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La liberación de Auschwitz-Birkenau

“¿Puedes imaginar cuántas personas deben haber quemado los alemanes ahí? Al lado de este crematorio destruido hay huesos y pilas de zapatos que llegan a varios metros de altura. Hay zapatos de niños en la pila. El horror es total, imposible de describir” – V. Letnikov, soldado del Ejército Rojo

El 27 de enero es una fecha señalada en el calendario del proletariado mundial. Hoy se cumplen 76 años desde que los soldados del Ejército Rojo de Obreros y Campesinos liberaron a más de 7.000 prisioneros del más famoso y letal de los campos de concentración nazifascistas, los cuales se emplearon para exterminar a millones de personas durante la Segunda Guerra Mundial a razón de la orden emanada de la Conferencia de Wannsee, en 1942, donde un grupo de oficiales de las SS – encabezados por Richard Heydrich, el Carnicero de Praga, y Adolph Eichmann – ordenaron llevar a cabo la denominada “Solución Final”, el exterminio del pueblo judío.

El Holocausto

 

Una década antes de la liberación de Auschwitz, el Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista ya advertía de la esencia terrorista del nacionalsocialismo:

 

“El criminal fascismo alemán convierte a los maridos, en presencia de sus mujeres, en masas de carne sanguinolenta, envía a las madres en paquetes postales las cenizas de sus hijos asesinados. La esterilización se ha convertido en un medio político de lucha. A los presos antifascistas recluidos en las cámaras de tortura les inoculan por la fuerza sustancias venenosas, les arrancan los ojos, les cuelgan por los pies, les inyectan agua con bomba, les recortan cruces gamadas en su carne”. (Dimitrov; El fascismo y la clase obrera, 1935)

Tras la invasión de Polonia en 1939, con la completa pasividad internacional por parte de Reino Unido y Francia por medio de su irrisorio Comité de No Intervención, los nazis comenzaron a deportar judíos desde Alemania y Austria hasta Polonia, donde comenzaron a separarlos del resto de la población. Fue en este país donde comenzaron los primeros experimentos, utilizando gases venenosos para asfixiar a personas con discapacidad mental en furgonetas. A finales de 1941, los primeros complejos de Auschwitz con cámaras de gas ya estaban construidos, en los que se usaba el gas     Zyklon-B para asesinar a los prisioneros:

“Los nazis buscaban constantemente formas de exterminio más eficientes. En septiembre de 1941, en el campo de Auschwitz se realizaron experimentos con Zyklon-B (usado previamente para la fumigación) en los que se gaseó a unos 600 prisioneros de guerra soviéticos y a 250 enfermos. Sus gránulos se convertían en un gas mortal al entrar en contacto con el aire. Se demostró que era el método de gaseo más rápido y se seleccionó como medio para realizar masacres en Auschwitz”. (ABC; Así mataba el Zyklon-B, el gas ideado por los nazis que asesinó a millones de judíos, 2015)

A la vista de los resultados, el 20 de enero de 1942, los líderes nazis se reunieron en la Conferencia de Wannsee donde coordinaron la “solución final a la cuestión judía”, con el objetivo de asesinar a 11 millones de personas mediante el exterminio y el trabajo forzado: “Se calcula además que durante la guerra y en todo el sistema de campos de concentración y exterminio seis millones de personas fueron asesinadas por los nazis sólo por el hecho de ser judías”. (Infobae; El horror “imposible de describir”: cómo fue la liberación de Auschwitz, 2020)

El horror de Auschwitz

 

“El trabajo libera”, la infame mentira escrita sobre la entrada de Auschwitz

“Estuve en Auschwitz. Vi todo con mis propios ojos. Te amo ahora aún más. Por favor, no pierdas la calma: esto no va a volver a pasar, mamá. Nosotros nos vamos a asegurar de ello” – Vladimir Brylev, soldado del Ejército Rojo, en una carta a su madre.

Auschwitz era inicialmente un cuartel del ejército polaco en el sur de Polonia que tras la invasión y ocupación nazi se convirtió, en mayo de 1940, en una cárcel para prisioneros políticos. Con el avance de la guerra contra la Unión Soviética y el desarrollo del Holocausto, el lugar se amplió. Compañías privadas como IG Farben, Krupp y Siemens-Schuckert tenían fábricas en el lugar para beneficiarse de la mano de obra esclava. Una muestra clara del apoyo económico y logístico que realizó la burguesía alemana a la barbarie fascista.

Fue en 1941 cuando se gasearon a los primeros soviéticos, de forma experimental en un sótano del complejo. Tras esto, personas de toda Europa comenzaron a ser hacinadas y transportadas en trenes sin ventanas, baños, asientos ni comida para ser transportadas al lugar:

“Allí eran clasificados entre quienes podían trabajar y quienes serían asesinados de inmediato. Al último grupo se les ordenaba desnudarse y se les enviaba a las duchas para «despiojarse», un eufemismo utilizado para las cámaras de gas […] Demoraba unos 20 minutos. Los gruesos muros no podían ocultar los gritos de las personas asfixiándose en el interior”. (BBC; Liberación de Auschwitz: cómo este campo de concentración se convirtió en el centro del Holocausto nazi, 2020)

Con el avance de las tropas soviéticas y la inminente derrota de la bestia imperialista, Heinrich Himmler, comandante de las SS, ordenó a los guardias que ocultasen los crímenes; se destruyeron los extensos registros de prisioneros e intentaron realizar lo propio con las cámaras de gas y los crematorios a finales de 1944. Todo ello dificulta la labor de cuantificar con exactitud las víctimas. Se estima que entre 1.100.000 y 1.300.000 de personas murieron en el lugar, siendo la inmensa mayoría judíos apresados por toda la Europa que había caído bajo el control del nazismo:

“Entre los alambres de espino de Auschwitz-Birkenau murieron y fueron asesinadas 1.300.000 personas, de las cuales el 90% eran judías. Provenían de casi todos los países de Europa y hablaban una veintena de lenguas. Todas tenían nombre y apellidos, padre y madre, ilusiones y proyectos”. (Villanueva; Auschwitz o el Holocausto, 2005)

Auschwitz fue especialmente traumático para los soldados soviéticos. La presencia de prisioneros que, pese a estar vivos, se encontraban en un estado casi fantasmal acompañados de cientos de cadáveres apilados y la evidencia de que allí se había producido un exterminio planeado dejaron una marca imborrable en los liberadores.

Antes de la rendición incondicional del Tercer Reich firmada el 8 de mayo de 1945, la Unión Soviética liberaría varios campos más, incluyendo Stutthof, Sachsenhausen y Ravensbrück. La gesta del pueblo soviético contra el imperialismo debe perdurar en la memoria del proletariado mundial.

 

¡Socialismo o barbarie!

Madrid, 27 de enero de 2021

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Israel continua con el genocidio al dejar a los palestinos sin vacunas

“Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo” – Eduardo Galeano

 

Fue a finales de diciembre, concretamente el día 23, cuando el Estado genocida de Israel, a través de su Ministerio de Salud, comenzó a distribuir la vacuna contra la COVID-19. Rápidamente, los medios internacionales se hicieron eco de la curiosa efectividad del programa de vacunación israelí: “que ha alcanzado a casi el 15% de su población en menos de un mes, pero a tan solo 100 palestinos fuera de la anexionada Jerusalén Este”. (The Washington Post; Israel’s vaccine efforts are incomplete until they include Palestinians, 2021)

Como si no fuera suficiente con el proceso de ocupación militar que la población palestina sufre desde hace más de siete décadas, con la colonización, los ataques a vehículos, viviendas, hospitales y escuelas palestinas, ahora tienen que contemplar como las autoridades israelíes celebran una campaña de vacunación sin precedentes a costa de dejar a millones de palestinos sin vacunas. Una prueba irrefutable de hasta qué punto se considera que las vidas israelíes tienen más importancia que las palestinas.

El Estado de Israel continua en su criminal misión de borrar de la faz de la tierra todo rastro del pueblo palestino; en esta ocasión, poniendo de manifiesto la segregación como punta de lanza de sus políticas y negando la entrada de vacunas y otros materiales médicos a los Territorios Palestinos Ocupados: “Mientras el país lidera los ránkings mundiales de vacunación, los cinco millones de palestinos que viven en la Cisjordania ocupada y la Gaza bloqueada aún deberán esperar meses para recibir sus dosis”. (El Periódico; Israel abandona a los palestinos en su plan de vacunación masivo, 2021)

Lo que aquí observamos es el desarrollo del conflicto árabe-israelí por otras vías, por el expolio sanitario, al objeto de continuar con los planes expansionistas del imperialismo sionista, con la matanza de palestinos, de continuar el terror para mantener los territorios ocupados e impedir toda posibilidad de que el pueblo palestino construya un Estado independiente y en paz.

La dependencia que Israel quiere provocar sobre el pueblo palestino viene de lejos. Fue en 2001, tres años después de su inauguración, cuando el régimen israelí destruyó por completo el primer aeropuerto internacional palestino, símbolo de la soberanía del pueblo, “uno de los planes con mayor proyección que conectaba la Franja de Gaza con el resto del mundo”. (Palestina Libre; Aeropuerto de Gaza, un sueño hecho trizas, 2013)

Esta dependencia forzada se constataría al comienzo de la pandemia, cuando los envíos de respiradores, mascarillas y equipos de pruebas tuvieron que pasar por la coordinación con Israel: De hecho, el Estado de Palestina, como fue reconocido oficialmente por la Asamblea General de Naciones Unidas en 2012, apenas tiene control sobre sus importaciones, incluidas mascarillas, respiradores y ahora vacunas, o su economía, que se espera que pierda un 35% de su producto interior bruto como consecuencia de la COVID-19”. (The Washington Post; Israel’s vaccine efforts are incomplete until they include Palestinians, 2021)

En este sentido, observemos lo que tiene que decir sobre esto el derecho internacional: “En toda la medida de sus medios, la Potencia ocupante tiene el deber de asegurar y mantener, con la colaboración de las autoridades nacionales y locales, los establecimientos y los servicios médicos y hospitalarios, así como la sanidad y la higiene públicas en el territorio ocupado, en particular tomando y aplicando las medidas profilácticas y preventivas necesarias para combatir la propagación de enfermedades contagiosas y de epidemias. Se autorizará que el personal médico de toda índole cumpla su misión. (IV Convenio de Ginebra relativo a la protección debida a las personas civiles en tiempos de guerra; Sección III – Territorios ocupados, Artículo 56 – Higiene y sanidad pública, 1949)

Ante esto, y acogiéndonos a la propia legalidad internacional que establecen los Estados burgueses contemporáneos, es más que evidente que el Estado de Israel tendría la obligación de garantizar los suministros necesarios para combatir la pandemia de la COVID-19 en territorio palestino. Por ello, y con más de 160.000 contagiados y 1.800 fallecidos, la Autoridad Palestina solicitó 10.000 dosis para inmunizar a los trabajadores sanitarios, a lo que el Estado de Israel, acorde con su naturaleza inhumana y criminal informó de la entrega de 100 dosis de vacunas, colgándose todo tipo de medallas por el “gesto humanitario”; una acción que resulta más burlesca si cabe cuando descubrimos que la Autoridad Palestina niega haber recibido tales dosis.

Visto lo anterior, queda patente que la llamada Comunidad Internacional ni tan si quiera existe; que sólo es el ropaje “humanitario” que emplean las potencias burguesas, una falsa contraparte a sus injerencias imperialistas, pero el telón siempre cae y el teatro queda al descubierto. Queda patente que la lucha por la libertad de los pueblos requiere del combate al modo de producción capitalista que, en su fase agonizante, engendra al monstruo del imperialismo, siendo a la vez un problema que trasciende toda frontera nacional. Luchar contra el imperialismo es luchar por el socialismo; es aplicar los principios del internacionalismo proletario que acaba con los intereses de la burguesía y libera al proletariado mundial.

El pueblo palestino, castigado, bloqueado y continuamente masacrado requiere la solidaridad del mundo. En la tragedia de Gaza vemos de forma transparente la hipocresía diaria, el silencio del oportunista, los discursos vacíos de los políticos socialdemócratas, las declaraciones huecas de los organismos internacionales, las posturas ambiguas, la barbarie imperialista, el abandono, las promesas de paz incumplidas y, sobre todo, la sagrada impunidad de un genocidio que no se está deteniendo.

 

¡ABAJO EL IMPERIALISMO!

¡VIVA LA LUCHA DEL PUEBLO PALESTINO!

Madrid, 23 de enero de 2021

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La toma del Capitolio y la bancarrota ideológica del Partido Comunista de los Estados Unidos de América (CPUSA)

Es sabido por todos que Donald Trump lleva meses de show asegurando que se ha producido un fraude electoral en los Estados Unidos. El episodio más reciente de toda esta performance se dio el pasado miércoles, cuando manifestantes fascistas irrumpieron en el Capitolio mientras se estaba celebrando allí la sesión de certificación de los resultados de las elecciones presidenciales, en las que venció el tándem Biden-Harris. Ante lo sucedido, cabe preguntarnos: ¿Qué interés tiene para el proletariado la pugna entre dos facciones de la burguesía igual de terroristas? En este caso, el desenmascarar a los falsos amigos de la clase obrera.

El espectáculo fue rápidamente descrito por los medios de manipulación como una de las jornadas más oscuras en décadas. Un testigo que fue rápidamente recogido por los restos del eurocomunismo, de la socialdemocracia, de los reformistas y de la llamada izquierda anticapitalista, que no alcanzan a comprender la esencia de las elecciones y del parlamentarismo bajo la dictadura del capital. Observan atónitos cómo los mal llamados Estados de Bienestar se desvanecen ante la reacción y el fascismo, pero lo que les molesta e incomoda no es ver la podredumbre de los Estados imperialistas, lo que les estorba es que el Partido Republicano ha atentado contra un pilar clave de la estabilidad del dominio capitalista: la transferencia pacífica del poder entre los partidos burgueses.

Y esto nos lleva a una crítica que es más necesaria que nunca, pues es imprescindible entablar la batalla ideológica ante la perspectiva de un Movimiento Comunista Internacional que se aferra con todas sus fuerzas a los vicios y podredumbres ideológicas del pasado, y es tarea de los marxistas-leninistas combatir tales debilidades.

Desde que tuvieron lugar los acontecimientos, la acción del Communist Party of the United States of America (CPUSA) se ha limitado a compartir dos análisis de su periódico afín, People’s World. En el primero artículo, titulado Impeach Trump again to block him From running in 2024, demuestran de nuevo que no son más que un tentáculo del Partido Demócrata, unos voceros de la rama progresista encabezada por el dúo Ocasio-Sanders y, por tanto, lacayos encargados de propagar la ideología burguesa entre la clase obrera. El documento comienza denunciando las presiones de Trump hacia el Secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensperger, exigiéndole que “encuentre 11.780 votos”. Parece ser que a estos “comunistas” les ha pillado por sorpresa que la burguesía más criminal del planeta lleve a cabo abusos de poder. Tras esto, dan paso a una vergonzosa defensa del parlamentarismo y del candidato demócrata Biden, haciendo suyas las exigencias de Alexandria Ocasio-Cortez de realizar un impeachment contra Trump: Congress should immediately vote on new articles of impeachment against Donald Trump. Rep. Alexandria Ocasio-Cortez and other progressives are already the call / El Congreso debería votar inmediatamente nuevos artículos de acusación contra Donald Trump. La representante Alexandria Ocasio-Cortez y otros progresistas ya están liderando la llamada”.

¿Qué partido marxista-leninista dedicaría sus esfuerzos a transmitir el programa de la rama progresista de la burguesía más criminal de la historia de la humanidad? Resulta patente el carácter burgués de este Partido, que actúa en la completa retaguardia del Partido Demócrata y que no descansa ni por un instante en su labor de falseadores y liquidadores del marxismo.

En el segundo artículo, Trump’s fascist insurrection in D.C. aims to destroy U.S. democracy, advierten que las declaraciones de los últimos meses de Donald Trump fueron la causa de los incidentes insurreccionales en Washington, que tomaron el control del Capitolio. El documento no tiene otra intención que defender a ultranza la ejemplar democracia estadounidense, que peligra ante la acción de un fascista y la turba que lo sigue: For those paying attention, it has long been obvious that Trump was a threat to the very survival of democratic government in this country. The events in Washington on Jan. 6th make it totally undeniable / Para aquellos que prestan atención, ha sido obvio durante mucho tiempo que Trump era una amenaza para la supervivencia misma del gobierno democrático del país. Los acontecimientos de Washington del 6 de enero lo hacen totalmente innegable”. Es cuanto menos curioso ver como estos sinvergüenzas se llevan las manos a la cabeza por este ataque a la democracia cuando son los mismos que hacen propaganda al Partido Demócrata. El partido de las deportaciones masivas, de la separación de los niños migrantes de sus familias. El partido del muro de México y de los asesinatos con drones. El partido que no dudó en atacar a países contrarios al imperialismo estadounidense como Cuba o Venezuela. El partido que, en su historia más reciente, tiene las manos manchadas de sangre con las guerras imperialistas de Afganistán, Irak, Libia, Siria, Yemen y Ucrania.

Aunque es preciso mencionar que esta defensa de la democracia del país más criminal de la historia no es solo algo único de los falsos comunistas estadounidenses, también se da en el Estado español con Izquierda Unida, que ayer compartía lo siguiente: EEUU está sufriendo un intento de golpe de Estado a manos de ultraderechistas alentados por Trump. El fascismo es un peligro para la democracia y la libertad y no se puede normalizar ni mirar hacia otro lado, ni allí ni aquí. Parece ser que los traidores al socialismo tienen, como poco, un punto en común: el desconocimiento absoluto de que en ningún país capitalista existe la democracia en general, pues lo que ellos llaman democracia no es sino la dictadura de la burguesía contra el proletariado. Además, cuando IU habla de un supuesto “golpe a la democracia” engaña doblemente al proletariado. Por un lado, habla en términos plenamente burgueses, de la “democracia en general”, sin diferenciación entre la democracia burguesa y la democracia obrera. Asimismo, ocultan que EE.UU. es un Estado fascista.

Ante lo dicho por el CPUSA e IU habría que preguntarse: ¿hace un año había democracia en EE. UU.? ¿Había democracia en el anterior mandato con el genocida de Obama? ¿Y con el déspota de Bill Clinton? Es más, ¿qué golpe se le va a dar a la democracia en EE.UU. si este es un país eminentemente fascista?

Como sabemos, la dictadura de la burguesía puede expresarse de dos maneras: de forma democrático-burguesa o de forma reaccionaria y fascista, siendo esta segunda la forma en la que se expresa la política norteamericana. El aparato estatal de los EE.UU. es el idealismo, la violencia, el chovinismo y el racismo en política exterior, el nacionalismo burgués exacerbado, la negación de la lucha de clases como motor de la historia, la explotación de la clase obrera de forma descarnada, el anticomunismo más feroz tanto dentro como fuera de sus fronteras, la opresión, el crimen exacerbado y el imperialismo más atroz.

Como dijo Dimitrov: “El fascismo en el poder, camaradas, es la dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios, más chovinistas y más imperialistas del capital financiero. […]El fascismo es el poder del propio capital financiero. Es la organización del ajuste de cuentas terrorista con la clase obrera y el sector revolucionario de los campesinos y de los intelectuales. El fascismo, en política exterior, es el chovinismo en su forma más brutal que cultiva un odio bestial contra los demás pueblos. […] La subida del fascismo al poder no es un simple cambio de un gobierno burgués por otro, sino la sustitución de una forma estatal de la dominación de clase de la burguesía – la democracia burguesa – por otra, por la dictadura terrorista abierta”.

Mirar a EE. UU. implica contemplar el rostro de la potencia más genocida y criminal de toda la historia, cuya naturaleza permanecerá invariable ya sea gobernado por los demócratas como por los republicanos, pues ambos partidos son parásitos cuya función es ser marionetas de los monopolios. Sin embargo, para el oportunista todo es aceptable siempre y cuando permanezca en el marco del parlamentarismo burgués, de las reglas del juego que establece el imperialismo, en su eterna campaña por “desplazar la correlación de fuerzas dentro del poder del Estado” y por “ganar la mayoría en las elecciones”. No comprenden que pese a que se autoproclamen como marxistas están en las antípodas de éste.

Mientras ellos prosiguen con su labor contrarrevolucionaria, los marxistas lucharemos sin descanso por el derrocamiento de la burguesía, por la destrucción del parlamentarismo burgués, por la guerra civil revolucionaria, por una República Socialista, por la dictadura del proletariado.

 

«“No hay ni que pensar en destruir la vieja máquina del Estado, pues ¿cómo vamos a arreglárnoslas sin ministerios y sin burócratas?”, razona el oportunista, infestado de filisteísmo hasta el tuétano y que, en el fondo no sólo no cree en la revolución, en la capacidad creadora de la revolución, sino que la teme como a la muerte» – V. I. Lenin

 

Madrid, 8 de enero de 2021

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Julian Assange: Un ejemplo de la “libertad” de prensa y la “justicia” burguesa

El pasado día 4 de enero un tribunal de justicia británico rechazó la extradición a EEUU del ciudadano australiano Julian Assange por, según dicho tribunal, considerar que sería perjudicial para la salud mental de fundador de Wikileaks.

El cinismo de la Justicia británica es descomunal ¿Acaso no era perjudicial la pena de cárcel que realmente vivió Assange en la embajada de Ecuador en Londres durante siete años donde estuvo asilado como consecuencia del papel de Gran Bretaña de perro rastrero de los EEUU? Y otro perro rastrero de los EEUU, Lenin Moreno, fue el encargado de retirar el asilo político que Ecuador otorgaba a Assange desde 2012, cuando el presidente de Ecuador era Rafael Correa, motivo por el que Assange fue detenido por la policía inglesa y encarcelado por la judicatura británica.

Pero en el caso de Assange, no sólo la Justicia británica, y el esbirro faldero Lenin Moreno, han sido peleles del imperialismo norteamericano, sino la Justicia sueca inventándose cuatro delitos sexuales por violación, que Assange siempre negó y que no eran más que un complot para forzar su extradición a la potencia más asesina que ha parido la historia hoy cacique del mundo, los EEUU. Complot utilizado por Gran Bretaña.

El abogado internacional suizo y relator especial de la ONU sobre la tortura, Nils Melzer, ha demostrado el complot contra Assange, las acusaciones falsas realizadas por las autoridades suecas, el papel jugado por un socio del exministro de justicia sueco, Thomas Bodström, que tenía relación con EEUU y que trabajó para la CIA, cómo la Justicia sueca mantiene siete años suspendido ese falso proceso sin cerrarlo y, sin tampoco, formular cargos contra Assange convirtiéndose el Estado sueco, y su sistema judicial, en una vulgar marioneta gringa. Proceso no cerrado durante siete años, entre otras cosas por la presión norteamericana y británica que necesitaban el no archivo del complot, de la farsa inventada por las autoridades suecas al dictado de la CIA.

El delito de Assange, de Wikileaks, es la denuncia sistemática de los crímenes de guerra de los EEUU en Iraq, haciendo públicos 77.000 documentos militares y 400.000 informes militares, que mostraron al mundo imágenes de torturas y asesinatos de civiles perpetrados por soldados norteamericanos con absoluta impunidad.

Pero no sólo éste es el delito de Assange, sino el mostrar al mundo a principios de 2011 como las grandes corporaciones – los monopolios de las telecomunicaciones – estaban vendiendo a diferentes gobiernos – como el estadounidense – el sistema o forma de vigilar y controlar la información de cada persona, de cada ciudadano, a través de sus teléfonos móviles, correos electrónicos y redes sociales. Es decir, mostrar al mundo como los derechos de los ciudadanos bajo el capitalismo monopolista y putrefacto no son más que una farsa, una quimera.

Ahí están los Estados británico, sueco y ecuatoriano, actuando como vulgares lacayos de los EEUU y de los monopolios. Ahí está la Justicia de las potencias imperialistas, creando acusaciones falsas al objeto de perseguir a una persona por sacar a la luz los crímenes de lesa humanidad perpetrados por los EEUU en Iraq, en una guerra imperialista criminal fundamentada en falsedades al objeto de saquear el petróleo y el gas del citado país ubicado en la antigua Mesopotamia, cuna de la civilización.

Esto es el capitalismo. Por un lado, se financian a mercenarios para engañar masivamente a los ciudadanos, mercenarios que atienden al nombre de periodistas pero que prostituyen por completo el periodismo no siendo más que la lengua, la voz y la pluma de sus amos. Y es que la libertad de prensa en el capitalismo no es más que la libertad de los dueños, de los monopolios, para divulgar sus falsedades al objeto de perpetuar su dominio mediante la mentira. ¡Así desarrolla la batalla ideológica el imperialismo!

Por otro lado, ahí están los Estados “democráticos” como dicen ser Gran Bretaña o Suecia, vulgares mamporreros del fascismo norteamericano que persiguen a aquéllos que realmente muestran la esencia de la dominación de los imperialistas, que no es otra cosa que el crimen, la tortura y la represión sistemática. Algo que hizo Assange y por lo que están reprimiendo hasta la extenuación al fundador de Wikileaks.

La Justicia británica retrata a la perfección la Justicia burguesa. Assange está en una prisión de máxima seguridad por mostrar al mundo los crímenes de guerra norteamericanos y cómo se vulneran sistemáticamente los derechos de los ciudadanos, los cuales bajo el orden mundial imperialista no existen. El asesino fascista Pinochet estuvo bajo arresto domiciliario en un palacio por esa misma Judicatura durante un año y medio, en el que disfruto de todo tipo de privilegio. Hemos de recordar que sobre las espaldas de Pinochet recaen más de 40.000 muertos, desaparecidos y torturados, mientras que Assange lo único que ha hecho es mostrar al mundo como no existe derecho alguno para los pueblos y cómo EEUU asesina impunemente en el mundo.

El desarrollo del imperialismo conduce al fascismo, como acredita el caso de Julian Assange. Bajo el capitalismo no existen derechos para los pueblos sino la impunidad de los criminales capitalistas para que a sangre, fuego, tortura y engaño impongan sus intereses y su criminal hegemonía como clase dominante. Los pueblos del mundo únicamente podrán conquistar la paz y los derechos destruyendo al imperialismo y construyendo el socialismo.

 

¡Libertad para Julian Assange!

¡Abajo el imperialismo!

¡Por el Socialismo!

 

Madrid, 5 de enero de 2021

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Palestina: entre la ocupación militar israelí y la pasividad internacional

El proceso de ocupación militar del territorio palestino, la colonización y el apartheid a su población no dejan de acelerarse. La mayor parte del territorio de Palestina sigue bajo ocupación del Estado genocida de Israel y, como vimos en anteriores documentos del PCOE, la transformación demográfica y religiosa del territorio tiene tras de sí el fin de reclamar toda la potestad territorial para constituir un Estado judío indivisible. Todo esto con un absoluto desprecio por la vida humana. La mayor parte de Palestina, así como los recursos del país, ya están bajo las garras del sionismo, que no dudará en anexionarse todo lo posible de cara a que el derecho de autodeterminación palestino tenga cada vez menos fuerzas y apoyos.

Los continuos ataques del Estado genocida de Israel forman parte de una gran campaña política y militar destinada a apoderarse de cada vez más tierras palestinas. Recientemente, esto se ha visto reflejado en el aumento de ataques de colonos israelíes hacia ciudades, aldeas, casas y tiendas palestinas en toda la Cisjordania ocupada, contando con la protección de los militares israelíes y con la completa pasividad internacional, que no es capaz siquiera de aplicar su propio Derecho Internacional o velar por los Derechos Humanos que tanto dicen defender.

 

Según informa el corresponsal de PalestinaLibre.org en Jerusalén ocupada: “Hoy lunes por la noche [se refiere al día 21 de diciembre], los colonos intensificaron sus ataques contra los palestinos en todas las ciudades de Cisjordania ocupada, lo que provocó heridos y daños a las propiedades palestinas. Los colonos arrojaron piedras a los vehículos palestinos, bloquearon caminos y carreteras y realizaron marchas provocativas, con insultos racistas, y como siempre bajo protección del ejército israelí”.

Estas acciones vienen de la mano con el anuncio por parte de Israel de la construcción de miles de nuevas viviendas en las colonias ilegales de Cisjordania. Como sabemos, la construcción de asentamientos israelíes en los territorios palestinos se ha duplicado en los últimos cuatro años, coincidiendo con un contexto internacional caracterizado por la pasividad y el abandono del pueblo palestino, junto al mandato de Donald Trump, favorable al sionismo. Una situación que no cambiará de rumbo con el dúo dinámico Biden-Harris, pues el Partido Demócrata es un partido que, en su historia más reciente, tiene las manos manchadas de sangre con las guerras imperialistas en Afganistán, Irak, Libia, Siria, Yemen y Ucrania. Además, no han escondido ni por un instante su apoyo al sionismo: soy un sionista. No tienes que ser judío para ser sionista, declaró el propio Joe Biden.

A nivel geopolítico, tiene especial consideración la alianza imperialista Marruecos-Israel, que cuenta con el esperado respaldo de los Estados Unidos. El antecedente inmediato de esto es el denominado Acuerdo de Abraham, firmado el pasado 15 de septiembre, un acuerdo que cambia la configuración de Oriente Medio al establecer una alianza regional contra Irán y que abre la puerta de par en par a la cooperación entre Israel, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Sudán, todo ello apadrinado por Donald Trump y donde Marruecos ha encontrado cobijo rápidamente. Además, los intereses de Marruecos e Israel se entrelazan especialmente, ya que ambos ansían ejercer un control sobre un territorio que no les pertenece. De esta forma, el Sáhara Occidental y Palestina quedan como los grandes perdedores de esta historia, pues las alianzas internacionales se tejen sin descanso a costa de la voluntad y libertad de los pueblos.

 

Siguiendo con esta política exterior completamente imperialista y criminal, el 26 de diciembre conocíamos la noticia de que Israel bombardeaba un hospital infantil, así como instalaciones eléctricas en Gaza. La Ministra Palestina de Salud, la Dr. Mai Al-Kaila, señaló que el bombardeo israelí es un crimen y una violación del derecho internacional: “Israel ha amenazado la vida de decenas de niños enfermos y personal médico en el Hospital infantil Al-Durra en la Franja de Gaza, como resultado del bombardeo que provocó que decenas de niños enfermos y sus acompañantes entraran en pánico”.

 

Un día después, el 27 de diciembre, las fuerzas israelíes asaltaron el hospital palestino de Ramallah, hiriendo a una mujer embarazada. Los soldados del ejército israelí irrumpieron así en el complejo médico, disparando indiscriminadamente botes de gas lacrimógeno y balas de acero recubiertas con goma contra el personal médico y los pacientes, hiriendo a una mujer embarazada y a un paramédico con las balas, y provocando asfixias por la inhalación de los gases a varios pacientes que tuvieron que ser atendidos de gravedad. Por supuesto, el ataque con gases no es casual por parte de las fuerzas de ocupación, bien saben los sionistas que esto sería especialmente peligroso para los pacientes de COVID-19. Como vemos, la barbarie del imperialismo no tiene límites y poco les importa la pandemia.

Estados Unidos, Marruecos e Israel están llevando a cabo una ofensiva exterior a fin de satisfacer sus objetivos imperialistas; esto es, reestructurar de nuevo el mapa político con el propósito de extender sus influencias en el continente africano a objeto de saquearlo y mantener sus dominios en la región de Oriente Medio y a la vez reforzar las posiciones de Israel en la zona para reprimir al pueblo palestino y, de esta forma, mantener a salvo la ocupación militar y afianzar los asentamientos israelíes. Queda claro que Israel intercederá por Marruecos para promover y defender sus intereses ante la comunidad internacional, al tiempo que Marruecos hará lo propio y reconocerá la legitimidad de la ocupación de Palestina.

Solo la solidaridad entre los pueblos, la alianza internacionalista de los proletarios del mundo y el avance progresivo de la revolución socialista mundial podrán parar la barbarie del imperialismo. El capitalismo, como vemos a lo largo y ancho del globo, es sinónimo de represión, miseria y muerte para el proletariado. Solo mediante la lucha organizada contra el enemigo de clase, la burguesía, y la liquidación absoluta de su sistema de explotación capitalista, la clase obrera podrá liberarse de una vez por todas de las cadenas de su opresión. La conquista revolucionaria del poder y la construcción del Socialismo son el camino a recorrer para que el proletariado mundial pueda conseguir una sociedad sin clases, libre de explotación y encaminada hacia la paz mundial.

 

¡Por el comunismo!

¡Abajo el imperialismo criminal!

¡Viva el internacionalismo proletario!

Madrid, 30 de diciembre de 2020

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Comunicado al Partido del Trabajo de Corea en el noveno aniversario del fallecimiento de Kim Jong Il

“La superioridad esencial del socialismo consiste en que en él todo está al servicio de las masas populares” – Kim Jong Il

 

El Partido Comunista Obrero Español se une al dolor de todos los militantes del Partido del Trabajo de Corea, de los trabajadores, oficiales y soldados del Ejército Popular de Corea, así como al dolor del pueblo norcoreano en su totalidad con motivo del noveno aniversario del fallecimiento del máximo dirigente Kim Jong Il.

Kim Jong Il supo dirigir con acierto el proceso revolucionario coreano, el cual se hallaba enmarcado en unas condiciones internacionales completamente hostiles. A finales del siglo XX, cuando el bloque presidido por la Unión Soviética – en su fase socialimperialista – era completamente desmantelado, las fuerzas anticomunistas no dudaban en declarar que el siglo XXI sería una centuria sin socialismo. El papel de la República Popular Democrática de Corea ha sido vital para tirar por tierra tales mentiras y defender el socialismo científico en un contexto internacional caracterizado por la confusión ideológica y el abandono de los postulados revolucionarios.

Las manipulaciones constantes que realizan los medios serviles al capitalismo y las provocaciones diarias que el imperialismo lleva a cabo no han sido ni serán suficientes para socavar la voluntad de un pueblo que quiere ser soberano. Las proezas de quienes defienden la causa del proletariado y la lucha por el socialismo serán siempre eternas.

Reciban un abrazo solidario de vuestros hermanos comunistas en el Estado español.

 

¡Viva el internacionalismo proletario!

Madrid, 17 de diciembre de 2020

Secretaría de Relaciones Internacionales del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)




El PCOE en solidaridad con el Sáhara Occidental

El sábado 28 el pueblo saharaui se manifestó en Málaga contra el imperialismo marroquí y la complicidad del Estado español.

Los representantes locales del PCOE asistieron en solidaridad y apoyo, repartiendo la siguiente octavilla:

El pueblo saharaui ondeó las banderas del Partido, y el Partido las banderas del pueblo, como la muestra más pura de hermandad y camaradería.

El pueblo saharaui es conocedor de sus hermanos, los comunistas, pues nos une el internacionalismo proletario, la lucha contra el imperialismo y una clase con intereses comunes.

 

 

¡POR EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!
¡POR LA LIBERTAD DEL SÁHARA!
¡POR LA SOLIDARIDAD ENTRE PUEBLOS!

Comité local del PCOE en Málaga




¡Sáhara libre!

“Marruecos puede comprar todo el material armamentístico del mundo, pero jamás podrá comprar los corazones de un pueblo que cree en su causa y está dispuesto a morir por ella” – Oubi Bachir

Actualmente, la ocupación del Sáhara Occidental es el conflicto internacional en el que el Estado español tiene una mayor responsabilidad. En 1975 todos los habitantes del Sahara Occidental tenían la nacionalidad española y era considerada la provincia número cincuenta y tres. El dictador Franco se vio obligado a convertir la colonia en provincia española tras las presiones de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para que descolonizara el territorio. Con esta maniobra conseguiría tiempo para seguir controlando un territorio que le proporcionaba fuertes ingresos.

La historia de los saharauis es una historia de resistencia hacia sus tres agresores: España, Mauritania y Marruecos. En 1900, después de las disputas entre Francia y España, se convierte en colonia española con la firma del Tratado de París, donde se fijan las fronteras de las colonias de ambos países en el Norte de África. En 1969, Mohamed Basiri funda el Movimiento de Vanguardia para la Liberación del Sáhara, un año más tarde desaparece Basiri durante una manifestación en la explanada del Zemla – este episodio pasará a la historia por la brutalidad con que la legión española disolvió esta protesta –. En 1973 se crea el Frente Popular de Liberación de Saguía el Hamra y Río de Oro, Frente Polisario, de tendencia socialista en su ideología y que cuenta con el apoyo mayoritario de la población saharaui. En 1974, Franco funda el PUNS (Partido de Unión Nacional Saharaui), un partido político títere con el objeto de negociar los fundamentos de la autodeterminación del territorio llegado el momento. En este mismo año, Hassan II, rey de Marruecos, solicita su derecho de soberanía sobre el Sáhara ante el Tribunal de La Haya, argumentando lazos jurídicos e históricos; este dictamina que no existe relación ninguna de soberanía entre el Sáhara y el reino de Marruecos y tampoco con Mauritania.

El mes de noviembre ha sido históricamente muy recordado para el pueblo saharaui. El 6 de noviembre de 1975 se inicia la Marcha Verde; una operación militar bien organizada que pretende invadir militarmente el territorio del Sáhara, pero que es vendida a la opinión pública como una marcha pacífica de civiles marroquíes hacia el Sáhara. En esta fecha la salud de Franco era muy delicada y España decide firmar con Marruecos y Mauritania una cesión temporal de la Administración del Sáhara Español, llamados Acuerdos Tripartitos en la que se concede dos tercios Norte del Sáhara a Marruecos y el tercio sur a Mauritania. Las Naciones Unidas no reconocen a Marruecos, ni en su momento a Mauritania, como potencias administradoras del Sáhara Occidental. Marruecos y Mauritania comienzan a tomar el territorio exterminando a la población civil saharaui. Los saharauis carecen de armas y de ejército y empiezan a huir hacia el desierto en dirección a Argelia. En su mayoría son ancianos, mujeres y niños ya que los hombres y los jóvenes se incorporan a la resistencia que organiza el Frente Polisario. Pero una gran parte de la población saharaui no puede huir quedándose en su tierra bajo la ocupación militar marroquí y mauritana. La gran parte de la población tuvo que huir a pie transportando sus escasas pertenencias y llevando consigo a sus descendientes, el número de bajas fue muy elevado, cabiendo destacar la mortalidad infantil entre los nacidos en 1975 y 1976, tanto es así que es difícil encontrar a algún saharaui nacido en estos años. La resistencia saharaui se basó en ataques a las milicias marroquíes y mauritanas para distraer su atención y permitir a la población civil huir, tomando la decisión de replegarse a territorio argelino para comenzar desde allí una guerra de guerrillas.

El Frente Polisario proclama el 27 de febrero de 1976 la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Argelia da cobijo a la RASD en un terreno desértico de la Hamada Argelina (nombre que se da a las zonas de tierra desértica en las que abundan las piedras), es aquí donde se ubican los campamentos de refugiados y donde se ha mantenido a salvo la población civil que ha sobrevivido al éxodo. Son cuatro campamentos, en los que las mujeres asumen la organización y gestión de estos.

Mauritania reconoce el 5 de noviembre de 1979 el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, hecho que aprovecha Marruecos para ocupar la totalidad del territorio, construyendo un muro para evitar las incursiones guerrilleras del frente Polisario. El muro divide la parte controlada por el Polisario (territorio liberado) con la parte controlada por Marruecos (territorio ocupado). Este muro es conocido como el Muro de la Vergüenza por la responsabilidad política española al permitirlo y por el abandono perpetrado, a todos los niveles, hacia la población saharaui.

 

 

La creación del muro y el desgaste mutuo de la guerra empuja a Marruecos y a la RASD a firmar un alto al fuego, estableciéndose en el acuerdo la celebración de un Referéndum y la ONU crea la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO) para que velase por la transparencia durante el proceso de dicho referéndum. Pero se empiezan a denunciar casos en los que se les arrebatan la acreditación electoral a los saharauis que vivían bajo ocupación marroquí.

Las autoridades marroquíes controlan y extorsionan a la población saharaui residente en territorio ocupado e intentan incluir 170.000 colonos marroquíes en el censo. Por todo esto, la MINURSO, no pudiendo garantizar un referéndum limpio, decide aplazar la votación. A partir de aquí, desde 1992, se han sucedido planes y nombramientos de enviados especiales de la ONU con el objeto de eliminar las trabas que Marruecos presenta bloqueando el referéndum, pero Marruecos nunca permitirá ninguna opción que posibilite la resolución del conflicto. Del mismo modo, Marruecos es peón de EE. UU. y la Unión Europea, la avanzadilla del expolio de los recursos naturales del Sáhara, como son los pesqueros, los minerales o ahora el telurio. Sin duda, lo que el pueblo saharaui necesita es que los imperialistas y sus lacayos abandonen completamente sus pretensiones en su territorio.

Los intereses económicos importan más que la justicia y aunque los organismos internacionales ya se han pronunciado al respecto, sus resoluciones no sólo no se cumplen sino que Marruecos está tomando el control de más zonas, como el paso Guerguerat que comunica el Sáhara Occidental con Mauritania y que Marruecos está utilizando para transportar mercancías a otros países africanos, pero es que además la relación que mantiene con países de la Unión Europea como Francia y España y el intercambio mercantil que realiza con estos va en aumento: “Las principales exportaciones marroquíes las componen los fosfatos y derivados para fertilizantes (Marruecos es el primer exportador del mundo)” [1]. Esta venta de recursos es ilegal ya que según la legislación internacional no se pueden expoliar los recursos de las zonas en litigio.

Otra muestra que es repulsiva del Estado español es el armamento que vende e incluso regala a Marruecos, saltándose la legalidad internacional ya que como marca la Asamblea de la ONU los países deben impedir la venta y aprovisionamiento de armas a los países que traten de impedir la descolonización y el ejercicio de autodeterminación (Ferrer, 2002) [2].

Y mientras los poderosos dilatan en el tiempo la resolución del conflicto para obtener beneficios económicos, el pueblo saharaui vive encerrado en unos campamentos de refugiados, donde las condiciones de vida son de extrema dureza.

¿Qué otra opción les queda a estos jóvenes que se encuentran sin trabajo ni esperanza? No les queda otra salida que retomar la vía armada para intentar desbloquear el conflicto porque los organismos internacionales y demás países occidentales a la vez que deciden qué país es democrático y cual no los es según el grado de cooperación con el sistema capitalista de mercado, no considera que rey Mohamed VI no lo sea.

El rey de Marruecos decide qué partido forma Gobierno, independientemente de los votos que haya obtenido, pero esto al parecer no supone ningún problema para las democracias occidentales. De esta manera, la democracia que nos venden es un cliché al que se le echa mano según los intereses económicos que beneficien a los más ricos, a las grandes corporaciones y monopolios. La palabra democracia es tan usada para intereses falsos que pierde toda legitimidad.

El capitalismo, en su fase actual de imperialismo y de crisis general del sistema, ya no puede esconderse más en la palabra democracia, pues es evidente y claro a quiénes favorece esta democracia capitalista; a los más poderosos, a los más ricos, a las grandes corporaciones y monopolios, y que perjudica de forma sangrante al proletariado. Queda claro que la lucha por la emancipación nacional de las naciones oprimidas o colonias es inviable si esta no se subordina a la lucha revolucionaria por la emancipación del proletariado, a la lucha por el socialismo.

La solidaridad entre pueblos es imposible con este sistema criminal y aunque las muestras de apoyo del pueblo español para con los saharauis es manifiesta, como ejemplo proyectos como “vacaciones en paz” en el que niños saharauis pasan los meses más duros con familias de acogida españolas, esto no es suficiente para la última colonia pendiente de descolonizar y hace incomprensible la postura de políticos como el actual gobierno que han pasado de ser fervientes defensores de la causa saharaui a no intervenir y no molestar a nuestro vecino del sur ni a las potencias internacionales. En definitiva, no interesa que estos tipos de conflictos finalicen ya que la industria armamentística es uno de los grandes negocios del primer mundo.

Como hemos mencionado en repetidas ocasiones, el perfeccionamiento de la maquinaria militar es una de las características del capitalismo en su fase imperialista y en la estrecha relación Estado-monopolios. La explicación de esta acentuación del militarismo y la industria de guerra la encontramos en la contradicción entre capitalismo y socialismo, en un intento por detener la rueda de la historia que avanza de forma imparable hacia la dictadura del proletariado, y que tuvo su primer examen durante la Guerra Fría:

“Así, la carrera armamentística es el medio que se utiliza para enfrentar el avance del socialismo, impedir que los países que han logrado liberarse del imperialismo y establecer una fase revolucionaria de democracia popular avancen hacia aquél y, sobre todo, contener los movimientos de liberación nacional y de lucha antiimperialista”. [3]

La única salida que nos queda para hacer frente a todas estas injusticias y apoyar de esta manera a los pueblos que están sufriendo el castigo, el aniquilamiento y persecución, no es otra que acabar con el sistema capitalista y construir una sociedad en la que prevalezca los intereses de los trabajadores, una sociedad en la que el significado de la palabra democracia sea la más alta expresión de solidaridad e igualdad.

 

¡POR LA LIBERTAD DEL SAHARA Y DE TODOS LOS PUEBLOS OPRIMIDOS!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Madrid, 25 de noviembre de 2020

SECRETARIA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)

 

Referencias:

[1] http://www.exteriores.gob.es/documents/fichaspains/marruecos_ficha%20pais.pdf

[2] Ferrer, J. (2002). La aplicación del principio de autodeterminación de los pueblos: Sáhara Occidental y Timor Oriental. Murcia: Publicaciones de la Universidad de Alicante.

[3] Márquez, A. & Vizcaíno, M. (1994-1995). El capitalismo monopolista de Estado, fase actual del capitalismo. En Problemas del Desarrollo (pp. 99-122). Vol. 15, No. 60. Instituto de Investigaciones Económicas, Universidad Nacional Autónoma de México.




La cuestión nacional en el Sáhara Occidental

Aproximación histórica del conflicto

 

Tras la Segunda Guerra Mundial, los restos del imperio colonial del Estado español se limitaban al control de Ifni, Guinea Ecuatorial y del Sáhara Occidental. Ifni acabaría formando parte del reino marroquí por el Tratado de Fez del 4 de enero de 1969 y Guinea Ecuatorial consiguió la independencia en 1968. Por su parte, el conflicto territorial del Sáhara Occidental se trató de solventar a través de los ilegales Acuerdos de Madrid, de noviembre de 1975, entre España, Marruecos y Mauritania, pasando la administración del territorio a estos dos países. Es evidente que con el dictador Franco al borde de la muerte la dictadura no quería acumular ningún “problema” más. Es durante una misión de la ONU, el 12 de mayo de 1975, en El Aaiún, cuando se produce un “gran escándalo”: una multitudinaria manifestación contra el dominio del Estado español con numerosas banderas del Polisario donde el pueblo clamó por la independencia. La comisión se da cuenta de la fuerza del movimiento y declara que “el Polisario es la única fuerza política dominante en el territorio y que la inmensa mayoría del pueblo desea la independencia” (Sobero, 2010) [1].

A pesar de ello, la ocupación marroquí no dudó ni por un instante en tratar de implementar en el territorio su administración y sistema político. La realidad muestra de forma clara que Marruecos, a partir de noviembre de 1975, tomó posesión de un territorio ajeno, sin esfuerzo alguno por involucrar a los saharauis. Era la conocida Marcha Verde, durante la cual se firmaron los ilegales Acuerdos de Madrid y que buscaron la ocupación del territorio saharaui por medio de 350.000 civiles y más de 20.000 soldados – todos marroquíes – con la intención de desintegrar al pueblo saharaui como tal y que la ocupación colonialista no tuviera marcha atrás, diluyendo toda posibilidad de celebrar un referéndum de autodeterminación.

Es entonces, con la retirada española el 26 de febrero de 1976, cuando el Frente Popular de Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro, el Frente Polisario, se posicionará a la vanguardia del movimiento para la liberación del Sáhara y proclame la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), no reconocida internacionalmente. Huelga decir que es indiscutible que en la cuestión del Sáhara Occidental el Estado español tiene una responsabilidad indiscutible y una deuda histórica.

En los primeros meses de 1976, la aviación marroquí se dedicó a bombardear las agrupaciones civiles que huían a zonas seguras: represión, ocupación, bombardeos con napalm, de fósforo blanco y de bombas incendiarios, centenares de muertos y heridos, y alrededor de 70.000 refugiados que huían de una masacre organizada. Una verdadera acción de genocidio:

“Cerca de 40.000 civiles saharauis fueron bombardeados en el interior del desierto con napalm y fósforo blanco. El ejército marroquí tenía orden de acabar con todo aquel que no fuera español por lo que el exterminio fue brutal, familias al completo asesinadas, violaciones, torturas, saqueos… auténtico salvajismo con intención de exterminar a los saharauis e impedir que los guerrilleros recibieran apoyo” (Gómez, 2013) [2].

La lucha armada por la liberación nacional provocó el fin de la ocupación de Mauritania en el Sáhara, saliendo oficialmente de la guerra el 5 de agosto de 1979 con la firma del Acuerdo de Paz, poniendo fin a su papel neocolonial que le había sido concedido por el Estado español años atrás. Esto fue aprovechado por Marruecos, que se anexionó el territorio que había sido ocupado por Mauritania alegando derecho de retracto y tomando la prefectura de Dajla el 11 de agosto de 1979, apenas 6 días después.

El 21 de noviembre de 1979, con las Resoluciones 43/37 y 35/19, la ONU reconoció al Frente Polisario como único representante del pueblo del Sáhara Occidental, considerando a Marruecos como potencia ocupante. Ante este revés internacional y la dificultad de la guerra, Marruecos inició la construcción del llamado Muro de la Vergüenza (muro de más de 2.700 kilómetros) entre 1981 y 1987, que terminó por trazar una línea de norte a sur, armando patrullas, instalando entre 7 y 10 millones de minas antipersonas y destinando varios millones de dólares diarios en despliegue militar y armamentístico.

Es en 1988, concretamente el 30 de agosto, cuando el Frente Polisario y Marruecos aceptaron las proposiciones de la ONU y la Organización para la Unidad Africana (OUA) para llevar a cabo un Acuerdo de Paz que incluyese la celebración final de un referéndum de autodeterminación para decidir el destino del pueblo saharaui, cosa que nunca llegó a realizarse. El 6 de septiembre de 1991 se produce el último acto bélico y se firma el alto el fuego entre el Frente Polisario y Marruecos, tutorizado por la ONU a través de La Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO). No obstante, lo que el imperialismo prometió como provisional se tornó en duradero y el pueblo saharaui contempló como, pese a no estar en guerra, tampoco estaban en paz: “Como es sabido, la población saharaui en los territorios ocupados militarmente por Marruecos continúa siendo torturada, encarcelada y desaparecida en la actualidad por pertenecer o simpatizar, cuarenta años después, con el Frente Polisario” (Gómez, 2013) [3].

La lucha armada hoy

 

Marruecos no ha dudado en vulnerar a voluntad el acuerdo firmado en 1991. La última afrenta se produjo hace tres años, con la construcción de una carretera en la zona neutral de Guerguerat, en el suroeste del Sáhara Occidental. Una carretera que fue calificada como ilegal por las propias Naciones Unidas en 2001, cuando se hizo la primera intentona de su construcción. Tras esto, desde finales de octubre de este año, decenas de civiles saharauis iniciaron una protesta pacífica contra la persistencia de la brecha ilegal construida por Marruecos en Guerguerat y, también, contra las violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos perpetradas con total impunidad por las autoridades marroquíes en el Sáhara Occidental. Una acción que no suponía ninguna violación de los acuerdos militares. Los civiles saharauis cortaron el tráfico por dicha vía durante varios días, evitando la salida hacia Mauritania de camiones que saqueaban los recursos naturales de la zona. Ante esto, Marruecos no dudó en violar el Acuerdo Militar N.º 1 (acuerdo militar firmado entre el Frente Polisario y la MINURSO en diciembre de 1997, y entre la MINURSO y Marruecos un mes después), enviando tropas y vehículos pesados hacia la Zona Restringida a lo largo del muro.

Así, el 13 de noviembre de 2020, el Frente Polisario hacía pública la siguiente carta de su Secretario General y Presidente de la República Árabe Saharaui Democrática – Brahim Ghali – dirigida al Secretario General de las Naciones Unidas – António Guterres:

“Excelencia,

Le escribo con gran urgencia y preocupación para informarle que las fuerzas militares Marroquíes llevaron a cabo hoy un brutal ataque contra civiles saharauis desarmados que se manifestaban pacíficamente en la región de Guerguerat, en el suroeste del Sahara Occidental.

La operación militar lanzada por las fuerzas marroquíes contra civiles saharauis es un acto de agresión y una flagrante violación del alto el fuego, que Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad deben condenar en los más enérgicos términos de condena.

Para hacer frente a este acto de agresión, las fuerzas militares del POLISARIO se vieron obligadas a responder a las fuerzas marroquíes en autodefensa y proteger a los civiles. Responsabilizamos plenamente al estado de ocupación marroquí de las consecuencias de su operación militar, y hacemos un llamamiento a las Naciones Unidas para una intervención urgentemente para poner fin a esta agresión contra nuestro pueblo y nuestra tierra.

El hecho de que esta acción militar se produzca en vísperas del contacto programado para hoy entre el Secretario General de las Naciones Unidas y el Frente POLISARIO indica claramente que la operación es un acto deliberado de agresión por parte de la potencia ocupante para obstaculizar sus esfuerzos destinados a aliviar la tensión y calmar la situación en Guerguerat.

Con el lanzamiento de esta operación militar hoy, la potencia ocupante marroquí ha socavado gravemente, no solo el alto el fuego y los acuerdos militares conexos, sino también cualquier oportunidad de encontrar una solución pacífica y duradera al problema de la descolonización en el Sáhara Occidental.

Quisiera que esta carta llamara la atención de los miembros del Consejo de Seguridad.

Acepte, Sr. Secretario General, la seguridad de mi más alta consideración.”

A raíz de la violación del alto el fuego por parte del régimen de ocupación marroquí, los valientes combatientes del Ejército de la Liberación Nacional dieron duros golpes al ejército enemigo, bombardeando diversas regiones, bases militares y puntos de vigilancia marroquíes a lo largo del Muro de la Vergüenza que han reportado heridos, bajas mortales, desertores y considerables pérdidas materiales. Un día más tarde, el pasado 14 de noviembre, Brahim Gali ponía fin del compromiso con el alto el fuego firmado en 1991, declarando así el estado de guerra y regresando a la lucha armada tres décadas después.

Hoy, los horrores de la guerra imperialista abierta han vuelto al Sáhara Occidental. Sin duda alguna, la incapacidad de las Naciones Unidas y su engaño al pueblo saharaui han quedado constatados durante este tiempo, en el que no se ha perseguido, ni por asomo, la consecución del referéndum de autodeterminación, como tampoco se ha velado por el fin de los crímenes en los territorios ocupados por las fuerzas marroquíes.

 

Conclusiones

 

A tenor de lo expuesto, queda claro que mientras las potencias imperialistas sigan extrayendo impunemente los recursos naturales del Sáhara Occidental y la ocupación militar de Marruecos continúe garantizando el expolio, así como los encarcelamientos, torturas y asesinatos de miles de saharauis – todo ello con la complicidad internacional – la legitimidad del discurso y la lucha armada por la liberación nacional que está realizando el Frente Polisario estarán cada vez más vivas.

La lucha del Frente Polisario, la lucha de clases, se perfila como la única vía para la liberación nacional que el imperialismo ha negado históricamente al pueblo saharaui. La lucha armada, en este sentido, es más que nunca una necesidad histórica, pues el imperialismo, como queda demostrado, solo puede ofrecer a los pueblos del mundo el expolio, la miseria, la represión, la guerra y el exterminio.

Así mismo, es preciso señalar que de nada sirven los lamentos de socialdemócratas y reformistas que aspiran a una administración amable del Estado imperialista español. Los trabajadores del mundo necesitamos vivir en un mundo en paz y eso pasa por la abolición del capitalismo, por la salida y desmantelación de la OTAN y la Unión Europea, así como de los demás organismos imperialistas como el FMI, la OMC o el Banco Mundial. En definitiva, pasa por instaurar el Socialismo.

 

¡POR LA LIBERTAD DEL SÁHARA!

¡VIVA LA LUCHA DEL FRENTE POLISARIO!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

Madrid, 16 de noviembre de 2020

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 

Referencias

[1] Sobero, Yolanda (2010). Sáhara: Memoria y olvido (pp. 93-102). Barcelona: Ariel.

[2] Gómez Justo, Juan Carlos (2013). El Frente Polisario: La historia de un movimiento de liberación nacional vivo (pp. 271). Revista Internacional de Pensamiento Político – I Época – Vol. 8.

[3] Gómez Justo, Juan Carlos (2013). El Frente Polisario: La historia de un movimiento de liberación nacional vivo (pp. 274). Revista Internacional de Pensamiento Político – I Época – Vol. 8.




Resolución del V Pleno del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español de 8 de noviembre de 2020 sobre los resultados electorales en Estados Unidos

Parece ser que los restos del eurocomunismo, de la socialdemocracia y de la llamada izquierda anticapitalista no alcanzan a comprender la esencia de las elecciones y del parlamentarismo bajo la democracia burguesa, bajo la dictadura del capital. Y gustosos tropiezan una y otra vez con la misma piedra, una piedra que no para de escorarse hacia la reacción y el fascismo.

Tras un escrutinio caótico, Donald Trump abandonará la Casa Blanca entre quejidos y una retahíla de tweets hablando de fraude electoral. Una actitud que está viniendo como anillo al dedo para que los medios de comunicación de “izquierdas” justifiquen su alegría por el cambio en el despacho oval. El autoritario se va y el que llega es un demócrata ejemplar, es el mensaje que buscan transmitir al pueblo para llevarlo a la alienación más absoluta.

La victoria del criminal de guerra Joe Biden, pese a que sus políticas como senador y vicepresidente de los EEUU durante la administración Obama demostraron sobradamente que es un lacayo de los monopolios y el imperialismo, es percibida como un triunfo para el feminismo y las personas migrantes, encarnado esto en la figura de Kamala Devi Harris (¡Y además una mujer será vicepresidenta de EEUU!, twitteaba con alegría la “comunista” Ministra de Trabajo y Economía Social Yolanda Díaz). Parece ser que algunos prefieren dar la espalda a la realidad y entregarse a la degradación de la política estadounidense, pues el dúo Biden-Harris representa el ala más derechista del Partido Demócrata, un partido que ha recibido elogios de Ciudadanos (El partido que más se asemeja en España al Partido Demócrata, sin duda, somos nosotros, Ciudadanos, sin ningún tipo de dudas, porque además tenemos un carácter europeísta, declaraba el eurodiputado José Ramón Bauzá) y del juguete roto del imperialismo Juan Guaidó, entre otros.

Kamala Harris es una recalcitrante reaccionaria política, pero cuenta con el género y la raza correctos para satisfacer la obsesión de la izquierda con las políticas de identidad. Todo se reviste de simbolismo ¡la primera vicepresidenta mujer!, ¡la primera vicepresidenta afroamericana!, ¡la primera vicepresidenta asiática-estadounidense!, sin pararse a analizar – por malicia o ignorancia – el programa sobre el que se sustentará la próxima administración del Partido Demócrata, que representará una nueva ofensiva del capitalismo contra el proletariado pese a lo inclusivos que sean sus dirigentes. Como si el proletariado mundial no hubiera conocido y sufrido ya a Margaret Thatcher, Barack Obama, Angela Merkel, Hillary Clinton o Marine Le Pen.

El Partido Demócrata es el partido de Wall Street. Es el partido del aparato militar. El partido de la pequeña burguesía que ansía alcanzar puestos de privilegio en el Estado, en la academia (como Angela Davis que llamó al voto para los demócratas) o en las juntas corporativas. El partido de las deportaciones masivas, de la separación de los niños migrantes de sus padres y el de los asesinatos de proletarios negros a manos de la policía. El partido del muro de México y de los asesinatos con drones. El partido que, en su historia más reciente, tiene las manos manchadas de sangre con las guerras imperialistas en Afganistán, Irak, Libia, Siria, Yemen y Ucrania. Es el partido del sionismo (Soy un sionista. No tienes que ser judío para ser sionista, declaró el propio Joe Biden). Resulta degradante y bochornoso como hay quienes creen que se puede construir un movimiento progresista y de cambio social dentro de uno de los partidos del imperialismo estadounidense.

La pandemia de la COVID-19 – que sirve de coartada a los monopolios para justificar que su sistema económico no está quebrado, sino que se halla en la situación actual por culpa del coronavirus – nos está mostrando el grado de descomposición de los Estados capitalistas. La realidad objetiva es que el imperialismo está quebrado, obstruido y supone objetivamente un freno para el desarrollo de la humanidad y de la vida humana. Actualmente, la burguesía hunde sus pies en el cieno de la corrupción y con un sistema que se encuentra económica y socialmente en bancarrota: a finales de este año, la deuda de EEUU equivaldrá al 98% del PIB, superando los 20 billones de dólares, el nivel más alto desde el final de la II Guerra Mundial. Todo esto no es sino la constatación de que estamos en la fase histórica donde lo viejo debe terminar de morir (y nunca mejor dicho viendo la edad de los dos candidatos) y lo nuevo, el socialismo, debe imponerse de manera revolucionaria.

La vida del pueblo trabajador se empobrecerá con cada día que pase. El socialismo es la única salida que tienen los países del mundo, el único camino que puede desobstruir la situación a la que nos ha conducido el imperialismo devorado por sus propias contradicciones. La historia nos muestra de forma transparente que la clase obrera únicamente podrá alcanzar su emancipación armada con la ciencia revolucionaria del marxismo-leninismo y dirigida por el Partido Leninista, que la dota de un programa revolucionario y una táctica para dar muerte al capitalismo y construir el socialismo.