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Resolución del V Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español de 8 de noviembre de 2020 sobre los resultados electorales en Estados Unidos

Parece ser que los restos del eurocomunismo, de la socialdemocracia y de la llamada izquierda anticapitalista no alcanzan a comprender la esencia de las elecciones y del parlamentarismo bajo la democracia burguesa, bajo la dictadura del capital. Y gustosos tropiezan una y otra vez con la misma piedra, una piedra que no para de escorarse hacia la reacción y el fascismo.

Tras un escrutinio caótico, Donald Trump abandonará la Casa Blanca entre quejidos y una retahíla de tweets hablando de fraude electoral. Una actitud que está viniendo como anillo al dedo para que los medios de comunicación de “izquierdas” justifiquen su alegría por el cambio en el despacho oval. El autoritario se va y el que llega es un demócrata ejemplar, es el mensaje que buscan transmitir al pueblo para llevarlo a la alienación más absoluta.

La victoria del criminal de guerra Joe Biden, pese a que sus políticas como senador y vicepresidente de los EEUU durante la administración Obama demostraron sobradamente que es un lacayo de los monopolios y el imperialismo, es percibida como un triunfo para el feminismo y las personas migrantes, encarnado esto en la figura de Kamala Devi Harris (¡Y además una mujer será vicepresidenta de EEUU!, twitteaba con alegría la “comunista” Ministra de Trabajo y Economía Social Yolanda Díaz). Parece ser que algunos prefieren dar la espalda a la realidad y entregarse a la degradación de la política estadounidense, pues el dúo Biden-Harris representa el ala más derechista del Partido Demócrata, un partido que ha recibido elogios de Ciudadanos (El partido que más se asemeja en España al Partido Demócrata, sin duda, somos nosotros, Ciudadanos, sin ningún tipo de dudas, porque además tenemos un carácter europeísta, declaraba el eurodiputado José Ramón Bauzá) y del juguete roto del imperialismo Juan Guaidó, entre otros.

Kamala Harris es una recalcitrante reaccionaria política, pero cuenta con el género y la raza correctos para satisfacer la obsesión de la izquierda con las políticas de identidad. Todo se reviste de simbolismo ¡la primera vicepresidenta mujer!, ¡la primera vicepresidenta afroamericana!, ¡la primera vicepresidenta asiática-estadounidense!, sin pararse a analizar – por malicia o ignorancia – el programa sobre el que se sustentará la próxima administración del Partido Demócrata, que representará una nueva ofensiva del capitalismo contra el proletariado pese a lo inclusivos que sean sus dirigentes. Como si el proletariado mundial no hubiera conocido y sufrido ya a Margaret Thatcher, Barack Obama, Angela Merkel, Hillary Clinton o Marine Le Pen.

El Partido Demócrata es el partido de Wall Street. Es el partido del aparato militar. El partido de la pequeña burguesía que ansía alcanzar puestos de privilegio en el Estado, en la academia (como Angela Davis que llamó al voto para los demócratas) o en las juntas corporativas. El partido de las deportaciones masivas, de la separación de los niños migrantes de sus padres y el de los asesinatos de proletarios negros a manos de la policía. El partido del muro de México y de los asesinatos con drones. El partido que, en su historia más reciente, tiene las manos manchadas de sangre con las guerras imperialistas en Afganistán, Irak, Libia, Siria, Yemen y Ucrania. Es el partido del sionismo (Soy un sionista. No tienes que ser judío para ser sionista, declaró el propio Joe Biden). Resulta degradante y bochornoso como hay quienes creen que se puede construir un movimiento progresista y de cambio social dentro de uno de los partidos del imperialismo estadounidense.

La pandemia de la COVID-19 – que sirve de coartada a los monopolios para justificar que su sistema económico no está quebrado, sino que se halla en la situación actual por culpa del coronavirus – nos está mostrando el grado de descomposición de los Estados capitalistas. La realidad objetiva es que el imperialismo está quebrado, obstruido y supone objetivamente un freno para el desarrollo de la humanidad y de la vida humana. Actualmente, la burguesía hunde sus pies en el cieno de la corrupción y con un sistema que se encuentra económica y socialmente en bancarrota: a finales de este año, la deuda de EEUU equivaldrá al 98% del PIB, superando los 20 billones de dólares, el nivel más alto desde el final de la II Guerra Mundial. Todo esto no es sino la constatación de que estamos en la fase histórica donde lo viejo debe terminar de morir (y nunca mejor dicho viendo la edad de los dos candidatos) y lo nuevo, el socialismo, debe imponerse de manera revolucionaria.

La vida del pueblo trabajador se empobrecerá con cada día que pase. El socialismo es la única salida que tienen los países del mundo, el único camino que puede desobstruir la situación a la que nos ha conducido el imperialismo devorado por sus propias contradicciones. La historia nos muestra de forma transparente que la clase obrera únicamente podrá alcanzar su emancipación armada con la ciencia revolucionaria del marxismo-leninismo y dirigida por el Partido Leninista, que la dota de un programa revolucionario y una táctica para dar muerte al capitalismo y construir el socialismo.




Resolución del V Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español de 8 de noviembre de 2020 sobre la unidad de los comunistas

El capitalismo monopolista -el imperialismo- está en bancarrota, tanto en el terreno de la economía, donde el Estado español (al igual que la mayoría de estados del mundo) acumula ya una deuda impagable, superior al Producto Interior Bruto, como en el terreno de la política y de las instituciones, donde la colisión entre muchas de éstas cada día es más frecuente y más fuerte, tanto a nivel internacional como, obviamente, a nivel nacional.

La pandemia está siendo utilizada por estos Estados, por el imperialismo, para intentar justificar que su criminal sistema económico criminal no está caducado sino que este avatar del destino en forma de crisis sanitaria ha provocado la crisis económica. Sin embargo, la caducidad del capitalismo, como demuestran todos los datos y desentraña la Economía Política, es inexorable por las propias contradicciones de este.

Estamos en un momento de la historia en el que el capitalismo vive días que ya no le corresponden. La época de la automatización de la producción, bajo ningún concepto, puede vivirse en este sistema ya caduco donde los medios de producción están en manos de unos pocos, pues solo puede generar más miseria y pobreza al pueblo trabajador aparte de ensanchar todavía más sus irresolubles contradicciones.

Es por ello que los capitalistas, la burguesía, sólo tienen una salida para mantenerse en el poder en momentos de putrefacción donde las relaciones de producción y las fuerzas productivas no se corresponden: el fascismo. Observamos como buena parte de los países del mundo (Brasil, Colombia, Honduras, Paraguay, Chile, Portugal, Italia, Francia, Alemania, Bélgica, Holanda, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Austria, Suecia, Dinamarca y España, entre otros) tienen al fascismo, bien en el Gobierno, bien asentados en sus Parlamentos.

Comprobamos como desde hace años, a los monopolios ya no les vale, tan siquiera, gobiernos eminentemente burgueses de ideología socialdemócrata, o del socialismo del siglo XXI, que a la sazón son iguales de burgueses. Hoy el capitalismo está en su fase de mayor putrefacción y, como no, el fascismo es la expresión y el reflejo en la superestructura de la putrefacción máxima del capital. Hoy el género humano se encuentra en la encrucijada de o sufrir la barbarie extrema e incluso su desaparición o exterminar al capitalismo y abrir paso a un sistema nuevo, el socialismo, que armonice el desarrollo de las fuerzas productivas con las relaciones de producción, y esto sólo es posible con la socialización de los medios de producción.

Esta aspiración de la clase trabajadora, sin embargo, exige como condición previa la unidad de los comunistas. Los comunistas tenemos la responsabilidad de estar a la altura en este momento histórico en el que nos encontramos. La clase obrera y demás clases laboriosas no tienen salida alguna si los comunistas no se la damos. Los comunistas somos los únicos que podemos llevar a la clase obrera a parar esta nueva agresión contra nuestra clase, contra las masas laboriosas del pueblo. ¡Ello pasa por la unidad de los comunistas! Esta es la precondición necesaria para la unidad del proletariado, que es el único que puede repeler las agresiones de la burguesía y dar un giro radical y revolucionario a la situación del país, que es lo que se necesita hoy. Sin la unidad de los comunistas sólo queda oprobio y opresión. Es momento de dar respuesta a esta disyuntiva: ¡Socialismo o barbarie! Y esa respuesta únicamente la puede dar la clase obrera unida y organizada, cosa imposible si ello, previamente, no se da entre sus elementos avanzados, entre su vanguardia, entre los comunistas.

El Partido Comunista Obrero Español inició el pasado mes de abril un proceso de unidad de acción con varios Partidos Comunistas del Estado español – como son el Partido Comunista de los Pueblos de España, el Partido Comunista de España-reconstituido y el Partido Comunista de los Trabajadores de España.

Este proceso iniciado el pasado mes de abril ya ha arrojado frutos importantes, como es el Marco Programático por la Unidad de Acción de los Comunistas suscrito por el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) y nuestro Partido, así como el Protocolo Conjunto suscrito por ambas organizaciones donde no sólo hemos habilitado instrumentos para llevar a cabo la Unidad de Acción de los comunistas, sino también para dar pasos en la resolución de las discrepancias ideológicas para abrir camino, también, hacia la conquista de la unidad orgánica, proceso de unidad comunista que está abierto para que otras organizaciones comunistas se incorporen. La unidad de los comunistas es una necesidad histórica y nuestro Partido no cejará en el empeño de hacer efectiva la unidad de todos los comunistas que es la condición sine qua non para que el proletariado pueda unirse en términos clasistas y éste, dirigido por su Partido armado de la ciencia revolucionaria del proletariado – el marxismo-leninismo -, pueda articular la respuesta revolucionaria que corresponden en el actual momento histórico cumpliendo así su misión histórica, que no es otra que derrocar al capitalismo y edificar el socialismo como fase inmadura del comunismo.

Desde el Partido Comunista Obrero Español hacemos un llamamiento a todos los comunistas a unirse a este proceso y fortalecerlo para conquistar la unidad comunista condición necesaria para que el proletariado de la respuesta revolucionaria que corresponde a la situación de explotación y miseria en la que nos encontramos.

 

¡POR LA UNIDAD DEL PROLETARIADO!

¡POR EL SOCIALISMO!




Resolución del V Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español de 8 de noviembre de 2020 sobre la situación del capitalismo – El Socialismo es la única salida

Nos encontramos en el momento histórico donde el capitalismo no tiene ya salida ninguna, donde el capitalismo expresa su inviabilidad absoluta, su caducidad, donde el capitalismo vive en días que ya no le corresponde porque la época de la automatización de la producción, bajo ningún concepto, corresponde al capitalismo.

Los Productos Interiores Brutos de los países imperialistas lejos de crecer se contraen, de tal manera que en el primer semestre de 2020, en términos interanuales, la economía alemana se contrajo un -9,7%, la francesa un -13,8%, la italiana un -12,8%, la holandesa un -8,5%, la española un -17,8%, la norteamericana un -9,5%, la india un -23,9% siendo la economía china la única que ha crecido en el periodo de tiempo mencionado un 3,2%.

La COVID-19 ha sustituido a la “amenaza terrorista” a la hora de reprimir, convirtiéndose en una posibilidad magnífica para que las potencias imperialistas repriman a sus pueblos, bajo la excusa falsa de velar por la salud de dichos pueblos. Y es que Lenin tenía razón, el desarrollo del imperialismo, la progresiva descomposición del capitalismo monopolista conduce a la reacción política, conduce al fascismo.

Con el desarrollo del capitalismo la tasa de ganancia retrocede. Como promedio, ésta desciende inexorablemente y constantemente desde 1885, pasando desde un promedio del 35% en el 1885 a casi el 10% en 2019. En las potencias imperialistas norteamericana, británica y alemana, desde 1855 hasta 2011 han ido decreciendo inexorablemente, de tal modo que en el Reino Unido ha pasado de casi el 43% en 1855 a casi el 5% en 2011, en Alemania ha pasado del 29% al 12% y en EEUU del 26% al 13%. En Japón, Países Bajos y Suecia, desde 1839 hasta 2009 también ha decrecido inexorablemente, de tal modo que en Japón ha pasado de casi el 73% en 1839 a prácticamente el 14% en 2009, en Holanda ha pasado del 57% a prácticamente el 10% y en Suecia del 70% al 7%.

Como podemos ver, la tasa de ganancia en el desarrollo del capitalismo va decreciendo, sin embargo, esta tasa decrece a pesar de que la tasa de explotación crece. La conclusión es clara, a mayor cuota de explotación – cuanto más desequilibrada está la composición orgánica del capital en favor del capital constante y menor cuantía invierte en capital variable (cuanto menor es la cuantía en salarios) – menor es la cuota de ganancia del capitalista. Esta es la Ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, que Marx ya expuso en el Capítulo II del Libro III de El Capital.

El capitalismo, por su desarrollo económico, está forzado a condenar a cada vez más masas de obreros no sólo a la miseria, sino a la negación de todo, de la educación, de la salud, de las pensiones, de todo. Socialdemocracia, neoliberalismo y fascismo son todo caras de una misma moneda burguesa, son formas en las que se expresa la ideología de la burguesía en su dictadura. Actualmente, en la época ya de la automatización de la producción, de la descomposición más absoluta del capitalismo, la dictadura de la burguesía ya únicamente se puede expresar en los términos del fascismo.

Podemos comprobar pues que el capitalismo monopolista, el imperialismo, está caduco, en bancarrota no sólo en el terreno de la economía, sino en el terreno de la política y de las instituciones, donde la colisión entre muchas de éstas cada día es más frecuente y más fuerte, tanto a nivel internacional como, obviamente, a nivel nacional.

Estamos en un momento donde los imperialistas están utilizando la pandemia para justificar que su criminal sistema económico no está caducado, cuando hemos demostrado que la pandemia nada tiene que ver con la caducidad del capitalismo, como nos demuestra la economía política. La pandemia está siendo utilizada por los imperialistas para ir aplicando medidas restrictivas y represivas contra la clase obrera así como para profundizar en la depauperación de las condiciones de vida del proletariado, entre otras cosas, con el cambio del modelo productivo acentuando la automatización.

El capitalismo demuestra que tanto la sanidad como la educación pública son inviables en él. No nos remitimos simplemente al momento actual en el que la pandemia ha exacerbado las contradicciones entre los servicios públicos gratuitos y de calidad y el beneficio económico de los empresarios, sino que señalamos que antes del coronavirus estos sectores se encontraban ya heridos de muerte.

Los datos son claros: en 2019 el Ministerio de Educación del gobierno más progresista de la historia detallaba que uno de cada cuatro institutos tiene falta de profesores formados en alumnado con necesidades especiales. Ese mismo año, un estudio revelaba que el 52% del profesorado en España no se consideraba lo suficientemente preparado ni en contenido, ni en pedagogía, ni en la práctica del aula. A su vez, el profesorado con contrato indefinido cada vez es menor, por lo que los huecos restantes se ocupan con sustitutos e interinos, en unas condiciones más precarias. De la misma forma, el alumnado cada vez tiene que correr con más gastos de su bolsillo, puesto que el material educativo lejos está de ser aportado por el Estado.

Con respecto a la sanidad, mucho antes de la pandemia ya existían decenas de miles de profesionales sanitarios que encadenaban contratos basura de horas, lo cual no sólo pone en peligro la salud de los pacientes, sino la del propio personal. Los colapsos hospitalarios tampoco son para nada un tema exclusivo de la COVID, sino que ya ocurría en la totalidad del Estado con una enfermedad más que conocida como es la gripe.

Por último, sabiendo el imperialismo el futuro que le depara, no descartará intentar aplazar su muerte a través de todos los medios posibles, incluidos la propia destrucción del proletariado por vías ociosas como las apuestas o las drogas. Este mes, en Estados Unidos, algunos Estados como el de Oregón aprobaron la despenalización de la heroína en pequeñas dosis, lo cual tiene todo el sentido para el imperialismo yanki: el país con mayores contradicciones necesita oprimir con las drogas más destructivas.

En España, por todos es conocido la proliferación de las casas de apuestas que ni siquiera cumplen la leve ley burguesa de no estar presentes en los alrededores de colegios e institutos. También conocemos que la mal llamada izquierda tiene en su agenda no menos imperialista que la del resto de los países europeos la legalización de la marihuana lo cual, una vez más, encajaría a la perfección de la lógica burguesa teniendo en cuenta que España es, objetivamente, el eslabón más débil de la cadena imperialista. Además, el Estado ya conoce los entresijos del tráfico de drogas, puesto que episodios como el del Plan ZEN del PSOE son de sobra conocidos por los revolucionarios y las familias obreras.

Sin duda, estamos ante un sistema capitalista que se mantiene en pie pero, que realmente, está muerto. Hemos demostrado la inviabilidad del sistema en el terreno económico, cómo el capitalismo desde hace dos siglos no ve más que reducir la tasa o cuota de ganancia, caída que se agudiza a la par que se desarrolla la mecanización y la automatización del trabajo. Este hecho objetivo obliga a los monopolios a detraerle al proletariado todo: la sanidad, la educación, la vejez y sus jubilaciones, o lo que es lo mismo, lo único que les queda por arrebatarnos. Asimismo, la pandemia está haciendo de sustitutivo de la guerra, matando a los más débiles. Por más que decreten estados de alarmas y toques de queda, estos no sirven para salvar vidas pues los lugares donde la gente más se contagia – transportes públicos y centros de trabajo – siguen masificados porque a los empresarios no se les toca en absoluto más que para darles más dineros.

El pleno empleo bajo el capitalismo es una quimera, pero hoy pedir empleo no precario es también quimérico pues el trabajo cada día será menos requerido. Hoy la consigna debe ser que para que los trabajadores tengan derecho a una vida digna, a la sanidad, a la educación, etcétera, es necesario el socialismo y acabar con el capitalismo.

La única salida que tiene la clase obrera es el socialismo y esa es la solución que debemos dar al proletariado estableciéndole dicho marco para la lucha, en un momento donde el fascismo campa a sus anchas y actúa a cara descubierta ya. Y es lógico que esto sea así, el fascismo es capitalismo en descomposición, en putrefacción. Hay un único objetivo que puede dar salida a la encrucijada en la que se encuentra el proletariado: La Revolución.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!




Los gobiernos capitalistas están dejando morir al pueblo trabajador

La supuesta dicotomía entre salvar la economía o la salud es en realidad una contradicción en sí misma irresoluble en el capitalismo. La economía no puede salvarse en un sistema quebrado, en el que la deuda pública y la deuda externa de la gran mayoría de países superan el 100% de sus respectivos Productos Interiores Brutos (PIB), y en el que las medidas para intentar salvar al sistema lo único que consiguen es acrecentar las crisis periódicas. Y esto no es fruto de la pandemia de COVID-19, pues ya hace años que los economistas venían anunciando una crisis financiera para 2020, mucho antes de que se hubiera oído siquiera hablar del virus, convirtiendo pues esta pandemia en una excusa para imponer un cambio en el modelo productivo ante la bancarrota del sistema.

En España, un 25,3% de la población estaba en riesgo de pobreza antes de la pandemia, siendo en la Unión Europea un 21,1% el porcentaje de población en esta situación. La sanidad española ya estaba saturada mucho antes de la pandemia, con 671.494 personas en lista de espera en noviembre de 2019 según datos del Ministerio de Sanidad.

 

Ante esta situación y debido a la quiebra del sistema, las medidas adoptadas por diferentes gobiernos capitalistas van de lo esperpéntico a lo inmoral. En Madrid se inaugura un hospital para el que no se va a contratar personal médico ni de enfermería. Mientras tanto un médico de León falleció después de 32 horas seguidas trabajando sin contar con ningún elemento de protección. En Bélgica, el personal médico contagiado de COVID tendrá que seguir trabajando ante el riesgo de colapso sanitario, mientras en Bruselas el gobierno local dará un certificado de no vivienda a los sin techo para que puedan seguir durmiendo en la calle a pesar del toque de queda.

 

 

Quienes tienen que recibir atención médica, bien sea por síntomas de coronavirus o por otro tipo de patologías, están sufriendo una desatención absoluta y un trato inhumano. Atención telefónica de 2 minutos por paciente, horas esperando un enfermero o celador en hospitales saturados, personas en estado grave que son abandonadas a su suerte en sus hogares por no cumplirse las condiciones para ser trasladados a un hospital.

Las medidas sanitarias adoptadas en relación a la movilidad se centran en el ámbito privado, limitando la movilidad de las personas, las reuniones familiares, pero permitiendo que el transporte público y los centros de trabajo sigan llenos, con trabajadores hacinados, condenando a la clase trabajadora a contagiarse. Mientras se avecina un nuevo confinamiento, los desahucios no se han detenido, a pesar del rimbombante anuncio del gobierno más progresista de la historia, dándose casos como el de Dora, de 63 años, que después de ser desalojada junto a su hijo, su nuera y sus cuatro nietos menores ha tenido que trasladarse al piso de otra de sus hijas, también con varios intentos de desahucio. Son once en casa, sin empleo y sin alternativas.

A pesar del supuesto escudo social, la mitad del empleo destruido con el confinamiento sigue sin recuperarse, y en los últimos días cientos de solicitudes del Ingreso Mínimo Vital (IMV) han sido rechazadas a pesar de cumplir los requisitos porque no hay dinero para pagarlas. Sí hay dinero sin embargo para aprobar una subida salarial para el presidente del gobierno y sus ministros, o para aumentar un 6,5% el presupuesto de la Casa Real, o rescatar Air Europa por 475 millones de euros.

 

 

Así es como los gobiernos capitalistas en todo el mundo están dejando morir a sus pueblos. La crisis sistémica del capitalismo no puede ya contenerse mediante reformas, y hasta las más mínimas medidas son rechazadas por los monopolios, que exigen cada vez mayor represión para controlar y someter al pueblo ante la situación de extrema miseria a la que nos conduce este sistema.

Sólo el pueblo organizado, uniendo todas las luchas parceladas en una única lucha de clase contra el capitalismo y su Estado, y por la construcción del socialismo, conformando el Frente Único del Pueblo como órgano de poder popular, puede dar salida a la situación  a la que el capitalismo nos ha conducido y conquistar el futuro para las clases populares: una vida digna y el fin de la explotación del hombre por el hombre.

Pero para alcanzar esta unidad, es necesario que la parte más avanzada, los comunistas, estén unidos, es por ello que la unidad de los comunistas se vuelve imprescindible para lograr a su vez la unidad de los trabajadores y las clases populares.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Acción conjunta del PCOE y PCPE en Cerro-Amate de Sevilla

Ambas organizaciones hemos llevado conjuntamente el mensaje comunista a los centros de salud del distrito eminentemente obrero como es Cerro-Amate, de Sevilla.

Hemos comprobado la necesidad imperiosa de que los comunistas organicemos a la clase obrera allá donde vive y trabaja, pues una parte importante de la misma justifica las medidas del gobierno de coalición por considerarlo engañosamente como “de izquierdas”.

Y ese es el grave daño que perpetran en las clases populares los gobiernos de oportunistas que el sistema señala como “izquierda” o incluso “socialcomunista”. Las medidas, que aplicadas por un gobierno de derechas podrían tener más resistencia entre el pueblo trabajador, son coladas como inevitables, y justificadas por gran parte de la clase obrera, a través de un gobierno que muchos trabajadores consideran representante de sus intereses.

Los grandes medios de comunicación, brazos ideológicos de la burguesía y la oligarquía, consiguen también que penetre en ciertos sectores de la clase obrera la patraña de que el pueblo trabajador está siendo irresponsable, y en concreto, la juventud obrera.

Como siempre, los comunistas señalamos como culpables de las desdichas del pueblo trabajador a la oligarquía financiera y sus gobiernos títeres por ejecutar un plan de exterminio de aquellos que le sobran para mantener en pie la producción capitalista. Cada vez, para los capitalistas, somos necesarios mucho menos proletariado gracias a la automatización y robotización de la producción, desde hace tiempo en marcha un cambio del modelo productivo.

Así se lo hemos hecho llegar al distrito de Cerro-Amate con la siguiente octavilla:

 

Los comunistas del PCOE y el PCPE llamamos a la clase obrera a organizarse y unirse a través de asambleas en los barrios, centros de estudio y empresas, para construir un poder obrero y popular con el que tomemos las riendas de nuestro destino y acabar con la agonía en la que nos sumerge el régimen capitalista de producción del Estado Español.

 

Comunistas unidos en la lucha

¡Por la construcción del Poder Obrero y Popular!

¡Por el Socialismo!

Comité Provincial de Sevilla del PCOE

Comité Provincial de Sevilla del PCPA-PCPE




Everis, paradigma de negación de la libertad para los trabajadores

La ideología burguesa dominante en el mundo capitalista no escatima esfuerzos en ensalzar la democracia –burguesa– como un sistema garante de las libertades individuales. Desde el sueño americano a las socialdemocracias nórdicas, todo país capitalista tiene en su base la defensa del libre mercado, la defensa del sistema capitalista como garantía de libertad y justicia. Bien sabemos los comunistas que esto es una completa falacia.

