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Nueva ofensiva del capital contra los trabajadores: De los ERTE a los ERE

Los Expedientes de Regulación de Empleo de carácter temporal (ERTE) están siendo sustituidos ya, pese a la prórroga gubernamental de estos hasta el 31 de mayo de este año, por Expedientes de Regulación de Empleo definitivos (ERE), tal y como ya advertimos desde nuestro Partido hace casi un año, dejando sin empleo a miles de trabajadores de un plumazo.

El listado de empresas que inician un ERE en 2021

Empresa Trabajadores afectados
El Corte Inglés 3.500
Banco Santander 3.572
Sabadell 1.800
BBVA 3.000
Abengoa 2.000
Douglas 750
Bosch 300+300
ACS 260
Acciona 566
Alcoa 520
Imaginarium 101
Siemens 266
Ibercaja 75
Worten 212
Carrefour Viajes 257
Universidad Europea 150
Eurest 430
NH 700
Heineken 228
Iberostar 246
Tony Roma´s 125
Coca Cola 360
Pascual 137

En total casi 20 mil trabajadores (19.845) perderán sus empleos como consecuencia de esta nueva ofensiva de la burguesía en este año para profundizar aún más en el cambio del modelo productivo, que adelantamos en junio del pasado año.

El paro sumó en el primer mes del año a 76.000 personas y se destruyeron más de 200.000 empleos en un mes, según los datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Datos que empeorarán cuando se ejecuten los ERE que ya han anunciado grandes empresas.

Los sindicatos amarillos, vendidos y colaboracionistas como CCOO, UGT, Fasga o Fetico, entre otros, son parte necesaria en todo este ataque perpetrado contra la clase obrera del Estado español, firmando todo lo que la patronal le ponga encima de la mesa a cambio de jugosas subvenciones provenientes del Estado. Así, estos sindicatos no dudan en inflar su afiliación (e incluso la cantidad de delegados de personal o en Comités de Empresa) para recibir dichas subvenciones, y de igual forma el Estado no tiene el más mínimo problema en conceder todas las que sean necesarias para que estos permitan este cambio de modelo productivo a la mayor brevedad posible y con nula conflictividad social.

El Ejecutivo formado por PSOE y Podemos acordó autorizar a la Subsecretaría del Ministerio de Trabajo y Economía Social “la convocatoria de subvenciones por importe de 13.883.890 euros destinadas a las organizaciones sindicales en función de su representatividad por la realización de actividades de carácter sindical en 2021”. Esta cuantía supone un 56% más de subvenciones que las que se le otorgaron a CCOO o UGT un año antes: 8.878.123,74 euros.

En el gráfico observamos como las cuantías recibidas por parte del Estado ascienden en los momentos álgidos de las crisis, cuando estos sindicatos firman los despidos en masa de los trabajadores. Esta es la evidencia del papel que juegan los sindicatos amarillos, vendidos y colaboracionistas en el sistema capitalista, que no es otro que el de permitir a la burguesía despedir a miles y miles de trabajadores en el plazo de tiempo más corto, al menor coste y con la menor conflictividad posible.

Incluso en algunos de estos Expedientes de Regulación de Empleo, como en el caso de El Corte Inglés, se incumple lo prometido por las propias empresas de “mantener el empleo” tras la solicitud de los ERTES realizados previamente. Vemos así, como en el capitalismo, todo es una mentira tras otra para el pueblo trabajador.

El autodenominado “Gobierno más progresista de la historia” ha regado de dinero público a los sindicatos para que cumplan las órdenes de la patronal y firmen miles de despidos, ha permitido que los grandes monopolios del país carguen el coste de los salarios de los trabajadores en las arcas públicas mediante los ERTE (El 70% del salario lo ha pagado el Estado) y ahora le deja el camino expedito a la burguesía para que deje en la calle a miles de trabajadores sin oposición ninguna. Además, ha reprimido en las calles aquellas manifestaciones populares por la libertad de expresión.

Pruebas evidentes, todas ellas, de que este Gobierno sirve a la patronal como han servido a ella todos los anteriores. No ha habido ni un solo avance para la clase trabajadora con este Gobierno: no se ha derogado la ley mordaza ni las reformas laborales, no se ha frenado la desindustrialización, no se ha creado una renta universal (el Ingreso Mínimo Vital es otro mecanismo del capital a futuro y no cumple con las necesidades del pueblo), no se ha limpiado de fascistas la judicatura, ni la policía, ni el ejército y se sigue reprimiendo al pueblo trabajador en sus protestas en la calle.

Todo han sido derrotas para el pueblo trabajador en estos últimos 16 meses con este Gobierno de PSOE-Podemos/IU que solo tiene de socialdemócrata la etiqueta pero que en su práctica es auténticamente reaccionario. El pueblo trabajador no puede confiar en este sistema podrido y corrupto que solo le proporciona miseria y muerte. La clase obrera solo tiene ya una salida, que es la construcción del socialismo, la socialización de los medios de producción, como única forma de construir una sociedad en la que la mayoría ponga sus intereses sobre la minoría, hoy la explotadora y criminal burguesía.

Los comunistas hoy debemos llevar a los obreros más conscientes y combativos a aquellas organizaciones de clase que defiendan la superación de este sistema criminal que hoy nos oprime. Es nuestra tarea y nuestra obligación sacar a todos aquellos trabajadores posibles de las organizaciones podridas y corruptas al servicio del capital, elevar su conciencia e integrarlos en las organizaciones de clase y combativas existentes, así como poner el objetivo del socialismo como prioridad absoluta para el proletariado hoy.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Renaulution: el sinsentido de la robotización bajo el capitalismo

La pandemia ha servido de justificación para acelerar un proceso de automatización y robotización iniciado hace años, encuadrado en la llamada Industria 4.0 o la Cuarta Revolución Industrial, y que ha sido, y hoy aún más, financiado con dinero público que principalmente emana de las clases trabajadoras.

Ya en 2012, el gobierno alemán lanzó el plan “Industria 4.0” cuyo objetivo era hacer las fábricas inteligentes gracias a internet, permitiendo comunicar las cadenas de producción y los objetos y simular procesos.

Esta nueva revolución industrial implica la completa digitalización de las cadenas de producción a través de la integración de tecnologías de procesamiento de datos, software inteligente y sensores, desde los proveedores hasta los clientes, para así poder predecir, controlar, planear, y producir, de forma inteligente. Sin quererlo, el capitalismo está preparando el terreno a una economía centralizada y casi completamente automatizada, cuya planificación será infinitamente más sencilla a través de la información suministrada por todo el sistema productivo, automáticamente y sin la intervención del ser humano en toda la cadena. Eso sí, esa planificación centralizada sólo será posible bajo el Socialismo, bajo la propiedad colectiva de los cada vez más centralizados medios de producción, porque la propiedad privada de los mismos impone la anarquía de la producción y el desempleo masivo.

Días antes de la declaración del Estado de Alarma el 14 de marzo de 2020, el 2 de marzo, el sector de la automoción le presentó al presidente del gobierno español su plan estratégico 2020-2040 que serviría de base para el “plan de impulso de la cadena de valor de la industria de la automoción, hacia una movilidad sostenible y conectada”, que el mismo presidente del gobierno se encargaría de presentar públicamente el 15 de junio de 2020.

A través de ese plan, el sector de la automoción recibirá del Estado 3750 millones de euros entre 2020 y 2022. El presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones, ANFAC, José Vicente de los Mozos, reconoce que las oportunidades de negocio del sector, gracias a la “descarbonización”, podrían pasar de 210 mil millones a 310 mil millones de euros. Oportunidades de negocio incrementadas con las facilidades y ayudas que les dan los gobiernos para flexibilizar y digitalizar la producción: “gracias a los apoyos del ERTE hemos podido flexibilizar nuestra producción. Sin embargo, hemos visto que en este periodo, a nivel global, ha acelerado elementos que ya venían como el tema de la sobrecapacidad, […] de cara al futuro, sólo hay una palabra que nos puede hacer cambiar. Es la palabra competitividad”.

Con esto, el jefe de la patronal del automóvil, nos está diciendo que para combatir la crisis de superproducción (“sobrecapacidad”) capitalista, los capitalistas apostarán por ser más competitivos automatizando (“digitalizando”) más la producción, lo cual provocará más desempleo y de nuevo habrá superproducción.

Pedro Sánchez, títere de los monopolios y la oligarquía financiera, mostró en la presentación de dicho plan el papel servil que juegan los Estados capitalistas: “Nos encargamos del presente pero también miramos al futuro y sentamos las bases de lo que debe ser la industria, de lo que está empezando a ser la industria de la automoción en España. Una industria que saldrá fortalecida, sin duda alguna, de la mano de la electrificación, de la digitalización, y que contribuirá a que nuestro país avance en la senda de la transición ecológica justa … Es una de las reformas estructurales que estamos incorporando en esta crisis en cuanto a la adaptabilidad de nuestro mercado de trabajo … El plan se dirige a toda la cadena de valor industrial … digitalizar para ser más competitivos”.

En la Industria 4.0 los obreros trabajan codo con codo con robots-colaboradores, y es por ello que el Estado español aportará 95 millones para adaptar su formación y cualificación profesional a las nuevas necesidades de la industria del automóvil.

Los sindicatos vendidos al capital, CCOO y UGT, aplauden como miserables palmeros al mismo tiempo que reconocen con lágrimas de cocodrilo que “este plan coincide con la decisión del primer fabricante de abandonar la producción en España”. El secretario general de la Federación de Industria, Construcción y Agro de UGT, Pedro Hojas, ejerciendo de mayordomo del sector de la automoción pidió “compromiso de las administraciones (gobierno, comunidades y ayuntamientos) para apoyar al sector del auto, con inversión para desarrollar nuevos productos, nuevas fuentes de energía propulsoras, la nueva conectividad, la digitalización y la innovación de procesos”, al mismo tiempo que aseguró que “este plan va a mejorar cuestiones importantes en formación profesional, para ir a los nuevos perfiles que vais a necesitar las empresas en nuestro país. Y también quiero decir que debiéramos rejuvenecer las plantillas … Ahora es la hora de las empresas”.

Nos encontramos pues con que el proceso de automatización y robotización a través de la digitalización, la estamos pagando todos los trabajadores a través de estos planes financiados por el Estado. Y paradójicamente, bajo el capitalismo, este proceso mandará a millones de obreros al desempleo.

Planes como este se han presentado todos los años bajo diferentes formas:

– Entre 1993 y 2009, Renault recibió 225 Millones € de ayudas públicas, entre otros para la fabricación del motor de 1.600 centímetros cúbicos en Valladolid, para la modernización de la fábrica de Palencia, o para línea de motor diésel de la fábrica de Valladolid.

– A través del Plan de Competitividad del Automóvil de 2011, dirigidas a apoyar el desarrollo de proyectos de fabricantes de coches y componentes vinculados a la mejora de la competitividad y al fomento de la I+D+i, PSA Peugeot-Citroën, Renault y Seat recibieron 84 millones de los 215 millones de euros presupuestados, 3,57 millones de ellos para la fábrica de cajas de cambios de Sevilla. Nissan contó con 15 millones para la planta de Barcelona. Ya hemos comprobado para qué han servido las ayudas a Nissan, hoy parte del grupo Renault.

– Gracias a los planes MOVES, el sector de la automoción recibió 45 millones de euros de ayudas en 2019, 100 millones en 2020 y para 2021 se han anunciado 400 millones de euros más para los vehículos eléctricos y sus infraestructuras de recarga.

– También con la excusa de la pandemia, el Estado francés salió en mayo de 2020 al rescate de Renault concediéndole un préstamo de emergencia de 5000 millones de euros, de la misma manera que inyectó 7 mil millones de euros a Air France, o el gobierno español aprobó el rescate de Air Europa por 475 millones de euros.

Y es que, a pesar del mantra de que es el capitalista, o los inversores, los que crean la riqueza y los que arriesgan, la realidad es que sin el dinero público ni arriesgan ni ponen en marcha ninguna industria. Así lo reconoce el presidente de ANFAC y presidente de Renault España, José Vicente de los Mozos cuando dice que “la industria de la automoción tiene un plan claro y potente. Pero esto solo lo podemos alcanzar a través de la colaboración público-privada y del apoyo conjunto de las Administraciones.” O José Esmorís, presidente de la Comisión de I+D+i de la Asociación Española de Proveedores de Automoción (Sernauto) cuando proclama que “desde el sector tenemos la estrategia y la visión, pero necesitamos que desde el Gobierno se ponga en marcha esta Iniciativa de Colaboración público-privada que cuente con la dotación presupuestaria suficiente para apoyar la I+D+i y la transformación tecnológica e industrial en el que estamos inmersos”.

Y qué decir tiene que esa transición digital y ecológica de la que tanto hablan todas las instituciones del régimen, supondrá una ingente lluvia de millones para los fabricantes de la automoción a través de los fondos “Next Generation” de la Unión Europea. El gobierno español movilizará para ellos unos 10.000 millones de euros en los próximos tres años.

Y todo esto es lo que se cuece detrás de la nueva operación de márketing del grupo Renault, llamado Renaulution. En la búsqueda de mayor competitividad y rentabilidad, es decir, de mayor tasa de ganancia, el grupo profundiza la restructuración iniciada en mayo de 2020 que se basa en los siguientes pilares:

– Disminución de 600 € en los costes variables por vehículo, entre los que está, la mano de obra.

– Desplazar la producción a países y territorios con un margen de ganancia más elevado, como en Sudamérica, la India o Corea del Sur.

– Mejorar la competitividad de las fábricas en España, Turquía, Rumanía y Marruecos reduciendo y flexibilizando aún más las plantillas e intensificando la explotación de cada obrero.

– “Estricta disciplina de costes” para reducir en 2.500 millones de euros los costes fijos hasta 2023, alcanzando más de 3.000 millones de euros para 2025.

La industria 4.0, la digitalización y robotización de la producción, bajo un régimen socialista de la producción, con las fábricas siendo de propiedad colectiva, nos permitiría disfrutar a toda la sociedad de las abundancias y el bienestar generadas automáticamente sin intervención humana, librándonos al mismo tiempo de la necesidad de trabajar, satisfaciendo todas las necesidades materiales y espirituales y desarrollarnos integralmente como seres humanos.

Pero, como se puede comprobar en Renault, esta “transición” o “restructuración” ya está imponiendo condiciones de trabajo insostenibles para los obreros en las cadenas de producción. El terror a perder los puestos de trabajo, con la amenaza de ser suprimidos por los robots-colaboradores, lleva a los obreros a soportar la tiranía de los accionistas a través de los cuadros de mando. Los robots-colaboradores que trabajan en las líneas de montaje valen unos 30.000 €, mientras que el sueldo del obrero de Renault en Sevilla está en torno a los 22.000 € al año.

Antes del estallido de la pandemia actual, la factoría Renault de Sevilla, donde se fabrican las cajas de cambio, había echado a la calle al 33% de la plantilla que eran eventuales, y aún sigue la empresa amenazando con que sobran entre 200 y 300 trabajadores.

Ya hace tiempo que la vida de los obreros de Renault pende de un hilo en función de las cargas de trabajo que imponen las fábricas a través de bolsas de horas con las que se adaptan las jornadas anuales a las necesidades del mercado, a través del sistema Just In Time. Obligándoles a trabajar también los sábados cuando así le convenga a la empresa.

En lugar de revertir la automatización en más descansos, más vacaciones, en definitiva, a que los obreros vivan mejor, les obligan a sacar la misma producción con menos personal. En algunos departamentos, donde antes había 5 obreros hoy hay 4, y de 3 turnos han pasado a 2.

El sector automovilístico, donde la robotización es punta de lanza, muestra el absurdo sobre el que cabalga el capitalismo y que lo hunde en crisis cada vez más profundas.

La búsqueda insaciable de los capitalistas por mayores ganancias los obliga a automatizar la producción para poder producir más mercancías en menos tiempo, y de esta manera arrebatarle mercado a la competencia que en un primer momento no dispone de esa innovación. Además, puede robarle más al obrero porque en el mismo tiempo éste produce más mercancías aun teniendo el mismo salario.

Pero la paradoja reside en que conforme las fábricas se automatizan, se necesita menos mano de obra, que es la única mercancía de las que compran los capitalistas que es capaz de crear un valor. Porque al obrero no se le paga por su trabajo, si no justo lo que necesita para mantenerse (coste de vida) y volver al día siguiente. Sin embargo, la maquinaria sí que la compran los capitalistas por lo que vale, y ese coste lo trasladan al precio de las mercancías para amortizarlas. Por tanto, la única mercancía que permite obtener ganancias al capitalista es la mano de obra. Y es por eso que conforme se automatiza la producción a nivel general, en todos los sectores, la tasa de ganancia de los capitalistas disminuye paulatinamente. La tasa de ganancia a nivel mundial bajó del 35% en el 1885 a casi el 10% en 2019.

