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El verdadero rostro del estado español

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En el día de ayer, el Tribunal Constitucional del régimen suspendía cautelarmente el decreto de convocatoria de la Consulta del 9N en Catalunya, aprobado el pasado sábado por la Generalitat de Catalunya. Nuevamente, el Gobierno del Estado español no hace otra cosa que mostrar su esencia reaccionaria, negando al pueblo catalán cualquier posibilidad de expresar su voluntad como nación, poniendo de manifiesto su carácter netamente imperialista.

Este Estado de clase, montado sobre un régimen capitalista putrefacto que explota y depaupera a la clase obrera y clases populares, ni siquiera es capaz de tolerar una caricatura de decreto perfectamente asimilable por la legalidad burguesa que no representa otra cosa que una mera consulta de opinión no vinculante. Es tal el despotismo del Gobierno, que es capaz no sólo de negar el derecho a la autodeterminación de las naciones que conforman el actual Estado español, sino incluso de suspender una mera consulta popular.

Denunciamos esta nueva agresión del Gobierno del Estado contra el conjunto del pueblo trabajador catalán y nos comprometemos en la lucha por la realización de una consulta plenamente vinculante, esto es, por la defensa del derecho a la autodeterminación de Catalunya, a su separación política si así lo decidiera el pueblo catalán. Entendiendo la cuestión nacional como una parte más de problema general de la revolución proletaria y la lucha por el socialismo.

El PCOC hace un llamamiento a los trabajadores del resto de nacionalidades del Estado a fin de unir nuestras luchas en una sola, única garantía para derrocar a una misma clase dominante y a un mismo Estado burgués que nos explota y oprime, única salida para mandar al basurero de la historia tanto a aquellos que hurtan el derecho democrático a la autodeterminación de las naciones, como a aquellos que hacen de tal inalienable derecho una caricatura grotesca en defensa de sus intereses de clase.

¡Por una Catalunya y una España libres de reaccionarios, farsantes y parásitos!

¡Por la construcción de un solo Estado libre de explotación capitalista!

¡Viva el internacionalismo proletario!

PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA

 




Resolución del IX pleno del comité central ante la consulta del 9 de noviembre

El Partido Comunista Obrero Español ha defendido siempre el derecho a la autodeterminación, incluida la independencia política si así lo deciden las naciones que conforman el actual estado español. 

En esta dirección el PLENO DEL COMITÉ CENTRAL celebrado en Mairena del Alcor los días 20 y 21 de septiembre de 2014 ha abordado la situación de Cataluña derivada del propósito del Gobierno Autonómico de celebrar el próximo día 9 de noviembre una consulta no vinculante para que el pueblo se pronuncie si quiere un estado independiente para Cataluña. 

La no vinculación de los resultados de la consulta es una prueba irrefutable de que el fin que persigue el gobierno catalán no es que se cumpla el derecho a la autodeterminación, incuestionable para el PCOE, por el contrario, todo el proceso previo a la consulta no es más que una treta para demostrar al gobierno del Estado su fuerza y su capacidad de movilización al objeto de que la gran burguesía catalana arranque mayores beneficios económicos y políticos del Estado.

No obstante, en este mismo proceso se ha puesto de manifiesto el carácter despótico del gobierno del Estado al negar al pueblo catalán la posibilidad de expresar su voluntad. Actitud propia de un estado imperialista que hurta la libertad a otra nación. 

En su virtud, el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), fiel defensor de las libertades y derechos de los pueblos que les permita ser dueños de su destino, se posiciona a favor de que se celebre la consulta y luchará para que ésta sea vinculante en el supuesto en que el pueblo catalán opte por la instauración de su propio estado.

Al mismo tiempo, el PCOE inspirándose en el internacionalismo proletario, tiende su mano a los trabajadores catalanes para que juntos caminemos hasta derrocar a nuestras burguesías, única vía para estrechar nuestros lazos fraternales bajo los principios del Socialismo Científico que nos conducirán a la constitución de un solo estado libre de la explotación capitalista.




Queremos decidir

Hospital Bellvitge 25 06No morirnos en las urgencias de nuestro Hospital Universitario de Bellvitge, colapsadas por una gerencia mercenaria a cargo del infame Alfredo García.

No permanecer presos y enfermos en unas listas de espera interminables, gestionadas por los traficantes de salud a sueldo del Conseller Boí Ruiz.

No cerrar ni una sola cama ni mucho menos ¡plantas enteras! de un Hospital en estado de emergencia, que lleva sufriendo la ira privatizadora del Govern de la Generalitat durante años.

No reducir y precarizar más al personal sanitario, al que se le obliga a trabajar en condiciones deplorables en virtud de los postulados capitalistas del Departament de Salut.

No vaciar de medios nuestros Hospitales Públicos para transferir medios, personal y pacientes a los amigos de Boí Ruiz, esos que convierten al enfermo en cliente, a la enfermedad en oportunidad de negocio y al personal médico en mera mercancía.

El Partit Comunista Obrer de Catalunya, fraternalmente unido a la digna lucha de los trabajadores y la Junta de Personal, vecinos y pacientes del Hospital Universitario de Bellvitge, hace suyas las demandas del pueblo trabajador; queremos ver al Presidente de la Patronal sanitaria privada Boí Ruiz, así como a su corte de liquidadores, en prisión. Queremos más camas, más plantas, más Hospitales Públicos y más personal médico en nuestros Hospitales. Queremos una sanidad completamente pública, universal y gratuita, dónde los capitalistas no tasen nuestro dolor ni machaquen a nuestros médicos, enfermeros o celadores.

Queremos una sociedad decorosa, por ello sabemos que en el actual contexto histórico, sin organización y lucha nuestro “derecho a decidir” no vale nada. Sin nosotros, trabajadores y vecinos, no se mueve ni un engranaje. El PCOC hace un llamamiento al siempre luchador y proletario barrio de Bellvitge a fortalecer la unidad entre trabajadores, pacientes y vecinos, a extender esta unidad a todo L ́Hospitalet y Barcelona, a organizar estructuras de poder popular a través del Frente Único del Pueblo, capaz de enfrentar a este capitalismo caduco a cargo de los Boí Ruiz de turno.

Este régimen no es más que una dictadura contra la clase trabajadora y las clases populares, mientras se postra al servicio del gran capital. Este régimen se mofa de ILP y demás iniciativas populares que no rompan los marcos del sistema. Construyamos nuestra democracia obrera, nuestros órganos de poder popular, extendamos el FUP en centros de trabajo y barrios. No hay otra salida para frenar la barbarie. La histórica lucha obrera y vecinal de Bellvitge en los años 70, son ejemplo meridiano.

¡VIVA LA JUSTA Y DIGNA LUCHA DE BELLVITGE!

¡ABAJO EL CAPITALISMO Y SUS MERCENARIOS!

¡CONSTRUYAMOS FUP, CONSTRUYAMOS SOCIALISMO!

Comité provincial Partit Comunista Obrer de Catalunya en Barcelona (PCOC)




Los oportunistas y su constitución

 Esta semana el Tribunal Constitucional ha fallado sobre un recurso interpuesto por el Gobierno navarro contra determinados aspectos de la Reforma Laboral realizada por el Gobierno de Rajoy. Estos aspectos sobre los que se ha posicionado el citado Tribunal han sido aprobar el descuelgue con el arbitraje de una Comisión Consultiva.

Aprueba el descuelgue de convenios con el arbitraje de la Comisión Consultiva Nacional de Conflictos Colectivos – que es un órgano administrativo – y otorga carta de constitucionalidad al contrato con un año de prueba sin indemnización. De este modo, el Tribunal Constitucional continúa encajando la totalidad de la Reforma Laboral del PP, pues ya en febrero falló a favor de la constitucionalidad de la rebaja de la indemnización por despido, la práctica supresión de los salarios de tramitación o la validez de tramitar dicha reforma como un decreto- ley.

El Tribunal Constitucional en la práctica y, con sus resoluciones, ha dicho alto y claro que las agresiones a los trabajadores son constitucionales; que la negociación colectiva es una entelequia donde los trabajadores no pintan absolutamente nada, al igual que el Parlamento puede ser esquivado por el Gobierno en la realización de leyes que anulen y atenten contra los trabajadores. Eso es la Constitución y así lo reconoce el Tribunal Constitucional con sus fallos.

Es normal que la burguesía glorifique a la Constitución, realizada por los herederos de Franco y los oportunistas de PSOE y PCE, pues para ellos la concordia es el sometimiento y la explotación de la clase obrera sin miramientos ni cuartel. Todos los atropellos perpetrados por la burguesía y sus gobiernos, durante estos 40 años, han sido realizados en nombre de la Constitución y bajo su ordenamiento.

La Constitución fue un producto de una transición – vanagloriada por la burguesía y sus perros oportunistas (PSOE, PCE (IU)) – dirigida por la oligarquía y que otorgó al Capital todos los elementos necesarios para legalizar su dominio político y militar, consagrar el capitalismo monopolista de estado, integrarse en las agrupaciones imperialistas (UE, OTAN) y adoptar y venerar los símbolos fascistas como la bandera, la corona o la unidad de España  –negándole el derecho de autodeterminación a las naciones que forman parte del estado español. Los resultados son seis millones de parados, más de dos millones exiliados, contratos basura y salarios paupérrimos, desahucios, suicidios y un estado que, además de reprimir a los trabajadores y de estar presente en todas las guerras de carroña imperialista, entrega dineros a manos llenas a banqueros y empresarios, negándole todo tipo de recurso a los distintos sectores sociales que componen el Proletariado y arruinando al pequeño empresario y campesino.

Esta verdad histórica, consecuencia de la Constitución y su democracia burguesa, ha puesto en el lugar de los traidores a aquellos que desde la orilla del eurocomunismo y del oportunismo engañaban a los trabajadores, señalando que se podía avanzar hacia el  socialismo mediante la progresiva profundización reformista en el seno de la democracia burguesa.

Éste es un buen momento para traer a primer plano unas palabras de Cayo Lara en un foro burgués patrocinado por los monopolios (Foro nueva Economía) en el año 2011, año de las últimas elecciones generales, donde el máximo representante decía a burgueses y estos, a través de sus medios de comunicación al Pueblo, que “Al socialismo o casi al socialismo  se puede llegar con la Constitución, ya que los artículos del 128 al 131 hablan de la planificación de la economía, del acceso de los trabajadores a los medios de producción, de que el Estado puede tener una banca pública y nacionalizar empresas”. Es evidente que el Tribunal Constitucional, que es el máximo órgano constitucional al que la misma Izquierda Unida recurre y cuya autoridad reconoce, pone en su sitio a Cayo Lara y a su organización política : en el sitio de los que engañan y traicionan a los trabajadores, o lo que es lo mismo, en el sitio donde están también los miembros de dicho Tribunal, que no es otro que en la orilla de los que explotan, oprimen y niegan los derechos a los trabajadores y sirven, cual lacayos, a los monopolios. La Constitución de 1978 cuando habla de planificación de la economía lo que señala es que la banca – privada – determina la economía, qué sectores productivos se estimulan – para crear una burbuja o crisis de superproducción con el que los monopolios se enriquecerán – y cuáles se tumban, y que cuando se habla de nacionalizar empresas, se hace en el sentido burgués del término, donde podemos tomar por ejemplo a Bankia, por el que el estado con el dinero del Pueblo reflota un banco para, una vez saneado con cargo a todos los ciudadanos, lo privatiza regalándolo a un oligarca.

La Constitución de 1978 legaliza la explotación de la clase obrera, el robo, otorga impunidad al burgués y machaca al pueblo – y múltiples casos de corrupción o de guerra sucia y terrorismo de estado así lo acreditan -, perpetuando el capitalismo y otorgando al estado la prerrogativa legal de utilizar las Fuerzas de Orden Público – Ejército – contra cualquiera que pretenda subvertir al sistema capitalista. Cayo Lara conoce todo esto, pero lo omite porque tanto él como su organización no están al servicio de los trabajadores sino que sirven a los oligarcas, que lo mismo, los sacan a pasear y a hablar en sus medios de comunicación o en sus foros económicos. Se entiende perfectamente que bancos condonen deudas a la organización de Cayo Lara, la cual según el Tribunal de Cuentas, adeuda a los bancos 15,1 millones de euros y, según la prensa burguesa, se encuentra en quiebra desde 2009. Está claro que el que paga manda, y que siempre hay quien carece de principios y de vergüenza para prestarse a los capitalistas como instrumento para engañar al Pueblo oprimido con tal de obtener migajas que les permitan subsistir con algunos privilegios, a costa de perpetuar a los explotadores y el sufrimiento y las miserables condiciones de vida de la mayoría. Eso es IU-PCE:  burla y traición a los trabajadores, lo hizo en la Transición y lo hace hoy.

Los trabajadores no tenemos otra salida que acabar con este sistema y su Constitución que le da carta de legalidad, que nos sume en la miseria más absoluta y que nos condena a la muerte,  y ello sólo es posible desde la unidad y la organización como clase para luchar contra los imperialistas, por la destrucción del capitalismo y por la consecución del Socialismo. Para ello es fundamental construir el órgano o instrumento para que el Pueblo pueda intervenir en la vida política y crear su poder, el Poder del Pueblo Trabajador. Este instrumento es el Frente Único del Pueblo.

Ningún partido financiado por la oligarquía financiera, ni ningún tertuliano de los medios de comunicación de masas en manos de los monopolios atentará contra aquél que le financia y le dota de medios. De hecho les dota de medios para que perpetúen el dominio de los monopolios. Sólo el proletariado, que sufre la explotación descarnada es quien puede romper las cadenas de este sistema criminal que nos somete y que nos niega el presente y el futuro, y romper las cadenas no es otra cosa que romper con el Estado burgués y las estructuras políticas actuales. El Comité Ejecutivo del Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a los trabajadores del estado español a la unidad para acabar con el capitalismo, que es la raíz de todos los males que nos afectan, y para ello es esencial organizar el FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO, o lo que es lo mismo, desarrollar los órganos de poder popular; órganos que perfectamente pueden y deben sustituir a las instituciones capitalistas y representar una nueva democracia para construir una sociedad distinta en la que deje de existir el que una minoría (capitalistas) viva a costa del trabajo y del sufrimiento de la mayoría (trabajadores) y que nos abra camino a otro sistema donde la mayoría trabajadora dirija económica, ideológica y políticamente la sociedad donde desaparezca por completo la explotación del hombre por el hombre, enviando al capitalismo y a la burguesía al estercolero de la historia.

¡ABAJO EL CAPITALISMO Y SU ESTADO!

¡POR EL SOCIALISMO, CONSTRUYAMOS PODER POPULAR, CONSTRUYAMOS FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Junio

El mes de Junio ha supuesto para las organizaciones del PCOE un refuerzo cualitativo a nivel estatal gracias a la incorporación de nuevos militantes en Asturias, Cantabria y País Vasco. Aunque todavía muy modesta, nuestra presencia en estas regiones del norte del Estado español, junto con la que también hemos obtenido en la Comunidad de Madrid, confirman el progresivo avance que nuestro partido ha estado experimentando en estos últimos meses, lo que sin duda redundará en el acercamiento de nuevos interesados provenientes de los sectores obreros, estudiantiles y populares residentes en dichas comunidades. No obstante, aún queda mucho para que el PCOE tenga una amplia influencia entre las masas, por lo cual, allá donde tengamos un sólo militante, este sentirá la necesidad de redoblar sus esfuerzos en difundir la política del partido y coadyuvar en su desarrollo y en el de la organización de los órganos de poder popular mediante el Frente Único del Pueblo como el instrumento de emancipación de la clase obrera y capas sociales explotadas por el capital. Huelga decir que a esa enorme tarea se han sumado ya también las organizaciones del Partido en Asturias, Cantabria, País Vasco y Madrid.




Socialismo o barbarie es la cuestión y no monarquía o república. El oportunismo al servicio de la burguesía

El termómetro sobre la psicología del Pueblo en las elecciones europeas nos ha mostrado un profundo desprecio de las masas para con la Unión Europea y su Parlamento. La abstención venció por goleada, a la que si le unimos el voto nulo y en blanco, se sitúa en el 60% del conjunto de electores. Este porcentaje podría haber sido muy superior si la participación en Cataluña hubiera sido similar a los anteriores comicios, no obstante, la burguesía catalana encaró el proceso electoral en clave nacionalista que implicó un incremento de participación, que de todos modos fue menor que la abstención, que estuvo por encima del 50%.

La burguesía, a pesar de la intensidad de la propaganda desplegada en pos de conseguir una amplia participación en los comicios europeos ha visto corroborada lo que sus observatorios y think tank burgueses ya auguraban, con el resultado electoral, y que no es otra cosa que una desafección política por parte del pueblo, rechazo popular a las estructuras supranacionales imperialistas donde está integrada con la burguesía europea a las que consideran responsables de sus males y, también, deterioro de los dos partidos mayoritarios del sistema PP-PSOE.

La burguesía señaló antes de las elecciones con meridiana claridad que su enemigo era la abstención, cosa ésta que es lo que el pueblo ha hecho masivamente.

En el estado español, la crisis económica ha profundizado y ha devenido, además, en crisis política. El ambiente político está convulsionado y la burguesía ha visto como el bipartidismo se ha debilitado a la par que se ha fragmentado. En este escenario de debilidad política aquéllos problemas y contradicciones que ha sido incapaz de resolver se amplían y agrandan: la cuestión nacional, la forma de estado, la erosión del gobierno ante las políticas contrarias al pueblo y al servicio de los capitalistas así como los números casos de corrupción que les salpican, depauperación de las condiciones de vida del proletariado, sistema electoral, tendencia del estado a la reacción y al fascismo, etcétera.

La abdicación del Rey, colocado a dedo por el fascista Franco, no es más que un movimiento de la burguesía española – consensuado con el club Bildelberg – para ganar tiempo en la labor de tratar de regenerar su democracia burguesa, cada día más reaccionaria y cada vez más próxima al fascismo y que tan buenos resultados y suculentos dividendos le ha otorgado, para recomponer a sus agentes políticos para que puedan sustentar el bipartidismo -u otra fórmula que dé solidez política al dominio de la burguesía – el cual en las elecciones europeas ha sufrido un buen varapalo, perdiendo PP-PSOE 6 millones de votos con respecto a las europeas celebradas en 2009 y más de 10 millones de votos si los comparamos con las elecciones generales de 2011. De hecho, la oligarquía española, en estas elecciones europeas ha visto el grado de erosión de sus partidos políticos más fuertes de tal modo que al PP lo han votado el 11,74% del censo total y al PSOE el 10,36%, entre ambos suman un escaso 22% de apoyo popular.

Es, en esta coyuntura, el momento elegido por la burguesía para renovar la Jefatura del Estado, buscando oxigenar e impulsar esta forma de democracia burguesa que tan buenos réditos les ha dado, tanto económicos como políticos, durante casi cuatro décadas.

Las políticas económicas dirigidas por la Comisión Europea, que a la par les son dictadas por los monopolios europeos – fundamentalmente los alemanes – consistentes en redistribuir la riqueza a favor de la oligarquía, y sus monopolios, han erosionado sobremanera, no sólo las condiciones míseras de vida del proletariado del estado español, sino también a las distintas instituciones del estado, empezando por el Parlamento y concluyendo por la Corona, todos ellos además salpicados por escándalos de corrupción. El normal desarrollo del imperialismo, impuesto por la oligarquía financiera europea, ha implicado que la quiebra de los bancos – fruto de la especulación y la creación de burbujas, consecuencia de la anarquía de la producción capitalista- haya sido sufragada por el Pueblo Trabajador mediante subidas de impuestos, pérdidas de sus viviendas, bajadas de salarios, pérdidas de empleos, eliminación de subsidios, pérdidas de derechos sociales y laborales, y todo tipo de recorte realizado por el estado que no ha dudado en robar al Pueblo para salvar y enriquecer a los bancos y a los monopolios. Y es natural que los capitalistas actúen así, pues los estados, así como las asociaciones de imperialistas como la Unión Europea, son instrumentos de dominación sobre el proletariado y de sojuzgamiento y expolio de los recursos de los pueblos del mundo por parte de los monopolios cuya dirección económica está en los bancos, omnipresentes ellos que son los que conceden el crédito y los que se sientan en los Consejos de Administración, los que determinan que rama de la producción y qué empresas se desarrollan, quiénes hacen de gestores políticos suyos y bajo qué siglas, a los que les dan retiros dorados en “sus” Consejos de Administración, como lo atestiguan los Felipe González, José María Aznar, Solbes, Rato, Zaplana, Josu Jon Imaz, Salgado, etcétera.

La desigualdad se acrecienta y las contradicciones de clase, siendo igual de irreconciliables que siempre, se agudizan a la par que se desarrollan las fuerzas productivas y se estrechan las relaciones de producción. Este divorcio entre generaciones de obreros cada vez más preparadas, más cualificadas e instruidas en todas las ramas de la producción y de la administración del estado y de las empresas sirven, bajo el imperialismo y el dominio político de la oligarquía financiera, para jamás poder ejercer su profesión, no tener futuro ni presente, no tener derecho a un trabajo que le permita subsistir a él y su familia. La proletarización cada vez es mayor, como consecuencia de la concentración de la producción, y el desarrollo vital de las masas proletarias encuentra un freno claro: unas relaciones de producción cada vez más estrechas que consagran la explotación máxima del proletariado. Proletariado cada vez mayor en calidad, como hemos visto, pero también en cantidad nutrido por las capas de la pequeña y mediana burguesía que arruinada ha sido pasto de la banca y lo ha perdido todo.

Y es que Marx tenía razón cuando afirmaba en el Manifiesto Comunista que “La burguesía no existe sino a condición de revolucionar los instrumentos de trabajo, es decir, de todas las relaciones sociales (…) Todas las relaciones sociales tradicionales y consolidadas, con su cortejo de creencias y de ideas admitidas y veneradas, quedan rotas: las que las reemplazan caducan antes de haber podido cristalizar. Todo lo que era sólido y estable es destruido; todo lo que era sagrado es profanado, y los hombres se ven forzados a considerar sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas en desilusión”.

La burguesía española, sabe perfectamente que se está jugando el todo por el todo, pues es consciente que su estado es un eslabón débil de la cadena imperialista. Sabe que el grado de depauperación de las condiciones de vida del proletariado es cada vez mayor y, a la par, es consciente de su incapacidad, como ya dijimos antes, para haber resuelto cuestiones que bajo el capitalismo deberían haberlo hecho como son la cuestión nacional, el modelo de estado o la cuestión de la tierra. Sabe perfectamente que el sistema económico esta caducado y que a pesar de las transfusiones de sangre y máscaras de oxígeno que le pongan a su sistema vía privatizaciones, inyecciones de liquidez o rebaja de los tipos de interés – como hizo la pasada semana el Banco Central Europeo – lo que va a conllevar es una agudización mayor de la crisis, un incremento mayor de la carestía de vida, una depauperación mayor de las condiciones de vida de los trabajadores a los que no le pueden dar otra salida que convertirlos en sepultureros del sistema pues, o acaban con el capitalismo o éste acabará con la mayoría de la clase.

Los burgueses no podrán subsistir sin el capitalismo y éste está en crisis y moribundo. Pero el capitalismo, aún muerto, no cae si el proletariado no lo tumba. La brutal ofensiva propagandística, en la que se han gastado ingentes cantidades de dinero durante décadas, para hacer que las masas trabajadoras estén alienadas, se queda corta ante la precarización y la ruina cada vez mayor de las vidas de las clases populares. Es por ello que la única salida que le queda al Capital es la represión, cada vez mayor como se comprueba al ver en conjunto las leyes realizadas por el PP en estos dos años por los que la clase obrera está por completo ilegalizada – desde la negociación del Convenio, al desarrollo de la ley de Seguridad Ciudadana donde se le otorga a la burguesía la capacidad de hacer su propia policía y el estado le reconoce competencias y autoridad para ello -, y por el otro los fuegos de artificio y el engaño.

Por ello, como decía Marx, “Todo lo que era sólido y estable es destruido; todo lo que era sagrado es profanado”. La burguesía magistralmente, en los Pactos de la Moncloa, no dudó en, bajo la falsa máscara de la pluralidad política, hacer una componenda entre el fascismo y el oportunismo por la que se transitase desde el franquismo tecnócrata a una democracia burguesa a lo franquista, de tal modo que se adecuaran las estructuras políticas a las necesidades de la burguesía en aquél momento histórico para poder incardinarse en la CEE. La crisis ha arruinado esos Pactos de la Moncloa, por las que todos los canallas y enemigos jurados del Pueblo – empezando por CCOO, UGT, PSOE y PCE y terminando por los herederos naturales del franquismo – acordaron servir a la burguesía y sus intereses para desorganizar, desmembrar y explotar cada vez más al Pueblo. Ese mismo Pueblo que, casi 40 años después, se encuentra en una situación insostenible y siente, en sus propias carnes, como la democracia burguesa lo único que le ha traído es más explotación y cotas de miseria y paro cada vez mayores, ve como sus hijos tienen que emigrar al extranjero y como sus niños padecen desnutrición.

Los capitalistas, desde que estalló la crisis económica por 2007, han ido maniobrando con objeto de, por un lado, mostrarse ellos mismos como capaces de “refundar el capitalismo”, tal y como expresó en 2008 Sarkozy y, posteriormente, dando cancha a movimientos que sirvan como válvula de escape y canalicen, a través de los oportunistas, la indignación del Pueblo, como el 15M.

Estas últimas elecciones europeas, la burguesía se jugaba no sólo la legitimación por parte del Pueblo de la agrupación imperialista europea en la que está integrada sino abrir paso a nuevos agentes políticos – tanto por la extrema derecha como por una izquierda supuestamente más radicalizada, y advertimos el supuestamente pues en nuestra opinión ni lo es de palabra ni, mucho menos, de acción – que, aparte de arrebatar votos a la abstención, en el momento oportuno, puedan sustituir a los partidos políticos – PP y PSOE desprestigiados y erosionados por la corrupción así como por el servilismo para con los bancos y empresarios – que han dado estabilidad política a la burguesía por otros, de tal modo que pretenden “regenerar” el sistema político manteniendo incólume tanto la base económica como el dominio político de la oligarquía y sus monopolios.

Y es en este marco donde se encuentra incardinado la abdicación del Borbón, así como el proceso de regeneración de la partitocracia burguesa. Estamos ante una renovación de la traición de los pactos de la Moncloa, ante unos Pactos de la Moncloa II. El que, esperamos que por poco tiempo, va a ser nuevo rey está lanzando un mensaje de “una España moderna, unida pero diversa”, que refleja el objetivo de la burguesía ante este enjuague: salvar la monarquía parlamentaria, dándole un impulso donde se produzcan cambios cosméticos, posiblemente en la estructura del estado, con objeto de llegar a un acuerdo donde las burguesías nacionalistas catalanas y vasca se sientan satisfechas, pudiendo dar pasos federalistas, con los consecuentes replanteamientos económicos de financiación de dichas naciones así como profundizar en las políticas económicas basadas en sobreexplotar más a los trabajadores y en servir con mayor eficacia a los monopolios. En definitiva, la burguesía pretende renovar su caduco sistema con la nueva cara borbónica que pilote una planificada reforma que por un lado engañe al pueblo nuevamente y, por el otro, le dé tiempo a la burguesía en la recomposición de sus democracia burguesa que, cada vez con mayor claridad, toca el fascismo.

Pero las políticas económicas impuestas por los monopolios europeos a través de la UE, lejos de solucionar nada lo que cimientan es una crisis en ciernes de dimensiones superiores a la actual. La burguesía es responsable de la situación miserable del Pueblo, la gran burguesía ha enviado a la pequeña y a la mediana burguesía a la ruina, los pequeños campesinos arruinados deben malvender sus tierras a los terratenientes que las anexan a sus extensiones para obtener beneficios por tener baldía y ociosa la tierra a cambio de obtener subvenciones por ello, a la par que los jornaleros se ven obligados a emigrar a la ciudad, produciéndose flujos migratorios del campo a la ciudad que, favorecen todavía más a la explotación capitalista. Pero el desarrollo del imperialismo, tal y como señalaba Marx, “A medida que disminuye constantemente el número de los magnates del capital, que usurpan y monopolizan todas las ventajas de este proceso de transformación, aumenta en su conjunto la miseria, la opresión, la esclavitud, la degeneración, la explotación; pero también aumenta la rebeldía de la clase obrera, que es instruida, unida y organizada por el mecanismo del mismo proceso de producción capitalista. El monopolio del capital se convierte en grillete del modo de producción que se había desarrollado con él y gracias a él. La centralización de los medios de producción y la socialización del trabajo llegan a un punto en que se hacen incompatibles con su envoltura capitalista, que termina por estallar. Suena la última hora de la propiedad privada capitalista. Los expropiadores son expropiados.”.

La cuestión no está en monarquía o república, como falsamente plantean los oportunistas de todo pelaje – desde PODEMOS a IU pasando por algunos sectores del PSOE y de los sindicatos CCOO y UGT -, sino que la cuestión a la que nos empuja el desarrollo del capitalismo putrefacto es imperialismo – ya sea con la máscara que le pongan a la democracia burguesa u otras formas de dictadura de la burguesía – o socialismo; el problema planteado es o concentración del capital y propiedad privada de los medios de producción o socialización de los medios de producción y dictadura del proletariado. Tan consciente es la burguesía de este escenario que no duda en poner sus medios de comunicación al servicio del oportunismo incluyendo a los Anguitas, Garzones, Monederos o Iglesias Turriones en sus tertulias, para darles chance entre la población – conscientes que ellos son defensores de la burguesía y del capitalismo. Pero no sólo eso, incluso el Presidente del Gobierno ha señalado que “los que quieran una república lo tienen fácil, que planteen una modificación de la Constitución en ese sentido”, dejando claro que, la burguesía, si para mantener su dominio requiere sacrificar la Corona no dudará en hacerlo. La burguesía hará todo lo habido y por haber, y tolerará todo que salvaguarde su dominio como clase, incluido una república burguesa pues, como señalaba Lenin, “La república democrática es la mejor envoltura política de que puede revestirse el capitalismo; y, por lo tanto, al dominar (a través de los Palchinski, los Chernov, los Tsereteli y Cía.) esta envoltura, que es la mejor de todas, cimienta su Poder de un modo tan seguro, tan firme, que no lo conmueve ningún cambio de personas, ni de instituciones, ni de partidos dentro de la república democrática.”.

Los trabajadores están viviendo en sus carnes lo que es el capitalismo: el hambre, el paro, el desahucio, el exilio, el suicidio y la represión es lo que la burguesía, y su sistema le ofertan y le pueden ofertar, ese es el fruto de la propiedad privada sobre los medios de producción. La burguesía ha manifestado, y está manifestando, su incapacidad para seguir dirigiendo la economía y, con ella, la superestructura; la burguesía sólo puede mantener e incrementar el dolor y la miseria del pueblo. La única salida que tenemos los trabajadores, y las demás clases populares machacadas por la burguesía y su sistema, es el socialismo. La única salida que tenemos los trabajadores es acabar con el estado burgués, con su parlamento, sus fuerzas represivas, su justicia, sus partidos, en definitiva, con su democracia burguesa – independientemente de la máscara – puesto que toda ella es la forma en la que se refleja la base económica capitalista, bárbara y explotadora. El proletariado no tiene más salida que organizarse para imponer su estado que imponga el dictado de la mayoría explotada, esa fuerza que permita despojar al burgués de todos los medios de producción y que socialice desde la banca hasta la tierra, y todo esto no se hará mediante el depósito de un papel en una urna de metacrilato o de cartón sino organizándonos como clase para derrocar por la fuerza a la burguesía. Y para impedir esto, los monopolios no sólo reprimen al pueblo sino que sostienen una lucha ideológica, económica y política sin cuartel, financiando y promocionando a los enemigos del proletariado, al oportunismo de toda índole; atacando a muerte al marxismo-leninismo y sacando a flote a Gramsci como última novedad para soslayar la lucha de clases y negar la condición de sujeto revolucionario para otorgársela a una supuesta intelectualidad que se erige en grupo dirigente cuyo objeto es negar la revolución socialista y, por ende, perpetuar el régimen de explotación capitalista y la dictadura de la burguesía. PODEMOS es la nueva bandera de la burguesía, el nuevo juguete de alienación y engaño de la burguesía con el que el ciudadano – que no obrero – siga instalado en el subjetivismo y pueda construir su historia futura (que ni tan siquiera es socialismo sino una gestión distinta del capitalismo) dentro del sistema de explotación actual a condición de que la ciudadanía – así en abstracto – sea hegemónica por la vía del voto.

La única respuesta consecuente con la lucha de clases es el Partido Leninista, por eso la burguesía y sus oportunistas a sueldo lo atacan, porque son conscientes el Partido es el arma del proletariado en la guerra ideológica transformando la psicología en conciencia de clase y porque dota al proletariado la forma organizativa para alcanzar el poder. 

En las manos de los explotados, de los parias, de los trabajadores está el fin de la locura imperialista, de la paz y para ello no tenemos otra salida que romper con el Estado burgués y las estructuras políticas actuales, con independencia de que porte máscara republicana o monárquica. La burguesía es plenamente consciente de la extrema gravedad del momento, es tiempo de desterrar el oportunismo y los debates estériles que desvían al proletariado de su emancipación, estamos ante un momento en que el proletariado necesita la ruptura de fondo y forma que, lejos de maquillar este sistema explotador y criminal, sea capaz de volar por los aires sus relaciones de producción, expropiar a su parasitaria clase dominante e imponer la dictadura del proletariado; instrumento democrático al servicio de la clase trabajadora y clases populares e instrumento represivo implacable frente a explotadores, parásitos y criminales.

Por ello, el Comité Ejecutivo del Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento a los trabajadores del estado español a organizar el FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO, o lo que es lo mismo, desarrollar los órganos de poder popular; órganos que perfectamente pueden y deben sustituir a las instituciones capitalistas y representar una nueva democracia para construir una sociedad distinta en la que deje de existir el que una minoría (capitalistas) viva a costa del trabajo y del sufrimiento de la mayoría (trabajadores) y que nos abra camino a otro sistema donde la mayoría trabajadora dirija económica, ideológica y políticamente la sociedad donde desaparezca por completo la explotación del hombre por el hombre, enviando al capitalismo y a la burguesía al estercolero de la historia.

¡ABAJO EL CAPITALISMO!

¡CONTRA EL OPORTUNISMO, ORGANICEMOS LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!

¡POR EL SOCIALISMO, CONSTRUYAMOS PODER POPULAR, CONSTRUYAMOS FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO!

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Libertad para los detenidos del 22M

5-junio-madrid1El Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento al pueblo para que secunden los actos públicos que se celebrarán el próximo día 5 de Junio exigiendo la libertad de los compañeros Miguel e Ismael y demás detenidos del 22M.

El régimen español está llevando a cabo una persecución implacable contra los activistas de partidos y movimientos sociales que dicen NO a las políticas antiobreras y antipopulares. La represión es consustancial al sistema capital, es la manera que tienen los lacayos de la gran burguesía de doblegar al pueblo, pero no lo lograran, porque a pasos agigantados, la indignación de los trabajadores y de las capas populares en nuestro país se va extendiendo y transformándose en conciencia y no hay represión ya que pare su avance impetuoso.

LIBERTAD PARA LOS COMPAÑEROS MIGUEL E ISMAEL Y PARA TODOS LOS COMPAÑEROS DEL 22M.

CONTRA LA REPRESIÓN

UNIDAD DEL PUEBLO EN UN FRENTE ÚNICO

ABAJO EL SISTREMA OPRESOR.

 

SECRETARIA DE PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL




La abdicación del rey, enjuague de la burguesía

Los resultados de las pasadas elecciones han servido para acelerar las maniobras de Palacio urdidas hace tiempo a la espera de un acontecimiento relevante, o de una situación propicia, para llevarlas a cabo.

Los partidos que mantienen actualmente la monarquía no suscitan, por el momento, expectativas favorables para su recuperación, y si el proceso de descomposición continúa al ritmo actual la monarquía, bajo los auspicios de la corrupción, caería sin más remedio junto a dichos partidos a la par que el sistema de producción quedaría muy deteriorado y cuestionado por el pueblo. ¡Más vale perder un rey antes de que se hunda el sistema capitalista! La abdicación es el principio del fin, y ellos lo saben mejor que nadie. La apuesta por el príncipe no va a cambiar absolutamente nada. Los seis millones de parados, la pobreza en aumento, una juventud perdida, las instituciones puestas en tela de juicio, corrompidas hasta el tuétano, no van a cambiar porque el rey abdique a favor de su hijo. También lo saben ellos, pero por ahora constituye una tregua, la única que puede atenuar las diferencias entre las grandes burguesías.

Pero la tregua tiene un tiempo de caducidad. La herencia que recibe el nuevo rey no da lugar a los cambios profundos que precisa el sistema desde la visión capitalista para que dé tiempo a que los PSOE y PP se recuperen, por el contrario, todo apunta a que en las próximas elecciones la pendiente hacia abajo se incline aún más, por más promesa que haga el príncipe y reformitas que lleven a cabo los partidos burgueses. El pueblo ha logrado subir varios peldaños en su concienciación, pero es necesario que la clase obrera se encuentre así misma y se ponga a la vanguardia de las luchas para avanzar hacia la transformación social.

Así pues, el problema no radica en la situación en la que se encuentran los capitalistas y sus partidos políticos, sino en la salida que den sus “adversarios” y la que escuchamos nos chirría, es como caer nuevamente en la trampa. Decíamos que un sector del gran capital ha llegado ya a la conclusión que ¡Más vale perder un rey antes de que se hunda el sistema capitalista! Los resultados europeos tienen varias lecturas, pero la fundamental es que el pueblo no quiere Europa y no quiere a los PSOE y PP por sus políticas antipopulares en favor de la banca y de los monopolios. Las inferencias de los resultados de los comicios tendrían que ser la salida de Europa, y la dimisión del gobierno, que pondrían en discusión la imperiosa necesidad de poner en práctica cambios estructurales económicos y políticos profundos que cuestionen el sistema de producción capitalista, que es lo que teme la burguesía, pero es lo único que puede satisfacer las necesidades de un pueblo harto de sufrir. Sin embargo, la abdicación ha desplazado el debate, los partidos han entrado al trapo y van a salir toreados, pues ahora se trata de rey sí o rey no, o sea, Monarquía o República –democracia dicen algunos.

Pero los nuevos herederos de la socialdemocracia, IU-PODEMOS, ni siquiera exigen la proclamación de la República; lo que piden es que se le dé la “oportunidad al pueblo” de votar si quiere Monarquía o República. Es evidente, que la oportunidad no se la dan al pueblo sino a la Monarquía, que está contra las cuerdas, con el fin de que se rehaga a través de unas votaciones burguesas.

El momento de debilidad que exhibe el gobierno, el espacio interregno que sufre la presidencia del Estado, corolario de un pueblo que de una u otra manera se manifiesta indignado, no puede resolverse a favor de la burguesía, pues república o monarquía, es más de lo mismo.

¡Socialismo o Barbarie!

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL

(P.C.O.E)




Frente al brutal desalojo de Can Vies

El pasado 26 de mayo, la ciudad de Barcelona volvió a ser testigo de un auténtico Estado Policial en el barrio de Sants, a raíz del desalojo de Can Vies, centro social autogestionado y ocupado desde hacía 17 años. Desde Sants Estación hasta toda la calle Madrid y Les Corts circundaban brigadas móviles de los Mossos d’Esquadra con el objetivo de difundir terror y dispersar cualquier muestra de solidaridad con Can Vies, identificando a gente o agrediendo transeúntes indiscriminadamente. Por no mencionar la intromisión de estos en la redacción de La Directa y de la librería Ciutat Invisible, produciendo destrozos como si fueran las SS.

Todo esto ha continuado al día siguiente con más disturbios y muestras de solidaridad y apoyo en cada barrio de la ciudad, el derrocamiento del edificio desalojado y la dimisión de Manel Prat, director de los Mossos d’Esquadra. Está claro que mientras CIU y ERC nos prometen un Nuevo Estado con sus palabras, con sus actos nos muestran el modelo que ellos proponen, abiertamente terrorista y coaccionador.

Desde el PCOC Barcelona nos solidarizamos con el barrio de Sants, los detenidos y detenidas, y con todo el mundo que se haya visto afectado por esta atrocidad, y hacemos un llamamiento a la construcción de asambleas del Frente Único del Pueblo en cada barrio para estructurar realmente un Nuevo Poder Popular con el objetivo de defendernos con contundencia de las instituciones burguesas y capitalistas que cada vez se muestran de forma más evidente como una fuerza violenta y agresora contra los trabajadores y las capas populares.

¡Basta de represión en nuestros barrios!
¡Por la construcción del Frente Único del Pueblo!
¡Socialismo o barbarie!

COMITÉ PROVINCIAL DEL PCOC EN BARCELONA


 

 

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A pesar de todo y de todos, la abstención ha vencido

La burguesía apostó todo lo que tenía, que no era poco, para que la abstención no superase el 50%. Jamás se había vivido unas elecciones como éstas en las que la prensa, hasta bien iniciada la campaña, ocultaba la abstención en los sondeos una y otra vez. Hemos visto circular por la pequeña pantalla a políticos conminando al pueblo para que votase a la candidatura que fuera, pero que votase. El PP no calló, ni siquiera por pudor, que la abstención era su preocupación y el enemigo a batir. La inefable Esperanza Aguirre pidió el voto para que la abstención no beneficie a la extrema izquierda. El cinismo del PSOE, tantas veces al límite, ha desbordado todas las previsiones, desde prometer lo contrario de lo que hicieron cuando estaban en el gobierno, hasta llegar a descalificar a los abstencionistas. También, ha habido casos en los que IU en Andalucía destacó que la abstención solo es buena para los grandes partidos y en los que tapaban la propaganda a favor de la abstención con sus carteles. El nacionalismo catalán demandaba al Pueblo votar para fortalecer la consulta del 9 de noviembre y abrir camino al nuevo estado catalán. UPyD afirmaba que la abstención es el indulto a la corrupción. La patronal, la prensa y políticos del PP aprovecharon el ambiente electoral que se origina durante el período de campaña para abrir el debate sobre la necesidad de dictar una ley que obligue al electorado a votar, sobre la base de que votar en “democracia” no es un derecho sino un deber. Y por último, la Iglesia también puso su granito de arena contra la abstención a través de la Diócesis de Bilbao. A PESAR DE TODO, Y DE TODOS, LA ABSTENCIÓN HA VENCIDO.

Al desatino de la derecha y de la socialdemocracia, se une el despropósito de los “movimientos”, grupos y partidos “revolucionarios”, que concurrían a estas elecciones en pos de una supuesta alternativa “radical” al sistema, persuadiendo al pueblo de que existe otro camino, e incluso algunos lo hacían propugnando la salida de la UE. Todos ellos han realizado ingentes esfuerzos en relación con sus disponibilidades, para arrastrar al electorado hasta las urnas.

Lo que estaba en juego era la reválida de Europa como ente supranacional de los monopolios, la aprobación de sus políticas reaccionarias muy cuestionadas durante la crisis por todos los pueblos que la integran. Frente a esta realidad palpable, la derecha se ha mostrado como es, efectiva en política e inteligente en el manejo de las tácticas maniobreras, al buscar con todos sus recursos en juego, el respaldo popular que le permita continuar representando los intereses de los monopolios europeos, con la misma eficacia que hasta ahora, haciendo gala de una espléndida capacidad de movimiento que involucrase a la izquierda en su objetivo: batir la abstención. ¿Cuándo se ha visto que líderes que “cuestionan” el sistema hayan sido los protagonistas, las verdaderas vedettes de las radios y de las televisiones burguesas durante meses? Ahí tenemos a Anguita, Garzón e Iglesias. Resulta incomprensible, pero no para nosotros. El capitalismo español ha necesitado movilizar todo su ejército de reserva para obtener la fuerza suficiente a la hora de robar espacio a la abstención y al calor de sus deseos ha obrado.

No podemos hablar así de la llamada izquierda “rompedora”, en la que han prevalecido más las aspiraciones subjetivas, las de reivindicarse a sí misma, que la de preparar una táctica que desestabilice al enemigo. ¿Qué habría sucedido si hubiese optado por la abstención? La deslegitimación de Europa y la de sus partidos, hubiese sido estruendosa. Ahora que nadie venga con falsas teorías, como que hay que ir a las elecciones a toda costa, mientras el pueblo crea en ellas. Nuestro pueblo ha demostrado en comicios anteriores, durante toda la crisis, y finalmente en estas elecciones con talante muy acusado, que no está con Europa. En respuesta a la psicología popular, la “izquierda” ha hecho caso omiso y lo contrario de lo que hay que perseguir. Era el pueblo el que no quería y los “revolucionarios” han tratado de convencerle para que vote. INAUDITO y contrarrevolucionario.

Los resultados de estas elecciones han hecho añicos todos los pilares que soportan a la democracia burguesa. Los fundamentos del sistema se sustancian en la mayoría numérica. ¿Qué pueden decir PP y PSOE que juntos con sus subordinados naturales, la franja que abarca desde la extrema derecha hasta la socialdemocracia, incluido el nacionalismo burgués, solo han sido capaces de movilizar al 45% del electorado? Aunque, el mayor pecado y más grave lo ha cometido la autodenominada “izquierda” en la que incluimos indebidamente a IU, por respeto a miles de afiliados que aún creen que dicha coalición es de “izquierda”, “revolucionaria”, e incluso “antisistema” que no ha superado toda unida el 9,5% de sufragios con respecto al total del censo. Bajísimo porcentaje que ha protagonizado por mor de estas elecciones históricas, el valor de la falsía política, algo que los partidos tardarán en restañar.

¿Cuántas falsedades han exhumado de las entrañas políticas las presentes votaciones? A partir de la débil línea fronteriza entre la verdad y la mentira, todo propende hacia la mentira, porque izquierda y derecha justificarán la abstención, para excusarse ellas mismas. Se servirán a gusto y nos dirán que la abstención no es consciente, más bien implica un mayor grado de indiferencia popular por unas instituciones que ven muy lejanas. Nos dirán también, que ha sido una manera equivocada de demostrar el descontento, y por último, que ellos no han sabido llegar con sus mensajes. Pero en modo alguno, graduarán en síntomas de toma de conciencia, aún incipiente, por parte del pueblo pero ligada ya a la necesidad de que se lleven a cabo cambios profundos en todos los ámbitos de la economía y de la política.

Los más revolucionarios apelarán a Lenin – descontextualizando cuales vulgares oportunistas – y se sentirán orgullosos de haber representado su papel con dignidad, se refocilarán de sus logros, unos miles de votos y se quedarán tan contentos, pero no han entendido absolutamente nada.

El pueblo ha manifestado su estado de ánimo. Su discernir psicológico le lleva al terreno de comprender lo que no quiere, sin saber lo que debe querer. Y esto es consecuencia de que aún el partido comunista no ha penetrado en ella. Bajo las influencias de las derechas, así como del reformismo, y ante los sucesivos fracasos de los nuevos grupos acéfalos que la han movilizado sin ofrecerle objetivo ni organización, ha quedado encallada en la inactividad, pero plena de indignación. Es la psicología de la rebeldía en búsqueda de poder demostrar su rabia y desprecio con lo único que le han dejado: LA ABSTENCIÓN, o la desobediencia civil, que como describiera Lenin es la antesala de la toma de conciencia de clase, que dependerá en última instancia del rol que desempeñemos los revolucionarios.

El resultado de estas elecciones debería servir para que la izquierda antisistema tome las riendas y conduzca esa psicología de indignación y rebeldía al camino de la actividad consciente contra el régimen capitalista. Exigiendo en virtud de lo sucedido en las elecciones que se escuche el veredicto del pueblo, con categoría de sentencia inapelable: salir de la UE, de todo lo que representa y desde la perspectiva de la clase obrera organizarla para empresas mayores. Pero la llamada izquierda antisistema está impregnada de un oportunismo pequeño burgués que la tiene atada al carro del sistema al que dice “odiar”.

Dijimos al comienzo lo que se ventilaba en estas elecciones. Es necesario profundizar para comprender en cual situación se halla el sistema. El gobierno representante de la burguesía tiene ante sí serios problemas y contradicciones que resolver. Unas arrastran desde el fascismo y las demás la ha obviado la democracia burguesa: autodeterminación de Catalunya, Euskadi y Galicia; desequilibrios interregionales; credibilidad del gobierno después de las políticas antipopulares; la depauperación del pueblo trabajador; la falta de libertades y derechos; la fiabilidad de las instituciones burguesas como la justicia, el sistema electoral; es decir, el parlamento etcétera. Y revalidar la pertenencia del estado español en Europa para, según ellos sacar de la crisis al país. Como vemos hablamos del sistema en su conjunto. Para la burguesía, la conducta del gobierno, y demás instituciones, ante los problemas que aquejan a la sociedad española y la pertenencia a los órganos supranacionales de Europa, forman un todo que se llama sistema, cuya democracia se confirma, y dignifica, exclusivamente a través de la urnas, o sea, por la mayoría expresada en votos.

El gobierno imperialista impone su mayoría en las elecciones para llevar a cabo medidas que hurtan a los trabajadores sus derechos y libertades en las relaciones laborales. Utiliza la mayoría del pueblo español para frenar los deseos independentistas de Catalunya y Euskadi e incluso los sucesivos gobiernos, se han solapado en sus mayorías parlamentarias para hacer y deshacer a su antojo con menoscabo de sus programas electorales. Tal es la democracia burguesa, su contenido, y lo que le otorga certificado de calidad: “LA MAYORÍA DE VOTOS”.

Todos los que han participado en la farsa electoral deberán decir al pueblo para qué ha servido esta consulta, si no, para reírse de la “democracia” y para mofarse de él. ¿Qué van a hacer con la decisión mayoritaria? Nosotros lo diremos, se la pasaran por el forro… y coincidirán “cínicamente” en que hay que “escuchar” el mensaje del pueblo, lo que el pueblo ha querido transmitir con su abstención. Y decidirán que pondrán en tensión sus armas para que en las generales sus eslóganes lleguen a la gente y nada más. Y con palabras ya muy manidas y hueras se darán golpes de pecho, mientras el ejército español continuará estando presente en guerras contra países que ni siquiera conocemos defendiendo una Europa títere de EE.UU, en tanto, el Banco Europeo, Francia, Alemania… disponen a su libre albedrío de nuestra economía, simultáneamente a la imposición de los cambios en nuestra política que ellos consideren oportunos para someternos más intensamente bajo sus férulas.

Para el PCOE, el problema Europa no se ha acabado en el día de las elecciones, el problema de verdad ha comenzado con los resultados electorales. El PUEBLO ha dicho NO y lucharemos para que se le escuche.

NO A LA UE, NO A LA OTAN

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

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