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La ofensiva burguesa contra la educación y la sanidad

Los ataques contra la educación y la sanidad públicas en Madrid no son hechos aislados ni errores de gestión. Son la expresión directa del capitalismo y de sus administradores políticos. Mientras miles de profesores salen a las calles denunciando el deterioro de la enseñanza pública y las condiciones cada vez más precarias en colegios, institutos y universidades, los trabajadores de la sanidad privada vinculada a Quirón se ven obligados a ir a la huelga ante la creciente explotación y el enriquecimiento de las empresas sanitarias que reciben dinero público.

El mismo Gobierno que habla de “libertad” condena a la juventud obrera a aulas masificadas, precariedad educativa y deterioro cultural. Al mismo tiempo, desvía millones hacia empresas privadas de la sanidad. No son dos conflictos diferentes. Es el mismo mecanismo capitalista actuando sobre los servicios esenciales de la clase trabajadora.

La burguesía necesita destruir poco a poco lo público para convertir los derechos conseguidos tras décadas de lucha obrera en nuevos sectores de beneficio privado. Primero destruyen los servicios públicos, luego justifican su privatización y finalmente entregan sectores enteros a empresarios y fondos parásitos que viven de la necesidad y del sufrimiento de la gran mayoría. La educación se convierte en un medio para producir trabajadores dóciles donde el objetivo no es formar, sino sacar un rédito económico y la sanidad se transforma en mercancía.

Mientras tanto, los trabajadores de ambos sectores llevan sobre sus espaldas jornadas insoportables, salarios insuficientes y plantillas cada vez más debilitadas. Profesores y sanitarios tienen al mismo enemigo de clase: un sistema económico incapaz de garantizar condiciones dignas incluso en áreas fundamentales para la vida humana.

Frente a esta situación, la clase obrera no puede limitarse a la indignación pasiva ni a confiar en quienes gestionan el mismo sistema que provoca el problema. Solo la organización combativa, la unidad entre los comunistas y la clase obrera de todos los sectores y la recuperación de una política auténticamente obrera y marxista pueden enfrentar la destrucción planificada de los servicios públicos.

Cada escuela abandonada y cada hospital privatizado son una prueba de que el capitalismo solo ofrece decadencia social, precariedad y saqueo.

La lucha por la educación y la sanidad públicas es inseparable de la lucha contra el dominio de la burguesía y contra un sistema construido para enriquecer a una minoría a costa de la mayoría trabajadora.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comité Regional del PCOE en Madrid




La importancia de fortalecer al PCOE

En el momento actual, la clase obrera, más que nunca, continúa soportando las consecuencias de un sistema basado en la explotación del trabajo asalariado, la concentración de la riqueza en manos de una minoría y la subordinación de las necesidades humanas a los intereses del capital. La guerra es el síntoma terminal de la fase en la que se encuentra el capitalismo en su fase putrefacta, la imperialista. Frente a esta realidad, se hace más necesaria que nunca la organización consciente y combativa de la clase obrera para emanciparse de esa violencia de la clase burguesa. En este contexto, el PCOE representa una herramienta política fundamental para unir las luchas obreras, defender los derechos conquistados y avanzar hacia una transformación profunda de la sociedad. Sin organización revolucionaria, la clase obrera permanece fragmentada y vulnerable ante los ataques constantes del capital y sus instituciones armadas.

Fortalecer el PCOE significa generar la capacidad de la clase obrera para luchar por la superación del sistema de explotación capitalista y la construcción del socialismo, basado en la ciencia del marxismo-leninismo, ciencia que ha vuelto invencible a la clase obrera en el discurrir de la historia y que la ha plegado a los pies del imperialismo cuando ha sido traicionada. Fortalecer el PCOE significa construir una alternativa política que supere definitivamente el sistema de explotación y dominación que impone la esclavitud asalariada.

La emancipación de la clase obrera solo puede ser obra de la propia clase obrera organizada en su partido comunista, su misión histórica. Por ello, llamamos a trabajadores, jóvenes, estudiantes y sectores populares a participar activamente en la construcción de un movimiento revolucionario fuerte, disciplinado y arraigado en las luchas del pueblo.

Hoy más que nunca, es necesario elevar la conciencia de clase, fortalecer la solidaridad entre la clase obrera y defender la unidad frente a quienes buscan dividirnos. La historia demuestra que ningún derecho fue conquistado sin organización y lucha colectiva. Sólo con unidad, conciencia y organización, avanzaremos hacia una sociedad donde la producción esté al servicio de las necesidades humanas y no del beneficio privado.

 

¡Fortalecer el PCOE es fortalecer la lucha de la clase obrera!

¡Por una sociedad socialista sin explotación ni opresión!

¡Por la emancipación de la clase obrera!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Solidaridad con Cuba, su revolución y con el compañero Raúl Castro Ruz

El fascista estado norteamericano, el estado más criminal y asesino que ha parido la historia, erigiéndose nuevamente en caudillo del mundo, ha procedido a levantar cargos contra el compañero Raúl Castro Ruz, dirigente histórico de la Revolución cubana. El delito de Raúl para el Imperio ha sido cumplir con la Revolución y con la defensa y la soberanía de Cuba.

EEUU vulnera sistemáticamente toda legalidad internacional, sojuzga a los pueblos del mundo con la mayor impunidad, con unos dirigentes que son una caterva de narcotraficantes, ladrones y pedófilos, aparte de genocidas, y prosiguen el acoso y derribo contra la Revolución cubana y su heroico pueblo y esta vez se concreta en este ataque contra el compañero Raúl.

Sin embargo, lejos de mostrar fortaleza, esta acción del imperialismo norteamericano lo que denota es su bancarrota económica y política que le empuja a abrazar al fascismo como tabla de salvación de una élite putrefacta.

El bloqueo norteamericano contra Cuba, durante décadas, es un acto de genocidio contra dicho pueblo que EEUU ha materializado con una impunidad absoluta, a pesar de vulnerar cualquier principio elemental de la legalidad internacional y, por supuesto, reflejando la deshumanización de lo que es y significa el imperio. EEUU es responsable de un ingente número de golpes de estados y de guerras en los diferentes continentes del planeta.

El imperialismo es enemigo de la humanidad y sólo puede subsistir expoliando y asesinando. Cuba ha sido, y es, un espejo para millones de seres humanos y para muchos pueblos masacrados por el imperialismo y, por ello, lleva siendo agredida décadas por EEUU, que no puede permitir que el modelo cubano prospere para impedir que se multipliquen procesos revolucionarios a lo largo del mundo y, fundamentalmente, en el continente americano al fin de emular a Cuba, a su humanismo y su justicia social.

Mientras en EEUU el pueblo cada día se empobrece más y sus condiciones de vida son más precarias, su jefe de estado, atenazado por el caso de pedofilia Epstein, y empujado por la necesidad que tienen los monopolios de apropiarse de la riqueza para confrontarse con China y demás potencias hegemónicas, debe apostarlo todo al fascismo – que en política exterior es el chovinismo, la guerra imperialista – expresando sus apetencias expansionistas con respecto de Canadá, Groenlandia, Oriente Medio y, fundamentalmente, el continente americano del que se considera dueño.

Irán está dando buena cuenta de que el imperialismo norteamericano es batible en el terreno militar, como antaño hicieron otros pueblos del mundo. Este fracaso militar, y también económico, el criminal gobierno norteamericano trata de superarlo como únicamente sabe: con la extorsión, con la injerencia, con el terrorismo, con el golpismo y el saqueo.

En América Latina EEUU ha perseguido judicialmente e, incluso, encarcelado – ya sea de manera directa o a través de los corruptos sistemas judiciales de los estados latinoamericanos manejados desde Washington – a Nicolás Maduro, Cristina Fernández de Kirchner, Evo Morales, Zelaya o Lula da Silva, entre otros, y ahora, pretende hacerlo con Raúl Castro. A pesar de ello, de la ingente corrupción que siembra EEUU en el continente americano, de los pucherazos electorales, comprueba cómo los pueblos latinoamericanos se resisten y responden a dicha política de expolio e incrementan su oposición en Chile, Argentina o en Bolivia donde hay vendepatrias fascistas al servicio del Pentágono como Milei, Kast o Paz, sujetos inmorales, deshumanizados y altamente corruptos que son piezas del engranaje saqueador norteamericano.

Desde el Partido Comunista Obrero Español trasladamos toda nuestra solidaridad con Cuba, la Revolución y con el General Raúl Castro Ruz. Para que la humanidad pueda vivir el imperialismo debe morir.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 21 de mayo de 2026

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La izquierda domesticada

En las recientes elecciones andaluzas hemos tenido el último ejemplo de la izquierda domesticada y de la inutilidad de los frentes amplios, que más que unir generan división, como hemos podido ver en las dos candidaturas por separado. Lo que se denomina “a la izquierda del PSOE” ha renunciado, en gran medida, a la misión histórica de la emancipación de la clase obrera, para integrarse dócilmente en los márgenes permitidos por el estado burgués. Bajo el discurso de la “gobernabilidad”, el “realismo político” y la “defensa de la democracia” (democracia en general y desclasada, de la que ya nos hablaba Lenin hace más de un siglo), estas fuerzas han sustituido la lucha revolucionaria por una administración reformista del capitalismo, aceptando como inmutable la estructura económica basada en la explotación del hombre por el hombre.

El parlamentarismo reformista que llevan a cabo estos quintacolumnistas, y bien que son retribuidos por la burguesía para adormecer a la clase obrera, no cuestiona la raíz del problema, que no es otro que la propiedad privada de los medios de producción y la apropiación de la plusvalía por parte de la burguesía. Sus programas se limitan a paliar temporalmente algunas contradicciones del sistema mediante concesiones parciales, subidas salariales limitadas que no palian la pérdida de poder adquisitivo provocado por la inflación desbocada, ayudas sociales como al alquiler que aseguran el cobro del rentista con dinero público o regulaciones laborales superficiales que no alteran el carácter de clase del estado, ni eliminan las relaciones de explotación. Tales reformas, aunque puedan aliviar coyunturalmente determinadas condiciones materiales, terminan funcionando como mecanismos de contención social destinados a preservar la estabilidad del orden capitalista.

Para los comunistas, el parlamentarismo burgués no constituye un terreno neutral donde pueda alcanzarse gradualmente el socialismo, sino una herramienta de dominación de la burguesía. La democracia liberal aparece así como la forma política más sofisticada de la dictadura del capital, porque permite la participación formal de las masas mientras se mantenga intacto el poder económico de las clases parasitarias. La izquierda institucional, al aceptar estas reglas del juego, abandona la perspectiva de la dictadura del proletariado y de la destrucción del aparato estatal burgués, reduciendo la política a una mera gestión técnica del capitalismo trufada de abrazos y sonrisas.

Esta integración en la lógica institucional implica también la renuncia explícita a la lucha de clases como motor de transformación histórica y social. Los partidos reformistas buscan constantemente la conciliación entre capital y trabajo, difundiendo la ilusión de que es posible humanizar el capitalismo mediante pactos sociales permanentes. Sin embargo, la contradicción entre la burguesía y la clase obrera no desaparece por decreto parlamentario porque la superestructura capitalista sigue siendo el núcleo estructural del sistema de explotación. La explotación asalariada, la extracción de plusvalía y la subordinación del trabajo a la ganancia privada, continúan reproduciéndose incluso bajo gobiernos autodenominados progresistas.

La consecuencia de esta deriva es la desmovilización ideológica y política de la clase obrera como vimos claramente en Podemos. En lugar de fomentar la organización revolucionaria y la conciencia de clase, la izquierda parlamentaria canaliza el descontento popular hacia ciclos electorales estériles, donde cada derrota se justifica con la necesidad de frenar a la derecha y cada victoria termina subordinada a los límites impuestos por el capital financiero y las instituciones del estado burgués.

