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La explotación del capital no cesa ni en tiempos de pandemia

Trabajador

En estos días, pese a la grave situación que vivimos, la maquinaria del capital no cesa. En los medios de comunicación a lo largo y ancho del país no paramos de ver cómo se alaba la “contribución” de empresarios con respecto a la lucha contra el coronavirus. Incluso representantes políticos como la presidenta de nuestra Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, alaba estas acciones por parte de la burguesía, incluso de grupos fascistas asesinos como el Frente Atlético.


Los medios muestran las donaciones de grandes burgueses como Amancio Ortega; dan alabanzas a las actuaciones brutalmente agresivas y violentas de las fuerzas policiales, las cuales han sufrido un repunte estos días; dan voz a personajes que se erigen como profesionales y conocedores supremos de la situación que terminan siendo peones del fascismo para difundir su mensaje… En definitiva, sale a la palestra lo más repulsivo de nuestra sociedad y los grandes olvidados siguen siendo los de siempre: los trabajadores.

La mayoría de trabajadores se están exponiendo cada día al virus, yendo a trabajar en un transporte público abarrotado y con empresas que no cumplen ni unas mínimas condiciones higiénicas que puedan garantizar la salud de los trabajadores. Muchos tuvieron (y tienen) que seguir trabajando pese a formar parte de sectores que no son esenciales en una situación como la que nos encontramos, pero para la burguesía y su Estado la economía es lo primero y la salud de los trabajadores es algo secundario.

La situación de los trabajadores de los denominados sectores esenciales no es mucho mejor. En la televisión se les llama héroes, se les aplaude todos los días, políticos y personajes famosos salen en redes dándoles las gracias… Esto no es más que una cortina de humo para tapar el penoso estado en el que se encuentran trabajando los sanitarios por culpa de años y años de recortes.

Todas estas “muestras de afecto” no son más que el resultado de romantizar una situación de explotación laboral extrema. No es héroe el sanitario que trabaja 24 horas sin parar, ni la cajera que trabaja 10 horas seguidas sin parar a un ritmo frenético, ni el ‘rider’ al que su empresa obliga a seguir repartiendo cosas completamente innecesarias actualmente; todos ellos son trabajadores explotados, obligados a poner su salud al límite más extremo posible.

Si en vez de aplaudirles nos paráramos a escucharles, sabríamos todo lo que están sufriendo los trabajadores durante esta pandemia. Sabríamos la estafa del hospital de campaña montado en el Ifema (montado en su mayoría por trabajadores del Ifema y voluntarios, y no únicamente por la UME, como se ha comentado a lo largo de estas semanas), el cual la presidenta Ayuso no ha parado de alabar y de engrandecer a base de falsedades. Los sanitarios destinados aquí denuncian que los pacientes están hacinados, que ellos están expuestos a los pacientes con coronavirus y que sufren una gran escasez de recursos materiales, entre otras cosas. Hasta tal punto llega la falta de material que los sanitarios del Ifema se tienen que “proteger” con bolsas de basura, con el evidente riesgo que esto conlleva. No es de extrañar, viendo estas penosas condiciones, que los sanitarios se estén infectando en masa.

Y como ellos, miles de trabajadores se están exponiendo a contagiarse o incluso morir por las deficientes condiciones laborales que padecen. Al igual que los sanitarios, los trabajadores de supermercado se están infectando debido a la pésima planificación del Estado y de las empresas de alimentación, que, principalmente durante las primeras semanas, dejaron a los trabajadores completamente expuestos, sin el material higiénico necesario, ante cientos de personas que se abarrotaban a comprar. Y como ellos, los riders y los repartidores en general, que tienen que ir casa por casa a entregar paquetes con el peligro que supone el hecho de que en su trabajo no se pueda mantener una distancia de seguridad necesaria.

No hay pandemia que frene el terrorismo patronal. Como siempre, son los trabajadores los que se parten la cara trabajando para mantener a la sociedad estable, sufriendo riesgos innecesarios y alentados por una patronal y un Estado criminales que superponen sus beneficios frente a todo lo demás. ¿Dónde están los empresarios en esta crisis, aparte de realizando ERTEs? ¿No eran ellos los que generaban la riqueza? ¿Por qué no trabajan ellos en vez de sus trabajadores?

Que todo esto se nos quede en la memoria. La próxima vez que salgas a aplaudir al balcón acuérdate de todos los criminales que están haciendo que los trabajadores mueran completamente abandonados. No romanticemos la explotación laboral, ni ahora ni nunca. Que paguen los criminales que por sus decisiones en favor de la economía están matando a miles de trabajadores.

Los trabajadores, que estamos demostrando -ahora y antes- que somos quienes producimos todo a pesar de cualquier dificultad, no vamos a salir de esta misera hasta que no acabemos con la raíz de nuestros problemas, que es el sistema capitalista de producción. La clase obrera debe organizarse y conformar, junto con jubilados, estudiantes, parados, campesinos… su propio poder mediante un Frente Único del Pueblo que pueda construir el socialismo que nos libre de esta miseria y explotación capitalista y logremos la vida digna que nos merecemos.

¡No más explotación y miseria!
¡Salud y dignidad para la clase obrera!
¡Por el Frente Único del Pueblo!
Comité Local del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid




La sanitat a Catalunya durant la pandèmia de la Covid-19 encara pateix els efectes de les retallades i de la privatització

Sanidad

Des que es va decretar l’Estat d’alarma, la Generalitat de Catalunya no ha parat de tirar pilotes fora i culpar al Govern espanyol de la poca eficiència de les mesures preses. Aquesta critica se sustentaria si no fos perquè, culpant així al Govern, obvien la part de la culpa que els concerneix.

Fa una mica més d’una setmana, la Consellera de Presidència i Portaveu del Govern de la Generalitat, Meritxell Budó, en una conferència telemàtica, criticava les mesures adoptades per Sánchez: “Considerem que estan arribant tard i són insuficients. I no ho diem nosaltres, sinó empresaris, patronals, sindicats i moltes persones plenament afectades”. Perquè evidentment, per als representants polítics de la burgesia, l’important és l’opinió d’aquells als quals representen: empresaris, patronals i sindicats de l’Estat. L’ambigüitat dels termes “persones plenament afectades”, ens fa pensar que aquestes persones també deuen ser aquests mateixos burgesos.

El Conseller d’Interior, Miquel Buch, va acusar el Govern d’Espanya a principis de la pandèmia, en una entrevista a Catalunya Ràdio: “Li ha preocupat més (a Pedro Sánchez) agafar les competències de salut, Mossos d’Esquadra i transport, entre d’altres, en lloc de plantar cara a la pandèmia”. Ho va acusar de “embolicar-se amb la bandera” i de “no fer la feina”, no obstant això, no va fer cap crítica als seus antecessors polítics per totes les retallades emprades en sanitat i que ara paguem car. Així doncs, deixa clar que el seu interès passa per continuar traient més rèdit polític per la pugna de competències que té l’un o l’altre més que per les vides de les persones que han patit les seves polítiques.

Sense deixar de ser culpable el govern del PSOE-Podemos/IU, el govern de JuntsxCAT i ERC tampoc pot rentar-se les mans. Catalunya supera avui els 3.000 morts per COVID-19 mentre gran part del personal dels centres sanitaris es queixen de les condicions en les quals treballen i de la falta de recursos des que va començar l’epidèmia. I la culpa d’aquesta situació no implica simplement les últimes mesures preses per la crisi, sinó que ve de d’abans, d’una constant espoliació de recursos a la sanitat a Catalunya que van començar els pares polítics i ideològics dels quals ara continuen ostentant el Govern de la Generalitat.

El diari naciodigital.cat, publicava el dimarts 7 de març un article en el qual exposava els diferents sous que es guanyen en els centres sanitaris catalans en funció del càrrec que s’ocupa, segons si es tracta d’un centre privat, públic o concertat o si es tracta d’un hospital o un ambulatori.

L’Institut Català de Salut (ICS) posa a disposició les taules retributives dels centres públics, pactats en el 2019 entre sindicats i el Departament de Salut. En primer lloc, es pot comprovar com un gerent territorial pot cobrar anualment 70.417 i 97.627 euros en funció del territori que gestioni. En segon lloc, i ja entrant en els centres sanitaris, el director d’un hospital públic amb 450 llits pot arribar a cobrar 72.000 euros anuals. El director mèdic i el director econòmic cobrarien 63.859 i 62.600 euros bruts anuals respectivament. Un el subdirector d’infermeria tindria un sou de 42.300 euros bruts anuals. Si l’hospital comptés amb menys de 450 llits, l’escala seria la mateixa, però amb 5.000 euros menys de mitjana. Fins aquí, els sous dels càrrecs directius als hospitals públics.

Els sous van descendint i varien segons si es tracta d’un director clínic (51.700 euros bruts anuals) o un facultatiu (32.600 euros bruts anuals) en funció de si la jornada és de 37 hores o de 40 (poden arribar a créixer entre 10.000 i 12.000 euros bruts a l’any). Els diplomats sanitaris cobren entre 29.000 i 30.000 euros bruts anuals. Els subdirectors d’infermeria, uns 47.000 i els supervisors (responsables de cada unitat), 37.000 euros bruts anuals. El graó salarial més baix als hospitals públics segons les taules retributives, ho ocupen els auxiliars d’infermeria, que ingressen entre 19.800 i 20.500 euros bruts cada any, en funció de la seva experiència. Així doncs, el director d’un hospital públic a Catalunya pot arribar a cobrar al mes 5.000 euros més dels que cobra un auxiliar d’infermeria, quan probablement en aquests moments, el treball prestat per l’infermer està sent igual o més crucial, a més d’infinitament més arriscat, que el d’un directiu (urgències col·lapsades i cures constants als pacients).

En els centres d’atenció primària (CAP) els sous són més baixos. Els càrrecs directius en aquests centres poden arribar a compensar-ho ja que reben un complement de 5.000 euros si no exerceixen fora del sistema públic. No obstant això, un auxiliar d’infermeria d’Equips d’Atenció Primària, cobra sempre per sota dels 20.000 euros bruts anuals.

Segons l’article de naciodigital.cat, el president del Sector Primària del ICS del sindicat Metges de Catalunya (MC) i facultatiu del CAP Blanes, Javier O’Farrill, considera que els sous dels sanitaris que s’acaben d’incorporar als centres catalans, fan que aquests optin anar-se a treballar a zones frontereres com la Comunitat Valenciana, Aragó o França, ja que la diferència salarial respecte a aquests llocs, segons ell mateix, és abismal. Al·lega, que el sentiment de sobrecàrrega de treball és continu a causa de la falta de personal. La representant de CCOO a l’Hospital Arnau de Vilanova de Lleida també es queixa d’aquesta sobrecàrrega als hospitals i al·lega: «Ni metges ni infermers tenim les ràtios que ens toca. Hi ha 5,3 infermeres per cada 1.000 pacients, mentre que a Alemanya hi ha 13 i a França 9,8».

La vaga realitzada fa dos anys per part dels metges dels Centres d’Atenció Primària, es va saldar amb un pacte entre el sindicat Metges de Catalunya i el ICS. Des de llavors, segons naciodigital.cat, els especialistes tenen “12 minuts per atendre un pacient presencialment, sis si ho fan per telèfon i entre 45 minuts i una hora si es desplacen al seu domicili”. Si amb una grip comuna el sistema ja corria el risc de col·lapsar-se i pacients s’havien de quedar en els passadissos, amb el COVID-19, el problema ha anat a més. O’Farrill assenyala: “L’epidèmia s’ha trobat una sanitat esquelètica, a qui li demanen que rendeixi com si fos d’alt nivell. (…) Estem recollint els fruits de les retalladles”.

