1

Venezuela y cómo actúan los fascistas

Casado

 

El pasado día 5 de febrero, el presidente del PP Pablo Casado, presidente de un partido franquista fundado por un ministro de Franco, publicaba un artículo titulado “Venezuela: la llamada de la democracia” en el periódico de extrema derecha La Razón.

En dicho artículo de opinión, el reaccionario Casado señalaba lo siguiente: “Venezuela no ha dejado de deteriorarse desde la llegada del chavismo al poder. No podemos olvidar que fue Chávez el que convirtió un paraíso natural como Venezuela en el paraíso de la corrupción, la inseguridad y la violencia. En el paraíso de las mafias gubernamentales que, mientras repartían su botín entre distintos paraísos fiscales, arruinaban el que no hace tanto era uno de los países más ricos de la tierra. Y por este camino Venezuela se ha ido convirtiendo en una máquina de miseria y exportación de más de tres millones de exiliados”.

Para este sujeto, al parecer de discutida titulación académica, Chávez es el responsable de que Venezuela se convirtiera de “un paraíso natural (…) en el paraíso de la corrupción, la inseguridad y la violencia”.

El 24 de julio de 1983, cuando se cumplían los doscientos años del natalicio de Simón Bolívar, en el seno de las Fuerzas Armadas venezolanas nació el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200) como consecuencia de la injusticia social, la pérdida de la identidad nacional y la corrupción generalizada fruto de la alternancia de COPEI y Acción Democrática – los PP y PSOE de Venezuela antes de que Chávez accediera al poder. Este régimen corrompido, análogo al instaurado en el estado español tras la muerte del tirano Franco, fue instaurado en Venezuela en 1958.

El “paraíso natural” y terrenal que nos cuenta Pablo Casado, era un país terriblemente corrupto, donde la economía estaba dirigida por los imperialistas a través del FMI y se sustentaba en el petróleo, expoliado por EEUU, en la deuda externa y la precariedad laboral, de tal modo que los salarios de la clase obrera no daban, tan siquiera, para adquirir la canasta básica. Venezuela, durante la segunda parte de la década de los 80s y principios de los 90s, era un país donde la inflación estaba desbocada, la moneda se devaluaba permanentemente, como consecuencia de la política salvaje del FMI de liberación de los precios, privatizaciones y la eliminación del control de cambio, que condujo al país a desabastecimiento, al hambre, donde la inmensa mayoría del pueblo tenía negado el acceso, incluso, a los víveres básicos como la harina de maíz o la leche.

El profesor de la Universidad Central de Venezuela, Miguel Ángel Lacabana, en su ensayo “La década de los 80: Ajustes económicos y pobreza en Venezuela”, nos describe cómo la economía venezolana se deterioró enormemente durante la década de los 80s y cómo la desigualdad y la pobreza, como consecuencia de la política de los esbirros corruptos del FMI y de los EEUU, copeyanos y adecos todos ellos hoy miembros de la oposición fascista que defiende el golpe de estado, se extendió por Venezuela. Señala Lacabana “Mientras en 1982, la canasta de alimentos para una familia tipo de seis personas tenía un valor cercano a Bs. 1500, para 1986 este monto se había incrementado a Bs. 7069. Esto significa que a principios del período analizado un 18,8% de los hogares, menos de quinientas mil familias, no alcanzaban a cubrir sus necesidades alimenticias mínimas. Los incrementos de precios, particularmente de los alimentos, que como indicamos anteriormente no son compensados por los incrementos salariales y otros ingresos, dan lugar a un aumento de la canasta alimentaria que no puede ser cubierta por casi un millón setecientas mil familias (…) La distribución del ingreso se vuelve cada vez más regresiva, evidenciando un proceso de profundización y extensión de la pobreza. La profundización derivada de la imposibilidad de recuperar el ingreso real y por lo tanto de los niveles de consumo y, también, de los recortes en el gasto social del gobierno y el abandono de las políticas sociales dirigidas a estos sectores. La extensión de la pobreza es por demás evidente, esta no se relaciona sólo con situaciones de desempleo y autoempleo sino que pobreza está relacionada directamente a ingresos del trabajo (…) De un lado, tenemos una burguesía enriquecida en base a la expropiación del Estado por la vía de la apropiación de la renta actual y futura, que presiona constantemente por incrementar los niveles de precios y mantener altos márgenes de ganancias junto con poner en cuestionamiento el tradicional modelo distribucionista del Estado y su ingerencia en la regulación económica y, por otro lado, una población asalariada y/o cuenta propista o autoempleada que pugna por encontrarle viabilidad a las estrategias de sobrevivencia desplegadas para hacer frente a la crisis (…) la mayor parte de las estrategias de sobrevivencia implementadas por las familias de los sectores populares son inviables para cubrir sus necesidades de reproducción biológica y social.

Ese es el “paraíso” venezolano anterior a Chávez que tanto le agrada al fascista Pablo Casado: enriquecimiento de la burguesía y pobreza superlativa para el pueblo.

Esa realidad de sobreexplotación, corrupción, desabastecimiento y empobrecimiento superlativo del pueblo trabajador desembocaron en una manifestación popular ante la crisis económica, social y política que azotaba a Venezuela, sucediéndose en febrero de 1989 lo que se denominó como “El Caracazo”, reprimida violentamente por el gobierno corrupto y criminal de Carlos Andrés Pérez, donde asesinaron a 3000 venezolanos. Lejos de sancionar a Venezuela por El Caracazo, lejos de exigir el fin del gobierno de Carlos Andrés Pérez, los imperialistas apoyaron abiertamente al responsable de dicha represión, de tal modo que su amigo Felipe González no sólo salió en defensa de Carlos Andrés Pérez, sino que le ofreció un préstamo de 600 millones de dólares.

¡Ese es el paraíso venezolano del agrado de Pablo Casado! Y es que miente Pablo Casado cuando afirma “que fue Chávez el que convirtió un paraíso natural como Venezuela en el paraíso de la corrupción, la inseguridad y la violencia”. En realidad, Chávez fue la respuesta ante esa situación de corrupción del Estado consecuencia de los partidos gobernantes (los cuales hoy están integrados en la MUD), fue la respuesta contra la pobreza que azotaba al pueblo venezolano, contra la represión criminal del Estado contra el pueblo, contra al saqueo de los recursos energéticos de Venezuela por parte de los EEUU y por la defensa de la soberanía nacional venezolana y la construcción de una alternativa latinoamericana contra el imperialismo estadounidense. Chávez fue la respuesta a que el 55,6% de los venezolanos eran pobres durante el gobierno de Rafael Caldera, estando el 25,5% de ellos en situación de pobreza extrema; Chávez fue la respuesta a que más de un millón y medio de venezolanos eran analfabetos o a que tener un techo digno estaba vetado para la inmensa mayoría de la masa trabajadora venezolana.

El fascismo es revisionismo histórico, que utiliza todo tipo de engaño y demagogia. Tal y como señalaba Dimitrov en su Informe ante el VII Congreso de la Internacional Comunista, “los fascistas revuelven con el hocico la historia de cada pueblo” no dudando en desfigurarla, ocultarla o, directamente, engañar descaradamente al pueblo con objeto de arrastrarlo a la sumisión de los intereses de la burguesía monopolista, esto es, para el sostenimiento de la base económica imperialista. En este caso, Pablo Casado realiza este ejercicio, retratándose como lo que es, un vulgar y mediocre fascista que no duda en engañar al pueblo para justificar un golpe de estado que puede desencadenar en una guerra y en un derramamiento de sangre. Pero eso bien poco le importa a este arribista.

En dicho ejercicio de revisionismo histórico, propio de un fascista, Casado no duda también en ocultar que la situación económica actual de Venezuela, en gran parte, viene inducida como consecuencia del acoso y derribo económico perpetrado por EEUU, mediante el bloqueo económico y el robo, así como de las sanciones impuestas por sus lacayos de la UE. Para Casado, toda esa guerra económica y política, no existe. Y es que la realidad, la verdad, no puede empañar sus falsos argumentos.

Otra característica del fascista es su anticomunismo. Éste se visualiza con nitidez en sus referencias al socialismo. Por un lado, Casado señala que “En Venezuela (…) el chavismo (…) ha ido poniendo al servicio del socialismo bolivariano los bienes del Estado, el poder judicial, el poder electoral, y el ejército” para, más adelante, señalar “España debería liderar la acción internacional para dar salida a la dictadura y acudir en ayuda humanitaria a un pueblo sometido a la miseria que provoca el socialismo real: hambre, enfermedades y ruina”. ¿En qué quedamos? ¿socialismo bolivariano o socialismo real? En la República Bolivariana de Venezuela la burguesía mantiene la propiedad sobre los medios de producción, de hecho Nicolás Maduro señalaba, “el 98,5% de las empresas en Venezuela son de carácter privado, el 0,5% mixtas y el 1% de las empresas son públicas (…) nunca jamás nuestro proyecto estuvo cerca siquiera de cualquier modelo que pudiera negar a la empresa privada”; sin ir más lejos, monopolios españoles como Abanca, Acciona, Agencia EFE, Air Europa, Banco Santander, BBVA, Cirsa, Editorial Planeta, Grupo PRISA, Elecnor, Dragados, Adecco, Meliá, Sigma Dos o Duro Felguera, entre otros muchos, tienen presencia e intereses en Venezuela. Esto en un estado verdaderamente socialista, con el socialismo real, sería impensable. Y es que el socialismo es el sistema económico donde los medios de producción están socializados, una base económica socialista que refleja un estado socialista, donde el proletariado tiene el poder político e impone su dictado, la dictadura del proletariado. Este hecho, que Venezuela no haya avanzado hacia el socialismo real, hace que su economía sea más dependiente y vulnerable a los sabotajes del bandidaje imperialista, y el hecho que no haya impuesto un estado socialista que reprima a la burguesía, tal y como hace la burguesía en las “democracias” que son del agrado del reaccionario Casado contra los obreros, es uno de los motivos por los que la burguesía apátrida, fascista y golpista de la oposición, teledirigidos por el imperialismo norteamericano y europeo, no dudan en campar a sus anchas haciendo un golpe de estado abierto y a cara descubierta. Pablo Casado no tiene ni idea de lo que es el socialismo, pero sí manifiesta una aversión enorme contra el mismo. Y es lógico, sabe que el socialismo es el sepulturero del criminal sistema que defiende.

Y es que hay que tener mucha desvergüenza, para afirmar que “demócratas venezolanos como María Corina, Leopoldo, Antonio, Henrique… y ahora Juan Guaidó, que no han dejado de trabajar un solo día, a pesar de los agoreros, de las amenazas, de las persecuciones, de las agresiones, de las detenciones e incluso del asesinato de muchos compañeros, auténticos mártires de la democracia” cuando un día sí, y otro también, muchos de estos personajes piden públicamente un levantamiento militar en Venezuela, una intervención militar del fascismo norteamericano, cuando no, en el caso de Guaidó, se autoproclama como Presidente “encargado” de Venezuela, sin tan siquiera haberse presentado a unas elecciones para ello. Esos son “los mártires de la democracia” de Casado. Hay que tener muy poco decoro para hablar de ‘mártires de la democracia’ y ocultar El Caracazo y sus 3000 venezolanos asesinados pero, sobre todo, hay que tener mucha desvergüenza para que alguien del PP se arrogue para si la expresión de ‘mártires de la democracia’, el mismo día que una senadora de dicho partido faltaba al respecto a centenares de miles de demócratas que están enterrados en las cunetas del estado español, víctimas de la dictadura franquista, dictadura de la que emana el fundador el PP.

Queda demostrado que Casado atesora las características propias de un fascista, su ejercicio de revisionismo histórico es, sin duda, un burdo engaño; su anticomunismo es feroz, y las mentiras y el cinismo inundan dicho artículo de opinión, que es un auténtico insulto a la inteligencia, a la verdad y al pueblo. Esto es lo que puede ofrecer el capitalismo en su fase putrefacta, políticos que aborrecen el humanismo y que de la mentira y la ignorancia hacen bandera, pues su sistema y su ideología reaccionaria no se sostienen por ningún sitio, están en completa bancarrota.

 

6 de febrero de 2019

 

F.Barjas.

Secretario General del Partido Comunista Obrero Español




Contra la agresión imperialista, el PCOE se solidariza con el pueblo venezolano y el gobierno legítimo de Nicolás Maduro

Guaido

 

En el día de ayer, el títere del imperialismo norteamericano Juan Guaidó, siguiendo las directrices de Trump, se autoproclamó presidente de Venezuela, en lo que pretende ser la culminación de un golpe de estado contra el país caribeño, al que llevan acosando y al que pretenden desestabilizar económica y militarmente desde hace años. Golpe de estado dirigido desde Washington con el apoyo de los gobiernos títeres y reaccionarios de América y de los imperialistas de la UE.

 

El imperialismo norteamericano se halla en franco declive como lo acredita su derrota en Siria, que en el año 2018 las ganancias de sus monopolios retrocedieran, como se refleja en los datos aportados por la industria manufacturera de bienes perecederos y no perecederos, que en 2018 fueron menos de la mitad que en 2015, por no hablar de que la deuda pública norteamericana superó holgadamente en 2018 los 20 billones de dólares, divisa norteamericana cada día más devaluada, de tal modo que el estado norteamericano se halla en la quiebra. A ello debe unirse un factor estructural, la crisis energética que azota al imperialismo por el agotamiento de los combustibles fósiles, que son la sangre de la industria, haciendo que las distintas potencias imperialistas compitan entre ellas por apoderarse de las reservas petrolíferas. Y es que el imperialismo conduce a la guerra mundial y al fascismo, y a EEUU quebrado y en franco declive únicamente le queda el expolio, la guerra, la injerencia política y el crimen para sostenerse y ahí es donde debe circunscribirse el golpe de estado que los imperialistas norteamericanos y de la UE – al objeto de expoliar tanto las reservas petrolíferas, de gas, y otros minerales preciosos como para dominar América Latina – pretenden hacer en Venezuela, arremetiendo contra el gobierno legítimo de Nicolás Maduro fruto de la expresión democrática del pueblo venezolano.

 

En el estado español los fascistas – desde Pablo Casado a Felipe González, pasando por Rivera y los medios de comunicación de masas – rápidamente han salido a defender el golpe de estado que EEUU y la UE pretenden dar contra Venezuela y reconocer al compinche de Leopoldo López, e igual de fascista, Guaidó. Los mismos que catalogan de golpistas a los independentistas catalanes por poner urnas, y que aplaudían a rabiar a las fuerzas de represión apalear al pueblo catalán por expresar su voluntad democrática, hoy se alinean a favor de un golpe de estado contra un estado democrático y reconocen como presidente de Venezuela a un títere fascista impuesto por potencias extranjeras y criminales como son los EEUU.

 

El Partido Comunista Obrero Español condena y rechaza de manera enérgica el intento de golpe de estado perpetrado por EEUU y sus aliados contra la República Bolivariana de Venezuela y trasladamos nuestro internacionalismo y nuestra solidaridad con el pueblo venezolano y con su Gobierno cuyo Presidente es Nicolás Maduro Moros.

 

Madrid, 24 de enero de 2019

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El golpe de estado en Venezuela: única solución del imperialismo

Venezuela

 

Ya habíamos advertido desde el Partido Comunista Obrero Español de los movimientos de la oposición venezolana tras el revés político que supuso para la reacción política el nacimiento de la Asamblea Nacional Constituyente en Venezuela.

A la oposición en Venezuela solo le queda el golpe de estado, que lleva años, décadas prácticamente, fraguando. Arrojados al abismo político, la oposición, suplica vehementemente a la “comunidad internacional”, que no son más que todos aquellos estados en los que se está instaurando el fascismo en uno u otro grado (EEUU, Francia, Italia, España, Hungría, Brasil, Argentina, etc.), que invadan Venezuela para restablecer el único modelo de estado posible: el de la guerra permanente contra los trabajadores.

Esto fue lo que sucedió el pasado lunes cuando un grupo reducido de asaltantes irrumpió contra la sede del destacamento de Seguridad Urbana, en el municipio Sucre, sustrayendo un lote de armas de guerra y secuestrando bajo amenaza de muerte a dos oficiales y dos guardias nacionales. Estos militares están vinculados al partido Voluntad Popular de Juan Guaidó, autoproclamado como “presidente para la transición”.

Ni siquiera el capitalismo de rostro reformista le vale ya al imperialismo, que ataca con toda saña a cualquier mínimo avance social que se produzca, a todo aquello que no le permita obtener el máximo beneficio a costa del sufrimiento de los pueblos. El Partido Comunista Obrero Español denuncia, como lleva haciendo todo este tiempo, las reiteradas agresiones imperialistas al pueblo venezolano y advierte sobre los peligrosos movimientos contra el Estado venezolano de los países mencionados con objeto de derrocarlo.

Solo el fortalecimiento de la política del proletariado, el marxismo leninismo, permitirá al pueblo venezolano zafarse de un sistema capitalista aún hoy vigente en Venezuela e impedirle a la clase burguesa continuar con sus ataques a los trabajadores y demás clase populares. El pueblo venezolano cuenta con la solidaridad del Partido Comunista Obrero Español en su lucha contra el imperialismo y en su defensa contra la criminal burguesía nacional e internacional.

 

D. García– Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español




Grupo de Lima, una ofensiva del imperialismo contra Venezuela

Lima

El nacimiento de la Asamblea Nacional Constituyente supuso un revés político para la reacción en Venezuela, al que se sumó la aplastante victoria del Chavismo en las recientes Elecciones Regionales. Esto hizo que la oposición política en Venezuela quedara prácticamente fuera del tablero político, como ya dijimos en nuestro comunicado de Octubre de 2017, por lo que se ha visto obligada a cambiar su estrategia, saliendo de Venezuela -donde no tiene ya un poder real- creando el Grupo de Lima.

Aprovechando la coyuntura política actual en América Latina la reacción venezolana, dirigida por el imperialismo norteamericano, ha decidido presionar desde fuera de Venezuela con la creación de este grupo, cuyo objetivo final es la justificación de un golpe de estado para recuperar plenamente el poder político.

El alma socialdemócrata de los partidos que promovieron el hoy liquidado “Socialismo del Siglo XXI”, como el Partido de los Trabajadores de Brasil, le ha abierto de par en par las puertas a la reacción política, a personajes abiertamente fascistas como Macri o Bolsonaro. Su frustrado intento de lograr un avance social profundizando en la democracia burguesa, sin cuestionar el sistema capitalista, ha impedido lograr avances significativos para la clase obrera cuyo descontento ha capitalizado la reacción política.

El ataque de la burguesía contra el pueblo de Venezuela no cesa. Ni cesará hasta que éste se decida a instaurar una auténtica democracia obrera, es decir la Dictadura del Proletariado, o hasta que la burguesía nacional –ayudada, por supuesto, por el imperialismo norteamericano- logre ganar la guerra que tanto tiempo lleva en liza.

El pueblo venezolano cuenta con la solidaridad del Partido Comunista Obrero Español en su lucha contra el imperialismo y en su defensa por los ataques de la burguesía nacional. De la misma manera, señala la necesidad política de zafarse del sistema agresor y criminal que es el capitalismo -aún vigente en Venezuela- y avanzar, dejando atrás el etapismo, hacia la creación de un Socialismo cada vez más urgente, necesario e impostergable para los intereses de la clase trabajadora venezolana.

 

D. García – Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Bolsonaro, un fascista de la vieja escuela es la “nueva política” en Brasil

Bolsonaro

La corrupción se ha utilizado en Brasil por parte de la burguesía, que es la única clase social con capacidad para corromper, en dos sentidos: el primero, para enriquecerse a manos llenas transfiriendo capitales del estado hacia la oligarquía brasileña y, segundo, utilizando a la justicia para eliminar a los rivales políticos no útiles culpándoles de esa corrupción, como es el caso de Lula da Silva.

Un negocio redondo para la burguesía, que corrompe todas las instituciones y partidos políticos -lo que demuestra la naturaleza clasista, corrupta e irreformable del estado burgués- y elimina a las piezas menos útiles del tablero político de un solo plumazo, todo ello con el objetivo de enriquecerse a costa del pueblo brasileño. Así, después de corromper al socialdemócrata Partido de los Trabajadores, lo ha desahuciado políticamente -empezando por sus líderes- echándoles la culpa de la corrupción en Brasil.

Mientras tanto, el fascista Jair Bolsonaro ha sido blanqueado y presentado por los medios de comunicación como un político íntegro y honrado, alejado de la política y asqueado por sus prácticas corruptas, que ha llegado para traer la decencia y la limpieza a la política brasileña. Pero la realidad es que Jair Bolsonaro lleva en la política brasileña toda la vida, desde 1988, y toda su familia se dedica a la política, siendo recientemente acusado de malversación de fondos.

Bolsonaro ha representado desde siempre los intereses de la facción más reaccionaria de la burguesía brasileña (defendiendo la dictadura militar de 1964, considerando la tortura como una práctica legítima, atacando los derechos LGTB…) y, cuando esta facción de la burguesía ha ganado mayor peso dentro de su clase social, este personaje corrupto y fascista ha sido elevado a lo más alto de la política brasileña en un tiempo récord.

La nueva política es el Partido de nuevo tipo, donde la vanguardia de la clase obrera está organizada por la consecución de la máxima aspiración de la clase obrera: el Socialismo. Sin ello, la clase obrera se encuentra huérfana en la defensa de sus intereses, cayendo primero en manos de la socialdemocracia y después -gracias a los fracasos políticos de esta- del fascismo. Esta es una constante en el sistema capitalista en su fase imperialista.

En el pasado solo la clase obrera organizada con su Partido, su vanguardia, a la cabeza, pudo destrozar al fascismo. El avance del fascismo hoy, tendencia propia del desarrollo de la democracia burguesa, sigue teniendo el mismo antídoto. La clase obrera brasileña necesita fortalecer el movimiento comunista, guiado por el marxismo leninismo, para acabar con un sistema corrupto y criminal que impide a los trabajadores una vida digna y lograr la conquista revolucionaria del poder para construir el Socialismo con el que el pueblo brasileño pueda lograr sus objetivos políticos.

 

¡Abajo el fascismo!

¡Muerte al capitalismo criminal y explotador!

¡Por el Socialismo!

 

D. García – Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Francia estalla contra el capitalismo

Francia

Francia se ha convertido en un polvorín. Las políticas burguesas de Macron han encontrado en el pueblo trabajador francés un obstáculo prácticamente insalvable. El esfuerzo titánico de la prensa burguesa por posicionar a Emmanuel Macron como el estandarte de la nueva política, ha fracasado, porque los franceses han comprobado que, vieja o nueva, en el sistema capitalista todas las políticas son las de la burguesía.

El pueblo trabajador, de forma espontánea, ha iniciado una lucha contra las políticas de los monopolios franceses que depauperan las condiciones de vida de la clase obrera francesa y de los trabajadores del campo. Pero con la dimisión de Macron no acaban los problemas para los trabajadores franceses, porque la socialdemocracia de Melenchon y el fascismo de Le Pen tienen los mismos amos que el conservador Macron: la burguesía francesa.

Se expanden por Europa las manifestaciones de chalecos amarillos, como es el caso de Bélgica y Holanda, prueba de que los obreros del viejo continente sufren las mismas miserias y penurias provocadas por el sistema criminal capitalista, que impide la vida digna de los trabajadores para enriquecer enormemente a la minoría explotadora.

Los cuerpos policiales reprimen por todos los medios, incluidos los violentos, a los manifestantes. En Francia se cuentan ya 1.700 detenidos y 96 heridos y en Bélgica 100 detenidos por exigir la renuncia del primer ministro Charles Michel en Bruselas.

El Partido Comunista Obrero Español está al lado de los trabajadores franceses, europeos y de todo el mundo en sus luchas contra las políticas capitalistas. El pueblo trabajador debe organizarse políticamente para la superación del capitalismo y sus políticas y no delegar la construcción política de su futuro en los lacayos burgueses de la socialdemocracia y el fascismo, ambos promocionados por los medios de comunicación burgueses. Sus discursos son distintos, en función del momento político, pero sus amos son los mismos. El Socialismo es la única salida a este sistema criminal que nos niega la dignidad y nos aboca a la miseria.

¡Abajo el capitalismo criminal!

¡Por la construcción del Socialismo!

¡Que viva la lucha de la clase obrera!

D. García – Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Muere George HW Bush, otro presidente de la burguesía

GeorgeBush

Si algo tiene la burguesía estadounidense es una descarada facilidad para gobernar su propia maquinaria de represión estatal sin la necesidad de lacayos pagados de su bolsillo, como es costumbre que ocurra en el viejo continente. Personajes como los Bush o Donald Trump son directamente algunos de los más poderosos burgueses de Estados Unidos.

En el caso de George HW Bush, hijo de un rico empresario del acero además de senador, amasó una fortuna de más de 20 millones de dólares en el negocio del petróleo con las compañías Bush-Overbey Oil Development y la Zapata Corporation, que fundó en los años 50 con las riquezas generadas por los obreros explotados por su padre años atrás.

Congresista, embajador ante las Naciones Unidas y en China, jefe del Partido Republicano, director de la CIA y vicepresidente de la era Reagan, George Bush padre fue sumergiéndose en las cloacas del estado hasta conocerlas a la perfección y hacerse presidente. No extraña, con su historial de explotador, el conocimiento profundo del negocio mundial del petróleo y su invasión criminal en el Golfo Pérsico para proteger los intereses del imperialismo yanki, aprovechando la caída de la URSS, ya putrefacta por el revisionismo.

Criminal, inhumano y anticomunista convencido, intentó por todos los medios -en su época de vicepresidente- impedir la independencia de Angola aliándose con el régimen sudafricano del apartheid para que, en octubre de 1975, las tropas de los racistas surafricanos ocuparan Cunene en la frontera sur, mientras que por el norte las fuerzas del régimen de Zaire y bandas de mercenarios reclutados en países de Europa y EE.UU. penetraran y avanzaran hacia Luanda, la capital de Angola. A pesar de sus intentos, tanto Angola como Namibia lograron la independencia -gracias en buena parte a la ayuda del ejército cubano-, lo que provocó la posterior liberación de Zimbabwe y la desaparición del odioso régimen del apartheid en Sudáfrica.

Ha muerto un burgués criminal y asesino, que hizo todo lo posible para proteger los intereses del capital estadounidense por encima de los pueblos del mundo, que invirtió todos sus esfuerzos en hacer de este mundo un lugar peor, trabajando incansablemente por la caída de la Unión Soviética y aprovechando sus efectos en beneficio de la clase explotadora. Todos los que hoy le homenajean son fieles siervos del capital, igual de inhumanos e indignos que él, como el socialfascista Pedro Sánchez, que prefiere dar el pésame a la familia de este asesino que a la de la mujer que se suicidó el pasado 26 de noviembre cuando la desahuciaban de su casa.

La clase obrera no echará de menos a los asesinos como los George Bush, padre e hijo, ni a los lacayos que hoy le homenajean. Se puede comprobar en estos días como aquellos personajes que atacan y reprimen a los pueblos, actuando siempre en favor de la minoría explotadora, son premiados por el imperialismo y sus acólitos. Su muerte provoca que los medios de comunicación del capital llenen horas y páginas completas ensalzando su figura con mentiras y falsos méritos.

¡MUERTE AL IMPERIALISMO ASESINO!

D. García – Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Mensaje del ICAP al Movimiento de Solidaridad con Cuba

Cuba

La Habana, 20 de noviembre de 2018

“Año 60 de la Revolución”.

Estimadas amigas y amigos del Movimiento de Solidaridad con Cuba:

Una vez más Cuba es objeto de una burda campaña de descrédito  e injurias por la soberana decisión que tomó el Ministerio de Salud Pública de Cuba de no continuar participando en el Programa Más Médicos de Brasil ante las amenazas e irrespeto del presidente electo de ese país, Jair Bolsonaro, el cual ha declarado y reiterado que modificará los términos y condiciones del Programa, irrespetando a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y a lo convenido por la misma con Cuba, al cuestionar la preparación de los médicos cubanos, y condicionar su permanencia en el programa a la revalidación del título y a la contratación individual.

Con total desfachatez, Bolsonaro, la ultraderecha de ese país, y la mafia miamense atacan los acuerdos triangulares OPS-Brasil-Cuba esgrimiendo las falacias de que Cuba se apropia de los salarios de los médicos, y que no permite la presencia de sus familiares en Brasil, llegando a cuestionar la dignidad, la profesionalidad y el altruismo de los colaboradores cubanos que una y otra vez han prestado sus servicios en aquellos lugares a los que no quieren ir los médicos brasileños ni los médicos de otros países; asumiendo nuestros galenos peligros y riesgos por su noble vocación de salvar vidas.

Sabe muy bien el presidente Bolsonaro que, aun cuando se produjo el golpe de estado legislativo judicial contra la presidenta Dilma Rousseff, Cuba continuó participando del acuerdo, con la única condición que se mantuvieran las garantías ofrecidas a los colaboradores por las autoridades locales.

Decidimos, por considerar riesgosa la presencia de nuestra colaboración médica en las actuales circunstancias de Brasil, tras el triunfo electoral de Bolsonaro, su retirada del hermano país. Cuba, en su condición humanista, que prioriza en primer lugar al ser humano antes de consideraciones económicas o de otra índole, se vio impelida de tomar la decisión de proteger a sus profesionales física y moralmente, decisión que la mayoría de los amigos del mundo, especialmente los latinoamericanos, han entendido y apoyado haciéndolo explícito a través de mensajes y comunicados circulados en las redes sociales.

El Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), en nombre del gobierno y pueblo cubano, agradece el acompañamiento de todas y cada una de las amigas y amigos que apoyaron y aún apoyan moral, política, y materialmente a nuestros galenos en cualquier escenario en que estos se encuentren, a la vez que apreciamos también las expresiones de comprensión, solidaridad, y sobre todo de respeto al derecho de autodeterminación y soberanía de nuestro pueblo.

Nuestros representantes de la medicina comenzarán a regresar a su patria en los primeros días con el orgullo del deber cumplido, con la frente limpia, en alto, y con la convicción de volver nuevamente a cumplir su misión en cualquier país hermano que lo necesite.

Tenemos la certeza que las despedidas, en cada uno de los estados brasileros en que fueron acogidos como huéspedes ilustres, serán mucho más emotivas que los grandes actos en que fueran recibidos.

A su vez, también tenemos la convicción que los profundos lazos de solidaridad y amistad, que se han formado entre nuestros pueblos, no podrán ser quebrantados jamás.

Sólo nos resta reiterarles a cada uno de ustedes nuestro compromiso de continuar con la dignidad en alto, enarbolando nuestra verdad sin ceder ni un tantico en nuestros principios; tarea que sabemos no será fácil, en la cual contamos con el apoyo de cada uno de ustedes, los amigos de siempre, los amigos de mil batallas con los cuales hemos compartido innumerables victorias. Sepan que no los defraudaremos.

Saludos revolucionarios

Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos




Cien años del final de la Primera Guerra Mundial ¡Socialismo o barbarie!

Je Suis

Este domingo, 11 de noviembre, hemos podido comprobar cómo los medios de comunicación de los imperialistas de todo el mundo se hacían eco del siglo transcurrido desde la firma del Armisticio de Compiègne que puso fin a la Primera Guerra Mundial, poniendo el foco propagandístico en los fastos organizados por el estado francés, que actúa de anfitrión, y cuyo objetivo político no es otro que “relanzar” el proyecto imperialista europeo, vital para las aspiraciones imperialistas tanto de Alemania como de Francia y, de paso, hacer un ejercicio de revisionismo histórico al objeto de salvaguardar al imperialismo, empleando para ello la chapucera teoría aristotélica de la virtud, donde por un lado fija al nacionalismo en un extremo y lo que ellos denominan “totalitarismo” en otro, mostrando a las democracias burguesas como el lugar donde se halla la virtud y que pueden garantizar la paz y el progreso en el mundo.

Con todo el cinismo y la desvergüenza que únicamente atesoran los burgueses, Macron argumentaba todo ello y señalaba que “sólo hay un combate que vale, el combate de la paz, el combate de un mundo mejor” estando rodeado de socialdemócratas, monarcas parásitos y tiranos, así como vulgares criminales fascistas como Netanyahu, Trump o el propio Macron. El “combate de la paz y por un mundo mejor” de Macron es un despliegue de 30 mil militares en países como Mauritania, Mali, Burkina Faso, Níger, Chad, Siria, Irak, Líbano, Somalia, Liberia, Costa de Marfil, Senegal, Gabón, Yibuti, etcétera, países a los que expolia.

Eran liberales, republicanos, monárquicos, demócratas, laicos, luteranos, socialdemócratas, cristianos ortodoxos, en definitiva, burgueses al servicio de los monopolios, como hoy lo son Macron o Merkel, los que desencadenaron y desarrollaron la Primera Guerra Mundial y, por consiguiente, los responsables de las decenas de millones de muertos y mutilados que dejó dicha guerra imperialista.

Porque la I Guerra Mundial fue una guerra imperialista, una guerra que hundía sus raíces en la necesidad de un reparto del mundo, ya repartido, diferente ante el empuje de potencias imperialistas, en aquellos momentos emergentes, como Alemania o Italia. Lenin, magistralmente en “El Socialismo y la Guerra” nos señalaba al respecto de la Primera Guerra Mundial lo siguiente: “Casi todo el mundo reconoce que la guerra actual es una guerra imperialista (…) El imperialismo es la fase superior del desarrollo del capitalismo, fase a la que sólo ha llegado en el siglo XX. El capitalismo comenzó a sentirse limitado dentro del marco de los viejos Estados nacionales, sin la formación de los cuales no habría podido derrocar al feudalismo. El capitalismo ha llevado la concentración a tal punto, que ramas enteras de la industria se encuentran en manos de asociaciones patronales, trusts, corporaciones de capitalistas multimillonarios, y casi todo el globo terrestre está repartido entre estos “potentados del capital”, bien en forma de colonias o bien envolviendo a los países extranjeros en las tupidas redes de la explotación financiera. La libertad de comercio y la libre competencia han sido sustituidas por la tendencia al monopolio, a la conquista de tierras para realizar en ellas inversiones de capital y llevarse sus materias primas, etc. De liberador de naciones, como lo fue en su lucha contra el feudalismo, el capitalismo se ha convertido, en su fase imperialista, en el más grande opresor de naciones. El capitalismo, progresista en otros tiempos, se ha vuelto reaccionario; ha desarrollado las fuerzas productivas a tal extremo, que a la humanidad no le queda otro camino que pasar al socialismo, o bien sufrir durante años, e incluso durante decenios, la lucha armada de las “grandes” potencias por el mantenimiento artificial del capitalismo mediante las colonias, los monopolios, los privilegios y todo género de la opresión nacional”.

Desgraciadamente, la foto realizada por Lenin sobre el porqué de dicha primera conflagración Mundial iniciada en 1914 es muy similar a la actual, si bien hoy el imperialismo es todavía más parásito y está todavía más corrompido, pues su descomposición es aún mayor que la de hace un siglo. Los despliegues militares imperialistas hoy, como por ejemplo el que hemos señalado de Francia, por no hablar del estadounidense, que tiene fuerzas militares desplegadas en 149 países de todo el mundo, así como los ingentes gastos militares de las potencias imperialistas, son el mejor testimonio de que esas potencias imperialistas, responsables de la Guerra Mundial iniciada en 1914, siguen constituyendo hoy la mayor amenaza para la vida de la humanidad.

La Primera Guerra Mundial también conllevó la primera revolución proletaria triunfante, la gloriosa Revolución Socialista de Octubre de 1917 que dio lugar al primer estado socialista, la URSS. Este hecho fijó la contradicción fundamental que rige en el mundo, la existente entre el imperialismo – dictadura de los monopolios – y el socialismo, contradicción que rige aún hoy y que abrió la fase de Crisis General del Capitalismo, con la que surgió el fascismo.

Los canallas burgueses que desencadenaron la Primera Guerra Mundial que provocó decenas de millones de muertos y de mutilados, son la referencia de sus homólogos de hoy, como por ejemplo es el caso de Macron. Aquellos canallas burgueses, “demócratas”, apelaban al veneno ideológico burgués para argumentar y sostener la Guerra, apelaban al patriotismo burgués, al chovinismo, al nacionalismo. Sin embargo, hoy, Macron, denominado “el presidente de los ricos”, representante de la élite y hombre de monopolios como la banca Rothschild o Nestlé, que hace una semana reconocía la figura de Petàin, ha arremetido contra el nacionalismo. ¿Por qué lo hace? Es evidente; la descomposición de la UE, que es el proyecto de los imperialistas europeos, tiene en el nacionalismo un elemento, burgués por supuesto, que lo debilita. En el estado español, la no resolución de la cuestión nacional en Galicia, Euskadi o Cataluña implica un debilitamiento de un estado miembro. La propia Francia vio como el pasado sábado, en Perpiñán, hubo una manifestación multitudinaria exigiendo la catalanidad del Rosellón, por no hablar de la cuestión de Iparralde o de Córcega. Y es que Macron es un chovinista, un fundamentalista de la “democracia liberal”, del “modelo europeo”, que no es otra cosa que el sojuzgamiento a sangre y fuego del mundo, una criatura política genuina de los monopolios que sólo es viable en un proceso de descomposición política brutal como a la que el imperialismo ha llevado a Francia.

Siguiendo los pasos del corrupto Sarkozy, el que iba a refundar sobre bases éticas el capitalismo, Macron pretende erigirse en el máximo defensor del proyecto imperialista europeo. Sin embargo, su charlatanería, su ejercicio de revisionismo histórico, choca no sólo con la verdad histórica, sino fundamentalmente con la realidad económica, que no es otra que la contradicción antagónica entre la producción y el consumo existente en el sistema capitalista; los monopolios para mantener y ampliar los márgenes de ganancia pretenden lograrlo ampliando la producción y acumulando más capital, más plusvalor, por la vía de la reducción de las condiciones de vida de los trabajadores a través de infames reformas laborales, implicando una reducción del consumo por parte de la mayoría del pueblo que son las masas proletarias; de tal modo que la burguesía únicamente puede superar dicha contradicción apoderándose de mercados exteriores, implicando esta lucha por la conquista de los mismos los conflictos interimperialistas que desencadenan guerras mundiales. Esa es la lógica del capitalismo en su fase de putrefacción actual, en su fase imperialista, siendo esa la razón fundamental por la que Francia tiene 30 mil militares desplegados allende sus fronteras, oprimiendo y saqueando a países de África o Asia.

El representante de los monopolios Macron, defiende la agrupación imperialista europea, la UE, pues sabe que el reparto del mundo bajo su sistema, el imperialismo, atiende a la fortaleza económica y bélica de ésta y no en base a ningún otro principio democrático. Los imperialistas modelan la base y la superestructura para perpetuar en el tiempo el dominio de los monopolios y, con ellos, el proceso de concentración; esa modelación se desarrolla vía crisis y vía guerras donde sojuzgan a los Pueblos del Mundo. Lenin, en “Imperialismo fase superior del capitalismo, nos muestra claramente, por decirlo así, ese principio inductivo del imperialismo “Las alianzas pacíficas preparan las guerras y, a su vez, surgen del seno de la guerra, condicionándose mutuamente, engendrando una sucesión de formas de lucha pacífica y no pacífica sobre una y la misma base de relaciones imperialistas y de relaciones recíprocas entre la economía y la política mundialesde tal modo que la guerra no sólo es inherente al imperialismo, sino que la guerra es su motor. Es por ello que, los mandatarios que ayer acompañaban a Macron en tan hipócrita evento hablando de paz, son los responsables de la miseria y de los conflictos bélicos existentes en el mundo donde se desarrolla la batalla entre dichas potencias imperialistas que se irán agudizando hasta que nos aboquen, nuevamente, a una Guerra Mundial.

Sólo podrá existir paz en el mundo cuando los explotados, los oprimidos, los parias del mundo nos zafemos del yugo imperialista impuesto por los monopolios y sus esbirros como, por ejemplo, Macron. La única alternativa que tienen los pueblos trabajadores del mundo, el proletariado, es la revolución socialista para romper las cadenas de la explotación y de la miseria a la que nos conduce el imperialismo, sus potencias y sus monopolios. Todas las potencias imperialistas, y la basura oportunista que crean, como consecuencia de la acumulación máxima de capital por parte de los monopolios que les permite sobornar a la corrompida aristocracia obrera y demás escoria, son enemigos jurados del proletariado mundial y deben ser barridos y lanzados al estercolero de la historia. La cuestión está en los términos expresados por Lenin, “a la humanidad no le queda otro camino que pasar al socialismo, o bien sufrir durante años, e incluso durante decenios, la lucha armada de las “grandes” potencias por el mantenimiento artificial del capitalismo mediante las colonias, los monopolios, los privilegios y todo género de la opresión nacional”.

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Madrid, 12 de noviembre de 2018.

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Brasil, nuevo ejemplo en el que la socialdemocracia allana el camino al fascismo

Bolsonaro

El pasado domingo, en la segunda vuelta de las elecciones brasileñas, el fascista Jair Bolsonaro se impuso al socialdemócrata Fernando Haddad, de tal modo que, a partir del 1 de enero de 2019, Bolsonaro será el presidente de Brasil.

En octubre de 2002 Lula Da Silva -al frente del Partido de los Trabajadores (PT), y en alianza con otros partidos como el Partido Comunista do Brasil, Partido Comunista Brasileiro, Partido Verde, Partido da Mobilização Nacional o el Partido Liberal, esto es una alianza que iba desde el oportunismo hasta la derecha- alcanzó la presidencia del país carioca, presidencia que dejaría en 2011 en manos de su sucesora, Dilma Rousseff, también del PT.

Cuando Lula venció electoralmente en 2002, la economía brasileña se hallaba en declive, en un proceso de devaluación del Real, con altas tasas de inflación y con incremento de la deuda pública y 53 millones de pobres.

El que supuestamente iba a dar tierra a los Sin Tierra, privatizó un millón de hectáreas de la Amazonía para que fueran explotadas por las filiales brasileñas de los monopolios madereros de EEUU y Europa, negó la Reforma Agraria exigida por el Movimiento Sin Tierra, sucumbiendo ante los terratenientes que seguían manteniendo intactos sus latifundios y que a través de sus esbirros –ya fueran en forma de sicarios o de la propia policía– reprimían y asesinaban a activistas campesinos.  El que supuestamente iba a combatir el imperialismo y al neoliberalismo desarrollando la democracia culminó la obra de sus antecesores Collor de Melo y Cardoso, sin cuestionar la economía capitalista de mercado, y convirtió a Brasil en una potencia imperialista, entregando el país a los monopolios chino y europeos. Así, durante el primer mandato de Lula se triplicaron los capitales que estos monopolios remitían a sus países desde Brasil. Según el Banco Central de Brasil, estos monopolios extranjeros sacaron del país 25 billones de reales. En 2010, Brasil era la octava potencia mundial, potencia imperialista emergente con 33 monopolios entre los 2000 mayores del mundo y 5 entre los 100 primeros.

Petras, en su ensayo “¿Adónde va Brasil?”, con respecto del PT señalaba “Claramente, el PT había dejado de ser un “partido de trabajadores”, ya fuese en su composición, en sus delegados al congreso o en su relación con los movimientos sociales antes de las elecciones. Además, muchos de los miembros elegidos del PT en los ámbitos municipal y estatal provenían de alianzas con otras clases sociales, grupos de negocios y partidos burgueses, alianzas que el PT repetiría en la campaña presidencial de 2002. En otras palabras, el giro a la derecha del PT en el ámbito nacional había sido precedido por un modelo similar en los ámbitos estatal y municipal durante la década de los noventa. Más aún, muchos de los líderes importantes del partido, que luego serían consejeros de Lula, ya practicaban políticas neoliberales desde sus respectivas posiciones, incluso si el programa nacional del partido todavía hablaba de socialismo, de antiimperialismo y de impago de la deuda externa. (…) Conforme se acercaban las elecciones de 2002, los líderes nacionales del PT, con Lula mostrándoles el camino, eliminaron todas las referencias programáticas al socialismo y al antiimperialismo, de acuerdo con las prácticas neoliberales de los miembros electos del partido y con el apoyo mayoritario de los delegados de clase media”.

Lula recibió todos los parabienes de lo más corrupto y reaccionario existente en los planos político y económico como Bush, Felipe González, Botín, Sarkozy, así como los medios de comunicación imperialistas de ambos lados del Atlántico. Dilma Rousseff sucedió a Lula, con una amplia alianza que abarcaba todo tipo de oportunismo, pasando por la derecha y por la reacción, de tal modo que su candidato a vicepresidente fue el fascista y esbirro de los EEUU Temer.

El PT, y sus aliados oportunistas y reaccionarios, han llevado a cabo una política de desarrollo del capitalismo monopolista del estado brasileño y Bolsonaro no es más que la consecuencia de los gobiernos socialdemócratas y, por consiguiente, de derechas y corruptos realizados tanto por Lula como por Rousseff que, como hace la socialdemocracia cuando gobierna, allana el camino al fascismo, a la reacción.

Ante la crisis económica iniciada en 2014 en Brasil, los empresarios, con el apoyo del imperialismo norteamericano y ante la necesidad de políticas privatizadoras más agresivas con las que expoliar todavía más al pueblo, utilizaron su instrumento, el Estado, para quitar de en medio a Roussef y poner al títere Temer, utilizando a su antojo al Senado y, después, utilizando a la judicatura, concretamente al Juez Moro, y futuro ministro de justicia de Bolsonaro, para encarcelar a Lula Da Silva.

Mientras el PT, Lula y Dilma defienden a la democracia burguesa, es decir, al Estado brasileño, éste actúa como lo que es, el instrumento de los monopolios para imponer su dictadura.

En el estado español, los oportunistas socialdemócratas como Iglesias o Garzón tildan a Bolsonaro de ‘ultra’, ocultando la naturaleza fascista del personaje, o lo que es lo mismo, blanqueando al fascismo. Dice Iglesias que, “Una de las claves de la victoria del ultra Bolsonaro ha sido el uso de fake news que se viralizaban vía Whatsapp. Noticias falsas y manipuladas para desacreditar a la izquierda de enorme eficacia. Ojo, aquí las cloacas y sus fakeperiodistas llevan tiempo haciendo lo mismo” ¿Cuándo los medios de comunicación de la burguesía han dicho una verdad? Lenin señalaba que la libertad de prensa es la libertad del dueño de la imprenta y, consecuentemente, todos los medios se expresan no en términos de verdad sino de interés de clase. ¡Pero claro! Pablo Iglesias no puede atacar a la prensa burguesa pues él es producto de dichos medios de comunicación y defensor a ultranza del capitalismo. No se queda a la zaga de la desvergüenza su compañero Alberto Garzón que señalaba con respecto de los comicios brasileños, “Triste noticia la victoria en Brasil de Bolsonaro, el candidato ultra. Las élites autoritarias y neoliberales han conseguido finalmente su objetivo usando el miedo y la corrupción. Se cierne otra noche oscura sobre el país. ¡Fuerza a los y las que resisten!”. Las élites, la oligarquía brasileña y los imperialistas han sido los amos y señores durante los gobiernos de Dilma y de Lula, de hecho, Temer o Alencar así lo acreditan. Petras, un referente para muchos dirigentes de IU, incluidos Garzón y Anguita, señalaba en marzo de 2013 en su ensayo “¿Adónde va Brasil?” lo siguiente respecto del primer gobierno de Lula: “Lula y su equipo neoliberal hicieron un esfuerzo constante y coherente para demostrar sus cartas credenciales neoliberales a varios grupos claves, incluidos Wall Street, la Administración de Bush, el Fondo Monetario Internacional y los principales bancos brasileños y élites industriales. Palocci fue un puente clave en todas estas negociaciones. (…) El programa electoral del PT respondió a todas las preocupaciones principales de las élites financieras e industriales. Las empresas privatizadas serían respetadas. El pago de la deuda externa no se interrumpiría. Se establecería una rígida política fiscal. La “reforma” laboral y de las pensiones serían prioritarias (reforma = debilitamiento de los derechos sindicales y de la legislación industrial, así como reducciones de las pensiones del sector público). No habría ninguna indexación salarial, pero sí de los bonos y de los pagos de la deuda. (…) El programa del PT fue una clara continuación de la desastrosa política neoliberal del presidente saliente Cardoso y, en algunos casos, incluso una radicalización de su agenda liberal.”.

Lo acontecido en Brasil certifica que la socialdemocracia es el mejor gregario, el que mejor allana el camino para la reacción, para el fascismo. Y lo que fueron Lula y Dilma en Brasil, capitalismo y corrupción, es lo que son en España Iglesias y Garzón, pura traición, puro engaño, pura escoria capitalista.

Lenin tenía razón cuando señalaba que “en el aspecto político el imperialismo es, en general, una tendencia a la violencia y a la reacción”, de tal modo que el capitalismo putrefacto, tal y como señalaba Jorge Dimitrov, genera “‘nuevos’ métodos y formas de gobierno (por ejemplo, el sistema de gabinetes poco numerosos, la creación de grupos oligárquicos que actúan tras cortina, la degeneración y la falsificación de la funciones de la ‘representación nacional’, la limitación y la supresión de las ‘libertades democráticas’, etcétera).”.

Lo que pasa en Brasil es lo que está pasando en todo el mundo; el capitalismo en su fase monopolista se halla en crisis, está caduco y no sirve para solventar los problemas que tiene el género humano, siendo el mayor problema de éste el imperialismo, por ello este no tiene más salida que el fascismo y ello no sólo pasa en el país carioca, sino que está aconteciendo en todo el mundo capitalista, empezando por España donde el fascismo campa a sus anchas, con el apoyo tanto de Garzón como de Iglesias, cuyo papel y servicio a los capitalistas estriba en engañar a la clase obrera, en conducir a las masas laboriosas por el camino del Estado burgués y del capitalismo, como oportunistas que son.

Brasil es un nuevo caso que ilustra que el oportunismo, como parte del imperialismo que es, está en bancarrota; es la constatación de que el oportunismo abanderado por ATTAC, por los Foros Sociales Mundiales, por el oportunismo moderno encarnado en PODEMOS y demás inmundicia ideológica nacida al calor de la caída de la Unión Soviética y cuyo objeto es la negación del marxismo-leninismo chocan con la realidad, que reafirma la vigencia de la ciencia marxista-leninista, de la necesidad del Partido leninista y de la revolución socialista como única vía para la transformación real de la sociedad, de la emancipación de la clase obrera y demás clases subyugadas por la bota del caduco imperialismo, responsable de todos los males que hoy azotan a la humanidad.

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Madrid, 2 de noviembre de 2018.

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)