La libertad en un sistema capitalista es la libertad de quienes poseen medios de producción para hacer con ellos lo que quieran. La Justicia en el capitalismo es una estructura creada por la burguesía, quienes poseen estos medios de producción, para defender sus intereses y salvaguardar la propiedad privada de esos medios. El Estado, supuesto órgano imparcial que vela por el interés de los ciudadanos, no es más que una herramienta creada por la clase dominante para someter a la clase explotada. En el capitalismo, el Estado es la herramienta de la burguesía, de los capitalistas, para someter a la clase trabajadora.

Gran parte de la maquinaria destinada a someter a los trabajadores bajo el yugo del capital consiste en propaganda para inculcar la manera burguesa de ver el mundo, para infundir ese mensaje de que el capitalismo es el sistema más justo. La burguesía sabe que para mantener oprimido al pueblo trabajador necesita en gran medida que éste no sea plenamente consciente de esta situación. Por eso vemos como desde todos los frentes se transmiten las mismas ideas abstractas de “libertad” y de “justicia”, ideas destinadas a moldear nuestras mentes para continuar sometidos y no rebelarnos ante la explotación y la opresión.

Esta propaganda que pretende lavar las mentes de los trabajadores puede verse perfectamente en empresas como everis, una multinacional del sector tecnológico que presume de ser una de las mejores empresas en las que trabajarsegún un ranking elaborado por el Monitor Empresarial de Reputación Corporativa (MERCO), un chiringuito ideado para hacer propaganda de grandes empresas -, de creer en las personas más que en los números, de mirar por el bienestar de sus trabajadores.

Cualquiera que lea los innumerables artículos propagandísticos que tanto la empresa como los medios publican continuamente, podría pensar que trabajar en everis es como ir de vacaciones. Pero la realidad del mundo del trabajo en el capitalismo desmonta todas las mentiras con la que las empresas endulzan la explotación y la represión, que son el pan nuestro de cada día en este sistema.

Y es que cualquiera que entre en un centro de trabajo sabe que toda la libertad, toda la democracia y toda la justicia que, supuestamente, existen en este sistema, desaparecen al cruzar el torno y someternos a la dictadura del trabajo asalariado. La supuesta libertad de expresión – esa que ya no existe si se te ocurre denunciar con letras de rap las fechorías del rey emérito – se transforma en la visión única e incuestionable de la empresa, que sanciona directa o indirectamente cualquier opinión crítica; la supuesta democracia – esa que ya no existe si el pueblo catalán quiere decidir su futuro en las urnas – se transforma en sumisión absoluta a los dictámenes de la empresa, cuyo mínimo incumplimiento puede ser sancionado con la pena máxima en el mundo del trabajo, el despido; la supuesta justicia – esa que ya no existe cuando un juez dicta una sentencia injusta para el trabajador a favor de una empresa sin ninguna prueba y atendiendo únicamente a la declaración de la propia empresa – se transforma en la imposición de cargas de trabajo inasumibles con la amenaza del despido – libre en este sistema – ante el más mínimo incumplimiento, transformando a los empresarios en jueces de primera instancia.

Esta es la realidad que viven los trabajadores en este sistema, y everis cumple a la perfección ese paradigma, cuya punta de lanza es la represión sindical, como forma de coaccionar y aleccionar a los trabajadores atacando a su parte más avanzada, aquellos que deciden organizarse en sindicatos de clase. Es por ello que en lo que llevamos de año, everis ha despedido a dos delegados sindicales de la Coordinadora Sindical de Clase, sindicato que ganó las últimas elecciones celebradas en el centro de trabajo que la empresa tiene en Sevilla, y que tiene la mayor representatividad en toda la empresa.

En la práctica podemos ver cómo el sindicalismo de clase está prácticamente ilegalizado, al poder la empresa, como juez de primera instancia, despedir a cualquier trabajador que ose organizarse, desactivando de esta forma la labor sindical combativa y de clase durante años debido a los plazos que nos ofrece a los trabajadores una justicia destinada a salvaguardar los intereses de las empresas.

La lucha sindical, la lucha económica en los centros de trabajo, aunque necesaria, se muestra pues insuficiente, siendo necesario que los trabajadores eleven su conciencia y pasen a la lucha política e ideológica, la lucha por la transformación de esta sociedad y la construcción de un sistema más justo que garantice el bienestar del pueblo, un sistema en el que se elimine de una vez la explotación del hombre por el hombre: el Socialismo.

Es por ello que los Comités de Empresa y Delegados de Personal de los distintos sectores productivos deben unir sus fuerzas en una Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores, y unir a su vez las luchas en los centros de trabajo con las luchas de los estudiantes, de los pensionistas, de los trabajadores del campo, las luchas por la sanidad, por la educación, y las luchas del resto de capas populares, en un Frente Único del Pueblo que se convierta en un órgano de poder para poner en manos del pueblo la riqueza que las clases trabajadoras generan con su esfuerzo y que actualmente se apropia una minoría parasitaria.

 

Célula Jorge Dimitrov de Sevilla del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




En apoyo a los trabajadores de LTK de Cádiz

Queremos transmitir nuestra solidaridad y apoyo a los camaradas trabajadores de LTK, víctimas del sistema capitalista en la bahía de Cádiz. Trabajadores que después de años produciendo han sido tratados sin ningún escrúpulo, pues ya no le son rentables a la patronal y los han echado a la calle con el mayor desprecio sin comunicado previo, cerrando la empresa a escondidas, aprovechando unos días de puente para desmantelar y poner las pertenencias de los trabajadores en un contenedor en medio de la calle, para la patronal este es el pago que se merece el trabajador.

No es la primera vez que esto sucede ni será la última. El desmantelamiento del tejido industrial de la bahía de Cádiz viene desde muy lejos, desde que cerró la fábrica de cerveza, CASA, la fábrica de hielo del muelle pesquero, Delphi, tabacalera, Visteon, etc. Empresas que después de años siendo subvencionadas con dinero público se marchan no solo dejando a sus trabajadores en el más absoluto desamparo, sino también con los beneficios de las subvenciones que los diferentes gobiernos les dan y que pagamos entre todos.

Este ataque a nuestro tejido industrial local, andaluz y estatal no es casual, viene determinado por la división del trabajo a nivel mundial, que dirigen las grandes oligarquías y que determinan qué debe producirse y dónde. El Estado español, al entrar a formar parte de la Unión Europea, subordinó aún más su economía a los intereses de los monopolios internacionales. Desde entonces nuestra agricultura, ganadería, pesca e industria han sido esquilmadas para hacer de nuestro país, y aún más si cabe de nuestra región y nuestra bahía, un lugar de veraneo, dejándonos como única alternativa la salida del sector servicios. Sector en el que se dan los mayores ataques a nuestra clase, solo tenemos que ver las situaciones criminales en las que trabajan, camareros, limpiadoras, camareras de piso etc.

Esto no es un ataque contra la patronal de las industrias. Ellos trasladarán sus fábricas a otras zonas y seguirán enriqueciéndose oprimiendo a nuestros hermanos de clase allí donde las implanten. Esto es un ataque contra la clase obrera, que hoy por hoy debido a las traiciones de partidos políticos y sindicatos pagados por el capital para beneficiar a sus intereses, han conseguido que los trabajadores estemos más desunidos y menos concienciados que en otros momentos de la historia.

Por ello tendemos la mano a todo trabajador, desempleado, pensionista, estudiante, para organizarnos en un frente de lucha, El Frente Único del Pueblo. Sólo organizados y unidos seremos capaces de tomar los medios de producción que por derecho ya nos pertenecen pues ya están más que pagados por la clase obrera mediante las multimillonarias subvenciones de dinero público que llevamos décadas pagando.

 

 El Socialismo es la única salida

Comité Provincial del P.C.O.E. en Cádiz

 

cadiz@pcoe.net




El negocio de la discapacidad para los capitalistas

A los capitalistas contratar discapacitados, también, les resulta un negocio redondo. Les subvencionamos dichos contratos con dinero público y además les sirve de propaganda “solidaria”, lo que llaman el “marketing social corporativo”.

Si hacemos una búsqueda de ofertas de empleo en la web del Servicio Andaluz de Empleo, destaca la gran proporción de ofertas dirigidas a trabajadores con alguna discapacidad (normalmente, del 33 %):

 

 

¿Por qué ese aparente interés en contratar a trabajadores discapacitados? ¿De repente les preocupa la inserción laboral de los mismos? La respuesta la encontramos en las bonificaciones fiscales y la exención de cotizaciones que les ofrece el Estado burgués (monárquico o republicano):

 

Para ver las ayudas de las que se benefician las empresas francesas por contratar trabajadores discapacitados, ver página del Ministerio de Economía, Finanzas y la Recuperación: https://www.economie.gouv.fr/entreprises/aides-emploi-travailleurs-handicapes

Así es como se pueden levantar grandes monopolios de la subcontratación, como Ilunion, nacida como filial de la ONCE para servicios de lavandería. Ilunion ofrece personal con alguna discapacidad para empresas de todos los sectores: seguridad, limpieza, recepción, taquillas de RENFE, hoteles, sector público… El negocio es redondo, contratar le sale gratis y en la práctica se les exige las mismas tareas que a un trabajador sin discapacidades. Ilunion se vende a sus clientes como una compañía de “Facility Services”, que como reconoce la propia empresa “contribuyen a que los clientes que les contratan puedan mejorar su eficiencia y sus márgenes en la cuenta de resultados” [1]. Como reconoce la misma Ilunion, “las empresas que contratan este servicio se ahorran 13.000 millones de euros en España, entre el sector público y el privado” [2].

Por si no bastaran las bonificaciones y exenciones de cotizaciones a la Seguridad Social, Ilunion ha recibido un préstamo de 35 millones de euros del Banco Europeo de Inversiones para crear ¡200 empleos! (que en la práctica se quedarán en muchos menos) [3].

Según estudios de MAPFRE y La Financiére Responsable la evolución de empresas que invierten en personal discapacitado “ha sido cuatro veces más rentable que la del mercado en conjunto” [4].

Para los capitalistas, los distintos colectivos “desfavorecidos” no son más que mano de obra más barata, como pueden ser las mujeres maltratadas por las que también reciben bonificaciones. Los comunistas, por supuesto, no peleamos por cuotas de contratación entre los distintos colectivos de la clase obrera. Abogamos por la abolición de la explotación del hombre por el hombre, el fin del negocio y la economía de mercado donde todo es mercancía. En el Socialismo todas las personas ocuparán un lugar en la sociedad en función de sus capacidades y necesidades, que estarán acorde con las necesidades de la sociedad y, sobre todo, con el desarrollo científico y tecnológico que hoy permiten ya librarnos del trabajo más rutinario, embrutecedor y dañino para la salud.

 

Muerte a los parásitos capitalistas

Por el fin del negocio con el ser humano

Por el Socialismo

 

Comité Regional del P.C.O.E. en Andalucía

 

 

Referencias

 

[1] “Facility, una oportunidad de negocio en el sector servicios”, Ilunion. https://www.ilunion.com/es/blog-puntoilunion/el-facility-una-oportunidad-de-negocio-en-el-sector-servicios

[2] “Facility, una oportunidad de negocio en el sector servicios”, Ilunion. https://www.ilunion.com/es/blog-puntoilunion/el-facility-una-oportunidad-de-negocio-en-el-sector-servicios

[3] “La incapacidad en los negocios rentables”, El País, 24/09/2019. https://elpais.com/economia/2019/09/23/actualidad/1569231086_783831.html

[4] “La incapacidad en los negocios rentables”, El País, 24/09/2019. https://elpais.com/economia/2019/09/23/actualidad/1569231086_783831.html




La criminal política europea en los países mediterráneos: La brecha norte-sur

Índice

  • Introducción
  • La larga marcha hacia la actual Europa Alemana
  • Syriza: el imperialismo no se puede reformar
  • La división internacional del trabajo y la terciarización de la economía en española
  • Europa y los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España)
  • Conclusiones
  • Bibliografía

Introducción

 

En el presente documento se postula que las diversas crisis que han afectado a la Unión Europea (UE) desde 2008 tienen causas estrictamente relacionadas con la estructura económica: el capitalismo monopolista de Estado se encuentra en absoluta bancarrota. Y en esa bancarrota económica la situación se vuelve más cruenta cuando hablamos de las condiciones políticas, sociales y económicas de los países que engloban la periferia europea.

La década de los noventa es para la UE una década clave. La caída del Muro de Protección Antifascista de Berlín y la “reunificación” alemana (1989), el final de la Guerra Fría y el desmantelamiento de la Unión Soviética (1991) supusieron un punto de inflexión en cuanto a su importancia en la geopolítica mundial. A partir de ahora, Europa en general y el Mediterráneo en particular dejaban de ser el tablero secundario de las políticas y estrategias estadounidenses y soviéticas. El sistema bipolar que se había establecido en el contexto inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial, en el que el sistema capitalista y el socialista lidiaban por la hegemonía e influencia en determinadas zonas del globo, llegaba a su fin y, con ello, la UE da un giro en sus políticas y comienza a prestar mayor atención a la brecha Norte-Sur dentro del propio continente.

Durante la primera mitad de la década de los 90’, la UE comienza una reconfiguración geopolítica de Europa Central y Oriental. Al mismo tiempo, tiene la urgencia de centrarse de nuevo en el Mediterráneo (Khader & Amirah, 2020).

 

La larga marcha hacia la actual Europa Alemana

 

Tras la derrota del nazi-fascismo a manos, principalmente, de la Unión Soviética en 1945, el capital monopolista alemán se vio obligado a depender de otras potencias occidentales de cara a incrementar progresivamente el rol hegemónico en Europa que había perdido tras su derrota militar ante el socialismo. Un momento de debilidad del que conseguiría sobreponerse la por entonces República Federal Alemana (RFA) gracias a la inyección de capital que supuso el Plan Marshall y los acuerdos de la Conferencia de Londres, por los cuales se le perdonó la mitad de sus deudas de guerra y concedía que el pago del resto se realizase una vez conseguida la unificación. La acción de los Estados Unidos, el comienzo de la Guerra Fría y la propaganda anticomunista convirtieron a los aliados alemanes en perfectos demócratas ante el verdadero enemigo del orden actual: el comunismo.

En ese contexto, Winston Churchill pronunció un discurso en Zúrich, en 1946, haciendo un llamamiento a construir unos «Estados Unidos de Europa». Sus pensamientos no tardarían en materializarse: en 1948 fue creado el Consejo de Europa, finalmente constituido por el Tratado de Londres el 5 de mayo de 1949. No tardaría en nacer la OTAN.

El 4 de abril de 1949, se firma en Washington el Tratado político-militar por el cual se crea la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Según su preámbulo, su constitución se debe a la misión de salvaguardar «la libertad, la herencia común y la civilización de sus pueblos, fundados en los principios de la democracia, libertades individuales e imperio de la ley». El objetivo, por supuesto, no era otro que aunar a las potencias imperialistas tras la II Guerra Mundial y convertirse en el enemigo declarado de la Unión Soviética y evitar la posible expansión de la experiencia revolucionaria en Occidente.

En este caso, la intención anticomunista era tal que, hasta el propio Director General de Asuntos Internacionales, Seguridad y Desarme del Ministerio de Asuntos Exteriores del Estado español, Carlos Fernández Espeso señaló que: «la cláusula de ayuda estipulada en su artículo 5 es la pieza clave. Se activa en caso de ataque armado. Con criterio realista el Tratado no habla de guerra, sino de ataque armado, que es algo más visible y fácil de identificar, y se refiere a cualquier ataque armado, sin distinguir la cuantía. No hay alusión a ningún potencial agresor, aunque es obvio que el Tratado nació y se mantiene en función de un posible agresor determinado, que es la Unión Soviética». Tal era la realidad geopolítica del período 1945-1990.

La anexión de la RDA, el final de la Guerra Fría y el desmantelamiento de la URSS supusieron impulsos completamente determinantes de cara al nuevo proceso de unificación europea bajo la hegemonía alemana:

“El objetivo no consiste en crear una nueva soberanía del pueblo europeo. Un pueblo que está lejos, muy lejos de haberse constituido como soberano. En la UE, en la eurozona, el único soberano es el gran capital, que usa las instituciones europeas para gobernar los destinos de los pueblos europeos a base de auténticos estados de excepción” (Tafalla, 2015).

Se puede decir que las relaciones entre el núcleo mismo del que emana el poder europeo y las relaciones interburguesas que se establecen con los países de la periferia se caracterizan por la dependencia. Pero no es una dependencia impuesta, como afirman algunos al señalar el supuesto carácter neo-colonial de la UE. Es una dependencia pactada en las relaciones de poder burguesas, en las que se divide el territorio europeo en zonas productivas a conveniencia del gran capital. A los socialpatriotas les encanta imaginar que existe una subyugación del Estado español por parte de potencias imperialistas foráneas, como si el propio Estado español no fuese una pieza clave de la cadena de mando imperialista.

Syriza: el imperialismo no se puede reformar

 

A comienzos de 2015, concretamente el 25 de enero, se celebraron en Grecia las elecciones parlamentarias que darían un soplo de aire fresco, aunque breve, a la socialdemocracia europea. La Coalición de la Izquierda Radical (Syriza), liderada por Alexis Tsipras, ganaba tras conseguir 149 de los 300 escaños, muy cerca de la mayoría absoluta. Fue un momento de efervescencia de la «izquierda del cambio» que tomaba el poder en el gobierno heleno al tiempo que Podemos, paralelamente, se movía en el Estado español entre el primer y segundo puesto en intención de voto gracias a capitalizar las protestas del 15-M.

 

 

La alegría no les duraría mucho pues Tsipras renunció tan solo siete meses después tras aceptar un tercer programa de rescate con la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), y ver como la coalición a la que representaba implosionaba. Finalmente, tras las elecciones parlamentarias del 20 de septiembre de 2015, se formaría un gobierno de coalición entre Syriza y ANEL. La victoria y posterior gobierno de Syriza constató, al igual que lo constata el actual gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos, que las promesas de socialdemócratas y eurocomunistas de renovar la UE son meras ilusiones, y en cuyo trasfondo se esconde el anhelo keynesiano de salvar al capitalismo de sí mismo.

“La izquierda europea (los restos del eurocomunismo, de la socialdemocracia y una gran parte de la llamada izquierda anticapitalista), se muestran incapaces de salir de la ilusión europeísta y se aferran a la idea de que aún no es tarde para usar el euro con fines benéficos para la clase obrera y para los pueblos de Europa” (Tafalla, 2015).

Y es que una de las lecciones más cruentas que tuvo que vivir el proletariado en Grecia durante la eurocrisis fue el de contemplar como desde Bruselas se hacía añicos la falsa soberanía y voluntad popular que tanto promulgan las democracias burguesas. En el referéndum del 5 de julio de 2015, un 62’5% de los griegos votó en contra del plan de rescate propuesto por la Troika (es decir, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional). No obstante, los acreedores le dictaron al gobierno de Syriza las condiciones de recorte y las nuevas reformas que eran necesarias para que tuvieran la posibilidad de acceder a un nuevo paquete de rescate.

La realidad habla por sí sola: no se puede reformar la naturaleza de clase que reviste al proyecto imperialista de la UE y el euro, al igual que no se puede reformar la naturaleza de clase del Estado, más imposible resulta, si cabe, cambiar la naturaleza de clase de la unión de Estados capitalistas. No existe posibilidad de que aquellos que colocan las cadenas al cuello del proletariado mundial se conviertan en quienes los liberen. Más si cabe cuando las formas que ejerce la nueva socialdemocracia es la de la vía puramente electoralista, tanto en el plano interno-nacional como en el europeo; ganar las elecciones en momentos de clamor ardiente a causa del paro, la miseria y las crisis cíclicas que atraviesa el modo de producción capitalista, y «darle la vuelta» utópicamente a las actuales herramientas de opresión de la clase burguesa sobre el proletariado, ¡darle la vuelta al Estado burgués!, negociar y hacer entender al opresor que está actuando de forma injusta, convencer al explotador, al oligarca, al imperialista, en definitiva, al gran capital monopolista. “Es utópico pedir al alacrán que deje de usar su aguijón. Está en su naturaleza usarlo” (Tafalla, 2015).

Este fenómeno no debe de sorprendernos en absoluto. Ya en el Manifiesto Comunista los padres del socialismo científico nos advierten del socialismo conservador o burgués, cuya definición se adscribe a la acción teórico-práctica de la nueva socialdemocracia:

“Una parte de la burguesía busca remediar los males sociales, con el propósito de consolidar la sociedad burguesa […]

Los socialistas burgueses quieren las condiciones de vida de la sociedad moderna sin las luchas y los daños que de ella resultan fatalmente. Quieren la sociedad actual; pero con eliminación de los elementos que la revolucionan y la disuelven. Quieren la burguesía sin el proletariado. La burguesía, como es natural se representa el mundo en que ella domina como el mejor mundo de los mundos posibles. El socialismo burgués elabora más o menos sistemáticamente esta representación consoladora. Cuando requiere al proletariado para realizar sus sistemas y hacer su entrada en la Nueva Jerusalén, no hace otra cosa, en el fondo, que inducirle a continuar en la sociedad actual, pero despojándose de la concepción rencorosa que se ha formado de ella.

Otra forma de socialismo, menos sistemática, pero más práctica, intenta apartar a los obreros de todo movimiento revolucionario, demostrándoles que no es tal o cual cambio político el que podrá beneficiarlos, sino solamente una transformación de las relaciones de la vida material y de las condiciones económicas. Nótese que por transformación de las relaciones de la vida material este socialismo no entiende en modo alguno la abolición de las relaciones de producción burguesa, sino únicamente reformas administrativas realizadas sobre la base misma de la producción burguesa, que por tanto no afecten a las relaciones entre el capital y el asalariado” (Marx & Engels, 1848).

El gobierno de Syriza sirvió al proletariado en tanto que puso al descubierto los mecanismos antidemocráticos e imperialistas de la UE, en definitiva, de la dictadura del capital expresada a través del euro sobre los pueblos periféricos. Las políticas de austeridad que se dictaban desde Alemania y Bruselas (pese a las promesas electorales de la “izquierda”) no cesaron y la negociación de nada servía ante las pretensiones de cobrar íntegramente la impagable deuda. Ante la rapiña capitalista, los programas de los reformistas se convierten en papel mojado. Syriza se convirtió en el alumno más obediente y aventajado de la Troika y la OTAN.

La división internacional del trabajo y la terciarización de la economía española

 

“Las afirmaciones de que la economía española está siendo progresivamente colonizada por el capital extranjero, no parecen correctas a la luz de los datos expuestos. La cesión de parcelas de poder en el sector industrial ha sido el resultante del retraso de la economía española y de su falta de medios para modernizarse y poder competir en los mercados internacionales, por lo que puede afirmarse que en las relaciones capital nacional-capital extranjero ha existido una colaboración en base a dividirse sectores de influencia” (Biescas, 1980).

A tenor de esto, se observa como la influencia del capital monopolista es cada vez más acusada, provocando que la evolución del capitalismo español haya tendido hacia la terciarización de la economía y la especialización en el sector servicios. Así, al haber sido desmantelado el tejido industrial, existe cierta dependencia económica exterior, pero sin que esta se traduzca en una dependencia política, pues, como hemos señalado anteriormente, el Estado español colabora como pieza fundamental en la cadena imperialista, participa en la división internacional del trabajo y colabora con la burguesía en el reparto de sectores de influencia. Con los casos actuales de Alcoa y Nissan, entre otros, nos encontramos en la etapa final de este proceso. El rol que le corresponde en la cadena imperialista mundial a nuestro país no es otro que el sector servicios, y en especial el turismo, hecho que, sin duda, lo convierte en uno de los eslabones más débiles de la cadena imperialista.

Son los monopolios los que determinan qué regiones y/o países del mundo concentran su actividad económica en el sector primario – en abastecer de materia prima a la producción industrial –, qué regiones y/o países son los que producen industrialmente y, por tanto, dónde se ubica la industria y qué regiones y/o países del mundo fundamentan su economía en el sector terciario, también llamado sector servicios.

Como sabemos, el desmantelamiento industrial en el Estado español viene de largo, desde la segunda mitad de la década de los setenta e intensificándose en la década de los ochenta, fundamentalmente, bajo el Gobierno del PSOE de Felipe González. Una reconversión industrial que estuvo planificada desde la CEE – actualmente UE – y la OCDE, es decir, realizada por los oligarcas del mundo al objeto de integrar en sus estructuras a la oligarquía financiera española.

Son los monopolios, a través de sus agrupaciones imperialistas – UE, OCDE, Comisión Trilateral, Club Bilderberg o la Commonwealth, entre otras –, los que imponen su dictadura, siendo a través de los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial o la Organización Mundial del Comercio (OMC), desde donde se dirige la implementación de forma práctica de sus dictados y que los Estados, como meras sucursales en las diferentes zonas del planeta, ejecutan.

En esta división internacional del trabajo, los monopolios han ubicado al Estado español como una región vinculada, fundamentalmente, al turismo. La evolución ha sido palpable a lo largo de las décadas, pues en la década de los 60s este sector concentraba al 31% de los trabajadores, mientras que hoy en día llega al 80%, siendo un proceso inverso el que se ha presenciado, con el desmantelamiento de la industria y del sector primario, ya sea la agricultura, ganadería o minería. La industria se desplaza a las regiones del mundo donde los imperialistas han determinado que se debe desarrollar la producción industrial mundial y a España le corresponde según los imperialistas – donde también entran en juego los oligarcas españoles – la parte de la economía inherente a los servicios.

Para rematar este punto es preciso señalar a quienes dentro del movimiento comunista obvian esta realidad y elaboran un discurso de “defensa nacional” contra la influencia del capital europeo, los cuales terminan por convertirse en lo que Lenin calificó en su día como socialpatriotas:

“Los socialpatriotas de todo el mundo creen que defienden la patria. Se equivocan: defienden los intereses de un puñado de capitalistas contra otro. Nosotros preconizamos la revolución proletaria, la única causa justa por la que decenas de hombres han subido al cadalso y centena y miles se encuentran en las cárceles” (Lenin, 1929).

Europa y los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España)

 

Fue en 2010 cuando Portugal, Italia, Grecia y España (también se suele incluir a Irlanda) fueron nombrados de modo peyorativo como PIGS por la revista inglesa The Economist y, posteriormente, por el Barclays Investment Bank, un banco de inversión multinacional británico. Los desequilibrios y el endeudamiento de estos países son completamente insostenibles.

Con el estallido de la crisis financiera de 2008 en Estados Unidos y su extensión a la UE, se observó una creciente exacerbación de la brecha existente entre las potencias europeas – Alemania, Francia, Inglaterra – y los países periféricos. Ante la crisis, los estados periféricos no dudaron en cuales serían las medidas a emplear: rescate a bancos y aseguradoras, nacionalización parcial o total de los bancos, compra de activos tóxicos por parte del Estado y garantía a los depósitos:

“De esta manera un problema de crisis bancaria se convierte en otro de deuda soberana debido a que cae la recaudación fiscal, en un contexto de paralización de la entrada de capital fresco, y la necesidad de financiación no puede ser resuelta con el ahorro nacional porque las tasas son muy bajas o no se poseen” (Jourdy Victoria, 2014).

Grecia anuncia su más que posible bancarrota en 2010, incrementándose enormemente las primas de riesgo en las economías más débiles de la zona euro. La crisis que sufría Grecia se extendió rápidamente a Irlanda y Portugal. En 2011, a Italia y España:

“El endeudamiento público de la UE alcanzó los 10,9 millones de millones de euros en el 2012, una cifra que equivale al 85’2% del PIB comunitario y al 90’6% del PIB de la zona euro […] En particular, en España el endeudamiento privado pasó del 100% del PIB a 200% del PIB en sólo siete años del 2001 al 2008” (Jourdy Victoria, 2014).

 

 

“A los países en crisis solamente les queda disponible la devaluación interna, es decir, una política basada en los recortes salariales y la reducción del gasto público. El resultado: una recesión prolongada, un aumento de la deuda y, ante el cuestionamiento sobre la solvencia de dichas economías por los mercados financieros, mayores tasas de interés para pagar la misma deuda”. (Adins, 2017)

Por su parte, el Estado español no dudó ni por un instante en llevar a cabo un ingreso constante de capital a la banca en forma de ayudas directas desde que empezó la crisis en octubre de 2008, cuando la caída de inversión de Lehman Brother y la tormenta financiera posterior puso en jaque – y casi mate – a la economía capitalista mundial. Para 2012, el BCE hizo pública su decisión de comprar deuda ilimitada de cualquier Estado con problemas de financiamiento. Fueron los conocidos rescates. Pero estos rescates (a Portugal, Irlanda, Grecia y España) vinieron con una condición: la aplicación de severas medidas de austeridad veladas por el FMI. Unas medidas que se encargaría de aplicar, en el caso español, el Gobierno del Partido Popular con Mariano Rajoy Brey a la cabeza y que se materializaron, entre otras cosas, con la Reforma laboral en 2012.

“Con la aprobación en 2012 del Pacto Fiscal Europeo, impulsado principalmente por la canciller alemana Angela Merkel y su ministro de Finanzas Wolfgang Schäuble, se llegó a institucionalizar aún más la supervisión sobre las políticas fiscales, presupuestarias y sociales de los países miembros por parte de las instituciones europeas. En la actualidad, los Estados miembros de la eurozona tienen la obligación de presentar, semestralmente, sus presupuestos a la Comisión Europea” (Adins, 2017).

La etapa 2008-2014 constituye la recesión más duradera de la historia del euro, y que ha demostrado no ser una crisis puntual, sino la constatación de que no existe una recuperación sostenida para los países periféricos. En la actualidad, las economías periféricas poseen las tasas más altas de desempleo de la UE, siendo especialmente significativos los casos de Grecia y España.

 

El desarrollo de las fuerzas productivas choca con las relaciones de producción del capitalismo monopolista, convirtiéndose el capitalismo en un freno objetivo para el desarrollo humano, para el desarrollo de las fuerzas productivas. Así, tenemos que la burguesía, a pesar de establecer sistemas organizativos contundentes a la intensificación del trabajo y de la extracción más intensa de plusvalía, resulta que su cuota de ganancia no sólo no aumenta, sino que retrocede. Y retrocede porque provoca un desajuste todavía mayor en la composición orgánica del capital, creciendo por la parte del capital constante y retrocediendo en la parte de capital variable, que es la que genera plusvalía. Cada paso que dan los gobiernos burgueses para tratar de salir del atasco lo que hace es agudizar la caducidad del sistema, carcomerlo más, reclamar con mayor insistencia su derrocamiento revolucionario.

En España el desempleo sigue potenciando enormes desequilibrios y muestra el enorme impacto negativo que tuvieron los planes del FMI, de la Comisión Europea y del propio Gobierno del PP, pues lejos de solventar las consecuencias de la crisis económica, estas se agravaron. Una de las consecuencias más cruentas fue la denominada como generación perdida. El capitalismo condenó a la juventud obrera al desempleo juvenil, lo que se unió a la precariedad y el trabajo esclavo.

De nuevo, se observa como el progreso técnico, el poder del ser humano sobre la naturaleza y el enriquecimiento general provocan en la sociedad capitalista una consecuencia contradictoria: el empobrecimiento de una parte cada vez mayor de esta sociedad: el proletariado. Una contradicción que ya descubrieron Marx y Engels al relatar como esta contradicción implica una sentencia de muerte para la propia sociedad capitalista: “Pero la burguesía no ha forjado solamente las armas que deben darle muerte; ha producido también los hombres que empuñarán esas armas: los obreros modernos, los proletarios” (Marx & Engels, 1848).

Por todo lo expuesto, se muestra de forma transparente que la única salida posible para armonizar el desarrollo de las fuerzas productivas y transformarlo en desarrollo humano, en progreso social y en mayor progreso de las fuerzas productivas y de la técnica y la ciencia, es el socialismo.

Conclusiones

 

Siendo la Unión Europea un proyecto claramente burgués y anticomunista desde sus orígenes, cabe decir que durante gran parte de su vida ha disfrutado del apoyo generalizado entre la población. Pertenecer a Europa se consideraba un proceso de integración, un devenir inevitable en la historia, un gesto de paz y una garantía de bienestar socioeconómico. No obstante, la desmantelación de los Estados del Bienestar europeos – a causa de que no existe ya el contrapeso de la Unión Soviética – ha llevado a cada vez más personas a manifestar un descontento ante tal proyecto y, con ello, se ve como las advertencias de los marxistas en contra de eurocomunistas, socialdemócratas y liberales han ido teniendo cada vez más calado.

Todo esto muestra la necesidad de reconstrucción de estructuras organizativas para el proletariado que se materialicen en un movimiento real. En el ámbito sindical, es de imperiosa necesidad apoyar a los sindicatos de la Federación Sindical Mundial (FSM) que defienden el sindicalismo de clase con el fin de que los trabajadores rompan su aislamiento uniendo las luchas de los distintos centros de trabajo en una única lucha de clases contra el capitalismo y contra la burguesía, al objeto de superar el capitalismo y construir el Socialismo. En el ámbito social, observamos como la situación política en la que se encuentra el proletariado en el Estado español es crucial para el devenir de sus derechos y libertades, pues se enfrenta a un periodo en el que la lucha de clases se encarnizará todavía más. Así, la clase trabajadora debe impulsar el Frente único del Pueblo como movimiento sociopolítico para fundir la necesaria lucha antifascista con la lucha de los trabajadores, campesinos, jóvenes y pensionistas, porque las luchas no pueden ser aisladas, sino que tienen que enlazarse en un frente de clase contra el responsable de la vida de miseria que hoy se sufre: el capitalismo. Por último, en el ámbito político es evidente que el imperialismo se halla en bancarrota. El desarrollo de este, como queda atestiguado no sólo en el Mediterráneo sino en todo el mundo, solo conduce a la reacción, al fascismo y a la guerra. Siendo la contradicción entre el imperialismo y el socialismo la fundamental que rige el mundo actual, es preciso que el Movimiento Comunista Internacional rompa con los vicios y desviaciones ideológicas que lo llevaron a la derrota temporal. Es por ello por lo que el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) está llevando a cabo un proceso de unidad con el claro objetivo de construir una alternativa marxista-leninista, para dirigir al proletariado y llevar a cabo la misión histórica de imponer la dictadura del proletariado.