Avui els comunistes, volem recordar aquelles imatges atroces dels Mossos d’Esquadra agredint a sanitaris dels CAP durant la vaga al novembre del 2018. Els mateixos que llavors justificaven la violència, avui surten al balcó a aplaudir a aquests mateixos treballadors que lluitaven pels seus drets. Als mateixos hipòcrites, que des de la seva ignorància infinita utilitzen arguments tan puerils com “si critiques a la policia, després no els cridis quan tinguis un problema” els preguntem avui: A qui avises tu perquè cuidi de la teva salut? Qui són els que avui salven vides estant en condicions materials vergonyoses? A qui aplaudeixes cada dia al balcó i els anomenes heroi? Als mateixos que quan defensaven els seus drets i els teus drets, ignoraves i donaves suport a les agressions policials en contra seva. Ara resulta, que també eren agressions en contra teva, en contra de tots.

Les retallades dels governs d’Artur Mas i Zapatero van fer perdre 920 facultatius dels CAP i van representar una pèrdua de poder adquisitiu d’entre el 25% i el 30% dels treballadors sanitaris. La retallada salarial de Zapatero va ser del 5%. El Govern d’Espanya, es va comprometre a ingressar enguany el 60% de la paga extra de 2013, no obstant això, encara no s’ha percebut aquest ingrés. Per part seva, la Generalitat de Catalunya, es va comprometre a pagar durant el mes d’abril la totalitat de l’import del complement de productivitat, mesura pactada des del 2018.

L’any 2010, durant els últims espertenecs de vida del tripartit, o Govern d’Entesa com es va dir durant la seva segona legislatura, es va crear el SISCAT (Sistema Sanitari Integral d’Utilització Pública de Catalunya) amb l’objectiu d’ajuntar els serveis del ICS, amb la Xarxa Hospitalària d’Utilització Pública (XHUP), sociosanitaris i el CAP. El Govern de la Generalitat d’Artur Mas, amb Boi Ruiz com a Conseller de Salut, va integrar l’Hospital General de Catalunya i la Clínica del Vallès a aquesta xarxa, tots dos, centres privats. Segons el Col·legi de Metges de Barcelona, avui el sector privat representa el 25% del total de l’activitat sanitària i un 50% de metges, combinen l’activitat en el sector públic i privat. I és que els sous de la pública més les condicions en les quals treballen, empenyen a molts metges a anar a la privada. No obstant això, treballar exclusivament per a la privada pot suposar una alta quantitat de diners en despeses. La xacra de la privatització de la sanitat per part de la burgesia a Catalunya es nota avui més que mai.

El conveni del SISCAT mostra que un treballador de la sanitat dins del sistema concertat cobra entre 27.700 i 41.500 euros bruts anuals, mentre que un infermer pot ingressar 28.000. El sou pot variar segons nocturnitat o responsabilitat, percentatges que també es van reduir en l’època de les retallades. La mateixa representant de CCOO a l’Hospital Arnau de Vilanova de Lleida, diu que han demanat a la Generalitat que tots els treballadors, tant de la privada com de la pública, cobrin el mateix.

La sanitat privada a Catalunya, tant la que funciona pel seu compte, com la que té concerts amb la Generalitat, compta amb 9.000 llits. Amb l’arribada del coronavirus, moltes companyies d’assegurances mèdiques privades estan duent a terme ERTE’s, i ho fan, segons el Col·legi de Metges, perquè “només funcionen les urgències però les despeses es mantenen». ERTE en sanitat en un dels moments en els quals es necessita més personal sanitari. Això és la privatització, això és convertir la vida dels éssers humans en una mercaderia, això és, en definitiva, el capitalisme, un sistema salvatge i criminal.

Els fets mostren la necessitat del desenvolupament del sindicalisme de classe en el si del moviment obrer català i, les lluites dels treballadors de la sanitat catalana, testifiquen la necessitat del desenvolupament del sindicalisme classista, tant en el sector sanitari com en la resta dels sectors. Un sindicalisme que trenqui la lluita sectorialitzada i organitzi a la classe obrera unint la lluita dels diferents sectors en una única lluita de classes contra la burgesia, el seu sistema econòmic i el seu Estat, responsables dels mals que la classe obrera pateix. És necessari que el sindicalisme classista, combatiu, que organitzi als treballadors dins dels centres de treball, s’obri camí perquè això implica, també, l’afebliment de la burgesia. Un sindicalisme que es regeixi per uns principis de classe a internacionalistes, el sindicalisme dels sindicats de la FSM. Però la lluita transcendeix el terreny econòmic, es dóna també en el terreny polític i ideològic, per això és lluita de classes.

El COVID-19 ha mostrat en tota la seva dimensió el saqueig que la burgesia ha perpetrat al poble privatitzant els serveis públics. I si criminal ha estat el saqueig, encara més criminals són els que han planificat i executat tal saqueig, que van des de l’esquerra fins a la dreta del sistema perquè, al cap i a la fi, tots ells són iguals de capitalistes i iguals de marionetes dels monopolis, de la burgesia. L’Estat burgès, dels capitalistes, és un instrument d’opressió i saqueig en mans de la burgesia, els treballadors hem d’unir la lluita dels centres de treball amb la dels barris, i les diferents lluites dels diferents sectors del proletariat i unir-la en una única lluita contra la burgesia i el seu Estat, a fi d’acabar amb el capitalisme i establir un Estat en mans de la classe treballadora que atengui els nostres interessos com a classe. Per a això, aquesta unitat ha d’erigir-se en organització. Organització del poder de la classe obrera que es confronti a l’Estat, això és, el Front Únic del Poble.

Els treballadors, davant d’aquesta pandèmia, estem demostrant que som els únics capaços de solucionar les crisis enfront del caos i misèria cap a la qual ens empeny el capitalisme i el seu Estat. Hem de fer un salt i desfer-nos d’un sistema caducat que únicament ens porta problemes i que ens vengui al millor postor, el capitalisme, i apostar un sistema acord al desenvolupament i als interessos de la majoria: el socialisme.

Ja n’hi ha prou de titelles burgeses de l’una o l’altra índole enganyant al poble treballador català!
Per un sindicalisme de classe!
Per la unitat de totes les classes populars!
Socialisme o barbàrie!
Barcelona, 10 d’abril de 2020

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya

La sanidad en Catalunya durante la pandemia de la Covid-19 aún sufre los efectos de los recortes y de la privatización

Desde que se decretó el Estado de alarma, la Generalitat de Catalunya no ha parado de tirar balones fuera y culpar al Gobierno español de la poca eficiencia de las medidas tomadas. Dicha critica se sustentaría si no fuera porque, culpando así al Gobierno, obvian la parte de la culpa que a ellos les atañe.

Hace algo más de una semana, la Consellera de Presidencia y Portavoz del Govern de la Generalitat, Meritxell Budó, en una conferencia telemática, criticaba las medidas adoptadas por Sánchez: “Consideramos que están llegando tarde y son insuficientes. Y no lo decimos nosotros, sino empresarios, patronales, sindicatos y muchas personas plenamente afectadas”. Porque evidentemente, para los representantes políticos de la burguesía, lo importante es la opinión de aquellos a los que representan: empresarios, patronales y sindicatos del Estado. La ambigüedad de los términos “personas plenamente afectadas”, nos hace pensar que esas personas también deben ser esos mismos burgueses.

El Conseller d’Interior, Miquel Buch, acusó al Gobierno de España a principios de la pandemia, en una entrevista en Catalunya Ràdio: “Le ha preocupado más (a Pedro Sánchez) coger las competencias de salud, Mossos d’Esquadra y transporte, entre otros, en lugar de plantar cara a la pandemia”. Lo acusó de “envolverse con la bandera” y de “no hacer el trabajo”, sin embargo, no hizo ninguna crítica a sus antecesores políticos por todos los recortes empleados en sanidad y que ahora pagamos caro. Así pues, deja claro que su interés pasa por seguir sacando más rédito político por la pugna de competencias que tiene uno u otro más que por las vidas de las personas que han sufrido sus políticas.

Sin dejar de ser culpable el gobierno de PSOE-Podemos/IU, el Govern de JuntsxCAT y ERC tampoco puede lavarse las manos. Catalunya supera hoy los 3.000 muertos por COVID-19 mientras gran parte del personal de los centros sanitarios se quejan de las condiciones en las que trabajan y de la falta de recursos desde que empezó la epidemia. Y la culpa de esta situación no implica simplemente a las últimas medidas tomadas por la crisis, sino que viene de atrás, de una constante expoliación de recursos a la sanidad en Catalunya que empezaron los padres políticos e ideológicos de los que ahora continúan ostentando el Govern de la Generalitat.

El diario naciodigital.cat, publicaba el martes 7 de marzo un artículo en el que exponía los diferentes sueldos que se ganan en los centros sanitarios catalanes en función del cargo que se ocupa, según si se trata de un centro privado, público o concertado o si se trata de un hospital o un ambulatorio.

L’Institut Català de Salut (ICS) pone a disposición las tablas retributivas de los centros públicos, pactados en el 2019 entre sindicatos y el Departament de Salut. En primer lugar, se puede comprobar cómo un gerente territorial puede cobrar anualmente 70.417 o 97.627 euros en función del territorio que gestione. En segundo lugar, y ya entrando en los centros sanitarios, el director de un hospital público con 450 camas puede llegar a cobrar 72.000 euros anuales. El director médico y el director económico cobrarían 63.859 y 62.600 euros brutos anuales respectivamente. Un subdirector de enfermería tendría un sueldo de 42.300 euros brutos anuales. Si el hospital contara con menos de 450 camas, la escala sería la misma, pero con 5.000 euros menos de media. Hasta aquí, los sueldos de los cargos directivos en los hospitales públicos.

Los sueldos van descendiendo y varían según si se trata de un director clínico (51.700 euros brutos anuales) o uno facultativo (32.600 euros brutos anuales) en función de si la jornada es de 37 horas o de 40 (pueden llegar a crecer entre 10.000 y 12.000 euros brutos al año). Los diplomados sanitarios cobran entre 29.000 y 30.000 euros brutos anuales. Los subdirectores de enfermería, unos 47.000 y los supervisores (responsables de cada unidad), 37.000 euros brutos anuales. El escalón salarial más bajo en los hospitales públicos según las tablas retributivas, lo ocupan los auxiliares de enfermería, que ingresan entre 19.800 y 20.500 euros brutos cada año, en función de su experiencia. Así pues, el director de un hospital público en Catalunya puede llegar a cobrar al mes 5.000 euros más de los que cobra un auxiliar de enfermería, cuando probablemente en estos momentos, el trabajo prestado por el enfermero está siendo igual o más crucial, además de infinitamente más arriesgado, que el de un directivo (urgencias colapsadas y cuidados constantes a los pacientes).

En los centros de atención primaria (CAP) los sueldos son más bajos. Los cargos directivos en estos centros pueden llegar a compensarlo ya que reciben un complemento de 5.000 euros si no ejercen fuera del sistema público. Sin embargo, un auxiliar de enfermería de Equipos de Atención Primaria, cobra siempre por debajo de los 20.000 euros brutos anuales.

Según el artículo de naciodigital.cat, el presidente del Sector Primaria del ICS del sindicato Médicos de Cataluña y facultativo del CAP Blanes, Javier O’Farrill, considera que los sueldos de los sanitarios que se acaban de incorporar a los centros catalanes, hacen que éstos opten por irse a trabajar a zonas fronterizas como Comunitat Valenciana, Aragón o Francia, ya que la diferencia salarial con respecto a estos lugares, según él mismo, es abismal. Alega que el sentimiento de sobrecarga de trabajo es continuo debido a la falta de personal. La representante de CCOO en el Hospital Arnau de Vilanova de Lleida también se queja de dicha sobrecarga en los hospitales y alega: «Ni médicos ni enfermeros tenemos las ratios que nos toca. Hay 5,3 enfermeras por cada 1.000 pacientes, mientras que en Alemania hay 13 y en Francia 9,8».

La huelga realizada hace dos años por parte de los médicos de los Centres d’Atenció Primària se saldó con un pacto entre el sindicato Metges de Catalunya y el ICS. Desde entonces, según naciodigital.cat, los especialistas tienen “12 minutos para atender un paciente presencialmente, seis si lo hacen por teléfono y entre 45 minutos y una hora si se desplazan a su domicilio.” Si con una gripe común el sistema ya corría el riesgo de colapsarse y pacientes se tenían que quedar en los pasillos, con el COVID-19, el problema ha ido a más. O’Farrill señala: “La epidemia se ha encontrado una sanidad esquelética, a la que piden que rinda como si fuera de alto nivel. (…) Estamos recogiendo los frutos de los recortes».

Hoy los comunistas queremos recordar esas imágenes atroces de los Mossos d’Esquadra agrediendo a sanitarios de los CAP durante aquella huelga de noviembre del 2018. Los mismos que entonces justificaban la violencia, hoy salen al balcón a aplaudir a esos mismos trabajadores que luchaban por sus derechos. A los mismos hipócritas, que desde su ignorancia infinita utilizan argumentos tan pueriles como “si criticas a la policía, luego no los llames cuando tengas un problema” les preguntamos hoy: ¿A quién llamas tú para que cuide de tu salud? ¿Quiénes son los que hoy salvan vidas estando en condiciones materiales vergonzosas? ¿A quién sales a aplaudir cada día al balcón y llamas héroe? A los mismos que cuando defendían sus derechos y tus derechos, ignorabas y apoyabas las agresiones policiales en su contra. Resulta ahora, que también eran agresiones en tu contra, en contra de todos.

Los recortes de los gobiernos de Artur Mas y Zapatero hicieron perder 920 facultativos de los CAP y representaron una pérdida de poder adquisitivo de entre el 25% y el 30% de los trabajadores sanitarios. El recorte salarial de Zapatero fue del 5%. El Gobierno de España, se comprometió a ingresar este año el 60% de la paga extra de 2013, sin embargo, aún no se ha percibido dicho ingreso. Por su parte, la Generalitat de Catalunya se comprometió a pagar durante el mes de abril la totalidad del importe del complemento de productividad, medida pactada desde el 2018.

En el año 2010, durante los últimos coletazos de vida del tripartit, o Govern d’Entesa como se llamó en su segunda legislatura, se creó el SISCAT (Sistema Sanitari Integral d’Utilització Pública de Catalunya) con el objetivo de juntar los servicios del ICS, con la Xarxa Hospitalària d’Utilització Pública (XHUP), sociosanitarios y el CAP. El Govern de la Generalitat de Artur Mas, con Boi Ruiz como Conseller de Salut, integró el Hospital General de Catalunya y la Clínica del Vallès a dicha red, ambos, centros privados. Según el Colegio de Médicos de Barcelona, hoy el sector privado representa el 25% del total de la actividad sanitaria y un 50% de médicos, combinan la actividad en el sector público y privado. Y es que los sueldos de la pública más las condiciones en las que trabajan, empujan a muchos médicos a ir a la privada. Sin embargo, trabajar exclusivamente para la privada puede suponer una alta cantidad de dinero en gastos. La lacra de la privatización de la sanidad por parte de la burguesía en Catalunya se nota hoy más que nunca.

El convenio del SISCAT muestra que un trabajador de la sanidad dentro del sistema concertado cobra entre 27.700 y 41.500 euros brutos anuales, mientras que un enfermero puede ingresar 28.000. El sueldo puede variar según nocturnidad o responsabilidad, porcentajes que también se redujeron en la época de los recortes. La misma representante de CCOO en el Hospital Arnau de Vilanova de Lleida, dice que han pedido a la Generalitat que todos los trabajadores, tanto de la privada como de la pública, cobren lo mismo.

La sanidad privada en Catalunya, tanto la que funciona por su cuenta, como la que tiene conciertos con la Generalitat, cuenta con 9.000 camas. Con la llegada del coronavirus, muchas compañías de seguros médicos privados están llevando a cabo ERTEs, y lo hacen, según el Colegio de Médicos, porque “sólo funcionan las urgencias pero los gastos se mantienen». ERTE en sanidad en uno de los momentos en los que se necesita más personal sanitario. Eso es la privatización, eso es convertir la vida de los seres humanos en una mercancía, eso es, en definitiva, el capitalismo, un sistema salvaje y criminal.

Los hechos muestran la necesidad del desarrollo del sindicalismo de clase en el seno del movimiento obrero catalán y, las luchas de los trabajadores de la sanidad catalana, atestiguan la necesidad del desarrollo del sindicalismo clasista, tanto en el sector sanitario como en el resto de los sectores. Un sindicalismo que rompa la lucha sectorializada y organice a la clase obrera uniendo las luchas de los diferentes sectores en una única lucha de clases contra la burguesía, su sistema económico y su Estado, responsables de los males que la clase obrera padece. Es necesario que el sindicalismo clasista, combativo, que organice a los trabajadores dentro de los centros de trabajo, se abra camino porque ello implica, también, el debilitamiento de la burguesía. Un sindicalismo que se rija por unos principios de clase a internacionalistas, el sindicalismo de los sindicatos de la FSM. Pero la lucha trasciende el terreno económico, se da también en el terreno político e ideológico, por ello es lucha de clases.

El COVID-19 ha mostrado en toda su dimensión el saqueo que la burguesía ha perpetrado al pueblo privatizando los servicios públicos. Y si criminal ha sido el saqueo, todavía más criminales son los que han planificado y ejecutado tal saqueo, que van desde la izquierda hasta la derecha del sistema pues, al fin y al cabo, todos ellos son igual de capitalistas e igual de marionetas de los monopolios, de la burguesía. El Estado burgués, de los capitalistas, es un instrumento de opresión y saqueo en manos de la burguesía, los trabajadores debemos unir la lucha de los centros de trabajo con la de los barrios y las diferentes luchas de los distintos sectores del proletariado en una única lucha contra la burguesía y su Estado, al objeto de acabar con el capitalismo y establecer un Estado en manos de la clase trabajadora que atienda a nuestros intereses como clase. Para ello, esa unidad debe erigirse en organización. Organización de poder de la clase obrera que se confronte al Estado, esto es, el Frente Único del Pueblo.

Los trabajadores, ante esta pandemia, estamos demostrando que somos los únicos capaces de solventar las crisis frente al caos y miseria hacia la que nos empuja el capitalismo y su Estado. Debemos dar un salto y despojarnos de un sistema caducado que únicamente nos trae problemas y que nos vende al mejor postor, el capitalismo, y apostar un sistema acorde al desarrollo y a los intereses de la mayoría: el socialismo.

¡Basta de títeres burgueses de una u otra índole engañando al pueblo trabajador catalán!
¡Por un sindicalismo de clase!
¡Por la unidad de todas las clases populares!
¡Socialismo o barbarie!
Barcelona, 10 de abril de 2020

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya




El sistema educativo exhibe, una vez más, su carácter de clase

Educacion

A medida que pasa el tiempo se está haciendo cada vez más patente que la crisis del COVID-19 ha acentuado, más aún, el retroceso de la clase trabajadora. Se clarifica de nuevo que las crisis las pagamos las clases populares y los beneficios y el rédito se lo lleva la clase parásita de la burguesía y sus títeres burócratas y parlamentarios. El día 2 de abril conocíamos que los puestos de trabajo perdidos desde el inicio del Estado de Alarma ascendían a 900.000, elevando la cifra de parados a 3’5 millones. En otras palabras, en 15 días se ha perdido tanto empleo como en los 5 meses que acompañaron el estallido de la crisis de 2008.

La pandemia no ha hecho otra cosa que acelerar algo que era inevitable y que el PCOE lleva advirtiendo durante años: la caducidad del sistema capitalista es tal que ni si quiera es capaz de afrontar una enfermedad con una tasa de letalidad del 2% al 4%. Esto es, entre otros motivos, debido a que la temporalidad y el empleo precario impulsado por quienes nos roban la riqueza todos los días, la burguesía, no pueden mantener un sistema público en condiciones, y en consecuencia se obtienen los recortes en sanidad, pensiones, educación, etc.

En materia de educación, ya hablamos en otro artículo que la educación pública, por mucho que se defienda, en el capitalismo sólo favorece a la burguesía, tanto en contenido, como en valores y en metodología. Así, los alumnos que tienen orígenes humildes tienen más complicado el aprendizaje y la adquisición de unos conceptos mínimos que les permitan desarrollarse como plenos seres humanos a lo largo de sus vidas. Así, el informe de 2018 llamado “Desigualdades socioeconómicas y rendimiento académico en España” y elaborado por el Observatorio Social de “la Caixa”, establece los siguiente puntos clave entre otros:

“1. A la edad de 15 años, se constata la existencia de una brecha de 82 puntos PISA (equivalentes a dos años de escolarización) entre los alumnos de hogares con un mayor nivel socioeconómico y aquellos de hogares con un menor nivel socioeconómico.
2. En España, la pertenencia a un hogar situado en el cuartil inferior de nivel socioeconómico multiplica por 6 el riesgo de obtener un rendimiento académico muy bajo. […]
4. Los resultados de las pruebas de lectura llevadas a cabo a los 10 años muestran diferencias considerables según el nivel socioeconómico y cultural de las familias. Tal desigualdad aparece temprano en la vida de los jóvenes y luego se mantiene o queda exacerbada durante la educación secundaria.”

Por tanto, ya sea pública, concertada o privada, la cuestión de clase siempre estará presente en el capitalismo, pues esta rezuma de todos sus poros.

Más aún se ha hecho patente esta cuestión al declararse el Estado de Alarma el 14 de marzo de este año. Y es que a la clase política “progresista” en el gobierno actual le ha salpicado en la cara el sistema educativo mediocre que se imparte en este país, siendo incapaces de garantizar el derecho a la educación de forma telemática durante el tiempo que dure el confinamiento. Esto ya no es sólo algo que afecta a los alumnos (niños, adolescentes y adultos), sino que afecta también a los profesores. Ambas partes se han visto abarrotadas de una carga de trabajo completamente desproporcionada por la falta de medidas y medios realmente efectivos.

Por un lado, nos encontramos con la llamada “brecha digital”, esto es, la existencia de familias con limitaciones de acceso a internet o las nuevas tecnologías. Pedro Sánchez sacaba pecho hace unos días con que España se había convertido en “el quinto país del mundo con mayor tráfico de datos en Internet” ante esta nueva situación. No obstante, no cuenta la marioneta del Estado que un 70% de los españoles tiene un nivel de competencias en las nuevas tecnologías básico o inferior, sin contar que un 8% de los hogares españoles ni si quiera cuenta con conexión a la red. Estos datos muestran la dificultad con la que las clases populares recibirán una docencia en condiciones en sus casas, frente a los hijos de familias adineradas con mayor acceso a las nuevas tecnologías.

Por otro, el profesorado (al que también afecta la brecha digital) se encuentra con que debe realizar evaluaciones en muchos casos con la mínima información, el uso de entornos/plataformas improvisados por las Consejerías de Educación, una comunicación con el alumnado mucho más deficiente… Y todo esto dando palos de ciego, improvisando, muchas veces siendo informados de las novedades de la situación actual a través de la prensa o los telediarios antes que por vías internas. Además de que todas las medidas tomadas y por tomar son, por definición, una suerte de despotismo ilustrado: educar sin los educadores.

