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El ERTE en Eserman

En Puertollano se ha cometido una nueva tropelía contra la clase obrera vía ERTE, en la empresa Eserman, después de que la propia empresa rescindiera unilateralmente el contrato con Repsol, que es la que surtía de trabajo a la empresa vía subcontrata. En la unilateralidad de la negociación, y posterior rescisión del contrato, echamos a faltar al sindicato que, por lo menos, debería estar debidamente informado y no aparecer en un escenario de hechos consumados. Esto no nos debería extrañar si tenemos en cuenta el sindicato del que se trata.

Una vez más, CCOO reacciona ante hechos consumados. Al perder su carácter de clase, como fieles escuderos de la burguesía y de los empresarios, actúan como apéndice de los actores sociales que buscan sorber hasta la última gota de la sangre de los únicos que producen valor, los trabajadores, y se instituyen como apéndices del estado burgués subrogados a su legalidad burguesa que les subvenciona amplia y debidamente. A cambio ofrecen a la clase obrera una coreografía de manifestantes que son engañados, una y otra vez, porque los comunistas no hemos llegado con este mensaje hasta ellos y que no son nada más que lágrimas de cocodrilo, que dejan a los trabajadores en indefensión y que no son más que la justificación de los honorarios con que les subvenciona la burguesía.

Este escenario se lleva por delante el pan de 60 familias que se subrogarán al ERTE, otro método del estado burgués paliativo dentro del sistema capitalista, una medida que intenta apagar fuegos sin cuestionar el modelo productivo que los genera. Los ERTE, al dar una apariencia de protección social, cumplen una función ideológica al desmovilizar a la clase obrera, que percibe al Estado como protector en lugar de como parte de la maquinaria de explotación. El Estado burgués, que no podría laborar así sin la connivencia de sus amados sindicatos amarillos, es la estructura que garantiza que ese modelo continúe funcionando, incluso cuando hace concesiones mínimas en un intento de que las indemnizaciones recaigan sobre el dinero público y no sobre la cuota de ganancia de los capitalistas privados. La crítica radical debe ir más allá de pedir mejoras en los ERTE o reformas del Estado, debe cuestionar por qué las decisiones fundamentales sobre la economía, el trabajo y la vida están en manos de una minoría explotadora que controla los medios de producción y de sus apéndices como CCOO. Mientras no se alteren esas estructuras, toda política estatal, por progresista que parezca, será funcional a la reproducción del sistema capitalista.

Desde el PCOE, nos solidarizamos con los trabajadores de Eserman y les hacemos un llamamiento tanto a métodos organizativos alternativos, como a superar la legalidad burguesa en las negociaciones. Esto pasa por echar al estercolero a CCOO, cajón en el que podíamos añadir a UGT, USO y algunos más, y buscar fórmulas organizativas autogestionadas y paralelas, que en este caso se llama sindicalismo de clase, para la lucha económica, y partido comunista para la lucha política. En el estado español este sindicato se llama ASC y el partido se llama PCOE. El PCOE debe dotar a la clase obrera de su herramienta sublime e invencible, el marxismo-leninismo, para que no sigan tamaños atropellos.

Desde el PCOE, rechazamos frontalmente que una vez más seamos los trabajadores quienes asumamos las consecuencias de decisiones empresariales que anteponen el beneficio al bienestar social. Frente al ERTE impuesto por la empresa, exigimos garantías reales para todos los trabajadores, mantenimiento íntegro del empleo y los salarios, así como la inmediata readmisión de cualquier persona afectada injustamente. La clase trabajadora no puede seguir pagando los platos rotos del sistema capitalista. Solo desde la unidad, la organización y la lucha podremos hacer frente a los ataques del capital. Para esta titánica labor el PCOE ha participado en labores de agitación en Eserman para educar a los trabajadores y desenmascarar a sus sicarios cuya única vacuna es la construcción del socialismo. Por eso te invitamos a militar en nuestro partido.

 

¡Por la socialización de los medios de producción!

¡Todo para la clase obrera!

¡Únete al PCOE!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Las muertes en el trabajo, el terrorismo de la patronal

En lo que va de año, diecisiete trabajadores han perdido la vida en sus puestos de trabajo en la región de Murcia, víctimas de lo que la prensa burguesa llama “accidentes laborales”, pero que, en realidad, son auténticos crímenes perpetrados por la burguesía capitalista. No son simples fatalidades o casos aislados, sino el resultado directo de un sistema que coloca los beneficios empresariales por encima de las vidas humanas.

Somos prescindibles. Somos reemplazables. Somos un engranaje más de la maquinaria capitalista que se sustituye cuando ya no funciona. Somos simples peones sacrificables en el juego de la burguesía. Un número en una estadística que volverá a reiniciarse el año que viene y del que nadie asumirá las consecuencias.

La competencia y la concentración de capital empuja a la burguesía, en este sistema inhumano, a exprimir cada minuto y cada esfuerzo de la clase obrera, pues el valor especial de la fuerza de trabajo como mercancía reside en su capacidad de producir plusvalor. Así, la seguridad de los trabajadores no es ni mucho menos una prioridad para el empresario, ya que lo ve como un gasto que repercute en sus ingentes ganancias. Cada vez que un obrero queda atrapado por maquinaria pesada o es aplastado por carretillas es porque el patrón ha calculado que el riesgo de la vida de esa persona es inferior al coste de prevención. Ya vendrá otro a hacer el trabajo. Nosotros ponemos los muertos y la burguesía se enriquece. Esta es la cruda imagen del sistema capitalista.

El Estado, independientemente del gobierno, actúa como cómplice de este terrorismo patronal. Lejos de intervenir para defender a la clase trabajadora, los tentáculos del Estado actúan como garantes de la “paz social”, necesaria para la reproducción del capital, limitándose a emitir estadísticas y a firmar comunicados vacíos previamente estudiados por sus equipos de prensa. Este terrorismo que sufre la clase obrera está sostenido por la complicidad de UGT y CCOO, organizaciones sindicales lacayas del capital, financiadas por el propio Estado burgués y que sirven a los intereses de dicha clase, pervirtiendo la lucha sindical y desencadenando un empeoramiento de las condiciones de trabajo.

Si queremos solucionar de una vez por todas las muertes en el trabajo no podemos quedarnos en las reformas aisladas, sino que debemos señalar la raíz misma del problema. La raíz no está en la negligencia individual de un empresario concreto, sino en la estructura misma de un sistema que nace y se nutre con las desigualdades de clase. Mientras exista el trabajado asalariado, mientras que tengamos que vivir por y para trabajar, la salud y la vida misma de los obreros estarán subordinadas a las necesidades de la patronal.

La crecida exponencial de las muertes en los centros de trabajo responde a unas relaciones de producción que han encontrado su techo en la tasa de ganancia y no tienen otra forma de continuar aumentando que la intensificación de los ritmos de trabajo y la reducción en los costes en seguridad. La enajenación del trabajo vivo y de la vida misma convertidos en mercancía, mediante la relación asalariada, hace que el beneficio del trabajo vivo acabe en manos de los capitalistas y su codicia ilimitada, con los resultados de muerte sobre la clase obrera. Mientras ellos disfrutan con su ganancia privada, la clase obrera pone los muertos y crea toda la riqueza sin disponer de ella.

Las relaciones de producción bajo este sistema han caducado y han convertido al capitalista en un parásito que no tiene utilidad, ni otra función que apropiarse de la plusvalía y por eso nos sitúan en unas relaciones de producción más elevadas, las socialistas, donde la clase obrera será dueña de la riqueza que produce.

Debemos luchar por el poder obrero, por la socialización de los medios de producción y por establecer un sistema económico que haya sido planificado democráticamente por la clase trabajadora. Solo en un Estado socialista, donde la producción se oriente a satisfacer necesidades y no a enriquecer a una minoría parasitaria, será posible convertir la seguridad laboral en un derecho inviolable.

Cada muerte en el trabajo debe convertirse en un motivo más para la organización, para alimentar nuestra conciencia y odio de clase, para llevar a cabo la lucha revolucionaria contra la burguesía, el Estado y el sistema capitalista.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

14 de agosto de 2025

COMITÉ REGIONAL DEL PCOE EN LA REGIÓN DE MURCIA




Las seis de La Suiza a la cárcel

Seis sindicalistas condenadas a tres años y medio de cárcel por una acción sindical en Gijón en 2016, conocidas como “las seis de La Suiza”, han ingresado en prisión de forma inmediata tras decretar el juzgado Penal 1 de Gijón su ingreso para cumplir la pena sin dar tiempo a que se resuelva el recurso en trámite ya que habían presentado una demanda ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos para la revisión de su caso, tras no lograr que el Constitucional aceptara su recurso. En el intervalo, el titular del Juzgado de lo Penal 1 de Gijón, Lino Rubio Mayo, les condenó en una sentencia, ratificada por el Tribunal Supremo en el 2024, por su autoría en un delito continuado de coacciones graves y otro delito contra la administración de justicia por su participación en las movilizaciones que llevaron al cierre de la Pastelería La Suiza, en Gijón.

Los hechos se remontan a 2016 cuando una empleada de la Pastelería La Suiza de Gijón, pidió el asesoramiento jurídico a un sindicato tras denunciar sus malas condiciones laborales aduciendo que en su trabajo le encargaban tareas que ponían en riesgo su embarazo. Al mismo tiempo relató que era víctima también de un presunto caso de acoso sexual. El sindicato se puso en contacto con la empresa para pactar la salida de la trabajadora, pero el empresario se negó a mantener cualquier tipo de reunión, por lo que se convocaron varias concentraciones ante sus instalaciones en las que participaron las personas condenadas para mostrar su repulsa por la actitud del propietario hacia la empleada. Por otro lado, el empresario denunció a los participantes por un presunto delito continuado de coacciones graves y otro delito contra la Administración de Justicia, alegando que por culpa de ello tuvo que cerrar su negocio. La vicepresidenta del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, había mantenido una reunión con ellas en las que se comprometió a interceder por el indulto con el resultado por todos conocido.

Esta condena supone una vulneración del derecho a la acción sindical y deja bien a las claras a qué intereses sirve la justicia española. La resolución del Supremo considera que participaron en una campaña de hostigamiento y de coacciones al empresario y que “queda probado que las intenciones de presionar al empresario para conseguir los fines previstos por las recurrentes”, así como que “la metodología llevada a cabo y que consta probada no integra un ejercicio de la libertad de expresión dentro del ejercicio de la libertad sindical suponen prácticas coercitivas impidiendo el ejercicio libre de una actividad comercial con presiones continuadas de los recurrentes que han cometido ilícitos penales por los que son condenados –continuaba el fallo– por concertarse y confabularse para presionar a un empresario cuando éste lleva a cabo su actividad comercial y en las puertas de su establecimiento”. Traíamos también hace unos días el caso de la huelga de Acerinox donde se pide para los sindicalistas que sostuvieron una huelga de cuatro meses y medio una pena de 6 años y una multa económica de 28 millones de euros.

Esto demuestra que la actividad sindical, si no pasa por el conducto de los sindicatos amarillos, que son parte del engranaje del estado para dormir a los trabajadores, está duramente reprimida tanto por el poder legislativo como por la represión de los ejércitos permanentes del estado burgués, recordemos las tanquetas en la anterior huelga del metal que mando Yolanda Díaz contra los manifestantes. La actividad sindical tiene que pasar por el tamiz de una justicia de clase que defiende los intereses de la burguesía y el sindicalismo y las personas que lo ejercen son duramente reprimidos mediante la violencia física y los encarcelamientos. El estado español que es fiel lacayo de la burguesía y que defiende sus intereses sirviéndose de todos los resortes a su alcance, acumula ya un número creciente de presos políticos, algunos con cadenas perpetuas encubiertas. Ante esta tesitura, a la clase obrera sólo le queda organizarse para superar este sistema económico de explotación para expropiar a los expropiadores con la construcción del socialismo mediante la dictadura del proletariado. En el camino, todos los derechos que la democracia burguesa otorga a los trabajadores son papel mojado, como el derecho a huelga, asociación y manifestación o el derecho a una vivienda. Nuestro Partido, el PCOE, se solidariza con estos nuevos presos políticos y actúa de catalizador del proletariado revolucionario. Desde el PCOE trabajamos sin descanso en la organización del proletariado bajo la ciencia del marxismo-leninismo, recogiendo lo más fecundo de sus extensas filas y seguiremos en pie a pesar de la represión.

 

¡El sindicalismo no es delito!

¡La única salida es revolucionaria!

¡Libertad presos políticos!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Resolución del III Pleno Comité Central del Partido Comunista Obrero Español sobre la situación del proletariado

El proletariado a nivel mundial sufre cada día más los colmillos del capitalismo apretando cada vez más sus carnes. Los pocos derechos que la burguesía cedió con tal de rebajar la concienciación de los trabajadores en el pasado están siendo arrancados a pasos agigantados, el notorio “estado de bienestar” está herido de muerte quedando cada vez más como un mito del pasado y las pensiones, sanidad o educación públicas ya no existirán para el proletariado en activo actual y el futuro, de seguir por la senda impuesta por el capitalismo en su fase de putrefacción.

Está totalmente patente que la clase trabajadora no tiene ni el presente ni el futuro asegurado bajo este sistema, el cual sólo le puede ofrecer guerra, enfermedad y muerte, resumiendo, barbarie. Ante esta situación desoladora el proletariado no está agachando la cabeza en sumisión y desesperanza como nos quieren hacer creer los medios burgueses, las luchas obreras están surgiendo alrededor de todo el mundo y están plantando cara. Ante esto la mayor defensa del sistema no son sus fuerzas armadas ni su constante represión, si no los oportunistas y demás agentes burgueses como ya se recogió en el artículo del partido No faltan luchas obreras, ¡sobran traidores!”.

Estos avances combativos de la clase son cambios cuantitativos lógicos ante la situación de bancarrota total del sistema capitalista en su fase imperialista, pero para llegar a buen puerto se necesita de un salto cualitativo y ese no es otro que la construcción del Partido Comunista que le acompañe, guíe y le dote de armas para enfrentar a la burguesía en todos los ámbitos. Es labor de los comunistas el hacerle llegar la ciencia del marxismo a las masas y dotarlas de la conciencia necesaria para arrancarlas de las manos del oportunismo para que pueda cumplir su misión histórica.

ANTE TODO ESTO, EL III PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL RESUELVE:

 

  1. Hay que hacer llegar a la clase obrera un análisis científico, marxista-leninista, sobre su situación y el desarrollo de las distintas luchas obreras.
  2. Concienciar a la clase obrera sobre la necesidad de superar el capitalismo y construir el socialismo, así como ensanchar al Partido con la parte más consciente del proletariado, condición necesaria para que nuestra clase social disponga la única arma efectiva en la defensa de nuestros intereses y aspiraciones clasistas frente al capitalismo, la burguesía y los traidores que tiene ésta a su servicio.
  3. El proletariado se pertrecha en movimiento, luchando a muerte ante los oportunistas, fascistas y demás agentes burgueses que habitan en el movimiento obrero e inoculan la ideología burguesa que conduce al proletariado a la desorganización, atomización y alienación.

 

Madrid, a 12 de julio de 2025

III PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Hacia la huelga general política

En este artículo hablaremos de la huelga y en especial de la que se está desarrollando y extendiendo en la actualidad en el Estado español. La huelga es una herramienta legítima que tienen los trabajadores para, no sólo denunciar y dar visibilidad a la explotación, sino para darle al explotador donde más le duele, en su cuota de ganancia. Por eso es el método que más resulta y es donde mayor trabajo de concienciación se puede realizar por la vanguardia revolucionaria sobre la clase obrera. Por su parte, la burguesía, mediante su gobierno, mira de que no sea tan lesiva para sus intereses mediante la imposición de servicios mínimos abusivos, la detención arbitraria de piquetes y la violencia más desbocada contra los huelguistas y manifestantes por parte de los cuerpos represivos que, recordemos, bajo el gobierno más progresista de la historia no se cortó en sacar las tanquetas a la calle en la anterior huelga del metal en Cádiz. Otro trabajo lo llevan a cabo sus medios de desinformación masivos donde en su parrilla no tienen asignado ni un segundo a las huelgas, como ocurre en la actual huelga del metal, o sacando un pequeño corte donde se producen incidentes en un intento de negar la naturaleza política de la clase obrera e intentar dejarlos como meros alborotadores contra los que la policía se ve obligada a actuar con toda su contundencia. Como hemos destacado más arriba, en la actual huelga del metal que ha nacido en Cádiz y se ha extendido ya a Cartagena, aparte de la falta de resonancia de los medios de comunicación, también hemos echado de menos la intermediación de la flamante ministra de trabajo, Yolanda Díaz, que está, por un lado, más preocupada por lavar su imagen en el Caso Cerdán y, por otro lado, con su silencio sirviendo a los intereses de la mano que le da de comer, el estado burgués.

Lenin nos habló en su libro “Qué hacer” (1902) e “Izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo” (1920) de superar el economicismo, la reivindicación por una mejora salarial, por la reivindicación política, porque era ésta la que ponía en jaque al sistema de producción capitalista mediante la esclavitud asalariada y desenmascaraba su método de explotación ante las masas obreras. Ahora mismo en el Estado español se cumplen sus predicciones. Esta segunda huelga de los trabajadores del metal que se inició en Cádiz fue aumentando su temperatura y se ha extendido a Cartagena. La huelga, que se inició por demandas económicas, se ha convertido en una huelga política porque los trabajadores no se conforman con mejoras, sino que ponen en cuestión todo el sistema de producción capitalista. El estado, que es un instrumento de represión y violencia organizada de una clase sobre otra, ya pone toda la carne en el asador para defender sus intereses egoístas y empieza abiertamente con su violencia. Este estado burgués, al tener todos los resortes de la información y la violencia organizada, podrá vencer pero, en este caso, no sin hacer amplias concesiones. Además, de ninguna manera podrá evitar la tribuna política en que se ha convertido esta huelga política que los desenmascara ante la clase obrera y que se extienda a otros sectores y territorios. La única ventaja que puede tener el estado burgués es cierto espontaneísmo con el que se conducen las masas obreras, desengañadas de los sindicatos amarillos del gobierno que les abocaron a la huelga, por la falta de un partido comunista que sea su vanguardia y que en nuestro caso, el PCOE, se forja rápidamente. Nuestros camaradas no perderán un segundo y se están templando y educando a la clase obrera en este frente de lucha, para mostrarle a la clase obrera no sólo su número y su fuerza, sino también que todo el rédito del trabajo social les corresponde a ellos. Para ello hay que abolir la propiedad privada capitalista y la esclavitud asalariada mediante la implantación de la dictadura del proletariado, no nos queda otro camino. El PCOE debe así convertirse en brújula de la clase obrera del metal y organizarlos para decirles que no están solos y que no andan para nada equivocados una vez liberados de la batalla ideológica de la burguesía. El PCOE, que se templa en todos los frentes de lucha y se establece como la escuela del proletariado, trabaja para extender esta conciencia en todos los sectores para organizar la huelga general política y recoge lo más fecundo del proletariado revolucionario más avanzado.

                

¡Con el PCOE hacia la huelga general!

¡Por el fin de la esclavitud asalariada!

¡Construye revolución!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Cinco muertes ya al principio del verano

El verano ha empezado fuerte en el Estado español y Europa Central con temperaturas que han batido récords. Es una tónica general el progresivo aumento de las temperaturas debido a la progresión del cambio climático y, en este contexto, lo que no es normal es que no se hayan tomado medidas para proteger la vida y la salud de los trabajadores. En lo que llevamos de ola de calor han muerto ya cinco trabajadores a consecuencia de las condiciones extremas a las que se les obliga a trabajar, circunstancia totalmente previsible que hace completamente evitables las muertes, y que no serán las últimas mientras el calor nos acompañe. La última es una mujer que trabajaba para el Ayuntamiento en la limpieza de las calles de Barcelona, víctima de un golpe de calor y que llevaba cinco días denunciando a sus superiores las condiciones en las que se le obligaba a trabajar.

Por otro lado, la burguesía sigue avanzando en mejorar sus objetivos de explotación laboral poniendo en duda las incapacidades temporales y denunciando sin ningún tipo de base que el 20% de las bajas son fraudulentas como si no tuviera en su mano la posibilidad de hacer despidos procedentes si eso fuera demostrable. Se trata de sembrar la amenaza para que la clase obrera tenga sobre su cabeza la Espada de Damocles del despido y la pérdida de su puesto de trabajo en un contexto de inflación y de retroceso en los derechos de los trabajadores.

Por un tercer frente, la burguesía amenaza de nuevo a la clase obrera mediante el abaratamiento del despido, siendo que en el primer trimestre de 2025, el coste medio de los despidos en todos los sectores de la actividad económica se ha reducido un 31,3% al compararlo con el mismo periodo de 2021, año en el que entró en vigor la reforma laboral de la flamante ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. Este abaratamiento se explica principalmente por dos factores combinados: la mayor concentración de despidos en sectores con salarios bajos y el aumento de los contratos cortos, a veces incluso de días o de horas.

Crear incertidumbre en el puesto de trabajo es la herramienta de presión que lleva a cabo la burguesía para imponer la rentabilidad por encima, incluso, de la vida humana. En este punto, en la clase obrera amplios sectores están todavía desmovilizados, lo que permite a la burguesía imponer su violencia a capricho sobre las masas trabajadoras mediante la violencia política y económica y por eso puede seguir legitimando, mediante una justicia de clase, todo tipo de agresiones, incluso encarcelamientos y asesinatos en el puesto de trabajo, y para defenderse la clase obrera no tiene otra herramienta que la organización y, como decía Lenin, la audacia. Desde el PCOE desearíamos que la mujer de Barcelona fuera la última víctima mortal de unas condiciones de trabajo inasumibles, pero mientras la clase obrera no tome conciencia de sus intereses y de su fuerza, la burguesía seguirá siendo la clase social más criminal que ha parido la historia. Ante esta tesitura, la única salida de la clase obrera es romper con el modelo económico capitalista para implantar la dictadura del proletariado, democracia para la inmensa mayoría trabajadora y dictadura para la minoría explotadora. Para su dirección y organización el proletariado necesita su partido de vanguardia, el PCOE. Por eso, dado el grado de violencia y manipulación que nos ofrece el capitalismo para justificar sus fines, muertes y atropellos, la única solución es el fortalecimiento del PCOE con la adhesión del proletariado revolucionario en sus filas. Sólo el socialismo, que trae unas relaciones de producción nuevas y que concilian los intereses de la clase obrera mundial con la destrucción de la propiedad privada capitalista, es el método para terminar con su violencia, sus muertes y todas las secuelas que trae aparejadas este sistema productivo criminal.

 

¡Construye revolución!

¡Únete a nuestras filas!

¡Socialismo o muerte!

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




No faltan luchas obreras, ¡sobran traidores!

En muy poco tiempo están teniendo lugar huelgas en distintos puntos de España. No es casualidad que en una etapa tan crítica para el capital, con una bancarrota que empuja a la guerra entre potencias imperialistas que usan terceros estados como tablero, se perciban las ascuas de la lucha de clases. El contexto actual, que evoluciona inexorablemente hacia continuas crisis cada vez mayores, genera fricciones entre los intereses de los explotados y de los explotadores. ¿Pero hasta qué punto estas condiciones llevan a los obreros a una lucha de clases consciente contra el capital? ¿Cuenta la clase obrera con guías adecuados?

A continuación se pondrá el foco únicamente en el mes de junio y en algunas de las luchas obreras (no todas, puesto que son demasiadas) que están teniendo lugar, pues es necesario mostrar que es un mito el concepto que se tiene de la clase obrera, esencial para dividirnos, y que cuenta que los trabajadores no mueven un dedo por sus intereses ni tienen ningún tipo de inquietud ante los abusos percibidos, dejándose pisotear. El relato es falso y el diagnóstico erróneo.

Las luchas que más destacan actualmente, por su infatigable combate contra la represión policial y su integridad en las reivindicaciones, son las huelgas del metal en Cádiz y Cartagena. En Cádiz los dos sindicatos mayoritarios de la patronal, UGT y CCOO, están en desacuerdo en lo que respecta a las condiciones del nuevo convenio que se ha de negociar. CCOO apuesta por seguir a los obreros en su firme y resuelta lucha para conseguir una serie de mejoras, pues entiende que el hastío ha hecho explotar a los trabajadores y la mejor fórmula para ganarse su confianza es legitimar su pulso, hasta que lleguen a los objetivos que se han marcado y pueda restaurarse la “paz social”. UGT, sin embargo, apuesta por la “moderación”, e incluso el rechazo del enfrentamiento contra las fuerzas represivas, buscando un camino más corto (y más revelador). Respecto a esto último, el representante de UGT dijo recientemente en una entrevista lo siguiente: “Este es un convenio de futuro, de paz social y definitivo para no escuchar ninguna vez más hablar del metal en las condiciones que se habla actualmente […] Lo que queremos en Cádiz es trabajar, tener un convenio bueno y desarrollar nuestro trabajo con normalidad”.

 

¿Qué deja entrever la anterior declaración? Simplemente lo que en realidad quieren estos sindicatos al servicio de la burguesía: la conciliación de clases que da la ventaja definitiva al capitalista. En este sentido, UGT ya habla del convenio como un camino hacia la paz social y que es “definitivo”, para que los trabajadores, según su razonamiento, no vuelvan a quejarse y hagan su trabajo con “normalidad”, es decir, aceptando el trabajo asalariado y no aspirando a nada más que ir a remolque de los acontecimientos, siempre por detrás de los intereses del patrón y que el convenio permita un tiempo suficiente para ablandar a los obreros y que legitimen sin remedio la propiedad privada de los medios de producción.

Para aclarar más la situación hay que poner la vista, a continuación, en la huelga del metal de Cartagena. Los sindicatos de la patronal están metidos de nuevo en la ecuación, pero en este caso se invierten los papeles: UGT apoya la huelga y sigue a los trabajadores en su pulso al patrón, mientras que CCOO ha querido el camino más fácil y se ha desmarcado de la lucha, alegando que los obreros son poco numerosos y más vale aceptar sentarse con el burgués cuanto antes. ¿Qué ha cambiado? ¿Cómo es posible que CCOO tenga tan claro en un lado que los trabajadores han de luchar contra el empresario, y en otro, donde también pisotean los derechos de los asalariados y estos se han levantado, declarar que no merece la pena? ¿No es, acaso, meta suficiente representar a los obreros en su justa causa?

Claramente, los sindicatos amarillos compiten por atraer a los trabajadores hacia su red y llevarse beneficios por “representarlos”. Sencillamente, intentan conseguir lo mejor para sus bolsillos y privilegios, y mientras en Cádiz CCOO ha conseguido aferrarse a un jugoso huésped de tamaño provincial, en Murcia no le sale a cuenta el esfuerzo por ser más local, cosa que ha aprovechado UGT y ahora solo resta competir ante los medios de manipulación de masas vendiendo discursos.

También pusieron fin a la huelga de Cantabria, con un incremento salarial del 3,5% para 2025 y para los tres siguientes años se ha pactado un incremento salarial ligado al IPC más 0,7%, sin tener en cuenta, obviamente, que suele medirse arbitrariamente la inflación. Por otro lado, se reconocerá algo tan elemental como la enfermedad profesional como accidente laboral, se incrementa un 5% el plus de nocturnidad y la póliza de seguros en 6.000 euros más. Demasiado bajo dado lo que producen los obreros en este sector y, por tanto, la enorme cantidad de plusvalor que se extrae de su trabajo, pero podría considerarse una victoria momentánea si no suscitara la siguiente pregunta: ¿con estos sindicatos se considera un logro para los trabajadores, o para los empresarios?

Estos sindicatos lideraron la mesa de negociación que frenó la huelga de la hostelería en Las Palmas, que iba a tener lugar en Semana Santa. Celebraron haberla parado gracias a favores a la patronal, como la “recuperación” del poder adquisitivo, con un 9% a repartir en 12 meses, eliminar el turno partido solo en algunos casos, compensar cuando no se respeten los descansos (es decir, se seguirá permitiendo) y cobrar 650 euros extra en mayo en aquellos casos en que se haya prestado trabajo efectivo, lo cual quiere decir que los abundantes trabajadores de baja médica, debido a las penosas condiciones del sector, se encontrarán con dificultades para cobrarlo.

¿Por qué mencionar este caso que tuvo lugar en abril? Porque los sindicatos que se ajustan al marco burgués han dividido dos provincias pertenecientes a la misma comunidad autónoma donde impera la precariedad, cuando la lucha tendría que haber sido conjunta. En una han apagado rápidamente el fuego y en la otra aún no se habían dado las condiciones para ello, pero han usado la engañosa “recuperación” del poder adquisitivo que no es más que actualizar la precariedad y ponerla más cerca del nivel de inflación. Por otra parte, los gastos no van disminuyendo, sino al contrario; la burguesía propietaria de todos aquellos frutos del trabajo necesarios para vivir exige cada vez más. En Santa Cruz de Tenerife se ha tardado más tiempo en llegar a un punto tolerable, pero ya hay un acuerdo liderado por Intersindical Canaria y UGT con la patronal, en el que se establecen subidas salariales del 13% para el sector alojativo, y del 9% para la restauración y el ocio, en tres años, con una cláusula de “paz social” en el que se comprometen a no hacer más huelgas durante la vigencia del convenio, con lo cual son migajas a cambio de silencio y resignación, siendo esto la norma y no la excepción.

Por su parte, en Iberdrola ha tenido lugar la primera huelga de su historia este mes de junio. Ha tenido un alto seguimiento en varias localidades. UGT, CCOO y ELA dirigen las convocatorias, y es tan lamentable el panorama que declaran lo siguiente: “es absolutamente incomprensible que una compañía que gana 5.600 millones, con una previsión de llegar a 8.000 millones de beneficio en este año, planteé para su plantilla unos incrementos salariales que, en ninguno de los escenarios, van a alcanzar el IPC” y dicen que la patronal debe “bajar a la realidad y ver que la plantilla se está movilizando por un mínimo”. ¿No es absolutamente miserable encabezar una huelga histórica para pedir abiertamente limosnas? ¿Esas gigantescas ganancias de los empresarios son legítimas, cuando se deben al trabajo de los obreros?

En Albacete, se había anunciado huelga de limpieza viaria y recogida de basuras para junio y septiembre. Se ha desconvocado por la mano de CCOO y STAS, que admiten que lo conseguido no es lo esperado, pero que es satisfactorio, siendo la subida salarial el primer año (2025) un dos por ciento, el segundo año un tres por ciento, el tercer año un cinco por ciento y el mes de enero de 2028 el dos por ciento. Declara CCOO: nos habíamos marcado como una línea roja no bajar del cuatro por ciento y es algo que hemos conseguido”. ¿Quién decide, y en base a qué criterios, que tan bajo porcentaje de incremento salarial es “satisfactorio”? En todo caso, lo es para una de las partes en conflicto, pero no precisamente para los obreros.

La huelga de transporte de Acotral, también en junio, se debe a la opacidad de un nuevo convenio que la patronal ha firmado con CCOO, el cual no ha sido mostrado a los trabajadores; abundan los cambios unilaterales sin preaviso en jornadas, turnos, descansos, rutas, etc. Tampoco se respetan descansos, hay falta de medios técnicos y exigen un canal participativo de negociación.

En Navarra, BSH cerrará la planta de Esquíroz, aplicando un ERE a más de medio millar de trabajadores. UGT y CCOO encabezan el comité de empresa y negociarán el despido colectivo, del cual sacan tajada estos caballos de Troya de la patronal. El Gobierno de Navarra tiene como respuesta frases abstractas y le traslada su “solidaridad y empatía”, lo cual es una auténtica burla viniendo de los representantes de la burguesía. Se han producido en los últimos meses bajas por depresión, ansiedad e incluso episodios cardíacos, debido a la incertidumbre y malestar generados. No constan pérdidas en la empresa, por lo que todo indica que serán reemplazados por la automatización o que se trata de una deslocalización.

Por último, cabe destacar la huelga de los maquinistas de Ouigo, que se han levantado por el despido injustificado de uno de los trabajadores, y por el pisoteo continuo de la empresa en lo que respecta a sus derechos y el incumplimiento del convenio. Es solo un ejemplo entre muchos de solidaridad obrera.

Como se ha señalado en el presente comunicado, ha habido muchas más huelgas en este mes de junio en distintos puntos del país. ¿Qué conclusión se puede sacar de estos hechos? La clase obrera no es sumisa ni agacha la cabeza ante el patrón. Ocurre que sin una vanguardia revolucionaria no pueden ver el camino de su emancipación, sino solo de batallas pequeñas para no hundirse completamente en la miseria que la rodea. No se trata de una ceguera por falta de capacidad, sino por desconocer el funcionamiento del capitalismo; por no conocer su papel en la sociedad de clases, ni a su enemigo de clase ni la alternativa que ya hoy se puede alcanzar sobradamente. Estando inmersa en la sociedad burguesa y la total contaminación de la ideología de la misma, requiere que algo externo la mueva y la arranque de las garras de la alienación. Ese algo es el partido comunista.

Es evidente que los medios de manipulación de masas no van a dar visibilidad a las luchas obreras, pues no conviene poner sobre la mesa la contradicción capital-trabajo. Solo en casos extraordinarios que puedan destacar y sean difíciles de ocultar, como las huelgas del metal, pueden mostrarse, pues realmente puede servir para criminalizar la lucha contra la represión y como una supuesta prueba de que no ocultan los conflictos, para así dar la interpretación que conviene y más si los sindicatos amarillos tienen la batalla controlada. No nos dejemos engañar; continuamente los obreros se enfrentan a la patronal, y solo hace falta encender la chispa para que tenga lugar un pulso colectivo contra el empresario.

El Partido Comunista Obrero Español apoya todas las huelgas obreras, pues siempre las luchas de los trabajadores son legítimas, a diferencia de los intereses de la burguesía. Es imprescindible el apoyo y la solidaridad con todos nuestros hermanos de clase en su combate contra los empresarios; es mentira que se hayan apagado las ascuas, y hay que canalizar la indignación que se va materializando en la lucha hacia la unión de estas en una contra el capital. Pero, en estos casos donde los guías son los sindicatos amarillos, o aquellos que no desafían en nada al capital, ¿qué debemos aprender?

Cuando se hacen ciertas concesiones a la clase obrera, siendo más visible cuando los sindicatos amarillos tienen control, el objetivo no es más que apaciguar la lucha y no permitir que se salga de los márgenes burgueses. Es inevitable llegar a un punto en que se está al borde de la ebullición y los capitalistas deben enfriar los ánimos a medida que se cae a trozos su sistema. La burguesía tiene una excepcional capacidad de adaptarse a las situaciones, pues tiene conciencia de clase, enormes recursos materiales y el poder de las instituciones para ello, y es por eso que saben de qué manera llevar el descontento y presentarse como aliados. Incluso en las huelgas del metal, con su ejemplar resistencia ante las fuerzas represivas y su firmeza en las reivindicaciones, ¿no han sido engañados los trabajadores por CCOO y UGT, ampliamente conocidos por sus traiciones y su servicio a la patronal?

Por otro lado, a la burguesía, a veces, más le vale ceder en algunos puntos pequeños para salvar grandes ventajas, a la vez que, con una nueva legislación, controla a sus rivales en el mercado y tiene una nueva arma arrojadiza usando el control del Estado, y por la vía legalista mantiene a raya a los obreros, a los que hacen creer que han alcanzado la meta necesaria. También saben que con ello caerán pequeñas y medianas empresas, que son clientes de los monopolios, y solo se transferirán recursos públicos a aquellas que ya sean solventes y puedan seguir comprando en masa otra temporada. Pero el capital tiende a concentrarse en cada vez menos manos y todas las contradicciones se agudizan, ya que los desposeídos tenemos cada vez menos a pesar de producirlo todo, y ante nuestros ojos se presentan las dificultades ineludibles de satisfacer necesidades básicas.

Todo esto se refleja en las numerosas huelgas que desmontan el relato de que la clase obrera está muerta. La clase obrera sólo necesita alcanzar la conciencia de clase y ver claramente a su enemigo y la salida a este sistema criminal de explotación y opresión. Es menester que los trabajadores den ya la espalda a los sindicatos traidores, y así unir sus fuerzas y sus luchas en los centros de trabajo a través de los sindicatos de clase y combativos, que puedan elevar su conciencia hacia la verdaderas batallas que pondrán fin a la barbarie y a la miseria; la lucha por el poder político, en la cual es imprescindible el partido de la clase obrera; el partido revolucionario que ha de guiar a las masas hacia la ruptura con el capitalismo y la construcción del socialismo. Hacemos un llamamiento a engrosar las filas de nuestro partido, con el fin de organizar a los obreros en su camino hacia la emancipación y la democracia obrera, donde los reprimidos sean los que hoy son parásitos opresores.

 

¡Por la organización de nuestra clase!

¡Abajo los sindicatos amarillos!

¡Por la revolución proletaria!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Absentismo laboral: una nueva campaña de criminalización de la clase obrera

Los medios de manipulación de masas han iniciado recientemente una campaña sobre el absentismo laboral, el perjuicio que éste causa a los empresarios y el supuesto fraude cometido por los trabajadores que se encuentran de baja por algún tipo de incapacidad. Son cientos los titulares que inundan esos medios en las últimas semanas.

Algunos empresarios incluso tienen la desvergüenza de inventar unos supuestos datos de fraude (una estadística que no existe oficialmente), pretendiendo hacernos creer que el 20% de las bajas laborales por incapacidad temporal son fraudulentas, criminalizando no sólo a los trabajadores que están enfermos, sino a los profesionales de la salud que son quienes dictaminan si un trabajador está apto o no para realizar su trabajo.

Llama la atención que precisamente quienes viven del robo, quienes se enriquecen a costa del trabajo ajeno, los mayores criminales del mundo, intenten criminalizar a quienes generan toda la riqueza en nuestra sociedad, algo que además ellos mismos reconocen de forma implícita al denunciar el gran perjuicio que el absentismo genera a sus beneficios, demostrando de esta forma que es el trabajador el que genera toda la riqueza.

Lo que no dicen estos parásitos es que el aumento del absentismo laboral está causado por el incremento de la precariedad, una precariedad de la que ellos, quienes explotan nuestra fuerza de trabajo, son totalmente responsables. No dicen que el 61,7% de los jóvenes en España tiene un contrato temporal; o que la precariedad afecta al 80% de los nuevos contratos laborales; o que la precariedad laboral dispara a 1,3 millones los ocupados que buscan otro empleo en el SEPE.

Es evidente que este aumento de la precariedad redunda en un mayor número de problemas de salud mental entre los trabajadores, tal y como reconoce el informe Precariedad laboral y salud mental de la Comisión de personas expertas sobre el impacto de la precariedad laboral en la salud mental en España dependiente del Ministerio de Trabajo y Economía Social.

Igualmente, este incremento en la precariedad, también implica un aumento en el número de accidentes laborales, lo que supone un mayor número de incapacidades temporales entre los trabajadores que sufren esos accidentes. De hecho, en 2024 los accidentes laborales causaron 796 muertos, un 10,4% más que en el año anterior. Esta realidad por supuesto no preocupa nada a quienes se lucran con esas muertes, ya que los trabajadores somos sustituibles, somos una mercancía más en este sistema criminal.

De hecho, quienes viven a nuestra costa no dudan en llamar directamente delincuentes a trabajadores por ejercer el derecho a la huelga, exigiendo a las fuerzas represivas “contundencia” contra quienes se organizan para exigir mejores condiciones de trabajo, como los trabajadores del metal de Cantabria.

En esta nueva campaña de difamación de los trabajadores, no podía faltar el oportunismo más ruin, encarnado en la figura de Yolanda Díaz, que una vez más se ha sumado al discurso de la patronal, afirmando en su intervención en el Foro CREO, organizado por Cinco Días y Prisa Media, que hay un absentismo “voluntario”, algo que ha “aprendido de las empresas españolas” y sus “observatorios de absentismo”.

La ministra del PCE ha aprovechado su intervención para dejar unas declaraciones totalmente repugnantes que muestran su sumisión absoluta a la patronal, al pedir “hablar también de los márgenes empresariales”, indicando que “queremos empresas robustas, que tengan márgenes, pero esto va de democracia, va de repartir un poquito, no decimos mucho, esa productividad”. Esta marioneta de los monopolios no duda un segundo en justificar la explotación laboral y el robo de plusvalía, pidiendo a los empresarios que repartan algunas migajas, no muchas, de lo robado a los trabajadores que produjeron esa riqueza.

La clase obrera genera toda la riqueza y se ve obligada a vender su fuerza de trabajo por migajas, tanta riqueza que permite que un grupo de parásitos viva en el más absoluto lujo sin dar un palo al agua. A los trabajadores nos sobran los empresarios, nos sobra su Estado y su sistema, nos sobra el capitalismo y nos va la vida en construir una alternativa, construir el socialismo para armonizar las relaciones de producción y acabar con el parasitismo de la burguesía que nos hunde en la miseria y la precariedad.

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Huelga en Vestas Daimiel

Como dijo Marx en “Salario, precio y ganancia” (1865), la tasa de ganancia se juega en una lucha directa entre capital y trabajo asalariado. El aumento de la ganancia capitalista es directamente proporcional a la precarización de los salarios y a la inversa. Vestas, la fábrica de palas eólicas de Daimiel (Ciudad Real), es un claro ejemplo con un beneficio récord de 461 millones de ganancia neta para los capitalistas y la depauperación más absoluta de los salarios y las condiciones de seguridad en el trabajo que, tras numerosas pérdidas de poder adquisitivo y una siniestralidad en claro aumento, han llevado a la plantilla a la huelga.

Los trabajadores se han organizado a través de los sindicatos amarillos y del corrupto PCE de Enrique Santiago, Yolanda Díaz o Alberto Garzón entre otros y hacen que la lucha se encierre en el estrecho cauce de la legalidad burguesa y la reivindicación meramente económica.

La huelga es una fórmula de fuerza que posee la clase obrera y que atenta directamente contra la ganancia capitalista. Pero si la huelga es meramente económica, lo que les interesa a los explotadores y a los lamebotas que hemos nombrado más arriba, eso puede llevarlo a cabo cualquier sindicato, ya que todo termina en una transacción que no pone en jaque el verdadero quid de la cuestión, la esclavitud asalariada y la relación capital trabajo bajo el régimen de explotación capitalista. Eso sólo puede suceder cuando la huelga pasa a ser de mera reivindicación económica a la reivindicación política y eso debe llevarlo a cabo un verdadero partido comunista como escuela ideológica del proletariado y vanguardia revolucionaria. Un sistema de producción que se basa en la extracción de plusvalía, siempre girará a favor del capital y en torno a la apropiación privada del producto del trabajo social y, por lo tanto, en beneficio exclusivo de una minoría de explotadores chupasangres contra los intereses de la inmensa mayoría, la clase obrera, que es la única que produce valor. El capital no es más que una apropiación privada indebida del trabajo ajeno, Marx lo llamaba trabajo cristalizado.

El PCOE no va a perder la oportunidad que le brinda esta huelga para explicar todo esto a la plantilla de Vestas y abrirle los ojos respecto a la realidad económica y política y de las intenciones de sus compañeros de viaje, en este caso la taimada ponzoña revisionista que toma cuerpo en los sindicatos amarillos y el PCE, herederos del eurocomunismo, cuya función se limita en resoluciones revolucionarias y acciones reaccionarias, a tomar visibilidad para dar justificación a sus chiringuitos financiados por el estado burgués frente a la clase obrera y, a la vez, retribuyendo sus favores a la burguesía desmovilizando a esa misma clase obrera.

Desde el PCOE vamos a acercarnos a esos trabajadores para, no sólo apoyar su reivindicación económica, sino para explicarles a los trabajadores de Vestas que no puede existir democracia para los obreros bajo la apropiación privada de la minoría explotadora sobre el trabajo social, que no hay libertad para los productores mientras existe la propiedad privada capitalista, que no existe un motivo para la conformidad, a pesar de lo que quieren venderles los amarillos y los modernos carrillistas, por migajas arrancadas a la tasa de ganancia, si no extinguimos la plusvalía y el modo de producción capitalista. El PCOE no cae simpático ni a los capitalistas, ni a los reformistas estrechos de miras porque suelta estas verdades como puños y tiene la misión de abrir los ojos a los trabajadores, en este caso en la huelga de Vestas, sobre su misión histórica, que no es otra que demoler el sistema capitalista y construir el socialismo implantando la dictadura del proletariado, democracia para los obreros y dictadura para los explotadores, y que junto a la extinción de las clases extinga también al estado. Nos vemos en la fábrica.

 

¡El PCOE con los trabajadores de Vestas!

¡No habrá justicia para los obreros bajo el capitalismo!

¡No puede haber libertad bajo la explotación!

¡No queremos migajas sino demoler el capitalismo!

 

COMITÉ PROVINCIAL DE CIUDAD REAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




La ganancia que asesina

Los accidentes laborales en España causaron 796 muertos en 2024 en España, 75 más que en el año anterior. Las cifras no serán mejores en 2025 y amenazan con ascender todavía más las muertes en los centros de trabajo. Las víctimas por sectores son:

  • Servicios: 326 fallecimientos, con un aumento del 15,6% respecto a 2023.
  • Construcción: 135 muertes, incrementándose en un 3,1%.
  • Industria: 116 fallecimientos, lo que supone un aumento del 20,8%.
  • Agricultura: 69 muertes, con una disminución del 4,2%.

Vamos a una media en el año anterior de 2,2 trabajadores muertos diarios, lo que dispara la siniestralidad y evidencia que son la búsqueda de la ganancia ilimitada, la intensificación del ritmo de trabajo y la reducción de costes en seguridad las que provocan estas cifras escandalosas. De los tipos de enfermedad en el ámbito laboral destaca el aumento exponencial de las enfermedades mentales asociadas al trabajo, con una clara prevalencia de la depresión y la ansiedad. También las muertes por enfermedades cardiovasculares durante la jornada de trabajo aumentaron un 39% respecto al año anterior y todo esto sin que los sindicatos verticales de CCOO y UGT y la flamante ministra de trabajo, Yolanda Díaz, hayan hecho ni un comentario al respecto.

El exponente común que crea este aumento en las cifras se llama capitalismo y es el dominio absoluto del capital sobre el trabajo asalariado. Como decía Marx, el capitalismo maltrata a sus dos fuentes de riqueza, la naturaleza y la fuerza de trabajo.

La crecida exponencial de las muertes en los centros de trabajo responde a unas relaciones de producción que han encontrado su techo en la tasa de ganancia y no tienen otra forma de continuar aumentando que la intensificación de los ritmos de trabajo y la reducción en los costes en seguridad. La enajenación del trabajo vivo y de la vida misma convertidos en mercancía, mediante la relación asalariada, hace que el beneficio del trabajo vivo acabe en manos de los capitalistas y su codicia ilimitada, con los resultados de muerte sobre la clase obrera. Mientras ellos disfrutan con su ganancia privada, la clase obrera pone los muertos y crea toda la riqueza sin disponer de ella.

Las relaciones de producción bajo este sistema han caducado y han convertido al capitalista en un parásito que no tiene utilidad, ni otra función que apropiarse de la plusvalía y por eso nos sitúan en unas relaciones de producción más elevadas, las socialistas, donde la clase obrera será dueña de la riqueza que produce. En estas relaciones de producción nuevas, que se gestan en las entrañas de este sistema caduco, la naturaleza y la fuerza de trabajo dejarán de ser maltratadas. Marx, en su prólogo a la “Contribución a la crítica de la economía política” (1859) decía que “el modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina la conciencia. Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las relaciones de producción existentes, o lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí”. Por lo tanto, a la clase obrera no le queda otra salida que la revolución socialista.

El capitalismo se ha descompuesto tanto que el comercio, esto es, la circulación de mercancías, base de su existencia, se ha convertido en la antesala de la guerra, como vemos en la guerra arancelaria y los intentos de anexión de territorios. Tampoco puede aumentar la producción porque el mercado quedaría colapsado y sólo puede crecer por el sector de los servicios y de gestión, lo vemos en Amazon, Glovo y un largo etcétera.

Mientras la burguesía gasta su tiempo y dinero en hacer publicidad contra el comunismo y le atribuye un número de muertos indemostrables y que atentan a la lógica, el capitalismo, sólo en España, asesina a 2,2 obreros diarios como hemos resaltado más arriba, por sus ansias de ganancia privada ilimitada, aun por encima de la vida humana. El proletariado organizado en su partido de vanguardia, el PCOE, organiza y trabaja con el proletariado revolucionario en la creación de estructuras de poder obrero. El socialismo es un proceso irreversible en el que el PCOE actúa de destacamento de vanguardia y guía al proletariado hacia su misión histórica, construir la dictadura del proletariado y el tránsito al socialismo. Únete a nuestras filas y construye poder obrero frente a la violencia de la burguesía.

 

¡No más asesinatos en el trabajo!

¡Socialismo o muerte!

¡Nuestros muertos son su ganancia!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)