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La guerra ideológica del capital en las empresas

El actual dominio de la burguesía sobre la clase obrera se sustenta, principalmente, en el dominio ideológico, habiendo conseguido que la gran mayoría de los trabajadores abrace todo el cuerpo ideológico del imperialismo, con el fascismo y el oportunismo como dos caras de la misma moneda, manteniendo alienados a millones de trabajadores que acaban haciendo suyo el discurso dominante de la burguesía.

Esta batalla ideológica se libra en todos los frentes posibles por parte de la burguesía, que cuenta con ingentes medios materiales para la misma, frutos del robo de plusvalía al que somete a los trabajadores en todo el mundo. Medios de comunicación, redes sociales, productos culturales de todo tipo (libros, cine, series…) reproducen una y otra vez unos mensajes que buscan reforzar una serie de ideas que sustentan al propio sistema, al capitalismo.

Dentro de esta ingente cantidad de propaganda capitalista, las empresas no dejan hueco sin cubrir y procuran que sus trabajadores reciban su dosis de ideología burguesa también en su centro de trabajo. Así lo sufrimos los trabajadores de NTT DATA que recibimos varios correos electrónicos semanalmente cargados de mensajes alienantes que nada tienen que ver con nuestro trabajo del día a día.

Recientemente, la dirección de la empresa nos ha deleitado con mensajes como este:

Una charla sobre “el lado femenino de los negocios” en la que nos ayudarán “a reconocer la importancia de la energía femenina”, lo que quiera que eso signifique. Un trabajador con un mínimo de conciencia de clase no puede más que sentir arcadas al leer semejantes estupideces. ¿Será esa “energía femenina” la que invadió a Ana Patricia Botín haciéndola cebarse con las madres trabajadoras en los EREs aplicados en el Banco Santander?

También se nos invita a participar en talleres como este:

Un taller en el que una psicoterapeuta chamana licenciada en Administración y Dirección de Empresas, terapeuta de Técnicas Energéticas, lo que sea que eso signifique (podría ser Reiki o cualquier otra terapia mágica), y terapeuta craneo-sacral (una pseudoterapia sin evidencia científica), nos enseñará a ser más productivos y mejorar nuestro desempeño, culpabilizando a los trabajadores de las excesivas cargas de trabajo que la empresa nos impone y enseñándonos a afrontar la procrastinación, acusándonos de ser unos vagos por no poder cumplir con los asfixiantes plazos de finalización de tareas que se nos imponen.

Así, de formas más o menos sutiles, la empresa nos va bombardeando continuamente con este tipo de mensajes que tan sólo pretenden mantenernos sometidos para poder seguir explotándonos al máximo y extrayendo toda la plusvalía posible.

Sin organización en los centros de trabajo, el trabajador se enfrenta aislado e individualizado a toda esta batería de mensajes que van moldeando su forma de pensar. De ahí la importancia de estar organizados en sindicatos de clase bajo el paraguas de la FSM, como es en el Estado español Alternativa Sindical de Clase, para armarse de ideología obrera y combatir el ataque ideológico constante de la burguesía.

Desde la célula de NTT DATA del Partido Comunista Obrero Español, hacemos un llamamiento a todos los trabajadores, de NTT DATA y del resto de empresas, a fortalecer el sindicalismo de la Federación Sindical Mundial para fortalecerse ideológicamente y combatir en todos los ámbitos de la lucha de clases a la burguesía y su sistema, que en esta fase imperialista necesita mantenernos más sometidos que nunca.

 

Célula Jorge Dimitrov del Partido Comunista Obrero Español




La huelga de la hostelería en Canarias y el juego de manos de los sindicatos amarillos

CCOO y UGT acuden rápidamente, como de costumbre, a apagar las ascuas visibles entre la clase obrera, con el fin de proteger los intereses de la patronal. En esta ocasión se encargan de contener la indignación en el sector de la hostelería, uno de los más precarios. Se ha convocado una huelga a la que se han sumado otros sindicatos como USO, Intersindical Canaria, Sindicalistas de Base y FSOC.

La huelga está prevista para los días 17 y 18 de abril, en Semana Santa. Hasta ahora no ha habido acuerdo en la negociación, pero que no nos confundan; se trata de buscar la mejor fórmula para que los sindicatos amarillos mantengan la escasa credibilidad que les queda, a la vez que los empresarios consiguen su tranquilidad, firmando lo que más conviene a sus bolsillos. El juego es tan bochornoso que incluso han aprovechado para blanquear al presidente de Canarias, Fernando Clavijo, del corrupto y reaccionario partido Coalición Canaria (CC), enemigo de la clase obrera como todos y cada uno de los partidos parlamentarios.

UGT y CCOO estuvieron presentes, como era de esperar, en el VIII Congreso Nacional de dicho partido, donde estaba también la clase social a la que sindicatos amarillos y CC representan: la burguesía. Clavijo, con el necesario y acostumbrado disfraz de sosiego para parecer neutral, como si ello fuera posible en una sociedad de explotadores y explotados, decía: “Estoy convencido que habrá un acuerdo y, en vísperas de una Semana Santa y con un preaviso de huelga, les instamos y nos brindamos para que ese encuentro se produzca y consigamos esas subidas salariales para los trabajadores y esa transferencia de riqueza, pero también con compromisos por parte de los trabajadores”. Es decir, introduce la ponzoña, aderezada con tono apaciguador, al decir que debe haber un compromiso por parte de los trabajadores. Éstos son los que realizan todo el trabajo y, por tanto, generan todas las ganancias de las empresas, a cambio de migajas y abusos, y es por ello que han decidido dar un paso al frente; ¿No es absolutamente miserable pedir que el oprimido se comprometa con su opresor?

Sin embargo, al hacer el Gobierno de Canarias de “mediador” en reuniones con la patronal, el representante de Sindicalistas de Base dice que es “bienintencionado” pero que ha fracasado. Una declaración muy alejada de la realidad que sugiere que, o bien dicho representante es un guía ciego, o forma parte del engaño a la clase obrera, pues el gobierno es abiertamente reaccionario y lacayo de la patronal.

Los puntos que se han puesto sobre la mesa por parte de los sindicatos, son: sobrecarga de trabajo, dificultad para conciliar la vida familiar, la eliminación de los turnos partidos, que las plantillas se ajusten a las necesidades del servicio, no poner en riesgo la seguridad y la salud en el trabajo, sustituir las bajas por enfermedad, adecuación a categorías profesionales y justificar las contrataciones por medio de empresas de trabajo temporal. La patronal pretende vincular los acuerdos salariales a la apertura de los convenios colectivos, de manera que puedan establecer unas condiciones que permitan o no cierta subida del salario, dependiendo de situaciones económicas concretas en las empresas: es decir, que el aumento salarial sea desigual, e incluso inexistente en algunas empresas.

Los sindicatos se oponen a ello, pero hablan de recuperar un mísero poder adquisitivo del 5,45%, como si la clase obrera no hubiese perdido nada más, y quieren incrementar un 2%, lo cual no va a suponer una diferencia real, y menos si hablamos de poder adquisitivo perdido, que claramente es superior a la cifra que dicen los sindicatos. Sin ir más lejos, la cesta de la compra ya es un 35% más cara que hace tres años.

UGT y CCOO tratan de seguir reuniéndose, por enésima vez, con la patronal, y afirman que se desconvocará la huelga si se abona una paga extraordinaria que reclaman. ¿Consideran que con eso pueden comprar la calma de los trabajadores? ¿No son esenciales las demás cuestiones que han mencionado y que los obreros llevan demasiado tiempo soportando? Dicen estos sindicatos que “exigen” una subida salarial antes de negociar los convenios colectivos, puesto que las empresas han tenido mayores beneficios. Volvemos a la clásica trampa en el discurso de los sindicatos amarillos y que no hace más que manipular a los obreros, para fomentar la falaz idea de que ellos dependen del capital, de un burgués al que le vaya bien parasitando y que pueda explotarlos, o no tendrán trabajo. Y añaden “Los trabajadores están hartos de no llegar a fin de mes con los grandes beneficios obtenidos por las empresas y hartos de las cargas de trabajo porque no se sustituye al personal en tiempo y forma”. Queda claro que no se incluyen a sí mismos entre los obreros, y menos entre los obreros “hartos”, sacando pecho por la imagen que creen proyectar de defensores del trabajador, cuando en realidad solo piden que el esclavo asalariado llegue con lo justo a fin de mes y que no tenga lo que se considera sobrecarga de trabajo, desde el enfoque legal. Es decir, intentan arañar alguna que otra migaja para apaciguar a los obreros, a los cuales dejan al margen de la lucha.

En junio de 2024 los sindicatos amarillos declararon en el Parlamento de Canarias que el problema en el Archipiélago son los bajos salarios, y no la productividad. De nuevo una falacia, puesto que parece que la mejora de las migajas es lo que debe alcanzar la clase obrera para acabar con la miseria. De hecho, el secretario general de CCOO Canarias lanzó un guiño a la burguesía, y dijo: “si no somos capaces de arbitrar fórmulas para repartir de otra forma la riqueza habrá una movilización fruto del descontento que propició el 20A, y las centrales sindicales apoyaremos ese conflicto”. Por otro lado, el secretario general de la Federación de Servicios de CCOO, dijo: “Ya es tiempo de sentarse a negociar. Desde 2021 a 2023 la gente ha perdido un 15% de poder adquisitivo por la inflación y si los salarios no suben en relación al PIB estamos perdidos (…) Estamos en una encrucijada, si no arbitramos fórmulas para que la riqueza que se genera se reparta, para que disminuya la pobreza y la exclusión social, vamos a tener que afrontar en poco tiempo movilizaciones importantes, porque hay un descontento como nunca hasta ahora”.