Bajo el capitalismo se produce también la paradoja de que a mayor capacidad productiva, a mayor abundancia material, por el desempleo masivo que genera la automatización y la robotización, más crisis y más miseria se genera. Hasta el punto de que el Congreso de los Diputados en España tuvo que aprobar, de forma unánime y a instancias de sus amos capitalistas, el Ingreso Mínimo Vital. Reconociendo de esta manera que hoy, bajo el capitalismo, ni trabajando se pueden satisfacer las necesidades vitales mínimas.

Los obreros han de saber que no tienen futuro en el capitalismo por mucho que agachen la cabeza: unos serán sustituidos por robots, y los que queden acabarán esclavizados y tarde o temprano sustituidos por otros que se dejen esclavizar más. Porque esclavizar es la única manera ya que le queda al capitalista para recuperar algo de la ganancia que pierde con la automatización progresiva de todos los sectores.

La única salida, pues, es superar el régimen capitalista de producción, poner la cuarta revolución industrial, la Industria 4.0, en manos de toda la sociedad para su disfrute, bienestar y satisfacción de todas las necesidades. Lo cual, bajo el capitalismo, sí que es una quimera y una utopía.

¡Compañeros! ¡Uníos a los obreros del resto de empresas, industrias y sectores! ¡Construyamos el Frente Único del Pueblo para tomar el control de la economía y la sociedad! Tenemos más cualificación, tecnología y conocimiento que nunca. Estamos más preparados que nunca y las grandes empresas están más que pagadas con nuestro trabajo y con el dinero público que se les ha regalado.

 

¡La única salida es el Socialismo!

¡Socialismo o Barbarie!

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español en Andalucía




Sin Socialismo solo habrá muerte y miseria para la clase obrera

El pasado lunes se conocía la noticia de que murieron electrocutados al menos 28 trabajadores, la mayoría mujeres, de un taller textil clandestino de Inditex en Tánger a causa de las lluvias. La fábrica se encontraba en el subsuelo de una casa residencial y en ella trabajaban 40 personas en condiciones infrahumanas.

En la India, el pasado 30 de noviembre de 2020 entre 200.000 y 300.000 granjeros se dirigieron a la capital india, Nueva Delhi, para expresar su profunda indignación contra la aprobación de tres proyectos de ley que permitirían que los gigantes corporativos conquisten el mercado, en lo que supuso la mayor huelga de la historia.

Los agricultores peruanos también organizaron protestas a finales del pasado año, bloqueando las carreteras Panamericana Sur y Panamericana Norte, para exigir contratos formales que les garanticen el derecho a vacaciones, seguridad social y el reconocimiento de horas extra. Es decir, para exigir ser trabajadores dentro de la legalidad.

En el Estado español Tubacex ha iniciado un ERE con 150 despidos y un ERTE para 650 trabajadores, afectando a casi toda su plantilla en el país e Inditex ha comenzado un proceso de cierre de entre 250 y 300 tiendas -que serán 1.200 en todo el mundo- dejando a miles de trabajadores sin trabajo, gracias a la firma de CCOO y UGT.

Según los datos publicados por el Ministerio de Trabajo y de la Seguridad Social, enero destruyó 218.953 puestos de trabajo y el número de personas en ERTE sube a 739.000 en plena tercera ola de la pandemia. El paro registrado aumentó el pasado mes en 76.216 personas, hasta rozar casi los cuatro millones de desempleados: 3.964.353.

Estos son tan solo algunos ejemplos de la muerte y miseria que el capitalismo deja tras de sí. La crisis en la que está sumido este sistema, siendo la pandemia un acelerador de este al que se pretende echar la culpa de la crisis, deja un panorama oscuro para la clase obrera, no solo del Estado español, sino mundial.

Trabajo cada vez más precario, salarios más bajos, necesidad de subsidios paralelos al salario (como es el ingreso mínimo vital), aumento de la robotización y, por consiguiente, del paro, etcétera. Estas son las consecuencias de la existencia del capitalismo hoy, en un momento histórico que ya no le corresponde, con una desarmonización de las fuerzas productivas y de las relaciones de producción, que chocan, convirtiéndose el capitalismo en un freno objetivo para el desarrollo humano, para el desarrollo de las fuerzas productivas.

El aumento de la robotización llevaría, en el socialismo, a una disminución del tiempo de trabajo del conjunto de la clase trabajadora. En el capitalismo, sin embargo, se convierte en un aumento del desempleo y en la reducción de las condiciones de trabajo.

La burguesía, consciente de que no puede hacer más que huir hacia adelante en su intento por superar esta crisis, generando así las condiciones para una crisis mayor, lo ha apostado todo a la flexibilización del mercado de trabajo, agudizando la explotación capitalista, precarizando los marcos laborales y persiguiendo un mayor trasvase de riqueza hacia los monopolios, hacia la burguesía. Para ello exige reformas laborales a todos los Estados orientadas a la conquista de este objetivo, siendo el Fondo Monetario Internacional el organismo encargado de esta directriz.

La clase obrera, a tenor de estos datos, no tiene ya más remedio que organizarse para superar el capitalismo y construir el socialismo. Atrás quedan las consignas de la lucha por lo público o de la derogación de leyes como la “Mordaza” o las reformas laborales. El capitalismo ha iniciado una ofensiva total, no se va a frenar ante nada y solo la clase obrera dirigida por el Partido Comunista, en su aspiración por construir el socialismo, puede desbaratar los planes de la burguesía y lograr su emancipación.

La socialización de los medios de producción debe ser el objetivo del pueblo trabajador y de toda organización que emane de este. Sindicatos, asociaciones vecinales, organizaciones obreras de toda índole deben unirse bajo la misma bandera, fortaleciendo la unidad de la clase obrera y creando un Frente Único del Pueblo que sirva de contrapoder en su lucha por el socialismo.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




CCOO y UGT claudican ante la patronal una vez más

El sindicalismo de clase y combativo debe avanzar y borrar del mapa al sindicalismo traidor

Los sindicatos amarillos CCOO y UGT han anunciado movilizaciones el próximo 11 de febrero, en lo que es una nueva cortina de humo para esconder la claudicación frente a la Patronal, tragando con las exigencias de esta -junto con el Gobierno- en todos los aspectos y presentando un calendario de movilizaciones sin ningún objetivo concreto -modus operandi habitual del sindicalismo amarillo y traidor- para acabar intentando vender como victoria una claudicación frente a las exigencias de la patronal.

CCOO y UGT han pasado de exigir la derogación de las reformas laborales a aceptar (comprando así el discurso del Gobierno) “corregir las reformas laborales nocivas y ineficaces”, lo que supone aceptar la exigencia de la patronal de mantener dichas reformas. Qué contenidos y en qué sentido quieren “corregirlas” no se sabe, síntoma inequívoco de una nueva traición, la enésima, a la clase trabajadora.

Igual de denunciable es el intento de estos sindicatos, entregados al capital, de “mejorar los procesos de subcontratación y externalización”, cuando frente a la externalización y la subcontratación -generadores de miseria y precariedad para la clase trabajadora- sólo cabría, desde un sindicalismo honesto, oponerse de la forma más rotunda y luchar por su erradicación.

La patronal, una vez finalizado el acuerdo de prórroga de los ERTE hasta el 31 de mayo -con lo que la burguesía se garantiza no pagar los salarios de sus trabajadores, encargándose así el Estado, es decir, en su mayoría el pueblo trabajador mediante sus impuestos- sigue perfilando su plan de precarizar el mercado de trabajo incrementando la desigualdad y abriendo brechas salariales mayores entre los trabajadores, externalizando aún más el trabajo para abaratar tanto costes laborales como rebajar salarios y regulando el teletrabajo a favor de los empresarios, o lo que es lo mismo, dar pasos agigantados hacia la uberización del trabajo y, con ella, liquidar las relaciones laborales sustituyéndolas por relaciones mercantiles donde se liberará a los empresarios de hacer frente a las cotizaciones a la seguridad social de los trabajadores, los cuales pasarán a éstos, aparte de imponer el trabajo a destajo.

El sindicalismo vendido, ante esta ofensiva de la patronal, tiene que hacer el teatrillo de “exigir” a Gobierno y patronal cuestiones siempre en abstracto y nada concreto, para lo cual recurre a “movilizaciones” sin sentido y que, finalmente, termina por desconvocar, generalmente, o enfriar, provocando la desmoralización entre la clase obrera.

Ante este panorama en el que nos encontramos, el sindicalismo de clase y combativo debe dar un paso al frente, asumir la responsabilidad histórica que tiene y, bajo los principios de la Federación Sindical Mundial, trabajar por la creación de una central sindical única que confronte y elimine al sindicalismo traidor que tanto daño está haciendo a la clase trabajadora, contribuyendo a erosionar la influencia de la patronal y su Estado sobre la clase obrera.

El nacimiento de Alternativa Sindical de Clase (ASC), fusión de los sindicatos Alternativa Sindical de Trabajadores (AST) y Coordinadora Sindical de Clase (CSC), supone sin duda un claro e importante avance del sindicalismo de clase y combativo en el estado español. Desde el Partido Comunista Obrero Español hacemos un llamamiento a todos los sindicatos que se denominen de clase y combativos a trabajar en la consecución de una única central sindical que luche contra los sindicatos amarillos al servicio de los empresarios, tal y como establece la Federación Sindical Mundial (FSM), la cual representa a más de 100 millones de trabajadores en todo el mundo. La integración en este sindicato pondrá en el foco de la lucha el carácter de clase por encima del nacionalismo o el corporativismo, cuestiones que no hacen sino dividir a la clase trabajadora y debilitarla.

Fortalezcamos todos los comunistas el proceso de unidad iniciado por AST y CSC con el nacimiento de esta central sindical, ASC, que representa la necesidad histórica de la unidad de la clase trabajadora en el Estado español en un solo sindicato, fuerte y decidido en sus tareas para la superación del capitalismo generador de miseria y muerte para el proletariado, y la construcción del socialismo, su máxima aspiración.

 

¡Por la unidad de la clase trabajadora!

¡Por el fortalecimiento del Sindicalismo de Clase!

¡Por el Socialismo!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Los trabajadores únicamente tendremos derechos cuando acabemos con el capitalismo

Hace unas semanas, desde la Confluencia Sindical de la Bahía de Cádiz nos llamaban a los trabajadores a la movilización. En dicha convocatoria decían que esta llamada a la movilización se hacía “en defensa de la bahía poniendo en el centro los derechos laborales”.

Nos dicen “que la sociedad gaditana debe manifestarse para frenar el proceso de desindustrialización que sufre la Bahía de Cádiz, resultado de políticas nefastas de gobiernos centrales y autonómicos”. Resulta que nos señalan que los culpables de la situación de precariedad laboral y de desindustrialización que sufrimos los trabajadores en la Bahía de Cádiz son las políticas de los gobiernos centrales y autonómicos y nosotros nos preguntamos ¿Es esto cierto? La respuesta es clara: Por supuesto que no. La Confluencia Sindical de la Bahía de Cádiz señala a los esbirros, a los ejecutores de las políticas dictadas por los capitalistas, a las marionetas que salen y entran en los Consejos de Administración de los bancos y las grandes empresas pero no al auténtico responsable de la situación de miseria y precariedad de la clase obrera en general, y de los de la Bahía de Cádiz en particular. Las grandes multinacionales dirigen el mundo y la producción desde las diferentes agrupaciones imperialistas, como por ejemplo es la Unión Europea (UE), la cual junto a otros organismos imperialistas internacionales se encargan de la distribución internacional del trabajo, de industrializar y desindustrializar, de cultivar o dejar las tierras baldías e inactivas, atendiendo a los intereses económicos de las multinacionales, de la banca, en definitiva, del capital financiero. De hecho, esa UE y demás organismos imperialistas como por ejemplo la OCDE, son los que determinan que la economía del Estado español debe pivotar en el sector servicios y, fundamentalmente, en el turismo. Y esa UE es la responsable de que el campo andaluz no esté plenamente productivo, con una Política Agraria Común que da dineros a los terratenientes por tener improductivas las tierras, condenando a los trabajadores del agro a la emigración y al paro, cerrando las minas y, como no, desindustrializando el Estado español, como estamos viendo en la Bahía de Cádiz, pues a las multinacionales les resulta más rentable para sus intereses desplazar la producción mundial a otros países, fundamentalmente hacía el oriente, donde han establecido la fábrica mundial de su orden económico imperialista. Por tanto, la Confluencia Sindical de la Bahía de Cádiz no está señalando a los trabajadores al verdadero responsable de nuestra miseria, de nuestra falta de derechos, de la desindustrialización, en definitiva, de los males que azotan nuestra vida: EL CAPITALISMO.

Es más, no sólo nos lo oculta sino que nos pide que vayamos a los responsables a pedirles que solucionen lo que ellos mismos generan tal y como expresan cuando señalan que “exigimos al Gobierno central que trabaje en el cumplimiento de ambas y que coloque la reindustrialización de la Bahía gaditana en el destino primordial de las cuantiosas subvenciones europeas asignadas a las energías renovables”. Ante ello nos preguntamos ¿Qué prevalece aquí, los intereses de la clase obrera o las pugnas cainitas entre oportunistas? ¿Esta manifestación se hace para organizar realmente a la clase obrera o para cobrarse facturas entre los Anticapitalistas de Kichi y Teresa Rodríguez y Podemos de Pablo Iglesias? Es evidente que si queremos organizar a la clase obrera lo primero que debemos hacer es señalarle el enemigo con nitidez, y en este caso el enemigo es el sistema capitalista, su Estado y la Unión Europea, cosa que no hace la Confluencia Sindical, mas todo lo contrario pues no sólo no identifican al auténtico responsable de la desindustrialización de la Bahía de Cádiz y de quien conduce a los trabajadores a la máxima indigencia en derechos laborales y a la miseria, sino que en sus reivindicaciones lo único que hace es subordinar los intereses de la clase obrera a los intereses de los empresarios, sustituyendo la lucha de clases por el interclasismo, por más que en las manifestaciones griten “viva la lucha de la clase obrera”.

El capitalismo se encuentra en bancarrota. Desde hace más de un siglo, la tasa de ganancia de las potencias imperialistas disminuye cuando, por el contrario, la tasa de explotación se incrementa siendo ello una contradicción irresoluble que demuestra no sólo la caducidad del sistema capitalista, sino la inviabilidad de ese sistema económico para satisfacer no sólo las necesidades de la mayoría de la población sino, incluso, de fracciones de la propia burguesía que se ha proletarizado como consecuencia de haberse arruinado.

La Confluencia Sindical pide a los verdugos, a los responsables de nuestros males, a la UE que los fondos “NEXT GENERATION” sean destinados a la modernización de empresas privadas, es decir a los empresarios, mientras que el pago de esos fondos, de esos cientos de millones de euros, recaerá sobre las espaldas de la clase obrera. Esto es, están demandando que dineros públicos se den a los empresarios a la par que a los trabajadores se nos recortan los derechos. ¿Esto es lo que debe pedir una organización sindical o una confluencia sindical? Es evidente que no, al igual que no están defendiendo los intereses de la clase obrera.

Los empresarios con esos dineros que pide para la reindustrialización de la Bahía de Cádiz lo que van a hacer es robustecer sus procesos de automatización, robotización, requiriendo menos trabajadores, los cuales serán más explotados. Por el contrario, los trabajadores no sólo tendremos más recortes sociales, pues esos fondos de la UE no son dineros regalados sino que una gran parte vienen a España como créditos, que los trabajadores pagaremos con más impuestos, con peores servicios públicos, con peores pensiones, en definitiva, empobreciéndonos más. ¡Esto es lo que están demandando desde la Confluencia Sindical de la Bahía de Cádiz! Que los trabajadores paguemos la modernización de las Empresas para que los empresarios nos exploten y nos esclavicen más fácilmente. ¡Esto es lo que piden diferentes organizaciones y el Ayuntamiento de Cádiz gobernado por PODEMOS estando a la cabeza un alcalde que dice ser anticapitalista!

Todas estas organizaciones son conscientes de lo que estamos expresando y, todas ellas, son conscientes de la falacia que cometen cuando reclaman “carga de trabajo pero con derecho y cumplimiento de convenio“, pues saben que los convenios que se firman, aparte de ser papel mojado, no son realizados en igualdad de condiciones ni, tampoco, serán juzgados por jueces imparciales sino por una Justicia burguesa que siempre arrastra a favor de su clase, del patrón. ¿De qué nos sirve firmar muy buenos convenios si cuando un trabajador va a firmar el contrato se le dice que si quiere trabajar tendrá que echar 12h al día 7 días a la semana como están trabajando en la factoría de Navantia  de Cádiz, amparándose en una sobrecarga de trabajo cuando todos sabemos que es mentira?

Lo primero que una organización obrera debe señalar a nuestra clase es su enemigo. El enemigo de los trabajadores de la Bahía de Cádiz, y del resto de los trabajadores del mundo, es el Capitalismo y las instituciones desde las que la burguesía impone su dictadura. En el caso de la clase obrera del Estado español, incluida la gaditana, nuestro enemigo es el capitalismo, la Unión Europea y el Estado (donde debe incluirse al Gobierno, a la Junta de Andalucía, a los Jueces y al Ejército y demás fuerzas represivas). Es el momento de que los diferentes sectores que conforman la clase obrera – los trabajadores del metal, los jornaleros, los estudiantes, la mujer trabajadora, los jubilados, etcétera – unan todas sus luchas en una única lucha de clase contra los capitalistas, su sistema económico y su Estado, conformando el FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO al objeto de acabar con la raíz del problema que padecemos, que son ellos, y construir una sociedad que democratice la economía poniendo las fábricas, las tierras, el mar, en definitiva, los medios de producción en manos de todo el pueblo trabajador, de la clase obrera, o lo que es lo mismo, construyendo el socialismo y un Estado socialista que sirva para que los trabajadores tengamos todo el poder político en nuestras manos y podamos distribuir en base a nuestros intereses clasistas la producción realizada. Es una cuestión de justicia pues nosotros somos los que producimos y somos la mayoría. Y esta obra únicamente puede llevarla a cabo la clase obrera organizada y unida siguiendo la dirección revolucionaria de la clase obrera, el marxismo-leninismo.

 

¡FORTALECE EL PARTIDO LENINISTA, FORTALECE EL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL!

¡POR EL DESARROLLO DEL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Cádiz,  1 de febrero de 2021

COMITÉ PROVINCIAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.) EN CÁDIZ




everis, Naturgy e IBM sellan una alianza para exprimir todavía más a los trabajadores con la colaboración de los sindicatos de la patronal

Desde la célula del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en everis Centers tenemos que advertir de la operación que desde 2018 viene urdiendo un oligopolio del sector eléctrico-gasístico como es Naturgy.

Conocemos por los medios de prensa del gran capital que aquel año 2018 Naturgy presentó ante sus inversores en Londres un gran Plan estratégico hasta 2022 por el que se comprometía a alcanzar un EBITDA de 5.000 millones, un beneficio neto de 1.800 millones de euros y elevar el dividendo un 59%. ¿Cómo lograría Naturgy cumplir con esas cifras? El Plan consistía en reducir 500 millones sus costes anuales. Para ello la burguesía dispone de múltiples instrumentos legales como son la externalización y la reestructuración de plantilla pactados a lo largo del postfranquismo con el gobierno de turno y los “grandes agentes sociales” CCOO y UGT, auténticos especialistas en hacer que las empresas puedan deshacerse de mano de obra asalariada sobrante llevándose comisiones de hasta un 10% por firmar EREs.

Son innumerables los casos en los que los empresarios utilizan mecanismos completamente legales –porque son ellos los que dictan las leyes a los gobiernos de turno– para que sus socios capitalistas pudieran obtener una mayor rentabilidad de sus recursos bajo la fórmula de la ejecución de miles de despidos de trabajadores, disponiendo para ello de la inestimable ayuda de sus sindicatos vasallos CCOO, UGT y USO, integrantes de la Confederación Sindical Mundial (CSI), estructura podrida hasta la médula que pretende presentar la cara amable de un Capitalismo que se encuentra moribundo y que solo los trabajadores guiados por su partido de vanguardia pueden tumbar para mandarlo al estercolero de la historia.

Así, hasta la fecha, un total de 4.600 trabajadores repartidos entre España, Italia, Colombia, Chile, Sudáfrica, Moldavia o Kenia han perdido sus puestos de trabajo en la era Reynés –presidente y CEO de la empresa-, vía salidas incentivadas y prejubilaciones, sumados a la reducción de plantilla correspondiente a las desinversiones, lo que significa un recorte del 30% en dos años y medio. A cierre de 2017, la empresa tenía más de 15.000 trabajadores para quedar en estos momentos en unos 9.900, lo que significa que Francisco Reynés ha amortizado uno de cada tres puestos de trabajo en Naturgy en poco más de dos años.

Por otra parte, Naturgy lanzó un concurso en 2019 a fin de externalizar la gestión de decenas de servicios no esenciales que le permitiría ir más rápido de lo anunciado en sus objetivos iniciales y ya en la presentación de resultados de ese año garantizó que en 2020 lograrían recortar esos 500 millones anuales, es decir, dos años antes de lo previsto. Eran tres las empresas que pujaban por llevarse ese megacontrato de externalización –IBM, Indra y everis– siendo el gigante azul el que finalmente se quedaría con el grueso de la golosa adjudicación aunque everis también pillaba cacho en el llamado proyecto Lean, por el que Naturgy creaba 4 filiales que el 1 de febrero de este año supondrá la salida de 700 trabajadores, hacia IBM (menos de 500) y everis (más de 200).

El 14 de enero de 2021 la prensa informaba de la penetración de Naturgy en el mercado estadounidense de las renovables con la compra de Candela Renewables, una firma de proyectos de solar y eólica con sede en San Francisco fundada por exempleados de First Solar y que tiene acuerdos con Apple y Microsoft. La operación supone el desembolso de 1800 millones de euros. En resumen, la doble fórmula de la externalización más la reestructuración de plantilla le generan a la multinacional de la mariposa naranja aquellos 1800 millones de euros de beneficios que prometió a sus inversores en Londres en 2018 y precisamente con 1800 millones consigue irrumpir en el mercado internacional.

No hay duda de que el Plan estratégico de Naturgy supone todo un éxito para la empresa y sus inversores. Mientras tanto, el “Plan estratégico” de los trabajadores es hasta ahora el de no organizarse, de no intervenir en política y quedar a merced de las decisiones de las empresas, de los gobiernos y de los sindicatos vendidos que, como hemos visto, quitan, ponen y mueven plantillas a su antojo rebajando e incluso destruyendo sus condiciones laborales para aumentar los beneficios de los capitalistas. Una sangría de bajas y despidos que ha tenido por testigos a sindicatos como UGT, que en Andalucía ha sido condenado por el Tribunal Supremo por usar ayudas de la Junta para indemnizar a los trabajadores despedidos al más puro estilo empresarial, sin olvidarnos de CCOO, USO y SIE que, una vez más, juntos están haciendo un teatrillo de guerra sindical teniendo como moneda de cambio los 300 trabajadores afectados por la prórroga de la suspensión temporal de empleo que Naturgy activó en septiembre de 2019 para frenar los recortes que la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMC) pretendía aplicar sobre las retribuciones que cobran las redes de distribución de gas, un negocio controlado en un 70% por esta empresa. Es más que chocante que, siendo supuestamente la CNMC “el organismo que promueve y preserva el buen funcionamiento de todos los mercados en interés de los consumidores y de las empresas, público con personalidad jurídica propia, independiente del Gobierno y sometido al control parlamentario”, hubiera reculado suavizando su ‘hachazo’ a las gasistas hasta el 9,6%, frente al inicial 17,8% e incluso finalmente paralizándolo para partir de cero, aplazamiento que fue avalado en diciembre de 2019 por el “Gobierno más progresista de la historia de la democracia española” formado por la coalición de socialfascistas del PSOE y los “nuevos” socialdemócratas de UNIDAS PODEMOS a través de su original Ministerio para la Transición Ecológica.

Vemos con meridiana claridad que quien manda en el Capitalismo son los capitalistas, mientras que los Gobiernos (ya sean socialdemócratas, liberales o abiertamente fascistas), los organismos públicos “independientes”, los sindicatos corruptos… todos ellos están al ordeno y mando de los grandes dueños de los medios de producción como son los propietarios de everis, Naturgy o IBM.

La rotación de altos cargos entre el sector público y el sector privado adquiere en el caso de Naturgy una dimensión especial teniendo en nómina en las últimas décadas hasta 30 ilustres representantes de la política y la empresa, entre ellos dos expresidentes de Gobierno, cinco exministros, una excomisaria europea, un comandante de las Fuerzas Armadas y decenas de ex diputados, eurodiputados y secretarios de Estado, destacando Felipe González, Leopoldo Calvo-sotelo, Cristina Garmendia, Josu Jon Imaz, Nemesio Fernández Cuesta o Narcís Serra I Serra.

La trayectoria de la antigua Gas Natural Fenosa -una de las empresas más antiguas del lbex 35- y la presencia constante de representantes políticos tanto del franquismo como del periodo democrático-burgués es la constatación más clara de lo que ya en 1848 descubrió Carlos Marx: Hoy, el Poder público –es decir, el Estado– viene a ser, pura y simplemente, el Consejo de administración que rige los intereses colectivos de la clase burguesa. Buena fé de ello da la iniciativa llamada “Equipo País. Líderes para construir el futuro” compuesta por 130 miembros de la gran burguesía, buitres sin escrúpulos de una absoluta bajeza moral como son Ana Patricia Botín (Banco Santander), Amancio Ortega (Inditex), Antonio Brufau (Repsol), Fernando Abril-Martorell (Indra), Juan Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola), Rafael del Pino (Ferrovial), Concepción Dancausa (Bankinter), Sol Daurella (Coca-Cola), José María Entrecanales (Acciona), Luis Gallego (Iberia), José Ignacio Goirigolzarri (Bankia), Pablo Isla (Inditex), Pilar López (Microsoft España), Marta Martínez (IBM España), Rafel Miranda (Acerinox), Francisco Reynes (Naturgy), Francisco José Riberas (Gestamp), Juan Roig (Mercadona), Juan Ignacio Sánchez Galán (Iberdrola) o Carlos Torres (BBVA). Este club Bilderberg a la española, no tiene reparo en mentir definiéndose como un “equipo sin ideología, al servicio de la sociedad y de los diferentes partidos, formado por personas que hayan demostrado su excelencia en la gestión, su capacidad de liderazgo y sus valores” y que se constituye “para ayudar al Gobierno a salir de la crisis”, pero sería de inocentes no pensar que su verdadero objetivo son los “fondos de recuperación” de 140.000 millones de euros de un total de 750.000 millones de euros que la Unión Europea acordó destinar a la gestión de la crisis de la COVID-19 en julio de 2020 mediante una operación que Pedro Sánchez calificaba como “una de las páginas más brillantes de la historia de la Unión Europea”. Pero mientras “los mejores líderes y gestores de la sociedad civil española” se afanan en hacer creer que su objetivo es “apoyar al sector público en la reconstrucción de España”, la realidad material del pueblo trabajador es bien distinta: el 13 de enero se sabía del primer muerto por frío en la Cañada Real de Madrid donde se congelan más de 4.000 personas, entre ellos 1.800 niños porque Naturgy –cuyo presidente casualmente integra Equipo País– no devuelve la luz a sus casas.

Los trabajadores sólo nos tenemos a nosotros mismos. Por eso, desde la célula del PCOE en everis Centers hacemos un llamamiento a los 200 trabajadores de Naturgy que en febrero de este año serán externalizados pasando a nómina de everis, a los 700 que pasan a IBM, a los que 300 de Nedgia que entraron en el ERTE, etc.  para que desde ya contacten con nosotros y nos unamos en base a la unidad, la organización y la solidaridad desde una perspectiva de clase, que es el más potente instrumento que tenemos para construir una sociedad donde nuestros derechos estén garantizados. A su vez, instamos a las distintas organizaciones hechas por y para trabajadores a sumarse a la lucha organizada para derrocar a los oligarcas que no tienen escrúpulos en jugar con nuestros puestos de trabajo, con nuestras condiciones de trabajo y con nuestras mismas vidas.

 

¡Por la unidad de la clase obrera contra el Capitalismo y hacia el Socialismo!

Célula Jorge Dimitrov del Partido Comunista Obrero Español




Persán: pulcritud por fuera, podredumbre y explotación por dentro

La empresa sevillana Persán es otro ejemplo más de la esclavitud asalariada. Industria ubicada en Sevilla, dedicada a la fabricación y venta de productos de limpieza para el hogar, se suma a la larga lista de empresas en las que los trabajadores sufren diariamente la violencia silenciosa que imponen los privilegios de sus dueños.

Con la colaboración lacaya de las cúpulas de los sindicatos CCOO y UGT (que firmaron un convenio de empresa rebajando los derechos de los trabajadores) y las instituciones oficiales, no se respetan ni convenios (de empresa o colectivo) ni estatuto de los trabajadores, un marco legal ya de por sí irrisorio en garantizar los derechos de los trabajadores, como cabe esperar dentro de un sistema capitalista. Así la empresa impone con mano de hierro unas condiciones de trabajo propias de un sistema esclavista: reducción de salarios a 500 euros todos los meses, brechas salariales de hasta 600 euros entre compañeros que realizan las mismas funciones, incumplimiento de categorías, turnos de 6×3 trabajando festivos sin compensar, imposición unilateral por parte de la empresa del calendario laboral, obligando a ir a trabajar días festivos, incumplimiento de las normativas de Prevención de Riesgos Laborales hasta el punto de no parar la producción ni siquiera ante un “riesgo inminente”, etc… Un largo etc al que se une además la represión continua y sistemática a aquellos trabajadores que luchan por defender sus derechos, siendo amenazados por perder sus empleos o forzándolos a soportar peores condiciones.

Persán se desentiende del 70% de trabajadores contratados por empresas externas como ISS, Gestrat, Chris Consulting o Ilunion. Para mayor gravedad, éstos sufren incluso una situación laboral aún peor, con sueldos que no llegan a los 1000 euros, desempeñando además los trabajos más peligrosos como la limpieza de las tolvas. Sin embargo la inspección de trabajo, servil a los intereses de la empresa, mira hacia otro lado mientras día a día los trabajadores arriesgan su vida o la van perdiendo poco a poco al respirar sustancias de naturaleza cancerígena como los silicatos y el etileno. Estas sustancias se adhieren a la ropa que han de lavar en su casa, ya que en Persán no hay para los trabajadores duchas ni lavandería (paradoja de una fábrica de detergentes), pudiendo intoxicar a sus familias. A pesar de la abundante legislación en prevención de riesgos laborales aún no se les ha facilitado material de protección adecuado para la limpieza de las tolvas, realizada por chicos jóvenes, también subcontratados. En lugar de un traje especial con oxígeno, sólo les dan unas mascarillas. Hay trabajadores que sufren quemaduras y otros han llegado a perder hasta un pulmón.

Éstas son las miserables condiciones a las que sus dueños, en sus ansias por aumentar su patrimonio y riqueza, condenan a aquellos que con su salud, esfuerzo y sacrificio mantienen en marcha la producción de la empresa. Porque sus beneficios son nuestros males. Con las plusvalías que le extraen a los trabajadores de Persán, sus dueños (Moya & Yoldi) pueden especular con negocios inmobiliarios, como los 70 millones que invirtieron en el parque empresarial Río 55 de Insur. Además, los dueños de Persán se embolsaron 19,5 millones de euros de beneficio en 2018, y en 2019 aumentaron hasta los 30,2 millones de euros de beneficio. Ese es el impuesto que pagan los trabajadores de Persán a cambio de jugarse la salud y tener unas condiciones de vida insoportables.

Por su parte, los dueños no sólo son intocables por las instituciones burguesas a pesar de saltarse sus propias leyes y destrozar la salud de los obreros de Persán, sino que encima son homenajeados y reciben regalos con dinero público. Concha Yoldi ha sido recompensada como “defensora del factor social y educativo de las empresas”, con premios como la Medalla de Andalucía, la Medalla al Mérito Laboral de Andalucía o la Medalla de la Ciudad de Sevilla. Sus tentáculos en la educación de nuestros hijos están presentes desde 2007 con la creación de la Cátedra de Detergencia Persán en el seno de la Facultad de Química de la Universidad de Sevilla, y desde 2015 es presidenta del Consejo Social de la Universidad de Sevilla, institución desde la que los empresarios ponen la universidad a su servicio. En 2015, el heredero del franquismo y jefe del Estado corrupto español Felipe VI, visitó la fábrica de Persán y elogió la gestión de la empresa como un “magnífico ejemplo de empresa moderna y por su filosofía de empresa familiar“.

A Concha Yoldi, por enriquecerse a costa de los obreros, la junta municipal del distrito Macarena de la capital sevillana aprobó en 2019 darle su nombre a una calle, con la unanimidad de todos los grupos políticos presentes en el Ayuntamiento de Sevilla. La Gerencia de Urbanismo del mismo ayuntamiento, el mismo año, aprobó además la modificación del PGOU para concederle 30.000 metros cuadrados más a Persán para ampliar su fábrica.

Como muestra de cómo engaña el feminismo a las obreras, veamos cómo esta esclavista moderna, que se considera “un pelín de izquierdas” (de la izquierda del sistema, claro), se mete en el mismo saco que ellas. Ante la pregunta “¿Existen los techos de cristal?”, la galardonada empresaria responde:

“[…] es evidente que existe brecha salarial entre hombres y mujeres. Como se suele decir, los tres últimos meses del año las mujeres trabajamos de balde, porque el hombre gana mucho más”. Y ahí tenemos a todos los y las charlatanes y charlatanas vende-obreros de la pata izquierda del sistema (PSOE-IU-PCE-Podemos-CCOO-UGT) gritando: “¡Obreras! ¡Uníos a Concha Yoldi en su lucha por la igualdad! ¡Ella, igual que vosotras, está oprimida por los obreros de Persán!”

