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Ante los atentados acontecidos en París

En el día de ayer se produjeron distintos atentados en la ciudad de París que dejaron un saldo superior a los 120 asesinados. Estos sucesos irracionales y bárbaros, donde se derramaron ríos de sangre inocente, son los que se desarrollan diariamente en Siria, Libia, Líbano, Palestina, Iraq, Afganistán, Mali y tantos y tantos países donde las potencias imperialistas, entre las que descuella Francia, participan decisivamente.

Lo acontecido ayer en París es la consecuencia del imperialismo, donde la guerra es la única salida que tiene la burguesía para mantenerse, saciar su voracidad criminal y apropiarse de todos los recursos y riquezas de los pueblos del mundo. Francia ha armado a la oposición en Siria, entre los que se encuentra el Estado Islámico, a los que ha señalado Hollande como responsables de la matanza en París, y participa en diversas guerras y ocupaciones militares tanto en el Sahel, África Central, como en Oriente Medio. Ese es el rostro de la socialdemocracia, el del imperialismo, el del pillaje, el de la guerra al servicio de la burguesía.

Las potencias imperialistas norteamericanas y europeas utilizarán estos atentados para seguir justificando sus guerras de carroña y para agredir a más países y más pueblos, continuando su labor criminal y genocida con absoluta impunidad.-

Los propagandistas de los monopolios hoy no han dudado en sembrar odio contra aquéllos a los que cada día sus países bombardean, así como inocular el miedo en el pueblo. O lo que es lo mismo, crear el caldo de cultivo necesario para que el Estado cree leyes todavía más represivas, si cabe, contra el Pueblo.

Y si lo que se les viene a los pueblos encima es más represión y más agresiones militares, el cinismo también ha sido una constante de todos los partidos políticos del Capital. Todos ellos han suspendido sus actos por los más de 120 crímenes de París, sin embargo, no suspenden sus actos el resto de días cuando en Siria, Afganistán, Líbano, Mali, República Centroafricana, Palestina, Iraq o Libia son asesinados miles de inocentes diariamente como consecuencia de las acciones militares de los gobiernos ‘democráticos’.    

Rajoy ha convocado una reunión de la comisión de seguimiento del Pacto Antiyihadista, el cual significa represión contra el pueblo, compuesta por los que suscribieron dicho pacto, que entre otras cosas introdujo la cadena perpetua, que son PP y PSOE demostrándonos que en la práctica ambos partidos son un único Partido, el Partido de los monopolios, el Partido del Capital, el Partido del imperialismo español, por más teatro que hagan a lo largo de la campaña electoral que se avecina. El reaccionario Albert Rivera no ha dudado en llamar a la puerta de dicho pacto, como no podía ser de otra forma, apelando “a que no debe haber fisuras entre demócratas”. Esos demócratas a los que se refiere el líder de Ciudadanos son los responsables no sólo del genocidio social que están provocando en los países europeos, entre los que descuellan España, Grecia o Portugal; sino también de las guerras de rapiña para robar el petróleo y los recursos naturales y, también, de las consecuencias de esas políticas imperialistas, como el 11M o los asesinatos del pasado día 13 de noviembre en París.

Todos estos ‘demócratas’ tienen las manos manchadas de sangre inocente. El Partido Comunista Obrero Español lamenta la sangre inocente derramada por culpa del imperialismo en París, en Madrid, en Beirut, Bagdad o Alepo. El único responsable de todos los crímenes que acontecen  hoy en el mundo son los imperialistas, los que defienden las democracias burguesas, que cada día se confunden más con las dictaduras reaccionarias, no habiendo más salida que la unión y la organización de la clase obrera para acabar con el imperialismo y para construir el Socialismo, la única vía posible de paz.

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Sobre la situación de Cataluña

La situación de Catalunya pone sobre la mesa de discusión la penuria de un sistema que hace aguas por todos los lados. Los argumentos son cínicos por parte de la derecha y pobrísimos desde el lado “izquierdo” para abordar un problema secular que debe resolverse a la mayor brevedad posible.

La derecha ha venido sosteniendo el criterio de que a través de la fuerza ningún objetivo es alcanzable, porque en el imperio del “Derecho” y de la “Democracia” debe imponerse la palabra y las buenas hechuras. Se objetó la violencia de ETA  para contener las ansias de independencia del pueblo vasco. Ahora que Catalunya quiere hablar y lo ha pedido por activa y por pasiva, pero ahora, la palabra no vale.

Claro que el gobierno, los socialistas, en general la derecha, en estos momentos cruciales evitan el término “pacífico”, porque los catalanes están demostrando que, menos violentos, son de todo. Así que sale a relucir el imperio de la Ley: fuera de la ley nada es alcanzable. Pero, ¿quiénes son los que apelan a las leyes? Si realmente este país se atuviese a las leyes, tanto el PSOE como el PP, deberían ser partidos ilegalizados por corruptos, por engañar al pueblo con programas electorales que no cumplen, etc. ¿En nombre de qué decencia nos hablan? Cada palabra que sale de la boca de los dirigentes del PP y del PSOE suena a burla.

También los que se autodenominan de izquierda, incluidos los que nos hablan de los de “arriba” y “abajo”, toman una posición ambigua, se ve que este problema, como tantos otros, no lo dominan, porque querer estar sin que se les vea es algo imposible. Estos pretenden esquivar sus responsabilidades y no van al fondo de la cuestión.

También los hay muy revolucionarios que creen que con decir que hasta que no llegue el socialismo no existirá la verdadera oportunidad de imponer el derecho a la autodeterminación y será cuando el proletariado y el pueblo en general podrá expresarse libremente ya está todo dicho, porque lo que se dilucida en estos momentos es una lucha intestina entre facciones burguesas.