 

Madrid, 4 de noviembre de 2020

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 

Bibliografía

  • Adins Vanbiervliet, S. (2017). La crisis de la Unión Europea: ¿una aplicación de la Ley de Murphy? Agenda Internacional, N.º 35, pp. 9-28.
  • Biescas, J. A. (1980). España bajo la dictadura franquista (1939-1975). Barcelona, España: Labor
  • Friedrich, E. & Karl, M. (1848/2012). El Manifiesto Comunista. Madrid, España: Nórdica
  • James Heredia, J. V. (2014). La crisis de deuda soberana de los PIGS de la Zona Euro. Contribuciones a la Economía, Servicios Académicos Intercontinentales SL.
  • Khader, B. & Amirah, H. (2020). Treinta años de políticas mediterráneas de la UE (1989-2019): un balance. Madrid, España: Real Instituto Elcano
  • Lenin, V. I. (1929/1973). La guerra y la revolución. En Obras escogidas, Tomo VI (1916-1917). Recuperado de: https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oe12/lenin-obrasescogidas06-12.pdf
  • Tafalla, J. (2015). Apuntes de geopolítica del euro. Hay que salir de la jaula del euro y de la Unión Europea. Revista Laberinto, n.º 44, págs. 45-56



Nuevas restricciones, nuevos crímenes contra los trabajadores [ESP/GAL]

Durante las primeras medidas de confinamiento que se tomaron a partir del 13 de marzo de 2020, en Galicia los datos oficiales apuntaban a que la pandemia se estaba controlando mucho mejor que en otros territorios del Estado, lo cual ayudó al Partido Popular a evitar esa caída en votos que se vaticinaba en las elecciones de julio. Sin embargo, hoy conocemos gracias a trabajadores de residencias, hospitales, centros de salud… que aquellos datos estaban manipulados y que no se estaba informando de la incidencia real del coronavirus, consecuencia de la falta de medidas contundentes para detener al virus.

Meses después, cuando ya conocemos a este microorganismo mucho mejor, cuando sabemos que los contagios se producen principalmente por aerosoles y en lugares cerrados, las medidas que se ordenan desde la Xunta de Galicia son equivalentes a las que se confeccionaban cuando apenas teníamos información de la COVID-19.

Irónicamente, esta situación nos permite determinar una vez más el carácter de clase completamente burgués de las instituciones que nos gobiernan, puesto que las medidas que se están tomando tienen que ver, principalmente, con el ocio y no con el transporte público, sanidad, educación, condiciones de trabajo… que es en realidad donde la clase trabajadora (infinitamente mayor en número que la burguesía) se encuentra cada día.

Sin ir más lejos, el sindicato CGT denuncia este mes de octubre que en la empresa Atento A Coruña se finalice el teletrabajo para volver a realizar las labores de teleoperador en unas instalaciones que no cumplen las medidas sanitarias para hacer frente al virus. Así funciona la lógica de la burguesía, que por no perder cuatro sucias monedas pone en peligro la salud de las familias trabajadoras.

Del mismo modo, aquellos que componen el gobierno “más progresista de la historia” llevan meses diciendo que van “a blindar” la Sanidad Pública en la Constitución. Lejos ya de conocer de sobra que la Constitución es papel mojado para el mercado capitalista, llama la atención que mientras este vacío entre palabra y hechos transcurre, la sanidad pública se declara en huelga indefinida desde el pasado martes para reivindicar un verdadero refuerzo del sistema sanitario.

Como era evidente, la falta de medidas está haciendo que los contagios se disparen en todo el Estado incluidas las localidades gallegas más pobladas, las que tienen una actividad obrera mayor. Ante esto, la Xunta decide confinar perimetralmente estos municipios hasta el 3 de noviembre, de manera que durante el puente que coincide con el festivo del primero de noviembre se minimicen los desplazamientos entre ayuntamientos.

Queda patente que los políticos que nos gobiernan, fieles siervos de la burguesía, poco interés tienen en que la clase obrera supere esta pandemia con los mínimos daños posibles. Por tanto, los trabajadores debemos darnos cuenta de que las instituciones actuales no tienen la capacidad de satisfacer nuestros intereses como clase social, por lo que nuestro deber es organizarnos para acabar con ellas y construir unas nuevas en las que la mayoría de la población realmente tenga poder de decisión. De ahí la importancia de la construcción del Frente Único del Pueblo (FUP), herramienta al servicio del proletariado y sus clases amigas que llevará a estos a su liberación de la explotación del hombre por el hombre, a la fundación del Socialismo.

 

¡Construyamos el FUP!

¡Socialismo o barbarie!

 

Secretaría de Propaganda del PCOE en Galicia

Novas restricións, novos crimes contra os traballadores

 

Durante as primeiras medidas de confinamento que se tomaron a partir do 13 de marzo de 2020, en Galiza os datos oficiais apuntaban a que a pandemia estábase a controlar moito mellor que en outros territorios do Estado, o cal axudou ao Partido Popular a evitar esa caída en votos que se vaticinaba nas eleccións de xullo. Sen embargo, hoxe coñecemos grazas a traballadores de residencias, hospitais, centros de saúde… que aqueles datos estaban manipulados e que non se estaba a informar da incidencia real do coronavirus, consecuencia da falta de medidas contundentes para deter ao virus.

Meses despois, cando xa coñecemos a este microorganismo moito mellor, cando sabemos que os contaxios prodúcense principalmente por aerosois e en lugares fechados, as medidas que se ordenan desde a Xunta de Galiza son equivalentes ás que se confeccionaban cando apenas tiñamos información da COVID-19.

Ironicamente, esta situación permítenos determinar unha vez máis o carácter de clase completamente burgués das institucións que nos gobernan, posto que as medidas que se están a tomar teñen que ver, principalmente, co ocio e non co transporte público, sanidade, educación, condicións de traballo… que é en realidade onde a clase traballadora (infinitamente maior en número que a burguesía) se atopa cada día.

Sen ir máis lonxe, o sindicato CGT denuncia este mes de outubro que na empresa Atento A Coruña se finalice o teletraballo para volver a realizar as labores de teleoperador nunhas instalacións que non cumpren as medidas sanitarias para facer fronte ao virus. Así funciona a lóxica da burguesía, que por non perder catro sucias moedas pon en perigo a saúde das familias traballadoras.

Do mesmo xeito, aqueles que compoñen o goberno “máis progresista da historia” levan meses falando que van “blindar” a Sanidade Pública na Constitución. Lonxe xa de coñecer de sobra que a Constitución é papel mollado para o mercado capitalista, chama a atención que mentres este vacío entre palabra e feitos transcorre, a sanidade pública declárase en folga indefinida desde o pasado martes para reivindicar un verdadeiro reforzo do sistema sanitario.

Como era evidente, a falta de medidas está a facer que os contaxios se disparen en todo o Estado incluídas as localidades galegas máis poboadas, as que teñen unha actividade obreira maior. Ante isto, a Xunta decide confinar perimetralmente estes municipios ata o 3 de novembro, de xeito que durante a ponte que coincide co festivo do primeiro de novembro se minimicen os desprazamentos entre concellos.

Queda patente que os políticos que nos gobernan, fieis servos da burguesía, pouco interese teñen en que a clase obreira supere esta pandemia cos mínimos danos posibles. Por tanto, os traballadores debemos de darnos conta que as institucións actuais non teñen a capacidade de satisfacer os nosos intereses como clase social, polo que o noso deber é organizarnos para acabar con elas e construír unhas novas nas que a maioría da poboación realmente teña poder de decisión. De aí a importancia da construción da Fronte Única do Pobo (FUP), ferramenta ao servizo do proletariado e as súas clases amigas que levará a estes á súa liberación da explotación do home polo home, á fundación do Socialismo.

 

¡Construamos a FUP!

¡Socialismo ou barbarie!

 

Secretaría de Propaganda do PCOE en Galiza