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La socialdemocracia siempre remando a favor del fascismo

A lo largo de esta última semana, altos mandos militares europeos han señalado, hace una semana, que los ciudadanos europeos deben prepararse para la guerra.

El ministro de defensa alemán, Boris Pistorius del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), advierte de que los Estados europeos deben armarse advirtiendo de una guerra a medio plazo contra Rusia.

El presidente alemán, Olaf Scholz, socialfascista, decía en octubre que ”tenemos que deportar de una vez a gran escala”, meses después, a primeros de enero de este año en curso, el Bundestag aprobaba una ley para facilitar la deportación masiva de inmigrantes apoyada por la mayoría parlamentaria compuesta por socialdemócratas, verdes y “liberales”, con el rechazo de la extrema derecha – llámese CDU o AfD – que querían una ley todavía más reaccionaria de la ya de por sí realizada por la socialdemocracia alemana. De hecho, Correctiv sacó recientemente a la luz el encuentro que se produjo en noviembre entre militantes de AfD, conocidos líderes neonazis y empresarios para trazar un plan para la deportación masiva y forzosa de millones de extranjeros, solicitantes de asilo y personas de raíces migrantes de Alemania. Como puede verse, ahí tenemos a la socialdemocracia haciendo lo que ha hecho siempre, allanar el camino al fascismo, hacer el tándem con la reacción para arremeter contra la clase obrera.

La socialdemocracia alemana, en el gobierno teutón, se ha mostrado terriblemente sumisa a los EEUU, el caudillo fascista del mundo. Desde 2022 no vacilando en ir incluso en contra de su propia población y su economía al objeto de beneficiar a los EEUU en lo que concierne al conflicto militar ruso-ucraniano. Una sumisión belicista al policía fascista del mundo que está destrozando la economía germana y que conlleva un incremento en el gasto militar a la par que se deteriora el tejido productivo alemán, se depauperan las condiciones de la clase obrera alemana donde los salarios pierden poder adquisitivo con respecto a la subida de la carestía de vida – sucediéndose multitud de huelgas, por ejemplo de ferroviarios, en los aeropuertos, etc. – y contrayéndose subvenciones que provocan el estallido del pequeño campesinado.

Una socialdemocracia alemana en el gobierno que, como siempre a lo largo de la historia, ha cerrado filas con sus monopolios.

Lo hicieron en 1914, chupándole las botas al Káiser Guillermo aceptando los créditos para la I Guerra Mundial alineándose con sus monopolios. Lo hicieron coaligándose con los fascistas, con sus freikorps, para frenar la revuelta proletaria espartaquista asesinando a Karl Liebcknecht y Rosa Luxemburgo. Lo hicieron aupando al poder a Hitler. Y lo hicieron una vez derrotado el III Reich por la URSS, convirtiendo a la RFA en un reducto reaccionario desde donde EEUU, la CIA hacía y deshacía como le venía en gana en la Europa capitalista, como lo atestigua la acción política de Willy Brandt. “El PSOE va donde diga la CIA a través de Willy Brandt. Hasta el propio Bundestag alemán se acaba de denunciar que la Fundación Fiedrich Ebert del SPD recibe dinero directamente de la CIA” (Justo de la Cueva “El PSOE va donde diga Willy Brandt”. Ed. Tricolor, mayo 1979).

Socialdemocracia que no solo ha remado en favor de la reacción y le ha allanado siempre el camino a los fascistas en Alemania, como hemos visto que lo está haciendo ahora y lo ha hecho a lo largo de su miserable existencia, sino que es un denominador común de lo que es la socialdemocracia.

En la historia del siglo XX en España, el PSOE – y su sindicato la UGT – colaboraron con el gobierno del fascista Miguel Primo de Rivera, admirador de Mussolini, traicionando a la clase obrera entre 1931 y 1933 alineándose con la burguesía, traicionando a la II República apoyando una parte el golpe de Estado de Segismundo Casado que facilitó la victoria franquista. Durante el Franquismo, el PSOE, lejos de estar 40 años de vacaciones, lo que hizo fue apoyar al franquismo – en tanto dicho partido estaba alineado con la “democracia burguesa” representada a nivel internacional por los gobiernos británico y norteamericano, los cuales en la práctica apoyaron al dictador fascista inquilino de El Pardo. Y el camino transitado desde Suresnes, del PSOE del GAL, del Terrorismo de Estado, de la OTAN, de la UE, de las guerras imperialistas, del chovinismo, de las concertinas y de la corrupción desde el reaccionario Felipe González hasta el día de hoy es por todos conocido.

Quien crea que la socialdemocracia – ya sea en su versión clásica (PSOE) o en sus conversos (SUMAR/PCE/IU, PODEMOS, BILDU, ERC o BNG) – pueden ofrecer una salida a la clase obrera está completamente equivocado pues ésta forma parte de la burguesía y su ideología y, consecuentemente, defiende los intereses de esa clase, como lo ha hecho a lo largo y ancho de su historia.

La socialdemocracia, hoy y siempre, siempre rema en favor de los monopolios, de la reacción y, consecuentemente, es enemigo jurado de la clase obrera, del auténtico socialismo.

En las condiciones actuales del modo de producción capitalista en su fase imperialista, donde se agudizan las contradicciones del sistema de explotación reinante, la burguesía es conocedora de que los gobiernos socialdemócratas son, al mismo tiempo, débiles e inoperantes. Ello provoca que la salida marcada por los monopolios sea la derechización total de la política, allanando el camino a los partidos fascistas y poniendo en funcionamiento para tal empresa a todos los engranajes del Estado burgués, todas las fuerzas reaccionarias, los medios de comunicación y, por supuesto, también a sus esbirros eurocomunistas y socialdemócratas. La burguesía, como es coherente con su propia naturaleza, buscará la solución a las contradicciones por medio del fascismo y la guerra imperialista.

El capitalismo monopolista, el imperialismo, sólo tiene la salida de la guerra imperialista, que es donde estamos. El imperialismo está en bancarrota, y ahí está la inflación desbocada que ha vaciado de todo valor a las monedas de las potencias imperialistas – por ejemplo el dólar norteamericano y el euro – y las deudas impagables; los choques de las potencias imperialistas cada vez son más grandes en el terreno comercial, tecnológico, político, armamentístico de tal modo que la guerra es la única forma que tienen de someter unos a otros, de liquidar fuerza productiva – clase obrera – que les sobra y mediante la guerra, la precarización del trabajo y la privatización de los servicios públicos pretenden liquidar a todo el excedente humano. Por eso tanto desde la OTAN, como desde el gobierno alemán – cual esbirro de la potencia más asesina de la historia – advierten a la población civil alemana, y de los demás países imperialistas en la órbita norteamericana, que debe prepararse para la guerra, o lo que es lo mismo, para ir a matarse con otros obreros de otras latitudes del mundo para satisfacer los intereses de los monopolios, los mayores asesinos del planeta, los grandes empresarios, los podridamente ricos.

La única salida que tenemos los obreros, los parias de la Tierra, para imponer la paz, para garantizar la vida en el planeta, para garantizar una vida digna es alzarnos contra el capitalismo, es desarrollar la Revolución Socialista y acabar para siempre con el capitalismo.

El capital es una fuerza internacional y el proletariado sólo puede triunfar sobre él mediante la unión internacional de los obreros, mediante el internacionalismo proletario.

Es necesario tejer la unidad de la clase obrera y esta sólo puede darse con la unidad internacional de los comunistas. Por encima de toda particularidad están las cuestiones generales del proletariado, la victoria de la Revolución Socialista Mundial.

Y para tejer esa unidad es fundamental el desarrollo del Partido Leninista, que es el alma y el corazón del proletariado. Y el Partido sólo puede abrirse camino combatiendo a muerte a la burguesía, a su sistema económico capitalista y a sus ideologías – el fascismo, el nacionalismo, la socialdemocracia y el oportunismo.

 

¡EN EL IMPERIALISMO TODO PENSAMIENTO BURGUÉS SE INSTALA EN LA REACCIÓN!

¡FUERA DE LA UNIÓN EUROPEA Y DE LA OTAN!

¡PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS!

