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Osakidetza y la alternativa [ESP/EUS]

Cada vez se habla más del desmantelamiento paulatino de la sanidad pública; y la verdad, no es para menos: falta de personal, plantas cerradas, cierre de centros de atención primaria,… Cualquiera de estos elementos son característicos de una sanidad pública forjada por el capitalismo a su imagen y semejanza. No en balde Osakidetza tiene la denominación de Ente Público de Derecho Privado.

Esto viene del Plan Osasuna Zainduz, firmado en 1993, donde se apostaba por aplicar una gestión de tipo empresarial a Osakidetza. La fecha no es casual, ya que coincide con la ola neoliberal que sacudió Occidente tras el desmantelamiento definitivo del bloque socialista. En ese plan se hablaba, entre otras cosas, de competitividad, de reducción de costes, la figura del cliente, la sanidad como un mercado, las políticas de oferta y demanda, y de los incentivos por resultado. ¿Cuál fue una gestión de referencia para ello? Pues ni más ni menos que la del Estado Británico con Margaret Thatcher en el Gobierno.

¿Qué consecuencias trae este tipo de gestión para el pueblo trabajador? No pocas desde luego, y todas negativas. Podría hablarse de los atrasos en las operaciones de trabajadores que no pueden permitirse un seguro en la privada y tienen que pasar un tiempo con dolores, con molestias y con una limitación severa de las acciones a realizar en su vida cotidiana. También cabe mencionar los atrasos de la atención en las urgencias debido a la llegada masiva de pacientes que no disponen en ese momento de un centro de atención primaria y que no tienen disponible a su médico de cabecera hasta no antes de 20 días; todo esto además de la falta de personal de trabajo. Hoy día es más que común ver en hospitales, como es el caso de Cruces, pasillos llenos en las urgencias todos los días, y que se demoren los traslados porque se dan varias estabilizaciones que hay que cubrir, y eso provoca que los boxes de reconocimiento y de la evolución tarden más en vaciarse para poder ingresar a más pacientes. En los ambulatorios, la escasez de médicos es más que evidente viendo como en los PAC (Puntos de Atención Continuada) el personal de enfermería deriva a los hospitales las urgencias. El hecho de que el personal de trabajo no solo no vaya a más, sino que desaparezcan plazas una vez se jubilan determinados trabajadores, suponen una mayor carga de trabajo, lo cual a su vez acarrea una mayor fatiga que puede afectar de forma considerable al rendimiento del personal. Una bajada de rendimiento en un bloque de oficinas puede suponer numerosos fallos de cálculo en diversos documentos que pueden viciar todo el trámite administrativo; ahora imaginemos lo que puede suponer eso en un centro de salud o en un hospital, tanto a nivel administrativo como también a la hora de los cuidados a los pacientes.

Por no hablar de que una gran parte de esos ingresos se podrían evitar simplemente incidiendo en la situación socioeconómica de los mismos pacientes. Ingresos por intento de suicidio, por accidentes durante la jornada laboral, por cáncer de pulmón debido al abuso del tabaco, por coma etílico de menores que caen en el alcoholismo a esas edades tan tempranas, por contraer infecciones por vivir en un ambiente insalubre,… Auténticas lacras que corresponden a un sistema moribundo que ya colisiona directamente con el avance tecnológico.

Esta colisión se debe a que dicho avance (robotización) supone una mayor inversión en maquinaria y en diversos equipos informáticos, entre otros elementos, lo cual sumado al precio de las manufacturas, consecuencia directa de la inflación provocada por la impresión de dinero ficticio, motivada a su vez por las constantes crisis de sobreproducción, supone una enorme cantidad de capital constante que hay que cubrir, del cual no procede la plusvalía; esta última, la genera el capital variable, es decir, la clase obrera que cada vez tiene menos miembros de la misma en activo. Y las leyes de funcionamiento del capital obligan a competir de forma que todos los burgueses deben apostar por todo ese avance técnico si no quieren verse fuera del mercado capitalista, y de ese modo, aún hay menos capital variable para acumular plusvalía. De modo que la automatización no se puede desarrollar por completo en el marco actual, ya que no sería rentable debido a la falta de capital variable para poder vender los productos mínimos requeridos, o bien porque no se espera obtener plusvalía de dicha inversión, por ejemplo, desarrollar esos avances técnicos en la sanidad para proveer salud a aquellos trabajadores que le sobran al sistema.

Si el proceso de robotización se aplica en el ámbito sanitario, más allá de un par de equipos solo accesibles para la clase dominante, eso supondría una mejora sustancial para la calidad de vida de la humanidad; entre otras cosas por la bioimpresión de órganos y tejidos que permitirían una compatibilidad del 100% con cada paciente debido al uso de la información genética del mismo. De hecho, se estima que con las condiciones socio sanitarias adecuadas, hoy día sería plausible que la esperanza de vida media ascendiese a unos 120 años. Otro ejemplo de avance podría ser la automatización a la hora de gestionar todas las peticiones de citas, es decir, que una inteligencia artificial se haga cargo de las tareas más repetitivas para que los trabajadores se dediquen a nuevas tareas que surjan, a unas más dinámicas.

Sin embargo, si se pretende vivir en un sistema que corresponda a esos avances, que ponga el desarrollo multilateral e ilimitado de todo ser humano como fin, primero hay que echar abajo el actual. Solo con la mayoría de la población organizada en un frente de masas donde todas las luchas de la misma se unifiquen, se podrá dar la vuelta a la situación, el Frente Único del Pueblo. Pero para que eso suceda, toda esa mayoría compuesta por la clase obrera y por las clases populares, debe ser consciente de que es capaz de gobernarse a sí misma, de que hoy día los trabajadores lo movemos absolutamente todo, que no es como en las revoluciones socialistas del siglo 20 (extemporáneas) en las que la gente no sabía leer, escribir ni realizar determinadas tareas. Hoy día somos celadores, médicos, enfermeras, administrativos, abogados, economistas y un sinfín de profesiones; todo eso sumado al hecho de que el capitalismo ha alcanzado el máximo desarrollo de fuerzas productivas, es decir, de avances técnicos y de la formación para los mismos, cosa que hace 100, 80 o 50 años no.

Para que esa conciencia revolucionaria tenga lugar es imprescindible la organización que lleve a cabo dicho proceso de ideologización, como es el Partido. Hay que resaltar la importancia del mismo, el cual en su momento sirvió para avanzar, pero también para retroceder. Cuando en el Partido Comunista en la Unión Soviética predominaban los cuadros más revolucionarios se levantó el primer estado socialista de la historia, y bajo el mando de auténticos oportunistas fue que se empezó a derrumbar dicho estado de carácter obrero; sin ese golpe asestado desde dentro, el cual dio el poder a esa camarilla de oportunistas, no hubiesen podido hacer desaparecer el bloque socialista, ya que como ellos mismos reconocían en el Plan Dulles, en una guerra abierta tenían todas las de perder frente al Estado Soviético. Porque la clase dominante, los dueños de los monopolios, son conscientes de que, sin el Partido, la lucha ideológica se puede volver de su lado. Este ambiente de desactivación de la lucha en la calle, de sectorialización de las luchas (división) generado desde el oportunismo se basa en la desideologización de la mayoría respecto a la ideología que promueve la emancipación de la misma (independencia política como clase) para dar vía libre a la ideología de una minoría.

Desde el PCOE hacemos un llamamiento a la clase trabajadora para que deje de confiar en los diferentes gobiernos que están al servicio de los monopolios y nunca servirán a los intereses de la clase trabajadora. Los obreros no tenemos otra salida que la organización en base a una dirección revolucionaria, en una dirección de ruptura radical con el capitalismo, de toma del poder por parte de la clase obrera y de construcción del socialismo como fase previa al comunismo. El desarrollo del Partido Leninista es primordial para evitar que persista la situación de aislamiento y desorganización que nos conduce a la muerte, que nos pone a merced de la burguesía asesina y de la reacción.

 

¡POR UNA SANIDAD POR Y PARA LA HUMANIDAD!

¡POR LA UNIDAD DE TODAS LAS LUCHAS DE LA CLASE TRABAJADORA!

¡SOCIALISMO O MUERTE!

 

Comité Nacional de Euskadi del Partido Comunista Obrero Español

Osakidetza eta alternatiba

 

Gero eta gehiago hitz egiten da osasun publikoa apurka-apurka desegiteari buruz; eta egia esan, ez da gutxiagorako: langilerik eza, solairu itxiak, lehen mailako arretako zentroak ixtea… Elementu horietako edozein da kapitalismoak bere irudi eta antzekotasunaren arabera eratutako osasun publikoaren ezaugarria. Osakidetzak ez du alferrik Zuzenbide Pribatuko Ente Publikoaren izena.

Hori Osasuna Zainduz Planetik dator, 1993an sinatua, Osakidetzari enpresa-kudeaketa bat aplikatzearen aldeko apustua egiten zuena. Data ez da kasualitatea, bat baitator Mendebaldeak bloke sozialista behin betiko desegin ondoren astindu zuen olatu neoliberalarekin. Plan horretan, besteak beste, lehiakortasuna, kostuen murrizketa, bezeroaren figura, osasuna merkatu gisa, eskaintza- eta eskari-politikak eta emaitzagatiko pizgarriak aipatzen ziren. Zein izan zen horretarako erreferentziazko kudeaketa? Ba ez gehiago ez gutxiago, Margaret Thatcher Gobernuan zegoela, Britainiar Estatuarena.

Zer ondorio dakarzkio kudeaketa mota horrek herri langileari? Ez gutxi noski, eta denak negatiboak. Langileen eragiketetan gertatzen diren atzerapenei buruz hitz egin daiteke. Atzerapen horiek ezin dute aseguru pribaturik onartu, eta denbora bat eman behar dute oinazeekin, eragozpenekin eta eguneroko bizitzan egin beharreko ekintzen muga zorrotzekin. Aipatzekoa da, halaber, larrialdietan atzerapenak izan direla, une horretan lehen mailako arretako zentrorik ez duten eta 20 egun igaro arte familia-medikua libre ez duten pazienteen etorrera masiboagatik; hori guztia, lan-langilerik ezaz gain. Gaur egun, oso ohikoa da ospitaleetan, Gurutzetan adibidez, egunero larrialdietako korridoreak beteta ikustea, eta lekualdatzeak atzeratzea, estali beharreko hainbat egonkortze ematen direlako, eta, horren ondorioz, azterketa-boxek eta bilakaeraren boxek denbora gehiago behar izaten dute husteko, paziente gehiago ospitaleratu ahal izateko. Anbulatorioetan, medikuen eskasia oso nabaria da; izan ere, EAGetan (Etengabeko Atentzioko Guneetan) erizainek ospitaleetara bideratzen dituzte larrialdiak. Langileak gehiagora ez joateaz gain, zenbait langile erretiratzen direnean plazak desagertzeak lan-karga handiagoa dakar, eta horrek, aldi berean, neke handiagoa dakar, langileen errendimenduan eragin nabarmena izan dezakeena. Bulego-bloke batean errendimendua jaisteak kalkulu-akats ugari ekar ditzake administrazio-izapide osoa kaltetu dezaketen hainbat dokumentutan; orain, pentsa dezagun horrek zer ekar dezakeen osasun-zentro batean edo ospitale batean, bai administrazio-mailan, bai pazienteak zaintzerakoan.

Ez aipatzeagatik ospitaleratze horietako asko saihestu ahal izango liratekeenik, soilik paziente berberen egoera sozioekonomikoan eragiten. Ospitaleratzeak suizidio-saiakeragatik, lanaldiko istripuengatik, tabakoaren abusuak eragindako biriketako minbiziagatik, adin goiztiar horietan alkoholismoan erortzen diren adingabeen koma etilikoagatik, giro osasungaitzean bizitzeagatik infekzioak hartzeagatik,… Hilzorian dagoen sistema bati, aurrerapen teknologikoarekin zuzenean talka ari dena, dagozkion benetazko lakrak.

Talka horren arrazoia da aurrerapen horrek (robotizazioa) inbertsio handiagoa dakarrela makinerian eta hainbat ekipo informatikotan, besteak beste, eta hori manufakturen prezioari gehituta, fikziozko diruaren inprimaketak eragindako inflazioaren ondorio zuzena izanik, gainprodukzioaren etengabeko krisiak eraginda, estali beharreko kapital konstantearen kopuru handia da, eta hortik ez dator gainbalioa; azken hori kapital aldakorrak sortzen du, hau da, jardunean gero eta kide gutxiago dituen langile-klaseak. Eta kapitalaren funtzionamenduaren legeek behartzen dute lehiatzera, eta burges guztiek aurrerapen tekniko horren guztiaren alde egin behar dute, merkatu kapitalistatik kanpo ikusi nahi ez badute, eta, horrela, gainbalioa metatzeko are kapital aldakor gutxiago dago. Beraz, automatizazioa ezin da erabat garatu egungo esparruan, ez bailitzateke errentagarria izango eskatutako gutxieneko produktuak saldu ahal izateko kapital aldakorrik ez dagoelako, edo inbertsio horretatik gainbaliorik lortzea espero ez delako, adibidez, aurrerapen tekniko horiek garatzea osasunean, sistemari soberan dauden langileei osasuna hornitzeko.

Robotizazio-prozesua osasun-eremuan aplikatzen bada, talde menderatzailearentzat soilik eskuragarri dauden ekipo pare bat baino gehiago, horrek nabarmen hobetuko luke gizateriaren bizi-kalitatea; besteak beste, organo eta ehunen bioinprimaketa, paziente bakoitzarekin % 100eko bateragarritasuna ahalbidetuko lukeena, haren informazio genetikoa erabiltzeagatik. Izan ere, uste da, baldintza soziosanitario egokiekin, gaur egun onargarria izango litzatekeela batez besteko bizi-itxaropena 120 urte ingurukoa izatea. Aurrerapenaren beste adibide bat hitzorduen eskaera guztiak kudeatzeko automatizazioa izan liteke, hau da, adimen artifiziala zeregin errepikakorrenez arduratzea, langileek sortzen diren zeregin berrietan, dinamikoagoetan, jardun dezaten.

Hala ere, aurrerapen horiei dagokien sistema batean bizi nahi bada, gizaki ororen garapen aldeaniztun eta mugagabea helburu izango duena, lehenik eta behin gaur egungoa bertan behera utzi behar da.  Biztanleriaren gehiengoa masa-fronte batean antolatuta badago, eta fronte horretako borroka guztiak bateratzen badira, orduan bakarrik eman ahal izango zaio buelta egoerari, Herriaren Fronte Bakarra. Baina hori gerta dadin, langile-klaseak eta herri-klaseek osatzen duten gehiengo horrek guztiak jakin behar du gai dela bere burua gobernatzeko, gaur egun langileok erabat mugitzen dugula dena, ez dela 20. Mendeko iraultza sozialistetan bezala (garaiz kanpo), non jendeak ez baitzekien irakurtzen, idazten, ezta zeregin jakin batzuk egitea ere. Gaur egun, zeladoreak, medikuak, erizainak, administrariak, abokatuak, ekonomialariak eta hainbat eta hainbat lanbide gara; horri guztiari gehitu behar zaio kapitalismoak ahalik eta garapen handiena lortu duela produkzio-indarretan, hau da, aurrerapen teknikoetan eta horientzako prestakuntzan, duela 100, 80 edo 50 urte ez bezala.

Kontzientzia iraultzaile hori gerta dadin, ezinbestekoa da ideologizazio-prozesu hori gauzatuko duen erakundea, hala nola Alderdia. Haren garrantzia azpimarratu behar da, bere garaian aurrera egiteko balio izan baitzuen, baina baita atzera egiteko ere. Sobietar Batasuneko Alderdi Komunistan koadro iraultzaileenak nagusi zirenean, historiako lehen estatu sozialista altxatu zen, eta benetako oportunisten agindupean, langile izaera zuen estatu hori eraisten hasi zen; barrutik hartutako kolpe hori gabe, oportunisten ganbaratxo horri boterea eman ziona, ezin izango zuten bloke sozialista desagerrarazi, Dulles Planean beraiek onartzen zuten bezala, gerra ireki batean Sobietar Estatuaren aurrean galtzeko aukera guztiak baitzituzten. Izan ere, klase nagusiak, monopolioen jabeek, badakite, Alderdia gabe, borroka ideologikoa bere aldera itzul daitekeela. Kaleko borrokaren desaktibazio-giro hori, oportunismotik sortutako borroken sektorializazio-giro hori (zatiketa) gehiengoaren desideologizazioan oinarritzen da, horren emantzipazioa sustatzen duen ideologiarekiko (independentzia politikoa klase gisa), gutxiengo baten ideologiari bide librea emateko.

