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La Comunidad de Madrid, paraíso fiscal dentro de España

La política fiscal de la Comunidad de Madrid tiende, desde hace años, hacia una libertad fiscal total, a un nivel tan alto que casi podemos considerar a la Comunidad de Madrid como un paraíso fiscal dentro de España. Desde que el PP gobierna la Comunidad se han producido 67 rebajas fiscales que han provocado una liberalización fiscal de la Comunidad que ha atraído a los mayores ladrones del mundo y de España a la Comunidad.

Si las grandes fortunas –logradas robando a la clase obrera de todo el mundo– ven en Madrid una oportunidad es debido a que todas y cada una de estas rebajas fiscales han beneficiado de forma mayoritaria a los grandes ricos de la Comunidad. Sin ir más lejos, la presidenta Isabel Díaz Ayuso ha planteado una nueva rebaja fiscal de medio punto del IRPF, una rebaja que en cifras implica que una persona que ingrese 35.000 euros al año estaría dejando de pagar 126 euros en este impuesto.

Esta última rebaja fiscal ejemplifica perfectamente el camino que sigue la Comunidad para convertirse en un paraíso fiscal donde solo las grandes riquezas salen beneficiadas. Como se puede observar, esta rebaja fiscal no es progresiva, sino que afecta en porcentaje a todo el mundo por igual. Esto quiere decir que una persona que ingrese 17.000€ al año estaría dejando de pagar 61,2€ de IRPF anualmente mientras que una persona que ingrese 500.000€ estaría dejando de pagar 1.800€. Así mismo, una gran fortuna que ingrese 1.000.000 € al año se estaría ahorrando 3.600 €.

Mientras tanto, la salud, la educación, el alquiler, la luz, el gas… prácticamente todos los bienes de primera necesidad suben de precio de forma continuada, haciendo que esa rebaja de muy poco dinero a los trabajadores se diluya. A su vez, las grandes fortunas ahorran millones de euros en impuestos, debilitando al Estado que ya no puede dar estos servicios básicos que se privatizan, arruinando a millones de trabajadores.

La política fiscal implantada por Ayuso no es más que un reflejo de su legislatura, una legislatura marcada por tratar de sepultar todo aquel servicio o bien público que no suponga ingresos en las arcas de la burguesía. En 2019 ya indicábamos desde el PCOE como la Comunidad de Madrid estaba virando hacia ser una región sin ley para la burguesía, con una desigualdad exuberante entre las personas que menos ingresan y las que más y en la que poco a poco se va expulsando a los pobres.

Actualmente podemos decir que esto es una realidad, la Comunidad de Madrid cada vez es menos accesible para los que menos ingresan: un precio de alquiler de vivienda absolutamente desorbitado que cada vez se amplía hacia más zonas de la Comunidad, siendo prácticamente imposible acceder a una vivienda en la ciudad de Madrid y en un radio de 30 kilómetros alrededor sin destinar más de la mitad del salario al alquiler; un transporte público absolutamente insuficiente para las necesidades de la Comunidad; unas ofertas de ocio inasequibles para muchísimas personas; y un largo etcétera cada vez más extenso al que se suman todas las problemáticas que surgen a nivel nacional como el precio del carburante, el desempleo, el trabajo precario…

La situación es crítica y no es nada esperanzadora para la clase obrera madrileña. Si esto continúa así, la Comunidad de Madrid se convertirá en una región en donde solo existan grandes viviendas para la burguesía y polígonos industriales para trabajadores que tendrán que irse a vivir a las ciudades dormitorio que rodean la Comunidad, sin olvidar, por supuesto, reservar viviendas para cuando vengan los turistas. La burguesía nos está echando de nuestra propia región, la está convirtiendo en su propio parque de disfrute en el cual no cabe el proletariado.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), hacemos un llamamiento a todos los trabajadores a organizarse para conquistar el poder político y hacerse con el control total de la producción para ser dueños de la riqueza que nosotros generamos. Animamos a la clase obrera de todos los rincones del Estado español y a las distintas capas populares como los estudiantes, los jubilados o los autónomos a que se unan en torno al Frente Único del Pueblo (FUP), con el objetivo de acabar con la explotación en la que nos sumen los ladrones capitalistas que nos gobiernan y que nos arrebatan el capital que producimos con nuestro esfuerzo. Debemos recuperar la riqueza que generamos y que se concentra en unas pocas manos, para ponerla en manos de nuestra clase, el proletariado, al servicio de la mayoría del pueblo.

Solamente podremos tener una vida digna y de pleno derecho si nos adueñamos de lo que nos corresponde como fruto de nuestro trabajo, avanzando decididos hacia la toma revolucionaria del poder, hacia la destrucción del capitalismo y hacia la fundación del único sistema posible que garantice el bienestar de la clase trabajadora: el Socialismo.

 

¡Trabajador, organízate en el PCOE!

¡Sin partido no hay revolución!

¡Por el Socialismo!

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Madrid




Oportunistas, obtusos y ciegos: La revolución ya está en marcha, aunque no lo vean

En el “Prólogo de la contribución a la crítica de la economía política”, a principios de 1859, Marx hace una síntesis magistral de sus indagaciones, de la relación entre el Estado y la Economía o cómo la “sociedad civil” no es un reflejo del espíritu humano sino de la base o estructura económica. Dicha síntesis, leída 162 años después demuestra no sólo la certeza de la ciencia de Marx, sino que, sin duda, nos encontramos ante la mente más preclara que haya parido el ser humano. Señala Marx:

en la producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se han desenvuelto hasta allí. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica, se revoluciona, más o menos rápidamente, toda la inmensa superestructura erigida sobre ella. Cuando se estudian esas revoluciones, hay que distinguir siempre entre los cambios materiales ocurridos en las condiciones económicas de producción y que pueden apreciarse con la exactitud propia de las ciencias naturales, y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas, en una palabra, las formas ideológicas en que los hombres adquieren conciencia de este conflicto y luchan por resolverlo. Y del mismo modo que no podemos juzgar a un individuo por lo que él piensa de sí, no podemos juzgar tampoco a estas épocas de revolución por su conciencia, sino que, por el contrario, hay que explicarse esta conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción. Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo brotan cuando ya se dan, o por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización.” [1]

Este extracto condensa de manera sintética la esencia del materialismo histórico, de tal modo que concibe a la historia como un proceso regular y continuo donde las formaciones socioeconómicas se suceden por el desarrollo de la base económica, mostrando con precisión cuales son los puntos de “ebullición” o revolucionarios que se producen en la base y que hacen que se produzcan los cambios en las formaciones socioeconómicas concibiéndose la sociedad como un ser en permanente evolución o desarrollo.

Partiendo de la ciencia del marxismo-leninismo, y de este extracto que condensa enciclopedias de teoría y que es una lección de práctica magistral sintetizada por Marx, debemos analizar, con motivo del día en el que se conmemora el 43º aniversario de la Constitución de 1978 por el que el Estado franquista fue maquillado como “estado democrático” gracias a la traición perpetrada por el oportunismo – en aquel momento histórico encarnado por PCE y PSOE – contra la clase obrera, lo que dicen unos y otros – reaccionarios, por un lado, y el oportunismo por el otro – y calibrar, siguiendo el método de análisis del desarrollo de la historia y de la sociedad de Marx, dichos planteamientos.

La posición de los herederos de Franco –PP y sus diferentes marcas, ya sean verde o naranja– así como aquéllos que, siendo tan reaccionarios como los fascistas, se colocan ropajes socialdemócratas -PSOE- para engañar al pueblo demostrándose que tanto unos como otros son iguales de lacayos de los monopolios – coinciden todos ellos en la defensa a ultranza de la Constitución de 1978, en su veneración.

 

Sin duda la posición de los dos partidos por excelencia de los monopolios, de la banca, es la de cumplimiento a rajatabla de la misma, señal inequívoca de que el gran triunfador en lo que se llamó periodo de Transición fueron los monopolios, los mismos que siempre apoyaron y sostuvieron al fascista Franco. Y señal inequívoca de que la Constitución de 1978 define y expresa la voluntad de los monopolios y sus intereses. Estos esbirros de los monopolios contemplan la Constitución de 1978 como la solución para todos los problemas del país, sin embargo, los hechos acontecidos durante estos 43 años evidencian no solo un agotamiento del capitalismo monopolista de Estado en España, sino cómo los problemas que trataron de cerrar en falso con la traición de 1978 siguen latentes y exacerbados. Es evidente que para ellos país es sinónimo de su clase social y de sus intereses económicos que no son otros que los del gran capital.

Pero ellos mismos han demostrado, con hechos, que dicha Constitución no sólo no es la solución para los problemas de la mayoría, de la clase obrera, sino que tan siquiera ha sido suficiente para ellos mismos pues, durante estos años, han tenido que ir modificándola para adaptarla a la agudización de la explotación de los monopolios así como para reprimir al pueblo, no solo transformándola mediante las sucesivas redacciones de leyes orgánicas (que es la forma en la que se implementan los artículos constitucionales), sino también para desplazar parte de la soberanía del Estado en favor de instituciones imperialistas supranacionales que son las que marcan tanto las políticas económicas como belicistas del bloque imperialista en el que se halla integrado el capitalismo monopolista de Estado español. Por tanto, esa Constitución que dicen que es inamovible, no ha cesado de moverse siempre que le ha sido necesario a los monopolios. Algo lógico, por otro lado, pues “la burguesía no puede existir sino a condición de revolucionar incesantemente los instrumentos de producción y, por consiguiente, las relaciones de producción, y con ello todas las relaciones sociales.” [2] Y ello se visualiza perfectamente donde la concentración extrema del capital, donde la acentuación de la putrefacción del capitalismo estrangula no sólo a la clase obrera sino a capas más importantes de la burguesía, propiciando que los consensos que los monopolios y las diferentes facciones de la burguesía sellaron en el 78 hayan saltado por los aires. La concentración de capital provoca que grandes partes de la pequeña y mediana burguesía sean arrojadas a la ruina. Por otro lado, la incardinación e integración plena de los monopolios en las estructuras imperialistas internacionales y los consiguientes cambios jurídicos que armonizan la superestructura con el desarrollo de la base imperialista hacen que las burguesías periféricas de las naciones oprimidas contemplen como caen sus prebendas y cómo los monopolios arrasan sus feudos y les arrebatan parte de las plusvalías que antaño acumulaban estas, produciéndose el consiguiente choque.

Algunos partidos nacionalistas, ya sean abiertamente de derechas, como JxCat, como de “izquierda” como ERC, EH-Bildu, CUP o BNG, suscribieron para el día 6 de diciembre un documento, “Declaración: 43 Aniversario de la Constitución Española”. En dicha Declaración, estas organizaciones señalan que la Constitución es hija “de un referéndum constitucional, condicionado por la transición impuesta por la estructura fáctica heredada del franquismo, con la Monarquía Borbónica al frente” [3] y concluyen que “esta Constitución se sitúa como impedimento estructural de un futuro en democracia para nuestras naciones, siendo indispensable su reforma radical tanto en modelo de Estado como en derechos sociales (…) Seguiremos demandando y luchando por exigir al Estado un modelo que, desde el reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado y del derecho de autodeterminación de los pueblos, permita a la ciudadanía de nuestros respectivos pueblos decidir democráticamente su modelo político y relación con el Estado. Somos naciones y queremos decidir democráticamente nuestro futuro.” [4]

Nadie que tenga la más ligera noción de lo que es una nación, de su definición, puede negar que Cataluña, Galicia o el País Vasco son naciones. El problema para estas naciones es que son naciones postergadas “que ya no se constituyen en Estados nacionales independientes: tropiezan con la poderosísima resistencia que les oponen las capas dirigentes de las naciones dominantes, las cuales se hallan desde hace largo tiempo a la cabeza del Estado”. [5]

La nación no es simplemente una categoría histórica, sino una categoría histórica de una determinada época, de la época del capitalismo ascensional. El proceso de liquidación del feudalismo y de desarrollo del capitalismo es, al mismo tiempo, el proceso en que los hombres se constituyen en naciones. (…) Pero allí, la formación de naciones significaba, al mismo tiempo, su transformación en Estados nacionales independientes.” [6]

Sin duda, Cataluña, Galicia o el País Vasco son naciones oprimidas, en tanto se les está negando su derecho a la autodeterminación. ¿Pero son una nación oprimida por el Estado español únicamente – es decir, por la burguesía del Estado opresor – o es oprimida también, y fundamentalmente, por el imperialismo, por los monopolios?

