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La burguesía no tiene patria

La burguesía se viene llenando la boca con el discurso patriótico dirigido a los obreros que hacen posible su representación parlamentaria mediante su voto. En la realidad, la burguesía trabaja sólo con el fin de lucrarse y no duda en renunciar a cualquier principio que pregona para legislar en absoluto para su sacrosanta propiedad privada y la búsqueda de beneficio económico independientemente de la patria que dicen defender. Los intangibles son para los obreros, los tangibles para sus bolsillos.

Lo que sí debemos reconocer los comunistas es el valor de su lucha ideológica, en la que nos llevan ventaja, y con la cual desconectan a amplias capas de la población obrera de sus verdaderos intereses de clase. Pero este discurso se rompe por sus costuras como hemos podido ver en el voto en contra de la denominada Ley Ómnibus que legislaba la subida de las pensiones, el aumento del salario mínimo interprofesional y la gratuidad o los subsidios a los títulos de transporte público. Las consecuencias de esta traición afectan a más de 25 millones de trabajadores directa o indirectamente.

En esta votación se ve claramente como la patria aquí es lo de menos. Han votado lo mismo los patriotas de un lado y del otro, independentistas catalanes y abiertamente españolistas, en miras de, más tarde, desviar dinero público hacia otros menesteres donde son ellos y los entramados empresariales que defienden los que se harán con ese dinero. Los que aplicaron el Artículo 155 han votado junto a los que se lo aplicaron. Aquí se demuestra su escala de valores y la verdadera naturaleza política a la que nos tienen sometidos. La democracia burguesa sólo se sostiene mediante el engaño debido a su irreversible bancarrota.

Las denominadas derechas, esto es, las agrupaciones más declaradamente reaccionarias, no serían nada si enfrente no tuvieran a los mamporreros de la mal llamada socialdemocracia, que periódicamente sacan “líderes obreros” para participar en la guerra desde otro ángulo. La votación contra la denominada Ley Ómnibus extenderá más la precarización de las vidas de amplias capas de la clase obrera. Entre todos los partidos políticos con representación, de uno y otro calado, que no son más que empresas privadas que defienden los intereses de los monopolios, han dado una nueva vuelta de tuerca al salario real de la clase obrera, devaluándolo todavía más. Con sus componendas han dejado al descubierto que lo que más les importa es perpetuarse y también los intereses de quien defienden. La patria, el bienestar de los ciudadanos, etc. han caído una vez más en saco roto y han dejado al descubierto su verdadera naturaleza. Ya advertía Lenin, hace más de cien años, que dentro de una patria existen dos patrias, la de la burguesía y la del proletariado. La burguesía, por mucho que quiera vender a la clase obrera que si a ella le va bien a todos nos irá bien, tan sólo mira por sus propios intereses, como es natural, al ser intereses contrapuestos a los de la clase obrera y como la clase obrera mismo debe hacer contra los suyos. Por eso, la clase obrera debe tomar conciencia de sus intereses de clase y defenderlos contra toda esta violencia económica y política que se ejerce contra ella por parte de la burguesía y tener claro algo tan simple como que para que a una le vaya bien a la otra le tiene que ir mal. Son vasos comunicantes.

En el PCOE tenemos claro que nuestro objetivo es hacer evidente que la lucha económica, en este caso el voto en contra de la Ley Ómnibus, tiene un trasfondo político y de intereses de clase, no es consecuencia de una casualidad, y que ningún partido comunista debe descuidar. Desde el PCOE trabajamos a brazo partido por insuflar conciencia de clase y organización a la clase obrera para elevar cada vez más la temperatura de la lucha de clases. La clase obrera es cada vez más consciente de la necesidad de emanciparse de esa forma de poder, la democracia burguesa, que cada vez deja a más y más hermanos de clase por el camino de la precariedad y la miseria, pero no tiene todavía claro cómo y hacia dónde dirigirse por la batalla ideológica a la que le tiene sometida la burguesía. Esto puede retrasar, pero no evitará el siguiente paso que es tomar conciencia de su número y su fuerza mediante el encuadramiento en el partido comunista, herramienta indispensable para crear la vanguardia que dirija a la clase obrera a su objetivo revolucionario. Por eso, desde el PCOE, te llamamos a encuadrarte en nuestras filas para construir poder obrero y crear estructuras de organización hacia la dictadura del proletariado que debe guiar a la clase obrera hacia la construcción del socialismo, la solución automática para la clase obrera.

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La minoría que nos explota y deshumaniza nos culpa de nuestros males

Por enésima vez, se puede comprobar cómo el capitalismo deteriora la vida de los trabajadores. Las bajas médicas, un signo más de la inherente deshumanización de dicho sistema criminal, sirven a la burguesía para enfocar el asunto de manera falaz y evitar que la raíz del problema salga a la luz. Para la clase dominante, sus medios de manipulación de masas, sus políticos y sus sindicatos comprados con subvenciones y liberaciones, las bajas médicas son una lacra porque “generan pérdidas” y significa que hay que pagar a quien no está produciendo.

Según datos del Ministerio de Seguridad Social, las bajas por incapacidad temporal han aumentado en los últimos años, observándose un auge en los problemas de salud mental y siendo los jóvenes los que presentan un número de bajas tan elevado que duplica a las de los mayores de 55 años. Los menores de 25 años son los que registran un mayor aumento por dolencias relacionadas con la salud mental.

Para comprender el fenómeno, se ha de echar un vistazo a la situación socioeconómica. The Economist ha coronado a España como la mejor economía de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), hablando de datos relativos al PIB, el desempleo, el déficit público o la inflación, y es un buen ejemplo de cómo “los expertos” manejan los datos de manera tan ponzoñosa, promoviendo sesgos que solo tienen en cuenta las ganancias de una minoría parásita, y dejan a un lado las condiciones lamentables en las que vive la mayoría de la población que hace posible esos “milagros económicos” que solo están en manos de la clase poseedora.

En lo referente al PIB, que mide la relación de las mercancías y servicios producidos con el consumo, cabe señalar que en 2023, y solo teniendo en cuenta los datos de Hacienda hasta junio de dicho año, las empresas privadas recibieron 7.856 millones en subvenciones, concentrándose sobre todo en 100 grandes empresas. Mientras tanto, el Ingreso Mínimo Vital (IMV) apenas ha llegado a aquellos a quienes se les niega el trabajo o se encuentran en condiciones de pobreza severa. Recordemos que, respecto al IMV, el Gobierno habla de 950.000 hogares que necesitan apoyo económico, pero solo llega al 36% de esa cifra, habiendo casi tres millones de trabajadores en pobreza severa.

¿Qué significan los datos anteriores? La clase obrera produce toda la riqueza, pero es el burgués quien se la apropia mientras los asalariados reciben un mínimo de lo que han generado, y hay que tener en cuenta, como ya resumimos en un comunicado anterior, que ha aumentado el trabajo a tiempo parcial, el número de obreros que caen en empresas de trabajo temporal, los despidos en periodo de prueba y los contratos fijos discontinuos han experimentado un aumento descomunal, casi la mitad de los jóvenes tiene un contrato temporal, etc. Por tanto, con la precariedad baja el consumo a pesar de haber abundancia, pues se reduce la capacidad de compra.

Los hogares reciben un nivel tan bajo de falso apoyo económico por parte de las instituciones porque éste se destina a retrasar las crisis por sobreproducción en cierta medida, pero no interesa tanto la austeridad de esos hogares con una ínfima capacidad de compra, pues tienen un consumo relativamente pequeño y destinado a la supervivencia (alquiler/hipoteca, facturas, comida, gasolina, etc.); son más rentables las compras en masa de las empresas y por eso éstas reciben infinitamente más. Las pymes son clientes de las empresas más grandes, así que los grandes explotadores que manejan el Estado transfieren dinero público a pequeños explotadores de forma estratégica, para asegurar la compra de sus productos y servicios, ya que estos pequeños explotadores son más propensos a desaparecer con los golpes del mercado y los grandes parásitos perderían dinero. Por otro lado, obviamente, enviarán a sus propios bolsillos todos los recursos públicos que puedan, para pagar escuálidos salarios y obtener materias primas y herramientas sin tanto impacto en sus cuentas, y así seguir asegurando su dominio y evitando la caída tanto tiempo como sea posible. De modo que los datos del PIB no son lo que nos quieren hacer creer.

El déficit público ha aumentado hasta situarse en más de 1,6 billones. Este hecho está relacionado estrechamente con lo explicado anteriormente. El Estado burgués sólo tiene la función de reprimir a la clase obrera, crear leyes para blindar el dominio burgués, gastar en servicios e infraestructuras que puedan mejorar la movilidad de la mano de obra, la circulación de mercancías y la eficiencia de la productividad de la que se apropian los burgueses, y generar un escudo monetario para resistir las embestidas de las crisis, las cuales caen en las espaldas de la clase obrera, que verá cómo la carga de trabajo aumenta y arrecia la explotación, es decir, recibe menos por mayor cantidad de trabajo.

En cuanto a la inflación, el consumo ha caído a su nivel más bajo de los últimos 20 años. Cabe recordar que, según los últimos datos de Eurostat, el 26% de la población española se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, y casi la mitad tiene dificultades para llegar a fin de mes, según el XIV Informe ‘El Estado de la Pobreza en España’ de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES). Además, solo un tercio de los contratos indefinidos se alarga más de año, según datos del Observatorio Trimestral de Empleo, y según datos del SEPE, el 36% de los temporales no pasa de 7 días y solo un 5% llega a fijo.

En referencia a la salud mental, y a la manera en que se manifiestan las dolencias reflejadas, resalta el hecho que el 34% de la población en España presenta problemas de salud mental, siendo un 62% los que sienten estrés a menudo. Hay un aumento del uso de medicación para tratar este tipo de patologías y las principales causas señaladas por los encuestados son: sufrimiento psicológico general (34%), los problemas económicos (28%) y el aislamiento social (25%).  Un 20% de la población sufre soledad no deseada, afectando en mayor proporción a jóvenes y mujeres. Casi la mitad de la población, según el Barómetro de la Soledad no Deseada en España 2024 de la Fundación ONCE y Fundación AXA para el Observatorio SoledadES, ha sufrido este problema en alguna etapa de su vida o lo siente ocasionalmente en el presente.

Cae por su propio peso la mentira de que los trabajadores fingen o exageran sus males. En primer lugar, lo vemos después de comprobar la grave situación por la que pasa la clase obrera, que ve sus condiciones de vida en un estado cada vez más deplorable. Demasiados trabajadores, en activo o no, sufren con creces las consecuencias de la espiral de deshumanización y miseria que trae consigo, inevitablemente, el criminal capitalismo. Las cifras de obreros con dolencias y que apenas consiguen seguir remando cada mes, superan con holgura las bajas médicas que preocupan a los parásitos dueños de los medios de producción. En segundo lugar, se puede observar que se manifiestan problemas de salud mental por el hecho de estar desempleados o con un trabajo a tiempo parcial, siendo la tasa de trastornos mentales del 11,5% para el primer caso, y del 16% para el segundo, según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). Genera una gran incertidumbre no contar con un sustento o percibir el ridículo salario que se ofrece en una jornada parcial, teniendo en cuenta que no se elige ni lo uno ni lo otro, sino que los puestos de trabajo dependen únicamente de lo que necesita el burgués. Pero la cosa no acaba ahí: entre los asalariados con contrato indefinido la tasa de trastornos mentales es del 12%, con contratos temporales presentan entre el 14% y 15%, y la tasa es aún mayor en el caso de quienes tienen un trabajo esporádico (17%).

Los datos anteriores indican el malestar generado por la falta de trabajo, los escasos horarios laborales, el empleo inestable y las condiciones de trabajo, aunque éste tenga una supuesta estabilidad. Está claro que la preocupación de la clase obrera radica, en este sentido, en la falta de seguridad económica con todo lo que ello conlleva y el impacto que tiene en todas las áreas de su vida, deseando trabajar e incluso ampliar las horas de contrato. ¿Qué sentido tiene hablar de asalariados que, supuestamente, pretenden “cobrar por nada”? Pues con ello la burguesía consigue poner el foco en un sesgo muy extendido que consiste en propagar la idea de que hay una gran mayoría de vagos. Sin embargo, cada día están disponibles todas las mercancías y servicios que necesita la sociedad, aunque no podamos acceder a ello. ¿Acaso se realizan solos? Es evidente que la clase obrera, gran mayoría de la población, lo hace posible. Esa idea de trabajadores “vagos” no se sostiene, pues no habría nada funcionando. Y por otro lado, precisamente procuran generar esa idea aquellos que ganan dinero sin hacer nada, es decir, la burguesía, que de hecho se dedica a parasitar los frutos del trabajo ajeno para convertirlos en dinero para su bolsillo y chupando hasta la última gota de sangre a la clase obrera, la cual es para ellos mano de obra de usar y tirar.

En tercer lugar, el 68% de los trabajadores con problemas de salud mental sigue trabajando y no solicitan la baja médica, según el último estudio de Obertament. ¿No había un deseo de librarse del trabajo y cobrar? Lo que existe es un deseo de librarse de aquello que genera los males, que no es más que el sistema capitalista que ahoga y convierte a los trabajadores en máquinas que solo tienen permitido existir si dan ganancias a una minoría parásita. El trabajo no está orientado a las necesidades humanas, ni se obtiene lo que corresponde por el tiempo de trabajo; todo se destina al lucro de quienes no trabajan pero se han apropiado de los medios de producción.

Es evidente que, en un mundo donde se agudizan cada vez más las contradicciones del capitalismo, llevando a la clase obrera a un agotamiento progresivo, un aumento del individualismo y el sentimiento de ser “ajenos” unos a otros, va llevando a la desesperación y a mermar la calidad de las relaciones, ya que se emplea demasiada energía en sobrevivir en un entorno donde la prioridad es ser usados como mano de obra para dar ganancias a unos parásitos. Desde las condiciones del lugar donde se reside, la educación familiar, la educación formal y el mundo laboral, todo va encaminado a grabar a fuego la idea de que todo está hecho para la ganancia, todo es una competición y una comparación. La medida del valor como humanos, según el capitalismo, es alcanzar sus delirantes y acientíficas ideas de éxito y el cumplimiento con una serie de metas que “indican” si la vida ha sido “de provecho” o no. Las necesidades humanas se distorsionan y queda cada vez más claro que las fantasías burguesas caen, debido a su inevitable y progresiva bancarrota, como un castillo de naipes, con lo cual genera malestar y desesperanza al comprobar que son irrealizables, pero enseñan a interpretarlo como una incapacidad por parte del proletariado. Su relato es que la clase obrera es la causante de sus propios males. Nada más lejos de la realidad.

Son tangibles, de manera más explícita, los intentos de la burguesía para tergiversar la realidad en repugnantes artículos que insinúan que los trabajadores intentan eludir el trabajo y obtener retribución sin hacer nada, o que se quejan de manera excesiva por “asuntos menores”. Según la clase dominante y sus voceros, conseguir la incapacidad temporal es una manera de camuflar unas vacaciones.

Por si fuera poco, sinvergüenzas como Pepe Álvarez, que sigue encabezando un sindicato de la patronal en el que se enriquece a costa de engañar a los trabajadores, dijo hace poco en una entrevista que la culpa del absentismo laboral lo tiene la sanidad pública, porque no puede atender lo suficientemente rápido, apostando este deleznable parásito por fortalecer las mutuas y dar recursos públicos al sector privado, donde los burgueses llenarán más sus bolsillos con una necesidad. En su ponzoñoso y absurdo discurso echa la culpa a un sistema sanitario que colapsa porque los empresarios que tienen el Estado en sus manos desvían cada vez más recursos a sus manos y la desmantelan cada año más. Pepe Álvarez no señalará al capitalismo ni a esa minoría criminal que explota a la gran mayoría. He ahí otro ejemplo de la tergiversación de los hechos que necesita la minoría parásita para ganar la batalla ideológica.

La clase obrera solo puede romper las cadenas si se le insufla conciencia de clase y comprende que todo gira alrededor de la lucha de clases. Todos los esquemas sesgados que venden no son más que las ansias de la burguesía por mantener a los obreros encadenados al capital, al crecimiento cada vez mayor de las riquezas que se van concentrando en unas pocas manos. No hay sujetos aislados, pues el trabajo es social y toda producción y servicio están interrelacionados. No se solucionarán los problemas de la sociedad de manera individual, ni dejándolo en manos de los representantes de los intereses del capital (los políticos de los parlamentos, sirvientes de la burguesía) ni del Estado burgués. Solo poniendo el foco en la raíz del problema, que es este sistema reaccionario que solo genera miseria y barbarie, será posible superarlo y alcanzar el auténtico desarrollo humano, con los medios de producción y la ciencia en las manos correspondientes, es decir, en manos de la clase desposeída que genera todo. Solo la clase obrera produce la riqueza, pero sufre el robo de sus productos día tras día, y es por ello que debe comenzar una auténtica lucha por la emancipación obrera uniéndose en el sindicalismo de clase, y creando un Frente Único del Pueblo donde todas las luchas se conviertan en una fortaleza contra sus enemigos de clase: la burguesía. Ese será el germen para presentar batalla al capital y llegar a tantos hermanos de clase como sea posible, para superar esta dinámica de robo y deshumanización por parte de una minoría, y alcanzar los proletarios, la gran mayoría de la población que produce todo lo que existe en la vida en sociedad, el poder político. Hay que construir una democracia obrera; luchar por el socialismo.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




El racismo es inherente al capitalismo

Recientemente, hemos conocido en Sevilla el enésimo acto de racismo por parte de las instituciones burguesas que acaba en desgracia. Un hermano de clase de origen senegalés fue perseguido por la policía y acabó ahogándose en el río. Aún no se han aclarado los hechos, pero la versión oficial tiene múltiples lagunas y el relato no se sostiene, pues fue perseguido durante más de un kilómetro por, simplemente, vender artículos como mantero en la vía pública. La policía define como “sorpresivo” su comportamiento.

Teniendo en cuenta únicamente algunos hechos recientes del pasado año, podemos ver que una plataforma en Bilbao denunció actos violentos y totalmente desproporcionados por parte de los cuerpos policiales hacia los manteros, los cuales sufren persecuciones constantes. También un grupo de migrantes que no representaban ninguna amenaza, fueron apaleados sin motivo en Valladolid. En el barrio de Lavapiés fueron tratados con violencia por parte de las “fuerzas del orden” sin ninguna justificación. También en Madrid, 50 migrantes encerrados en el Centro de Internamiento para Extranjeros denunciaron abusos de la policía. Conociendo estos casos, y muchos otros, no parece ninguna “sorpresa” que el obrero de origen senegalés, que se dedicaba a la venta ambulante para sobrevivir, huyera.

España es uno de los países donde más controles se realizan por razones étnicas, según la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea. Incluso la ONU, organización supranacional que solo sirve para que la burguesía finja “valores democráticos” mientras comete sus atrocidades en el mundo, se ha visto obligada a denunciar el racismo en España en más de una ocasión pero, como podemos observar, son solo palabras.

En cuanto a las fuerzas represivas del estado, cabe recordar que van de la mano con organizaciones abiertamente fascistas, como Desokupa, e incluso se destinan recursos públicos para que dicha manada de alimañas entrene a las fuerzas represivas del Estado. De hecho, las bestias del capital financiero pueden manifestarse tranquilamente en la calle contra el colectivo LGTBI, pueden homenajear a la División Azul, pueden organizar marchas con cánticos fascistas, líderes de España 2000 son condecorados por su “colaboración en seguridad ciudadana”, se aceptó la inscripción del grupo fascista Núcleo Nacional, que incluso estaba siendo investigado por la policía; un empresario ha atropellado a varios obreros migrantes que se quejaban por sus condiciones laborales y no fue detenido; un profesor de la academia de la Policía Nacional es claramente nazi y niega el holocausto en sus clases, y como consecuencia hay una sanción ridícula;  el partido Falange Española es legal, y así un largo etcétera. En ningún caso de los que hemos mencionado han tenido que huir de la policía.

¿No indica todo esto que los cuerpos de seguridad del Estado burgués son, y deben ser, necesaria y extremadamente reaccionarios para ejercer su labor de protección de los intereses de la clase dominante?

La función de la policía no es otra que defender el orden capitalista, y a dicha clase criminal se deben. Abiertamente se dedican incluso a proteger, como si de su guardia personal se tratara, a infames personajes como Florentino Pérez. Pero no ejercen su labor tan abiertamente, sino que podemos verlo cuando la clase obrera sale a protestar, y estos agentes de la patronal se alinean frente a los trabajadores, en defensa del empresario, para cargar contra ellos, apalearlos, multarlos e incluso detenerlos. Podemos verlo cuando señalan como foco de delincuencia los barrios pobres, pero no a quienes tiene los medios de producción en sus manos, generan sufrimiento y miseria a la mayoría de la población que se encarga de generar la riqueza, y forman parte de organizaciones terroristas como la OTAN, pudiendo organizarse tranquilamente la reunión de los criminales que la componen en sedes institucionales.

La policía acata lo que diga la monstruosa legalidad burguesa. No se trata de “protección del ciudadano”, sino de los intereses burgueses. Si te roban la cartera o se meten en tu casa para quitarte alguna pertenencia, intentarán perseguir a quien lo ha hecho porque deben preservar un orden y evitar el caos que perjudique a la organización de la sociedad burguesa, no por justicia o por reconducir a aquellos que lo han hecho, aunque así puedan llegar a creerlo muchos de estos uniformados. Si eres pobre y no puedes pagar tu casa, el enemigo del orden eres tú y se te debe desalojar, es decir, los dueños del banco pueden robarte tu casa con toda legitimidad y seguir lucrándose.

Si alguien agrede a una persona sin hogar, puede ser detenido o sancionado, pero la policía no hace nada por esa persona que está en la calle por culpa de esa minoría parásita que genera toda la pobreza. Igualmente, si alguien en situación de extrema pobreza se mete en una casa deshabitada por ser enésima propiedad de un rentista que quiere sacar beneficio de una necesidad, o es propiedad de los criminales bancos, o incluso si es una casa abandonada, se convierte en delincuente. Sin embargo, una minoría de chupasangres puede tener infinidad de propiedades para lucrarse, echando de sus casas a quien sufre las peores consecuencias del capitalismo, pero ocurre que son legales y un ejemplo del buen manejo del capital.

 

Para el caso que nos ocupa, cabe mencionar que cuando la policía detiene a empresarios que explotan a obreros migrantes en situación irregular no es porque se les quiera librar de la explotación y detener a unos “malvados”. Si así fuera, todos los grandes empresarios estarían detenidos, y se prohibiría ser dueño de una empresa sin importar si es grande o pequeña, puesto que todo el que tiene un trabajo asalariado, de manera legal o ilegal, está siendo explotado, ya que el burgués se beneficia de su trabajo mientras le da un mínimo para que reproduzca su capacidad de trabajar. Es decir, el empresario en cualquier caso está comprando nuestra fuerza de trabajo y es lo que le da como retribución, la cual está lejos de ser lo que producimos. La razón por la cual se detiene o se multa en los casos ilegales, es porque no están registrados para que el Estado burgués pueda sacar provecho de esa explotación; si no puede controlar a esa empresa, se considerará que ese burgués concreto intenta lucrarse del trabajo ajeno haciendo “trampas” (cosa a la que no dejan de recurrir, sobre todo, los burgueses más poderosos) y no lo van a permitir.

La persecución a los manteros tiene dos objetivos. Por un lado, como en el caso anterior, no se permite tener ninguna actividad económica si el Estado burgués no la tiene registrada para sacar beneficio económico de ella. Si un obrero intenta sobrevivir como puede porque se le niega el trabajo, o éste no proporciona suficiente remuneración, tiene prohibida toda actividad que derive en “economía sumergida”. Por otro lado, el racismo y la demonización de los obreros migrantes como “causa” de los problemas económicos son necesarios para la dictadura del capital. El sistema capitalista está en bancarrota y debe colocar falsos enemigos en el imaginario colectivo; poner el foco en las víctimas y las consecuencias de la miseria que genera la clase dominante, pues para ésta es menester engañar a los obreros más atrasados ideológicamente y crear falsas polémicas que no llevan a ninguna parte. La burguesía no puede permitir que su forma de vida parasitaria sea descubierta e identificada como raíz de todos los males de la sociedad.

Los auténticos criminales, esa minoría que tan gigantesco daño hace a la gran mayoría de la población, pueden estar tranquilos, pues el Estado está bajo su control. Nadie les perseguirá. En cambio, proletarios como Mahmoud Bakhoun tienen que ser odiados, perseguidos y acabar asesinados por el Estado burgués.

El declive del imperialismo es cada vez más notable, y es por ello que el agotamiento de la clase obrera que ya no confía en la infame y manipuladora socialdemocracia, combinado con las políticas de pauperización y la escalada bélica, llevan al auge del fascismo, que ve allanado el camino por los oportunistas que se hacen llamar “izquierda”. El socialfascista Pedro Sánchez, cabecilla del enésimo y reaccionario gobierno al servicio del capital financiero, dijo el pasado agosto que es imprescindible deportar a los migrantes que lleguen de manera irregular, metiendo de manera forzada en el discurso una falsa preocupación por las mafias que se dedican a traer a los “ilegales”. No nos hablará de las auténticas mafias a las que él sirve; esa clase social que, con su economía de mercado y parasitación de los frutos del trabajo, destroza vidas dentro y fuera del país donde vivimos, forzando con su sistema de barbarie y miseria la migración de la clase obrera del sur global en busca de una oportunidad, la cual se juega la vida para verse señalados como un problema precisamente por aquellos criminales que los causan.

Tampoco dirá el socialfascista lacayo de los monopolios que esa defensa de la “inmigración legal” se debe a que necesitan mayor mano de obra para una esclavitud asalariada más insoportable, pero en regla. Se ocupará mayor cantidad de puestos precarios, el Estado burgués recaudará más dinero de las rentas del trabajo y le servirá como mayor escudo frente a las inevitables crisis venideras. A la vez, preparan cada vez más el terreno para enfrentarnos entre nosotros y desviar la atención con interpretaciones falaces de la realidad. Saben que la ausencia de una clase obrera consciente es lo que garantiza su poder. ¡Rompamos el círculo!

Este caso de asesinato no será el último. Debemos dejar de dividirnos en colectivos; la clase obrera no tiene intereses separados. La raíz de todos nuestros males se encuentra en una minoría que se apropia de los frutos de nuestro trabajo y convierte las necesidades en su lucro, usando su aparato de represión, es decir, el Estado, para reprimirnos de la manera que sea necesaria para defender sus intereses, quedando siempre impunes. Todos aquellos obreros conscientes deben dar un paso hacia la organización proletaria; debemos unirnos en un Frente Único del Pueblo que aglutine todas las luchas en una; en un solo puño contra el capital. Solo comenzando a luchar organizados como clase puede hacer posible que rompamos con este sistema criminal; el capitalismo debe ser superado. También es crucial presentar batalla en el dominio principal del patrón y unirnos fortaleciendo el sindicalismo de clase. Debemos alcanzar una auténtica posición de fuerza para construir una democracia obrera; para construir el socialismo.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




El doble rasero

El Estado español actual es heredero del Estado del asesino Franco, el cual mantiene su esencia y sus estructuras fascistas del régimen impuesto por el golpista tirano aupado al poder por la banca, terratenientes, Iglesia Católica, los estados fascistas italiano y alemán dirigidos por Mussolini y Hitler y, cómo no, sostenido por los “demócratas burgueses” norteamericanos y sus lacayos europeos, desde la década de los 50s del siglo pasado que, sin duda, son unos auténticos reaccionarios.

Por consiguiente, el actual Estado español que es el Estado franquista con una mínima cosmética que el paso de las décadas ha ido borrando, refleja dicha continuidad en el Ejército, la judicatura, las fuerzas represivas y los partidos políticos del capital – todos ellos defensores del Estado franquista – evidenciando su continuidad. Por ello, en tanto la esencia del Estado español son los principios del franquismo, son lógicas las “simpatías” por el fascismo.

Ello se visualiza en la impunidad del fascismo, de la reacción y la persecución sin cuartel contra la clase obrera y su única ciencia emancipatoria, el marxismo-leninismo.

Así, no debe sorprendernos la impunidad que tienen los ladrones y delincuentes burgueses, que como Zaplana aun siendo condenado goza de la más absoluta impunidad, mientras que comunistas como Manuel Pérez Martínez (Arenas) se pudren en la cárcel. Mientras los fascistas campan a sus anchas delinquiendo como si no hubiera un mañana, la clase obrera sufre inmisericordemente la represión del Estado a través de sus políticos, jueces y policías. Y es que para el Estado español y sus sicarios de los medios de comunicación a nómina de los capitalistas que prostituyen cotidianamente la profesión periodística, los terroristas fascistas, genocidas, son denominados “demócratas” y, por el contrario, toda acción de la clase obrera dirigida a su emancipación o, ni tan siquiera a ello sino a repeler la violencia reaccionaria del capital, son señalados como “terroristas” y masacrados no sólo por su prostituida prensa sicaria, sino por sus jueces y fuerzas represivas.

Y puesto que “el fascismo es el poder del capital financiero”, es hacia donde tiende la dictadura de la burguesía en el imperialismo, cada vez de una manera más franca y abierta, siendo la última tabla de salvación que tienen los monopolios, tiene un carácter de clase y, también, un ámbito mundial. Por ello, los autodenominados “demócratas” no dudan en el plano internacional, de manera cada día más abierta, en reivindicar el fascismo y, consecuentemente, el anticomunismo más feroz no sólo declarándose como tales, por ejemplo, la UE o los EEUU, sino apoyando sin fisuras a fascistas genocidas y asesinos como Netanyahu o Zelensky.

El imperialismo se encuentra en bancarrota y únicamente se puede sostener mediante la guerra, el genocidio y la opresión inmisericorde del proletariado, máxime con el desarrollo de la automatización, que ya no se corresponde con la base económica imperialista, sino que corresponde a una base económica superior, la socialista. La humanidad – que es el proletariado de todo el mundo – únicamente tiene una salida, acabar con el imperialismo y construir el socialismo como paso previo al comunismo. Sin duda hoy la consigna que prevalece es clara: ¡Socialismo o barbarie!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El revisionismo: la pata izquierda del capital

El flamante ministro de cultura, Ernest Urtasun, ha tenido la desfachatez de anunciar a los medios de comunicación que “el régimen de Al Asad cae porque la población siria no aguantaba más y los anhelos de libertad se han abierto paso”. De los conflictos geoestratégicos de los distintos bloques imperialistas y de la escalada del conflicto que se extiende en Oriente Próximo de la mano de Israel y apoyado por la OTAN mejor no decir nada.

Los vencedores, de la mano del grupo yihadista Hayat Tahrir al-Sham, han conquistado todo el territorio en apenas dos semanas, apoyados por los más de 300 bombardeos israelíes que se han lanzado principalmente contra Damasco, Alepo, las proximidades del cruce fronterizo de Al Arida con Líbano, Homs y Hama. Una Siria completamente aislada internacionalmente por sus supuestos aliados de Rusia e Irán que, a partir de ahora, iniciará la tan ansiada transición hacia la “democracia” y la “libertad” que anhela Urtasun, es decir, el país será puesto en manos de señores de la guerra que, guiados por la burguesía estadounidense y sionista, crearán un nuevo Estado asentado en el fundamentalismo religioso a imagen y semejanza de Afganistán, Irak o Libia, como bien demuestra el haber dejado el poder del país en manos de Abu Mohamed al-Golani, quien tiene sobre su cabeza una recompensa de 10 millones de dólares por terrorismo.

Las declaraciones de Urtasun no deben extrañarnos, viniendo de la coalición de gobierno del Sumar de Yolanda Díaz con el PSOE, gobierno que vende armas a Israel y que ha aumentado el presupuesto del 1.26% hasta el 2% del PIB (11500 millones de euros más) para cumplir con los requisitos de los miembros de la OTAN, convirtiéndose, como ya denunció el PCOE, en el gobierno con mayor presupuesto militar de toda la historia. Y es que la camarilla revisionista hace lo que le dicta su amo y luego lo endulza al público con bonitas palabras como la libertad en general de nuestro querido Urtasun.

El revisionismo para nosotros, los comunistas, no es nada nuevo. La cacareada Transición Española está trufada de ellos, en especial del señor Carrillo y su eurocomunismo, donde renunciaban a la lucha de clases y a la dictadura del proletariado, aceptando cosas como el himno nacional, la bandera monárquica o el propio rey, y que sin su inestimable ayuda y la de los sindicatos amarillos, nunca se hubiera podido blanquear el régimen fascista y jamás se hubiera podido disfrazar de democracia sin que nada cambiara hasta nuestros días perpetuando el Estado fascista que es España, Estado que tiene más de un centenar de presos políticos en la actualidad.

La pata izquierda del capital sigue funcionando muy bien hasta nuestros días. Con sólo echar la vista un poco atrás, desde el presente que nos regalan Urtasun y Yolanda, podemos ver el milagro del 15M. Ese espectáculo tuvo la extraña virtud de canalizar, por parte del capital, toda la merecida indignación de la clase obrera mediante el mamporrero Iglesias y sus secuaces. De repente se dio paso al espontaneísmo, propio de la camarilla revisionista, hasta el punto más álgido que pueda alcanzar en la historia moderna de España. No sólo desmovilizaron a las masas, sino que las confundieron e introdujeron cambios, tratando a las personas como menores de edad que estaban necesitadas de su faro y su guía en asuntos que no podían comprender, hablando de democracia en general, que quiere decir la burguesa, para renunciar a la idea de la dictadura del proletariado, al hablar de ciudadanía como ente abstracto y desclasado, para omitir la lucha de clases y, finalmente, fiarlo todo al parlamentarismo burgués para cambiar la lucha de clases por la colaboración entre las clases y a lo calentito que se está en el congreso, en un mensaje revolucionario que se fue desinflando al mismo ritmo que iban consiguiendo sus prebendas.

Y de esos barros estos lodos. Hoy Urtasun se vuelve a referir a la libertad de la ciudadanía en abstracto, omitiendo que los islamistas creados por la OTAN, serán los que guiarán al pueblo hacia la libertad, olvidándose deliberadamente de los ejemplos de Irak, Libia o Afganistán, que se han convertido en Estados fallidos gracias a tan loables iniciativas. Y es que Urtasun mira todo con la lupa del bloque imperialista al cual defiende y le retribuye en consonancia. Nos encontramos ante un nuevo episodio del revisionismo moderno.

El revisionismo es el Caballo de Troya que lanza el capital contra la clase obrera, en los tiempos de máxima efervescencia revolucionaria, para engañar, desmovilizar y desmoralizar a la clase obrera y su combate permanente, la razón de nacer del PCOE. Nosotros estamos construyendo la resistencia mediante la creación de la vanguardia comunista que desenmascara a toda esta escoria, siendo fieles defensores de la ciencia marxista-leninista sin ninguna deformación interesada, para que la clase obrera construya el socialismo, como única garantía de su propia supervivencia. Por eso te llamamos a engrosar nuestras filas.

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El aumento de la edad de jubilación y las falacias que lo rodean

El peso que aplasta a la clase obrera aumenta cada vez más. Recientemente han anunciado una subida en la edad de jubilación y lo venden como algo positivo, pues ese es el papel de la socialdemocracia y de los sindicatos amarillos. A partir de 2025 la edad de jubilación rozará los 67 años, y seguirá subiendo.

El Gobierno “más progresista” al servicio del capital financiero trae a nuestros días una reforma de las pensiones que viene del gobierno del corrupto Rajoy. Nos dicen que es “un acuerdo” entre Gobierno, sindicatos y patronal. Nada más lejos de la realidad, porque entre ellos no hay ninguna discrepancia ni tienen intereses diferentes. La burguesía (patronal) pone a los políticos a administrar su Estado y envía a los sindicatos verticales a velar por sus intereses en los centros de trabajo, manteniendo a raya cualquier atisbo de lucha obrera.

¿De qué manera pretenden engañarnos? Nos cuentan que lo que nos ofrecen es poder demorar la jubilación para una mayor cotización que derivará en una mayor cuantía, la cual será insignificante para el obrero pero ganancias mucho mayores para el empresario que lo explota hasta la saciedad. Una segunda manzana envenenada es la “jubilación activa”, que básicamente se trata de trabajar y cobrar un porcentaje de la pensión al mismo tiempo. Ante la enorme precariedad en el trabajo, muchos trabajadores se verán obligados a aceptarla. Es la misma estrategia que se usa al permitir combinar una prestación con un empleo; “compensa” temporalmente el bajo salario o la miseria que se gana a tiempo parcial y gana el patrón, pues el obrero siente que tiene menos motivos, o incluso “menos derecho”, para quejarse a la vez que retrasa la indignación de éste y el patrón puede seguir con esas condiciones más ventajosas para su robo de la plusvalía. Lo mismo ocurre con la nueva fórmula de cobrar el paro a la vez que se trabaja. La burguesía es conocedora de la lamentable situación que vivimos, y nos ofrece consumir el paro para obtener una mayor cifra mensual, pero al quedarnos desempleados ya no tendremos derecho a prestación y será menester encontrar un trabajo, el cual aceptaremos por penosas que sean las condiciones.

Respecto a los trabajadores de la industria manufacturera, prácticamente se dejará el asunto sin resolver hasta 2029, donde la excusa del próximo gobierno hará posible la nueva adaptación para empeorar la situación de estos trabajadores con discursos que lo embellezcan o que digan, simplemente, que es hora de apretarse más aún el cinturón y, por tanto, es “necesario” que los desposeídos de los medios de producción hagamos mayores “esfuerzos”. Por otro lado, respecto a las profesiones peligrosas nos encontramos con un lamentable galimatías que indica que quieren escudarse en la ambigüedad, pues se habla de decidirse la peligrosidad en cada caso con la “aportación de informe la Inspección de Trabajo, el Instituto Nacional de la Seguridad Social y participará una comisión de evaluación, así como los agentes sociales y los ministerios de Seguridad Social, Hacienda y Trabajo”. Es decir, en un mar de burocracia que quedará en nada más que pasarse la pelota unos a otros.

En lo referente a las mutuas, en el V Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva de 2023 se refleja que se seguirán fortaleciendo, lo cual significa que quienes se lucran con los problemas de salud y parasitan recursos públicos para ello, tendrán mayores ganancias. Los “agentes sociales” dicen que es un recurso desaprovechado y que permite saltarse las esperas en la salud pública. Si lo traducimos nos encontramos lo siguiente: la sanidad pública ve mermados sus recursos progresivamente, ya que los recursos del Estado, aparte de usarse para financiar la represión a la clase obrera, van destinados a asegurar ganancias a la burguesía; un porcentaje de compras de productos y servicios que no pueden salir del bolsillo de los obreros por la constante pauperización y precariedad. Debido a que una minoría parásita necesita mover grandes cantidades de dinero público al sector privado, los servicios básicos que necesitamos van perdiendo calidad.

¿Cómo resuelven los “agentes sociales” la ecuación anterior? ¿apartando las manos de los parásitos de dichos recursos? ¿destinando el dinero necesario para el funcionamiento óptimo de la sanidad pública? No; su forma de “resolverlo” es dejar la sanidad pública en el esqueleto para darles jugosas cuantías a la sanidad privada. Con lo cual, tanto pensionistas como trabajadores en activo serán testigos de cómo se reduce aún más la calidad de vida, dificultándose el acceso a recursos y sobrando todas aquellas vidas que no puedan pagar para aliviar sus dolencias, derivadas todas de un sistema de barbarie como es el capitalismo.

Todos estos explotadores y carroñeros pretenden decirnos que existe dificultad para “hacer números” y que las pensiones son una carga para el Estado. Ocurre que los jubilados, habiendo sido asalariados, han obtenido durante su vida laboral una retribución infinitamente menor que lo correspondiente al tiempo de trabajo que han empleado para los productos o servicios que han realizado, pues el salario es independiente del valor producido, siendo esto último parasitado por el burgués. De modo que, realmente, tratándose los jubilados de generaciones que produjeron todo lo necesario para la vida en sociedad, a costa de su salud y sufriendo el robo del empresario, no “cuestan” dinero, sino que se les debe dinero, y además se han ganado el descanso retribuido al haber sido durante demasiados años el motor de la economía. La burguesía se niega a reconocer esto, pues una vez dejamos de ser productivos para dichos parásitos, pasamos a ser “una carga” y es por eso que ponen a sus políticos, sus sindicatos, sus bestias fascistas y sus medios de manipulación de masas a mentir usando todos los juegos de manos posibles, para convertir el asunto en algo aparentemente incomprensible y que solo los que “saben de economía” pueden entender.

En 2023 España destinó a gastos militares más de 22.000 millones de euros, e incluso en el presente año, en septiembre se aprobó un gasto de 746 millones en una semana. ¿Por qué tanta facilidad para esto y tantos “problemas” para las pensiones? Porque los pensionistas ya no son productivos, y para la burguesía son prescindibles. En cambio, el gasto militar es totalmente necesario para la defensa de sus intereses imperialistas, preparándose para agredir a quien sea necesario para controlar mercados, materias primas y para consolidar la defensa de la economía de mercado en el interior del país si los obreros se atrevieran a desafiarla. Por tanto, no es una señal de que prioricen la vida humana, precisamente.

Otro ejemplo son las mismísimas mutuas a las que mencionan nuestros “agentes sociales” para deshacerse en elogios. ¿Por qué la burguesía se empeña en decir que “no hay dinero” para sostener las pensiones pero lo malgasta en llenar los bolsillos de parásitos que se lucran privatizando la sanidad? Porque su sistema, el capitalismo, está en bancarrota y necesita desmantelar los servicios públicos para destinar los recursos que éstos reciben a sus bolsillos, y que además no tengamos más remedio que pagar con nuestro salario (si lo tuviéramos y en cantidad suficiente) absolutamente todo lo que necesitamos, incluida la sanidad y la educación. La clase obrera produce todo y hace todas las funciones necesarias para que funcione la sociedad, a cambio recibe un mínimo de lo generado, el burgués se lleva los frutos y exige que paguemos todo eso que hacemos posible nosotros para darle ganancias.

El Estado tiene un carácter de clase, y la clase dominante es la burguesía. Por tanto todos los recursos destinados al Estado se dedican al mantenimiento del aparato de represión sobre la clase obrera. Los burgueses tienen su ejército, sus fuerzas represivas, su judicatura, los políticos que administran a sus órdenes y nos engañan, los sindicatos verticales que desmovilizan a la clase obrera y firman retrocesos en sus derechos, etc. Pero también a asegurar el pago que necesita la clase dominante para retrasar las crisis tanto como sea posible, ya que son conscientes de que aumenta la miseria de la clase obrera y deben comprar con el dinero de los impuestos lo que ya no somos capaces de adquirir nosotros. Un ejemplo son los bonos de alquiler para jóvenes. No se trata de una ayuda para aquellos que no pueden pagar el alquiler por su bajo poder adquisitivo, sino que se aseguran de que los parásitos rentistas reciban el dinero que exigen; es una transferencia indirecta de dinero público para los propietarios, a la vez que le dan apariencia de “preocupación” por los jóvenes obreros.

A través del Gobierno “más progresista” al servicio del capital financiero, los monopolios pudieron dar un paso más en la privatización de las pensiones, usando a sus parlamentarios para venderlo como un triunfo en algunos casos, y en otros como un mal menor en el que juegan con el cuento de que “con la derecha sería peor”, cuando la pata izquierda y la pata derecha del capital sólo se distinguen en las palabras, no en los hechos. Los partidos de “izquierda”, como Bildu, ERC, Unidas Podemos, etc., presentaron unas enmiendas que no suponen cambio alguno, y de hecho es aceptar la privatización; tal es su trabajo.

Por un lado fingen indignarse, pero por otro legitiman la esclavitud asalariada, el derecho del burgués a la propiedad privada de los medios de producción. Se quitan responsabilidad de encima pidiendo que sea “voluntario” para las comunidades autónomas, así como para los trabajadores que quieran acogerse a dicho plan, aunque genere desigualdad. Otros disfrazan su discurso de indignación pero siguen participando en la farsa parlamentaria, haciendo posibles tantas infamias, asegurando que es el único camino y que “todo cambia” si votas a otros servidores del capital.

Decía Unidas Podemos, en un acto de pura propaganda y nada más, pues sabía que debía mantener cierta imagen y que no se iba a cumplir su engañosa “propuesta”, que las rentas más altas deben “aportar” más para sostener las pensiones porque es “más justo”. Es decir, los ricos, que tienen una descomunal y obscena capacidad de adquirir, que es posible por el robo de los frutos del trabajo a la clase obrera, tienen legitimidad para seguir siendo ricos, pero deben “aportar más”. Estos parásitos que solo se dedican al robo, ¿cómo van a aportar? Poseen todo lo que tienen por apropiarse indebidamente del trabajo ajeno; son ricos porque roban la aportación de la gran mayoría. Y no solo eso, sino que la recaudación va donde digan ellos, que son quienes dominan el Estado, así que entre conciertos y compra de productos y servicios a empresas que son propiedad de estos burgueses, así como a empresas donde tienen acciones, no supondría ninguna pérdida para sus cuentas. Unidas Podemos lo sabía, y a los chupasangres anteriormente descritos se deben los políticos que conformaban dicho partido, escindido actualmente.

Desde la extracción de materias primas hasta la conversión de éstas en todo tipo de creaciones, así como todo servicio y acción sobre dichos productos, lo realiza la clase obrera: la gran mayoría de la población que no tiene empresa y trabaja por un salario. Sin ello no es posible absolutamente nada de lo que da forma a las empresas y lo que se hace en ellas, y el dinero, que es también una creación humana, no tiene valor si no hay productos para el intercambio. ¿Por qué explicar el funcionamiento de la Bolsa y sus ganancias con un discurso ridículo y vacío? Porque no conviene que los que han producido las riquezas sean conscientes de que se les está robando y que un puñado de ricos está jugando a la lotería con nuestro esfuerzo. Mientras la clase obrera produce todo y obtiene cada vez más pobreza, paro y precariedad, una minoría criminal usa nuestro trabajo para hacer dinero y apropiarse de cada vez más frutos del trabajo, arrebatándolos a aquellos que los producen. Por otro lado, los datos hablan por sí solos y cada vez el trabajo es más inestable, temporal y parcial, con una pésima remuneración. Con esto se encuentran las nuevas generaciones, como ya contábamos en un comunicado anterior.

También vemos que la gran banca tiene récord de beneficios por la misma razón. De hecho, ahí reside el corazón del capital financiero que domina la fase del putrefacto capitalismo monopolista de Estado y hace posible el negocio puramente especulativo de la Bolsa. Y como hemos explicado, todo ello sale del trabajo de la gran mayoría que no tiene acceso a la riqueza que produce, porque ésta es propiedad de unos parásitos. ¿”No hay dinero” para pensiones o éstas no interesan si no forman parte del lucro de una clase dominante que es minoría?

Recordemos que, entre otras cosas, como alabar a las mutuas, CCOO y UGT gestionan planes de pensiones privados. Esos que se dicen “representantes de los trabajadores” cuando solo sirven a la patronal, tienen intereses en la privatización, pues los servicios a la burguesía es lo que garantiza sus privilegios. No solo eso, sino que reciben subvenciones del Estado por y para engañar a la clase obrera, y vemos nuevamente que solo hay dinero cuando su uso entra dentro de los intereses de la burguesía. Los planes privados sí interesan, porque quedan en manos del capital financiero para seguir con su dinámica especulativa, de robo y de barbarie. Mientras tanto, los futuros pensionistas dejarían en manos de estos buitres, sin saberlo, el sustento de su vejez, que se perderá en el declive del imperialismo y quedarán vacíos los fondos, pues las entidades financieras usarán ese dinero para sus aventuras especulativas en un intento de evitar el derrumbe de su criminal sistema, consiguiendo inevitablemente lo contrario.

Podemos comprobar que Gobierno (y cada partido de los parlamentos), sindicatos verticales y patronal luchan por los mismos intereses, llevando estos últimos el timón del Estado. Todos quieren parecer científicos buscando desesperadamente una cura para una enfermedad rara en un laboratorio, inventando fórmulas y paliativos, pero la realidad se impone y la explicación del “problema” de las pensiones es sencilla: sobran las vidas humanas que ya no pueden ser productivas ni comprar mercancías. De hecho, hemos conocido recientemente que este año han muerto 33.000 personas en situación de dependencia esperando ayuda. En este caso, volvemos a comprobar que hay un sinfín de burocracia y problemas para conseguir financiación, puesto que no es necesario para las ganancias del burgués.

Es más, el Gobierno “estima” que deben contar cada año con 200.000 migrantes “para asegurar las pensiones”. Obviamente, esos migrantes que vienen a España desesperados huyendo de la miseria se resignarán ante una mayor explotación y condiciones deplorables. Así, la burguesía tiene más a su favor al ver que aumenta la demanda de trabajo, y puede ofrecer mayor precariedad conociendo la necesidad, a la par que enfrenta a la clase obrera entre sí. Los capitalistas de las potencias imperialistas se dedican a esquilmar los recursos de los países del sur global y a explotar de la manera más inmisericorde a la clase obrera de esos países, mientras se dedican también a desestabilizar dichos países políticamente. Luego, cuando vienen obreros escapando de la miseria en esas naciones oprimidas, no sólo se les demoniza y se miente sobre ellos, sino que se les usa para dar beneficios a ONGs y para gran cantidad de trabajo precario. De hecho, como ocurre con toda la clase obrera aportan muchísimo más de lo que reciben.

Todo es fácil y rápido cuando se trata de robar los frutos del trabajo, facilitar la especulación, conceder contratos a empresas, privatizar todo servicio, gastar en agresión militar y todo tipo de represión, etc. Cuando se trata de las necesidades humanas, el tema se convierte en un circo de indignantes, enrevesadas y absurdas polémicas que rozan el delirio, cuando no lo sobrepasan.

Es menester tener siempre presente nuestro papel en la sociedad de clases; nuestra posición en las relaciones de producción, o de otro modo conseguirán engañarnos. Un ejemplo de esto es un anuncio del Estado burgués que hablaba de unos servicios que eran posibles gracias, supuestamente, a la recaudación, y decía “no es magia; son tus impuestos”. Realmente, decir que los impuestos producen y realizan servicios es lo mismo que decir que se trata de magia. Que no nos engañen: no es el dinero, sino el trabajo de la clase obrera el que hace posible todo. Nuestro partido ya ha explicado cómo son los obreros quienes financian su propia represión, pues el peso de la recaudación del Estado recae sobre nuestros hombros, mientras la burguesía apenas debe pagar.

Como hemos dicho, la clase obrera produce todo, pero no obtiene lo que le corresponde. Para verlo más claramente, más de la mitad de la riqueza del país está en manos del 10% de los burgueses más adinerados. Obviamente, debemos superar este modo de producción, pues solo nos lleva a la barbarie y a la miseria, derivando sus quiebras en continuas invasiones y guerras para controlar el mercado, a la vez que permite librarse del excedente humano, según la lógica capitalista.

Actualmente somos testigos de cómo dos bloques imperialistas chocan, llevando al polo hegemónico liderado por EE.UU. a una carrera desesperada para dominar a sangre y fuego, mientras el otro bloque emergente liderado por China y Rusia intenta crear las bases de su liderazgo mundial. Todo este panorama lleva a la burguesía a apostarlo todo al fascismo, que va ganando terreno en muchos países, pues necesita la mayor manipulación, la violencia sin cortapisas y los retrocesos en derechos para asegurar su dictadura de clase cuando el sistema está en jaque, ya sea por el hundimiento de la economía, como ocurre actualmente, o por un movimiento obrero fuerte, cosa que, por desgracia, aún está por construir.

El Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a todo trabajador consciente de la insostenibilidad y la barbarie del sistema capitalista, que no nos lleva más que a la miseria y no solo genera sufrimiento en el presente, sino que hace peligrar el futuro. Debemos librarnos de los caballos de Troya del capital y fortalecernos en el sindicalismo de clase. La burguesía está consiguiendo que la clase obrera se resigne y quede atomizada; no podemos seguir siendo sujetos pasivos y observando mientras nos explotan sin piedad y sin límite. Todo está en continuo cambio; en continuo movimiento, y con el dominio del imperialismo no hay cabida para las necesidades humanas y la vida digna. La burguesía seguirá cometiendo todo tipo de infamias contra nuestra clase y adaptando su forma de dominación y sus leyes a las necesidades de la economía de mercado.

La lucha de clases no se detiene. Es cada vez más evidente que debemos unir todas las luchas en un Frente Único del Pueblo para hacer frente a la barbarie en todos los ámbitos, en una lucha organizada de la clase obrera contra el capital. Solo aquellos que generan toda la riqueza y que son la gran mayoría pueden tomar el poder político que tan despóticamente usa la burguesía, la cual nos chupará hasta la última gota de sangre por obtener la máxima ganancia posible, deshumanizándonos, negando cada vez más derechos y robándonos los frutos del trabajo para sus lujos, su represión y su guerra. ¡O ellos, o nosotros! Solo construyendo una auténtica democracia obrera quedará abolida esta esclavitud asalariada.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




El desalojo del CSO La Atalaya muestra la naturaleza del Estado español

El martes 16 de noviembre, a las 9 de la mañana, 22 furgones de la UIP se presentaron sin previo aviso y sin orden judicial en el CSO La Atalaya (Vallecas) con la clara intención de desalojarlo, dejando únicamente que 10 personas identificadas pudieran sacar los objetos de dentro en el período máximo de 1 hora, mostrando a las claras cuál es el proceder del Estado en lo que respecta a la especulación con la vivienda y el terreno. De nuevo, volvemos a ver como la clase obrera no significa nada para la burguesía, no es más que un medio de uso para acumular riqueza y un estorbo cuando se impide esto mismo.

Tanto la Delegación del Gobierno (PSOE) como la Comunidad de Madrid a través del IVIMA (PP) son responsables de dicho desalojo, algo que se ha extendido en el tiempo, puesto que el CSO La Atalaya ya hizo frente a varios intentos de desalojo, llegando en 2016 a llevar a juicio a una de las personas que participaron en contra de este. Sin embargo, se hace impensable para una organización poder hacer frente a una amenaza cada vez más constante de desalojo sumado a las tareas diarias del centro, pudiendo la presión de los intereses de la burguesía sobre la autoorganización obrera, en este caso concreto en Vallecas con el CSO La Atalaya.

CSO La Atalaya es un espacio social que lleva 10 años de trabajo a sus espaldas. Comenzaron en 2014 dando vida a un instituto completamente abandonado y vacío por años, el IES Magerit, propiedad del IVIMA (Agencia de Vivienda Social de la Comunidad de Madrid), cuyo único uso era ser un muñeco de paja para el vandalismo, hasta que un grupo de jóvenes decidió darle una vida útil, dotándolo desde entonces de una vida social y política. Para todos aquellos que tengamos un mínimo de conciencia de clase sabemos que en este sistema los intereses de la burguesía están por encima de todo, de nuestras actividades sociales, de nuestras viviendas, de nuestra educación y, en definitiva, de nuestras vidas, como ha demostrado la nula gestión de la DANA.

Con el fin de ejemplificar el arquetipo de organización política en el capitalismo está el PP; el pasado 19 de noviembre Ayuso reivindicaba que «no se rompiera la colaboración público-privada por motivos ideológicos» para que las empresas pudieran «trabajar en liberad», lo que viene a aclararnos, brevemente, cuál es el fin de los partidos políticos y las instituciones del Estado, velar por los intereses de los capitalistas, esto es, ser instrumento de la burguesía en la lucha de clases. Ni que decir tiene que el Estado gana por dos con este desalojo, deshacerse de centros autoorganizados de la clase obrera, que la dotan de facto de poder político fuera de las fronteras institucionales, es decir, fuera de su vista y control, es sin dudarlo otro factor determinante del desalojo, que no nos quepa la menor duda.

Ante lo acontecido el PCOE muestra su total solidaridad con los compañeros y compañeras del CSO La Atalaya, que han tenido que hacer frente a una constante amenaza de desalojo, animando a la organización a dar nuevos pasos hacia la reorganización, pese al duro golpe que supone perder el centro, más teniendo en cuenta que solo 10 personas han podido sacar material fuera durante el período de 1 hora. Debemos tener la entereza de mirar hacia el futuro y entender que una derrota no es el final, ni debe serlo, que ahora es el momento de demostrar aplomo, de señalar que pese a la naturaleza criminal de este sistema y del Estado español seguiremos trabajando con el fin de organizarnos contra la barbarie que nos impone el capitalismo. Desde el PCOE somos conscientes de que el Estado español es enemigo jurado de la clase obrera, y que no debemos perdernos en fantasías reformistas con pretensiones a cambiar su naturaleza, sino en dar pasos hacia nuestra emancipación como clase obrera.

 

¡CONTRA LA BARBARIE DEL CAPITALISMO, ORGANIZACIÓN!

¡ABAJO EL ESTADO ESPAÑOL!

Comité Regional del PCOE en Madrid




La clase obrera planta cara a la especulación [ESP/CAT]

El pasado 23 de noviembre se llevaron a cabo manifestaciones a lo largo de varias ciudades de Catalunya, convocadas por colectivos de la vivienda para luchar por el derecho a la misma y mostrar que se está imposibilitando un derecho básico a cada vez mayor número de proletarios, siguiendo de esta manera la hoja de ruta que implanta las necesidades del capitalismo monopolista de estado a los gobiernos burgueses, bien sean abiertamente fascistas o sean “los más progresistas de la historia”, de tal modo que la vivienda no es un derecho sino un activo económico con el que los monopolios especulan para maximizar los beneficios.

La manifestación en Barcelona fue un gran éxito ya que acudieron más de 170.000 personas a paralizar la capital. La gran cantidad de gente que salió a la calle hizo que les cayera una gota de sudor frío a los opresores, ya que no tardaron en sacar cifras falsas dadas por la policía y a esparcirlas por sus corruptos medios de desinformación, con tal de desalentar el desarrollo de esta lucha justa y su posible evolución radical.

Nuestra célula y otros camaradas del Partido en la ciudad de Barcelona estuvimos presentes apoyando la movilización, entendiendo que es una de las manifestaciones más importantes en las que se refleja la lucha de clases y que asola, sobre todo, a las masas proletarias de las grandes ciudades.

En la manifestación, nuestro Partido llevó un mensaje claro, que tenemos que tomar conciencia que el problema de la vivienda es una manifestación más de un problema de mayor calado, la existencia del capitalismo, el cual persigue la concentración de riqueza en unas pocas manos y la socialización de la pobreza, expresándose ésta en la carestía de la vivienda, de la vida, en definitiva, en un proceso de depauperamiento del pueblo trabajador. Por tanto, la lucha de la vivienda debe de incardinarse en el lugar que le corresponde, que no es otro que en la lucha de clases contra el capitalismo y su Estado, debiéndose fusionar todas las luchas de la clase obrera en una única lucha para que la clase obrera derroque revolucionariamente a la burguesía y tome plenamente el poder político y la propiedad de los medios de producción y, consecuentemente,  la socialización de todas las viviendas que están en manos de los fondos buitre, bancos y demás especuladores. Todo lo que no sea lo anterior será un parche caduco que en poco tiempo quedará en agua de borrajas.

Por todo ello, hacemos un llamamiento a la clase obrera a unirnos y organizarnos construyendo nuestros órganos de poder popular, y desde el Partido seguiremos participando en este conflicto y lucharemos para que estas movilizaciones prosigan, se eleven políticamente uniéndose de esta manera al resto de luchas obreras para derrocar revolucionariamente este sistema criminal y especulador construyendo ese futuro que el proletariado se merece, que no es otro que la socialización de toda la riqueza y hacer que la clase obrera en exclusiva atesore todo el poder político para acabar con parásitos y explotadores burgueses cuya existencia conlleva la condena de la mayoría del proletariado.

 

¡POR LA UNIÓN DE TODAS LAS LUCHAS EN UNA ÚNICA LUCHA DE CLASES CONTRA EL CAPITALISMO Y SU ESTADO!

¡CONTRA EL FASCISMO Y EL OPORTUNISMO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Barcelona, 26 de noviembre de 2024

Célula Joan Comorera de Barcelona del Partit Comunista Obrer de Catalunya (P.C.O.C.)

La classe obrera planta cara a l’especulació

 

El passat 23 de novembre, es van dur a terme manifestacions al llarg de diverses ciutats de Catalunya, convocades per col·lectius de l’habitatge per a lluitar pel dret a l´habitatge i mostrar que s’està impossibilitant un dret bàsic a cada vegada un major nombre de proletaris. Seguint d’aquesta manera el full de ruta que implanta les necessitats del capitalisme monopolista d’estat als governs burgesos, bé siguin obertament feixistes o siguin “els més progressistes de la història” de tal mode que l’habitatge no és un dret sinó un actiu econòmic amb el qual els monopolis especulen per a maximitzar els beneficis.

La manifestació a Barcelona va ser un gran èxit ja que van acudir més de 170.000 persones a paralitzar la capital, la gran quantitat de gent que va sortir al carrer fa que els caigui una gota de suor freda als opressors ja que no van trigar a treure xifres falses donades per la policia i a escampar-les pels seus corruptes mitjans de desinformació, amb la condició de descoratjar el desenvolupament d’aquesta lluita justa i la seva possible evolució radical.

La nostra cèl·lula i altres camarades del Partit a la ciutat de Barcelona vam ser presents donant suport a la mobilització, entenent que és una de les manifestacions més importants en les quals es reflecteix la lluita de classes i que assola, sobretot, a les masses proletàries de les grans ciutats.

En la manifestació, el nostre Partit va portar a la manifestació un missatge clar, que hem de prendre consciència que el problema de l’habitatge és una manifestació més d’un problema de major importància, l’existència del capitalisme el qual persegueix la concentració de riquesa en unes poques mans i la socialització de la pobresa, expressant-se aquesta en la carestia de l’habitatge, de la vida, en definitiva, en un procés de pauoerització del poble treballador. Per tant, la lluita de l’habitatge ha d’incardinar-se en el lloc que li correspon, que no és un altre que en la lluita de classes contra el capitalisme i el seu Estat, havent-se de fusionar totes les lluites de la classe obrera en una única lluita perquè la classe obrera enderroqui revolucionàriament a la burgesia i prengui plenament el poder polític i la propietat dels mitjans de producció i, conseqüentment, la socialització de tots els habitatges que estan en mans dels fons voltor, bancs i altres especuladors. Tot el que no sigui l’anterior esmentat serà un pegat caduc que en poc temps quedarà en foc d’encenalls.

Per tot això, fem una crida a la classe obrera a unir-nos i organitzar-nos construint els nostres òrgans de poder popular, i des del Partit continuarem participant en aquest conflicte i lluitarem perquè aquestes mobilitzacions prossegueixin, s’elevin políticament unint-se d’aquesta manera a la resta de lluites obreres per a enderrocar revolucionàriament aquest sistema criminal i especulador construint aquest futur que el proletariat es mereix, que no és un altre que la socialització de tota la riquesa i fer que la classe obrera en exclusiva atresori tot el poder polític per a acabar amb paràsits i explotadors burgesos l’existència dels quals comporta la condemna de la majoria del proletariat.

 

PER LA UNIÓ DE TOTES LES LLUITES EN UNA ÚNICA LLUITA DE CLASSES CONTRA EL CAPITALISME I EL SEU ESTAT!

CONTRA EL FEIXISME I L’OPORTUNISME!

SOCIALISME O BARBÀRIE!

Barcelona 26 de novembre de 2024

Cèl·lula Joan Comorera de Barcelona del Partit Comunista Obrer de Catalunya




El fango y la Sexta

No debe extrañarnos que a la Sexta, televisión en la que un amplio accionariado pertenece a Florentino Pérez y a los herederos de José Manuel Lara, fallecido en 2015, le hayan asignado el papel de blanquear los intereses de los monopolistas que la hacen posible y se declare una televisión comprometida en palabras de Iñaki López. En este punto hay que preguntarse ¿comprometida para quién? Aquí es donde vamos a centrarnos en las todavía ventajas de regalar hace una década toda la parrilla televisiva a Podemos, lo que les permitió superar una nueva bancarrota causada por la prima de riesgo y que todavía les renta, una vez casi desaparecida la formación, en la persona de Ramón Espinar. El fango lanzado, los gritos de asesinos y la protesta masiva de los afectados por la Dana contra las instituciones gubernamentales le han parecido totalmente antidemocráticas y las formas completamente inadecuadas.

Cuando el capitalismo financiero y sus representantes en el ejército y el parlamento todavía no han decidido qué política seguir después del genocidio perpetrado contra el pueblo, qué cabezas cortar y qué fórmula de blanqueamiento del régimen, los reformistas lamebotas como Ramón Espinar fían toda la indignación popular espontánea a la confabulación de grupos de extrema derecha. Son tan sumamente vendidos e hipócritas que dedican veinte segundos en comentar la mayor manifestación en Valencia de la historia, ocurrida el 10 de noviembre, para dar un amplio pábulo a enfrentamientos con la policía por parte de los manifestantes y declarar que todo debe ser pacífico, como si la desidia y la voluntad de los empresarios que causaron el desastre no fueran métodos violentos y de exterminio contra la clase obrera. Allí, nuestro apreciado colaborador hace sus cábalas sobre si con tal o cual gobierno, que con tal o cual dimisión, que tal o cual medida futura, la deuda con el pueblo valenciano y su genocidio quedaría saldada. A la vez pide respeto para las instituciones representativas del régimen y califica los actos espontáneos de lamentables. El mismo que bebía Coca-Cola en el comedor del parlamento mientras su partido pedía un boicot a la empresa por los despidos masivos, vuelve a mostrar su apoyo a la clase social que le paga. Pero olvida este cretino, que se declara marxista en las tertulias de la tele, la gran lección que han dado los obreros y campesinos, que han pasado de reivindicaciones puramente económicas a reivindicaciones políticas porque nada bueno pueden esperar del sistema. La clase obrera ha entendido que bajo el régimen de los monopolistas y los terratenientes nunca podrá alcanzar su libertad, su dignidad y su supervivencia y está dispuesta a no ponérselo fácil a los secuaces que lo hacen posible por mucho que se esfuercen en ello por todos los canales posibles. El interés de la clase obrera está, no en fortalecer esa legalidad y esas instituciones creadas por los mismos fascistas, sino en aislarlas el máximo, y para eso, ni siquiera puede plantearse su utilización, pues tiene un carácter tan reaccionario, es tal el control que ejerce sobre ellas la oligarquía a través de las mafias políticas, sindicales, de los medios de comunicación, etc., que solo a los deseosos de hacer carrera, como el amigo Ramón, se les puede ocurrir entrar en ellas. La clase obrera, que ha sufrido en exclusividad las consecuencias de la Dana y que se ha cansado de ser la víctima de la mayor represión y escarnio, hace tiempo que ha comprendido que no tiene nada que hacer participando en la farsa de la democracia burguesa. Ningún cambio en las instituciones les será válido mientras el tipo de institución no cambie y por eso no quieren ya reformas que humanicen al capitalismo, sino que quieren su completa demolición.

Así pues, la única táctica justa que debe seguir la clase obrera es aquella que tienda a golpear a los principales enemigos, a desenmascarar a los vendidos reformistas, a los adláteres que lo hacen posible, para aislar a los grupos políticos revisionistas que sabotean la lucha revolucionaria. En este punto el PCOE tiene la misión de derivar la protesta espontánea hacia la lucha organizada que termine con esta espontaneidad, que es un síntoma de que la clase obrera ha entrado en una demanda superior, superando el economicismo que proponen los revisionistas lamebotas dentro del sistema para que nada cambie, hacia la reivindicación política que es donde nos movemos los comunistas para que cambie todo y cuya única salida es la revolucionaria. El magnicidio ha sido un termómetro para medir la situación de la clase obrera y la conciencia política que ha tomado forma. También para medir el nivel humano de los monopolistas y sus secuaces, para ver a las claras lo que les importa el pueblo. El PCOE atrae cada vez más hacia la lucha organizada a los campesinos, a los trabajadores, a los estudiantes, a todas las capas sociales que sufren la opresión de los monopolistas y sus representantes y a todas las personas sin partido que están dispuestas a hacer su contribución a la causa de la clase obrera revolucionaria. Por eso te llamamos a engrosar sus filas.

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Ayuso continúa la tradición de abuso y abandono a los extranjeros

El historial de abuso y abandono a los extranjeros en la Comunidad de Madrid es largo y pesado, un historial que el gobierno criminal de Isabel Díaz Ayuso se está encargando de extender con el despliegue continuado de medidas anti-obreras a las que nos tiene acostumbrados. Una vez más se nos muestra que la vida del proletario, tanto el extranjero como el nacional, poco le importan a la burguesía, cuyo único interés en el proletariado es la obtención de su fuerza de trabajo. Desde el Partido Comunista Obrera Español ya hemos señalado en más ocasiones el actuar criminal del gobierno de Ayuso, siendo un ejemplo cristalino la gestión de las residencias durante la pandemia de la COVID-19 donde, mientras miles de ancianos eran asesinados a causa de la incompetencia del gobierno del PP, Ayuso y sus cercanos se llenaban los bolsillos con la venta de material sanitario.

La nueva polémica está relacionada con la desaparición, en lo que va de 2024, de 34 menores. El Plural que es quién informa de la noticia solo habla de dos centros de menores, el de Casa de Campo y el de Hortaleza. Ambos centros están desbordados y los trabajadores de los centros no saben cómo gestionar la situación, pues al Gobierno del PP le da igual quienes allí se encuentran. Al igual que les dan igual los miles de obreros “nativos”. Lo único que les importa es defender a la burguesía que son quienes les financian. La deriva reaccionaria es más que evidente con el tema de la inmigración. El Partido Popular de Feijoo ha comprado las tesis de Vox, igual de fascistas que los primeros, convirtiendo a la clase obrera migrante en el blanco de cualquier objetivo.

La gestión de estos Centros de Menores se hace a dedo, sin pasar por concurso público. Es decir, la clase obrera, una vez más, transfiere rentas a la burguesía mediante impuestos saltándose la legalidad que ellos mismos dicen respetar. Esto evidencia el tipo de favores que existen entre ellos y la necesidad de no confiar en ningún partido político institucional.

La privatización de la gestión de los Centros de Primera acogida de menores supone, como siempre, priorizar el beneficio de la empresa encargada de su gestión a una atención adecuada para los menores, porque la empresa siempre va a tener como único objetivo obtener el mayor número de ganancias posibles. Extrabajadores de Centros de Primera acogida, como el de Batán, ya han dado fe en varias ocasiones de que ésta es la política que llevan a cabo las empresas que gestionan el centro. No invierten dinero en su mantenimiento y como consecuencia las instalaciones están en un estado deplorable, que repercute en quienes allí ejercen su labor profesional y en los menores. Lo vergonzante es que la empresa encargada de su gestión, la Fundación Antonio Moreno en el caso del centro de Casa de Campo, recibió el año pasado más de 7.000€ al día de dinero público por la gestión del centro.

La lógica del beneficio impera y en este caso al hablar de menores es aún más vergonzante. La empresa encargada de la gestión cobra dinero en función del número de plazas cubiertas, como se puede ver en el último contrato para la acogida de 15 menores, 6 plazas en el Centro de Primera Acogida Casa de Campo y 9 plazas en pisos tutelados, por el cuál recibe la Fundación más de 50.000€ por cada menor para 292 días de asistencia. Cuanto más hacinamiento, más inhumanidad y un peor estado de las instalaciones, más beneficio obtiene la empresa.

Está claro que el objetivo de las empresas y de la Comunidad de Madrid no es el de dar un trato digno y de calidad que permita a los menores acogidos tener unas perspectivas de futuro.

Los y las comunistas no podemos permitir que nuestros compañeros de clase sean tratados de esta manera. Se les recluye y se les deniega, mediante burocracia y leyes que en estas cosas si les gusta cumplir, cualquier tipo de documento que les permita trabajar. Sin ello son carne de cañón de la burguesía para ser explotados de una forma aún más atroz. Ejemplo de ello es Plaza Elíptica, donde migrantes sin papeles van todas las mañanas a esperar a que empresas vayan con sus furgonetas a ofrecerles trabajar ese día a cambio de un precio por debajo del recogido en las tablas salariales de los convenios y que en repetidas ocasiones ni siquiera les acaban pagando tras varios días de trabajo seguido. La superación del capitalismo pasa por la unidad de la clase obrera, sin importar del país que seamos. Por ello debemos unificar todas las luchas en torno a un Frente Único del Pueblo (FUP) y dar una respuesta común a todas las problemáticas que nos abordan a diario como trabajadores. La realidad para el proletariado extranjero la escribe la burguesía con su gestión irregular, donde la legalidad vale en función de su conveniencia, en función de sus intereses. Es por ello que el proletario, nacional o extranjero debe unirse con el único fin de acabar con este sistema, que nos condena a la supervivencia y la miseria.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

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Comité Regional del PCOE en Madrid