Es evidente, la nación es inherente al sistema capitalista, nace con este modo de producción y por tanto el nacionalismo es burgués, porque los comunistas somos internacionalistas. ¿Y qué?

¿Cuál es el fondo de la cuestión? Pues que las luchas domésticas entre burguesías, deben ser azuzadas para exacerbar sus contradicciones, este es el abecé de la táctica de la lucha de clases. El proletariado catalán no está a la altura de las circunstancias, como tampoco el del resto del estado ¿tenemos entonces que dejar que transcurran los acontecimientos sin tomar parte en ellos, sin dar nuestra opinión concreta sobre lo que sucede en estos momentos? ¿Es esa la posición correcta de un partido revolucionario? ¿Qué puede pasar a partir de ahora? Pues que el gobierno del Estado en concomitancia con los “socialistas” y bajo la “neutralidad” de la autodenominada izquierda más, la pasividad de la” izquierda científica”, imponga alguna clase de ley de su propia cosecha que condene a los catalanes, por supuesto, que no será solo contra Más, porque eso no cambiaría nada, y esto por mucho que se quiera disimular no es más que un país imperialista imponiendo la subyugación de otro pueblo. Si llega este caso, todos serán cómplices juntos con el gobierno del sometimiento del pueblo trabajador catalán.

Ciertamente, ésta no es la forma en que nosotros los comunistas del PCOE nos gustaría que discurriesen los acontecimientos, pero están así planteadas las cosas y desde esta base es desde donde tenemos la obligación de encararla. El PCOE está en contra del sojuzgamiento de un país por otro, aun siendo burgueses. Y estaremos en contra de cualquier acto represivo del estado español contra el pueblo catalán.

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Portugal, el vivo ejemplo de la dictadura de la burguesía

La pasada semana, el Presidente de la República de Portugal, Anibal Cavaco Silva, rechazó el gobierno de coalición conformado por el Partido Socialista, el Partido Comunista de Portugal y el Bloco de Esquerda designando el gobierno de su partido y poniendo como Primer Ministro a Passos Coelho a pesar de no contar con la mayoría parlamentaria y, por tanto, no poder mantener gobierno.

Los motivos con los que justificó esta decisión el Jefe  del Estado luso para realizar este pucherazo contrario a la decisión de los portugueses, y amparado por la legislación de la República portuguesa,  fue  la presencia en el gobierno de coalición de izquierdistas del Bloco y comunistas de PCP entre los mismos y que ello implicaría la posibilidad de realizar políticas para abolir el Tratado de Lisboa, el equilibrio presupuestario y la ley de estabilidad, así como políticas contrarias a la OTAN y la UE; haciendo el Presidente de Portugal lo posible para impedir el gobierno de coalición que las urnas arrojaron.

Como se puede comprobar, la democracia burguesa -aquí en su forma de República- que tanto agradan a los oportunistas del estado español, no sólo no duda ya, sin pudor alguno, en impedir la conformación de un gobierno que tiene la mayoría emanada de las urnas, y que su política va a transitar por la senda del oportunismo sin rebasar, en absoluto, los límites del imperialismo no dudando para la justificación de esta medida antidemocrática la existencia de ‘comunistas e izquierdistas’ en el gobierno.

La democracia burguesa ha quedado retratada no sólo en Portugal, sino en multitud de lugares como Grecia o Italia, donde incluso han gobernado títeres impuestos directamente por los monopolios como Papademos o Monti, por no hablar de lo acontecido con Tsipras tras el referéndum contra el memorándum de la UE.

La historia ha acreditado la falsedad reiterada por los oportunistas sobre que para alcanzar el socialismo no era necesaria la Revolución Socialista, derrocando por la fuerza a la burguesía,  sino que mediante la profundización de la democracia burguesa se podía avanzar hacia el socialismo.  

Lenin tenía razón cuando afirmaba que “la  omnipotencia de la riqueza también es más segura en las repúblicas democráticas, porque no depende de unos u otros defectos del mecanismo político ni de la mala envoltura política del capitalismo. La república democrática es la mejor envoltura política de que puede revestirse el capitalismo (…) esta envoltura, que es la mejor de todas, cimenta su poder de modo tan seguro, tan firme, que no le conmueve ningún cambio de personas, ni de instituciones, ni de partido, dentro de la república democrática burguesa”. La profundización de la democracia burguesa, y el desarrollo del imperialismo, han dado lugar a mayor reacción y a unos estados cada vez más reaccionarios, a pesar de que los oportunistas en el estado español, los de siempre (PCE-IU) y los de nuevo cuño, PODEMOS, en un momento de crisis aguda del sistema político capitalista no duden en convertirse en un chaleco salvavidas del mismo, reforzarlo y en engañar a los trabajadores en la posibilidad de reformarlo a la par que acatan la columna vertebral del mismo: UE, OTAN, negación del derecho de autodeterminación y no cuestionamiento del sistema económico capitalista.  Estos oportunistas niegan la lucha de clases, en consecuencia abominan de la revolución proletaria, de la dictadura del proletariado, no dudando en arremeter contra el marxismo-leninismo, al que tildan de desfasado, defendiendo la vía del reformismo dentro del estado burgués. Todo ello a pesar de que los hechos que se suceden lo único que hacen es reafirmar la exactitud de la ciencia marxista-leninista y refutan su oportunismo.

Lenin tenía razón cuando señalaba que “las formas de los Estados burgueses son extraordinariamente diversas, pero su esencia es la misma: todos estos Estados son, bajo una forma u otra, pero, en último resultado, necesariamente, una dictadura de la burguesía. La transición del capitalismo al comunismo no puede naturalmente por menos de proporcionar una enorme abundancia y diversidad de formas políticas, pero la esencia de todas ellas será necesariamente una: la dictadura del proletariado.”. Y los hechos se muestran tozudos en demostrarlo en Portugal donde incluso los oportunistas ya no tienen cabida, o en el mismo estado español, donde la Constitución de 1978 reconoce como único sistema económico posible el capitalismo, garantizando la intervención de las Fuerzas de Represión del Estado en caso de que alguien no lo reconozca, con independencia de que obtenga una mayoría en las urnas. La clase obrera únicamente tiene una salida: El Socialismo y la dictadura del proletariado. Todo aquél que lo niegue y se oponga no es más que un traidor a la clase obrera y un siervo de la burguesía y su dictadura.

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Ante las detenciones de la Operación Pandora en Cataluña

Hoy, 28 de octubre, se han producido una vez más detenciones policiales en algunos domicilios y registros en varios centros okupados de diferentes barrios en Barcelona y Manresa en clara represión contra el movimiento libertario. Una vez más la burguesía española y catalana se ponen de acuerdo para perseguir y condenar a un movimiento disidente de su sistema corrupto y explotador.

De nuevo la excusa que ha dado la Audiencia Nacional es por la pertinencia de artefactos explosivos y de otro material con finalidad terrorista, para encubrir la realidad de otro montaje policial que persigue y reprime a una corriente ideológica que lucha contra el Estado capitalista.

Con esta operación orquestada por la burguesía española y apoyada por la burguesía catalana pretenden frenar toda alternativa discrepante y detractora de su régimen para mantener sus privilegios y no dudan en equiparar a todo aquel movimiento consciente y opositor con un acto terrorista, a pesar de no tener ningún indicio de que las detenidas participaran en ningún acto de este tipo.

Ante la brutal represión que sufre la clase trabajadora y los movimientos que se oponen a la explotación de ésta y que luchan por una alternativa y por un cambio, el Partido Comunista Obrero de Cataluña exigimos la inmediata libertad de las detenidas hoy y que cese el brutal acoso de la corrupta justicia de este Estado contra el movimiento libertario así como también reclamamos la amnistía de todas las presas reprimidas en todo el Estado español que lo son por luchar y por pensar más allá de los inhumanos y obsoletos esquemas capitalistas y burgueses.

¡No más montajes policiales!


¡Libertad presas políticas!


¡Solidaridad con las que luchan!

Comitè Provincial de Barcelona del Partit Comunista Obrer de Catalunya




El Estado español ante el espejo; CDC era de los nuestros

En los últimos años, una oleada de procesos judiciales se cierne sobre la formación burguesa CDC, pilar maestro de la burguesía monopolista en Catalunya durante las últimas cuatro décadas. Justamente cuando esta formación ha decidido desligarse de lo que siempre había sido, los escándalos de corrupción salen a la luz uno detrás de otro, de los que no por casualidad sale indemne su histórico socio de coalición y Gobierno; UDC. No en vano, los democristianos –ya desde el 27S sin representación parlamentaria en Catalunya- han decidido seguir jugando a lo mismo, sin desviarse lo más mínimo de su papel histórico como correa de transmisión de la burguesía monopolista en tierras catalanas.

Es bien conocido que CiU ha sido el punto de anclaje político del gran capital en Catalunya, y que tras los clanes de los Pujol o Roca se emboscaban las grandes familias burguesas de este país, esa gran burguesía apátrida que ayer era franquista, antes de ayer europea y española, pero siempre autoproclamada catalana de socarrel. CiU, lleva más de 30 años al mando de la Generalitat, sirviendo con fidelidad inquebrantable a los grandes monopolios industriales y financieros del Estado. Y cuando eso sucede, en el contexto de un régimen capitalista putrefacto como el que sufrimos millones de trabajadores, que fluya la corrupción a raudales no debería sorprender a nadie, pues es algo consustancial a las relaciones de producción existentes. Lo relevante, es conocer en que contextos salen a la luz las corruptelas estructurales.

Por ello resulta de un cinismo aberrante que los mismos corruptos políticos a sueldo de la burguesía, los mismos que gobiernan a golpe de pito del IBEX-35, los mismos que regalan obra pública a los FCC y OHL a cambio de grandes sumas de euros para sus capitostes y partidos, hoy -¡precisamente hoy!- acusen a sus antiguos y fiables socios catalanes de regalar obra pública y recibir grandes sumas de dinero de Ferrovial o Teyco. El pueblo trabajador catalán, como el español, sabe bien quién tapó el caso Banca Catalana, Eurobank, Adigsa, Pallerols y tantos otros. Fue, ni más ni menos, que el propio Estado español. Porqué los pactos de CiU con el PSOE o con el PP daban “estabilidad” al país, esto es, a los intereses económicos de la burguesía monopolista. Y a esta clase dominante parasitaria, verdadera maestra de la explotación, la evasión fiscal, el blanqueo de capitales y demás lindezas, dueña y señora del Estado como arma de dominación clasista, fomenta constantemente las corruptelas de sus lacayos políticos.   

Esa es otra forma de mantener a sus formaciones de Gobierno ciertamente controladas, además de la forma natural de funcionamiento de un régimen sustentado sobre la propiedad privada de los medios de producción y el trabajo asalariado; es decir, de un régimen capitalista pivotado sobre el robo continuado al pueblo trabajador. Por ello no debe extrañar que ante épocas de crisis, ésta burguesía monopolista inmole de forma controlada a algunos de sus lacayos, todo en aras de mantener la “estabilidad” del país. Cabe recordar los repetidos casos de corrupción que contribuyeron a desalojar al PSOE del Gobierno, o los que probablemente desgastaran al propio PP. Los casos salpican, se tapan o se publicitan, porqué saben bien los grandes corruptores –la burguesía monopolista y su Estado-, que ellos nunca serán “noticia” y que a lo sumo serán sacrificados unos cuantos corruptos ya amortizados.

