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1 de mayo. La Clase Obrera debe romper el yugo capitalista

El grado de depauperación de las condiciones de vida de la clase obrera se acrecienta día a día: La inflación se incrementa como consecuencia de la política monetaria realizada por los Bancos Centrales, los salarios reales bajan como consecuencia de la política económica dictada por la patronal y los corruptos sindicatos financiados por el Estado fascista, las cuotas de las hipotecas suben y la precariedad laboral es peor que nunca, por más que la vocera oportunista Yolanda Díaz se afane en decir lo contrario. El desarrollo de la automatización expulsa del mundo del trabajo a cada vez una mayor masa de trabajadores, de tal modo que los trabajadores de edad próxima a la jubilación constatan como se rebajan sus pensiones, al incrementarse la edad de jubilación, y cierra a la juventud obrera – que cada vez sufre una educación de peor calidad – la incorporación al mundo del trabajo, condenándoles a la pobreza y a la falta de futuro.

Y es que a la burguesía no le queda otra salida que la automatización y con esta lo que hace es echarse tierra encima, negar progresivamente el sistema económico capitalista. Puesto que el desarrollo de la automatización desacompasa el desarrollo de la técnica, de la tecnología, con el desarrollo humano dislocándose completamente la composición orgánica del capital de tal manera que, mientras exista el capitalismo, mientras los medios de producción y la tecnología no estén en manos de la clase obrera, la robotización servirá para arrojar a la pobreza y al paro a la clase obrera a la par que la producción se acumulará sin tener salida como consecuencia de la destrucción de la demanda al estar la mayoría de la clase obrera en el paro forzoso.

La guerra que se libra en Ucrania, los escarceos en Taiwán, como antaño ocurrió en otros puntos del planeta o sigue ocurriendo, no es ni más ni menos que la expresión de un mundo, el capitalista, totalmente moribundo, donde las potencias imperialistas se ven obligadas ya a confrontarse entre sí como única opción para poder sobrevivir. La burguesía monopolista y su base económica, en bancarrota como lo acredita la inflación desbocada fruto de una política monetaria que se fundamenta en la estafa y que ha liquidado completamente el valor del dinero, la única salida que puede ofertar al mundo para salvaguardar su moribundo régimen es la guerra imperialista, el crimen y el saqueo.

En el Estado español, los fascistas ya sean en su versión clerofascista – PP, VOX, porque la marca naranja ya ha sido engullida por las dos primeras – o en su versión socialchovinista – PSOE – muestran claramente su adhesión inquebrantable al imperialismo norteamericano, del que son grandes lacayos, y al Estado fascista al cual defienden a ultranza. Misma defensa que hace la “izquierda” del sistema, igual de reaccionaria y alineada con el Estado fascista que los fascistas, que no vacila en vender a la clase obrera a cambio de migajas siendo su máximo exponente Yolanda Díaz y su Reforma Laboral que es una absoluta estafa para la clase obrera y se retrata un día sí y otro también, como la última engañifa de los empresarios contra la clase obrera.  Una “izquierda” falsa que se sitúa por encima de la clase obrera a la que tratan de utilizar para pisar moqueta, afianzar sus poltronas y vivir del cuento durante otros cuatro años a costa de la vida de la clase obrera. La izquierda real siempre ha pretendido organizar a los trabajadores para superar el sistema capitalista, para que los trabajadores participen en la vida política del país desde la movilización y la lucha, y no como ahora, donde los engendros creados por los capitalistas niegan la organización – SUMAR es la exaltación de una persona, una persona que ha sido probada por la Patronal y ha resultado ser una gran lacaya de ésta y una auténtica vendeobrera – y por supuesto castran a la clase obrera de su condición de una clase revolucionaria.

Por otro lado, los sindicatos del régimen – CCOO y UGT -, no vacilan en vender y traicionar a la clase obrera a cambio de prebendas – ya sean en forma de liberaciones, gestiones de planes de pensiones privadas en empresas (por ejemplo en Telefónica), o directamente en forma de subvenciones y favores políticos – firman convenios colectivos que son auténticas traiciones que garantizan el cumplimiento escrupuloso de la política económica de la patronal, que no es otra que la clase obrera pierda poder adquisitivo viendo como nuestros salarios reales bajan cada año para garantizar que los empresarios, año tras año, incrementen sus beneficios empresariales, tan obscenos como esos dos sindicatos al servicio de los monopolios y de su Estado fascista.

La clase obrera únicamente tiene una salida: Unir todas las luchas de sus diferentes sectores – pensionistas y jubilados, juventud obrera, clase obrera en los centros de trabajo, lucha por la defensa de los servicios públicos, etcétera – en una única lucha de clase contra la burguesía, contra el capitalismo y contra el Estado, que son los responsables de todos los males que sufrimos los trabajadores. La vida de la clase obrera pasa por el socialismo, pasa por poner los centros de trabajo, la producción y la tecnología al servicio de la clase obrera, o lo que es lo mismo, democratizar el sistema económico poniendo la economía al servicio del proletariado. Por eso, ante las diferentes marionetas del capital que pretendan pasar como supuestos “revolucionarios” hablando de la unidad de España, de nacionalismo y confrontación entre pueblos, de electoralismo consistente en garantizar la desmovilización y desarme organizativo de la clase obrera, hemos de reiterar a la clase obrera que su única salida es el socialismo en lo económico y la dictadura del proletariado como garantía de que se impone la democracia y los intereses vitales de la clase obrera por encima de todo.

Este 1º de mayo, el día de los trabajadores que honra el 137 aniversario de la lucha de los trabajadores en Chicago en 1886, sigue estando vigente la lucha heroica de la clase obrera y su justa reivindicación de impregnar de justicia humana el mundo, y ello sólo puede realizarlo la clase obrera impregnado todos los rincones de la tierra de su humana justicia y de su verdad, que no es otra que la construcción de un mundo sin clases y sin Estado donde la explotación capitalista sea pasto del pasado y la humanidad escriba de manera consciente y humana su historia en un mundo de iguales.

 

¡VIVA EL 1º DE MAYO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

¡FORTALECE LAS FILAS DE LA REVOLUCIÓN, FORTALECE EL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL(P.C.O.E.)!

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La policía reprime la consulta por la sanidad en Madrid

El pasado día 17 de abril, la Policía Municipal de Madrid reprimió una consulta sobre la Sanidad organizada por plataformas, colectivos vecinales y profesionales sanitarios. Esta consulta pedía más recursos para el aumento de personal y medios sanitarios en la Atención Primaria y hospitales públicos de Madrid. Se les multó por “perturbar gravemente la vía pública”, “desobediencia al agente de la autoridad en el ejercicio de sus funciones”, “fijación de publicidad” y por no tener autorización municipal para poner una mesa en la vía pública.

Tenemos listas de espera que rozan la burla, pruebas tan importantes como una biopsia para ver si tienes cáncer tardan 2 meses en hacértelas, ha aumentado desde el 2016 en un 300% el número de pacientes que llevan más de 90 días a la espera de una cita para un especialista, tarda de media 1h en llegar la ambulancia cuando la llamamos de urgencia, etc.

Este caso de represión sirve como ejemplo para recordar que en España hay multitud de normativa legal lista para reprimirnos. La Ley Mordaza es una de las más mencionadas, pero hasta a las Ordenanzas Municipales se les dota de ese carácter.

El capitalismo, en su fase imperialista, está en absoluta bancarrota y sólo le queda recurrir al fascismo. Cada vez tiene menos margen de actuación para atender las necesidades más básicas de la clase obrera que les permita la reproducción de la fuerza de trabajo y por eso se aplican medidas reaccionarias como estas, propias de un Estado fascista, porque nos encontramos en un contexto económico cuyas contradicciones inherentes a este sistema cada vez están más acentuadas y mantener el mal llamado Estado de Bienestar va en contra de sus intereses, no ya por avaricia, que también, si no por mera supervivencia. Los intereses de la clase burguesa son lo opuesto a los intereses de la clase obrera, por eso son irreconciliables.

No hace falta el uso de la violencia policial para coartar la libertad de alguien, no hace falta la violencia más descarada, el atentar contra el poder adquisitivo de una clase obrera cada vez más pobre sin duda sigue siendo útil para forzar la voluntad de quien no sigue la senda marcada, de quien se opone a que su salud sea mercantilizada.

Los trabajadores (independientemente de cualquier condición) estamos siempre amenazados en el capitalismo. No son las leyes burguesas las que establecen una graduación sobre nuestra liberación, sino nuestra posición sobre las relaciones de producción, que en el capitalismo siempre es de desposeídos y explotados. Por lo que, ¿cómo pretendemos salir de este atolladero “reformando el capitalismo” como propone la izquierda parlamentaria?, ¿cómo pretendemos salir si no es yendo a la raíz de los problemas?, ¿cómo pretendemos solucionar problemas que comparten causa y comparten culpable si no es dirigiendo nuestros golpes hacia una misma dirección?

La lucha por una sanidad pública de calidad por parte de la clase trabajadora tiene a sus espaldas mucho esfuerzo, con manifestaciones constantes como la de Abrantes que llevan más de 2 años saliendo todos los jueves, como la reciente consulta sobre la sanidad que ha implicado a más de 10.000 madrileños organizando durante meses 1.742 mesas en los distritos de la capital y 37 municipios, o como todo el trabajo que conlleva presentar una ILP sobre la sanidad, como se ha hecho ya en varias ocasiones. Pero seguimos retrocediendo en derechos, por muy buenas intenciones que se pongan detrás de todo este trabajo que se realiza. Hay que tener claro que seguir actuando de la misma manera no nos va a dar resultados distintos.

Desde el PCOE nos solidarizamos y denunciamos este nuevo caso de represión. Una represión que se da con el gobierno “más progresista de la historia” al mando. Demostrando una vez más que no importa el color del gobierno y que siempre serán los intereses del capital los que defiendan usando para ello toda la represión necesaria.

Es por ello que hacemos un llamamiento a la clase trabajadora para que deje de confiar en los diferentes gobiernos que están al servicio de los monopolios y nunca servirán a los intereses de la clase trabajadora. La única salida para la clase trabajadora es organizarse en torno al Frente Único del Pueblo, en el cual se unan todas las luchas de la clase trabajadora y cuyo objetivo sea construir nuestros propios órganos de poder. Solo así se pondrá fin a la miseria y a la violencia capitalista y podremos poner todos los recursos y riquezas al servicio de la sociedad.

 

¡Por el Frente Único del Pueblo!

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid




86 años del bombardeo fascista sobre Guernica

El 26 de abril de 1937, en cuestión de un par de horas, la ciudad vizcaína de Guernica quedó recudida a escombros y llamas. Una imagen aterradora como consecuencia del bombardeo fascista sobre la localidad vasca, la cual no se trataba en absoluto de un objetivo militar o estratégico; el objetivo tras el bombardeo era la desmoralización completa de la población civil y asestar un golpe sin precedentes contra el pueblo vasco. En esa madrugada, tras tres horas y media de bombardeo en las que se lanzaron entre 31 y 41 toneladas de bombas, murieron más de 1600 personas y otras 900 resultaron heridas.

Al día siguiente, el lehendakari José Antonio Aguirre denunció que el bando fascista era autor del atentado:

«Ante Dios y ante la Historia que a todos nos ha de juzgar, afirmo que durante tres horas y media los aviones alemanes bombardearon con seña desconocida la población indefensa de la histórica villa de Gernika reduciéndola a cenizas, persiguiendo con el fuego de ametralladora a mujeres y niños, que han perecido en gran número, huyendo los demás alocados por el terror».

 

Rápidamente, la Radio Nacional franquista inició una campaña de contrapropaganda y acusó a los vascos en general, y a los marxistas en particular, de incendiar su propia ciudad, en un intento desesperado por eludir la responsabilidad de Franco en la atrocidad y crueldad de haber bombardeado indiscriminadamente a civiles indefensos por medio de la Legión Cóndor de la Alemania nazi y la Aviación Legionaria de la Italia fascista. Un ejemplo que nos ayuda a comprender como opera la burguesía en su batalla ideológica y propagandística contra el movimiento comunista.

A los pocos días del incidente, una nota de prensa fue difundida en los periódicos del Estado, la cual atribuía lo sucedido en Guernica a una mezcla entre locura y conspiración de republicanos y nacionalistas vascos a instancias, por supuesto, de la Unión Soviética. La versión de que “los rojos”, en un ataque de falsa bandera, habían incendiado Guernica fue oficial en el Estado español durante décadas. Cuando la verdad tras los hechos hizo insostenible las mentiras del régimen, la historiografía burguesa y fascista basculó para que las culpas cayeran únicamente en la aviación alemana, intentando dejar impunes tanto al sanguinario dictador Francisco Franco como a Emilio Mola.

Sin embargo, de cara al exterior, la versión fascista de los hechos fue desacreditada en los primeros días por los corresponsales de prensa extranjeros. La prensa internacional se había hecho eco del crimen de guerra franquista gracias al testimonio del periodista George Steer cuya crónica del suceso apareció el 28 de abril en The Times y The New York Times:

«El bombardeo de esta ciudad abierta situada muy por detrás de las líneas duró exactamente tres horas y cuarto, durante las cuales una poderosa flora de aviones que consistía en tres modelos alemanes bombarderos Junkers y Heinkel, no cesó de arrojar sobre la ciudad unos artefactos que pesaban un máximo de 450 kilos y se calcula que más de 3.000 proyectiles incendiarios de aluminio con un peso de un kilo cada uno. Los cazas, entretanto, descendían sobre el centro de la ciudad para acribillar con sus ametralladoras a la población civil que se había refugiado en el campo. Pronto, toda la ciudad de Guernica estaba en llamas. […]

La declaración publicada por Salamanca según la cual Guernica ha sido destruida por los rojos es absolutamente falsa. Personalmente hablé con más de 20 refugiados de Guernica en los alrededores de la ciudad la noche de la destrucción […] Un periodista recogió conmigo tres bombas, las tres alemanas, con fecha de 1936. Todo el mundo sabe que en el pueblo un gran número de mujeres y niños han sido atacado en un refugio contra las bombas y es evidente que éstos no habrían ido a refugiarse en un lugar que los rojos tenían intención de incendiar… Yo estuve en Guernica hasta las 1,30 de la madrugada y en ninguna parte podía sentirse el olor a petróleo… Una gran parte de Guernica no es un montón de cenizas, sino un montón de escombros».

Así, la versión oficial difundida por el régimen franquista que atribuía la tragedia al bando republicano fue desmentida con celeridad y a los ojos de los trabajadores del mundo quedó demostrado que ese cruel episodio de la historia fue consecuencia del bombardeo de la aviación italo-alemana que apoyaba al bando franquista y seguía sus órdenes sobre el terreno.

La destrucción de Guernica y el intento de manipular la historia por parte de los fascistas es un episodio que es perfectamente extrapolable al resto de la contienda, donde continuamente se trata de revisar la historia, ya sea culpando del golpe de Estado franquista y la posterior guerra a una supuesta inestabilidad de la II República tras la victoria electoral del Frente Popular o, como vimos en la moción de censura planteada por el partido fascista VOX los pasados días 21 y 22 de marzo, a la revolución asturiana de octubre de 1934.

El fallido golpe liderado por Emilio Mola, a causa de que buena parte de las tropas optaron por mantenerse fieles a la república y al escasísimo apoyo popular, no podría haber terminado tres años después con una victoria en la guerra de no haber sido por la ayuda militar de las potencias extranjeras, de Italia y Alemania, pero también gracias a los recursos que le llegaban al bando sublevado a través del Portugal fascista de Salazar y de Gibraltar en forma de combustible enviado por la compañía estadounidense Texaco. Solo el apoyo estratégico y militar de la Unión Soviética fue lo que permitió generar las condiciones para establecer una resistencia militar sólida contra el franquismo. Una resistencia popular que sorprendió a las tropas de Mola y Franco, las cuales optaron por el terror más absoluto en forma de fusilamientos y bombardeos masivos como forma de atemorizar al valiente proletariado que se había levantado contra el fascismo.

La Guerra Civil, y la victoria del asesino Franco, que fue la victoria de Hitler, de Mussolini, del capital financiero y de la reacción mundial, impuso un régimen fascista mediante el cual se fue conformando el capitalismo monopolista de estado, se construyeron los monopolios y en torno a él se conformó una superestructura que reflejase dicho cambio en la base, dicho tránsito del capitalismo premonopolista al imperialismo. Ese Estado fue ensanchándose y estructurándose, hundiendo sus raíces en el fascismo. Una vez muerto el Caudillo, el oportunismo – hijo del capital financiero – y los fascistas dieron ligeros retoques cosméticos al Estado fascista, para mantener la obra del fascista Franco una vez muerto el tirano, condensándose todo ello en la Constitución de 1978.

El fascismo es la tabla de salvación de la reacción, de la burguesía en la crisis general del capitalismo. Y la burguesía está agarrada a dicha tabla de salvación porque es consciente que está en los estertores de su criminal régimen y de su criminal existencia. El fascismo es un poder precario, es un poder con pies de barro, hundido en el cieno de la corrupción y que está totalmente quebrado. Es la constatación que estamos en la fase histórica donde lo viejo debe terminar de morir y lo nuevo, el socialismo, debe imponerse de manera revolucionaria, por ello el fascismo es la única vía que tiene el capital financiero para mantener en pie a su sistema caduco, corrompido y quebrado.

«El peligro del fascismo para el proletariado y para el movimiento sindical clasista es un peligro permanente y creciente. La eliminación definitiva de dicho peligro sólo es posible mediante el derrocamiento de la dominación de la burguesía, mediante la sustitución de la dictadura burguesa por la dictadura del proletariado en alianza con los trabajadores del campo. Considerar el fascismo como un fenómeno temporal y transitorio, que, dentro de los marcos del capitalismo, podría ser reemplazado por el restablecimiento del viejo régimen democrático-burgués, así como negar el peligro del establecimiento del fascismo en los grandes países capitalistas es hacerse vanas ilusiones, que sólo pueden debilitar la vigilancia y la resistencia del proletariado, servir al fascismo y coadyuvar al fortalecimiento temporal de la dictadura fascista» (Gueorgui  Dimitrov, 1928).

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

¡NO PASARÁN!

Madrid, 28 de abril de 2023

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Las repúblicas bálticas, punta de lanza de la OTAN frente a Rusia y del fascismo frente al comunismo

Las repúblicas bálticas son, sin lugar a duda, una de las apuestas más grandes por parte de la OTAN a la hora de realizar un cercamiento a Rusia. Junto a Polonia, Estonia, Letonia y Lituania son los países que más apoyo están ofreciendo al régimen fascista ucraniano y sus respectivos gobiernos apoyan fervientemente la presencia militar de la OTAN en sus territorios.

Al bordear Rusia a través de miles de kilómetros de frontera, son 3 regiones ideales para, entre otras cosas, instalar bases militares de la organización atlántica a escasa distancia de localidades como la capital rusa, Moscú. Además, los elementos reaccionarios que dirigen dichos países no dudan en llevar a cabo una despiadada ofensiva ideológica para embrutecer al proletariado de sus respectivos países y, de esta manera, eliminar rápidamente cualquier tentativa de entendimiento de su proletariado con los trabajadores rusos. Temen que en estos momentos de ofensiva capitalista y de pauperización de la miseria de los trabajadores del mundo, vuelva a aflorar el internacionalismo proletario que existía durante la Unión Soviética y que permitió que los pueblos trabajadores de esos países se relacionasen dentro de su condición de clase, como si de un único país se tratase.

Desde el pasado mes de septiembre, se prohibió que ciudadanos rusos con visados Schengen pudiesen integrar al territorio de los países bálticos – Estonia, Letonia y Lituania – y Polonia. En relación con esto, el pasado lunes 17 de abril, el recién formado gobierno de Estonia, presidido por la neoliberal Kaja Kallas, manifestó su oposición a que trabajadores rusos pudieran cruzar la frontera con el país para huir de los horrores de la guerra imperialista y evitar ser llamados a filas.

Letonia, por su parte, no se queda atrás en su alineamiento con los intereses de la OTAN. Rara sería otra postura teniendo en cuenta que su actual presidente de la república, Egils Levits, fue un reconocido neonazi en los años noventa. Esto explica mejor los motivos que llevaron a Inara Murniece, Ministra de Defensa de Letonia, a anunciar la transferencia al régimen fascista de Ucrania de todos sus sistemas de defensa aérea Stinger junto con la promesa de instruir a miles de soldados ucranianos durante el presente año. Letonia lleva ya más de 370 millones de euros en apoyo económico-militar a Zelensky.

Por último, Lituania reaccionó rápidamente ante la invasión rusa de Ucrania bloqueando el tránsito de mercancías hacia el estratégico enclave de Kaliningrado restringiendo el tránsito ferroviario, lo cual afectó a un 40-50% de las importaciones totales del territorio y lanzaba a su población a una más que posible confrontación militar con Rusia. A sabiendas de que las decisiones del ejecutivo lituano estaban tensionando la política entre ambos países, la formación militar, los reclutamientos, la movilización parcial de sus tropas y las maniobras en la frontera no han dejado de aumentar desde el año pasado. A su vez, Lituania ha insistido en reiteradas ocasiones a la Comisión Europea que imponga sanciones más fuertes contra Rusia.

Dichos elementos reaccionarios aplican en las 3 repúblicas una serie de medidas que dejan muy claro la esencia fascista de sus respectivos estados. Una de ellas es la persecución a todo lo relativo al comunismo, empezando por la hipócrita comparación de esa doctrina con el fascismo (siendo ellos fascistas en palabra y hecho), tal y como comentó en su día el Ministro de Relaciones Exteriores de Estonia, Urmas Reinsalu:

“El nazismo y el comunismo se arrogaron el derecho a aplastar países y sociedades, todo en nombre de un futuro utópico que nunca llegó. Millones de personas fueron oprimidas para ser “reeducadas”. Otros muchos millones sufrieron la miseria más abyecta. Y, por supuesto, también fueron millones los que fueron desplazados o asesinados. […]No puedo estar más en desacuerdo cuando su gobierno afirma que el comunismo ha dejado efectos positivos. Es cierto que la Unión Soviética participó en la campaña contra la Alemania nazi, pero el Ejército Rojo no liberó a Europa del Este de la tiranía nazi, sino que cambió ese dominio alemán por la nueva dictadura rusa. La Guerra Civil concluyó en Grecia en 1949. Ese mismo año, el régimen comunista de Estonia deportó al 2% de nuestra población, como represalia contra los campesinos que se negaban a colectivizar la agricultura. A eso hay que sumarle las decenas de miles de estonios que fueron apresados y enviados al Gulag. Cuando digo que en el comunismo no puede haber libertad, democracia e imperio de la ley, lo digo porque se de lo que hablo. La historia nos lo demuestra. El comunismo ha sido intentado en todos los continentes, con la salvedad de Oceanía, y el resultado siempre ha sido el desastre económico y la destrucción gradual del imperio de la ley”.

Otra de las medidas es el régimen de apartheid aplicado a la minoría rusa, que fácilmente alcanza a ser el 20% de la población en países como Estonia, y a la población rusófona, vetando a dichas personas todo tipo de derechos como, el derecho al sufragio y el derecho a realizar estudios en su lengua materna como lo es el idioma ruso. Por no hablar de que la discriminación sobre esa minoría llega al punto de que, especialmente desde la recesión que estalló en 2008, las condiciones de desempleo y de pobreza son aún mayores en esas capas de la población. Aunque realmente la inmensa mayoría de la población de dichos países sufre la explotación del capital en un grado muy elevado, al punto en que la demografía de las tres repúblicas tiende a decrecer, entre otras cosas, por el cada vez más alto índice de población joven que emigra a otros países ante la falta de perspectiva de futuro.

Hoy día, miles de jóvenes observan la “perspectiva de futuro” de la que disponen en esos estados fascistas: blanqueamiento constante del fascismo exaltando como héroes nacionales a colaboracionistas con el nazismo – recordamos el caso de Miquel Puertas, que en 2020 fue encarcelado y torturado en Lituania por el hecho de haber señalado que los supuestos “héroes nacionales” del país eran colaboradores del Holocausto nazi –; persecución de todo elemento revolucionario que aspire a obtener una sociedad más humana, igualitaria y justa – en 2009, el Parlamento lituano modificó su Código Penal para castigar con tres años de cárcel la propaganda e ideología comunista –; una serie de políticas socioeconómicas que convierten a los jóvenes proletarios en un mero utensilio de usar y tirar para la burguesía y un servicio militar obligatorio destinado a que, más pronto que tarde, sirvan como carnaza en una guerra interimperialista.

Una guerra en la cual se usaría a la clase obrera de las repúblicas bálticas al igual que se usa a la clase obrera en Ucrania, a modo de carne de cañón para eliminar a gran parte de la población considerada como excedente para los monopolios. Además de que la potencia criminal más grande que ha parido la historia, Estados Unidos, en una situación interna cercana a la guerra civil, con múltiples tiroteos prácticamente todos los días, con diferentes sectores de la burguesía depredándose entre ellos, una deuda pública de más de 20 billones de dólares, de gigantes en quiebra como el Silicon Valley Bank y con una moneda que cada vez más devaluada frente a otras como el rublo, no ve de otra salida a ese panorama de pérdida de hegemonía que una guerra a gran escala frente al bloque imperialista emergente de los BRICS. Todo ello en medio de un modo de producción que hace aguas frente al avance de las fuerzas productivas, como así lo acredita la descompensación entre capital variable y capital constante fruto de la robotización.

Frente a este panorama, los comunistas de todo el mundo debemos tejer unas relaciones internacionales alejadas de la podredumbre hasta ahora imperante, del amiguismo, del revisionismo y de la negación del internacionalismo proletario, teniendo claro en todo momento los inmensos cambios que están operando en la base económica, y alejándonos de toda tesis oportunista y/o chovinista. Al final, solo el pueblo trabajador del mundo, con la clase obrera a la cabeza guiada por el marxismo-leninismo, puede poner fin a las actuales y opresivas relaciones de producción, sustituyéndolas por la dictadura del proletariado como única vía contra la barbarie imperialista que asola a los pueblos del mundo y nos condena a la miseria más absoluta.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

Madrid, 23 de abril de 2023

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




CCOO a la vanguardia de la patronal

Que una gran parte del sindicalismo en el Estado español está completamente dirigido por la burguesía no debería ser una sorpresa para nadie. Ríos de tinta hemos escrito desde el PCOE denunciando que CCOO y UGT son organizaciones antiobreras y corruptas cuya función no es otra que la de garantizar la división y desideologización de los trabajadores para que se impongan las políticas económicas de la burguesía y por lo que esos dos sindicatos del régimen perciben suculentas prebendas por parte del Estado fascista español.  De hecho, esas organizaciones más que sindicatos son auténticas empresas financiadas fundamentalmente con dineros públicos.

En Galicia, los trabajadores de CCOO se juntan, manifiestan y convocan huelga en febrero de 2023 contra su patrón, CCOO, para la renovación de su convenio colectivo y la subida de unos salarios que llevaban ya nueve años congelados. La respuesta del sindicato fue una intentona de vulnerar el derecho de huelga, lo cual le ha llevado a ser condenado por la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia.

Lo que debería ser complicado, ser más reaccionario que un Juez o un empresario, para CCOO es el pan de cada día. Y para muestra, un botón. Recientemente, también se ha conocido que en Aragón han condenado también a CCOO por despedir de forma improcedente a una abogada que no asumió un exceso de trabajo. También a finales de 2022, proclamaron un ERE en la Comunidad Valenciana a una plantilla de trabajadores que ya veían su sueldo congelado desde un tiempo atrás. Por no mirar atrás en esta última década donde la Empresa CCOO ha cosechado sentencias judiciales condenatorias por, por ejemplo, despedir a trabajadoras con enfermedades graves o por acoso laboral, entre otras.

Una vez más: no son trabajadores de Amazon, no son trabajadores de Inditex, no son temporeros en Extremadura, son trabajadores de un sindicato cuyo eslogan para su 12º Congreso fue “Actuar para avanzar”. Por supuesto, la idea que tienen ellos de avanzar no es más que la de caminar con el Estado fascista español, profundizar en la reacción y precarizar más a la clase trabajadora para quitarle lo poco que le queda ya.

CCOO es un ejemplo perfecto de la ruina del movimiento sindical de la CSI pues su forma de actuar está perfectamente alineada con el Estado, el cual le otorga jugosas subvenciones a cambio que ascienden a más de 38 millones de euros en la última década. Más aún, por firmar EREs también se llevan comisión o minuta de hasta un 10% del coste del despido, más concretamente, por no hablar de los planes de pensiones privados en los que participa y congestiona junto con los empresarios, como por ejemplo, en TELEFÓNICA a través de FONDITEL.

CCOO y UGT son una parte más de un Estado podrido que el daño que le causan a la clase obrera es enorme. Si actúan de esta forma cuando un caso es mediático, de qué forma actuarán contra los trabajadores en las empresas a puerta cerrada. Esa es la vía sindical de la Confederación Sindical Internacional (CSI), donde CCOO apoyó a Luca Visentini, en el Congreso de ese sindicato internacional celebrado en Melbourne, a ser Secretario General. Personaje que, a la postre, está implicado en el caso Qatargate donde ese sindicato internacional al que pertenece CCOO blanqueaba a Qatar, y presuntamente recibían dinero por ello, a pesar de que en dicho país han muerto decenas de miles de trabajadores en las construcciones de las infraestructuras para el pasado mundial de fútbol. Ningún comunista consecuente, ni ningún obrero honrado puede apoyar a sindicatos de esa calaña, ningún comunista puede estar en los sindicatos de la CSI, como por ejemplo son CCOO y UGT.

La alternativa en los centros de trabajo pasa por fortalecer a los sindicatos de la Federación Sindical Mundial (FSM), afiliación internacional que agrupa a los sindicatos cuyo objetivo es el sindicalismo de clase y la unión de los trabajadores de todos los países para luchar y acabar contra las agresiones capitalistas en los centros de trabajo, alejándose del burocratismo, de la liberación sindical o de las subvenciones y prebendas de los estados capitalistas. Son el primer bastión para combatir al enemigo de clase y el primer lugar, para muchos trabajadores, donde se revelarán las contradicciones de clase.

Sin detenernos en la batalla económica, el Partido debe servir para elevar esta conciencia hacia la política y que cada trabajador comprenda la necesidad de unificar las luchas de cada centro de trabajo, de cada barrio, de cada centro de estudio y de todos los sectores que conforman el proletariado en una única lucha de clases contra la burguesía y su Estado conformando el Frente Único del Pueblo que sirva para combatir al Estado burgués, sustituirlo por un Estado obrero y construir el socialismo.

 

¡El sindicalismo amarillo es veneno burgués!

¡Ni un oportunista entre nuestras filas!

¡La única vía es el Socialismo!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del PCOE




La irrupción de la IA y el carácter destructivo de la ciencia en el capitalismo

Hace unos días conocíamos la noticia de que nombraron CEO de la empresa china NetDragon Websoft a una inteligencia artificial, en concreto de la filial de Fujian. Tras seis meses la IA logró hacer crecer a la empresa un 10% en bolsa.

La irrupción de esta tecnología de gran potencial y de aplicaciones tan decadentes en la actualidad, muestra de forma ejemplar el carácter de la ciencia en el sistema capitalista; a menudo cuando se piensa en la ciencia, inmediatamente se nos viene a la cabeza la palabra “progreso”, como si el desarrollo de la ciencia fuese, per se, algo que supone progreso.

Hay que saber distinguir entre avance y progreso, pues difícilmente podrían definirse los avances científicos en la industria armamentística como progreso, o poniendo un ejemplo de mayor actualidad, sería imposible catalogar de progreso a la intrusión de la IA en el mundo del arte con el software de texto a imagen, el cual, está construido sobre la explotación y el robo de obras artísticas más vergonzoso y descarado, hecho que ha provocado el nacimiento de herramientas que, de facto, convierten el arte en un fetiche de estética vacía y deslumbrante, que desvaloriza el trabajo humano y embrutece aún más a la clase obrera, pues la intención en la creación de estas herramientas no es “desbloquear la creatividad” o “democratizar el arte”, sino eliminar el factor humano en la creación artística, haciendo uso de herramientas de producción masiva de imágenes, vídeos y música, ¿dónde está aquí el progreso?

La ciencia, desde sus orígenes, siempre fue una herramienta al servicio de intereses económicos, fundamentalmente, y políticos como consecuencia de lo primero. Es innegable que actualmente la ciencia está en bancarrota, pues no solo no sirve al pueblo, sino que ha perdido, hablando de forma generalizada, toda perspectiva de su humanidad.

El fenómeno de las IAs llegará a muchas más ramas de la producción, desarrollándose aún más la contradicción entre capital constante y variable, hecho que muestra la inutilidad y decadencia del sistema capitalista.

Frente a este panorama de decadencia la única solución que existe es la construcción del partido de la clase obrera, la destrucción del sistema capitalista y la instauración del socialismo. Solo el pueblo, en su misión por la construcción de la sociedad comunista, será capaz de orientar la ciencia hacia lo humano, hacia lo necesario. Para ello, es fundamental que todo comunista esté a la altura del momento y decida emprender el camino de la acción, dando pasos hacia adelante en la construcción del partido siendo parte de la solución y no del problema.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

¡FORTALECE LAS FILAS DEL PCOE!

Comité Regional del PCOE en Madrid




El proletariado toma las calles en Francia

Desde el pasado 8 de marzo, estamos viendo como en Francia se suceden valientes jornadas de lucha obrera. Una lucha motivada contra la reforma de las pensiones del gobierno de Emmanuel Macron – que pretende aumentar la edad mínima de jubilación de los 62 a los 64 años y a 43 los años de cotización necesarios para poder cobrar una pensión completa – y que ha terminado por colmar la paciencia y la prudencia de la clase trabajadora del país, demostrando su fuerza mediante huelgas nacionales y manifestaciones que han sido seguidas por millones de personas.

Los medios de propaganda de los estados capitalistas, que en un primer momento trataron de ocultar y silenciar la lucha del proletariado en Francia, ahora optan por criminalizar los disturbios sucedidos en ciudades como París, Amiens, Nantes o Rennes, y se muestran especialmente preocupados con el reciente incendio en la fachada del ayuntamiento de Burdeos, acusando a los manifestantes de “radicales” que emplean “tácticas de guerrilla urbana” y obviando los numerosísimos episodios de violencia, detenciones arbitrarias y cargas por parte de los cuerpos policiales. Frene a este intento patético de desacreditar la más que legítima lucha del pueblo francés, en las cabezas de todos los trabajadores deben resonar las inmortales palabras de Karl Marx: «Nosotros no tenemos compasión y no pedimos compasión de ustedes. Cuando llegue nuestro turno, no pondremos excusas para el terror».

Mientras la ira en las calles va en aumento, Macron ha hecho oídos sordos y ha seguido defendiendo la necesidad de la reforma, argumentando que no existe dinero disponible para las pensiones en su estado actual en las arcas francesas. Sin embargo, la reacción del proletariado de Francia ante la violación de sus derechos incomoda y mucho a este lacayo de la burguesía y los monopolios; muestra de ello es que el presidente haya alterado su agenda internacional con el aplazamiento de la visita a Francia del rey Carlos III debido a la próxima gran convocatoria del 28 de marzo.

 

Igualmente, es reseñable que Macron diga que no se dispone de dinero para pagar las pensiones y que por ello se debe aplicar esta reforma antes de que acabe el año. Sin duda, la guerra imperialista en Ucrania está sirviendo para profundizar en la bancarrota económica de los Estados capitalistas europeos. Sabemos que el sistema está completamente quebrado y es por ello por lo que ya no queda espacio alguno para las reformas; sólo queda ver como se desmantela el falso estado del bienestar. Mientras que Macron y su gobierno defienden que no tienen dinero para las pensiones, en enero de este mismo año anunciaban un incremento del presupuesto militar de más de 400 millones de euros, aumentando así en un 30% entre 2023 y 2024, justificando dichos actos con la excusa de modernizar el ejército francés y reforzar su programa nuclear. ¿Alguien dudaría de la legitimidad de la violencia revolucionaria de un pueblo que se alza contra este intento de tirano fascista que no deja de pauperizar las condiciones de vida de los trabajadores para seguir engrasando la locura bélica del imperialismo?

El sindicalismo de clase de la Federación Sindical Mundial (FSM) tiene buena parte de la responsabilidad de que el pueblo francés se levante contra la miseria. El secretario general de la CGT francesa, Philippe Martínez, declaró que: «Macron no ha dado en absoluto una respuesta a lo que está pasando en la calle. Y esto es una muestra de desprecio. Nosotros continuamos con la misma determinación y espíritu combativo. El objetivo es el mismo: que se retire la ley». En el lado opuesto de la historia, el secretario general de la CFDT, Laurent Berger declaró que: «Todo el mundo está inquieto esta mañana, porque ha habido violencias que son inaceptables. Hay que calmar el juego, ahora, antes de que haya un drama». Sus declaraciones son expresión directa de su visión de clase, ya que la CFDT pertenece, al igual que CC. OO. Y UGT, a la Confederación Sindical Internacional (CSI), donde se encuadran los sindicatos afines a los monopolios y al capitalismo.

Las manifestaciones han servido para que afloren todas las contradicciones de un gobierno que acusa la falta de legitimidad y que es víctima del “voto útil” que lo aupó al poder para “frenar” el crecimiento de la fascista Marine Le Pen. Las concentraciones, manifestaciones y huelgas que en un primer momento se enfocaban contra la reforma de las pensiones ahora miran directamente contra el gobierno francés y, especialmente, contra Emmanuel Macron tras su decisión de aprobar por decreto la reforma mediante el artículo 49.3 de la Constitución el pasado 16 de marzo, es decir, sin someterla al voto de la Asamblea Nacional. Una reforma antipopular aprobada de forma rastrera que revela la esencia de la democracia burguesa: la dictadura de una minoría parasitaria que explota inmisericordemente a la mayoría trabajadora.

La continuidad de las luchas en estos casi veinte días, donde se han alternado las movilizaciones nacionales con las manifestaciones de carácter local, ha provocado que el ejecutivo haya optado por la aprobación de la reforma de las pensiones por medio de un decreto con el objetivo de trasladar la lucha en las calles al terreno del parlamentarismo. Es en estos momentos cuando la burguesía recurre a autodenominados socialistas para desviar por los cauces del pacifismo y el electoralismo burgués la respuesta de las masas, para no rendir cuentas ante la historia y del fatal destino que le espera. Así, Nueva Unión Popular Ecológica y Social (NUPES), la coalición liderada por Mélenchon, ya iguala en intención de voto a la Agrupación Nacional de Marine Le Pen, ambas organizaciones con un 26%.

Tanto a nivel internacional con la guerra en Ucrania como con las protestas internas, el pacifismo socialdemócrata buscará convertir la indignación en una mera papeleta electoral. Contrariamente, los comunistas sabemos que el marxismo no es pacifismo. El pacifismo es un elemento que, junto con la democracia, es indispensable del sistema de dominación burgués. Por ello, no es de extrañar que los lacayos de los monopolios llenen sus discursos de proclamas por la paz y de entendimiento entre clases cuando los trabajadores son arrojados a la trituradora de la guerra imperialista. En este sentido, es innegable que los guardianes de la democracia, ataviados como supuestos socialistas, demuestran una concepción del mundo pequeño-burguesa que es diametralmente opuesta a los intereses del proletariado.

El proyecto de Emmanuel Macron representa el fracaso a nivel social del neoliberalismo y la barbarie y miseria a la que nos conduce el modo de producción capitalista en su fase monopolista. Representa los designios del gran capital, de la Unión Europea y de la burguesía imperialista, como un mero eslabón de la OTAN que, comandada desde Washington, no tiene problemas en convertir Europa en un auténtico cementerio. En España, este proyecto tiene sus homólogos en el Partido Popular y Ciudadanos, sin olvidar a la Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que durante las pasadas elecciones francesas dijo: «Si yo fuera francesa, votaría a Macron» a través de su cuenta de twitter.

La guerra no puede dejar impune al capitalismo. El proletariado, como sujeto revolucionario, tiene la misión histórica de transformar el movimiento espontáneo en vanguardia organizada. Este proceso se desarrolla aún a muy poca velocidad, con un proletariado que es demasiado paciente y padece de inmovilismo, acostumbrado a la esclavitud asalariada. Sin embargo, una chispa se enciende en la lucha contra la infame contrarreforma macronista. Un nuevo ejemplo que demuestra que la democracia burguesa es simplemente una máscara de la dictadura de clase de la burguesía contra el proletario; un sistema donde una minoría de oligarcas privilegiados se escudan en “la guerra por la democracia” y en “los valores de la Unión Europea” para saquear al proletariado y condenarlo a la miseria de manera internacional, mientras que inflan desproporcionadamente los presupuestos militares.

El sistema capitalista, cada vez más corrupto y más fascista, se encuentra actualmente en una completa ruina económica que solventa aumentando la miseria del proletariado. Frente a esta barbarie, el único camino es el de la revolución socialista, la dictadura del proletariado, como etapa previa de la futura sociedad comunista.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

Madrid, 28 de marzo de 2023

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Moción de censura, todos constitucionalistas, todos franquistas

Los pasados días 21 y 22 de marzo se desarrolló la moción de censura planteada por el partido fascista VOX en la que postulaba al antaño dirigente e ideólogo del Partido Comunista de España (PCE), y brazo derecho de Carrillo, Ramón Tamames, un declarado reaccionario y profundamente antiobrero que terminó la moción de censura gritando al unísono con la parte más fascista del hemiciclo vítores a la Monarquía y a España. Eso es lo que había en el PCE de la transición, de la década de los 70s del siglo pasado.

El discurso de Tamames, antaño ideólogo del PCE, fue un nítido ejemplo de lo que es el revisionismo histórico, un falseamiento de la historia propio de lo que es el fascismo.

Esta moción de censura ha mostrado, nuevamente, a la clase obrera que el Parlamento es un lugar donde se reúnen todo tipo de representantes de la burguesía, los lacayos de la patronal, y parlotean de cuestiones alejadas de los problemas reales de los obreros, a los que unos y otros toman como leños que los empresarios arrojan a sus calderas al objeto de obtener mayor riqueza.

Las intervenciones de Tamames reflejaron nítidamente la personalidad del personaje, un tipo oportunista, reaccionario, prepotente, que pretende apabullar con sus supuestas lecturas pretendiendo mostrarse ante el pueblo como un hombre culto cuando, a tenor de sus conclusiones lo que refleja es a un fascista que falsea la historia, rezuma estulticia y, sobre todo, limpia las botas a los grandes empresarios que, al fin y al cabo, es a los que sirve.

El discurso de Tamames – que puso voz al sector más reaccionario de la burguesía ibérica, del que este sujeto forma parte – se fundamentó en lo siguiente:

  1. Alcanzar la presidencia del Gobierno para convocar elecciones generales en mayo.
  2. Defender y loar a la gran burguesía de manera lacayuna, fundamentalmente a Juan Roig (Mercadona) y a Amancio Ortega (Inditex), al igual que al resto de monopolios del IBEX35. De hecho también defendió la fuga de Ferrovial a Países Bajos, haciendo de chantajista de los monopolios y dejó bien claro que la pequeña y la mediana empresa son residuos del pasado, tal y como extractamos del siguiente pasaje del discurso de Tamames “si se van de España es porque tenemos un tratamiento muy obsoleto de los grupos industriales en nuestro país. Esto se está viendo ahora en el caso de Ferrovial y se va a ver en otros momentos por la migración y deslocalización de empresas, que puede ser grave para todo el país y su futuro industrial. (…) Respeto a las pymes, hay que respetarlas, como a todo, pero hay que tener en cuenta que no son las empresas del futuro. No tienen arrastre, no tienen fuerza suficiente”.
  3. Salir en defensa de la sanidad privada, defendiendo una transferencia económica desde la sanidad pública hacia la sanidad privada.
  4. Defender la indemnización por despido de treinta y tres días por año trabajado en caso de despido improcedente y atacar todo tipo de posible encarecimiento del despido.
  5. Defender a ultranza los Siete Principios Fundamentales del Régimen Franquista, que son los mismos que los de la Constitución, abanderando un nacionalismo español exacerbado y ramplón, con una defensa a ultranza de la unidad de España.
  6. Reivindicar la paz de los sepulcros, o lo que es lo mismo, lo que los fascistas llaman “consenso”, apelando al vendeobreros oportunista – y compañero de filas del PCE – Marcelino Camacho parafraseándolo extractando la siguiente cita del eurocomunista de CCOO, firmante de los Pactos de la Moncloa, que decía “Todos los constituyentes, en aras de aquel consenso básico orientado al establecimiento de un marco democrático y duradero, hicieron importantes renuncias, incluso posturas largamente defendidas a lo largo de la historia, para buscar puntos de encuentro capaces de superar viejos y endémicos conflictos”. ¿A qué renunciaron los fascistas? A absolutamente nada y 47 años de franquismo sin el tirano asesino vivo físicamente así lo acreditan.

Sin embargo, y siendo criminal el discurso de este carcamal que hoy abraza el fascismo, como se pudo corroborar gritando junto a sus colegas reaccionarios apelando a la unidad de España y dando vítores al Rey y a la monarquía, lo más canallesco de este reaccionario fue el ejercicio de revisionismo histórico realizado con respecto del golpe de Estado fascista de 1936. El antaño ideólogo del PCE, hoy un ultra fascista que va de la mano de Espinosa de los Monteros y Abascal retrató cuan miserable es él y lo que él representa como se puede comprobar en el siguiente pasaje de su discurso:

(…) la memoria histórica nos ha creado muchos problemas, y nos los va a crear. (…) vean lo que fue aquella república también: el caos, la desorganización, la indisciplina, una serie de verdaderas luchas contra la llamada legitimidad republicana. La principal, la revolución de octubre de 1934, con más de mil muertos por la represión en gran medida o casi totalmente, por decirlo así, pero, como dice Raymond Carr, el hispanista, en realidad 1934 fue el comienzo de la Guerra Civil (…) Se alienta la división de la sociedad en dos mitades: enterramientos o no enterramientos, monumentos o no monumentos. Insisto, dejemos la historia a los historiadores, porque esa es la única forma racional de resolver un problema y de no volver a los encontronazos (…) es necesario un cambio radical hacia los principios que se mencionaban anteriormente: la monarquía parlamentaria, la unidad nacional, la bandera, etcétera.

¿Se puede ser más miserable? Sin duda Franco estaría muy orgulloso tanto de este Estado que mantiene la obra de tamaño asesino golpista, al igual que estaría totalmente orgulloso de Tamames – al igual que de la caterva de medios de manipulación que cada día hacen terrorismo periodístico o sacan a la palestra la ideología fascista del Estado que emana de sus cloacas – que no vacila en falsear la historia omitiendo su condición de golpista contra la República, financiado por fascistas italianos y alemanes asi como banqueros y empresarios Y de paso, culpabiliza de la Guerra Civil no a los que se levantaron contra la República del Frente Popular – pues contra la otra República previa a la de febrero de 1936 no se hubieran alzado – sino a las víctimas de la represión bestial del gobierno de las derechas en 1934, represión contra la clase obrera aplicada sin piedad y sin límite por el carnicero Franco al que Tamames y demás fascistas pretenden blanquear.

La reparación de las víctimas del asesino golpista Franco responsable de la Guerra Civil, en tanto y en cuanto dio un golpe de Estado financiado por terratenientes, banqueros, empresarios y las potencias fascistas italiana (con Mussolini a la cabeza) y alemana (Adolf Hitler), en una sociedad democrática no debe crear problema alguno, como con desfachatez señaló la momia reaccionaria que los fascistas sacaron a pasear los pasados días 21 y 22 de marzo.

Y es que Tamames, poseedor de una trayectoria política de la que cualquier persona con un mínimo de honestidad política se avergonzaría, tiene la poca vergüenza de señalar que “en una guerra civil no hay solamente un lado bueno y otro malo. En la nuestra se cometieron atrocidades en los dos bandos”. Pues no, fascista Tamames y demás esbirros de los monopolios, la Guerra Civil se desencadenó por un golpe de Estado dado por los fascistas, por los del bando de Tamames y de los que defienden una Constitución que salvaguarda los principios fundamentales del Movimiento Franquista que dio el golpe. Y golpe se dio no porque estuvieran en contra de la República burguesa de 1934 que inmisericordemente enviaba a militares a asesinar a los obreros que se oponían a  la explotación y al fascismo que pretendía imponer la CEDA desde el gobierno, sino que el golpe fue contra la nueva República que emanaba tras las elecciones de febrero de 1936, contra la voluntad del pueblo expresada democráticamente entregando la mayoría al Frente Popular, el cual pretendía dar soluciones a la cuestión de la propiedad de la tierra en contra de la voluntad de los terratenientes, el cual pretendía depurar el Ejército de fascistas y carniceros, que fueron los mandos que se alzaron contra la República y el pueblo español, para industrializar el país en contra de la voluntad de banqueros y terratenientes, etcétera. En aquel momento, el pueblo español decidió democráticamente en las urnas posicionarse en favor de la política de Frente Popular emanada del Komintern para cerrar el paso al fascismo, y los fascistas españoles de la CEDA y demás organizaciones de derechas abrazaban el fascismo alemán y, fundamentalmente, el italiano anhelando la imposición de un Estado corporativo, o fascista, al estilo italiano.

El, según los medios de manipulación de masas reaccionarios, “leído” Tamames no sólo engaña a todo el mundo en el Parlamento al ocultar el golpe de Estado de Franco, como cabeza de la derecha y del fascismo a nivel mundial encabezado por Hitler y Mussolini y promovido por los monopolios, sino también engaña cuando habla de que en una guerra “se cometieron atrocidades en los dos bandos”. Los fascistas no sólo cometieron infinidad de atrocidades en la guerra civil, sino que esas atrocidades las siguieron perpetrando una vez terminada la guerra donde la represión política era inmisericorde, al igual que la política de exterminio seguida por el Régimen franquista contra los opositores a éste. El fascista Tamames, no solo miente con respecto a quiénes son los responsables de que hubiera una guerra civil en España, la derecha que él defiende con el asesino Franco a la cabeza y con Hitler y Mussolini como referentes, no sólo miente al culpabilizar por igual a ambos bandos y ubicar en la clase obrera los responsables de esa guerra civil, sino que calla ante la política de represión sistemática una vez concluida la guerra civil. Al igual que calla que España es, tras Camboya, el país donde más desaparecidos hay, según reconoce el propio Estado en auto judicial de 16 de octubre de 2008 correspondiente a las Diligencias Previas del Procedimiento Abreviado 339/2006V se reconoce que en España, entre el 17 de julio de 1936 y el mes de diciembre de 1951 hay 114.266 víctimas desaparecidas.

Estas y muchas otras cosas obvia y falsea Tamames para llegar a su conclusión, la de los fascistas, la que alivia todo tipo de problema a ellos, que hablan de consensos y renuncias de los demás, pero no de ellos por supuesto donde todos sus presupuestos son impuestos y todos los principios del franquismo y su Estado salvaguardados, o lo que Tamames señala como los principios que todos tenemos que abrazar “monarquía parlamentaria, la unidad nacional, la bandera, etcétera”, o lo que es lo mismo, o todos abrazamos los principios franquistas o habrá problema, como lo hubo en 1936, o como lo hubiera habido una vez muerto el asesino Franco sino hubiera cometido el PCE de Tamames y Carrillo una traición superlativa al pueblo español y a la clase obrera.

Recordemos lo que decía nuestro Partido en el documento aprobado por el Comité Central en marzo de 2018 bajo el título “¿Es fascista el Estado español?”:

El fascismo es revisionismo histórico que utiliza con habilidad todo tipo de engaño y demagogia, de tal modo que “los fascistas revuelven con el hocico la historia de cada pueblo para presentarse como herederos y continuadores de todo lo que hay de elevado y heroico de su pasado, y explotan todo lo que humilla y ofende a los sentimientos nacionales del pueblo como arma contra los enemigos del fascismo”[8], y actuando con un oportunismo ilimitado, de tal modo que “el fascismo logra atraerse a las masas porque apela en forma demagógica a sus necesidades y exigencias más candentes (…) no sólo azuza a los prejuicios hondamente arraigados en las masas, sino que especula también con los mejores sentimientos de estas, con su sentimiento de justicia, y a veces incluso con sus tradiciones revolucionarias (…) el fascismo adapta su demagogia a las particularidades nacionales de cada país e incluso a las particularidades de las diferentes capas sociales dentro de un mismo país”[9] con el objetivo de arrastrarlos al sometimiento a los intereses de la burguesía monopolista y al mantenimiento de la base económica capitalista” y, sin duda, esto sintetiza el contenido de lo expresado por Tamames y demás promotores de la Moción de censura.

Y ante ello, sus colegas abiertamente fascistas como PP o C’s, se abstienen los primeros y votan en contra los segundos, todo de manera vergonzante pues su corazón, su alma y su ideología es exactamente igual de fascista y defienden los mismos intereses económicos y clasistas de aquellos que promovieron la moción de censura.

Y la supuesta izquierda que gobierna, aparte de mostrar un enorme respeto hacia el fascista que se postulaba como candidato a presidente del gobierno, no vacilaron en envolverse bajo la capa de ser los más constitucionalistas, y para ello confrontaron lo que han realizado hasta ahora en estos tres años.

Si todavía quedaba alguna duda que Yolanda Díaz es tan adlátere y lacaya de los monopolios como Abascal, el debate de la moción de censura disipó cualquier duda. Ésta saco pecho de la Reforma Laboral, una reforma laboral que traga y profundiza la Reforma Laboral de 2012 de Rajoy, donde se mantienen las indemnizaciones por despido, se mantiene el no pago de los salarios de tramitación con la excepción de los despidos nulos, no se amplían las casuísticas de nulidad de despido y el contrato indefinido pierde totalmente su condición de indefinido para en la práctica comportarse como un contrato temporal. La precariedad laboral no solo se ha acrecentado sino que lo van a certificar con todas las de la ley, su ley, con el próximo Estatuto del Becario. Yolanda Díaz agradeció la política económica antiobrera realizada por la ministra impuesta por Bruselas Calviño, y alabó la acción de un gobierno que ha incumplido aquello que prometió a sus votantes, como por ejemplo la derogación de la ley mordaza de Rajoy, por no hablar del incremento del gasto militar, del apoyo militar al Estado fascista ucraniano, del mantenimiento de unas políticas económicas y fiscales profundamente antiobreras que acrecientan la desigualdad social, etcétera.

La moción de censura, pues, la discrepancia y el motivo de la censura no es más que la supuesta memoria histórica y que unos – el gobierno – conciben a la mujer obrera como un instrumento con el que hacer electoralismo confrontándola con el hombre obrero al objeto de dividir a la clase obrera y así profundizar en el grado de explotación de la clase, donde la mujer es todavía más explotada que el hombre, y otros – los fascistas – conciben a la mujer obrera como un instrumento que debe garantizar al menos una descendencia de 2,1 hijos y que, además, hagan de vientre de alquiler de las familias ricas que no puedan tener hijos. Por consiguiente, la moción de censura no ha sido más que un teatrillo donde fascistas, socialdemócratas y oportunistas han lanzado sus campañas electorales para conseguir el mayor número de votos posibles tanto en mayo como cuando se celebren las elecciones generales y seguir mamando de la teta del Estado franquista que aun perdura y sirviendo a los intereses del gran Capital y del imperialismo norteamericano como lleva haciéndose desde 1939.

En definitiva, Tamames, VOX, Gobierno, Yolanda Díaz, Podemos/IU/PCE, censuradores y censurados, izquierda del sistema y derecha, todos son constitucionalistas, por tanto, todos abrazan los principios del franquismo, todos ellos, son exactamente idénticos y abrazan los principios mencionados por Tamames en su moción de censura: “monarquía parlamentaria, la unidad nacional, la bandera”. Y prueba de ello fue el plante que el Gobierno dio el 21 de marzo a la comisión de europarlamentarios que están investigando el caso Pegasus de espionaje a políticos catalanes.

Y mientras los fascistas, ya se digan de derecha o de “izquierda”, que se sientan en el Parlamento escenificaron su teatrillo con la mirada puesta en los votos, en las elecciones que se celebrarán en mayo y a final de año, la clase obrera seguimos sufriendo la represión en las calles y en los centros de trabajo, seguimos perdiendo poder adquisitivo y empobreciéndonos, seguimos siendo desahuciados de nuestras viviendas, seguimos sufriendo la desesperación por la imposibilidad de tener una vida digna y por ello cada vez más miembros de nuestra clase se suicidan, en definitiva, las condiciones materiales y espirituales de nuestra clase cada día son peores encontrándonos en una situación donde el único derecho que nos queda es el derecho a rebelarnos contra un sistema económico y un Estado criminales, derecho también negado por la Constitución del 78 que consagra el Estado franquista sin Franco y que todas las fuerzas parlamentarias adoran. Defender la Constitución es defender el capitalismo, es defender el franquismo, y sirva como ejemplo que lo que hoy es la Audiencia Nacional (desde 1977), ayer eran los Tribunales de Orden Público Franquistas (1963-1977) y anteayer era el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo (1940-1963). ¡Eso es lo que adoran los que defienden la Constitución hoy, los constitucionalistas de “izquierda” y derecha!

La clase obrera no tiene otra salida que la de romper con el capitalismo y este Estado franquista cuya única función es la de robar a la clase obrera para entregar lo robado a la burguesía y reprimir al pueblo trabajador de manera inmisericorde. La única salida que la clase obrera tiene es su organización revolucionaria para socializar las fábricas y poner la producción a disposición de las necesidades de la clase obrera y construir un Estado obrero y socialista al objeto de profundizar en el socialismo y para garantizar el dominio político único de la clase obrera.

 

¡TODOS SON CONSTITUCIONALISTAS, TODOS SON FRANQUISTAS!

¡ABAJO EL FASCISMO Y ABAJO EL OPORTUNISMO TRAIDOR SIERVO DEL CAPITAL!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 27 de marzo de 2023

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




CCOO y UGT, un cáncer para la clase obrera

En el año 480 a.C. un ejército formado por unos 7000 griegos (espartanos, tespios, tebanos y otros aliados) contuvo durante varios días al imponente ejército persa compuesto de unos 250.000 soldados. Los aliados griegos, liderados por el rey Leónidas I de Esparta, tenían claro que para frenar esa superioridad numérica, debían aprovechar el estrecho paso de las Termópilas, dónde el frente de batalla sería lo suficientemente estrecho para repeler a un ejército tremendamente superior en número. Con lo que no contaban los aliados griegos es con la traición de un residente local llamado Efialtes, que proporcionó a los persas información de un paso por el que podrían rodear y atacar la retaguardia del ejército griego.

La traición ha sido y sigue siendo un arma temible en manos de quien tiene el poder económico para pagarla y la ausencia de escrúpulos para usarla. Y el brazo ejecutor de la traición, el traidor, una herramienta necesaria en manos de quien ostenta el poder pero necesita aliados entre las filas contrarias.

En la lucha de clases, la clase obrera puede identificar de forma más o menos nítida a su enemigo natural, a la clase parasitaria que se apropia de la riqueza generada con el trabajo ajeno, la burguesía, los empresarios. De esta forma, incluso de forma espontánea, surgen luchas obreras frente a ataques abiertos y evidentes ante los que los trabajadores se organizan para defenderse. Pero la burguesía sí paga traidores, y en la lucha obrera, CCOO y UGT son traidores a sueldo que además de desdibujar, corromper y ensuciar la palabra sindicato, contribuyen a la división y la desmovilización, siendo una de las herramientas más sofisticadas para frenar la lucha organizada de los trabajadores.

La podredumbre del sistema capitalista, en una bancarrota insalvable, se sustenta principalmente en una batalla ideológica en la que estos sindicatos amarillos del sistema colaboran para desideologizar a la clase obrera, dividirla y dejarla a merced de los empresarios. Pero esa podredumbre corrompe todo lo que toca, y CCOO y UGT son buena muestra de ello, pues cada vez les resulta más complicado seguir simulando que son sindicatos de clase, se desbordan las costuras de sus trajes de sindicalistas y asoma la pata de lobo por debajo de sus disfraces de cordero.

En enero de este año, la plantilla de CCOO en Galicia convocaba una huelga indefinida [1] denunciando que “el sindicato actúa como la empresa más rastrera”. Los trabajadores reclamaban una subida de sus salarios de entre el 2% y el 3,5% anual de 2020 a 2024, mientras que la dirección del sindicato alegaba que esa subida pondría en riesgo la estabilidad económica de la entidad y los empleos, en un discurso que no difiere en absolutamente nada del de la patronal.

Ante esta huelga, la dirección de CCOO intentó cercenarla separando de la misma a los abogados del sindicato, un intento que fue frenado por la justicia [2], mostrando como este supuesto sindicato de clase no duda en usar todas las argucias que cualquier empresa utiliza para atacar a sus trabajadores cuando estos se organizan.

Este no es ni mucho menos un caso aislado. En febrero, el Tribunal Superior de Baleares condenaba al sindicato por el despido improcedente de un representante de los trabajadores [3]. José Manuel Raya, abogado y graduado social, declaraba a El Independiente: «CCOO se cargó a dos delegados de personal de los tres que tiene en Baleares, y a otra trabajadora en Ibiza que había hecho demandas a la empresa. Acabaron con toda la representación de los trabajadores».

A estos casos de maltrato a sus propios trabajadores, se suma la corrupción de las cúpulas de estos sindicatos que cada vez acumulan más casos. En febrero, el diario El Debate desvelaba que la pareja de Unai Sordo, secretario general de CC.OO. recibía 345.000 € de dinero público por dar “talleres de lectura” a funcionarios vascos [4]. La empresa de Blanca Mata Fauri, pareja de Unai Sordo, comenzó a recibir grandes contratos y ayudas públicas en el momento en el que su cónyuge fue nombrado líder del sindicato.

Por su parte, Pepe Álvarez, secretario general de UGT, con un salario de 2.638 € mensuales, tiene a su nombre un ático dúplex en el centro de Barcelona y 6 fincas en Asturias, un patrimonio inmobiliario que en un 85 % adquirió tras ser nombrado jefe del sindicato a nivel nacional [5]. No es de extrañar cuando las cúpulas de estos sindicatos gestionan un fondo privado de pensiones que factura 2 millones de euros anuales, la Consultora de Pensiones y Previsión Social Sociedad de Asesores (CCPS) [6].

Todo esto sumado a las declaraciones que de vez en cuando muestran claramente la posición reaccionaria de estos sindicatos, como la defensa pública que Pepe Álvarez hizo de Juan Roig [7], presidente de Mercadona, alegando que “poner el foco sobre la que paga mejor, no es la manera de situar este problema”, o las recientes declaraciones en las que instaba a reforzar el control de la prestación por desempleo y, en especial, de la facultad para retirar la prestación o el subsidio por desempleo a quien rechace una oferta de empleo o un curso de formación [8].

El desprestigio cada vez mayor de estas organizaciones ha llevado a España a ser uno de los países con menor porcentaje de trabajadores con afiliación sindical, alcanzando su nivel más bajo desde 1986 con sólo un 12,5% [9], un dato que no ha dejado de descender desde 1978 –cuando llegó a ser del 38,9%-, justo al final de la mal llamada transición que concluyó con la firma de la reforma de las leyes franquistas denominada Constitución, la traición a través de la cual, la alianza entre fascistas y oportunistas nos ha traído hasta este momento histórico de pérdida absoluta de derechos, empobrecimiento extremo, guerra y muertes. Esta es la obra de esa alianza entre fascismo y oportunismo, alianza de la que CCOO y UGT son ‘valiosos’ miembros.

Ante esta situación, a la clase obrera le urge acabar con estas organizaciones que no son más que aparatos del Estado para mantener la opresión de la burguesía, de los empresarios, así como fortalecer a los sindicatos de clase de la Federación Sindical Mundial (FSM), la Internacional de los sindicatos de clase, con el fin de organizar a los trabajadores en los centros de trabajo bajo el paraguas del sindicalismo de clase.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE

 

 

Referencias

 

[1] https://elpais.com/espana/galicia/2023-01-18/la-plantilla-de-cc-oo-en-galicia-convoca-una-huelga-indefinida-el-sindicato-actua-como-la-empresa-mas-rastrera.html

[2] https://elpais.com/espana/galicia/2023-02-10/la-justicia-frena-el-intento-de-cc-oo-en-galicia-de-cercenar-la-huelga-de-sus-abogados.html

[3] https://www.elindependiente.com/economia/2023/02/13/ccoo-cuando-el-sindicato-es-quien-despide-y-congela-salarios/

[4] https://www.eldebate.com/espana/20230222/pareja-lider-ccoo-recibe-345-000-publicos-dar-talleres-lectura-funcionarios-vascos_94125.html

[5] https://www.eldebate.com/espana/20230221/lider-ugt-declara-ganar-2-600-mes-dueno-atico-duplex-barcelona-6-fincas-asturias_94127.html

[6] https://www.eldebate.com/espana/20230220/cupulas-ugt-ccoo-gestionan-fondo-privado-pensiones-factura-2-millones-anuales_94595.html

[7] https://cincodias.elpais.com/cincodias/2023/01/30/companias/1675090227_929538.html

[8] https://www.eleconomista.es/economia/noticias/12180849/03/23/Alvarez-UGT-insta-a-quitar-el-paro-a-quien-rechace-una-oferta-de-empleo-.html

[9] https://www.elboletin.com/los-paises-con-mas-trabajadores-afiliados-a-sindicatos-del-922-de-islandia-al-125-de-espana/




20 años de la invasión imperialista de Irak

El 20 de marzo de 2003, los Estados Unidos daban comienzo a lo que ellos bautizaron como “Operación Libertad Iraquí”, que no era otra cosa que un nombre propagandístico para dotar de legitimidad a la invasión y guerra imperialista contra la República de Irak bajo el pretexto de derrocar a Saddam Hussein.

Reino Unido, Australia, Polonia, Dinamarca, Países Bajos, España, Portugal, Italia, Colombia, Japón, Corea Del Sur, Ucrania y Hungría, entre otras potencias capitalistas, formaron parte de la Coalición Multinacional que apoyó militar y políticamente esta guerra de rapiña del imperialismo estadounidense y que, junto con la Guerra de Afganistán iniciada en 2001, representan una de tantas páginas que el capitalismo ha escrito en la historia por medio de la sangre y el fuego.

En un contexto internacional de tensiones crecientes entre Estados Unidos e Irak tras las operaciones Tormenta del Desierto (1991) y Zorro del Desierto (1998), el imperialismo estadounidense utilizó para su propio beneficio los atentados del 11-S de 2001 en Nueva York. Estos atentados fueron el pretexto perfecto para que George W. Bush declarase la guerra y es por ello por lo que los servicios de inteligencia norteamericanos, aun estando al tanto de la situación, permitieron que ocurrieran.

Irak, Irán y la República Popular Democrática de Corea fueron calificados entonces como el “eje del mal”. Además, el relato se completó con la supuesta existencia de armas de destrucción masiva (químicas, biológicas y nucleares) en territorio iraquí, las cuales nunca se encontraron pues toda la operación se basaba en mentiras y propaganda para justificar la barbarie imperialista.

El fascismo, el chovinismo, el racismo y el fanatismo militar fueron los pedestales sobre los que se levantaron un grupo de plutócratas que iniciaron la despiadada y criminal invasión de Irak para apoderarse de una de las principales fuentes energéticas del mundo. Además, 50.000 obras valiosas desaparecieron durante la invasión del Museo Arqueológico de Irak, en lo que fue un auténtico expolio del patrimonio histórico del país y de la cultura de su pueblo.

Lo que en un primer momento se promocionó como una operación rápida se prolongó durante más de 7 años, dejando más de 100.000 civiles muertos, un país destrozado por la guerra, con una profunda crisis económica y con su población sumida en la miseria, a lo que hay que añadir cerca de dos millones de desplazados.

En esos momentos quedó patente la contradicción entre los países en vías de desarrollo y los intereses del imperialismo que se apropiaba de sus riquezas naturales mediante la invasión militar. En aquel entonces, Estados Unidos poseía el control del 3’5% de las riquezas petroleras del mundo, mientras que en Oriente Medio se encontraban cerca del 70% de las reservas totales de petróleo, de las cuales Irak poseía el 10%. Con estos datos sobre la mesa, y a vista de los hechos históricos, es más que evidente que el propósito de la invasión de Irak no era combatir el terrorismo ni liberar al pueblo de Saddam Hussein, sino asegurarse las ricas reservas petroleras de esta nación.

En 2007, cuando se acababan de cumplir cuatro años del inicio de la agresión imperialista contra Irak, el periódico estadounidense Socialist Appeal entrevistó al veterano de guerra Darrell Anderson, el cual reconoció las atrocidades que cometía el imperialismo:

«No existe diferenciación [entre civiles y el enemigo]. Yo tenía que disparar contra el enemigo y me ordenaban asesinar a todos los que allí estuvieran. Pero esas órdenes no llegaron hasta abril. En enero, febrero y marzo la orden era: si te disparan ponte a cubierto y espera órdenes antes de volver a disparar. En abril fue: si te disparan asesina a todo el mundo porque estamos perdiendo muchos soldados y tenemos que vivir.

[…] Estamos cometiendo crímenes de guerra en Iraq y todos los procedimientos van en contra de la Convención de Ginebra, pensaba que mi deber era negarme, no tenía realmente una ideología política».

Todo aquello no fue más que una guerra planeada y dirigida por un Estado imperialista que representa lo más criminal, vil y genocida de la clase social burguesa. Una guerra que para la burguesía no fue más que un paso necesario en su afán por seguir nutriendo el lobby militarista y las apetencias dictadas desde Wall Street para asegurar el dominio del imperialismo estadounidense, ganar la carrera en el control de los recursos naturales y los mercados. Como dijo el camarada Stalin: «El imperialismo es la exportación de capitales a las fuentes de materias primas, la lucha furiosa por la posesión monopolista de estas fuentes, la lucha por un nuevo reparto del mundo ya repartido, lucha mantenida con particular encarnizamiento por los nuevos grupos financieros».

Con la ejecución de Saddam Hussein y el vacío de poder que se generó, quedó en evidencia que los planes estadounidenses no eran “exportar la democracia y la libertad”, sino sumir en el caos a la población local y asaltar todos los edificios públicos, museos y hospitales que estuvieran a su alcance. La enorme inestabilidad política hizo que Irak fuera el caldo de cultivo perfecto para el extremismo religioso, surgiendo así el Estado Islámico de Irak (ISIS).

La caída de la Unión Soviética, aunque esta estuviera alejada para entonces de los valores de la revolución proletaria y el marxismo-leninismo, hizo que el imperialismo estadounidense se sintiera amo y señor del mundo en sintonía con las tesis de Fukuyama acerca del fin de la historia. Su industria militar podía desplegarse a lo largo y ancho del globo sin temor alguno y hacer lo que le viniera en gana en la política internacional, pues ellos eran el juez y el verdugo. En Irak, la barbarie imperialista llevó a cabo una guerra completamente ilegal según los parámetros de la propia legalidad burguesa. Sin embargo, nadie se ha hecho responsable del sufrimiento ocasionado y la Corte Penal Internacional no pone en busca y captura a George W. Bush, José María Aznar y Tony Blair, auténticos criminales de guerra que fomentaron el genocidio del pueblo iraquí. Ese es el orden internacional que ansía la democracia capitalista y el libre mercado.

En todas las guerras los proletarios no somos más que carne de cañón atrapados dentro de la ley general de la acumulación capitalista. Y la guerra contra los trabajadores y pueblos del mundo como apetencia de la clase burguesa es intrínseca al modo de producción capitalista, en general, y a la filosofía y política de guerra del imperialismo estadounidense, en particular.

La base económica contemporánea nace del modo de producción capitalista, el cual, en su fase actual de imperialismo o capitalismo monopolista se encuentra atravesada por la contradicción fundamental entre el capital y el trabajo, entre el imperialismo y el socialismo. El capital es el poder que despoja a los trabajadores y pueblos del mundo incluso de su propia humanidad, transformándolos en meros instrumentos del proceso de acumulación capitalista. Esta es la dialéctica y la filosofía imperialista que justifica y legitima aún hoy para los capitalistas el exterminio despiadado del pueblo de Irak.

La explotación asalariada – sustentada en la extracción de plusvalía –, el saqueo, la rapiña y la guerra contra los pueblos del mundo, la dominación política y económica, la esclavitud, el exterminio planificado, el fascismo, el narcotráfico, la prostitución, la deshumanización mercantil, el genocidio, el racismo, la crueldad, la corrupción, la enajenación, las masacres y bombardeos completamente impunes, centenares de miles de desplazados, mutilados, torturados, desaparecidos y masacrados. Esta es su democracia. Este es el mundo capitalista. Esta es la carnicería global de los monopolios. Este es el mundo del imperialismo y de la burguesía. Esta es su flagrante y cruel impunidad.

En la actual etapa imperialista la inevitabilidad de la guerra es evidente, dado que las contradicciones entre las distintas potencias no se resuelven pacíficamente y la guerra es la única forma en la que conciben dirimir el reparto de las esferas de influencia. Actualmente, con la hegemonía occidental herida de muerte, los Estados Unidos buscan cualquier pretexto para la utilización de su fuerza militar contra todo aquel que atente contra sus designios. Pero ya no estamos a principios de los 2000. En estos veinte años el mundo ha cambiado y los Estados Unidos ya no son la única superpotencia que hay en el planeta.

La reunión de las Islas Azores y la posterior invasión contra Irak fue un golpe de estado mundial y una muestra de que el fascismo es la esencia de la carcomida democracia burguesa. George W. Bush y sus socios tienen sus manos manchadas con la sangre de cientos de miles de trabajadores, pero solo la revolución proletaria puede ser la encargada de juzgar sus crímenes de lesa humanidad y sus genocidios. Solo el socialismo podrá poner fin a esta barbarie que ayer se expresaba en Yugoslavia, Afganistán, Irak o Libia, y que hoy se desarrolla de igual manera en Ucrania, Palestina y el Sáhara Occidental. Solo la lucha organizada de los pueblos del mundo sobre la base del marxismo-leninismo y del internacionalismo proletario pueden romper las cadenas de la explotación y la opresión capitalistas.

Los comunistas sabemos que el imperialismo precisa de las guerras para sobrevivir, para retroalimentar financieramente a sus monopolios bélicos y su complejo militar-industrial. Su mera existencia es una negación de la paz y una amenaza de guerra contra el mundo. Esta es la barbarie actual y que amenaza con desarrollarse a un grado superlativo, a la escalada bélica que conduzca a la III Guerra Mundial, si no es detenida. Otro mundo es posible, pero la construcción de una nueva realidad pasa obligatoriamente por la destrucción del sistema capitalista de forma revolucionaria. Esa es la tarea primordial y más importante que hoy, 20 años después del inicio de la Guerra de Irak, tiene el movimiento revolucionario.

«El marxismo no es pacifismo. Es indispensable luchar por el cese más rápido de la guerra. Pero la reivindicación de la “paz” sólo adquiere un sentido proletario cuando se llama a la lucha revolucionaria. Sin una serie de revoluciones, la pretendida paz democrática no es más que una utopía pequeñoburguesa. El único programa verdadero de acción sería un programa marxista que dé a las masas una respuesta completa y clara sobre lo que ha pasado, que explique qué es el imperialismo y cómo se debe luchar contra él» – Vladímir Lenin.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Madrid, 20 de marzo de 2023

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)