El capitalismo hoy no se encuentra en la fase de capitalismo ascensional, no se encuentra en la fase en la que se daban las condiciones para el surgimiento de las naciones que se constituyesen libremente en Estados-nación. Hoy nos encontramos en la fase putrefacta, monopolista del capitalismo donde un puñado de manos, de monopolios, son los que controlan el mercado mundial y dirigen con puño de acero el mundo desde instituciones imperialistas supranacionales – como por ejemplo es la Comisión Trilateral, el Club Bildelberg, Foro de Davos, etcétera, – siendo los Estados nación existentes auténticas marionetas, sucursales desde dónde se ejecutan lo que los organismos imperialistas supranacionales de los monopolios dictan.

A diferencia de la fase de capitalismo ascensional que es el periodo de alumbramiento de las naciones y la constitución de estas en Estados-nación, desde finales del siglo XIX “el capital se ha hecho internacional y monopolista. El mundo está ya repartido entre un puñado de grandes potencias, es decir, de potencias que prosperan en el gran saqueo y opresión de las naciones.” [7]

Las asociaciones monopolistas de capitalistas – cartels, sindicatos, trusts – se reparten entre sí, en primer lugar, el mercado interior, apoderándose de un modo más o menos completo de la producción del país. Pero bajo el capitalismo el mercado interior está inevitablemente enlazado con el exterior. Hace ya mucho que el capitalismo ha creado un mercado mundial. Y a medida que ha ido aumentando la exportación de capitales y se han ido ensanchando en todas las formas las relaciones con el extranjero y con las colonias y las ‘esferas de influencia’ de las más grandes asociaciones monopolistas, la marcha ‘natural’ de las cosas ha llevado al acuerdo universal entre las mismas, a la constitución de cártels mundiales.” [8]

El referéndum del 1 de octubre de 2017 y los hechos que acontecieron durante todo el mes de octubre de dicho año, así como antes del referéndum, demuestran la certeza del marxismo-leninismo, del mundo ya repartido en un puñado de monopolios que saquean inmisericordemente al mundo porque a día de hoy el mundo es exclusivamente suyo. Y por ello Puigdemont, Romeva y demás miembros del Govern de Catalunya trabajaron durante mucho tiempo las relaciones internacionales para que hubiera “un reconocimiento internacional”, siendo conscientes que el verdadero sujeto que autodeterminaría Cataluña, al igual que autodeterminaron determinados países de la Europa del Este tras la caída de la URSS a pesar de que los pueblos estuvieran en contra de las separaciones, no sería el pueblo catalán sino las potencias imperialistas, los monopolios. Si los EEUU, Rusia, China, Alemania y demás potencias imperialistas hubieran reconocido el referéndum, o reconocieran sin referéndum la independencia de Cataluña poco importaría lo que dijera o hiciera el Estado español. Pero la cuestión está en que la gran burguesía vasca, así como la catalana, está integrada en las estructuras imperialistas a través de la burguesía monopolista del Estado español que, a su vez, forma parte de esos órganos de poder de los monopolios y es una obra directa de los monopolios que gobiernan el mundo, primero sosteniendo al asesino Franco tras la derrota de Hitler y, después, diseñando y realizando la Transición cuyo resultado padecemos desde hace más de 4 décadas.

El derecho de autodeterminación significa que sólo la propia nación tiene derecho a determinar sus destinos, que nadie tiene derecho a inmiscuirse por la fuerza en la vida de una nación, a destruir sus escuelas y demás instituciones, a atentar contra sus hábitos y costumbres, a poner trabas a su idioma, a restringir sus derechos (…) El derecho de autodeterminación significa que la nación puede organizarse conforme a sus deseos. Tiene derecho a organizar su vida según los principios de la autonomía. Tiene derecho a entrar en relaciones federativas con otras naciones. Tiene derecho a separarse por completo. La nación es soberana, y todas las naciones son iguales en derechos.” [9] ¿Acaso la nación española es hoy soberana cuando no tiene tan siquiera capacidad para establecer una política monetaria propia o realizar unos presupuestos generales sin intervención exterior? ¿De qué soberanía se puede hablar en el Estado español si existe una Constitución que define un Estado hija de una Transición hecha a imagen y semejanza de la CIA? “En todo momento, la Transición se tutela desde Washington y se maneja desde dentro del Régimen, para que la actualización del franquismo no se desborde. Y en esa tarea colaboran también destacados políticos de la oposición. La acción coordinada de la CIA y el SECED busca imponer la reforma controlada e impedir a toda costa la ruptura. Desde marzo del 72, en el SECED se sigue con detenimiento la evolución de cada ‘familia política’ que pretende participar en la Transición (…)” [10] “En 1975, poco antes de la muerte de Franco, el New York Times afirma que la CIA mantiene importantes relaciones con todos los partidos políticos españoles, incluido el PCE de Santiago Carrillo para buscar una salida al Régimen. Dos años más tarde, el secretario general de esta formación comunista será invitado a viajar a Estados Unidos, caso único en la historia de los partidos de este signo, cuyos dirigentes han tenido prohibida la entrada en los Estados Unidos desde siempre. (…) La principal preocupación de los norteamericanos es mantener bien amarrado el régimen de Franco con el menor coste político para ellos en el plano internacional. Los norteamericanos mantienen hilo directo con Laureano López Rodó y apoyan también la Operación Lolita, que prepara a Juan Carlos de Borbón para suceder al Generalísimo. Inmediatamente después de subir al trono, el monarca realiza su primer viaje oficial a los Estados Unidos, donde recibe el espaldarazo del Imperio”. [11]

Mientras existió la URSS los movimientos de liberación nacional tenían un apoyo firme en su lucha por su emancipación nacional para romper la opresión imperialista. Sin embargo, una vez implosiona la URSS y fenece y el imperialismo no encuentra obstáculo, lo que hacen todos estos partidos que dicen llamarse independentistas no es más que una prédica estéril con la que sólo desvían a la clase obrera de la lucha primaria y real, que no es otra que la lucha por acabar con el imperialismo y construir el socialismo.

La “Declaración: 43 Aniversario de la Constitución Española” suscrita por partidos que se autodenominan de izquierda, aunque hayan refrendado la política de Rajoy en la moción de censura de junio de 2018, no pasa de ser una engañifa más contra la clase obrera, una nueva traición donde se desvía a la clase obrera del auténtico responsable de que los derechos nacionales que exigen sean barrados y negados. Hoy la lucha estriba en socialismo o imperialismo, hoy o la emancipación es de clase o no habrá emancipación de ningún tipo y ello es así no porque lo digamos nosotros, sino porque el desarrollo de las fuerzas productivas establece unas relaciones sociales que nada tienen que ver con las que tienen en sus cabezas esas direcciones pequeñoburguesas, más preocupadas en erigirse las patas socialdemócratas de las nuevos Estado-nación que anhelan, que en constatar que la concentración, la centralización, la prevalencia del mercado internacional sobre los mercados nacionales, los cuales ya han sido arrasados por los monopolios, siendo el mundo, en realidad, un único mercado, que en ver que la burguesía monopolista practica el canibalismo no sólo con el proletariado, sino con vastas partes de la burguesía a la que devoran y empujan a la ruina. Todo ello entierra progresivamente la forma histórica de comunidad humana burguesa, la nación y el Estado burgués que se vinculan inexorablemente a los designios del imperialismo, que no son otros que su óbito.

La “pata izquierda” del sistema (PODEMOS-IU-PCE), una pléyade de oportunistas y socialdemócratas que anteponen sus intereses particulares a los intereses de la clase obrera, no dudan en abrazar a la reacción del Estado y, por tanto, colaboran en la represión y la explotación de la clase obrera – algo, por otro lado, refrendado tanto con su voto en el parlamento la política de los fascistas en la moción de censura al corrupto Rajoy el pasado 1 de junio de 2018, así como por su acción de Gobierno. Todo esto no es novedoso, es lo que llevan realizando desde hace más de 43 años.

Como buenos oportunistas que son, sus mensajes son totalmente contradictorios. Por un lado hablan de que la Constitución es papel mojado porque no se cumplen sus articulados consistentes en los supuestos derechos de la ciudadanía, por otro lado hablan de avanzar hacia un proceso constituyente. Dentro de esa amalgama de oportunistas, PODEMOS defiende una reforma constitucional que pivote sobre tres ejes: profundizar la democracia en la sociedad española acrecentando la participación electoral, dar una solución territorial (que para ellos pasa por el federalismo) y solventar la cuestión social, fórmula a la que estos personajes que se ocultan en la palabra para tapar su adhesión inquebrantable al imperialismo denominan “república solidaria, plurinacional y feminista”. Pero tras todo el follaje dialéctico de estos charlatanes, lo que comprobamos es su sometimiento lacayuno a los monopolios, a las instituciones y, totalmente clarificador es leer su programa con el que concurrieron a las elecciones generales de 2019 titulado “la historia la escribes tú” y, concretamente, lo que hay que hacer con el artículo 38 de la Constitución de 1978:

 

Quiere decir esto que para PODEMOS el capitalismo monopolista es sacrosanto. Quiere decir esto que para PODEMOS la propiedad privada sobre los medios de producción es sagrada y que los poderes públicos garanticen el capitalismo y la productividad en favor de los empresarios, o lo que es lo mismo, que si el pueblo osa ir contra el capitalismo el Estado no dude en restablecerlo, y para ello están las fuerzas represivas del Estado.

Por tanto, si PODEMOS no plantea cambiar la base económica es falso que pretenda transformar la sociedad pues es el ser social el que determina la conciencia social, la superestructura y no la charlatanería barata de sus dirigentes que lo único que hacen son ejercicios de ambigüedad y filibusterismo al objeto de engañar a los trabajadores y salvaguardar los intereses del gran capital. PODEMOS es tan defensor del capitalismo monopolista de estado como el PSOE, el PP y demás partidos burgueses y así lo acredita no solo su programa sino su acción de gobierno totalmente lacayuna a los monopolios y su régimen.

Por otro lado, IU habla abiertamente y sin ambages de III República. En el programa de esta organización y con el que se presentó a las elecciones generales de 2019, denominado “Programa para un país que lucha, programa para un país con futuro” apela a “una nueva Constitución hecha por el pueblo y para el pueblo” donde señala “algunas de las conquistas de la izquierda para el texto constitucional no son hoy más que papel mojado (…) En los últimos años son varios los síntomas del colapso del modelo, con una crisis económica y política que ha golpeado a la clase trabajadora y supone un vaciamiento de la democracia representativa al evidenciarse que las decisiones clave las adoptan las grandes fortunas, capaces de hundir o reflotar una moneda, los poderes económicos salvajes y carentes de control democrático, así como organismos europeos y mundiales que tampoco responden a ninguna legitimación democrática. Y con una crisis del modelo territorial cuyas costuras han saltado en Cataluña y que ha puesto de manifiesto la necesidad de un modelo territorial diferente. (…) Defendemos la República no solo por la Jefatura del Estado, sino porque es la afirmación de una radicalidad democrática: solo es legítimo el régimen que es república (…) No existe libertad si no se dan las condiciones materiales que la hagan posible (…) La libertad republicana es la ausencia de dominación, tanto en los ámbitos públicos como privados, por eso entendemos que el Estado republicano debe ser un Estado social y laico. Un Estado que ponga en el centro de su actuación la garantía de los derechos humanos, sin distinción de jerarquía ni relevancia entre ellos(…) Para ello, proponemos el inicio de un proceso constituyente que devuelva la voz y el poder de decisión de la ciudadanía (…) La III República se fundamentará en un modelo de Estado federal, defendiéndose el derecho de autodeterminación de los pueblos que conforman el Estado (…) tenemos como objetivo la consecución de una democracia avanzada en el marco de un Estado federal, republicano y solidario que amplie los marcos de libertad y participación y garantice el bienestar económico, social y cultural de los ciudadanos y ciudadanas”.

La indecencia de IU todavía es mayor a la de PODEMOS, y eso que en este último caso estamos hablando de niveles superlativos de indecencia, puesto que reconocen que “los poderes económicos”, como denominan a los monopolios, imponen sus dictados pasando por encima del pueblo, demostrándose que no hay más que la dictadura despiadada de los monopolios y, sin embargo, en lo concerniente a atacar la raíz de la forma de actuar de los monopolios, que no es otra que el pleno control sobre los medios de producción, IU no dice absolutamente nada como tampoco dice nada de salir de las agrupaciones imperialistas en las que el Estado español está presente. Nuevamente Marx desenmascara a estos farsantes que pretenden alterar y cambiar la superestructura sin alterar en lo absoluto la base económica, o lo que es lo mismo, el ser social. Si como dice IU “No existe libertad si no se dan las condiciones materiales que la hagan posible” y no toman medidas en el terreno económico para cambiar la base económica imperialista, la cual es la responsable de que la mayoría obrera esté despojada de los medios de producción y, por consiguiente, del acceso a los bienes materiales necesarios para la vida y por tanto sufren la explotación ¿Cómo pueden construir una libertad de algún tipo si la mayoría está sometida a los poseedores de los medios de producción sobre los que no se actúa en lo absoluto? Y, tras el indecente comportamiento de Rabell, Coscubiela y demás diputados en el Parlament de Catalunya en octubre de 2017, votando de manera pública en lugar de en secreto para que los instrumentos de represión del Estado – jueces en este caso – vieran claramente que votaban NO a la declaración que se sancionaba en el Parlament actuando como auténticos chivatos del Estado fascista es, cuanto menos obsceno, que hablen de derecho a la autodeterminación a la luz de su forma de actuar. Más adelante hablaremos del federalismo.

Los Partidos Comunistas

Llegados a este punto, lo que procede es valorar las soluciones y las consignas que los partidos comunistas dan con respecto del modelo de Estado que en estas fechas suelen reiterar.

Comprobamos que algunos de los partidos que se autodenominan comunistas reiteran consignas como la República democrática y popular, la República popular y federal, República federal, etcétera donde los términos federal, confederal y popular se llevan la estrella por su reiteración.

Hay organizaciones que lanzan la consigna de la república democrática y popular como vía hacia el socialismo. La república democrática y popular fue una forma de dictadura del proletariado que surgió y se desarrolló bajo unas condiciones que hoy no existen. El momento histórico de las repúblicas democráticas y populares fue aquél donde existía la URSS que otorgaba todo tipo de apoyo a dichas democracias populares. Se dieron en países, fundamentalmente, que pretendían realizar una transformación de la etapa de liberación nacional, de democratización y rompimiento con el imperialismo hacia el socialismo. Unos procesos que se dieron tras la victoria de la URSS contra el fascismo, donde capas de la pequeña y mediana burguesía del campo y de la ciudad se aliaron con el proletariado para deshacerse de la gran burguesía y los grandes terratenientes. Las condiciones internas y externas que se daban en aquel periodo histórico de la década de los 40s del siglo pasado tras la Segunda Guerra Mundial y la victoria de la URSS permitieron que cuajase la fórmula de la alianza del proletariado con parte de la pequeña y mediana burguesía que organizativamente se mostraba como un sistema multipartidista que representaba los intereses de las diferentes clases sociales que componían la alianza o frente popular.

Sin duda, las condiciones existentes hoy son diferentes: no existe la URSS, los monopolios han avanzado y han instalado al mundo en la reacción, la cual hoy no está a la defensiva sino a la ofensiva por la tremenda derrota que supuso para la clase obrera y para el progreso social la caída de la URSS. Por otro lado, el desarrollo del imperialismo ha hecho que la pequeña y la mediana burguesía hayan sido arrojadas a la ruina, de tal modo que la proletarización de la sociedad cada día es superior. El desarrollo de las fuerzas productivas ha fortalecido a la clase obrera como sujeto revolucionario – tanto cuantitativamente por el incremento de la desigualdad y la progresiva desaparición de la pequeña burguesía como cualitativamente, puesto que la clase obrera hoy está más instruida y tiene un nivel cultural superior – pues hoy la clase obrera es la única responsable no solo de la producción sino también es la responsable de que se muevan las propias instituciones de los imperialistas siendo capaces, por sí mismos, de mover la maquinaria administrativa y burocrática del Estado burgués. Por el contrario, en la década de los 40s y 50s del siglo pasado, el nivel de instrucción del proletariado hacía que éste requiriese de la participación de capas de la burguesía para desarrollar las mencionadas tareas.

El desarrollo de las fuerzas productivas materiales hoy es infinitamente superior comparándolo con el siglo XX, habiendo generado este desarrollo unas relaciones de producción y una sociedad que no sólo no es igual al de la proliferación de las repúblicas democrático-populares, sino que las condiciones hoy, con la robotización y la automatización de la producción consecuencia del ingente desarrollo tecnológico, son totalmente revolucionarias porque la revolución, atendiendo a las tesis de Marx, ya está lanzada pues, sin duda, hoy se cumplen las condiciones objetivas expuestas por Marx para la desaparición del capitalismo y su superación por una formación socioeconómica de orden superior, esto es, el socialismo, como se constata en lo expresado por Marx: “Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo brotan cuando ya se dan, o por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización”.

Hoy, el desarrollo de las fuerzas productivas no se corresponde ya con las relaciones de producción del capitalismo. La automatización de la producción desequilibra por completo la composición orgánica del capital en favor del capital constante y, por tanto, agudiza todavía más la agonía del imperialismo pues, por un lado, se acrecienta la producción y, por el otro, y al minimizarse el capital variable se reduce la extracción de plusvalía y al automatizarse la producción se arrojan a más trabajadores a la miseria, al paro, perpetuando las crisis de superproducción.

Por tanto, reivindicar hoy la república democrática y popular no es más que no entender absolutamente nada del marxismo-leninismo, es no conocer cómo se han desarrollado las fuerzas productivas durante estas 8 últimas décadas ni la desarmonización de éstas con las relaciones de producción que el imperialismo ha ido generando durante este periodo de tiempo y, por consiguiente, tampoco aquellos que reivindican la república democrática y popular han sido capaces de comprobar cómo el desarrollo de las fuerzas productivas ha ido alterando y transformando una sociedad mucho más desigual, donde la pequeña burguesía tiende a la desaparición, al igual que más capas de la burguesía, y donde el proletariado no sólo se ha ensanchado numéricamente – como consecuencia de la ruina y desaparición de la pequeña burguesía fruto de la concentración del capital – sino también cualitativamente, correspondiendo no otra cosa que la sustitución del imperialismo por el socialismo, un socialismo mucho más desarrollado que el que pudo existir en el siglo XX pues el desarrollo de las fuerzas productivas es infinitamente superior. Y como no, lo que corresponde a la base económica socialista, ya con un alto grado de desarrollo, no es otra cosa que únicamente la dictadura del proletariado, sin alianzas de éste con nadie.

Otras organizaciones apelan a lo que denominan república popular y federal, consigna que muestran que esas organizaciones siguen ancladas en el oportunismo que impregnó el Movimiento Comunista en la segunda mitad del siglo XX y a las que se les ha olvidado cómo se analizan los hechos y los fenómenos siguiendo el método de análisis marxista, y más concretamente, se les ha olvidado completamente el materialismo histórico. La república popular y federal es una forma de estado donde la clase obrera establece una alianza con la pequeña burguesía de la ciudad y del campo y demás sectores populares que se establece como un paso intermedio para profundizar en la democratización y nacionalización de los medios de producción como paso previo a avanzar al socialismo, que se desarrollaría en una segunda etapa como culminación del citado proceso de tránsito del capitalismo hacia el socialismo.

Sin embargo, la democracia burguesa no es más que la expresión o reflejo político de la libre competencia donde las diferentes fracciones de la burguesía pugnaban por salvaguardar sus intereses económicos en la fase de capitalismo ascensional. “Así, pues, el siglo XX señala el punto de viraje del viejo capitalismo al nuevo, de la dominación del capital en general a la dominación del capital financiero.” [12]. Ergo, como “el modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general” [13] con el dominio del capital financiero, con el imperialismo, el capitalismo pasa a su fase monopolista donde la libre competencia pasa a formar parte del museo de la historia imponiéndose la dominación de los monopolios y, por tanto, al producirse una transformación de la base económica se produce forzosamente una transformación de la superestructura, pues de lo contrario estaríamos negando la filosofía del marxismo-leninismo, la dialéctica, de tal modo que “en el aspecto político el imperialismo es, en general, una tendencia a la violencia y a la reacción” [14]. Por tanto, en el desarrollo del capitalismo, en su fase imperialista ya han sido completadas todas las tareas democráticas que la burguesía podría efectuar siendo lo único que puede hacer el trancar las ruedas de la historia para dilatar lo más posible la sustitución del capitalismo por un sistema superior, por el socialismo. Al igual que el viejo no puede retornar a su adolescencia, el capitalismo en su fase putrefacta y monopolista no puede volver a la libre competencia, ello lo ve hasta un niño de teta pero no los oportunistas ni aquellos que por más que enarbolen la bandera roja no han comprendido en nada el materialismo histórico.

El imperialismo ha centralizado hasta la extenuación el capital y, consecuentemente, el poder, ha arrasado los mercados nacionales convirtiendo el mundo en un único mercado donde los monopolios son los amos y señores, han liquidado las fronteras para el capital financiero, para los monopolios, que distribuyen internacionalmente el trabajo y han liquidado a la pequeña y mediana burguesía a las que han arrojado a la ruina a la par que dichos monopolios se han hecho más grandes mediante lo que los economistas burgueses denominan crecimiento inorgánico, o lo que es lo mismo, por haberse engullido a las capas inferiores de la burguesía las cuales han sido lanzados al pasto de la ruina incrementando las filas del proletariado en términos cuantitativos. Los Estados-nación se han convertido en lacayos de las agrupaciones supranacionales de los monopolios, desde donde éstos imponen a nivel planetario sus dictados en una centralización extrema del poder. Y mientras esta es la realidad y este es el barro sobre el que se va a erigir el socialismo – la concentración, la centralización y la automatización de la producción – aquéllos que dicen ser comunistas, pero que siguen repitiendo metafísicamente consignas que no corresponden ya a la realidad presente sino al siglo pasado, no se dan cuenta, porque han sido incapaces de analizar el presente con el materialismo histórico como método para ello, de que los imperialistas han hecho más por socavar el capitalismo que su prédica reiterativa y desfasada negando el desarrollo de la historia y pretendiendo llevar a la única clase revolucionaria, el proletariado, a aliarse con cadáveres que no tienen nada ya que aportar, como son la pequeña y la mediana burguesía – devoradas por los monopolios -, o pretenden dividir a los trabajadores con el federalismo, sosteniendo la forma histórica de comunidad humana que no se corresponde con el socialismo, cuando los imperialistas han arrasado con todo antagonismo, con toda división simplificando todo en un única cuestión: La socialización de los medios de producción que es la única manera de armonizar el desarrollo de las fuerzas productivas con las relaciones de producción, totalmente enfrentadas por el imperialismo. Ese es el único paso que corresponde hoy dar y no dar vueltas a la noria, cual burro con orejeras, que es lo que plantean los oportunistas que o no han comprendido nada o tratan de prestarles los últimos servicios a sus creadores, los imperialistas, tratando de desviar a la clase obrera de su misión histórica.

Sin duda hoy nos encontramos en las precondiciones que Marx expresa para la desaparición de una formación socioeconómica (en este caso el imperialismo) y su superación por una formación socioeconómica superior, el socialismo: “Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo brotan cuando ya se dan, o por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización.” [15]

La automatización no corresponde ya al capitalismo, “la condición esencial de la existencia y de la dominación de la clase burguesa es la acumulación de riqueza en manos de particulares, la formación y el acrecentamiento del capital. La condición de existencia del capital es el trabajo asalariado” [16], y la automatización desequilibra completamente la composición orgánica del capital haciendo disminuir el capital variable y, consecuentemente, devorando el trabajo asalariado, es por ello que se cumple a rajatabla la ley de la tasa decreciente de ganancia. La automatización bajo el imperialismo conduce al despido de millones de trabajadores, al incremento exacerbado del ejército de reserva incurriendo en una contradicción pues el mayor perfeccionamiento de los instrumentos de producción en lugar de generar progreso social lo que hace es condenar a millones de seres humanos a la ruina, al paro, a la pobreza a la par que se reduce la obtención de plusvalía y la tasa de ganancia de los monopolios evidenciándose la caducidad plena del capitalismo monopolista. La automatización corresponde al socialismo a pesar de que se está desarrollando en el seno de la formación social capitalista, así como garantiza las condiciones materiales para la superación del imperialismo por un sistema superior, por el socialismo.

El propio capitalismo en su devenir evidencia que los padres del marxismo-leninismo tienen razón. Atendiendo al desarrollo de la formación socioeconómica capitalista el barro sobre el que se debe alumbrar el socialismo es el barro de la centralización, del internacionalismo proletario y dicho alumbramiento del socialismo, de una base económica diferente, sin duda, generará una superestructura diferente, donde patria será humanidad y las fronteras se irán diluyendo a la par que el socialismo se vaya imponiendo. Sin duda las condiciones revolucionarias que hoy se dan permitirán que el socialismo que está por construirse sea superior a la experiencia soviética y, sin duda, liquidará de la faz de la Tierra al capitalismo ya moribundo.

 

Diciembre de 2021

Francisco J. Barjas.

Secretario General del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)

Bibliografía:

[1]: C. Marx y F. Engels. Obras Escogidas Tomo I, págs. 269-270. Editorial Progreso. Moscú, 1980.

[2]: C. Marx y F. Engels. Obras Escogidas Tomo I, pág. 56. Editorial Progreso. Moscú, 1980.

[3]: Declaración: 43 Aniversario de la Constitución española. BNG, CUP, EHBILDU, ERC, Junts, Més per Mallorca, Més Menorca.

[4]: Ibidem.

[5]: J.V. Stalin. Obras Completas Tomo II, pág. 115. Editorial Progreso. Moscú, 1973.

[6]: Ibidem.

[7]: V.I. Lenin. Obras Escogidas Tomo I, pág. 370. Editorial Progreso. Moscú, 1961.

[8]: V.I. Lenin. Obras Escogidas Tomo I, pág. 399. Editorial Progreso. Moscú, 1961.

[9]: J.V. Stalin. Obras Completas Tomo II, pág. 117. Editorial Progreso. Moscú, 1973.

[10]: Alfredo Grimaldos (2013). Las claves de la Transición 1973-1986 (para adultos). De la muerte de Carrero Blanco al referéndum de la OTAN. Pág. 94.

[11]: Alfredo Grimaldos (2013). Las claves de la Transición 1973-1986 (para adultos). De la muerte de Carrero Blanco al referéndum de la OTAN. Pág. 58.

[12]: V.I. Lenin. Obras Escogidas Tomo I, pág. 390. Editorial Progreso. Moscú, 1961.

[13]: C. Marx y F. Engels. Obras Escogidas Tomo I, págs. 269-270. Editorial Progreso. Moscú, 1980.

[14]: V.I. Lenin. Obras Escogidas Tomo I, pág. 408. Editorial Progreso. Moscú, 1961.

[15]: C. Marx y F. Engels. Obras Escogidas Tomo I, págs. 269-270. Editorial Progreso. Moscú, 1980.

[16]: C. Marx y F. Engels. Obras Escogidas Tomo I, pág. 60. Editorial Progreso. Moscú, 1980.




Pablo Casado y la situación del sector agrario

El pasado 19 de noviembre tuvo lugar la intervención del líder del Partido Popular (PP) en el Congreso de Jóvenes Agricultores y Ganaderos de ASAJA (asociación de la patronal agraria) celebrado en Ciudad Real. Desde la Comisión de Movimiento Obrero y de Masas ofrecemos este análisis:

 

En primer lugar, debemos tener en cuenta que Casado no se está dirigiendo a simples trabajadores del sector primario (sean agricultores o ganaderos), sino que se está dirigiendo a sus patronos, es decir, los dueños de los medios de producción, aquellos que explotan a dichos trabajadores a cambio de un jornal miserable. Vemos, por tanto, un claro sentido de clase en el discurso de Casado, aunque lo inicie diciendo que ante la situación de este sector económico “no debe haber colores políticos”. Obviamente se está refiriendo a los colores políticos de los grandes capitales, sea el PP o el PSOE (que lidera el actual gobierno), los cuales no tienen diferencias sustanciales respecto a la cuestión agraria y defienden a los terratenientes frente a los trabajadores agrarios. Pese a esto, Casado intenta confundir ambos antagonismos de clase afirmando que durante el estado de alarma a causa de la pandemia producida por el coronavirus “muchos agricultores se jugaron la vida” o que estuvieron “dando el callo”. Sin duda alguna, su audiencia no se jugó la vida en ningún momento de la pandemia, sí los trabajadores a los que explotan. No en vano, nuestra organización denunció las malas condiciones de vida de los temporeros tanto en nuestro país como en el extranjero. Malas condiciones que se han dado a causa del deseo de estos explotadores de ahorrar costes, impidiéndoles trabajar en condiciones favorables para evitar contagios o no facilitarles agua y jabón para desinfectarse.

 

En segundo lugar, Casado ofrece una serie de reflexiones acerca de lo que se debería mejorar en el sector primario. En todo momento se muestra partidario de la dependencia de la Unión Europea y su Política Agraria Común (PAC), hablando de las ayudas (el habla de “estímulos de emprendimiento”) que se van a reducir a causa de exigencias medioambientales. La cuestión medioambiental, a lo largo de su discurso, se le antoja como exagerada y sensacionalista, lo que nos recuerda aquella frase de Karl Marx de “el capitalismo tiende a destruir sus dos fuentes de riqueza: la naturaleza y los seres humanos”. Pablo Casado habla de cómo los agricultores (es decir, la burguesía agraria) son los que más se preocupan de la situación del medioambiente, haciendo especial énfasis en el sector ganadero: “que se diga que el sector cárnico y ganadero es contaminante, es tremendo”.

 

Con la boca pequeña reconoce que hay casos en la agricultura donde “puede haber algo” de contaminación. Es bastante cínica esta declaración teniendo en cuenta que en este país se vive uno de los mayores desastres ecológicos en el Mar Menor (Murcia) a causa del vertido excesivo de nitratos y fosfatos en sus aguas, fruto de la agricultura intensiva, que obliga al empleo masivo de fertilizantes, pesticidas, degradación de la tierra y sobreexplotación de sus recursos hídricos, como ya denunciamos en un artículo. Respecto al sector ganadero o cárnico, que es lo que más menciona Casado, también tenemos ejemplos cercanos de contaminación, como es el caso de El Arabí (en el municipio de Yecla, también en Murcia), donde hay movilizaciones vecinales contrarias a la construcción de una granja porcina (perteneciente a Cefusa, principal suministradora de ganado del Grupo Fuertes), algo de lo que también se hizo eco nuestro partido. El vertido de los purines de cerdos (resultado de la limpieza con agua de los excrementos de los cerdos) es altamente contaminante (siendo su control obligatorio en el estado español) y podrían aproximarse al casco urbano en caso de lluvias torrenciales. No es de extrañar la complicidad de Casado en este tipo de contaminación teniendo en cuenta que su partido es el representante (al igual que el PSOE) de la burguesía murciana.

 

En tercer lugar, Casado también está defendiendo a la patronal agraria cuando habla de una bajada de impuestos a la misma. Para llevarla a cabo, según nos dice, se debería aplicar la denominada “mochila austríaca”, poniendo de ejemplo la Italia de Mario Draghi (el mismo que promovió la privatización de diferentes empresas públicas), la Francia de Emmanuel Macron (cuando las protestas francesas en el sector agrícola están a pie de calle, y donde se explota a temporeros inmigrantes, entre ellos españoles) o Polonia (uno de los países más inclinados a la extrema derecha de la UE). Estos son los modelos de política fiscal del fascista Pablo Casado. La mochila austríaca no deja de ser un modelo laboral que busca facilitar aún más la explotación de los grandes empresarios y terratenientes al permitirles el despido gratuito y generar mayor precariedad entre la clase obrera. De nuevo, las intenciones clasistas de Casado se pueden apreciar en su discurso.

 

Finalmente, Pablo Casado, el mismo que acusa a otros de haber visto a un campesino “solo en una serie de Netflix”, remata su discurso con unas declaraciones que han sido muy publicitadas en diferentes medios de comunicación:

 

Además de todo esto, lo que al menos no merecéis es que se os ataque. Claro, que yo esté escuchando que la agricultura española es esclavista es algo que a mí me ofende. Me ofende. Porque para un agricultor sus trabajadores son su familia”.

 

¿En qué realidad vive Casado? Entre el año 2020 hasta el presente se ha denunciado la explotación de temporeras marroquíes en los campos de fresa de Huelva, que no sólo sufren abusos laborales sino también sexuales por parte de sus patronos. También hay denuncias de agresiones violentas, como la que sufrió otro trabajador inmigrante que fue apuñalado por el dueño de la finca para el que trabajaba. En otros casos, estos trabajadores mueren y son abandonados a su suerte frente a centros de salud por sus patronos sin que estos den la cara al no haber regularizado su situación laboral, como es el caso de un jornalero marroquí de Hinojares (Jaén) por su patrón (apoderado de VOX, socios hasta hace unos días del gobierno andaluz presidido por el partido de Casado) o del nicaragüense Eleazar Blandón, de 42 años, obligado a trabajar para su patrón en plena alerta naranja causándole su muerte y abandonado, al igual que el caso anterior, por su patrón en la localidad de Lorca (Murcia). O cuando en plena pandemia, y el peligro que conlleva esto para su salud, centenares de temporeros dormían a la intemperie en la provincia de Jaén durante la campaña de la aceituna.

 

Incluso un relator especial de la ONU, Philip Alston, denunció la situación de hacinamiento en la que vivían los temporeros de Lepe (Huelva):

 

Los inmigrantes con los que hablé en Lepe y en las afueras de Huelva viven en chabolas y no tienen ni agua, ni electricidad, ni alcantarillado; viven en condiciones precarias, en las que en cualquier momento hay un incendio, se duchan al aire libre y algunos llevan más de cinco años allí, se deben mejorar esas condiciones. La industria de la fresa mueve más de 500 millones de euros y las grandes empresas deben preguntarse cómo esto sigue así y tomar medidas para mejorar esas condiciones”.

 

Pocos días antes de este discurso incluso se viralizó en Twitter un video donde un jornalero pide a su patrón que cumpla con sus derechos laborales, a lo que este responde que le da igual la ley (de nuevo, la burguesía agraria incumple su propia legalidad) e incluso hace un amago de agresión a este:

 

En ningún momento de los casi 30 minutos que dura el discurso de Casado se hace una alusión, por minúscula que sea, a estas cuestiones. Simplemente porque para él los jornaleros (sean nativos o extranjeros) sólo son instrumentos con los que la patronal extrae su riqueza. No es-para él y cualquier otro político al servicio del capitalismo-la cuestión prioritaria. Conviene así mismo recordar, como ya hicimos en otro artículo, que el latifundio no es sólo un elemento fundamental del capitalismo monopolista de Estado, sino un sostenimiento del fascismo en España. No es casualidad que gran parte de estos terratenientes están vinculados a organizaciones abiertamente fascistas como VOX, siendo esta organización una de las grandes defensoras de los intereses de ASAJA. Casado sabe esto a la perfección como buen fascista. No en vano al día siguiente de su discurso, coincidiendo con el aniversario de la muerte de Franco (20 de noviembre) acudió a una misa en honor al dictador en Granada.

 

Como conclusiones, vemos que la política de Casado (que es a grandes rasgos la misma de todas las organizaciones al servicio del capital), se posiciona abiertamente con la patronal agraria en detrimento de los trabajadores del campo, es dependiente de la Unión Europea, contraria a la preservación del medioambiente y pro-latifundista.

 

En su lugar, el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) lleva en su programa político la defensa de una Reforma Agraria, la cual debe ser antilatifundista y antimonopolista, haciendo hincapié una vez más en la necesidad de salir de la Unión Europea como requisito imprescindible para que esta sea realmente efectiva. De esta forma se pondrá freno a la burguesía agraria que no duda en explotar nuestros recursos naturales y a nuestra clase con la intención de obtener más ganancias. Sólo el fin del capitalismo y la socialización de los recursos naturales pondrá fin a esta situación.

 

Así mismo, debemos tomar conciencia que, al igual que la burguesía se organiza a nivel nacional e internacional para defender sus intereses, nosotros, la clase obrera, debemos hacer lo propio y construir su propio órgano de poder de manera que conformemos un Frente Único del Pueblo con la clara intención de acabar con la dictadura de la explotación del hombre por el hombre.

 

¡Por la Reforma Agraria Antilatifundista y Antimonopolista!

¡Fortalece el Partido Comunista Obrero Español!

¡Por el Frente Único del Pueblo!

¡Socialismo o barbarie!

 

Córdoba, 27 de noviembre de 2021

 

COMISIÓN DE MOVIMIENTO OBRERO Y DE MASAS DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Sobre el acto público del PCOE en Sevilla del 13 de noviembre

El pasado 13 de noviembre el PCOE celebró un acto público en el cual se trató la situación que vive la clase trabajadora de Sevilla y del mundo. En dicho acto se leyó un comunicado en el cual se hace un repaso de algunos de los diferentes conflictos que se están dando en Sevilla y en el Estado español y de la situación insostenible del sistema capitalista. Posteriormente se debatió sobre este mismo asunto y sobre el papel de los comunistas hoy en día. La conclusión fue clara, la única salida es la unidad de los comunistas y la organización de la clase trabajadora en torno a un Frente Único del Pueblo y en torno al sindicalismo de clase. A continuación se expone dicho comunicado:

“Los barrios obreros de Sevilla se encuentran entre los más pobres de España, encontrándose tres de ellos (el Polígono Sur, Los Pajaritos y Torreblanca) entre los cuatro barrios con una menor renta media anual, siendo esta inferior a los 6.000€. Esta situación de pobreza no es algo exclusivo de estos barrios, es una situación que vive toda la clase trabajadora. Sevilla finalizó el año 2020 con una tasa de paro del 22’44%, con una tasa de temporalidad del 32’55%. Situación que empeora para los más jóvenes de clase trabajadora, con una tasa de paro juvenil en Andalucía del 52%, quienes además tienen un salario medio que apenas supera los 8.000€.

Estas condiciones límite que vive la clase trabajadora se ven reflejadas en los diferentes conflictos laborales que se están dando en todos los sectores. Como es el caso del sector público, donde el pasado 28 de octubre se organizó una huelga para denunciar los recortes, la temporalidad de los trabajadores de las administraciones públicas y el llamado “Icetazo”, por el cual se ha decretado que aquellos que no tengan 10 o más años de experiencia pierdan sus empleos y sean obligados a presentarse a unas oposiciones, acuerdo que ha sido firmado por los grandes sindicatos CCOO, UGT y CIG.

Estos recortes, aunque se suelen atribuir a los gobiernos del PP, se han dado a lo largo de la historia del capitalismo monopolista de estado y es que los funcionarios públicos han perdido desde 1982 más de un 40% de su poder adquisitivo. Otros ejemplos de estos recortes son los despidos de 3000 sanitarios a través de un mensaje de whatsapp o el nuevo bloqueo a la contratación de personal sanitario. Recortes en sanidad que se ven reflejados en el aumento de suicidios y autolesión en los jóvenes o en el aumento del número de cánceres sin diagnosticar.

En cuanto a la educación, durante la pandemia hemos podido ver cómo los políticos desconocen la realidad del alumnado, además se ha vuelto a poner de manifiesto la falta de profesorado. Por no hablar de las FP Dual, las cuales no son más que una forma de proveer de mano de obra barata para los capitalistas.

Otro ejemplo de decadencia del sistema de educación pública es la privatización de los servicios de la universidad de Sevilla, en 2011 los puestos de mantenimiento del personal de la universidad eran un total de 215; estos puestos han pasado a un total de 200 en 2020. Sin embargo, durante estos años las infraestructuras de la universidad han aumentado, generando por lo tanto más carga de trabajo que debería haberse traducido en más puestos de trabajo, en lugar de menos.

Y es que, como todo en el sistema capitalista, lo público es gestión burguesa y, como tal, su fin sirve a los intereses de los capitalistas y de los monopolios.

Otro ejemplo más de la explotación que ejercen los capitalistas son las condiciones lamentables que sufren los trabajadores del campo, donde los jornaleros, la mayoría inmigrantes, tratan de sobrevivir aceptando las miserias que los propietarios imponen, viviendo en unas condiciones infrahumanas. Así es el caso de las temporeras marroquíes de los campos de fresa de Huelva, que no sólo son explotadas laboralmente, sino que sufren acoso y agresiones sexuales por parte de sus patrones, o como el caso del jornalero nicaragüense de 42 años en Lorca (Murcia) que fue obligado a trabajar para su patrón en plena alerta naranja, lo que le causó la muerte. Además, su cuerpo desfallecido fue abandonado en un centro de salud por este mismo patrón. La situación actual del campo no hace más que dejar clara la necesidad de una reforma agraria antilatifundista y antimonopolista.

No son mejores las condiciones en la industria cárnica, donde hay constantes accidentes laborales y donde se amenaza a cualquier trabajador que intente luchar por mejorar sus condiciones. Esto mismo le ocurrió a Kalidou Balde, senegalés de 44 años, que intentó crear una sección sindical en el matadero Mafriges y tras haber sido amenazado si no abandonaba sus intenciones y activismo, bajaron su salario de 1.700 euros a 1.300, sirviendo de escarmiento al resto de sus compañeros.

Un caso concreto de la miseria que vive la clase trabajadora en Sevilla lo podemos ver en Persán, empresa en la que ni siquiera se respetan el Convenio colectivo ni el Estatuto de los Trabajadores, dándose importantes brechas salariales entre trabajadores con las mismas funciones, imponiendo la empresa unilateralmente el calendario laboral y dónde no se respeta la normativa de prevención de riesgos laborales. Además en Persán el 70% de los trabajadores están contratados por empresas externas, sufriendo incluso una peor situación laboral. Situaciones que permiten los mismos sindicatos traidores de siempre, CCOO y UGT.

También pudimos ver como a principios de 2021 los trabajadores de Aernnova estuvieron más de 80 días en Huelga por lo despidos anunciados por la empresa en febrero, finalmente se llegó a un acuerdo por el cual se despedirían a 40 trabajadores este año y a 33 en 2022, acuerdo con el que claramente perdía la clase trabajadora y ganaba la empresa, aun así dicho acuerdo fue celebrado como una victoria por CCOO, mostrando una vez más su sindicalismo amarillo y su traición a la clase obrera.

Estos despidos no son más que consecuencia de la automatización de la producción, y de la transición digital y ecológica que se está llevando a cabo desde hace años en la economía mundial.

Esto mismo está sucediendo en la factoría de Renault de Sevilla, donde en julio se despidió a 18 trabajadores en la fábrica de Renault en el barrio de San Jerónimo. Mientras que dicha empresa recibe ayudas millonarias del Estado como parte de esta transición tecnológica y ecológica. Además Renault anunció en 2020 una nueva operación de marketing: Renaulution, operación que se basa en la reducción de costes, como la mano de obra, la mayor flexibilización de las plantillas y el desplazamiento de la producción a otros países para obtener mayores ganancias.

Según diversos informes, el proceso de automatización en el Estado español afectará en torno a un 50% de los trabajos actuales, siendo los sectores del transporte, la logística y la industria donde más puestos de trabajo se podrían perder. Se suele poner al Covid como excusa para justificar todos estos despidos, pero lo que realmente hay detrás es un cambio del modelo productivo basado en la robotización.

Sin embargo, esta automatización en manos de la clase obrera y generando productos y servicios con el único fin de satisfacer las necesidades del ser humano, se convierten en herramientas de progreso que mejoran la calidad de vida, pero como vemos, bajo el capitalismo, se convierte en paro y en mayor miseria para la clase trabajadora, ya que el único fin de este sistema es aumentar los beneficios de los capitalistas.

Uno de los últimos conflictos laborales que se han dado en Sevilla ha sucedido en el sector de la limpieza, el pasado 24 de octubre los sindicatos ASC, CNT y CGT convocaron una concentración como protesta por la inminente firma del nuevo convenio provincial de limpieza de edificios y locales por parte de CCOO y UGT, convenio que abunda en la precariedad y explotación en un sector en gran medida feminizado y en el que en la mayoría de los casos no llega al SMI.

Como vemos todos estos conflictos tienen un factor común, el cual no es otro que el papel de los sindicatos amarillos, principalmente CCOO y UGT, los cuales firman todo tipo de acuerdos en contra de la clase trabajadora. Y es que estos sindicatos verticales son una herramienta fundamental del capitalismo, los cuales no tienen otro objetivo que desorganizar y traicionar a la clase trabajadora. Prueba de este papel fundamental que cumplen son los millones con los que el Estado riega a estos sindicatos, aumentando en un 56% las subvenciones en comparación con 2020 o que la propia patronal reconozca la necesidad y la “responsabilidad” de sus sindicatos del sistema.

Entre estos acuerdos destaca la subida del salario mínimo interprofesional de 15€ al mes, lo cual no es más que una burla a los trabajadores teniendo en cuenta que la inflación en España se sitúa en el 5’5% y se espera que a final de año llegue al 7%, o las negociaciones de cada ERE, por las cuales los sindicatos traidores se llevan un porcentaje en concepto de gastos de gestión.

También conocimos hace poco la intención del gobierno de impulsar los planes públicos de pensiones, que estarían gestionados por entidades privadas, por lo que no implican más que la privatización de estas. Este acuerdo también será firmado por CCOO y UGT, quienes a pesar de que sacan comunicados en los que dicen defender las pensiones públicas, por otro lado, ofrecen planes de pensiones privados a sus afiliados, participando y obteniendo pingües beneficios de estos.

Tampoco nos podemos olvidar de la supuesta derogación de la reforma laboral del PP, la cual llevaban tanto PSOE como Unidas Podemos en sus programas pero que sigue sin llegar, a pesar de haberse comprometido a ello junto a Bildu en mayo de 2020, siendo este el ejemplo más claro de cómo este gobierno se está riendo de la clase trabajadora.

Además, el gobierno más progresista de la historia, no ha hecho nada para evitar los altísimos precios de la luz que se han dado en los últimos meses, siendo su única medida bajar el IVA, lo cual no solo no ha conseguido frenar la subida del precio de la luz, sino que además significa una menor recaudación de impuestos, conllevando en la práctica un mayor aumento de los beneficios de la burguesía. La solución para Unidas Podemos es crear una empresa de energía pública, pero, como ya hemos visto en repetidas ocasiones, estas empresas públicas bajo el capitalismo acaban de la misma forma, privatizadas.

Y si hay un tema que muestra las mentiras de este gobierno, especialmente de Unidas Podemos, es el de los desahucios. Desde hace meses han estado anunciando que estos se iban a parar, pero sin embargo los desahucios por impago del alquiler entre enero y marzo de 2021 son un 14% superiores a los datos del mismo periodo de 2020; los desahucios por impagos de hipotecas entre enero y marzo de 2021 son un 6,5% superiores a los datos del mismo periodo de 2020; los desahucios por otras causas aumentaron un 46,2% en ese mismo periodo con respecto al año anterior. Es decir, hay más que antes de la pandemia. Y estos no se llevan a cabo solo por las fuerzas represivas del estado, sino que también se llevan a cabo por empresas de desokupacion fascistas, de esta forma ocurrió en el edificio Pinillos de Sevilla hace unos días. Y es que el capital recurre al fascismo cada vez que lo necesita para defender sus intereses.

Como vemos este gobierno no es más que otro gobierno al servicio de los capitalistas, gobierno que se llena la boca a la hora de hablar de defender a la clase trabajadora, pero que en la realidad no es diferente a cualquier otro gobierno. Además, no solo traiciona y miente a la clase trabajadora, sino que además ha provocado, junto a los sindicatos vendidos, la desmovilización de esta. Ya que, sin duda alguna, si cada una de estas políticas las hubiera llevado a cabo un gobierno del PP o si las pésimas condiciones en las que se encuentra la clase trabajadora se dieran con dicho gobierno, estos mismos partidos y sindicatos estarían llamando a la protesta.

La situación actual del capitalismo es insostenible, siendo la propia burguesía la primera que es consciente de esto, por ello, para intentar mantener con vida un sistema que ya está caduco está imponiendo un cambio de modelo productivo. Cambio que, como ya hemos comentado, se basa en la automatización y robotización de la producción. Además a esto hay que sumarle el aumento del teletrabajo, lo cual no es nada más que el paso previo a la generalización de la uberización del trabajo, el trabajo a destajo, con lo que se busca acabar con las relaciones laborales actuales y sustituirlas por la relación empresa-autónomo, de forma que en lugar de ganar un salario en base a las horas trabajadas, se pasara a ganarlo en base a las unidades de trabajo producidas, haciendo que los trabajadores compitan entre ellos por sacar el trabajo más rápido y barato a fin de asegurar la futura demanda. Es decir, no hará más que empeorar la vida de los trabajadores.

Pero, aunque los capitalistas hagan lo imposible para salvar este sistema, el capitalismo es un sistema caduco. Prueba de ello es la contradicción que supone este cambio de modelo, ya que el aumento de la robotización, como hemos dicho, supone una disminución de los puestos de trabajo. Sin embargo, los beneficios de los capitalistas les llegan a través de estos, del trabajo de la clase obrera, por lo que su cuota de ganancia caerá. Además, el mayor paro y los menores salarios tendrán como consecuencia la caída de la capacidad de gasto, por lo que se producirán mercancías que no podrán ser consumidas. A su vez, se debilitarán los ingresos en las arcas del Estado, dado que estas se sostienen principalmente por las rentas del trabajo y los impuestos que paga la clase obrera, y con ello, se debilitará el propio Estado, que es el mayor instrumento de opresión que tiene la burguesía.

Con todo lo expuesto queda claro que el capitalismo es un sistema moribundo y que la única salida es poner todos los recursos y las riquezas al servicio de la clase trabajadora para de esta forma cubrir todas nuestras necesidades, es decir, armonizar el sistema de producción con las fuerzas productivas.

Para que esto se dé son necesarias dos condiciones, unas objetivas y otras subjetivas. Como hemos visto las condiciones objetivas para acabar con este sistema se dan de sobra. En cuanto a las condiciones subjetivas, para que estas se den es necesario que el sujeto revolucionario, la clase obrera, se organice y asuma su papel en la historia, que no es más que mandar al capitalismo al estercolero de la historia. Para que ello se dé el PCOE está trabajando en desarrollar tres pilares fundamentales.

El primero es la unidad de los comunistas, unidad que el Partido Comunista Obrero Español lleva impulsando desde hace más de un año. Y es que sin la unidad de los comunistas y su organización será imposible organizar a la clase trabajadora.

Por otro lado, es necesaria la organización en los centros de trabajo en sindicatos de clase, ya que como hemos visto los sindicatos amarillos no hacen más que defender los intereses de los capitalistas. Esta visión del sindicalismo es la que defiende la Federación Sindical Mundial y sus sindicatos afiliados, que en el Estado español es ASC, Alternativa Sindical de Clase.

Por último, es necesario unir la lucha de los trabajadores en los centros de trabajo con las luchas de la clase obrera en los barrios, con la lucha de los estudiantes obreros en defensa de sus intereses y por la conquista de derechos, con la lucha de la mujer trabajadora, de los jubilados y pensionistas, de los jornaleros, en definitiva unir todas las luchas de los sectores del proletariado en alianza con otras clases laboriosas conformando Frente Único del Pueblo, un contrapoder obrero y popular contra el capitalismo y su Estado.”

 

¡POR LA UNIDAD DE LA CLASE TRABAJADORA!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Comité Provincial del PCOE en Sevilla




Reforma laboral: el gobierno ‘progresista’ se ríe de los trabajadores

Si revisamos el programa electoral con el que Unidas Podemos se presentó a las últimas elecciones, entre muchas promesas vacías que jamás se cumplirán podemos encontrar lo siguiente con respecto a las reformas laborales de PSOE (2010) y PP (2012):

En el programa electoral del PSOE podemos encontrar también referencias a la reforma laboral del PP, a la que se le atribuyen todos los males, incluidos los que son consecuencia directa de la reforma laboral del PSOE de 2010:

Ya en mayo de 2020, PSOE, Unidas Podemos y Bildu pactaban “derogar de manera íntegra” la reforma laboral del PP de 2012:

Llevamos ya años escuchando en los medios al gobierno de coalición hablar de la derogación de la reforma laboral, algo que técnicamente de hecho no es posible como tal, pues la reforma laboral no es una ley, sino que fueron modificaciones de una ley ya existente, el Estatuto de los Trabajadores, ley que no se va a derogar en ningún momento. Entendemos pues que en todo momento, estos partidos estaban hablando de revertir los cambios realizados en esas reformas laborales –o en la reforma laboral del PP ahora que todos han rebajado sus promesas electorales-.

Leyendo los diferentes programas electorales, los acuerdos previamente alcanzados y las diferentes noticias en las que el gobierno habla de derogar la reforma laboral, podríamos pensar que en noviembre de 2021 la reforma laboral del PP –la del PSOE ahora la dan por buena sus socios de gobierno– estaría ya derogada. Sin embargo, el pasado 2 de noviembre PSOE y Unidas Podemos anunciaban que habían alcanzado un acuerdo –otro más– para derogar la reforma laboral de 2012.

Sólo una panda de sinvergüenzas oportunistas puede seguir anunciando algo que llevan años prometiendo e incumpliendo, como si nada, con la naturalidad de quien lleva en su ADN la traición y el engaño. La ‘nueva’ política ha demostrado ser la misma basura que la vieja, esa que venían a cambiar. No hay más que echar un vistazo a las declaraciones de Yolanda Díaz, la mitificada ministra de trabajo a la que la progresía y algunos medios de manipulación rinden pleitesía como si de una diosa se tratase, en las que matizaba la supuesta derogación de la reforma laboral.

En dichas declaraciones aclaraba la ministra: “¿Técnicamente se puede derogar la reforma laboral del Partido Popular? No, porque fue una reforma expansiva que afectó a más de 20 preceptos del Estatuto de los Trabajadores, a varios reales decretos y directivas”, añadiendo que “sería irresponsable”.

Evidentemente que la reforma en sí no es derogable técnicamente, pero las modificaciones realizadas en el Estatuto de los Trabajadores por ambas reformas son técnicamente reversibles, volviendo a la situación anterior, o volviendo a actualizar los artículos modificados por las reformas para recuperar los derechos perdidos.

Pero la realidad es que el anterior Estatuto de los Trabajadores, siendo menos malo que el actual, así como nuestra constitución y la gran mayoría de leyes, son el fruto de la democratización del franquismo en nuestro país, trasladando la gran mayoría de las prerrogativas fascistas a nuestra legalidad.

Sin embargo, para quienes defienden la transición como un proceso modélico, volver al Estatuto de los Trabajadores anterior a las reformas laborales es parte de su argumentario político y de sus promesas electorales, como bien hemos podido comprobar. No obstante, la ministra considera “irresponsable” aplicar las medidas que su coalición electoral (Podemos-PCE-IU) llevaba en el programa para las últimas elecciones. Incluir medidas “irresponsables” en un programa electoral para engañar a tus votantes debe ser algo muy ‘responsable’ para quienes pretenden a toda costa defender este Estado fascista.

En este sentido, lo primero que hay que analizar es cómo el gobierno de coalición ha dado por buena la reforma laboral del 2010 implantada por el PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero, y qué medidas se implantaron entonces:

  • Descuelgue de convenios: La reforma laboral introdujo la posibilidad para las empresas de que, en caso de crisis, no se aplicase el régimen salarial previsto por el convenio colectivo de ámbito superior a la empresa, permitiendo de esta forma a las empresas reducir las condiciones salariales.

  • Reducción de jornada por causas económicas: Se habilitó igualmente a las empresas a reducir la jornada y el sueldo entre un 10% y un 70% por causas económicas.

  • Ampliación de la indemnización de 33 días por año trabajado en despidos improcedentes: A pesar de que la indemnización por despido improcedente en el anterior Estatuto de los Trabajadores estaba fijado en 45 días por año trabajado, existía un tipo de contratación de fomento del empleo que permitía una indemnización de 33 días. La reforma laboral de 2010 amplió el número de trabajadores que pasaban a poder ser despedidos con una indemnización de 33 días, incluyendo a trabajadores con más de tres meses en las listas del desempleo, los desempleados entre 31 y 44 años que hayan tenido un contrato fijo y que se les hubiera extinguido un contrato de carácter indefinido en una empresa diferente, a los desempleados que en los dos años anteriores hubieran estado con contratos temporales, y a los contratados temporales a quienes la empresa quisiera hacer fijos desde la reforma.

  • Calificación de procedencia de despido por pérdidas de la empresa: esta reforma habilitó la posibilidad de despedir objetivamente por causas económicas, lo que reduce la indemnización de 45 días a 20, permitiendo a la empresa acogerse a este modelo en base a “pérdidas actuales o previstas”. De esta forma, una previsión de pérdidas en una empresa que tiene beneficios –previsión realizada por la propia empresa– bastaría para despedir a trabajadores ahorrándose más del 50% de la indemnización, facilitando enormemente los despidos.

  • Despido por absentismo: Esta medida permitía a las empresas despedir por absentismo a aquellos trabajadores que faltaran a su puesto de trabajo durante más de un 20% de las jornadas hábiles a lo largo de dos meses consecutivos, o el 25% si son cuatro meses discontinuos dentro de un periodo de 12 meses.

Estas medidas son ahora ratificadas en los acuerdos firmados por PSOE y Unidas Podemos al olvidar por completo la reforma laboral del 2010 y centrarse únicamente en la de 2012. Pero más allá de eso, ya podemos ver claramente cual será la dirección de la nueva reforma laboral que llevará a cabo el gobierno títere, que se adaptará a los ajustes que exige Europa para entregar los fondos del plan de recuperación.

El pasado 3 de noviembre ya dejaba una pista la ministra en una entrevista en La Sexta, en la que aclaraba que el Gobierno “no va a tocar el despido” en su nueva reforma, aclarando que “la reforma laboral del PP fue muy agresiva, y este Gobierno va a actuar en lo más urgente y necesario del mercado de trabajo, que es su modernización”.

Para la ministra ‘comunista’, la rebaja en la indemnización por despido que entre PSOE y PP implantaron en sus respectivas reformas y que ha permitido a las empresas acometer millones de despidos desde entonces, no es algo urgente ni necesario. Lo importante es ‘modernizar’ el mercado de trabajo, que no es más que un eufemismo de permitir más libertad a las empresas para aplicar las medidas que consideren para mantener sus beneficios a costa de las condiciones de la mayoría trabajadora.

Ese discurso de ‘modernización’ que hoy defiende Yolanda Díaz es el mismo que Pedro Sánchez exponía en el debate de investidura de 2019, señalando que quería configurar un nuevo Estatuto de los Trabajadores debido a lo arcaico del anterior que, según él, “data de los 80s del siglo pasado”, algo que no supone ningún problema para estos lacayos del imperialismo cuando se trata de la podrida Constitución de 1978, que sentó las bases para que los franquistas se levantaran de un día para otro siendo demócratas, que apuntaló el dominio de los monopolios salvaguardando la divina propiedad privada de los medios de producción, protegiendo a ultranza al capitalismo, negando los derechos democráticos de las naciones oprimidas, conservando intacto el aparato franquista dentro del Estado (ejército, judicatura, etc).

El Plan de Recuperación pactado con la Comisión Europea incluye también estos apuntes que indican claramente el sentido de las medidas que este gobierno pretende aplicar en materia de mercado laboral, hablando de la “modernización de la negociación colectiva”, o de la subcontratación, indicando que “procede una modernización de su regulación que asegure un uso adecuado en los supuestos que mejoran la actividad productiva”.

Por encima de todo este juego de titulares y noticias propagandísticas, del teatrillo del simulado enfrentamiento dentro del ejecutivo, de las vergonzantes declaraciones de la derecha más reaccionaria que casi parecen pretender hacer bueno al gobierno actual, la realidad es que este sistema es totalmente irreformable, y que gestionado por oportunistas o por fascistas, sólo avanzará en una dirección, en la cada vez mayor explotación de la clase trabajadora.

Sólo la demolición del capitalismo y la construcción revolucionaria del socialismo pueden garantizar unas condiciones dignas para la mayoría trabajadora. No hay otra salida que arrebatar los medios de producción a la burguesía monopolista que es quien dicta las leyes que los gobiernos acaban aplicando, constituir un poder obrero alternativo a través de un Frente Único del Pueblo que garantice que la riqueza que generamos los trabajadores esté al servicio del pueblo. La disyuntiva es clara, o ellos o nosotros.

 

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




La banca continúa su desfalco a la clase obrera mientras el gobierno ‘progresista’ aplaude

Desde que comenzó la pandemia, los grandes bancos españoles que cotizan en el Ibex-35 –Bankinter, BBVA, CaixaBank, Sabadell y Santanderhan obtenido unas ganancias netas de 22.897 millones de euros. Un gran porcentaje corresponde a CaixaBank, incluyendo los resultados de 2020 de Bankia, entidad que absorbió a primeros de este año con el beneplácito del gobierno de coalición entre los socialfascistas del PSOE y los oportunistas de PODEMOS-IU-PCE, esos que iban a recuperar el dinero del rescate bancario pero que en su lugar se ponen de lado ante una nueva fusión que afianza el poder de los monopolios y perjudica a la clase trabajadora.

Mientras tanto, esas mismas entidades que fueron rescatadas con dinero público y que actualmente reciben 70.000 millones en impuestos que no pagan y garantía del Estado para 110.000 millones de euros en créditos de dudoso cobro, continúan desahuciando a miles de familias a pesar del tan cacareado ‘escudo social’, siendo precisamente los bancos rescatados con dinero público los que más han desahuciado.

Con esas ayudas millonarias recibidas por los bancos, estos además se han encargado de enviar al paro a más de 17.000 trabajadores con la excusa de la pandemia –que como hemos visto les ha generado suculentos beneficios– a través de numerosos EREs. En otros sectores, los ERTEs, la medida estrella del gobierno de coalición que no es más que una transferencia de dinero público a manos privadas, y que ya han sido usados de forma fraudulenta por más de 5.700 empresas, se convierten paulatinamente en EREs, reconociendo el propio Banco de España la ineficacia de esta medida.

Todas estos desmanes de los monopolios bancarios contrastan con las supuestas intenciones de Podemos de crear una banca pública, medida que cada cierto tiempo los oportunistas usan como propaganda ante el cada vez mayor desengaño de la clase trabajadora, que tiene que escuchar una y otra vez las promesas vacías de los socios de gobierno de ‘los del GAL y la cal viva’, teatralizando un supuesto enfrentamiento interno en el seno del ejecutivo para justificar así la aplicación de nuevas medidas contrarias a los trabajadores. Banca pública era Bankia, que fue rescatada con dinero público para posteriormente ser regalada de nuevo a manos privadas. En lugar de socializar toda la banca, Podemos pretende crear otro banco con dinero público que después podrá ser igualmente regalado a los monopolios, que ya han demostrado de sobra ser quienes de verdad dirigen el Estado.

Queda demostrado una vez más que ningún gobierno, ni los abiertamente reaccionarios, ni la pata izquierda del sistema, puede reformar este sistema criminal y lleno de podredumbre, pues como hipócritamente fingía haber descubierto recientemente el oportunista Pablo Iglesias, el gobierno no tiene el poder del Estado. El Estado es un entramado mucho mayor que el propio gobierno, una herramienta de dominación de una clase sobre otra, que en España está en manos de fascistas –empresarios, jueces, ejército– que gracias a la traición del PCE se levantaron siendo demócratas un día de 1977.

Por ello la única salida para la clase obrera es la destrucción de este Estado fascista y la construcción de un Estado obrero que ponga en manos del pueblo trabajador todos los medios de producción y la riqueza generada, construyendo así el socialismo como paso previo al comunismo y garantizando de una vez por todas el bienestar de la gran mayoría trabajadora.

 

¡Socialismo o barbarie!

Secretaría de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




La Desokupación en Sevilla y el problema de la vivienda

Se ha producido un nuevo desalojo violento en el edificio Pinillos de Sevilla, perpetrado esta vez por una empresa desokupa. Este edificio cuenta con cuatro pisos, propiedad de un fondo buitre, a los que los miembros de la misma, relacionada directamente con círculos fascistas, entraron a través de un butrón.

 

Estos fascistas, según las víctimas, entraron portando bates de beisbol y machotas con los que amedrentaron y agredieron a los vecinos que vivían en el edificio, al más puro estilo matón. Por otro lado nos encontramos con la actuación policial, que no fue más que la de proteger a los que les hacen el trabajo sucio, escoltándolos y ofreciéndoles seguridad, como no podía ser de otra forma.

Finalmente se acabó declarando el desalojo ilegal, según cuenta la Coordinadora Antifascista de Sevilla, como no podía ser de otra forma, pues los matones no llevaban orden judicial de ningún tipo. Aunque esto no sorprende teniendo en cuenta que son los protegidos de las FFSS y cuentan con impunidad y diplomacia absoluta.

 

Ante esta situación nos encontramos con el problema de la vivienda en Sevilla, donde la gentrificación y la turistificación están echando a las familias del centro histórico de la ciudad, donde el gobierno Andaluz no regulará el precio de los alquileres al tratarse de un ataque a la propiedad privada y donde la edad media de emancipación se sitúa casi en la treintena, todo gracias a los capitalistas.

Es innegable que no por ser el PSOE y UP los gestores del gobierno se van a dejar de desahuciar familias trabajadoras, -como prometieron por ejemplo en Cataluña- en su mayoría con menores de edad a sus cargos, si estas medidas acaban fortaleciendo a la banca y los monopolios. Da igual que se hagan llamar el gobierno más progresista de la historia si en la práctica cumplen una función para el capital mayor que su “antípoda” política: desmovilizar a las masas trabajadoras descontentas y a su vez instaurar medidas que con, por ejemplo, el PP o VOX a la cabeza, hubieran ardido las calles. Da igual que lo llamen gobierno socialcomuista si lo que define la naturaleza de las cosas no es un título o nombre, sino lo que se hace y lo que se deja de hacer.

Estas empresas de desokupas fascistas, que llevan años funcionando en España, son solo un ejemplo más a lo largo de la historia de cómo el capital recurre al fascismo cuando no puede conseguir lo que quiere a través de la legalidad burguesa. Siendo una vez más la socialdemocracia cómplice del fascismo, sin ni siquiera plantearse el gobierno formado por PSOE-UP-IU-PCE la ilegalización de estas empresas.

Solo con el Socialismo se eliminará el problema de la vivienda que sufre la clase obrera no sólo en el Estado español, sino en todo el mundo. Es por eso que es más necesario que nunca la construcción del Frente Único del Pueblo, uniendo todas las luchas de los trabajadores en una sola para dar el golpe definitivo al sistema capitalista, putrefacto hasta las entrañas pero resistente como un árbol muerto que nunca cae.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comité Provincial del PCOE en Sevilla




La organización GKS es objeto de criminalización por parte de los fascistas [ESP/EUS]

Los medios de comunicación del Estado español son los medios a través de los cuales ejercen su ofensiva ideológica los monopolios. El pasado 17 de octubre, en el diario El Mundo, se señaló a la organización GKS (Gazte Koordinadora Sozialista) como organización heredera de ETA.

Una muestra más de como se señaliza cualquier signo de organización de la clase trabajadora, por mínima que esta sea, desde los medios de los que disponen los burgueses que ejercen su dictadura. Todo esto coincidiendo con el décimo aniversario del fin de la actividad de ETA como organización armada y con la celebración del evento denominado Encuentro Socialista Juvenil. En este evento, donde se llegaron a reunir más de mil personas, se demostró el fortalecimiento de la organización GKS, desde la cual se señala la necesidad de una estrategia que permita construir el socialismo frente a un capitalismo en crisis.

Frente a este tipo de organizaciones, el estado puede recurrir a sus medios de comunicación para criminalizar a las mismas, llegando incluso a definirlas como terroristas. Porque claro, en lo que ellos denominan como “democracia que nos dimos entre todos” no pueden haber presos políticos, de ahí que los quieran criminalizar para así aparentar que no hay una motivación política, convirtiéndolos a ojos de millones de personas en presos que han realizado, o que pretendían realizar, actos de lesa humanidad.

Y es que el Estado actual se vuelve cada día más reaccionario conforme los monopolios necesitan ejercer con mayor dureza su poder para imponer las medidas necesarias para intentar mantener sus cuotas de beneficios, ejerciendo el monopolio de la violencia y situando en el terrorismo a cualquier organización del pueblo que se defienda, cuando el verdadero terrorismo es el de Estado: la subida a precios históricos de la luz es terrorismo; el precio de la gasolina es terrorismo; los desahucios son terrorismo; la privatización de las pensiones es terrorismo. Toda esa violencia contra la clase trabajadora por parte de los monopolios y de sus Estados hace que cada día mueran trabajadores, en accidentes laborales por la precariedad en las condiciones de trabajo, por suicidios, por enfermedades curables que se convierten en mortales por el desmantelamiento de la sanidad. Millones de muertes a lo largo del mundo fruto exclusivo del terrorismo que supone el capitalismo monopolista actual.

Desde el PCOE nos solidarizamos con los camaradas de GKS y valoramos positivamente su propuesta de sumar fuerzas por parte de todas las organizaciones que luchan a favor de la emancipación del proletariado, mostrando nuestra entera disposición a contribuir a que dicha unidad de acción se lleve a cabo.

 

¡Socialismo o Fascismo!

¡Por la unidad de acción de los comunistas!

 

Comité Nacional de Euskadi del Partido Comunista Obrero Español

Faxistek kriminalizatu egiten dute GKS erakundea

 

Espainiako Estatuko komunikabideak dira monopolioek eraso ideologikoa egiteko erabiltzen dituzten bitartekoak. Joan den urriaren 17an, El Mundo egunkarian, GKS (Gazte Koordinadora Sozialista) erakundea ETAren oinordekotzat jo zen.

 

Diktadura gauzatzen duten burgesek dituzten baliabideetatik, langile-klasearen edozein antolamendu-zeinu, gutxienekoa izanda ere, seinaleztatzen den beste adibide bat da. Hori guztia bat dator ETAk erakunde armatu gisa egindako jardueraren amaieraren hamargarren urteurrenarekin eta Gazte Topagune Sozialista izeneko ekitaldiarekin. Ekitaldi horretan, non mila pertsona baino gehiago bildu ziren, agerian geratu zen GKS erakundearen indartzea, zeinetik adierazten da krisian dagoen kapitalismoaren aurrean sozialismoa eraikitzea ahalbidetuko duen estrategia baten beharra.

Horrelako erakundeen aurrean, estatuak bere komunikabideetara jo dezake erakunde horiek kriminalizatzeko, eta terroristatzat ere jo ditzake. Izan ere, jakina, “denon artean eman genuen demokrazia” deitzen dioten horretan ezin da preso politikorik egon, eta horregatik kriminalizatu nahi dituzte motibazio politikorik ez dagoela adierazteko, milioika pertsonaren begietara gizateriaren aurkako ekintzak egin dituzten edo egin nahi zituzten preso bihurtuz.

Izan ere, gaur egungo Estatua gero eta erreakzionarioagoa bihurtzen ari da, monopolioek beren boterea gogorrago erabili behar duten heinean, beren mozkin-kuotei eusten saiatzeko beharrezko neurriak ezartzeko, indarkeriaren monopolioa gauzatuz eta defendatzen den herriaren edozein erakunde terrorismoan kokatuz, benetako terrorismoa Estatuarena denean: argiaren prezio historikoen igoera terrorismoa da; gasolinaren prezioa terrorismoa da; etxegabetzeak terrorismoa dira; pentsioen pribatizazioa terrorismoa da. Monopolioek eta beren estatuek langile-klasearen aurka egiten duten indarkeria horren guztiaren ondorioz, egunero hiltzen dira langileak lan-istripuetan, lan-baldintzen prekarietateagatik, suizidioengatik, sendatu daitezkeen gaixotasunengatik, zeinak hilgarri bihurtzen baitira osasunaren desegitearen ondorioz. Milioika heriotza munduan zehar, gaur egungo kapitalismo monopolistak dakarren terrorismoaren ondorio esklusiboa.

PCOEtik elkartasuna adierazi nahi diegu GKSeko kamaradei, eta positiboki baloratzen dugu proletargoaren emantzipazioaren alde borrokatzen diren erakunde guztiek indarrak batzeko egin duten proposamena, ekintza-batasun hori gauzatzen laguntzeko prest baikaude.

 

Sozialismoa edo Faxismoa!

Komunisten ekintza batasunagatik!

PCOEren Euskadiko Batzorde Nazionala




La Junta de Andalucía, un claro ejemplo de que la burguesía va a por todo. O ellos o nosotros

La Junta de Andalucía, gobernada por tres organizaciones abiertamente fascistas, da pasos acelerados hacia donde la burguesía quiere ver a la clase obrera, y es despojada de todo, para que sea una tuerca más en el medio de producción que pueda usar y tirar a su antojo en cuanto le deje de servir.

Tras una situación donde se ha visto la absoluta precariedad en la infraestructura sanitaria de la que hacemos uso mayoritariamente la clase obrera, que es la sanidad mal llamada “pública”, porque su gestión está en manos de la burguesía, a través de sus partidos, tanto de izquierda como de derecha, leemos en la prensa:

No es de extrañar que el gobierno de la Junta de Andalucía dé pasos hacia la precarización del sistema sanitario que gestiona. A la burguesía le sobra este intermediario, el sistema está quebrado, es una hoja de ruta para obtener mayores beneficios con una gestión directa de la sanidad.

También podemos leer en la prensa:

A la burguesía le sobran trabajadores y no hay mejor manera de deshacerse de ellos que haciendo que la sanidad sea elitista, a la que solo podrán acceder unos pocos, el resto vivirán en condiciones infrahumanas, haciendo bajar la esperanza de vida de la clase obrera.

La burguesía va a por todo y ello significa que la clase obrera tiene y tendrá cada vez unas condiciones más nefastas para su salud. A la clase obrera sólo le queda un camino y es el de romper con este sistema putrefacto.

En este sistema los burgueses son dueños de todo, de los jueces, de los militares, de los policías, de los partidos políticos, del sistema, de los medios de comunicación y de producción.

La pata izquierda del sistema es cómplice de todo esto porque lleva a la clase obrera al redil del sistema, es decir, vende que por el juego de trileros, que son las elecciones, el trabajador puede conseguir mejorar sus condiciones de vida, o, como estamos viendo en el mal llamado “gobierno más progresista de la historia”, a lo más, poner leyes que benefician a los burgueses porque sirven a la conciliación de clases, ideología contraria a los trabajadores, y a un debate cultural que nunca va a la raíz de los problemas de la clase obrera.

La clase obrera sólo se tiene a ella misma y a su vanguardia, el Partido Comunista, y sólo a través de un Frente Único del Pueblo, con la ideología emancipadora del marxismo-leninismo, podrá derrocar a este sistema putrefacto de producción capitalista y construir el Socialismo.

 

¡O ELLOS O NOSOTROS, LUCHA DE CLASES!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Comité Regional del Partido Comunista Obrero Español en Andalucía




Subida de los precios, empobrecimiento para la clase trabajadora

Al aumento de los precios en la tarifa de la luz, ya desorbitados y continuados desde el comienzo de la pandemia y que marcan máximos históricos casi a diario se suman ahora un aumento en los precios de los productos alimenticios que amenaza a la clase obrera con empobrecerla todavía más.

Todos recordamos cuando, al inicio de la pandemia en 2020, desde el gobierno más progresista de la historia se negaba el aumento de precios en la cesta de la compra, algo que a día de hoy es evidente, puesto que tenemos a Ignacio González, presidente de la patronal de fabricantes y distribuidores del sector de gran consumo (AECOC), diciendo con total impunidad en el congreso anual de esta asociación empresarial que se producirá una subida de los precios de los productos de alimentación y problemas en la cadena de suministro. Es decir, la socialdemocracia demuestra que sólo es veneno burgués puesto que engaña de manera burda a la clase trabajadora.

Por otro lado, se está produciendo además una fuerte escalada de los combustibles, con el litro del diésel y de la gasolina rozando los máximos históricos. Según las cifras recopiladas prácticamente con toma real de datos de las estaciones de servicio, son los siguientes: el precio medio del litro de la gasolina sin plomo 95 es de 1,503 euros; el precio medio de la gasolina sin plomo 98 es de 1,657 euros; y 1,376 euros para el del diésel A. Cifras que estarían muy próximas ya a superar los precios máximos históricos. Cabe destacar que esta situación lleva a la clase trabajadora, que sin duda es la receptora de todos estos golpes, a decidir entre llegar a fin de mes o poder utilizar su vehículo para el día a día.

Todos estos aumentos de los precios en sectores como la energía o la alimentación, fundamentales para el día a día de la clase trabajadora, traerán consigo un fuerte empobrecimiento de esta. El salario, cada vez menor, disminuye todavía más con el aumento de los precios de bienes básicos.

De media, los salarios han bajado durante tres trimestres consecutivos y se traduce en la mayor caída en los últimos 50 años (-3,1% interanual) para fijarse en los 1.641 euros, según un estudio publicado por Adecco. La caída del salario medio nacional es del 1,4% en su poder de compra, ingresando, de media, 280 euros menos que hace dos años.

Para los jóvenes obreros, la situación es todavía más desesperada. Cuatro de cada diez jóvenes menores de 25 años en España cobran salarios bajos, es decir, ingresan nóminas dos tercios inferiores al salario mediano en el conjunto del mercado laboral, lo que vendría a ser menos de 1.100 euros brutos al mes; según la definición del Instituto Nacional de Estadística (INE). Todo esto sin contar que la tasa de desempleo oficial (pues sabemos que en realidad es mayor porque por ejemplo un joven que se encuentra realizando un curso del INEM no contabiliza como desempleado) de la juventud se encuentra alrededor del 50%.

La patronal, fuertemente organizada y conocedora de la situación de quiebra que sufre el capitalismo no solo en el Estado español sino a nivel mundial, ha apostado todo a la automatización y al expolio máximo a la clase obrera lo que conducirá sin lugar a dudas a una nueva crisis. Cada vez la prensa se hace más eco de las negociaciones de tú a tú que tiene el Gobierno vendeobreros del Estado Español con otros organismos como la CEOE, demostrando que la batuta la está sujetando el capitalismo monopolista de Estado que sin duda es el verdadero gobernador de la economía y la política estatal.

La clase trabajadora no tiene ya ninguna otra salida que no sea el Socialismo. La automatización solo supondrá un avance si los medios de producción están en manos del proletariado, en manos de la burguesía sólo traerá más paro, sufrimiento y miseria para el trabajador. Por ello, es imprescindible que todo el avance técnico y científico esté en manos del pueblo, bajo la dictadura del proletariado.

La tarea de los comunistas hoy es la de hacer ver esta realidad a la clase trabajadora, haciendo avanzar con todas las energías las posiciones revolucionarias que hay en todos los frentes de masas en cada uno de los territorios del Estado, barrer las posturas reformistas que frenan el avance revolucionario en el seno de estas organizaciones, organizarlas y fundir todas ellas en un Frente Único del Pueblo para tomar el poder político, barrer el actual y criminal sistema capitalista e instaurar el Socialismo.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE