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La crisis sanitaria no la trae la COVID-19

Como hemos reiterado durante los últimos meses, la pandemia del coronavirus ha acelerado el proceso de descomposición del capitalismo. Como en la actualidad las condiciones subjetivas de la revolución socialista aún están por fraguarse, la desintegración de los pilares imperialistas se está traduciendo en un ataque continuo e indiscriminado hacia los trabajadores para ralentizar lo máximo posible la caída de la tasa de ganancia de la burguesía.

Sin embargo, el mero hecho de que en la actualidad se utilicen nuevas artimañas para expoliar todavía más a los trabajadores y movilizar el dinero público a manos privadas no quiere decir que todo lo que está ocurriendo a día de hoy sea una novedad para el pueblo trabajador. Las viejas fórmulas de recortes y saturación de los servicios públicos siguen sirviendo a los monopolios, los verdaderos gobernantes del capitalismo.

Con la llegada de la COVID-19 al territorio español, la alarma sanitaria se ha contagiado de una forma exponencial entre la población, lo cual se ha traducido en un contacto más estrecho del sistema sanitario público con las clases populares. Así es como por ejemplo las llamadas al 061 se han disparado de forma generalizada a lo largo y ancho de todo el Estado. Es de cajón que ante una pandemia la clase trabajadora acuda a los profesionales sanitarios.

La respuesta del Estado, que indudablemente tiene un carácter burgués, es la de obviar las urgentes necesidades que tienen los centros de salud y los hospitales mientras que al mismo tiempo pagan miles de millones en rescatar a la empresa privada con dinero público. De esta forma, el colapso sanitario causó más de la mitad de muertos con COVID-19 en España, según un modelo matemático que analizaba la cantidad de muertos y la relacionaba con el porcentaje del colapso sanitario. Esto mismo ya estaba previsto por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que a finales de marzo de 2020 advertía de que el colapso del sistema sanitario por el coronavirus aumentaba drásticamente las muertes prevenibles. En la misma línea, el sistema sanitario público tiene enormes dificultades este año para suministrar vacunas como la de la gripe, puesto que en muchas localidades del Estado se encuentran agotadas. La lógica sanitaria del capitalismo la vimos también el mes de noviembre, en el que se recortaron más de 17.000 puestos de trabajo de empleados de la salud pública en plena segunda ola del coronavirus.

Los medios de comunicación, fieles voceros del Estado burgués y la empresa privada, expresan de forma directa o indirecta que esta situación es consecuencia de la imprevisibilidad de la pandemia, que se trata de un caso aislado. Creer esto sería asimilar la propaganda burguesa, que pretende justificar cualquier actuación de este sistema criminal con el objetivo de perpetuar que quienes son explotados continúen de rodillas.

Si investigamos el estado de las urgencias en años anteriores al presente, podremos comprobar que el sistema sanitario público español está destinado al colapso y que esta situación es deliberada y una prueba más de que lo que los comunistas decimos es completamente cierto: los servicios públicos, universales y gratuitos son una quimera en el capitalismo que tiene en su ADN la desvalorización del mundo humano en razón directa de la valorización del mundo de las cosas.

En enero de 2017, colapsaban las urgencias de los hospitales de Madrid por la gripe y ya por aquellas fechas la Consejería de Sanidad no había llevado a cabo ningún plan preventivo, a pesar de que la gripe azota todos los inviernos a la población en Europa. También ayudó que en los últimos cuatro años se redujesen en medio millar el número de camas en los centros adscritos al SERMAS. Esta situación fue muy similar en otras partes del Estado.

En enero de 2019, los camaradas del PCOE en Galicia denunciaban la situación del SERGAS, que llevó a la muerte a un hombre en A Estrada (Pontevedra) y a otros dos en Santiago de Compostela, así como la dimisión de 22 de jefes de servicio de distintos centros de Salud de Vigo. Ante esta situación, hubo que aguantar los golpes en el pecho del PP asegurando que la sanidad en Galicia es una de las mejores de Europa, cuando es más que conocida la situación de temporalidad de los sanitarios en dicha nación.

A finales de 2019, el PCOE en Andalucía ponía de manifiesto la incapacidad del sistema de salud andaluz de satisfacer las demandas sanitarias de las clases populares. Se ponía de manifiesto cómo la mal llamada izquierda española (PSOE, Izquierda Unida y Podemos) han puesto a los hospitales y los centros de salud en bandeja de plata para la empresa privada, llegando esta última a sobornar a cargos directivos para la derivación de pacientes, contrato de maquinaria o adelantamiento de información sobre licitaciones públicas.

Con esta muestra de casos, pretendemos dejar de manifiesto que lo que vivimos hoy no es más que fruto de lo que nos ha sembrado la clase dominante durante décadas. Tanto la extrema derecha del Estado (PP, VOX y Ciudadanos) como su no menos reaccionaria pata socialfascista del PSOE y oportunistas de Unidas Podemos tienden a la precarización de los servicios públicos, la única diferencia es que el gobierno actual llora con lágrimas de cocodrilo al hacerlo. Las clases populares no tienen nada que ganar en un sistema burgués que prioriza el beneficio privado frente a las necesidades humanas. Ellos mismos lo demuestran cuando tachan de países de “segundo mundo” a los que garantizan la sanidad y educación al 100% de la población. Nosotros, además, lo vemos todos los días y, de forma más clara, lo vemos hoy.

La organización del pueblo en las asambleas del Frente Único del Pueblo es hoy una necesidad para hacer frente al orden burgués actual. Sólo de esta forma podremos tumbar el capitalismo y construir el socialismo. Sólo gobernando nosotros, los que trabajamos, conseguiremos que la sanidad ocupe la importancia que se merece y, por ende, colocaremos al ser humano en el centro de todas las necesidades.

 

¡Sólo el socialismo nos garantiza la salud!

¡Construyamos el Frente Único del Pueblo!

¡Socialismo o barbarie!

 

Madrid, 30 de noviembre de 2020

Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Cepsa estafa a los trabajadores de la refinería de Palos de la Frontera

Como mostramos matemáticamente en nuestro anterior comunicado en relación al ERTE que quiere ejecutar la dirección de Cepsa, existen razones sobradas no sólo para rechazar semejante atropello, sino para pasar a la ofensiva luchando por lo que por derecho debería pertenecernos socializando la empresa, y que los millones de dinero público que hemos invertido en ellas durante años revierta por fin en beneficio del pueblo trabajador.

Por si fuera poco, la empresa se jacta en un comunicado de los beneficios brutos que ha obtenido durante el tercer trimestre de 2020: 277 millones de euros, lo que supone un aumento del 57% respecto al trimestre anterior.

Mientras con una mano recoge la cosecha del trabajo colectivo de sus trabajadores, con la otra ejecuta un ERTE de 62 trabajadores para ahorrarse sus salarios y que los paguemos todos los trabajadores del país. La justificación es que los tiempos son difíciles porque la demanda de carburantes ha caído. Los “tiempos difíciles” de los capitalistas los pagamos los obreros con nuestros puestos de trabajo o con nuestros derechos. Su depravación es tan grande que incluso aumentando los beneficios, como han reconocido, no tienen bastante. Es tal el desprecio que sienten por los trabajadores que, con la complicidad del Estado, incluso crean leyes que les facilitan echarnos a la calle como perros si no cumplen sus expectativas de beneficios. Porque en este sistema los tiempos nunca son difíciles para los capitalistas. Ellos están bien preparados y organizados para que nunca lo sean.

Ante este hecho los trabajadores deberíamos reflexionar sobre en qué régimen irracional vivimos, de tal manera que el exceso de producción, en lugar de ser beneficioso pues debería garantizar el abastecimiento y por tanto la satisfacción de las necesidades cotidianas, resulta que sirve de excusa para dejar a los trabajadores en la calle. Porque no hemos de ser ingenuos, los ERTEs son la antesala de los EREs.

Y ante esta situación, ¿qué sindicalista que se honre de tener dicha responsabilidad podría firmar esta barbaridad, este nuevo robo a mano armada de los parásitos fondos de inversión que mandan en Cepsa? Aquellos sindicatos y sindicalistas que han firmado esto se posicionan enfrente de la clase obrera, del pueblo trabajador, y se ponen junto a los explotadores que saquean nuestras riquezas y nuestro trabajo colectivo.

Si los trabajadores todavía no han dado el salto de tomar el control de la producción, a pesar de que hace décadas que se dan las condiciones objetivas para ello, es por culpa sobre todo de la quinta columna en el movimiento obrero. Esa quinta columna compuesta, en el ámbito político por la socialdemocracia, la vieja (PSOE-IU-PCE) y la nueva (PODEMOS) y en el ámbito sindical por los sindicatos vendeobreros y vendidos que pactan con los empresarios retrocesos y mantienen las luchas de la clase obrera aisladas y sin ir más allá de la lucha por las cuatro pesetas.

Responder a cada una de las agresiones de las empresas no es suficiente y no acaba con la raíz del problema: quien parte, reparte. Parar un golpe no garantiza que los mismos verdugos no nos vuelvan a agredir, porque está en su instinto depredador el ánimo de lucro y porque siguen siendo los dueños. Ya es hora de que los trabajadores manden y gobiernen, decidan en qué condiciones hemos de trabajar y vivir, nosotros y nuestras familias trabajadoras. Eso significa sacar de las grandes empresas a los capitalistas y que pasen a ser propiedad de todo el pueblo.

Es hora de romper el aislamiento de los centros de trabajo, hay que unir y vertebrar a la clase obrera para poner a nuestro servicio las riquezas tomando el control de empresas privatizadas y otros monopolios como Cepsa, Repsol, Navantia, o Airbus y todas sus auxiliares y subcontratas que esclavizan a los trabajadores a niveles insoportables. La única manera de acabar con las crisis, la única manera de aspirar a una vida digna es acabar con el poder de los capitalistas, con el capitalismo.

 

Basta de despidos y deslocalizaciones

Basta del saqueo por parte de los capitalistas

Por la socialización de Cepsa y el resto de grandes empresas

Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Regional de Andalucía del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)




Nos mandan al matadero

El pasado miércoles 4 de noviembre conocimos la trágica noticia de la muerte de un trabajador del Grupo Eulen, empresa de seguridad contratada por Leroy Merlín en la localidad sevillana de Alcalá de Guadaira. Este trabajador, que sólo acudía a su puesto de trabajo como de costumbre, fue aplastado por una cancela del aparcamiento de dicho establecimiento, muriendo dos días después por sus graves heridas. Pero esto no es casualidad, ya que se denuncia desde el comité de empresa del Grupo Eulen que esa misma mañana la empresa encargada del mantenimiento estuvo manipulando la cancela, dejando a medias el trabajo para ocuparse los siguientes días. Es decir, a sabiendas de que esa cancela estaba en mal estado y podía suceder una desgracia (como finalmente ocurrió), nadie se encargó de velar por la seguridad de este trabajador, que se convierte en una nueva víctima de este sistema criminal que sólo mira por los intereses de una clase dominante y deja a la clase obrera morir sin consecuencias en sus puestos de trabajo.

Sin embargo, esto no es un caso aislado, ya que al año en España mueren cientos de trabajadores en sus puestos de trabajo, constando este año de una subida de estos fallecimientos en comparación con el anterior. (Un total de 543 trabajadores fallecieron en accidente laboral en los nueve primeros meses del año, 36 más que en el mismo periodo de 2019, lo que implica un aumento en valores relativos del 7,1%, según datos del Ministerio de Trabajo y Economía Social). Todo ello sin contar con los accidentes con baja laboral, que hasta septiembre de este año suma un total de 348.862, de los cuales 309.453 fueron en puestos de trabajo, según fuentes del Ministerio de Trabajo y Economía Social. Este dato, pese a que supone un menor número respecto al curso anterior (algo que en muertes laborales es lo contrario) constata que ir a trabajar bajo el yugo de los burgueses no es algo seguro para el proletariado. Y es que el sistema capitalista saca a relucir su verdadera cara, que no es otra que la explotación y miseria para la clase obrera en base del beneficio de la burguesía parasitaria que se enriquece a costa de nuestro sufrimiento. Se deja patente que no les importa la seguridad del trabajador con tal de llenarse lo máximo posible sus bolsillos, aunque la clase obrera muera incluso en sus puestos de trabajo. Cada día demuestran cuáles son sus intereses como clase dominante.

Es por ello que el pueblo trabajador y humilde debe organizarse para acabar con su régimen de explotación. Ya hemos constatado que la clase obrera es el verdadero motor de todo, que somos los que producimos toda la riqueza de la que los capitalistas se apropian después de habernos dejado la salud y la vida para producirla. Llamamos a todas las filas del pueblo trabajador a organizarse en torno al Frente Único del Pueblo, para derrocar al sistema capitalista y construir el Socialismo, la única salida para construir una sociedad en la que el capitalismo y su explotación y miseria pasen al estercolero de la historia.

