1

Airbus, paradigma del conflicto obrero actual

El conflicto en Airbus ha estallado este verano tras años de conflicto enconado. Mientras la empresa presenta resultados récord año tras año, obteniendo enormes plusvalías de sus trabajadores, los trabajadores han sufrido recortes en sus derechos laborales y congelación salarial que ha hecho estallar un conflicto, como no podía ser de otra manera.

Airbus ha obtenido un beneficio acumulado desde 2021 de 21.669 millones de euros, con un pico histórico de 5.221 millones de euros en 2025 (un 23,1% respecto a 2024). El promedio anual de beneficio neto es de 4.334 millones de euros, un aumento del 23,9% desde 2021.

Mientras la propiedad de la empresa se llenaba los bolsillos de dinero la plantilla ha sufrido, desde la pandemia, una congelación salarial que le ha supuesto una pérdida de poder adquisitivo estimada en un 10% en este periodo.

Han sufrido, además, un aumento de las cargas laborales al paralizarse la contratación de nuevos trabajadores, así como un control -mediante el índice de Bradford- de las bajas por enfermedad que pretendía penalizar económicamente los complementos de baja médica. Esta medida fue anulada por la Audiencia Nacional al considerarla abusiva, aunque la empresa la ha recurrido ante el Tribunal Supremo.

La segregación y traspaso de trabajadores al Proyecto Bromo no ha hecho sino aumentar la preocupación de la plantilla respecto de sus condiciones laborales y su futuro, ya que la empresa se niega a mantener un derecho de retorno a Airbus si la Joint Venture fracasa o hace recortes.

Se han impuesto a la plantilla 3 semanas fijas de vacaciones obligatorias en el mes de agosto, cercenando así el derecho al descanso de los trabajadores y, en junio de este mismo año, la directriz Faury que recortaba de 2 a 1 día el teletrabajo, que ha sido la gota que colmó el vaso de la paciencia de la plantilla.

Las condiciones para que estallara el conflicto se han ido acumulando, como ocurre en muchas otras empresas, no solo del sector, sino de todo el estado. La burguesía, desde la pandemia, ha iniciado una campaña de ataques al proletariado mediante recortes en sus condiciones laborales con el objeto de aumentar la plusvalía que obtienen de nosotros.

En el plano sindical también se ha descosido la maraña burocrática tejida por el sindicalismo amarillo liderado por Comisiones Obreras. Las asambleas de trabajadores han votado en contra de la mayoría sindical, vendida a la dirección de la empresa, rechazando primero el preacuerdo firmado en julio por el sindicalismo amarillo con la empresa que consolidaba la pérdida de poder adquisitivo de la plantilla y mantenía la incertidumbre del proyecto Bromo.

Y, posteriormente, votando contra la suspensión de la huelga el 31 de agosto propuesta por CCOO y UGT. El 81,2% de la plantilla votó por mantener los paros, lo que ha evidenciado la desconexión de los sindicatos con la plantilla que, aunque desorganizada, es capaz en asamblea de imponer sus criterios por encima del sindicalismo amarillo y vendido.

Pero la clase obrera no puede permanecer desorganizada mucho tiempo, porque eso significaría su derrota. Airbus ha decidido cerrar la mesa 396 y no negociar en el SIMA con el Comité de Huelga, negociando únicamente con CCOO, SIPA y ATP (mesa 394) amenazando con deslocalizar la producción y congelando la contratación en España. Ha decidido además contratar el bufete Baker McKenzie para las futuras negociaciones, gastando una millonada para no pagar lo que le debe a sus trabajadores.

La clase trabajadora en Airbus se ha unido, tanto los operarios de los talleres como los ingenieros y el personal de las oficinas han hecho un bloque único destrozando al sindicalismo amarillo en la empresa. La plantilla ya conoce a sus enemigos, pero necesitará de organización para salir victoriosa en este conflicto, que sin duda escalará al plano político.

El Ministerio de Industria y Turismo, encabezado por el ministro Jordi Hereu, y muy especialmente el secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, han lanzado serios avisos de que el Ejecutivo intervendrá directamente si la dirección y los sindicatos no logran desbloquear el convenio. Brustenga declaró tajantemente que “seguramente” el Gobierno tendrá que “entrar” en el conflicto, tras enfatizar una frase que ha resonado en el sector: “No podemos jugar con el pan de los próximos 30 años”.

Los trabajadores de Airbus ya tienen la amenaza política encima de la mesa, o se someten o el Gobierno intervendrá, y lo hará siempre en favor de la empresa y en contra de los trabajadores. Que no quepa la menor duda de ello.

El impacto de la huelga es descomunal: la parálisis en los talleres está afectando directamente a las líneas de ensamblaje en Sevilla y Getafe, generando riesgos inminentes de retraso en las entregas, amenazando el calendario global de entregas tanto comercial como militar.

La huelga en las factorías de Andalucía ha provocado un efecto dominó devastador sobre la industria aeroespacial auxiliar: Decenas de talleres de mecanizado, subcontratistas logísticos y empresas auxiliares se han visto obligadas a frenar su actividad.

Estos retrasos suponen una enorme pérdida económica para Airbus, así como posibles penalizaciones financieras multimillonarias por parte de sus clientes globales.

Es necesaria, sin embargo, la organización efectiva de la clase obrera en los centros de trabajo y es vital comprender que el conflicto sindical, una vez alcanza un cierto nivel, siempre se tornará político porque una huelga indefinida y prolongada afecta políticamente a los intereses de la burguesía y a sus planes en cada sector de la producción.

En el caso de Airbus la huelga indefinida impacta de lleno en programas prioritarios de seguridad nacional e internacional coordinados por la OTAN y el Ministerio de Defensa. El retraso o bloqueo en líneas de montaje clave de Sevilla y Getafe afecta a compromisos urgentes como:

  • Las entregas y el mantenimiento del avión de transporte militar A400M.
  • La conversión de los aviones tanqueros A330 MRTT.
  • El suministro de los cazas Eurofighter Halcón para las Fuerzas Armadas.
  • La entrega comprometida para 2026 de los helicópteros de misiones especiales NH90 para la Armada y el Ejército de Tierra.

La burguesía, en plena escalada bélica como única salida a la crisis política actual, ve comprometidos sus objetivos y planes estratégicos por esta huelga de los trabajadores de Airbus y no van a permitir que se frustren.

Por ello, es vital que la organización, la conciencia de clase y la ideología del conjunto de los trabajadores se eleve lo máximo posible. El conflicto en Airbus ha destapado las vergüenzas del sistema capitalista: ni la dirección de una de las multinacionales más importantes hoy, ni el entramado de sindicatos amarillos encargados de mantener dócil a la plantilla han podido contener a la clase obrera que lucha con fuerza por sus condiciones materiales de vida.

El conflicto escala, el Gobierno -títere de estas multinacionales- avisa y amenaza con tomar cartas en el asunto, elevando el conflicto a un plano político para el cual la clase obrera debe prepararse. El sindicalismo de clase y combativo, hoy casi extinto por la incompetencia de algunos de sus dirigentes, es, sin embargo, más necesario que nunca. Un sindicalismo capaz de comprender la actualidad política, la psicología y conciencia de los trabajadores y de elevar a los compañeros en la lucha para comprender que el problema no es tal o cual empresa, sino el sistema capitalista en su conjunto y organizar a la clase trabajadora para derribarlo.

El Partido Comunista Obrero Español saluda y apoya la lucha de los trabajadores de Airbus y les anima a construir una organización de clase y combativa que les permita afrontar con garantías los enormes retos que este conflicto les depara.

El sistema capitalista va a arreciar, como ya viene haciendo, contra los trabajadores de todo el mundo en su afán de acumulación de ganancias. El conflicto de Airbus es una gran lección para todos los trabajadores del mundo: los trabajadores unidos son capaces de poner entre la espada y la pared a la burguesía y a sus lacayos. Pero para vencer en esta lucha contra el capitalismo y la miseria que engendra para la clase obrera necesitamos de una organización superior, el Partido Leninista, capaz de unir a todo el proletariado y hacer la revolución socialista, máxima aspiración del proletariado.

 

¡Fortalece las filas del PCOE!

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Partido Comunista Obrero Español




Beneficios históricos de la burguesía y más pobreza y enfermedad para los trabajadores

El cierre del ejercicio 2025 y la presentación de cuentas anuales de las empresas han sido, en su mayoría, un éxito para la burguesía nacional que ha presentado beneficios récord en el IBEX 35, superando los 66.006 millones de euros de beneficio neto atribuido. La clase obrera, sin embargo, sufre expedientes de regulación de empleo, disminución del poder adquisitivo y una cada vez mayor exposición a riesgos laborales, tanto físicos como psicosociales, que amenazan su propia salud.

La burguesía sigue disfrutando de las mieles del sistema de explotación asalariada, amasando entre sus manos cada vez más capital gracias al robo a la clase trabajadora. Los grandes bancos de origen español superaron los 34.000 millones de euros en beneficios netos conjuntos, lo que representa un incremento del 7% respecto al excelente ejercicio de 2024.

Sin duda, la subida de los tipos de interés desde 2020 ha supuesto el aumento de pingües beneficios para el sector de la banca y, a su vez, ha significado directamente una enorme pérdida de dinero para los trabajadores, que ahora pagan mucho más por sus hipotecas de lo que lo hacían antes. Un dinero que ha ido directamente a las manos de los grandes bancos y sus directivos.

Iberdrola, la principal compañía energética del país, ha desbancado del tercer puesto a CaixaBank, gracias también al robo a manos llenas al proletariado. Según los datos de Red Eléctrica Española 2022 fue el año más caro de la historia: la factura tipo llegó a 1.419 € (un 38,7% más que en 2021) y, aunque los precios bajaron en 2023 y 2024, nunca han vuelto a los precios anteriores. Los trabajadores pagamos la luz mucho más cara que hace 6 años, de hecho en 2025 hemos pagado un 14,3% más que en el año anterior.

De igual manera otras empresas energéticas como Naturgy, Endesa o Repsol, baten récords de beneficios gracias a la subida de precios de la electricidad, el gas y la gasolina que, como siempre, hemos pagado los obreros.

 

Inditex está también a la cabeza los beneficios empresariales hoy gracias a una estrategia de deslocalización de la producción realizada a finales de los años 90, desde los talleres de costura gallega hacia los países de Asia y Latinoamérica. Esto le ha permitido poder vender sus productos con bajísimos costos de producción que ofrece una diáspora de maquilas, es decir, fábricas ubicadas en los países con los salarios más bajos del mundo, como Bangladesh, o en talleres clandestinos de São Paulo o Buenos Aires.

Según los cálculos de la Campaña Ropa Limpia de Setem, si partimos de una hipotética prenda vendida por 29 euros, la venta al por menor se lleva el mayor margen: 17 euros, es decir, un 59%. Le sigue el beneficio de la marca (3,6 euros), los gastos de los materiales (3,40 euros), los gastos de transporte (2,19 euros) y los intermediarios (1,2 euros). Los beneficios de la fábrica proveedora en algún país del Sudeste asiático suponen 1,15 euros (el 4%) y, para los salarios de los trabajadores, quedan apenas 18 céntimos: un 0,6% de los 29 euros que figuran en la etiqueta de la camiseta.

El 24 de abril de 2013 se derrumbó en Bangladesh el edificio Rana Plaza, muriendo 1.129 trabajadores a los que se sumaron más de 2.000 heridos, debido a las precarias condiciones de seguridad e higiene en las que trabajaban para el sector textil, y que hoy en día siguen siendo la norma y provocando accidentes en medio mundo, aunque no aparezcan publicados en la prensa burguesa.

 

Pero ¿Dónde van todos estos beneficios empresariales?

El año 2025 presenció cómo el mercado bursátil español rompía todos los registros históricos en materia de distribución de dividendos. Se estima que, liderados por la banca y el sector energético, los pagos directos al accionista alcanzarán los 42.000 millones de euros en el próximo ciclo, consolidando una rentabilidad por dividendo que supera de manera estructural el 5% de media para el IBEX 35, una de las más atractivas a nivel global.

De manera simultánea, se ha consolidado definitivamente en el entorno corporativo español una práctica importada de los mercados de capitales anglosajones: los programas masivos de recompra de acciones propias (share buybacks) seguidos de su amortización. En 2025, un 69% de las empresas españolas incluidas en el índice selectivo ejecutó programas de recompra, destinando un gasto total de 12.700 millones de euros a la destrucción de papel para inflar artificialmente el beneficio por acción (BPA).

En un lapso de tan solo diez años, el volumen de estas recompras ha experimentado un crecimiento explosivo del 150% en el mercado español. Esta recompra de acciones para el inversor y la empresa, tiene varios efectos directos:

  • Aumento del Beneficio Por Acción (BPA): Si una empresa gana 1.000 € y hay 1.000 acciones, el beneficio es de 1 € por acción. Si recompran y destruyen 200 acciones, esos mismos 1.000 € ahora se dividen entre 800 acciones, subiendo el BPA a 1,25 € automáticamente (sin que la empresa haya ganado ni un euro más).
  • Mayor presión de demanda: Al salir la propia empresa al mercado a comprar sus acciones con grandes cantidades de dinero, genera una demanda que suele empujar el precio de la acción al alza.
  • Eficiencia fiscal: Es una forma de “premiar” al accionista sin repartir un dividendo. Cuando cobras un dividendo, tienes que pagar impuestos inmediatamente. Con la recompra, el valor de tus acciones sube, pero solo pagarás impuestos si decides venderlas en el futuro.

Es decir, la tendencia de las empresas es a “cerrar filas” en un escenario de grandes beneficios hoy, pero que dicho escenario a futuro puede cambiar por su inestabilidad. Los beneficios se quedan en casa del burgués.

Así se entiende esta noticia:

Según el informe anual del banco suizo UBS hay en total 32 españoles que superan la barrera de los mil millones de patrimonio, esto supone que la lista ha crecido en cinco personas respecto a 2024. Entre todos ellos acumulan una riqueza de 213.000 millones de dólares, un 21% más. Pero el 58% del patrimonio de estos milmillonarios (124.000 millones) está en manos de uno de ellos: el fundador de Inditex, Amancio Ortega.

Otro informe, de Oxfam Intermón, indica que, en 2025, la riqueza conjunta de los milmillonarios en todo el mundo creció más de un 16%, tres veces más rápido que el promedio anual de los últimos cinco años, hasta alcanzar un máximo histórico de 18,3 billones de dólares. Desde 2020, la riqueza combinada de estos milmillonarios ha crecido un 81%.

Casi la mitad de la población mundial, sin embargo, vive en situación de pobreza, con menos de 8,3 dólares al día, y un 28% se encuentra en situación de inseguridad alimentaria. Según este informe de Oxfam, sólo con el incremento de este último año, estos 2,5 billones de dólares podrían acabar con la pobreza extrema de los próximos 26 años.

¿Y la clase obrera?

Mientras, según este mismo informe, los salarios pierden peso en la economía y crecen por debajo de lo que aumenta el coste de vida, arrastrando la pérdida de poder adquisitivo de las personas trabajadoras y los hogares. En los diez primeros meses de 2025, los salarios habrían subido seis puntos menos que la inflación.

 

El 1% más rico concentra el 23,9% de la riqueza total, mientras que la mitad más pobre apenas posee el 6,7% en España. El 0,1% más rico en España (unas 48.000 personas con una riqueza promedio de 20 millones de euros) ha visto aumentar su participación en la riqueza nacional desde 2010 y ya supone más del 10% del total.

 

Nuestra clase tiene un escenario de precariedad transversal para todas sus capas. La juventud trabajadora sufre desde la década pasada un aumento en los costes universitarios que la van alejando de los estudios superiores, cada vez más difíciles de costear para una familia obrera.

Conseguir un puesto de trabajo es más difícil, con datos en 2025 de un 24% de paro juvenil e incluso trabajando sufren en muchos casos una estafa directa en sus derechos laborales (salarios, categorías profesionales, adaptación de jornada por estudios, licencias retribuidas, etcétera…). Como ejemplo encontramos que la Inspección de Trabajo y Seguridad Social detectó entre 2021 y 2025 un total de 2.688 falsos becarios en 6.519 actuaciones.

La juventud trabajadora es una capa de la clase obrera que sufre una gran cantidad de ataques de la patronal que, debido a la inexperiencia y falta de conciencia de clase, recibe sin saber cómo defenderse, huérfanos de hermanos de clase con mayor experiencia que ejerzan una mínima protección organizada, donde el sindicalismo exhibe una patética posición de subordinación a los intereses de la burguesía.

El periodo de prueba, que sufre la juventud pero también muchos obreros independientemente de su edad, sexo o cualquier otra cuestión, es una de las trampas que este “Gobierno progresista” de PSOE-IU-PCE-Sumar ha impuesto a los trabajadores. La desaparición del contrato de obra o servicio determinado tras la reforma laboral de 2021 hizo que la patronal desplazara la carga de la contratación temporal hacia el período de prueba de los contratos indefinidos:

En 2026 se produjo un aumento del 1.200% en estas extinciones: En los dos primeros meses de 2026, más de 103.000 contratos indefinidos se extinguieron alegando la no superación del período de prueba, en comparación con los menos de 8.000 que se registraron en el mismo período del año 2021.

 

El Ministerio de Trabajo anunció en marzo el inicio de 520 inspecciones, de las cuales se han finalizado 458. En 342 de ellas (el 75% del total) Inspección de Trabajo ha detectado irregularidades respecto de la aplicación del despido por no superar el periodo de prueba. Este período de prueba se ha convertido, de facto, en una válvula de escape barata para cubrir necesidades estacionales o temporales prescindiendo del trabajador sin abonar indemnización ni preaviso, por lo que el trabajador no ha ganado nada con la desaparición del contrato por obra y servicio ya que sigue sufriendo la temporalidad en el puesto de trabajo.

Los expedientes de regulación de empleo no han parado de producirse, a pesar del pico sufrido en la pandemia del Covid19, el ritmo ha continuado hasta hoy.

 

En 2025 encontramos expedientes de regulación de empleo, sobre todo, en el sector de las telecomunicaciones (Vodafone Zegona ejecutó 898 despidos, MasOrange 609 tras la fusión y Telefónica, más de 4.500 afectados, el 26% de la plantilla de todo el grupo), en Consultoría (Capgemini, 710 afectados) y en Alimentación y Gran Consumo (Nestlé, 242 despidos y Danone, 143 afectados).

Los gigantes de la consultoría tecnológica, el comercio electrónico y el sector servicios no han aplicado estos despidos por una quiebra real o por pérdidas imprevistas, sino como maniobras de reestructuración preventiva bajo el amparo de causas organizativas ETOP (Económicas, Técnicas, Organizativas o de Producción). Una estrategia de la burguesía para blindar sus márgenes de beneficio frente al avance de la automatización por IA, sacrificando a los trabajadores en el altar de la rentabilidad.

El sector de las telecomunicaciones se erige hoy como el principal escenario del desmantelamiento del empleo cualificado. Bajo el pretexto de la competitividad de precios, las fusiones monopolísticas de MasOrange o el desembarco de fondos de inversión como Zegona en Vodafone, la burguesía ha orquestado una sangría de miles de puestos directos e indirectos, sacrificando el sustento de la clase trabajadora en aras de salvaguardar sus márgenes de rentabilidad.

Todos los trabajadores afectados por los expedientes de regulación de empleo que pierden su puesto de trabajo entran directamente a la rueda del trabajo temporal sufriendo los ya analizados periodos de prueba (que la mayoría no superan) o en los contratos fijos discontinuos, que sigue siendo trabajo temporal.

Los salarios, mientras tanto, aumentan a un ritmo ridículamente bajo en comparación con el aumento de los precios de los bienes de consumo con lo que, de hecho, los salarios reales de la clase obrera retroceden. Así, el IPC sube desde 2021 a un ritmo mucho mayor que los salarios, haciendo perder a la clase obrera poder adquisitivo.

 

Durante el primer semestre del presente ejercicio, los salarios han experimentado un incremento medio del 2,5%, una cifra que palidece frente al ascenso del 3,2% en los precios de consumo durante el mismo intervalo. Estos datos, extraídos de la estadística de Ventas, Empleo y Salarios en las Grandes Empresas de la Agencia Tributaria y confrontados con el IPC del INE, evidencian un nuevo episodio de asfixia económica para los hogares proletarios. La cifra sólo refleja el incremento salarial medio de quienes trabajan en una empresa de gran tamaño. Estas, al estar obligadas a presentar de forma mensual sus declaraciones, cuentan con los datos más actualizados de salarios.

Esta erosión de la capacidad de compra de la clase obrera no se limita a las cifras fiscales. Los registros de la negociación colectiva del Ministerio de Trabajo revelan una realidad idéntica: los incrementos pactados en convenio se estancaron en un 3% hasta julio. Esta cifra condena a 8,6 millones de proletarios —el 44% de los asalariados— a cinco meses consecutivos de empobrecimiento real, al quedar sus salarios asfixiados bajo un IPC que escaló violentamente hasta el 3,6%. El robo al valor del trabajo se institucionaliza a través de acuerdos que no logran ni siquiera cubrir el encarecimiento básico de la vida y que son auténticas puñaladas al proletariado que llevan la firma de los sindicatos del régimen.

Aunque la subida salarial media pactada en convenio cerró el año 2025 en un 3,53%, este dato general oculta una enorme brecha en las nóminas de los más de 10,1 millones de trabajadores protegidos por convenio ya que:

  • 3,74 millones de trabajadores (aproximadamente el 37% del total con convenio) quedaron fuera de la media general, pactando una subida de apenas el 2,96% (muy en línea con el IPC de diciembre de ese año).
  • 1,87 millones de trabajadores experimentaron subidas aún menores, situadas en una horquilla de entre el 1,35% y el 2,47%.
  • Más de 100.000 empleados sufrieron una congelación salarial total o incrementos meramente testimoniales.

En resumen, más de 5,71 millones de trabajadores bajo convenio (el 56,5% del total cubierto) quedaron fuera de la subida general del 3,53%, viendo revalorizados sus salarios por debajo del promedio.

Además, los convenios colectivos registrados con efectos económicos en 2026 solo alcanzan a unos 8,6 millones de trabajadores, lo que equivale a un 44% del total de asalariados en España.

El 56% restante de los asalariados se encuentra técnicamente fuera de la cobertura de la negociación colectiva activa registrada para dicho ejercicio. Sus nóminas dependen por completo de las decisiones unilaterales de las empresas o de la aplicación directa del Salario Mínimo Interprofesional (SMI).

Para aquellos que dependen estrictamente del SMI, sus ingresos aumentaron un 3,1% en 2026 (alcanzando los 1.221 € brutos al mes en 14 pagas), una subida que, descontada la inflación acumulada, sitúa su capacidad de compra real al mismo nivel que hace cinco años.

Aunque las cifras oficiales agregadas de la negociación colectiva reflejan un aumento medio del 3,02% hasta julio de 2026, la realidad del bolsillo de la mayoría de los trabajadores queda por debajo debido a la ponderación de los siguientes factores:

  1. El peso de los convenios plurianuales antiguos (2,91%)

La inmensa mayoría de los trabajadores bajo convenio no están cobrando las subidas que se firman este año (que promedian un 3,73%). De los 2.768 convenios registrados con efectos en 2026, el 83% (2.308 acuerdos) se firmaron en años anteriores. Estos convenios antiguos contemplan una subida media de tan solo el 2,91%, lo que arrastra a la baja la nómina de más de 8,6 millones de personas.

  1. La realidad de las Grandes Empresas (2,5%)

Los datos más dinámicos y actualizados de salarios cobrados mensualmente provienen de la Agencia Tributaria (a través de las declaraciones de las Grandes Empresas). Esta estadística revela que los sueldos reales de quienes trabajan en estas corporaciones aumentaron un promedio de solo el 2,5% durante el primer semestre de 2026.

  1. Convenios de empresa y sectores precarizados (2,26% – 2,69%)

Cuando el ámbito de negociación se reduce a la realidad particular de cada centro de trabajo, los incrementos pactados son significativamente menores:

  • Los convenios colectivos circunscritos estrictamente al ámbito de empresa contemplan un incremento medio de apenas el 2,59% (o del 2,56% si se analiza la estadística de marzo).
  • Los convenios de grupos de empresas (que representan a grandes corporaciones complejas) reducen el aumento salarial medio a un 2,26%.
  • Por sectores de actividad, los trabajadores del sector agrario perciben la subida media más baja de todo el tejido productivo, fijada en el 2,69%.

 

Si nos fijamos en la distribución salarial de la clase trabajadora en el estado, observamos como casi un tercio del total corresponde a salarios entre 16 mil y 23 mil euros brutos anuales, que sumado al 18% de trabajadores que cobran menos de 16 mil euros brutos anuales al año encontramos que casi la mitad de la clase trabajadora tiene un salario que no permite una vida independiente bajo este sistema capitalista en prácticamente ninguna capital de provincia del estado.

Pero no solo la pérdida es económica para la clase trabajadora. La salud de los trabajadores también se resiente bajo el sistema capitalista de producción, como se puede comprobar analizando los propios datos de las instituciones burguesas como el INE o el Ministerio de Trabajo:

 

Los accidentes con baja y las muertes se mantienen en unas cifras de auténtico horror y que demuestran la más absoluta miseria del capitalismo, sobre todo en los sectores de los servicios (donde más volumen de trabajadores hay) y la construcción, sector donde mayor índice de incidencia hay. Las caídas a distinto nivel, los atrapamientos y sepultamientos y los accidentes de tráfico y maquinaria siguen liderando año tras año los riesgos visibles más comunes.

Mientras los accidentes físicos se mantienen estables, con caídas únicamente por motivo de la cantidad de trabajadores en activo por las crisis (económicas o pandemia), los riesgos psicosociales han aumentado exponencialmente de una manera brutal y han impactado duramente en la salud de la clase trabajadora.

Los riesgos psicosociales y de salud mental son los que registran el incremento más rápido e intenso debido a mayor explotación laboral impuesta por la patronal. En España, el 40 % de los trabajadores (11 puntos por encima de la media de la UE, que se sitúa en el 29 %) señala directamente a su puesto de trabajo como la causa de su ansiedad o depresión.

Nuevas patologías como las denominadas “tecnoestrés”, “hiperconectividad” o “infoxicación”, debido a la transición digital y el uso masivo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), han introducido riesgos nuevos y emergentes. El 31,6% de las empresas en España reporta un aumento en la intensidad laboral y el 31,7% destaca una sobrecarga de información derivada del uso de herramientas digitales. La conectividad constante y la expectativa de estar disponible con poca antelación por motivos laborales destruye el derecho al descanso.

Los riesgos ergonómicos vinculados al sedentarismo, como las posturas sedentarias prolongadas (estar sentado la mayor parte del tiempo afecta al 75,6 % de las empresas con herramientas digitales en España, y se eleva al 84,7 % en la modalidad de teletrabajo) y los movimientos repetitivos (67,4 %) siguen aumentando y son algunos de los desafíos emergentes más complejos de atajar.

La duplicación de las bajas por salud mental en España que reportan los datos oficiales reflejan un crecimiento de carácter exponencial en los problemas de salud mental que se trasladan directamente al ámbito laboral, convirtiendo a la salud mental en la segunda causa de baja laboral en el país.

Este aumento de los riesgos psicosociales en los centros de trabajo de todo el estado provoca graves consecuencias tanto físicas como fisiológicas, mentales y emocionales y conductuales y sociales:

  • Patologías No Traumáticas (PNT): El estrés laboral crónico es un precursor directo de trastornos cardiovasculares y cerebrovasculares. Problemas como infartos de miocardio, derrames cerebrales e ictus representan actualmente más del 40 % de las muertes ocurridas durante la jornada laboral en España.
  • Trastornos musculoesqueléticos (TME): Dolores agudos de espalda, cuello y extremidades (lumbalgias, tendinitis) derivados del trabajo estático en pantallas y de movimientos repetitivos.
  • Síndrome de Burnout (desgaste profesional): Provoca un proceso degenerativo que comienza con fatiga, insomnio y automedicación (fase moderada), y puede evolucionar hacia el cinismo, la aversión al trabajo (fase grave), el aislamiento y la depresión crónica o riesgo de suicidio en su nivel extremo.
  • Ansiedad, irritabilidad y dificultad de concentración ante la incapacidad de equilibrar las demandas del puesto con los recursos del trabajador.
  • Abuso de sustancias nocivas: Se ha detectado un incremento en la dependencia del tabaco, alcohol y, muy especialmente, en el consumo de psicofármacos como ansiolíticos y relajantes musculares para sobrellevar la presión del día a día en el puesto de trabajo.
  • Conflictos y aislamiento: La sobrecarga y el teletrabajo aumentan el aislamiento social de los compañeros. Además, la insatisfacción puede derivar en conductas de violencia física o verbal (tanto interna como externa de cara a clientes o usuarios conflictivos).

Las bajas médicas por trastornos mentales en España se han duplicado en un periodo de ocho años, pasando de 280.000 en 2016 a más de 600.000 en 2023. Esta tendencia se consolida en 2024, donde solo en los primeros nueve meses (enero a septiembre) ya se registraron más de 468.000 bajas, situándose en una proyección anual de unas 624.000 bajas (+123 % respecto a 2016).

Estas bajas se producen, como hemos visto, por una necesidad de la burguesía de lograr un aumento en la productividad, cuya consecuencia es la elevación de los niveles de tensión y estrés de los trabajadores a todos los niveles.

Y, por supuesto, la solución de la patronal no es otra que cambiar las leyes para evitar pagar las bajas médicas, criminalizando a los trabajadores por un problema que está generando la burguesía en su afán de una mayor acumulación de capital, con el Partido Popular como principal aliado.

Según Feijoo el aumento de la incapacidad temporal es “un cáncer” y propone que los trabajadores de baja cobren menos. Pero desde el PCOE creemos que el cáncer es el, su partido, su sistema económico y la clase a la que representa y que los que deberían cobrar menos son ellos, concretamente nada una vez se socialicen los medios de producción y estén en manos del proletariado.

¿Cómo puede salir la clase obrera de este laberinto?

Como hemos analizado a lo largo del texto, las empresas españolas obtienen su dinero de robar a manos llenas directamente a sus propios trabajadores, a través de la plusvalía, pero también indirectamente al resto del pueblo trabajador con el aumento de los precios de bienes básicos (ropa, energía) y los intereses hipotecarios.

Estos beneficios empresariales se quedan en las manos de unos pocos mientras la clase obrera pierde salud y poder adquisitivo, llegando a niveles críticos en los que casi la mitad de los trabajadores no pueden vivir de forma independiente y cuya salud mental y física empeora cada día.

Este es el escenario que tenemos los obreros bajo el capitalismo, un laberinto de pobreza y enfermedad en el que no podemos continuar. Las condiciones de vida siguen depauperándose para el proletariado en el estado español mientras los capitalistas acumulan más y más ganancias que nosotros mismos hemos generado con nuestro trabajo.

La única salida de la clase trabajadora es la organización, pero no sindicalmente para arrancar unas pocas migajas dentro del sistema capitalista -que sin duda nos robarán por otro lado- o socialmente para paliar el desmantelamiento de los servicios públicos. Sino la organización política para destruir este sistema capitalista criminal que ya no permite nada más que el fascismo y la reacción para su supervivencia.

La organización política para la construcción del socialismo, máxima aspiración del proletariado hoy, que -mediante la socialización de los medios de producción- garantice la vida y la salud del proletariado solucionando los grandes males que hoy nos aquejan: vivienda, educación, sanidad, trabajo, conciliación de la vida profesional y personal…

La clase trabajadora hoy no tiene más remedio que tomar las riendas de su destino, reconocerse como clase, organizarse y hacer la revolución socialista para tomar lo que le pertenece y emanciparse definitivamente para crear una sociedad justa y humanista, lejos de la miseria y la explotación que hoy sufrimos.

 

¡Organízate en el Partido Comunista Obrero Español!

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




1 Mayo en Catalunya, una radiografía de la clase obrera [ESP/CAT]

Desde el asesinato de los mártires de Chicago, el Primero de Mayo ha sido una fecha señalada para la clase obrera en su totalidad. Una fecha de lucha, de hermandad y de unión, una fecha que nace desde el ámbito sindical pero que servía para forjar trabajadores combativos, recordar a los caídos y renovar las esperanzas del proletariado en su capacidad por mejorar el mundo con sus propias manos.

Al servir para mostrar el músculo del movimiento obrero ha servido, también, como reflejo de la situación de la misma solidez de la organización obrera a lo largo de la historia del Primero de Mayo. Hoy en día sigue sirviendo a dicho fin y, por desgracia, no trae buenas noticias. Los días de unidad y de organización parecen del pasado y hoy solo muestra la pésima disposición del movimiento sindical y obrero en Catalunya, que se encuentra acompasado a la misma mísera situación del resto del Estado español.

Nos encontramos con un Primero de Mayo que, en Barcelona, se traduce en 6 convocatorias de manifestaciones: 2 de los tentáculos de la patronal en el movimiento obrero (CCOO y UGT por un lado y USOC por otro) mientras que las otras 4 pertenecen al movimiento sindical “combativo y de clase”, todas ellas autodenominadas como “unitarias” para más inri del ridículo. El movimiento sindical muestra sus vergüenzas: completa desorganización, completa falta de unidad y la completa prioridad de los intereses de las cúpulas de cada sindicato, anteponiéndose los intereses de éstas a los del conjunto de la clase. Es evidente que el modelo sindical actual a la clase obrera no le vale.

El movimiento sindical combativo y de clase se encuentra en una encrucijada: o mantiene esta situación de división y desorganización asentando la derrota al completo antes incluso de empezar o trabajar ardua y honestamente por la unidad sindical real, devolviendo así al proletariado su instrumento para organizarse y combatir en los centros de trabajo. Desde el Partit Comunista Obrer de Catalunya tenemos claro que hay que desbrozar el camino del proletariado atacando sin cuartel al oportunismo y acabando con él en el seno de los sindicatos de clase para construir la central sindical única que los trabajadores necesitamos.

¡PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS!

¡VIVA EL PRIMERO DE MAYO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

COMITÈ NACIONAL DEL PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA (P.C.O.C.)

1 de Maig a Catalunya: una radiografia de la classe obrera

 

Des de l’assassinat dels màrtirs de Chicago, el Primer de Maig ha estat una data important per a la classe obrera. Una data de lluita, de fraternitat i de unió, una data que neix de l’àmbit sindical, però que servia per formar treballadors combatius, recordar als caiguts i renovar les esperances del proletariat en la seva capacitat per millorar el món amb les seves pròpies mans.

Com a mostra de la força del moviment obrer, també ha servit com a reflex de la situació i de la solidesa de l’organització obrera al llarg de la història del Primer de Maig. Avui dia, continua servint a aquest propòsit, i, malauradament, no porta bones notícies. Els dies de unitat i d’organització semblen del passat, i avui només reflecteixen la pèssima disposició del moviment sindical i obrer a Catalunya, que es troba en la mateixa situació deplorable que la resta de l’Estat espanyol.

Ens trobem amb un Primer de Maig que, a Barcelona, es tradueix en 6 convocatòries de manifestacions: 2 de les organitzacions vinculades a la patronal dins del moviment obrer (CCOO i UGT per un costat, i USOC per l’altre), mentre que les 4 restants pertanyen al moviment sindical “combatiu i de classe”, totes elles autoanomenades “unitàries”, per afegir-hi una mica més de ridícul. El moviment sindical mostra les seves mancances: completa desorganització, completa falta d’unitat i la total prioritat dels interessos de les cúpules de cada sindicat, posant-los per davant dels interessos de la classe obrera. És evident que el model sindical actual no serveix a la classe obrera.

El moviment sindical combatiu i de classe es troba en un carreró sense sortida: o manté aquesta situació de divisió i desorganització, assegurant la derrota abans de començar, o treballa amb esforç i honestedat per a la unitat sindical real, i així retornar al proletariat el seu instrument per organitzar-se i lluitar als centres de treball. Des del Partit Comunista Obrer de Catalunya, tenim clar que cal desbrossar el camí del proletariat atacant sense pietat l’oportunisme i eliminant-lo del si dels sindicats de classe, per tal de construir la central sindical única que els treballadors necessitem.

 

PROLETARIS DEL MÓN, UNIU-VOS!

VISCA EL PRIMER DE MAIG!

SOCIALISME O BARBÀRIE!

 

COMITÈ NACIONAL DEL PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA (P.C.O.C.)




Un primero de mayo de división de la clase obrera

El día 1 de mayo de cada año, en todos los países del mundo, el movimiento obrero se reúne para reafirmar sus derechos laborales y políticos. Esta fecha se ha convertido en una jornada de reafirmación de los intereses históricos de la clase obrera.

El Primero de Mayo los trabajadores del mundo recordamos y analizamos las enseñanzas que nos legaron los mártires de Chicago y los trabajadores organizados que llevaron a cabo una huelga que comenzó el 1 de mayo de 1886 y que paralizó más de cinco mil fábricas y donde 340.000 obreros salieron a las calles y plazas a manifestar su exigencia. Una lucha que duró 3 días para conseguir la jornada de 8 horas y que costó la vida de 5 dirigentes asesinados en la horca por reivindicar los derechos de la clase obrera.

En Madrid, este año, sin embargo, encontramos un Primero de Mayo de absoluta división donde del sindicalismo de clase y combativo se ha fraccionado al punto de encontrar hasta 3 convocatorias de distintas siglas, federaciones desfederadas de sindicatos y otros que caminan en soledad y sin dirección, dejando a la clase obrera en la penumbra y sin referentes en el campo sindical.

Un Primero de Mayo que es el espejo de cómo se encuentra hoy la clase obrera, desnortada y dividida, débil y desorganizada con dirigentes que anteponen intereses particulares a los de la clase y que son incapaces de marcar un camino claro de confrontación con la burguesía en un contexto en el que ésta arrecia sus ataques contra los trabajadores de todo el mundo.

El  Partido Comunista Obrero Español lamenta esta situación que revela la debilidad actual del movimiento obrero en el Estado español y hace un llamamiento a los dirigentes sindicales y obreros de la capital y de todo el estado a trabajar por la unidad de la clase obrera, dejando a un lado la mentalidad de “chiringuito” y la desunión por intereses personales en el movimiento sindical para trabajar codo con codo con todos aquellos que deseen la emancipación de la clase obrera para la creación de una central sindical única de clase y combativa que plante cara a la burguesía y a sus sindicatos amarillos y traidores, aglutinando a los trabajadores más conscientes y revolucionarios por la superación de este sistema capitalista explotador y criminal que nos aboca a la guerra y a la muerte.

 

¡Por la unidad del sindicalismo de clase y combativo!

¡Socialismo o barbarie!

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español en Madrid




Huelga de estibadores en Avilés

La defensa del empleo portuario frente a los intentos de precarización vuelve a mostrar que sólo la organización y la lucha de la clase trabajadora pueden frenar los ataques del capital.

Los trabajadores de la estiba del Puerto de Avilés vienen protagonizando en las últimas semanas varias jornadas de huelga frente a los planes empresariales que amenazan su modelo de empleo. Este 14 de marzo volvieron a movilizarse en las calles de Avilés para defender sus puestos de trabajo y denunciar el bloqueo en las negociaciones.

El origen del conflicto se encuentra en la intención de desmantelar el actual sistema de organización del trabajo portuario basado en el Centro Portuario de Empleo. Este modelo permite la contratación colectiva de los estibadores y garantiza cierta estabilidad laboral para la plantilla. Su desaparición abriría la puerta a una mayor precarización del sector, favoreciendo la fragmentación del empleo, la temporalidad y el deterioro de las condiciones laborales.

Los trabajadores han advertido que estas medidas suponen un nuevo intento de debilitar derechos conquistados tras años de lucha en los puertos.

La lucha de los estibadores de Avilés vuelve a recordarnos que, frente a los ataques del capital, la única garantía para defender los derechos de la clase trabajadora es la organización y la movilización colectiva.

Trasladamos toda nuestra solidaridad con los estibadores en lucha y con sus familias, así como con todos los trabajadores que defienden sus derechos frente a los intentos de precarización del empleo.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Asturias




Huelga en el sector auxiliar del metal en Asturias

La huelga convocada en el sector auxiliar del metal en Asturias ha vuelto a poner sobre la mesa una realidad que la burguesía industrial y sus representantes políticos intentan ocultar: sin la clase obrera no funciona un solo engranaje de la industria.

En los últimos días, piquetes de trabajadores han bloqueado los accesos a las factorías de ArcelorMittal en Gijón y Avilés, paralizando operaciones clave de mantenimiento y reparación en las instalaciones siderúrgicas. Entre ellas se encuentra una intervención fundamental en el Horno Alto B de Veriña, cuya reparación depende en gran medida del trabajo de las empresas auxiliares del metal.

Este conflicto afecta a miles de trabajadores de la industria auxiliar, empleados en tareas de mantenimiento industrial, montajes mecánicos, soldadura, electricidad y reparación de instalaciones industriales. Su lucha no es un hecho aislado. Es la expresión concreta de una contradicción fundamental del capitalismo: la que enfrenta los intereses de la clase obrera con los de la patronal.

La huelga surge tras el bloqueo de las negociaciones del convenio colectivo del sector de montajes y empresas auxiliares del metal, que lleva más de un año sin avances reales.

Las reivindicaciones son claras:

  • Recuperar poder adquisitivo frente a la inflación.
  • Mejorar las condiciones salariales.
  • Reducir la jornada laboral anual.
  • Regular mejor los desplazamientos y dietas.
  • Garantizar el relevo generacional en las plantillas.

Frente a estas demandas, la patronal del sector, agrupada en Femetal, pretende mantener la precarización estructural de miles de trabajadores que sostienen la industria asturiana. Mientras los beneficios empresariales se recuperan tras la crisis, los empresarios se niegan incluso a garantizar la recuperación del poder adquisitivo perdido.

Pero el bloqueo del convenio también evidencia otro problema que la clase trabajadora conoce bien: la política de negociación permanente y concesiones del sindicalismo amarillo.

Durante décadas, las direcciones de CCOO y UGT han convertido la negociación colectiva en un mecanismo de gestión de los recortes en lugar de una herramienta de confrontación contra la patronal. El resultado es que convenio tras convenio los trabajadores ven cómo se consolidan jornadas interminables, salarios insuficientes y condiciones cada vez más precarias.

Uno de los aspectos más reveladores de esta huelga es la importancia real de las empresas auxiliares en la producción industrial. En complejos como ArcelorMittal, gran parte de los trabajos de mantenimiento, montaje y reparación dependen de estas plantillas externalizadas. Sin ellas, la producción se paraliza. Lo que hoy está ocurriendo con la reparación del Horno Alto B lo demuestra con claridad.

Este modelo de subcontratación masiva no es casual. Es una estrategia deliberada del capital para fragmentar a la clase obrera, dividir plantillas y rebajar salarios y derechos. La externalización permite a las grandes multinacionales beneficiarse de mano de obra altamente cualificada mientras descargan sobre otras empresas la presión laboral, los riesgos y la precariedad. Y, en demasiadas ocasiones, esta fragmentación ha sido aceptada en los acuerdos firmados por las direcciones amarillistas,consolidando una división entre trabajadores de plantilla y trabajadores de las empresas auxiliares que solo beneficia a la patronal.

La huelga del metal también se produce en un contexto más amplio de incertidumbre industrial en Asturias. En los últimos años se han multiplicado las advertencias sobre posibles recortes de actividad, deslocalizaciones y reorganizaciones productivas en el sector siderúrgico. Las grandes multinacionales utilizan con frecuencia la amenaza del cierre o del traslado de producción para presionar a trabajadores e instituciones públicas. El chantaje es siempre el mismo: aceptar peores condiciones laborales o asumir la pérdida de empleo.

Pero la historia del movimiento obrero demuestra que ceder ante ese chantaje solo conduce a nuevas concesiones. La desindustrialización no es un fenómeno inevitable ni natural: es el resultado de decisiones tomadas por el capital en busca de mayores tasas de beneficio.

La huelga del metal en Asturias es un ejemplo de la única vía que históricamente ha permitido a la clase obrera defender sus derechos: la lucha organizada. Cuando los trabajadores paralizan la producción, se revela una verdad fundamental que el capitalismo intenta ocultar: toda la riqueza social la produce el trabajo.

Los altos hornos, las plantas siderúrgicas, los complejos industriales… nada de eso funciona sin los miles de obreros que cada día ponen en marcha la producción. Por eso la huelga es una herramienta fundamental de la clase trabajadora. No solo como medio de presión económica, sino también como escuela de conciencia y organización. Y también demuestra que la fuerza real de los trabajadores no reside en las mesas de negociación, sino en su capacidad de parar la producción.

El conflicto del metal en Asturias no afecta únicamente a los trabajadores del sector. La industria siderúrgica ha sido históricamente uno de los pilares del empleo y de la economía de la región. Cada ataque a las condiciones laborales en este sector repercute en toda la clase trabajadora. Por eso la huelga de las empresas auxiliares debe entenderse como una lucha de conjunto: una lucha contra la precarización, contra la desindustrialización y contra un modelo económico que sacrifica los intereses de los trabajadores en beneficio del capital.

Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Asturias 




El futuro del proletariado bajo el capitalismo: EREs y miseria

El pasado 2 de febrero el periódico 20 minutos exponía la información sobre el repunte de los EREs desde finales de 2025 hasta esa misma fecha, en la cual se puede ver que un gran número de empresas han retomado esta medida y que en esos meses se han destruido alrededor de unos 10.000 puestos de trabajo, más de la mitad de ellos en Telefónica y le sigue Amazon con 920 puestos destruidos. Todos estos trabajadores tirados a la calle y esos puestos de trabajo destruidos, imposibilitando que otro proletario se sustente, se achacan a la IA, la automatización y la digitalización de muchos procesos del modelo productivo.

Sobre esta situación el Partido ha indicado hasta la saciedad como la IA y demás procesos de automatización del proceso productivo no son más que un síntoma del momento de putrefacción y anacronismo del sistema burgués. De como éste no se traduce más que en la traba del avance tecnológico y social, además de enemistar dicho avance con el bienestar y la tranquilidad de la clase trabajadora. Mientras que una profundización de la automatización y de la reducción de la necesidad de trabajo humano en el proceso productivo debería traducirse en una liberación de la carga laboral de los trabajadores y un aumento en su nivel de vida, en el capitalismo solo se traduce en paro, miseria, desesperanza de los trabajadores y muerte. Todo esto es debido a que dicho proceso de automatización no pertenece a la etapa capitalista del desarrollo humano, sino que pertenece a la etapa socialista, y mientras no se socialicen los medios de producción, el desarrollo tecnológico, la burguesía seguirá tratando de resolver la inviabilidad de su sistema económico destruyendo fuerza de trabajo, o lo que es lo mismo, liquidando a millones de obreros.

Mientras estos ataques a la clase obrera se han sucedido, los autodenominados sindicatos mayoritarios se han posicionado del lado del patrón, firmando y corroborando esos EREs, demostrando una vez más que de sindicatos tienen solamente el nombre ya que no son más que un tentáculo más del dominio burgués sobre los trabajadores. Esto se ha traducido en que los burgueses han campado a sus anchas y han desarrollado esos EREs sin oposición y, en no pocos casos, con voluntarios de sobra demostrando la falta de conciencia política e ideológica de muchos de los trabajadores de esos centros, consecuencia de la falta de organización revolucionaria en los centros de trabajo y del dominio del oportunismo. Llegando una vez más a la conclusión de que mientras la clase obrera no se organice en sus centros de trabajo sobre un sindicato que realmente merezca dicho nombre y no entronquen la lucha en el ámbito laboral con el resto de luchas que está llevando a cabo la clase en el resto de ámbitos de su existencia, arremolinándose alrededor del Partido, el único futuro que nos espera es la miseria, el oprobio y la barbarie.

Por tanto, desde el Partido Comunista Obrero Español llamamos a la clase obrera a romper con el oportunismo y con la aristocracia obrera – presente tanto en CCOO y UGT como en sindicatitos que se autodenominan de clase y son dirigidos por auténticos miserables reaccionarios – y a construir organización sindical en los centros de trabajo que sea combativa y se fundamente en la lucha de clases. Asimismo, hacemos un llamamiento a unir las luchas de los centros de trabajo con el resto de luchas en los barrios y frente a toda opresión y sobre dichos nexos de unión de las luchas conformar un Frente Único del Pueblo que servirá de cimiento para una base material real sobre la que asentarnos para destruir el pútrido sistema capitalista y construir el futuro estado socialista.

 

¡POR UNA CENTRAL SINDICAL ÚNICA Y DE CLASE!

¡POR LA UNIDAD DE TODAS LAS LUCHAS EN UN FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO, GERMEN DEL PODER PROLETARIO!

¡POR EL SOCIALISMO!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Nueva detención de sindicalistas en Puertollano

Karl Marx (El dieciocho brumario Luís Bonaparte, 1852) dijo “la historia se repite dos veces, la primera como tragedia y la segunda como farsa”. En el Estado español, una vez más, se repite la historia como tragedia y como farsa. Después de una serie infinita de represión contra el sindicalismo de clase, como hemos podido ver ya en las seis de la Suiza o en el metal de Cádiz, se abre un nuevo capítulo con los dieciséis detenidos en Puertollano. El caso deja ver a las claras las entrañas netamente fascistas del Estado español y del autodenominado gobierno más progresista de la historia con la lamebotas de la ministra de trabajo, Yolanda Díaz, a la cabeza.

Siempre se usa el mismo método. Al cabo de un tiempo prolongado desde los hechos consumados se procede a la detención de los obreros, lo que implica un estudio de las condiciones más lesivas y una organización sistemática de la represión. Por eso, esta actuación no le es extraña al PCOE, ya que cada vez que la clase obrera llega a un nivel concreto de organización y presión contra los capitalistas, el estado burgués ejecuta sus métodos represivos contra quien ose ponerle a prueba. Cada vez que la clase obrera no se conforma con la precariedad en un sistema de explotación y con un destino de injusticia como norma, reciben la violencia de los explotadores encarnada en unos poderes, judicial, legislativo y ejecutivo, que demuestran, una vez más, que no existe separación alguna entre ellos cuando se trata de defender los intereses de clase de la burguesía. Y decimos que no nos extraña porque no son un hecho aislado sino fruto de una estrategia que se repite sostenida en el tiempo, la desmovilización por el miedo. No olvidemos que actualmente hay en el Estado español más de doscientos presos políticos y algunos condenados a morir en las cárceles, porque enfrentan largas condenas con problemas de salud muy graves.

Cada detenido se convierte así en un mensaje a la clase obrera para desmovilizarla, añadido todo esto a la introducción como Caballo de Troya de los sindicatos amarillos que son verdaderos apéndices del estado burgués. Frente a un sistema que protege la apropiación privada del trabajo social y que criminaliza las protestas y las formas organizativas para la superación del modo de producción capitalista, desde el PCOE expresamos nuestra más profunda solidaridad con los detenidos acusados de desarrollar un trabajo sindical de clase, que es por lo que se les criminaliza, muy alejado del sindicalismo amarillo como pata de infiltración de estamentos burgueses dentro del corazón de la clase obrera.

Desde el PCOE exigimos el fin de la represión, la puesta en libertad sin cargos de los detenidos y la constatación por medio de las detenciones de la dictadura del capital sobre la clase obrera cuyo nuevo atropello la hace más visible. El Estado español, por mucha represión con la que responda, no podrá parar jamás la ola de nuevas reivindicaciones futuras porque mientras haya explotación habrá resistencia. Cada centro de trabajo, cada asociación política y cada obrero debe ponerse en pie de guerra porque la represión no nos asusta, nos hermana.

 

¡La lucha continúa!

¡Libertad para los detenidos!

¡Solidaridad con el sindicalismo de clase!

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Sobre Telefónica, el Estado burgués y lo que exhibe el gobierno “de progreso”

Telefónica ha anunciado el enésimo expediente de regulación (ERE) de empleo al objeto de despedir a 6.088 trabajadores. Este ERE planteado por los dueños del grupo Telefónica afecta a siete empresas: Telefónica SA, Telefónica de España SAU, Telefónica Móviles, Telefónica Soluciones, Telefónica Global Solutions, Telefónica Innovación Digital y Movistar+, constituyéndose siete mesas de negociación del ERE, una por empresa.

Esta configuración del holding empresarial, fragmentando el grupo en diversas empresas, unido al sistema sindical existente definido por los herederos de Franco en alianza con el oportunismo, pone en mayor ventaja aún a la empresa en tanto, de partida, ya los trabajadores están divididos por empresas de tal modo que hay una centralidad empresarial pero una dispersión de los trabajadores en cuanto a representación y negociación que, para más inri, además en su inmensa mayoría esa representación está en manos de la aristocracia obrera encarnada en CCOO y UGT, socios de la propia empresa en la gestión de los planes de pensiones privados de los trabajadores de la propia Telefónica, FONDITEL, ergo a nadie se le escapa que los intereses de clase de las cúpulas de CCOO y UGT y los de sus socios de Telefónica es el mismo, el antagónico al interés de los trabajadores.

La pata oportunista del “gobierno de progreso”, la ministra de trabajo, Yolanda Díaz, ha enviado una carta a la SEPI -que posee el mayor bloque accionarial en el grupo empresarial ostentando el 10% del capital de Telefónica – manifestando su desacuerdo con el ERE señalando que “el dinero público no está para despedir a nadie, por muy buenas que sean las condiciones de un expediente de regulación de empleo” y señalando que le parecía indecente.

Una compañera de su gobierno, la ministra de hacienda y vicepresidenta del gobierno, María Jesús Montero de la parte socialfascista del “gobierno de progreso”, le respondió a la ministra de trabajo diciendo que “Telefónica es una empresa privada que está participada en un 10% por la SEPI (…) El Gobierno siempre intenta minimizar los despidos en todos los entornos en los que le corresponden a él y también en el resto, pero dejemos trabajar a los sindicatos, están ahora mismo en el diálogo y, por tanto, llegando al mejor acuerdo posible”.

Como puede comprobarse, ¿qué diferencia hay entre el corrupto y fascista gobierno de Rajoy y este “gobierno de progreso”? Un gobierno que exhibe, por un lado, un cinismo y desvergüenza descomunal y, por el otro, una ideología totalmente reaccionaria defensora de los intereses económicos del gran capital.

Dice la socialfascista de María Jesús Montero que como Telefónica es una empresa privada el Gobierno no debe intervenir, algo que suscribirían el propio Milei, Ayuso o Abascal. Hay que recordar que Telefónica es una empresa privada porque, primero el PSOE, y finalmente el gobierno del criminal de Aznar, privatizaron dicha empresa.

Por otro lado, es inmoral que tanto Yolanda Díaz hable de que le parece indecente que Telefónica destruya empleo, o que María Jesús Montero señale que “dejemos trabajar a los sindicatos, están ahora mismo en el diálogo y, por tanto, llegando al mejor acuerdo posible” cuando el actual gobierno ha mantenido la Reforma Laboral de corrupto Rajoy de 2012 por la que se quitaban las competencias a la Autoridad Laboral de aprobación del ERE. Tras dicha reforma laboral es el empresario el que tiene la potestad de hacer el ERE haciendo un proceso de consulta, que ni tan siquiera es una negociación real, quedando vaciadas las competencias que tenía la Autoridad Laboral y dejando a los trabajadores totalmente indefensos y desamparados. Dice que hay que dejar a los sindicatos trabajar cuando éstos están bien subvencionados por el Estado y, además, son socios de Telefónica. Sabe perfectamente que los sindicatos son una parte más del engranaje capitalista contra los trabajadores.

Telefónica deja desnudos a oportunistas y socialfascistas del “gobierno de progreso”, muestra que la “izquierda” lo que ha hecho es mantener la reforma laboral de la extrema derecha por la que se quitaban derechos a los trabajadores y competencias a la Autoridad Laboral en materia de despidos colectivos para transferirlas a los empresarios. Telefónica muestra la traición de este gobierno a la clase obrera y el mantenimiento de las políticas de la extrema derecha, las cuales han consolidado.

Como puede comprobarse, cuando la pata izquierda gobierna se consolidan los avances de la extrema derecha y, cuando la extrema derecha gobierna profundiza sus políticas antiobreras que, posteriormente, la pata izquierda consolidará.

Este ERE de Telefónica retrata al sistema, donde no existe una izquierda real estando el tablero político instalado en la extrema derecha, muestra cómo el empresario tiene todas las cartas para actuar, sin cortapisa alguna de la autoridad laboral, sin necesidad de negociar en tanto lo que la legislación contempla es la apertura de un proceso de consulta, y que lo máximo que pueden hacer los obreros es llevar el ERE a la judicatura donde los jueces, burgueses con leyes – realizadas por los políticos del capital –  que favorecen al empresario sentenciará en contra de los trabajadores.

A la clase obrera no nos vale el estado burgués, no nos vale el régimen capitalista creado para garantizar la impunidad y el dominio económico y político de la burguesía, para garantizar el sometimiento de la clase obrera al capital. La única salida que el proletariado tiene es romper con el capitalismo, es abolir el Estado y construir el socialismo tomando la clase obrera todo el poder político, reprimiendo sin cuartel a la burguesía.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Huelga del metal en Ciudad Real

El pasado 22 de octubre, tras meses de bloqueo por parte de la patronal en las negociaciones sobre el convenio colectivo de los trabajadores del metal de Ciudad Real, tuvo lugar la mediación de la convocatoria de huelga indefinida del sector para el lunes 3 de noviembre. La patronal ni se ha molestado en aparecer.

Esto nos da la razón a los comunistas cuando decimos que la lucha de clases es hoy más real que nunca, pues la burguesía mira por sus intereses, y para alcanzarlos se lleva por delante nuestra dignidad y derechos laborales y sociales, ejerciendo su tiranía mediante despidos, trabajos precarios, la robotización y sustitución de los trabajadores por máquinas… ¡Y si nos oponemos, nos lanzan a sus Fuerzas de Seguridad! Las clases dirigentes llevan usando a las fuerzas represivas desde siempre, desde la antigüedad, para actuar a sus anchas contra los oprimidos.

La huelga del metal de Ciudad Real es un ejemplo de cómo el sector mantiene un convenio anticuado y la patronal pretende reducir los salarios, en este caso suprimiendo el plus de antigüedad. ¡Veremos si se quedan ahí!

El Partido Comunista Obrero Español (PCOE) apoya a los trabajadores que salen a la calle a luchar, pero les advierte que ir de la mano de UGT y CCOO (los sindicatos amarillos) implica aceptar las migajas de la patronal y la pérdida de derechos, como ya vimos en la huelga del mismo sector del metal hace unos años en Cádiz.

No podemos confiar en sindicatos vendidos a la patronal a quienes sirven lacayunamente a sus intereses y que lo refrendan en cada convenio firmado que va en contra de los intereses de los trabajadores, teniendo en cuenta la situación económica y social en la que los trabajadores del Estado español que, pese a tener un salario nominal más alto que hace trece años, se enfrentan a un modelo de vida mucho más caro, como podemos ver en el aumento del precio de necesidades básicas (vivienda, alimentación, carburantes…).

Tampoco podemos dejar de ver que estos mismos sindicatos amarillos que nos piden confianza someten a sus trabajadores a las mismas condiciones laborales que la patronal (EREs, bajos salarios…).

La única alternativa que le queda a la clase trabajadora bajo el capitalismo es organizarse de forma verdaderamente revolucionaria y combativa, con el objetivo de derrocarlo. El PCOE trabaja para fortalecer el sindicalismo de clase y combativo adherido a la Federación Sindical mundial (FSM).

 

¡Abandonemos los sindicatos amarillos!

¡Organicemos al Proletariado en el sindicato de clase y combativo!

¡Organicemos al Proletariado en el Partido marxista-leninista!

¡Socialismo o barbarie!

Comité Provincial del PCOE en Ciudad Real