1

La criminal política europea en los países mediterráneos: La brecha norte-sur

Índice

  • Introducción
  • La larga marcha hacia la actual Europa Alemana
  • Syriza: el imperialismo no se puede reformar
  • La división internacional del trabajo y la terciarización de la economía en española
  • Europa y los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España)
  • Conclusiones
  • Bibliografía

Introducción

 

En el presente documento se postula que las diversas crisis que han afectado a la Unión Europea (UE) desde 2008 tienen causas estrictamente relacionadas con la estructura económica: el capitalismo monopolista de Estado se encuentra en absoluta bancarrota. Y en esa bancarrota económica la situación se vuelve más cruenta cuando hablamos de las condiciones políticas, sociales y económicas de los países que engloban la periferia europea.

La década de los noventa es para la UE una década clave. La caída del Muro de Protección Antifascista de Berlín y la “reunificación” alemana (1989), el final de la Guerra Fría y el desmantelamiento de la Unión Soviética (1991) supusieron un punto de inflexión en cuanto a su importancia en la geopolítica mundial. A partir de ahora, Europa en general y el Mediterráneo en particular dejaban de ser el tablero secundario de las políticas y estrategias estadounidenses y soviéticas. El sistema bipolar que se había establecido en el contexto inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial, en el que el sistema capitalista y el socialista lidiaban por la hegemonía e influencia en determinadas zonas del globo, llegaba a su fin y, con ello, la UE da un giro en sus políticas y comienza a prestar mayor atención a la brecha Norte-Sur dentro del propio continente.

Durante la primera mitad de la década de los 90’, la UE comienza una reconfiguración geopolítica de Europa Central y Oriental. Al mismo tiempo, tiene la urgencia de centrarse de nuevo en el Mediterráneo (Khader & Amirah, 2020).

 

La larga marcha hacia la actual Europa Alemana

 

Tras la derrota del nazi-fascismo a manos, principalmente, de la Unión Soviética en 1945, el capital monopolista alemán se vio obligado a depender de otras potencias occidentales de cara a incrementar progresivamente el rol hegemónico en Europa que había perdido tras su derrota militar ante el socialismo. Un momento de debilidad del que conseguiría sobreponerse la por entonces República Federal Alemana (RFA) gracias a la inyección de capital que supuso el Plan Marshall y los acuerdos de la Conferencia de Londres, por los cuales se le perdonó la mitad de sus deudas de guerra y concedía que el pago del resto se realizase una vez conseguida la unificación. La acción de los Estados Unidos, el comienzo de la Guerra Fría y la propaganda anticomunista convirtieron a los aliados alemanes en perfectos demócratas ante el verdadero enemigo del orden actual: el comunismo.

En ese contexto, Winston Churchill pronunció un discurso en Zúrich, en 1946, haciendo un llamamiento a construir unos «Estados Unidos de Europa». Sus pensamientos no tardarían en materializarse: en 1948 fue creado el Consejo de Europa, finalmente constituido por el Tratado de Londres el 5 de mayo de 1949. No tardaría en nacer la OTAN.

El 4 de abril de 1949, se firma en Washington el Tratado político-militar por el cual se crea la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Según su preámbulo, su constitución se debe a la misión de salvaguardar «la libertad, la herencia común y la civilización de sus pueblos, fundados en los principios de la democracia, libertades individuales e imperio de la ley». El objetivo, por supuesto, no era otro que aunar a las potencias imperialistas tras la II Guerra Mundial y convertirse en el enemigo declarado de la Unión Soviética y evitar la posible expansión de la experiencia revolucionaria en Occidente.

En este caso, la intención anticomunista era tal que, hasta el propio Director General de Asuntos Internacionales, Seguridad y Desarme del Ministerio de Asuntos Exteriores del Estado español, Carlos Fernández Espeso señaló que: «la cláusula de ayuda estipulada en su artículo 5 es la pieza clave. Se activa en caso de ataque armado. Con criterio realista el Tratado no habla de guerra, sino de ataque armado, que es algo más visible y fácil de identificar, y se refiere a cualquier ataque armado, sin distinguir la cuantía. No hay alusión a ningún potencial agresor, aunque es obvio que el Tratado nació y se mantiene en función de un posible agresor determinado, que es la Unión Soviética». Tal era la realidad geopolítica del período 1945-1990.

La anexión de la RDA, el final de la Guerra Fría y el desmantelamiento de la URSS supusieron impulsos completamente determinantes de cara al nuevo proceso de unificación europea bajo la hegemonía alemana:

“El objetivo no consiste en crear una nueva soberanía del pueblo europeo. Un pueblo que está lejos, muy lejos de haberse constituido como soberano. En la UE, en la eurozona, el único soberano es el gran capital, que usa las instituciones europeas para gobernar los destinos de los pueblos europeos a base de auténticos estados de excepción” (Tafalla, 2015).

Se puede decir que las relaciones entre el núcleo mismo del que emana el poder europeo y las relaciones interburguesas que se establecen con los países de la periferia se caracterizan por la dependencia. Pero no es una dependencia impuesta, como afirman algunos al señalar el supuesto carácter neo-colonial de la UE. Es una dependencia pactada en las relaciones de poder burguesas, en las que se divide el territorio europeo en zonas productivas a conveniencia del gran capital. A los socialpatriotas les encanta imaginar que existe una subyugación del Estado español por parte de potencias imperialistas foráneas, como si el propio Estado español no fuese una pieza clave de la cadena de mando imperialista.

Syriza: el imperialismo no se puede reformar

 

A comienzos de 2015, concretamente el 25 de enero, se celebraron en Grecia las elecciones parlamentarias que darían un soplo de aire fresco, aunque breve, a la socialdemocracia europea. La Coalición de la Izquierda Radical (Syriza), liderada por Alexis Tsipras, ganaba tras conseguir 149 de los 300 escaños, muy cerca de la mayoría absoluta. Fue un momento de efervescencia de la «izquierda del cambio» que tomaba el poder en el gobierno heleno al tiempo que Podemos, paralelamente, se movía en el Estado español entre el primer y segundo puesto en intención de voto gracias a capitalizar las protestas del 15-M.

 

 

La alegría no les duraría mucho pues Tsipras renunció tan solo siete meses después tras aceptar un tercer programa de rescate con la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), y ver como la coalición a la que representaba implosionaba. Finalmente, tras las elecciones parlamentarias del 20 de septiembre de 2015, se formaría un gobierno de coalición entre Syriza y ANEL. La victoria y posterior gobierno de Syriza constató, al igual que lo constata el actual gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos, que las promesas de socialdemócratas y eurocomunistas de renovar la UE son meras ilusiones, y en cuyo trasfondo se esconde el anhelo keynesiano de salvar al capitalismo de sí mismo.

“La izquierda europea (los restos del eurocomunismo, de la socialdemocracia y una gran parte de la llamada izquierda anticapitalista), se muestran incapaces de salir de la ilusión europeísta y se aferran a la idea de que aún no es tarde para usar el euro con fines benéficos para la clase obrera y para los pueblos de Europa” (Tafalla, 2015).

Y es que una de las lecciones más cruentas que tuvo que vivir el proletariado en Grecia durante la eurocrisis fue el de contemplar como desde Bruselas se hacía añicos la falsa soberanía y voluntad popular que tanto promulgan las democracias burguesas. En el referéndum del 5 de julio de 2015, un 62’5% de los griegos votó en contra del plan de rescate propuesto por la Troika (es decir, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional). No obstante, los acreedores le dictaron al gobierno de Syriza las condiciones de recorte y las nuevas reformas que eran necesarias para que tuvieran la posibilidad de acceder a un nuevo paquete de rescate.

La realidad habla por sí sola: no se puede reformar la naturaleza de clase que reviste al proyecto imperialista de la UE y el euro, al igual que no se puede reformar la naturaleza de clase del Estado, más imposible resulta, si cabe, cambiar la naturaleza de clase de la unión de Estados capitalistas. No existe posibilidad de que aquellos que colocan las cadenas al cuello del proletariado mundial se conviertan en quienes los liberen. Más si cabe cuando las formas que ejerce la nueva socialdemocracia es la de la vía puramente electoralista, tanto en el plano interno-nacional como en el europeo; ganar las elecciones en momentos de clamor ardiente a causa del paro, la miseria y las crisis cíclicas que atraviesa el modo de producción capitalista, y «darle la vuelta» utópicamente a las actuales herramientas de opresión de la clase burguesa sobre el proletariado, ¡darle la vuelta al Estado burgués!, negociar y hacer entender al opresor que está actuando de forma injusta, convencer al explotador, al oligarca, al imperialista, en definitiva, al gran capital monopolista. “Es utópico pedir al alacrán que deje de usar su aguijón. Está en su naturaleza usarlo” (Tafalla, 2015).

Este fenómeno no debe de sorprendernos en absoluto. Ya en el Manifiesto Comunista los padres del socialismo científico nos advierten del socialismo conservador o burgués, cuya definición se adscribe a la acción teórico-práctica de la nueva socialdemocracia:

“Una parte de la burguesía busca remediar los males sociales, con el propósito de consolidar la sociedad burguesa […]

Los socialistas burgueses quieren las condiciones de vida de la sociedad moderna sin las luchas y los daños que de ella resultan fatalmente. Quieren la sociedad actual; pero con eliminación de los elementos que la revolucionan y la disuelven. Quieren la burguesía sin el proletariado. La burguesía, como es natural se representa el mundo en que ella domina como el mejor mundo de los mundos posibles. El socialismo burgués elabora más o menos sistemáticamente esta representación consoladora. Cuando requiere al proletariado para realizar sus sistemas y hacer su entrada en la Nueva Jerusalén, no hace otra cosa, en el fondo, que inducirle a continuar en la sociedad actual, pero despojándose de la concepción rencorosa que se ha formado de ella.

Otra forma de socialismo, menos sistemática, pero más práctica, intenta apartar a los obreros de todo movimiento revolucionario, demostrándoles que no es tal o cual cambio político el que podrá beneficiarlos, sino solamente una transformación de las relaciones de la vida material y de las condiciones económicas. Nótese que por transformación de las relaciones de la vida material este socialismo no entiende en modo alguno la abolición de las relaciones de producción burguesa, sino únicamente reformas administrativas realizadas sobre la base misma de la producción burguesa, que por tanto no afecten a las relaciones entre el capital y el asalariado” (Marx & Engels, 1848).

El gobierno de Syriza sirvió al proletariado en tanto que puso al descubierto los mecanismos antidemocráticos e imperialistas de la UE, en definitiva, de la dictadura del capital expresada a través del euro sobre los pueblos periféricos. Las políticas de austeridad que se dictaban desde Alemania y Bruselas (pese a las promesas electorales de la “izquierda”) no cesaron y la negociación de nada servía ante las pretensiones de cobrar íntegramente la impagable deuda. Ante la rapiña capitalista, los programas de los reformistas se convierten en papel mojado. Syriza se convirtió en el alumno más obediente y aventajado de la Troika y la OTAN.

La división internacional del trabajo y la terciarización de la economía española

 

“Las afirmaciones de que la economía española está siendo progresivamente colonizada por el capital extranjero, no parecen correctas a la luz de los datos expuestos. La cesión de parcelas de poder en el sector industrial ha sido el resultante del retraso de la economía española y de su falta de medios para modernizarse y poder competir en los mercados internacionales, por lo que puede afirmarse que en las relaciones capital nacional-capital extranjero ha existido una colaboración en base a dividirse sectores de influencia” (Biescas, 1980).

A tenor de esto, se observa como la influencia del capital monopolista es cada vez más acusada, provocando que la evolución del capitalismo español haya tendido hacia la terciarización de la economía y la especialización en el sector servicios. Así, al haber sido desmantelado el tejido industrial, existe cierta dependencia económica exterior, pero sin que esta se traduzca en una dependencia política, pues, como hemos señalado anteriormente, el Estado español colabora como pieza fundamental en la cadena imperialista, participa en la división internacional del trabajo y colabora con la burguesía en el reparto de sectores de influencia. Con los casos actuales de Alcoa y Nissan, entre otros, nos encontramos en la etapa final de este proceso. El rol que le corresponde en la cadena imperialista mundial a nuestro país no es otro que el sector servicios, y en especial el turismo, hecho que, sin duda, lo convierte en uno de los eslabones más débiles de la cadena imperialista.

Son los monopolios los que determinan qué regiones y/o países del mundo concentran su actividad económica en el sector primario – en abastecer de materia prima a la producción industrial –, qué regiones y/o países son los que producen industrialmente y, por tanto, dónde se ubica la industria y qué regiones y/o países del mundo fundamentan su economía en el sector terciario, también llamado sector servicios.

Como sabemos, el desmantelamiento industrial en el Estado español viene de largo, desde la segunda mitad de la década de los setenta e intensificándose en la década de los ochenta, fundamentalmente, bajo el Gobierno del PSOE de Felipe González. Una reconversión industrial que estuvo planificada desde la CEE – actualmente UE – y la OCDE, es decir, realizada por los oligarcas del mundo al objeto de integrar en sus estructuras a la oligarquía financiera española.

Son los monopolios, a través de sus agrupaciones imperialistas – UE, OCDE, Comisión Trilateral, Club Bilderberg o la Commonwealth, entre otras –, los que imponen su dictadura, siendo a través de los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial o la Organización Mundial del Comercio (OMC), desde donde se dirige la implementación de forma práctica de sus dictados y que los Estados, como meras sucursales en las diferentes zonas del planeta, ejecutan.

En esta división internacional del trabajo, los monopolios han ubicado al Estado español como una región vinculada, fundamentalmente, al turismo. La evolución ha sido palpable a lo largo de las décadas, pues en la década de los 60s este sector concentraba al 31% de los trabajadores, mientras que hoy en día llega al 80%, siendo un proceso inverso el que se ha presenciado, con el desmantelamiento de la industria y del sector primario, ya sea la agricultura, ganadería o minería. La industria se desplaza a las regiones del mundo donde los imperialistas han determinado que se debe desarrollar la producción industrial mundial y a España le corresponde según los imperialistas – donde también entran en juego los oligarcas españoles – la parte de la economía inherente a los servicios.

Para rematar este punto es preciso señalar a quienes dentro del movimiento comunista obvian esta realidad y elaboran un discurso de “defensa nacional” contra la influencia del capital europeo, los cuales terminan por convertirse en lo que Lenin calificó en su día como socialpatriotas:

“Los socialpatriotas de todo el mundo creen que defienden la patria. Se equivocan: defienden los intereses de un puñado de capitalistas contra otro. Nosotros preconizamos la revolución proletaria, la única causa justa por la que decenas de hombres han subido al cadalso y centena y miles se encuentran en las cárceles” (Lenin, 1929).

Europa y los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España)

 

Fue en 2010 cuando Portugal, Italia, Grecia y España (también se suele incluir a Irlanda) fueron nombrados de modo peyorativo como PIGS por la revista inglesa The Economist y, posteriormente, por el Barclays Investment Bank, un banco de inversión multinacional británico. Los desequilibrios y el endeudamiento de estos países son completamente insostenibles.

Con el estallido de la crisis financiera de 2008 en Estados Unidos y su extensión a la UE, se observó una creciente exacerbación de la brecha existente entre las potencias europeas – Alemania, Francia, Inglaterra – y los países periféricos. Ante la crisis, los estados periféricos no dudaron en cuales serían las medidas a emplear: rescate a bancos y aseguradoras, nacionalización parcial o total de los bancos, compra de activos tóxicos por parte del Estado y garantía a los depósitos:

“De esta manera un problema de crisis bancaria se convierte en otro de deuda soberana debido a que cae la recaudación fiscal, en un contexto de paralización de la entrada de capital fresco, y la necesidad de financiación no puede ser resuelta con el ahorro nacional porque las tasas son muy bajas o no se poseen” (Jourdy Victoria, 2014).

Grecia anuncia su más que posible bancarrota en 2010, incrementándose enormemente las primas de riesgo en las economías más débiles de la zona euro. La crisis que sufría Grecia se extendió rápidamente a Irlanda y Portugal. En 2011, a Italia y España:

“El endeudamiento público de la UE alcanzó los 10,9 millones de millones de euros en el 2012, una cifra que equivale al 85’2% del PIB comunitario y al 90’6% del PIB de la zona euro […] En particular, en España el endeudamiento privado pasó del 100% del PIB a 200% del PIB en sólo siete años del 2001 al 2008” (Jourdy Victoria, 2014).

 

 

“A los países en crisis solamente les queda disponible la devaluación interna, es decir, una política basada en los recortes salariales y la reducción del gasto público. El resultado: una recesión prolongada, un aumento de la deuda y, ante el cuestionamiento sobre la solvencia de dichas economías por los mercados financieros, mayores tasas de interés para pagar la misma deuda”. (Adins, 2017)

Por su parte, el Estado español no dudó ni por un instante en llevar a cabo un ingreso constante de capital a la banca en forma de ayudas directas desde que empezó la crisis en octubre de 2008, cuando la caída de inversión de Lehman Brother y la tormenta financiera posterior puso en jaque – y casi mate – a la economía capitalista mundial. Para 2012, el BCE hizo pública su decisión de comprar deuda ilimitada de cualquier Estado con problemas de financiamiento. Fueron los conocidos rescates. Pero estos rescates (a Portugal, Irlanda, Grecia y España) vinieron con una condición: la aplicación de severas medidas de austeridad veladas por el FMI. Unas medidas que se encargaría de aplicar, en el caso español, el Gobierno del Partido Popular con Mariano Rajoy Brey a la cabeza y que se materializaron, entre otras cosas, con la Reforma laboral en 2012.

“Con la aprobación en 2012 del Pacto Fiscal Europeo, impulsado principalmente por la canciller alemana Angela Merkel y su ministro de Finanzas Wolfgang Schäuble, se llegó a institucionalizar aún más la supervisión sobre las políticas fiscales, presupuestarias y sociales de los países miembros por parte de las instituciones europeas. En la actualidad, los Estados miembros de la eurozona tienen la obligación de presentar, semestralmente, sus presupuestos a la Comisión Europea” (Adins, 2017).

La etapa 2008-2014 constituye la recesión más duradera de la historia del euro, y que ha demostrado no ser una crisis puntual, sino la constatación de que no existe una recuperación sostenida para los países periféricos. En la actualidad, las economías periféricas poseen las tasas más altas de desempleo de la UE, siendo especialmente significativos los casos de Grecia y España.

 

El desarrollo de las fuerzas productivas choca con las relaciones de producción del capitalismo monopolista, convirtiéndose el capitalismo en un freno objetivo para el desarrollo humano, para el desarrollo de las fuerzas productivas. Así, tenemos que la burguesía, a pesar de establecer sistemas organizativos contundentes a la intensificación del trabajo y de la extracción más intensa de plusvalía, resulta que su cuota de ganancia no sólo no aumenta, sino que retrocede. Y retrocede porque provoca un desajuste todavía mayor en la composición orgánica del capital, creciendo por la parte del capital constante y retrocediendo en la parte de capital variable, que es la que genera plusvalía. Cada paso que dan los gobiernos burgueses para tratar de salir del atasco lo que hace es agudizar la caducidad del sistema, carcomerlo más, reclamar con mayor insistencia su derrocamiento revolucionario.

En España el desempleo sigue potenciando enormes desequilibrios y muestra el enorme impacto negativo que tuvieron los planes del FMI, de la Comisión Europea y del propio Gobierno del PP, pues lejos de solventar las consecuencias de la crisis económica, estas se agravaron. Una de las consecuencias más cruentas fue la denominada como generación perdida. El capitalismo condenó a la juventud obrera al desempleo juvenil, lo que se unió a la precariedad y el trabajo esclavo.

De nuevo, se observa como el progreso técnico, el poder del ser humano sobre la naturaleza y el enriquecimiento general provocan en la sociedad capitalista una consecuencia contradictoria: el empobrecimiento de una parte cada vez mayor de esta sociedad: el proletariado. Una contradicción que ya descubrieron Marx y Engels al relatar como esta contradicción implica una sentencia de muerte para la propia sociedad capitalista: “Pero la burguesía no ha forjado solamente las armas que deben darle muerte; ha producido también los hombres que empuñarán esas armas: los obreros modernos, los proletarios” (Marx & Engels, 1848).

Por todo lo expuesto, se muestra de forma transparente que la única salida posible para armonizar el desarrollo de las fuerzas productivas y transformarlo en desarrollo humano, en progreso social y en mayor progreso de las fuerzas productivas y de la técnica y la ciencia, es el socialismo.

Conclusiones

 

Siendo la Unión Europea un proyecto claramente burgués y anticomunista desde sus orígenes, cabe decir que durante gran parte de su vida ha disfrutado del apoyo generalizado entre la población. Pertenecer a Europa se consideraba un proceso de integración, un devenir inevitable en la historia, un gesto de paz y una garantía de bienestar socioeconómico. No obstante, la desmantelación de los Estados del Bienestar europeos – a causa de que no existe ya el contrapeso de la Unión Soviética – ha llevado a cada vez más personas a manifestar un descontento ante tal proyecto y, con ello, se ve como las advertencias de los marxistas en contra de eurocomunistas, socialdemócratas y liberales han ido teniendo cada vez más calado.

Todo esto muestra la necesidad de reconstrucción de estructuras organizativas para el proletariado que se materialicen en un movimiento real. En el ámbito sindical, es de imperiosa necesidad apoyar a los sindicatos de la Federación Sindical Mundial (FSM) que defienden el sindicalismo de clase con el fin de que los trabajadores rompan su aislamiento uniendo las luchas de los distintos centros de trabajo en una única lucha de clases contra el capitalismo y contra la burguesía, al objeto de superar el capitalismo y construir el Socialismo. En el ámbito social, observamos como la situación política en la que se encuentra el proletariado en el Estado español es crucial para el devenir de sus derechos y libertades, pues se enfrenta a un periodo en el que la lucha de clases se encarnizará todavía más. Así, la clase trabajadora debe impulsar el Frente único del Pueblo como movimiento sociopolítico para fundir la necesaria lucha antifascista con la lucha de los trabajadores, campesinos, jóvenes y pensionistas, porque las luchas no pueden ser aisladas, sino que tienen que enlazarse en un frente de clase contra el responsable de la vida de miseria que hoy se sufre: el capitalismo. Por último, en el ámbito político es evidente que el imperialismo se halla en bancarrota. El desarrollo de este, como queda atestiguado no sólo en el Mediterráneo sino en todo el mundo, solo conduce a la reacción, al fascismo y a la guerra. Siendo la contradicción entre el imperialismo y el socialismo la fundamental que rige el mundo actual, es preciso que el Movimiento Comunista Internacional rompa con los vicios y desviaciones ideológicas que lo llevaron a la derrota temporal. Es por ello por lo que el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) está llevando a cabo un proceso de unidad con el claro objetivo de construir una alternativa marxista-leninista, para dirigir al proletariado y llevar a cabo la misión histórica de imponer la dictadura del proletariado.

 

Madrid, 4 de noviembre de 2020

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 

Bibliografía

  • Adins Vanbiervliet, S. (2017). La crisis de la Unión Europea: ¿una aplicación de la Ley de Murphy? Agenda Internacional, N.º 35, pp. 9-28.
  • Biescas, J. A. (1980). España bajo la dictadura franquista (1939-1975). Barcelona, España: Labor
  • Friedrich, E. & Karl, M. (1848/2012). El Manifiesto Comunista. Madrid, España: Nórdica
  • James Heredia, J. V. (2014). La crisis de deuda soberana de los PIGS de la Zona Euro. Contribuciones a la Economía, Servicios Académicos Intercontinentales SL.
  • Khader, B. & Amirah, H. (2020). Treinta años de políticas mediterráneas de la UE (1989-2019): un balance. Madrid, España: Real Instituto Elcano
  • Lenin, V. I. (1929/1973). La guerra y la revolución. En Obras escogidas, Tomo VI (1916-1917). Recuperado de: https://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/oe12/lenin-obrasescogidas06-12.pdf
  • Tafalla, J. (2015). Apuntes de geopolítica del euro. Hay que salir de la jaula del euro y de la Unión Europea. Revista Laberinto, n.º 44, págs. 45-56



El papel de EEUU en el Mediterráneo

Índice

  • La importancia de controlar el Mediterráneo
  • Notas históricas del imperialismo en el Mediterráneo
  • EEUU entra en escena
  • Tras la caída del Muro de Berlín

– Argelia

– Yugoslavia

– Libia

– Siria

  • Italia, España y Marruecos, mayordomos de Estados Unidos
  • La lucha inter-imperialista en el Mediterráneo hoy
  • Conclusiones

 

La importancia de controlar el Mediterráneo

 

La presencia de Estados Unidos en el Mediterráneo, el mayor mar interior del planeta, a través de bases militares, navales y aéreas, responde a la importancia geo-estratégica que tiene dicha región, como vía de paso y de acceso a las regiones colindantes que ofrecen materias primas y mercados: norte de África, Oriente Próximo y Cáucaso.

Es por ello que EEUU conciben el Mediterráneo como un enorme pasillo para ir desde el Océano Atlántico al Océano Índico, una vía privilegiada para proyectar sus fuerzas y el “libre” comercio, que debe permanecer disponible y segura para EEUU.

Para controlar el acceso al Mediterráneo es necesario controlar sus vías de entrada. Y estos son, principalmente, los estrechos de Gibraltar, que conecta con el Atlántico, el Dardanelos, y el Canal de Suez que dan acceso a los mares adyacentes, el Mar Negro y el Mar Rojo, que conectan a su vez con el Cáucaso y Oriente Medio, donde están las reservas energéticas más importantes del mundo, sobre todo petróleo y gas.

 

El Mediterráneo es, para los Estados Unidos, una base de operaciones que permite vigilar de cerca, pero sin estar dentro, esas reservas que se encuentran en regiones convulsas con interminables conflictos, como el israelí-palestino.

Notas históricas del imperialismo en el Mediterráneo

 

Es precisamente desde el Mediterráneo oriental (o Levante) donde surgen los primeros reinos e imperios de la región, fruto de un mayor desarrollo de producción de bienes materiales, que implica una necesidad de expansión del comercio a través de rutas costeras y marítimas. En el territorio del actual Líbano, la ciudad de Biblos se convirtió muy pronto en el gran puerto de salida del comercio hacia el Mediterráneo oriental, logrando una prosperidad que se basaba en su situación estratégica y, sobre todo, en la demanda de madera de sus bosques de cedros, para los que Egipto era uno de sus mejores clientes.

El protagonismo en la región lo tomaron los fenicios con el despegue económico de nuevos centros como las ciudades-estado de Tiro, Ugarit, Sidón y Biblos, iniciando la primera gran expansión comercial por todo el Mediterráneo. Fue así que fenicios ingeniaron el primer barco de guerra, el trirreme. Todo el proceso coincidió con los momentos finales del Bronce y la introducción de nuevas técnicas, entre las que destacaba el uso de la metalurgia del hierro. Las costas peninsulares del llamado círculo del Estrecho – desde Huelva hasta Almería y, casi con total seguridad, hasta Alicante – fueron las que soportaron la presencia de los fenicios, que tenían como objetivo controlar la ruta de los metales, destacando el asentamiento al otro lado de las columnas de Hércules (estrecho de Gibraltar), con las fundaciones de Gadir (Cádiz), Malaca (Málaga), Toscanos, Almuñécar y Abdera (Adra). Como vemos, detrás de la guerra está la expansión comercial y la búsqueda de mercados, y detrás de estas, el desarrollo de las fuerzas productivas: además del primer barco de guerra, se desarrolló una actividad minera de explotación intensiva, centrada en el oro y la plata.

Desde entonces, la lucha por el control de esas vías de transporte, que suponen un auténtico puente económico y cultural entre Oriente y Occidente, por costas, mar y aire, ha marcado la lucha entre los distintos reinos, naciones, y ya en el capitalismo, entre potencias imperialistas en el sentido leninista del término. La raíz de esas luchas, conflictos y guerras, no está en la diferencias religiosas o culturales como nos quiere mostrar la historiografía burguesa, sino en la cuestión material y económica.

Gran Bretaña ejerció su hegemonía en el siglo XIX, a partir de la victoria sobre Napoleón en Waterloo el 18 de junio de 1815. Con el explosivo desarrollo de las fuerzas productivas impulsado por la Revolución Industrial, especialmente en el sector textil, con el desarrollo del ferrocarril y la metalurgia, el imperio británico se lanzó a la conquista de nuevos mercados en el mundo. El Mediterráneo y el Mar Rojo se convierten en un eje de circulación esencial para controlar la ruta de las Indias.

En ese sentido, y para impedir su acceso a las demás potencias imperialistas de la época, como Francia y Rusia, Gran Bretaña luchó por el control de Gibraltar, Malta, Chipre, Adén y Suez (con la ocupación de Egipto y luego de Palestina). A principios del siglo XX, la lucha por controlar el petróleo de Oriente Próximo, especialmente de Persia, comienza a estar detrás de los conflictos más importantes, entre ellos la Primera Guerra Mundial. Winston Churchill compra el 51 % de las acciones de la Anglo-Persian Oil Company en mayo de 1914.

En su lucha inter-imperialista, Francia y Gran Bretaña parten y reparten países y Estados en el Levante. En Egipto, Líbano, Siria, Palestina, Jordania y Mesopotamia se hace y deshace en función de los apetitos imperialistas.

EEUU entra en escena

 

En 1801 Estados Unidos entra en escena por primera vez, a través de la guerra con los Estados Barbarescos de Túnez, Alger y Trípoli, controlados por el Imperio Otomano, al negarse a pagar el impuesto que debían pagar sus buques mercantes por circular en el Mediterráneo.

Pero no fue hasta después de la Segunda Guerra Mundial que EEUU toma el control y se hace dueño del Mediterráneo, eje a través del cual impone sus intereses en Europa y Oriente Próximo.

Tras la Segunda Guerra Mundial, el 4 de abril de 1949, se firma en Washington el Tratado político-militar por el cual se crea la OTAN con el objetivo principal de combatir a la Unión Soviética y el avance del comunismo en el mundo tras la Segunda Guerra Mundial.

La intención anticomunista era tan evidente que el propio Director General de Asuntos Internacionales, Seguridad y Desarme del Ministerio de Asuntos Exteriores del Estado español, Carlos Fernández Espeso señaló que: «la cláusula de ayuda estipulada en su artículo 5 es la pieza clave. Se activa en caso de ataque armado. Con criterio realista el Tratado no habla de guerra, sino de ataque armado, que es algo más visible y fácil de identificar, y se refiere a cualquier ataque armado, sin distinguir la cuantía. No hay alusión a ningún potencial agresor, aunque es obvio que el Tratado nació y se mantiene en función de un posible agresor determinado, que es la Unión Soviética» [1].

 

Estados Unidos utiliza el Mediterráneo como base de operaciones, también, para sofocar los movimientos de liberación nacional que, espoleados por la existencia del bloque socialista, acontecen en las colonias que las potencias imperialistas mantienen en África y Oriente Próximo.

Estados Unidos se convierte en esos momentos, en el principal garante del orden capitalista a nivel mundial que se encuentra amenazado por el avance del campo socialista y los movimientos de liberación nacional. También en el seno de la Europa capitalista la ideología comunista prende como la mecha en la clase obrera, por lo que Estados Unidos ha de dedicar una cantidad ingente de recursos a combatir el comunismo, su principal enemigo.

No hay una sola región, ni siquiera un solo país de América, África y Asia en que Estados Unidos no haya intervenido por medio de la subversión, el golpe de Estado, las presiones económicas y financieras (aplicadas por las instituciones “internacionales” que dirige: el Banco Mundial y el FMI) y la intervención militar directa o indirecta.

EEUU establece en 1950 en el Mediterráneo la Sexta Flota, como Unidad Operacional de las Fuerzas Navales, estando su cuartel general en Nápoles, Italia. Su área de influencia cubre casi la mitad del océano Atlántico, el mar del Norte, toda la zona mediterránea y casi todo el continente africano. Esta área incluye a 105 países con una población total de más de mil millones de personas.

En 1958, Siria y Egipto, promoviendo, bajo la bandera del pan-arabismo, el control nacional de sus recursos al margen de las potencias imperialistas, constituyen la República Árabe Unida (RAU). En el Líbano hay sectores importantes, incluso en el gobierno, que apoyaban unirse a la misma. A la RAU se une también el Reino de Yemen formando así los Estados Árabes Unidos. El 14 de julio de 1958, oficiales del ejército iraquí, simpatizantes del pan-arabismo impulsado por Nasser en Egipto, deponen la monarquía hachemita aliada del imperio británico, instaurando así la República de Iraq. La monarquía hachemita, todavía reinante hoy en Jordania, era un aliado de confianza de EEUU en su combate contra la URSS.

 

Los servicios de inteligencia del Pentágono temieron que estos acontecimientos desencadenaran la caída de regímenes aliados en la región: Líbano, Jordania, Arabia Saudita, Turquía e Irán estaban en el punto de mira. De hecho, un año antes también hubo un amago de golpe contra el rey Hussein de Jordania por parte de militares.

Eisenhower envió a Adana (Turquía) aviones de combate para ocupar y asegurar el aeropuerto internacional y el puerto de Beirut, con el objetivo de apoyar la fracción pro-imperialista del gobierno libanés. La operación “Blue Bat” movilizó a unos 14.000 soldados.

Esta operación estaba enmarcada en la Doctrina Eisenhower que autorizaba a las fuerzas de EEUU a “asegurar y proteger la integridad territorial e independencia política de tales naciones [de Oriente Medio], solicitando tal ayuda frente a una agresión armada abierta de cualquier nación controlada por el comunismo internacional”. Este tipo de doctrinas y decretos muestran hasta qué punto el imperialismo se sentía amenazado por el socialismo.

Tras la caída del Muro de Berlín

Con la caída del Muro de Protección Antifascista de Berlín, la “reunificación” alemana y la desaparición de la Unión Soviética, el imperialismo yanqui se quita de encima el principal obstáculo a sus planes de expansión y conquista, a sus guerras de rapiña.

Además, el vacío ideológico provocado por el derrumbamiento del campo socialista en las clases populares de los países del “tercer mundo” fue ocupado por las distintas corrientes religiosas, sostenidas y financiadas especialmente por las monarquías petroleras del golfo, verdugos y carceleros de los pueblos árabes. Aliados de las potencias imperialistas, los imanes y demás líderes religiosos han encauzado hacia la yihad el descontento del proletariado del Levante (Mashrek) y el Norte de África (Mahgreb) por las condiciones materiales de vida insoportable provocadas principalmente por el expolio de sus recursos por parte de las potencias imperialistas y sus respectivas élites nacionales.

Argelia

 

Talibanes de Afganistán, de nuevo con el apoyo del Pentágono, participaron en la creación del Frente Islámico de Salvación (FIS) en 1989, una organización islamista pro-americana, con dos brazos terroristas: el Ejército Islámico de Salvación (EIA) y el Grupo Islámico Armado (GIA). Dichas organizaciones combatieron desencadenaron una sangrienta guerra en Argelia que provocó unos 100.000 muertos entre 1992 y 2002, en los “años de plomo”.

 

El conflicto surge cuando François Mitterrand, llega a un acuerdo con Argelia para asegurarse el suministro de gas. Washington comienza lo que llaman una “guerra de baja intensidad”, ya que no podía dejar el control de las reservas argelinas de hidrocarburos sólo bajo control francés y europeo. El acuerdo no duró mucho, por ser demasiado contrario a las “reglas del mercado”. Es cuando los americanos echan mano de los talibanes y el Frente Islámico de Salvación. Los intereses petroleros americanos fueron cuidadosamente preservados de las atrocidades perpetradas en ciudades y pueblos de Argelia. [2]

El ex-vicepresidente del Consejo Nacional de Inteligencia de la CIA, Graham E. Fuller, confesaba que “el F.I.S. daría la bienvenida a toda inversión del sector privado de EEUU en Argelia y emprendería relaciones comerciales con los Estados Unidos” [3].

Siete mil norteamericanos vivían entonces en Argelia, la mayoría empleados de compañías petrolíferas. Desde los primeros ataques terroristas de los G.I.A. en otoño de 1994, los norteamericanos y sus instalaciones petrolíferas fueron evitados.

No hay conflicto en el Mediterráneo en el que los norteamericanos no intervengan directa o indirectamente, como en el conflicto árabe-israelí, Sahara Occidental, los Balcanes, Chipre, Ceuta y Melilla o incluso en pequeñas crisis como la isla de Perejil. Los americanos defienden sus intereses no por el Mediterráneo en sí mismo, si no por su periferia: el Golfo Pérsico, Sahel y el Cuerno de África.

Yugoslavia

Los Balcanes, por ser una estratégica salida al Mediterráneo, fueron otro escenario de lucha por el control de las rutas de transporte de materias primas desde Asia Central: “con la guerra, la OTAN siguió también el plan de marginar a Rusia de la competición mundial y enviar a China una señal de advertencia […] Se trataba entonces, y sigue tratándose hoy […]de las diferentes rutas hacia Asia Central, de las rutas hacia las materias primas, también a través de los Balcanes” [4].

 

 

Desde Italia y los portaviones USS Theodore Roosevelt y USS America operaron los aviones que bombardearon Yugoslavia en 1995, a través de la operación “Fuerza deliberada”, en la que también participaron aviones F-18 españoles con 130 salidas desde Torrejón y Zaragoza, lanzando más de cien bombas y dos misiles. Fueron las primeras intervenciones bélicas de aviones del Ejército del Aire en Europa desde 1939.

El 23 de marzo de 1999, Javier Solana, socialfascista del PSOE que de proclamar “de entrada no a la OTAN” acabó siendo su secretario general, dio luz verde a la operación “Fuerza Aliada”, que duró 2 meses y medio, y en la que se asesinaron 2000 civiles, entre ellos 88 niños, y provocaron 6000 heridos. La coalición dirigida por EEUU lanzó 2.300 misiles y 14.000 bombas sobre el territorio de la ex-Yugoslavia. Sólo en Belgrado lanzaron 212 bombas. Mil aviones operaron desde
las bases aéreas de Italia y Alemania, y desde el portaaviones USS Theodore Roosevelt estacionado en el Mar Adriático. Los cazas F-18 españoles fueron los primeros en bombardear Belgrado.

Los bombardeos de la OTAN afectaron a unas 40.000 casas, más de 300 escuelas y más de 20 hospitales.

EEUU también apoyó al Ejército de Liberación de Kosovo, organización antes considerada como terrorista y acusada de tráfico de armas y drogas, para desgajar Kosovo de Serbia, e implantar allí un control sobre el Mediterráneo que todavía persiste, desde la base militar de Camp Bondsteel, la más grande del mundo con 360 kilómetros cuadrados. Para su construcción EEUU se apropió de 1000 hectáreas de tierras de cultivo tras los bombardeos en Yugoslavia. Antes de los bombardeos, en febrero de 1999, el Washington Post ya había dado pistas: “con Oriente Medio cada vez más frágil, necesitaremos bases y derechos de vuelo sobre los Balcanes para proteger el petróleo del mar Caspio” [5].

Estados Unidos y sus aliados imperialistas aprovechan las “primaveras árabes”, cuya raíz está en la pobreza de las clases populares de países árabes del Mediterráneo, para disfrazar sus invasiones en Libia y Siria con movimientos “rebeldes” por la “democracia” y contra “regímenes autoritarios”. El objetivo de esas invasiones, de nuevo, es el control de materias primas, petróleo y gas, y sus vías de transporte.

Libia

EEUU decidió intervenir en Libia en 2011 ante los planes de Gadafi de nacionalizar las reservas de petróleo e implantar el oro como principal moneda de reserva en África, lo cual amenazó las relaciones imperialistas de EEUU en África, teniendo en cuenta el avance de los capitales chinos en dicho continente.

En marzo de 2011, Obama anuncia al mundo que “Gaddafi debe irse” [6]. El 2 de abril de 2011, Hillary Clinton recibía el siguiente email de su asesor Sidney Blumenthal:

El gobierno de Gadafi tiene 143 toneladas de oro, y una similar cantidad de plata […]

Este oro fue acumulado antes de la actual rebelión y se planeaba usarse para establecer una moneda pan-africana basada en el dinar de oro libio. Este plan se diseñó para proveer a los países africanos francófonos con una alternativa al franco francés (CFA) […]

este fue uno de los factores que influyeron en la decisión del presidente Nicolas Sarkozy en la decisión de implicar a Francia en el ataque a Libia. […]

Los planes de Sarkozy eran conducidos por las siguientes cuestiones:

    1. Un deseo de hacerse con una mayor parte en la producción de petróleo de
    2. Incrementar la influencia de Francia en el Norte de África.
    3. Mejorar su situación política en Francia.
    4. Suministrar el ejército francés de una oportunidad de consolidar su posición en el
    5. Abordar la preocupación de sus consejeros sobre los planes a largo plazo de Gadafi para suplantar a Francia como la potencia dominante en la África francófona.” [7].

Cerca de 30.000 bombas de EEUU y la OTAN fueron lanzadas en Libia durante una invasión militar de seis meses, que provocó la muerte de miles de civiles y la destrucción y hundimiento del país en el caos. Los “rebeldes” libios contaron con el apoyo del ejército de Qatar sobre el terreno, tal como reconoció el comandante qatarí Hamad bin Ali Al-Atiya: “Estábamos con ellos y el número de soldados de Qatar en el terreno era de cientos en todas las regiones” [8].

 

 

Según fuentes diplomáticas francesas, Qatar envió al menos 5 mil miembros de sus fuerzas especiales en Libia: “los qataríes llegaron con maletines llenos de dinero, lo que les permitió ganarse a las tribus” [9].

Los medios de comunicación de EEUU, Europa y Al Jazeera jugaron un papel fundamental para engañar a los pueblos del mundo y justificar esta invasión. Las noticias no se usaron para contar una realidad sino para crear una falsa realidad. Al Jazeera y la BBC difundieron que Gadafi estaba “bombardeando a su propio pueblo”. Sin embargo, el propio secretario de Defensa de EEUU Robert Gates respondió lo siguiente cuando se le pidió pruebas de ello: “Hemos visto las noticias en la prensa, pero no poseemos confirmación al respecto” [10].

También Al Jazeera fabricó el delirante relato de la violación sistemática de mujeres por parte del Estado libio que repartía Viagra entre sus tropas. El relato fue retransmitido por los grandes medios de comunicación y hasta el fiscal jefe del Tribunal Penal Internacional (TPI), Luis Moreno- Ocampo, planteó añadir la violación a los cargos de crímenes de guerra a Gadafi, llegando a afirmar que la Viagra es “como un machete” y “un instrumento de violación masiva” [11]. Pero ni siquiera Amnistía Internacional, instrumento para justificar invasiones imperialistas en nombre de los “derechos humanos”, pudo confirmarlo: “no hemos encontrado ninguna evidencia o una sola víctima de violación o un doctor que conociera a alguien que fuera violada” [12].

Siria

Los sirios tienen la “mala suerte” de vivir en una región que conecta el Mediterráneo con Oriente Próximo. Según Mitchell A. Orenstein, profesor de Política Europea Central y Oriental del Departamento Eslavo de la Universidad de Pensilvania, “la mayoría de los países beligerantes en  la guerra Siria son países exportadores de gas con intereses en uno u otro gasoducto que compiten por cruzar el territorio sirio para librar el gas bien catarí o iraní a Europa . La batalla por la energía se debe a la estratégica posición geográfica de Siria a orillas del Mediterráneo y su papel como corredor hacia Europa. Qatar, (primer productor mundial de gas licuefactado) que controla dos tercios del yacimiento, e Irán, comparten la mayor reserva de gas natural mundial, con 51 trillones de metros cúbicos de gas enterrados a 3.000 metros bajo el Golfo Pérsico. Ambos necesitan rutas para transportan su gas a Europa, su mercado más importante.

En 2009, Turquía y Qatar proponían a Siria construir un gasoducto que atravesaría Arabia Saudí, Jordania y Siria enlazando con Turquía antes de llegar a Europa. Esta ruta era la deseada por Estados Unidos y la UE, pues transportaría el gas que necesitan por países aliados. Este gaseoducto permitiría a Qatar reducir los costes y limitaciones de volumen de gas que impone el transporte marítimo desde el estrecho de Ormuz. En suelo turco, el gas del pozo catarí de North Pars conectaría con el gasoducto Nabucco, con el que la UE pretende evitar su dependencia energética de Rusia.

Sin embargo, Siria rechazó esa oferta que hubiera perjudicado a Rusia. La compañía rusa Gazprom provee el 32 % del gas que consume Europa y sus beneficios globales corresponden a una quinta parte del presupuesto del Estado ruso. El gobierno sirio aceptó en 2010 participar en el gaseoducto propuesto por Irán, que atravesaría Irak y Siria, convirtiéndose esta última en una importante plataforma antes de alcanzar Europa. Siria, además, es aliado de Irán, Hezbolá en El Líbano y Palestina, enemigos jurados de Israel, cuya existencia es fundamental para Estados Unidos.

En agosto de 2011, Hillary Clinton anunciaba que “la transición a la democracia en Siria ha comenzado y es momento de que Assad se aparte del camino” [13].

Los “rebeldes” sirios, entre los que se encontraban distintas filiales de Al-Qaeda como Al-Noshra, que decapitaban a infieles aplicando el mismo código penal que Arabia Saudita [14], han contado con todo tipo de apoyo, de inteligencia, logístico y armas, por parte de los Estados norteamericano y británico, con Turquía como base de operaciones y con el dinero de Qatar, que habría donado 3 mil millones de dólares en armas a los insurgentes al tiempo que ofreció su territorio a los servicios secretos norteamericanos para entrenar a opositores sirios [15].

Los norteamericanos han contado con la colaboración de autonomistas kurdos en su lucha por derrocar al gobierno sirio. Expresión de esta colaboración es la concesión a empresas norteamericanas, como Delta Crescent Energy LLC, para extraer petróleo sirio en las zonas ocupadas por milicias kurdas [16]. El 70 % de los pozos petrolíferos de Siria están en ese territorio, y se encuentran protegidos por cientos de soldados estadounidenses [17]. Por otro lado, Siria concedió en 2018 a Rusia todos los derechos de explotación de sus yacimientos de crudo y gas.

Italia, España y Marruecos, mayordomos de Estados Unidos

 

Para el control del Mediterráneo, EEUU cuenta con la imprescindible colaboración de Italia y España, donde mantiene bases militares de gran importancia estratégica.

Italia es un importante enclave geoestratégico militar para acceder a varios de los escenarios de interés para el Pentágono. La plataforma italiana es un lugar idóneo tanto para actuar en la ex Yugoslavia, Albania, Libia, Túnez, Ruanda, Somalia como en Irak.

Fue desde Sigonella, en Sicilia, donde partieron aviones teledirigidos utilizados por el Pentágono y la CIA para los bombardeos en Libia y por la propia Fuerza Aérea Italiana para operaciones de inteligencia en el Mediterráneo y el norte de África. La base militar de Sigonella juega un papel clave en las comunicaciones por satélite y las operaciones de todos los aviones teledirigidos de la Marina de los Estados Unidos, dondequiera que se encuentren.

Lo mismo ocurre con el terminal terrestre del nuevo sistema de comunicaciones por satélite MUOS (Mobile User Objective System) de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos en Niscemi (también en Sicilia), que es esencial para el despliegue de aviones no tripulados en todas las zonas de guerra.

Para el asesinato del general iraní Soleimani en Iraq, se usaron las estaciones de radar y telecomunicaciones de la OTAN en Italia. Cientos de soldados de la 173ª Brigada Aerotransportada de Estados Unidos, actualmente la principal unidad aerotransportada del ejército estadounidense para todos los escenarios de guerra del mundo, salieron de las bases militares estadounidenses de Vicenza, y desde el aeropuerto de Aviano (cerca de Trieste), llegaron a Oriente Próximo. Se enviaron más de 3.000 soldados a la frontera iraquí.

El nudo formado por Vicenza, Aviano y Livorno (Pisa) es la principal base estratégica de los Estados Unidos para las operaciones en África y Asia. Desde la base de Carlo Ederle, en Vicenza, partieron aviones y efectivos que actuaron en los ataques a Irak. Como colofón, en Nápoles se encuentra el cuartel general de la VI Flota naval, el Comando de la Flota Aérea del Mediterráneo y la Naval Computer and Telecommunications Station Naples, que controla las estaciones de telecomunicaciones desde Bahrein hasta la base de Rota, en España.

Según el periodista de investigación y experto en geopolítica militar, Antonio Mazzeo, “pronto se verán muchos más buques de guerra, portaaviones y submarinos nucleares incluidos, en los puertos italianos, especialmente en Augusta (Siracusa) en Sicilia, que es la base principal para el suministro de combustible y armas de la Marina de los Estados Unidos en el Mediterráneo. En otras palabras, Italia vuelve a ser el centro de las operaciones de guerra del Pentágono” [18].

España y Portugal ocupan un lugar importante en la geoestrategia de hegemonía mundial de Estados Unidos, ya que el eje Azores-Canarias-Gibraltar-Baleares es esencial para la vigilancia del Atlántico norte y sur y para el bloqueo de la entrada en el Mediterráneo.

Estados Unidos, como parte de su guerra sin cuartel contra el comunismo, apoyó al golpe fascista de 1936 enviando a los sublevados combustible para sus tanques y aviones. El bando sublevado gastó en el extranjero alrededor de 645 millones de dólares para compra de suministros, recibiendo suministros de gasolina (sin ese combustible el golpe fascista no podría haber triunfado), equipo de comunicaciones, productos químicos, caucho, yute, algodón, estaño, piezas de recambio para reparar vehículos y armamento de forma ininterrumpida.

Pero, ¿de dónde sacó el bando fascista tan ingente cantidad de capital para financiar el golpe de Estado y la Guerra Civil? El franquismo estuvo financiado prácticamente en su integridad por capital extranjero. Por un lado, la Italia fascista de Mussolini no dudó en intervenir en el conflicto español; la ayuda militar se tradujo en forma de aviones Savoia y cazas Fiat, así como todo tipo de armas y material de apoyo militar. Se estima que el total del crédito que Italia había puesto a disposición de los golpistas ascendía a 6926 millones de libras. Por otro lado, estaba la ayuda militar de la Alemania Nazi, en base al Protocolo de Amistad firmado el 20 de marzo de 1937. La deuda franquista con la Alemania de Hitler llegó a los 372 millones de marcos.

En el ámbito nacional, destacó el banquero y contrabandista Juan March Ordinas, que financió la compra de todo tipo de material de guerra y, en los primeros días del golpe, entregó al general Mola 600 millones de pesetas a través de una cartera de valores, además de financiar los primeros envíos de petróleo desde Portugal y de la empresa norteamericana Texaco.

El combustible les llegaba a través del Portugal fascista de Salazar y de la colonia inglesa Gibraltar. El dueño de la Texaco, el fascista declarado Torkild Rieber, se encargó de ello. A pesar de que Texaco había suscrito en 1935 un acuerdo de suministro con la República, no lo cumplió. En cuanto Franco dió el golpe el empresario norteamericano se puso de su lado:

Sabiendo que los camiones militares, tanques y aviones no sólo necesitan combustible, sino una amplia gama de aceites de motor y otros lubricantes, el CEO de Texaco ordenó rápidamente a un petrolero de la empresa que cargara un suministro en el puerto francés de Burdeos y lo enviara a los nacionalistas, que estaban pasando por dificultades” [19].

Los fascistas no sólo podrían pagar al empresario cuando quisieran, si no que ni siquiera le tenían que pagar por el transporte del petróleo desde EEUU, ahorrándose cientos de miles de dólares.

Además, a través de la oficina de Texaco en París, ofrecieron información a los pilotos de bombarderos y capitanes de submarinos del bando nacional acerca de los petroleros con destino a la República. El director de Texaco en París, William M. Brewster dió detalles de la cantidad, el precio y el tipo de combustible que transportaba un carguero. Por ejemplo, sus informaciones permitieron a los fascistas hacerse el 2 de julio de 1937 con el carguero republicano S. S. Campoamor que llevaba 10.000 toneladas de combustible para aviones durante una parada en Santander.

El dueño de Texaco fue recompensado con la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica tras la guerra, y con el puesto de jefe de compras de Campsa en América en 1940.

Una vez instaurado completamente el fascismo en España, ésta se convirtió en un importante aliado del imperialismo yanqui en la causa anti-comunista El Acuerdo Defensivo España-Estados Unidos del 26 de septiembre de 1953, firmado por el gobierno de Francisco Franco y el gobierno de Eisenhower, Clement Dunn, es uno de los tres Acuerdos firmados en los llamados Pactos de Madrid con los que Estados Unidos logra instalar bases militares en España y cerrar el anillo en el mar Mediterráneo. La España fascista se convierte base de operaciones del imperialismo en su lucha contra el socialismo que se encontraba en su apogeo con el liderazgo de Stalin en la Unión Soviética. Una cláusula secreta del pacto daba el derecho a Estados Unidos de usar el territorio español para atacar a la Unión Soviética sin tener que consultar al gobierno español [20]. Desde entonces, el Estado español no ha dejado de ser una colonia yanqui.

Se instalaron bases militares en Rota (Cádiz), Morón de la Frontera y San Pablo (Sevilla), Reus (Tarragona), Estaca de Bares y Ferrol (A Coruña), Cartagena (Murcia), Puig Major (Mallorca) , Menorca, Guardamar de Segura y Sierra de Aitana (Alicante), Sonseca (Toledo), Torrejón de Ardoz (Madrid), El Frasno (Zaragoza), Santos de la Humosa (Alcalá de Hernares), Gorramendi y Elizondo (Navarra), L’Estarit, (Baix Empordà).

Actualmente, España y Estados Unidos comparten dos bases militares, Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla). Ambas instalaciones tienen una importancia excepcional para Washington debido a su posición estratégica en la ruta atlántica con Oriente Próximo.

En la base sevillana de Morón de la Frontera alberga la Fuerza de Respuesta de Crisis del Cuerpo de Marines, preparada para intervenir en cualquier momento en África y en el Mediterráneo, con una presencia permanente de 2 mil 200 militares y 26 aeronaves.

Nada tan útil para entender el papel que juega España en el tablero geoestratégico mundial, como conocer la opinión al respecto del Real Instituto Elcano, instrumento ideológico al servicio de las guerras imperialistas en las que colabora el Estado español:

España podría presentarse como un referente especialmente atractivo para EEUU. Cabría destacar en este sentido la condición geoestratégica de la Península Ibérica de “doble o triple fulcro”, conectando a la vez Europa y África, el Atlántico y el Mediterráneo, e incluso (a través de las Islas Canarias) el Atlántico Norte y Sur. Dicha condición de “doble o triple fulcro” resaltaría el atractivo de España como plataforma o base operacional, convirtiendo a nuestro país en un recurso para la proyección de medios anfibios, navales y de operaciones especiales estadounidenses en Europa y sus regiones colindantes. Así mismo, la relativa distancia entre la Península Ibérica y los principales teatros operacionales en Europa del Este y Oriente Medio confieren un sentido de “profundidad estratégica” a la postura de fuerza de EEUU en Europa y su vecindario, dotándole a su vez de una mayor flexibilidad y libertad de maniobra (tanto operacional como diplomática) en comparación con posibles alternativas de bases en Europa del Este, en el Norte de África o en Oriente Medio.

 

La importancia estratégica de España para EEUU vendría avalada por las recientes decisiones estadounidenses de desplegar cuatro destructores Arleigh Burke en la base naval de Rota (firmada a finales de 2011 por la Administración Obama y en la segunda legislatura del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, e implementada por el gobierno de Mariano Rajoy durante su primera legislatura) y de posicionar hasta 2.500 marines en la base de Morón de la Frontera” [21].

No contentándose con ese papel de perro faldero del Estado español, el Real Instituto Elcano pide que esta “colaboración” vaya más allá:

Como punto de partida para un posible salto cualitativo en la relación estratégica bilateral entre España y EEUU, se identifican dos posibles líneas de acción política: (1) los ámbitos antimisiles/Europa/Mediterráneo y África/anfibio/operaciones especiales); y (2) direcciones Atlántica e Indo-Pacífica. La promoción de dichos objetivos requiere el incremento de la inversión española en defensa, utilizando como punto de partida el compromiso adquirido por el presidente Rajoy de aumentar el presupuesto hasta el 2% del PIB en 2020 (adquirido en la cumbre de Gales de la OTAN en septiembre de 2014), así como un mayor esfuerzo a la hora de promocionar la cultura de defensa en España.

Así pues, gobierne PSOE o gobierne PP, con sus respectivos aliados a la “izquierda” o derecha del régimen, España se mantiene como una plataforma “atractiva” para EEUU, desde la que proyectar “operaciones especiales estadounidenses”, dotando de “profundidad estratégica a la postura de fuerza de EEUU […] de una mayor flexibilidad y libertad de maniobra”. Es decir, España es en la práctica colonia de Estados Unidos desde la que poder lanzar todas las invasiones imperialistas que considere oportunas en Europa, África y Oriente Próximo. Es de esta manera que desde las bases militares en España se ha bombardeado Libia, Yugoslavia, y Siria, usando la logística y las antenas de guerra electrónica existentes en España para la agresión contra Siria.

Según el propio ejército norteamericano,

la base aérea de Morón es uno de los puntos más estratégicos controlados por los americanos en Europa. No está demasiado lejos del Mar Mediterráneo y Oriente Medio. Por tanto, puede ser considerada como un punto de conexión para cualquier operación americana hacia el este. […] 2001 fue el año más importante en la historia de la base aérea de Morón. Fue la base más activa durante la invasión en Afganistán. 2003 también fue un año muy movido para los residentes, al comenzar una nueva invasión en Iraq” [22].

De esta complicidad con el imperialismo yanqui no se libra tampoco la nueva social-democracia de Podemos ni los oportunistas del PCE pues no le duelen prendas en contar entre sus filas con el “carnicero de Libia”, el ex-Jefe del Estado Mayor José Julio Rodríguez, Según sus palabras “en Libia se han alcanzado los objetivos” y “lo de Libia es un triunfo para la democracia” [23]. Ya en 2008 recibió halagos de la CIA a raíz de su nombramiento como JEMAD:

La oficina de Cooperación en Defensa en Madrid ha trabajado ampliamente con el teniente Rodríguez los últimos dos años, sirviendo en el cuartel general de las Fuerzas Aéreas españolas como director de Planes/Programas. Todos los programas de Ventas Militares Extranjeras de las Fuerzas Aéreas fueron coordinadas y dotados de personal con su oficina. Rodríguez es el Director de Armamento Nacional Español en la OTAN. Trabajó estrechamente con el representante de Estados Unidos, Mr. Young, en varios programas de compras para la OTAN. El general Rodríguez visitó varias veces Estados Unidos, incluyendo un encuentro con el Subsecretario de Defensa de los Estados Unidos en febrero de 2007. Es pro-Estados Unidos, un gran partidario de la cooperación y un estratega. El teniente Rodríguez es muy tranquilo y habla sucintamente.” [24].

Otra muestra del servicio que presta el Estado español al imperialismo norteamericano es la designación en 2012 del general de división español Javier Cabeza Taberné número 2 del mando operacional de la OTAN en Afganistán [25].

Gracias a Marruecos EEUU completa el bloqueo de la entrada en el Mediterráneo a través del estrecho de Gibraltar. Marruecos ha sido un aliado histórico desde que en fuera el primer país que reconociera a EEUU como país en 1786, a través del tratado más longevo en la historia de EEUU.

Un acuerdo de 1982 entre Marruecos y Estados Unidos, da a las fuerzas militares estadounidenses facilidades instaladas en suelo marroquí (radares y otras), que les permiten completar su derecho de fiscalización del eje Azores-Canarias-Baleares.

EEUU designó en 2004 a Marruecos como el mayor aliado fuera de la OTAN. Marruecos necesita establecerse como un nudo de pesca, logística, finanzas, y comercial. Más de 100 empresas americanas operan en Marruecos, especialmente en los sectores de las energías renovables, aeronáutica y tecnología medioambiental. Según la revista Forbes, Marruecos fue en 2019 el mayor cliente de Estados Unidos en el Norte de África y Oriente Próximo, con la compra de los aviones de combate F1 y munición. Marruecos recibe el 80 % de la ayuda total que concede EEUU a los países del Maghreb.

La lucha inter-imperialista en el Mediterráneo hoy

Aproximadamente el 65% del petróleo y el gas natural que se consume en Europa occidental pasa por este mar, bien en buques, bien a través de los gasoductos que unen Libia con Italia y Marruecos con España. Anualmente, cerca de 90.000 barcos comerciales atraviesan el estrecho de Gibraltar. La garantía de que las rutas que atraviesan este mar permanecen abiertas y son seguras, es imprescindible para la supervivencia de los países europeos.

La posición geográfica del Mediterráneo, frontera entre tres continentes (Europa, Asia y África), incluye vías de comunicación importantes, a nivel económico, político y militar. Tales rutas son el canal de Suez, el Bósforo y el Golfo Pérsico, los gaseoductos y oleoductos que se extienden como una malla, los grandes puertos, ferrocarriles, autovías, redes de distribución de electricidad, etc. También las islas utilizadas por los imperialistas tanto porta-aviones que no se pueden hundir, como Creta y Chipre, como las decenas de bases militares que los Estados Unidos, la OTAN y, en menor grado, también ahora Rusia, tienen en la región.

Tres comandos militares de EEUU tienen jurisdicción sobre el Mediterráneo. La mayoría de los países mediterráneos están bajo el control del comando europeo (USEU-COM), y el resto bajo el comando central (USCENTCOM) y el comando africano (USAFRICOM).

El USAFRICOM fue creado por el gobierno de Obama en 2007, para luchar por el abastecimiento energético y hacer frente al avance de los capitales chinos en África. El Sahel se ha convertido en un punto estratégico en el despliegue de EEUU en África. Dicho comando es responsable de las operaciones militares en 52 países africanos.

 

En el periodo actual, se constata una carrera de potencias imperialistas emergentes como Rusia, China y la India, por ocupar los huecos y llevar su potencia militar a niveles equivalentes al tamaño de sus monopolios.

En 2013, las inversiones de China en África rondaron un total de 200.000 millones de dólares estadounidenses. Naciones como Nigeria, rica en petróleo, o la República Democrática del Congo, con abundantes minerales, han considerado las inversiones chinas más beneficiosas mutuamente que el comercio con compañías multinacionales de EEUU.

 

China está extendiendo su iniciativa “un cinturón, una ruta” o nueva “ruta de la seda” a puertos del sur de Europa (Italia, Grecia) y del norte de África. Los puntos clave de esta expansión en el Mediterráneo son los puertos del Pireo en Grecia, y de Cherchell en Argelia. Países como Egipto, en Port-Said y Alejandría, Israel, con los puertos de Ashdod y Haifa, o Italia con los ya puertos de Trieste, Savona, Nápoles y Génova, han sido grandes receptores de esta inversión. Tampoco Turquía (Ambarli), Marruecos (Tánger), y España (Valencia) han escapado. Las compañías chinas ya tienen la posibilidad de restringir el acceso a algunos puertos del Mediterráneo si así lo desea el Estado chino.

Los cables de telecomunicación submarinos que conectan Túnez e Italia, y Libia con Grecia, y que transmiten prácticamente la totalidad de las comunicaciones electrónicas intercontinentales, han sido desarrollados por las empresas chinas Huawei y Alcatel, Reino Unido y Alemania han concedido licencia a Huawei para suministrar los equipos necesarios para esas comunicaciones.

De la misma manera que han hecho durante siglos las potencias imperialistas de EEUU y Europa, China ha de proteger militarmente su exportación de capitales, la expansión internacional de sus monopolios. En 2017 China estableció su primera base militar en el exterior en Djibouti, en el cuerno de África, punto fundamental para controlar el transporte marítimo [26] de petróleo y gas procedentes del Golfo Pérsico.

China llevó a cabo, por primera vez en la historia en el Mediterráneo, un ejercicio militar conjunto con Rusia en 2015. Según Geng Yansheng, portavoz del Ministerio de Defensa Nacional de China, “los ejercicios profundizarán la cooperación amistosa y pragmática entre China y Rusia e impulsarán las capacidades de operación de respuesta en caso de alguna amenaza a la seguridad en el mar.”. Y según Li Jie, experto naval de Pekín, “el Mediterráneo es una importante ruta comercial que enlaza a China con Europa. También es una de las principales regiones de China en la iniciativa ‘Un cinturón, una ruta’. La presencia naval de China en la región garantizará la seguridad marítima en el lugar“.

EEUU y sus aliados europeos observan también con inquietud los avances en el Mediterráneo de la marina rusa y sus sistemas defensivos. La creación de la Escuadra del Mediterráneo en 2013, el avance de los misiles aéreos y las defensas antiaéreas a Crimea, y el refuerzo de sus bases militares de Tartus y Khmeimim en Siria, muestran estos avances. Moscú adquirió derechos para seguir utilizando la base de Tartus como propia hasta 2066. Esta es la única base naval rusa en el Mediterráneo.

El Bósforo en el Mar Negro, constituye la única salida de Rusia a aguas “calientes” (a diferencia de los puertos de Kaliningrado, San Petersburgo y Múrmansk).

Rusia está ganando influencia en el este de Libia, a través del general Khalifa Haffar. También incrementó su acceso e influencia en Egipto, a través de un acuerdo en 2017 que permitía a aviones de combate rusos utilizar bases egipcias. En 2019, Rusia y Egipto realizaron ejercicios militares conjuntos cerca de El Cairo [27]. Egipto también ha comprado cazas rusos Su-35 por valor de 2 mil millones de dólares [28].

El control de las infraestructuras económicos y la influencia político-militar de cada potencia imperialista en la región es clave para la entrada a otras regiones que tienen o tendrán un interés estratégico para dichas potencias, como el Mar Caspio, el Cáucaso, África y Oriente Próximo.

No podemos ignorar tampoco las importantes reservas de hidrocarburos que existen en el Mediterráneo. Los yacimientos que han sido descubiertos en el Mediterráneo oriental, han provocado ya conflictos entre los monopolios energéticos impulsados por el desarrollo de la tecnología de explotación de yacimientos de gran profundidad.

De ahí parten numerosos conflictos surgidos en los últimos tiempos, en los que tiene un papel destacado Turquía. En los últimos tiempos vuelve a salir a la luz la lucha entre las burguesías griegas y turca [29].

Grecia, como país capitalista en la fase imperialista de desarrollo, integrada desde hace décadas en las uniones imperialistas de la OTAN (1952) y CEE (1981) participa activamente en los antagonismos inter-imperialistas de la región. La burguesía griega se ha beneficiado del desmembramiento de Yugoslavia en los Balcanes, y ha exportado capitales a través de inversiones directas consolidando empresas y monopolios griegos en Turquía, Egipto, Ucrania, China Gran Bretaña, Estados Unidos y otros países. El Estado griego ha participado activamente en todas las intervenciones y guerras imperialistas como en Yugoslavia, Iraq, Afganistán, Libia, etc.

El apetito imperialista de Turquía crece a medida que sus empresas en expansión necesitan nuevos mercados. Ese apetito choca con los intereses de EEUU y Europa, hasta ahora aliados. Turquía ha establecido últimamente alianzas con los rusos, operando conjuntamente en Siria y Libia [30].

Turquía ha establecido una fuerza de comando conjunta con Qatar para supervisar el estrecho de Ormuz, y tiene una fuerza operativa en Somalia. A través del programa militar Milgem el gobierno turco ha comprado el sistema de misil antiaéreo S-400 ruso.

El viejo reclamo turco para conseguir el reconocimiento de la República Turca del Noreste de Chipre ha recobrado intensidad después del descubrimiento de reservas de gas en el Mediterráneo oriental. Grandes yacimientos de gas natural, estimados en 5 mil millones de metros cúbicos, se encuentran en aguas de Chipre, Israel, Egipto y Líbano.

Los recientes avances de Turquía en tecnologías militares han supuesto un factor decisivo en sus intervenciones en la provincia de Idlib en Siria y cerca de Trípoli en Libia. Además, drones turcos ligeros armados se han desplegado en el norte de Chipre, al mismo tiempo que buques de perforación y exploración de gas son escoltados por la marina turca. Turquía reforzará su presencia en el Mediterráneo en los próximos años con seis nuevos submarinos, fragatas y misiles de corto alcance.

Las rutas que llevan el gas de los grandes centros productores en Rusia, el Caspio y el Golfo Pérsico hacia el Mediterráneo constituyen un endiablado tablero de guerras imperialistas. Fruto de la lucha inter-imperialista, que cada vez se torna más violenta, es el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán en Nagorno-Karabaj, detrás del cual, de nuevo, hay una lucha por las rutas de transporte del petróleo del Cáucaso. Estados Unidos importa actualmente un 20 % de su consumo de petróleo desde el Mediterráneo. Las previsiones de aumento de su dependencia de las importaciones energéticas, así como la necesidad de disminuir su dependencia del Golfo Pérsico, llevó a EEUU a promover junto con Gran Bretaña la construcción en 2005 del oleoducto Bakú-Tiflis-Ceyhan (BTC) que lleva el petróleo desde el Mar Caspio al Mediterráneo a través de Azerbaiyán, Georgia y Turquía. Este oleoducto permite embarcar el petróleo en los superpetroleros que atraviesan el Mediterráneo en dirección a los Estados Unidos y las refinerías del Sur de Europa.

Un consorcio de multinacionales del sector de la energía, dirigido por la British Petroleum, que detenta el 30 % de las participaciones. se encargó de la construcción del oleoducto. Otros miembros del consorcio son la Empresa Estatal de Petróleo de la República de Azerbaiyán (25 %), empresas norteamericanas (13’76 %), noruega (8’71 %), turca (6’5 %), japonesas (6 %), italiana (5 %) y francesa (5 %). Este proyecto recibió un gran apoyo financiero por parte del Banco Mundial y el Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo. Los monopolios se reparten el pastel con la ayuda de sus instrumentos imperialistas. En la inauguración del oleoducto estuvo presente el Secretario de Estado para la Energía de los EEUU, Samuel Bodman. Actualmente la BP es el operador del oleoducto en Georgia y Azerbaiján [31].

A este proyecto se sumó el del gaseoducto Tiflis-Erzurum (BTE) en 2007, y el del Proyecto de Gasoducto Transanatoliano (TANAP) en 2020, que han contribuido a disminuir la dependencia de Turquía, EEUU y Europa del gas ruso e iraní. Actualmente el gas azerbaiyano el más consumido de Turquía.

 

Estas rutas permiten también a EEUU, Unión Europea y Turquía evitar pasar por Armenia, territorio aliado de su rival imperialista ruso. Armenia participa en la alianza militar imperialista dirigida por Rusia, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva. Rusia apoya las reivindicaciones separatistas de los armenios en el Nagorno Karabaj, oficialmente en territorio de Azerbaiyán. Este conflicto podría afectar a dichos trazados, perjudicando seriamente los intereses del bloque imperialista formado por EEUU-Unión Europea-Turquía.

Conclusiones

Analizando la historia del Mediterráneo, vemos como la lucha por controlar los mercados, los recursos naturales y las rutas que los conectan, está detrás de todos los conflictos que amenazan hoy a la humanidad. Conflictos que surgen a partir del desarrollo económico de determinadas potencias imperialistas, hoy especialmente Estados Unidos y China, que han de defender militarmente la expansión de sus capitales y monopolios. Estos conflictos no pueden ya resolverse pacíficamente.

En la economía de mercado, el bienestar de una minoría es la zozobra de la mayoría. Bajo ese régimen es imposible una relación de cooperación y solidaridad entre los pueblos, pues sus destinos están dirigidos por los monopolios que luchan por la hegemonía mundial.

El Socialismo permitirá borrar del mapa las oligarquías poseedoras que se reparten el mundo, instaurará relaciones de colaboración para planificar las economías en beneficio mutuo, utilizando el desarrollo científico-técnico no para lanzarlo contra otros países, si no para mejorar exponencialmente la calidad de vida de los pueblos. Hoy existen medios materiales de sobra para ello.

 

Madrid, 30 de octubre de 2020

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 

Referencias

[1] «¿Qué es la OTAN?», Ideas para la democracia, 1, 1984

[2] “Los dólares del terrorismo Parte 10: curiosa política en Argelia”, L’Economiste. 29/11/2001

[3] “Argelia: ¿el próximo Estado Fundamentalista?” (1996), RAND, think tank de la CIA.

[4] “Guerra, energía atómica, pobreza. Lo que dicen, lo que hacen: Los Verdes”, Jutta Ditfurth, 2011

[5] “¿Por qué los Balcanes piden amoralidad?”. The Washington Post, 28 de febrero de 1999.

[6] “Obama Tells Qaddafi to Quit and Authorizes Refugee Airlifts”, The New York Times, 3 de marzo de 2011.

[7] “H: FRANCE’S CLIENT & Q’S GOLD. SID”. Archivo de Emails de Hillary Clinton, Wikileaks. https://wikileaks.org/clinton-emails/emailid/6528

[8] “Qatar reconoce que tuvo soldados en territorio libio”. BBC News Mundo, 26 de octubre de 2011. https://www.bbc.com/mundo/ultimas_noticias/2011/10/111026_ultnot_libia_qatar_jm

[9] “5000 fuerzas especiales de Qatar fueron desplegadas en Libia”, Georges Marbrunot, Le Figaro, 6 de Noviembre de 2011. https://blog.lefigaro.fr/malbrunot/2011/11/5-000-forces-speciales-du-qata.html

[10] Conferencia de prensa del Pentágono, 1 de Marzo de 2011. El Almirante Michale Mullen continuó: “Es correcto. No hemos visto confirmación en absoluto”. https://www.globalresearch.ca/r2p-no-confirmation-whatsoever- according-to-the-pentagon-that-gadhaffi-fired-on-his-own-people/25103

[11] “El TPI investigará informes de violaciones en grupo impulsadas por Viagra en Libia”, CNN. 18 de Mayo de 2011. http://edition.cnn.com/2011/WORLD/africa/05/17/libya.rapes.icc/index.html

[12] “Amnistía cuestiona que Gadafi ordenara la violación como arma de guerra”, The Independent, 24 de Junio de 2011. https://www.independent.co.uk/news/world/africa/amnesty-questions-claim-that-gaddafi-ordered-rape-as- weapon-of-war-2302037.html

[13] “Siria: Assad debe dimitir, dice Obama”, The Guardian, 19 de agosto de 2011. https://www.theguardian.com/world/2011/aug/18/syria-assad-must-resign-obama

[14] “Siria: Los rebeldes están cometiendo ejecuciones y tomando rehenes”, Human Rights Watch, 31 de octubre de2011. https://www.hrw.org/es/news/2013/10/11/siria-los-rebeldes-estan-cometiendo-ejecuciones-y-tomando- rehenes

[15] “Qatar bankrolls Syrian revolt with cash and arms”, Finantial Times, 16 de mayo de 2013.

[16] “EEUU ‘conquista’ el petróleo sirio”, El Mundo, 7 de agosto de 2020. https://www.elmundo.es/internacional/2020/08/07/5f2c1a44fdddff435c8b4591.html

[17] “El último bandazo de Donald Trump es controlar el petróleo de Siria”, El Mundo, 26 de octubre de 2019. https://www.elmundo.es/internacional/2019/10/26/5db449d1fc6c83f02b8b45a0.html

[18] “Antonio Mazzeo: Italia es un importante centro de acción militar de los Estados Unidos”, Olivier Turquet, Pressenza, 15/01/2020.

[19] “Spain in our hearts: Americans in the Spanish Civil War, 1936-1939”, Adam Hochschild, 2016.

[20] “Politics and Security in the Southern Region of the Atlantic Alliance”, Douglas T. Stuart, 1988

[21] “España, EEUU y la defensa: ¿de base operacional a socio estratégico?”, Luis Simón. ARI 19/2017 – 13/3/2017, http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/ elcano_es/zonas_es/eeuu-dialogo+trasatlantico/ari19-2017-simon-espana-eeuu-defensa-base-operacional-socio- estrategico

[22] “Moron Air Force Base Moron De La Frontera, SPAIN”, militarybases.com, https://militarybases.com/overseas/spain/moron/

[23] “El Jefe del Estado Mayor de la Defensa: “En Libia se han alcanzado los objetivos””, RTVE, 31/03/2011. https://www.rtve.es/noticias/20110331/jefe-del-estado-mayor-defensa-intervencion-libia-sido-triunfo-democracia/ 421033.shtml

[24] “SPANISH AIR FORCE GENERAL RODRIGUEZ TO BE NEW CHIEF OF DEFENSE”, Wikileaks, 18 de julio de 2008. https://wikileaks.org/plusd/cables/08MADRID790_a.html

[25] “Un español será el segundo del mando operacional en Afganistán

[26] “China inaugura su primera base militar en el extranjero”, El País, 1 de agosto de 2017. https://elpais.com/internacional/2017/08/01/actualidad/1501589492_007630.html

[27] “Egipto y Rusia inician ejercicio militar conjunto”, Servicio de información del Estado, 1 de noviembre de 2019. https://www.sis.gov.eg/Story/20710/Egipto-y-Rusia-inician-ejercicio-militar-conjunto?lang=es

[28] “Su-35 Production for Egypt Begins”, Forecast International, 18 de mayo de 2020. https://dsm.forecastinternational.com/wordpress/2020/05/18/egyptian-su-35-production-begins/

[29] “Crece la tensión entre Turquía y Grecia por unas reservas de gas en el Mediterráneo”, invertía, 14 de agosto de 2020. https://www.elespanol.com/invertia/empresas/energia/20200814/crece-tension-turquia-grecia-reservas-gas- mediterráneo/512949548_0.html

[30] “New Power Struggles in the Mediterranean”, Carnegie Europe, 30 de julio de 2020, https://carnegieeurope.eu/2020/07/30/new-power-struggles-in-mediterranean-pub-82403

[31] “Baku-Tbilisi-Ceyhan pipeline”. BP. https://www.bp.com/en_az/azerbaijan/home/who-we-are/operationsprojects/ pipelines/btc.html




Un golpista refugiado en España

El pasado sábado día 24 se conocía que Leopoldo López Mendoza abandonaba la embajada española en Caracas rumbo a Colombia, aterrizando en la capital española en el día de hoy. El conocido golpista ha estado durante todo el proceso protegido por el gobierno del PSOE-UP, el gobierno más progresista de la historia, saliendo de la terminal de Barajas en coches del Gobierno de Pedro Sánchez. De esta forma, se reencontrará así con su pareja, Lilian Tintori Parra, sus tres hijos, su madre y su padre, Leopoldo López Gil, diputado del Parlamento Europeo por el Partido Popular y encargado de la coordinación del Grupo Popular Europeo de la subcomisión de Derechos Humanos en la Eurocámara.

Estos sucesos, por supuesto, han sido seguidos de cerca por la caterva de reaccionarios del panorama político del Estado español.

 

Pero, ¿a qué se debe toda la parafernalia que existe alrededor de la figura de Leopoldo López en particular y la oposición venezolana en general?

Primeramente, el puesto que ocupa el padre de Leopoldo López nos deja muy clara la maniobra propagandística de la oposición venezolana: la instrumentalización de los Derechos Humanos, a fin de deslegitimar al Gobierno de Nicolás Maduro intencionalmente y forzar una salida, de una u otra forma. Ya pudimos observar cómo, a principios de 2019, el juguete roto del imperialismo, Juan Guaidó, declaraba ilegítimo al gobierno venezolano e instaba a las Fuerzas Armadas del país a “restablecer la democracia”; es decir, dar un golpe de Estado. Golpe de Estado que se intentó materializar en abril del año pasado, cuando López se adhirió al levantamiento militar que realizó Guaidó junto a una treintena de militares. Es tras el fracaso de la Operación Libertad cuando, el 30 de abril de 2019, se refugia en la embajada española de Caracas, donde ha permanecido protegido hasta ahora por el gobierno del PSOE y Unidas Podemos/IU/PCE.

 

 

A esto hay que sumar el alineamiento del Estado español con las potencias capitalistas contra Venezuela –recordemos que alrededor de 50 países reconocieron a Guaidó como presidente interino de Venezuela–, al que indudablemente se sumó el PSOE reconociendo a Guaidó como el “presidente encargado” del país y ahora acogiendo al golpista Leopoldo López, responsable directo de la muerte de decenas de personas. Estos actos demuestran que la retórica de izquierdas del PSOE no es más que una táctica electoralista y que su esencia es puramente fascista: el PSOE de los GAL y la cal viva, de la reconversión industrial, de la entrada en la OTAN y las invasiones imperialistas, del caso FILESA, del Artículo 135, de los pensionazos y de las reformas laborales criminales, del 155 a Cataluña; en definitiva, un partido cuyo único objetivo es la defensa a ultranza de los intereses de la burguesía española, del imperialismo y los monopolios.

Los comunistas del mundo no podemos permanecer impasibles. La agresión imperialista contra los pueblos del mundo no descansa; una injerencia dirigida desde EE. UU. con el apoyo de un puñado de estados títeres de América Latina y de la Unión Europea. En el Estado Español, los políticos afines a la reacción y los medios de comunicación de masas, siervos de los intereses de imperialismo, han salido rápidamente a blanquear la figura de Leopoldo López, a encumbrarlo como un luchador por la democracia, alineándose contra un Estado democrático como es la República Bolivariana de Venezuela.

Fieles al internacionalismo proletario, desde el Partido Comunista Obrero Español condenamos de forma frontal toda acción del imperialismo norteamericano y europeo contra la soberanía del pueblo venezolano. Del mismo modo, hacemos un llamamiento a las fuerzas proletarias y populares del país para que profundicen en el proceso revolucionario, dejando atrás los engaños del Socialismo del Siglo XXI e instauren la dictadura del proletariado, acabando de una vez por todas con la clase burguesa y con los golpistas a sueldo de oligarcas internos y externos.

 

¡Abajo el imperialismo!

¡Por el Socialismo y la dictadura del proletariado!

Madrid, 25 de octubre de 2020

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Bolivia: Al imperialismo no se le derrota en las elecciones

“En ningún país capitalista civilizado existe la «democracia en general», pues lo que existe en ellos es únicamente la democracia burguesa, y de lo que se trata no es de la «democracia en general», sino de la dictadura de la clase, es decir, del proletariado, sobre los opresores y los explotadores”

 –  Vladímir Ilich Uliánov, Lenin

 

Ayer, domingo 18 de octubre, tuvieron lugar las elecciones en Bolivia, convocadas por los sectores oligárquicos del país que tomaron el control directo del gobierno tras el golpe militar y policial perpetrado contra el presidente constitucional – Juan Evo Morales Ayma – con el apoyo del imperialismo estadounidense y de sus lacayos de la OEA. Al igual que en las pasadas elecciones del 20 de octubre de 2019, la victoria ha sido para el Movimiento Al Socialismo (MAS) con la diferencia de que, por ahora, no se ha desarrollado campaña alguna deslegitimando los resultados.

En el ámbito internacional, la victoria del MAS supone una derrota al imperialismo estadounidense, un estorbo para Donald Trump a falta de dos semanas para las elecciones en los Estados Unidos. Del mismo modo, implica un avance en la influencia del socialimperialismo chino en el país, así como de las relaciones con los gobiernos progresistas del mundo como Cuba y Venezuela.

Frente al parlamentarismo corrupto y podrido de la burguesía, los comunistas vemos las campañas electorales como herramientas en la lucha del proletariado, pero la electoral es una herramienta que no se acerca ni de forma remota a la manera en la que la clase obrera accederá al poder. De hecho, la historia nos transmite una enseñanza totalmente contraria: que ninguna clase oprimida podrá llegar a dominar sin un periodo de dictadura, de conquista revolucionaria del poder político en el que se aplaste la resistencia de los explotadores.

La burguesía, los terratenientes y sus aliados emplean las elecciones como una válvula de escape al movimiento revolucionario, a fin de amortiguar los enfrentamientos entre la minoría explotadora y la mayoría explotada. La táctica electoral debe ser la adaptación de la táctica general de la lucha de clases a la lucha concreta de las elecciones, nunca la renuncia a ésta. La democracia de los trabajadores no es lo mismo que la democracia para la burguesía; la república de los trabajadores es superior a cualquier Estado burgués, pero la dictadura del proletariado contra quienes nos condenan al hambre, opresión, represión, explotación y muerte solo puede alcanzarse mediante el derrocamiento revolucionario de la dominación burguesa, del imperialismo y de los monopolios.

Las masas trabajadoras de Bolivia, la clase obrera, el campesinado, los indígenas y demás sectores de la población han demostrado que no están dispuestos a aceptar un gobierno impuesto. No obstante, los anhelos del socialismo del siglo XXI por alcanzar una democracia «participativa y directa» mediante la mera lucha electoral y sin realizar ningún tipo de limpieza en las instituciones del Estado ya demostró el año pasado que es una táctica con fecha de caducidad. Tratar de alcanzar el socialismo – etapa temprana de la sociedad comunista – en los márgenes y reglas de juego de la dictadura del capital es una concesión demasiado grande. La coexistencia pacífica con la burguesía es imposible.

Por ello, apelamos a los sectores más avanzados de la sociedad de Bolivia a que no se conformen con el electoralismo y luchen por expulsar a la burguesía del país. La victoria del movimiento popular del MAS no eliminará el capitalismo. No basta con llevar políticas contrarias al imperialismo estadounidense pero favorables al socialimperialismo chino. No basta con desplegar la lucha democrática. El proletariado mundial debe prepararse para destruir completamente el poder del capital, destruir a la burguesía y expulsarla en todas partes donde existen relaciones de producción capitalistas, y alcanzar plenamente, y sin concesión alguna, el socialismo.

 

¡Por el Socialismo!

¡Abajo el imperialismo criminal!

¡Viva el internacionalismo proletario!

 

Madrid, 19 de octubre de 2020

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)




Bolivia rinde homenaje al imperialismo

A finales de 1966, Ernesto Che Guevara abandonó Cuba para luchar en la vanguardia del movimiento guerrillero en el sudeste boliviano. Después de siete meses de combates – desde marzo a octubre del año siguiente – fue herido y apresado. Tras su captura y posterior asesinato a manos de militares bolivianos y en presencia de un agente de la CIA el 9 de octubre de 1967, en La Higuera (Bolivia), durante la dictadura de René Barrientos, aliado de Estados Unidos, el imperialismo pensaba que la voluntad del Che desaparecería al igual que su persona. Sin embargo, sucedió todo lo contrario. Como relató el periodista Jon Lee Anderson: “Si el cuerpo del Che había desaparecido, su espíritu estaba vivo; estaba en ninguna parte y en todas”.

Eso nos lleva a la actualidad, donde su figura, símbolo de la lucha armada, revolucionaria e internacionalista contra el imperialismo y por la liberación del proletariado mundial, no puede ser sino denostada por la burguesía en su descarado revisionismo histórico al objetivo de socavar la lucha de clases y acercar a la clase trabajadora a posturas conciliadoras con la dictadura del capital o hacia el fascismo. En esta batalla ideológica, a la que no dudan en sumarse medios afines a la reacción española como El Español, Libertad Digital o el ABC, ha destacado el acto de la criminal golpista de Bolivia Jeanine Áñez Chávez homenajeando a los militares que asesinaron al Che en la ciudad de Santa Cruz.

“La lección que dimos los bolivianos al mundo, con la derrota y muerte de Che Guevara en Bolivia, es que la dictadura comunista aquí no tiene paso, ni la comunista ni la fascista ni la populista, ninguna dictadura pasará ni echará raíces en esta nación”, dijo la presidenta no electa que tomó el poder tras el golpe de Estado a Evo Morales.

Como sabemos, quienes insisten en colocar en el mismo nivel comunismo y fascismo demuestran su esencia puramente fascista. En palabras de Thomas Mann: “Quien insiste en esta equiparación puede considerarse un demócrata, pero en verdad y en el fondo de su corazón es en realidad ya un fascista, y desde luego sólo combatirá el fascismo de manera aparente e hipócrita, mientras deja todo su odio para el comunismo”.

Nuevamente, y en esta ocasión en Bolivia, se demuestra que las crisis del mundo descansan sobre una contradicción fundamental: imperialismo o socialismo; la guerra de clases entre la burguesía y el proletariado. Con la batalla ideológica, política y militar, la burguesía busca detener la imparable rueda de la historia, que avanza hacia el socialismo.

No es de extrañar que un régimen como el boliviano realice esta clase de actos anticomunistas, pues su gobierno actual es fruto de un golpe militar y policial perpetrado contra el presidente constitucional – Juan Evo Morales Ayma – con el apoyo del imperialismo estadounidense y de sus lacayos de la OEA. Los sectores oligárquicos del país vulneraron por completo la voluntad del pueblo. Desde la usurpación del poder por parte de Jeanine Áñez dio comienzo una campaña de persecuciones, agresiones y asesinatos contra el pueblo trabajador, al mismo tiempo que los crímenes racistas contra la comunidad indígena no han dejado de aumentar. Todo ello con el objetivo de impedir que los países latinoamericanos logren librarse de las cadenas del imperialismo y de la burguesía, y puedan desarrollar la lucha por la única y verdadera democracia; la dictadura del proletariado.

El socialismo del siglo XXI, completamente antimarxista – protagonizado, principalmente, por Evo Morales, Nicolás Maduro y Rafael Correa – ha demostrado que no es lo mismo estar en el Gobierno que estar en el poder. El Estado tiene una esencia y un carácter de clase. El Estado burgués, mientras que no haya un salto cualitativo y revolucionario, se mantendrá siempre en favor de la burguesía y sus políticas irán en contra del pueblo trabajador. El socialismo del siglo XXI trata de alcanzar una democracia «participativa y directa» pero siempre en los márgenes de la dictadura del capital y, por ende, del modo de producción capitalista que implica la subyugación y explotación de la inmensa mayoría de la sociedad a costa de los privilegios de una minoría. Hoy, con las injerencias imperialistas no sólo en Bolivia, sino en otros países latinoamericanos como Venezuela y Ecuador, el socialismo del siglo XXI se ha visto desbordado y plasma a la perfección la inutilidad de tratar de alcanzar el comunismo mediante la coexistencia pacífica con la burguesía. Son, en definitiva, lo que Lenin calificó en su día como socialpacifistas, socialistas de palabra y pacifistas pequeño-burgueses de hecho.

En palabras del propio Che: “Porque es la naturaleza del imperialismo la que bestializa a los hombres, la que las convierte en fieras sedientas de sangre que están dispuestas a degollar, a asesinar, a destruir hasta la última imagen de un revolucionario, de un partidario de un régimen que haya caído bajo su bota o que luche por su libertad […] No se puede confiar en el imperialismo, pero ni tantico así, ¡nada!”.

 

¡El fascismo no pasará!

¡Abajo el imperialismo criminal!

Madrid, 16 de octubre de 2020

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La sagrada propiedad privada contra el derecho a la vivienda digna en la República Francesa [ESP/FRA]

Los problemas se universalizan y las medidas de los Estados capitalistas también.

Frente a la miseria que estalla en todo el mundo a medida que el régimen capitalista se estanca en su crisis más profunda que nunca, todavía más por las medidas tomadas para combatir el COVID-19, los gobiernos de los países capitalistas han decidido dar otra vuelta de tuerca: criminalizar la pobreza de la que son cómplices.

En Francia, según la Federación de Actores de la Solidaridad (FAS) y Unicef Francia, un millar de niños han dormido en la calle o en refugios improvisados la víspera del inicio escolar.

Antes de la explosión del COVID-19, en febrero de 2020, más de 902.000 personas carecían de un alojamiento propio. Según el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos (INSEE) de Francia, en 2019 había 3 millones de viviendas vacías en Francia, 250 mil personas sin techo y 2 millones de demandantes de una vivienda de alquiler moderado (HLM).

Hace unos días, la asociación sin ánimo de lucro Secours Populaire Français acaba de alertar del estallido de pobreza en Francia. Según la secretaria general de la asociación, Henriette Steinberg, no hemos vivido jamás una situación parecida desde la Segunda Guerra Mundial, y hay urgencia. Como botón de muestra, sólo en la universidad Paris-8 ha sido necesario repartir más de 1800 lotes de comida a los estudiantes durante el confinamiento. Los profesores de dicha universidad han tenido que recolectar 50.000 euros de su propio bolsillo.

¿Cómo hacer frente al estallido de los desahucios de las familias de sus casas cuando no aguanten más después de meses sin ningún ingreso debido a los despidos masivos y los cierres de empresas? En definitiva, ¿cómo hacer frente al estallido de personas que viven en la calle?

La respuesta de los gobiernos capitalistas no es dar una solución a esas familias y personas, porque eso iría contra la gran propiedad privada, en este caso inmobiliaria y del suelo, sagrada y protegida por encima de cualquier derecho fundamental escrita en la constitución de cualquier República capitalista. Muy al contrario, los gobiernos han decidido convertir en delincuentes a las familias trabajadoras que han sido y serán desahuciadas por la fuerza de la ley del mercado.

Con ese objetivo, tanto en España como en Francia, los “mass media”, han lanzado una campaña contra los “okupas” para provocar la compasión por los propietarios de casas. Ha bastado un caso de una pareja de jubilados de Lyón cuya residencia secundaria ha sido ocupada, mediatizado en todos los platós de los canales informativos, para que el Estado banquero presidido por Emmanuel Macron, vía el Ministerio de Vivienda, introduzca en la Asamblea Nacional una enmienda al proyecto de ley ASAP (Aceleración y Simplificación de la Acción Pública), que coincide con la expresión inglesa “As Soon As Possible” queriendo decir “tan pronto como sea posible”, para acelerar los desahucios. Hasta ahora las residencias secundarias u ocasionales no se consideraban “domicilios”, y por ello los procedimientos de desahucio eran menos flexibles.

Con esta enmienda, los prefectos podrán ejecutar un desahucio 76 horas después del requerimiento contra los ocupantes de una vivienda vacía.

Al mismo tiempo, el gobierno ha retirado cantidades considerables de las ayudas personales a la vivienda (APL) y a las viviendas sociales (HLM): 800 millones de euros menos en 2018, 890 millones en 2019 y 1,3 mil millones en 2020.

Sin embargo, lo que no se ha tocado para nada es la multimillonaria riqueza acumulada por la burguesía francesa. Según el último estudio publicado en septiembre por la ONG Intermon Oxfam, el patrimonio acumulado por las 500 fortunas más grandes de Francia ha aumentado un 3 % en 2020, batiendo así un nuevo récord a pesar de la crisis. El multimillonario francés Bernard Arnault ha visto aumentar su fortuna un 26% entre el inicio de la pandemia y finales de mayo.

Las contradicciones de las relaciones capitalistas de producción, con el desarrollo actual de las fuerzas productivas, son cada vez más evidentes. Mayor capacidad para producir riqueza, mayor desempleo se produce bajo la propiedad privada de los medios de producción. Mayor riqueza acumulada en el bando de los propietarios, mayor miseria acumulada en el bando de los proletarios. Sin la propiedad colectiva de los medios de producción, es imposible planificar la economía y los recursos en función de las necesidades de toda la sociedad.

Los problemas se universalizan y la solución también debe universalizarse. Por tanto, frente a la dictadura de los mercados y capitales internacionales contra las necesidades de las clases trabajadoras de todos los países, hay que imponer la dictadura del proletariado a escala internacional, el Socialismo como primera etapa hacia el Comunismo, para acabar con tales contradicciones que provocan tanto sufrimiento a los pueblos del mundo entero.

Y para dar ese paso, es necesario construir un nuevo Movimiento Comunista Internacional sobre la base de la solidaridad, el respeto y la defensa del marxismo-leninismo, donde no tengan lugar los viejos métodos y vicios.

 

¡Viva el Internacionalismo Proletario!

Por la instauración del Socialismo a nivel mundial

Por la reconstrucción del Movimiento Comunista Internacional

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)

 

La sacrée propriété privée contre le droit au logement digne à la République Française

 

Les problèmes s’universalisent et les mesures des États capitalistes aussi.

Face à la misère qui grimpe partout dans le monde à fur et à mesure que le régime capitaliste reste coincé par sa crise plus profonde que jamais, encore plus à cause des mesures prises pour combattre la COVID-19, les gouvernements des pays capitalistes ont décidé donner encore un autre tour de manivelle : criminaliser la pauvreté de laquelle ils sont complices.

Selon la Fédération des Acteurs de la Solidarité (FAS) et Unicef France, un millier d’enfants ont dormi à la rue ou dans des abris de fortune la veille de la rentrée scolaire en France.

Encore avant l’explosion de la COVID-19, en février 2020, plus de 902.000 personnes étaient privées d’un logement personnel en France. Selon l’Insee, en 2019 il y avait 3 millions de logements vacants en France, 250 mille sans-abri et 2 millions de demandeurs de HLM.

Il a quelques jours, l’association à but non lucratif Secours Populaire Français viens d’alerter de la  flambée de pauvreté en France. Selon la secrétaire générale de l’association, Henriette Steinberg, «Nous navons jamais vécu une situation pareille depuis la Deuxième Guerre mondiale, et il y a urgence». Comme exemple, à l’université Paris-8, il a fallu livrer plus de 1 800 colis alimentaires aux étudiants durant le confinement. Les professeurs de fac ont du apporter 50.000 euros.

Comment faire face à la flambée des expulsions de familles de chez eux quand ils ne tiendrons plus après de mois sans aucun revenu à cause des plans sociaux et des fermetures d’entreprises? En définitive, comment faire face à la flambée des personnes qui dorment à la rue?

La réponse des gouvernements capitalistes n’est pas donner une solution à ces familles et personnes, car ça irais à l’encontre de la grande propriété privée, dans ce cas l’immobilière comme le foncier, sacrée et protégée par dessus de n’importe quel droit fondamental écrit sur la constitution de n’importe quelle République capitaliste. Bien au contraire, les gouvernements ont décidé convertir en délinquants les familles travailleuses qui ont été et seront expulsées par la force de la loi du marché.

Avec ce bût, en Espagne comme en France, les mass-médias ont lancé une campagne contre les «squats» pour provoquer la compassion aux propriétaires de maisons. Il a suffit un cas du couple de retraités à Lyon qui a vu occupée sa résidence secondaire, médiatisé sur touts les plateaux de chaînes d’infos, pour que l’État banquier présidé par Emmanuel Macron, via le Ministère de Logement, fasse passer à l’Assemblée nationale un amendement au projet de loi ASAP (Accélération et Simplification de l’Action Publique), qui coïncide avec l’expression anglaise «As Soon As Possible» voulant dire « aussi tôt comme possible», pour accélérer les expulsions. Jusqu’à là, les résidences secondaires ou occasionnelles n’étaient pas considérées «domiciles», et pour telle raison les procédures d’expulsions étaient moins souples.

Avec cet amendement, les préfets pourront exécuter l’expulsion en 76h après une demande de mise en demeure des occupants d’un logement vacant.

En même temps, le gouvernement à enlevé des montants considérables aux HLM: 800 millions en moins en 2018, 890 millions en 2019 et 1,3 milliard en 2020.

Par contre, ce qui n’est pas du tout touché c’est la milliardaire richesse cumulée par la bourgeoisie française. Selon la dernière enquête publiée en septembre par l’ONG Intermon Oxfam, le patrimoine cumulé des 500 plus grandes fortunes en France a progressé de 3% en 2020, battant ainsi un nouveau record malgré la crise. Le milliardaire français Bernard Arnault a vu sa fortune augmenter de 26 % entre le début de la pandémie et la fin du mois de mai.

Les contradictions des rapports de production capitalistes, avec le développement actuel de forces productives, sont de plus en plus évidentes et insolubles. Plus de capacité pour produire de la richesse, plus de chômage s’est produit sous la propriété privée des moyens de production. Plus de richesse cumulée au camp des propriétaires, plus de misère cumulée au camp des prolétaires. Sans la propriété collective des moyens de productions, impossible de planifier l’économie et les ressources en fonction des besoins de toute la société.

Les problèmes s’universalisent et la solution doit aussi s’universaliser. En conséquence, face à la dictature des marchés et capitaux internationaux contre les besoins des classes travailleuses de tous les pays, il faut imposer la dictature du prolétariat à échelle internationale, le Socialisme comme première phase vers le Communisme, pour finir avec telles contradictions qui provoquent tellement des souffrances aux peuples du monde entier.

Et pour faire ce pas là, il faut bâtir un nouveau Mouvement Communiste International sur le base de la solidarité, le respect et la défense du marxisme-léninisme, où les vieux méthodes et mauvaises habitudes n’auront pas de la place.

 

Vive l’internationalisme prolétarien

Pour l’instauration du Socialisme à échelle mondiale

Pour la reconstruction du Mouvement Communiste International

SECRÉTARIAT DE RELATIONS INTERNATIONALES DU COMITÉ CENTRAL DU PARTI COMMUNISTE OUVRIER ESPAGNOL (P.C.O.E.)




La libertad no se puede bloquear

El 1 de enero de 1959, el Ejército rebelde entra triunfante en La Habana tras derrotar al régimen dictatorial de Fulgencio Batista Zaldívar. Desde entonces, el imperialismo ha hecho todo lo posible por asfixiar al país.

Desde el fracaso militar y político que supuso para John F. Kennedy [presidente 1961-1963] el tratar de invadir sin éxito Bahía de Cochinos en abril de 1961, los norteamericanos no han descansado en su empeño de socavar la Revolución e imponer arduas condiciones al pueblo cubano.

Tras esa victoria, Cuba se enfrentó – y lo sigue haciendo en la actualidad – a otro enorme enemigo: el bloqueo criminal impuesto por Estados Unidos. Así, en enero de 1962, se pone en marcha la Operación Mangosta a fin de provocar una rebelión en el país saboteando la economía, lo que sería la excusa perfecta para la intervención militar directa de los Estados Unidos. Esto se transformaría, un mes después, en la guerra económica que conocemos hoy día; agresión contra la producción azucarera, el transporte, el turismo, la salud pública, las comunicaciones, los servicios, el desarrollo de la cultura, el desarrollo industrial y las relaciones con terceros países.

“Podemos definirlo como un conjunto de acciones ejercidas por EE.UU. contra cuba con el objetivo de asfixiarla, aislarla e inmovilizarla. […] El objetivo del bloqueo es impedirle a Cuba el vínculo comercial no sólo con EE.UU. sino con el resto de los mercados internacionales. Así, Cuba no puede entablar relaciones comerciales con empresas subsidiarias de compañías estadounidenses, se imponen sanciones a barcos que toquen puertos cubanos con fines comerciales y, en líneas generales, los EE.UU. presionan a otros estados y organismos internacionales para que no entablen relaciones comerciales ni brinden asistencia a Cuba.” (Alejandra Ares & Lucía Desages, 2019)

Como sabemos, cada crisis aumenta la tendencia al monopolio; “y la crisis – las crisis de toda clase, sobre todo las crisis económicas, pero no sólo éstas – aumentan a su vez en proporciones enormes la tendencia a la concentración y al monopolio” (Lenin, 1916), lo cual evidencia de forma exponencial la fase imperialista del capitalismo. La absoluta bancarrota de la economía norteamericana es la que lleva al gobierno estadounidense a la guerra a todos los niveles; a la guerra económica y comercial contra otras potencias imperialistas – China, Rusia, la Unión Europea –; a la guerra mediante el bloqueo económico – Cuba, Irán, Venezuela, etc. –; así como la guerra militar en Europa del Este, Asia y Oriente Medio.

Según estadísticas del propio gobierno cubano, el 70% de la población actual del país nació bajo el bloqueo norteamericano y sus efectos. Todos los años comprobamos la completa inutilidad que representa la ONU, escenario donde es recurrente el debate sobre el bloqueo de Cuba y sus consecuencias para la isla. Una inutilidad que se manifiesta en el hecho de que, aunque Cuba gane las votaciones, estas no tienen carácter resolutivo, por lo que Estados Unidos, que además es uno de los cinco miembros que conforman el Consejo de Seguridad de la ONU, es acusado y juez al mismo tiempo.

Esta semana conocíamos que EE.UU. profundizará en el bloqueo de Cuba. El pasado lunes 21 de septiembre, el Secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, anunció la imposición de sanciones a la empresa cubana de remesas American International Services (AIS). El aumento de las hostilidades contra la isla tiene el claro objetivo de favorecer el voto de Florida hacia Donald Trump. Así mismo, dos días después, Trump anunció que ampliará las sanciones contra el sector turístico del país, prohibiendo a los ciudadanos estadounidenses alojarse en propiedades pertenecientes al gobierno de La Habana, así como también se restringirá la importación de licor y tabaco cubano, y la asistencia a reuniones o conferencias en la isla. Esto se suma a las más de 200 empresas cubanas que conforman hoy día el listado de instituciones con las cuales ningún ciudadano estadounidense puede llevar a cabo ninguna clase de transacción. Esto provocó que el debate sobre el bloqueo criminal que Estados Unidos mantiene contra Cuba protagonizara la sesión final del Debate General del 75º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU (22-29 de septiembre de 2020) bajo el título Necessity of ending the economic, comercial and financial embargo imposed by the United States of America against Cuba.

Pese a la pandemia, un contexto más que necesario para justificar medidas concretas para el levantamiento definitivo del bloqueo estadounidense, observamos justamente lo contrario, que el cerco se endurece. Cuba ha proporcionado asistencia médica a más de 40 países durante la pandemia, 45 brigadas médicas distribuidas en países de África, Asia, América Latina y Europa, a solicitud de los propios gobiernos de esas naciones, siendo los médicos cubanos un ejemplo de internacionalismo proletario. Sin embargo, Estados Unidos no ha dudado ni por un instante, en su campaña deshonesta, en tratar de desacreditar a las brigadas médicas internacionalistas, a través de su delegado Garret Grigsby, durante una sesión del 58º. Consejo Directivo de la Organización Panamericana de Salud (OPS), el cual pidió dar seguimiento a los médicos cubanos aludiendo a un supuesto tráfico de personas. Ante esto, El ministro de Salud de Cuba, José Ángel Portal, contentó: “Si a EE. UU. le importara los ingresos del personal de la salud de Cuba, ya habría levantado realmente el bloqueo y en lugar de atacar a Cuba, que ha sido capaz de ayudar a otros países en medio de esta pandemia, debería mejorar su gestión catastrófica ante la pandemia y garantizar la salud de sus ciudadanos”.

El Estado norteamericano es, sin duda alguna, el mayor enemigo de la humanidad. Un Estado que representa la podredumbre y la decadencia del capitalismo como ningún otro en el mundo. Por otro lado, Cuba es hoy día, y pese al bloqueo, un ejemplo en materia de sanidad, educación y cultura, con el enorme condicionante de haber estado acosada por la mayor potencia imperialista y criminal de todos los tiempos. Cuba ha sido sometida a una larga asfixia económica y financiera, seis décadas en la que los presidentes norteamericanos, sin distinción partidaria, han presionado internacionalmente para aislar al país y precipitarla a una crisis que derroque al gobierno. Pese a ello, el desarrollo humano y social ha sido increíble, atestiguando la superioridad del socialismo sobre el régimen capitalista.

A tenor de todo esto, desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) condenamos frontalmente el bloqueo estadounidense contra Cuba y mantenemos nuestro apoyo al país cubano, que lucha día a día de forma valiente contra el imperialismo.

 

Madrid, 1 de octubre de 2020

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 

Referencias




Libia: un país destrozado por la OTAN

  1. Introducción

Libia, un país que era el ejemplo de desarrollo económico y social de su zona, se levanta hoy débilmente sobre las ruinas de una guerra emprendida por la OTAN; una guerra llevada a cabo por el Nobel de la Paz que pasó sus dos mandatos completos sin un solo día sin guerra. Un país en el que son encerrados en celdas africanos procedentes de Nigeria, Camerún, Chad y otras partes del continente, no porque sean criminales, sino porque al huir de una vida de guerra y pobreza han sido capturados por traficantes que controlan la región a causa de la labor criminal del imperialismo. Son seres humanos, pero esa condición ha quedado en un segundo plano para sus captores: ahora son esclavos. La mayoría acabarán trabajando de forma forzada en la construcción y en el campo. Otros, morirán. Esto es el capitalismo en su fase actual de putrefacción, parasitismo y control monopolista de los recursos, el cual no puede ofrecer a los pueblos del mundo nada más que explotación, represión, expolio, guerra y exterminio.

Hoy, a finales de septiembre de 2020, Libia ha desaparecido por completo de la actualidad televisiva. Ya no existe para la prensa occidental. Se ha convertido en un recuerdo lejano del imaginario colectivo que da paso a nuevas injerencias imperialistas como la actual campaña contra Bielorrusia o la ya más que reiterada propaganda contra Venezuela. Libia se encamina a su octavo año de guerra civil, de mercados de esclavos, de bandas armadas, milicias y de señores de la guerra. La que fue la mayor potencia norteafricana se perfila como un Estado fallido que refleja a la perfección el destino que la burguesía ofrece para el proletariado mundial.

El presente documento aborda la actual situación libia desde una perspectiva que toma como núcleo central la importancia de los recursos energéticos y la inestabilidad política del Estado en su historia reciente, tras el asesinato de Gadafi. Las raíces del conflicto, la disposición y descentralización del poder, el control por las fuentes de hidrocarburos y el actual mercado de esclavos se mezclan para dibujar un proceso político completamente desgarrador.

  1. El asesinato de Muamar el Gadafi y la labor de la OTAN

Lo que comenzó como unas protestas antigubernamentales – que se enmarcaban dentro de la denominada «Primavera Árabe» –, terminaron con la intervención de la OTAN y la destrucción del país con más altos estándares de vida en toda África, con educación y sanidad gratuitas. Cuando se produjo la “revolución” libia – motivada por la injerencia imperialista en el país – en la primavera de 2011, los medios y políticos, representantes de la burguesía y los intereses del capital financiero, no dudaron en concluir que el devenir del país cambiaría radicalmente con la muerte de Gadafi y la creación de un «Estado moderno».

La guerra en Libia estalla, oficialmente, el 15 de febrero de 2011, al objeto de deponer el gobierno de Muamar el Gadafi [gobierno 1969-2011] que terminaría por ser asesinado el 20 de octubre de ese mismo año. En 2011, Gadafi fue derrocado por los rebeldes con el apoyo de aviones y barcos estadounidenses, franceses y británicos. Tres días después, la guerra acaba, pero solo de forma oficial. Comienza entonces un período de transición en el que el gobierno es presidido por el empresario Abdurrahim El-Keib [gobierno 2011-2014] del Consejo Nacional de Transición (CNT) – institución posteriormente sustituida por el Congreso General de la Nación.

A pesar de la relativamente escasa intervención militar que fue necesaria en Libia, se puede afirmar sin ninguna duda que Libia fue una guerra plenamente estadounidense. Si la maquinaria política, diplomática y, posteriormente, militar de Estados Unidos no hubiera comenzado a girar, la guerra en Libia no habría existido. Todo lo que ocurrió tras el derrocamiento de Gadafi obedece a la injerencia de la administración Obama junto a la de sus adláteres franceses y británicos. Es decir, obedece al imperialismo criminal de la OTAN. Dentro de la administración Obama, son los dos últimos candidatos demócratas quienes más favorables se mostraron hacia la agresión imperialista y a la guerra; Hillary Clinton y Joe Biden. Derek Chollet – Subsecretario de Defensa para Asuntos de Seguridad Internacional [en el cargo 2012-2015] – dijo que “Libia parecía un caso sencillo”. Chollet, como apreció el resto de la administración Obama, entendió la Primavera Árabe como una oportunidad para impulsar políticamente a los candidatos que fueran más sumisos al imperialismo. Según afirmó el portavoz del Pentágono a la CNN: “a fecha de 30 de septiembre [de 2011] el Departamento de Defensa gastó en las operaciones en Libia 1.100 millones de dólares. Esto incluye las operaciones militares diarias, municiones, la retirada de los suministros y la asistencia humanitaria”. Posteriormente, Joe Biden casi duplicó esa cifra en declaraciones también a la CNN: “la alianza de la OTAN funcionó como se supone que debe hacerlo, compartiendo los costes. En total nos costó 2.000 millones de dólares y ninguna vida estadounidense”.

Para sorpresa de nadie, en Libia no se buscaba crear un Estado más próspero y que alcanzara nuevas cotas democratizadoras, lo que ansiaba el imperialismo eran los recursos naturales. Una vez saqueada y eliminada la mayor potencia norteafricana, Libia fue abandonada a su suerte:

“Poco después de la revolución, el proceso político – encargado en una hoja de ruta redactada por el CNT – se relevó demasiado endeble. Carecía en efecto de apoyo institucional suficiente para hacer frente a las milicias surgidas durante la guerra civil y a la resurrección de diversos grupos sociales, políticos, religiosos y regionales.” (Vanderwalle, 2015)

La etapa que sigue a Gadafi se ha caracterizado por el protagonismo y la proliferación de grupos armados que se han crecido de manera exponencial por todo el país. Con el objetivo de garantizar su seguridad y salvaguardar los pozos y puertos petrolíferos “la nueva élite política del Gobierno incipiente [tras las elecciones legislativas de 2012] dibujó una estrategia basada en la creación de «instituciones milicianas» próximas a un núcleo de poder determinado que debía garantizar su protección a cambio de la cual serían recompensadas.” (García & Mesa, 2015)

En ningún momento se promovió la creación de instituciones capaces de reconstruir el Estado libio tras la guerra civil de 2011. Las milicias comenzaron a obtener territorios de responsabilidad y control, cuya acción no tenía nada que ver con los intereses generales del proletariado de la región. “Un modelo en el que ninguna de las facciones renuncia a imponer su propia hegemonía política, atribuyéndose potestades de mando de un país desmantelado, carente de leyes y orden.” (García & Mesa, 2015)

 

  1. La Segunda Guerra Civil libia (2014 – actualidad)

A la caída de Gadafi le sucedió un desmantelamiento, fragmentación y descentralización absoluta del poder, que fue a parar a una telaraña de organizaciones armadas. Ocho años después, Libia continúa en esa situación. Una situación que se vuelve cada vez más exigente, pues el monopolio del capital económico libio depende del peso de la fuerza política, la cual se mide directamente en el número de combatientes que la protege. “Las rentas del petróleo y del gas se juegan en un escenario donde compiten élites rebeldes y élites políticas que interactúan constantemente por el control de país.” (García & Mesa, 2015)

 

La Segunda Guerra Civil libia comienza en mayo de 2014. Desde entonces, el general Jalifa Hafter, protegido por la CIA, ha asediado la ciudad de Trípoli con todas sus fuerzas. Bajo su mando, existe un gobierno paralelo en el país desde hace ya 6 años, provocando cientos de muertos y heridos en su intento fallido de tomar la capital. Sin embargo, Hafter no tiene el control real. Son las miles de milicias armadas quienes inclinan la balanza y ejercen una influencia real en el destino del país.

La duplicidad institucional se retrotrae a las elecciones parlamentarias de 2014, que dividieron las administraciones del país en dos gobiernos; uno liderado por Sarraj, con sede en Trípoli; y otro comandado por Hafter, con sede en la ciudad de Tobruk. Desde entonces, los intentos de unificación han caído en saco roto. En la zona occidental del país, en Trípoli, se encuentra el Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA, por sus siglas en inglés), que cuenta con el reconocimiento de la comunidad internacional – entre ellos, respaldado por la ONU – y está liderado por el Primer Ministro del Estado de Libia Fayez al Sarraj [gobierno 2016-actualidad]. Mientras tanto, en Tobruk se encuentra el parlamento fiel a las tropas de Hafter.

El grupo armado con mayor solidez es el Ejército Nacional Libio (LNA, por sus siglas en inglés) que controla Hafter, formado por exmiembros del ejército libio, milicias conservadoras salafistas y grupos tribales de la zona sur. Por su parte, en la capital existe la denominada Fuerza de Protección de Trípoli, conformada por cuatro milicias: los revolucionarios de Trípoli, las fuerzas de seguridad central de Abu Salim, el batallón Nawasi y las fuerzas especiales de disuasión.

  1. Potencias internacionales implicadas

La Segunda Guerra Civil libia que tiene dos elementos cruciales: el control de los recursos petrolíferos y de las instituciones financieras; y una verdad, desde la caída de Gadafi en 2011 Libia nunca ha estado realmente en paz.

 

“Los que habían luchado contra el régimen no entregaron las armas; el gobierno provisional los «integró» en los ministerios de Defensa e Interior. […] En realidad, era justo lo contrario: los grupos armados se habían «adueñado» del gobierno asaltando el Parlamento, secuestrando al primer ministro y repartiéndose los cargos públicos, el dinero y las compras de armas.” (Toaldo, 2015)

La lógica de la hegemonía económica – del control monopolista, parasitario y sin precedentes de los recursos del planeta, entre los que destaca el petróleo – es un elemento crucial a la hora de reconstruir lo ocurrido en Libia desde el año 2011. Desde entonces, el país se ha sumido en una vorágine de violencia por el control de los recursos energéticos de un país en el que, de sus poco más de seis millones de habitantes, aproximadamente dos millones se han visto forzados a buscar refugio allende sus fronteras, convirtiéndose en refugiados, esclavos o muriendo en el Mediterráneo.

 

El Gobierno de Acuerdo Nacional cuenta con el apoyo de la ONU, Turquía y el de Qatar. El general Hafter, por otro lado, se apoya en Rusia, Egipto, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Jordania. Principalmente, el deseo de los países imperialistas radica en los ricos depósitos de petróleo y gas en el Este del Mediterráneo, algo por lo que están compitiendo actualmente la OTAN, Turquía, Chipre, Egipto e Israel.

Es en verano de 2016 cuando más se intensifican los combates en Libia. El GNA agradecería a los Estados Unidos, Reino Unido, Turquía e Italia su apoyo. Lo que en teoría era un apoyo meramente logístico, a la larga se acabó por demostrar la presencia de fuerzas de la OTAN – estadounidenses y británicos principalmente – sobre el terreno de ciudades como Sirte o Bengasi. Paralelamente, Hafter recibía apoyo, principalmente, de Emiratos Árabes Unidos y de Egipto. Más tarde, el propio Hafter en persona volaría a Moscú para conseguir el apoyo de contratistas rusos, fuerzas especiales y acuerdos armamentísticos. “Con estos apoyos Hafter lanzó una ofensiva sobre los campos petrolíferos de Ras Lanuf, Sidra y Zuetina no alcanzando el control total hasta 2017, puesto que sufriría varios contraataques por parte de diversos grupos milicianos.” (González, 2017)

 

Las «tropas rebeldes», que controlan el país a orden de Hafter, tienen el objetivo de tomar la capital y es por ello que la mantienen bajo asedio constante, actuación que se conoce como Operación Inundación de Dignidad. Una empresa que se tornó imposible y es por ello que el 6 de junio de 2020, apoyado por Egipto, presentó desde El Cairo una propuesta de paz y desarme para poner fin a la guerra.

Sin duda alguna, todas las partes involucradas en el conflicto libio han de ser considerados como criminales de guerra. De entre todas estas, el papel protagonista se lo lleva la OTAN, encargada de bombardear las fuerzas de Gadafi, en su empeño por eliminarle, y dejando a su paso un país completamente a merced de las milicias. Todo esto, para posteriormente ofrecer una ridícula salida dialogada por medio de los diplomáticos de Naciones Unidas.

Por su parte, la labor de EE. UU. fue la utilización de grupos terroristas que realizaron el trabajo sucio mientras que los medios de comunicación hablaban de protestas y levantamientos espontáneos. El New York Times, en 2011, relatando lo siguiente:

“El Grupo Islámico Combatiente Libio se creó en 1995 con el objetivo de destruir al coronel Gadafi. Empujados a las montañas o al exilio por las fuerzas de seguridad libias, los miembros del grupo fueron de los primeros en unirse para luchar contra las fuerzas de seguridad de Gadafi […] Oficialmente el grupo ya no existe, pero sus antiguos miembros están luchando principalmente bajo la dirección de Abu Abdallah Assada.”

Por tanto, es evidente que los servicios de inteligencia europeos y estadounidenses eran conscientes de que estaban brindando apoyo a grupos potencialmente criminales, con una alta probabilidad de que entre las filas de reclutados existieran miembros de grupos terroristas, que para nada iban a construir una nación próspera y democrática tras la caída de Gadafi.

Y en medio de este territorio sin ley, decenas de grupos militares islamistas se han establecido por el país y actúan como traficantes de migrantes y esclavos.

  1. Conclusión

Hoy, el proletariado mundial contempla como Libia está muy lejos de los días anteriores a la “revolución” de 2011. Muchos, seguramente, no imaginaban los horrores que esperaban al futuro del país a causa de la intervención estadounidense y europea, y a la ineficacia de la comunidad internacional.

Las consecuencias directas de convertir a la principal potencia de su zona en un Estado fallido en el que se comercian con esclavos han sido: la oleada migratoria hacia Europa; el endurecimiento de las políticas antiinmigración de quienes se autodenominan baluartes de la libertad y la democracia; el cierre de las fronteras; la impasibilidad hacia las muertes masivas en el mar Mediterráneo; las sanciones hacia quienes tratan de ayudar a inmigrantes; el hacinamiento de las personas que huyen de la guerra y la miseria en campos de refugiados – o, como en el caso del Estado español, encerrándolos en los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE)– ; y, por supuesto, el aprovechamiento de la situación por los grupos y partidos políticos fascistas para realizar toda clase de discursos racistas a fin de dividir y enfrentar al proletariado por motivos raciales y soterrar la lucha de clases.

 

Madrid, 25 de septiembre de 2020

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 

Bibliografía




Esterilizaciones forzosas de mujeres migrantes en Estados Unidos

El pasado 17 de septiembre, en Nueva York, se realizó una marcha en señal de protesta contra una de las prácticas más horrendas en nuestra historia reciente: se está realizando una esterilización masiva de mujeres migrantes en centros del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés). Las mujeres fueron sometidas a histerectomías (extirpación de todo el útero o parte de este) de forma no autorizada en un centro de detención en Irwin (Georgia), así como también se han denunciado violaciones sexuales en una instalación en El Paso (Texas). Según datos de la propia ICE, entre 2013 y 2017 se registraron 1310 denuncias de agresiones sexuales en dichos centros. Además, el Departamento de Salud y Servicios Humanos estadounidense recibió, entre 2014 y 2018, 4556 denuncias de abusos sexuales contra niños migrantes en las instalaciones en la frontera con México.

 

En este sentido, las esterilizaciones forzosas, que son según la Organización Mundial de la Salud (OMS) una forma de eugenesia, no son una práctica desconocida para el gobierno estadounidense:

 

“Desde mediados del siglo XIX y durante el XX, Estados Unidos realizó gran cantidad de esterilizaciones forzosas, intervención quirúrgica que, por medio de la coerción o el engaño, buscaba terminar con la capacidad reproductiva de, en este caso, las «mujeres del Tercer Mundo» [asiáticas, africanas y latinoamericanas] en Estados Unidos y Puerto Rico. Si bien esta práctica por parte del Estado comenzó a mediados del silgo XIX con la llegada masiva de inmigrantes, fue en las décadas del sesenta y setenta del siglo XX cuando se masificó, convirtiéndose en algo habitual en las vidas de las «mujeres del Tercer Mundo»”. (Beal, 1970) [1]

 

Una práctica que se realiza de manera forzada, sin respetar el derecho a decidir de las mujeres sobre su cuerpo y vulnerando completamente su salud y su integridad, tanto en el plano físico como mental. Muchas de las mujeres que sufrieron estas prácticas no terminaban de comprender qué les iba a pasar; falta de comunicación, barreras del idioma y engaños. Un tipo de violencia sobre las mujeres que forma parte de la política de “Tolerancia Cero” llevada a cabo por el reaccionario Donald Trump contra la población migrante, que ha ocasionado la separación de familias sin papeles en la frontera con México y el despliegue de la Guardia Nacional en la frontera con Centroamérica en aras de cumplir el “Remain in México” (Quédate en México).

 

En los centros de detención estadounidenses las personas son humilladas, separadas de sus familias, torturadas, violadas, encarceladas y esterilizadas. Estados Unidos está llevando a cabo, a partir de la lógica racista y machista, un control poblacional selectivo hacia uno de los sectores más vulnerables y perjudicados: las mujeres migrantes, que sufren en sus carnes la exclusión, subordinación, opresión y muerte.

 

“Cuando conocí a todas estas mujeres que habían sido sometidas a cirugías, pensé que esto era un campo de concentración experimental. Era como si estuvieran experimentando con nuestros cuerpos”, relató una migrante encarcelada. [2]

 

La crisis social y económica que está travesando Estados Unidos actualmente es producto de varios factores, entre los cuales podemos mencionar la fuerte represión policial que ha dado origen al movimiento antirracista Black Lives Matter. Esta situación se suma al clasismo, sexismo y racismo, en definitiva el fascismo, que está incrustado hasta el tuétano del Estado norteamericano, así como su absoluta bancarrota económica – la Oficina de Presupuesto del Congreso de EE. UU. calcula que la deuda del país a finales de años equivaldrá al 98% del PIB, superando los 20 billones de dólares, el nivel más alto desde el final de la II Guerra Mundial – y la gestión desastrosa de la pandemia, lo que se traduce en una disyuntiva clara para la clase trabajadora: socialismo o barbarie.

 

Las prácticas completamente criminales contra las mujeres migrantes, así como la represión hacia el movimiento antirracista, son un ejemplo de las desigualdades y las formas de dominación que ejerce la burguesía hacia el proletariado. Por ello, arengamos a todas las mujeres negras, chicanas, latinas y nativas a que tomen sus propias experiencias personales – cargadas de opresión sexual, hambre, miseria, desempleo, y humillación – como punto de partida para organizarse políticamente, rompiendo las cadenas del capitalismo y construyendo el socialismo.

 

Las salidas para la opresión del capitalismo no son individuales, sino colectivas. Cualquier reivindicación democrática supone, en la actualidad, una contradicción estructural. El capitalismo – en su fase imperialista y de decadencia – es incapaz de avanzar más, las fuerzas productivas no se desarrollan y, por ende, las concesiones democráticas son inviables. Al contrario, los derechos y libertades de la clase obrera no harán más que retroceder. El choque de las fuerzas productivas con las relaciones de producción solo puede ser resuelto por la revolución socialista. El final de capitalismo, de la propiedad privada de los medios de producción y de la sociedad dividida en clases permitirá a la mujer desarrollarse plenamente, eliminar toda opresión y conformarse como un ser histórico diferente. Por eso, el problema de la mujer obrera no es ser mujer, es vivir en un régimen capitalista.

 

En ese sentido, el Partido se perfila como la herramienta imprescindible para la toma revolucionaria del poder. Sin su vanguardia, la clase obrera pierde la base material para entablar el combate político-ideológico, lo que la lleva, entre otras cosas, a la fragmentación. Las acciones de la clase obrera, como sujeto revolucionario y sobre la base de un conocimiento científico socialista, tienen la capacidad de superar el modo de producción capitalista. Somos nosotros, los trabajadores, los portadores de las fuerzas productivas, quienes mandaremos al capitalismo al vertedero de la historia.

 

Madrid, 23 de septiembre de 2020

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 

Referencias

[1] Beal, F. “Double Jeopardy: To Be Black and Female”. En: Bambara, T. (Comp.) The Black Woman. An Anthology. Nueva York: Washington Square Press, 1970, pp. 109-122.

[2] Agencia de Noticias RedAcción (2020). Denuncian esterilización forzada a mujeres migrantes en Estados Unidos. Recuperado de: https://www.anred.org/2020/09/17/denuncian-esterilizacion-forzada-a-mujeres-migrantes-en-estados-unidos/




Aproximación a la Historia del Conflicto árabe-israelí

    1. El Sionismo

    1.1. El Acuerdo Sykes-Picot

    1. El Mandato Británico sobre Palestina
    2. La Segunda Guerra Mundial y la creación del Estado de Israel

    3.1. Plan de Partición Territorial

    1. El conflicto durante la Guerra Fría

    4.1. La guerra de los Seis Días

    4.2. La Intifada

    1. Conclusiones

    Referencias y bibliografía

    1. El Sionismo

    Hoy día el sionismo continúa teniendo absoluto poder político, judicial y militar en el criminal Estado de Israel, trabajando sin descanso por alcanzar sus dos objetivos principales: crear un Estado exclusivamente judío – con el correspondiente apartheid de la población árabe-palestina – y cuyo territorio sea el que el Antiguo Testamente adjudica al pueblo hebreo. A causa de esto el pueblo palestino tiene la trágica particularidad de ser la sociedad más expoliada desde el final de la I Guerra Mundial.

    El sionismo comenzó siendo un movimiento ligado fuertemente al nacionalismo a finales del siglo XIX (el primer Congreso Sionista se celebró en Basilea en 1897), que reclamaba la creación de un Estado judío en Palestina por medio de un “hogar nacional en Palestina”. A principios del sigo XX, el movimiento sionista buscó tejer relaciones con las principales potencias europeas, como fue el caso de Gran Bretaña. “El lema un pueblo sin tierra para una tierra sin pueblo negaba la existencia de la población originaria palestina que habitaba en esas tierras desde hacía cientos de años”. Por supuesto, los líderes sionistas eran plenamente conocedores de la realidad demográfica del territorio que ansiaban. Por ello, se esforzaron por realizar una emigración judía masiva a Palestina, estableciéndose, además, en zonas con gran valor estratégico.

    La ideología sionista, su movimiento, es el reflejo de los intereses de clase; en concreto, de los intereses de la pequeña-burguesía judía que se vio asfixiada en un momento en el que la configuración del capitalismo provocaba que la existencia de sociedades precapitalistas como Pueblo-Clase fuera una contradicción. Con el desarrollo del capitalismo, la única alternativa era la asimilación en las potencias capitalistas europeas. En Europa Occidental se creó rápidamente una burguesía “judía”, en contraposición con lo sucedido en Europa Oriental donde la asimilación fue más lenta a causa del proceso del desarrollo capitalista, también más lento, en esa zona.

    Con esto, el pueblo judío había perdido su cohesión, siendo marginales en las sociedades orientales, donde la gran mayoría trabajaba la artesanía y el pequeño comercio. En ese contexto, se realizó el Congreso Fundacional de la Organización Sionista (1897), donde Teodoro Herzl dio fuerza al propósito de crear un hogar nacional judío. Sin embargo, el sionismo tenía otro problema, la posibilidad de que el marxismo, y la existencia de revolucionarios de origen judío – como Rosa Luxemburgo – pudieran atraer hacia sí a las masas judías mediante el movimiento bundista. A partir de entonces, el sionismo buscará una ligazón con el imperialismo inglés, que tendrá su reflejo más inmediato en la Declaración Balfour, que veremos más adelante.

    1.1. El Acuerdo Sykes-Picot

    Con la derrota del Imperio Otomano en la I Guerra Mundial (1914 – 1918) y su posterior disolución, se produjo, por un lado, el renacimiento de los nacionalismos panárabes en la zona de Próximo Oriente. Por otro lado, esto alentó también las ansias intervencionistas de Reino Unido y Francia que, por medio del sistema de mandatos de la Sociedad de Naciones, controlaron los territorios de Palestina, Irak y Jordania (por aquel entonces Transjordania) en el caso británico, y Siria y el Líbano en el caso francés. El reparto de los territorios anteriormente otomanos en Oriente Medio se realizó por medio del acuerdo secreto de Sykes-Picot (1916), llamado así por ser elaborado por sir Mark Sykes, noble inglés, y François Georges-Picot, diplomático francés:

    “El cuerdo de Sykes-Picot era secreto y solo sería conocido por los árabes a finales de 1917 cuando fue encontrado por los bolcheviques en los documentos del zar y liberado por ellos. Los británicos consideraban a los franceses como sus principales rivales para la ocupación del territorio otomano en el Oriente Próximo.” (Sánchez, 2017, p. 10)

    El final de la era otomana cerró un extenso capítulo de la vida político-social de Palestina, pero abrió un nuevo capítulo que hoy en día sigue abierto.

    2. El Mandato Británico sobre Palestina

    Fue a finales del siglo XIX cuando aumentaron de forma imparable las aspiraciones de independencia por parte de los palestinos hacia el Imperio Otomano. Tras su derrota en la guerra e inevitable colapso, las aspiraciones palestinas fueron negadas por Gran Bretaña, que impidió la creación de un Estado palestino independiente y, al contrario, se esforzó por crear un “hogar nacional judío”. Censos de 1914 muestran como la población palestina era de, aproximadamente, 683.000 personas y la población judía de, aproximadamente, 60.000, es decir, un 9%.

    La doble necesidad de combatir la inmediata creación del Estado de Israel, junto a las ansias colonialistas británicas que negaban la identidad nacional palestina, dio un nuevo impulso y consolidó la identidad nacional palestina, cuyas prioridades giraron en torno a la defensa de la tierra, el retorno de los refugiados y la lucha contra el sionismo. A partir de este punto, el conflicto se universalizó.

    En noviembre de 1917, mediante una carta firmada por Arthur James Balfour, Secretario de Relaciones Exteriores británico, conocida como Declaración Balfour [1], el Reino Unido se declararía favorable a la creación de un “hogar nacional judío” en lo que hasta entonces era el Mandato Británico de Palestina.  La carta, entre otras cosas, señalaba: “El gobierno de Su Majestad ve favorablemente el establecimiento de un hogar nacional para el pueblo judío en Palestina y hará todo lo posible para alcanzar este objetivo. Nada de esto debe ir en perjuicio de los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina”. Diversas potencias, como Francia y los EE. UU., respaldaron esta decisión.

    El pueblo palestino realizó en 1919 el I Congreso Nacional Palestino en Jerusalén, al objeto de oponerse a la Declaración Balfour y reclamar la independencia. Independencia que, por otra parte, había sido prometida por los británicos. Durante el año siguiente los palestinos realizaron seis meses de huelgas y movilizaciones a causa de las usurpaciones de tierra y la inmigración ilegal judía, cuyo fin era justificar las aspiraciones territoriales. La región de Palestina fue el lugar seleccionado para la instalación del Estado hebreo bajo la justificación bíblica de que esas tierras constituían Sion o Tierra de Israel, donde el pueblo israelí había estado asentado por milenios. No obstante, para el siglo XIX su presencia en la región era prácticamente nula.

    En abril de 1920 se celebra la Conferencia de San Remo (Italia), la cual garantiza el Mandato Británico sobre Palestina.

    En 1921, Winston Churchill fue nombrado Secretario de Estado para las Colonias, siendo la resolución de la cuestión palestina una de sus principales tareas. Así, en junio de 1922 se elaboró el conocido Libro Blanco de Churchill, cuyo fin era la creación de un Estado binacional entre árabes y judíos, fomentando la continuación de la inmigración judía.

    Es en el año 1935 cuando comenzaría la rebelión del pueblo palestino contra la ocupación inglesa, realizando una huelga de seis meses en 1936 que se extendió hasta el año 1939. Durante ese período, el ejérito británico se sirvió del ejército sionista Haganah para detener los intentos de insurreción.

    3. La Segunda Guerra Mundial y la creación del Estado de Israel

    El ascenso del fascismo en Europa, teniendo una importancia crucial el III Reich por su carácter antisemita, provocó que cada vez más judíos gastasen dinero para entrar en el Mandato Británico de Palestina y hacerse con multitud de territorios, “lo cual comenzó a crear una enorme tensión entre árabes y judíos que se vio cristalizada en la creación de la Hagana (que más tarde derivaría en las fuerzas armadas israelíes), el Stern (de carácter anticolonial) y el Irgún.” [2]

    En 1939, se promulgó un nuevo Libro Blanco, que no fue del agrado de los sionistas ya que uno de sus elementos clave era la creación de un Estado independiente de Palestina en un período de 10 años. Así mismo, renunciaba a la Declaración Balfour y limitaba la inmigración judía y la venta de tierras; la inmigración judía hacia Palestina quedó restringida a un máximo de 75.000 personas en los próximos cinco años (para ser posteriormente detenida a decisión de la población árabe) y se restringía la compra de nuevas tierras a los judíos. Esta resolución fue rechazada por los sionistas, quienes organizaron milicias, como fue el caso de la organización terrorista Irgún – Organización Militar Nacional en la Tierra de Israel –. Además, buscarían el apoyo internacional de las potencias mundial. Apoyo que terminaron encontrando en los Estados Unidos con los presidentes Franklin D. Roosevelt y Harry S. Truman.

    La limitación a la inmigración y hacia la compraventa de tierras llegó en un momento en el que la expansión nazi en Europa hacía imposible la vida de los judíos. Por ello, comenzaron a realizarse operaciones clandestinas de inmigración ilegal junto a la formación de organizaciones paramilitares. Los sionistas salieron de esto más fortalecidos que los palestinos, que contemplaban como las promesas británicas, al igual que ocurrió en 1916, caían en saco roto. Los sionistas salieron fortalecidos en tanto que comprendieron que la solución al conflicto se desarrollaría por los cauces militares y no mediante negociaciones.

    Durante la década de 1930, pese a los problemas, se fundaron asentamientos judíos de enrome tamaño a la par que desarrollaron importantes empresas de carácter agrícola e industrial. Durante esta década la comunidad judía se triplicó, especialmente al huir de las persecuciones nazis en Europa, llegando a la cifra de 250.000 judíos en Palestina.

    Tras el final de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el proceso que llevaba décadas sucediéndose en Oriente Próximo se aceleró por tres motivos: el entusiasta apoyo de la URSS a la creación del Estado de Israel – que buscaba ejercer su control político en la zona –; la implicación directa de EE. UU. en el proceso; y las fuerzas ejercidas entre los propios pueblos de Próximo Oriente.

    Hacia 1940, en un marco en el que el sionismo se distanciaba del imperialismo inglés, comenzó a popularizarse la idea de hablar del sionismo como un movimiento nacional judío, relacionado directamente con el problema de la emancipación de un pueblo oprimido. El sionismo se sirvió aquí de los movimientos nacionalistas que florecían en Asia, África y América Latina. No obstante, su rumbo fue totalmente contrario a los desarrollos nacionales de la época. Los procesos que vivieron países como la India tenían el claro objetivo de liberarse de la dependencia colonial, mientras que el sionismo significó la alianza con las potencias capitalistas coloniales.

    Como hemos podido comprobar, la creación del Estado de Israel es un hecho totalmente determinante a la hora de configurar la historia del último siglo en el Oriente Próximo. Tras finalizar el Mandato británico se comprobó la incapacidad de dividir el territorio palestino en una zona judía y otra árabe. Así, el Estado de Israel se fortaleció con la guerra y el apoyo internacional de las potencias occidentales, como fue el caso de ingleses, franceses y estadounidenses. Sin embargo, será a partir del Plan de Partición Territorial y las guerras a finales de la década de 1960 cuando comience una extensión como nunca antes vista de los sionistas hacia los territorios de Palestina.

    3.1. Plan de Partición Territorial

    Finalizada la Segunda Guerra Mundial, los horrores del holocausto y la necesidad de asilo de miles de judíos provocaron una nueva oleada emigratoria a Palestina. Los conflictos dentro del mandato británico se fueron sucediendo; se produjo el asesinato del representante británico del Mandato y, en 1946, una explosión del hotel Rey David en Jerusalén – llevado a cabo por Irgún – acabó con la muerte de 100 personas. Este contexto llevó a que Reino Unido renunciara a su dominio y otorgara la potestad de decidir a la Asamblea General de la ONU, que ofreció un Plan de Partición territorial a través de la Resolución 181 (II) (29 de noviembre de 1947) [3]. Esta resolución terminaba definitivamente con el Mandato Británico sobre Palestina y obligaba a las fuerzas armadas británica a retirarse del territorio antes de agosto de 1948. Tras esto, comenzarían a existir en Palestina dos Estados independientes; uno árabe (43% del territorio) y otro judío (56% del territorio), con un régimen especial para la ciudad de Jerusalén (1% restante del territorio), que fue constituida como corpus separatum bajo un régimen internacional especial y administrada por las Naciones Unidas. Los palestinos, que constituían el 70% del total poblacional y tenían el 92% del territorio, fueron recluidos en el 43%. El resto fue entregado a los judíos, que representaban el 30% de la población y poseían el 8% de tierras restantes.

    Tras la aplicación de esta resolución vino la proclamación del Estado de Israel. “Israel ha sido la cuna del pueblo judío. Aquí se ha forjado su personalidad espiritual, religiosa y nacional. Aquí ha vivido como pueblo libre y soberano; aquí ha creado una cultura con valores nacionales y universales”. Con estas palabras, el 14 de mayo de 1948, el líder sionista David Ben Gurión proclamó unilateralmente la independencia del Estado de Israel.

    Paralelamente, comenzó a forjarse en Oriente Medio la unión de varios países árabes – Egipto, Irak, Jordania (Transjordania), Líbano, Arabia Saudí, Siria y Yemen del Norte – fue la denominada Liga Árabe. Semanas después, se añadieron Libia, Marruecos, Sudán Kuwait, Argelia y Túnez, a fin de garantizar políticas comunes beneficiosas y tomar acción contra lo que consideraban un enemigo común: el reciente Estado de Israel, puesto que su creación fue considerada como una agresión hacia el pueblo árabe en su totalidad.

    Esto derivó inmediatamente en una guerra entre el ejército israelí y los árabes de Egipto, Líbano, Siria, Irak, Transjordania, Arabia Saudí y Yemen, conocida como la primera guerra árabe-israelí (1948-1949), que concluyó con la victoria de Israel y la expulsión de los palestinos del territorio. El nuevo Estado se asentó y nació así el conflicto de Oriente Medio.

    Más 700.000 palestinos fueron expulsados de sus hogares, se vieron obligados a huir a países vecinos – especialmente Líbano, Siria y Jordania – y tuvieron que instalarse en campos de refugiados. Sólo 150.000 palestinos permanecieron en sus tierras, convirtiéndose en minoría dentro del Estado judío. Incluso la propia terminología nos muestra como esta guerra era concebida de diferente forma por unos y otros; los israelíes la denominaron guerra de independencia, los palestinos utilizaron el término nakba, que significa “catástrofe” en árabe, ya que supuso la renuncia completa al estado independiente prometido por Gran Bretaña y la ONU.

    “Las investigaciones realizadas por historiadores israelíes y palestinos han mostrado que, en muchos casos, la salida fue alentada, cuando no planificada, por diferentes unidades militares judías (tanto los grupos Irgun y Stern como las tropas regulares de la Haganah). La implantación del proyecto sionista requería necesariamente el empleo de la fuerza para expulsar a la mayor parte de la población nativa, habida cuenta de que el Estado naciente fue concebido exclusivamente como un Estado judío.” (Álvarez-Ossorio, 2003, p. 3)

    Una vez terminada la guerra será cuando intervenga la Asamblea General a través de su Resolución 194 (III), Informe sobre el progreso de las gestiones del Mediador de las Naciones Unidas [4], que estableció una Comisión de conciliación compuesta por Francia, Turquía y EE. UU. encargada del desarrollo económico del territorio, así como de la repatriación y reinstalación de los refugiados palestinos. Esta resolución, en teoría, reclama la compensación hacia los refugiados palestinos por las pérdidas ocasionadas por la guerra. No obstante, el Estado de Israel siempre se ha negado a reconocer y aplicar esta y otras resoluciones.

    4. El conflicto durante la Guerra Fría

    Oriente Próximo se incorpora por méritos propios en las dinámicas de la Guerra Fría; su importancia radicaba en que era la principal área en cuanto a reservas globales de petróleo, de vital importancia hasta 1973, lo cual no podía sino incentivar la influencia de las dos superpotencias de la época: Estados Unidos y la Unión Soviética.

    La cooperación soviética con los países de la región se da en 1956, cuando se pronunció en defensa de Egipto y le proporcionó ayuda política-militar-económica ante los ataques por parte de Gran Bretaña, Francia e Israel en la Guerra de Suez. Nos encontramos en un periodo en el que el anticolonialismo de la Unión Soviética incrementaba su importancia y presencia en la región, cosechando las simpatías de amplias masas que, por aquel entonces, se entusiasmaban ante el desarrollo independiente y exitoso de la potencia socialista, por lo que algunos líderes vieron en el Estado obrero la posibilidad de cooperar económica y militarmente.

    4.1. La guerra de los Seis Días

    Mientras tanto, la Fuerza de Emergencia de las Naciones Unidas (UNEF) ocupaba territorios a fin de “mantener la paz en la región”:

    “Las tensiones en las fronteras fueron aumentando en los años siguientes con la intervención de la aviación, carros de combate y guerrillas. En 1966 Egipto y Siria realizaron una alianza militar contando con el apoyo de la Unión Soviética. Iniciado 1967, los problemas fronterizos eran diarios.” (Bacchiega, 2017, p. 2)

    Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto, tomó la decisión de expulsar a la UNEF de su territorio, utilizando para ello soldados egipcios y palestinos que se movilizaron sobre la frontera con Israel. Además, bloqueó el paso a los buques de bandera israelí por los estrechos de Tirán con la cooperación de Irak y Jordania. El Estado de Israel consideró esto como una ofensiva y movilizó sus tropas. Llegados a este punto la guerra era inevitable.

    Entre los días 5 y 10 de junio de 1967, el conflicto árabe-israelí y la geopolítica de Medio Oriente cambiaron radicalmente. En esta breve batalla, el Estado de Israel se enfrentó y venció a Egipto, Irak, Jordania y Siria. Tras el bombardeo israelí durante la madrugada del 5 de junio – conocida como Operación Foco –, una enorme parte de la aviación egipcia quedó completamente destruida. Los enfrentamientos en tierra se dieron en diferentes frentes, destacando la batalla en la península del Sinaí que luego se trasladó hacia zonas de Jordania y Siria. La superioridad militar de Israel quedó patente e Irak no tuvo tiempo de llegar a intervenir.

    Israel provechó esta situación para seguir con su labor imperialista, ocupando territorios de los estados derrotados como la península del Sinaí, la Franja de Gaza, Cisjordania, la ciudad de Jerusalén y los Altos del Golán. Tras esto, la Unión Soviética rompió todo tipo de relaciones de Israel por la ocupación de los territorios anexionados en la guerra. También reaccionaría el pueblo palestino, que creó grupos armados como el Frente Popular para la Liberación de Palestina. La derrota de los ejércitos árabes marcaba el camino hacia la defensa mediante la lucha guerrillera. La incapacidad de la Unión Soviética para prevenir el enfrentamiento fue uno de los mayores fracasos geopolíticos de la época. La posición de los EE. UU., claramente a favor de Israel, dejó a los árabes en una posición de enorme debilidad. No obstante, “el equilibrio de las fuerzas mundiales permitió a los árabes sobrevivir y recobrarse del sorprendente golpe.” [5]

    4.2. La Intifada

    La historia reciente de Palestina no se entiende sin la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), donde se integraron los grupos armados tras la derrota árabe en 1967. Tras los problemas con Jordania en la década de 1970, la OLP viró su estrategia hacia el reconocimiento diplomático. En octubre de 1974, La OLP fue admitida como observadora por parte de la Asamblea Nacional de la ONU. Un año después, en noviembre de 1975, la Asamblea General estableció el sionismo como una forma de racismo y discriminación racial.

    Durante la década de los ochenta, los israelíes trataron de destruir toda estructura de la OLP, y en especial su contingente militar. Para ello, en julio de 1982 fuerzas israelíes invadieron Líbano tratando de capturar dirigentes de la organización. La masacre ocurrida en los campamentos de refugiados de Sabra y Shatila aumentó la simpatía internacional hacia el pueblo palestino y aumentó las denuncias contra los crímenes que estaban sufriendo. La invasión del territorio libanés provocó la aparición de grupos pacifistas que reclamaban el diálogo de ambas partes, solución que, como bien se ha comprobado, es inoperante.

    En 1987 los asesinatos de jóvenes palestinos a manos de patrullas militares israelíes llevaron a la realización de huelgas generales, protestas de la población civil y nuevas confrontaciones. Comenzó así la lucha de resistencia popular del pueblo palestino, iniciada en Gaza y Cisjordania a finales de ese mismo año, conocida como la Intifada o rebelión de las piedras, cuyo objetivo único era poner fin a la ocupación militar israelí.

     

    “Como resultado de la guerra de 1967 Israel conquistó lo que quedaba de la Palestina histórica (Gaza y Cisjordania, incluida Jerusalén Este) desplazando a 350.000 palestinos. Los que quedaron, alrededor de un millón, son los padres de una generación de la Intifada. A partir del control de estos dos territorios palestinos, Israel impuso por la fuerza militar un sistema colonial que se caracterizó por un control político, estrangulación económica y represión ideológica cultural, con el objetivo de suprimir la identidad nacional palestina e impedir el desarrollo de una sociedad civil palestina que condujera a la formación de un Estado palestino independiente.” (Musalem, 2000, pp. 289-290)

    La rebelión de la Intifada tiene especial importancia por ser el primer movimiento de amplias masas poblacionales de larga duración y políticamente bien organizado, adquiriendo las características propias de una guerra por la independencia que acabó por absorber a todos los sectores sociales. Un movimiento de resistencia que antepone la lucha nacionalista a las reivindicaciones de clase, pero cuyo instrumento de organización básica fueron los comités populares locales. Por supuesto, el coste de oponerse al Estado criminal de Israel ha sido enorme.

    “Como respuesta a la Intifada, Israel intensificó las políticas represivas que habían caracterizado a las dos décadas de ocupación: expulsión masiva de palestinos, confiscación de bienes, demolición de casas y destrucción de árboles; asimismo, el cierre de colegios y universidades por largos períodos de tiempo, afectando profundamente el sistema escolar y la educación superior.” (Musalem, 2000, p. 291)

    Además de todo lo mencionado, otra herramienta para combatir la desobediencia civil fue un enorme aumento de los impuestos, provocando la pauperización de los ciudadanos palestinos que vivían en las ciudades y el campo. A lo que hay que sumar los miles de muertos, heridos, lisiados, torturados – física y psicológicamente – y detenidos. A comienzos de la década de los noventa la imparable represión mermó considerablemente las fuerzas de la resistencia popular y la Intifada comenzó a perder ímpetu, a lo que se suma las consecuencias de la guerra del Golfo (que aumentaron las dificultades económicas de los palestinos) y la crisis interna de la organización (motivada por la deportación de la mayoría de los líderes del movimiento). Sin embargo, la resistencia popular sirvió para que Israel y la OLP, en septiembre de 1993, firmasen los acuerdos de Oslo, creando grandes expectativas internacionales de cara a alcanzar la paz. Sin embargo, como sabemos, la promesa israelí de desmilitarizar los territorios de Gaza y Cisjordania en un plazo de cuatro meses se incumplió.

    5. Conclusiones

    Hoy día el proceso de ocupación militar del territorio palestino, la colonización y el apartheid a su población se ha acelerado. La mayor parte del territorio de Palestina sigue bajo ocupación del Estado de Israel y la transformación demográfica y religiosa del terreno, en especial de Jerusalén, tiene como único fin reclamar toda la potestad territorial para constituir un Estado judío indivisible. Todo esto violando las resoluciones de las Naciones Unidas y con un absoluto desprecio por la vida humana.

    Tampoco han sido capaces ni los acuerdos de paz ni ninguna de las potencias capitalistas occidentales de resolver el problema de los millones de refugiados palestinos, a quienes Israel arrebató sus tierras y casas mediante la guerra, y ahora niega toda reparación o retorno. La mayor parte de Palestina, así como los recursos del país, ya están bajo las garras del sionismo, que no dudará en anexionarse todo lo posible de cara a que el derecho de autodeterminación palestino tenga cada vez menos fuerza y apoyos.

    El conflicto árabe-israelí es un auténtico borrado del pueblo palestino. Incluso en los momentos en los que las organizaciones palestinas y los organismos internacionales establecían momentos o procesos de paz, ello no impidió que se continuara con la ocupación militar, el deterioro general de la vida de los palestinos y la represión a todos los niveles posibles.

    La resistencia del pueblo palestino nos da una valiosa lección; la lucha por la libertad e independencia solo son posibles mediante la rebelión popular.

     

    SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

     

     

    Referencias

    [1] Corbin, J. (2017). La Declaración Balfour: las 67 palabra que hace 100 años cambiaron la historia de Medio Oriente y dieron pie a la creación del Estado de Israel: BBC. Recuperado de https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-41824831

    [2] Mateos, J. (2019). Palestina e Israel: un conflicto centenario: Círculo de Análisis EuroMediterráneo. Recuperado de http://circuloeuromediterraneo.org/conflicto-palestina-israel/

    [3] Resolución 181 (II) aprobada sobre la base del informe de la Comisión Ad Hoc encargada de estudiar la cuestión de Palestina. Recuperado de http://undocs.org/es/A/RES/181(II)

    [4] Resolución 194 (III) Palestina – Informe sobre el progreso de las gestiones del Mediador de las Naciones Unidas. Recuperado de http://undocs.org/es/A/RES/194%20(III)

    [5] Agwani, M. S. (1970). El conflicto árabe-israelí la dimensión política. Foro Internacional Vol. 10, N.º 4 (40), pp. 382-391.

    Bibliografía

    • Álvarez-Ossorio, I. (2003). Claves sobre el conflicto palestino-israelí. Cuadernos Bakeaz, n. º58.
    • Bacchiega, J. (2017). La guerra de los Seis Días. Medio siglo después (1967-2017). Instituto de Relaciones Internacionales.
    • Musalem, D. (2000), La Intifada: lucha de resistencia popular palestina. En Susana B. C. Devalle (2000). Poder y cultura de la violencia, pp. 289-300: El Colegio de México.
    • Sánchez, E. (2017). Sobre las raíces del problema siria: parte III, la influencia de los actores geopolíticos globales y regionales con intereses en la zona. Instituto Español de Estudios Estratégicos.
    • Sorby, K. (2001). Great Powers and the Middle East after World War II (1945-1955). Asian and African studies 70, pp. 56-79.