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La militarización de la economía

Lenin analizaba en su obra “Imperialismo, fase superior del capitalismo” (1916) la nueva etapa en la que entra el capitalismo, el imperialismo. Sus rasgos característicos son la concentración de la producción y el capital, que da origen a monopolios, la fusión del capital bancario e industrial, creando una oligarquía financiera, la importancia creciente de la exportación de capital y la formación de asociaciones internacionales de monopolios que se reparten el mundo y que, una vez repartido entre las grandes potencias capitalistas, no tienen otra salida que la guerra de rapiña hacia un nuevo reparto del mundo.

En el caso del estado español podemos observar la decadencia del capitalismo por la militarización de la economía, rasgo común de todas las economías capitalistas que han entrado en esta fase. Trump, el gorila rubio, amenaza con dejar fuera de la defensa conjunta al estado español si no alcanza un 5% del PIB en armamento para los próximos cinco años y su palabra es ley por mucho que se disfrace con discursos de disidencia controlada. Esto implica que la producción, el dinero público, la investigación científica, la sanidad, la educación y las pensiones, en fin, todo el sector público se subordinará a las necesidades de la guerra en un futuro próximo. Se habla de recortar un 40% las pensiones para alcanzar el objetivo que le marcan y la adaptación de la economía para sostener el esfuerzo militar a costa de reducir la esperanza de vida de la clase obrera.

Para la burguesía, la militarización de la economía mata dos pájaros de un tiro. El objetivo, aparte de repartirse el botín de la rapiña, es reducir el número de obreros y su esperanza de vida, debido, aparte de la guerra, al desarrollo tecnológico y la automatización que eleva exponencialmente el ejército industrial de reserva hacia el genocidio de amplios excedentes de población que no podrán introducirse jamás en el circuito productivo.

El imperialismo, que muestra a las claras la faz asesina, fascista y perversa de la burguesía, es para Lenin la fase final del capitalismo, marcada por la dominación de los monopolios y el capital financiero, que prepara las condiciones para su crisis total y para la revolución socialista. En este momento el imperialismo convive con una economía planificada y centralizada para evitar lo inevitable, las crisis cíclicas de sobreproducción. El síntoma más evidente es que la economía capitalista actual sólo puede crecer por la creación de servicios y gestión y no le queda otra que destruir para apropiarse de nuevos mercados y reconstruir. En su discurrir ha cumplido con todas sus misiones históricas, revolucionar los medios de producción que, unido a la planificación y centralización del proceso productivo, corresponden a unas relaciones de producción superiores, las socialistas.

Una vez cumplido estos objetivos, la burguesía ha pasado a ser una clase totalmente parasitaria y que sólo puede ofrecer muerte y exterminio a la humanidad internacional, esto es la clase obrera, y también es la antesala de la revolución socialista. La burguesía sólo puede ofrecer ya guerra, miseria y destrucción. Es más que nunca esencial derrocarla y se le ha de combatir en varios frentes, convirtiendo las guerras imperialistas de rapiña en guerras civiles revolucionarias y, también, derrocándola en tiempos de paz mediante su herramienta de choque y vanguardia obrera, el partido comunista.

El PCOE, fiel a la ciencia del marxismo-leninismo, denuncia que la inmovilidad de la clase obrera sólo le traerá el expolio y la guerra y por eso le llama a construir la revolución organizándose en nuestro partido. El socialismo es históricamente inevitable por las características que toma el modelo de producción, pero no nos caerá del cielo, tendremos que conquistarlo. Para ello debemos derrocar a la burguesía en su fase actual, imperialista, asesina y abiertamente fascista, hacia un modelo productivo que garantice la paz mundial y la apropiación social del trabajo social. En esta tesitura nos vemos y la militarización de la economía es un síntoma terminal de la decadencia e inutilidad de la clase explotadora. Por eso te llamamos a unirte a nuestras filas y combatir a la guerra imperialista, la miseria y la explotación.

 

¡Obrero, estudiante, campesino, únete al PCOE!

¡Por la destrucción del imperialismo!

¡Socialismo o barbarie!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




En solidaridad con el sindicato italiano USB

Toda acción realizada por la clase obrera en defensa real de sus intereses, o simplemente por solidaridad hacia el proletariado que se encuentra en otros países, genera una reacción represiva de la burguesía. No puede ser de otra manera, puesto que todo lo que intente empujar la estrechez de los márgenes tolerados por la clase dominante puede amenazar la estabilidad de dicho dominio de los explotadores.

Tal es el caso de Italia. El 3 de octubre los trabajadores salieron a las calles a protestar por la inacción del Estado a la hora de defender a quienes se encontraban en la Flotilla Global Sumud y fueron secuestrados por los sionistas, pero también se manifestaron para exigir el fin del genocidio. Fue una huelga general convocada por Unione Sindacale di Base (USB), sindicato que está siendo acusado por el Estado porque, según las instituciones, no se ha cumplido el preaviso de diez días obligatorio cuando la huelga no trata de defender derechos constitucionales. Por su parte, USB ha dejado claro que sí defienden dichos derechos porque se trataba de exigir la protección de ciudadanos italianos, así como acciones contra un genocidio en el que el Estado italiano es cómplice.

En cualquier caso, USB ya ha protagonizado movilizaciones de masas en el país, llamando a los trabajadores a manifestarse contra el genocidio y participando decenas de miles de obreros en septiembre. Dado que tiene influencia y puede convertirse en un símbolo de lucha en respuesta a la situación miserable que atraviesa la clase obrera, la represión y la difamación es la táctica de la burguesía para deslegitimar la lucha, agotarlos con sanciones y procedimientos legales, intentando generar rechazo y miedo en los trabajadores que lleguen a admirar la fuerza del sindicato. Quienes acusan a USB son, en realidad, aquellos que han facilitado el genocidio con su armamento y apoyo a Israel; son quienes transfieren cada vez más recursos a la terrorista OTAN deteriorando los recursos públicos. Son, en definitiva, los criminales que pisotean la vida de la clase obrera cada día y pretenden extraer hasta la última gota de sangre de nuestra clase, dispuestos a enviar al proletariado a la muerte cuando sea necesario.

Los capitalistas colocan en el tablero el fascismo porque su sistema se resquebraja. Necesitan torcer las ansias de lucha del proletariado y colocar muros en su camino constantemente, causando agotamiento y desesperanza, a la vez que atomizan y recogen el hastío de los más atrasados ideológicamente para legitimar la mayor reacción, la mayor deshumanización. Aunque ya no existe la URSS para enfrentar al imperialismo, la irremediable crisis del capital pone contra las cuerdas a los explotadores. Por un lado, deben buscar desesperadamente fórmulas para que no se derrumbe su base económica, como son la guerra interimperialista y el control político y de los recursos del Sur Global. Por otro lado, deben enfrentar las consecuencias de la miseria que conlleva la fase monopolista, y cuanto más capital concentra un puñado de parásitos, mayor miseria para quienes producen toda la riqueza, y es por ello que la clase obrera no tiene más remedio que salir a las calles a combatir.

El Partido Comunista Obrero Español se solidariza con USB, pues está siendo perseguido por allanar, con sus acciones, el terreno a futuras protestas y movilizaciones proletarias, a la par que está ensanchando la musculatura del proletariado mediante el desarrollo del sindicalismo de clase en el país transalpino. Solo el proletariado organizado contra el capital puede poner fin a la barbarie y la miseria generadas por el capitalismo que hoy vive días que ya no le corresponden. Más allá de la imprescindible herramienta que suponen los sindicatos, no debemos olvidar que cada paso hacia la defensa de nuestros intereses, de nuestra clase, amenaza a los intereses de la burguesía, de los explotadores. Es por ello que todo aquello que sirva como facilitador de la lucha de clases y pueda elevar la conciencia de clase, potencialmente construye el camino que debe romper, en última instancia, con las restricciones que impone la criminal burguesía. La meta no debe ser otra que la construcción del socialismo, y eso pasa por todas las acciones que estén a nuestro alcance y tengan como objetivo la lucha sin cuartel contra la burguesía; la toma del poder por parte de la clase obrera.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del PCOE




La bancarrota del imperialismo norteamericano y la guerra

Pasados unos días de la “huelga general” contra el genocidio palestino, el estado fascista de Israel sigue asesinando a palestinos en Gaza y en Cisjordania. El “Plan de Paz” para Gaza de Trump, aplaudido por los medios de manipulación de masas y sus sicarios opinadores – llamados tertulianos – para engañar al proletariado, no es más que el certificado de exterminio del pueblo palestino emitido por EEUU, con el aplauso de sus esbirros, para saquear Gaza – sus yacimientos petrolíferos – y hacer que el yerno de Trump, la familia Blair y una pléyade de capitalistas se hagan de oro gracias a megacontratos urbanísticos que harán de Gaza un títere de EEUU y para otorgar impunidad a los responsables del genocidio. Coparticipes de dicho crimen fueron los gobiernos como el de Egipto, Qatar, Turquía, Arabia Saudí, EAU, Pakistán, Jordania o Indonesia, y testigos del mismo los lacayos norteamericanos, y cómplices del genocidio sionista contra el pueblo palestino, entre los que se encuentra el Estado español y el resto de estados de la UE y, también, Gran Bretaña.

En la misma semana, Trump cerraba un próximo encuentro con Putin en Budapest para explorar la posibilidad de tratar de cerrar la guerra entre Rusia y Ucrania, a la par que se reunía con la marioneta fascista de Zelenski para aleccionar a este sobre la posición norteamericana para tratar de que se cierre la guerra.

Unos EEUU que, a pesar del negocio redondo que le está proporcionando la guerra ruso-ucraniana – puesto que no solo se está lucrando con la venta del GNL a un precio muy superior al que proveía Rusia, convirtiéndose en el principal proveedor de la UE, sino también con las armas que está colocando a Ucrania pagadas por los contribuyentes de los estados miembros de la UE – tiene necesidad de cerrar frentes para abrir guerras en otros puntos del mundo – tanto en América Latina como contra China fortaleciendo posiciones, y armando, tanto a Taiwán como Japón – para tratar de menguar la bancarrota económica y social que le asola.

EEUU tiene una deuda externa, con entidades financieras y estados que no son los EEUU, de 37 billones de dólares, de los que 9,2 billones vencen antes del 31 de diciembre de 2025, unido a la deuda “no financiada”, o lo que es lo mismo, cuyos acreedores son ciudadanos o entidades estadounidenses, que asciende a 104,6 billones de dólares. A ello hay que unirle los 18,39 billones de dólares de deuda de las familias. Una deuda no solo impagable, sino que acredita que EEUU es un estado económicamente en situación de quiebra, de default económico, al igual que su sociedad.

El estado federal norteamericano está cerrado ya que el Congreso no ha aprobado los presupuestos a Trump, por el momento. Por otro lado, los bancos regionales Bancorp y Western Alliance anunciaban el impago de dos préstamos vinculados a hipotecas basura, que recrudece la crisis financiera norteamericana desencadenada en 2023 con la quiebra de Silvergate Bank, Signature Bank y el Silicon Valley Bank, que va flechada hacia un crac financiero. El déficit comercial de EEUU, en julio de este año, ascendió a los 78.300 millones de dólares, hecho que implica que siga creciendo la deuda externa, insostenible, que el dólar como moneda global siga retrocediendo. La reindustrialización sin mano de obra – robotización – en EEUU prometida por Trump incrementaría los costes multiplicándose los índices de la deuda externa norteamericana.

Ante la situación terminal de la economía norteamericana, Trump está optando por depreciar el dólar para abaratar la deuda y para tratar de reducir el déficit comercial por la vía de incrementar las exportaciones, hacer que los tipos de intereses bajen para rebajar los intereses de la deuda, y proceder al rescate de empresas con dinero público a la par que se reducen los programas sociales. Estas medidas tienen sus efectos perniciosos ya que incrementarán la inflación, azuzarán mucho más la crisis política de la sociedad norteamericana, fortalecerán las monedas que compiten con el dólar a nivel mundial y exacerbarán, todavía más, la guerra comercial de EEUU con el resto de las potencias imperialistas. Por tanto, EEUU se encuentra en una situación económica que exhibe un estado de declive absoluto y, por cada medida que se ve obligado a adoptar para tratar de disminuir sus problemas económicos, lo que hace es acrecentarlos.

Esta situación de crisis terminal de la economía de EEUU también conlleva una crisis social y política. En EEUU se están confrontando aparatos estatales contra el estado federal, se están produciendo bloqueos institucionales y, como acontece en el imperialismo en que el estado tiende hacia la reacción, se judicializa la política teniendo un reflejo directo en el desprestigio de las instituciones burguesas y de desconfianza en el pueblo norteamericano que va en aumento. Ello se multiplica con la desigualdad social existente en EEUU, donde el 10% más rico concentra más del 70% de la riqueza del país, en la confrontación entre las ciudades y las zonas rurales, así como la cuestión de discriminación por cuestión de raza. Un caldo de cultivo que aboca a EEUU a la confrontación civil ya que el pueblo ya se ve obligado a confrontar de una manera más abierta al fascismo instalado en el estado.

Esta situación empuja a EEUU a la guerra imperialista, a la guerra para saquear y someter a los pueblos. Ya Trump, cuando accedió al gobierno, planteó que el continente americano – desde Canadá (a quien planteó que se anexionara a EEUU) al Polo Sur – debía estar bajo el dominio norteamericano y ser saqueado por dicha potencia, también mostrando sus apetencias sobre Groenlandia.

Trump, abrazando la Doctrina Monroe, considera que el continente americano es propiedad de los imperialistas norteamericanos y necesita disponer de todos los recursos y riquezas de las diferentes naciones de dicho continente. Un continente americano donde la presencia de China hace que EEUU retroceda. China es el primer socio comercial de las economías más potentes de América Latina como Brasil, Argentina, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Colombia, Chile o Perú, ascendiendo la cifra de negocio con dicho continente en 2024 a 518.470 millones de dólares.

El continente americano es la constatación del declive imperialista norteamericano, donde China, y BRICS, ganan peso en detrimento de EEUU. El triángulo del litio – Chile, Bolivia y Argentina – concentra el 70% de las reservas de litio del mundo, metal esencial para la construcción de baterías. Por otro lado, Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo y la octava mayor reserva de gas, así como importantes yacimientos de oro.

Esta es la verdadera razón, la bancarrota económica del imperialismo gringo y la necesidad de robar por la fuerza la riqueza de otros pueblos, por la que el genocida estado norteamericano ha enviado barcos de guerra contra Venezuela, estando decidido a iniciar una guerra contra Venezuela, como lo acredita la autorización del asesino de Trump para que la CIA realice operaciones agresivas en el país de Chávez  y, también, contra Colombia y, sin lugar a dudas, posteriormente, no dudarán en arremeter contra Cuba, algo que ya están haciendo recrudeciendo el bloqueo, que es un acto de genocidio que el estado norteamericano perpetra desde hace más de 60 años y que le ha costado a Cuba más de 1,5 billones de dólares.

Por otro lado, EEUU hará lo indecible porque la extrema derecha alcance el poder en Brasil el próximo mes de octubre de 2026, como está haciendo todo para sostener al gobierno fascista de Milei en Argentina, al objeto de desbancar a China como máximo socio comercial, así como socavar la influencia financiera de China en Argentina. Un Milei que ha demostrado lo que se esperaba de él, un vulgar ladrón fascista que ha enriquecido al capital financiero y que ha masacrado al pueblo argentino, pretendiendo entregar la riqueza argentina a EEUU. Sin embargo Argentina, a pesar del dinero que EEUU ha inyectado en el país para salvaguardar los intereses de los monopolios norteamericanos a través del préstamo del FMI de 20.000 millones de dólares en abril, de un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de 500 millones de dólares, y de la injerencia en los comicios de octubre mediante la suscripción de un acuerdo de estabilización cambiaria de 20.000 millones de dólares y del compromiso de Bessent y Trump de hacerse cargo de todo lo que sea necesario para sostener al estado, comprueba que los efectos de todas esas acciones no sirven para sostener el cambio entre el peso y el dólar, de tal modo que toda la propaganda y dinero norteamericano no están sirviendo para evitar la bancarrota de la economía de Argentina demostrándose la debilidad, tanto del dólar, como del gobierno norteamericano para sostener económicamente a Argentina y, consecuentemente, retratándose, nuevamente, el declive económico norteamericano.

EEUU, y sus socios imperialistas, han apostado todo al fascismo como único salvavidas, y morirán matando. Todo lo que brota de “occidente” está putrefacto y está preñado de fascismo. Pero, por más guerras que hagan, el sistema económico imperialista no podrá sostenerse pues es inviable, vive en días que ya no le corresponden. La única salida del imperialismo es asesinar y robar sin piedad, es masacrar al proletariado, sojuzgar a los pueblos del mundo y, aún y así, a cada paso que da la robotización niega más el capitalismo y sienta las bases materiales para que el mundo entierre la formación socioeconómica capitalista y alumbre la socialista.

La revolución socialista, objetivamente, ya está lanzada, sin embargo, es necesario que la clase obrera tome conciencia de ello para hacer lo que le corresponde, apuntillar al capitalismo, mandarlo al estercolero de la historia y construir el nuevo mundo, el socialismo.

El imperialismo hoy es el mayor peligro que tiene la humanidad para su supervivencia, y EEUU que lleva más de medio siglo siendo el mayor enemigo de ésta, en su declive imperial no tiene más salida que sojuzgar a los pueblos y arremeter sin piedad contra el proletariado, como está haciendo con los trabajadores inmigrantes.

Únicamente el proletariado organizado y dirigido por el movimiento comunista, armado con el marxismo-leninismo, puede acabar con esta barbarie acabando con el imperialismo que lo genera. Cuanto más tardemos los comunistas en articular una salida organizativa y política revolucionaria al proletariado, más sangre inocente se derramará. ¡Para que el género humano pueda vivir el imperialismo debe morir!

El Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento al pueblo a la organización revolucionaria contra el capitalismo y su Estado, hacemos un llamamiento a engrosar las filas del Partido. Asimismo, nuestro Partido envía todo nuestro internacionalismo proletario con el pueblo venezolano y todos aquellos pueblos que están siendo agredidos por el imperialismo, apelamos a su organización y unidad para repeler la agresión norteamericana, agresión que repudiamos y rechazamos. EEUU y los imperialistas son enemigos jurados de la humanidad y, consecuentemente, luchar contra el imperialismo sin cuartel, en todos los terrenos, construyendo la revolución socialista, es la mayor acción de humanismo que el proletariado puede realizar.

 

 ¡MUERTE AL IMPERIALISMO!

¡CONSTRUYAMOS LA REVOLUCIÓN PROLETARIA, CONQUISTEMOS EL SOCIALISMO!

¡PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS!

 

Madrid, 25 de octubre de 2025

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El imperialismo y Palestina

Por mucho que los medios de comunicación de masas del capital se empeñen en ubicar el inicio del conflicto palestino-israelí hace dos años, con el ataque contra población civil en territorios ocupados ilegalmente por los colonos judíos, éste es consecuencia del proceso de descolonización británica de la zona dictado por el imperialismo donde Europa vio en el sionismo, como variante del fascismo que es, la fórmula para resolver la cuestión judía en Europa, o lo que es lo mismo, construir un estado sionista donde poder enviar a los judíos ya que los capitalistas europeos eran, y son, profundamente fascistas. En los últimos dos años y para legalizar el genocidio, el estado de Israel se ha servido de Hamas, organización a la que ha financiado, y que con sus acciones ha contribuido tanto a dar cobertura a la agresión imperialista como a agravar el sufrimiento de la población palestina. En este genocidio contra el pueblo palestino Gaza se ha convertido en un gran campo de exterminio siendo el estado de Israel un fiel discípulo del III Reich nazi. Y en río revuelto, el estado sionista se convierte en el engarce del imperialismo de EEUU y de sus planes expansionistas en la región. Siempre bajo las más diversas excusas, EEUU ha invadido territorios, explotado recursos y suprimido culturas, imponiendo sus propios intereses pasando por encima de los pueblos, matando a sangre y fuego.

Así, el imperialismo impide que los pueblos decidan libremente su destino, perpetuando el expolio, la pobreza y el genocidio y, a lo largo de la historia, se convierte en la principal fuerza que niega el derecho a la autodeterminación y a la propia supervivencia de la humanidad. Por lo tanto, combatir al imperialismo es una lucha por la dignidad, la justicia, la vida humana y su bandera de resistencia se llama socialismo. Para construir este dique, la clase obrera organizada debe trabajar hacia la construcción de la revolución proletaria mundial en lucha franca y abierta contra el imperialismo, y que en el caso del estado español nuestra clase obrera se encuentra subyugada bajo los mandatos de la UE y la OTAN.

Desde el PCOE nos solidarizamos con la lucha por la supervivencia del pueblo palestino de la bota asesina del imperialismo y preparamos nuestra labor internacionalista en la pelea contra nuestra propia burguesía.

 

¡Por un estado único palestino!

¡Por el fin de la agresión al pueblo palestino!

¡Por la muerte del imperialismo construyamos poder obrero!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Palestina retrata al imperialismo y su producto más nocivo, el oportunismo

El pasado lunes 29 de septiembre, el canalla que preside los EEUU, Donald Trump, corresponsable del genocidio perpetrado contra el pueblo palestino junto a Netanyahu y Biden, difundió un Plan sustentado en 20 puntos que garantiza el dominio norteamericano en la zona y la muerte del pueblo palestino.

Un Plan donde EEUU pondrá una serie de esbirros al servicio de los intereses estadounidenses, denominado “comité palestino tecnocrático y apolítico” que seguirá las órdenes dictadas por Trump que, a su vez, estará acompañado por criminales de guerra como Tony Blair y demás basura reaccionaria puesta por EEUU, al objeto de controlar completamente la zona, saquearla y establecerla como otra base geopolítica más de EEUU. Esto es el punto 9 del Plan de Trump. Aunque, mejor dicho, deberíamos señalar que es el Plan que satisface los intereses del capital anglo-norteamericano, estando detrás del mismo, por ejemplo, el Instituto Tony Blair para el Cambio Global (TBI) y Boston Consulting Group – consultora estratégica global vinculada a la Fundación Humanitaria de Gaza. Es por ello que Tony Blair se halla como valido norteamericano, no porque le importe en absoluto los designios del pueblo palestino, o de ningún pueblo del mundo, sino que lo que está haciendo es defender, en primera persona, los intereses económicos, inmobiliarios, de su familia en la zona de Gaza. Tanto Trump, como sus socios como es el caso de Blair, buscan enriquecerse exterminando a Palestina con un pelotazo inmobiliario – Riviera Trump sobre las ruinas de Gaza – así como apropiarse de los yacimientos petrolíferos existentes en la costa de Gaza.

Sin duda, la fase de demolición y genocidio de Gaza, diseñada por EEUU y ejecutada por el estado fascista de Israel, que es un títere yankee, ya realizada, debe dar paso al sometimiento y al pleno dominio norteamericano bajo un formato de tratado de paz, donde EEUU haga caja después del genocidio realizado. Esa es la pantalla que corresponde para EEUU, que de facto persigue hacer desaparecer a Palestina, o mejor dicho, los norteamericanos usarán a los palestinos que se queden – que serán los que necesiten, pues al resto o los habrá asesinado o expulsado – como mano de obra barata para hacer una colonia a la que, cuando los propios norteamericanos consideren, llamarán estado palestino (puntos 12 y 19 del Plan de Trump).

Por otro lado, el Plan de Trump no solo persigue borrar de la faz de la Tierra a Palestina, sino también otorgar la impunidad y amnistía a los dirigentes políticos del genocida y fascista estado de Israel, así como a sus aliados de Hamás, que han quedado totalmente retratados al aceptar este Plan que atenta contra la existencia de Palestina. Un Plan que niega en la práctica, y por completo, no solo la existencia de un estado palestino sino la existencia de palestina como pueblo. Pero es lógico, Hamás – al que Trump otorga rol de parte, excluyendo al pueblo palestino y su resistencia armada – ni representa al pueblo palestino y sus intereses políticos y económicos no se corresponden con los del pueblo palestino, siendo parte del entramado norteamericano en la zona – recordemos que Israel financió a Hamás – y en sus relaciones con Catar.

Esta propuesta de liquidación efectiva de Gaza, y también de Palestina, planteada por Trump ha sido muy bien recibida por el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez.

 

La socialdemocracia, como ala moderada del fascismo que es, se desenmascara apoyando la propuesta de Trump y el enriquecimiento de compañeros suyos como la familia Blair. Resulta que el estado palestino que defiende Sánchez es aquél dirigido desde Washington, donde los palestinos, a lo sumo, sean la mano de obra barata del negocio de la reconstrucción que llenará las arcas de los capitalistas norteamericanos y sus aliados, que necesitan destruir y saquear a los pueblos para tratar de eludir la bancarrota en la que se encuentran, labor que no les va a ser posible pues su declive es irreversible.

El destino que los imperialistas norteamericanos han escrito para Palestina es, por un lado, apropiarse de Gaza que se convierte en una colonia – incluso en un resort turístico – norteamericana, donde EEUU también se quedará con los yacimientos petrolíferos de Gaza y, consecuentemente, con el control de Gaza. Por otro lado, Cisjordania será pasto de la anexión a Israel al objeto de apropiarse de los recursos hídricos de dicho territorio, para nutrirse del recurso escaso del agua y para desarrollar infraestructura eléctrica – fuerza eólica – que proporcione a Israel tanto agua potable como electricidad. Y es así como, en la práctica, el imperialismo liquida absolutamente a Palestina y a su pueblo. ¡Esto es lo que apoya el presidente del gobierno español y, por tanto, el gobierno “más progresista de la historia”!

Los imperialistas, entre los que se encuentra el miserable presidente español, nuevamente demuestran que los pueblos jamás podrán emanciparse bajo el imperialismo y que hablar de autodeterminación en la formación socioeconómica imperialista es pura falacia pues son las potencias imperialistas los que dibujan las fronteras de los estados y constituyen los estados que les convienen en el mapa político del mundo. Ello se constata con nitidez en el punto 19 del acuerdo que plantea Trump, que señala “A medida que avance la reconstrucción de Gaza y se lleve a cabo fielmente el programa de reformas de la Autoridad Palestina [tecnócratas apolíticos bajo el mando de Blair y Trump], podrían darse finalmente las condiciones para una vía creíble hacia la autodeterminación y la creación de un Estado palestino, lo que reconocemos como la aspiración del pueblo palestino”. Esto es, que la “autodeterminación” del pueblo palestino no la harán los palestinos, sino que se la hará el presidente norteamericano desde la Casa Blanca en los términos que estimen Trump y compañía, como por ejemplo el bandido de Tony Blair. ¡Esto es lo que aplaude el presidente del gobierno español y el gobierno “más progresista de la historia”! Como se puede apreciar, el rostro de la socialdemocracia y del oportunismo es criminal.

Otro que ha aplaudido el Plan de Trump es el reaccionario de Carles Puigdemont, el mismo que traicionó el mandato del pueblo catalán en el referéndum del 1 de Octubre de 2017. Siendo el máximo traidor del derecho a la autodeterminación de Cataluña, donde dicho pueblo puso el cuerpo y votó en las urnas para conquistar su emancipación nacional mientras el presidente salía por patas hacia Bruselas en lugar de implementar el mandato de los catalanes, no es de extrañar que apoye una propuesta, como la de Trump, que niega en la práctica no solo el derecho a la autodeterminación de los palestinos, sino la existencia de la propia Palestina. Estos acontecimientos demuestran que, bajo el imperialismo, la lucha por la autodeterminación de las naciones oprimidas está indisolublemente unida a la lucha por el socialismo, que es la única manera con la que los pueblos oprimidos pueden emanciparse del imperialismo opresor que constituye el mayor peligro para la vida humana, para la humanidad.

Mientras tanto, en el estado español la clase obrera sale a la calle repudiando el genocidio que se perpetra en Palestina, repudiando la expresión criminal del imperialismo y sus efectos sobre Gaza. Sin embargo, el proletariado en el estado español, que repudia el genocidio producido, y que refleja una solidaridad internacional inherente a lo que es el proletariado, una única clase mundial, está siendo engañado por el oportunismo y la socialdemocracia, por los partidos que gobiernan y que apoyan al gobierno, así como los sindicatos manejados por el Estado y partidos que insultan al comunismo llevando en sus siglas la C de comunista. Sin duda, Netanyahu es un criminal, pero éste y el estado sionista existen como consecuencia de la existencia del imperialismo y, en particular, de la existencia de EEUU como caudillo del mundo y la situación de bancarrota económica en la que se encuentra.

Las fuerzas oportunistas parlamentarias que mantienen a un gobierno que está atentando contra los intereses del proletariado – manteniendo la ley mordaza y reprimiendo al pueblo cuando se moviliza, no dudando en enviar las tanquetas a obreros y estudiantes cuando se manifiestan por sus intereses de clase, encarcelando a artistas y comunistas, ampliando la edad de jubilación y recortando las pensiones de jubilación, manteniendo las políticas laborales impuestas por el corrupto lacayo de la Patronal de Rajoy, etcétera -, tratan de desviar la atención de sus corruptelas y los efectos perniciosos y empobrecedores de sus políticas económicas contrarias a la clase obrera, blanqueándose con el asunto de Palestina a la par que defienden de facto el intercambio económico y comercial con Israel, que reconocen de facto la soberanía de Israel sobre la Palestina ocupada – como se ha visto con el caso de la flotilla – y que aplauden el Plan de Trump para saquear y acabar con Palestina.

Por otro lado, la actuación de parte del movimiento comunista español está siendo vergonzosa, propia de traidores pequeñoburgueses que es lo que son. Quien mejor está ilustrando esto que decimos es el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) y los diferentes “partidos” que lo componen, no dudando en blanquear a la burguesía, a los partidos oportunistas que están en el gobierno, descollando esta forma traicionera de actuar en Valencia, Alicante o Canarias, tal y como nuestro Partido en Canarias denunció los pasados 9 de septiembre en comunicado “¿Apoyo a Palestina o instrumentalización del genocidio?” y 7 de agosto en el comunicado “La farsa del Estatuto de Neutralidad de Canarias”. Un Partido que engaña al proletariado indicando abiertamente que China es socialista cuando en China no sólo prevalece la propiedad privada sobre los medios de producción, sino que ésta es el segundo socio comercial más importante que tiene Israel – tras EEUU.

 

Como partido oportunista que es, el PCPE aparte de blanquear a los que son tan burgueses como ellos, los partidos del capital, de la “izquierda” del régimen heredero de Franco, engaña al proletariado blanqueando al imperialismo y a los imperialistas, como por ejemplo hacen con China, a la par que pregonan la consigna falsa, por idealista y desclasada, de “Desde el río hasta el mar, Palestina vencerá”.

Palestina jamás podrá vencer, ni ningún pueblo del mundo, si no se acaba con el imperialismo. Palestina jamás podrá vencer si se blanquea a los verdugos que masacran a Palestina, a los pueblos del mundo y, en definitiva, al proletariado que, realmente, es la humanidad. Cosas ambas que, por ejemplo, hace el PCPE – blanquear al imperialismo y a la burguesía -, profesando el oportunismo más asqueroso.

Para que Palestina pueda emanciparse, el proletariado debe organizarse y luchar por liquidar al imperialismo y desarrollar la Revolución Proletaria Mundial, imponiendo el socialismo. El proletariado en cada nación debemos de levantarnos contra los imperialistas autóctonos, integrados en el caso del estado español en la UE y militarmente en la OTAN, al servicio de los EEUU y del orden mundial imperialista. En el Estado español nos corresponde fortalecer el movimiento comunista dentro del estado, pero no para ir de palmeros con el PSOE, IU o Nueva Canarias como hace el PCPE, sino para ir en contra del Estado del capital, para derrocarlo y para desarrollar una lucha revolucionaria que ve en el oportunismo el mayor enemigo y el mayor freno para el desarrollo de dicha lucha.

Palestina, ni ningún pueblo del mundo, no puede vencer mientras el proletariado no derroque el imperialismo y al imperialismo se derroca estado a estado, y el proletariado no puede hacer eso mientras no se fortalezca el movimiento comunista desde unas posiciones revolucionarias y a la ofensiva.

Palestina no vencerá mientras el proletariado no cumpla con su deber histórico, derrocar a la burguesía y al imperialismo y construir el socialismo dirigido por el proletariado revolucionario y de vanguardia, la fuerza del movimiento comunista internacional armado del marxismo-leninismo. Luchar por la emancipación de Palestina y por el fin de la guerra imperialista se hace acabando con el imperialismo, rompiendo la cadena imperialista por los eslabones que sean necesarios, que traducido para el estado español, pasa por denunciar y combatir a muerte al oportunismo, fortalecer las filas del Partido y entroncarnos con las masas proletarias para que éstas constituyan sus órganos de poder y se confronten al estado burgués, para romper la cadena imperialista por nuestro eslabón y poner la riqueza del país al servicio del proletariado y de la revolución proletaria mundial.

 

¡ABAJO EL IMPERIALISMO Y EL OPORTUNISMO, QUE ES SU ARMA MÁS AFILADA CONTRA EL PROLETARIADO!

¡POR UN ÚNICO ESTADO PALESTINO SOCIALISTA DONDE CONVIVAN OBREROS DE CUALQUIER CREENCIA RELIGIOSA, POR LA DESAPARICIÓN DEL ESTADO FASCISTA DE ISRAEL!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 5 de octubre de 2025

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Global Sumud Flotilla: Solidaridad vs Internacionalismo

La Global Sumud Flotilla que partió desde Barcelona con una treintena de barcos ha tenido que regresar a causa de una tormenta en el litoral catalán. Una misión humanitaria que ha reunido a más de 300 “voluntarios y activistas internacionales” con el objetivo de romper por mar el bloqueo israelí y llevar alimentos y medicinas a la población palestina. Mientras se decide cuándo se retomará la marcha hacia Palestina, es preciso analizar la naturaleza de esta expedición.

La Global Sumud Flotilla es un claro ejemplo de que el internacionalismo proletario está en el corazón de las masas, de que el mundo está con Palestina, pues su causa es la del proletariado mundial en tanto el apoyo que reciben es la de los explotados y oprimidos del mundo. Por el otro lado, es evidente que el Estado genocida de Israel solo sostiene su barbarie por la complicidad de las fuerzas imperialistas y los intereses del complejo industrial armamentístico, que están de acuerdo con la política de exterminio y hacen que el gobierno de Netanyahu no tenga que enfrentarse a ningún juicio por crímenes de guerra pese a todas las atrocidades que comenten a diario.

Pese a las buenas intenciones de iniciativas como la mencionada, no podemos acabar con el genocidio palestino a través de la mera solidaridad. Es primordial unir a los trabajadores del mundo desde su nexo común, que es la clase social a la que pertenecen. Es natural que, ante las injusticias y las atrocidades que se están viviendo en Palestina, el pueblo manifieste detalles de internacionalismo proletario en forma de solidaridad internacional. No obstante, el internacionalismo proletario va mucho más allá, ya que el mayor acto de solidaridad posible sería derrocar a los gobiernos capitalistas y a las élites burguesas que están de acuerdo con el genocidio y que mantienen relaciones de cualquier índole con el Estado genocida de Israel.

La hipocresía antibelicista del eurocomunismo y la socialdemocracia se desenmascara rápidamente cuando, según datos de la propia Secretaría de Comercio, el Estado español es el país de la Unión Europea que más armas y municiones ha importado desde Israel durante el año 2025. Esa es la naturaleza cómplice del “gobierno más progresista de la historia” para con el genocidio palestino y la muestra clara de los crímenes que cometen organizaciones como el PCE contra los trabajadores del mundo.

La solidaridad internacional, como vemos con la participación en la Global Sumud Flotilla de auténticos oportunistas como Ada Colau, puede provenir incluso de fracciones de la pequeña burguesía y de políticos capitalistas, con acciones poco más que simbólicas que adolecen de una serie de limitaciones al no cuestionar las estructuras materiales que sostienen el capitalismo en su fase imperialista, al tiempo que obvia la lucha de clases como único motor de transformación histórica. Los comunistas no pretendemos quedarnos en la mera “presión diplomática”, queremos acabar con este sistema inhumano que se asienta en la opresión, la explotación, la guerra y la muerte.

Es ahí donde aparece el internacionalismo proletario como principio estratégico fundamental del movimiento obrero organizado, pues la clase obrera a nivel internacional tiene unos intereses comunes que chocan frontalmente y de forma irreconciliable con los intereses de la burguesía. No se trata únicamente de expresar nuestra negación hacia la barbarie del sistema, sino de avanzar de manera organizada en la lucha conjunta de todos los trabajadores del mundo contra el imperialismo y el modo de producción capitalista. Es ahí donde también debe aparecer la respuesta del proletariado israelí contra su propio gobierno, cuya misión ahora es respaldar la legítima defensa revolucionaria de todas las fuerzas que luchan contra el imperialismo israelí y sus aliados de la OTAN, especialmente a aquellas fuerzas comunistas que defienden la imposición de la dictadura del proletariado en la región.

La solidaridad puede ser un paso inicial de denuncia y de toma de conciencia para muchos, pero es insuficiente. Nuestra única alternativa es la vía revolucionaria, provocar un cambio en la correlación de fuerzas, apoyar la revolución socialista como base para la lucha de los pueblos oprimidos y pasar de la solidaridad al derrocamiento del sistema.

 

¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!

¡ABAJO EL ESTADO DE ISRAEL!

Madrid, 2 de septiembre de 2025

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Venezuela, en el punto de mira del imperialismo norteamericano

Sin duda alguna, el capitalismo se sustenta en la violencia, el saqueo, la explotación y el crimen, como lo acredita no solo su naturaleza sino la historia de la humanidad.

El capitalismo ha conducido a la humanidad a dos guerras mundiales y, en el declive del imperialismo norteamericano, éste lleva al mundo flechado hacia una nueva guerra mundial en su pugna con las potencias imperialistas emergentes que pretenden sucederlo arrebatándole la hegemonía.

Los imperialistas, durante décadas, señalaban que el mayor peligro para la humanidad era la existencia de la URSS, que amenazaba al mundo. Sin embargo, la historia ha demostrado con la implosión de la URSS, provocada por los imperialistas y sus agentes oportunistas en el interior del país de los soviets y patria del proletariado, que ésta no era el peligro para la humanidad sino todo lo contrario, era un instrumento al servicio de los pueblos oprimidos y del proletariado mundial para avanzar en cotas de libertad y de conquistas sociales y económicas. La patria del proletariado mundial, la URSS, era un contrapoder a la barbarie imperialista encabezada por los EEUU que se expande por el planeta.

Más de tres décadas después de la desaparición de la Unión Soviética hemos comprobado cómo el mundo hoy sí se halla en peligro de conflagración mundial donde se empleen armas atómicas, que ya se están usando con material nuclear empobrecido, habiendo sido asesinados millones de seres humanos inocentes a lo largo de todo este tiempo. Durante estas más de tres décadas se han sucedido guerras imperialistas, de rapiña, en Iraq, Afganistán, Libia, Siria, Somalia, Sudán, Yugoslavia, Ucrania, Palestina y se han sucedido golpes de estado pergeñados por la inteligencia de los estados imperialistas a lo largo y ancho del globo terráqueo; los mismos que no dudan en hacer actos terroristas de falsa bandera, hacer la guerra biológica o hacer sus grupos de mercenarios que visten como organizaciones terroristas, cuando los únicos terroristas que hay sobre la faz de la Tierra son los capitalistas. Sin ir más lejos, el pasado día advertía el diario fascista La Razón que “un informe norteamericano predice el resurgimiento del Estado Islámico en Europa”, formulación para justificar un mayor escoramiento de la política de los monopolios hacia la extrema derecha, de la extrema derecha en la que ya nos encontramos.

El fascismo hoy campa a sus anchas y es la única tabla de salvación que tienen los imperialistas, de hecho es el poder del capital financiero a nivel planetario como se comprueba con el inmenso campo de concentración y de genocidio que el imperialismo norteamericano, a través de su perro sionista, está perpetrando en Gaza; en los genocidios en forma de bloqueos económicos y comerciales contra el pueblo cubano o norcoreano; en la persecución a la clase obrera en EEUU, la UE y otros estados confrontando a la clase obrera, dividiéndola en base a la nacionalidad, cuando ésta es una única clase a nivel mundial y no tiene más patria que el socialismo, todo ello para sostener un sistema que se resquebraja a cada paso que avanza la técnica, la  automatización de la producción y la inteligencia artificial que niegan el capitalismo y sus relaciones de producción.

En la misma semana que en medios de comunicación americanos se reproducía la noticia de que “Estados Unidos registra récord de quiebras no visto desde la crisis del COVID-19” como consecuencia del incremento de las tasas de interés, la inflación y la incertidumbre de la política arancelaria, el fascista de Trump enviaba tres buques de guerra con 4.000 marines hacia las costas venezolanas.

Sin duda, la bancarrota económica de EEUU, y la consecuente necesidad de reordenar lo que considera su patio trasero, Latinoamérica, en la pretensión expuesta por Trump de adueñarse del continente tras su victoria electoral, es el motivo de esta agresión contra la República Bolivariana de Venezuela y al conjunto del continente americano. Y en este caso, el acceso a las reservas de petróleo y de gas venezolano es la causa magra de esta acción militar ofensiva y provocadora contra Venezuela y amenazante contra los pueblos. Por más que diga Trump que este movimiento atiende a combatir el narcotráfico, dicho argumento no se sostiene pues, si fuera así, lo primero que tendría que hacer es retornar los barcos hacia los EEUU pues es este país el centro neurálgico del lavado del dinero del narcotráfico mundial, fundamentalmente las ciudades de Miami y Nueva York, empleando para ello los mecanismos del sistema financiero estadounidense, descollando las criptomonedas y, posteriormente, podría mandar dichos barcos de guerra hacia la Casa Rosada argentina, cuyo inquilino, el ladrón de Javier Milei, no ha dudado en estafar con la criptomoneda Lybra, así como blanquear las comisiones, o coimas, procedentes de la corrupción, incluidas las provenientes del narcotráfico, que en Argentina con un gobierno fascista títere de EEUU y de Israel ha encontrado un lugar donde desarrollar y blanquear los capitales, al igual que el crimen organizado.

El imperialismo hoy es el mayor peligro que tiene la humanidad para su supervivencia, y EEUU que lleva más de medio siglo siendo el mayor enemigo de ésta, en su declive imperial no tiene más salida que sojuzgar a los pueblos y arremeter sin piedad contra el proletariado, como está haciendo con los trabajadores inmigrantes.

Únicamente el proletariado organizado y dirigido por el movimiento comunista, armado con el marxismo-leninismo, puede acabar con esta barbarie acabando con el imperialismo que lo genera. Cuanto más tardemos los comunistas en articular una salida organizativa y política revolucionaria al proletariado, más sangre inocente se derramará. ¡Para que el género humano pueda vivir el imperialismo debe de morir!

El Partido Comunista Obrero Español hace un llamamiento al pueblo a la organización revolucionaria contra el capitalismo y su Estado, hacemos un llamamiento a engrosar las filas del Partido. Asimismo, nuestro Partido envía todo nuestro internacionalismo proletario con el pueblo venezolano, apelamos a su organización y unidad para repeler la agresión norteamericana, agresión que repudiamos y rechazamos. EEUU y los imperialistas son enemigos jurados de la humanidad y, consecuentemente, luchar contra el imperialismo sin cuartel, en todos los terrenos, construyendo la revolución socialista es la mayor acción de humanismo que el proletariado puede realizar.

 

¡MUERTE AL IMPERIALISMO!

¡CONSTRUYAMOS LA REVOLUCIÓN PROLETARIA, CONQUISTEMOS EL SOCIALISMO!

¡PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS!

 

Madrid, 25 de agosto de 2025

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La cumbre de Alaska desde la perspectiva revolucionaria

Donald Trump y Vladímir Putin, dos de los máximos representantes de los bloques imperialistas que hoy se disputan el dominio del mundo, se reunieron en la base de la Fuerza Aérea Elmendorf-Richardson, en Anchorage, Alaska, con el objetivo de acercar posturas sobre la guerra en Ucrania.

Tras una reunión de tres horas a puerta cerrada, parece que la promesa electoral trumpista de pacificar Ucrania se cumplirá. No obstante, el líder ruso salió visiblemente fortalecido del encuentro, mientras que las posiciones europeas de una paz sin consecuencias para el Estado fascista ucraniano se encuentran cada día más arrinconadas. Después de tres años y medio de guerra, la Federación de Rusia controla alrededor del 20% del territorio de la actual Ucrania, aunque con una lentitud mayor a la esperada por las organizaciones socialchovinistas y prorrusas que auguraban un paseo militar.

Las pérdidas territoriales de Ucrania son un tema prácticamente tabú para las fuerzas europeas. Sin embargo, para Rusia son un puntal de las negociaciones con Donald Trump para asegurar una zona de defensa frente a la expansión de la OTAN hacia el este. A pesar de las medidas económicas abiertamente hostiles contra Rusia y los intentos de aislarla internacionalmente, la realidad es que el conflicto ucraniano hoy causa más quebraderos de cabeza a las potencias occidentales, y ha provocado auténticos conflictos internos en países como Francia y Alemania que observan desalentados como un simple acuerdo de alto el fuego es una quimera.

En este escenario, Ucrania sería la gran perdedora de la guerra al asumir el fin de su control definitivo de Crimea, la zona del Dombás y el fracaso de su intento de adherirse a la OTAN. Durante estos tres años y medio, Ucrania ha masacrado a sus obreros, que han sido secuestrado por dicho Estado fascista para mandarlos a morir al frente. Rusia, como la otra cara de este conflicto, ha defendido constantemente el interés de sus monopolios y el control de unos territorios ricos en tierras raras, a la par que ahoga a la clase obrera rusa y reprime al movimiento comunista.

Los Estados Unidos, que hipócritamente tratan de disfrazarse como mediadores de paz, buscan acabar con el conflicto en Ucrania para centrar todos sus esfuerzos contra China y bascular sus recursos, pues su maltrecha economía no puede sostener dos frentes en estos momentos de quiebra interna. A la vez, el acercamiento con Rusia de la administración trumpista busca erosionar la relación entre China y Rusia. No obstante, EEUU ya muestra su patente debilidad sentándose a negociar. Lo que a la par demuestra que lo que lleva aconteciendo en Ucrania desde febrero de 2022 es una guerra genuinamente imperialista entre Rusia y la OTAN. También queda patente que en Ucrania manda todo el mundo excepto el pueblo ucraniano. El país no tiene soberanía en absoluto sobre la guerra que se está librando en su propio territorio y es por ello que ocupa un rol secundario en las negociaciones de paz. Ucrania es el mayor ejemplo de que hoy los pueblos están totalmente cautivos y no existe el derecho a la autodeterminación bajo el yugo del imperialismo.

En este contexto, vemos como es Rusia quien está imponiendo las condiciones para finalizar el conflicto, erosionando la OTAN y las relaciones entre EEUU y la Unión Europea, ergo está erosionando la unidad del imperialismo occidental y ganando la guerra en el ámbito militar, económico y político. Sin embargo, su discurso de operación especial “contra el fascismo” se derribará en el mismo momento que se firme la paz, pues si de verdad se quisiera acabar con el fascismo habría que acabar por tanto con las condiciones que iniciaron la guerra y le dieron origen, y no solo con el gobierno de Zelensky.

Las reuniones que se han realizado entre Donald Trump y Vladímir Putin, así como las posteriores reuniones con Zelensky y distintos mandatarios europeos, no son más que un reflejo de las pugnas interimperialistas que se desarrollan en la actual fase de decadencia del capitalismo. Trump no busca garantizar la paz, sino salvaguardar la hegemonía de su burguesía monopolista frente al avance de otras potencias y apuntalar sus intereses en Eurasia. Putin, como representante de la oligarquía financiera y de los monopolios rusos, trata de defender sus esferas de influencia frente al cerco creciente de la OTAN. Es evidente que no se trata de un conflicto entre “democracia europea” y “autoritarismo ruso”, como hipócritamente lo presenta la propaganda occidental, sino de la colisión de intereses entre bloques imperialistas rivales.

Durante los últimos años Ucrania se ha convertido en un Estado lacayo de los Estados Unidos, un Estado fascista que ha negado todos los derechos a su población, a cambio de convertirse en el bastión más avanzado de la estrategia imperialista en Europa del Este. Pero tres años y medio de desgaste militar han terminado por revelar las contradicciones en el seno del bloque occidental y los monopolios europeos, en los que crecen las voces discrepantes contra los Estados Unidos y de quienes reclaman una mayor autonomía estratégica y económica para defender sus propios intereses.

Ante esta situación, la clase obrera no debe dejarse engañar por esta panda de burócratas, pues todos ellos son gestores de los monopolios y de la explotación capitalista. La única salida que tienen los trabajadores de todos los países es levantar su propia bandera: la del socialismo, el internacionalismo proletario y la lucha por la destrucción de este sistema que solo engendra guerra, explotación, miseria y fascismo.

 

¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 20 de agosto de 2025

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Aranceles, guerra y anticomunismo

El 27 de julio – siguiendo las promesas electorales de Donald Trump, que son las necesidades del capital estadounidense – los Estados Unidos y la Unión Europea pactaron un arancel base del 15% a los productos europeos, el gasto de 750.000 millones en comprar recursos energéticos estadounidenses e inversiones por valor de 600.000 millones.

Mientras las exportaciones europeas sufren las consecuencias de tal imposición, no habrá aranceles para los productos estadounidenses que compre Europa. Un acuerdo completamente desfavorable para la UE que, como eslabón secundario del imperialismo occidental, se arrodilla para salvaguardar la maltrecha economía de su hermano mayor y se demuestra como el peón sacrificable en la guerra comercial.

Como podemos ver, el mundo imperialista es cada día más inestable y las relaciones entre las potencias de la misma cadena imperialista se resquebrajan en términos comerciales, económicos, bélicos y políticos. La imposición arancelaria ha sido defendida por Ursula von der Leyen como una forma de compensar el déficit estadounidense, ya que los EEUU tienen una deuda pública del 120’8% del PIB, superando los 37 billones de dólares, de los cuales 9’2 billones vencen a finales del 31 de diciembre de 2025. Aquí se entiende el papel de Europa como nuevo inversor de un completo fraude, de una empresa completamente inviable como es el rescate de la economía de los EEUU, que es absolutamente impagable y cuya situación de quiebra, de default económico, es más que evidente.

Frente a esta realidad objetiva, la doctrina de Trump es el terror a nivel nacional e internacional, desplegando un furibundo anticomunismo, fomentando la guerra y la desestabilización mundial como medida para tratar de evitar el fin de la hegemonía de los EEUU al tiempo que ajusticia al proletariado internacional mientras que promete empleo y seguridad al pueblo norteamericano.

Ante este callejón sin salida, a los Estados europeos solo les queda apostarlo todo al camino de la barbarie, la guerra, el embrutecimiento ideológico y la lucha por la hegemonía mundial contra los BRICS+. Así pues, lo más importante es asegurarse la aquiescencia de la inmensa mayoría de la población, de la clase trabajadora, y ello se logra arrebatándole su corazón y alma, que es el Partido Comunista.

En este contexto, la República Checa ha alterado su Código Penal al objeto de criminalizar y perseguir el comunismo con penas de hasta 5 años de prisión para quienes utilicen en público símbolos como la hoz y el martillo o apoyen a organizaciones comunistas, poniendo así en entredicho la legalidad de los partidos comunistas del país. Una medida que se enmarca dentro del movimiento reaccionario y fascista que lleva años desplegándose por el viejo continente en países como Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Hungría o el Estado fascista de Ucrania.

Cada paso que dan las potencias imperialistas profundiza más en su declive y nos demuestra que estamos totalmente instalados en el fascismo. Nuestra economía avanza sin descanso hacia la militarización y nuestras libertades están siendo arrebatadas para encerrarnos en un escenario de guerra y muerte.

La UE se ha descubierto como el territorio perfecto donde fascistas, conservadores, liberales y socialdemócratas abrazan y consensuan las mismas políticas antiobreras, demostrándose que todos son iguales de burgueses y enemigos del proletariado. El enfrentamiento con Rusia en Ucrania está siendo la excusa predilecta de los imperialistas para empobrecer y someter más al proletariado en los países de la UE, para transferir más rentas desde el proletariado hacia los capitalistas, a costa de incrementar los impuestos a los trabajadores y eliminar subsidios, prestaciones y servicios públicos – o lo que es lo mismo, salario indirecto de la clase obrera.

Desde el Partido Comunista Obrero Español defendemos la inmediata salida del Estado español de la UE y de la OTAN, al tiempo que denunciamos el oportunismo de aquellas organizaciones como el PCE que sirven al imperialismo y se demuestran día a tras día como gestores del capital financiero y fieles lacayos del imperialismo, falsos comunistas cuya labor principal es desviar al proletariado de su camino revolucionario.

 

Madrid, 9 de agosto de 2025

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Movilizaciones masivas contra la política migratoria de Trump

Más de 1.600 manifestaciones han sacudido durante los últimos días las principales ciudades de los Estados Unidos. Unas manifestaciones que apuntan directamente contra la política migratoria completamente criminal y fascista desplegada por el gobierno de Donald Trump.

Una política migratoria caracterizada por las deportaciones masivas y la eliminación de las ayudas destinadas al proletariado migrante con menores recursos económicos, la cual responde a las necesidades del capital estadounidense de reestructurarse para hacer frente a su insostenible decadencia económica.

Las posibilidades de cambios sustanciales en la política estadounidense son, pese a lo masivo de las protestas, imposibles por el momento. Solo un ingenuo creería en el poder transformador del ala izquierda del capital. Las movilizaciones están completamente encauzadas por los estrechos márgenes del pacifismo pequeñoburgués y el paraguas ideológico del Partido Demócrata a través de la organización Public Citizen. Durante estos días ha sido habitual ver a los dirigentes demócratas y a sus lacayos acusar al actual gobierno de fomentar el autoritarismo y negar la democracia. No obstante, habría que preguntar a estos oportunistas cómo se atreven a hablar de democracia cuando se refieren a la potencia más criminal de la historia, la cual somete a sangre y fuego a los pueblos del mundo entero.

Pese a lo anterior, las contradicciones entre el gobierno estadounidense y el proletariado se muestran cada vez más claras. Los sucesivos despliegues de la Guardia Nacional para reprimir las protestas, las acusaciones al gobierno trumpista de ser una dictadura durante las manifestaciones del mes pasado bajo el lema “No Kings” y la unidad del proletariado a nivel internacional frente a las políticas racistas nos enseñan que las costuras del sistema se están resquebrajando.

El capitalismo, en su fase imperialista actual, es un modo de producción que se despliega a escala mundial, barriendo las barreras nacionales en favor de la unidad internacional del capital en su afán por explotar de manera inmisericorde a todos los trabajadores independientemente de su nacionalidad. Mientras que la estructura económica de la sociedad está en manos de los monopolios que controlan el mercado mundial y dirigen el destino del mundo desde organizaciones supranacionales, centralizando hasta la extenuación el capital y, con ello, el poder político, los amos y señores del mundo buscan inocular en el proletariado el veneno del nacionalismo liberal burgués y de la defensa de la cultura nacional.

Solo el marxismo-leninismo puede acabar con quienes tratan de reducir la lucha obrera a los estrechos márgenes de la nación, la cultura nacional y la democracia burguesa. El nacionalismo es hoy, en tiempos de guerra por la hegemonía mundial, un arma en manos de la burguesía para enfrentar y fraccionar a la misma clase de proletarios. Frente a esto, los comunistas debemos insistir en la misión histórica de la clase obrera, que es lograr la unidad de los proletarios del mundo entero para acabar con el capitalismo y avanzar hacia la nueva sociedad comunista.

La política migratoria de los Estados Unidos, ya sea bajo gobierno republicano o demócrata, es una representación brutal del carácter racista, explotador y represivo del imperialismo estadounidense en su fase más decadente. Los constantes discursos xenófobos que se extienden desde Washington hasta Madrid, la criminalización constante de la población migrante y las cacerías organizadas por grupos fascistas no son anomalías, sino expresiones lógicas del orden burgués.

Durante los últimos meses se ha intensificado la militarización de las fronteras, se han promovido los discursos racistas demonizando a los migrantes, se ha separado de manera forzosa a familias y se han llevado a cabo detenciones arbitrarias y deportaciones masivas. Unas políticas que responden a la lógica de acumulación capitalista y a la necesidad de expulsar al excedente de fuerza de trabajo en momento de crisis para salvaguardar por medio de la represión y el fascismo el orden establecido por la burguesía capitalista.

El fascismo a nivel global se organiza y busca dividir a la clase trabajadora alimentando el chovinismo, desviando el descontento de la clase trabajadora hacia los verdaderos responsables de nuestra miseria diaria: la oligarquía financiera, los monopolios y el Estado burgués. El nacionalismo es una herramienta de dominación burguesa que se dispone y propaga para impedir la unidad internacional del proletariado.

«El proletariado consciente tiene su propia bandera, ya probada, y no necesita marchar bajo la bandera de la burguesía» – Iósif Stalin

 

Madrid, 22 de julio de 2025

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)