¡SOLO LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA, EL SOCIALISMO, PUEDE SALVAR A LA CLASE OBRERA!

 

Madrid, 4 de febrero de 2024

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Nada se puede esperar de las instituciones imperialistas. ¡Socialismo o barbarie!

A finales del pasado año el Estado sudafricano interpuso una denuncia por genocidio contra el Estado fascista de Israel ante la Corte Internacional de Justicia de las Naciones Unidas.

Celebradas las audiencias tanto de Sudáfrica como de Israel el pasado viernes 26 de enero, dicho Tribunal leyó el fallo ante el pleito planteado. Socialdemócratas, oportunistas y también reaccionarios estaban expectantes de lo que sentenciara dicho tribunal burgués. Los primeros, los peores, que con una mano apoyan de hecho el genocidio sionista contra el pueblo palestino apoyando militarmente a Israel y a EEUU mientras que de palabra quieren mostrar su rechazo, descollando el gobierno español. Los segundos, los fascistas, asesinos confesos de palabra y de hecho abiertamente apoyan el genocidio contra el pueblo palestino por parte del Estado fascista israelí.

Mientras el genocidio contra el pueblo palestino cuenta ya con más de 26.000 asesinados en 3 meses, cuatro burgueses atendiendo al derecho internacional, un derecho podrido en tanto que es imperialista y, consecuentemente, refleja la voluntad de las potencias imperialistas para legalizar el expolio y el sojuzgamiento de los pueblos, procedían a leer en las lenguas de las potencias imperialistas el fallo. Un fallo tan hipócrita y criminal como el sistema económico del que emanan y reflejan, el capitalismo en su fase putrefacta, en descomposición.

Así, el fallo de la Corte Internacional de Justicia de la ONU, no desestima la denuncia de Sudáfrica de genocidio, e impone una serie de medidas “cautelares” entre las que no está el inmediato alto el fuego por parte de Israel. Así, pues, en base a la Corte Internacional de Justicia de la ONU, Israel, por el momento, puede seguir asesinando mujeres, niños y ancianos palestinos indefensos de manera inmisericorde, como hasta ahora, pero eso sí, Israel debe “preservar las evidencias” sobre la existencia de genocidio. Suena a chiste malo si no fuera porque cada día mueren centenares de inocentes, centenares de obreros.

Oportunistas y socialdemócratas señalan que la sentencia es contraria a Israel, y aplauden a la Corte Internacional de Justicia, una sentencia que le dice a Israel que debe detener los ataques contra los palestinos, no de manera inmediata sino cuando ellos consideren, pero que debe tomar medidas para prevenir y castigar la incitación directa y pública a cometer genocidio en relación con los miembros de los grupos palestinos de la Franja de Gaza, garantizar la llegada de ayuda humanitaria, y que mientras por un lado los israelíes seguirán asesinando a palestinos – al no exigir un alto el fuego inmediato – éstos les manden una serie de papeles donde  el Estado israelí le diga a dicha Corte que han hecho al respecto de lo ordenado dentro de un mes.

A la vez, dicha sentencia pide a Hamás liberar a los rehenes. Rehenes que seguramente estén más seguros en manos de sus captores que no del Estado de Israel, en tanto la existencia de la Directiva Hannibal obliga al Ejército a asesinar a su propia población civil para impedir que sean capturados como rehenes, para impedir la existencia de israelitas secuestrados. De hecho, rehenes captados por Hamás no han sido asesinados por estos, sino por el propio ejército del país del criminal Ben Gurión, de Israel.

Digan lo que digan los imperialistas y sus leguleyos, lo que está aconteciendo en Palestina hoy es un acto de genocidio contra dicho pueblo, un pueblo machacado y saqueado por el imperialismo, por el fascismo, desde hace siete décadas por el sionismo asesino.

El imperialismo no tiene salida, la lucha interimperialista cada día es más fuerte y la guerra se extiende por todos los rincones del planeta. La masacre contra el pueblo palestino es instrumentalizada por parte de los imperialistas en su guerra por el dominio del mundo. Curiosamente, la S de los BRICS es quien interpone esta denuncia; el objetivo es claro, retratar que las instituciones imperialistas en las que se ampara la hegemonía imperialista norteamericana son inservibles, por un lado, y erosionar políticamente al imperialismo norteamericano y su can sionista, por otro lado.

Los BRICS, y concretamente China, tienen capacidad económica para acabar con Israel, en tanto tienen capacidad para dañar enormemente la quebrada economía norteamericana que es realmente quien sostiene a su centinela fascista en dicha región de Oriente Próximo. ¿Por qué no lo hacen? Porque la economía imperialista es una, está entrelazada, y en el caso de que EEUU impagara su deuda también erosionaría gravemente la economía de dichas potencias imperialistas emergentes, y de todo el mundo, en tanto el imperialismo es universal.

Las contradicciones interimperialistas cada día son más grandes, y la guerra imperialista se extiende hacia todas las latitudes del mundo. Por ello, casi 30.000 palestinos han sido asesinados en estos tres meses. Por ello se suceden otros actos de genocidio como son los bloqueos contra Cuba o la República Popular y Democrática de Corea, o a la propia Palestina ocupada por el invasor sionista. Bloqueos promovidos por la propia ONU, como por ejemplo el que se hace infamemente contra Corea, o que muestran la inutilidad de la Asamblea General de la ONU donde año tras año se vota masivamente por el levantamiento del bloqueo norteamericano a Cuba, que EEUU ignora desde hace décadas demostrando que la ONU es un instrumento al servicio de las potencias imperialistas para someter a los pueblos del mundo.

Estas contradicciones interimperialistas que multiplican la guerra – pues la política exterior del imperialismo, que es la política exterior del fascismo, es la guerra imperialista y el chovinismo – también exacerban las contradicciones de clase en el seno de las potencias imperialistas, donde cada día el empobrecimiento del proletariado y la represión contra este se multiplica, cómo se comprueba con nitidez en los países europeos. En Alemania, por ejemplo, se suceden todo tipo de huelgas, de agricultores, de ferroviarios y también contra el fascismo, a la par que la socialdemocracia, en el poder, no vacila en satanizar a los inmigrantes haciendo leyes que favorezcan y faciliten las deportaciones haciendo lo que han hecho siempre, allanar el camino a los fascistas y hacerles el trabajo sucio, como hicieron en la década de los 20s y 30s del siglo pasado.

El pueblo palestino es víctima del imperialismo, como el resto de pueblos del mundo. El pueblo palestino es víctima de la ideología del imperialismo, del fascismo anglo-estadounidense-alemán, del racismo de la burguesía europea.

Pero al igual que el resto de los pueblos del mundo, y el pueblo palestino no es una excepción, éstos únicamente tienen un camino para emanciparse. Y esa emancipación no vendrá de la mano de la superestructura imperialista que hay que destruir, no vendrá de la mano de un tribunal compuesto por lacayos del imperialismo, de leyes hechas por los monopolios para garantizar y legalizar su opresión, sino que vendrá de la mano del internacionalismo, de la unión de la lucha de todos los pueblos, del proletariado, en la dirección de exterminar al imperialismo, de derrocarlo, y en este sentido hay que tener claro que ni hay imperialismos buenos ni hay más de un imperialismo.

La paz en el mundo únicamente vendrá por la muerte del imperialismo y este no morirá en su cama, como pasa con los dictadores fascistas, sino por la lucha por el socialismo a nivel mundial. Lucha para la que hay un caldo de cultivo cada día más favorable, pues las contradicciones internas de los Estados capitalistas se exacerban a la par que las contradicciones interimperialistas se acrecientan. El que este período sea más o menos sangriento, sea más o menos largo, depende de la responsabilidad de los comunistas, de construir un movimiento comunista internacional fuerte ideológicamente que coloque la vía revolucionaria como la vía primaria de actuación, que una y organice revolucionariamente al proletariado y ello pasa por desterrar al oportunismo del movimiento comunista internacional, por deshacernos de él y del sectarismo que nos acompaña.

 

¡VIVA PALESTINA, ABAJO EL ESTADO SIONISTA DE ISRAEL!

¡LA EMANCIPACIÓN DE LOS PUEBLOS SOLO VIENE DE LA MANO DE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA MUNDIAL!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DE UNA INTERNACIONAL COMUNISTA!

 

Madrid, 28 de enero de 2024

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La escalada de violencia en Ecuador

Una escalada de violencia recorre Ecuador desde el pasado 7 de enero, día en el que todas las alarmas se encendieron con la fuga de Adolfo Macías “Fito”, líder de Los Choneros, una de las bandas narcotraficantes más temidas. Para Daniel Noboa, presidente de Ecuador y nuevo cabecilla del “socialismo” del siglo XXI en el país, no se habían cumplido aún ni dos meses de gobierno y ya optó por declarar el primer estado de excepción bajo su mandato, limitando las reuniones públicas, restringiendo la libertad de tránsito y aplicando el toque de queda, además de dotar al ejército de todo tipo de prerrogativas para aplicar la violencia que consideren necesaria.

Tras la irrupción en directo en las instalaciones del canal TC Televisión en Guayaquil por parte de un grupo de personas encapuchadas y armadas, Daniel Noboa declaró la existencia de un conflicto interno y la decisión de desplegar al Ejército para sofocar el caos reinante. En apenas tres días, las autoridades de Ecuador ya habían detenido a más de 1100 personas. Una represión militar que se escuda en la “lucha contra las bandas y el narcotráfico” para legitimar toda clase de violencia por parte del Estado. Sin embargo, muchas han sido las grabaciones que nos han llegado donde se pueden ver claramente torturas contra los presos.

Uno de estos episodios de torturas se ha dado en la cárcel de Latacunga, siendo además la única cárcel donde las fuerzas militares han prohibido el paso a los organismos encargados de constatar el estado de los presos. Además, en esta cárcel de máxima seguridad y donde el hermetismo es absoluto por parte del gobierno y de los militares, es donde se encuentra detenido el compañero Omar Campoverde, dirigente del Movimiento Guevarista Tierra y Libertad, del cual no se tienen noticias.

El “socialismo” del siglo XXI ha demostrado durante décadas de gobiernos antiimperialistas y populares en América Latina ser completamente antimarxista y antirrevolucionario. Algo que, por supuesto, también se ha visto reflejado en Ecuador al estar esta expresión del revisionismo en el poder de manera casi ininterrumpida desde 2007 con los mandatos de Rafael Correa, Lenín Moreno y Daniel Noboa. El “socialismo” del siglo XXI, como expresión del revisionismo dentro del movimiento obrero, trata de alcanzar una falsa democracia participativa y directa, pero siempre dentro de los márgenes de la dictadura del capital, del modo de producción capitalista y de la explotación del hombre por el hombre. Un movimiento que se muestra servil a los intereses de la burguesía – el propio Daniel Noboa es empresario –, que prioriza la inoperante lucha parlamentaria para desmovilizar las calles y que no interfiere con la acumulación de capital o el orden social existente.

Durante estas semanas de revueltas en Ecuador, se ha mostrado claramente como el “socialismo” del siglo XXI no cuestiona la explotación descarnada e inmisericorde contra el proletariado, y la miseria del pueblo trabajador es cada vez mayor al tiempo que tiene que contemplar con furia como la riqueza que produce se aglutina en unas pocas manos que dominan el Estado. En este contexto, Daniel Noboa no ha tardado en pedir abiertamente la ayuda e intervención de los Estados Unidos por medio de apoyo militar, soldados, armamento y equipamiento.

La represión militar de Ecuador, a imagen y semejanza de la violencia desplegada por Nayib Bukele, es un episodio más en la transición de la formal democracia burguesa hacia la dictadura terrorista abierta, y donde las contradicciones existentes en los Estados capitalistas son respondidos por sus mandatarios con el despliegue de las fuerzas represivas y el creciente autoritarismo siguiendo los designios de Washington. No es casualidad que estos ejemplos de “líderes con mano dura” se den en dos países como Ecuador y El Salvador, los cuales optaron por dolarizar su economía, lo que significa perder su soberanía nacional en favor de los intereses de los Estados Unidos. Un camino que será recorrido más pronto que tarde por Argentina bajo el mandato del fascista Javier Milei. Una escalada de violencia que, sin duda, tendrá al proletariado y al movimiento obrero como principal víctima de la fascistización y la espiral de violencia que sacude a los estados latinoamericanos.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) denunciamos la violencia carcelaria y la inquietante situación de los presos políticos en Ecuador, la alarmante situación que supone que las autoridades se nieguen a informar a la familia del estado de salud de Omar Campoverde y la enorme injusticia y represión que supone tener secuestrado a un dirigente social que ha dedicado su vida a luchar por los derechos de los trabajadores. Asimismo, responsabilizamos al Estado ecuatoriano y al presidente Daniel Noboa de cualquier atentado contra la vida y la integridad del preso político Omar Campoverde.

 

¡LIBERTAD PRESOS POLÍTICOS!

 

Madrid, 19 de enero de 2024

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




65 años luchando por la Revolución

Hoy se cumplen 65 años desde aquel 1 de enero de 1959, donde el Ejército Revolucionario derrotó al régimen dictatorial de Fulgencio Batista y convirtió a Cuba en un símbolo de resistencia del proletariado internacional contra el imperialismo, así como un recordatorio incómodamente cercano para los Estados Unidos de que el movimiento obrero estaba más vivo y combativo que nunca, de que la lucha contra la barbarie y la explotación capitalista no se había detenido.

Desde entonces, y pese a las enormes adversidades impuestas, intervenciones militares, bloqueos económicos e intentos golpistas, el pueblo de Cuba se ha mantenido soberano, digno y libre en su lucha por alcanzar un mundo mejor para los parias de la tierra, lo que le ha llevado a estar en el punto de mira de la reacción a nivel internacional.

65 años después, Cuba sigue desafiando el cerco imperialista que se impuso tras el bochornoso fracaso militar y político de John F. Kennedy cuando intentó invadir sin éxito Bahía de Cochinos en abril de 1961. A lo largo de las décadas muchos han sido los intentos golpistas contra el país, desde los fracasos de la CIA por acabar con la vida del camarada Fidel Castro, los asesinatos de comunistas cubanos por medio de la Operación Bounty y los incontables intentos de impulsar un nuevo gobierno burgués de la gusanera que establezca una dirección económica que no sea más que una extensión de Estados Unidos y, por ende, cómplice de la barbarie imperialista. Sin embargo, la llama de la revolución todavía persiste en los corazones de millones de cubanos que saben que una sociedad más justa es posible y que portan consigo el legado de Marx, Engels, Lenin y Stalin.

En el contexto actual, el imperialismo impone al proletariado internacional nuevos desafíos. La barbarie de la guerra se desarrolla a lo largo y ancho del planeta, donde Palestina y el Sáhara Occidental son dos ejemplos claros de lo que significa la actual fase del capitalismo para los trabajadores del mundo: pobreza, miseria, explotación, represión, fascismo, guerra y exterminio. Tampoco podemos olvidar la guerra ruso-ucraniana que se inició hace casi 2 años y que revela, al igual que los genocidios de saharauis y palestinos, hasta dónde pueden llegar los desvaríos y ansias de poder de un puñado de oligarcas, los cuales, azuzados por los intereses de los monopolios y la OTAN, empujan a la clase obrera a esa trituradora de carne que es la guerra imperialista.

Frente a esto, y como bien nos demuestra el ejemplo de Cuba, la única forma de luchar correctamente contra las continuas ofensivas de la burguesía es realizando un desmantelamiento absoluto del Estado burgués y acabando por completo con la burguesía como clase social a través de la fuerza del proletariado en armas, imponiendo la dictadura revolucionaria.

Solo es Socialismo puede librar a la humanidad de siglos de subyugación y explotación. Los trabajadores del mundo debemos vernos reflejados en los éxitos de quienes nos precedieron, aprender de sus gestas y comprender que para acabar con el capitalismo de una vez y para siempre la clase obrera debe cumplir su misión histórica: suprimir revolucionariamente el capitalismo e imponer su dictadura para liquidar completamente las clases sociales, los Estados y las naciones.

Que este sexagésimo quinto aniversario de la Revolución Cubana nos inste a los revolucionarios del mundo a reflexionar sobre el estado actual del movimiento obrero. La lucha contra la barbarie imperialista en cada rincón del planeta, la contraofensiva frente al desarrollo del fascismo, la abolición de la explotación del trabajo asalariado y la defensa a ultranza del marxismo-leninismo son principios irremplazables sobre los cuales debemos incardinar nuestra lucha.

En este mundo marcado por la guerra y la miseria creciente, la Revolución Cubana nos enseña que la autentica paz solo puede conseguirse mediante la lucha de clases. La gesta llevada a cabo por Fidel Castro y el resto de camaradas será siempre una inspiración para todos los comunistas del mundo y a día de hoy sigue resonando con fuerza en los corazones de todos aquellos que no están dispuestos a dejarse someter por la bota del capital. Siempre estaremos del lado del valiente pueblo de Cuba y su Revolución.

 

¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

 

Madrid,1 de enero de 2024

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Henry Kissinger o el capitalismo como el genocida más respetado

Decía el Che Guevara que “el capitalismo es el genocida más respetado en el mundo” y ejemplos que validan esta afirmación del camarada argentino no faltan. En este artículo queremos denunciar a uno de los mayores representantes del imperialismo estadounidense en la segunda mitad del siglo XX, Henry Kissinger, fallecido el pasado 29 de octubre a la edad de cien años.

Henry Kissinger, nacido en Alemania y posteriormente nacionalizado estadounidense, desempeñó los cargos de consejero de Seguridad Nacional entre 1969 y 1975 y el de Secretario de Estado de los Estados Unidos (1973-1977) bajo la Administración de los presidentes Richard Nixon (1969-1974) y Gerald Ford (1974-1977). Previamente, había ingresado en el Partido Republicano y establecido relaciones con la familia Rockefeller, una de las más ricas y poderosas del mundo, trabajando como asesor en política internacional de Nelson Rockefeller, el cual se postuló como candidato de los republicanos en los años 1960, 1964 y 1968. Sin embargo, al perder su candidatura para liderar dicho partido, Kissinger trabajaría para el vencedor: Richard Nixon.

Entre sus crímenes se encuentran los siguientes:

1) Vietnam y la “guerra secreta” (1970-1975):

En el contexto de la guerra de Vietnam, Henry Kissinger-saltándose la propia legalidad estadounidense, ya que no contó con el consentimiento del Congreso-amplió el campo de acción del conflicto y bombardeó Camboya y Laos al considerarse estas naciones como rutas de paso de las guerrillas comunistas norvietnamitas. A este episodio se le conoce como “la guerra secreta”, ya que se llevó a cabo sin el consentimiento del Congreso y ocultándoselo a los ciudadanos estadounidenses. La cantidad de bombas lanzadas durante esta guerra secreta fue mayor que la de toda la Segunda Guerra Mundial, incluyendo las dos bombas atómicas sobre Japón.

Pese a todos estos crímenes, en 1973 Henry Kissinger recibirá el Premio Nobel de la Paz al acordar un alto el fuego con Vietnam del Norte, galardón que su interlocutor norvietnamita Le Duc Tho rechazó con buen criterio. La guerra contra Vietnam se mantendría dos años más, hasta la victoria del Vietcong.

2) Bangladesh (1971):

En 1971 Bangladesh (antigua Bengala o Pakistán Oriental) proclama su independencia de Pakistán. Entre sus aliados se encontraba la India, que por entonces había firmado un Tratado de Amistad con la Unión Soviética, mientras que Pakistán tenía como aliado a los EEUU.

Ante lo que algunos diplomáticos estadounidenses en la región-como Archer Blood- calificaron como “el genocidio de Bangladesh”, Henry Kissinger no sólo no tuvo interés en detener aquel conflicto armado, sino que apoyó al régimen pakistaní en su matanza de bengalíes, que costó un saldo de 3 millones de muertos y entre 8 y 10 millones de desplazados.

3) Golpe de Pinochet en Chile (1973):

Henry Kissinger como Secretario de Estado de la Administración de Nixon, dio luz verde a la CIA para apoyar el golpe perpetrado por militares fascistas, guiados por el general Augusto Pinochet, contra el gobierno legítimo de Salvador Allende a causa de sus reformas económicas contrarias a los intereses de las oligarquías. Con este golpe se pretendía convertir a Chile en el conejillo de indias de las tesis capitalistas de los Chicago Boys, nombre con el que se quiso denominar a los economistas chilenos adiestrados por el imperialismo estadounidense.

Este episodio sería el antecedente de lo que posteriormente sería conocido como el Plan Cóndor de 1975, nacido de la mano de Henry Kissinger, entre otros. La intención de este Plan Cóndor fue la coordinación de la represión y del terrorismo de estado contra la oposición de las dictaduras latinoamericanas apoyadas por EEUU.

4) La “Marcha Verde” contra el Sáhara Occidental (1975):

Entre el 6 y el 9 de noviembre de 1975 tiene lugar la ocupación marroquí del Sáhara Occidental a las órdenes del tirano Hassan II siguiendo un plan que fue diseñado por Henry Kissinger y apoyado logísticamente por la CIA, un episodio que aún continúa para desgracia del pueblo saharaui.

5) Apoyo a la invasión de Timor Oriental (1975):

Kissinger siempre fue un abierto partidario del mantenimiento del Imperio Portugués sobre sus colonias en África y Asia por parte del régimen dictatorial salazarista. Cuando en 1974 tiene lugar la revolución de los claveles que puso fin a dicho régimen colonial, algunas de las antiguas colonias tienden hacia un sistema socialista (caso de Angola o Mozambique), pero en el caso de Timor Oriental se vivirá una invasión militar por parte del régimen indonesio de Suharto, el mismo que con asesoramiento de la CIA perpetró un golpe de estado contra el régimen progresista de Sukarno y que instauró una dictadura para exterminar de manera sistemática a los miembros del Partido Comunista Indonesio (el partido comunista con más militantes en el mundo capitalista), calculándose más de 500.000 ejecuciones.

Del mismo modo, EEUU a través de Henry Kissinger permitió al mismo dictador ocupar Timor Oriental tras la descolonización portuguesa, causando entre 60.000 y 100.000 muertes de timorenses.

6) Angola y el régimen del Apartheid (1975):

En el caso angoleño, tras la descolonización portuguesa, Kissinger apoyó a la Sudáfrica del Apartheid en su lucha contra los comunistas angoleños. De igual manera, apoyó al régimen de apartheid en Rhodesia (actual Zimbabue). El apoyo fue tal que Kissinger puso como condición a Cuba que sacara a los militares cubanos de Angola para poder reanudar las relaciones con EEUU.

7) Apoyo a la dictadura argentina (1976):

Dentro del Plan Cóndor destaca el golpe de estado de los militares fascistas argentinos en 1976, que dio lugar a la dictadura más sanguinaria en América Latina, causando 30.000 desaparecidos. Esta dictadura contó en todo momento con el apoyo de los EEUU, siendo Kissinger su secretario de Estado. El apoyo de Kissinger al régimen militar se hizo más patente cuando en 1978-habiendo abandonado la secretaría de Estado-visitó Argentina y dedicó elogios a sus tiranos “por combatir el terrorismo”.

Conclusiones:

Vemos que Kissinger es uno de los peores monstruos que ha dado el capitalismo en la segunda mitad del siglo XX, con una gran responsabilidad en daños y muertes en diferentes naciones del planeta. Pero no debemos responsabilizar a un solo individuo de todos los males que ha ocasionado, pues Kissinger sólo respondía a la necesidad que tiene el capitalismo en su etapa imperialista de proteger sus intereses económicos en las diferentes regiones que hemos mencionado.

También la respuesta que ha tenido su muerte entre los representantes de los BRICS, entre ellos el presidente ruso Vladimir Putin y su homólogo chino Xi Jinping, los cuales han lanzado elogios a Kissinger por una supuesta política de distensión entre sus naciones y EEUU durante la Guerra Fría. Por eso, al contrario de lo que piensa una parte del Movimiento Comunista Internacional, no debemos ver ni a Rusia y a China como dos potencias anti-imperialistas, sino como la otra cara del imperialismo. Asimismo, la llamada política de distensión aplicada durante la Administración de Richard Nixon con China o la URSS no es más que la continuación de la tesis revisionista de la coexistencia pacífica entre capitalismo y socialismo promulgada por Kruschev y continuada por Leónidas Brezhnev y Mao, este último abandonando su retórica anti-imperialista y recibiendo en su país a Nixon y Kissinger, de igual manera que-en el contexto del conflicto sino-soviético- establecía alianzas con dictaduras como el Congo de Mobutu, las Filipinas de Ferdinand Marcos, el Irán del Sha, etc; por el simple hecho de oponerse a la Unión Soviética, siguiendo de este modo la tesis revisionista de “los tres mundos”.

Los comunistas lo único que lamentamos de la muerte de Kissinger es la impunidad con la cual este ha dejado este mundo, sin pagar en ningún momento por sus crímenes. Para evitar que nuevos monstruos como él surjan en este mundo debemos apostar por la construcción del socialismo que aplaste a todo tipo de reacción.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL P.C.O.E.




Libertad, ¿para qué clase?

Tras su reciente victoria electoral, y a partir del próximo 10 de diciembre, Javier Milei iniciará su mandato como presidente de Argentina. Libertario, anarcocapitalista, extremista o antisistema han sido algunas de las etiquetas que desde los medios de comunicación y la academia burguesa se han empleado para tratar de describir a este personaje tan excéntrico, pero la realidad es que Milei no es más que un fascista que representa la cara más salvaje y despiadada del sistema capitalista, y cuyo gobierno hará realidad todos y cada uno de los anhelos del capital financiero con el objetivo de machacar a la clase trabajadora.

Como ya vimos en EEUU con Donald Trump y en Brasil con Jair Bolsonaro, el fascismo trata de alienar a las amplias masas proletarias con un pretendido mensaje anti-establishment que señala a una supuesta clase política como la culpable de todos los males de la nación, bajo la influencia, por supuesto, del fantasma del comunismo. Un mensaje que sirve también a su contraparte en el parlamentarismo burgués, a la socialdemocracia, que en Estados Unidos, Brasil, Argentina o España aprovecha las excentricidades de los candidatos fascistas para blanquear la democracia burguesa; una oportunidad de oro para hacer ver a la dictadura de clase que ejerce la burguesía contra el proletariado como la forma de gobierno que mejor protege a sus ciudadanos de los radicalismos al tratar de buscar la racionalidad en un inexistente centro político.

La bandera que defiende Milei es la bandera del capital financiero, la del neoliberalismo más salvaje y asesino, la del furibundo anticomunismo y la de la subyugación de la economía a los designios del criminal imperialismo estadounidense. No tardaremos en ver como la sanidad y la educación públicas – históricas conquistas del movimiento obrero – serán completamente desmanteladas. Asimismo, se llevará a cabo un enorme retroceso en las políticas contra el medio ambiente – destruido por la anarquía de la producción capitalista – y en los derechos de las mujeres, tratando de revertir las leyes que regulan el acceso a la interrupción voluntaria y legal del embarazo. Además de fomentar al extremo la privatización de todos los aspectos de la vida humana en detrimento de lo público, el gobierno de Milei trabajará sin descanso para armar hasta los dientes a sus fuerzas de seguridad y destinando el erario público a la militarización desenfrenada y las ansias de sangre del imperialismo, bien en Ucrania, en Palestina o donde le indiquen la OTAN y los monopolios.

Si algo está claro es que el fascismo tiene vía libre para imponerse pacífica y electoralmente allá donde los monopolios lo necesiten, pues a la vista está que con la publicidad necesaria en los medios de comunicación burgueses cualquier personaje puede alcanzar la mayoría parlamentaria. Incluso uno que se mostró a favor de la venta de órganos bajo la sacrosanta protección del mercado capitalista. Y esto ocurre, en parte, porque la socialdemocracia, fruto de la bancarrota económica del modo de producción capitalista, está más derechizada que nunca, con un programa político que es poco más que papel mojado, pues conlleva igualmente la miseria al proletariado y la pauperización constante de sus condiciones vitales, pues el sistema necesita exprimirnos lo máximo posible para paliar la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Sin embargo, por otra parte, es también necesario señalar la inexistencia de un Partido Comunista y de una Internacional Comunista que combata al fascismo a todos los niveles y que planteé la más que necesaria batalla ideológica. Ya sea en el Estado español, en Argentina o donde se piense, sin el Partido Comunista, que es la herramienta más sublime de lucha proletaria, los trabajadores solo podremos encontrarnos desarmados, atomizados y divididos frente a nuestro enemigo de clase, el cual, en estos momentos históricos de extrema bancarrota política, social y económica, se abalanza contra nosotros con más fuerza y fiereza que nunca. Nos lo están arrebatando todo, hasta la vida misma, con tal de que un puñado de capitalistas sigan con sus fortunas y privilegios completamente intactos.

Milei habla mucho de la libertad. La coalición que dirige se llama La Libertad Avanza y su patético grito de guerra siempre fue ¡Viva la libertad, carajo! Sin embargo, mientras siga existiendo el Estado capitalista – ya sea dirigido por oportunistas o reaccionarios – la libertad no será más que una farsa, pues este solo existe para someter a sus enemigos de clase. La única libertad que aquí se observa es la que poseen los monopolios y los imperialistas para subyugar a los trabajadores y pueblos del mundo.

La auténtica libertad, genuina y verdadera para todos los explotados y oprimidos del mundo, solo podrá alcanzarse con la destrucción del modo de producción capitalista y su sustitución por la dictadura del proletariado, pues esta es la única alternativa posible a la dictadura de la burguesía. No obstante, esa tarea no podrá realizarse hasta que los comunistas no conquistemos la unidad, mientras no derrotemos y exiliemos al oportunismo del movimiento obrero y, consecuentemente, la clase obrera comience a dar auténticos pasos hacia su emancipación completa, hacia la toma revolucionaria del poder por medio de la revolución socialista.

 

«La libertad es una gran palabra; pero bajo la bandera de la libertad de industria se han hecho las guerras más rapaces, y bajo la bandera de la libertad de trabajo se han expoliado a los trabajadores» – Lenin

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 21 de noviembre de 2023

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Prohibido olvidar al pueblo saharaui

El pasado 24 de octubre, los socialfascistas del PSOE y la coalición Sumar firmaron un acuerdo de gobierno en el que se omitió de manera deliberada la cuestión del Sáhara Occidental. Una decisión que supone una nueva traición de Sumar al movimiento obrero y a la lucha por la libertad del Sáhara Occidental, pues es evidente que a través su candidata Tesh Sidi instrumentalizaron la valiente lucha del pueblo saharaui para su beneficio electoral.

Son muchas las concesiones que la “izquierda” del sistema ha realizado al régimen genocida de Marruecos desde aquel 14 de marzo de 2022, cuando Pedro Sánchez envió una carta al dictador Mohamed VI donde, en un ejercicio de genuflexión enorme, asumía la propuesta marroquí de autonomía como la «más seria, creíble y realista». Un movimiento que supuso la muerte de la posición histórica del PSOE sobre el Sáhara Occidental y que vino precedido del cese de la Ministra de Exteriores, Arancha González Laya, a petición de Rabat como condición para normalizar las relaciones con el Estado español, ya que la ahora exministra había aprobado la hospitalización de Brahim Ghali en Logroño. Huelga decir que su sustituto, José Manuel Albares, es poco más que un lacayo del régimen marroquí.

Un mes más tarde, el 19 de abril de 2022, conocíamos que entre 2017 y 2020 se había utilizado la herramienta de espionaje Pegasus contra 63 políticos independentistas. Pero la cosa no quedó ahí. A los pocos días salió a la luz que actuales cargos del gobierno español como Pedro Sánchez y Fernando Grande-Marlaska tenían sus teléfonos infectados con el software espía que, casualmente, es utilizado por Marruecos. El Estado español demostraba así su posición como eslabón débil dentro de la cadena imperialista al ser espiado de forma externa. Posteriormente, en la madrugada del 24 al 25 de junio, en la valla que separa Melilla de Marruecos, la policía marroquí asesinó con total impunidad a 37 personas que pretendían entrar en dicha ciudad autónoma, a lo que habría que sumar más de un centenar de heridos. Pedro Sánchez salió rápidamente a justificar la brutalidad policial. Por consiguiente, todos los calificativos que se puedan emplear contra el gobierno español serán escasos, pues estamos hablando de auténticos criminales de guerra que tienen las manos manchadas con la sangre de los proletarios saharauis, por no mencionar su apoyo a los regímenes fascistas de Israel y Ucrania.

Contrario a esto, la clase trabajadora del Estado español ha demostrado en numerosas ocasiones su apoyo al pueblo saharaui y su animadversión hacia el régimen de ocupación marroquí. Un rechazo que debe desplegarse también contra Pedro Sánchez, Yolanda Díaz y el resto de las marionetas de la política imperialista de Marruecos que utilizan el electoralismo y el parlamentarismo burgués para sojuzgar la lucha obrera.

La clase obrera es internacional. Los obreros españoles defenderemos siempre a nuestros hermanos de clase del Sáhara Occidental y lucharemos contra las fuerzas de ocupación marroquíes que tratan de desplegar su influencia en la política del Estado español. Nunca olvidaremos que desde 1975 han tratado de imponer a sangre y fuego su sistema político en los territorios que legítimamente pertenecen al pueblo saharaui y que han buscado por todos los medios posibles borrar del mapa la existencia de la República Árabe Saharaui Democrática.

Marruecos es una potencia imperialista y criminal que lleva cinco décadas tratando de someter al valiente pueblo saharaui. Para ello, el ejército marroquí ha llevado a cabo bombardeos contra civiles que huían a zonas seguras, han ocupado territorios que no les pertenecían, han atacado a civiles con napalm, fósforo blanco, bombas incendiarias y han llevado a cabo toda clase de saqueos, torturas, encarcelamientos, violaciones y desapariciones con total impunidad a cambio de garantizar el expolio de los recursos naturales de la zona como fiel peón de Estados Unidos y la Unión Europea.

Desde el PCOE estaremos siempre del lado del pueblo saharaui, de la legítima lucha armada por la liberación y soberanía completa del Sáhara Occidental. Frente a esta barbarie, enarbolaremos con orgullo la bandera roja que representa el internacionalismo proletario y el socialismo como única salida para acabar con toda opresión. El capitalismo, en su fase actual de imperialismo y de crisis general del sistema, ya no puede escudarse más tras la palabra “democracia”, pues es evidente y claro a quiénes favorece esta democracia capitalista; a los más ricos, a los burgueses, a las grandes corporaciones y monopolios, y que perjudica de forma sangrante al proletariado.

Queda claro que la lucha por la emancipación nacional de las naciones oprimidas o los territorios pendientes de descolonizar es inviable si esta no se subordina a la lucha revolucionaria por la emancipación del proletariado, a la lucha por el socialismo a nivel internacional. Los trabajadores del mundo necesitamos vivir en un mundo en paz y eso pasa por la abolición del capitalismo, por la salida y desmantelación de la OTAN y la Unión Europea, así como de los demás organismos imperialistas como el FMI, la OMC o el Banco Mundial. En definitiva, pasa por instaurar el Socialismo de manera revolucionaria.

 

¡POR EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

¡POR LA LIBERTAD DEL SÁHARA OCCIDENTAL!

 

Madrid, 29 de octubre de 2023

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Asedio y genocidio en la Franja de Gaza

El pasado sábado, todos los medios de comunicación se hacían eco del ataque sorpresa perpetrado por Hamás contra el Estado fascista de Israel, el cual dejó tras de sí alrededor de 1.000 muertos y provocó la movilización de las Fuerzas de Defensa de Israel, que no tardaron en aprovechar  este suceso para bombardear indiscriminadamente a la población en Gaza y continuar así con el genocidio palestino.

La inmoralidad, hipocresía y las ansias de sangre de los líderes del imperialismo se descubrieron de inmediato. Ursula von der Leyen, Presidenta de la Comisión Europea, declaró que «El ataque terrorista de Hamás es un acto de guerra. Y apoyamos plenamente el derecho de Israel a defenderse. Europa apoya a Israel en esta tragedia». Curiosamente, no se conocen declaraciones de esta fascista sobre el proceso de ocupación militar del territorio palestino, la colonización y el apartheid sufrido desde 1948. Tan defensora que es ella de la “democracia” y la “paz” y no ha tenido tiempo para denunciar los continuos ataques que el Estado genocida de Israel ha perpetrado durante décadas en tierras palestinas, los ataques de colones israelíes hacia ciudades o comercios palestinos en Cisjordania ocupada, los bombardeos sobre hospitales infantiles, campamentos, escuelas y otras estructuras no militares, el sabotaje en las instalaciones eléctricas en la Franja de Gaza, el bloqueo de combustible o la negación a la entrada de vacunas y materiales médicos en los Territorios Palestinos Ocupados durante la pandemia de la COVID-19, quebrantando en innumerables ocasiones el Derecho Internacional.

Por su parte, no podían faltar en este escenario las declaraciones del criminal de guerra Joe Biden, líder del Estado más criminal que ha conocido la humanidad, el cual salió a defender la nueva ofensiva israelí al tiempo que declaraba un aumento en el apoyo armamentístico de EE.UU., poniendo así su maquinaria armamentística a pleno funcionamiento entre las guerras de Ucrania e Israel y la creciente militarización de Taiwán. Pese al júbilo que en su día experimentó la “izquierda” del sistema ante la victoria electoral de Joe Biden y Kamala Harris, desde el PCOE ya advertimos en noviembre de 2020 lo siguiente:

«El Partido Demócrata es el partido de Wall Street. Es el partido del aparato militar. El partido de la pequeña burguesía que ansía alcanzar puestos de privilegio en el Estado, en la academia (como Angela Davis que llamó al voto para los demócratas) o en las juntas corporativas. El partido de las deportaciones masivas, de la separación de los niños migrantes de sus padres y el de los asesinatos de proletarios negros a manos de la policía. El partido del muro de México y de los asesinatos con drones. El partido que, en su historia más reciente, tiene las manos manchadas de sangre con las guerras imperialistas en Afganistán, Irak, Libia, Siria, Yemen y Ucrania. Es el partido del sionismo (Soy un sionista. No tienes que ser judío para ser sionista, declaró el propio Joe Biden). Resulta degradante y bochornoso como hay quienes creen que se puede construir un movimiento progresista y de cambio social dentro de uno de los partidos del imperialismo estadounidense» [Leer comunicado completo]

De forma paralela al recrudecimiento de la política de Israel destinada a borrar de la faz de la tierra todo rastro del pueblo palestino, que provocó de manera inmediata el desplazamiento forzoso de 75.000 palestinos a causa de los bombardeos indiscriminados de Israel, Benjamin Netanyahu, Primer Ministro del ente sionista, anunció la formación de un gobierno de concentración nacional y el estado de guerra, lo que no es otra cosa que el aprovechamiento del ataque de Hamás para rodear de un aura de legitimidad el asedio total de sobre Gaza. En las propias palabras de Yoav Galant, Ministro de Defensa de Israel: «He dado una orden. Gaza estará bajo asedio total. Sin electricidad, sin comida, sin combustible. Todo cerrado». Esto ha provocado que más de 2 millones de palestinos se hayan quedado sin los servicios más vitales e imprescindibles, colapsando los hospitales y sumiendo a su población en el caos y desesperación más absoluta. Esto no es una tragedia, es un exterminio que cuenta con el beneplácito de las potencias occidentales, como evidenció recientemente May Golan, Ministra para el Avance de la Condición de la Mujer de Israel, cuando declaró lo siguiente: «algunas almas frágiles y santurronas están explicando que la mayoría de los residentes de Gaza son población civil no implicada, por lo que no debemos hacerles daño. Nada de eso. Tenemos que destruirlos hasta la médula».

Hasta el momento, se ha notificado las muerte de cerca de 1.500 palestinos en Gaza por los continuos bombardeos israelíes de los últimos días, miles de heridos y más de 300.000 personas desplazadas, según el Ministerio de Salud Palestino. A esto hay que añadir que el 95% de la población en la Franja de Gaza no dispone de agua potable, que más del 80% vive en situación de pobreza, que el 63% de los habitantes de Gaza están en inseguridad alimentaria, dependientes de la ayuda humanitaria, y donde casi 600.000 refugiados viven hacinados en ocho campamentos de refugiados. Un auténtico holocausto progresivo y continuado gracias a la pasividad internacional.

El Estado fascista y genocida de Israel, que no es otra cosa que una creación artificial que sirve a los intereses del imperialismo en Oriente Medio, no deja de aglutinar beneficios económicos, militares y propagandísticos como recompensa por los servicios prestados, lo que permite que el sionismo continúe desplegando una violencia sin cuartel contra el pueblo palestino. En medio de toda esta barbarie y exterminio planeado, Alemania, Francia y Reino Unido, fieles al carácter fascista que tiene el modo de producción capitalista en su fase monopolista, han prohibido las manifestaciones en apoyo a Palestina, dispersando a los manifestantes con gas lacrimógeno, cañones de agua y represión por parte de los antidisturbios.

En la tragedia del pueblo palestino se puede observar claramente la hipocresía diaria de los medios de comunicación y de los líderes del imperialismo, el silencio de los oportunistas que pervierten el movimiento obrero, las declaraciones vacías y sin consecuencias reales de los equidistantes organismos internacionales, las promesas de paz incumplidas durante décadas y, especialmente, la impunidad que tiene el ente sionista para seguir perpetuando un genocidio sin consecuencias. Frente a esto, la lucha de clases contra la burguesía y el imperialismo se demuestra como la única salida para todos los pueblos subyugados a causa de un puñado de capitalistas y fascistas que no harán otra cosa salvo negarnos hasta nuestra propia existencia.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

¡VIVA LA LUCHA DEL PUEBLO PALESTINO!

 

Madrid, 13 de octubre de 2023

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBREROE SPAÑOL (P.C.O.E.)




El PSOE y su falso antifascismo

El pasado 11 de septiembre, coincidiendo con el 50º aniversario del golpe de estado contra el gobierno de Salvador Allende en Chile, el presidente Pedro Sánchez anunció que el Consejo de Ministros del estado español retiraría la Cruz al Mérito Militar que el régimen franquista concedió en 1975 a su homólogo Augusto Pinochet, el genocida que instauró una dictadura en el país sudamericano, todo ello siguiendo las instrucciones del imperialismo estadounidense.

Se podría objetar la tardanza de esta medida, que llega 48 años después (casi medio siglo) desde que se le concedió dicha distinción y más habiendo gobernado el PSOE durante décadas anteriores (trece años y medio con Felipe González y ocho años con Zapatero), pero no debe sorprendernos teniendo en cuenta que lo que algunos denominan “régimen del 78” es una prolongación de la dictadura franquista, y que la medida anunciada hace unas semanas por Pedro Sánchez no deja de ser una medida cosmética para blanquear el carácter fascista de un estado que en el momento presente no ha cesado en apoyar a la reacción internacional al servicio del imperialismo occidental, y como muestras podemos ver el apoyo incondicional de este mismo gobierno al régimen marroquí o al ucraniano, por citar sólo algunos ejemplos.

Por otro lado, esa supuesta defensa de los “valores democráticos” o esa reivindicación de la figura de Salvador Allende medio siglo después del golpe de estado fascista en Chile contrasta con la realidad histórica del PSOE. Este partido, bajo el liderazgo de Felipe González, no dudó en vender armas a la dictadura de Pinochet , así como mantuvo informada a la dictadura argentina de actos de protestas por los desaparecidos convocados en España. El mismo Felipe que en fechas más recientes como 2015 blanqueó a Pinochet al decir que su dictadura defendía los Derechos Humanos para atacar a Venezuela.

Pero no debemos enfocar estas cuestiones sólo en la figura de Felipe González. José Luis Rodríguez Zapatero-reivindicado por figuras de Unidas Podemos como Yolanda Díaz o Juan Carlos Monedero como un gran estadista y pacifista-reconoció públicamente que el estado español bajo su gobierno vendió armas a países donde no se respetan los Derechos Humanos como Colombia o Israel.

Al igual que sacar los restos del dictador Franco del Valle de los Caídos, lo de retirarle la Cruz al Mérito Militar a Pinochet de manera póstuma no deja de ser una forma de atraer a sectores de la población que se identifican con el progresismo y el antifascismo, cada vez más desencantados ante los atentados del gobierno de PSOE/UP contra la clase trabajadora, como puede ser la subida de los precios de alimentos básicos, de la electricidad, del combustible o una Reforma Laboral que no deja de apuntalar la promulgada por el gobierno de Rajoy.

El mismo gobierno que retira los restos del dictador al mismo tiempo que mantiene al franquismo en las instituciones (Jefatura de Estado, cuerpos represivos, etc.); que homenajea a Salvador Allende y condena a Pinochet al mismo tiempo que apoya y refugia en el estado español a cualquier reaccionario latinoamericano, que no sólo no deroga la Ley Mordaza (algo que llevaba en su programa electoral) sino que la fortalece con la Ley Mordaza Digital. El mismo gobierno que te asusta en las elecciones con la ultraderecha al mismo tiempo que autoriza homenajes a la División Azul (donde se lanzaron proclamas antisemitas) o manifestaciones homófobas en Chueca.

En este contexto, ¿Qué más da lo que hagan con un galardón otorgado a un genocida que lleva más de una década muerto? ¿Qué más da que los restos de un dictador estén aquí o allá si su legado político sigue tan presente en las instituciones?

La clase obrera no necesita a los oportunistas, necesita construir el socialismo que aniquile cualquier rastro del fascismo (institucional o no) en lugar de meros retoques cosméticos. Y para ello es necesaria la unión de la clase trabajadora en el Frente Único del Pueblo (FUP) que luche por nuestros derechos junto a los de los estudiantes y pensionistas.

 

¡CONTRA EL OPORTUNISMO!

¡POR EL SOCIALISMO!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Comité Central del P.C.O.E.




La Unión Europea apuesta cada vez más por el racismo

La llegada de personas migrantes a Italia recorre todos los medios de manipulación de masas, y se han reunido personajes tan infames como Meloni, primera ministra de Italia, y Von Der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, para “tomar medidas”. En todo momento se insiste en ese concepto de “inmigración ilegal”, para que desde el primer momento se sitúe a estas personas fuera de la ley.

Se ha anunciado que habrá 10 medidas por parte de la UE para abordar la situación. Básicamente, tratan de impedir que lleguen a Europa: fortalecer organizaciones que gestionan la miseria humana, reforzar la vigilancia, las restricciones y la repatriación. Entre las medidas que se tomarán en Italia se encuentra la de llevar a los migrantes a centros de detención y retenerlos durante 18 meses hasta su repatriación como manera de mandar un mensaje a todo aquél que pretenda entrar en el país de manera irregular. También habla Von Der Leyen de “luchar” contra las mafias que roban a esas personas y las llevan engañadas arriesgando su vida. Evidentemente, es una manera de parecer una defensora de la justicia y así tapar el auténtico objetivo: impedir que podamos observar claramente las consecuencias del imperialismo.

Por su parte, las ONGs, cumpliendo con su papel de buitres, solo hablan de obtener en Italia mayores recursos para actuaciones inmediatas; labores de rescate, instalaciones, cubrir “necesidades básicas”… Ninguna hablará de acabar con esa clase criminal y parásita que vive de la explotación humana dentro y fuera de sus fronteras, y que es la que causa todos los males con su atroz sistema. Hay que recordar que la inmigración en Italia no es problema si se trata de enriquecer a los empresarios a menor coste. La burguesía solo ve con buenos ojos a aquellos inmigrantes a los que puede instrumentalizar.

En esta línea, el eco de las propuestas racistas ya ha llegado a España, donde ya se ha pronunciado VOX pidiendo imitar el bloqueo naval que impuso la primera ministra italiana ya que la situación migratoria para ellos es insostenible y un peligro. Bajo esta consigna actúan cada vez más los abiertamente reaccionarios, fomentando el miedo y la desconfianza hacia etnias determinadas, y alimentando el chovinismo. La burguesía tiene muchas maneras de dividir al proletariado y se ve más claramente durante las crisis. Durante cuatro años, los monopolios han usado al “Gobierno progresista” para introducir todo tipo de abusos acompañados de cantos de sirena; presenciamos las consecuencias de la decadencia del capitalismo en los problemas de salud mental y el consumo de tranquilizantes; recortes en las necesidades de las familias; el trabajo es cada vez más precario; hay millones de personas en situación de pobreza (y se atreven a decirnos que está mal porque debería haber algún que otro millón menos); la mayoría de familias no pueden ahorrar y muchas tienen que saltarse comidas, etc. La situación descrita solo es una pequeña parte de todo lo que está ocurriendo y la clase obrera lo sufre en sus carnes.

Hasta ahora la socialdemocracia ha servido de anestesia para evitar protestas, pero el escenario actual facilita el miedo en el presente, la desesperanza al pensar en el futuro, y con ello somos más vulnerables ante la mentira, siendo más fácil que nos hagan ver como enemigos, o al menos como un problema, a nuestros hermanos de clase extranjeros, que serán señalados con mayor virulencia por los servidores más reaccionarios del capital como unos delincuentes, aprovechados que vienen a quitarnos el trabajo o a bajar el salario, etc. Sin embargo, la realidad es que son explotados en condiciones infrahumanas y muchos se aprovechan de su miseria, incluso con engaños muy elaborados. Recordemos una declaración deleznable del inspector que dijo que todo inmigrante es un delincuente. Este inspector fue cesado por quitarse la careta, ya que comprometía la imagen de las fuerzas de seguridad del Estado, pero fue lanzado un bulo muy peligroso que alimenta los temores infundados de aquellos más atrasados respecto a conciencia de clase.

De hecho, hemos conocido que los Mossos d´Esquadra que golpearon, humillaron y dedicaron todo tipo de insultos racistas a un joven negro, sin saber que estaban siendo grabados por éste, han sido condenados. Aunque las penas no reflejan la gravedad del asunto; unos agentes han abusado en grupo de una persona aprovechando que nadie los veía, uno de ellos ha disparado, han sido motivados por un profundo racismo (llegaban a negar su humanidad y a llamarle “mono”) y, por si fuera poco, todavía pretendían mentir poniendo ellos una denuncia. ¿Debemos pensar que se trata de un hecho aislado? Para responder a la pregunta, podemos ver las numerosas denuncias por abusos policiales, derivando en manifestaciones para dar a conocer la situación, e incluso ha tenido que pronunciarse la ONU al respecto (también sobre los métodos de Interior).

Los últimos datos del INE (2021) nos muestran que el total de personas condenadas por delitos fue de 410.842, de las cuales 308.969 fueron personas nacidas en España, casi diez veces más que los 32.696 de origen africano (muy señalados en medios y redes sociales), que es una cifra casi idéntica a la de los condenados procedentes de países europeos, aunque nada se dice de éstos últimos. A pesar de estas cifras, muy conocidas por quienes nos mienten, se dice que cada delito que comete alguien de ascendencia africana es una “prueba” de que todos tienden a la conducta antisocial y son peligrosos, pero, teniendo en cuenta que en el censo hay poco más de un millón, sería como afirmar que los datos reflejan que más de diez millones de españoles son un peligro o, más absurdo aún, que todos los españoles lo son. Evidentemente, en los medios nadie se dedica a afirmar algo tan demencial que se volvería contra ellos; en esos casos nos dicen que se trata de hechos aislados con un contexto determinado, pero si tienen la piel oscura los más reaccionarios nos contarán que representa a todos los demás con piel oscura, excepto a grandes empresarios y deportistas de élite.

Por otro lado, se conocen numerosos casos de corrupción en la policía; condenados por tráfico de drogas, por acoso, torturas, etc. Ningún medio ni partido político burgués diría “esto demuestra que todos los miembros de las fuerzas de seguridad del Estado son un peligro”. De todos modos, aunque no debemos caer en el mismo juego, no olvidemos que dichas fuerzas de seguridad están para mantener cierto orden social y no se alzarán contra el Estado burgués al que protegen, sino contra la clase obrera cuando ésta se levanta para protestar. Cuando llegue el momento de la revolución, su trabajo no será posicionarse con el proletariado.

La realidad que los capitalistas tanto se esfuerzan en ocultar es el origen de las conductas antisociales, que no es una nacionalidad concreta sino todo un proceso de deshumanización inherente al capitalismo, y las carencias, la constante frustración, los aprendizajes nocivos, los problemas de salud mental, etc, son factores de riesgo. Su intención es dividirnos y desviar la atención constantemente; señalar como culpables a otros y enfocarse en cuestiones que están lejos de ser la raíz del problema, mientras usa también a los oportunistas para fingir que hay una opción que “defiende” a los inmigrantes, hablando en abstracto del problema (huyen de “la guerra”, “el caos en sus países”, etc) pero sin tocar nunca la cuestión de clase, el imperialismo y el papel protagonista de la gran burguesía. Los fascistas hablan abiertamente de sus despreciables intenciones, y los problemas no se resuelven con la socialdemocracia, ni se pretende solucionar nada cuando a ésta le toca el papel de gerente.

Si nos centramos solo en África, podemos hacernos una pequeña idea de cómo el continente es saqueado por esa Unión Europea tan “defensora” de los llamados derechos humanos en un artículo que desglosa los datos de un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Como el mismo artículo indica, es solo la punta del iceberg. De hecho, el imperialismo va mucho más allá de la UE.

Con todo lo que está ocurriendo actualmente, tarde o temprano veremos cómo arreciará la persecución a ciertos colectivos. En lo que respecta a los inmigrantes, ya podemos comprobar las medidas racistas que tomará la UE, adornándolas con discursos vacíos. También en los medios de manipulación de masas tomarán medidas; no cabe la menor duda. Además, nos encontramos en medio de un choque entre dos bloques imperialistas, el gasto militar de los países que forman parte (directa o indirectamente) del conflicto no deja de aumentar y los acontecimientos en África no suavizan el escenario, precisamente. El racismo estará muy presente a medida que se profundice en la crisis, de modo que debemos estar prevenidos y saber cómo combatir las falacias. Sobre todo, no olvidemos nunca que cuando hablan de personas migrantes están hablando de nuestros hermanos de clase, que intentan escapar de una barbarie todavía mayor que la de los países europeos.

A la población migrante la humillan, persiguen y asesinan porque son clase obrera. Y si en algo nos diferenciamos los comunistas frente a los reaccionarios que hablan de la supuesta cultura europea, es que nosotros ejercemos el internacionalismo de clase.

Como el imperialismo está en crisis, es el momento de la clase obrera nativa y extranjera de presentar batalla. Mientras la burguesía no encuentre ninguna oposición a su paso, no dejaremos de ser meros testigos de sus atrocidades, sintiendo cada vez mayor impotencia.

La clase obrera es el sujeto revolucionario y, por ello, su deber es organizarse como clase para alcanzar el poder y de esta forma construir un sistema social y económico a su imagen y semejanza: el Socialismo. Para esta misión, la organización de la vanguardia del proletariado en un Partido de nuevo tipo resulta objeto imprescindible como guía para la Revolución Proletaria.

El Partido y las masas obreras confluyen en el Frente Único del Pueblo para encauzar toda la fuerza del proletariado hacia ese objetivo concreto de acabar con el sistema capitalista y construir el socialismo. Para ello es crucial tener presente que los proletarios de todo el mundo nos encontramos bajo la bota del capital. Eso es el internacionalismo proletario y eso es lo que significa ser revolucionario.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

¡POR LA UNIÓN DE TODAS LAS LUCHAS EN UNA SOLA!

¡POR LA UNIDAD DE LA CLASE OBRERA MUNDIAL!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Comité Central del P.C.O.E.