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Comunicado sobre la agresión imperialista de Estados Unidos contra Irán en Bagdad

Iran
 
El Partido Comunista Obrero Español (PCOE) condena firmemente el ataque ejecutado en la madrugada del 3 de enero por fuerzas militares de Estados Unidos en las inmediaciones del Aeropuerto de Bagdad, República de Irak, en la que acabaron asesinados el comandante de la Fuerza Quds de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, el mayor general Qasem Soleimani, y el comandante líder de la alianza paramilitar iraquí Fuerzas de Movilización Popular, Abu Mahdi al-Muhandis.

La operación bélica, dirigida directamente contra un jefe militar y un grupo de oficiales de alto rango de un país soberano, vulnera el Derecho Internacional y eleva las tensiones en Oriente Medio. El ataque supone un cambio cualitativo en el prolongado conflicto en la región abierto por las agresiones del imperialismo estadounidense y de su lacayo sionista Israel. El asesinato de Qasem Soleimani enciende la mecha de una guerra interimperialista de escala mayor cuyas consecuencias pagarán principalmente las clases laboriosas de los pueblos de Irán e Irak.

La agresión imperialista de Estados Unidos tiene lugar en un contexto de decadencia de su hegemonía en el mundo. El periodo de supremacía absoluta del imperialismo yankee, que se abrió con el colapso de la única superpotencia que le hacía frente, la URSS, y con el fin de la Guerra Fría, atraviesa hoy por su ocaso tras más de dos décadas de tiranía indiscutida. El auge de las nuevas potencias imperialistas de los BRICS, encabezadas por China y Rusia, disputan los intereses de Estados Unidos y el control de los recursos hidrocarburos de sus colonias de facto. La humanidad ha retornado al punto de partida, a principios del siglo XX, cuando las potencias imperialistas pensaban poder arreglar entre ellas la suerte del mundo y se enfrentaban en guerras de rapiña para repartirse las colonias y expandir sus intereses imperialistas.

El imperialismo estadounidense es consciente de su decadencia. La derrota de sus aliados yihadistas en la Guerra de Siria, que se saldó con la victoria del Ejército del Gobierno de Bashar al-Assad y de su aliado principal, el imperialismo ruso, supuso un punto de inflexión en la pugna interimperialista por el control político y económico de Oriente Medio y de sus recursos naturales. Tras décadas de hegemonía de Estados Unidos y de su aliado israelí, la correlación de fuerzas en la región es hoy favorable a su contrario imperialista, la Federación Rusa, y a su aliado más potente, Irán.

Estados Unidos se ha visto en la necesidad de lanzar un órdago temerario en Oriente Medio tras la concurrencia de distintas variables que le son adversas: la debilitación de algunos de sus aliados más importantes en la región, como lo son las milicias kurdas del YPG o algunos frentes yihadistas sirios y afganos; el fortalecimiento de enemigos como Siria o Irán, aliados del imperialismo ruso, que extienden su influencia en Oriente Medio a ritmos cada vez más acelerados, notablemente en el Líbano y en Irak; el fracaso del diálogo con Corea del Norte, cuyos compromisos incluían no vender tecnología nuclear a otros países, y que podría abrir la puerta a que Pyongyang venda la bomba H a Teherán, que durante años ha sido el principal interesado en comprar sus misiles nucleares; o el descubrimiento en noviembre de un nuevo yacimiento de petróleo en Irán con 53 mil millones de barriles de crudo que aumentaría las reservas iraníes en más de un tercio. Y, de fondo, un impeachment a Donald Trump y unas elecciones estadounidenses para noviembre de 2020 que empujan a su actual presidente a ejecutar este tipo de operaciones como prueba de fuerza y a tomar decisiones que, en muchos casos, lejos de obedecer a los intereses de los monopolios estadounidenses, atienden más bien a objetivos personalistas del jefe de la Casa Blanca. Así pues, el atentado en Bagdad no va a hacer sino deteriorar todavía más las relaciones de Washington con sus aliados y acelerar la pérdida de su influencia en la región, como lo certifica la resolución del Parlamento del que ha sido su Estado títere durante años, Irak, de poner fin a la presencia de las tropas de la coalición liderada por Estados Unidos en su territorio. Todos estos factores de peso, junto con la crisis de su liderato monetario y con la caída de sus reservas petrolíferas, explican la actitud bélica de la superpotencia imperialista yankee en la actual coyuntura de Oriente Medio.

El PCOE lamenta las muertes causadas por la agresión imperialista estadounidense y se solidariza con los pueblos de Irán e Irak, al tiempo que hace un llamamiento para que se respete el Derecho Internacional y la soberanía de los países afectados por el conflicto. La operación de las Fuerzas Armadas yankees en Bagdad es síntoma de la decadencia de Estados Unidos y de la pérdida de su hegemonía en Oriente Medio ante al auge de nuevas potencias imperialistas. La crisis general del capitalismo, cuyas contradicciones se exacerban cada día, obliga al imperialismo a emprender guerras de rapiña por el control de recursos naturales que se tornan cada vez más desesperadas y numerosas. El asesinato de Qasem Soleimani agudiza la espiral de tensión en Oriente Medio y acarreará más sangre, hambre, migraciones y muerte al proletariado que vive en el epicentro del conflicto interimperialista.

Solo la solidaridad entre pueblos, la alianza internacionalista de los proletarios del mundo, la unidad en torno a un frente antiimperialista y el avance progresivo de la revolución socialista mundial podrán evitar que se derrame más sangre. El capitalismo es sinónimo de miseria y de muerte para el proletariado. Es el sistema que empuja a las potencias imperialistas a librar guerras que enfrentan a los obreros de distintos países entre sí con el fin de someterlos y de imponer neocolonias para expoliar sus recursos naturales. Solo mediante la lucha organizada contra el enemigo de clase, la burguesía, y la liquidación de su sistema de explotación capitalista, raíz y origen de los problemas fundamentales que azotan al planeta y a los pueblos que lo habitan, la clase obrera podrá romper las cadenas de su opresión. Solo con la conquista revolucionaria del poder y la construcción de un sistema nuevo, el Socialismo, el proletariado podrá vivir una vida digna y de pleno derecho. Únicamente así, la humanidad podrá avanzar junta hacia la sociedad sin clases, basada en la justicia y la igualdad, libre de explotación y encaminada hacia la paz mundial: el Comunismo.

 

¡Abajo el imperialismo criminal!
¡Viva el internacionalismo proletario!
¡Por el Socialismo!

Secretaría de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Sobre las luchas obreras en Francia y la reforma de las pensiones

Francia
 
La huelga general en Francia que dio comienzo el 5 de diciembre y que se ha extendido hasta esta semana pone de relieve las contradicciones de clase entre la burguesía y el proletariado francés. Convocada y dirigida por el sindicato Confédération Générale du Travail (CGT), algunas de cuyas federaciones pertenecen a la Federación Sindical Mundial (FSM), la huelga ha trascendido a los sectores principales del país y ha llegado a paralizar el transporte público.

Las movilizaciones y paros contundentes de un sector de la clase obrera gala se deben a una reforma de pensiones criminal. Los voceros del capital aseguran que el actual sistema de pensiones es “insostenible” y defienden una reforma que obligará a los franceses a trabajar más años para su pensión actual. De este modo, el presidente del Gobierno, Emmanuel Macron, pretende unificar los 42 regímenes especiales para acabar, según el títere del capital, con los “privilegios” de algunos colectivos de trabajadores, como el de los obreros ferroviarios. Es decir, su estrategia consiste en señalar como culpables de la insostenibilidad de las pensiones a los trabajadores que todavía conservan los escasos derechos laborales que aún no se les ha arrebatado.

La realidad es que el Gobierno de Macron, como obediente siervo del capital, está apretando la soga de la horca a las clases populares francesas mientras aligera las cargas sociales y fiscales a los monopolios y a la oligarquía financiera. Pero, a estas alturas, ni siquiera la represión policial aplicada por la república burguesa francesa puede amedrentar al pueblo trabajador, cuyo descontento no cesa de crecer. A las movilizaciones se han sumado cada vez más capas populares, como los estudiantes, los jubilados y los autónomos, conectando con el movimiento de los “chalecos amarillos”, que cada vez adquiere un carácter más de clase y antisistema.

Macron repite que la reforma es necesaria por la “insostenibilidad del sistema de pensiones”. Este argumento que sirve para justificar medidas despiadadas contra la clase obrera es una consigna que se escucha cada vez más en los distintos países capitalistas del globo. En el Estado español, los voceros del capital afincados en el Congreso repiten el lema cada día, hasta el punto de desatar el descontento de colectivos como el de los pensionistas, que no solo han organizado concentraciones semanales en distintos puntos del país, sino que también han emprendido marchas de cientos de kilómetros para exigir que no se dinamite el sistema público de pensiones.

En esta estrategia del capital por privatizar el sistema de las pensiones, los medios de comunicación juegan un papel crucial. En España, la mentira de la “insostenibilidad de las pensiones” se reproduce regularmente por los medios del capital, que curiosamente comparten accionistas en sus respectivos consejos de administración. El Banco Santander de Ana Botín es dueño y señor de la información en España y sus accionistas principales son bancos custodios como el Street State Bank o Chase Nominees. Este último pertenece a JP Morgan Chase, uno de los bancos más grandes del mundo, que, a su vez, tiene como dueños principales los fondos de inversión Vanguard Group y BlackRock.

BlackRock es el mayor gestor de activos del mundo; activos que salen, por ejemplo, de fondos de pensiones. Este fondo de inversión, que además de ser accionista de BBVA, Telefónica, Santander, Repsol, Apple, Google, Microsoft, HP y ExxonMobil, es, además, gestora privada de fondos de pensiones de un sinfín de países del mundo. Y junto a BlackRock se encuentra el fondo buitre Blackstone, el mayor casero de vivienda en el Estado español, quien recientemente se ha apuntado también al negocio de la gestión de planes de pensiones privados. Por todo lo expuesto, no es de extrañar el interés en desmantelar y privatizar el sistema público de pensiones bajo la falacia de que es “insostenible”.

Taha ????@MTGphotographe
 
 

Lancer une grenade en cloche sur la foule compacte qui explose a hauteur de tête, moi j’appelle ça un acte criminel. @prefpolice un avis ?

 

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La reforma de las pensiones de Macron responde a las necesidades históricas que exige el sistema capitalista para mantenerse en pie. El imperialismo, fase superior del capitalismo, en su etapa monopolista, se encuentra azotado por sus propias contradicciones, en quiebra y en un momento terminal. Las medidas del Ejecutivo francés, emuladas sistemáticamente por sus hermanos capitalistas del resto del planeta, son síntoma del estado de profunda agonía del sistema socioeconómico de la burguesía.

El capitalismo atraviesa una crisis existencial y la burguesía es consciente de que su sistema de dominación y de salvaguarda de sus privilegios de clase se encuentra al borde del abismo de la historia. Las contradicciones del sistema son tales que el capitalismo ya no se sostiene económica ni políticamente. El capital financiero, cuyo máximo representante es el Fondo Monetario Internacional (FMI), exige medidas aún más duras contra los trabajadores y dicta a los Gobiernos de los países capitalistas que recrudezcan sus políticas para exprimir todavía más al proletariado.

Los trabajadores del mundo y las nuevas generaciones de obreros ven hoy cómo la burguesía recorta sus derechos para sobrevivir mientras en el horizonte crece la sombra de una nueva crisis financiera, aún más devastadora que la de hace nueve años, que amenaza con sumir todavía más en la miseria a los pueblos del planeta. En un período histórico donde los intereses antagónicos de clase chocan a magnitudes inconmensurables, donde la burguesía solo puede mantener en vida a su sistema capitalista explotando aún más a los obreros, pero con un proletariado harto y violentado que se rebela cada día más contra la injusticia, la burguesía solo puede preservar su sistema por medio de la violencia, la fuerza bruta y la reacción. Y es en estos momentos de crisis, donde lo viejo no acaba de morir y lo nuevo está todavía por nacer, que crece el monstruo engendrado por la burguesía para salvaguardar su dominio de clase: el fascismo.

 
https://www.youtube.com/watch?v=XevRPKqmxvg

Las movilizaciones obreras de estos días han sido un verdadero quebradero de cabeza para Macron. Sin embargo, por muchas huelgas, barricadas o guerrillas urbanas que se lleven a cabo, si estas solo atacan a los síntomas y no cuestionan el régimen económico, político y social, todo esfuerzo será en vano. Las protestas contra las políticas del Estado francés se dirigen solo hacia objetivos meramente económicos, si no caen directamente en el espontaneísmo. Y la mayoría de los huelguistas y manifestantes apelan al “espíritu de la V República Francesa”, cuyo corazón es la propiedad privada y la economía de mercado. Si no se ataja el problema de raíz, la burguesía y su Estado saldrán victoriosos y el capitalismo seguirá en pie, moribundo, pero en pie, otros tantos años a base de más recortes de derechos y libertades.

Estas luchas por sí solas no acabarán con el régimen de producción capitalista, origen de todos los males de la clase obrera mundial, si no existe un Partido de vanguardia del proletariado, un Partido Comunista, que sirva como instrumento para fusionar la ciencia del marxismo-leninismo con el movimiento obrero, que funcione como herramienta del proletariado en su misión histórica de derrocar revolucionariamente el capitalismo y alzar su antítesis, su negación dialéctica, su única alternativa: el Socialismo.

“Las crisis demuestran que los obreros no se pueden limitar a luchar para obtener de los capitalistas concesiones parciales, pues, cuando se produzca el ‘crack’, los capitalistas no solo arrebatarán a los trabajadores los derechos conquistados, sino que los harán todavía más precarios. Y así continuará sucediendo inevitablemente hasta que los ejércitos del proletariado socialista echen abajo el dominio del capital y de la propiedad privada de los medios de producción”, V. I. Lenin.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), expresamos nuestro más ferviente apoyo y camaradería internacionalista con los trabajadores franceses en huelga. Las movilizaciones han demostrado que el poder burgués puede sangrar. Paralizando la producción e intensificando la lucha, el proletariado de Francia es un ejemplo de resistencia para los pueblos de Europa contra las medidas antiobreras que se promueven en cada rincón del continente.

Los comunistas del PCOE nos comprometemos a seguir firmemente del lado de la clase obrera francesa y a apoyar sus legítimas luchas. Hacemos un llamamiento a los trabajadores de Francia y del resto del mundo a que militen en sus centros de trabajo en las organizaciones sindicales de clase y combativas adheridas a la Federación Sindical Mundial.

Finalmente, transmitimos nuestra más sincera solidaridad hacia los represaliados por las brutales agresiones policiales del Estado francés y exigimos la dimisión inmediata del presidente Emmanuel Macron. Animamos a nuestros hermanos de clase en Francia a que no abandonen la lucha y a que redoblen e intensifiquen sus esfuerzos para avanzar decididos hacia la toma revolucionaria del poder, hacia la destrucción del capitalismo y hacia la fundación del único sistema posible que garantice el bienestar de la clase trabajadora: el Socialismo.

 

¡Contra el capitalismo criminal! ¡Todos unidos en la lucha!
¡Reforcemos el sindicalismo de clase y combativo!
¡Viva el internacionalismo proletario!
¡Por el Socialismo!

Secretaría de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Comunicado del PCOE ante el golpe de estado en Bolivia

Bolivia
 
El Partido Comunista Obrero Español (PCOE) condena el golpe militar y policial perpetrado en el Estado Plurinacional de Bolivia contra el presidente constitucional, Juan Evo Morales Ayma. Con el apoyo del imperialismo estadounidense y de sus lacayos de la OEA, los sectores oligárquicos del país han vulnerado la voluntad del pueblo boliviano, que reeligió en las urnas a su presidente legítimo el 20 de octubre.
 

Denunciamos las persecuciones, agresiones y asesinatos contra el pueblo trabajador de Bolivia, así como los ataques y crímenes racistas contra la comunidad indígena. Ante las políticas económicas intervencionistas y soberanistas del Gobierno, la burguesía boliviana lo ha volcado todo a la reacción. Tal es la quiebra del imperialismo hoy, que los capitalistas ya no pueden aguantar siquiera políticas económicas reformistas. La oligarquía boliviana y sus amos de Washington han financiado a grupos terroristas fascistas que promueven el odio, la discriminación y la violencia hacia los campesinos, indígenas y trabajadores humildes afines al Movimiento al Socialismo (MAS).

El golpe de Estado en Bolivia, que ha causado tres muertos y más de 400 heridos, prueba una vez más que las crisis del mundo descansan sobre una contradicción fundamental: imperialismo o socialismo. Demuestra que estamos ante una guerra de clases entre el proletariado y la burguesía.

Lo que sucede en Bolivia es un ejemplo de que no es lo mismo estar en el Gobierno que estar en el poder. Una revolución está condenada al fracaso cuando confía en las Fuerzas Armadas provenientes de la institucionalidad burguesa y no arma al pueblo. La dimisión del presidente legítimo y el triunfo del golpe de Estado prueba que el denominado “Socialismo del Siglo XXI” debe avanzar hacia el Socialismo real si no quiere que el imperialismo lo asfixie y que la contradicción entre imperialismo y socialismo se resuelva desfavorablemente, en detrimento de la vida de la clase trabajadora. Animamos a nuestros hermanos obreros y campesinos bolivianos a que peleen y defiendan con uñas y dientes sus intereses de clase, a que no bajen la guardia ni le concedan ni un solo respiro a su enemigo antagónico, a la burguesía, que ante la merma de sus intereses ha centrado todos sus esfuerzos y recursos para acabar con el Gobierno soberanista y antiimperialista de Evo Morales.

En un momento histórico de quiebra y agonía del sistema capitalista, la burguesía no duda en apoyarse en el fascismo y en aplicar la violencia más descarnada para proteger sus privilegios. La oligarquía boliviana y el imperialismo no se merecen ni una sola concesión. Lo que merecen es la socialización de sus empresas y bancos. Nosotros, la clase del proletariado, solo podremos acabar con nuestra miseria y vivir en paz si derribamos el caduco sistema capitalista y destruimos el Estado burgués y su burocracia, incluidas sus Fuerzas Armadas y sus cuerpos y fuerzas de represión, para erigir nuestro sistema propio, el Socialismo, y lo defendamos imponiéndole a la burguesía la represión de nuestro nuevo Estado socialista, de nuestra propia dictadura, la dictadura del proletariado, para acabar con su dominación y su existencia como clase.

Desde el Partido Comunista Obrero Español, condenamos enérgicamente el golpe de Estado y reafirmamos nuestro apoyo a la soberanía del pueblo boliviano y a su derecho a decidir sobre su destino sin ser una marioneta del imperialismo estadounidense. Llamamos a la más amplia solidaridad con el presidente legítimo Evo Morales y exigimos el respeto a las decisiones del pueblo boliviano. Animamos a los obreros y campesinos de Bolivia a que se defiendan de las agresiones fascistas e imperialistas y que no capitulen ante el golpe de Estado.

La bestialidad imperialista; bestialidad que no tiene una frontera determinada ni pertenece a un país determinado. Bestias fueron las hordas hitleristas, como bestias son los norteamericanos hoy(…). Porque es la naturaleza del imperialismo la que bestializa a los hombres, la que la convierte en fiera sedienta de sangre, que están dispuestas a degollar, asesinar, a destruir hasta la última imagen de un revolucionario, de un partidario de un régimen que haya caído bajo su bota o que luche por su libertad(…). No se puede confiar en el imperialismo, pero ni tantito así. Nada”. Ernesto Che Guevara,  discurso de noviembre de 1964.

 

¡Abajo el imperialismo criminal!
¡Ni un paso atrás!
¡Por el Socialismo!

 

Secretaría de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español




El pueblo chileno se levanta contra la sombra de Pinochet

Chile
 
La clase obrera de Chile se ha levantado contra el implacable yugo del capital. La agudización de las contradicciones del sistema capitalista ha obligado al Estado de la burguesía a intensificar la explotación del proletariado chileno para salvaguardar la dominación de los monopolios nacionales y transnacionales. El momento histórico de decadencia del imperialismo no deja otra alternativa a la burguesía que acelerar el proceso de liquidación de los prácticamente inexistentes derechos de los trabajadores chilenos y agudizar el robo y la esclavitud.

El imperialismo estadounidense, que durante la sangrienta dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) usó a Chile como cobaya para los experimentos neoliberales de Milton Friedman y la Escuela de Chicago, ve como su “milagro económico” se desmorona. Chile posee la distribución de la riqueza más desigual de la OCDE, con las universidades más costosas del continente, con un mercado laboral desregulado, con pensiones de miseria y con un sistema de salud pública quebrado.

Según reveló la última edición del informe Panorama Social de América Latina elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el 1% más adinerado de Chile se quedó con el 26,5% de la riqueza en 2017, mientras que el 50% de los hogares de menores ingresos accedió solo al 2,1% de la riqueza neta del país. El sueldo mínimo es de 301.000 pesos (423 dólares estadounidenses) mientras que la mitad de los trabajadores recibe un sueldo igual o inferior a 400.000 pesos (562 dólares) al mes, según el Instituto Nacional de Estadísticas de Chile.

Asimismo, la salud pública no es de calidad ni cubre todas las enfermedades, por lo que el 20% de la población se ve obligada a recurrir a la medicina privada. El precio promedio de los medicamentos originales no genéricos es de 28,5 dólares, el más alto de la región, según un estudio hecho por la consultora estadounidense IMS Health (IQVIA) publicado en 2018. Y en cuanto al sistema de pensiones en Chile, consiste en un fondo privado al que aporta el propio trabajador, no los empresarios. Un pensionista chileno recibe un promedio de 286 dólares al mes, muy por debajo de los 423 dólares del salario mínimo.

Las contradicciones del capitalismo en Chile y América Latina

Decía el escritor Eduardo Galeano que “la historia del subdesarrollo de América Latina integra la historia del desarrollo del capitalismo mundial”. Latinoamérica ha sido un foco de la geografía internacional que ha sufrido muchas de las más feroces experiencias de opresión de la historia. Remanso de recursos naturales codiciados por un sinfín de imperios, los países latinoamericanos han sido durante siglos colonias saqueadas por el imperialismo español, portugués, holandés, francés, británico y estadounidense.

Con el avance de la historia y el paso del capitalismo ascensional a capitalismo monopolista, el papel que ha desempeñado América Latina en la dominación del capital la ha convertido en el punto de encuentro de las contradicciones fundamentales del imperialismo. Y estás últimas semanas, en Chile, país cuyo proletariado ha sufrido una de las expresiones más despóticas y desreguladas del emporio de la economía de mercado, con la combinación del fascismo pinochetista y del neoliberalismo impuesto desde Washington, ha estallado una crisis del sistema capitalista, que se encuentra en profunda agonía y decadencia.

En la Universidad Sverdlov, el camarada Iosif Stalin expuso en 1924 las principales contradicciones del capitalismo, exacerbadas a niveles extremos en su fase imperialista:

“Lenin llamó al imperialismo ‘capitalismo agonizante’. ¿Por qué? Porque el imperialismo lleva las contradicciones del capitalismo a su último límite, a su grado extremo, más allá del cual empieza la revolución. Entre estas contradicciones, hay tres que deben ser consideradas como las más importantes.

La primera contradicción es la existente entre el trabajo y el capital. El imperialismo es la omnipotencia de los trusts y de los sindicatos monopolistas, de los bancos y de la oligarquía financiera de los países industriales. En la lucha contra esta fuerza omnipotente, los métodos habituales de la clase obrera –los sindicatos y las cooperativas, los partidos parlamentarios y la lucha parlamentaria– resultan absolutamente insuficientes. Una de dos: u os entregáis a merced del capital, vegetáis a la antigua y os hundís cada vez más, o empuñáis un arma nueva: así plantea la cuestión el imperialismo a las masas de millones de proletarios. El imperialismo lleva a la clase obrera al umbral de la revolución.

La segunda contradicción es la existente entre los distintos grupos financieros y las distintas potencias imperialistas en su lucha por las fuentes de materias primas, por territorios ajenos. El imperialismo es la exportación de capitales a las fuentes de materias primas, la lucha furiosa por la posesión monopolista de estas fuentes, la lucha por un nuevo reparto del mundo ya repartido, lucha mantenida con particular encarnizamiento por los nuevos grupos financieros y por las nuevas potencias, que buscan ‘un lugar bajo el sol’, contra los viejos grupos y las viejas potencias, tenazmente aferrados a sus conquistas. La particularidad de esta lucha furiosa entre los distintos grupos de capitalistas es que entraña como elemento inevitable las guerras imperialistas, guerras por la conquista de territorios ajenos. Esta circunstancia tiene, a su vez, la particularidad de que lleva al mutuo debilitamiento de los imperialistas, quebranta las posiciones del capitalismo en general, aproxima el momento de la revolución proletaria y hace de esta revolución una necesidad práctica.

La tercera contradicción es la existente entre un puñado de naciones ‘civilizadas’ dominantes y centenares de millones de hombres de las colonias y de los países dependientes. El imperialismo es la explotación más descarada y la opresión más inhumana de centenares de millones de habitantes de las inmensas colonias y países dependientes. Extraer superbeneficios: tal es el objetivo de esta explotación y de esta opresión. Pero, al explotar a esos países, el imperialismo se ve obligado a construir en ellos ferrocarriles, fábricas, centros industriales y comerciales. La aparición de la clase de los proletarios, la formación de una intelectualidad del país, el despertar de la conciencia nacional y el incremento del movimiento de liberación son resultados inevitables de esta ‘política’. El incremento del movimiento revolucionario en todas las colonias y en todos los países dependientes, sin excepción, lo evidencia de modo palmario. Esta circunstancia es importante para el proletariado, porque mina de raíz las posiciones del capitalismo, convirtiendo a las colonias y a los países dependientes, de reservas del imperialismo, en reservas de la revolución proletaria.

Tales son, en términos generales, las contradicciones principales del imperialismo, que han convertido el antiguo capitalismo ‘floreciente’ en capitalismo agonizante”.


En el Estado chileno se concentran las contradicciones fundamentales del imperialismo en un grado significativo. Chile es el avance más destacado del capitalismo monopolista de Estado en el continente latinoamericano. La acumulación de capital ha desarrollado las fuerzas productivas del país y ha creado masas de millones de proletarios. La economía chilena se encuentra en manos de un puñado de empresas y, en dichos monopolios, el proceso de producción es gestionado de principio a fin por obreros. Los burgueses accionistas ya ni siquiera participan en la administración y solo actúan en la extracción de plusvalía. Los monopolios son el germen de las empresas en el Socialismo, donde no existe el carácter privado de la apropiación del trabajo social, donde ya la burguesía no es propietaria de los medios de producción. Bajo la fase actual del capitalismo, las fuerzas productivas están constreñidas, pues más allá del umbral de los monopolios está el modo de producción socialista. El capitalismo monopolista de Estado ha entronado la omnipotencia de los grandes bancos y de las multinacionales y sus patronales en Chile.

Estados Unidos, la potencia imperialista hegemónica en Latinoamérica, impuso en la Chile pinochetista una política económica que redistribuía todavía más la riqueza a favor de la burguesía y de sus monopolios. El Estado chileno, siervo de la Casa Blanca, puso en marcha una multitud de mecanismos para estimular y acelerar el proceso de exportación de capitales, otorgando miles de millones de dólares de dinero público a las empresas para que estas se internacionalizasen y, con ello, se deslocalizara la producción.

Al tiempo que imponía medidas que conducían a redistribuir la riqueza a favor de banqueros y empresarios y facilitar la explotación y el saqueo de los trabajadores, la burguesía chilena y el imperialismo estadounidense se valieron del aparato represivo estatal y, concretamente, de la fuerza militar de la dictadura de Pinochet para reprimir al pueblo que tiempo antes votó en masa y eligió presidente al marxista Salvador Allende, asesinado en el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. La dictadura de Pinochet fue la criminalización del pueblo ante cualquier acción contra el estado de opresión, explotación y saqueo que la burguesía nacional e internacional imponía con total libertad y que sirvió para desarrollar el capitalismo monopolista de Estado en Chile.

El colapso de la Unión Soviética y del Bloque del Este, unido a las décadas de represión y neutralización de la disidencia en Chile, atomizaron el movimiento obrero y el avance revolucionario del pueblo chileno, concediendo kilómetros de ventaja a la burguesía en la guerra ideológica. Dichos factores permitieron a la burguesía nacional e internacional fortalecer sus posiciones y asegurar sus intereses de clase sin tener que recurrir a una dictadura abierta y facultaron que el Estado chileno heredero de la dictadura adoptase la forma de un régimen aparentemente democrático. Luego, con la profundización y quiebra del imperialismo, la burguesía y su Estado han tenido paulatinamente que avanzar una vez más hacia la reacción, apuntalando el fascismo como forma que adopta la dictadura de la burguesía en este momento histórico.

La crisis en Chile y en otros países latinoamericanos coincide con el momento de debilidad de su dueño y señor explotador, el imperialismo estadounidense, ante el auge de las nuevas potencias imperialistas de los BRICS, encabezadas por China y Rusia. La crisis del liderato monetario de Estados Unidos concurre con la caída de sus reservas petrolíferas y han sido los factores de peso en la actitud y necesidad bélica de la superpotencia imperialista. Lejos de la sedicente lucha por la paz, la libertad y los derechos humanos con las que ha encubierto sus guerras de rapiña, Estados Unidos ha intervenido en más de 70 golpes de Estado para instalar gobiernos títeres y fieles a sus intereses. Ante la crisis de Chile y de sus aliados latinoamericanos, Washington contempla hoy su impotencia y recuerda con nostalgia los tiempos posteriores a la Guerra Fría, en los que fue el imperio y amo absoluto del mundo.

En Latinoamérica, la contradicción entre el capital financiero de Estados Unidos y el de los BRICS, especialmente el de China, se agudiza inexorablemente. La emergencia de las nuevas potencias rusa y china y su deseo de apropiarse de las fuentes de materias primas del continente hasta ahora controladas por Estados Unidos amenaza seriamente los intereses de la superpotencia yankee. La exportación de capital chino a países del ALBA como Venezuela, Nicaragua o Bolivia demuestra la lucha por un nuevo reparto del mundo y revela el debilitamiento del imperialismo estadounidense. Las contradicciones se siguen agudizando y en Latinoamérica se está gestando una guerra interimperialista encaminada a reordenar el mapa político del continente y el sistema económico mundial.

El Estado fascista chileno

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, uno de los hombres más poderosos de Latinoamérica, es un multimillonario dueño de una de las mayores fortunas de su país, con un capital estimado de 2.700 millones de dólares en 2017, según la revista Forbes. Piñera es la personificación de los monopolios y del capital financiero en Chile, que no duda en sacar los tanques y asesinar a inocentes para proteger sus intereses de clase.

El estado de emergencia, decretado por primera vez desde la dictadura de Pinochet, se ha cobrado 20 muertos, más de 1.000 heridos y 3.300 detenidos. Con los militares y carabineros en la calle, que anunciaron varios toques de queda en distintas ciudades, las imágenes y vídeos de abusos y actos de represión circularon por centenares. Muchas denuncias por violaciones de derechos básicos hacen referencia a lugares que se han convertido en centros de tortura y llegan a tejer un paralelismo entre la situación actual y lo que se vivió durante el gobierno de facto de Pinochet, cuando hubo miles de personas que se convirtieron en “desaparecidos” a manos de las fuerzas de seguridad. En las detenciones, miles de personas gritan su nombre y apellidos al tiempo que el Ejército se los lleva hacia su furgón, por miedo a desaparecer.

Cel????????@celulapirri
 

En Chile la gente, mientras está siendo detenida, está gritando su propio nombre y dirección por si les desaparecen.
Terrorífico.

Alba Calao@Albacalao1
 

Tremendamente triste. En la dictadura chilena (1973-1990) hubieron miles de desaparecidos y cometieron las torturas más cínicas y obscenas de toda latinoamérica. Por eso gritan sus nombres. Mi pareja está ahí, y estoy cagada de miedo, de rabia y de pena.
Difusión.

 

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La represión encarnizada del Gobierno de Sebastián Piñera pone en evidencia que la dictadura de Pinochet solo cayó en las formas. Al recurrir a las viejas armas que tenía guardadas desde los tiempos del dictador, el Estado ha desvelado que los cimientos políticos, jurídicos y legales sobre los que se sostiene la República de Chile no se corresponden a los de una estructura de poder de una democracia burguesa.

Conviene recordar las palabras de Dimitrov en su informe ante en VII Congreso Mundial de la Internacional Comunista en 1935:

“El desarrollo del fascismo y la propia dictadura fascista revisten en los distintos países formas diferentes, según las condiciones históricas, sociales y económicas, las particularidades nacionales y la posición internacional de cada país. En unos países, principalmente allí, donde el fascismo no cuenta con una amplia base de masas y donde la lucha entre los distintos grupos en el campo de la propia burguesía fascista es bastante dura, el fascismo no se decide inmediatamente a acabar con el parlamento y permite a los demás partidos burgueses, así como a la socialdemocracia, cierta legalidad. En otros países, donde la burguesía dominante teme el próximo estallido de la revolución, el fascismo establece el monopolio político ilimitado, bien de golpe y porrazo, bien intensificando cada vez más el terror y el ajuste de cuentas con todos los partidos y agrupaciones rivales, lo cual no excluye que el fascismo, en el momento en que se agudezca de un modo especial su situación, intente extender su base para combinar –sin alterar su carácter de clase– la dictadura terrorista abierta con una burda falsificación del parlamentarismo”.

En Chile, la economía, la judicatura, los medios de comunicación, la Policía y el Ejército son herederos de la dictadura de Pinochet. A lo largo de los últimos años, el Estado burgués chileno ha sido capaz de mantener una falsa apariencia de democracia porque las contradicciones todavía se encontraban a un nivel de inmadurez que permitía al Estado sofocarlas y contenerlas, pero nunca resolverlas, sin tener que verse obligado a emplear toda la maquinaria represiva que le permite la legalidad fascista. Sin embargo, el alza del boleto de metro ha sido la gota que ha colmado el vaso, el cambio cuantitativo que ha provocado un gran salto cualitativo de un problema de fondo, de una contradicción más profunda que va más allá de la subida de una tasa. Ha explotado en una crisis que amenaza con romper las costuras del Estado al servicio del imperialismo. Las protestas han forzado a la burguesía a apostarlo todo a la reacción, al fascismo, para contener las reivindicaciones del pueblo chileno y proteger los intereses de sus monopolios y sus bancos. Piñera ha desvelado la verdadera naturaleza del Estado chileno: un régimen fascista.

Movimiento Politico de Resistencia@smolny7
 
 

Vídeo para saber lo que es la violencia y el terrorismo de Estado: un militar chileno le dispara a quemarropa a un joven indefenso

 

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El pueblo chileno ha salido a la calle a desatar toda la ira contenida que ha generado la violencia estructural, cotidiana e invisible de la explotación capitalista. Los trabajadores y estudiantes han respondido con la violencia a la que les ha ido sometiendo la burguesía todos los días de sus vidas. Una respuesta cuyas dimensiones se han intensificado tras la despiadada e inmisericorde brutalidad de los cuerpos policiales y militares.

La violencia del oprimido, legítima y motor de cambios sociales y revoluciones, que tiene su origen y parte de la violencia del opresor, nunca ha sido, es, ni será equiparable a la violencia del Estado de la burguesía chilena y de sus monopolios. Una violencia nace como respuesta de la otra. Por mucho que los medios de comunicación del capital criminalicen las protestas y pongan al mismo nivel la brutalidad de los cuerpos represivos del Estado con la respuesta del pueblo, la violencia de la clase obrera chilena nace por necesidad, porque sus carceleros no les dejan ninguna vía alternativa real, y no existiría de no ser por la fuerza bruta de la burguesía y de su dictadura del capital.

Alina Duarte@AlinaDuarte_
 
 

En Valparaíso:

 

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Una vida digna en el capitalismo es imposible para la clase trabajadora. Las contradicciones se agudizan y el sistema se encuentra en franca decadencia. No tiene nada más que ofrecer, salvo más miseria, más hambre y más violencia. El futuro es cada vez más gris bajo la dictadura de los monopolios. La clase obrera, en Chile y en el resto del mundo, solo podrá vivir en paz si se organiza y corta de manera revolucionaria la raíz del problema. El proletariado, sujeto revolucionario, debe enviar a la burguesía y a su sistema capitalista al vertedero de la historia y erigir de sus cenizas el Socialismo. Debe aniquilar la dictadura del capital que sostiene el sistema de dominación de la burguesía y establecer la suya propia, la dictadura del proletariado, para defender el Socialismo. Los obreros solo podremos tener una vida digna y plena si nos hacemos con el poder, si asestamos el golpe de gracia al caduco sistema capitalista. Solo gozaremos de verdaderos derechos básicos si echamos a la burguesía, clase que nos oprime, e imponemos el Socialismo para avanzar hacia una sociedad justa, sin explotación y sin clases: el Comunismo.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), exigimos la dimisión inmediata del presidente de la República de Chile, Sebastián Piñera, por la despiadada represión policial y militar. También queremos trasladar nuestro más sentido pésame a los familiares y amigos de los que dieron su vida para proteger los derechos del pueblo de Chile. Finalmente, expresamos nuestro más enérgico apoyo a nuestros hermanos de clase, los trabajadores chilenos, y los animamos a que no abandonen la lucha y a que redoblen e intensifiquen sus esfuerzos para avanzar decididos hacia la toma revolucionaria del poder, hacia la destrucción del capitalismo y hacia la fundación del único sistema posible que garantice el bienestar de la clase trabajadora: el Socialismo.

 

A las compañeras y compañeros de Chile y Latinoamérica:
¡Ni un paso atrás!
¡Viva la lucha de la clase obrera!
¡Por el Socialismo!

Secretaría de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




El capital arremete contra el pueblo de Ecuador

Ecuador
 
El capitalismo se debate en su agonía. Las contradicciones del sistema se exacerban y al capital financiero no le queda otra salida que exprimir aún más la dictadura a la que tiene sometida al proletariado del mundo. Latinoamérica, foco que ha sufrido históricamente el sometimiento del colonialismo, cuna de recursos expoliados durante siglos por el imperialismo europeo y estadounidense, ha concatenado brutales episodios de opresión agudizados por el desarrollo monopolista del capitalismo.

Latinoamérica ha sido la rata de laboratorio de los monopolios en sus experimentos neoliberales, en su búsqueda de nuevas expresiones, más salvajes y criminales, del emporio de la economía de mercado. Ha sido la mesa de pruebas que ha servido al imperialismo para probar, antes de proceder a aplicarlas en el resto del globo, fórmulas modernas y adaptadas a nuevas coyunturas históricas e internacionales del perro de presa más fiel de la burguesía: el fascismo. En Latinoamérica han nacido grandes ejemplos de luchas revolucionarias, pero también en ella se han gestado grandes monstruos reaccionarios tutelados por Washington que, en consonancia con la naturaleza de la dictadura capital, han cumplido con su función histórica de sostener por la fuerza el imperio decadente de la burguesía y de detener la inevitable llegada del comunismo.

Los pueblos del mundo han sido testigos este mes de la apertura de un nuevo frente en Ecuador. El presidente de la República, Lenín Moreno, siervo cumplidor y sumiso de los monopolios internacionales, anunció el 2 de octubre la aplicación del Decreto Ejecutivo 883 que imponía un paquete de medidas económicas feroces con el objetivo de reducir el déficit fiscal. Dicho ‘paquetazo’ obedecía al rescate concedido en marzo por el Fondo Monetario Internacional (FMI), máximo organismo del capital financiero mundial, de 4.200 millones de dólares. La suma representa solo una parte de un crédito mayor que supera los 10.000 millones de dólares y que involucra a otras entidades financieras.

El paquete de medidas económicas incluía las siguientes reformas:

• Una rebaja del 20% del sueldo para los nuevos contratos temporales del sector público.
• La reducción de vacaciones de 30 a 15 días para empleados públicos y un aporte de 1 día de salario mensual.
• Una reforma laboral para eliminar o privatizar organismos públicos que entrañaría una aceleración de la ya iniciada ola de despidos de funcionarios.
• El aumento de las tarifas de servicios.
• Una subida del IVA.
• La eliminación de los subsidios a los combustibles y el eventual aumento de un 29% del precio de la gasolina y de un 123% del precio del diésel.

El pueblo de Ecuador respondió al decreto 883 con protestas en todo el país lideradas por la comunidad indígena. Durante 10 días consecutivos, la clase trabajadora se movilizó en unas jornadas que pretendieron en un principio ser pacíficas. Pero tras el choque de realidad que supone enfrentarse al capital y a sus cuerpos represivos, los manifestantes rápidamente se dieron cuenta de que la violencia, legítima, era la única vía para defenderse de los ataques de la reacción. La burguesía y su Estado no se lo piensan dos veces a la hora de emplear la violencia.

Lenín Moreno promulgó el estado de excepción el mismo día que anunció el decreto, medida que le otorgó poderes para cerrar fronteras y aeropuertos, desviar fondos públicos, imponer censura previa a la prensa y aumentar el número de policías y militares en las calles. No se impuso el estado de excepción en Ecuador desde 2005, en tiempos del coronel Lucio Gutiérrez, quien terminó derrocado por insurrecciones populares.

Frente a los gases lacrimógenos, las balas de goma, las bombas de humo y los porrazos de la Policía, la clase obrera ecuatoriana ha defendido sus derechos desde barricadas improvisadas. Quito, la capital del país, ha sido el epicentro de la lucha del pueblo y concentró las protestas más multitudinarias. El 7 de octubre, Moreno trasladó la sede del Gobierno a Guayaquil y cinco días después decretó el “toque de queda” en la capital, con apenas 38 minutos de anticipación para su entrada en vigor. El pueblo ecuatoriano respondió con mayor contundencia, convocó una huelga general el 9 de octubre y la represión se intensificó. Ecuador procesará por terrorismo a 34 personas acusadas de “vandalizar la Contraloría General”, entre ellas mujeres y adolescentes, que se enfrentan a penas de hasta 13 años de cárcel.

Lenín Moreno intentó a la desesperada justificar sus recortes y desviar patéticamente el foco de atención más allá de sus fronteras. Acusó sin pruebas al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y al ex presidente de Ecuador Rafael Correa de estar detrás de las protestas. “Lo que ha sucedido en estos días no es una manifestación social de descontento y protesta. (…) Hay una intención política organizada para desestabilizar al Gobierno y romper el orden democrático. (…) El sátrapa de Maduro ha activado junto con Correa su plan de desestabilización”, ladró. Mientras tanto, la OEA y los demás siervos del imperialismo yankee han preferido guardar silencio y ahorrarse el ridículo.


No sorprende la posición de la burguesía y de las potencias imperialistas sobre Ecuador, así como el tratamiento informativo de los medios de comunicación del capital. Como es habitual, silencian o condenan la violencia del pueblo que se levanta contra sus carceleros, a la par que alaban las protestas que se sitúan en la línea de sus intereses imperialistas. Así pues, mienten, manipulan o enmudecen la lucha del pueblo de Ecuador, tildando a los manifestantes de violentos, vándalos y extremistas, mientras promocionan y dan soporte logístico, por ejemplo, a la oposición fascista de Venezuela, a quienes encumbran como adalides de la “libertad” y de la “democracia” contra la terrible “dictadura bolivariana” de Nicolás Maduro. El doble rasero es patético.

Pero por mucho que la burguesía y los medios de comunicación del capital se empeñen en equiparar la violencia del opresor y la del oprimido, la realidad es innegablemente objetiva: siete muertos, 1.340 heridos y 1.152 detenidos, según el balance de la Defensoría del Pueblo publicado este domingo. Entre los asesinados se encuentra el dirigente indígena de la provincia de Cotopaxi Inocencio Tucumbi, quien murió en la represión del pasado miércoles en Quito.


Este domingo, la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE) y el Gobierno ecuatoriano han llevado a cabo una mesa de diálogo con la mediación de la ONU y de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana. Como resultado del acercamiento, Lenín Moreno ha accedido a dejar sin efecto el Decreto Ejecutivo 883 y se ha resuelto crear una comisión para elaborar un nuevo decreto. Por su parte, el presidente de la CONAIE, Jaime Vargas, ha anunciado el levantamiento de las movilizaciones antigubernamentales en todo el territorio. “Reconocemos la valentía de hombres y mujeres que salimos a nuestras calles; creo que es el único camino de buscar vías importantes para un verdadero desarrollo del país”, enfatizó.

El espíritu aguerrido del pueblo ecuatoriano es sin duda digno de admiración y un ejemplo para los demás pueblos del mundo. Han luchado contra el estado de excepción, han echado al presidente de la capital, han desafiado el toque de queda y han convocado la huelga general en tan solo diez días hasta finalmente lograr a derogación del decreto. Pero sería un error asumir que los problemas se acaban con la revocación del ‘paquetazo’. Sería una equivocación pensar que el imperialismo dejará de asfixiar la vida de la clase trabajadora ecuatoriana.

Lenín Moreno necesita irremediablemente cumplir con el plan de ajuste fiscal acordado con el FMI. Y no sería la primera vez que las intervenciones de dicho organismo financiero internacional arrastran a un país entero hacia turbulencias económicas que sumen en la miseria a la clase obrera, como lo atestiguó Venezuela en 1989 o Argentina en 2001. El presidente de Ecuador, como buen vasallo del capital financiero y de los trusts internacionales, no buscará reducir el déficit fiscal interviniendo en los intereses de los monopolios. Con la derogación del decreto, la clase obrera ecuatoriana ha logrado una pequeña tregua, pero esta solo será temporal. Por eso las movilizaciones no deberían desconvocarse. El pueblo debe seguir luchando.

Una vida digna en el capitalismo es una quimera para los trabajadores. El sistema está en plena descomposición. No tiene más que miseria y violencia que ofrecer. Y el futuro es cada vez más gris bajo la dictadura del capital. Las nuevas generaciones no heredarán más que guerra y hambre. La clase trabajadora, en Ecuador y en el resto del mundo, solo podrá vivir en paz si abandona el espontaneísmo, se organiza y corta de manera revolucionaria la raíz del problema. El proletariado, como sujeto revolucionario que es, debe enviar a la burguesía y a su sistema capitalista al vertedero de la historia y erigir de sus cenizas el Socialismo. Debe aniquilar la dictadura del capital que sostiene el sistema de dominación de la burguesía y establecer la suya propia, la dictadura del proletariado, para defender el Socialismo. El obrero ecuatoriano solo podrá tener una vida digna y plena, desarrollarse como persona y gozar de todos sus derechos básicos si se hace con el poder, si asesta el golpe de gracia al capitalismo decadente, echa a la clase que lo oprime e impone el Socialismo para avanzar hacia una sociedad justa, sin explotación y sin clases: el Comunismo.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), exigimos la dimisión inmediata del presidente de la República de Ecuador, Lenín Moreno, así como la remoción de los cargos de la ministra del Interior, María Paula Romo, y del ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, por la despiadada represión policial y militar ejercida durante las manifestaciones. También queremos trasladar nuestro más sentido pésame a los familiares y amigos de los que dieron su vida heroicamente para proteger los derechos del pueblo ecuatoriano. Finalmente, expresamos nuestro más enérgico apoyo a nuestros hermanos de clase, la clase obrera de Ecuador, y les animamos a que no abandonen la lucha, a que no desconvoquen las protestas y a que redoblen e intensifiquen sus esfuerzos para avanzar decididos hacia la toma revolucionaria del poder, hacia la destrucción del capitalismo y hacia la fundación del único sistema posible que garantice el bienestar de la clase trabajadora: el Socialismo.

 

¡Manos fuera de Ecuador!
¡Viva la lucha de la clase obrera!
¡Socialismo o barbarie!

Secretaría de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




La burguesía lo apuesta todo al fascismo para salvar al capitalismo en putrefacción

Parlamento
 
El capitalismo en perpetua crisis, cada vez más profunda y cada día con menos argumentos para justificar su existencia, obliga a la burguesía internacional a recurrir de nuevo al fascismo, para lo que está dando pasos firmes tanto en el plano teórico como en el práctico.

El fascismo nace durante el capitalismo en descomposición. Basta con ojear el mapa mundial y se podrá apreciar cómo los ultraderechistas van encaramándose en el poder: Ucrania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Hungría, Italia, Letonia, Polonia, Argentina, EE.UU., Brasil, Ecuador… Consecuencia de todo ello es también el escoro hacia posiciones reaccionarias del actual Parlamento Europeo que, sumido en grave crisis de identidad, intenta solapar su incapacidad para afrontar los graves problemas económicos y de índole político que atosigan a sus respectivos pueblos, tratando de desviar su atención con declaraciones provocadoras, como es la resolución anticomunista del pasado 19 de septiembre titulada: “Sobre la importancia de la memoria europea para el futuro de Europa”, en la que culpa a la Unión Soviética de ser la causante de la Segunda Guerra Mundial.

A los capitalistas les resulta imposible reconocer verdades históricas incuestionables como que la Unión Soviética, capitaneada por la extraordinaria astucia de Stalin, pactara con Alemania para lograr la tregua precisa al objeto de prepararse industrial y militarmente para la guerra, que era inminente cuando, esos mismos demócratas burgueses franceses y británicos habían entregado territorios y habían fortalecido a Hitler con los acuerdos de Múnich previamente, dirigiendo a la bestia parda fascista creada por los monopolios contra la URSS, enemiga de los capitalistas en su faceta fascista y demócrata; al fin y al cabo, detrás de un demócrata burgués se oculta un fascista cuando el capitalismo se descompone. Los capitalistas nunca reconocerán que fue Stalin quien venció a Hitler en la Segunda Guerra Mundial y no han desdeñado ninguna oportunidad para revertir la historia a su favor, creando la leyenda de un Stalin malvado y cruel asesino de millones de ciudadanos de su país, con el propósito de ocultar que fue la Unión Soviética bajo su mandato la que venció a los alemanes, y de hacer creer a fuerza de ricas campañas de propaganda que fueron los EE.UU. quienes doblegaron a los alemanes, a la par que han tratado de ocultar que el líder soviético, junto con su pueblo después de soportar en su país dos guerras mundiales y otras tantas civiles, fueron los que lograron, en un espacio breve de tiempo, una década, superar industrialmente el mundo capitalista con siglos de existencia y equipararse con los EE.UU.

La declaración del Parlamento europeo continúa la dirección marcada por la grave situación económica del capitalismo putrefacto, que de nuevo le obliga a recurrir al fascismo para intimidar a las clases trabajadoras. Dicha declaración justifica la ilegalización de los comunistas en los Estados Bálticos e incita a los demás países a tomar medidas semejantes con el fin de neutralizar cualquier intento de aleccionar a las masas populares a luchar contra el sistema capitalista en grave descomposición.

El PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL hace un llamamiento a los trabajadores y capas populares, a entidades culturales de toda índole del estado español a ofrecer resistencia y a construir el FRENTE ÚNICO DEL PUEBLO, antifascista y anticapitalista ya constituido en algunos lugares de nuestra geografía, con la intención de frenar el fascismo en crescendo en nuestro país.

 

Madrid, 1 de octubre de 2019

Comité Ejecutivo del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




La reacción americana se conjura para invadir Venezuela

Venezuela
 
En un mundo dominado por un capitalismo en decadencia, las potencias imperialistas clásicas buscan a la desesperada mantener el viejo reparto del mundo y salvaguardar los intereses de sus monopolios ante la amenaza de los Estados imperialistas emergentes. Las contradicciones del sistema se exacerban, las crisis se suceden y los recursos son cada vez más escasos. El capitalismo se resquebraja y a la burguesía internacional no le queda otra que apostarlo todo a la reacción para mantener su sistema putrefacto.

Estados Unidos, Europa y Japón son conscientes de que han llegado a su límite y de que ya no pueden hacer más que decaer ante el auge de las nuevas potencias imperialistas de los BRICS, lideradas por China y Rusia. El modelo capitalista está en quiebra y lo máximo a lo que aspira es a renovar el imperialismo viejo por uno nuevo. Sin embargo, el choque entre imperios caducos y emergentes tiene lugar en un punto en la historia en el que el planeta poco más puede ofrecer por saquear. Los monopolios internacionales buscan a la desesperada rapiñar donde ya no queda nada. Las contradicciones del sistema capitalista son tales, que la burguesía ya no tolera ni un ápice de intervencionismo estatal y le declara la guerra hasta a sus propios aliados históricos socialdemócratas, apostándolo todo a la reacción, al fascismo.

Venezuela es el epicentro en América de la contradicción entre imperialismo y socialismo. Su postura antiimperialista le ha valido ser de los pocos focos en la geografía mundial que no sirve en bandeja de plata sus recursos energéticos a Estados Unidos. El país de la revolución bolivariana posee 300 mil millones de barriles de petróleo en reservas –la más grande del mundo– y la principal reserva de gas y oro de toda América Latina–. Estados Unidos, con el apoyo de sus Estados siervos en Latinoamérica, ha intentado aplastar sin éxito el chavismo, una y otra vez, para apoderarse de sus recursos. Y es en estos momentos de quiebra del imperialismo yankee, en los que la sombra china amenaza con arrebatarle su dominio del mundo, cuando las arremetidas son cada vez más salvajes y desesperadas.

El último envite imperialista a la nación de Simón Bolívar viene de la mano de los perros de presa de Estados Unidos en Latinoamérica. El Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) aprobó el pasado miércoles en Washington convocar al Órgano de Consulta del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) para “abordar la crisis de Venezuela”. La propuesta fue introducida por el representante venezolano ante el organismo designado por la Asamblea Nacional (AN), Gustavo Tarre Briceño – la OEA expulsó en abril a los delegados del Gobierno de Maduro y decidió reconocer como representantes de Venezuela a los diplomáticos del golpista Guaidó–. El TIAR fue aprobado con 12 votos a favor, 5 abstenciones y 1 ausencia.

La aplicación de dicho pacto de defensa brindaría un marco legal para una eventual intervención armada en el país. El TIAR, además de acciones coercitivas de carácter militar, contempla una serie de opciones entre las que se incluyen la ruptura de relaciones diplomáticas, la suspensión de acuerdos económicos y de transporte y la cancelación de comunicaciones radioeléctricas y radiofónicas.

No obstante, la resolución no fue aprobada por unanimidad. México tomó el derecho de palabra para rechazar la activación del TIAR porque, en palabras de su representante, es una decisión “inaceptable”. “Consideramos que no hay un conflicto armado en el continente que amerite la aplicación del TIAR. Creemos que es inútil la aplicación de este mecanismo si no se busca una intervención armada en la región. Queremos dejar constancia que lo que se resolverá a continuación no es aceptado por todos los miembros y es un peligroso precedente”, agregó.

Posterior a la votación final, la delegación de Costa Rica presentó junto a Chile y Perú una enmienda para excluir el posible uso de la fuerza, pero fue negada con nueve puntos en contra, cuatro a favor, cuatro abstenciones y una ausencia.


El imperialismo estadounidense, naturalmente, celebró la aprobación del TIAR y aplaudió la actuación de sus Estados lacayos. A través de un comunicado de prensa del Departamento de Estado, el secretario de Estado, Mike Pompeo, aseguró que esta aprobación es “una prueba del apoyo de la región al pueblo venezolano y un reconocimiento de la creciente injerencia desestabilizadora que el exrégimen de Nicolás Maduro tiene en la región”. El comunicado asegura que Maduro “representa una amenaza para el pueblo venezolano” y que sus acciones “amenazan la paz y la seguridad de los vecinos de Venezuela”.

Momentos previos a la sesión, el canciller de Colombia, Carlos Holmes Trujillo, acusó sin pruebas a la Administración de Maduro de emplear grupos armados ilegales colombianos para la defensa de su territorio. Según Trujillo, estos grupos “mantienen vínculos con las autoridades venezolanas de tipo local y regional” y controlan “algunos pasos fronterizos”.

Irónicamente, apenas unos días después de la aprobación del TIAR, los “azares del destino” han querido jugarle una mala pasada al ridículo señor Trujillo y a sus amigos bufones de la OEA. El alabado y digno adalid de la libertad y de los Derechos Humanos, el presidente “encargado” de Venezuela, Juan Guaidó, tan encumbrado y recibido con honores y alfombras rojas por los más altos y prominentes dignatarios de la democracia occidental, ha aparecido este jueves en unas fotografías con narcos paramilitares colombianos de la banda de Los Rastrojos.


El títere del imperialismo yankee atravesó ilegalmente la frontera con Colombia el pasado 22 de febrero para presentarse por sorpresa en el concierto ‘Venezuela Aid Live’, convocado por el multimillonario Richard Branson. No estaba claro cómo había cruzado la frontera y llegado hasta el lugar sorteando el cierre fronterizo decretado por Nicolás Maduro y la prohibición de salir del país. En las fotografías difundidas en redes sociales, Guaidó aparece junto a dos hombres que, tal y como ha confirmado la Policía de Cúcuta, son Albeiro Lobo Quintero, alias “Brother”, y Jhon Jairo Durán, alias “Menor”, ambos líderes de Los Rastrojos, una banda narcoparamilitar que opera en la frontera con Venezuela. Curiosamente, quien recibe apoyo logístico de grupos paramilitares no es el Gobierno de Maduro, para desgracia del señor Trujillo, sino sus torpes amigos de la oposición golpista de Venezuela.

El ridículo de Juan Guaidó es una metáfora de la ineptitud de la oligarquía venezolana y de sus sucesivos fracasos por acabar con la revolución bolivariana. Estados Unidos se lleva las manos a la cabeza después de ver que todos sus esfuerzos por echar a Maduro se diluyen en la incompetencia de sus secuaces fascistas en Venezuela. Ni con el apoyo financiero, logístico y diplomático de las potencias imperialistas occidentales, ni con drones, mercenarios y paramilitares, ni con bloqueos económicos criminales, han conseguido acabar con el Gobierno bolivariano e imponer a un presidente títere que ejecute sus dictámenes.

Pocas bazas le quedan ya por emplear y el decadente imperio yankee se desespera cada día más. Las potencias imperialistas emergentes amenazan con poner fin al glorioso sueño americano y el águila calva se debate cada vez más desquiciada. Sedientos de sangre, los gringos y sus Estados mercenarios en Latinoamérica se dan cuenta de que solo les queda una opción y, con la aprobación del TIAR, están preparando el terreno para empuñar su mejor arma de paz y de democracia: la intervención militar.

 

¡Abajo el imperialismo criminal!
¡Viva el internacionalismo proletario!
¡Socialismo o barbarie!

Secretaría de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




En contra de un nou Holocaust, Internacionalisme proletari

Israel
 
L’estat feixista d’Israel pretén reprendre els seus plans criminals contra el poble palestí. Els enfrontaments iniciats pel règim sionista d’Israel es van produir després que l’exèrcit d’ocupació assassinaà quatre palestins: dos en un atac aeri al sud de Gaza i dos durant la “Gran Marxa del retorn”. Aquestes mesures dutes a terme pel règim sionista són les més violentes des de la passada agressió al juliol de l’any 2014. Des del dissabte 27 d’abril passat ja han perdut la vida 25 palestins, entre ells trobem dues dones embarassades i una bebè de 14 mesos. També existeixen aproximadament 200 ferits com a resultat dels atacs aeris a l’enclavament costaner. 

Els moviments de la Resistència palestina van respondre a aquests assassinats llançant coets contra els territoris ocupats per Israel, on aquesta vegada van morir quatre colons israelians pels atacs en defensa pròpia de la part palestina; aquests atacs són l’única forma de defensa d’un poble i resulten anecdòtics en comparació amb els atacs del regim d’Israel, que compta amb un poder bèl·lic que es capaç de les barbaries mes inhumanes en tota l’historia del capitalisme. 

Malgrat els advertiments i condemnes per part de l’Organització de les Nacions Unides (ONU), el primer ministre israelià, Benjamí Netanyahu, va ordenar a l’exèrcit continuar els “atacs massius” en un esforç per intensificar la repressió contra els palestins. 

Finalment s’ha arribat a una treva després que el règim llancés multitud d’atacs contra població civil a la Franja de Gaza. Grups palestins, incloent-hi el Moviment de Resistència Islàmica de Palestina (HAMAS) i la Jihad Islàmica Palestina, en conjunt amb el règim israelià han arribat a dita treva, elaborada per Egipte, a partir de les 4.30 hora local d’aquest dilluns 6 de Maig (1.30 GMT). 

Des del Partit Comunista Obrer de Catalunya denunciem la complicitat de l’Estat espanyol amb el sionisme i els seus delictes, on no és res nou que tant el govern com la premsa silenciïn aquest atac i, en cas de que es parli del tema als mitjans sempre es ven a la part Palestina com la culpable dels atacs d’Israel. L’ambaixada d’Espanya a Tel Aviv va publicar en el seu compte oficial de Twitter un missatge condemnant els atacs de la part palestina i que estàn «seguint amb preocupació la situació que s’està generant a Gaza». Al mateix missatge van indicar que «disparar de forma indiscriminada contra civils és inacceptable” i que “més de 150 coets han estat disparats des de Gaza avui». Per part seva, l’Unió Europea va publicar un missatge en hebreu al qual van dir de forma explícita que «els trets de coets des de Gaza cap a Israel han de cessar immediatament». 

Veiem, doncs, que tant a l’Estat espanyol com a l’Unió Europea només es preocupen del pobles o països quan hi ha interessos econòmics en joc, com és el cas, per exemple, del cop d’estat que pretenen dur a terme a Veneçuela. Nosaltres, els comunistes, advoquem per la llibertat, per l’internacionalisme proletari i la defensa dels pobles, per això mateix estem amb el poble palestí en la seva lluita per l’alliberament del jou de l’Estat sionista d’Israel. Tals aspiracions només es podran aconseguir amb una lluita heroica contra el sionisme i el seu sistema capitalista, però hem de recordar també que no solament els palestins o àrabs han de tenir la seva voluntat d’acabar amb els feixistes israelians, l’internacionalisme proletari demostra que la lluita de Palestina és la nostra lluita.

 

PER LA LLIBERTAT DELS POBLES! 
VISCA L’INTERNACIONALISME PROLEARI! 

Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) 


En contra de un nuevo Holocausto, Internacionalismo proletario

 

El estado fascista de Israel pretende reanudar sus planes criminales contra el pueblo palestino. Los enfrentamientos iniciados por el régimen sionista de Israel se produjeron después de que el ejército de ocupación asesinara a cuatro palestinos: dos en un ataque aéreo en el sur de Gaza y dos durante la “Gran Marcha del retorno». Estas medidas empleadas por el régimen sionista son las más violentas desde la agresión cometida el pasado julio del año 2014. Desde el pasado sábado 27 de abril ya han perdido la vida 25 palestinos, entre ellos, dos mujeres embarazadas y una bebé de 14 meses. También existen casi 200 heridos como resultado de los ataques aéreos en el enclave costero. 

Los movimientos de la Resistencia palestina, a su vez, respondieron a dichos asesinatos lanzando cohetes contra los territorios ocupados por Israel, donde esta vez murieron cuatro colonos israelíes por los ataques en defensa propia de la parte palestina; dichos ataques son la única forma de defensa de un pueblo y resultan anecdóticos en comparación con los ataques israelís, que posee un poder bélico capaz de las barbaridades más inhumanas en toda la historia del capitalismo. 

Pese a las advertencias y condenas por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ordenó al ejército continuar los “ataques masivos” en un esfuerzo por intensificar la represión contra los palestinos. 

Finalmente se ha llegado a una tregua después de que el régimen lanzara multitud de ataques contra población civil en la Franja de Gaza. Grupos palestinos, incluidos el Movimiento de Resistencia Islámica de Palestina (HAMAS) y la Yihad Islámica Palestina, en conjunto con el régimen israelí, han llegado a dicha tregua, elaborada por Egipto, donde a partir de las 4:30 hora local del pasado lunes 6 de mayo (1:30 GMT) se debería hacer efectiva. 

Desde el Partit Comunista Obrer de Catalunya denunciamos la complicidad del Estado español con el sionismo y sus delitos, donde no es nada nuevo que tanto el gobierno como la prensa silencien dicho ataque y, en el caso de que se hable del tema en los medios, se vende a la parte Palestina como la culpable de los ataques de Israel. La embajada de España en Tel Aviv publicó en su cuenta oficial de Twitter un mensaje condenando los ataques de la parte palestina e indicando que están «siguiendo con preocupación la situación que se está generando en Gaza». En el mismo mensaje indicaron que «disparar de forma indiscriminada contra civiles es inaceptable» y que “más de 150 cohetes han sido disparados desde Gaza hoy». Por su parte, la Unión Europea publicó un mensaje en hebreo en el que se dijo de forma explícita que «el disparo de cohetes desde Gaza hacia Israel debe cesar inmediatamente». 

Vemos, pues, que tanto el Estado español como la Unión Europea solamente se preocupan de pueblos o países cuando hay intereses económicos en juego, como es el caso, por ejemplo, del golpe de estado que pretenden dar en Venezuela. Nosotros, los comunistas, abogamos por la libertad, por el internacionalismo proletario y defensa de los pueblos, por eso mismo estamos con el pueblo palestino en su lucha por la liberación del yugo del Estado sionista de Israel. Tales aspiraciones solo se podrán conseguir con una lucha heroica contra el sionismo y su sistema capitalista, pero hemos de recordar también que no solamente los palestinos o árabes han de tener su voluntad en acabar con los fascistas israelís, el internacionalismo proletario demuestra que la lucha de Palestina es nuestra lucha.

 

¡POR LA LIBERTAD DE LOS PUEBLOS! 
¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLEARIO! 

Comité Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC)




Golpe de Estado en Venezuela: Complicidad y fascismo del nuevo Gobierno blanqueado del PSOE

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Apenas ha discurrido una semana desde las elecciones generales en el Estado español y ya se han sucedido acontecimientos que ponen en evidencia su esencia fascista. No han hecho falta más que unos días para demostrar que un gobierno del PSOE es tan reaccionario como uno del PP, realidad que ya quedó probada hace décadas y que causó descontento y agitación social entre el pueblo, pero que, con la llegada de Podemos y su discurso oportunista en coalición con IU y PCE, ha quedado ocultada por un velo de mentiras y engaños que ha resucitado al partido socialfascista del Estado español.

Uno de estos hechos ha sido la detención del rapero Pablo Hasel el día mismo de las elecciones, retenido durante más de 17 horas, con la complicidad y el silencio de la “izquierda” institucional, la misma que ha blanqueado el fascismo del Estado español y que gritaba que, para parar el fascismo, había que votar a los que ya demostraron ser fascistas.

Pero el hecho reciente que revela la estafa del discurso del Gobierno entrante y que lo sitúa en la extrema derecha a nivel internacional es su posición en el nuevo intento de golpe de Estado en la República Bolivariana de Venezuela. El pasado martes, el autoproclamado “presidente encargado” de Venezuela, Juan Guaidó, apareció en un vídeo con funcionarios de la Fuerza Armada para nuevamente invitar “cívica y pacíficamente” a los militares del país hispanoamericano a rebelarse definitivamente contra Nicolás Maduro –es decir, a dar un golpe de Estado–. Junto a él, en la base aérea militar La Carlota en Caracas, se encontraba el fascista Leopoldo López, quien hace cinco años llamó a dar un golpe de Estado que dejó 43 muertos y 600 heridos, y que hasta entonces se encontraba bajo arresto domiciliario hasta haber sido liberado por fuerzas antichavistas.

Ante este nuevo llamamiento de golpe de Estado, el gobierno español del PSOE ofreció protección diplomática a Leopoldo López en la embajada de Caracas y se negó a entregarlo tras la orden de detención del Gobierno venezolano. Actualmente, el opositor golpista está protegido de la acción de la Justicia de Venezuela, en la medida en que se encuentra cobijado en la residencia del embajador español en Caracas, que es inviolable según la Convención de Viena. No obstante, no dispone de ningún estatus personal de asilado o refugiado, ni lo podría pedir, ya que la legislación española, como la mayoría de las legislaciones nacionales, no recoge la figura de “asilo diplomático” en las embajadas. Para pedir asilo en España, Leopoldo López tendría que hacerlo en territorio español o en la frontera.

Sin embargo, la Embajada de España en Venezuela no podría facilitar su salida del país para otorgarle asilo político, ya que, según la ley española de 2009, los embajadores no pueden “promover el traslado del o de los solicitantes de asilo a España” mientras permanezcan en su país de nacionalidad. Para poder hacer la solicitud, tendría que estar en España o en un tercer país y, entonces sí, iniciar los trámites.

Ante esta situación, el gobierno del PSOE se ha inventado la figura del ‘huésped’. El ministro de Exteriores en funciones, Josep Borrell, ha señalado que López está alojado con la “figura práctica” de huésped o de acogido. “Huésped” ha sido el término empleado tanto por el Ejecutivo de Pedro Sánchez, como por Juan Guaidó, como por el propio López y su equipo de abogados españoles. No obstante, según fuentes jurídicas, no existe la figura jurídica de ‘invitado’ o ‘huésped’ que regule derechos y deberes de la persona en cuestión ni de la sede que le acoge, pero su situación es perfectamente regular, al ser invitado del embajador, y hoy goza de la protección diplomática que posee la residencia del embajador, al amparo de la Convención de Viena.

En paralelo, el Gobierno de España, a través de su portavoz, Isabel Celaá, ha recalcado su apoyo “a un proceso democrático en Venezuela”“Sí, fue una buena idea y una decisión democrática respaldar a Guaidó. Para nosotros era y es el presidente y el representante que pensamos está legitimado para llevar a cabo la transformación, en ese sentido ni una duda. Guaidó representa la alternativa, y eso ya, política, social y humanamente, es bastante”, afirmó.

Mención aparte merece el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, quien publicó un tuit de apoyo a Leopoldo López en el que recalcaba que “es un día histórico para el regreso a la democracia y la libertad en Venezuela” y que el Parlamento “siempre ha apoyado la democracia”“La liberación de Leopoldo López es una gran noticia. ¡Vamos Venezuela libre!”, sentenció Tajani. Esta es la Europa de los mercados, de los monopolios, del imperialismo, de las guerras y de los golpes de Estado. La Europa de la “libertad” y de la “democracia” que une a reaccionarios de todos los colores y a oportunistas como Unidas Podemos.

El Gobierno de España reconoce a Guaidó como el “presidente encargado” de Venezuela y acoge al golpista fascista Leopoldo López, responsable directo de la muerte de decenas de personas. Un Gobierno actualmente en funciones cuyo partido al frente ha recibido el mayor número de votos el 28A y que hace unas semanas pedía al pueblo que le votara para evitar que un posible “trifachito” PP-C’s-Vox llegase al Gobierno. El PSOE de los GAL, de Intxaurrondo y la cal viva, de la reconversión industrial y la Unión Europea, de las invasiones de la OTAN, de FILESA, del Artículo 135, de los pensionazos, de las reformas laborales criminales, del apoyo al Artículo 155 en Cataluña; un partido que ha recurrido y que sigue recurriendo al fascismo para llevar a cabo una defensa acérrima del imperialismo y de los monopolios.

El PSOE ha demostrado sobremanera que su autodenominación de partido socialdemócrata ni siquiera es apropiada para su caso, pues sus políticas poco o nada se diferencian de las ejecutadas por el fascista Partido Popular. Es un partido socialfascista. Su retórica falsamente “de izquierdas” no es más que un engaño electoralista. Hoy afirma que no es “trifachito”, mañana reprimirá, como siempre ha hecho, a los pueblos que conforman el Estado español mientras obedece a los dictámenes del FMI y del Banco Mundial, del Banco Central Europeo y de la Comisión Europea; en definitiva, del imperialismo y de los monopolios. El PSOE, cuando protege diplomáticamente a Leopoldo López y se sitúa en la línea del imperialismo reconociendo a Guaidó como “presidente encargado”, cuando apoya a la ultraderecha venezolana, a la oposición fascista pro yankee, demuestra a través de sus hechos, por enésima vez, que está situado en la extrema derecha.

Y cómplices de esta situación de colaboración del Gobierno de España con el fascismo golpista venezolano son Unidas Podemos –Podemos, IU y PCE–, quienes han engañado al pueblo presentando al PSOE como un partido progresista, como una opción real para frenar el auge del fascismo en España –un fascismo que lleva tiempo instaurado institucionalmente en el Estado–, blanqueando al fascismo del PSOE, ocultando tanto sus crímenes históricos como la represión ejercida en la pasada legislatura –la que dio comienzo con la moción de censura a Mariano Rajoy y que cerró con las elecciones del 28A–. Los oportunistas de Unidas Podemos son tan responsables como el PSOE de que Leopoldo López tenga protección diplomática, de que el fascismo en Venezuela siga respirando un día más, puesto que sin ellos el PSOE no estaría hoy en el Gobierno.

Unidas Podemos es hoy un partido más del régimen. Ha resucitado al PSOE y lo ha rejuvenecido. Ha cumplido con uno de los sueños húmedos de los monopolios al dar vida a un partido que hace dos años estaba tocado de muerte antes de sus primarias. Hoy, los partidos que han pedido el voto para frenar el fascismo en España son los mismos que apoyan al fascismo en Venezuela. Y el partido socialfascista por excelencia del Estado español vuelve al Gobierno más reforzado que nunca. Y este es el pasado, el presente y el futuro que le depara a la clase obrera del Estado español mientras siga los cauces impuestos por la burguesía, mientras su movilización social y política no se salga del marco impuesto por los monopolios; mientras su psicología no se eleve a conciencia de clase.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE), condenamos el apoyo del Gobierno de España a la oposición fascista venezolana, hoy personificada en Juan Guaidó, y la acogida del criminal Leopoldo López en la Embajada de España en Caracas. Denunciamos el socialfascismo del PSOE y el oportunismo de sus cómplices de Unidas Podemos, quienes han condenado a los pueblos del Estado español a otra legislatura de represión y fascismo. Al mismo tiempo, transmitimos todo nuestro apoyo internacionalista al Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, al presidente Nicolás Maduro y a todo el pueblo venezolano, quienes resisten contra el fascismo golpista y el imperialismo yankee. La contradicción entre imperialismo y socialismo cada día se hace más sangrante, como lo demuestra una vez más este nuevo intento de golpe de Estado, y no existe otra solución que redoblar la resistencia y endurecer la lucha contra el golpismo, profundizando en el socialismo, si la Revolución Bolivariana quiere que esta contradicción se resuelva favorablemente hacia el pueblo venezolano y contra el imperialismo.

 

¡Abajo el fascismo criminal!

¡Muerte al imperialismo!

¡Viva el internacionalismo proletario!

 

Secretaría de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Hoy como hace 800 años, la burguesía se aferra a sus símbolos religiosos

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Una parte de la catedral de Notre Dâme de París ha ardido provocando la angustia de los multimillonarios del mundo entero, que a través de sus medios de comunicación mientan el apocalipsis: «El corazón en llamas» (Le Croix), «El desastre» (Le Figaro), «El infierno devasta Notre Dâme» (The Guardian), «El mundo trastocado» (La Reppublica), «Arde Notre Dâme, memoria cristiana de Europa» (ABC), «Las llamas devastan Notre Dâme,  símbolo de la cultura europea» (El País),  «Un incendio devora Notre Dâme, un símbolo europeo» (La Vanguardia), etc. Y así podríamos recorrer las portadas de los países más desarrollados.

Y he ahí una de las contradicciones del régimen social actual. Por muchas capas de maquillaje modernista con que se embadurne el capitalismo, sigue mostrando un anacronismo ideológico que choca con el espectacular desarrollo de las fuerzas productivas.

La catedral de Notre Dâme fue levantada en el siglo XII por deseos de la burguesía comerciante pujante de las ciudades que se desarrollaban con el auge del comercio. La burguesía de aquella época, como todas las élites económicas desde la edad del cobre (calcolítico), necesitó de ídolos y símbolos religiosos para justificar su poder, concedido por obra divina.

Y como las catedrales, como todo, no son obra divina, sino obra de la fuerza de trabajo, el Estado francés, por muy republicano y laico que presume ser, ha animado a las donaciones de particulares desgravándolas el 75 % hasta los 1000 euros.

Además, en una carrera frenética, la burguesía multimillonaria francesa ha prometido en tan sólo 48h cerca de 850 millones de euros, lo cual para cualquier hijo de vecino es una monstruosidad de dinero, pero que es calderilla para esa élite. Grandes burgueses como los Pinault (con una fortuna de 30.500 millones de euros), Arnault (su fortuna es de 72.200 millones de euros) o Bettencourt (40.000 millones de euros) corren a ponerse la medalla del mecenazgo, lo cual les reportará un 60% de desgravación fiscal. Es decir, el 60% de esas cantidades lo pagará el Estado. Pero aún no están contentos con eso, y el director general de la colección Pinault ha pedido que se declare a Notre Dâme como «tesoro nacional», de manera que las donaciones cuenten con un 90 % de descuento fiscal.

Un gran golpe de marketing, pero que demuestra además sobre qué fe ciega se sustenta todavía hoy el capitalismo, quebrado hasta la médula.

En consonancia con esta etapa de crisis y de decrepitud del régimen, se desarrolla el fascismo y la reacción también en los países nórdicos como Finlandia, tan ejemplares para la socialdemocracia y la izquierda de pacotilla. Un fascismo que, con la misma violencia con que defiende la propiedad privada, muestra mayor fervor aún por los símbolos religiosos, en nuestro caso a la religión católica.

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En la semana santa se permiten los símbolos franquistas. En Sevilla, la virgen de la Antigua y Fervorosa Hermandad de la Santa Cruz y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Misericordia y Nuestra Señora de la Piedad, conocida popularmente como Hermandad del Baratillo, lucirá un fajín de Francisco Franco donado por su hija, tras archivar la Fiscalía de Sevilla una denuncia para evitarlo. Según la fiscalía “no consta que se haya hecho jactancia del origen franquista del fajín, esté efectivamente catalogado como símbolo contrario a la memoria histórica“.

Pero este régimen, con esa desesperación con que se aferra a sus símbolos religiosos, demuestra tener los días contados. Caerá en el momento que así lo decida la clase obrera, la clase social más moderna de la historia, y cuyo poder no necesitará ningún símbolo religioso, pues el comunismo estará basado en la ciencia y no en dogmas ni patrañas como han necesitado amos, señores y burgueses para mantenerse en el poder.

 

Secretaría de Relaciones Internacionales del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)