Así, el reformismo se convierte en una forma de colaboración de clases. Al renunciar a la superación revolucionaria del capitalismo, termina actuando como un dique de contención frente a cualquier posibilidad de ruptura histórica. Mientras la explotación continúe siendo la base de la producción social y la plusvalía siga siendo apropiada privadamente por la burguesía, ninguna reforma parcial podrá significar una verdadera emancipación de la clase obrera.

Ante esta traición, la clase obrera tiene su organización, el PCOE, y su ciencia revolucionaria, el marxismo-leninismo, que le dotan de la fuerza y el método para la superación de la explotación capitalista. La izquierda domesticada, al renunciar a la confrontación revolucionaria contra el estado burgués, termina actuando como sostén del propio sistema que dice combatir. Su horizonte limitado a reformas parciales no cuestiona la raíz de la explotación, que no es otra que la apropiación de la plusvalía y el dominio de la burguesía sobre los medios de producción. Así, la lucha de clases queda sustituida por la gestión de un capitalismo “con rostro humano”, perpetuando la subordinación de la clase obrera dentro de la democracia burguesa. Frente a ello, el PCOE reivindica la necesidad de una política verdaderamente marxista-leninista, organizada, revolucionaria y orientada no a maquillar el capitalismo, sino a superarlo mediante el poder obrero y la construcción del socialismo. En el PCOE trabajamos a nivel nacional e internacional para la creación de un partido comunista único que encienda la chispa que haga prender la revolución proletaria porque el capitalismo, en su fase imperialista, debido a sus contradicciones irresolubles, es la antesala de la revolución proletaria.

 

¡Ni pactos, ni migajas, poder obrero y socialismo!

¡Contra la izquierda del capital, organización y lucha de clases!

¡Por la revolución, milita en el PCOE!

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El imperialismo está en plena agonía

La tensa situación internacional que padece el proletariado no es un simple reajuste geopolítico, sino la manifestación palpable de que el imperialismo es la fase superior y decadente del modo de producción capitalista. Asistimos a una época de guerras abiertas y ascenso del fascismo, donde la putrefacción del sistema no se expresa únicamente en su tendencia al estancamiento económico, sino en una creciente y desesperada agresividad por parte de la burguesía monopolista.

El imperialismo, en su ascenso, lleva grabada su propia contradicción. Analizar los fenómenos que se desarrollan ante nosotros exige desenmascarar las ilusiones de oportunistas y socialchovinistas, y comprender la debilidad estructural que atraviesan todos los bloques imperialistas que hoy se disputan el control del mundo.

El avance de la guerra y las tensiones militares en torno a Venezuela, Cuba, Irán y otros pueblos del mundo no son un signo de fortaleza del imperialismo norteamericano y sus aliados. Es todo lo contrario. Asistimos al acto desesperado de una potencia en declive que busca estrangular las vías de desarrollo independientes y frenar el desplazamiento del centro de gravedad de la economía mundial hacia Asia. El cerco a Irán revela la impotencia del gobierno trumpista de imponerse frente a los BRICS+ por su capacidad económica y es por ello que debe recurrir a la agresión militar directa, al terrorismo de guerra, al genocidio y al fascismo. Pero esta agresividad es un arma de doble filo, pues cada foco de tensión que se abre en el mundo no hace sino acelerar las contradicciones internas dentro del propio bloque imperialista que hoy, desde la Unión Europea como eslabón débil, se resquebraja.

En este contexto, el papel de la Federación de Rusia debe ser analizado con bisturí leninista. La Rusia postsoviética es una potencia capitalista con contradicciones internas agudas. Hay quienes, en su desconocimiento, han analizado el enfrentamiento con la OTAN en Ucrania como ejemplo de bastión y resistencia antiimperialista. Nada más lejos de la realidad. La clase trabajadora asiste hoy a la lucha descarnada entre un bloque imperialista en decadencia frente a otra potencia imperialista que aspira a un reacomodo multipolar para su propio saqueo nacional. Cualquier análisis oportunista que, aprovechando el contexto internacional, trate de presentar a la criminal burguesía rusa como un bloque aliado está engañando al proletariado. Además, el debilitamiento acelerado del imperialismo ruso, su fragmentación interna y las dificultades en el frente ucraniano pese a destinar buena parte de su economía a la guerra, son expresiones de la inestabilidad general del sistema.

La bancarrota del sistema es bien conocida por sus propios gestores. El miedo empieza a dominar al capital monopolista y la burguesía empieza a preparar un salvavidas. El fenómeno más revelador de la decadencia imperialista es la psicosis de la propia burguesía. La reciente cumbre de socialdemócratas en Barcelona no debe entenderse como un cónclave de progresistas y antitrumpristas, sino como una reunión de gestores del capitalismo global que son conscientes de que deben adaptar el programa neoliberal para seguir explotando a la clase trabajadora. No buscan luchar contra el fascismo para emancipar a los pueblos, sino amortiguar las contradicciones del sistema, desarrollando un movimiento internacionalista burgués para salvar al capitalismo de sí mismo.

Los gestores de nuestra miseria son plenamente conscientes de que la crisis del capitalismo, la tendencia a la reacción, la guerra y el genocidio está generando un amplio rechazo entre las masas que puede oscilar tanto hacia la barbarie del fascismo como romper con la revolución socialista. Así, las propuestas meramente antiimperialistas o progresistas se demuestran como una estrategia contrarrevolucionaria que pretenden armar un dique de contención con un discurso democrático-burgués y reformistas, completamente vacío de contenido, con el único objetivo de aislar a los partidos comunistas y canalizar el descontento popular hacia los próximos comicios. La internacional socialdemócrata es la internacional del miedo.

En conclusión, el imperialismo en ascenso es, dialécticamente, imperialismo en decadencia. Cada movimiento agresivo, cada reconfiguración de alianzas, cada cumbre burguesa, es un signo de su debilidad. La tarea del movimiento comunista internacional, guiada por la ciencia del socialismo científico, es acabar con el oportunismo que busca apoyar a una facción u otra del imperialismo en disputa, y avanzar hacia la organización independiente del proletariado. La guerra, la bancarrota económica y la recomposición interimperialista abren las condiciones objetivas para la revolución. Nuestro deber es desarrollar la alternativa revolucionaria a escala internacional y preparar la estrategia para la toma del poder. El socialismo es nuestra única salida.

 

Madrid, 4 de mayo de 2026

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




1 Mayo en Catalunya, una radiografía de la clase obrera [ESP/CAT]

Desde el asesinato de los mártires de Chicago, el Primero de Mayo ha sido una fecha señalada para la clase obrera en su totalidad. Una fecha de lucha, de hermandad y de unión, una fecha que nace desde el ámbito sindical pero que servía para forjar trabajadores combativos, recordar a los caídos y renovar las esperanzas del proletariado en su capacidad por mejorar el mundo con sus propias manos.

Al servir para mostrar el músculo del movimiento obrero ha servido, también, como reflejo de la situación de la misma solidez de la organización obrera a lo largo de la historia del Primero de Mayo. Hoy en día sigue sirviendo a dicho fin y, por desgracia, no trae buenas noticias. Los días de unidad y de organización parecen del pasado y hoy solo muestra la pésima disposición del movimiento sindical y obrero en Catalunya, que se encuentra acompasado a la misma mísera situación del resto del Estado español.

Nos encontramos con un Primero de Mayo que, en Barcelona, se traduce en 6 convocatorias de manifestaciones: 2 de los tentáculos de la patronal en el movimiento obrero (CCOO y UGT por un lado y USOC por otro) mientras que las otras 4 pertenecen al movimiento sindical “combativo y de clase”, todas ellas autodenominadas como “unitarias” para más inri del ridículo. El movimiento sindical muestra sus vergüenzas: completa desorganización, completa falta de unidad y la completa prioridad de los intereses de las cúpulas de cada sindicato, anteponiéndose los intereses de éstas a los del conjunto de la clase. Es evidente que el modelo sindical actual a la clase obrera no le vale.

El movimiento sindical combativo y de clase se encuentra en una encrucijada: o mantiene esta situación de división y desorganización asentando la derrota al completo antes incluso de empezar o trabajar ardua y honestamente por la unidad sindical real, devolviendo así al proletariado su instrumento para organizarse y combatir en los centros de trabajo. Desde el Partit Comunista Obrer de Catalunya tenemos claro que hay que desbrozar el camino del proletariado atacando sin cuartel al oportunismo y acabando con él en el seno de los sindicatos de clase para construir la central sindical única que los trabajadores necesitamos.

¡PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS!

¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

COMITÈ NACIONAL DEL PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA (P.C.O.C.)

1 de Maig a Catalunya: una radiografia de la classe obrera

 

Des de l’assassinat dels màrtirs de Chicago, el Primer de Maig ha estat una data important per a la classe obrera. Una data de lluita, de fraternitat i de unió, una data que neix de l’àmbit sindical, però que servia per formar treballadors combatius, recordar als caiguts i renovar les esperances del proletariat en la seva capacitat per millorar el món amb les seves pròpies mans.

Com a mostra de la força del moviment obrer, també ha servit com a reflex de la situació i de la solidesa de l’organització obrera al llarg de la història del Primer de Maig. Avui dia, continua servint a aquest propòsit, i, malauradament, no porta bones notícies. Els dies de unitat i d’organització semblen del passat, i avui només reflecteixen la pèssima disposició del moviment sindical i obrer a Catalunya, que es troba en la mateixa situació deplorable que la resta de l’Estat espanyol.

Ens trobem amb un Primer de Maig que, a Barcelona, es tradueix en 6 convocatòries de manifestacions: 2 de les organitzacions vinculades a la patronal dins del moviment obrer (CCOO i UGT per un costat, i USOC per l’altre), mentre que les 4 restants pertanyen al moviment sindical “combatiu i de classe”, totes elles autoanomenades “unitàries”, per afegir-hi una mica més de ridícul. El moviment sindical mostra les seves mancances: completa desorganització, completa falta d’unitat i la total prioritat dels interessos de les cúpules de cada sindicat, posant-los per davant dels interessos de la classe obrera. És evident que el model sindical actual no serveix a la classe obrera.

El moviment sindical combatiu i de classe es troba en un carreró sense sortida: o manté aquesta situació de divisió i desorganització, assegurant la derrota abans de començar, o treballa amb esforç i honestedat per a la unitat sindical real, i així retornar al proletariat el seu instrument per organitzar-se i lluitar als centres de treball. Des del Partit Comunista Obrer de Catalunya, tenim clar que cal desbrossar el camí del proletariat atacant sense pietat l’oportunisme i eliminant-lo del si dels sindicats de classe, per tal de construir la central sindical única que els treballadors necessitem.

 

PROLETARIS DEL MÓN, UNIU-VOS!

VISCA EL PRIMER DE MAIG!

SOCIALISME O BARBÀRIE!

 

COMITÈ NACIONAL DEL PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA (P.C.O.C.)




Un primero de mayo de división de la clase obrera

El día 1 de mayo de cada año, en todos los países del mundo, el movimiento obrero se reúne para reafirmar sus derechos laborales y políticos. Esta fecha se ha convertido en una jornada de reafirmación de los intereses históricos de la clase obrera.

El Primero de Mayo los trabajadores del mundo recordamos y analizamos las enseñanzas que nos legaron los mártires de Chicago y los trabajadores organizados que llevaron a cabo una huelga que comenzó el 1 de mayo de 1886 y que paralizó más de cinco mil fábricas y donde 340.000 obreros salieron a las calles y plazas a manifestar su exigencia. Una lucha que duró 3 días para conseguir la jornada de 8 horas y que costó la vida de 5 dirigentes asesinados en la horca por reivindicar los derechos de la clase obrera.

En Madrid, este año, sin embargo, encontramos un Primero de Mayo de absoluta división donde del sindicalismo de clase y combativo se ha fraccionado al punto de encontrar hasta 3 convocatorias de distintas siglas, federaciones desfederadas de sindicatos y otros que caminan en soledad y sin dirección, dejando a la clase obrera en la penumbra y sin referentes en el campo sindical.

Un Primero de Mayo que es el espejo de cómo se encuentra hoy la clase obrera, desnortada y dividida, débil y desorganizada con dirigentes que anteponen intereses particulares a los de la clase y que son incapaces de marcar un camino claro de confrontación con la burguesía en un contexto en el que ésta arrecia sus ataques contra los trabajadores de todo el mundo.

El  Partido Comunista Obrero Español lamenta esta situación que revela la debilidad actual del movimiento obrero en el Estado español y hace un llamamiento a los dirigentes sindicales y obreros de la capital y de todo el estado a trabajar por la unidad de la clase obrera, dejando a un lado la mentalidad de “chiringuito” y la desunión por intereses personales en el movimiento sindical para trabajar codo con codo con todos aquellos que deseen la emancipación de la clase obrera para la creación de una central sindical única de clase y combativa que plante cara a la burguesía y a sus sindicatos amarillos y traidores, aglutinando a los trabajadores más conscientes y revolucionarios por la superación de este sistema capitalista explotador y criminal que nos aboca a la guerra y a la muerte.

 

¡Por la unidad del sindicalismo de clase y combativo!

¡Socialismo o barbarie!

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español en Madrid




Por la salida de la OTAN y la UE

El Estado español se encuentra en una encrucijada histórica en la que las decisiones económicas y geopolíticas no pueden seguir subordinadas a intereses ajenos a la mayoría social. La pertenencia a la OTAN y a la Unión Europea no ha significado soberanía ni bienestar real para la clase obrera, sino una progresiva pérdida de control político, económico y militar. Como nos muestra la agresión a Irán por parte de los monopolios norteamericanos y su ventrílocuo, el gorila rubio llamado Donald Trump, la OTAN no es ninguna alianza defensiva. La participación del Estado español en la alianza implica cargar una mochila de problemas que no le corresponden, como guerras en las que se defienden los intereses de los monopolios norteamericanos y en las que el Estado español actúa como mero limpiabotas o destinar ingentes cantidades de recursos públicos para el rearme para perpetuar guerras y rutinas de dominación global. En esta tesitura, salir de la OTAN no es solo una cuestión de política exterior, sino una condición necesaria para recuperar una política de paz, independencia y cooperación internacional basada en la solidaridad entre pueblos.

En el otro extremo tenemos a la Unión Europea, un bloque imperialista en franca decadencia que sirve de escudero a los designios del imperialismo norteamericano y que ha creado un marco económico donde los estados miembros ven coartadas su capacidad para desarrollar políticas propias, donde la subordinación al capital financiero ha debilitado y subordinado a los servicios públicos para precarizar todavía más las condiciones de vida de la clase obrera. La OTAN y la UE no son proyectos neutrales, sino una estructura al servicio de las grandes corporaciones y del capital transnacional. Por eso, romper con este marco permitirá avanzar hacia un modelo económico planificado, centrado en las necesidades sociales y no en el beneficio privado.

En este contexto, los estados miembros de la OTAN han firmado un documento en el que se comprometen a aumentar hasta el 5% del PIB para 2035 el gasto militar, lo que significa la total sumisión del bienestar social de la clase obrera hacia la militarización y la definitiva asfixia de los servicios públicos que capitalizarán dicho rearme. El imperialismo norteamericano y sus esbirros se encuentran en un franco declive, por ello no tienen otro camino para sobrevivir que la militarización de la economía y el fascismo para reprimir sin piedad a la clase obrera. El III Pleno del Comité Central del PCOE, de 12 de julio de 2025, ya planteaba la necesidad de salir de la OTAN y la UE como objetivo inmediato de la clase obrera. La salida de la OTAN y de la UE representa un paso decisivo hacia la recuperación de la soberanía popular y el control democrático de nuestros recursos, liberándonos de estructuras que priorizan los intereses del capital y la confrontación militar sobre las necesidades de la clase obrera. A este objetivo sólo se puede llegar mediante la organización de la clase obrera, guiada por un partido disciplinado y centralizado, que la dirija hacia la construcción del Socialismo para que la emancipe de la violencia y el expolio imperialista. Ese Partido en el Estado español se llama PCOE y te llama a unirte a sus filas para combatir las estructuras imperialistas.

 

¡Por la salida inmediata de la UE y la OTAN!

¡Por el combate al imperialismo!

¡Socialismo o barbarie!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Acero asturiano para la maquinaria de guerra imperialista

La multinacional ArcelorMittal, según informa la prensa burguesa, suministrará acero para la construcción de nuevos buques de la Armada española. La compañía siderúrgica suministrará la chapa de acero gruesa necesaria para la construcción de los dos nuevos buques de la Armada, que llevará a cabo Navantia en el astillero de Puerto Real, en la Bahía de Cádiz, por 716 millones de euros. ArcelorMittal fabrica la chapa especial para el sector naval en el tren de chapa gruesa de Gijón, que se alimenta de acero fundido producido en la acería de Avilés.

Una vez más, este es el papel que juega el Estado español dentro del engranaje militar del imperialismo, encabezado por la OTAN. Mientras se destinan miles de millones de euros al rearme, la clase obrera continúa enfrentando precariedad, conflictos laborales y un deterioro constante de sus condiciones de vida. Este contrato, ligado a la construcción naval en Cádiz, no es una simple “oportunidad industrial”, como pretenden vender los medios del sistema.

Se inscribe en una estrategia más amplia de fortalecimiento del aparato militar de la OTAN, en el marco de la creciente rivalidad interimperialista por el control de mercados, recursos y áreas de influencia. Nos hablan de “defensa” y “seguridad”, pero la realidad es que estos buques no están destinados a proteger a la clase trabajadora, sino a garantizar los intereses de los monopolios españoles y europeos en el exterior, participando en operaciones militares, misiones de control y despliegues en escenarios que nada tienen que ver con las necesidades del pueblo.

En este contexto, el papel de grandes monopolios como ArcelorMittal es claro: poner la producción industrial al servicio del beneficio y de la guerra. En Asturias, la clase obrera conoce bien el verdadero rostro de esta multinacional. Lejos de los discursos triunfalistas, los trabajadores llevan años sufriendo un conflicto permanente: ajustes, incertidumbre, parones productivos como el del horno alto B y una política empresarial basada en maximizar beneficios a costa de la plantilla y las auxiliares.

Al mismo tiempo, en Cádiz, los trabajadores del metal han protagonizado importantes luchas contra la precariedad, la represión y prácticas como las listas negras. La imagen reciente de dos trabajadores subidos a una grúa denunciando esta situación refleja la crudeza de las condiciones laborales en un sector clave para esta misma industria militar que ahora se pretende reforzar.

Se revela así una contradicción fundamental del capitalismo en su fase imperialista: mientras se niegan recursos para garantizar derechos básicos – sanidad, vivienda, empleo digno-, se movilizan enormes cantidades de dinero público para alimentar la maquinaria de guerra de la OTAN. Acero asturiano y trabajo gaditano al servicio de intereses ajenos a la clase obrera, en guerras que no son las nuestras.

El Estado español actúa aquí como lo que es: un eslabón dentro de la cadena imperialista, subordinado a las estrategias de la OTAN y comprometido con el aumento del gasto militar exigido por esta alianza. Lejos de cualquier neutralidad, participa activamente en la escalada belicista que recorre el mundo.

Frente a esta situación, la tarea de la clase obrera es desenmascarar el carácter imperialista de estas políticas y oponerse al desvío de recursos hacia el militarismo. La lucha de los trabajadores del metal tanto en Asturias como en Cádiz son expresiones de una misma contradicción entre capital y trabajo.

Solo mediante la organización y la unidad de la clase obrera se podrá avanzar hacia una ruptura con esta lógica, poniendo la industria bajo control de los trabajadores y orientándola a satisfacer necesidades sociales, no a alimentar guerras imperialistas.

 

¡Socialismo o barbarie!

Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Asturias




La carta anual del CEO de Blackrock muestra que la salida del imperialismo es morir matando y robando

El pasado 3 de marzo el CEO de Blackrock, Larry Fink, escribió su misiva anual a los inversores, sintetizando las conversaciones con sus contactos, con los grandes capitalistas, señalando lo siguiente: “Últimamente, sin importar quién hable, todos dicen lo mismo:  no sabemos cómo afrontar este momento” dejando bien patente que los imperialistas no saben como salir de la situación terminal en la que se halla el imperialismo, describiendo lo que éste está ofertando a la humanidad. “Estamos viviendo un período en el que cosas que habrían definido una década se han convertido en rutina: guerras con repercusiones globales, empresas multimillonarias, una reorganización fundamental del comercio internacional y la llegada de la tecnología más importante”.

El CEO de Blackrock señala que “En las últimas dos décadas, cada dólar invertido en el S&P 500 se multiplicó por más de ocho (…) la gran mayoría de la riqueza ha ido a parar a manos de quienes poseían activos, no a quienes ganaban la mayor parte de su dinero trabajando. Desde 1989, el valor de un dólar en la bolsa estadounidense ha aumentado más de 15 veces con respecto al valor de un dólar vinculado al salario medio”, constatando la putrefacción del imperialismo norteamericano y, a la par, mostrando como la especulación avanza inexorablemente en contraposición con los salarios reales que en los EEUU llevan estancados desde hace más de seis décadas haciendo que el pueblo norteamericano viva cada día de manera más mísera aumentando la pobreza.

En su radiografía de la realidad de la base económica que él defiende, muestra destellos de la putrefacción, y de la avidez, de su clase social, retratándola de la siguiente manera: “Con demasiada frecuencia, esto se interpreta desde una perspectiva cortoplacista(…) A veces, puede parecer que la información se alimenta de la dopamina, donde el estímulo constante recompensa los impulsos a corto plazo. Pero la velocidad puede distorsionar la perspectiva, dejando de lado el pensamiento a largo plazo”. Un capitalismo putrefacto – cortoplacismo, según Fink – que se impone al capitalismo productivo – lo que denomina inversión a largo plazo – como advierte cuando afirma que “es la inversión a largo plazo la que permite a los países desarrollar industrias nacionales y a las personas generar riqueza duradera”.

Una voracidad imperialista que ha generado un mundo terriblemente desigual, con un grado de concentración de la riqueza en unas pocas manos y de socialización mundial de la pobreza, reconociendo que este desequilibrio será aún mayor como consecuencia del desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA).

En la carta, como no puede ser de otro modo, Fink incurre en contradicciones. Por un lado, reconoce que “El antiguo modelo del capitalismo global se está desmoronando”, consecuencia del desarrollo tecnológico y de la inteligencia artificial debido a la pugna interimperialista por la hegemonía mundial y, sin embargo, deposita su confianza en el sistema, o fe, amparándose en su experiencia y en la historia de sus padres en la década de los 60s y los 70s del siglo pasado. Por ello, el CEO de Blackrock ve una solución en la inversión en los mercados a largo plazo por parte de la población, para que se puedan desarrollar las naciones y, con ellas, las personas, apelando a la falacia de que “los mercados tienden a recompensar a quienes mantienen sus inversiones en tiempos de incertidumbre”. El mercado, o sea la oligarquía financiera de la que Fink es un representante destacado, lo que hace es enriquecer más a los monopolios por la vía del robo, constituyendo una estafa por la que se desarrolla una transferencia de riqueza hacia dichos grandes monopolios. De hecho, la orgía de especulación, propia del capitalismo putrefacto, durante todas estas décadas lo que ha hecho es concentrar la riqueza en cada vez menos manos, exacerbando la desigualdad e incrementando la pobreza. Los hechos certifican todo lo contrario de lo que la fe del CEO de Blackrock manifiesta.

Lo que sí tiene claro Fink es que, en 2030, Blackrock aspira a ingresar más de 35.000 millones de dólares y también tiene claro que, para ello, debe sacarle más dinero a la clase proletaria de todos los países de la Tierra. En la carta de Fink se detalla la estrategia del fondo de inversión para apropiarse del dinero del pueblo.

