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El Capitalismo y el Estado español son la corrupción

El estado capitalista es la corrupción personificada. Todas las instituciones burguesas están corrompidas hasta el tuétano como los hechos nos muestran, un día sí y otro también, donde cada día que pasa salen a la luz nuevos casos de corrupción, existiendo una multitud todavía ocultos.

Y es que en el capitalismo, ya fuera floreciente o ya sea en su fase putrefacta actual, la corrupción es una de las formas de proceder que emplea la burguesía para enriquecerse y para dominar a las clases populares. Y es por ello que compran al peso a los políticos capitalistas, a dirigentes sindicales, etcétera. Pero la corrupción no sólo es económica, la burguesía invierte una pequeña parte de los gigantescos beneficios fruto de la explotación asalariada en corromper las mentes del pueblo trabajador utilizando la literatura, los medios de comunicación de masas, a falsos intelectuales prostituidos al capital, estimulando el parasitismo, la ley del mínimo esfuerzo, la amoralidad, la crueldad y tratando de mostrarle al Pueblo que la corrupción es inherente al género humano ocultándole la realidad, que es una estrategia de la burguesía para garantizar y perpetuar su dominio.

Todos los partidos del sistema capitalista – desde la ‘izquierda’ hasta la derecha – están corrompidos porque son instrumentos creados y estimulados por los capitalistas para dividir y engañar al Pueblo, son instrumentos que sirven para negar por completo la participación política del proletariado, para dividirlo, y para garantizar el pleno dominio del burgués donde los Partidos, y sus representantes, son unos vendidos cuya función es traicionar al Pueblo, y enriquecer a sus amos – la burguesía – y a ellos mismos a costa de la pobreza extrema del pueblo al que, hipócritamente, dicen representar. Esta es la esencia del parasitismo.

“Cuando la Revolución Francesa hubo realizado esa sociedad y ese Estado de la Razón, las nuevas instituciones por racionales que fueran en comparación con la situación anterior, no resultaron en modo alguno razonables en sentido absoluto. El Estado de la Razón acabó en un atasco. El contrato social roussoniano había tenido su realización en el período del Terror, del cual escapó la burguesía, extraviada en su propia capacitación política, para refugiarse primero en la corrupción del Directorio, y luego bajo la protección del despotismo napoleónico. La paz eterna prometida se transmutó en una inacabable guerra de conquista. No habían ido mejor las cosas en la sociedad de la Razón. La contraposición entre pobre y rico, en vez de disolverse en el bienestar general, se había agudizado por la eliminación de los privilegios, gremiales y de otro tipo, que solían tender un puente por encima de ella, así como por la desaparición de las instituciones benéficas eclesiásticas que la suavizaban. El desarrollo de la industria sobre bases capitalistas hizo de la pobreza y la miseria de las masas trabajadoras una condición general de existencia de toda la sociedad. De año en año aumentó el número de delitos. Mientras que los vicios feudales antes abiertamente manifiestos a la luz del día pasaban a segundo término, aunque sin ser ciertamente suprimidos, los vicios burgueses hasta entonces cultivados en el secreto florecieron tanto más exuberantemente. La “fraternidad” de la divisa revolucionaria se realizó en los pinchazos y en la envidia de la lucha de la competencia. En lugar de la opresión violenta apareció la corrupción, y en el del puñal como primera palanca social del poder se impuso el dinero. El derecho de pernada, ius primae noctis, pasó de los señores feudales a los fabricantes burgueses (…)”. Engels muestra en este pasaje de AntiDühring como la corrupción, el engaño son inherentes al sistema capitalista desde su nacimiento.

Con el desarrollo del capitalismo, con la muerte de la ‘libre competencia’ y la venida al mundo del capitalismo monopolista, la corrupción se hace todavía más esencial para la burguesía. “El imperialismo, que significa el reparto del mundo (…) implica ganancias monopolistas elevadas para un puñado de países, los más ricos, crea la posibilidad económica de la corrupción de las capas superiores del proletariado y con ello nutre, da forma, refuerza al oportunismo.”. Tanto Engels, como Lenin, nos enseñan que la corrupción es inherente al capitalismo – ya sea ascensional o putrefacto – sino que Lenin, además, nos advierte de que la manifestación principal de la corrupción es el oportunismo y, en consecuencia, en la corrupción ideológica del proletariado.

El Estado español está tan corrompido que la burguesía no puede tapar ya el hediondo olor que emana su instrumento de dominio político. La burguesía sólo puede salir de esta situación reforzando, tal y como decía Lenin, al oportunismo. Reforzando a aquéllos que no cuestionan el sistema económico capitalista, ni al estado burgués, que ocultan al pueblo que la raíz de los problemas que le acucia está en el sistema capitalista y que ubican el problema en la gestión corrupta del capitalismo y no en el sistema en sí. La realidad es que los males de la clase trabajadora – el paro, la precariedad, los desahucios, la explotación, la corrupción, la represión, la guerra, etcétera – hunden sus raíces en el sistema económico y en la superestructura que éste eleva, su estado.

La burguesía, consciente de que el sistema de corrupción que tejió tras la muerte del criminal Franco ya no se sostiene por ningún lado, se halla inmersa en una campaña de maquillaje de su estado y de reflotamiento de un ‘nuevo’ oportunismo, donde lo que únicamente son nuevas son algunas caras pues su esencia práctica, y su ideología, se resumen en el reformismo y el legalismo así como en la conciliación entre el proletariado y la burguesía. Y es que el problema no es la casta sino la burguesía, el problema no es la corrupción sino el capitalismo que es el que crea la corrupción. La burguesía está sacando a la luz parte de toda la basura hecha por ella en estos últimos 40 años – que no son más que los hechos de las criaturas creadas por el franquismo tras la transición, otro ejemplo de corrupción política -, porque está lanzando la última creación para mantener su sistema, para desviar a los trabajadores de su misión histórica de romper al capitalismo, que no es otra que PODEMOS, su último juguete para encauzar la frustración de los trabajadores, ante los efectos de sus medidas para resolver la crisis, y para mantener incólumes la base económica así como la hegemonía ideológica de la burguesía. Para acabar con la corrupción y para acabar con todos los males que padece el proletariado, la clase trabajadora únicamente tiene una salida: acabar con todo el régimen burgués, acabar con la propiedad privada de los medios de producción y construir el Socialismo imponiendo la democracia de la mayoría trabajadora, o lo que es lo mismo, la dictadura del Proletariado.

El Partido Comunista Obrero Español seguirá multiplicando sus esfuerzos por organizar revolucionariamente a los trabajadores en los tajos, en elevar la lucha sindical en lucha política y hacer que ésta primera confluya en la segunda, en unir las luchas dispersas en una única lucha de clases contra la burguesía y su estado capitalista; en definitiva, en desarrollar el Frente Único del Pueblo y en unir a los trabajadores y sus órganos de representación unitarios en la Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores. Por último, el Comité Ejecutivo del Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a los trabajadores más conscientes del estado español, y que se reivindiquen como comunistas, a unirse y fortalecer las filas del PCOE.

¡ABAJO EL CAPITALISMO Y SU ESTADO!

¡POR EL SOCIALISMO, FORTALEZCAMOS EL PCOE, CONSTRUYAMOS PODER POPULAR, CONSTRUYAMOS FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Catalunya en la hora crucial

La marcha atrás de Artur Mas y su gobierno con relación a la consulta soberanista pone en evidencia, una vez más, la calaña de la dirección política de este país. El cinismo destaca entre sus rasgos más distintivos, consecuencia de un régimen que ya no tiene salida ante la grave crisis estructural y moral que cimbrean sus cimientos. La democracia burguesa española solo puede generar corrupción y engaños y en esta labor nuestros políticos son verdaderos artistas.

