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Huelga General en Italia

Se ha convocado una huelga general en Italia para el día 13 de diciembre, el camino que sigue la fascista Meloni – condecorada por el gobierno español en el que se encuentra el traidor PCE – no es otro que la pauperización de la clase obrera italiana, la destrucción de las supuestas libertades y la desarticulación de los sistemas públicos; todo esto para encarrilar a Italia a la guerra y la barbarie que le espera al proletariado en el sistema capitalista.

Este 13 de diciembre es una oportunidad de los trabajadores italianos para demostrar su completo rechazo a las políticas criminales de su gobierno, plantar cara al aumento de la carestía que les acosa y concienciar a todos los oprimidos de su país de que la lucha es el único camino que les queda para construir un futuro esperanzador mediante la destrucción del sistema capitalista y sus sicarios fascistas para justo después comenzar a construir la sociedad socialista en la que los beneficios los disfrutan quienes los producen, no quienes los roban.

Por todo ello desde el Partido Comunista Obrero Español queremos mandar todo nuestro apoyo y solidaridad a la clase obrera en Italia que ha determinado luchar y confrontarse contra la burguesía italiana y el gobierno fascista que sostienen, deseando el mayor de los éxitos para esta huelga esperando que signifique un primer paso para que el proletariado italiano se deshaga de dicho gobierno fascista y del estado capitalista que les somete en la explotación y la miseria.

¡ABAJO EL ESTADO CAPITALISTA, ABAJO EL FASCISMO!

¡POR LA REVOLUCIÓN PROLETARIA!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




Siria: anatomía de una traición

Los imperialistas nuevos y viejos han acordado sentenciar el destino del pueblo palestino y del pueblo sirio a cambio de asegurar la hegemonía de Israel e Irán en Oriente Próximo. Para ello, debían darse tres preparativos: mermar el suministro de armas de la resistencia contra Israel, provocar un cambio de gobierno en Siria y dar un golpe decisivo a Hezbolá, un elemento independiente de la República Islámica de Irán, para que el ejército israelí pudiera concentrar sus fuerzas militares.

El 17 y el 18 de septiembre, la cúpula de Hezbolá quedó desmantelada tras la detonación de explosiones múltiples de dispositivos electrónicos en Líbano y Siria, las cuales provocaron la muerte de 42 personas y dejaron tras de sí más de 3.500 heridos. Unos meses antes, Hezbolá tomó la decisión de usar buscas en lugar de teléfonos móviles como medida de seguridad. Sin embargo, esos buscas adquiridos llevaban integrados consigo el explosivo PENT. Un crimen de guerra que muchos calificaron de distópico y sin precedentes, que tendría tras de sí la mano de Irán y el Mossad a través de una empresa fantasma.

Bajo el lema: «Fortalecimiento del Multilateralismo para un Desarrollo y una Seguridad Globales Justos», la ciudad rusa de Kazán acogió durante los días 22 y 24 de octubre la XVI Cumbre de los BRICS. En dicha cumbre participaron la nada desdeñable cifra de 36 países con el objetivo primario de crear un nuevo orden mundial que termine por sepultar el sistema financiero en manos del imperialismo occidental y levantar otro alternativo que se sobreponga a sus caprichosos designios en forma de sanciones y embargos. Sin embargo, Siria no participó en dicha cumbre como miembro ni invitado destacado. Y no sería por falta de ganas, pues el país ha reflejado en numerosas ocasiones su interés estratégico en los BRICS como una forma de contrarrestar el aislamiento político y las presiones económicas impuestas por el imperialismo occidental. En el propio mes de octubre, Siria presentó formalmente su solicitud para unirse a los BRICS a través de su embajador en Rusia, Bashar Jaafari, durante la conferencia Cáucaso del Norte: Nuevas Oportunidades Geoestratégicas. Por tanto, la ausencia o falta de representación de Siria en la posterior Cumbre de Kazán revela que no era un país que fuera a ser considerado en el futuro como un aliado del emergente bloque imperialista encabezado por Rusia y China.

El pasado 27 de noviembre, el criminal de guerra Joe Biden anunciaba que los Estados Unidos habían negociado una tregua entre el estado genocida de Israel y Hezbolá, consiguiendo así detener los bombardeos y las agresiones israelíes por tierra, mar y aire en el Líbano durante los dos próximos meses. Sin embargo, este acuerdo le dió también una bocanada de vida al imperialismo, pues permitió vascular sus esfuerzos hacia Siria, un tradicional aliado de la resistencia contra Israel al facilitar el tránsito de armas hacia el Líbano y Gaza. Un acuerdo que no se habría producido si Hezbolá no hubiera sido duramente golpeada en su cadena de mando con las explosiones terroristas en septiembre. Del mismo modo, antes de ser derrocado, Bashar al Assad rechazó una propuesta de los Estados Unidos para cortar el suministro de armas hacia Hezbolá a cambio de un gradual levantamiento de las sanciones.

Tenemos, por tanto, a una Siria completamente aislada internacionalmente, mientras que a nivel interno el país se encuentra enormemente deteriorado a causa de las consecuencias de la guerra que se inició en 2011. Un país cuyas relaciones exteriores dependían especialmente de Rusia – como principal aliado político, militar y económico, estando además desde 2015 involucrada directamente en la guerra – e Irán – proporcionando armas, asesoramiento militar y acuerdos económicos para el desarrollo del país.

Con esto sobre la mesa, es más que evidente que el gobierno sirio no ha caído por una combinación de protestas populares e inestabilidad bélica que ha provocado que un “grupo de rebeldes” se haga con el control del país, como sugiere el relato de los medios de comunicación de la burguesía como RTVE, El País, La Vanguardia, El Mundo o El Español.

En septiembre, la cúpula de Hezbolá quedó completamente mermada y su cadena de mando sufrió una serie de pérdidas que facilitaron la posterior tregua con Israel. En octubre, a pesar de su solicitud formal de adhesión, Siria no es invitada ni tiene ninguna clase de representación en la Cumbre de los BRICS, a la que acuden 36 países. En noviembre, Israel consigue su tan ansiada tregua en el Líbano, evitando así dividir sus esfuerzos militares. Y en diciembre cae el gobierno de Bashar al Assad sin prácticamente apoyo de sus hasta entonces socios estratégicos y con un ataque yihadista que en menos de dos semanas toma el país.

El imperialismo, como estadio superior del modo de producción capitalista, consigue así estabilizar Oriente Próximo configurando dos grandes bloques de poder: Irán por parte de los BRICS e Israel como punta de lanza de la OTAN; este último, se frota las manos ante la más que posible absorción de Gaza, Cisjordania y parte de Siria, impulsado por el que será el nuevo inquilino de la Casa Blanca, con la naturalidad propia de la guerra y la barbarie que impone la burguesía a los pueblos del mundo.

El destino de Siria es, por tanto, acabar como Afganistán, Irak o Libia. Un país destruido por la guerra durante décadas y con el yihadismo en el poder, provocando un retroceso enorme de los derechos del proletariado, a lo que se suma el fundamentalismo religioso, el mercado negro de esclavos o el latente problema de los refugiados.

El fin del gobierno de Bashar al Assad no es solo el fin de “la unidad árabe” o del “Eje de la Resistencia”, sino también será el inicio del fin de la guerra entre Rusia y la OTAN en Ucrania, con un estado ucraniano que será dividido en dos. La parte occidental bajo la influencia de los monopolios estadounidenses y europeos; y la zona oriental del país en el control directo de los oligarcas rusos. Así, el fascista Donald Trump se presentará al comienzo de su nuevo mandato presidencial como el gran pacificador y quien ha terminado con una guerra que estaba arrastrando tras de sí a la Unión Europea.

Los imperialistas – decadentes y “emergentes” – se hallan en un proceso de nuevo reparto del mundo.Un cambalache que no quedará ahí, sino que se extenderá por toda la geografía del planeta, teniendo una especial importancia América Latina. En este sentido, los imperialistas tratarán de someter, fundamentalmente, a Cuba y a Venezuela, para poder explotar y expoliar de manera inmisericorde los recursos naturales de dicho continente y conquistar mercados y, si les fuera posible, tratar de acabar con la revolución cubana, con la que el bloqueo criminal no ha podido y, esperamos, que los cantos de sirena y las apetencias rusas de convertir a Cuba en un mercado filial suyo a través del grupo BRICS tampoco puedan. Pues de lograrlo, el fortalecimiento del fascismo en lo ideológico se combinará con una reedición del  discurso del fin de la historia al objeto de sostener un sistema moribundo y en abierta bancarrota como es el imperialismo – ya sea el decadente o el emergente pues el sistema económico mundial es uno.

Los marxistas-leninistas sabemos que el destino de Siria no le pertenece a ningún bloque imperialista, así como tampoco al terrorismo yihadista que durante los últimos meses ha sido fuertemente financiado y armado por los Estados Unidos e Israel para acometer la ofensiva que terminara con la caída de Bashar al Assad.

Hoy los monopolios están de celebración. Auténticos genocidas y criminales de guerra como Joe Biden, Benjamín Netanyahu o Ursula von der Leyen han salido rápidamente a celebrar “la caída del régimen”. Está claro que tras el nuevo intento de golpe de Estado fallido en Venezuela, el abandono del pueblo saharaui, los descalabros militares en Ucrania y el genocidio del pueblo palestino, el imperialismo occidental necesitaba alguna victoria para celebrar a bombo y platillo su superioridad en el mundo de barbarie y fascismo que han construido.

Los diferentes bloques imperialistas están moviendo sus piezas y llevando a cabo un nuevo reparto de un mundo ya repartido. Las esferas de poder están más que nunca claras y la competencia por la superioridad económica, política, cultural e ideológica lleva tiempo iniciada. Un escenario que solo puede ser resuelto mediante la reconfiguración del movimiento comunista, abandonando todo revisionismo, reformismo, socialchovinismo y cualquier otra práctica que atente contra el socialismo científico. Los pueblos del mundo necesitan más que nunca la revolución socialista, no cambiar el yugo de la OTAN por el de los BRICS. Cada persona explotada y oprimida del mundo sólo podrá romper las cadenas de su servidumbre si convertimos la guerra imperialista en guerra civil por el socialismo. No quedan etapas intermedias. No hay que buscar alianzas incómodas. Sólo queda una disyuntiva: ¡Socialismo o barbarie!

 

Madrid, 10 de diciembre de 2024

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Entre urnas y algoritmos: el fascismo como tabla de salvación del capital

La nueva victoria electoral de Donald Trump y del movimiento reaccionario que acompaña a su figura, el llamado trumpismo – es decir, el fascismo abierto en los Estados Unidos – se ha enmarcado en la conocida estrategia de intentar generar cierta histeria colectiva entre la clase trabajadora.

Acusando al Partido Demócrata de comunista, al proletariado inmigrante de comer mascotas o a China de haber propagado intencionadamente la COVID-19 como parte de una guerra biológica, el criminal reconvertido a presidente ha conseguido alzarse con la victoria gracias a que el socialfascismo, encarnado en el Partido Demócrata, ha perdido más de siete millones de votos. Nuevamente, la derecha del sistema gana porque una nada desdeñable masa de votantes de la izquierda del sistema se abstiene. Seguramente, motivados por el rechazo a que su candidata sea una auténtica criminal de guerra que tiene las manos manchadas con la sangre de proletarios palestinos, saharauis, afganos, iraquíes, libios, sirios, yemeníes, ucranianos y rusos.

La derrota de Kamala Harris no tiene, por tanto, que entristecer a nadie con conciencia de clase. El Partido Demócrata es el partido de Wall Street. Es el partido del aparato militar. El partido de las deportaciones masivas, de la separación de los niños migrantes de sus padres y el de los asesinatos de proletarios negros a manos de la policía. El partido del muro de México y de los asesinatos con drones. Es el partido del sionismo y uno de los máximos responsables de poner al proletariado internacional en la antesala de la Tercera Guerra Mundial. Resulta degradante y bochornoso como hay quienes creen que se puede construir un movimiento progresista y de cambio social dentro de uno de los partidos del imperialismo estadounidense.

Las elecciones estadounidenses, al ser las entrañas mismas de la bestia del imperialismo, nos permiten extraer lecciones muy importantes que se replican en otros eslabones de su cadena imperialista. En primer lugar, vemos que la socialdemocracia no solo es el ala moderada del fascismo, sino que su inoperante acción en el gobierno coloca la alfombra roja para la victoria democrática del ala más reaccionaria y anticomunista de la oligarquía, sin necesidad de ninguna marcha sobre Roma, golpes de estado o guerras civiles. Algo que tiene su réplica en el corazón de la Unión Europea, donde el inestable gobierno del socialfascista Olaf Scholz se tambalea y abre una oportunidad de oro para los fascistas de AfD.

Es interesante observar, en segundo lugar, a capitalistas y explotadores como Elon Musk lanzándose decididamente a controlar la política de forma directa, perdiendo millones de dólares con tal de hacerse con el dominio de las redes de información modernas. Si antaño se decía que la libertad de prensa era la voluntad del dueño de la imprenta, ahora debe entenderse exactamente lo mismo con los algoritmos y las cámaras de eco en redes sociales, que buscan derechizar constantemente al usuario. Algunos conocidos políticos de la izquierda burguesa como Yolanda Díaz han optado por mudarse a otras redes como Bluesky, mientras que otros defienden permanecer en Twitter como si de una trinchera se tratara. No obstante, la lucha contra el fascismo no se libra en redes sociales ni en las urnas, tampoco reformando el criminal Estado burgués, sino con la organización, la disciplina y la militancia, creando estructuras de contrapoder obrero donde el Partido Comunista sea la herramienta genuina de lucha que barra para siempre el viejo mundo capitalista por medio de la guerra civil revolucionaria.

Como ya ocurrió en 2016, los socialdemócratas de todo pelaje se llevan las manos a la cabeza porque ha ganado el criminal de guerra que es un reaccionario en cuestiones sociales, y no la criminal de guerra feminista y progresista. De hecho, Trump es un auténtico degenerado que no debería ver más luz que la que entra por la ventana de una celda. Para los fascistas, la victoria de Trump es la confirmación de que se está derrotando al espantajo que han creado con la Agenda 2030. A los comunistas no nos pillan desprevenidos estos análisis maniqueos. Lo preocupante viene cuando estos errores se replican también en organizaciones que se autodenominan comunistas, las cuales parecen creer que el próximo gobierno de Trump trae consigo la apertura de la caja de Pandora. No, el fascismo no murió definitivamente con la victoria del glorioso Ejército Rojo, como tampoco vuelve a la vida con el trumpismo. Esta concepción es fruto de analizar la realidad partiendo de la superestructura y no de la estructura, consecuencia de los vicios introducidos por el marxismo occidental.

Decía el camarada Lenin que «el siglo XX señala el punto de viraje del viejo capitalismo al nuevo, de la dominación del capital en general a la dominación del capital financiero». Este cambio en la base económica, que provocó la transformación del capitalismo de libre competencia al capitalismo monopolista, trajo consigo, forzosamente, una transformación de la superestructura como consecuencia del cambio operado en la estructura del modo de producción capitalista. Según el mismo Lenin, «en el aspecto político el imperialismo es, en general, una tendencia a la violencia y a la reacción». La libre competencia y el capitalismo mercantil fenecieron, fueron enterrados por el capitalismo monopolista, por el capital financiero, por el imperialismo, que con su desarrollo conlleva una transformación de la superestructura.

Iniciado el periodo de la Crisis General del Capitalismo, el cual arranca con el triunfo de la Revolución de Octubre de 1917, se abre el periodo del derrumbamiento revolucionario del capitalismo y su desgajamiento. Desde entonces, la contradicción fundamental que rige el mundo es la contradicción entre el socialismo – la aspiración máxima del proletariado internacional – y el imperialismo – la aspiración máxima de los monopolios – y bajo estas condiciones históricas es que la burguesía ejerce su dominación violenta y reaccionaria bajo las formas y métodos del fascismo.

Es importante tener también muy presentes los análisis del camarada Dimitrov y sus excelentes aportaciones en el estudio del fascismo para el VII Congreso de la Komintern: «El fascismo no es una forma de Poder Estatal, que esté, como se pretende, “por encima de ambas clases, del proletariado y de la burguesía”, como ha afirmado, por ejemplo, Otto Bauer. No es “la pequeña burguesía sublevada que se ha apoderado del aparato del Estado”, como declara el socialista inglés Brailsford. No, el fascismo no es un poder situado por encima de las clases, ni el poder de la pequeña burguesía o del lumpenproletariado sobre el capital financiero. El fascismo es el poder del propio capital financiero. Es la organización del ajuste de cuentas terrorista con la clase obrera y el sector revolucionario de los campesinos y de los intelectuales. El fascismo, en política exterior, es el chovinismo en su forma más brutal que cultiva un odio bestial contra los demás pueblos». El fascismo no es un simple cambio de un gobierno burgués por otro. No es la sustitución del genocida Joe Biden por Trump, como tampoco lo sería sustituir a los socialfascistas del PSOE y sus lacayos de Sumar/IU/PCE/Podemos por un gobierno de PP-VOX. Estos errores impiden al proletariado revolucionario movilizar correctamente a las amplias masas trabajadoras en la lucha contra la burguesía capitalista.

El fascismo es la tabla de salvación de la reacción, de la burguesía en la crisis general del capitalismo. La tabla a la que lleva agarrada la burguesía desde hace casi un siglo. Y la burguesía está agarrada a dicha tabla de salvación porque es consciente que está en los estertores de su criminal régimen y de su criminal existencia. El fascismo es un poder precario, es un poder con pies de barro, hundido en el cieno de la corrupción y que está totalmente quebrado. Es la constatación de que estamos en la fase histórica donde lo viejo debe terminar de morir y lo nuevo, el socialismo, debe imponerse. Por ello, el fascismo es la única vía que tiene el capital financiero para mantener en pie su sistema caduco, corrompido y quebrado. Al pueblo trabajador únicamente le queda el derecho a la revolución contra un sistema criminal que lo explota y asfixia constantemente.

El socialismo es la única salida que tiene género humano, el único sistema que puede resolver los males que hoy nos azotan, y así lo acredita la historia, pero su instauración no vendrá caída del cielo, sino que será producto de la acción revolucionaria del proletariado que únicamente puede producirse por la existencia del Partido Comunista, instrumento que lleve a las masas el socialismo científico y que las dote de un programa y una táctica para derrocar al capitalismo dentro de la necesaria Revolución Mundial.

 

Madrid, 22 de noviembre de 2024

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Huelga General en Grecia

El Partido Comunista Obrero Español saluda la huelga general convocada el día 20 de noviembre en Grecia que pretende unir las distintas huelgas de los distintos sectores que se han ido desarrollando últimamente para llamar a los trabajadores a luchar unificados contra las masacres de proletarios que ocurren en las distintas zonas del mundo, a la vez que para el aumento de los salarios y el gasto público en materias de educación y sanidad.

La huelga general es una de las armas más importantes de nuestra clase para demostrar su fortaleza, estamos convencidos de que va a servir para elevar el grado de conciencia de la clase obrera sobre la podredumbre de este sistema, de la necesidad de su destrucción y la necesidad de construcción de un mundo nuevo enviando al capitalismo al estercolero de la historia.

Desde el Partido Comunista Obrero Español hacemos un llamamiento al sindicalismo de clase organizado en sindicatos de la Federación Sindical Mundial, así como al sindicalismo combativo a tomar nota de lo que acontece en Grecia y trabajar en la dirección de una convocatoria de una huelga general por el avance de las condiciones de vida de la clase obrera y contra la guerra imperialista.

 

¡FUERA DE LA OTAN Y DE LA UNIÓN EUROPEA!

¡NO MÁS OBREROS MUERTOS EN GUERRAS IMPERIALISTAS!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 19 de noviembre de 2024

COMISIÓN DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)




La cumbre de los BRICS desde la perspectiva revolucionaria

Bajo el lema: «Fortalecimiento del Multilateralismo para un Desarrollo y una Seguridad Globales Justos», la ciudad rusa de Kazán acogió durante los días 22 y 24 de octubre la XVI Cumbre de los BRICS. En dicha cumbre participaron 36 países con el objetivo primario de crear un nuevo orden mundial que termine por sepultar el sistema financiero en manos del imperialismo occidental y levantar otro alternativo que se sobreponga a sus caprichosos designios en forma de sanciones y embargos. Estamos, por tanto, ante otro clavo en el ataúd de la hegemonía de los Estados Unidos y la Unión Europea.

De este evento, que es sin duda alguna uno de los puntos de inflexión más importantes en las relaciones internacionales de las últimas décadas, ha surgido una Declaración Final con 134 puntos que muestra claramente el camino que pretende desarrollar la nueva alianza imperialista de los BRICS. A continuación, pasaremos a comentar los elementos más destacados.

 

Solidaridad y cooperación de los BRICS

Desde la crisis de 2008, los monopolios han observado con atención la aparición de nuevos centros de poder económico e influencia política, algo que los miembros dirigentes de los BRICS consideran fundamental para «allanar el camino hacia un orden mundial multipolar más equitativo, justo, democrático y equilibrado». Como sabemos, a principios de siglo la nueva oligarquía rusa surgida de la liquidación de la Unión Soviética trató de ingresar en la OTAN, consciente de su nuevo papel en el mundo como enemiga del socialismo científico y de la revolución proletaria internacional. Sin embargo, este intento resultó en fracaso y, desde entonces, abrazó la idea del mundo multipolar tras el discurso que el mismo Vladímir Putin realizó en 2007 durante la Conferencia de Seguridad en Múnich. Diecisiete años después, este nuevo bloque imperialista comienza tomar una forma decisiva gracias a la participación de los EMDC (Emerging Markets and Developing Countries) en África, Asia, Europa, América Latina y Oriente Medio.

Los discursos de los participantes en la XVI Cumbre de los BRICS y la Declaración Final muestran una idea muy concreta: liberarse de las ataduras que imponen los designios estadounidenses y europeos en favor de una globalización económica universalmente beneficiosa y equitativa, que sí tenga en cuenta a los países del Sur Global. Durante la década de los ochenta del pasado siglo, escoria fascista como Reagan o Thatcher eran los encargados de defender los beneficios de la globalización del capital; hoy, ese testigo ha sido entregado por los monopolios a Vladímir Putin y Xi Jinping. La denominada globalización, con sus expansiones y deslocalizaciones, es una pieza fundamental en el capitalismo monopolista de Estado, confeccionando un mundo dominado por grandes corporaciones multinacionales que se aprovechan de la competencia desleal y de los países subyugados que dependen directamente del imperialismo. Los proletarios y pueblos del mundo seguirán sin poder disfrutar de la riqueza que producen, continuarán sufriendo la inestabilidad sociopolítica y la represión fascista, pero los voceros de los BRICS les dirán que se regocijen pues su burguesía ahora disfrutará de una mayor porción del pastel gracias al amparo de Rusia y China.

 

Un nuevo orden financiero

Las sanciones económicas también han sido un elemento muy repetido en esta cumbre, algo que no es de extrañar al ser Rusia el país anfitrión. Como sabemos, la oligarquía rusa ansía desesperadamente establecer una nueva área de expansión para el capital financiero ruso como contragolpe a las sanciones económicas que arrancaron la misma noche del 24 de febrero de 2022. Como ya sabemos, las acción coordinada de los Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá, Reino Unido, Australia y Japón no ha logrado sus objetivos de ahogar la economía rusa. Todo lo contrario, pues según datos del propio Banco Mundial, el PIB de la Federación de Rusia creció un 3’6% en 2023 mientras que el de Estados Unidos se quedaba en el 2’5%. El panorama es peor si examinamos el estado de salud de sus socios europeos, pues Alemania decrecía un 0’3%, mientras que Francia apenas subía un 0’7% y Reino Unido un 0’1%. Las conclusiones son evidentes; los Estados Unidos crecen gracias a que están ahogando a sus socios europeos, pero esto no hace más que prolongar su agonía.

Es a partir del noveno punto de la Declaración Final cuando se comienza a dibujar el nuevo orden financiero que tratará de sobreponerse al sistema SWIFT. Dice así: «Reafirmamos nuestro apoyo al sistema comercial multilateral basado en normas, abierto, transparente, justo, previsible, integrador, equitativo, no discriminatorio y basado en el consenso, con la Organización Mundial del Comercio (OMC) como núcleo, con un trato especial y diferenciado para los países en desarrollo, incluidos los países menos desarrollados, y rechazamos las medidas unilaterales restrictivas del comercio que son incompatibles con las normas de la OMC […]. Reiteramos la decisión en el marco de la Estrategia para la Asociación Económica de los BRICS 2025 de tomar medidas para apoyar la reforma necesaria de la OMC para aumentar la resistencia, la autoridad y la eficacia de la OMC, y promover el desarrollo y la inclusión».

Para toda persona que no esté enferma de oportunismo y chovinismo ruso, resultará evidente que la alianza de los BRICS no pretende acabar con el imperialismo, ni plantear por supuesto una alternativa socialista, emancipadora y revolucionaria. Todo lo contrario, lo que pretende es la reforma de los organismos supranacionales para adaptarlos a la nueva realidad que viene brotando desde 2008, la de la pérdida de hegemonía del imperialismo occidental y su progresiva decadencia frente a Rusia y China. Este momento es idóneo para recordar las inmortales palabras del camarada Vladimir Lenin:

«Si los obreros han asimilado la doctrina de Marx, es decir, si han comprendido que es inevitable la esclavitud asalariada mientras subsista el dominio del capital, no se dejarán engañar por ninguna reforma burguesa. Comprendiendo que, al mantenerse el capitalismo, las reformas no pueden ser sólidas ni importantes, los obreros pugnan por obtener mejoras y las utilizan para proseguir la lucha, más tesonera, contra la esclavitud asalariada. Los reformistas pretender dividir y engañar con algunas dádivas a los obreros, pretenden apartarlos de su lucha de clase. Los obreros, que han comprendido la falsedad del reformismo, utilizan las reformas para desarrollar y ampliar su lucha de clase».

Reformistas hay en todos los países, por supuesto, pues no es de extrañar que la oligarquía rusa y china trate continuamente de corromper las ansias revolucionarias del proletariado internacional y hacer de nosotros esclavos satisfechos con el nuevo orden internacional que no cuestiona el modo de producción capitalista; pretenden, por tanto, que nos conformemos con una opresión más democrática, con una gestión más amable del imperialismo como estadio superior del capitalismo. Sin embargo, los falsos socialistas tienen cada vez menos espacio en los aparatos burocráticos ruso y chino, pues ese falso socialismo agoniza y es absorbido por el burdo nacionalismo y la lucha entre estados; contrario a esto, el socialismo que resurge de sus cenizas y se expande por el mundo es revolucionario. Nuestra misión no es reformar la OMC, el FMI o el Banco Mundial, sino destruirlos.

 

A vueltas con la coexistencia pacífica

Nikita Kruschchev es una de las figuras más odiadas del movimiento obrero revolucionario. No es para menos, pues en el XX Congreso del PCUS este agente de la reacción y sus correligionarios impulsaron un abandono de la lucha de clases, criminalizaron al camarada Stalin, consolidaron la nueva burocracia soviética y defendieron la coexistencia pacífica con los Estados Unidos. Siguiendo esa estela contrarrevolucionaria, la nueva alianza imperialista de los BRICS busca coexistir pacíficamente con quienes han sometido al proletariado internacional a sangre y fuego, con quienes nos han instalado en el fascismo, la barbarie y la guerra. Por supuesto, esto deviene de que sus intereses no son antagónicos al no plantear la alternativa desde posiciones socialistas.

En este sentido, la Declaración Final dice así: «Reiteramos nuestro compromiso con la resolución pacífica de las controversias a través de la diplomacia, la mediación, el diálogo inclusivo y las consultas de forma coordinada y cooperativa, y apoyamos todos los esfuerzos que conduzcan a la resolución pacífica de las crisis. Subrayamos la necesidad de emprender esfuerzos de prevención de conflictos, incluso abordando sus causas profundas. Reconocemos las preocupaciones legítimas y razonables de todos los países en materia de seguridad […]. Subrayamos que la tolerancia y la coexistencia pacífica figuran entre los valores y principios más importantes para las relaciones entre naciones y sociedades».

Este apartado es simplemente infame e indefendible para cualquier marxista-leninista. La historia y experiencia del movimiento obrero nos ha mostrado en muchísimas ocasiones la inutilidad de tratar de alcanzar el socialismo mediante la coexistencia pacífica con la burguesía. La política exterior de los países genuinamente socialistas se caracteriza por el internacionalismo proletario como principio fundamental, apoyando las luchas de liberación nacional y la expansión de la revolución a otros países. El concepto reaccionario de la coexistencia pacífica no busca otra cosa que posicionar al movimiento obrero en el camino del oportunismo, debilitando nuevamente al ya carcomido movimiento comunista internacional que debe depurarse inmediatamente de todos los partidos “comunistas” que apoyan al imperialismo emergente de los BRICS.

 

La única salida es la Revolución

Si algo ha dejado claro la pasada Cumbre de Kazán es la intención de desafiar el dominio financiero y político de Occidente desde perspectivas no socialistas. Una alternativa que evidencia la propia versión que los BRICS tienen del imperialismo, orientada a consolidar la multipolaridad al tiempo que se mantienen intactas las bases del modo de producción capitalista y la esclavitud asalariada.

Frente a esta realidad, el proletariado internacional debe comprender que nuestro objetivo como clase no es el de reformar instituciones como la OMC o el FMI, sino dar pasos decididos para su completa destrucción y crear un nuevo orden que responda a las necesidades de la humanidad, el socialismo y el fin de toda opresión y explotación.

Queda patente que existe una contradicción entre los distintos grupos del capital financiero y entre el imperialismo decadente de occidente frente al de las potencias imperialistas emergentes de los BRICS; una contradicción que se desarrolla en la lucha por fuentes de materias primas, territorios – Ucrania, Taiwán, etc. – y por el control de las estructuras de poder económico a nivel supranacional, pues de ellas depende el destino de los estados. Una lucha furiosa que provocará el debilitamiento progresivo del imperialismo hasta entonces reinante, abriendo una brecha que debe ser aprovechada por los trabajadores y la vanguardia comunista, dando pasos decididos hasta el momento de imponer de manera revolucionaria el socialismo. Hoy, más que nunca, nos va la vida en ello.

Las experiencias socialistas, la historia del movimiento obrero y las luchas de liberación nacional han demostrado que el proletariado internacional es plenamente capaz de construir una sociedad libre de toda explotación y opresión, con una economía planificada que se oponga directamente a la barbarie imperialista, y donde los avances científicos, tecnológicos y sanitarios se pongan al servicio del bien común en lugar de servir para el enriquecimiento de un puñado de oligarcas y monopolistas.

El Partido Comunista Obrero Español rechaza tanto el imperialismo norteamericano como el chino, los dos cabecillas de las organizaciones imperialistas que hoy conducen al mundo a la barbarie de la guerra imperialista y que condenan a la clase obrera a la miseria, a la muerte y a la negación de todo tipo de  libertad y derecho al igual que a los pueblos y naciones oprimidos. La clase obrera únicamente podrá emanciparse por la vía de la revolución socialista, rompiendo de una vez y para siempre las cadenas de la explotación y aniquilando a la burguesía como clase social.

 

Madrid, 4 de noviembre de 2024

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El régimen de Kiev ansía la guerra mundial

El pasado jueves, la marioneta de Washington en Ucrania, Volodímir Zelenski, presentó su denominado “Plan para la victoria” con el utópico objetivo de acabar con la guerra en 2025, en un nuevo episodio de propaganda para seguir recibiendo fondos económicos y material militar procedente de los países de la OTAN.

La retórica, pese al paso de los meses y los desastres militares, sigue siendo la misma: su derrota significaría el primer paso para la caída de Europa. Al mismo tiempo, el Consejo Europeo reafirmó nuevamente su apoyo incondicional a la causa del fascismo ucraniano, pues los monopolios ansían y necesitan la continuación de la guerra para paliar las contradicciones de su maltrecho sistema económico.

Al mismo tiempo, el dictador ucraniano azuzó a las fuerzas imperialistas contra la República Popular Democrática de Corea (RPDC), haciendo saltar las alarmas ante la, según él, inminente entrada de 10.000 soldados coreanos en apoyo de Rusia en la guerra. La estrategia es evidente: utilizar este supuesto apoyo militar para justificar la escalada hacia una guerra total. Esto solo puede verse como un ejercicio de indecencia e hipocresía, pues desde que iniciara la guerra en febrero de 2022 el apoyo económico, estratégico y militar hacia Ucrania por parte de los Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Alemania, España y otros lacayos del imperialismo occidental ha sido absoluto.

En el caso de Rusia, las ideas de una rápida ofensiva y toma de la capital ucraniana como consecuencia de su indiscutible superioridad militar se fueron desvaneciendo desde los primeros días de la operación. No obstante, el régimen ucraniano tampoco ha conseguido el resultado que esperaba de las constantes sanciones económicas contra Rusia, al objeto de hacer tambalear su economía y provocar un posterior colapso que imposibilitara su ofensiva bélica. Así, el trágico caso de la RPDC dibuja a la perfección el futuro para el pueblo ucraniano, tan cruento como su presente, con una zona del país ocupada por el imperialismo occidental, y con otra dependiente de los oligarcas rusos y sus intereses económicos, pues recordemos que estos no reconocieron a las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk hasta el día previo a su intervención en la guerra.

En estos momentos históricos, donde Vladímir Putin ha declarado que la importancia económica de los BRICS ha superado al G-7 y donde la balanza mundial se inclina progresivamente hacia China en detrimento de los Estados Unidos, al imperialismo occidental solo le queda apostarlo todo al negocio de la guerra y al despliegue de la barbarie en el mundo para luchar desesperadamente por mantener su hegemonía.

Un mundo de barbarie y de guerra interimperialista que, como consecuencia de la lucha de clases y del avance de las fuerzas proletarias, caerá irremediablemente frente al horizonte del socialismo y de la revolución proletaria mundial. La única salida que tiene el pueblo trabajador es la organización, la disciplina y la guerra contra el enemigo burgués. Todo lo demás es depositar falsas esperanzas de reforma y paz en quienes nos condenan a una vida de miseria, sufrimiento y fascismo.

 

¡POR LA TRANSFORMACIÓN DE LA GUERRA IMPERIALISTA EN GUERRA REVOLUCIONARIA!

  

Madrid, 22 de octubre de 2024

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Con Cuba, su pueblo y su revolución ¡No al bloqueo!

El Sistema Electroenergético Nacional cubano, con la desconexión de la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, el pasado día 17 de octubre, provocó la caída del fluido eléctrico en la práctica totalidad del territorio cubano. Fluido que se está tratando de restablecer, progresivamente, en las diferentes partes de la isla.

La situación climatológica en Cuba, con lluvias y la arribada de un huracán que dificulta la llegada de combustible, unido al deterioro de las plantas de generación eléctrica, han provocado esta situación. Una situación que, sin duda, es responsabilidad del acto de genocidio sostenido durante más de seis décadas por la potencia más asesina de la historia, EEUU, como es el bloqueo norteamericano contra Cuba.

El criminal bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por EEUU a Cuba, aparte de costarle al país caribeño, a precios corrientes, en torno a los 165.000 millones de dólares, que son en torno a 1,338 billones de dólares si se toma en cuenta el comportamiento del dólar frente al valor oro en el mercado internacional, lo que es peor, le ha costado centenares de miles de vidas humanas que se han perdido por culpa del genocidio norteamericano perpetrado en forma de bloqueo. Un bloqueo criminal que sanciona a los barcos que atracan en puertos cubanos, que impide al máximo que Cuba tenga acceso a moneda dura, divisa, que persigue y castiga a todo aquél que establezca relaciones económicas y comerciales con Cuba.

Un Bloqueo que año tras año recibe el voto contrario en la Asamblea de las Naciones Unidas por la inmensa mayoría de los estados del mundo a excepción de las dos mayores organizaciones criminales y terroristas que hoy existen en el mundo: EEUU e Israel, y la abstención del no menos criminal estado fascista de Ucrania. Y, curiosamente, quien figura en la lista de organizaciones que promocional el terrorismo no son esos dos estados genocidas sino Cuba, que si se caracteriza por algo es por enviar solidaridad, fundamentalmente maestros y médicos los países que los requieren.

Es en este contexto, donde el bloqueo criminal no permite a Cuba comprar en el exterior, entre otras cuestiones, accesorios y piezas para solventar tanto el déficit en la generación de energía eléctrica como los problemas acaecidos en los sistemas que integran las centrales generadoras de electricidad (provocados en gran parte por la viscosidad y la gran cantidad de azufre que posee el crudo cubano que lo hace muy ácido deteriorando tuberías y quemadores), donde deben ubicarse los problemas acontecidos en la Termoeléctrica Antonio Guiteras, y otras, que obligan a los ingenieros, científicos y obreros cubanos a desarrollar ellos mismos las piezas así como descifrar las aleaciones a emplear de los accesorios necesarios para el normal funcionamiento de centrales generadoras de electricidad. Sin duda, el alto grado de conocimiento tecnológico y científico así como la gran organización del pueblo cubano hacen posible la resistencia ante la genocida política estadounidense que muestra cuan criminal es el imperialismo norteamericano que, sin duda, constituye el mayor enemigo y la mayor amenaza que hoy tiene la humanidad.

El cinismo del mayor genocida de la historia, EEUU, es tal que, por un lado, llevan más de 6 décadas con una política de genocidio como es el bloqueo y de agresión y sabotaje permanente contra Cuba y, por el otro, la gusanera fascista de Miami y demás cohorte de reaccionarios se lanzan a mostrar los efectos de la política genocida realizada por EEUU contra Cuba como la muestra del supuesto fracaso del socialismo. No es el fracaso del socialismo sino la consecuencia de la esencia criminal del imperialismo norteamericano, siendo una necesidad vital para la vida en el planeta acabar con él. Hay que recordar cual es el objetivo del bloqueo contra Cuba, recogido en el memorándum realizado por el Vicesecretario de Estado Asistente para los Asuntos Interamericanos del Departamento de Estado de los EEUU, Lester Mallory, de 6 de abril de 1960, que señalaba “La mayoría de los cubanos apoyan a Castro(…) el único modo previsible de restarle apoyo interno es mediante el desencanto y la insatisfacción que surjan del malestar económico y las dificultades materiales (…) hay que emplear rápidamente todos los medios posibles para debilitar  la vida económica de Cuba (…) una línea de acción que, siendo lo más habilidosa y discreta posible, logre los mayores avances en la privación a Cuba de dinero y suministros, para reducirle sus recursos financieros y los salarios reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del Gobierno”. El papel de la gusanera es culpar al socialismo cuando el socialismo, de lo que únicamente es culpable, es de hacer que el pueblo cubano sea soberano, culto, organizado  y se haya zafado de los canallas que sometían a los cubanos y que servían para el saqueo de Cuba por EEUU. Los fascistas gusanos y los imperialistas saben de la superioridad del comunismo y del socialismo, por ello su anticomunismo, por ello la cantidad ingente de dinero invertido en combatir ideológicamente el marxismo-leninismo, por ello la política del genocidio contra un pueblo por la mera decisión de ser libre, digno y soberano, por ello el bloqueo.

Desde el Partido Comunista Obrero Español trasladamos nuestro apoyo y solidaridad internacional al hermano pueblo cubano, a su Revolución y al Partido Comunista de Cuba y hacemos un llamamiento al proletariado en el estado español a apoyar en todos los terrenos – económico, político e ideológico – al pueblo de Cuba.

 

¡ACABEMOS CON EL BLOQUEO ASESINO NORTEAMERICANO CONTRA CUBA!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 20 de octubre de 2024.

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El precio de las aventuras imperialistas

Los distintos bloques imperialistas están abriendo guerras en varios frentes. Tras la guerra de Ucrania con Rusia, ahora viene una guerra a gran escala en Oriente Próximo que promete escalar hasta ocupar vastos territorios y no podemos descartar que nos lleven a un conflicto a nivel mundial. El pasado 6 de octubre, Israel, después de atacar Palestina, Siria, Líbano y Yemen, anunciaba que iba a atacar Irán en respuesta a su ataque previo con misiles. Hay tres alternativas, ataques presuntamente selectivos, ataques sobre infraestructuras nucleares que parece descartado y, la más plausible a día de hoy, el ataque a pozos petrolíferos. De este ataque sobre los pozos petrolíferos se hace una previsión de una reducción del 4% de la producción de crudo, lo que reportará una nueva inflación, tras el episodio de la guerra de Rusia con Ucrania, que escalará en un 8% en el salario real de la clase obrera en España. El acto de la guerra imperialista, a pesar de que se quiere disfrazar siempre como defensiva, como defensora de unos valores, es siempre una guerra de rapiña y de reparto mundial. El gasto militar que utilizan los distintos bloques imperialistas en busca de nuevos mercados, para que los obreros de distintos países se maten entre ellos, lo soporta la clase obrera sobre sus espaldas. Los salarios reales, lo que se puede adquirir con un salario en el mercado, no ha parado de reducirse desde que comenzó la escalada bélica a nivel internacional y ahora llega un nuevo episodio. Este aumento de la inflación llevará a amplias capas de la población española por debajo del umbral de la pobreza.

Ante esta situación, la solución para la clase obrera se abre en dos únicos frentes. El primer frente es a nivel nacional. La clase obrera, que es la que pone los muertos para que ellos acaparen territorios nuevos y nuevas fuentes de materias primas, deben transformar la guerra entre naciones hacia el combate sin cuartel contra su propia burguesía. El segundo frente es a nivel internacional. La clase obrera en su conjunto, con independencia de su origen, debe encaminar sus fuerzas hacia la superación del marco del trabajo asalariado, que funciona sobre la apropiación privada del trabajo social, hacia un marco de apropiación social de los réditos de su propio trabajo, expulsando a la burguesía parasitaria que nada produce aparte de guerras y evitar de esa manera que nunca más pueda embarcar a la clase obrera en sus aventuras expansionistas que chorrean sangre y lodo. A nivel internacional, solo el socialismo puede garantizar la paz y la cooperación entre los pueblos trabajadores.

Ambos frentes son revolucionarios. Ambos frentes llaman a intensificar la lucha de clases y el internacionalismo proletario. Ambos frentes llaman a engrosar las filas del partido revolucionario. Tenemos claro que el capitalismo no se va humanizar con simples reformas sino con su completa demolición. Sólo la clase obrera llevando a cabo su misión histórica puede transformar las condiciones de un sistema caduco a un sistema superior, el socialismo. El PCOE estará siempre a la vanguardia de esta lucha como escuela ideológica de la clase obrera, porque entendemos que su única oportunidad de supervivencia es terminar con este sistema criminal, al que le sobran millones de personas, y que deben ser cremadas en los distintos frentes de guerra. La clase obrera, despojada del fruto de su trabajo, solo posee el arma de la organización aprovechando su número y su fuerza. Por eso, te llamamos a integrarte en nuestras filas para organizar la resistencia.

 

¡Paz entre pueblos!

¡Guerra entre clases!

¡Sólo el socialismo puede salvar al mundo!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Genocidio en Oriente Medio para que los monopolios se llenen los bolsillos de dinero

Desde hace un año, el dóberman de los intereses norteamericanos en Oriente Medio, el Estado fascista de Israel, está realizando un exterminio contra el pueblo palestino, así como vulnerando el más elemental derecho internacional agrediendo militarmente a los países del entorno, asesinando indiscriminadamente a población civil no solo en Gaza y Cisjordania, sino también en el Líbano, Siria o Yemen, no dudando incluso en incursionar militarmente en dichos países todo ello con el apoyo pleno y firme de la potencia más criminal que ha parido la historia: EEUU.

El pasado día 1 de octubre, Irán respondía a la invasión terrestre israelí contra el Líbano, y al asesinato de los dirigentes de Hamás, Ismail Haniye, en territorio iraní y de Hizbollah, Hasan Nasrallah, lanzando en torno a 200 misiles contra el estado sionista. Una respuesta militar la iraní que evidenció la vulnerabilidad de Israel y que, a diferencia de la forma de actuar del asesino y criminal estado israelí, perseguía objetivos militares y de inteligencia, como las bases militares de Nevatim, de Tel Nof o la sede del Mossad y no objetivos civiles, como hacen los fascistas dirigentes sionistas, marionetas de Washington, contra los pueblos palestino, libanés, sirio o yemení.

El cinismo de los imperialistas norteamericanos y sus subalternos europeos, que censuraban a Rusia por invadir Ucrania en 2022 – cuando en Ucrania hay una guerra civil desde 2014 –  hablando ahora del derecho a la defensa de Israel – potencia fascista a la que están armando y financiando, cuando agrede militarmente a varios países o invade el Líbano, por no hablar del silencio ante el genocidio israelí en Palestina -, es tan grande como la bancarrota económica que tienen, donde la única salida que les queda es el fascismo, el sometimiento extremo y la explotación de la clase obrera y la guerra imperialista. La guerra comercial y económica emprendida por EEUU en la década pasada, fundamentalmente contra China como cabeza del grupo BRICS, es un fracaso en el que las medidas de guerra económica y comercial han perjudicado mucho más al bloque imperialista norteamericano y sus aliados europeos que a las economías de los que debían ser agraviados.

Nada tiene que ver la guerra total que pretende llevar a término el fascista estado de Israel, como punta de lanza del imperialismo norteamericano, con el supuesto ataque de Hamás hace un año contra el kibutz de Be’eri.

La guerra es la única salida que tiene el imperialismo norteamericano para tratar de no perder la hegemonía económica mundial ya que estudios realizados por ellos mismos, concretamente el FMI, predicen que en 2050 China ya será la potencia económica hegemónica en el mundo, por no hablar de lo que señala Goldman Sachs que advierte que, para el año 2075, la economía norteamericana estará por debajo de China y de India, en lo que, sin duda, denota que la hegemonía económica mundial se está trasladando hacia el continente asiático.

El imperialismo norteamericano y sus aliados europeos trataron de solventar la crisis de las subprime, la crisis mundial de la banca, y lo que en realidad fue la quiebra económica del imperialismo hegemónico, donde quebró Lehmann Brothers, nacionalizando gran parte de las pérdidas, gastando más de 200.000 millones de dólares en rescatar a los principales monopolios privados hipotecarios – Freddie Mac y Fannie Mae – de tal modo que los estados norteamericano, europeos y demás socios imperialistas, salieron en defensa de la banca quebrada, pasando a quebrar los estados como consecuencia del incremento de la deuda pública. Sin ir más lejos, el coste para el Estado español del rescate bancario ascendió a 101.500 millones de euros – creando e inyectando dinero público en el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) y en el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) – de los que, según el Banco de España, sólo se van a recuperar 9.500 millones.

Por otro lado, y ante la crisis de liquidez, los Bancos Centrales de las potencias imperialistas – BCE, Reserva Federal, … – trataron de solventarla inyectando dinero ficticio durante más de una década.

Y, cómo no, la guerra imperialista en forma de “primaveras árabes” al objeto de saquear los recursos naturales y energéticos del Magreb y Oriente Medio, para robar fundamentalmente petróleo, gas natural, uranio, fosfatos, cromo, oro,… en países como Sudán – que fue partida en dos -, Libia, Yemen, o Siria, siendo éste el único país donde el bloque imperialista norteamericano, y sus aliados europeos, no salieron con éxito de su guerra de saqueo como consecuencia del apoyo ruso al estado sirio.

El impacto para China de la crisis de las subprime hizo que sus exportaciones hacia Europa y EEUU se vinieran abajo, pasando en 2007 de una tasa de crecimiento del PIB del 13% al 6,8% en el cuarto trimestre de 2008. Crecimiento económico chino lastrado por la avidez del bloque imperialista norteamericano.

Este comportamiento, análogo a otras potencias emergentes, las condujo a fortalecer su alianza y a cambiar su estrategia económica para minimizar su dependencia económica de EEUU y Europa, fundamentalmente.  Y es a partir de ahí cuando se estrecha la relación de los Estados BRIC celebrándose en junio de 2009 en Ekaterimburgo (Rusia), su primera cumbre, que poco después se incrementó sumando la S de Sudáfrica, proliferando a partir de ahí la suscripción de acuerdos entre estas cinco potencias, que posteriormente se han ampliado, y creando organismos internacionales que cuestionan en la práctica la superestructura elevada por el imperialismo hegemónico norteamericano y labrando progresivamente unas instituciones y un sistema financiero alternativo al objeto de ir imponiendo progresivamente su dominio político, de ganar la hegemonía como potencias imperialistas a las potencias en decadencia (EEUU y sus socios).

China, locomotora de los BRICS, como respuesta a la reducción de la demanda por parte de EEUU y sus socios, para amortiguar sus problemas de superproducción y sobrecapacidad productiva, en 2013, lanzó la iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda, poniendo toda su capacidad productiva y da salida tanto al excedente productivo como a la exportación de capitales para desarrollar su influencia política y económica en todo el mundo, fortaleciendo la posición internacional tanto de China como el poder del grupo BRICS. En dicho periodo China no sólo estrechó sus lazos con Rusia, sino también con América Latina, África y los países del Golfo Pérsico, sobre todo con Irán y con Arabia Saudita.

La guerra en Ucrania, donde Rusia responde a la escalada de provocaciones y sanciones norteamericanas y de sus adláteres europeos que han utilizado el Estado fascista desarrollado desde el golpe del Maidán, decide salir en defensa del Donbass, de mayoría rusa, que se alzaron contra el Estado fascista al no reconocer éste la autonomía de Donetsk y Lugansk, iniciándose una guerra civil desde 2014. Rusia interviene militarmente con el objetivo de anexionarse el Donbass y, con ello, la parte de Ucrania que tiene toda la riqueza mineral y las tierras raras de tal modo que dicho territorio quede bajo soberanía rusa, al igual que ya pasó con Crimea. Una guerra que el imperialismo norteamericano va perdiendo, en tanto que sus socios, la UE, está quedando totalmente debilitada y, por otro lado, las potencias emergentes están socavando por completo el sistema financiero mundial fundamentado en las instituciones controladas por los EEUU – FMI y BM – y liquidando el dólar como divisa de reserva mundial. En esta dirección los países BRICS han anunciado el lanzamiento de una moneda – con la que pretenden liquidar al dólar – sustentada en el oro, al igual que más de 40 países pretenden abandonar el dólar estadounidense, habiendo dado un paso en esta dirección importante Arabia Saudita rompiendo al petrodólar, de tal modo que este país se abre a comerciar su petróleo con monedas diferentes al dólar. En este sentido se profundizará en la reunión de los BRICS en Kazán que se celebrará a finales de este mes de octubre.

En agosto de 2023 BRICS aceptó la adhesión a dicho grupo países de Oriente Medio como Egipto, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos o Irán, ingreso efectivo que se hizo el 1 de enero de 2024. Este hecho es lo que realmente determina la guerra total llevada a cabo por Israel desde octubre de 2023, y dirigida y sustentada desde Washington.

Israel está recibiendo armamento de EEUU y de la UE, así como apoyo económico, fundamentalmente de EEUU, para desencadenar una guerra en todo Oriente Medio, fórmula que EEUU necesita para enriquecer a sus monopolios y para tratar de recomponer lo que antaño fue su dominio, y que cada día que pasa se desdibuja completamente, en dicha zona. Junto con Israel están los EEUU, e Irán pertenece a la Organización de Cooperación de Shanghái y, por tanto, dispone de apoyo armamentístico y militar tanto de China como de Rusia. Así pues, los choques entre las potencias emergentes y el imperialismo norteamericano decadente cada día son más directos.

Cuando Irán hizo el día 1 de octubre el ataque a Israel, las provocaciones de Israel y EEUU alimentaban las apetencias del complejo militar-industrial norteamericano, de tal modo que las acciones de Lockheed Martin alcanzaron un máximo histórico de 586,27 dólares, al igual que hizo subir la cotización de otras empresas que conforman dicho complejo como RTX Corporation, General Dynamics Corporation o Northrop Grumman Corporation y que se nutren del dinero del contribuyente norteamericano para las guerras que provoca EEUU para garantizar su dominio.

Las guerras en Ucrania y en Oriente Medio significaron ingresos récord para dichas empresas norteamericanas que son las que manejan de manera determinante la política estadounidense.

Para los imperialistas la guerra es sinónimo de enriquecimiento, los beneficios de los monopolios llevan la sangre de la clase obrera, explotada hasta la extenuación y asesinada.

Pero también para los imperialistas la guerra, a parte de un negocio, hoy se hace más que necesaria para liquidar a millones de seres humanos que les sobran como consecuencia del desarrollo tecnológico, de la automatización.

En Oriente Medio se está constatando esta realidad, como los imperialistas abrazan el más inhumano maltusianismo, usando la guerra para acabar con población excedente haciendo un genocidio contra el pueblo palestino. Maltusianismo que dichas potencias imperialistas hacen con sus pueblos, condenándolos al paro forzoso, a la precariedad, condenando al proletariado a no poder formar una familia y reproducirse, reduciéndose la natalidad de manera drástica como consecuencia del empobrecimiento de las masas proletarias.

EEUU y sus socios abiertamente se apoyan en el fascismo para defender su hegemonía cada día más maltrecha. En Ucrania apoyando al fascista Zelenski y su camarilla, en Oriente Medio apoyándose en el Estado fascista de Israel y apoyando sin fisuras al criminal Netanyahu, acusado de fraude, soborno y abuso de confianza por la propia Justicia israelí y que de no ser el carnicero de EEUU en Oriente Medio estaría en la cárcel. Y apoyándose en los fascistas latinoamericanos – Bukele, Milei, Boluarte, Lacalle Pou, Noboa, Boric, Corina Machado, … – para saquear el continente americano.

Los pueblos del mundo, el proletariado y el campesinado pobre, debemos organizarnos contra el fascismo, contra el imperialismo, debemos unirnos en torno a un proyecto socialista para acabar con el imperialismo, con los monopolios y con la burguesía criminal y asesina que se lucra asesinando a la clase obrera. El imperialismo es el mayor enemigo que tiene la humanidad hoy, a la que sólo le puede ofertar fascismo, genocidio y explotación. O socializamos las empresas, la robotización y la automatización de la producción la ponemos al servicio de la mayoría obrera, proletaria, despojando a la burguesía de toda propiedad sobre los medios de producción y de todo derecho político y acabamos con dicha clase social, o nos seguirán matando como hacen en Gaza, en el Líbano, en Lugansk o Donetsk, o en cualquier otro punto del planeta. Y para ello, para salvar a la humanidad, es fundamental fortalecer las filas de la Revolución Proletaria, que es fortalecer las filas del comunismo, del marxismo-leninismo, del Partido Comunista Obrero Español.

 

¡CONTRA EL IMPERIALISMO Y EL FASCISMO QUE DESARROLLA!

¡POR LA TRANSFORMACIÓN DE LA GUERRA IMPERIALISTA EN LUCHA REVOLUCIONARIA POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA MUNDIAL!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 6 de octubre de 2024

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La defensa de la democracia y la libertad

Estos días, los medios masivos nos bombardean con cuestiones referidas a Venezuela. Los epítetos de democracia y libertad se repiten de manera machacona. Lo primero que hay que tener muy claro cuando se habla de defender la democracia y la libertad es ¿Defender la democracia y la libertad para quién? No se puede obviar que vivimos en un sistema dividido en clases sociales cuyos intereses son antagónicos y que en los tiempos del imperialismo, donde se extinguió la competencia de particulares en pos de la de los monopolios, estos trabajan por la violencia en busca de materias primas y nuevos repartos del mundo. Esto ya nos va dando una pista de la democracia y la libertad que quiere defender la burguesía española contra Venezuela, vía propaganda, vía sanciones o vía golpe de estado.

No es nueva la violencia administrada contra Venezuela por cualquier modalidad. Recordemos el golpe de estado del 11 de abril de 2002 y por el cual, las potencias imperialistas, jamás pidieron perdón por sus injerencias. ¿Qué ocurriría si Venezuela orquestara un golpe de estado contra el gobierno español? El golpe fracasó por el apoyo popular al gobierno de Chávez. El imperialismo midió mal, como en Bahía de Cochinos en Cuba. Remarcar que el intento de golpe de estado actual viene precedido por el lastre a la población civil vía la guerra sin bombas, que ha provocado las medidas económicas de castigo aplicadas unilateralmente, los sabotajes, las presiones sobre su comercio que repercuten directamente contra esa población civil por la que manifiestan, cínicamente, que están preocupados por su democracia y libertad. Esto ha provocado grandes éxodos de población que son atribuidos al gobierno legítimo, omitiendo la violencia aplicada por ellos en sus mensajes y para reforzar el descontento popular para mejorar la efectividad del nuevo golpe de estado que ha quedado en simple intento.

De todo ello nos falta decir que tenemos que dejar de mirar a Venezuela bajo el prisma de los intereses de los monopolios para recordar que Venezuela y todos los pueblos del mundo, si los monopolios no se guiarán por la ley de la ganancia extrema, no tendrían que ver atacada su soberanía, ni sus pueblos castigados como si fueran menores de edad que no se rinden a la autoridad de sus padres. Venezuela merece respeto.

Como punto definitivo, abordaremos la democracia y la libertad desde el punto de vista de la búsqueda ilimitada, por parte de los monopolios, de recursos naturales y nuevos repartos territoriales que son intrínsecas a la naturaleza asesina de los monopolios. Venezuela es la segunda mayor reserva petrolera del mundo, detalle que no se escucha jamás en el mensaje machacón de los medios masivos. La burguesía, que se guía por el lucro ilimitado en exclusiva, se volvió altruista frente a semejantes reservas de crudo y viene a salvar a su población. Blanco y en botella. Es claro que quieren imponer la democracia, la suya, la burguesa, como eslabón para conquistar la libertad, la suya, de la guerra y el expolio que es como se relaciona el imperialismo con pueblos soberanos. España tiene unas relaciones económicas con Venezuela por valor de 5600 millones de euros, lo cual parece una ganancia que debiera aumentarse teniendo en cuenta que se trata de la segunda mayor reserva petrolera del mundo. La ley de la ganancia extrema implica salir, una vez más, por la violencia.

Venezuela es un pueblo soberano que merece respeto y hoy es un ejemplo contra las injerencias imperialistas. Esto abre un nuevo frente de guerra, que se suma a la inmensidad de conflictos abiertos en la actualidad, y que, por la naturaleza intrínseca de los monopolios, como hablamos más arriba, sólo pueden salir por la guerra que, por la tecnología armamentística, puede establecerse a nivel mundial sin problemas. Por eso, el proletariado sólo podrá alcanzar la paz por la construcción del socialismo que deje a un lado la ley del valor y de la ganancia ilimitada. Hoy el PCOE levanta la bandera del internacionalismo proletario y se solidariza con su lucha.

 

¡POR EL RESPETO A LA SOBERANÍA DE LOS PUEBLOS!

¡FUERA LAS GARRAS IMPERIALISTAS DE VENEZUELA!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)