1

Resolución del III Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español de apoyo al proletariado estadounidense

A pesar del silencio mediático en los países capitalistas, incluido el estado español, la situación de bancarrota social, política y económica de la potencia más criminal que haya parido la Historia, EEUU, es inocultable y las condiciones de vida del proletariado en dicho país cada día son más miserables e insostenibles.

Trump se impuso en las elecciones estadounidenses, donde prevalece el fraude, con el voto favorable del 31,59% de la población estadounidense en edad de votar, o lo que es lo mismo, sin el apoyo del 68,41% de dicha sociedad. Elecciones en las que el 36,66% de la población en edad de votar se abstuvo. Con lo que, muchos más estadounidenses decidieron no ir a votar, y abstenerse, que votar a Trump. Una radiografía de la enorme desafección política de la sociedad estadounidense.

Según la Alianza Norteamericana de Enfermedades Mentales (NAMI en inglés), 1 de cada 5 estadounidenses padece una enfermedad mental grave cada año (57,8 millones de personas), 1 de cada 6 jóvenes de entre 6 y 17 años sufre un trastorno de salud mental cada año (7,7 millones de  jóvenes), el 50% de todas las enfermedades mentales a lo largo de la vida comienzan a los 14 años y el 75% a los 24 años, el suicidio es la segunda causa de muerte entre niños de 10 a 14 años y la tercera causa en la franja de 15 a 24 años. Estos datos, según dicho organismo estadounidense, es teniendo en consideración que solo el 47,2% de los adultos estadounidenses y el 50,6% de los jóvenes entre 6 y 17 años recibieron tratamiento.

La tasa de suicidios en EEUU, desde que se inició este siglo XXI no ha hecho más que subir, siendo únicamente superado por la etapa histórica del crack del 29 y la II Guerra Mundial.

Todas estas consecuencias que hemos citado de desafección política, de enajenación mental, por no hablar del problema de drogadicción que padece el pueblo estadounidense, evidencian una sociedad absolutamente alienada por un sistema económico criminal y un estado fascista y, por consiguiente, opuesto a cualquier atisbo de humanismo. Una base económica que es una máquina perfectamente engrasada de generación de desigualdad social, que en el mandato de Biden, esta desigualdad no solamente creció entre clases sociales sino también, dentro de la clase obrera, entre generaciones. En 2024, en EEUU el 10% más rico poseía el 71% de la riqueza del país y, el 50% más pobre únicamente poseía el 1% de la riqueza. Un país que tiene más de 50 millones de pobres de solemnidad, y 26 millones de personas sin seguro médico ni derecho a atención sanitaria alguna.

Al resultado social catastrófico del imperialismo estadounidense para con el proletariado en dicho país, hay que añadir la inviabilidad de esa base económica criminal, como lo atestigua que EEUU tiene una deuda externa, con entidades financieras y estados que no son los EEUU, de 37 billones de dólares, de los que 9,2 billones vencen antes del 31 de diciembre de 2025, unido a la deuda “no financiada”, o lo que es lo mismo cuyos acreedores son ciudadanos o entidades estadounidenses, que asciende a 104,6 billones de dólares. Una deuda no solo impagable, sino que acredita que EEUU es un estado económicamente en situación de quiebra, de default económico.

En este escenario, Trump, lejos de solventar absolutamente nada, viene a seguir profundizando este declive imperial, pretendiéndolo solventar con su “principio” de “la paz mediante la fuerza” – acuñado originariamente por el criminal Ronald Reagan – que, como bien señala el canciller cubano Bruno Rodríguez, “es una doctrina imperialista que intenta imponer el terror, el armamentismo y la desestabilización mundial como medida para intentar sostener la debacle hegemonista de EEUU”.

Trump lo que ha hecho desde que retornó a la presidencia estadounidense es agredir a la clase obrera, violar las propias leyes burguesas del estado estadounidense y del derecho internacional, saquear lo máximo posible a los pueblos del mundo y, como no podía ser de otra forma, hacer campos de exterminio, deportaciones, azuzar el racismo, apoyar la guerra imperialista y el genocidio contra el pueblo palestino, en definitiva, transitar por el único sitio que le queda a EEUU en su declive imperial, el fascismo.

Resulta que el hacer América grande otra vez (MAGA) de Trump es hacer campos de concentración para obreros inmigrantes custodiados por serpientes venenosas y caimanes – Alcatraz Alligator -, realizar deportaciones, incluso de ciudadanos estadounidenses, al campo de exterminio yanqui en el que Bukele ha convertido El Salvador, ajustarles cuentas a las universidades estadounidenses, provocar una fuga de conocimiento del país, recortar la plantilla federal de funcionarios públicos, recortando la capacidad de recaudación de impuestos, fundamentalmente a los ricos, tratar de liquidar la seguridad social y reducir la financiación médica, cuestiones todas estas que ya han tenido un efecto importante, la salida de un gran número de científicos de EEUU hacia Europa, fundamentalmente.

El fascismo de Trump es un poder con pies de barro. A nivel interno la política de Trump se ha erosionado de manera notable, por un lado, la clase obrera – y sobre todo su sector latino sobre el que pende la amenaza de la deportación – en los diferentes estados se moviliza en contra del autoritarismo de Trump, así como contra su política belicista, sus deportaciones y una depauperación aun mayor de las condiciones de vida del proletariado, que unido a una sanidad aún peor para la mayoría, hacen que se sucedan brotes de enfermedades que pensábamos desaparecidas como, por ejemplo, el sarampión que se llevan por delante la vida de centenas de miles de obreros estadounidenses. En términos económicos, el crecimiento del PIB en el primer trimestre se contrajo, se evaporaron miles de millones de dólares de empresas estadounidenses como consecuencia de la política de aranceles, que los grandes capitalistas de EEUU obligaron a demorar, cuando no revertir, dicha política económica que lastraba los intereses de sus propios monopolios. A todo ello hay que añadirle la deuda que mencionábamos anteriormente, la necesidad de una reestructuración o refinanciación de la deuda a corto plazo, en un estado que, en términos fiscales, recauda menos como consecuencia de las políticas impositivas de Trump de rebajar los impuestos, fundamentalmente, a los más ricos que ya de por sí pagaban pocos impuestos, que conducen inexorablemente al proletariado estadounidense a la confrontación abierta con el estado si quiere subsistir.

A tenor de todo ello, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

  • Trasladar nuestro internacionalismo proletario y apoyo a la clase obrera en Norteamérica y a las movilizaciones que está desarrollando contra el fascista Trump y sus políticas reaccionarias. Unas movilizaciones donde cada vez hay más banderas rojas y hoces y martillos en un estado que lleva un siglo sembrando el anticomunismo.
  • Trasladar nuestro apoyo y solidaridad internacional al movimiento comunista estadounidense, a su unidad, condición necesaria para que el proletariado en Norteamérica pueda cumplir con su misión histórica: Derrocar el estado imperialista estadounidense, abolir el capitalismo y construir un estado socialista que otorgue todo el poder al proletariado y desarrolle el socialismo.
  • EEUU es el mayor enemigo que la humanidad tiene hoy y, consecuentemente, hacemos un llamamiento al proletariado en nuestro país a combatirlo así como combatir a las marionetas imperialistas que esta potencia tiene en el estado español, y sus alianzas criminales, empezando por la salida del estado español de la organización criminal OTAN y combatiendo sin cuartel al fascismo – que EEUU fortalece a nivel planetario – y trabajando por la organización revolucionaria del pueblo para abolir el capitalismo en el estado español.

 

Madrid, a 12 de julio de 2025

III PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Resolución del III Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español contra la UE y la OTAN

El pasado mes de junio se celebró la Cumbre de la OTAN en Bruselas que sirvió para retratar, nuevamente, el lacayunismo de los estados miembros de la UE a los EEUU, de quien son subalternos. El chantaje norteamericano de imponer aranceles a Europa era la llave para forzar una transferencia de la práctica totalidad del 5% de los PIB de los países europeos hacia la industria militar norteamericana para 2035. Al final todos los países de la OTAN, incluso España, han pasado por el aro norteamericano, por más que diga Pedro Sánchez lo contrario, ya que España ha firmado la Declaración de La Haya que dice “los Aliados se comprometen a invertir el 5 % de su PIB anualmente en necesidades básicas de defensa, así como en gastos relacionados con la defensa y la seguridad, para 2035, a fin de garantizar nuestras obligaciones individuales y colectivas, de conformidad con el Artículo 3 del Tratado de Washington”, sin excepción alguna para España.

Medida que, según reconoce el propio Pedro Sánchez, significa “Pasar del 2% al 5% de aquí al año 2035 exigiría gastar unos 350.000 millones de euros adicionales, que solo podrían conseguirse a base de subirle a cada trabajador y trabajadora los impuestos en unos 3.000 € anuales; eliminar las prestaciones por desempleo, enfermedad y maternidad; reducir en un 40% todas las pensiones, o recortar a la mitad la inversión estatal en educación“. ¡Eso es en lo que está Europa, robar y masacrar al proletariado para enriquecer a EEUU y su industria militar que es adónde irá la práctica totalidad de ese 5% del PIB de los estados miembros de la OTAN! Con esto está todo dicho sobre lo que es la UE, donde fascistas, conservadores, liberales y socialdemócratas abrazan y consensuan las mismas políticas antiobreras demostrándose que todos son iguales de burgueses y de enemigos del proletariado.

Rusia es el argumento magro de los imperialistas norteamericanos, y sus siervos europeos, mejor dicho, la excusa, para empobrecer y someter más al proletariado en los países de la UE, para transferir más rentas desde el proletariado hacia los capitalistas, a costa de incrementar los impuestos a los trabajadores y eliminar subsidios, prestaciones y servicios públicos – o lo que es lo mismo, salario indirecto de la clase obrera -. El salario directo del proletariado se va recortando con el desarrollo tecnológico, que empujará a millones de obreros al paro forzoso y hará que las condiciones de los trabajadores bajen todavía más, empezando por los salarios que serán los grandes sacrificados junto con las pensiones públicas y el empleo.

La guerra de Ucrania ha servido para que los imperialistas europeos liquidaran la industria – fundamentalmente en Alemania – puesto que el encarecimiento del combustible liquida completamente la competitividad de la industria europea en comparación con los países BRICS. Sirvió para tirar los salarios reales por la vía de que la inflación la paguemos íntegramente los obreros pasando a los bolsillos de los empresarios que han engrosado sus beneficios gracias a ello.

El imperialismo norteamericano y sus asociados, o esbirros, se encuentran en un franco declive, por ello no tienen otro camino para sobrevivir que la militarización de la economía y el fascismo para reprimir sin piedad al proletariado.

A tenor de todo ello, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

  1. Exigir la inmediata salida del estado español de la Unión Europea y de la OTAN.
  2. Movilizar a la clase obrera contra la UE y la OTAN, organizaciones que son un peligro para el proletariado en Europa y en el mundo.
  3. Denunciar el oportunismo de todas aquellas organizaciones mal llamadas comunistas y obreras que de verbo dicen estar contra la OTAN y de hecho sirven al imperialismo, son gestores del capital financiero y son fieles lacayos tanto de la UE como de la OTAN, descollando al respecto el PCE, partido que desde el gobierno del estado español, acepta íntegramente la UE y la OTAN y con su concurso en el gobierno, éste ha incrementado como nunca el gasto militar y las aportaciones del Estado español a la organización criminal que es la OTAN.

 

Madrid, a 12 de julio de 2025

III PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Resolución del III Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español contra el genocidio sionista contra el pueblo palestino y por el derrocamiento del estado sionista

El imperialismo es la última fase, y más criminal, del capitalismo. Es la fase del dominio del capital financiero, de la socialización máxima de la miseria y de la privatización máxima de la riqueza, que se concentra en unas pocas manos, de la reacción política y del fascismo que lleva al mundo a la guerra imperialista como única forma de tratar de resolver sus irresolubles contradicciones pues la única manera que la humanidad tiene para salir del atolladero al que el imperialismo moribundo le conduce es la revolución proletaria, es socializar los medios de producción y la riqueza, esto es, la Revolución Socialista como única manera de acabar con la pobreza que, objetivamente, niega el desarrollo y la vida de la humanidad, armonizando fuerzas productivas y relaciones de producción.

Uno de los pueblos que más en sus carnes está sufriendo el imperialismo es el pueblo palestino, donde desde hace más de un siglo, primero el imperialismo británico para defender sus intereses y mantener el control en la zona, y de paso expulsar a judíos obreros de Europa, y después los EEUU, han apoyado la construcción de un estado no judío, sino sionista y  por tanto fascista, el cual lleva décadas asesinando a palestinos y ocupando sus tierras, violentando una convivencia entre comunidades religiosas que convivían en paz en dichos territorios.

El Pueblo palestino lleva siete décadas sufriendo con la pérdida de una ingente cantidad de vidas segadas, deportaciones, ocupaciones y todo tipo de humillaciones por parte del imperialismo, a través del estado sionista. Desde el 7 de octubre de 2023, la agresión contra el pueblo palestino por el fascista estado de Israel ha incrementado su intensidad y está perpetrando un genocidio contra el pueblo palestino, que según las cifras oficiales ha asesinado en este año y medio a más de 58.000 palestinos, que según la prensa israelí (Haaretz) fija esa cifra de asesinados en 100.000 y otras organizaciones humanitarias cifran en torno a los 300.000, por no hablar del más de millón y medio de desplazados y la existencia de casi 6 millones de palestinos refugiados en los países limítrofes según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo.

Esta ofensiva genocida contra el pueblo palestino atiende a los intereses geopolíticos y económicos del capital financiero norteamericano en la zona, que apoyan incondicionalmente y sostienen al estado sionista. Un estado fascista y, por tanto, altamente corrompido, dirigido por un criminal como Netanyahu, que manteniendo el genocidio y asesinando pretende sostenerse en el poder y evitar así los casos judiciales abiertos de corrupción política, fraude, cohecho y otros.

El estado sionista de Israel, no sólo es un estado criminal y genocida con el pueblo palestino, sino también con el propio proletariado de dicho estado – incluidos aquéllos que también pertenecen a la comunidad religiosa judía – que sufre una fuerte represión de dicho estado criminal, siendo también condenado a vivir en unas condiciones socioeconómicas de explotación, precariedad, desigualdad, pobreza y emigración. Israel vive una crisis económica, social y política notable, que se está acentuando con el desarrollo de este genocidio y las guerras contra otros estados de la zona. El coste económico para el estado sionista en la guerra y el genocidio asciende en estos 20 meses a unos 216 mil millones de dólares, y la quiebra social se amplía con los privilegios que tienen los ultraortodoxos y la cada día más precaria vida del proletariado en el estado israelí, tanto judíos como musulmanes.

A pesar del apoyo absoluto de EEUU a Israel, éste se halla en una situación cercana al colapso en términos económicos, políticos y sociales y, además, también se ha comprobado que su fortaleza militar es cuestionada, penetrando los misiles y los drones iraníes en territorio israelí al saturar y driblar las defensas antimisiles, mostrando también la vulnerabilidad militar del régimen sionista. Al igual que EEUU debilitó a sus socios europeos con la guerra de Ucrania, ahora EEUU, en la defensa de sus intereses económicos y geopolíticos está deteriorando y debilitando a su socio sionista.

A tenor de todo ello, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español resuelve:

  1. Trasladar todo nuestro apoyo e internacionalismo al pueblo palestino y su heroica resistencia contra el criminal sionismo y el imperialismo.
  2. Trasladar nuestro internacionalismo al proletariado en el estado de Israel y hacer un llamamiento a éste a levantarse contra el estado sionista y el criminal Netanyahu para derrocar el estado sionista.
  3. Hacer un llamamiento a la unidad del proletariado en Palestina y en el estado de Israel, y a sus vanguardias comunistas, a la unidad por la construcción de un único estado socialista en el territorio palestino donde el proletariado ostente el poder, ajuste cuentas al imperialismo y a los fascistas que hoy les niegan la convivencia en paz, siendo el socialismo y el Estado único socialista en Palestina el único que puede garantizar el desarrollo, progreso y justicia social y la convivencia de todas las comunidades religiosas allí existentes.
  4. Hacer un llamamiento al proletariado de todo el mundo al internacionalismo proletario con sus hermanos de clase palestinos y hebreos, y a realizar todo tipo de acción para acabar con la violencia y el genocidio en la zona, que es sinónimo de alzarse contra el imperialismo y la violencia que éste ejerce contra el proletariado y los pueblos. En este sentido, hacemos un llamamiento al proletariado a unirse y organizarse contra el fascismo y sus estados antiobreros comprometidos con la guerra imperialista y el saqueo, para ello es fundamental la reconstrucción del movimiento comunista internacional que debe desarrollarse en movimiento y en confrontación contra el imperialismo y su brazo dentro del proletariado, el oportunismo.

 

Madrid, a 12 de julio de 2025

III PLENO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El imperialismo es el mayor peligro para la humanidad

El mundo vive sin sorpresa un nuevo atropello de la potencia más criminal que ha parido la historia, EEUU, contra Irán, no dudando para ello en violar el derecho internacional que, sin lugar a dudas, es una entelequia donde las potencias imperialistas son las primeras que lo incumplen.

Donald Trump, el hombre que iba a acabar en 24 horas con el conflicto en Ucrania, y que prometió en la campaña electoral a los norteamericanos no meter a EEUU en guerras, constata como su palabra no vale absolutamente nada, algo por otro lado que no sorprende a nadie pues la mentira, la estafa y el robo son la esencia del capitalista, del burgués.

La agresión militar estadounidense contra la integridad territorial y la soberanía nacional del estado iraní, llevada a cabo en colusión con el régimen genocida israelí, muestra una vez más la profundidad de la depravación que gobierna la política exterior de EEUU y revela el grado de desprecio que alberga la clase dirigente estadounidense hacia cualquier pueblo, así como también manifiesta la necesidad de intervenir militarmente en primera persona ante la situación de descomposición interna de su socio sionista acelerado por su política belicista.

EEUU, que está comprobando como pierde influencia en el mundo en detrimento de las potencias BRICS, como por ejemplo ocurre en África o, también, en Oriente Próximo, debe salir en defensa de su estado satélite sionista a través del que pretende reordenar dicha zona y tratar de controlar los recursos energéticos de la zona en su favor.

El Partido Comunista Obrero Español condena de manera firme la agresión imperialista de EEUU a Irán, así como señalamos a EEUU, y la UE, como corresponsables del genocidio contra el pueblo palestino perpetrado por su marioneta sionista.

Únicamente el proletariado, armado con el marxismo-leninismo y dirigido por un Movimiento Comunista revolucionario, puede y debe conquistar la paz y, para ello, debe erigirse en la clase social hegemónica y dirigente, para ello debe derrocar revolucionariamente a la burguesía y sus estados en cada rincón del mundo. El proletariado, que sigue saliendo a las calles de manera espontánea en la mayoría de ocasiones, y otras veces dirigida por el traidor oportunismo, expresa su malestar y su disconformidad con el imperialismo, necesitando la fuerza y la claridad de la organización comunista que dota al proletariado de una perspectiva y un objetivo revolucionario, que lo convierte en constructor de un nuevo mundo, socialista, que liquide la explotación del hombre por el hombre, del capitalismo y, en consecuencia, que haga desaparecer la violencia y la guerra entre los pueblos, que es la esencia del imperialismo para enriquecerse a costa de la socialización de la pobreza y de la miseria.

El imperialismo es el mayor enemigo de la humanidad, no habrá paz ni progreso social sin acabar con éste, sin que la clase obrera conquiste todo el poder y liquide al capitalismo de la faz de la Tierra.

 

¡O ELLOS O NOSOTROS!

¡PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Barcelona, 24 de junio de 2024

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La transfobia es parte del capitalismo

El pasado miércoles 16 de abril, el Tribunal Supremo del Reino Unido dictaminó que el término «mujer», en relación con la Ley de Igualdad de 2010, se refiere a «una mujer biológica y a un sexo biológico» 1. Esta decisión ha sido celebrada por colectivos y personalidades afines al feminismo radical como una «victoria para los derechos de las mujeres». Por supuesto, resulta obvio que este fallo no supone una «victoria» más que para los defensores del esencialismo biológico y la transfobia más descarada, entre los que se encuentran no sólo el feminismo radical, sino también reaccionarios y fascistas de diversa índole con los que aquel no duda en codearse.

Por desgracia, esto no es un hecho aislado, sino que es otro ejemplo más de los numerosos ataques contra las personas trans, en especial las mujeres, que se han realizado recientemente, no sólo en el extranjero, sino también en España: en el informe presentado en 2024 por la Federación Estatal LGTBI+ se afirma que «un 40 % de las personas pertenecientes al colectivo ha sufrido algún acto de odio en los últimos 5 años. Los actos de discriminación son los más numerosos (el 32,4 % los ha sufrido en los últimos cinco años), seguidos de los actos de acoso (el 28,7 %) y la agresión (10 %)» 2. Además, según este informe, «una de cada 4 personas trans ha sido agredida física o sexualmente (26,70%), el 35,60% ha sufrido acoso y el 37,80% discriminación» 3.

En la Comunidad de Madrid también tenemos ejemplos de estos delitos de odio: en enero de este año una mujer fue víctima de una agresión tránsfoba en Alcalá de Henares 4, agresión que fue denunciada por el Partido en su momento, por su esencia fascista e inhumana 5. Las instituciones burguesas tampoco están exentas de transfobia, como puede verse en el intento de modificación de las leyes trans y LGTBI de la Comunidad de Madrid que el PP trató llevar a cabo en 2023 6, y que fueron llevadas a trámite ante el Tribunal Constitucional al año siguiente.

A diferencia de otras organizaciones «comunistas» que abrazan la línea derechista en la cuestión LGTB+, y que sirven de cireneos a los reaccionarios en su cruzada tránsfoba, desde el Partido Comunista Obrero Español entendemos que la transfobia, la homofobia y la opresión de las personas LGTB+ procede del sistema capitalista y de la superestructura ideológica que éste crea: el binarismo de género, la familia patriarcal, el esencialismo biológico, etc. Por eso reconocemos que los ataques a los derechos de las personas trans no suponen ninguna «victoria», ni para los derechos de la mujer ni para nadie en la clase trabajadora, porque sabemos que la liberación de la mujer, de las personas trans, de las personas LGTB+ y de todo el proletariado solamente puede venir de mano del socialismo científico, de la destrucción del sistema criminal del capitalismo y de la ideología burguesa y reaccionaria que emana de él.

Desde el Partido Comunista Obrero Español señalamos los argumentos arriba expuestos por el Tribunal Supremo de Reino Unido, y usados también por colectivos adheridos al feminismo radical, como puras y simples justificaciones ideológicas de su transfobia, una evidencia clara del carácter anticientífico de estos posicionamientos, que instrumentalizan y rebajan la biología a una caricatura, usándola como arma arrojadiza contra la realidad de las personas trans.

 

¡FRENTE A LA TRANSFOBIA, ORGANIZACIÓN!

¡CONTRA LA BARBARIE, ORGANÍZATE EN EL PCOE!

Célula Felipe Lara del PCOE en Madrid




El Día de la Victoria

Existe una cita de Hegel que dice “lo conocido, por conocido, no es reconocido”. A veces todos damos por sentado cosas que son relatos manipulados y repetidos hasta la saciedad en los medios de manipulación de la burguesía y que hay que hay que aclarar contrastando el dato con el relato. En este caso, el discurso machacante es que las democracias burguesas liberaron a Europa del fascismo, cuando lo toleraron porque fue un ente que nació en sus entrañas, que fue aupado al poder y engordado por los demócratas burgueses (Acuerdos de Múnich de 1938), para combatir a la Revolución Bolchevique, para atacar a la URSS. Fue justamente el Ejército Rojo el que liberó a Europa, y el mundo, del fascismo. Y Europa no fue liberada totalmente del fascismo porque tanto Gran Bretaña como EEUU apoyaron a los regímenes fascistas de Franco y de Salazar para impedir que la clase obrera y el socialismo se abriera camino en la península ibérica. El pueblo soviético, el proletariado mundial, perdió 27 millones de hijos de nuestra clase defendiendo el socialismo y la libertad, defendiendo la dignidad, el humanismo y el poder de la clase obrera. Comunistas, obreros y campesinos fueron masacrados sistemáticamente por los nazis en los territorios ocupados. El fascismo, la dictadura abierta del capital financiero, es la última tabla de salvación que tienen los capitalistas en su declive, en su debacle histórica, en los estertores de su muerte, que es la situación en la que el imperialismo se halla en la actualidad.

El Día de la Victoria conmemora el 9 de mayo de 1945 y marca la rendición incondicional de la Alemania nazi y el fin de la Segunda Guerra Mundial, una guerra imperialista creada para liquidar a la Revolución proletaria triunfante, a la URSS patria del proletariado mundial. El PCOE reivindica la historia y combate el revisionismo histórico realizado por la burguesía estas décadas, característica de la ideología fascista, y por ello hacemos un ejercicio de reivindicación histórica de la Unión Soviética y del proletariado, que es quien ha escrito las páginas más  doradas del libro de la historia de la humanidad, quedando las más hermosas por escribir, que serán aquéllas en las que definitivamente enviemos al imperialismo, y su ideología fascista, al estercolero de la historia. Por ello la criminal burguesía pretende negar al proletariado su historia, por eso pretenden que nuestra clase social no conozca su esencia, al objeto de alienarlo y deshumanizarlo como fórmula para que los capitalistas sostengan sus privilegios y su poder, a pesar de su inviabilidad histórica. Por todo ello, reivindicamos a la URSS, patria del proletariado, auténtico artífice de la derrota del fascismo en Europa, y celebraremos un acto público en Madrid, este 24 de mayo a las 12h, para conmemorar tamaña gesta del proletariado y de los pueblos que luchan contra el imperialismo bajo la bandera del socialismo, una lucha en el que siempre hemos salido triunfantes. Celebraremos el 80 aniversario de la victoria contra el nazi-fascismo por parte del Ejército Rojo y, también, los 50 años de la victoria del heroico pueblo vietnamita contra el imperialismo norteamericano, ya derrotado en Bahía de Cochinos en el 1961 demostrándose que el proletariado, siempre armado con el marxismo-leninismo, es invencible.

 

 

¡Fortalece las filas de la Revolución, fortalece el PCOE!

¡Destruyamos el fascismo y el imperialismo que lo engendra!

¡Por el socialismo, proletarios del mundo, uníos!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Los bloques imperialistas se alinean hacia la guerra imperialista

No es ningún secreto que la circulación de mercancías es la base del capitalismo y que, si no fuera porque es mentira, el comercio debería ser una fuente de progreso mutuo. Pero en el capitalismo actual, en su fase imperialista y última, el comercio es la antesala de la guerra hacia un nuevo reparto de territorios y materias primas. Sólo hay que escuchar al gorila rubio hablar sobre la anexión de Groenlandia, Canadá o la extorsión a Panamá en relación a su Canal. En la actualidad vemos la conformación de distintos bloques hacia la guerra imperialista mediante sanciones en el comercio como antesala a las acciones armadas. En esta conformación el capitalismo ya se desnaturaliza a sí mismo con la guerra arancelaria que se ha desatado y llega a negarse a sí mismo con políticas proteccionistas que niegan la competencia en la circulación de mercancías. Los bloques se conforman, buscan alianzas y luchan por las posiciones de poder para partir con ventaja en la conflagración mundial que se avecina.

Hagamos un pequeño repaso de la situación que nos ha traído hasta aquí. Desde que empezó la guerra en Ucrania, muchos parecen haber olvidado que el estado ucraniano es un estado fascista que lleva asesinando a su pueblo desde el año 2014. Y esto es tan cierto como que la guerra nada tiene que ver con los supuestos objetivos de Putin de “desnazificar” a Ucrania. Este conflicto bélico es la continuación, por otros medios, de la guerra comercial y económica librada entre EE.UU. y China, entre el bloque de los BRICS y el imperialismo decadente estadounidense. La administración del corrupto Biden consideraba necesario debilitar a Rusia para debilitar a los BRICS y, consecuentemente, a China. Trump ahora pasa factura a Zelenski y, además, cambia la táctica buscando un reparto de la tarta ucraniana con Rusia, restablecer la normalidad y relaciones con Rusia para distanciarla de China, a la que realmente Trump considera su verdadero rival y, de paso, debilitarla aún más económica y políticamente. Vemos claro que el imperialismo es la guerra. En este escenario, la UE juega un papel de comparsa y de decadencia y todavía no sabe dónde aterrizar fingiendo una autosuficiencia que le deja muy debilitada en el tablero de juego. Para que no se le olvide quién manda, el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, ante los escarceos de la diplomacia española con China, ha dicho que “eso sería como cortarse el cuello”.

España, por su parte, una vez más, hace un ejercicio de soberanía ficticia y se postula como el elemento que debe dotar de equilibrio entre los grandes bloques, en un ejercicio que no le ha pedido la clase obrera autóctona, espoleada por la pertenencia a la organización armada OTAN y sabiendo que se ha convertido en una carga para los EEUU a pesar del aumento de presupuesto urgente que ha hecho la UE para seguir lamiéndoles las botas. La UE ya no pinta nada en el tablero de juego entre EEUU y China y esconde su posición de sumisión a EEUU detrás de medidas recíprocas contra los mismos para intentar conformar una identidad y unos objetivos propios.

Los comunistas debemos posicionarnos en contra de la UE, de la OTAN y de EEUU, pero no debemos engañar al proletariado. El proletariado es único, internacionalista. La única salida que tiene el proletariado es romper la cadena imperialista, no perpetuarla. Con las cosas de esta manera, la guerra se torna cada vez más como la única opción que tiene el capitalismo en decadencia para sobrevivir y la mejor acción que puede llevar a cabo el proletariado de cada país, en la futura y próxima conflagración, es la transformación de la guerra mundial imperialista en guerra civil revolucionaria contra su propia burguesía. Por eso hacemos un llamamiento al proletariado consciente a engrosar las filas del PCOE para combatir el oportunismo y el imperialismo. Sin el fortalecimiento del partido leninista, la clase obrera está indefensa y a merced de la burguesía.

 

¡SOLO EL SOCIALISMO GARANTIZA LA PAZ!

¡PAZ ENTRE PUEBLOS, GUERRA ENTRE CLASES!

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El mundo de hoy: Solo la Revolución Socialista salvará millones de vidas obreras hoy en peligro

El capitalismo universal ha llegado hoy, es decir, desde comienzos del siglo XX aproximadamente, a la fase del imperialismo (…) época del capital financiero, es una economía capitalista tan altamente desarrollada, en la que las agrupaciones monopolistas de los capitalistas – consorcios, cárteles, trusts – adquieren una importancia decisiva; en la que el capital bancario, enormemente concentrado, se fusiona con el capital industrial; en la que se desarrolla en colosales proporciones la exportación de capital a países extranjeros; en la que el mundo se halla ya territorialmente repartido entre los países más ricos y ha comenzado el reparto económico del mundo entre los trusts internacionales (…) Ante tal estado de cosas son inevitables las guerras imperialistas, es decir, las guerras libradas por la dominación mundial, por ganar mercados para el capital bancario y por el sojuzgamiento de los pueblos pequeños y débiles (…) El extraordinario grado de desarrollo que ha alcanzado el capital mundial en general; la sustitución de la libre competencia con el capitalismo monopolista; la preparación por los bancos y las agrupaciones de capitalistas del aparato necesario para la regulación social del proceso de producción y distribución de los productos; el aumento del costo de la vida, el crecimiento de la opresión de la clase obrera por los sindicatos monopolistas, debido al desarrollo de los monopolios capitalistas; los tremendos obstáculos que se levantan ante la lucha económica y política de la clase obrera; los horrores, las calamidades, la ruina y el embrutecimiento engendrados por la guerra imperialista, todos estos factores convierten la etapa presente del desarrollo capitalista en una era de la revolución proletaria, socialista” (Lenin, OC. t.XXXVIII, págs. 95-96. Ed. Progreso, Moscú, 1986).

Como puede comprobarse, lo expresado por Lenin, allá por 1919, describe perfectamente el momento actual en el mundo y, sobre todo, los días corrientes donde la situación de la clase obrera es paupérrima, tanto en el aspecto material como en el espiritual, como consecuencia de la concentración de la riqueza en unas pocas manos y la socialización de la miseria y del carácter reaccionario del imperialismo – que tiene que recurrir a la ideología fascista para reprimir y confrontar al proletariado – como única forma para mantenerse en el poder, así como la situación de guerra entre las diferentes potencias imperialistas por la hegemonía mundial, por la dominación y sometimiento de los pueblos, la conquista de los mercados para el capital financiero, en definitiva, por un reparto del mundo – ya repartido – que está en permanente movimiento en virtud del desarrollo de las fuerzas imperialistas que los imperialistas siempre hacen mediante la guerra.

Sin embargo, el momento actual posee dos aspectos cardinales que el mundo que nos describía Lenin no poseía: un grado de integración mundial infinitamente mayor – donde la economía mundial está totalmente entrelazada, es una única economía – y el ingente desarrollo de las fuerzas productivas como consecuencia de la robotización, la inteligencia artificial y la automatización de los procesos en todos los sectores económicos.

En este sentido Marx, en enero de 1859, en el Prólogo de la contribución a la crítica de la economía política, señalaba las dos condiciones necesarias para la desaparición de una formación social y su sustitución por otra más elevada, y concretando dicha desaparición en lo que respecta de la formación socioeconómica burguesa, o capitalista, expresándolo de la siguiente manera: “Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua. Por eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo brotan cuando ya se dan, o por lo menos, se están gestando, las condiciones materiales para su realización. (…) Las relaciones burguesas de producción son la última forma antagónica del proceso social de producción: antagónica (…) en el sentido (…) de las condiciones sociales de vida de los individuos. Pero las fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para la solución de este antagonismo. Con esta formación se cierra, por tanto, la prehistoria de la sociedad humana” (Carlos Marx – Federico Engels. Obras Escogidas, t. I, pág. 270. Editorial Progreso, Moscú, 1980).

Como no puede ser de otro modo, Marx y Lenin coinciden en que la formación socioeconómica capitalista es “la última forma antagónica del proceso social de producción”, esto es, la última en la que la relación de propiedad con respecto de los medios de producción eleva una sociedad dividida en clases sociales antagónicas consecuencia de la propiedad privada sobre los medios de producción, esto es, una sociedad de explotadores y explotados, de poseedores y desposeídos, y ambos coinciden en que es la socialización de los medios de producción lo que resuelve este antagonismo.

Sin embargo, en la época de Lenin el imperialismo, como lo ha atestiguado este siglo transcurrido, en lo que respecta a las fuerzas productivas, todavía tenía un gran margen de desarrollo y, consecuentemente, éstas todavía no brindaban las condiciones materiales para la superación de la formación socioeconómica capitalista. Por ello, la Revolución proletaria mundial que tenía en mente Lenin, a tenor de lo que reflejaban y expresaban sus escritos desde 1918, no pudo abrirse camino, y también nos muestra la titánica obra de los bolcheviques haciendo triunfar la revolución soviética y construyendo el socialismo en la URSS, a pesar de no darse las condiciones enunciadas por Marx, consiguiendo ubicar un estado plurinacional, como el soviético – conformado por naciones atrasadas en términos económicos -, en dos décadas a la cabeza del mundo, por encima de las potencias imperialistas, demostrándonos la URSS en el terreno práctico, no sólo la superioridad del socialismo con respecto del imperialismo sino, también, cómo el proletariado debe derrocar al capitalismo y tomar el poder político y económico, constituyendo la experiencia soviética un poso de conocimiento teórico y práctico fundamental para que el proletariado se organice para cumplir con su misión histórica: derrocar revolucionariamente el imperialismo (prehistoria de la sociedad humana) y hacer que la humanidad construya y escriba conscientemente la historia de la sociedad humana (el comunismo, comenzando por su fase inmadura y transitoria, el socialismo).

Hoy se cumplen las dos condiciones objetivas planteadas por Marx para la desaparición de la formación socioeconómica, del imperialismo, como consecuencia del desarrollo tecnológico, de la automatización, en tanto ésta no sólo desarrolla al máximo las fuerzas productivas, poniéndolas en contradicción con las relaciones de producción existentes por las que la ingente riqueza creada se privatiza en favor de una absoluta minoría mientras que la pobreza y la miseria se socializa de manera maximalista, unas fuerzas productivas que establecen las condiciones materiales ya existentes que posibilitan la superación de la formación socioeconómica vieja, la imperialista, y exige el paso a una superior donde las relaciones de producción se armonicen con el ingente desarrollo de las fuerzas producidas. Y es que el desarrollo de las fuerzas productivas en la actualidad, con la robotización, ya no corresponde al imperialismo, sino que niega a éste en tanto desarbola la composición orgánica del capital, minimizando la parte de capital variable y, por ende, minimizando la obtención de plusvalía negándose, de facto, la esencia del capitalismo. Esto es, dentro de la formación socioeconómica capitalista, la automatización provoca que en la base económica se dé una confrontación entre lo nuevo – el socialismo – (desarrollo de las fuerzas productivas que no corresponden ya al capitalismo consecuencia de la automatización) y lo viejo – el imperialismo – unas relaciones de producción estrechas que niegan que la gran cantidad de riqueza alcance a la mayoría de la humanidad, y que de hecho desacompasan la producción con la capacidad de consumo, despojando a la mayoría de la humanidad de la capacidad para satisfacer las más elementales necesidades básicas a pesar de la abundancia existente, convirtiéndose el imperialismo, de manera objetiva, en un obstáculo para el desarrollo del progreso humano. Por tanto, hoy por primera vez, sí estamos en el momento histórico en el que le corresponde a la humanidad armonizar el desarrollo de las fuerzas productivas llevándose por delante las estrechas relaciones de producción existentes, acabando con el antagonismo del que hablaba Marx, acabando con la propiedad privada sobre los medios de producción, socializándolos, y ello únicamente puede materializarse de manera revolucionaria, tal y como nos enseña la historia en los sucesivos cambios cualitativos o cambios de formaciones socioeconómicas.

Y mientras las condiciones objetivas, por primera vez en la historia, se dan para la Revolución socialista, el proletariado debe crear las condiciones subjetivas mediante su parte más avanzada, en términos de conciencia de clase, esto es, el Movimiento Comunista, en combate contra el oportunismo y el fascismo y con la ciencia del marxismo-leninismo como arma más poderosa de combate, mostrando al proletariado esta realidad y haciéndole tomar conciencia de la misma, dirigiéndolo hacia el cumplimiento de su misión histórica, la construcción del socialismo y del comunismo como única fórmula posible de conciliación del enorme desarrollo de las fuerzas productivas con la relación de producción acorde a éste, siendo condición sine qua non la eliminación de la propiedad privada sobre los medios de producción.

Y mientras esto que hemos expresado no se produzca, el imperialismo moribundo prosigue en la senda de la barbarie, de la confrontación y de la guerra imperialista, resolviendo sus cuitas, irresolubles, mediante la fuerza, imponiendo el pillaje y cometiendo atrocidades cada vez mayores, véase el exterminio producido contra el  pueblo palestino, véase la enorme cantidad de recursos económicos destinados a hacer armas sofisticadas para asesinar a centenares de miles, o millones, de seres humanos – los cuales con la automatización, bajo la propiedad privada de los medios de producción, se convierten en excedente humano para los capitalistas – en lugar de destinar esos recursos a garantizar la vida digna de la humanidad, de incrementar la esperanza de vida, en definitiva, de garantizar la pervivencia de la humanidad poniendo al ser humano en el centro del mundo, en el centro de la política y la economía.

Hablábamos del genocidio en Palestina, no menos genocidio es lo que está aconteciendo en Argentina – donde el gobierno del fascista Milei está condenando a la pobreza al pueblo en general, y a los jubilados en particular, matándolos de facto al robarles una parte importante de la pensión de jubilación y negándole el acceso a los medicamentos, aparte de erosionar al máximo, y liquidar,  la sanidad pública -, o los bloqueos infames a países como Cuba o la República Popular y Democrática de Corea (Corea del Norte), una depauperación de la vida de los pueblos y una opresión que ya nos dibujó Lenin con exactitud.

El mundo hoy se mueve en la barbarie de genocidios, asesinatos, crímenes de lesa humanidad, saqueo y sojuzgamiento de los pueblos, y las élites, los monopolios, gozan de una absoluta impunidad no dudando en conducir a la humanidad a la guerra imperialista, donde mueren los obreros para que estas élites sigan manteniendo la riqueza a costa de las vidas del proletariado y, de paso, es la forma que tienen de poner palos a la rueda de la historia, que es la rueda de la lucha de clases que tritura dichos palos en su dinámica.

En la anterior legislatura de Trump, allá por 2018, se acentuó la guerra comercial contra China al objeto de impedir, y frenar, su desarrollo tecnológico y comercial, imponiendo aranceles, fundamentalmente, a los productos de tecnología alta y muy alta, al objeto de asfixiar en este terreno a China para favorecer a los monopolios norteamericanos y tratar de reducir el papel del gigante asiático en las cadenas de valor global. Un desarrollo, el chino, que se dio como consecuencia de la forma de actuar del bloque imperialista norteamericano y sus aliados – u occidente como les gusta autodenominarse a los chovinistas fascistas, con independencia del ropaje burgués con el que se vistan – en la crisis de las subprime, donde redujeron drásticamente la demanda de mercancías a China, poniendo ésta el excedente productivo de su maquinaria productiva al servicio de su política exterior al objeto de dar salida a su producción y, mediante la formulación de la Nueva Ruta de la Seda, o Iniciativa de la Franja y la Ruta, en 2013, China se lanzó a crear una red comercial y económica a nivel mundial conectando China con el resto del mundo a través de lo que denomina rutas terrestres, marítimas y digitales. De tal manera que esa producción que antaño vendía a las potencias imperialistas norteamericana y europeas, China le da salida ensanchando su relaciones bilaterales y comerciales con países de todos los continentes, construyendo infraestructuras para facilitar el flujo comercial con dichos países y, sobre todo, garantizar la obtención de los recursos energéticos y minerales necesarios para el desarrollo chino empleando la herramienta del comercio y de la deuda para garantizar dichos objetivos. Sin embargo, a diferencia del imperialismo norteamericano que roba mediante la injerencia política, el golpismo, los bloqueos económicos y la guerra, los chinos establecen relaciones bilaterales con dichos países estableciendo intercambio económico, comercial y también financiero mediante los que establece lazos con dichos estados que, cuando no pueden saldar sus compromisos con el gigante chino éste, en compensación, recibe el control de recursos o infraestructuras que pasan a ser explotados por monopolios chinos. Esto es, mientras unos emplean la fuerza bruta para saquear los otros establecen una relación bilateral que, finalmente, desemboca en una relación de dependencia económica.

Las medidas adoptadas por Trump, y los aranceles impuestos a China, allá por 2018, como el tiempo se ha encargado de demostrar, sirvieron de bien poco y fueron un auténtico fracaso. Hoy China, en desarrollo tecnológico e inteligencia artificial está por encima de EEUU, al igual que en la generación de energía, por no hablar de la actividad comercial de China. Mientras China en 2024 tuvo un superávit comercial de 992.000 millones de dólares, EEUU tuvo un déficit comercial de 918.400 millones de dólares.

Sin embargo, lo que en 2018 fue una guerra comercial y los aranceles con los que Trump pretendía dañar el desarrollo tecnológico y la capacidad exportadora de China, la guerra arancelaria impuesta por Trump hoy no atiende a esos parámetros, sino a tratar de impedir que el sistema financiero alternativo lanzado por China, como punta de lanza de los países BRICS, se abra camino en detrimento del sistema financiero, hasta ahora predominante, donde las instituciones – FMI, BM – están manejadas por los EEUU y la moneda de cambio mundial es el dólar, formulación con la que la potencia más criminal de la historia ha ejercido hasta ahora un dominio económico y político sobre el mundo. El Banco Asiático de Inversiones en Infraestructuras (AIIB) con depósitos por 97.403,3 millones de dólares, que cuenta como socios con 51 países denominados miembros regionales (Asía, Oceanía y Rusia), 51 países no regionales (de Latinoamérica, Europa y África) y 10 miembros potenciales, esto es, conformado por 102 países socios y 10 miembros potenciales, constituye una pieza fundamental del sistema financiero alternativo de China que confronta con el FMI y el BM. En este sentido, en el mes de marzo de 2025, China dio un paso más en su estrategia de liquidar el sistema financiero manejado por EEUU y que mantiene como moneda de intercambio el dólar, contraponiendo al sistema financiero SWIFT el Yuan digital, que hace que el 38% del comercio mundial realice sus transacciones financieras al margen del sistema SWIFT, al margen del dólar y del control norteamericano, con menores costes financieros y mayor rapidez y seguridad, implicando un paso esencial para liquidar al dólar como moneda internacional de intercambio conllevando que el dólar dejaría de ser  moneda de reserva, o se reduciría como tal, provocando una bajada en la demanda de dólares y, consecuentemente, se produciría una devaluación del valor del dólar en los mercados de divisas, implicando que EEUU dejaría de exportar inflación al mundo, repercutiendo íntegramente en el país norteamericano como consecuencia de la devaluación de EEUU llevándolo a un estallido de la economía de dicho país y, seguramente, a una revolución social y una desintegración de dicho estado. Algo que, sin duda, afectaría de manera decisiva no sólo a la existencia de EEUU como lo conocemos, sino a la sostenibilidad y pervivencia del orden imperialista mundial, de la formación socioeconómica mundial.

Y ante esta confrontación por la hegemonía mundial entre China – potencia ascendente – y EEUU, en franca decadencia imperial, es donde hay que incardinar lo acontecido en el mundo y, más concretamente, en Latinoamérica en esta última semana. Una Latinoamérica que es esencial para EEUU, que sea su auténtico patio trasero y pueda explotarla de manera intensiva y total para tratar de mantener una posición hegemónica que los hechos demuestran que ya no es tal.

Ante las apetencias imperialistas norteamericanas por el Golfo de México, y los pozos y yacimientos petroleros en aguas mexicanas, EEUU comprueba cómo cada vez son más los estados latinoamericanos que aspiran ingresar en los BRICS, que estados americanos forman parte del Banco Asiático de Inversiones en infraestructuras (Argentina, Brasil, Chile, Canadá, Ecuador, El Salvador, Perú y Uruguay) y que su dominio sobre el continente americano está cuestionado por muchos estados.

El fraude electoral en Ecuador, advertido previamente por la propia Asamblea Nacional del Ecuador denunciando el estado de excepción aplicado por Noboa (decreto ejecutivo número 599) en 9 provincias durante el proceso electoral, perpetrado por Noboa que es un esbirro de los EEUU nacido y educado en dicho país, marioneta de Washington cuya función es servir a los intereses norteamericanos, ha conducido a Noboa a la reelección, sirviendo a los EEUU para seguir militarizando la zona y controlar el área pacífico de Centroamérica. En este sentido Ecuador no solo es necesario para que EEUU desarrolle su “guerra cultural” o batalla ideológica contra la izquierda en dicha región, sino también para acosarla militarmente, tanto a Venezuela como a Nicaragua y, también, a Colombia mientras esté en el gobierno Petro, y dar cobijo a los mercenarios norteamericanos – Blackwater – bajo la excusa de combatir el narcotráfico, aunque el fundador de dicha empresa de mercenarios norteamericanos haya dicho públicamente en múltiples ocasiones que pretende asesinar al presidente venezolano Nicolás Maduro. En Ecuador se persigue a los indígenas y la izquierda revolucionaria, un estado fascista tutelado desde Washington que reprime y encarcela a dirigentes comunistas, indígenas y de defensa de los derechos humanos como, por ejemplo, Omar Campoverde o Gabriela Gallardo, los hijos y las hijas de mayo, y que criminaliza y judicializa la disidencia política de izquierda, la lucha social y política del pueblo al objeto de frenarlo con la represión y la violencia.

En la coyuntura actual para EEUU es muy importante dominar Ecuador, no sólo porque es un país que posea petróleo, sino por la ubicación geoestratégica del país. Trump ya ha hecho público su pensamiento de arrebatarle a los panameños el canal de Panamá y sus pretensiones pasan por la ocupación fáctica de las Islas Galápagos, esencial no sólo para controlar el área del Pacífico estableciendo una base militar, que además le serviría para ejercer control de aguas marítimas inmersas en rutas comerciales hacia China, aparte de la existencia de torio en dichas islas, un elemento químico radioactivo esencial para generar energía nuclear con un coste ecológico menor, de manera más segura y menos desechos radioactivos. China pretende construir un ferrocarril que enlace la costa atlántica brasileña, socio chino, con el puerto de Chancay en Perú para facilitar y agilizar el comercio entre China y América del Sur, reduciendo los tiempos y los costes de transporte. Y uno de los objetivos más importantes de la política exterior de Trump, sino el más importante, es dañar económicamente a China, por lo que para dar satisfacción a dicho objetivo es esencial su dominio del continente americano.

Y esto también hay que enlazarlo con la concesión, el pasado lunes, de un crédito del Fondo Monetario Internacional a la Argentina por valor de 20.000 millones de dólares. EEUU debe confrontar la enorme influencia comercial de China en América Latina, en la que Brasil, que forma parte de los BRICS y es aliado y socio de China, es la locomotora económica y comercial de América del Sur. Y es ahí donde Argentina, que posee yacimientos de tierras raras, unido al yacimiento de Vaca Muerta, juega un papel importante, como el otro gran país de América Latina, convertido en uno de los ejes norteamericanos en la guerra que mantiene contra China para construir un eje reaccionario que sirva para que EEUU trate de recuperar plenamente el dominio de América Latina. El gobierno argentino, corrupto, fascista y criminal, no ha dudado en vender por completo la Argentina a EEUU, entregar plenamente su soberanía a EEUU que, ahora, a través del crédito del FMI, pagado ya varias veces por el pueblo argentino, consigue la obtención de todos los recursos energéticos y naturales para los monopolios norteamericanos, y para facilitar esto plantea una reforma legal y de distribución de ingresos entre el gobierno federal y provincial, facilitando la entrega de estos recursos naturales y facilitando, en el caso de así interesarle a los EEUU, la división territorial argentina. Un crédito que obliga a la Argentina a privatizar el sector eléctrico y todas las empresas estatales, que sin duda regalarán a EEUU, máxime tras la devaluación económica de la Argentina; que reforme las pensiones llevando la edad de jubilación a los 70 años, endureciendo las condiciones para tener derecho a acceder a una pensión y rebajando las cuantías de las mismas; eliminar todos los subsidios que reciben las familias obreras argentinas para la rebaja, por ejemplo, de la luz; reducir al mínimo el gasto social y facilitar la exportación de capitales y, cómo no, la transferencia de dólares desde Argentina hacia EEUU. En política exterior, EEUU le exige a Argentina romper todo tipo de relación económica con China, así como dar pasos para que Argentina rompa con Mercosur, mercado suramericano que molesta a los intereses imperialistas de los EEUU en el continente americano. Algo que hasta el propio diario derechista argentino Clarín, del reaccionario Magnetto, reconocía el pasado 18 de abril cuando, con la visita a la Argentina del secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, titulaba dicho encuentro de la siguiente manera: “Donald Trump busca que Milei se integre a su plan para aislar a China en América Latina”, prosiguiendo “Bessent vino especialmente a informar que su país deseaba que los argentinos pusieran fin a su dependencia del financiamiento chino a través del millonario intercambio de monedas, conocido como swap”.

Por otro lado, el pasado lunes visitó a Trump el presidente fascista de El Salvador, Nayib Bukele, cuya labor es la de convertir El Salvador en un inmenso campo de concentración donde EEUU deporte a todo aquel obrero que considere retratando la esencia fascista del gobierno estadounidense. El Salvador que, al igual que Ecuador, es un país en el que impera la corrupción y la represión contra la clase obrera, donde los presos políticos avanzan con la misma fuerza que la pobreza del pueblo, donde el 72% de los hogares salvadoreños no tienen acceso a la vivienda, el 9,2% de la población vive en la pobreza extrema, el 30,3% de la población no tiene acceso a la canasta básica (aunque algo más del 50% de la población salvadoreña se encuentra en situación de inseguridad alimentaria) y el 21,1% se encuentra en situación de pobreza relativa,  según datos del Banco Mundial.

Así es cómo EEUU pretende obtener dólares y fortalecer su economía, robando abiertamente a los pueblos del mundo y masacrando a la clase obrera, creando campos de exterminio en América, creando bases militares y boicoteando a China y a todo aquél que no lleve a cabo lo que desea el fascista estado norteamericano, que en este caso pasa por dinamitar los organismos supranacionales de América Latina y el Caribe así como el Mercosur. Ecuador, El Salvador y Argentina son los ejes de la reedición del Plan Cóndor en el siglo XXI que pretende desarrollar Trump en el continente americano.

Todo esto unido a la política económica de saqueo que pretende imponer EEUU en el mundo, y por supuesto en el continente Americano, que considera su patio trasero y, como tal está actuando, con personajes nazifascistas como los gusanos Marco Rubio – secretario de Estado – y Mauricio Claver-Carone – enviado especial del Departamento de Estado para América -, el cual debe ser dependiente y estar subordinado a los intereses de los monopolios estadounidenses, defensores acérrimos del genocidio contra el pueblo palestino, del bloqueo contra Cuba y de los golpes de estado.

Y ante una situación de bancarrota económica del imperialismo norteamericano, con una deuda impagable, donde 9,2 billones de dólares vencen este año, y con una situación de declive imperial con su sistema financiero, y el dólar, completamente amenazado, la política norteamericana pasa por llevar a cabo una guerra sin cuartel contra China, por la militarización, por el sojuzgamiento de los pueblos, el asesinato y el genocidio y, por supuesto, por la persecución y la represión política y la explotación inmisericorde del proletariado, no dudando en establecer una política de aniquilación de los obreros que les sobran, empezando por los jubilados a los que les están negando, de hecho, la jubilación, los medicamentos y un sistema de sanidad pública, véase Argentina, y continuando por la conflagración militar para que sus élites sigan sosteniendo sus privilegios a costa de la muerte de millones de obreros. En esta dirección, es fundamental dividir y confrontar al proletariado, por eso tanto Trump y sus palmeros, como ahora Milei, agitarán la bandera de la lucha contra la inmigración, el racismo y la xenofobia, piedra angular de la ideología fascista que profesan.

EEUU, como gendarme de la reacción mundial, es el mayor enemigo que tiene hoy la humanidad y ha decidido morir matando, no dudando en llevarse por delante millones de vidas inocentes. La única salida que tiene el proletariado es romper la cadena imperialista y acabar con el fascismo que produce. El desarrollo tecnológico, la automatización, optimiza la producción generando ingente cantidad de riqueza incrementando la productividad y ahorrando tiempos y costes de producción; esta enorme riqueza o se socializa y se pone al servicio de la humanidad convirtiéndose en progreso social – reducción drástica de la jornada de trabajo, rebaja notable de la edad de jubilación, desarrollo y perfeccionamiento de los sistemas de salud pública para el incremento de la esperanza de vida, etc – o las contradicciones que genera en la base económica del capitalismo putrefacto las resolverán los capitalistas a su forma, destruyendo fuerza productiva, o lo que es lo mismo, negando la vejez al proletariado y expulsando al paro forzoso y a la miseria a decenas de millones de obreros que tirarán más por tierra los salarios así como la demanda y, consecuentemente, la producción, extremándose la represión contra el proletariado. Por ello, la humanidad únicamente tiene la salida de la Revolución proletaria, de romper el yugo y la cadena imperialista, de fortalecer las filas del comunismo, de la revolución, de la abolición revolucionaria del capitalismo y su régimen explotador y putrefacto.

 

¡Fortalece el Partido Comunista Obrero Español, fortalece las filas de la Revolución!

¡Abajo el imperialismo y el fascismo que engendra!

¡Socialismo o Barbarie!

 

Madrid, 20 de abril de 2025

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Aranceles, putrefacción y bancarrota del imperialismo

Quien piense que a Trump, como servidor de los monopolios norteamericanos, le importan algo los trabajadores norteamericanos, o es un ignorante o un estúpido. Este hecho todavía se agrava más cuando algunos cretinos que, falsamente, dicen ser “comunistas”, aplauden que Trump haya ganado las elecciones norteamericanas. EEUU, ya sea dirigido por demócratas o republicanos – iguales de títeres de los monopolios-, es un enemigo de la humanidad y, sin duda, mientras el proletariado norteamericano no rompa al imperialismo y desarrolle una revolución socialista en dicho país, el proletariado seguirá sufriendo la barbarie, dentro y fuera de sus fronteras, pues EEUU es el garante de la reacción y el caudillo fascista del planeta.

Trump dice que pretende volver a hacer América grande (MAGA), interpretando que América es sinónimo de la potencia norteamericana, la potencia más asesina y criminal que ha parido la historia. Pero para la clase obrera norteamericana, y para la del resto del planeta, EEUU siempre ha sido, y es, el más grande yugo, el más grande ladrón y criminal que existe y jamás haya existido. Y resulta que Trump vende al pueblo trabajador norteamericano que va a hacer grande a EEUU con el racismo, confrontando a la clase obrera entre obreros norteamericanos y de fuera de Norteamérica, latinos, creando campos de exterminio en El Salvador, donde el criminal fascista Bukele se ha convertido en el carcelero de Trump.

Lo que han dejado claro estos casi tres meses de gobierno de Trump como inquilino de la Casa Blanca, es el declive del imperialismo norteamericano. Lo primero que ha mostrado Trump son sus apetencias imperialistas con respecto del resto del continente americano, que pretende saquear a su gusto y necesidad, desde Canadá pasando por México hasta la Patagonia; con respecto de Europa pretendiendo anexionarse la Antártida y haciendo que Europa incremente el gasto militar para sostener la OTAN y beneficiar a los monopolios norteamericanos de la guerra ya que el enemigo fundamental de EEUU hoy no está en Europa sino que es China, dirigiendo a los fascistas sionistas para exterminar Palestina y fortalecer a Israel para controlar dicha zona, devorando también a Siria, para rapiñar los recursos de dicha área territorial o apropiarse de las tierras raras de Ucrania, entre otras acciones.

Y ¡cómo no! Trump manifiesta una pretensión de imponer aranceles bajo la excusa de pretender recuperar y fortalecer la industria estadounidense y, así, tratar de ganarse a los trabajadores de dicho estado. Unos aranceles que, en realidad, han retratado a Trump demostrando que es un títere de los grandes capitalistas norteamericanos, de los multimillonarios de ese criminal estado. Pretende dar una imagen de dureza extrema – que sin duda es extrema dicha dureza contra el proletariado, contra los oprimidos y los parias – al mundo y lo que ha hecho es mostrar que tiene los pies de barro, que es tigre de papel pues quienes realmente mandan son los monopolios de dicho país siendo Trump el matón de éstos. Ello se constató con nitidez, el pasado día 9 de abril. Por la mañana Trump decía que los países le “pedían negociar” y le besaban “el culo”, y por la tarde, tras ser llamado a capítulo por sus jefes, los multimillonarios norteamericanos, procedía a congelar gran parte de los aranceles, a excepción de China, tratando EEUU de debilitar su economía.

Sin embargo, la realidad es que China, según el Instituto de Política Estratégica Australiano (ASPI), supera a EEUU y al resto de los países del mundo en 37 de 44 tecnologías claves para la innovación y el crecimiento en áreas como defensa, la exploración espacial, la robótica, biotecnología, tecnología cuántica e inteligencia artificial, generación de energía, por no hablar de que China controla el 70% de las tierras raras del planeta, materias esenciales para desarrollar tecnología y almacenar energía eléctrica.

La realidad es que los EEUU tienen una deuda pública impagable, de 36,1 billones de dólares, de los que 9,2 billones (el 25,48% del total de la deuda) vencen en el corto plazo, o lo que es lo mismo, en este año 2025, de los que 6,44 billones vencen en el primer semestre.

La realidad es que mientras Trump constata, mediante los aranceles, su declive imperial, China da un paso más en su estrategia de liquidar el sistema financiero que tiene como moneda de intercambio el dólar, contraponiendo al sistema financiero SWIFT el Yuan digital, que fue activada el pasado mes de marzo y que ya hace que Brunéi, China, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Myanmar, Singapur, Malasia, Vietnam, Tailandia, Irán, Kuwait, Qatar, EAU, Arabia Saudita y Bahréin, o lo que es lo mismo, en torno al 40% del comercio mundial, puedan desarrollar sus transacciones financieras internacionales sin pasar por el SWIFT y, por tanto, socavando al dólar como divisa internacional de intercambio. Un sistema alternativo que significa un golpe enorme al sistema financiero dominado por EEUU y a su usura, reduciendo las comisiones en un 98%. Una China que, también, domina el campo de la ciberseguridad y del blockchain.

La política aplicada por Trump desde que asumió la presidencia de dicho estado, evidencia la situación crítica del imperialismo estadounidense y su bancarrota económica, su incapacidad para equilibrar la contienda que mantiene contra China, y por ello los aranceles, para tratar de restañar el daño que le inflige el superior desarrollo chino y tratar de impedir no solo la quiebra económica, sino también imperial tratando de encontrar el espacio que le corresponde en un mundo imperialista donde ya no ejerza el pleno dominio, sino que éste sea compartido con otras potencias imperialistas.

Estas acciones de Trump, a la desesperada, al objeto de frenar y dañar las economías de sus contendientes, fundamentalmente China, no solo lesionan a éstos sino también lesionan, todavía más, a la propia economía estadounidense y, en general, deterioran todo el sistema económico imperialista y su propio orden imperialista, cuyas instituciones se está llevando el mismo Trump por delante. Y es que el imperialismo es uno solo, y todas las economías nacionales están entrelazadas con lo que la bancarrota de una potencia imperialista afecta al conjunto del sistema económico imperialista mundial.

El capitalismo putrefacto se ha visto con una nitidez enorme en las Bolsas de Valores del mundo, como montañas rusas de la especulación financiera y la putrefacción, perdiendo billones de dólares y rebotando después revalorizándose las acciones ayer devaluadas dejando, bien claro, que el capital de las empresas que cotizan en dichos mercados es ficticio, al igual que el carácter putrefacto y parasitario del capitalismo. Bolsas de valores donde se estafan a millones de obreros a los que los estados burgueses conducen las pensiones de éstos y que, cuando se producen vaivenes, y bajadas de las acciones en las que se invierten esos dineros se evaporan o, mejor dicho, pasan a los bolsillos de los grandes capitalistas arruinando a grandes masas de proletarios.

EEUU está perdiendo la hegemonía con China en el terreno económico y, por ello, el uso de los aranceles para debilitar a China y para tratar de atenuar su balanza comercial deficitaria en torno al 5% de su PIB de media anual en los últimos 25 años, constatación también de su declive.

EEUU para tratar de salvar su quiebra económica ha gastado, y sigue gastando, ingente cantidad de dinero en la guerra; ha sacrificado a sus socios más arrastrados y reaccionarios como la UE, a la que ha destrozado económicamente y, consecuentemente, también se ha debilitado la propia potencia imperialista estadounidense. La política de Trump no sólo acelera el declive de dicha potencia criminal, sino que también produce cambios geopolíticos que, lejos de beneficiarle, lo que hace es que socios históricos suyos negocien y planteen acciones conjuntas con su enemigo chino, como por ejemplo, Japón y Corea del Sur.

La economía norteamericana está condenada a la devaluación, como consecuencia de la ingente cantidad de dinero ficticio creado en la última década, muy por encima del incremento de la producción, devaluando al dólar que, todavía se erosionará más con el cada vez menor uso en las transacciones comerciales y financieras de todos aquellos estados en la órbita china.

Pero EEUU no sólo tiene una situación económica de bancarrota, de retroceso geopolítico y comercial a nivel internacional, sino que las medidas que adopta para tratar de sostener su hegemonía le abren también, con mucha probabilidad, el frente más duro que va a tener que enfrentar, el interno. Los propios monopolios, como JP. Morgan, advierten de que el desarrollo de la política arancelaria impuesta por Trump conllevará un incremento de la inflación, del paro y una recesión económica que se produce en una sociedad fragmentada y enfrentada, donde la pobreza crece casi al 8% anual, donde prolifera la explotación infantil que ahora pretenden legalizar, donde un tercio de la población norteamericana no puede pagar una factura inesperada de 500 dólares, donde el pueblo trabajador no tiene acceso a la sanidad o, en todo caso, a una sanidad muy deficiente, que el 33% de los trabajadores norteamericanos no podrán jubilarse pues no tienen ahorros para ello, siendo un polvorín que una situación de recesión económica puede hacer estallar por los aires y avivar otros conflictos latentes como el de la secesión de estados como, por ejemplo, se podría dar en estados como Alaska, Texas o California.

Los propios imperialistas reconocen el fracaso del capitalismo y que éste no ha funcionado, ni funciona, sino que lo que genera es desigualdad. Larry Fink en su carta a los socios de Blackrock de marzo de 2025 reconoce que “el capitalismo funcionó, solo para muy poca gente” y que “hoy en día, muchos países tienen economías gemelas e invertidas: una donde la riqueza se construye sobre la riqueza; otra donde las dificultades se construyen sobre las dificultades. Esta división ha transformado nuestra política, nuestras políticas, incluso nuestra percepción de lo posible. El proteccionismo ha regresado con fuerza. La suposición tácita es que el capitalismo no funcionó y es hora de probar algo nuevo.

Lo único que los imperialistas pueden ofrecer al proletariado es muerte, pobreza, desigualdad y guerras. Por ello, la única salida que tenemos los proletarios del mundo es organizarnos, es el fortalecimiento del movimiento comunista en los países y a nivel internacional, y derrocar revolucionariamente a los estados burgueses, construyendo el socialismo e imponiendo la dictadura del proletariado. Hoy, más que nunca, está vigente la consigna ¡Socialismo o Barbarie! O construimos el socialismo y exterminamos al imperialismo o la humanidad corre el riesgo de perecer.

 

Madrid, 11 de abril de 2025

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




¡Qué no te engañen! El proletariado sólo tiene una salida: La Revolución Socialista

Hace unos días, todo el mundo pudo presenciar el sainete representado por dos criminales y enemigos de la humanidad – los fascistas Zelenski y Trump – en el que acreditaron que les importan un soberano pimiento las pérdidas de vidas humanas, que lo único que les preocupa en este mundo imperialista son los intereses de los monopolios, de la élite burguesa.

Trump y Vance le señalaron al nazi Zelenski una gran verdad: su problema en el reclutamiento para sostener la guerra interimperialista que lleva a cabo, como punta de lanza del bloque imperialista de la OTAN contra Rusia. Un reclutamiento que se fundamenta en secuestrar y enviar a la fuerza a los hijos de la clase obrera y mandarlos al frente a morir, para matarse contra sus hermanos mientras los hijos de la burguesía derrochan riqueza dentro y fuera de Ucrania.

Sin duda alguna, el estado ucraniano es un estado fascista que lleva asesinando a su pueblo desde el año 2014, que debe ser derrocado y sus dirigentes ejecutados. Un estado al servicio del imperialismo norteamericano y sus aliados, que abrazan la reacción mundial. Y esto es tan cierto como que la guerra entre Rusia y la OTAN en suelo ucraniano y también ruso, en absoluto nada tiene que ver con la pretensión indicada por Putin de “desnazificar” Ucrania.

Dicho conflicto bélico es la continuación, por otros medios, de la guerra comercial y económica librada entre EEUU y China, entre el bloque de los BRICS y el imperialismo decadente norteamericano, entre el imperialismo emergente y decadente en la pugna que tienen por conquistar la hegemonía dentro del orden imperialista.

Y en esa guerra, tanto el imperialismo norteamericano como fundamentalmente sus aliados de la UE, están siendo derrotados y muestran su declive. La reunión del pasado día 28 de febrero dejó bien claro lo expresado aquí. La paz que plantea el fascista Trump es la apropiación de las tierras raras que quedan en territorio controlado por el estado ucraniano por parte de los monopolios norteamericanos, o lo que es lo mismo, un reparto de Ucrania con Rusia, que se quedaría con el Donbass – donde están los mayores yacimientos de minerales y de tierras raras – y Crimea.

La potencia más asesina y criminal que ha parido la historia, EEUU, cambia la táctica respecto a Ucrania. La administración del corrupto Biden consideraba necesario debilitar a Rusia para debilitar a los BRICS y, consecuentemente, a China. A ello hay que unirle los intereses de la familia Biden en Ucrania, con los negocios sucios de Hunter Biden en dicho país, que desencadenaron el Ucraniagate por el que Trump fue debilitado ante las elecciones de 2020 que perdió. Trump ahora pasa factura a Zelenski y, además, cambia la táctica buscando un reparto del pastel ucraniano con Rusia, restablecer la normalidad y relaciones con Rusia al objeto de distanciarla de China, a la que realmente Trump considera su verdadero rival y, de paso, debilitar todavía más económica y políticamente a la UE, que abiertamente se ha posicionado contra Trump y en favor de la candidata republicana.

La administración de Trump es consciente de que sus intereses se juegan en apropiarse plenamente de los recursos energéticos del continente americano y en la región indo-pacífica y lo que está haciendo es lo que en términos económicos capitalistas supone una desinversión de la OTAN para fortalecer sus posiciones en AUKUS. La OTAN nació para que el imperialismo norteamericano combatiera y contrarrestara a la URSS en Europa en su cruzada anticomunista y AUKUS ha nacido para jugar el mismo papel hoy contra China en el continente asiático y tratar de que perdure la hegemonía norteamericana.

Sin duda, este hecho acredita cómo el imperialismo norteamericano se debilita más, hundiendo a su aliado incondicional y rastrero como es la UE. Pero con ese hundimiento también se debilitan los propios EEUU. La UE económicamente cada vez pinta menos en el concierto mundial, la industria cada vez se halla más debilitada y, ahora, con la dialéctica expresada, para defender sus posiciones imperialistas la UE se ve obligada a incrementar el gasto militar, habiendo presentado la fascista Von der Leyen el pasado día 4 de marzo un Plan para reforzar la industria militar europea por el que pretende movilizar 800.000 millones de euros, o lo que es lo mismo, militarizar la economía, a la par que roban a la clase obrera los servicios públicos como la sanidad, la educación o las  pensiones.

El imperialismo es la guerra y mientras la clase obrera no se levante contra los estados imperialistas y se organice la revolución proletaria para derrocar el capitalismo y construir el socialismo, lo que le espera a la clase obrera es la miseria y ver, al igual que acontece en Ucrania, cómo arrebatan a los hijos de la clase obrera y los mandan a morir a la guerra imperialista para llenar los bolsillos de los monopolios y reajustar la fuerza productiva a los intereses del capitalismo por la vía de la matanza de obreros, la guerra.

Los oportunistas, farsantes que dicen ser comunistas pero que abrazan a potencias imperialistas e, incluso, son fascistas enmascarados, indican a la clase obrera que Rusia no es imperialista al objeto de posicionarse contra la propia UE o EEUU. Sin duda, los comunistas debemos posicionarnos en contra de la UE, de la OTAN y de los EEUU, pero no debemos engañar al proletariado. El proletariado es único, es internacionalista, y tan nocivo como para el proletariado en España es el Estado fascista español como para el proletariado ruso es el Estado ruso, un estado ultranacionalista y antiobrero. La situación, no sólo en Rusia sino en las diferentes naciones que componían la antigua URSS, es de condena y opresión inmisericorde contra la clase obrera, donde se detiene y reprime a la disidencia proletaria, a los marxista-leninistas; el nacionalismo se extiende por todas las repúblicas exsoviéticas, la medicina pública ha sido liquidada y sólo tienen derecho a una sanidad de calidad las élites burguesas que pueden sufragarse una determinada sanidad privada, donde el sistema público de educación cada día es peor, siendo endémica la corrupción.

La única salida que tiene el proletariado es romper la cadena imperialista, no perpetuarla. Para ello hacemos un llamamiento al proletariado consciente a engrosar las filas del PCOE para combatir al oportunismo y al imperialismo. Sin el fortalecimiento del partido leninista la clase obrera está indefensa y a merced de la burguesía. Y en estos momentos de declive del imperialismo, donde la lucha ideológica es la que prepondera en la lucha de clases, para combatir el veneno ideológico burgués del fascismo y del nacionalismo con el que confrontan y dividen al proletariado, es fundamental enarbolar el principio del internacionalismo proletario y su implementación organizativa en una Internacional Comunista que englobe al movimiento comunista internacional en base a un programa que conduzca a la Revolución Proletaria Mundial, un Partido Leninista Internacional donde el movimiento comunista de cada estado sean brazos de ese Partido Único Mundial, al objeto de fusionar al Movimiento Comunista mediante la conjugación del internacionalismo proletario y el centralismo democrático y dotando de homogeneidad ideológica y práctica a los comunistas a nivel mundial.

El imperialismo se halla en bancarrota y sólo nos puede proporcionar muerte y miseria. La única salida es la Revolución Proletaria, es alzarnos contra la burguesía y sus estados en todos los rincones del planeta.

 

¡FUERA DE LA OTAN Y DE LA UNIÓN EUROPEA!

¡POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA, ROMPAMOS LOS ESTADOS CAPITALISTAS Y ALCÉMONOS CONTRA ELLOS!

¡POR LA INTERNACIONAL COMUNISTA, POR EL SOCIALISMO!

 

Madrid, 10 de marzo de 2025

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)