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El Estado burgués sigue fortaleciendo la sanidad privada

El reaccionario gobierno “más progresista” al servicio del capital financiero ha mostrado, como viene siendo habitual, su auténtico rostro. Ofrece aumentar en un 41% la prima que paga a las mutuas para que no caiga la asistencia sanitaria de Muface. Es decir, para los próximos tres años propone aumentar a 4.805 millones de euros la cuantía para los chupasangres de los seguros privados.

Caixabank es propietaria de Adeslas, y a través de ésta atiende aproximadamente a medio millón de mutualistas, por tanto tiene grandes intereses puestos en el plan y se beneficiará en mayor medida en la licitación. Un banco que, evidentemente, domina a través del Estado, felicita al Gobierno por su generosa cifra para que puedan evitar pérdidas con el negocio de la salud. Todos estos parásitos que quieren extender sus tentáculos hacia todo aquello que necesitemos y convertirlo en dinero para sus bolsillos, se afanan en hacernos creer que la sanidad privada es necesaria.

Mónica García, ministra de Sanidad, expresa públicamente su supuesto descontento y habla del Gobierno como si ella no formara parte de éste. Dice lamentar “la decisión del Gobierno”, pero por otro lado alaba la decisión de incrementar las primas. De hecho, dice a las mutuas “no se preocupen, que la sanidad pública siempre va a estar ahí” e incluso va a mejorar la asistencia que reciben al disponer de Atención Primaria. Además, menciona que la sanidad pública necesita refuerzo. Es decir, los servicios públicos seguirán siendo parasitados y cubriendo las carencias que aún tiene la sanidad privada, cuya existencia considera legítima y necesaria, como es normal para una servidora de los monopolios.

Para sorpresa de nadie, los principales sindicatos que defienden los intereses de la burguesía en los centros de trabajo, es decir, CC.OO y UGT, pedían una solución para Muface, ya que también tienen intereses puestos en las aseguradoras privadas, además de ser un apéndice del Estado burgués que ha de velar por los intereses de la economía de mercado. Una vez más, demuestran claramente cuál es su papel en la sociedad de clases y legitiman hacer negocio con nuestra salud.

Mientras los famosos “agentes sociales” encabezados por la patronal, y reforzados por el Gobierno y sindicatos amarillos, juegan con la salud del trabajador, se las ingenian para desmantelar lo público, beneficiar lo privado y hacer creer que es un camino necesario, la sanidad pública sigue presentando cada año alarmantes datos, con aumentos en las listas de espera para operarse. Concretamente, han aumentado casi en 30.000 pacientes en el último año, registrándose en junio de 2024 a 848.340 pacientes, de los cuales un 20,4% espera más de seis meses, y el tiempo medio de espera quirúrgica es de 121 días. En cuanto a la lista de espera para acudir a un especialista, aumentó en más de 300.000 pacientes, siendo 3,96 millones en la fecha anteriormente indicada. En este caso, más de la mitad de los pacientes tiene que esperar más de 60 días para ser atendidos. También los servicios de urgencias en los hospitales siguen estando desbordados. En lo que respecta a la salud mental, solo el 46,4% de los pacientes con dichas patologías fueron atendidos de enero a octubre del año pasado, y en cuanto al tiempo de espera, el 33,8 % asegura que consiguió la cita en menos de 30 días; el 36,7 % en un plazo de entre uno y tres meses; y el 20,4 % esperó más de tres meses. Además, el 41% fue atendido, principalmente, por su médico de familia y no por un especialista.

Se trata de un proceso en el cual se desmantela un servicio público imprescindible y se van trasladando recursos hacia manos privadas, para luego aplaudir datos manipulados que puedan sugerir que se están acortando las listas de espera, cuando en realidad solo hay un traspaso de pacientes que, sin ver otra salida, no tienen más remedio que acudir al mercado y pagar con su salario lo que debería estar garantizado con los idealizados impuestos que defiende el ala moderada del fascismo, más conocida como socialdemocracia. Es por ello que va en aumento la sanidad privada.

La realidad es que no se necesita ningún “refuerzo”, sino que, sencillamente, todos los recursos sanitarios deben estar al servicio de la gran mayoría de la población que genera toda la riqueza, es decir, la clase obrera. Las ONG, los “expertos” y los oportunistas siempre tienen la misma fórmula para “solucionar” el problema de la sanidad: reformas y voluntad política. Aquí tenemos la voluntad política de la burguesía y sus lacayos, ¿es ese el camino? ¿debemos dejarnos engañar por discursos abstractos y que no se salen del margen del capital? Queda claro que la única salida es romper con este sistema que solo convierte nuestro trabajo y nuestro sufrimiento en dinero para una minoría de criminales parásitos. Por un lado exclaman falsas quejas por la situación de la sanidad pública, y por otro alaban la gestión privada, la legitiman y destinan todo el dinero necesario para el lucro con una necesidad vital.

El camino no es una manifestación liderada por los oportunistas, ni depositar la confianza en un partido parlamentario o en las quejas individuales. Todo esto forma parte de la economía de mercado que domina toda la sociedad en que vivimos. El capitalismo está en constante crisis, y como podemos observar en las declaraciones de Muface y datos expuestos, hay una tendencia a las pérdidas y por eso se transfiere mayor cantidad de dinero público para éstos buitres, siendo los más grandes los que ocuparán ahora el espacio del mercado que rechazarán otros que no entrarán a concurso por verse en peores condiciones. Poco a poco, la tendencia a concentrar el capital es cada vez más visible, y siempre será en detrimento de nuestro bienestar. La organización terrorista OTAN ya avisa de que su necesidad de agresión militar para salvaguardar los intereses del bloque imperialista liderado por los EE.UU, pasa por recortar en servicios básicos. No se recortará a la Iglesia, a la monarquía, a las subvenciones para los ricos y para las grandes empresas, ni tampoco recaudarán usando sus cuentas mil millonarias. A la burguesía que nos domina a través del Estado le sobran los servicios públicos y las prestaciones, y los convertirá progresivamente en beneficio privado, quedando atrás todo obrero que no pueda pagar lo que necesita. Es solo el enésimo aviso de que pueden prever las enormes crisis venideras y conocen sus intereses, pues la burguesía sí tiene conciencia de clase y sabe que lleva demasiada ventaja en la batalla ideológica.

Todos los bienes de consumo, llamados mercancías en el capitalismo, y todos los servicios son realizados por la clase obrera. A ellos les sobra todo aquél que ya no pueda dar beneficio, pero a la gran mayoría de la población le sobran los explotadores. Es cada vez más tangible que, al igual que todo el trabajo está interrelacionado, todo pertenece a un mercado necesitado de exprimir al máximo su mano de obra para después deshacerse de ella cuando no es eficiente. El Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento para unir todas las luchas por una sola en un Frente Único del Pueblo por los intereses de la clase obrera, que sea el primer paso para acabar con los capitalistas. Todo lo realizan los proletarios y todo les corresponde; podemos comprobar que es una lucha de clases y que nos va la vida en ello, pues no solo nos llevan a la guerra, aumentando la miseria y la barbarie, sino que para ello nos aplastan sin piedad y declaran sin pudor que no solo debemos seguir siendo explotados para que la burguesía obtenga ganancia, sino que nuestra calidad de vida seguirá en declive para que sus beneficios no se vean mermados y para que puedan continuar con sus atrocidades en el resto del mundo. Solo hay un camino para romper con su sistema criminal, su robo de los frutos del trabajo y sus asesinatos: la construcción del socialismo.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Madrid, meca de la miseria

Madrid, cada vez más, se está situando como una de las ciudades europeas con más turismo de lujo de toda Europa. Esto no es nuevo y aquellos que vivimos en Madrid hemos ido viendo a lo largo de los años cómo la capital se ha ido trasformado y ha ido alejando a la clase obrera de la ciudad.

Y no solo se la aleja, sino que se la condena a unas condiciones de vida de miseria. La inversión que llega y que recoge el citado artículo de La Vanguardia, se dedica, entre otras cosas, a abrir hoteles y restaurantes. Aunque se pueda considerar que es bueno para la clase obrera, vemos que no es así.

La creación de hoteles y de pisos turísticos está creando unos barrios inaccesibles para todos los vecinos. Cada vez es más común que en nuestros barrios se expulsen a vecinos por no poder pagar unos precios de alquiler inaccesibles para poder poner en el mercado una vivienda para uso turístico. Incluso bloques de pisos para que sean al completo hechos un hotel. A parte de ello, que desde este Partido hemos denunciado en innumerables ocasiones, provoca también unas transformaciones al barrio donde el vecino no es ya el dueño de él, sino que es completo para el turista. Un parque de atracciones donde el vecino es una atracción más.

¿Y por qué decimos esto? En primer lugar, porque la clase obrera tiene que abandonar los barrios donde vive, expulsados por la inaccesibilidad de la vivienda. Si nos remontamos en los tiempos, barrios de obreros como eran Lavapiés, Malasaña o incluso lo que hoy decimos el centro, los vecinos tuvieron que abandonar poco a poco esos espacios por la puesta en venta de la ciudad a capital privado. Hoy lo vemos en barrios como Carabanchel o Puerta del Ángel. La vivienda en estos barrios no ha parado de subir en los últimos años y fondos buitre, como BlackRock, han ido adquiriendo lo barrios poco a poco expulsando a los obreros.

Estas empresas acompañan todas estas adquisiciones mediante la apertura de restaurantes que se consideran de moda, con unos precios prohibitivos donde la clase obrera apenas puede tomarse ni un refresco. Son restaurantes y bares hechos para el turista y para las clases pudientes de la ciudad.

Si nos vamos a las condiciones laborales de los obreros que prestan sus servicios en estas empresas, nos encontramos que las condiciones son de miseria. El precio de la vida ha ido en aumento, mientras que los sueldos han ido decayendo. Madrid se convierte, sino se ha convertido ya, en una ciudad donde la clase obrera no puede vivir. El capitalismo arrasa con todo aquello donde llega. Ya lo ha hecho a largo de su historia, y ahora con la nueva transformación de Madrid de nuevas formas.

Ante todos estos atropellos, la clase obrera se encuentra con una burguesía envalentonada y cada vez más fascista, donde se le prohíbe cualquier derecho a quienes le generan riqueza. Como ejemplo de ello, exponemos el caso de abusos laborales que recoge ADELA. Esto es a lo que se enfrenta a la clase obrera que no quiere pasar por lo atropellos a los que se nos somete.

Lo que ya estaba sucediendo en el litoral mediterráneo y las Islas Canarias, llega a Madrid. Todo para un turismo de lujo. Que España tras su entrada en la Comunidad Económica Europea fue designada como el lugar vacacional del resto de Europa es cierto. Un sector secundario y primario que se vieron desfavorecidos para favorecer a una burguesía que transformó sus negocios en el tercer sector y así poder sacar más rentabilidad de su capital acumulado.

El problema de la vivienda viene derivado de eso mismo. Es una fórmula para la burguesía para poder seguir sacando beneficios de la miseria de la clase obrera. No les vale solo con la plusvalía que extraen de las largas jornadas laborales, sino que ganan aún más dinero mediante los alquileres.

Detrás de todos estos problemas ligados a la clase obrera encontramos siempre la misma causa, el sistema capitalista. Un sistema donde solo unos ganan, la burguesía, y donde la clase obrera siempre pierde. Es inútil reclamar al gobierno de turno, ya sea del PP, del PSOE, de Podemos, de Vox o del color que sea pues todos siguen los designios de sus verdaderos amos, el capital y la burguesía. Cualquier solución dentro de este sistema es una mentira. Solo existe una única salida para dejar de ser explotados, que nuestros barrios dejen de ser una mercancía más, que se nos eche de los barrios, que la clase obrera se autogobierne. Esa solución es el socialismo.

Nada viene dado por nadie ni por nada. Para llegar al socialismo es necesario organizarse como clase en el Partido de vanguardia, el Partido Comunista Obrero Español.

 

¡ORGANÍZATE EN EL PCOE!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Comité Regional del PCOE en Madrid




Sobre la guerra y la paz

Ante los últimos acontecimientos y la elección de Donald Trump como presidente de EEUU, el imperialismo estadounidense amenaza con abrir nuevos focos de guerra y agravar los que ya están en marcha. Ante estos hechos que se presumen inminentes, la clase obrera debe tener en cuenta que la paz mundial sólo se alcanzará con la revolución socialista a nivel mundial y la unión fraternal de todos los proletarios del mundo en guerra abierta contra el criminal sistema capitalista. Bajo el capitalismo, la paz se vuelve una quimera por la naturaleza intrínseca del modo productivo que aspira a la ganancia ilimitada y a nuevos repartos del mundo en busca de nuevos territorios y materias primas.

Es necesario subrayar que, actualmente, dada la debilidad que afecta al conjunto del movimiento comunista internacional, difícilmente podríamos encontrar un aliado más poderoso y eficaz de nuestro movimiento, que las propias contradicciones del desarrollo capitalista, así como las rivalidades y la propia guerra imperialista en la que nos hallamos inmersos en cada vez más frentes. Esta parece ser otra ley ineluctable, aunque también es cierto que no son necesarias esas carnicerías y los desastres y grandes calamidades para que la revolución pueda triunfar. La cuestión que se nos plantea en estos momentos es que, de la misma forma que la revolución socialista no pudo impedir en parecidas circunstancias anteriores que estallara la guerra imperialista de rapiña, tampoco ahora podrá impedirlo, por lo que tendrá que ser de nuevo la guerra la que haga triunfar la revolución.

La táctica de los comunistas ante la eventualidad cada vez más grande de una guerra imperialista de rapiña a escala planetaria, y puesto que no podemos hacer nada para evitarla, debe consistir en alertar a las masas, a la vez que nos preparemos en todos los terrenos para convertir la guerra imperialista en guerra civil revolucionaria, aprovechando para ello la situación de crisis general del capitalismo y el debilitamiento y la devastación en los países imperialistas, así como el odio reconcentrado de los obreros hacia los bandidos y criminales imperialistas.

El PCOE se opone a la guerra imperialista y, en el caso de que se produzca, hará todo lo posible para lograr la derrota del Estado de nuestra propia burguesía y la transformación de la guerra imperialista en guerra civil revolucionaria. Nos negamos a, una vez más, poner los muertos para que ellos se hagan cada vez más ricos. Por eso, el PCOE hace un llamamiento a todas las fuerzas revolucionarias de todos los países a que adopten la misma táctica y al fortalecimiento del movimiento comunista internacional como arma indispensable para alcanzar la paz mundial mediante la revolución socialista en todos los países y la unión fraternal de todos los proletarios del mundo en guerra abierta contra el criminal sistema capitalista.

 

¡Contra la guerra imperialista, guerra civil revolucionaria!

¡Socialismo o barbarie!

¡Proletarios del mundo, uníos!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La nueva tropelía de los sindicatos verticales en Manresa [ESP/CAT]

Manresa es una ciudad de 80000 habitantes, en la provincia de Barcelona, que ve como el servicio público de autobuses se precariza paulatinamente. El consistorio de Marc Aloy (ERC) tiene externalizado el servicio a la empresa Sagalés y las consecuencias para los trabajadores y los usuarios son bochornosas debido a la infradotación cada vez más flagrante. Si se tiene en cuenta que, según el padrón municipal, en los últimos cuatro años la población ha aumentado en 4000 habitantes y que la frecuencia de los autobuses se ha reducido, implicando a veces retirar a un autobús de la ruta, podemos inferir las consecuencias que de ello se derivan. Otras tropelías son el cierre de la pediatría del CAP (Centro de Atención Primaria) Les Bases, que ha derivado toda la población infantil al otro CAP, Sant Andreu, sin suplir al pediatra que plegó del CAP Les Bases y que ya andaba saturado porque, además, es el centro de vacunación infantil. Desde el consistorio se ha hablado de que faltan profesionales, pero lo que realmente ocurre es que ofrecen unas condiciones laborales pésimas y todo el personal sanitario termina por plegar e irse a la privada. También se puede hablar de la nueva gestión de las basuras, cuya tasa se ha encarecido un 28% en tres años, la reducción del número de contenedores y la frecuencia, al ponerlos por tarjeta, del uso que pueden hacer los usuarios sin aumento de la tasa al año siguiente, usufructo que es tan forzado como las rutas de los autobuses. Todo esto es consecuencia de hacer de lo público negocio.

Frente a este panorama, la clase obrera de Manresa ha tenido que sufrir innumerables veces las palabras del alcalde, Marc Aloy (ERC), refiriéndose a las bondades sociales que tendría para la población la República Catalana donde mágicamente habría una completa abundancia y que existiría sensibilidad social por parte de los que hoy gobiernan sin ella, de repente se transformarían. Como todo lacayo de la burguesía, su patria no coincide con la de la clase obrera y esto se hace evidente por sus actos y porque sus intereses son contrapuestos.

Sobre los trabajadores del servicio de autobuses. La externalización del servicio, a la empresa Sagalés, se realiza bajo toda forma de eufemismos como la voluntariedad, cuando se eligen a los trabajadores por la cercanía de sus casas al centro de trabajo de forma obligatoria, la derivación sin perder ingresos, cuando se realizan contratos de lunes a domingo, lo que impide cobrar festivos, la garantía de las horas, cuando por el aumento de la frecuencia con los mismos o menos autobuses, si el trabajador no cumple con el horario draconiano que la empresa y el consistorio le imponen, el tiempo de más que tarda en cubrir su propia ruta no se le abona como extra. Las condiciones de trabajo, así, se convierten en inaguantables y varios chóferes han extinguido su relación laboral con el pensamiento iluso de que, quizás, en el siguiente trabajo encontrarán un patrón mejor. Esta situación prueba una vez más la falta de conciencia política e ideológica del proletariado que, guiado traicioneramente por el sindicalismo vertical de CCOO, es presa de la desesperanza y el derrotismo. Pensando que su única salida es la huida, pero la verdadera única salida es justamente la contraria: la lucha abnegada contra los patronos y sus perros fieles. Mientras no se les plante cara la clase trabajadora se verá abocada al constante empeoramiento de los puestos de trabajo e incluso su destrucción, a la vez que aumenta el coste de la vida y los servicios públicos se convierten en negocio hasta su desaparición total, en resumidas cuentas la barbarie.

En un principio, ya que 2024 era año de firma de un nuevo convenio, los trabajadores decidieron ir a la huelga para reivindicar su dignidad y su salario. Allí el Ayuntamiento puso a girar a CCOO como apéndice más puro de la clase burguesa, para desviar la indignación hacia promesas que según Rosa Sans, se llaman “tocar de pies al suelo” en palabras textuales, esto quiere decir conformarse con migajas y no ir al fondo político, ya que ellos están claramente de parte del Ayuntamiento y de la empresa Sagalés, de las que reciben abundantes subvenciones. La política, si se toca, deja al descubierto su chiringuito. Para eso se trata a los trabajadores como infradotados, se les miente de forma sistemática y se ha negociado el nuevo convenio de forma unilateral con medidas que ni han sido votadas, ni resuelven la situación de los trabajadores. Todo se ha limitado a un aumento del 3% y la disminución en la línea 2 y 4 de las frecuencias de paso en algunos minutos. Este accionar de CCOO también tiene su repercusión en los usuarios ya que no mejora en nada el problema de las frecuencias, al contrario las alarga, y no restituye ningún autobús de los que se han quitado. Anteriormente, los trabajadores propusieron tres jornadas de huelga y CCOO se encargó de poner las fechas para que coincidieran con las jornadas de huelga general de los transportes por carretera en todo el estado, huelgas que por otro lado fueron desconvocadas a nivel nacional e instigadas, también, por CCOO. Con este funcionamiento CCOO ha conseguido la total desmovilización y desafección, cuando no directamente la dimisión de sus puestos de trabajo y de la lucha sindical.

Ante este panorama en Manresa, desde el Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) llamamos a los proletarios de Manresa a que se movilicen frente a este ataque a los servicios públicos de su ciudad y a los chóferes que ya están en lucha que abandonen los sindicatos verticales y se apoyen en Alternativa Sindical de Clase (ASC) que representa a la Federación Sindical Mundial (FSM) única central sindical que realmente posee un carácter de clase y combativo. De todas maneras ambas luchas se han de unir en el Frente Único del Pueblo (FUP) para atacar a la raíz del problema, que no es otra que el sistema capitalista, y arrancarla de una vez por todas. Solamente así se podrá construir el sistema socialista donde los trabajadores tendrán los medios a su disposición para solucionar estos problemas de forma fértil y duradera.

 

Cèl·lula del Partit Comunista de Catalunya en Manresa

 


La nova atropellament dels sindicats verticals a Manresa

 

Manresa és una ciutat de 80.000 habitants, a la província de Barcelona, que veu com el servei públic d’autobusos es precaritza paulatinament. El consistori de Marc Aloy (ERC) té externalitzat el servei a l’empresa Sagalés i les conseqüències per als treballadors i els usuaris són vergonyoses a causa de la infradotació cada vegada més flagrant. Si es té en compte que, segons el padró municipal, en els últims quatre anys la població ha augmentat en 4.000 habitants i que la freqüència dels autobusos s’ha reduït, implicant a vegades retirar un autobús de la ruta, podem inferir les conseqüències que se’n deriven. Altres atropellaments són el tancament de la pediatria del CAP (Centre d’Atenció Primària) Les Bases, que ha derivat tota la població infantil a l’altre CAP, Sant Andreu, sense suplir el pediatre que va plegar del CAP Les Bases i que ja anava saturat perquè, a més, és el centre de vacunació infantil. Des del consistori s’ha parlat que falten professionals, però el que realment passa és que ofereixen unes condicions laborals pèssimes i tot el personal sanitari acaba plegant i anant-se’n a la privada. També es pot parlar de la nova gestió de les escombraries, la taxa de les quals s’ha encarit un 28% en tres anys, la reducció del nombre de contenidors i la freqüència, en posar-los per targeta, de l’ús que poden fer els usuaris sense augment de la taxa l’any següent, ús que és tan forçat com les rutes dels autobusos. Tot això és conseqüència de fer del públic negoci.

Davant d’aquest panorama, la classe obrera de Manresa ha hagut de patir innombrables vegades les paraules de l’alcalde, Marc Aloy (ERC), referint-se a les bondats socials que tindria per a la població la República Catalana on màgicament hi hauria una completa abundància i que existiria sensibilitat social per part dels que avui governen sense ella, de sobte es transformarien. Com tot lacai de la burgesia, la seva pàtria no coincideix amb la de la classe obrera i això es fa evident pels seus actes i perquè els seus interessos són contraposats.

Sobre els treballadors del servei d’autobusos. L’externalització del servei, a l’empresa Sagalés, es realitza sota tota forma d’eufemismes com la voluntarietat, quan s’escullen els treballadors per la proximitat de les seves cases al centre de treball de forma obligatòria, la derivació sense perdre ingressos, quan es realitzen contractes de dilluns a diumenge, cosa que impedeix cobrar festius, la garantia de les hores, quan per l’augment de la freqüència amb els mateixos o menys autobusos, si el treballador no compleix amb l’horari draconià que l’empresa i el consistori li imposen, el temps de més que triga a cobrir la seva pròpia ruta no se li abona com a extra. Les condicions de treball, així, es converteixen en inaguantables i diversos conductors han extingit la seva relació laboral amb el pensament il·lús que, potser, en la següent feina trobaran un patró millor. Aquesta situació prova una vegada més la falta de consciència política i ideològica del proletariat que, guiat traïdorament pel sindicalisme vertical de CCOO, és presa de la desesperança i el derrotisme. Pensant que la seva única sortida és la fugida, però la veritable única sortida és justament la contrària: la lluita abnegada contra els patrons i els seus gossos fidels. Mentre no se’ls planti cara la classe treballadora es veurà abocada al constant empitjorament dels llocs de treball i fins i tot la seva destrucció, alhora que augmenta el cost de la vida i els serveis públics es converteixen en negoci fins a la seva desaparició total, en resum la barbàrie.

En un principi, ja que 2024 era any de signatura d’un nou conveni, els treballadors van decidir anar a la vaga per reivindicar la seva dignitat i el seu salari. Allà l’Ajuntament va posar a girar a CCOO com a apèndix més pur de la classe burgesa, per desviar la indignació cap a promeses que segons Rosa Sans, s’anomenen “tocar de peus a terra” en paraules textuals, això vol dir conformar-se amb engrunes i no anar al fons polític, ja que ells estan clarament de part de l’Ajuntament i de l’empresa Sagalés, de les quals reben abundants subvencions. La política, si es toca, deixa al descobert el seu xiringuito. Per això es tracta els treballadors com a infradotats, se’ls menteix de forma sistemàtica i s’ha negociat el nou conveni de forma unilateral amb mesures que ni han estat votades, ni resolen la situació dels treballadors. Tot s’ha limitat a un augment del 3% i la disminució en la línia 2 i 4 de les freqüències de pas en alguns minuts. Aquest actuar de CCOO també té la seva repercussió en els usuaris ja que no millora en res el problema de les freqüències, al contrari les allarga, i no restitueix cap autobús dels que s’han tret. Anteriorment, els treballadors van proposar tres jornades de vaga i CCOO es va encarregar de posar les dates perquè coincidissin amb les jornades de vaga general dels transports per carretera a tot l’estat, vagues que d’altra banda van ser desconvocades a nivell nacional i instigades, també, per CCOO. Amb aquest funcionament CCOO ha aconseguit la total desmobilització i desafecció, quan no directament la dimissió dels seus llocs de treball i de la lluita sindical.

Davant d’aquest panorama a Manresa, des del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) fem una crida als proletaris de Manresa perquè es mobilitzin davant d’aquest atac als serveis públics de la seva ciutat i als conductors que ja estan en lluita que abandonin els sindicats verticals i es recolzin en Alternativa Sindical de Classe (ASC) que representa la Federació Sindical Mundial (FSM) única central sindical que realment posseeix un caràcter de classe i combatiu. De totes maneres ambdues lluites s’han d’unir en el Front Únic del Poble (FUP) per atacar l’arrel del problema, que no és altra que el sistema capitalista, i arrencar-la d’una vegada per totes. Només així es podrà construir el sistema socialista on els treballadors tindran els mitjans a la seva disposició per a solucionar aquests problemes de manera fèrtil i duradora.

 

Cèl·lula del Partit Comunista de Catalunya en Manresa




La burguesía no tiene patria

La burguesía se viene llenando la boca con el discurso patriótico dirigido a los obreros que hacen posible su representación parlamentaria mediante su voto. En la realidad, la burguesía trabaja sólo con el fin de lucrarse y no duda en renunciar a cualquier principio que pregona para legislar en absoluto para su sacrosanta propiedad privada y la búsqueda de beneficio económico independientemente de la patria que dicen defender. Los intangibles son para los obreros, los tangibles para sus bolsillos.

Lo que sí debemos reconocer los comunistas es el valor de su lucha ideológica, en la que nos llevan ventaja, y con la cual desconectan a amplias capas de la población obrera de sus verdaderos intereses de clase. Pero este discurso se rompe por sus costuras como hemos podido ver en el voto en contra de la denominada Ley Ómnibus que legislaba la subida de las pensiones, el aumento del salario mínimo interprofesional y la gratuidad o los subsidios a los títulos de transporte público. Las consecuencias de esta traición afectan a más de 25 millones de trabajadores directa o indirectamente.

En esta votación se ve claramente como la patria aquí es lo de menos. Han votado lo mismo los patriotas de un lado y del otro, independentistas catalanes y abiertamente españolistas, en miras de, más tarde, desviar dinero público hacia otros menesteres donde son ellos y los entramados empresariales que defienden los que se harán con ese dinero. Los que aplicaron el Artículo 155 han votado junto a los que se lo aplicaron. Aquí se demuestra su escala de valores y la verdadera naturaleza política a la que nos tienen sometidos. La democracia burguesa sólo se sostiene mediante el engaño debido a su irreversible bancarrota.

Las denominadas derechas, esto es, las agrupaciones más declaradamente reaccionarias, no serían nada si enfrente no tuvieran a los mamporreros de la mal llamada socialdemocracia, que periódicamente sacan “líderes obreros” para participar en la guerra desde otro ángulo. La votación contra la denominada Ley Ómnibus extenderá más la precarización de las vidas de amplias capas de la clase obrera. Entre todos los partidos políticos con representación, de uno y otro calado, que no son más que empresas privadas que defienden los intereses de los monopolios, han dado una nueva vuelta de tuerca al salario real de la clase obrera, devaluándolo todavía más. Con sus componendas han dejado al descubierto que lo que más les importa es perpetuarse y también los intereses de quien defienden. La patria, el bienestar de los ciudadanos, etc. han caído una vez más en saco roto y han dejado al descubierto su verdadera naturaleza. Ya advertía Lenin, hace más de cien años, que dentro de una patria existen dos patrias, la de la burguesía y la del proletariado. La burguesía, por mucho que quiera vender a la clase obrera que si a ella le va bien a todos nos irá bien, tan sólo mira por sus propios intereses, como es natural, al ser intereses contrapuestos a los de la clase obrera y como la clase obrera mismo debe hacer contra los suyos. Por eso, la clase obrera debe tomar conciencia de sus intereses de clase y defenderlos contra toda esta violencia económica y política que se ejerce contra ella por parte de la burguesía y tener claro algo tan simple como que para que a una le vaya bien a la otra le tiene que ir mal. Son vasos comunicantes.

En el PCOE tenemos claro que nuestro objetivo es hacer evidente que la lucha económica, en este caso el voto en contra de la Ley Ómnibus, tiene un trasfondo político y de intereses de clase, no es consecuencia de una casualidad, y que ningún partido comunista debe descuidar. Desde el PCOE trabajamos a brazo partido por insuflar conciencia de clase y organización a la clase obrera para elevar cada vez más la temperatura de la lucha de clases. La clase obrera es cada vez más consciente de la necesidad de emanciparse de esa forma de poder, la democracia burguesa, que cada vez deja a más y más hermanos de clase por el camino de la precariedad y la miseria, pero no tiene todavía claro cómo y hacia dónde dirigirse por la batalla ideológica a la que le tiene sometida la burguesía. Esto puede retrasar, pero no evitará el siguiente paso que es tomar conciencia de su número y su fuerza mediante el encuadramiento en el partido comunista, herramienta indispensable para crear la vanguardia que dirija a la clase obrera a su objetivo revolucionario. Por eso, desde el PCOE, te llamamos a encuadrarte en nuestras filas para construir poder obrero y crear estructuras de organización hacia la dictadura del proletariado que debe guiar a la clase obrera hacia la construcción del socialismo, la solución automática para la clase obrera.

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Nuestra solidaridad y apoyo con los compañeros de SATE Barajas ¡Ni un accidente laboral más!

El sindicato Alternativa Sindical de Clase (ASC) ha convocado huelga indefinida en las empresas subcontratadas de Aena en el Sistema Automatizado de Tratamiento de Equipajes (SATE) tras el accidente sufrido por un trabajador el pasado 8 de enero que cayó de una plataforma y que todavía permanece en la UCI del Hospital.

Las condiciones laborales de las plantillas en materia de Seguridad y Salud en SATE Barajas, como ocurre en muchísimos centros de trabajo, provocan heridas y hasta la muerte de los trabajadores. De enero a noviembre de 2024, en el Estado español, se registraron 502.152 accidentes laborales con baja en jornada, de los cuales 3.486 fueron graves y un total de 741 accidentes mortales, son 77 más respecto a los datos provisionales de noviembre de 2023, aumentando esta cifra en un 11,6%.

La mayor parte de estos accidentes sucedieron durante la jornada laboral, ascendiendo a un total de 599 personas trabajadoras muertas durante el transcurso de su jornada de trabajo, aumentando en 64 respecto a los accidentes mortales registrados en el mismo periodo de 2023.

Estos datos son ocultados sistemáticamente por los medios de manipulación de masas, así como las movilizaciones de los sindicatos de clase y combativos que luchan contra estas condiciones laborales que arriesgan la vida de nuestros hermanos de clase. Al sistema capitalista no le importan las vidas de los obreros ni de sus familias y lo intentan ocultar constantemente.

El PCOE se solidariza y da todo su apoyo a los compañeros de Siemens Logistic, Totseriman y Oustmart, donde trabajadores y trabajadoras son sometidos a condiciones laborales semiesclavistas y que arriesgan su vida a diario, e insta a su vanguardia sindical a llevar una lucha hasta las últimas consecuencias en defensa de unas condiciones laborales dignas que solo el Socialismo podrá otorgar a los trabajadores.

 

¡Socialismo barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




La minoría que nos explota y deshumaniza nos culpa de nuestros males

Por enésima vez, se puede comprobar cómo el capitalismo deteriora la vida de los trabajadores. Las bajas médicas, un signo más de la inherente deshumanización de dicho sistema criminal, sirven a la burguesía para enfocar el asunto de manera falaz y evitar que la raíz del problema salga a la luz. Para la clase dominante, sus medios de manipulación de masas, sus políticos y sus sindicatos comprados con subvenciones y liberaciones, las bajas médicas son una lacra porque “generan pérdidas” y significa que hay que pagar a quien no está produciendo.

Según datos del Ministerio de Seguridad Social, las bajas por incapacidad temporal han aumentado en los últimos años, observándose un auge en los problemas de salud mental y siendo los jóvenes los que presentan un número de bajas tan elevado que duplica a las de los mayores de 55 años. Los menores de 25 años son los que registran un mayor aumento por dolencias relacionadas con la salud mental.

Para comprender el fenómeno, se ha de echar un vistazo a la situación socioeconómica. The Economist ha coronado a España como la mejor economía de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), hablando de datos relativos al PIB, el desempleo, el déficit público o la inflación, y es un buen ejemplo de cómo “los expertos” manejan los datos de manera tan ponzoñosa, promoviendo sesgos que solo tienen en cuenta las ganancias de una minoría parásita, y dejan a un lado las condiciones lamentables en las que vive la mayoría de la población que hace posible esos “milagros económicos” que solo están en manos de la clase poseedora.

En lo referente al PIB, que mide la relación de las mercancías y servicios producidos con el consumo, cabe señalar que en 2023, y solo teniendo en cuenta los datos de Hacienda hasta junio de dicho año, las empresas privadas recibieron 7.856 millones en subvenciones, concentrándose sobre todo en 100 grandes empresas. Mientras tanto, el Ingreso Mínimo Vital (IMV) apenas ha llegado a aquellos a quienes se les niega el trabajo o se encuentran en condiciones de pobreza severa. Recordemos que, respecto al IMV, el Gobierno habla de 950.000 hogares que necesitan apoyo económico, pero solo llega al 36% de esa cifra, habiendo casi tres millones de trabajadores en pobreza severa.

¿Qué significan los datos anteriores? La clase obrera produce toda la riqueza, pero es el burgués quien se la apropia mientras los asalariados reciben un mínimo de lo que han generado, y hay que tener en cuenta, como ya resumimos en un comunicado anterior, que ha aumentado el trabajo a tiempo parcial, el número de obreros que caen en empresas de trabajo temporal, los despidos en periodo de prueba y los contratos fijos discontinuos han experimentado un aumento descomunal, casi la mitad de los jóvenes tiene un contrato temporal, etc. Por tanto, con la precariedad baja el consumo a pesar de haber abundancia, pues se reduce la capacidad de compra.

Los hogares reciben un nivel tan bajo de falso apoyo económico por parte de las instituciones porque éste se destina a retrasar las crisis por sobreproducción en cierta medida, pero no interesa tanto la austeridad de esos hogares con una ínfima capacidad de compra, pues tienen un consumo relativamente pequeño y destinado a la supervivencia (alquiler/hipoteca, facturas, comida, gasolina, etc.); son más rentables las compras en masa de las empresas y por eso éstas reciben infinitamente más. Las pymes son clientes de las empresas más grandes, así que los grandes explotadores que manejan el Estado transfieren dinero público a pequeños explotadores de forma estratégica, para asegurar la compra de sus productos y servicios, ya que estos pequeños explotadores son más propensos a desaparecer con los golpes del mercado y los grandes parásitos perderían dinero. Por otro lado, obviamente, enviarán a sus propios bolsillos todos los recursos públicos que puedan, para pagar escuálidos salarios y obtener materias primas y herramientas sin tanto impacto en sus cuentas, y así seguir asegurando su dominio y evitando la caída tanto tiempo como sea posible. De modo que los datos del PIB no son lo que nos quieren hacer creer.

El déficit público ha aumentado hasta situarse en más de 1,6 billones. Este hecho está relacionado estrechamente con lo explicado anteriormente. El Estado burgués sólo tiene la función de reprimir a la clase obrera, crear leyes para blindar el dominio burgués, gastar en servicios e infraestructuras que puedan mejorar la movilidad de la mano de obra, la circulación de mercancías y la eficiencia de la productividad de la que se apropian los burgueses, y generar un escudo monetario para resistir las embestidas de las crisis, las cuales caen en las espaldas de la clase obrera, que verá cómo la carga de trabajo aumenta y arrecia la explotación, es decir, recibe menos por mayor cantidad de trabajo.

En cuanto a la inflación, el consumo ha caído a su nivel más bajo de los últimos 20 años. Cabe recordar que, según los últimos datos de Eurostat, el 26% de la población española se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, y casi la mitad tiene dificultades para llegar a fin de mes, según el XIV Informe ‘El Estado de la Pobreza en España’ de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES). Además, solo un tercio de los contratos indefinidos se alarga más de año, según datos del Observatorio Trimestral de Empleo, y según datos del SEPE, el 36% de los temporales no pasa de 7 días y solo un 5% llega a fijo.

En referencia a la salud mental, y a la manera en que se manifiestan las dolencias reflejadas, resalta el hecho que el 34% de la población en España presenta problemas de salud mental, siendo un 62% los que sienten estrés a menudo. Hay un aumento del uso de medicación para tratar este tipo de patologías y las principales causas señaladas por los encuestados son: sufrimiento psicológico general (34%), los problemas económicos (28%) y el aislamiento social (25%).  Un 20% de la población sufre soledad no deseada, afectando en mayor proporción a jóvenes y mujeres. Casi la mitad de la población, según el Barómetro de la Soledad no Deseada en España 2024 de la Fundación ONCE y Fundación AXA para el Observatorio SoledadES, ha sufrido este problema en alguna etapa de su vida o lo siente ocasionalmente en el presente.

Cae por su propio peso la mentira de que los trabajadores fingen o exageran sus males. En primer lugar, lo vemos después de comprobar la grave situación por la que pasa la clase obrera, que ve sus condiciones de vida en un estado cada vez más deplorable. Demasiados trabajadores, en activo o no, sufren con creces las consecuencias de la espiral de deshumanización y miseria que trae consigo, inevitablemente, el criminal capitalismo. Las cifras de obreros con dolencias y que apenas consiguen seguir remando cada mes, superan con holgura las bajas médicas que preocupan a los parásitos dueños de los medios de producción. En segundo lugar, se puede observar que se manifiestan problemas de salud mental por el hecho de estar desempleados o con un trabajo a tiempo parcial, siendo la tasa de trastornos mentales del 11,5% para el primer caso, y del 16% para el segundo, según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). Genera una gran incertidumbre no contar con un sustento o percibir el ridículo salario que se ofrece en una jornada parcial, teniendo en cuenta que no se elige ni lo uno ni lo otro, sino que los puestos de trabajo dependen únicamente de lo que necesita el burgués. Pero la cosa no acaba ahí: entre los asalariados con contrato indefinido la tasa de trastornos mentales es del 12%, con contratos temporales presentan entre el 14% y 15%, y la tasa es aún mayor en el caso de quienes tienen un trabajo esporádico (17%).

Los datos anteriores indican el malestar generado por la falta de trabajo, los escasos horarios laborales, el empleo inestable y las condiciones de trabajo, aunque éste tenga una supuesta estabilidad. Está claro que la preocupación de la clase obrera radica, en este sentido, en la falta de seguridad económica con todo lo que ello conlleva y el impacto que tiene en todas las áreas de su vida, deseando trabajar e incluso ampliar las horas de contrato. ¿Qué sentido tiene hablar de asalariados que, supuestamente, pretenden “cobrar por nada”? Pues con ello la burguesía consigue poner el foco en un sesgo muy extendido que consiste en propagar la idea de que hay una gran mayoría de vagos. Sin embargo, cada día están disponibles todas las mercancías y servicios que necesita la sociedad, aunque no podamos acceder a ello. ¿Acaso se realizan solos? Es evidente que la clase obrera, gran mayoría de la población, lo hace posible. Esa idea de trabajadores “vagos” no se sostiene, pues no habría nada funcionando. Y por otro lado, precisamente procuran generar esa idea aquellos que ganan dinero sin hacer nada, es decir, la burguesía, que de hecho se dedica a parasitar los frutos del trabajo ajeno para convertirlos en dinero para su bolsillo y chupando hasta la última gota de sangre a la clase obrera, la cual es para ellos mano de obra de usar y tirar.

En tercer lugar, el 68% de los trabajadores con problemas de salud mental sigue trabajando y no solicitan la baja médica, según el último estudio de Obertament. ¿No había un deseo de librarse del trabajo y cobrar? Lo que existe es un deseo de librarse de aquello que genera los males, que no es más que el sistema capitalista que ahoga y convierte a los trabajadores en máquinas que solo tienen permitido existir si dan ganancias a una minoría parásita. El trabajo no está orientado a las necesidades humanas, ni se obtiene lo que corresponde por el tiempo de trabajo; todo se destina al lucro de quienes no trabajan pero se han apropiado de los medios de producción.

Es evidente que, en un mundo donde se agudizan cada vez más las contradicciones del capitalismo, llevando a la clase obrera a un agotamiento progresivo, un aumento del individualismo y el sentimiento de ser “ajenos” unos a otros, va llevando a la desesperación y a mermar la calidad de las relaciones, ya que se emplea demasiada energía en sobrevivir en un entorno donde la prioridad es ser usados como mano de obra para dar ganancias a unos parásitos. Desde las condiciones del lugar donde se reside, la educación familiar, la educación formal y el mundo laboral, todo va encaminado a grabar a fuego la idea de que todo está hecho para la ganancia, todo es una competición y una comparación. La medida del valor como humanos, según el capitalismo, es alcanzar sus delirantes y acientíficas ideas de éxito y el cumplimiento con una serie de metas que “indican” si la vida ha sido “de provecho” o no. Las necesidades humanas se distorsionan y queda cada vez más claro que las fantasías burguesas caen, debido a su inevitable y progresiva bancarrota, como un castillo de naipes, con lo cual genera malestar y desesperanza al comprobar que son irrealizables, pero enseñan a interpretarlo como una incapacidad por parte del proletariado. Su relato es que la clase obrera es la causante de sus propios males. Nada más lejos de la realidad.

Son tangibles, de manera más explícita, los intentos de la burguesía para tergiversar la realidad en repugnantes artículos que insinúan que los trabajadores intentan eludir el trabajo y obtener retribución sin hacer nada, o que se quejan de manera excesiva por “asuntos menores”. Según la clase dominante y sus voceros, conseguir la incapacidad temporal es una manera de camuflar unas vacaciones.

Por si fuera poco, sinvergüenzas como Pepe Álvarez, que sigue encabezando un sindicato de la patronal en el que se enriquece a costa de engañar a los trabajadores, dijo hace poco en una entrevista que la culpa del absentismo laboral lo tiene la sanidad pública, porque no puede atender lo suficientemente rápido, apostando este deleznable parásito por fortalecer las mutuas y dar recursos públicos al sector privado, donde los burgueses llenarán más sus bolsillos con una necesidad. En su ponzoñoso y absurdo discurso echa la culpa a un sistema sanitario que colapsa porque los empresarios que tienen el Estado en sus manos desvían cada vez más recursos a sus manos y la desmantelan cada año más. Pepe Álvarez no señalará al capitalismo ni a esa minoría criminal que explota a la gran mayoría. He ahí otro ejemplo de la tergiversación de los hechos que necesita la minoría parásita para ganar la batalla ideológica.

La clase obrera solo puede romper las cadenas si se le insufla conciencia de clase y comprende que todo gira alrededor de la lucha de clases. Todos los esquemas sesgados que venden no son más que las ansias de la burguesía por mantener a los obreros encadenados al capital, al crecimiento cada vez mayor de las riquezas que se van concentrando en unas pocas manos. No hay sujetos aislados, pues el trabajo es social y toda producción y servicio están interrelacionados. No se solucionarán los problemas de la sociedad de manera individual, ni dejándolo en manos de los representantes de los intereses del capital (los políticos de los parlamentos, sirvientes de la burguesía) ni del Estado burgués. Solo poniendo el foco en la raíz del problema, que es este sistema reaccionario que solo genera miseria y barbarie, será posible superarlo y alcanzar el auténtico desarrollo humano, con los medios de producción y la ciencia en las manos correspondientes, es decir, en manos de la clase desposeída que genera todo. Solo la clase obrera produce la riqueza, pero sufre el robo de sus productos día tras día, y es por ello que debe comenzar una auténtica lucha por la emancipación obrera uniéndose en el sindicalismo de clase, y creando un Frente Único del Pueblo donde todas las luchas se conviertan en una fortaleza contra sus enemigos de clase: la burguesía. Ese será el germen para presentar batalla al capital y llegar a tantos hermanos de clase como sea posible, para superar esta dinámica de robo y deshumanización por parte de una minoría, y alcanzar los proletarios, la gran mayoría de la población que produce todo lo que existe en la vida en sociedad, el poder político. Hay que construir una democracia obrera; luchar por el socialismo.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




¡Socialismo o Barbarie!: El Legado de Luxemburgo y Liebknecht

Este año, la tradicional manifestación en memoria de los camaradas Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht ha reunido a decenas de miles de comunistas que marcharon por las calles de Berlín. Como es habitual, la jornada ha estado marcada por la brutal represión policial y la rabiosa violencia contra los militantes comunistas, demostrando nuevamente el carácter de clase del Estado burgués y de sus criminales instituciones.

Tanto el Bloque Rojo como el Bloque Palestino fueron atacados en repetidas ocasiones con puñetazos, patadas, gases lacrimógenos y spray de pimienta, lo que provocó que cuatro asistentes tuvieran que ser rápidamente hospitalizados. Además, 35 personas fueron detenidas y han sido denunciadas por defender la resistencia del pueblo palestino. Así actúan los perros de presa de la burguesía y del gobierno socialfascista que hoy lidera el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), quienes tienen las manos manchadas de sangre. El Estado alemán busca resquebrajar el compromiso con Palestina y se reafirma como un enemigo directo del proletariado internacional al sostener con sus políticas los regímenes genocidas y criminales como el de Israel.

Hoy como ayer, el gobierno del SPD se demuestra como el mejor garante de los intereses del capital alemán. En su día, Friedrich Ebert y Gustav Noske recurrieron a las milicias paramilitares fascistas de los Freikorps para frenar la Revolución Espartaquista y asesinar vilmente a Luxemburgo y Liebknecht. Hoy, la socialdemocracia alemana se revela nuevamente como lacayo del imperialismo, del fascismo y la contrarrevolución. La historia demuestra que la socialdemocracia no es una aliada del movimiento obrero, sino su principal verdugo en nombre del capital y del actual orden burgués.

Es remarcable, además, que este episodio de represión se produjo con tan solo un día de diferencia de los brutales ataques policiales contra los miles de manifestantes que trataron de detener el Congreso de AfD en Riesa. Este partido fascista ya se posiciona según las encuestas como la segunda fuerza de cara a las elecciones y encuentra en la socialdemocracia un terreno fértil para su óptimo crecimiento. Nuevamente, el gobierno del SPD dirige sus esfuerzos para atacar al movimiento obrero organizado y le allana el camino al fascismo, el cual representa una amenaza directa para la clase obrera y los trabajadores inmigrantes que están en el punto de mira de sus discursos reaccionarios.

Sin duda, las fuerzas del orden burgués en Alemania temen el crecimiento y la organización del movimiento comunista, pues es la única fuerza que ofrece una alternativa real para acabar con la explotación asalariada, la militarización impulsada por la OTAN y el crecimiento del fascismo abierto que hoy se encarna en AfD. En este contexto, la lucha encarnizada de las masas trabajadoras contra el enemigo de clase es una cuestión de supervivencia.

Hoy en Alemania es un crimen apoyar la valiente causa del pueblo palestino, mientras que los sionistas gozan de toda la libertad burguesa para perpetrar un genocidio sin consecuencias. El gobierno socialfascista que lidera el SPD ha sido un lacayo de la guerra imperialista, de los presupuestos militares de la OTAN y del envío de armas a los regímenes fascistas de Ucrania e Israel. Su subordinación a la maquinaria bélica imperialista es el estigma de la socialdemocracia, pero su represión no podrá silenciar la solidaridad internacionalista.