Por otra parte el apetito insaciable por conquistar mercados ha llevado a los dueños de Persán a hacerse con el control de una fábrica de Unilever en Francia, y a invertir 40 millones en una nueva fábrica de Polonia. Lo cual hace presagiar (piensa mal de los empresarios y acertarás) que más temprano que tarde la producción de la fábrica de Sevilla se irá trasladando a otros lares, desmantelándose dicha fábrica y dando al traste con las falsas esperanzas que vuelcan los obreros en los amos de su trabajo. Repitiéndose de nuevo la historia de tantas otras empresas (andaluzas, españolas o extranjeras) como el caso de Flex, Gillette, Roca, Delphi, Santana Motor, Alcoa o Nissan, que huyen al olor de una mayor esclavitud de la clase obrera de otros países. Así lo dice el propio consejero delegado de la Agencia Andaluza de Promoción Exterior, dependiente de la Junta de Andalucía: “Las empresas andaluzas deben estar más en Asia porque es el centro económico mundial”.

El comité provincial del Partido Comunista Obrero Español quiere transmitir toda su solidaridad a la plantilla de Persán, porque sus problemas y conflictos son los de toda la clase obrera. Todos son síntomas de la lucha de clases que, de momento y no por mucho tiempo, están ganando los burgueses.

¡Compañeros de Persán! ¡Abandonad vuestras ilusiones en estas sanguijuelas empresariales que os parasitan! Tomad las riendas de vuestro destino uniéndonos con el resto de la clase obrera para tomar el control de la producción, de las minas, las tierras y todas las riquezas que generamos colectivamente. Que ningún explotador decida nunca más cómo hemos de vivir. Todo lo levantamos nosotros y hoy ya no hay empresa, por muy grande que sea, que levante cabeza sin nuestra ayuda (a través del dinero público que les dan, con la excusa de la pandemia, el Estado, comunidades autónomas y ayuntamientos).

Levantemos nuestras instituciones, nuestro poder obrero a través del Frente Único del Pueblo que una a comités de empresa (echando antes a los traidores), estudiantes, barrios obreros, jornaleros y demás clases populares a través de asambleas donde elijamos a nuestros representantes directos.

 

¡Acabemos con las aves de rapiña capitalistas y con el Congreso de los diputados charlatanes!

¡Levantemos nuestra propia democracia!

¡Por el Frente Único del Pueblo!

¡Construyamos el Socialismo!

 

Comité Provincial del PCOE en Sevilla




Compo Factory Toledo fulmina 32 trabajadores

La empresa Compo Factory Toledo, una subcontrata de Airbus a través del grupo Aernnova, tiene previsto llevar a cabo un ERE que dejará en la calle al 60% de la plantilla, es decir, a 32 trabajadores, algunos de los cuales tienen más de 60 años, con lo que les dificultará encontrar trabajo y sobrevivir sin indemnización una vez se cumpla el ERE.

Compo Factory alega tener puntuales trabajos que no les permiten hacerse cargo de tantos trabajadores, como si los trabajadores fueran máquinas que hay que mantener, como si fueran objetos de usar y tirar, lo que corrobora una vez más la teoría marxista que describe al obrero como un ser de carne y hueso en primer lugar, y como una máquina en segundo.

Sin embargo, mientras las propietarias de la empresa, las hermanas Pérez del Pino, siguen recibiendo dinero del grupo Aernnova, así como los incentivos de esos “trabajos puntuales” en los que se escudan, siguen defendiendo la necesidad para alcanzar el ERE.

En octubre ya dijeron que iban a dejar de pagar una parte de la nómina a la totalidad de la plantilla. Y con toda la prepotencia propia de los capitalistas, las propietarias anunciaron a finales de diciembre que se iba a producir el ERE que dejaría en la estacada a 32 trabajadores, a 32 familias, que no solo llevan varios meses sin cobrar la totalidad de su salario, sino que además tampoco recibirán una indemnización.

¿Somos unas máquinas de las que deshacerse cuando no conviene?

¡No, somos proletarios, y las máquinas nos pertenecen a nosotros porque somos nosotros quienes las trabajamos!

CCOO está ya metido en su incansable misión de llevar la problemática sindical por medio de la paz y la compostura pero, ¿qué compostura podemos mantener nosotros los trabajadores, cuando nos están quitando el trabajo, nos están dejando en la miseria, en la ruina? ¿De qué sirve que nos pasemos años formándonos para conseguir un puesto de trabajo, desembolsando cantidades desorbitadas de dinero, “invirtiéndolos en nuestro futuro” para que luego nos den la patada?

La única alternativa a los EREs, ERTEs y todo aquello que somete a la clase trabajadora y que la usa como un objeto inútil es el socialismo. El socialismo es la única salida.

Ante estos hechos, el PCOE y el PCPE mostramos nuestra absoluta solidaridad y apoyo a los trabajadores de Compo Factory Toledo, y les tendemos un lazo de solidaridad de clase, estando ahí con ellos en primera línea de batalla para conservar sus puestos de trabajo hasta conseguir la total destrucción del capitalismo, alcanzar la dictadura del proletariado y poner las empresas (así como los bancos, las tierras y todos los medios de producción) al servicio de los trabajadores.

 

¡EL SOCIALISMO ES EL ÚNICO CAMINO!

¡POR LA UNIDAD DE LA CLASE OBRERA CONTRA EL CAPITALISMO!

 

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE) EN TOLEDO

PARTIDO COMUNISTA DE LOS PUEBLOS DE ESPAÑA (PCPE) EN TOLEDO




Mina de cobre Las Cruces: la miseria tras el expolio

El nuevo año traerá para muchos trabajadores miseria e incertidumbre en forma de EREs como el que se llevará a cabo en Cobre Las Cruces, la empresa que explota la mina a cielo abierto situada entre los términos municipales de Gerena, Guillena y Salteras desde hace 30 años, y que ahora plantea ir prescindiendo de 200 de sus 230 trabajadores durante los próximos 3 años. Pero no sólo deja en la estacada a 200 familias, sino a gran parte de los trabajadores a los que presumía proporcionar trabajo en su dossier de prensa de 2018: 2300 entre plantilla propia (258), contratas (548) y empleo indirecto estimado (1500).

30 años de expolio de la riqueza natural de Andalucía que en esta mina a cielo abierto supone de 7 a 12 veces mayor riqueza que cualquier yacimiento de cobre, no han servido para el bienestar de la clase obrera andaluza. Muy al contrario, la riqueza ha quedado en manos de los accionistas de las distintas empresas que explotaban la mina, mientras el pueblo andaluz se sumerge en niveles cada vez más dramáticos de miseria. Ahora, la empresa explotadora, perteneciente al grupo canadiense First Quantum Minerals, se desentiende de los trabajadores que han permitido la extracción de dicha riqueza porque “tanto la actividad como la rentabilidad y las necesidades de personal van a ser mucho menores”, al tiempo que tramita los permisos para transformar la mina actual en una subterránea para seguir expropiando a los trabajadores andaluces sus riquezas naturales y el fruto de su trabajo durante 15 años más.

El desarrollo actual del capitalismo, que acelera la automatización de la producción hacia la robotización, conlleva la eliminación vertiginosa de puestos de trabajo. Por tanto, la clase obrera no puede albergar esperanzas de tener un medio de vida bajo este régimen. Como tampoco puede aceptar ni EREs ni ERTEs que suponen el desmantelamiento de las plantillas, de lo que son cómplices CCOO y UGT como es el caso de las minas las Cruces.

La única salida que tienen los trabajadores de la mina de las Cruces si quieren tener futuro, es unirse a los trabajadores del resto de empresas y sectores, al resto del pueblo trabajador, para construir un poder obrero a través del Frente Único del Pueblo, y con ese poder tomar el control de las minas, los latifundios, la banca, la industria y todos los monopolios que mandan la economía y la sociedad. Porque todo se mantiene con nuestro sudor, sangre y dinero público.

 

Basta de EREs y ERTEs

Por el fin del saqueo de las minas

Por la socialización de todos los recursos naturales

Por la construcción del Frente Único del Pueblo

Por el Socialismo

 

Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Provincial del PCOE en Sevilla




Ante este panorama ¿qué espera la clase obrera?

Los medios de desinformación del sistema tienen la misión de transmitir lo que los poderes capitalistas quieren que nos llegue para poder manipularnos fácilmente. Así en el diario de Cádiz leemos el siguiente titular:

Como vemos se señala las desavenencias que existen entre las diferentes secciones sindicales en el comité de Airbus Puerto Real en cuanto al calendario de movilizaciones. Ahora bien, cuando leemos la noticia nos damos cuenta de que en lo fundamental que son las reivindicaciones están todos de acuerdo. La reivindicación clave para todos es la petición de carga de trabajo para esta factoría.

Es lamentable que la verdadera labor sindical se haya olvidado, ya que el sindicato entre otras y como labores muy importantes deberían ejercer como escuela de lucha de clases, mostrando la necesidad de emanciparnos como clase tomando el control de los medios de producción, señalándole a la clase obrera cuál es nuestro enemigo de clase, y el papel que juega a su servicio el Estado y el Congreso. Dándoles así la visión de clase que unificaría a todos los sectores de la clase obrera y los hermanaría con una meta colectiva y unitaria. Pero no es así, porque algunos sindicatos han decidido convertirse en meros gabinetes de abogados. Y es precisamente el centrar la lucha en las cuestiones económicas y concretas que afectan a cada trabajador en su centro de trabajo, sin hablarles de política y de lo que acontece al resto de clases populares, es como la clase obrera no adquiere conciencia de clase y no libra batalla de ningún tipo, no consiguiendo mejoras ni en un ámbito ni en otro. Esta dejación de funciones de algunos sindicatos deja a la clase obrera desarmada y desunida ante las agresiones de los opresores que ante tal situación de vulnerabilidad de nuestra clase, la patronal no duda en apretar cada vez más si cabe la bota con la que pisan nuestros cuellos. Es esta la razón por la que hoy, después de haber conseguido mediante la unificación y la lucha de nuestra clase hace un siglo la jornada de 8 horas, porque a los obreros se les hablaba de Socialismo y se tomaba como referente la revolución de octubre de 1917, hayamos perdido ese derecho y es posible hoy que haya centros de trabajo, incluso estatales como Navantia, donde se llegan a echar 12 horas mínimas al día 7 días a la semana, nos han quitado el descanso para el bocadillo y nos descuentan hasta las pausas para ir al baño, por no hablar de las vejaciones y humillaciones que llegan a soportarse en ámbitos como la hostelería o la limpieza.

Pero hoy en día, ya poco terreno cabe para ningún avance o progreso para la clase obrera bajo el capitalismo, pues éste está completamente quebrado, por no decir muerto. En la mayoría de los sectores productivos, después de la automatización de la producción, no le queda apenas tasa de ganancia al capital.

Lo paradójico, y ahí quizás reside la profunda traición y engaño de CCOO para con la clase obrera, es que aún figura en sus estatutos que “Se orienta hacia la supresión de la sociedad capitalista y la construcción de una sociedad socialista democrática.”

Esos mismos sindicatos, que aun considerándose “reivindicativos y de clase”, entran en el juego chantajista de la patronal que utiliza sin miramientos la estabilidad de las familias obreras amenazándonos periódicamente con el cierre para conseguir más y más subvenciones.

Y salimos a la calle a exigir carga de trabajo para esta factoría o para aquella o para la otra, ¿pero a quién?

¿Qué podemos esperar los obreros de los sindicatos de Estado CCOO y UGT, vende obreros, cuando se llevan la contraria para simular desavenencias, si en el fondo lo que buscan con estos conflictos es desviar la atención del verdadero problema?

¿Qué espera la clase obrera de estos sindicatos que desde hace ya décadas se han convertido en los matones a sueldo de las empresas, sindicatos cuya misión es amedrentar a los trabajadores para proporcionar a sus dueños capitalistas los mayores beneficios, ya sea gestionando despidos masivos, firmas de convenios, eres, ertes y demás?

¿Qué espera la clase obrera de unos políticos que nos venden a los intereses imperialistas que desde los despachos deciden que se desmantele el tejido industrial, porque para industrias ya están los monopolios alemanes?

Que permiten que los campos se queden baldíos y que mientras los jornaleros apenas puedan malvivir, los grandes terratenientes reciban millones en subvenciones de la Unión Europea por ello.

Que permiten que la ganadería muera, porque para agricultura y ganadería ya están los monopolios franceses. Que nuestros recursos naturales, como es el caso de la pesca y la minería, los exploten empresas multinacionales a las que subvencionamos con millones, que terminamos pagando la clase obrera, que es la que arriesga sus vidas para sacar nuestras riquezas naturales y que los beneficios se los lleven cuatro capitalistas.

Los partidos parlamentarios lacayos del Capital llevan décadas regalando subvenciones de dinero público a multinacionales como Airbus, Renault, Coca Cola etc para que instalen aquí sus factorías y saquen sus beneficios a costa de nuestra explotación por la producción que diariamente llevamos sacando generación tras generación. Multinacionales que periódicamente nos amenazan con cierres y despidos masivos, demostrando que por muy bien que trabajemos, por mucho que produzcamos para ellos, los trabajadores no somos más que el medio indispensable para conseguir sus beneficios, no nos ven como personas, ni les importan que después de haber dejado allí nuestras vidas nuestras familias se queden en la miseria. Con eso juegan, con nuestras familias, con nuestras vidas, nos amedrentan, porque sabemos lo poco les importamos, de eso somos conscientes, y nuestro miedo nos hace caer en su trampa y hacerles el juego tanto a los capitalistas como a sus representantes políticos que mantienen este sistema, sistema criminal para el Obrero. Tanto miedo que al final terminamos pidiendo que vuelvan a subvencionar con dinero de todos, las empresas que pertenecen a cuatro para que esos cuatro sigan engordando sus cuentas, sigan explotándonos, conscientes de que en poco tiempo volverán a chantajearnos de nuevo con el pan de nuestras familias.

Nada, no podemos esperar nada de los títeres sindicales y políticos de la burguesía, solo traición tras traición, traición a trabajadores de la ciudad, del campo, las minas, del mar etc etc etc.

Desde los poderes económicos internacionales (UE, BCE, FMI, BM…) inyectan miles de millones de euros para salvar empresas y bancos, subvencionando créditos con dinero público que nos van a tener endeudados durante generaciones, pero no impidiendo los desmanes que la banca realiza cuando cobran intereses desmesurados por manejar nuestro dinero permitiendo que nos cobren ya hasta por informarnos de cuánto dinero tenemos, hasta 9€ por un extracto.

Y mientras el Estado Español paga los ERES y ERTES de empresas privadas con subvenciones de dinero público. Los dueños de estas empresas llevan décadas amasando inmensas fortunas a costa de explotar a los trabajadores y que muchas de ellas en este tiempo incluso han aumentado sus beneficios en tiempos de pandemia. Sin embargo piden ayuda porque no han aumentado los beneficios tanto como ellas hubiesen querido y por ello, bajo la jurisdicción capitalista, tienen derecho a jugar con las familias de sus trabajadores imponiendo ERES que pagamos entre todos, porque no han conseguido lo que pensaban conseguir.

A los trabajadores nos dicen que no nos olvidan, que no nos van a dejar atrás y nos ofrecen un ingreso mínimo vital, un ingreso que sirve en muchos casos para complementar los salarios admitiéndose así que, aunque se tenga un trabajo en este sistema no podemos vivir, por mucho que nos exploten, por muchas horas que echemos. Complementando para llegar a un salario mínimo interprofesional, que llevan a las familias obreras a la tesitura de que si pagan la casa no comen y si comen se quedan sin casa. Porque los desahucios con pandemia siguen existiendo. Ingreso mínimo vital, no obstante, en el que han invertido para todos los trabajadores españoles menos de lo que han invertido en armamento en este año y eso que no estamos en guerra.

Este sistema se basa en la explotación y el desprecio de la clase opresora capitalista por las vidas de todos los que formamos la clase obrera.

Por eso es hora de tomar las riendas de nuestro destino, y eso sólo lo podemos hacer tomando bajo nuestro control los medios de producción, las industrias, los campos, las minas, etc etc.

Desde las filas de la pata izquierda del régimen (PSOE-IU, PODEMOS, PCE, CCOO, UGT) que sirven para sostener este sistema dicen que esto es una utopía. Los COMUNISTAS decimos que la utopía es pensar que los capitalistas van a anteponer nuestra salud, la estabilidad de nuestras familias o nuestra propia existencia a sus intereses económicos. Esa es la verdadera utopía.

Desde el PCOE trabajamos día a día para unir y vertebrar a la clase obrera en el Frente Único del Pueblo y mandar al capitalismo al museo de la Historia, dirigiéndola a la única salida que es el SOCIALISMO.

 

¡¡SOCIALISMO O BARBARIE!!

Comité provincial del PCOE en Cádiz