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El gobierno “progresista” en apoyo del fascismo

El pasado mes de abril los sindicatos del Bloque Combativo y de Clase solicitaron a la Delegación de Gobierno en Madrid la realización de una manifestación para el día 1 de mayo para 50 personas, en caravana de coches, cumpliendo todas las normas de seguridad y distanciamiento social requeridas en el Estado de Alarma. Dicha manifestación fue prohibida por el gobierno de coalición de PSOE y Unidas Podemos.

La prohibición fue llevada a los tribunales que ratificaron la misma, mostrando la esencia clasista del Estado, y mostrando también que el mal llamado Estado de Alarma es en realidad un Estado de Excepción que está siendo utilizado por el gobierno para eliminar derechos fundamentales.

Para el día 20 mayo se había solicitado también permiso para una protesta contra la ley mordaza y la brutalidad policial, protesta que de nuevo fue prohibida por el gobierno.

El mismo gobierno, autodeclarado “el más progresista de la historia”, que ahora permite una manifestación para el 23 de mayo solicitada por Vox, manifestación que se realizará en las mismas condiciones que la solicitada por los sindicatos del Bloque Combativo y de Clase.

El mismo gobierno bajo el que se están disparando los abusos y las agresiones policiales, pero que ante las manifestaciones no autorizadas de grupos reaccionarios permite total impunidad, llegando la policía a saludar y a escoltar a los manifestantes.

Y mientras todo esto sucede, la Ministra de Igualdad Irene Montero, en un nuevo acto de hipocresía, señalaba en una entrevista en eldiario.es que “crispar y fomentar el odio entre españoles como hacen las derechas en este momento es muy poco patriótico”.

Así es como el oportunismo le abre las puertas al fascismo. Mientras con sus palabras hacen llamamientos a decretar una “alerta antifascista” ante el crecimiento de Vox, con sus actos le dan alas al fascismo y a la reacción, siendo en la práctica cómplices de quienes de palabra dicen estar en contra.

El pueblo tiene que abrir los ojos ante el oportunismo. Las clases populares tan solo tenemos una salida, unir todas las luchas en un Frente Único del Pueblo para mandar este sistema al estercolero de la historia, para construir el Socialismo, único sistema que garantizará el bienestar de los trabajadores y todas las clases populares. Por ello, más que nunca, tanto en el mundo como en el Estado español, adquiere una dimensión mayor la consigna ¡Socialismo o barbarie!

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español




La ITV en Andalucía, posible botín para las hienas del Capital

Los últimos movimientos de la Junta de Andalucía apuntan a que la empresa pública Veiasa (Verificaciones Industriales de Andalucía S.A.), encargada de la realización de Inspecciones Técnicas de Vehículos (ITV), va a ser vendida al capital.

La Consejería de Hacienda, Industria y Energía se ha hecho con el 100% de las acciones de Veiasa, que hasta ahora pertenecía a la Sociedad para la promoción y reconversión económica de Andalucía (Soprea). Lo que puede interpretarse como un paso previo a la privatización.

También coincide este hecho con la reducción de la plantilla y la consecuente merma en el servicio ofrecido. En dos meses la media de espera para la ITV ha pasado de una semana a las cinco. El deterioro, a propósito, de un servicio público ha sido siempre el método que han usado las administraciones públicas para justificar su privatización. Sin embargo, Veiasa tiene una media de entre 15 y 20 millones de euros de beneficios, lo que es un pastel goloso para el capital privado, que nunca arriesga, y sólo compra aquello que da grandes ganancias.

La Junta de Andalucía niega que tenga intenciones de privatizar Veiasa, aunque avisa que los monopolios están prohibidos en la Unión Europea.

Hay que recordarle a este representante del capital, aunque seguramente ya lo sabe, que la economía de mercado tiende por sí misma al monopolio, a los cárteles y a los trusts. Esa es su última fase, en la cual nos encontramos. Así lo demuestran las innumerables multas que imponen los organismos que velan porque se cumpla la “ley de la defensa de la competencia”, violada constantemente por las grandes empresas que controlan los distintos sectores de la economía.

Tal es así, que las multas impuestas por la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia se han disparado un 112% en 2019 respecto al año anterior. Uno de los casos más flagrantes es el de las empresas que se reparten los concursos de Adif: Cobra, Siemens, Elecnor, Semi, Inabensa, Alstom, Isolux, Cymi, Comsa, Electren, Neopul, Citracc, y Eym se han repartido contratos que suman un importe de 837 millones. Sin embargo, la sanción es de 118 millones, por lo que se muestra claramente que ni el Estado ni sus instituciones quieren evitar los monopolios, sino que, muy al contrario, están a su servicio.

La economía de mercado, el capitalismo, se sostiene a través del expolio del patrimonio colectivo. Empezando por los recursos naturales, de los que se obtienen las materias primas esenciales para la producción de cualquier bien material, continuando por las empresas que se han levantado con millonarias cantidades de dinero y esfuerzo colectivo de la clase obrera, pero sobre todo apropiándose del valor que genera la fuerza de trabajo de los proletarios, y sin la cual, nada se pone en movimiento y ninguna ganancia puede producirse.

No existe paso intermedio entre la última fase del capitalismo, la de los monopolios, y el socialismo. Por tanto, los comunistas hemos de trabajar conjuntamente en los tajos, barrios, campos y pueblos organizando a la clase obrera y el resto de clases populares para dar el salto cualitativo e impostergable por el que tantas generaciones de comunistas han dado su vida, ante la situación de quiebra generalizada del capitalismo a nivel mundial. El salto revolucionario al Socialismo recuperando para el pueblo trabajador recursos naturales, empresas privatizadas (hasta 120), latifundios y monopolios de los sectores estratégicos de la sociedad.

 

Por el fin del expolio del patrimonio colectivo

Unión de las clases populares en el Frente Único del Pueblo

La única salida es el Socialismo

Comité Regional de Andalucía del Partido Comunista Obrero Español




El PCOE de Andalucía contra la condena de cárcel a Roberto Macías

La justicia española vuelve a mostrar al lado de quién está condenando a 2 años de cárcel al ex-empleado de UGT-A, Roberto Macías, que denunció públicamente la corrupción de dicha organización. La jueza Mª Ana León Gallego, del juzgado de lo penal 15 de Sevilla, lo acusa de un delito de «descubrimiento y revelación de secretos».

Se posiciona, por tanto, con los que roban dinero público para enriquecerse como lo hace un vulgar empresario, al mismo tiempo que se financian firmando despidos colectivos (EREs).  Se pone del lado de una organización también encausada por el caso de los EREs o fondos de reptiles. La justicia, al fin y al cabo, se pone del lado de UGT-A como se posiciona normalmente con los empresarios, ya que todos ellos están en el mismo camarote del barco en cuyas galeras rema esclavizada la clase obrera.

Según la condena, Roberto Macías obtuvo información confidencial de manera ilegal y, por otro lado, en lugar de transmitir dicha información o denuncia en primer lugar a la justicia o a la policía, lo hizo a la prensa, por lo que muestra abiertamente, y sin ocultarlo, una desconfianza a las instituciones judiciales y a las fuerzas de seguridad del Estado.

La propia condena demuestra que dicha desconfianza era fundada, pues la justicia protege ahora al corrupto como lo podía haber hecho en caso de haber dirigido dicha denuncia en primera instancia y directamente a los tribunales.

