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Airbus en Puerto Real muestra la putrefacción del sistema

El pasado día 7 de abril el presidente del Gobierno andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, asumía el cierre de la factoría de Puerto Real de Airbus, expresando que lo que le ha demandado el gobierno autonómico que él preside al monopolio aeronáutico es que “los cierres sean dialogados con el comité de empresa para que tengan el menor impacto posible”.

El presidente del comité intercentros de AIRBUS trasladó a la dirección de AIRBUS España en febrero, con respecto de la situación de Puerto Real que “los trabajadores no somos los causantes de la cancelación del A380 y la excesiva dependencia de las plantas españolas de este programa. Además le hemos manifestado que sin cargas de trabajo acompañadas de inversiones tecnológicas, es imposible ser competitivo” contraponiendo que “No es justo tomar decisiones por parte de la compañía dado que en Francia han empezado a reindustrializar las plantas cuando en España aún no hay inversiones; y dado que el porcentaje de ajuste en Airbus Operaciones en España es desproporcionado respecto a Francia y Alemania”. Pero el presidente del Comité intercentros también señaló que “Ahora hay que intentar que las decisiones sean lo menos dolorosas y traumáticas posibles para que cuando nos recuperemos estemos trabajando el máximo posible de gente”. Ante esto nos preguntamos, si “los trabajadores no somos los causantes de la cancelación del A380 y la excesiva dependencia de las plantas españolas de este programa” ¿por qué esas decisiones, que el presidente del comité intercentros deja entrever como despidos, deben recaer contra los trabajadores?

El presidente del Comité intercentros de AIRBUS deja patente dos aspectos:

  • Demanda inversiones tecnológicas para ser competitivos.
  • Que en Francia y Alemania el desarrollo tecnológico es superior.

Bajo el imperialismo, el desarrollo tecnológico, la automatización de la producción, lejos de redundar positivamente en beneficio de los trabajadores lo que hace es acrecentar tanto la explotación como el grado de depauperación de la clase obrera y el paro.

 

Las acciones de AIRBUS están en manos de monopolios y fondos de inversión, en un 74% del capital social, el 22% están en manos de los Estados alemanes y francés y, el 4,1% del Estado español a través de la SEPI. Sin duda, la gobernanza dentro del monopolio aeronáutico reproduce la gobernanza que desarrollan las agrupaciones imperialistas a nivel mundial. En dicha gobernanza, la economía del Estado español se fundamenta en el sector terciario, y más concretamente el turismo porque así lo han determinado los imperialistas. En el seno de la Unión Europea, quien ejerce el dominio económico y político son, fundamentalmente, los monopolios franceses y alemanes, hecho que, como no puede ser de otra manera, se está reproduciendo en AIRBUS donde, además, el peso del capital francés y alemán también es muy superior al del Estado español.

No hay que olvidar que, en febrero, y escenificándose el chalaneo que tanto el Gobierno como el monopolio AIRBUS tienen con respecto a los puestos de trabajo, tuvieron una reunión Pedro Sánchez y Guillame Faury, consejero delegado de AIRBUS, por la que se establece una negociación entre despidos y dineros públicos que el Estado le dé a AIRBUS, de tal modo que el Gobierno va a dar dineros públicos para entregárselos tanto a AIRBUS como a otras empresas subcontratistas. El Gobierno confirmó a AIRBUS crear un Fondo de Apoyo a la Inversión Industrial Productiva, dotado con 600 millones de euros en los PGE del 2021, dineros públicos destinados a que el monopolio aeronáutico profundice en la automatización. Asimismo, el Gobierno prepara un Aerofondo de 100 millones de euros para apoyar a las diferentes subcontratas del sector aeronáutico. A lo que hay que añadir que el Gobierno prometió a AIRBUS en julio impulsar un Plan Tecnológico Aeronáutico (PTA) dotado con 185 millones de euros  para dicho monopolio, aparte de la adquisición desde el Ministerio de Defensa de cuatro aviones C295 para Patrulla Marítima, 36 helicópteros H135 en los próximos 6 años pudiéndose ampliar a 59 más, 4 helicópteros H160, la transformación de tres aviones A330 en MRTT, aparte de  facilitar la financiación del actual contrato del helicóptero NH90 y anticipar los pagos asociados a la participación española en el programa A400M. Sin duda, esto explica porque la planta de Puerto Real está en la picota y porque la parte militar CBC de El Puerto de Santa María parece ser que será bastante menos afectada, entre otras cosas porque el Estado está priorizando la parte militar entregando dineros al monopolio aeronáutico.

Susana Díaz, reaccionaria a más no poder cuyo partido ha ejercido el gobierno de la comunidad autónoma durante décadas de una manera bastante corrupta, a tenor de lo que arrojan determinadas sentencias judiciales, y cuyas políticas han sido terriblemente nocivas tanto para el conjunto de Andalucía como para la Bahía de Cádiz, y ahí está la reconversión industrial o el desmantelamiento de Delphi, ordena a Moreno Bonilla a “poner los medios a su alcance y sentarse a trabajar con el Gobierno de España, con el Ministerio, la Dirección de AIRBUS y los trabajadores para salvar la Planta de Puerto Real” para rematar señalando que “con un millón de parados no estamos para perder plantas como el caso de Puerto Real ni empresas como Abengoa” y lo dice la anterior presidenta de la Junta de Andalucía y miembro del partido que ha estado gobernando la región durante 40 años y que ha creado instrumentos para internacionalizar las empresas, EXTENDA, por donde se ha facilitado la exportación de capitales hacia el extranjero, por no hablar de la infame política agraria, donde a la par que se hacían hijos predilectos de Andalucía a terratenientes se daba dineros a manos llenas a éstos al objeto de tener las tierras baldías e improductivas. ¿Cuál es la solución para el PSOE? Seguir dándoles dineros a los monopolios (poner los medios a su alcance) y ser fieles lacayos de la política dictada por la Unión Europea y defensores del sistema capitalista responsable de la precaria situación de los trabajadores, responsables de la desindustrialización de la Bahía de Cádiz y de todo el Estado español.

Kichi apuesta por una alianza entre los trabajadores de la Bahía, los empresarios y las instituciones, con los Ayuntamientos de Cádiz, San Fernando y Puerto Real a la cabeza, para exigir carga de trabajo y la defensa de los puestos de trabajo; a Moreno Bonilla le dice que “debería partirse la cara ante el Gobierno de España para que éste aumente la participación y la presencia en el consejo de administración” y al Gobierno español, del que su organización es parte, “ponga a la SEPI a trabajar de una vez por todas por un nuevo modelo productivo para la Bahía de Cádiz y Andalucía, para que el único futuro que tengan nuestros niños y niñas no sea sólo ponerse el mandil”. Así pues, Kichi propugna una alianza interclasista entre Estado, empresarios y trabajadores que lo que garantiza es la derrota de los trabajadores como siempre ha sucedido a lo largo de la historia.

Todos ellos engañan a la clase obrera, ninguno de ellos le indica cual es la raíz del problema, que no es otra que el capitalismo monopolista y su inviabilidad.

Como hemos visto, ninguno de ellos les muestra a los trabajadores cómo el imperialismo distribuye internacionalmente el trabajo y el papel que le corresponde a la economía española, y concretamente a la andaluza. La condición para que el Estado español entrara en la Comunidad Económica Europea (CEE) fue la reconversión industrial de España, y en ese proceso de la destrucción de la industria y tercerización de la economía española nos encontramos desde hace prácticamente 5 décadas. Ninguno de ellos señala a la Unión Europea, que es el proyecto imperialista de los monopolios europeos. Señala Kichi que España “pinte más en el consejo de Administración” de AIRBUS, pero ello es incompatible con las bases económicas del imperialismo europeo, por un lado, y por el otro es inviable para un Estado en la práctica intervenido como es el Estado español. Hemos de recordar que el Gobierno español, del que forma parte la organización de Kichi, no tiene soberanía, tan siquiera para hacer unos Presupuestos Generales del Estado, pues las cuentas deben ser supervisadas por Bruselas. Pero además, chocaría con la naturaleza clasista del Estado, como demuestran las políticas del Estado durante estas últimas décadas y, sin ir más lejos, como demuestran el reparto de los 140.000 millones de euros que vendrán de la Unión Europea, dineros los cuales irán a parar a los grandes empresarios pero que pagaremos todos los trabajadores. Y es que como contraprestación al desembolso de los 140.000 millones que irán a parar a los empresarios, el Gobierno deberá impulsar una nueva reforma laboral – profundizando sobre la nefasta Reforma laboral de Rajoy, la cual no será derogada sino ampliada -, un nuevo pensionazo o reforma del sistema público de pensiones al objeto de tirar, todavía más, por tierra las miserables pensiones existentes, profundizar en la digitalización y la automatización de la producción, o lo que es lo mismo, más paro, más precariedad y más miseria para la clase obrera.

El pasado día 7 de abril, se podía leer en la prensa andaluza que la Junta de Andalucía concedía una subvención, a través de la Consejería de Empleo, por la que se otorgaba al sindicato UGT-Andalucía 546.000 euros. Hay que recordar que la Junta de Andalucía reclama al sindicato UGT-Andalucía 40 millones de euros por el desvío de las ayudas cuando gobernaba el PSOE en Andalucía.

Al igual que en 1983 el Estado puso a disposición de CCOO en Sevilla la sede de la calle Trajano, ahora tras haber acordado una permuta del edificio con una constructora vasca de la calle Trajano con el edificio Sponsor de la Avda. Cardenal Bueno Monreal intersección con la Avda. de la Raza. Esto es, una constructora vasca y el Estado ponen a CCOO en Sevilla un edificio a su disposición. En esa inauguración, realizada el pasado viernes 9 de abril, estuvo presente el presidente del gobierno andaluz, donde este representante de la derecha franquista y corrompida señalaba que “Andalucía necesita sindicatos fuertes y responsables. Que nos aprieten las tuercas, pero siempre desde el sentido de la realidad y la responsabilidad, que es lo que ha venido demostrando CCOO todo este tiempo”. Es la forma eufemística que Moreno Bonilla tiene de decirle a CCOO que siga traicionando a los trabajadores y firmando lo que el Estado y los empresarios les pongan por delante, ya sean EREs, ERTEs o cualquier otra cuestión que atente contra los intereses de los trabajadores y beneficien a la patronal y su Estado.

Como puede comprobarse, el Estado no ha dejado nada al azar. Ese es el Estado con el que Kichi y Susana Díaz pretenden que los trabajadores establezcan una alianza en la defensa de los puestos de trabajo. Estado el cual es enemigo de los trabajadores, al que la falsa izquierda viste ante los trabajadores con ropajes de aliado y de instrumento de defensa cuando es todo lo contrario, el enemigo más feroz, el instrumento de sometimiento que disponen los empresarios contra la clase obrera. ¿Acaso no está claro cuál será la posición de CCOO y UGT a la hora de la verdad? Sin duda aliarse con los de su clase, con los que les dan subvenciones, comisiones, liberaciones y sedes y traicionar a la clase obrera como llevan haciendo desde hace más de 40 años.

El Partido Comunista Obrero Español (PCOE) hace un llamamiento a los trabajadores de AIRBUS en particular y a clase obrera en general, a unirse conformando un Frente Único del Pueblo contra el capitalismo monopolista y su Estado, por la superación del capitalismo y la construcción del socialismo. Mientras los trabajadores no rompamos con el capitalismo, con su Estado, y con el proyecto de los imperialistas, de los monopolios europeos – como es la Unión Europea que es quien dicta la política económica, la que favorece a los monopolios y machaca a los trabajadores -, los trabajadores estamos condenados al sufrimiento, a la pobreza y a la muerte. Es el momento de unir todas las luchas de los diferentes sectores que conforman la clase obrera – centros de trabajo, juventud obrera, estudiantes, por una sanidad y una educación pública y universal, por pensiones de jubilación dignas, etcétera – en una única lucha de clase contra los empresarios, su sistema económico – capitalismo – y su Estado.

 

¡POR EL FUTURO DE NUESTRO PUEBLO, CONSTRUYAMOS UN FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO CONTRA EL CAPITALISMO Y SU ESTADO!

¡ABAJO EL ESTADO CAPITALISTA, POR LA SALIDA DE LA UNIÓN EUROPEA!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Cádiz, 15 de abril de 2021

COMITÉ PROVINCIAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.) EN CÁDIZ




SAD Fuengirola: Clece exprime a las trabajadoras

La situación que están viviendo las trabajadoras de Clece no es exclusiva de su plantilla ni de su sector. Es consecuencia del sistema capitalista, que afecta y explota de igual manera al resto de sectores. Esta situación ha llevado a las trabajadoras a convocar desde el 19 de febrero una huelga indefinida.

El Estado español, lacayo de los monopolios y grandes empresas multinacionales, vende a la clase obrera al mejor postor a la mínima oportunidad que se le presenta. Sin ningún tipo de escrúpulo, y con la mayor desvergüenza, los gobiernos de turno, sean del color político que sean, se erijan en la pata izquierda o la pata derecha del sistema, no escatiman en facilitar los chiringuitos que estén a su alcance para beneficiar al gran capital. Así, a través de las privatizaciones de los servicios públicos, entregan a los capitalistas en bandeja a los trabajadores que realizan estos servicios. Porque, ¿qué son las licitaciones de estos servicios sino subastas de trabajadores? ¿De dónde pensamos que salen las diferencias de precio que tan beneficiosas les sale sino de sobreexplotar a los trabajadores? Eso sin contar con que al privatizar estos servicios se desentienden también de ellos, mirando para otro lado cuando aparecen conflictos, como si con ellos no fuese el tema. Esto es justamente lo que está pasando en Fuengirola con las trabajadoras del SAD, servicio que lleva la empresa Clece.

Clece es una compañía multinacional con sede en España, Portugal y Reino Unido con más de 79.000 empleados. Abarca sectores como la administración pública, aeroportuario, centros de ocio y deportivos, financieros, hospitalarios, educativos, hosteleros, sociosanitarios, etc. Propiedad 100% de ACS, el accionariado del Grupo ACS es el siguiente:

Florentino Pérez, presidente de ACS y primer accionista con un 12,6%. El también presidente del Real Madrid, que ha visto aumentadas en 450 millones de euros sus reservas en tiempo de pandemia. Los empresarios Alberto Cortina y Alberto Alcocer, investigados por casos de corrupción, a través de Corporación Financiera Alcor, con otro 8,6%. Les siguen instituciones transnacionales como Société Générale, con una participación del 5,3%, el gestor de fondos BlackRock con un 4,9% y Goldman Sachs con un 3%.

Esta empresa tiene registradas numerosas denuncias de abusos laborales desde hace más de 10 años, tanto por parte de las trabajadoras de la filial como de Inspección de Trabajo o de instancias municipales que alegan incumplimiento de contratos establecidos para la provisión de sus servicios. Las denuncias hacen referencia a los mismos abusos que señalan las trabajadoras del servicio del SAD de Fuengirola, y que son la precariedad laboral, jornadas de trabajo por encima de lo que marcan sus contratos, remuneración baja o no ajustada, contratos temporales en lugar de indefinidos marcados por convenio, despidos improcedentes, trabajo con materiales insuficientes o en mal estado, entre otras. En el caso de estas trabajadoras del SAD hay que añadir que cubriendo un servicio indispensable para las personas mayores en situaciones complicadas, sobre todo en esta época de pandemia, trabajadoras que han estado en primera línea ayudando y cuidando a personas con un alto riesgo de contagio, poniendo en riesgo no solo su salud sino también la de sus familias, se les niega el reconocimiento del COVID-19 como enfermedad laboral. Pero ¿qué protección pueden tener estas trabajadoras cuando Clece incumple los acuerdos del SERCLA y ni se le sanciona por ello? Las leyes en el sistema capitalista se escriben en papel mojado cuando se trata de que la cumpla la clase opresora.

Si sumamos los beneficiosos chanchullos que las instituciones gubernamentales proporcionan a Clece, vemos que ha recibido al menos 7€ millones en contratos por la vía de emergencia en la Comunidad de Madrid, relativos a servicios de limpieza de 32 hoteles, el Hospital de Campaña Ifema y otros dos servicios relativos a la empresa pública del metro de Madrid. En el caso del Hospital de Campaña de Ifema ha seguido supuestamente recibiendo compensación incluso con el hospital ya clausurado. También ha recibido tres contratos públicos por la vía de emergencia por parte del Ministerio de Defensa: el servicio de limpieza intensiva del Centro Militar de Farmacia de la Defensa, el del Hospital General de Zaragoza y el del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla.  El otorgamiento de los contratos por vía de emergencia se hace sin concurso público. La poca transparencia con la que se han tramitado ha sido objeto de crítica. Si a esto le añadimos la sobreexplotación a la que Clece somete a los trabajadores no nos puede extrañar que la facturación de 2019 haya sido de 1.579 millones de euros.

Las voces de los trabajadores de las residencias privadas son acalladas con más facilidad que en las residencias públicas. Sin ir más lejos, a principios del año pasado, trabajadoras del Centro Alzheimer Fundación Reina Sofía, de la empresa Clece, fueron despedidas por denunciar la falta de personal y de las condiciones higiénicas necesarias en su centro.

Pese a ello, la presidenta Ayuso aplaude una donación de Florentino Pérez que solo sirve como un lavado de imagen de cara al público, pues mientras él dona dinero a la Comunidad y lo anuncia a bombo y platillo, en sus residencias, al igual que en otras muchas de la Comunidad, el personal se encuentra desamparado ante la expansión del virus, sin material ni personal suficiente para poder afrontar la situación.

 

 

¿Cómo puede un alcalde, siendo el cargo público más cercano a su pueblo, o una presidenta de una comunidad, ceder a los trabajadores de su municipio a empresas de este tipo? Muy sencillo: porque miran por los intereses de los dueños de las empresas y no de los trabajadores. Clece se ha visto involucrada en denuncias de casos de puertas giratorias y de presunto delito de cohecho aunque en este último fuera exonerado.

Todo lo anteriormente expuesto es un ejemplo perfecto de lo que es el Capitalismo, un sistema criminal basado en la explotación del hombre por el hombre, en la opresión de una clase -los capitalistas- sobre otra -la clase obrera-, un sistema que se basa en la corrupción y el robo legal del plus valor que generan los trabajadores. Y la perversión de este sistema consiste en que, después de ser explotada, vilipendiada, humillada, etc., es la clase obrera, como las trabajadoras del SAD de Fuengirola, la que paga con impuestos a los traidores que la venden y a los mafiosos que la compran.  Es la clase obrera la que sostiene todo este sistema con su trabajo, con su sudor y con su vida, en todos los sectores, en todas las provincias y en todo el planeta.

Podría pensarse que los trabajadores debemos exigir que todos los servicios públicos gestionados por las instituciones que mantenemos con nuestros impuestos sean remunicipalizados y asumidos directamente por las instituciones que los gestionan para garantizar bajo su responsabilidad estos servicios tanto a las personas que los reciben como garantizar también las condiciones dignas del trabajador que los realiza. Podría pensarse también que debemos exigir la nacionalización de todas las empresas que se han privatizado o han sido sostenidas mediante subvenciones del Estado. Pero esas reivindicaciones, habiendo constatado que para la clase obrera es imposible vivir en el Capitalismo, no dejarían de ser una quimera, pues siendo los trabajadores quienes mantenemos a flote la sociedad, dejándonos las vidas en nuestros puestos de trabajo para que nuestros sueldos de miseria sigan sirviéndonos para pagar sus chiringuitos, los capitalistas y sus gestores a sueldo de los gobiernos ya ni siquiera nos dejan lo justo para malvivir.

La realidad es tozuda y por mucho que nos endulcen el sistema capitalista sus defensores, la única salida que tenemos los trabajadores es la de luchar por tomar el control de todos los medios de producción. En definitiva debemos luchar para que el Capitalismo, un sistema criminal para la clase obrera, pase a los anales de la historia, dando paso a una nueva fase histórica sin explotadores ni explotados.

Desde el PCOE hacemos un llamamiento a toda la clase obrera para la creación de un Frente Único del Pueblo contra el Capitalismo Monopolista y su Estado, por la superación del Capitalismo y la construcción del Socialismo. Mientras los trabajadores no rompamos con el Capitalismo, con su Estado, con la Unión Europea y con el proyecto imperialista de sus monopolios, estaremos condenados al sufrimiento, a la pobreza y a la muerte. Es el momento de unir todas las luchas de los diferentes sectores que conforman la clase obrera en una única lucha contra los empresarios, su sistema económico y su Estado.

 

¡¡POR EL FUTURO DE NUESTRO PUEBLO, CONSTRUYAMOS UN FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO CONTRA EL CAPITALISMO Y SU ESTADO!!

¡¡SOCIALISMO O BARBARIE!!

 

Comité Provincial de Málaga del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




La desindustrialización es posible gracias a los sindicatos traidores [ESP/GAL]

Es de sobra conocido entre los trabajadores que el Estado Español es el patio de recreo de los países de la Unión Europea. Es algo que en la época de pandemia actual se hace latente: la movilidad de los trabajadores del Estado se ve reducida mientras que para millonarios y extranjeros de bien las multas son irrisorias o, directamente, existe el libre albedrío para viajar.

Esta situación de vasallaje deviene de la posición que ocupamos en la cadena imperialista, que no es más que la de subordinación total a las verdaderas potencias de la Unión Europea como son Francia o Alemania. Así, desde nuestra incorporación en la Comunidad Económica Europea en 1986, dichos países se fueron quedando progresivamente con nuestra industria mientras nosotros obteníamos a cambio una economía de total dependencia, basada fundamentalmente en el sector terciario. De esta forma está montado el imperialismo, en el que los monopolios deciden el destino y ocupación de los Estados para maximizar la ganancia.

 

 

Desde la mal llamada Transición Española, comenzaba una carrera a muerte por dinamitar el movimiento obrero en el Estado Español para así facilitar las privatizaciones y ventas de empresas al extranjero. Para esto, se utilizó todo tipo de artillería, como la represión o incluso el fomento de las drogas para apagar a la juventud. Aun así, en este comunicado nos gustaría pararnos a mencionar una de las causas por las que el pueblo trabajador ha retrocedido tanto en las últimas décadas y esto no es más que la presencia de los sindicatos amarillos, traidores, en el movimiento obrero.

 

En Galicia, son innumerables las veces que CCOO y UGT han hecho pasar sus traiciones como males menores para la clase obrera y, sin embargo, tenemos que aguantar manifestaciones de todo pelaje en las que, supuestamente, se lucha por una industria en la nación gallega.

En la comarca de Ferrolterra, un importante núcleo industrial del metal y energético en Galicia desde principios del siglo XX, se llevan produciendo durante décadas numerosos recortes de personal, cierres, deslocalizaciones de la producción y demás medidas, lo cual está provocando una desindustrialización cada año más grave. Algunos ejemplos recientes son los siguientes:

  • En Poligal, los sindicatos pertenecientes al comité de empresa (UGT y CIG) firmaron un ERE en junio de 2019 que supuso la pérdida de 112 puestos de trabajo del sector de envasados.
  • Los mismos sindicatos son los que en Siemens-Gamesa también firmaron un ERE en 2021 que afectó a 215 trabajadores.
  • Para la central térmica de Endesa, CIG, UGT y CCOO admitieron prejubilaciones y traslados, así como dejar abandonados a 130 trabajadores de empresas auxiliares de la central.
  • En Galicia Textil, UGT y CIG para poder parar una reducción de personal proponen prejubilaciones y ERTE rotativo.
  • En el Astillero de Navantia los trabajadores llevan décadas sufriendo las bajadas de pantalones de CCOO, UGT, CIG, CGT y MAS. En 2019 negociaban la jubilación de más de 400 trabajadores de forma que muchos de esos puestos de trabajo quedarán extintos.

En Vigo, otro núcleo industrial importante en Galicia, nos encontramos con una situación semejante: tan solo en Stellantis (anteriormente PSA Vigo) y en Bosch los sindicatos (SIT-FSI, UGT y CC OO) ya han pactado que más de 4.000 trabajadores pasen a ERTE, medida que desde luego sólo manifiesta que los sindicatos miran más por la empresa privada que por los “puestos de trabajo”.

Como se puede ver, por tanto, estos sindicatos lejos están de querer mantener la industria en ningún lado, pues son los lacayos que el capitalismo necesita bien mantenidos para llevar a buen puerto sus planes.

Esta es la prueba, como otras muchas, de que en la actualidad el capitalismo es algo inviable para conseguir una vida digna. Más allá, el futuro que le espera a la juventud con estos traidores no es más que la austeridad, la temporalidad y la extrema pobreza. Es por ello que el movimiento obrero de hoy y de mañana necesita de un sindicalismo de clase fuerte para defender y avanzar en sus conquistas. Es por esto que hacemos un llamamiento a la clase trabajadora a engrosar las filas de Alternativa Sindical de Clase (ASC), sindicato resultado de la fusión de Alternativa Sindical de Trabajadores (AST) y Coordinadora Sindical de Clase (CSC), ambos adscritos a la Federación Sindical Mundial (FSM), como paso para lograr una central sindical única en el Estado Español.

Los trabajadores son quienes poseen la fuerza de trabajo y, por tanto, quienes tienen también el poder de tumbar el sistema capitalista que les roba día sí y día también. Es de esta forma como adquiere importancia el Frente Único del Pueblo, que no es más que el punto de encuentro de trabajadores, jornaleros, estudiantes, amas de casa, jubilados… para constituir una estructura que acabe y disuelva las instituciones burguesas que defienden intereses antagónicos a los nuestros.

 

¡Muerte al sindicalismo traidor!

¡Viva el sindicalismo de clase!

¡Por la construcción del Frente Único del Pueblo!

5 de abril de 2021

Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas del PCOE en Galicia

Santiago de Compostela

 

 

A desindustrialización é posible grazas aos sindicatos traidores

 

É de sobra coñecido entre os traballadores que o Estado Español é o patio de recreo dos países da Unión Europea. É algo que na época de pandemia actual se fai latente: a mobilidade dos traballadores do Estado vese reducida mentras que para millonarios e extranxeiros de ben as multas son irrisorias ou, diretamente, existe o libre albedrío para viaxar.

Esta situación de vasalaxe devén da posición que ocupamos na cadea imperialista, que non é máis que a de subordinación total ás verdadeiras potencias da Unión Europea como son Francia ou Alemaña. Así, desde a nosa incorporación na Comunidade Económica Europea en 1986, ditos países fóronse quedando progresivamente coa nosa industria mentres nós obtiñamos a cambio unha economía de total dependencia, baseada fundamentalmente no sector terciario. Desta forma está montado o imperialismo, no que os monopolios deciden o destino e ocupación dos Estados para maximizar a ganancia.

 

Desde a mal chamada Transición Española, comezaba unha carreira a morte por dinamitar o movemento obreiro no Estado Español para así facilitar as privatizacións e vendas de empresas ao extranxeiro. Para isto, utilizouse todo tipo de artillería, como a represión ou mesmo o fomento das drogas para apagar a xuventude. Ainda así, neste comunicado gustaríanos parar a mencionar unha das causas polas que o pobo traballador retrocedeu tanto nas últimas décadas e isto non é máis que a presenza dos sindicatos amarelos, traidores, no movemento obreiro.

 

En Galicia, son innumerables as veces que CCOO e UXT fixeron pasar as súas traizóns como males menores para a clase obreira e, sen embargo, temos que aguantar manifestacións de todo pelame nas que, supostamente, se loita por unha industria na nación galega.

Na comarca de Ferrolterra, un importante núcleo industrial do metal e enerxético en Galicia desde principios do século XX, lévanse producindo durante décadas numerosos recortes de persoal, peches, deslocalizacións da producción e demais medidas, o cal está provocando unha desindustrialización cada ano mais grave. Algúns exemplos recentes son os siguientes:

  • En Poligal, os sindicatos pertencentes ao comité de empresa (UGT y CIG) firmaron un ERE en xuño de 2019 que supuxo a pérdida de 112 postos de traballo do sector de envasados.
  • Os mesmos sindicatos son os que en Siemens-Gamesa tamén firmaron un ERE en 2021 que afectou a 215 trabajadores.
  • Para a central térmica de Endesa, CIG, UGT y CCOO admitiron prexubilacións e traslados, así como deixar abandoados a 130 traballadores de empresas auxiliares dacentral.
  • En Galicia Textil, UGT e CIG para poder parar unha redución de persoal propoñen prexubilacións e un ERTE rotativo.
  • No Asteleiro de Navantia os traballadores levan décadas sufrindo as baixadas de pantalóns de CCOO, UGT, CIG, CGT e MAS. En 2019          negociaban a xubilación de mais de 400 traballadores de forma que       moitos de eses postos de traballo quedarán extintos.

En Vigo, outro núcleo industrial importante en Galicia, atopámonos cunha situación semellante: tan só en Stellantis (anteriormente PSA Vigo) e en Bosch os sindicatos (SIT-FSI, UGT e CC OO) xa pactaron que mais de 4.000 traballadores pasen a ERTE, medida que desde logo só manifesta que os sindicatos miran mais pola empresa privada que polos “postos de traballo”.

Como se pode ver, polo tanto, estes sindicatos lonxe están de querer manter a industria en ningures, pois son os esbirros que o capitalismo precisa ben mantidos para levar a bo porto os seus plans.

Esta é a proba, coma outras moitas, de que na actualidade o capitalismo é algo inviable para conseguir unha vida digna. Mais aló, o futuro que lle espera a xuventude con estos traidores non é mais que a austeridade, a temporalidade e a extrema pobreza. É por isto que o movemento obreiro de hoxe e de mañá precisa de un sindicalismo de clase forte para defender e avanzar nas súas conquistas. É por isto que facemos un chamamento cara a clase traballadora a engrosar as filas de Alternativa Sindical de Clase (ASC), sindicato resultado da fusión de Alternativa Sindical de Traballadores (AST) e Coordinadora Sindical de Clase (CSC), ámbolos dous adscritos a Federación Sindical Mundial (FSM), como paso para lograr unha central sindical única no Estado Español.

Os traballadores son quen posúen a forza de traballo e, polo tanto, quen teñen tamén o poder de tumbar o sistema capitalista que lles rouba día si e día tamén. É desta forma como adquire importancia a Fronte Única do Pobo, que non é máis que o punto de encontro de traballadores, xornaleiros, estudantes, donas de casa, xubilados… para constituir unha estrutura que acabe e disolva as institucións burguesas que defenden intereses antagónicos aos nosos.

 

Morte ao sindicalismo traidor!

Viva o sindicalismo de clase!

Pola construción da Fronte Única do Pobo!

5 de abril de 2021

Secretaría de Movemento Obreiro e de masas do PCOE en Galiza

Santiago de Compostela




La lucha de Aernnova y la solidaridad derrotista

El pasado sábado 27 de febrero se llevó a cabo en Pino Montano una asamblea solidaria con los trabajadores de Aernnova, convocada por la plataforma Barrios Hartos y por el colectivo vecinal Pino Montano Grita Basta. Los trabajadores de Aernnova han estado más de 80 días de huelga por los despidos anunciados por la empresa, excusándose en la falta de carga de trabajo debido a la pandemia, estos despidos afectan a casi la mitad de la plantilla de Sevilla.

Tanto los despidos que se están dando en Aernnova como los despidos y cierres del resto de sectores son consecuencia de la automatización de la producción, y de la transición digital y ecológica que se está llevando a cabo desde hace años en la economía mundial, a la que se está dando un fuerte impulso con los fondos europeos Next Generation de la UE con la excusa de la pandémica COVID-19. En vez de mejorar las condiciones de vida de los trabajadores reduciendo las horas de trabajo, e incluso pudiéndonos liberar del trabajo rutinario y embrutecedor, este proceso de digitalización y robotización de la economía conducirá a mayores despidos y a un mayor desempleo. Lo que a su vez muestra la contradicción que se da en el sistema capitalista, ya que de donde realmente salen las ganancias del capitalista es de la mano de obra, de la fuerza de trabajo, por lo que la mayor robotización y la disminución del capital variable (el invertido en salarios) en proporción al capital fijo (el invertido en maquinaria), darán lugar a una disminución de la tasa de ganancia, disminución que se lleva dando durante décadas estando hoy en día bajo mínimos.

Además dicha transición está siendo financiada con dinero público, el cual en su mayoría sale de nuestros impuestos. Como es el caso del sector de la automoción, el cual entre 2020 y 2022 recibirá del Estado 3750 millones de euros. La clase obrera no solo levanta y mantiene las empresas con su trabajo, también las financia a través del dinero público.

En la asamblea se llamó a la organización y la unidad de la clase trabajadora, que se realizasen asambleas y movilizaciones conjuntas, ante esto nos debemos preguntar ¿organización y unidad de la clase trabajadora para qué? ¿Cuál es el objetivo de estar organizados? Que la clase obrera se debe organizar es una necesidad con la que muchos que dicen defender a esta pueden estar de acuerdo. La cuestión es la dirección y el objetivo de esta organización y unidad. Decir a la clase obrera que la solución a todos sus problemas es organizarse para luchar contra los despidos, la precariedad o los bajos salarios sin decirles que hay que acabar con la causa de los mismos (el capitalismo) es engañarle. La solución no puede pasar por pactar o negociar con los mismos que esclavizan y ponen en riesgo la vida de la clase obrera. Un ejemplo claro lo podemos ver precisamente en Aernnova, donde se había firmado un pacto social con la empresa hasta finales de 2021, pacto que no han dudado en saltarse. La organización y unidad de la clase obrera no puede tener como finalidad luchar por migajas que hagan de parche a un sistema que cada día está más caduco.  Aceptar cualquier proposición de la patronal o la oligarquía financiera, tragar con el mal menor, no conduce nada más que a la derrota, y a la psicología derrotista que embarga hoy a la clase obrera y que se plasma en los discursos de aquellos que apelan de manera ciega y vacía a “¡Viva la lucha de la clase obrera!”.

Prueba de ello es que pocos días después de la asamblea se ha conocido que los trabajadores de Aernnova han llegado a un acuerdo, en el cual se aceptan 40 despidos para este año y 33 despidos para 2022, junto a prejubilaciones y 4.000 euros adicionales por despido improcedente. Este acuerdo ha sido celebrado como una victoria por CCOO, acuerdo con el cual vuelve a ganar la empresa y vuelven a perder los trabajadores.

La clase obrera debe organizarse en un Frente Único del Pueblo para acabar con la raíz de todos sus problemas, que se encuentran en el sistema capitalista. Un sistema que tiene como único objetivo aumentar los beneficios de los capitalistas, da igual que se mate de hambre o por accidentes laborales, o que las familias obreras pierdan su casa. De todas maneras, por muchas bajadas de pantalones que traguen los obreros, acabarán cerrando la fábrica llevándose todos los beneficios y ayudas públicas recibidas, como Nissan. Porque el papel que le han asignado los monopolios y la oligarquía financiera al Estado español, eslabón débil de la cadena imperialista, es el sector servicios y el turismo.

Es por ello que la clase obrera no se puede conformar con ERTES, despidos voluntarios o prejubilaciones. La clase obrera debe luchar por ser dueña de los medios de producción, por controlar la producción y poner todas las riquezas y recursos a su servicio, esta es la única salida para la clase obrera, este debe ser el objetivo de la organización y la unidad. Así se hizo saber desde el Partido Comunista Obrero Español en su intervención a los asistentes de la asamblea en solidaridad con los trabajadores de Aernnova.

 

¡Viva el Frente Único del Pueblo!

¡Construyamos el Socialismo!

 

Comité Provincial de Sevilla del Partido Comunista Obrero Español




Los empresarios aplastan como uvas a los trabajadores para producir dinero

Desde que caducó el convenio regulador de la Denominación de Origen Valdepeñas (DOV) en 2019, la empresa vitivinícola Félix Solís, lleva explotando sin ningún tipo de amparo legislativo a sus más de 4.000 trabajadores, 5.500 si sumamos a los que contrata mediante empleo precario con las ETT’s, y lo hace a un ritmo descomunal, como si de máquinas se tratase.

El monopolio que Félix Solís mantiene ya no solo en Valdepeñas, sino en casi todo el territorio español, le ha llevado a ser una de las empresas que controlan el mercado del vino en todo el Estado español, copando el 26% del mismo y siendo uno de los principales exportadores en el extranjero. Por supuesto, esto le brinda éxitos monetarios a Félix Solís, lo que se suma a ser el líder de la patronal en la mesa de negociación del convenio provincial del vino. Y si tanto éxito tiene esta empresa, ¿por qué se niega a revisar los salarios de sus trabajadores, escudándose en la crisis sanitaria de la COVID-19, aun habiendo aumentado su producción y rendimiento? Por lo mismo que aquellos que se acogen a los ERTE’s: puro instinto de explotar cuanto puedan a sus trabajadores a coste cero y ganancias miles.

Como decíamos, Félix Solís mantiene prácticamente el monopolio provincial del vino, lo que lleva a sus pequeños competidores a bajar los precios hasta hacer insostenible mantener a sus empleados, por lo que la codicia de Félix Solís no termina en sus trabajadores, sino que afecta también a los de la competencia.

Los sindicatos oportunistas y amarillistas de CCOO y UGT proponen negociar con Solís un aumento de los salarios de entre el 1 y el 1’5%. ¡Nosotros exigimos que las empresas pasen a manos de los obreros y sean ellos los que obtengan los beneficios que producen!

Pero esto no acaba aquí, pues su competidor más próximo, García Carrión, tiene en una situación igual a sus trabajadores, a quienes, como Solís, roba la plusvalía que generan para quedarsela ellos. ¡La plusvalía la generan los obreros y es a ellos a quienes pertenece!

Todo esto se produce en un contexto general de automatización de la producción en la gran mayoría de sectores, que incrementa la contradicción entre la decreciente tasa de ganancia y la creciente tasa de explotación. Gracias a la automatización y robotización, somos capaces de producir cada vez más con menos trabajo, pero esto en lugar de redundar en mejores condiciones de vida para los trabajadores, acaba suponiendo lo contrario: mayor explotación, más desempleo y por tanto más miseria para la clase obrera.

El capitalismo es hoy objetivamente un freno al progreso humano, y las grandes contradicciones que genera no pueden resolverse por ninguna otra vía que la revolucionaria. Sólo la construcción de un Estado socialista que ponga la producción en manos de quienes generamos toda la riqueza podrá solventar estas contradicciones y servir como fase primigenia hacia la construcción de una sociedad sin clases, el comunismo.

 

¡Por la socialización de los medios de producción!

¡Por la construcción del socialismo!

Comité local del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Valdepeñas




Nueva ofensiva del capital contra los trabajadores: De los ERTE a los ERE

Los Expedientes de Regulación de Empleo de carácter temporal (ERTE) están siendo sustituidos ya, pese a la prórroga gubernamental de estos hasta el 31 de mayo de este año, por Expedientes de Regulación de Empleo definitivos (ERE), tal y como ya advertimos desde nuestro Partido hace casi un año, dejando sin empleo a miles de trabajadores de un plumazo.

El listado de empresas que inician un ERE en 2021

Empresa Trabajadores afectados
El Corte Inglés 3.500
Banco Santander 3.572
Sabadell 1.800
BBVA 3.000
Abengoa 2.000
Douglas 750
Bosch 300+300
ACS 260
Acciona 566
Alcoa 520
Imaginarium 101
Siemens 266
Ibercaja 75
Worten 212
Carrefour Viajes 257
Universidad Europea 150
Eurest 430
NH 700
Heineken 228
Iberostar 246
Tony Roma´s 125
Coca Cola 360
Pascual 137

En total casi 20 mil trabajadores (19.845) perderán sus empleos como consecuencia de esta nueva ofensiva de la burguesía en este año para profundizar aún más en el cambio del modelo productivo, que adelantamos en junio del pasado año.

El paro sumó en el primer mes del año a 76.000 personas y se destruyeron más de 200.000 empleos en un mes, según los datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Datos que empeorarán cuando se ejecuten los ERE que ya han anunciado grandes empresas.

Los sindicatos amarillos, vendidos y colaboracionistas como CCOO, UGT, Fasga o Fetico, entre otros, son parte necesaria en todo este ataque perpetrado contra la clase obrera del Estado español, firmando todo lo que la patronal le ponga encima de la mesa a cambio de jugosas subvenciones provenientes del Estado. Así, estos sindicatos no dudan en inflar su afiliación (e incluso la cantidad de delegados de personal o en Comités de Empresa) para recibir dichas subvenciones, y de igual forma el Estado no tiene el más mínimo problema en conceder todas las que sean necesarias para que estos permitan este cambio de modelo productivo a la mayor brevedad posible y con nula conflictividad social.

El Ejecutivo formado por PSOE y Podemos acordó autorizar a la Subsecretaría del Ministerio de Trabajo y Economía Social “la convocatoria de subvenciones por importe de 13.883.890 euros destinadas a las organizaciones sindicales en función de su representatividad por la realización de actividades de carácter sindical en 2021”. Esta cuantía supone un 56% más de subvenciones que las que se le otorgaron a CCOO o UGT un año antes: 8.878.123,74 euros.

En el gráfico observamos como las cuantías recibidas por parte del Estado ascienden en los momentos álgidos de las crisis, cuando estos sindicatos firman los despidos en masa de los trabajadores. Esta es la evidencia del papel que juegan los sindicatos amarillos, vendidos y colaboracionistas en el sistema capitalista, que no es otro que el de permitir a la burguesía despedir a miles y miles de trabajadores en el plazo de tiempo más corto, al menor coste y con la menor conflictividad posible.

Incluso en algunos de estos Expedientes de Regulación de Empleo, como en el caso de El Corte Inglés, se incumple lo prometido por las propias empresas de “mantener el empleo” tras la solicitud de los ERTES realizados previamente. Vemos así, como en el capitalismo, todo es una mentira tras otra para el pueblo trabajador.

El autodenominado “Gobierno más progresista de la historia” ha regado de dinero público a los sindicatos para que cumplan las órdenes de la patronal y firmen miles de despidos, ha permitido que los grandes monopolios del país carguen el coste de los salarios de los trabajadores en las arcas públicas mediante los ERTE (El 70% del salario lo ha pagado el Estado) y ahora le deja el camino expedito a la burguesía para que deje en la calle a miles de trabajadores sin oposición ninguna. Además, ha reprimido en las calles aquellas manifestaciones populares por la libertad de expresión.

Pruebas evidentes, todas ellas, de que este Gobierno sirve a la patronal como han servido a ella todos los anteriores. No ha habido ni un solo avance para la clase trabajadora con este Gobierno: no se ha derogado la ley mordaza ni las reformas laborales, no se ha frenado la desindustrialización, no se ha creado una renta universal (el Ingreso Mínimo Vital es otro mecanismo del capital a futuro y no cumple con las necesidades del pueblo), no se ha limpiado de fascistas la judicatura, ni la policía, ni el ejército y se sigue reprimiendo al pueblo trabajador en sus protestas en la calle.

Todo han sido derrotas para el pueblo trabajador en estos últimos 16 meses con este Gobierno de PSOE-Podemos/IU que solo tiene de socialdemócrata la etiqueta pero que en su práctica es auténticamente reaccionario. El pueblo trabajador no puede confiar en este sistema podrido y corrupto que solo le proporciona miseria y muerte. La clase obrera solo tiene ya una salida, que es la construcción del socialismo, la socialización de los medios de producción, como única forma de construir una sociedad en la que la mayoría ponga sus intereses sobre la minoría, hoy la explotadora y criminal burguesía.

Los comunistas hoy debemos llevar a los obreros más conscientes y combativos a aquellas organizaciones de clase que defiendan la superación de este sistema criminal que hoy nos oprime. Es nuestra tarea y nuestra obligación sacar a todos aquellos trabajadores posibles de las organizaciones podridas y corruptas al servicio del capital, elevar su conciencia e integrarlos en las organizaciones de clase y combativas existentes, así como poner el objetivo del socialismo como prioridad absoluta para el proletariado hoy.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Renaulution: el sinsentido de la robotización bajo el capitalismo

La pandemia ha servido de justificación para acelerar un proceso de automatización y robotización iniciado hace años, encuadrado en la llamada Industria 4.0 o la Cuarta Revolución Industrial, y que ha sido, y hoy aún más, financiado con dinero público que principalmente emana de las clases trabajadoras.

Ya en 2012, el gobierno alemán lanzó el plan “Industria 4.0” cuyo objetivo era hacer las fábricas inteligentes gracias a internet, permitiendo comunicar las cadenas de producción y los objetos y simular procesos.

Esta nueva revolución industrial implica la completa digitalización de las cadenas de producción a través de la integración de tecnologías de procesamiento de datos, software inteligente y sensores, desde los proveedores hasta los clientes, para así poder predecir, controlar, planear, y producir, de forma inteligente. Sin quererlo, el capitalismo está preparando el terreno a una economía centralizada y casi completamente automatizada, cuya planificación será infinitamente más sencilla a través de la información suministrada por todo el sistema productivo, automáticamente y sin la intervención del ser humano en toda la cadena. Eso sí, esa planificación centralizada sólo será posible bajo el Socialismo, bajo la propiedad colectiva de los cada vez más centralizados medios de producción, porque la propiedad privada de los mismos impone la anarquía de la producción y el desempleo masivo.

Días antes de la declaración del Estado de Alarma el 14 de marzo de 2020, el 2 de marzo, el sector de la automoción le presentó al presidente del gobierno español su plan estratégico 2020-2040 que serviría de base para el “plan de impulso de la cadena de valor de la industria de la automoción, hacia una movilidad sostenible y conectada”, que el mismo presidente del gobierno se encargaría de presentar públicamente el 15 de junio de 2020.

A través de ese plan, el sector de la automoción recibirá del Estado 3750 millones de euros entre 2020 y 2022. El presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones, ANFAC, José Vicente de los Mozos, reconoce que las oportunidades de negocio del sector, gracias a la “descarbonización”, podrían pasar de 210 mil millones a 310 mil millones de euros. Oportunidades de negocio incrementadas con las facilidades y ayudas que les dan los gobiernos para flexibilizar y digitalizar la producción: “gracias a los apoyos del ERTE hemos podido flexibilizar nuestra producción. Sin embargo, hemos visto que en este periodo, a nivel global, ha acelerado elementos que ya venían como el tema de la sobrecapacidad, […] de cara al futuro, sólo hay una palabra que nos puede hacer cambiar. Es la palabra competitividad”.

Con esto, el jefe de la patronal del automóvil, nos está diciendo que para combatir la crisis de superproducción (“sobrecapacidad”) capitalista, los capitalistas apostarán por ser más competitivos automatizando (“digitalizando”) más la producción, lo cual provocará más desempleo y de nuevo habrá superproducción.

Pedro Sánchez, títere de los monopolios y la oligarquía financiera, mostró en la presentación de dicho plan el papel servil que juegan los Estados capitalistas: “Nos encargamos del presente pero también miramos al futuro y sentamos las bases de lo que debe ser la industria, de lo que está empezando a ser la industria de la automoción en España. Una industria que saldrá fortalecida, sin duda alguna, de la mano de la electrificación, de la digitalización, y que contribuirá a que nuestro país avance en la senda de la transición ecológica justa … Es una de las reformas estructurales que estamos incorporando en esta crisis en cuanto a la adaptabilidad de nuestro mercado de trabajo … El plan se dirige a toda la cadena de valor industrial … digitalizar para ser más competitivos”.

En la Industria 4.0 los obreros trabajan codo con codo con robots-colaboradores, y es por ello que el Estado español aportará 95 millones para adaptar su formación y cualificación profesional a las nuevas necesidades de la industria del automóvil.

Los sindicatos vendidos al capital, CCOO y UGT, aplauden como miserables palmeros al mismo tiempo que reconocen con lágrimas de cocodrilo que “este plan coincide con la decisión del primer fabricante de abandonar la producción en España”. El secretario general de la Federación de Industria, Construcción y Agro de UGT, Pedro Hojas, ejerciendo de mayordomo del sector de la automoción pidió “compromiso de las administraciones (gobierno, comunidades y ayuntamientos) para apoyar al sector del auto, con inversión para desarrollar nuevos productos, nuevas fuentes de energía propulsoras, la nueva conectividad, la digitalización y la innovación de procesos”, al mismo tiempo que aseguró que “este plan va a mejorar cuestiones importantes en formación profesional, para ir a los nuevos perfiles que vais a necesitar las empresas en nuestro país. Y también quiero decir que debiéramos rejuvenecer las plantillas … Ahora es la hora de las empresas”.

Nos encontramos pues con que el proceso de automatización y robotización a través de la digitalización, la estamos pagando todos los trabajadores a través de estos planes financiados por el Estado. Y paradójicamente, bajo el capitalismo, este proceso mandará a millones de obreros al desempleo.

Planes como este se han presentado todos los años bajo diferentes formas:

Entre 1993 y 2009, Renault recibió 225 Millones € de ayudas públicas, entre otros para la fabricación del motor de 1.600 centímetros cúbicos en Valladolid, para la modernización de la fábrica de Palencia, o para línea de motor diésel de la fábrica de Valladolid.

– A través del Plan de Competitividad del Automóvil de 2011, dirigidas a apoyar el desarrollo de proyectos de fabricantes de coches y componentes vinculados a la mejora de la competitividad y al fomento de la I+D+i, PSA Peugeot-Citroën, Renault y Seat recibieron 84 millones de los 215 millones de euros presupuestados, 3,57 millones de ellos para la fábrica de cajas de cambios de Sevilla. Nissan contó con 15 millones para la planta de Barcelona. Ya hemos comprobado para qué han servido las ayudas a Nissan, hoy parte del grupo Renault.

– Gracias a los planes MOVES, el sector de la automoción recibió 45 millones de euros de ayudas en 2019, 100 millones en 2020 y para 2021 se han anunciado 400 millones de euros más para los vehículos eléctricos y sus infraestructuras de recarga.

– También con la excusa de la pandemia, el Estado francés salió en mayo de 2020 al rescate de Renault concediéndole un préstamo de emergencia de 5000 millones de euros, de la misma manera que inyectó 7 mil millones de euros a Air France, o el gobierno español aprobó el rescate de Air Europa por 475 millones de euros.

Y es que, a pesar del mantra de que es el capitalista, o los inversores, los que crean la riqueza y los que arriesgan, la realidad es que sin el dinero público ni arriesgan ni ponen en marcha ninguna industria. Así lo reconoce el presidente de ANFAC y presidente de Renault España, José Vicente de los Mozos cuando dice que “la industria de la automoción tiene un plan claro y potente. Pero esto solo lo podemos alcanzar a través de la colaboración público-privada y del apoyo conjunto de las Administraciones.” O José Esmorís, presidente de la Comisión de I+D+i de la Asociación Española de Proveedores de Automoción (Sernauto) cuando proclama que “desde el sector tenemos la estrategia y la visión, pero necesitamos que desde el Gobierno se ponga en marcha esta Iniciativa de Colaboración público-privada que cuente con la dotación presupuestaria suficiente para apoyar la I+D+i y la transformación tecnológica e industrial en el que estamos inmersos”.

Y qué decir tiene que esa transición digital y ecológica de la que tanto hablan todas las instituciones del régimen, supondrá una ingente lluvia de millones para los fabricantes de la automoción a través de los fondos “Next Generation” de la Unión Europea. El gobierno español movilizará para ellos unos 10.000 millones de euros en los próximos tres años.

Y todo esto es lo que se cuece detrás de la nueva operación de márketing del grupo Renault, llamado Renaulution. En la búsqueda de mayor competitividad y rentabilidad, es decir, de mayor tasa de ganancia, el grupo profundiza la restructuración iniciada en mayo de 2020 que se basa en los siguientes pilares:

– Disminución de 600 € en los costes variables por vehículo, entre los que está, la mano de obra.

– Desplazar la producción a países y territorios con un margen de ganancia más elevado, como en Sudamérica, la India o Corea del Sur.

– Mejorar la competitividad de las fábricas en España, Turquía, Rumanía y Marruecos reduciendo y flexibilizando aún más las plantillas e intensificando la explotación de cada obrero.

– “Estricta disciplina de costes” para reducir en 2.500 millones de euros los costes fijos hasta 2023, alcanzando más de 3.000 millones de euros para 2025.

La industria 4.0, la digitalización y robotización de la producción, bajo un régimen socialista de la producción, con las fábricas siendo de propiedad colectiva, nos permitiría disfrutar a toda la sociedad de las abundancias y el bienestar generadas automáticamente sin intervención humana, librándonos al mismo tiempo de la necesidad de trabajar, satisfaciendo todas las necesidades materiales y espirituales y desarrollarnos integralmente como seres humanos.

Pero, como se puede comprobar en Renault, esta “transición” o “restructuración” ya está imponiendo condiciones de trabajo insostenibles para los obreros en las cadenas de producción. El terror a perder los puestos de trabajo, con la amenaza de ser suprimidos por los robots-colaboradores, lleva a los obreros a soportar la tiranía de los accionistas a través de los cuadros de mando. Los robots-colaboradores que trabajan en las líneas de montaje valen unos 30.000 €, mientras que el sueldo del obrero de Renault en Sevilla está en torno a los 22.000 € al año.

Antes del estallido de la pandemia actual, la factoría Renault de Sevilla, donde se fabrican las cajas de cambio, había echado a la calle al 33% de la plantilla que eran eventuales, y aún sigue la empresa amenazando con que sobran entre 200 y 300 trabajadores.

Ya hace tiempo que la vida de los obreros de Renault pende de un hilo en función de las cargas de trabajo que imponen las fábricas a través de bolsas de horas con las que se adaptan las jornadas anuales a las necesidades del mercado, a través del sistema Just In Time. Obligándoles a trabajar también los sábados cuando así le convenga a la empresa.

En lugar de revertir la automatización en más descansos, más vacaciones, en definitiva, a que los obreros vivan mejor, les obligan a sacar la misma producción con menos personal. En algunos departamentos, donde antes había 5 obreros hoy hay 4, y de 3 turnos han pasado a 2.

El sector automovilístico, donde la robotización es punta de lanza, muestra el absurdo sobre el que cabalga el capitalismo y que lo hunde en crisis cada vez más profundas.

La búsqueda insaciable de los capitalistas por mayores ganancias los obliga a automatizar la producción para poder producir más mercancías en menos tiempo, y de esta manera arrebatarle mercado a la competencia que en un primer momento no dispone de esa innovación. Además, puede robarle más al obrero porque en el mismo tiempo éste produce más mercancías aun teniendo el mismo salario.

Pero la paradoja reside en que conforme las fábricas se automatizan, se necesita menos mano de obra, que es la única mercancía de las que compran los capitalistas que es capaz de crear un valor. Porque al obrero no se le paga por su trabajo, si no justo lo que necesita para mantenerse (coste de vida) y volver al día siguiente. Sin embargo, la maquinaria sí que la compran los capitalistas por lo que vale, y ese coste lo trasladan al precio de las mercancías para amortizarlas. Por tanto, la única mercancía que permite obtener ganancias al capitalista es la mano de obra. Y es por eso que conforme se automatiza la producción a nivel general, en todos los sectores, la tasa de ganancia de los capitalistas disminuye paulatinamente. La tasa de ganancia a nivel mundial bajó del 35% en el 1885 a casi el 10% en 2019.

Bajo el capitalismo se produce también la paradoja de que a mayor capacidad productiva, a mayor abundancia material, por el desempleo masivo que genera la automatización y la robotización, más crisis y más miseria se genera. Hasta el punto de que el Congreso de los Diputados en España tuvo que aprobar, de forma unánime y a instancias de sus amos capitalistas, el Ingreso Mínimo Vital. Reconociendo de esta manera que hoy, bajo el capitalismo, ni trabajando se pueden satisfacer las necesidades vitales mínimas.

Los obreros han de saber que no tienen futuro en el capitalismo por mucho que agachen la cabeza: unos serán sustituidos por robots, y los que queden acabarán esclavizados y tarde o temprano sustituidos por otros que se dejen esclavizar más. Porque esclavizar es la única manera ya que le queda al capitalista para recuperar algo de la ganancia que pierde con la automatización progresiva de todos los sectores.

La única salida, pues, es superar el régimen capitalista de producción, poner la cuarta revolución industrial, la Industria 4.0, en manos de toda la sociedad para su disfrute, bienestar y satisfacción de todas las necesidades. Lo cual, bajo el capitalismo, sí que es una quimera y una utopía.

¡Compañeros! ¡Uníos a los obreros del resto de empresas, industrias y sectores! ¡Construyamos el Frente Único del Pueblo para tomar el control de la economía y la sociedad! Tenemos más cualificación, tecnología y conocimiento que nunca. Estamos más preparados que nunca y las grandes empresas están más que pagadas con nuestro trabajo y con el dinero público que se les ha regalado.

 

¡La única salida es el Socialismo!

¡Socialismo o Barbarie!

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español en Andalucía




Sin Socialismo solo habrá muerte y miseria para la clase obrera

El pasado lunes se conocía la noticia de que murieron electrocutados al menos 28 trabajadores, la mayoría mujeres, de un taller textil clandestino de Inditex en Tánger a causa de las lluvias. La fábrica se encontraba en el subsuelo de una casa residencial y en ella trabajaban 40 personas en condiciones infrahumanas.

En la India, el pasado 30 de noviembre de 2020 entre 200.000 y 300.000 granjeros se dirigieron a la capital india, Nueva Delhi, para expresar su profunda indignación contra la aprobación de tres proyectos de ley que permitirían que los gigantes corporativos conquisten el mercado, en lo que supuso la mayor huelga de la historia.

Los agricultores peruanos también organizaron protestas a finales del pasado año, bloqueando las carreteras Panamericana Sur y Panamericana Norte, para exigir contratos formales que les garanticen el derecho a vacaciones, seguridad social y el reconocimiento de horas extra. Es decir, para exigir ser trabajadores dentro de la legalidad.

En el Estado español Tubacex ha iniciado un ERE con 150 despidos y un ERTE para 650 trabajadores, afectando a casi toda su plantilla en el país e Inditex ha comenzado un proceso de cierre de entre 250 y 300 tiendas -que serán 1.200 en todo el mundo- dejando a miles de trabajadores sin trabajo, gracias a la firma de CCOO y UGT.

Según los datos publicados por el Ministerio de Trabajo y de la Seguridad Social, enero destruyó 218.953 puestos de trabajo y el número de personas en ERTE sube a 739.000 en plena tercera ola de la pandemia. El paro registrado aumentó el pasado mes en 76.216 personas, hasta rozar casi los cuatro millones de desempleados: 3.964.353.

Estos son tan solo algunos ejemplos de la muerte y miseria que el capitalismo deja tras de sí. La crisis en la que está sumido este sistema, siendo la pandemia un acelerador de este al que se pretende echar la culpa de la crisis, deja un panorama oscuro para la clase obrera, no solo del Estado español, sino mundial.

Trabajo cada vez más precario, salarios más bajos, necesidad de subsidios paralelos al salario (como es el ingreso mínimo vital), aumento de la robotización y, por consiguiente, del paro, etcétera. Estas son las consecuencias de la existencia del capitalismo hoy, en un momento histórico que ya no le corresponde, con una desarmonización de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción, que chocan, convirtiéndose el capitalismo en un freno objetivo para el desarrollo humano, para el desarrollo de las fuerzas productivas.

El aumento de la robotización llevaría, en el socialismo, a una disminución del tiempo de trabajo del conjunto de la clase trabajadora. En el capitalismo, sin embargo, se convierte en un aumento del desempleo y en la reducción de las condiciones de trabajo.

La burguesía, consciente de que no puede hacer más que huir hacia adelante en su intento por superar esta crisis, generando así las condiciones para una crisis mayor, lo ha apostado todo a la flexibilización del mercado de trabajo, agudizando la explotación capitalista, precarizando los marcos laborales y persiguiendo un mayor trasvase de riqueza hacia los monopolios, hacia la burguesía. Para ello exige reformas laborales a todos los Estados orientadas a la conquista de este objetivo, siendo el Fondo Monetario Internacional el organismo encargado de esta directriz.

La clase obrera, a tenor de estos datos, no tiene ya más remedio que organizarse para superar el capitalismo y construir el socialismo. Atrás quedan las consignas de la lucha por lo público o de la derogación de leyes como la “Mordaza” o las reformas laborales. El capitalismo ha iniciado una ofensiva total, no se va a frenar ante nada y solo la clase obrera dirigida por el Partido Comunista, en su aspiración por construir el socialismo, puede desbaratar los planes de la burguesía y lograr su emancipación.

La socialización de los medios de producción debe ser el objetivo del pueblo trabajador y de toda organización que emane de este. Sindicatos, asociaciones vecinales, organizaciones obreras de toda índole deben unirse bajo la misma bandera, fortaleciendo la unidad de la clase obrera y creando un Frente Único del Pueblo que sirva de contrapoder en su lucha por el socialismo.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




CCOO y UGT claudican ante la patronal una vez más

El sindicalismo de clase y combativo debe avanzar y borrar del mapa al sindicalismo traidor

Los sindicatos amarillos CCOO y UGT han anunciado movilizaciones el próximo 11 de febrero, en lo que es una nueva cortina de humo para esconder la claudicación frente a la Patronal, tragando con las exigencias de esta -junto con el Gobierno- en todos los aspectos y presentando un calendario de movilizaciones sin ningún objetivo concreto -modus operandi habitual del sindicalismo amarillo y traidor- para acabar intentando vender como victoria una claudicación frente a las exigencias de la patronal.

CCOO y UGT han pasado de exigir la derogación de las reformas laborales a aceptar (comprando así el discurso del Gobierno) “corregir las reformas laborales nocivas y ineficaces”, lo que supone aceptar la exigencia de la patronal de mantener dichas reformas. Qué contenidos y en qué sentido quieren “corregirlas” no se sabe, síntoma inequívoco de una nueva traición, la enésima, a la clase trabajadora.

Igual de denunciable es el intento de estos sindicatos, entregados al capital, de “mejorar los procesos de subcontratación y externalización”, cuando frente a la externalización y la subcontratación -generadores de miseria y precariedad para la clase trabajadora- sólo cabría, desde un sindicalismo honesto, oponerse de la forma más rotunda y luchar por su erradicación.

La patronal, una vez finalizado el acuerdo de prórroga de los ERTE hasta el 31 de mayo -con lo que la burguesía se garantiza no pagar los salarios de sus trabajadores, encargándose así el Estado, es decir, en su mayoría el pueblo trabajador mediante sus impuestos- sigue perfilando su plan de precarizar el mercado de trabajo incrementando la desigualdad y abriendo brechas salariales mayores entre los trabajadores, externalizando aún más el trabajo para abaratar tanto costes laborales como rebajar salarios y regulando el teletrabajo a favor de los empresarios, o lo que es lo mismo, dar pasos agigantados hacia la uberización del trabajo y, con ella, liquidar las relaciones laborales sustituyéndolas por relaciones mercantiles donde se liberará a los empresarios de hacer frente a las cotizaciones a la seguridad social de los trabajadores, los cuales pasarán a éstos, aparte de imponer el trabajo a destajo.

El sindicalismo vendido, ante esta ofensiva de la patronal, tiene que hacer el teatrillo de “exigir” a Gobierno y patronal cuestiones siempre en abstracto y nada concreto, para lo cual recurre a “movilizaciones” sin sentido y que, finalmente, termina por desconvocar, generalmente, o enfriar, provocando la desmoralización entre la clase obrera.

Ante este panorama en el que nos encontramos, el sindicalismo de clase y combativo debe dar un paso al frente, asumir la responsabilidad histórica que tiene y, bajo los principios de la Federación Sindical Mundial, trabajar por la creación de una central sindical única que confronte y elimine al sindicalismo traidor que tanto daño está haciendo a la clase trabajadora, contribuyendo a erosionar la influencia de la patronal y su Estado sobre la clase obrera.

El nacimiento de Alternativa Sindical de Clase (ASC), fusión de los sindicatos Alternativa Sindical de Trabajadores (AST) y Coordinadora Sindical de Clase (CSC), supone sin duda un claro e importante avance del sindicalismo de clase y combativo en el estado español. Desde el Partido Comunista Obrero Español hacemos un llamamiento a todos los sindicatos que se denominen de clase y combativos a trabajar en la consecución de una única central sindical que luche contra los sindicatos amarillos al servicio de los empresarios, tal y como establece la Federación Sindical Mundial (FSM), la cual representa a más de 100 millones de trabajadores en todo el mundo. La integración en este sindicato pondrá en el foco de la lucha el carácter de clase por encima del nacionalismo o el corporativismo, cuestiones que no hacen sino dividir a la clase trabajadora y debilitarla.

Fortalezcamos todos los comunistas el proceso de unidad iniciado por AST y CSC con el nacimiento de esta central sindical, ASC, que representa la necesidad histórica de la unidad de la clase trabajadora en el Estado español en un solo sindicato, fuerte y decidido en sus tareas para la superación del capitalismo generador de miseria y muerte para el proletariado, y la construcción del socialismo, su máxima aspiración.

 

¡Por la unidad de la clase trabajadora!

¡Por el fortalecimiento del Sindicalismo de Clase!

¡Por el Socialismo!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Los trabajadores únicamente tendremos derechos cuando acabemos con el capitalismo

Hace unas semanas, desde la Confluencia Sindical de la Bahía de Cádiz nos llamaban a los trabajadores a la movilización. En dicha convocatoria decían que esta llamada a la movilización se hacía “en defensa de la bahía poniendo en el centro los derechos laborales”.

Nos dicen “que la sociedad gaditana debe manifestarse para frenar el proceso de desindustrialización que sufre la Bahía de Cádiz, resultado de políticas nefastas de gobiernos centrales y autonómicos”. Resulta que nos señalan que los culpables de la situación de precariedad laboral y de desindustrialización que sufrimos los trabajadores en la Bahía de Cádiz son las políticas de los gobiernos centrales y autonómicos y nosotros nos preguntamos ¿Es esto cierto? La respuesta es clara: Por supuesto que no. La Confluencia Sindical de la Bahía de Cádiz señala a los esbirros, a los ejecutores de las políticas dictadas por los capitalistas, a las marionetas que salen y entran en los Consejos de Administración de los bancos y las grandes empresas pero no al auténtico responsable de la situación de miseria y precariedad de la clase obrera en general, y de los de la Bahía de Cádiz en particular. Las grandes multinacionales dirigen el mundo y la producción desde las diferentes agrupaciones imperialistas, como por ejemplo es la Unión Europea (UE), la cual junto a otros organismos imperialistas internacionales se encargan de la distribución internacional del trabajo, de industrializar y desindustrializar, de cultivar o dejar las tierras baldías e inactivas, atendiendo a los intereses económicos de las multinacionales, de la banca, en definitiva, del capital financiero. De hecho, esa UE y demás organismos imperialistas como por ejemplo la OCDE, son los que determinan que la economía del Estado español debe pivotar en el sector servicios y, fundamentalmente, en el turismo. Y esa UE es la responsable de que el campo andaluz no esté plenamente productivo, con una Política Agraria Común que da dineros a los terratenientes por tener improductivas las tierras, condenando a los trabajadores del agro a la emigración y al paro, cerrando las minas y, como no, desindustrializando el Estado español, como estamos viendo en la Bahía de Cádiz, pues a las multinacionales les resulta más rentable para sus intereses desplazar la producción mundial a otros países, fundamentalmente hacía el oriente, donde han establecido la fábrica mundial de su orden económico imperialista. Por tanto, la Confluencia Sindical de la Bahía de Cádiz no está señalando a los trabajadores al verdadero responsable de nuestra miseria, de nuestra falta de derechos, de la desindustrialización, en definitiva, de los males que azotan nuestra vida: EL CAPITALISMO.

Es más, no sólo nos lo oculta sino que nos pide que vayamos a los responsables a pedirles que solucionen lo que ellos mismos generan tal y como expresan cuando señalan que “exigimos al Gobierno central que trabaje en el cumplimiento de ambas y que coloque la reindustrialización de la Bahía gaditana en el destino primordial de las cuantiosas subvenciones europeas asignadas a las energías renovables”. Ante ello nos preguntamos ¿Qué prevalece aquí, los intereses de la clase obrera o las pugnas cainitas entre oportunistas? ¿Esta manifestación se hace para organizar realmente a la clase obrera o para cobrarse facturas entre los Anticapitalistas de Kichi y Teresa Rodríguez y Podemos de Pablo Iglesias? Es evidente que si queremos organizar a la clase obrera lo primero que debemos hacer es señalarle el enemigo con nitidez, y en este caso el enemigo es el sistema capitalista, su Estado y la Unión Europea, cosa que no hace la Confluencia Sindical, mas todo lo contrario pues no sólo no identifican al auténtico responsable de la desindustrialización de la Bahía de Cádiz y de quien conduce a los trabajadores a la máxima indigencia en derechos laborales y a la miseria, sino que en sus reivindicaciones lo único que hace es subordinar los intereses de la clase obrera a los intereses de los empresarios, sustituyendo la lucha de clases por el interclasismo, por más que en las manifestaciones griten “viva la lucha de la clase obrera”.

El capitalismo se encuentra en bancarrota. Desde hace más de un siglo, la tasa de ganancia de las potencias imperialistas disminuye cuando, por el contrario, la tasa de explotación se incrementa siendo ello una contradicción irresoluble que demuestra no sólo la caducidad del sistema capitalista, sino la inviabilidad de ese sistema económico para satisfacer no sólo las necesidades de la mayoría de la población sino, incluso, de fracciones de la propia burguesía que se ha proletarizado como consecuencia de haberse arruinado.

La Confluencia Sindical pide a los verdugos, a los responsables de nuestros males, a la UE que los fondos “NEXT GENERATION” sean destinados a la modernización de empresas privadas, es decir a los empresarios, mientras que el pago de esos fondos, de esos cientos de millones de euros, recaerá sobre las espaldas de la clase obrera. Esto es, están demandando que dineros públicos se den a los empresarios a la par que a los trabajadores se nos recortan los derechos. ¿Esto es lo que debe pedir una organización sindical o una confluencia sindical? Es evidente que no, al igual que no están defendiendo los intereses de la clase obrera.

Los empresarios con esos dineros que pide para la reindustrialización de la Bahía de Cádiz lo que van a hacer es robustecer sus procesos de automatización, robotización, requiriendo menos trabajadores, los cuales serán más explotados. Por el contrario, los trabajadores no sólo tendremos más recortes sociales, pues esos fondos de la UE no son dineros regalados sino que una gran parte vienen a España como créditos, que los trabajadores pagaremos con más impuestos, con peores servicios públicos, con peores pensiones, en definitiva, empobreciéndonos más. ¡Esto es lo que están demandando desde la Confluencia Sindical de la Bahía de Cádiz! Que los trabajadores paguemos la modernización de las Empresas para que los empresarios nos exploten y nos esclavicen más fácilmente. ¡Esto es lo que piden diferentes organizaciones y el Ayuntamiento de Cádiz gobernado por PODEMOS estando a la cabeza un alcalde que dice ser anticapitalista!

Todas estas organizaciones son conscientes de lo que estamos expresando y, todas ellas, son conscientes de la falacia que cometen cuando reclaman “carga de trabajo pero con derecho y cumplimiento de convenio“, pues saben que los convenios que se firman, aparte de ser papel mojado, no son realizados en igualdad de condiciones ni, tampoco, serán juzgados por jueces imparciales sino por una Justicia burguesa que siempre arrastra a favor de su clase, del patrón. ¿De qué nos sirve firmar muy buenos convenios si cuando un trabajador va a firmar el contrato se le dice que si quiere trabajar tendrá que echar 12h al día 7 días a la semana como están trabajando en la factoría de Navantia  de Cádiz, amparándose en una sobrecarga de trabajo cuando todos sabemos que es mentira?

Lo primero que una organización obrera debe señalar a nuestra clase es su enemigo. El enemigo de los trabajadores de la Bahía de Cádiz, y del resto de los trabajadores del mundo, es el Capitalismo y las instituciones desde las que la burguesía impone su dictadura. En el caso de la clase obrera del Estado español, incluida la gaditana, nuestro enemigo es el capitalismo, la Unión Europea y el Estado (donde debe incluirse al Gobierno, a la Junta de Andalucía, a los Jueces y al Ejército y demás fuerzas represivas). Es el momento de que los diferentes sectores que conforman la clase obrera – los trabajadores del metal, los jornaleros, los estudiantes, la mujer trabajadora, los jubilados, etcétera – unan todas sus luchas en una única lucha de clase contra los capitalistas, su sistema económico y su Estado, conformando el FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO al objeto de acabar con la raíz del problema que padecemos, que son ellos, y construir una sociedad que democratice la economía poniendo las fábricas, las tierras, el mar, en definitiva, los medios de producción en manos de todo el pueblo trabajador, de la clase obrera, o lo que es lo mismo, construyendo el socialismo y un Estado socialista que sirva para que los trabajadores tengamos todo el poder político en nuestras manos y podamos distribuir en base a nuestros intereses clasistas la producción realizada. Es una cuestión de justicia pues nosotros somos los que producimos y somos la mayoría. Y esta obra únicamente puede llevarla a cabo la clase obrera organizada y unida siguiendo la dirección revolucionaria de la clase obrera, el marxismo-leninismo.

 

¡FORTALECE EL PARTIDO LENINISTA, FORTALECE EL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL!

¡POR EL DESARROLLO DEL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Cádiz,  1 de febrero de 2021

COMITÉ PROVINCIAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.) EN CÁDIZ