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La detención de Assange: traición y servidumbre al servicio del imperialismo

Assange

 

La Policía británica ha detenido este jueves al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, después de que el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, anunciara que le retiraba el asilo en la embajada de Londres. El arresto responde a una petición de Estados Unidos, que reclama que se le extradite en relación a una acusación federal de conspiración por filtrar documentos clasificados.

El imperialismo no perdona. Assange, quien coordinó a periódicos de todo el mundo para revelar los crímenes de guerra del Ejército yankee en Irak y Afganistán, ha sido víctima de la bestialidad imperialista en toda su ignominia. El ciberactivista ha pasado los últimos siete años recluido en la Embajada de Ecuador en Londres para evitar una extradición, hasta la llegada a la presidencia de Lenín Moreno, cuyo nombre además figura en el caso de corrupción de los INA Papers publicado por WikiLeaks. Una vez encontrado un fiel siervo que ejecute sus designios, el imperialismo yankee no ha tenido más que dar la orden para que sus adláteres británicos envíen a sus cuerpos represivos para detener a Assange.

Lenín Moreno se burla del pueblo ecuatoriano y del mundo entero cuando argumenta que la retirada de asilo se debe a “conductas irrespetuosas y agresivas” de Assange. El presidente de Ecuador pone como ejemplo la publicación de documentos del Vaticano en la página de WikiLeaks hace tres meses. Sin embargo, Assange dejó su puesto de editor jefe de WikiLeaks y se desvinculó de la organización hace un año, con lo cual no tiene responsabilidad alguna en la filtración de dichos documentos.

Lenín Moreno, al levantar el asilo a Assange, quien además cuenta con la ciudadanía ecuatoriana desde 2018, no solo vulnera el derecho al refugio internacional, sino también la Constitución de su propio país:

Se reconocen los derechos de asilo y refugio, de acuerdo con la ley y los instrumentos internacionales de derechos humanos. Las personas que se encuentren en condición de asilo o refugio gozarán de protección especial que garantice el pleno ejercicio de sus derechos. El Estado respetará y garantizará el principio de no devolución, además de la asistencia humanitaria y jurídica de emergencia” (Artículo 41 de la Constitución del Ecuador).

La obsesión y desesperación del imperialismo a lo largo de estos últimos años por detener a Assange refleja la decadencia y podredumbre del capitalismo a nivel global. La crisis estructural por la que atraviesa el imperialismo, que agoniza en sus intentos de salvaguardar el régimen de la burguesía y de los monopolios, ha virado todo el sistema político, de derecha a izquierda, a la reacción, al fascismo. Los esfuerzos del imperialismo estadounidense por silenciar a un ciberactivista revelan la agudización sangrante de la contradicción entre imperialismo y socialismo.

El caso de Julian Assange pone igualmente en evidencia la inexistente libertad de prensa en el capitalismo. Los que se llenan la boca de “libertad” y “democracia” son los mismos que reprimen y silencian a todo aquel que haga frente al imperialismo. La única libertad es la que se concede en el marco establecido por la burguesía, por los monopolios, por el imperialismo. El concepto burgués de la democracia es una pantomima.

“La ‘libertad de imprenta’ es asimismo una de las principales consignas de la “democracia pura” (…) Esa libertad será un engaño mientras las mejores imprentas y grandísimas reservas de papel se hallen en manos de los capitalistas y mientras exista el poder del capital sobre la prensa, poder que se manifiesta en todo el mundo con tanta mayor claridad, nitidez y cinismo cuanto más desarrollados se hallan la democracia y el régimen republicano, como ocurre, por ejemplo, en Norteamérica. A fin de conquistar la igualdad efectiva y la verdadera democracia para los trabajadores, para los obreros y los campesinos, (…) es necesario derrocar el yugo del capital, derrocar a los explotadores y aplastar su resistencia” (V. I. Lenin).

El PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.) se solidariza con Julian Assange, víctima de la mordaza del imperialismo estadounidense, y exige su inmediata puesta en libertad y la retirada de los cargos de conspiración que se le imputan. Asimismo, condena enérgicamente la retirada de la protección diplomática por parte del presidente de Ecuador, Lenín Moreno, que demuestra ser un títere más de Washington en Latinoamérica. La verdadera democracia y libertad solo llegará de la mano del Socialismo y mediante una lucha internacionalista implacable contra el imperialismo criminal.

 

¡Solidaridad con Julian Assange!

¡Abajo el imperialismo!

¡Viva el comunismo!

 

F. G. – Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Comunicado tras las revelaciones del CNI sobre el asalto a la embajada de la RPDC

Korea

 

El Partido Comunista Obrero Español (PCOE), tras las informaciones del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) que implican a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en el asalto a la Embajada de la República Popular Democrática de Corea el pasado 22 de febrero, rechaza y condena enérgicamente el silencio y la pasividad del Gobierno de España ante una clara vulneración de las convenciones internacionales por parte del imperialismo estadounidense.

Reiteramos nuestro más firme apoyo y solidaridad con la República Popular Democrática de Corea y, en especial, con los ocho miembros del cuerpo diplomático de la embajada que fueron maniatadas, golpeadas e interrogadas por los asaltantes durante más de dos horas. Resulta inadmisible que, en un país con un nivel alto de amenaza terrorista, las autoridades españolas dejen a una embajada sin protección alguna y que los cuerpos de seguridad solo hayan reaccionado tras la llamada de un vecino.

Exigimos al presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y al ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, que rompan su silencio y denuncien públicamente el asalto perpetrado por miembros de los servicios de inteligencia estadounidenses, que violaron los convenios internacionales que protegen las legaciones diplomáticas. De lo contrario, quedará patente una vez más la sumisión y servilismo del Estado español hacia la Casa Blanca.

 

¡Abajo el imperialismo estadounidense!

¡Solidaridad con la República Popular Democrática de Corea!

¡Viva el comunismo!

 

Secretaría de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)

 

Official statement on the information revealed by the CNI about the assault of the embassy of the DPRK

The Spanish Communist Workers Party (PCOE) rejects and strongly condemns the silence and passivity of the Government of Spain after the National Intelligence Centre (CNI) having linked the Central Intelligence Agency (CIA) to the assault on the Embassy of the Democratic People’s Republic of Korea perpetrated on February 22nd. This episode constitutes a clear violation of international conventions by United States imperialism.

We reiterate our strongest support and solidarity with the Democratic People’s Republic of Korea and, in particular, with the eight diplomats of the embassy who were handcuffed, beaten and interrogated by the assailants for more than two hours. It is inadmissible that, in a country with a high level of terrorist threat, the Spanish authorities leave an embassy without any protection and that the security forces have only reacted after a neighbor’s alert.

We demand the President of the Government of Spain, Pedro Sánchez, and the Minister of Foreign Affairs, Josep Borrell, to break their silence and publicly denounce the assault perpetrated by members of the US intelligence services, which violated international agreements that protect diplomatic legations. Otherwise, it will be clear once again the submission and servility of the Spanish State to the White House.

 

Down with US imperialism!

Solidarity with the Democratic People’s Republic of Korea!

Long live communism!

 

Secretariat of International Relations of the Spanish Communist Workers Party (PCOE)




Macri y el funesto colapso económico argentino

Macri

 

Seis meses han discurrido desde que el presidente de la Nación Argentina, Mauricio Macri, implorase al Fondo Monetario Internacional (FMI) una ampliación del rescate financiero aprobado en junio de 2018. Al blindaje inicial de 50.000 millones de dólares (mdd), equivalentes a casi el 10% del PIB argentino, se sumó otro paquete de 7.000 mdd después de que el Ejecutivo adujera que el préstamo no sería suficiente para ahuyentar el fantasma de la suspensión de pagos y recuperar la confianza de los mercados internacionales.

En 2018, la inflación cerró en 40,5% y el peso argentino reportó una depreciación del 50% frente al dólar. Argentina deberá enfrentarse este año a una caída del 1,7% en la economía y lograr un déficit de 0,4%. Ni tras recibir el mayor rescate de la historia del FMI ha podido el Ejecutivo de Macri frenar la caída de la moneda ni detener la alta inflación. Sin embargo, ha sumido al país en una vorágine de endeudamiento, con una deuda pública que no ha hecho más que aumentar en 20 puntos porcentuales entre 2017 y el segundo trimestre de 2018, hasta alcanzar el 77,4% del PIB, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Las políticas neoliberales de Macri, propugnadas por el imperialismo estadounidense junto al de sus feudatarios europeos, han conducido a Argentina al desastre económico. El socaire del inusitado rescate financiero, como medida para sostener a la desesperada un sistema que se desmorona, se ha desvanecido en el aire. La burguesía internacional y toda la pléyade de mercenarios defensores de la sacrosanta economía de mercado contemplan consternados la ignominia de su obra y corporaciones de talla internacional como Coca-Cola, Femsa, Avianca y Carrefour ya han solicitado adherirse a un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC).

La clase obrera argentina vuelve a ser la principal damnificada por la debacle económica propiciada por el incompetente pero fiel siervo de los monopolios Mauricio Macri. El PPC que pidieron más de un centenar de empresas el pasado año –108 solicitudes en 2018, 25 más que en 2017 y 53 más que en 2016, según las estadísticas oficiales de la Secretaría de Trabajo– permite a las corporaciones concretar suspensiones y pagar menos por las indemnizaciones. Son cada vez más las empresas que, anticipando el colapso económico, contemplan despidos para evitar lo que sucedió durante los primeros años de Macri en la Casa Rosada, cuando 3.198 empresas cerraron entre diciembre de 2015 y marzo de 2017 –siete cierres al día, según datos de la Administración Federal de Ingresos Públicos–, echando a miles de obreros al paro y sumiendo a familias enteras en la miseria.

A la concatenación de medidas económicas nefastas hay que añadir la represión directa al pueblo argentino y, en especial, a las minorías étnicas como elemento coadyuvante de políticas a favor de los monopolios nacionales e internacionales. Desde su investidura, Macri no ha cesado ni un solo instante en emplear el aparato del Estado para detener, apresar y asesinar a activistas sociales. La desaparición forzosa y el posterior asesinato de Santiago Maldonado durante la represión policial de una protesta sobre la Comunidad Mapuche de Cushamen o la encarcelación de la dirigente social e indígena Milagro Sala forman parte de una infame lista de actos criminales ejecutados por el Gobierno de un fascista irredento. Con tal de aplacar la lucha del pueblo contra el Estado, Macri ha emprendido la senda de los encarcelamientos y asesinatos selectivos que reviven los fantasmas de la entoldada dictadura militar.

Esta variada casuística de hechos no es exclusiva del país trasandino y sigue un patrón común a varios países del globo. El régimen capitalista, decadente y caduco, se desmorona a la par que arrecia la contradicción entre imperialismo y socialismo. La pugna por la hegemonía entre las potencias imperialistas y las emergentes se vuelve cada vez más encarnizada y la burguesía internacional junto con sus monopolios, conscientes de la quiebra de su imperio de la discordia, imponen represión, violencia, guerras de rapiña y golpes de Estado para salvaguardar sus intereses.

En este contexto se debe circunscribir el inminente colapso de la economía argentina. La profundización de la crisis general del capitalismo, a cada paso que se extiende el imperialismo, obliga a los monopolios a apostarlo todo al fascismo para sostener su criminal dominio del mundo. El proletariado argentino, al igual que sus hermanos de clase del resto de países del planeta, atestigua cómo los pocos derechos que conservan son suprimidos bajo la explotación cada vez más feroz de la dictadura del capital. El conflicto entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, a medida que estas se desarrollan, se agudiza a ritmos vertiginosos y la burguesía, en su porfía por mantener sus riquezas, inunda el mundo en un océano de crisis económicas. El régimen de la propiedad privada y del libre comercio atrofia el progreso natural de la historia de la humanidad, que es acabar con el capitalismo y avanzar hacia el Socialismo, en su conquista a sangre y fuego de los mercados.

Desde el PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.), exigimos a Mauricio Macri su dimisión inmediata y expresamos nuestra solidaridad y apoyo al proletariado argentino. Asimismo, advertimos que, si bien el presidente se halla en una difícil tesitura en las postrimerías de su mandato, no es más que otro títere de los monopolios y que, por tanto, el término de su legislatura no significará el fin de la crisis económica y de la represión al pueblo. Hacemos un llamamiento a la clase obrera argentina y a todos los trabajadores del mundo a organizarse bajo la bandera del Comunismo y llevar a cabo una lucha internacionalista contra el imperialismo criminal. Solo el fin de la dictadura del capital y la imposición revolucionaria de la dictadura del proletariado traerá paz y bienestar al mundo. Solo mediante el Socialismo podremos avanzar hacia el Comunismo, hacia la emancipación total de la humanidad.

 

¡Abajo el Gobierno criminal y fascista de Mauricio Macri!

¡Viva la clase obrera y el pueblo argentino!

¡Proletarios del mundo, uníos!

 

F. G. – Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El “socialismo pragmático” del Gobierno portugués que tanto gusta a la COPE y a la banca

Fascistas

 

Que una radio fascista como la COPE y un banquero elogien al Gobierno socialdemócrata portugués es buen indicativo de que se trata de un Gobierno nocivo y criminal para la clase obrera, plegado a los intereses de la banca y de los monopolios.

Para el portavoz de la oligarquía fascista española Carlos Herrera, las medidas del gobierno luso son “sensatas”. En la misma tónica, el banquero portugués Antonio Ramalho, CEO de Novo Banco, ha afirmado que el “gobierno socialista, con apoyo de la izquierda, ha mantenido totalmente el pragmatismo de las instituciones”.

 

Según el banquero, Portugal vive una “historia fenomenal” protagonizada por un Ejecutivo en el que se encuentran “socialistas pragmáticos”. Asimismo, se ha labrado una “gran unidad entre el presidente de la República de Portugal y el primer ministro”, lo que, según Ramalho, es “más importante para el país que la izquierda o la derecha“.

La “historia fenomenal” que ha vivido el pueblo portugués es en realidad la aplicación de medidas austericidas impuestas por la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) y continuadas por el Gobierno “pragmático” del Partido Socialista (PS) de Antonio Costa, en coalición con la supuesta “extrema izquierda” del Partido Comunista de Portugal (PCP), del Partido Ecologista-Verdes (PEV) y del Bloco de Esquerda (BE), homólogos lusos del oportunismo español de Podemos-IU-PCE.

Tal ha sido el entusiasmo que ha suscitado el “milagro” portugués en los monopolios europeos, que el ministro de Finanzas, Mário Centeno, doctor de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard y reputado liberal partidario de una gran flexibilidad del mercado laboral, fue elegido presidente del Eurogrupo. El ex ministro de Finanzas alemán Wolfgang Schäuble lo ha definido como el Ronaldo del Ecofin.

El “milagro portugués”, que según Carlos Herrera ha permitido convertirse en “un foco atractivo para muchos inversores”, está basado en la flexibilización y abaratamiento de la mano de obra y en ventajas para los empresarios y para la oligarquía financiera.

Entre las medidas que Carlos Herrera considera “sensatas” y que han convertido a Portugal en un paraíso fiscal se encuentran:

  • Recorte de la indemnización por despido de 22 a 14 semanas.
  • Congelación del salario mínimo en 565 euros.
  • Bajada del grado de proteccionismo laboral de un 23% desde el estallido de la crisis hasta el año 2013, según los indicadores de la OCDE.
  • Menor aplicación de convenios colectivos; el número de trabajadores con salarios regulados por convenios colectivos ha bajado de 1.800.000 a 200.000 trabajadores.
  • Endurecimiento significativo de los requisitos para cobrar la prestación por desempleo.
  • Introducción de un tipo reducido del 12,5% en el Impuesto de Sociedades para empresas del interior.
  • Incentivos fiscales que benefician a quienes invierten en empresas de nuevo cuño.
  • Creación de un régimen especial donde los residentes no habituales paguen un tipo único del 20 % sobre todos sus ingresos obtenidos en suelo luso, con independencia del monto al que lleguen sus remuneraciones.
  • Exención de tributación de todos los ingresos percibidos del extranjero, de manera que dichas rentas no están sujetas al pago del Impuesto sobre la Renta.

Estas políticas han seducido a multinacionales como Vodafone, MetLife, Hewlett Packard y a empresas estatales como Mapfre, ya sea bajo su propio control o mediante subcontratas como Teleperformance, Sitel o Connecta. Todas ellas cuentan con sede en España pero, sin embargo, prestan cada vez más servicios desde el país luso. Según Financial Times, el gobierno de Costa dijo ser socialista y contrario a la austeridad, pero en la práctica ha actuado de forma muy distinta, logrando el déficit más bajo en 40 años.

Así pues, en Portugal se crea el empleo que se destruye en otros países, sobre todo el de España, pero en condiciones aún peores, con salarios que rondan los 700 euros en sectores como el telemarketing. En Portugal se atrae el capital de otros países a base de hacer más baratos y manejables a los trabajadores locales.

Desde el PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE) recordamos que no existe tercera vía ni término medio entre capitalismo y socialismo. Mientras no se cuestione el sistema, todo Gobierno de derechas y de “izquierdas” está obligado a seguir el “pragmatismo de las instituciones”, la “sensatez” de los banqueros y de los inversores carroñeros, la “historia fenomenal” del saqueo y la sobreexplotacion a la que nos aboca la lucha eterna por el mercado a nivel mundial.

La clase obrera portuguesa y española tienen el interés común de despojarse de la burguesía, clase parasitaria capitalista, y de imponer la dictadura del proletariado y el socialismo. Solo así podrá emanciparse y conquistar la plenitud de sus derechos.

 

¡Abajo la burguesía y sus lacayos oportunistas!

¡Por el socialismo!

¡Sin Partido no hay revolución!

 

Secretaría de Relaciones Internacionales del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Venezuela y cómo actúan los fascistas

Casado

 

El pasado día 5 de febrero, el presidente del PP Pablo Casado, presidente de un partido franquista fundado por un ministro de Franco, publicaba un artículo titulado “Venezuela: la llamada de la democracia” en el periódico de extrema derecha La Razón.

En dicho artículo de opinión, el reaccionario Casado señalaba lo siguiente: “Venezuela no ha dejado de deteriorarse desde la llegada del chavismo al poder. No podemos olvidar que fue Chávez el que convirtió un paraíso natural como Venezuela en el paraíso de la corrupción, la inseguridad y la violencia. En el paraíso de las mafias gubernamentales que, mientras repartían su botín entre distintos paraísos fiscales, arruinaban el que no hace tanto era uno de los países más ricos de la tierra. Y por este camino Venezuela se ha ido convirtiendo en una máquina de miseria y exportación de más de tres millones de exiliados”.

Para este sujeto, al parecer de discutida titulación académica, Chávez es el responsable de que Venezuela se convirtiera de “un paraíso natural (…) en el paraíso de la corrupción, la inseguridad y la violencia”.

El 24 de julio de 1983, cuando se cumplían los doscientos años del natalicio de Simón Bolívar, en el seno de las Fuerzas Armadas venezolanas nació el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200) como consecuencia de la injusticia social, la pérdida de la identidad nacional y la corrupción generalizada fruto de la alternancia de COPEI y Acción Democrática – los PP y PSOE de Venezuela antes de que Chávez accediera al poder. Este régimen corrompido, análogo al instaurado en el estado español tras la muerte del tirano Franco, fue instaurado en Venezuela en 1958.

El “paraíso natural” y terrenal que nos cuenta Pablo Casado, era un país terriblemente corrupto, donde la economía estaba dirigida por los imperialistas a través del FMI y se sustentaba en el petróleo, expoliado por EEUU, en la deuda externa y la precariedad laboral, de tal modo que los salarios de la clase obrera no daban, tan siquiera, para adquirir la canasta básica. Venezuela, durante la segunda parte de la década de los 80s y principios de los 90s, era un país donde la inflación estaba desbocada, la moneda se devaluaba permanentemente, como consecuencia de la política salvaje del FMI de liberación de los precios, privatizaciones y la eliminación del control de cambio, que condujo al país a desabastecimiento, al hambre, donde la inmensa mayoría del pueblo tenía negado el acceso, incluso, a los víveres básicos como la harina de maíz o la leche.

El profesor de la Universidad Central de Venezuela, Miguel Ángel Lacabana, en su ensayo “La década de los 80: Ajustes económicos y pobreza en Venezuela”, nos describe cómo la economía venezolana se deterioró enormemente durante la década de los 80s y cómo la desigualdad y la pobreza, como consecuencia de la política de los esbirros corruptos del FMI y de los EEUU, copeyanos y adecos todos ellos hoy miembros de la oposición fascista que defiende el golpe de estado, se extendió por Venezuela. Señala Lacabana “Mientras en 1982, la canasta de alimentos para una familia tipo de seis personas tenía un valor cercano a Bs. 1500, para 1986 este monto se había incrementado a Bs. 7069. Esto significa que a principios del período analizado un 18,8% de los hogares, menos de quinientas mil familias, no alcanzaban a cubrir sus necesidades alimenticias mínimas. Los incrementos de precios, particularmente de los alimentos, que como indicamos anteriormente no son compensados por los incrementos salariales y otros ingresos, dan lugar a un aumento de la canasta alimentaria que no puede ser cubierta por casi un millón setecientas mil familias (…) La distribución del ingreso se vuelve cada vez más regresiva, evidenciando un proceso de profundización y extensión de la pobreza. La profundización derivada de la imposibilidad de recuperar el ingreso real y por lo tanto de los niveles de consumo y, también, de los recortes en el gasto social del gobierno y el abandono de las políticas sociales dirigidas a estos sectores. La extensión de la pobreza es por demás evidente, esta no se relaciona sólo con situaciones de desempleo y autoempleo sino que pobreza está relacionada directamente a ingresos del trabajo (…) De un lado, tenemos una burguesía enriquecida en base a la expropiación del Estado por la vía de la apropiación de la renta actual y futura, que presiona constantemente por incrementar los niveles de precios y mantener altos márgenes de ganancias junto con poner en cuestionamiento el tradicional modelo distribucionista del Estado y su ingerencia en la regulación económica y, por otro lado, una población asalariada y/o cuenta propista o autoempleada que pugna por encontrarle viabilidad a las estrategias de sobrevivencia desplegadas para hacer frente a la crisis (…) la mayor parte de las estrategias de sobrevivencia implementadas por las familias de los sectores populares son inviables para cubrir sus necesidades de reproducción biológica y social.

Ese es el “paraíso” venezolano anterior a Chávez que tanto le agrada al fascista Pablo Casado: enriquecimiento de la burguesía y pobreza superlativa para el pueblo.

Esa realidad de sobreexplotación, corrupción, desabastecimiento y empobrecimiento superlativo del pueblo trabajador desembocaron en una manifestación popular ante la crisis económica, social y política que azotaba a Venezuela, sucediéndose en febrero de 1989 lo que se denominó como “El Caracazo”, reprimida violentamente por el gobierno corrupto y criminal de Carlos Andrés Pérez, donde asesinaron a 3000 venezolanos. Lejos de sancionar a Venezuela por El Caracazo, lejos de exigir el fin del gobierno de Carlos Andrés Pérez, los imperialistas apoyaron abiertamente al responsable de dicha represión, de tal modo que su amigo Felipe González no sólo salió en defensa de Carlos Andrés Pérez, sino que le ofreció un préstamo de 600 millones de dólares.

¡Ese es el paraíso venezolano del agrado de Pablo Casado! Y es que miente Pablo Casado cuando afirma “que fue Chávez el que convirtió un paraíso natural como Venezuela en el paraíso de la corrupción, la inseguridad y la violencia”. En realidad, Chávez fue la respuesta ante esa situación de corrupción del Estado consecuencia de los partidos gobernantes (los cuales hoy están integrados en la MUD), fue la respuesta contra la pobreza que azotaba al pueblo venezolano, contra la represión criminal del Estado contra el pueblo, contra al saqueo de los recursos energéticos de Venezuela por parte de los EEUU y por la defensa de la soberanía nacional venezolana y la construcción de una alternativa latinoamericana contra el imperialismo estadounidense. Chávez fue la respuesta a que el 55,6% de los venezolanos eran pobres durante el gobierno de Rafael Caldera, estando el 25,5% de ellos en situación de pobreza extrema; Chávez fue la respuesta a que más de un millón y medio de venezolanos eran analfabetos o a que tener un techo digno estaba vetado para la inmensa mayoría de la masa trabajadora venezolana.

El fascismo es revisionismo histórico, que utiliza todo tipo de engaño y demagogia. Tal y como señalaba Dimitrov en su Informe ante el VII Congreso de la Internacional Comunista, “los fascistas revuelven con el hocico la historia de cada pueblo” no dudando en desfigurarla, ocultarla o, directamente, engañar descaradamente al pueblo con objeto de arrastrarlo a la sumisión de los intereses de la burguesía monopolista, esto es, para el sostenimiento de la base económica imperialista. En este caso, Pablo Casado realiza este ejercicio, retratándose como lo que es, un vulgar y mediocre fascista que no duda en engañar al pueblo para justificar un golpe de estado que puede desencadenar en una guerra y en un derramamiento de sangre. Pero eso bien poco le importa a este arribista.

En dicho ejercicio de revisionismo histórico, propio de un fascista, Casado no duda también en ocultar que la situación económica actual de Venezuela, en gran parte, viene inducida como consecuencia del acoso y derribo económico perpetrado por EEUU, mediante el bloqueo económico y el robo, así como de las sanciones impuestas por sus lacayos de la UE. Para Casado, toda esa guerra económica y política, no existe. Y es que la realidad, la verdad, no puede empañar sus falsos argumentos.

Otra característica del fascista es su anticomunismo. Éste se visualiza con nitidez en sus referencias al socialismo. Por un lado, Casado señala que “En Venezuela (…) el chavismo (…) ha ido poniendo al servicio del socialismo bolivariano los bienes del Estado, el poder judicial, el poder electoral, y el ejército” para, más adelante, señalar “España debería liderar la acción internacional para dar salida a la dictadura y acudir en ayuda humanitaria a un pueblo sometido a la miseria que provoca el socialismo real: hambre, enfermedades y ruina”. ¿En qué quedamos? ¿socialismo bolivariano o socialismo real? En la República Bolivariana de Venezuela la burguesía mantiene la propiedad sobre los medios de producción, de hecho Nicolás Maduro señalaba, “el 98,5% de las empresas en Venezuela son de carácter privado, el 0,5% mixtas y el 1% de las empresas son públicas (…) nunca jamás nuestro proyecto estuvo cerca siquiera de cualquier modelo que pudiera negar a la empresa privada”; sin ir más lejos, monopolios españoles como Abanca, Acciona, Agencia EFE, Air Europa, Banco Santander, BBVA, Cirsa, Editorial Planeta, Grupo PRISA, Elecnor, Dragados, Adecco, Meliá, Sigma Dos o Duro Felguera, entre otros muchos, tienen presencia e intereses en Venezuela. Esto en un estado verdaderamente socialista, con el socialismo real, sería impensable. Y es que el socialismo es el sistema económico donde los medios de producción están socializados, una base económica socialista que refleja un estado socialista, donde el proletariado tiene el poder político e impone su dictado, la dictadura del proletariado. Este hecho, que Venezuela no haya avanzado hacia el socialismo real, hace que su economía sea más dependiente y vulnerable a los sabotajes del bandidaje imperialista, y el hecho que no haya impuesto un estado socialista que reprima a la burguesía, tal y como hace la burguesía en las “democracias” que son del agrado del reaccionario Casado contra los obreros, es uno de los motivos por los que la burguesía apátrida, fascista y golpista de la oposición, teledirigidos por el imperialismo norteamericano y europeo, no dudan en campar a sus anchas haciendo un golpe de estado abierto y a cara descubierta. Pablo Casado no tiene ni idea de lo que es el socialismo, pero sí manifiesta una aversión enorme contra el mismo. Y es lógico, sabe que el socialismo es el sepulturero del criminal sistema que defiende.

Y es que hay que tener mucha desvergüenza, para afirmar que “demócratas venezolanos como María Corina, Leopoldo, Antonio, Henrique… y ahora Juan Guaidó, que no han dejado de trabajar un solo día, a pesar de los agoreros, de las amenazas, de las persecuciones, de las agresiones, de las detenciones e incluso del asesinato de muchos compañeros, auténticos mártires de la democracia” cuando un día sí, y otro también, muchos de estos personajes piden públicamente un levantamiento militar en Venezuela, una intervención militar del fascismo norteamericano, cuando no, en el caso de Guaidó, se autoproclama como Presidente “encargado” de Venezuela, sin tan siquiera haberse presentado a unas elecciones para ello. Esos son “los mártires de la democracia” de Casado. Hay que tener muy poco decoro para hablar de ‘mártires de la democracia’ y ocultar El Caracazo y sus 3000 venezolanos asesinados pero, sobre todo, hay que tener mucha desvergüenza para que alguien del PP se arrogue para si la expresión de ‘mártires de la democracia’, el mismo día que una senadora de dicho partido faltaba al respecto a centenares de miles de demócratas que están enterrados en las cunetas del estado español, víctimas de la dictadura franquista, dictadura de la que emana el fundador el PP.

Queda demostrado que Casado atesora las características propias de un fascista, su ejercicio de revisionismo histórico es, sin duda, un burdo engaño; su anticomunismo es feroz, y las mentiras y el cinismo inundan dicho artículo de opinión, que es un auténtico insulto a la inteligencia, a la verdad y al pueblo. Esto es lo que puede ofrecer el capitalismo en su fase putrefacta, políticos que aborrecen el humanismo y que de la mentira y la ignorancia hacen bandera, pues su sistema y su ideología reaccionaria no se sostienen por ningún sitio, están en completa bancarrota.

 

6 de febrero de 2019

 

F.Barjas.

Secretario General del Partido Comunista Obrero Español




Contra la agresión imperialista, el PCOE se solidariza con el pueblo venezolano y el gobierno legítimo de Nicolás Maduro

Guaido

 

En el día de ayer, el títere del imperialismo norteamericano Juan Guaidó, siguiendo las directrices de Trump, se autoproclamó presidente de Venezuela, en lo que pretende ser la culminación de un golpe de estado contra el país caribeño, al que llevan acosando y al que pretenden desestabilizar económica y militarmente desde hace años. Golpe de estado dirigido desde Washington con el apoyo de los gobiernos títeres y reaccionarios de América y de los imperialistas de la UE.

 

El imperialismo norteamericano se halla en franco declive como lo acredita su derrota en Siria, que en el año 2018 las ganancias de sus monopolios retrocedieran, como se refleja en los datos aportados por la industria manufacturera de bienes perecederos y no perecederos, que en 2018 fueron menos de la mitad que en 2015, por no hablar de que la deuda pública norteamericana superó holgadamente en 2018 los 20 billones de dólares, divisa norteamericana cada día más devaluada, de tal modo que el estado norteamericano se halla en la quiebra. A ello debe unirse un factor estructural, la crisis energética que azota al imperialismo por el agotamiento de los combustibles fósiles, que son la sangre de la industria, haciendo que las distintas potencias imperialistas compitan entre ellas por apoderarse de las reservas petrolíferas. Y es que el imperialismo conduce a la guerra mundial y al fascismo, y a EEUU quebrado y en franco declive únicamente le queda el expolio, la guerra, la injerencia política y el crimen para sostenerse y ahí es donde debe circunscribirse el golpe de estado que los imperialistas norteamericanos y de la UE – al objeto de expoliar tanto las reservas petrolíferas, de gas, y otros minerales preciosos como para dominar América Latina – pretenden hacer en Venezuela, arremetiendo contra el gobierno legítimo de Nicolás Maduro fruto de la expresión democrática del pueblo venezolano.

 

En el estado español los fascistas – desde Pablo Casado a Felipe González, pasando por Rivera y los medios de comunicación de masas – rápidamente han salido a defender el golpe de estado que EEUU y la UE pretenden dar contra Venezuela y reconocer al compinche de Leopoldo López, e igual de fascista, Guaidó. Los mismos que catalogan de golpistas a los independentistas catalanes por poner urnas, y que aplaudían a rabiar a las fuerzas de represión apalear al pueblo catalán por expresar su voluntad democrática, hoy se alinean a favor de un golpe de estado contra un estado democrático y reconocen como presidente de Venezuela a un títere fascista impuesto por potencias extranjeras y criminales como son los EEUU.

 

El Partido Comunista Obrero Español condena y rechaza de manera enérgica el intento de golpe de estado perpetrado por EEUU y sus aliados contra la República Bolivariana de Venezuela y trasladamos nuestro internacionalismo y nuestra solidaridad con el pueblo venezolano y con su Gobierno cuyo Presidente es Nicolás Maduro Moros.

 

Madrid, 24 de enero de 2019

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El golpe de estado en Venezuela: única solución del imperialismo

Venezuela

 

Ya habíamos advertido desde el Partido Comunista Obrero Español de los movimientos de la oposición venezolana tras el revés político que supuso para la reacción política el nacimiento de la Asamblea Nacional Constituyente en Venezuela.

A la oposición en Venezuela solo le queda el golpe de estado, que lleva años, décadas prácticamente, fraguando. Arrojados al abismo político, la oposición, suplica vehementemente a la “comunidad internacional”, que no son más que todos aquellos estados en los que se está instaurando el fascismo en uno u otro grado (EEUU, Francia, Italia, España, Hungría, Brasil, Argentina, etc.), que invadan Venezuela para restablecer el único modelo de estado posible: el de la guerra permanente contra los trabajadores.

Esto fue lo que sucedió el pasado lunes cuando un grupo reducido de asaltantes irrumpió contra la sede del destacamento de Seguridad Urbana, en el municipio Sucre, sustrayendo un lote de armas de guerra y secuestrando bajo amenaza de muerte a dos oficiales y dos guardias nacionales. Estos militares están vinculados al partido Voluntad Popular de Juan Guaidó, autoproclamado como “presidente para la transición”.

Ni siquiera el capitalismo de rostro reformista le vale ya al imperialismo, que ataca con toda saña a cualquier mínimo avance social que se produzca, a todo aquello que no le permita obtener el máximo beneficio a costa del sufrimiento de los pueblos. El Partido Comunista Obrero Español denuncia, como lleva haciendo todo este tiempo, las reiteradas agresiones imperialistas al pueblo venezolano y advierte sobre los peligrosos movimientos contra el Estado venezolano de los países mencionados con objeto de derrocarlo.

Solo el fortalecimiento de la política del proletariado, el marxismo leninismo, permitirá al pueblo venezolano zafarse de un sistema capitalista aún hoy vigente en Venezuela e impedirle a la clase burguesa continuar con sus ataques a los trabajadores y demás clase populares. El pueblo venezolano cuenta con la solidaridad del Partido Comunista Obrero Español en su lucha contra el imperialismo y en su defensa contra la criminal burguesía nacional e internacional.

 

D. García– Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español




Grupo de Lima, una ofensiva del imperialismo contra Venezuela

Lima

El nacimiento de la Asamblea Nacional Constituyente supuso un revés político para la reacción en Venezuela, al que se sumó la aplastante victoria del Chavismo en las recientes Elecciones Regionales. Esto hizo que la oposición política en Venezuela quedara prácticamente fuera del tablero político, como ya dijimos en nuestro comunicado de Octubre de 2017, por lo que se ha visto obligada a cambiar su estrategia, saliendo de Venezuela -donde no tiene ya un poder real- creando el Grupo de Lima.

Aprovechando la coyuntura política actual en América Latina la reacción venezolana, dirigida por el imperialismo norteamericano, ha decidido presionar desde fuera de Venezuela con la creación de este grupo, cuyo objetivo final es la justificación de un golpe de estado para recuperar plenamente el poder político.

El alma socialdemócrata de los partidos que promovieron el hoy liquidado “Socialismo del Siglo XXI”, como el Partido de los Trabajadores de Brasil, le ha abierto de par en par las puertas a la reacción política, a personajes abiertamente fascistas como Macri o Bolsonaro. Su frustrado intento de lograr un avance social profundizando en la democracia burguesa, sin cuestionar el sistema capitalista, ha impedido lograr avances significativos para la clase obrera cuyo descontento ha capitalizado la reacción política.

El ataque de la burguesía contra el pueblo de Venezuela no cesa. Ni cesará hasta que éste se decida a instaurar una auténtica democracia obrera, es decir la Dictadura del Proletariado, o hasta que la burguesía nacional –ayudada, por supuesto, por el imperialismo norteamericano- logre ganar la guerra que tanto tiempo lleva en liza.

El pueblo venezolano cuenta con la solidaridad del Partido Comunista Obrero Español en su lucha contra el imperialismo y en su defensa por los ataques de la burguesía nacional. De la misma manera, señala la necesidad política de zafarse del sistema agresor y criminal que es el capitalismo -aún vigente en Venezuela- y avanzar, dejando atrás el etapismo, hacia la creación de un Socialismo cada vez más urgente, necesario e impostergable para los intereses de la clase trabajadora venezolana.

 

D. García – Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Bolsonaro, un fascista de la vieja escuela es la “nueva política” en Brasil

Bolsonaro

La corrupción se ha utilizado en Brasil por parte de la burguesía, que es la única clase social con capacidad para corromper, en dos sentidos: el primero, para enriquecerse a manos llenas transfiriendo capitales del estado hacia la oligarquía brasileña y, segundo, utilizando a la justicia para eliminar a los rivales políticos no útiles culpándoles de esa corrupción, como es el caso de Lula da Silva.

Un negocio redondo para la burguesía, que corrompe todas las instituciones y partidos políticos -lo que demuestra la naturaleza clasista, corrupta e irreformable del estado burgués- y elimina a las piezas menos útiles del tablero político de un solo plumazo, todo ello con el objetivo de enriquecerse a costa del pueblo brasileño. Así, después de corromper al socialdemócrata Partido de los Trabajadores, lo ha desahuciado políticamente -empezando por sus líderes- echándoles la culpa de la corrupción en Brasil.

Mientras tanto, el fascista Jair Bolsonaro ha sido blanqueado y presentado por los medios de comunicación como un político íntegro y honrado, alejado de la política y asqueado por sus prácticas corruptas, que ha llegado para traer la decencia y la limpieza a la política brasileña. Pero la realidad es que Jair Bolsonaro lleva en la política brasileña toda la vida, desde 1988, y toda su familia se dedica a la política, siendo recientemente acusado de malversación de fondos.

Bolsonaro ha representado desde siempre los intereses de la facción más reaccionaria de la burguesía brasileña (defendiendo la dictadura militar de 1964, considerando la tortura como una práctica legítima, atacando los derechos LGTB…) y, cuando esta facción de la burguesía ha ganado mayor peso dentro de su clase social, este personaje corrupto y fascista ha sido elevado a lo más alto de la política brasileña en un tiempo récord.

La nueva política es el Partido de nuevo tipo, donde la vanguardia de la clase obrera está organizada por la consecución de la máxima aspiración de la clase obrera: el Socialismo. Sin ello, la clase obrera se encuentra huérfana en la defensa de sus intereses, cayendo primero en manos de la socialdemocracia y después -gracias a los fracasos políticos de esta- del fascismo. Esta es una constante en el sistema capitalista en su fase imperialista.

En el pasado solo la clase obrera organizada con su Partido, su vanguardia, a la cabeza, pudo destrozar al fascismo. El avance del fascismo hoy, tendencia propia del desarrollo de la democracia burguesa, sigue teniendo el mismo antídoto. La clase obrera brasileña necesita fortalecer el movimiento comunista, guiado por el marxismo leninismo, para acabar con un sistema corrupto y criminal que impide a los trabajadores una vida digna y lograr la conquista revolucionaria del poder para construir el Socialismo con el que el pueblo brasileño pueda lograr sus objetivos políticos.

 

¡Abajo el fascismo!

¡Muerte al capitalismo criminal y explotador!

¡Por el Socialismo!

 

D. García – Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Francia estalla contra el capitalismo

Francia

Francia se ha convertido en un polvorín. Las políticas burguesas de Macron han encontrado en el pueblo trabajador francés un obstáculo prácticamente insalvable. El esfuerzo titánico de la prensa burguesa por posicionar a Emmanuel Macron como el estandarte de la nueva política, ha fracasado, porque los franceses han comprobado que, vieja o nueva, en el sistema capitalista todas las políticas son las de la burguesía.

El pueblo trabajador, de forma espontánea, ha iniciado una lucha contra las políticas de los monopolios franceses que depauperan las condiciones de vida de la clase obrera francesa y de los trabajadores del campo. Pero con la dimisión de Macron no acaban los problemas para los trabajadores franceses, porque la socialdemocracia de Melenchon y el fascismo de Le Pen tienen los mismos amos que el conservador Macron: la burguesía francesa.

Se expanden por Europa las manifestaciones de chalecos amarillos, como es el caso de Bélgica y Holanda, prueba de que los obreros del viejo continente sufren las mismas miserias y penurias provocadas por el sistema criminal capitalista, que impide la vida digna de los trabajadores para enriquecer enormemente a la minoría explotadora.

Los cuerpos policiales reprimen por todos los medios, incluidos los violentos, a los manifestantes. En Francia se cuentan ya 1.700 detenidos y 96 heridos y en Bélgica 100 detenidos por exigir la renuncia del primer ministro Charles Michel en Bruselas.

El Partido Comunista Obrero Español está al lado de los trabajadores franceses, europeos y de todo el mundo en sus luchas contra las políticas capitalistas. El pueblo trabajador debe organizarse políticamente para la superación del capitalismo y sus políticas y no delegar la construcción política de su futuro en los lacayos burgueses de la socialdemocracia y el fascismo, ambos promocionados por los medios de comunicación burgueses. Sus discursos son distintos, en función del momento político, pero sus amos son los mismos. El Socialismo es la única salida a este sistema criminal que nos niega la dignidad y nos aboca a la miseria.

¡Abajo el capitalismo criminal!

¡Por la construcción del Socialismo!

¡Que viva la lucha de la clase obrera!

D. García – Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)