PCOEtik dei egiten diegu langileei monopolioen zerbitzura dauden eta langile-klasearen interesen zerbitzura inoiz egongo ez diren gobernuengan konfiantza izateari utz diezaioten. Langileok zuzendaritza iraultzaile batean oinarritutako erakundea besterik ez dugu, kapitalismoarekiko haustura erradikalaren norabidean, langile-klaseak boterea hartzeko norabidean eta sozialismoa komunismoaren aurreko fase gisa eraikitzeko norabidean. Alderdi Leninistaren garapena funtsezkoa da heriotzara garamatzan isolamendu eta desantolaketa egoerak iraun ez dezan, burgesia hiltzailearen eta erreakzioaren mende jartzen baikaitu.

 

GIZATERIAREN ETA GIZATERIARENTZAKO OSASUN BATEN ALDE!

LANGILERIAREN BORROKA GUZTIEN BATASUNAREN ALDE!

SOZIALISMOA EDO HERIOTZA!

PCOEren Euskadiko Batzorde Nazionala




La CEOE vierte su veneno en Canarias

El presidente de la CEOE en Tenerife ha hablado de “erradicar el absentismo laboral sin control”, puesto que, según dice, si un trabajador “puede dejar de ir a trabajar porque quiere” afectará a la productividad. Ha hecho esta declaración refiriéndose a la propuesta del Ministerio de Sanidad, en la que se puede autojustificar la baja por enfermedad leve los tres primeros días para “no saturar la Atención Primaria”. En el mismo sentido, asegura que el absentismo, en general, es un problema sobre el que hay que trabajar, pues (siempre dentro de su relato) la carga recae sobre el empresario.

En primer lugar, lo que se debería arreglar es el hecho de que la mayoría de la población vive para producir para una minoría, en detrimento de su propio bienestar, pero centrándonos en los delirios de la CEOE, Canarias tiene una de las tasas más bajas de absentismo laboral, siendo solo un 6% la pérdida de las horas pactadas que no explican la situación económica de las islas (ni sería la explicación aunque fuese más alta), como quieren hacer creer. Además, un estudio de la Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo en 2015 reveló que el 41% de los trabajadores, en algún momento, realizó su labor estando enfermos, y según un estudio realizado en 2018, lo hicieron tres de cada cuatro trabajadores en España durante el año. Es más, un informe reciente revela que el 60% de los empleados con problemas de salud mental sigue yendo al trabajo. Por tanto, no es muy coherente hablar del supuesto problema que ha “alarmado” a la CEOE, perfectamente consciente de que miente y cuyo objetivo es demonizar a quienes sufran las dolencias inherentes al capitalismo. La realidad es que la mayoría va a su puesto de trabajo en condiciones lamentables, y en muchas ocasiones se acude cuando no se debería por miedo a las consecuencias, lo cual es otra muestra de la libertad de la que goza el capitalista por ser propietario, mientras que los que conforman el motor de toda empresa y de la sociedad no se atreven ni a un justificado descanso.

Con este discurso de los empresarios, ya antiguo, solo se intenta proyectar una imagen en la que ellos son quienes levantan el país y los trabajadores tienden a ser unos vividores que, en cuanto se descuida el patrón, se aprovechan e intentan cobrar su salario haciendo lo menos posible. Nada más lejos de la realidad, pues el empresario no tiene ninguna función ni hay necesidad de su existencia; es más, su existencia es nociva, ya que es la clase social cuyo único interés es obtener el mayor beneficio individual a costa de la explotación humana, apartando a la clase obrera del producto de su propio trabajo. Es decir, el empresario compra su derecho a apropiarse indebidamente del fruto del trabajo ajeno; he aquí su rol.

El parásito que encabeza la CEOE en Tenerife no señalará que, entre enero de 2022 y julio de 2023, se tramitaron en Canarias 55.951 bajas laborales por salud mental. Este hecho está íntimamente relacionado con los niveles de pobreza; cada vez más trabajadores tienen problemas para cubrir sus necesidades y deben soportar, además, la deshumanización en el trabajo. Concretamente, un 36% de la población en el archipiélago está en riesgo de pobreza y exclusión social, según el último informe de AROPE, y según un informe de Idealo, el 53% de las familias en dicha comunidad autónoma no llega a fin de mes. En cuanto a la salud mental, la última encuesta de salud elaborada por el Instituto Canario de Estadística (Istac), refleja que un tercio de la población canaria presenta problemas relacionados con la ansiedad y la depresión. Además, es la tercera comunidad autónoma con más suicidios. También es pertinente indicar que en Canarias han seguido subiendo el precio de la vivienda y de los alquileres, lo cual aumenta todavía más las dificultades para los trabajadores.

Por si fuera poco, Canarias es la segunda comunidad donde se registran los salarios más bajos. Su economía se centra sobre todo en el sector servicios, la mayor parte centrada en el turismo, y de acuerdo con los datos del INE en la hostelería es donde peor se paga al trabajador.  De todas maneras, a nivel nacional los datos no son nada alentadores, ya que se utiliza la engañosa media para indicar los salarios, pero lo que realmente cuenta es el modal: en España el salario modal (es decir, el más frecuente) es de 18.502 euros brutos al año, y el segundo es de 16.587.

Siguiendo con las ponzoñosas declaraciones, hasta tal punto llega la desvergüenza del presidente de CEOE Tenerife, que afirma que el servicio sanitario público “cuenta con el mayor presupuesto y los mayores recursos humanos de la historia”. Pues bien, según los últimos datos de Sanidad en Canarias hay 144.676 personas en lista de espera para tener cita con un especialista (se ha incrementado un 27% respecto a 2022); la media es de 4 meses de espera. Respecto a la lista de espera quirúrgica, hay 36.395 personas (un incremento del 10,5%) que esperan de media 5 meses. Para prueba diagnóstica hay 23.044 pacientes en lista de espera. Por otro lado, según datos de la Asociación para la Defensa de la Salud Pública (ADSPC), solo el 10,8% de los pacientes consigue cita en atención primaria en 24 horas; la espera suele ser de 7 a 14 días. Además, los sanitarios destacan el colapso de las urgencias por falta de personal, espacio y material; no es algo puntual, sino estructural.

Miles de sanitarios de la plantilla del Servicio Canario de Salud tienen contratos eventuales, a lo que se ha respondido ofertando plazas para que pasen a interinos, por tanto seguirán sin ser plazas fijas. Mientras tanto, el gobierno actual, que es el enésimo administrador del capital, ha destinado 64 millones a la sanidad privada con el discurso de la “colaboración público-privada” que, en realidad, significa que se facilita al sector privado parasitar al servicio público, en aras de debilitar éste último y seguir convirtiendo la salud en un negocio, y a la vez facilitando acabar con el excedente humano que no podrá pagar para que le vea un médico.

La CEOE Tenerife también hace una deleznable advertencia en relación al absentismo laboral: si la carga recae “sobre el empresario”, se buscarán soluciones que resulten en menor contratación y mayor eficiencia.

La verdad es que esa última declaración puede referirse a dos cosas que ocurren desde siempre: o aumentar los abusos y la explotación a los asalariados, o la automatización. Sustituir a trabajadores por máquinas y lanzarlos al paro, o al trabajo eventual, deriva en dos cosas: disminuye la plusvalía que puede robar el empresario, puesto que el valor del que se apropia solo puede provenir del trabajo humano (capital variable), y por otro lado, se consumirán menos mercancías, lo que conlleva pérdidas por sobreproducción y, por tanto, crisis cada vez peores que harán repetir el proceso para reducir costes. La automatización lleva al capitalismo a cavar su propia tumba.

También ha entrado en escena CCOO, sindicato enemigo de la clase obrera, y señala en un informe (como respuesta a la CEOE Tenerife) que, como “solución”, es importante el acuerdo entre empresarios y sindicatos, lo que traducido a nuestro lenguaje es que se conceda la petición menos costosa para el explotador, a la vez que los traidores obtienen recompensa por la puñalada a los trabajadores, a los que intentarán convencer diciendo que es lo mejor que se puede conseguir. Por otro lado, señalan que la meta es lograr mejores horarios y mejores salarios, para la conciliación laboral y afrontar la carestía de vida, permitiendo una vida “digna” que mejore su rendimiento en las empresas (es decir, que el empresario salga beneficiado). Pero hay que aclarar que un salario jamás será digno, puesto que significa que el burgués ha comprado la fuerza de trabajo, por tanto el asalariado no recibe según lo que produce (se lo queda el burgués), sino un mínimo por su capacidad de trabajar un número de horas diarias. CCOO siempre sugiere pequeñas reformas cosméticas dentro de los márgenes capitalistas, pero nunca querrá abolir dicho sistema.

También cabe destacar que el sindicato de la patronal habla de productividad y salario como una receta para solucionar problemas, pero en sus propios informes sobre la situación de Madrid, que es la comunidad más rica y con los salarios más altos registrados, según datos del INE, vemos que el 20,3% de la población está en riesgo de pobreza o exclusión social y que dos de cada cinco hogares tienen serios problemas para llegar a fin de mes. En este caso, CCOO dice que la solución es “ayudar” a los madrileños empobrecidos con transporte público gratis, comedores escolares, una ley de vivienda para “reducir” los elevados costes, etc. Es decir, el “remedio” para los trabajadores en Canarias es aumentar los salarios y, con ello, “mejorar” la calidad de vida y la productividad que hará crecer la economía; en Madrid, que parece seguir esa receta, se arregla con caridad. Y para sorpresa de nadie, el capital niega las ayudas a sus víctimas. Comprobamos que nuestro trabajo genera la riqueza y, por mayor que ésta sea, se nos va negando cada vez más el acceso a ella.

La realidad que observamos es que el capitalismo, por definición, es y siempre ha sido robar la vida a la clase obrera. No importa qué y cuánto produzcan los trabajadores porque el fruto no les pertenece a ellos, sino al dueño de la empresa, y su mejor o peor “suerte” depende de las condiciones de vida que les hayan permitido seguir tal o cual camino, y acabar en un trabajo u otro (ni los estudios superiores garantizan nada), así como de que el burgués considere que sigue siendo rentable; en mayor o menor grado, nadie está a salvo. Nuestra existencia está encadenada a los movimientos del mercado, y para obtener algo de lo que nosotros mismos producimos dependemos de que compren nuestra fuerza de trabajo, mientras competimos con otros que también lo necesitan; todo ello influye en los salarios.

No podemos seguir a la zaga de los acontecimientos, sintiéndonos divididos, solos e impotentes ante los problemas que derivan de un sistema criminal. No debemos seguir aguantando que nos vendan parches. Por ejemplo, ¿cuál es el “remedio” para la sanidad pública en Canarias? Al parecer, ideas como “un gran pacto” (¿entre los especuladores?), “frenar” los conciertos de crecimiento galopante con la privada (nada de prohibir la privada), “fomentar” (entre trabajadores cada vez más agotados y estresados) el deporte, invertir en educación nutricional (cada vez menos pueden permitirse una alimentación adecuada), infraestructuras deportivas públicas con precios bajos o gratuidad para las rentas bajas (¿debe seguir existiendo la pobreza?) y un “compromiso colectivo” (que surja entre los oprimidos la famosa voluntad, por arte de magia) para abordar el problema causado por la burguesía, cuyo sistema nos oprime y desgasta nuestras vidas, por no hablar de que los trabajadores no tienen en sus manos el Estado ni deciden lo que se hace con la sanidad.

El único camino a seguir para acabar con la raíz de nuestros males pasa por la organización de nuestra clase; unir todas las luchas en un Frente Único del Pueblo comprendiendo que el origen de todas las dolencias de la sociedad es el capital, y comenzar a construir una democracia obrera que rompa con la dictadura que la burguesía ejerce sobre nosotros. El auténtico remedio es socializar los medios de producción. La clase dominante y su sistema quebrado agonizan y solo pueden ofrecer discursos vacíos a través de sus lacayos, mientras nos empobrecen, nos reprimen y nos llevan a la guerra. No debemos seguir permitiendo engaños, división, miseria y muerte. Es hora de mandar al capitalismo al estercolero de la historia. Es el momento de luchar por nuestro sistema: el socialismo.

 

Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en las Islas Canarias




Sobre el salario mínimo y la crisis del capitalismo

El pasado viernes 12 de enero se anunció la subida del Salario Mínimo Interprofesional por parte del Gobierno un 5%, con el acuerdo de los sindicatos CCOO y UGT, hasta los 1.134 euros mensuales (distribuidos en 14 pagas) en 2024 con carácter retroactivo desde el 1 de enero de este año.

Esta medida, igual que el resto de subidas del salario mínimo interprofesional en años anteriores, hay que analizarlo dentro de la situación de cambio del modelo de “mercado laboral” que los monopolios están instaurando, consistente en reducir drásticamente el número de horas trabajadas.

El contrato de trabajo a tiempo parcial se convierte, de esta manera, en el contrato preferido por la burguesía, eliminando progresivamente los contratos fijos a tiempo completo. Así, más trabajadores van a poder tener un puesto de trabajo, pero siempre con muchas menos horas trabajadas. Esto permite a la burguesía elegir, prácticamente día a día, cuántos trabajadores y qué número de horas está dispuesto a pagar (no confundir con las horas trabajadas, que pueden ser más bajo amenaza de no volver a llamar al trabajador).

El número medio de horas por trabajador no ha dejado de disminuir desde 2008, según el Instituto Nacional de Estadística, pero sobre todo después de la pandemia:

Cómo reconoce el propio Banco Central Europeo en su reciente informe: la media de horas trabajadas sigue “una tendencia decreciente a largo plazo”, sin ser un efecto único de la pandemia. El BCE señala al incremento del empleo a tiempo parcial como uno de los principales causantes. “El fuerte aumento del empleo a tiempo parcial explica el 80% del descenso de la media de horas hasta 2014”.

Esta estrategia de la burguesía persigue varios objetivos, el primero es destruir los puestos de trabajo mejor remunerados y llevar a la mayoría de los trabajadores a cobrar el salario mínimo (en proporción a las horas trabajadas), también permite tener a más trabajadores fuera del paro pero con muy pocas horas trabajadas y subyugados con un salario exiguo.

El claro ejemplo de esta política es Telefónica, que desde que comenzó el siglo ha destruido más de 40 mil puestos de trabajo en España:

Pero, ¿Es que se ha acabado el trabajo de Telefónica? Absolutamente no. Simplemente Telefónica, que había sido una empresa pública con mejores salarios, ha dejado de hacer esos trabajos para que lo realicen las contratas y subcontratas como lo son Hemag, Cobra, Gestra, etc. Empresas que pagan el salario mínimo a sus trabajadores con contratos a tiempo parcial y condiciones laborales absolutamente deplorables.

La clase trabajadora, con esta medida de aumento del salario mínimo interprofesional, no gana. Al revés, pierde poder adquisitivo. Mientras que antes podías conseguir un trabajo a tiempo completo y, dependiendo de tu cualificación profesional, te encuadradas en una u otra categoría profesional del Convenio Colectivo correspondiente (cuyas tablas salariales eran mayores al SMI) ahora la inmensa mayoría de los trabajadores, independientemente de su cualificación profesional, van a empezar a trabajar en la categoría profesional más baja y/o a tiempo parcial con lo que la disminución de salario y horas trabajadas son evidentes.

La subida del salario mínimo, enmarcada en este cambio de estrategia marcado por la gran burguesía, supone una doble ventaja para ésta: por un lado se ahorra los salarios de las grandes masas de trabajadores que la gran burguesía como Telefónica o la banca (que han hecho el mismo proceso) han despedido de sus empresas y, por otro lado, permite aumentar mínimamente los ingresos de los trabajadores más pobres para evitar los impagos de sus deudas (hipotecarias y no hipotecarias) a costa de las empresas más pequeñas, que son aquellas que pagan el SMI a sus trabajadores.

