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La huelga de VESTAS Daimiel y los paros en el sector sanitario en Castilla-La Mancha: otra demostración de la negligencia y pasividad de los sindicatos amarillos

Una vez más ha quedado demostrado que los sindicatos de la CSI (Confederación Sindical Internacional) son apéndices de la patronal, subvencionados por el estado capitalista y que traen graves consecuencias para la clase obrera. Entre sus elementos más destacados en España están CCOO, UGT y USO entre otros. Esta internacional sindical fue creada en la Guerra Fría por la misma CIA para hacer contrapeso a la FSM (Federación Sindical Mundial) o Sindical Roja y estos sindicatos se han convertido en verdaderos elementos de zapa contra la clase obrera. Podríamos definir su traición sobre cinco puntos para describir cómo funcionan estos apéndices de la patronal, en este caso concreto CCOO y UGT:

  1. Aceptar condiciones laborales peores: CCOO y UGT han negociado, firmado y ejecutado acuerdos perjudiciales para los trabajadores como recortes salariales, flexibilización de condiciones de trabajo, ahorro en materia de seguridad laboral permitiendo que a la empresa le salgan gratis los despidos improcedentes que se producen periódicamente y que los trabajadores están denunciando.
  2. Falta de apoyo en conflictos laborales: CCOO y UGT, con este accionar, no sólo no han respaldado a los trabajadores, sino que los han perjudicado en favor de la empresa. En consecuencia, los trabajadores han tenido que organizar sus propias huelgas y movilizaciones que han arrastrado a regañadientes a esa taimada ponzoña de sindicatos en un intento desesperado de blindar su chiringuito frente a los trabajadores.
  3. Negociación de acuerdos y convenios sin consultar a la base: Todo este conflicto autogestionado por los trabajadores es la secuela de una larga tradición de traiciones prolongadas en el tiempo que han hecho que la plantilla se plante ante tanto abuso y lleve a cabo las acciones y las movilizaciones que correspondían a CCOO y UGT.
  4. Corrupción o intereses personales: CCOO y UGT se han destacado en Vestas Daimiel y en el transporte sanitario como un apéndice de la dirección de la empresa con el resultado conocido. Para llegar a esta situación ha sido indispensable que los representantes sindicales actuaran por intereses personales y en beneficio propio, en lugar de velar por los derechos de los trabajadores y por lo que han sido debidamente retribuidos por la dirección de empresa.
  5. Desmovilización o falta de acción ante malas prácticas de la empresa: CCOO y UGT no sólo no han intervenido de manera efectiva frente a situaciones de abuso o malas prácticas laborales por parte de la empresa, sino que las han institucionalizado y perpetuado en el tiempo. Esto ha llevado a los trabajadores a sentirse traicionados, especialmente cuando los sindicatos han tenido la capacidad de influir, pero no han actuado.

Y es ahora cuando se han visto superados por la presión de los trabajadores de VESTAS, que exigen que cesen los despidos injustificados -¡entre 10 y 20 al año!-, así como el uso sin apenas medidas de seguridad de productos cancerígenos, que ya han provocado numerosos accidentes, ante los que la mutua de la empresa, FREMAP, hace oídos sordos. Algunos de estos casos, recordemos que ya el PCOE los denunció cuando algunos trabajadores de ETTs en VESTAS se acercaron al Partido para denunciar esta situación.

En el caso del sector del transporte sanitario representados por CCOO y UGT, los trabajadores tienen el convenio colectivo caducado desde febrero de 2023 y el sueldo congelado desde 2013. A todo esto, y a la inflación desbocada que ha precarizado en extremo su poder adquisitivo en este largo periodo de más de una década, hay que añadir que superan en un 20% las horas anuales pactadas en el convenio caducado y que, además, se cobran como ordinarias. Esto y la inflación acumulada genera una deuda con los trabajadores que deja en un chiste la demanda de aumento de un 10% sin carácter retroactivo propuesta por los sindicatos. En este punto sorprenden tres cosas, la dejación de funciones prolongada en el tiempo de estos lamebotas de la patronal que son CCOO y UGT, la petición de mínimos en la actualización salarial y la negativa a cambiar los paros parciales por una huelga inmediata y de carácter indefinido hasta que la patronal del sector se avenga a sus demandas. Todas estas cosas pueden ocurrir, ocurren y dejan al descubierto el chiringuito y los beneficios personales que salen de las costillas de los trabajadores para su lucro personal y la rentabilidad que saca la patronal por las dádivas a estos sinvergüenzas que merecerían terminar entre rejas. Estos sindicatos podridos han visto la urgencia de convocar paros parciales por la misma presión de la que hablábamos unas líneas más arriba. ¡No nos conformamos con medias tintas! ¡Nada de paros parciales! Exigimos paros totales. Que pare la producción, porque si nosotros paramos de producir, la empresa dejará de ganar. Chirría sólo escucharlos hablar de salario justo. ¿Cómo se puede conseguir un salario justo mediante la explotación del trabajo asalariado, dónde una parte produce toda la riqueza con su trabajo y el mérito de la otra parte sólo constituye en la propiedad privada de los medios de producción y la apropiación privada de esa riqueza a cambio de una limosna? Sólo la lucha por la completa demolición de este sistema de explotación puede acercar al obrero hacia el salario justo cuando socialice los medios de producción cosa que estos malnacidos, que dicen ser de izquierdas, han obviado interesadamente por doce monedas de oro.

El daño que hacen a la clase obrera es sistémico e inconmensurable como vemos en estos casos particulares. Para combatirlo necesitamos fortalecer un sindicalismo de clase que una a la reivindicación económica la lucha política en todos los frentes y actúe de trinchera y escuela de los trabajadores contra los explotadores y sus secuaces a sueldo. Trabajadores, no podemos seguir confiando en estos sindicatos corruptos que sólo actúan a medio gas cuando la presión de los trabajadores los obliga a ello. ¡Necesitamos sindicatos combativos que nos defienden permanentemente, sin cortapisas! Por eso, desde el Comité Provincial del PCOE en Ciudad Real, llamamos a los trabajadores a engrosar las filas de la ASC, sección del Estado español de la Federación Sindical Mundial, el sindicato internacional de clase heredero de la Internacional Comunista.

 

¡Paremos por completo la producción!

¡Solidaridad obrera!

¡Socialismo o barbarie!

Comité Regional del PCOE en Castilla-La Mancha




Huelga general en Grecia: el capitalismo no puede ocultar su descomposición

El 28 de febrero las calles de Grecia se llenarán de protestas, en una huelga general en la que participarán varios sectores y se volverá a poner sobre la mesa el grave accidente que tuvo lugar dos años atrás, provocado por la corrupción y las graves negligencias por parte del Estado burgués. El choque de trenes que costó la vida a 57 personas fue el resultado del abandono del transporte público, el incumplimiento de toda medida de seguridad, la falta de mantenimiento de las líneas y la falta de trabajadores, principalmente; todo ello fue denunciado en numerosas ocasiones, pues los trabajadores alertaban del peligro exigiendo una actuación. Sin embargo, seguía desmantelándose lo público para fortalecer lo privado, siendo la receta habitual en la fase putrefacta del capitalismo.

En los últimos dos años, demasiados trabajadores han perdido la vida por las precarias condiciones, pues la prioridad del burgués son las ganancias y no las necesidades. Al igual que ocurre en el país en que vivimos, en Grecia sufren inestabilidad y precariedad laboral, así como recortes en todos los servicios públicos para enviar los recursos de éstos a manos privadas. Todo el descontento popular pondrá de relieve numerosas y progresivas carencias que allí se sufren, y es la oportunidad para avivar las ascuas de la lucha de clases, por débiles que puedan parecer actualmente. La huelga general dará forma a una gran indignación que sirve como termómetro para la burguesía. Aun con la ausencia de un sólido movimiento obrero y la falta de una lucha consciente contra el capital, el Estado burgués no puede evitar que salgan a flote todas las pruebas de su podredumbre, y los proletarios sufren en sus carnes toda la opresión en múltiples formas. Es por ello que a los capitalistas solo les queda apostarlo todo al fascismo, para destruir todo atisbo de organización proletaria, deformar la realidad para ocultar las causas de su ruina y presentar las guerras como necesarias e inevitables.

Aumenta en el mundo la inversión militar, preparándose para las inevitables guerras de rapiña entre dos bloques imperialistas, y podemos ver en Grecia también la causa de esto último, que es la misma que obliga a la burguesía a despreciar cada vez más explícitamente la vida humana, desplazándola sin miramientos para poner en el centro la concentración de capital y protegerse con las arcas públicas: la bancarrota del imperialismo. Aunque los medios de manipulación de masas procuren no hablar de ello y quieran omitir la huelga general de Grecia para no visibilizar las convulsiones que sufre el criminal capitalismo, la clase obrera demuestra continuamente su fuerza, su solidaridad con hermanos de clase de otros países y su indignación ante la barbarie imperialista.

Es indiscutible que la unión de los proletarios no solo es posible, sino la clave para frenar toda tropelía del Estado burgués y comenzar la lucha por derribarlo. La experiencia nos ha demostrado que individualmente no se solucionarán los problemas inherentes a la economía de mercado; las contradicciones del capitalismo sólo pueden ser superadas de manera colectiva, con conciencia de clase y partiendo del hecho innegable de que todo el trabajo es social; está interrelacionado. La clase obrera produce toda la riqueza, pero el freno para su avance es el patrón que se la apropia indebidamente. La minoría parásita que tiene en sus manos el Estado tiene claro que su ventaja reside en la batalla ideológica; las condiciones para el socialismo están dadas, y solo debemos tomar conciencia de clase y organizarnos en una lucha contra el capital para tomar el poder político. El Partido Comunista Obrero Español apoya la huelga general en Grecia, y hace un llamamiento para fortalecer las filas del sindicalismo de clase de la FSM, como única forma de combatir realmente por nuestros intereses en el seno de la propiedad privada: los centros de trabajo donde sufrimos la explotación. El sindicalismo de clase y combativo es un vector necesario para poner fin a este sistema criminal y caduco, que mientras agoniza no tendrá reparos en deshumanizarnos y reprimirnos con todas sus armas. El camino para acabar con la minoría explotadora que domina nuestras vidas es crear nuestros propios órganos de poder y pelear por construir una auténtica democracia obrera. ¡Socialismo o barbarie!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




La reducción de la jornada laboral para alargar la “paz social”

Los capitalistas, en su enésimo episodio de infame cinismo, se han dedicado una vez más al trilerismo ante los ojos de la clase obrera. Esta vez han tocado un tema de especial relevancia que transformarán en nuevo maquillaje para apaciguar el creciente hastío de los trabajadores: la reducción de la jornada laboral.

De entrada, se pueden detectar claramente sus intenciones en un acuerdo firmado por el Ministerio de Trabajo, UGT y CC.OO, es decir, entre los administradores del Estado burgués y los principales sindicatos de la patronal. Un lamentable comunicado de UGT nos revela el “secreto”: “Si esto no se consigue en la negociación, si hay una mayoría parlamentaria diferente en el Congreso, los sindicatos no cejaremos en el empeño, por tanto, llegaremos a las 37 horas y media sí o sí y lo haremos para todos los trabajadores y trabajadoras a través del Boletín Oficial del Estado y el Estatuto de los Trabajadores para que nadie se quede atrás (…) prevé entrar en vigor, en 2025 tal y como estaba redactado en el acuerdo de Gobierno, aunque es susceptible de ser modificado en el trámite parlamentario”.

Al final de dicho comunicado, relleno de ponzoña, se encuentra el acceso al documento en cuestión. Basta con leer el punto 10 de lo manifestado en el texto; la parte más reveladora entre todo el enredo de engaños: “Por todo ello, el Gobierno y las organizaciones sindicales, tras el proceso de diálogo social mantenido con el conjunto de los agentes sociales en los últimos meses, basado en el respeto, la lealtad institucional y el reconocimiento de que existe un interés común por mejorar las condiciones de trabajo y empleo en nuestro país”.

 

Es decir, reconocen que han hecho un documento para luego dejarlo todo igualmente en manos del Congreso, de una mayoría parlamentaria, y que todo puede ser modificado en el trámite parlamentario. ¿Qué intereses se defienden en el Congreso? ¿Qué ordenará la burguesía que domina la sociedad de clases a través de, entre otros, políticos parlamentarios y sindicatos amarillos, apéndices del Estado burgués? Es evidente que se ha hecho un juego de manos para dejarlo todo en el mismo punto; una supuesta declaración de intenciones que se convierte en polvo al dejar la decisión en manos del enemigo de la clase obrera. Es más, declaran que se basan en el diálogo con la patronal (burguesía), respetando su poder sobre la clase obrera, siendo leales a las instituciones burguesas y reproduciendo la cruel falacia de que hay un “interés común” entre explotadores y explotados por “mejorar” la esclavitud asalariada.

Yolanda Díaz anunció una gira para visitar una serie de ciudades. Como no puede ser de otra manera, busca un “diálogo” con “la ciudadanía”, es decir, los explotadores, que también entran en esa categoría, se incluyen. Al no tener mayoría parlamentaria, necesita el apoyo de partidos como Junts y PP, abiertamente reaccionarios, y declara que tiene la intención de hacer presión desde “la ciudadanía” para conseguir sus votos. Por un lado, fomenta la idea de que la clase obrera debe ser un sujeto pasivo que debe atenerse a lo que digan los representantes del capital, respetando como legítimo el deseo de los empresarios. Por otro lado, el problema con PP y Junts será la excusa perfecta para nuevas modificaciones que harán que, en la práctica, nada cambie, lo cual es el objetivo de todos los “agentes sociales”, Yolanda Díaz incluida.

Ya se ha visto la pérdida de fuerza del Gobierno “más progresista” en el Congreso con lo que desde el principio han sido migajas para los obreros y protección para los empresarios: la ley ómnibus. El gobierno ha tenido que negociar con Junts para poder sacarla adelante, suprimiendo medidas y adoptando otras como un sistema de aval con dinero público para garantizar el pago a parásitos rentistas, cuando los inquilinos ya no puedan pagar su casa debido a los múltiples y crecientes problemas que padece la clase obrera, así que, con esta medida de protección aumentará la demanda. Podemos estar seguros de que se cumplirá esa medida, ya que defiende el interés burgués, pero otras como la enésima “prohibición” de los desahucios, que no han parado de ejecutarse con el gobierno “más progresista”, son solo adornos. Así funcionan las reformas que se aprueban en los parlamentos: un envoltorio llamativo para los proletarios y un contenido jugoso para los burgueses, que financian partidos políticos para obtener mayores ventajas que sus rivales, pero siempre blindando la economía de mercado sin cuestionarla ni un solo momento, pues interesa a todos ellos.

Siguiendo con la reducción de la jornada laboral, en su juego para desviar el asunto han introducido “choques” dentro del Gobierno. Al parecer, básicamente el Ministerio de Trabajo queda supeditado al de Economía; Díaz podrá seguir presentándose como “neutral” y como un analgésico tras los golpes de la burguesía a los anhelos de la clase obrera. Anuncian que quizá la reducción de jornada entre en vigor el año próximo y, a través de la ministra de Trabajo, pretenden colar ayudas a pymes como concesión a “las derechas” y a la patronal, siendo ésta última, en realidad, el conjunto de parásitos que toma las decisiones en todo el asunto. Es decir, existe la intención de transferir dinero público a pequeños explotadores; dinero que se usará para alargar la existencia de cierto número de estas empresas, asegurando las compras de mercancías a los monopolios en mayor medida durante un tiempo, intentando retrasar las grandes crisis inherentes al capitalismo en su fase de putrefacción. Dicho de otro modo, lo arreglarán para que sea la enésima vía legal por la cual los recursos públicos irán a parar a las cuentas de los grandes explotadores.

¿Gobierno y sindicatos amarillos defienden intereses diferentes a los de la patronal? Es evidente que se aprovecha un tema candente para meter veneno en una concesión simbólica a la clase obrera. El único desacuerdo que puede haber es en la mejor manera de introducir la trampa, teniendo en cuenta las condiciones actuales del proletariado y sus ansias de cambio.

Todo va encaminado a que la clase obrera sea sujeto pasivo y se resigne a observar el proceso legalista de sus “representantes”. De esta manera, de un modo liviano, se representa una especie de hostilidad entre Yolanda Díaz y la CEOE, siendo una muy mala imitación de la lucha que debería haber por parte de la clase obrera y que han conseguido desactivar.

La ministra de Trabajo siempre ha tenido buena relación con Garamendi, y llamaba a éste “querido Antonio” en un discurso que pronunció en la entrega de premio de Cepyme, a la que le pareció pertinente acudir en 2021. Ahora, en referencia a sus “discrepancias”, acusa al presidente del nido de parásitos que es la CEOE de rechazar una reforma que “beneficia en mayor medida a la población femenina ocupada”, poniendo énfasis en el “impacto de género”. Es decir, deforma completamente el asunto y pretende convertirlo en una cuestión de género, y no de clase social.

Yolanda Díaz nunca ha dejado de demostrar que se posiciona claramente en el lado de los capitalistas, e incluso en los momentos en que se propone expresar “molestias” con la actitud de la burguesía, es clara como el agua. Ante las declaraciones de Garamendi por las medidas tras el desastre de la DANA, dijo “Yo echo de menos al señor Garamendi que trabajaba por su país, que representaba los legítimos intereses de las patronales”. La ministra habló claramente de proteger a los empresarios de Valencia, pidiendo empatía para ellos, y dejando a un lado a la clase obrera. Considera legítimos los intereses de aquellos que se apropian de los frutos del trabajo ajeno, y esa es la premisa de la que partirá siempre; de otra manera, no estaría en el gobierno. El “señor Garamendi”, como todos los que forman parte de la CEOE, ni trabaja ni hace nada que no vaya encaminado a mantener la explotación asalariada y llenarse los bolsillos exprimiendo a los obreros.

Otro ejemplo sumamente revelador viene de las declaraciones de Garamendi el pasado mes de noviembre, en el que felicitaba a los sindicatos amarillos por la baja cantidad de huelgas, logrando con ello la tan ansiada “paz social” que necesita la burguesía, dando gracias a los vendeobreros y pidiendo mejorar y fortalecer estos sindicatos que son ideales para “negociar”. Estos son los agentes sociales que miran por el “interés general” y el “bien común”.

Díaz ha afirmado que la reducción de la jornada laboral “mejorará” la vida de “la gente” porque habrá media hora menos de jornada al día, e incluso se atreve a decir que es un paso en la lucha contra el cambio climático. En realidad, se seguirá discutiendo y aún queda tiempo para generar ilusiones en la clase obrera con una trampa disfrazada de concesión, mientras introducen ventajas para la burguesía con la excusa de que hay un “difícil” camino que lleva a su aprobación, y que no hay más salida que negociar. Aún no se sabe qué forma tomará en el BOE, pero tenemos la garantía de que los burgueses no saldrán perdiendo. Y por enésima vez, el gobierno ni siquiera cumple con los parches prometidos.

De hecho, la reducción de la jornada laboral no es tal como pretenden venderla. Se trata de un cómputo anual, y no semanal. Habrá periodos de trabajo intensivo donde se aumentarán las horas, y en otras etapas se compensará con algunas menos. Según el presidente de la CEOE, el 25% de los convenios acordaron 37,5 horas semanales, que equivalen a 1627,5 horas anuales, pero entre la mayoría de convenios pactados se encuentra, por ejemplo, el del sector TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) en el cual se estableció, a espaldas de los trabajadores, una jornada máxima de 1800 horas anuales.

Garamendi se queja ahora, supuestamente, de una decisión “unilateral”, defendiendo el derecho constitucional a la “negociación colectiva”. Su idea de negociación colectiva consiste en acatar lo que diga el burgués, y que es ejecutado por los lacayos que orbitan alrededor de éste, como en realidad ocurre ahora. No hubo expresión de descontento cuando, con el gobierno criminal de Rajoy, se impuso sin negociación una reforma laboral que daba aún más ventajas al burgués de las que ya existían. Ahora, con la socialdemocracia administrando el Estado, se intenta compensar la ausencia de movimiento obrero con un lamentable enfrentamiento en el seno de las instituciones burguesas, para poner un tenso remiendo que pueda frenar un poco más la indignación de la clase obrera.

Llaman mejorar la vida de los trabajadores a una distracción que sirve como pequeño paño caliente, pues con esa falsa concesión a la clase obrera van metiendo mayores facilidades de las que ya hay para el robo del burgués, tanto de frutos del trabajo como de dinero público. No olvidemos los desastrosos datos que reflejan la penosa situación socioeconómica del proletariado, como ya señalamos en un comunicado anterior. Cada vez es mayor la pérdida de capacidad de compra, el nivel de pobreza, el trabajo precario e inestable y los problemas de salud mental, entre otras cosas. Cabe destacar que, según datos de la EPA, más de medio millón de trabajadores están pluriempleados, pues la necesidad obliga a ello para obtener lo que se requiere, y casi la mitad de los 890.000 asalariados que, según los registros, realizan horas extra cada semana no reciben ninguna remuneración por dichas horas.

En cuanto a “la lucha contra el cambio climático”, según organizaciones ecologistas usando los datos disponibles de los países, el año pasado España alcanzó el déficit ecológico en mayo. Es decir, ha consumido antes de medio año los recursos que le corresponden para los 365 días. ¿Qué nos indica este hecho? Señala que el capitalismo es, inevitablemente, un modo anárquico de producción en el que la burguesía, a través de la explotación humana, arrasa con los recursos sin un plan determinado más allá de acaparar tanto mercado como sea posible, y así obtener la máxima ganancia que pueda. La destrucción indiscriminada de los entornos naturales para obtener materias primas, la deforestación, la contaminación del suelo, del agua y del aire con los métodos más rápidos y, por tanto, menos costosos, para luchar con otros parásitos por atraer la demanda, etc., no son sino las consecuencias de la economía de mercado; de la propiedad privada de los medios de producción, y no acabará con una ridícula reducción de la jornada laboral, la cual no se aplicará en todas las empresas, será compensada con mayor carga de trabajo en menos tiempo y con horas extra (muchas de las cuales no serán retribuidas), además de usarse mano de obra con contrato temporal durante periodos de mayor actividad, continuarán los trabajos sin contrato y, por tanto, sin control horario, etc. El capitalismo seguirá siendo capitalismo, con su inherente miseria y sin ser el trabajo otra cosa que una actividad de supervivencia y esclavitud asalariada para la clase obrera, y beneficios para la burguesía con su apropiación del trabajo ajeno.

Afirmar que mejorará la vida de los trabajadores encierra un sesgo; bien lo sabe Francia, que desde el año 2.000 puso en vigor una jornada laboral de 35 horas. Según el último “Estudio Internacional del Grupo AXA sobre Salud y Bienestar Mental” realizado junto con el Colegio de Psicólogos de España, en Francia un 26% de la población tiene problemas de salud mental (en España un 34%). El 54% de los franceses dice sentirse estresados, y el estudio también indica que un 67% ha tenido que acudir a un especialista por problemas psicológicos. En lo referente al estrés laboral, otro estudio indica que el 48% de los trabajadores siente estrés a diario, habiendo en España un 58%. A pesar de las diferencias en la jornada laboral, en ambos países el nivel de estrés es alto.

La reducción de jornada que nos prometen, que es menor que la de Francia, ¿Mejorará nuestras vidas estando éstas regidas por la economía de mercado? Siguiendo con dicho país, un informe indica cómo los problemas de la vivienda afecta a demasiados proletarios, siendo 4,1 millones los que no tienen vivienda digna, y 12,1 millones que tienen una situación habitacional inestable, habiendo en la segunda categoría un alto grado de carencias materiales. Por otro lado, con la inflación de los últimos años la situación ha empeorado, y la mitad de los encuestados en un estudio tiene que comprar productos de higiene con menor frecuencia por tener que elegir entre dichos productos y otras necesidades. También es revelador el barómetro de la pobreza 2023 que refleja una situación desoladora para una gran cantidad de proletarios, aun contando con un trabajo.

La situación es tan alarmante que, viendo que la deuda del Estado no para de crecer, se han propuesto recortes en servicios básicos. Es más, mientras anuncian una ridícula recaudación temporal con impuestos a las grandes fortunas, que son quienes, de hecho, controlan el Estado, proponen que la clase obrera trabaje gratis un día al año para disminuir el déficit. Es decir, los trabajadores generan toda la riqueza, incluida, claro está, la de esas grandes fortunas, y a la vez son usados por los parásitos para sanear sus deudas.

Aunque es innegable que la reducción de la jornada laboral puede traer beneficios, el país vecino es una prueba tangible de que solo son cantos de sirena si los medios de producción siguen en manos de la burguesía, pues la socialdemocracia pone intencionadamente el foco sobre una pieza del puzle cuya imagen puede resultarnos agradable, pero una visión global muestra la realidad: continúa siendo esclavitud asalariada, y la dinámica destructiva del capital sigue su curso en el mercado mundial. No escapará la clase obrera a eso por reducir el gobierno de turno, oficialmente, unas horas la semana laboral, mientras la realidad en los centros de trabajo y en los demás ámbitos de nuestra vida siguen sujetos a la economía de mercado y sus contradicciones; a la explotación humana. Lo que nos ofrecen es una estratagema; la burguesía lleva el timón y no nos dará ventaja, sino paños calientes.

La única manera que tiene la clase obrera de blindar sus intereses y poner la vida humana en el centro, pasa por librarse de los que poseen los medios de producción y solo tienen por aspiración la máxima ganancia a costa de los trabajadores, mientras éstos reciben las migajas, es decir, un salario. El objetivo de la paz social es convertirnos en espectadores, divididos y esperando que el próximo movimiento de la burguesía y sus lacayos no siga deteriorando nuestras vidas, sintiendo impotencia cuando comprobamos que, teniendo ellos el poder, es inevitable, y consiguiendo que creamos que nada se puede hacer.

Si nos ceñimos a la reducción de la jornada laboral, solo luchando por abolir la esclavitud asalariada se conseguirá realmente, pues el desarrollo actual de las fuerzas productivas nos asegura proveer a toda la sociedad de abundancia. Socializando los medios de producción pertenecerán éstos a la clase obrera, que son quienes producen todo lo relativo a la vida en sociedad, y sin los parásitos que hoy son dueños de las empresas se reduciría en gran medida, y progresivamente, la jornada laboral diaria, ya que cada trabajador obtiene lo que le corresponde por su tiempo de trabajo pudiendo obtener el equivalente (y más) a su aportación a la sociedad, sin que nadie le arrebate los frutos. No sería necesario trabajar el mismo número de horas que en la actualidad. No solo se crearía una cantidad enorme de puestos de trabajo con esa drástica reducción de jornada, sino que el dirigir la producción a los servicios necesarios que mejoren y faciliten nuestras vidas, el aprovechamiento de todos los recursos y de todas las tierras, generará mayor cantidad aún de puestos y de abundancia. El progreso cada vez mayor en la técnica disminuirá continuamente el tiempo de trabajo, sobre todo en labores productivas repetitivas y monótonas. Todo ello dará lugar a un incremento progresivo de la calidad de vida, del tiempo de ocio y para formación, entre otras muchas cosas. No se trata de una utopía o un deseo, sino que el desarrollo actual de la ciencia lo permite.

Actualmente, la burguesía tiene los medios de producción y los avances de la ciencia en sus manos: no los usará para mejorar nuestras vidas, sino para hacer más eficiente la explotación, en detrimento de nuestra salud y sin escatimar en esfuerzos para arrebatarnos todavía más los frutos del trabajo. Ya hemos visto que una jornada reducida no cambia la esclavitud asalariada, y la clase obrera seguirá inmersa en una espiral destructiva de continuas crisis y guerra, cargando sobre sus hombros a un sistema que agoniza pero que se resiste a morir. La única manera de darle muerte y acabar con su opresión es la organización de la clase obrera. Es necesario dotar de conciencia de clase a los trabajadores, comenzar la auténtica batalla ideológica y combatir a los capitalistas en un Frente Único del Pueblo, aunando a los proletarios en una sola lucha contra el capitalismo. El gobierno de turno, que solo es el administrador del capital al servicio de la burguesía, no lucha ni luchará contra el patrón para conquistar derechos. Solo fortaleciendo el sindicalismo de clase de la Federación Sindical Mundial, cuyo representante en el Estado Español es Alternativa Sindical de Clase (ASC), pelearemos realmente por nuestros intereses, elevando la lucha económica a la lucha política en los centros de trabajo, que es donde sufrimos el robo y los abusos del patrón.

Solamente liberándonos de los oportunistas podremos organizarnos con la fuerza renovada y la contundencia necesaria para destruir el imperialismo, que no es otra cosa que la encarnación de todas las aspiraciones criminales y explotadoras que sustentan a toda esta panda de vendeobreros y sus dueños que viven de nuestro trabajo y parasitan nuestras vidas. Entonces de sus cenizas podremos construir el socialismo, que no es otra cosa que la materialización de las mayores aspiraciones humanas de hermandad y solidaridad que anhelan los proletarios.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




La nueva tropelía de los sindicatos verticales en Manresa [ESP/CAT]

Manresa es una ciudad de 80000 habitantes, en la provincia de Barcelona, que ve como el servicio público de autobuses se precariza paulatinamente. El consistorio de Marc Aloy (ERC) tiene externalizado el servicio a la empresa Sagalés y las consecuencias para los trabajadores y los usuarios son bochornosas debido a la infradotación cada vez más flagrante. Si se tiene en cuenta que, según el padrón municipal, en los últimos cuatro años la población ha aumentado en 4000 habitantes y que la frecuencia de los autobuses se ha reducido, implicando a veces retirar a un autobús de la ruta, podemos inferir las consecuencias que de ello se derivan. Otras tropelías son el cierre de la pediatría del CAP (Centro de Atención Primaria) Les Bases, que ha derivado toda la población infantil al otro CAP, Sant Andreu, sin suplir al pediatra que plegó del CAP Les Bases y que ya andaba saturado porque, además, es el centro de vacunación infantil. Desde el consistorio se ha hablado de que faltan profesionales, pero lo que realmente ocurre es que ofrecen unas condiciones laborales pésimas y todo el personal sanitario termina por plegar e irse a la privada. También se puede hablar de la nueva gestión de las basuras, cuya tasa se ha encarecido un 28% en tres años, la reducción del número de contenedores y la frecuencia, al ponerlos por tarjeta, del uso que pueden hacer los usuarios sin aumento de la tasa al año siguiente, usufructo que es tan forzado como las rutas de los autobuses. Todo esto es consecuencia de hacer de lo público negocio.

Frente a este panorama, la clase obrera de Manresa ha tenido que sufrir innumerables veces las palabras del alcalde, Marc Aloy (ERC), refiriéndose a las bondades sociales que tendría para la población la República Catalana donde mágicamente habría una completa abundancia y que existiría sensibilidad social por parte de los que hoy gobiernan sin ella, de repente se transformarían. Como todo lacayo de la burguesía, su patria no coincide con la de la clase obrera y esto se hace evidente por sus actos y porque sus intereses son contrapuestos.

Sobre los trabajadores del servicio de autobuses. La externalización del servicio, a la empresa Sagalés, se realiza bajo toda forma de eufemismos como la voluntariedad, cuando se eligen a los trabajadores por la cercanía de sus casas al centro de trabajo de forma obligatoria, la derivación sin perder ingresos, cuando se realizan contratos de lunes a domingo, lo que impide cobrar festivos, la garantía de las horas, cuando por el aumento de la frecuencia con los mismos o menos autobuses, si el trabajador no cumple con el horario draconiano que la empresa y el consistorio le imponen, el tiempo de más que tarda en cubrir su propia ruta no se le abona como extra. Las condiciones de trabajo, así, se convierten en inaguantables y varios chóferes han extinguido su relación laboral con el pensamiento iluso de que, quizás, en el siguiente trabajo encontrarán un patrón mejor. Esta situación prueba una vez más la falta de conciencia política e ideológica del proletariado que, guiado traicioneramente por el sindicalismo vertical de CCOO, es presa de la desesperanza y el derrotismo. Pensando que su única salida es la huida, pero la verdadera única salida es justamente la contraria: la lucha abnegada contra los patronos y sus perros fieles. Mientras no se les plante cara la clase trabajadora se verá abocada al constante empeoramiento de los puestos de trabajo e incluso su destrucción, a la vez que aumenta el coste de la vida y los servicios públicos se convierten en negocio hasta su desaparición total, en resumidas cuentas la barbarie.

En un principio, ya que 2024 era año de firma de un nuevo convenio, los trabajadores decidieron ir a la huelga para reivindicar su dignidad y su salario. Allí el Ayuntamiento puso a girar a CCOO como apéndice más puro de la clase burguesa, para desviar la indignación hacia promesas que según Rosa Sans, se llaman “tocar de pies al suelo” en palabras textuales, esto quiere decir conformarse con migajas y no ir al fondo político, ya que ellos están claramente de parte del Ayuntamiento y de la empresa Sagalés, de las que reciben abundantes subvenciones. La política, si se toca, deja al descubierto su chiringuito. Para eso se trata a los trabajadores como infradotados, se les miente de forma sistemática y se ha negociado el nuevo convenio de forma unilateral con medidas que ni han sido votadas, ni resuelven la situación de los trabajadores. Todo se ha limitado a un aumento del 3% y la disminución en la línea 2 y 4 de las frecuencias de paso en algunos minutos. Este accionar de CCOO también tiene su repercusión en los usuarios ya que no mejora en nada el problema de las frecuencias, al contrario las alarga, y no restituye ningún autobús de los que se han quitado. Anteriormente, los trabajadores propusieron tres jornadas de huelga y CCOO se encargó de poner las fechas para que coincidieran con las jornadas de huelga general de los transportes por carretera en todo el estado, huelgas que por otro lado fueron desconvocadas a nivel nacional e instigadas, también, por CCOO. Con este funcionamiento CCOO ha conseguido la total desmovilización y desafección, cuando no directamente la dimisión de sus puestos de trabajo y de la lucha sindical.

Ante este panorama en Manresa, desde el Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) llamamos a los proletarios de Manresa a que se movilicen frente a este ataque a los servicios públicos de su ciudad y a los chóferes que ya están en lucha que abandonen los sindicatos verticales y se apoyen en Alternativa Sindical de Clase (ASC) que representa a la Federación Sindical Mundial (FSM) única central sindical que realmente posee un carácter de clase y combativo. De todas maneras ambas luchas se han de unir en el Frente Único del Pueblo (FUP) para atacar a la raíz del problema, que no es otra que el sistema capitalista, y arrancarla de una vez por todas. Solamente así se podrá construir el sistema socialista donde los trabajadores tendrán los medios a su disposición para solucionar estos problemas de forma fértil y duradera.

 

Cèl·lula del Partit Comunista de Catalunya en Manresa

 


La nova atropellament dels sindicats verticals a Manresa

 

Manresa és una ciutat de 80.000 habitants, a la província de Barcelona, que veu com el servei públic d’autobusos es precaritza paulatinament. El consistori de Marc Aloy (ERC) té externalitzat el servei a l’empresa Sagalés i les conseqüències per als treballadors i els usuaris són vergonyoses a causa de la infradotació cada vegada més flagrant. Si es té en compte que, segons el padró municipal, en els últims quatre anys la població ha augmentat en 4.000 habitants i que la freqüència dels autobusos s’ha reduït, implicant a vegades retirar un autobús de la ruta, podem inferir les conseqüències que se’n deriven. Altres atropellaments són el tancament de la pediatria del CAP (Centre d’Atenció Primària) Les Bases, que ha derivat tota la població infantil a l’altre CAP, Sant Andreu, sense suplir el pediatre que va plegar del CAP Les Bases i que ja anava saturat perquè, a més, és el centre de vacunació infantil. Des del consistori s’ha parlat que falten professionals, però el que realment passa és que ofereixen unes condicions laborals pèssimes i tot el personal sanitari acaba plegant i anant-se’n a la privada. També es pot parlar de la nova gestió de les escombraries, la taxa de les quals s’ha encarit un 28% en tres anys, la reducció del nombre de contenidors i la freqüència, en posar-los per targeta, de l’ús que poden fer els usuaris sense augment de la taxa l’any següent, ús que és tan forçat com les rutes dels autobusos. Tot això és conseqüència de fer del públic negoci.

Davant d’aquest panorama, la classe obrera de Manresa ha hagut de patir innombrables vegades les paraules de l’alcalde, Marc Aloy (ERC), referint-se a les bondats socials que tindria per a la població la República Catalana on màgicament hi hauria una completa abundància i que existiria sensibilitat social per part dels que avui governen sense ella, de sobte es transformarien. Com tot lacai de la burgesia, la seva pàtria no coincideix amb la de la classe obrera i això es fa evident pels seus actes i perquè els seus interessos són contraposats.

Sobre els treballadors del servei d’autobusos. L’externalització del servei, a l’empresa Sagalés, es realitza sota tota forma d’eufemismes com la voluntarietat, quan s’escullen els treballadors per la proximitat de les seves cases al centre de treball de forma obligatòria, la derivació sense perdre ingressos, quan es realitzen contractes de dilluns a diumenge, cosa que impedeix cobrar festius, la garantia de les hores, quan per l’augment de la freqüència amb els mateixos o menys autobusos, si el treballador no compleix amb l’horari draconià que l’empresa i el consistori li imposen, el temps de més que triga a cobrir la seva pròpia ruta no se li abona com a extra. Les condicions de treball, així, es converteixen en inaguantables i diversos conductors han extingit la seva relació laboral amb el pensament il·lús que, potser, en la següent feina trobaran un patró millor. Aquesta situació prova una vegada més la falta de consciència política i ideològica del proletariat que, guiat traïdorament pel sindicalisme vertical de CCOO, és presa de la desesperança i el derrotisme. Pensant que la seva única sortida és la fugida, però la veritable única sortida és justament la contrària: la lluita abnegada contra els patrons i els seus gossos fidels. Mentre no se’ls planti cara la classe treballadora es veurà abocada al constant empitjorament dels llocs de treball i fins i tot la seva destrucció, alhora que augmenta el cost de la vida i els serveis públics es converteixen en negoci fins a la seva desaparició total, en resum la barbàrie.

En un principi, ja que 2024 era any de signatura d’un nou conveni, els treballadors van decidir anar a la vaga per reivindicar la seva dignitat i el seu salari. Allà l’Ajuntament va posar a girar a CCOO com a apèndix més pur de la classe burgesa, per desviar la indignació cap a promeses que segons Rosa Sans, s’anomenen “tocar de peus a terra” en paraules textuals, això vol dir conformar-se amb engrunes i no anar al fons polític, ja que ells estan clarament de part de l’Ajuntament i de l’empresa Sagalés, de les quals reben abundants subvencions. La política, si es toca, deixa al descobert el seu xiringuito. Per això es tracta els treballadors com a infradotats, se’ls menteix de forma sistemàtica i s’ha negociat el nou conveni de forma unilateral amb mesures que ni han estat votades, ni resolen la situació dels treballadors. Tot s’ha limitat a un augment del 3% i la disminució en la línia 2 i 4 de les freqüències de pas en alguns minuts. Aquest actuar de CCOO també té la seva repercussió en els usuaris ja que no millora en res el problema de les freqüències, al contrari les allarga, i no restitueix cap autobús dels que s’han tret. Anteriorment, els treballadors van proposar tres jornades de vaga i CCOO es va encarregar de posar les dates perquè coincidissin amb les jornades de vaga general dels transports per carretera a tot l’estat, vagues que d’altra banda van ser desconvocades a nivell nacional i instigades, també, per CCOO. Amb aquest funcionament CCOO ha aconseguit la total desmobilització i desafecció, quan no directament la dimissió dels seus llocs de treball i de la lluita sindical.

Davant d’aquest panorama a Manresa, des del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) fem una crida als proletaris de Manresa perquè es mobilitzin davant d’aquest atac als serveis públics de la seva ciutat i als conductors que ja estan en lluita que abandonin els sindicats verticals i es recolzin en Alternativa Sindical de Classe (ASC) que representa la Federació Sindical Mundial (FSM) única central sindical que realment posseeix un caràcter de classe i combatiu. De totes maneres ambdues lluites s’han d’unir en el Front Únic del Poble (FUP) per atacar l’arrel del problema, que no és altra que el sistema capitalista, i arrencar-la d’una vegada per totes. Només així es podrà construir el sistema socialista on els treballadors tindran els mitjans a la seva disposició per a solucionar aquests problemes de manera fèrtil i duradora.

 

Cèl·lula del Partit Comunista de Catalunya en Manresa




Nuestra solidaridad y apoyo con los compañeros de SATE Barajas ¡Ni un accidente laboral más!

El sindicato Alternativa Sindical de Clase (ASC) ha convocado huelga indefinida en las empresas subcontratadas de Aena en el Sistema Automatizado de Tratamiento de Equipajes (SATE) tras el accidente sufrido por un trabajador el pasado 8 de enero que cayó de una plataforma y que todavía permanece en la UCI del Hospital.

Las condiciones laborales de las plantillas en materia de Seguridad y Salud en SATE Barajas, como ocurre en muchísimos centros de trabajo, provocan heridas y hasta la muerte de los trabajadores. De enero a noviembre de 2024, en el Estado español, se registraron 502.152 accidentes laborales con baja en jornada, de los cuales 3.486 fueron graves y un total de 741 accidentes mortales, son 77 más respecto a los datos provisionales de noviembre de 2023, aumentando esta cifra en un 11,6%.

La mayor parte de estos accidentes sucedieron durante la jornada laboral, ascendiendo a un total de 599 personas trabajadoras muertas durante el transcurso de su jornada de trabajo, aumentando en 64 respecto a los accidentes mortales registrados en el mismo periodo de 2023.

Estos datos son ocultados sistemáticamente por los medios de manipulación de masas, así como las movilizaciones de los sindicatos de clase y combativos que luchan contra estas condiciones laborales que arriesgan la vida de nuestros hermanos de clase. Al sistema capitalista no le importan las vidas de los obreros ni de sus familias y lo intentan ocultar constantemente.

El PCOE se solidariza y da todo su apoyo a los compañeros de Siemens Logistic, Totseriman y Oustmart, donde trabajadores y trabajadoras son sometidos a condiciones laborales semiesclavistas y que arriesgan su vida a diario, e insta a su vanguardia sindical a llevar una lucha hasta las últimas consecuencias en defensa de unas condiciones laborales dignas que solo el Socialismo podrá otorgar a los trabajadores.

 

¡Socialismo barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




La bota del capitalismo aprieta al Servicio de Ayuda a Domicilio en Madrid

Las/os trabajadoras/es del SAD (Servicio de Ayuda a Domicilio) han iniciado una serie de paros exigiendo un aumento del salario acorde al nuevo convenio, así como el cumplimiento de la legislación sobre riesgos laborales para el trabajo doméstico. El trabajo del SAD comporta una necesidad para la sociedad, puesto que las personas en necesidad de ayuda o en condición de dependencia son una constante, el deterioro de estos servicios y similares refleja la naturaleza inhumana del capitalismo, cuya necesidad máxima es la explotación más feroz, explotación que se traduce en la miseria más absoluta para la clase obrera. El sueldo de los servicios SAD no alcanza el SMI siendo de unos 790€, además de que este servicio se ha privatizado con el tiempo, siendo antes algo que era una mayor responsabilidad del ayuntamiento de Madrid ahora está gestionado por más empresas privadas.

Sumado a la degradación de las condiciones de trabajo está la pésima gestión y apatía del Estado para con las personas en necesidad de estos servicios, en su mayoría mayores, puesto que el baremo utilizado para determinar el grado de dependencia, el cual determina el derecho a solicitar ayuda, es un cauce burocrático inconsistente y desligado por completo de las personas en situación de dependencia. Una ayuda que debe solicitarse a través de un formulario a través de registro electrónico, presentación de documentación adicional y en caso de ser mayor disponer de una copia de la solicitud para su valoración de dependencia, lo que viene a ser algo simple y sencillo para una persona mayor. A consecuencia de este baremo 900.000 personas han fallecido en las listas de espera en los últimos 18 años, según recoge el informe de la Asociación Estatal de Directores y Gerentes, es decir, que una media de 50.000 personas al año han muerto a causa de la pasividad administrativa, tanto del ayuntamiento de Madrid como del Estado Español.

¿Qué podemos hacer ante tal situación? Nuestra actual sociedad es una sociedad dividida en clases sociales, la capitalista, aquella que posee los medios de producción y el aparato del Estado, y la proletaria, aquella que se ve forzada a vender su fuerza de trabajo (energía mental y física) para poder vivir. Es en este contexto donde nace el capital, el dinero que se transforma en más dinero. ¿Cómo? A través de un exceso de tiempo de trabajo, esto es, la aplicación de un tiempo mayor al socialmente necesario (tiempo necesario para la reproducción de la fuerza de trabajo a lo largo del tiempo), extrayendo plusvalía del exceso de trabajo. Esta realidad se extiende a toda actividad productiva, desde un servicio social como el SAD hasta una cadena de montaje. Es así como el capitalismo vive a costa del trabajo ajeno, siendo esta su naturaleza, su esencia, inalterable por cualquier cambio político dentro del Estado y sus instituciones. A través de este análisis podemos ver que nuestra existencia gira en torno a una lucha de clases.

La naturaleza del trabajo, que exponemos brevemente, nos da una idea de qué comporta esta forma concreta de trabajo en la sociedad. La clase proletaria, tarde o temprano procura luchar por sí misma, por sus intereses, buscando mejoras en el trabajo, ya sea el aumento de salarios, reducción de la jornada laboral, disminución de la edad de jubilación, etc., la cuestión aquí es que la lucha espontánea de la clase obrera mantiene su condición de clase obrera, porque se limita a luchar por su realidad económica inmediata, algo lógico, ¿qué ocurre entonces? Que la contradicción de la cual vive el capitalismo se mantiene intacta, esta es la contradicción entre la propiedad de los medios de producción y la clase obrera, desposeída de estos medios, y condenada a vender su tiempo y energía a cambio de poder tener unas condiciones de vida ciertamente lamentables, como bien nos muestra la incapacidad por acceder a una vivienda, las interminables listas de espera, el aumento de precios a causa de la inflación, o en este caso concreto, el deterioro de servicios sociales fundamentales para muchas personas en condición de dependencia o ayuda.

¿Hacia dónde debe dirigirse la lucha? Los comunistas, conscientes de la situación de deterioro general del capitalismo, comprendemos que la lucha debe enfocarse al fin de acabar con el sistema mismo, enfocarse a construir un nuevo sistema que expropie los medios de producción de las manos de los explotadores, que luche contra los farsantes que pretenden mostrar al capitalismo como el único sistema «funcional», contra toda forma edulcorada de explotación y contra toda supuesta salvación que no venga de la mano de un cambio radical en la estructura económica. La lucha económica, sindical, es una expresión de las contradicciones de clase, presente en cada segundo de nuestro día a día, pero su existencia, pese a ser justa y lógica, debe evolucionar, levantar la cabeza y ver el horizonte de posibilidades que existen más allá de la explotación a la que nos condena el sistema.

La lucha sindical debe concebirse como una parte fundamental de un todo, de la lucha de clases, pero no únicamente como la lucha principal, como el núcleo de toda actividad política, por ello, desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), insistimos a los trabajadores a organizarse en los sindicatos de clase adscritos a la Federación Sindical Mundial (FSM) en el Estado español, siendo (ASC) Alternativa Sindical de Clase el sindicato de clase de la FSM más consolidado en España. Conscientes de que el mal que habitamos es consecuencia del sistema capitalista, de su lógica y funcionamiento, y que dentro del mismo debemos concebir las luchas en todas sus vertientes, no solo la económica. Es hora de que comencemos a construir un mundo nuevo y enviemos al vertedero de la historia al sistema capitalista, y para ello es fundamental la organización, no solo por nuestros intereses económicos fundamentales, sino por nuestra condición como seres humanos.

 

¡TRABAJADORAS/ES ENGROSAR EN LAS FILAS DEL SINDICALISMO DE CLASE!

¡ENFOQUEMOS NUESTRA FUERZA CONTRA EL SISTEMA CAPITALISTA!

¡LUCHEMOS POR UN MUNDO NUEVO!

Célula Felipe Lara del PCOE en Madrid




En apoyo a la huelga del comercio minorista en Asturias

Los trabajadores del comercio minorista de alimentación en Asturias son conscientes de que su precaria situación es insostenible. Es por ello que, como de costumbre, los sindicatos de la patronal se hacen con la desorganizada indignación del conjunto de los trabajadores para tomar las riendas, y así llevarla por donde conviene a los empresarios. Toda lucha de los trabajadores por mejorar su situación es justa y legítima; no cuestionamos la lucha, sino las intenciones de aquellos que dicen ser “representantes de los trabajadores” cuando realmente son lo contrario.

El llamamiento a la huelga, que tendrá lugar los días 23, 24, 30 y 31 de diciembre, se debe, principalmente, al bloqueo en la negociación de un convenio colectivo por parte de la patronal. Las retribuciones en las categorías, en general, orbitan alrededor del salario mínimo, aunque se tengan mayores niveles de responsabilidad, habiendo muy pocas diferencias salariales entre dichas categorías, declara UGT Asturias.

En este caso, los sindicatos hablan de “posturas muy alejadas” entre sus propuestas y la del burgués, pero los primeros hablan de una subida sobre el SMI del 4% para 2024 y 2025, y los segundos del 2,8% para 2024 y del 2,5% para 2025. Como vemos, la diferencia es insignificante, así como el mínimo impacto que tendría dicha subida salarial sobre el nivel de vida de los trabajadores con la carestía actual de las necesidades básicas. ¿Acaso están alejados en sus posiciones?

Los sindicatos también declaran que la retribución es la misma para trabajadores nuevos que para veteranos, y que con el paso de los años debería ir “subiendo de nivel” para los segundos. Teniendo en cuenta el porcentaje que reivindican, ese “nivel” hará que los ingresos siempre sean inferiores a los gastos. Se están limitando a la comparación entre unos trabajadores y otros, pero no a la situación que vive la clase obrera y su constante pauperización en un contexto donde la especulación y la explotación imperan, y cada vez es más difícil cubrir las necesidades a pesar de generar toda la riqueza.

También declara USO-Asturias que los empresarios “no apuestan por la profesionalidad, lo que quieren son despachadores”, de manera que un mismo trabajador tiene que realizar funciones distintas por el mismo salario. ¿Están quejándose o aconsejando al patrón? “Apostar” por la profesionalidad quiere decir que el burgués sería más inteligente “cuidando” el trabajo ajeno que le genera beneficios. Es decir, ponen el foco en el parásito y en la falsa idea de que es la fuente que permite tener trabajo, solo que debe gestionarse mejor, y no en que el trabajador es quien produce la riqueza que el burgués le quita de las manos, siendo este último su enemigo de clase.

Otro punto del que habla CCOO de Asturias, es la reducción de la jornada laboral a 38,5 horas, que en el caso de conseguirse no impedirá las horas extra que tan frecuentemente se realizan en el sector, y que con la situación de precariedad en la que igualmente quedarán los trabajadores, se sentirán entre la espada y la pared cuando el patrón las exija. Por otro lado, se rechaza la propuesta de los empresarios de dejar de abonar el complemento de incapacidad temporal durante los tres primeros días de una baja, según señala la secretaria general de Fetico Asturias, que declara que los empresarios deben “ser conscientes de que es un convenio precario y a hacer un esfuerzo por mejorar las condiciones de las plantillas”.

 

Nuevamente observamos que su discurso se enfoca en los empresarios, los cuales, a su parecer, deben ser quienes tomen conciencia de la difícil situación y hacer “un esfuerzo” por mejorar las condiciones de los trabajadores. Es la clase obrera la que debe tomar conciencia de que está explotada por el patrón, y que éste se apropia de su esfuerzo para obtener ganancias. Es la clase obrera la que debe organizarse y luchar por mejorar sus condiciones, no solo en los centros de trabajo, sino en todos los aspectos de la vida en sociedad. El patrón no es quien se esfuerza ni quien hace posible que existan empresas y todo lo que hay en ellas, sino los trabajadores.

Ya son bien conocidas las infamias de CCOO y UGT, y la alianza de Fetico y USO con éstas ya nos dice claramente qué intereses defienden, así como sus declaraciones en relación a la huelga y sus vacías, falaces e interclasistas autodefiniciones en sus respectivas páginas web. Claramente abogan por “acuerdos” entre el burgués y el obrero, siendo falsa su supuesta posición “apolítica”, ya que al legitimar la propiedad privada de los medios de producción se están acomodando en la trinchera del capitalismo y defendiendo la economía de mercado.

Recientemente, UGT ha dejado clara su deleznable postura, por enésima vez. Pepe Álvarez, el desvergonzado vendeobreros que, a sus 68 años, no quiere dejar el cargo de secretario general, dice en una reciente entrevista que quieren acuerdos con la CEOE, es decir, con la patronal, poniendo como siempre el foco en los parásitos. No cuestiona la falacia del absentismo de la que se quejan quienes solo dedican su existencia a chupar la sangre a los obreros, llevando a estos a todo tipo de dolencias por las precarias condiciones en los centros de trabajo y crecientes obstáculos para una vida mínimamente digna. De hecho, la realidad es que la mayoría teme faltar al trabajo aun estando enfermo, por la posible pérdida de ingresos o de su sustento mismo. Además, echa la culpa de ese “preocupante absentismo” para las ganancias del patrón a la sanidad pública, sin mencionar que, precisamente, es la burguesía y su control del Estado la que va desmantelando cada vez más los servicios públicos y transfiere recursos de éstos a la sanidad privada. Le preocupa el absentismo y el efecto en la productividad de las empresas, no las causas del creciente malestar ni que vivamos en una sociedad de una minoría de explotadores dominando a una mayoría explotada.

Por si fuera poco, alaba abiertamente el trabajo de las mutuas, diciendo que son más rápidas para atender y hay que mejorarlas; es decir, transferirles aún más recursos públicos a los empresarios que se benefician del negocio con la salud. En cuanto a la negociación del SMI, declara que si no se acepta una ridícula subida del 5%, le da igual un 4,5%, y dice “nosotros lo que queremos es rascar todo lo que se pueda. Vamos a sentarnos sin líneas rojas.”. Es decir, abiertamente habla de su indiferencia ante la diminuta subida salarial y que no tiene límites para negociar con nuestros opresores, pues claramente él forma parte del engranaje por el cual dichos opresores nos dominan. Cuando le preguntan cómo le gustaría cerrar su tercer mandato y qué medidas plantea, responde que quiere fortalecer el sindicato y que reciba mayor cantidad de dinero público. He ahí las aspiraciones de este abominable personaje: poder engañar a más obreros y obtener mayores recursos del Estado burgués para servir a la clase social que roba el fruto de nuestro trabajo.

Éstos son quienes se hacen llamar “representantes de los trabajadores”. Solo hace falta leer o escuchar sus discursos para darse cuenta de que todo va encaminado a proteger los intereses de los empresarios, dirigiendo la indignación de los trabajadores hacia el marco legal que pueda ser tolerado y evadido por los propietarios de los medios de producción.

El Partido Comunista Obrero Español apoya la lucha de todos los trabajadores y hace un llamamiento a convertir la huelga en un paso hacia la auténtica lucha por los intereses de nuestra clase, y ello solo se consigue fortaleciendo el sindicalismo de clase. Las batallas que debe presentar la clase obrera han de pasar primero por concienciar desde lo concreto a lo general, y de comenzar con unos mínimos para ir consiguiendo cada vez mayores fuerzas entre los trabajadores, al comprobarse en la experiencia práctica que, conociendo el funcionamiento del sistema capitalista, de cómo el patrón se apropia de la riqueza que nosotros producimos, podemos oponernos realmente al capital. La lucha debe ser progresiva y fructífera, por caminos en los que enfrentemos los intereses del burgués, cuyo objetivo y único rol es adueñarse de los frutos del trabajo. En cambio, los sindicatos de la patronal ofrecen mínimos engañosos que apenas pueden significar alguna mejora, y siempre a la zaga de los acontecimientos sin ir más allá de lo que permite la burguesía, recibiendo subvenciones y haciéndose eco en la prensa burguesa para dar aspecto de grandeza a su falsa lucha, que en realidad es protección hacia el patrón y frenar la indignación de los trabajadores. Su única preocupación ante nuestras dolencias es que no somos productivos para los empresarios si estamos enfermos o de baja médica.

Debemos librarnos del oportunismo y de los sindicatos vendeobreros, poner el foco en nuestras fuerzas y en el hecho de que nada en la sociedad se produce sin nosotros. Solo uniéndonos con conciencia de clase y organizando nuestras luchas podremos alcanzar nuestras aspiraciones: obtener lo que nos corresponde, y nos corresponde lo que creamos, que es toda la riqueza. Debemos construir un Frente Único del Pueblo para poner fin a este sistema de miseria y barbarie, que sirva para unir todas las luchas de los diferentes sectores que componen el proletariado en una única lucha de clases contra el capitalismo y su Estado. Debemos luchar como clase por la toma del poder político y acabar con dicho sistema criminal.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




Huelga de Volkswagen en Alemania: otro signo de la inevitable putrefacción del capitalismo

Los trabajadores de Volkswagen en Alemania se enfrentan a una constante del sistema capitalista: las pérdidas por sobreproducción. Es por ello que la burguesía ha decidido hacer recortes, cerrar plantas y pisotear los convenios, ya que, como siempre, es el obrero quien debe pagar por los golpes que da el mercado a los parásitos que se adueñan de las empresas. Debido a que hubo notables diferencias en las negociaciones, se convocó una huelga con un llamamiento a más de 100.000 trabajadores que se han visto afectados en el país.

Volkswagen anunció una caída importante en sus ganancias, lo cual, según la lógica capitalista, requiere librarse de “exceso” de mano de obra y destinar menor cantidad de valor a los salarios. ¿Dónde está realmente el problema? En que son los trabajadores los que producen todo lo que genera beneficios a la burguesía, y por tanto es ésta la única que sobra. En su búsqueda de la máxima ganancia, los capitalistas requieren siempre producir de manera anárquica para ocupar tanto mercado como sea posible, pero la inversión cada vez mayor en máquinas para producir cada vez más rápida y eficientemente, teniendo como consecuencia una menor cantidad de mano de obra, hace que disminuya la tasa de ganancia, pues sólo pueden obtenerla del trabajo humano. No solo eso, sino que al engrosar los obreros las filas del paro y del trabajo precario, la consecuencia inevitable es una menor capacidad de compra, y si gran parte de lo que se produce no encuentra compradores, el burgués tiene pérdidas, así como las entidades financieras, todos los parásitos que invierten en la mercancía y las empresas cliente que lo compran. Se produce un efecto dominó que lleva a las crisis.

Los burgueses de la marca de automóviles se han topado con un feroz competidor en empresas de otros países como China, y ahora su objetivo es encontrar la manera de mantener su poder en el mercado y nuevas formas de colocar su mercancía para volver a ampliar ganancias. ¿Qué aporta la burguesía? Solamente dinero que saca del trabajo de la clase obrera y el plusvalor que éste genera y que el burgués se apropia. Debido a la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, los burgueses no pueden centrarse solo en la actividad productiva y buscan siempre comprar acciones en otras ramas de la industria, así como al capitalismo especulativo, o putrefacto, para parasitar lo máximo procurando concentrar tanto capital como sea posible. Pero todo queda supeditado a la dinámica destructiva que lleva a las crisis y hemos explicado anteriormente, de modo que la clase obrera produce todo y los burgueses se dedican a parasitar los frutos del trabajo, a especular con ellos y, en definitiva, a jugar con nuestro sustento para obtener lucro.

Alemania, símbolo de “prosperidad” según la burguesía, queriendo implantar esa idea en el imaginario colectivo, cuenta con más de 14 millones de personas en la pobreza, y el 23% de los menores en dicha situación. Casi un millón de jubilados tienen que seguir trabajando porque las pensiones de miseria no son suficientes. El precio de la vivienda va en aumento y más de la mitad de los alemanes vive de alquiler por no poder permitirse una vivienda. Y aunque se presenta a este país como un ejemplo a seguir en la lucha contra el cambio climático, participan en la dinámica destructiva del capitalismo, ya en su fase putrefacta, y las catástrofes climáticas cuestan miles de millones al año.

La situación que ha llevado a la huelga y la situación general de Alemania no son sino el enésimo signo de que el imperialismo está en bancarrota. La clase obrera cuenta con los conocimientos y las herramientas para producir todo lo necesario para el desarrollo humano, para realizar una planificación de la economía centrándonos en nuestros intereses como clase y obteniendo toda la riqueza, pues toda la producimos. Se demuestra cada vez más que los trabajadores debemos organizarnos como clase. No se trata solamente de defender nuestros derechos actuales, sino de ampliarlos en una lucha consciente contra nuestro enemigo de clase: la burguesía. Ya es hora de que la clase obrera comience a unir sus fuerzas en un Frente Único del Pueblo en el que construyamos nuestros propios órganos de poder y nos opongamos frontalmente a los parásitos que dominan nuestras vidas. Solo comprendiendo la lucha de clases podremos luchar contra el robo de los frutos de nuestro trabajo. Solo los proletarios, sujeto revolucionario, pueden y deben librarse de la burguesía y su sistema de barbarie y miseria; de la explotación asalariada. La búsqueda del lucro por parte de una minoría criminal, que solo usa el trabajo y las necesidades para su beneficio, en detrimento de quienes lo producen todo, nos está llevando al abismo. Solo el camino que construye el socialismo se opone al imperialismo.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




La lucha en el sector textil y el veneno de CCOO

Recientemente hemos conocido que las grandes fortunas en España han crecido un 27%. Entre los cinco mayores parásitos encontramos a Amancio Ortega como el primero, seguido de su hija, siendo el presidente de Mango, Isak Andik, el quinto. El fundador de Inditex posee 120.200 millones de euros por robar los frutos del trabajo ajeno, y el cofundador de Mango tiene 4.500 millones por la misma razón. Aunque hay una gran diferencia entre una cifra y otra, ambas son monstruosas. Precisamente, estas dos últimas empresas mencionadas han sido muy señaladas al organizar la huelga del sector textil, que estaba prevista para el 21 de noviembre, aunque finalmente se ha pospuesto por, según dicen, considerarse inviable por los estragos de la DANA.

Ante la ausencia de avances al intentar negociar un nuevo convenio colectivo para los trabajadores de la industria textil, los obreros de dicho sector están dispuestos a un pulso con el burgués. El problema es que CCOO, sindicato de la patronal, es quien les guiará hacia una casilla que no significará ningún avance real; es su trabajo y siempre están preparados para calmar las aguas, alzando una bandera como “representantes de los trabajadores” mientras legitiman al empresario y su apropiación indebida de los frutos del trabajo, diciendo a los asalariados que deben pelear para alcanzar, como mucho, migajas que pueden ser admitidas porque hay unas leyes burguesas incumplidas. Veamos a continuación qué camino quieren tomar.

En el sector hay alrededor de 80.000 trabajadores, de los cuales más de la mitad son mujeres. Entre las principales reivindicaciones se encuentran la de cambiar la categoría profesional y unificar las tablas salariales, ya que hay diez categorías que están por debajo del salario mínimo interprofesional. También se demanda un incremento salarial del 5% anual, pues se ha perdido, según CCOO, un 10% de poder adquisitivo en los últimos tres años; el reconocimiento de enfermedades laborales y accidentes, así como “mejorar los permisos retribuidos”; una reducción de jornada anual y romper con la brecha salarial, ya que el salario de las mujeres es menor que el de los hombres en un 22%.

Es decir, durante demasiado tiempo el sindicato CCOO ha permitido la precariedad y ahora ofrece la posibilidad de regular las tablas salariales según la ley, como si significara un camino hacia la prosperidad. Se ha perdido bastante poder adquisitivo, y reclama una migaja calculada anualmente. En lo referente a los accidentes y enfermedades, se trataría de apuntar hacia la consecución de unos mínimos que, al estar tanto tiempo sin reconocer, parecerán un gran triunfo, cuando solo entraría dentro del marco legal. Por otro lado, el salario que perciben los hombres obreros apenas les permite vivir, y una de las metas es que sus hermanas de clase en el sector obtengan la misma precariedad, aflojando un poco las cadenas de éstas últimas, pero ambos bien encadenados, igualmente. También hablan de “contratación y protección de las víctimas de violencia de género”, que no serían más que subvenciones para el burgués por tener mano de obra en ciertas condiciones.

No caigamos en la trampa de pensar que el sindicato de la patronal, y financiado por su Estado, CCOO, ha dedicado duras palabras a los burgueses para disimular. Refiriéndose a empresas como Inditex y Mango, invita “a dejar de ponerse de perfil en este asunto” y a que “sean responsables con las condiciones laborales que se fijan en el sector”. Están refiriéndose claramente a canallas, y es un hecho que no les es desconocido, pero les “invita” a que “asuman su responsabilidad y mejoren las condiciones”.

Teniendo en cuenta que sin la clase obrera no hay fábricas, ni máquinas, ni extracción y manejo de materias primas, ni la conversión de éstas en todo tipo de productos, ni su venta y su transporte, ¿a qué “responsabilidad” se refieren? ¿Acaso los empresarios están para algo más que apropiarse de los frutos del trabajo? Ni son legítimas sus propiedades, ni la clase obrera obtiene lo que le corresponde por su trabajo. Solo un guardián de la patronal puede autoproclamarse defensor de los trabajadores mientras pone el poder en manos del criminal opresor y le dice a éste, con todo el cinismo, que tiene que sentarse a negociar para “hacer mejor” las cosas. La clase obrera lo produce todo; ¿por qué tiene que quedarse mirando y aceptar la esclavitud asalariada?

Echemos un vistazo solamente a Amancio Ortega y su empresa. Desde hace mucho tiempo se conoce la situación de precariedad en Inditex y, por tanto, no es algo nuevo. Como sabemos, en el capitalismo es el burgués quien se apropia del valor generado por el trabajo ajeno, mientras la clase obrera produce todo pero solo recibe un salario, que está destinado a reproducir su fuerza de trabajo y no va en relación a lo que produce, pues esto último va a manos del empresario por ser el propietario. Es frecuente saltarse incluso la propia ley burguesa, aun teniendo ésta como objetivo únicamente poder oprimirnos y garantizar su dominio, ya que hacerlo es aún más ventajoso para sus beneficios pues, a medida que aumenta la automatización, como por ejemplo podemos ver en muchas tiendas que no tienen personal en caja, la tasa de ganancia es menor por necesitar menor cantidad de mano de obra. En este sentido, el burgués opta por mayor carga de trabajo y menor salario para los trabajadores que sigan en sus puestos, o sean reemplazados una y otra vez con temporalidad disfrazada.

Cuando hablamos de explotación humana no nos referimos a las peores condiciones, sino a que todos y cada uno de los asalariados, por el hecho de serlo, están explotados, ya que trabajan para alguien que saca beneficio de su trabajo y a cambio éste último da una retribución que permita sobrevivir para seguir trabajando, siendo esta retribución infinitamente más baja que el valor producido por el trabajo del obrero. Amancio Ortega es solo un ejemplo que nos sirve para comprender el sistema en que vivimos. Este canalla no solo se dedica a la explotación humana en España, sino que son conocidas las infamias de Inditex en naciones del sur global y de bajo desarrollo, para hacerlo en condiciones más ventajosas para él y más inhumanas para los trabajadores; situaciones de esclavitud. Incluso se ha denunciado al descubrir que hay mano de obra menor de edad, alegando la empresa que son “casos aislados”.

Por otro lado, éste gran parásito, además de robar los frutos del trabajo evade impuestos, poniendo a buen recaudo y sin consecuencias grandes cantidades de ese medio de cambio llamado dinero, cuyo rol ficticio es dar a estos ladrones no solo la capacidad de apropiarse de los productos del trabajo ajeno para hacer negocio, sino para adquirir todo tipo de mercancías, servicios y lujos hechos por aquellos que hacen posible todo y sobreviven, mientras quienes se enriquecen con el robo nadan en la abundancia. Lo más curioso, es que realmente el robo secundario del Estado burgués para sostener su dominio y financiar su opresión, que es a través de impuestos, lo paga la clase obrera, siendo una cifra lamentable e insignificante la que sale de las grandes fortunas.

Hemos conocido también que Inditex, como no puede ser de otra manera, forma parte de esas empresas que mandaron a la clase obrera al desastre de la DANA y no les dieron ningún aviso ni tomaron medidas. Debido a esto y al enorme poder que tiene sobre el Estado y los medios de manipulación de masas, Amancio Ortega ha hecho su enésimo e inmundo acto de caridad, donando 100 millones de euros de dinero robado “para los afectados de la DANA”, y dos millones para Cruz Roja, y otros dos para Cáritas; buitres que hacen negocio con la miseria y cuyos asalariados tienen que encargarse, de manera precaria, de asistir a quienes necesitan cubrir sus necesidades más básicas, mientras los directores de las ONG se dedican a pedir recaudación y alguna reforma, sin señalar nunca la causa de los problemas: el capitalismo. No solo es un intento de Amancio Ortega por limpiar su imagen, que de paso deducirá dichas cuantías en el pago de los irrisorios impuestos que paga. Además, este burgués posee acciones en muchas empresas, incluidas inmobiliarias que tienen filial en España, como por ejemplo Pontegadea. También en Red Eléctrica Española y Telxius, siendo esta última filial de Telefónica. Por lo tanto, aparte de lo que se ahorrará en impuestos, gran parte de ese dinero robado a la clase obrera que ha donado, volverá a él, con lo que la campaña de blanqueo le sale gratis, pues la pagamos la clase obrera. Recientemente hemos señalado esta trampa del Estado burgués en un comunicado.

Es a canallas, como el anteriormente mencionado, a quienes CCOO se dirige para pedir “responsabilidad” y “que no se pongan de perfil”. La única responsabilidad de la que hay que hablar es la de su papel como opresores y causantes, con su sistema de barbarie, de las desgracias de la clase obrera. CCOO no les señala como enemigos, sino como a gente que tiene que entrar en razón y negociar para aliviar un poco a sus asalariados. Mientras los trabajadores apenas llegan a fin de mes y comprueban como se depauperan sus condiciones de vida, una minoría parásita, adueñándose del trabajo de los primeros, se lleva miles de millones. CCOO es responsable de esta realidad, su papel – y por eso es bien reconocida por el estado de los monopolios con jugosas subvenciones – es ser muro de contención para los explotadores, utilizando para ello la ideología burguesa y la traición para atomizar a los trabajadores. Nos acostumbran a creer que los sindicatos verticales llevan a la clase obrera a la lucha, pero la realidad es que, al ver que crece la indignación entre los asalariados, corren a sofocar las llamas para proteger al burgués, que es quien asegura sus privilegios. Es por ello que, mientras se dicen defensores de los trabajadores, reciben subvenciones del Estado, firman EREs, privatizan pensiones, sanidad, llevan a condiciones precarias disfrazadas de avances, etc.

Lo mismo ocurre con los partidos oportunistas, que son la pata izquierda del capital, y podemos ver declaraciones repugnantes en las que legitiman el despido colectivo siempre y cuando cumpla con “la normativa”. Es decir, el burgués tiene derecho a arrebatarte tu derecho al trabajo, tu sustento, si no tiene los beneficios deseados o quiere reducir plantilla para agudizar más la explotación asalariada. Yolanda Díaz también dice que si una empresa tiene buenos beneficios, no debería poder despedir a los trabajadores, e incluso pasa la pelota diciendo que el Ministerio de Trabajo no tiene competencias en otras regiones. Por si fuera poco, esta mamporrera del capital llegó a elogiar a Inditex como empresa ejemplar, y también se reúne con todo tipo de oportunistas y enemigos de la clase obrera en general, sindicatos verticales incluidos, y los llama “expertos” para tratar la próxima estafa con la cifra del salario mínimo.

El Partido Comunista Obrero Español apoya la lucha de los obreros del sector textil, y hacemos un llamamiento para que fortalezcan el sindicalismo de clase como instrumento económico y político para desarrollar una lucha sin cuartel contra la patronal. Asimismo, hacemos un llamamiento a la clase obrera a unir todas las luchas de los diferentes sectores que la conforman en una única lucha de clase contra la burguesía y su Estado, conformando un Frente Único del Pueblo para acabar con este orden que condena a la clase obrera y construir órganos de poder de la clase obrera que pongan a su servicio toda la producción, así como todo el poder político y económico.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




La hipocresía burguesa sobre la DANA y su verdadera esencia

Durante la semana pasada una DANA atravesó la península y causó varios daños en distintas zonas de Andalucía. El pasado 13 de noviembre estaba haciendo estragos en Málaga cuando la empresa Konecta optó por no decir nada, obligando por omisión a sus trabajadores a ir a trabajar y cuando ya era demasiado tarde mandó un aviso para no acudir al centro de trabajo, como dicen los propios testigos: “Con todo, el centro de trabajo continuó abriendo sus puertas, aunque muchos empleados optaron por quedarse en casa para no poner en riesgo su seguridad y sus vidas. La imprudencia fue tal que, a mediodía, cuando la EMT ya había paralizado todas sus líneas de autobús, y cuando el río Campanillas estaba a punto de desbordarse, la empresa decidió activar la evacuación de los empleados presentes”. No contentos con eso, ahora quieren contar las ausencias como faltas injustificadas y no pagar esos días a los trabajadores, yendo en contra de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Cabe recordar también que en el verano del pasado año la misma empresa mantuvo la actividad laboral de la plantilla durante un rato mientras una trabajadora de 60 años falleció en su puesto.

Este suceso demuestra que la preocupación y duelo por las víctimas de Valencia no es más que una fachada hipócrita, ya que habiendo pasado dos semanas del desastre vuelven a cometer los mismos “errores” que en el pasado. Aunque lo que realmente pone en evidencia es la clara esencia criminal de la burguesía ya que no se trata de “errores” sino de una acción meditada en la cual ponen por encima la extracción de plusvalía antes que las vidas humanas. Para los burgueses los asalariados somos únicamente una inversión más de la que exprimir el máximo beneficio antes de descartarnos, sin importar las leyes que se han autoimpuesto, las cuales solo son un bálsamo falso para enturbiar la mente del obrero y alejarlo de su impulso revolucionario.

Debido al avance cada vez mayor de la automatización, la cantidad de plusvalía que puede robar el burgués va mermando, ya que el valor que tanto ansían para obtener ganancias solamente es generado por el trabajo humano. La producción es la auténtica riqueza y solo la clase obrera la hace posible, ya que somos la aplastante mayoría y cada vez somos más, puesto que van quebrando cada año más pequeñas y medianas empresas de las que se crean, cuyos dueños pasan a engrosar las filas del proletariado. Se va concentrando el capital progresivamente en menos manos, y debido a que el dominio de la producción requiere cada vez de más máquinas y, por tanto, menos obreros, disminuye la tasa de ganancia, y es por eso que la burguesía ya no puede controlar el mercado y la adquisición de los frutos del trabajo solamente con la rama productiva, así que debe dedicarse a actividades especulativas, como la inversión en acciones, en suelo, etc.

Es decir, una manera más de convertir el fruto del trabajo ajeno en lucro es, por ejemplo, la planificación urbanística, que ha derivado en el desastre que hemos visto con la DANA y ha llevado a la muerte y a la ruina a demasiadas personas. Solo se busca la ganancia, y esa es la manera de planificar que tiene la burguesía: la búsqueda del máximo beneficio privado a costa del trabajo de nuestra clase. Además, la dinámica destructiva del capitalismo no solo deteriora a los humanos que viven bajo su yugo y son explotados, sino que arrasa sin freno con la naturaleza, y esto causa enormes desequilibrios medioambientales que hacen mucho más probables las catástrofes. Queda claro una vez más que los capitalistas no pueden vivir sin explotar al máximo a la clase obrera, y ésta última no podrá vivir segura, tranquila y disfrutando al máximo de los que produce mientras esa clase opuesta y parásita, con su sistema sangriento y criminal, no sean más que un recuerdo.

Por todo ello desde el Partido Comunista Obrero Español recordamos que para acabar con estos sinvergüenzas necesitamos que la clase se organice sobre la unión de todas las luchas en el Frente Único del Pueblo como herramienta para destruir este sistema y la construcción del mundo nuevo que tanto necesitamos.

 

¡NUESTROS MUERTOS, SUS BENEFICIOS!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE