1

En el parlamento andaluz cabe la falange

Como buen parlamento burgués que representa a la burguesía, en Andalucía especialmente a los terratenientes, la connivencia del parlamento andaluz con sus mercenarios fascistas es completa, y cada vez se preocupan menos en guardar las apariencias ante una clase obrera desorganizada, desclasada y engañada por los oportunistas PSOE-IU-PCE-Podemos-Anticapitalistas.

El grupo parlamentario VOX, cuya única diferencia con el PP son las maneras, no tiene ningún problema en mostrar la simbología franquista y falangista, es decir, fascista, en el mismo parlamento que defienden los oportunistas antes mencionados.

A pesar de los aspavientos y griteríos de los autollamados “anticapitalistas” y “antifascistas” (para ellos la palabra “comunista” es tabú) ellos ni siquiera han pedido jamás la prohibición de las organizaciones abiertamente fascistas, como la Falange. De hecho, ellos defienden que se puedan presentar a las elecciones, pues, dicen, eso es la “democracia”. La burguesa, claro. Para muestra, el lamento que lanzaron porque VOX se salió de la “Alianza por Andalucía” en la que estos oportunistas y el resto de fuerzas políticas del parlamento hacen piña.

La realidad es que La Falange es un partido político más registrado en el Ministerio del Interior, es por tanto, un partido legal, bajo la legalidad burguesa:

Por el contrario, gracias a la Ley de Partidos impulsada por PP y PSOE, la “izquierda” amiga de los oportunistas de Podemos-IU-PCE-Anticapitalistas, no son pocos los partidos ilegalizados que incomodaban e incomodan a los fascistas españoles:

Herri Batasuna

Euskal Herritarrok

Batasuna

Acción Nacionalista Vasca

Partido Comunista de las Tierras Vascas

Herritarren Zerrenda

Autodeterminaziorako Bilgunea

Abertzale Sozialisten Batasuna

Aukera Guztiak

Demokrazia Hiru Milloi

Askatasuna

Sozialista Abertzaleak

Nafarroako Sozialista Abertzaleak

Partido Comunista de España (reconstituido)

Además, el gobierno socialista en 2008, a través de la Abogacía General del Estado y la Fiscalía, intentó impugnar la candidatura a las elecciones al Parlamento Europeo de 2009 “Iniciativa Internacionalista – La solidaridad entre los pueblos” por mantener relaciones con la “izquierda abertxale”.

Sin embargo, sobre La Falange y su nueva versión de VOX, no hemos oído jamás a estos oportunistas del PSOE-IU-PCE-Podemos-Anticapitalistas tan “demócratas” pedir la ilegalización de esas organizaciones fascistas.

Conclusión:

Las instituciones burguesas y la socialdemocracia o pata izquierda del régimen capitalista, son totalmente cómplices, e incluso el alimento, del fascismo. Facilitándole el camino, poniéndole una alfombra roja, para preparar su golpe terrorista abierto con el fin de intentar sofocar el más que probable estallido social de las capas populares como consecuencia de su empobrecimiento y miseria frutos de los rescates a la oligarquía financiera y los monopolios, que ejecutan tanto la pata izquierda como derecha del parlamento y congreso burgueses.

La única vacuna contra el fascismo es la abolición del parlamento burgués y el capitalismo, a través de la instauración del Socialismo, con un parlamento obrero y el control obrero de la producción y la economía.

 

Secretaría Política del Comité Regional del PCOE en Andalucía




El “gobierno progresista” no puede maquillar al Estado fascista

Decía el franquista Rodolfo Martín Villa, en su libro “Al servicio del Estado”, allá por el año 1985 que “la Transición fue obra, sobre todo, de reformistas del franquismo, quiénes disfrutaron de un amplio margen de maniobra para ejecutar el proyecto de reforma política del Rey”. Sin duda tiene razón, los franquistas, con la inestimable colaboración de la socialdemocracia -PSOE- y del oportunismo encarnado en el PCE, mantuvieron al Estado franquista, al cual le aplicaron unos retoques cosméticos que, muy pronto, se cayeron y mostraron al Estado actual en su justa dimensión, manteniendo la médula espinal ideológica de su antecesor, su esencia fascista.

Esa leve aplicación cosmética sirvió no solo para que los monopolios mantuvieran plenamente el poder, sino también para que éstos se integraran en las estructuras imperialistas europeas, a la par que se barraba una auténtica ruptura democrática que requería el pueblo para resolver cuestiones como el derecho a la autodeterminación de las naciones oprimidas, la cuestión de la tierra evitando una reforma agraria que permitiera el desarrollo del agro español, fundamentalmente en Castilla, Extremadura y Andalucía, manteniendo los privilegios de los terratenientes y, como no, sosteniendo el capitalismo monopolista de Estado para seguir agudizando la explotación del proletariado y satisfacer, todavía más, los intereses de los monopolios.

Secuestros de publicaciones, cierres de radios y periódicos, ilegalización de partidos, terrorismo de Estado, presos políticos, exiliados políticos, torturas, juicios farsas, pronunciamientos militares en favor de Franco, un anticomunismo enfermizo y un largo etcétera dejan bien patente la esencia fascista de esa “reforma política del Rey” a la que se refiere el fascista Martín Villa, protagonista político tanto en la masacre de Vitoria de 3 de marzo de 1976 como en los Sanfermines de 1978.

En los últimos tres años y medio en Cataluña hemos podido comprobar como el Estado español no ha vacilado en apalear al pueblo catalán por expresarse, ya fuera en las urnas o en la calle, cómo se ha hecho un juicio farsa por el Tribunal Supremo que ha arrojado el encarcelamiento de dirigentes políticos catalanes, cómo se está persiguiendo judicialmente a miles de ciudadanos catalanes, cómo el Gobierno del corrupto Rajoy no tuvo miramientos en liquidar un gobierno elegido por los catalanes e imponer unas elecciones autonómicas en diciembre de 2017 y, posteriormente, como la Judicatura iba impidiendo que los candidatos planteados por el Parlament pudieran ser investidos – Puigdemont, Turull -, cómo proliferaban en Bélgica, Suiza y Escocia exiliados políticos catalanes, cómo la Judicatura vuelve a destituir a un President electo por no quitar una pancarta que exigía la libertad de los presos políticos, cómo la Judicatura pasando por encima del Govern de la Generalitat imponía la celebración de las elecciones autonómicas catalanas a pesar de que la mayoría de políticos, a excepción del fascista VOX y el partido que gobierna, el PSC-PSOE, que querían que se votase el 14 de febrero fecha que, a la postre, ha sido la que el TSJC ha impuesto.

No vamos a proceder a analizar profusamente las elecciones catalanas, unas elecciones que demuestran la naturaleza del Estado, totalmente teledirigidas por éste a través de la Judicatura, donde ha predominado la abstención y donde las fuerzas independentistas han avanzado en número de escaños en el Parlament, sumando 4 escaños más – un total de 74 – que en 2017.

Resultado que, sin duda, no ha sido del agrado para los poderes fácticos del Estado. Recién contados los escasos votos depositados en las urnas del 14 de febrero en Cataluña el Estado no dudó en mover ficha de manera inmediata ejecutando el encarcelamiento de Hasél y movilizando a la Audiencia de Lleida para que saque una nueva sentencia condenatoria contra el rapero comunista (un Altsasu II), movilizando a la fiscalía para recurrir el tercer grado de los presos políticos del Procés otorgado por la Generalitat a finales de enero, azuzando a sus fuerzas represivas contra el pueblo y, de paso, aprovechando para absolver a sus reaccionarios corruptos como Cifuentes, o dejando la Audiencia Nacional a Rodrigo Rato en libertad “por ser mayor de 70 años y mostrar su reinserción”.

El Estado español y sus leyes son fascistas, y la descomposición del capitalismo monopolista de Estado, su putrefacción económica, hace que se muestre cada vez con mayor claridad la esencia fascista el Estado. Cada día es más visible la inexistencia de derechos y libertades del pueblo, ¡o se asumen plenamente los intereses de los monopolios y no se cuestionan o el Estado aplica inmisericordemente la violencia! ¡O el pueblo se autocensura o se le apalea, se le persigue y se le encarcela!

El imperialismo se halla en bancarrota económica, la tasa de ganancia decrece a la par que se acrecienta la tasa de explotación. Esta contradicción irresoluble, y que muestra la inviabilidad del capitalismo, se exacerba con el desarrollo de la automatización de la producción, de la robotización. En esto nada tiene que ver la pandemia, aunque los imperialistas justifiquen la inviabilidad de su sistema económico y, por tanto, de su formación socioeconómica, con la COVID-19. Si tomamos como ejemplo a INDITEX:

  • En septiembre de 2017 leíamos noticias como “Zara crea un “dependiente robot” capaz de gestionar, a la vez, 700 pedidos online” realizando una prueba piloto en una tienda de A Coruña.
  • En junio de 2020, el Presidente de INDITEX, Pablo Isla, presentó un plan para el periodo 2020-2022 para acelerar y ampliar su estrategia de robotización (transformación digital) en la que invertirán 1.000 millones de euros para el impulso de la actividad online y 1.700 millones de euros para robotizar propiamente las tiendas.
  • En octubre de 2020 INDITEX, y los traidores sindicatos CCOO y UGT, un apéndice del Estado fascista español, suscriben un acuerdo para cerrar 300 tiendas en España en lo que es, según secciones sindicales en INDITEX, un ERE encubierto.
  • En enero de 2021 podíamos leer en la prensa burguesa que “Inditex contrata a los robots de Walmart para la gestión de su venta online”.

Y detrás del camino de la robotización emprendido por los monopolios, el Estado español tenía una deuda total en el tercer trimestre de 2020 del 251,3% del PIB. La deuda pública española en 2020 se incrementó en 122.439 millones de euros, ascendiendo a 1,311 billones de euros, lo que equivale al 117,1% del PIB. Asimismo, hay 900.000 trabajadores en situación de ERTE, como paso previo para engrosar las filas del paro forzoso.

Ante este escenario, el Gobierno está obligado a cumplir con las leyes fascistas del Estado, garantizar la perpetuidad del sistema económico capitalista y de la productividad, y ello pasa, por un lado, en exacerbar la represión y la violencia del Estado contra la clase obrera y, por otro, en seguir transfiriendo riqueza en favor de los monopolios a costa de empobrecer, todavía más, al pueblo trabajador. Gobierno “progresista” que no sólo no ha derogado ninguna de las leyes reaccionarias realizadas por el gobierno fascista y corrupto de Rajoy, sino que toda la ‘izquierda’ abrazó en la moción de censura al corrupto gobierno del PP en junio de 2018.

La ideología anticomunista y fascista del Estado se evidencia no solo en las sentencias judiciales, no sólo en los pronunciamientos del ejército en favor de Franco, sino que no lo pueden disimular, incluso, en declaraciones públicas de sus altos mandos. Sin ir más lejos, el pasado 16 de febrero, el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, José Luis Concepción, señaló que “la democracia de un país se pone en solfa desde que el Partido Comunista forma parte del Gobierno”. Un Partido Comunista al que se refiere, el PCE, que no sólo es copartícipe, junto con los franquistas, de que este Estado fascista siga vivo 45 años después de la muerte del tirano sino que, abiertamente, se posiciona de parte de los monopolios y su Estado fascista, de los verdugos de la clase trabajadora, como se puede comprobar en la siguiente declaración de su secretario general defendiendo la represión de las Fuerzas de represión del Estado contra el pueblo:

 

 

Incluso estos traidores, oportunistas del PCE cada día de manera más descarada en la orilla del fascismo apoyando la represión contra la clase obrera, le sobran a la Judicatura. Sin duda, en el Estado español se constata con claridad lo expresado por el Programa de la Internacional Comunista aprobado en el VIº Congreso de la Komintern, quedando plenamente retratado el papel de la socialdemocracia y, cómo no, también el papel de este gobierno “progresista” del PSOE-PODEMOS/IU-PCE:

Con objeto de adaptarse a las modificaciones de la coyuntura política, la burguesía utiliza alternativamente los métodos fascistas y los métodos de coalición con la socialdemocracia, dándose el caso de que, a menudo, esta última desempeña un papel altamente fascista. En el curso de los acontecimientos manifiesta tendencias fascistas, lo cual no le impide, en otras circunstancias políticas, agitarse contra el gobierno burgués en calidad de partido de oposición. El método fascista y el de coalición con la socialdemocracia son habituales para el capitalismo ‘normal’ y constituyen un signo de la crisis capitalista general, son utilizados por la burguesía para retrasar la marcha progresiva de la revolución”.

El capitalismo es un obstáculo para el desarrollo de la humanidad. No sólo ha demostrado su inviabilidad, sino que acredita que únicamente se puede mantener a costa de liquidar al ser humano y a la naturaleza. El imperialismo sólo se puede sostener por la violencia, y únicamente puede ofertar más miseria para las masas proletarias, para los campesinos, y más represión, más reacción, más fascismo, y en este escenario también se halla el Estado español, uno de los escalones más débiles de la cadena imperialista. Hoy más que nunca, tanto en el mundo como en el Estado español, adquiere una dimensión mayor la consigna ¡Socialismo o barbarie! Por ello, a este poder fascista de los monopolios únicamente se puede contraponer el poder de la clase obrera, la dictadura del proletariado.

 

¡Fortalece el Partido Comunista Obrero Español!

¡Por la dictadura del proletariado!

¡Socialismo o barbarie!


Madrid, 21 de febrero de 2021

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Multados por alzar el puño [ESP/GAL]

El Partido Comunista Obrero Español en Galicia asistió el pasado 17 de febrero a las diferentes manifestaciones convocadas por la libertad de Pablo Hasel.

En la convocatoria que se celebró en A Coruña, la totalidad de la movilización transcurrió con absoluta normalidad, teniendo en cuenta el ambiente de crisis económica y absoluta rabia e impotencia ante unas instituciones que ejercen la represión a la clase trabajadora de forma tan feroz como hemos estado viendo estos días, donde incluso en Linares los cuerpos represivos han utilizado fuego real contra los manifestantes que protestaban contra la violencia policial en el pueblo.

La violencia de la que hablamos, claramente con un marcado carácter de clase, no sólo la realiza quien activamente envía a las FFCCSE o quien dicta sentencias, sino también quien calla y hace intentonas absurdas por apagar las movilizaciones haciendo creer al pueblo en las instituciones de un Estado que mantuvo intacto el esqueleto franquista. Decimos esto porque el pueblo trabajador ha tenido que ver entre los asistentes a la basura oportunista de la UJCE y PCE, como si su partido no formara parte de un gobierno colaboracionista con el encarcelamiento de Pablo Hasel y responsable de los nuevos detenidos y heridos en los actos de solidaridad que ha habido esta semana, entre otros.

Quien no tuviese claro el carácter de clase del Estado y sus instituciones, al asistir a cualquiera de estas convocatorias esclarecería todas sus dudas, puesto que los de “proteger y servir” iban a por todas: escopetas, escudos y porras desenfundadas para caldear el ambiente, y tratar de amedrentar a los compañeros, a sabiendas que con esas armas recientemente arrancaron un ojo a dos manifestantes en Cataluña.

En A Coruña, una vez finalizada la convocatoria y cuando los asistentes empezaron a retirarse, un furgón de los antidisturbios pasó del lado de los manifestantes a lenta velocidad con un claro afán provocador, ya que tras más de una hora de hostigamiento continuo por su parte, no habían tenido la oportunidad de reprimir de ninguna forma a los manifestantes. Fue entonces cuando nuestros camaradas pudieron ver con sus propios ojos cómo un joven que alzó el puño en señal de resistencia y su acompañante fueron cacheados y multados. Pasó exactamente lo mismo con un testigo que trató de grabar aquella aberrante escena. Todo esto aderezado con la típica actitud chulesca de los cuerpos represivos, mostrando y agitando las porras para exasperar más aún al tumulto de manifestantes que se acumularon indignados.

Esto no es un caso aislado. A día de hoy los heridos y detenidos en las movilizaciones por Pablo Hasel se cuentan por decenas, mientras los nazis y fascistas de todo pelaje gozan de total impunidad frente a las instituciones del Estado. Desde el PCOE expresamos nuestra más profunda solidaridad de clase con los encausados de todo el Estado.

El Estado fascista español se encuentra en una situación de absoluta bancarrota económica e ideológica, en la que un gesto como levantar un puño se convierte en motivo de represión inmediata. Los fascistas y los burgueses, por tanto, tan solo pueden sostenerse mediante la violencia. Es el momento de la militancia comunista para fortalecer a la clase obrera, tanto organizativa como ideológicamente. Es el momento de resolver la contradicción que se expresa en nuestros días: Imperialismo contra Socialismo.

 

¡Abajo el Estado fascista!

¡Socialismo o Barbarie!

 

Secretaría de Movimiento Obrero y de Masas del PCOE en Galicia

Multados por alzar o puño

 

O Partido Comunista Obreiro Español en Galicia asistiu o pasado 17 de febreiro ás diferentes manifestaciónes convocadas pola liberdade de Pablo Hasel.

Na convocatoria que se celebrou na Coruña, a totalidade da mobilización transcorreu con absoluta normalidade, tendo en conta o ambiente de crise económica e absoluta rabia e impotencia ante unhas institucións que exercen a represión á clase traballadora de forma tan feroz como estivemos vendo estes días, onde mesmo en Linares os corpos represivos han utilizado lume real contra os manifestantes que protestaban contra a violencia policial no pobo.

A violencia da que falamos, claramente cun marcado carácter de clase, non só a realiza quen activamente envía ás FFCCSE ou quen dita sentenzas, senón tamén quen cala e fai intentos absurdas por apagar as mobilizacións facendo crer ao pobo nas institucións dun Estado que mantivo intacto o esqueleto franquista. Dicimos isto porque o pobo traballador ha tido que ver entre os asistentes ao lixo oportunista da UJCE e PCE, coma se o seu partido non formase parte dun goberno colaboracionista co encarceramento de Pablo Hasel e responsable dos novos detidos e feridos nos actos de solidariedade que houbo esta semana, entre outros.

Quen non tivese claro o carácter de clase do Estado e as súas institucións, ao asistir calquera destas convocatorias esclarecería todas as súas dúbidas, posto que os de “protexer e servir” ían a por todas: escopetas, escudos e porras desenfundadas para caldear o ambiente, e tratar de amedrentar aos compañeiros, sabendo que con esas armas recentemente arrincaron un ollo a dous manifestantes en Cataluña.

Na Coruña, unha vez finalizada a convocatoria e cando os asistentes empezaron a retirarse, un furgón dos antidisturbios pasou ao lado dos manifestantes a lenta velocidade cun claro afán provocador, xa que tras máis dunha hora de fustrigación continua pola súa banda, non tiveran a oportunidade de reprimir de ningún xeito aos manifestantes. Foi entón cando os nosos camaradas puideron ver cos seus propios ollos como un mozo que alzou o puño en sinal de resistencia e o seu acompañante foron cacheados e multados. Pasou exactamente o mesmo cunha testemuña que tratou de gravar aquela aberrante escena. Todo isto aderezado coa típica actitude chulesca dos corpos represivos, mostrando e axitando as porras para exasperar máis aínda ao tumulto de manifestantes que se acumularon indignados.

Isto non é un caso illado. A día de hoxe os feridos e detidos nas mobilizacións por Pablo Hasel cóntanse por decenas, mentres os nazis e fascistas de todo pelame gozan de total impunidade fronte ás institucións do Estado. Desde o PCOE expresamos a nosa máis profunda solidariedade de clase cos procesados de todo o Estado.

O Estado fascista español atópase nunha situación de absoluta bancarrota económica e ideolóxica, na que un xesto como levantar un puño convértese en motivo de represión inmediata. Os fascistas e os burgueses, por tanto, tan só poden sosterse mediante a violencia. É o momento da militancia comunista para fortalecer á clase obreira, tanto organizativa como ideológicamente. É o momento de resolver a contradición que se expresa nos nosos días: Imperialismo contra Socialismo.

 

Abaixo o Estado fascista!

Socialismo ou Barbarie!

 

Secretaría de Movemento Obreiro e de Masas do PCOE en Galiza




Unidad Popular contra la violencia del Estado burgués y por la libertad de Pablo Hasél

El ingreso en prisión del compañero Pablo Hasél deja bien patente la naturaleza reaccionaria de este Estado resultante del periodo histórico denominado “Transición” que no fue más que una traición contra el pueblo trabajador perpetrado por el pacto entre oportunistas y franquistas.

Nuevamente la Judicatura ha retratado su “independencia” y muestra, bien a las claras, la inexistencia de la separación de poderes en el actual Estado, instrumento que condensa toda la violencia de la burguesía monopolista contra la clase obrera, instrumento esencial para el ejercicio de la dictadura que los monopolios imponen en este país desde hace décadas. Un largo listado de sentencias judiciales favorables y/o tolerantes con todo tipo de formas de la violencia del Estado contra el pueblo y la clase obrera, ratifican esta afirmación de forma inobjetable. Como ejemplo elocuente, por su actualidad, se puede citar el del recientemente fallecido torturador y asesino General de la Guardia Civil Rodríguez Galindo, quien a pesar de su criminales acciones tan solo pasó en prisión, en condiciones privilegiadas, una mínima parte de su condena y, además, siguió participando en las actividades de la Guardia Civil, y a su muerte recibe homenajes sin que éstos sean perseguidos por instancia alguna.

El encarcelamiento de Pablo Hasél expresa la putrefacción del Estado español, que no soporta ya ni tan siquiera unas canciones críticas, y que necesita reprimir esa actividad cultural comprometida socialmente, ante el riesgo que le supone su capacidad de influir en las posiciones de descontento de sectores cada vez más amplios del pueblo.

En esta situación, en la que el capitalismo español se adentra en una nueva etapa de reducción de salarios e incremento de la tasa de explotación, como única salida a sus actuales dificultades para mantener el proceso de reproducción ampliada del capital,  todo el aparato coercitivo del Estado se apresta a una nueva escalada en el ejercicio de su violencia de clase contra la clase obrera y contra los sectores populares para, con su terror, tratar de mantener la paz social que legitime su brutal dictadura.

Este capitalismo bárbaro es consciente de que el progresivo empobrecimiento de la clase obrera, y el aumento incesante de los sectores condenados a la exclusión y a la marginalidad social generará, antes o después, una respuesta de masas que confrontará con su parasitario sistema. Por ello se apresta a tratar de sofocar cualquier inicio de respuesta social, para “ahogar al niño en la cuna”. Pero sus desesperados intentos están condenados, inexorablemente, al fracaso.

Estos pasados días hemos visto la “razia” realizada por la Policía Nacional en Linares (Jaén), actuando como una mara ultraviolenta, seguida del silencio cómplice y servil del Gobierno, retratando a las fuerzas y cuerpos represivos del Estado. Auténticas fuerzas de choque contra las luchas obreras y populares, que actúan con total impunidad, y que son una amenaza para la misma vida de quienes, de forma activa, luchamos por la libertad y la justicia social.

Son todos ellos intentos inútiles de la clase dominante. La fuerza del pueblo organizado en lucha por sus derechos es imparable e invencible. No hay bastantes prisiones para encerrar las ansias de libertad de la clase obrera combativa.

La lucha continuará, por la libertad de Pablo Hasél y, también, contra quienes someten a la mayoría social, a la clase obrera, a unas condiciones de vida y de trabajo cada día peores, al paro, las privatizaciones, y las guerras imperialistas. La lucha es contra la dictadura de los monopolios, contra el imperialismo, contra la monarquía y sus lacayos, contra el gobierno de coalición socialdemócrata, y contra la barbarie de los cuerpos represivos y un Estado criminal. O ellos, o nosotros.

El presente es de lucha, el futuro es nuestro.

El PCOE y el PCPE llaman a la más amplia y activa solidaridad con Pablo Hasél, por su libertad, y por la libertad de cualquier preso político. Solo la lucha nos dará la victoria.

 

¡LIBERTAD PARA PABLO HASÉL!

POR LA REPÚBLICA SOCIALISTA, ABAJO EL GOBIERNO BURGUÉS

SOLO EL PUEBLO ORGANIZADO DEFIENDE AL PUEBLO




Represión al pueblo de Linares: los verdugos llevan placa

El pueblo de Linares sufre este fin de semana la misma represión que ha sufrido desde siempre la clase obrera a manos de los cuerpos represivos del Estado español, cuyo papel es hacer de verdugos a aquellos que hacen frente a las injusticias o simplemente muestran su descontento.

La Policía Nacional es un nido de fascistas y torturadores, tal como lo eran los grises del franquismo, que agreden al pueblo de manera impune y con el apoyo de todas las administraciones, instituciones judiciales y partidos del régimen. Porque con ellos forman un todo que sirve para sostener la explotación del hombre por el hombre.

En Linares, un pueblo desangrado por el paro, donde la desindustrialización ha sido la tónica general de las últimas décadas, y que se acrecienta con los cierres de El Corte Inglés o Zara, los verdugos del régimen, como hacen en todas partes, no sólo han encubierto a la escoria fascista con placa que campa a sus anchas por las calles, con la chulería y prepotencia con que acostumbran, pudiendo pavonearse borrachos a plena luz del día, sino que han iniciado una escabechina a base de cacerías e incluso disparando a bocajarro y a traición, como suelen hacer estos cobardes, que, como grita la juventud linarense, no son nada sin la placa.

 

Denunciamos también el papel encubridor de los medios de comunicación, en especial Canal Sur, que representa hoy el altavoz del fascismo institucional. Mientras en directo disparaban a bocajarro a un hombre indefenso, el periodista mercenario de dicho medio que ha presenciado dicho crimen, habla de “altercados” y “tensión”, e incluso dice que los antidisturbios actúan para despejar la zona cuando “hay alguna agresión o tiran alguna botella”.

Desde el PCOE no pedimos una limpieza de la Policía Nacional, ni de ningún cuerpo de represión del Estado. No pedimos nada. Nada será concedido por los verdugos y sus cómplices. A lo que aspiramos y a ello alentamos a la clase obrera, es a construir sus propias instituciones y sus propias fuerzas de seguridad populares, a través de un Frente Único del Pueblo, antifascista y anticapitalista, para abolir y aplastar a los verdugos del régimen y cumplir su misión contraria: reprimir a los ricos, quitarles lo que nos han robado durante siglos y poner las inmensas riquezas que generamos la clase obrera en manos de toda la sociedad para su disfrute.

 

Por la abolición de las Fuerzas de Seguridad del Estado

Por su sustitución por una policía y ejército populares

Por el Frente Único del Pueblo

Por el Socialismo

 

Comité Regional del PCOE en Andalucía




La agresión de Linares no es un caso aislado

El pasado viernes 12, en torno a las 18:30 de la tarde en la localidad de Linares (Jaén), dos policías fuera de servicio (concretamente un subinspector de la Comisaría de Linares y un agente) agredieron en plena calle a un hombre frente a su hija menor de 14 años, la cual también fue golpeada. Una mujer que pasaba por allí en ese momento también fue agredida por estos energúmenos. Este hecho fue grabado por familiares de las víctimas, así como algunos viandantes que subieron los videos por diferentes redes sociales, por lo que algunos medios de comunicación a nivel nacional se hicieron eco del mismo.

En uno de los videos, grabado por el cuñado del hombre agredido, uno de los agresores reconoce y justifica la paliza delante de sus compañeros policías (que se muestran totalmente pasivos ante las burlas y bailes que este realiza a los vecinos que le increpan su proceder) afirmando (sabiéndose impune de sus actos) que “nos ha buscado boca y se la ha encontrado, que eres un listo, tú y el otro, los dos”. También reconoce haber golpeado a la menor de 14 años, “con catorce años porque se ha metido donde no tenía que meterse”. Y respecto a la tercera persona que sufrió sus golpes dice en tono irónico que “a todo el mundo, le hemos pegado a todo el mundo”.

Como reconocen las fuentes policiales de Linares, recogidas en el diario El Español, “no ha sido una simple pelea: se les ha ido las manos a los compañeros”. Los dos agresores siguieron golpeando al hombre pese a que había caído al suelo, dejándolo inconsciente y teniendo que ser llevado en una ambulancia al Hospital San Agustín. Según nos cuenta el diario El País, “presenta la nariz rota, una herida en una ceja que ha necesitado varios puntos de sutura y una fisura en la córnea. La hija, de 14 años, también resultó herida cuando trataba de separar a uno de los agentes que aparece en los videos difundidos ensañándose con él. La menor tiene un ojo inflamado y una fisura en el antebrazo.”

Desde el Ayuntamiento de Linares, gobernado por PP, Ciudadanos y CILU Linares, han lanzado un comunicado “condenando enérgicamente” la agresión, afirmando que es un hecho que “ensucia la imagen de un cuerpo que siempre ha velado por la seguridad de los linarenses”. Por su parte, el oportunismo de los representantes de Podemos en la localidad jienense ha afirmado que son agresiones “desmedidas y sin motivo”. Sin embargo, este episodio no es algo aislado, no es el primero que ocurre y posiblemente tampoco sea el último por parte de la Policía en el Estado español. La propia legalidad burguesa, representada por el Tribunal de Estrasburgo, condenó al Estado español por ejercer la violencia policial en una protesta contra los recortes de 2014. Y esto no es más que otro de tantos episodios de violencia policial en este país. Cercana tenemos también la represión policial en Cataluña el 1 de octubre del 2017 contra el pueblo catalán que quería ejercer un derecho democrático como es la autodeterminación de su nación. Por no mencionar casos de brutalidad policial durante el estado de alarma. ¿No es acaso el actual Ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, cómplice y encubridor de torturas en el Estado español?

Esto demuestra que el Estado español se salta la legalidad burguesa que dice defender y una vez más muestra su verdadero rostro fascista. Los propios policías que en su perfil de Twitter dicen que luchan “por una Policía más justa y contra tanta injusticia” no ha dudado en satanizar a los jóvenes de Linares que han protestado este sábado ante tal crimen y afirmando que “Pero oyes, muy valientes cuando estamos parados pero cuando se carga, no veas como corren”, lo que sirve de muestra de que más que casos aislados es la institución la que está podrida, como buena herramienta del Estado represor y que da igual que hayan detenido a los agresores, la propia institución, incluyendo a sus miembros supuestamente “progresistas”, están con ellos.

Mención especial merece el Partido Más País en Jaén, que ha condenado las protestas del pueblo de Linares, si bien en un acto de cobardía borraron el tuit de su cuenta, ignorando la brutalidad policial (esta vez con policías uniformados) que han reprimido una manifestación en la que había niños.

 

Pese a la gran difusión en redes y algunos medios burgueses de los videos de la agresión, hay que mencionar que la persona que grabó parte de las imágenes recibió amenazas de un policía uniformado, al cual se le dijo, según nos indica el diario Ideal, que “si las imágenes veían la luz, él estaría automáticamente denunciado por la ley de protección de datos”. ¿Qué hubiera pasado de no haberse hecho viral el video, que es lo que estos policías querían? ¿Se habría procedido contra ellos? ¿Hubieran lanzado los partidos del régimen comunicados “condenando” lo ocurrido? Lo más probable es que nadie se hubiera hecho eco de esto, como muchos de estos episodios. Y por otro lado, la condena iría para quien denunciara lo ocurrido, como está pasando actualmente con el rapero comunista Pablo Hásel por, entre otras cosas, hablar del asesinato de 15 inmigrantes por parte de la Guardia Civil en Ceuta en lo que ya se conoce como la “tragedia del Tarajal”.

Y mientras algunos excusan a los policías agresores con que estaban fuera de servicio y con que estaban borrachos, 8 jóvenes de Altasu han sido condenados con la cárcel acusados de terrorismo por supuestamente agredir a unos guardias civiles fuera de servicio, que no es más que un burdo montaje policial, con la intención de intimidar a cualquier grupo de personas mínimamente combativo o disidente en el País Vasco, como ya denunció nuestra organización.

De nuevo, no se puede hablar de casos aislados cuando desde el propio gobierno se hace la vista gorda no sólo con el proceder fascista de la Policía, sino también con miembros del Ejército que hablan de asesinar a 26 millones de españoles en un grupo de WhatsApp o cuando se expulsan a militares que defienden la República como modelo de Estado, por firmar un manifiesto antifranquista (caso del cabo Santos) o por denunciar las irregularidades, corrupción y privilegios en su seno (caso de Luis Gonzalo Segura). Durante la mal llamada Transición nunca se depuró a las diferentes instituciones de los adeptos al régimen franquista, entre ellas a la Policía y el Ejército, y como dice el refranero, “de aquellos polvos vienen estos lodos”.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) nos solidarizamos con las víctimas y con el pueblo de Linares frente a la represión fascista de su Policía, la cual, repetimos una vez más, no es un caso aislado, sino algo sistemático. En el momento en que son escritas estas líneas se informa que hay 13 detenidos en las protestas. Así mismo, no podemos dejar de señalar que todos esos elementos reaccionarios y fascistas que hay en estas instituciones sólo podrán ser depurados por completo bajo el socialismo.

 

CONTRA LA REPRESIÓN POLICIAL

POR LA LIBERTAD DE LOS PRESOS POLÍTICOS

POR EL SOCIALISMO

 

PCOE en Jaén




Córdoba y la base militar imperialista

Córdoba ha logrado lo que quería. Así abría el Diario de Córdoba la noticia de la resolución definitiva del Ministerio de Interior para que la provincia andaluza fuera la sede de la nueva base militar del Ejército de Tierra.

Una vez más, los medios de comunicación se apropian de las verdaderas necesidades del pueblo cordobés, sirviendo de la forma más parasitaria a sus dueños obcecados en culminar sus objetivos imperialistas.

De entre todas las propuestas regionales para acoger la base militar, Córdoba ha sido la elegida definitivamente, lo cual ha propiciado la rápida intervención de todos los sectores reformistas y reaccionarios para mostrar su enorgullecimiento ante la resolución de Interior.

La proposición de Córdoba se materializó en diciembre, cuando el alcalde, en colaboración con la Universidad de Córdoba, hacía pública la decisión del Ayuntamiento de la provincia. Tras esta aparición pública subyace el acto precedente que incluyó la participación de la Confederación de Empresarios de Córdoba (CECO), de la mano de representantes de los sindicatos CCOO y UGT, que nuevamente vuelven a mostrar su esencia reaccionaria, abandonando a la clase obrera cordobesa a la que dicen defender, para posicionarse públicamente como un férreo apoyo al nuevo proyecto con fines imperialistas del Estado.

La exhaustiva participación de la Universidad de Córdoba viene a demostrarnos la esencia de las Universidades Públicas en el Estado capitalista. Y es que la Universidad de Córdoba y su rector José Carlos Gómez Villamandos no dudan en manifestar su alegría tras la resolución definitiva, que, en palabras del rector de la Universidad, debe ser analizada “en cuanto a desarrollo y empleo en las próximas décadas siendo un enclave que atraerá, sin duda, a más industrias a nuestro territorio”. El rector ha señalado que “para la Universidad de Córdoba es una gran oportunidad que sabrá aprovechar en investigación y formación, y que permitirá aumentar de forma exponencial la excelente relación que la UCO tiene en estos ámbitos con el Ejército de Tierra”.  Se muestra la esencia de la Universidad en su forma más genuina, como engranaje de preparación de obreros cualificados, poniendo de manifiesto su apoyo a los planes imperialistas del Estado. En consonancia con estas declaraciones de la Universidad de Córdoba, ni el Consejo de Estudiantes ni el Frente de Estudiantes, sindicato este último con posiciones pretendidamente defensoras de los intereses de la clase obrera, han emitido una sola palabra acerca del proceso en el que la Universidad se ha visto involucrada. Estas dos organizaciones estudiantiles son las que gozan de la mayor influencia entre el estudiantado de la Universidad de Córdoba, demostrando su incapacidad para atajar los problemas que afectan a la clase obrera.

La postura de Comisiones Obreras y UGT tampoco queda exenta de la influencia de sus aspiraciones de apuntalar el imperialismo. Buena prueba de ello son las declaraciones de Marina Borrego, secretaria general de CCOO en Córdoba, que ha declarado que “Córdoba debe estar de enhorabuena”.

Como ya vienen acostumbrando las instituciones del Estado, todas han mostrado su beneplácito ante la noticia, desde el alcalde a la Diputación, hasta la vicepresidenta del Gobierno más progresista de la historia de la democracia española, Carmen Calvo, que haciendo uso de su procedencia cordobesa, se permite afirmar que la base logística del Ejército de Tierra que va a acoger Córdoba es “una magnífica puerta de futuro para todos los cordobeses”. Además, este último caso ha supuesto el enfurecimiento del alcalde de Jaén, que no ha dudado en mostrar su decepción tras el rechazo de su provincia, hablando en términos de favoritismo motivado por la procedencia de la vicepresidenta, lo que nos demuestra la esencia reaccionaria de estas instituciones, cuya mayor ocupación es la de enfrentarse por albergar una base imperialista.

Uno de los principales argumentos expuestos por toda la representación imperialista es la creación de trabajo que supondrá la base, calculado en aproximadamente 1400 empleos de proveedores. Sin inmiscuirnos aquí en nociones teóricas de por qué este conocido argumento es falso, pues no es el pretendido del comunicado, nos sorprende como se olvida mencionar el gasto de 350 millones de euros que supondrá la iniciativa, que sin lugar a dudas podrían haber sido puestos al servicio de los sectores populares cordobeses más afectados por la crisis del coronavirus. Por contextualizar se estima que el PIB caerá en Córdoba capital en 2021 un 17% y la mitad en el resto de la provincia. El número de desempleados superaba los 80.000 a principios de noviembre, un 14% más que el año anterior en la misma fecha. El número de ERTE se aproximaba casi a los 2.000 en octubre. Y unas 300 empresas han cesado su actividad desde febrero a octubre. La solución brindada a estos datos por la Junta de Andalucía y el Estado es una base militar, demostrando claramente que sus intereses de clase están muy alejados de las cifras espeluznantes que afectan y afectarán al pueblo cordobés.

También tienden a olvidar los reformistas y sus medios apuntaladores del imperialismo la implicación de establecer una base militar en Córdoba, que convierte a la ciudad en una diana accesible en caso de estallar un conflicto bélico entre los diferentes bloques imperialistas. Sin embargo, como es propio de su naturaleza de clase, se permiten tildar la elección de Córdoba como un lugar geográficamente estratégico. Una vez más, vemos cómo el capital especula con la paupérrima situación de la clase obrera, necesitada a toda costa de garantizar su subsistencia tras los impactos de la grave crisis, para justificar sus proyectos imperialistas.

Como apunte de otro tema de controversia relacionado con la base logística, también encontramos contradicciones en el lugar que alojará a la misma. Las tres proposiciones son las de El Higuerón, La Rinconada y La Carlota, siendo la primera opción la más apetecible para el Ayuntamiento. Se trata de una zona que incluye miles de metros que están ubicados en Suelo no Urbanizable de Especial Protección Vega del Guadalquivir. Esto es, habría que recalificar una gran parte del terreno para poder utilizarlo con fines industriales, constituyendo así un atentado a nivel ecológico, que como es evidente, no tendrá ninguna repercusión ulterior, y las protestas de los colectivos ecologistas promotores del individualismo más recalcitrante serán mínimas.

La solución de los problemas de los trabajadores cordobeses no concilia con ningún proyecto imperialista que convierta a la ciudad en un foco de posibles contingencias, así como su liberación no puede venir acompañada de aquellas fuerzas políticas y sindicatos que brindan incondicionalmente su apoyo a estos proyectos estatales. Es por eso que llamamos a todos los sectores populares de la provincia de Córdoba a denunciar la nueva estrategia estatal para convertir a la provincia en un nuevo lugar de hospedaje de bases militares del Ejército de Tierra, cuya naturaleza no le permite más que la creación de miseria y la destrucción de aquellos países por los que pase. Llamamos a todos estos sectores populares que sufren los efectos del régimen capitalista en su fase imperialista y fascista: estudiantes, trabajadores, desempleados, pensionistas… a organizarse unitariamente en un Frente Único del Pueblo para tumbar a esa clase imperialista y fascista que es la burguesía, reemplazarla en la dirección de la economía, la política y la sociedad levantando un Estado obrero.

 

¡FUERA BASES MILITARES! ¡ABAJO EL IMPERIALISMO!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO!

Comité Provincial del PCOE en Córdoba




Comunicado conjunto PCPE-PCOE: Por una sanidad al servicio de la clase obrera

La COVID-19 ha desenterrado las contradicciones que el sistema capitalista alberga en el seno de la sociedad de clases en la que vivimos. Educación, sanidad, empleo o vivienda son tan solo algunas de las cuestiones que en los últimos meses han vuelto a demostrar que una vida digna bajo el dominio de la burguesía se hace imposible para el pueblo trabajador.

Como dijo Karl Marx, “La desvalorización del mundo humano crece en razón directa a la valorización del mundo de las cosas”, y no puede ser una frase más acertada para este momento. Sin duda alguna, una de las mayores revelaciones que ha traído este virus es el terrible fracaso de la gestión sanitaria, priorizando la rentabilidad del capital sobre la vida de las personas.

Con este único objetivo, se ha intentado mantener la actividad económica, hecho que muchos trabajadores y trabajadoras han tenido que pagar con sus vidas. Una vez la situación ha sido insostenible y la actividad ha sido limitada, de nuevo la clase obrera ha sufrido la inoperatividad del capitalismo. Lo hemos comprobado todos aquellos que nos hemos quedado sin trabajo, los que hemos sido obligados a trabajar sin contrato y nos hemos quedado sin acceso a prestaciones de desempleo, los que hemos sufrido un ERTE o los que hemos tenido que trabajar en tiempos de pandemia con medios precarios. Como única respuesta, los gobiernos centrales y autonómicos han presionado a los ya esquilmados servicios sanitarios para salvar la desastrosa gestión de la pandemia. El personal sanitario, y en especial los médicos internos residentes, también han podido comprobar cómo trata este sistema explotador a aquellos que deben salvaguardar la salud de los trabajadores. Bajos salarios, jornadas laborales interminables, contratos temporales, prácticamente sin descanso…

Centrándonos en la gestión de la sanidad en Madrid, la política ha sido clara: transferencia de capitales desde lo público a manos privadas. Así, durante los sucesivos gobiernos (principalmente a partir de la gestión encabezada por Esperanza Aguirre) se han ido construyendo multitud de hospitales privados a la vez que también se ha apostado por la gestión privada de aquellos de titularidad pública. La gestión privada de los hospitales públicos ha llevado a una externalización de la práctica totalidad de sus servicios no sanitarios y al empeoramiento del funcionamiento general de los centros. A su vez ambulatorios, laboratorios, donación de sangre, etc, están sufriendo igualmente este proceso de desmantelamiento del sistema público de salud. Sobre esta “nueva forma de gestión” cabe señalar que está auspiciada por el gobierno central mediante la Ley 15/97 (propuesta en su día por el PP y apoyada por el PSOE, entre otros) y que la socialdemocracia es cómplice de este proceso al no derogarla.

Los distintos gobiernos de la Comunidad tienen las manos manchadas de sangre, de la sangre de todos los que se podrían haber curado bajo un sistema en el que se garantizase una sanidad pública, gratuita y de calidad y en un sistema en el que predominase el humanismo por encima del dinero. Pero esto es el capitalismo, y este es su modus operandi. No os olvidéis de los responsables, recordad bien sus nombres, recordad bien lo que hicieron, recordad a cuantos mataron sus políticas.

El Gobierno central actual, donde el oportunismo tiene una buena cuota de poder, también se está encargando de demostrar su inoperancia para resolver las cuestiones que importan al pueblo trabajador.

La clase trabajadora no puede esperar ya nada de la socialdemocracia, cuya esencia oportunista y pequeñoburguesa impide tomar las decisiones resueltas y enérgicas que requiere la política del proletariado. Por tanto, debemos ser nosotros, los trabajadores y las trabajadoras, quienes nos organicemos en la defensa de nuestros intereses mediante la construcción del socialismo por la vía revolucionaria.

Una vez más la única respuesta es el socialismo, un sistema en el que se garanticen todas las necesidades básicas de la población y en el que nunca la salud de las personas será motivo de especulación.

 

¡Por una salud al servicio de la clase obrera!

¡Por la unidad de los comunistas!

¡Por la unidad del proletariado contra el capitalismo!

¡Socialismo o Barbarie!

 

Comité Regional de Madrid del PCPE

Comité Regional de Madrid del PCOE




Elecciones catalanas retratan al Estado fascista y los une a los que trafican con Cataluña y Euskadi

El periodo político contemplado entre las elecciones autonómicas del 21 de diciembre de 2017 y las que se celebrarán el próximo 14 de febrero en Cataluña son otro botón de muestra del carácter fascista del Estado español.

Hemos de recordar cómo se celebraron las elecciones del 21 de diciembre de 2017, apaleando el Estado al pueblo de Cataluña el 1 de Octubre para impedir el Referéndum, liquidando un gobierno elegido en las urnas, interviniendo la Generalitat de Cataluña, persiguiendo judicialmente a miles de catalanes, encarcelando a dirigentes políticos y sociales, enviando al exilio al President de la Generalitat y varios de sus Consellers.

El corrupto y fascista gobierno de Rajoy, apoyado por el PSOE de Pedro Sánchez, y jaleado por toda la cohorte de fascistas, hizo todo lo expresado y decidió convocar las elecciones autonómicas del 21 de diciembre de 2017.

Una vez se celebraron las elecciones, y ante el escenario que arrojaron, donde las fuerzas políticas defensoras del 1 de Octubre tuvieron los votos necesarios para conformar gobierno, y el vapuleo recibido por el PP, el Estado español impidió que se eligiera President a aquél que reunía el apoyo mayoritario de la Cámara, Carles Puigdemont, encarceló al siguiente candidato que propuso el Parlament, Jordi Turull, inhabilitó a diputados electos a los que tiene encarcelados, inhabilitó al President de la Generalitat Quim Torra por el mero hecho de mantener una pancarta en la fachada del Palau de la Generalitat, y ahora la Judicatura ha determinado la fecha electoral, importándole bien poco la situación de pandemia. Asimismo, el CIS no está dudando en tratar de inferir en el sentido del voto de los catalanes con una primera encuesta que salió una semana antes de lo que por sus propias leyes correspondía, sacándose de la manga una segunda encuesta “flash” al objeto de promocionar al caballo favorito para los intereses del capitalismo monopolista en estas elecciones: Illa del PSC.

El próximo 14 de febrero se celebrarán las elecciones autonómicas catalanas, y escuchamos diariamente a los esbirros del capital que parlotean en nombre de los partidos políticos burgueses la necesidad de participación del pueblo, unos para llevar a cabo una Declaració Unilateral d’Independència (DUI), otros para incrementar la base para la autodeterminación, otros para barrar el derecho a la autodeterminación de Cataluña y garantizar la premisa franquista de la “unidad de España”. Palabras rimbombantes para tapar la incapacidad de la burguesía para solucionar los problemas del pueblo y salir de la situación de atoramiento en la que se halla el sistema, pues la raíz del problema son precisamente la burguesía, su Estado y su base económica. Palabrería huera para seguir engañando a la clase obrera, huérfana de un partido comunista potente que tenga capacidad de influir decisivamente en las masas proletarias y pueda organizarlas y dirigirlas hacia una solución revolucionaria, hacia la construcción del socialismo, única vía para acabar con los problemas que acucian a la clase obrera.

El pasado lunes 1 de febrero, el PNV a través del presidente del Euzkadi Buru Batzar, Josu Ortuzar, apoyaba al PdeCAT y su propuesta para lograr un referéndum de autodeterminación pactado, y que ello no es posible sin mirar a Madrid para pactar el mismo y mirar a Bruselas para que Cataluña obtenga un reconocimiento internacional pues, señalaba Ortuzar, la autodeterminación y la consecución de la independencia es imposible sin un reconocimiento internacional.

Como puede comprobarse por las palabras de Ortuzar, el derecho a la autodeterminación en realidad no existe, puesto que una nación ya no se autodetermina ella por sí misma y la voluntad democrática expresada por sus ciudadanos, sino que tiene que ser “reconocido” por las potencias imperialistas, es decir, deja de ser un derecho democrático de una nación que se convierte en la voluntad de las potencias imperialistas sobre cómo debe configurarse el mundo.

Sin duda los hechos, al igual que Ortuzar, dan la razón a Lenin que calca a la perfección en “Sobre la caricatura del marxismo y el ‘economismo imperialista’” cuando señalaba que “Tanto en política exterior como en el interior, el imperialismo tiene por igual a conculcar la democracia, tiende a la reacción. En este sentido resulta indiscutible que el imperialismo es la ‘negación’ de la democracia en general, de toda la democracia, y no solo, en modo alguno, de una de las reivindicaciones de la democracia, a saber: la autodeterminación de las naciones”. Hoy la dictadura de la burguesía no se expresa de la misma forma que se expresaba con el capitalismo premonopolista, ni tampoco se expresa en términos de democracia burguesa pues la propia burguesía cada vez es menor, proletarizándose a pasos agigantados la pequeña y la mediana burguesía condenadas inexorablemente a la ruina, la concentración del capital en un puñado de manos, oligarcas, es mayor y, por tanto, al desaparecer la competencia por completo y estar entronizado el capitalismo monopolista, el imperialismo, ésta concentración también tiene su reflejo en la superestructura, en la dominación política del capital financiero, en la imposición del fascismo que, como definía Jorge Dimitrov, “es el poder propio del capital financiero”.

Es normal que el PNV salga en defensa del PdeCAT, ambos son dos fuerzas políticas de derechas que chalanean con Euzkadi y con Cataluña. Ahí está el PNV y CiU, posteriormente PdeCAT para tapar la inmensa corrupción de Convergència, haciendo la política de “peix al cove” tanto con el PSOE del GAL como con el fascista PP, siempre votando en el parlamento todas las agresiones posibles contra la clase obrera haciendo negocio con las naciones que dicen defender y que, en realidad, no son más que instrumentos para la obtención de prebendas para las facciones de la burguesía periférica que ellos representan.

De hecho, tanto el PNV como el PdeCAT como también Junqueras y Puigdemont cuando hablan del reconocimiento internacional y defienden la UE, traicionan a la emancipación nacional de Cataluña y del País Vasco. Y es que defienden el imperialismo europeo, la UE donde en su parlamento el pasado mes de noviembre votó en contra del derecho a la autodeterminación dentro de la UE, o lo que es lo mismo, contra el derecho a la autodeterminación de Cataluña, Euskadi o Galicia, por ejemplo.

Y es que bajo el imperialismo el derecho a la autodeterminación es una quimera, la emancipación nacional únicamente puede venir de la mano de la emancipación de la clase obrera, del socialismo. Sin duda, la disyuntiva en el mundo actual, la contradicción fundamental, es o socialismo o imperialismo.

 

Madrid, 6 de febrero de 2021

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La universidad: Una herramienta más del capital

Con motivo de la convocatoria de exámenes presenciales para este primer cuatrimestre del presente curso, estamos siendo de nuevo testigos de la ineptitud y falta de respeto hacia los estudiantes por parte los regentes de las universidades “públicas”, que actúan una vez más al servicio del capital.

Nos encontramos en el momento con mayor número de contagios desde el inicio de la pandemia, con unas cifras verdaderamente alarmantes, que imposibilitan la realización de exámenes presenciales seguros (como hemos podido comprobar en las diversas imágenes difundidas de pasillos y aulas abarrotadas). Sin embargo, ante este panorama, los estudiantes hijos de familias obreras estamos desamparados, y las instituciones -como parte del capital que son- nos escupen en la cara con declaraciones como las que encontramos en el titular adjunto del periódico ABC de Sevilla.

 

Sin embargo, es el deber de todos los estudiantes provenientes de familias trabajadoras analizar esta situación más allá de lo concreto, del problema puntual y circunstancial, y entender el origen del mismo: el propio sistema capitalista. No es casualidad este interés de las universidades en celebrar exámenes presenciales, y debemos señalar lo que hay detrás de este entramado: las universidades están en bancarrota, con una tendencia a la privatización, y no les queda otra que sacar más y más dinero a los estudiantes (con segundas o terceras matrículas, algo de lo que las familias burguesas no tendrán que preocuparse) consiguiendo una desproletarización de las aulas bestial. Cuestiones como esta ponen de manifiesto la dinámica real de las Universidades “públicas”, cuyo funcionamiento en realidad nunca se ha alejado al de una empresa privada, donde la búsqueda del beneficio se antepone a cualquier necesidad de la clase obrera. No debemos olvidar que la Universidad “pública” ha servido de instrumento ideológico al Capital para adoctrinar a los universitarios de origen obrero y para suministrarle personal altamente cualificado, formado con dinero público, en función de las necesidades del mercado. Además, esta degeneración de la Universidad “pública” no debe analizarse separada de los ataques constantes a la financiación de la misma, lo cual no es más que un síntoma de la quiebra del sistema, como los recortes de este pasado mes de mayo (donde las universidades andaluzas han debido pagar un 20% del Fondo de Emergencia Social y Económica contra la covid19), o el reajuste de 40 millones de euros realizado durante el curso anterior. El peso de estos recortes, como siempre, recae sobre las familias trabajadoras, pues los hijos e hijas de empresarios, de nuevo, no tendrán ningún problema en que las tasas universitarias suban cada año más y más.

Pero esta degeneración de lo público en los últimos años (y acentuada, que no creada, por la pandemia) no se limita a la educación pública, también al resto de servicios. Factores como las listas de espera de meses para atender el especialista, las citas telefónicas con el médico (a un mes vista) para cuestiones que requieren la urgencia de acudir presencialmente, la ineficacia del transporte público para adaptarse a las necesidades de la pandemia (encontrándose abarrotados y sin ninguna distancia de seguridad) etc., ponen de manifiesto la incompatibilidad de un sistema capitalista criminal con la existencia de servicios públicos donde se anteponga los intereses colectivos a los particulares. De esta manera, nos encontramos a las universidades “públicas” actuando como empresas privadas que son y anteponiendo el beneficio particular a la salud de los estudiantes, quienes desgastados tras tantos golpes, en el mejor de los casos, terminamos perdiendo cualquier motivación por el estudio y por la formación.

Además, es el deber del estudiantado en el ejercicio de su conciencia de clase, comprender que esta situación de injusticia y agresión que estamos sufriendo, no se limita a nosotros, sino que se extiende a la totalidad de la clase obrera. No solo las universidades, también cualquier otra empresa, están funcionando (como no puede ser de otra manera en un sistema capitalista) bajo la premisa fundamental que siempre las ha guiado: los beneficios siempre se anteponen a la salud o el bienestar de la clase obrera. Así, gracias a la pandemia, que lejos de crear problemas nuevos se ha limitado a resaltar las contradicciones del sistema actual, asistimos a eventos como los del pasado verano, aumentando en un 20% las muertes por accidentes laborales respecto al año anterior. De esta manera, una vez más somos la clase obrera quienes nos vemos obligados a cargar con el peso de la situación, en este caso de la pandemia, arriesgando nuestra salud y nuestra vida para mantener a los capitalistas a flote.

La solución a los problemas de los estudiantes no pasa por poner los exámenes telemáticos (pues ya hemos visto cómo la brecha digital afecta de manera inmediata a las familias obreras), ni por democratizar la Universidad, firmar reformas, aumentar los presupuestos o subvenciones, y un sinfín de parches que al poco tiempo se despegan, siendo las contradicciones incluso más desgarradoras. Los males que sufren los estudiantes de capas populares son los mismos que sufren los trabajadores de cualquier empresa, los pensionistas o parados, vienen de un mismo denominador común: el sistema capitalista de producción. Mientras no sea la clase trabajadora dueña de las riquezas, tierras, bancos, empresas y fábricas, será imposible mandar al Estado al estercolero de la historia para edificar uno propio, por la clase obrera y para la clase obrera. Donde en las universidades, fábricas o empresas se vele por los intereses colectivos y la explotación no tenga cabida. Es por eso que llamamos a los estudiantes a organizarse en las filas del Frente Único del Pueblo, para unir su lucha con el resto de las capas populares y derrocar al sistema que nos oprime.

 

¡LUCHEMOS POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡POR UNA EDUCACIÓN NUEVA AL SERVICIO DEL PUEBLO!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO!

 

Célula I.Stalin del PCOE en Sevilla