Además de que son de sobra conocido los trucos que utilizan los burgueses para que las subidas del SMI se queden en papel mojado, que no es otra cosa que usar a sus perros de presa CCOO y UGT para firmar convenios en los que no se apliquen dichas subidas o sean recortadas de otras partes. Todo esto sin respetar su propia legalidad, demostrando una vez más el papel opresor sobre los trabajadores del Estado y sus leyes. Esta práctica se mantiene en uso por la misma razón que CCOO y UGT mantienen su labor de zapa de la acción sindical y organizativa de la clase obrera: la falta de ideología proletaria de las masas y su completa falta de conciencia de clase.

El Ingreso Mínimo Vital se encuadra en esta estrategia, de igual forma, como medida para evitar los impagos de los trabajadores con la gran burguesía mientras se mantienen en la miseria, pero esta vez a costa del Estado en lugar de la pequeña y mediana burguesía como con la subida del SMI.

Cepyme denuncia esto mismo en su reciente “estudio”: ‘Repercusión de la subida del SMI en la pyme española’, donde denuncia que la subida del SMI va a afectar principalmente a las pequeñas y medianas empresas.

En ambos casos la gran burguesía nunca pierde, más al contrario, gana enormemente a costa de la pequeña y mediana burguesía y, sobre todo, a costa de la clase trabajadora. Esta afirmación no está sacada de la nada ya que los datos la demuestran y es que los burgueses no hacen más que aumentar su riqueza mientras el resto pierde poder adquisitivo sin parar. El circo mediático, sin embargo, es manejado por ésta para hacer creer, por una parte, que la patronal en su conjunto está en contra de esta medida, lo cual es falso porque beneficia a los monopolios. Y, por otra parte, también pretende hacer creer al pueblo que el actual Gobierno es quién beneficia a los trabajadores, cuando es exactamente lo contrario.

CCOO y UGT, cómplices necesarios de todo este cambio de modelo de explotación a los trabajadores, son quienes han permitido todos los despidos de las grandes empresas, ya sean en modalidad de Expedientes de Regulación de Empleo o en cualquier otra (como los planes de salida individualizados). Además, son quienes han firmado, en su mayoría, todos los nuevos Convenios Colectivos con tablas salariales tan miserables que con una pequeña subida del SMI afecta a múltiples categorías o grupos profesionales.

Sin la firma de estos sindicatos amarillos y vendidos a la patronal el plan de esta no se habría llevado a cabo con tanta facilidad y rapidez, pero la derrota ideológica de la clase trabajadora y la atomización del sindicalismo de clase y combativo han permitido el avance sin oposición de los planes de la patronal.

Estas medidas como la subida del SMI o el IMV no son más que parches para evitar la gran crisis que se asoma. La subida de la inflación y el euríbor han empobrecido tremendamente a la clase trabajadora, los jóvenes no pueden acceder a una vivienda ni independizarse, los desahucios aumentan, los salarios disminuyen así como el consumo y esto desembocará en una nueva gran crisis capitalista.

El sistema capitalista se encuentra en un callejón sin salida, su tiempo ha pasado. La creciente automatización de los procesos productivos obliga a reducir el número de horas trabajadas pero, bajo el capitalismo, esto supone miseria y desgracia para el proletariado que ve cómo cada vez es más y más difícil cubrir sus necesidades más básicas.

La clase trabajadora hoy solo tiene una salida, la socialización de los medios de producción. El Socialismo es la única forma de armonizar las fuerzas productivas y las relaciones de producción, ahora totalmente desacompasadas, lo que permitirá que el pueblo trabajador sea capaz de dirigir su destino, emancipándose como clase y haciendo que todos los avances técnicos y científicos supongan una mejora en la calidad de vida del proletariado.

Los comunistas debemos llevar esta política a las masas trabajadoras, a los centros de trabajo donde estemos, a los barrios y a cualquier organización de trabajadores para que comprendan realmente su situación, los movimientos políticos de la burguesía desde una visión de clase. Debemos aprovechar el descrédito que hoy sufren los medios de manipulación de masas para llevar nuestra propaganda a los trabajadores e ir ganando cada vez más influencia sobre ellos para dirigirlos organizadamente contra el sistema capitalista y por la construcción del Socialismo.

 

¡Ahora más que nunca, es el momento de los comunistas!

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento obrero y de masas del Comité Central del PCOE




La escalada de violencia en Ecuador

Una escalada de violencia recorre Ecuador desde el pasado 7 de enero, día en el que todas las alarmas se encendieron con la fuga de Adolfo Macías “Fito”, líder de Los Choneros, una de las bandas narcotraficantes más temidas. Para Daniel Noboa, presidente de Ecuador y nuevo cabecilla del “socialismo” del siglo XXI en el país, no se habían cumplido aún ni dos meses de gobierno y ya optó por declarar el primer estado de excepción bajo su mandato, limitando las reuniones públicas, restringiendo la libertad de tránsito y aplicando el toque de queda, además de dotar al ejército de todo tipo de prerrogativas para aplicar la violencia que consideren necesaria.

Tras la irrupción en directo en las instalaciones del canal TC Televisión en Guayaquil por parte de un grupo de personas encapuchadas y armadas, Daniel Noboa declaró la existencia de un conflicto interno y la decisión de desplegar al Ejército para sofocar el caos reinante. En apenas tres días, las autoridades de Ecuador ya habían detenido a más de 1100 personas. Una represión militar que se escuda en la “lucha contra las bandas y el narcotráfico” para legitimar toda clase de violencia por parte del Estado. Sin embargo, muchas han sido las grabaciones que nos han llegado donde se pueden ver claramente torturas contra los presos.

Uno de estos episodios de torturas se ha dado en la cárcel de Latacunga, siendo además la única cárcel donde las fuerzas militares han prohibido el paso a los organismos encargados de constatar el estado de los presos. Además, en esta cárcel de máxima seguridad y donde el hermetismo es absoluto por parte del gobierno y de los militares, es donde se encuentra detenido el compañero Omar Campoverde, dirigente del Movimiento Guevarista Tierra y Libertad, del cual no se tienen noticias.

El “socialismo” del siglo XXI ha demostrado durante décadas de gobiernos antiimperialistas y populares en América Latina ser completamente antimarxista y antirrevolucionario. Algo que, por supuesto, también se ha visto reflejado en Ecuador al estar esta expresión del revisionismo en el poder de manera casi ininterrumpida desde 2007 con los mandatos de Rafael Correa, Lenín Moreno y Daniel Noboa. El “socialismo” del siglo XXI, como expresión del revisionismo dentro del movimiento obrero, trata de alcanzar una falsa democracia participativa y directa, pero siempre dentro de los márgenes de la dictadura del capital, del modo de producción capitalista y de la explotación del hombre por el hombre. Un movimiento que se muestra servil a los intereses de la burguesía – el propio Daniel Noboa es empresario –, que prioriza la inoperante lucha parlamentaria para desmovilizar las calles y que no interfiere con la acumulación de capital o el orden social existente.

Durante estas semanas de revueltas en Ecuador, se ha mostrado claramente como el “socialismo” del siglo XXI no cuestiona la explotación descarnada e inmisericorde contra el proletariado, y la miseria del pueblo trabajador es cada vez mayor al tiempo que tiene que contemplar con furia como la riqueza que produce se aglutina en unas pocas manos que dominan el Estado. En este contexto, Daniel Noboa no ha tardado en pedir abiertamente la ayuda e intervención de los Estados Unidos por medio de apoyo militar, soldados, armamento y equipamiento.

La represión militar de Ecuador, a imagen y semejanza de la violencia desplegada por Nayib Bukele, es un episodio más en la transición de la formal democracia burguesa hacia la dictadura terrorista abierta, y donde las contradicciones existentes en los Estados capitalistas son respondidos por sus mandatarios con el despliegue de las fuerzas represivas y el creciente autoritarismo siguiendo los designios de Washington. No es casualidad que estos ejemplos de “líderes con mano dura” se den en dos países como Ecuador y El Salvador, los cuales optaron por dolarizar su economía, lo que significa perder su soberanía nacional en favor de los intereses de los Estados Unidos. Un camino que será recorrido más pronto que tarde por Argentina bajo el mandato del fascista Javier Milei. Una escalada de violencia que, sin duda, tendrá al proletariado y al movimiento obrero como principal víctima de la fascistización y la espiral de violencia que sacude a los estados latinoamericanos.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) denunciamos la violencia carcelaria y la inquietante situación de los presos políticos en Ecuador, la alarmante situación que supone que las autoridades se nieguen a informar a la familia del estado de salud de Omar Campoverde y la enorme injusticia y represión que supone tener secuestrado a un dirigente social que ha dedicado su vida a luchar por los derechos de los trabajadores. Asimismo, responsabilizamos al Estado ecuatoriano y al presidente Daniel Noboa de cualquier atentado contra la vida y la integridad del preso político Omar Campoverde.

 

¡LIBERTAD PRESOS POLÍTICOS!

 

Madrid, 19 de enero de 2024

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Las autobajas nos muestran la realidad del sistema capitalista

Recientemente, a colación de la propuesta del Gobierno PSOE-SUMAR, y más en concreto de la Ministra de Sanidad Mónica García, se planteaba la posibilidad de las denominadas “autobajas”, por las que el trabajador podría cogerse una baja de tres días sin necesidad de contar con el médico de cabecera. El periódico El Economista señalaba este 9 de Enero que con esta medida de “autobajas”, las empresas podrían perder más de 2.000€ por trabajador en tres días.

La estructura misma del capitalismo, su hueso, es la acumulación de capital, hecho que determina la realidad de la clase obrera, instaurando unas condiciones de vida que, progresivamente, empeoran a cada momento.

Por norma general, como bien es sabido, un trabajador que cobre el salario mínimo obtiene, dentro de la legalidad, algo más de 1.100€ de sueldo. Esto es, 1.100€ por 30 días de trabajo, hecho que sumado a los datos preliminares que nos proporciona la noticia arriba mencionada, nos muestra la realidad tal y como es, una de opresión y robo hacia nuestra clase.

Es el trabajo de toda la clase obrera el que dota de vida al capital, es a través de su sangre y sudor que nacen las mercancías que dan vida al proceso de circulación del capital, y es la plusvalía uno de los factores determinantes en la reproducción de este ciclo eterno de acumulación.

No podemos seguir pensando, a estas alturas, que podemos llegar a concebir un capitalismo más humano, porque lo que es por naturaleza inhumano jamás podrá reformarse en algo que no sea una afirmación de su propia naturaleza. Aquí solo cabe esperar que el capitalismo se desarrolle conforme a su identidad misma, que no es otra cosa que la afirmación de la explotación, la guerra y la miseria para nuestra clase.

No hay reformas ni migajas que valgan, la única realidad que se nos presenta es la dicotomía entre socialismo o capitalismo, entre socialismo o barbarie.

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Comité Central del PCOE




Continúa la explotación contra los trabajadores del campo

El pasado 13 de enero se nos informó de que la Guardia Civil, dentro de los servicios que viene realizando en la provincia de Córdoba contra la trata de seres humanos con fines laborales, había detenido a un explotador que tenía bajo su control a dos trabajadores inmigrantes en Belmez en situación irregular, además de tenerlos bajo condiciones insalubres y carentes de cualquier bien básico. Este explotador, además, disponía de otra segunda finca ubicada en la provincia de Huelva, donde había otras tres personas extranjeras trabajando en las mismas condiciones que los que estaban en Belmez, explotadas con jornadas de trabajo sin horarios.

Esta situación no es algo que nos sorprenda a los que analizamos la realidad en la que vivimos desde una perspectiva de clase, pues en un Estado como es el español, donde la economía se estructura según el sistema capitalista, y en la situación actual, atendiendo a las necesidades de los grandes monopolios, no podemos esperar más que explotación y barbarie para la clase trabajadora. Sabemos, además, que el caso citado no es el primero ni el último que se va a producir si no se destruye primero el sistema capitalista, pues los trabajadores para los explotadores no son más valiosos que las herramientas o las maquinarias que emplean en sus fincas, siendo fácilmente reemplazables por otros, por los que da igual que su salud se deteriore o que incluso acaben muertos durante su labor.

Dentro de los explotados conviene hacer una alusión especial a los de origen extranjero, pues ante la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran son un blanco fácil para cualquier parásito que desea vivir a costa del trabajo de otros. Ya en febrero del 2020, un relator de la ONU dijo: “los inmigrantes con los que hablé en Lepe y en las afueras de Huelva viven en chabolas y no tienen ni agua, ni electricidad, ni alcantarillado; viven en condiciones precarias, en las que en cualquier momento hay un incendio, se duchan al aire libre y algunos llevan más de cinco años allí, se deben mejorar esas condiciones. La industria de la fresa mueve más de 500 millones de euros y las grandes empresas deben preguntarse cómo esto sigue así y tomar medidas para mejorar esas condiciones”.

Van a cumplirse casi cuatro años de estas declaraciones. Cuatro años en las que ha estado gobernando el autodenominado “gobierno más progresista” del mundo, ¿y qué resultados han tenido? ¿Han podido, quizás, cumplir con la propia legalidad burguesa respecto a los trabajadores del campo? Noticias como la expuesta al principio de este comunicado nos dice a las claras que no. Si ni siquiera se cumple con la propia legalidad del sistema burgués en la que estamos envueltos, ¿Qué más da que gobierne un partido u otro, o que se aprueben unas leyes u otras si al final lo que prima es el beneficio del explotador?

A la clase obrera no le queda más que la barbarie dentro del sistema capitalista, por lo que desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) defendemos la organización unida de los trabajadores, tanto del campo como de la ciudad, en alianza con sectores como los estudiantes y los pensionistas, en un mismo movimiento, el Frente Único del pueblo (FUP), como única salida de la dictadura del Capital en las que nos encontramos. Como ya dijera la camarada Rosa Luxemburgo: “¡Socialismo o barbarie!”.

 

¡POR LA UNIÓN DE TRABAJADORES!

¡POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡POR EL SOCIALISMO!

 

COMITÉ PROVINCIAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE) EN CÓRDOBA




Por la unidad y la organización de la clase obrera contra el capitalismo

Estamos viviendo momentos históricos muy delicados para el capitalismo mundial. El actual sistema de producción, por mucho que lo intenta, no puede ocultar que se encuentra en franca decadencia. El espanto de numerosas guerras acecha a la humanidad como única solución que tiene el régimen de producción actual para ocultar sus debilidades e intentar, inútilmente, resolver sus graves contradicciones.

Agobiado también por la circulación de una cantidad desorbitada de dinero ficticio y por el incremento de las deudas públicas, especialmente en los EEUU, donde se superan los 33 billones de dólares, nos demuestra que el capitalismo es ya un sistema de producción viejo y moribundo, cuyos soportes se hallan muy debilitados por el avance tecnológico, que ha dejado de ser un acicate para la economía burguesa para convertirse en una traba cardinal que cuestiona su existencia.

El Estado español, como parte de ese infierno capitalista, se halla inmerso en la dinámica del deterioro económico y político, que se va agravando por carecer de un proyecto de futuro. Tanto la derecha como la izquierda parlamentaria tienen como norte un único plan que consiste en tapar huecos para salir del momento, lo que lleva implícita la renuncia a una planificación económica y política en pro de las clases populares.

Tanto las políticas del gobierno de “izquierda” como las alternativas de la oposición de derecha en general, no alumbran perspectivas de cambios para el futuro, más allá de intentar mantener el sistema a costa de un mayor empobrecimiento del pueblo.

Como única solución posible nuestros adocenados políticos sitúan a las clases populares en la tesitura de votar siempre al “menos malo”. Estamos pues, en una etapa histórica crucial económica y política, de inutilidad absoluta, muy a propósito, para que prosperen las alternativas fascistas tal y como está sucediendo por toda Europa y gran parte del mundo.

Esta es una dinámica que solo el pueblo organizado, al margen de los partidos parlamentarios, puede transgredir. En este sentido, el Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a los trabajadores, estudiantes, vecinos, al pueblo en general, para que se organicen hasta conseguir un amplio frente único del pueblo guiado por la conciencia de lograr la transformación social que reclama la sociedad moderna, acabando con el capitalismo y poniendo las empresas y la riqueza generada en manos de la clase obrera, convirtiendo el desarrollo tecnológico en desarrollo humano, en progreso social.

 

¡POR LA UNIÓN DE TODAS LAS LUCHAS DEL PUEBLO EN UNA ÚNICA LUCHA DE CLASE CONTRA EL CAPITALISMO!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DE UN FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡ACABEMOS CON EL CAPITALISMO, POR LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO!

Madrid, 11 de enero de 2024

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Iberia en pie de guerra, toda nuestra solidaridad con los trabajadores

A lo largo de esta semana se han sucedido las negociaciones entre la patronal y sus sindicatos leales (CCOO, UGT y USO) ya que con los nuevos resultados del concurso de Aena, Iberia ha perdido los aeropuertos de Barcelona y el de Palma. Al perder Iberia los contratos de handling entrarán otras empresas. Los trabajadores de dichos aeropuertos, que son los más transitados de todo Europa durante la temporada de verano, pasarán a ser subrogados por las nuevas empresas y verán cómo se acelera la pérdida de sus derechos, lo cual ha sido una constante durante estos últimos años.

Debido al fracaso de las negociaciones, se han convocado huelgas y parones durante este fin de semana, aprovechando las fiestas para provocar un mayor efecto. El viernes día 5, la huelga ha tenido un 14,5% de seguimiento, aún con todo se ha afectado poco ya que la jornada ha continuado con normalidad y ha continuado con un 86% de puntualidad.

Esta situación, por desgracia, no es ninguna sorpresa ya que es una parte más de la ofensiva del capital ante los escasos derechos laborales que le quedan a la clase trabajadora. Los últimos coletazos de su sistema pútrido cuyo tiempo en la sociedad humana se acabó hace tiempo y su tabla de salvación es su aplastante victoria ideológica sobre la clase obrera. Una pieza principal de esa victoria son sus propios tentáculos en el movimiento obrero, en general, y en el movimiento sindical, en particular, materializados estos últimos en los sindicatos autodenominados “mayoritarios”.

El caso de los aeropuertos no son ninguna excepción ya que CCOO, UGT y USO durante estos años han sido un engranaje más en la constante pérdida de derechos de los trabajadores de handling. Cada año empeoraban los horarios, los sueldos y demás derechos ante el silencio cómplice de estos lacayos del capital. Ahora que los trabajadores se encuentran entre la espada y la pared deciden “ponerse a la cabeza” de las huelgas. ¿Será para llevar dicha lucha hasta sus últimas consecuencias o será para sabotear la lucha desde dentro evitando que los trabajadores adquieran su ideología revolucionaria?

Desde el Partido Comunista Obrero Español mostramos nuestro total apoyo a los trabajadores que están luchando por los derechos laborales en Iberia durante este fin de semana, pero ello ha de ir de la mano en denunciar a los lobos que hoy se visten de cordero y, supuestamente, dirigen esta lucha. Ya que sin ello la lucha casi seguro que está abocada al fracaso o a una media victoria sin futuro. Mientras que la única opción de la burguesía es la máxima explotación del obrero la única opción del proletariado es la revolución socialista, es liquidar de raíz el capitalismo. Para ello ha de romper con el oportunismo, con los sindicatos de la patronal y evitar así que tanto esta lucha de Iberia como el resto acabe como tantas anteriores. Hay que apostar por un sindicalismo de clase y combativo, el cual se construye en la FSM a nivel internacional y en ASC dentro del Estado español. Es necesario la unidad del sindicalismo de clase en una única central sindical – por encima de cualquier diferencia nacional está la unidad de clase -, y es necesario unir la lucha de los centros de trabajo con la lucha vecinal, en defensa de los servicios públicos, en definitiva, es vital unir la lucha de los diferentes sectores sociales que conforman el proletariado en una única lucha de clases contra la burguesía, su sistema económico y su Estado, cimentando un nuevo poder popular de clase, un Frente Único del Pueblo, con el que la clase obrera pueda tomar el poder político y económico apuntillando a la burguesía y su Estado, siendo esa la única forma que tiene el proletariado de asegurarse una vida digna.

 

¡TODO NUESTRO APOYO Y SOLIDARIDAD A LOS TRABAJADORES DE IBERIA!

¡POR EL DESARROLLO DEL SINDICALISMO DE CLASE, DE LA FEDERACIÓN SINDICAL MUNDIAL EN EL ESTADO ESPAÑOL!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Barcelona, 7 de enero de 2024

COMISIÓN DE MOVIMIENTO OBRERO Y DE MASAS DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Así están matando a la clase obrera

Según la Encuesta de Condiciones de Vida con Enfoque de Infancia 2023 de UNICEF, España es el país de la UE con mayor índice de pobreza infantil, afectando al 28% de los niños y adolescentes, o lo que es lo mismo, a 2,2 millones de menores.

El presidente de UNICEF en España, Gustavo Suárez, decía respecto de estos datos de dicha Encuesta, “detrás de esta cifra hay niños, niñas y adolescentes que no pueden permitirse comer a diario, que viven en casas sin una temperatura adecuada, que no cuentan con ropa, calzado o libros, esto impide el cumplimiento de muchos de sus derechos”.

El 47,8% de la población tiene dificultades para llegar a final de mes según señala el primer avance de la publicación “El Estado de la pobreza” en España realizada por European Anti-Poverty Network (EAPN). Según ese mismo organismo, en España hay 12,3 millones de personas que viven en riesgo de pobreza y exclusión social, de los que 1,4 millones ostentan educación superior universitaria.

Los propios capitalistas, que tienen el cinismo de realizar diferentes gradaciones de la pobreza, reconocen que 4,2 millones de personas en España viven en la extrema pobreza (el 8,9% de la población), de los que 2 millones y medio de esas personas tienen un empleo remunerado, o lo que es lo mismo, el 59,52% de las personas que sufren pobreza severa o extrema son asalariados y están en activo.

Contrasta esta realidad de la clase obrera con la situación de la burguesía, de los podridamente ricos a costa de la vida de la clase obrera, que cada día son más ricos. De hecho, en la última década, las fortunas de más de 30 millones de euros en España pasaron de 352 a 831. Según la prensa burguesa (Cadena Ser) “15% más millonarios. 20% más ricos. Dos de cada tres ricos no pagan ningún impuesto de patrimonio. La razón es que de esos 831, 524 viven en Madrid donde no se cobra a las grandes fortunas. Sólo 307 pagan. Así que la primera conclusión es que tenemos más millonarios que nunca y pagan menos que nunca”. Por eso, unido a los procesos de privatización (que es otra de las formas con las que la burguesía saquea al pueblo), los medios de manipulación de masas, en manos del Capital, loan a la impresentable Ayuso, porque es su mejor marioneta, su politicastra más resuelta contra el pueblo. Aunque no nos equivoquemos, la falsa izquierda, tan despreciable como los fascistas del PP y todavía más nocivos para la clase obrera son aquéllos que hacen albergar en la clase obrera falsas ilusiones y que dicen defenderlos para apuñalarlos infamemente, como hace el gobierno de “progreso” con Yolanda Díaz como otra marioneta loada, también, por dichos medios del capital que, como podemos ver a continuación, son esenciales para dividir, desmovilizar y, sobre todo, para impedir que la clase obrera, la clase explotada, se organice para romper con el sistema que les incentiva con prebendas a cambio de la vida de la mayoría del pueblo.

Según la Encuesta de Población Activa del tercer trimestre de 2023 realizada por el Estado capitalista, a través del INE, en España la tasa de actividad se sitúa en el 59,41% de la población. La tasa de actividad se define como la suma de las personas con una relación legal de trabajo – cotizando a la Seguridad Social – y de los desempleados que estén adscritos a una oficina pública de empleo como demandantes de empleo, dividido por el número total de población en edad de trabajar.

Esto significa que en el Estado español, según los propios capitalistas, casi 16 millones y medio de personas en edad de trabajar ni trabajan ni están apuntados como demandantes de empleo en las oficinas públicas, o lo que es lo mismo, el 40,59% no cotiza a la seguridad social.

Con estos datos, y considerando a los desempleados no como trabajadores en activo sino no activos, resultaría que en España el 47,62% de la población en edad de trabajar tiene vulnerado su derecho al trabajo, o lo que es igual, 19.334.700 personas entre 16 y 64 años.

Por otro lado, tras la reforma laboral realizada por el gobierno “progresista”, los contratos indefinidos son el modelo de contratación precaria como lo demuestran que el 70% de los contratos indefinidos firmados en España no llegan al año de duración, el 40% de los contratos indefinidos firmados son fijos discontinuos y el 20% de estos a tiempo parcial.

Y esta realidad material podrida, que provoca una cada vez mayor desigualdad social, y cuya esencia es la explotación de la mayoría de la población, de la clase obrera, como fórmula para transferir cada vez más riqueza a una pequeña minoría explotadora burguesa a costa de empobrecer a cada vez más y más seres humanos, a la clase obrera, esta radiografía que hemos realizado provoca estragos en la mayoría de la población, en la salud física y mental.

La consecuencia del sistema capitalista, la explotación y la pobreza de la mayoría de la población, de los obreros, se muestra en que el 16,7% de la población padece de alcoholismo según el informe EDADES del Ministerio de Sanidad y, según Alcohólicos Anónimos, 3 millones de españoles deberían acudir de manera urgente a grupos de apoyo para superar dicha enfermedad. La falta de recursos y la vida mísera de las familias obreras hacen que España sea el país líder de Europa en fracaso escolar, con una tasa de abandono escolar del 13%. En el Estado español cada día se suicidan algo más de 11 personas, siendo el suicidio la principal causa de muerte en los jóvenes y adolescentes con edades comprendidas entre los 12 y los 30 años. España también está a la cabeza de Europa en consumo de estupefacientes, según el Ministerio de Sanidad, el 13,1% es adicta a los hipnosedantes, el 10,6% al cannabis y el 2,4% a la cocaína.

En torno a 4 millones de españoles padecen depresión y algo más de 6 millones de españoles sufren ansiedad y estrés, según señala Confederación Salud Mental en España. De hecho en el Estado español, según el Sistema Nacional de Salud, el 37% de la población padece algún problema de salud mental (ansiedad, depresión, estrés, trastornos del sueño, trastornos específicos de aprendizaje, …), superando holgadamente a las enfermedades oncológicas y cardiovasculares.

Una base económica criminal destruye por completo la salud de la clase obrera, de la mayoría, y sobre todo destroza nuestra salud mental, reflejándose en la sociedad que estamos describiendo.

Esta situación de empobrecimiento, que se va a agudizar todavía más con el desarrollo de la automatización de la producción, va a empobrecer todavía más a la clase obrera. Según Goldman Sachs, en EEUU y Europa y, por tanto, también España, se destruirán completamente en los próximos años un 25% de los puestos de trabajo existentes hoy, produciéndose un reemplazo significativo – pero no total – de entre otro 25%-50% de los puestos de trabajo hoy existentes.

Y puesto que el capitalismo únicamente puede ofertar muerte y empobrecimiento a la mayoría de la población, puesto que a la burguesía hoy le sobran millones de obreros, se abren debates como el del estímulo de la drogadicción, fomentar la alienación y acelerar la muerte de los obreros, suscitándose recientemente el debate de la legalización de la marihuana, no sólo para uso médico sino también para uso recreativo, para que sea consumido por el pueblo de manera abierta. El trasfondo del debate es, por un lado, alienar lo máximo posible a la clase obrera, generarle dependencia a la par que destruyen su salud y acortan su vida y, a la par, hacer negocio con el envenenamiento del pueblo como pasa en EEUU, donde en 2021 las empresas facturaron 21.000 millones de dólares. En España, según un informe de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) la legalización del cannabis implicaría unos ingresos para el Estado en impuestos de 3.300 millones de euros cada año.

La liquidación de la sanidad pública, unido al alto grado de explotación y de pobreza material de la clase obrera, lleva a España también a liderar el consumo de benzodiacepinas, de tal manera que los recortes sociales hacen que falten recursos sanitarios para trabajar en la mejora de la salud mental, provocando que el propio sistema de salud drogue a la población con la prescripción de dichos estupefacientes, en lugar de acudir a la raíz del problema que, sin duda, emana de un sistema económico inhumano, responsable máximo de esta situación donde la pobreza, la incertidumbre de no poder pagar el alquiler o la hipoteca, a ser despedido, etc., hacen que la clase obrera desde su infancia hasta su vejez malviva permanentemente bajo este sistema criminal.

A los capitalistas les sobran las vidas de millones de seres humanos, les sobran las vidas de millones de obreros, y para liquidarnos es esencial que los obreros tengamos una vida espiritual acorde a la miserable vida material o económica a la que nos condena el capitalismo. El capitalismo no tiene más salida que alienar lo más posible a la clase obrera, aislarla, atomizarla, en definitiva, convertirnos en auténtica escoria. Para la burguesía es esencial nuestro embrutecimiento, deshumanizarnos lo más posible y, en este proceso de deshumanización, la ideología del fascismo, que es la que corresponde a la fase putrefacta y terminal de la fase actual del capitalismo monopolista, obtiene el caldo de cultivo favorable para su extensión.

Los obreros no tenemos otra salida que la organización en base a una dirección revolucionaria, en una dirección de ruptura radical con el capitalismo, de toma del poder por parte de la clase obrera y de construcción del socialismo como fase previa al comunismo. Y para todo ello es esencial el desarrollo del Partido Leninista, del Partido Comunista Obrero Español. El aislamiento y la desorganización nos conduce a la muerte, nos pone a merced de la burguesía asesina y de la reacción.

 

¡ÚNETE A LAS FILAS DE LA REVOLUCIÓN PROLETARIA!

¡FORTALECE EL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL!

¡REVOLUCIÓN O MUERTE! ¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 5 de enero de 2024

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El capitalismo es el mayor peligro para la existencia de la humanidad

Una de la tesis más incisiva de Marx, viene a decir que hasta el final del capitalismo no concluye la prehistoria de la humanidad. Será en el socialismo donde el hombre, de una manera consciente y libre de ataduras comience a escribir su propia historia. En virtud de esta ley, en el momento actual el capitalista procede estimulado por una dinámica, que le guía hacia una contradicción vital que le va a causar la muerte.

Tesis que está siendo confirmada en el momento presente en el que la gran burguesía mundial, empujada por su competencia interna, se ve obligada a desarrollar constantemente los instrumentos de producción, que llegado a un punto colisionará con sus propios intereses.

Pese a todo, el burgués no puede dejar de introducir los adelantos técnicos en el proceso de producción, porque la rivalidad de sus adversarios le empuja a ello, sin que nada pueda hacer para zafarse de sus efectos desfavorables.

La robotización y la inteligencia artificial, en perpetuo desarrollo, se impondrán con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo en todos los gremios y, consecuencia de ello, se depreciará hasta cerca del cero la plusvalía. Fábricas, almacenes, etc. no necesitaran de la mano de obra humana. Sin trabajadores no hay plusvalía, sin plusvalía el capitalismo no tiene razón de existir, no puede vivir y las masas de trabajadores no podrán comprar.

La burguesía es consciente de que se trata de una crisis estructural del sistema capitalista, por lo que necesitará de las guerras para eliminar grandes cantidades de obreros de todos los países. El capitalismo se prepara para sucesivos conflictos en todo el mundo y ha emprendido la vía de los reajustes y de preparación para la cercana y peligrosa etapa, que en otras condiciones del Movimiento Comunista Internacional podría haber sido el comienzo del fin del sistema capitalista.

Desde el año 2010 los partidos ultraderechistas van ganando terreno en todo el mundo, pero en especial en la Europa “democrática”: Alemania, Austria, Eslovenia, España, Francia, Finlandia, Hungría, Italia, Polonia, Suecia…  Las guerras y el fascismo son los recursos del capitalismo para controlar la subversión de las masas.

Por consiguiente, las guerras actuales son las consecuencias de la situación crítica del capitalismo, que se debate por su supervivencia por causa de sus contradicciones. El sistema de producción capitalista está siendo cuestionado por el avance técnico y científico en un proceso revolucionario, cuyo resultado es que producirá un excedente de fuerza de trabajo inimaginable, que ya jamás encontrará empleo en este sistema. Por eso, nuestro lema no puede ser otro que ¡REVOLUCIÓN O MUERTE! ¡SOCIALISMO O BARBARIE!

En síntesis, La burguesía intentará retardar su desaparición por medio de guerras criminales que servirán para reducir la población al máximo. Las contradicciones actuales enfrentan a la historia con su dialéctica abriendo surcos hacia el socialismo, por un lado, y por el otro, al sistema capitalista ruinoso y a la defensiva, pero furioso y dispuesto a poner en peligro la existencia de la humanidad antes que ceder un palmo de terreno.

 

Madrid, 3 de enero de 2024

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)