Vemos por tanto que las instituciones de la Educación en el capitalismo ni escuchan a los trabajadores que la necesitan ni escuchan a los trabajadores que la imparten. En este sistema se impone el sálvese quien pueda, lo cual sólo deja atrás a los trabajadores que con el sudor de su frente pagan las comodidades de la burguesía. Es necesaria, entonces, una verdadera educación popular. Una educación en valores obreros, en la que los mediadores sean el profesorado y las familias, no ningún burócrata intermediario. La posibilidad de llevar esto a cabo sólo podrá materializarse construyendo el socialismo y que los trabajadores sean productores y dueños de las fábricas, del campo, de las escuelas… Por ello, desde el PCOE impulsamos la creación del Frente Único del Pueblo, punto de encuentro de trabajadores de todos los sectores, de parados, de jubilados, de estudiantes, de amas de casa… para juntarnos de una vez por todas y acabar con este sistema putrefacto que sólo genera pobreza, incultura e ignorancia.

¡Por una educación obrera!
¡Camarada, construyamos el Frente Único del Pueblo!
¡Por el Socialismo!
Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El Ayuntamiento de Cádiz y sus aliados sindicales cómplices de los despidos

Cadiz
 
La situación y condiciones de vida de muchos trabajadores penden de un hilo por culpa del Estado de Alarma del que es cómplice el Ayuntamiento de Cádiz. Entre esos trabajadores se encuentran los que realizan ciertos servicios auxiliares que no han sido llamados cuando les tocaba. Eso no es inacción ni incompetencia del Ayuntamiento, como denuncia Autonomía Obrera en un comunicado. El mirar para otro lado es ser cómplice.

Que en empresas de servicio público del Ayuntamiento de Cádiz se estén produciendo despidos y ERTEs en estos momentos en los que la clase obrera está sufriendo el mayor ataque desde hace décadas, no es más que el resultado de las políticas del régimen que desde este Ayuntamiento siempre se han defendido.

Cuando el Ayuntamiento delega la contratación de los trabajadores públicos en manos de empresas privadas trata a dichos trabajadores como mera mercancía de intercambio desentendiéndose así de ellos.

Es por esto normal que el alcalde «anticapitalista» que tenemos, nos venda entre las medidas adoptadas por el Estado de Excepción vigente como «excepcionales» el “Rechazo de ERTE en los servicios de playa”. El ayuntamiento nos vende como medida excepcional el expresar una opinión. Pero en realidad no es más que la constatación de una realidad, la realidad de que debido a sus políticas capitalistas dirigidas a hacer un negocio con sus trabajadores, llenando los bolsillos de empresas privadas, es incapaz de garantizar los puestos de trabajo de los servidores públicos.

Ante esta situación, Autonomía Obrera, sindicato que se autodenomina de clase, responde a los despidos con un comunicado muy blando para algo tan grave. Esto nos hace pensar que la finalidad de dicho comunicado está encaminada a convencer a los trabajadores de que la gestión del equipo de gobierno se debe solo a su inacción. De esta manera echan un capote a los anticapitalistas, pues no es que no actúen, al contrario, son colaboradores imprescindibles del sistema, sistema al que se acogen y del que se benefician desde sus poltronas.

Estos servicios son necesarios para el pueblo y no deberían ser una fuente de enriquecimiento de empresas privadas que no solo explotan a los trabajadores, sino que también sacan tajada en el cobro del servicio a los gaditanos.


Los trabajadores de las empresas auxiliares, así como los trabajadores de todos los servicios públicos, pueden comprobar en sus carnes qué significa que una empresa sea nacionalizada o municipalizada en esta dictadura que sufrimos la clase obrera. Con las instituciones actuales que representan a los banqueros y empresarios, los servicios “públicos” o municipales serán gestionados en su beneficio, es decir, para garantizarles sus negocios.

Los sindicatos no deben ser sólo instrumentos de denuncia, los sindicatos deben ser escuelas donde los trabajadores se instruyan como una sola clase unida contra el sistema que los oprime. Deberían ser instrumentos de lucha y unidad de la clase obrera por un mundo nuevo sin explotación. Y es la dejación de este deber por parte de determinados sindicatos la que ha permitido que hoy la clase obrera este más desprotegida que nunca, sin unión y sin rumbo a merced de sus enemigos de clase.

Es una contradicción que haya varios sindicatos que se llamen “de clase”, cuando debería haber una única central sindical que permita estructurar a la clase obrera en un sólo puño y defender su interés de clase, tal como lo hace la patronal con su sindicato CEOE.

El PCOE aboga por la construcción de un sindicalismo de clase que una de verdad a la clase obrera desde abajo, planteando luchas colectivas que unan los intereses de todas las clases populares, dentro y fuera de los centros de trabajo. Luchar por cuestiones concretas y parciales que sólo benefician a un colectivo o sector de la clase obrera, divide y fragmenta ese interés común que tenemos los trabajadores: acabar con la explotación del hombre por el hombre.

La lucha de clases es internacional como bien demuestran los acontecimientos actuales, una lucha del capitalismo por sostenerse en su agonía y la del nuevo régimen que hay que edificar, el Socialismo. Con esa visión global han de orientarse todas nuestras luchas y tareas.

En ese sentido, los militantes del PCOE promueven y trabajan por el desarrollo del sindicalismo de clase en el Estado español a través de la Federación Sindical Mundial, organización internacional a la que pertenece la Coordinadora Sindical de Clase desde la que luchamos sin descanso por la construcción de una central sindical única que aglutine todas aquellas organizaciones sindicales que se consideren de clase.

Si la producción de nuestro país estuviese dirigida a abastecer al pueblo en todas sus necesidades, seguramente no seríamos el séptimo país a nivel mundial en exportación de armas, pero posiblemente tendríamos respiradores, mascarillas y guantes para protegernos, y lo que aún es más seguro habría muchos cientos de miles menos de trabajadores asesinados con el fruto de nuestro trabajo, porque en el capitalismo el mayor negocio es la destrucción, es la guerra y en la guerra los que mueren son el pueblo.

Si los medios de producción pertenecieran a los trabajadores que luchan por sacar adelante a sus familias con sus trabajos, y no en las manos de los que nos explotan para vivir a todo lujo y sin dar golpe ellos y sus familias durante generaciones, tendríamos el poder de dirigir la producción en nuestro propio beneficio, y entonces solo entonces nadie se quedaría detrás.

Si los latifundios fueran de todo el pueblo, servirían para proveer al pueblo de alimentos en lugar de servir como cotos privados de caza, si los monopolios de la distribución y comercialización fueran de todo el pueblo se acabaría la especulación, si los monopolios de la banca, la industria, la química, la maquinaria agrícola, de los seguros… fueran de todo el pueblo los jornaleros y pequeños campesinos recibirían todo lo que necesitan para producir alimentos sin ponerse la soga al cuello. La sociedad les proveería de todo lo que necesitan, y ellos nos proveerían de todo el alimento y materias primas que necesitamos.

Es por tanto necesario reconstruir las cenizas del movimiento obrero y popular uniendo a todas las capas populares en un Frente Único del Pueblo con el objetivo de tomar el control de las riquezas y planificar la sociedad y la economía en beneficio de todas las clases trabajadoras.

La clase obrera seguirá dando palos de ciego mientras no seamos capaces de reconocer que nuestro problema es el sistema y que lo que nos venden, tanto la socialdemocracia del PSOE como los oportunistas de PODEMOS con todos sus satélites sindicales, hoy aliados, no son más que pequeños remiendos para que este sistema injusto y opresor siga funcionando.

Solo la clase obrera organizada y unida en un Frente Único del Pueblo será capaz de tomar el control de la sociedad e instaurar el Socialismo.

 

SOCIALISMO O BARBARIE

Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.) de Cádiz




Los capitalistas buscan reeditar unos Pactos de la Moncloa. La clase obrera debe romper el capitalismo y su Estado

Pactos
 
En el día de ayer, 4 de marzo, Pedro Sánchez anunció que en la próxima semana llevará al Congreso de los Diputados la propuesta de ampliar, por dos semanas más, el estado de alarma, hasta el 26 de abril, propuesta que saldrá adelante pues ya el PP ha anunciado que votará favorablemente. Asimismo, Pedro Sánchez ha advertido que en la prórroga del estado de alarma, a partir del día 13 de abril, tanto la industria como la construcción volverán en pleno al trabajo, aunque hay que advertir que, actualmente, el 35% de los trabajadores siguen desplazándose para acudir a su trabajo.

También el Presidente del Gobierno ha señalado que preparará más prórrogas del estado de alarma y, por tanto, se prolongará mucho más allá del 26 de abril. Reiterando en varias ocasiones que “el futuro será diferente a ayer, y todavía más diferente a anteayer” y hablando de un periodo de estado de alarma extenso, “de transición” hacia una “nueva normalidad y hacia la reconstrucción de nuestra economía”, señalando también que el Estado empleará la tecnología para controlar a los infectados.

Pedro Sánchez, en un discurso preñado de interclasismo, no dudó en lanzar alabanzas a los empresarios, apelando a la unidad en términos interclasistas, o lo que es lo mismo, planteando que los obreros deben seguir sometiéndose a los intereses y la voluntad de la burguesía y del capitalismo monopolista de Estado, que deben seguir pasando vicisitudes, miseria y muerte para que los empresarios sigan manteniendo sus privilegios y sigan viviendo a cuerpo de rey. En este sentido, no dudo en apelar al recuerdo y a la necesidad de reeditar los Pactos de la Moncloa de 1977, un pacto entre fascistas y oportunistas para avalar la pervivencia del capitalismo monopolista y su Estado fascista que garantice a la burguesía su dominio y, también, el sometimiento de la clase obrera y demás clases populares. También apeló a la Unión Europea en su discurso, señalando que el problema del coronavirus no es un problema exclusivamente nacional sino europeo y que la UE debe responder unida a la crisis, advirtiendo Sánchez que él es un hombre pragmático, indicando que España no va a renunciar a los eurobonos a la par que anunciaba que en el seno de la UE están negociando otras medidas.

Tras el mensaje del Presidente del Gobierno, como máximo representante del Gobierno conformado hoy en España, un gobierno de alianza entre reaccionarios y oportunistas, se deduce que tras las bambalinas hay una intensa actividad del gran Capital con su superestructura – sus organizaciones políticas (desde las abiertamente fascistas, a las reaccionarias y oportunistas) y los sindicatos a su servicio (CCOO y UGT) – al objeto de garantizar su dominio, su dictadura, ante la situación de bancarrota que está viviendo su régimen. Y es que mientras el pueblo está confinado y limitado en sus libertades, mientras el pueblo tiene negados parte de sus derechos democráticos – como el derecho a manifestación -, los capitalistas están desempeñando una actividad frenética en la guerra que están librando contra el pueblo para sostener este régimen – que no se sostiene por ningún lado – que garantiza sus privilegios a costa de la vida de los trabajadores.

El Presidente del Gobierno ayer ya reflejó el resultado de dicha actividad, y por donde va a ir la vida nueva que debe ir abriéndose paso tras el prolongado estado de alarma. El Presidente del Gobierno repitió varias veces que la vida no será la misma que antes del COVID-19. Hemos de recordar que volver a lo mismo sería volver a la crisis, a la bancarrota del capitalismo monopolista y su Estado. Antes del COVID-19, el Estado tenía una deuda pública superior a 1,207 billones de euros, un país donde economistas burgueses, como Gay de Liébana – no sospechoso de ser bolchevique – señalaba hace un par de años que “la deuda española es impagable, el país está en bancarrota”, cuando el coronavirus COVID-19, en todo caso, nada más podía existir en la mente de algunos científicos. Volver a lo mismo, a lo que había antes del estado de alarma, es una tasa de temporalidad y precariedad laboral elevadísima, en definitiva, es volver a un sistema económico en bancarrota donde la empresa capitalista únicamente generaba 13,5 millones de empleos de 39.322.000 personas en edad de trabajar, es decir, los capitalistas únicamente eran capaces de garantizar el derecho al trabajo al 34,33% de los españoles en edad de trabajar, siendo generosos, porque el trabajo generado es explotación descarnada, es precariedad absoluta. Un trabajo tan precario que, en un par de semanas, ha dado buena cuenta de qué tipo de trabajo estábamos hablando. Volver a lo mismo que había antes del estado de alarma eran los recortes sociales, el desmantelamiento de los servicios públicos, de la sanidad, de la educación pública, donde lo ancianos vivían en condiciones lamentables en las residencias gracias a la privatización de éstas, donde las listas de espera quirúrgicas son quilométricas mientras que los bancos y los empresarios reciben dineros públicos a manos llenas que le es robado al pueblo por el Gobierno de turno, en definitiva, donde la clase trabajadora y los campesinos no tienen más futuro que la muerte y la miseria.

Pues bien, según Pedro Sánchez, a esa España ya no vamos a volver. ¿Y a qué España quieren conducir a la clase obrera el Gobierno de coalición del PSOE y PODEMOS-IU/PCE dirigidos por los grandes capitalistas? Pues las acciones desarrolladas por el estado de alarma y las intervenciones del Presidente del Gobierno están siendo muy clarificadoras del camino por el que pretenden conducirnos.

Por un lado, con el estado de alarma el Gobierno pretende blanquear al Estado fascista y fortalecerlo. De tal modo, se lanza una campaña de blanqueo del Ejército y de las fuerzas represivas del Estado – quienes controlan totalmente la calle – en las que, vergonzosamente, participa sin pudor ni vergüenza el PCE. Algo que no nos sorprende, pues ese partido ya hace muchas décadas que se posicionó junto con la burguesía y su Estado fascista y dejó en la estacada a la clase obrera y a los luchadores antifascistas del Estado español. También se está tratando de blanquear a la Corona, a la par que se oculta la enorme corrupción que asola a la jefatura del Estado, tapándose todo tipo de investigación de la misma la cual se está destapando por acciones judiciales en Gran Bretaña y Suiza. Así, pues, blanqueo del Estado fascista, ocultación de la corrupción que asola al Estado y hacer una campaña ideológica y propagandística al objeto de que el pueblo asuma como propios la simbología fascista del Estado: Fuerzas de represión y Ejército, Corona y Unidad de España.

Por otro lado, en términos económicos el estado de alarma ya ha mostrado el sesgo clasista de las medidas económicas adoptadas a favor de la burguesía y del camino que han emprendido. Donde el 95% del dinero público va destinado a favorecer a los empresarios y los usureros que negocian con el derecho a la vivienda del pueblo trabajador. Además, según Sánchez, ahora la salida es reeditar la traición perpetrada contra el pueblo trabajador, es buscar unos nuevos Pactos de la Moncloa, los cuales han llevado a los trabajadores a la indigencia moral y material en la que nos encontramos y han verificado la inviabilidad del capitalismo monopolista de Estado en España. Asimismo, en el terreno económico, Sánchez promete sumisión total a la Unión Europea. Promete a los monopolios europeos, fundamentalmente a la banca alemana, que no dudará en sacrificar al pueblo español en aras de los beneficios e intereses económicos de dicha banca y dichos monopolios europeos. Por ello, aunque el Gobierno de España desea que la Unión Europea, a través de los eurobonos, contribuya a sostener el enorme endeudamiento del Estado, Sánchez, apelando a su condición de pragmático en este asunto, le dice a Alemania que, finalmente, tragará con la propuesta de los imperialistas europeos de que España, a través del Fondo de Rescate de la Eurozona (MEDE), pueda acceder a un rescate abriéndose una línea de crédito de hasta 35.000 millones de euros, siempre y cuando el Estado español siga siendo una marioneta de la UE, y su política económica esté dirigida por los monopolios europeos, por la banca alemana, mediante la firma de un Memorando de Entendimiento, esto es, convertir a España en una nueva Grecia, perder completamente la soberanía. Algo que tampoco nos sorprende, puesto que para PODEMOS no sería difícil reeditar lo que hizo su homóloga griega Syriza hace unos años: vender al pueblo trabajador griego e hincarse de rodillas ante los monopolios europeos, ante Alemania.

Nuevamente los oportunistas y los fascistas quieren reeditar su pacto de traición contra el pueblo español al objeto de salvar al corrupto Estado emanado por dichos pactos, nuevamente quieren sostener al régimen franquista – sostener la obra del tirano sin él – para que los monopolios traten de recomponer su criminal sistema a cambio de negar una ruptura del Pueblo con el capitalismo putrefacto que estamos padeciendo y la superestructura que ha generado, que niega los derechos democráticos de la clase trabajadora y de las naciones oprimidas que componen el Estado y nos condena a la pobreza y a la explotación.

El Estado está mostrando su auténtico rostro fascista en este estado de alarma. Según organizaciones sociales como SOS Racismo y Es Racismo, las paradas policiales a personas por motivos étnicos-raciales en los barrios obreros de las ciudades de Barcelona, Madrid o Bilbao se han incrementado; también está mostrando su rostro fascista no poniendo en libertad a los presos políticos, cuya vida está en serio riesgo en las cárceles como consecuencia del coronavirus. También se están controlando los teléfonos móviles del pueblo so pretexto de controlar los movimientos de los afectados por coronavirus mostrándonos el Estado un nuevo camino abierto para la represión del pueblo, como es el de controlar a la población a través de la telefonía móvil, siendo otra razón para que el pueblo rompa con el capitalismo y este Estado reaccionario pues, de lo contrario, todo avance de la tecnología, lejos de beneficiar al pueblo lo que hará es apretar todavía más la cuerda de la represión a su cuello, como acredita esta medida adoptada por el Gobierno.

El Partido Comunista Obrero Español se opone de plano a la salida que la burguesía monopolista, verbalizada por su Gobierno títere, pretende dar a la encrucijada a la que su moribundo sistema económico y social nos ha llevado. El capitalismo monopolista de Estado en España y en el mundo estaba en crisis, en auténtica bancarrota, antes de que saltara a la palestra mundial la pandemia del coronavirus COVID-19. El Gobierno de PSOE y PODEMOS-IU/PCE plantea al pueblo español una nueva traición, igual que en 1977, para salvaguardar los intereses del gran Capital, de los monopolios y de las agrupaciones imperialistas – como es la Unión Europea – y por ello la salida que ofrece a la clase obrera, a los campesinos arruinados por la Política Agraria de la Unión Europea, no es otra cosa que más represión, más pobreza, más sometimiento del pueblo a los intereses miserables de un puñado de capitalistas, más muerte.

La clase obrera, las clases laboriosas y populares, los campesinos maltratados por el capitalismo, no tenemos otra salida que unirnos y organizarnos para atacar la raíz de todos nuestros males, el capitalismo.

Mientras nuestro pueblo está poniendo los enfermos y los muertos, mientras nuestro pueblo sufre recortes de libertades, el Gobierno de los capitalistas – la coalición de reaccionarios y oportunistas del PSOE y PODEMOS-IU/PCE – está haciendo todo tipo de componenda y tejemaneje a espaldas del pueblo al objeto de sostener este moribundo sistema que niega al pueblo el progreso social y la vida para satisfacer los intereses de una minoría ladrona, corrupta y explotadora.

Todas las cartas están encima de la mesa. El capitalismo únicamente puede ofrecer muerte, miseria y guerra, como estamos viendo. El Gobierno ya ha mostrado el camino de la gran burguesía, una nueva alianza de fascistas y oportunistas – entre los que hay que contar a los traidores sindicatos CCOO y UGT – para salvaguardar este descompuesto y caduco régimen y garantizar el sometimiento y sacrificio de nuestro pueblo ante el altar del imperialismo germano-estadounidense.

Los monopolios, los explotadores, el gran Capital, ya han verbalizado su oferta por boca del renegado presidente de Gobierno que tiene hoy el Estado español. Es momento de que la clase obrera y las clases populares derroquen en la calle la voluntad criminal de una nueva traición contra el pueblo. La clase obrera, los campesinos, las clases populares no tenemos otra salida que unirnos y organizarnos en un Frente Único del Pueblo que una nuestras luchas y las convierta en una única lucha de clases contra el capitalismo y su Estado.

El Estado y su gobierno no van a resolver nuestros problemas, los va a agudizar más. Es una necesidad vital hoy para el pueblo español y los pueblos del mundo romper la cadena imperialista, romper con el capitalismo que nos ha instalado en el fascismo, que nos niega el presente y el futuro, que nos condena a la muerte y a la guerra imperialista. El capitalismo está muerto, supone un freno para el desarrollo de la humanidad porque la propiedad privada sobre los medios de producción frena el desarrollo de las fuerzas productivas, destruyendo no sólo al ser humano sino también destruyendo el ecosistema, la naturaleza, constituyendo el mayor riesgo para el mantenimiento de vida en el Planeta.

El momento es de lucha, de construir un poder popular de los trabajadores y campesinos alternativo al Estado que sea capaz de abrir la única alternativa que el pueblo español tiene hoy: acabar con el capitalismo y construir el socialismo; acabar con los privilegios de una minoría criminal y explotadora y poner a disposición de los trabajadores y de los campesinos todos los medios de producción, esto es, socializando la banca, socializando la tierra llevando a cabo una reforma agraria que modernice y desarrolle la producción agrícola socialista y, cómo no, poniendo en manos del pueblo trabajador todas las empresas al objeto de que éste no sólo desarrolle la producción industrial sino que el fruto de dicha producción, que le corresponde, sea distribuido de forma justa y equitativa entre el pueblo que genera toda la riqueza al objeto de satisfacer los intereses y las necesidades del pueblo y no de satisfacer los intereses crematísticos de una minoría explotadora y corrupta.

 

¡ABAJO EL ESTADO FASCISTA, ABAJO EL GOBIERNO TRAIDOR AL PUEBLO!
¡POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!
¡TODO EL PODER PARA LOS TRABAJADORES Y LOS CAMPESINOS!
¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Madrid, 5 de abril de 2020

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El gobierno “progresista” le hace otro gran favor a la banca

Gobierno
 
El pasado 17 de marzo el gobierno anunciaba una de las medidas económicas a raíz del Estado de Alarma (Estado de Excepción en la práctica) y la paralización de ciertos sectores económicos, la concesión de decenas de miles de millones de euros en préstamos y avales públicos a las empresas a través de créditos del Instituto Oficial de Crédito (ICO).


Como hemos denunciado ya en numerosos artículos, todas las medidas aprobadas van destinadas a intentar salvar a los empresarios, al capital y su sistema. Muchas de esas medidas son aprovechadas además por las empresas para agudizar aún más la explotación a la que someten cada día a los trabajadores (como la flexibilización de los ERTEs).

La banca no iba a ser una excepción en esta vorágine de trasvase de dinero público a manos privadas, y a pesar de que ya el Estado le regaló más de 60.000 millones de euros –dinero público que nunca recuperaremos a pesar de las promesas de Unidas Podemos en campaña-, esta crisis no deja de ser otra oportunidad de seguir robando al pueblo.


Como la banca pública, otra de las falsas promesas del oportunismo que no duda en engañar al pueblo en periodos de campaña electoral, es una utopía para un gobierno fiel defensor del sistema capitalista, la concesión de los créditos ICO se realiza a través de entidades bancarias privadas, las cuales no dudan en sacar tajada de esta crisis.


Tanto es así que el pasado 2 de abril AUSBANC (Asociación de Usuarios de Servicio de la Banca) denunciaba públicamente “prácticas extorsivas de alguna banca” al contratar préstamos ICO. Estas prácticas consisten en la obligatoriedad para la aprobación de esos créditos de la contratación de un seguro de vida decenas de veces más caro que los que existen en el mercado, y que supone en la práctica un encarecimiento del tipo de interés superior al 25% de interés anual, lo que según la Ley de 23 de julio de 1908, de la Usura, podría incluso suponer un delito.


Y todo esto ocurre con un Ministro de Consumo, Alberto Garzón, coordinador federal de IU y militante del PCE, que en una situación excepcional como la actual no está planteando medidas como la nacionalización de la banca privada (medidas que sí planteaban en campaña electoral desde Unidas Podemos), y que demuestra como el oportunismo no es más que la pata izquierda del sistema.

Tampoco está actuando el Ministerio de Consumo con contundencia contra las casas de apuestas ante el aumento de consumo de juegos de azar online como casinos, ruletas y póquer en esta situación de confinamiento, que supone en palabras del propio Ministro, “una situación explosiva para grupos de población vulnerable”. Ante esta situación explosiva, el Ministerio de Consumo se ha limitado a reducir la franja publicitaria para las casas de apuestas al periodo comprendido entre la 1 y las 5 de la madrugada, una medida que el propio Garzón ya quiso implantar antes del confinamiento y a la que tuvo que renunciar ante la presión del lobby de las casas de apuestas.


Nada ha cambiado con este gobierno de coalición supuestamente “progresista”, pero que sigue siendo, al igual que todos los gobiernos anteriores, un gobierno títere en manos del capital financiero y un fiel defensor de un sistema capitalista moribundo que nada tiene que ofrecer ya al pueblo trabajador salvo más explotación, más miseria, más reacción y más fascismo.

Nada nos queda pues que esperar a las clases populares salvo esto y tan solo tenemos una salida, unir todas las luchas en un Frente Único del Pueblo para mandar este sistema al estercolero de la historia, para construir el Socialismo, único sistema que garantizará el bienestar de los trabajadores y todas las clases populares. Por ello, más que nunca, tanto en el mundo como en el Estado español, adquiere una dimensión mayor la consigna ¡Socialismo o barbarie!

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El colapso sanitario en Andalucía antes del coronavirus

Sanidad
 
La pandemia del coronavirus está siendo utilizada por Estados y gobiernos capitalistas para señalarla como causante de todos los males que sufre el pueblo trabajador, como si no hubiera habido un ayer. Pretenden así que olvidemos de dónde venimos, para que no sepamos a dónde hemos de ir.

Todos los partidos parlamentarios en Andalucía son cómplices de la desastrosa situación del sistema sanitario andaluz, arrebatándonos desde hace años el personal y los recursos necesarios para atender adecuadamente cualquier tipo de enfermedad y por supuesto, cualquier pandemia.

PP y PSOE destacan como principales responsables, pero sin olvidar que ambos han co-gobernado y co-gobiernan con el resto de fuerzas políticas parlamentarias: IU-PCE, Podemos, Ciudadanos y Vox.

Aunque la crítica situación ya venía de la gestión socialista, la cual provocó masivas manifestaciones en todas las provincias andaluzas, con PP-Cs-Vox al frente de la Junta de Andalucía lo que se ha hecho es dar otra vuelta de tuerca y destrozar aún más el sistema andaluz de salud para favorecer la contratación masiva de seguros privados de salud, alcanzando ya el 25% de los hogares andaluces. Tal situación ya la denunciamos desde el PCOE en Andalucía en septiembre de 2019:


Llevamos años viendo imágenes de camillas en los pasillos de hospitales, de personal sanitario desbordado y agotado En los últimos años las agresiones al personal sanitario han aumentado vertiginosamente conforme han disminuido sus efectivos y la atención sanitaria se ha venido degradando. La siguiente noticia es de julio de 2019:


Ejemplos de la vuelta de tuerca del gobierno fascista andaluz actual han sido:

– Pueblos sin ambulancias. Es tan escasa la flota de ambulancias en los hospitales regionales que hay listas de espera de para pacientes que necesitan trasladarse a un centro donde recibir algún tratamiento. Noticia de junio de 2019:


– Se suprimen oncólogos, como denunciaba en noviembre de 2019 la Asociación de Padres de Niños Oncológicos de Málaga en el Hospital Materno Infantil.


– En noviembre de 2019, el sindicato de enfermería Satse denunció un caos absoluto en el área de Observación del Hospital Regional de Málaga, por la falta de camas y espacio sin acceso alguno a elementos tan vitales como un monitor o una toma de oxígeno. Los pacientes han de esperar varios días en Urgencias antes de que le ingresen.

– Diciembre de 2019: Según denuncia el sindicato CSIP, hay 23 camillas en los pasillos de la zona de Observación del Hospital Torrecárdenas de Almería, que se encuentra colapsado:


– Enero de 2020. El sindicato de enfermería SATSE denuncia «saturación, desbordamiento y colapso« por la «falta de recursos humanos» y de previsión ante la epidemia de gripe, lo cual se repite cada año. El sindicato denuncia «pacientes por los pasillos, esperas superiores a las 48 horas y profesionales desbordados». Ya se preveía que el pico vendría en enero y febrero.


Esta situación previa muestra que el coronavirus, que nos presentan como el origen de un apocalipsis que justificará medidas fascistas como Estados de Excepción y un antes y un después en el control de movimientos del pueblo trabajador, no es más que la excusa que el sistema necesitaba. Todo esto acontece cuando ya se estaban produciendo movilizaciones en todos los sectores populares y rincones del mundo y que anticipaban un espectacular estallido social a la medida del estallido de las burbujas de deuda, financiera e inmobiliaria que había sido pronosticado para 2020. Hoy, ejércitos como los de Chile, Colombia o Bolivia que hasta ayer estaban matando a quemarropa a manifestantes, hoy se presentan como garantes de la salud pública.

Nos insisten que estamos ante un enemigo “invisible”, al que tenemos que combatir unidos. Pero no, no somos uno, los responsables de las muertes evitables de ayer y hoy son nuestros enemigos: la oligarquía financiera, los capitalistas que dictan a sus gobiernos títeres el robo de recursos públicos de sanidad y otros ámbitos para acumular una riqueza abismal, cueste lo que cueste, llevándose por delante nuestras vidas.

Quien ha de unirse frente a ese enemigo común son las clases populares, principales víctimas de la fase final de decadencia del capitalismo. Unidos sí, pero para tomar el control de la producción, de las 120 empresas que fueron privatizadas, para intervenir las empresas que anuncian despidos, para intervenir la banca que ha sido rescatada con nuestro dinero y así poder planificar la sociedad y la economía en beneficio de toda la comunidad. En pos del bien común.


Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Andalucía



Feijóo, o mordomo de Amancio Ortega

Amancio
 
O Partido Comunista Obreiro Español, desde o seu nacemento, denunciou sempre a situación laboral nos diversos sectores da sociedade. Sexa no campo ou na cidade, non hai recuncho onde o capitalismo non asfixie aos traballadores que deixan a súa pel por levar diñeiro ás súas familias e ter algo de comer neste sistema que só xera miseria aí onde se establece. Denunciamos a situación precaria dos traballadores do sector tecnolóxico, do metal, do transporte, da educación… Situacións adversas as cales nos levan, na maioría das ocasións, a enfermar. Por iso, a Sanidade é un piar fundamental no noso día a día, tendo en conta que, por exemplo, en 2018 houbo 187.332 traballadores que tiveron que pedir unha baixa laboral por motivos de sobreesforzo físico, converténdose na principal forma de lesión durante unha xornada laboral ese ano.

Sen embargo, e como enésima proba de que un Estado Burgués nunca poderá protexer ás clases populares, a Sanidade galega durante o goberno do Partido Popular personificado en Feijóo sufriu e sofre unha serie de recortes tanto a nivel de persoal como a nivel de infraestrutura que a incapacitan como un servizo público e gratuito, fronte á sanidade privada que a base de concertos saca peito e liquidez coa necrose da primeira. Non é segredo para ninguén que fronte a crise do coronavirus, as poucas vergoñas que a Xunta de Galicia tiña escondidas en materia de saúde saíron a relucir en todo o seu esplendor.

O nivel criminal dos psicópatas que gobernan este Estado Fascista é tal que o pasado 28 de Marzo, en A Coruña e con motivo do aniversario do explotador e chupa-sangue Amancio Ortega, un convoi de ambulancias do 061 saíron ás 21:00 enfronte da casa do devandito empresario a felicitarlle o día. Máis aínda, tivemos que escoitar a Alberto Núñez Feijóo agradecer e cualificar como indispensables as doazóns da multinacional Inditex. É dicir, aínda encima que o sistema público atópase feble debido á necesidade de acumulación de cada vez máis capital do sector privado, son os celadores e enfermeiros públicos quen teñen que aplaudir a “boa fe” dun bandido que deixou caer un par de moedas para parecer impune.

Por suposto, nin que dicir ten que ningunha das costureiras galegas ás que Amancio Ortega espremeu ata a última peseta se presentou na celebración do seu aniversario. Tampouco lle renderon tributo os traballadores en réxime de escravitude das súas fábricas en Brasil, polas cales foi condenado, nin as mulleres e nenos de Asia que son vítimas da máis crúa explotación e miseria. É curioso que a preocupación de tal ser de luz pola saúde do ser humano sexa tan desigual dependendo do momento e do lugar no que se atope.

Feijóo e todo o espectro político galego parlamentario débenlle moito a Amancio Ortega, porque todos son mordomos do capitalismo e do sufrimento dos traballadores. E ante a precarización das estruturas públicas, do emprego, da vida dos traballadores, aparecen cortinas de fume, aparecen Xudas a quen eloxiar e rezar.

Ao remate do Estado de Alarma, a crise social e económica que lle espera ao mundo non a esqueceremos, como tampouco deberemos esquecer que ningún empresario, ningún burgués nin servente do Estado o reconstruirá. Serán eles os que nos pidan esforzos á clase traballadora, que aguantemos ate que cheguen tempos mellores, porque no fondo saben que o mundo non o sustentan eles, senón que somos nos quen engraxamos e facemos xirar as engrenaxes do mundo.

Nunha intervención feita polo PCOE en febreiro de 2020 transmitíamos ao pobo a necesidade da construcción da Fronte Única do Pobo, dun so puño que destrúa o capitalismo e constrúa unha nova sociedade onde quen traballa sexa realmente o posuidor dos medios de produción. Esa realidade, a medida que avanzamos na historia, faise cada vez máis necesaria. As contradicións de clase vanse facer moito máis patentes do que xa o son e, organizados, conseguiremos sen lugar a dúbidas esmagar á clase parásita que non fai máis que dano neste mundo. So nese momento seremos quen de aplaudir a nosa vitoria.

 

Socialismo ou barbarie!
Só podemos perder as nosas cadeas!

Secretaría de Propaganda do PCOE en Galiza

Feijóo, el mayordomo de Amancio Ortega

 

El Partido Comunista Obrero Español, desde su nacimiento, denunció siempre la situación laboral en los diversos sectores de la sociedad. Sea en el campo o en la ciudad, no hay rincón donde el capitalismo no asfixie a los trabajadores que se dejan su piel por llevar dinero a sus familias y tener algo de comer en este sistema que solo genera miseria ahí donde se establece. Denunciamos la situación precaria de los trabajadores del sector tecnológico, del metal, del transporte, de la educación… Situaciones adversas las cuáles nos llevan, en la mayoría de las ocasiones, a enfermar. Por eso, la Sanidad es un pilar fundamental en nuestro día a día, toda vez que, por ejemplo, en 2018 hubo 187.332 trabajadores que tuvieron que pedir una baja laboral por motivos de sobreesfuerzo físico, convirtiéndose en la principal forma de lesión durante una jornada laboral ese año.

Sin embargo, y como enésima prueba de que un Estado burgués nunca podrá proteger a las clases populares, la Sanidad gallega durante el gobierno del Partido Popular personificado en Feijóo sufrió y sufre una serie de recortes tanto a nivel de personal como a nivel de infraestructura que la incapacitan como un servicio público y gratuito, frente a la sanidad privada que a base de conciertos saca pecho y liquidez con la necrosis de la primera. No es secreto para nadie que frente a la crisis del coronavirus, las pocas vergüenzas que la Xunta de Galicia tenía escondidas en materia de salud salieron a relucir en todo su esplendor.

El nivel criminal de los psicópatas que gobiernan este Estado Fascista es tal que el pasado 28 de Marzo, en A Coruña y con motivo del aniversario del explotador y chupa-sangre Amancio Ortega, un convoy de ambulancias del 061 salieron a las 21:00 enfrente de la casa de dicho empresario a felicitarle el día. Más aún, tuvimos que escuchar a Alberto Núñez Feijóo agradecer y calificar como indispensables las donaciones de la multinacional Inditex. Es decir, aún encima de que el sistema público se encuentra endeble debido a la necesidad de acumulación de cada vez más capital del sector privado, son los celadores y enfermeros públicos quienes tienen que aplaudir la “buena fe” de un bandido que dejó caer un par de monedas para parecer impune.

Por supuesto, ni que decir tiene que ninguna de las costureras gallegas a las que Amancio Ortega exprimió hasta la última peseta se presentó en la celebración de su aniversario. Tampoco le rindieron tributo los trabajadores en régimen de esclavitud de sus fábricas en Brasil, por las cuáles fue condenado, ni las mujeres y niños de Asia que son víctimas de la más cruda explotación y miseria. Es curioso que la preocupación de tal ser de luz por la salud del ser humano sea tan desigual dependiendo del momento y del lugar en el que se encuentre.

Feijóo y todo el espectro político gallego parlamentario le deben mucho a Amancio Ortega, porque todos son mayordomos del capitalismo y del sufrimiento de los trabajadores. Y ante la precarización de las estructuras públicas, del empleo, de la vida de los trabajadores, aparecen cortinas de humo, aparecen Judas a quién elogiar y rezar.

Al final del Estado de Alarma, la crisis social y económica que le espera al mundo no la olvidaremos, como tampoco deberemos olvidar que ningún empresario, ningún burgués ni sirviente del Estado lo reconstruirá. Serán ellos los que nos pidan esfuerzos a la clase trabajadora, que aguantemos hasta que lleguen tiempos mejores, porque en el fondo saben que el mundo no lo sustentan ellos, sino que somos nosotros quienes engrasamos y hacemos girar los engranajes del mundo.

En una intervención hecha por el PCOE en febrero de 2020 transmitíamos al pueblo la necesidad de la construcción del Frente Único del Pueblo, de un solo puño que destruya el capitalismo y construya una nueva sociedad donde quien trabaja sea realmente el poseedor de los medios de producción. Esa realidad, la medida que avanzamos en la historia, se hace cada vez más necesaria. Las contradicciones de clase se van a hacer mucho más patentes de lo que ya son y, organizados, conseguiremos sin lugar a dudas aplastar a la clase parásita que no hace más que daño en este mundo. Solo en ese momento aplaudiremos nuestra victoria.

 

¡Socialismo o barbarie!
¡Solo podemos perder nuestras cadenas!

Secretaría de Propaganda del PCOE en Galicia




Cómo lavan los “anti-capitalistas” de Cádiz la cara al régimen

Kichi
 
Es en estos momentos cuando los políticos del régimen dicen preocuparse especialmente por los más vulnerables, cuando sus engaños son más evidentes.

Desde el ayuntamiento de Cádiz, José María González ha sacado un paquete de 30 medidas repartiendo migajas para que la dramática situación del pueblo gaditano no estalle en revueltas, tal y como están haciendo todas las instituciones del régimen capitalista desde el nivel local al internacional. Veamos algunas de estas medidas “excepcionales”.

En el ámbito social

Las grandes desigualdades, que es realmente lo que sustenta este sistema, han quedado patentes con el Estado de Alarma.

– “CASI 90.000 € en ayudas sociales regulares y extraordinarias, en las dos primeras semanas de estado de alerta”.

Teniendo en cuenta que el superávit del ayuntamiento del último ejercicio conocido (2018) es de 9.398.624,55 €, la cantidad de 90.000 € para ayuda a asuntos sociales en las circunstancias que se encuentran las clases populares es una cifra completamente irrisoria, una limosna, que nos vuelve a demostrar que este ayuntamiento está más interesado en que al final del ejercicio le vuelvan a sobrar millones de euros, que en paliar las necesidades de los gaditanos que más están sufriendo este estado de alarma, y que son la mayoría de las familias trabajadoras.

A lo largo de su mandato al frente del ayuntamiento el equipo de gobierno liderado por el “anticapitalista” José María González, ha presentado superávit de, 9.521.381,56 € en 2015, 4.013.705,29 € en 2016, 15.076.454,25 € en 2017 y 9.398.624,55 € en 2018.

Todo este superávit es dinero que no se ha gastado y que una vez computado como remanente solo se utiliza para pagar la deuda que los podemitas consideraban en otros tiempos ilegítima. Siendo Cádiz una de las ciudades más castigadas por el paro, cuando en cada pleno del ayuntamiento tiene a tres o cuatro familias de trabajadores pidiéndole amparo por las tremendas situaciones en las que viven.

Esto demuestra claramente que la principal preocupación del ayuntamiento de Cádiz, con Kichi a la cabeza, es contentar a la depredadora oligarquía financiera.

– “Moratoria alquileres en las viviendas (viviendas municipales) y locales de Procasa mientras dure el Estado de Alarma y suspensión de pago a inquilinos y autónomos que demuestren interrupción de ingresos o cese de actividades durante la crisis. Atención telefónica jurídica de Procasa para gestionar la moratoria hipotecaria”.

Las personas que consiguen tener una vivienda de Procasa son una parte ínfima de las clases populares: mujeres víctimas de malos tratos con hijos a su cargo, personas discapacitadas, familias desestructuradas, etc. y todas ellas con mínimos o ningún ingreso.

Es un despropósito exigir que personas que normalmente carecen de recursos para pagar, familias que por sus circunstancias deberían tener íntegramente protegidos sus derechos básicos, tengan que demostrar la suspensión de ingresos para no pagar en esta situación, pero nuestro alcalde alardea de ello como una medida excepcional.

– “Atención a las personas sin hogar poniendo a su disposición 105 plazas en el edificio de El Cano”.


¿Por qué no se utilizó antes? ¿Es que las personas sólo necesitan un hogar ahora? El ayuntamiento llegó a firmar un convenio con la empresa Pascual (empresa privada) para que cediese la última planta del hospital de San Rafael para acoger a familias sin hogar. Aun así, en los bajos de los arcos de Puerta Tierra varias familias viven desde hace meses a la intemperie. Esto demuestra que desde el ayuntamiento no se utilizan ni siquiera esas capacidades, pero sobre todo no es capaz de intervenir a las empresas privadas sus recursos (que son generados por los trabajadores) ni siquiera en una situación de “emergencia sanitaria”. ¿Dónde queda su “anti-capitalismo”?

– “Coordinación de la donación de 100 libros por la biblioteca municipal y recogida de ropa para las personas sin hogar”.

Una medida de “excepción” que es superada por los esclavistas como Amancio Ortega y cía, intrascendente en estas circunstancias y que le sale gratis a las arcas municipales. Pero de algo tienen que presumir.

– “Convenio con viviendas turísticas para el alojamiento transitorio de personas vulnerables en situación de extrema necesidad”.

Mucho convenio y acuerdo con la burguesía. Pero la cuestión está en no intervenir y meter mano en pos del bien común a los propietarios de cientos de alojamientos vacíos. Ni siquiera en situación de “emergencia sanitaria”. Porque por el bien común nos están imponiendo demasiados sacrificios a la clase obrera, para empezar perder nuestros puestos de trabajo.

– “Ampliación del servicio de comida a domicilio para personas mayores y dependientes en más de un 60%”.

¿Es que el ser mayor o dependiente en más de un 60% implica que sea rico o pobre? Con este tipo de medidas se beneficiaría hasta Amancio Ortega, que es una persona “mayor”. Estos representantes de la burguesía meten en el mismo saco a explotadores y explotados. De la misma manera que confinan por igual a terratenientes, pongamos por ejemplo a los Osborne o los Cañete, con miles de hectáreas para pasear a lomos de sus caballos, que a una familia obrera que vive en 60 metros cuadrados.

No son colectivos “necesitados” excepcionales los que necesitan comer, sino miles de trabajadores gaditanos a los que están echando a la calle con una mano delante y otra detrás. La clase obrera, la mayoría de la sociedad, que al perder su trabajo lo pierde todo.

– “Servicios Sociales, atención telefónica y telemática para usuarios/as. (desde el lunes 23)”.

Otra cosa es que los servicios sociales, la atención telefónica esté en manos de empresas privadas que maximizan sus beneficios ahorrando puestos de trabajo y poniendo al límite de la salud psíquica a sus trabajadores.

– “Activo servicio de atención a víctimas de violencia de género en Fundación de la Mujer”.

Nos preguntamos si ese servicio no existía antes. Si es que sí, ¿cuál es la novedad?, si es que no, el ayuntamiento era cómplice de la desprotección de las mujeres maltratadas.

– “Campaña voluntariado y formación de equipos de seguridad por Protección Civil. Más de 350 personas inscritas. Iniciada ya la formación y varios equipos de trabajo”.

Al final es el esfuerzo voluntario de la comunidad el que suple los pocos recursos que destinan las instituciones burguesas al “bien común”.

– “La Delegación de Participación Ciudadana colabora con las asociaciones de vecinos y entidades sociales para reparto de alimentos a familias vulnerables con parque móvil”.

Caridad y más caridad que podría hacer la Santa Iglesia, y que no resuelve nada porque cuando pase la pandemia serán muchísimas más las familias que vayan a pasar hambre. Porque vulnerable seguirá siendo toda la clase obrera mientras no sea dueña de los medios de producción y su destino esté en manos de amos y propietarios.

En el ámbito económico

Ante la situación que están viviendo las clases trabajadoras y lo que se nos viene encima es interesante analizar los paquetes de medidas económicas que toman los representantes de las instituciones burguesas:


– “El cobro de IBI a la iglesia”. El ayuntamiento de Cádiz considera que cada estamento debe arrimar el hombro para que nadie se quede atrás tras la crisis.

No es que deba pagar el IBI en estos momentos, no hará falta que nos pague ningún impuesto en cuanto se recupere para toda la sociedad el patrimonio que ha robado la Santa Iglesia durante siglos. La Iglesia no tendrá que donarnos nada en cuanto pongamos a obispos, curas y monjas a producir como a todo hijo de vecino, en beneficio de la comunidad a la que dicen tanto ayudar.

– “Devolución del porcentaje de las tasas municipales de licencias de taxis, terrazas, barracas etc., correspondiente al estado de alarma».

Que el ayuntamiento cobrase cuando por causas mayores los dueños de estas licencias están confinados y sin poder utilizarlas habiendo perdido la mayoría todos los ingresos, sería un despropósito y una muy mala publicidad. Y vamos más allá, planteando la siguiente posibilidad: ¿por qué no dejar de cobrar impuestos y tasas a los que viven de su trabajo y recaudamos los beneficios de las empresas privadas como el Corte Inglés que deja a cientos de familias en la calle? ¿O quizás sea una medida demasiado “anticapitalista” para estos pequeño-burgueses?

– “Ahorro energético con el apagado de fuentes apagado de alumbrado ornamental de edificios municipales y equipos sin uso durante el estado de alarma”.

Quizás las clases populares lo que necesitan es que nunca tengan que pasar frío ni calor por culpa de la factura de la luz.

– “El IFEF cederá espacios de los coworking y despachos tanto de su sede en las Cuesta de las Calesas como del Casino para micropymes, autónomos y economía social de manera gratuita por espacio de entre 6 meses”.

Medida que no es nueva y que consiste en engendrar más empresarios para darle oxígeno al capitalismo y que no decaiga.

Estas son algunas de las medidas más relevantes que ha tomado nuestro ayuntamiento para enfrentarse a una pandemia mundial, cómo podemos ver gran parte de ellas basadas en la caridad. La caridad es propia de aquellos que desde una posición de superioridad quieren calmar o mitigar con limosnas a quienes considera que están por debajo suya en la escala social.

El oportunismo podemita nos vuelve a mostrar que sus verdaderos intereses políticos no son más que lavarle la cara a este sistema tomando medidas cobardes. Más preocupados por estar en bien con la iglesia, empresarios y con la banca que por combatir al sistema al que dicen no pertenecer.

Como vemos la falsa izquierda no es más que la pata izquierda del sistema capitalista, por eso nunca lucharán por un cambio de sistema porque ellos son el sistema.

El capitalismo está en su fase final, las medidas adoptadas por el gobierno de coalición formado por los socialdemócratas y los oportunistas pretenden contener mediante subsidios el estallido social que se avecina.

La clase obrera no queremos vivir de la beneficencia de la burguesía, no queremos vivir de subsidios, porque somos nosotros los que producimos las riquezas. Somos nosotros los que los mantenemos a ellos, a los que nos explotan, a los que nos humillan mostrándonos una falsa solidaridad basada en devolvernos las migajas del gran pastel que como obreros solo nosotros podemos producir colectivamente.

Ya es hora de gritarles que no queremos sus migajas, ya es hora de tomar las riendas para ser los dueños de nuestro destino. Los grandes monopolios, las oligarquías financieras están unidas para impedirlo y controlan a los gobiernos a todos los niveles para que les laven la cara y nos apacigüen.

Solo unidos y organizados en un Frente Único del Pueblo seremos capaces de vencer al opresor, solo unidos y organizados acabaremos con el capitalismo.


¡¡¡SOCIALISMO O BARBARIE!!!

Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.) de Cádiz




CCOO y UGT, los primeros enemigos de los trabajadores en Correos

Correos
 
El pasado día 29 de marzo, los Secretarios Generales de CCOO y de UGT en Correos entregaron una carta al Ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana en nombre de ambos sindicatos.

En dicha carta, estos dos sindicatos consideran el papel relevante de Correos como un servicio público para los ciudadanos, de tal modo que puedan vivir el confinamiento en las mejores condiciones posibles, al igual que la sanidad, los transportes o los bomberos. Estos dos sindicatos se quejan al ministro de la imposición sin negociación con ellos de la implementación de lo recogido en el RD de Alarma aprobado el 14 de marzo, señalando esa razón como el motivo del “caos organizativo mayúsculo” al que se ha sumido “al conjunto de la compañía pública”, denunciando en dicha carta que ello implicó que “se obligó a miles de trabajadores/as a trabajar sin EPI y protección suficiente desde la noche del día 15 de marzo, lo cual ha llevado a que en Correos haya una altísima curva de contagios y cuarentenas, solo explicable por la excesiva exposición al contagio a la que se ha obligado a la plantilla”.

Por ello, tras la aprobación de las nuevas medidas adoptadas por el Consejo de Ministros contenidas en el Real decreto de 29 de marzo, esos sindicatos quieren que, esta vez, la Dirección de la empresa les tenga en consideración a la hora de “delimitar las actividades que Correos debe prestar, tanto las esenciales recogidas en el RD de 14 de marzo (y su posterior modificación en el RD de 17 de marzo), como aquéllas incluidas en el Servicio Postal Universal”.

Mientras la semana pasada los trabajadores de Correos realizaron las actividades contempladas en el Servicio Postal Universal, y ante la intención del Gobierno de hacer más fuerte el confinamiento, estas dos centrales sindicales que llevan décadas traicionando a los trabajadores, de Correos en particular y del conjunto del Estado español, en general, señalan al ministro que aparte de las que ya realizaban, pueden además, realizar “notificaciones administrativas” o, lo más vergonzoso, “paquetería de venta por internet, telefónica o correspondencia” y es que, claro está, a CCOO y UGT le importa mucho más que el negocio de empresas como Amazon vaya bien a que los trabajadores de Correos realicen el confinamiento.

Y hay que tener muy poca vergüenza para apelar en estos momentos al carácter público de Correos cuando están haciendo lo posible y lo indecible por privatizar dicha Empresa. Son esos sindicatos, CCOO y UGT, los primeros que animan a los funcionarios que todavía persisten en Correos a que pidan traslados a otros cuerpos del Estado, como por ejemplo la Seguridad Social, ante la posibilidad clara de privatización de la Empresa Estatal.

Dicen en la carta “CCOO y UGT consideramos que Correos puede y debe ser un servicio público central del Estado”. Sin embargo, esos dos sindicatos han colaborado y siguen colaborando con el Estado en los pasos necesarios para que Correos, finalmente, deje de ser pública, es decir, están colaborando con los sucesivos Gobiernos del Capital para la privatización de Correos. Proceso privatizador que se inicia en el año 1991 cuando Correos se transforma en un Organismo Autónomo de carácter comercial, cuando siempre había sido una Dirección General. En el año 1998 se da un salto cualitativo en el proceso de privatización de Correos con la aprobación por parte de las Cortes Generales de la Ley 24/1998, también llamada Ley de Servicio Postal Universal y de la Liberalización de los Servicios Postales, que era una transposición de la directiva postal de la Unión Europea 97/67/CE para la privatización de los Servicios Postales. Dicha ley generó un rechazo considerable en Correos, se convocaron varias huelgas en contra de lo que señalaban como la muerte del servicio público. Sin embargo, esas huelgas, que tuvieron en principio un carácter unitario, fueron desactivadas por el Gobierno alcanzando un acuerdo con CCOO y la Intersindical Gallega, donde ese sindicato que hoy, sin pudor ni vergüenza, reivindica a Correos como servicio público, no tuvo reparo en tragar que operadores privados acapararan servicios postales más rentables económicamente, debiéndose hacer cargo el operador público – CORREOS – del servicio público más deficitario. En el año 2000 se produjo otro paso decisivo, tanto para la privatización de Correos, como para dividir a los trabajadores de Correos en dos: el personal laboral, por un lado, y los funcionarios por el otro, ya que por la Ley 14/2000 de 29 de diciembre de medidas fiscales en su artículo 58, Correos pasa a constituirse como Sociedad Estatal de Correos y Telégrafos, Sociedad Anónima. Es decir, Correos se estructura como una Sociedad Anónima.

Y a partir de aquí, la división de la plantilla en dos: Personal laboral adscritos a un Convenio de Empresa regido por el marco del Estatuto de los Trabajadores, y otra norma para el personal funcionario. También se empiezan a generar las bolsas de trabajo, es decir, la precariedad y la temporalidad tocan a la puerta de Correos. Una precariedad patente cuando se aprecia la nómina de un cartero, los cuales no pueden enfermar porque gran parte de su salario viene ligado al no absentismo, contemplándose como absentismo el enfermar. Llegando a la situación en la que se está hoy, donde en Correos cada vez hay menos funcionarios, más personal laboral y más personal de la bolsa, es decir, se han precarizado las condiciones laborales. Y no sólo eso, sino que los trabajadores de Correos cada vez tienen que lindear más, es decir, tienen que cubrir una zona mayor como consecuencia del éxodo de funcionarios y una reposición de trabajadores insuficiente. Así, Correos hoy está conformado en torno a un 25% de funcionarios y de un 75% de personal laboral.

Este marco laboral ha sido definido no sólo por unos Gobiernos enemigos de lo público, títeres de los monopolios y de la UE que no dudan en robar al pueblo por la vía de la privatización para entregárselo a sus amos, los grandes empresarios, sino también por los dos sindicatos que firman esa carta al ministro del pasado 29 de marzo y que, sin vergüenza alguna, reivindican a Correos como servicio público cuando han colaborado, y siguen haciéndolo, en la privatización de Correos y su deterioro, el cual se acentúa desde finales de 2010 con la aprobación de la Ley del Servicio Postal Universal.

¡Vergüenza le debería dar a CCOO y UGT en Correos preocuparse más de los intereses de los monopolios que de que los trabajadores de Correos puedan hacer el confinamiento! ¡Vergüenza le debería dar a CCOO y UGT los convenios que firman que son auténticos actos de traición a la plantilla de CORREOS! ¡Vergüenza les debería dar preocuparse más en ser Dirección de Empresa que en ser sindicatos que defiendan los intereses de los trabajadores y los organicen contra las agresiones que han perpetrado los sucesivos Gobiernos! Pero no les da vergüenza porque para ello hay que tener vergüenza, cosa de la que adolecen estos sindicatos desde hace mucho tiempo ya.

El capitalismo monopolista de Estado y sus nocivas políticas han llevado al desmantelamiento de la sanidad pública, han precarizado cada vez más la educación pública, en definitiva, han liquidado los servicios públicos al objeto de entregárselos regalados a los empresarios, en lo que es un robo a los trabajadores y una transferencia de riqueza hacia los empresarios. Esa política, dictada por los monopolios y su Gobierno europeo, la UE, que ha sido ejecutada por los Gobiernos entregados al Capital de PP y PSOE, no sólo ha llevado a la clase obrera a la indigencia material, sino que nos muestra que el capitalismo monopolista ya no se sostiene, como tampoco la UE que se ha desenmascarado tal y como es, una organización nacida para expoliar a los pueblos de Europa y del mundo y satisfacer los intereses de los monopolios alemanes, fundamentalmente. Y dentro de toda esa podredumbre, de ese capitalismo putrefacto que tanto daño hace a los trabajadores, tienen que incluirse los sindicatos entregados al capital, que no son más que extensiones del Estado capitalista y de los monopolios, como son CCOO y UGT.

Los trabajadores nos enfrentamos a momentos decisivos en los que, con un Estado absolutamente quebrado ya, la patronal va a intentar una nueva reforma laboral que “flexibilice el empleo” todavía más, es decir, que permita a los empresarios pagar menos y explotar mucho más a los trabajadores. Asimismo, van a tratar de saquear lo poco que quede, continuando por la senda de las privatizaciones. La burguesía se halla en guerra abierta contra los trabajadores, guerra sin cuartel en el terreno de la ideología a través de sus medios de comunicación, medios de manipulación de masas, y de sus caballos de Troya dentro del movimiento obrero, como son CCOO y UGT, los cuales pretenden conducir a los trabajadores por la vía del interclasismo, que no es más que el sometimiento y la subordinación de la clase obrera, y sus intereses, a la burguesía y los intereses de ésta.

Los trabajadores debemos ahora más que nunca rebelarnos ante esta situación de miseria que vivimos hoy y que se agudizará aún más, y pronto. La clase obrera debe caminar junto con el resto de las capas populares afectadas por el capitalismo, que es el auténtico mal que hay que combatir. Y la lucha debemos darla en un Frente Único del Pueblo que aglutine la política del pueblo trabajador, de los campesinos, de los estudiantes, de los parados, etc… y que permita la superación del criminal sistema capitalista y la construcción del Socialismo, máxima aspiración de la clase trabajadora, que le permita vivir con la dignidad que se merece.

 

¡Contra las privatizaciones, socialización de todas las empresas!
¡Por la unidad de la clase obrera, por la construcción del Frente Único del Pueblo!
¡Socialismo o Barbarie!

Madrid, 31 de marzo de 2020

Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)