En primer lugar apela al desarrollo nacional, hablando de la necesidad de la autosuficiencia nacional – en tecnología, energía y armamento – indicando que es a través del ciudadano, materializando inversiones financieras y llevando el escaso ahorro que pueda disponer a los fondos de inversión, cómo no sólo se desarrolla la nación sino, también, en ese enriquecimiento nacional se enriquece el ciudadano. Apela a la inversión en los mercados financieros para el desarrollo nacional cuando la praxis de Blackrock es todo lo contrario, gestiona 14 billones de dólares en los mercados financieros internacionales con el único objetivo no de desarrollar nación alguna, sino la de engordar sus bolsillos. De hecho, el Informe Albanese señala que Blackrock ha sido uno de los grandes monopolios que ha invertido, o financiado, en el genocidio israelí contra Palestina, es el segundo mayor inversor en la empresa Palantir – empresa participante en el genocidio perpetrado por el sionismo y que contribuye a la represión que ejerce el imperialismo norteamericano alrededor del mundo (empezando por EEUU y terminando por Irán) – en definitiva, Blackrock, como se comprueba, se está forrando con la militarización de la economía, con los genocidios, con las guerras de carroña, sin que las naciones donde invierten tengan beneficio alguno. De hecho en el Estado español, Blackrock tiene invertido, en 2026, más de 90.000 millones de euros, estando presente en Naturgy, Telefónica, AENA, Repsol, Iberdrola, Endesa, Banco de Santander, BBVA, Banco de Sabadell, Caixabank, Enaire o IAG (matriz de Iberia), entre otras empresas; por no hablar que dicho monopolio financiero es uno de los mayores tenedores de suelo y de viviendas, consecuentemente, uno de los responsables de la especulación inmobiliaria en el Estado español. La realidad retrata a estos oligarcas financieros que están desangrando a la humanidad para enriquecerse a costa de la sangre y las vidas de los seres humanos, pues la oligarquía financiera no tiene más patria que su bolsillo y, para ellos, la explotación y el sometimiento como formulaciones para enriquecerse tienen ámbito mundial mas el imperialismo es internacional.

Como vehículo para que los ciudadanos puedan operar en el mercado financiero, y transferir dinero hacia dichos fondos de inversión, Fink apuesta por el teléfono móvil dotado de IA (tokenización) señalándolo de la siguiente forma: “La mitad de la población mundial lleva una billetera digital en su teléfono. Imagina que esa misma billetera digital te permitiera invertir a largo plazo en una amplia gama de empresas con la misma facilidad que realizar un pago. La tokenización podría acelerar ese futuro modernizando la infraestructura del sistema financiero, facilitando la emisión, la negociación y el acceso a las inversiones.”.

El Estado juega un papel fundamental para Fink como instrumento para enriquecer a los fondos de inversión, para transferir riqueza hacia el gran capital, hacia el capital financiero. Reclama sistemas fiscales que otorguen bonificaciones y rebajas tributarias para estimular la inversión financiera de ciudadanos y empresas de tal modo que se estimule la canalización de ese ahorro hacia el sistema financiero, también exhorta al establecimiento de marcos normativos que estimulen la privatización de las pensiones de jubilación, de tal manera que los fondos de las pensiones sean invertidos en el sistema financiero. Y también incide en la joya de la Corona, el asalto a la Seguridad Social para hacer que los fondos de ésta, o la mayor parte de los mismos, se encaucen a los mercados financieros, esto es, a los bolsillos de los grandes capitales que es donde va en el imperialismo, en el capitalismo putrefacto. Esa es una de las funciones que el Estado – para estos especuladores que viven de la explotación y de la estafa al pueblo trabajador, cumplan con sus objetivos crematísticos- debe desarrollar, la de ser un canalizador de dinero del ahorro de los trabajadores hacia el capital financiero, hacia estos grandes monopolios financieros.

La oligarquía financiera lo que está manifestando es que necesita robar absolutamente todo al proletariado tanto en EEUU como en el resto del mundo. Y ello lo justifica el oligarca CEO de Blackrock, empleando los argumentos que se han mencionado anteriormente y, además, lo señala expresamente de la siguiente forma “¿De dónde proviene el dinero? Históricamente, la mayor parte de la financiación para grandes transformaciones económicas provino de bancos, corporaciones y gobiernos, no de los mercados de capitales (…) Pero esos canales ya no son suficientes. Los bancos por sí solos no pueden financiar lo que necesita una economía en crecimiento. Los gobiernos acumulan deudas récord.”. La banca, en la crisis de las subprime en 2007-2010, fue salvada por los estados que se endeudaron sobremanera. Además, la banca y el sector financiero están al borde de una nueva bancarrota, en tanto hay una alta probabilidad de incumplimientos de pago de muchos créditos privados, sobre todo por la situación de quiebras de empresas y de destrucción de puestos de trabajo. Asimismo, se habla que los intermediarios financieros, los fondos buitres, tengan no solo una situación de impagos, sino que tengan sus balances sobrevalorados, implicando también una falta de liquidez, como lo acreditó la propia Blackrock a principios de marzo impidiendo retiros masivos de los inversores, que quisieron sacar 1.200 millones de dólares de un fondo de 26.000 millones y Blackrock solo les reembolsó 620 millones. Esto también lo realizaron otros fondos de inversión anticipando el futuro varapalo que el sector financiero va a recibir, como consecuencia de una sobrevaloración de sus activos, del alto riesgo de impagos y retratando falta de liquidez, situación que se agudizará, y estallará, en el caso de que la guerra en el Golfo Pérsico se prolongue. Por ello, para subsistir y para seguir haciendo inversiones – y robando – los fondos de inversiones buscan una mayor transferencia de las rentas del trabajo hacia ellos, única manera que tienen para pervivir. Es el propio Fink el que reconoce esa sobrevaloración de sus activos, cuando con respecto de la vivienda afirma lo siguiente: “la vivienda no es una inversión que garantice una alta rentabilidad(…) la rentabilidad a largo plazo puede ser más modesta e irregular de lo que sugieren los aumentos de precios anunciados(…) Esto no es un fenómeno exclusivo de Estados Unidos: en muchas economías avanzadas, el aumento del coste de la vivienda y las condiciones crediticias más restrictivas han dificultado el acceso a la vivienda propia, especialmente para los jóvenes” y, también, reconoce el estallido por la vía de la demanda, como consecuencia del empobrecimiento masivo de la población.

La deuda total mundial (sumando el sector público y el privado), según el Instituto de Finanzas Internacionales, en el tercer trimestre de 2025 ascendía a 337,7 billones de dólares. En lo concerniente a la deuda pública mundial, en 2025 ascendía a 111 billones de dólares – un tercio de la deuda total mundial -, por ello los estados, como dice Fink, lo que deben hacer son políticas de transferencia de riqueza desde las rentas del trabajo hacia los monopolios financieros.

En la pugna interimperialista, el bloque imperialista decadente, el G7 u occidente, encabezado por EEUU, se halla en declive, en retroceso como señala Fink cuando dice que:

  • “Obtener minerales críticos como las tierras raras fuera de China y construir fábricas de chips fuera de Taiwán cuesta mucho más. Cada paso hacia la autosuficiencia implica, al menos temporalmente, renunciar a las economías de escala globales que mantuvieron los costos bajos durante décadas. En resumen: a corto plazo, la autosuficiencia es costosa.”.

  • “Satisfacer la creciente demanda requerirá ampliar la oferta en petróleo y gas, energías renovables, almacenamiento, energía nuclear y redes eléctricas. Ninguna fuente por sí sola puede lograrlo (…) Pero en Estados Unidos, hay un punto que resulta difícil de ignorar: si se quiere que la energía siga siendo asequible para las familias, es necesario que se suministre más energía, y rápidamente (…) Los centros de datos requieren grandes cantidades de energía fiable. Al mismo tiempo, añadir nueva capacidad de generación y transmisión lleva años. Cuando la oferta crece lentamente y la demanda aumenta más rápido, los precios suben (…) Las cadenas de suministro son fundamentales. Hoy en día, gran parte de la capacidad mundial de fabricación de paneles solares y baterías se concentra en China. (…) La energía asequible depende de la abundancia de energía. Cuando la energía escasea, los hogares son los primeros en sufrir las consecuencias (…) El objetivo no es favorecer una tecnología sobre otra, sino garantizar que Estados Unidos pueda generar suficiente electricidad fiable y rentable para cubrir los gastos de los hogares y mantener su competitividad a largo plazo”.

La IA requiere de un incremento notable de generación de energía (siendo cardinal el acceso a las materias primas generadoras de dicha energía). Y según Fink, como hemos visto, China es quien es hegemónica en el acceso a las tierras raras, en la fabricación de chips y en la suficiencia energética como consecuencia de su superioridad a la hora de la generación de energía y de su acumulación, gracias a su superioridad en la construcción de baterías. Estas son las razones de la política belicista del imperialismo en decadencia, de EEUU.

Fink señala que “La IA llegó para quedarse. Es fundamental para la competencia estratégica entre Estados Unidos y China. Estados Unidos comprende claramente que el liderazgo en IA no es opcional y que requerirá una inversión constante en investigación, infraestructura, talento y mercados de capitales capaces de financiar la innovación a gran escala”. Esa competencia estratégica entre el imperialismo decadente y el emergente es la competencia por el dominio de la IA ya que quien sea hegemónico en ésta tumbará a sus contendientes, en tanto será más eficiente y productivo, su producción será más barata en tanto maximizará la racionalización de los recursos que intervienen en la producción, aparte de poder ofertar mercancías más novedosas, baratas y fiables. Y en esa competencia China lleva la delantera, como lo reconoce el propio Fink. Es por ello que a EEUU únicamente le queda la guerra para obstaculizar el desarrollo de China, encarecerle el acceso a los recursos energéticos, y sojuzgar a los pueblos – fundamentalmente en el continente americano y en Oriente Medio – para hacerse con sus recursos, ya sean energéticos como tierras raras.

El imperialismo lo único que puede ofertar al proletariado es más pobreza, más sufrimiento, más muerte. La potencia imperialista en declive solo puede sostener la hegemonía por la vía de la guerra imperialista, del sojuzgamiento de los pueblos y de explotar y empobrecer hasta la extenuación al proletariado.

Sin embargo, la potencia emergente, que pretende conquistar la hegemonía por la vía de la automatización – y, consecuentemente, de la independencia o autosuficiencia energética y el control de las tierras raras y los metales que su procesamiento produce que es la contienda que hoy se libra – pretendiendo empequeñecer la competencia y doblegarla, mientras se mantengan las relaciones de producción capitalistas, lo que hará es negar la esencia del capitalismo, como es la apropiación de la plusvalía, en tanto que la automatización disloca la composición orgánica del capital, de tal manera que se minimiza el capital variable, que es la parte del capital que genera plusvalor. Manteniéndose las relaciones de producción capitalistas, la propiedad privada sobre los medios de producción, la automatización generalizará el paro forzoso y liquidará la demanda, algo lógico pues la apropiación de la plusvalía que genera el proletariado es la piedra angular del funcionamiento del capitalismo, acabando con ésta se acaba con el capitalismo. Para armonizar el desarrollo enorme de las fuerzas productivas que implica la automatización con las relaciones de producción, para hacer que el desarrollo enorme de la tecnología y la técnica se transforme en desarrollo social, es necesario socializar la automatización, los medios de producción.

Además, la economía imperialista es una, la caída de la potencia imperialista hegemónica y sus socios lo que hace es contraer el conjunto de la economía imperialista, golpearla, implicando no solo una caída de la demanda sino, fundamentalmente, un debilitamiento de todos aquellos que son deudores de la potencia, o potencias, que decaen debilitando el imperialismo en su conjunto.

Hoy, más que nunca, está vigente la consigna ¡Socialismo o Barbarie! O construimos el socialismo y exterminamos al imperialismo o la humanidad corre el riesgo de perecer.

 

¡PARA QUE LA HUMANIDAD PUEDA VIVIR EL CAPITALISMO DEBE MORIR!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DE LA INTERNACIONAL COMUNISTA!

¡POR EL SOCIALISMO Y EL COMUNISMO!

 

Madrid, 4 de abril de 2026

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)