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La oligarquía trata de salvaguardar la Corona. La República Socialista es la única salida

En la tarde del  pasado lunes 3 de agosto, curiosamente el primer lunes del mes de agosto, la Casa Real sacaba una nota de prensa por la que ésta hacía pública unas breves líneas escritas por Juan Carlos de Borbón a su hijo, el actual Jefe del Estado, escritas desde la mayor de las soberbias, por la que le comunica su decisión de trasladarse fuera de España, es decir, huir de España, según esgrime el Rey puesto a dedo por el criminal Franco “guiado por el convencimiento de prestar el mejor servicio a los españoles, a sus instituciones y a ti como Rey”.

Curiosamente, el primer lunes de estado de alarma, el pasado día 16 de marzo de 2020, cuando todo el país estaba con la atención fijada en la pandemia de la COVID-19, el Jefe del Estado Felipe VI comunicó que renunciaba a la herencia de su padre, un teatrillo realizado para marear la perdiz pues no puede renunciar a una herencia cuando el transmisor de la herencia, en este caso su padre Juan Carlos de Borbón, no ha fallecido. Asimismo, el Jefe del Estado le retiró la asignación salarial que cobraba Juan Carlos de Borbón, salario estratosférico que salía del dinero público.

Estos movimientos son consecuencia de la corrupción entronizada en el Estado, que afecta a todos los niveles de éste, incluida la Jefatura del Estado, la Corona. Son consecuencia de que la Fiscalía suiza destapó, en marzo de 2020, que Juan Carlos de Borbón tenía una cuenta suiza con 100 millones de euros, información aflorada por la filtración de grabaciones en poder del policía Villarejo que contenía una conversación entre Juan Villalonga, el amigo de Aznar aupado a Telefónica cuando ésta fue privatizada y gobernaba el PP, y la querida del Borbón padre, Corinna Sayn-Wittgenstein, en la que ésta reconoce que  Juan Carlos de Borbón había cobrado comisiones de la adjudicación del AVE a la Meca, así como también tras saberse que Felipe VI era beneficiario de una sociedad offshore de su padre.

A mitad del mes pasado el Banco Mirabaud, banco privado suizo, hizo público que los 100 millones de euros provenían de Arabia Saudí, de tal modo que Juan Carlos de Borbón hizo una transferencia a Corinna de 65 millones de euros de los que 64,8 habían sido transferidos a la cuenta de la Fundación Lucum, de la que era beneficiario el monarca, por parte del Ministerio de Finanzas de Arabia Saudí.

En esta trama del dinero saudí, donde Juan Carlos de Borbón recibe comisiones para servir a un consorcio de empresas españolas para hacer el AVE Medina – La Meca, participan el Gobierno de Zapatero primero, y posteriormente el de Rajoy, pero también aparecen nombres como el de Arturo Fasana, también gestor de fondos de Francisco Correa – caso Gürtel – que sirvió en estos trapicheos con los saudíes a Juan Carlos de Borbón.

Todas estas supuestas actuaciones fraudulentas realizadas por Juan Carlos de Borbón, las pudo realizar de manera impune pues:

  • Los sucesivos Gobiernos, que son los que tendrían que haber refrendado las acciones del monarca y haber impedido estas actuaciones ilícitas e ilegales, no lo hicieron evidenciando no sólo una dejación de funciones, existiendo una absoluta omertá entre los diferentes Gobiernos y la Jefatura del Estado.
  • La Judicatura no sólo otorga impunidad absoluta a la Corona en todas sus fechorías y latrocinios – de hecho si se ha iniciado una investigación por parte de la fiscalía es porque se ven obligados ante los procesos judiciales abiertos por la justicia de otros países -, sino que no duda en perseguir a todo aquél que ose denunciar públicamente a la monarquía, con independencia de la realidad y la justeza de dichas denuncias.
  • La prensa del Capital lleva 4 décadas tapando todo tipo de corruptela y fechoría proveniente de la Casa Real, y mirando para otro lado ante los innumerables escándalos producidos en ésta. De hecho, la labor de la prensa del régimen no sólo ha sido la de tapar la corrupción en general, y la Real en particular, sino también, junto a una intelectualidad paniguada y vendida al Capital, de revisionismo histórico pretendiendo mostrar a Juan Carlos de Borbón como un artífice crucial de una democracia cuando, en realidad, fue el Jefe del Estado puesto a dedo por el criminal dictador Franco, “colado”, según Suárez, al pueblo español en 1978, de tal modo que no hubo una democratización del Estado, sino  un pacto entre fascistas y oportunistas por el que el Estado fascista queda maquillado, donde los fascistas conservan el Poder, siendo la Corona el símbolo de la perpetuación de los principios fundamentales del Estado franquista.
  • El Jefe del Estado, como máximo representante del Estado de los monopolios, está subordinado a la consecución de los objetivos de las diferentes empresas, y para ello hace todo lo que tenga que hacer: cobrar comisiones ilegales, blanquear políticamente a dictaduras criminales como es la Saudí, cabeza del terrorismo wahabita, etcétera. Algo lógico y consecuente, pues el Estado no es más que el instrumento de esos monopolios para mantener sus privilegios y someter a los trabajadores. De hecho, y durante años, la Jefatura del Estado ha servido de figura política para que grandes monopolios – Banco de Santander, Iberdrola, INDRA, OHL, FCC, Sacyr, TELEFÓNICA, REPSOL, ENDESA, Banco de Sabadell, CAIXABANK, Inditex, ABENGOA…- consigan contratos y privilegios. La interrelación entre los monopolios y la Jefatura del Estado es clara y se ve en los puestos de trabajo de las infantas, del yerno Urdangarín, el costeo del yate Bribón, en la estrecha relación con familias de la gran burguesía, por ejemplo la de Villar Mir, cuyo yerno era el compiyogui de la actual consorte del Jefe del Estado que, también, tiene un gran salario público.

Esta forma de operar: corrupción, testaferros, evasión fiscal, cuentas en paraísos fiscales, comisiones ilegales, amantes pagadas con fondos públicos, despotismo absoluto, impunidad, etcétera, es valorada por el Jefe del Estado, Felipe VI, de la siguiente manera: “El Rey desea remarcar la importancia histórica que representa el reinado de su padre, como legado y obra política e institucional de servicio a España y a la democracia; y al mismo tiempo quiere reafirmar los principios y valores sobre los que ésta se asienta, en el marco de nuestra Constitución y del resto del ordenamiento jurídico.”. Sin duda, el legado y obra política e institucional de su padre ahí están: la putrefacción máxima, la continuidad del franquismo con el tirano ya muerto. Putrefacción heredada por la propia monarquía impuesta a dedo por un dictador asesino y “colada a los españoles” por sus herederos fascistas tal y como reconoció Adolfo Suárez a Victoria Prego en 1995. Y es que la Constitución de 1978 no es más que la Ley Orgánica del Estado de 1969 maquillada, y descansa sobre las Siete Leyes Fundamentales del Movimiento Nacional, del fascismo.

Como es lógico, los fascistas han salido en defensa a ultranza, tanto de Juan Carlos de Borbón como del actual Jefe del Estado, su hijo Felipe, y la monarquía. Es lógico, pues la monarquía es la clave de bóveda del Estado franquista transmutado que padecemos desde hace cuatro décadas que condensa sus esencias fascistas.

Por otro lado, los oportunistas que hoy están en el Gobierno también han salido en defensa de la monarquía, ya sea de manera abierta o de manera vergonzante. Al fin y al cabo, al defender a la monarquía lo que están haciendo es defender los pactos de la vergüenza suscritos con los franquistas tras la muerte de Franco. De hecho, estos segundos, son más importantes para la continuidad de la monarquía que los primeros, los abiertamente fascistas del PP, C’s y VOX.

Las investigaciones judiciales realizadas tanto en Suiza como en el Reino Unido sobre Juan Carlos I son los que han forzado estos movimientos. El objetivo primario de los monopolios es sostener la monarquía, tratando de establecer un cortafuegos en la corrupción de Juan Carlos I, quemándolo por completo al objeto de salvar a la institución monárquica y a su hijo, Felipe. Dependerá de la forma de actuar del Pueblo, de la organización del pueblo en contra de la monarquía, que los capitalistas mantengan su estrategia inicial o deban cambiarla. Pues, en el caso de que el Pueblo se organice contra la monarquía y se generalicen las protestas contra ésta serán los propios oportunistas – los que hoy defienden a la monarquía, ya sea de manera abierta o de manera vergonzante – e incluso parte de los más reaccionarios los que se pongan a la cabeza de dicho movimiento tratando de llevarlo hacia la concreción de una República burguesa al objeto de que el Poder siga en las mismas manos, en las manos de la oligarquía.

El Estado capitalista es la corrupción institucionalizada porque la corrupción es inherente al capitalismo y, por consiguiente, la Jefatura del Estado – ya sea como Rey o como Presidente de la República – será corrupta en tanto y en cuanto este Estado sea burgués, en tanto y en cuanto la base económica sea la capitalista.

Es necesario recordar las palabras de Lenin, “la república democrática es la mejor envoltura política de que puede revestirse el capitalismo, y por tanto el capital, al dominar esta envoltura, que es la mejor de todas, cimenta su Poder de un modo tan seguro, tan firme, que ningún cambio de personas, ni de instituciones, ni de partidos, dentro de la república democrática burguesa, hace vacilar este Poder”. Sobre todo es necesario recordar a Lenin para retratar a los oportunistas, como por ejemplo Alberto Garzón cuando señala:

 

 

Esta marioneta del Capital únicamente concibe la democracia como burguesa, abrazando al Estado capitalista. Lejos de ser comunista es un farsante, un burgués al servicio de los monopolios y, por tanto, defensor de un sistema que genera la corrupción.

El Vicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias, el mismo que decía en diciembre de 2019 que “la monarquía no estaba en crisis en España” señalaba tras la huida de Juan Carlos de Borbón lo siguiente:

 

 

Sin embargo, el Gobierno al que pertenecen los ministros de PODEMOS-IU/PCE, además de defender a la monarquía, mira hacia otro lado ante la huida del Borbón, agasaja al hijo del monarca – en campaña de limpieza de imagen – reconoce que es el Estado el que se encarga de la seguridad y protección del huido y por tanto conoce dónde está, tal y como subrayó el ministro del Interior Grande Marlaska.

Los oportunistas de toda índole no dudarán en centrar el debate en el cambio de la forma del Estado pero no en su naturaleza. Nos hablarán en términos de monarquía o república, por supuesto en el marco del Estado burgués. Incluso algunos nos hablarán de la república popular. Sin embargo, la república popular no tiene razón de ser pues no se dan las condiciones específicas que alumbraron este tipo de democracia en la década de los 40s del siglo pasado, porque el imperialismo se halla en la bancarrota, caduco, pero el desarrollo de las fuerzas productivas hace que cada vez mayores capas de la burguesía pasen a la ruina, proletarizándose desde un punto de vista económico, de tal modo que el grado de instrucción y capacidad de la clase obrera hoy es enorme, no necesitando a la burguesía absolutamente para nada. La clase obrera hoy posee el conocimiento para mover y dirigir su propio Estado, de hecho ya mueve el Estado burgués. Por ello, por el desarrollo de la lucha de clases, no procede más que la socialización absoluta de los medios de producción y, consecuentemente, la instauración del poder de los trabajadores en general orientados por la clase obrera y no un Estado multiclasista, o lo que es lo mismo, lo que la clase obrera y demás clases populares requieren es la Dictadura del Proletariado en el sentido marxista-leninista, esto es, una República Socialista donde se liquide inmediatamente el aparato del Estado burgués y sea sustituido por el poder de la clase obrera. Los capitalistas pretenden salvar a la monarquía pero, en caso de que la presión popular les desborde, no dudarán en otorgar una salida republicana, siempre en términos donde la burguesía controle el aparato del Estado y se mantenga incólume la base económica imperialista; por otra parte, el oportunismo tratará de abrir al pueblo la vía hacia la república popular con una verborrea ultrarrevolucionaria. La cuestión no está en discutir qué forma de Estado ha de tener el Estado burgués, el Estado capitalista, sino en destruir el capitalismo y su Estado, y ello pasa inexorablemente por la Dictadura del Proletariado, por la República Socialista pues, cualquier otra cosa es un engaño, es moverlo todo para que no cambie nada, para sostener al capitalismo.

 

¡POR LA REPÚBLICA SOCIALISTA!

¡POR LA DICTADURA DEL PROLETARIADO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 13 de agosto de 2020

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El PCPE y el PCOE suscriben un programa para la unidad de acción de los comunistas y un protocolo conjunto

Desde el pasado mes de abril, cuando el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) remitió la resolución de su Comité Ejecutivo por la Unidad de Acción de los Comunistas, tanto el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) como el PCOE hemos mantenido una comunicación estrecha y fluida, habiendo informado ya con anterioridad de la primera reunión que mantuvimos el 16 de mayo ambas organizaciones.

El pasado día 4 de julio, el PCPE y el PCOE mantuvimos una reunión en Madrid en la que, fruto de la comunicación, el debate y el trabajo conjunto durante todo este tiempo, alcanzamos un principio de Acuerdo que se sustenta en dos documentos: el Marco Programático para la Unidad de Acción de los Comunistas en el Estado español y el Protocolo Conjunto entre ambos Partidos al objeto de profundizar en dicho proceso de unidad.

En este Acuerdo, aparte de introducir elementos y mecanismos para desarrollar el Programa de Unidad de Acción de los comunistas, también establecemos pautas para dar pasos hacia la homogeneidad ideológica y, de este modo, avanzar en el proceso estratégico hacia la deseada unidad orgánica entre ambos partidos.

Dichos documentos han sido ratificados tanto por el Comité Central del PCPE como por el Comité Central del PCOE a lo largo del mes de julio. Es por ello que, en el día de hoy, ambos partidos hacemos pública esta nota conjunta para darlo a conocer a la clase obrera. Así mismo ponemos el Marco Programático a disposición de los y las comunistas para que sirva como herramienta para alcanzar el objetivo estratégico irrenunciable que tenemos los/as comunistas –la Unidad Comunista– dejándolo abierto a toda organización y partido comunista que se quiera adherir así como a todo/a comunista y trabajador/a consciente que lo acepte y se quiera sumar, al objeto de desarrollar un proceso que culmine con la necesaria unidad orgánica de todas las y los comunistas en un solo partido.

Por último, queremos anunciar que en el mes de septiembre ambos partidos formalizaremos públicamente la firma de este Acuerdo aunque desde este mismo momento el PCPE y el PCOE nos ponemos a trabajar de manera conjunta para ensanchar la unidad de acción de los comunistas sobre unas bases revolucionarias así como para organizar un acto conjunto para el próximo 7 de noviembre en Madrid al que llamamos a todos/as los/as comunistas a conmemorar el 103 aniversario de la Revolución de Octubre reivindicando que “hay que derrocar el capitalismo para construir el Socialismo”.

Es el momento de llevar este Programa a la clase obrera, para organizarla y guiarla en la consecución del cumplimiento de su misión histórica, que no es otra que derrocar al capitalismo y edificar el socialismo. Y en esa dirección tanto el PCPE como el PCOE ya nos estamos organizando juntos para conseguirlo.

 

Madrid, 11 de agosto de 2020




Ante la bancarrota económica del imperialismo el socialismo es la salida

La pasada semana los medios de manipulación de masas de los capitalistas nos decían que España había entrado en recesión. Los capitalistas hablan de recesión puesto que la economía española se ha contraído, y más concretamente su Producto Interior Bruto (PIB), durante dos trimestres consecutivos. De tal modo que en el primer trimestre el PIB se contrajo un 5,2%, por una contracción del 18,5% en el segundo. Comparado con los dos primeros trimestres del año pasado, el 2019, la economía española se ha desplomado un 22,1%. Traducido en euros, estos resultados determinan que la economía española, en el primer semestre de 2020, ha dejado de producir 87 mil millones de euros.

Según nos cuentan los capitalistas, “el consumo de los hogares, principal motor del PIB, sufrió un desplome de nada menos que del 21% en el segundo trimestre del año respecto al primero (…) en estos cuatro meses, el consumo retrocedió a niveles de 2002”. El principal motor del PIB es el consumo de los trabajadores, según reconocen los propios capitalistas. Esto quiere decir que, por un lado, somos los trabajadores no sólo los que generamos la riqueza, con nuestro trabajo, sino que también los que hacemos que la economía crezca con el consumo de lo que nosotros mismos producimos y que el burgués nos roba, pero por otro lado, también nos muestra que el capitalismo tiene una contradicción irresoluble. Para que los trabajadores consuman deben tener trabajo y obtener unos salarios que les permitan consumir. Sin embargo, el desarrollo tecnológico hace que se produzca mucho más con menos trabajadores, de tal manera que la robotización va destruyendo puestos de trabajo y lanzando a los trabajadores al paro forzoso. En consecuencia, no sólo el consumo retrocede y, por tanto, la generación de riqueza, sino que al reducirse el consumo y producirse más se acentúa la crisis de superproducción. La alteración de la composición orgánica del capital, acrecentándose el capital constante y aminorándose el capital variable, el capital destinado a la mano de obra, que es el que genera plusvalía, hace que la burguesía reduzca la obtención de plusvalía. Por esta razón, el capitalismo monopolista, agonizante, no sólo conduce a la miseria a cada vez mayor número de trabajadores, sino que también lleva a la ruina a cada vez un mayor número de burgueses.

El problema no es el desarrollo tecnológico sino la propiedad privada sobre los medios de producción. El progreso social no es otra cosa que garantizar que todas las necesidades de los seres humanos estén cubiertas y conseguir la emancipación del ser humano del trabajo asalariado, pero también del trabajo al objeto de que la producción satisfaga, no sólo las necesidades de la humanidad, sino que permita el desarrollo multilateral e ilimitado del ser humano siendo para ello esencial la automatización de la producción, a la par que establecer un nuevo concepto de necesidad humana, de tal modo que el desarrollo humano sea armónico con la defensa de la naturaleza – pues el ser humano y la sociedad que conforma forma parte de ella – y no entre en contradicción, como pasa con el capitalismo, provocando un riesgo real de la vida en el planeta si no acabamos con el sistema explotador y criminal que hoy impera en el mundo.

Otro elemento que justifica, según los capitalistas, el batacazo del PIB en este trimestre es que “Las empresas también cortaron en seco la inversión productiva durante los meses de cierre económico. En total, la inversión en maquinaria y bienes de equipo se hundió un 26% y se situó en el nivel más bajo desde 1998”. Sin embargo, hemos de recordar que la propia prensa burguesa, concretamente la Agencia EFE el pasado 23 de marzo, señalaba que “en términos netos, una vez descontadas las desinversiones, la inversión productiva bajó a 16.462 millones en 2019, el 60,3% menos respecto a los 41.438 millones de 2018”. Por tanto, este factor continúa su tendencia a la baja ya iniciada en 2019, donde su caída ya fue considerable sin que mediara coronavirus alguno.

Con respecto de las exportaciones y las importaciones nos dicen que “las exportaciones también se hundieron, en gran medida como consecuencia de la dependencia que tiene España del sector del automóvil y del turismo. En total, las ventas al exterior cayeron un 33,5% en el trimestre. Las importaciones también sufrieron un fuerte desplome, superior al 28%. Es importante tener en cuenta que las importaciones de España están muy relacionadas con las exportaciones, ya que en gran medida son bienes intermedios que utiliza la industria ensambladora nacional. Cuando esta no vende, tampoco compra, lo que evitó un fuerte deterioro de la demanda exterior.” Pero este fenómeno no se da como consecuencia de la COVID-19. El Estado español, como consecuencia de la distribución internacional del trabajo efectuada por los monopolios internacionales tiene una economía centrada, cada vez más, en el sector servicios. De hecho, ese papel económico de España es consecuencia de la política desarrollada por los monopolios desde hace más de 4 décadas y una de las condiciones para que el Estado español se integrara en la CEE, hoy la UE. De hecho, el cada vez menor peso de la industria en la economía española se corrobora en que la balanza comercial española, desde el año 1990 hasta hoy siempre ha sido negativa, es decir, siempre se ha importado mucho más de lo que se ha exportado.

Y, claro está, cuando la economía de un país, como en este caso España, se concentra en el sector servicios y se destruyen los sectores primarios y secundarios el batacazo del turismo se torna en dramático para la ya maltrecha economía española. El comercio, el transporte y la hostelería se hundieron un 40% en este trimestre.

Mientras el PIB español en el segundo trimestre de este año se ha contraído un 18,5%, otros países de su entorno han tenido contracciones menores de su PIB: Alemania ha contraído su PIB un 10,1%; Francia un 13,8%; Portugal un 14,1%; Bélgica un 12,2% o Italia un 12,4% siendo la contracción media de la UE un 11,9%.

Sin embargo, un dato que los medios del capital en el Estado español pasan de puntillas y ocultan a la hora de explicar la caída del PIB, muy superior a sus países socios de la UE, es el gasto público de España para luchar contra el coronavirus que es mucho menor al gasto público de esos países europeos. Así, el gasto público para luchar contra el coronavirus en el Estado español asciende a 126.000 millones de euros, lo que equivale al 11% del PIB, por el gasto público para luchar contra la COVID-19 del 34% del PIB en Alemania e Italia; 18,8% en Reino Unido o el 14,6% en Francia, teniendo en cuenta que el PIB de todos esos países, en millones de euros, es superior al de España. En términos absolutos, y para corroborar la diferencia, mientras que Alemania destina un gasto público en luchar contra el coronavirus de 848.350 millones de euros, España, dirigida por el gobierno compuesto por PSOE-PODEMOS-IU/PCE, destina 126.000 millones de euros. Y es que la realidad tapa la boca a aquellos granujas que pretenden engañar al pueblo trabajador diciendo que la intervención estatal va en contra del capitalismo cuando, el capitalismo, es imposible sin la existencia y la intervención del Estado burgués para servir a la burguesía y someter a la clase obrera.

El Producto Interior Bruto es una magnitud macroeconómica que expresa en términos monetarios la producción de bienes y servicios de demanda final en un país durante un periodo determinado. El PIB, también denominado Producto Social Global es la masa de bienes materiales producidos en la sociedad durante un periodo de tiempo. De ese Producto Social Global sale la renta nacional – que son el capital variable y la plusvalía que la burguesía roba a la clase obrera – y la reposición del capital constante consumido, es decir, el valor de los medios de producción invertidos en la nueva producción, dejando bien claro la realidad objetiva, que los capitalistas mienten cuando hablan de los riesgos que asumen los empresarios amparándose en ello para que los empresarios roben inmisericordemente a los trabajadores. Los empresarios no asumen riesgo alguno, el capital constante, los salarios y la plusvalía que roban a los trabajadores, todo sale de las espaldas de la clase obrera. La realidad objetiva tapa la boca a la burguesía y sus mentiras. Como mentira es que el PIB sea una magnitud que refleje el bienestar de una sociedad, por mucho que la burguesía recurra al PIB per cápita como magnitud para establecer comparativas entre trabajadores de diferentes países.

Ese Producto Interior Bruto, o Producto Social Global, como hemos indicado anteriormente, condensa por tanto a la parte que materializa el nuevo valor creado durante el periodo temporal analizado, esto es, el capital variable y la plusvalía de la que se apropian los capitalistas. La Organización Internacional del Trabajo (OIT), señala en un informe realizado sobre el periodo comprendido entre los años 2009 y 2018, que se hizo público a principios de este año, que en el mundo los salarios pierden peso en la economía, en el PIB. Concretamente para España señala que unos 64.500 millones de euros anuales han dejado de estar en manos de los trabajadores, suponiendo una pérdida por trabajador de 3.200 euros al año. Por tanto, las políticas realizadas por los capitalistas lo que ha conducido, en el Estado español y en todo el mundo, es a transferir más riqueza a favor de la burguesía, robándole todavía más a los trabajadores.

El PIB, que es la masa de bienes materiales producidos en la sociedad durante un año constituida por el capital variable, la plusvalía y la reposición del capital constante consumido, es decir, el valor de los medios de producción invertidos en la nueva producción, nos desnuda la realidad objetiva y desnuda cómo los capitalistas mienten cuando hablan de los riesgos que asumen los empresarios, amparándose en ello para que los empresarios roben inmisericordemente a los trabajadores. Los empresarios no asumen riesgo alguno, el capital constante, los salarios y la plusvalía que roban a los trabajadores, todo sale de las espaldas de la clase obrera. La realidad objetiva tapa la boca a la burguesía y sus mentiras. Como mentira es que el PIB sea una magnitud que refleje el bienestar de una sociedad, por mucho que la burguesía recurra al PIB per cápita como magnitud para establecer comparativas entre trabajadores de diferentes países.

La burguesía y sus esbirros, llamados consultoras, no dudan ya en dibujar cual será el futuro para los trabajadores. La Consultora CEINSA advertía en mayo que “los salarios caerán hasta un 10% en nuevas contrataciones” añadiendo “que habrá ajuste de hasta el 12% en turismo y comercio minorista debido a los despidos”. ¡He ahí la naturaleza criminal del capitalismo!

El capitalismo monopolista se halla en bancarrota económica. Un sistema que lleva muchos años mostrando su agotamiento y su caducidad, mucho antes de que la COVID-19 saliera a la palestra. La pandemia lo único que ha hecho es mostrar que la economía capitalista es un bluf y no se sostiene sobre pilares firmes – por mucho que los voceros del capital bajo la etiqueta de “expertos económicos” nos quieran mostrar lo contrario – y se viene abajo y derrumba en cuatro semanas. Lo único que puede ofertar el capitalismo es más sufrimiento y miseria para la clase obrera y las clases populares. El desarrollo de las fuerzas productivas no admite más la propiedad privada sobre los medios de producción. Las relaciones de producción capitalista suponen un freno al desarrollo de las fuerzas productivas y la negación de la vida de los trabajadores. El socialismo es la única alternativa, es el sistema económico que pondrá al ser humano en el centro y no a una minoría criminal y explotadora, como son los monopolios, la oligarquía. El socialismo es el sistema superior que puede armonizar el desarrollo de las fuerzas productivas con las relaciones de producción. Hoy más que nunca rige la siguiente disyuntiva: ¡Socialismo o Barbarie!

 

Madrid, 5 de agosto de 2020

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La Monarquía como baluarte del fascismo y el republicanismo como bandera de los oportunistas. El socialismo es la solución [ESP/CAT]

Hace unos días en las noticias se anunciaba que el Rey visitaría Catalunya. El secretismo reinó durante su llegada y recorrido por parte de las instituciones del Estado, pues saben que es mejor así para evitar incidentes y caos, puesto que especialmente el Rey no es bienvenido en Catalunya y las protestas ante su presencia son inevitables. Nadie olvida su posicionamiento y su justificación de la brutal represión ejercida por el Estado fascista español el 1 de octubre del 2017, reafirmándose la Corona como clave de bóveda del Estado fascista tras la muerte del criminal asesino Franco.

Finalmente, poniendo como excusa el aumento de rebrotes en el área metropolitana de Barcelona, la visita del monarca se redujo drásticamente. Siendo la única visita al Reial Monestir de Santa María Poblet, en la provincia de Tarragona. En forma de protesta ningún representante de la Generalitat ni ninguna fuerza política estuvo presente en la visita del monarca, que por otra parte no se trata más que de otra cortina de humo de la Generalitat. Pues, a la hora de la verdad, a pesar de no haber acudido los políticos catalanes a modo de “protesta”, no dudaron en mandar a los Mossos d´Esquadra – la mal llamada policía del poble – a reprimir con dureza al pueblo catalán que se congregó para protestar ante la visita de Felipe VI. Sin duda, los Mossos d’Esquadra no dudaron en emplearse a fondo, otro motivo más para que el reaccionario conseller Buch dimitiera de inmediato.

Nosotros los comunistas no toleramos los privilegios de una supuesta “nobleza” que ha sobrevivido hasta llegar al capitalismo, ahora ya en descomposición, que se ha integrado en la burguesía y que además se ha convertido en una pieza clave de su Estado. Sabemos que si de la Corona nos queremos deshacer hemos de atacar al capitalismo que sustenta dicha institución anacrónica, pues la monarquía en la actualidad es simplemente una forma de Estado burgués que podría transformarse, en caso de que la clase obrera avanzase en términos de lucha de clase en República burguesa, como concesión de la burguesía para frenar el empuje de la clase obrera. En el Estado español esto no es nuevo, la II República española de 1931 confirma este hecho, a pesar de que muchos revisionistas confunden o idealizan la historia y los acontecimientos que se produjeron, pues no se debe olvidar que la II República española continuaba explotando y reprimiendo a trabajadores y jornaleros haciendo que la burguesía conservase todo su poder.

Si bien, en cuanto a la II República, hemos de diferenciar dos periodos. Antes de febrero de 1936, donde la burguesía controlaba el Poder y después del triunfo del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, cuyo gobierno pretendió profundizar en una democratización del país, empezando por la democratización del Ejército purgándolo de elementos fascistas, fue el periodo en el que mayores logros se conquistaron para los obreros y campesinos pobres. El Gobierno del Frente Popular pretendía llevar a cabo una transformación económica, política y social del país implicando un socavamiento del poder económico de la gran burguesía y la aristocracia, que no aceptaron bajo ningún concepto el resultado de dichas elecciones de tal modo que realizaron un golpe de estado en febrero y otro el 18 de julio de 1936 que desembocó en la Guerra Civil que acabó con la imposición de un régimen fascista que restauró a la monarquía, que aún perdura hasta nuestros días. La Corona en España condensa todos los principios emanados por el Alzamiento Nacional, el fascismo que dirige política e ideológicamente del Estado burgués español desde 1939 hasta nuestros días.

Hoy como ayer, los oportunistas tratan de exhibir ante los trabajadores un republicanismo vergonzante, pues tratan de atacar de boquilla a la Corona a la par que le juran lealtad y administran políticamente el Estado fielmente a los principios reaccionarios de éste, como podemos contemplar en la acción política de PODEMOS-IU/PCE. Y es que no hemos de olvidar que tanto el PSOE como el PCE son responsables de que no hubiera ruptura democrática tras el fenecimiento del tirano asesino Franco, no dudando en traicionar a la clase obrera y la memoria de los centenares de miles de luchadores antifascistas a la par que abrazaban la bandera rojigualda y juraban lealtad a la Corona y su monarca, puesto a dedo por la mano sanguinaria del criminal Franco.

Del mismo modo lo hacen la mayor parte de las fuerzas del independentismo catalán, pues su estrategia nacionalista lo apuesta todo a una supuesta independencia de la nación catalana del Estado español en forma de República, pero la traición hacia todos y cada uno de los principios que decían defender ha demostrado la incapacidad de la burguesía para resolver la cuestión nacional en la actual fase imperialista del capitalismo hasta el punto de que en la actualidad han acabado declarando que lo que buscan es un nuevo encaje de Catalunya en el Estado español con más independencia. Una estrategia de la burguesía catalana para presionar el centralismo del Estado español y continuar con sus privilegios antes que verse perjudicada por la bancarrota del capitalismo. ¡Así es como traicionan l’1 d’Octubre y la lección de dignidad que dio nuestro pueblo!

Los desvergonzados políticos de la burguesía catalana no tienen escrúpulos, puesto que, a la hora de la verdad, los hechos llevados a cabo por dichas organizaciones nacionalistas demuestran su incompetencia. Ellos no quieren la autodeterminación de Catalunya, ansían mantener los privilegios de la burguesía catalana fruto de un nuevo pacto con la oligarquía que dirige el Estado español o, en caso contrario, expresan su aspiración maximalista, que no es otra que la del nacimiento de un nuevo Estado burgués que siga sometiendo a la clase obrera catalana de manera inmisericorde y que sirva para que la burguesía catalana se siente a la misma mesa – como socios – que la burguesía monopolista del Estado español, que no es otra mesa que la de la Unión Europea, para garantizar el dominio de los imperialistas. La clase obrera y demás clases populares catalanas únicamente podrán emanciparse nacionalmente cuando se emancipe nuestra clase social. Por ello, en el capitalismo monopolista, en el imperialismo, donde el mundo ya está repartido, la lucha por la autodeterminación está subordinada a la lucha por el socialismo.

Desde el Partit Comunista Obrer de Catalunya hacemos un llamamiento a la clase obrera a despreciar, rechazar y combatir a la burguesía y su Estado así como a la creación más sucia de los capitalistas: el oportunismo. La clase obrera y demás clases laboriosas catalanas debemos organizarnos uniendo las distintas luchas de los distintos sectores del proletariado en una única lucha de clases contra la burguesía y su Estado, conformando el Frente Único del Pueblo que sirva de instrumento organizativo y de lucha de los trabajadores y que vaya desbrozando el camino de la democracia obrera que debemos construir, constituyendo éste un embrión del poder obrero que hemos de confrontar al poder del Estado con el que la burguesía nos somete. Asimismo, hacemos un llamamiento a todos aquellos trabajadores conscientes de esta realidad histórica y social a nutrir y fortalecer las filas del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC).

Todo el poder, la propiedad de las fábricas y de la tierra y el control de la producción debe pasar a manos de los trabajadores, es la única manera de librarnos de los grilletes que nos ha puesto la criminal burguesía y su capitalismo putrefacto que nos niegan la vida. Ante ello los trabajadores debemos imponer el socialismo, como paso previo al comunismo, para poner la producción bajo el interés y las necesidades del pueblo trabajador, cambio en el sistema económico que nos hará avanzar hacia la máxima expresión de democratización de la sociedad: la dictadura del proletariado.

 

¡Por un Frente Único del Pueblo!

¡Por el derecho a la autodeterminación!

¡Por la República Socialista!

 

Barcelona, 4 de agosto de 2020

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya (P.C.OC.)

 

 

La Monarquia com a baluard del feixisme i el republicanisme com a bandera dels oportunistes. El socialisme és la solución

 

Fa uns dies a les notícies s’anunciava que el Rei visitaria Catalunya. El secretisme va regnar durant la seva arribada i recorregut per part de les institucions de l’Estat, perquè saben que és millor així per a evitar incidents i caos, ja que especialment el Rei no és benvingut a Catalunya i les protestes davant la seva presència són inevitables. Ningú oblida el seu posicionament i la seva justificació de la brutal repressió exercida per l’Estat feixista espanyol l’1 d’octubre del 2017, reafirmant-se la Corona com a clau de volta de l’Estat feixista després de la mort del criminal assassí Franco.

Finalment, posant com a excusa l’augment de rebrots a l’àrea metropolitana de Barcelona, la visita del monarca es va reduir dràsticament. Sent l’única visita al Reial Monestir de Santa María Poblet, a la província de Tarragona. En forma de protesta cap representant de la Generalitat ni cap força política va ser present a la visita del monarca, que d’altra banda no es tracta més que d’una altra cortina de fum de la Generalitat. Perquè, a l’hora de la veritat, malgrat no haver acudit els polítics catalans com a forma de “protesta”, no van dubtar en enviar als Mossos d´Esquadra – la mal anomenada policia del poble – a reprimir amb duresa al poble català que es va congregar per a protestar davant la visita de Felip VI. Sens dubte, els Mossos d’Esquadra no van dubtar a emprar-se a fons, un altre motiu més perquè el reaccionari conseller Buch dimiteixi immediatament.

Nosaltres els comunistes no tolerem els privilegis d’una suposada “noblesa” que ha sobreviscut fins arribar al capitalisme, ara ja en descomposició, que s’ha integrat en la burgesia i que a més s’ha convertit en una peça clau del seu Estat. Sabem que si de la Corona ens volem desfer hem d’atacar al capitalisme que sustenta aquesta institució anacrònica, perquè la monarquia en l’actualitat és simplement una forma d’Estat burgès que podria transformar-se, en cas que la classe obrera avancés en termes de lluita de classe en República burgesa, com a concessió de la burgesia per a frenar l’embranzida de la classe obrera. A l’Estat espanyol això no és nou, la II República espanyola de 1931 confirma aquest fet, a pesar que molts revisionistes confonen o idealitzen la història i els esdeveniments que es van produir, perquè no s’ha d’oblidar que la II República espanyola continuava explotant i reprimint a treballadors i jornalers fent que la burgesia conservés tot el seu poder.

Si bé, de la II República, hem de diferenciar dos períodes. Abans del febrer de 1936, on la burgesia controlava el Poder i després del triomf del Front Popular en les eleccions de febrer de 1936, el govern del qual va pretendre aprofundir en una democratització del país, començant per la democratització de l’Exèrcit purgant-lo d’elements feixistes, va ser el període en el qual majors assoliments es van conquerir per als obrers i pagesos pobres.  El Govern del Front Popular pretenia dur a terme una transformació econòmica, política i social del país implicant un soscavament del poder econòmic de la gran burgesia i l’aristocràcia, que no van acceptar en cap concepte el resultat d’aquestes eleccions de tal manera que van realitzar un cop d’estat al febrer i un altre el 18 de juliol de 1936 que va desembocar en la Guerra Civil que va acabar amb la imposició d’un règim feixista que va restaurar a la monarquia, que encara perdura fins als nostres dies. La Corona a Espanya condensa tots els principis emanats per l’Alçament Nacional, el feixisme que dirigeix política i ideològicament de l’Estat burgès espanyol des de 1939 fins als nostres dies.

Tant avui com ahir, els oportunistes tracten exhibir davant els treballadors un republicanisme vergonyant, perquè tracten d’atacar només de boca a la Corona alhora que li juren lleialtat i administren políticament l’Estat fidelment als principis reaccionaris d’aquest, com podem contemplar en l’acció política de PODEMOS-IU/PCE. I és que no hem d’oblidar que tant el PSOE com el PCE són responsables de que no hi hagués ruptura democràtica després de la mort del tirà assassí Franco, no dubtant a trair a la classe obrera i la memòria dels centenars de milers de lluitadors antifeixistes a l’una que abraçaven la bandera rojigualda i juraven lleialtat a la Corona i el seu monarca, posat a dit per la mà sanguinària del criminal Franco.

De la mateixa manera ho fan la major part de les forces de l’independentisme català, perquè la seva estratègia nacionalista ho aposta tot a una suposada independència de la nació catalana de l’Estat espanyol en forma de República, però la traïció cap a tot i cadascun dels principis que deien defensar ha demostrat la incapacitat de la burgesia per a resoldre la qüestió nacional en l’actual fase imperialista del capitalisme fins al punt que en l’actualitat han acabat declarant que el que busquen és un nou encaix de Catalunya en l’Estat espanyol amb més independència. Una estratègia de la burgesia catalana per a pressionar el centralisme de l’estat espanyol i continuar amb els seus privilegis abans que versi perjudicada per la fallida del capitalisme. Així és com traeixen l’1 d’Octubre i la lliçó de dignitat que va donar el nostre poble!

Els desvergonyits polítics de la burgesia catalana no tenen escrúpols, ja que, a l’hora de la veritat, els fets duts a terme per aquestes organitzacions nacionalistes demostren la seva incompetència. Ells no volen l’autodeterminació de Catalunya, anhelen mantenir els privilegis de la burgesia catalana fruit d’un nou pacte amb l’oligarquia que dirigeix l’Estat espanyol o, en cas contrari, expressen la seva aspiració maximalista, que no és una altra que la del naixement d’un nou Estat burgès que continuï sotmetent a la classe obrera catalana de manera immisericorde i que serveixi perquè la burgesia catalana s’assegui a la mateixa taula – com a socis – amb la burgesia monopolista de l’Estat espanyol, que no és una altra taula que la de la Unió Europea per a garantir el domini dels imperialistes. Les classe obrera i altres classes populars catalanes únicament podran emancipar-se nacionalment quan s’emancipi la nostra classe social. Per això, en el capitalisme monopolista, en l’imperialisme, on el món ja està repartit, la lluita per l’autodeterminació està subordinada a la lluita pel socialisme.

Des del Partit Comunista Obrer de Catalunya fem una crida a la classe obrera a menysprear, rebutjar i combatre a la burgesia i el seu Estat així com a la creació més bruta dels capitalistes: l’oportunisme. La classe obrera i altres classes laborioses catalanes hem d’organitzar-nos unint les diferents lluites dels diferents sectors del proletariat en una única lluita de classes contra la burgesia i el seu Estat, conformant el Front Únic del Poble que serveixi d’instrument organitzatiu i de lluita dels treballadors i que vagi esbrossant el camí de la democràcia obrera que hem de construir, constituint aquest un embrió del poder obrer que hem de confrontar al poder de l’Estat amb el qual la burgesia ens sotmet. Així mateix, fem una crida a tots aquells treballadors conscients d’aquesta realitat històrica i social a nodrir i enfortir les files del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC).

Tot el poder, la propietat de les fàbriques i de la terra, i el control de la producció ha de passar a les mans dels treballadors, és l’única manera de deslliurar-nos dels grillons que ens ha posat la criminal burgesia i el seu capitalisme putrefacte que ens neguen la vida. Davant això els treballadors hem d’imposar el socialisme, com a pas previ al comunisme, per a posar la producció sota l’interès i les necessitats del poble treballador, canvi en el sistema econòmic que ens farà avançar cap a la màxima expressió de democratització de la societat: la dictadura del proletariat.

 

Per un Front Únic del Poble!

Pel dret a l’autodeterminació!

Per la República Socialista!

 

Barcelona, 4 d’agost de 2020

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya (P.C.OC.)




El gobierno “progresista” demuestra una vez más la inviabilidad de la educación pública en el capitalismo

Anteriormente, desde el PCOE denunciamos la quimera que representa la educación pública en el capitalismo, que no deja de ser un producto de la superestructura donde se ubica lo ideológico en manos de la clase que nos oprime: la burguesía.

Con la llamada crisis del coronavirus, que ya sabemos que no es tal, sino otra evidencia de la bancarrota del capitalismo monopolista de Estado, y donde las medidas que se están aplicando no se salen de las normas utilizadas anteriormente de conocer la COVID-19, los antagonismos de clase se acentúan cada vez más, dando vigencia a aquella cita de Karl Marx en la afirma que en la sociedad burguesa, en el capitalismo, la propiedad que rinde es el capital, esa forma de propiedad que se nutre de la explotación del trabajo asalariado.

Desafortunadamente para el Estado español y el imperialismo, los números son redondos: el 16 de Julio descubríamos a través de diferentes medios de comunicación, nada sospechosos de revolucionarios, que la tasa de desempleo en España si se contaban los ERTEs del gobierno más progresista de la historia alcanzaba el 31%. Esto se traduce en que, oficialmente, casi 1 de cada 3 personas en edad de trabajar están negadas de empleo. Sin embargo, sabemos que la verdadera cifra supera el 50%, puesto que si un trabajador no está apuntado en el INEM o está realizando un curso del mismo no se contabiliza como demandante de empleo. Las consecuencias de esta situación que sufren los trabajadores son evidentes si tenemos en cuenta además que un tercio de los hogares españoles aguantaría menos de tres meses si tuviera que utilizar sus ahorros. Dentro de esta situación, el 25% de ellos no aguantaría ni una semana.

Este escenario obliga, entre otras cosas, a emprender y aprobar una serie de limosnas por parte de los distintos grupos parlamentarios y así atrasar las inevitables protestas que se darán a lo largo y ancho del Estado. Esto no es algo que digamos los comunistas, sino que es algo que el aparato represor ya prevé desde mayo de este año:

Dependerá mucho de las consecuencias económicas del coronavirus. De las empresas que cierren y de las personas que acaben en el paro. Si hay dinero público suficiente para salvar la situación, se mitigará el descontento. Pero si viene una etapa de recortes, que es lo más probable, habrá tensión en las calles. Qué puede ocurrir, por ejemplo, si el Gobierno rebaja el sueldo de los sanitarios un 5% o un 10% después de animar durante dos meses a que se les aplauda a las ocho de la tarde. Seguro que habrá una respuesta.

De esta forma, el 10 de junio se aprobó sin ningún voto en contra el Ingreso Mínimo Vital. Llama poderosamente la atención que una medida que fue estrella años atrás con el nacimiento de Podemos y que sirvió para acusar a dicho partido de “chavista” hoy encuentra el agrado de todos los Partidos políticos, con incluso la bendición de Luis de Guindos, ex-ministro de economía del PP y actual vicepresidente del Banco Central Europeo.

Lo cómico de la medida antiguamente denominada por la derecha parlamentaria como “socialcomunista” es que admite implícitamente la existencia de casi un 20% de la población viviendo en la más absoluta de las miserias, demostrando que el derecho al trabajo es una quimera en el capitalismo y que el Estado en este contexto sólo sirve por y para los empresarios.

Como hemos expuesto hasta aquí, es evidente que si el pueblo trabajador necesita, en palabras de la propia burguesía, un ingreso mínimo para vivir, necesitará también ingresos para formarse, puesto que la educación en España está muy lejos de ser gratuita, calculándose que la Educación Secundaria Obligatoria supone a cada familia española entre 400 y 500 euros por alumno al año.

Antes de la llegada del coronavirus, sólo un 10,6% de los universitarios tenían procedencia trabajadora. Las becas no aplicaban a muchos de los estudiantes pobres, puesto que aunque cumplan las condiciones económicas, las condiciones académicas se quedan lejos de su alcance. Si tenemos en cuenta que el origen socioeconómico tiene un impacto fundamental en el rendimiento académico, se demuestra que los criterios del ex-ministro de educación José Ignacio Wert le hacen un favor al clasismo burgués, como no podía ser de otra forma: el 54’7% de los estudiantes universitarios son de “clase alta”.

El fracaso y abandono del sistema educativo, así como el acceso a estudios superiores, están estrechamente ligados a las características socioeconómicas de las familias: “El atributo con más peso en el proceso de salida del sistema educativo es la clase social del alumno” (Enguita, M., 2010, p. 71). Además, si atendemos a los análisis realizados a través de las pruebas PISA (Programme for International Student Assessment / Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes), TIMSS (Trends in Internacional Mathematics and Science Study / Estudio Internacional de Matemáticas y Ciencia) y PIRLS (Progress in International Reading Literacy Study /Estudio Internacional de Progreso de Comprensión Lectora), nos encontramos con que las posibilidades de acceder a estudios superiores son seis veces mayores para los alumnos procedentes de la clase social burguesa que para los hijos de la clase trabajadora. Aunque, por supuesto, estos estudios hablan de clases medias de cara a esconder el carácter de clase del Estado, reflejado esto inevitablemente en la educación.

El 21 de julio se aprobaba en el Consejo de Ministros el Real Decreto que aprueba el aumento de la cuantía de las becas para el curso 2020 – 2021. Las diferencias fundamentales de este documento con el homónimo del año pasado son las siguientes:

  • Aumento de 100 euros de la cuantía de la beca.
  • Rebaja de los requisitos académicos en pro de los requisitos de renta, lo cual aumentaría el número de beneficiarios.

Sin embargo, como no podía ser de otra forma en un Estado burgués, la modificación de esta ley sigue entrañando el mismo clasismo que destilaba el Partido Popular.

  • En primer lugar, con una crisis coyuntural del capitalismo en su máxima expresión, en el que se prevén recortes, reformas laborales y pérdida de derechos, el aumento de 100 euros en la cuantía de la beca de cada estudiante no es más que una tomadura de pelo, pues la pérdida de poder adquisitivo el curso que viene será mucho mayor. Debemos tener en cuenta que cuando en 2012 esta cuantía era de 1500€. El profesor de Economía Juan Hernández Armenteros afirmaba que dicha cantidad disuade a las personas para que continúen en su desarrollo educativo preuniversitario y universitario, porque las familias saben que con 1.500 euros no cubren ni los gastos que ocasiona que su hijo esté en la universidad.
  • La ley sigue sin considerar a los repetidores como beneficiarios de alguna beca o ayuda. Recordemos que los alumnos pobres repiten cuatro veces más que los de familias con más recursos. Si la clase social tiene tanta incidencia sobre el fracaso o logro educativo, ¿cómo se explica que este debate sea obviado por todos los partidos del arco parlamentario? Y es que los debates giran en torno a elementos superfluos de cara a desligar la opinión de las grandes masas de la raíz del problema: “Se habla del debate de escuela público-privada, la violencia en las escuelas, de la Religión, de Educación para la Ciudadanía, de la repetición de curso… pero no se habla de lo fundamental, el origen de las desigualdades educativas” (Martínez, J. S., 2007, p. 45).
  • No se contempla que en el sistema educativo actual existen estudiantes que compaginan el estudio y el trabajo. Con la crisis inmobiliaria de 2008, aumentó enormemente el porcentaje de alumnos que estudiaban y trabajaban al mismo tiempo, pasando de un 59% en 2008 a un 67% en 2014. Para 2017, dos de cada tres universitarios compaginaban los estudios con una actividad laboral que, por supuesto, estaba caracterizada por la precariedad. Un hecho que se debió a la dificultad, cada vez mayor, de las familias para sostener económicamente la educación de sus hijos. Esta situación, que no sería concebible en el socialismo, provoca que los alumnos saquen peores notas y tengan una mayor posibilidad de acabar abandonando. Una muestra más de cómo el sistema educativo reproduce la realidad de un sistema productivo anárquico, inviable y que se sustenta en esas desigualdades.
  • Se espera que los beneficiarios de las becas sumen 600.000, cuando en España existen más de 8 millones de alumnos. Esto es, sólo estará becado el 7’5% de los estudiantes en el Estado.

Por tanto, queda más que patente que este parche no es más que una capa más a la costra de maquillaje que este gobierno perpetuador de la miseria y la explotación exhibe. Se demuestra una vez más la inviabilidad de una educación pública gratuita para el conjunto de la población. Se demuestra que la reforma no tiene cabida en el capitalismo.

Los países que se definen a sí mismos como democracias liberales no cesan en su empeño de rellenar las leyes, decretos y currículos educativos con fraseología inclusiva e integradora, dando a entender por quién se acerque a estos sin una marcada visión de clase que su objetivo primario es combatir las deficiencias existentes en el sistema educativo. Nada más lejos de la realidad, los marxistas somos conscientes que tras estas palabras existe un aparato ideológico cuyo único fin es dificultar el acceso de los hijos de la clase obrera a la educación; la igualdad y la libertad en el orden capitalista no son otra cosa que la presión del Estado y las instituciones que forman parte activa de los distintos procesos culturales en la reproducción de la voluntad ideológica de la clase dominante, como un elemento vertebrador del sistema existente de distribución desigual de la propiedad.

Como revolucionarios, nuestra proclama no puede quedar en un simple parche como una beca, sino en tumbar el actual sistema educativo y sustituirlo por un sistema educativo integral para el conjunto de la clase trabajadora y sus hijos. Para ello, es necesaria la organización de los trabajadores en el Frente Único del Pueblo (FUP) para construir el socialismo, un sistema libre de explotación del hombre por el hombre y en el que la educación emane realmente de los componentes que la forman: profesorado, estudiantes y familias. Un sistema educativo de carácter humanista, donde no exista el beneficio privado y en el que la formación no sea un medio para adaptarnos al sistema productivo, sino un fin en sí mismo.

Para alcanzar todo esto, es condición sine qua non la unión de los comunistas, la cohesión de todas las fuerzas del marxismo, de todos los obreros conscientes mediante el trabajo perseverante y la lucha insobornable para conseguir la unidad de la clase obrera desde su propio interior, con el fin de mandar a capitalismo al vertedero de la historia y, con él, a todos los falseadores y liquidadores del marxismo.

 

¡Por una educación por y para los trabajadores!

¡Por el Frente Único del Pueblo!

¡Por la unión de los comunistas!

Secretaría de Juventud del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




En el capitalismo la salud es una cuestión de clase

Desde que la pandemia por el COVID-19 apareció, no hemos dejado de ver y leer noticias en los medios de comunicación sobre playas llenas de gente, fiestas privadas que se convierten en focos de contagio, ‘botellonas’ y toda clase de situaciones clasificadas automáticamente como una irresponsabilidad. Se individualiza la responsabilidad de adoptar medidas de seguridad ante los contagios mientras que las responsabilidades gubernamentales y, sobre todo, empresariales, pasan desapercibidas en la mayoría de medios.

Las diferentes comunidades autónomas están planificando la vuelta al colegio de los niños en septiembre, época en la que, visto lo visto, ni la pandemia estará superada ni tendremos una vacuna que cumpla todos los requisitos para ser aplicada en humanos aún. Las únicas medidas que se pueden tomar para intentar evitar los contagios en las aulas son todas medidas económicas estructurales, empezando por el ratio de alumnos por aula. El desarrollo del capitalismo ha hecho que la inversión en educación pública se haya reducido notablemente a favor de la educación privada, con una consecuencia en ambos sectores, el aumento de alumnos por aula. Los recortes en el número de profesores del sector público por falta de presupuesto se traducen también en un menor número de profesores por alumno en el sector privado como una forma de obtener mayores beneficios por parte de los dueños de los centros privados. Tan solo los más ricos podrán pagar centros educativos de élite para sus hijos que les garantice una atención adecuada.

Esta reducción de la calidad de la educación al que puede acceder la clase trabajadora no es nada nuevo, no se ha producido a raíz de la pandemia, sino que durante años los profesionales educativos vienen denunciando sistemáticamente cómo los gobiernos de todos los colores han ido destruyendo la educación pública.

Por otro lado, mientras que se nos inunda constantemente con publicidad sobre las medidas de seguridad que debemos seguir (uso de mascarilla, desinfección de manos, distancia de seguridad, etc), el transporte público en algunas ciudades sigue siendo como trenes de ganado donde la clase trabajadora se apelotona, haciendo imposible guardar la distancia de seguridad. Sólo quienes puedan permitirse viajar en un vehículo privado, algo que debido al aumento de la miseria entre la clase trabajadora, es cada vez más complicado, podrán evitar tener que viajar amontonados como mercancía en vagones de metro, a pesar de las medidas de seguridad supuestamente adoptadas.

De nuevo, la realidad es que el deterioro del transporte público en las grandes ciudades tampoco es algo que haya ocurrido a raíz de la pandemia, sino que podemos ver como los usuarios llevan años quejándose de la reducción de medios mientras ha aumentado el número de usuarios.

En este sistema, la salud, como cualquier otro asunto relevante, es una cuestión de clase. El desesperado intento de la burguesía por obtener cada vez mayores tasas de beneficios, hace que nuestra salud sea una mercancía más. Si viajas en un autobús de la empresa Alsa, puedes elegir entre viajar con alguien en el asiento contiguo, aumentando así el riesgo de contagio, o pagar 8,58 euros para bloquear ese asiento.

Mientras se criminaliza a la clase trabajadora por acudir a las playas de forma masiva, como si un trabajador pudiera acceder al turismo de lujo de islas privadas, el gobierno continúa por un lado regalando dinero público a empresas privadas a través de los ERTEs, y por otro lado permitiendo que las empresas de transporte puedan seguir abarrotando trenes, aviones y autobuses, a no ser que tengas el dinero para “bloquear” el asiento contiguo.

Este sistema ha llegado a un límite en el que sólo genera miseria y muertes entre la clase trabajadora, que sólo puede sostenerse a base del expolio y la explotación máxima, y que en su intento por sobrevivir a toda costa, convierte todo, incluidas las vidas de los trabajadores, en mercancía, y como tal somos tratados.

Sólo un sistema superior al capitalismo, centrado en el ser humano como ser social, y no en el beneficio de una minoría parasitaria, puede garantizar un futuro para el pueblo y para el planeta que habitamos. Sólo el socialismo puede hacer que nuestra salud, nuestra educación y en general todas nuestras necesidades como seres humanos, tanto materiales como intelectuales, dejen de ser una mercancía en manos de una minoría y pasen a estar controladas por la mayoría del pueblo.

Para que el proletariado cumpla su misión histórica de acabar con el sistema capitalista y construir el socialismo, es necesario que todas las luchas parciales se unifiquen en una sóla lucha contra el sistema, en un Frente Único del Pueblo que sirva como germen de un Estado obrero en el que el poder esté en manos del pueblo.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El Capital se enriquece durante la pandemia: La fortuna de los millonarios crece hasta un 20%

La crisis mundial no ha hecho más que evidenciar de nuevo la realidad manifiesta del sistema capitalista. Mientras la población a nivel mundial sufre las miserias de una nueva crisis financiera, los grandes explotadores se enriquecen a un ritmo vertiginoso.

Simultáneamente a la realidad que padecen millones de obreros a lo largo y ancho del globo, perdiendo sus empleos y con ellos su única fuente de ingresos, las principales cabezas visibles de la burguesía aumentan hasta en un 20% sus beneficios, siendo el Estado español un vivo ejemplo de esto con un desempleo que llega a unas cifras no vistas desde la crisis financiera de 2008, con casi un 16% de paro, a la vez que las principales riquezas del Estado aumentan sus beneficios de igual forma en más de un 16%.

Amancio Ortega, el dueño de Inditex y octavo hombre más rico del mundo, ha aumentado durante la cuarentena su fortuna en 1700 millones (+17’42%); su hija, Sandra Ortega, segunda en el ranking de riqueza del Estado español, ha visto aumentada su fortuna en 721 millones (+14’5%); Rafael del Pino y Calvo-Sotelo, presidente de Ferrovial, ha crecido en 1081 millones (+40’2%); la fortuna de Miguel Fluxá Rosselló, dueño de la cadena de hoteles Iberostar, se ha disparado un 50% pese a la crisis turística, es decir, hoy posee 540 millones de euros más que hace dos meses; y Florentino Pérez, el presidente de ACS y del Real Madrid, no se queda atrás, pues ha visto aumentado en 450 millones de euros sus reservas (+41’6%).

A la vez que los principales explotadores y parásitos de la sociedad siguen aumentando su riqueza, los trabajadores quedamos a merced de la desolación fruto de la nueva crisis del sistema. Quedamos así a la merced de los parásitos del capital, tanto en forma de los grandes empresarios como de sus lacayos de la Unión Europea y sus usureros rescates. Pero, como hemos señalado al principio del texto, esta realidad no es exclusiva del Estado Español. El mayor ejemplo se encuentra, como no podía ser de otra forma, en los EE.UU., principal abanderado y máximo exponente del capitalismo en su fase monopolista.

Más de 40 millones de trabajadores han perdido su empleo durante el transcurso de esta crisis mientras que los multimillonarios estadounidenses vieron aumentar su patrimonio neto en medio billón (exactamente 526.000.000.000$) con ejemplos como Mark Zuckerberg  (Facebook) +46,2%, Jeff Bezos (Amazon) +30,6% o Elon Musk (TESLA) +48%. Estamos presenciando como los mayores representantes de la gran burguesía aumentan de forma ingente sus beneficios durante la mayor crisis jamás vista en los EE.UU., superando la histórica e infame crisis del Crack del 1929 y la posterior Gran Depresión.

Mientras tanto, el capital reduce al obrero a una simple mercancía comerciable, condenándolo a la explotación por medio del trabajo forzado de la sociedad capitalista. Con la nueva crisis cíclica de este sistema de producción anárquico e inviable política y económicamente, con la consecuente agudización en la contradicción existente entre el desarrollo de las fuerzas productivas constreñidas por las relaciones de producción del capitalismo, observamos como el trabajo se manifiesta hoy día como la expresión objetiva de la miseria y la impotencia del obrero. Cosa que ya se encargó Marx de describir:

En la presuposición de la propiedad privada, mi individualidad se externaliza hasta el punto que odio esta actividad y que es un tormento para mí. Más bien sólo es entonces la apariencia de una actividad, sólo es una actividad forzada, que me es impuesta por una necesidad externa y accidental, y no por una necesidad interna y determinada.

De nuestra explotación y miseria dependen directamente los ingentes beneficios logrados por la burguesía en todo el mundo. El trabajo que la clase obrera realiza, y que pierde, es apropiado por el capitalista; el trabajo que realizamos no es algo propio que nos pertenezca, sino que pertenece al capitalista. Sin el trabajador, los Ortega, Musk y Bezos de turno no son nada, pues su labor es la de parasitar la producción y el esfuerzo de la clase obrera. Es por ello por lo que la construcción del socialismo, de la dictadura del proletariado, se configura como imprescindible para el fin de este sistema criminal, la superación positiva de la propiedad privada y la apropiación de la producción, el trabajo y toda la riqueza del desarrollo anterior.

Por último, es preciso señalar el papel que juegan los medios de comunicación como propagandistas de los capitalistas y de la ideología burguesa. Es en esta misma labor donde se produce la alienación de la clase trabajadora a nivel psicológico, personal, como una consecuencia inherente de las relaciones sociales y de la estructura del sistema capitalista. La dominación del capital sobre la clase trabajadora se expresa a través de esta alienación, pues el Estado no se limita a ejercer su dominio a través de la explotación y la violencia sistemática desde sus instituciones, sino que necesita y usa los medios de comunicación para legitimar esa acción opresora, criminalizando a sus posibles enemigos y sirviendo de altavoz para explotadores y fascistas.

Éstos, como buenos lacayos de la burguesía, han invertido sus esfuerzos en señalar a los trabajadores, y en particular a la juventud, como principales culpables de la pandemia, a la vez que alababan cada insignificante acto de “caridad” de las grandes fortunas. Este incesante trabajo de blanqueamiento por parte de estas instituciones a la gran burguesía, mientras usan a la clase trabajadora como chivo expiatorio en la vorágine de la producción, no muestra más que la necesidad imperante de la burguesía a la hora de manipular a las masas al objeto de alejar cualquier rastro de responsabilidad del sistema sobre la miseria.

El socialismo se nos presenta como la única opción, como el único camino. Debemos derrumbar esta cúspide de inhumanidad que supone la explotación capitalista. La propiedad, el capital y el trabajo asalariado representan elementos de dominación económica en la cadena imperialista. El imperialismo es ahora mismo un sistema plenamente caduco, quebrado, y la clase obrera es el sujeto revolucionario llamado a cumplir la misión histórica de acabar con el capitalismo, eliminando cada ápice del Estado anterior y construir un poder completamente nuevo.

 

¡TRABAJADOR, ORGANÍZATE CON EL PCOE!

COMITÉ REGIONAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE) EN LA REGIÓN DE MURCIA




Colas de las recogidas de alimentos en Manresa [ESP/CAT]

En la calle que da a la Carretera de Vic, en Manresa, se ven las largas colas de las familias que van a recoger comida, sin duda, en lo que es un buen termómetro del clima económico y social imperante y la situación de miseria existente en el país. Decía el ministro de propaganda nazi, Joseph Göebbels, entre otras lindezas, que “una verdad es una mentira muchas veces repetida” y que “un pesimista es un optimista mal informado”. Cuando una historia se repite con insistencia en los medios de comunicación oficiales, que son los medios de comunicación del capital, ¿por qué iba a ser distinto? ¿por qué no iba a buscar encubrir un hecho evidente? Es que el río agua lleva. Es noticia contrastable el aumento de la longitud de las colas de las familias que recogen comida, pero no que sea un hecho transitorio y coyuntural debido a la crisis de la COVID-19. Nosotros, que tenemos conciencia de clase, decimos que no, basta con mirar el resto de frentes del panorama global de la situación actual – lo concreto como unidad de lo diverso – y por eso haremos un estudio cualitativo, y no cuantitativo, del aumento de la longitud de esas filas de la comida, que son las filas de la miseria, del hambre. El normalizar una mentira repitiéndola hasta la extenuación no va a evitar que la cosa sea distinta, pero sí el ser presentada cuando sea un hecho consumado de una nueva vuelta de tuerca. Lo podemos ver ahora en el tema de la Corona, “el padre no es igual que el hijo”, que es más parecido al espíritu santo ¿Por qué no se iba a blanquear esta noticia? En este caso se obvian conscientemente los desencadenantes de esta situación, resaltando la bondad y el sobreesfuerzo que ponen por el pueblo las personas que se dedican a llevar a cabo las funciones, lleven o no corona, hábito o uniforme, borrando del mapa a los culpables y las consecuencias que han generado su violencia sobre la clase obrera. En el caso de Manresa, además, se está blanqueando la Iglesia porque el reparto, sin necesidad por un gran flujo de voluntarios, se realiza por el Convento de Santa Clara, por una monja mediática y con aura justiciera pero que no abdica, Sor Lucía Caram. El otro día un camarada de la célula le preguntó por qué en situación de emergencia, por verdadera solidaridad, no se dedicaban a pagar por lo menos el IBI. La respuesta dada por esta monja fue que estas cosas se le escapaban a ella. ¡Cuanto cinismo, cuanta crueldad! Una mujer que trabajó en el Convento resaltaba la precaria situación en que fue contratada para la emergencia del COVID-19 – 5 euros la hora contratada como personal de limpieza cuando cuidaba a enfermas contagiadas – y que muchos de los productos de las cestas eran consumidos por el Convento – motivo de tanta bondad en el reparto, pero hacia ellas – y que productos como la longaniza ibérica no llegaban a las cestas de las familias que recogían alimentos, cuando en el Convento se comían. A nosotros no debe extrañarnos, otro elemento de la superestructura, nuestra obligación de denunciar este caso digno de Joseph Göebbels. Aunque la situación sea de crisis – ¿cuándo el sistema estuvo libre de ella? – no sólo no hacen ninguna concesión, sino que, además, no perderán sus privilegios aunque esto repercuta en la población más vulnerable. Y esto debe ser extrapolable a todos los estratos de la expresión de la superestructura capitalista. En este caso, su crueldad tampoco nos debe extrañar cuando presentan tantos casos de pederastia y en su libro de cabecera dice “Dejad que los niños se acerquen a mí” Mateo 19:13. Pero pasemos al estudio cualitativo de la cola que era nuestro propósito.

La precariedad laboral y los recortes en servicios hacen que la cola esté formada por nuevos miembros que manifiestan textual “nunca pensé que me iba a ver recogiendo comida”. La cola está llena de trabajadores, los cuales están en activo, trabajando, y no tienen acceso a la canasta básica. Son los nuevos miembros de la cola del hambre y de la pobreza. Esto es lo sintomático y es lo que debemos desarrollar hasta que nos lleve a la causa. En el nuevo tablero de juego ir a trabajar esperando que nos digan “mañana no vuelva” (despido libre blanqueado por UGT y CCOO), las consecuencias de los recortes sobre todo en sanidad, la imposibilidad del ahorro, la demostración de que el Estado no puede cubrir una emergencia a pesar de lo que recauda, nos pueden dirigir a la causa. En definitiva, es el proceso de depauperación máxima de las condiciones de vida del proletariado, la cada vez mayor transferencia de riqueza en favor de los monopolios, esencia del imperialismo.

Como decía un artículo de nuestro Partido, La COVID-19 es la excusa perfecta de los monopolios para imponer el cambio en el modelo productivo, por ejemplo, introduciendo el teletrabajo para reducir el coste de capital variable agudizando la explotación y deshumanización de la clase trabajadora. Este documento del Partido es altamente recomendado para ser leído por todos los trabajadores, porque hace saltar el hecho de que este cambio de lo cuantitativo a lo cualitativo observado en las colas de la recogida de los alimentos viene para quedarse, porque es la nueva organización que el imperialismo tiene asignada para España en el tablero de juego global. El repetir la mentira no evita las consecuencias, que se lo digan al ministro que tuvo que suicidarse y hacer arder su cadáver.

Porque hay motivo y urgencia, porque hay un marco de felicidad que debe conquistarse por asalto, porque la putrefacción del sistema capitalista nos exige que demos un paso adelante en la consecución de nuestra inexorable misión histórica, los comunistas debemos asumir esta tarea. Como vasos comunicantes de la lucha de clases, su decadencia nos alumbra la necesidad de nuestro triunfo. Las consecuencias, por mucho que se intente reventar la solidaridad monopolizándola por las vías de la superestructura y convertirla en una caridad adoctrinante, no impedirán que las condiciones empeoren y que se deba dar una respuesta aglutinante, certera y orientadora a las masas excluidas en este campo fértil que se abre ante los revolucionarios. La inclusión y unión de todas las luchas del proletariado en el Frente Único del Pueblo dará intención y dirección, consciencia de número y de fuerza, forjarán la unidad de acción para todos los trabajadores que sufren esta violencia. Hoy, en Manresa, nuestro frente se abre al alcance de los ojos. ¡A la calle que ya es hora!

 

¡Por la construcción del Frente Único del Pueblo!

¡Por el socialismo!

 

Manresa, 31 de julio de 2020

Cèl·lula de Manresa del Partit Comunista Obrer de Catalunya (P.C.O.C.)

 

 

Cues de recollida d’aliments a Manresa

 

Al carrer que dona a la carretera de Vic, a Manresa, es veuen llargues cues de families que van a recollir menjar, sense cap mena de dubte, en el que es un bon termòmetre del clima econòmic i social que impera i la situació de misèria existent en el país. Deia el mimistre de propaganda nazi, Joseph Göebbels, entre altres perles, que “una veritat es una mentirà molts cops repetida” i que “ un pessimista en un optimista mal informat”. Quan una historia es repeteix amb insistència els mitjans de comunicació oficials, que son el mitjans de comunicació del capital, perquè seria diferent? Perquè no anirien a encobrir un fet evident? Es que el riu quan porta aigua. Es noticia constatable al augment de la longitud de les cues de les families que recollen menjar, però no es que sigui un fet transitori i conyuntural degut a la crisis del COVID-19. Nosaltres, que tenim conciencia de classe, diem que no, cal nomes mirar la resta de fronts del panorama global sobre l’actual situació – lo concret com unitat de la diversitat – y per això farem un estudi qualitatiu, i no quantitatiu, del augment de la longitud d’aquestes files de menjar, que son les files de la misèria, de la fam. El normalitzar una mentirà repetint-la fins l’extenuació no evita de cap manera que la cosa sigui diferent, però sí el ser presentada quan sigui un fet consumat d’una nova volta de rosca. Ho podem veure ara amb el tema de la Corona “el pare no es igual que el fill”, que es més semblant al sant esperit, perquè no s’aniria a blanquejar aquesta noticia? En aquest cas s’obvia conscientment tots els desencadenants d’aquesta situació, ressaltant la bondat y el sobreesforç que fan pel poble les persones que es dediquen a portar a terme les funcions, portin corona o no, hàbit o uniforme, esborrant del mapa als culpables i les conseqüències que han generat la seva violència sobre la classe obrera. En el cas de Manresa, a més a més, estan blanquejant l’Església perquè el repartiment, sense necessitat pel gran flux de voluntaris, es realitza pel convent de Santa Clara, per una monja mediàtica i amb aura justiciera però que no abdica, Sor Lucía Caram. El altra dia un camarada de la cèl·lula li va preguntar perquè en situació d’emergència, per autentica solidaritat, no es dedicaven a pagar almenys el IBI. La resposta donada per aquesta monja es que aquestes coses se li escapaven a ella. Quan cinisme! Quanta crueltat! Una dona que treballava en el convent assenyalava la precària situació en la que fou contractada per emergència del COVID-19 – 5 euros l’hora contractada com personal de neteja quan cuidava a malaltes contagiades – i molts dels productes de les cestes foren consumits pel convent – motiu de tanta bondat al repartiment, però cap a elles – o que productes com fuets ibèrics no arribaven a les cestes de les famílies que recollien aliments, quan en el convent s’ho menjaven. Però això a nosaltres no ens estranya gens, un altre element de la superestructura, la nostra obligació es denunciar aquest cas digne de Joseph Göebbels. Encara que la situació sigui de crisis – quan el sistema va ser lliure d’ella? – no nomes no fan cap concessió, sinó que, a sobre, no perdran els seus privilegis encara que repercuteixi a la població més vulnerable. I això té que ser extrapolable a tots els estrats de l’expressió de la superestructura capitalista. En aquest cas, la seva crueltat tampoc ens ha d’estranyar quan presenten tants casos de pederàstia i en el seu llibre de capçalera diu “ deixeu que els nens s’apropin a mi “  Mateu 19:13. Però passem al estudi qualitatiu de la cola que era el nostre propòsit.

La precarietat laboral i les retallades als serveis fan que la cola estigui formada per nous membres que manifesten textualment “ mai he pensat que em veuria recollint menjar” La cua esta plena de treballadors, dels quals estan en actiu, treballant, i no tenen cap accés a la canastra bàsica. Son els nous membres de les cues de la fam i de la pobresa. Això es lo simptomàtic i es el que devem desenvolupar fins que ens porti a la causa.

En el nou tauler de joc anar a treballar esperant que ens diguin “ dema no torni” ( lliure acomiadament blanquejat per UGT i CCOO), les conseqüències de les retallades sobre tot a la sanitat, la impossibilitat de l’estalvi, la demostració de que l’Estat no pot cobrir una emergència malgrat del que recapta, ens poden dirigir cap a la causa. En definitiva, es el procés de depauperació màxima de les condicions de la vida del proletariat, la cada vegada major transferència de riquesa en favor dels monopolis, essència de l’imperialisme.

Com deia un article del nostre partit “ La COVID-19 es la excusa perfecta fels monopolis per imposar un nou canvi en el model productiu”, per exemple, introduint el teletreball per reduir el cost del capital variable aguditzant l’explotació i la deshumanització de la classe obrera. Aquest document del partit es altament recomanat per ser llegit per tots els treballadors, perquè fa ressaltar el fet de que aquest canvi de quantitatiu a lo qualitatiu observat a les cues de la recollida dels aliments arriba per quedarse, perquè es la nova organització que l’imperialisme te assignada per Espanya en el seu joc de tauler global. El repetir la mentirà no evita les conseqüències, que s’ho diguin al ministre que va tenir que suïcidar-se y fer cremar el seu propi cadàver.

Perquè n’hi ha motiu i urgència, perquè hi ha un marc de felicitat que ha de conquistar-se per assalt, perquè la putrefacció del sistema capitalista ens exigeix que donem un pas cap endavant en la consecució de la nostra inexorable missió històrica, els comunistes hem d’assumir aquesta tasca. Com gots comunicats de la lluita de classes, la seva decadència ens il·lumina la necessitat d’aquest triomf. Les conseqüències, per molt que s’intentin rebentar la solidaritat monopolitzant-la per vies de la superestructura i convertint-la en una caritat adoctrinant, no impediran que les condicions empitjorin i que la resposta a donar sigui aglutinant, cartera i orientadora a les masses excloses d’aquet camp fèrtil se s’obre davant el revolucionaris. La inclusió i la unitat de totes les lluites del proletariat en el Front Únic del Poble donarà intenció i direcció, consciencia de numero y de força, forjaran la unitat d’accio per tots el treballadors que pateixen aquesta violència. Avui, a Manresa, el nostre front s’obre al abast dels ulls. Al carres que ja es hora!

 

Per la contruccio del Front Unic pel Poble!

Pel socialisme!

 

Manresa, 31 de Juliol de 2020

 

Cèl·lula de Manresa del Partit Comunista Obrer de Catalunya (P.C.O.C.)




Comunicado conjunto PCOE – PCPE: El Gobierno y las Comunidades Autónomas deben garantizar los recursos necesarios para que la vuelta al colegio sea segura

Desde hace meses el profesorado está poniendo de manifiesto su preocupación por la vuelta a las aulas en septiembre, así como su malestar ante la falta de medios destinados a garantizar la salud del alumnado y, como no, también de ellos mismos como docentes y del conjunto de la Comunidad Educativa.

Se suceden comunicados públicos de organizaciones de profesores, sindicatos del sector educativo, ayuntamientos, directores de centros públicos de provincias enteras, manifestando la imposibilidad de garantizar la seguridad en los centros escolares, así como denunciando indefinición y dejadez de funciones, cuando no directamente un desconocimiento superlativo de la realidad de los centros educativos y sus necesidades más elementales, por parte de los dirigentes políticos del Estado, ya sean del Estado central o de las Comunidades Autónomas.

El profesorado denuncia que las medidas excepcionales a adoptar como consecuencia de esta situación excepcional provocada por la pandemia de la COVID-19 no pueden ser asumidas por los centros educativos por no disponer de competencias, como sería en materia de prevención de riesgos laborales, en asuntos relativos a la salud y, además, por no contar con recursos económicos. Ni el mantenimiento de las distancias de seguridad, la desinfección y la limpieza más intensiva, o el control y la investigación de los posibles positivos por COVID-19, mantenimiento de las condiciones higiénicas y sanitarias exigidas, etcétera pueden ser asumidas por quienes no tienen ni competencia, ni presupuesto para ello. Y ante esta realidad, el profesorado se ve obligado a denunciar públicamente que el Estado –ya sea el Gobierno o las Comunidades Autónomas– no dudan en deslizar su responsabilidad sobre las espaldas del personal docente de los diferentes colegios públicos del país, advirtiendo de la imposibilidad de garantizar la salud de la Comunidad Educativa.

La COVID-19 ha puesto en evidencia la política de dotación de recursos económicos a la Educación Pública, de desmantelamiento de los servicios públicos para transferir dicha riqueza a los empresarios, a la banca. Y es que la esencia del Estado capitalista es esa: trasvasar riqueza a favor de la oligarquía financiera como consecuencia de quitárselo a la clase obrera.

El Gobierno, tras el final del estado de alarma, está escondido y las Comunidades Autónomas son ambiguas a la hora de concretar el cómo asumir las medidas que señala que se tienen que garantizar pues no está entre sus prioridades políticas ni en su naturaleza de clase dotar de recursos económicos y materiales a la Escuela Pública para que ésta pueda garantizar la seguridad en las nuevas condiciones que exige la pandemia de la COVID-19.

Para cumplir con la distancia de seguridad es necesario bajar la ratio de alumnos por profesor (a un máximo de 15 por aula), reduciendo los grupos y habilitando más espacios. Según los docentes, para hacer frente a la crisis sanitaria y proteger a la comunidad educativa se requeriría la contratación de unos 160.000 profesores y profesoras para el curso 2020/21. Sin embargo, entre todas las Comunidades Autónomas contratarán para el próximo curso a 14.500 nada más.

Asimismo, la política urbanística desarrollada por las diferentes instituciones políticas del Estado no sólo ha cedido suelo público para la construcción de colegios privados y concertados, descollando la Comunidad de Madrid o Cataluña, sino que no se han llevado a término la construcción de más colegios públicos como consecuencia de la situación económica. Es urgente dar prioridad a la construcción y mantenimiento de centros púbicos en los barrios obreros.

Y mientras la Escuela Pública no dispone de recursos económicos, mientras los servicios públicos se desmantelan, el Estado no duda en transferir fondos públicos a las escuelas privadas, de tal modo que España es uno de los países de la Unión Europea con menos escuela pública y más escuela privada y concertada. De hecho, el 68% de los alumnos escolarizados en España acude a un centro público, siendo la media europea del 81%. Gran parte de esos recursos económicos que el Estado niega a la Escuela Pública son transferidos a la enseñanza concertada, de tal modo que la Iglesia es propietaria del 60% de estos centros privados con plazas concertadas, constituyendo la educación no sólo una forma desde donde la Iglesia –en un supuesto Estado aconfesional– inocula su veneno ideológico a la infancia y a la juventud, sino que, también, constituye una fuente de financiación a costa del erario público.

La prioridad del Estado es clara. Hay que quitarle servicios y riqueza al pueblo para engrosar los bolsillos de la patronal, de la banca, en definitiva, del gran capital. Un ejemplo de ello lo tenemos en el Real Decreto-Ley 8/2020 de 17 de marzo de “medidas urgentes extraordinarias para hacer frente al impacto económico y social del COVID-19” por las que el Gobierno decidió movilizar 117.530 millones de euros de dinero público de los que 112.200 millones de euros fueron destinados para los empresarios, es decir, el 95,46%, por los 5.330 millones destinado a las clases populares y la clase obrera, o lo que es lo mismo el 4,54% del dinero público movilizado por el Gobierno.

Sin duda, los hechos y los datos demuestran no sólo la naturaleza clasista del Estado burgués, sino que dejan bien a las claras que las instituciones políticas del Estado –ya sean Comunidades Autónomas o Gobierno central– tienen como prioridad política transferir la riqueza a favor de la clase dominante, de la burguesía.  Frente a gastos absolutamente innecesarios como los 20.000 millones de € comprometidos para compra de armamento, el mantenimiento de la Monarquía, o los más de 11.000 que, directa o indirectamente recibe anualmente la Iglesia Católica; exigimos una dotación prioritaria para la adopción práctica de todas las medidas necesarias para preservar la seguridad sanitaria en la comunidad educativa, manteniendo las ratios de calidad docente.

No nos encontramos ante un problema que afecte solo al profesorado. Este problema afecta a nuestros niños y niñas, a los hijos de la clase obrera, y por consiguiente, nos afecta a todos los trabajadores y trabajadoras. Los padres y madres deben implicarse y exigir al Estado que dote económica y materialmente a los colegios públicos para poder garantizar el derecho a la educación y el derecho al trabajo junto con el derecho a la salud que tienen todos los miembros que componen la Comunidad Educativa. Este problema trasciende el ámbito educativo y, también, afecta al mundo del trabajo. Es necesario que los padres y madres trabajadores puedan conciliar su vida laboral y familiar sin reducción de sus salarios y, además, de la exigencia de planes de conciliación en todas las empresas, es necesaria la subida de los salarios y que se garantice el derecho al trabajo. Y es que costes para garantizar la salud de los trabajadores están siendo sufragados por los maltrechos salarios de éstos. Por tanto, el coste de garantizar la salud del alumnado no debe recaer en sus familias. La situación a la que nos aboca la crisis sanitaria exige de una mayor participación de los padres y madres en la educación de los hijos y, así, también poder reducir los tiempos de estancia en las escuelas de los alumnos a lo estrictamente necesario. Por todo ello, toda la comunidad educativa, todos los trabajadores y trabajadoras del país, tenemos que movilizarnos para exigir al Estado que garantice la seguridad y la salud de la comunidad educativa en el próximo curso y destine para ello todos los recursos necesarios.

Tanto el Partido Comunista de los Pueblos de España (P.C.P.E.) como el Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.) actuaremos de manera unitaria y trabajaremos conjuntamente en esta lucha de profesores, padres y madres y de toda la clase obrera para que se garantice la seguridad de alumnos y docentes en el nuevo curso que empezará en septiembre. Sin duda, la lucha de la Comunidad educativa es la misma que la lucha de la Comunidad sanitaria, de los jubilados, de la juventud y, por consiguiente, es necesario que todas las luchas de los distintos sectores que componen la clase obrera se fundan en una única lucha de clase constituyendo un frente único contra la burguesía y su Estado, responsable de la situación que padecemos los trabajadores, que fortalezca la organización de la clase trabajadora y nos conduzca a la consecución del socialismo, que es la única solución para la resolución de los problemas que padecemos hoy los trabajadores y trabajadoras como consecuencia de las infames políticas desarrolladas por el Estado al objeto de salvaguardar los intereses de los monopolios, de los capitalistas y su moribundo y caduco sistema económico, el capitalismo.

 

Madrid, 28 de julio de 2020




El Capitalismo es puro paripé

La burguesía y su hermana mayor la oligarquía financiera tienen la virtud de aprovechar cualquier fenómeno o acontecimiento para tapar todas sus vergüenzas y miserias con una operación digna de las grandes obras de ciencia ficción.

Como se diría en lenguaje llano, el que usan las clases populares, aquí hay mucho paripé. Paripé viene del caló “paruipén” que significa “cambio o trueque”. Y es que las autoridades actuales, prohibiendo o imponiendo aquello que les dictan los capitalistas, nos están dando el cambiazo al justificar todas sus medidas en aras de contener la expansión del covid-19.

Todo cobra más sentido si en los titulares con que nos bombardean diariamente los medios masivos de manipulación sustituimos “coronavirus” por “crisis general del capitalismo”.

Por ejemplo, cuando nos anuncian una nueva oleada de millones para algún sector de la economía capitalista, con la excusa de compensar los efectos de la crisis del coronavirus, en realidad lo que están haciendo es responder a los efectos de la crisis general del capitalismo, que es lo que tratan de esconder tras la emergencia sanitaria del coronavirus.

Poco se puede creer el pueblo trabajador de todo lo que emane del poder burgués actual, viendo las enormes contradicciones de lo que dicen y lo que hacen, y viendo especialmente a quiénes favorecen sus medidas.

Son poco creíbles las razones que aducen la Junta de Andalucía y otros gobiernos para imponer las mascarillas en todo momento, aunque se mantengan las distancias de seguridad, al mismo tiempo que destinan 13 millones de euros para promocionar Andalucía como destino seguro.

Medidas tan extremas como obligarnos a llevar mascarillas a todas horas, sin tener aún certeza de los efectos nocivos que podría tener para la salud, sólo pueden justificarse en casos de verdadera emergencia sanitaria. Lo cual no cuadra con fomentar movimientos de personas que no son esenciales. Esenciales lo son para las cuentas que hacen los empresarios, eso sí.

¿Cómo creerse lo que viene de esas instituciones, que no hablan de otra cosa que el dichoso coronavirus durante las 24h de los 7 días de la semana como si fuera el fin del mundo (en realidad lo que se avecina es el fin del capitalismo), y al mismo tiempo se pretende ignorar las condiciones extremas de vida en la que se encuentran cada vez más personas que acaban viviendo en la calle como si fueran animales, abandonados a su suerte, especialmente en épocas con alertas por temperaturas extremas?

 

Lo que les preocupa ahora a estas autoridades no es que estas personas estén sin techo si no que lleven mascarillas.

Basta llamar a los servicios 061 o 112 para comprobar esa doble moral y la hipocresía de las instituciones y organismos actuales, la sangre fría que imponen a sus trabajadores, cuando tratan de ahorrarse el envío de ambulancias si se trata de alguien “indigente”, para confesar finalmente que no tienen recursos suficientes. Igual que en los hospitales, tienen que elegir a quién salvan la vida. Y cuando deciden enviar a alguien, envían a la policía. Todo eso, no es culpa del coronavirus, es fruto del sanguinario capitalismo.

Es fácil para los ricos imponer la obligatoriedad de cualquier cosa, sin importarles si muchas familias se lo pueden permitir. Cuando Cáritas Diocesana de Jaén alerta de que la pobreza se hace crónica y se acentuará aún más en 2020, cuando la OCU ya advertía en 2019 que el 75% de las familias españolas tiene problemas para llegar a fin de mes ¿qué familias se podrán permitir el gasto medio de 360 euros al mes que supone para una familia de cuatro miembros usar mascarillas quirúrgicas 12h al día?

 

 

La situación de miseria de las familias trabajadoras está estallando especialmente después de la avalancha de despidos que está ejecutando la criminal patronal con la inestimable ayuda del gobierno español.

¿Acaso es casualidad que de nuevo las cifras oficiales de contagio preparen el terreno a nuevos confinamientos y restricciones de libertades cuando se avecina un “otoño caliente”, como aseguran las propias fuerzas de seguridad del Estado?

 

¿Quién puede creerse nada de los títeres criminales que gobiernan cuando los empresarios obligan a vivir y trabajar hacinados a miles de jornaleros sin respetar las medidas de higiene y seguridad que supuestamente dictan sus propias leyes, con la complicidad de las inspecciones de trabajo?

El caso de los trabajadores inmigrantes de Huelva es especialmente sangrante, pues llevan años malviviendo como animales en el bosque, en una provincia que es feudo de caciques fascistas que aplican el látigo y el derecho de pernada también sobre las mujeres inmigrantes (especialmente rumanas y marroquíes). Para más INRI, están siendo asediados también por incendios en sus asentamientos, 3 en 5 días, viéndose obligados a refugiarse en plazas y portales.

¿Cómo podemos esperar que sus leyes sean dictadas en pos de la salud pública cuando se es cómplice de un régimen que retrocede a pasos agigantados a la esclavitud?

 

 

¿Cómo creerse nada de los fantoches gobernantes, cuando los responsables del partido que gobierna la comunidad andaluza se burlan del pueblo trabajador montando fiestas sin cumplir ninguna de las normas que nos imponen? Así hicieron Pedro González Rodríguez-Albariño (Vicesecretario de Comunicación del PP de Sevilla y presidente de Nuevas Generaciones del PP en Sevilla) y Luis Paniagua (diputado del PP en Sevilla) en un pub hace una semana.

¿Y qué diríamos si nos enteramos de que la mujer del presidente del gobierno andaluz que nos ha impuesto a los andaluces llevar mascarillas a todas horas es un alto cargo de una empresa que distribuye mascarillas en Andalucía? ¿Y qué diríamos si el gobierno andaluz le ha concedido a dicha empresa la distribución de las 7,5 millones de mascarillas que se van a entregar de forma “gratuita” a jubilados y pensionistas?

 

 

¿Cómo tapar tanta ignominia? Lanzando una campaña, por tierra, mar y aire, a través de todos los medios de comunicación, en las que señalen al pueblo trabajador como responsable de la expansión de la pandemia y de la proliferación de rebrotes, por ejemplo, a través de las reuniones de familiares y amigos.

Llega a tal punto el cinismo de los títeres del capital que están culpando de las muertes y el desempleo a los jóvenes que se reúnen en la calle por la noche, que es cuando en Sevilla se puede salir a la calle en verano, estigmatizando estas reuniones con el despectivo calificativo de “botellonas”, al no poder permitirse sentarse en la terraza de un bar que sí es legal. Dice el teniente de alcalde y delegado de gobernación y fiestas mayores del ayuntamiento de Sevilla, Juan Cabrera Valera, lo siguiente:

En evitar esas concentraciones es precisamente donde más estamos centrándonos y con más de 1.000 sanciones puestas por beber en la calle, efectivamente vamos a hacer también muy celosos a la hora de hacer cumplir también el uso de la mascarilla […] Tienen que ser conscientes de que esto ha costado muchas vidas y mucho desempleo para que asuman la responsabilidad que el asunto requiere“.

Las muertes las produce un régimen donde a pesar de existir los medios y la ciencia para hacer frente a cualquier pandemia, protegiendo especialmente a los más vulnerables desde el punto de vista de la salud, para evitar que a nadie le falte de nada en caso de que haya que paralizar sectores no esenciales de la producción, prefiere destinar ingentes cantidades de riqueza, la riqueza que produce el pueblo trabajador con su sangre y sudor, a rescatar las grandes empresas, bancos y oligarquía financiera.

Y es que se está demostrando que en esta crisis general del capitalismo, ningún sector de la economía capitalista es capaz de levantar cabeza sin la ayuda de su Estado e instituciones burguesas.

El capitalismo, moribundo, sólo se sostiene a base de cortinas de humo, mentiras y patrañas, sólo se mantiene con vida con grandes campañas mediáticas desviando el foco de atención para que la clase obrera no vea la crisis general del capitalismo en la que nos encontramos, y de esta manera no asuma, todavía, el papel protagonista y revolucionario que tiene en este momento de la historia.

La única solución a todos nuestros males es tumbar el putrefacto capitalismo y construir un régimen donde el pueblo trabajador, organizado en su propio Estado obrero y popular, levantado a través de un Frente Único del Pueblo, tome el control de la producción y las riendas de su destino.

 

Derroquemos al Capitalismo

Construyamos el Socialismo

Comité Regional del PCOE en Andalucía