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Pensiones y represión, el capitalismo y su putrefacción

El pasado sábado 16 de octubre el PCOE de Madrid estuvo presente en la manifestación por la defensa de las pensiones públicas que empezó a las 12:00 horas en el Congreso de los Diputados y terminó en Puerta del Sol.

La burguesía pretende imponer el modelo chileno de pensiones privadas (administradoras de fondos de pensiones) en todos aquellos países en los que hoy existe la Seguridad Social, no solo en España, sino en todo el mundo. Y lo consigue introduciendo poco a poco los planes de pensiones privados voluntarios, algunos de ellos con la ayuda directa de centrales sindicales vendidas a la patronal como CCOO y UGT que se llevan una millonada cada año por engañar a los trabajadores para contratar estos planes de pensiones administrados por la gestora de BBVA.

Por la tarde también estuvimos en la manifestación por la Amnistía Total, que empezó a las 19:00 horas en Atocha y terminó en Tirso de Molina. Como es tradición desde hace ya unos años, la parte más consciente de la clase obrera en Madrid sale a la calle para pedir la libertad de los presos políticos encerrados en las cárceles del Estado. En el mes de febrero de este mismo año fue encarcelado el rapero Pablo Hasel por las letras de sus canciones y, recientemente, se ha condenado al tuitero Fonsi Loaiza por denunciar en su cuenta de Twitter el racismo de la Policía.

El dispositivo policial que se desplegó fue totalmente exagerado, con furgones policiales en todas y cada una de las calles perpendiculares a la calle Atocha, con identificaciones a camaradas y finalmente no permitiendo la entrada de los palos de nuestras banderas.

Durante el transcurso de la manifestación se acercaron provocadores disfrazados de prensa, increpando a los manifestantes, todo esto con la connivencia de la policía, que no hizo absolutamente nada para impedir estas provocaciones, demostrando una vez más a quienes sirven las fuerzas de represión. Prensa, como el periodicucho fascista ABC, que no dudó en criminalizar el antifascismo con sendos artículos cuya autoría está más cerca de una comisaría que de una redacción periodística.

El desarrollo del imperialismo conduce a la reacción, al fascismo y hoy la clase obrera no tiene más salida que romper con el capitalismo, acabar con el Estado que permite a la burguesía reprimir inmisericordemente a los trabajadores, y levantar revolucionariamente el Socialismo y su Estado que reprima hasta la extenuación a la criminal burguesía y liquide completamente las clases sociales. Para ello es fundamental que las diferentes luchas de la clase obrera se fusionen en una única lucha de clases contra el Estado y el capitalismo por la conquista del socialismo y la emancipación de la clase obrera, de los explotados.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Comité Local del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid




La beatificación de los mártires del fascismo en Córdoba

En un anterior artículo nuestra organización ya habló de la influencia de la Iglesia Católica (en general) y del obispo Demetrio Fernández (en particular) entre los grupos abiertamente reaccionarios del Estado español y de cómo siguen teniendo privilegios a pesar de que la constitución del 78 lo califica de “aconfesional”.

En esta ocasión hablaremos del evento tenido lugar el pasado 16 de octubre en la ciudad de Córdoba, donde el reaccionario Demetrio Fernández dirigió la beatificación de “127 mártires de la Iglesia”, presidida por un representante del papa Francisco, el cardenal Marcello Semeraro. Estos supuestos mártires son hombres de la Iglesia que durante la Guerra Civil Española se posicionaron a favor de los golpistas contra el gobierno del Frente Popular, abrazando la doctrina que más tarde sería conocida como “nacional-catolicismo”. De esta manera, la Iglesia Católica (una vez más) se posiciona a favor del discurso fascista al calificar a unos enemigos políticos en un contexto bélico de “mártires”, ya que no fueron perseguidos por sus creencias religiosas, habiendo católicos como el militar Vicente Rojo que lucharon a favor del Frente Popular o incluso sacerdotes que fueron ejecutados por los fascistas por no compartir sus ideas ni sus métodos. De igual manera, fueron militantes del Partido Comunista quienes protegieron a religiosos no-belicosos como las monjas de la Orden de las Reparadoras en Madrid o en Cataluña frente al anticlericalismo anarquista, desmintiendo el mito de la “persecución roja” fomentada por el franquismo.

Se ignora también que a través de la Carta Colectiva del Episcopado, todos los obispos españoles (a excepción de dos) se posicionaron abiertamente con el fascismo golpista en 1937, avalando el extermino y la represión hacia obreros y campesinos. Fue precisamente un fraile capuchino, Gumersindo de Estella, que atendió espiritualmente a los que iban a ser fusilados por los fascistas en Zaragoza, quien dijo:

Cuánta ignorancia hay en el cerebro de algunos curas, cuánto daño hacen ciertos clérigos a la república de Cristo, y luego, si llega una revolución y matan a sacerdotes, ah, entonces somos mártires del cristianismo. Y quieren que el cristianismo y la Iglesia los defienda y los eleve al honor de los altares. ¿Esos tales son mártires? Si ellos son los que provocan la matanza…”.

Como ya se ha comentado, el evento de la beatificación contó con un representante del papa Francisco. Este pontífice, siguiendo la postura de la Iglesia Española, “alabó” a las figuras beatificadas, comparándolas con las actuales víctimas cristianas de grupos terroristas como ISIS en Siria e Irak. Curioso despropósito expresado por alguien a quien tanto por los herederos políticos del nacional-catolicismo (PP y VOX principalmente) así como la izquierda al servicio del sistema capitalista (PSOE y Unidas Podemos) califican de “comunista” a raíz de sus declaraciones pidiendo la reducción de la jornada laboral y la creación de un salario universal. Nada de comunista tienen las palabras y acciones del papa Francisco y quienes lo hacen (aunque sea por un fin claramente partidista) desconocen (o quieren ocultar) la historia contemporánea de la Iglesia Católica.

El 15 de mayo de 1891, ante el aumento de una conciencia obrera manifestada en una organización a través de sindicatos dirigidos por trabajadores socialistas en el auge de la llamada Revolución Industrial, el papa León XIII promulga su encíclica “Rerum novarum” (en latín, “De las cosas nuevas”) con la intención de hacer de cortafuegos a la revolución. En esta encíclica, León XIII dice mostrar preocupación por la situación de los trabajadores y apoya la creación de sindicatos, pero al mismo tiempo, criticaba a los socialistas diciendo que “agravan la condición de los obreros” y defiende el mantenimiento de la propiedad privada de los medios de producción. Esta doctrina social por parte de la Iglesia Católica no sería muy diferente a la que posteriormente tendrían en el siglo XX doctrinas como el fascismo, el nazismo o el falangismo, ya que empleaban una retórica anticapitalista al mismo tiempo que defendían la propiedad privada y atacaban al socialismo. De igual manera que su antecesor, el papa Francisco busca ponerle parches al capitalismo sin ir a la raíz del problema, retrasando el avance hacia el socialismo, y, por ende, del comunismo. Teniendo esto en cuenta, no es de extrañar que oportunistas de la calaña de Yolanda Díaz (que ya alabó en la pasada fiesta del PCE a Joe Biden) o Pablo Iglesias digan que el papa “habla como un comunista”.

Otro papa más reciente, el polaco Karol Wojtyla, conocido como Juan Pablo II, también hizo críticas al sistema capitalista en su encíclica “Centesimus annus” (en latín, “Centenario”) en ocasión del centenario de la promulgación de “Rerum novarum” en 1991. En la misma, Juan Pablo II habla del capitalismo como “economía de mercado”, “economía de empresa” o “economía libre”, culpabilizándolo del advenimiento del comunismo en Europa y advirtiendo de que podría darse de nuevo si esas pasadas condiciones se repiten. No obstante, nadie en su sano juicio calificaría a Juan Pablo II de comunista, ya que busca lo mismo que la socialdemocracia, una reforma del capitalismo, la misma meta del Papa Francisco. Por otro lado, bajo el pontificado de Juan Pablo II, el Vaticano financió al grupo sindical Solidarnosc (en español, “Solidaridad”, mismo nombre del sindicato de la patronal fundado por VOX), liderado por el reaccionario Lech Walesa, que combatió al socialismo de la República Popular de Polonia. Por otro lado, durante su visita a Nicaragua, Juan Pablo II tuvo posturas muy hostiles hacia la Iglesia Popular (vinculada a la Teología de la Liberación, que tuvo un importante papel en el derrocamiento de la dictadura de los Somoza), suspendiendo de sus labores como sacerdotes a aquellos que formaban parte del gobierno sandinista. Con estos dos episodios bajo un mismo papado, podemos apreciar que la Iglesia como institución no busca el bienestar de la clase trabajadora, sino todo lo contrario.

La misma Iglesia que goza de tantos privilegios (políticos, económicos, sociales…) en un Estado supuestamente aconfesional, insiste constantemente en una supuesta persecución hacia la misma en la actualidad. Ya el anterior papa, el alemán Benedicto XVI, que también beatificó a este tipo de “mártires” de la Guerra Civil, denunció durante una visita al país “el vivaz enfrentamiento entre fe y modernidad” que le recordaba al “anticlericalismo y secularismo fuerte y agresivo de la década de los años treinta” en 2010.

Entre esos supuestos actos de persecución, por citar un ejemplo de nuestra ciudad, está el tratar de prohibirle a un grupo ultracatólico el rezar ante una clínica abortista para evitar el acoso psicológico a las mujeres que acudieran a la misma. Esto produjo uno de los episodios más esperpénticos de un Pleno del Ayuntamiento de Córdoba, con Paula Badanelli, portavoz del grupo fascista VOX, rezando un Avemaría ante las cámaras. Todo esto, hay que insistir, en un estado supuestamente aconfesional y donde el aborto se considera un derecho.

Un ejemplo más lo tenemos en otro lugar de la provincia, concretamente en Aguilar de la Frontera, donde el derribo de una cruz frente a una iglesia en enero de este año fue visto como un ataque al cristianismo, pese a que la misma no fue quitada por ser un símbolo cristiano, sino por haber sido erigida en honor a los caídos en el bando franquista. Junto a la denuncia del obispo Demetrio, se encontraban los fascistas de VOX y la organización de Abogados Cristianos, vinculados con el grupo paramilitar mexicano conocido como el Yunque.

Al contrario que la izquierda del régimen (PSOE-Unidas Podemos-PCE…), el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) no defiende las declaraciones del actual papa (así como tampoco la doctrina social de la Iglesia), sino que luchamos por la destrucción completa del sistema capitalista por el bien de la clase trabajadora. De igual modo, denunciamos el revisionismo histórico en torno a la Guerra Civil que desde sectores de la Iglesia y en especial desde el Vaticano se lleva practicando desde la época de Pío XII, con su reconocimiento y fuerte alianza con el régimen franquista y que pervive hasta nuestros días, como demuestran estas beatificaciones, sea con Benedicto XVI o con Francisco.

Como ya denunciamos, la figura del obispo Demetrio Fernández no deja de ser una herencia del nacional-catolicismo, ya que al igual que sucedió con otras instituciones del régimen franquista (Ejército, policía, funcionariado…) no hubo una purga de los elementos reaccionarios dentro de la Iglesia Española. De manera hipócrita, el pasado mes de septiembre, el obispo Demetrio hacía un llamado a los católicos a acoger inmigrantes cuando es un abierto defensor de un partido fuertemente xenófobo como es VOX.

Finalmente, desde el Comité Provincial del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Córdoba, defendemos el socialismo como único garante de un laicismo real y efectivo.

 

Por el socialismo y un auténtico estado laico

Contra el revisionismo histórico de la Iglesia Católica

Contra el Nacional-Catolicismo

 

Comité Provincial del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Córdoba




¡No al cierre de Trillo!

La crisis de la luz sigue creando desamparo para el proletariado. Esta vez le toca a las más de 1.300 personas que, directa o indirectamente, dependen de la central nuclear de Trillo (Guadalajara).

Con los recortes ridículos en el beneficio de las eléctricas por parte del Gobierno socialfascista y oportunista de PSOE y PODEMOS, según ellos, de cara a reducir la factura de la luz, la central trillense, operada por Iberdrola, Naturgy, Iberenergía y ENDESA, afirma que se ven obligados a cerrar la central por pérdidas, dejando previsto el cierre para el 2035, si no lo adelantan.

La central paga casi 7 millones de euros al año en impuestos y en ella trabajan unas 650 personas. Hay que tener en cuenta que Guadalajara, junto con Cuenca, son las provincias más despobladas de Castilla-La Mancha y de las más despobladas a nivel nacional (Cuenca es la 9º y Guadalajara 11º). Con este cierre y los consecuentes despidos, la comarca de Trillo quedaría todavía más despoblada.

Es cierto que vivimos en una crisis climática, provocada única y exclusivamente por el capitalismo, pero lo que no podemos permitir es que mientras se especula con la energía renovable, mientras los Estados capitalistas continúan emitiendo cantidades desproporcionadas de residuos a la atmósfera, seamos los trabajadores los que paguemos las consecuencias.

Bajo la nueva consigna de un ‘capitalismo verde’, los Estados de todo el mundo van a facilitar a empresas de todo tipo el despido de millones de trabajadores, muchos de los cuales no podrán recuperar nunca su puesto de trabajo. Esto combinado con la automatización y la robotización al servicio de la burguesía y sus monopolios, hará que el número de personas que no pueden conseguir un puesto de trabajo en el mundo crezca aún más, agudizando la crisis sistémica del capitalismo.

Y mientras esto ocurre, los monopolios seguirán destruyendo el planeta en su afán por generar cada vez más beneficios. Mientras a los trabajadores se les culpabiliza de usar un coche de gasolina o diésel, personajes tan criminales como Jeff Bezos viajan al espacio por turismo, contaminando más de lo que lo hará un trabajador medio a lo largo de su vida.

Sólo armonizando las relaciones de producción y planificando la economía a través de un Estado socialista podremos revertir los cada vez más evidentes efectos del cambio climático. Sólo el socialismo podrá garantizar una vida digna para la clase trabajadora y la conservación del planeta. Es la misión histórica de la clase obrera tumbar este sistema criminal y construir el socialismo.

 

Partido Comunista Obrero Español en Castilla – La Mancha




El ‘bono vivienda’, la misma mentira con distinto nombre

El pasado martes 5 de octubre el gobierno anunciaba una nueva ayuda económica destinada a jóvenes de entre 18 y 35 años con rentas de trabajo o ingresos anuales inferiores a 23.725 euros al año. Esta ayuda consistirá en un ‘bono vivienda’ que estará dotado con 250 euros mensuales durante los próximos dos años, destinados a “reducir la edad de emancipación tan insoportablemente alta en nuestro país para que los jóvenes puedan acceder a una vivienda en alquiler digna”.

Se anunció también una regulación en materia de alquileres que pretende restringir los precios de los mismos, controlando los precios en base a los índices de referencia para todos los contratos en “zonas de mercado tensionado” y que dependerá de las Comunidades Autónomas, generando de esta forma un nuevo conflicto como el de las restricciones durante la pandemia, que permita al gobierno lavarse las manos ante cualquier incumplimiento o inaplicación de las medidas. Esta medida estará destinada a “grandes propietarios” con 10 o más viviendas.

Al igual que ocurre con muchas otras medidas destinadas a reformar el capitalismo, todas estas ayudas, ingresos mínimos vitales, rentas básicas o como quieran llamarlas, están destinadas al fracaso mientras los monopolios tengan el control del mercado.

La regulación del alquiler para propietarios con 10 o más viviendas es fácilmente eludible para grandes empresas como los fondos buitres, que con aplicar la misma ingeniería fiscal que ya usan para evadir impuestos, pueden saltarse cualquier otra regulación, creando empresas pantalla con 10 viviendas en propiedad cada una, a través de testaferros o cualquier otro invento que estas empresas ya usan a día de hoy.

¿Acaso no existen ya medidas y leyes que obligan a las empresas a declarar todos sus ingresos y pagar impuestos por ellos? ¿Cómo es posible entonces que estas empresas continúen evadiendo impuestos por un valor que alcanza ya los 60.000 millones en España? La realidad es que no se dedican los recursos necesarios para perseguir el fraude fiscal simplemente porque no se quiere. Los monopolios controlan completamente la economía y por tanto dirigen el mundo, siendo los actuales gobiernos capitalistas títeres en sus manos.

Con respecto al ‘bono vivienda’, el efecto real en la economía de quienes lo reciben acaba diluyéndose como ocurre con las subidas del SMI. La ayuda al alquiler podría hacer que más jóvenes se planteen alquilar una vivienda, por lo que la demanda de las mismas crecería, haciendo que los precios subieran, convirtiendo esta medida en un nuevo trasvase de dinero público a manos privadas. Todo esto si es que esas ayudas llegaran a cobrarse.

Ya en 2007 el gobierno del PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero aprobó lo que en aquel momento se denominó Renta Básica de Emancipación, destinada igualmente a jóvenes para que pudieran emanciparse. La realidad es que como con muchas otras ayudas que los medios de manipulación anuncian a bombo y platillo, la gran mayoría de quienes cumplían los requisitos para recibir dichas ayudas, no llegaron a hacerlo, o lo hicieron con tanto retraso que nunca pudieron usar dicha ayuda para el fin que pretendía tener, dándose casos en los que la ayuda se recibió más de 2 años después de solicitarla y tan sólo las primeras mensualidades. Una vez más se encubrió la falta de fondos para las ayudas con burocracia y papeleo para acabar denegando una y otra vez las solicitudes.

De nuevo vemos como cualquier medida de este tipo no es más que propaganda para el gobierno de turno, que después no se ve refrendada con fondos presupuestarios, y es que son los presupuestos del Estado los que acaban definiendo la línea de un gobierno. En este sentido, no podemos olvidar que el actual gobierno de coalición adoptó como suyos los presupuestos aprobados previamente por el gobierno de Mariano Rajoy, y que en los últimos presupuestos aprobados se incrementaron partidas como el gasto militar en 664 millones de euros, o el presupuesto de la Casa Real en 544 millones de euros.

Estas subidas contrastan con los problemas para pagar el Ingreso Mínimo Vital, otra medida ‘estrella’ anunciada y defendida por el actual gobierno que en la práctica volvió a ser lo mismo, humo, habiendo rebajado la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) la partida presupuestaria destinada a esta ‘ayuda’ a la mitad. De esta forma la mayoría de las solicitudes han sido denegadas mientras la pobreza severa sigue aumentando, con irregularidades en la tramitación de los expedientes por parte de Tragsa, empresa que gestiona las solicitudes y que despidió a una trabajadora por negarse a denegar expedientes que estaban correctos, denunciando esta trabajadora que han sufrido presiones para cometer estas irregularidades y denegar así la ayuda a personas a las que sí les correspondía.

La fase actual monopolista del capitalismo hace que éste sea completamente irreformable. Mientras los medios de producción estén en manos privadas, serán los dueños de estos, la burguesía y sus monopolios quienes continuarán gobernando el mundo, aumentando cada vez más la explotación sobre la clase trabajadora, arrebatándonos cada día una mayor parte de la riqueza que generamos los trabajadores. Sólo socializando todos los medios de producción por la vía revolucionaria y construyendo un Estado socialista, los trabajadores podremos disfrutar del progreso social que la ingente producción de bienes materiales actual nos permitiría.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El sistema educativo y sanitario al límite. ¡O ellos o nosotros!

El inicio de la pandemia ha permitido a los monopolios aumentar el expolio a la clase trabajadora de forma directa e indirecta. De forma directa, como ya sabemos, han aparecido los ERTE que en un porcentaje no desdeñable se han transformado en ERE. De forma indirecta, el aumento de la deuda pública para regalarle dinero a la clase burguesa y el deterioro de los servicios públicos representan una bomba de relojería para los millones de trabajadores que dependen en su día a día de las pensiones, del servicio público de salud o de la enseñanza pública.

Desde el autoproclamado gobierno “más progresista de la historia” se dan golpes en el pecho con que la campaña de vacunación ha cumplido los objetivos que se habían establecido y que el Estado español ha adelantado a otros países como Estados Unidos o Francia. Existen incluso reportajes en la prensa en los que se explica con pelos y señales la “meticulosa” estrategia sanitaria que se ha seguido para semejante acelerón en la inmunización de la población. Para los comunistas no existe ningún misterio: las cifras de vacunados son tan positivas porque se han sacrificado numerosos servicios y personal sanitario, muy en la línea de los recortes silenciosos del PSOE y Unidas Podemos.

Para muestra un botón:

Otros síntomas de la depauperización de la sanidad pública los podemos encontrar en el grueso de la población:

En contrapartida, vemos como la sanidad privada va ganando terreno. Sin lugar a dudas, la pandemia fue un pelotazo para todas aquellas farmacéuticas como Pfizer o Moderna que vendieron sus vacunas a España a cambio de millones de dinero público. Se estima que el precio a pagar por 48’55 millones de vacunas ha sido de 547 millones de euros. Por las cifras de dinero público con las que se riegan a la empresa privada en España (por poner otro ejemplo, en Madrid se regalaron 19’2 millones de euros a los hospitales privados que recibieron pacientes de COVID-19 durante la primera ola), se confirma que el compromiso de este Gobierno es con el Capital y no con la salud pública.

La educación es otro servicio público que está siendo devorado por los capitalistas. Ya durante el inicio de la pandemia la plantilla de profesores de todos los centros públicos, así como las familias trabajadoras, se vieron sobrepasadas por una digitalización que no se podía llevar a cabo de ninguna manera.

En 2020 se vio latente cómo las instituciones políticas que representan y dirigen la educación desconocen cuál es la realidad de un alumno de secundaria, ya no digamos uno de primaria o de las necesidades en un centro de idiomas. Se vio latente, a fin de cuentas, que la educación pública es una pantomima en la que los profesores hacen que enseñan y los alumnos fingen que aprenden. Ninguna medida de carácter especial ha sido implementada en el sector educativo, aumentando el riesgo de las familias trabajadoras de contraer el virus.

El curso que recién ha comenzado en 2021 ya acusa de unos recortes muy pronunciados en los que la falta de profesorado es el principal síntoma, siguiendo la escasez de infraestructuras y de material. Las políticas educativas están siguiendo la misma dirección que antes de la COVID-19 pero en un término mucho más acelerado. Se puede ver con el avance de la FP Dual, que permite que empresas como Repsol obtengan mano de obra barata con los estudiantes de los módulos.

El futuro de la educación en el capitalismo sólo puede ser precario y deficiente. Su lógica responde a la lógica del Capital. Del mismo modo que con la uberización del trabajo se busca la reducción de salarios y la movilidad del trabajador para maximizar las ganancias de las empresas, la educación sufrirá también en el capitalismo su proceso de putrefacción en la que el trabajador necesitará pagarse de su bolsillo innumerables títulos para poder acceder a un puesto de trabajo que no le sacará de su miseria.

Vemos que tanto a nivel de Sanidad como de Educación ha comenzado una cuenta atrás que pondrá sobre la cuerda floja a los trabajadores por cada segundo que pase. Al Estado que dirige estas instituciones, incluido el Gobierno, no le duele que nos muramos de cánceres evitables o que no tengamos ni derecho a acceder a formarnos para un puesto de trabajo precario. De lo único que se preocupan es de que los monopolios sigan enriqueciéndose a nuestra costa. Es por ello que la necesidad de una Sanidad y Educación socialista se convierte en una consigna imprescindible. No podemos obviar el carácter de clase de estas instituciones que, en el capitalismo, acabarán por ser o bien servicios inservibles para nuestro día a día o, directamente, inalcanzables para la clase trabajadora.

Todo lo que gane la clase burguesa lo perderá la clase trabajadora. Una conquista para un empresario es una derrota para los trabajadores y viceversa. Esta contradicción sólo indica la necesidad que tienen los monopolistas de nosotros y, por tanto, marca el camino hacia la organización obrera y su máxima expresión: el Estado socialista.

 

¡O ellos o nosotros!

¡Por una Sanidad y Educación socialistas!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del PCOE




El oportunismo ya prepara su nuevo engaño

La Ministra de Trabajo Yolanda Díaz encarna hoy en día la cara más visible del oportunismo de nuestro país. La política –del sistema– más valorada según las encuestas del CIS, gracias a la campaña de la burguesía para crear un nuevo mito de la izquierda, tal y como hicieran previamente con Julio Anguita o Pablo Iglesias entre otros, ya se prepara para asumir la responsabilidad de seguir engañando al pueblo, una labor indispensable para continuar con el sometimiento a sangre y fuego de la clase trabajadora por parte de la burguesía.

Díaz ha aprovechado los actos de conmemoración del centenario del PCE celebrados este fin de semana, actos en los que hemos podido ver la esencia reaccionaria del eurocomunismo, para empezar a desgranar su nuevo proyecto político que pretende ser la opción hegemónica “a la izquierda del PSOE”. Este mensaje lo lanzaba rodeada de una plétora de oportunistas vendeobreros, como los secretarios generales de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, a quienes la Ministra ha lanzado un guiño al mencionar la “cultura” de la que proviene, el PCE y el “sindicalismo de clase”.

Los dos sindicatos más corruptos de Europa, responsables de firmar los despidos de millones de trabajadores en el Estado español –de cuyos costes se embolsan hasta un 10%-, cómplices de la desindustrialización, de la pérdida de derechos por parte de la clase trabajadora, lamebotas de la Patronal, firmantes de cuanto retroceso les pongan por delante, son los referentes del sindicalismo de clase para Yolanda Díaz. Esta carta de presentación ya debería ser suficiente para cualquier trabajador como para situar a la Ministra en el bando de quienes pretenden perpetuar nuestra explotación y miseria.

El discurso de Díaz estaba una vez más enfocado en la negación de la lucha de clases, con frases como, “son necesarias todas las manos y todas las mentes para cambiar la vida de la gente, “vamos a construir un país mejor” o “es imprescindible salvar a la gente, como si a la burguesía, que también es gente, no le fuera de maravilla en este sistema, como durante la pandemia en la que se han disparado sus fortunas. Un discurso vacío y lleno de obviedades que podrían pronunciar los reaccionarios Pablo Casado o Santiago Abascal sin despeinarse.

También ha aprovechado su discurso para prometer por enésima vez –y ya se perdió la cuenta hace tiempo– que van a derogar la reforma laboral, pero la realidad es que se preparan nuevas reformas laborales que van a ahondar más en la explotación de la clase trabajadora, como la propia Ministra reconoció al anunciar que se llevará a cabo una reforma de la ley de los husos horarios en el trabajo, de manera que se permita una mayor flexibilización, algo que la Patronal viene demandando desde hace tiempo y que supondrá dar más poder aún a los empresarios frente a los trabajadores.

Quiso también sacar pecho de su labor en el gobierno de coalición, indicando que “no vamos a salir de esta crisis bajando los salarios. Si no estuviéramos en el Gobierno, no se hubiera hecho”. Sin embargo, ‘gracias’ a su labor en el gobierno la clase trabajadora tiene cada día menos poder adquisitivo. Mientras que el salario medio de 2020 (26.934€) fue un 2,19% menor que en 2019 (27.537€), en ese mismo periodo hubo una subida del IPC del 1,5%, por tanto la clase trabajadora ha perdido de media un 3,69% de poder adquisitivo en ese corto periodo en el que Díaz ha formado parte del gobierno.

Sabedora de que este sistema es irreformable y que cualquier promesa de mejorar la vida de la clase trabajadora caerá en saco roto, como buena oportunista, Díaz se encargó también de recordar que ellos son el mal menor, azuzando el miedo a la ultraderecha, hablando de “arrinconar el odio”, algo que se ha convertido en la única baza real para retener a parte de su electorado, que a pesar del lógico desencanto con la ‘nueva política’, sigue manteniendo la esperanza en un ‘voto útil’ que en la práctica es sólo útil para la burguesía, que consigue de esta forma mantener su sistema de dominación, su dictadura sobre la clase trabajadora.

El oportunismo continúa así renovando sus caras y sus proyectos para seguir sosteniendo la criminal explotación capitalista, convirtiéndose de esta forma en una de las principales herramientas de la burguesía para mantener sometida a la clase trabajadora.

Es el momento de que la clase obrera asuma su papel revolucionario y tumbe este sistema criminal para construir el socialismo, organizado bajo los principios del marxismo-leninismo. Por ello los comunistas debemos dar también un paso adelante aunando todas las luchas de la clase trabajadora en una única lucha de clases contra el sistema capitalista y su Estado.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Nuevamente el Estado muestra su esencia fascista

Mucho se ha hablado en las últimas horas de la detención de Carles Puigdemont en el Aeropuerto de Alguer, Cerdeña, por la policía italiana y su puesta a disposición de los juzgados transalpinos ante la persecución que el Estado fascista español, a través de su Judicatura, está haciendo contra el que fuera el 130 President de la Generalitat de Catalunya.

Al igual que ya hicieron los jueces belgas, escoceses o alemanes, los italianos han retratado, nuevamente, el estado de la administración de justicia del Estado español, la cual está a la altura de su origen, son fascistas hasta las trancas de tal modo que, Estados imperialistas y reaccionarios, no dudan en ilustrarnos que el Estado español es de largo el Estado más reaccionario entre los reaccionarios.

Los fascistas aplaudían el pasado jueves por la noche y en la mañana del viernes, exigiendo la entrega de Puigdemont a la “Justicia” española. Aznar señalaba el viernes “espero y deseo que en cumplimiento de la euroorden las autoridades italianas entreguen al prófugo a la Justicia española para que sea juzgado por los tribunales competentes como compete a nuestro Estado de Derecho”. El pasado sábado 25 otro fascista, como Teodoro García Egea, decía “La única mesa de diálogo en la que debe sentarse Puigdemont es la que está delante del banquillo de los acusados, delante de un juez”, por no hablar de la facción verde, tan fascista como el podrido partido de la Gaviota fundado por ministros fascistas, cuyo impresentable portavoz señalaba lo siguiente:

 

Todos ellos tienen una fe ciega en su justicia, y es lógico, Ignacio Cosidó del PP retrató en 2018 el cenagal y el hedor a podrido de la Judicatura española:

 

Y donde la fiscalía, en la guerra sucia contra Cataluña y todo aquél que cuestione a este Estado fascista, a los herederos de Franco les afina lo que haga falta:

 

Si el Estado español fuera un estado mínimamente democrático el PP debería estar ilegalizado y la inmensa mayoría de los ministros del PP deberían estar en la cárcel. Pero claro, para eso ellos manejan por detrás, es por ello que es lógico que los fascistas tengan tanta confianza en la “Justicia”, son ellos mismos con toga.

Esa “Justicia” de los fascistas y, por tanto, tan alabada por éstos, es la misma que es terriblemente respetada por socialdemócratas y oportunistas de todo pelaje de PODEMOS-IU/PCE.

Mucho menos de lo de Puigdemont se ha hablado de la nueva agresión por parte del Estado – a través de la franquista Audiencia Nacional, antaño Tribunal de Orden Público encargado de la represión política – contra la organización vasca Sortu. Así, dicho tribunal retrata la esencia fascista del Estado del que forma parte decretando el cierre de una revista llamada kalerainfo y de la web kalerakalera.eus que dicha organización abertzale emplea para divulgar la situación de los presos políticos vascos. La Audiencia Nacional, como de costumbre contra todo aquél que políticamente cuestione las bases del Estado fascista no duda en emplear el manido “enaltecimiento del terrorismo” para justificar la censura y la represión política. El enaltecimiento del terrorismo le sirve a la Audiencia Nacional tanto para un roto como para un descosido a la hora de reprimir políticamente al pueblo, ya sea para censurar a un partido político como para tratar de taparle la boca a aquellos artistas que denuncian la podredumbre, corrupción y esencia fascista del Estado. Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) trasladamos nuestra solidaridad para con la organización política Sortu y denunciamos esta nueva agresión contra la izquierda abertzale.

En el Estado español, de la noche a la mañana, los fascistas se levantaron “demócratas” gracias a la acción tanto de fascistas camuflados (PSOE) como de oportunistas (PCE), y ello se nota, por ejemplo, en que el “delito” de enaltecimiento del terrorismo únicamente existe, en el marco del bloque imperialista europeo compuesto por potencias totalmente reaccionarias, en el Estado español. Y es que el Estado español rompe el listón reaccionario por arriba, notándose que el fascismo es la ideología imperante en el Estado desde hace más de 8 décadas.

El enaltecimiento del terrorismo fue incluido en el código penal en el año 2000 por el fascista José María Aznar y su gobierno. Desde entonces, 21 años después, tanto el PSOE como el gobierno actual de PSOE-PODEMOS-IU/PCE lo han mantenido demostrándose, por un lado, que en el capitalismo monopolista en España la socialdemocracia y los oportunistas cuando gobiernan tienen un comportamiento totalmente reaccionario, asumiendo plenamente las leyes fascistas y, por el otro, que los auténticos poderes del Estado son la Judicatura y el Ejército, los cuales están repletos de fascistas y dirigidos por éstos.

Es por ello que, mientras en el Estado español los fascistas togados cumplen su papel de reprimir toda disidencia política, los fascistas campan a sus anchas expresando toda su esencia terrorista y criminal con la más absoluta impunidad, porque ellos son los portadores de la ideología de los monopolios, la ideología de este podrido Estado. Y es que en el Estado español mientras Hasél está encarcelado por decir verdades como puños sobre la corrupción de la Jefatura del Estado, José María Aznar se pasea con impunidad defendiendo que se reprima a todo aquél que cuestione el fascismo cuando este personaje, si existiera un mínimo de justicia – cosa que es imposible bajo el imperialismo – debería estar encerrado en la cárcel por corrupto y por el asesinato de más de un millón de iraquíes.

Esa es la realidad del Estado español, una realidad que somete y oprime al pueblo trabajador y que únicamente la clase obrera puede poner fin uniéndose y organizándose de tal forma que todas las luchas de los diferentes sectores populares se fusionen formando una única lucha de clases contra la burguesía, su sistema económico capitalista y su Estado fascista al objeto de derrocar de manera revolucionaria el poder omnímodo de la burguesía, alzando el socialismo y la dictadura del proletariado. El mayor enemigo de la clase obrera hoy es el oportunismo, el cual no solo divide a los obreros sino que los engaña y les hace albergar falsas ilusiones en la alternancia en el gobierno y en la vía electoral, cuando esa es una vía muerta para la clase obrera. La transformación y el progreso social sólo podrá provenir de la revolución social de la clase obrera, de la mano de la socialización de todos los medios de producción y de despojar a la burguesía de absolutamente todo.

 

¡ABAJO EL ESTADO FASCISTA ESPAÑOL!

¡NO A LA REPRESIÓN POLÍTICA, LIBERTAD PRESOS POLÍTICOS!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 27 de septiembre de 2021

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El PCE contra el movimiento antifascista

Ayer, durante la charla de Enrique Santiago – Secretario General del PCE –, Elena Cortes – exconsejera de Vivienda de la Junta de Andalucía – y Pablo Iglesias – exvicepresidente segundo del Gobierno – en la fiesta anual del PCE, el movimiento antifascista interrumpió el charloteo de éste último al grito de “¿Dónde está el cambio? ¿Dónde está el progreso?” y desplegando una pancarta en la que podía leerse “Podemos y PCE. Sois Gobierno, ¡Perpetuáis la represión!”.

La exigencia del movimiento antifascista no era otra que la amnistía total de los presos políticos del Estado español a la par que se denunciaba que la vorágine represiva del Estado se ha endurecido más con el gobierno de coalición entre socialfascistas y oportunistas, entre el PSOE y Unidas Podemos, que reprimen con extrema dureza a la clase obrera – como fue ejemplo Linares donde se llegó incluso a disparar con fuego real a los manifestantes – mientras que permiten con total pasividad las campañas fascistas de VOX y las concentraciones abiertamente nazis contra el movimiento comunista, los antifascistas, los inmigrantes o las personas LGTB+. Ante el escrache, el PCE respondió de la única forma que sabe: reprimiendo al movimiento antifascista. Arrebataron con agresividad la pancarta, emplearon la violencia para silenciar las voces discrepantes, usaron a la seguridad del recinto para expulsarlos y los insultaron al grito de izquierdistas de mierda. Esto es lo que el eurocomunismo del PCE tiene preparado para la clase obrera organizada, la represión incluso en los espacios que se venden como “revolucionarios”.

Una vez apaciguado el escrache, Pablo Iglesias agradecía la contundencia empleada contra el movimiento antifascista: me vais a permitir que pida un aplauso para el servicio de orden, defender los espacios de los provocadores es una obligación militante. Las palabras de este sinvergüenza expresan de forma perfecta hasta qué punto el PCE y Podemos son organizaciones podridas de ideología burguesa y anticomunismo. Del mismo modo, sus palabras son herederas directas de las enseñanzas de Julio Anguita, quien defendía entregar a la policía a aquellos manifestantes que “alteraban el orden” durante las manifestaciones.

PCE y Podemos son culpables de formar parte de un gobierno con el PSOE en el que se han mantenido intactas las leyes más represivas del Estado español, no siendo capaces ni de cumplir unas promesas electorales de claro sentido socialdemócrata. No se han detenido los desahucios, no se ha alterado ni un ápice de la Ley Mordaza – al contrario, han implementado la ley mordaza a nivel digital – como tampoco se ha cuestionado la Audiencia Nacional – heredera directa del Tribunal del Orden Público franquista –, la Ley de Partidos, la Ley de Reunión y Manifestación, la Ley de Extranjería o la Ley de Huelga, entre otras cuestiones que son vitales para el movimiento obrero en su lucha contra el Estado de los capitalistas.

Ha sido el PCE, a través de Yolanda Díaz – Ministra de Trabajo, vicepresidenta segunda del Gobierno y destacada militante del PCE – quien ha demostrado estar desde el primer momento al servicio de la patronal de este país, protegiendo al capital pagando los salarios de cientos de miles de trabajadores a través de ERTEs, que posteriormente se convertían en EREs, generando así cada vez más paro y miseria a la clase obrera. Y ha sido Enrique Santiago – Secretario General del PCE y Secretario de Estado para la Agenda 2030 – quien no ha dudado en ningún momento en defender al Estado español y a sus Fuerzas Represoras ante el encarcelamiento del rapero y poeta comunista Pablo Hasél.

El oportunismo se “renueva” cambiando de nombres, pero permanece su esencia reaccionara como la pata izquierda del sistema, desvelando en cada ocasión en la que se azuzan sus contradicciones su putrefacción ideológica y su rechazo al marxismo-leninismo. Ya no están Santiago Carrillo, Julio Anguita, Ignacio Gallego o Dolores Ibárruri, pero tenemos a Enrique Santiago, Alberto Garzón, Pablo Iglesias y Yolanda Díaz. Estas nuevas caras del eurocomunismo y la socialdemocracia no cesarán en su empeño de blanquear el fascismo y a su Estado, negando que en el Estado español hay perseguidos y presos políticos por el hecho de ir políticamente contra el sistema capitalista y contra el Estado de la burguesía, y más concretamente en el caso de Hasél, también contra la monarquía borbónica, totalmente podrida de corrupción y cuyo poder fue transferido por el dictador Francisco Franco.

Actualmente, el PCE es un cadáver andante que se sostiene única y exclusivamente porque la burguesía necesita a ese partido político como una herramienta para embrutecer ideológicamente al proletariado y hacer que éste se desvíe de la senda de la revolución. En la actual sociedad burguesa, donde las contradicciones de clase están ya desenvueltas, únicamente puede existir la dictadura de la burguesía, de la minoría explotadora, de forma abiertamente fascista o en coalición con la socialdemocracia, o la dictadura del proletariado, de la mayoría explotada. No cabe ningún régimen transitorio: Socialismo o barbarie. En este sentido, el eurocomunismo del PCE es un agente del imperialismo que busca arrebatar a las masas obreras su espíritu revolucionario en favor de un espíritu pequeñoburgués que sustituya la revolución por la reforma, encubriendo su aberración argumentando que los tiempos han cambiado y que la pequeña y mediana burguesía puede interesarse en coalición con la clase obrera por la instauración del socialismo y que, por tanto, aducen que no es necesaria la dictadura revolucionaria del proletariado.

Los marxistas-leninistas valoramos de forma muy negativa la deriva del 15-M que culminó con la creación de Unidas Podemos, pues el eurocomunismo y la socialdemocracia debilitaron al proletariado con el fin de “conquistar” una parte del Parlamento y conseguir una serie de tibias reformas económicas de un Estado que pedía a gritos ser derrocado de manera revolucionaria ante la absoluta bancarrota económica y la crisis de legitimidad monárquica y política a causa de los continuos casos de corrupción.

PCE y Unidas Podemos son partidos oportunistas que han llegado a la conclusión de que la contradicción principal del sistema es la que se da entre la burguesía neoliberal o de extrema derecha, y aquella otra que se autodenomina como progresista o democrática. De ahí que la salida a la crisis estructural del capitalismo la enfoquen en conseguir mediante el parlamentarismo y las elecciones burguesas una correlación de fuerzas favorables, lo que se traduce en un intento patético de volver al “Estado del bienestar” y nieguen que la contradicción fundamental es la que se da entre la burguesía y la clase obrera, entre el capital y el trabajo, entre el imperialismo y el socialismo.

Es más que evidente que la única forma de impedir hoy la continuación de las ofensivas burguesas es el desarme absoluto del aparato burgués de gobierno, de la propia burguesía, a través de la fuerza armada del proletariado a través de su dictadura revolucionaria.

 

¡ABAJO EL GOBIERNO!

¡POLICÍA PARA QUÉ, SI YA ESTÁ EL PCE!

¡LIBERTAD Y AMNISTÍA PARA TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS!

Madrid, 26 de septiembre de 2021

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Un Ministerio de Trabajo al servicio de las empresas

La Ministra de Trabajo Yolanda Díaz ha demostrado desde el primer momento estar al servicio de la patronal de este país, aplicando toda clase de medidas que permitan a las empresas explotar al máximo a los trabajadores.

El Gobierno más progresista de la historia lleva ya más de un año pagando con dinero público los salarios de cientos de miles de trabajadores a través de los ERTEs, que no es más que una forma de proteger al capital con la excusa de salvar puestos de trabajo que posteriormente desaparecen al convertirse los ERTEs en EREs.

Ante semejante despropósito los medios no dudan en encumbrar a la Ministra, día sí día también, creando un nuevo mito de la izquierda, como lo fueron en el pasado otros oportunistas, siempre al servicio del Estado, siempre al servicio del capital.

La servidumbre que muestra el oportunismo ante la patronal es tal que, ante la emergencia surgida por la erupción del volcán de La Palma, los ‘agentes sociales’ – patronal y sindicatos amarillos – y el Gobierno – representado por el Ministerio de Trabajo – han acordado diseñar ERTEs especiales para esta situación. Poco han tardado en aprovechar esta catástrofe para transferir más dinero público a manos privadas.

La patronal se muestra exultante ante semejante sumisión a sus intereses, siendo la relación entre el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, y la Ministra Yolanda Díaz una muestra más de la complicidad entre patronal y Estado, siendo éste último el órgano mediante el que la burguesía gestiona sus asuntos y aplica su dictadura.

Por si quedaba alguna duda, este 23 de septiembre Díaz anunciaba que en 2022 se llevará a cabo una reforma de la ley de los husos horarios en el trabajo, de manera que se permita una mayor flexibilización de la jornada laboral, tanto a favor de la empresa como del trabajador. Ahí tenemos a una Ministra supuestamente comunista negando la lucha de clases, ocultando su esencia, que implica que ninguna medida puede ir a favor de los dueños de las empresas y de los trabajadores a la vez, cuyos intereses irremediablemente opuestos hacen imposible esa supuesta conciliación que el oportunismo se empeña en intentar vendernos.

El discurso de la flexibilidad es abanderado hoy en día por empresas expertas en exprimir a sus trabajadores, que hablan de ‘flexibilidad y libertad responsable’ y alaban la libertad individual frente a los derechos colectivos como una supuesta mejora ante la ‘rigidez’ del sistema actual – la misma rigidez que critica la Ministra -. Díaz apuesta igualmente por esa flexibilidad, que no es más que supeditar las condiciones de trabajo a la negociación individual en lugar de la colectiva, lo que equivale a darle todo el poder a las empresas que, siendo en el capitalismo el despido libre, podrán aplicar cualquier medida que el trabajador deberá aceptar si quiere conservar su puesto de trabajo.

Mientras vemos como la automatización en manos de la burguesía, en lugar de mejorar las condiciones del pueblo trabajador, genera cada vez más paro y miseria, como hace que cada vez se reduzcan más las horas de trabajo necesarias para producir a mayor ritmo, en lugar de reducir la jornada laboral sin reducir el salario, el oportunismo apuesta por la flexibilidad, que no es más que decir que apuesta por dar más poder aún a la burguesía frente a los trabajadores.

Esta es la esencia del gobierno de coalición entre socialfascistas y oportunistas. Esta es la realidad que nos espera a la clase trabajadora si no somos capaces de acabar con este sistema y su Estado, derrocando el capitalismo de forma revolucionaria para construir el socialismo, como fase primigenia del comunismo.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




¡Solidaridad con Pablo Hasel! ¡Por la amnistía total!

Ayer conocíamos el informe de la Fiscalía acerca de Pablo Hásel que se posicionaba en contra del indulto debido a que es “reincidente”. Si bien es cierto que el informe no es vinculante, debido a que en última instancia el indulto lo concede el Gobierno, es bastante sintomático el posicionamiento de la Fiscalía, ya que ésta depende directamente del gobierno, del que participan PSOE y Unidas Podemos, que prometieron rebajar las penas contra la libertad de expresión meses atrás mientras a lo largo y ancho del Estado se multiplicaban las muestras de solidaridad con Pablo Hásel. A día de hoy seguimos sin ver intención alguna de rebajar realmente esas condenas.

Mientras incluso el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha señalado en numerosas ocasiones que delitos como las “injurias a la Corona” o hasta la descripción del delito de “enaltecimiento del terrorismo” que aplica España estarían fuera de lugar y que atentarían contra la libertad de expresión, el gobierno y, concretamente, PODEMOS-IU/PCE se decantan más por “rebajar las condenas”, manteniendo, sin duda alguna, las leyes propias que atentan contra la libertad de expresión. Como promesa vacía, se comprometen a pedir un indulto que supone el “arrepentimiento” del condenado o el perdón del Estado a esa condena, indulto que Pablo Hásel y su defensa han rechazado puesto que no debe pedir perdón por expresarse con libertad.

Una vez más, no podemos hablar de libertad de expresión de manera abstracta, debemos preguntarnos, ¿libertad de expresión para quién? El Estado, en su naturaleza fascista, no duda en garantizar la libertad de expresión a los fascistas que se manifestaron en Chueca, y cuyos cánticos atentaban directamente contra la libertad y la integridad del colectivo LGTB, y que ha resultado saldarse con una irrisoria multa de 1.200 euros que, sin duda, pagará o ayudará a pagar alguno de los empresarios con el dinero que, previamente, habrá extraído en forma de plusvalía mediante el robo que es la ley de este criminal sistema. El capitalismo putrefacto perfectamente engrasado.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) denunciamos el carácter fascista del Estado español y cómo este, a través de las instituciones, alimenta al fascismo callejero concediéndole impunidad y ayudándole a calar su discurso entre el proletariado, mientras persigue, ahoga y condena a los antifascistas, anarquistas, comunistas y, en definitiva, a cualquiera que oponga resistencia al sistema capitalista, a su Estado fascista y a sus mamporreros. Los presos políticos no tienen que pedir perdón por tener ideología y por pretender construir un mundo antagónico a este podrido mundo donde la burguesía debe apostarlo todo al fascismo para sustentar su caduco sistema económico. La Judicatura y el Ejército son dos de los pilares más fuertes en los que descasa el podrido andamiaje de este Estado fascista. La única salida que tiene la clase obrera para romper los grilletes de la opresión que la burguesía le aprieta cada vez con mayor virulencia pasa por que ésta construya sus propios órganos de poder uniendo todas las luchas – el antifascismo, el movimiento antirrepresivo, el movimiento obrero en acción (en los centros de trabajo), el movimiento vecinal, etc. – convirtiéndolas todas ellas en una única lucha de clases contra el capitalismo, la burguesía y su fascista Estado. Esos órganos de poder de la clase obrera que emanan de la lucha de clase contra la burguesía son el camino para romper las cadenas de la opresión, del fascismo, de las garras de un Estado criminal que nos niega la libertad y la vida, y para conquistar el socialismo y su Estado proletario que es lo único que puede garantizar el fin de la represión para la mayoría acabando con la raíz de todos los problemas, la burguesía parásita y su régimen.

 

¡LUCHEMOS POR EL SOCIALISMO, POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡AMNISTÍA TOTAL!

¡LIBERTAD PARA TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS, LIBERTAD PABLO HASEL!

A 23 de septiembre del 2021

Secretaría de Juventud del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)