1

El rebrote se encuentra en los barrios obreros de Madrid

Madrid ha sido una de las regiones en las que el COVID ha tenido mayor incidencia. Las causas de este mayor impacto son diversas: el “baile de competencias” entre Comunidad y Gobierno estatal, donde Ayuso cedía o exigía competencias según le interesase; el hecho de que en los barrios obreros el tráfico de personas por la calle y por el transporte público no ha cesado ni durante el estado de alarma; la propia construcción de Madrid, erigida como una metrópoli capitalista superpoblada en la cual los barrios ricos gozan de grandes espacios, casas y avenidas mientras que los trabajadores viven en barrios obreros abandonados en los que es imposible mantener cualquier tipo de distancia que evite los contagios; etc.

Estas dos últimas causas recaen directamente sobre el alcalde de Madrid Martínez Almeida el cual es responsable de no frenar el contagio que se ha dado y se está dando en los barrios obreros.

Durante el rebrote que estamos viviendo, Madrid, al igual que en la primera oleada del COVID, está sufriendo un elevado número de contagios. Lo más relevante de esto es que de los 4.000 positivos que se han producido en Madrid capital, casi la mitad se han producido en los distritos de Usera, Carabanchel, Puente de Vallecas y Villaverde.

 

Que estos sean los distritos más afectados no es casualidad. Si comparamos el mapa de la incidencia del COVID en Madrid con el nivel de renta y la tasa de paro, nos damos cuenta que el nivel de contagios es directamente proporcional al nivel de renta del barrio.

 

Evidentemente, no nos llevamos ninguna sorpresa al observar esta comparación. Que el virus incida más en los distritos con menor nivel de renta no es ninguna casualidad. Son los trabajadores de estos barrios los que tienen que arriesgar su salud yendo cada día a trabajar a centros de trabajo en los que las medidas de seguridad pasan a un segundo plano para que los ingresos no cesen; en un transporte público abarrotado debido a un servicio insuficiente donde mantener, ya no la distancia de seguridad, sino cualquier tipo de distancia es una tarea imposible; trabajadores que viven hacinados en casas donde rara vez conviven menos de 5 personas debido a que es la única manera de poder pagar el elevado precio del alquiler.

Por si vivir continuamente expuesto al coronavirus no fuese suficiente, los trabajadores de los barrios obreros tienen que aguantar el desdén de un Ayuntamiento que en vez de solventar el problema de la COVID en los barrios obreros, machaca, aún más si cabe, a dichos barrios.

Las medidas de Martínez Almeida para frenar la expansión del coronavirus en los barrios del sur ha consistido en propuestas fuertemente estudiadas y meditadas como pedir a los vecinos de estos barrios no salir de casa. ¡Como si los trabajadores tuvieran otra opción que no sea ir al centro de trabajo para poder subsistir! Una recomendación que, de tan ridícula que es, parece más una burla.

Por si la anterior barbaridad no era suficiente, la medida por la que el alcalde ha apostado con mayor fuerza para frenar los rebrotes en los distritos mencionados ha sido poner (más) cámaras de videovigilancia para poder controlar mejor los movimientos de los vecinos. ¿Qué esperan ver a través de esas cámaras? ¿Metros abarrotados? ¿Trabajadores yendo de casa al trabajo y del trabajo a casa?

Estas medidas pretenden criminalizar a los barrios obreros y, con la ayuda de los medios de comunicación, consiguen su objetivo: desviar la atención de las causas reales de los contagios hacia otras causas de menor relevancia como los botellones y similares y crear debates irreales que solo generan odio y división entre nuestra clase (al igual que se hace con el tema de las ocupaciones).

Estado, Comunidad y ayuntamiento abandonan a la clase trabajadora a su suerte, y no sólo eso, sino que además se ceban con ellos criminalizándolos, como si ignorar por completo las necesidades de los barrios obreros no fuese suficiente.

La pandemia que estamos viviendo está resaltando más que nunca las diferencias existentes entre las clases privilegiadas y las clases trabajadoras de nuestro país. Esto, a su vez, también nos hace ver a la clase obrera la necesidad de una revolución que derroque a este sistema criminal que nos condena a la miseria y a la muerte para poder construir un sistema, el socialismo, que nos garantice una vida digna de trabajo que cubra nuestras necesidades.

Sólo la organización en torno al PCOE para luchar por el socialismo puede acabar con este sistema podrido hasta el tuétano y condenado a morir.

Ahora, más que nunca, los comunistas debemos estar organizados y unidos en los frentes de lucha con la clase obrera, uniendo la lucha de los trabajadores en los centros de trabajo con la lucha de la clase obrera en los barrios, para hacer que la clase obrera cumpla la misión que históricamente le corresponde, derrocar el imperialismo y construir el socialismo.

 

¡Por la unidad de los comunistas!

¡Por la unidad del proletariado contra el capitalismo!

¡Socialismo o Barbarie!

¡ACABEMOS CON ESTE SISTEMA CRIMINAL! 

¡ORGANÍZATE EN EL PCOE! 

Comité Local del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid




El Estado está en quiebra absoluta. Más ataques contra la clase obrera

El Gobierno comienza a diseñar las estrategias para hacer pagar a la clase trabajadora los dispendios del Estado, como congelar el sueldo de los funcionarios en 2021 y retrasar voluntariamente la jubilación. Tras seis meses desde el inicio de la pandemia y el regalo a los empresarios de dinero –regándoles con más 112.000 millones al inicio de la crisis sanitaria además de asumir los pagos de los trabajadores con los ERTE-, en lo que supone un nuevo y enorme trasvase de capitales de las rentas del trabajo a las rentas del capital, el Estado se encuentra en la absoluta bancarrota.

La deuda pública en el Estado se situó en 1,29 billones de euros durante el mes de junio, un 2,55% más respecto al mes anterior (32.087 millones de euros más) y un 6,8% más interanual (82.473 millones de euros más). Según los últimos datos publicados por el Banco de España, la deuda pública registró un nuevo máximo histórico y se mantiene por encima del 100% del PIB, una cifra que ya se superó en mayo, cuando llegó al 101,4%. La mayor parte de la deuda se concentra a la administración central, que acumula un pasivo de 1,18 billones de euros (un 91,3% del total).

La deuda de la Seguridad Social subió un 4% en junio y se situó ya en 48.693 millones de euros, nuevo máximo, mientras que a nivel interanual registró un alza del 39,5%, con 13.805 millones de euros más. El Gobierno aprobó el pasado mes de marzo la concesión de un préstamo del Estado a la Tesorería General de la Seguridad Social por importe de 13.830 millones de euros para poder pagar las pensiones.

Esta situación insostenible obliga al Gobierno a diseñar una estrategia con la que paliar esta crisis económica del Estado. No es casualidad que en estos días aparezcan informaciones acerca de los planes del Gobierno para congelar el sueldo de los funcionarios en 2021 y para crear nuevos y mayores incentivos para retrasar voluntariamente la jubilación.

Mientras se riega de dinero público a las grandes empresas, además de pagar la mayor parte del salario de sus trabajadores gracias a los ERTE, los trabajadores ya estamos pagando las consecuencias de la crisis. Buena parte de los trabajadores han perdido sus empleos, otra gran parte han visto muy disminuidos los ingresos y mantienen la duda sobre la continuidad de sus puestos de trabajo, ahora serán los funcionarios públicos quienes vean congelados sus salarios mientras el Gobierno planea como aumentar la edad de jubilación.

Todo lo regalado a las empresas por el Gobierno lo estamos pagando los trabajadores, toda la clase obrera en su conjunto. El Gobierno de PSOE y PODEMOS/IU, autoproclamado como el “más progresista de la historia del país”, ha empobrecido al Estado para dar dinero a manos llenas a la burguesía y ahora pretende empobrecer aún más a la clase trabajadora, pretendiendo que trabaje durante más años, congelando los salarios de los funcionarios, permitiendo despidos en masa (ERTEs y EREs), etc…

Este es el verdadero carácter de clase del Estado y con ello se observa claramente como el Gobierno, sea del color que sea, está siempre sometido a los intereses del gran capital, la burguesía, que es quien maneja a su antojo los hilos del Estado. Los juegos de prestidigitador de PSOE y PODEMOS/IU con, por ejemplo, el Ingreso Mínimo Vital -esto es allanarle el camino a la burguesía para una mayor precarización aún, la uberización del trabajo, el trabajo a destajo, conscientes que trabajadores trabajando van a cobrar por trabajo asignado no a tiempo completo- no sirven para maquillar este carácter de clase del Estado.

El cambio de modelo productivo en el país ya está en marcha, porque es una necesidad imperiosa de la burguesía nacional, y será el Gobierno de PSOE y PODEMOS/IU quien lleve a cabo cuantas medidas sean necesarias -incluyendo los ataques a la clase obrera y sus derechos y condiciones de vida como los que estamos viendo y viviendo- para implementar este nuevo modelo productivo.

Para tratar de sostener los márgenes de ganancia la burguesía ya tira piedras sobre su propio tejado, incrementando las filas de los parias, acrecentando la pobreza de la mayoría trabajadora a pesar de la inmensa riqueza generada, buscando ya la obtención de ganancia a costa de deteriorar al Estado, su instrumento de opresión mediante el que garantiza la imposición de su dictadura criminal, lo que manifiesta es la absoluta caducidad del capitalismo, es la confirmación de la bancarrota del capitalismo el cual pide a gritos ser arrojado al estercolero de la historia. Cada paso que dan los capitalistas para tratar de salir del atolladero lo que hace es agudizar la putrefacción del sistema, carcomerlo más, reclamar con mayor insistencia su derrocamiento revolucionario, demostrar que la única salida posible para armonizar el desarrollo de las fuerzas productivas y transformarlo en desarrollo humano, en progreso social y en mayor progreso de las fuerzas productivas y de la técnica y la ciencia, es el socialismo.

La clase obrera no puede confiar ni un momento más en este Gobierno oportunista, que cumple a pies juntillas con los designios de la burguesía como hicieron los anteriores, y que no hace otra cosa que empobrecer a los trabajadores, incrementando su miseria moral y material y su descontento. Esto abre de par en par las puertas del Gobierno al fascismo, hoy encarnado en VOX, que sacará el rédito parlamentario necesario del fracaso del oportunismo, sin lugar a dudas.

Ahora, más que nunca, los comunistas debemos estar organizados y unidos en los frentes de lucha con la clase obrera, uniendo la lucha de los trabajadores en los centros de trabajo -bajo los principios de superación del capitalismo de la FSM- con la lucha de la clase obrera en los barrios, actuando con ética e integridad comunista para ganarnos a la clase obrera y entroncarnos con ella para que cumpla la misión que históricamente le corresponde, derrocar el imperialismo y construir el socialismo.

 

¡Por la unidad de los comunistas!

¡Por la unidad del proletariado contra el capitalismo!

¡Socialismo o Barbarie!

Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Diada de Catalunya 2020 [ESP/CAT]

Del mismo modo que todas las fechas señaladas, la diada de Catalunya de este año 2020 se ve afectada por la COVID-19 y se ajustará a las circunstancias. Las fuerzas independentistas han tratado de reanimar su estrategia oportunista, fingiendo que el procés aún sigue vivo y que no está condenado a muerte para no reconocer su propia traición a la causa que decían defender. Así pues, siguen manipulando a la clase obrera para sus aspiraciones.

Por una parte el PDeCAT busca dejar el barco que se hunde para abordar otros hacia aguas más serenas. En otras palabras, buscan un proyecto en el que puedan vivir de hacer políticas para su clase social, la burguesía y en contra de la clase obrera, sin tener que ejercer ningún tipo de oposición al Estado. La coalición de JuntsXCat en estos tres años acabó destapando la inutilidad del PDeCAT. Ahora JuntsXCat es el nuevo proyecto de la burguesía catalana al cual apostar más años de chalaneo nacionalista.

Sus falsos rivales de ERC parece que les lleven ventaja en el campo de las encuestas electorales. Juegan con la figura de los presos políticos como Oriol Junqueras y arrastran a gran parte del electorado del independentismo catalán. Estos han jugado mejor sus cartas pero la estrategia es la misma, seguir aprovechando el rechazo al fascista Estado español y especulando con una futura independencia de Catalunya a la par que hablan de ensanchar la base, forma eufemística para apostar por más autonomismo. Por otra parte, la CUP juega su papel como nueva social democracia catalana – con sus tintes posmodernos – intentando arrastrar a parte de la clase obrera, a veces hacia posturas economicistas y en otras ocasiones hacia el izquierdismo, pero jamás planteando una auténtica organización revolucionaria. Su estrategia pasa por copar los CDR’s y otros frentes de masas para sus propios fines sin organizar una verdadera estrategia que acerque dichos frentes a los intereses de la clase obrera catalana. Por otro lado ANC y Òmnium Cultural empiezan a preparar las movilizaciones y la venta de las camisetas anuales para financiarse como frentes de masas que son de los partidos independentistas.

El apoyo al independentismo catalán por parte de la clase obrera y las clases populares se va desinflando progresivamente y es cada vez menos entusiasta. Sus pugnas y la traición al mandato popular del 1 de Octubre son responsables del progresivo enfriamiento del apoyo popular que contempla como las fuerzas políticas de la burguesía catalana claudican ante el Estado fascista español y buscan un encaje donde satisfacer sus condiciones económicas a costa de sacrificar al pueblo trabajador.

El mal llamado gobierno progresista compuesto por PSOE/PODEMOS-IU(PCE) no ha movido un dedo, manteniendo no sólo la misma política económica que el Partido Popular, sino que no han dudado en apoyar, sin fisura alguna, tanto la represión contra Cataluña como la vergonzante actuación de la reaccionaria Judicatura, que retrata la naturaleza fascista del Estado español tanto aquí como también lo señalan los jueces de otros estados europeos – como Bélgica, Alemania, Suiza, etc.

Sin duda, la situación de la clase obrera en Cataluña cada día es peor, a la par que se deslocalizan las empresas y se pierden puestos de trabajo, como consecuencia de la distribución internacional del trabajo impuesta por los monopolios, las condiciones de vida de los trabajadores se depauperan. La bancarrota económica del capitalismo monopolista de Estado español ha conllevado una quiebra institucional cuya máxima expresión se dio en la gloriosa jornada del pasado 1 de Octubre de 2017, donde la clase obrera rebasó los marcos establecidos por las fuerzas de la burguesía catalana en su lucha por el mantenimiento de sus prebendas,  no dudando en defender su derecho a la autodeterminación y rechazando la represión del Estado español de manera heroica, no dudando en señalar al Estado español no sólo como responsable de su opresión sino también como culpable de la depauperación de sus condiciones de vida.

Sin embargo, los hechos y la práctica política de la burguesía catalana nos han demostrado que, en la fase actual del capitalismo, en su fase de imperialismo, la lucha por la emancipación nacional de las naciones oprimidas, como es Cataluña, es inviable si ésta no se subordina a la lucha por la emancipación de clase, la lucha por el socialismo. Tanto ERC como Junts Pel Sí, ahora JXCAT, buscaban en la internacionalización del conflicto nacional y el reconocimiento internacional el llevar a término sus apetencias secesionistas. Es evidente que esta política descrita es el reconocimiento de la negación del derecho a la autodeterminación, es el reconocimiento que son los monopolios los que determinan donde se sitúan las fronteras y no los ciudadanos. Es el reconocimiento que en la fase de imperialismo, la autodeterminación de las naciones oprimidas es una quimera, es inviable, pues el mundo está dividido tal y como los monopolios consideran.

Desde el PCOC hacemos un llamamiento a la clase obrera de Catalunya a unir todas sus luchas en una única lucha de clases contra el capitalismo y su Estado por la conquista del Socialismo. Unir las luchas desde los centros de trabajo hasta los barrios obreros, unir la lucha de los jubilados y la juventud obrera, de la mujer trabajadora, de los estudiantes conformando un Frente Único del Pueblo por el socialismo, por la construcción de un Estado Socialista donde desde nuestra identidad nacional y en base al principio del internacionalismo proletario nos unamos con el proletariado de las demás naciones que componen la península ibérica construyamos el Socialismo poniendo nuestra riqueza al servicio de la clase obrera y de la Revolución Mundial.

 

¡Viva el Internacionalismo proletario!

¡Por la Revolución Socialista!

¡Socialismo o barbarie!

 

11 de septiembre de 2020

 

Comité Nacional del PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA (P.C.O.C.)

Diada de Catalunya 2020

 

De la mateixa manera que totes les dates assenyalades, la diada de Catalunya d’aquest any 2020, es veu afectada per la COVID-19 i s’ajustarà a les circumstàncies. Les forces independentistes han tractat de reanimar la seva estratègia oportunista, fingint que el procés encara continua viu i que no està condemnat a mort per a no reconèixer la seva pròpia traïció a la causa que deien defensar. Així doncs, continuen manipulant a la classe obrera per a les seves aspiracions.

D’una banda el PDeCAT busca deixar el vaixell que s’enfonsa per a abordar uns altres cap a aigües més serenes. En altres paraules, busquen un projecte en el qual puguin viure de fer polítiques per a la seva classe social, la burgesia i contra de la classe obrera, sense haver d’exercir cap tipus d’oposició a l’Estat. La coalició de JuntsXCat en aquests tres anys va acabar destapant la inutilitat del PDeCAT. Ara JuntsXCat és el nou projecte de la burgesia catalana al qual apostar més anys de trafica nacionalista.

Els seus falsos rivals d’ERC sembla que els portin avantatge en el camp de les enquestes electorals. Juguen amb la figura dels presos polítics com Oriol Junqueras i arrosseguen a gran part de l’electorat de l’independentisme català. Aquests han jugat millor les seves cartes però l’estratègia és la mateixa, continuar aprofitant el rebuig al feixista Estat espanyol i especulant amb una futura independència de Catalunya alhora que parlen d’eixamplar la base, forma eufemística per a apostar per més autonomisme. D’altra banda, la CUP juga el seu paper com a nova social democràcia catalana – amb els seus tints postmoderns – intentant arrossegar a part de la classe obrera, a vegades cap a postures economicistes i en altres ocasions cap a l’esquerranisme, però mai plantejant una autèntica organització revolucionària. La seva estratègia passa per copar els CDR’s i altres fronts de masses per als seus propis fins sense organitzar una veritable estratègia que acosti aquests fronts als interessos de la classe obrera catalana. D’altra banda ANC i Òmnium Cultural comencen a preparar les mobilitzacions i la venda de les samarretes anuals per a finançar-se com a fronts de masses que són dels partits independentistes.

El suport a l’independentisme català per part de la classe obrera i les classes populars es va desinflant progressivament i és cada vegada menys entusiasta. Les seves pugnes i la traïció al mandat popular de l’1 d’Octubre són responsables del progressiu refredament del suport popular que contempla com les forces polítiques de la burgesia catalana claudiquen davant l’Estat feixista espanyol i busquen un encaix on satisfer les seves condicions econòmiques a costa de sacrificar al poble treballador.

El mal anomenat govern progressista compost per PSOE/PODEMOS-IU(PCE) no ha mogut un dit, mantenint no sols la mateixa política econòmica que el Partit Popular, sinó que no han dubtat a secundar, sense cap fissura, tant la repressió contra Catalunya com la vergonyosa actuació de la reaccionària Judicatura, que retrata la naturalesa feixista de l’Estat espanyol tant aquí com també l’assenyalen els jutges d’altres estats europeus – com Bèlgica, Alemanya, Suïssa, etc.

Sens dubte, la situació de la classe obrera a Catalunya cada dia és pitjor, a l’una que es deslocalitzen les empreses i es perden llocs de treball, a conseqüència de la distribució internacional del treball imposada pels monopolis, les condicions de vida dels treballadors es depauperen. La fallida econòmica del capitalisme monopolista d’Estat espanyol ha comportat una fallida institucional la màxima expressió de la qual es va donar en la gloriosa jornada del passat 1 d’Octubre de 2017, on la classe obrera va depassar els marcs establerts per les forces de la burgesia catalana en la seva lluita pel manteniment de les seves prebendes,  no dubtant a defensar el seu dret a l’autodeterminació i rebutjant la repressió de l’Estat espanyol de manera heroica, no dubtant a assenyalar a l’Estat espanyol no sols com a responsable de la seva opressió sinó també com a culpable de la depauperació de les seves condicions de vida.

No obstant això, els fets i la pràctica política de la burgesia catalana ens han demostrat que, en la fase actual del capitalisme, en la seva fase d’imperialisme, la lluita per l’emancipació nacional de les nacions oprimides, com és Catalunya, és inviable si aquesta no se subordina a la lluita per l’emancipació de classe, la lluita pel socialisme. Tant ERC com Junts Pel Sí, ara JXCAT, buscaven en la internacionalització del conflicte nacional i el reconeixement internacional el portar a terme les seves apetències secessionistes. És evident que aquesta política descrita és el reconeixement de la negació del dret a l’autodeterminació, és el reconeixement que són els monopolis els que determinen on se situen les fronteres i no els ciutadans. És el reconeixement que en la fase d’imperialisme, l’autodeterminació de les nacions oprimides és una quimera, és inviable, perquè el món està dividit tal com els monopolis consideren.

Des del PCOC fem una crida a la classe obrera de Catalunya per a unir  totes les seves lluites en una única lluita de classes contra el capitalisme i el seu Estat per la conquesta del Socialisme. Unir les lluites des dels centres de treball fins als barris obrers, unir la lluita dels jubilats i la joventut obrera, de la dona treballadora, dels estudiants conformant un Front Únic del Poble pel socialisme, per la construcció d’un Estat Socialista on des de la nostra identitat nacional i sobre la base del principi de l’internacionalisme proletari ens unim amb el proletariat de les altres nacions que componen la península ibèrica construïm el Socialisme posant la nostra riquesa al servei de la classe obrera i de la Revolució Mundial.

 

Visca l’Internacionalisme proletari!

Per la Revolució Socialista!

Socialisme o barbàrie!

 

11 de setembre de 2020

Comitè Nacional del PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA (P.C.O.C.)




Operación Kitchen: El Estado se vuelve a retratar

El pasado lunes, 7 de septiembre, el juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón determinó levantar el secreto del sumario de lo que denominan “Operación Kitchen”, la pieza del Caso Villarejo en la que se investiga el presunto espionaje al extesorero del Partido Popular Luis Bárcenas.

La “Operación Kitchen” es una investigación que emana de un informe policial que informaba de un operativo parapolicial realizado entre los años 2013 y 2015, cuyo objetivo no era otro que la obtención ilegal de la información que almacenaban Bárcenas y su esposa sobre la financiación ilegal del Partido Popular, información que comprometía a altos dirigentes del PP y del Gobierno. O lo que es lo mismo, altos cargos del Gobierno y del Partido Popular utilizan a su antojo a policías corruptos, activos en el propio cuerpo, para actuar de manera ilegal en la obtención de información que les comprometían como consecuencia de la financiación ilegal del PP, evidenciando la putrefacción del Estado, retratando la mafia que rige en éste. Cuando los políticos capitalistas hablan de que “ellos siempre van a colaborar con la justicia” en realidad se están refiriendo a esto, habiendo detrás tramas como la investigada en Kitchen, cuando no se martillean abiertamente los discos duros comprometedores.

El juez tiene imputados al que fuera número 2 del Ministerio del Interior y exsecretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez; los Directores Adjuntos Operativos de la Policía, Eugenio Pino, José Ángel Fuentes Gago y Bonifacio Díaz Sevillano; el exjefe de la Unidad de Asuntos Internos, Marcelino Martín Blas y el marido de la que era Secretaria General del PP y ministra en aquella época (Cospedal) y empresario, Ignacio López del Hierro. Asimismo, están siendo investigados tanto la exministra de Defensa y Secretaria General del PP, María Dolores de Cospedal, como el exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. Además, existen múltiples pruebas en el sumario en las que se cita al anterior Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Kitchen no es más que una operación más de lo que se denominó “Policía Patriótica”, o lo que siempre han sido las cloacas del Estado y su guerra sucia, que en el caso del Gobierno de Rajoy partía desde el Ministerio del Interior comandado por Jorge Fernández Díaz, al objeto de emplear a una parte de la cúpula de la Policía para arremeter contra los adversarios políticos del Partido Popular y de su Gobierno. Al igual que Kitchen, esta guerra sucia del Estado durante el Gobierno de Rajoy, esta Policía Patriótica trató de secuestrar a Bárcenas y su familia, llevó a término la Operación Cataluña contra las fuerzas independentistas, así como ha llevado a término una guerra sucia contra Podemos creando todo tipo de pruebas falsas, en tándem con los medios de comunicación del Capital, con la intención de desprestigiar a dicha opción política del Capital, y es que al Estado español ya le sobra hasta el oportunismo socialdemócrata que encarna Podemos, señal inequívoca de su esencia fascista.

Hoy sale a la palestra la pieza correspondiente a Kitchen, hoy la guerra sucia del Estado lleva esa máscara, ayer la guerra sucia del Estado llevaba la máscara del terrorismo de Estado, de la Alianza Apostólica Anticomunista (Triple A), de los Guerrilleros de Cristo Rey, Batallón Vasco Español (BVE), de los Comandos Antimarxistas o de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL). Y es que da igual el gobierno de turno que haya, tanto con el PSOE, el PP o la UCD la esencia fascista del Estado permanece invariable, al igual que su putrefacción.

Y es que en un Estado que fuera una supuesta democracia burguesa partidos como VOX, o el propio Partido Popular, deberían estar ilegalizados, sin embargo, esos dos partidos son los que mejor representan la naturaleza y la ideología del Estado español que no son otros que los principios ideológicos fundamentales del Estado franquista.

Esta es la realidad del Estado español, donde todo está atado, y bien atado, por los fascistas desde 1939. Da igual el inquilino que pase por Moncloa, al igual que el color político de esbirros de los monopolios que ascienda al gobierno porque no es éste quien ostenta el Poder, sino los monopolios, la oligarquía financiera, que son los que manejan los resortes del Estado, el cual es un cenagal de corrupción y cuyo funcionamiento se asemeja más a una organización mafiosa que a un Estado de derecho. Y es que el Estado capitalista es la corrupción institucionalizada ya que la corrupción es inherente al capitalismo, es la forma en la que dominan los monopolios.

Y mientras cúpulas policiales, gobernantes y dirigentes de partidos políticos del capital actúan conjuntamente de manera mafiosa para ocultar la financiación ilegal de sus partidos y sus corruptelas, mientras la Jefatura del Estado está carcomida por la corrupción, con el cuñado del Jefe del Estado en la cárcel por ladrón y su padre, y antiguo Jefe de Estado, en los Emiratos Árabes Unidos huyendo de la justicia suiza, pues la Judicatura española no es peligro ya que otorga impunidad total a la Corona, la clase obrera sangra por las heridas de la miseria y de la pobreza. Antes de que se decretara el estado de alarma por la COVID-19, más de 12 millones de personas se encontraban en riesgo de pobreza, o lo que es lo mismo, más del 25% de la población, cifra que ascendía entre los menores de edad, donde el 48% de la infancia se halla en riesgo de pobreza infantil en el Estado español.

La clase obrera no tiene más salida que acabar con el capitalismo y su corrompido Estado. Ningún gobierno bajo el capitalismo, ni tan siquiera el que se reivindique como más de izquierda, puede cambiar el desarrollo del capitalismo, la concentración de capital en manos de un puñado de oligarcas conlleva no sólo un incremento de la desigualdad y de la miseria, sino que, además, hace que se avance inexorablemente hacia la reacción, hacia el fascismo. El paradigma en el Estado español no es que éste avance hacia el fascismo, sino que ya está instalado en él desde hace más de 8 décadas, como los hechos y la historia corroboran.

La clase obrera hoy posee el conocimiento para mover y dirigir su propio Estado. Por ello, por el desarrollo de la lucha de clases, no procede más que la socialización absoluta de los medios de producción y, consecuentemente, la instauración del poder de los trabajadores en general orientados por la clase obrera, o lo que es lo mismo, lo que la clase obrera y demás clases populares requieren es la Dictadura del Proletariado en el sentido marxista-leninista, esto es, una República Socialista donde se liquide inmediatamente el aparato del Estado burgués y sea sustituido por el poder de la clase obrera. Es la única vía y la única salida que la clase obrera tiene para acabar con la desigualdad, con la corrupción, con la miseria.

 

¡POR LA REPÚBLICA SOCIALISTA!

¡POR LA DICTADURA DEL PROLETARIADO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 10 de septiembre de 2020

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Aproximación a la Historia del Conflicto árabe-israelí

    1. El Sionismo

    1.1. El Acuerdo Sykes-Picot

    1. El Mandato Británico sobre Palestina
    2. La Segunda Guerra Mundial y la creación del Estado de Israel

    3.1. Plan de Partición Territorial

    1. El conflicto durante la Guerra Fría

    4.1. La guerra de los Seis Días

    4.2. La Intifada

    1. Conclusiones

    Referencias y bibliografía

    1. El Sionismo

    Hoy día el sionismo continúa teniendo absoluto poder político, judicial y militar en el criminal Estado de Israel, trabajando sin descanso por alcanzar sus dos objetivos principales: crear un Estado exclusivamente judío – con el correspondiente apartheid de la población árabe-palestina – y cuyo territorio sea el que el Antiguo Testamente adjudica al pueblo hebreo. A causa de esto el pueblo palestino tiene la trágica particularidad de ser la sociedad más expoliada desde el final de la I Guerra Mundial.

    El sionismo comenzó siendo un movimiento ligado fuertemente al nacionalismo a finales del siglo XIX (el primer Congreso Sionista se celebró en Basilea en 1897), que reclamaba la creación de un Estado judío en Palestina por medio de un “hogar nacional en Palestina”. A principios del sigo XX, el movimiento sionista buscó tejer relaciones con las principales potencias europeas, como fue el caso de Gran Bretaña. “El lema un pueblo sin tierra para una tierra sin pueblo negaba la existencia de la población originaria palestina que habitaba en esas tierras desde hacía cientos de años”. Por supuesto, los líderes sionistas eran plenamente conocedores de la realidad demográfica del territorio que ansiaban. Por ello, se esforzaron por realizar una emigración judía masiva a Palestina, estableciéndose, además, en zonas con gran valor estratégico.

    La ideología sionista, su movimiento, es el reflejo de los intereses de clase; en concreto, de los intereses de la pequeña-burguesía judía que se vio asfixiada en un momento en el que la configuración del capitalismo provocaba que la existencia de sociedades precapitalistas como Pueblo-Clase fuera una contradicción. Con el desarrollo del capitalismo, la única alternativa era la asimilación en las potencias capitalistas europeas. En Europa Occidental se creó rápidamente una burguesía “judía”, en contraposición con lo sucedido en Europa Oriental donde la asimilación fue más lenta a causa del proceso del desarrollo capitalista, también más lento, en esa zona.

    Con esto, el pueblo judío había perdido su cohesión, siendo marginales en las sociedades orientales, donde la gran mayoría trabajaba la artesanía y el pequeño comercio. En ese contexto, se realizó el Congreso Fundacional de la Organización Sionista (1897), donde Teodoro Herzl dio fuerza al propósito de crear un hogar nacional judío. Sin embargo, el sionismo tenía otro problema, la posibilidad de que el marxismo, y la existencia de revolucionarios de origen judío – como Rosa Luxemburgo – pudieran atraer hacia sí a las masas judías mediante el movimiento bundista. A partir de entonces, el sionismo buscará una ligazón con el imperialismo inglés, que tendrá su reflejo más inmediato en la Declaración Balfour, que veremos más adelante.

    1.1. El Acuerdo Sykes-Picot

    Con la derrota del Imperio Otomano en la I Guerra Mundial (1914 – 1918) y su posterior disolución, se produjo, por un lado, el renacimiento de los nacionalismos panárabes en la zona de Próximo Oriente. Por otro lado, esto alentó también las ansias intervencionistas de Reino Unido y Francia que, por medio del sistema de mandatos de la Sociedad de Naciones, controlaron los territorios de Palestina, Irak y Jordania (por aquel entonces Transjordania) en el caso británico, y Siria y el Líbano en el caso francés. El reparto de los territorios anteriormente otomanos en Oriente Medio se realizó por medio del acuerdo secreto de Sykes-Picot (1916), llamado así por ser elaborado por sir Mark Sykes, noble inglés, y François Georges-Picot, diplomático francés:

    “El cuerdo de Sykes-Picot era secreto y solo sería conocido por los árabes a finales de 1917 cuando fue encontrado por los bolcheviques en los documentos del zar y liberado por ellos. Los británicos consideraban a los franceses como sus principales rivales para la ocupación del territorio otomano en el Oriente Próximo.” (Sánchez, 2017, p. 10)

    El final de la era otomana cerró un extenso capítulo de la vida político-social de Palestina, pero abrió un nuevo capítulo que hoy en día sigue abierto.

    2. El Mandato Británico sobre Palestina

    Fue a finales del siglo XIX cuando aumentaron de forma imparable las aspiraciones de independencia por parte de los palestinos hacia el Imperio Otomano. Tras su derrota en la guerra e inevitable colapso, las aspiraciones palestinas fueron negadas por Gran Bretaña, que impidió la creación de un Estado palestino independiente y, al contrario, se esforzó por crear un “hogar nacional judío”. Censos de 1914 muestran como la población palestina era de, aproximadamente, 683.000 personas y la población judía de, aproximadamente, 60.000, es decir, un 9%.

    La doble necesidad de combatir la inmediata creación del Estado de Israel, junto a las ansias colonialistas británicas que negaban la identidad nacional palestina, dio un nuevo impulso y consolidó la identidad nacional palestina, cuyas prioridades giraron en torno a la defensa de la tierra, el retorno de los refugiados y la lucha contra el sionismo. A partir de este punto, el conflicto se universalizó.

    En noviembre de 1917, mediante una carta firmada por Arthur James Balfour, Secretario de Relaciones Exteriores británico, conocida como Declaración Balfour [1], el Reino Unido se declararía favorable a la creación de un “hogar nacional judío” en lo que hasta entonces era el Mandato Británico de Palestina.  La carta, entre otras cosas, señalaba: “El gobierno de Su Majestad ve favorablemente el establecimiento de un hogar nacional para el pueblo judío en Palestina y hará todo lo posible para alcanzar este objetivo. Nada de esto debe ir en perjuicio de los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina”. Diversas potencias, como Francia y los EE. UU., respaldaron esta decisión.

    El pueblo palestino realizó en 1919 el I Congreso Nacional Palestino en Jerusalén, al objeto de oponerse a la Declaración Balfour y reclamar la independencia. Independencia que, por otra parte, había sido prometida por los británicos. Durante el año siguiente los palestinos realizaron seis meses de huelgas y movilizaciones a causa de las usurpaciones de tierra y la inmigración ilegal judía, cuyo fin era justificar las aspiraciones territoriales. La región de Palestina fue el lugar seleccionado para la instalación del Estado hebreo bajo la justificación bíblica de que esas tierras constituían Sion o Tierra de Israel, donde el pueblo israelí había estado asentado por milenios. No obstante, para el siglo XIX su presencia en la región era prácticamente nula.

    En abril de 1920 se celebra la Conferencia de San Remo (Italia), la cual garantiza el Mandato Británico sobre Palestina.

    En 1921, Winston Churchill fue nombrado Secretario de Estado para las Colonias, siendo la resolución de la cuestión palestina una de sus principales tareas. Así, en junio de 1922 se elaboró el conocido Libro Blanco de Churchill, cuyo fin era la creación de un Estado binacional entre árabes y judíos, fomentando la continuación de la inmigración judía.

    Es en el año 1935 cuando comenzaría la rebelión del pueblo palestino contra la ocupación inglesa, realizando una huelga de seis meses en 1936 que se extendió hasta el año 1939. Durante ese período, el ejérito británico se sirvió del ejército sionista Haganah para detener los intentos de insurreción.

    3. La Segunda Guerra Mundial y la creación del Estado de Israel

    El ascenso del fascismo en Europa, teniendo una importancia crucial el III Reich por su carácter antisemita, provocó que cada vez más judíos gastasen dinero para entrar en el Mandato Británico de Palestina y hacerse con multitud de territorios, “lo cual comenzó a crear una enorme tensión entre árabes y judíos que se vio cristalizada en la creación de la Hagana (que más tarde derivaría en las fuerzas armadas israelíes), el Stern (de carácter anticolonial) y el Irgún.” [2]

    En 1939, se promulgó un nuevo Libro Blanco, que no fue del agrado de los sionistas ya que uno de sus elementos clave era la creación de un Estado independiente de Palestina en un período de 10 años. Así mismo, renunciaba a la Declaración Balfour y limitaba la inmigración judía y la venta de tierras; la inmigración judía hacia Palestina quedó restringida a un máximo de 75.000 personas en los próximos cinco años (para ser posteriormente detenida a decisión de la población árabe) y se restringía la compra de nuevas tierras a los judíos. Esta resolución fue rechazada por los sionistas, quienes organizaron milicias, como fue el caso de la organización terrorista Irgún – Organización Militar Nacional en la Tierra de Israel –. Además, buscarían el apoyo internacional de las potencias mundial. Apoyo que terminaron encontrando en los Estados Unidos con los presidentes Franklin D. Roosevelt y Harry S. Truman.

    La limitación a la inmigración y hacia la compraventa de tierras llegó en un momento en el que la expansión nazi en Europa hacía imposible la vida de los judíos. Por ello, comenzaron a realizarse operaciones clandestinas de inmigración ilegal junto a la formación de organizaciones paramilitares. Los sionistas salieron de esto más fortalecidos que los palestinos, que contemplaban como las promesas británicas, al igual que ocurrió en 1916, caían en saco roto. Los sionistas salieron fortalecidos en tanto que comprendieron que la solución al conflicto se desarrollaría por los cauces militares y no mediante negociaciones.

    Durante la década de 1930, pese a los problemas, se fundaron asentamientos judíos de enrome tamaño a la par que desarrollaron importantes empresas de carácter agrícola e industrial. Durante esta década la comunidad judía se triplicó, especialmente al huir de las persecuciones nazis en Europa, llegando a la cifra de 250.000 judíos en Palestina.

    Tras el final de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el proceso que llevaba décadas sucediéndose en Oriente Próximo se aceleró por tres motivos: el entusiasta apoyo de la URSS a la creación del Estado de Israel – que buscaba ejercer su control político en la zona –; la implicación directa de EE. UU. en el proceso; y las fuerzas ejercidas entre los propios pueblos de Próximo Oriente.

    Hacia 1940, en un marco en el que el sionismo se distanciaba del imperialismo inglés, comenzó a popularizarse la idea de hablar del sionismo como un movimiento nacional judío, relacionado directamente con el problema de la emancipación de un pueblo oprimido. El sionismo se sirvió aquí de los movimientos nacionalistas que florecían en Asia, África y América Latina. No obstante, su rumbo fue totalmente contrario a los desarrollos nacionales de la época. Los procesos que vivieron países como la India tenían el claro objetivo de liberarse de la dependencia colonial, mientras que el sionismo significó la alianza con las potencias capitalistas coloniales.

    Como hemos podido comprobar, la creación del Estado de Israel es un hecho totalmente determinante a la hora de configurar la historia del último siglo en el Oriente Próximo. Tras finalizar el Mandato británico se comprobó la incapacidad de dividir el territorio palestino en una zona judía y otra árabe. Así, el Estado de Israel se fortaleció con la guerra y el apoyo internacional de las potencias occidentales, como fue el caso de ingleses, franceses y estadounidenses. Sin embargo, será a partir del Plan de Partición Territorial y las guerras a finales de la década de 1960 cuando comience una extensión como nunca antes vista de los sionistas hacia los territorios de Palestina.

    3.1. Plan de Partición Territorial

    Finalizada la Segunda Guerra Mundial, los horrores del holocausto y la necesidad de asilo de miles de judíos provocaron una nueva oleada emigratoria a Palestina. Los conflictos dentro del mandato británico se fueron sucediendo; se produjo el asesinato del representante británico del Mandato y, en 1946, una explosión del hotel Rey David en Jerusalén – llevado a cabo por Irgún – acabó con la muerte de 100 personas. Este contexto llevó a que Reino Unido renunciara a su dominio y otorgara la potestad de decidir a la Asamblea General de la ONU, que ofreció un Plan de Partición territorial a través de la Resolución 181 (II) (29 de noviembre de 1947) [3]. Esta resolución terminaba definitivamente con el Mandato Británico sobre Palestina y obligaba a las fuerzas armadas británica a retirarse del territorio antes de agosto de 1948. Tras esto, comenzarían a existir en Palestina dos Estados independientes; uno árabe (43% del territorio) y otro judío (56% del territorio), con un régimen especial para la ciudad de Jerusalén (1% restante del territorio), que fue constituida como corpus separatum bajo un régimen internacional especial y administrada por las Naciones Unidas. Los palestinos, que constituían el 70% del total poblacional y tenían el 92% del territorio, fueron recluidos en el 43%. El resto fue entregado a los judíos, que representaban el 30% de la población y poseían el 8% de tierras restantes.

    Tras la aplicación de esta resolución vino la proclamación del Estado de Israel. “Israel ha sido la cuna del pueblo judío. Aquí se ha forjado su personalidad espiritual, religiosa y nacional. Aquí ha vivido como pueblo libre y soberano; aquí ha creado una cultura con valores nacionales y universales”. Con estas palabras, el 14 de mayo de 1948, el líder sionista David Ben Gurión proclamó unilateralmente la independencia del Estado de Israel.

    Paralelamente, comenzó a forjarse en Oriente Medio la unión de varios países árabes – Egipto, Irak, Jordania (Transjordania), Líbano, Arabia Saudí, Siria y Yemen del Norte – fue la denominada Liga Árabe. Semanas después, se añadieron Libia, Marruecos, Sudán Kuwait, Argelia y Túnez, a fin de garantizar políticas comunes beneficiosas y tomar acción contra lo que consideraban un enemigo común: el reciente Estado de Israel, puesto que su creación fue considerada como una agresión hacia el pueblo árabe en su totalidad.

    Esto derivó inmediatamente en una guerra entre el ejército israelí y los árabes de Egipto, Líbano, Siria, Irak, Transjordania, Arabia Saudí y Yemen, conocida como la primera guerra árabe-israelí (1948-1949), que concluyó con la victoria de Israel y la expulsión de los palestinos del territorio. El nuevo Estado se asentó y nació así el conflicto de Oriente Medio.

    Más 700.000 palestinos fueron expulsados de sus hogares, se vieron obligados a huir a países vecinos – especialmente Líbano, Siria y Jordania – y tuvieron que instalarse en campos de refugiados. Sólo 150.000 palestinos permanecieron en sus tierras, convirtiéndose en minoría dentro del Estado judío. Incluso la propia terminología nos muestra como esta guerra era concebida de diferente forma por unos y otros; los israelíes la denominaron guerra de independencia, los palestinos utilizaron el término nakba, que significa “catástrofe” en árabe, ya que supuso la renuncia completa al estado independiente prometido por Gran Bretaña y la ONU.

    “Las investigaciones realizadas por historiadores israelíes y palestinos han mostrado que, en muchos casos, la salida fue alentada, cuando no planificada, por diferentes unidades militares judías (tanto los grupos Irgun y Stern como las tropas regulares de la Haganah). La implantación del proyecto sionista requería necesariamente el empleo de la fuerza para expulsar a la mayor parte de la población nativa, habida cuenta de que el Estado naciente fue concebido exclusivamente como un Estado judío.” (Álvarez-Ossorio, 2003, p. 3)

    Una vez terminada la guerra será cuando intervenga la Asamblea General a través de su Resolución 194 (III), Informe sobre el progreso de las gestiones del Mediador de las Naciones Unidas [4], que estableció una Comisión de conciliación compuesta por Francia, Turquía y EE. UU. encargada del desarrollo económico del territorio, así como de la repatriación y reinstalación de los refugiados palestinos. Esta resolución, en teoría, reclama la compensación hacia los refugiados palestinos por las pérdidas ocasionadas por la guerra. No obstante, el Estado de Israel siempre se ha negado a reconocer y aplicar esta y otras resoluciones.

    4. El conflicto durante la Guerra Fría

    Oriente Próximo se incorpora por méritos propios en las dinámicas de la Guerra Fría; su importancia radicaba en que era la principal área en cuanto a reservas globales de petróleo, de vital importancia hasta 1973, lo cual no podía sino incentivar la influencia de las dos superpotencias de la época: Estados Unidos y la Unión Soviética.

    La cooperación soviética con los países de la región se da en 1956, cuando se pronunció en defensa de Egipto y le proporcionó ayuda política-militar-económica ante los ataques por parte de Gran Bretaña, Francia e Israel en la Guerra de Suez. Nos encontramos en un periodo en el que el anticolonialismo de la Unión Soviética incrementaba su importancia y presencia en la región, cosechando las simpatías de amplias masas que, por aquel entonces, se entusiasmaban ante el desarrollo independiente y exitoso de la potencia socialista, por lo que algunos líderes vieron en el Estado obrero la posibilidad de cooperar económica y militarmente.

    4.1. La guerra de los Seis Días

    Mientras tanto, la Fuerza de Emergencia de las Naciones Unidas (UNEF) ocupaba territorios a fin de “mantener la paz en la región”:

    “Las tensiones en las fronteras fueron aumentando en los años siguientes con la intervención de la aviación, carros de combate y guerrillas. En 1966 Egipto y Siria realizaron una alianza militar contando con el apoyo de la Unión Soviética. Iniciado 1967, los problemas fronterizos eran diarios.” (Bacchiega, 2017, p. 2)

    Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto, tomó la decisión de expulsar a la UNEF de su territorio, utilizando para ello soldados egipcios y palestinos que se movilizaron sobre la frontera con Israel. Además, bloqueó el paso a los buques de bandera israelí por los estrechos de Tirán con la cooperación de Irak y Jordania. El Estado de Israel consideró esto como una ofensiva y movilizó sus tropas. Llegados a este punto la guerra era inevitable.

    Entre los días 5 y 10 de junio de 1967, el conflicto árabe-israelí y la geopolítica de Medio Oriente cambiaron radicalmente. En esta breve batalla, el Estado de Israel se enfrentó y venció a Egipto, Irak, Jordania y Siria. Tras el bombardeo israelí durante la madrugada del 5 de junio – conocida como Operación Foco –, una enorme parte de la aviación egipcia quedó completamente destruida. Los enfrentamientos en tierra se dieron en diferentes frentes, destacando la batalla en la península del Sinaí que luego se trasladó hacia zonas de Jordania y Siria. La superioridad militar de Israel quedó patente e Irak no tuvo tiempo de llegar a intervenir.

    Israel provechó esta situación para seguir con su labor imperialista, ocupando territorios de los estados derrotados como la península del Sinaí, la Franja de Gaza, Cisjordania, la ciudad de Jerusalén y los Altos del Golán. Tras esto, la Unión Soviética rompió todo tipo de relaciones de Israel por la ocupación de los territorios anexionados en la guerra. También reaccionaría el pueblo palestino, que creó grupos armados como el Frente Popular para la Liberación de Palestina. La derrota de los ejércitos árabes marcaba el camino hacia la defensa mediante la lucha guerrillera. La incapacidad de la Unión Soviética para prevenir el enfrentamiento fue uno de los mayores fracasos geopolíticos de la época. La posición de los EE. UU., claramente a favor de Israel, dejó a los árabes en una posición de enorme debilidad. No obstante, “el equilibrio de las fuerzas mundiales permitió a los árabes sobrevivir y recobrarse del sorprendente golpe.” [5]

    4.2. La Intifada

    La historia reciente de Palestina no se entiende sin la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), donde se integraron los grupos armados tras la derrota árabe en 1967. Tras los problemas con Jordania en la década de 1970, la OLP viró su estrategia hacia el reconocimiento diplomático. En octubre de 1974, La OLP fue admitida como observadora por parte de la Asamblea Nacional de la ONU. Un año después, en noviembre de 1975, la Asamblea General estableció el sionismo como una forma de racismo y discriminación racial.

    Durante la década de los ochenta, los israelíes trataron de destruir toda estructura de la OLP, y en especial su contingente militar. Para ello, en julio de 1982 fuerzas israelíes invadieron Líbano tratando de capturar dirigentes de la organización. La masacre ocurrida en los campamentos de refugiados de Sabra y Shatila aumentó la simpatía internacional hacia el pueblo palestino y aumentó las denuncias contra los crímenes que estaban sufriendo. La invasión del territorio libanés provocó la aparición de grupos pacifistas que reclamaban el diálogo de ambas partes, solución que, como bien se ha comprobado, es inoperante.

    En 1987 los asesinatos de jóvenes palestinos a manos de patrullas militares israelíes llevaron a la realización de huelgas generales, protestas de la población civil y nuevas confrontaciones. Comenzó así la lucha de resistencia popular del pueblo palestino, iniciada en Gaza y Cisjordania a finales de ese mismo año, conocida como la Intifada o rebelión de las piedras, cuyo objetivo único era poner fin a la ocupación militar israelí.

     

    “Como resultado de la guerra de 1967 Israel conquistó lo que quedaba de la Palestina histórica (Gaza y Cisjordania, incluida Jerusalén Este) desplazando a 350.000 palestinos. Los que quedaron, alrededor de un millón, son los padres de una generación de la Intifada. A partir del control de estos dos territorios palestinos, Israel impuso por la fuerza militar un sistema colonial que se caracterizó por un control político, estrangulación económica y represión ideológica cultural, con el objetivo de suprimir la identidad nacional palestina e impedir el desarrollo de una sociedad civil palestina que condujera a la formación de un Estado palestino independiente.” (Musalem, 2000, pp. 289-290)

    La rebelión de la Intifada tiene especial importancia por ser el primer movimiento de amplias masas poblacionales de larga duración y políticamente bien organizado, adquiriendo las características propias de una guerra por la independencia que acabó por absorber a todos los sectores sociales. Un movimiento de resistencia que antepone la lucha nacionalista a las reivindicaciones de clase, pero cuyo instrumento de organización básica fueron los comités populares locales. Por supuesto, el coste de oponerse al Estado criminal de Israel ha sido enorme.

    “Como respuesta a la Intifada, Israel intensificó las políticas represivas que habían caracterizado a las dos décadas de ocupación: expulsión masiva de palestinos, confiscación de bienes, demolición de casas y destrucción de árboles; asimismo, el cierre de colegios y universidades por largos períodos de tiempo, afectando profundamente el sistema escolar y la educación superior.” (Musalem, 2000, p. 291)

    Además de todo lo mencionado, otra herramienta para combatir la desobediencia civil fue un enorme aumento de los impuestos, provocando la pauperización de los ciudadanos palestinos que vivían en las ciudades y el campo. A lo que hay que sumar los miles de muertos, heridos, lisiados, torturados – física y psicológicamente – y detenidos. A comienzos de la década de los noventa la imparable represión mermó considerablemente las fuerzas de la resistencia popular y la Intifada comenzó a perder ímpetu, a lo que se suma las consecuencias de la guerra del Golfo (que aumentaron las dificultades económicas de los palestinos) y la crisis interna de la organización (motivada por la deportación de la mayoría de los líderes del movimiento). Sin embargo, la resistencia popular sirvió para que Israel y la OLP, en septiembre de 1993, firmasen los acuerdos de Oslo, creando grandes expectativas internacionales de cara a alcanzar la paz. Sin embargo, como sabemos, la promesa israelí de desmilitarizar los territorios de Gaza y Cisjordania en un plazo de cuatro meses se incumplió.

    5. Conclusiones

    Hoy día el proceso de ocupación militar del territorio palestino, la colonización y el apartheid a su población se ha acelerado. La mayor parte del territorio de Palestina sigue bajo ocupación del Estado de Israel y la transformación demográfica y religiosa del terreno, en especial de Jerusalén, tiene como único fin reclamar toda la potestad territorial para constituir un Estado judío indivisible. Todo esto violando las resoluciones de las Naciones Unidas y con un absoluto desprecio por la vida humana.

    Tampoco han sido capaces ni los acuerdos de paz ni ninguna de las potencias capitalistas occidentales de resolver el problema de los millones de refugiados palestinos, a quienes Israel arrebató sus tierras y casas mediante la guerra, y ahora niega toda reparación o retorno. La mayor parte de Palestina, así como los recursos del país, ya están bajo las garras del sionismo, que no dudará en anexionarse todo lo posible de cara a que el derecho de autodeterminación palestino tenga cada vez menos fuerza y apoyos.

    El conflicto árabe-israelí es un auténtico borrado del pueblo palestino. Incluso en los momentos en los que las organizaciones palestinas y los organismos internacionales establecían momentos o procesos de paz, ello no impidió que se continuara con la ocupación militar, el deterioro general de la vida de los palestinos y la represión a todos los niveles posibles.

    La resistencia del pueblo palestino nos da una valiosa lección; la lucha por la libertad e independencia solo son posibles mediante la rebelión popular.

     

    SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

     

     

    Referencias

    [1] Corbin, J. (2017). La Declaración Balfour: las 67 palabra que hace 100 años cambiaron la historia de Medio Oriente y dieron pie a la creación del Estado de Israel: BBC. Recuperado de https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-41824831

    [2] Mateos, J. (2019). Palestina e Israel: un conflicto centenario: Círculo de Análisis EuroMediterráneo. Recuperado de http://circuloeuromediterraneo.org/conflicto-palestina-israel/

    [3] Resolución 181 (II) aprobada sobre la base del informe de la Comisión Ad Hoc encargada de estudiar la cuestión de Palestina. Recuperado de http://undocs.org/es/A/RES/181(II)

    [4] Resolución 194 (III) Palestina – Informe sobre el progreso de las gestiones del Mediador de las Naciones Unidas. Recuperado de http://undocs.org/es/A/RES/194%20(III)

    [5] Agwani, M. S. (1970). El conflicto árabe-israelí la dimensión política. Foro Internacional Vol. 10, N.º 4 (40), pp. 382-391.

    Bibliografía

    • Álvarez-Ossorio, I. (2003). Claves sobre el conflicto palestino-israelí. Cuadernos Bakeaz, n. º58.
    • Bacchiega, J. (2017). La guerra de los Seis Días. Medio siglo después (1967-2017). Instituto de Relaciones Internacionales.
    • Musalem, D. (2000), La Intifada: lucha de resistencia popular palestina. En Susana B. C. Devalle (2000). Poder y cultura de la violencia, pp. 289-300: El Colegio de México.
    • Sánchez, E. (2017). Sobre las raíces del problema siria: parte III, la influencia de los actores geopolíticos globales y regionales con intereses en la zona. Instituto Español de Estudios Estratégicos.
    • Sorby, K. (2001). Great Powers and the Middle East after World War II (1945-1955). Asian and African studies 70, pp. 56-79.



Pazo de Meirás: tanto monta, monta tanto [ESP/GAL]

Después de todo el circo montado por el BNG “okupando” el Pazo de Meirás para “devolverlo al pueblo”, hoy conocemos finalmente que el Juzgado de Primera Instancia nº 1 de A Coruña estima íntegramente la demanda planteada por la Abogacía del Estado y condena a la familia Franco a devolver dicho pazo. Ahora cabe preguntarse: ¿A quién está devolviendo dicho pazo?

La familia heredera del dictador Francisco Franco puede estar tranquila. Después de que la farsa mal llamada Transición Española triunfase, es decir, después de que la estructura del Estado español (judicatura, universidades, cuerpos represivos…) se mantuviese intacta, nada tienen que temer los que comieron de mano del Caudillo, puesto que la estructura y la superestructura estatal no son más que una proyección de su sombra. La familia Franco seguirá siendo privilegiada e impune ante sus crímenes mientras BNG y demás oportunistas ondean la bandera de la justicia de la memoria histórica.

¡Resulta que el Pazo de Meirás ahora es del pueblo! Olvidan los revisionistas un detalle: el nuevo poseedor de dicho inmueble es el Estado. Demuestran, por tanto, que siguen con el mantra pequeño-burgués de que el Estado, prueba irrefutable de la existencia de la lucha de clases, es una institución por encima de las clases. Veamos que dice V. I. Lenin en Estado y la Revolución:

«El marxismo nos enseña que el Estado, es decir todo Estado, es un instrumento para la opresión de una clase por otra. Por lo tanto, el Estado no puede ser neutral. Ya en El Manifiesto Comunista, Marx y Engels explican que “el gobierno del Estado moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa”. Y realmente es así. Bajo un régimen de democracia burguesa formal, cada uno puede decir (¡más o menos!) lo que quiere, pero los bancos y los grandes monopolios deciden lo que va a pasar. Dicho de otra forma, la democracia burguesa es la democracia burguesa es solamente otra manera de expresar la dictadura del gran capital.»

 

Y la dictadura del gran capital, que en España pasa necesariamente por el fascismo debido a su herencia política, es ahora la que regenta la propiedad del Pazo. En otras palabras, el Pazo de Meirás cambia de familia, concretamente, se acaba de hacer un traspaso: de familia biológica a familia política.

Sigue el juego del oportunismo de Podemos, BNG, Mareas y los autodenominados movimientos sociales para que el pueblo trabajador creamos que de verdad existe justicia en el Estado, que la misma entidad que nos aplasta económicamente es la que libera pequeñas parcelas del dictador. No puede haber más falsedad.

El estado es fascista. Como es fascista es necesariamente burgués y por ende, un aparato de represión de la clase burguesa contra la clase obrera. Esto quiere decir que la clase obrera está desposeída y que lo que le pertenece al Estado no le pertenece a ella, por ser entidades antagónicas. Veamos:

  • ¿Acaso pertenece al pueblo la educación pública, que continuamente adoctrina a los hijos del proletariado distorsionando la historia y la realidad?
  • ¿Acaso pertenece al pueblo la sanidad pública, que claramente no está gobernada por los trabajadores y que en una crisis como la de la COVID-19 es incapaz de expropiar los hospitales privados por el bien común?
  • ¿Acaso pertenece al pueblo la Policía, aparato claramente a favor de las clases propietarias, que siempre aparece en cada huelga para defender a la empresa o que desahucia a las personas de sus casas?
  • ¿Acaso pertenece al pueblo el Parlamento, donde se proclaman las leyes que cada vez nos quitan más aire para vivir?

La respuesta a estas preguntas es no.

Si queremos ser poseedores realmente de todo lo que nos rodea, si realmente queremos que contra el fascismo se implante la verdadera justicia obrera, el camino no es otro que la senda de la Revolución Socialista, que quiebre de arriba a abajo el Estado burgués y construya la dictadura del proletariado, ya que en el capitalismo no existen parcelas de poder obrero, no existen espacios liberados, menos aún cuando su bancarrota lo hace tender a la reacción en todos los países del mundo.

Los proletarios debemos ser conscientes de nuestra posición en el mundo. Debemos comprender que todo lo que existe en el mundo pasa por nuestras manos. Tenemos que darnos cuenta de que la burguesía, los empresarios, son parásitos que a la mínima nos echan a la calle para favorecer a sus beneficios. De ahí la necesidad de que la clase obrera y las demás clases amigas se organicen en un Frente Único del Pueblo, donde los trabajadores formados en la Asamblea de Comités Delegados y Trabajadores (ACDT), los estudiantes, pensionistas, amas de casa…tomen sus decisiones y construyan su destino, ya que son ellos los que en la actualidad construyen el día a día.

 

¡Socialismo o Barbarie!

¡Contra el Estado fascista y el oportunismo criminal!

Comité Nacional del PCOE en Galicia

Pazo de Meirás: tanto monta, monta tanto

 

Despois de todo o circo montado polo BNG “okupando” o Pazo de Meirás para “devolvelo ao pobo”, hoxe coñecemos finalmente que o Xulgado de Primeira Instancia nº 1 de A Coruña estima íntegramente a demanda planteada pola Abogacía do Estado e condena á familia Franco a devolver dito pazo. Agora cabe preguntarse: a quen están devolvendo dito pazo?

A familia herdeira do ditador Francisco Franco pode estar tranquila. Despois de que a farsa da mal chamada Transición Española triunfase, é dicir, despois de que a estrutura do Estado español (xudicatura, universidades, corpos represivos…) se mantivese intacta, nada teñen que temer aqueles que comeron da man do Caudillo, posto que a estrutura e a superestrutura estatal non son máis que a proxección da súa sombra. A familia Franco seguirá a ser privilexiada e impune ante os seus crimes mentres BNG e demáis oportunistas ondean a bandeira da xustiza da memoria histórica.

Resulta que o Pazo de Meirás agora é do pobo! Esquecen os oportunistas un detalle: o novo posuidor do devandito inmoble é o Estado. Demostran, por tanto, que seguen co mantra pequeno-burgués de que o Estado, proba irrefutable da existencia da loita de clases, é unha institución por encima das clase. Vexamos que di V. I. Lenin en Estado e a Revolución:

«El marxismo nos enseña que el Estado, es decir todo Estado, es un instrumento para la opresión de una clase por otra. Por lo tanto, el Estado no puede ser neutral. Ya en El Manifiesto Comunista, Marx y Engels explican que “el gobierno del Estado moderno no es más que una junta que administra los negocios comunes de toda la clase burguesa”. Y realmente es así. Bajo un régimen de democracia burguesa formal, cada uno puede decir (¡más o menos!) lo que quiere, pero los bancos y los grandes monopolios deciden lo que va a pasar. Dicho de otra forma, la democracia burguesa es la democracia burguesa es solamente otra manera de expresar la dictadura del gran capital.»

 

E a dictadura do gran capital, que en España pasa necesariamente polo fascismo debido á súa herdanza política, é agora quen rexenta a propiedade do Pazo. Noutras palabras, o Pazo de Meirás cambia de familia, concretamente, acábase de facer un transvase: de familia biolóxica a familia política.

Segue o xogo do oportunismo de Podemos, BNG, Mareas e os autodenominados movementos sociais para que o pobo traballador creamos que de verdade existe xustiza no Estado, que a mesma entidade que nos esmaga economicamente é a que libera pequenas parcelas do dictador. Non pode haber máis falsedade.

O Estado é fascista. Como é fascista é necesariamente burgués e, por ende, un aparato de opresión da clase burguesa cara a clase obreira. Isto quere dicir que a clase obreira está desposuída e que o que lle pertence ao Estado non lle pertence a ela, por seren entidades antagónicas. Vexamos:

  • Acaso pertence ao pobo a educación pública, que continuamente adoutrina aos fillos do proletariado distorsionando a historia e a realidade?
  • Acaso pertence ao pobo a sanidade pública, que claramente non está gobernada polos traballadores e que nunha crise coma a da COVID-19 é incapaz de expropiar hospitais privados polo ben común?
  • Acaso pertence ao pobo a Policía, aparato claramente a favor da clases posuidoras, que sempre aparece en cada folga para defender á empresa ou que despexa ás persoas das súas casas?
  • Acaso pertence ao pobo o Parlamento, onde se proclaman as leis que nos quitan cada vez máis aire para vivir?

A resposta a estas preguntas é non.

Se queremos realmente ser posuidores de todo o que nos rodea, se realmente queremos que contra o fascismo se implante verdadeira xustiza obreira, o camiño non é outro que a senda da Revolución Socialista, que quebre de arriba a abaixo o Estado burgués e constrúa a ditadura do proletariado, xa que no capitalismo non existen parcelas de poder obreiro, non existen espazos liberados, menos aínda cando a súa bancarrota faino tender á reacción en tódolos países do mundo.

Os proletarios debemos ser conscientes da nosa posición no mundo. Debemos comprender que todo o que existe no mundo pasa polas nosas mans. Temos que darnos conta de que a burguesía, os empresarios, son parasitos que á mínima bótannos á rúa para favorecer os seus beneficios. De aí a necesidade de que a clase obreira e as demais clases amigas se organicen nunha Fronte Única do Pobo, onde os traballadores formados na Asemblea de Comités Delegados e Traballadores (ACDT), os estudiantes, pensionistas, amas de casa… tomen as súas decisións e constrúan o seu destino, xa que son eles os que na actualidade constrúen o día a día.

 

Socialismo ou barbarie!

Contra o Estado fascista e o oportunismo criminal!

 

Comité Nacional do PCOE en Galiza




Unidas Podemos, oportunismo al servicio del capital

Quienes alberguen todavía alguna esperanza de cambios que beneficien a la clase trabajadora por parte del gobierno de coalición ‘progresista’, deben tener las manos quemadas ya de agarrarse a un clavo ardiendo, comprobando cómo el discurso del oportunismo cada vez se acerca más a su práctica, puesto que sólo un discurso con tendencias izquierdosas y lleno de palabras vacías ha podido sostener el apoyo de muchos trabajadores a Unidas Podemos, ya que en la práctica sus políticas no distan en nada de las de cualquier gobierno al servicio del capital, tanto de “izquierda” como de “derecha”.

Si ya hemos podido comprobar cómo las medidas adoptadas durante la pandemia, como los ERTEs y el Ingreso Mínimo Vital, están destinadas a traspasar dinero público a manos privadas, ahora se destapan un poco más las esencias reaccionarias de la socialdemocracia y vemos cómo este gobierno de coalición, “el más progresista de la historia”, muestra su absoluta lealtad a la élite empresarial, con la creación de la “Unidad de Seguimiento del Fondo de Recuperación”, un equipo destinado a dirigir la economía española en esta ‘nueva normalidad’ y del que formarán parte grandes empresas como bancos, energéticas y tecnológicas. El lobo al cuidado de las ovejas.

Esta nueva jugada, con el aval de ambos socios de gobierno, refleja perfectamente qué intereses defiende la socialdemocracia, la pata izquierda del sistema, cuya misión principal es sostener este sistema criminal que ya solo puede ofrecer a las masas miseria, guerras y muertes.

Como no podría ser de otra forma, los directivos del Ibex 35 están encantados con la gestión de este gobierno, y no dudan en elogiar públicamente las medidas adoptadas. Ana Botín, presidenta del Banco Santander, declaraba que “tanto los ERTE como ICO han funcionado fenomenal y más rápido que en Alemania e Inglaterra”. Carlos Torres Vila, presidente del BBVA, aseguraba que “la respuesta que se ha dado hasta ahora a corto plazo ha ido en la buena línea”.

Mientras tanto, la Seguridad Social sigue sin dar respuesta al 99% de las solicitudes del Ingreso Mínimo Vital, y se han denunciado irregularidades por parte de una trabajadora de Tragsa, la empresa encargada de tramitar las solicitudes, que ha dejado entrever cómo desde la entidad buscaban paralizar el mayor número de expedientes. De nuevo, todas las facilidades para los empresarios y más miseria para los trabajadores.

Todo este despropósito aderezado por unas declaraciones de Pablo Iglesias que refuerzan un poco más si cabe su papel como siervo del capital, cuando en el programa Al rojo vivo, declaraba: “Lo que se está jugando ahora mismo en nuestro país es, además, la necesidad de que una nueva élite empresarial asuma el protagonismo en la nueva época que se está construyendo”.

Para el Secretario General de Podemos y Vicepresidente de Derechos Sociales y Agenda 2030 del Gobierno, es necesaria una nueva élite empresarial, aunque parece ser que a falta de una nueva, los directivos del Ibex 35 le valen de momento. Cualquier cosa antes de dejar en manos de la clase obrera su destino.

Ante el más que previsible aluvión de críticas al gobierno, la dirección del PCE ha tenido incluso que prohibir a su militancia las críticas a las medidas del ejecutivo “progresista”, sacando a relucir su esencia más reaccionaria, la misma que llevó a hacer una ‘limpieza’ por parte de Carrillo y compañía de aquellos elementos disonantes que no estaban de acuerdo con la senda del eurocomunismo tomada por el partido.

Siguen totalmente vigentes las palabras de Stalin sobre la socialdemocracia: “La socialdemocracia es objetivamente el ala moderada del fascismo”. “No se puede acabar con el capitalismo sin acabar con la ideología socialdemócrata en el movimiento obrero”.

Sólo acabando con el oportunismo y la socialdemocracia en el seno de la clase obrera, ésta podrá asumir su papel revolucionario y mandar el capitalismo al estercolero de la historia. Para ello, es indispensable la unidad de acción de los comunistas, llevando a las luchas obreras la ciencia marxista leninista para acabar con el capitalismo y construir el socialismo.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Los secuaces del fascista Estado español salen a defender a uno de los suyos

El carácter fascista del Estado español se muestra cada día más abiertamente. Por mucho que algunos pretendan esconder su esencia, son constantes las muestras que dejan claro una y otra vez que la transición fue la mayor farsa política de nuestra historia, y que tan solo sirvió para legitimar el franquismo con una leve capa de pintura ‘democrática’. La impunidad ante la justicia española de franquistas como ‘Billy el niño’ es uno de los ejemplos de que el franquismo sigue completamente institucionalizado.

Ha tenido que venir esta vez una jueza argentina a destapar, nuevamente, las vergüenzas de la judicatura nacional y acusar de crímenes de lesa humanidad a altos cargos franquistas, entre otros Rodolfo Martín Villa, ex procurador en las Cortes franquistas, vinculado con el Sindicato Vertical durante la dictadura, llegando a ser presidente del Sindicato nacional de Papel, Prensa y Artes Gráficas, acusado por algunos de haber ordenado destruir los archivos pertenecientes a la antigua Falange Española Tradicionalista y de las JONS, con la intención de destruir así pruebas incriminatorias, conocido popularmente como “la porra de la Transición”​ debido a la excesiva dureza que las fuerzas de seguridad empleaban para reprimir manifestaciones obreras y estudiantiles y acusado de ser parte responsable de la intensa actividad parapolicial que se desarrolló a lo largo de estos años con una nutrida implicación de organizaciones fascistas.

Y ante esta acusación han salido los defensores de este Estado fascista, secuaces de todo pelaje, a intentar salvar a uno de los suyos.

Los expresidentes Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero – a quien el actual vicepresidente del gobierno Pablo Iglesias no ha dudado en mostrar su admiración como “mejor presidente de la democracia” – y Mariano Rajoy han dirigido a la jueza argentina cartas de apoyo a Martín Villa.

A esta infame lista se suman también ‘líderes’ sindicales como Nicolás Redondo (UGT), Antonio Gutiérrez (CCOO), Cándido Méndez (UGT) y José María Fidalgo (CCOO), todos ellos ex-secretarios generales de UGT y CCOO respectivamente, mostrando la verdadera cara de estas organizaciones como cómplices absolutos de la represión que ha sufrido y sufre la clase trabajadora y fieles defensores del Estado fascista español.

Todo esto demuestra claramente la complicidad de las cúpulas de estos sindicatos traidores con la impunidad franquista, impunidad que dura más de 4 décadas gracias a la Ley de Amnistía del 77, a pesar de las exigencias del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, del Parlamento Europeo o del Consejo de Europa a los distintos gobiernos españoles de juzgar los crímenes franquistas.

Para que el franquismo haya continuado institucionalizado hasta día de hoy, hace falta la colaboración entre franquistas y oportunistas, porque son estos últimos quienes lavan la cara al fascismo permitiendo que este siga viviendo en las instituciones, quienes apoyan ya abiertamente a ex altos cargos franquistas y no se cansan de defender las ‘bondades’ de la transición, que no fue más que una gran traición a la clase obrera y demás clases populares del Estado español.

Ahora CCOO y UGT se suman de manera más explícita si cabe aún a esta lista de cómplices del franquismo, y de esta forma muestran sin quererlo a la clase trabajadora cuál es el camino a seguir: Acabar con estas instituciones traidoras y reaccionarias. Como dijo Lenin, “la lucha contra el imperialismo, si no se halla ligada indisolublemente a la lucha contra el oportunismo, es una frase vacía y falsa”.

Hoy cobran más fuerza si cabe las palabras de Stalin sobre la socialdemocracia: “La socialdemocracia es objetivamente el ala moderada del fascismo”. “No se puede acabar con el capitalismo sin acabar con la ideología socialdemócrata en el movimiento obrero”.

Sólo acabando con el oportunismo y la socialdemocracia en el seno de la clase obrera, ésta podrá asumir su papel revolucionario y mandar el capitalismo al estercolero de la historia. Para ello, es indispensable la unidad de acción de los comunistas, llevando a las luchas obreras la ciencia marxista leninista para acabar con el capitalismo y construir el socialismo.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Geopolítica del gas: La tensión entre Turquía y la Unión Europea

El último conflicto de la Unión Europea, en esta ocasión un enfrentamiento interburgués, se vive en la zona del Mediterráneo oriental. Concretamente, en aguas territoriales de Chipre reclamadas por Turquía.

El precedente más inmediato de esta problemática lo encontramos en 2009, cuando Israel descubrió enormes yacimientos de gas en su zona económica exclusiva (ZEE), seguido por otros similares por parte de Egipto y Chipre, lo que llevó a las alteraciones de las relaciones de poder entre los Estados de la región, introduciendo el gas como un nuevo factor de enfrentamiento en las relaciones geopolíticas de la cuenca del Mediterráneo oriental.

Ahora esta zona es el escenario de nuevas tensiones a causa del acceso a importantes yacimientos de gas descubiertos en sus aguas. Turquía ha llevado a cabo prospecciones en búsqueda de reservas de gas, las cuales son un factor importante para su desarrollo económico ya que el país no posee gas nacional. Por su parte, la UE considera ilegales estas exploraciones turcas de hidrocarburos, apelando al derecho internacional. Así, Francia, en representación de los intereses de la UE, decidió sacar músculo frente a Turquía realizando maniobras militares conjuntas con Italia, Grecia y Chipre en la zona. Estas maniobras conjuntas duraron hasta el viernes y Francia participó con una fragata, tres aviones de caza Rafale y un helicóptero.

Por tanto, nos encontramos con decenas de miles de kilómetros cuadrados de zona marítima rica en recursos gasísticos que ha provocado un enfrentamiento y debate en cuanto a las fronteras marítimas.  Estimaciones de 2010 determinaron que la zona podría contener más de 3,5 TCM de gas natural [1], lo que podría convertir al país que lo poseyera, de facto, en uno de los mayores exportadores del mundo.

En este sentido, la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CNUDM) determina en su art. 59 que el conflicto “debería ser resuelto sobre una base de equidad y a la luz de todas las circunstancias pertinentes” [2]. Las visiones de Turquía por un lado y las de Grecia y Chipre por otro se presentan, por el momento, como irreconciliables.

Un punto especialmente conflictivo en esta tensión es la pequeña isla griega Kastelórizo, que se encuentra a apenas 2km. de la costa turca, y en donde las posibilidades de realizar descubrimientos de hidrocarburos en fondos marinos son enormes. En cualquier caso, ni la declaración de Chipre de su ZEE en 2004, así como los acuerdos bilaterales que realizó con países como Egipto, Líbano, Israel y Grecia sobre este conflicto han sido reconocidos por Turquía.

Durante la última década, Turquía ha sufrido una involución gradual de su sistema democrático-parlamentario. Paralelamente, ha ido creciendo e institucionalizándose un nuevo régimen fascista bajo el mando de Recep Tayyip Erdoğan y el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), caracterizado por el terrorismo de Estado y la violencia a todos los niveles contra el conjunto de la clase obrera. Por parte de Erdoğan, este enfrentamiento con la UE se entiende dentro de una estrategia propagandística de cara a ganar apoyos impulsando el sentimiento nacionalista turco, una estrategia electoral emprendida tras la pérdida de apoyo tras las elecciones generales de 2018 y las elecciones municipales de 2019.

Aun estando en una fase embrionaria, el descubrimiento de hidrocarburos y la explotación de los yacimientos está provocando la constitución de dos grandes alineamientos: un primer grupo, liderado por la UE, que busca la cooperación con Grecia, Chipre, Israel y Egipto para rentabilizar esos recursos, y un segundo alineamiento constituido por Turquía y la República Turca del Norte de Chipre (república solo reconocida internacionalmente por la propia Turquía). Además, cabría esperarse la implicación de Rusia y sus empresas energéticas de cara a mantener su estatus como exportador de gas a Europa, lo que posiblemente se traduzca en un apoyo táctico a Turquía y en una militarización creciente del espacio del Mediterráneo Oriental.

Con todo y con eso, los comunistas observamos como la UE está cumpliendo a la perfección su labor: la distribución de la riqueza y de los recursos naturales a favor de sus monopolios y el imperialismo, llegando para ello al enfrentamiento con Estados tan serviles y reaccionarios como Turquía de ser preciso.

El capitalismo es un obstáculo para el desarrollo de la humanidad, un peligro para la vida en el planeta y para todos los pueblos del mundo. El imperialismo sólo se puede sostener mediante la violencia y la guerra, llevando a la miseria a las amplias masas de trabajadores. En el Mediterráneo, como en todo el planeta, la burguesía libra sin cesar una lucha criminal por el mercado y los recursos entre las potencias imperialistas clásicas – EE. UU., Francia, Alemania, Reino Unido – y las nuevas potencias imperialistas – Rusia y China –, defendiendo los intereses de sus respectivos monopolios y dejando la miseria para la clase obrera.

Por ello, desde el Partido Comunista Obrero Español hacemos un llamamiento a la clase obrera internacional para defender y garantizar el internacionalismo proletario, y llevar a cabo la imprescindible tarea de la revolución proletaria mundial. Así mismo, es una necesidad la conformación de un nuevo Movimiento Comunista Internacional resultado de la unión de los distintos Partidos Comunistas de los diferentes países para desarrollar una lucha sin cuartel contra el imperialismo en general, y contra el imperialismo asesino de la Unión Europea y la OTAN en particular.

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

 

Referencias

[1] «Assessment of Undiscovered Oil and Gas Resources of the Levant Basin Province, Eastern Mediterranean». United States Geological Survey (USGS), disponible en https://pubs.usgs.gov/fs/2010/3014/pdf/FS10-3014.pdf

[2] Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Artículo 59: Base para la solución de conflictos relativos a la atribución de derechos y jurisdicción en la zona económica exclusiva. Instrumento de ratificación de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, Montego Bay, 10 de diciembre de 1982, disponible en https://www.un.org/depts/los/convention_agreements/texts/unclos/convemar_es.pdf




Jacob Blake, una nueva víctima del fascismo norteamericano

La policía siempre usa la misma táctica, te golpean en la cabeza con su porra y si te das la vuelta y les respondes, te acusan de atacarlos.” – Malcolm X

 

El pasado domingo, en la ciudad de Kenosha (Wisconsin), sucedió el último de una larga lista de crímenes racistas protagonizados por la policía estadounidense. En esta ocasión, Jacob Blake, de 29 años, fue brutalmente reprimido por el agente Rusten Sheskey, de 31 años y policía de Kenosha desde hace siete, que no dudó ni por un instante en dispararle por la espalda hasta en siete ocasiones cuando el joven accedía a su vehículo, donde se encontraban tres de sus hijos, que tuvieron que contemplar tan horrible suceso.

Al igual que el asesinato de George Floyd fue el detonante que sirvió para que el pueblo norteamericano saliera a la calle, oponiéndose a la naturaleza racista y criminal del Estado, este episodio ha provocado el estallido de las protestas en la ciudad de Kenosha durante los últimos cuatro días. Nuevamente, EE.UU. ha aprovechado para mostrar su faceta más reaccionaria y fascista, emitiendo una declaración de toque de queda de emergencia y movilizando a decenas de efectivos con el único fin de redoblar la represión. Desde que dieron comienzo las protestas del ‘Black Lives Matter’, el gasto en equipos antidisturbios ha aumentado un 114%. En esta ocasión, los agentes utilizaron gases lacrimógenos como el gas pimienta para dispersar a los manifestantes e incluso se aliaron con milicias fascistas como el adolescente de 17 años Kyle Rittenhouse, que acabaría matando a dos personas y que no supuso ningún problema para los agentes pese a violar el toque de queda y estar armado.

Ante esta situación extrema los comunistas no podemos quedarnos al margen. Todo lo contrario, nuestra misión no puede ser otra que acumular fuerzas y avanzar hacia la unidad de los comunistas, desarrollar un programa revolucionario y hacer avanzar a la clase obrera en su lucha contra el sistema capitalista, pues la única salida posible es derrocar al capitalismo mediante la revolución proletaria, dirigida por el Partido leninista.

Finalmente, queremos expresar nuestro mayor pésame a quienes dan su vida heroicamente en su lucha por los derechos de la clase obrera de Estados Unidos y los animamos a que no cedan un ápice en su lucha, que no cesen las protestas y que se redoblen los esfuerzos para avanzar hacia la toma revolucionaria del poder.

 

¡Proletarios de todos los países, uníos!

¡Por la Revolución Socialista!

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)