El secretario general de UGT-Canarias habla de que dicha comunidad lidera la subida del PIB, y a pesar de ello los salarios son bajos, respondiendo a la patronal, que llama “vagos” a los trabajadores, de la siguiente forma: “pero nunca hablan de la falta de inversión en I+D, del bajo nivel formativo de muchos empresarios, de su escasa cultura empresarial, de su deficiente asignación de recursos, de su escasa inversión en tecnología o del minifundismo empresarial”. Finalmente, alegan que el mejor árbitro es el gobierno, y piden a los diputados que “no sean cómplices del reparto de la pobreza, sino del reparto de la riqueza”.

 

Puede observarse en sus palabras que se declaran ajenos a “la gente” o “los trabajadores”, y que se autodenominan árbitros en la vida de éstos, intentando regular el descontento de los proletarios a base de reunirse y decidir por ellos, pero sin ellos, buscando la manera de que no haya movilizaciones masivas contra los opresores. Es evidente que los sindicatos de la patronal, como puede verse en sus discursos, no consideran eso deseable, sino que, al contrario, quieren evitarlo, y para ellos es menester “encontrar fórmulas” junto con la patronal para frenar esa posible desgracia. Hablan en primera persona del plural, es decir, con la burguesía forman un “nosotros”. Solo se les ocurre dedicar a sus queridos burgueses, la mano que procura sus privilegios, palabras en relación a su falta de cultura empresarial, deficiente asignación de recursos y mínimos gastos. ¿Qué cultura empresarial es esa, distinta de la extracción de plusvalía? ¿explican estos sindicatos a los obreros que son solo ellos, los asalariados, quienes hacen posible que existan las empresas y todo lo que hay en ellas? ¿No saben éstos vendeobreros que al parásito le interesa atesorar lo máximo posible, vendiendo mucho y comprando poco, esperando poder fagocitar a otros parásitos a menor coste? Critican una supuesta falta de visión de los empresarios, porque para los sindicatos amarillos es crucial vender la idea de que el burgués es quien hace posible la riqueza, y cuando la pobreza se extiende es porque dicha clase social está fallando en su misión. Para eso están ahí estos sindicatos, para que no se descubra que es precisamente el modo de producción capitalista lo que lleva inevitablemente a la miseria y a la barbarie.

 

De hecho, también dijeron en la fecha anteriormente señalada que, si a principios de 2025 no ha habido un reparto “más justo” de la riqueza, habrá huelga en el sector. Es decir, no organizan a la clase obrera para que luche por sus intereses ni desnudan al capitalismo para mostrar sus vergüenzas, sino que “amenazan” con la posibilidad de convocar una huelga en un plazo superior a medio año si los criminales que se lucran con la explotación humana no “reparten mejor” la riqueza robada. No obstante, tras tanto tiempo para que la burguesía pueda maniobrar, en abril de 2025, desconvocarán la huelga a un precio barato, para luego permitir flexibilidad para el empresario en el resto de asuntos que han de plasmar en los convenios.

Como era de esperar, en la provincia de Las Palmas se ha desconvocado la huelga por una ridícula paga de 650 euros que, según los vendeobreros, ya compensa la pérdida de poder adquisitivo, junto con una subida salarial de un 9% repartido en 12 meses, o lo que es lo mismo, menos de un 1% de aumento cada mes. Es decir, van a dar una limosna a los trabajadores y los sindicatos de la patronal lo celebran. En Santa Cruz de Tenerife, la Federación Sindical Canaria tacha de “absolutamente insuficiente” el acuerdo pactado en Las Palmas, pero no apuntan mucho más alto, puesto que buscan una “recuperación” del poder adquisitivo acorde con la “evolución de la economía”, y nunca declararán que las ganancias del patrón se deben al trabajo de la clase obrera, y que ésta debe luchar por acabar con el robo que sufre.

¿Es una táctica nueva jugar al tira y afloja para que las migajas parezcan más grandes? Nada más lejos de la realidad. Podemos verlo en casos de años anteriores en otras comunidades, como en 2023 en Málaga, que se desconvocó una huelga en la hostelería a cambio de un aumento de salario hasta 2027, de entre el 2% y el 3% cada año. Y los sindicatos amarillos declaraban que “Tenemos que hacer atractiva la carrera en la hostelería (…) nos guste o no, es clave para la economía de la provincia de Málaga (…) Los salarios tienen que acompañar porque del turismo vivimos todos, aunque uno esté sentado en una oficina o trabajando en un banco”. Lamentables migajas y vender la idea de que, irremediablemente, el turismo es el motor de la economía, queriendo los sindicatos hacer esa explotación más atractiva para el asalariado. Lo mismo ocurrió en Madrid en 2022; tras “amenazar” con una huelga en navidad, se desconvocó a cambio de una patética subida salarial del 15% en tres años. También se pactó que cuando la plantilla es de más de 50 trabajadores no puedan superar las 44 horas semanales, y regular a los fijos discontinuos a tiempo parcial, es decir, ven tolerable superar las 40 horas semanales (muy habitual en el sector) y celebran los contratos a jornada parcial. En 2018, en Valladolid, fue desconvocada a cambio de un “incremento” salarial de entre el 1,6% y el 3,2%.

Están repitiendo la misma fórmula para engañar a la clase obrera, una y otra vez. Los proletarios que trabajan en el sector bien conocen las lamentables condiciones en las que han de realizar su labor, y el trato déspota de superiores y empresarios. Las bajas por salud mental en el sector son de las más altas y la mayoría de empresas investigadas no pasan la inspección. Es tanto el cinismo de UGT y CCOO, que Pepe Álvarez (UGT) dijo en 2024, tras tantas puñaladas y manipulaciones para que los obreros se conformen con migajas, que la manera de trabajar en hostelería es inhumana. Por su parte, CCOO publicó un comunicado en enero del presente año que decía que el sector de la hostelería “es inestable, poco profesional y mal pagado”, como si no fuesen responsables, al igual que UGT.

Queda claro que nada ha mejorado ni mejorará con los sindicatos de la patronal, pues solo están para defender los intereses de los propietarios de las empresas y cegar a la clase obrera. Es totalmente infame dejar a los trabajadores a un lado como sujetos pasivos, mientras pactan traiciones con la burguesía y se apoyan en los parlamentarios, los cuales solo tienen la misión de velar por la gestión de la economía de mercado en beneficio de quienes les ponen ahí: los monopolios. El capital solo es la cadena del obrero, que además de producir toda la riqueza y no obtener jamás lo que le corresponde, dado que lo que genera es parasitado por el empresario, tiene que sufrir la manipulación de sindicatos vendeobreros y partidos políticos oportunistas que los llevan a la desmovilización y división.

La clase obrera no podrá avanzar si no cuenta con sus propias fuerzas. La única manera de comenzar a hacer retroceder al burgués es la organización obrera consciente, desembarazándose de los sindicatos amarillos y todo lacayo de los capitalistas. Los trabajadores unidos y con conciencia de clase no solo podrán conseguir mejoras en los centros de trabajo, sino obtener el conocimiento y las herramientas necesarias para comprender este sistema criminal y combatirlo para acabar con la propiedad privada de los medios de producción. Los intereses del burgués no son legítimos, como quieren hacernos creer CCOO y UGT y todos los oportunistas al servicio del capital. No se trata de llegar a acuerdos con el patrón y confiar nuestras vidas a sus políticos, sino de luchar contra ellos y obtener victorias a la vez que atraemos a más hermanos de clase a la lucha. La lucha de clases no se detiene mientras haya una minoría explotadora y una gran mayoría explotada; no podemos ir a la zaga de los acontecimientos observando cómo nos llevan continuamente al sufrimiento y a la miseria, para luego resignarnos y pedir migajas, y continuar eternamente el ciclo.

El Partido Comunista Obrero Español apoya todas las luchas obreras, pero hace un llamamiento a la clase obrera, para librarse del lastre de los sindicatos amarillos, que se hacen pasar por aliados, pero no son más que enemigos del proletariado. Todos los obreros conscientes están llamados a militar en nuestras filas, para ensanchar la lucha por la revolución obrera. Del mismo modo, apostamos por fortalecer las filas del sindicalismo de clase y combativo de la FSM, como medio de lucha contra el patrón en los centros de trabajo y elevar la conciencia de clase de los trabajadores, y así guiarlos progresivamente hacia la construcción de la máxima aspiración de nuestra clase; lo único que puede superar el capitalismo y poner fin a la opresión de la burguesía: el socialismo.

 

¡CCOO y UGT solo representan los intereses de la burguesía!

¡Fortalezcamos las filas de los revolucionarios!

Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en las Islas Canarias




Los sindicatos amarillos y su desprecio por la vida del proletariado

La alienación y el desamparo que sufre la clase obrera al desconocer la vía revolucionaria, la llevan a caer en todo tipo de engaños. Por enésima vez, CCOO se burla del proletariado y llama “luchar” por los trabajadores al hecho de sujetar el escudo del patrón. En el sector de la pizarra de Castilla y León abundan los casos de silicosis, una enfermedad respiratoria causada por la exposición al polvo de sílice, el cual es altamente cancerígeno, y esta situación es una constante para los trabajadores de dicho sector, que son unos 1.500 obreros.

¿Cuál es la “solución” que propone CCOO? Pedir que se acorte la jornada laboral tres días al año para reducir los casos de la enfermedad anteriormente señalada. El responsable del sindicato para el sector dice que “lo lógico sería reducir el número de horas para evitar que, tal y como ya se ha registrado, en este primer trimestre de 2025 las consultas por casos de silicosis ya sean la mitad de las registradas en todo el 2024”. Y, por parte de UGT, el responsable del sector minero en la comunidad autónoma dice también que hay que conseguir que haya menos casos con reducción de jornada y con la participación de los delegados de prevención en las reuniones del Instituto Nacional de Silicosis.

Para los sindicatos amarillos es evidente que la mano de obra es poco más que herramientas, y hay que dañarlas menos para que puedan seguir generando ganancias durante más tiempo. Piden a la burguesía una ridícula reducción de jornada, en un sector donde admiten que se hacen demasiadas horas, y su intención no es que los parásitos dueños de las empresas paguen por el grave daño que han hecho, ni acabar de una vez con los casos de silicosis poniendo los remedios pertinentes para garantizar la seguridad de los trabajadores, reduciendo los casos a cero. Su objetivo es que haya menos casos de silicosis, es decir, que los trabajadores sigan enfermando pero intentando que se reduzcan las cifras, en todo caso, a la mitad. También puede comprobarse la posición de CCOO cuando su representante dice que, si no hay un relevo generacional, el sector desaparecerá porque nadie quiere una situación penosa por 1.200 euros. No le preocupa el trabajador, sino que aconseja al patrón hacer más atractivo ese trabajo asalariado para que no se pierda esa fuente de plusvalía.

También los trabajadores se quejan por el pésimo trato que reciben, lo que deriva en problemas psicológicos, y CCOO se asegura de que los asalariados no se salgan del camino legalista que interesa a la burguesía, puesto que mediante asambleas explican a los obreros cómo defenderse y encauzar las denuncias hacia dicho sindicato de la patronal para que éste se encargue.

Para ver más claramente la habitual forma de proceder de los sindicatos amarillos, en 2014 ya se hablaba de que en Castilla y León se habían multiplicado por diez los casos de silicosis en una década, y el secretario provincial de UGT declaraba que “las empresas han hecho su labor pero falta mucho por hacer porque es complicado, difícil y costoso”, y que se desaprovechó la oportunidad para meter esas cuestiones en el último convenio del sector en aquel momento. Sin duda, una muestra de extremo cinismo en el que el sindicato limpia la imagen de aquellos que se lucran con el trabajo de quienes ven deteriorada su salud, la prueba de que le preocupan los costes empresariales y de que la clase obrera sólo significa plusvalía, de la cual sacan sus privilegios estos sindicatos vendeobreros, puesto que hablaban como si se tratase de un juego en el que las reglas ya no permiten pelear por algo tan elemental como la salud.

En 2016, CCOO denunciaba ante los medios que no se realizaban las pruebas médicas necesarias a los trabajadores, a pesar de la alta incidencia de silicosis. “Lamentaban” que no había ningún avance en las negociaciones con la patronal, que se habían perdido derechos, que la burguesía no aceptaba ninguna reivindicación y que no aclaraba nada de lo que pretendía hacer, esperando CCOO a alcanzar concesiones de estos parásitos en otras reuniones. Una actitud patética que solo es propia de unos lacayos que hablan de pedir permisos al opresor, y de intentar que acceda a soltar alguna migaja más, ya que los intereses de éste, según los sindicatos amarillos, son legítimos.

En 2019 el caso se volvió todavía más revelador si cabe, y CCOO decía que “llegar a acuerdos es complicado (…) los empresarios siempre hablan de que valoran el sacrificio de los trabajadores pero realmente esa no es una realidad, porque no ayudan”. Es decir, se presentan, como siempre, como agentes negociadores en los que los trabajadores deben tener fe, pero están atados de pies y manos porque el patrón, que es, de hecho, quien sacrifica a los trabajadores, no quiere negociar. Por otro lado, dicen que el burgués “no ayuda”. ¿Para qué, exactamente, se requiere la “ayuda” de un explotador, que además juega con la salud de quienes generan la riqueza?

Decía también en 2019 este sindicato al servicio de la patronal, que se han ido perdiendo derechos y retribuciones, pero que con un aparente grado de “bonanza” que se observaba era el momento de recuperarlos. ¿El momento es aquel en el que el burgués puede soltar alguna que otra migaja más por ver mucho más llenos sus bolsillos? ¿Hay que combatir al explotador cuando no es molestia para éste?

Por último, tras las habituales declaraciones “lamentando” que el burgués lo pone difícil para conseguir falsas mejoras, poniendo el poder en sus manos, hablaban de que estos criminales parásitos que se lucran con la explotación y atentan contra la salud de los trabajadores, estaban preocupados por el “absentismo laboral”. Ante esta preocupación de sus jefes, la infame solución de CCOO era ofrecer primas de 50 euros por cada mes que los trabajadores no tengan bajas. Es indiscutible que, como se expuso anteriormente, para los sindicatos amarillos los obreros solo son herramientas vivas que dan ganancia. Se atreven a ponerse junto al patrón abiertamente, y ofrecer miseria a cambio de que los explotados aguanten sus dolencias y no falten al trabajo. Su rol es absolutamente repugnante, y es la prueba de que obtienen sus privilegios del patrón.

En 2025, tras tantos años, la situación no ha mejorado en nada. ¿De qué sirven estos sindicatos? ¿Hacen falta más pruebas de que se posicionan con el enemigo de clase? Su única función en la sociedad capitalista es la de dejar el poder en manos del patrón, desactivar la indignación de la clase obrera y engañar con cantos de sirena para que los trabajadores crean que se trata de tener fe en un grupo concreto, y esperar que el patrón sea “razonable” o tenga “empatía”. No, quienes se lucran con los frutos del trabajo ajeno no van a permitir ninguna ventaja para los trabajadores, pues saben que necesitan de la explotación y que esta sea legitimada para mantener su forma de vida parasitaria. Los obreros no tienen más remedio que organizarse y presentar batalla al burgués para lograr, progresivamente, obtener lo que les corresponde. El proletariado todo lo genera, así los medios de producción deben ser propiedad social. Es evidente que no se conseguirá de un día para otro. La clase obrera debe unirse en su lucha contra el capital, pues éste es el corazón del dominio burgués y la vía para acabar con la opresión que supone el trabajo asalariado.

Para ello es menester fortalecer el sindicalismo de clase como instrumento para elevar la conciencia y presentar batalla en los centros de trabajo, y así enfocarnos realmente en la lucha de clases; ser conscientes de que la burguesía y el proletariado son clases con intereses opuestos e irreconciliables, es vital para extender la lucha a todos los ámbitos, unir todos los frentes en uno solo contra el capital, y comenzar a convertirnos en una auténtica fuerza que pueda romper con el criminal capitalismo y construir el socialismo.

 

¡Fortalezcamos las filas del sindicalismo de clase y combativo!

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




NTT DATA al servicio del imperialismo

El capitalismo, en su fase actual monopolista, genera un conflicto global entre el imperialismo decadente “occidental”, con EEUU a la cabeza y sus lacayos de la Unión Europea, Israel y Japón entre otros, y el imperialismo creciente de los BRICS, con China a la cabeza.

Este conflicto que comienza en forma de guerra comercial y que se expresa cada vez más en forma de guerra militar, genera a lo largo del mundo millones de muertes de trabajadores en conflictos armados por el control de los recursos y el reparto del mundo. Los monopolios, ante la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, necesitan controlar cada vez más recursos y regiones para aumentar la explotación de la clase obrera y del planeta y de esta forma no ver reducidos sus beneficios.

Es por ello que los monopolios controlan los Estados y marcan las políticas que cada uno de ellos debe seguir, tanto a nivel nacional como internacional, redactando leyes e interviniendo en los organismos internacionales para que las políticas que de ellos emanen beneficien sus intereses crematísticos.

Esta realidad que a veces permanece oculta para la mayoría de la clase trabajadora, se revela cada día con más claridad ante determinados acontecimientos, como el genocidio palestino por parte de Israel y la venta de armas al Estado sionista por parte de empresas de todo el mundo, la guerra en Ucrania y las sanciones a Rusia, o el bloqueo económico a Cuba o Corea del Norte impuesto por Estados Unidos y acatado por sus lacayos a nivel internacional.

Uno de estos ejemplos en los que se revela la realidad del imperialismo, lo han podido vivir los trabajadores de NTT DATA recientemente, cuando la empresa recuerda la obligatoriedad de realizar una formación sobre lo que la empresa denomina Compliance, una especie de guía de buenas prácticas y cumplimiento de los estándares legales y éticos.

NTT DATA, como empresa multinacional de origen japonés, está alineada con el imperialismo en decadencia encabezado por EEUU. Por lo tanto, sus estándares legales y éticos son los que a base de sangre impone la criminal potencia norteamericana en el mundo. Así describe NTT DATA dentro de esta guía lo que ellos llaman Trade Compliance, las normas que regulan el comercio internacional en la empresa.

Siendo NTT DATA una empresa japonesa, apela al cumplimiento de la legislación internacional impuesta por Estados Unidos, bien directamente, bien a través de los lacayos estados de la Unión Europea. No existe otra legislación internacional para NTT DATA que la que impone el imperialismo ‘occidental’, prohibiendo expresamente “cualquier interacción, directa o indirecta, con los siguientes países/territorios: Cuba, Irán, Corea del Norte, Sudán, Siria, Crimea, Rusia, Bielorrusia y Venezuela”.

Llama la atención que esta normativa fue redactada antes de que la Republica Árabe Siria cayera en manos del terrorismo islámico patrocinado por la CIA y, ahora sí, se haya convertido en un socio fiable para EEUU y la Unión Europea, por lo que seguramente en la próxima revisión de esta normativa, la ‘nueva’ Siria de los rebanacuellos saldrá de esa lista de países ‘prohibidos’, pasando a formar parte del selecto club de dictaduras sangrientas con las que sí se pueden mantener relaciones comerciales, como Arabia Saudí o Marruecos.

He aquí los principios éticos que sustentan la guía Trader Compliance de NTT DATA: encaje perfecto con las potencias imperialistas en decadencia y desprecio y aislamiento de los pueblos que no forman parte de ese bloque imperialista. No es de extrañar, puesto que NTT DATA es uno de los monopolios que rigen el destino de millones de trabajadores en todo el mundo y cuya razón de ser no es otra que la de extraer de esos trabajadores las plusvalías que generan con su trabajo, utilizando para ello los marcos legales y normativos que dictan a los gobiernos de turno que ellos mismos ponen y deponen a su antojo a lo largo y ancho del globo.

Desde la célula del PCOE en NTT DATA tenemos claro que la única manera de acabar con esta situación es que los trabajadores ejerzamos la unidad, la solidaridad y la lucha internacionalista por la emancipación de nuestra clase, transformando sus guerras interimperialistas en guerras civiles revolucionarias que engendren las condiciones para la construcción del socialismo en todo el mundo puesto que, en definitiva, es la única forma de poner fin al imperialismo y sus guerras genocidas. La encrucijada imperialismo versus socialismo es más evidente cada día que pasa. De cada uno de nosotros depende resolver las enormes contradicciones socioeconómicas de un modo de producción agotado y que no merece ya más que ser enviado al basurero de la Historia.

 

Célula Jorge Dimitrov del Partido Comunista Obrero Español




La huelga de VESTAS Daimiel y los paros en el sector sanitario en Castilla-La Mancha: otra demostración de la negligencia y pasividad de los sindicatos amarillos

Una vez más ha quedado demostrado que los sindicatos de la CSI (Confederación Sindical Internacional) son apéndices de la patronal, subvencionados por el estado capitalista y que traen graves consecuencias para la clase obrera. Entre sus elementos más destacados en España están CCOO, UGT y USO entre otros. Esta internacional sindical fue creada en la Guerra Fría por la misma CIA para hacer contrapeso a la FSM (Federación Sindical Mundial) o Sindical Roja y estos sindicatos se han convertido en verdaderos elementos de zapa contra la clase obrera. Podríamos definir su traición sobre cinco puntos para describir cómo funcionan estos apéndices de la patronal, en este caso concreto CCOO y UGT:

  1. Aceptar condiciones laborales peores: CCOO y UGT han negociado, firmado y ejecutado acuerdos perjudiciales para los trabajadores como recortes salariales, flexibilización de condiciones de trabajo, ahorro en materia de seguridad laboral permitiendo que a la empresa le salgan gratis los despidos improcedentes que se producen periódicamente y que los trabajadores están denunciando.
  2. Falta de apoyo en conflictos laborales: CCOO y UGT, con este accionar, no sólo no han respaldado a los trabajadores, sino que los han perjudicado en favor de la empresa. En consecuencia, los trabajadores han tenido que organizar sus propias huelgas y movilizaciones que han arrastrado a regañadientes a esa taimada ponzoña de sindicatos en un intento desesperado de blindar su chiringuito frente a los trabajadores.
  3. Negociación de acuerdos y convenios sin consultar a la base: Todo este conflicto autogestionado por los trabajadores es la secuela de una larga tradición de traiciones prolongadas en el tiempo que han hecho que la plantilla se plante ante tanto abuso y lleve a cabo las acciones y las movilizaciones que correspondían a CCOO y UGT.
  4. Corrupción o intereses personales: CCOO y UGT se han destacado en Vestas Daimiel y en el transporte sanitario como un apéndice de la dirección de la empresa con el resultado conocido. Para llegar a esta situación ha sido indispensable que los representantes sindicales actuaran por intereses personales y en beneficio propio, en lugar de velar por los derechos de los trabajadores y por lo que han sido debidamente retribuidos por la dirección de empresa.
  5. Desmovilización o falta de acción ante malas prácticas de la empresa: CCOO y UGT no sólo no han intervenido de manera efectiva frente a situaciones de abuso o malas prácticas laborales por parte de la empresa, sino que las han institucionalizado y perpetuado en el tiempo. Esto ha llevado a los trabajadores a sentirse traicionados, especialmente cuando los sindicatos han tenido la capacidad de influir, pero no han actuado.

Y es ahora cuando se han visto superados por la presión de los trabajadores de VESTAS, que exigen que cesen los despidos injustificados -¡entre 10 y 20 al año!-, así como el uso sin apenas medidas de seguridad de productos cancerígenos, que ya han provocado numerosos accidentes, ante los que la mutua de la empresa, FREMAP, hace oídos sordos. Algunos de estos casos, recordemos que ya el PCOE los denunció cuando algunos trabajadores de ETTs en VESTAS se acercaron al Partido para denunciar esta situación.

En el caso del sector del transporte sanitario representados por CCOO y UGT, los trabajadores tienen el convenio colectivo caducado desde febrero de 2023 y el sueldo congelado desde 2013. A todo esto, y a la inflación desbocada que ha precarizado en extremo su poder adquisitivo en este largo periodo de más de una década, hay que añadir que superan en un 20% las horas anuales pactadas en el convenio caducado y que, además, se cobran como ordinarias. Esto y la inflación acumulada genera una deuda con los trabajadores que deja en un chiste la demanda de aumento de un 10% sin carácter retroactivo propuesta por los sindicatos. En este punto sorprenden tres cosas, la dejación de funciones prolongada en el tiempo de estos lamebotas de la patronal que son CCOO y UGT, la petición de mínimos en la actualización salarial y la negativa a cambiar los paros parciales por una huelga inmediata y de carácter indefinido hasta que la patronal del sector se avenga a sus demandas. Todas estas cosas pueden ocurrir, ocurren y dejan al descubierto el chiringuito y los beneficios personales que salen de las costillas de los trabajadores para su lucro personal y la rentabilidad que saca la patronal por las dádivas a estos sinvergüenzas que merecerían terminar entre rejas. Estos sindicatos podridos han visto la urgencia de convocar paros parciales por la misma presión de la que hablábamos unas líneas más arriba. ¡No nos conformamos con medias tintas! ¡Nada de paros parciales! Exigimos paros totales. Que pare la producción, porque si nosotros paramos de producir, la empresa dejará de ganar. Chirría sólo escucharlos hablar de salario justo. ¿Cómo se puede conseguir un salario justo mediante la explotación del trabajo asalariado, dónde una parte produce toda la riqueza con su trabajo y el mérito de la otra parte sólo constituye en la propiedad privada de los medios de producción y la apropiación privada de esa riqueza a cambio de una limosna? Sólo la lucha por la completa demolición de este sistema de explotación puede acercar al obrero hacia el salario justo cuando socialice los medios de producción cosa que estos malnacidos, que dicen ser de izquierdas, han obviado interesadamente por doce monedas de oro.

El daño que hacen a la clase obrera es sistémico e inconmensurable como vemos en estos casos particulares. Para combatirlo necesitamos fortalecer un sindicalismo de clase que una a la reivindicación económica la lucha política en todos los frentes y actúe de trinchera y escuela de los trabajadores contra los explotadores y sus secuaces a sueldo. Trabajadores, no podemos seguir confiando en estos sindicatos corruptos que sólo actúan a medio gas cuando la presión de los trabajadores los obliga a ello. ¡Necesitamos sindicatos combativos que nos defienden permanentemente, sin cortapisas! Por eso, desde el Comité Provincial del PCOE en Ciudad Real, llamamos a los trabajadores a engrosar las filas de la ASC, sección del Estado español de la Federación Sindical Mundial, el sindicato internacional de clase heredero de la Internacional Comunista.

 

¡Paremos por completo la producción!

¡Solidaridad obrera!

¡Socialismo o barbarie!

Comité Regional del PCOE en Castilla-La Mancha




Huelga general en Grecia: el capitalismo no puede ocultar su descomposición

El 28 de febrero las calles de Grecia se llenarán de protestas, en una huelga general en la que participarán varios sectores y se volverá a poner sobre la mesa el grave accidente que tuvo lugar dos años atrás, provocado por la corrupción y las graves negligencias por parte del Estado burgués. El choque de trenes que costó la vida a 57 personas fue el resultado del abandono del transporte público, el incumplimiento de toda medida de seguridad, la falta de mantenimiento de las líneas y la falta de trabajadores, principalmente; todo ello fue denunciado en numerosas ocasiones, pues los trabajadores alertaban del peligro exigiendo una actuación. Sin embargo, seguía desmantelándose lo público para fortalecer lo privado, siendo la receta habitual en la fase putrefacta del capitalismo.

En los últimos dos años, demasiados trabajadores han perdido la vida por las precarias condiciones, pues la prioridad del burgués son las ganancias y no las necesidades. Al igual que ocurre en el país en que vivimos, en Grecia sufren inestabilidad y precariedad laboral, así como recortes en todos los servicios públicos para enviar los recursos de éstos a manos privadas. Todo el descontento popular pondrá de relieve numerosas y progresivas carencias que allí se sufren, y es la oportunidad para avivar las ascuas de la lucha de clases, por débiles que puedan parecer actualmente. La huelga general dará forma a una gran indignación que sirve como termómetro para la burguesía. Aun con la ausencia de un sólido movimiento obrero y la falta de una lucha consciente contra el capital, el Estado burgués no puede evitar que salgan a flote todas las pruebas de su podredumbre, y los proletarios sufren en sus carnes toda la opresión en múltiples formas. Es por ello que a los capitalistas solo les queda apostarlo todo al fascismo, para destruir todo atisbo de organización proletaria, deformar la realidad para ocultar las causas de su ruina y presentar las guerras como necesarias e inevitables.

Aumenta en el mundo la inversión militar, preparándose para las inevitables guerras de rapiña entre dos bloques imperialistas, y podemos ver en Grecia también la causa de esto último, que es la misma que obliga a la burguesía a despreciar cada vez más explícitamente la vida humana, desplazándola sin miramientos para poner en el centro la concentración de capital y protegerse con las arcas públicas: la bancarrota del imperialismo. Aunque los medios de manipulación de masas procuren no hablar de ello y quieran omitir la huelga general de Grecia para no visibilizar las convulsiones que sufre el criminal capitalismo, la clase obrera demuestra continuamente su fuerza, su solidaridad con hermanos de clase de otros países y su indignación ante la barbarie imperialista.

Es indiscutible que la unión de los proletarios no solo es posible, sino la clave para frenar toda tropelía del Estado burgués y comenzar la lucha por derribarlo. La experiencia nos ha demostrado que individualmente no se solucionarán los problemas inherentes a la economía de mercado; las contradicciones del capitalismo sólo pueden ser superadas de manera colectiva, con conciencia de clase y partiendo del hecho innegable de que todo el trabajo es social; está interrelacionado. La clase obrera produce toda la riqueza, pero el freno para su avance es el patrón que se la apropia indebidamente. La minoría parásita que tiene en sus manos el Estado tiene claro que su ventaja reside en la batalla ideológica; las condiciones para el socialismo están dadas, y solo debemos tomar conciencia de clase y organizarnos en una lucha contra el capital para tomar el poder político. El Partido Comunista Obrero Español apoya la huelga general en Grecia, y hace un llamamiento para fortalecer las filas del sindicalismo de clase de la FSM, como única forma de combatir realmente por nuestros intereses en el seno de la propiedad privada: los centros de trabajo donde sufrimos la explotación. El sindicalismo de clase y combativo es un vector necesario para poner fin a este sistema criminal y caduco, que mientras agoniza no tendrá reparos en deshumanizarnos y reprimirnos con todas sus armas. El camino para acabar con la minoría explotadora que domina nuestras vidas es crear nuestros propios órganos de poder y pelear por construir una auténtica democracia obrera. ¡Socialismo o barbarie!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




La reducción de la jornada laboral para alargar la “paz social”

Los capitalistas, en su enésimo episodio de infame cinismo, se han dedicado una vez más al trilerismo ante los ojos de la clase obrera. Esta vez han tocado un tema de especial relevancia que transformarán en nuevo maquillaje para apaciguar el creciente hastío de los trabajadores: la reducción de la jornada laboral.

De entrada, se pueden detectar claramente sus intenciones en un acuerdo firmado por el Ministerio de Trabajo, UGT y CC.OO, es decir, entre los administradores del Estado burgués y los principales sindicatos de la patronal. Un lamentable comunicado de UGT nos revela el “secreto”: “Si esto no se consigue en la negociación, si hay una mayoría parlamentaria diferente en el Congreso, los sindicatos no cejaremos en el empeño, por tanto, llegaremos a las 37 horas y media sí o sí y lo haremos para todos los trabajadores y trabajadoras a través del Boletín Oficial del Estado y el Estatuto de los Trabajadores para que nadie se quede atrás (…) prevé entrar en vigor, en 2025 tal y como estaba redactado en el acuerdo de Gobierno, aunque es susceptible de ser modificado en el trámite parlamentario”.

Al final de dicho comunicado, relleno de ponzoña, se encuentra el acceso al documento en cuestión. Basta con leer el punto 10 de lo manifestado en el texto; la parte más reveladora entre todo el enredo de engaños: “Por todo ello, el Gobierno y las organizaciones sindicales, tras el proceso de diálogo social mantenido con el conjunto de los agentes sociales en los últimos meses, basado en el respeto, la lealtad institucional y el reconocimiento de que existe un interés común por mejorar las condiciones de trabajo y empleo en nuestro país”.

 

Es decir, reconocen que han hecho un documento para luego dejarlo todo igualmente en manos del Congreso, de una mayoría parlamentaria, y que todo puede ser modificado en el trámite parlamentario. ¿Qué intereses se defienden en el Congreso? ¿Qué ordenará la burguesía que domina la sociedad de clases a través de, entre otros, políticos parlamentarios y sindicatos amarillos, apéndices del Estado burgués? Es evidente que se ha hecho un juego de manos para dejarlo todo en el mismo punto; una supuesta declaración de intenciones que se convierte en polvo al dejar la decisión en manos del enemigo de la clase obrera. Es más, declaran que se basan en el diálogo con la patronal (burguesía), respetando su poder sobre la clase obrera, siendo leales a las instituciones burguesas y reproduciendo la cruel falacia de que hay un “interés común” entre explotadores y explotados por “mejorar” la esclavitud asalariada.

Yolanda Díaz anunció una gira para visitar una serie de ciudades. Como no puede ser de otra manera, busca un “diálogo” con “la ciudadanía”, es decir, los explotadores, que también entran en esa categoría, se incluyen. Al no tener mayoría parlamentaria, necesita el apoyo de partidos como Junts y PP, abiertamente reaccionarios, y declara que tiene la intención de hacer presión desde “la ciudadanía” para conseguir sus votos. Por un lado, fomenta la idea de que la clase obrera debe ser un sujeto pasivo que debe atenerse a lo que digan los representantes del capital, respetando como legítimo el deseo de los empresarios. Por otro lado, el problema con PP y Junts será la excusa perfecta para nuevas modificaciones que harán que, en la práctica, nada cambie, lo cual es el objetivo de todos los “agentes sociales”, Yolanda Díaz incluida.

Ya se ha visto la pérdida de fuerza del Gobierno “más progresista” en el Congreso con lo que desde el principio han sido migajas para los obreros y protección para los empresarios: la ley ómnibus. El gobierno ha tenido que negociar con Junts para poder sacarla adelante, suprimiendo medidas y adoptando otras como un sistema de aval con dinero público para garantizar el pago a parásitos rentistas, cuando los inquilinos ya no puedan pagar su casa debido a los múltiples y crecientes problemas que padece la clase obrera, así que, con esta medida de protección aumentará la demanda. Podemos estar seguros de que se cumplirá esa medida, ya que defiende el interés burgués, pero otras como la enésima “prohibición” de los desahucios, que no han parado de ejecutarse con el gobierno “más progresista”, son solo adornos. Así funcionan las reformas que se aprueban en los parlamentos: un envoltorio llamativo para los proletarios y un contenido jugoso para los burgueses, que financian partidos políticos para obtener mayores ventajas que sus rivales, pero siempre blindando la economía de mercado sin cuestionarla ni un solo momento, pues interesa a todos ellos.

Siguiendo con la reducción de la jornada laboral, en su juego para desviar el asunto han introducido “choques” dentro del Gobierno. Al parecer, básicamente el Ministerio de Trabajo queda supeditado al de Economía; Díaz podrá seguir presentándose como “neutral” y como un analgésico tras los golpes de la burguesía a los anhelos de la clase obrera. Anuncian que quizá la reducción de jornada entre en vigor el año próximo y, a través de la ministra de Trabajo, pretenden colar ayudas a pymes como concesión a “las derechas” y a la patronal, siendo ésta última, en realidad, el conjunto de parásitos que toma las decisiones en todo el asunto. Es decir, existe la intención de transferir dinero público a pequeños explotadores; dinero que se usará para alargar la existencia de cierto número de estas empresas, asegurando las compras de mercancías a los monopolios en mayor medida durante un tiempo, intentando retrasar las grandes crisis inherentes al capitalismo en su fase de putrefacción. Dicho de otro modo, lo arreglarán para que sea la enésima vía legal por la cual los recursos públicos irán a parar a las cuentas de los grandes explotadores.

¿Gobierno y sindicatos amarillos defienden intereses diferentes a los de la patronal? Es evidente que se aprovecha un tema candente para meter veneno en una concesión simbólica a la clase obrera. El único desacuerdo que puede haber es en la mejor manera de introducir la trampa, teniendo en cuenta las condiciones actuales del proletariado y sus ansias de cambio.

Todo va encaminado a que la clase obrera sea sujeto pasivo y se resigne a observar el proceso legalista de sus “representantes”. De esta manera, de un modo liviano, se representa una especie de hostilidad entre Yolanda Díaz y la CEOE, siendo una muy mala imitación de la lucha que debería haber por parte de la clase obrera y que han conseguido desactivar.

La ministra de Trabajo siempre ha tenido buena relación con Garamendi, y llamaba a éste “querido Antonio” en un discurso que pronunció en la entrega de premio de Cepyme, a la que le pareció pertinente acudir en 2021. Ahora, en referencia a sus “discrepancias”, acusa al presidente del nido de parásitos que es la CEOE de rechazar una reforma que “beneficia en mayor medida a la población femenina ocupada”, poniendo énfasis en el “impacto de género”. Es decir, deforma completamente el asunto y pretende convertirlo en una cuestión de género, y no de clase social.

Yolanda Díaz nunca ha dejado de demostrar que se posiciona claramente en el lado de los capitalistas, e incluso en los momentos en que se propone expresar “molestias” con la actitud de la burguesía, es clara como el agua. Ante las declaraciones de Garamendi por las medidas tras el desastre de la DANA, dijo “Yo echo de menos al señor Garamendi que trabajaba por su país, que representaba los legítimos intereses de las patronales”. La ministra habló claramente de proteger a los empresarios de Valencia, pidiendo empatía para ellos, y dejando a un lado a la clase obrera. Considera legítimos los intereses de aquellos que se apropian de los frutos del trabajo ajeno, y esa es la premisa de la que partirá siempre; de otra manera, no estaría en el gobierno. El “señor Garamendi”, como todos los que forman parte de la CEOE, ni trabaja ni hace nada que no vaya encaminado a mantener la explotación asalariada y llenarse los bolsillos exprimiendo a los obreros.

Otro ejemplo sumamente revelador viene de las declaraciones de Garamendi el pasado mes de noviembre, en el que felicitaba a los sindicatos amarillos por la baja cantidad de huelgas, logrando con ello la tan ansiada “paz social” que necesita la burguesía, dando gracias a los vendeobreros y pidiendo mejorar y fortalecer estos sindicatos que son ideales para “negociar”. Estos son los agentes sociales que miran por el “interés general” y el “bien común”.

Díaz ha afirmado que la reducción de la jornada laboral “mejorará” la vida de “la gente” porque habrá media hora menos de jornada al día, e incluso se atreve a decir que es un paso en la lucha contra el cambio climático. En realidad, se seguirá discutiendo y aún queda tiempo para generar ilusiones en la clase obrera con una trampa disfrazada de concesión, mientras introducen ventajas para la burguesía con la excusa de que hay un “difícil” camino que lleva a su aprobación, y que no hay más salida que negociar. Aún no se sabe qué forma tomará en el BOE, pero tenemos la garantía de que los burgueses no saldrán perdiendo. Y por enésima vez, el gobierno ni siquiera cumple con los parches prometidos.

De hecho, la reducción de la jornada laboral no es tal como pretenden venderla. Se trata de un cómputo anual, y no semanal. Habrá periodos de trabajo intensivo donde se aumentarán las horas, y en otras etapas se compensará con algunas menos. Según el presidente de la CEOE, el 25% de los convenios acordaron 37,5 horas semanales, que equivalen a 1627,5 horas anuales, pero entre la mayoría de convenios pactados se encuentra, por ejemplo, el del sector TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) en el cual se estableció, a espaldas de los trabajadores, una jornada máxima de 1800 horas anuales.

Garamendi se queja ahora, supuestamente, de una decisión “unilateral”, defendiendo el derecho constitucional a la “negociación colectiva”. Su idea de negociación colectiva consiste en acatar lo que diga el burgués, y que es ejecutado por los lacayos que orbitan alrededor de éste, como en realidad ocurre ahora. No hubo expresión de descontento cuando, con el gobierno criminal de Rajoy, se impuso sin negociación una reforma laboral que daba aún más ventajas al burgués de las que ya existían. Ahora, con la socialdemocracia administrando el Estado, se intenta compensar la ausencia de movimiento obrero con un lamentable enfrentamiento en el seno de las instituciones burguesas, para poner un tenso remiendo que pueda frenar un poco más la indignación de la clase obrera.

Llaman mejorar la vida de los trabajadores a una distracción que sirve como pequeño paño caliente, pues con esa falsa concesión a la clase obrera van metiendo mayores facilidades de las que ya hay para el robo del burgués, tanto de frutos del trabajo como de dinero público. No olvidemos los desastrosos datos que reflejan la penosa situación socioeconómica del proletariado, como ya señalamos en un comunicado anterior. Cada vez es mayor la pérdida de capacidad de compra, el nivel de pobreza, el trabajo precario e inestable y los problemas de salud mental, entre otras cosas. Cabe destacar que, según datos de la EPA, más de medio millón de trabajadores están pluriempleados, pues la necesidad obliga a ello para obtener lo que se requiere, y casi la mitad de los 890.000 asalariados que, según los registros, realizan horas extra cada semana no reciben ninguna remuneración por dichas horas.

En cuanto a “la lucha contra el cambio climático”, según organizaciones ecologistas usando los datos disponibles de los países, el año pasado España alcanzó el déficit ecológico en mayo. Es decir, ha consumido antes de medio año los recursos que le corresponden para los 365 días. ¿Qué nos indica este hecho? Señala que el capitalismo es, inevitablemente, un modo anárquico de producción en el que la burguesía, a través de la explotación humana, arrasa con los recursos sin un plan determinado más allá de acaparar tanto mercado como sea posible, y así obtener la máxima ganancia que pueda. La destrucción indiscriminada de los entornos naturales para obtener materias primas, la deforestación, la contaminación del suelo, del agua y del aire con los métodos más rápidos y, por tanto, menos costosos, para luchar con otros parásitos por atraer la demanda, etc., no son sino las consecuencias de la economía de mercado; de la propiedad privada de los medios de producción, y no acabará con una ridícula reducción de la jornada laboral, la cual no se aplicará en todas las empresas, será compensada con mayor carga de trabajo en menos tiempo y con horas extra (muchas de las cuales no serán retribuidas), además de usarse mano de obra con contrato temporal durante periodos de mayor actividad, continuarán los trabajos sin contrato y, por tanto, sin control horario, etc. El capitalismo seguirá siendo capitalismo, con su inherente miseria y sin ser el trabajo otra cosa que una actividad de supervivencia y esclavitud asalariada para la clase obrera, y beneficios para la burguesía con su apropiación del trabajo ajeno.

Afirmar que mejorará la vida de los trabajadores encierra un sesgo; bien lo sabe Francia, que desde el año 2.000 puso en vigor una jornada laboral de 35 horas. Según el último “Estudio Internacional del Grupo AXA sobre Salud y Bienestar Mental” realizado junto con el Colegio de Psicólogos de España, en Francia un 26% de la población tiene problemas de salud mental (en España un 34%). El 54% de los franceses dice sentirse estresados, y el estudio también indica que un 67% ha tenido que acudir a un especialista por problemas psicológicos. En lo referente al estrés laboral, otro estudio indica que el 48% de los trabajadores siente estrés a diario, habiendo en España un 58%. A pesar de las diferencias en la jornada laboral, en ambos países el nivel de estrés es alto.

La reducción de jornada que nos prometen, que es menor que la de Francia, ¿Mejorará nuestras vidas estando éstas regidas por la economía de mercado? Siguiendo con dicho país, un informe indica cómo los problemas de la vivienda afecta a demasiados proletarios, siendo 4,1 millones los que no tienen vivienda digna, y 12,1 millones que tienen una situación habitacional inestable, habiendo en la segunda categoría un alto grado de carencias materiales. Por otro lado, con la inflación de los últimos años la situación ha empeorado, y la mitad de los encuestados en un estudio tiene que comprar productos de higiene con menor frecuencia por tener que elegir entre dichos productos y otras necesidades. También es revelador el barómetro de la pobreza 2023 que refleja una situación desoladora para una gran cantidad de proletarios, aun contando con un trabajo.

La situación es tan alarmante que, viendo que la deuda del Estado no para de crecer, se han propuesto recortes en servicios básicos. Es más, mientras anuncian una ridícula recaudación temporal con impuestos a las grandes fortunas, que son quienes, de hecho, controlan el Estado, proponen que la clase obrera trabaje gratis un día al año para disminuir el déficit. Es decir, los trabajadores generan toda la riqueza, incluida, claro está, la de esas grandes fortunas, y a la vez son usados por los parásitos para sanear sus deudas.

Aunque es innegable que la reducción de la jornada laboral puede traer beneficios, el país vecino es una prueba tangible de que solo son cantos de sirena si los medios de producción siguen en manos de la burguesía, pues la socialdemocracia pone intencionadamente el foco sobre una pieza del puzle cuya imagen puede resultarnos agradable, pero una visión global muestra la realidad: continúa siendo esclavitud asalariada, y la dinámica destructiva del capital sigue su curso en el mercado mundial. No escapará la clase obrera a eso por reducir el gobierno de turno, oficialmente, unas horas la semana laboral, mientras la realidad en los centros de trabajo y en los demás ámbitos de nuestra vida siguen sujetos a la economía de mercado y sus contradicciones; a la explotación humana. Lo que nos ofrecen es una estratagema; la burguesía lleva el timón y no nos dará ventaja, sino paños calientes.

La única manera que tiene la clase obrera de blindar sus intereses y poner la vida humana en el centro, pasa por librarse de los que poseen los medios de producción y solo tienen por aspiración la máxima ganancia a costa de los trabajadores, mientras éstos reciben las migajas, es decir, un salario. El objetivo de la paz social es convertirnos en espectadores, divididos y esperando que el próximo movimiento de la burguesía y sus lacayos no siga deteriorando nuestras vidas, sintiendo impotencia cuando comprobamos que, teniendo ellos el poder, es inevitable, y consiguiendo que creamos que nada se puede hacer.

Si nos ceñimos a la reducción de la jornada laboral, solo luchando por abolir la esclavitud asalariada se conseguirá realmente, pues el desarrollo actual de las fuerzas productivas nos asegura proveer a toda la sociedad de abundancia. Socializando los medios de producción pertenecerán éstos a la clase obrera, que son quienes producen todo lo relativo a la vida en sociedad, y sin los parásitos que hoy son dueños de las empresas se reduciría en gran medida, y progresivamente, la jornada laboral diaria, ya que cada trabajador obtiene lo que le corresponde por su tiempo de trabajo pudiendo obtener el equivalente (y más) a su aportación a la sociedad, sin que nadie le arrebate los frutos. No sería necesario trabajar el mismo número de horas que en la actualidad. No solo se crearía una cantidad enorme de puestos de trabajo con esa drástica reducción de jornada, sino que el dirigir la producción a los servicios necesarios que mejoren y faciliten nuestras vidas, el aprovechamiento de todos los recursos y de todas las tierras, generará mayor cantidad aún de puestos y de abundancia. El progreso cada vez mayor en la técnica disminuirá continuamente el tiempo de trabajo, sobre todo en labores productivas repetitivas y monótonas. Todo ello dará lugar a un incremento progresivo de la calidad de vida, del tiempo de ocio y para formación, entre otras muchas cosas. No se trata de una utopía o un deseo, sino que el desarrollo actual de la ciencia lo permite.

Actualmente, la burguesía tiene los medios de producción y los avances de la ciencia en sus manos: no los usará para mejorar nuestras vidas, sino para hacer más eficiente la explotación, en detrimento de nuestra salud y sin escatimar en esfuerzos para arrebatarnos todavía más los frutos del trabajo. Ya hemos visto que una jornada reducida no cambia la esclavitud asalariada, y la clase obrera seguirá inmersa en una espiral destructiva de continuas crisis y guerra, cargando sobre sus hombros a un sistema que agoniza pero que se resiste a morir. La única manera de darle muerte y acabar con su opresión es la organización de la clase obrera. Es necesario dotar de conciencia de clase a los trabajadores, comenzar la auténtica batalla ideológica y combatir a los capitalistas en un Frente Único del Pueblo, aunando a los proletarios en una sola lucha contra el capitalismo. El gobierno de turno, que solo es el administrador del capital al servicio de la burguesía, no lucha ni luchará contra el patrón para conquistar derechos. Solo fortaleciendo el sindicalismo de clase de la Federación Sindical Mundial, cuyo representante en el Estado Español es Alternativa Sindical de Clase (ASC), pelearemos realmente por nuestros intereses, elevando la lucha económica a la lucha política en los centros de trabajo, que es donde sufrimos el robo y los abusos del patrón.

Solamente liberándonos de los oportunistas podremos organizarnos con la fuerza renovada y la contundencia necesaria para destruir el imperialismo, que no es otra cosa que la encarnación de todas las aspiraciones criminales y explotadoras que sustentan a toda esta panda de vendeobreros y sus dueños que viven de nuestro trabajo y parasitan nuestras vidas. Entonces de sus cenizas podremos construir el socialismo, que no es otra cosa que la materialización de las mayores aspiraciones humanas de hermandad y solidaridad que anhelan los proletarios.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




La nueva tropelía de los sindicatos verticales en Manresa [ESP/CAT]

Manresa es una ciudad de 80000 habitantes, en la provincia de Barcelona, que ve como el servicio público de autobuses se precariza paulatinamente. El consistorio de Marc Aloy (ERC) tiene externalizado el servicio a la empresa Sagalés y las consecuencias para los trabajadores y los usuarios son bochornosas debido a la infradotación cada vez más flagrante. Si se tiene en cuenta que, según el padrón municipal, en los últimos cuatro años la población ha aumentado en 4000 habitantes y que la frecuencia de los autobuses se ha reducido, implicando a veces retirar a un autobús de la ruta, podemos inferir las consecuencias que de ello se derivan. Otras tropelías son el cierre de la pediatría del CAP (Centro de Atención Primaria) Les Bases, que ha derivado toda la población infantil al otro CAP, Sant Andreu, sin suplir al pediatra que plegó del CAP Les Bases y que ya andaba saturado porque, además, es el centro de vacunación infantil. Desde el consistorio se ha hablado de que faltan profesionales, pero lo que realmente ocurre es que ofrecen unas condiciones laborales pésimas y todo el personal sanitario termina por plegar e irse a la privada. También se puede hablar de la nueva gestión de las basuras, cuya tasa se ha encarecido un 28% en tres años, la reducción del número de contenedores y la frecuencia, al ponerlos por tarjeta, del uso que pueden hacer los usuarios sin aumento de la tasa al año siguiente, usufructo que es tan forzado como las rutas de los autobuses. Todo esto es consecuencia de hacer de lo público negocio.

Frente a este panorama, la clase obrera de Manresa ha tenido que sufrir innumerables veces las palabras del alcalde, Marc Aloy (ERC), refiriéndose a las bondades sociales que tendría para la población la República Catalana donde mágicamente habría una completa abundancia y que existiría sensibilidad social por parte de los que hoy gobiernan sin ella, de repente se transformarían. Como todo lacayo de la burguesía, su patria no coincide con la de la clase obrera y esto se hace evidente por sus actos y porque sus intereses son contrapuestos.

Sobre los trabajadores del servicio de autobuses. La externalización del servicio, a la empresa Sagalés, se realiza bajo toda forma de eufemismos como la voluntariedad, cuando se eligen a los trabajadores por la cercanía de sus casas al centro de trabajo de forma obligatoria, la derivación sin perder ingresos, cuando se realizan contratos de lunes a domingo, lo que impide cobrar festivos, la garantía de las horas, cuando por el aumento de la frecuencia con los mismos o menos autobuses, si el trabajador no cumple con el horario draconiano que la empresa y el consistorio le imponen, el tiempo de más que tarda en cubrir su propia ruta no se le abona como extra. Las condiciones de trabajo, así, se convierten en inaguantables y varios chóferes han extinguido su relación laboral con el pensamiento iluso de que, quizás, en el siguiente trabajo encontrarán un patrón mejor. Esta situación prueba una vez más la falta de conciencia política e ideológica del proletariado que, guiado traicioneramente por el sindicalismo vertical de CCOO, es presa de la desesperanza y el derrotismo. Pensando que su única salida es la huida, pero la verdadera única salida es justamente la contraria: la lucha abnegada contra los patronos y sus perros fieles. Mientras no se les plante cara la clase trabajadora se verá abocada al constante empeoramiento de los puestos de trabajo e incluso su destrucción, a la vez que aumenta el coste de la vida y los servicios públicos se convierten en negocio hasta su desaparición total, en resumidas cuentas la barbarie.

En un principio, ya que 2024 era año de firma de un nuevo convenio, los trabajadores decidieron ir a la huelga para reivindicar su dignidad y su salario. Allí el Ayuntamiento puso a girar a CCOO como apéndice más puro de la clase burguesa, para desviar la indignación hacia promesas que según Rosa Sans, se llaman “tocar de pies al suelo” en palabras textuales, esto quiere decir conformarse con migajas y no ir al fondo político, ya que ellos están claramente de parte del Ayuntamiento y de la empresa Sagalés, de las que reciben abundantes subvenciones. La política, si se toca, deja al descubierto su chiringuito. Para eso se trata a los trabajadores como infradotados, se les miente de forma sistemática y se ha negociado el nuevo convenio de forma unilateral con medidas que ni han sido votadas, ni resuelven la situación de los trabajadores. Todo se ha limitado a un aumento del 3% y la disminución en la línea 2 y 4 de las frecuencias de paso en algunos minutos. Este accionar de CCOO también tiene su repercusión en los usuarios ya que no mejora en nada el problema de las frecuencias, al contrario las alarga, y no restituye ningún autobús de los que se han quitado. Anteriormente, los trabajadores propusieron tres jornadas de huelga y CCOO se encargó de poner las fechas para que coincidieran con las jornadas de huelga general de los transportes por carretera en todo el estado, huelgas que por otro lado fueron desconvocadas a nivel nacional e instigadas, también, por CCOO. Con este funcionamiento CCOO ha conseguido la total desmovilización y desafección, cuando no directamente la dimisión de sus puestos de trabajo y de la lucha sindical.

Ante este panorama en Manresa, desde el Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) llamamos a los proletarios de Manresa a que se movilicen frente a este ataque a los servicios públicos de su ciudad y a los chóferes que ya están en lucha que abandonen los sindicatos verticales y se apoyen en Alternativa Sindical de Clase (ASC) que representa a la Federación Sindical Mundial (FSM) única central sindical que realmente posee un carácter de clase y combativo. De todas maneras ambas luchas se han de unir en el Frente Único del Pueblo (FUP) para atacar a la raíz del problema, que no es otra que el sistema capitalista, y arrancarla de una vez por todas. Solamente así se podrá construir el sistema socialista donde los trabajadores tendrán los medios a su disposición para solucionar estos problemas de forma fértil y duradera.

 

Cèl·lula del Partit Comunista de Catalunya en Manresa

 


La nova atropellament dels sindicats verticals a Manresa

 

Manresa és una ciutat de 80.000 habitants, a la província de Barcelona, que veu com el servei públic d’autobusos es precaritza paulatinament. El consistori de Marc Aloy (ERC) té externalitzat el servei a l’empresa Sagalés i les conseqüències per als treballadors i els usuaris són vergonyoses a causa de la infradotació cada vegada més flagrant. Si es té en compte que, segons el padró municipal, en els últims quatre anys la població ha augmentat en 4.000 habitants i que la freqüència dels autobusos s’ha reduït, implicant a vegades retirar un autobús de la ruta, podem inferir les conseqüències que se’n deriven. Altres atropellaments són el tancament de la pediatria del CAP (Centre d’Atenció Primària) Les Bases, que ha derivat tota la població infantil a l’altre CAP, Sant Andreu, sense suplir el pediatre que va plegar del CAP Les Bases i que ja anava saturat perquè, a més, és el centre de vacunació infantil. Des del consistori s’ha parlat que falten professionals, però el que realment passa és que ofereixen unes condicions laborals pèssimes i tot el personal sanitari acaba plegant i anant-se’n a la privada. També es pot parlar de la nova gestió de les escombraries, la taxa de les quals s’ha encarit un 28% en tres anys, la reducció del nombre de contenidors i la freqüència, en posar-los per targeta, de l’ús que poden fer els usuaris sense augment de la taxa l’any següent, ús que és tan forçat com les rutes dels autobusos. Tot això és conseqüència de fer del públic negoci.

Davant d’aquest panorama, la classe obrera de Manresa ha hagut de patir innombrables vegades les paraules de l’alcalde, Marc Aloy (ERC), referint-se a les bondats socials que tindria per a la població la República Catalana on màgicament hi hauria una completa abundància i que existiria sensibilitat social per part dels que avui governen sense ella, de sobte es transformarien. Com tot lacai de la burgesia, la seva pàtria no coincideix amb la de la classe obrera i això es fa evident pels seus actes i perquè els seus interessos són contraposats.

Sobre els treballadors del servei d’autobusos. L’externalització del servei, a l’empresa Sagalés, es realitza sota tota forma d’eufemismes com la voluntarietat, quan s’escullen els treballadors per la proximitat de les seves cases al centre de treball de forma obligatòria, la derivació sense perdre ingressos, quan es realitzen contractes de dilluns a diumenge, cosa que impedeix cobrar festius, la garantia de les hores, quan per l’augment de la freqüència amb els mateixos o menys autobusos, si el treballador no compleix amb l’horari draconià que l’empresa i el consistori li imposen, el temps de més que triga a cobrir la seva pròpia ruta no se li abona com a extra. Les condicions de treball, així, es converteixen en inaguantables i diversos conductors han extingit la seva relació laboral amb el pensament il·lús que, potser, en la següent feina trobaran un patró millor. Aquesta situació prova una vegada més la falta de consciència política i ideològica del proletariat que, guiat traïdorament pel sindicalisme vertical de CCOO, és presa de la desesperança i el derrotisme. Pensant que la seva única sortida és la fugida, però la veritable única sortida és justament la contrària: la lluita abnegada contra els patrons i els seus gossos fidels. Mentre no se’ls planti cara la classe treballadora es veurà abocada al constant empitjorament dels llocs de treball i fins i tot la seva destrucció, alhora que augmenta el cost de la vida i els serveis públics es converteixen en negoci fins a la seva desaparició total, en resum la barbàrie.

En un principi, ja que 2024 era any de signatura d’un nou conveni, els treballadors van decidir anar a la vaga per reivindicar la seva dignitat i el seu salari. Allà l’Ajuntament va posar a girar a CCOO com a apèndix més pur de la classe burgesa, per desviar la indignació cap a promeses que segons Rosa Sans, s’anomenen “tocar de peus a terra” en paraules textuals, això vol dir conformar-se amb engrunes i no anar al fons polític, ja que ells estan clarament de part de l’Ajuntament i de l’empresa Sagalés, de les quals reben abundants subvencions. La política, si es toca, deixa al descobert el seu xiringuito. Per això es tracta els treballadors com a infradotats, se’ls menteix de forma sistemàtica i s’ha negociat el nou conveni de forma unilateral amb mesures que ni han estat votades, ni resolen la situació dels treballadors. Tot s’ha limitat a un augment del 3% i la disminució en la línia 2 i 4 de les freqüències de pas en alguns minuts. Aquest actuar de CCOO també té la seva repercussió en els usuaris ja que no millora en res el problema de les freqüències, al contrari les allarga, i no restitueix cap autobús dels que s’han tret. Anteriorment, els treballadors van proposar tres jornades de vaga i CCOO es va encarregar de posar les dates perquè coincidissin amb les jornades de vaga general dels transports per carretera a tot l’estat, vagues que d’altra banda van ser desconvocades a nivell nacional i instigades, també, per CCOO. Amb aquest funcionament CCOO ha aconseguit la total desmobilització i desafecció, quan no directament la dimissió dels seus llocs de treball i de la lluita sindical.

Davant d’aquest panorama a Manresa, des del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) fem una crida als proletaris de Manresa perquè es mobilitzin davant d’aquest atac als serveis públics de la seva ciutat i als conductors que ja estan en lluita que abandonin els sindicats verticals i es recolzin en Alternativa Sindical de Classe (ASC) que representa la Federació Sindical Mundial (FSM) única central sindical que realment posseeix un caràcter de classe i combatiu. De totes maneres ambdues lluites s’han d’unir en el Front Únic del Poble (FUP) per atacar l’arrel del problema, que no és altra que el sistema capitalista, i arrencar-la d’una vegada per totes. Només així es podrà construir el sistema socialista on els treballadors tindran els mitjans a la seva disposició per a solucionar aquests problemes de manera fèrtil i duradora.

 

Cèl·lula del Partit Comunista de Catalunya en Manresa




Nuestra solidaridad y apoyo con los compañeros de SATE Barajas ¡Ni un accidente laboral más!

El sindicato Alternativa Sindical de Clase (ASC) ha convocado huelga indefinida en las empresas subcontratadas de Aena en el Sistema Automatizado de Tratamiento de Equipajes (SATE) tras el accidente sufrido por un trabajador el pasado 8 de enero que cayó de una plataforma y que todavía permanece en la UCI del Hospital.

Las condiciones laborales de las plantillas en materia de Seguridad y Salud en SATE Barajas, como ocurre en muchísimos centros de trabajo, provocan heridas y hasta la muerte de los trabajadores. De enero a noviembre de 2024, en el Estado español, se registraron 502.152 accidentes laborales con baja en jornada, de los cuales 3.486 fueron graves y un total de 741 accidentes mortales, son 77 más respecto a los datos provisionales de noviembre de 2023, aumentando esta cifra en un 11,6%.

La mayor parte de estos accidentes sucedieron durante la jornada laboral, ascendiendo a un total de 599 personas trabajadoras muertas durante el transcurso de su jornada de trabajo, aumentando en 64 respecto a los accidentes mortales registrados en el mismo periodo de 2023.

Estos datos son ocultados sistemáticamente por los medios de manipulación de masas, así como las movilizaciones de los sindicatos de clase y combativos que luchan contra estas condiciones laborales que arriesgan la vida de nuestros hermanos de clase. Al sistema capitalista no le importan las vidas de los obreros ni de sus familias y lo intentan ocultar constantemente.

El PCOE se solidariza y da todo su apoyo a los compañeros de Siemens Logistic, Totseriman y Oustmart, donde trabajadores y trabajadoras son sometidos a condiciones laborales semiesclavistas y que arriesgan su vida a diario, e insta a su vanguardia sindical a llevar una lucha hasta las últimas consecuencias en defensa de unas condiciones laborales dignas que solo el Socialismo podrá otorgar a los trabajadores.

 

¡Socialismo barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




La bota del capitalismo aprieta al Servicio de Ayuda a Domicilio en Madrid

Las/os trabajadoras/es del SAD (Servicio de Ayuda a Domicilio) han iniciado una serie de paros exigiendo un aumento del salario acorde al nuevo convenio, así como el cumplimiento de la legislación sobre riesgos laborales para el trabajo doméstico. El trabajo del SAD comporta una necesidad para la sociedad, puesto que las personas en necesidad de ayuda o en condición de dependencia son una constante, el deterioro de estos servicios y similares refleja la naturaleza inhumana del capitalismo, cuya necesidad máxima es la explotación más feroz, explotación que se traduce en la miseria más absoluta para la clase obrera. El sueldo de los servicios SAD no alcanza el SMI siendo de unos 790€, además de que este servicio se ha privatizado con el tiempo, siendo antes algo que era una mayor responsabilidad del ayuntamiento de Madrid ahora está gestionado por más empresas privadas.

Sumado a la degradación de las condiciones de trabajo está la pésima gestión y apatía del Estado para con las personas en necesidad de estos servicios, en su mayoría mayores, puesto que el baremo utilizado para determinar el grado de dependencia, el cual determina el derecho a solicitar ayuda, es un cauce burocrático inconsistente y desligado por completo de las personas en situación de dependencia. Una ayuda que debe solicitarse a través de un formulario a través de registro electrónico, presentación de documentación adicional y en caso de ser mayor disponer de una copia de la solicitud para su valoración de dependencia, lo que viene a ser algo simple y sencillo para una persona mayor. A consecuencia de este baremo 900.000 personas han fallecido en las listas de espera en los últimos 18 años, según recoge el informe de la Asociación Estatal de Directores y Gerentes, es decir, que una media de 50.000 personas al año han muerto a causa de la pasividad administrativa, tanto del ayuntamiento de Madrid como del Estado Español.

¿Qué podemos hacer ante tal situación? Nuestra actual sociedad es una sociedad dividida en clases sociales, la capitalista, aquella que posee los medios de producción y el aparato del Estado, y la proletaria, aquella que se ve forzada a vender su fuerza de trabajo (energía mental y física) para poder vivir. Es en este contexto donde nace el capital, el dinero que se transforma en más dinero. ¿Cómo? A través de un exceso de tiempo de trabajo, esto es, la aplicación de un tiempo mayor al socialmente necesario (tiempo necesario para la reproducción de la fuerza de trabajo a lo largo del tiempo), extrayendo plusvalía del exceso de trabajo. Esta realidad se extiende a toda actividad productiva, desde un servicio social como el SAD hasta una cadena de montaje. Es así como el capitalismo vive a costa del trabajo ajeno, siendo esta su naturaleza, su esencia, inalterable por cualquier cambio político dentro del Estado y sus instituciones. A través de este análisis podemos ver que nuestra existencia gira en torno a una lucha de clases.

La naturaleza del trabajo, que exponemos brevemente, nos da una idea de qué comporta esta forma concreta de trabajo en la sociedad. La clase proletaria, tarde o temprano procura luchar por sí misma, por sus intereses, buscando mejoras en el trabajo, ya sea el aumento de salarios, reducción de la jornada laboral, disminución de la edad de jubilación, etc., la cuestión aquí es que la lucha espontánea de la clase obrera mantiene su condición de clase obrera, porque se limita a luchar por su realidad económica inmediata, algo lógico, ¿qué ocurre entonces? Que la contradicción de la cual vive el capitalismo se mantiene intacta, esta es la contradicción entre la propiedad de los medios de producción y la clase obrera, desposeída de estos medios, y condenada a vender su tiempo y energía a cambio de poder tener unas condiciones de vida ciertamente lamentables, como bien nos muestra la incapacidad por acceder a una vivienda, las interminables listas de espera, el aumento de precios a causa de la inflación, o en este caso concreto, el deterioro de servicios sociales fundamentales para muchas personas en condición de dependencia o ayuda.

¿Hacia dónde debe dirigirse la lucha? Los comunistas, conscientes de la situación de deterioro general del capitalismo, comprendemos que la lucha debe enfocarse al fin de acabar con el sistema mismo, enfocarse a construir un nuevo sistema que expropie los medios de producción de las manos de los explotadores, que luche contra los farsantes que pretenden mostrar al capitalismo como el único sistema «funcional», contra toda forma edulcorada de explotación y contra toda supuesta salvación que no venga de la mano de un cambio radical en la estructura económica. La lucha económica, sindical, es una expresión de las contradicciones de clase, presente en cada segundo de nuestro día a día, pero su existencia, pese a ser justa y lógica, debe evolucionar, levantar la cabeza y ver el horizonte de posibilidades que existen más allá de la explotación a la que nos condena el sistema.

La lucha sindical debe concebirse como una parte fundamental de un todo, de la lucha de clases, pero no únicamente como la lucha principal, como el núcleo de toda actividad política, por ello, desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), insistimos a los trabajadores a organizarse en los sindicatos de clase adscritos a la Federación Sindical Mundial (FSM) en el Estado español, siendo (ASC) Alternativa Sindical de Clase el sindicato de clase de la FSM más consolidado en España. Conscientes de que el mal que habitamos es consecuencia del sistema capitalista, de su lógica y funcionamiento, y que dentro del mismo debemos concebir las luchas en todas sus vertientes, no solo la económica. Es hora de que comencemos a construir un mundo nuevo y enviemos al vertedero de la historia al sistema capitalista, y para ello es fundamental la organización, no solo por nuestros intereses económicos fundamentales, sino por nuestra condición como seres humanos.

 

¡TRABAJADORAS/ES ENGROSAR EN LAS FILAS DEL SINDICALISMO DE CLASE!

¡ENFOQUEMOS NUESTRA FUERZA CONTRA EL SISTEMA CAPITALISTA!

¡LUCHEMOS POR UN MUNDO NUEVO!

Célula Felipe Lara del PCOE en Madrid