 

Célula I. Stalin del PCOE en Sevilla




Ante la marcha de Coca-Cola en Málaga, ¿basta con pedir la reindustrialización?

Los comunistas no podemos exigir una reindustrialización sin más, sin tener en cuenta bajo qué régimen de producción se realiza. Así, exigir que en el Estado español haya “industria”, a secas, es como pedir que en el país se construyan más viviendas. Hay que hacerse la pregunta, ¿Para quién y en beneficio de quién?

En el Estado español se han hecho bloques de pisos sin parar, especialmente durante las burbujas inmobiliarias. Y eso no ha garantizado, ni mucho menos, el derecho a una vivienda digna.

De esa manera es como la patronal minera utilizó a los mineros, con la complicidad de los sindicatos del régimen (CCOO, UGT, USO, …) para pedir más subvenciones con el chantaje de cerrar las minas y dejar sin trabajo a gran parte de los pueblos mineros de León y Asturias.

Bajo el régimen capitalista de producción, bajo la propiedad privada de los medios de producción todo lo que se produzca beneficiará únicamente a los dueños de las fábricas, por muy españoles que sean.

Es por eso que la consigna “reindustrialización” sin más, es el “Made in Spain” que une al Estado fascista español, la patronal, nacionalistas, chovinistas, oportunistas (PSOE, PCE, IU-Podemos, CCOO, UGT, USO, …) y nacionalsocialistas de nuevo cuño como los nazbols. Elementos todos sustentadores del sistema capitalista.

Además, los comunistas hemos de situar el grado de desarrollo actual del capitalismo, analizar en qué fase nos encontramos.

Por un lado, la ley de tendencia decreciente de la tasa de ganancia (que no de explotación) descubierta por Marx, implica que hoy, tras el explosivo desarrollo de las fuerzas productivas que han desbordado incluso las propias previsiones de los geniales clásicos (Marx, Engels, Lenin, …), la tasa de ganancia de capital está bajo mínimos conforme la producción no solo se automatiza sino que se robotiza. De esta manera, la mano de obra, asociada al capital variable, va camino de ser innecesaria y es de esa mano de obra de donde el capitalista obtiene las plusvalías y por tanto sus ganancias.

El gran capital, la oligarquía financiera que detenta el control de los monopolios fundamentales de producción, está planificando la economía mundial en una huida hacia delante que no hace más que ahondar en las contradicciones sin solución del capitalismo.

Por un lado, en base a la división internacional del trabajo que han diseñado, han decidido que el Estado español se dedique fundamentalmente al sector servicios. De ahí ese proceso de desindustrialización que ya se inició en los años 80 con el PSOE en el metal (Alcoa, Nissan) o ingeniería (Abengoa) y que se refleja de manera muy clara en ciudades como Málaga cuyo mayor peso económico está en el sector servicios, que genera riquezas inmensas que la clase obrera malagueña no ve por ningún lado, ya que independientemente del sector económico, el capitalista se apropia esas riquezas a partir de las plusvalía que extrae de los trabajadores.

Por otro lado, con el desarrollo del teletrabajo y la “transición digital” se pretende desmantelar las plantillas de las empresas, convirtiendo en autónomos a sus trabajadores, encargándoles y pagándoles el trabajo a destajo a través de plataformas digitales a las que los trabajadores deben conectarse a la espera del encargo que les llueva. Tal como ocurre con los repartidores de Glovo, Amazon o Uber.

Todo esto se está acelerando con la excusa del Covid, pero es algo que ya se estaba planificando desde hace años, enmarcado también en el proceso de transición “ecológica” que beneficiará especialmente a las petroleras, no porque les preocupe el medio ambiente sino por la perspectiva del agotamiento de los yacimientos fósiles y la caída del precio del petróleo a consecuencia de las crisis de superproducción imposibles ya de camuflar. Esta transición será además subvencionada, en el caso de la UE, con al menos 1 billón de euros.

Ante este panorama, por tanto, los comunistas no podemos más que orientar las luchas de la clase obrera a la lucha general de todo el pueblo trabajador, no a la “industrialización” sin más sino a la superación del ya putrefacto régimen capitalista de producción.

Eso implica que en el ámbito de la lucha económica hemos de conducir a la clase obrera hacia la lucha política, fortalecer y desarrollar el sindicalismo de clase, representado a nivel internacional por la Federación Sindical Mundial y en el Estado español por la Coordinadora Sindical de Clase, al mismo tiempo que llamamos a los trabajadores y delegados de personal honestos y combativos a abandonar las filas del sindicalismo vendido y vertical del Estado fascista español representado hoy por CCOO, UGT y USO principalmente. Porque en esta lucha de clases a muerte, estar en el bando de la quinta columna en el movimiento obrero significa darle balones de oxígeno a una patronal y oligarquía financiera parasitarias y criminales, a aquellos que distribuyen las rentas del país en su beneficio provocando la muerte del pueblo trabajador en residencias, centros de salud y hospitales por el desmantelamiento de lo que quedaba del sistema de salud.

 

Por el desarrollo del sindicalismo de clase

Por el fortalecimiento de la FSM y la CSC

Por la superación del capitalismo

Comité Local del PCOE en Málaga




En apoyo a los trabajadores de la refinería de Cepsa en Palos de la Frontera

El Partido Comunista Obrero Español en Andalucía apoya y se solidariza con los trabajadores de la refinería de Cepsa en Palos de la Frontera en su lucha por los puestos de trabajo, amenazados a través del ERTE a 55 compañeros, que quieren imponer los accionistas de la compañía en su búsqueda de mayores beneficios.

Los dueños de Cepsa, fondos de inversión emiratíes y estadounidenses, están ejecutando un plan trazado desde hace años para reestructurar la empresa “optimizando procesos”, como a los accionistas les gusta decir, que en definitiva significa automatización de la producción. Y esto, en lugar de redundar, como sería lógico, en menor carga de trabajo, en mayor seguridad y menor riesgo, en resumen, en mejor calidad de vida para los trabajadores de la refinería o cualquier fábrica, estando la empresa en manos privadas, supondrá pérdida de puestos de trabajo y mayor nivel de explotación.

Este proceso afecta también a los trabajadores de las oficinas. En 2019 Cepsa implantó un sistema de inteligencia artificial, llamado MAX, con el que se automatiza la gestión de personal y la comunicación entre empleados, por lo que la empresa se puede ahorrar el personal que realiza dichas tareas. En palabras de Carlos Morán, director de recursos humanos de CEPSA, “A través de la transformación digital estamos impulsando nuestra cultura de innovación, adoptando nuevas tecnologías y unos modelos de trabajo más eficientes” [1].

En la misma línea se orienta el acuerdo de Cepsa con Amazon Web Services (AWS) en junio de 2020 para implantar el “Internet de las Cosas” con el fin de, en palabras del CEO de Cepsa Philippe Boisseau, “crear valor, ser más competitivos e incrementar la eficiencia de nuestras operaciones“. Como resultado, la petrolera estima que conseguirá, al menos, un 25% de ahorro de costes al año [2].

La refinería de Palos de la Frontera, además, es pionera en la implantación del modelo “Hadi Industrial”, con el que la empresa pretende desarrollar una “transformación cultural, espacial y tecnológica”. Una vez más, se trata de “optimizar procesos” y “nuevas formas de trabajo”, lo que en lenguaje obrero significa eliminar puestos de trabajo, y empeorar nuestras condiciones de trabajo y de vida. Con este modelo, la empresa pretende flexibilizar también las jornadas de trabajo y la movilidad funcional y geográfica [3].

Esta “optimización” de procesos, se ha traducido en más turnos de trabajo, con el personal justo, de tal manera que se está doblando hasta 16h, y en más de 80.000 horas extras en toda la fábrica. A pesar de estar trabajando a pleno ritmo, ahora la empresa plantea un ERTE cuyo sentido no es más que quitarse el personal que, según sus dueños, es prescindible gracias a la “optimización de procesos”.

Lo que hay detrás es un cambio de modelo productivo a nivel mundial. Con la excusa de la pandemia, los monopolios, entre ellos las petroleras, están aprovechando para acelerar la transición “digital” y “energética”. Transición que se está financiando, una vez más, con dinero público a través los Estados y la Unión Europea.

En enero de este año 2020, antes del estallido y la declaración de la pandemia por el Covid-19, la Comisión Europea lanza el “Plan de Inversiones del Pacto Verde Europeo (el Plan de Inversiones para una Europa Sostenible)”, que, en palabras de su presidenta Ursula von der Leyen, «lleva aparejadas grandes necesidades de inversión, que convertiremos en oportunidades de inversión. El plan que presentamos hoy para movilizar como mínimo un billón de euros indicará el camino a seguir y propiciará una oleada de inversiones ecológicas» [4]. Ya en julio de 2019, la misma presidenta anunciaba que “aquellos que actúen antes y más rápido serán también los que consigan las oportunidades de la transición ecológica” [5].

Es así como en febrero de 2020 Cepsa se benefició de un préstamo de 60 millones de euros por parte del Banco Europeo de Inversiones (BEI) para implantar en su planta petroquímica de San Roque (Cádiz) del sistema Detal, una tecnología para producir alquilbenceno lineal (LAB), la materia prima más utilizada en la producción de detergentes biodegradables. [6]

Ahora, sin embargo, nos cuentan que el nuevo plan masivo de ayudas de la Unión Europea lanzado tras el estallido de la pandemia y que alcanza ya 1,35 billones de euros, es para relanzar la economía devastada, según ellos, por la pandemia. Con esa excusa la Unión Europea ha acudido al rescate de grandes monopolios de la construcción, energía, turismo y aeronáutica como Total, Airbus, Shell, Akzo Nobel, E.On, OMV, Carrefour, Suez, Repsol, Naturgy, Iberdrola, Cepsa y Red Eléctrica de España (REE) a través de ayudas del Banco Central Europeo, del Banco Europeo de Inversiones, de los fondos ICO y de la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) [7].

De esta manera, el 22 de septiembre pasado el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), perteneciente al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, abría la convocatoria del Pacto Verde dotada con mil millones de euroscon el objetivo de estimular la recuperación de Europa de la crisis del coronavirus al convertir los desafíos ecológicos en oportunidades de innovación” [8].

Y esta avalancha de ayudas, subvenciones y rescates a estos monopolios con nuestro dinero público, se da mientras sus dueños amasan inmensas fortunas. Mubadala Investment Company, el fondo soberano de Abu Dhabi y principal accionista de Cepsa, ha cerrado el 2019 con un beneficio de 12.087 millones de euros, lo que supone que ha más que multiplicado por cuatro su beneficio respecto a 2018 [9][10]. El consejo de administración, por su parte, se ha repartido 9,35 millones de euros en concepto de remuneración. Sólo el anterior presidente de la compañía, Pedro Miró, se ha embolsado 8’7 millones de euros [11]. Eso sí que es una jubilación de oro y no las pensiones de miseria que recibimos los obreros después de jugarnos la vida en el tajo durante décadas.

Lo cual no es un caso aislado, pues esta misma semana se ha conocido que veinte de las 35 empresas del Ibex-35 se han repartido 9.500 millones de euros en dividendos a pesar de la pandemia. Además, 27 de las 35 empresas que cotizan en bolsa tienen filiales en paraísos fiscales [11].

Y ahora, los multimillonarios dueños de Cepsa, como Mubadala Investment Company, los fondos soberanos de la monarquía petrolera de Abu Dhabi, con un patrimonio de 127 mil millones de dólares e inversiones en el sector aeroespacial, las TIC, semiconductores, metales y minería, energía renovable, petróleo y gas, productos petroquímicos, el mercado de servicios, salud, propiedad inmobiliaria, defensa, la industria farmacéutica y tecnologías médicas, la agroindustria, y una cartera global de activos financieros, aprovechando el mecanismo que le ofrece el Estado español, a través del gobierno “más progresista de la historia” y engañando a la clase obrera haciéndole creer que es un gobierno de “izquierda”, pretende que el pueblo trabajador le pague además los salarios de los trabajadores de la refinería vía ERTE.

¡Es a esta oligarquía parásita la que el gobierno español, como el resto de gobiernos de la Unión Europea no “deja atrás”! A quienes sí deja atrás es a nuestros mayores y personas con patologías diversas dejandolos a su suerte en residencias y centros de salud, sin ningún tipo de seguimiento ni atención, suprimiendo personal sanitario y maltratándolo hasta que no puedan más y se vayan a la sanidad privada, que también está haciendo su agosto con el desmantelamiento de lo que queda de sanidad pública. Tampoco importa la salud de los trabajadores de la refinería, como del resto de sectores no esenciales, a los que envían a trabajar sin importar si se contagian ni ellos ni sus familias.

Los ejemplos de LTK en Puerto Real (Cádiz) [12], cuyos dueños aprovecharon un fin de semana para tirar a la basura las pertenencias personales de los trabajadores, o de Navantia [13], donde se ha impuesto turnos de trabajo de 12h durante 7 días a la semana, teniendo que estar disponibles 24h para incorporarse cuando así lo decida el patrón, provocando una vida de esclavos y constantes accidentes graves e incluso mortales, debe servirnos para comprender la naturaleza criminal y canallesca de los dueños de las empresas, a los que ni nuestra dignidad ni nuestras vidas les importan lo más mínimo.

Viendo que con nuestro dinero, el dinero público que le inyectan Estados y Unión Europea, estamos financiando sus beneficios, lo que corresponde ya es una Socialización de los monopolios como Cepsa, que pasen a manos de todo el pueblo trabajador, y especialmente las 120 empresas que se privatizaron como Repsol. De esta manera sí será posible beneficiar a la toda la sociedad de la modernización y optimización, de la automatización y robotización de la producción.

Como esto no será posible a través de las instituciones actuales y las fuerzas políticas presentes en el Congreso, marionetas de los capitalistas, desde el Partido Comunista Obrero Español en Andalucía hacemos un llamamiento a los trabajadores de Cepsa, y a clase obrera andaluza en general, a unirse y vertebrarse a través de los Comités de Empresa y delegados de personal, las asociaciones de vecinos, las delegaciones de alumnos en los centros de estudio, las AMPAS de los colegios,… para levantar un poder obrero, a través de un Frente Único del Pueblo con el que tomar el control de la sociedad, planificando la economía y los recursos en función de las necesidades de las familias trabajadoras, y sin parásitos multimillonarios de por medio que se apropien de las riquezas que generamos a costa de nuestra salud y, en muchos casos, nuestras vidas.

 

Basta de despidos y deslocalizaciones

Basta del saqueo por parte de los capitalistas

Por la socialización de Cepsa y el resto de grandes empresas

Comité Regional de Andalucía del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)

 

Referencias

 

[1]CEPSA implementa un asistente virtual basado en IA para gestión de recursos humanos”, itTrends, 9/07/2019.

https://www.ittrends.es/inteligencia-artificial/2019/07/cepsa-implementa-un-asistente-virtual-basado-en-ia-paragestion-de-recursos-humanos

[2] Cepsa se alía con Amazon para migrar servicios y acelerar su transformación digital”, LD/Agencias, 25/06/2020.

https://www.libremercado.com/2020-06-25/cepsa-se-alia-con-amazon-para-migrar-servicios-y-acelerar-sutransformacion-digital-1276660014/

[3] “Cepsa avanza en la implantación de su programa de transformación cultural y tecnológica”, Foro Recursos Humanos, 16/06/2020. https://www.fororecursoshumanos.com/hadi-industrial-cepsa/

[4] “Financiar la transición verde: el Plan de Inversiones del Pacto Verde Europeo y el Mecanismo para una Transición Justa”, Comisión Europea, 14/01/2020. https://ec.europa.eu/regional_policy/es/newsroom/news/2020/01/14-01-2020-financing-the-green-transition-theeuropean-green-deal-investment-plan-and-just-transition-mechanism

[5] “Investing in a Climate-Neutral and Circular Economy. The European Green Deal”. Unión Europa. Enero 2020. https://ec.europa.eu/commission/presscorner/api/files/attachment/860667/Investing_climate_neutral_circular_economy_en.pdf

[6] “El BEI presta 60 millones a Cepsa para reducir emisiones en San Roque (Cádiz)”, La Vanguardia, 05/02/2020. https://www.lavanguardia.com/vida/20200205/473299778220/el-bei-presta-60-millones-a-cepsa-para-reduciremisiones-en-san-roque-cadiz.html

[7] “Real Madrid, Iberia, Cepsa, OHL y NH, bajo la lupa por las ayudas de la Covid 19”, La Información, 16 de julio de 2020. https://www.lainformacion.com/empresas/real-madrid-vueling-iberia-ohl-nh-ayudas-covid-19/2810449/

[8] “Abierta la convocatoria del Pacto Verde Europeo (European Green)”, Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). 22/09/2020. https://www.idae.es/noticias/abierta-la-convocatoria-del-pacto-verde-europeoeuropean-green-deal

[9] “Mubadala, el dueño de Cepsa, dispara su beneficio hasta los 12.087 millones de euros”, elEconomista.es, 10/08/2020. https://www.eleconomista.es/empresas-finanzas/noticias/10728828/08/20/Mubadala-el-dueno-deCepsa-dispara-su-beneficio-hasta-los-12087-millones-de-euros.html

[10] “Abu Dabi saca 1.100 millones de Cepsa y premia a su ex CEO con una gran jubilación”, El Confidencial, 02/06/2020. https://www.elconfidencial.com/empresas/2020-06-02/abu-dabi-saca-millones-cepsa-premia-ceo-granjubilacion_2616248/

[11] “Veinte de las 35 empresas del Ibex han repartido 9.500 millones en dividendos a pesar de la pandemia, según un informe de Oxfam”, infoLibre, 10/11/2020. https://www.infolibre.es/noticias/economia/2020/11/10/informe_oxfam_2020_112973_1011.html

[12] “En apoyo a los trabajadores de LTK de Cádiz”, PCOE, 05/11/2020. https://pcoe.net/actualidad/movimientoobrero/en-apoyo-a-los-trabajadores-de-ltk-de-cadiz/

[13] “El conflicto del Metal de la Bahía de Cádiz es de toda la clase obrera, de todo el pueblo”, PCOE, 20/09/2020. https://pcoe.net/actualidad/movimiento-obrero/el-conflicto-del-metal-de-la-bahia-de-cadiz-es-de-toda-la-claseobrera-de-todo-el-pueblo/




Everis, paradigma de negación de la libertad para los trabajadores

La ideología burguesa dominante en el mundo capitalista no escatima esfuerzos en ensalzar la democracia –burguesa– como un sistema garante de las libertades individuales. Desde el sueño americano a las socialdemocracias nórdicas, todo país capitalista tiene en su base la defensa del libre mercado, la defensa del sistema capitalista como garantía de libertad y justicia. Bien sabemos los comunistas que esto es una completa falacia.

La libertad en un sistema capitalista es la libertad de quienes poseen medios de producción para hacer con ellos lo que quieran. La Justicia en el capitalismo es una estructura creada por la burguesía, quienes poseen estos medios de producción, para defender sus intereses y salvaguardar la propiedad privada de esos medios. El Estado, supuesto órgano imparcial que vela por el interés de los ciudadanos, no es más que una herramienta creada por la clase dominante para someter a la clase explotada. En el capitalismo, el Estado es la herramienta de la burguesía, de los capitalistas, para someter a la clase trabajadora.

Gran parte de la maquinaria destinada a someter a los trabajadores bajo el yugo del capital consiste en propaganda para inculcar la manera burguesa de ver el mundo, para infundir ese mensaje de que el capitalismo es el sistema más justo. La burguesía sabe que para mantener oprimido al pueblo trabajador necesita en gran medida que éste no sea plenamente consciente de esta situación. Por eso vemos como desde todos los frentes se transmiten las mismas ideas abstractas de “libertad” y de “justicia”, ideas destinadas a moldear nuestras mentes para continuar sometidos y no rebelarnos ante la explotación y la opresión.

Esta propaganda que pretende lavar las mentes de los trabajadores puede verse perfectamente en empresas como everis, una multinacional del sector tecnológico que presume de ser una de las mejores empresas en las que trabajarsegún un ranking elaborado por el Monitor Empresarial de Reputación Corporativa (MERCO), un chiringuito ideado para hacer propaganda de grandes empresas -, de creer en las personas más que en los números, de mirar por el bienestar de sus trabajadores.

Cualquiera que lea los innumerables artículos propagandísticos que tanto la empresa como los medios publican continuamente, podría pensar que trabajar en everis es como ir de vacaciones. Pero la realidad del mundo del trabajo en el capitalismo desmonta todas las mentiras con la que las empresas endulzan la explotación y la represión, que son el pan nuestro de cada día en este sistema.

Y es que cualquiera que entre en un centro de trabajo sabe que toda la libertad, toda la democracia y toda la justicia que, supuestamente, existen en este sistema, desaparecen al cruzar el torno y someternos a la dictadura del trabajo asalariado. La supuesta libertad de expresión – esa que ya no existe si se te ocurre denunciar con letras de rap las fechorías del rey emérito – se transforma en la visión única e incuestionable de la empresa, que sanciona directa o indirectamente cualquier opinión crítica; la supuesta democracia – esa que ya no existe si el pueblo catalán quiere decidir su futuro en las urnas – se transforma en sumisión absoluta a los dictámenes de la empresa, cuyo mínimo incumplimiento puede ser sancionado con la pena máxima en el mundo del trabajo, el despido; la supuesta justicia – esa que ya no existe cuando un juez dicta una sentencia injusta para el trabajador a favor de una empresa sin ninguna prueba y atendiendo únicamente a la declaración de la propia empresa – se transforma en la imposición de cargas de trabajo inasumibles con la amenaza del despido – libre en este sistema – ante el más mínimo incumplimiento, transformando a los empresarios en jueces de primera instancia.

Esta es la realidad que viven los trabajadores en este sistema, y everis cumple a la perfección ese paradigma, cuya punta de lanza es la represión sindical, como forma de coaccionar y aleccionar a los trabajadores atacando a su parte más avanzada, aquellos que deciden organizarse en sindicatos de clase. Es por ello que en lo que llevamos de año, everis ha despedido a dos delegados sindicales de la Coordinadora Sindical de Clase, sindicato que ganó las últimas elecciones celebradas en el centro de trabajo que la empresa tiene en Sevilla, y que tiene la mayor representatividad en toda la empresa.

En la práctica podemos ver cómo el sindicalismo de clase está prácticamente ilegalizado, al poder la empresa, como juez de primera instancia, despedir a cualquier trabajador que ose organizarse, desactivando de esta forma la labor sindical combativa y de clase durante años debido a los plazos que nos ofrece a los trabajadores una justicia destinada a salvaguardar los intereses de las empresas.

La lucha sindical, la lucha económica en los centros de trabajo, aunque necesaria, se muestra pues insuficiente, siendo necesario que los trabajadores eleven su conciencia y pasen a la lucha política e ideológica, la lucha por la transformación de esta sociedad y la construcción de un sistema más justo que garantice el bienestar del pueblo, un sistema en el que se elimine de una vez la explotación del hombre por el hombre: el Socialismo.

Es por ello que los Comités de Empresa y Delegados de Personal de los distintos sectores productivos deben unir sus fuerzas en una Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores, y unir a su vez las luchas en los centros de trabajo con las luchas de los estudiantes, de los pensionistas, de los trabajadores del campo, las luchas por la sanidad, por la educación, y las luchas del resto de capas populares, en un Frente Único del Pueblo que se convierta en un órgano de poder para poner en manos del pueblo la riqueza que las clases trabajadoras generan con su esfuerzo y que actualmente se apropia una minoría parasitaria.

 

Célula Jorge Dimitrov de Sevilla del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




En apoyo a los trabajadores de LTK de Cádiz

Queremos transmitir nuestra solidaridad y apoyo a los camaradas trabajadores de LTK, víctimas del sistema capitalista en la bahía de Cádiz. Trabajadores que después de años produciendo han sido tratados sin ningún escrúpulo, pues ya no le son rentables a la patronal y los han echado a la calle con el mayor desprecio sin comunicado previo, cerrando la empresa a escondidas, aprovechando unos días de puente para desmantelar y poner las pertenencias de los trabajadores en un contenedor en medio de la calle, para la patronal este es el pago que se merece el trabajador.

No es la primera vez que esto sucede ni será la última. El desmantelamiento del tejido industrial de la bahía de Cádiz viene desde muy lejos, desde que cerró la fábrica de cerveza, CASA, la fábrica de hielo del muelle pesquero, Delphi, tabacalera, Visteon, etc. Empresas que después de años siendo subvencionadas con dinero público se marchan no solo dejando a sus trabajadores en el más absoluto desamparo, sino también con los beneficios de las subvenciones que los diferentes gobiernos les dan y que pagamos entre todos.

Este ataque a nuestro tejido industrial local, andaluz y estatal no es casual, viene determinado por la división del trabajo a nivel mundial, que dirigen las grandes oligarquías y que determinan qué debe producirse y dónde. El Estado español, al entrar a formar parte de la Unión Europea, subordinó aún más su economía a los intereses de los monopolios internacionales. Desde entonces nuestra agricultura, ganadería, pesca e industria han sido esquilmadas para hacer de nuestro país, y aún más si cabe de nuestra región y nuestra bahía, un lugar de veraneo, dejándonos como única alternativa la salida del sector servicios. Sector en el que se dan los mayores ataques a nuestra clase, solo tenemos que ver las situaciones criminales en las que trabajan, camareros, limpiadoras, camareras de piso etc.

Esto no es un ataque contra la patronal de las industrias. Ellos trasladarán sus fábricas a otras zonas y seguirán enriqueciéndose oprimiendo a nuestros hermanos de clase allí donde las implanten. Esto es un ataque contra la clase obrera, que hoy por hoy debido a las traiciones de partidos políticos y sindicatos pagados por el capital para beneficiar a sus intereses, han conseguido que los trabajadores estemos más desunidos y menos concienciados que en otros momentos de la historia.

Por ello tendemos la mano a todo trabajador, desempleado, pensionista, estudiante, para organizarnos en un frente de lucha, El Frente Único del Pueblo. Sólo organizados y unidos seremos capaces de tomar los medios de producción que por derecho ya nos pertenecen pues ya están más que pagados por la clase obrera mediante las multimillonarias subvenciones de dinero público que llevamos décadas pagando.

 

 El Socialismo es la única salida

Comité Provincial del P.C.O.E. en Cádiz

 

cadiz@pcoe.net




El negocio de la discapacidad para los capitalistas

A los capitalistas contratar discapacitados, también, les resulta un negocio redondo. Les subvencionamos dichos contratos con dinero público y además les sirve de propaganda “solidaria”, lo que llaman el “marketing social corporativo”.

Si hacemos una búsqueda de ofertas de empleo en la web del Servicio Andaluz de Empleo, destaca la gran proporción de ofertas dirigidas a trabajadores con alguna discapacidad (normalmente, del 33 %):

 

 

¿Por qué ese aparente interés en contratar a trabajadores discapacitados? ¿De repente les preocupa la inserción laboral de los mismos? La respuesta la encontramos en las bonificaciones fiscales y la exención de cotizaciones que les ofrece el Estado burgués (monárquico o republicano):

 

Para ver las ayudas de las que se benefician las empresas francesas por contratar trabajadores discapacitados, ver página del Ministerio de Economía, Finanzas y la Recuperación: https://www.economie.gouv.fr/entreprises/aides-emploi-travailleurs-handicapes

Así es como se pueden levantar grandes monopolios de la subcontratación, como Ilunion, nacida como filial de la ONCE para servicios de lavandería. Ilunion ofrece personal con alguna discapacidad para empresas de todos los sectores: seguridad, limpieza, recepción, taquillas de RENFE, hoteles, sector público… El negocio es redondo, contratar le sale gratis y en la práctica se les exige las mismas tareas que a un trabajador sin discapacidades. Ilunion se vende a sus clientes como una compañía de “Facility Services”, que como reconoce la propia empresa “contribuyen a que los clientes que les contratan puedan mejorar su eficiencia y sus márgenes en la cuenta de resultados” [1]. Como reconoce la misma Ilunion, “las empresas que contratan este servicio se ahorran 13.000 millones de euros en España, entre el sector público y el privado” [2].

Por si no bastaran las bonificaciones y exenciones de cotizaciones a la Seguridad Social, Ilunion ha recibido un préstamo de 35 millones de euros del Banco Europeo de Inversiones para crear ¡200 empleos! (que en la práctica se quedarán en muchos menos) [3].

Según estudios de MAPFRE y La Financiére Responsable la evolución de empresas que invierten en personal discapacitado “ha sido cuatro veces más rentable que la del mercado en conjunto” [4].

Para los capitalistas, los distintos colectivos “desfavorecidos” no son más que mano de obra más barata, como pueden ser las mujeres maltratadas por las que también reciben bonificaciones. Los comunistas, por supuesto, no peleamos por cuotas de contratación entre los distintos colectivos de la clase obrera. Abogamos por la abolición de la explotación del hombre por el hombre, el fin del negocio y la economía de mercado donde todo es mercancía. En el Socialismo todas las personas ocuparán un lugar en la sociedad en función de sus capacidades y necesidades, que estarán acorde con las necesidades de la sociedad y, sobre todo, con el desarrollo científico y tecnológico que hoy permiten ya librarnos del trabajo más rutinario, embrutecedor y dañino para la salud.

 

Muerte a los parásitos capitalistas

Por el fin del negocio con el ser humano

Por el Socialismo

 

Comité Regional del P.C.O.E. en Andalucía

 

 

Referencias

 

[1] “Facility, una oportunidad de negocio en el sector servicios”, Ilunion. https://www.ilunion.com/es/blog-puntoilunion/el-facility-una-oportunidad-de-negocio-en-el-sector-servicios

[2] “Facility, una oportunidad de negocio en el sector servicios”, Ilunion. https://www.ilunion.com/es/blog-puntoilunion/el-facility-una-oportunidad-de-negocio-en-el-sector-servicios

[3] “La incapacidad en los negocios rentables”, El País, 24/09/2019. https://elpais.com/economia/2019/09/23/actualidad/1569231086_783831.html

[4] “La incapacidad en los negocios rentables”, El País, 24/09/2019. https://elpais.com/economia/2019/09/23/actualidad/1569231086_783831.html




Así se saltan las leyes las empresas

Viendo las ofertas de trabajo que se publican se comprueba la impunidad y el descaro con el que campan a sus anchas las empresas, ya sin ningún mecanismo institucional (p.e. las inspecciones de trabajo) que les tosa ni les frene.

Es así cómo podemos encontrar, por ejemplo, la siguiente oferta de empleo de la empresa Click Global Group SL, donde la misma abiertamente exige a los candidatos como requisito poner los medios técnicos necesarios para implementar el teletrabajo:

Requisitos técnicos para el teletrabajo:

– Conexión de internet mediante Línea ADSL de 30 MB o superior ó fibra óptica en cualquiera de sus modalidades.

– Equipo informático (portátil o sobremesa) con las siguientes prestaciones:

Windows 10 / Mac OS X o superior

Procesador: intel Core i3 o superior

Memoria Ram: 8GB o superior

Disco duro: con 40Gb de espacio libre o superior

En teoría, y ahí se comprueba quién hace las leyes y quiénes se la saltan, el Real Decreto-ley 28/2020, de 22 de septiembre, de trabajo a distancia, “las empresas estarán obligadas a dotar de los medios, equipos, herramientas y consumibles que exige el desarrollo del trabajo a distancia, así como al mantenimiento que resulte necesario.

Esa es la dictadura de los empresarios; si quieres trabajar traga y olvídate de las leyes, y si no, muérete de hambre, que nosotros tenemos para elegir a millones de proletarios.

Cuando el obrero incumple la ley, bien caro que le cuesta. ¿Hemos visto alguna vez a un policía poner una multa en el acto a un empresario por saltarse la ley como lo hacen con los trabajadores?

Aplastemos la dictadura de los empresarios, con la nuestra, la Dictadura del Proletariado, la República Socialista. Ni amos, ni reyes, ni tribunos.

 

Comité Provincial del Partido Comunista Obrero Español en Sevilla




¿Por qué no se toman las medidas necesarias para combatir al COVID-19?

Observamos en estas semanas como distintos territorios del Estado español vuelven a sumirse en el más absoluto caos con la llegada de la siguiente ola de la pandemia del COVID-19. De igual manera, buena parte de los países que conforman la Unión Europea se encuentran en situaciones similares, así como la primera potencia imperialista mundial: Estados Unidos.

Madrid, Navarra, Catalunya, Aragón, Castilla y León, La Rioja… La clase obrera de distintas regiones con Gobiernos regionales de distinto pelaje político -pero todos sometidos a los intereses de la burguesía- están sufriendo las consecuencias directas de esta pandemia bajo un sistema capitalista que no tolera la pérdida de beneficios por motivos de la salud.

En las regiones antes mencionadas, con incidencias acumuladas de más de 500 casos y hasta más de 1.000 casos – como ocurre en Navarra – y con un porcentaje de ocupación de las UCI´s de más de un 30% – casi un 40% en el caso de Madrid –, no se toman las decisiones necesarias para frenar los contagios.

Pero ¿por qué no se toman las medidas necesarias para combatir al COVID-19? La respuesta la encontramos en el actual sistema de producción, el capitalismo, que impide tomar estas medidas para salvaguardar la salud de la mayoría de la población, de los trabajadores. El sistema capitalista se caracteriza por la anarquía en la producción y así, capitalistas de distintas ramas, como los del retail o las grandes superficies, velan por sus propios intereses sin tener en cuenta los intereses del pueblo. Siendo como es el Estado una herramienta de la clase dominante -los dueños de los medios de producción, la burguesía- para oprimir a clase no dominante -clase trabajadora, el proletariado- estos capitalistas que necesitan que sus obreros continúen produciendo para obtener sus beneficios se garantizan que el Estado, mediante un Gobierno siempre fiel a sus intereses, garantice las leyes que permitan que sus obreros sigan trabajando, hacinados en los transportes y centros de trabajo como siempre, haciendo imposible la contención de la pandemia.

Los medios de comunicación de masas, cuyos dueños son los capitalistas, se encargan de intentar maquillar esto y criminalizar a la clase trabajadora echándole la culpa de la pandemia con diferentes excusas como la responsabilidad individual, el ocio o las reuniones familiares, cuando el foco primario de los contagios son los espacios cerrados con aglomeración de personas no convivientes, precisamente medios de transporte y centros de trabajo.

Es imposible, como vemos, que el sistema capitalista proporcione la seguridad y salud a la que el pueblo trabajador tiene derecho, porque confronta directamente con los beneficios capitalistas, que son los que rigen el sistema. Solo hay que analizar cuántas empresas que pueden implementar el teletrabajo han obligado a sus trabajadores a volver a los centros de trabajo, que son la mayoría. El motivo es claro, los sistemas de explotación están optimizados para el trabajo presencial, exprimiendo así a cada trabajador el máximo de su productividad a costa de su salud.

Y para respaldar esto, el autodenominado Gobierno más progresista de la historia publica el Real Decreto-ley 28/2020, de 22 de septiembre, de trabajo a distancia en el que deja fuera a todos los trabajadores que están teletrabajando por motivos de la pandemia, es decir el 98% de los que están teletrabajando hoy. Así permite el Gobierno que sea la empresa quien decida si se teletrabaja o se vuelve al centro de trabajo sin ningún tipo de regulación legal.

El trabajo es una actividad que debe hacerse en conjunto con los compañeros, es una actividad social, pero en momentos puntuales como este donde peligra la seguridad y salud del pueblo -y donde se estima que el 32,6% de los trabajadores españoles podría desarrollar sus profesiones desde sus domicilios– el teletrabajo obligatorio es una medida que debería ser de carácter obligatorio para la contención de la pandemia.

Esto permitiría que en los transportes y los centros de trabajo no se dieran aglomeraciones, principales focos de contagio hoy. Con la economía planificada y habiendo desechado la anarquía de la producción propia del capitalismo, los centros de trabajo no serían ya los mataderos hacinados que hoy conocemos y se cumplirían a rajatabla las normativas respecto de la Seguridad y Salud en el trabajo -las cuales serían revisadas, ampliadas y mejoradas ostensiblemente- ya que no chocarían frontalmente con la necesidad de acumulación de capital.

Los transportes se mejorarían y reforzarían, así como la sanidad pública, que pasarían a ser totalmente públicos y gratuitos, dejando atrás el ánimo de lucro capitalista que hoy impera -y cada día más- en los servicios públicos y esenciales para el pueblo. No se producirían las contradicciones capitalistas que vemos hoy, donde hay enfermeras y médicos en la cola del paro en plena pandemia mientras los que están trabajando hacen jornadas interminables, quedando exhaustos día a día.

De igual modo la educación también sería pública, universal y gratuita, pudiendo aumentar las ratios de alumnos-profesor que hoy lastran la educación de los más jóvenes además de poner en riesgo la salud en plena pandemia, con decenas de alumnos en cada aula, hacinados.

La ciencia y tecnología saldría del ostracismo y abandono que sufre hoy y nos pondría a la vanguardia -como ocurrió en Cuba o la URSS en el pasado-, permitiendo obtener una vacuna más rápido y con mayor seguridad, tal y como observamos que sucede en Rusia, que aún sigue agradeciendo a Lenin y Stalin los avances que trajo el socialismo al que renunciaron, permitiendo hoy tener la vacuna más avanzada que se conoce mientras el resto de países capitalistas muestran su inferioridad técnica.

Es el capitalismo el que impide que el pueblo trabajador se garantice la seguridad y la salud, porque choca frontalmente con la principal ley de este sistema: la explotación obrera para la obtención del beneficio capitalista. Solo el socialismo puede garantizar a la clase trabajadora el derecho a la salud, así como el derecho al empleo, a la vivienda, a la educación, etc. Estos derechos en el capitalismo son una quimera porque suponen un obstáculo para la acumulación de capital por parte de la burguesía, sin embargo solo en el socialismo pueden ser una realidad, porque los medios de producción, que permiten generar la riqueza, quedan en manos del pueblo y no de un puñado de parásitos.

No hay más salida para el pueblo trabajador que la lucha por derribar el capitalismo y construir el socialismo, y la unidad de los comunistas es necesaria para ello. Deben ser los comunistas quienes, bajo la unidad de acción, guíen al pueblo hacia su emancipación definitiva que permita construir el socialismo, imperiosa necesidad hoy día.

 

¡Por la unidad de los comunistas!

¡Socialismo o Barbarie!

Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)