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Irrenunciable loita contra o oportunismo en A Coruña

Socialismo
 
Na actualidade, os comunistas sabemos que a clase traballadora atópase a mínimos no que a conciencia de clase se refire. A nosa misión como revolucionarios, por tanto, é entregarlle á clase obreira e ás súas clases amigas a ideoloxía que se lles é negada dende que nacen, posto que este sistema, a través dos medios de comunicación, da educación e nos postos de traballo, transfírennos unha mensaxe moi clara: como clase social, os traballadores deben estar dominados.

O PCOE en A Coruña foi convidado o pasado 16 de Novembro a unha “xuntanza de esquerdas” para tratar de convocar unha concentración unitaria en contra da Constitución do 78. Como fomos apelados como Partido, é evidente que a nosa participación íase basear nunha soa consigna, deixar atrás a falaz disputa entre Monarquía ou República e comezar a traballar sobre a contradición que rexe o mundo actualmente: Imperialismo contra Socialismo.

Ao sentarnos no local, fixemos unha presentación na que se viu a composición da asemblea, a cal estaba conformada pola Plataforma Galega pola República (algún deles nomeados como comunistas), o PCPE, independentes e o PCOE. A continuación, entregóusenos un papel no que se vía reflectido un comunicado para ler na futura concentración. Dito texto facía mención á III República no título, á “acumulación de forzas a través de diferentes experiencias de lucha”, á “República de los trabajadores” e á “ruptura con la Constitución del 78”. Como é natural, un Partido Revolucionario que se prece non pode aceptar de ningunha maneira este tipo de consignas, que lonxe de ser de clase, o vocabulario é digno do oportunismo mais ruín.

Ao ser convidados, nós expresamos a nosa vontade de realizar unha serie de emendas de clase, atendendo ao materialismo dialéctico e á composición do estado actual. As nosas consignas eran claras: reivindicación da construción da República Socialista e unidade de clase para tumbar ao imperialismo. Como xa sabíamos antes de entrar nesa asemblea, todos e cada un dos elementos que a compoñían botáronse enriba de nos como bos anticomunistas.

Quedou de forma implícita o rexeitamento destes elementos a figuras como Lenin, Stalin, Fidel Castro e o Ché Guevara, calificando a estes dous últimos coma “non comunistas” e promotores dunha “revolución liberal”. Ademais, tamén se demostrou que ao PCPE e a aqueles que se autodeterminan comunistas non lles incomoda que se ensucien a revolucionarios na súa propia cara, senón que o que non lles gusta é que se fale de socialismo.

A xustificación de todo isto, alegaban, é a claudicación na ideoloxía en pos dunha acumulación de forzas. Sobre isto, Lenin ten algo que dicir:

«El objetivo final no es nada; el movimiento lo es todo»: esta expresión proverbial de Bernstein pone en evidencia la esencia del revisionismo mejor que muchas largas disertaciones. Determinar su comportamiento caso por caso, adaptarse a los acontecimientos del día, a los virajes de las minucias políticas, olvidar los intereses cardinales del proletariado y los rasgos fundamentales de todo el régimen capitalista, de toda la evolución del capitalismo, sacrificar esos intereses cardinales en aras de las ventajas verdaderas o supuestas del momento: ésta es la política del revisionismo. Y de la esencia misma de esta política se deduce, con toda evidencia, que puede adoptar formas infinitamente diversas y que cada problema más o menos «nuevo», cada viraje más o menos inesperado e imprevisto de los acontecimientos – aunque sólo altere la línea fundamental del desarrollo en proporciones mínimas y por el plazo más corto -, provocará siempre, sin falta, una u otra variedad de revisionismo».

Vladimir Lenin. Marxismo o revisionismo. (1908).

Desta forma, o PCOE caracteriza a esta plataforma como puramente reaccionaria e alerta ao pobo traballador que perderse no laberinto das propostas oportunistas só aumentará a agonía da nosa clase. A contradicción actual segue sendo a mesma: imperialismo ou socialismo.

«¿Como debe actuar el proletariado, qué vía debe seguir para realizar conscientemente su programa, derrocar el capitalismo y construir el socialismo? La respuesta es clara: el proletariado no podrá alcanzar el socialismo mediante la conciliación con la burguesía; indefectiblemente tiene que emprender el camino de la lucha, y ésta debe ser una lucha de clases, la lucha de todo el proletariado contra la burguesía. ¡O la burguesía con su capitalismo, o el proletariado con su socialismo! Esta debe ser la base de la acción del proletariado, la base de su lucha de clase».

Iósif Stalin. ¿Anarquismo o socialismo? (1907).

Só nos resta dicir que instamos a todo o proletariado consciente que sabe que os principios vencen, que non se concilian, que coñece que contra o imperialismo non podemos ceder ideoloxicamente, que sabe que o único que podemos perder son as nosas cadeas, que se xunte nas nosas filas, que desenvolva o Partido Revolucionario, que milite no PCOE.

 

Contra o oportunismo, Marxismo-Leninismo!
Pola emancipación do proletariado!
Polo socialismo!

Célula Aurora do PCOE en A Coruña

Irrenunciable lucha contra el oportunismo en A Coruña

 

En la actualidad, los comunistas sabemos que la clase trabajadora se encuentra a mínimos en lo que a conciencia de clase se refiere. Nuestra misión como revolucionarios, por tanto, es entregarle a la clase obrera y a sus clases amigas la ideología que se les es negada desde que nacen, puesto que este sistema, a través de los medios de comunicación, de la educación y en los puestos de trabajo, nos transfiere un mensaje muy claro: como clase social, los trabajadores deben estar dominados.

El PCOE en A Coruña fue invitado al pasado 16 de noviembre a una “reunión de izquierdas” para tratar de convocar una concentración unitaria en contra de la Constitución del 78. Como fuimos apelados como Partido, es evidente que nuestra participación se iba a basar en una sola consigna, dejar atrás la falaz disputa entre Monarquía o República y comenzar a trabajar sobre la contradicción que rige el mundo actualmente: Imperialismo contra Socialismo.

Al sentarnos en el local, hicimos una presentación en la que se vio la composición de la asamblea, la cual estaba conformada por la Plataforma Gallega por la República (alguno de ellos autodenominados como comunistas), el PCPE, independientes y el PCOE. A continuación, se nos entregó un papel en el que se veía reflejado un comunicado para leer en la futura concentración. Dicho texto hacía mención a la III República en el título, a la “acumulación de fuerzas a través de diferentes experiencias de lucha”, a la “República de los trabajadores” y a la “ruptura con la Constitución del 78”. Como es natural, un Partido Revolucionario que se precie no puede aceptar ni por asomo este tipo de consignas, que lejos de ser de clase, el vocabulario es digno del oportunismo más ruin.

Al ser invitados, nosotros expresamos nuestra voluntad de realizar una serie de enmiendas de clase, atendiendo al materialismo dialéctico y a la composición del Estado actual. Nuestras consignas eran claras: reivindicación de la construcción de la República Socialista y unidad de clase para tumbar al imperialismo. Como ya sabíamos antes de entrar en esa asamblea, todos y cada uno de los elementos que la componían se echaron sobre nosotros como buenos anticomunistas.

Quedó de forma implícita el rechazo de estos elementos a figuras como Lenin, Stalin, Fidel Castro y el Che Guevara, calificando a estos dos últimos como “no comunistas” y promotores de una “revolución liberal”. Además, también se demostró que al PCPE y a aquellos que se autodeterminan comunistas no les incomoda que se ensucien a revolucionarios en su propia cara, sino que lo que no les gusta es que se hable de socialismo.

La justificación de todo esto, alegaban, es la claudicación en la ideología en pos de una acumulación de fuerzas. Sobre esto, Lenin tiene algo que decir:

«El objetivo final no es nada; el movimiento lo es todo»: esta expresión proverbial de Bernstein pone en evidencia la esencia del revisionismo mejor que muchas largas disertaciones. Determinar su comportamiento caso por caso, adaptarse a los acontecimientos del día, a los virajes de las minucias políticas, olvidar los intereses cardinales del proletariado y los rasgos fundamentales de todo el régimen capitalista, de toda la evolución del capitalismo, sacrificar esos intereses cardinales en aras de las ventajas verdaderas o supuestas del momento: ésta es la política del revisionismo. Y de la esencia misma de esta política se deduce, con toda evidencia, que puede adoptar formas infinitamente diversas y que cada problema más o menos «nuevo», cada viraje más o menos inesperado e imprevisto de los acontecimientos – aunque sólo altere la línea fundamental del desarrollo en proporciones mínimas y por el plazo más corto -, provocará siempre, sin falta, una u otra variedad de revisionismo».

Vladimir Lenin. Marxismo o revisionismo. (1908).

De esta forma, el PCOE caracteriza a esta plataforma como puramente reaccionaria y alerta al pueblo trabajador que perderse en el laberinto de las propuestas oportunistas solo aumentará la agonía de nuestra clase. La contradicción actual sigue siendo la misma: imperialismo o socialismo.

«¿Como debe actuar el proletariado, qué vía debe seguir para realizar conscientemente su programa, derrocar el capitalismo y construir el socialismo? La respuesta es clara: el proletariado no podrá alcanzar el socialismo mediante la conciliación con la burguesía; indefectiblemente tiene que emprender el camino de la lucha, y ésta debe ser una lucha de clases, la lucha de todo el proletariado contra la burguesía. ¡O la burguesía con su capitalismo, o el proletariado con su socialismo! Esta debe ser la base de la acción del proletariado, la base de su lucha de clase».

Iósif Stalin. ¿Anarquismo o socialismo? (1907).

Solo nos resta decir que instamos a todo el proletariado consciente que sabe que los principios vencen, que no se concilian, que conoce que contra el imperialismo no podemos ceder ideológicamente, que lo único que podemos perder son nuestras cadenas, se junte en nuestras filas, que desarrolle el Partido Revolucionario, que milite en el PCOE.

 

¡Contra el oportunismo, Marxismo-Leninismo!
¡Por la emancipación del proletariado!
¡Por el socialismo!

Célula Aurora del PCOE en A Coruña




Elecciones Generales: persiste la inestabilidad y la situación política se radicaliza

Crisis
 
El pasado día 10 de noviembre se celebraron las segundas elecciones generales de este año 2019, la repetición de los comicios del pasado 28 de abril los cuales dejaron unos resultados con los cuales el partido más votado, el PSOE, fue incapaz de conformar un gobierno.

Se llegó al 10 de noviembre en una situación de ingobernabilidad, de crisis política más aguda de la que ya existía en abril, tras la sentencia contra los políticos independentistas catalanes, así como los reveses en materia judicial y de derechos políticos que está recibiendo el Estado desde organismos internacionales y otros estados europeos. Asimismo, la situación económica continúa empeorando, con una deuda pública en septiembre de 1,207 billones de euros; donde las instituciones capitalistas, y los monopolios, corrigen a la baja el crecimiento del PIB español en sus previsiones, tanto para este año como los años siguientes, y donde los medios de comunicación del capital advierten que el cada vez menor crecimiento del PIB es fruto de un ‘dopaje’, señalando que en realidad el PIB se encuentra estancado, puesto que ese crecimiento se sostiene como consecuencia del endeudamiento, con lo que la bola de la deuda pública sigue haciéndose de unas dimensiones superiores, alcanzando al 99% del PIB, llevando al Estado a una situación económica de bancarrota.

La precariedad laboral y la temporalidad cada día son mayores, de tal modo que el empleo que se crea es trabajo basura que condena al trabajador a la pobreza, y el paro en el último trimestre – agosto, septiembre y octubre – ha crecido en casi 226.000 trabajadores más. La Seguridad Social presentó en 2018 un saldo negativo de 18.286,46 millones de euros, un 1,52% del PIB, y el fondo de reserva de la seguridad social para las pensiones, la que denominan hucha de las pensiones, la han dilapidado los gobiernos de PP y PSOE en compra de deuda pública. Otros indicadores, como que el déficit de la balanza comercial española en 2018 creció hasta la cifra de 36.399,4 millones de euros, la grave situación de la industria en España, cada vez menor, retrocediendo a pasos agigantados fundamentalmente en el sector minero-metalúrgico; por no hablar del campo, donde la política imperialista de la UE tiene como efecto el incremento del latifundio en ambas Castillas, Andalucía y Extremadura, provocando un incremento de los flujos migratorios del agro a la ciudad, de tal modo que una parte del estado español se queda vacía a la par que en las ciudades el incremento de la mano de obra hace que los empresarios tiren todavía más por tierra las condiciones de los trabajadores, a la par que un puñado de familias terratenientes parasitan y se lucran con las subvenciones europeas y estatales al objeto de mantener baldías las tierras.

Esta situación del estado español converge con una situación crítica del imperialismo a nivel internacional, donde existen múltiples factores de incertidumbre económica que muestran su putrefacción y descomposición: Una política monetaria del BCE y de la FED que han generado burbujas de deuda que están al borde de estallar, y que dejarán a múltiples estados en la quiebra, descollando ahí a la criminal potencia norteamericana; el Brexit; la desaceleración económica mundial donde ya incluso los propios analistas económicos capitalistas no pueden negar la inminente recesión mundial, para 2020 o 2021, y donde incluso muchos de estos analistas advierten del fin del capitalismo.

Este escenario en el terreno de la economía, estos elementos que hemos desgranado harán que la situación económica de España empeore todavía más, de tal modo que según los propios capitalistas, la UE exige al nuevo gobierno que resulte un recorte del gasto público superior a los 12.000 millones de euros para el año 2020. Esta situación de crisis económica es la que tendrá que abordar el nuevo gobierno que se conforme.

