inversiones de pensiones de Canadá. El fondo adquiere las tierras de cultivo para que la compañía española las explote.

Las cifras de compraventas de fincas rústicas en España hasta octubre de 2022, último mes del que se tienen datos, fue de 131.749 propiedades. Destacan Andalucía (20.641 propiedades), Castilla y León (20.475), Castilla-La Mancha (17.190) y Comunitat Valenciana (16.170). El año finalizó por encima de las 155.000 compraventas, según las estimaciones de Cocampo, la plataforma de anuncios para la compraventa y arrendamiento de fincas rústicas.

Las consecuencias del capitalismo para los ecosistemas

 

El incremento de las inversiones capitalistas hacia los sectores más rentables, como en este caso las tierras, se hace de forma anárquica y caótica, como no puede ser de otra manera bajo el capitalismo, arrasando a su paso con todo para obtener el beneficio esperado.

En un artículo de 2017 titulado ¿De qué ecologismo estamos hablando?, afirmamos además que “bajo el sistema capitalista, todas las políticas de preservación del medio ambiente quedan relegadas a un segundo plano porque estas no pueden interferir, lógicamente, en la acumulación del capital”. Esto ya fue explicado por Karl Marx en el siglo XIX cuando dijo que “el capitalismo tiende a destruir sus dos fuentes de riqueza: la naturaleza y los seres humanos”.

Según los últimos datos aportados por el propio informe de la Agencia Europea del Medio Ambiente, “la naturaleza de Europa se encuentra en declive alarmante con más del 80% de los hábitats en malas condiciones”.

En el Estado español buena parte de los ecosistemas han sido, y siguen siendo, dañados bajo la explotación capitalista: el Mar Menor, por los regadíos en el Campo de Cartagena; el Delta del Ebro, por los arrozales; las Tablas de Daimiel, por la sobreexplotación de los acuíferos; Doñana, por las fresas de Huelva; la Albufera, por los regadíos de la huerta valenciana; y el Pirineo por culpa de las estaciones de esquí.

El futuro de la tierra bajo el capitalismo

 

Mientras la Unión Europea, tanto para el campo como para la ciudad, va creando nuevas leyes, al son que marca la burguesía, para aumentar sus cada vez más decrecientes ganancias a costa de arruinar todavía más a campesinos y proletarios.

En este marco se encuadra la llamada “Ley de Restauración de la Naturaleza” que no es sino una disposición de la UE para arruinar al pequeño campesino bajo la máscara de la sostenibilidad y la protección de los ecosistemas, quedando más tarta de la PAC para los grandes latifundistas e inversores.

Por otro lado, la robotización y la automatización que afecta a la industria y a los trabajadores de la ciudad, también llega al campo con un ostensible aumento de la maquinaria agrícola, así como la inclusión de herramientas digitales.

 

Según los datos del tercer estudio del Observatorio de la Digitalización del Sector Agroalimentario Español en ganadería, un 73,4 % de las granjas tienen alguna acción automatizada como puede ser la distribución del alimento, el control de las condiciones ambientales de la explotación, el pesaje periódico de los animales, la detección del comportamiento, celo, partos o bienestar animal, la limpieza de las deyecciones del ganado o el manejo del producto obtenido. Destaca su implantación en los procesos de reparto de alimento y en el mantenimiento de las condiciones ambientales dentro de las naves, lo que demuestra su expansión en las tareas repetitivas o en las que requieren de una vigilancia permanente.

La implantación de líneas automatizadas de producción en la industria agroalimentaria es del 36,3 %, mientras que el empleo de brazos robóticos articulados se sitúa en el 13,8 %. Los robots para el transporte interno de mercancías ya se usan en el 10,2 % de estas industrias. A priori podrían parecer cifras bajas; sin embargo, los porcentajes de implantación de estos sistemas se duplican en las plantas de mayor tamaño.

La implantación de diferentes tipos de herramientas de apoyo tanto a la producción como a la gestión están presentes en la industria agroalimentaria: sistemas MES (ejecución de fabricación), IoT (Internet de las cosas) o análisis masivo de datos aparecen en el 39,8 %, el 29,1 % y el 23,7 % de las respuestas, respectivamente; otras, como el diseño asistido por computadoras, los gemelos digitales, el blockchain, la realidad aumentada y/o virtual o la fabricación aditiva también se utilizan en porcentajes, en torno al 10 % de las industrias.

 

Los datos evidencian que en las tareas sistemáticas y repetitivas, así como en las más penosas, se está sustituyendo la mano de obra por equipos, especialmente en las explotaciones con mayor dimensión económica:

 

Las actividades de distribución del alimento y del control de las condiciones ambientales son las tareas en las que está más extendida la automatización, particularmente en avicultura y porcino y, en menor medida, en vacuno. Llama la atención como se ha extendido el empleo de herramientas de pesaje automático de los animales (34,7 %) y, sobre todo, la incorporación de equipos para detectar su comportamiento y bienestar (30,6 %), especialmente en las granjas con ganado confinado. No sorprende, por otra parte, la adopción de estas tecnologías para la retirada de deyecciones (29,3 %). En la detección del celo y de los partos se observa una implantación del 19,8 % y del 18,6 %, respectivamente. El manejo automatizado del producto tras su recolección se encuentra implantado en el 26,0 % de las explotaciones. La avicultura (39,8 %), probablemente por las granjas de producción de huevos, y el bovino de leche (36,1 %) son los subsectores que manifiestan las mayores frecuencias de estos dispositivos.

 

En producción de vacuno lechero contrasta el hecho de que todavía encontremos granjas que ordeñan a mano (27,8 %), con el hecho de que casi la mitad (47,2 %) determinan de manera digital y sin intervención humana la leche producida diariamente en vacuno y un 8,3 % cuentan con un robot de ordeño.

En la industria agroalimentaria, las líneas automatizadas se encuentran implantadas en un 36,3 % de los negocios, los brazos robóticos articulados en un 18,3 % y los robots para el transporte interno de las mercancías en un 10,4 %. Son cifras más elevadas que las recogidas en las estadísticas del INE (2022b) en las que se indica que el 8,3 % de las empresas españolas con más de 10 trabajadores/as usan algún tipo de robot, siendo del 12,2 % en la industria agroalimentaria. Así, para las organizaciones con menos de 10 trabajadores/ as la implantación es del 1,5 %.

 

El 47,9 % de las granjas emplean algún tipo de sistema de inteligencia artificial. La intensificación de la producción se asocia con una mayor utilización de estas herramientas; el 55,7 % de los/las productores/as que dicen mantener los animales en condiciones intensivas las han adoptado, frente al 63,3 % de las semiextensivas y al 25,9 % de las granjas extensivas. También el trabajo en régimen de integración promueve su uso, ya que los valores medios en estos sistemas se incrementan hasta el 57,7 %.

 

El 53,9 % de los/las entrevistados/as de la industria agroalimentaria manifiestan que en sus negocios usan algún tipo de IA. Los datos ofrecidos son superiores a los recogidos por el INE (2022b) tanto para el conjunto de empresas de la economía española como para la industria agroalimentaria. De acuerdo con esta fuente, los sistemas de IA se encuentran implantados en el 4,5 % de las empresas con menos de 10 trabajadores/as y en el 8,3 % de las empresas con más de 10 trabajadores/as, alcanzando el 33,1 % en las empresas con más de 250 trabajadores/as. En las organizaciones agroalimentarias estas cifras se sitúan en el 7,5 % como valor medio y en el 38,6 % de aquellas industrias con más de 250 trabajadores/as.

 

Los agentes del sistema agroalimentario manifiestan que la principal ventaja de la digitalización es el aumento de productividad que puede desencadenar la implantación de nuevas tecnologías. Los encuestados/as identifican, como segundo elemento tractor de la transformación digital el posible descenso de los costes de producción de las empresas.

La reducción de la carga de trabajo se localiza entre las seis primeras ventajas que seleccionan los/las encuestados/as (38,7-49,6 %), debido a que la revolución digital puede automatizar muchas de las operaciones que hasta ahora se efectúan de forma manual, y que en algunos casos pueden comportar penosidad o riesgo.

De manera general, los/las entrevistados/as consideran a la digitalización como una vía para aumentar el beneficio de sus negocios, a la vez que se reduce la demanda de insumos, se aminora la carga laboral y la burocrática y se mejora la conexión entre los eslabones de la cadena de valor. Aunque en las ventajas seleccionadas prima el aspecto económico de sus empresas.

La dimensión económica influye en la importancia que se da a la transformación digital. Con carácter general, aunque hay algunas excepciones, podríamos decir que, a mayor tamaño de la actividad, más ventajas se otorgan a la incorporación de tecnologías.

 

El estudio, como hemos observado, concluye que “La dimensión económica influye en la importancia que se da a la transformación digital. (…) podríamos decir que a mayor tamaño de la actividad, más ventajas se otorgan a la incorporación de tecnologías”.

¿Qué quiere decir esto? Pues ni más ni menos que la automatización y la transformación digital se llevan a cabo con el objetivo último de aumentar los beneficios capitalistas, arrojando con ello al paro a miles de trabajadores.

¿Y quién puede aplicar la automatización más y con mejores resultados? Pues, tal y como informa de lo analizado en el estudio, las empresas más grandes, de mayor facturación. Esto lo que provoca, y provocará en aún más en el futuro inmediato, es la ruina de las empresas más pequeñas, incapaces de alcanzar el nivel de automatización necesario para competir con las más grandes y, por tanto, un aumento de la concentración.

El avance científico y tecnológico, que traen consigo la robotización y la automatización, suponen un avance para el ser humano. Sin embargo, lo que debería suponer la eliminación del trabajo manual más repetitivo y embrutecedor, bajo el capitalismo, se convierte en paro, descenso de la calidad de vida del proletariado y miseria para este.

La automatización de la producción, demuestra que el desarrollo de las fuerzas productivas hoy es infinitamente superior al desarrollo que éstas tuvieron en el pasado, pero implica la negación del capitalismo en tanto que niega lo esencial de éste, como es la apropiación de la plusvalía generada por el obrero. Con la automatización de la producción se desarmoniza completamente la composición orgánica del capital en favor del capital constante y en detrimento del capital variable que es el que genera plusvalía.

La automatización de la producción implica un cambio en la base económica y, consecuentemente, esta revolución de la base económica también revoluciona la superestructura que la misma engendra.

Fuera de la UE, sin monopolios ni latifundios

 

Las importaciones extracomunitarias en el año 2022 procedieron sobre todo de Brasil (10%; 19.900 millones de euros), Reino Unido (8%; 16.400 millones de euros), Ucrania (7%; 13.100 millones de euros), Estados Unidos (6%; 12.300 millones de euros), China (casi el 6%; 10.800 millones de euros) y Noruega (5%; 9.300 millones de euros).

Brasil, por ejemplo y según los datos de la UE, exporta carne de aves de corral, azúcar (principalmente azúcar de caña en bruto) y etanol. En el sector de la industria azucarera, las tres empresas más grandes de Brasil son Bunge, Cargill y ADM, las tres empresas estadounidenses.

 

La cancelación de los contratos de exportación de este edulcorante desde Brasil en octubre del pasado año encareció el azúcar un 27% y, en comparación con su precio en 2021, se disparó un 42,8%, según los datos del IPC. El alto precio del petróleo incrementó el uso del azúcar para producir etanol. De hecho, Louis Dreyfus Company advirtió en mayo de que la desviación de azúcar brasileño a la producción de este combustible produciría una reducción en los suministros mundiales.

Mientras, en el Estado español se ha perdido gran parte de la producción de remolacha azucarera. A finales de 2021 contaba con 29.500 hectáreas, dando lugar a una producción de 2,5 millones de toneladas. Se trata de un 40% menos de las que tenía hace una década. En 2011, España producía 4,1 millones de toneladas en 44.931 hectáreas, siendo el norte de España (Castilla y León, País Vasco, La Rioja y Navarra) es la principal zona productiva, con el 80% del total, seguida por Andalucía.

Cuatro únicas empresas controlan más del 85% del movimiento de cereales a lo largo y ancho del planeta. Se trata de Archer Daniels Midland (ADM), Bunge, Cargill y Louis Dreyfus, conocidas colectivamente como las ABCD. Juntas facturan más de 300.000 millones de euros anuales y controlan, desde incluso antes de su siembra, la producción mundial de insumos como la soja, el trigo o el maíz. Destaca sobre el resto Cargill -buena parte del pienso que se elabora en Galicia depende de sus materias primas-, que, además de ser la compañía privada más grande de EE. UU., es también la mayor comercializadora del planeta. Con más de 140.000 empleados y presencia en más de 66 países, ha extendido su actividad a otros sectores, como el de la producción cárnica. La actividad de las ABCD está, desde hace años en el punto de mira de distintas organizaciones que las culpan de usar su posición de dominio para fijar a su antojo los precios de los alimentos.

Un caso más cercano y sangrante es el de Marruecos, quien desde 2022 es el tercer exportador mundial de tomate. Las exportaciones marroquíes de esta verdura aumentaron un 7% hasta situarse en 670.000 toneladas en 2022. La Unión Europea es el primer socio de Marruecos con 43.000 millones de euros de intercambios de mercancías en 2021 y en el sector agrícola las exportaciones de Marruecos a países de la unión alcanzaron los 1,25 millones de euros.

Desde la entrada en vigor del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Marruecos, las importaciones de frutas y hortalizas en España procedentes de ese país se han cuadriplicado y en la Unión Europea duplicado.

Del total de empresas españolas registradas en Marruecos en el listado del Instituto Español de Comercio Exterior, un total de 37 (más del 10% del total) son del sector agrícola, incluyendo las productoras de hortalizas y frutas, las empresas de riego, de fertilizantes, de semillas y plantones o de maquinaria. Aunque estas empresas se consideran españolas por la nacionalidad del titular y el origen de la inversión inicial, la producción computa como marroquí en los mercados de exportación (Europa, Rusia, Estados Unidos, China…), razón por la cual su actividad es discreta y suelen huir del foco mediático.

En octubre de 2004 y en abril de 2007 se lanzaron, por parte de la SODEA y SOGETA, entidades marroquíes, sendas licitaciones para el arrendamiento de parte de sus tierras, administradas hasta ese momento por estas dos sociedades públicas, a inversores privados tanto nacionales como extranjeros durante 30 años prorrogables hasta 90.

En la primera licitación se adjudicaron 42.000 hectáreas. 11 de los 24 proyectos adjudicados a inversores extranjeros fueron para inversores españoles. En cuanto a la segunda licitación, se adjudicaron más de 40.000 hectáreas de terreno agrícola, y de ella se han visto beneficiados 31 proyectos extranjeros de los que 5 han sido españoles.

Por tanto, hay 16 proyectos adjudicados a empresas españolas como Duroc o Emporio verde centradas sobre todo en el subsector hortofrutícola, que se están lucrando de abandonar tierras andaluzas para producir lo mismo en Marruecos aumentando sus beneficios gracias a los bajos salarios que hay en el país africano y a los costes de producción, también más bajos que en estados como el español.

De estos datos podemos concluir: primero, que la política agraria de la UE consiste en dar dinero a los monopolios europeos y estadounidenses para comprar los mismos productos que pueden cultivar y producir en territorio europeo, pero al producirse a menor costo en otros países (por el coste de las materias primas, mano de obra…) los monopolios logran un mayor beneficio que si se produjera en suelo europeo.

Cuando en las estadísticas burguesas se habla de “países” con los que la Unión Europea hace negocios para importar productos no es más que un mero engaño. Ninguna de las empresas con las que la UE hace negocios es propiedad de ningún país, sino que los negocios los hacen con empresas privadas, con monopolios (la mayor parte de ellos norteamericanos o europeos) afincados en países como Brasil, Argentina, Argelia, India, Vietnam, Nigeria…

Segundo, que los estados europeos que componen la UE no tienen la soberanía de sus tierras, pues están obligados a cumplir las directrices europeas si quieren obtener el acceso a las “ayudas” como la PAC.

Es absolutamente necesario, por tanto, la salida de la Unión Europea, de igual forma que es imprescindible acabar con el latifundismo y los monopolios para poder llevar a cabo eficazmente la Reforma Agraria.

Solo hay una salida: ¡Reforma Agraria y revolución proletaria!

 

Hoy el desarrollo de las fuerzas productivas ya no se corresponde con el capitalismo sino con un modo de producción superior, el socialismo, unas fuerzas productivas que han creado las condiciones materiales para el socialismo y que entran en colisión con las relaciones de producción capitalistas.

El socialismo es el único sistema que puede acompasar las relaciones de producción a unas fuerzas productivas que chocan con la propiedad privada sobre los medios de producción, la cual objetivamente será arrasada por el desarrollo de las fuerzas productivas.

La situación del proletariado así como la del campesino es poco halagüeña bajo el capitalismo, donde solo le espera miseria, ruina y desdicha. El capitalismo avanza sin freno en la búsqueda de acumulación de capital y solo la revolución socialista será capaz de acabar con la destrucción de nuestro mundo y quienes lo habitamos.

Así, campesinos y proletarios, trabajadores del campo y la ciudad, deben ser quienes, unidos en la lucha por su máxima aspiración política, el socialismo, lleven a cabo una Reforma Agraria que devuelva las tierras al pueblo trabajador.

La Reforma Agraria que necesita el pueblo trabajador hoy es una Reforma Agraria que trasciende el campo y conecta a este plenamente con la ciudad, desarrollando así la industria y la sociedad en su conjunto, barriendo a la sociedad capitalista para su consecución.

Una Reforma Agraria que elimine la propiedad privada de las tierras y transfiera su propiedad al pueblo trabajador, que será quien decida la entrega a los jornaleros de esas tierras en calidad de trabajadores del campo. Así como los trabajadores de las fábricas son los que deberán desarrollar su trabajo en ellas, incluso las dirigen, pero no son los dueños de estas, sino que lo es el pueblo en su conjunto.

La socialización de las tierras cuyos productos pertenecerán a toda la sociedad permitirá que los campesinos dispongan, no sólo las tierras, sino también las máquinas, aperos, semillas, abonos y todo lo necesario para desarrollar su labor.

Fuera de la Unión Europea, que es la que marca hoy la política agraria de todos los países miembros, y con el desarrollo de la Reforma Agraria podremos tomar las riendas de la política agraria, de tal forma la producción agraria e industrial estarán subordinadas al avance social y sus beneficios los disfrutarán al completo el conjunto de la sociedad, algo diametralmente distinto a los intereses de los monopolios que dirigen la UE hoy.

Con las tierras en manos del pueblo este será quien elija democráticamente quien debe trabajarlas y de qué manera, qué debe sembrarse y en qué cantidad, acabando de raíz con la anarquía de la producción capitalista que solo fomenta el agotamiento de los recursos y la destrucción de la naturaleza. La unión del proletariado y del campesinado pobre deben ser los dueños y quien dirija los designios del campo y las fábricas, teniendo en cuenta que ambos están estrechamente ligados.

En las fábricas se produce toda la maquinaria necesaria para el trabajo en el campo por empresas de la industria de extracción (minas), de elaboración del acero y su transformación, de su templado, bonificado y cromado, etc. De ahí que los altos hornos, todo tipo de acerías y fábricas de barras perforadas, tubos cuadrados, etc. deben estar en manos del pueblo también para poder ejecutar la Reforma Agraria.

Por otro lado, la Reforma Agraria antilatifundista y antimonopolista, requiere no solo de la socialización de la banca, la cual es esencial en la dirección de la economía sino también la socialización de los canales de distribución de la producción agrícola. Sin ello, es inviable la Reforma Agraria que requiere el proletariado y el campo en el Estado español, es inviable la Reforma Agraria multilateral e integral que requiere el grado de desarrollo de las fuerzas productivas hoy.

Socializada la tierra, la banca, los canales de distribución de la producción y los medios de producción, proletarios y campesinos tendrán la capacidad de desarrollar la Reforma Agraria según la necesidad del pueblo trabajador. Atrás quedan las Reformas Agrarias del pasado, las cuales esgrimían el lema de: “¡La tierra para el que la trabaja!” pero esto se debía a que arrastraban el lastre de una producción agraria atrasada y sin avances técnicos. Lo cual provocaba la necesidad de apoyarse y pivotar en torno a clases sociales en camino de desaparición y de amplio carácter inestable y no pocas veces reaccionario. Ya que en el caso de los inicios de la revolución soviética debido a la falta de la industrialización y de la preparación del proletariado agrario se requirió aliarse momentáneamente con los kulaks y formar los famosos Koljoses y Sovjoses, pero a pesar de que está era la única salida para el naciente poder proletario también era una grieta desde la cual se esparcía la ideología burguesa, dificultando y retrasando, en gran medida, la construcción del socialismo.

Este es un problema que hoy ya no existe, la amplia robotización del campo y su continua monopolización ha provocado que los medianos y pequeños agricultores tengan corta vida (como la pequeña burguesía de las ciudades), causando tanto que esa clase social carezca de la influencia del pasado y que existan cada vez más proletarios rurales y jornaleros instruidos tanto en las labores agrarias como en el mantenimiento de las máquinas que en ellas se usan. Aprendiendo así de los éxitos y errores de las experiencias revolucionarias pasadas, se llega a la conclusión de que las cooperativas en el campo durante la revolución triunfante son actualmente menos necesarias o solo sirvan para un periodo corto de transición a la socialización total del campo y no un periodo tan largo y tortuoso como en el siglo pasado.

Hoy la tierra la trabaja más la máquina que el campesino, y este es un hecho que seguirá avanzando, de igual forma que sucede en la fábrica. Una Reforma Agraria moderna comprende al pueblo en su conjunto, que es el dueño de su tierra y de los medios de producción, y trabaja unido para lograr el desarrollo del socialismo.

De la misma manera que, esta reforma agraria exigirá de los trabajadores del campo nuevas aptitudes que deberán incorporar para garantizar dicho desarrollo. Con esta reforma agraria lanzada no se tardará mucho tiempo en llegar a enormes niveles de automatización en el campo que permitirán a los trabajadores agrarios eliminar el trabajo físico más pesado y sustituir parte de este por otro intelectual que permita mejorar la producción, además de reducir gradualmente el tiempo de trabajo gracias a esta automatización.

Nuevas ramas de la ciencia surgirán, la biotecnología agrícola, la genética y demás ciencias avanzarán (como la visión artificial, las mejoras de brazos recolectores, la optimización de las métricas de los robots, etc.)  y lo que hoy es un anhelo científico inalcanzable por el lastre capitalista para mejorar el campo la reforma agraria lo conseguirá gracias a la armonización de las fuerzas productivas con las relaciones de producción bajo el socialismo.

El cuidado de la naturaleza y las tierras podrá hacerse efectivo, porque la lógica de acumulación de capital bajo el socialismo y con su reforma agraria no estarán presentes. Así, el ecologismo podrá ser real, por ejemplo, invirtiendo los recursos necesarios en robots que reducen el impacto de la siembra sobre el suelo agrícola, con maquinaria más pequeña y menos pesada, conducida con precisión sobre una ruta más corta. La Inteligencia Artificial (IA) permitirá realizar una monitorización remota de operaciones preprogramadas, como el control de profundidad y serán capaces de trazar las rutas más eficientes, rastrear otras máquinas que operan en el mismo campo y evitar obstáculos.

Estos avances, junto con muchos otros, hoy desechados por el capitalismo por caros e ineficientes para su objetivo de aumento de beneficios y acumulación de capital (pues el cuidado de la naturaleza es siempre un coste para el capitalista) serán el día a día en el socialismo y requerirá de una inversión en estudios y ciencia como nunca antes ha conocido el género humano.

Así, la Reforma Agraria repercutirá de forma natural en el sistema educativo, que será transformado por completo. La mayor necesidad de una mejor formación, orientada no para la obtención de ganancia capitalista, como lo es hoy, sino para el desarrollo de campo y los medios de producción generará un sistema educativo totalmente diferente, donde las ciencias y el materialismo dialéctico reinarán en los centros educativos en detrimento de la gris y acientífica “economía burguesa” hoy imperante en prácticamente todas las ramas de aprendizaje.

La formación se extenderá, no sólo a los primeros años de juventud, sino a lo largo de toda la vida del ser humano, pues así lo exigirá el socialismo y, en concreto, al desarrollar la Reforma Agraria. Los trabajadores del campo deberán estar al día de los nuevos avances, de los nuevos descubrimientos en cada campo, para poder desarrollar su trabajo con garantía de calidad.

La automatización propiciará una sustitución del trabajo físico y repetitivo, en buena medida, por un trabajo intelectual que exigirá mayores grados de formación y aprendizaje en la mayor parte de los trabajadores, sino en todos.

Todos los cambios en el trabajo no serán como lo son en el capitalismo traumáticos, llenos de incertidumbre y arrebatándole el futuro al trabajador, sino que serán auténticas oportunidades de conocer nuevos trabajos, funciones, ciencias y formas de desarrollarse en sociedad.

El estudio de la situación actual en el campo certifica la Reforma Agraria como parte integrante de la revolución proletaria y la construcción del socialismo ha de estar encaminada a la destrucción completa de las relaciones de producción capitalistas en el campo y la socialización completa de la tierra, la banca, los canales de distribución y los medios de producción que la acompañan. Como motor central de esta hazaña se ha de apostar por la automatización y robotización de la producción agraria y que ésta esté al servicio del desarrollo de la sociedad socialista además de armonizada con la producción industrial. También se ha de preparar al proletariado rural para el control productivo de la tierra y la profundización de una producción en equilibrio entre las necesidades humanas y el cuidado del medio ambiente.

 

Comisión de Movimiento obrero y de masas del Comité Central del PCOE




El partido comunista ante la cuestión LGTB+

Abrazaríamos el idealismo si creyéramos en algún momento que tras la revolución socialista y el inicio de la dictadura del proletariado las relaciones sociales quedarán intactas. Decía Karl Marx que:

«No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia […]. Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las relaciones de producción existentes, o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica, se revoluciona, más o menos rápidamente, toda la superestructura erigida sobre ella»[i].

Esto fue comprendido rápidamente por los bolcheviques tras la revolución de octubre que acabó con el Imperio zarista. Fruto de ello, se implementó una legislación pionera para la liberación y emancipación de la mujer, como fueron los Decretos sobre el matrimonio civil y el divorcio del 16 y del 18 de diciembre de 1917, el Código de Trabajo de diciembre de 1918[ii], el Decreto soviético de legalización del aborto del 10 de noviembre de 1920 o la persecución de la prostitución a raíz de los debates realizados por las dirigentes bolcheviques Alexandra Kollontai, Inessa Armand, Nadezhda Krupskaia, Olga Kameneva y Vera Golubeva en el seno del Departamento para el trabajo entre la Mujer del Partido Comunista[iii]. Así, la Unión Soviética se convirtió en el primer Estado en legalizar la interrupción voluntaria del embarazo. Todo ello, enmarcado dentro de la teoría y práctica del Partido Comunista que se distanciaba notablemente de las aspiraciones del feminismo como movimiento reformista y liberal-burgués. Dentro de esta serie de medidas, y por la importancia que tiene para el presente documento, también es preciso hablar de la despenalización de la homosexualidad masculina en el Código Penal soviético del 1 de junio de 1922.

Como vemos, toda esta serie de nuevas medidas legislativas que se produjeron en el período 1917-1922 solo fueron posibles una vez fue derrocado el viejo orden zarista que existía en Rusia. No se produjeron defendiendo la línea interclasista de la unidad nacional durante la Primera Guerra Mundial o cayendo en los preceptos socialchovinistas y reformistas que abundaban en el movimiento comunista del momento.

Del mismo modo, la lucha contra toda explotación, opresión y discriminación – sin olvidarnos de la defensa de nuestros intereses inmediatos – solo puede conjugarse hoy contra la dictadura de la burguesía capitalista, es decir, luchando por la imposición revolucionaria del socialismo como antesala de la nueva sociedad comunista. Sin embargo, parece que un enemigo mayor que el imperialismo o el fascismo sacude las cabezas de algunos partidos y organizaciones comunistas: el posmodernismo. Una especie de punching ball que sirve a la vez como comodín argumentativo a todo lo que les desagrada de la política socialdemócrata. El posmodernismo es la excusa que se emplea en estos días para justificar la creciente ola de lgtbfobia en el seno del movimiento comunista, una derechización que se vincula especialmente con el rechazo hacia las personas trans y cuya existencia se relaciona con la degeneración, la pederastia o el borrado de las mujeres, abrazando así el programa ideológico del feminismo radical, abiertamente burgués y enemigo del materialismo dialéctico e histórico.

La expresión más concreta de esta línea derechista en el movimiento comunista español la encontramos en el documento emanado del Buró Político del PCTE, Contra el retroceso en derechos que supone la Ley Trans[iv], en el cual se argumentaba que las recientes reformas socialdemócratas suponían «un serio riesgo para la lucha de la mujer, y también de las personas homosexuales». El PCTE, como muchos otros partidos y organizaciones que abrazan la línea derechista en la cuestión LGTB+, desconoce la diferencia que existe entre el sexo y el género. Decía la historiadora y militante comunista Gerda Lerner que:

«El sexo es una realidad biológica en hombres y mujeres. El género es la definición cultural de la conducta que se considera apropiada a los sexos en una sociedad y en un momento determinados. El género es una serie de papeles culturales; por lo tanto, es un producto cultural que cambia con el tiempo»[v].

Es decir, los atributos sexuales son, evidentemente, una realidad biológica, mientras que el género es un producto del proceso histórico que se modifica en los distintos modos de producción al alterarse la superestructura. No obstante, la opresión hacia la mujer y la discriminación hacia las personas LGTB+ es transversal en todas las sociedades de clases, como bien advirtió Friedrich Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado cuando hablaba de la gran derrota histórica del sexo femenino. Siguiendo con la lectura de Gerda Lerner podemos diferenciar claramente qué es el sexo y qué es el género:

«El hecho de que las mujeres tengan hijos responde al sexo; que las mujeres los críen se debe al género, una construcción cultural. El género ha sido el principal responsable de que se asignara un lugar determinado a las mujeres en la sociedad»[vi].

Asimismo, de la vasta obra de Karl Marx es fácil extraer la conclusión de que la sociedad capitalista no es nada sin la producción de mercancías y el robo de plusvalía, es decir, es esencial que el trabajador ponga su mercancía fuerza de trabajo a disposición del mercado para que esta pueda ser explotada por el burgués. Para ello, es fundamental que se dé a los proletarios lo imprescindible para que puedan reproducir la fuerza de trabajo:

«Por fuerza de trabajo o capacidad de trabajo entendemos el compendio de actitudes físicas e intelectuales que se dan en la corporeidad, en la personalidad vida de un ser humano, y que éste pone en movimiento al producirse valores de uso de cualquier clase. […] La fuerza de trabajo existe únicamente como disposición natural del individuo vivo. Por tanto, su producción presupone su existencia. Dada la existencia del individuo, la producción de la fuerza de trabajo consiste en su propia reproducción o conservación. Para su conservación, el individuo vivo necesita cierta suma de medios de vida»[vii].

Como observamos, Karl Marx plasma el conflicto existente entre el capital y la vida, en tanto que los medios de subsistencia y las necesidades necesarios para mantener la circulación de capital, es decir, la reproducción de la fuerza de trabajo no es algo que brote del mercado y que los Estados divididos en clases antagónicas controlan para mantener el poder sobre su mercancía más preciada. Del mismo modo, Karl Marx también ahondó junto con Friedrich Engels en la esclavitud existente en el seno de la familia (i) y la importancia de la división del trabajo (ii), así como en el papel de la reproducción (iii):

(i) «¿En qué descansa la familia actual, la burguesa? En el capital, en la ganancia privada. En su desarrollo acabado, existe sólo para la burguesía; pero halla su complemento en la forzada carencia de familia de los proletarios y en la prostitución pública»[viii].

(ii) «Con la división del trabajo, que lleva implícitas todas estas contradicciones y descansa, a su vez, sobre la división natural del trabajo en el seno de la familia y en la división de la sociedad en diversas familias contrapuestas, se da, al mismo tiempo, la distribución y, concretamente, la distribución desigual, tanto cuantitativa como cualitativamente, del trabajo y de sus productos, es decir, la propiedad, cuyo primer germen, cuya forma inicial se contiene ya en la familia, donde la mujer y los hijos son los esclavos del marido. La esclavitud, todavía muy rudimentaria, ciertamente, latente en la familia, es la primera forma de propiedad que, por lo demás, ya aquí corresponde perfectamente a la definición de los modernos economistas, según la cual es el derecho a disponer de la fuerza de trabajo de otros. Por lo demás, división del trabajo y propiedad privada son términos idénticos: uno de ellos dice, referido a la esclavitud, lo mismo que el otro, referido al producto de ésta»[ix].

(iii) «La producción de vida, tanto de la propia en el trabajo, como de la ajena en la procreación, se manifiesta inmediatamente como una doble relación – de una parte, como una relación natural, y de otra como una relación social –»[x].

Como vemos, desde el marxismo se tiene claro el papel que juega la división sexual del trabajo al igual que las condiciones opresivas de la familia patriarcal, en tanto que la mujer y los hijos son esclavos del marido. Por tanto, el marxismo contempla la familia patriarcal como un elemento fundamental para el funcionamiento del capitalismo, para que pueda continuar la explotación, en tanto que las mujeres – y sus cuerpos – se hallan sometidas a los hombres, convertidas en objetos de lucro en unas relaciones que se presentan como irremediablemente opresivas mientras la sociedad siga estando dividida en clases sociales antagónicas, donde la fuerza de trabajo sea una mercancía y donde la existencia de la propiedad privada implique, a su vez, la existencia de la división sexual del trabajo, que condena a las mujeres a la esclavitud en el hogar.

Con esto en mente, cabría preguntarse: ¿Cómo es posible que el hecho de que unas personas se identifiquen con un género distinto al que les fue asignado al nacer a causa de sus atributos sexuales puede provocar «un serio riesgo para la lucha de la mujer, y también de las personas homosexuales», como afirma el Buró Político del PCTE? ¿No buscamos los comunistas, acaso, acabar con el conflicto existente entre el capital y la vida barriendo las relaciones sociales desiguales que emanan del modo de producción capitalista? ¿No es uno de nuestros objetivos alcanzar las más altas cotas de humanismo arrancando de esta sociedad toda explotación, opresión y discriminación por medio de la revolución socialista?

La actitud de un comunista no puede pasar nunca por señalar a las personas trans, cuya identidad choca con una superestructura que, en el caso de las relaciones hombre-mujer, descansa en el binarismo de género, la familia monógama burguesa y en la división sexual del trabajo. Es imposible que la existencia de las personas trans borre a las mujeres. Pero la lucha por la emancipación de la mujer no radica en las diferencias biológicas, sino en la eliminación del poder burgués que la oprime doblemente y esclaviza, y de igual forma por medio del trabajo asalariado que al hombre proletario.

Si centrásemos nuestra lucha en los condicionantes biológicos estaríamos alejándonos del marxismo-leninismo en favor de las teorías burguesas del feminismo radical. Aquellas que, como Shulamith Firestone, «identificaron la diferencia biológica entre hombres y mujeres como la raíz de la subordinación femenina, naturalizando de esta manera las desigualdades de género y presentándolas como inevitables»[xi]. Ello nos llevaría a abrazar los postulados antidialécticos de autoras como Kate Millet que entiende que el patriarcado y, por ende, la sociedad y la cultura patriarcal han sido algo intrínseco a todas y cada una de las civilizaciones que ha conocido la historia; es decir, sería afirmar que la mujer vino al mundo oprimida a causa de los hombres, estando el dominio sexual firmemente arraigado en las relaciones humanas.

Contrario a esto, la única línea revolucionaria se encuentra en el materialismo dialéctico y en el inmenso legado de lucha teórica y práctica de los representantes del movimiento obrero revolucionario, quienes demostraron que es preciso situar la opresión de la mujer en la base económica del modo de producción. Como bien demostró Friedrich Engels, la mujer no nació oprimida en el mundo, su subyugación al varón nació con la propiedad privada y la abolición del derecho materno en favor del paterno, con la abolición de la filiación femenina y el derecho hereditario materno, sustituyéndose por la filiación masculina y el derecho hereditario paterno.

Nuestra posición, por tanto, no puede ser otra que la de rechazar frontalmente las actitudes de lgtbfobia que se reproducen en el seno de los partidos y organizaciones comunistas, entendiendo esta como una muestra de la ideología burguesa que corrompe a los proletarios y los divide de la misma forma que lo hace el machismo o el racismo.

Ahora bien, ¿cómo debería evaluarse el posmodernismo desde el marxismo-leninismo y nuestro Partido? En primer lugar, una afirmación preliminar sería considerar un arma de doble filo su consideración de la otredad. Si bien, por un lado, el posmodernismo ha centrado buena parte de sus intereses en dar a conocer las diferencias sociales que existen a causa de la subjetividad, el género, la sexualidad o la raza, etc. estas consideraciones parece que convergen en un canto al individualismo y la política reformista, mediante las cuales las diferentes identidades deben estar representadas en la sociedad y el Estado, pero sin eliminar el modo de producción capitalista que provoca las desigualdades y se nutre de ellas, sin plantear la revolución y la lucha armada contra el Estado burgués. Parece evidente que para la izquierda posmoderna el carácter explotador y opresor del capital puede disolverse gracias a una cantidad suficiente de pluralidad en las instituciones del Estado burgués.

En definitiva, la multiplicidad de luchas que plantea la línea posmoderna – al renegar de la contradicción fundamental de la sociedad, la existente entre el capital y el trabajo – conduce al renegar de una teoría y práctica auténticamente revolucionarias que puedan conducir a la humanidad a un horizonte realmente emancipatorio, pues su objetivo no es derribar de manera revolucionaria el capitalismo, sino la ampliación de derechos dentro de la dictadura de la burguesía.

No obstante, renegar del posmodernismo no implica dejar de lado los intereses y anhelos de los proletarios LGTB+, pues sería, más bien, una línea que representa la vertiente burguesa del movimiento de liberación LGTB+, una tabla de salvación para el oportunismo de la aristocracia obrera que ve en el programa socialdemócrata una oportunidad de conseguir su trozo de pastel. Así pues, el Partido Comunista se dirige contra todo reformismo y revisionismo que inocula la ideología burguesa en el movimiento proletario y en las amplias masas obreras. La izquierda burguesa trafica con el movimiento LGTB+ al igual que lo hace con el movimiento obrero, antirracista, antifascista o de emancipación de la mujer para conseguir privilegios y representación en el arco parlamentario, dirigiendo falsas asociaciones que solo sirven para fomentar su chiringuitismo. Esta podría ser la síntesis de las políticas de identidad que llevan a cabo organizaciones como PCE/IU/UP/Sumar, las cuales confluyen en la ausencia total de conciencia de clase.

En contrapartida, surge un movimiento espontáneo de las masas obreras en contra de la línea burguesa o pequeñoburguesa del movimiento LGTB+, la cual se expresa periódicamente en el Estado español, pero con una ausencia total de dirección política. Una característica que comparte con el resto del movimiento obrero al carecer del Partido Comunista.

A nivel internacional, dentro del movimiento comunista destacan las pociones del Partido Comunista de Filipinas, que estableció que «el CPP defiende el derecho de las lesbianas, los gays, los bisexuales y los trans a expresar su identidad de género y apoya su lucha contra todas las formas de discriminación»[xii]. Por tanto, parece clara que la posición debe ser la de entender el movimiento LGTB+ en general, y la lucha trans en particular, como un frente de masas más donde el Partido Comunista despliegue su programa y su línea de masas para confrontar las posiciones derechistas dentro del movimiento obrero – que confluyen con los fascistas – y, también, la de los oportunistas de la izquierda burguesa que tratan de dirigir las ansias proletarias hacia la supeditación hacia la dictadura de la burguesía.

La posición del Partido Comunista, por ende, debe ser la de abolir las viejas concepciones del género y de la sexualidad, fruto de la superestructura imperialista, por medio del socialismo como antesala de una futura sociedad comunista donde las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, y las diferencias de identidad y sexualidad, no repercutan en una cultura donde las mujeres proletarias se encuentren doblemente oprimidas y las personas LGTB+ sean rechazadas al construir nuevos modelos de familia separados de la familia burguesa y patriarcal.

Debemos organizar a las masas LGTB+ desde su posición de obreros, de desposeídos, de proletarios, con igualdad y respeto como camaradas con iguales deberes y responsabilidades en la lucha contra un modo de producción capitalista que, en la fase actual de imperialismo agonizante, nos condena a una vida de miseria, represión, fascismo, guerra y muerte.

Para finalizar este documento habría que cerrar un último elemento ideológico que suele ser constante en el debate sobre las identidades trans: materialismo versus idealismo.

El camarada Lenin decía que el principal logro de la filosofía clásica alemana fue la dialéctica. La dialéctica, como teoría científica de la evolución y una de las mayores conquistas de la filosofía clásica alemana, ha sido enormemente estudiada por los representantes del movimiento obrero socialista una vez fue arrancada de ésta su corteza idealista, hegeliana, y se trasplantó a la concepción materialista de la historia y de la naturaleza. Para los padres del socialismo científico, la dialéctica:

«concibe las cosas y sus reflejos conceptuales esencialmente en su conexión, en su encadenamiento, su movimiento, su origen y perecer […]. Sólo mediante la dialéctica, con constante atención a la interacción general del devenir y el perecer, de las modificaciones progresivas o regresivas, puede conseguirse una exacta exposición del cosmos, de su evolución y de la evolución de la humanidad, así como de la imagen de esa evolución en la cabeza del hombre»[xiii].

En esta misma línea, el leninismo entiende la dialéctica como «la doctrina del desarrollo en su forma más completa, más profunda y más exenta de unilateralidad, la doctrina de la relatividad del conocimiento humano, que nos da un reflejo de la materia en constante desarrollo»[xiv] y considera a los «fenómenos naturales en perpetuo movimiento y cambio, y el desarrollo de la naturaleza como el desarrollo de las contradicciones existentes en ésta, como el resultado de la acción reciproca de las fuerzas contradictorias en el seno de la naturaleza»[xv]. Por tanto, el método dialéctico, en oposición al metafísico, considera que todos los fenómenos están interconectados, en constante desarrollo y cambio, poniendo especial atención en sus contradicciones internas.

Karl Marx profundizó concienzudamente en el materialismo filosófico e hizo extensivo este conocimiento de la naturaleza al conocimiento de la sociedad humana, a las relaciones entre los individuos, donde el desarrollo de los modos de producción de los bienes necesarios para la existencia del ser humano se convertía en la fuerza principal que determina toda su vida social, condicionando también la transición de un régimen social a otro:

«En la producción social de su vida, los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e interdependientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales.

El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se erige una superestructura política y jurídica, y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general»[xvi].

Para Karl Marx, el capital corresponde a una determinada relación social de producción perteneciente a una formación histórico-social concreta. El capital es entendido como una relación social en tanto que la burguesía, como clase social poseedora de los medios de producción y de subsistencia, enfrenta sus intereses a los del proletariado, que no son propietarios de esas condiciones y se encuentran desposeídos. Es en esta contradicción entre propietarios-poseedores, por un lado, y no propietarios-no poseedores, por otro, en la que se establece una relación de explotación en el momento en el que quien no tiene la propiedad de los medios de producción se enfrenta a la obligación de vender una mercancía singular, su fuerza de trabajo, para poder subsistir. Por tanto, «en el mercado todos son formalmente iguales, propietarios de dinero y mercancías, pero de contenido, existe una desigualdad esencial, condicionada por la distribución desigual de los medios de producción»[xvii]. Y esto ocurre porque la propiedad privada de los medios de producción es una condición sine qua non del capitalismo, y es por ello mismo que el capital es una relación en cuanto a producto histórico-social y no un elemento propio y característico de la naturaleza humana o de nuestras sociedades desde ahora hasta el fin de nuestros días como sociedad civilizada.

Además, esta comprensión del capital como relación social implica que existe una relación de dominación, puesto que el burgués, el propietario de los medios de producción, entrega al proletario únicamente una parte del trabajo que realiza, quedándose con el plustrabajo. Es decir, dentro de la contradicción capital-trabajo o burgueses-proletarios se observan prácticas de subyugación, subordinación, hegemonía y dependencia económica.

Como observamos, existe una estrecha relación conceptual entre la teoría económica de Karl Marx, la teoría del valor-trabajo, y la teoría que le llevó a ser considerado como uno de los padres de la Sociología, la teoría del materialismo histórico. Ambas tienen el mismo punto de partida: el trabajo como elemento básico de la sociedad humana y cuyo desarrollo determina finalmente el desarrollo de las sociedades. La actividad laboral supone, para la filosofía marxista, cambios de dos tipos; cambios en las fuerzas productivas de la sociedad, entendidas estas como los cambios en los medios de producción y los medios técnicos por los cuales los seres humanos actuamos sobre la naturaleza; y, en correspondencia con estos cambios, se producen otros en toda la estructura de las relaciones de producción entre las personas, es decir, entre los participantes en el proceso social de la producción.

Con esto sobre la mesa, parece evidente lo vulgar que es la diferenciación que llevan a cabo las organizaciones tránsfobas cuando afirman que el sexo es algo material, mientras que la autodeterminación de género es idealista. Como hemos podido observar, la dialéctica y el materialismo no se ciñen al ámbito biológico, sino que implica llevar a cabo un estudio total de la humanidad, la naturaleza y los cambios que se producen como consecuencia de los distintos estadios sociales a causa de la evolución de las fuerzas productivas. Por ende, un fenómeno biológico no es más científico que un fenómeno social, más si tenemos en cuenta que a lo largo de la historia han existido diferentes expresiones de la familia y el género, que poco tienen que ver con la familia burguesa-patriarcal o con el binarismo de género actual. Ahora bien, debe comprenderse que apoyar la identidad o autodeterminación de género no provoca per se el fin de una superestructura patriarcal y explotadora; ello solo vendrá con el final del capitalismo, ya que la única forma de cambiar de raíz los problemas existentes es revolucionando la estructura económica de la sociedad al objeto de que, posteriormente, estos cambios operados en la base alteren la superestructura.

 

¡Arriba parias de la Tierra! ¡En pie famélica legión!

Atruena la razón en marcha: es el fin de la opresión.

Del pasado hay que hacer añicos. ¡Legión esclava en pie a vencer!

El mundo va a cambiar de base. Los nada de hoy todo han de ser.

Agrupémonos todos en la lucha final.

El género humano es la internacional.

 

COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL

 

[i] Karl Marx (2008 ed.). Contribución a la Crítica de la Economía Política, p. 335.

[ii] «el cual estipulaba que las trabajadoras tenían derecho a una licencia por maternidad de 112 días, 8 semanas antes y 8 semanas después del parto, percibiendo íntegramente su salario, y que a toda trabajadora madre de un hijo lactante se le debía otorgar cada tres horas un descanso de media hora para amamantar a su hijo» (Frencia & Gaido, 2018, p. 4).

[iii] Cintia Frencia & Daniel Gaido (2018).  Los orígenes del decreto soviético de legalización del aborto (1920).

[iv] (29 de junio de 2021). Contra el retroceso en derechos que supone la Ley Trans. PCTE.es

[v] Gerda Lerner (1990 ed.). La creación del patriarcado, p. 30.

[vi] Gerda Lerner (1990 ed.). La creación del patriarcado, p. 51.

[vii] Karl Marx (2020 ed.). El Capital. Crítica de la economía política, T. I, L. I., pp. 225-229.

[viii] Karl Marx & Friedrich Engels (2019 ed.). Manifiesto Comunista, p. 73.

[ix] Karl Marx & Friedrich Engels (1974 ed.). La ideología alemana, pp. 33-34.

[x] Karl Marx & Friedrich Engels (1974 ed.). La ideología alemana, p. 30.

[xi] Cinzia Arruzza (2010). Las sin parte. Matrimonios y divorcios entre feminismo y marxismo, p.10.

[xii] VV. AA. (2022). El comunismo ante la cuestión LGTB+, p. 282.

[xiii] Friedrich Engels (2014 ed.). Anti-Dühring. La revolución de la ciencia por el señor Eugen Dühring, pp. 67-68.

[xiv] Vladimir Lenin (1961 ed.). Obras escogidas, Tomo I, p. 31.

[xv] Iósif Stalin (1938). Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, p. 4.

[xvi] Karl Marx (1859). Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política, p. 2.

[xvii] Rolando Astarita (2013). El capital como relación social, p. 7.




Saludo a la FSM en su aniversario

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) queremos expresar nuestra felicitación a la Federación Sindical Mundial por su aniversario. Una trayectoria de lucha obrera iniciada tras la Segunda Guerra Mundial, que significó la victoria del socialismo sobre el imperialismo, y que 78 años después sigue defendiendo los valores de la unidad de clase y el internacionalismo proletario por la superación del sistema capitalista de producción.

Trasladamos a la FSM todo nuestro apoyo en su labor de fortalecer el sindicalismo de clase y combativo en el mundo y esperamos que la celebración de su aniversario sea exitosa y sirva de impulso para el desarrollo del trabajo que tiene por delante su organización.

Hacemos un llamamiento desde el Partido Comunista Obrero Español a los miles de militantes obreros adscritos a la FSM en el estado español a la unidad sindical en una central sindical única que barra de una vez por todas al sindicalismo amarillo financiado por el Estado español, anhelo de la clase obrera en nuestro país, y sirva de herramienta a los trabajadores para la dura lucha que deben librar en su objetivo de derrotar a los monopolios y el imperialismo.

La lucha sindical, defendiendo honestamente los principios de la Federación Sindical Mundial, será la única que permitirá al proletariado cumplir sus objetivos históricos de emancipación como clase.

 

¡POR UN SINDICALISMO DE CLASE Y COMBATIVO!

¡CONTRA EL CAPITALISMO Y LA EXPLOTACIÓN DEL GÉNERO HUMANO!

¡VIVA LA FEDERACIÓN SINDICAL MUNDIAL!

 

Madrid, 3 de octubre de 2023

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Informe del Comité Central sobre el proceso de unidad de acción de los comunistas lanzado en 2020

Tras un análisis profundo de la situación por parte del Comité Ejecutivo del Partido Comunista Obrero Español (PCOE), el pasado 18 de abril de 2020 acordó –a tenor de la situación de crisis profunda del capitalismo internacional y, particularmente del español, y la ofensiva de la burguesía contra la clase obrera, bajo la coartada de una pandemia– llevar a cabo un llamamiento público, que se hizo el 22 de abril de 2020, a los partidos que se reclaman del comunismo al objeto de tejer la unidad de acción mediante la conquista de un programa reivindicativo y de acción para llevarlo a la clase obrera.

Nuestro partido, el pasado día 9 de junio de 2021, informó mediante comunicado público “SOBRE EL PROCESO DE UNIDAD PLANTEADO POR EL P.C.O.E. HACE UN AÑO[1]  sobre cuál fue la respuesta de los diferentes partidos comunistas con los que contactamos, de tal modo que explicamos detalladamente los sucesos con los partidos PCE(r) y PCTE que, de una manera u otra, rechazaron el proceso de unidad de acción planteado por nuestro partido.

En dicho comunicado público de 9 de junio de 2021, señalábamos también lo siguiente:

Sin lugar a dudas, el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) ha sido el Partido que más receptivo se ha manifestado para con nuestra propuesta inicial desde un primer momento, compartiendo ambos la necesidad de avanzar por la vía propuesta por el PCOE. Por todos es conocido el proceso que ambos partidos iniciamos así como los documentos suscritos por ambos partidos, el marco programático para la unidad de acción de los comunistas y el Protocolo conjunto PCPE-PCOE por el que ambos partidos nos comprometemos a profundizar en el camino hacia la unidad orgánica de ambas organizaciones, creando instrumentos para ello. Sobre los pasos dados por ambos partidos, ambas organizaciones hemos hecho diversas comunicaciones públicas donde hemos explicado el desarrollo del proceso conjunto y, como no puede ser de otro modo, serán ambas organizaciones las que comuniquen al respecto del estado del proceso unitario.

 

Como puede comprobarse, el pasado 9 de junio de 2021, advertíamos que “serán ambas organizaciones las que comuniquen al estado del proceso unitario”. A nadie se le escapa que esa comunicación jamás ha visto la luz.

El pasado 16 de junio de 2021 hubo una reunión bilateral entre nuestro partido y el PCPE donde uno de los acuerdos fue el de hacer un comunicado público conjunto de balance, ese comunicado al que el PCOE hacía referencia en comunicado público del 9 de junio.

En dicha reunión bilateral de 16 de junio de 2021 el PCPE, a través de su secretario general, Julio Díaz, y miembro del Comité Central de dicho partido, Carmelo Suárez, manifestaron su acuerdo de manera verbal con la vigencia del Marco Programático para la Unidad de Acción de los Comunistas suscrito por ambos partidos en julio de 2020 y comunicado a la clase obrera en agosto de 2020. Sin embargo, introducían una retórica que en la práctica justificaba la paralización del proceso de unidad de acción, persistiendo en el incumplimiento que el PCPE ha hecho siempre de la ejecución de dicho Marco Programático y, además actuando cobardemente pues los hechos del PCPE no han expresado otra cosa que su pretensión real de cambiar sobre la marcha la agenda política y el Marco Programático suscritos, verbalizando una cosa que quedaba rechazada por sus hechos en un ejercicio de filibusterismo político –totalmente alejado de la ética comunista– sustentado con el argumento de “actuar con una inteligencia superior” que  se traducía en:

  • Avanzar donde coincidimos”.
  • No violentar a las organizaciones en sus posiciones. Poniendo como ejemplo el republicanismo o el trabajo en CCOO”.
  • Realizar un debate en base a las necesidades de la militancia y no desde lo abstracto”.

Desde el PCOE quedamos estupefactos pues creíamos que coincidíamos en el Marco Programático por la Unidad de Acción de los comunistas que ambas organizaciones firmamos libremente. ¿Acaso no coincidimos en la totalidad del Marco Programático por la unidad de acción y por eso lo firmamos?

Ese “avanzar donde coincidimos” es la traducción del PCPE a la justificación del incumplimiento permanente de los acuerdos suscritos en julio de 2020. Ese “no violentar a las organizaciones en sus posiciones” y la realización de “un debate en base a las necesidades de la militancia y no desde lo abstracto” es la justificación del PCPE a la paralización desde el principio de la ejecución del Marco Programático para la Unidad de Acción de los Comunistas y, en el fondo, ese debate que el PCPE plantea – nunca de manera abierta y franca, como debiera ser – es para tratar de desnaturalizar el Marco Programático para la Unidad de los Comunistas y adaptarlo a las contradicciones existentes en el seno de dicha organización.

Para el PCOE este proceso con el PCPE ha pasado por diferentes fases:

Una primera fase, entre abril y julio de 2020, donde las máximas direcciones de los dos partidos tuvimos un debate franco y constructivo, donde coincidíamos en la necesidad de desarrollar la unidad de acción de los comunistas en el Estado español y, donde el PCPE vio necesario, además, dar pasos hacia la exploración de la edificación de la unidad orgánica entre ambos partidos, planteando un protocolo conjunto para conquistar la unidad orgánica entre los dos partidos, protocolo que desde el PCOE vimos correcto y que, además, enriquecimos.

El fruto del trabajo conjunto de ambas direcciones se plasmó en un diagnóstico de la situación actual consensuado por ambas organizaciones y, como respuesta a dicho diagnóstico, la materialización tanto del Marco Programático por la Unidad de Acción de los Comunistas como del protocolo conjunto PCPE-PCOE, los cuales fueron llevados a los máximos órganos de ambos partidos entre Congresos, sus Comités Centrales, que aprobaron dichos acuerdos.

Una segunda fase entre agosto y noviembre de 2020 donde, como era lógico por otro lado, el PCPE estaba plenamente centrado en la celebración de su XI Congreso, con lo que prácticamente el proceso se hallaba paralizado. A pesar de ello, los órganos intermedios de ambos partidos –tanto comités regionales como nacionales– se reunieron para ir divulgando en sus correspondientes ámbitos de manera conjunta los acuerdos alcanzados e ir coordinándose para llevarlos a la práctica.

Una tercera fase entre diciembre de 2020 y octubre de 2021 donde empezó a reunirse la Comisión Ideológica, que en todo este tiempo únicamente ha abordado dos puntos ideológicos: “el fascismo y la caracterización del Estado español”, por un lado, cuya tesis de partida fue realizada por el PCOE y, por otro lado, la tesis “política de alianzas, la táctica y la estrategia en el proceso de acumulación de fuerzas en el camino a la revolución socialista” cuya tesis de partida fue realizada por el PCPE. En ambos asuntos se acreditaron las diferencias ideológicas entre ambos partidos. También se reunió la Comisión de Seguimiento, en donde se constataba el ínfimo grado de cumplimiento del Marco programático en la práctica.

En esta tercera fase, se trataba de llevar a la práctica el marco programático suscrito por ambas organizaciones. Sin embargo, es en esta fase cuando se produce una dialéctica de desarrollo desigual.

Cuando se trata de llevar a término las cuestiones del Marco Programático que, en opinión del PCOE, son las más importantes como es el desarrollo de la política de masas –el desarrollo del Frente Único del Pueblo o del Frente Obrero Por el Socialismo– y el fortalecimiento del sindicalismo de clase en el Estado español -al objeto de incrementar la influencia de los comunistas tanto en los centros de trabajo como en el movimiento popular e ir tejiendo esa influencia en organización unitaria de la clase obrera, donde confluyan todas las luchas de los diferentes sectores del proletariado hoy inconexas en una única lucha de clases contra la burguesía y el Estado en una dirección revolucionaria de cuestionamiento del Estado y del capitalismo– el proceso es paralizado completamente por el PCPE.

Sin embargo, cuestiones no contempladas dentro del Marco Programático y donde tampoco hay acuerdo ideológico, como es la cuestión del feminismo o la cuestión del republicanismo en términos burgueses, son introducidas por el PCPE en diferentes territorios como elemento para forzar al PCOE a actuar tal y como quiere el PCPE en dichos territorios o, de lo contrario, paralizar unilateralmente el proceso conjunto, como por ejemplo ha ocurrido en Murcia. Paralización que se ha dado en otros territorios directamente por mero desinterés de las organizaciones del PCPE o por otros motivos internos de dicha organización que repercuten e interfieren en el desarrollo del proceso de unidad.

Cuando se trata de llevar a cabo cuestiones que para el PCPE son importantes, como por ejemplo fueron las elecciones madrileñas, ambas organizaciones se implican en el trabajo, donde es de justicia reconocer el papel tan activo que el PCPE tuvo en dicho proceso electoral.

El desarrollo práctico arroja que el proceso de unidad en Andalucía se halla paralizado. Sin embargo, el PCPE nos ha manifestado la participación del PCPA en determinados frentes de masas con militantes del PTE en determinadas localidades. En Castilla la Mancha el proceso está paralizado; en Cataluña pausado; en la Región de Murcia paralizado unilateralmente por el Comité Regional del PCPE con el beneplácito del Comité Central del PCPE; en la Comunidad de Madrid paralizado, en la Comunidad Valenciana paralizado, según el PCPE en dicho territorio porque su órgano intercomarcal en la provincia de Valencia se encuentra “desmembrado y descoordinado”. Sin embargo, esa razón que les impide desarrollar el Marco Programático signado con el PCOE sí le permite trabajar, tal y como nos han señalado, “en una unidad de acción en algunos frentes en los que coinciden” con otras organizaciones como el PCE(ml), P(ml)T u OCR, así como trabajar con la Intersindical Valenciana, alejándose con nitidez del acuerdo suscrito en julio de 2020. Y así podemos seguir en el resto de territorios donde el PCPE tiene paralizado o pausado el proceso. Todo ello se trata y se constata en las escasas reuniones de la Comisión de Seguimiento donde por parte del PCOE se pone sobre la mesa la necesidad de desatascar el proceso y de avanzar en el cumplimiento de lo acordado y el PCPE lanza balones fuera dilatando la situación mortecina del proceso y tratando de evitar la celebración de dichas Comisiones de Seguimiento.

Y una cuarta fase entre noviembre de 2021 y febrero de 2022, donde estando todo totalmente paralizado, nuestro partido inició un proceso colectivo de reflexión y debate interno para evaluar el proceso iniciado con el PCPE en abril de 2020, para evaluar los acuerdos firmados en julio de 2020 y para determinar qué respuesta da nuestro partido a la situación. El fin de semana del 29 de enero de 2022, y tras conocer la valoración de los órganos inferiores del Partido, nuestro Comité Central resolvió que no tiene sentido mantener vivo artificialmente un proceso que los hechos han demostrado que está muerto y que no tiene posibilidad de desarrollo, de vida, y consecuentemente lo que hay que hacer es certificar lo que la realidad impone, que no es otra cosa que la defunción de dicho proceso.

Adoptada la decisión por parte de nuestro Comité Central de poner punto y final a un proceso que lleva mucho tiempo fenecido en la práctica, no hemos decidido hacer pública esta decisión hasta el día de hoy porque queríamos trasladarlo al PCPE previamente en una reunión marcada para el día 6 de marzo.

 

Valoración del PCOE

 

Nuestro Partido considera que la unidad de los comunistas es una necesidad vital para la clase obrera. Es la condición sine qua non para el cumplimiento de su misión histórica: derrocar revolucionariamente el capitalismo e imponer revolucionariamente el socialismo desarrollando la dictadura del proletariado hasta alcanzar el comunismo.

Para el PCOE, como comunistas que somos, la unidad de los comunistas no sólo es una necesidad y una exigencia sino que es una parte integrante de nuestra esencia, de nuestro programa, especificada en el capítulo 9 del mismo. Para nuestro partido hay tres aspectos cardinales que debemos tener en consideración, y reseñar, con respecto de la unidad:

  1.  La unidad de los comunistas es la unidad de la clase obrera.
  2. La unidad de la clase obrera sólo puede realizarse desde el interior de la clase obrera, desde su parte más avanzada que es el Partido.
  3. La unidad de los comunistas sólo puede hacerse en lucha y confrontando a muerte al oportunismo.

Por ello, y a pesar de este proceso frustrado, nuestro Partido apuesta abiertamente por la unidad de los comunistas y lo seguirá haciendo. Sin duda, los hechos y el grado de conciencia existente en el seno del Movimiento Comunista Español han hecho inviable el planteamiento formulado por el PCOE en abril de 2020. Sin embargo, la unidad de los comunistas sigue siendo una necesidad vital de la clase obrera para poderse emancipar, para poderse liberar de la opresión capitalista y, consecuentemente, pueden contar con nuestro Partido para conquistar esa unidad; unidad que, sin duda, debe hacerse desde el terreno de la práctica, de la unidad de acción.

Es necesario tener siempre presentes las enseñanzas de Lenin, que nos señalaba que “la unidad es necesaria para la clase obrera. La unidad sólo puede realizarse mediante una organización única cuyos acuerdos cumplan concienzuda y voluntariamente todos los obreros conscientes. Discutir el problema, expresar y oír opiniones distintas, conocer el criterio de la mayoría de los marxistas organizados, estampar este criterio en una resolución y cumplir honestamente esa resolución es lo que se llama unidad en todas las partes del mundo y por toda la gente sensata”.

En lo concerniente a este proceso hemos de señalar que el PCPE firmó unos acuerdos con el PCOE los cuales no ha cumplido.

En los acuerdos firmados señalamos que trabajaríamos por el “derrocamiento de la monarquía y la construcción revolucionaria de una República Socialista. República Socialista, fundamentada en el poder de la clase obrera, capaz, de construir un nuevo paradigma que construye una España que sea la unión de pueblos y naciones libres y soberanas”. Siendo claro que ambas organizaciones debíamos defender al unísono en el movimiento republicano la República Socialista como expresión de la dictadura del proletariado, nos hemos encontrado que dentro de dicho movimiento los camaradas del PCOE nos hemos quedado solos defendiendo la República Socialista, que es la construcción revolucionaria que ambos partidos suscribimos que debíamos defender. El escollo no ha sido, pues, que el PCPE atribuya la coletilla del “carácter confederal” a la República Socialista, cosa que el PCOE tampoco ve, sino que el PCPE dentro del movimiento republicano se mimetiza con los sectores de la burguesía que defienden la república, en términos burgueses. De hecho, por poner un ejemplo, en lugares como Toledo, mientras nuestros camaradas defendieron la posición acordada en el Marco Programático para la Unidad de Acción de los comunistas suscrito por los dos partidos, defendiendo la República Socialista y que ésta estuviera entre las consignas, el PCPE nos recriminó este hecho, señalándonos que lo importante era el movimiento unitario. Finalmente el PCPE acudió con las consignas propias de una república, en términos burgueses, y mimetizado dentro de ese movimiento republicano, llamando movimiento republicano unitario a un movimiento donde la clase obrera no está presente y donde en la práctica se establece una alianza con el oportunismo, una alianza interclasista con personajes, algunos de ellos, abiertamente antimarxistas.

Otra cuestión acordada, con respecto de la política de masas, integrada en el punto 11 del Acuerdo, fue que ambos partidos debíamos fortalecer “al sindicalismo que desarrolla una práctica clasista confrontado con todas las políticas de pacto social y conciliación de clases, apoyando tanto a los sindicatos amigos como afiliados a la Federación Sindical Mundial (FSM) en el Estado español, así como apoyar un proceso de unidad de acción y unidad orgánica de todos los sindicatos de la FSM en una única central sindical de clase”. Sin embargo, en la reunión bilateral del pasado 16 de junio de 2021 de ambos partidos, el PCPE nos plantea que hay que flexibilizar esta posición y que lejos de atacar y combatir a CCOO hay que considerar que “dentro de ese sindicato hay militantes comunistas honestos del PCPE” y que había que establecer una táctica para intervenir dentro de CCOO, de tal modo que contravenían lo acordado en julio de 2020 por ambos partidos. Sin embargo, cuando desde el PCOE les señalábamos si lo que pretendían era modificar el Acuerdo Marco que lo dijeran de manera abierta, el PCPE siempre respondía que no. El PCOE tiene claro que CCOO es una parte del Estado, es un sindicato traidor y que la posición del PCOE es fortalecer el sindicalismo de clase, el sindicalismo de la FSM en el Estado español, que es lo que impulsa y contempla el Acuerdo Marco por la unidad de acción de los comunistas que suscribimos con el PCPE en julio de 2020.

Otra cuestión acordada en el punto 11 del acuerdo fue, con respecto “de la situación de doble esclavitud que viven las mujeres trabajadoras en el capitalismo, hecho que dificulta su incorporación a la organización revolucionaria. Las organizaciones comunistas debemos comprometernos en promover desde lo concreto la incorporación a la lucha y la organización de las mujeres trabajadoras, en plenitud de igualdad respecto al hombre trabajador – ambos componen la clase obrera – pues su emancipación y la ruptura de las cadenas de la opresión a la que este sistema les condena sólo podrá acabar siendo una realidad plena con la emancipación de su clase”. Por consiguiente, el Acuerdo es nítido: la emancipación de la mujer trabajadora sólo será realidad con la emancipación de la clase obrera, o lo que es lo mismo, con la imposición del socialismo y la dictadura del proletariado. Sin embargo el PCPE pretende teñir este punto acordado con el color del feminismo, desviando la lucha por el socialismo a la lucha contra el patriarcado. Aspectos todos ellos no contemplados en el Marco Programático para la unidad de acción de los Comunistas suscrito por ambos partidos. Y es que el PCOE considera que el feminismo es ideología burguesa, totalmente ajena al marxismo-leninismo.

Ante estos hechos expuestos, se entiende perfectamente cuando el PCPE el 16 de junio de 2021 en la reunión bilateral que mantiene con el PCOE nos señalaba lo de:

  • “Avanzar donde coincidimos”.
  • “No violentar a las organizaciones en sus posiciones. Poniendo como ejemplo el republicanismo o el trabajo en CCOO”.
  • “Realizar un debate en base a las necesidades de la militancia y no desde lo abstracto”.

En realidad todo ello se traduce en que el PCPE tiene hipotecas en el movimiento republicano, en CCOO y en el movimiento feminista que le impiden llevar a cabo este proceso de unidad, que le impiden cumplir con lo que firmaron en julio de 2020.

Fundamentalmente estos elementos expuestos hacen que el acuerdo suscrito por ambos partidos no se haya podido abrir camino como deseábamos. Hemos de señalar que ideológicamente PCOE y PCPE somos dos partidos diferentes, y sin duda la concepción ideológica de los partidos ha sido también otro elemento que ha impedido el cumplimiento de la meta que nos planteamos ambas organizaciones. Sin embargo, nos hemos centrado fundamentalmente en la cuestión práctica, y en el incumplimiento sistemático de lo acordado, que es lo que ha determinado que el proceso iniciado en abril de 2020 el PCOE hoy lo dé por cerrado.

Este proceso al PCOE le ha servido para conocer mejor aún al Movimiento Comunista Español. Y aunque haya resultado fallido, nuestro partido tiene la voluntad inquebrantable y el deber de seguir trabajando por la unidad de los comunistas, que es la unidad de la clase obrera y la garantía de la emancipación del proletariado.

 

Madrid, 6 de marzo de 2022

COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 

[1] https://analisis.pcoe.net/sobre-el-proceso-de-unidad-planteado-por-el-p-c-o-e-hace-un-ano/




Resolución del VIIº Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español sobre la guerra imperialista en Ucrania

Desde 2013, cuando se produjo el golpe de Estado de Maidán, apoyado y financiado por el imperialismo estadounidense y europeo, una sangrienta guerra civil se ha estado sucediendo en Ucrania. Una injerencia imperialista que dura ya casi nueve años y donde las potencias occidentales lo han apostado todo al fascismo para lograr su tan ansiado golpe de Estado, llegando incluso a asesinar en 2018 al Presidente de la República Popular de Donetsk, Alexander Zajarshenko, demostrando que el imperialismo aborrece la paz y lo apuesta todo a la barbarie y la reacción.

 

El fracaso del imperialismo de la OTAN en Ucrania, donde una parte del pueblo ucraniano ha resistido con valentía los embates del fascismo, ha obligado a los monopolios estadounidenses a exigir a sus aliados criminales y terroristas en Europa una mayor presión en la zona. Así, Estados Unidos está tratando de crear una barrera de contención contra la influencia geopolítica de Rusia en Europa, lo cual se ejemplifica rápidamente si observamos el cerco realizado al país ruso con bases militares, la transformación de países del entorno en Estados-títeres abiertamente fascistas como Polonia, Hungría o la propia Ucrania y la realización de numerosas maniobras militares como Sea Breeze, Defender-Europe 21 y Steadfast Defender 2021 sobre la zona del Mar Negro, que provocan una escalada de tensión bélica entre la OTAN y Rusia por el control geopolítico de la zona y los recursos petrolíferos y gasísticos que allí se encuentran.

 

Por su parte, la oligarquía extractiva rusa sabe muy bien la importancia geoestratégica de dominar dicho enclave, ya no sólo por los recursos mencionados, sino también por su posición respecto al este de Europa y al oeste de Asia. Así, la posición que debemos tomar los comunistas, los marxistas-leninistas, es la de luchar por la paz entre los pueblos y por la guerra entre clases, negando cualquier conflicto armado entre estados imperialistas, luchando enérgicamente contra nuestra burguesía nacional y convirtiendo la guerra civil en guerra revolucionaria por el socialismo, como contribución a la revolución proletaria mundial.

 

Ucrania es, desgraciadamente, el ejemplo vivo de cómo actúa el imperialismo, de cómo el reparto de la riqueza en el mundo se efectúa por medio de la fuerza y el dominio; de cómo los imperialistas no dudan en derramar la sangre de los trabajadores en sus disputas por el control geopolítico de los distintos rincones del mundo. Demuestra, además, cómo de podrido está una parte del Movimiento Comunista Internacional, que subordina la línea revolucionaria y se arrodilla ante Rusia, llegando incluso al absurdo de negar su carácter imperialista.

 

En este momento histórico, donde las potencias imperialistas ven como decrecen sus tasas de ganancia y se encuentran en un callejón sin salida ante la automatización y robotización de la producción, la naturaleza del capitalismo los conducirá a una guerra interimperialista de dimensiones colosales como consecuencia del desarrollo de las contradicciones dentro del capitalismo a nivel mundial.

 

A tenor de lo expuesto, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español manifiesta:

 

  1. Nuestra más absoluta solidaridad internacionalista con la resistencia y lucha de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk.
  2. Denunciamos la injerencia en Ucrania y la guerra entre bloques imperialistas que está teniendo consecuencias trágicas para el pueblo ucraniano.
  3. Condenamos a los monopolios americanos y europeos que, en su disputa frente a los oligarcas rusos, son los máximos responsables de la miseria que vive el pueblo ucraniano.
  4. Defendemos que para liquidar el fascismo que oprime con sangre a los pueblos del mundo es preciso acabar con quien le insufla energías renovadas constantemente; el capitalismo.
  5. Establecemos la revolución socialista y la dictadura del proletariado como el único camino posible que pueden emprender los trabajadores del mundo para acabar con la barbarie, la explotación y la opresión imperialista.

 

Madrid, 29 de enero de 2022

PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Resolución del VIIº Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español sobre la restitución de la calle Crucero Baleares en Madrid

El pasado 17 de enero el Ayuntamiento de Madrid, con José Luis Martinez-Almeida a la cabeza, restituyó el nombre de “Crucero de Baleares” al callejero del distrito de Puente de Vallecas. Lo hace para cumplir la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que ordena este restablecimiento.

 

El Crucero de Baleares fue uno de los barcos que participó en el bombardeo de población civil indefensa durante la guerra civil española. Entre los días 6, 7 y 8 de febrero de 1937, miles de refugiados (niños, ancianos, hombres y mujeres) que se habían ido concentrando en Málaga empujados por el avance de las tropas fascistas de Queipo de Llano, emprendieron una huida desesperada por la carretera costera de Málaga a Almería bajo las bombas de la aviación italiana y alemana, los obuses de los cruceros Canarias, Almirante Cervera y Baleares, y los disparos de las tanquetas de los camisas negras italianos. Este ataque de un ejército moderno contra la población civil que huye indefensa fue un hecho inédito que desgraciadamente se repetiría unos meses después sobre Gernika, Barcelona y unos años más tarde en toda Europa.

 

Este sangriento episodio, también conocido como la Desbandá, es un testimonio de arrostre y dignidad de quienes resistieron bombardeos, disparos por aire, mar y tierra, pasando hambre, frio y agotamiento antes que vivir de rodillas ante la barbarie fascista.

 

A tenor de lo expuesto, el Partido Comunista Obrero Español resuelve:

 

  1. Denunciamos y condenamos esta práctica del fascista alcalde de Madrid, digno heredero de aquellos fascistas que masacraron a la población civil en la carretera de Málaga a Almería, demostrando con estos actos su desprecio por los represaliados y asesinados por el fascismo criminal y mostrando su alineamiento abierto con el fascismo.
  2. El fascismo es la ideología del Estado español. En consecuencia, las leyes le amparan y las instituciones de éste, como el TSJM, lo avalan con sentencias a su gusto y medida.
  3. La única manera de acabar con el fascismo es poniendo fin a la raíz del problema: el capitalismo y su Estado burgués que lo implementa. La construcción del socialismo y la puesta en marcha de la dictadura del proletariado es la única solución que tiene la clase obrera para avanzar hacia una sociedad libre de fascismo, de explotación y de miseria.

 

¡Socialismo o barbarie!

 

Madrid, 29 de enero de 2022

PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Resolución del VIIº Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español sobre la unidad de los comunistas

La unidad del proletariado es la unidad de su vanguardia, la unidad de los marxistas-leninistas. Sin la unidad de los comunistas jamás podrá haber unidad de clase para que el proletariado cumpla su misión histórica. Pero esta ansiada unidad sólo podrá tejerse y construirse por la clase obrera misma a través de su vanguardia, de su parte más avanzada en términos de conciencia de clase y organización. Una organización donde los intereses de la minoría se subordinen a la mayoría y donde lo acordado y aprobado por la mayoría sea ley para todos. Esto es la unidad del proletariado organizado en torno al principio del centralismo democrático. Y es el partido comunista el instrumento que librará la lucha de clases a nivel mundial. Sin embargo, como ya advirtió el camarada Lenin:

 

«No puede haber unidad […] con los políticos obreros liberales, con los desorganizadores del movimiento obrero, con los infractores de la voluntad de la mayoría. Puede y debe haber unidad de todos los marxistas consecuentes, de todos los defensores del marxismo íntegro y de las consignas no recortadas, independientemente de los liquidadores y sin ellos.

 

¡La unidad es una gran obra y una gran consigna! Pero la causa obrera necesita la unidad de los marxistas, y no la unidad de los marxistas con los enemigos y falseadores del marxismo»

 

El Movimiento Comunista Internacional hoy se halla todavía atravesado por el oportunismo, el amiguismo, el revisionismo y, por ello, se encuentra totalmente fraccionado. Y esta cruda realidad, fruto de los vicios y podredumbres ideológicas del pasado, se constata echando un vistazo a la realidad de las fuerzas que se reivindican del comunismo tanto a nivel nacional como internacional.

 

La lucha encarnizada contra todos los elementos que dinamitan el movimiento obrero revolucionario y que lo desvían del socialismo debe ser emprendida por un eje que una a los partidos comunistas al objeto de conquistar la organización única de la vanguardia. Este proceso de unidad debe hacerse, por un lado, en el terreno de la práctica revolucionaria y, paralelamente, mediante la confrontación ideológica con los enemigos de la clase obrera y, sobre todo, para fortalecer la organización comunista unitaria.

 

A tenor de lo expuesto, el Partido Comunista Obrero Español resuelve dar un paso adelante para contribuir en la construcción de una nueva Internacional Comunista, que se sustente en un programa que abrace con fidelidad el marxismo-leninismo y cuyos ejes fundamentales sean:

 

  1. Defensa de la dictadura del proletariado como única alternativa posible a la dictadura de la burguesía y única forma de Estado proletario para desarrollar el socialismo.
  2. Lucha implacable contra la burguesía y todo tipo de lacayos de éstos, los reformistas de todo tipo y el fascismo.
  3. Determinación nítida de lo que es el imperialismo y las potencias imperialistas que manejan el orden mundial.
  4. Confrontación radical contra el socialchovinismo y el socialpacifismo.
  5. Abolición de la democracia, que no es más que una forma de Estado, y reivindicación de que la única patria que tenemos es la humanidad liberada de toda explotación. Los obreros no tenemos pertenencia nacional, sino hermandad con todos los explotados y parias de la Tierra.
  6. Ruptura total con los sindicatos amarillos pertenecientes a la Confederación Sindical Internacional y, por contra, fortalecer el sindicalismo de clase encuadrado en la Federación Sindical Mundial.
  7. Impulsar la lucha revolucionaria y la construcción de órganos de poder popular para la confrontación contra el Estado burgués y el electoralismo burgués.
  8. Adhesión inquebrantable al internacionalismo proletario y depuración de todo tipo de ideología burguesa.

 

Madrid, 29 de enero de 2022

PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Resolución del VIIº Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español por el desarrollo del Frente Único del Pueblo

Carlos Marx, en el prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política señalaba lo siguiente:

 

Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo brotan cuando ya se dan, o por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización.

 

La robotización, la automatización de la producción, demuestra que el desarrollo de las fuerzas productivas hoy es infinitamente superior al desarrollo que éstas tuvieron a lo largo del siglo XX, un desarrollo de las fuerzas productivas inimaginables para las mentes de aquéllos que vivieron en el siglo XX.

 

La automatización de la producción implica la negación del capitalismo en tanto niega lo esencial de éste, como es la apropiación de la plusvalía generada por el obrero. Con la automatización de la producción se desarmoniza completamente la composición orgánica del capital en favor del capital constante y en detrimento del capital variable que es el que genera plusvalía.

 

La automatización de la producción implica un cambio en la base económica y, consecuentemente, esta revolución de la base económica también revoluciona la superestructura que la misma engendra. Así, pues, nos hallamos en palabras de Marx en la época de revolución social, en la época donde dentro de la formación socioeconómica capitalista se confrontan dos sistemas económicos, el viejo sistema capitalista y el sistema superior que lo sucederá responsable de la armonización de las fuerzas y las relaciones de producción, el socialismo.

 

Hoy el desarrollo de las fuerzas productivas ya no se corresponde con el capitalismo sino con un modo de producción superior, el socialismo, unas fuerzas productivas que han creado las condiciones materiales para el socialismo y que entran en colisión con las relaciones de producción capitalistas, correspondiendo acompasar las relaciones de producción a unas fuerzas productivas que chocan con la propiedad privada sobre los medios de producción, la cual objetivamente será arrasada por el desarrollo de las fuerzas productivas.

 

A tenor de todo ello, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

1)  Acentuar el proceso de fortalecimiento ideológico del Partido para que con el ensanchamiento del Partido podamos dar un nuevo salto cualitativo. El fortalecimiento del PCOE hoy es el fortalecimiento de la vanguardia comunista del proletariado en el Estado español.

2)   Priorizar la actividad revolucionaria del partido así como el trabajo de masas. En este sentido es necesario desarrollar un trabajo orientado en desarrollar los órganos de poder popular de la clase obrera, ensanchándolos y haciéndolos confluir en un Frente Único del Pueblo que unifique las luchas de los diferentes sectores de la clase obrera en una única lucha de clases contra el capitalismo y la burguesía de tal manera que éstos órganos de poder popular de la clase obrera se vayan contraponiendo al Estado burgués y vayan erigiéndose en el embrión del futuro Estado de la clase obrera, piedra angular para imponer la Dictadura del Proletariado.

 

Madrid, a 29 de enero de 2022

PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Resolución del VIIº Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español rechazando la Reforma Laboral y de las Pensiones

El pasado 1 de junio de 2018, las fuerzas políticas que, un año y medio más tarde, votaron a favor de la investidura del Gobierno de coalición entre PSOE y PODEMOS-IU/PCE – autodenominado por ellos mismos como el Gobierno “más progresista de la historia de España”, en lo que sin duda es un insulto a la inteligencia y un desprecio a la historia de este país – apoyaron la censura del Gobierno corrupto y reaccionario de Mariano Rajoy, secundando abiertamente sus nocivas políticas. Y es que el programa de gobierno presentado por Pedro Sánchez en dicha moción de censura fue el del mantenimiento de las políticas del gobierno que se censuraba. Así, desde BILDU a ERC, pasando por PODEMOS-IU/PCE todos dieron su voto a un programa de gobierno que mantenía:

 

  • La reforma laboral de Rajoy de 2012 que, a su vez, profundizaba la agresión contra la clase obrera de la reforma laboral del PSOE de 2010.
  • La Ley Mordaza.
  • La política económica impuesta por los monopolios, por la UE.
  • La reforma de las pensiones de Rajoy.
  • La negación del derecho a la autodeterminación.
  • Etcétera.

 

Las fuerzas de la “izquierda” del sistema nos dijeron entonces que la regeneración en España era cambiar la corrupción pepera -Gürtel, caja B, Castor, Erial, Guateque, Bárcenas, Lezo, Púnica, Pokemon, etcétera– blanqueando al PSOE, que no olvidemos son los del GAL, caso Juan Guerra, Filesa, EREs, facturas falsas de UGT, Invercaria, Fondos Jeremie y un largo etcétera.

 

La obra del Gobierno del PSOE y de PODEMOS-IU/PCE desde enero de 2020, como se está pudiendo comprobar, no es más que la de proseguir con la dirección del Estado capitalista actuando de manera tan reaccionaria y antiobrera como hacía el PP y cómo lleva haciendo este Estado heredero del Franquismo desde hace más de cuatro décadas.

 

Un gobierno que, como no puede ser de otra manera mientras persista el capitalismo, está arrodillado ante los monopolios, ante la UE y ante la OTAN y que ejerce la represión contra la clase obrera, como lo ha demostrado el Secretario General del PCE en sus declaraciones defendiendo la represión policial contra la clase obrera en el rechazo del encarcelamiento de Pablo Hásel o defendiendo recientemente los compromisos de España como socio de la OTAN en su política de perro rastrero y faldero de los EEUU con respecto del conflicto interimperialista en Ucrania.

 

Por tanto, no es de extrañar que este gobierno de PSOE y PODEMOS-IU/PCE arremeta contra la clase obrera y salga a defender con uñas y dientes a los monopolios, sus instituciones y sus políticas. Socialfascistas y oportunistas siguen donde llevan más de cuatro décadas instalados: limpiando las botas a los monopolios y traicionando y vendiendo a la clase obrera.

 

La última traición y venta a la clase obrera, el último servicio a la burguesía, está en los llamados Fondos de Recuperación, 140 mil millones de euros que la UE otorga al Estado español siempre que éste haga dos reformas cardinales: la reforma de las pensiones y la reforma laboral. Dos reformas que este infame gobierno de PSOE-PODEMOS-IU/PCE no ha tenido escrúpulos en hacer arremetiendo vilmente contra la clase obrera.

 

Con la reforma de las pensiones de este criminal Gobierno se endurecen las condiciones para acceder a la pensión, retrasándose la edad de jubilación, elaborando una fórmula de cálculo de la base reguladora con objeto de minimizar las cuantías de las pensiones y aumentar la pérdida de poder adquisitivo de los pensionistas y se abona el terreno para privatizar las pensiones.

 

Con la reforma laboral el criminal Gobierno del PSOE-PODEMOS-IU/PCE engaña nuevamente a la clase obrera, al no derogar las reformas laborales de 2010 de Zapatero y de 2012 de Rajoy, las cuales reafirman manteniendo las cuantías de despido y sus causas, no recuperando nada en cuestión de salarios de tramitación ni indemnizaciones de despido improcedente (que siguen en 33 días por año con un tope de 24 mensualidades) ni en prestaciones del FOGASA, manteniendo la precariedad laboral, la capacidad empresarial de alterar unilateralmente las condiciones de trabajo (artículo 41 del Estatuto de los Trabajadores) así como la distribución irregular de la jornada o la movilidad funcional. Además, amplían el campo de acción de las ETTs como agencias privadas de colocación empleando para ello el contrato fijo-discontinuo. Una reforma laboral hecha para adaptar el mundo del trabajo a las necesidades de los empresarios en el nuevo marco del desarrollo de la automatización y la robotización, donde decaerá de manera importante el número de horas de trabajo y para aligerar el coste laboral a la patronal mediante la fórmula de los ERTEs. Y todo ello lo hacen con el apoyo de los esbirros sindicales de CCOO y UGT, auténticos traidores de la clase obrera que no dudan en servir a la patronal a cambio de dineros públicos y subvenciones.

 

El gobierno de PSOE-PODEMOS-IU/PCE junto con el sindicalismo vertical del Estado de los capitalistas (CCOO-UGT) no han dudado en servir la sangre de la clase obrera a la Unión Europea para recibir 140 mil millones de euros que repartirá entre los empresarios y que pagaremos los trabajadores con nuestras vidas. 140 mil millones que, por otro lado, incrementarán la deuda pública que, como es obvio recaerá sobre los hombros de la clase obrera toda vez que el Gobierno “más progresista de la historia” sostiene un sistema fiscal donde los empresarios pagan cada día menos impuestos y los trabajadores son cada día más sangrados por un Estado parásito que lo único que merece es ser liquidado y enviado a la basura y, junto con él, a todos aquéllos que viven de traicionar y vender al pueblo trabajador.

A tenor de todo ello, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

1)  Denunciar ante la clase obrera al gobierno de socialfascistas (PSOE) y oportunistas (PODEMOS-IU/PCE) así como a los corruptos sindicatos CCOO y UGT que demuestran, una vez más, ser una marioneta de los monopolios y ser enemigo jurado de la clase obrera.

2)  Denunciar con mayor fuerza ante la clase obrera a las traidoras centrales sindicales CCOO y UGT, que son un instrumento más del Estado de los capitalistas que no dudan en traicionar a la clase trabajadora, siendo los mayores responsables de la desorganización y la alienación de la clase obrera en este país.

3)  Hacer un llamamiento a los trabajadores afiliados a CCOO y UGT a romper con la afiliación a dichos sindicatos y fortalecer las filas del sindicalismo de clase, de los sindicatos afiliados a la Federación Sindical Mundial (FSM).

4)  Instar, asimismo, a los sindicatos afiliados a la FSM del estado español a avanzar y fortalecer este sindicalismo de clase y combativo a través de un proceso de unificación con el objetivo de aunar las fuerzas, hoy dispersas y divididas en pequeñas organizaciones, y lograr una sola central de clase y combativa fuerte y capaz de encarar los objetivos de la clase obrera para la superación del sistema capitalista.

5)  El PCOE hace un llamamiento a participar en todas las manifestaciones y acciones de rechazo de la Reforma Laboral y de la Reforma de las Pensiones realizadas por este Gobierno vendido a la UE y a la patronal, empezando por la manifestación que se celebrará el próximo día 3 de febrero frente al Congreso de los diputados convocado por sindicatos de clase.

6)  El PCOE llama a la unidad de todas las luchas, empezando por la lucha de pensionistas – contra la reforma de las pensiones – y de la clase obrera contra la reforma laboral, así como la de otros sectores que conforman el proletariado, unificando todas las luchas en una única lucha de clases contra la burguesía, su sistema económico capitalista y su Estado construyendo el Frente Único del Pueblo, instrumento clasista necesario para que la clase obrera pueda emanciparse y acabar con todos aquéllos parásitos al servicio del Capital que nos niegan una vida digna.

 

Madrid, a 29 de enero de 2022

PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La falacia de ‘lo queer’

Federico Engels en el segundo prólogo escrito para el Manifiesto Comunista aseguraba lo siguiente:

“La idea central que inspira todo el Manifiesto, a saber: que el régimen económico de la producción y la estructuración social que de él se deriva necesariamente en cada época histórica constituye la base sobre la cual se asienta la historia política e intelectual de esa época, y que, por tanto, toda la historia de la sociedad -una vez disuelto el primitivo régimen de comunidad del suelo- es una historia de luchas de clases, de luchas entre clases explotadoras y explotadas, dominantes y dominadas, a tono con las diferentes fases del proceso social, hasta llegar a la fase presente, en que la clase explotada y oprimida -el proletariado- no puede ya emanciparse de la clase que la explota y la oprime -de la burguesía- sin emancipar para siempre a la sociedad entera de la opresión, la explotación y las luchas de clases; esta idea cardinal fue fruto personal y exclusivo de Marx”.

 

Es decir, que la aportación fundamental que Carlos Marx hizo a la historia de la humanidad, y que inspiraría a innumerables revolucionarios en los siglos XIX, XX y XXI, es que la política está subyugada, en cualquier caso, a las relaciones de producción y la superestructura que esta genera. Así, Marx llega al concepto de la lucha de clases y significa qué es un proceso revolucionario: cuando la contradicción de clases sociales opuestas se resuelve en favor de la clase oprimida.

Un texto básico como es el Manifiesto Comunista nos deja entrever que en el capitalismo, cuya relación de producción es la propiedad privada de los medios de producción, hay dos clases que se enfrentan: el proletariado y la burguesía. Así, la clase trabajadora se convierte en el sujeto revolucionario y sobre sus hombros se apoya el peso de la historia escrita conscientemente por el ser humano y el abandono de la prehistoria humana en la que nos hallamos inmersos. Esto es: la historia del socialismo y el comunismo.

Claro es para todos que los trabajadores son diferentes los unos de los otros. Incluso una pareja de gemelos consta de particularidades que los diferencian tanto de forma física como de forma psicológica. El marxismo ocupó la ardua tarea de ver que, a pesar de la diversidad de los trabajadores, lo cardinal de ellos es su papel de desposeídos, su propia condición de proletarios. Así, Marx escribiría:

“Socialmente, ya no rigen para la clase obrera esas diferencias de edad y de sexo.  Son todos, hombres, mujeres y niños, meros instrumentos de trabajo, entre los cuales no hay más diferencia que la del coste”.

 

No vemos en el Manifiesto ninguna referencia ni análisis hacia la desvalorización particular hacia el trabajo de la mujer en el siglo XIX, ni sobre la explotación infantil de la época y, sin embargo, eso no ha despojado al marxismo de la defensa a ultranza de la igualdad entre el hombre y la mujer y del rechazo visceral del trabajo infantil. Esto es porque dichas cuestiones son, como bien dijimos al inicio de este documento, consecuencia de las relaciones de producción del capitalismo premonopolista de la época. Claro es que autores comunistas posteriores dedicarán ríos de tinta a desmenuzar estas cuestiones particulares, pero todos esos análisis no son más que consecuencia de la base que Marx, Engels y posteriormente Lenin, han dejado.

El mundo actual, que no es más que la fase imperialista del capitalismo en absoluta bancarrota, conoce más al ser humano que hace dos siglos como consecuencia del desarrollo de la ciencia y la tecnología. En otras palabras, el mundo que nos rodea se entiende mejor hoy que en cualquier otro momento de la historia. Sin embargo, a pesar de toda esa evolución, las relaciones de producción siguen siendo exactamente las mismas que cuando Marx sujetaba su pluma y, por tanto, el sujeto revolucionario sigue siendo el mismo: los proletarios. Los comunistas tenemos claro que a quien se le ocurra dudar sobre esto está siendo un ignorante o un embustero.

Todo lo escrito hasta ahora es una obviedad y nada más que un resumen de algo tan vasto como es la ciencia marxista-leninista. Aun así, el capitalismo es una maquinaria que crea día sí y día también anticomunismo de todos los tamaños y formas; y en un mundo en la que la cantidad de información es tan extensa y accesible, es más fácil que los trabajadores se encuentren confusos y decidan asumir según qué luchas siguiendo a determinados grupúsculos que parecen haber leído a los clásicos del marxismo, pero que cualquier revolucionario que se precie sabe que no han entendido ni la mitad.

Concretamente, para las cuestiones LGBT, nos encontramos que determinados partidos y colectivos que se consideran dentro del Movimiento Comunista Español (MCE), aprovechan la mínima para teñir sus consignas reaccionarias de rojo y así llevar a los trabajadores hacia la reacción, colocando el énfasis donde no hay movimiento revolucionario sino reformismo.

El 29 de junio de 2021, el Partido Comunista de los Trabajadores de España (PCTE) publicaba en su página web y en redes sociales su análisis sobre la proclamada “ley trans”, en el que aseguraban que dicha ley “constituye un problema para la lucha de la mujer y para las personas homosexuales”. Sus argumentos están basados, sobre todo, en la confrontación de la “realidad objetiva” contra la “autopercepción subjetiva” y derivados.

Al PCOE le sorprende poderosamente que el PCTE haga un análisis sobre una ley burguesa en concreto, separe a la mujer del hombre proletario y diferencie a los trabajadores homosexuales de quienes no lo son, porque si algo hemos aprendido los marxistas-leninistas es que:

  • Una ley en el capitalismo, promueva quien la promueva, es una reforma por definición. Independientemente de su contenido, la ley será aplicada o no en función de la composición de las instituciones del Estado. Como las instituciones en el Estado Español son capitalistas, actuarán siempre para garantizar y acentuar la explotación del hombre por el hombre, para servir los intereses de la burguesía.

El ejemplo más claro es que la Constitución franquista de 1978 dice defender el derecho a la vida digna, pero la realidad es que aplicar esa norma sería ordenar a las instituciones burguesas a que no consideren la vivienda como una mercancía. ¿Imaginamos al PCTE analizando la Constitución y legitimándola por incluir dicho apartado?

  • Los trabajadores (independientemente de cualquier condición) estamos siempre amenazados en el capitalismo. No son las leyes burguesas las que establecen una graduación sobre nuestra liberación, sino nuestra posición sobre las relaciones de producción, que en el capitalismo siempre es de desposeídos y explotados.

Por tanto, el nombrado análisis sólo puede caer en la categoría de reformismo y, por tanto, sólo puede destilar reacción en cada una de sus palabras. Sin embargo, ¿podríamos esperar otra cosa de un partido cuya máxima ambición ha sido estrechar las relaciones internacionales con el KKE, partido que se ha manifestado de una manera abiertamente homófoba?

Sin embargo, el PCTE no es el único con posiciones abiertamente reaccionarias y que obvia el sentido de clase de todo lo que nos rodea. Otras organizaciones que aunque se denominen comunistas o leninistas están totalmente alejadas del marxismo y que abrazan abiertamente la reacción llevan durante meses, sino años, atacando lo que ellos denominan “queer” y “posmoderno”. Tanto es así que fácilmente vemos que ya han construido todo su discurso en torno a estos temas y los ha capitalizado de buena forma a través de redes sociales.

Su estrategia política está basada en erigirse la alternativa ante diversos sujetos que escogen en función del discurso “progre” que tengan para que, por comparación, ellos salgan ganando. Así, se puede afirmar sin lugar a dudas que si el discurso feminista o LGBT no existiese, estos fascistas tampoco existirían debido a que el grueso de su repercusión viene de la confrontación con personajes más conocidos que ellos y sus ocurrencias de turno que cualquier fascista suscribiría.

Conociéndolos a través de las publicaciones en las que atacan leyes feministas, LGBT o migratorias (cuestión que ya hemos visto que es puro reformismo), cualquier reaccionario podría formar parte de estas organizaciones sin ningún tipo de problema, puesto que las reivindicaciones que se encontrarán son el “patriotismo revolucionario”, control planificado de las fronteras, defensa de la unidad de España, exaltación de la hispanidad, etcétera. Un cúmulo de categorías que un fascista desnortado es capaz de hacer suyas. Y si hubiese algún atisbo de reivindicación de la lucha de clases, puede ignorarlo fácilmente debido a que ellos no son conocidos por realizar esa labor, sólo es pura retórica.

Lo que hemos visto hasta ahora es que estas etiquetas “queer”, “progre” y “posmoderno” permiten a los reaccionarios estar en su salsa justificándolo envileciendo y desvirtuando completamente lo que es el comunismo, lo cual les retrata como auténticos fascistas al abrazar abiertamente el revisionismo. Es decir, su crítica a estos movimientos no es más que una falacia.

Desde el PCOE somos conscientes y respetamos cada una de las realidades de los seres humanos y consideramos que cualquier discurso que mínimamente aliente a atacar a estos colectivos minorizados merece nuestra más firme condena. Asimismo, defendemos y luchamos porque cada uno de los trabajadores, porque los seres humanos, puedan desarrollarse de manera multilateral e ilimitada.

Al mismo tiempo, somos conscientes que ante la incapacidad de la burguesía y sus instituciones de satisfacer las necesidades humanas, la situación actual se traduce en la mentira y la capitalización total de estos movimientos, llevando a sus elementos a cualquier lugar ajeno a la lucha de clases y fomentando el individualismo a través del desarrollo de la propia identidad.

La liberación del ser humano pasa inevitablemente por la abolición de la explotación de una clase social por otra. En estos términos, el desarrollo de las fuerzas productivas nos lleva a defender directamente la consecución del Socialismo como única democracia que permitirá a los trabajadores tomar las decisiones en su día a día, entre las cuales se incluye, como no puede ser de otra forma, la cuestión de la mujer y la cuestión LGBT. Por tanto, y como paso necesario para ello, es necesaria la construcción del Frente Único del Pueblo como punto común de todos los trabajadores e institución revolucionaria de clase  que enviará al Estado capitalista al basurero de la historia.

 

¡Por la liberación de los trabajadores!

¡Socialismo o barbarie!

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)