La lucha por el socialismo no es simplemente una necesidad histórica, sino una tarea urgente para el proletariado internacional. Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht seguirán siendo para siempre símbolos de la resistencia revolucionaria y su legado ilumina la conciencia de quienes hoy buscan el camino de la guerra contra la burguesía y la legítima emancipación de todos los pueblos del mundo. Frente a la represión, la explotación, el fascismo y la guerra, el movimiento comunista, guiado por la ciencia del socialismo científico y el marxismo-leninismo, se erige como la única esperanza de un futuro libre de barbarie.

 

¡VIVAN LOS CAMARADAS ROSA LUXEMBURGO Y KARL LIEBKNECHT!

¡VIVA PALESTINA LIBRE!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 14 de enero de 2025

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La bota del capitalismo aprieta al Servicio de Ayuda a Domicilio en Madrid

Las/os trabajadoras/es del SAD (Servicio de Ayuda a Domicilio) han iniciado una serie de paros exigiendo un aumento del salario acorde al nuevo convenio, así como el cumplimiento de la legislación sobre riesgos laborales para el trabajo doméstico. El trabajo del SAD comporta una necesidad para la sociedad, puesto que las personas en necesidad de ayuda o en condición de dependencia son una constante, el deterioro de estos servicios y similares refleja la naturaleza inhumana del capitalismo, cuya necesidad máxima es la explotación más feroz, explotación que se traduce en la miseria más absoluta para la clase obrera. El sueldo de los servicios SAD no alcanza el SMI siendo de unos 790€, además de que este servicio se ha privatizado con el tiempo, siendo antes algo que era una mayor responsabilidad del ayuntamiento de Madrid ahora está gestionado por más empresas privadas.

Sumado a la degradación de las condiciones de trabajo está la pésima gestión y apatía del Estado para con las personas en necesidad de estos servicios, en su mayoría mayores, puesto que el baremo utilizado para determinar el grado de dependencia, el cual determina el derecho a solicitar ayuda, es un cauce burocrático inconsistente y desligado por completo de las personas en situación de dependencia. Una ayuda que debe solicitarse a través de un formulario a través de registro electrónico, presentación de documentación adicional y en caso de ser mayor disponer de una copia de la solicitud para su valoración de dependencia, lo que viene a ser algo simple y sencillo para una persona mayor. A consecuencia de este baremo 900.000 personas han fallecido en las listas de espera en los últimos 18 años, según recoge el informe de la Asociación Estatal de Directores y Gerentes, es decir, que una media de 50.000 personas al año han muerto a causa de la pasividad administrativa, tanto del ayuntamiento de Madrid como del Estado Español.

¿Qué podemos hacer ante tal situación? Nuestra actual sociedad es una sociedad dividida en clases sociales, la capitalista, aquella que posee los medios de producción y el aparato del Estado, y la proletaria, aquella que se ve forzada a vender su fuerza de trabajo (energía mental y física) para poder vivir. Es en este contexto donde nace el capital, el dinero que se transforma en más dinero. ¿Cómo? A través de un exceso de tiempo de trabajo, esto es, la aplicación de un tiempo mayor al socialmente necesario (tiempo necesario para la reproducción de la fuerza de trabajo a lo largo del tiempo), extrayendo plusvalía del exceso de trabajo. Esta realidad se extiende a toda actividad productiva, desde un servicio social como el SAD hasta una cadena de montaje. Es así como el capitalismo vive a costa del trabajo ajeno, siendo esta su naturaleza, su esencia, inalterable por cualquier cambio político dentro del Estado y sus instituciones. A través de este análisis podemos ver que nuestra existencia gira en torno a una lucha de clases.

La naturaleza del trabajo, que exponemos brevemente, nos da una idea de qué comporta esta forma concreta de trabajo en la sociedad. La clase proletaria, tarde o temprano procura luchar por sí misma, por sus intereses, buscando mejoras en el trabajo, ya sea el aumento de salarios, reducción de la jornada laboral, disminución de la edad de jubilación, etc., la cuestión aquí es que la lucha espontánea de la clase obrera mantiene su condición de clase obrera, porque se limita a luchar por su realidad económica inmediata, algo lógico, ¿qué ocurre entonces? Que la contradicción de la cual vive el capitalismo se mantiene intacta, esta es la contradicción entre la propiedad de los medios de producción y la clase obrera, desposeída de estos medios, y condenada a vender su tiempo y energía a cambio de poder tener unas condiciones de vida ciertamente lamentables, como bien nos muestra la incapacidad por acceder a una vivienda, las interminables listas de espera, el aumento de precios a causa de la inflación, o en este caso concreto, el deterioro de servicios sociales fundamentales para muchas personas en condición de dependencia o ayuda.

¿Hacia dónde debe dirigirse la lucha? Los comunistas, conscientes de la situación de deterioro general del capitalismo, comprendemos que la lucha debe enfocarse al fin de acabar con el sistema mismo, enfocarse a construir un nuevo sistema que expropie los medios de producción de las manos de los explotadores, que luche contra los farsantes que pretenden mostrar al capitalismo como el único sistema «funcional», contra toda forma edulcorada de explotación y contra toda supuesta salvación que no venga de la mano de un cambio radical en la estructura económica. La lucha económica, sindical, es una expresión de las contradicciones de clase, presente en cada segundo de nuestro día a día, pero su existencia, pese a ser justa y lógica, debe evolucionar, levantar la cabeza y ver el horizonte de posibilidades que existen más allá de la explotación a la que nos condena el sistema.

La lucha sindical debe concebirse como una parte fundamental de un todo, de la lucha de clases, pero no únicamente como la lucha principal, como el núcleo de toda actividad política, por ello, desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), insistimos a los trabajadores a organizarse en los sindicatos de clase adscritos a la Federación Sindical Mundial (FSM) en el Estado español, siendo (ASC) Alternativa Sindical de Clase el sindicato de clase de la FSM más consolidado en España. Conscientes de que el mal que habitamos es consecuencia del sistema capitalista, de su lógica y funcionamiento, y que dentro del mismo debemos concebir las luchas en todas sus vertientes, no solo la económica. Es hora de que comencemos a construir un mundo nuevo y enviemos al vertedero de la historia al sistema capitalista, y para ello es fundamental la organización, no solo por nuestros intereses económicos fundamentales, sino por nuestra condición como seres humanos.

 

¡TRABAJADORAS/ES ENGROSAR EN LAS FILAS DEL SINDICALISMO DE CLASE!

¡ENFOQUEMOS NUESTRA FUERZA CONTRA EL SISTEMA CAPITALISTA!

¡LUCHEMOS POR UN MUNDO NUEVO!

Célula Felipe Lara del PCOE en Madrid




El racismo es inherente al capitalismo

Recientemente, hemos conocido en Sevilla el enésimo acto de racismo por parte de las instituciones burguesas que acaba en desgracia. Un hermano de clase de origen senegalés fue perseguido por la policía y acabó ahogándose en el río. Aún no se han aclarado los hechos, pero la versión oficial tiene múltiples lagunas y el relato no se sostiene, pues fue perseguido durante más de un kilómetro por, simplemente, vender artículos como mantero en la vía pública. La policía define como “sorpresivo” su comportamiento.

Teniendo en cuenta únicamente algunos hechos recientes del pasado año, podemos ver que una plataforma en Bilbao denunció actos violentos y totalmente desproporcionados por parte de los cuerpos policiales hacia los manteros, los cuales sufren persecuciones constantes. También un grupo de migrantes que no representaban ninguna amenaza, fueron apaleados sin motivo en Valladolid. En el barrio de Lavapiés fueron tratados con violencia por parte de las “fuerzas del orden” sin ninguna justificación. También en Madrid, 50 migrantes encerrados en el Centro de Internamiento para Extranjeros denunciaron abusos de la policía. Conociendo estos casos, y muchos otros, no parece ninguna “sorpresa” que el obrero de origen senegalés, que se dedicaba a la venta ambulante para sobrevivir, huyera.

España es uno de los países donde más controles se realizan por razones étnicas, según la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea. Incluso la ONU, organización supranacional que solo sirve para que la burguesía finja “valores democráticos” mientras comete sus atrocidades en el mundo, se ha visto obligada a denunciar el racismo en España en más de una ocasión pero, como podemos observar, son solo palabras.

En cuanto a las fuerzas represivas del estado, cabe recordar que van de la mano con organizaciones abiertamente fascistas, como Desokupa, e incluso se destinan recursos públicos para que dicha manada de alimañas entrene a las fuerzas represivas del Estado. De hecho, las bestias del capital financiero pueden manifestarse tranquilamente en la calle contra el colectivo LGTBI, pueden homenajear a la División Azul, pueden organizar marchas con cánticos fascistas, líderes de España 2000 son condecorados por su “colaboración en seguridad ciudadana”, se aceptó la inscripción del grupo fascista Núcleo Nacional, que incluso estaba siendo investigado por la policía; un empresario ha atropellado a varios obreros migrantes que se quejaban por sus condiciones laborales y no fue detenido; un profesor de la academia de la Policía Nacional es claramente nazi y niega el holocausto en sus clases, y como consecuencia hay una sanción ridícula;  el partido Falange Española es legal, y así un largo etcétera. En ningún caso de los que hemos mencionado han tenido que huir de la policía.

¿No indica todo esto que los cuerpos de seguridad del Estado burgués son, y deben ser, necesaria y extremadamente reaccionarios para ejercer su labor de protección de los intereses de la clase dominante?

La función de la policía no es otra que defender el orden capitalista, y a dicha clase criminal se deben. Abiertamente se dedican incluso a proteger, como si de su guardia personal se tratara, a infames personajes como Florentino Pérez. Pero no ejercen su labor tan abiertamente, sino que podemos verlo cuando la clase obrera sale a protestar, y estos agentes de la patronal se alinean frente a los trabajadores, en defensa del empresario, para cargar contra ellos, apalearlos, multarlos e incluso detenerlos. Podemos verlo cuando señalan como foco de delincuencia los barrios pobres, pero no a quienes tiene los medios de producción en sus manos, generan sufrimiento y miseria a la mayoría de la población que se encarga de generar la riqueza, y forman parte de organizaciones terroristas como la OTAN, pudiendo organizarse tranquilamente la reunión de los criminales que la componen en sedes institucionales.

La policía acata lo que diga la monstruosa legalidad burguesa. No se trata de “protección del ciudadano”, sino de los intereses burgueses. Si te roban la cartera o se meten en tu casa para quitarte alguna pertenencia, intentarán perseguir a quien lo ha hecho porque deben preservar un orden y evitar el caos que perjudique a la organización de la sociedad burguesa, no por justicia o por reconducir a aquellos que lo han hecho, aunque así puedan llegar a creerlo muchos de estos uniformados. Si eres pobre y no puedes pagar tu casa, el enemigo del orden eres tú y se te debe desalojar, es decir, los dueños del banco pueden robarte tu casa con toda legitimidad y seguir lucrándose.

Si alguien agrede a una persona sin hogar, puede ser detenido o sancionado, pero la policía no hace nada por esa persona que está en la calle por culpa de esa minoría parásita que genera toda la pobreza. Igualmente, si alguien en situación de extrema pobreza se mete en una casa deshabitada por ser enésima propiedad de un rentista que quiere sacar beneficio de una necesidad, o es propiedad de los criminales bancos, o incluso si es una casa abandonada, se convierte en delincuente. Sin embargo, una minoría de chupasangres puede tener infinidad de propiedades para lucrarse, echando de sus casas a quien sufre las peores consecuencias del capitalismo, pero ocurre que son legales y un ejemplo del buen manejo del capital.

 

Para el caso que nos ocupa, cabe mencionar que cuando la policía detiene a empresarios que explotan a obreros migrantes en situación irregular no es porque se les quiera librar de la explotación y detener a unos “malvados”. Si así fuera, todos los grandes empresarios estarían detenidos, y se prohibiría ser dueño de una empresa sin importar si es grande o pequeña, puesto que todo el que tiene un trabajo asalariado, de manera legal o ilegal, está siendo explotado, ya que el burgués se beneficia de su trabajo mientras le da un mínimo para que reproduzca su capacidad de trabajar. Es decir, el empresario en cualquier caso está comprando nuestra fuerza de trabajo y es lo que le da como retribución, la cual está lejos de ser lo que producimos. La razón por la cual se detiene o se multa en los casos ilegales, es porque no están registrados para que el Estado burgués pueda sacar provecho de esa explotación; si no puede controlar a esa empresa, se considerará que ese burgués concreto intenta lucrarse del trabajo ajeno haciendo “trampas” (cosa a la que no dejan de recurrir, sobre todo, los burgueses más poderosos) y no lo van a permitir.

La persecución a los manteros tiene dos objetivos. Por un lado, como en el caso anterior, no se permite tener ninguna actividad económica si el Estado burgués no la tiene registrada para sacar beneficio económico de ella. Si un obrero intenta sobrevivir como puede porque se le niega el trabajo, o éste no proporciona suficiente remuneración, tiene prohibida toda actividad que derive en “economía sumergida”. Por otro lado, el racismo y la demonización de los obreros migrantes como “causa” de los problemas económicos son necesarios para la dictadura del capital. El sistema capitalista está en bancarrota y debe colocar falsos enemigos en el imaginario colectivo; poner el foco en las víctimas y las consecuencias de la miseria que genera la clase dominante, pues para ésta es menester engañar a los obreros más atrasados ideológicamente y crear falsas polémicas que no llevan a ninguna parte. La burguesía no puede permitir que su forma de vida parasitaria sea descubierta e identificada como raíz de todos los males de la sociedad.

Los auténticos criminales, esa minoría que tan gigantesco daño hace a la gran mayoría de la población, pueden estar tranquilos, pues el Estado está bajo su control. Nadie les perseguirá. En cambio, proletarios como Mahmoud Bakhoun tienen que ser odiados, perseguidos y acabar asesinados por el Estado burgués.

El declive del imperialismo es cada vez más notable, y es por ello que el agotamiento de la clase obrera que ya no confía en la infame y manipuladora socialdemocracia, combinado con las políticas de pauperización y la escalada bélica, llevan al auge del fascismo, que ve allanado el camino por los oportunistas que se hacen llamar “izquierda”. El socialfascista Pedro Sánchez, cabecilla del enésimo y reaccionario gobierno al servicio del capital financiero, dijo el pasado agosto que es imprescindible deportar a los migrantes que lleguen de manera irregular, metiendo de manera forzada en el discurso una falsa preocupación por las mafias que se dedican a traer a los “ilegales”. No nos hablará de las auténticas mafias a las que él sirve; esa clase social que, con su economía de mercado y parasitación de los frutos del trabajo, destroza vidas dentro y fuera del país donde vivimos, forzando con su sistema de barbarie y miseria la migración de la clase obrera del sur global en busca de una oportunidad, la cual se juega la vida para verse señalados como un problema precisamente por aquellos criminales que los causan.

Tampoco dirá el socialfascista lacayo de los monopolios que esa defensa de la “inmigración legal” se debe a que necesitan mayor mano de obra para una esclavitud asalariada más insoportable, pero en regla. Se ocupará mayor cantidad de puestos precarios, el Estado burgués recaudará más dinero de las rentas del trabajo y le servirá como mayor escudo frente a las inevitables crisis venideras. A la vez, preparan cada vez más el terreno para enfrentarnos entre nosotros y desviar la atención con interpretaciones falaces de la realidad. Saben que la ausencia de una clase obrera consciente es lo que garantiza su poder. ¡Rompamos el círculo!

Este caso de asesinato no será el último. Debemos dejar de dividirnos en colectivos; la clase obrera no tiene intereses separados. La raíz de todos nuestros males se encuentra en una minoría que se apropia de los frutos de nuestro trabajo y convierte las necesidades en su lucro, usando su aparato de represión, es decir, el Estado, para reprimirnos de la manera que sea necesaria para defender sus intereses, quedando siempre impunes. Todos aquellos obreros conscientes deben dar un paso hacia la organización proletaria; debemos unirnos en un Frente Único del Pueblo que aglutine todas las luchas en una; en un solo puño contra el capital. Solo comenzando a luchar organizados como clase puede hacer posible que rompamos con este sistema criminal; el capitalismo debe ser superado. También es crucial presentar batalla en el dominio principal del patrón y unirnos fortaleciendo el sindicalismo de clase. Debemos alcanzar una auténtica posición de fuerza para construir una democracia obrera; para construir el socialismo.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE