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Sobre la represión en Vallekas y los condenados de Segi

Tras la detención de los 8 miembros de Segi condenados a 6 años de prisión por pertenencia a dicha organización, con la excusa ya extendida a todos los campos de la sociedad de que forman parte de E.T.A. – cuestión absolutamente falsa -, se convocó en Madrid, ayer 21 de Abril a las 20:00 horas, un acto de solidaridad para con estos detenidos, una de los cuales se encuentra en estado de embarazo, y que fueron tratados con absoluta brutalidad. El acto se realizó en la Plaza del Nica del madrileño barrio de Vallekas.

Éste duró aproximadamente 20 minutos, sin incidentes. Al finalizar, muchos de los compañeros allí presentes se marcharon mientras otros se quedaron hablando en el lugar. Repentinamente, fueron sorprendidos por una gran cantidad de furgones policiales – no menos de 8 – de los que se bajaron las Fuerzas de Seguridad ya preparadas para cargar, con las porras en ristre.

 

Muchos de los compañeros fueron golpeados mientras otros fueron arrojados al suelo, recibiendo brutales palizas. La madre de un compañero, que estaba siendo brutalmente golpeado, sufrió un desmayo causado por la desesperación que tal acto de violencia le producía, sin ser atendida por ningún Policía. El resto de los compañeros fueron puestos contra la pared, con las manos en alto, mientras sufrían las agresiones físicas y verbales de los policías más próximos.

Mientras la madre del agredido lloraba y gritaba desesperada para que soltasen a su hijo – que recibió una brutal paliza hasta vomitar, y que luego fue arrastrado por los suelos hasta el furgón – los que nos “defienden y protegen” gritaban “putos rojos de mierda, la que lian por una puta identificación, será que no están acostumbrados”  y consignas similares, al tiempo que pegaban patadas a los cierres contra los que los compañeros estaban retenidos, causando el terror entre los mismos.

En un intento desesperado por calmar la situación, una de las compañeras trató de hacer razonar a alguno de los Policías recordándole su condición de trabajador, al igual que los que allí se encontraban, a lo que fue respondida con frases como “callate y ponte contra la pared o te reviento la boca”.

Este escenario de represión y brutalidad policial, cuyo objetivo era acallar – una vez más – las voces de solidaridad – esta vez para con la juventud vasca -, se saldó con dos detenidos de 29 y 19 años – los que recibieron las palizas más inhumanas – que fueron puestos en libertad con cargos ese mismo día a las 01:30 de la madrugada.

Tal como venimos advirtiendo desde artículos anteriores, no podemos ceder ante tal represión puramente política, y nuestra única salida es tomar conciencia y organizarnos en torno a la lucha por el Socialismo, sistema en el que la clase trabajadora no será reprimida por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad subyugados al Capital. De tal manera, denunciamos y condenamos todos estos actos de represión escalada que se suceden diariamente.

Por todo ello, desde el PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL exigimos la anulación de las condenas emitidas, que solo responden a un nuevo capítulo, arrastrado desde hace décadas, de represión y persecución política al conjunto de la clase obrera vasca; así como la inmediata puesta en libertad de los 8 nuevos presos políticos de Euskal Herria – y, por ende, de todos -. De igual modo, hacemos un llamamiento a la solidaridad hacia todos los compañeros que sufrieron – y hacia los que aún sufren – de primera mano la violenta acción constante a la que nos tienen, desgraciadamente, acostumbrados los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, siempre fieles a las órdenes emanadas desde la burguesía y sus representantes en los Gobiernos y Parlamentos.

 

Partido Comunista Obrero Español en Madrid

 




Ante la ruina del sector avícola gallego

Hace escasos días la patronal del sector avícola gallego alertaba del hundimiento del sector, ante las prácticas de las grandes superficies de mantener los precios de la mercancía que ellos producen por debajo de los costes de producción, con el objetivo de utilizar estos productos como “reclamo” para la compra en estas superficies. Ni que decir tiene que ese margen de pérdidas es recuperado aumentando artificialmente el precio de otros artículos.

 Esto es una ley de desarrollo del capitalismo. Los monopolios, en este caso los del sector de la distribución, imponen sus normas. Asimismo, para contrarrestar estos efectos negativos el capital productivo tiende a concentrarse en cada vez menos manos, para poder plantar cara estos otros monopolios. Es decir, cada vez tienden a existir menos productores en el sector avícola, concentrándose la producción en grandes grupos que controlan cada vez más la producción. Y esto naturalmente en quién repercute es en los obreros, porque esa concentración de la producción hace que sean prescindibles miles de empleos en el sector, porque a los capitalistas no les hacen falta.

Los defensores del capitalismo invierten mucho trabajo y gastan millones de euros, por medio del adoctrinamiento en desviar de la mente del trabajador la cuestión de quién dirige y controla la vida económica dentro del capitalismo. Es decir, gastan ingentes cantidades de dinero en la batalla ideológica contra la clase obrera.

Pero, sin embargo, no pueden ocultar el hecho de que en el capitalismo la producción no depende del control democrático del pueblo gallego, sino del poder dictatorial de un número no grande de corporaciones y multinacionales, que tienden a controlar cada vez más dicha producción.

En la esfera económica, el capitalismo es desde sus bases antidemocrático y antihumano. Esto por supuesto, tiene también influencia en la escena política. En la sociedad capitalista, el dinero constituye una de las fuerzas motrices de la política. Y son precisamente las empresas quienes tienen el dinero. Pueden utilizar este dinero para elegir al pelele de turno que se sentará en el sillón del gobierno, pueden controlar los medios de comunicación, etc. Vivimos en una sociedad dominada por las empresas y los monopolios. Por consiguiente, incluso dónde se nos dice que existe democracia, se trata de una dictadura del capital.

El capitalismo es un modo de producción anárquico. Se produce no según las necesidades sino para el máximo beneficio, sin orden ni control. Esta anarquía se encuentra en evidente contradicción con la planificación y coordinación general que una economía requiere objetivamente. Vivimos en una sociedad moderna compleja, en la cual cada una de sus partes depende de otras, encontrándose todas interconectadas.

Los obreros del sector avícola dependen de los empleos, los cuales se encuentran controlados por las empresas productoras . Los trabajadores tienen que ganarse la vida con sus propias manos, ya que las fábricas y maquinaria las tienen en sus garras las empresas. Los comerciantes dependen de que los obreros tengan trabajo, y cuanto menos ventas tengan más tenderá el capital a concentrarse en menos manos, al desaparecer la competencia debido a la bajada de ventas, dando lugar como dijimos anteriormente a la aparición de grandes monopolios como consecuencia de esta concentración de capital. Surgen así las grandes cadenas de distribución, ante las cuales la pequeña tienda de ultramarinos del barrio no puede competir y se ve abocada al cierre. Esto es ley en el capitalismo, y explica el porqué las grandes superficies cada vez controlan en mayor medida el mercado, lo que les permite imponer las condiciones que ellos determinen a los productores, los cuales deben concentrarse si quieren hacer frente a estas condiciones abusivas, y ello lo pagan los obreros con su trabajo. De toda esta ecuación aparecen las crisis sistémicas del capitalismo, ante la imposibilidad por parte del pueblo de adquirir todas las mercancías producidas. Es decir, la crisis es parte intrínseca del capitalismo.

Para poner fin a esto la economía tiene que ser dirigida por un plan central, cuyo objetivo principal sea aumentar el bienestar del pueblo. Pero esto no puede lograrse en el capitalismo, donde la economía está dirigida por las empresas privadas que no persiguen satisfacer los intereses del pueblo y su bienestar, sino sus intereses privados, los cuales consisten en alcanzar la mayor ganancia. Y además, como hemos visto, ese capitalismo tiene sus propias leyes de desarrollo que tienden siempre a aumentar el poder de los monopolios. Sólo bajo el socialismo puede ser dirigida planificadamente la economía.

El poder incontrolado de las empresas hace que de deslocalice la producción hacia áreas dónde los capitalistas obtienen mayores ganancias, a costa de explotar más a los obreros, como puedan ser los países del tercer mundo. Tras las deslocalizaciones sólo queda miseria y paro, pero esto no les importa a las empresas que lo que buscan es maximizar los beneficios. Sobre este tema en Galicia tenemos cientos de ejemplos, vemos como los polígonos industriales menguan cada vez más, impidiendo el desarrollo de las fuerzas productivas y condicionando la depauperación de la clase obrera gallega.

Por tanto el capitalismo, como sistema socio-económico, no acepta responsabilidades por una vida satisfactoria para el pueblo. Los intereses humanos no son asunto de la sociedad capitalista. El capitalismo es brutal y antihumano. Por ejemplo la gente se puede estar muriendo que si no tiene el dinero para pagar la cama de un hospital, está sentenciada. Esto no está pasando en Somalia o Haití, sino en decenas de casos en la Galicia del siglo XXI.

Tal y como de desarrolla la crisis general del capitalismo, en la misma medida se profundiza la crisis de la clase obrera. Y es precisamente esta situación la que obliga a los trabajadores a buscar auténticas soluciones. Y esa solución se llama socialismo. Los propagandistas del capitalismo son bien conscientes de ello. Esto explica la continua y casi histérica guerra propagandística contra el comunismo. Esta es la razón para inventar y propagar cada vez más mayores mentiras y calumnias sobre el socialismo.

Todo esto para mantener los intereses de los capitalistas, que son las ganancias y cómo hacerse todavía más ricos. Nos toca a los obreros, trabajadores y demás clases populares luchar por un sistema que subordine todos sus esfuerzos a un solo objetivo: la vida satisfactoria y el bienestar del pueblo. Ese sistema se llama socialismo.

Es por eso que la única alternativa para los trabajadores del sector avícola es la lucha por el socialismo, por el control obrero de la producción en un sistema que no busque el beneficio de los monopolios, sino el bienestar de los trabajadores. Y ese sistema se llama socialismo-comunismo.

DIANTE DA RUINA DO SECTOR AVICOLA GALEGO

Fai escasos días a patronal do sector avícola galego alertaba do afundimento do sector, ante as prácticas das grandes superficies de manter os prezos da mercadoría que eles producen por debaixo dos custos de produción, co obxectivo de utilizar estes produtos como “reclamo” para a compra nestas superficies. Nin que dicir ten que esa marxe de perdas é recuperada aumentando artificialmente o prezo doutros artigos.

Isto é unha lei de desenvolvemento do capitalismo. Os monopolios, neste caso os do sector da distribución, impoñen as súas normas. Así mesmo, para contrarrestar estes efectos negativos o capital produtivo tende a concentrarse en cada vez menos mans, para poder arrepor estes outros monopolios. É dicir, cada vez tenden a existir menos produtores no sector avícola, concentrándose a produción en grandes grupos que controlan cada vez máis a produción. E isto naturalmente en quen repercute é nos obreiros, porque esa concentración da produción fai que sexan prescindibles miles de empregos no sector, porque aos capitalistas non lles fan falta.

Os defensores do capitalismo inverten moito traballo e gastan millóns de euros, por medio do adoutrinamento en desviar da mente do traballador a cuestión de quen dirixe e controla a vida económica dentro do capitalismo. É dicir, gastan inxentes cantidades de diñeiro na batalla ideolóxica contra a clase obreira.

Pero, non obstante, non poden ocultar o feito de que no capitalismo a produción non depende do control democrático do pobo galego, senón do poder ditatorial dun número non grande de corporacións e multinacionais, que tenden a controlar cada vez máis a devandita produción.

 Na esfera económica, o capitalismo é dende as súas bases antidemocrático e antihumano. Isto por suposto, ten tamén influencia na escena política. Na sociedade capitalista, o diñeiro constitúe unha das forzas motoras da política. E son precisamente as empresas as que teñen o diñeiro. Poden utilizar este diñeiro para elixir o monicreque correspondente que se sentará na cadeira de brazos do goberno, poden controlar os medios de comunicación, etc. Vivimos nunha sociedade dominada polas empresas e os monopolios. Por conseguinte, mesmo onde se nos di que existe democracia, trátase dunha ditadura do capital.

O capitalismo é un modo de produción anárquico. Prodúcese non segundo as necesidades senón para o máximo beneficio, sen orde nin control. Esta anarquía encóntrase en evidente contradición coa planificación e coordinación xeral que unha economía require obxectivamente. Vivimos nunha sociedade moderna complexa, na cal cada unha das súas partes depende doutras, encontrándose todas interconectadas.

Os obreiros do sector avícola dependen dos empregos, os cales se encontran controlados polas empresas produtoras. Os traballadores teñen que gañarse a vida coas súas propias mans, xa que as fábricas e maquinaria as teñen nas súas poutas as empresas. Os comerciantes dependen de que os obreiros teñan traballo, e canto menos vendas teñan máis tenderá o capital a concentrarse en menos mans, ao desaparecer a competencia debido á baixada de vendas, dando lugar como dixemos anteriormente á aparición de grandes monopolios como consecuencia desta concentración de capital. Xorden así as grandes cadeas de distribución, ante as cales a pequena tenda de ultramarinos do barrio non pode competir e se ve abocada ao peche. Isto é lei no capitalismo, e explica o porqué as grandes superficies cada vez controlan en maior medida o mercado, o que lles permite impoñer as condicións que eles determinen aos produtores, os cales deben concentrarse se queren facer fronte a estas condicións abusivas, e el págano os obreiros co seu traballo. De toda esta ecuación aparecen as crises sistémicas do capitalismo, ante a imposibilidade por parte do pobo de adquirir todas as mercadorías producidas. É dicir, a crise é parte intrínseca do capitalismo.

Pra poñer fin a isto a economía ten que ser dirixida por un plan central, cuxo obxectivo principal sexa aumentar o benestar do pobo. Pero isto non pode lograrse no capitalismo, onde a economía está dirixida polas empresas privadas que non perseguen satisfacer os intereses do pobo e o seu benestar, senón os seus intereses privados, os cales consisten en alcanzar a maior ganancia. E, ademais como vimos, ese capitalismo ten as súas propias leis de desenvolvemento que tenden sempre a aumentar o poder dos monopolios. Só baixo o socialismo pode ser dirixida planificadamente a economía.

O poder incontrolado das empresas fai que de deslocalice a produción cara a áreas onde os capitalistas obteñen maiores ganancias, a custa de explotar máis os obreiros, como poidan ser os países do terceiro mundo. Tras as deslocalizacións só queda miseria e paro, pero isto non lles importa ás empresas que o que buscan é maximizar os beneficios. Sobre este tema en Galiza temos centos de exemplos, vemos como os polígonos industriais minguan cada vez máis, impedindo o desenvolvemento das forzas produtivas e condicionando a depauperación da clase obreira galega.

Por tanto o capitalismo, coma sistema socio-económico, non acepta responsabilidades por unha vida satisfactoria para o pobo. Os intereses humanos non son asunto da sociedade capitalista. O capitalismo é brutal e antihumano. Por exemplo a xente pódese estar a morrer que se non ten o diñeiro para pagar a cama dun hospital, está sentenciada. Isto non está a pasar en Somalia ou Haití, senón en decenas de casos na Galiza do século XXI.

Tal e como de desenvolve a crise xeral do capitalismo, na mesma medida se afonda a crise da clase obreira. E é precisamente esta situación a que obriga os traballadores a buscar auténticas solucións. E esa solución chámase socialismo. Os propagandistas do capitalismo son ben conscientes diso. Isto explica a continua e case histérica guerra propagandística contra o comunismo. Esta é a razón para inventar e propagar cada vez máis maiores mentiras e calumnias sobre o socialismo.

Todo isto para manter os intereses dos capitalistas, que son as ganancias e como facerse aínda máis ricos. Tócanos aos obreiros, traballadores e demais clases populares loitar por un sistema que subordine todos os seus esforzos a un só obxectivo: a vida satisfactoria e o benestar do pobo. Ese sistema chámase socialismo.

É por iso que a única alternativa para os traballadores do sector avícola é a loita polo socialismo, polo control obreiro da produción nun sistema que non busque o beneficio dos monopolios, senón o benestar dos traballadores. E ese sistema chámase socialismo-comunismo.

 




Una salida burguesa más

Emilio Pizocaro, periodista y últimamente prolífero autor de escritos mesiánicos, acaba de publicar en Rebelión un nuevo alegato en favor de la revolución democrática, que titula “¿Que está haciendo la izquierda mientras la derecha prepara el cambio cosmético del régimen?”. En él nos alerta, una vez más, sobre la trama que el poder económico del régimen está urdiendo con el objetivo de dar un lavado de cara al sistema político, que tiene por misión restituir la credibilidad del capitalismo, muy deteriorada por la corrupción generalizada.

 Pizocaro nos tiene acostumbrados en sus artículos a contradicciones e incomprensiones, producto de una debilidad ideológica manifiesta, por tanto, de no comprender la psicología de las masas. Al tiempo que recuerda con qué facilidad se aprovecha el imperialismo de las rebeliones árabes, propugna prestar atención a movimientos como el 15M, El Constituyente, -al que pertenece-, El SAT, el 25-S etc. Con lo cual su pronunciamiento sobre la capacidad del imperialismo para irrumpir y distorsionar los movimientos “revolucionarios” pasa a mejor vida, a ser una simple anécdota sin consecuencia alguna y sin que merezca una reflexión en línea a escudriñar en las causas de las debilidades de estas rebeliones. Es evidente, que el imperialismo maneja los movimientos, porque estos carecen de ideología de clase, de estructuras orgánicas disciplinadas y cuyos objetivos no están definidos o no se proponen romper con el capitalismo. Los imperialistas solo tienen que infiltrarse, hurgar en sus carencias, en este caso, en la religión, a la par que modifican su lenguaje para dirigir esa rebelión desnortada.

No podemos olvidar, de ninguna de las maneras, que lo que pretende es “regenerar” y no cambiar el sistema, para ello, aplaude cuanto dice el filósofo Juan Ramón Capella; “No sólo hay que jubilar o poner a la sombra al personal político incapaz que ha venido gobernando el sistema: hay que abrir paso a gentes nuevas no infectadas por la corrupción. Hay que ingeniar un sistema político que quede en manos del pueblo. Que éste pueda controlar y que cuente con mecanismos sólidos de exigencia de responsabilidades”.

A nuestro Mesías, le importa más bien poco la existencia del burgués que roba la plusvalía al trabajador, lo que persigue es que los políticos que legalizan tal corrupción, sean políticos como mandan los “cánones” y no unos corruptos que roban al pueblo o que miran hacia otro lado cuando el PP impone reformas y recortes antipopulares. No, no se trata de una revolución socialista: “No hay soluciones de parche a la crisis del sistema, se requieren soluciones de fondo y esta solucion se llama proceso constituyente, o si queréis, mas claro aún, el horizonte que debemos proponer a los colectivos ciudadanos es una revolución democrática QUE REGENERE TODOS LOS PODERES, TANTO ECONÓMICOS, POLÍTICOS COMO SOCIALES”. – Emilio Pizocaro, “Después del 29 de Marzo ¿Qué?”

El análisis que hace de la izquierda parlamentaria es acertado, al menos en el último articulo, porque en anteriores incluso sugiere a ésta un cambio “profundo”, por lo que al final no está demasiado claro si en su pensamiento aún le ofrece cierto margen de recuperación. Pero, suponiendo que su crítica se radicalice y concluya con la imposibilidad de la regeneración de los PSOE e IU., si lo hace es porque en su opinión la actualización de las formas de luchas y de los objetivos, consiste en rendir culto a la espontaneidad, a la auto-organización horizontal, a la revolución desde la base etc., que constituyen las fuerzas motrices de las revoluciones del siglo XXI, las cuales niegan a la clase obrera su carácter de sujeto revolucionario, para otorgárselo a una masa amorfa.

Decía en  “¿Necesitamos una política para una revolución democrática?” -La verdadera refundación de la izquierda está en la persistencia de las movilizaciones populares que se auto-organizan al margen de los aparatos políticos . Lo más probable es que tras estas movilizaciones germine una política de rebelión popular que logre articular un proyecto de revolución democrática y social-

Al examinar la historia, nos damos cuenta que no hay nada de novedoso ni de revolucionario en sus propuestas. Siguiendo la moda actual, implantada por el pensamiento metafísico burgués, él atribuye al magnetismo del siglo XXI las innovaciones en la lucha social. Así, hace más de un siglo Anton Pannekoek libraba sus batallas teóricas por imponer en el ambiente revolucionario su organización horizontal. El lejano soviet como la cercana CC.OO, uno a nivel popular y la otra en el seno de las clases trabajadoras, en sus inicios, se dotaron de formas de organizaciones autóctonas. Pero, hasta el día de la hoy la historia ha estado sujeta a las leyes de la dialéctica. El salto cualitativo de un régimen de producción a otro, se produce por la lucha de contrarios antagónicos, es decir, entre clases sociales que se repelen, como es la clase burguesa y la clase obrera. El alumbramiento de un nuevo sistema lo tiene que protagonizar la clase que niega a la que está en el poder, por consiguiente, la lucha de base se encuentra en los centros de trabajo a la que se ha de unir los movimientos populares y no lo contrario. Hoy como mañana, la producción de los bienes materiales correrán a cargo de los trabajadores. difícilmente podemos imaginar una sociedad nueva en la que los trabajadores tendrán el deber de producir, y sin embargo; los dirigentes de esa sociedad serán masas amorfas, desclasadas, que desdeñan las organizaciones que se dan los trabajadores.

El problema es que Emilio Pizocaro no se pronuncia a favor de la lucha de clases, probablemente piense que es un concepto trasnochado. Aún así, no nos explica cuales son las razones por las que la clase obrera ha dejado de ser el sujeto revolucionario y cuándo y cómo entregó el testigo a no se sabe quienes.

Pero ¿contra quién o quiénes nos propone que luchemos? En definitiva, contra la corrupción. Más ésta no se produce porque el hombre la lleve en sus genes, o por la existencia de partidos, o es debido al sistema político, la causa de la corrupción es el capitalismo, que basado en la propiedad privada sobre los medios de producción, genera desigualdades, avaricias, abusos, todas ellas manifestaciones de la CORRUPCIÓN con mayúsculas: el modo de producción burgués basado en la explotación de los trabajadores. Es un error y gravísimo luchar contra el efecto -la corrupción- y dejar intacta la causa, el sistema de producción. Algo que a la postre redundará en beneficio de la burguesía y entorpecerá el verdadero proceso revolucionario.

En efecto, no hay solución a ninguno de los problemas que plantea Pizocaro, si no se va contra las estructuras económicas capitalistas y se le opone su negación: el socialismo, de lo contrario, cualquier lavado de cara, no servirá para detener los nuevos brotes de corrupción que serán cada vez más horrendos.

La crisis actual está sirviendo de rampa de lanzamiento a las empresas imperialistas españolas, capacitándolas para dirimir sus diferencias contra el avance de los países que componen el BRIC. La Reforma Laboral, permite al gran capital español obtener el producto barato y la capitalización necesaria para mantener mercados internacionales en peligro de perder e invadir otros nuevos. Es una lucha inter-imperialista, a la que no son indiferentes los pueblos de los países imperialistas como el español.

También la crisis facilita a los ejércitos imperiales desarrollar sus capacidades militares por medio de guerras de rapiñas, que les obliga a incrementar sus mortíferos y criminales arsenales. Así como perfeccionar los métodos represivos de las policias. La Reforma Laboral, pone al descubierto la corrupción de la judicatura: despidos, desahucios… Las instituciones, más que nunca exteriorizan su propensión clasista, hasta la corrupción más repugnante: Parlamento, ayuntamientos…

¿A una organización de este calibre, disciplinada, capaz de utilizar la cárcel y el crimen masivo sin ningún tipo de remordimiento, pretende Pizocaro oponer resistencia y vencerlas, con la organización horizontal? Recordemos que el 15M, la supuesta organización horizontal, mas “original” de la historia del movimiento popular de nuestro país, supuso en la práctica la consagración de una nueva forma de hacer, mezcla de anarquía y burocracia. Las asambleas del 15M en muchos lugares del país, no eran democráticas, curiosamente tenían un programa antes de nacer y todas las propuestas que superaban ese programa, después de tener que plantear una gran batalla con aquellos que introducían el programa concebido y redactado por una dirección oculta, ajena a las asambleas, eran boicoteadas, se perdían en el camino entre las llamadas asambleas de base y las “asambleas” centrales. Y es que la horizontalidad y su dirección básica eventual no facilitaban ningún control por parte de los asambleístas de base.

Con este tipo de organización no vamos a vencer al capitalismo español y europeo, pues de eso se trata. Pero, Pizocaro engaña, no habla claro sobre el imperialismo, de la dependencia del sistema español al europeo y pretende llevar al pueblo, sin dirección científica al matadero y tan solo para cambiar el talante de los políticos parlamentarios.

Lo que quizás no sepa Pizocaro es que la burguesía ante la necesidad de un cambio, cree oportuno ceder ante movimientos que no atentan ni a su poder político y menos aún al económico y está dispuesta, a aceptar sobre el papel que todo lo soporta, cambios que sofoquen a las “masas horizontales”, pues este es el objetivo que éstas se plantean.

Mientras tanto, la realidad nos lleva a una clase obrera arrinconada en sus lugares de trabajo, en donde el terror la hace presa del miedo. Para comenzar una revolución seria, es de vital importancia, que la clase obrera entre en acción desde donde mas le duele al capital, en los centros de trabajo. Empero, es incuestionable, que la psicología de derrota que la abate en estos momentos, es un freno absoluto. Se impone pues, la toma de conciencia de los trabajadores del porqué de su derrota, para tomar aliento. Solo con el conocimiento de causa, con la libertad de conciencia, estarán en condiciones los trabajadores de recuperar su calidad de sujeto revolucionario.

El problema es que ni los movimientos espontáneos auto-organizados horizontalmente, están capacitados para tal misión, ni los culpables de sus desdichas, los partidos políticos parlamentarios, mal llamados de izquierdas, ni los sindicatos, tienen la fuerza moral, tampoco reflexiva para explicarles a los trabajadores, que son ellos por su traición los que les han llevado a la derrota, pura utopía, en ambos casos.

Esto será y es obra de un Partido Comunista armado con la doctrina del marxismo-leninismo, única que ha demostrado en la práctica y en la teoría que el capitalismo es vencible y la única que ha tenido al régimen burgués entre las cuerdas. Y la historia que se muestra inapelable, nos enseña, que durante el periodo de quiebra del movimiento comunista, no ha habido ninguna ideología que la haya sustituido en la dirección de los procesos revolucionarios de verdad. Porque la humanidad en el capitalismo, no ha creado todavía, ni podrá hacerlo jamás, más que dos ideologías, las que representan los intereses de las dos clases principales del sistema capitalista, la clase burguesa y la clase obrera y todo lo que sea rebajar la ideología obrera significa fortalecer y defender a la ideología burguesa.

En pos de esta realidad histórica, el PCOE, que ha conocido muy de cerca muchos de los movimientos preferidos por Pizocaro, se ha propuesto y está llevando a cabo una labor propagandista para explicar a los trabajadores las causas de su situación, a la par que acomete la labor de promover en los pueblos y barrios donde tenemos militantes, asambleas populares, al objeto de configurar el FRENTE UNICO DEL PUEBLO, que se dote de un programa revolucionario de acuerdo con las necesidades de la sociedad moderna, o sea un programa para la democracia obrera cuyo nombre científico es LA DICTADURA DEL PROLETARIADO.

 

COMISION IDEOLÓGICA DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL




Abandonar el barco fue un error: las renuncias al marxismo tras la caída del campo socialista y la vigencia actual del marxismo-leninismo

Es hora de hacer un pequeño paréntesis reflexivo y recordar a tantos camaradas que asqueados por las traiciones de los dirigentes renunciaron al marxismo y, especialmente, a quienes sintieron desvanecer su confianza en la ideología obrera tras la caida de la URSS y del campo del socialismo. Algunos fueron camaradas intrépidos, fértiles en su entrega, víctimas de la represión burguesa, pues mientras los reformistas convivían plácidamente con los enemigos de la clase obrera al calor de un falso bienestar “conseguido”, ellos fueron expulsados de los sindicatos y despedidos de sus empresas. Fueron también, otros camaradas, limitados para una actividad total, y que a pesar de sus circunstancias, pusieron lo mejor de lo que tenían a disposición de su partido y de la causa obrera. Camaradas todos, que lamentablemente hoy, se hallan recluídos en sus hogares sin querer saber nada, pero llenos de inquietudes reprimidas.

 

Nadie puede discutir que fueron momentos delicados para la conciencia revolucionaria. El imperialismo, animado por su victoriosa posición, redobló sus esfuerzos y se armó de argumentos con la presunción de asestar el golpe mortal al marxismo. Entonces aparecieron miles de libros, ensayos, más toda clase de artículos para demostrar que con la caída de la URSS, el marxismo había fracasado. Los circulos propagandísticos burgueses extendieron sus tentáculos atrapando con ellos a una pléyade de profesionales de la información, a la par que conquistaban las conciencias mal nutridas de falsos actualizadores de la revolución socialista, que hicieron suyas propuestas que reflejaban las influencias de la propaganda imperialista. Bajo sus efectos surgieron formas de organizaciones desvinculadas del movimiento obrero y comunista, pequeñísimas fracciones de la sociedad, desclasadas y sin ideología, que los supersabios, léase intelectuales prostituidos, elevaron a la categoria de sujeto revolucionario, negando a la clase obrera su misión histórica. Todo estaba concebido para infundir entre los trabajadores el desaliento y la malformación de su conciencia de clase.

Con estos parámetros bien delineados, que se mostraban realistas e infranqueables, los sumisos sindicatos, los políticos traidores de la mal denominada “izquierda”parlamentaria, juntos con los capitalistas, lograron crear un ambiente hostil a todo cuanto era y representaba la ideología marxista. Pese a ello, el marxismo como ciencia que es, permaneció incólume, a sabiendas de que las mentiras tienen las patas muy cortas. Los análisis de Marx, Engels, Lenin y Stalin, que habían permanecido ocultos por la confabulación antiobrera, brotaron de nuevos impetuosos, estimulados por una crisis, tan honda y perversa, que por sí misma se encargó de restaurar la credibilidad de la filosofía marxista, la única capaz de señalar con matemática precisión la causa de la crisis y sus consecuencias.

Gracias al marxismo, hoy podemos mirar con optimismo el pasado. Las experiencias de la URSS y del campo del socialismo ya no son motivos para el desaliento, por el contrario, sus éxitos y sus errores constituyen un maravilloso acicate para retomar el camino revolucionario con la lección bien aprendida, a la vez que nos coloca en la mejor situación para conjugar el pasado con el presente y así construir el futuro que será labrado no sin escollos, pero con la certeza de que ya nunca más incurriremos en fallos que pongan en peligro la integridad de la nueva sociedad.

Ningún partido, ningún colectivo fraccional promocionados por la propaganda y el dinero imperialista, ninguna organización espontánea e indisciplinada, ninguna teoría parida artificialmente, ha demostrado, desde la desaparición de la URSS, tener capacidad para afrontar el reto del devenir que pasa por encima de los deseos de los enemigos de la clase obrera. Todos ellos han quedado como son: COMO UNOS TRAIDORES INDESEABLES.

Hoy podemos asegurar que, si el capitalismo europeo, especialmente el español, impone su ley, es como consecuencia de que no existe aún un Partido Comunista con la suficiente fuerza para cambiar el rumbo de los acontecimientos, debido a todo lo que venimos exponiendo. Ellos lo hicieron bien hasta cierto punto, pues sabían que más temprano que tarde, sus falsedades quedarían al descubierto, y el marxismo volvería a imponerse, pues no ha habido ninguna teoría, excepto la marxista, capaz de explicar el desenvolvimiento de la producción burguesa y sus consecuencias; pero para ese momento esperaban, como así ha sucedido, tener a los trabajadores aprisionados por el terror de los empresarios y bajo las férula del reformismo.

Para sacar a la clase obrera del oscurantismo, para encarar las nuevas batallas, es preciso reunir todas las fuerzas sanas, entre ellas a vosotros camaradas de ayer, que fuisteis parte y base de este presente y del futuro que aspiramos. Vuestro Partido, EL PCOE, os acogerá en aras de fortalecer el arma que reclama la clase obrera para recobrar su aliento, su razón de ser, y marchar juntos con la firmeza y el calor que nos avienta el marxismo-leninismo.

¡ POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA !

¡ FORTALEZCAMOS EL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE) !

 




El falso mesianismo

El viernes 8 de Marzo tuvo lugar en la Facultad de Económicas de la Universidad de Sevilla una reunión de cien personas con el propósito de “promover el tránsito a una etapa democrática”, en la que cada una expuso su idea para regenerar la democracia en nuestro país, cuyos postulados en boca de uno de los ponentes era el siguiente: “No son ideas ni de izquierdas ni de derechas, sino de gente honesta”, lo que quiere decir que son dederechas, de pensamiento burgués y consecuentemente antiobreras.

Y es que en el capitalismo, la humanidad no ha podido, ni puede, ni podrá generar más que dos ideologías: las que expresan los intereses antagónicos de las dos clases fundamentales del sistema: la de la clase burguesa, que se apodera de todos los bienes producidos y los distribuye según sus intereses, y la de la clase obrera, productora de todas las riquezas materiales y espirituales de la sociedad y, en cambio, es la que menos recibe. Las demás clases y capas sociales giran alrededor de ellas. Consustancial a esta verdad histórica, todo lo que sea rebajar la ideología proletaria supone pasarse a la ideología burguesa. Aunque en este caso hay algo más que el deprecio de la ideología obrera, tal es el más absoluto de los desprecios a todo lo que es y pertenece al trabajador. Cuando el representante de EQUO-A menciona a los sindicatos y partidos es tan sólo con el interés oportunista de conseguir el voto de los trabajadores: “Sin la gente que está en los partidos y sindicatosno tendremos la mayoría social que necesitamos para lograr el cambio”.

La designación de la “ciudadanía” elevada a sujeto revolucionario de la nueva etapa democrática ya nos dice la catadura de los promotores y la naturaleza interclasista de sus objetivos. La teoría central y cardinal objeto de la reunión es rescatar la democracia que se encuentra secuestrada. Es evidente que la ignorancia política aprisiona las mentes de los reunidos, pero es más la actitud traicionera a un pueblo que quiere que sus problemas sean resueltos definitivamente.La democracia que pretenden rescatar, con la falsa excusa de acabar con las políticas neoliberales, es la misma democracia burguesa que hoy nos domina, la cual tiene como base y sostén la propiedad privada sobre los medios de producción, la causa capital de la desigualdad, de la negación de los derechos del pueblo trabajador, del engaño, de la corrupción económica y política, de la represión, etc. Todo intento por edulcorar el sistema burgués es una falacia y una hipocresía porque el capitalismo asienta su poder sobre la más ignominiosa de las corrupciones: la succión de la plusvalía generada por el trabajador, que convierte a éste en esclavo del patrón y del sistema.

Los promotores del proyecto engañan con la vileza de la burguesía, pues ésta concebió su sociedad para en definitiva valerse de sus intituciones, que les permiten consolidar su poder e incrementar constantemente sus riquezas, sin desdeñar ningún medio político ni represivo para conseguirlo. Por muy revolucionario que sea un partido político, si plantea el parlamento burgués como el medio para alcanzar el bienestar del pueblo será derivado por la inercia del sistema hacia el estercolero y en nuestro país ha habido ya bastante experiencia al respecto, la última la protagonizada por IU en Andalucia y en otras zonas del estado.

Según la nota de prensa: “En la mente de todos está el sorpasso de Syriza al PASOC en Grecia, el hundimiento en Islandia de los partidos tradicionales ante una coalición cuyo punto programático era la reforma de la Constitución para la regeneración política…”.La conciencia de nuestros mesías se mueve cegada por el oportunismo. No buscan la solución de los graves problemas que aquejan a la sociedad española pues les atrae el fenómeno de Syriza sin reparar que dicho partido o alianza electoral es parte de las alternativas que tiene la burguesía europea y griega, con la pretensión de mantener el capitalismo en momentos gravísimos para su existencia.

En realidad este es el papel que busca desempeñar la nueva alianza electoral, la de ser la quinta columna en el movimiento popular con el fin de que éste no se organice adecuadamente y por tanto, no encuentre el verdadero camino de la emancipación. Y de esta forma, tenerlo atrapado en el estrecho marco de la democracia burguesa. Si la burguesía estaba agobiada por restañar su descrédito, nuestros mesías les tienden las manos, los pies y todo su cuerpo para construir los argumentos que la rehabilite.

Muy seguros de si mismos, los promores nos advierten que: “Éste es el viento de la historia y quien se oponga a él será barrido como ya lo han sido los partidos comunistas y socialistas tradicionales en Grecia e Italia”. Puro cinismo es lo que evidencia esta sentencia que creen inapelable. Los oportunistas suelen entorpecer el desenvolvimiento natural, revolucionario de los trabajadores para luego recriminarles su desconciación con la que acreditan su comportamiento traicionero.

Los Partidos Comunistas han sufrido los zarpazos del reformismo (práctica del oportunismo) lo que los ha debilitado e incluso ha sido la causa de la desaparición de algunos como en Italia. Pero el oportunismo no es un fenómeno extraterrestre sino que es la consecuencia -entre otras- de las influencias en el movimiento obrero de la ideología burguesa, transportada principalmente por la pequeña burguesía arruinada que se ve obligada a proletarizarse, sin renunciar a recuperar su anterior estatus. El Partido Comunista de Grecia se vió violentado por los eurocomunistas, cuya ideología pequeño burguesa ha quedado al descubierto. Luego se escindió y los eurocomunistas fundaron el Partido Comunista Griego del Interior, que es precisamente la base principal que forma Syriza.

El eurocomunismo tambien afecta a los comunistas españoles, ocasionando divisiones y tensiones internas en el PCE y la desnaturalización de dicho partido, que hoy constituye la dirección en todos los sentidos de IU.

No nos extraña, pues, que los promotores adulen a Syriza e intenten atraerse a IU. “El reto de sumar a IU”, dice la nota de prensa. ¿Por qué? Porque Syriza e IU son anticomunistas, han abjurado de todos los principios marxistas-leninistas y son los causantes del retroceso de los comunistas tanto en Grecia como en el Estado español. No obstante, la apreciación que hacen nuestros mesías del KKE es falsa y semejante a la propaganda burguesa pues el KKE es el partido que realmente está moviendo a las masas en Grecia y éstas pasan por un proceso de adecuación al no haber adquirido aún la conciencia de clase para dar el golpe mortal al capitalismo y están sujetas a los prejuicio9s del parlamentarismo burgués, que tanto gusta de loar a los promotores.

A tenor de los posicionamientos que manejan los participantes de la reunión no nos cabe ninguna duda: los capitalistas estarán preparando las prebendas que les asignarán a sus nuevos defensores, en momentos en que la disociación de ellos con la sociedad va siendo cada vez mas clara. No les viene mal que dentro de las clases populares surjan nuevos portadores de la ideología burguesa.

 

Participantes de la reunión:

Juan Torres (ATTAC), los abogados Jose Ignacio Aguilar (Intercomisión Vivienda 15M) y Juan Moreno Yagüe (Democracia 4.0), Antonio Losada (ex secretario general de CGT Sevilla), Federico Noriega (Asambleas Ciudadanas Constituyentes y Ecologistas en Acción), la profesora de Ciencias de la Información María Lamuedra (Universidad del Bien Común) y Esteban de Manuel (Coordinador de EQUO Andalucía).

 

El centenar de asistentes a la asamblea acudió por convocatoria de una treintena de activistas que se reunieron el 21 de febrero en la Casa de las Sirenas sevillana, entre ellos miembros de 15-M, ATTAC, Democracia Real Ya, Foro Social, Democracia 4.0, En Lucha, SAT, Ecologistas en Acción, de los partidos I-Anticapilatista, Primavera Andaluza y CUT-BAI y también representantes de formaciones políticas como IU o EQUO.

COMISIÓN IDEOLÓGICA DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Debate sobre el estado de la nación. PSOE e IU, juntos en la defensa del capitalismo.

Los debates sobre el estado de la nación son siempre fraudulentos porque el gobierno, cualquiera que sea, se muestra a la defensiva capeando, como “buenamente” puede, las críticas que parten de sus rivales parlamentarios. La incomodidad a la hora de intentar explicar lo inexplicable nos suele llevar al convencimiento de que el debate sobre el estado de la nación es para el gobierno un trámite formal que tiene que cubrir de la manera más airosa posible.

Sin embargo, la oposición suele utilizar estos momentos en los que el pueblo está pendiente, cuando menos, para llevar al equipo de gobierno a un callejón sin salida. Son circunstancias extraordinarias en las que la demagogia entra en juego o los falsos posicionamientos se confirman para continuar embaucando a la gente en el sentido de que existe una alternativa.

 

En esta ocasión, debido a las consecuencias de las políticas aplicadas por el PP, el debate parecía que se iba a decantar, por diferencias intratables, a favor de aquellos que por sus “siglas y logotipos” dicen representar a los trabajadores. Nos referimos a PSOE e IU fundamentalmente. La sorpresa ha sido mayúscula porque ambos partidos, ni tan siquiera en las apariencias, han sido capaces de superar a un gobierno criminal, profundamente herido y desbordando todos los pensamientos más obtusos, se han erigido en defensores a ultranza del sistema capitalista, ofertando a la derecha reaccionaria sus servicios y apoyos en este objetivo.

Con un gobierno que tiene en su haber la inducción al asesinato, el empobrecimiento masivo del pueblo, que está preso de una corrupción sin igual, que durante todo el tiempo del debate se jacta de no arrepentirse de nada y que, en cambio, insiste en que durante los tres años que le queda de mandato persistirá en el mismo tipo de medidas le pese a quien le pese, la llamada izquierda parlamentaria no ha ido más allá del lamento y la impotencia absoluta, que ponen en evidencia en sus denuncias y en unas reivindicaciones que se traducen en dejar intactas las causas de la crisis y de sus gravísimas inferencias. PSOE e IU han perpetrado un nuevo engaño que sólo el fanatismo de sus seguidores con unas tragaderas insaciables son capaces de engullir sin rechistar.

Pese a comenzar diciendo que: “no es un debate más, porque España está en un estado crítico” a Rubalcaba sólo se le ocurre para salir de esta situación tan grave una reforma de la Constitución con el fin de restituir la honorabilidad política, ahora por los suelos y destinar un porcentaje del Producto Interior Bruto a Sanidad, que garantice su carácter público. En un alarde de “experiencia” y “sabiduría”, advierte que el desempleo, la crisis económica y la corrupción en el PP se han convertido en una mezcla explosiva para el futuro, con lo cual alerta a la derecha de los riesgos que corre el régimen de continuar con sus prácticas reaccionarias.

La línea discursiva de Cayo Lara ha transitado por las denuncias clásicas de los sufrimientos del pueblo, según él, producto del engaño electoral protagonizado por el partido en el gobierno. En opinión del parlamentario de IU estos son hechos que están dañando profundamente “a la democracia”, a la par que provoca la desafección política de los ciudadanos. Luego, prosigue ofreciendo una imagen “deformada” de España por la corrupción, la incompetencia y una actitud dolosa que perjudica y empeora gravemente la vida de los españoles.

Por todas estas razones llega a la conclusión de que se necesita una “regeneración democrática” que de aire fresco a “nuestras instituciones”. En esta dirección le recuerda al Sr. Rajoy la propuesta que le hizo semanas pasadas, y que fue rechazada por el PP, de crear una comisión que investigue las causas que han originado la corrupción y pide un pleno monográfico que signifique un compromiso de toda la cámara, en aras de elaborar una ley para erradicar la lacra de la corrupción.

Es evidente que los líderes de la izquierda parlamentaria, como es ya consustancial a su reformismo, no son capaces de librar batalla a su pensamiento pequeño burgués, aunque sea para enjuiciar unos hechos de la categoría que se están produciendo en el estado español. En ningún momento y bajo ningún concepto ni Rubalcaba ni Cayo Lara cuestionan el sistema capitalista; más bien, se apresuran a salvaguardar el régimen inculpando de los efectos de la crisis al partido en el poder o bien, a su máximo dirigente, a la par que se muestran dispuestos a tenderles una mano para salvar ¿al país? No. A la “democracia burguesa”; a “nuestras instituciones”; al capitalismo. Rubalcaba apela a reformas constitucionales para regenerar la política, naturalmente la que existe, la política capitalista, mientras que Cayo Lara propugna la regeneración democrática y la creación de una comisión para terminar con la corrupción ¿Es ello posible en el capitalismo?

Rubalcaba se pelea con la lógica, embargado por el reformismo; de ahí que no entienda que al pedir que parte del Producto Interior Bruto se destine a Sanidad para garantizar su carácter público, le está dando la razón al PP, pues en tal caso, en la situación de crisis grave como la que tenemos encima, estaría justificada la privatización de la Sanidad, puesto que el PIB está contraído.

Ambos líderes se reivindican, al menos eso dicen al reclamar sendas comisiones, para tratar y erradicar la corrupción. Está claro que más burgués no se puede ser en pensamiento y obra. La corrupción no puede tratarse dentro del capitalismo, porque el sistema burgués no se entiende sin ella; él es la corrupción y la esencia del vicio y del abuso, porque capitalismo es y se basa en la explotación de una clase sobre otra. El capitalista succiona constantemente plús valía que genera el trabajador; es un robo descarado, esa es la esencia del capitalismo, la corrupción legalizada. Todas las instituciones, incluidas la religiosa, la justicia, etc. son parte de las superestructuras que vienen a legalizar las estructuras económicas, basadas en la explotación del hombre por el hombre. Desde el Parlamento, hasta la última de las instituciones burguesas, forman parte del engaño, están concebidas para legalizar el robo de la plus valía que lleva a cabo el burgués a legalizar la esclavitud del trabajador. De ninguna de las maneras el sistema, que es en esencia la misma corrupción, va a combatir y menos aún aniquilar la corrupción. Sólo políticos corruptos imbuidos y atrapados por el sistema pueden albergar en sus mentes una tal posibilidad de regeneración. Sólo los traidores se atreven a predicar justicia en el reino de la delincuencia.

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL

 




Solidaridad con el compañero de Iniciativa Comunista

Mañana, 18 de febrero de 2013, viviremos un nuevo capítulo en la escalada represiva que sufrimos la clase trabajadora por parte del aparato de dominación burgués, que tiende a aumentar exponencialmente en relación directa al agravamiento de la crisis sistémica del capitalismo y al aumento de la organización y concienciación de la clase obrera.

 

En esta ocasión es un camarada de Iniciativa Comunista el que sufre, desde 2009, la apertura de un proceso judicial basado en las acusaciones de atentado contra la autoridad, desórdenes públicos y lesiones; motivos por los cuáles el fiscal pide para él una pena de dos años y tres meses. Los hechos se produjeron en el marco de una concentración convocada por la Coordinadora Antifascista de Madrid, cuyo objetivo era denunciar el asesinato de un trabajador rumano y una agresión a un joven de Alcorcón, ambos hechos perpetrados por miembros de una banda neonazi.

Desde el PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL en Madrid, entendemos que, pese a las diferencias existentes en el plano ideológico, es nuestra labor, y así lo sentimos, el solidarizarnos con el camarada de Iniciativa Comunista que se enfrenta a otro nuevo caso de montaje policial, con el único objetivo sabido de criminalizar a la juventud obrera y estudiante en su labor histórica de lucha contra el sistema capitalista y por la construcción del Socialismo. Es por eso que exigimos su inmediata absolución sin cargos, y el cese de todos los montajes policiales a que nos tiene acostumbrados el Estado. Aprovechamos la situación para lanzar un mensaje de igual solidaridad para con todos los presos políticos encerrados desde hace décadas en el Estado español sin más motivos que el de ser comunistas o luchar por un sistema más justo.

 

¡Absolución para el compañero de Iniciativa Comunista!

¡No más montajes policiales!

¡Libertad Presos Políticos!

Partido Comunista Obrero Español en Madrid

 

http://pcoemadrid.wordpress.com/2013/02/17/solidaridad-con-el-companero-de-iniciativa-comunista/




La impotencia del reformismo

Airadas reacciones en las filas de la socialdemocracia, el reformismo y ciertos grupúsculos nacionalistas de Andalucía ha causado el análisis del PCOE sobre el oportunismo de los convocantes del 28F.
 
En ninguna de estas reacciones hemos visto la más mínima alusión al contenido del análisis, ni ninguno de estos “revolucionarios” ha sido capaz de refutar la más mínima parte de dicho análisis. Porque los argumentos que se exponen son ciertamente irrefutables, al menos si se pretende defender semejante bazofia desde el punto de vista del socialismo científico.
 
Pero hay algo común en todas ellas: nuestros pretendidos “revolucionarios”, algunos de ellos pretendidamente marxistas-leninistas, hacen gala de una completa apología del economicismo y del movimiento. Para ellos, en la línea del Bernstein más puro : “el movimiento lo es todo, el objetivo final nada”.
Y es que parece ser que en cierta parte del espectro que se auto-denomina”revolucionario” se ha vuelto a poner de moda la denominada lucha economicista, la lucha espontánea, la negación del carácter dirigente del Partido, la negación de la toma del poder político como necesidad y muchas otras negaciones que tratan de convencer a los obreros de que hay una salida “por la izquierda” dentro del capitalismo y alternativas semejantes.

Hay que decir que el desarrollo del movimiento obrero no debe circunscribirse a la lucha por las pequeñas reivindicaciones económicas únicamente. El objetivo que tiene que tener claro el movimiento obrero no son estas reivindicaciones en sí, sino que son un medio para alcanzar dicho objetivo.

Y es esta misma lucha la que muestra a los obreros que además de su enemigo directo, el capitalista, tienen otro enemigo: la fuerza organizada de toda la clase burguesa, es decir, el Estado capitalista con esas leyes y esa constitución que nuestros reformistas quieren modificar para parar la guerra de “los mercados” contra el pueblo.

Algunos elementos, obsesionados por la lucha económica, por la lucha por una mejora parcial de la situación de los obreros están dispuestos a seguir en esa línea y a seguir sin plantearse el objetivo del socialismo y de la dictadura del proletariado. Sobre ellos, puede decirse que hacen suya aquella frase de los bernsteinianos “el movimiento lo es todo, el objetivo final nada”. No les interesa en absoluto para qué lucha la clase obrera; para ellos lo esencial es la lucha en sí.

En lugar de dirigir el movimiento espontáneo, de inculcar a las masas los ideales comunistas y orientarlas hacia nuestro objetivo final (el socialismo) se convierten en un instrumento ciego del propio movimiento, limitándose a exponer las necesidades y exigencias de que tienen conciencia las masas en ese momento.

Estos individuos se muestran incapaces de explicar a las masas el objetivo final, el socialismo y la dictadura del proletariado; y lo que es más lamentable es que consideran estos términos como algo inútil o incluso perjudicial.
Para ellos los obreros son como niños pequeños, a los que temen asustar con este tipo de ideas. Es más, muchos de ellos mantienen incluso que para llegar al socialismo no hace falta ninguna lucha revolucionaria. Para ellos la única lucha “revolucionaria” son las huelgas, los sindicatos “alternativos”,las pequeñas cooperativas de consumo y producción, la banca ética, etc.
Ellos rechazan la doctrina de que mientras el poder político no pase a manos de la clase obrera(dictadura del proletariado) es imposible el cambio de régimen, es imposible la emancipación completa de la clase obrera.
Ellos conciben unas alternativas que caben muy bien dentro del régimen vigente y que no es necesario más que un capitalismo de rostro humano, una democracia “participativa”(sin definir el carácter de clase de toda democracia),un Estado que está por encima de las clases; el cual, en su opinión, debe actuar de intercesor en los conflictos de clase…
Declaran además que las libertades dentro de la democracia burguesa no son incompatibles con el capitalismo, razón por la cual para ellos sobra la lucha política por el socialismo, pues para alcanzar estas metas es suficiente únicamente la lucha económica.
Les basta con que las huelgas, las manifestaciones y las acciones espontáneas se produzcan con más frecuencia, sin elevarlas a luchas políticas. En definitiva, no superan el espontaneismo, ni se plantean que el único objetivo donde la clase obrera realmente se emancipará es el socialismo.
Así que nos tratan de convencer de que el socialismo está caduco y que hay que centrarse en las luchas económicas. Se centran únicamente en el trabajo en esta u otra localidad, en este u otro sector sin plantearse que el único camino es la unidad de todas esas luchas, de todos los sectores, elevados a luchas políticas que superen los estrechos márgenes del economicismo.
Huelgas y más huelgas, marchas y más marchas, denuncias de la represión y colectas para pagar dicha represión: he ahí el alfa y el omega de su actividad.
Seguramente muchos lectores piensen que esos adoradores del movimiento espontáneo prestan al menos una gran ayuda al movimiento y a la lucha de clases. Pero esto también es un error.
La historia nos demuestra que este tipo de movimientos, que no son nuevos precisamente, tras un brillante comienzo y un crecimiento exponencial se tornan más tarde en un caminar a ciegas, probando esto y lo otro bajo la fórmula ensayo-error hasta que por último el movimiento se detiene.
Esto no es de extrañar, toda lucha espontánea y economicista choca inevitablemente contra la muralla del poder burgués, del Estado burgués, esa maquinaria que ellos no se plantean tomar y extinguir.
Las huelgas, las marchas y las acciones que se suceden impulsadas por los economicistas mueren asfixiadas ante la cruda realidad, que es que mientras la burguesía ostente el poder político puede decir no a todo, y no conceder siquiera migajas. Lo estamos viendo a día de hoy, con la liquidación del mal llamado Estado del Bienestar.
Y ante este fracaso previsible y demostrado múltiples veces en 150 años de historia del movimiento obrero, se produce la frustración, la desesperanza, el desencanto, la impotencia. Es decir, lo que viene ocurriendo en este país desde hace décadas con todos estos movimientos que buscan la cuadratura del círculo, la eterna alternativa al socialismo y a la dictadura del proletariado. Y siguen sin hallarla, y siquen las frustraciones tras el siguiente fracaso de la nueva teoría revolucionaria que enterrará al socialismo: desde Cohn Bendit a los Foros Sociales pasando por nuevas y mesiánicas figuras mediáticas. Fracaso tras fracaso.
La alternativa revolucionaria a estas formas de actuar es impulsar a los obreros a la lucha política directa. Plantear cualquier huelga, por poco importante que parezca, como una muestra de la falta del poder político para la clase obrera. Plantear la huelga como un choque directo contra el poder burgués, superar la insuficiencia de la lucha económica y tener muy claro en todo momento que el objetivo es la toma del poder político y decírselo así a la clase obrera. Porque cualquier otra cosa es engañarles.
Cada intento de elevar la lucha económica a lucha política impulsa a los obreros a un género de manifestaciones en las que el matiz económico pasa a ser secundario.
Por medio de la propaganda y la agitación estas luchas se elevan trascendiendo de lo meramente sindical al terreno de lo político. Es decir, se producen manifestaciones políticas.

Por tanto, como conclusión, mientras no superemos las luchas espontáneas y economicistas y las elevemos al plano de lo político; con un objetivo muy claro que es el socialismo y la dictadura del proletariado, los trabajadores seguirán cosechando derrota tras derrota. Por mucho que esas luchas espontáneas y economicistas parezcan a día de hoy la panacea a todos los males. No lo son, únicamente ayudan que la enfermedad se mantenga. La medicina se llama socialismo y dictadura del proletariado.

-El papel del Partido Comunista en esta situación:

Para ser la organización de vanguardia el Partido debe estar armado de la ciencia revolucionaria del marxismo leninismo, debe conocer las leyes del movimiento, debe tener siempre en cuenta las leyes de la revolución. De otra manera, vencer al capitalismo es una quimera.

El Partido no puede ser un verdadero partido si se limita a ir a rebufo de la conciencia espontánea de las masas, de la conciencia que tiene el proletariado en este momento, si a lo que se dedica es a la apología del movimiento espontáneo por su propia debilidad, si a lo que se dedica es a la sopa de siglas sin ninguna conexión con la clase obrera, si no sabe situarse como vanguardia por encima de esta conciencia espontánea y si no sabe educar revolucionariamente a las masas para que comprendan la misión histórica del proletariado.

La conexión del Partido, como vanguardia, con la clase obrera se lleva a cabo a través de las células en los centros de trabajo, pues este es el contacto más directo del Partido con la clase obrera, ahí es donde realmente se lleva a la práctica la teoría del marxismo-leninismo, ahí es donde realmente se analiza objetivamente la correlación de fuerzas en la lucha de clases, no en base a subjetividades o sopas de siglas que pretenden medir la correlación en base a marchas, manifestaciones, u otras luchas economicistas o reformistas por el estilo.

La clase obrera y sus aliados se encuentra en las fábricas, en los barrios, en los centros de trabajo, en los institutos, en las universidades, que es lo que parecen no haber comprendido nuestros “revolucionarios”. Para ellos el sujeto revolucionario son los llamados “frentes de masas”, que a día de hoy no son más que sopas de siglas que no agrupan a las masas. No, el sujeto revolucionario es la clase obrera, que se encuentra a día de hoy totalmente alejada de eso que llaman frentes de “masas” y con la conciencia de clase a años luz de desarrollarse.
Es mucho más vistoso el trabajo político en estos frentes, o en estas movilizaciones, pero los resultados para la lucha de clases son nulos. Mientras tanto, el PCOE seguirá desarrollando sus células comunistas con prioridad en los centros de trabajo y fábricas, pues son estas la única garantía de victoria. Cuando el Partido Comunista ha actuado así, los trabajadores les han seguido, pues no son tontos, ni tienen menos cualidades, ni nosotros somos más inteligentes para comprender el marxismo-leninismo, ni hemos tenido ningún atributo especial para comprenderlo. Los comunistas somos exactamente igual que los obreros, y si nosotros hemos comprendido el marxismo-leninismo cuando nos han hablado de él, cuando nos lo han explicado, ¿qué es lo que les hace pensar a los reformistas y pseudo-revolucionarios que el resto de los obreros con incapaces de comprenderlos”.
Ese es el trabajo del Partido Comunista, del PCOE, todo lo demás son estrategias caducas que llevan décadas fracasando alrededor del globo. Miremos a Grecia y sus 26 huelgas generales económicas que arrastran cientos de miles de trabajadores y veremos como ni la correlación de fuerzas ha cambiado, ni se vislumbra una toma de conciencia de clase por parte de amplios sectores de la clase obrera. Si el economicismo ha fracasado en Grecia, movilizando cantidades muy superiores de las que estos señores dicen movilizar, ¿quieren seguir el mismo camino? ¿O bien pretenden seguir la estrategia correcta basada en la lucha económica además de la política e ideológica con un objetivo claro: el socialismo y la dictadura del proletariado?.
 
Leyendo su comunicado, y sus reacciones, mucho nos tememos que optan por una versión más chapucera de la primera opción. Es decir, optan por el fracaso demostrado.
 

COMITÉ PROVINCIAL DE SEVILLA DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL

 
http://pcoesevilla.blogspot.com.es/2013/02/la-impotencia-del-reformismo.html



El oportunismo andaluz ante el 28F

5La gravedad de la crisis y la delicada situación política del país hacen que este año el Día de Andalucía (28 de Febrero) adquiera una importancia extraordinaria y haya servido para que los partidos políticos a la “izquierda” de la Junta de Andalucía, aprovechando la fecha, saquen a relucir sus programas de gala que custodiaban celosamente, a la espera de una oportunidad como ésta que sea propensa a la recuperación por parte de los andaluces de las esperanzas y las expectativas que habíanperdido.

 Un grupo de asociaciones sociales y un buen número de partidos políticos entre los que destacan: JCA-Sevilla, CJC, PCPA-PCPE, CUT-BAI, Unidad Popular de Aguilar, MAIS, PA, IU por la Base, JJ.AA., Primavera Andaluza, Equo Andalucía, Red Roja, Corriente Roja, En Lucha, Izquierda Anticapitalista; las organizaciones supuestamente más revolucionarias de la región, se han dado una cita unitaria embargada por la emotividad de la “efeméride”, con la pretensión de proponer los medios hacia metas económicas y políticas que pongan fin a la precaria situación de Andalucía. En esta dirección, han redactado un llamamiento al pueblo andalúz para que salga a la calle a decir “basta ya” mediante un programa que, orgullosamente, se desliza por una doble vertiente: por la lucha contra el sistema y por la soberanía “nacional andaluza”, la cual reivindicansubrepticiamente.


El Partido Comunista Obrero Español ha analizado el manifiesto unitario y ha llegado a la conclusión de que un Partido Comunista no puede estar de acuerdo con él porque soterradamente, y al abrigo de un discurso que derrama efervescencia, es contradictorio y a veces reaccionario, que oculta una nueva traición a las clases trabajadoras del estado español. En verdad, de lo que se trata es de una mala copia de la alternativa del “paso intermedio entre capitalismo y socialismo” que erróneamente suscribió el Movimiento Comunista Internacional durante determinada fase de su proceso decadente, y que luego la historia ha finiquitado por inservible y porque finalmente la proclama contribuye a la escisión del Movimiento Obrero del estado español de muy graves consecuencias en estos momentos históricos.

 Las resoluciones del análisis que se han llevado a cabo en el documento exigen cambios estructurales que liberen el camino hasta superar el capitalismo; por lo tanto, aesa altura hay que tratarlo en su enjuiciamiento y no como una mera denuncia más de la situación que atraviesa Andalucía, ni tampoco a nivel de crítica de un acontecimiento específico y coyuntural. Los firmantes han presentado sus credenciales “revolucionarias” en un programa que contiene nacionalizaciones y la abolición de fuerzas represivas, que en su entendimiento ponen las bases para superar el capitalismo. El Manifiesto contiene, en opinión del “Bloque Crítico” -como se hace llamar el grupo variopinto de organizaciones firmantes del manifiesto- el proceso por donde debe discurrir la revolución social que corresponde en estos momentos.

 Durante las crisis, la disputa de los mercados internacionales entre los imperios se exacerba y se encona produciendo fricciones, guerras locales e incluso mundiales, tal es la historia del capitalismo. El carácter de la crisis contemporánea revela la naturaleza criminal del sistema burgués y su anacronía, pues pese a gozar de un avance colosal de sus fuerzas productivas no puede afrontar la pobreza y dolencias sociales como en antaño. Pero como siempre hemos afirmado, el capitalismo no se desmorona ni se autodestruye, tiene que ser aniquilado por su contradicción antagónica: la clase obrera y sus aliados. En nuestro país, al igual que en la Europa desarrollada, hace décadas que se cumplen todas las condiciones para la lucha por el socialismo. El PCOE junto con otros partidos comunistas llegaron a la convicción de que entre el capitalismo y el socialismo no existe ningún estadio de producción intermedio, resolviendo que todo lo que no sea luchar por el socialismo significa dejar en manos de la burguesía el control del poder real, que determina a lo sumo tibias reformas dentro del sistema explotador pero que nunca conducirán a su desaparición.

 La lucha por los mercados ha promovido una nueva configuración imperialista mundial. Por un lado, aparecen nuevos imperios -los mal llamados países emergentes- que disputan mercados y zonas de influencia a los viejos imperios, aprovechando su situación de grave crisis, a la par que se consolidan también zonas de influencias económicas y políticas de estados imperialistas, los cuales conforman asociacionessupranacionales que son la expresión de los intereses de los monopolios de dichas naciones.

 En este proceso de cambio en el ámbito mundial, el Estado monopolista español se ha ido transformando en un estado imperialista con notable presencia e influencia. Es indudable que la nueva configuración incide y debe tenerse en cuenta en todo planteamiento de transformación social en cualquier país, en el español también.

 Así pues, la lucha anticapitalista tiene que ser forzosamente antiimperialista y viceversa. Derrocar el capitalismo en nuestro país es inconcebible sin propugnar la salida de la UE, órgano supranacional de los monopolios europeos; sin embargo, esta reivindicación primaria no es contemplada por el Manifiesto unitario. ¿Olvido? En absoluto, es la consecuencia de un análisis marcadamente reformista, que proviene de la mezcolanza de opiniones de partidos reaccionarios (PA), izquierdistas (CUT-BAI, MAIS), oportunistas (PCPE-PCPA, UPOA) y otros de catadura indescifrable, que abjuran en la práctica de la lucha de clases, pues hablan de personajes y de gobiernos pero no de Estado, y que obvian la unidad de los trabajadores del estado español, imprescindible para derribar al Estado de los monopolios. En el fondo, se trasluce la posición nacionalista pequeño burguesa de algunas formaciones que tienen la idea de que la lucha es entre Andalucía y el “neoliberalismo”, en vez del estado capitalista contra las clases trabajadoras. Al no pronunciarse por la salida de la UE, los firmantes se alinean con los partidos y burguesías nacionalistas vascas y catalanas, que buscan la acreditación de su soberanía a través del reconocimiento como nación por parte de los monopolios europeos (UE).

Reunión de convocantes que firmaron el manifiesto (imagen ampliada)

 

 Resulta ridículo, fruto del pensamiento pequeño burgués de los partidos, advertir en un manifiesto que se propone la rebeldía, amparado en el hipotético rigor de sus postulados, que Rajoy es un pelele en manos de “la Merkel”, elevando a la categoría de impulsor del devenir político y económico del continente europeo, al carácter y a la personalidad de los individuos. Al más incauto de este universo no se le escapa que las relaciones existentes dentro de la UE entre sus miembros es la cristalización de la contradicciones entre grupos monopolistas que, por un lado y a tenor de su potencial, dilucidan sus diferencias dentro de la Unión al tiempo que entretejen estrategias comunes para afrontar la lucha por los mercados contra otros imperios, con intereses opuestos a ellos. Sin embargo, los grupos monopolistas que forman la UE se muestran en todo momento unidos y coinciden en lo esencial cuando se trata de agredir a las clases trabajadoras de los países asociados. Entre Merkel, Rajoy, Hollande, Monti, etc. no existen diferencias en torno a la explotación de los trabajadores ¿Acaso las medidas adoptadas por el gobierno del PP, y también las aplicadas anteriormente por el PSOE, son contrarias a los deseos de los capitalistas españoles? ¿Han sido motivo de desavenencia entre los intereses de los monopolios alemanes y españoles? ¿Durante los 37 años de democracia burguesa, han necesitado alguna vez los gobiernos españoles, la autorización, empuje o presión de ninguna Merkel para imponer sus políticas antiobreras?

 La metodología utilizada por el “Bloque crítico” deriva hacia posiciones derechistas, recurriendo a conceptos que confunden a los trabajadores. En el manifiesto se concreta: “Como la historia ha demostrado cuando un pueblo se levanta con decisión no hay gobierno que pueda pararle. Y cuando los gobiernos no escuchan la voz de su pueblo, cuando sólo tienen miradas y atenciones para los ricos, cuando incumplen reiteradamente sus promesas… han perdido su legitimidad. Contra el mal gobierno, es justo rebelarse. ¡Vamos a tomar la calle! “ … Resulta evidente, que el objetivo a conseguir no es destruir el estado capitalista, por el contrario, éste permanece incólume en las aspiraciones de los reformista que buscan el cambio de gobierno, de un gobierno que pierde moralmente su legitimidad porque sólo mira y atiende a los “ricos”. De lo que se deduce que los firmantes del documento admiten que en el capitalismo pueden existir gobiernos que miran por igual a los ricos que a los trabajadores. En su consecuencia, el Manifiesto, pese a su “agresividad”, no traspasa las lindes del capitalismo.

 La gran culpa recae sobre el neoliberalismo que durante los últimos 30 años ha llevado a cabo una ofensiva que “no solo ha desmantelado nuestra economía”, también han puesto en riesgo al planeta. ¿De qué economía nos habla el “Bloque crítico”? ¿Existía hace 30 años, o hace 10 años, una economía socialista andaluza, es decir, gestionada y controlada por las clases trabajadoras, siendo éstas las dueñas de los medios de producción? No. Es evidente que tanto en Andalucía como en el resto del Estado español sólo ha existido una economía, un único modo de producción, en formas y grados variables: el capitalismo explotador. Los firmantes del documento, una vez más se descubren como defensores de un capitalismo dulce, que es la propuesta central del Manifiesto.

 Una prueba más e irrefutable del carácter burgués de las propuestas que se recogen en la proclama, la encontramos en la siguiente sentencia: “Pero también nos ha robado la democracia. Al capitalismo en su decadencia le sobran las libertades y derechos democráticos. Y a nosotros nos sobra una Constitución, producto de un pacto con los residuos del franquismo, que se ha demostrado inútil a la hora de parar la guerra de los mercados contra el pueblo”.

 De nuevo tenemos que preguntar a los salvadores de Andalucía ¿Cuál democracia nos han robado? Más lejos en el oportunismo no se puede llegar. Jamás ha existido la democracia de los trabajadores, ni existirá hasta el advenimiento del socialismo. La que conocemos es la democracia burguesa y desde sus principios históricos más allá de nuestro país, ésta se ha caracterizado por negar en la práctica los derechos y las libertades constitucionales, todo ello es consustancial al sistema capitalista. Sin embargo, el “Bloque crítico” considera suya la democracia burguesa y sólo la estiman mala en el periodo de decadencia del capitalismo.

 Oportunismo tras oportunismo, nuestros revolucionarios vierten conceptos que malforman la conciencia del pueblo trabajador. No es de recibo que partidos comunistas de países capitalistas, caso del PCPE-PCPA, les den a la Constitución burguesa el rango de revolucionaria y le conceda una fuerza por encima de la clase social que la concibió: “Y a nosotros nos sobra una Constitución, producto de un pacto con los residuos del franquismo, que se ha demostrado inútil a la hora de parar la guerra de los mercados contra el pueblo” ¿Cómo debemos interpretar este párrafo?, Sencillamente, el grupo emancipador andaluz, no ha entendido aún que es la lucha y la correlación de fuerzas entre las clases sociales la que determina una batalla y no una Constitución, por avanzada que se precie. Pero en ellos tiene su lógica, porque de ningún modo desbordan el marco burgués, siendo así que les baste con reformar la Constitución en aquéllos aspectos que en su opinión ha podido fallar a la hora de parar la guerra de los mercados contra el pueblo. La contradicción está servida después de transmitir que les sobra una Constitución así; sin embargo, insiste en la misma, incluso en reforzarla devolviéndole antiguas atribuciones“Revocación de la reforma constitucional que, en nombre de la estabilidad presupuestaria, establece como prioridad absoluta del presupuesto el pago de la deuda” Realmente nuestros emancipadores ¿saben lo que quieren?

 Como es lógico, las ideas expuestas en el Manifiesto sobre las causas de los problemas del “pueblo andaluz”, sobre la democracia, sobre el motor de la historia, etcétera, de claro contenido burgués tenía que tener su expresión práctica en las reivindicaciones y medidas que se desean acometer, por supuesto, ninguna de ellas rebasan el marco de producción burgués. Nos hablan de nacionalizaciones, que no socializaciones, nos hablande una banca pública, nos hablan de muchas cosas, que hasta ahora han constituido el estandarte oficial de la socialdemocracia. Pero no nos hablan del poder de los trabajadores, de la abolición del parlamentos burgués, de la formación del poder popular, garantía de la democracia obrera.

 Que nadie venga a decirnos que no estamos en la realidad, pues somos conscientes que el pueblo trabajador no está preparado para luchar por el socialismo, y de eso se trata en este periodo de luchas económicas, de transformarlas en políticas a través de la ideología de clase. Es hora de aprovechar las circunstancias, para adoctrinar a las clases populares en todo tipo de actividades frente al capitalismo al mismo tiempo que se le esclarece conceptos de la lucha de clases hasta ahora incomprendidos, para forjar el ejército que debe derrocar el capitalismo. Día a día, pero con la verdad y sobre objetivos claros es como se irán forjando los órganos de Poder Popular.

Los trabajadores deben saber que el cese de la violencia de género, que la eliminación efectiva de la corrupción económica, que la verdadera igualdad entre los sexos, que la eliminación de la influencia y dominio de los mercados, solo vendrá con el socialismo. Y la conquista del socialismo no vendrá jamás de la mano del nacionalismo como pretenden los firmantes del documento, sino desde el poder de los trabajadores de todo el estado, después de haber derrocado al capitalismo monopolista de Estado.

 Pero esto es pedir peras al olmo, muchos de los grupos que han firmado por la “honorabilidad” de Andalucía practican hábilmente el camaleonismo. Por ejemplo el PCPE y CJC, en sus documentos oficiales tienen posicionamientos diametralmente opuestos a lo que en la práctica hace, como lo demuestra el Manifiesto. También CUT-BAI que denuncia a IU, después de ser corresponsable de su subida de votos y así, unos tras otros, hasta llegar al PA, que ha dado muestras más que suficientes de su profesión interclasista. De ungrupo heterogéneo en lo que encontramos de todo, sólo era posible la generación de un documento como el que acabamos de examinar, la enésima traición a la clase obrera.

 

 

COMITÉ REGIONAL DE ANDALUCIA DEL PCOE.

 

 

 




A propósito del Sr. Llamazares, su democracia y sus elecciones libres

Durante todos estos últimos años, la burguesía, su gobierno y el parlamento, se han empeñado en infundir con ahínco, utilizando todos los medios posibles, que la crisis y sus graves efectos entre los trabajadores, no tiene nada que ver con el sistema capitalista y sí con la ideología del gobierno de turno, es decir: el neoliberalismo o la socialdemocracia.

 En este sentido, no existen diferencias entre la derecha y la izquierda parlamentaria. El Comité Central del PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE) ha denunciado una y otra vez el engaño, propagando entre los trabajadores y las clases populares, que la crisis es producida por las contradicciones del modo de producción burgués y en su consecuencia, no es por culpa de tal o cual líder, de tal o cual partido, de tal o cual ideología, sino que deriva de causas intrínsecas del sistema, independientemente de los gestores. Y nuestra alternativa desde el comienzo ha sido muy clara: para erradicar las crisis, cada vez más duraderas y más graves, es imprescindible un cambio de estructuras económicas que liquide el poder económico y político de los monopolios y la gran burguesía, por tanto, en nuestra opinión no habrá salida desde la perspectiva de los trabajadores si no es a través del socialismo.

Las luchas que se desarrollan en todo el estado español por la conservación del puesto de trabajo, por romper la consigna patronal-gobierno de no discutir los convenios; contra los desahucios; contra la política agraria que empobrecen a los pequeños campesinos en favor de los terratenientes y de la comercialización de los monopolios especuladores; la resistencia de los funcionarios públicos a las privatizaciones y las huelgas y manifestaciones estudiantiles etcétera, no se enmarcan en la lucha de clases todavía. Nuestra clase obrera aún no ha adquirido la conciencia de clase para dirigir un proceso revolucionario. Pero, qué duda cabe, todos estos combates que movilizan diariamente a decenas de miles de trabajadores, podrían haber sido el inicio de una modificación sustancial en su pensamiento y en sus objetivos.

A tal efecto, el PCOE lanzó la consigna de constituir asambleas de comités y delegados de empresas, ni mucho menos para unir a la clase obrera sindicalmente, esa es la misión de los sindicatos, sino políticamente, en torno a las cuales se deberían aglutinar en un FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO las clases y capas populares explotadas por el Capital Monopolista.

Nuestra táctica de masas no fue el producto de la locura, ni es fruto de un acto de prestidigitación, ningún ilusionista se la ha sacado de la manga, pues los trabajadores la han estado llevando a la práctica, de forma incipiente, en miles de lugares de nuestro país: comités intercentros, comités del mismo gremio, reuniones de comités para las huelgas generales… Pero desde que el Partido lanzó la consigna, hemos encontrado todo tipo de obstáculos por parte de los sindicatos (CC.OO y UGT), que han llegado a la expulsión de afiliados que estaban de acuerdo con las citadas Asambleas; mas no sólo han sido los sindicatos, también partidos que se reclaman de la izquierda revolucionaria, anticapitalistas, en aras de una supuesta conservación de sus parcelitas de poder, han puesto sus zancadillas, sin presentar ninguna otra alternativa; aunque, es importante reconocer, por su ascendencia en estos momentos en la política española, que los afiliados de IU han incidido en determinados lugares con mayor fuerza en obturar cualquier vía que se propusiera por medio de las Asambleas de Comités, Delegados y Trabajadores.

Tenemos, pues, que en la práctica la burguesía está saliendo airosa en sus tropelías contra el pueblo trabajador. Pero no basta con la práctica, no es suficiente que los partidos impongan la supremacía del capital en el plano político; también es necesario socavar el proceso de concienciación de la clase obrera desde el ámbito de la ideología para que no aprenda de los fallos y de los fracasos y ¿qué mejor organización puede cumplimentar ese cometido que IU?

IU aprovechando el desprestigio del bipartidismo (PSOE-PP), radicalizó su verbo; aunque nunca su programa pequeño-burgués. Pero éste no llega al pueblo; en cambio, su discurso “diferente”: “Rebelión Democrática”, “Referendum” etc. suena en los oídos de las víctimas a un cambio de su suerte adversa. La traición es irritante, porque el único cambio que pretende IU es el de gobierno, y a lo sumo de bandera, pero no del sistema explotador.

Como lo demuestra la historia de la coalición, los líderes de IU se deben a su madre ideológica, la burguesía, y cada vez que lanzan una consigna supuestamente “revolucionaria”, para embaucar a los trabajadores, inmediatamente informan a su progenitora de cuál es su verdadero objetivo. En estos momentos cruciales, después de su X Asamblea Federal uno de sus líderes, Gaspar Llamazares, le ha dicho al gran capital que no tiene nada que temer y lo ha hecho del modo que los líderes de IU y del PCE suelen hacerlo, cargando las tintas contra Cuba, como antes lo hicieran contra la URSS, para confirmar su posición “democrática” y de su negación al socialismo: “Me gustaría que hubiera elecciones libres y democráticas pluralistas, en todo el mundo, también en Cuba”, señaló el dirigente de IU Gaspar Llamazares. Luego ha añadido que han defendido más que nadie, desde siempre, la democracia. Como era de esperar la prensa y radio más reaccionaria del país, así como de la gusanera cubana, se han hecho eco de sus manifestaciones.

Cuánta traición esconden estas palabras a la historia del Movimiento Comunista y Obrero Mundial, repleta de mártires. Es evidente que, IU y PCE, estiman como el culmen de la democracia la sociedad burguesa. Y lo hacen cuando el paro va camino de los seis millones de trabajadores en todo el Estado Español; cuando el umbral de la pobreza lo han superado doce millones de personas; cuando los que tienen la suerte de estar trabajando ven como día a día pierden gran parte de sus salarios; cuando las leyes antiobreras son más reaccionarias y han reducido a la nada los derechos de los trabajadores; cuando hay comunistas y nacionalistas en las cárceles, cuando se privatiza la Sanidad, cuando… ¿Es ésta la democracia de la que nos habla Llamazares? por supuesto que sí. ¿Acaso no estamos hablando de España? ¿Qué hacen él y su grupo?

Estamos acostumbrados al doble juego de los líderes de IU y PCE, para quienes la Constitución española tiene suficientes resquicios en donde introducir otra política. Según ellos utilizándola a favor de los trabajadores, se puede cambiar el sistema. El PCE, especialmente, olvida que fue uno de los culpables de que ello no sea así. Dicho partido intervino en la redacción de la Constitución actual y pidió el voto afirmativo. ¿Acaso no se sacraliza en el artículo 38 de dicha Constitución la Economía de Mercado (capitalismo)? ¿No es verdad que el PCE aceptó la bandera española, el himno fascista y la monarquía y todas las atribuciones militares del Rey? Pero ahora, la búsqueda de la República Burguesa, es la única oportunidad que tienen los traidores para hablar de cambio sin cambiar nada.

Pero ¿Dónde está el gobierno del pueblo, que define a la democracia? IU-PCE como los demás partidos mayoritarios del arco parlamentario, les deben su presencia, al dinero de los bancos; préstamos electorales que en demasiadas ocasiones son condonados, por las entidades financieras ¿Por qué? Porque la democracia de la que habla el Sr. Llamazares es el poder de los bancos y de los monopolios y estos conceden gracias especiales a sus servidores y lacayos. Y esa es la clase de democracia que quiere IU-PCE, la de los pactos con la socialdemocracia y la derecha, para mantener la situación actual: Extremadura, País Vasco, Cataluña, Asturias y Andalucía son pruebas fehacientes de que dicha coalición no sólo no va atentar contra el poder establecido sino, por el contrario, está sirviendo de vehículo para la ejecución de las políticas del PP o las facilita.

En una época de crisis tan dura como la presente para el capitalismo europeo, Llamazares apunta con el dedo delator a Cuba sin dar una sola explicación que justifique sacar a relucir el nombre de uno los pocos países que existe en el mundo que no depende del imperialismo y que tiene la valentía de exponer su política económica a su pueblo, y al mundo entero, para que la discuta, para que participe en ella. Pero en Cuba, según los dirigentes de IU-PCE, no hay democracia; en cambio, la hay en España, donde un partido puede proponer unas medidas durante su campaña electoral y luego engañar al pueblo, como lo está haciendo el PP, como lo hizo PSOE y como en Andalucia llevan a término IU-PSOE. Democracia para el Sr. Llamazares es la de España, en la que un diputado no puede ser impugnado hasta pasado cuatro años; sin embargo, en Cuba no hay democracia, cuando los diputados tienen que rendir cuentas a sus votantes y pueden ser sustituidos por otros sin necesidad de que cumplan su mandato. También PCE-IU defienden nuestra democracia por su justicia, porque en ella un rico puede sortear el fisco, llevándose el dinero a los paraísos fiscales, mientras el pueblo pasa hambre, se suicida por perder su casa, se quema a lo bonzo porque no tienen que llevar de comer a sus casas y soporta en masas enfermedades nerviosas. Pero Cuba no es democrática y no importa el bloqueo criminal al que está sometida la isla, que les hace pasar penurias. Por supuesto, democracia es la española que persigue a los comunistas, caso de nuestro secretario político en Las Islas Baleares, a nuestra Federación de Jóvenes comunistas de Cazorla y Alcalá de Henares, Arenas, Otegi, y tantos otros. Democracia es también masacrar a los pueblos, en nombre de las libertades, pero no es democracia la que hay en Cuba, porque se dedica a prestar servicios sanitarios y educativos a los pueblos que lo necesitan.

Efectivamente IU, al aceptar los fundamentos de la UE, está amparando órganos económicos supranacionales dirigidos por los tecnócratas al servicio del imperialismo europeo, que han hurtado a los países miembros sus márgenes nacionales y que es capaz de poner y quitar gobiernos, como recientemente ha ocurrido en Italia. Esta es la democracia del Sr. Llamazares, la que quiere extender a todas las naciones del mundo.

En definitiva, de nuevo la contradicción nos coloca a cada cual en su lugar: por un lado, un pueblo pequeño como Cuba, sin empuñar las armas, sólo con la cultura, la sanidad y la diplomacia acapara la atención del mundo progresista y revolucionario; por el contrario, la “democracia” del Sr. Llamazares, que tiene armamentos para acabar diez veces con la humanidad y que emplea las guerras para seguir subsistiendo como “democracia libre”: la democracia que infunde pánico entre los seres humanos y tiene necesidad del crimen y la explotación para mantenerse en pie.


COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)