La crisis económica desencadenó la crisis política hace ya más de una década, habiéndose exacerbado todas las cuestiones no resueltas, o cerradas en falso, por la burguesía, como son la cuestión nacional – fundamentalmente en Cataluña y País Vasco -, la cuestión de la tierra latente en Andalucía, Extremadura y Castilla y la putrefacción propia del capitalismo monopolista, destruyendo el sector productivo, fundamentalmente la industria, y apostando por la especulación y la internacionalización de las empresas al objeto de sacar los capitales del país para aumentar sus tasas de plusvalías sobreexplotando al proletariado de otros estados del mundo.

Con este cuadro, la burguesía lo ha apostado todo al fascismo, a la exacerbación del nacionalismo español, con el objetivo de confrontar a los pueblos de las distintas naciones que componen el Estado, desviando a la clase obrera de la lucha de clases al objeto de dividirla y someterla a los intereses de la burguesía monopolista españolista.

Tras la moción de censura, el tablero político se escoró, todavía más hacia la extrema derecha. De tal modo que, por un lado, el PSOE hizo que la ‘izquierda’ del sistema abrazara la política reaccionaria del Gobierno de Rajoy tanto en el aspecto económico, como en el aspecto político. Por otro lado, la pata derecha del sistema competía en ver cuál de ellas era más fascista. Con esa dialéctica se llegó a las elecciones de abril de 2019, donde al igual que en las elecciones de noviembre, se han pasado de largo de los verdaderos problemas que acucian a la clase obrera, donde se ha silenciado la bancarrota del Estado, la corrupción, centrando la burguesía la discusión en el principio franquista de la defensa de la unidad de España, enarbolando el nacionalismo para cegar y engañar al pueblo.

La burguesía, a lo largo de esta década, ha demostrado ser muy diestra a la hora de ir sorteando la crisis política en la que se halla inmersa. Ante el agotamiento del sistema bipartidista encarnado en la dupla PP-PSOE, la burguesía ha regenerado, tanto generacionalmente los liderazgos como con la creación de nuevos partidos, al objeto de sustentar un tablero político dividido en una pata “izquierda” y una pata derecha, a efectos de etiquetas pues todos ellos son reaccionarios y defensores del capitalismo monopolista de Estado, con un sistema político totalmente escorado hacia la extrema derecha donde el fascismo está totalmente asimilado y blanqueado, como lo demuestra el tratamiento que el Estado y los medios de manipulación del capital han dado a VOX y como ha quedado demostrado en el juicio contra el procès, donde VOX era acusación particular, o en el traslado de la momia del tirano asesino Franco que no fue más que un nuevo acto de exaltación del fascismo.

La burguesía ha sacrificado ya la falsa dialéctica que estableció tras el 15M de la nueva política versus la vieja política, con el tablero político fijado en la extrema derecha, con el fascismo blanqueado, de poco le sirve ya el engendro de C’s, que seguirá el mismo camino que en su momento siguieron UCD y UPyD.

En las elecciones generales de 2008, el bipartidismo (PP-PSOE) obtuvo, entre ambos, el 83,27% de los votos emitidos, o lo que es lo mismo, 21.567.345 votos. Por el contrario, en las elecciones del pasado 10 de noviembre, con una participación inferior en un 4% a los comicios de 2008, el bipartidismo obtuvo el 44,90% de los votos emitidos, o lo que es lo mismo, 11.772.852 votos, su mínimo histórico desde 2008, obteniendo casi la mitad de los obtenidos en los comicios de 2008. Aunque el bipartidismo vaya retrocediendo en número de votos, no lo ha hecho en porcentaje de voto que, con respecto de abril de 2019 ha repuntado en más de un 3%, pasando del 45,09% de voto que obtuvieron la dupla PP-PSOE en abril de 2019 al 48,32% de noviembre.

El bipartidismo, la fórmula que los herederos de Franco tuvieron para sostener su sistema político desde la muerte del asesino hasta 2011, cuando irrumpió el 15M, apoyándose en la burguesía catalana liderada por el corrupto Pujol y en el PNV, fue remozada ante la crisis política que estalló tras el 15M y la victoria por mayoría absoluta del PP en 2011; mediante la creación de PODEMOS al objeto de suturar la pata izquierda del sistema y relanzando el engendro de C’s para suturar la pata derecha; ahí entraba el nuevo engaño de la burguesía: la nueva política – que en realidad apuntalaba a la vieja política- contra la vieja política, representada por el bipartidismo.

El Referéndum del 1 de octubre de 2017 en Cataluña, sacó a flote la esencia fascista del Estado, situando su sistema político en su justo lugar, en la extrema derecha, como lo corroboró la moción de censura de junio de 2018, donde el PSOE hizo que hasta los independentistas votasen favorablemente las políticas de Rajoy al objeto de echarlo del gobierno pues, el voto a favor de echar a Rajoy en la moción de censura fue, por gracia del PSOE, el voto a favor de la obra de Rajoy, y ahí siguen vigentes la ley mordaza, la reforma laboral, el pensionazo contra los jubilados y los recortes sociales.

Este periodo entre abril de 2019 y noviembre, en el que se ha desarrollado el juicio farsa contra los independentistas catalanes, donde se ha conocido la vergonzosa sentencia contra los presos políticos catalanes así como las sucesivas maniobras judiciales al objeto de negar la participación política de los líderes nacionalistas, donde desde Europa y organizaciones de derechos humanos se ha señalado la naturaleza reaccionaria y antidemocrática, en el sentido burgués, del estado español, mostrándolo como un Estado que no cumple con los cánones “democráticos” que los imperialistas establecen, ha hecho que la burguesía haya subido la apuesta al fascismo.

Tras los resultados electorales de abril, el objetivo de los monopolios era la conformación de un gobierno de PSOE y C’s para tratar de acometer las medidas antiobreras que requieren los intereses de los capitalistas en el momento de descomposición actual. Sin embargo, las contradicciones de C’s, que ha servido sin escrúpulos y sin vergüenza a la banca sosteniendo lo más corrupto en cada momento, así como la esencia fascista de sus dirigentes, hicieron inviable esta maniobra exigida por los monopolios. Ante la falta de utilidad de Cs para los capitalistas, éstos proceden a dar la puntilla a la falsa dialéctica de vieja y nueva política y, en armonía a la radicalización política existente en el país, y tras un concienzudo y planificado blanqueo del fascismo en el juicio del procès y con el acto de exaltación fascista de sacar al asesino del Valle de los Caídos, lo apuesta todo al fascismo, de tal modo que en el Estado español, hoy, el sistema político ha pasado de bipartidista a tres bloques – el bloque abiertamente fascista; el bloque supuestamente de ‘izquierda’ encabezado por el PSOE, un partido tan reaccionario como el PP y, por último, el bloque conformado por las fuerzas políticas nacionalistas e independentistas vascas, catalanas y gallegas.

El PP en el año 2011, cuando consiguió la mayoría absoluta, obtuvo 10.830.693 votos, en los comicios celebrados el pasado domingo 10 de noviembre la suma de C’s, PP y VOX obtuvieron, con un porcentaje casi idéntico de participación que en las elecciones de 2011, 10.297.472 votos, es decir, casi 600 mil votos menos de los que obtuvo el PP en 2011. Si comparamos con los votos obtenidos por la pata derecha del sistema en las elecciones generales de abril de este año, donde sacaron 11.217.410 votos comprobamos que en estos seis meses han perdido cerca de un millón de votos.

Por otro lado, el PSOE en 2008 obtuvo 11.289.335 votos, e IU sacó en dichos comicios 969.946 votos, sumando ambas fuerzas políticas 12.259.281 votos. En las elecciones del pasado 10 de noviembre de 2019 sumando a las diferentes fuerzas políticas que componen el bloque de ‘izquierda’ del sistema – PODEMOS y sus confluencias, el engendro de Errejón y sus confluencias y el PSOE – sumaron 10.427.223 votos, casi dos millones de votos menos que en 2008. En abril de 2019 este bloque sumó 11.217.773 votos, con lo que en estos seis meses han retrocedido prácticamente en 800 mil votos.

De hecho, el bloque fascista, en número de votos, ha retrocedido más en estos seis meses que el bloque de ‘izquierda’ del sistema, de tal manera que la diferencia en abril de 2019 entre estos dos bloques fue de 363 votos a favor de la ‘izquierda’ del sistema por 129.751 votos a favor de la ‘izquierda’ del sistema el pasado 10 de noviembre. Sin embargo, en número de escaños, el bloque de derecha ha subido 4 escaños por los 7 escaños que ha perdido el bloque de la ‘izquierda’ del sistema. Ello se debe a que los fascistas han concentrado su voto en VOX y el PP, unido al efecto de Errejón, que lejos de favorecer al PSOE lo que ha hecho es introducir una mayor fragmentación en el voto de esa supuesta izquierda, beneficiando a PP y VOX.

Por último, el bloque conformado por los partidos independentistas y nacionalistas vascos, catalanes y gallegos sumaron el pasado 10 de noviembre 2.415.602 votos, es decir, 730.762 votos más que en las elecciones generales de 2015, y 30.652 votos más que en abril de 2019.

En estos seis meses, desde el 28 de abril al 10 de noviembre, los firmantes del artículo 155 en Cataluña han perdido 1.680.097 votos mientras que los independentistas han avanzado tanto en número de votos como en escaños en dicho periodo.

Si miramos en términos cualitativos estos resultados, comprobamos que la burguesía está más fraccionada y que la situación política cada día se radicaliza más, tanto en el bloque eminentemente fascista como en el bloque del nacionalismo catalán, vasco y gallego donde las fuerzas abiertamente independentistas cobran más fuerza.

Desde las elecciones generales de 2008, las últimas celebradas antes de los efectos provocados por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, la participación ha oscilado entre el 68,94% de las generales de 2011 y el 75,75% de las generales del pasado 28 de abril. Este dato quiere decir que la clase obrera participa activamente en las elecciones generales, en contraposición con otro tipo de comicios, como por ejemplo son las elecciones europeas donde la abstención supera el 55%.

Los resultados electorales dejan un panorama político totalmente fragmentado, en una situación de cada vez mayor precariedad del sistema político, donde se agudiza la cuestión nacional catalana y vasca, donde los partidos independentistas se han fortalecido, de tal modo que tendrán más capacidad para la defensa de sus intereses clasistas que cuestionan el principio franquista de la unidad de España e incluso de la monarquía.

Nuestro Partido no considera que las elecciones burguesas sean la forma en la que la clase obrera accederá al poder, de hecho, las experiencias históricas nos muestran sin margen alguno para la duda, que el proletariado únicamente podrá conseguir su emancipación social, únicamente podrá conquista el poder político de manera revolucionaria.

Estas elecciones generales del 10 de noviembre han sido una continuación de las del pasado 28 de abril, y han servido al Partido para seguir dándonos a conocer entre la clase obrera, para fortalecer la organización y para que nuestros camaradas no sólo hayan podido trasladar nuestra visión revolucionaria y nuestro programa a un número importante de trabajadores y mostrarles la suciedad y la faz antidemocrática y reaccionaria del Estado, sino que también les ha servido para templarse y forjarse como cuadros, para saber leer la psicología de la clase y tratar de elevar esa psicología en conciencia de clase. También ha servido para que los camaradas conozcan la forma de actuar del Estado, y la suciedad que encierra el proceso electoral, fundamentalmente en las provincias de Albacete y Tarragona, donde nuestros camaradas han comprobado, en sus propias carnes, como esas Juntas Electorales Provinciales actuaron maniobreramente para impedir que hubieran candidaturas del PCOE, en Albacete porque supuestamente faltaban 14 firmas, a pesar que nos anularon más de un 20% de los avales recabados y que el funcionario se mostró ante nosotros en términos abiertamente anticomunistas en la entrega de los avales y en Tarragona escamoteando dos días en la rectificación de avales.

La expansión del Partido nos ha permitido presentarnos en A Coruña, Lugo, Castellón, Teruel, Guadalajara, Sevilla, Málaga, Cádiz, Huelva, Córdoba, Segovia y Murcia – y aunque no hemos conseguido presentarnos en otras circunscripciones, sí hemos trabajado para ello en Barcelona, Granada, Toledo, Tarragona, Madrid, Albacete o Pontevedra, por citar algunas provincias -, de tal modo que la presencia del partido en estas elecciones ha crecido en cuatro circunscripciones con respecto de abril y se ha multiplicado prácticamente por cuatro en comparación con las anteriores elecciones generales de 2016. Es por este desarrollo del Partido, unido al incremento de la participación, por la que el voto al PCOE ha seguido creciendo.

El Comité Ejecutivo del PCOE valora positivamente el resultado que arroja a nuestra organización estos procesos electorales del 28 de abril y del 10 de noviembre pues lo ha fortalecido organizativa e ideológicamente; lo ha promocionado entre el pueblo trabajador y ha servido para hacerlo crecer también cualitativa y numéricamente y establecer las condiciones para que el Partido se desarrolle y se multiplique por nuevas provincias en las que, hasta hace poco, no teníamos organización. Por todo ello, la prioridad del Partido pasadas ya las elecciones del 10 de noviembre no es otra que ajustar las estructuras organizativas del mismo al crecimiento que estamos experimentando, seguir desarrollando el partido tanto cuantitativamente como cualitativamente. Para el PCOE la prioridad fundamental hoy es desarrollar la organización y llevar a cabo una lucha sin cuartel contra el capitalismo monopolista de Estado, fundamentalmente, en el terreno ideológico.

Asimismo, queremos destacar que en las 12 provincias en las que hemos concurrido, hemos sido el partido comunista más votado, por encima de otros partidos que también se autodenominan comunistas; de tal modo que el PCOE ha sido el partido comunista más votado en Galicia, Andalucía o en la Región de Murcia. Por otro lado la realidad, nuevamente, ha desenmascarado caretas oportunistas y la superchería de algunos que pretenden arrancar obreros hacia la socialdemocracia con el aplauso y el apoyo de algunos partidos comunistas del mundo que hacen injerencia en el movimiento comunista español, fraccionándolo, los cuales, a pesar de presentarse en más circunscripciones han retrocedido en número de votos.

Sin duda, en el estado español se dan las condiciones para que emerja con fortaleza un partido revolucionario, un partido marxista-leninista. Máxime ante la contradicción que se le abre al sistema en caso de prosperar el gobierno que pretenden llevar a cabo PSOE y PODEMOS. Un acuerdo de gobierno anunciado justo dos días después de la celebración de las elecciones al objeto de tratar de esquivar las resistencias que los esbirros fascistas tanto del bloque conformado por PP-VOX-Cs como de dentro de las propias filas del PSOE, hecho que evidencia, no sólo la debilidad con la que será alumbrado dicho gobierno, sino que para la burguesía un gobierno de reaccionarios y oportunistas ya no les sirve, de hecho no les sirve otra cosa que no sea el fascismo. Nuestro Partido es consciente que ante este escenario, el periodo que se abre es de desarrollo del Partido que hoy es una necesidad para los trabajadores y que es el arma sublime del proletariado para organizarse, para acabar con el capitalismo y para construir el socialismo.

Bajo el marco del capitalismo y del poder del estado de los capitalistas el pueblo trabajador no tiene más salida que el hambre, la opresión, la represión, la explotación y la muerte, por ello, objetivamente, no hay más salida que la Revolución Socialista, el socialismo, y que el poder esté en manos del Proletariado y su estado. Por ello, el Partido Comunista Obrero Español continuará trabajando con la clase obrera, en los centros de trabajo, en el campo, en los barrios, en la construcción de órganos de poder popular del proletariado, uniendo las luchas de los distintos sectores del proletariado en una única lucha contra el capitalismo (Frente Único del Pueblo), uniendo al sindicalismo de clase al objeto de que en el Estado se constituya una alternativa sindical de clase que aglutine a todo el sindicalismo de clase bajo la bandera de la FSM y uniendo a los comités de empresa, delegados y trabajadores para conseguir que en sus manos esté la producción (ACDT). En este sentido, el PCOE continuará, en virtud a nuestras fuerzas y grado de desarrollo, luchando por el Socialismo y por acabar con el capitalismo y su estado criminal, que niega el derecho a la autodeterminación de la nación catalana, vasca y gallega, que niega la tierra a los campesinos, que niega la democracia a los trabajadores y los despoja de todo derecho y los condena a la explotación y represión más descarnada, el paro y la miseria. Nadie vendrá a liberarnos pues la emancipación del proletariado sólo puede ser obra suya, armado de su partido, el Partido Comunista Obrero Español.

Ante la agudización de la crisis del capitalismo, es momento de redoblar los esfuerzos para llegar a los obreros, jornaleros, jubilados, mujeres, estudiantes, en definitiva, a todos los sectores del proletariado y conseguir que hagan suya la política del PCOE, pues únicamente son ellos organizados bajo una dirección revolucionaria, los que podrán llevar a término la misión que nos tiene encomendada la Historia: Mandar al capitalismo al estercolero de la Historia y construir el Socialismo.

 

¡POR EL DESARROLLO DEL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!
¡POR LA REFORMA AGRARIA ANTILATIFUNDISTA Y ANTIMONOPOLISTA!
¡FUERA DE LA UNIÓN EUROPEA Y DE LA OTAN!
¡ABAJO EL CAPITALISMO! ¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Madrid, 17 de noviembre de 2019

Comité Ejecutivo del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)




Sobre les darreres mobilitzacions a Catalunya: CDRs, Tsunamis i la desafecció per l’independentisme institucional

Carretera
 
Les diferents accions i reivindicacions convocades pels CDR i Tsunami democràtic continuen desenvolupant-se gairebé diàriament tot i que ja fa un mes que es coneix la sentència del procés. La desobediència a la Junta Electoral, celebrant actes lúdico-polítics a la jornada de reflexió, va inaugurar un nou cicle de mobilitzacions, boicots i talls de carreteres, sent el més important el tall de l’AP-7 a la Jonquera, la frontera de França amb Catalunya, al qual va haver d’intervenir personalment la policia francesa per a desallotjar als manifestants. L’endemà, el tall va retrocedir fins al tram de l’AP-7 de Salt (Girona), al qual es bifurca el trànsit (especialment concorregut) cap a Barcelona o França. Allà, tant els Mossos d’Esquadra com la Policia Nacional van reprimir sense miraments als manifestants. Es van veure escenes de veritable terror quan, un cop ja no existia cap tall, els antiavalots entraren al poble en cerca de manifestants, apuntant directament pilotes de gomes contra aquests i inclús pujant als autobusos a fer identificacions. Aquest nou cicle de mobilitzacions continua avui dia als carrers de Barcelona.

Tota reivindicació nacional es vertebra amb els interessos de la burgesia, no obstant és fals que el moviment independentista actual estigui exclusivament mogut per interessos nacionalistes, com també ho és la creença que la lluita per l’existència d’un estat català neixi amb Convergència o ERC. La reivindicació independentista sempre ha estat present al si de Catalunya i és una qüestió democràtica no resolta dins de tantes altres dins l’Estat espanyol.

En el context de fallida de l’economia capitalista i en concret amb la crisi econ mica que arrasa des del 2007 a les potències imperialistes europea i nord-americana, l’Estat espanyol es veu forçat a materialitzar unes retallades als pressupostos que, d’una banda empobreixen les ja de per si precàries condicions de vida de la classe treballadora i altres classes populars, així com a una reforma laboral criminal que rendeix enterament la classe treballadora als peus de la burgesia; per d’altra banda, també es comencen a deteriorar el privilegi de la burgesia catalana, la qual no aconsegueix imposar els seus interessos davant la negativa de l’Estat a acceptar un nou Estatut, el qual va ser, en termes del feixista Alfonso Guerra, «cepillado». En aquest context, els partits representants de la burgesia catalana decideixen reactivar i encoratjar la qüestió nacional entroncant amb el profund allunyament de la societat amb l’Estat.

L’actual moviment independentista a Catalunya va néixer com una reivindicació portada a terme per diverses entitats culturals i partits burgesos catalans que exigien un referèndum d’autodeterminació i que anaven plantant parades a diversos pobles i ciutats de Catalunya per a difondre el seu prop sit. Evidentment aquests partits no operaven obertament amb aquest moviment, sinó que ho feien a través de les seves diverses organitzacions, com per exemple la Joventut Nacionalista de Catalunya (joventuts en aquell moment de Convergència i actualment de PdeCAT). D’aix fa gairebé deu anys. Després de la conferència Nacional per l’Estat Propi, el 2012 es funda Assemblea Nacional Catalana (ANC), els textos fundacionals de la qual ja deixaven palès com els processos que es dugueren a terme a les antigues repúbliques soviètiques per a integrar-se al model capitalista després de la desintegració de l’URSS, eren un referent per a aconseguir el seu dret a l’autodeterminació. Així d’idealistes eren les seves motivacions, que creien que l’imperialisme europeu i nord-americà havia defensat aquest dret i que faria el mateix amb Catalunya. Per aquells temps tant Convergència com ERC començaren a donar suport obert al moviment per l’autodeterminació de Catalunya i la posaren com a prioritat a la seva agenda política.

A partir d’aquí es desenvolupa un procés que porta de la mà a les institucions catalanes, és a dir, institucions sota control de l’Estat espanyol, amb el moviment social al carrer i que ha donat lloc a manifestacions més multitudinàries dels últims anys a Catalunya. És per aquesta raó que la carta d’utilitzar les institucions per a canalitzar el conflicte s’han acabat cremant i cap partit (com a representants de la burgesia que només rendeixen comptes a les seves institucions, com la Generalitat o el Parlament Europeu, i no als moviments populars) ha sabut estar a l’altura de les demandes d’un moviment rupturista. I és rupturista en la mesura que es sosté sobre un dret democràtic d’una nació a l’interior d’un Estat que no és democràtic burgès, sinó feixista.

Així doncs, la distància entre el marc institucional i les accions socials s’han incrementat a mesura que s’anaven organitzant moviments que responen a la necessitat de protegir-se de les agressions de l’Estat. L’exemple més clar són els CDR, que van néixer com a Comitès en Defensa del Referèndum i han acabat com a Comitès en Defensa de la República.

Tot i que els mitjans de comunicació del capital intenten seguir vinculant els actes reivindicatius duts a terme pels CDR i Tsunami Democràtic amb els partits polítics independentistes, la realitat és que existeix una fractura entre ambdós. En primer lloc perquè és el govern de JxCat i ERC els que envien als cossos policials de Mossos a reprimir als manifestants, ja sigui a les mobilitzacions de la setmana del 14 d’octubre o als talls de carreteres com l’esmentat de la Junquera, entre el passat dilluns 11 i dimarts 12 de novembre. En segon lloc, aquests partits criminalitzen a gran part dels manifestants i els titllen de violents. Si aix fos degut al fet que la Generalitat juga a dues bandes, no serien tan durs a l’hora de reprimir ni tan contundents quan criminalitzen, ja que clarament no els hi sortiria a compte. Ja durant la setmana que es conegué la sentència del procés, en una de les manifestacions de la plaça d’Urquinaona (Barcelona), es va expulsar Gabriel Rufian (ERC) per traïdor a causa d’unes declaracions seves en contra dels aldarulls d’aquells dies. Com a exemple, sense anar més lluny, a la manifestació del 14 de novembre de Jardinets de Gràcia (Barcelona) va confluir-hi dues manifestacions: l’una de caràcter obertament independentista, i l’altra per a demanar l’alliberament i no deportació d’un ciutadà immigrant anomenat Ayoub, detingut injustament aquests dies. El final del manifest que es va llegir a la segona es mencionava que cap partit independentista posa solució al problema i ambdues manifestacions es van fondre en un aplaudiment general.

Que tan ERC com la CUP treguin rèdit electoral no vol dir que guardin un control o que vagin directament de la mà de les accions populars. Indiscutiblement, dins dels CDR i Tsunami es troben simpatitzants, votants i militants de partits independentistes. No hi ha dubte que aquests partits utilitzen aquests moviments socials com el seu propi front de masses per a dur a terme el seu programa polític. Aix no obstant, el fastig i la decepció amb aquests representats polítics de la burgesia que van prometre una República que no han sigut capaços ni tan sols d’intentar-ho, condueix a una fallida entre el moviment popular i les institucions, que temen que tot s’escapi de les seves mans. Entitats que sempre han estat a disposició dels partits burgesos com Associació de Municipis per la Independència (que va formar part de Junts pel Sí a les eleccions auton miques de 2015) van crear fa poc l’Assemblea d’Electes de Catalunya (AECAT), una sort d’invent desesperat dels rgans de dominació burgesos catalans per a portar al moviment independentista de nou al seu terreny i allunyar-lo de la lluita al carrer. I és que la burgesia tem a l’organització popular, i tem qualsevol moviment que transcorri al marge dels seus interessos la desbordi de tal manera que la lluita abandoni el terreny eminentment burges manifestat en el xoc entre sobiranistes i unionistes i aquesta es vagi transformant qualitativament en lluita de classes contra el capitalisme. De fet la lluita ja està virant, una lluita on el poble cada cop s’allunya més del control d’unes institucions corrompudes i reaccionàries.

Si existeix una baula més feble dins de l’imperialisme d’EE UU i Europa aquests és l’Estat espanyol, que pel seu caràcter reaccionari i feixista queda lligat a una superestructura que volgut homologar-se amb la resta d’Estats d’Europa i que, tanmateix, no ha tingut el mateix desenvolupament sota el domini del règim burgès. I si a més existeix una baula encara més feble dins d’aquest, aquesta és Catalunya, el lloc on l’Estat ha mostrat la seva pitjor cara reprimint amb brutalitat a un moviment de caràcter pacifista, negant-se a buscar una sortida política del conflicte i judicialitzant tot el procés, deixant en evidència la inseparabilitat entre els poders executiu i judicial de l’Estat espanyol, demostrat, a més, la incapacitat de l’Estat feixista espanyol per a solucionar la qüestió nacional catalana, basca i gallega. Fa només una setmana, abans de les eleccions, Pedro Sánchez treia la cara dient que la Fiscalia obeïa ordres del govern per a immediatament després haver de rectificar i aclarir la seva autonomia. L’última volta de rosca repressiva la veiem en el fet que el jutge de l’Audiència Nacional Manuel García Castellón pretén investigar per terrorisme els aldarulls i talls arran de la sentència del procés, emulant així l’abjecte macro sumari 18/98 (dut a terme pel també abjecte Baltasar Garzón, el del «tot és ETA») del País Basc.

Davant d’aquesta situació, els i les comunistes no ens podem quedar de braços plegats davant l’onada repressiva perpetrada per l’Estat espanyol, negant de facto drets tan bàsics com el de manifestació o de reunió. És per aix totalment necessari teixir llaços de solidaritat i suport amb la resta de l’Estat en un front únic i ampli contra el feixisme i per la llibertat de tots els presos polítics, unint totes les lluites del poble en una única lluita de classes contra el capitalisme monopolista i el seu Estat, responsable de tots els mals que pateix el poble, amb l’objectiu de derrocar el capitalisme i construir el socialisme, que és l’única manera amb què el proletariat i les classes populars sotmesa per la burgesia es puguin emancipar, que alhora és l’única manera amb què les nacions que componen l’Estat puguin exercir plenament els seus drets democràtics, que és l’única manera de trencar amb el jou del feixisme i fer que la classe obrera pugui ser amo del seu destí, del seu futur.

 

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya, Novembre 2019

Sobre las últimas movilizaciones en Catalunya: CDRs, Tsunamis y la desafección por el independentismo institucional

 

Las diferentes acciones y reivindicaciones convocadas por los CDR y Tsunami Democràtic continúan desempeñándose casi a diario pese a que ya hace un mes que se conoce la sentencia al procès. La desobediencia a la Junta Electoral, celebrando actos lúdico-políticos en la jornada de reflexión, inauguró un nuevo ciclo de movilizaciones, boicots y cortes de carreteras, siendo el más importante el corte de la AP-7 en la Jonquera, la frontera de Francia con Catalunya, en el que tuvo que intervenir personalmente la policía francesa para desalojar a los allí manifestados. Al día siguiente, el corte retrocedió hasta el tramo de la AP-7 de Salt (Girona), en el cual se bifurca el tráfico (especialmente concurrido) hacia Barcelona o Francia. Allí, tanto los Mossos d’Esquadra como la Policía Nacional reprimieron sin miramientos a los manifestantes. Se vieron escenas de verdadero terror cuando, una vez ya no existía corte alguno, los antidisturbios entraron en el pueblo en busca de manifestantes, apuntando directamente pelotas de goma contra los mismos e incluso subiendo a los autobuses a hacer identificaciones. Este nuevo ciclo de movilizaciones continúa a día de hoy en las calles de Barcelona.

Toda reivindicación nacional se vertebra con los intereses de una burguesía, sin embargo es falso que el movimiento independentista actual esté única y exclusivamente movido por intereses nacionalistas, como también lo es la creencia de que la lucha por la existencia de un estado catalán nazca con Convergència o ERC. La reivindicación independentista siempre ha estado presente en el seno de Catalunya y es una cuestión democrática no resuelta dentro de tantas otras en el Estado español.

En el contexto de bancarrota de la economía capitalista y en concreto con la crisis económica que azota desde 2007 a las potencias imperialistas europea y norteamericana, el Estado español se ve forzado a materializar unos recortes presupuestarios que, por un lado, depauperan las ya de por sí precarias condiciones de vida de la clase obrera y demás clases populares, así como a una reforma laboral criminal que rinde enteramente a la clase trabajadora a los pies de la burguesía; pero por otro también empiezan a deteriorar privilegios de la burguesía catalana, la cual no logra imponer sus intereses ante la negativa del Estado a aceptar el nuevo Estatut, el cual fue, en términos del fascista Alfonso Guerra, “cepillado”. En ese contexto, los partidos representantes de la burguesía catalana deciden reactivar y alentar la cuestión nacional entroncando con el profundo desapego de la sociedad con el Estado.

El actual movimiento independentista en Catalunya nació como una reivindicación llevada a cabo por diversas entidades culturales y partidos burgueses catalanes que exigían un referéndum de autodeterminación y que iban plantando paradas en diversos pueblos y ciudades de Catalunya para difundir su propósito. Evidentemente dichos partidos no operaban abiertamente junto a este movimiento sino que lo hacían a través de sus diversas organizaciones, como por ejemplo la Joventut Nacionalista de Catalunya (juventudes en ese momento de Convergència y actualmente de PdeCAT). De esto hace casi más de diez años.

Tras la Conferència Nacional per l’Estat Propi, en 2012 se funda la Assemblea Nacional Catalana (ANC) en cuyos textos fundacionales ya dejaban patente cómo los procesos que llevaron a cabo las antiguas repúblicas soviéticas para integrarse en el modelo capitalista tras la desintegración de la URSS eran un referente para alcanzar su derecho a la autodeterminación. Así de idealistas eran sus motivaciones, que creían que el imperialismo europeo y norteamericano había defendido dicho derecho y que haría lo mismo con Catalunya. La por entonces Convergència y ERC ya empezaron a dar un apoyo abierto al movimiento por la autodeterminación de Catalunya y ponen dicha cuestión en lo alto de su agenda política.

A partir de aquí se desarrolla un proceso que lleva de la mano a las instituciones catalanas, es decir, instituciones bajo el control del Estado español, con el movimiento social en la calle y que ha dado lugar a las manifestaciones más multitudinarias de los últimos años en Catalunya. Es por esta razón que la carta de utilizar las instituciones para canalizar el conflicto se ha acabado quemando y ningún partido (como representantes de la burguesía que son rinden pleitesía a sus instituciones como la Generalitat o el Parlamento Europeo y no a los movimientos populares) ha sabido estar a la altura de lo que demandaba un movimiento rupturista, habiendo sido desbordados por el pueblo. Y es rupturista en medida de que se sustenta sobre un derecho democrático de una nación en el interior de un Estado que no es democrático burgués sino fascista.

Así pues la brecha entre el marco institucional y las acciones sociales se ha ido incrementando a medida que se iban organizando movimientos que responden a la necesidad de protegerse de las agresiones del Estado. El ejemplo más claro son los CDR, que nacieron como Comités en Defensa del Referéndum y que han acabado como Comités en Defensa de la República.

Pese a que los medios de comunicación del capital intentan seguir vinculando los actos reivindicativos llevados a cabo por los CDR y Tsunami Democràtic con los partidos políticos independentistas, la realidad es que existe una fractura entre ambos. En primer lugar porque es el gobierno de JxCat y ERC los que envían a los cuerpos policiales de los Mossos a reprimir a los manifestantes, ya sea en las movilizaciones que se llevaron a cabo la semana del 14 de octubre o bien en los cortes de carreteras como el mencionado de la Junquera entre el pasado lunes 11 y martes 12 de noviembre. En segundo lugar, estos partidos criminalizan a gran parte de los manifestantes y los tildan de violentos. Si esto se debiera a que la Generalitat juega dos bandos, no serían tan duros a la hora de reprimir ni tan contundentes al criminalizar ya que claramente no les saldría a cuenta. Ya durante la semana en que se supo la sentencia del procès, en una de las manifestaciones en la plaza Urquinaona de Barcelona, se expulsó a Gabriel Rufián (ERC) por traidor debido a unas declaraciones suyas en contra los disturbios que acontecieron esos días. Como ejemplo, sin ir más lejos, en la manifestación del 14 de noviembre de Jardinets de Gràcia (Barcelona) confluyeron dos manifestaciones: una de carácter abiertamente independentista y otra para pedir la liberación y no deportación de un ciudadano inmigrante llamado Ayoub, detenido injustamente estos días. El final del manifiesto que se leyó en la segunda se mencionaba que ningún partido independentista pone solución al problema y ambas manifestaciones se fundieron en un aplauso general.

Que tanto ERC como la CUP saquen rédito electoral, no significa que guarden un control o que vayan directamente de la mano de las acciones populares. Indiscutiblemente dentro de CDR y Tsunami se encuentran simpatizantes, votantes y militantes de partidos independentistas. No cabe duda de que estos partidos utilizan o intentan utilizar dichos movimientos sociales como frentes de masas para llevar a cabo su propio programa político. Sin embargo, el hastío y la decepción con estos representantes políticos de la burguesía que prometieron una República que no han sido capaces ni siquiera de intentarlo, conduce a una quiebra entre el movimiento popular y las instituciones que temen todo lo que escape de su cauce. Entidades que siempre han estado a disposición de los partidos burgueses como Associació de Municipis per la Independència (que formó parte de Junts pel Sí en las elecciones autonómicas del 2015) crearon hace poco la Assemblea d’Electes de Catalunya (AECAT), una suerte de invento desesperado de los órganos de dominación burgueses catalanes de llevar al movimiento independentista de nuevo a su terreno y alejarlo de la lucha en la calle. Y es que la burguesía teme a la organización popular y teme cualquier movimiento que transcurra al margen de sus intereses le desborde de tal modo que la lucha abandone el terreno eminentemente burgués manifestada en el choque entre soberanistas y unionistas y ésta vaya transformándose cualitativamente, convirtiéndose en lucha de clases contra el capitalismo. De hecho la lucha ya está virando, manifestándose cada vez de manera más abierta como lucha entre fascistas y antifascistas, una lucha donde la lucha del pueblo cada vez se aleja más del control de unas instituciones corrompidas y reaccionarias.

Si existe un eslabón débil dentro del imperialismo de EEUU y Europa ese es el Estado español, que por su carácter reaccionario y fascista queda anclado a una superestructura que ha querido homologarse al resto de Estados de Europa y que, sin embargo, no ha tenido el mismo desarrollo bajo el dominio del régimen burgués. Y si además existe un eslabón aún más débil dentro de éste, ese es Catalunya, el lugar donde el Estado ha mostrado su peor rostro reprimiendo con brutalidad a un movimiento de carácter pacifista, negándose a buscar una salida política al conflicto y judicializando todo el proceso, dejando en evidencia la inseparabilidad entre los poderes ejecutivo y judicial del Estado español, demostrando la incapacidad del Estado fascista español para solventar la cuestión nacional catalana, vasca y gallega. Hace apenas una semana, antes de las elecciones, Pedro Sánchez sacaba pecho diciendo que la Fiscalía obedecía órdenes del gobierno para inmediatamente después tener que rectificar y aclarar su autonomía. La última vuelta de tuerca represiva la vemos en que el juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón pretende investigar por terrorismo los disturbios y cortes a raíz de la sentencia del procès, emulando así el infame macrosumario 18/98 (llevado por el también infame Baltasar Garzón, el del “todo es ETA”) del País Vasco.

Ante esta situación, los y las comunistas no podemos quedarnos de brazos cruzados ante la ola represiva perpetrada por el Estado español, negando de facto derechos tan básicos como el de manifestación o de reunión. Es por ello totalmente necesario estrechar lazos de solidaridad y apoyo con el resto del Estado en un frente único y amplio contra el fascismo y por la libertad de todos los presos políticos, uniendo todas las luchas del pueblo en una única lucha de clases contra el capitalismo monopolista y contra su Estado, responsable de todos los males que sufre el pueblo, al objeto de derrocar al capitalismo y construir el socialismo, que es la única manera en que el proletariado y las clases populares sometidas por la burguesía se puedan emancipar, que es la única manera en que las naciones que componen el Estado puedan ejercer plenamente sus derechos democráticos, que es la única manera de romper el yugo del fascismo y hacer que la clase obrera pueda ser la dueña de su destino, de su futuro.

 

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya, noviembre 2019




La vivienda digna en Madrid: privilegio de represores, utopía para el proletariado

Ayuso
 
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha anunciado a principios de mes la reserva de 48 viviendas protegidas de alquiler en el centro de Madrid para los agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. La concesión obedece a las resoluciones emanadas de la primera reunión de la comisión de Ayudas a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, celebrada en el Instituto de Formación Integral de Seguridad y Emergencias (IFISE), y se circunscribe en el proyecto de reserva de viviendas del Plan PIVE regional para familias de agentes.

Los cuerpos represivos del Estado burgués tendrán el privilegio de gozar su derecho a la vivienda, que bajo el capitalismo no se garantiza para todos los seres humanos, por tan solo 280 euros mensuales. Dichas viviendas sociales se encuentran en Lavapiés, zona cuyo techo tiene un coste medio de 14.62 euros por metro cuadrado, según la media del portal de venta y alquiler de pisos Idealista. Díaz Ayuso justifica semejante servicio a sus cuerpos represivos como medida para reconocer “la labor de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado”.

La concesión de la presidenta regional cumple un objetivo: contentar a su burocracia de control y sometimiento del orden para que sus agentes elijan a la Comunidad de Madrid como destino y así paliar un déficit de 2.500 efectivos. O, dicho de otra manera, para reforzar el aparato represivo estatal entrenado para servir a los intereses de la burguesía sin dudar en actuar por la fuerza en situaciones de desorden y, así, funcionar como su brazo ejecutor.

La ausencia del derecho a la vivienda es el principal obstáculo de bienestar de la clase trabajadora. La medida de Díaz Ayuso es una clara representación del carácter falaz de la legalidad instaurada por la burguesía. Por mucho que lo defienda la sacrosanta Constitución Española, la realidad demuestra que el derecho a la vivienda está subordinado a los intereses del capital y se queda en mero papel mojado para el proletariado. En Madrid, para encontrar pisos de 40 metros cuadrados a partir de 700 euros, los obreros debemos asumir que no encontraremos vivienda a no ser que busquemos en la periferia. En la Comunidad de Madrid, el precio del alquiler se ha disparado y hoy es el epicentro de desahucios en el Estado español.

El Ejecutivo regional argumenta que el alto coste de la vida en muchos municipios de la Comunidad de Madrid es un gran inconveniente para los agentes, ignorando y menospreciando, por supuesto, el empobrecimiento del resto de la sociedad. Los monopolios y el capital financiero saquean con impunidad al pueblo, explotándolo sin miramientos, y estos políticos corruptos a su servicio agasajan a los aparatos represivos de la dictadura del capital, de este criminal sistema de explotación que condena todos los años en España a miles de obreros a la pobreza, al hambre y a la muerte.

En su clásico La cuestión de la vivienda, Friedrich Engels criticó las soluciones propuestas por los reformistas burgueses y pequeñoburgueses sobre el problema en torno al derecho a la vivienda. Esgrimió como argumento central que, en la sociedad capitalista, su inexistencia no es un accidente y es un derecho vital que solo puede ser garantizado con la abolición del orden social que da origen a su incumplimiento. La solución definitiva del problema no pasa por reformas, ni por el cambio de un ministro o de un Gobierno, como pretenden algunos, sino por la muerte del sistema capitalista y la construcción del Socialismo.

La inexistencia del derecho a la vivienda guarda un vínculo fundamental con la etapa del capitalismo ascensional, cuando las masas laboriosas empiezan a desplazarse del campo a las grandes ciudades, a la par que muchos son desalojados de sus viviendas en los centros urbanos por su revalorización. El problema de la vivienda no alude al hecho de que la clase obrera haya vivido siempre en condiciones penosas, en barrios superpoblados, con malas condiciones sanitarias y ambientales, sino, concretamente, a la peculiar intensificación de esas malas condiciones de vida a consecuencia del aumento de las rentas y del hacinamiento, por la súbita afluencia de población a las grandes ciudades. La escasez de vivienda no solo afecta a la clase obrera, sino también a sectores de la pequeña burguesía, y lleva a una infinidad de seres humanos a perderlo todo y a vivir sin un techo bajo el que cobijarse.

Subyacente al problema de la vivienda, existe otro aspecto vinculado con la dinámica de explotación capitalista, que ocasiona que la escasez de viviendas se recree permanentemente. Los distintos ciclos de crisis económicas del capitalismo arrojan periódicamente a la desocupación a millones de proletarios. Muchos no pueden pagar el alquiler y otros muchos pierden sus viviendas. Asimismo, la feroz lucha competitiva del mercado lleva a los capitalistas a aumentar la explotación sin cesar y a pagar un salario inferior al valor de la fuerza de trabajo vendida por el obrero.

Es un hecho que en los países imperialistas, mayormente, existe un número de viviendas superior al conjunto de la población. Residencias que se encuentran desocupadas y a la venta, y que en incontables casos se han construido para destinarlas a la especulación inmobiliaria. En España, hay viviendas suficientes para alojar a todos los individuos y familias. Pero en el capitalismo no se han edificado para satisfacer las necesidades del pueblo, sino para servir como medio lucrativo para la burguesía, al objeto de generar una todavía mayor cuota de beneficio. La especulación de la vivienda es un medio más al disfrute de los capitalistas para apropiarse de toda la riqueza social que puedan. Y, para asegurarse de ello, para salvaguardar la existencia de su criminal sistema de dominación, la burguesía aplica todo el poder represivo de su Estado. La clase obrera solo viviremos en una vivienda digna si destruimos el capitalismo y erigimos de sus cenizas el Socialismo. Y nadie lo hará por nosotros salvo nosotros mismos.

 

¡Abajo el capitalismo criminal!
¡Por el derecho a una vivienda digna!
¡Por el Socialismo!

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español en Madrid




El PCOE en apoyo a los trabajadores de los centros de día de Gerusia

Gerusia
 
Para entender la situación que ha llevado a las movilizaciones llevadas a cabo estos días por los trabajadores de los centros de día hay que saber que los centros de día salen a concurso cada dos años por la administración del Principado de Asturias. En ese momento es cuando las empresas privadas del sector, en este caso Gerusia, se presentan para optar a la concesión de los centros de día. Hace 3 años, los trabajadores de los centros de día decidieron en una asamblea desvincularse del convenio que poseían en ese entonces con la condición de que se mantuviesen las características anteriores y se pudiese negociar un convenio propio.

Pero por sorpresa, UGT y CCOO, que son los sindicatos que teóricamente ejercen representación sobre los trabajadores, hacen oídos sordos a las condiciones expuestas y en el acta reflejan la desvinculación con el convenio anterior, pero sin señalar que los trabajadores piden que se mantengan las características anteriores y que se pueda negociar un convenio digno.

Debido a esto se toma la decisión de convocar una huelga para que se aplique el convenio de dependencia nacional, pero esta huelga no llega a secundarse debido a que las empresas expresan su voluntad para negociar, voluntad que finalmente se comprobaría que era una farsa.

Todas estas razones son las que conducen a realizar las movilizaciones que se han llevado y se llevarán a cabo por parte de los trabajadores de los centros de día, pidiendo un aumento de salario después de llevar tres años de congelación salarial. Hoy en día el salario de estos trabajadores ronda aproximadamente los 1000€ (974€ en 14 pagas).

1. Movilizaciones de los trabajadores de centros de día un año atrás

Un artículo de “La Voz de Asturias” del 11/05/2018, hace más de un año, nos revela como en esas fechas se produjeron manifestaciones de los trabajadores de los centros de día de Gerusia, donde exhortaban un convenio propio y digno, además de denunciar la precarización de sus condiciones laborales.

Una de las portavoces de la Plataforma de los Trabajadores/as de Centros de Día, Teresa Suero Exposito, aseguró que son profesionales cualificados con mucha entrega, pero que, sin embargo, no olvidan que tienen derechos.

La manifestación recorrió la calle Uría hasta detenerse en la Plaza de la Escandalera donde la actriz María Cotiello leyó un comunicado en apoyo a los trabajadores. Sin embargo, pese al esfuerzo por conseguir unas condiciones dignas de trabajo, no se ha conseguido lo propuesto.

2. Movilización de los trabajadores de los centros de día en la actualidad

Ante no haber conseguido llegar durante este intervalo de tiempo de más de un año a ningún tipo de convergencia, en la actualidad los trabajadores se ven aún en la situación de volver a tomar las calles, ya que por parte de la empresa no se acaba de llegar a ninguna solución pragmática, cosa que es inadmisible para la lucha de la clase obrera en su defensa dentro del sistema capitalista, donde se ven afectados 221 trabajadores, la mayoría de ellos mujeres, de 21 centros distintos.

5, 6, 13, 20 y 27 de noviembre han sido los días elegidos para ejercer huelgas, piquetes y manifestaciones de los trabajadores de los centros de día de Gerusia reclamando una subida salarial que llevan esperando tres años sin tener ningún tipo de convenio, después de que las mediaciones en el SASEC (Servicio Asturiano de Solución Extrajudicial de Conflictos) no hayan llegado a buen puerto, reflejando un mayor alejamiento entre el comité y la representación empresarial.

En los dos primeros días de manifestaciones y huelgas, a pesar de la actitud negativa inicial por parte de la empresa, finalmente se ha conseguido una reunión de la administración con el comité de empresa en la sede de Bienestar Social para exponer las posturas. Sin embargo, los trabajadores han contado con un boicot por parte de los directores pertenecientes a la administración y centros de trabajo, y la empresa optó por paralizar el cobro de las nóminas, cosa que empeora aun más si cabe la situación.


Dicho comité de empresa está compuesto por CCOO, UGT y USO, sindicatos del sistema esclavos del capital y que en ciertas ocasiones son un factor que propicia que los acuerdos sobre condiciones laborales sean precarios, mitigando la lucha de la clase obrera al verse desamparada.

Por parte de los delegados del comité de USO (Unión Sindical Obrera), la presidenta Lucrecia Villamarzo ha expresado lo siguiente acerca de sus posturas:

“Ya que nuestra empresa nos aplica el convenio más bajo, el de ayuda a domicilio, asuma al menos la subida de ese convenio, que ha sido de un 4% para este año y lo mismo para 2020. Estamos hablando de 19 euros al mes, algo totalmente razonable. Gerusia nos dice que no puede subirnos el salario porque recibiría una penalización de la Administración; sin embargo, empresas que controlan otros centros, como Aralia, aplican el convenio de la dependencia, que se ajusta más a nuestras tareas y tiene además mejores condiciones laborales, y no ha recibido ninguna sanción […] sería una forma de paliar temporalmente la precariedad que sufrimos. La concesión a Gerusia acaba para la mayoría de los centros en enero de 2020 y, en total, en diferentes meses de ese año. Aunque hay posibilidad de dos años de prórroga, la empresa ha mostrado su desinterés en continuar y esperamos que la que asuma el siguiente contrato sí nos aplique al menos las condiciones del convenio de dependencia”.

Vemos como de forma latente queda reflejada la esclavitud al sistema de dicho comité, resignándose a la propuesta de acuerdos cuestionablemente dignos para los trabajadores, siendo además los que han propiciado esta situación, asumiendo, al fin y al cabo, inoperancia y deslealtad con la clase trabajadora. Además, vagamente mencionan el principal problema, que reside en la apropiación del sector público en manos del sector privado.

Destacar también que en los boicots de directores, la a priori negación de una reunión con el comité y la paralización del cobro de las nóminas se hace latente como la burocracia propia del estado capitalista pone todas las trabas de por medio para que la clase obrera no pueda conseguir unas condiciones dignas. Cabe destacar también que los periódicos más reconocidos de la zona no se han hecho eco, silenciando una vez más al movimiento obrero.

Desde el PCOE tenemos muy claro que la solución no pasa por aceptar condiciones poco dignas para los trabajadores. Si estos sindicatos están dispuestos a cuantificar la dignidad de la clase trabajadora en 19 euros mensuales, nosotros no estamos de acuerdo, nosotros queremos llegar de verdad hacia una situación digna para la clase trabajadora, avivar la llama de la lucha obrera y poder poner contra las cuerdas a todo el entramado burocrático y empresarial que conforma el ser del estado propiamente capitalista. Para ello instamos al apoyo, solidaridad y participación en las movilizaciones de los trabajadores de los centros de día. Además, representamos la alternativa al sindicalismo institucional, que ningún bien aporta a la clase obrera, con el sindicalismo de clase, conformado por la Federación Sindical Mundial (FSM), en la cual se integra la CSC (Coordinadora Sindical de Clase), sindicato de clase capaz de defender la dignidad de los trabajadores ante las amenazas del sistema burgués.


Igualmente, para proteger a toda la clase obrera de las amenazas del capital como las anteriormente comentadas, fundamentándose en la unión proletaria, instamos a todos los trabajadores de centros de día a la organización en el Frente Único del Pueblo (FUP).


Por último, hemos de agradecer a la Plataforma de Trabajadores de los Centros de Día por la información recibida sobre dicha situación, que nos ha llevado a completar este análisis.


¡Por unas condiciones dignas en los centros de día asturianos!
¡Que viva la lucha de la clase obrera!

PCOE en Asturias




Carlos Palomino: ¡Ni olvido ni perdón!

Carlos
 
El lunes 11 de noviembre se cumplieron 12 años del asesinato de Carlos Palomino a manos del militar nazifascista Josué Estébanez. El joven antifascista se dirigía a una contramanifestación de respuesta a la concentración del partido nazi Democracia Nacional cuando, en la estación de metro de Legazpi, fue asesinado a sangre fría por Estébanez, quien le propinó una puñalada con una navaja de 15 centímetros.
 

La Coordinadora Antifascista y los familiares y amigos de Carlos Palomino convocaron una manifestación para este lunes en recuerdo del militante antifascista, con el objetivo de lanzar el mensaje al estado Español, cómplice del asesinato del joven por su permisividad y blanqueamiento del fascismo, de que el antifascismo ni olvida ni perdona. Los antifascistas no cesaremos en la lucha, recordaremos a todos los caídos a manos del fascismo y seguiremos tomando las calles para denunciar a todos aquellos cómplices directos de la barbarie fascista. Un año más, el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid acudió a la manifestación en memoria de Carlos Palomino.

Hoy nos encontramos inmersos en un momento histórico en el que el Estado español se encuentra en profunda crisis política y económica. Ante las cada vez más exacerbadas contradicciones del sistema, la burguesía aplica sin piedad la violencia represiva fascista en esta mal llamada democracia.

Desde el Partido Comunista Obrero Español, remarcamos la necesidad de combatir el fascismo en las calles y en todos los lugares en los que esté presente y crece con impunidad. Siempre, en contraposición a la socialdemocracia y al oportunismo encabezados por la “izquierda” institucional, que hace gala de un pacifismo y tolerancia hacia el fascismo, permitiendo su legalidad, y cuyos actos entran en abierta contradicción con su cínico e hipócrita “antifascismo”.

Recordamos que fue la permisividad del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que autorizó la manifestación nazifascista de aquel 11 de noviembre de 2007 e ignoró y desatendió al joven herido de 16 años, lo que permitió su muerte. Una vez más, queda demostrado el papel histórico de la socialdemocracia como pata izquierda de la dictadura del capital, de blanquear y vender una “cara bonita” del sistema criminal de la burguesía, que aúpa el fascismo en aras de defender sus intereses y privilegios de clase a la mínima señal de organización de la clase obrera. Los comunistas debemos ser implacables con el fascismo y con aquellos que le dan alas. Debemos ser conscientes de que el fascismo y la socialdemocracia que lo blanquea son objetivamente dos caras de una misma moneda, en tanto que son los sostenes necesarios para que la burguesía mantenga su sistema de dominación. Sin el papel activo de estos dos agentes de la burguesía, el capitalismo se encontraría hace tiempo en el vertedero de la historia.

La única manera de acabar con el fascismo es poniendo fin a la raíz del problema: el capitalismo y el Estado burgués que lo impone. La construcción del Socialismo es la única solución que tiene la clase obrera para avanzar hacia una sociedad libre de explotación, de miseria, y por supuesto, de fascismo.

Desde el PCOE, queremos enviar un afectuoso abrazo y nuestras más sinceras y respetuosas condolencias a los familiares y amigos de Carlos Palomino. Su ejemplo pervivirá eternamente entre los antifascistas y nos recordará cada día por qué jamás debemos cesar en la lucha.

Por todos los antifascistas caídos,

 

¡CARLOS, HERMANO! ¡NOSOTROS NO OLVIDAMOS!

Comité Local del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) de Madrid




El estado y sus instituciones, al servicio de la burguesía contra el pueblo trabajador

Tribunal
 
El Tribunal Constitucional ha avalado el despido objetivo de un trabajador por faltar el 20% o más de días laborables al trabajo de forma justificada durante dos meses, dejando bien claro una vez más que las instituciones judiciales, al igual que el resto de la superestructura del sistema, están incuestionablemente al servicio de la burguesía en su lucha contra el pueblo trabajador para lograr cada día mayores cuotas de explotación.

Esta sentencia responde a una cuestión prejudicial de un juzgado de Barcelona que le consultaba si el artículo 52 apartado D del Estatuto de los Trabajadores se ajusta a la Ley Fundamental. Este punto fue modificado en las dos últimas reformas laborales importantes: la de 2010, hecha por el Gobierno del PSOE, y la de 2012, del Ejecutivo del PP. Ese artículo pretende criminalizar a los trabajadores enfermos mediante el denominado “absentismo laboral” fijando unos umbrales por los que se puede despedir con una causa objetiva —es decir, con una indemnización de 20 días por año trabajado— a un empleado si falta al trabajo el 20% de los días hábiles en un periodo de dos meses o el 25% en cuatro, aunque esas bajas estén justificadas.

La trabajadora faltó al trabajo nueve días de 40. En ocho de ellos, la ausencia estaba justificada por “incapacidad temporal”, es decir, lo que popularmente se llama una baja. En la carta de despido se determina que la trabajadora había faltado el 22,5% de jornadas hábiles entre el 11 de abril y el 17 de mayo de 2016. Y se añade que en el conjunto del año las ausencias habrían ascendido al 7,84%.

El Tribunal Constitucional explica en la sentencia que “el despido lo ha hecho (la empresa) con una finalidad legítima —evitar el incremento indebido de los costes que para las empresas suponen las ausencias al trabajo—, que encuentra fundamento en la libertad de empresa y la defensa de la productividad”. También apunta que “el absentismo conlleva para el empresario un perjuicio de los intereses legítimos, por la menor eficiencia de la prestación laboral de los trabajadores que faltan a su puesto de trabajo de forma incipiente”, basándose en una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Este tribunal, al servicio de la burguesía, antepone los intereses empresariales -es decir, los intereses de la burguesía dueña de los medios de producción, de las empresas- a la salud de los trabajadores. Los trabajadores que se pongan enfermos pueden y deben ser despedidos para el Tribunal Constitucional, vulnerando así el derecho a salud de los trabajadores, mostrándose nuevamente la naturaleza criminal del capitalismo.

La burguesía, sin embargo, prefiere pagar los salarios de algunos trabajadores negándoles a éstos el trabajo efectivo -creando el artículo 297 de la Ley 36/2011, de 10 de octubre, reguladora de la jurisdicción social sobre la ejecución provisional de la sentencia que declare la improcedencia o nulidad del despido- para evitar que los sindicalistas represaliados con el despido estén en contacto diario durante toda la jornada laboral con sus compañeros de trabajo, pese a haber ganado en los juzgados de lo Social el juicio contra ese despido demostrándose que, incluso, el sistema subordina sentencias de sus jueces a la represión de la burguesía, represión sindical y política de los empresarios contra los trabajadores y las organizaciones de clase.

Y es que la burguesía sabe muy bien que donde se juega “los cuartos” es, en buena medida, en los centros de trabajo, que es donde los trabajadores viven, tristemente, la mayor parte de su vida y donde sufren las consecuencias de la explotación capitalista de primera. Ahí, en la propiedad del empresario, es donde un comunista también debe demostrar su capacidad política, elevando la conciencia de los compañeros día a día, dirigiendo un frente de masas con una potencia como no hay otro – y no escondiéndose, corrompiendo ideológicamente a los trabajadores y firmando EREs y lo que les pongan por delante los empresarios, como hacen los oportunistas en Telefónica, por ejemplo. En los centros de trabajo es donde la burguesía no puede permitir que se produzca esa elevación de conciencia de la clase trabajadora si quiere sostener la propiedad de los medios de producción, y por ello reprime a estos compañeros, vanguardia de la clase obrera, con el despido y negándoles el trabajo cuando ganan el juicio.

El derecho a la salud de los trabajadores, dice la burguesía con la boca del Tribunal Constitucional y su sentencia, vulnera la productividad de la empresa, pero tener a un trabajador despedido injustamente cobrando su salario sin permitirle trabajar para sostener la represión de los empresarios, no. ¡He ahí un ejemplo de la naturaleza clasista y criminal del capitalismo y su Estado!

Que el capitalismo está en bancarrota es ya un hecho demostrable, como también lo es que todas las leyes aprobadas (Reformas laborales, Ley Mordaza…) nos han dejado como resultado la existencia de un estado fascista totalmente preparado para ser explotado por los políticos a sueldo de la burguesía.

El capitalismo monopolista y su estado no pueden sostenerse ya si no es empleando todas las armas fascistas de las que se ha dotado, y hechos como el del Tribunal Constitucional, avalando el despido por baja laboral, aunque esté justificada y asumiendo que el beneficio de la empresa prevalece frente al derecho a la integridad física o moral de los trabajadores, y a la salud humana así lo demuestran.

La clase burguesa, dueña de los medios de producción, de las empresas que gracias a sus trabajadores producen todo lo necesario para la vida, necesitan y exigen cada vez mayores cuotas de explotación para con sus obreros con el objetivo de acumular mayores ganancias de cara a la crisis cíclica que se aproxima. De esta forma, toda la superestructura de un sistema ya podrido tiende a la reacción más absoluta contra los únicos de los que la burguesía obtiene sus beneficios: los trabajadores.

Y nosotros, la clase obrera, los trabajadores, cada día tenemos una vida más miserable, con mayor inseguridad y precariedad laboral, con menos derechos, menos libertades y menos salario. Ya no podemos ni enfermar si queremos llevar a casa un mal salario. Esta situación no la van a solucionar los partidos políticos de la burguesía (PP, PSOE, Ciudadanos, VOX…) ni tampoco la pequeña burguesía de Unidas Podemos con sus reformas imposibles para un sistema podrido y putrefacto hasta los cimientos. Solo el pueblo trabajador organizado en un Frente Único del Pueblo puede mandar al sistema capitalista que le oprime y explota al estercolero de la historia y crear él mismo el estado socialista, su legítima aspiración política.

 

¡Abajo el capitalismo criminal!
¡Socialismo o barbarie!

Madrid, 4 de noviembre de 2019

Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El PCOE participa en la concentración contra el verdugo Queipo de Llano en Sevilla

Macarena
 
Hoy domingo se ha celebrado en Sevilla un acto pidiendo que se saque de la Basílica de la Macarena al genocida Queipo de Llano, responsable al menos de 3000 asesinatos según asociaciones por la Memoria Histórica. El PCOE se ha sumado a la repulsa contra el verdugo y se solidariza con las familias de los ejecutados vilmente por las hordas fascistas dirigidas en Sevilla por Queipo de Llano.

En el acto se han recordado las palabras con las que Queipo de Llano pedía matar como perros a aquellos que desobedecieran el nuevo orden fascista y llamaba a violar a las mujeres de republicanos en aras de practicar el “amor libre”:

“Nuestros valientes legionarios han demostrado a rojos cobardes lo que significa ser hombres de verdad. Y de paso también a sus mujeres. Esto está totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas practican el amor libre. Ahora sabrán lo que son hombres de verdad y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen”.

Esta es la vileza y la crueldad de los verdugos fascistas que ejecutan y ejecutarán sin contemplaciones y recreándose en los más profundos dolores causados a aquellos que luchen contra el régimen de explotación. Verdugos como Queipo de Llano siguen órdenes de sus amos, la oligarquía financiera, terratenientes y gran burguesía que recurren a ellos para aplacar cualquier intento de “sedición” o “rebelión” por parte de las clases populares.

Lo cual ocurrirá mientras no acabemos con ese régimen de explotación que es la causa de nuestros principales males. Para sostener la explotación las clases poseedoras utilizan el aparato del Estado, Audiencia Nacional, Tribunal Supremo y Fuerzas de Seguridad del Estado, herederas del régimen franquista. Frente a esa super-estructura, las clases populares no pueden enfrentarse con escaramuzas y cientos de plataformas que luchan contra cada uno de los síntomas de dicho régimen.

La historia nos enseña, desde Chile hasta España, que el régimen de explotación del hombre por el hombre tiende a la violencia por la vía económica, de las leyes y de la represión, y que o acabamos con ellos o ellos acaban con nosotros.

Desde el PCOE hacemos un llamamiento a organizar un movimiento antifascista y conectarlo con el movimiento obrero y las clases populares de los centros de trabajo, barrios obreros, centros de estudio, y pueblos jornaleros para unir y vertebrarlos construyendo un movimiento social y político que tumbe al mismo tiempo a los verdugos y a su amo: el Capital.

 

Organicemos a las clases populares contra el Fascismo
Por la creación de un Frente Único del Pueblo
Por el Socialismo

Secretaría de Agitación y Propaganda del Comité Provincial del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Sevilla




El PCOE en defensa de la sanidad pública asturiana

Sanidad
 
“El proletariado no tiene apoyo; no puede vivir para sí mismo ni un solo día. La burguesía se apropia el monopolio de todos los medios de subsistencia… el proletariado sólo puede recibir de esta burguesía lo que necesita, mientras ella es protegida en su monopolio por la fuerza del Estado. El proletariado es, por lo tanto, legalmente y de hecho, el esclavo de la burguesía; ella puede disponer de su vida y de su muerte. Le ofrece los medios de subsistencia, pero por un equivalente, por su trabajo […]”. (Federico Engels, La situación de la clase obrera en Inglaterra).

“El régimen de producción capitalista como corresponde a su carácter contradictorio y antagónico, da un paso más y dilapida la vida y la salud del obrero, considerando la degradación de sus mismas condiciones de vida como economía en el empleo del capital constante y, por tanto, como medio para la elevación de la cuota de ganancia”. (Carlos Marx, El Capital, vol. III).

Dichos fragmentos tienen un gran significado sobre el tema a tratar, debido a que describen de una forma exacta la relación de explotación del proletariado a manos de la burguesía, que usa todo lo que esté a su alcance con el fin de mantener la precaria condición de la clase trabajadora, capitalizando su salud y todas sus necesidades para poder aumentar la acumulación del capital por manos de la burguesía.

Esta relación aberrante entre los trabajadores y empresarios solo se puede dar dentro del sistema capitalista, que prima la posesión de capital, deshumanizando por completo cualquier aspecto de la sociedad, como es en este caso la precarización de la salud de los obreros, haciendo que haya incontables víctimas mortales y que este hecho esté totalmente normalizado en una sociedad capitalista enfermiza.

A continuación estudiaremos las últimas noticias sobre la desoladora situación de la sanidad asturiana en su conjunto, para poder observar cómo esta relación entre dos clases antagónicas sigue vigente en el sector servicios. La Voz de Asturias estos últimos meses ha arrojado artículos que dan una visión sobre la precarización de la sanidad en esta comunidad autónoma.

Uno de estos artículos trata la saturación de pacientes en los centros médicos ante la carencia de profesionales de la salud. Según La Voz, los médicos asturianos durante los siete primeros meses del 2019 han tenido que atender a casi tres millones de pacientes, sin embargo el problema no es el número de personas citadas en un centro médico, si no que el verdadero problema reside en la relación de pacientes por profesional de la salud (presión asistencial real). Analizando esta magnitud es donde obtenemos los datos que nos hacen ver que hay una escasez de médicos en los centros de salud y sus periféricos.

En cuanto a las localidades con poca población, perteneciente a la zona rural, se tienen profesionales con menos de 10 pacientes al día, lo que nos muestra el proceso de despoblación desolador que sufren las zonas rurales asturianas, sin embargo, los datos más preocupantes en cuanto a la falta de personal vienen de las zonas más pobladas en Asturias, así, en Noreña, La Corredoria o Nava-Bimenes-Cabranes la media se dispara a más 40 subiendo esta cifra hasta 60 ante una epidemia de gripe. Además esta situación se agrava al no cubrirse las bajas o las vacaciones.

Esta situación fue denunciada por Carlos Fernández Moro, portavoz de primaria en el Sindicato Médico, para La Voz de Asturias, afirmando: “En esta situación lo único que podemos hacer es intuir que no tienen nada grave [..] A día de hoy hay compañeros que atienden a más de 60 de manera regular, sin picos concretos”. Por otra parte, también ha expresado su descontento un médico avilesino, contando como cada aproximadamente cinco minutos tiene una nueva consulta o urgencia.

Ante esta situación, los facultativos llevan años reivindicando 10 minutos por paciente, ya que consideran que es el tiempo mínimo necesario para poder realizar un diagnóstico consistente. Si se respetase este tiempo, el número de pacientes oscilaría entre 28 y 30.

Otro de los artículos que también llama la atención es el que narra el cierre de un centro de salud en Gijón por falta de personal.


Los vecinos de la zona se encontraron con el cartel mostrado en la foto anunciando el cierre del centro de salud el 26 de agosto de 2019. Ante esta situación, Manuel Cañete, presidente de la asociación de vecinos denuncia: “Tenemos que mostrar nuestro más enérgico rechazo a esta situación que la administración sabía desde hace tiempo. Sólo demuestra la mala política sanitaria en Atención Primaria. Están logrando la privatización de la salud por inacción”.

Además, los coordinadores de los centros de salud de área V de la misma ciudad han firmado una carta en la que expresan su preocupación por el estado de la sanidad pública y la falta de profesionales, ya que entre los principales problemas se encuentra la falta de médicos disponibles para cubrir bajas, vacaciones o permisos.

Esta situación no solo ha ocurrido en Gijón, sino que también suceden casos similares en localidades más pequeñas, donde la noticia no llega a ser sonada aunque los hechos tengan la misma relevancia. Un ejemplo es el caso de la villa de Salas, perteneciente al concejo que lleva el mismo nombre, donde hace aproximadamente un año el área de pediatría estaría unas semanas sin actividad, movilizando a padres y madres preocupados por la situación. Ante esta situación, ningún partido burgués del concejo ha tomado cartas en el asunto para combatir la precariedad, mostrando, como siempre, inoperancia e ineptitud.

Con estos hechos sobre la mano se pueden sacar unas conclusiones claras sobre la naturaleza del problema, que se encuentra en los mismos entresijos del sistema económico y social actual en el que, el culto a la acumulación del capital es diario, obviando todos los problemas de la clase trabajadora, ya que de la precariedad de los obreros la burguesía aumenta su capital.

Esta acumulación del capital debida a la buscada precariedad de los servicios sanitarios públicos se da ya que obligan al obrero, creador de toda riqueza, a buscar cubrir sus necesidades primarias mediante empresas privadas, enalteciendo la privatización y provocando que hasta el dinero que la clase trabajadora usa en cuidar su propia salud vaya a parar a manos de la burguesía, sin mencionar los impuestos soportados por la clase trabajadora. Esto se puede observar empíricamente gracias a un informe hecho por la fundación IDIS (Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad) titulado ‘Sanidad privada, aportando valor: Análisis de situación 2018’. En dicho informe se arroja que la sanidad privada cuenta actualmente en Asturias con más de 130.000 asegurados, once hospitales y 969 camas, realiza el 23,6% de las intervenciones y atiende el 12,8% de las urgencias, exponiendo como Asturias cuenta en la actualidad con un sistema sanitario privado en expansión.

Además, también se puede ahondar en el concepto de “Sanidad pública”, debido a que en un sistema en el que todo se basa en el aumento de capital de una clase social con un gran poder no tiene sentido llamar público a nada, ya que mediante su poder, la burguesía, como hemos visto anteriormente, juega a su antojo con dichos servicios sanitarios supuestamente públicos buscando únicamente su propio beneficio. Es decir, no puede llamarse público algo usado para satisfacer los deseos económicos de una minoría.

Debido a esto se puede afirmar que la sanidad pública actual solo se trata de un espejismo fundamentado por la clase dominante actual, o dicho de otra forma, la sanidad pública pertenece en su totalidad a la burguesía, pero es pagada con el sudor la clase trabajadora.

En el PCOE tenemos claro que la única forma que tendrá el pueblo de conseguir un sistema sanitario que de verdad le pertenezca es con la marcha hacia un modelo socialista, en el que se produzca la ruptura del estado capitalista y la desaparición de la burguesía, pasando el poder a manos de los trabajadores. Será en este momento cuando por fin todos los servicios pertenecerán y servirán a la clase obrera.

Con el fin de denunciar, organizarse y hacer frente a los intentos de privatización y precarización de los servicios sanitarios, desde el PCOE llamamos a todos los trabajadores, pensionistas, estudiantes, etc. a organizarse en el Frente Único del Pueblo (FUP), ya que la única forma posible de luchar contra tan poderoso sistema que aplasta a al pueblo trabajador es la unión en un frente común de todas las clases explotadas por el Capitalismo para enviarlo al basurero de la historia y edificar el Socialismo.

 

¡Por una sanidad digna para Asturias y todas las regiones!
¡Que viva la lucha de la clase obrera!

PCOE en Asturias




I Conferencia Nacional de Catalunya

PCOC
 
El 22 de septiembre de 2019, el Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) celebró su I Conferencia Nacional.

En la misma, se debatió tanto la situación socioeconómica de Catalunya y sus particularidades con respecto al resto del Estado español, así como la táctica y objetivos más inmediatos que el Partido debe seguir en esta realidad concreta.

Organizativamente, ésta significó la renovación del Comité Nacional del PCOC. Finalmente, se aprobaron las Tesis Políticas que a continuación se adjuntan:

TESIS POLÍTICA APROBADA POR LA CONFERENCIA NACIONAL DE CATALUÑA DEL PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA (P.C.O.C.)

Algunos datos sobre Cataluña que ilustran el conflicto.

Según los datos del Institut d’Estadística de Catalunya (IDESCAT), dependiente de la Generalitat de Catalunya, correspondientes al año 2018, Cataluña tiene 7.496.000 habitantes, lo que corresponde al 16,11% de la población del estado español. Sin embargo, la densidad de población de Cataluña es de 233,5 habitantes por kilómetro cuadrado, por los 92,5 del conjunto del estado español, esto es una densidad de población un 252% mayor a la del Estado.

En Cataluña había, en 2018, 1.195.947 extranjeros con certificado de registro o tarjeta de residencia. En el conjunto del estado español hay 5.424.781 extranjeros con certificado de registro o tarjeta de residencia, de tal modo que el 22,05% de los extranjeros con certificado de registro o tarjeta de residencia que viven en el estado español se concentran en Cataluña y, fundamentalmente, en la provincia de Barcelona.

En Cataluña, según IDESCAT, en 2018 la población creció en 66.173 habitantes, de tal modo que de éstos 40.731 provienen de otros países del mundo.

En términos económicos, el PIB por habitante en Cataluña ascendió, en 2017, a los 29.966 euros, por los 24.000 euros por habitante del conjunto del estado español. La tasa de actividad en Cataluña se sitúa en el 77,7%, que es un 3,5% superior a la tasa de actividad en el conjunto del estado español.

El PIB catalán en marzo de 2017 ascendía a 223.629 millones de euros, siendo el PIB del estado español para ese período de 1.113.851 millones de euros. Por tanto, Cataluña significa el 20,08% del PIB del estado español, siendo de largo la autonomía que más peso aporta al conjunto del estado español.

Con respecto al comercio con el exterior, Cataluña importa del extranjero por una cuantía de 78.159 millones de euros, por los 281.270 de España, lo que significa que Cataluña significa el 27,8% de las importaciones del estado español. Por otro lado, Cataluña exporta al exterior por valor de 65.161 millones de euros, exportando el estado español 262.192 millones de euros, lo que implica que Cataluña significa el 24,85% de las exportaciones españolas.

El volumen de negocios de las empresas destinadas al comercio, en España, asciende a los 682.058 millones de euros, siendo el volumen de negocio de las empresas catalanas destinadas al comercio 131.661 millones de euros, lo que implica que el peso de éstas empresas catalanas, con respecto al conjunto, es del 19,31%.

Cataluña es la parte del estado español que mayor número de empresas tiene activas; el saldo comercial de Cataluña con el resto de España en 2016 fue favorable a Cataluña en 17.548 millones de euros y el déficit o balance fiscal de Cataluña con respecto de España resulta negativa para Cataluña en torno a unos 16.500 millones de euros, esto es, que la diferencia entre lo que Cataluña recibe y lo que Cataluña entrega al Estado es negativa para Cataluña.

Como puede comprobarse, Cataluña es el motor económico del estado español y fiscalmente aporta más de lo que recibe de tal modo que el estado español, el cual está quebrado económicamente, sería todavía más inviable si Cataluña consiguiera su aspiración de emanciparse nacionalmente. Todo problema nacional, en realidad, refleja una lucha económica entre dos burguesías, que en este caso es una lucha entre la burguesía catalana – más concretamente la pequeña y la mediana burguesía catalana así como el campesinado catalán – y la burguesía española – en la que está integrada también la alta burguesía monopolista catalana.

Nacimiento de la nación española y el Estado español.

Stalin define a la nación como “una comunidad humana estable, históricamente formada y surgida sobre la base de comunidad de idioma, territorio, de vida económica y de psicología manifestada ésta en la comunidad de cultura”. Es decir, que la nación existe si, y sólo si, verifica los cuatro rasgos o condiciones fundamentales que la definen como tal y que son:

• Comunidad de idioma.
• Comunidad de territorio.
• Comunidad de vida económica, la ligazón económica.
• Comunidad de psicología reflejada en la comunidad de cultura.

Marx en su artículo “La España revolucionaria” publicado en el New York Daily Tribune el 9 de septiembre de 1854, nos dibuja como va pereciendo el feudalismo y progresivamente se va conformando España como nación y como, progresivamente a lo largo de décadas de zigzag por la lucha entre el absolutismo y la burguesía liberal, la nación da lugar a un Estado, cómo a lo largo de la primera mitad del siglo XIX, en la fase de capitalismo ascensional, a la comunidad de idioma y territorio como con el desarrollo del capitalismo, y por tanto con el incremento del poder político de la burguesía, se van desarrollando tanto la ligazón económica como la consecuente psicología de nación. Empieza Marx mostrando la situación terminal del feudalismo en España:

«A medida que la vida comercial e industrial de las ciudades declinó, los intercambios internos se hicieron más raros, la interrelación entre los habitantes de diferentes provincias menos frecuente, los medios de comunicación fueron descuidados y las grandes carreteras gradualmente abandonadas. Así, la vida local de España, la independencia de sus provincias y de sus municipios, la diversidad de su configuración social, basada originalmente en la configuración física del país y desarrollada históricamente en función de las formas diferentes en que las diversas provincias se emanciparon de la dominación mora y crearon pequeñas comunidades independientes, se afianzaron y acentuaron finalmente a causa de la revolución económica que secó las fuentes de la actividad nacional. Y como la monarquía absoluta encontró en España elementos que por su misma naturaleza repugnaban a la centralización, hizo todo lo que estaba en su poder para impedir el crecimiento de los intereses comunes derivados de la división nacional del trabajo y de la multiplicidad de los intercambios internos, única base sobre la que se puede crear un sistema uniforme de administración y de aplicación de leyes generales. La monarquía absoluta en España, que solo se parece superficialmente a las monarquías absolutas europeas en general, debe ser clasificada más bien al lado de las formas asiáticas de gobierno. España, como Turquía, siguió siendo una aglomeración de repúblicas mal administradas con un soberano nominal a su cabeza. (…) El despotismo cambiaba de carácter en las diferentes provincias según la interpretación arbitraria que a las leyes generales daban virreyes y gobernadores; si bien el gobierno era despótico, no impidió que subsistiesen las provincias con sus diferentes leyes y costumbres, con diferentes monedas, con banderas militares de colores diferentes y con sus respectivos sistemas de contribución. El despotismo oriental sólo ataca la autonomía municipal cuando ésta se opone a sus intereses directos, pero permite con satisfacción la supervivencia de dichas instituciones en tanto que éstas lo descargan del deber de cumplir determinadas tareas y le evitan la molestia de una administración regular».

Con esta breve radiografía, Marx muestra el agotamiento de la superestructura del feudalismo en España, el Antiguo Régimen, un sistema económico caduco que reflejaba un sistema político y una sociedad decrépita, agotado, totalmente fragmentado. Ante este escenario la burguesía francesa, victoriosa tras su revolución iniciada en 1789, trató de apropiarse de la moribunda España feudal, sigamos leyendo a Marx:

«Así ocurrió que Napoleón, que, como todos sus contemporáneos, consideraba a España como un cadáver exánime, tuvo una sorpresa fatal al descubrir que, si el Estado español estaba muerto, la sociedad española estaba llena de vida y repleta, en todas sus partes, de fuerza de resistencia. (…) Mediante el tratado de Fontainebleau había llevado sus tropas a Madrid; atrayendo con engaños a la familia real a una entrevista en Bayona, había obligado a Carlos IV a anular su abdicación y después a transferirle sus poderes; al mismo tiempo que había arrancado ya a Fernando VII una declaración semejante. Con Carlos IV, su reina y el Príncipe de la Paz conducidos a Compiègne, con Fernando VII y sus hermanos encerrados en el castillo de Valençay, Bonaparte otorgó el trono de España a su hermano José, reunió una Junta española en Bayona y le suministró una de sus Constituciones previamente preparadas. Al no ver nada vivo en la monarquía española, salvo la miserable dinastía que había puesto bajo llaves, se sintió completamente seguro de que había confiscado España».

Este hecho, unido la crisis económica y política que vivía la España del Antiguo Régimen donde, por un lado, la Aristocracia estaba enfrentada al monarca Carlos IV y su valido Godoy, así como la confrontación con Francia primero, y después con Gran Bretaña, llevó al pueblo español a una rebelión contra la ocupación francesa, esto es al desarrollo del movimiento nacional impregnado por la burguesía liberal, en palabras de Marx:

«Pero pocos días después de su golpe de mano recibió la noticia de una insurrección en Madrid. Cierto que Murat aplastó el levantamiento matando cerca de mil personas; pero cuando se conoció esta matanza estalló una insurrección en Asturias que muy pronto englobó a todo el reino. Debe subrayarse que este primer levantamiento espontáneo surgió del pueblo, mientras las clases ‘bien’ se habían sometido tranquilamente al yugo extranjero. (…) De esta forma se encontraba España preparada para su reciente actuación revolucionaria, y lanzada a las luchas que han marcado su desarrollo en el presente siglo. Los hechos e influencias que hemos indicado sucintamente actúan aún en la creación de sus destinos y en la orientación de los impulsos de su pueblo. Los hemos presentado porque son necesarios, no sólo para apreciar la crisis actual, sino todo lo que ha hecho y sufrido España desde la usurpación napoleónica: un período de cerca de cincuenta años, no carente de episodios trágicos y de esfuerzos heroicos, y sin duda, uno de los capítulos más emocionantes e instructivos de toda la historia moderna».

Sin duda, este hecho histórico sirvió para cimentar la psicología de nación del pueblo, de hecho el Levantamiento del pueblo de Madrid contra los franceses del Dos de Mayo de 1808 es uno de los iconos del nacionalismo español.

La Guerra de la Independencia significó no sólo la lucha contra la potencia invasora francesa, sino también implicó, aunque de manera efímera, la creación embrionaria de estructuras de estado burgués, como lo acreditan la creación de las juntas organizadas por el pueblo en muchas localidades que dieron lugar a las juntas provinciales y éstas a la Junta Suprema Central que, en principio, implementaban el principio de soberanía nacional. Junta Central que convocó las Cortes, que fueron elegidas por sufragio universal masculino, que elaboraron la Constitución de 1812, en el periodo de máxima ocupación de las tropas napoleónicas sobre la península; así como la guerrilla, que era la forma en la que el pueblo se organizó para resistir a las tropas francesas.

La guerra que lanzó Francia contra Rusia obligó a Napoleón a retirar tropas desplazadas a España – hecho éste que hizo que la guerrilla española avanzara, con apoyo británico y portugués – de tal modo que, en 1813, Napoleón firma el Tratado de Valençay por el que se firma la paz con España y se reconoce a Fernando VII como rey de España.

Contra Napoleón habían luchado los defensores de la monarquía borbónica, que aglutinaban tanto a los absolutistas como a los liberales que aspiraban a reformar la monarquía tomando como ejemplo la Constitución de 1812.

La correlación de fuerzas, favorable a los absolutistas, implicó el restablecimiento de la monarquía absolutista derogándose la Constitución de 1812 en lo que fue el período histórico denominado la Restauración, que fue derrocado por el pronunciamiento militar del General Riego, dando paso al llamado trienio liberal que, a su vez apoyado por la ola absolutista que recorría Europa en la década de los 20 del siglo XIX, fue derrocada imponiéndose una nueva etapa absolutista que duró una década, la llamada Década Ominosa.

A la muerte de Fernando VII se inició la Regencia de María Cristina, iniciándose la primera guerra carlista. Detrás del conflicto entre los Carlistas – partidarios de Carlos María Isidro como sucesor de Fernando VII – y los Isabelinos – partidarios de Isabel II como sucesora de su padre – subyacía en realidad la disputa entre la continuidad o el fin del absolutismo, del régimen feudal; la lucha de la burguesía – apoyada por las capas populares de las ciudades – contra parte de la nobleza, el clero y parte del campesinado, que tuvo fuerte influencia en Navarra, País Vasco y la parte norte del Ebro.

Es en la década de los 30 del siglo XIX, tras la muerte de Fernando VII, bajo la Regencia de María Cristina, cuando se conformó la nación española, bajo el dominio político ya de la burguesía, transformándose en Estado; es en realidad en este momento en el que nace el Estado español, en la fase ascensional del capitalismo.

Como se puede comprobar, en España, al igual que aconteció en Francia, explicado magistralmente por Marx en el Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, y en Europa, la primera mitad del siglo XIX fue una permanente lucha entre lo viejo que no acababa de morir, el feudalismo, y lo nuevo entonces que debía de imponerse, el dominio político de la burguesía toda vez que éste era absoluto en el terreno de la economía.

Cataluña, nación postergada.

Gran parte del nacionalismo catalán ubica el nacimiento de la nación en la Guerra de Sucesión española, como consecuencia del fallecimiento sin descendencia del rey Carlos II y el subsiguiente conflicto desencadenado por el apoyo de la Corona de Castilla y Navarra a que el heredero fuera Felipe de Borbón y, por el contrario, la Corona de Aragón apoyaba al Archiduque Carlos de la Casa de los Habsburgo. Y más concretamente en el asedio a la ciudad de Barcelona de las tropas borbónicas durante dos meses y la batalla final el 11 de septiembre de 1714. De hecho, los nacionalistas en la actualidad mantienen no sólo aquéllos sucesos, sino también la denominación de los bandos, que en Valencia se denominaban “botiflers” a los nobles que defendían a los Borbones y “maulets” que eran los defensores de los Habsburgo, nombre adoptado por una organización juvenil de la izquierda independentista catalana que es fundadora de lo que hoy es Arran.

Este conflicto que se dirimía en la Guerra de Sucesión no era un conflicto nacional, pues no podía serlo, sino un conflicto de sucesión dinástica del trono de la Corona de Castilla y Navarra y la Corona de Aragón y Cataluña, es decir, un conflicto que se da dentro del feudalismo. Y decimos que no podía ser un conflicto nacional porque la nación, tal y como señalaba Stalin en “el marxismo y la cuestión nacional”, “no es simplemente una categoría histórica, sino una categoría histórica de una determinada época, de la época del capitalismo ascensional. El proceso de liquidación del feudalismo y de desarrollo del capitalismo es, al mismo tiempo, el proceso en que los hombres se constituyen en naciones”.

La burguesía catalana se empieza a desarrollar a lo largo del siglo XVIII, fundamentalmente gracias a la concepción centralista – decretos de Nueva Planta – y las políticas económicas y fiscales impulsadas primero por los Borbones. De tal modo que por los decretos de Nueva Planta, si bien la lengua catalana y sus instituciones feudales fueron reprimidas, la política centralizadora llevó a la burguesía catalana a acceder a un mercado de dimensiones superiores al peninsular que fue conformándose a lo largo de dicho periodo y que propició el desarrollo de la industria vinícola, destilera, papelera y, en menor medida, el metal y la mecánica; así como la liberalización del comercio con las colonias americanas, gracias a la entrada en vigor del Reglamento del Libre Comercio de 1778, esencial para el desarrollo de la industria textil y algodonera catalana.

Cuando estalla la Guerra Carlista, en un marco de pleno apogeo de lucha entre lo nuevo en aquél momento histórico – el capitalismo – y lo viejo – feudalismo – en toda Europa, así como de las ideas de la burguesía que en el plano cultural fue lo que se llamó el Romanticismo, o la exacerbación de la ideología burguesa como por ejemplo es el nacionalismo y la exaltación patriótica, el individualismo y el idealismo; tanto en Cataluña como en los territorios de habla catalana – Valencia y Baleares – la burguesía lanza un movimiento cultural y literario, que como no puede ser de otro modo tiene también componente política y hunde sus raíces en el desarrollo del capitalismo en Cataluña y la conformación de una burguesía autóctona, al objeto de comenzar a inocular la psicología de nación entre los catalanes.

En principio la burguesía catalana estaba lejos de reivindicar Cataluña como nación y mostrar la necesidad de edificar un Estado liberal, republicano y no centralista. Con el desarrollo de la Renaixença, la burguesía catalana, al objeto de garantizar sus intereses articula la respuesta política contra el centralismo impuesto desde Madrid surgiendo como respuesta el llamado catalanismo político con el objetivo de fortalecer una posición regionalista y catalanista fuerte y así conseguir satisfacer las apetencias de la burguesía catalana, alcanzando la Renaixença su punto álgido en la década de los 70 y 80 del siglo XIX. Es decir, en Cataluña se empiezan a sentar unas bases que encajarían con la definición de nación a finales del siglo XIX, esto es, en la fase ya de inicio del capitalismo monopolista en lo que es, sin duda, una nación postergada en los términos expresados magistralmente por Stalin.

Como se puede observar, ni Cataluña como nación se conforma tal y como explican los independentistas catalanes, ni la nación española descubrió América como afirma el iletrado de Pablo Casado y demás sicarios del nacionalismo español.

Sobre el derecho a la autodeterminación de Cataluña hoy.

Como hemos podido comprobar, la nación española se conforma en el periodo de capitalismo ascensional y la conformación como nación hace que se constituya en Estado burgués.

La nación catalana se conforma ya en el periodo de imperialismo, siendo una nación postergada la cual no se ha podido constituir en Estado por dos razones:

1) Stalin nos muestra aquellas “naciones postergadas que despiertan a una vida propia” y conforman un conjunto que se desarrolló en el periodo final del capitalismo ascensional o, incluso, en el periodo de imperialismo, los cuales no se constituyen en Estados nacionales independientes como consecuencia de la oposición de las capas dirigentes de la burguesía de los Estados nacionales ya constituidos.

2) En la fase de imperialismo, con el mundo ya repartido por las potencias imperialistas, el derecho a la autodeterminación, y la independencia y nacimiento de un Estado nuevo, es una quimera. Cataluña, y su burguesía, lo demuestran. Los independentistas catalanes hicieron un referéndum de autodeterminación el primero de octubre de 2017 que fue defendido de manera heroica por el pueblo el cual votó por la independencia. Sin embargo, los mismos promotores del referéndum no sólo no respetaron el resultado, sino que lo apostaron todo al reconocimiento e intervención internacional de las potencias imperialistas, esto es, buscan en las potencias imperialistas la concesión de un derecho que corresponde a la nación catalana y no a actores exógenos como son las potencias imperialistas.

En Cataluña, como en el resto de las naciones oprimidas y postergadas del mundo, en la fase de imperialismo en la cual nos encontramos, la única salida que tiene para su reconocimiento nacional pasa por la independencia como clase, es decir, por la imposición revolucionaria del socialismo como fase inmadura del comunismo.

La única salida es el socialismo. Contra el nacionalismo, internacionalismo proletario.

Stalin nos enseñó que la lucha entre las naciones postergadas y los Estados nacionales dominantes es una lucha entre las clases dominantes de las naciones dominadoras y de las naciones postergadas, en definitiva, es una lucha entre sus burguesías, una lucha por el mercado; la burguesía de la nación dominadora quiere dominar completamente el mercado y la joven burguesía de la nación postergada necesita el control sobre su mercado para dar salida a su producción, y por ese objetivo blande el pendón del nacionalismo y trata de sumar a su lucha a la clase obrera y demás clases populares de su nación, conformando el movimiento nacional inoculando el nacionalismo para alinear al proletariado y el campesinado y dirigirlo hacia la consecución del citado objetivo de la burguesía de la nación postergada. Nacionalismo que también es inoculado por la burguesía de la nación dominadora para justificar tal situación de opresión.

Esta verdad se está verificando en el asunto catalán. Ante la crisis económica, mejor dicho la quiebra del Estado al servicio de la burguesía monopolista, donde también está integrada la gran burguesía catalana, la concentración de la riqueza se concentra en un puñado de monopolios, de tal modo que toda aquella burguesía catalana que no es monopolista comprueba cómo se reducen sus prebendas, sus privilegios, al igual que gran parte de la pequeña burguesía urbana y agraria se arruina.

Agotado el ciclo político del pujolismo, que no fue otra cosa que el pacto putrefacto entre las élites del Estado y la burguesía catalana de acatar la Constitución del 78 y la mutación del Estado franquista, magnífico para saquear tanto al pueblo catalán como al español, se hacía esencial para la burguesía catalana establecer otro pacto donde se establecieran nuevas prebendas, mayor autogobierno, para los burgueses catalanes. Con el Govern del tripartit d’esquerres, el objetivo era la de acordar un nuevo Estatut.

Un Estatut que fue aprobado en septiembre de 2005 por el Parlament, que en palabras de Alfonso Guerra fue cepillado por el Congreso meses más tarde, fue aprobado por el 36,10% de los catalanes en referéndum, que tuvo una participación del 48,85% del censo y que, de manera inmediata, fue impugnado ante el Tribunal Constitucional por la impugnación realizada por el PP, impugnación que sirvió para que el Tribunal Constitucional en 2010 tumbase parte del Estatut aprobado por el pueblo catalán, dejando claro que el Estado franquista maquillado con los retoques cosméticos aportados por la Constitución de 1978 son incapaces de resolver la cuestión nacional catalana.

La burguesía españolista apostaba todo a la represión y al nacionalismo español para sostener su bancarrota económica, que también se iba extendiendo al campo político.

Por otro lado, la burguesía catalana, con CiU y ERC como sus referentes políticos fueron implacables en los recortes sociales, en ejecutar las órdenes de Europa y de su títere gobierno español, a la par que se profundizaba la crisis económica.

La quiebra y la descomposición tanto económica como política tenía en la inoculación del veneno ideológico burgués, del nacionalismo y el chovinismo, la herramienta por la que la burguesía catalana y española pretenden subordinar bajo sus intereses a un pueblo, cada vez más arruinado y más incómodo con lo que le ofrece el capitalismo agonizante.

No es de extrañar que esa pugna entre nacionalismo español y catalán cada vez haya sido más intensa, un choque cualitativamente superior, como lo acreditan diferentes hechos como el referéndum de noviembre de 2014, el 1 de octubre de 2017, o la inminente sentencia contra los dirigentes políticos del Procès.

Los acontecimientos acontecidos tras el 1 de octubre, así como las sucesivas elecciones celebradas a partir de dicha fecha, dejan a las claras que la apuesta de la burguesía por la exacerbación del nacionalismo ha servido, no sólo para ser un elemento acelerador del tumbo total hacia la extrema derecha del sistema político, sino también para que la burguesía consiga guiar al proletariado a la pugna nacionalista, a su teatrillo burgués alejándolos de la contradicción de clase y alienándolos cada vez más. Y todo ello en un escenario donde la burguesía catalana no ha dudado no sólo en estafar al pueblo catalán que puso su cuerpo el 1 de octubre para ejercer su derecho a la autodeterminación, no habiendo dudado en pisotear el mandato emanado de dicho referéndum y, la burguesía monopolista que dirige el Estado que cada vez es más reaccionaria y explota y reprime con mayor grado al proletariado. De hecho, detrás del conflicto entre burguesías – catalana y española – lo que hay es la aspiración de la burguesía catalana de tener la exclusividad en la explotación del proletariado catalán y, empleando terminología futbolística, sentarse en la misma mesa del estado español y del resto de potencias imperialistas europeas en el marco de la Unión Europea para ser socios y establecer marcos de saqueo y explotación de los pueblos. Eso es lo que están defendiendo Puigdemont, Junqueras y compañía.

En Cataluña, el proletariado se concentra, fundamentalmente, en los 36 municipios metropolitanos de Barcelona – que concentra a 3,2 millones, es decir prácticamente el 43% de la población de toda Cataluña -, a lo que habría que añadirle Granollers, Sabadell, Terrassa, Manresa así como Tarragona y Reus.

En Cataluña, al igual que en el resto del estado español, es necesario el desarrollo de nuestro Partido. Nuestro Partido posee el programa político revolucionario, armado de la ciencia del marxismo-leninismo, necesario para que el proletariado rompa revolucionariamente con el imperialismo y tome el poder político para imponer su dictadura y poder desarrollar el socialismo.

El nacionalismo, que es veneno ideológico burgués, únicamente puede ser contrarrestado por nuestro internacionalismo proletario, es decir, nuestro Partido tiene la obligación de llevar al proletariado la conciencia de la comunidad, de la unidad de los intereses de todos los proletarios del mundo, sean del país y la nación que sean, mostrando que únicamente el socialismo puede resolver los males que hoy aquejan a los pueblos de todo el mundo, causados por la burguesía y su criminal sistema de explotación. Y para ello, tanto en Cataluña como en el resto del estado español, la unidad y la organización de los comunistas en torno a nuestro Partido, al objeto de ejercer una mayor influencia entre el proletariado es esencial, es vital.

 

I Conferència del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC)