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Trabajo temporal, empleo criminal

Que en Valdepeñas (Ciudad Real) se vaya a abrir un McDonald’s, evidencia la podredumbre del capitalismo. Se ha vendido la apertura de un McDonald’s en Valdepeñas como una buena noticia de cara a generar empleo en el municipio, unos 30 empleos pero a cambio se miseria y semi esclavitud.

No es nada nueva esta situación en la hostelería (contratos temporales, sueldos ridículos, muchas horas, etc.), pero si hablamos de las cadenas como Burger King, McDonald’s, Telepizza y compañía, no sólo mencionamos la precariedad laboral, sino también el cómo juegan con la salud de la gente, clientes y trabajadores.

En lo laboral, estas empresas comienzan su búsqueda de trabajadores (o futuros explotados) con anuncios tan sugerentes como “Ideal para compaginar con estudios” –traducción: los estudiantes necesitan trabajar para pagarse los estudios porque la educación realmente no es gratuita-, a lo que se suma que ofrecen trabajos de 20/25 horas semanales (media jornada) que se transforman en 30/35, con la mitad de cotización que esto supone.

En el caso de los repartidores, además de esos anuncios tan llamativos, hay que añadir que les prometen incentivos por cada reparto hecho. Estos incentivos son un reclamo más, aunque a primera vista podrían parecer un ingreso extra maravilloso para completar el ridículo y mínimo salario que los trabajadores de estas empresas (repartidores o no) reciben, pues se cobran los incentivos sólo si el local cumple unos requisitos de ventas y tiempos desproporcionados y prácticamente imposibles de alcanzar. No podemos hablar de los repartidores sin mencionar el tema de su seguridad. Los repartidores sufren una doble peligrosidad. Mientras que sus compañeros en barra y en cocina pueden sufrir los peligros típicos de la hostelería (cortes, resbalones…), a los repartidores, además de compartir con sus compañeros esos peligros, pues realizan trabajos de camarero/cocinero aun no siendo su tarea, se suman los peligros de la carretera, tales como ser embestidos por coches, camiones y demás, agravados por la velocidad a la que se les obliga a circular, y es que tienen un tiempo límite para entregar los pedidos que, de sobrepasarlos, pueden conllevar en amonestaciones, y esto también tiene el riesgo de que se juegan una multa por exceso de velocidad, multa que evidentemente pagará el repartidor, no la empresa, que tendrá que cubrir la sanción con una cantidad similar o superior a su salario mensual (alrededor de 300/400 euros).

No podemos obviar el caso del McDonald’s de Gamarra (Vitoria-Gasteiz), donde se ha despedido a una trabajadora por presentarse a las elecciones sindicales por un sindicato alternativo a los amarillistas siervos de la patronal (CCOO y UGT). Para estas cadenas, el presentarse a las elecciones sindicales es una odisea, más aún si no lo haces con los sindicatos de CCOO y UGT, pues si lo haces con uno medianamente opuesto al capitalismo, eres despedido.

La temporalidad se marca con contratos basura, por obra y servicio, de 25 horas semanales (en la práctica), que, en el caso por ejemplo de Burger King permiten contratar a un trabajador para 3 meses, renovar otros 3 meses y, hasta hace poco, al cumplir los 6 meses, hacer indefinido. Pero esto ya no es así, pues ahora no hacen indefinidos, sino que “criban” a la plantilla, para evitar tener que renovar y hacer más “estable” a los trabajadores.

Pasemos ahora a hablar del tema salud. La comida basura, que es la que estas cadenas venden, ha sido señalada como uno de los principales problemas de obesidad en el mundo. Al problema del sobrepeso se suman otros como la salud mental (aumenta el riesgo de padecer depresión entre los jóvenes), problemas cardiovasculares, hepáticos, respiratorios, diabéticos… es decir, venden enfermedad y muerte junto con una precariedad laboral abismal. Y es que es curioso como anuncian numerosas cadenas del estilo sus servicios, con lemas parecidos a “lo primero es el cliente”, claro, porque jamás serán lo primero los derechos laborales de los trabajadores, ni tampoco la salud de los consumidores. Realmente lo primero para ellos es la ganancia monetaria.

A todo esto se suman cuestiones que se reproducen en empresas de todos los sectores en este sistema, como la obligatoriedad de realizar determinadas formaciones en tu tiempo libre y desde tu propia casa, sustituyendo de esta forma el supuesto derecho a la formación que debería garantizar el Estatuto de los Trabajadores por unos cursos en vídeo realizados fuera del horario laboral y por tanto a coste del propio trabajador.

Éste es el trabajo precario y criminal que los medios anuncian a bombo y platillo como parte de la “recuperación económica”.

Trabajo temporal, mal pagado y que no permite a los trabajadores, principalmente a los jóvenes, independizarse o comprar una vivienda, condenando a millones de trabajadores a la máxima precariedad y un futuro de miseria. Esos mismos medios que se preguntan por qué los jóvenes ya “no quieren” comprar automóviles y vivienda, son los que blanquean la explotación del capitalismo y la miseria que este sistema genera cada vez a mayor ritmo.

Esta contradicción absoluta del capitalismo, en el que los trabajadores con cada vez menor poder adquisitivo no pueden consumir los bienes que cada vez se producen a mayor ritmo por la automatización de la producción, es totalmente insalvable y sólo puede ser resuelta por la vía revolucionaria, implantando un sistema que armonice las relaciones de producción, en el que la producción de bienes y servicios sirva exclusivamente a los intereses del pueblo y no para enriquecer a una minoría parásita. Sólo la derrocación del capitalismo y la construcción del Socialismo pueden garantizar un futuro para la clase trabajadora sin miseria, explotación y muerte.

 

COMITÉ PROVINCIAL DE CIUDAD REAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




El PCOE en la Concentración en Sevilla de apoyo a la huelga del metal de Cádiz

El PCOE ha estado presente en la concentración convocada en Sevilla este lunes 22 de noviembre de apoyo a la huelga del metal que se está dando en Cádiz, además se han repartido octavillas a los asistentes haciéndoles llegar el mensaje de los comunistas. Las diferentes intervenciones del acto tenían la misma esencia reformista, pidiendo más carga de trabajo, un convenio digno o la derogación de la reforma laboral. Entre estas intervenciones ha estado la de CCOO, la del PCE y la de Adelante Andalucía, quienes han tenido la poca vergüenza de asistir a la concentración, siendo ellos unos de los principales culpables de la situación actual de la clase trabajadora y de su desmovilización, muestra de ello han sido los abucheos que algunos de ellos han recibido.

Nuestro mensaje ha sido claro, la clase trabajadora no se va a librar de su opresión con más carga de trabajo, ni con una nueva reforma laboral o con un aumento de salarios. Hace tiempo que no hay cabida para más medidas reformistas, ya que estas no atacan la raíz del problema, el cual no es otro que el sistema capitalista, un sistema caduco. La única salida para los trabajadores de Cádiz y para los trabajadores del resto del país es la unidad y la organización en torno a un Frente Único del Pueblo, no para perseguir reformas que no solucionan nada, sino para unir todas las luchas en una, ponerle fin a este sistema criminal y construir el socialismo, un sistema en el cual todos los recursos y riquezas estén al servicio de la clase obrera.

A continuación se expone la octavilla repartida en la concentración:

“El Partido Comunista Obrero Español muestra todo su ánimo y apoyo a los trabajadores en huelga en el sector del metal en Cádiz. Los trabajadores del metal, de larga tradición en la lucha para defender sus condiciones laborales, han salido sin dudar a la huelga para, una vez más, mantener sus derechos.

En la fase actual del capitalismo no hay ya margen de mejora en las condiciones laborales y de vida del proletariado. La burguesía arrecia en sus políticas contra la clase trabajadora cada día más, pues es su única vía de subsistencia ante una tasa de ganancia decreciente inherente en el sistema capitalista.

La huelga del metal en Cádiz es un ejemplo más de la vigencia del marxismo leninismo y de esta Ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia en el capitalismo. Por un lado, la patronal propone congelar los salarios o incluso reducirlos mientras los sindicatos vendidos y amarillos CCOO y UGT proponen subidas ridículas teniendo en cuenta el alza de los precios.

El alza de los precios debido a la inflación ha llegado ya al 5,4% en el mes de octubre, lo que supone un aumento de 1,4 puntos respecto al mes anterior. Se trata de la tasa más elevada desde septiembre de 1992. La última oferta de la patronal, según CCOO, es aumentar los salarios un 1,6% este año y un 2,1% en 2022 y en 2023. Pero los sindicatos vendidos CCOO y UGT ni se plantean vincular el aumento salarial al IPC sumando a ello un porcentaje de aumento real.

CCOO y UGT, expertos en traicionar a la clase trabajadora, firmando como vemos rebajas de las condiciones laborales, actuarán igual que en estos casos para con los compañeros del metal en Cádiz. Los trabajadores, no solo del metal en Cádiz, sino los del conjunto del Estado español en cada sector debemos afrontar la realidad que se impone hoy: CCOO y UGT son herramientas del Estado y, por ende, de la patronal, para liquidar las condiciones laborales de la clase trabajadora.

Solo el sindicalismo de clase y combativo permitirá a la clase obrera forjarse en la lucha por liberarse del yugo que hoy tiene, que va mucho más allá del salario en sí mismo, sino que le atenaza con la temporalidad, el paro, los despidos colectivos (ERE y ERTE), el alza de los precios, la pérdida de servicios públicos, la caída de pensiones y la imposibilidad de jubilarse en el futuro, etcétera.

Pero la clase trabajadora no puede quedarse en las luchas por mejoras económicas que se están dando en diferentes sectores, como la huelga de Tubacex, la cual ha durado siete meses, la huelga de Renfe o incluso las protestas que se han dado en el sector público. La realidad es que el imperialismo distribuye internacionalmente el trabajo y decide el papel que le corresponde a la economía española, y concretamente a la andaluza. La condición para que el Estado español entrara en la Comunidad Económica Europea (CEE) fue la reconversión industrial de España, y en ese proceso de la destrucción de la industria y tercerización de la economía española nos encontramos desde hace prácticamente 5 décadas.

Las condiciones de vida pésimas que viven los trabajadores se reflejan en el aumento de conflictos laborales, pero como se ha visto en repetidas ocasiones estas luchas aisladas nunca serán un triunfo para la clase trabajadora. Por lo que todas estas luchas deben unirse, ya que forman parte de una única lucha, la lucha de clases, y de un mismo problema, el sistema capitalista, un sistema que funciona a base de la explotación de la clase trabajadora.

La única salida para la clase trabajadora es organizarse en torno a un Frente Único del Pueblo, es el momento de unir todas las luchas de los diferentes sectores que conforman la clase obrera – centros de trabajo, juventud obrera, estudiantes, por una sanidad y una educación pública y universal, por pensiones de jubilación dignas, etcétera – en una única lucha de clase contra los empresarios, su sistema económico – capitalismo – y su Estado.”

 

¡POR LA UNIDAD DE LA CLASE TRABAJADORA CONTRA EL CAPITALISMO!

¡POR EL SOCIALISMO!

Comité Provincial del PCOE en Sevilla




Cádiz, hay que acabar con el oportunismo para superar al capitalismo

Los obreros del metal gaditano suman días de huelga general indefinida. Estamos viendo escenas que demuestran la naturaleza reaccionaria del Estado y que acreditan que el oportunismo y la socialdemocracia, cuando están en el gobierno, actúan de la misma manera que los fascistas. Así, el gobierno de progreso del PSOE y PODEMOS/IU/PCE – apoyado, no lo olvidemos, por ERC, EH-BILDU y demás partidos de la “izquierda” del sistema – no duda en sacar tanquetas a la calle contra los obreros y apalear inmisericordemente a todo trabajador, importándoles bien poco su edad con el objetivo de garantizar el esquirolaje y de salvaguardar los intereses de los empresarios ¡Ese es el papel del Estado burgués! ¡Esa es la naturaleza del capitalismo!

El Convenio Colectivo del Metal gaditano ha sido el detonante de un conflicto larvado durante mucho tiempo como lo expresan las sucesivas huelgas que se han ido produciendo en las empresas auxiliares del metal de Cádiz y la comarca de la Janda tiempo atrás, lucha de los trabajadores subcontratados y precarios a la que los sindicatos del régimen, CCOO y UGT dieron la espalda.

Sin duda, las criminales políticas capitalistas, suscritas plenamente por CCOO y UGT se han dejado sentir en esa provincia, donde la sobreexplotación en forma de subcontratación azota a los trabajadores no sólo con la precariedad laboral, sino con la falta de seguridad en el trabajo que ha segado la vida de muchos obreros del metal. Asimismo, los datos nos muestran los efectos del sistema que nos señalan que en la provincia de Cádiz, junto con Huelva, están a la cabeza en cifras de paro, superando de manera holgada el 23% de paro, con el 43,27% de la población que ni tiene trabajo (regulado por un contrato de trabajo) desistiendo de buscarlo ante la imposibilidad de encontrarlo – condenados a la precariedad máxima, a la economía sumergida para poder vivir –  y donde sólo el 43,60% dispone de un trabajo regulado por un contrato de trabajo, siendo la juventud obrera la más azotada superando la tasa de paro juvenil el 50%.

Durante todo este tiempo, en el metal gaditano, como acontece en todos los sectores de la producción y en toda la geografía española, la patronal, su Estado y sus sindicatos – CCOO y UGT – no han dudado en fomentar la desigualdad y dividir a la clase obrera en trabajadores de primera, segunda o tercera, esto es, dividendo a los trabajadores entre subcontratados y trabajadores de las empresas matrices – o lo que es lo mismo, los monopolios – que suelen ser los que sufren o el convenio provincial o sectorial – que por norma general ni tan siquiera se cumple  – o los que disponen de un convenio de empresa y, cómo no, consagrándose la división entre trabajadores eventuales o temporales y trabajadores indefinidos, por no hablar de los que son de una provincia u otra aunque formen parte del mismo ramo o sector de la producción. La división, la desorganización y la desideologización de los trabajadores es la fórmula necesaria por la burguesía para derrotar a la clase obrera y, en esa tarea, la patronal cuenta con la determinada colaboración de sus sindicatos – CCOO y UGT – y el oportunismo.

Mientras se suceden los actos de solidaridad con los trabajadores gaditanos del metal y estos sobrepasan a los traidores sindicatos del régimen CCOO y UGT forzándolos a desdecirse del Convenio de traición que tenían apalabrado ya para los trabajadores gaditanos, los esbirros de la burguesía bajo las siglas de CCOO y UGT no dudan en apuñalar a los trabajadores gaditanos escenificando la traición con la firma del Convenio del Metal de la Provincia de Sevilla, en plena lucha del Metal en la Provincia de Cádiz, el cual fue preacordado hace 28 días. Un Convenio provincial del Metal sevillano que consagra la devaluación salarial y que satisface plenamente los intereses de la patronal hispalense.

El capitalismo en su fase monopolista, putrefacta, en su fase actual, es un sistema caduco donde la burguesía lo apuesta absolutamente todo a la automatización al objeto de tratar de incrementar sus márgenes de ganancia, sin embargo, y a pesar de agudizar el grado de sobreexplotación de los trabajadores y despojar a una parte cada vez mayor de la clase obrera del trabajo y lanzarlos al paro y la pobreza, contempla como sus márgenes de ganancia se reducen cada vez más.

El sistema económico actual, el capitalismo monopolista, está en bancarrota y solo se sostiene por la violencia, el engaño y, fundamentalmente por la lucha ideológica sin cuartel que los monopolios libran contra la clase obrera y contra la negación de los capitalistas y su formación socioeconómica, contra el socialismo y la ciencia emancipadora del proletariado, el marxismo-leninismo.

La lucha hoy trasciende el convenio, y afecta no sólo al Metal de Cádiz sino al conjunto de la clase obrera. Hoy el Metal de Cádiz enseña a los obreros del Estado no sólo la dignidad sino que el camino es la lucha. Hoy la lucha del Metal de Cádiz muestra no sólo las vergüenzas de muchos mal llamados comunistas que hacen dejación de sus funciones y lanzan consignas a los trabajadores totalmente reformistas como, por ejemplo, “¡A por un convenio justo y digno!” cuando la solución a los problemas de la clase obrera hoy no pasa por la consecución de un convenio que, por justo y digno que sea, consagra la explotación, el capitalismo y la existencia de explotadores y explotados. La salida de la clase obrera no pasa por sostener un sistema moribundo, criminal e injusto sino por finiquitarlo, por hacer que el desarrollo tecnológico y la inmensa riqueza que genera no esté en manos de una minoría inhumana y explotadora y pase a manos de la clase obrera, auténtica artífice de ese desarrollo de la producción que debe convertirlo en progreso social y ello sólo puede hacerse acabando con el capitalismo y construyendo el socialismo.

Pero para ello hay que acabar con la influencia del oportunismo en el seno del movimiento obrero. Sin duda los trabajadores del Metal de Cádiz están escribiendo una página importantísima de dignidad obrera y, sobre todo, está retratando todo aquello que debe ser barrido: Un Estado fascista que únicamente le importa reprimir a los obreros y servir a los monopolios; unos sindicatos vendidos al capital – CCOO y UGT – que son un instrumento fundamental de los monopolios para dividir y traicionar a la clase obrera y el oportunismo en el seno del movimiento comunista rehuyendo una parte de sus responsabilidades de vanguardia a la par que  se convierten en retaguardia rebajando la ideología emancipadora de la clase obrera, el marxismo-leninismo, en un momento de lucha abierta donde la clase obrera está en una disposición mejor de comprender no sólo la faz criminal del sistema sino la necesidad que tiene de romper con el capitalismo y llevar a cabo su misión histórica, la destrucción revolucionaria del capitalismo y la construcción del socialismo.

 

¡PARA CONQUISTAR EL SOCIALISMO HAY QUE ERRADICAR AL OPORTUNISMO!

¡POR LA UNIDAD DE LA CLASE OBRERA Y LA UNIDAD DE TODAS LAS LUCHAS SECTORIALES EN UNA ÚNICA LUCHA REVOLUCIONARIA POR EL SOCIALISMO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Madrid, 24 de noviembre de 2021

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La huelga del metal en Cádiz. La lucha hoy ya no es solo por los salarios

En la fase actual del capitalismo no hay ya margen de mejora en las condiciones laborales y de vida del proletariado. La burguesía arrecia en sus políticas contra la clase trabajadora cada día más, pues es su única vía de subsistencia ante una tasa de ganancia decreciente inherente en el sistema capitalista.

La huelga del metal en Cádiz es un ejemplo más de la vigencia del marxismo leninismo y de esta Ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia en el capitalismo. Por un lado, la patronal propone congelar los salarios o incluso reducirlos mientras los sindicatos vendidos y amarillos CCOO y UGT proponen subidas ridículas teniendo en cuenta el alza de los precios.

El Partido Comunista Obrero Español muestra todo su ánimo y apoyo a los trabajadores en huelga en el sector del metal en Cádiz. Los trabajadores del metal, de larga tradición en la lucha para defender sus condiciones laborales, han salido sin dudar a la huelga para, una vez más, mantener sus derechos.

Sin embargo, con CCOO y UGT esta huelga se convierte en una pantomima, pues sin duda estas centrales sindicales vendidas a la patronal acabarán por firmar, como ya lo hicieran en el pasado, retrocesos para la clase trabajadora bajo la excusa de haber logrado alguna mejora en lo ofrecido inicialmente por la patronal.

El alza de los precios debido a la inflación ha llegado ya al 5,4% en el mes de octubre, lo que supone un aumento de 1,4 puntos respecto al mes anterior. Se trata de la tasa más elevada desde septiembre de 1992. La última oferta de la patronal, según CCOO, es aumentar los salarios un 1,6% este año y un 2,1% en 2022 y en 2023. Pero los sindicatos vendidos CCOO y UGT ni se plantean vincular el aumento salarial al IPC sumando a ello un porcentaje de aumento real.

De hecho, CCOO y UGT ya firmaron el pasado mes de septiembre el nuevo convenio del metal de Córdoba con un alza salarial del 1% este año y del 2% en 2022, lo que supone una pérdida de poder adquisitivo teniendo en cuenta el alza de precios actual. Y más recientemente, el preacuerdo en el Convenio de Cárnicas que también consumaría, de firmarse finalmente, una enorme pérdida económica para los trabajadores del sector, con alzas muy por debajo del aumento del IPC.

CCOO y UGT, expertos en traicionar a la clase trabajadora, firmando como vemos rebajas de las condiciones laborales, actuarán igual que en estos casos para con los compañeros del metal en Cádiz. Los trabajadores, no solo del metal en Cádiz, sino los del conjunto del Estado español en cada sector debemos afrontar la realidad que se impone hoy: CCOO y UGT son herramientas del Estado y, por ende, de la patronal, para liquidar las condiciones laborales de la clase trabajadora.

Solo el sindicalismo de clase y combativo permitirá a la clase obrera forjarse en la lucha por liberarse del yugo que hoy tiene, que va mucho más allá del salario en sí mismo, sino que le atenaza con la temporalidad, el paro, los despidos colectivos (ERE y ERTE), el alza de los precios, la pérdida de servicios públicos, la caída de pensiones y la imposibilidad de jubilarse en el futuro, etcétera.

La lucha hoy no se da en el terreno económico, sino en el terreno ideológico principalmente. Así, la burguesía impone primero su ideología, haciendo ver al trabajador la necesidad de bajarse el sueldo para mantener su puesto de trabajo para, después de la derrota ideológica, imponer su victoria en lo económico. Los comunistas debemos ser los primeros en dar esa batalla en cada frente de masas, en cada centro de trabajo, para fortalecer y elevar ideológicamente a nuestros compañeros para sustentar una lucha contra el sistema capitalista con garantías de éxito.

Y en el terreno sindical sólo el sindicalismo de clase y combativo, adherido a los principios de la Federación Sindical Mundial, garantiza poder hacer ese trabajo que permita a los camaradas elevar ideológicamente a los compañeros de cada empresa para afrontar las luchas más allá de lo económico e inmediato, y hacer comprender a los compañeros que la lucha es por derribar el sistema capitalista, podrido, corrupto y acabado, y construir el socialismo, máxima aspiración del proletariado.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




Balance de la situación de los trabajadores del sector primario

En pasados artículos, nuestra organización ha hablado sobre la situación de los temporeros en España así como de otros lugares como Francia, considerada el principal granero de la Unión Europea, con una producción agrícola que representa una quinta parte del total de los 27 países integrantes de la misma. Pese al tiempo transcurrido desde dichas publicaciones a día de hoy, las condiciones a las que están expuestos los temporeros no ha mejorado un solo ápice, como vimos en una publicación de elDiario.es, a pesar de que se han duplicado las inspecciones de trabajo en lugares como Navarra, advirtiendo del mayor índice de incumplimiento de la normativa en relación a las Empresas de Trabajo Temporal (ETT), concretamente en un 40%. Y es que la Inspección de Trabajo no es más que otro órgano cuyo objetivo no es otro que el garantizar el ordenamiento jurídico, o lo que es lo mismo, forzar a que se satisfagan los intereses de la burguesía.

En condiciones de semiesclavitud, los patronos muestran perfectamente su faz criminal, no dejando de mirar hacia otro lado cuando se les pide responsabilidad en la protección de sus trabajadores, sin existir ninguna distancia de seguridad entre los temporeros, sin ofrecerles mascarillas para trabajar y sólo un 18% de los patronos les aporta agua y jabón suficientes para la jornada laboral, sin olvidar tampoco las condiciones de habitación de estos. Según Salud Laboral, es bastante negativo el índice respecto a la adopción de medidas de prevención sanitarias en cuanto al COVID-19 se refiere. Con todo ello, la patronal ahorra millones de euros en detrimento de la salud de los trabajadores.

Pero no sólo empeoran las condiciones laborales para los trabajadores del campo, también en la industria cárnica se ha visto malograda la situación para sus trabajadores, la mayoría de ellos inmigrantes. En una investigación del ya citado elDiario.es, se nos habla de constantes accidentes laborales, amenazas a los trabajadores que osen levantar su voz ante la situación de esclavitud en la que viven, o el trato despectivo que reciben por ser extranjeros en los diferentes mataderos del país.

Una de estas víctimas es el marroquí Mohammed Laghmari, de 55 años, que acabó en la calle sin derecho a paro ni indemnización por denunciar públicamente la situación de los inmigrantes en la empresa cárnica Le Porc Gourmet de Osona (Cataluña), perteneciente al Grupo Jorge, uno de los más importantes del sector en el Estado español. Este mismo grupo, así como sus filiales, recibieron sólo en el pasado año más de un millón de euros por subvenciones de la Unión Europea según el informe del Fondo Español de Garantía Agraria. Ya en el año 2019, una inspección de trabajo en esta empresa denunció que esta “atentó contra la dignidad de los trabajadores y sus más elementales derechos laborales y de seguridad social”. La situación no ha cambiado desde entonces.

Entre estas malas condiciones podemos comentar las cicatrices repartidas por el cuerpo a consecuencia de un trabajo en cadena a una alta velocidad y empleando herramientas peligrosas y difíciles de manejar. Uno de los doctores entrevistados en este reportaje de investigación dijo que “atiendo cada semana cortes profundos en la mano, en el antebrazo y contusiones en diferentes partes del cuerpo” (…) “Los trabajadores vienen regularmente con tendinitis crepitantes, muy graves, con agua en los tendones, una lesión que nunca he visto en gente de aquí, sólo entre los trabajadores migrantes de los mataderos.” Tampoco se da una preparación a la hora de emplear productos químicos, lo cual causa lesiones al intentar sedar a los animales con ellos.

La investigación cita a otro trabajador migrante, Kalidou Balde, senegalés de 44 años, que intentó crear una sección sindical en el matadero Mafriges y tras haber sido amenazado si no abandonaba sus intenciones y activismo, bajaron su salario de 1.700 euros a 1.300, sirviendo de escarmiento al resto de sus compañeros: “nadie más ha querido apoyar la idea de sindicarse desde entonces” (…) “A veces parece que trabajemos para la mafia”. El mismo artículo afirma que “prácticamente todos los entrevistados aseguran que fueron amenazados con ser despedidos cuando intentaron montar secciones sindicales en sus empresas o se quejaron de algún abuso”.

Gran parte de estos trabajadores realizan su labor sin ningún contrato, lo cual sirve al patrón para aprovecharse de su desesperación y explotarlo con más ahínco, al no poder denunciar las condiciones infrahumanas en las que están envueltos. Entre los principales abusos contra estos empleados migrantes está el cobrar un salario por debajo del convenio colectivo, teniendo que cobrar mucho menos trabajando muchas más horas. Tampoco tienen derecho a cobrar el finiquito, tomar vacaciones o a la prestación por desempleo. Esta es la situación de entre 15.000 y 20.000 trabajadores migrantes en los mataderos del Estado español, según las fuentes oficiales, aunque posiblemente la cifra sea mayor.

A los marxistas no nos debería sorprender todo esto, ya que en un momento como el presente, con una crisis del sistema capitalista acelerada por la pandemia del COVID-19, la sobreexplotación de la clase obrera y campesina no es más que un reflejo de la contradicción expresada por Karl Marx en su Ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia en el capitalismo. Es decir, mientras que la tasa de ganancia en el capitalismo disminuye, la tasa de explotación aumenta. Y como hemos podido observar de un año a otro, la situación no mejora, sino que tiende a empeorar.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), como ya hemos ido defendiendo sucesivamente, luchamos por una Reforma Agraria que debe ser antilatifundista y antimonopolista, haciendo hincapié una vez más en la necesidad de salir de la Unión Europea como requisito imprescindible para que esta sea realmente efectiva. Y esto nos lo confirma la investigación ya citada, pues a pesar de las ilegalidades que cometen estas empresas contra sus trabajadores, no han sido óbice para que reciban nuevas subvenciones, a pesar de que según la propia normativa de la Política Agrícola Común (PAC) se debían retirar ante tales fechorías. Una vez más comprobamos que la UE, como organización política a favor de los grandes monopolios de la burguesía, incumple hasta sus propias leyes, por lo que no debemos confiar que la misma vaya a velar por nuestros intereses como clase. De la misma forma que la burguesía se organiza de forma estatal e internacional, la lucha en el campo necesita construir su propio órgano de poder aliándose con los trabajadores y clases populares de la ciudad, de forma que conformen un Frente Único del Pueblo para acabar con la dictadura de la explotación del hombre por el hombre, independientemente de su etnia u origen.

 

¡Fortalece el Partido Comunista Obrero Español!

¡Trabajadores de todos los pueblos, uníos!

¡Por la Reforma Agraria Antilatifundista y Antimonopolista!

¡Por el Frente Único del Pueblo!

¡Socialismo o barbarie!

 

COMISIÓN DE MOVIMIENTO OBRERO Y DE MASAS DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Nuevo convenio, nuevos retrocesos

El pasado domingo 24 el PCOE estuvo en la concentración convocada en Sevilla por los sindicatos ASC, CNT y CGT contra la firma del nuevo convenio provincial de limpieza de edificios y locales, convenio firmado por los sindicatos amarillos CCOO y UGT, que una vez más vuelven a traicionar a la clase obrera. En ella se llevó a cabo un reparto de octavillas en la cual se explica el papel de estos sindicatos en el Estado capitalista. A continuación se expone dicha octavilla:

“Una vez más, los sindicatos vendidos CCOO y UGT, a espaldas e ignorando a los trabajadores, se disponen a perpetrar una nueva traición contra la clase obrera a la que dicen representar, en esta ocasión, con la firma del nuevo convenio provincial de limpieza de edificios y locales.

Y es que estos sindicatos amarillos (CCOO-UGT) son una parte del Estado capitalista, instrumentos al servicio de la Patronal para someter a los trabajadores cuyo objetivo es dividir, desmovilizar, desorganizar y traicionar a los trabajadores siendo esta su esencia, su razón de existir, la de servir los intereses de clase de los empresarios. Y no hemos de olvidar que el Estado actual es el instrumento que tienen los empresarios para imponer su dictado y oprimir a la clase trabajadora. A tenor de lo expresado, se comprende así que la propia patronal reconozca la necesidad y la “responsabilidad” de sus sindicatos amarillos y, todavía más, se comprende que el Estado que riegue generosamente con millones de euros de dineros públicos que salen de los impuestos de los trabajadores en forma de subvenciones así como todo tipo de liberaciones y demás prebendas para estos sindicatos podridos como, por ejemplo, son los diferentes Servicios de Mediación y demás observatorios inútiles, por no hablar de la cogestión que hacen de las pensiones privadas en grandes empresas. Esa es la contraprestación a las traiciones y fechorías perpetradas por CCOO y UGT contra la clase obrera, este gobierno “progresista” de PSOE y PODEMOS/IU/PCE, a través del Ministerio de Trabajo y Economía Social no ha dudado en aumentar a los sindicatos para este 2021 las subvenciones destinadas a estos un 56% en comparación con lo presupuestado en 2020.

CCOO y UGT son dos instrumentos fundamentales para que el Estado pueda aplicar la política económica de la patronal consistente en devaluar los salarios, en hacer que siempre los salarios vayan por debajo de la carestía de vida, así como para destruir los puestos de trabajo al antojo de los intereses de la patronal, no dudando CCOO y UGT en firmar todo tipo de ERE que le han puesto por delante y de los que, también, se llevan suculentas comisiones por suscribir los precitados despidos colectivos. La clase trabajadora no puede depositar su confianza en este sindicalismo amarillo y debe romper con CCOO y UGT que es sinónimo de debilitar a la patronal y a su Estado criminal.

Los empresarios y sus medios de comunicación se afanan en vilipendiar al sindicalismo empleando como ariete la corrupción y la putrefacción de los sindicatos amarillos que los propios empresarios, y su Estado, alimentan para que los trabajadores rechacemos el sindicalismo, o lo que es lo mismo, la organización económica y política de la clase obrera para conquistar mejoras económicas y sociales. Los trabajadores debemos rechazar por completo este mensaje y debemos actuar de manera opuesta, esto es, organizados y unidos fortaleciendo las filas del sindicalismo de clase. En esta dirección el Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a los trabajadores sevillanos en general, y del sector de la limpieza en particular, a fortalecer las filas del sindicalismo de clase que internacionalmente está organizado en la Federación Sindical Mundial (FSM) y que su referente en el Estado español es la Alternativa Sindical de Clase (ASC).

Asimismo, hacemos un llamamiento a los trabajadores del Sector de la Limpieza de Sevilla a organizarse para tumbar este criminal convenio de traición siendo para ello fundamental no sólo organizarse y unirse en cada centro de trabajo sino, también, trasladar este conflicto al conjunto de la sociedad sevillana para que el pueblo asuma como propio este conflicto, pues esta es la ecuación que conducirá a los trabajadores en general, y de la limpieza en particular, a frenar tamaño atropello y a comenzar a dar pasos hacia adelante. Es momento de unir todas las luchas de los diferentes sectores de la clase trabajadora en una única lucha de clases contra los auténticos y únicos responsables de los males que azotan a los trabajadores, que no son otros que los empresarios y su Estado. El capitalismo está quebrado y lo único que puede ofertar a los trabajadores es pobreza, sufrimiento y muerte, por ello es vital que los trabajadores superemos este criminal sistema económico y conquistemos el socialismo, que hoy es una necesidad vital e histórica para la vida de la clase trabajadora”.

 

¡CONTRA EL SINDICALISMO AMARILLO Y CONTRA EL ESTADO BURGUÉS!!

¡POR LA UNIDAD DEL SINDICALISMO DE CLASE Y POR LA CONSTRUCCIÓN DEL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Comité Provincial del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Sevilla




Huelga en el sector público: a la clase trabajadora no le queda otra que luchar

El pasado jueves, 14 de octubre, la fascista Isabel Díaz Ayuso se dirigía hacia el Pleno de la Asamblea de Madrid en los siguientes términos:

“A mí me gustaría que la educación fuera gratuita para todo el mundo, pero si el 50% del presupuesto va a sanidad y el otro 50% va a educación, díganme, ¿cómo va a la gente al trabajo, cómo se desplaza, cómo se recogen las basuras, qué hacemos con las residencias?”

 

Aunque aquellos que no son capaces de salir de la lucha política parlamentaria lo nieguen, estas declaraciones están perfectamente alineadas con las medidas que está tomando el gobierno central en lo que a gestión de servicios públicos se refiere. Desde el PCOE nos hemos expresado sobre ello en varias ocasiones: lo público en el capitalismo es gestión burguesa y, como tal, su fin sirve a los intereses de los capitalistas, de los monopolios.

Vivimos en una época en la que el gasto público se dispara a pasos agigantados. El Estado español ha pasado de tener una deuda de alrededor del 100% del PIB a superar ya el 120% del PIB, llegando a valores que no se registraban desde 1881. Sin embargo, a diferencia de finales del siglo XIX, esto no ha sido consecuencia de las guerras coloniales contra la independencia de las colonias españolas tanto en América o en Filipinas, ni nos encontramos todavía en aquellos tira y afloja entre el capitalismo y feudalismo. La deuda que hoy se contrae en el mundo entero no es más que la consecuencia de la perpetuidad de un sistema económico que ya está caduco y moribundo, que no tiene nada que ofrecer al grueso de la población mundial. Es el resultado del saqueo y de la estafa de los monopolios. Es por esto que, ante la desesperación burguesa por tirar lastre, lo primero en caer es el sector público.

Los recortes públicos en España, atribuidos únicamente al Partido Popular, realmente se han dado a lo largo y ancho de la historia del capitalismo monopolista de estado. Para muestra, un botón: hoy un funcionario público ha perdido más de un 40% de su poder adquisitivo con respecto a 1982. El intervalo temporal es lo suficientemente grande como para atisbar que tanto el PP como el PSOE tienen la misma preocupación por el aporte de servicios de calidad a la clase trabajadora: ninguna. Su única preocupación es servir bien a las grandes empresas, que es a quiénes se deben.

Así, por mucho que se quiera señalar a la pandemia como generadora de todos los males, lo cierto es que el progresivo deterioro de los sistemas públicos lo podemos comprobar en cualquier año y en cualquier lugar: falta de profesorado y aumentos de jornada, falta y temporalidad de sanitarios, colapsos de urgencias por enfermedades tan comunes como la gripe, cierre de plantas en hospitales, recortes salariales… El capitalismo nos lleva a que la universalidad de los servicios esenciales sea algo prescindible.

El coronavirus ha permitido que este proceso de privatización y recortes se acelere, dejando en especial vulnerabilidad a aquellos empleados públicos de diversos sectores con categoría de interinos, puesto que recientemente se ha decretado que aquellos que no tengan 10 o más años de experiencia pierdan sus empleos y sean obligados a presentarse a unas oposiciones. El llamado “Icetazo” ha tenido una fuerte contestación por parte de los trabajadores afectados a pesar de que los grandes sindicatos CCOO, UGT y CIG les han traicionado una vez más firmando dicho acuerdo que no es más que un ERE público.

Estos mismos sindicatos siguen en su línea, pues son ellos los que también han permitido los recortes gracias a su pasividad, puesto que en la práctica actúan como los Recursos Humanos de la empresa pública y privada, como cualquier trabajador sabe. Si acaso las reivindicaciones que realizan son trivialidades como manifestaciones simbólicas, negociaciones de perogrullo o huelgas aisladas en centros muy determinados y sin ninguna continuidad para no perder la credibilidad de sus afiliados, pero que sin duda a cualquier trabajador que le preocupe la situación de la plantilla de su empresa le sabrá más bien a poco. En la práctica, los llamados sindicatos amarillos, que son el propio Estado, practican la desmovilización y la desideologización de la clase trabajadora.

Sindicatos alternativos como la CUT y la CGT han organizado para el 28 de octubre una huelga del sector público, convocatoria la cual CCOO, UGT y CIG han boicoteado con su silencio.

Desde el PCOE, valoramos de forma positiva dicha convocatoria. Sin embargo, el trabajo va mucho más allá de una huelga de 24h. Es necesario el fortalecimiento de las posiciones de clase en los centros de trabajo a través de aquellos sindicatos agrupados en la Federación Sindical Mundial, de los cuales la Alternativa Sindical de Clase tiene un proyecto unitario a nivel estatal para aunar la fuerza de todos los trabajadores. Esta lucha económica debe de elevarse progresivamente hasta llegar a un programa político revolucionario, que necesariamente pasará por romper definitivamente con el capitalismo e instaurar el Socialismo como sistema socioeconómico en el que los trabajadores son dueños de los medios de producción.

Los comunistas debemos presentar batalla en esta ardua guerra de clases en todos los frentes posibles al objeto de unificarlos, en una única lucha de clases contra el capitalismo y su Estado y por la construcción del socialismo, conformando el Frente Único del Pueblo. Nuestra misión es que el proletariado recupere la conciencia que le ha sido arrebatada y comprenda que bajo el yugo del Capital no tiene ni tendrá ningún tipo de futuro. La única alternativa revolucionaria posible a la situación de atoramiento en la que nos encontramos consecuencia de este moribundo y caduco sistema explotador es el socialismo, y la clase obrera es el sujeto protagónico de la superación revolucionaria del capitalismo y la construcción del sistema superior que armonice el desarrollo de las fuerzas productivas con unas nuevas relaciones de producción. Ese sistema es el socialismo que barrerá la explotación capitalista y mandará a ese criminal sistema económico al estercolero de la historia.

 

¡Por la unidad de la clase obrera!

¡Por la unificación de todas las luchas sectoriales en una única lucha de clases contra el capitalismo y su Estado!

¡Construyamos el socialismo!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del PCOE




El 12º Congreso de CCOO, podrido de burguesía y oportunismo

El 12º Congreso Confederal de Comisiones Obreras, celebrado el pasado fin de semana, ha dejado bien a las claras el tipo de organización que es CCOO: un sindicato amarillo al servicio del Estado y, por tanto, de la patronal, en el que han intervenido todo tipo de representantes de la burguesía.

Nadia Calviño -vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Economía-, Yolanda Díaz -vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo- y Antonio Garamendi -Presidente de la Patronal CEOE- fueron invitados al Congreso de CCOO y dieron sus discursos escenificando claramente la podredumbre de una organización que dice representar a los trabajadores y no es más que el juguete de la patronal y su Estado.

El Congreso ha tenido el artificial morbo de las intervenciones de Yolanda Díaz y Nadia Calviño, escenificando una nueva y ya manida y previsible “crisis de Gobierno” entre PCE-IU/Podemos y PSOE que no tiene más objetivo que el de aupar y reforzar el liderazgo de Yolanda Díaz de cara a las próximas elecciones generales como aglutinador de la pata izquierda del sistema -tan burguesa y reaccionaria como la derecha- que no dudará en vender a la clase trabajadora rebajando sus condiciones de vida como viene haciendo hasta ahora.

La resolución de su 12º Congreso sigue dejando clara la línea del sindicalismo amarillo para los próximos años, que serán los más duros de la clase trabajadora:

“El Diálogo social se ha manifestado como una herramienta útil y necesaria, no solo para abordar soluciones en momentos extraordinarios, sino claramente también para abordar las modificaciones en materia laboral y para la regulación de medidas sociales. Como se recoge en el Plan de Acción que hemos aprobado, la apuesta del sindicato por ampliar los espacios de intervención sindical a través del Diálogo social es firme, más en momentos donde las transiciones y los cambios se producen cada vez de una manera más rápida.”

 

Diálogo con la patronal, bajada de salarios, firma de Expedientes de Regulación de Empleo… En definitiva, diálogo social como instrumento para que CCOO y UGT puedan nutrirse económicamente con dineros públicos a cambio de mayor pobreza para la clase obrera, que es lo único que ésta puede esperar con la firma de CCOO, el sindicato vendido a la patronal por excelencia.

Para eso estaba allí Antonio Garamendi, quien pareciera que redactó dicha resolución cuando dijo que Conseguimos más cosas cuando nos reunimos con los sindicatos que con el Gobierno, subrayando el valor del diálogo social, con el que también obtiene dineros públicos la Patronal, “donde se habla y se defienden ideas con espíritu de sumar” y destacando los acuerdos alcanzados durante el último año y medio, a pesar de la pandemia, como la subida del salario mínimo, las prórrogas de los ERTEs y la regulación del teletrabajo.

Acuerdos todos beneficiosos para la burguesía y absolutamente perjudiciales para la clase trabajadora:

La subida del salario mínimo interprofesional es una burla a la clase trabajadora, como ya explicamos desde el PCOE, ya que Según el Instituto Nacional de Estadística, la inflación anual estimada del IPC en septiembre de 2021 es del 4%. Si la evolución del IPC continúa en la línea actual y teniendo en cuenta los récords alcanzados en el precio de la luz en los últimos días, a final de año podría situarse por encima del 4,5%.

Esto quiere decir que con esta subida, aquellos trabajadores que estén cobrando el SMI –1,5 millones según los cálculos del gobierno-, en el mejor de los casos, perderán cerca de un 3% de poder adquisitivo. Todo esto sumado a los millones de trabajadores que han pasado por ERTEs en el último año perdiendo durante ese periodo al menos un 30% de sus ingresos.

Los ERTE han sido una forma más de proteger al capital, porque la realidad es que,

  1. El trabajador pierde, como mínimo, el 30% del salario por una crisis que no ha provocado.
  2. Aún en el caso de que la empresa pague el 30% restante al trabajador, es el Estado el que se hace cargo de pagar el 70% del salario a los trabajadores despedidos por el ERTE.

Es decir, que el ERTE lo pagamos entre todos. Y cabe recordar que, según el informe de Intermón Oxfam, el 84% de los impuestos que recauda el Estado lo pagan las familias y tan sólo el 13% viene de las empresas, que han ido reduciendo su peso tributario desde que comenzó la pasada crisis en 2008, gracias a la ingeniería fiscal.

Es la clase obrera, a tenor de los datos, la que paga las consecuencias de los ERTEs que Gobierno y Patronal se esfuerzan tanto por promocionar durante esta crisis. Las empresas y sus propietarios, sin embargo, no han hecho más que esquivar el pago de impuestos para ganar más dinero durante la época de “bonanza económica” y proteger ahora, en momentos de crisis, todos sus beneficios.

Y la regulación del teletrabajo es un mal chiste que queda a expensas de la empresa si concederlo o no mientras miles de trabajadores siguen teletrabajando en sus casas haciéndose cargo ellos mismos de los gastos que esto supone mientras las empresas ahorran una millonada en locales y suministros, costes a los que tiene que hacer frente el trabajador.

El diálogo social al que hacen alusión tanto CCOO como Estado y Patronal es, además de una forma de legalizar la bajada de condiciones laborales de la clase trabajadora, una forma de corrupción más en la que millones de euros se destinan a observatorios y organizaciones como los diferentes Sistemas de Mediación y Arbitraje extrajudiciales, como son la Fundación SIMA o los Sistemas Extrajudiciales de Resolución de Conflictos correspondientes a cada Comunidad Autónoma.

Estas fundaciones, que solo sirven para retrasar todavía más que un trabajador lleve a juicio a la empresa, no son más que organismos inútiles para la clase obrera que funcionan para que patronal, CCOO y UGT liberen a miembros de esas organizaciones y, además, para obtener dineros públicos a cambio de dilatar los procesos judiciales a los trabajadores. A lo que deberíamos añadir  las diferentes Comisiones Tripartitas Sectoriales, como por ejemplo la de la Formación Profesional, donde patronal y sindicatos se reparten a pachas parte del dinero de la formación profesional que se les detrae a los trabajadores de sus nóminas.

Unai Sordo ha sido reelegido en este Congreso y no nos cabe duda de que continuará la línea seguida en su anterior mandato de empobrecer a la clase trabajadora y enriquecer a la burguesía con todo su ánimo. No habrá movilizaciones, como no las ha habido en todos estos años, y mediante el cacareado “diálogo social” seguirán dilapidando los cada vez menos derechos de la clase trabajadora.

A los trabajadores, por tanto, solo nos queda salir de estos sindicatos vendidos como CCOO y organizarnos en centrales sindicales de clase y combativas, bajo los principios de la Federación Sindical Mundial, por la superación del capitalismo como sistema. Solo de esta manera lograremos organizar a nuestra clase en los centros de trabajo por la socialización de los medios de producción y construir el Socialismo, máxima aspiración del proletariado.

 

¡Ni un solo obrero en los sindicatos amarillos!

¡Por un sindicalismo de clase y combativo!

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




Las pensiones públicas siempre son un problema para el capitalismo ¡O ellos o nosotros!

El estado de descomposición del sistema capitalista hace que cobren sentido auténticas barbaridades contrarias al humanismo con el único fin de continuar la explotación del hombre por el hombre para lograr tratar de incrementar una tasa de ganancia, la cual además se aminora cuanto más se desarrolla el capitalismo.

Así, con un paro juvenil (menores de 25 años sin empleo) en España de un 39,9%, liderando los datos de la Unión Europea hemos tenido que escuchar al ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones del Gobierno de España, José Luís Escrivá, decir que “En Europa hay una tendencia clara a que entre 55 y 75 años se trabaje cada vez más, hay que generar dentro de las empresas dinámicas en las cuales las personas de cierta edad van cambiando su actividad”.

No hay que ser muy listo para entender las palabras del ministro del PSOE, tan burgués y reaccionario como el que más. El aumento de la edad de jubilación solo es una prerrogativa inmediata de la burguesía que se encuadra dentro de una estrategia de un calado mucho más profundo: la eliminación de las pensiones públicas y la aplicación de los sistemas privados de pensiones.

Conviene echar un vistazo a Chile, país precursor de las AFP (administradoras de fondos de pensiones), sistema de planes de pensiones hoy prácticamente quebrado, que ha dejado en la ruina al pueblo chileno. Ya en 2016 más de un millón de personas en todo Chile y más de 600.000 solo en la capital, Santiago, se movilizaron en contra de este sistema de pensiones privadas, exigiendo un sistema público de pensiones a la entonces presidenta de Chile Michelle Bachelet. Las AFP aumentaron en un 71,4 % sus ganancias durante los primeros diez meses de 2015.

El modelo de pensiones chileno fue instaurado durante la dictadura de Augusto Pinochet y se basa en un plan de ahorro privado que obliga al trabajador contratado a destinar un 10% de su salario a una cuenta individual que gestionan las AFP, grandes empresas que invierten los ahorros de los contribuyentes al mercado financiero. Hoy la mitad de las personas que están jubiladas logran autofinanciar pensiones de alrededor de 150.000 pesos o menos (170 euros). En 2019, la mitad de las personas que se jubilaron lograban autofinanciar una pensión de 49.000 pesos (unos 55 euros) o menos.

La burguesía, sin duda, pretende imponer este modelo en todos aquellos países en los que hoy existe la Seguridad Social, no solo en España, sino en todo el mundo. Y lo consigue introduciendo poco a poco los planes de pensiones privados voluntarios, algunos de ellos con la ayuda directa de centrales sindicales vendidas a la patronal como CCOO y UGT que se llevan una millonada cada año por engañar a los trabajadores para contratar estos planes de pensiones administrados por la gestora de BBVA. O como las Entidades de Previsión Social Voluntaria (EPSV) del País Vasco, donde sindicatos como ELA y LAB se ponen al servicio de la patronal para introducir estos planes de pensiones privados en la clase trabajadora en vez de luchar por un sistema público de pensiones. Los estatutos de la EPSV GEROA PENSIOAK permiten contemplar a los compañeros de fechorías como socios Promotores Fundadores: la Patronal Adegi más los sindicatos ELA, LAB, CCOO y UGT.

El motivo es claro, la cuota de ganancia debe aumentar y para ello es necesario expoliar aún más a la clase trabajadora de forma directa, transfiriendo las rentas del trabajo a las rentas del capital, es decir, eliminando el sistema de reparto de las pensiones públicas e instaurando un sistema de pensiones privadas.

Y la cuota de ganancia debe aumentar de algún modo porque sigue en vigor la Ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia marxista, por la que a mayor cuota de explotación –cuanto más desequilibrada está la composición orgánica del capital en favor del capital constante y menor cuantía invierte en capital variable (cuanto menor es la cuantía en salarios)– menor es la cuota de ganancia del capitalista. Que es lo que precisamente ocurre hoy gracias a la automatización, la gran apuesta de la burguesía.

Esquilmar la Seguridad Social y los servicios públicos y regalar estos a la empresa privada permitiría aumentar las rentas del capital, hoy decrecientes gracias a la automatización. El capitalismo, por su desarrollo económico, está forzado a condenar a cada vez más masas de obreros no sólo a la miseria, sino a la negación de todo, de la educación, de la salud, de las pensiones, de todo.

El problema de las pensiones, sin embargo, es uno de los muchos que afectan hoy a la clase trabajadora. El aumento de los precios de la luz, la decreciente calidad de la sanidad y la educación públicas, la disminución de los salarios y el aumento de la temporalidad, la creciente represión contra quienes luchan por sus derechos, el aumento de las agresiones fascistas contra la clase trabajadora, etc. Todos ellos son problemas cuyo origen es el sistema capitalista de producción.

La lucha por unas pensiones dignas es, al fin y al cabo, la lucha contra el capitalismo y por la superación de este hacia un sistema que garantice la vida digna de nuestros mayores, de aquellos que han tenido una larga vida de trabajo y que merecen descansar con garantías y disfrutar de una vida digna hasta el final de sus días. Y eso solo lo puede garantizar el Socialismo, porque este es un sistema de la clase trabajadora para la clase trabajadora cuyos objetivos son diametralmente opuestos a los burgueses.

Por ello, se hace imprescindible, para garantizar las pensiones y la vida digna de nuestros mayores, derribar el criminal sistema capitalista que hoy rige nuestras vidas y construir el Socialismo, máxima aspiración de los trabajadores, en el que podamos construir todo lo que hoy se nos niega: pensiones, sanidad y educación de calidad, vivienda, trabajo… en definitiva, una vida digna para la clase obrera.

Y solo se logrará a través la unidad de la clase en un Frente Único del Pueblo, que aglutine todas estas luchas hoy dispersas y sin dirección, vacilantes entre el reformismo y las posiciones revolucionarias, para llevar al pueblo a la revolución Socialista que nos proporcione el futuro que nos merecemos.

 

¡Por la construcción del Frente Único del Pueblo!

¡Socialismo o Barbarie!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




Empresas sin trabajadores, la absurda contradicción de la automatización en el capitalismo

El pasado 13 de septiembre Carrefour anunciaba la apertura de su primer supermercado sin empleados, un establecimiento que ha abierto sus puertas en Dubai y que refleja una de las mayores contradicciones del capitalismo. Y es que bajo este sistema, la automatización genera más paro y pobreza, incrementando la gravedad de las inevitables crisis cíclicas, en lugar de liberar al ser humano del trabajo pesado para mejorar sus condiciones de vida.

La automatización y la robotización son una necesidad para todas las empresas, que deben competir en un mercado controlado por monopolios que imponen sus propias normas y leyes a través de los Estados capitalistas en manos de gobiernos títeres. Esta automatización que pretende contrarrestar la decreciente tasa de ganancia hace que aumente la composición orgánica del capital (aumenta el capital constante y disminuye el capital variable), reduciendo la plusvalía total que el empresario obtiene de los trabajadores, forzando a su vez a incrementar la tasa de explotación sobre estos.

Vemos por tanto como la automatización se abre paso en todos los sectores: Los Robo Taxis supondrán un negocio de 38,610 millones de dólares en 2030; Los departamentos de RRHH introducen herramientas de automatización para la captación y selección de candidatos, llegando a despedir a trabajadores aplicando algoritmos; Se automatizan centros logísticos, farmacias, empresas de publicidad, almazaras, empresas financieras, hospitales, camareros y toda clase de trabajos que serán reemplazados por inteligencias artificiales.

Un estudio de McKinsey Global Institute (MGI), que cuenta con la participación de expertos del departamento de Economía de Oxford y el Banco Mundial, estima que para 2030 el 14% de los trabajadores del mundo perderán sus puestos de trabajo. La automatización eliminará en ese periodo entre 400 y 800 millones de puestos, de los cuales unos 375 millones nunca serán recuperados.

Además de esto, la depauperación de las condiciones de los trabajadores, que son los potenciales consumidores de los productos y servicios de estas empresas, hace que el aumento de la producción propiciado por la automatización no pueda ser asimilado por el mercado, generándose así una crisis de sobreproducción.

Sin embargo, la automatización en manos de la clase obrera y generando productos y servicios con el único fin de satisfacer las necesidades del ser humano, se convierten en herramientas de progreso que mejoran la calidad de vida, algo que sólo es posible si esas máquinas, robots y demás medios de producción están en manos de la clase obrera.

La automatización es un callejón sin salida en el capitalismo, y una prueba más de que los días que vivimos no le corresponden ya a este sistema que, moribundo, se resiste a morir. Es labor de la clase obrera organizada acabar con él de forma revolucionaria y construir el socialismo, única vía para armonizar las relaciones de producción y hacer que el enorme incremento en la producción de bienes y servicios suponga progreso para la mayoría del pueblo en lugar del enriquecimiento de una minoría a costa de la pobreza y las vidas de millones de trabajadores en todo el mundo.

 

¡Por la socialización de los medios de producción!

¡Socialismo o barbarie!

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)