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Acero asturiano para la maquinaria de guerra imperialista

La multinacional ArcelorMittal, según informa la prensa burguesa, suministrará acero para la construcción de nuevos buques de la Armada española. La compañía siderúrgica suministrará la chapa de acero gruesa necesaria para la construcción de los dos nuevos buques de la Armada, que llevará a cabo Navantia en el astillero de Puerto Real, en la Bahía de Cádiz, por 716 millones de euros. ArcelorMittal fabrica la chapa especial para el sector naval en el tren de chapa gruesa de Gijón, que se alimenta de acero fundido producido en la acería de Avilés.

Una vez más, este es el papel que juega el Estado español dentro del engranaje militar del imperialismo, encabezado por la OTAN. Mientras se destinan miles de millones de euros al rearme, la clase obrera continúa enfrentando precariedad, conflictos laborales y un deterioro constante de sus condiciones de vida. Este contrato, ligado a la construcción naval en Cádiz, no es una simple “oportunidad industrial”, como pretenden vender los medios del sistema.

Se inscribe en una estrategia más amplia de fortalecimiento del aparato militar de la OTAN, en el marco de la creciente rivalidad interimperialista por el control de mercados, recursos y áreas de influencia. Nos hablan de “defensa” y “seguridad”, pero la realidad es que estos buques no están destinados a proteger a la clase trabajadora, sino a garantizar los intereses de los monopolios españoles y europeos en el exterior, participando en operaciones militares, misiones de control y despliegues en escenarios que nada tienen que ver con las necesidades del pueblo.

En este contexto, el papel de grandes monopolios como ArcelorMittal es claro: poner la producción industrial al servicio del beneficio y de la guerra. En Asturias, la clase obrera conoce bien el verdadero rostro de esta multinacional. Lejos de los discursos triunfalistas, los trabajadores llevan años sufriendo un conflicto permanente: ajustes, incertidumbre, parones productivos como el del horno alto B y una política empresarial basada en maximizar beneficios a costa de la plantilla y las auxiliares.

Al mismo tiempo, en Cádiz, los trabajadores del metal han protagonizado importantes luchas contra la precariedad, la represión y prácticas como las listas negras. La imagen reciente de dos trabajadores subidos a una grúa denunciando esta situación refleja la crudeza de las condiciones laborales en un sector clave para esta misma industria militar que ahora se pretende reforzar.

Se revela así una contradicción fundamental del capitalismo en su fase imperialista: mientras se niegan recursos para garantizar derechos básicos – sanidad, vivienda, empleo digno-, se movilizan enormes cantidades de dinero público para alimentar la maquinaria de guerra de la OTAN. Acero asturiano y trabajo gaditano al servicio de intereses ajenos a la clase obrera, en guerras que no son las nuestras.

El Estado español actúa aquí como lo que es: un eslabón dentro de la cadena imperialista, subordinado a las estrategias de la OTAN y comprometido con el aumento del gasto militar exigido por esta alianza. Lejos de cualquier neutralidad, participa activamente en la escalada belicista que recorre el mundo.

Frente a esta situación, la tarea de la clase obrera es desenmascarar el carácter imperialista de estas políticas y oponerse al desvío de recursos hacia el militarismo. La lucha de los trabajadores del metal tanto en Asturias como en Cádiz son expresiones de una misma contradicción entre capital y trabajo.

Solo mediante la organización y la unidad de la clase obrera se podrá avanzar hacia una ruptura con esta lógica, poniendo la industria bajo control de los trabajadores y orientándola a satisfacer necesidades sociales, no a alimentar guerras imperialistas.

 

¡Socialismo o barbarie!

Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Asturias




La mentira del escudo social

Recientemente el gobierno español ha lanzado un conjunto de medidas denominadas “Escudo social”, que se han presentado como una batería de medidas para proteger a la clase obrera de las consecuencias económicas derivadas de la guerra de rapiña llevada a cabo por el imperialismo norteamericano y sus acólitos. Bajo la apariencia de medidas encaminadas a rebajar el coste de la vida de una manera inmediata, se esconden bonificaciones, reducciones fiscales selectivas y un conjunto de ayudas puntuales, sobre todo a pequeñas y medianas empresas y hacia la protección de los beneficios de los monopolios, que lejos de transformar las condiciones materiales de la clase obrera, terminan lastrando la capacidad recaudatoria del Estado y, por lo tanto, debilita la capacidad del mismo para sostener los servicios públicos universales. Y no se produce porque el poder lo ostente tal o cual partido en el gobierno, ocurre porque es una lógica inherente al modelo productivo.

Entonces, esta reducción de ingresos por parte del Estado se convierte en una transferencia indirecta de dinero público hacia sectores privados y grandes monopolios, que redundan en el deterioro progresivo de los servicios de protección social, sanidad, educación (ahí han estado las huelgas de los docentes estos últimos días en Cataluña) o el sistema de pensiones. De ese modo, lo que se concede por un lado como ayuda puntual a la clase obrera, se le arrebata por otro lado al erosionar sus derechos colectivos.

Desde el PCOE afirmamos que el auto denominado “Escudo social” no es más que una ilusión reformista que no altera para nada las relaciones de producción y que perpetúa la labor del estado burgués junto al desvío de dinero público a intereses privados. Además, su propaganda electoral tiene coste cero y, a la vez, deja intacto el poder del capital. Esto nos conduce a una creciente dependencia de las medidas temporales, que no son sólo insuficientes, además nos dirigen hacia futuros recortes alegando la sostenibilidad fiscal. También afirmamos que la verdadera protección social no puede basarse en parchear el sistema capitalista. Esta protección debe basarse en la transformación radical de su modo de producción donde prima la apropiación privada del trabajo social. Para ello, la clase obrera como único sujeto revolucionario, debe asumir su papel como protagonista de la transformación, poniendo los medios de producción al servicio de ella misma y logrando la planificación democrática de la economía para satisfacer sus propias necesidades y no los intereses del beneficio privado.

El momento histórico exige audacia y organización. Frente a las consecuencias terminales derivadas del capitalismo, la clase obrera debe dotarse de un partido comunista fuerte y disciplinado que se erija en la vanguardia de la clase obrera. Frente a las crisis del capitalismo, la precariedad y la desigualdad creciente, solo un partido comunista fuerte, disciplinado y arraigado en la clase obrera puede articular una respuesta real y transformadora. No se trata de una opción más, sino de una necesidad imperiosa: construir una herramienta colectiva capaz de unir luchas, elevar la conciencia y conquistar un futuro donde la justicia social y la dignidad no sean promesas, sino realidades. Por eso, te animamos a abandonar las opciones reformistas y te invitamos a ensanchar las filas del PCOE.

 

¡Por la abolición del sistema capitalista!

¡Por la organización obrera frente al imperialismo!

¡Por la salida revolucionaria!

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Vox y la defensa del sector primario

La línea política de Vox se ha construido sobre tres ejes fundamentales, el patriotismo económico, la admiración por el modelo de Donald Trump y la defensa del sector primario. En esa narrativa se ha presentado siempre como un acérrimo defensor de los ganaderos, pescadores y agricultores españoles como bastión contra las políticas medioambientales de la Unión Europea y la supuesta marginación del mundo rural. Este discurso presenta evidentes contradicciones a la realidad material del sistema económico en el que se insertan estas medidas.

En primer lugar, la apelación constante al patriotismo económico oculta la estructura real del capitalismo agrario contemporáneo y general, en su fase imperialista, en un mundo completamente repartido y donde el comercio ha borrado las fronteras. Observamos que el sector primario en España no está dominado por pequeños productores autónomos plenamente soberanos, sino por cadenas de valor controladas por grandes distribuidoras, multinacionales agroindustriales y mercados financieros internacionales. En este contexto, la defensa retórica del “campo español” se limita a una dimensión cultural y simbólica, mientras las relaciones de producción siguen sometidas a las dinámicas del capital global. Por eso, concluimos en este primer punto que el problema fundamental no es la falta de patriotismo en las políticas económicas, sino la subordinación del trabajo agrícola al capital monopolista.

En segundo lugar, la admiración expresada por Vox hacia Donald Trump se inscribe también dentro de esta lógica. El trumpismo se ha presentado como una forma de nacionalismo económico que promete proteger a los trabajadores nacionales frente a la globalización. No obstante, en la práctica, las políticas de Trump beneficiaron principalmente a grandes corporaciones mediante recortes fiscales, desregulación ambiental y subsidios selectivos que favorecieron a los grandes productores agrícolas estadounidenses. Este tipo de nacionalismo extremo no cuestiona las bases del capitalismo, sino que reconfigura sus beneficiarios dentro de las élites nacionales y no para los productores que dice defender.

En tercer lugar, la actual crisis vinculada a la guerra en Irán pone de manifiesto la fragilidad estructural del sector primario dentro de la economía capitalista global. El aumento del precio del petróleo, en una guerra provocada por el gorila rubio que sirve de inspiración a su línea política, tiene efectos directos sobre el coste del transporte, la maquinaria agrícola y, especialmente, sobre los fertilizantes, cuyo proceso de producción depende en gran medida del gas y de la energía fósil. Como resultado de las consecuencias de su patriotismo económico, los agricultores se enfrentan a un aumento de costes que reduce drásticamente sus márgenes de beneficio y que se cargarán sobre los consumidores para mayor gloria de los mercados financieros internacionales.

Esta situación ilustra cómo el sector primario se encuentra atrapado en una doble dependencia: por un lado, de los mercados energéticos globales y, por otro, de las grandes empresas proveedoras de insumos agrícolas. Los pequeños y medianos agricultores no controlan ni el precio de lo que compran (fertilizantes, combustible, maquinaria) ni el precio de lo que venden, determinado por intermediarios y grandes cadenas de distribución. Ahora, las guerras imperialistas de Trump, al que tanto admiran, llevarán a la proletarización de los pequeños y medianos agricultores a los que decían defender y a un mayor lucro del capital financiero que aumentará sus beneficios a base de sangrar a los consumidores y precarizar a los productores.

En este contexto, el discurso patriótico de Vox aparece como una forma de canalizar el malestar social sin cuestionar las estructuras económicas que generan la crisis. La solución propuesta suele centrarse en medidas como la reducción de regulaciones o la defensa de intereses nacionales dentro del mercado global, pero no plantea una transformación de las relaciones de propiedad ni del control de los medios de producción. Toda esta palabrería huera y populista de la extrema derecha cae por su propio peso a poco que se la observe con un poco de detenimiento y cuando se la enfrenta a la realidad de la base económica en la que descansa el sistema se diluye como un azucarillo en el agua.

En este contexto, el PCOE tiene que ser capaz de llevar este discurso a los productores en general y a los que están afectados de esta psicología populista e irreal. Desde el PCOE planteamos como salida a la crisis del sector primario, muy agravada por la guerra, la única política realista y revolucionaria, la colectivización de la tierra y de los medios de producción, eliminando la propiedad privada agraria que permita planificar la producción para asegurar el abastecimiento. Esta organización socioeconómica nueva permitirá distribuir los recursos de forma más equitativa y garantizar alimentos a la población. Para ello es necesario una reforma agraria que socialice el campo y los medios de producción y ponga la tierra al servicio de los productores y sus necesidades, fuera de los intereses de los mercados financieros internacionales, los demagogos y los latifundistas.

 

¡Por el fin del populismo fascista!

¡Por la reforma agraria!

¡Por el empoderamiento de la clase obrera!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El trabajo temporal y la ruina de los obreros aumentan con el actual Gobierno

El mal llamado y autoproclamado “Gobierno más progresista de la historia” anunció a bombo y platillo el fin de los contratos temporales gracias a su Reforma Laboral de 2022 (Real Decreto-ley 32/2021) que eliminó los contratos por obra o servicio. Sin embargo, el trabajo temporal está más vigente que nunca.

Según publica la propia prensa burguesa, los ceses en periodo de prueba de indefinidos se disparan un 864% desde la reforma laboral, consagrando así el  empleo temporal. “Las empresas españolas extinguieron 1,02 millones de contratos en 2025 porque el trabajador no superó el periodo de prueba, un 2,34% más que en 2024 y un 79% más que en 2021, antes de la reforma laboral”.

La burguesía ha mantenido intacto el trabajo temporal, que supone una de sus grandes fuerzas para mantener al obrero en la miseria y lograr cotas de explotación cada vez más altas, y ha utilizado a su última y flamante Ministra de Trabajo para perpetrar este truco de trilerismo.

Ni se ha acabado con los contratos temporales, puesto que siguen vigentes las modalidades de contrato de trabajo de duración determinada por circunstancias de la producción o por sustitución de persona trabajadora (Artículo 15 del Estatuto de los Trabajadores) ni se ha limitado o reducido el trabajo de carácter temporal. De hecho ha aumentado.

Tanto el aumento en los tiempos del periodo de prueba como la inclusión del contrato fijo discontinuo han sido dos herramientas fundamentales para la patronal para profundizar en el trabajo temporal, en la explotación de los obreros, a pesar del ejercicio de marketing llevado a cabo por Yolanda Díaz anunciando el fin del trabajo temporal con la Reforma Laboral de 2022.

Estas herramientas han servido para introducir el despido libre y gratuito, ya que el cese de un contrato fijo en periodo de prueba no supone indemnización para el trabajador y no hay que justificarlo. De hecho, los Convenios Sectoriales con mayor cantidad de trabajadores (Grandes Almacenes, Tecnológicas y Telecomunicaciones, Consultoría…) oscilan entre los 3 y 6 meses de periodo de prueba (según la categoría profesional) lo que permite perfectamente a las empresas contratar y despedir libremente y sin coste gracias al periodo de prueba.

En el caso de los contratos fijos discontinuos, que son per se trabajo temporal, permiten tanto a la burguesía como al Estado obtener un beneficio doble. Por un lado, mantener el contrato temporal ahorrando la indemnización de 12 días por año trabajado que tenía el antiguo contrato temporal por obra y servicio, ya que el fin de llamamiento es flexible y no supone un despido. Y por este motivo, también permite al Estado mantener a ese trabajador que no está trabajando como ocupado y no como parado, maquillando así los datos del paro que acumulan récord tras récord de ocupación, aunque haya decenas de miles de obreros sin trabajar.

De hecho, en términos globales, si analizamos el número medio de horas efectivas semanales trabajadas no ha parado de descender año a año:

 

De igual forma, los ocupados a tiempo parcial por motivo de la jornada parcial no dejan de aumentar:

Como estamos observando, a tenor de los datos del propio Instituto Nacional de Estadística.

El cambio de puesto de trabajo es constante y cada vez más rápido en el estado, más de la mitad de las altas de seguridad social provienen de contratos que no duran más de un mes:

 

Todos los tipos de contrato, por separado, mantienen una volatilidad mayor que antes de la reforma. Los fijos discontinuos, con 841.340 asalariados a cierre de 2025 solo suponen el 4,8% del total, cuando en 2019 apenas llegaban al 2,4%. Sin embargo, suman 55.307 bajas o altas diarias, el 27,4% del total de rotaciones. Hace seis años solo eran el 3,3%.

Todo esto lo que genera es una gran inestabilidad en los puestos de trabajo, impidiendo a los obreros tener puestos de trabajo con los que mantener unos salarios que les permitan sostener una vida con perspectivas de futuro. El capitalismo, en su avance en esta época de desarmonización de las fuerzas productivas respecto de las relaciones de producción, en un momento de automatización que no corresponde ya con las relaciones de producción capitalistas sino con el Socialismo, no hace sino generar guerra, muerte y miseria para la clase trabajadora.

El Gobierno, con Yolanda Díaz a la cabeza del Ministerio de Trabajo y Economía Social, es el ejecutor de una Reforma Laboral criminal que ya supone la ruina de millones de obreros hoy y que se prevé que aumente drásticamente en los próximos años, que comenzó con los trabajadores más jóvenes pero que ya está afectando a los más mayores también.

Intentarán echar la culpa a agentes externos, pero a los comunistas no se nos escapa que este Gobierno ha implementado de forma implacable los planes de una clase burguesa que solo pretende mantenerse en el poder y seguir acumulando beneficios a base de robar a los obreros.

La clase obrera no puede tener ni un ápice de confianza en este Gobierno, brazo ejecutor de los planes de la burguesía para enriquecerse a manos llenas que desembocarán en una nueva crisis brutal que pagará de nuevo el proletariado. Y es deber de los comunistas llevar esta realidad a la clase obrera de todas las maneras posibles para organizarlo contra este sistema capitalista, injusto, y derribarlo para construir el Socialismo.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




Huelga en el sector auxiliar del metal en Asturias

La huelga convocada en el sector auxiliar del metal en Asturias ha vuelto a poner sobre la mesa una realidad que la burguesía industrial y sus representantes políticos intentan ocultar: sin la clase obrera no funciona un solo engranaje de la industria.

En los últimos días, piquetes de trabajadores han bloqueado los accesos a las factorías de ArcelorMittal en Gijón y Avilés, paralizando operaciones clave de mantenimiento y reparación en las instalaciones siderúrgicas. Entre ellas se encuentra una intervención fundamental en el Horno Alto B de Veriña, cuya reparación depende en gran medida del trabajo de las empresas auxiliares del metal.

Este conflicto afecta a miles de trabajadores de la industria auxiliar, empleados en tareas de mantenimiento industrial, montajes mecánicos, soldadura, electricidad y reparación de instalaciones industriales. Su lucha no es un hecho aislado. Es la expresión concreta de una contradicción fundamental del capitalismo: la que enfrenta los intereses de la clase obrera con los de la patronal.

La huelga surge tras el bloqueo de las negociaciones del convenio colectivo del sector de montajes y empresas auxiliares del metal, que lleva más de un año sin avances reales.

Las reivindicaciones son claras:

  • Recuperar poder adquisitivo frente a la inflación.
  • Mejorar las condiciones salariales.
  • Reducir la jornada laboral anual.
  • Regular mejor los desplazamientos y dietas.
  • Garantizar el relevo generacional en las plantillas.

Frente a estas demandas, la patronal del sector, agrupada en Femetal, pretende mantener la precarización estructural de miles de trabajadores que sostienen la industria asturiana. Mientras los beneficios empresariales se recuperan tras la crisis, los empresarios se niegan incluso a garantizar la recuperación del poder adquisitivo perdido.

Pero el bloqueo del convenio también evidencia otro problema que la clase trabajadora conoce bien: la política de negociación permanente y concesiones del sindicalismo amarillo.

Durante décadas, las direcciones de CCOO y UGT han convertido la negociación colectiva en un mecanismo de gestión de los recortes en lugar de una herramienta de confrontación contra la patronal. El resultado es que convenio tras convenio los trabajadores ven cómo se consolidan jornadas interminables, salarios insuficientes y condiciones cada vez más precarias.

Uno de los aspectos más reveladores de esta huelga es la importancia real de las empresas auxiliares en la producción industrial. En complejos como ArcelorMittal, gran parte de los trabajos de mantenimiento, montaje y reparación dependen de estas plantillas externalizadas. Sin ellas, la producción se paraliza. Lo que hoy está ocurriendo con la reparación del Horno Alto B lo demuestra con claridad.

Este modelo de subcontratación masiva no es casual. Es una estrategia deliberada del capital para fragmentar a la clase obrera, dividir plantillas y rebajar salarios y derechos. La externalización permite a las grandes multinacionales beneficiarse de mano de obra altamente cualificada mientras descargan sobre otras empresas la presión laboral, los riesgos y la precariedad. Y, en demasiadas ocasiones, esta fragmentación ha sido aceptada en los acuerdos firmados por las direcciones amarillistas,consolidando una división entre trabajadores de plantilla y trabajadores de las empresas auxiliares que solo beneficia a la patronal.

La huelga del metal también se produce en un contexto más amplio de incertidumbre industrial en Asturias. En los últimos años se han multiplicado las advertencias sobre posibles recortes de actividad, deslocalizaciones y reorganizaciones productivas en el sector siderúrgico. Las grandes multinacionales utilizan con frecuencia la amenaza del cierre o del traslado de producción para presionar a trabajadores e instituciones públicas. El chantaje es siempre el mismo: aceptar peores condiciones laborales o asumir la pérdida de empleo.

Pero la historia del movimiento obrero demuestra que ceder ante ese chantaje solo conduce a nuevas concesiones. La desindustrialización no es un fenómeno inevitable ni natural: es el resultado de decisiones tomadas por el capital en busca de mayores tasas de beneficio.

La huelga del metal en Asturias es un ejemplo de la única vía que históricamente ha permitido a la clase obrera defender sus derechos: la lucha organizada. Cuando los trabajadores paralizan la producción, se revela una verdad fundamental que el capitalismo intenta ocultar: toda la riqueza social la produce el trabajo.

Los altos hornos, las plantas siderúrgicas, los complejos industriales… nada de eso funciona sin los miles de obreros que cada día ponen en marcha la producción. Por eso la huelga es una herramienta fundamental de la clase trabajadora. No solo como medio de presión económica, sino también como escuela de conciencia y organización. Y también demuestra que la fuerza real de los trabajadores no reside en las mesas de negociación, sino en su capacidad de parar la producción.

El conflicto del metal en Asturias no afecta únicamente a los trabajadores del sector. La industria siderúrgica ha sido históricamente uno de los pilares del empleo y de la economía de la región. Cada ataque a las condiciones laborales en este sector repercute en toda la clase trabajadora. Por eso la huelga de las empresas auxiliares debe entenderse como una lucha de conjunto: una lucha contra la precarización, contra la desindustrialización y contra un modelo económico que sacrifica los intereses de los trabajadores en beneficio del capital.

Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Asturias 




El discurso pacifista del PSOE

No es ningún secreto que la Unión Europea, aparte de ser un bloque imperialista en estado de alta decadencia, es un lacayo completamente plegado a los intereses de EEUU vía OTAN. En este escenario, ante la guerra llevada a cabo por EEUU en Irán, descuella la posición del gobierno español, que busca resucitar el lema de “No a la guerra” de 2003 con fines meramente electoralistas para las próximas elecciones en Castilla y León.

Si partimos de que ningún país capitalista puede no ser imperialista debido al desarrollo de su base económica y que el imperialismo es un juego de dependencias y esclavitudes que sólo puede salir por la guerra una vez repartido el mundo, el gobierno español dice una cosa, mantener una política exterior independiente basada en la paz entre los pueblos y el derecho internacional, y por otro lado, no tiene otro camino que la subordinación a la OTAN y a los intereses geopolíticos de EEUU que reproducen la lógica del imperialismo occidental. Sobre el tapete eslogan revolucionario y, por debajo, servilismo y sumisión.

Hay que recordar que el Estado español, vía PSOE en 1986, entró en la OTAN y la UE, y ese mismo partido hoy dice que no se plegará a los intereses del bloque imperialista en el que nos metieron. El Estado español, desde esa fecha, siempre ha estado, y lo sigue estando en el momento actual digan lo que digan con intereses partidistas porque no puede hacer otra cosa, alineado con bloques militares que históricamente han intervenido en Oriente Medio y otras partes del mundo, para garantizar el control de recursos energéticos y rutas estratégicas. Su postura de no a la guerra es cínica y calculada con intereses partidistas para engañar a la clase obrera en busca de réditos electoralistas y convertirse en la pata izquierda del capital que no es más que la antesala del fascismo. Para ello se usan conceptos vacíos de contenido bajo el imperialismo como derecho internacional, derechos humanos o democracia.

Ningún partido político bajo la democracia burguesa tiene otro camino que la sumisión al capital. El PSOE, una vez más, como con la OTAN o la UE, no le tiembla el pulso para mentir descaradamente en un cálculo de réditos electorales que corresponden más a una empresa privada que a una supuesta alternativa política. Por otro lado, mientras habla a su electorado, ya se ha plegado a los designios del gorila rubio con reuniones de alto nivel de Margarita Robles y Albares para explicarle que todo es un teatro y ofrecerle la máxima colaboración sin paliativos.

Desde el PCOE tenemos claro que la única forma de combatir al imperialismo es mediante el socialismo. Bajo el capitalismo en su fase imperialista no hay otra opción que el saqueo y la guerra. Mientras el capitalismo continúe generando crisis, saqueo y confrontación entre bloques, la clase obrera seguirá pagando el precio de estas guerras digan lo que digan los voceros del capital. Frente a ella y los intereses de las élites, que pretenden arrastrar a los pueblos a nuevos conflictos, el PCOE reafirma su posición internacionalista y de clase. La lucha por la paz verdadera pasa por la organización de la clase trabajadora para la superación del modelo de producción capitalista en su fase última y putrefacta, la fase imperialista. Nuestra tarea es clara, organizar, concienciar y construir una alternativa socialista que garantice paz, dignidad y futuro para la clase obrera que es la humanidad entera.

 

¡Muerte al imperialismo!

¡Paz entre pueblos, guerra entre clases!

¡Proletarios del mundo, uníos!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Contra los grupos fascistas organizados en el barrio del Cerezo

En el barrio del Cerezo, en la ciudad de Sevilla, donde se concentra la mayor parte del proletariado inmigrante de la ciudad – el 35% de los residentes en el barrio son provenientes de otras nacionalidades -, desde el lunes 2 de marzo se están organizando grupos fascistas para señalar, criminalizar y atacar violentamente a obreros pobres, en la exclusión social, emulando a las escuadras fascistas por su actuar cobarde, señalando a los que no tienen nada, a las víctimas del sistema criminal de los que estos fascistas son lacayos y defensores, en lugar de señalar a los que roban todo a la clase obrera, negándonos la propia vida a los proletarios como son  la infame  burguesía y su sistema de producción.

La clase obrera está cada vez más azotada y empobrecida por este sistema de producción capitalista criminal generador de miseria y desigualdad, por lo que la burguesía estimula la creación de estos grupúsculos fascistas al objeto de salvaguardar a este sistema moribundo buscando el enfrentamiento y la división de la clase obrera, enfrentándonos a los explotados, a las víctimas, para evitar que los obreros tomemos conciencia de quien es el responsable de que no podamos vivir, que son los empresarios, los capitalistas, y nos organicemos como clase para acabar de raíz nuestro problema: El sistema capitalista de producción y su Estado. Estos fascistas son los esbirros del capital, que son los que los crean y alimentan, para debilitar a la clase obrera y condenarnos a perpetuidad a vivir indignamente, sometidos y en la pobreza.

Estos grupúsculos fascistas son la expresión, y la constatación, de la quiebra del sistema de producción capitalista, en su fase actual imperialista, que solo puede aportar a la clase obrera es embrutecimiento, pobreza, división y la guerra imperialista, que es la expresión de la política internacional fascista. La única salida de la clase obrera es la unidad y la organización, el fortalecimiento del Partido marxista-leninista, para acabar con el fascismo y con el capitalismo que lo genera y lo alimenta.

 

¡FORTALECE LAS FILAS DE LA REVOLUCIÓN PROLETARIA, FORTALECE AL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL!

¡MUERTE AL FASCISMO Y AL CAPITALISMO QUE LO GENERA!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Sevilla, 6 de marzo de 2026

CÉLULA PEPE CORDERO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)




La ‘Transición’ teñida de sangre obrera [ESP/EUS]

Hoy recordamos la matanza de Vitoria-Gasteiz del 3 de marzo de 1976, un acto de terror del Estado que demostraba la verdadera cara de la ‘Transición’ y que se saldó con cinco muertos y cientos de heridos.

Obreros muertos y heridos a manos de un Estado que nunca ha dejado el fascismo, simplemente se sirvió de ciertas cesiones, de engaños y represión ante las numerosas huelgas y manifestaciones que se daban. A esto hay que sumar la presión ejercida por organizaciones que practicaban la lucha armada. Es decir, se daba una correlación de fuerzas favorable a una ruptura con los elementos del franquismo.

El terrorismo de estado, donde tomó parte Manuel Fraga Iribarne, fundador del mismo partido del que han salido criminales como Aznar y Ayuso, no sólo es un ataque a la clase obrera en Euskal Herria, también lo es para toda la clase obrera internacional, ya que los trabajadores no tenemos otra patria que la humanidad emancipada de la sociedad de clases.

Desde el PCOE mostramos nuestra repulsa a la masacre del 3 de marzo, dejando en claro que la clase obrera es la clase revolucionaria, la única clase que realmente puede romper con este sistema desfasado, que ya supone una traba absoluta para el desarrollo humano, un sistema al que entonces, y hoy más que nunca, le sobramos millones de personas.

 

¡Poder obrero y popular frente al fascismo!

¡Ni reforma ni pacto: ruptura con el régimen fascista!

¡Proletarios de todos los países, uníos!

Comité Nacional de Euskal Herria del Partido Comunista Obrero Español

Langileen odolez tindatutako “Trantsizioa”

 

Gaur gogoratzen dugu 1976ko martxoaren 3ko Gasteizko sarraskia, Estatuaren beldurrezko ekintza bat, ‘Trantsizioaren’ benetako aurpegia erakusten zuena eta bost hildako eta ehunka zauritu eragin zituena.

Faxismoa inoiz utzi ez duen Estatu baten esku hildako eta zauritutako langileak, zenbait lagapenez, engainuz eta errepresioz baliatu zen ematen ziren greba eta manifestazio ugarien aurrean, eta horri borroka armatua egiten zuten erakundeek egindako presioa gehitu behar zaio. Hau da, frankismoaren elementuekiko hausturaren aldeko indar korrelazioa zegoen.

Estatu terrorismoa, non Manuel Fraga Iribarnek parte hartu zuen, Aznar eta Ayuso bezalako kriminalak atera diren alderdi beraren sortzaileak, ez da soilik Euskal Herriko langile klasearen aurkako eraso bat, baita nazioarteko langile klase guztiarentzat ere, langileok ez baitugu klase gizartetik emantzipatutako gizatasuna beste aberririk.

PCOEtik martxoaren 3ko sarraskia gaitzesten dugu, eta argi uzten dugu langileria dela klase iraultzailea, sistema zaharkitu horrekin benetan hautsi dezakeen klase bakarra, giza garapenerako erabateko traba dena, eta orduan, eta gaur egun inoiz baino gehiago, milioika pertsona soberan dauzkaguna.

 

 

Langile eta herri boterea faxismoaren aurrean!

Ez erreformarik ez itunik: erregimen faxistarekiko haustura!

Herrialde guztietako proletarioak, batu zaitezte!

 

PCOEren Euskadiko Batzorde Nazionala




Libertad para la comunista María José Baños Andújar

Desde comienzos de año hemos tenido noticias del agravamiento de salud de la presa política María José Baños Andújar, militante comunista, la cual se encuentra ingresada en la enfermería del centro penitenciario Murcia II.

María José padece una confluencia de enfermedades graves e incurables que han desgastado a su organismo: está enferma de VIH en estado C3 (el más avanzado de la clasificación clínica), padece trombocitopenia crónica que compromete su sistema inmunológico, así como una desnutrición calórica severa (cayendo su peso hasta los 44 kilogramos), un 69% de discapacidad y un deterioro físico que la obliga a estar postrada.

La clase obrera no puede permanecer pasiva ante la vulneración de los derechos de una militante comunista, pues nada nos queda esperar de un estado criminal al servicio de la burguesía. Como comunistas, somos conscientes de que el estado no es un instrumento neutral, sino que sirve a los intereses de una clase u otra. En el caso que nos ocupa, el estado español, heredero de la dictadura franquista, se va a utilizar todo el aparato estatal para reprimir a los sectores obreros más combativos contra el capitalismo, destacando aquí a los comunistas.

Nuestro partido es consciente de que para el sistema fascista que maneja las cárceles del estado, las vidas de los comunistas militantes no significan nada, y de no ser por la presión solidaria que ejerce la clase obrera, dejarían morir en prisión a todos ellos, como ocurriera en el pasado con José Manuel Sevillano (1990) tras 175 días en huelga de hambre, o el caso más cercano de Isabel Aparicio (2014), a la cual se le negó un tratamiento médico adecuado para tratar su grave estado de salud.

De igual manera, denunciamos al oportunismo político (uno de cuyos grandes representantes es Pablo Iglesias) que defendió la puesta en libertad provisional del corrupto Eduardo Zaplana por motivos humanitarios a causa de su estado de salud y nunca alzó su voz para los presos comunistas enfermos, como podrían ser los casos actuales de Lucio García Blanco (que sufre una enfermedad neurodegenerativa que afecta gravemente a su capacidad de compresión y de toma de decisiones) así como el de la propia María José Baños Andújar.

El Partido Comunista Obrero Español (PCOE) se hace eco en este comunicado de lo expresado por la defensa de María José, en el cual se exige:

· Traslado hospitalario inmediato a un centro especializado.

· Información médica transparente.

· Comunicación urgente con su compañero sentimental y de lucha, Marcos Martín Ponce, también preso en el mismo centro.

Asimismo, queremos recordar una resolución del II Pleno de nuestro Comité Central relativo a los presos políticos, en la cual se exige la inmediata puesta en libertad de todos los presos políticos comunistas y de izquierda del Estado español (así como de cualquier rincón del mundo) y apelamos a la unidad y la organización de la clase obrera en general y de las organizaciones comunistas y de izquierda en la construcción de un frente antifascista, por la inmediata puesta en libertad de los presos políticos de izquierda, y por la liquidación del fascismo y del capitalismo que lo genera y que deshumaniza al ser humano, construyendo la Revolución Proletaria Mundial y el Socialismo en pos del comunismo.

 

¡LIBERTAD PARA MARÍA JOSÉ BAÑOS ANDÚJAR!

¡LIBERTAD PRESOS POLÍTICOS!

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Huelga en la educación pública [ESP/CAT]

El pasado 11 de febrero se llevó a término una huelga de profesores para poner de relieve las pésimas condiciones laborales y salariales del profesorado catalán. Los profesores tienen que enfrentar condiciones laborales como la matrícula viva, ratios de alumnos muy altas y una población de alumnos heterogénea con una media de un 20% que tienen amplias dificultades para seguir el marco curricular sin personal especialista. A ello hay que añadir que el convenio colectivo no consigue neutralizar la inflación desbocada, con lo que llevan una media de doce años en los que han perdido un 22% de su poder adquisitivo, viendo como sus salarios reales bajan.

Esta huelga es una arista más de las facetas del sistema capitalista que convierte, una vez más, un derecho social básico en un pretexto bajo el cual esconder una herramienta económica con la que formar máquinas y no personas, convirtiendo la educación en un lujo solo guardado para los hijos de los burgueses. Estas movilizaciones no se convierten solo en una protesta laboral, sino que son una defensa colectiva de la Escuela Pública frente a la mercantilización y la lógica de beneficio y la privatización que se lleva a cabo mediante conciertos educativos, recortes presupuestarios y transferencia de recursos públicos hacia empresas privadas. Para los alumnos esta cuestión se manifiesta en la dificultad de acceso a la educación, el deterioro de su calidad y la reproducción de las desigualdades de clase propias del capitalismo en el ámbito educativo. Mientras los hijos de la burguesía acceden a centros beneficiados, la clase obrera, incluidos los profesores, sufren la precarización y la falta de oportunidades.

Nuestro Comité Central en esta resolución del VI Pleno del Comité Central  celebrado el 31 de enero muestra como este conflicto trasciende al profesorado catalán, hundiendo sus raíces en el desarrollo del imperialismo, afectando a la clase en todos los territorios del Estado español exigiendo una respuesta que trasciende la lucha económica, un conflicto de clase que atiende a la política impuesta por los capitalistas de transferir riqueza desde la clase obrera hacia las grandes empresas.

Asimismo, y consecuencia del desarrollo de la automatización y la inteligencia artificial en el seno de la base económica capitalista, la burguesía requiere de menos obreros cualificados y esto hace que la educación pública ya no sea necesaria para los intereses económicos de los monopolios. El capital precisa hoy día de obreros embrutecidos, que sufran de forma descarnada la más cruenta explotación a cambio de un salario ínfimo. Como expresó Karl Marx (Capital y trabajo asalariado, 1849)El precio de este coste de existencia y reproducción es el que forma el salario. El salario así determinado es lo que se llama el salario mínimo. Al igual que la determinación del precio de las mercancías en general por el coste de producción, este salario mínimo no rige para el individuo, sino para la especie. Hay obreros, millones de obreros, que no ganan lo necesario para poder vivir y procrear” y hacia allí nos encaminamos. De aquí se concluye que la única salvación y promesa de una educación verdaderamente pública, universal, gratuita y al servicio del desarrollo humano individual es la destrucción revolucionaria del sistema capitalista y la construcción del sistema socialista.

El destino de los profesores y de los estudiantes, de la clase obrera, requiere de una solución política que trascienda a la mera reivindicación económica, porque la educación pública, bajo el marco descrito del desarrollo capitalista, no deja otra vía que fenecer por completo o la superación de ese marco. El Partit Comunista Obrer de Catalunya ha participado activamente en las movilizaciones insuflando conciencia comunista en las masas de profesores y padres de alumnos que se han manifestado. Ha dejado claro que tras la lucha económica se esconde una estrategia global del capitalismo para privar el acceso al conocimiento y de llevar a la más irreversible bancarrota a la educación pública por las necesidades intrínsecas de su modelo productivo. A los obreros y sus hijos no les queda más salida que su completa demolición para construir el socialismo y la salida tiene que ser revolucionaria.

 

¡Por una educación pública, gratuita y universal!

¡Por la unión de todas las luchas de la clase obrera en una única lucha de clases contra el capitalismo y su Estado y por la construcción del socialismo!

¡Socialismo o barbarie!

 

Comissió de Moviment Obrer i de Masses del Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya

 

La vaga a la educació pública

 

El passat 11 de febrer es va portar a terme una vaga de professors per a posar de relleu les pèssimes condicions laborals i salarials del professorat català. Els professors han d’enfrontar condicions laborals com la matrícula viva, ràtios d’alumnes molt altes i una població d’alumnes heterogènia amb una mitjana d’un 20% que tenen àmplies dificultats per a seguir el marc curricular sense personal especialista. A això cal afegir que el conveni col·lectiu no aconsegueix neutralitzar la inflació desbocada, amb el que porten una mitjana de dotze anys en què han perdut un 22% del seu poder adquisitiu, veient com els seus salaris reals baixen.

Aquesta vaga és una aresta més de les facetes del sistema capitalista que converteix, una vegada més, un dret social bàsic en un pretext sota el qual amagar una eina econòmica amb la qual formar màquines i no persones, convertint l’educació en un luxe sol guardat per als fills dels burgesos. Aquestes mobilitzacions no es converteixen només en una protesta laboral, sinó que són una defensa col·lectiva de l’Escola Pública enfront de la mercantilització i la lògica de benefici i la privatització que es duu a terme mitjançant concerts educatius, retallades pressupostàries i transferència de recursos públics cap a empreses privades. Per als alumnes aquesta qüestió es manifesta en la dificultat d’accés a l’educació, la deterioració de la seva qualitat i la reproducció de les desigualtats de classe pròpies del capitalisme en l’àmbit educatiu. Mentre els fills de la burgesia accedeixen a centres beneficiats, la classe obrera, inclosos els professors, sofreixen la precarització i la falta d’oportunitats.

El nostre Comitè Central en aquesta resolució del VI Ple del Comitè Central celebrat el 31 de gener, mostra com aquest conflicte transcendeix al professorat català, enfonsant les seves arrels en el desenvolupament de l’imperialisme, afectant la classe en tots els territoris de l’Estat espanyol exigint una resposta que transcendeix la lluita econòmica, un conflicte de classe que atén la política imposada pels capitalistes de transferir riquesa des de la classe obrera cap a les grans empreses.

Així mateix, i a conseqüència del desenvolupament de l’automatització i la intel·ligència artificial en el si de la base econòmica capitalista, la burgesia requereix de menys obrers qualificats i això fa que l’educació pública ja no sigui necessària per als interessos econòmics dels monopolis. El capital precisa avui dia d’obrers embrutits, que sofreixin de forma descarnada la més cruenta explotació a canvi d’un salari ínfim. Com va expressar Karl Marx (Capital i treball assalariat, 1849) “El preu d’aquest cost d’existència i reproducció és el que forma el salari. El salari així determinat és el que es diu el salari mínim. Igual que la determinació del preu de les mercaderies en general pel cost de producció, aquest salari mínim no regeix per a l’individu, sinó per a l’espècie. Hi ha obrers, milions d’obrers, que no guanyen el necessari per a poder viure i procrear” i cap a allí ens encaminem. D’aquí es conclou que l’única salvació i promesa d’una educació veritablement pública, universal, gratuïta i al servei del desenvolupament humà individual és la destrucció revolucionària del sistema capitalista i la construcció del sistema socialista.

El destí dels professors i dels estudiants, de la classe obrera, requereix d’una solució política que transcendeixi a la mera reivindicació econòmica, perquè l’educació pública, sota el marc descrit del desenvolupament capitalista, no deixa una altra via que  la superació d’aquest marc econòmic. El Partit Comunista Obrer de Catalunya ha participat activament en les mobilitzacions insuflant consciència comunista en les masses de professors i pares d’alumnes que s’han manifestat. Ha deixat clar que després de la lluita econòmica s’amaga una estratègia global del capitalisme per a privar l’accés al coneixement i de portar a la més irreversible fallida a l’educació pública per les necessitats intrínseques del seu model productiu. Als obrers i els seus fills no els queda més sortida que la seva completa demolició per a construir el socialisme i la sortida ha de ser revolucionària.

Per una educació pública, gratuïta i universal!

Per la unió de totes les lluites de la classe obrera en una única lluita de classes contra el capitalisme i el seu Estat i per la construcció del socialisme!

Socialisme o barbàrie!

 

Comissió de Moviment Obrer i de Masses del Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya