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Comunicado de solidaridad con la asamblea antirrepresiva de Jaén

 Siguiendo un plan preestablecido, la subdelegación del gobierno en Jaén pretende descabezar el movimiento estudiantil de la provincia, imponiendo multas económicas a sus líderes, cuya cuantía supera ya los 5000 euros. Táctica diseñada con la intención de que cunda el pánico entre los jóvenes, lo cual demuestra que el capitalismo no desdeña ninguna posibilidad legal e ilegal para imponer su dictadura.

EL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL exhorta a sus militantes y a la FJCE para que continúe su lucha sin desfallecer, a la par que se solidariza con la Asamblea Antirrepresiva de Jaén haciendo nuestro su Comunicado de fecha 9 de Agosto que dice:

Desde la Asamblea Antirrepresiva de Jaén queremos denunciar públicamente la escalada represiva contra el movimiento estudiantil emprendida por la Subdelegación del Gobierno de Jaén, con el Subdelegado Lillo a la cabeza, y con la ayuda indispensable de la Comisaría de la Policía Nacional de nuestra ciudad.

Ya son más de 20 los compañeros y compañeros sancionados. La cuantía de las multas asciende a más de 5000 euros.

Se ha multado a estos compañeros y compañeras por solidarizarse con el compañero detenido tras la manifestación del 9 de mayo en defensa de la educación pública. Algunos compañeros y compañeras han sido multados por recibir una tunda de palos por parte de la Policía Nacional y la Policía Municipal. Otros compañeros y compañeras han sido multados por pedir en la puerta de la Comisaría que el compañero detenido no hiciera noche en la misma. Hay que recordar que las multas han recaído sobre personas que estuvieron durante todo ese día luchando por una educación pública, gratuita y de calidad, y en contra del sistema educativo que quieren imponer los que mandan, en el que solo van a poder estudiar los hijos y las hijas de los ricos.

Además, las multas se han enviado en pleno mes de agosto, con toda la mala fe del mundo, pues se sabe que durante este mes, debido a las vacaciones, es más difícil acceder a las asesorías jurídicas y es más difícil realizar una denuncia pública del caso. Una mala fe que no nos sorprende en absoluto, teniendo en cuenta la sarta de mentiras aireadas públicamente, sin ningún tipo de escrúpulo ni de vergüenza ajena, por parte de la Comisaría de Jaén, que, una vez más, ha querido hacer lo blanco negro, llamando “agresores” a los agredidos y tildando de violentos a los cientos de estudiantes que se tiraron ese día a la calle para defender un derecho básico: el del acceso universal a una educación de calidad.

En el fondo, con estas multas se pretende criminalizar la protesta social y la solidaridad más básica, algo que, hoy en día, no interesa al poder ni a sus representantes políticos y policiales, que nos quieren sumisos y aborregados, obedeciendo dócilmente mientras nos roban los derechos conquistados tras años y años de lucha. Por otro lado, consideramos que todas estas sanciones pretenden atemorizar a la juventud consciente y luchadora de nuestra ciudad. Para colmo, quieren reducir este proceso a un problema de orden público, cuando todas las sanciones obedecen a una decisión política más que evidente: castigar a todo aquel que se opone al poder de los que mandan.

Además es denunciable que todas las sanciones se han impuesto con identificaciones visuales y tirando de listas negras de las que la Policía se sirve habitualmente, como se ha denunciado en otras provincias de Andalucía como Sevilla [1], Granada [2] y Córdoba [3]. Este es un proceso habitual que hay que denunciar públicamente, en todos sitios, pues en la práctica da cuenta de los procedimientos que permiten al Estado operar impunemente a la hora de reprimir la protesta social.

Justo por lo anterior, se comprende que de los cerca de 200 manifestantes que pedían la salida del compañero detenido, se haya multado solo a una veintena de manifestantes, que han sido elegidos para ser las cabezas de turco en este proceso.

Por ello, desde la Asamblea Antirrepresiva de Jaén queremos manifestar públicamente que los sancionados y sancionadas no están solos ni lo van a estar; de hecho, cuentan con la solidaridad de toda la ciudadanía de bien que, consciente de la injusticia fragrante que se está cometiendo en este caso, ya está mostrando y mostrará su solidaridad y apoyo.

En ese sentido , pedimos a todos los movimientos sociales, a las gente humilde y luchadora del pueblo de Jaén, que permanezcan atentos a las movilizaciones que próximamente se convocarán por esta Asamblea para denunciar estos hechos, apoyar a todos los compañeros y compañeras afectadas y gritar, alto y claro, que luchar por los derechos de los de abajo no es ningún delito, y que tenemos mucha más dignidad que aquellos que, amparados en un sillón o en un uniforme, se creen los dueños del mundo, reprimiendo a los que luchan y bailándole el agua a los mercaderes que nos quieren doblegados y con la cabeza gacha.

Aquí, en Jaén, han dado con piedra.

¡Arriba l@s que luchan!

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL

 

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Sobre el circo de los enemigos del pueblo celebrado el 1 de agosto en el Senado

Mientras la clase trabajadora del estado español se desangra con más de seis millones de parados, la precariedad cabalga a galope tendido y los obreros son despojados de sus viviendas, saqueados por el estado y por los empresarios, auténticos dueños de dicho estado; los políticos del sistema a sueldo de la burguesía tuvieron ayer una cita parlamentaria en las dependencias del Senado para parlotear sobre el caso Bárcenas y la financiación ilegal del Partido Popular.

Si algo quedó claro en dicho debate es que a los políticos del sistema les importa absolutamente nada la situación y los problemas del proletariado y los distintos sectores que lo componen; al igual que también quedó meridianamente nítido que todos ellos son corruptos.

La base de defensa del Presidente del Gobierno fue la apelación a la presunción de inocencia y el y tú más, no dudando en pasarle por la cara al Partido del GAL – PSOE – su financiación ilegal. La esencia corrupta de este sistema quedó ayer claramente retratada en el Senado y todos los partidos defensores de este sistema capitalista tienen sus casos de financiación ilegal como por ejemplo Pallerols (Unió Democràtica de Catalunya), Gürtel (PP), Filesa (PSOE), Caso ERE (PSOE), Invercaria(PSOE), Caso AVE (PSOE), Naseiro (PP), Tragaperras (PNV), Casinos (Convergència Democràtica de Catalunya), Palau de la Música (Convergència Democràtica de Catalunya), Caso Cuiña (PP), etcétera, por no hablar de las condonaciones de préstamos y donaciones realizadas por las grandes empresas a los distintos partidos del Capital. Y es que el estado está corrompido desde el Jefe del Estado, puesto a dedo por Franco, hasta los sindicatos del sistema al servicio de la Patronal, CCOO y UGT.

El cinismo, la hipocresía y la sinvergonzonería fue la constante del ‘duelo’ parlamentario de ayer, para mayor bochorno de los trabajadores y sus familias que sufren todos los embates de estos sicarios de la banca y los monopolios. Rajoy ha demostrado no tener ni escrúpulos ni vergüenza cuando ha apelado a la presunción de inocencia para salvar su cara, una cara que es la de un sistema cuya médula es la violencia, el robo y la explotación, donde al trabajador se le niega todo y al explotador y al ladrón se le dan todo tipo de facilidad. Esa presunción que pide Rajoy para él es la que su sistema, y sus leyes, le niegan al obrero cuando le roban al obrero todo tipo de derecho, cuando concede al Empresario la potestad para cometer todas las fechorías que le venga en gana con absoluta impunidad ¿Qué presunción de inocencia le otorgan las leyes del Partido de Rajoy y de Bárcenas a los obreros despedidos? NINGUNA, por el contrario otorgan al burgués la prerrogativa de ser juez y condenar al obrero al despido.

Bárcenas, gerente durante casi 20 años en el PP y tesorero, no es más que un ejemplo de lo que se cuece en los partidos del sistema: admitir dinero de los empresarios para que los cargos públicos sirvieran a los intereses de éstos; esta es la fórmula que rige en el capitalismo y el papel que juega el estado burgués y sus partidos. Este dirigente del Partido Popular amasó en base a esta práctica una fortuna multimillonaria y evadió capitales a cuentas en Suiza, Uruguay, etcétera.

El espectáculo ignominioso de ayer mostró al Pueblo trabajador que ni este sistema ni sus instituciones burguesas nos sirven. ¿Acaso un burgués va a reconocer que es un ladrón? ¿Acaso la moral del burgués no está forjada en el robo, la injusticia y la explotación? Estúpido es el que piensa que ello va a acontecer. Estúpido, o traidor cuando se aceptan el sistema capitalista y las instituciones burguesas y en ellas se implora al Presidente del Gobierno “que dimita y convoque elecciones generales para darle la voz al Pueblo” ¿Acaso bajo este sistema el Pueblo Trabajador tiene voz cuando está despojado de absolutamente todos los medios que están en manos de la burguesía? El oportunismo de IU nuevamente salió a relucir como chaleco salvavidas de este sistema explotador, como esperanza regeneradora de una democracia burguesa que, como decía Lenin, es la mejor y más eficaz máscara que puede adoptar el estado burgués y que mayores beneficios y dominación otorga a la clase burguesa. Mientras los trabajadores no mandemos al estercolero de la historia al capitalismo y su estado y construyamos el Socialismo y elevemos su superestructura jamás tendremos ni democracia, ni libertad ni justicia, sino todo lo contrario.

Todos los canallas congregados ayer en el Senado son antiobreros y defensores a ultranza de los intereses del Capital, cuya hegemonía política está definida en la Constitución de 1978 que concreta la implementación del estado. El resultado de ello es un estado que le roba todo al Pueblo y que le otorga toda la impunidad al explotador y al corrupto, donde los tribunales sentencian a los obreros en las Magistraturas e indultan a los corruptos, banqueros y empresarios.

El Comité Ejecutivo del Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a toda la militancia a desplegar la política de masas expresada en nuestro Programa para, junto con el proletariado y todos los sectores sociales que lo componen, desarrollar el Frente Único del Pueblo a través del cual defendamos e impongamos nuestros intereses de clase, habida cuenta de que las instituciones burguesas no tienen otra misión que robarnos y oprimirnos. Los trabajadores no tenemos más salida que construir el Socialismo e imponer el dictado de la mayoría trabajadora.

¡POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO! ¡POR EL SOCIALISMO!

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)

 

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PCOC: ¿Dónde están los grandes corruptores?

 

 

 

El ejecutivo del Estado moderno no es otra cosa que el comité de administración de los negocios de la burguesía”

 

Karl Marx

 

La superestructura burguesa del régimen capitalista en el Estado español –inmerso en la enésima crisis de superproducción-, no descansa en su agotadora tarea de diseminar la corrosiva ideología dominante, que tal y como afirmó Marx, no es otra cosa que la ideología de la clase dominante. Nuevamente, sonados casos de corrupción inundan los medios de propaganda a todas horas, en una orgía frenética que llena horas de televisión y escupe riadas de tinta en los numerosos diarios comerciales de la burguesía. Y una vez más, estos altavoces al servicio fiel del orden establecido, vuelven a hablar enloquecidos de corrupción –de forma abstracta e inconexa-, y vuelven a guardar un mutismo ensordecedor respecto a la causa troncal de ésta; el modo de producción capitalista, al que tan a gusto sirven.

 

Mientras los corruptos son expuestos insistentemente y a modo de cabezas de turco, nadie conoce ni sabe de la simple existencia del verdadero motor de este modo de producción; los grandes corruptores, los grandes capitales capaces de poner a su servicio gobiernos enteros. Esta oligarquía financiera –ama y señora del Estado español- no aparece por ningún lado, y no nos sorprende que así sea. Es por ello que el régimen se esmera en construir discursos infantiles y grotescos a fin de salvar los engranajes corruptos del sistema; señala a los “caídos”, maldiciéndose por los “excesos” individuales o grupales de unos “políticos desvergonzados”, para acabar concluyendo que éstos han de ser “removidos” a fin de que todo vuelva al “estado natural de las cosas”. Así, entre Gürtels, Bárcenas, ERES o Palaus, el mito religioso de “la humanidad pecadora” que se “redime” con unas cuantas dimisiones o con un par de reformas aquí o allá, corrigiendo la inefable “codicia humana”, se abre camino entre les masas trabajadoras.

 

Bajo toneladas de fango, la institucionalidad burguesa -arrastrada por un régimen económico que sólo oferta paro, sobreexplotación y miseria a la clase obrera-, vuelve a reforzar la matriz de opinión dictada por la ideología dominante, al objeto de engañar a la clase trabajadora y blindar los sagrados principios fundacionales del corrupto cicle de acumulación capitalista; la propiedad privada sobre los medios de producción y la explotación asalariada. El capitalismo y sus relaciones de producción, netamente reaccionarias en su etapa imperialista, son sistemáticamente silenciados a la “opinión pública”, al tiempo que la oligarquía financiera e industrial permanece emboscada y protegida por sus eficientes lacayos políticos y sus no menos efectivos periodistas de cámara. Se precisa que el frondoso árbol de la corrupción, no deje ver el inmenso bosque capitalista a millones de trabajadores. Y se precisa ante todo, no relacionar el árbol con su entorno y por supuesto guardarse mucho de citar a los propietarios del putrefacto bosque.

 

En un régimen donde ya cerca del 70% de trabajadores se sitúan por debajo de los 1000 euros mensuales y donde el paro, los desahucios o los suicidios proletarios no hallan techo, los altavoces del capitalismo monopolista de Estado hablan una y otra vez de millones de euros evadidos, blanqueados, desaparecidos, defraudados, en definitiva robados al pueblo trabajador por la inacabable serie de delincuentes políticos de turno. Resulta una maniobra grotesca que un modo de producción que compra y vende la mercancía fuerza de trabajo en la base misma del régimen, trate de evadirse de cualquier responsabilidad estructural en las diferentes prácticas corruptas que afectan a sus servidores políticos, sindicales, judiciales o policiales. Por más que se empeñen, el capitalismo desde que es tal, no puede funcionar sin poner en marcha las palancas de la corrupción en toda su estructura y superestructura. El capitalismo -en crisis o sin ella-, no es más que la representación material más pura de la corrupción económica, política e ideológica.

 

Por ello resulta penoso que cale entre buena parte del pueblo trabajador, el mensaje falaz y alienante entorno a mágicas recetas “contra la corrupción”; ya sea a través de cambios de gobierno y reformas sistémicas (oportunismo), ya sea a través de la mitología burguesa que sin rubor alguno afirma que “la vida es así, no hay nada que hacer, todos somos corruptos”.

 

Nos entretienen con supuestas “revelaciones”, donde los partidos y sindicatos del régimen son “financiados de forma irregular”, como si tal cosa no sucediera ya desde 1977. Con individuos con larga experiencia y trayectoria al servicio de la oligarquía española que se topan de repente con millones de euros en Suiza, también como si tal cosa fuese una “novedad histórica”. Sabedora de su inferioridad numérica y de su carácter puramente parasitario, la oligarquía financiera se esconde tras su Estado, lo pone a su entero servicio, a fin de no revelar que es precisamente ella la que paga la fiesta de los corruptos al objeto de seguir maximizando beneficios, ley universal de la que no puede ni quiere desprenderse. ¿Qué poden representar los 3%, las cantidades desorbitadas inyectadas en los diferentes partidos y sindicatos burgueses, las desviaciones de capitales, las numerosas cuentas en paraísos fiscales, sino un mecanismo estructural del sistema? Un auténtico ejército de políticos, jerarcas sindicales, jueces, fuerzas de orden público o altos funcionarios que bendicen y aplican las leyes que el IBEX-35 les dicta. Un IBEX, por cierto, con gran presencia catalana; “el camino a Ítaca” está lleno de aventuras financieras.

 

Así pues, bajo esta sobredosis de “información de corruptos” y esta inacabable exposición de fauna delincuencial (cabezas de turco ya amortizadas), el 15 de julio de 2013 –en medio de un silencio sepulcral- nos enteramos que los grandes corruptores, los grandes patrones capitalistas del régimen citaban a su gestor político –el actual Presidente del Gobierno español- en la Moncloa. Allí mismo, los señores Alierta (Telefónica), Sánchez (Iberdrola), Fainé (Caixabank), Brufau (Repsol), González (BBVA), Del Pino (Ferrovial), o Roig (Mercadona), entre otros, daban renovadas instrucciones a su títere político del momento. Bajo la cómica mascarada del “Consejo Empresarial por la Competitividad”, la plana mayor del capitalismo monopolista de Estado – más conocida como “marca España”-, instaba al Presidente de su Gobierno a acelerar la depauperación de la clase trabajadora y clases populares. Las órdenes claras y nítidas; intensificar la esclavitud asalariada en el sector privado (“reforma laboral”), el estrangulamiento de los trabajadores jubilados (“reforma del sistema de pensiones”), así como el despido masivo de trabajadores en la función pública (“reforma de la administración”).

 

No es necesario decir que el Presidente del Gobierno de la oligarquía, al finalizar tan magna reunión de pastores, asintió obediente y agradecido, asegurando que cumplirá con “su programa”, tal y como está haciendo hasta el día de hoy. Evidentemente tampoco se habló de la monstruosa evasión fiscal de los monopolios allí reunidos ni de les SICAVs de las que gozan sus directivos. Así pues, mientras los grandes corruptores marcaban el camino al gran corrupto, los consorcios mediáticos burgueses seguían entreteniéndonos con un tal Bárcenas.

 

Es necesario erigir la sólida estructura de poder proletario entorno a la Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores, es urgente la consolidación de un Frente Único del Pueblo si queremos ser capaces de enfrentar las criminales embestidas de un Estado burgués putrefacto que nos quiere situar en nuestra casilla de salida en la historia; el siglo XIX.

 

Frente a la realidad explotadora, corrupta y alienante del imperialismo, es necesario organizar la revolución socialista en todos los frentes. Sólo el socialismo puede poner las bases indispensables para erradicar la corrupción, sólo el socialismo puede destruir de raíz las relaciones de producción capitalistas.

 

 

PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA

logopcoc


 

Castellano




No a la justicia burguesa

La abogacía del Estado pide dos años de cárcel para Sánchez Gordillo y Diego Cañamero por la ocupación realizada hace un año de la finca Las Turquillas de propiedad militar, así como un año y seis meses de cárcel a 50 compañeros del SAT por los mismos “delitos”.

EL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL muestra, una vez más, su solidaridad con los compañeros imputados, a la vez que llama a los trabajadores y a todos los sectores populares a manifestar su repulsa contra la justicia burguesa, que en la hora presente y en casos gravísimos de corrupción estatal se revela como una de los más firmes pilares del régimen de explotación capitalista, asediando a quienes no se resignan con el actual estado de cosas y luchan por transformar las condiciones de las clases trabajadoras, mientras descaradamente pone camino de rosas a los verdaderos delincuentes sociales: al gran capital y a sus instituciones.

Cuando la ley machaca a los hijos del pueblo, esa ley debe ser abolida por la lucha, vulnerada con la rebeldía. En esa dirección los comunistas estaremos siempre al lado de quienes se rebelan contra lo establecido por ser lesivo a los intereses del pueblo trabajador.

¡CON LOS COMPAÑEROS DEL SAT!

¡NO A LA JUSTICIA BURGUESA!

¡VIVA LA UNIDAD DE LAS CLASES TRABAJADORAS!

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

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La última expresión oportunista del PCA-PCE: “ocupar tierras’ para engañar al pueblo y resolver cuitas internas

El pasado sábado 8 de junio, y bajo la consigna “por un banco público de tierras para Andalucía”, cargos públicos y dirigentes del Partido Comunista de Andalucía (PCA-PCE), ‘ocuparon’ de manera simbólica fincas en Montemayor (Córdoba), Lepe (Huelva), Campillos (Málaga) y Badolatosa (Sevilla). Según manifiestan, esa jornada se incardina en una campaña de movilizaciones por la reivindicación de “una reforma agraria integral basada en el principio de soberanía alimentaria, que sirva para modernizar este sector para permitir que miles de personas sin empleo puedan trabajar en el campo y evitar que la acumulación de tierras por parte de muy pocos propietarios siga siendo una causa más de paro y pobreza”, instando el PCA “a la Junta a legislar para garantizar que el campo andaluz tenga ese carácter social”; curiosa petición la realizada a la Junta de Andalucía, cuando son ellos, el Gobierno de la misma.

El planteamiento realizado por el PCA es propio de la socialdemocracia, otorgando al estado burgués un papel neutral con capacidad de solventar los problemas de los explotados, como la cuestión de la tierra, legislando para personas como ellos expresan, en concreto aquéllas sin empleo. Para el PCE, el análisis de clase y, consecuentemente, la concepción clasista del estado, pasó a mejor vida hace ya muchas décadas, contemplándose nuevamente en este asunto. El PCE nuevamente demuestra que ni es marxista, ni mucho menos leninista, sino que abraza la ideología burguesa, siendo, consecuentemente, una fuerza enemiga del proletariado.

En la reivindicación expresada se habla de Banco Público de Tierras, pero no se dice nada de expropiaciones, ni de la forma de explotación de esa tierra de tal forma que genere empleo y se satisfaga la soberanía alimenticia, ni tampoco se explica cómo se van a planificar los recursos económicos para hacer productiva esa tierra. En consecuencia, lo planteado por el PCA-PCE no pasa de ser palabrería hueca y vacía, y es un nuevo engaño al Pueblo Trabajador.

La burguesía ha sido incapaz de resolver la cuestión de la tierra. Bajo el capitalismo monopolista de estado, el problema, lejos de resolverse, se agranda, pues las políticas agrarias diseñadas por los monopolios potencian la concentración de las tierras en manos de un puñado de terratenientes; aplicando el gobierno andaluz, disciplinadamente, estas políticas.

Para resolver la cuestión de la tierra es necesaria una reforma agraria antilatifundista y antimonopolista; expropiando las tierras a los terratenientes y socializándolas, aplicando planes que doten de los recursos económicos necesarios a los trabajadores para poner a producir la tierra, así como para industrializar el agro y procesar el fruto arrancado a la tierra y, también, planificar la producción. Y todo ello es imposible bajo el capitalismo y su marco jurídico emanado de la Constitución de 1978, que impone a sangre y fuego la economía capitalista de mercado. Marco jurídico defendido por los dirigentes del PCA-PCE, como el portavoz de IU en el Parlamento Andaluz, Antonio Castro, cuando en el pasado mes de mayo señalaba que “IU exprimirá el marco legal para defender los derechos de la mayoría”.

Este movimiento del PCA-PCE juega con la necesidad de los braceros, jornaleros y demás trabajadores del campo, envileciendo la acción de la ocupación de las tierras; con el único objeto de satisfacer sus intereses partidarios que están en las antípodas de los intereses del proletariado en general, y de los trabajadores del agro en particular. Y es que estas falsas ocupaciones son realizadas por el PCA-PCE con objeto de sacar la fotografía y de conseguir mayores apoyos de cara a la Asamblea Andaluza de IU, en la que habrá una candidatura del PCA – oportunistas que gustan gobernar con el PSOE – y otra de aquéllos que están contra el PCA –pero que son iguales de oportunistas y traidores al proletariado– tras la que está CUT-BAI y cuya cabeza visible es Encarnación Milla –que formó parte de un gobierno municipal que, durante años, gobernó la localidad de Carmona con el Partido Popular como socio de gobierno. Máxime cuando PCA-PCE se halla en un proceso de descomposición interna considerable, basta mirar para ello lo acontecido tras el XI Congreso del PCA en Sevilla –supuesto fortín de dicha formación- donde una parte de la organización impugnó dicho Congreso denunciando múltiples irregularidades; por no hablar de la corrupción que salpica a los dirigentes de dicha organización.

La solución a los problemas del proletariado, ya sean de la ciudad o ya sean del campo, sólo vendrán de la mano del socialismo y éste es obra de la clase trabajadora. Quienes hablan de exprimir el marco legal imperante, acatar la Constitución como marco y moverse dentro de élla, así como jugar a la democracia burguesa y fortalecerla, está condenando al proletariado a su muerte. El proletariado, para avanzar, debe organizarse y desarrollar sus órganos de poder, y en esa labor, el Partido Comunista Obrero Español centra sus esfuerzos en la construcción del Frente Único del Pueblo.

COMITÉ REGIONAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL EN ANDALUCÍA

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Se avecina un nuevo pacto entre imperialistas y oportunistas

Desde la entrada de pleno en el período de crisis general del capitalismo –finales del siglo XIX-, la burguesía no ha escatimado esfuerzos a la hora de intentar “estabilizar” un modo de producción que es, por esencia, inestable y anárquico. Un sistema que, cegado por la ley universal del máximo beneficio capitalista, fundamenta su dominio en la propiedad privada sobre los medios de producción, arrancando el ciclo de acumulación de capital a través de la explotación del trabajo asalariado. Como decimos, ha sido una preocupación constante de los capitalistas, el intentar –vanamente- amortiguar las contradicciones irresolubles por las que discurre el modo de producción capitalista, con mayor intensidad en su etapa agonizante y putrefacta. La historia del siglo XX, plagada de conflictos bélicos interimperialistas y de repetidas y profundas crisis, así como de revoluciones triunfantes y de otras ahogadas en sangre, pone de manifiesto la ficción de un capitalismo “planificado y pacífico” (tesis imperialista), o algo aún más inverosímil, la de un capitalismo “controlado y de rostro humano” (tesis oportunista). Ambos posicionamientos, emanados de la ideología dominante burguesa, pretenden saltar por encima de la lucha de clases, presentando un Estado hegeliano “por encima de los intereses contrapuestos de las clases sociales”. Concepciones de claro contenido idealista y acientífico, que solo pretenden alargar la agonía del pueblo trabajador para beneficio de unos pocos explotadores y parásitos.

  

 Ni siquiera con la poderosa fusión de los grandes monopolios al Estado burgués, poniendo a éste último a su entero servicio, ha podido la oligarquía financiera “estabilizar” un régimen opresivo que mata a decenas de millones de seres humanos, mientras sobreexplota y pauperiza a otros tantos. Lejos de “amortiguar” y “controlar” las profundas contradicciones por las que discurre el reino del capital, el capitalismo monopolista de Estado no ha hecho otra cosa que agudizarlas progresivamente. Cada conflicto bélico imperialista, regido por la inevitable lucha por nuevos recursos y corredores energéticos, somete con brutalidad a pueblos enteros. Cada crisis capitalista de sobreproducción, retuerce con saña los grilletes del proletariado y el pueblo trabajador. No hay y no puede haber vuelta atrás cuando el imperialismo muestra su senilidad histórica, cuando la oligarquía financiera ya sólo puede ofrecer recetas netamente reaccionarias. Toda “alternativa” que se aleje de la revolución social y la dictadura democrática del proletariado –socialismo-, no hace más que reforzar los engranajes de un régimen insostenible.

 Por ello, desde esta contextualización histórica, nos resultan tan familiares los “grandes pactos por la cohesión social” entre imperialistas y oportunistas, tan publicitados hoy como ayer por los jerarcas políticos y sindicales del Reino de España. No en vano, ambas caras de la misma moneda, de la misma dictadura capitalista, se nutren de los excedentes generados por las guerras imperialistas y la explotación asalariada de la clase trabajadora. Desde la santa alianza de Bernstein o Kautsky con la gran burguesía del Rürh y los junkers germanos (II Reich), hasta llegar a la no menos santa alianza de las jerarquías oportunistas adscritas a la UE imperialista y demás satélites que giran en torno a la misma (CSI, BCE, CE, FMI, BM, OTAN, OCDE), la clase dominante no ha escatimado esfuerzos a la hora de que sus fuerzas políticas y sindicales blinden la superestructura de su dictadura de clase. Estos alquimistas del capital, conscientes de que su tiempo se agota, pretenden “reformar” lo que ya a todas luces aparece irreformable, a fin de mantener y expandir sus espurios privilegios a costa del sudor y la sangre de millones de trabajadores.

 En la actualidad, esta clásica maniobra de “pacto y conciliación” entre parásitos, explotadores y oportunistas, vuelve a planear por las usinas burguesas del régimen capitalista español. Ante un Gobierno incapaz, una oposición descompuesta y unas centrales sindicales desacreditadas, los monopolios industriales y financieros se afanan en tejer un nuevo “pacto nacional” para “hacer frente a la crisis” económica, política e ideológica. Y lo hacen, una vez más, confiados en una correlación de fuerzas que saben favorable, a pesar de la devastadora crisis capitalista en la que nos encontramos inmersos. Ante un movimiento obrero y sindical todavía atomizado y un movimiento comunista en lenta reconstrucción, la autopista de la esclavitud asalariada se les muestra abierta de par en par, ya sin ni siquiera peajes de ningún tipo. La clase dominante, especialmente en procesos de crisis, no sólo centraliza la producción y los capitales intensificando así sus propias contradicciones, sino que además precisa la centralización y concentración de su casta política y su cohorte de lacayos oportunistas, a fin de imponer sus intereses sobre las mayorías productivas y emboscar su descrédito popular. Base económica y superestructura se interrelacionan dialécticamente, el Estado burgués se cierra en un solo puño para profundizar su ofensiva frente al pueblo trabajador.

 Así ha venido sucediendo a lo largo de la historia. Buena prueba de ello fue la reconfiguración del régimen tras la crisis acaecida tras el tránsito del régimen fascista a la democracia burguesa a finales de los años 70. Cabe no olvidar los lodos que nos trajeron estos barros. Desde los Pactos de la Moncloa hasta el II Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva, el imperialismo y las fuerzas oportunistas no han cesado en cerrar acuerdos y pactos a fin de intentar “estabilizar” y “amortiguar” la conflictividad inherente a todo modo de producción capitalista. Con todo, después de 40 años de “pactos”, partiendo de una constitución burguesa desvergonzadamente capitalista, una realidad histórica objetiva salta a la vista: la clase trabajadora no ha cesado de perder derechos y condiciones -duramente arrancados a la burguesía-, tras cada pacto suscrito por el Gobierno, la oposición, patronal y las traidoras cúpulas sindicales, engordados todos ellos a través de las millonarias subvenciones del capital monopolista, que premia con generosidad toda labor de “contención y cohesión social”.

 Veamos sólo algunas reseñas no exhaustivas de la historia “pactista” y traicionera que nos ha llevado al momento actual que vivimos:

  1. 1977. Pactos de la Moncloa; se impone la “flexibilización del mercado de trabajo”, la pérdida de negociación colectiva y se reconoce el despido libre. Se procede al “control de la inflación” a través de la congelación salarial, poniendo en el punto de mira a sectores como el textil, el naval o el siderometalúrgico. Se ponen las bases para el trasvase sistemático de la riqueza generada por los trabajadores hacia el capital.

  1. 1979. Acuerdo Básico Interconfederal (ABI). Se fija un tope salarial del 13% y la posibilidad de las empresas endeudadas de bajar sueldos a su antojo. Se traslada el peso de la negociación colectiva de los Comités a las secciones sindicales, poniendo las bases del Estatuto de los Trabajadores.

  1. 1980. Estatuto de los Trabajadores. Se abre de par en par la entrada a degüello del trabajo temporal y se refuerza el poder patronal en los procesos de trabajo, además de blindar todas las medidas antiobreras recogidas desde 1977. Entre otras; facilitación del despido, fijación del salario mínimo por debajo del coste de vida, establecimiento de la jornada laboral más larga de Europa (43 horas semanales), o la reducción de los ámbitos de negociación de convenios, entre otras.

  1. 1981. Acuerdo Nacional de Empleo. Por primera vez desde 1974, la tasa de crecimiento del salario medio por trabajador resulta negativo (incrementos salariales por debajo de la inflación). Además disminuye la cobertura económica y temporal de los desempleados y se aceptan los despidos improcedentes.

  1. 1984. Acuerdo Económico y Social. Primera reforma del Estatuto de los Trabajadores. Reales decretos sobre contratación precaria; a tiempo parcial, aprendizaje, prácticas.

  1. 1992. Medidas Urgentes de Fomento del Empleo y Protección por Desempleo. El “Decretazo”. Progresivo proceso para la eliminación de la protección por desempleo; ampliación del período mínimo de cotización y reducción de cuantías, además del endurecimiento de los requisitos para acceder a la prestación.

  1. 1993/1994. Reforma del Estatuto de los Trabajadores. Medidas Urgentes para el Fomento de la Ocupación. Legalización de la cesión de trabajadores (ETT). Abaratamiento del despido, desregulación de las condiciones laborales en pos de la “competitividad, la flexibilidad y la generación de empleo”. 1/3 de los asalariados quedan sometidos a unas condiciones laborales totalmente precarias.

  1. 1997. Acuerdo Interconfederal para la Estabilidad en el Empleo. Acuerdo Interconfederal sobre Negociación Colectiva. Acuerdo sobre Cobertura de Vacíos.

  1. 2002. Nueva reforma laboral por “Decretazo”. Liquidación de los salarios de tramitación.

  1. 2006. Nueva reforma laboral. Con la excusa de frenar la temporalidad, se precariza la contratación indefinida.

  1. 2011-2012; Nueva Reforma laboral que, básicamente, viene a cerrar el círculo de la esclavitud asalariada larvado durante décadas.

 Como se puede comprobar, al calor de las repetidas crisis de sobreproducción y la desmovilización del movimiento obrero, el capital logra pacto a pacto la sumisión más descarnada del trabajo a sus intereses, consolidándose en los mercados internacionales. Y su herramienta predilecta -el “pacto social” como mero reflejo superestructural de la base económica-, le ha servido para maximizar sus beneficios a costa de incrementar los grados de explotación de la clase trabajadora, empleada, desempleada, joven o jubilada. Ayer gota a gota, hoy a chorro abierto, imperialistas y oportunistas (capitalistas), pacto tras pacto, reconversión tras reconversión y reforma tras reforma, no han hecho otra cosa que esquilmar a los trabajadores. Ello no hubiera sido posible sin el imprescindible trabajo de zapa de las cúpulas sindicales, sin la consciente desmovilización y enajenación del proletariado fruto de la orfandad de Partido Leninista. Cabe no olvidar que tras cada pacto rubricado por las fuerzas vivas del régimen, éstas han recibido oportunamente ingentes cantidades de capital y prebendas de todo tipo a fin de consolidar al Estado burgués como efectiva maquinaria al servicio del capital monopolista.

 Esta depauperación y sobreexplotación “pactada” de la clase obrera, infló de deudas a las familias trabajadoras, que tras más de 3 décadas de “diálogo social” y de espejismos capitalistas de “bonanza” -a base de generar una economía dominada por el capital financiero-, se vieron obligadas a vivir a crédito tras las constantes pérdidas de poder adquisitivo y la voladura controlada de prácticamente todos los derechos laborales y sociales conquistados por el proletariado tras largas luchas. Es bien sabido que el capitalismo no produce para satisfacer necesidades, sino para maximizar beneficios. Roto el chorro de crédito en 2008, “la magia del dinero gratis” empezó a esfumarse. Y la historia volvió a repetirse, como dijera Marx, primero como farsa y después como tragedia; de nuevo las fuerzas productivas fueron tensionadas y destruidas, mientras la nueva bomba antiobrera -Reforma Laboral de 2012-, se abría paso sin complejos, legalizando la esclavitud asalariada.

La oligarquía financiera cuando huele la sangre proletaria va hasta el fondo en su proceso de vampirización, más aún cuando comprueba como el movimiento obrero se muestra incapaz de confrontar organizadamente tal ofensiva, que no tiene otro objetivo que situar a la clase trabajadora en el mismísimo siglo XIX. Así, resulta comprensible que importantes capitostes del IBEX35 y la CEOE, auténticos amos y señores del Estado burgués español, den rienda suelta a su ilimitada imaginación antiobrera, defendiendo abiertamente en los últimos días no solo el fin de los convenios, sino incluso del propio Estatuto de los Trabajadores o la no menos burguesa Ley de huelga. Son éstas sus posiciones de partida para el nuevo “pacto social” que se aproxima. Y mientras el Gobierno asiente obediente, la oposición socialdemócrata y los jerarcas sindicales del régimen no le van a la zaga; llevan meses mendigando un pacto, precisamente, con estos mismos enemigos del pueblo trabajador. En última instancia, ante un descrédito evidente de la institucionalidad burguesa al calor de la crisis capitalista, imperialistas y oportunistas pretenden que la esclavitud asalariada y la voladura de derechos conquistados tras largas luchas proletarias se lleven adelante “en paz”, y para ello se precisa la bendición de los que han hecho de la traición una forma de vida; PSOE, IU, UGT o CCOO.

 En pleno año 2013, después de 36 largos años de “consensos, acuerdos y pactos” por la “estabilidad”, el “empleo”, la “contratación indefinida” y demás eufemismos vergonzantes que solo han contribuido a generar más inestabilidad, más paro y más temporalidad, hoy la institucionalidad burguesa ya no puede esconder su acelerada putrefacción, aunque se empeñe en hacernos tragar ruedas de molino. 36 años de “cohesión social” entre imperialistas y oportunistas, han larvado este cuadro socio-económico aberrante; casi un 70% de trabajadores asalariados por debajo de los 1000€ mensuales (1/3 de ellos sin siquiera llegar al miserable SMI de poco más de 600€), un 40% de autónomos y más de un 25% de pensionistas en riesgo de pobreza, 2 millones de hogares obreros sin más ingresos que la caridad, más de medio millón de trabajadores saliendo al extranjero para sobrevivir, casi 200.000 desahucios anuales, 3 millones de niños en riesgo de exclusión social, pensiones vergonzosas y de miseria (media de 750€, estando el 81% de las mismas por debajo de 1000€), más de 6 millones de desempleados (tasa del 27%) o 3300 suicidios anuales, certifican el “éxito” del pactismo traidor y la “cohesión social” que es capaz de ofrecer este modo de producción caduco y putrefacto.

 36 años de éxito rotundo para imperialistas y oportunistas, 36 años de derrota en todos los frentes para la clase trabajadora y clases populares.

 Prácticamente 4 décadas de “diálogo social” por la miseria, la sobreexplotación, la enfermedad y la muerte de la clase obrera. Hoy los propietarios del Estado español, a través de una CEOE envalentonada, ya se atreve a proponer la derogación del propio Estatuto de los Trabajadores, toda vez que ya han arrasado con convenios y condiciones laborales mínimas. Ya ni siquiera les sirve la legislación burguesa rubricada por ellos mismos en los años 80. Vista la falta de respuesta organizada y de clase, y empujados por las leyes universales que definen al sistema capitalista, profundizan su ofensiva con el único límite que marca la normativa laboral del siglo XIX. Y justo en el momento en que más imprescindible se hace la unidad y solidaridad obrera, el oportunismo sale raudo y veloz a servir a sus amos –como siempre han hecho-, fabulando con “medidas sociales” que sólo buscan una legitimación perdida.

 Mientras UGT y CCOO mendigan desde hace meses otro pacto por “el empleo, la estabilidad y el crecimiento” con su Estado, el brazo socialdemócrata del imperialismo (PSOE) ya prepara sus “recetas sociales”, implorando a su vez un “pacto nacional” con uno de los Gobiernos más reaccionarios del régimen, intentando así frenar su caída libre. Si la farsa fueron los Pactos de la Moncloa de 1977, el conjunto de trabajadores tenemos la obligación moral de frenar en seco la tragedia que se avecina y que ya habita en nuestros centros de trabajo y barrios. En plena etapa imperialista, la única receta para poner fin a esta tragedia cotidiana, sólo puede venir del socialismo. Esto es; de la destrucción total del capitalismo monopolista y su aparato represivo estatal y el establecimiento de la dictadura revolucionaria del proletariado.

 Unos desean aplicar la terapia capitalista por vía directa y sin anestesia, tal y como se está aplicando. Otros mendigan más capital para sus corruptas gestorías, suplicando un poco más de tiempo y “acuerdos” para aplicar la terapia “pacíficamente”, a fin de no “generar tensiones sociales”. Todos forman parte de la cofradía del santo capital, al que veneran y creen eterno e inmutable. El oportunismo va más allá e incluso es capaz de encontrar en la dictadura capitalista extraños “rostros humanos” mientras los trabajadores se ahorcan antes de ser desahuciados, se declaran en huelga de hambre o se queman a lo bonzo en entidades bancarias. En definitiva, como fieles servidores de los intereses burgueses, todos brindan -pacto tras pacto-, por la propiedad privada de los medios de producción y la explotación asalariada, que tan buenos dividendos les proporciona.

 Es imprescindible que ante la avalancha antiobrera que nos somete, con especial sutilidad “pactista” desde 1977, los trabajadores rompamos de una vez por todas con nuestro aislamiento y división, pues como queda patente el capital no duda un instante a la hora de concentrar sus fuerzas, poniendo al Estado burgués a su entero servicio para arremeter contra las masas laboriosas. Los puntales del capitalismo monopolista de Estado andan buscando un nuevo y mayor “consenso”, imprescindible para justificar el crimen diario cometido contra los trabajadores. El gran capital ya ha dado la señal, la Corona lo anuncia, los jerarcas sindicales del régimen lo imploran, la oposición lo anhela, el Gobierno lo necesita. El ciclo IBEX35-CEOE-PPPSOEIU-UGTCCOO anda bien engrasado desde 1977. La cuestión es ¿a qué esperamos, siendo más y mejores, para tejer nuestra propia e imprescindible unidad proletaria desde la base? ¿Acaso existe otra alternativa real ante la realidad material que vivimos?

No extraña que algunos viejos obreros afirmen hoy que tenían mejores condiciones bajo el régimen fascista que bajo la democracia burguesa. Aquellos trabajadores, en base a la unidad, la solidaridad y la politización arrancaron importantes conquistas mediante su organización y combatividad clasistas. Hoy, aquél sujeto histórico revolucionario anda vapuleado, mientras aquellas condiciones y derechos duramente conquistados, han sido liquidados, traición a traición, hasta llegar a nuestros días. Comprendemos bien la perplejidad del viejo obrero que enfrentó la barbarie fascista y hoy constata como sus hijos y nietos, heredan puestos de trabajo de esclavos o son lanzados al pozo del desempleo, sumidos en el temor y el aislamiento suicida.

 A la división, desorganización e individualismo esparcidos entre el proletariado por la ideología dominante burguesa, el PCOE responde con un firme llamamiento a la unidad y la solidaridad de la clase obrera, pilares básicos hacia la edificación de un combativo movimiento obrero que se sepa dueño de su destino como sujeto histórico revolucionario, capaz de reconstruirse como “clase para sí” y caminar firme y decidió hacia su emancipación social. Capaz de construir sus propias instituciones democráticas proletarias, fundido entorno a su vanguardia proletaria y consciente de la necesidad de mandar al basurero de la historia a este modo de producción agotado. Un movimiento obrero capaz de mandar al basurero de la historia a los imperialistas y sus lacayos oportunistas, “pactistas” profesionales que ya sólo en la expansión irrefrenable de la miseria y la sobreexplotación hallan su execrable supervivencia.

 Ya no hay tiempo ni espacio para reivindicar mejoras en unos convenios que han quedado reducidos a papel mojado, para plantear conflictos aislados abocados al fracaso, para mendigar pactos infames ni seguir creyendo en fraudulentos capitalismos “con rostro humano”.

 Unir, organizar y dirigir a las fuerzas proletarias y populares hacia el socialismo. Construir el Frente Único del Pueblo en base a la Asamblea de Comités, Delegados y Trabajadores. Trabajar sin descanso por la consolidación de la Central Única de Trabajadores. He ahí los objetivos estratégicos irrenunciables del Partido, única vía para derrocar la barbarie imperialista que siembra de explotación, miseria y enfermedad nuestros centros de trabajo y barrios.

 

¡No más pactos contra el pueblo trabajador!

¡Sin tregua al imperialismo, sin tregua al oportunismo!

¡Por las Asambleas de Comités, Delegados y Trabajadores y el Frente Único del Pueblo, construyamos poder popular!

¡Construyamos socialismo!

 

 Comisión de Movimiento Obrero y de masas del Partido Comunista Obrero Español




Sobre el VI encuentro andaluz de solidaridad con Cuba

El Partido Comunista Obrero Español (PCOE) quiere manifestar que no participará en el VI Encuentro Andaluz de Solidaridad con Cuba que se celebrará los próximos días 18 y 19 de mayo en Málaga, tal y como manifiesta el blog de los organizadores dicho evento.

Nuestro Partido recibió el pasado 1 de mayo un correo electrónico como carta de invitación a este Encuentro, en el cual no existían datos específicos de las actividades ni de los ponentes, por la que nos solicitaban confirmación al acto. Con fecha 11 de mayo, a una semana de dicha actividad y para nuestra sorpresa, aparece en el citado blog el nombre de nuestro Secretario General como participante en dicho evento, sin que nuestro Partido haya expresado en ningún momento, ni confirmado, su intención de participar en él.

 A la vez, aparecen por primera vez los ponentes: Willy Meyer, José Luis Centella o Diego Valderas, todos ellos pertenecientes a los sectores oportunistas que desde las instituciones del Estado venden y oprimen a la clase obrera española.

Así mismo, reafirmamos nuestra solidaridad con la Revolución Cubana. Una solidaridad de pueblo a pueblo y de partido a partido como hemos manifestado en innumerables ocasiones.

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL.

 




Ante lo acaecido el 25A

La realidad es testaruda y vuelve a confirmar la justeza de nuestros análisis (en concreto, de este http://goo.gl/VqqGP ). Las contradicciones inherentes al sistema capitalista siguen agudizándose, y en el transcurso de la lucha de clases se van cayendo las caretas de los claudicadores en la lucha de la clase obrera.

El 25 de Abril vimos como buena parte de los movimientos sociales, y partidos pretendidamente comunistas, daban la espalda a una convocatoria que, a pesar de ser un fracaso en asistencia -en relación a lo que se esperaba-, consiguió reunir a algunos de los elementos más combativos y conscientes de la clase obrera madrileña. 15M, DRY, PCE-IU, CCOO-UGT, PCPE, etcétera se posicionaron claramente en contra u obviaron esta movilización. ¿Por qué?

 

La realidad es que estos movimientos sociales, partidos y sindicatos están dominados – y domados – ideológica y políticamente por la pequeña burguesía proletarizada y por la aristocracia obrera. Estos sectores, de ideología netamente burguesa, sólo aspiran a recuperar sus estándares de vida previos al período de crisis de sobreproducción capitalista, sueñan únicamente con volver a ese efímero espejismo que fue aquel período de ‘bonanza’. Por eso en sus consignas, proclamas y peticiones – pues ni siquiera son exigencias – nunca sobrepasan los límites impuestos por la lógica del capital ni el marco democrático-burgués.

Por otro lado, conociendo los terribles datos de paro – más de 6.200.000 parados – y miseria – más de 1.700.000 hogares con todos sus miembros desempleados – en el Estado español, es obvio que la clase obrera buscará nuevas alternativas en lo que a movilización se refiere – rodeos/asedios al congreso, escraches, etc. -. El 25 de Abril asistimos a uno de esos tenues intentos de los elementos más combativos de la clase obrera, vimos cómo empiezan a comprender, poco a poco, que dentro del capitalismo no hay solución.

Pero es precisamente esto lo que los oportunistas de derecha y los izquierdistas no comprenden. Los primeros piensan que las masas caerán en sus brazos si participan en la retaguardia de todas las reivindicaciones economicistas; los segundos creen que la vanguardia ha de tirar de las masas, no entrelazádose con ellas, sino estimulándolas externamente, usualmente con violencia. Ambas tácticas son completamente antileninistas, por ello no han dado ni darán nunca resultado. El PCOE en Madrid es plenamente consciente de lo necesarios que son estos elementos avanzados que otean el horizonte y, ahora, tímidamente, intentan ir más allá. Estos sectores avanzados – los obreros más intrépidos de cada centro de trabajo, los estudiantes que muestran mayor arrojo, nuestros vecinos más entregados en las luchas barriales, etc. –  han de ser ganados para la causa del socialismo científico, pues serán los eslabones intermedios que unan efectivamente al Partido con las masas.

El Partido Comunista, estandarte de la unión del movimiento obrero con la vanguardia portadora del socialismo científico, no puede tampoco prescindir de estos movimientos espontáneos si realmente aspira a realizar la revolución socialista. De igual manera, es esencial tener claro y presente en todo momento que estos movimientos espontáneos nunca llegarán a ostentar posturas revolucionarias por sí solos, como apuntábamos en el análisis previo a la convocatoria. Será cuando, elevados y dotados de una organización consciente y consecuente, dirigidos por la ineludible vanguardia del proletariado, podremos enfrentarnos de forma eficaz a nuestro enemigo antagónico en los tres aspectos de la lucha: el ideológico, el político y el económico.

Del mismo modo, es vital comprender la necesidad de edificar el Poder obrero, fuerte y expandido por cada rincón de las ciudades y del campo, capaz de confrontar con el Estado burgués. A medida que desarrollemos el poder popular, emanado directamente desde cada centro de trabajo, de estudios y barrios, constituiremos los órganos de poder que conformarán y dirigirán el futuro Estado Obrero. Esta dualidad de poder existente entre la máquina estatal burguesa y el gérmen del Estado Socialista – dirigido por la vanguardia del Proletariado -, supondrá la posibilidad de la confrontación directa con nuestro enemigo antagónico, y por ende, la toma del Poder por parte del trabajador. El fin de la explotación y de la barbarie, el advenimiento del Socialismo.

Entendemos, como no podía ser de otra forma, que ésta es una taréa hercúlea, y que para su consecución es indispensable, además de la constante lucha encarnizada contra el revisionismo y el oportunismo, la unidad de la vanguardia teórica.

Por todo lo anteriormente expuesto, desde el PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL en Madrid, hacemos un llamamiento a todos los comunistas del Estado a engrosar las filas del PCOE para luchar consecuentemente por el Frente Único del Pueblo; por el Socialismo.

 

¡POR LA EMANCIPACIÓN DE LA CLASE OBRERA!

¡POR EL FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

¡POR EL SOCIALISMO!

¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!

 Partido Comunista Obrero Español en Madrid. 




De la relación entre el Capital y los charlatanes del parlamento burgués. El Socialismo es la única salida

ENDESA coloca en la comisión directiva a uno de los padres de la constitución española, Miguel Roca

“Dime quién te recompensa y te diré a quíén sirves”, podríamos decir de las figuras históricas de la “transción” del fascismo a la democracia burguesa, ambas formas de manifestación de la dictadura de la burguesía, en España. Por mucha propaganda de los medios de comunicación burgueses que los ensalze y eleve día tras día a los templos de la política desde hace más de 35 años los hechos desenmascaran a quién beneficia y para quién se hizo la Constitución de 1978, construida por PCE-IU entre otros y alabada también por la “izquierda” del parlamento.

El abogado-político-empresario Miquel Roca que comenzó su actividad política en el Front Obrer de Catalunya junto a los socialistas Narcís Serra y Pasqual Maragall y que más tarde se convirtió en fiel representante de los intereses de la burguesía catalana, CiU, ha sido nombrado por Endesa miembro de su Consejo de Administración1. Ya era miembro del Consejo de Administración del grupo cosntructor ACS, y secretario no consejero del Banco Sabadell (2000), de Abertis Infraestructuras, de TYPSA, de Accesos de Madrid, S.A.2 Como abogado defiende a Seguros Catalana Occidente, o a la Infanta Cristina.

 

 No es por adoración divina que los marxista-leninistas consideramos maestros a Marx y a Lenin sino por su precisión a la hora de retratar uno el capitalismo y el otro su fase superior y más avanzada: el imperialismo. Encontramos en la obra de Lenin de 1917 “El imperialismo, fase superior del capitalismo” el siguiento párrafo que describe a la perfección la alianza entre los capitalistas y sus títeres políticos del parlamento:

“La unión personal” de los bancos y la industria se completa con la “unión personal” de ambas con el gobierno. “Los puestos en los consejos de administración — escribe Jeidels — son confiados voluntariamente a personalidades de renombre, así como a antiguos funcionarios del Estado, los cuales pueden proporcionar no pocas facilidades (!!) en las relaciones con las autoridades. . . En el consejo de administración de un banco importante hallamos generalmente a un miembro del parlamento o del ayuntamiento de Berlín””

  

Para demostrar que no se trata de un hecho aislado si no todo lo contrario, es decir, un fenómeno vinculado al capitalismo, sirvan de botón de muestra estos cuantos ejemplos:

 

 

El Parlamento y los partidos del Sistema – desde el PP a IU-PCE pasando por el PSOE y los nacionalistas – son instrumentos de clase al servicio de la burguesía, compuesto por burgueses mismos y/o oportunistas – que anteponen sus intereses personales a los de la mayoría trabajadora. Estos oportunistas siempre defenderán al imperialismo y al estado capitalista, siendo enemigos jurados y declarados de la clase trabajadora. Ni el gobierno, ni la Unión Europea, ni ninguna institución burguesa van a solventar los problemas de la mayoría trabajadora mas cuando son ellos, como esbirros de la burguesía, y el sistema capitalista, los responsables de todos los males del Pueblo Trabajador. El Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a la unidad y organización de los trabajadores; todos los sectores del proletariado – jóvenes, mujer, jubilados, desempleados, jornaleros, trabajadores de todos los sectores, estudiantes, etcétera – a conformar el Frente Único del Pueblo (FUP), instrumento de poder popular mediante el que los trabajadores podremos intervenir políticamente para resolver nuestros problemas, y ellos sólo pueden ser resueltos enterrando al capitalismo y su estado burgués, que como hemos visto está en manos de esbirros de la burguesía que son traidores y verdugos contra el Pueblo Trabajador, y pariendo el Socialismo y a nuestro estado proletario donde sea la clase mayoritaria, la Clase trabajadora, quien tenga en sus manos todo el poder político y económico para exterminar la explotación del hombre por el hombre, el robo y la miseria y reprimir a aquéllos que viven a cuerpo de rey sometiendo al Pueblo y condenándolo al hambre, al paro y a la miseria.

 ¡ABAJO EL IMPERIALISMO!  

¡ABAJO EL ESTADO CAPITALISTA!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 Comité Ejecutivo del PCOE 


 1 http://www.endesa.com/es/conoceendesa/organosdegobierno/ConsejoDeAdministracion/MIGUELROCAJUNYENT

2 http://www.endesa.com/ES/CONOCEENDESA/ORGANOSDEGOBIERNO/CONSEJODEADMINISTRACION/CV_consejo/MIQUELROCA.pdf

 




La decadencia del oportunismo: finaliza el 41º Congreso de UGT

 

El modo de producción capitalista, tal y como nació y se desarrolló, morirá irremediablemente. Así sucedió, con avances y retrocesos derivados de la lucha de clases, con el esclavismo o el feudalismo. Pero igual que nos llenamos de convicción científica –materialista y dialéctica- a la hora de afirmar sin complejos el triunfo de las fuerzas proletarias y populares en su camino hacia una etapa superior del desarrollo humano –socialismo-, con igual convicción afirmamos que el capitalismo –como el esclavismo o el feudalismo, cuyos reflejos todavía brillan en algunos lugares del mundo- ni ha caído ni caerá jamás por sí mismo. La historia es rica en enseñanzas a este respecto. No bastan unas condiciones objetivas propicias para la revolución social, no basta con que nos encontremos en la etapa de la crisis general del capitalismo, no basta con que las fuerzas productivas se encuentren ya plenamente desarrolladas y moldeadas por el capitalismo monopolista de Estado. Si a estas condiciones objetivas no se les une dialécticamente el desarrollo paralelo de las condiciones subjetivas, al centro de las cuales se sitúa el Partido como vanguardia política e ideológica del proletariado, la revolución socialista sólo será un espejismo.

 

Partiendo de esta base -la de un régimen capitalista desarrollado-, hay que decir que, a pesar de los claros síntomas de putrefacción, parasitarismo y descrédito popular que hoy arrastra el oportunismo traidor tanto en el terreno sindical como político, tal oportunismo tampoco desaparecerá por generación espontánea; habrá que enfrentarlo y liquidarlo de raíz para reconstruir un movimiento obrero que todavía hoy anda a la deriva. Imperialismo y oportunismo, ya desde los lejanos tiempos del revisionista Brenstein, son una misma cosa; sin la primera no puede existir la segunda. El oportunismo revisionista, ya sea en su práctica reformista o izquierdista, no es más que ideología burguesa inoculada en el movimiento obrero. Roma sí paga traidores.

El pasado 18 de abril, en Madrid, clausuraba su 41º congreso confederal la organización oportunista -antiobrera e imperialista- UGT (CSI). Un espectáculo degradante y penoso que hubiera provocado nauseas al mismísimo García Quejido, fundador de lo que un día fue un sindicato de clase socialista. Tal teatro burgués, bajo el marco de una crisis capitalista devastadora para el proletariado, podría resumirse en palabras del mismo Cándido Méndez -reelegido Sº General vitalicio-, después de casi un cuarto de siglo asentado en la confortable butaca sindical del régimen:

“No voy a abandonar nunca la UGT”

Estas palabras de Méndez ejemplifican bien el lamentable estado de su organización, incapaz de superar su atrofia interna tras largas décadas al servicio fiel de la burguesía. Palabras que suenan a lápida mortuoria, representando una macabra metáfora de lo acaecido en el 41º congreso de su organización. O quizá a un pronto reclamo de una buena poltrona en cualquier Consejo de Administración del capital monopolista, tal y como les ha sucedido a sus antiguos compañeros de viaje tales como Fidalgo, González o Aznar.

Ese esperpento al que el oportunismo llamó 41º congreso confederal, se nutrió de 600 “delegados” que a modo de zombis, eligieron con mansedumbre y sin presentar alternativa alguna, al mismo muerto viviente al que llevan “eligiendo” sin solución de continuidad desde 1994. 18 años como padrino de UGT, funcionando a modo de jerarca sindical del régimen capitalista español, no han sido suficientes para siquiera conseguir un único voto en contra de Don Cándido. Se impuso pues, la “regeneración de UGT”; a cargo, eso sí, de una ejecutiva encabezada por Méndez y sus consiglieres, bendecida por los 600 figurantes que acudieron al velatorio de Madrid. El 86,32% de los “delegados” votaron por la única lista presentada – la del longevo extremeño-. El poco más de 10% restante, o bien no sabían votar o literalmente se quedaron en blanco, quizá para guardar las formas y no llegar a ese molesto 100% que tan poco gusta en organizaciones “plurales y democráticas” como UGT. Los congresos del oportunismo –ya sea UGT, CCOO, PSOE o IU-, siempre están bien cocinados, cocidos a fuego lento durante largos meses.

Con todo y como orgullosa organización oportunista, la “nueva ejecutiva” ugetera dejará feliz al reaccionario feminismo burgués, pues cumplirá escrupulosamente con la Ley de Igualdad. La dirección de UGT hasta 2017, pues, estará compuesta por 10 miembros, 5 varones y 5 hembras. La perfección “igualitaria”. Mientras el capitalismo rompe el espinazo a diario a la mujer proletaria, el oportunismo reinante vende la paridad de su ejecutiva como un “signo de progreso”. Nos preguntamos, ¿de qué le sirve a la clase obrera poder contar con la presencia de 10 mercenarios sindicales al servicio de la oligarquía financiera?, ¿qué importa que sean mujeres o hombres?

Ante un movimiento obrero destruido y un movimiento sindical moribundo -en gran parte gracias a la labor del oportunismo traidor de UGT-, ante millones de trabajadores pauperizados y sobreexplotados, millones más ya sin convenio, ante una crisis capitalista que ha legalizado la esclavitud asalariada mandando a millones de obreros y empleados al exilio, el desempleo o directamente al suicidio, algún ingenuo todavía podría pensar que en tan magno congreso “sindical”, se hubiera hablado de la clase trabajadora. De su terrible situación económica, política e ideológica, de su enajenación, división y desmovilización ante el ataque descarnado de la oligarquía financiera, identificando la causa originaria de tal contexto; las relaciones de producción capitalistas en su etapa imperialista.

Cabría decirle al ingenuo, obviamente, que UGT no habló de ello en su 41º congreso confederal; eso supondría tanto como reconocer el triunfo del capitalismo y por tanto del oportunismo como ideología burguesa en el movimiento obrero. Allí por tanto, ni se habló de clase obrera, ni de asalariados en huelga de hambre ni de EREs -propios y ajenos-, ni de lucha, ni de unidad, ni de solidaridad, ni de conciencia ni de tantas otras cuestiones prioritarias para el proletariado. La organización encabezada por Méndez, hace ya mucho que dejó de ser un sindicato de clase. Allí sólo se habló de UGT en tanto que tal, como pilar fundamental del régimen capitalista. Bajo una fraseología vacua y vergonzante, se habló de cómo actuar para seguir siendo una referencia de la burguesía en el movimiento obrero, de cómo “superar estos difíciles momentos” en los que el capital muestra a cara descubierta sus esencias reaccionarias, desnudando de paso a estos charlatanes oportunistas.

Así se pronunciaba el señor Méndez, seguro de su apabullante triunfo como candidatura única;

UGT se encuentra en una etapa muy difícil (…), es preciso construiruna organización con menos estructura y que funcione mejor(…) es necesario el relanzamiento industrial y la inversión en infraestructuras, el peso que tenía el ladrillo ya no lo puede tener en el futuro y hay que buscar varios sustitutos (…), hoy el bienestar de muchos años de esfuerzo se ve aplastado bajo la imposición de austeridad, austeridad y más austeridad (…) tenemos el compromiso de construir un gran consenso social y político con el que podamos defender los intereses de nuestro país (…) Es necesario igualar para crecer (poniendo a Brasil como ejemplo), así se revitaliza el mercado interno, así se combate al desempleo”.

He aquí la síntesis que cualquier jerarca del régimen podría suscribir sin problemas; “superar” un descrédito popular galopante, pedir milagrosas “inversiones” a la oligarquía financiera (tal y como si el “neoliberalismo o el capital financiero” fuera una “anomalía” del modo de producción capitalista), mendigar más tiempo a la UE imperialista para aplicar sus recetas antiobreras. En su lenguaje infantil “más crecimiento y menos austeridad”. Todo ello enmarcado en un nuevo y anhelado “pacto social” con los enemigos del pueblo a fin de “crear empleo” y defender “a nuestro país” con sus “ciudadanos”. Como colofón, el “modelo de desarrollo” a imitar por el Estado español no sería otro que el capitalismo brasileño –el de “palacios y favelas”-, allí dónde la “moderna empresa española de éxito”, Inditex, mantiene hoy día talleres de esclavos.

Tal y como si el tiempo se hubiera detenido, el oportunismo permanece inalterable en sus posicionamientos. He ahí la decadente candidatura elegida en ese 41ª congreso confederal, fiel reflejo de la putrefacción capitalista.

Como afirma nuestro Comité Ejecutivo;

El imperialismo, consecuentemente, tratará de conducir la respuesta de los trabajadores por la senda del oportunismo, o lo que es lo mismo, del reformismo. Porque es consciente que El reformismo es una manera que la burguesía tiene de engañar a los obreros, que seguirán siendo esclavos asalariados (…) mientras subsista el dominio del capital(…) Es plenamente consciente que la misión de los reformistas es dividir y engañar con algunas dádivas a los obreros, pretenden apartarlos de su lucha de clase” [Lenin]. Por ello la oligarquía se afana en subvencionar al oportunismo, cuya praxis es el reformismo y de aquí se derivan las ingentes cuantías de dinero otorgadas a las podridas cúpulas sindicales y a los partidos reformistas.”

Cuando la clase dominante desata con furia la lucha de clases al calor de una profunda crisis capitalista que retuerce los grilletes del proletariado, con mayor firmeza el oportunismo se agarra a sus valedores burgueses, evidenciando ante las masas laboriosas su traición infame a los trabajadores. Esto es los que UGT ofrece a la clase trabajadora; más pactos antiobreros, más desmovilización, más ideología burguesa, más corruptelas, más capitalismo. Ante la cruda realidad que vivimos, tratan de emboscar al capital monopolista y la estructura estatal que lo sustenta y de la que forman parte, bajo epígrafes tales como “Estado del bienestar” o “democracia”. Estado burgués y democracia burguesa que entusiasma a este sindicato al servicio de la burguesía.

Tras esta aberrante nihilismo congresual, dónde nada había que debatir, denunciar o elegir, fueron tomadas dos medidas formales de “gran importancia”, además de la aprobación de la flamante “nueva ejecutiva paritaria” encabezada por el mismo hombre de siempre. La primera es que el Secretario General de UGT ya sólo podrá permanecer en el cargo 12 años, por lo que el anciano Méndez no podrá optar al cargo en 2017. La segunda es que seguirán “movilizándose” contra los “recortes y la austeridad del Gobierno del PP”. Ya se sabe que en esa Andalucía del PSOE e IU -tan “alejada del neoliberalismo del PP”-, la clase trabajadora disfruta del “paraíso terrenal”. Allí al parecer existe un “capitalismo de rostro humano”, aunque apenas podamos distinguirlo del existente en el resto del Estado.

Bajo el aplauso de la Ministra de Trabajo –curiosamente “del Gobierno del PP”-, así como de dirigentes del PSOE, CEOE, CCOO e IU, el oportunismo clausuraba su sesión escudado por sus aliados, confirmando su adhesión inquebrantable al modo de producción burgués y capitalista. La situación en la que se encuentra la clase obrera, así como la lamentable situación que presenta el Estado español –incapaz incluso de sostener los sistemas educativo, sanitario y sociales, es decir, la reproducción de la fuerza de trabajo- son fruto de la Transición, de la democracia burguesa y del capitalismo monopolista de Estado. Fruto de todas aquellas fuerzas burguesas y oportunistas que hoy conforman el régimen; desde los herederos del nacional-catolicismo (Corona-PP), hasta llegar a los jerarcas que aprendieron a hacer de la traición un arte tanto en terreno político (PSOE, PCE, IU), como sindical (CCOO o UGT).

La decadencia y putrefacción del oportunismo, acorde al modo de producción al que sirve, pone de manifiesto la necesidad imperiosa de purgar al movimiento obrero y popular de estos elementos burgueses. Extender con eficiencia nuestra política de masas, implica desbancar al oportunismo de los Comités de Empresa, transformando estos órganos en verdaderas expresiones del proletariado, en órganos democráticos de poder popular antagónicos a la dictadura capitalista.

La solución a los problemas de la clase trabajadora no va a venir de la mano de los responsables burgueses ni de sus sicarios oportunistas. De ellos sólo pueden venir más agresiones para la clase trabajadora, más explotación y más miseria, tal y como ha puesto de manifiesto el 41º congreso confederal de UGT. La solución a nuestros problemas como trabajadores sólo puede venir de la mano de la unión y organización de la clase trabajadora como sujeto histórico revolucionario, condición necesaria para la consecución del Socialismo.

Por ello, hacemos un llamamiento a los Comités de Empresa, Delegados de Personal y trabajadores a unirse y organizarse constituyendo Asambleas de Comités, Delegadosy Trabajadores y, a éstos, a unirse con todos los sectores obreros y populares machacados por el imperialismo, como son los estudiantes, la mujer trabajadora, los jubilados, los desempleados, conformando el Frente Único del Pueblo.

¡Sin tregua al oportunismo!


¡Por las Asambleas de Comités, Delegados y Trabajadores y el Frente Único del Pueblo, construyamos poder popular!


¡Construyamos socialismo!


¡Viva la lucha de la clase obrera!

 

Comisión de Movimiento obrero y de masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)