En el transcurso de la falsa polémica entre el gobierno central y la Generalitat, se ha visto claramente que por encima de las presuntas diferencias que aparecen como irreconciliables se elevan los intereses del estado del gran capital, cuyas leyes son respetadas por ambos. Es de risa que un gobierno que pretende la independencia para su pueblo renuncie a ella porque las leyes del país imperial no se lo permiten. ¿Tan necio y estúpido es Artur Mas?

¿Creía Mas en el Tribunal Constitucional? ¿Por qué respeta Mas una justicia que supuestamente le es ajena? Nadie con un mínimo de sensatez puede creer que Mas tenía esperanzas en que el Tribunal Constitucional resolviera a su favor. Por el contrario, y a tenor de las veces que el presidente de la Generalitat ha anunciado que no se saldría de la legalidad, se puede decir que todo ha marchado tal como él y Rajoy preveían. La decisión del Constitucional ha sido su salvación y no su condena. Artur Mas ha dado a su pueblo una lección magistral de civismo, porque las leyes están para cumplirlas. Al final, Rajoy y Mas jugaban a lo mismo, a demostrar a aquellos que pretenden cambios que estos no tendrán lugar fuera de la ley estatal, fuera del capitalismo. Al fin y al cabo la consulta no era vinculante y esto explica muchas cosas, como por ejemplo la seguridad por parte del gobierno central o estatal de que Catalunya no proclamaría la independencia.

Mas se debe al capitalismo y sabía bien que la independencia de Catalunya tendría gravísimas consecuencias en la perpetuación del sistema capitalista español. Catalunya, Euzkadi, Galicia etc. La desmembración crearía una situación gravísima al sistema español con resonancia económica y política en Europa. ¿Se lo permitiría el capitalismo europeo?

Mientras Mas ha jugado a la rebeldía, su pueblo ha tenido que soportar verdaderas vejaciones económicas y políticas incluida la represión física por los Mossos d’Esquadra. Los recortes, los desahucios y todas las calamidades productos del sistema en franca decadencia no se han podido ocultar detrás de la puesta en escena de una reivindicación independentista que ha desembocado en lo esperpéntico.

En modo alguno la independencia de Catalunya supondría bajo la dirección del capitalismo una salida a la precariedad política y económica que la embarga hoy. Los problemas existentes no han sido generados porque Catalunya forme parte del estado español o porque esté bajo la férula de éste. La situación actual de Catalunya es debido a ser un país capitalista. Es el capitalismo el que está en juego y Rajoy y Mas van de la mano en su defensa, sus desavenencias tienen como límite la salvaguarda del sistema de explotación burgués. Sus contradicciones jamás pondrán en peligro al sistema.

Pero lejos de las componendas y estrategias de los capitalistas, se encuentra el pueblo catalán, al que se le niega el derecho a expresar su voluntad, a elegir su propio destino. Un pueblo que se siente víctima del manejo de políticos sin escrúpulos, tiene que romper sus cadenas y luchar por su identidad. En este sentido, el PCOE expresa de nuevo su posición clara y contundente, apoyamos y apoyaremos el derecho a la autodeterminación de Catalunya, mas la identidad de un pueblo solo es posible luchando contra todo lo que le que oprima. Por esta razón, el PCOE hace un llamamiento a los trabajadores de Catalunya para que luche por la autodeterminación de su nación, incluida la independencia si así lo desea, pero a la vez, le exhortamos a que se una a la lucha de los trabajadores del resto del Estado para derribar el capitalismo, sin lo cual no es posible el reconocimiento de la identidad de los pueblos. Unidos de la mano contra el capitalismo bajo la bandera del internacionalismo proletario se encuentra la solución que culminará en la unidad internacional de clase.

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




El oportunismo es un callejón sin salida

    La cercanía de sucesivas elecciones que se celebrarán a partir del próximo año, obliga a los partidos electoralistas a ir fijando sus posiciones, a iniciar sus campañas de captación del voto, pues es de lo que ellos se alimentan. De ahí que los análisis de la economía española y mundial y las formulaciones de propuestas para acaparar desde ya la atención de los electores se hayan convertido en la médula espinal de la cual discurren todas las actividades políticas de dichos partidos. Pero que la derecha educada en este menester dedique todo su tiempo a ver como engaña al pueblo, es lo habitual, mas no es tan normal que también los partidos y grupos que se reclaman de la izquierda operen del mismo modo, como son los casos de PODEMOS, PCE-IU etc. Fundamentalmente este último y más concretamente su sucursal en Andalucía, que responde a las siglas PCA, llega hasta el ridículo; léase su último informe titulado “POR UN FRENTE POPULAR PARA LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA”. ¡Cuántos errores! O mejor dicho ¡Cuántas traiciones!

    Cuando hablamos de traiciones lo hacemos con todas sus consecuencias. El PCE traicionó al pueblo en el periodo de transición, participando en la elaboración del texto constitucional que hoy muestra su verdadera faz. El PCOE lo denunció entonces, y ahora no tenemos más opción que hacer lo propio, porque lo que el PCA presenta como el no va más en análisis político, no es otra cosa que una maniobra para ratificarse en aquella traición constitucional, de la que no se aleja ni un ápice. “La Constituyente”, “La República”, “La Revolución Democrática”, son consignas que al igual que las que propugnaba dicho partido en el periodo franquista: “RECONCILIACION NACIONAL, “PACTO POR LA LIBERTAD”,  sirvieron para estafar a un pueblo deseoso de libertad y de derechos.

    Si entonces apoyar la Constitución, y peor aún, participar en su elaboración, fue un acto criminal contra los trabajadores, porque de lo que se trataba era de darle alas a la burguesía española debilitada por la luchas populares, para entrar en Europa y convertirse en imperialista, los objetivos que se ocultan tras las nuevas metas son los mismos: consisten en buscar una salida capitalista a la actual situación, que se caracteriza por el descrédito del sistema de producción burgués, que lo único que puede producir ya es corrupción y represión económica, política y física.

    Dicho documento es el testimonio fehaciente de la deriva de dicho partido, cuyos ejes contemplan la entronización del neoliberalismo, las esperanzas en que el BRICS se convierta en el freno al imperialismo norteamericano y europeo y en la salvaguarda de un nuevo orden mundial, todo ello con el fin de sugerirnos la idea de que el capitalismo se puede rectificar y así satisfacer las necesidades populares, de este modo nace LA REVOLUCION DEMOCRÁTICA del PCE-PCA-IU.

    El PCE-PCA hace juegos malabares en su discurso para que sus ideas muestren una cierta coherencia, pero la única coherencia que corresponde al oportunismo es la traición.

    De nuevo, y con gran énfasis, se carga la culpa de todo cuanto acontece sobre los postulados del Neoliberalismo, que por lo que dice el PCA se ha constitucionalizado a raíz de la “reforma golpista del artículo 135 de la Constitución”. El citado partido tiene un problema de principios que le hace chocar con escollos insalvables. ¿Qué es el Neoliberalismo para el PCE-PCA? Sencillamente una forma de gobierno, una manera de gestionar la economía y la política por parte de un sector capitalista, lo que quiere decir, que hay otros capitalistas y otras maneras de conducir la política y la economía dentro del sistema de producción burgués, que no es la de la explotación de los trabajadores y que por tanto respeta los derechos y las libertades del pueblo, algo que ha debido suceder antes de la crisis. Es esta la razón que le impele a propugnar el “rescate” de los derechos y libertades y no su conquista.

    Como tantos otros partidos comunistas del mundo, que dicen inspirarse en el marxismo e incluso en el marxismo-leninismo, su análisis está lleno de trampas concebidas para ocultar una trayectoria presidida por su connivencia con el gran capital.

    Para Lenin, con la aparición del imperialismo, el capitalismo tiende forzosamente a la reacción, no existe capitalismo bueno y malo, sino cruel y despótico, porque los monopolios acaban con toda la propaganda de la “democratización del mercado” los conceptos burgueses de libertad y de derechos son ajados en cuanto que el monopolio impone su ley en el mercado. Es esta una conducta dictatorial de la que no se desprende por sí mismo, solo la correlación de fuerzas de la lucha de clases y la emulación entre sistemas de producción diferentes (capitalismo-socialismo) pueden frenar hasta cierto punto esa propensión natural hacia la dictadura. Es decir, lo que se llama Neoliberalismo, es lo natural en esta época caracterizada por la existencia de los monopolios (imperialismo). Y este es el motivo por el que el “Neoliberalismo” una vez desaparecida la Unión Soviética se muestre como es, porque las fuerzas de contención se han debilitado y la emulación socialista a gran escala es inexistente.

    Descaradamente el PCE-PCA trata de llevar el engaño a su máxima expresión, aprovechando la falta de preparación ideológica de su militancia, que puede intuir pero no percatarse de la treta. El Neoliberalismo se basa en la economía de mercado, es su vida y por eso la controla y doblega. Resulta impúdico que los dirigentes de un partido que se estima “marxista” quieran introducir de matute que el Neoliberalismo se ha constitucionalizado por medio de una reforma golpista dada por el PP y el PSOE del artículo 135 de la Constitución. El Neoliberalismo se constitucionalizó, en el mismo instante en que se redactó dicha Constitución, es decir, en el 1978 y lo triste es que el PCE participó de lleno. ¿Acaso el articulo 138 no consagra la economía de mercado, siendo ésta el sostén del Neoliberalismo, o lo que es lo mismo del capitalismo imperialista actual? Que el PCE-PCA no venga con cuentos, su estrategia no ha variado un ápice desde entonces y le lleva a un callejón sin salida.

    El PCE-PCA cree que con propagar la idea de la nacionalización de los sectores estratégicos ya es un salto cualitativo que acredita el carácter revolucionario de la organización. Si fuese así, el franquismo es lo más revolucionario que ha existido en nuestro país: CASA, ALTOS HORNOS, RENFE, TELEFONICA, ASTILLEROS, CAMPSA……

    Para que las nacionalizaciones obtengan rango de revolucionario es imprescindible que el poder político esté en manos de los trabajadores, porque lo contrario no pasa de ser el elemento distintivo para catalogar el sistema imperante de CAPITALISMO MONOPOLISTA DE ESTADO, léase a Lenin.

    La fórmula que predican los dirigentes del PCE para abordar las elecciones municipales atestigua que la noción que este partido tiene del empoderamiento del pueblo es una falacia y típicamente burguesa. Apela, reúne y da cancha al pueblo para asistir a unas elecciones en las que éste debe depositar su confianza en un frente popular desclasado y que a la postre, no va más allá del fin que siempre ha perseguido el oportunista PCE.

    Tanto el documento del PCA, como el escrito firmado por su Secretario General, titulado “Sobre la declaración del FRENTE CIVICO “SOMOS MAYORIA, es más de lo mismo después de décadas de traiciones; el hecho de que exista un Frente Cívico, una IU y un Frente Popular, que debe suponerse que es una misma cosa, es una muestra palpable de que la organización pseudocomunista ha perdido todo Norte y solo le queda inventar e inventar falsos principios y organizaciones inefables.

    En la situación actual, el PCOE es tajante; el capitalismo en nuestro país ha llegado a su última etapa y todo lo que se haga por mantenerlo significará más miseria, más paro, más sufrimientos para los trabajadores y para los pueblos que comprende el Estado español. Por todo ello, solo el socialismo científico puede resolver los gravísimos problemas que tiene planteada la sociedad española.

    Viendo la historia, ésta no nos da elementos de juicio para la esperanza en el etapismo dentro del sistema, que según los PCE-PCA nos abrirán el camino hacia la sociedad socialista. Las etapas de la izquierda en el capitalismo son rémoras, mientras que los partidos burgueses actúan a galope tendido, deshaciendo en cinco minutos todo lo que el pueblo ha podido conquistar en un siglo. Las dudas en la revolución y la fe en las bondades de un sistema cuya seña de identidad es la explotación y por tanto la corrupción, constituye un engaño monstruoso al pueblo, impidiéndole tener confianza en sus fuerzas, dejándolo a merced de la depredación de los feroces e inescrupulosos burgueses.

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El verdadero rostro del estado español

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En el día de ayer, el Tribunal Constitucional del régimen suspendía cautelarmente el decreto de convocatoria de la Consulta del 9N en Catalunya, aprobado el pasado sábado por la Generalitat de Catalunya. Nuevamente, el Gobierno del Estado español no hace otra cosa que mostrar su esencia reaccionaria, negando al pueblo catalán cualquier posibilidad de expresar su voluntad como nación, poniendo de manifiesto su carácter netamente imperialista.

Este Estado de clase, montado sobre un régimen capitalista putrefacto que explota y depaupera a la clase obrera y clases populares, ni siquiera es capaz de tolerar una caricatura de decreto perfectamente asimilable por la legalidad burguesa que no representa otra cosa que una mera consulta de opinión no vinculante. Es tal el despotismo del Gobierno, que es capaz no sólo de negar el derecho a la autodeterminación de las naciones que conforman el actual Estado español, sino incluso de suspender una mera consulta popular.

Denunciamos esta nueva agresión del Gobierno del Estado contra el conjunto del pueblo trabajador catalán y nos comprometemos en la lucha por la realización de una consulta plenamente vinculante, esto es, por la defensa del derecho a la autodeterminación de Catalunya, a su separación política si así lo decidiera el pueblo catalán. Entendiendo la cuestión nacional como una parte más de problema general de la revolución proletaria y la lucha por el socialismo.

El PCOC hace un llamamiento a los trabajadores del resto de nacionalidades del Estado a fin de unir nuestras luchas en una sola, única garantía para derrocar a una misma clase dominante y a un mismo Estado burgués que nos explota y oprime, única salida para mandar al basurero de la historia tanto a aquellos que hurtan el derecho democrático a la autodeterminación de las naciones, como a aquellos que hacen de tal inalienable derecho una caricatura grotesca en defensa de sus intereses de clase.

¡Por una Catalunya y una España libres de reaccionarios, farsantes y parásitos!

¡Por la construcción de un solo Estado libre de explotación capitalista!

¡Viva el internacionalismo proletario!

PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA

 




Resolución del IX pleno del comité central ante la consulta del 9 de noviembre

El Partido Comunista Obrero Español ha defendido siempre el derecho a la autodeterminación, incluida la independencia política si así lo deciden las naciones que conforman el actual estado español. 

En esta dirección el PLENO DEL COMITÉ CENTRAL celebrado en Mairena del Alcor los días 20 y 21 de septiembre de 2014 ha abordado la situación de Cataluña derivada del propósito del Gobierno Autonómico de celebrar el próximo día 9 de noviembre una consulta no vinculante para que el pueblo se pronuncie si quiere un estado independiente para Cataluña. 

La no vinculación de los resultados de la consulta es una prueba irrefutable de que el fin que persigue el gobierno catalán no es que se cumpla el derecho a la autodeterminación, incuestionable para el PCOE, por el contrario, todo el proceso previo a la consulta no es más que una treta para demostrar al gobierno del Estado su fuerza y su capacidad de movilización al objeto de que la gran burguesía catalana arranque mayores beneficios económicos y políticos del Estado.

No obstante, en este mismo proceso se ha puesto de manifiesto el carácter despótico del gobierno del Estado al negar al pueblo catalán la posibilidad de expresar su voluntad. Actitud propia de un estado imperialista que hurta la libertad a otra nación. 

En su virtud, el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), fiel defensor de las libertades y derechos de los pueblos que les permita ser dueños de su destino, se posiciona a favor de que se celebre la consulta y luchará para que ésta sea vinculante en el supuesto en que el pueblo catalán opte por la instauración de su propio estado.

Al mismo tiempo, el PCOE inspirándose en el internacionalismo proletario, tiende su mano a los trabajadores catalanes para que juntos caminemos hasta derrocar a nuestras burguesías, única vía para estrechar nuestros lazos fraternales bajo los principios del Socialismo Científico que nos conducirán a la constitución de un solo estado libre de la explotación capitalista.




Queremos decidir

Hospital Bellvitge 25 06No morirnos en las urgencias de nuestro Hospital Universitario de Bellvitge, colapsadas por una gerencia mercenaria a cargo del infame Alfredo García.

No permanecer presos y enfermos en unas listas de espera interminables, gestionadas por los traficantes de salud a sueldo del Conseller Boí Ruiz.

No cerrar ni una sola cama ni mucho menos ¡plantas enteras! de un Hospital en estado de emergencia, que lleva sufriendo la ira privatizadora del Govern de la Generalitat durante años.

No reducir y precarizar más al personal sanitario, al que se le obliga a trabajar en condiciones deplorables en virtud de los postulados capitalistas del Departament de Salut.

No vaciar de medios nuestros Hospitales Públicos para transferir medios, personal y pacientes a los amigos de Boí Ruiz, esos que convierten al enfermo en cliente, a la enfermedad en oportunidad de negocio y al personal médico en mera mercancía.

El Partit Comunista Obrer de Catalunya, fraternalmente unido a la digna lucha de los trabajadores y la Junta de Personal, vecinos y pacientes del Hospital Universitario de Bellvitge, hace suyas las demandas del pueblo trabajador; queremos ver al Presidente de la Patronal sanitaria privada Boí Ruiz, así como a su corte de liquidadores, en prisión. Queremos más camas, más plantas, más Hospitales Públicos y más personal médico en nuestros Hospitales. Queremos una sanidad completamente pública, universal y gratuita, dónde los capitalistas no tasen nuestro dolor ni machaquen a nuestros médicos, enfermeros o celadores.

Queremos una sociedad decorosa, por ello sabemos que en el actual contexto histórico, sin organización y lucha nuestro “derecho a decidir” no vale nada. Sin nosotros, trabajadores y vecinos, no se mueve ni un engranaje. El PCOC hace un llamamiento al siempre luchador y proletario barrio de Bellvitge a fortalecer la unidad entre trabajadores, pacientes y vecinos, a extender esta unidad a todo L ́Hospitalet y Barcelona, a organizar estructuras de poder popular a través del Frente Único del Pueblo, capaz de enfrentar a este capitalismo caduco a cargo de los Boí Ruiz de turno.

Este régimen no es más que una dictadura contra la clase trabajadora y las clases populares, mientras se postra al servicio del gran capital. Este régimen se mofa de ILP y demás iniciativas populares que no rompan los marcos del sistema. Construyamos nuestra democracia obrera, nuestros órganos de poder popular, extendamos el FUP en centros de trabajo y barrios. No hay otra salida para frenar la barbarie. La histórica lucha obrera y vecinal de Bellvitge en los años 70, son ejemplo meridiano.

¡VIVA LA JUSTA Y DIGNA LUCHA DE BELLVITGE!

¡ABAJO EL CAPITALISMO Y SUS MERCENARIOS!

¡CONSTRUYAMOS FUP, CONSTRUYAMOS SOCIALISMO!

Comité provincial Partit Comunista Obrer de Catalunya en Barcelona (PCOC)




Los oportunistas y su constitución

 Esta semana el Tribunal Constitucional ha fallado sobre un recurso interpuesto por el Gobierno navarro contra determinados aspectos de la Reforma Laboral realizada por el Gobierno de Rajoy. Estos aspectos sobre los que se ha posicionado el citado Tribunal han sido aprobar el descuelgue con el arbitraje de una Comisión Consultiva.

Aprueba el descuelgue de convenios con el arbitraje de la Comisión Consultiva Nacional de Conflictos Colectivos – que es un órgano administrativo – y otorga carta de constitucionalidad al contrato con un año de prueba sin indemnización. De este modo, el Tribunal Constitucional continúa encajando la totalidad de la Reforma Laboral del PP, pues ya en febrero falló a favor de la constitucionalidad de la rebaja de la indemnización por despido, la práctica supresión de los salarios de tramitación o la validez de tramitar dicha reforma como un decreto- ley.

El Tribunal Constitucional en la práctica y, con sus resoluciones, ha dicho alto y claro que las agresiones a los trabajadores son constitucionales; que la negociación colectiva es una entelequia donde los trabajadores no pintan absolutamente nada, al igual que el Parlamento puede ser esquivado por el Gobierno en la realización de leyes que anulen y atenten contra los trabajadores. Eso es la Constitución y así lo reconoce el Tribunal Constitucional con sus fallos.

Es normal que la burguesía glorifique a la Constitución, realizada por los herederos de Franco y los oportunistas de PSOE y PCE, pues para ellos la concordia es el sometimiento y la explotación de la clase obrera sin miramientos ni cuartel. Todos los atropellos perpetrados por la burguesía y sus gobiernos, durante estos 40 años, han sido realizados en nombre de la Constitución y bajo su ordenamiento.

La Constitución fue un producto de una transición – vanagloriada por la burguesía y sus perros oportunistas (PSOE, PCE (IU)) – dirigida por la oligarquía y que otorgó al Capital todos los elementos necesarios para legalizar su dominio político y militar, consagrar el capitalismo monopolista de estado, integrarse en las agrupaciones imperialistas (UE, OTAN) y adoptar y venerar los símbolos fascistas como la bandera, la corona o la unidad de España  –negándole el derecho de autodeterminación a las naciones que forman parte del estado español. Los resultados son seis millones de parados, más de dos millones exiliados, contratos basura y salarios paupérrimos, desahucios, suicidios y un estado que, además de reprimir a los trabajadores y de estar presente en todas las guerras de carroña imperialista, entrega dineros a manos llenas a banqueros y empresarios, negándole todo tipo de recurso a los distintos sectores sociales que componen el Proletariado y arruinando al pequeño empresario y campesino.

Esta verdad histórica, consecuencia de la Constitución y su democracia burguesa, ha puesto en el lugar de los traidores a aquellos que desde la orilla del eurocomunismo y del oportunismo engañaban a los trabajadores, señalando que se podía avanzar hacia el  socialismo mediante la progresiva profundización reformista en el seno de la democracia burguesa.

Éste es un buen momento para traer a primer plano unas palabras de Cayo Lara en un foro burgués patrocinado por los monopolios (Foro nueva Economía) en el año 2011, año de las últimas elecciones generales, donde el máximo representante decía a burgueses y estos, a través de sus medios de comunicación al Pueblo, que “Al socialismo o casi al socialismo  se puede llegar con la Constitución, ya que los artículos del 128 al 131 hablan de la planificación de la economía, del acceso de los trabajadores a los medios de producción, de que el Estado puede tener una banca pública y nacionalizar empresas”. Es evidente que el Tribunal Constitucional, que es el máximo órgano constitucional al que la misma Izquierda Unida recurre y cuya autoridad reconoce, pone en su sitio a Cayo Lara y a su organización política : en el sitio de los que engañan y traicionan a los trabajadores, o lo que es lo mismo, en el sitio donde están también los miembros de dicho Tribunal, que no es otro que en la orilla de los que explotan, oprimen y niegan los derechos a los trabajadores y sirven, cual lacayos, a los monopolios. La Constitución de 1978 cuando habla de planificación de la economía lo que señala es que la banca – privada – determina la economía, qué sectores productivos se estimulan – para crear una burbuja o crisis de superproducción con el que los monopolios se enriquecerán – y cuáles se tumban, y que cuando se habla de nacionalizar empresas, se hace en el sentido burgués del término, donde podemos tomar por ejemplo a Bankia, por el que el estado con el dinero del Pueblo reflota un banco para, una vez saneado con cargo a todos los ciudadanos, lo privatiza regalándolo a un oligarca.

La Constitución de 1978 legaliza la explotación de la clase obrera, el robo, otorga impunidad al burgués y machaca al pueblo – y múltiples casos de corrupción o de guerra sucia y terrorismo de estado así lo acreditan -, perpetuando el capitalismo y otorgando al estado la prerrogativa legal de utilizar las Fuerzas de Orden Público – Ejército – contra cualquiera que pretenda subvertir al sistema capitalista. Cayo Lara conoce todo esto, pero lo omite porque tanto él como su organización no están al servicio de los trabajadores sino que sirven a los oligarcas, que lo mismo, los sacan a pasear y a hablar en sus medios de comunicación o en sus foros económicos. Se entiende perfectamente que bancos condonen deudas a la organización de Cayo Lara, la cual según el Tribunal de Cuentas, adeuda a los bancos 15,1 millones de euros y, según la prensa burguesa, se encuentra en quiebra desde 2009. Está claro que el que paga manda, y que siempre hay quien carece de principios y de vergüenza para prestarse a los capitalistas como instrumento para engañar al Pueblo oprimido con tal de obtener migajas que les permitan subsistir con algunos privilegios, a costa de perpetuar a los explotadores y el sufrimiento y las miserables condiciones de vida de la mayoría. Eso es IU-PCE:  burla y traición a los trabajadores, lo hizo en la Transición y lo hace hoy.

Los trabajadores no tenemos otra salida que acabar con este sistema y su Constitución que le da carta de legalidad, que nos sume en la miseria más absoluta y que nos condena a la muerte,  y ello sólo es posible desde la unidad y la organización como clase para luchar contra los imperialistas, por la destrucción del capitalismo y por la consecución del Socialismo. Para ello es fundamental construir el órgano o instrumento para que el Pueblo pueda intervenir en la vida política y crear su poder, el Poder del Pueblo Trabajador. Este instrumento es el Frente Único del Pueblo.

Ningún partido financiado por la oligarquía financiera, ni ningún tertuliano de los medios de comunicación de masas en manos de los monopolios atentará contra aquél que le financia y le dota de medios. De hecho les dota de medios para que perpetúen el dominio de los monopolios. Sólo el proletariado, que sufre la explotación descarnada es quien puede romper las cadenas de este sistema criminal que nos somete y que nos niega el presente y el futuro, y romper las cadenas no es otra cosa que romper con el Estado burgués y las estructuras políticas actuales. El Comité Ejecutivo del Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a los trabajadores del estado español a la unidad para acabar con el capitalismo, que es la raíz de todos los males que nos afectan, y para ello es esencial organizar el FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO, o lo que es lo mismo, desarrollar los órganos de poder popular; órganos que perfectamente pueden y deben sustituir a las instituciones capitalistas y representar una nueva democracia para construir una sociedad distinta en la que deje de existir el que una minoría (capitalistas) viva a costa del trabajo y del sufrimiento de la mayoría (trabajadores) y que nos abra camino a otro sistema donde la mayoría trabajadora dirija económica, ideológica y políticamente la sociedad donde desaparezca por completo la explotación del hombre por el hombre, enviando al capitalismo y a la burguesía al estercolero de la historia.

¡ABAJO EL CAPITALISMO Y SU ESTADO!

¡POR EL SOCIALISMO, CONSTRUYAMOS PODER POPULAR, CONSTRUYAMOS FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




De Gaza a Donetsk: ¡muera el imperialismo asesino!

El imperialismo lleva las contradicciones del capitalismo hasta su último límite. Esta es la fase en la que nos encontramos inmersos, la de la omnipotencia de monopolios industriales y grandes bancos, la del dominio absoluto de la oligarquía financiera de las potencias imperialistas, la de un capitalismo agonizante, parasitario y putrefacto empeñado en su supervivencia histórica, siempre a costa del sudor y la sangre de millones de trabajadores y de pueblos enteros sometidos a su bota criminal. La etapa de luchas entre las potencias dominantes y sus diferentes grupos financieros por fuentes de materias primas y mercados, por un nuevo reparto de un mundo ya repartido, caracterizada por la aparición de nuevas potencias enfrentadas a las que se aferran desesperadamente a sus conquistas. El imperialismo, no sólo exacerba la contradicción nuclear entre capital y trabajo, entre explotadores y explotados, sino que en virtud de las leyes universales que rigen su accionar, exacerba de igual forma la contradicción entre grupos monopolistas y potencias imperialistas, así como entre éstas y decenas de países neocoloniales y dependientes sometidos a sus intereses económicos, financieros y comerciales; y sitúa como contradicción fundamental o primaria, a nivel mundial, la contradicción entre la aspiración máxima de la burguesía – el mantenimiento y profundización del imperialismo – y la aspiración máxima del Proletariado y pueblos explotados del mundo por emanciparse del yugo que les supone el imperialismo, que no es otra cosa que la consecución del Socialismo.    

Ucrania es un vivo ejemplo de cómo actúa el imperialismo y cómo los oligarcas no dudan en derramar la sangre de los trabajadores con el único objeto de lucrarse. El pueblo ucraniano es otra víctima más de un golpe de estado fascista, instigado y apoyado activamente tanto por los EEUU como por la Unión Europea, consecuencia de la contienda que tienen con la potencia imperialista rusa por el control geopolítico de la zona así como de los recursos de dicha nación. El marcado debilitamiento del bloque imperialista aglutinado en torno a la OTAN, no sólo provoca el fortalecimiento de nuevas potencias imperialistas como Rusia o China –claro ejemplo de ello es la extensión de sus monopolios tanto en América Latina, África, Asia e incluso Europa-, sino también la confrontación directa entre aquellos que no están dispuestos a aceptar su decadencia y los que aspiran a tomar nuevas posiciones. No cabe duda que la fuerte resistencia antifascista organizada en Donetsk y Lugansk, por su carácter popular y antioligárquico, no sólo ha provocado la furia criminal entre los patrocinadores del oligarca Poroshenko y sus mercenarios banderistas, sino que también ha generado desconcierto entre los que fueron fervientes patrocinadores del oligarca Yanukovich.

En este mismo contexto, y como continuación a la desestabilización continua de la principal fuente energética del mundo, el imperialismo sigue sacudiendo Oriente Próximo, verdadero maná para los monopolios industriales y financieros. Irak, Siria, Líbano y ahora nuevamente Palestina vuelven a poner de manifiesto el papel de gendarme del gran capital asignado al Estado sionista de Israel en esa zona vital para las grandes petroleras y monopolios energéticos occidentales, rusos y chinos. Ante la escalada militar en la zona, a la entidad sionista no le basta con mantener a un pueblo entero preso en bantustanes infames, ocupado militarmente y despojado de su tierra, sino que es necesario masacrarlo regularmente a base de bombas e invasiones armadas a fin de que asimile su condición de colonia al servicio de Israel. No en vano sus repetidos crímenes de lesa humanidad contra la población palestina, así como las repetidas guerras y ocupaciones –desde el Golán sirio al Sinaí egipcio o el sur del Líbano-, siempre cuentan con la impunidad de sus poderosos protectores. 

La enésima crisis capitalista, no sólo agudiza la lucha de clases, sino que desnuda la faz criminal del imperialismo. No extraña que en tal contexto, las clases obreras europea, estadounidense, rusa o china sean sometidas, explotadas y empobrecidas hasta el límite, mientras los aparatos militares se multiplican en el seno de los Estados imperialistas. Así, un Estado como el español, dónde millones de familias obreras carecen de alimentos, vivienda o trabajo, no tiene reparos en destinar cientos de millones de euros en intervenciones militares en el extranjero, colaborando en las masacres sionistas en Palestina o apoyando y financiando los repetidos crímenes en la Ucrania insurrecta, tal y como ha venido haciendo a través del apoyo a mercenarios sirios o con el costosísimo envío de material bélico para la ocupación y destrucción de Libia. El Estado español, como estado miembro de la UE y con sus fuerzas armadas integradas de pleno en el brazo armado del imperialismo yanqui-europeo, no es más que un instrumento al servicio de la oligarquía financiera, que al tiempo que impone una férrea dictadura capitalista frente a la clase obrera y clases populares en territorio español, se posiciona como enemigo jurado de millones de hombres, víctimas de las bombas y las incursiones militares de la OTAN y sus satélites.

Explotación, miseria, guerra y ocupación, he ahí los rasgos distintivos de la fase putrefacta y senil del capitalismo. Trabajadores muertos y enfermos en sus puestos de trabajo, lanzados al pozo del desempleo, obreros con sueldos de miseria que no pueden dar de comer a sus hijos, familias desahuciadas, miles de suicidios, esa es la cruda realidad en las metrópolis imperialistas. Ciudades devastadas como Slaviansk o Kramatorsk, sindicalistas quemados vivos en Odessa, hordas nazis masacrando al bravo pueblo antifascista ucraniano. Decenas de niños palestinos desmembrados, un pueblo entero preso en una franja de Gaza bombardeada por aire, mar y tierra. He ahí el rastro de sufrimiento y muerte que deja a su paso una clase dominante parasitaria y criminal y un capitalismo agonizante que muestra de forma descarnada a las masas laboriosas la necesidad de organizar la revolución socialista. La única salida que tenemos los Pueblos para frenar la barbarie imperialista es la unión de los trabajadores contra el sistema capitalista, contra los estados capitalistas y contra la burguesía. Las luchas entre bloques y grupos monopolistas debilitan al imperialismo, pero sólo la  inquebrantable unión de las fuerzas proletarias y populares en la lucha por el socialismo, puede romper de raíz este estado de cosas insostenible.

En las manos de los explotados, de los parias, de los trabajadores, está el fin de la locura imperialista, de la paz y para ello no tenemos otra salida que romper con el Estado burgués y las estructuras políticas actuales. El Partido Comunista Obrero Español se solidariza con toda resistencia antiimperialista, pues tanto a las autodefensas ucranianas como a la resistencia palestina les asiste el legítimo derecho a defenderse por todos los medios de las incursiones militares del imperialismo.

El Comité Ejecutivo del Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a la militancia, a los amigos de nuestro Partido y a los trabajadores del estado español a solidarizarse con nuestros hermanos ucranianos y palestinos. Y esta solidaridad sólo puede venir luchando contra los capitalistas y contra el Estado imperialista español -que arma y ampara a nazis y sionistas-,  construyendo el FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO, desarrollando los órganos de poder popular; órganos que perfectamente pueden y deben sustituir a las instituciones capitalistas y representar una nueva democracia obrera para construir una sociedad distinta en la que deje de existir el que una minoría (capitalistas) viva a costa del trabajo y del sufrimiento de la mayoría (trabajadores) y que nos abra camino a otro sistema donde la mayoría trabajadora dirija económica, ideológica y políticamente la sociedad,  donde desaparezca por completo la explotación del hombre por el hombre, enviando al capitalismo y a la burguesía al estercolero de la historia.

¡POR LA PAZ, DESTRUYAMOS EL CAPITALISMO!
¡BASTA DE CRÍMENES IMPERIALISTAS!
¡CONSTRUYAMOS FUP, CONSTRUYAMOS SOCIALISMO!

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Junio

El mes de Junio ha supuesto para las organizaciones del PCOE un refuerzo cualitativo a nivel estatal gracias a la incorporación de nuevos militantes en Asturias, Cantabria y País Vasco. Aunque todavía muy modesta, nuestra presencia en estas regiones del norte del Estado español, junto con la que también hemos obtenido en la Comunidad de Madrid, confirman el progresivo avance que nuestro partido ha estado experimentando en estos últimos meses, lo que sin duda redundará en el acercamiento de nuevos interesados provenientes de los sectores obreros, estudiantiles y populares residentes en dichas comunidades. No obstante, aún queda mucho para que el PCOE tenga una amplia influencia entre las masas, por lo cual, allá donde tengamos un sólo militante, este sentirá la necesidad de redoblar sus esfuerzos en difundir la política del partido y coadyuvar en su desarrollo y en el de la organización de los órganos de poder popular mediante el Frente Único del Pueblo como el instrumento de emancipación de la clase obrera y capas sociales explotadas por el capital. Huelga decir que a esa enorme tarea se han sumado ya también las organizaciones del Partido en Asturias, Cantabria, País Vasco y Madrid.




Socialismo o barbarie es la cuestión y no monarquía o república. El oportunismo al servicio de la burguesía

El termómetro sobre la psicología del Pueblo en las elecciones europeas nos ha mostrado un profundo desprecio de las masas para con la Unión Europea y su Parlamento. La abstención venció por goleada, a la que si le unimos el voto nulo y en blanco, se sitúa en el 60% del conjunto de electores. Este porcentaje podría haber sido muy superior si la participación en Cataluña hubiera sido similar a los anteriores comicios, no obstante, la burguesía catalana encaró el proceso electoral en clave nacionalista que implicó un incremento de participación, que de todos modos fue menor que la abstención, que estuvo por encima del 50%.

La burguesía, a pesar de la intensidad de la propaganda desplegada en pos de conseguir una amplia participación en los comicios europeos ha visto corroborada lo que sus observatorios y think tank burgueses ya auguraban, con el resultado electoral, y que no es otra cosa que una desafección política por parte del pueblo, rechazo popular a las estructuras supranacionales imperialistas donde está integrada con la burguesía europea a las que consideran responsables de sus males y, también, deterioro de los dos partidos mayoritarios del sistema PP-PSOE.

La burguesía señaló antes de las elecciones con meridiana claridad que su enemigo era la abstención, cosa ésta que es lo que el pueblo ha hecho masivamente.

En el estado español, la crisis económica ha profundizado y ha devenido, además, en crisis política. El ambiente político está convulsionado y la burguesía ha visto como el bipartidismo se ha debilitado a la par que se ha fragmentado. En este escenario de debilidad política aquéllos problemas y contradicciones que ha sido incapaz de resolver se amplían y agrandan: la cuestión nacional, la forma de estado, la erosión del gobierno ante las políticas contrarias al pueblo y al servicio de los capitalistas así como los números casos de corrupción que les salpican, depauperación de las condiciones de vida del proletariado, sistema electoral, tendencia del estado a la reacción y al fascismo, etcétera.

La abdicación del Rey, colocado a dedo por el fascista Franco, no es más que un movimiento de la burguesía española – consensuado con el club Bildelberg – para ganar tiempo en la labor de tratar de regenerar su democracia burguesa, cada día más reaccionaria y cada vez más próxima al fascismo y que tan buenos resultados y suculentos dividendos le ha otorgado, para recomponer a sus agentes políticos para que puedan sustentar el bipartidismo -u otra fórmula que dé solidez política al dominio de la burguesía – el cual en las elecciones europeas ha sufrido un buen varapalo, perdiendo PP-PSOE 6 millones de votos con respecto a las europeas celebradas en 2009 y más de 10 millones de votos si los comparamos con las elecciones generales de 2011. De hecho, la oligarquía española, en estas elecciones europeas ha visto el grado de erosión de sus partidos políticos más fuertes de tal modo que al PP lo han votado el 11,74% del censo total y al PSOE el 10,36%, entre ambos suman un escaso 22% de apoyo popular.

Es, en esta coyuntura, el momento elegido por la burguesía para renovar la Jefatura del Estado, buscando oxigenar e impulsar esta forma de democracia burguesa que tan buenos réditos les ha dado, tanto económicos como políticos, durante casi cuatro décadas.

Las políticas económicas dirigidas por la Comisión Europea, que a la par les son dictadas por los monopolios europeos – fundamentalmente los alemanes – consistentes en redistribuir la riqueza a favor de la oligarquía, y sus monopolios, han erosionado sobremanera, no sólo las condiciones míseras de vida del proletariado del estado español, sino también a las distintas instituciones del estado, empezando por el Parlamento y concluyendo por la Corona, todos ellos además salpicados por escándalos de corrupción. El normal desarrollo del imperialismo, impuesto por la oligarquía financiera europea, ha implicado que la quiebra de los bancos – fruto de la especulación y la creación de burbujas, consecuencia de la anarquía de la producción capitalista- haya sido sufragada por el Pueblo Trabajador mediante subidas de impuestos, pérdidas de sus viviendas, bajadas de salarios, pérdidas de empleos, eliminación de subsidios, pérdidas de derechos sociales y laborales, y todo tipo de recorte realizado por el estado que no ha dudado en robar al Pueblo para salvar y enriquecer a los bancos y a los monopolios. Y es natural que los capitalistas actúen así, pues los estados, así como las asociaciones de imperialistas como la Unión Europea, son instrumentos de dominación sobre el proletariado y de sojuzgamiento y expolio de los recursos de los pueblos del mundo por parte de los monopolios cuya dirección económica está en los bancos, omnipresentes ellos que son los que conceden el crédito y los que se sientan en los Consejos de Administración, los que determinan que rama de la producción y qué empresas se desarrollan, quiénes hacen de gestores políticos suyos y bajo qué siglas, a los que les dan retiros dorados en “sus” Consejos de Administración, como lo atestiguan los Felipe González, José María Aznar, Solbes, Rato, Zaplana, Josu Jon Imaz, Salgado, etcétera.

La desigualdad se acrecienta y las contradicciones de clase, siendo igual de irreconciliables que siempre, se agudizan a la par que se desarrollan las fuerzas productivas y se estrechan las relaciones de producción. Este divorcio entre generaciones de obreros cada vez más preparadas, más cualificadas e instruidas en todas las ramas de la producción y de la administración del estado y de las empresas sirven, bajo el imperialismo y el dominio político de la oligarquía financiera, para jamás poder ejercer su profesión, no tener futuro ni presente, no tener derecho a un trabajo que le permita subsistir a él y su familia. La proletarización cada vez es mayor, como consecuencia de la concentración de la producción, y el desarrollo vital de las masas proletarias encuentra un freno claro: unas relaciones de producción cada vez más estrechas que consagran la explotación máxima del proletariado. Proletariado cada vez mayor en calidad, como hemos visto, pero también en cantidad nutrido por las capas de la pequeña y mediana burguesía que arruinada ha sido pasto de la banca y lo ha perdido todo.

Y es que Marx tenía razón cuando afirmaba en el Manifiesto Comunista que “La burguesía no existe sino a condición de revolucionar los instrumentos de trabajo, es decir, de todas las relaciones sociales (…) Todas las relaciones sociales tradicionales y consolidadas, con su cortejo de creencias y de ideas admitidas y veneradas, quedan rotas: las que las reemplazan caducan antes de haber podido cristalizar. Todo lo que era sólido y estable es destruido; todo lo que era sagrado es profanado, y los hombres se ven forzados a considerar sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas en desilusión”.

La burguesía española, sabe perfectamente que se está jugando el todo por el todo, pues es consciente que su estado es un eslabón débil de la cadena imperialista. Sabe que el grado de depauperación de las condiciones de vida del proletariado es cada vez mayor y, a la par, es consciente de su incapacidad, como ya dijimos antes, para haber resuelto cuestiones que bajo el capitalismo deberían haberlo hecho como son la cuestión nacional, el modelo de estado o la cuestión de la tierra. Sabe perfectamente que el sistema económico esta caducado y que a pesar de las transfusiones de sangre y máscaras de oxígeno que le pongan a su sistema vía privatizaciones, inyecciones de liquidez o rebaja de los tipos de interés – como hizo la pasada semana el Banco Central Europeo – lo que va a conllevar es una agudización mayor de la crisis, un incremento mayor de la carestía de vida, una depauperación mayor de las condiciones de vida de los trabajadores a los que no le pueden dar otra salida que convertirlos en sepultureros del sistema pues, o acaban con el capitalismo o éste acabará con la mayoría de la clase.

Los burgueses no podrán subsistir sin el capitalismo y éste está en crisis y moribundo. Pero el capitalismo, aún muerto, no cae si el proletariado no lo tumba. La brutal ofensiva propagandística, en la que se han gastado ingentes cantidades de dinero durante décadas, para hacer que las masas trabajadoras estén alienadas, se queda corta ante la precarización y la ruina cada vez mayor de las vidas de las clases populares. Es por ello que la única salida que le queda al Capital es la represión, cada vez mayor como se comprueba al ver en conjunto las leyes realizadas por el PP en estos dos años por los que la clase obrera está por completo ilegalizada – desde la negociación del Convenio, al desarrollo de la ley de Seguridad Ciudadana donde se le otorga a la burguesía la capacidad de hacer su propia policía y el estado le reconoce competencias y autoridad para ello -, y por el otro los fuegos de artificio y el engaño.

Por ello, como decía Marx, “Todo lo que era sólido y estable es destruido; todo lo que era sagrado es profanado”. La burguesía magistralmente, en los Pactos de la Moncloa, no dudó en, bajo la falsa máscara de la pluralidad política, hacer una componenda entre el fascismo y el oportunismo por la que se transitase desde el franquismo tecnócrata a una democracia burguesa a lo franquista, de tal modo que se adecuaran las estructuras políticas a las necesidades de la burguesía en aquél momento histórico para poder incardinarse en la CEE. La crisis ha arruinado esos Pactos de la Moncloa, por las que todos los canallas y enemigos jurados del Pueblo – empezando por CCOO, UGT, PSOE y PCE y terminando por los herederos naturales del franquismo – acordaron servir a la burguesía y sus intereses para desorganizar, desmembrar y explotar cada vez más al Pueblo. Ese mismo Pueblo que, casi 40 años después, se encuentra en una situación insostenible y siente, en sus propias carnes, como la democracia burguesa lo único que le ha traído es más explotación y cotas de miseria y paro cada vez mayores, ve como sus hijos tienen que emigrar al extranjero y como sus niños padecen desnutrición.

Los capitalistas, desde que estalló la crisis económica por 2007, han ido maniobrando con objeto de, por un lado, mostrarse ellos mismos como capaces de “refundar el capitalismo”, tal y como expresó en 2008 Sarkozy y, posteriormente, dando cancha a movimientos que sirvan como válvula de escape y canalicen, a través de los oportunistas, la indignación del Pueblo, como el 15M.

Estas últimas elecciones europeas, la burguesía se jugaba no sólo la legitimación por parte del Pueblo de la agrupación imperialista europea en la que está integrada sino abrir paso a nuevos agentes políticos – tanto por la extrema derecha como por una izquierda supuestamente más radicalizada, y advertimos el supuestamente pues en nuestra opinión ni lo es de palabra ni, mucho menos, de acción – que, aparte de arrebatar votos a la abstención, en el momento oportuno, puedan sustituir a los partidos políticos – PP y PSOE desprestigiados y erosionados por la corrupción así como por el servilismo para con los bancos y empresarios – que han dado estabilidad política a la burguesía por otros, de tal modo que pretenden “regenerar” el sistema político manteniendo incólume tanto la base económica como el dominio político de la oligarquía y sus monopolios.

Y es en este marco donde se encuentra incardinado la abdicación del Borbón, así como el proceso de regeneración de la partitocracia burguesa. Estamos ante una renovación de la traición de los pactos de la Moncloa, ante unos Pactos de la Moncloa II. El que, esperamos que por poco tiempo, va a ser nuevo rey está lanzando un mensaje de “una España moderna, unida pero diversa”, que refleja el objetivo de la burguesía ante este enjuague: salvar la monarquía parlamentaria, dándole un impulso donde se produzcan cambios cosméticos, posiblemente en la estructura del estado, con objeto de llegar a un acuerdo donde las burguesías nacionalistas catalanas y vasca se sientan satisfechas, pudiendo dar pasos federalistas, con los consecuentes replanteamientos económicos de financiación de dichas naciones así como profundizar en las políticas económicas basadas en sobreexplotar más a los trabajadores y en servir con mayor eficacia a los monopolios. En definitiva, la burguesía pretende renovar su caduco sistema con la nueva cara borbónica que pilote una planificada reforma que por un lado engañe al pueblo nuevamente y, por el otro, le dé tiempo a la burguesía en la recomposición de sus democracia burguesa que, cada vez con mayor claridad, toca el fascismo.

Pero las políticas económicas impuestas por los monopolios europeos a través de la UE, lejos de solucionar nada lo que cimientan es una crisis en ciernes de dimensiones superiores a la actual. La burguesía es responsable de la situación miserable del Pueblo, la gran burguesía ha enviado a la pequeña y a la mediana burguesía a la ruina, los pequeños campesinos arruinados deben malvender sus tierras a los terratenientes que las anexan a sus extensiones para obtener beneficios por tener baldía y ociosa la tierra a cambio de obtener subvenciones por ello, a la par que los jornaleros se ven obligados a emigrar a la ciudad, produciéndose flujos migratorios del campo a la ciudad que, favorecen todavía más a la explotación capitalista. Pero el desarrollo del imperialismo, tal y como señalaba Marx, “A medida que disminuye constantemente el número de los magnates del capital, que usurpan y monopolizan todas las ventajas de este proceso de transformación, aumenta en su conjunto la miseria, la opresión, la esclavitud, la degeneración, la explotación; pero también aumenta la rebeldía de la clase obrera, que es instruida, unida y organizada por el mecanismo del mismo proceso de producción capitalista. El monopolio del capital se convierte en grillete del modo de producción que se había desarrollado con él y gracias a él. La centralización de los medios de producción y la socialización del trabajo llegan a un punto en que se hacen incompatibles con su envoltura capitalista, que termina por estallar. Suena la última hora de la propiedad privada capitalista. Los expropiadores son expropiados.”.

La cuestión no está en monarquía o república, como falsamente plantean los oportunistas de todo pelaje – desde PODEMOS a IU pasando por algunos sectores del PSOE y de los sindicatos CCOO y UGT -, sino que la cuestión a la que nos empuja el desarrollo del capitalismo putrefacto es imperialismo – ya sea con la máscara que le pongan a la democracia burguesa u otras formas de dictadura de la burguesía – o socialismo; el problema planteado es o concentración del capital y propiedad privada de los medios de producción o socialización de los medios de producción y dictadura del proletariado. Tan consciente es la burguesía de este escenario que no duda en poner sus medios de comunicación al servicio del oportunismo incluyendo a los Anguitas, Garzones, Monederos o Iglesias Turriones en sus tertulias, para darles chance entre la población – conscientes que ellos son defensores de la burguesía y del capitalismo. Pero no sólo eso, incluso el Presidente del Gobierno ha señalado que “los que quieran una república lo tienen fácil, que planteen una modificación de la Constitución en ese sentido”, dejando claro que, la burguesía, si para mantener su dominio requiere sacrificar la Corona no dudará en hacerlo. La burguesía hará todo lo habido y por haber, y tolerará todo que salvaguarde su dominio como clase, incluido una república burguesa pues, como señalaba Lenin, “La república democrática es la mejor envoltura política de que puede revestirse el capitalismo; y, por lo tanto, al dominar (a través de los Palchinski, los Chernov, los Tsereteli y Cía.) esta envoltura, que es la mejor de todas, cimienta su Poder de un modo tan seguro, tan firme, que no lo conmueve ningún cambio de personas, ni de instituciones, ni de partidos dentro de la república democrática.”.

Los trabajadores están viviendo en sus carnes lo que es el capitalismo: el hambre, el paro, el desahucio, el exilio, el suicidio y la represión es lo que la burguesía, y su sistema le ofertan y le pueden ofertar, ese es el fruto de la propiedad privada sobre los medios de producción. La burguesía ha manifestado, y está manifestando, su incapacidad para seguir dirigiendo la economía y, con ella, la superestructura; la burguesía sólo puede mantener e incrementar el dolor y la miseria del pueblo. La única salida que tenemos los trabajadores, y las demás clases populares machacadas por la burguesía y su sistema, es el socialismo. La única salida que tenemos los trabajadores es acabar con el estado burgués, con su parlamento, sus fuerzas represivas, su justicia, sus partidos, en definitiva, con su democracia burguesa – independientemente de la máscara – puesto que toda ella es la forma en la que se refleja la base económica capitalista, bárbara y explotadora. El proletariado no tiene más salida que organizarse para imponer su estado que imponga el dictado de la mayoría explotada, esa fuerza que permita despojar al burgués de todos los medios de producción y que socialice desde la banca hasta la tierra, y todo esto no se hará mediante el depósito de un papel en una urna de metacrilato o de cartón sino organizándonos como clase para derrocar por la fuerza a la burguesía. Y para impedir esto, los monopolios no sólo reprimen al pueblo sino que sostienen una lucha ideológica, económica y política sin cuartel, financiando y promocionando a los enemigos del proletariado, al oportunismo de toda índole; atacando a muerte al marxismo-leninismo y sacando a flote a Gramsci como última novedad para soslayar la lucha de clases y negar la condición de sujeto revolucionario para otorgársela a una supuesta intelectualidad que se erige en grupo dirigente cuyo objeto es negar la revolución socialista y, por ende, perpetuar el régimen de explotación capitalista y la dictadura de la burguesía. PODEMOS es la nueva bandera de la burguesía, el nuevo juguete de alienación y engaño de la burguesía con el que el ciudadano – que no obrero – siga instalado en el subjetivismo y pueda construir su historia futura (que ni tan siquiera es socialismo sino una gestión distinta del capitalismo) dentro del sistema de explotación actual a condición de que la ciudadanía – así en abstracto – sea hegemónica por la vía del voto.

La única respuesta consecuente con la lucha de clases es el Partido Leninista, por eso la burguesía y sus oportunistas a sueldo lo atacan, porque son conscientes el Partido es el arma del proletariado en la guerra ideológica transformando la psicología en conciencia de clase y porque dota al proletariado la forma organizativa para alcanzar el poder. 

En las manos de los explotados, de los parias, de los trabajadores está el fin de la locura imperialista, de la paz y para ello no tenemos otra salida que romper con el Estado burgués y las estructuras políticas actuales, con independencia de que porte máscara republicana o monárquica. La burguesía es plenamente consciente de la extrema gravedad del momento, es tiempo de desterrar el oportunismo y los debates estériles que desvían al proletariado de su emancipación, estamos ante un momento en que el proletariado necesita la ruptura de fondo y forma que, lejos de maquillar este sistema explotador y criminal, sea capaz de volar por los aires sus relaciones de producción, expropiar a su parasitaria clase dominante e imponer la dictadura del proletariado; instrumento democrático al servicio de la clase trabajadora y clases populares e instrumento represivo implacable frente a explotadores, parásitos y criminales.

Por ello, el Comité Ejecutivo del Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a los trabajadores del estado español a organizar el FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO, o lo que es lo mismo, desarrollar los órganos de poder popular; órganos que perfectamente pueden y deben sustituir a las instituciones capitalistas y representar una nueva democracia para construir una sociedad distinta en la que deje de existir el que una minoría (capitalistas) viva a costa del trabajo y del sufrimiento de la mayoría (trabajadores) y que nos abra camino a otro sistema donde la mayoría trabajadora dirija económica, ideológica y políticamente la sociedad donde desaparezca por completo la explotación del hombre por el hombre, enviando al capitalismo y a la burguesía al estercolero de la historia.

¡ABAJO EL CAPITALISMO!

¡CONTRA EL OPORTUNISMO, ORGANICEMOS LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!

¡POR EL SOCIALISMO, CONSTRUYAMOS PODER POPULAR, CONSTRUYAMOS FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)