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La agresión de Linares no es un caso aislado

El pasado viernes 12, en torno a las 18:30 de la tarde en la localidad de Linares (Jaén), dos policías fuera de servicio (concretamente un subinspector de la Comisaría de Linares y un agente) agredieron en plena calle a un hombre frente a su hija menor de 14 años, la cual también fue golpeada. Una mujer que pasaba por allí en ese momento también fue agredida por estos energúmenos. Este hecho fue grabado por familiares de las víctimas, así como algunos viandantes que subieron los videos por diferentes redes sociales, por lo que algunos medios de comunicación a nivel nacional se hicieron eco del mismo.

En uno de los videos, grabado por el cuñado del hombre agredido, uno de los agresores reconoce y justifica la paliza delante de sus compañeros policías (que se muestran totalmente pasivos ante las burlas y bailes que este realiza a los vecinos que le increpan su proceder) afirmando (sabiéndose impune de sus actos) que “nos ha buscado boca y se la ha encontrado, que eres un listo, tú y el otro, los dos”. También reconoce haber golpeado a la menor de 14 años, “con catorce años porque se ha metido donde no tenía que meterse”. Y respecto a la tercera persona que sufrió sus golpes dice en tono irónico que “a todo el mundo, le hemos pegado a todo el mundo”.

Como reconocen las fuentes policiales de Linares, recogidas en el diario El Español, “no ha sido una simple pelea: se les ha ido las manos a los compañeros”. Los dos agresores siguieron golpeando al hombre pese a que había caído al suelo, dejándolo inconsciente y teniendo que ser llevado en una ambulancia al Hospital San Agustín. Según nos cuenta el diario El País, “presenta la nariz rota, una herida en una ceja que ha necesitado varios puntos de sutura y una fisura en la córnea. La hija, de 14 años, también resultó herida cuando trataba de separar a uno de los agentes que aparece en los videos difundidos ensañándose con él. La menor tiene un ojo inflamado y una fisura en el antebrazo.”

Desde el Ayuntamiento de Linares, gobernado por PP, Ciudadanos y CILU Linares, han lanzado un comunicado “condenando enérgicamente” la agresión, afirmando que es un hecho que “ensucia la imagen de un cuerpo que siempre ha velado por la seguridad de los linarenses”. Por su parte, el oportunismo de los representantes de Podemos en la localidad jienense ha afirmado que son agresiones “desmedidas y sin motivo”. Sin embargo, este episodio no es algo aislado, no es el primero que ocurre y posiblemente tampoco sea el último por parte de la Policía en el Estado español. La propia legalidad burguesa, representada por el Tribunal de Estrasburgo, condenó al Estado español por ejercer la violencia policial en una protesta contra los recortes de 2014. Y esto no es más que otro de tantos episodios de violencia policial en este país. Cercana tenemos también la represión policial en Cataluña el 1 de octubre del 2017 contra el pueblo catalán que quería ejercer un derecho democrático como es la autodeterminación de su nación. Por no mencionar casos de brutalidad policial durante el estado de alarma. ¿No es acaso el actual Ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, cómplice y encubridor de torturas en el Estado español?

Esto demuestra que el Estado español se salta la legalidad burguesa que dice defender y una vez más muestra su verdadero rostro fascista. Los propios policías que en su perfil de Twitter dicen que luchan “por una Policía más justa y contra tanta injusticia” no ha dudado en satanizar a los jóvenes de Linares que han protestado este sábado ante tal crimen y afirmando que “Pero oyes, muy valientes cuando estamos parados pero cuando se carga, no veas como corren”, lo que sirve de muestra de que más que casos aislados es la institución la que está podrida, como buena herramienta del Estado represor y que da igual que hayan detenido a los agresores, la propia institución, incluyendo a sus miembros supuestamente “progresistas”, están con ellos.

Mención especial merece el Partido Más País en Jaén, que ha condenado las protestas del pueblo de Linares, si bien en un acto de cobardía borraron el tuit de su cuenta, ignorando la brutalidad policial (esta vez con policías uniformados) que han reprimido una manifestación en la que había niños.

 

Pese a la gran difusión en redes y algunos medios burgueses de los videos de la agresión, hay que mencionar que la persona que grabó parte de las imágenes recibió amenazas de un policía uniformado, al cual se le dijo, según nos indica el diario Ideal, que “si las imágenes veían la luz, él estaría automáticamente denunciado por la ley de protección de datos”. ¿Qué hubiera pasado de no haberse hecho viral el video, que es lo que estos policías querían? ¿Se habría procedido contra ellos? ¿Hubieran lanzado los partidos del régimen comunicados “condenando” lo ocurrido? Lo más probable es que nadie se hubiera hecho eco de esto, como muchos de estos episodios. Y por otro lado, la condena iría para quien denunciara lo ocurrido, como está pasando actualmente con el rapero comunista Pablo Hásel por, entre otras cosas, hablar del asesinato de 15 inmigrantes por parte de la Guardia Civil en Ceuta en lo que ya se conoce como la “tragedia del Tarajal”.

Y mientras algunos excusan a los policías agresores con que estaban fuera de servicio y con que estaban borrachos, 8 jóvenes de Altasu han sido condenados con la cárcel acusados de terrorismo por supuestamente agredir a unos guardias civiles fuera de servicio, que no es más que un burdo montaje policial, con la intención de intimidar a cualquier grupo de personas mínimamente combativo o disidente en el País Vasco, como ya denunció nuestra organización.

De nuevo, no se puede hablar de casos aislados cuando desde el propio gobierno se hace la vista gorda no sólo con el proceder fascista de la Policía, sino también con miembros del Ejército que hablan de asesinar a 26 millones de españoles en un grupo de WhatsApp o cuando se expulsan a militares que defienden la República como modelo de Estado, por firmar un manifiesto antifranquista (caso del cabo Santos) o por denunciar las irregularidades, corrupción y privilegios en su seno (caso de Luis Gonzalo Segura). Durante la mal llamada Transición nunca se depuró a las diferentes instituciones de los adeptos al régimen franquista, entre ellas a la Policía y el Ejército, y como dice el refranero, “de aquellos polvos vienen estos lodos”.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) nos solidarizamos con las víctimas y con el pueblo de Linares frente a la represión fascista de su Policía, la cual, repetimos una vez más, no es un caso aislado, sino algo sistemático. En el momento en que son escritas estas líneas se informa que hay 13 detenidos en las protestas. Así mismo, no podemos dejar de señalar que todos esos elementos reaccionarios y fascistas que hay en estas instituciones sólo podrán ser depurados por completo bajo el socialismo.

 

CONTRA LA REPRESIÓN POLICIAL

POR LA LIBERTAD DE LOS PRESOS POLÍTICOS

POR EL SOCIALISMO

 

PCOE en Jaén




Córdoba y la base militar imperialista

Córdoba ha logrado lo que quería. Así abría el Diario de Córdoba la noticia de la resolución definitiva del Ministerio de Interior para que la provincia andaluza fuera la sede de la nueva base militar del Ejército de Tierra.

Una vez más, los medios de comunicación se apropian de las verdaderas necesidades del pueblo cordobés, sirviendo de la forma más parasitaria a sus dueños obcecados en culminar sus objetivos imperialistas.

De entre todas las propuestas regionales para acoger la base militar, Córdoba ha sido la elegida definitivamente, lo cual ha propiciado la rápida intervención de todos los sectores reformistas y reaccionarios para mostrar su enorgullecimiento ante la resolución de Interior.

La proposición de Córdoba se materializó en diciembre, cuando el alcalde, en colaboración con la Universidad de Córdoba, hacía pública la decisión del Ayuntamiento de la provincia. Tras esta aparición pública subyace el acto precedente que incluyó la participación de la Confederación de Empresarios de Córdoba (CECO), de la mano de representantes de los sindicatos CCOO y UGT, que nuevamente vuelven a mostrar su esencia reaccionaria, abandonando a la clase obrera cordobesa a la que dicen defender, para posicionarse públicamente como un férreo apoyo al nuevo proyecto con fines imperialistas del Estado.

La exhaustiva participación de la Universidad de Córdoba viene a demostrarnos la esencia de las Universidades Públicas en el Estado capitalista. Y es que la Universidad de Córdoba y su rector José Carlos Gómez Villamandos no dudan en manifestar su alegría tras la resolución definitiva, que, en palabras del rector de la Universidad, debe ser analizada “en cuanto a desarrollo y empleo en las próximas décadas siendo un enclave que atraerá, sin duda, a más industrias a nuestro territorio”. El rector ha señalado que “para la Universidad de Córdoba es una gran oportunidad que sabrá aprovechar en investigación y formación, y que permitirá aumentar de forma exponencial la excelente relación que la UCO tiene en estos ámbitos con el Ejército de Tierra”.  Se muestra la esencia de la Universidad en su forma más genuina, como engranaje de preparación de obreros cualificados, poniendo de manifiesto su apoyo a los planes imperialistas del Estado. En consonancia con estas declaraciones de la Universidad de Córdoba, ni el Consejo de Estudiantes ni el Frente de Estudiantes, sindicato este último con posiciones pretendidamente defensoras de los intereses de la clase obrera, han emitido una sola palabra acerca del proceso en el que la Universidad se ha visto involucrada. Estas dos organizaciones estudiantiles son las que gozan de la mayor influencia entre el estudiantado de la Universidad de Córdoba, demostrando su incapacidad para atajar los problemas que afectan a la clase obrera.

La postura de Comisiones Obreras y UGT tampoco queda exenta de la influencia de sus aspiraciones de apuntalar el imperialismo. Buena prueba de ello son las declaraciones de Marina Borrego, secretaria general de CCOO en Córdoba, que ha declarado que “Córdoba debe estar de enhorabuena”.

Como ya vienen acostumbrando las instituciones del Estado, todas han mostrado su beneplácito ante la noticia, desde el alcalde a la Diputación, hasta la vicepresidenta del Gobierno más progresista de la historia de la democracia española, Carmen Calvo, que haciendo uso de su procedencia cordobesa, se permite afirmar que la base logística del Ejército de Tierra que va a acoger Córdoba es “una magnífica puerta de futuro para todos los cordobeses”. Además, este último caso ha supuesto el enfurecimiento del alcalde de Jaén, que no ha dudado en mostrar su decepción tras el rechazo de su provincia, hablando en términos de favoritismo motivado por la procedencia de la vicepresidenta, lo que nos demuestra la esencia reaccionaria de estas instituciones, cuya mayor ocupación es la de enfrentarse por albergar una base imperialista.

Uno de los principales argumentos expuestos por toda la representación imperialista es la creación de trabajo que supondrá la base, calculado en aproximadamente 1400 empleos de proveedores. Sin inmiscuirnos aquí en nociones teóricas de por qué este conocido argumento es falso, pues no es el pretendido del comunicado, nos sorprende como se olvida mencionar el gasto de 350 millones de euros que supondrá la iniciativa, que sin lugar a dudas podrían haber sido puestos al servicio de los sectores populares cordobeses más afectados por la crisis del coronavirus. Por contextualizar se estima que el PIB caerá en Córdoba capital en 2021 un 17% y la mitad en el resto de la provincia. El número de desempleados superaba los 80.000 a principios de noviembre, un 14% más que el año anterior en la misma fecha. El número de ERTE se aproximaba casi a los 2.000 en octubre. Y unas 300 empresas han cesado su actividad desde febrero a octubre. La solución brindada a estos datos por la Junta de Andalucía y el Estado es una base militar, demostrando claramente que sus intereses de clase están muy alejados de las cifras espeluznantes que afectan y afectarán al pueblo cordobés.

También tienden a olvidar los reformistas y sus medios apuntaladores del imperialismo la implicación de establecer una base militar en Córdoba, que convierte a la ciudad en una diana accesible en caso de estallar un conflicto bélico entre los diferentes bloques imperialistas. Sin embargo, como es propio de su naturaleza de clase, se permiten tildar la elección de Córdoba como un lugar geográficamente estratégico. Una vez más, vemos cómo el capital especula con la paupérrima situación de la clase obrera, necesitada a toda costa de garantizar su subsistencia tras los impactos de la grave crisis, para justificar sus proyectos imperialistas.

Como apunte de otro tema de controversia relacionado con la base logística, también encontramos contradicciones en el lugar que alojará a la misma. Las tres proposiciones son las de El Higuerón, La Rinconada y La Carlota, siendo la primera opción la más apetecible para el Ayuntamiento. Se trata de una zona que incluye miles de metros que están ubicados en Suelo no Urbanizable de Especial Protección Vega del Guadalquivir. Esto es, habría que recalificar una gran parte del terreno para poder utilizarlo con fines industriales, constituyendo así un atentado a nivel ecológico, que como es evidente, no tendrá ninguna repercusión ulterior, y las protestas de los colectivos ecologistas promotores del individualismo más recalcitrante serán mínimas.

La solución de los problemas de los trabajadores cordobeses no concilia con ningún proyecto imperialista que convierta a la ciudad en un foco de posibles contingencias, así como su liberación no puede venir acompañada de aquellas fuerzas políticas y sindicatos que brindan incondicionalmente su apoyo a estos proyectos estatales. Es por eso que llamamos a todos los sectores populares de la provincia de Córdoba a denunciar la nueva estrategia estatal para convertir a la provincia en un nuevo lugar de hospedaje de bases militares del Ejército de Tierra, cuya naturaleza no le permite más que la creación de miseria y la destrucción de aquellos países por los que pase. Llamamos a todos estos sectores populares que sufren los efectos del régimen capitalista en su fase imperialista y fascista: estudiantes, trabajadores, desempleados, pensionistas… a organizarse unitariamente en un Frente Único del Pueblo para tumbar a esa clase imperialista y fascista que es la burguesía, reemplazarla en la dirección de la economía, la política y la sociedad levantando un Estado obrero.

 

¡FUERA BASES MILITARES! ¡ABAJO EL IMPERIALISMO!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO!

Comité Provincial del PCOE en Córdoba




Comunicado conjunto PCPE-PCOE: Por una sanidad al servicio de la clase obrera

La COVID-19 ha desenterrado las contradicciones que el sistema capitalista alberga en el seno de la sociedad de clases en la que vivimos. Educación, sanidad, empleo o vivienda son tan solo algunas de las cuestiones que en los últimos meses han vuelto a demostrar que una vida digna bajo el dominio de la burguesía se hace imposible para el pueblo trabajador.

Como dijo Karl Marx, “La desvalorización del mundo humano crece en razón directa a la valorización del mundo de las cosas”, y no puede ser una frase más acertada para este momento. Sin duda alguna, una de las mayores revelaciones que ha traído este virus es el terrible fracaso de la gestión sanitaria, priorizando la rentabilidad del capital sobre la vida de las personas.

Con este único objetivo, se ha intentado mantener la actividad económica, hecho que muchos trabajadores y trabajadoras han tenido que pagar con sus vidas. Una vez la situación ha sido insostenible y la actividad ha sido limitada, de nuevo la clase obrera ha sufrido la inoperatividad del capitalismo. Lo hemos comprobado todos aquellos que nos hemos quedado sin trabajo, los que hemos sido obligados a trabajar sin contrato y nos hemos quedado sin acceso a prestaciones de desempleo, los que hemos sufrido un ERTE o los que hemos tenido que trabajar en tiempos de pandemia con medios precarios. Como única respuesta, los gobiernos centrales y autonómicos han presionado a los ya esquilmados servicios sanitarios para salvar la desastrosa gestión de la pandemia. El personal sanitario, y en especial los médicos internos residentes, también han podido comprobar cómo trata este sistema explotador a aquellos que deben salvaguardar la salud de los trabajadores. Bajos salarios, jornadas laborales interminables, contratos temporales, prácticamente sin descanso…

Centrándonos en la gestión de la sanidad en Madrid, la política ha sido clara: transferencia de capitales desde lo público a manos privadas. Así, durante los sucesivos gobiernos (principalmente a partir de la gestión encabezada por Esperanza Aguirre) se han ido construyendo multitud de hospitales privados a la vez que también se ha apostado por la gestión privada de aquellos de titularidad pública. La gestión privada de los hospitales públicos ha llevado a una externalización de la práctica totalidad de sus servicios no sanitarios y al empeoramiento del funcionamiento general de los centros. A su vez ambulatorios, laboratorios, donación de sangre, etc, están sufriendo igualmente este proceso de desmantelamiento del sistema público de salud. Sobre esta “nueva forma de gestión” cabe señalar que está auspiciada por el gobierno central mediante la Ley 15/97 (propuesta en su día por el PP y apoyada por el PSOE, entre otros) y que la socialdemocracia es cómplice de este proceso al no derogarla.

Los distintos gobiernos de la Comunidad tienen las manos manchadas de sangre, de la sangre de todos los que se podrían haber curado bajo un sistema en el que se garantizase una sanidad pública, gratuita y de calidad y en un sistema en el que predominase el humanismo por encima del dinero. Pero esto es el capitalismo, y este es su modus operandi. No os olvidéis de los responsables, recordad bien sus nombres, recordad bien lo que hicieron, recordad a cuantos mataron sus políticas.

El Gobierno central actual, donde el oportunismo tiene una buena cuota de poder, también se está encargando de demostrar su inoperancia para resolver las cuestiones que importan al pueblo trabajador.

La clase trabajadora no puede esperar ya nada de la socialdemocracia, cuya esencia oportunista y pequeñoburguesa impide tomar las decisiones resueltas y enérgicas que requiere la política del proletariado. Por tanto, debemos ser nosotros, los trabajadores y las trabajadoras, quienes nos organicemos en la defensa de nuestros intereses mediante la construcción del socialismo por la vía revolucionaria.

Una vez más la única respuesta es el socialismo, un sistema en el que se garanticen todas las necesidades básicas de la población y en el que nunca la salud de las personas será motivo de especulación.

 

¡Por una salud al servicio de la clase obrera!

¡Por la unidad de los comunistas!

¡Por la unidad del proletariado contra el capitalismo!

¡Socialismo o Barbarie!

 

Comité Regional de Madrid del PCPE

Comité Regional de Madrid del PCOE




Elecciones catalanas retratan al Estado fascista y los une a los que trafican con Cataluña y Euskadi

El periodo político contemplado entre las elecciones autonómicas del 21 de diciembre de 2017 y las que se celebrarán el próximo 14 de febrero en Cataluña son otro botón de muestra del carácter fascista del Estado español.

Hemos de recordar cómo se celebraron las elecciones del 21 de diciembre de 2017, apaleando el Estado al pueblo de Cataluña el 1 de Octubre para impedir el Referéndum, liquidando un gobierno elegido en las urnas, interviniendo la Generalitat de Cataluña, persiguiendo judicialmente a miles de catalanes, encarcelando a dirigentes políticos y sociales, enviando al exilio al President de la Generalitat y varios de sus Consellers.

El corrupto y fascista gobierno de Rajoy, apoyado por el PSOE de Pedro Sánchez, y jaleado por toda la cohorte de fascistas, hizo todo lo expresado y decidió convocar las elecciones autonómicas del 21 de diciembre de 2017.

Una vez se celebraron las elecciones, y ante el escenario que arrojaron, donde las fuerzas políticas defensoras del 1 de Octubre tuvieron los votos necesarios para conformar gobierno, y el vapuleo recibido por el PP, el Estado español impidió que se eligiera President a aquél que reunía el apoyo mayoritario de la Cámara, Carles Puigdemont, encarceló al siguiente candidato que propuso el Parlament, Jordi Turull, inhabilitó a diputados electos a los que tiene encarcelados, inhabilitó al President de la Generalitat Quim Torra por el mero hecho de mantener una pancarta en la fachada del Palau de la Generalitat, y ahora la Judicatura ha determinado la fecha electoral, importándole bien poco la situación de pandemia. Asimismo, el CIS no está dudando en tratar de inferir en el sentido del voto de los catalanes con una primera encuesta que salió una semana antes de lo que por sus propias leyes correspondía, sacándose de la manga una segunda encuesta “flash” al objeto de promocionar al caballo favorito para los intereses del capitalismo monopolista en estas elecciones: Illa del PSC.

El próximo 14 de febrero se celebrarán las elecciones autonómicas catalanas, y escuchamos diariamente a los esbirros del capital que parlotean en nombre de los partidos políticos burgueses la necesidad de participación del pueblo, unos para llevar a cabo una Declaració Unilateral d’Independència (DUI), otros para incrementar la base para la autodeterminación, otros para barrar el derecho a la autodeterminación de Cataluña y garantizar la premisa franquista de la “unidad de España”. Palabras rimbombantes para tapar la incapacidad de la burguesía para solucionar los problemas del pueblo y salir de la situación de atoramiento en la que se halla el sistema, pues la raíz del problema son precisamente la burguesía, su Estado y su base económica. Palabrería huera para seguir engañando a la clase obrera, huérfana de un partido comunista potente que tenga capacidad de influir decisivamente en las masas proletarias y pueda organizarlas y dirigirlas hacia una solución revolucionaria, hacia la construcción del socialismo, única vía para acabar con los problemas que acucian a la clase obrera.

El pasado lunes 1 de febrero, el PNV a través del presidente del Euzkadi Buru Batzar, Josu Ortuzar, apoyaba al PdeCAT y su propuesta para lograr un referéndum de autodeterminación pactado, y que ello no es posible sin mirar a Madrid para pactar el mismo y mirar a Bruselas para que Cataluña obtenga un reconocimiento internacional pues, señalaba Ortuzar, la autodeterminación y la consecución de la independencia es imposible sin un reconocimiento internacional.

Como puede comprobarse por las palabras de Ortuzar, el derecho a la autodeterminación en realidad no existe, puesto que una nación ya no se autodetermina ella por sí misma y la voluntad democrática expresada por sus ciudadanos, sino que tiene que ser “reconocido” por las potencias imperialistas, es decir, deja de ser un derecho democrático de una nación que se convierte en la voluntad de las potencias imperialistas sobre cómo debe configurarse el mundo.

Sin duda los hechos, al igual que Ortuzar, dan la razón a Lenin que calca a la perfección en “Sobre la caricatura del marxismo y el ‘economismo imperialista’” cuando señalaba que “Tanto en política exterior como en el interior, el imperialismo tiene por igual a conculcar la democracia, tiende a la reacción. En este sentido resulta indiscutible que el imperialismo es la ‘negación’ de la democracia en general, de toda la democracia, y no solo, en modo alguno, de una de las reivindicaciones de la democracia, a saber: la autodeterminación de las naciones”. Hoy la dictadura de la burguesía no se expresa de la misma forma que se expresaba con el capitalismo premonopolista, ni tampoco se expresa en términos de democracia burguesa pues la propia burguesía cada vez es menor, proletarizándose a pasos agigantados la pequeña y la mediana burguesía condenadas inexorablemente a la ruina, la concentración del capital en un puñado de manos, oligarcas, es mayor y, por tanto, al desaparecer la competencia por completo y estar entronizado el capitalismo monopolista, el imperialismo, ésta concentración también tiene su reflejo en la superestructura, en la dominación política del capital financiero, en la imposición del fascismo que, como definía Jorge Dimitrov, “es el poder propio del capital financiero”.

Es normal que el PNV salga en defensa del PdeCAT, ambos son dos fuerzas políticas de derechas que chalanean con Euzkadi y con Cataluña. Ahí está el PNV y CiU, posteriormente PdeCAT para tapar la inmensa corrupción de Convergència, haciendo la política de “peix al cove” tanto con el PSOE del GAL como con el fascista PP, siempre votando en el parlamento todas las agresiones posibles contra la clase obrera haciendo negocio con las naciones que dicen defender y que, en realidad, no son más que instrumentos para la obtención de prebendas para las facciones de la burguesía periférica que ellos representan.

De hecho, tanto el PNV como el PdeCAT como también Junqueras y Puigdemont cuando hablan del reconocimiento internacional y defienden la UE, traicionan a la emancipación nacional de Cataluña y del País Vasco. Y es que defienden el imperialismo europeo, la UE donde en su parlamento el pasado mes de noviembre votó en contra del derecho a la autodeterminación dentro de la UE, o lo que es lo mismo, contra el derecho a la autodeterminación de Cataluña, Euskadi o Galicia, por ejemplo.

Y es que bajo el imperialismo el derecho a la autodeterminación es una quimera, la emancipación nacional únicamente puede venir de la mano de la emancipación de la clase obrera, del socialismo. Sin duda, la disyuntiva en el mundo actual, la contradicción fundamental, es o socialismo o imperialismo.

 

Madrid, 6 de febrero de 2021

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La universidad: Una herramienta más del capital

Con motivo de la convocatoria de exámenes presenciales para este primer cuatrimestre del presente curso, estamos siendo de nuevo testigos de la ineptitud y falta de respeto hacia los estudiantes por parte los regentes de las universidades “públicas”, que actúan una vez más al servicio del capital.

Nos encontramos en el momento con mayor número de contagios desde el inicio de la pandemia, con unas cifras verdaderamente alarmantes, que imposibilitan la realización de exámenes presenciales seguros (como hemos podido comprobar en las diversas imágenes difundidas de pasillos y aulas abarrotadas). Sin embargo, ante este panorama, los estudiantes hijos de familias obreras estamos desamparados, y las instituciones -como parte del capital que son- nos escupen en la cara con declaraciones como las que encontramos en el titular adjunto del periódico ABC de Sevilla.

 

Sin embargo, es el deber de todos los estudiantes provenientes de familias trabajadoras analizar esta situación más allá de lo concreto, del problema puntual y circunstancial, y entender el origen del mismo: el propio sistema capitalista. No es casualidad este interés de las universidades en celebrar exámenes presenciales, y debemos señalar lo que hay detrás de este entramado: las universidades están en bancarrota, con una tendencia a la privatización, y no les queda otra que sacar más y más dinero a los estudiantes (con segundas o terceras matrículas, algo de lo que las familias burguesas no tendrán que preocuparse) consiguiendo una desproletarización de las aulas bestial. Cuestiones como esta ponen de manifiesto la dinámica real de las Universidades “públicas”, cuyo funcionamiento en realidad nunca se ha alejado al de una empresa privada, donde la búsqueda del beneficio se antepone a cualquier necesidad de la clase obrera. No debemos olvidar que la Universidad “pública” ha servido de instrumento ideológico al Capital para adoctrinar a los universitarios de origen obrero y para suministrarle personal altamente cualificado, formado con dinero público, en función de las necesidades del mercado. Además, esta degeneración de la Universidad “pública” no debe analizarse separada de los ataques constantes a la financiación de la misma, lo cual no es más que un síntoma de la quiebra del sistema, como los recortes de este pasado mes de mayo (donde las universidades andaluzas han debido pagar un 20% del Fondo de Emergencia Social y Económica contra la covid19), o el reajuste de 40 millones de euros realizado durante el curso anterior. El peso de estos recortes, como siempre, recae sobre las familias trabajadoras, pues los hijos e hijas de empresarios, de nuevo, no tendrán ningún problema en que las tasas universitarias suban cada año más y más.

Pero esta degeneración de lo público en los últimos años (y acentuada, que no creada, por la pandemia) no se limita a la educación pública, también al resto de servicios. Factores como las listas de espera de meses para atender el especialista, las citas telefónicas con el médico (a un mes vista) para cuestiones que requieren la urgencia de acudir presencialmente, la ineficacia del transporte público para adaptarse a las necesidades de la pandemia (encontrándose abarrotados y sin ninguna distancia de seguridad) etc., ponen de manifiesto la incompatibilidad de un sistema capitalista criminal con la existencia de servicios públicos donde se anteponga los intereses colectivos a los particulares. De esta manera, nos encontramos a las universidades “públicas” actuando como empresas privadas que son y anteponiendo el beneficio particular a la salud de los estudiantes, quienes desgastados tras tantos golpes, en el mejor de los casos, terminamos perdiendo cualquier motivación por el estudio y por la formación.

Además, es el deber del estudiantado en el ejercicio de su conciencia de clase, comprender que esta situación de injusticia y agresión que estamos sufriendo, no se limita a nosotros, sino que se extiende a la totalidad de la clase obrera. No solo las universidades, también cualquier otra empresa, están funcionando (como no puede ser de otra manera en un sistema capitalista) bajo la premisa fundamental que siempre las ha guiado: los beneficios siempre se anteponen a la salud o el bienestar de la clase obrera. Así, gracias a la pandemia, que lejos de crear problemas nuevos se ha limitado a resaltar las contradicciones del sistema actual, asistimos a eventos como los del pasado verano, aumentando en un 20% las muertes por accidentes laborales respecto al año anterior. De esta manera, una vez más somos la clase obrera quienes nos vemos obligados a cargar con el peso de la situación, en este caso de la pandemia, arriesgando nuestra salud y nuestra vida para mantener a los capitalistas a flote.

La solución a los problemas de los estudiantes no pasa por poner los exámenes telemáticos (pues ya hemos visto cómo la brecha digital afecta de manera inmediata a las familias obreras), ni por democratizar la Universidad, firmar reformas, aumentar los presupuestos o subvenciones, y un sinfín de parches que al poco tiempo se despegan, siendo las contradicciones incluso más desgarradoras. Los males que sufren los estudiantes de capas populares son los mismos que sufren los trabajadores de cualquier empresa, los pensionistas o parados, vienen de un mismo denominador común: el sistema capitalista de producción. Mientras no sea la clase trabajadora dueña de las riquezas, tierras, bancos, empresas y fábricas, será imposible mandar al Estado al estercolero de la historia para edificar uno propio, por la clase obrera y para la clase obrera. Donde en las universidades, fábricas o empresas se vele por los intereses colectivos y la explotación no tenga cabida. Es por eso que llamamos a los estudiantes a organizarse en las filas del Frente Único del Pueblo, para unir su lucha con el resto de las capas populares y derrocar al sistema que nos oprime.

 

¡LUCHEMOS POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡POR UNA EDUCACIÓN NUEVA AL SERVICIO DEL PUEBLO!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO!

 

Célula I.Stalin del PCOE en Sevilla




Urkullu y la represión policial, una historia de odio de clase

El 19 de enero de 2021, Urkullu anunció el gasto de 4 millones de euros en furgonetas blindadas para la Ertzaintza previniendo un aumento de los disturbios este año, traducido a la lengua común, que las tensiones entre la burguesía y la clase trabajadora se han disparado de manera brutal con la cuestión del coronavirus y la burguesía reprimiendo a la clase en esta extremadamente conveniente crisis. A consecuencia de esto, el oportunismo nuevo, fiel a la burguesía, intenta sobornar a la clase obrera con el Ingreso Mínimo Vital mientras el 93% de los miles de millones que ha tirado la Unión Europea han ido directamente a las manos de las insaciables grandes empresas, siempre dispuestos a tragar todavía más dinero con tal de enriquecer a la burguesía hasta más allá de la saciedad mientras el paro se disparaba hasta los casi 4 millones en octubre de 2020.

Ante todo esto la burguesía, a través de su principal representante político en Euskadi (PNV), no repara en gastos a la hora de armar aún más a los cuerpos represivos correspondientes, en este caso la Ertzaintza, para proteger sus intereses en estos tiempos en los que se agudiza la lucha de clases entre ésta y el proletariado. En los barrios obreros se ve día tras día un aumento de la actividad policial, la cual tiene como objetivo persuadir de intentar hacer nada frente a la clase social más asesina que ha parido la historia, la cual si bien fue en su momento revolucionaria, ahora no es menos reaccionaria que los absolutistas franceses en el Siglo XIX.

Los medios de comunicación de masas, como es el caso de la ETB, invierten una cantidad importante de su tiempo en pantalla en comunicar sobre como el coronavirus se está expandiendo a causa de las fiestas ilegales, el consumo en la hostelería y de todo tipo de imprudencias por parte de la clase obrera y de las clases populares principalmente. Sin embargo, se dejan de lado las aglomeraciones en los transportes públicos, las cuales se podrían evitar en la mayor parte aumentando la frecuencia al máximo durante la mayor parte del día, imponiendo el teletrabajo a todas las empresas donde se pueda realizar y adaptar los horarios de entrada y salida de centros de trabajo y de centros de estudio para que los distintos grupos de trabajadores y estudiantes que usen el metro, el tren o el bus no coincidan en los mismos. Además de que se ha relatado como en ciertos centros de trabajo, como es el caso de la residencia de Muskiz, no se contaba con la protección adecuada frente a la COVID19.

Todos estos son los esfuerzos que dedica la burguesía a través de sus herramientas de control y represión, todo por evitar la disidencia y la lucha contra el capitalismo por el socialismo y posterior comunismo, todo por mantener unas relaciones de producción obsoletas en un contexto en el cual el avance de la robotización puede eliminar una cada vez mayor cantidad de horas de trabajo necesarias, acercando el ser humano a la liberación del trabajo a pasos agigantados; además de esto, el desarrollo del internet posibilita la realización de la planificación económica sin la necesidad de un aparato burocrático. Por todo esto es necesaria la unión de los comunistas, para fortalecer el PCOE y poder enfrentarse a la burguesía y derrocarla a favor de un Estado socialista y pasar después al comunismo.

 

¡Lucha contra el capitalismo, únete a las filas del PCOE!

¡Luchemos por un mundo mejor, por el socialismo!

 

Comité Nacional de Euskadi del Partido Comunista Obrero Español




Libertad presos políticos

Mientras encarcelan a Pablo Hasél por denunciar la putrefacción de una monarquía heredera del franquismo, también se impide que el tejido asociativo y popular de Madrid salga a las calles, negando al pueblo trabajador su supuesto derecho a manifestación en defensa de la Sanidad y los Servicios Públicos. A su vez, se permite que algún alto mando del Ejército hable en términos de “asesinar a 26 millones de españoles” a la par que loan a Franco y defienden a VOX, demostrando que en este país tienen derechos los fascistas pero no la clase obrera.

Desde el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) y el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) denunciamos el carácter antidemocrático del Estado español y expresamos nuestra solidaridad con el rapero Pablo Hasél, del que exigimos su libertad y rechazamos la sentencia condenatoria de unos tribunales de justicia en los que el Franquismo sigue presente y al mando. Denunciamos la esencia reaccionaria y traidora del Gobierno del PSOE-UP que tolera la movilización de los fascistas y demuestra que la clase obrera no tiene derecho ni tan siquiera a movilizarse en defensa de la sanidad Pública. Tanto el PCPE como el PCOE rechazamos la decisión adoptada por la Delegación del Gobierno de Madrid de prohibir arbitrariamente la manifestación convocada por 78 colectivos madrileños.

Hacemos un llamamiento a toda la clase obrera a situarse a la ofensiva ante los ataques de la actual dictadura del capital y, especialmente, a todas y todos los comunistas a unirse al proceso de unidad de acción comunista iniciado por nuestros partidos para fortalecerlo y poder dirigir a la clase obrera hacia la única salida que tenemos para conquistar una vida digna: La construcción del Socialismo.

 

¡POR LA UNIDAD DE LOS COMUNISTAS!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO!

 




IU y Podemos de Granada se suman al saqueo a la clase obrera a través del Fondo Europeo de Recuperación

El grupo municipal de IU y Podemos ejecuta en el ayuntamiento de Granada el plan de sus organizaciones a nivel estatal de hacer de botones de las aves de rapiña financieras que se reparten el botín de 140.000 millones de euros pertenecientes al Fondo Europeo de Recuperación o Next Generetion EU.

Mientras las grandes empresas y bancos se frotan las manos con este nuevo regalo del gobierno más progresista de la historia, con la ayuda de los fascistas de VOX, patriotas del Capital, todos los partidos parlamentarios del régimen se disputan el papel de mensajeros y repartidores del botín a sus amos los empresarios.

En ese sentido se dirige el portavoz del grupo municipal de IU y Podemos en el ayuntamiento de Granada al resto de partidos políticos: “Granada tiene una oportunidad para mejorar y transformarse, y tal como hicimos con el Pacto por Granada y los Presupuestos para 2021, volvemos a tender la mano a todos los partidos que representan a la ciudad y especialmente al equipo de Gobierno”. Equipo de gobierno liderado por Ciudadanos y partidos entre los que están PSOE, PP y VOX. Y es que ellos están para “ayudar”, sí, para ayudar a las empresas que se harán con las concesiones de los proyectos que se financiarán con el Fondo Europeo de Recuperación.

Estos mayordomos del capital se ponen al servicio de la oligarquía financiera que dictaba a su marioneta Calviño en el Spain Investors Day del pasado 14 y 15 de febrero, liderado por el mayor monopolio bancario francés BNP Paribas, cuál ha de ser el destino de esos fondos:

Como inversores en España tenemos la preocupación de que los fondos procedentes de la Unión Europea se manejen con un enfoque exclusivamente social en lugar de utilizar esos recursos a otras inversiones productivas“.

A lo que Calviño, socia de gobierno del IU-Podemos-PCE, se plegaba cual fiel limpiabotas de la oligarquía financiera asegurando “la presencia de las grandes empresas españolas en este reparto al explicar que los fondos se destinarán a proyectos que serán financiados con la colaboración público privada” y que “hay un enorme apetito y dinamismo en las empresas españolas que quieren acompañarnos en este proceso”.

Las 46 grandes empresas del IBEX-35 que se beneficiarán de estos fondos, y que son controladas por esos inversores fantasmas (de Alemania, Australia, Bélgica, Canadá, EE.UU, Emiratos Árabes, Francia, Malasia, Reino Unido o Suecia) a los que sirven el FMI, la Unión Europea, estados y gobiernos, son:

Acciona, Acerinox, Aena, Almirall, Arima, Atresmedia, Audax, Bankinter, CaixaBank, Catalana Occidente, Cecabank, CIE Automotive, Corporación Alba, Ebro Foods, Enagás, Ence, Endesa, Euskaltel, FCC, Ferrovial, Fluidra, Gestamp, Grifols y Grupo Acs, Iberdrola, Indra, Inmobiliaria Colonial, International Airlines Group, Liberbank, Mapfre, Mediaset España, Merlin Properties, Prisa, Prosegur, Prosegur Cash, Red Eléctrica de España, Repsol, Rovi, Sabadell, Sacyr, Solaria, Técnicas Reunidas, Telefónica, Unicaja Banco, Vidrala y Vocento.

Para estos criminales parásitos que se enriquecen a costa del sudor, la salud, la sangre y la vida de la clase obrera sirven, por tanto, todos los lacayos del parlamento, desde IU-PCE-Podemos-PSOE hasta VOX, como se puede comprobar en todas las leyes anti-obreras y al rescate del capital que emanan del Congreso de los Diputados.

Para despejar el camino de la revolución proletaria, hay que desenmascarar a la pata izquierda del régimen, que tras engañar una y una otra vez a las clases populares, que del “sí se puede” pasan al “no se puede” cuando toman asiento en la poltrona burguesa, preparan el terreno para que el fascismo implante su dictadura terrorista, más abiertamente, a la clase obrera.

La única salida de la clase obrera es levantar sus propios órganos de poder y tomar el control de los medios fundamentales de producción a través del Frente Único del Pueblo, que el PCOE promueve allá donde está presente.

Hoy ninguna mejora es posible dentro de un régimen quebrado y carcomido. La única lucha viable es por el Socialismo y la Dictadura del Proletariado para tumbar la Dictadura de los Monopolios.

 

Secretaría Política del Comité Regional del PCOE en Andalucía




La descontrolada situación en Galicia demuestra cual es la única salida [ESP/GAL]

Lejos de seguirle el juego a los diversos políticos del capital y a los medios de comunicación, que señalan falsamente quienes son los responsables de los rebrotes y diferentes olas de contagios, cabe señalar que las consecuencias de la situación actual las están sufriendo la clase trabajadora, en un contexto de absoluta inhumanidad que está imperando en el Estado Español y en el mundo entero, donde la dicotomía de libertad-confinamiento se está volviendo en la nueva normalidad que se inauguró a finales de 2020. En otras palabras, los Estados capitalistas, antítesis del humanismo, tienen mucho más control en el día a día de los trabajadores hoy que en ningún otro momento.

Este control se está sufriendo en la Sanidad, puesto que la carga de trabajo completamente desmesurada con respecto al personal sanitario y logístico, que en su inmensa mayoría tienen condiciones contractuales de extrema temporalidad y precariedad, lo lleva a alzar la voz contra un sistema público completamente deficiente. Así, podemos ver la auténtica odisea que está aconteciendo en Ourense, donde los trabajadores no pueden más que denunciar por redes sociales la arbitrariedad de las medidas tomadas, que incluyen la convivencia de pacientes positivos de coronavirus con pacientes sanos. Las quejas vienen tanto por la cúpula que gobierna el hospital como por las medidas de la Xunta de Galicia. La enfermería, los auxiliares y los médicos no son dueños del hospital y, por lo tanto, no tienen ninguna capacidad de gobierno sobre las decisiones que se toman en el a pesar de que son ellos los que están trabajando día y noche en esta situación de pandemia. Así es la democracia del capitalismo, en la que una pequeña parte ajena a las condiciones reales de un centro de trabajo toma decisiones que pueden ser de vida o muerte.

También sufre el control capitalista la Enseñanza pública, que desde el inicio del segundo trimestre ve triplicados los casos de coronavirus lo que implica en algunos centros como el IES O Mosteirón (Sada) que tiene que dar de baja a 13 de los 17 profesores con los que cuenta, siendo una terrible situación para los alumnos y su desarrollo académico. Una vez más, los trabajadores de la enseñanza pública no tienen ningún tipo de decisión sobre su futuro. Van todos los días a jugar a la ruleta rusa con su salud como bien indica la sección sindical de CSC en el IES A Sardiñeira. Todo esto mientras leemos al Consejero de Educación Román Rodríguez y a la ministra de educación Isabel Celaá decir que la enseñanza primaria y secundaria es segura puesto que según ellos no se está dando transmisión interna en los centros educativos. La realidad es, sin embargo, que la presencialidad de la enseñanza solo se puede justificar en términos económicos, puesto que la enseñanza esencial de forma telemática implicaría una nueva inversión importante de dinero público (material digital para la comunidad educativa) y privado (en términos de conciliación familiar).

De la misma manera, la enseñanza universitaria tiene que ver como se realizan exámenes de forma presencial en enero, con acumulaciones de incluso cientos de estudiantes para realizar las pruebas. Ni los alumnos ni los profesores tienen ningún poder de decisión sobre sus vidas en un contexto capitalista.

El caso de la Sanidad y la Enseñanza son solo una muestra de la realidad que estamos viviendo, que nos indica que el 55,9% de los trabajadores del Estado Español estamos condenados a contagiarnos de coronavirus. Sin embargo, no tenemos ningún poder de decisión sobre esto ya que el reciente decreto sobre el teletrabajo establece que este solo se dará cuando exista acuerdo entre empresario y trabajador. En otras palabras, un Estado burgués solo puede emitir leyes que favorezcan a los empresarios.

Queda latente, por tanto, que quien lidia día a día con este virus, la clase obrera, tiene todo por ganar aún, puesto que la estructura democrática que emana del sistema social y económico del Capital solo es una democracia para una parte reducida de la población, para la parte explotadora, burguesa. Las instituciones de esta democracia burguesa no sirven a nuestros intereses, de ahí que medidas ya de por sí irrisorias como las ayudas sociales sean irrealizables y en la práctica no las esté recibiendo nadie. Solo resta acabar con ellas y construir la democracia que lleve a los trabajadores a una toma real de decisiones, en la que el personal sanitario no tenga que hacer malabares con un presupuesto e infraestructura limitados, sino que sea capaz de tomar medidas factibles en función del análisis de la realidad que vive cada día. Una democracia en la que la enseñanza no tenga que autoconvencerse de que la presencialidad es segura y pueda realizarse de forma telemática, puesto que es la única vía que preserva con total seguridad la salud. En definitiva, necesitamos una democracia obrera que adopte la forma de Socialismo. De no ser así, la clase trabajadora solo verá aumentado su sufrimiento en esta profundización de la crisis del sistema.

El medio para alcanzar este objetivo no es más que la agrupación de los sectores obreros y populares al rededor del Frente Único del Pueblo (FUP), que adoptará la forma de órgano de máxima representatividad de los trabajadores, pensionistas, amas de casa, estudiantes… confrontándose, como no podría ser de otro modo, con la democracia burguesa del capitalismo, que en ningún momento representa otros intereses que no sean los que favorecen a la propiedad privada de los medios de producción.

 

¡Por la construcción del FUP!

¡Todo el poder para el proletariado!

¡Socialismo o barbarie!

Secretaría de Propaganda del P.C.O.E. en Galicia

A descontrolada situación en Galiza demostra cal é a única saída

 

Lonxe de seguirlle o xogo aos diversos políticos do capital e aos medios de comunicación, que sinalan falsamente quen son os responsables dos rebrotes e diferentes ondas de contaxios, cabe sinalar que as consecuencias da situación actual a está a sufrir a clase traballadora, nun contexto de absoluta inhumanidade que está imperando no Estado Español e no mundo enteiro, onde a dicotomía de liberdade-confinamento estase volvendo na nova normalidade que se inaugurou a finais de 2020. Noutras palabras, os Estados capitalistas, antítese do humanismo, teñen moito máis control no día a día dos traballadores hoxe que en ningún outro momento.

Este control estase a sufrir na Sanidade, posto que a carga de traballo completamente desmesurada con respecto ao persoal sanitario e loxístico, que na súa inmensa maioría teñen condicións contractuais de extrema temporalidade e precariedade, o leva a alzar a voz contra un sistema público completamente deficiente. Así, podemos ver a auténtica odisea que está acontecendo en Ourense, onde os traballadores non poden máis que denunciar por redes sociais a arbitrariedade de medidas tomadas, que inclúen a convivencia de pacientes positivos de coronavirus con pacientes sans. As queixas veñen tanto pola cúpula que goberna o hospital como polas medidas da Xunta de Galicia. A enfermería, os auxiliares e os médicos non son donos do hospital e, polo tanto, non teñen ningunha capacidade de goberno sobre as decisións que se toman nel a pesar de que son eles os que están traballando día e noite nesta situación de pandemia. Así é a democracia do capitalismo, na que unha parte pequena allea ás condicións reais dun centro de traballo toma decisións que poden ser de vida ou morte.

Tamén sofre o control capitalista o Ensino público, que desde o comezo do segundo trimestre ve triplicado os casos de coronavirus o que implica en algúns centros como o de IES O Mosteirón (Sada) que ten que dar de baixa a 13 dos 17 profesores cos que conta, sendo unha terrible situación para os alumnos e o seu desenvolvemento académico. Unha vez máis, os traballadores do ensino público non teñen ningún tipo de decisión sobre o seu futuro. Van todos os días a xogar á ruleta rusa como ben indica a sección sindical de CSC no IES A Sardiñeira. Todo isto mentres lemos ao Conselleiro de Educación Román Rodríguez e á Ministra de Educación Isabel Celaá dicir que o ensino primario e secundario é seguro posto que según eles non se está dando transmisión interna nos centros educativos. A realidade é, sin embargo, que a presencialidade do ensino só se pode xustificar en termos económicos, posto que o ensino esencial de xeito telemático implicaría unha inversión importante de diñeiro público (material dixital para a comunidade educativa) e privado (en termos de conciliación familiar).

Do mesmo xeito, o ensino universitario ten que ver como se realizan exames de forma presencial en xaneiro, con acumulacións de incluso centos de estudantes para realizar as probas. Nin os alumnos nin os profesores teñen ningún poder de decisión sobre as súas vidas nun contexto capitalista.

O caso da Sanidade e o Ensino son só unha mostra da realidade que estamos a vivir, que nos indica que o 55’9% dos traballadores do Estado Español estamos condenados a contaxiarnos de coronavirus. Sen embargo, non temos ningún poder de decisión sobre isto xa que o recente decreto sobre o teletraballo establece que este só se dará cando exista acordo entre empresario e traballador. Noutras palabras, un Estado burgués só pode emitir leis que favorezan aos empresarios.

Queda latente, por tanto, que quen lida día a día con este virus, a clase obreira, ten todo por gañar aínda, posto que a estrutura democrática que emana do sistema social e económico do Capital só é unha democracia para unha parte reducida da poboación, para a parte explotadora, burguesa. As institucións desta democracia burguesa non serven aos nosos intereses, de aí que medidas xa de por si irrisorias como as axudas sociais sexan irrealizables e na práctica non as estean a recibir ninguén. So resta acabar con elas e construír a democracia que leve aos traballadores a unha toma de decisións real, na que o persoal sanitario non teña que facer malabares cun presuposto e infraestrutura limitados, senón que sexa capaz de tomar medidas factibles en función do análise da realidade que vive cada día. Unha democracia na que o ensino non teña que se autoconvencer de que a presencialidade é segura e poida realizarse de xeito telemático, posto que é a única vía que preserva con total seguridade a saúde. En definitiva, precisamos dunha democracia obreira que adopta a forma de Socialismo. De non ser así, a clase traballadora só verá aumentado o seu sufrimento nesta profundización da crise do sistema.

O medio para acadar este obxectivo non é mais que a agrupación dos sectores obreiros e populares ao redor da Fronte Única do Pobo (FUP), que adoptará a forma de órgano de máxima representatividade dos traballadores, pensionistas, amas de casa, estudantes… confrontándose, como non podería ser doutro xeito, coa democracia burguesa do capitalismo, que en ningún momento representa outros intereses que non sexan os que favorecen á propiedade privada dos medios de produción.

 

Pola construción da FUP!

Todo o poder para o proletariado!

Socialismo ou barbarie!

Secretaría de Propaganda do P.C.O.E. en Galiza




Frente al ataque a las libertades es necesaria la respuesta unida de las masas obreras y populares

  1. REPRESIÓN A PABLO HASEL Y PROHIBICIÓN GUBERNATIVA DE MANIFESTACIÓN EN MADRID

El pasado jueves, 28 de enero, la Delegación del Gobierno de Madrid, bajo la dirección del PSOEUP, prohibió a última hora, y de forma arbitraria, la manifestación prevista para el 30 de enero en dicha ciudad, con el recorrido entre Cibeles y Puerta del Sol, en defensa de los servicios públicos, manifestación que tiene por consigna NOS ESTÁN MATANDO.

Ese mismo día 28 de enero, Pablo Hasél recibió un requerimiento escrito de la Audiencia Nacional demandándole que ingrese voluntariamente en un centro penitenciario en el plazo de 10 días. El delito del rapero Hasél no es otro que denunciar públicamente hechos que son ciertos, como por ejemplo la enorme corrupción de la monarquía, y fundamentalmente Juan Carlos de Borbón, por el contenido de sus canciones, y por denunciar la naturaleza y esencia fascista del Estado español.

Contrasta la prohibición que el Gobierno del PSOE-UP a través de su Delegación del Gobierno en Madrid hace con la autorización de manifestaciones de negacionistas y de la extrema derecha, que son la misma cosa, desfilando por las calles incumpliendo las normativas sanitarias, por no hablar de la efusividad que los manifestantes fascistas expresan para con las Fuerzas y Cuerpos Represivos del Estado. El Gobierno del PSOE-PODEMOS/IU-PCE impide que el tejido asociativo y popular de Madrid salga a las calles, le niega al pueblo trabajador su supuesto derecho a manifestación en defensa de la Sanidad y los Servicios Públicos, demostrando que en este país tienen derechos los fascistas pero no la clase obrera. No hemos de olvidar que hace unos días, este gobierno de PSOEPODEMOS/IU-PCE escribió otra página ignominiosa solicitando al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo que rechazase la demanda presentada por la familia de José Couso que denuncia a España de vulnerar el Convenio Europeo al archivar la Justicia española la causa penal por el asesinato del cámara.

La Judicatura, la cual continúa controlada por los mismos apellidos que lo hacían en la época franquista, cuyas estructuras son las mismas con el cambio de su denominación, como la heredera del T.O.P., hoy llamada Audiencia Nacional, que persigue a un comunista y antifascista como Hasél por denunciar lo obvio y lo evidente, la  putrefacción de una monarquía que fue la fórmula empleada por el régimen franquista para garantizar que el Estado, tras la muerte del asesino Franco, mantendría su ideología fascista y, sin embargo, mira hacia otro lado ante las innumerables expresiones racistas y de odio expresadas por dirigentes de partidos fascistas, ante las loas efectuadas por amplios sectores del Ejército a la figura del dictador, por no hablar de la impunidad con las que algún alto mando del Ejército habla en términos de “asesinar a 26 millones de españoles” a la par que loan a Franco y defienden a VOX.

Ese mismo día 28 de enero, el Gobierno recibió el apoyo (en forma de abstención) de la fuerza más abiertamente fascista del Parlamento, VOX, para convalidar el Real Decreto de Medidas urgentes para la modernización de la Administración Pública y para la ejecución del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que establece las disposiciones generales para facilitar la programación, presupuestación, gestión y ejecución de las actuaciones financiables con los fondos europeos. Lo que en términos coloquiales son los 140.000 millones que “vendrán” de Europa, que serán repartidos entre los diferentes monopolios – Endesa, Iberdrola, Ferrovial, Inditex, etcétera – mientras será el pueblo el que pague dicha factura, pues el dinero que “viene” de Europa proviene en una gran parte en forma de créditos. A todo esto, la banca debe a los españoles unos 150.000 millones de euros que, por supuesto, no pagará.

  1. EL GOBIERNO DE COALICIÓN SOCIALDEMÓCRATA NO HACE OTRA COSA QUE GESTIONAR LA ACTUAL FORMA DE LA DICTADURA DEL CAPITAL

Tanto en política exterior como en el interior, el imperialismo tiene por igual a conculcar la democracia, tiende a la reacción. En este sentido resulta indiscutible que el imperialismo es la ‘negación’ de la democracia en general, de toda la democracia, y no solo, en modo alguno, de una de las reivindicaciones de la democracia, a saber: la autodeterminación de las naciones”. Sin duda los hechos dan la razón a Lenin y calca a la perfección en “Sobre la caricatura del marxismo y el ‘economismo imperialista’” la situación mundial y del Estado español actual. Un Estado español, que al igual que el conjunto de instrumentos desde los que la oligarquía financiera impone su dictadura a nivel planetario, es profundamente antidemocrático, anticomunista, chovinista y criminal. Hoy la dictadura de la burguesía no se expresa de la misma forma que se expresaba con el capitalismo premonopolista, ni tampoco se expresa en términos de democracia burguesa pues la propia burguesía cada vez es menor, proletarizándose a pasos agigantados la pequeña y la mediana burguesía condenadas inexorablemente a la ruina, la concentración del capital en un puñado de manos, el bloque oligárquico-burgués, es mayor y, por tanto, al desaparecer la competencia de forma acelerada y estar entronizado el capitalismo monopolista, el imperialismo, ésta concentración también tiene su reflejo en la superestructura, en la dominación política del capital financiero y su férrea dictadura de clase.

Desde el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) y el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) denunciamos el carácter antidemocrático del Estado español y expresamos nuestra solidaridad con el rapero Pablo Hasél, del que exigimos su libertad y rechazamos la sentencia condenatoria de unos tribunales de justicia en los que el Franquismo sigue presente y al mando. Denunciamos la esencia reaccionaria y traidora del Gobierno del PSOE-UP que tolera la movilización de los fascistas y demuestra que la clase obrera no tiene derecho ni tan siquiera a movilizarse en defensa de la sanidad Pública. Tanto el PCPE como el PCOE rechazamos la decisión adoptada por la Delegación del Gobierno de Madrid de prohibir arbitrariamente la manifestación convocada por 78 colectivos madrileños.

  1. LA CLASE OBRERA TIENE QUE LUCHAR A DIARIO PARA DEFENDER SUS DERECHOS Y LIBERTADES

En una situación de paro creciente, de rebaja incesante de los salarios, de aumento de la pobreza (incluso infantil), al tiempo que el Gobierno PSOE-UP se somete al dictado de los monopolios, ya sea en la gestión de la Covid-19, la compra de vacunas, el gasto en armamento, la traición al pueblo saharaui, o el pago de la estafa de Castor, la clase obrera está emplazada a levantar una estrategia propia para la defensa de sus derechos y libertades. Hay que acabar con las ilusiones del gobierno socialdemócrata y llevar a la clase obrera a una posición de organización de la contraofensiva. Porque la disyuntiva es entre ellos o nosotros, entre los monopolios y el pueblo. El pueblo no tiene otra alternativa que levantarse, luchar y vencer.

Únicamente la clase obrera organizada y dirigida en un sentido revolucionario, en una dirección de superación del capitalismo en su fase actual, en su fase putrefacta o de imperialismo, con el objeto de poner todos los medios de producción y el producto del proceso de producción en manos del pueblo, es capaz de cumplir esta misión. Democratizar la economía, es decir, imponer el socialismo, es el camino para una sociedad verdaderamente democrática.

Pero para que la clase obrera cumpla con su misión histórica, para que la clase obrera se una y se organice en una dirección revolucionaria, en una dirección de ruptura con el imperialismo y la dictadura de la oligarquía financiera, es condición necesaria la unidad comunista.

En este sentido hacemos un llamamiento a toda la clase obrera a situarse a la ofensiva ante los ataques de la actual dictadura del capital y, especialmente, a todas y todos los comunistas a unirse al proceso de unidad de acción comunista iniciado por nuestros partidos para fortalecerlo y poder dirigir a la clase obrera hacia la única salida que tenemos para conquistar una vida digna: La construcción del Socialismo.

 

Madrid, 31 de enero de 2021