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Huelga general en Grecia: el capitalismo no puede ocultar su descomposición

El 28 de febrero las calles de Grecia se llenarán de protestas, en una huelga general en la que participarán varios sectores y se volverá a poner sobre la mesa el grave accidente que tuvo lugar dos años atrás, provocado por la corrupción y las graves negligencias por parte del Estado burgués. El choque de trenes que costó la vida a 57 personas fue el resultado del abandono del transporte público, el incumplimiento de toda medida de seguridad, la falta de mantenimiento de las líneas y la falta de trabajadores, principalmente; todo ello fue denunciado en numerosas ocasiones, pues los trabajadores alertaban del peligro exigiendo una actuación. Sin embargo, seguía desmantelándose lo público para fortalecer lo privado, siendo la receta habitual en la fase putrefacta del capitalismo.

En los últimos dos años, demasiados trabajadores han perdido la vida por las precarias condiciones, pues la prioridad del burgués son las ganancias y no las necesidades. Al igual que ocurre en el país en que vivimos, en Grecia sufren inestabilidad y precariedad laboral, así como recortes en todos los servicios públicos para enviar los recursos de éstos a manos privadas. Todo el descontento popular pondrá de relieve numerosas y progresivas carencias que allí se sufren, y es la oportunidad para avivar las ascuas de la lucha de clases, por débiles que puedan parecer actualmente. La huelga general dará forma a una gran indignación que sirve como termómetro para la burguesía. Aun con la ausencia de un sólido movimiento obrero y la falta de una lucha consciente contra el capital, el Estado burgués no puede evitar que salgan a flote todas las pruebas de su podredumbre, y los proletarios sufren en sus carnes toda la opresión en múltiples formas. Es por ello que a los capitalistas solo les queda apostarlo todo al fascismo, para destruir todo atisbo de organización proletaria, deformar la realidad para ocultar las causas de su ruina y presentar las guerras como necesarias e inevitables.

Aumenta en el mundo la inversión militar, preparándose para las inevitables guerras de rapiña entre dos bloques imperialistas, y podemos ver en Grecia también la causa de esto último, que es la misma que obliga a la burguesía a despreciar cada vez más explícitamente la vida humana, desplazándola sin miramientos para poner en el centro la concentración de capital y protegerse con las arcas públicas: la bancarrota del imperialismo. Aunque los medios de manipulación de masas procuren no hablar de ello y quieran omitir la huelga general de Grecia para no visibilizar las convulsiones que sufre el criminal capitalismo, la clase obrera demuestra continuamente su fuerza, su solidaridad con hermanos de clase de otros países y su indignación ante la barbarie imperialista.

Es indiscutible que la unión de los proletarios no solo es posible, sino la clave para frenar toda tropelía del Estado burgués y comenzar la lucha por derribarlo. La experiencia nos ha demostrado que individualmente no se solucionarán los problemas inherentes a la economía de mercado; las contradicciones del capitalismo sólo pueden ser superadas de manera colectiva, con conciencia de clase y partiendo del hecho innegable de que todo el trabajo es social; está interrelacionado. La clase obrera produce toda la riqueza, pero el freno para su avance es el patrón que se la apropia indebidamente. La minoría parásita que tiene en sus manos el Estado tiene claro que su ventaja reside en la batalla ideológica; las condiciones para el socialismo están dadas, y solo debemos tomar conciencia de clase y organizarnos en una lucha contra el capital para tomar el poder político. El Partido Comunista Obrero Español apoya la huelga general en Grecia, y hace un llamamiento para fortalecer las filas del sindicalismo de clase de la FSM, como única forma de combatir realmente por nuestros intereses en el seno de la propiedad privada: los centros de trabajo donde sufrimos la explotación. El sindicalismo de clase y combativo es un vector necesario para poner fin a este sistema criminal y caduco, que mientras agoniza no tendrá reparos en deshumanizarnos y reprimirnos con todas sus armas. El camino para acabar con la minoría explotadora que domina nuestras vidas es crear nuestros propios órganos de poder y pelear por construir una auténtica democracia obrera. ¡Socialismo o barbarie!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




Sobre la guerra y la paz

Ante los últimos acontecimientos y la elección de Donald Trump como presidente de EEUU, el imperialismo estadounidense amenaza con abrir nuevos focos de guerra y agravar los que ya están en marcha. Ante estos hechos que se presumen inminentes, la clase obrera debe tener en cuenta que la paz mundial sólo se alcanzará con la revolución socialista a nivel mundial y la unión fraternal de todos los proletarios del mundo en guerra abierta contra el criminal sistema capitalista. Bajo el capitalismo, la paz se vuelve una quimera por la naturaleza intrínseca del modo productivo que aspira a la ganancia ilimitada y a nuevos repartos del mundo en busca de nuevos territorios y materias primas.

Es necesario subrayar que, actualmente, dada la debilidad que afecta al conjunto del movimiento comunista internacional, difícilmente podríamos encontrar un aliado más poderoso y eficaz de nuestro movimiento, que las propias contradicciones del desarrollo capitalista, así como las rivalidades y la propia guerra imperialista en la que nos hallamos inmersos en cada vez más frentes. Esta parece ser otra ley ineluctable, aunque también es cierto que no son necesarias esas carnicerías y los desastres y grandes calamidades para que la revolución pueda triunfar. La cuestión que se nos plantea en estos momentos es que, de la misma forma que la revolución socialista no pudo impedir en parecidas circunstancias anteriores que estallara la guerra imperialista de rapiña, tampoco ahora podrá impedirlo, por lo que tendrá que ser de nuevo la guerra la que haga triunfar la revolución.

La táctica de los comunistas ante la eventualidad cada vez más grande de una guerra imperialista de rapiña a escala planetaria, y puesto que no podemos hacer nada para evitarla, debe consistir en alertar a las masas, a la vez que nos preparemos en todos los terrenos para convertir la guerra imperialista en guerra civil revolucionaria, aprovechando para ello la situación de crisis general del capitalismo y el debilitamiento y la devastación en los países imperialistas, así como el odio reconcentrado de los obreros hacia los bandidos y criminales imperialistas.

El PCOE se opone a la guerra imperialista y, en el caso de que se produzca, hará todo lo posible para lograr la derrota del Estado de nuestra propia burguesía y la transformación de la guerra imperialista en guerra civil revolucionaria. Nos negamos a, una vez más, poner los muertos para que ellos se hagan cada vez más ricos. Por eso, el PCOE hace un llamamiento a todas las fuerzas revolucionarias de todos los países a que adopten la misma táctica y al fortalecimiento del movimiento comunista internacional como arma indispensable para alcanzar la paz mundial mediante la revolución socialista en todos los países y la unión fraternal de todos los proletarios del mundo en guerra abierta contra el criminal sistema capitalista.

 

¡Contra la guerra imperialista, guerra civil revolucionaria!

¡Socialismo o barbarie!

¡Proletarios del mundo, uníos!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




¡Socialismo o Barbarie!: El Legado de Luxemburgo y Liebknecht

Este año, la tradicional manifestación en memoria de los camaradas Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht ha reunido a decenas de miles de comunistas que marcharon por las calles de Berlín. Como es habitual, la jornada ha estado marcada por la brutal represión policial y la rabiosa violencia contra los militantes comunistas, demostrando nuevamente el carácter de clase del Estado burgués y de sus criminales instituciones.

Tanto el Bloque Rojo como el Bloque Palestino fueron atacados en repetidas ocasiones con puñetazos, patadas, gases lacrimógenos y spray de pimienta, lo que provocó que cuatro asistentes tuvieran que ser rápidamente hospitalizados. Además, 35 personas fueron detenidas y han sido denunciadas por defender la resistencia del pueblo palestino. Así actúan los perros de presa de la burguesía y del gobierno socialfascista que hoy lidera el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), quienes tienen las manos manchadas de sangre. El Estado alemán busca resquebrajar el compromiso con Palestina y se reafirma como un enemigo directo del proletariado internacional al sostener con sus políticas los regímenes genocidas y criminales como el de Israel.

Hoy como ayer, el gobierno del SPD se demuestra como el mejor garante de los intereses del capital alemán. En su día, Friedrich Ebert y Gustav Noske recurrieron a las milicias paramilitares fascistas de los Freikorps para frenar la Revolución Espartaquista y asesinar vilmente a Luxemburgo y Liebknecht. Hoy, la socialdemocracia alemana se revela nuevamente como lacayo del imperialismo, del fascismo y la contrarrevolución. La historia demuestra que la socialdemocracia no es una aliada del movimiento obrero, sino su principal verdugo en nombre del capital y del actual orden burgués.

Es remarcable, además, que este episodio de represión se produjo con tan solo un día de diferencia de los brutales ataques policiales contra los miles de manifestantes que trataron de detener el Congreso de AfD en Riesa. Este partido fascista ya se posiciona según las encuestas como la segunda fuerza de cara a las elecciones y encuentra en la socialdemocracia un terreno fértil para su óptimo crecimiento. Nuevamente, el gobierno del SPD dirige sus esfuerzos para atacar al movimiento obrero organizado y le allana el camino al fascismo, el cual representa una amenaza directa para la clase obrera y los trabajadores inmigrantes que están en el punto de mira de sus discursos reaccionarios.

Sin duda, las fuerzas del orden burgués en Alemania temen el crecimiento y la organización del movimiento comunista, pues es la única fuerza que ofrece una alternativa real para acabar con la explotación asalariada, la militarización impulsada por la OTAN y el crecimiento del fascismo abierto que hoy se encarna en AfD. En este contexto, la lucha encarnizada de las masas trabajadoras contra el enemigo de clase es una cuestión de supervivencia.

Hoy en Alemania es un crimen apoyar la valiente causa del pueblo palestino, mientras que los sionistas gozan de toda la libertad burguesa para perpetrar un genocidio sin consecuencias. El gobierno socialfascista que lidera el SPD ha sido un lacayo de la guerra imperialista, de los presupuestos militares de la OTAN y del envío de armas a los regímenes fascistas de Ucrania e Israel. Su subordinación a la maquinaria bélica imperialista es el estigma de la socialdemocracia, pero su represión no podrá silenciar la solidaridad internacionalista.

La lucha por el socialismo no es simplemente una necesidad histórica, sino una tarea urgente para el proletariado internacional. Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht seguirán siendo para siempre símbolos de la resistencia revolucionaria y su legado ilumina la conciencia de quienes hoy buscan el camino de la guerra contra la burguesía y la legítima emancipación de todos los pueblos del mundo. Frente a la represión, la explotación, el fascismo y la guerra, el movimiento comunista, guiado por la ciencia del socialismo científico y el marxismo-leninismo, se erige como la única esperanza de un futuro libre de barbarie.

 

¡VIVAN LOS CAMARADAS ROSA LUXEMBURGO Y KARL LIEBKNECHT!

¡VIVA PALESTINA LIBRE!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 14 de enero de 2025

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Sobre los “Apuntes críticos sobre la historia del movimiento obrero sindical mundial. Cuestiones de táctica y estrategia” de George Mavrikos

El camarada George Mavrikos, durante 17 años Secretario General de la Federación Sindical Mundial (FSM), a través del Instituto Obrero Internacional, ha publicado un libro cuyo título es “Apuntes críticos sobre la Historia del Movimiento Obrero Sindical Mundial. Cuestiones de táctica y estrategia”, que está divulgando por multitud de países y que, en mi humilde opinión, es de obligada lectura no sólo para todo aquél que se reivindique del sindicalismo de clase, sino también para todo aquél que dice abrazar el marxismo-leninismo.

El compañero Mavrikos divide la historia del Movimiento Sindical en cinco periodos, los cuales define siguiendo la siguiente línea temporal:

  • Un primer período comprendido entre desde lo que para él significa los orígenes del capitalismo hasta el año 1864 caracterizado por la creación de los primeros sindicatos regionales y nacionales. Donde el autor describe el nacimiento de la clase obrera y de los primeros sindicatos gremiales al calor del idealismo anarquista y del socialismo utópico y, también, muestra la médula espinal que une al sistema esclavista con el capitalista, la propiedad privada sobre los medios de producción.
  • Un segundo período caracterizado por la creación de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) y de la contribución de Carlos Marx y Federico Engels, o lo que es lo mismo, los padres del marxismo y su obra en el crecimiento organizativo e ideológico de la clase obrera y, consecuentemente, de la organización sindical. Por primera vez la clase obrera se dota de una organización internacional y de un programa revolucionario como clase social que debía erigirse como constructora de un mundo libre de explotación, gracias a que Marx y Engels no solo desnudan al capitalismo mostrando que el motor de la historia es la lucha de clases, la plusvalía, la teoría clasista del Estado, elevando la lucha meramente económica a lucha de clases – económica, política e ideológica – y mostrando a los sindicatos como el instrumento de base para la lucha económica y política de la clase obrera.

Un periodo donde la lucha de clases no sólo se da entre explotadores y explotados de manera abierta, sino que también se da en el seno de las filas del proletariado como consecuencia del choque ideológico, en la fase terminal del capitalismo premonopolista entre idealistas – anarquistas – y marxistas que abrazan el materialismo dialéctico, y en la fase ya de capitalismo monopolista, o imperialismo – y la conformación de la Segunda Internacional – entre oportunismo y su aristocracia obrera – que es la creación genuina del imperialismo para combatir ideológicamente contra la ideología del proletariado, el marxismo-leninismo, e inocular la ideología burguesa en el seno de las organizaciones obreras y, consecuentemente, de la clase obrera – y el proletariado revolucionario que abraza su única ciencia revolucionaria, el marxismo-leninismo.

Segunda Internacional que entró en bancarrota al repudiar el internacionalismo proletario y posicionarse con sus oligarquías nacionales en la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, la ideología burguesa en el seno del movimiento obrero anteponiendo los intereses de los capitalistas a los del proletariado, el oportunismo, buscando la división de la clase la implementa mediante la creación de sindicatos colaboracionistas y amarillos que no solo dividen la clase sino que buscan la conciliación entre burgueses y obreros al objeto de subordinar los segundos a los primeros.

  • Un tercer período que se inicia con la Gloriosa Revolución Bolchevique de Octubre de 1917 y que concluye con el fin de la Segunda Guerra Mundial y la derrota del fascismo. Este tercer periodo se inicia con el inicio de la fase de la historia de la crisis general del capitalismo, donde el mundo imperialista comienza a desgajarse y donde la contradicción fundamental que rige en el mundo a partir de este periodo es la lucha entre socialismo e imperialismo. La Internacional Comunista, fundada en 1919, apostó por el fortalecimiento del sindicalismo de clase, o lo que es lo mismo, el movimiento sindical mundial de sindicatos que abrazaban la mutación de la contradicción fundamental de capital-trabajo a socialismo-imperialismo, debiendo combatir dentro del movimiento sindical y obrero sin cuartel al oportunismo y, también, que el movimiento sindical de clase no sólo debía luchar por conquistar mejoras inmediatas en el terreno económico sino que los sindicatos de clase debían lucha por la conquista del Socialismo, coadyuvando con el Movimiento Comunista Internacional,  alumbrando la Internacional Sindical Roja.

Esta contradicción fundamental entre socialismo e imperialismo en el terreno sindical era la lucha entre el sindicalismo de clase  – aglutinado en la Internacional Sindical Roja – y el sindicalismo de los monopolios, de los traidores oportunistas – la Internacional de Amsterdam (FSI) – mostrando Mavrikos uno de los pilares del oportunismo en el ámbito sindical: abogar por la “neutralidad” política e ideológica  que se traducía en combatir al marxismo-leninismo y en abrazar la socialdemocracia allanando el camino al fascismo. Un movimiento sindical clasista que fue quien dotó de musculatura, y que fue esencial, a la política de Frente Único y de Frentes populares contra el fascismo aprobadas por el VII Congreso de la III Internacional, o Internacional Comunista.

El camarada Mavrikos desglosa y hace un análisis descendente de la contradicción mencionada a nivel de determinadas potencias y de los distintos continentes describiendo la manera en la que se reflejaba la lucha de clases a nivel mundial en el terreno sindical y su dialéctica de manera sencilla y magistral.

  • Un cuarto período que se inicia con la fundación de la Federación Sindical Mundial (FSM) y que concluye con la desaparición de la Unión Soviética en 1991.

En este periodo expone las precondiciones que alumbran a la Federación Sindical Mundial el 3 de octubre de 1945: El antifascismo, y consecuentemente el antiimperialismo, y también la confrontación contra el oportunismo en el seno del movimiento sindical clasista que se manifiesta en la consigna de la neutralidad política de los sindicatos, de tal modo que los sindicatos de la FSM no son neutrales en el terreno de la política sino que son instrumentos políticos de la clase obrera que deben de entrar en la harina política en beneficio de los intereses de la clase proletaria.

Con respecto de este período, el compañero Mavrikos también nos muestra la lucha de clase en el terreno sindical a nivel internacional y el reflejo en el campo del sindicalismo, que es la lucha entre el sindicalismo amarillo y corrompido -al servicio de los monopolios dirigida por el caudillo fascista del mundo, EEUU – y el sindicalismo de clase, la FSM. Pugna que conllevó la escisión de la FSM en 1949, por acción del imperialismo norteamericano y sus esbirros británicos, de la Alemania capitalista, Francia e Italia, donde sus sindicatos manejados por la aristocracia obrera abrazando el anticomunismo y la adhesión a sus monopolios y el desprecio máximo al internacionalismo proletario, se convirtieron en instrumentos del imperialismo norteamericano (apoyando el Plan Marshall y la OTAN) para combatir al proletariado, su unidad, y sostener el militarismo y el colonialismo, fortaleciendo la pata de la socialdemocracia o ala moderada del fascismo, conformándose la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales “Libres” (CIOSL), heredera de la Internacional de Amsterdam y antecesora de la corrupta Confederación Sindical Internacional (CSI), existente en la actualidad.

En un gran trabajo de síntesis, Mavrikos describe perfectamente no sólo la conformación de una aristocracia obrera y, cómo esta, es bien remunerada por los capitalistas para fomentar la división de la clase obrera y corromperla ideológicamente, amén de desvertebrarla organizativamente para servir a los intereses del capital durante ese período.

Mavrikos, certeramente, también explica en su libro la importancia del XX Congreso del PCUS, señalándolo como responsable del inicio del retroceso del movimiento obrero, y consecuentemente del movimiento sindical clasista mundial y su máximo estandarte, la FSM que el compañero centra en dos aspectos: los principios de la “coexistencia pacífica”  y de la profundización de la democracia burguesa como vía para acceder al socialismo, o lo que es lo mismo, la abjuración del marxismo-leninismo y, en consecuencia, de la renuncia a la Revolución Proletaria tirando por tierra la teoría del Estado del marxismo-leninismo que señala que hay que destruir el Estado burgués y levantar el estado proletario, la dictadura del proletariado. Todo esto conduce a lo que Mavrikos denomina táctica “de puertas abiertas” que, ciertamente, era la táctica de la apertura de la FSM a la concertación con el oportunismo, con la aristocracia obrera, demostrándose que la línea oportunista instalada en el PCUS afectaba al conjunto del movimiento obrero y sindical.

Mavrikos también hace referencia al VII Congreso de la FSM en Budapest en el año 1969, como el del cambio de liderazgo en ésta, con cambios en el grupo directivo destacando la salida como secretario general de la FSM del francés Louis Saillant, que fue sustituido por, el también francés, Pierre Gensous. Sobre ello, Mavrikos señala como un “problema recurrente” la “perseverancia de permanecer en cargos directivos” de cuadros de edad avanzada impidiendo “los cambios necesarios y oportunos de personal”, o lo que es lo mismo, el relevo generacional de los cuadros.

Sin embargo, a nuestro entender, y coincidiendo con lo expresado por Mavrikos, que constituye un mal endémico en las organizaciones proletarias de personajes que se agarran a las direcciones importándoles infinitamente  más el alimentar sus egos enfermizos que las necesidades de la clase y de la organización clasista, lo más reseñable e importante sobre dicho VII Congreso, en nuestra opinión y que Mavrikos viene a citarlo de pasada, son los cambios estatutarios que se dieron donde se favoreció la autonomía de las centrales sindicales nacionales, y que en nuestra opinión es la penetración de la liquidación del centralismo democrático en el movimiento sindical en favor de la descentralización, emulando a lo acontecido tanto en el PCUS como en la URSS, en lo concerniente también a la planificación y centralización de la economía, que abrió el camino del crecimiento de la ideología burguesa en el seno de la URSS y del PCUS que llevó al derrumbe del campo del socialismo.  Sin duda, y como señalaba Lenin, los intereses generales del proletariado están por encima de los intereses particulares – nacionales. En ese congreso, la FSM seguía permeando el oportunismo del PCUS post XX Congreso.

Algo que posteriormente reconoce el compañero Mavrikos cuando habla del eurocomunismo, consecuencia del XX Congreso del PCUS. La mayoría de los partidos comunistas de la Europa occidental, desde el XX Congreso del PCUS se pasaron a las filas del oportunismo – siendo en puridad pulcros con la inmensa traición de Kruschov y sucesores –, del eurocomunismo explicando el libro con bastante detalle lo acontecido en los sucesivos congresos y cómo afectó dicha cuestión e iba reflejándose en el deterioro de la organización sindical-clasista mundial, la FSM.

La última fase de este cuarto periodo para Mavrikos es la “Perestroika”, el restablecimiento del capitalismo y el desmembramiento de la Unión Soviética, donde el compañero lamenta, y con mucha razón, que el XI Congreso Sindical Mundial celebrado en la RDA en lugar de convertirse en ariete contra el oportunismo más descarnado, de abrir “un frente de crítica” y arremeter contra la Perestroika para tratar de ayudar a la URSS, lo que hizo fue adoptar una línea seguidista tanto táctica como estratégicamente de la Perestroika.

En la lógica de la lucha de clases, todo lo que se rebaja al socialismo fortalece a su antagónico, el imperialismo, y viceversa. Y también ello queda certificado en la obra de Mavrikos, en tanto el sindicalismo amarillo y reaccionario al servicio de los monopolios, la CIOSL dirigida por el imperialismo norteamericano y sus aliados europeos, y la CMT demócrata-cristiana dirigida por el Vaticano, encabezado por el reaccionario Juan Pablo II, y la socialdemocracia, actuando como ala moderada del fascismo, inician una senda unitaria en lo que les unía: derrotar definitivamente al proletariado abanderando abiertamente los intereses de los monopolios y, por ello, su fusión en el ataque a la FSM para tratar de liquidarla definitivamente, en un momento donde el imperialismo se hallaba desbocado, y  una FSM que retrocedía en términos ideológicos, rebajando la carga clasista de sus discursos y de su acción, que en nuestra opinión, sin duda, significaba su propia negación.

  • Un quinto período que se inicia con el derrumbe de la URSS y del denominado campo del socialismo real y el desarrollo sin cortapisa alguna del imperialismo hasta nuestros días y el reflejo que ello ha tenido en el terreno del sindicalismo a nivel internacional.

Un periodo que se inicia con el XII Congreso de la FSM de noviembre de 1990 en Moscú y el XIII Congreso de la FSM en Siria en 1994,  con el derrumbe de la URSS,  donde sus esbirros oportunistas totalmente a la ofensiva donde los sindicatos más podridos y vendidos al imperialismo del momento, fundamentalmente franceses e italianos (precisamente los lugares donde más arraigó el eurocomunismo junto con el estado español), pretendían que el congreso fuera de liquidación de la FSM, acabar con el sindicalismo de clase. Y que concluye con el XVIII Congreso de Roma en 2022.

Un periodo en el que el camarada George Mavrikos ha desempeñado un papel no solo protagonista y destacado como dirigente en la pervivencia de la FSM como sindicato de clase mundial, abrazando los principios ideológicos, tácticos y estratégicos,  enunciados por la Declaración Final del XV Congreso Sindical Mundial de La Habana de diciembre de 2005 donde el camarada Mavrikos fue elegido secretario general de la FSM, de reconocimiento del principio de la lucha de clases como motor de la historia y principio rector de la sociedad, la independencia de la organización sindical de los monopolios, la reafirmación del sindicalismo de clase como instrumento político del proletariado de lucha por la paz mundial, contra el imperialismo, la aristocracia obrera y las élites sindicales y que persigue la unidad del proletariado y su emancipación mediante la abolición de la explotación del hombre por el hombre.

Analizando el conjunto de la obra hay un común denominador a lo largo de la misma y unas conclusiones, a nuestro entender, que son que:

  • El movimiento obrero y el movimiento sindical únicamente se desarrolla y avanza notablemente si existe un desarrollo del Movimiento Comunista Internacional, del marxismo primero y, desde 1917, del marxismo-leninismo.
  • Cuando el Movimiento Comunista Internacional retrocede como consecuencia de una correlación de fuerza favorable al oportunismo – a la burguesía – el movimiento obrero y sindical cae y queda totalmente desdibujado a merced de la parásita aristocracia obrera.
  • La lucha de clases es el motor de la historia y que, desde 1917, cuando triunfa la Gloriosa Revolución Bolchevique de Octubre la expresión de ésta a nivel mundial es la lucha entre socialismo e imperialismo.
  • Todo sindicato que se denomine sindicato de clase debe reconocer la lucha de clases como motor de la historia y principio rector de la sociedad dividida en clases sociales antagónicas y, consecuentemente, los sindicatos de clase al reconocer dicha lucha de clases reconocen que la lucha debe ser económica, política e ideológica contra la burguesía y su formación socioeconómica.
  • El mayor enemigo del proletariado en el seno de sus organizaciones, también en los sindicatos de clase, es el oportunismo encarnado en su aristocracia obrera que no sólo desvían al sindicalismo de clase de su esencia como instrumento de lucha política, económica y, también, de lucha ideológica del proletariado abogando por la negación de la lucha política e ideológica – bajo la etiqueta de la “neutralidad” o que “los sindicatos no deben hacer política”- sino que dividen al proletariado confrontando al internacionalismo proletario y obstaculizan y niegan el relevo y la promoción de cuadros dirigentes.
  • Las organizaciones clasistas únicamente se pueden fortalecer luchando a muerte contra el imperialismo y contra su obra sublime en el terreno de lucha de las organizaciones obreras, el oportunismo.
  • El fortalecimiento del Movimiento Comunista Internacional en el terreno ideológico es condición necesaria para el robustecimiento del movimiento obrero internacional, de la FSM, y el avance de las posiciones del proletariado.

Sin duda alguna todo obrero y toda persona decente que aspire a construir un mundo digno y humano, libre de explotación del hombre por el hombre, debe leer los “Apuntes Críticos sobre la Historia del Movimiento Obrero Sindical Mundial. Cuestiones de Táctica y Estrategia” del compañero George Mavrikos, una obra de valor incalculable para el proletariado, fundamentalmente para las nuevas generaciones de proletarios, que nos servirá para saber de dónde venimos, cuál es nuestro enemigo, cómo actúa y las formas que adopta, y cómo debe avanzar el Movimiento Sindical de Clase, su imbricación con el movimiento comunista internacional  y su relación con la consecución del socialismo.

Mi admiración y agradecimiento al camarada Georges Mavrikos por esta obra y por su labor como militante comunista y del sindicalismo de clase, referencia para la clase obrera mundial.

 

Sevilla, 29 de diciembre de 2024

 

Francisco J. Barjas

 

SECRETARIO GENERAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Huelga de Volkswagen en Alemania: otro signo de la inevitable putrefacción del capitalismo

Los trabajadores de Volkswagen en Alemania se enfrentan a una constante del sistema capitalista: las pérdidas por sobreproducción. Es por ello que la burguesía ha decidido hacer recortes, cerrar plantas y pisotear los convenios, ya que, como siempre, es el obrero quien debe pagar por los golpes que da el mercado a los parásitos que se adueñan de las empresas. Debido a que hubo notables diferencias en las negociaciones, se convocó una huelga con un llamamiento a más de 100.000 trabajadores que se han visto afectados en el país.

Volkswagen anunció una caída importante en sus ganancias, lo cual, según la lógica capitalista, requiere librarse de “exceso” de mano de obra y destinar menor cantidad de valor a los salarios. ¿Dónde está realmente el problema? En que son los trabajadores los que producen todo lo que genera beneficios a la burguesía, y por tanto es ésta la única que sobra. En su búsqueda de la máxima ganancia, los capitalistas requieren siempre producir de manera anárquica para ocupar tanto mercado como sea posible, pero la inversión cada vez mayor en máquinas para producir cada vez más rápida y eficientemente, teniendo como consecuencia una menor cantidad de mano de obra, hace que disminuya la tasa de ganancia, pues sólo pueden obtenerla del trabajo humano. No solo eso, sino que al engrosar los obreros las filas del paro y del trabajo precario, la consecuencia inevitable es una menor capacidad de compra, y si gran parte de lo que se produce no encuentra compradores, el burgués tiene pérdidas, así como las entidades financieras, todos los parásitos que invierten en la mercancía y las empresas cliente que lo compran. Se produce un efecto dominó que lleva a las crisis.

Los burgueses de la marca de automóviles se han topado con un feroz competidor en empresas de otros países como China, y ahora su objetivo es encontrar la manera de mantener su poder en el mercado y nuevas formas de colocar su mercancía para volver a ampliar ganancias. ¿Qué aporta la burguesía? Solamente dinero que saca del trabajo de la clase obrera y el plusvalor que éste genera y que el burgués se apropia. Debido a la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, los burgueses no pueden centrarse solo en la actividad productiva y buscan siempre comprar acciones en otras ramas de la industria, así como al capitalismo especulativo, o putrefacto, para parasitar lo máximo procurando concentrar tanto capital como sea posible. Pero todo queda supeditado a la dinámica destructiva que lleva a las crisis y hemos explicado anteriormente, de modo que la clase obrera produce todo y los burgueses se dedican a parasitar los frutos del trabajo, a especular con ellos y, en definitiva, a jugar con nuestro sustento para obtener lucro.

Alemania, símbolo de “prosperidad” según la burguesía, queriendo implantar esa idea en el imaginario colectivo, cuenta con más de 14 millones de personas en la pobreza, y el 23% de los menores en dicha situación. Casi un millón de jubilados tienen que seguir trabajando porque las pensiones de miseria no son suficientes. El precio de la vivienda va en aumento y más de la mitad de los alemanes vive de alquiler por no poder permitirse una vivienda. Y aunque se presenta a este país como un ejemplo a seguir en la lucha contra el cambio climático, participan en la dinámica destructiva del capitalismo, ya en su fase putrefacta, y las catástrofes climáticas cuestan miles de millones al año.

La situación que ha llevado a la huelga y la situación general de Alemania no son sino el enésimo signo de que el imperialismo está en bancarrota. La clase obrera cuenta con los conocimientos y las herramientas para producir todo lo necesario para el desarrollo humano, para realizar una planificación de la economía centrándonos en nuestros intereses como clase y obteniendo toda la riqueza, pues toda la producimos. Se demuestra cada vez más que los trabajadores debemos organizarnos como clase. No se trata solamente de defender nuestros derechos actuales, sino de ampliarlos en una lucha consciente contra nuestro enemigo de clase: la burguesía. Ya es hora de que la clase obrera comience a unir sus fuerzas en un Frente Único del Pueblo en el que construyamos nuestros propios órganos de poder y nos opongamos frontalmente a los parásitos que dominan nuestras vidas. Solo comprendiendo la lucha de clases podremos luchar contra el robo de los frutos de nuestro trabajo. Solo los proletarios, sujeto revolucionario, pueden y deben librarse de la burguesía y su sistema de barbarie y miseria; de la explotación asalariada. La búsqueda del lucro por parte de una minoría criminal, que solo usa el trabajo y las necesidades para su beneficio, en detrimento de quienes lo producen todo, nos está llevando al abismo. Solo el camino que construye el socialismo se opone al imperialismo.

 

¡Socialismo o barbarie!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




Huelga General en Italia

Se ha convocado una huelga general en Italia para el día 13 de diciembre, el camino que sigue la fascista Meloni – condecorada por el gobierno español en el que se encuentra el traidor PCE – no es otro que la pauperización de la clase obrera italiana, la destrucción de las supuestas libertades y la desarticulación de los sistemas públicos; todo esto para encarrilar a Italia a la guerra y la barbarie que le espera al proletariado en el sistema capitalista.

Este 13 de diciembre es una oportunidad de los trabajadores italianos para demostrar su completo rechazo a las políticas criminales de su gobierno, plantar cara al aumento de la carestía que les acosa y concienciar a todos los oprimidos de su país de que la lucha es el único camino que les queda para construir un futuro esperanzador mediante la destrucción del sistema capitalista y sus sicarios fascistas para justo después comenzar a construir la sociedad socialista en la que los beneficios los disfrutan quienes los producen, no quienes los roban.

Por todo ello desde el Partido Comunista Obrero Español queremos mandar todo nuestro apoyo y solidaridad a la clase obrera en Italia que ha determinado luchar y confrontarse contra la burguesía italiana y el gobierno fascista que sostienen, deseando el mayor de los éxitos para esta huelga esperando que signifique un primer paso para que el proletariado italiano se deshaga de dicho gobierno fascista y del estado capitalista que les somete en la explotación y la miseria.

¡ABAJO EL ESTADO CAPITALISTA, ABAJO EL FASCISMO!

¡POR LA REVOLUCIÓN PROLETARIA!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




Siria: anatomía de una traición

Los imperialistas nuevos y viejos han acordado sentenciar el destino del pueblo palestino y del pueblo sirio a cambio de asegurar la hegemonía de Israel e Irán en Oriente Próximo. Para ello, debían darse tres preparativos: mermar el suministro de armas de la resistencia contra Israel, provocar un cambio de gobierno en Siria y dar un golpe decisivo a Hezbolá, un elemento independiente de la República Islámica de Irán, para que el ejército israelí pudiera concentrar sus fuerzas militares.

El 17 y el 18 de septiembre, la cúpula de Hezbolá quedó desmantelada tras la detonación de explosiones múltiples de dispositivos electrónicos en Líbano y Siria, las cuales provocaron la muerte de 42 personas y dejaron tras de sí más de 3.500 heridos. Unos meses antes, Hezbolá tomó la decisión de usar buscas en lugar de teléfonos móviles como medida de seguridad. Sin embargo, esos buscas adquiridos llevaban integrados consigo el explosivo PENT. Un crimen de guerra que muchos calificaron de distópico y sin precedentes, que tendría tras de sí la mano de Irán y el Mossad a través de una empresa fantasma.

Bajo el lema: «Fortalecimiento del Multilateralismo para un Desarrollo y una Seguridad Globales Justos», la ciudad rusa de Kazán acogió durante los días 22 y 24 de octubre la XVI Cumbre de los BRICS. En dicha cumbre participaron la nada desdeñable cifra de 36 países con el objetivo primario de crear un nuevo orden mundial que termine por sepultar el sistema financiero en manos del imperialismo occidental y levantar otro alternativo que se sobreponga a sus caprichosos designios en forma de sanciones y embargos. Sin embargo, Siria no participó en dicha cumbre como miembro ni invitado destacado. Y no sería por falta de ganas, pues el país ha reflejado en numerosas ocasiones su interés estratégico en los BRICS como una forma de contrarrestar el aislamiento político y las presiones económicas impuestas por el imperialismo occidental. En el propio mes de octubre, Siria presentó formalmente su solicitud para unirse a los BRICS a través de su embajador en Rusia, Bashar Jaafari, durante la conferencia Cáucaso del Norte: Nuevas Oportunidades Geoestratégicas. Por tanto, la ausencia o falta de representación de Siria en la posterior Cumbre de Kazán revela que no era un país que fuera a ser considerado en el futuro como un aliado del emergente bloque imperialista encabezado por Rusia y China.

El pasado 27 de noviembre, el criminal de guerra Joe Biden anunciaba que los Estados Unidos habían negociado una tregua entre el estado genocida de Israel y Hezbolá, consiguiendo así detener los bombardeos y las agresiones israelíes por tierra, mar y aire en el Líbano durante los dos próximos meses. Sin embargo, este acuerdo le dió también una bocanada de vida al imperialismo, pues permitió vascular sus esfuerzos hacia Siria, un tradicional aliado de la resistencia contra Israel al facilitar el tránsito de armas hacia el Líbano y Gaza. Un acuerdo que no se habría producido si Hezbolá no hubiera sido duramente golpeada en su cadena de mando con las explosiones terroristas en septiembre. Del mismo modo, antes de ser derrocado, Bashar al Assad rechazó una propuesta de los Estados Unidos para cortar el suministro de armas hacia Hezbolá a cambio de un gradual levantamiento de las sanciones.

Tenemos, por tanto, a una Siria completamente aislada internacionalmente, mientras que a nivel interno el país se encuentra enormemente deteriorado a causa de las consecuencias de la guerra que se inició en 2011. Un país cuyas relaciones exteriores dependían especialmente de Rusia – como principal aliado político, militar y económico, estando además desde 2015 involucrada directamente en la guerra – e Irán – proporcionando armas, asesoramiento militar y acuerdos económicos para el desarrollo del país.

Con esto sobre la mesa, es más que evidente que el gobierno sirio no ha caído por una combinación de protestas populares e inestabilidad bélica que ha provocado que un “grupo de rebeldes” se haga con el control del país, como sugiere el relato de los medios de comunicación de la burguesía como RTVE, El País, La Vanguardia, El Mundo o El Español.

En septiembre, la cúpula de Hezbolá quedó completamente mermada y su cadena de mando sufrió una serie de pérdidas que facilitaron la posterior tregua con Israel. En octubre, a pesar de su solicitud formal de adhesión, Siria no es invitada ni tiene ninguna clase de representación en la Cumbre de los BRICS, a la que acuden 36 países. En noviembre, Israel consigue su tan ansiada tregua en el Líbano, evitando así dividir sus esfuerzos militares. Y en diciembre cae el gobierno de Bashar al Assad sin prácticamente apoyo de sus hasta entonces socios estratégicos y con un ataque yihadista que en menos de dos semanas toma el país.

El imperialismo, como estadio superior del modo de producción capitalista, consigue así estabilizar Oriente Próximo configurando dos grandes bloques de poder: Irán por parte de los BRICS e Israel como punta de lanza de la OTAN; este último, se frota las manos ante la más que posible absorción de Gaza, Cisjordania y parte de Siria, impulsado por el que será el nuevo inquilino de la Casa Blanca, con la naturalidad propia de la guerra y la barbarie que impone la burguesía a los pueblos del mundo.

El destino de Siria es, por tanto, acabar como Afganistán, Irak o Libia. Un país destruido por la guerra durante décadas y con el yihadismo en el poder, provocando un retroceso enorme de los derechos del proletariado, a lo que se suma el fundamentalismo religioso, el mercado negro de esclavos o el latente problema de los refugiados.

El fin del gobierno de Bashar al Assad no es solo el fin de “la unidad árabe” o del “Eje de la Resistencia”, sino también será el inicio del fin de la guerra entre Rusia y la OTAN en Ucrania, con un estado ucraniano que será dividido en dos. La parte occidental bajo la influencia de los monopolios estadounidenses y europeos; y la zona oriental del país en el control directo de los oligarcas rusos. Así, el fascista Donald Trump se presentará al comienzo de su nuevo mandato presidencial como el gran pacificador y quien ha terminado con una guerra que estaba arrastrando tras de sí a la Unión Europea.

Los imperialistas – decadentes y “emergentes” – se hallan en un proceso de nuevo reparto del mundo.Un cambalache que no quedará ahí, sino que se extenderá por toda la geografía del planeta, teniendo una especial importancia América Latina. En este sentido, los imperialistas tratarán de someter, fundamentalmente, a Cuba y a Venezuela, para poder explotar y expoliar de manera inmisericorde los recursos naturales de dicho continente y conquistar mercados y, si les fuera posible, tratar de acabar con la revolución cubana, con la que el bloqueo criminal no ha podido y, esperamos, que los cantos de sirena y las apetencias rusas de convertir a Cuba en un mercado filial suyo a través del grupo BRICS tampoco puedan. Pues de lograrlo, el fortalecimiento del fascismo en lo ideológico se combinará con una reedición del  discurso del fin de la historia al objeto de sostener un sistema moribundo y en abierta bancarrota como es el imperialismo – ya sea el decadente o el emergente pues el sistema económico mundial es uno.

Los marxistas-leninistas sabemos que el destino de Siria no le pertenece a ningún bloque imperialista, así como tampoco al terrorismo yihadista que durante los últimos meses ha sido fuertemente financiado y armado por los Estados Unidos e Israel para acometer la ofensiva que terminara con la caída de Bashar al Assad.

Hoy los monopolios están de celebración. Auténticos genocidas y criminales de guerra como Joe Biden, Benjamín Netanyahu o Ursula von der Leyen han salido rápidamente a celebrar “la caída del régimen”. Está claro que tras el nuevo intento de golpe de Estado fallido en Venezuela, el abandono del pueblo saharaui, los descalabros militares en Ucrania y el genocidio del pueblo palestino, el imperialismo occidental necesitaba alguna victoria para celebrar a bombo y platillo su superioridad en el mundo de barbarie y fascismo que han construido.

Los diferentes bloques imperialistas están moviendo sus piezas y llevando a cabo un nuevo reparto de un mundo ya repartido. Las esferas de poder están más que nunca claras y la competencia por la superioridad económica, política, cultural e ideológica lleva tiempo iniciada. Un escenario que solo puede ser resuelto mediante la reconfiguración del movimiento comunista, abandonando todo revisionismo, reformismo, socialchovinismo y cualquier otra práctica que atente contra el socialismo científico. Los pueblos del mundo necesitan más que nunca la revolución socialista, no cambiar el yugo de la OTAN por el de los BRICS. Cada persona explotada y oprimida del mundo sólo podrá romper las cadenas de su servidumbre si convertimos la guerra imperialista en guerra civil por el socialismo. No quedan etapas intermedias. No hay que buscar alianzas incómodas. Sólo queda una disyuntiva: ¡Socialismo o barbarie!

 

Madrid, 10 de diciembre de 2024

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Entre urnas y algoritmos: el fascismo como tabla de salvación del capital

La nueva victoria electoral de Donald Trump y del movimiento reaccionario que acompaña a su figura, el llamado trumpismo – es decir, el fascismo abierto en los Estados Unidos – se ha enmarcado en la conocida estrategia de intentar generar cierta histeria colectiva entre la clase trabajadora.

Acusando al Partido Demócrata de comunista, al proletariado inmigrante de comer mascotas o a China de haber propagado intencionadamente la COVID-19 como parte de una guerra biológica, el criminal reconvertido a presidente ha conseguido alzarse con la victoria gracias a que el socialfascismo, encarnado en el Partido Demócrata, ha perdido más de siete millones de votos. Nuevamente, la derecha del sistema gana porque una nada desdeñable masa de votantes de la izquierda del sistema se abstiene. Seguramente, motivados por el rechazo a que su candidata sea una auténtica criminal de guerra que tiene las manos manchadas con la sangre de proletarios palestinos, saharauis, afganos, iraquíes, libios, sirios, yemeníes, ucranianos y rusos.

La derrota de Kamala Harris no tiene, por tanto, que entristecer a nadie con conciencia de clase. El Partido Demócrata es el partido de Wall Street. Es el partido del aparato militar. El partido de las deportaciones masivas, de la separación de los niños migrantes de sus padres y el de los asesinatos de proletarios negros a manos de la policía. El partido del muro de México y de los asesinatos con drones. Es el partido del sionismo y uno de los máximos responsables de poner al proletariado internacional en la antesala de la Tercera Guerra Mundial. Resulta degradante y bochornoso como hay quienes creen que se puede construir un movimiento progresista y de cambio social dentro de uno de los partidos del imperialismo estadounidense.

Las elecciones estadounidenses, al ser las entrañas mismas de la bestia del imperialismo, nos permiten extraer lecciones muy importantes que se replican en otros eslabones de su cadena imperialista. En primer lugar, vemos que la socialdemocracia no solo es el ala moderada del fascismo, sino que su inoperante acción en el gobierno coloca la alfombra roja para la victoria democrática del ala más reaccionaria y anticomunista de la oligarquía, sin necesidad de ninguna marcha sobre Roma, golpes de estado o guerras civiles. Algo que tiene su réplica en el corazón de la Unión Europea, donde el inestable gobierno del socialfascista Olaf Scholz se tambalea y abre una oportunidad de oro para los fascistas de AfD.

Es interesante observar, en segundo lugar, a capitalistas y explotadores como Elon Musk lanzándose decididamente a controlar la política de forma directa, perdiendo millones de dólares con tal de hacerse con el dominio de las redes de información modernas. Si antaño se decía que la libertad de prensa era la voluntad del dueño de la imprenta, ahora debe entenderse exactamente lo mismo con los algoritmos y las cámaras de eco en redes sociales, que buscan derechizar constantemente al usuario. Algunos conocidos políticos de la izquierda burguesa como Yolanda Díaz han optado por mudarse a otras redes como Bluesky, mientras que otros defienden permanecer en Twitter como si de una trinchera se tratara. No obstante, la lucha contra el fascismo no se libra en redes sociales ni en las urnas, tampoco reformando el criminal Estado burgués, sino con la organización, la disciplina y la militancia, creando estructuras de contrapoder obrero donde el Partido Comunista sea la herramienta genuina de lucha que barra para siempre el viejo mundo capitalista por medio de la guerra civil revolucionaria.

Como ya ocurrió en 2016, los socialdemócratas de todo pelaje se llevan las manos a la cabeza porque ha ganado el criminal de guerra que es un reaccionario en cuestiones sociales, y no la criminal de guerra feminista y progresista. De hecho, Trump es un auténtico degenerado que no debería ver más luz que la que entra por la ventana de una celda. Para los fascistas, la victoria de Trump es la confirmación de que se está derrotando al espantajo que han creado con la Agenda 2030. A los comunistas no nos pillan desprevenidos estos análisis maniqueos. Lo preocupante viene cuando estos errores se replican también en organizaciones que se autodenominan comunistas, las cuales parecen creer que el próximo gobierno de Trump trae consigo la apertura de la caja de Pandora. No, el fascismo no murió definitivamente con la victoria del glorioso Ejército Rojo, como tampoco vuelve a la vida con el trumpismo. Esta concepción es fruto de analizar la realidad partiendo de la superestructura y no de la estructura, consecuencia de los vicios introducidos por el marxismo occidental.

Decía el camarada Lenin que «el siglo XX señala el punto de viraje del viejo capitalismo al nuevo, de la dominación del capital en general a la dominación del capital financiero». Este cambio en la base económica, que provocó la transformación del capitalismo de libre competencia al capitalismo monopolista, trajo consigo, forzosamente, una transformación de la superestructura como consecuencia del cambio operado en la estructura del modo de producción capitalista. Según el mismo Lenin, «en el aspecto político el imperialismo es, en general, una tendencia a la violencia y a la reacción». La libre competencia y el capitalismo mercantil fenecieron, fueron enterrados por el capitalismo monopolista, por el capital financiero, por el imperialismo, que con su desarrollo conlleva una transformación de la superestructura.

Iniciado el periodo de la Crisis General del Capitalismo, el cual arranca con el triunfo de la Revolución de Octubre de 1917, se abre el periodo del derrumbamiento revolucionario del capitalismo y su desgajamiento. Desde entonces, la contradicción fundamental que rige el mundo es la contradicción entre el socialismo – la aspiración máxima del proletariado internacional – y el imperialismo – la aspiración máxima de los monopolios – y bajo estas condiciones históricas es que la burguesía ejerce su dominación violenta y reaccionaria bajo las formas y métodos del fascismo.

Es importante tener también muy presentes los análisis del camarada Dimitrov y sus excelentes aportaciones en el estudio del fascismo para el VII Congreso de la Komintern: «El fascismo no es una forma de Poder Estatal, que esté, como se pretende, “por encima de ambas clases, del proletariado y de la burguesía”, como ha afirmado, por ejemplo, Otto Bauer. No es “la pequeña burguesía sublevada que se ha apoderado del aparato del Estado”, como declara el socialista inglés Brailsford. No, el fascismo no es un poder situado por encima de las clases, ni el poder de la pequeña burguesía o del lumpenproletariado sobre el capital financiero. El fascismo es el poder del propio capital financiero. Es la organización del ajuste de cuentas terrorista con la clase obrera y el sector revolucionario de los campesinos y de los intelectuales. El fascismo, en política exterior, es el chovinismo en su forma más brutal que cultiva un odio bestial contra los demás pueblos». El fascismo no es un simple cambio de un gobierno burgués por otro. No es la sustitución del genocida Joe Biden por Trump, como tampoco lo sería sustituir a los socialfascistas del PSOE y sus lacayos de Sumar/IU/PCE/Podemos por un gobierno de PP-VOX. Estos errores impiden al proletariado revolucionario movilizar correctamente a las amplias masas trabajadoras en la lucha contra la burguesía capitalista.

El fascismo es la tabla de salvación de la reacción, de la burguesía en la crisis general del capitalismo. La tabla a la que lleva agarrada la burguesía desde hace casi un siglo. Y la burguesía está agarrada a dicha tabla de salvación porque es consciente que está en los estertores de su criminal régimen y de su criminal existencia. El fascismo es un poder precario, es un poder con pies de barro, hundido en el cieno de la corrupción y que está totalmente quebrado. Es la constatación de que estamos en la fase histórica donde lo viejo debe terminar de morir y lo nuevo, el socialismo, debe imponerse. Por ello, el fascismo es la única vía que tiene el capital financiero para mantener en pie su sistema caduco, corrompido y quebrado. Al pueblo trabajador únicamente le queda el derecho a la revolución contra un sistema criminal que lo explota y asfixia constantemente.

El socialismo es la única salida que tiene género humano, el único sistema que puede resolver los males que hoy nos azotan, y así lo acredita la historia, pero su instauración no vendrá caída del cielo, sino que será producto de la acción revolucionaria del proletariado que únicamente puede producirse por la existencia del Partido Comunista, instrumento que lleve a las masas el socialismo científico y que las dote de un programa y una táctica para derrocar al capitalismo dentro de la necesaria Revolución Mundial.

 

Madrid, 22 de noviembre de 2024

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Huelga General en Grecia

El Partido Comunista Obrero Español saluda la huelga general convocada el día 20 de noviembre en Grecia que pretende unir las distintas huelgas de los distintos sectores que se han ido desarrollando últimamente para llamar a los trabajadores a luchar unificados contra las masacres de proletarios que ocurren en las distintas zonas del mundo, a la vez que para el aumento de los salarios y el gasto público en materias de educación y sanidad.

La huelga general es una de las armas más importantes de nuestra clase para demostrar su fortaleza, estamos convencidos de que va a servir para elevar el grado de conciencia de la clase obrera sobre la podredumbre de este sistema, de la necesidad de su destrucción y la necesidad de construcción de un mundo nuevo enviando al capitalismo al estercolero de la historia.

Desde el Partido Comunista Obrero Español hacemos un llamamiento al sindicalismo de clase organizado en sindicatos de la Federación Sindical Mundial, así como al sindicalismo combativo a tomar nota de lo que acontece en Grecia y trabajar en la dirección de una convocatoria de una huelga general por el avance de las condiciones de vida de la clase obrera y contra la guerra imperialista.

 

¡FUERA DE LA OTAN Y DE LA UNIÓN EUROPEA!

¡NO MÁS OBREROS MUERTOS EN GUERRAS IMPERIALISTAS!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 19 de noviembre de 2024

COMISIÓN DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)




La cumbre de los BRICS desde la perspectiva revolucionaria

Bajo el lema: «Fortalecimiento del Multilateralismo para un Desarrollo y una Seguridad Globales Justos», la ciudad rusa de Kazán acogió durante los días 22 y 24 de octubre la XVI Cumbre de los BRICS. En dicha cumbre participaron 36 países con el objetivo primario de crear un nuevo orden mundial que termine por sepultar el sistema financiero en manos del imperialismo occidental y levantar otro alternativo que se sobreponga a sus caprichosos designios en forma de sanciones y embargos. Estamos, por tanto, ante otro clavo en el ataúd de la hegemonía de los Estados Unidos y la Unión Europea.

De este evento, que es sin duda alguna uno de los puntos de inflexión más importantes en las relaciones internacionales de las últimas décadas, ha surgido una Declaración Final con 134 puntos que muestra claramente el camino que pretende desarrollar la nueva alianza imperialista de los BRICS. A continuación, pasaremos a comentar los elementos más destacados.

 

Solidaridad y cooperación de los BRICS

Desde la crisis de 2008, los monopolios han observado con atención la aparición de nuevos centros de poder económico e influencia política, algo que los miembros dirigentes de los BRICS consideran fundamental para «allanar el camino hacia un orden mundial multipolar más equitativo, justo, democrático y equilibrado». Como sabemos, a principios de siglo la nueva oligarquía rusa surgida de la liquidación de la Unión Soviética trató de ingresar en la OTAN, consciente de su nuevo papel en el mundo como enemiga del socialismo científico y de la revolución proletaria internacional. Sin embargo, este intento resultó en fracaso y, desde entonces, abrazó la idea del mundo multipolar tras el discurso que el mismo Vladímir Putin realizó en 2007 durante la Conferencia de Seguridad en Múnich. Diecisiete años después, este nuevo bloque imperialista comienza tomar una forma decisiva gracias a la participación de los EMDC (Emerging Markets and Developing Countries) en África, Asia, Europa, América Latina y Oriente Medio.

Los discursos de los participantes en la XVI Cumbre de los BRICS y la Declaración Final muestran una idea muy concreta: liberarse de las ataduras que imponen los designios estadounidenses y europeos en favor de una globalización económica universalmente beneficiosa y equitativa, que sí tenga en cuenta a los países del Sur Global. Durante la década de los ochenta del pasado siglo, escoria fascista como Reagan o Thatcher eran los encargados de defender los beneficios de la globalización del capital; hoy, ese testigo ha sido entregado por los monopolios a Vladímir Putin y Xi Jinping. La denominada globalización, con sus expansiones y deslocalizaciones, es una pieza fundamental en el capitalismo monopolista de Estado, confeccionando un mundo dominado por grandes corporaciones multinacionales que se aprovechan de la competencia desleal y de los países subyugados que dependen directamente del imperialismo. Los proletarios y pueblos del mundo seguirán sin poder disfrutar de la riqueza que producen, continuarán sufriendo la inestabilidad sociopolítica y la represión fascista, pero los voceros de los BRICS les dirán que se regocijen pues su burguesía ahora disfrutará de una mayor porción del pastel gracias al amparo de Rusia y China.

 

Un nuevo orden financiero

Las sanciones económicas también han sido un elemento muy repetido en esta cumbre, algo que no es de extrañar al ser Rusia el país anfitrión. Como sabemos, la oligarquía rusa ansía desesperadamente establecer una nueva área de expansión para el capital financiero ruso como contragolpe a las sanciones económicas que arrancaron la misma noche del 24 de febrero de 2022. Como ya sabemos, las acción coordinada de los Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá, Reino Unido, Australia y Japón no ha logrado sus objetivos de ahogar la economía rusa. Todo lo contrario, pues según datos del propio Banco Mundial, el PIB de la Federación de Rusia creció un 3’6% en 2023 mientras que el de Estados Unidos se quedaba en el 2’5%. El panorama es peor si examinamos el estado de salud de sus socios europeos, pues Alemania decrecía un 0’3%, mientras que Francia apenas subía un 0’7% y Reino Unido un 0’1%. Las conclusiones son evidentes; los Estados Unidos crecen gracias a que están ahogando a sus socios europeos, pero esto no hace más que prolongar su agonía.

Es a partir del noveno punto de la Declaración Final cuando se comienza a dibujar el nuevo orden financiero que tratará de sobreponerse al sistema SWIFT. Dice así: «Reafirmamos nuestro apoyo al sistema comercial multilateral basado en normas, abierto, transparente, justo, previsible, integrador, equitativo, no discriminatorio y basado en el consenso, con la Organización Mundial del Comercio (OMC) como núcleo, con un trato especial y diferenciado para los países en desarrollo, incluidos los países menos desarrollados, y rechazamos las medidas unilaterales restrictivas del comercio que son incompatibles con las normas de la OMC […]. Reiteramos la decisión en el marco de la Estrategia para la Asociación Económica de los BRICS 2025 de tomar medidas para apoyar la reforma necesaria de la OMC para aumentar la resistencia, la autoridad y la eficacia de la OMC, y promover el desarrollo y la inclusión».

Para toda persona que no esté enferma de oportunismo y chovinismo ruso, resultará evidente que la alianza de los BRICS no pretende acabar con el imperialismo, ni plantear por supuesto una alternativa socialista, emancipadora y revolucionaria. Todo lo contrario, lo que pretende es la reforma de los organismos supranacionales para adaptarlos a la nueva realidad que viene brotando desde 2008, la de la pérdida de hegemonía del imperialismo occidental y su progresiva decadencia frente a Rusia y China. Este momento es idóneo para recordar las inmortales palabras del camarada Vladimir Lenin:

«Si los obreros han asimilado la doctrina de Marx, es decir, si han comprendido que es inevitable la esclavitud asalariada mientras subsista el dominio del capital, no se dejarán engañar por ninguna reforma burguesa. Comprendiendo que, al mantenerse el capitalismo, las reformas no pueden ser sólidas ni importantes, los obreros pugnan por obtener mejoras y las utilizan para proseguir la lucha, más tesonera, contra la esclavitud asalariada. Los reformistas pretender dividir y engañar con algunas dádivas a los obreros, pretenden apartarlos de su lucha de clase. Los obreros, que han comprendido la falsedad del reformismo, utilizan las reformas para desarrollar y ampliar su lucha de clase».

Reformistas hay en todos los países, por supuesto, pues no es de extrañar que la oligarquía rusa y china trate continuamente de corromper las ansias revolucionarias del proletariado internacional y hacer de nosotros esclavos satisfechos con el nuevo orden internacional que no cuestiona el modo de producción capitalista; pretenden, por tanto, que nos conformemos con una opresión más democrática, con una gestión más amable del imperialismo como estadio superior del capitalismo. Sin embargo, los falsos socialistas tienen cada vez menos espacio en los aparatos burocráticos ruso y chino, pues ese falso socialismo agoniza y es absorbido por el burdo nacionalismo y la lucha entre estados; contrario a esto, el socialismo que resurge de sus cenizas y se expande por el mundo es revolucionario. Nuestra misión no es reformar la OMC, el FMI o el Banco Mundial, sino destruirlos.

 

A vueltas con la coexistencia pacífica

Nikita Kruschchev es una de las figuras más odiadas del movimiento obrero revolucionario. No es para menos, pues en el XX Congreso del PCUS este agente de la reacción y sus correligionarios impulsaron un abandono de la lucha de clases, criminalizaron al camarada Stalin, consolidaron la nueva burocracia soviética y defendieron la coexistencia pacífica con los Estados Unidos. Siguiendo esa estela contrarrevolucionaria, la nueva alianza imperialista de los BRICS busca coexistir pacíficamente con quienes han sometido al proletariado internacional a sangre y fuego, con quienes nos han instalado en el fascismo, la barbarie y la guerra. Por supuesto, esto deviene de que sus intereses no son antagónicos al no plantear la alternativa desde posiciones socialistas.

En este sentido, la Declaración Final dice así: «Reiteramos nuestro compromiso con la resolución pacífica de las controversias a través de la diplomacia, la mediación, el diálogo inclusivo y las consultas de forma coordinada y cooperativa, y apoyamos todos los esfuerzos que conduzcan a la resolución pacífica de las crisis. Subrayamos la necesidad de emprender esfuerzos de prevención de conflictos, incluso abordando sus causas profundas. Reconocemos las preocupaciones legítimas y razonables de todos los países en materia de seguridad […]. Subrayamos que la tolerancia y la coexistencia pacífica figuran entre los valores y principios más importantes para las relaciones entre naciones y sociedades».

Este apartado es simplemente infame e indefendible para cualquier marxista-leninista. La historia y experiencia del movimiento obrero nos ha mostrado en muchísimas ocasiones la inutilidad de tratar de alcanzar el socialismo mediante la coexistencia pacífica con la burguesía. La política exterior de los países genuinamente socialistas se caracteriza por el internacionalismo proletario como principio fundamental, apoyando las luchas de liberación nacional y la expansión de la revolución a otros países. El concepto reaccionario de la coexistencia pacífica no busca otra cosa que posicionar al movimiento obrero en el camino del oportunismo, debilitando nuevamente al ya carcomido movimiento comunista internacional que debe depurarse inmediatamente de todos los partidos “comunistas” que apoyan al imperialismo emergente de los BRICS.

 

La única salida es la Revolución

Si algo ha dejado claro la pasada Cumbre de Kazán es la intención de desafiar el dominio financiero y político de Occidente desde perspectivas no socialistas. Una alternativa que evidencia la propia versión que los BRICS tienen del imperialismo, orientada a consolidar la multipolaridad al tiempo que se mantienen intactas las bases del modo de producción capitalista y la esclavitud asalariada.

Frente a esta realidad, el proletariado internacional debe comprender que nuestro objetivo como clase no es el de reformar instituciones como la OMC o el FMI, sino dar pasos decididos para su completa destrucción y crear un nuevo orden que responda a las necesidades de la humanidad, el socialismo y el fin de toda opresión y explotación.

Queda patente que existe una contradicción entre los distintos grupos del capital financiero y entre el imperialismo decadente de occidente frente al de las potencias imperialistas emergentes de los BRICS; una contradicción que se desarrolla en la lucha por fuentes de materias primas, territorios – Ucrania, Taiwán, etc. – y por el control de las estructuras de poder económico a nivel supranacional, pues de ellas depende el destino de los estados. Una lucha furiosa que provocará el debilitamiento progresivo del imperialismo hasta entonces reinante, abriendo una brecha que debe ser aprovechada por los trabajadores y la vanguardia comunista, dando pasos decididos hasta el momento de imponer de manera revolucionaria el socialismo. Hoy, más que nunca, nos va la vida en ello.

Las experiencias socialistas, la historia del movimiento obrero y las luchas de liberación nacional han demostrado que el proletariado internacional es plenamente capaz de construir una sociedad libre de toda explotación y opresión, con una economía planificada que se oponga directamente a la barbarie imperialista, y donde los avances científicos, tecnológicos y sanitarios se pongan al servicio del bien común en lugar de servir para el enriquecimiento de un puñado de oligarcas y monopolistas.

El Partido Comunista Obrero Español rechaza tanto el imperialismo norteamericano como el chino, los dos cabecillas de las organizaciones imperialistas que hoy conducen al mundo a la barbarie de la guerra imperialista y que condenan a la clase obrera a la miseria, a la muerte y a la negación de todo tipo de  libertad y derecho al igual que a los pueblos y naciones oprimidos. La clase obrera únicamente podrá emanciparse por la vía de la revolución socialista, rompiendo de una vez y para siempre las cadenas de la explotación y aniquilando a la burguesía como clase social.

 

Madrid, 4 de noviembre de 2024

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)