El caso de Catalunya y CDC, en este sentido, queda meridianamente claro. Ante una formación que en los últimos años y de la mano del clan Mas ha dejado de ser fiable, que lejos de ofrecer “estabilidad” en plena crisis económica, extiende esta crisis a la superestructura política de la mano de la nunca resuelta cuestión nacional, resulta sencillo poner en la diana a esta formación. Y lo es por qué CDC, desde finales de los 70, ha sido tan burguesa y por tanto corrupta como el PSOE o el PP, tan española como la propia monarquía, y más europea que la CECA. CDC ha sido pieza clave de la dictadura de clase española, parte integrante del Estado reaccionario español y pieza clave de los intereses imperialistas de la UE en Catalunya. Por ello, cuando los Pujol evaden capitales, cuando los 3% impregnan a CDC, cuando oímos hablar de Pretoria, Palau, Mercurio, ITV, etc., lo único que vemos es el reflejo más nítido del propio Estado español.

Es evidente que CDC no es más que uno de los hijos predilectos del régimen capitalista español. Si después de 30 años, hoy está en la picota, no cabe duda que ello responde al giro soberanista en esa formación, fruto de las contradicciones interburguesas existentes.

El PCOC hace un llamamiento al conjunto del proletariado y clases popular a organizar el poder popular desde nuestros barrios y centros de trabajo, a levantar las estructuras del Frente único del Pueblo. Solo un movimiento nacional dirigido por la clase trabajadora podrá asegurar el inalienable derecho a la autodeterminación de Catalunya, sólo organizando la revolución socialista pondremos las bases indispensables para acabar con los corruptores, sus corruptos y su putrefacto Estado burgués. Lo utópico no es luchar contra este régimen capitalista caduco, lo utópico es seguir manteniéndonos sometidos a él.

 

COMITÉ NACIONAL PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA (PCOC)




Tras el 27 de septiembre

Una movilización histórica llevó a millones de catalanes a las urnas el 27-S, poniendo de manifiesto el carácter plebiscitario de estas elecciones. A pesar de que éstas debieron plantearse en términos autonómicos, dado el carácter reaccionario del Estado español –negador de cualquier derecho democrático- el bloque independentista se impuso en las mismas, sin obtener mayoría de votos. La polarización entorno a la cuestión nacional en Cataluña, siempre bajo dirección burguesa, sigue desnudando la esencia represora del Estado español y la evidente cobardía de la plataforma electoral burguesa aglutinada en torno a Junts pel Sí.

Resulta una realidad inobjetable que el llamado “proceso soberanista” en Catalunya sigue bajo mando de la pequeña y mediana burguesía catalana, y que tal movimiento nacional obedece a unas causas económicas que han erosionado el poder de esta burguesía. En el contexto del capitalismo putrefacto en el que nos encontramos inmersos, el conflicto interburgués desatado en Catalunya no puede más que debilitar al Estado español, verdadera cárcel de pueblos y herramienta indispensable de la burguesía monopolista para  seguir profundizando  su ofensiva antiobrera. Los militantes comunistas del PCOC, por tanto, no podemos ni debemos abstenernos. Es nuestra obligación distinguir entre enemigos primarios y secundarios, intensificar las luchas que surjan en el seno de la clase dominante y trazar las tácticas adecuadas al momento actual que vivimos, con la clara finalidad de influir en este movimiento nacional, dándole contenido de clase y barriendo de su dirección a los elementos oportunistas pequeñoburgueses y a los vacilantes burgueses apátridas.

Y para ello, y como hemos venido defendiendo, es imprescindible combatir la dictadura reaccionaria que impone la burguesía monopolista a través del Estado español, incapaz siquiera de permitir un referéndum en Cataluña, capaz de imputar a cargos políticos por sacar urnas sin carácter vinculante a la calle el 9-N. Porqué esta estructura represiva no solo niega el derecho a la autodeterminación de Cataluña, sino que es el verdadero garante de la ofensiva burguesa contra la clase obrera y clases populares, el pilar fundamental sobre el que sustenta su política imperialista de la UE.

Tras el 27-S, tal situación no ha hecho más que profundizarse. Hoy la burguesía monopolista es más frágil que ayer en Catalunya, perdiendo el sustento de CDC –difuminada en ERC- y UDC –desaparecida del escenario político catalán-, viendo debilitadas a sus formaciones políticas clásicas –PSC y PPC-, apostando por su nuevo “partido” C´s. Por su parte, el llamado bloque soberanista –dónde conviven una verdadera macedonia interclasista-, ha vuelto a mostrar su incapacidad para romper con las estructuras estatales, fiando al paso del tiempo un posible referéndum y una hipotética independencia. Situación que se verá intensificada con la irrupción electoral de las CUP, en cuya campaña han insistido en no investir President al señor Artur Mas, y cuyo programa –por más oportunista que sea- colisiona de frente con convergentes y republicanos de Junts pel Sí.

 

Frente a este escenario, pues, el Comité Nacional del PCOC insiste en la necesidad de sacar al Partido a la calle, haciendo llegar el programa a la clase trabajadora y clases populares, participando activamente en la creación del poder obrero  y popular, en la unión de todas las fuerzas proletarias y populares, en la construcción de un nuevo poder que nos permita a los trabajadores administrar y controlar por nosotros mismos todas las riquezas que producimos.

 

El PCOC se reafirma en su política de masas a través del Frente  Único  del Pueblo (FUP) como órgano de poder popular capaz no sólo de fundir en un solo puño a la clase trabajadora, sino también de agudizar las contradicciones de clase y de caminar sin pausa hacia la única vía posible frente a la cruda realidad que vivimos en nuestros centros de trabajo y barrios;  la revolucionaria y socialista. Un FUP que asuma y reivindique sin complejos el   derecho a la autodeterminación de Catalunya.   

     

COMITÉ NACIONAL PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA (PCOC)




Resolución del pleno del comité central sobre los asesinatos del 27s y contra la represión del estado

El Pleno del Comité Cental del Partido Comunista Obrero Español celebrado en Sevilla el día 26 de septiembre de 2015, a un día del 40 aniversario del asesinato de los comunistas Sánchez Bravo, García Sanz y Baena y de los abertzales Jon Paredes Manot “Txiki”  y Angel Otaegi  por parte del Estado fascista español, quiere con la presente resolución contribuir a mantener viva la llama de la memoria histórica así como el reconocimiento de estos hijos del proletariado, los cuales entregaron sus vidas enarbolando la bandera de la emancipación del Pueblo trabajador de un estado opresor criminal.

A día de hoy, y fundamentalmente tras las sucesivas leyes introducidas por el reaccionario gobierno del Partido Popular,  el estado español avanza inexorablemente hacia el fascismo, constituyendo una dictadura reaccionaria en la que el proletariado se halla  totalmente ilegalizado. El grado de represión cada día es mayor en los centros de trabajo al igual que en el ámbito de la lucha política en contraposición a la impunidad y apoyo que el estado confiere a organizaciones fascistas, a requeridos por crímenes del estado por la Justicia de otros países o a los cada vez más responsables políticos burgueses inmersos en la corrupción.

Mientras las cárceles de éste país mantienen encerrados a dirigentes comunistas, independentistas, sindicalistas, y se le imponen leyes mordazas al pueblo con el único objetivo de reprimirlo, los fascistas campan a sus anchas con absoluta impunidad no dudando en loar a sus correligionarios ideológicos como Pinochet, descollando en este sentido el que fue Presidente del Gobierno en la época en la que su gobierno torturaba en Intxaurrondo y enterraba en cal viva a ciudadanos vascos y se condecoraba a sus autores.  

Desde el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español exigimos la inmediata puesta en libertad de todos los presos políticos que existen en este país, la abolición de la Audiencia Nacional, el fin de la política de dispersión de presos, la derogación de las mal llamadas leyes antiterroristas y demás leyes mordazas que lo único que hacen es perseguir a las ideas y las luchas de la clase obrera, así como a los luchadores contra el sistema explotador capitalista otorgando por otro lado la máxima impunidad a los fascistas, ladrones y a los que practican, han practicado y siguen practicando terrorismo de Estado.

COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




La banca aventa el miedo en las elecciones catalanas. Luchar por el socialismo es luchar por la soberanía y la libertad del pueblo catalán

El pasado viernes las patronales de los bancos y de las inexistentes cajas de ahorro entraron públicamente en la arena de las elecciones catalanas, arremetiendo contra el independentismo y vertiendo miedo al pueblo, saliendo en defensa del marco constitucional español, contubernio de la burguesía por el que maquillaron el régimen político fascista para integrar al estado español en el proyecto de los imperialistas europeos, primeramente la CEE que alumbró lo que hoy es la UE.

Decimos que la banca entró públicamente en la arena electoral porque directa, pero soterradamente, lleva interviniendo en todas las elecciones, y en todas las decisiones políticas de los distintos gobiernos – central, autonómicos y municipales – durante estos 40 años a través de los partidos políticos contendientes, todos ellos financiados y dirigidos por la banca, creados para servir a la gran burguesía monopolista, de la que forma parte los bancos.

La gran burguesía monopolista fusionada al estado, emplea éste, no sólo como instrumento para reprimir al Pueblo, sino también para regular la economía en su beneficio, constituyendo lo que se denomina Capitalismo Monopolista de Estado. La burguesía monopolista catalana siempre estuvo y sigue estando integrada en el Capitalismo Monopolista de Estado español, y es a través de éste, de su estado, a través del cual se integra con las otras burguesías monopolistas de otros estados europeos, conformando la Unión Europea.

Todo lo que sea debilitar el estado español es debilitar el Capitalismo Monopolista de Estado y, consecuentemente, las posiciones de la burguesía monopolista española, entre las que se encuentra burguesía monopolista catalana.

Es por ello que los Bancos no han dudado en tomar partido abiertamente para atemorizar al Pueblo; para que, mediante el miedo, tomen partido de las opciones que más favorecen sus posiciones, que no es otra que la indivisibilidad del estado español.

La agudización de la explotación del proletariado y el incremento exponencial de los beneficios empresariales, fundamentalmente a partir de la segunda mitad de la década de los 80s, llevó a la burguesía monopolista española a invertir esos excedentes de capital (IED) a otros países del mundo, en lo que los oportunistas y burgueses llaman ‘globalización’ y que no es otra cosa que imperialismo,  como magistralmente definió Lenin.

 Hoy, la burguesía monopolista española se encuentra en la tercera oleada de Inversión Directa Extranjera (IED) y, para ella, es fundamental conseguir los máximos mecanismos internacionales de protección de su IED. Es por ello que, en este momento de crisis general del Capitalismo Monopolista de Estado, defienda a ultranza su esencia: la unidad y la indivisibilidad del estado español, que es la garantía de integración a la UE como plasmación del Capitalismo Monopolista de Estado de las burguesías monopolistas europeas. Tras la firma del Tratado de Lisboa, la UE juega un papel mayor en la protección de las IEDs de los estados miembros de la Unión Europea.

La degradación de las condiciones de vida de los pueblos y la resistencia de estos a la agresión imperialista, fuerza a estados nación a confrontarse contra los intereses de los monopolios, como por ejemplo aconteció con la nacionalización de YPF en Argentina. Al agudizarse las contradicciones como consecuencia del desarrollo del imperialismo en el mundo, los monopolios se ven obligados a refinar los mecanismos para debilitar a los estados y garantizar las IEDs, encontrándonos en un momento donde las burguesías monopolistas europeas y norteamericana están negociando el Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP) como instrumento mundial por el que se garanticen al máximo las IEDs de los monopolios, subordinando todos los estados del mundo a los monopolios de las potencias imperialistas y sus intereses. La justicia mundial será la que apliquen los árbitros de los monopolios, eso es el TTIP entre otros aspectos, y es ahí donde están puestas las ambiciones y las necesidades de la burguesía monopolista española, máxime cuando se halla en una tercera fase de exportación de capitales o de IED.

Bien sabe la banca que no va a abandonar Cataluña, pues otros bancos de otras potencias imperialistas no dudarían, gustosamente, en ocupar el espacio que ellos dejarían. Como tampoco el imperialismo europeo puede permitir que Cataluña se escinda de su criminal dominio político y económico. La pequeña y mediana burguesía catalana y sus partidos , que ven en la independencia y en la consecución de un estado propio como la salida a la ruina en la que la burguesía monopolista le ha llevado, pretende volver a un estadio donde la burguesía monopolista le dio un estatus privilegiado en un momento histórico que ya pasó y que atendía a un desarrollo del capitalismo monopolista de estado distinto al que hoy existe. El desarrollo de la burguesía monopolista ya entra en contradicción con la pequeña y mediana burguesía, no sólo con la catalana. 

El anuncio de la banca, no sólo ha satisfecho enormemente a sus perros a sueldo – PP, C’s, PSC-PSOE y Unió -, sino también a la pata de Junts Pel Sí representada por  Convergència, pues, a pesar de que se posicionan abiertamente con el Estado Español, le lanzan a éste el mensaje de que “… por medio del diálogo, impulsen las reformas que permitan seguir progresando …” exhortando al Gobierno del estado, que es su Comité de dirección, a impulsar las reformas suficientes para poder hacer una componenda, que es lo que llevan demandando desde que estalló la crisis. Dependiendo del resultado electoral, y de la fuerza que obtenga  el bloque ‘independentista’, esa componenda empezará a realizarse tras las elecciones generales de diciembre.

Mientras tanto el pueblo catalán, el proletariado, está en una situación cada vez más miserable, de mayor precariedad, azotada por el paro y por la pobreza, donde el gobierno de la pequeña y mediana burguesía catalana – CiU + ERC – no ha dudado en arremeter contra sus derechos y sus intereses. El Partido Comunista Obrero Español, y nuestro partido hermano en Cataluña, el PCOC, defienden el derecho a la autodeterminación de la nación catalana, pero ésta no vendrá de la mano de la pequeña ni de la mediana burguesía catalana, igual de reaccionaria y criminal contra los trabajadores que la burguesía monopolista, sino que vendrá de la mano del proletariado catalán. El pueblo de Cataluña tiene derecho a la autodeterminación y, si así lo estima, a poseer un estado propio pero, para ser verdaderamente libre y soberano, debe romper con todas aquellas instituciones imperialistas que niegan los derechos a los pueblos y a los que imponen su dictadura política y económica a través de sus instituciones, como es la Unión Europea. Hacemos un llamamiento a la clase obrera catalana a que dé una respuesta de clase, y ésta pasa por la unidad del proletariado, unificando todas sus luchas en una sola, la lucha de la clase obrera contra la burguesía y su sistema económico, el Capitalismo, construyendo un Frente Único del Pueblo cuyo objetivo no sea otro que derrocar a la burguesía y a su criminal sistema. En esa lucha el proletariado catalán no está solo, tiene el internacionalismo proletario de toda la clase obrera del mundo, empezando por el proletariado del estado español. La lucha por la autodeterminación de la nación catalana es la lucha por el Socialismo.

¡POR EL DERECHO A LA AUTODETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS, FUERA DE LA UNIÓN EUROPEA!

¡POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO, POR EL SOCIALISMO!

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Imperialismo es migración, robo, guerra, represión, explotación y muerte

Miles de libios, sirios, afganos o iraquíes han muerto en esta Europa decrépita hasta la náusea, a cuya cabeza se sitúa esa caterva de jefes de estado y gobiernos, lacayos políticos al completo servicio de los monopolios industriales y financieros encabezados por un puñado de oligarcas que sólo en la explotación y la guerra hallan su espuria forma de sobrevivir, pasando por encima de miles de cadáveres. Porque las imágenes de cientos de migrantes muertos en el mar Mediterráneo, en las democráticas alambradas europeas o en los camiones hacinados en las pulcras autopistas austríacas –tragedias humanas mil veces repetidas-, no son más que las crueles consecuencias del capitalismo en su etapa putrefacta.

Porque fue la UE y sus gánsteres financieros, agazapados tras la maquinaria asesina de la  OTAN, los que invadieron y destruyeron salvajemente Libia, los que financian y amparan al terrorismo para masacrar a los sirios y destruir por completo ese país, los que enviaron a Irak o Afganistán al Medievo a base de bombas y metralla en nombre de la “libertad”. Los mismos que levantan muros, infames centros de internamiento e interminables kilómetros de alambre de espino para evitar la entrada de miles de africanos, mientras expolian hasta el último recurso de ese rico continente. Los mismos imperialistas que ofertan muerte, crímenes de lesa humanidad, torturas y violaciones masivas de cualquier atisbo de derecho humano en Trípoli, Bagdad, Kabul o Alepo, hoy fingen estupor ante el dantesco drama humano. Los mismos que ofertan guerra y terrorismo en sus “zonas de influencia”, reciben a los que logran escapar del infierno en modernos campos de concentración, mientras ven caer a cientos de ellos en el trayecto, incluyendo niños que apenas pueden sostenerse en pie.

En eso ha quedado la “Europa social y del bienestar” de la que aún hoy hablan oportunistas de todo pelaje.

Este régimen capitalista y su burguesía parasitaria –engordada a costa del trabajo asalariado y el latrocinio a escala industrial y a mano armada- ya hace mucho que ha dado señales inequívocas de su caducidad histórica. Hoy más que nunca urge que los trabajadores nos organicemos desde la base, porque sólo la unión inquebrantable de las fuerzas proletarias y los pueblos oprimidos por el gran capital podrán forjar las bases de nuestra emancipación social y nacional. La contradicción que rige el momento actual que vivimos, es la que se da entre la inmensa mayoría de oprimidos que aspiran a romper sus cadenas y la de esa minoría de opresores que aspiran a apretar todavía más los grilletes. La que se da entre el socialismo e imperialismo. Organizar la revolución socialista ya no es una alternativa, sino una necesidad histórica impostergable.

Sólo el socialismo puede poner las bases indispensables para acabar con el robo, la guerra, la explotación y la muerte que asola a millones de trabajadores. Porque solo la dictadura del proletariado podrá asegurar que los que hoy agigantan sus capitales a costa de nuestro sudor y sangre, sean expropiados y reprimidos sin contemplaciones.

Secretaría de Relaciones Internacionales del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)




Felipe González, siempre al servicio de los monopolios y de la reacción

La clase burguesa es, sin lugar a dudas, la clase más criminal, corrupta y cínica que ha parido la historia,  reflejo de su sistema económico cuyo ADN es la explotación, el robo y la violencia.

El pasado día 20 de agosto, el periódico EL PAIS contenía en su sección de opinión, un artículo de Felipe González titulado “Venezuela al límite” por la que, sobre el papel, pretende dar una lección de democracia – burguesa, claro está – al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Nicolás Maduro, plasmando en el papel las consignas de cara al próximo proceso electoral de la oposición fascista y golpista venezolana, que no son más que títeres de los monopolios norteamericanos y europeos – al igual que lo son Felipe González y el periódico EL PAIS  – y que pasan por descalificar al gobierno venezolano, deslegitimar dichas elecciones fijadas para diciembre de este año ante la ausencia de ‘garantías’ y de ‘limpieza’, exigiendo la intervención de organizaciones supranacionales imperialistas al servicio de dichas potencias, en aras a una contienda igual; en definitiva, seguir acosando y fustigando al gobierno venezolano y su pueblo y justificando todo tipo de sabotajes perpetrados por  la burguesía, promoviendo el golpismo y dejando bien a las claras que la lucha de los monopolios por tomar el poder político en Venezuela es a muerte. Antes que Felipe González, el pasado día 27 de julio, el mismo diario EL PAIS se hacía eco de unas  declaraciones del esbirro estadounidense Capriles, desde Washington, por las que éste exigía la presencia de esos organismos imperialistas supranacionales de cara a las elecciones del 6 de diciembre.

Es normal que el periódico del grupo PRISA, monopolio de la comunicación que tiene multitud de intereses en Venezuela y en todo el continente americano, arremeta contra el gobierno de Maduro, como antes hizo con Chávez.    Y es que EL PAIS, lo que expresa,  no es más que la voz de sus dueños, que no son otros que los Bancos (HSBC, Banco Santander, CaixaBank, Amber Capital, y otros fondos buitres de EEUU o Luxemburgo) y otros monopolios como el conglomerado Catarí – país títere de los EEUU –  del Petróleo, Gas, Construcción, la comunicación y la industria  Investment Holding Group o Telefónica; monopolios todos ellos que tienen multitud de intereses en el continente americano y para los que Venezuela con todos sus recursos y riquezas es una fruta ansiada y apetecida, máxime cuando con el títere Carlos Andrés Pérez se satisfacían con plenitud sus apetencias imperialistas.

El escrito de González condensa toda la esencia de la ideología burguesa,  y consecuentemente,  rebosa hipocresía.  En ella, enarbola la bandera de “la reconciliación” y “el diálogo”, exhortando al Gobierno de Maduro a que “abra un espacio de diálogo con la oposición y con los sectores productivos (…) Un diálogo capaz de reconciliar a una sociedad fracturada que sufre el fracaso y el sectarismo de los gobernantes”, en sintonía con el mensaje manoseado del lacayo de Washington Henrique Capriles Radonski durante estos años el cual, como no puede ser de otra manera entre demócratas burgueses y/o fascistas, por un lado reiteran el mantra de la ‘reconciliación’ de los venezolanos, pero, por el otro, no reconocen la voluntad de estos en el caso que el Pueblo determine otra voluntad que no sea la suya, como aconteció en las pasadas elecciones donde resulto ganador Maduro.

La burguesía siempre apela falsamente a la ‘reconciliación’ y al ‘diálogo’ cuando no se halla en una posición de fortaleza. Cuando tiene el poder, no vacila en imponer su dictado sin miramiento alguno y no duda en fracturar al máximo a la sociedad, favoreciendo a la minoría explotadora y empobreciendo a la mayoría del pueblo de manera inmisericorde. Ello se está pudiendo comprobar con una nitidez absoluta en el estado español, donde el Partido Popular, mientras está machacando al pueblo, ilegalizando de facto a la clase trabajadora, no duda en darle dineros a manos llenas a empresarios y banqueros y en hacer amnistías fiscales a los defraudadores a la par que asfixia con impuestos a los trabajadores y con repagos sanitarios a trabajadores y pensionistas. Felipe González, en lo que concierne al estado español, poco apela al diálogo y a la reconciliación sino que, ante el retroceso del bipartidismo, fue de los primeros en defender una coalición PP-PSOE para que la burguesía siga imponiendo su dictadura de manera inmisericorde tal y como lleva haciendo en España desde siempre y donde Felipe González ejerció de caudillo de esa clase social criminal entre los años 1982 y 1996.   

Felipe González, cuando Carlos Andrés Pérez asesinaba y robaba al pueblo venezolano, y los monopolios norteamericanos y españoles se apropiaban a manos llenas de los recursos de Venezuela,  jamás apeló a que aquél corrompido gobierno escuchara al pueblo ni dialogara ni se reconciliara con nadie,  sino todo lo contrario, apoyando incluso económicamente al gobierno del criminal Carlos Andrés Pérez en 1.989 cuando asesinó a más de 3.000 personas en el Caracazo.

Asimismo, la misiva publicada en el periódico EL PAIS nos deja bien claro  qué es la democracia para Felipe González, “La democracia sigue siendo el sistema menos malo que existe. No garantiza el buen gobierno, pero sí garantiza al pueblo cambiar al Gobierno cuando no le gusta. La democracia se legítima en origen por el voto de los ciudadanos, como la condición necesaria, pero no suficiente. Porque necesita que el Gobierno cumpla con sus programas, que el Parlamento o asamblea lo controle y elabore leyes para todos, que se respete a las minorías, que la división de poderes sea real, que haya garantía de libertad de opinión y de información, así como de elección de los representantes de los ciudadanos”, demostrándose que para los burgueses el papel que le corresponde al pueblo en su democracia burguesa únicamente es el de legitimar con su voto el gobierno resultante, que en una sociedad burguesa donde todos los medios de producción y de intervención política y social están en manos de la burguesía, que solamente será burgués. La ideología burguesa de Felipe González lleva a circunscribir la democracia a la forma burguesa de la misma, la cual teóricamente descansa sobre el sufragio universal, la división de los poderes y el reconocimiento de la primacía del poder legislativo, los derechos y las libertades del individuo, etc., como superestructura emanada del sistema capitalista de producción. Felipe González caracteriza la democracia burguesa con una serie de condiciones necesarias, aparte del sufragio universal, como que el “Gobierno cumpla sus programas”. Habría que recordar que el PSOE, que lideraba Felipe González en 1.982, accedió al poder llevando en su programa electoral que incumplió sistemáticamente, la no permanencia de España en la OTAN, siendo éste el aspecto más ilustrativo de ese incumplimiento, y  haciendo todo lo contrario cuando accedió al poder. O en lo concerniente a los derechos individuales y los derechos humanos, las credenciales de los gobiernos de Felipe González fueron desde el terrorismo de estado, el GAL, la tortura en los cuarteles  ( de tal modo que a los torturadores el gobierno de Felipe González les reconocía, como a Rodríguez Galindo ), o la ley de la patada en la puerta, o ley Corcuera, por la que se liquidaba la inviolabilidad del domicilio, entre otras. 

Felipe González  y los burgueses son enemigos jurados del pueblo y no dudan no sólo en liquidarle todo tipo de derechos, sino de condenarlos a la explotación, a la miseria y a la muerte. Es normal que Felipe González, un demócrata reconocido por la burguesía internacional, no dude un minuto en servir a los monopolios en la defensa de fascistas golpistas como Leopoldo López y Antonio Ledezma, todos ellos con participación en el golpe de estado de abril de 2002 contra Hugo Chávez,  y en la intentona golpista de 2014. El modelo de los demócratas burgueses, de Felipe González, es el terrorismo de estado, el condecorar a militares dirigentes de la dictadura criminal argentina, el participar en guerras de carroña y  apoyar golpes de estado como el de Venezuela en 2002. Todos estos avales le han servido para recibir el reconocimiento y la nacionalidad de un país que para él es un modelo: el criminal estado colombiano, líder en terrorismo de estado, violación de los derechos humanos y en persecución y asesinato de sindicalistas.

Felipe González está en su sitio, en el de su criminal clase social, en el de la dictadura de la burguesía ora demócrata-burgués, ora fascista y siempre enemigo de la clase obrera, de las clases populares, del pueblo trabajador.  A Felipe González, como asalariado de los monopolios y peón de las mayores fortunas, le importa mucho más la riqueza de Gustavo Cisneros, al que regaló Galerías Preciados cuando era Presidente del Gobierno del estado español, que el progreso del pueblo venezolano.

El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela debe tener en cuenta que la lucha de clases, a nivel mundial, es la lucha entre el socialismo y el imperialismo;  y que ésta la está sufriendo en sus carnes,  pues los imperialistas no están dudando en sabotear y arremeter contra Venezuela.  La faz y la esencia criminal de la burguesía está demostrada, y el acoso imperialista contra Venezuela es de dimensiones considerables, por ello la respuesta del pueblo y del gobierno venezolano contra los traidores, los fascistas, los sicarios de los monopolios como la MUD, debe ser de una dimensión mayor al acoso imperialista sufrido, y ello pasa por dar pasos enérgicos en la dirección del socialismo y de la dictadura del proletariado,  de despojarles absolutamente de todo,  incluida la posibilidad que se les está dando en las sucesivas elecciones.

F.J. Barjas

Secretario General del PCOE.