La propia sentencia reconoce que UGT-A delinquió pues en ella se mencionan “determinados porcentajes repercutidos a proveedores y no declarados ante la Administración por el Sindicato y el encargo de facturas simuladas”. Razón por la cual el pasado 30 de abril el magistrado Juan José García Vélez impuso una fianza de 40 millones de euros a la antigua cúpula de UGT-A al concluir que «el cómputo global de las cantidades defraudadas en los expedientes de subvenciones concedidas por la Dirección General de Formación de la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía a la organización sindical en los que se ha contado con la información documental necesaria asciende a 40.750.047 euros».

En cuanto al argumento de la ilegalidad con la que obtuvo los datos donde se muestra el robo de UGT-A a las arcas públicas, cabe preguntarse por las escuchas ilegales efectuadas por las propias fuerzas de seguridad del Estado, por no hablar de las cloacas o servicios secretos del Estado, muchas veces con fines políticos.

El 12 de junio de 1995, el diario El Mundo publicó en su portada el siguiente titular: “El CESID lleva más de diez años espiando y grabando a políticos, empresarios y periodistas“. Se descubrió que bajo la presidencia de Felipe González y bajo la dirección del entonces ministro de defensa Narcís Serra, el CESID disponía de un “Gabinete de escuchas”.

Narcís Serra no sólo no ha sido condenado nunca por ello, si no que fue premiado con la presidencia de Caixa Catalunya, de cuyo agujero también salió impune a pesar de la denuncia de la fiscalía anticorrupción.

Pero además, y sobre todo, en esta sentencia la justicia española rechaza aplicar la “DIRECTIVA (UE) 2019/1937 DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO de 23 de octubre de 2019 relativa a la protección de las personas que informen sobre infracciones del Derecho de la Unión” basándose en que, por un lado, dicha directiva no ha sido transpuesta a las leyes españolas, y, por otro lado, se exige que “la persona haya denunciado primero por canales internos o externos“. Esto último es falso, pues dicha directiva europea establece que “el denunciante debe poder elegir el canal de denuncia más adecuado en función de las circunstancias particulares del caso. Además, es necesario proteger la revelación pública de información, teniendo en cuenta principios democráticos tales como la transparencia y la rendición de cuentas, y derechos fundamentales como la libertad de expresión y la libertad y el pluralismo de los medios de comunicación”.

Apoyamos a Roberto Macías en su lucha contra la corrupción consentida por el Estado español, al mismo tiempo que señalamos como principal fuente de corrupción (legal o ilegal) al régimen capitalista, pues mientas haya una burguesía parasitaria que se apropie y acumule la riqueza producida por la clase obrera, existirá el poder de corromper y comprar a las cúpulas sindicales vende-obreras como CCOO, UGT y en general a la aristocracia obrera representada también por la pata izquierda del régimen de explotación del hombre por el hombre: PSOE-IU-PCE-Podemos.

 

Comité Regional de Andalucía del Partido Comunista Obrero Español




La prioridad de Madrid son los empresarios, no la salud del pueblo

El pueblo de Madrid está siendo testigo de un dominó de acontecimientos deplorables, cada cual peor que el anterior, por parte de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. La sucesión de atentados contra la clase obrera que ha protagonizado a lo largo de las últimas semanas subrayan, una vez más, que el Gobierno regional solo tiene ojos para los bolsillos de la burguesía. Para estos gestores de los intereses de los explotadores, la vida del proletariado carece de valor desde el primer momento en que estorba los privilegios de sus señores.

El miércoles 6 de mayo, la Comunidad de Madrid, dirigida por una coalición entre el Partido Popular y Ciudadanos, optó por solicitar la entrada en la fase 1 de la desescalada. La petición llegó tarde y no venía firmada. Ni siquiera por el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, que también se oponía a pasar de fase. El Ejecutivo comunitario formalizó la solicitud a las 22.30 horas. Ese mismo día por la mañana, no obstante, la propia Díaz Ayuso consideraba que Madrid todavía tenía que reducir el porcentaje de enfermos en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) antes de pasar a la fase 1. En paralelo y casi simultáneamente a sus declaraciones, el vicepresidente regional, Ignacio Aguado, sostenía por el contrario que la Comunidad “tiene un sistema sanitario robusto preparado para pasar de fase”.

[El teatro de Ayuso con la crisis de la COVID-19]

En cualquier caso, la Comunidad de Madrid trasladó al Ministerio de Sanidad su petición de pasar a la fase 1. Al parecer, la capacidad del sistema sanitario madrileño se fortaleció milagrosamente a lo largo del día como para que Díaz Ayuso cambiara fugazmente de opinión. Un día después, la ahora exdirectora de Salud Yolanda Fuentes presentaba su dimisión y la presidenta anunciaba una “importante reestructuración” de la Consejería de Sanidad.

Ante la renuncia de quien fue ni más ni menos que la máxima responsable de coordinar la respuesta sanitaria en Madrid, Díaz Ayuso, en un acto de soberbia y fanfarronería infantil, se negó a reconocer las labores profesionales de la médica jefa y manifestó que “no había tenido ocasión de hablar con ella”. Dudosa aptitud la de una presidenta que, en la contingencia epidemiológica más importante del último siglo, que se está cobrando la vida de miles de trabajadores, admite que toma decisiones sin comunicarse con la directora de Sanidad.

En su carta de dimisión, Fuentes argumentaba que la petición de avanzar en la desescalada “no estaba basada en los criterios de salud”. Díaz Ayuso, por su parte, aseguró que la exdirectora “no quería dar el siguiente paso”. “Yo sí”, manifestó, tras lo cual admitió que tomó la decisión tras reunirse “con sectores económicos”. “Yo también hubiera sido la primera que me hubiera quedado esperando, pero es cierto que también a lo largo de la semana, según me he ido reuniendo con distintos sectores económicos, que son los que levantan la economía, los que emplean, y viendo también la situación que tenemos con las familias más vulnerables, y viendo que las UCI las podemos estirar, hay que tomar una decisión”, expresó Ayuso en su abierta defensa del capital.

La presidenta de la Comunidad de Madrid no considera importante escuchar los criterios de la directora de Salud, que argumentaba que relajar las medidas causaría un repunte de contagios y más muertos. Pasa olímpicamente de ella, pero, en cambio, sí tiene tiempo e interés en escuchar a los burgueses y pequeñoburgueses preocupados por las pérdidas económicas causadas por la pandemia. “Madrid es un motor económico”, esgrimía. Se le olvida que también es el epicentro del brote en España, con el 29% de los casos de todo el país. Queda demostrado una vez más a qué clase sirven los de Díaz Ayuso. Prevalecen los “criterios económicos”, o, mejor dicho, los intereses de la burguesía frente a los de la clase trabajadora. Si para evitar la quiebra de empresas es necesario sacrificar algunas vidas obreras más, la Comunidad de Madrid no tiene ningún reparo en dar luz verde a la operación del matadero. En humo quedan las fotografías y actos simbólicos de la presidenta en los hospitales madrileños.

Para más inri, Díaz Ayuso anunció el pasado domingo 10 de mayo su intención de construir un hospital de 1.000 camas para tratar epidemias, de cara a la segunda oleada de coronavirus del próximo otoño. Según desarrolló el lunes, este nuevo hospital se hará a imagen y semejanza del montado en el Ifema. “Vamos a construir un hospital que, dependiendo de las épocas si hay rebrote, esté dedicado a ello”, precisó.

Alguien debería recordarle a Díaz Ayuso que la Comunidad de Madrid ya contaba en 2014 con un hospital monográfico en casos de alerta de epidemias: el Hospital Carlos III. No obstante, el Gobierno del PP, entonces presidido por Ignacio González, llevó a cabo una reestructuración que derivó en su desmantelamiento y el Hospital Carlos III acabó convertido en un centro de media estancia dependiente del Hospital La Paz. Como no puede ser de otra manera, la hipocresía, el cinismo y las reacciones tardías convergen cuando los políticos de la burguesía comparecen para aplaudir el sistema público que tanto han mutilado con recortes y privatizaciones en los últimos años.

[El coronavirus destapa las miserias de la sanidad madrileña]

La guinda del pastel en la cadena de infamias de la presidenta llegó muy recientemente, cuando se destapó que está “pasando la cuarentena” en no uno, sino dos apartamentos de un apartahotel de los que uno resulta ser una ‘royal suite’ valorada en 200 euros/noche. Díaz Ayuso disfruta, no obstante, de un precio especial de 80 euros/noche “por la larga estancia”. Tras horas de silencio, el Gobierno regional aseguró el martes que quien corre con los gastos del apartahotel de lujo en el centro de la capital es Díaz Ayuso y no la Comunidad de Madrid. Sin embargo, como ha comunicado Room Mate, la empresa propietaria, la presidenta “contrató sus servicios antes del estado de alarma”. Curiosa cuarentena la de nuestra visionaria presidenta, que anticipaba el desastre sanitario antes que ninguno.

Nadie aclara tampoco cómo es capaz de pagar semejante factura. O nunca antes se recompensaba tan bien ser un perro fiel de la burguesía, o en la Comunidad de Madrid se ha cometido un delito de malversación de fondos públicos. Por si fuera poco, ayer miércoles 13 de mayo, la Comunidad modificó un contrato con una cuantía de más de medio millón de euros inicialmente atribuido “por error” a la cadena hotelera Room Mate, la misma que tiene alojada a la presidenta durante el confinamiento general.

Y es que Díaz Ayuso es un peón de la burguesía, defiende abiertamente los intereses de los explotadores y, como tal, es pagada en consecuencia. Pequeños y grandes lujos encubiertos durante su mandato a cargo de los empresarios, a quienes protege con sus políticas, que más grandes y descarados serán aún cuando se retire –puertas giratorias, cargos millonarios, etc.–. Así es cómo funciona el capitalismo; así es como se legaliza la corrupción; así de podrido es este sistema criminal.

[La clase obrera madrileña, duramente castigada por el COVID-19]

Los trabajadores estamos demostrando, ahora y antes, que somos los que lo producimos todo. Somos los que pagamos con nuestra sangre y sudor los costes de la crisis. Nosotros ponemos los muertos. Ni en tiempos de pandemia dejaremos de ser el sostén del sistema explotador de la burguesía. Y así lo seguiremos siendo, cada vez en condiciones de mayor miseria, hasta que no acabemos con la raíz de nuestros problemas: el sistema capitalista.

Una vez más se muestra que la única solución ante este sistema criminal, que nos condena a las mayores de las miserias, es un sistema en el que se prime la salud por encima de la economía; un sistema en el que todas las personas tengan acceso a la sanidad y que sea capaz de dar servicio a todas las personas sin distinción; un sistema en el que se garanticen todas las necesidades básicas de la población y en el que nunca más la salud de las personas sea motivo de especulación. Una vez más, se demuestra que la única respuesta es el socialismo.

Solo la organización obrera puede poner fin a la salvaje explotación a la que nos someten los Gobiernos de la burguesía. Hoy más que nunca, desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), llamamos a todas las capas populares oprimidas por la burguesía –obreros, desempleados, pensionistas, jornaleros, sanitarios, etc.– a organizarse en torno a un Frente Único del Pueblo (FUP) para defender la sanidad pública y de calidad, combatir juntos al enemigo de clase y su sistema capitalista, y tomar de una vez por todas las riendas de nuestro destino.

 

¡Trabajador, lucha por tus derechos, lucha por tu pueblo!

¡Acabemos con el virus capitalista!

¡Salud y dignidad para la clase obrera!

¡Socialismo o Barbarie!

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid




El mal menor y el oportunismo: un engaño que dura décadas

La manipulación mediática juega un papel esencial a la hora de sostener el sistema capitalista. A base de mentiras y falacias se consigue moldear la opinión general justificando así una forma de proceder rastrera y cada nueva traición del oportunismo.

Los sindicatos del régimen, principalmente CCOO y UGT, son expertos en la técnica del mal menor. Cuando se quiere firmar un retroceso que supone una traición a los trabajadores, se plantea siempre esa posibilidad frente a otra aún peor, creando la predisposición entre los trabajadores a aceptar ese mal menor como única opción válida. De esta forma, si una empresa quiere despedir mediante un ERE a 100 trabajadores, confabulará con estos sindicatos para hacer el teatrillo de una supuesta negociación, con declaraciones rimbombantes por ambas partes que escenifiquen un falso enfrentamiento. La empresa anunciará un ERE para 200 personas y el sindicato de turno (CCOO, UGT, ambos o algún otro sindicato del sistema) dirá que eso es una barbaridad, que hay que negociar algo mejor, y tras unas cuantas reuniones de mesa camilla, de esas a los que los trabajadores nunca tienen acceso, anunciarán un maravilloso acuerdo por el que han conseguido reducir el ERE a 100 trabajadores, justo lo que la empresa quería desde un primer momento.

Partiendo de la base de que cualquier ERE es una aberración, pues tan solo es un mecanismo de las empresas para reestructurar sus plantillas y conseguir así más beneficios, esta estrategia del mal menor se repite constantemente en las negociaciones que estos sindicatos mantienen con las empresas en las que firman EREs, embolsandose de esta forma hasta un 10% del coste de los despidos pactados, un negocio redondo para ambas partes.

A nivel político, el oportunismo usa sus medios de comunicación para generar ese mismo dilema del mal menor, creando una falsa dicotomía izquierda-derecha que oculta que tanto unos como otros defienden lo mismo, el sostenimiento del sistema capitalista y todo lo que ello implica, miseria, muertes, explotación y la destrucción del planeta para satisfacer las insaciables ansias de beneficios de una minoría parasitaria.

Viendo las declaraciones de los políticos de la derecha parlamentaria, pareciera que han llegado a un acuerdo para ver quien dice la barbaridad más grande, quien consigue generar más animadversión. De esta forma, mediante la falsa dicotomía y el papel de la derecha, parte del pueblo acaba por posicionarse en defensa de la pata izquierda del sistema, del socialfascismo del PSOE y el oportunismo de PODEMOS-PCE/IU, sin entrar a valorar el lamentable papel de estos en defensa del sistema y de este fascista Estado, cegados por las emociones de hostilidad que les generan los partidos de la derecha y sus lamentables discursos.

Convierten pues de esta forma la política parlamentaria en una cuestión de bandos, de estar con unos o con otros, y estar contra otros significa estar con unos, cuando la realidad si se analizan sus acciones es que todos los partidos parlamentarios, desde VOX a Unidas Podemos, defienden exactamente lo mismo, están en el mismo bando, el bando de la burguesía, de los capitalistas.

Y una vez montada la farsa, ya ante cualquier decisión de la pata izquierda del sistema, se omite el análisis crítico. Tan sólo hace falta que uno de esos rancios políticos de derechas haga alguna declaración altisonante para que los medios afines al oportunismo salgan a defenderlos ante el ataque de la derecha.

El pasado lunes 11 de mayo eldiario.es publicaba dos noticias que reflejan a la perfección este teatro con el que el sistema mantiene al pueblo entretenido en un falso enfrentamiento.

Por un lado publicaba el titular, “A por Pedro Sánchez por lo civil o por lo penal: tras el procés, Vox judicializa ahora la pandemia”.

Y ese mismo día publicaba esta otra noticia: “El Gobierno escenifica otro acuerdo con sindicatos y patronal en plena ofensiva del PP contra la gestión del coronavirus”.

En este falso enfrentamiento se sitúa a los empresarios, a la patronal, en el lado de los buenos, de los sensatos, los que tienen “voluntad de entendimiento”, frente a “la beligerancia de la oposición”. La misma patronal que pide reducir las prestaciones por desempleo y su duración, o un ERE para reducir funcionarios, o reducir el salario fijo y unir sin límite contratos temporales.

De esta forma ese acuerdo queda bendecido por los medios – que están al servicio de los monopolios – a pesar de suponer un nuevo desfalco de dinero público en beneficio de los empresarios que pagaremos como siempre los trabajadores, demostrando que este gobierno “progresista” está al servicio del capital, al servicio de la burguesía.

Un acuerdo que supone, entre otras cosas, flexibilizar los despidos tras un ERTE. Si bien los medios mintieron en su momento cuando anunciaban que aquellas empresas que aplicaran un ERTE a causa del COVID-19 no podrían realizar despidos durante 6 meses, algo totalmente falso puesto que el despido sigue siendo completamente libre y tan solo se ‘limitaba’ la procedencia de los mismos en base a la situación excepcional por el confinamiento, la realidad una vez plasmada en el BOE es que esos 6 meses comienzan a contar desde que se incorpora del ERTE el primer trabajador. Pero por si esto no fuera poco, por si a la patronal no le bastara con poder despedir libremente a cualquier trabajador sin motivo ninguno, esta ‘limitación’ de los 6 meses será estudiada en cada caso por la autoridad laboral, otorgando ‘flexibilidad’ a las empresas en base a su situación, o lo que viene a ser lo mismo que, como siempre, dejar que los empresarios hagan lo que quieran para aumentar la explotación a los trabajadores. Nada nuevo bajo el sol.

Este es el lamentable papel que juegan los medios de comunicación en la pantomima del politiqueo, la farsa parlamentaria que permite sostener el sistema en base a la falsa idea de ‘pluralidad’, cuando la realidad es que todos defienden lo mismo y todos tienen intereses contrarios a los de la clase trabajadora.

Nada nos queda pues que esperar a las clases populares salvo esto y tan solo tenemos una salida, unir todas las luchas en un Frente Único del Pueblo para mandar este sistema al estercolero de la historia, para construir el Socialismo, único sistema que garantizará el bienestar de los trabajadores y todas las clases populares. Por ello, más que nunca, tanto en el mundo como en el Estado español, adquiere una dimensión mayor la consigna ¡Socialismo o barbarie!

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




En Andalucía se aplica la reforma profunda de Atención Primaria

Pasados los meses de la puesta en marcha de un “plan de choque” para reducir las listas de espera de operaciones quirúrgicas en Andalucía, anunciado a bombo y platillo, comprobamos no sólo que no se reducen, si no que las condiciones del personal y la atención sanitarias siguen degradándose a pasos agigantados. En estos momentos incluso más, ya que los desalmados sin escrúpulos que gobiernan aprovechan el desconcierto de la población absorbida por la avalancha informativa del COVID-19, que sigue aplaudiendo mientras a los sanitarios les perpetran todo tipo de atropellos.

El gobierno de PP-Cs-Vox vino con el plan preconcebido de descuartizar aún más el sistema sanitario andaluz para favorecer a las empresas y seguros de sanidad privada, continuando el trabajo sucio del PSOE cuya política sanitaria provocó grandes movilizaciones en los últimos años.

En marzo de 2019, el consejero de sanidad de la Junta de Andalucía coloca a 20 amigos suyos como gerentes  de hospitales y direcciones de distritos.

Uno de estos amigos colocados como gerentes es el ex-alcalde de Écija (PP) y ex-subdelegado del gobierno en Sevilla, Ricardo Gil-Toresano, que pasó a ser gerente del Hospital de Osuna.

Preguntado en una entrevista por el “plan de choque”, que supuso un desembolso de 25 millones de euros, dejó claro en qué consistiría:

– “¿Para eso se va a necesitar más personal? ¿Porque si se amplían los horarios (se necesitan) más personal sanitario?

– “Bueno, es difícil, porque es que no hay médicos. No es cuestión de que no queramos contratar, es que no hay, sobre todo en atención primaria y pediatras no hay…. Entonces lo que hacemos es que con los mismos profesionales que tenemos se refuerzan y a base de ampliar sus horarios de trabajo, de forma voluntaria, por supuesto, se amplían las ofertas a los pacientes. Tenemos que usar los mimbres que tenemos.

Cualquier médico de familia está capacitado para hacer atención pediátrica, entonces tenemos médicos de familia en puestos de pediatría”.

No se trata ni más ni menos que de optimizar los recursos que tenemos … con los profesionales y los medios materiales que tenemos se pueden organizar las cosas para que se atienda un mayor número de personas. Si hay que abrir consultas por la tarde o hacer pruebas diagnósticas por la tarde pues se hace y ya está.

El ex-alcalde de Écija y actual gerente del Hospital de Osuna se ríe del pueblo trabajador andaluz cuando se excusa en que no hay médicos a pesar de la fuga incesante de médicos y enfermeros al extranjero por la falta de oportunidades y las pésimas condiciones de trabajo. A 31 de diciembre de 2019 el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (Cgcom) había expedido un total de 4.100 certificados de idoneidad a médicos para salir al extranjero, una cifra que supone un crecimiento de un 18,7 por ciento respecto a los datos de 2018. Las especialidades que más quieren salir al extranjero son, precisamente, medicina de familia, anestesiología y pediatría, y Andalucía ocupa el tercer lugar en fuga de médicos.

¿A dónde van entonces los 25 millones de euros del “plan de choque”? Pues, como mínimo, 15 millones han sido para las clínicas privadas a donde se han derivado gran parte de las operaciones.

En febrero de este año el gerente del Servicio Andaluz de Salud, Miguel Ángel Guzmán Ruiz (formado en ESADE y director de Inteligencia de Mercado e Innovación en Mutua Universal), anunciaba una reforma profunda en Atención Primaria que reconocía que contaría con la resistencia de los “profesionales de Primaria” y les pedía un esfuerzo: “Son medidas muy profundas que afectan a la forma actual de trabajar”.

Entre esas medidas que pretende acometer y con las que piensa comprar a los médicos del SAS, está quitar el complemento de exclusividad de 700 euros que cobran en caso de no trabajar en la sanidad privada (lo cual es opcional), para poder cobrarlos íntegramente aunque trabajen también en el sector privado. Lo cual perjudicará aún más sin duda, como ya ocurre, la atención recibida por los pacientes, pues en muchos casos se deriva del SAS (donde no se da solución) a la consulta privada del médico de turno. El sistema de salud público, como sufrimos en nuestras carnes, está ya más que podrido.

El “plan de choque” del gobierno andaluz consistente básicamente en ahorrar material y personal sanitarios se está aplicando a sangre y fuego incluso durante la pandemia del COVID-19. Lo cual está provocando protestas del personal sanitario que están siendo acalladas por los grandes medios de comunicación mientras nos animan a seguir aplaudiendo como focas.

El 5 de marzo pasado el Sindicato de Enfermería en Sevilla (SATSE) denunciaba que la dirección del distrito de Sevilla “pretende recortar de forma drástica los salarios a profesionales que trabajan a turnos, en noches y festivos en los dispositivos móviles y fijos de urgencias de Sevilla capital”.

El 30 de marzo los sanitarios de los Servicios de Urgencias de Atención Primaria denuncian que el director gerente para el Distrito de Atención Primaria de Sevilla, José Manuel León-Sotelo, (afiliado del PP como el resto de amigos gerentes del consejero andaluz de salud) les ha suprimido el complemento retributivo que llevaban cobrando desde hace 12 años en plena crisis sanitaria, donde no tienen “capacidad de protesta”. Esto les está llevando a trabajar de noche y días festivos “prácticamente gratis”.

El personal de enfermería de urgencias manifiesta que “estamos dándolo todo y luchando día a día sin los recursos de protección adecuados, exponiendo nuestras vidas y la de nuestras familias”.

Este mismo gerente, que muestra su patriotismo español en las redes sociales, está llevando a cabo una purga apartando a enfermeros de la dirección de Unidades de Gestión Clínica de Polígono Sur-Las Letanías, San Pablo, Amante Laffón, Pino Montano B, El Cachorro, San Pablo o Amate.

El pasado viernes 9 de mayo, ha comunicado la decisión de eliminar las consultas de pediatría de los centros de salud de San Jerónimo y Pino Montano A, obligando a los vecinos de dichos barrios obreros a desplazarse a los centros de Alamillo y Pino Montano B, con el fin de “garantizar circuitos diferenciados, en los que se mantengan las distancias de seguridad entre consultas de pediatría y de Medicina de Familia”. El COVID-19 de nuevo como tapadera con la que colar la fusión del pan con el tocino.

El 29 abril la Junta de Personal del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla ha exigido la dimisión inmediata del Director Gerente por su “falta de compromiso […] de participar activamente en las medidas adoptadas para hacer frente a este virus, lo que a su vez ha llevado a graves negligencias en la utilización de los medios de protección disponibles, optando incluso a la reutilización de los equipos de protección destinados a los profesionales sanitarios, lo que ha sido denunciando ante el Comité de Seguridad y Salud y ante la Inspección de Trabajo.

Según un informe del Instituto de Salud Carlos III, dependiente del Ministerio de Sanidad, publicado el pasado 7 de mayo, en España se han notificado 30.660 casos positivos de Covid-19 entre el personal sanitario, lo que supone un 22% del total, porcentaje que ronda el 29% en Andalucía.

El director gerente del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla, Francisco Merino López, otro de los amigos del consejero de salud andaluz, ha sido moldeado según las apetencias de los capitalistas:  diplomado en Health Policy Innovation for Policymakers por la Universidad de Harvard y en Alta Dirección en Instituciones Sanitarias por la IESE Bussines School de Madrid. Formación que ha aplicado con quirúrgica precisión en la aseguradora Asisa y los sistemas sanitarios de Castilla la Mancha y en Madrid.

Para acallar la avalancha de denuncias del personal sanitario, especialmente en las redes sociales, el 1 de abril, el director gerente del SAS envía una circular a “todos los/as profesionales, sanitarios/as y no sanitarios/as del Servicio Andaluz de Salud“ en la que “se les recuerda a todos los/as profesionales del Servicio Andaluz de Salud la obligación que tienen de guardar secreto sobre cualquier información a la que accedan, en el ejercicio de su actividad profesional, relativa a pacientes afectados por el coronavirus COVID-19“, entre la que se encuentra “la situación de la capacidad asistencial, la relacionada con las necesidades de recursos materiales y con los recursos humanos.

Éstas son algunas muestras de cómo actúan los patriotas de derecha, como los de izquierda, mientras nos piden todo tipo de sacrificios a los trabajadores de todos los sectores, tanto esenciales como no esenciales, de cómo maltratan al personal sanitario mientras nos piden hasta la saciedad que nos quedemos en casa y aplaudamos, mientras saquean los pocos recursos que destinan al sistema sanitario.

Ese proceso no depende de quién gobierne en Andalucía o el Estado español. Ellos no mandan, no son más que marionetas. Viene impuesto por el FMI, que pasa por encima no ya de los Estados, sino incluso de la Unión Europea, pues es el representante de la oligarquía financiera que se alimenta de las deudas astronómicas que contraen las instituciones estatales y europeas para rescatar el sistema capitalista y que cargan a nuestras espaldas y las de las próximas generaciones.

Hasta que los trabajadores decidamos andar nuestro propio camino, sin esperar más nada de esta democracia a medida del capital, construyendo un Frente Único del Pueblo que estructure y vertebre todas las clases populares devastadas por la explotación-esclavitud, guerras, paro y miseria que aumentan exponencialmente conforme la crisis capitalista se hace más evidente y descarnada.

 

No hay sanidad digna para el pueblo trabajador bajo la dictadura del capital

Edifiquemos una nueva sociedad para poner al ser humano en el centro de todo

Por el Frente Único del Pueblo

Por el Socialismo

 

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español en Andalucía




Las pandemias mortales silenciadas por el capitalismo

Los medios de comunicación llevan meses informando al detalle a la población de todo el mundo de las muertes provocadas por el COVID-19 en una perfecta campaña de terror, fake news y subordinación de las masas a los Estados imperialistas. Se proyecta hasta la impresión de que las personas empezaron a morirse a partir del Coronavirus. Imagen que, por supuesto, es falsa y manipuladora.

El 31 de enero, según las fuentes oficiales, se detectaba el primer paciente de coronavirus en España. 98 días después, las mismas fuentes aseguran que en España hay ya 26.299 muertes provocadas por dicho virus. Esto es que, al día mueren aproximadamente 266 personas por coronavirus, teniendo en cuenta que es una enfermedad de la cual no se tiene la suficiente información y que, en el día en el que se escribe este comunicado, no se ha elaborado todavía vacuna alguna. Con total seguridad, esta media de decesos diarios se irá reduciendo cada vez más, de la misma forma que la gripe ha sido una enfermedad que a lo largo del tiempo ha perdido peligrosidad.

Estos datos son fácilmente accesibles por cualquier persona que esté próxima a la prensa, la televisión o a internet. Sin embargo, durante décadas llevan existiendo enfermedades mortales, vinculadas también al sistema socio-económico capitalista, de las que no se habla en ningún medio de comunicación y cuando se hace es como mero dato médico curioso.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que al año se suicidan en torno a 800.000 personas. Esto implica que cada 40 segundos, alguna persona en algún lugar del mundo se quita la vida. En España se suicida una persona cada dos horas y media, es decir: 10 personas al día, 3600 personas al año. Este dato, duplica a las muertes provocadas por accidentes de tráfico, supera once veces a los homicidios y ochenta veces a las muertes provocadas por violencia de género en nuestro país. Todo esto sin contar que un método que no se baraja como forma de suicidio es el propio accidente de tráfico. Sin embargo, no se informa de ello ni la mitad de veces que cualquiera de esas situaciones, mucho menos si lo comparamos con la información catastrofista que recibimos del coronavirus.

Según Gustavo Turecki, psiquiatra especializado en la correlación del suicidio y las enfermedades mentales, el 90% de las personas que han cometido suicidio sufrían algún tipo de enfermedad mental, destacando entre estas la depresión mayor. “Casualmente”, médicos de la Universidad de Harvard apuntan en un estudio a que la depresión está influida por el nivel de ingresos y otros indicadores socioeconómicos: las personas que ingresan menos son las que más la padecen. En otras palabras, el suicidio tiene, como tantas otras cosas, un marcado carácter de clase. De esta forma, como los que más se quitan la vida son los trabajadores, los que engrasan con su sangre las cadenas del capital, no merecen ni ser mencionados en televisión, no vaya a ser que la clase explotada ate cabos y ejerza su justicia.

Otra enfermedad pandémica silenciada y completamente desvinculada del sistema capitalista por los medios y los Estados imperialistas es la obesidad. Remitiéndonos de nuevo a la OMS, en el mundo hay más de 1.900 millones de adultos con sobrepeso y, de estos, 650 millones son obesos. En términos porcentuales, la obesidad afecta casi al 10% de la población mundial. Con respecto a España, el 25% de la población es obesa, unas 11 millones 750 mil personas.

Esto no para aquí, puesto que padecer obesidad está relacionado con hasta 13 tipos de cáncer y con tener algún tipo de trastorno mental o estado depresivo, lo cual ya hemos visto a lo que lleva. Por si fuera poco, cada año un mínimo de 2’8 millones de personas mueren a causa de la obesidad o el sobrepeso en todo el mundo, representando España 131.000 de esos decesos anuales. Hablando en términos diarios: la obesidad mata cada día en nuestro país a 359 personas. ¿No es merecedor este dato de salir en las portadas de los periódicos? No, porque, una vez más, el carácter de clase de la obesidad se muestra claramente: los más vulnerables son las personas con menos recursos, los niños y las mujeres, como prueba en 2019 la Encuesta Nacional de Salud efectuada por el Instituto Nacional de Estadística.

Nada más iniciar la crisis económica de 2008, las hospitalizaciones psiquiátricas aumentaban abruptamente comparado con los años pre crisis, observándose el aumento sólo en los rangos de edad más afectados por el desempleo. A su vez, los casos de obesidad aumentaban debido al mismo problema. Así lo corroboraba el experto en Salud de la OCDE Michel Cecchini en 2014: La crisis económica puede haber contribuido a un mayor crecimiento de la obesidad.

Esto quiere decir que del futuro lo que menos nos debe preocupar es el COVID-19, puesto que ya hasta la prensa oficial del régimen advierte de la inevitabilidad de un rescate a España por parte de la Unión Europea, lo que implicará el aumento del desempleo, de la precarización del trabajo y recortes en pensiones, sanidad y ayudas sociales. Consecuentemente, esto influirá de forma determinante en nuestra salud mental y física, como bien hemos probado en este comunicado y en otro anteriores. Y todo para que una minoría de la población, la burguesía, pueda mantener sus privilegios y la explotación del hombre por el hombre, esto es, la esencia del capitalismo.

Es imposible que este sistema nos de soluciones o respuestas ante los problemas y las preguntas de la sociedad. Es imposible el correcto desarrollo humano en un modelo social y económico inhumano. En definitiva, es imposible que el trabajador, que lo produce todo, se pueda reconciliar con la burguesía parásita. Por eso es necesario la superación del capitalismo, por eso es necesaria la organización del proletariado y demás clases populares en el Frente Único del Pueblo, por eso es necesario que los trabajadores construyan su propio modelo de Estado: el Socialismo.

 

¡Acabemos con el virus capitalista!

¡Es el momento de los comunistas!

¡Por el Socialismo!

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




La lluita dels jubilats, és la lluita de tots

Els jubilats són molt sovint un dels col·lectius més castigats d’aquest sistema. Veiem com després d’haver estat tota una vida treballant, molts cops en condicions inhumanes, els hi retallen molts drets i llibertats: retallen en sanitat pública, els treuen de les seves cases, com ja vam veure en el cas d’en Cinto, o directament els retallen les pensions.

Durant aquests ja casi dos mesos de confinament hem anat veient de forma molt recurrent notícies sobre la vergonyosa situació a les residències d’ancians. Un cas ben recent és el d’una residència de Premià de Mar on s’han registrat vint-i-quatre morts i prop de cent vuitanta positius per coronavirus sobre els dos-cents avis residents, és a dir, un 90%. Però el més greu de tot això és que tampoc ens ha de sorprendre ja que els treballadors de les residències porten des de l’inici denunciant les condicions higièniques.

Segons una altra notícia de RTVE a Espanya han mort 17.370 avis a residències per la Covid-19 o amb símptomes. Això significa que els morts a les residències d’ancians equivalen a casi el 70% del total, un xifra molt preocupant.

Algú podria dir que aquestes xifres no són per res extraordinàries i que ja era d’esperar que les morts per coronavirus a les franges d’edats més grans fossin més elevades. Si bé és cert que el coronavirus afecta més a les persones amb un sistema immunològic més feble, també cal dir que llavors s’haurien d’haver pres des de l’inici mesures més dràstiques en aquests centres. El cas és que no es van prendre ni mesures dràstiques ni casi cap mena de mesures en molts centres, com així ho indiquen les 38 investigacions penals obertes a residències.

Però a tota aquesta situació cal sumar-li què és el que els hi depara el futur a aquestes generacions. Cada cop més mitjans de comunicació comencen a parlar de les conseqüències que tindrà aquesta crisi econòmica i és molt freqüent veure notícies com aquesta de La Razón en la que explica com el govern estudia una forta retallada a les pensions. Aquest comportament miserable per part del “govern progressista” no ens ha d’estranyar gens, ja que aquest és el veritable caràcter de la socialdemocràcia, aquest és el veritable caràcter del capitalisme! El que amb una mà cedeixen per amansar a la classe treballadora t’ho treuen amb l’altre mà. Mentre parlen d’un ingrés mínim vital, segueixen al servei del gran capital financer, mentre s’omplen de discursos de democràcia i llibertat el dia que mor Billy el niño, formen govern amb un torturador com Marlaska i condecoren als policies que van reprimir l’1-O.

Cal que ens preguntem, llavors, què és el que ens porta a veure els jubilats com una carga, com un gasto. I per trobar una resposta clara ens cal anar a les arrels del mode de producció. Qualsevol persona que s’hagi interessat mínimament pel funcionament de l’economia i de les empreses en el marc actual, sabrà que treballadors no són gaire més que una màquina o que una parcel·la de terra. Què podem esperar d’un sistema que tracta a les persones com un factor més en el procés productiu? I per tant, què podem esperar d’un sistema que quan deixem de ser eficients per a augmentar el capital d’uns pocs es desentén de nosaltres?

La sensació constant de les persones grans de ser una càrrega és un símptoma més de que el capitalisme és criminal. Tot i les millores que presumeixi aportar la socialdemocràcia, no és ni molt menys el màxim al que hem d’aspirar. Aquesta sensació constant que tenen no és ex nihilo, sinó que prové justament de que se’ls tracta com una càrrega.

Així doncs, la lluita dels jubilats és i ha de ser la nostra lluita, la lluita de la classe treballadora i dels estudiants, ja que és la lluita pel nostre futur i del futur dels que ens envolten. De la mateixa manera, la lluita dels jubilats no pot ser cap altre que la lluita pel socialisme, doncs és la única manera que se’ls tracti com és debut. Dins del capitalisme no podem aspirar a que se’ns tracti com a persones, i per tant a desenvolupar-nos com a tal. És per això que des del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC), cridem a enfortir aquesta lluita i a elevar-la a una qüestió de classe, unint aquesta lluita i totes les demés en una sola lluita de classes, en defensa de la classe treballadora i de tots els col·lectius colpejats pel capitalisme.

La lluita pel socialisme és la lluita pel nostre futur!

Per la unió de les classes populars!

 

Barcelona, 10 de maig de 2020

Cèl·lula Joan Comorera de Barcelona. Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC)

La lucha de los jubilados, es la lucha de todos

 

Los jubilados son muy a menudo uno de los colectivos más castigados de este sistema. Vemos como después de haber estado toda una vida trabajando, muchas veces en condiciones inhumanas, se les recortan muchos derechos y libertades: recortan en sanidad pública, los sacan de sus casas, como ya vimos en el caso de Cinto, o directamente les recortan las pensiones.

Durante estos ya casi dos meses de confinamiento hemos ido viendo de forma muy recurrente noticias sobre la vergonzosa situación en las residencias de ancianos. Un caso muy reciente es el de una residencia de Premià de Mar donde se han registrado veinticuatro muertos y cerca de ciento ochenta positivos por coronavirus sobre los doscientos abuelos residentes, es decir, un 90%. Pero lo más grave de todo esto es que tampoco nos tiene que sorprender puesto que los trabajadores de las residencias llevan desde el inicio denunciando las condiciones higiénicas.

Según otra noticia de RTVE en España han muerto 17.370 abuelos en residencias por la Covid-19 o con síntomas. Esto significa que los muertos en las residencias de ancianos equivalen a casi el 70% del total, una cifra muy preocupante.

Alguien podría decir que estas cifras no son por nada extraordinarias y que ya era de esperar que las muertes por coronavirus en las franjas de edades más grandes fueran más elevadas. Si bien es cierto que el coronavirus afecta más a las personas con un sistema inmunológico más débil, también hay que decir que entonces se tendrían que haber tomado desde el inicio medias más drásticas en estos centros. El caso es que no se tomaron ni medidas drásticas ni casi ningún tipo de medidas en muchos centros, como así lo indican las 38 investigaciones penales abiertas a residencias.

Pero a toda esta situación hay que sumarle qué es lo que les depara el futuro a estas generaciones. Cada vez más medios de comunicación empiezan a hablar de las consecuencias que tendrá esta crisis económica y es muy frecuente ver noticias como esta de La Razón en la que explica como el gobierno estudia un fuerte recorte en las pensiones. Este comportamiento miserable por parte del “gobierno progresista” no nos tiene que extrañar nada, puesto que este es el verdadero carácter de la socialdemocracia, ¡este es el verdadero carácter del capitalismo! Lo que con una mano ceden para amansar en la clase trabajadora te lo sacan con la otro mano. Mientras hablan de un ingreso mínimo vital, siguen al servicio del gran capital Financiero, mientras se llenan de discursos de democracia y libertad el día que muere Billy  el niño, forman gobierno con un torturador como Marlaska y condecoran a los policías que reprimieron el 1-O.

Hace falta que nos preguntamos, entonces, qué es lo que nos lleva a ver los jubilados como una carga, como un gasto. Y para encontrar una respuesta clara hay que ir a las raíces del modo de producción. Cualquier persona que se haya interesado mínimamente por el funcionamiento de la economía y de las empresas en el marco actual, sabrá que los trabajadores no son más que una máquina o una parcela de tierra. ¿Qué podemos esperar de un sistema que trata a las personas como un factor más en el proceso productivo? Y por tanto, ¿qué podemos esperar de un sistema que cuando dejamos de ser eficientes para aumentar el capital de unos pocos se desentiende de nosotros?

La sensación constante de las personas mayores de ser una carga es un síntoma más de que el capitalismo es criminal. Todas las mejoras que presuma aportar la socialdemocracia, no son ni mucho menos el máximo al que tenemos que aspirar. Esta sensación constante que tienen no es ex nihilo, sino que proviene justamente de que se los trata como una carga.

Así pues, la lucha de los jubilados es y tiene que ser nuestra lucha, la lucha de la clase trabajadora y de los estudiantes, puesto que es la lucha por nuestro futuro y del futuro de los que nos rodean. Del mismo modo, la lucha de los jubilados no puede ser otra que la lucha por el socialismo, pues es la única manera que se los trate como es debido. Dentro del capitalismo no podemos aspirar a que se nos trate como personas, y por tanto a desarrollarnos como tal. Es por eso que desde el Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC), llamamos a fortalecer esta lucha y a elevarla a una cuestión de clase, uniendo esta lucha y todas las demás en una sola lucha de clases, en defensa de la clase trabajadora y de todos los colectivos golpeados por el capitalismo.

¡La lucha por el socialismo es la lucha por nuestro futuro!

¡Por la unión de las clases populares!

 

Barcelona, 10 de mayo de 2020

Célula Joan Comorera de Barcelona. Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC)




El miratge del turisme

La burgesia ha utilitzat el coronavirus com a cortina de fum per a reestructurar les plantilles de les seves empreses i crear un Estat d’Alarma per a així embuatar el cop de la crisi en pro dels seus interessos a canvi d’incrementar el grau de misèria del proletariat. Això és quelcom que en diversos articles del Partit ja s’ha exposat i analitzat. No obstant això, des de la sisena setmana de confinament, els capitalistes han començat a revelar nítidament quins plans tenen tant per a Catalunya com per a Barcelona en un futur pròxim. Sent Barcelona una de les províncies més industrialitzades de tot l’Estat, els capitalistes han apostat pel cavall al qual sempre aposten en les zones banyades pel Mediterrani: el turisme.

La burgesia a Catalunya veu en el turisme un bot salvavides. Aquest sector està patint un cop dur durant la quarantena i confinament, ja que, com és lògic no venen la quantitat de turistes que venien abans de la pandèmia. Això demostra la inestabilitat d’aquest sector i el poc marge a la previsió i planificació que té, dins del capitalisme que ja és, de per si, anàrquic i inestable. No obstant això, al tractar-se d’una font de beneficis tan gran, els capitalistes tractaran de salvaguardar-ho costi el que costi, tal com expliquen a LaVanguardia, un diari gens sospitós de simpatitzar amb el Marxisme-Leninisme. Aquests ja estan planejant la manera de suavitzar el cop que ha rebut el sector a costa de la sang, la suor i les llàgrimes de les classes populars.

Es tracta d’un sector que als capitalistes els ofereix grans beneficis mentre que al treballador només li ofereix ocupacions precàries i de caràcter temporal ja que el pic de turisme a Catalunya és estacional. A més de constants pujades del preu de l’habitatge com exposava també LaVanguardia i la pujada també dels lloguers que una altra notícia del mateix diari explicava. Considerar el turisme com un sector digne de ser el principal focus de la recuperació econòmica és idealista i denota que la burgesia no té ni la més remota idea de com sortir de l’embolic al qual arrossega al poble treballador el seu sistema econòmic moribund.

La burgesia catalana i espanyola aposten pel turisme assumint submissament el paper que l’imperialisme europeu assigna a Catalunya i a l’Estat espanyol, un negoci que està enfocat principalment a copar els opulents vicis de les classes altes europees que consideren la costa de Catalunya i en general la Costa Est de tot l’Estat Espanyol, com la seva platja privada on poder despreocupar-se i convertir-la en seu pati de borratxeres. Resumint, la burgesia europea ha convertit les regions banyades pel Mediterrani en la seva destinació per les vacances privada generant misèria per als treballadors, aguditzant la precarització del treball i proporcionant la constant pujada de lloguers i l’habitatge per al poble treballador, mentre s’emportaven el capital industrial i la indústria pesant, la que de debò genera riquesa i crea renda nacional, als seus països.

Per a evitar que aquestes sangoneres continuïn decidint que la seva diversió i els seus luxes, pagats amb la nostra suor, són més importants que la nostra salut i que el poder tenir un sostre sobre els nostres caps, només hi ha un camí, la destrucció del capitalisme monopolista d’Estat, de l’imperialisme, que els dóna la capacitat de decisió sobre les vides de tots a una petita minoria corrupta i terrorista. Per a això des del Partit Comunista Obrer de Catalunya cridem a imposar la voluntat i els interessos de la majoria, de la classe obrera i altres classes populars, unificant totes les lluites del proletariat i altres classes populars en una única lluita de classes contra el capitalisme i el seu Estat conformant el Front Únic del Poble. A més, fem una crida als obrers i obreres conscients de la necessitat del Socialisme a engrossir les files del Partit, que és engrossir les files de la Revolució.

 

Acabem amb el virus capitalista, fora de la Unió Europea!

Socialisme o barbàrie!

Visca el Partit Comunista Obrer de Catalunya!

 

Barcelona, 10 de maig de 2020

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC)

 

 

El espejismo del turismo

 

La burguesía ha utilizado el coronavirus como cortina de humo para reestructurar las plantillas de sus empresas y crear un Estado de Alarma para así acolchar el golpe de la crisis en pro de sus intereses a cambio de incrementar el grado de miseria del proletariado. Eso es algo que en varios artículos del Partido ya se ha expuesto y analizado. Sin embargo, desde la sexta semana de confinamiento, los capitalistas han empezado a desvelar nítidamente qué planes tienen tanto para Catalunya como para Barcelona en un futuro próximo. Siendo Barcelona una de las provincias más industrializadas de todo el Estado, los capitalistas han apostado por el caballo al que siempre apuestan en las zonas bañadas por el Mediterráneo: el turismo.

La burguesía en Catalunya ve en el turismo un bote salvavidas. Dicho sector está sufriendo un duro golpe durante la cuarentena y confinamiento, ya que, como es lógico no vienen la cantidad de turistas que venían antes de la pandemia. Esto demuestra la inestabilidad de dicho sector y el poco margen a la previsión y planificación que tiene, dentro del capitalismo que ya es, de por sí, anárquico e inestable. Sin embargo, al tratarse de una fuente de beneficios tan grande, los capitalistas van a tratar de salvaguardarlo a toda costa, tal y como explican en LaVanguardia, un periódico nada sospechoso de simpatizar con el Marxismo-Leninismo. Éstos ya están planeando la manera de suavizar el golpe que ha recibido el sector a costa de la sangre, el sudor y las lágrimas de las clases populares.

Se trata de un sector que a los capitalistas les ofrece grandes beneficios mientras que al trabajador sólo le ofrece empleos precarios y de carácter temporal ya que el pico de turismo en Catalunya es estacional. Además de constantes subidas del precio de la vivienda cómo exponía también LaVanguardia y la subida también de los alquileres que otra noticia del mismo periódico explicaba. Considerar el turismo como un sector digno de ser el principal foco de la recuperación económica es idealista y denota que la burguesía no tiene la más remota idea de cómo salir del cenagal al que arrastra al pueblo trabajador su sistema económico moribundo.

La burguesía catalana y española apuestan por el turismo asumiendo sumisamente el papel que el imperialismo europeo asigna a Cataluña y al Estado español, un negocio que está enfocado principalmente en copar los opulentos vicios de las clases altas europeas que consideran la costa de Catalunya y en general la Costa Este de todo el Estado Español, como su playa privada donde poder despreocuparse y convertirla en su patio de borracheras. Resumiendo, la burguesía europea ha convertido las regiones bañadas por el Mediterráneo en su lugar de vacaciones privado generando miseria a los trabajadores, agudizando la precarización del trabajo y proporcionando la constante subida de alquileres y la vivienda para el pueblo trabajador, mientras se llevaban el capital industrial y la industria pesada, la que de verdad genera riqueza y crea renta nacional, a sus países.

Para evitar que esas sanguijuelas sigan decidiendo que su diversión y sus lujos, pagados con nuestro sudor, son más importantes que nuestra salud y que el poder tener un techo sobre nuestras cabezas, sólo hay un camino, la destrucción del capitalismo monopolista de Estado, del imperialismo, que les da la capacidad de decisión sobre las vidas de todos a una pequeña minoría corrupta y terrorista. Para ello desde el Partit Comunista Obrer de Catalunya llamamos a imponer la voluntad y los intereses de la mayoría, de la clase obrera y demás clases populares, unificando todas las luchas del proletariado y demás clases populares en una única lucha de clases contra el capitalismo y su Estado conformando el Frente Único del Pueblo. Además, hacemos un llamamiento a los obreros y obreras conscientes de la necesidad del Socialismo a engrosar las filas del Partido, que es engrosar las filas de la Revolución.

 

¡Acabemos con el virus capitalista, fuera de la Unión Europea!

¡Socialismo o barbarie!

¡Viva el Partit Comunista Obrer de Catalunya!

 

Barcelona, 10 de mayo de 2020

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC)




El oportunismo y los empresarios ‘buenos’: Ocultar la lucha de clases para seguir engañando al pueblo

El principal frente de batalla de la lucha de clases en los últimos años ha sido sin duda la lucha ideológica. La burguesía entendió la importancia de ganar esta lucha ya desde las revoluciones que instauraron el capitalismo, y lleva muchos años combatiendo en este plano para sostener un sistema moribundo. Sólo la temporal victoria de la burguesía sobre el proletariado en la lucha ideológica puede sostener un sistema que sólo genera miseria y muerte, y la burguesía, totalmente consciente de ello, lo apuesta todo a esta lucha.

En esta batalla ideológica en la que la burguesía dispone de todos sus medios de manipulación, juega un papel crucial el oportunismo. Mantener a parte del proletariado con esperanzas en el sistema, sostener su pata izquierda, es vital para que las clases populares no se organicen revolucionariamente para acabar con el capitalismo, engañadas con falsas esperanzas de mejorar sus vidas reformando el sistema.

El oportunismo para sostener su mentira necesita en primer lugar ocultar cuál es el origen de los problemas del pueblo, el propio sistema capitalista, y a su vez ocultar la lucha de clases, pues entendiendo esta lucha el pueblo adquiere conciencia y abandona al oportunismo para organizarse revolucionariamente, dejando de lado los cantos de sirena.

Esta labor de ocultar la lucha de clases lleva realizándola Podemos en los últimos años sin descanso, engañando miserablemente a la clase trabajadora a la que dice representar, defendiendo ante el pueblo a los ‘empresarios buenos’ que contribuyen “al bienestar social” o que “pagan impuestos aquí”, los “empresarios patrióticos”, frente a los ‘empresarios malos’, “los buitres y los especuladores”, tranquilizando al capitallos que de verdad mandan – para que entiendan que este “gobierno progresista” no supone ninguna amenaza para los millonarios beneficios de una minoría parasitaria.

Al engañar al pueblo y mostrarle que hay empresarios buenos y malos, se oculta la realidad que rige todas nuestras vidas, que existen dos clases sociales cuyos intereses están enfrentados, que hay una lucha entre dichas clases con intereses contrapuestos e irreconciliables, que no es una lucha entre ‘buenos’ y ‘malos’, sino entre burguesía y proletariado, la misma lucha que ha sido el motor de la historia desde que surgieron las clases sociales, la lucha entre amos y esclavos, entre señores feudales y siervos, entre opresores y oprimidos.

Y esta lucha sólo tiene una salida, sólo lleva a una posible resolución, una revolución que entierre el sistema actual y por la que se construya uno nuevo. El esclavismo dio paso al feudalismo, este al capitalismo, y este último está condenado a dar paso al socialismo, de forma irremediable, puesto que ya los medios de producción están prácticamente socializados, ya las empresas funcionan íntegramente con trabajadores, son asalariados quienes las dirigen y las hacen funcionar en el día a día, y ya los dueños de estas empresas, de los medios de producción, no aportan nada a la sociedad, no hacen más que acaparar los beneficios generados por sus trabajadores.

Pero el capitalismo no caerá por sí mismo, si el pueblo no se organiza para mandarlo al estercolero de la historia. Y el pueblo no se organizará mientras siga escuchando los cantos de sirena del oportunismo miserable y traidor que pretende seguir sometiendo a una mayoría a la miseria por treinta monedas de plata.

Sólo nos queda una salida, unir todas las luchas en un Frente Único de Pueblo que las aglutine en una única lucha contra el responsable de todos nuestros males, el sistema capitalista, y que sirva como órgano de contrapoder para edificar el socialismo, único sistema que garantizará que toda la riqueza que generamos esté al servicio del pueblo.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)