1

Irán, la inviabilidad del imperialismo y la guerra mundial

A nadie se le escapa que la situación del imperialismo, en general, y de la potencia norteamericana, en particular, es de un sistema inviable y de bancarrota económica y política.

El imperialismo, en cada crisis que genera, engendra las causas para una crisis de intensidad mayor pues las medidas que adopta, lejos de atajar las causas que generan las mismas, lo que hacen es agravarlas.

Las medidas adoptadas por el imperialismo, tras la implosión de la URSS y del campo que se denominó del socialismo real, liderado por EEUU y la Europa reaccionaria – Gran Bretaña, Alemania y Francia, fundamentalmente – para que sus monopolios pudieran engullirse a la Europa del Este, configurar un mapa político a imagen y semejanza de los intereses económicos de éstos y desarrollar, a nivel planetario, la política económica propia para satisfacer los intereses económicos de los monopolios, fundamentalmente norteamericanos, de maximización de beneficios a costa del sometimiento y del saqueo de los pueblos y, cómo no, de la sobreexplotación, han esculpido el mundo miserable de hoy. Sobreexplotación para la que los monopolios, en su naturaleza ávara, implementaron por la vía de la deslocalización de la producción y estableciendo marcos laborales que dan cumplimiento a la homogeneización por debajo de las condiciones de los obreros. En ese proceso de deslocalización, EEUU y otras potencias imperialistas liquidaron su industria, trasladando la producción y, también, tecnología hacia Asia, fundamentalmente China, en busca de mano de obra ultra barata en la búsqueda de beneficios. Pero ese movimiento no sólo implicaba trasladar tecnología y producción, sino que entregó la capacidad no solo de avance tecnológico, sino desplazó el control de las cadenas de producción y distribución mundiales hacia China, desarrollándose como potencia económica que pugna por la hegemonía en la actualidad. Una potencia económica que en la crisis de las subprime puso su aparato productivo al servicio de su política exterior, ante la caída de la demanda fundamentalmente norteamericana, engendrando el proyecto de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, o Nueva Ruta de la Seda, desde 2013, lo que ha servido a China no sólo para erigirse en potencia hegemónica sino que, junto con BRICS, construir un sistema financiero alternativo al sistema dominado por EEUU, siendo todo ello consecuencia de la política de los monopolios norteamericanos que hoy confrontan a dicho grupo BRICS y, fundamentalmente, a China.

Tras la caída de la URSS se produce un ingente proceso de transferencia de riqueza hacia los monopolios, con políticas bestiales de privatización realizadas por socialdemócratas y neoliberales – reaccionarios todos ellos -, se suceden golpes de estado y guerras de rapiña – Guerra del golfo, Somalia, Bosnia, Yugoslavia, Afganistán, Iraq, Libia, Siria, Palestina, Etiopía, Yemen, Sudán,… – que en lo que llevamos de siglo XXI han acabado con la vida de, en torno, 8 millones de seres humanos, amén de una ingente cantidad de decenas de millones de personas desplazadas condenadas a vivir en desarraigo, al tráfico de seres humanos, etcétera, por no hablar de los actos de genocidio, como los bloqueos económicos realizados por EEUU y la UE, que entre 1970 y 2021 causaron la muerte de 38 millones de seres humanos en países del tercer mundo, según artículo de los profesores universitarios Jason Hickel, Omer Tayyab y Dylan Sullivan (profesores de la Universitat Autònoma de Barcelona los dos primeros y de la Universidad Macquarie de Sydney el tercero).

El imperialismo, como se puede comprobar, es la barbarie para la humanidad, que es la clase obrera. El imperialismo también arroja la pugna entre potencias imperialistas por el dominio de los recursos naturales, de los territorios y el control de las rutas y corredores comerciales, en definitiva, por el reparto y el control del mundo conduciendo a la humanidad a la guerra.

EEUU no acepta su declive imperial, no acepta que su hegemonía llega a su fin y, como hacen los imperialistas, no duda en matar lo que haga falta, en ir a la guerra, para tratar de sostener una posición hegemónica cada día más en entredicho.

En el mundo, cada vez son más los países que buscan zafarse del dólar y del dominio norteamericano, un mundo donde la mayor capacidad productiva mundial ya no se halla ni en EEUU ni en Europa, sino que, a nivel mundial, este motor industrial se sitúa en Asia, fundamentalmente China y la India, y en el continente americano la producción industrial se ha desplazado hacia el sur, fundamentalmente México y Brasil. Trump comprueba como en el continente americano, su patio trasero, China tiene una gran influencia tanto económica, comercial como financiera y donde los BRICS cada vez tienen más adhesión y más fuerza en detrimento de EEUU y sus aliados.

China controla el 60% de las tierras raras del mundo y el 90% de la capacidad refinadora de éstas; EEUU y sus aliados del G7 significan el 9,47% de la población mundial, BRICS el 54,07%; los países del G7 aportaron al PIB mundial en 2024 el 29,6% por el 36,7% de BRICS+, que controla los mayores yacimientos petrolíferos y de gas, evidenciándose el declive imperialista norteamericano, con una deuda cada día mayor y siempre impagable.

El objetivo de EEUU es detener el desarrollo chino, y es ahí donde se debe circunscribir la política llevada a término por Trump desde que accedió a la presidencia. En esta dirección, EEUU pretende dominar todo el continente americano para saquear los recursos de dicho continente, obligado por el avance de BRICS no solo en Asia, sino también en el continente africano, así como por el retroceso de su dominio financiero y la debilitación del dólar, de tal modo que el mundo se halla en un proceso, por decirlo así, de desdolarización que debilita económicamente a EEUU.

En este contexto de declive imperial norteamericano, de descomposición del imperialismo y de fascismo, de desarrollo y competencia tecnológica, donde se impone la automatización de la producción que disloca la composición orgánica del capital negando la base económica capitalista, la salida es la guerra imperialista y es en este cuadro donde se incardina la agresión militar  norteamericana – negando un derecho internacional fenecido que se reduce a la hipocresía, la fuerza y el desprecio a la vida – en la región de Oriente Medio, donde el fascista estado de Israel es la extensión de EEUU en la zona que, también, está aliada con las élites de los estados satélites de EEUU en el Golfo Pérsico, para defender los intereses crematísticos de los monopolios norteamericanos y geoestratégicos de dicha potencia criminal.

La desmembración de la República Islámica de Irán, aliada histórica de Rusia y miembro de BRICS desde 2024, y su cambio político es necesario para garantizar el dominio sobre los recursos energéticos – gas, oro, uranio, tierras raras y petróleo – y controlar dicha región del mundo por parte de EEUU, fortaleciendo la posición del estado sionista, así como obstaculizar el acceso a dichos recursos por parte de China y debilitar la capacidad productiva de dicha potencia y del grupo BRICS.

Esta guerra que EEUU ha desencadenado contra Irán retratará a los fascistas europeos, no solo Gran Bretaña que ya está participando en la contienda junto a EEUU e Israel, sino a Francia y Alemania, todos ellos en una situación de quiebra económica y social que, con toda probabilidad, implicarán al conjunto de la UE, marionetas de EEUU.

Nos hallamos ante un reparto de un mundo repartido, estamos ante una pugna interimperialista por la apropiación de los recursos naturales y la conquista, a sangre y fuego, de mercados. Los imperialistas conducen a la guerra a la humanidad, que es la fórmula que tienen los capitalistas para reordenar el mundo en base a sus intereses, resolver sus contradicciones e incrementar sus márgenes de beneficio.

La guerra imperialista la pagaremos el proletariado tanto en términos económicos como en sangre, en vidas humanas, siendo la fórmula de los imperialistas para tratar de conjugar las contradicciones que genera la automatización de la producción, que les genera un excedente humano que resolverán destruyendo fuerza de trabajo, matando a seres humanos, y la guerra es una de las formas de hacerlo.

Ninguna potencia mundial hoy lucha por superar el capitalismo, todas defienden los intereses de sus monopolios, de sus élites, de los grandes capitalistas. El imperialismo está agotado, el capitalismo no se sostiene y la automatización de la producción requiere de la superación de las relaciones de producción capitalistas, requiere la liquidación de la propiedad privada sobre los medios de producción al objeto de armonizar el ingente crecimiento de las fuerzas productivas con unas relaciones de producción coherentes con las mismas.

Este es el mundo bárbaro en el que nos corresponde vivir, un mundo que nos lleva al proletariado a las puertas de la Revolución Proletaria. O nuestra clase social toma conciencia de ello y nos organizamos para derrocar y aniquilar revolucionariamente a la burguesía en cada nación, o seremos pasto del fascismo, del sufrimiento y de la muerte que es el futuro que nos deparan estos criminales con la guerra imperialista de la que nadie se va a librar. El imperialismo está moribundo, pero el imperialismo no cae solo, hay que liquidarlo y ello únicamente lo puede hacer nuestra clase social, el proletariado, armado con la ideología y el Partido marxista-leninista, derrocando revolucionariamente al capitalismo y construyendo el socialismo, poniendo todo el poder en manos del proletariado.

 

¡Por la salida de la Unión Europea y de la OTAN!

¡Por el fortalecimiento del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) y por la Revolución socialista para acabar con el capitalismo!

¡Socialismo o barbarie!

 

Madrid, 1 de marzo de 2026

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El ICE, la Gestapo del siglo XXI

La persecución, el arresto ilegal y la deportación masiva de trabajadores inmigrantes es una realidad en los Estados Unidos.

Estas acciones inhumanas se han acelerado en los últimos meses como consecuencia de la tendencia a la reacción política del imperialismo, donde la derechización es constante y el fascismo impone su ley. Así, el gobierno trumpista, siguiendo con una de sus infames promesas electorales, ha incrementado enormemente el presupuesto del ICE desde los 10.000 millones de dólares hasta los 79.000 millones, con el fin de impulsar esta organización parapolicial que detiene a más de 800 proletarios cada día, acometiendo redadas en barrios, centros de trabajo e incluso colegios.

Las amenazas se ciernen también sobre el proletariado “nacional” que se opone y protesta contra esta violencia descontrolada. Ya se ha advertido a ciudades como Mineápolis o Nueva York, lugares con una tendencia históricamente demócrata, que el despliegue de fuerzas militares puede ser inmediato de seguir sucediéndose las protestas contra las prácticas fascistas del ICE. La ira del proletariado estadounidense aumenta frente al autoritarismo y la barbarie desplegada por su gobierno, mientras que Donald Trump amenaza con reprimir las movilizaciones invocando el Acta Insurreccional y desplegando el poder militar donde sea preciso para salvaguardar la paz nacional. Todo ciudadano es susceptible de convertirse en un peligroso “terrorista doméstico” o “Antifa”.

Por si la violencia estructural contra el proletariado no fuera suficiente, el Departamento de Seguridad Nacional ha desarrollado en paralelo un enorme aparato de control y vigilancia para acabar con la legítima resistencia de los oprimidos. Por medio de contratos con empresas tecnológicas, el ICE puede llevar a cabo reconocimientos faciales, rastreo de ubicaciones y hackeos de teléfonos móviles. Una estrategia de control social que ha generado bases de datos masivas con el único fin de detectar y socavar al movimiento obrero que se levanta contra los asesinatos indiscriminados y la violencia extrema de este sistema. Un ejemplo de esta cruenta realidad es el programa ELITE, desarrollado por la empresa Palantir, que crea un mapa interactivo para localizar posibles víctimas y que adquirió un contrato por valor de 30.000 millones de dólares con el Departamento de Seguridad Nacional en el que la IA es una pieza fundamental para analizar bases de datos masivas y localizar a personas para su posterior deportación.

Redadas puerta a puerta, detenciones arbitrarias, asesinatos indiscriminados, deportaciones masivas, propaganda fascista y uso de tecnología para reprimir al movimiento obrero. El terror ha sido desplegado por la clase dominante. Es el momento de responder con violencia revolucionaria.

Las condiciones para la superación de este sistema están dadas y solo queda que el movimiento obrero ofrezca una respuesta a la altura de este momento histórico. El proletariado estadounidense debe organizarse de manera revolucionaria, construyendo el Partido Leninista que, guiado por la ciencia del marxismo-leninismo, imponga el socialismo como antesala de la nueva sociedad comunista.

 

¡POR LA ABOLICIÓN DEL ICE!

¡LA CLASE OBRERA ES INTERNACIONAL!

Madrid, 9 de febrero de 2026

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




El ICE y el imperialismo

La contradicción antagónica a nivel mundial se da entre el imperialismo y el socialismo. Con el imperialismo no se puede negociar. Es la fusión del capital financiero e industrial llevado hasta el extremo de que, una vez conquistado el territorio donde se desarrolla su comercio, se lanza a la guerra de rapiña en busca de nuevos mercados y materias primas para un nuevo reparto del mundo. Este nuevo reparto lleva a choques y tensiones entre los distintos bloques imperialistas en las que el proletariado siempre pone los muertos para su beneficio privado. Al imperialismo le sobran millones de vidas de obreros que deben ser cremadas para conseguir materias primas y mantener incólume su sistema de explotación.

El capitalismo, en su fase imperialista, chorrea sangre, muerte y miseria, que es lo único que puede ofrecer a la clase obrera. En el imperialismo, los mismos flujos migratorios que provocan sus guerras de rapiña, son luego fuertemente reprimidos y se venden como una amenaza a la identidad nacional en un sistema que se desarrolla más allá de las fronteras. Se da la paradoja de que las mercancías pueden circular libremente allende fronteras pero no así los seres humanos. Un ejemplo de ello lo vemos en el ICE norteamericano, cuyo objetivo es disciplinar y controlar a la mano de obra migrante con el fin de atemorizarlos para explotarlos mejor. El ICE está vinculado a centros de detención privados y contratos lucrativos, regados de dinero público, que convierten la detención y la deportación en un negocio. Además, es un intento desesperado de introducir el racismo y nacionalismo a ultranza, el fascismo que es la unión de ambas cosas, para medrar contra la clase obrera para beneficio del capital, un intento de introducir la división entre la clase obrera que carece de conciencia de clase. Y es que cuando el capitalismo llega a su fase imperialista, no tiene otra salida que el fascismo. El fascismo es su lenguaje pero también la muestra de su debilidad al entrar en bancarrota, los estertores de la bestia herida de muerte.

El ICE no es más que un nuevo síntoma de la desarmonización de las fuerzas productivas en la estrechez de las relaciones de producción capitalistas y de la apropiación privada del trabajo social, un intento de cremar millones de vidas proletarias que no puede introducir en su sistema productivo. Al imperialismo hay que combatirlo sin cuartel y la única alternativa para la clase obrera, foránea o nacional, es su plena unidad en la construcción del socialismo. Mientras no se dé, el capital seguirá perpetrando, mediante sus distintos sicarios armados, todas sus fechorías y la contradicción imperialismo vs. socialismo caerá en manos del imperialismo con todas sus consecuencias para la clase obrera.

El imperialismo, decía Lenin, es la antesala de la revolución proletaria ya que lleva la contradicción del imperialismo con el socialismo hasta el extremo. En este escenario, la clase obrera en EEUU se empieza a organizar contra esta violencia sistemática contra sus hermanos de clase. No sería extraño que, mediante formas más elevadas de organización, implosionara una revolución en su seno ahora que la burguesía norteamericana, encarnada en sus monopolios, muestra todos los síntomas de debilidad. Para ello necesitarán un partido revolucionario de vanguardia, el partido comunista.

El PCOE, desde el internacionalismo proletario, hace un llamamiento a la organización del proletariado estadounidense en consecución de su plena libertad y del fin de la explotación y la guerra contra sus hermanos de clase. Desde el PCOE exigimos el fin de la policía migratoria y la conquista de los derechos plenos de la clase obrera en Estados Unidos y el resto del mundo, que no llegará de otra forma que a través de la revolución proletaria.

 

¡Por el fin de la violencia imperialista!

¡Proletarios del mundo, uníos!

¡Socialismo o barbarie!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Sobre Venezuela, el antiimperialismo como nueva formulación del oportunismo y el socialismo

Sin duda, para que haya verdaderamente una revolución socialista, es necesario romper completamente la maquinaria del estado burgués, abolirlo junto con las relaciones de producción capitalistas socializando los medios de producción a través del nuevo estado proletario, socialista, instrumento de poder del proletariado por el que se adueña de los medios de producción y reprimir a la burguesía al objeto de acabar con ella como clase social. No hacerlo, intentar modificar el estado burgués a base de decretos y reformas, permitiendo la base económica capitalista y manteniendo plenos derechos la burguesía, no solo es contrario a lo que es una revolución socialista, sino a los principios cardinales del marxismo-leninismo, permitiendo que la burguesía mantenga el poder y facilitando la intervención de la reacción, del imperialismo. Esto es lo que acontece, por ejemplo, en Venezuela que trata de emanciparse nacionalmente pero que no ha roto nunca con el capitalismo, la Revolución Bolivariana es un proceso de liberación nacional, de lucha por su soberanía nacional sin romper con el sistema capitalista, con la propiedad privada sobre los medios de producción.

En la Revolución Bolivariana, una gran parte de la burguesía fue integrada en el bloque del poder y se reprodujeron las desigualdades y prácticas clientelares propias de la democracia burguesa. En lo económico, se fio todo a la renta petrolera, lo que no permitió diversificar la economía y generar un modelo rentista y dependiente, en un escenario de alta volatilidad, en lugar de potenciar el poder obrero sobre la producción para crear una base productiva socialista. La dislocación y el revisionismo de la ciencia obrera, el marxismo-leninismo, ha sido total como vemos en este ejemplo (https://youtu.be/2bIl4Uii5GI?si=ZhW3G_MZK5dblOWf). El proyecto, que se presentó como una tribuna antiimperialista, por no haber borrado a la burguesía del control del poder habiendo creado un estado proletario y socialista, ni al acabar con la propiedad privada sobre los medios de producción, deja bien patente que una parte de lo que se denomina antiimperialismo, equiparando tramposamente imperialismo únicamente con EEUU, no es propiamente antiimperialista ni, mucho menos anticapitalista, sino que lo que pretenden es cambiar el orden actual imperialista sin acabar con el capitalismo ni su formación socioeconómica; o lo que es lo mismo, un ejercicio de idealismo burgués pretendiendo frenar y hacer retroceder la rueda de la historia, creyendo que el imperialismo se puede revertir por un capitalismo premonopolista donde la burguesía nacional juegue su papel y se respete la soberanía nacional por los monopolios imperialistas cuando el imperialismo es la consecuencia del desarrollo del capitalismo premonopolista, de la concentración del capital y la conformación de los monopolios. De hecho la agresión contra Venezuela es la expresión clara de la necesidad del imperialismo norteamericano para poder rehacerse de su bancarrota, y tratar de competir con otras potencias imperialistas emergentes, de apropiarse de los recursos de las naciones latinoamericanas, adueñándose del continente americano, desde el Polo Norte al Polo Sur, de la negación del ideario del pensamiento chavista, demostrándose que la lucha por la emancipación nacional es incompleta si esta lucha no es por el socialismo, y el socialismo y su desarrollo es el que progresivamente irá resolviendo las diferencias sociales y nacionales, construyendo un mundo sin explotación donde la igualdad plena será la ley para la humanidad. Venezuela en el trance histórico que vive hoy, para hacer respetar su soberanía y para fortalecerse frente al imperialismo, sin duda deberá fortalecer a la clase revolucionaria, al proletariado en alianza con el campesinado, desarrollando auténtico poder popular donde la clase mayoritaria y revolucionaria, que es lo que verdaderamente constituye el pueblo, sea quien responda a la amenaza criminal imperialista. Y para que haya un auténtico poder popular, del proletariado y del campesinado pobre, la base económica tiene que estar a disposición de la clase revolucionaria, esto es, debe ser socialista.

Con el imperialismo no se puede transar, hay que combatirlo sin cuartel, y ese combate es construir la única alternativa real que hay al imperialismo, el socialismo. La única manera de armonizar el desarrollo de las fuerzas productivas con la estrechez de las relaciones de producción capitalistas, con la propiedad privada sobre los medios de producción, pasa o por el socialismo – liquidando las relaciones de producción capitalistas y socializando los medios de producción – o por  el imperialismo – destruyendo fuerza de trabajo asesinando a millones de seres humanos, pueblos enteros mediante la guerra y la explotación capitalista -, pasa por la construcción de la igualdad plena – socialismo como fase de comunismo inmaduro y la fase posterior comunista – o la concentración de la riqueza en un puñado de manos que es el camino del imperialismo. Por tanto, la consigna ¡Socialismo o barbarie!, es la consigna vigente y que realmente rige en el mundo actual.

En el mundo actual, que va flechado hacia una nueva conflagración mundial como consecuencia de un choque de las potencias imperialistas por un nuevo reparto mundial, el oportunismo dentro del movimiento comunista hace bandera del interclasismo, de la alianza con la burguesía, con aquellos que abjuran del socialismo y que incluso son enemigos de éste, y que bajo ningún concepto pretenden que el mundo avance por la senda de la construcción del socialismo, empleando para ello la consigna del antiimperialismo, ubicando como imperialistas a EEUU y a sus socios, blanqueando a las potencias imperialistas “emergentes” y encontrando en este antiimperialismo un subterfugio para aliarse con la burguesía, renunciando al socialismo, negando de facto como clase revolucionaria al proletariado y negando como instrumento para la lucha de clases al partido marxista-leninista, al movimiento comunista, a la unidad de los comunistas. ¿Cuál es la clase social revolucionaria en el movimiento antiimperialista que pregonan esta panda de oportunistas y qué base económica pretenden construir esos que defienden el antiimperialismo como formulación oportunista de alianza con la burguesía? ¿Acaso China, Rusia o la burguesía venezolana, por poner un ejemplo, pretenden construir el socialismo y reconocen al proletariado como sujeto revolucionario constructor del nuevo mundo socialista y comunista? ¿Acaso pretenden acabar con la formación socioeconómica imperialista? ¡Es evidente que no!

Hoy el mundo tiene dos caminos, o el camino de la barbarie que es el camino del imperialismo, o el camino del socialismo que es la construcción de un mundo de iguales donde los recursos económicos y naturales están al servicio del proletariado y del campesinado pobre y donde la burguesía no tiene otro camino que su extinción. Y todo aquél que diga que hay otra vía, o que utilice subterfugios para aliarse con la burguesía no está por el socialismo sino por darle vida al imperialismo, por muy antiimperialista que se denomine.

 

¡Por la construcción de un Movimiento Comunista Internacional depurado de todo tipo de oportunismo!

¡Por la dictadura del proletariado!

¡Socialismo o Barbarie!

 

Barcelona, 7 de enero de 2026

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Venezuela bajo ataque imperialista

Desde hace meses, los Estados Unidos, la nación más criminal y terrorista de la historia de la humanidad, comandados por el fascista Donald Trump, han redoblado sus amenazas contra la República Bolivariana de Venezuela y, en la madrugada del sábado 3 de enero, Caracas fue víctima de bombardeos aéreos estadounidenses y el presidente, Nicolás Maduro, fue secuestrado. En los momentos que corren, la soberanía del país se encuentra seriamente amenazada por la bestia imperialista.

El objetivo de los fascistas estadounidenses es el de poner sobre Venezuela una presión extraordinaria por medio de sanciones financieras y falsas noticias contra el gobierno venezolano, al que acusan falsamente de narco-terrorismo, fraude electoral y violación de los Derechos Humanos. Todo esto para desplegar sus organizaciones militares en la zona del Caribe y otorgar legitimidad a sus ataques sobre suelo venezolano para apoderarse de los valiosos recursos del país, que quedarán bajo las garras de sus monopolios, en especial sus empresas petroleras. En vista de los hechos ocurridos, queda claro que organismos como la ONU son completamente inoperantes, que el Derecho Internacional es papel mojado, que no existe castigo alguno contra los crímenes de guerra y que el poderío armamentístico prevalece sobre cualquier apariencia democrática que intente adoptar la burguesía. Además, los hechos ocurridos no se circunscriben únicamente a Venezuela, sino que son una advertencia directa contra la soberanía de países como Cuba, México, Colombia o Brasil.

El imperialismo estadounidense sigue considerando que estos países pertenecen a su patio trasero y no tolera el desarrollo de procesos que desafíen los intereses de sus monopolios. De esta forma, cuando los chantajes diplomáticos se muestran ineficaces, llega el momento de desplegar campañas mediáticas difamatorias a nivel internacional al objeto de justificar el terrorismo de estado, los crímenes de guerra, golpes de Estado y sangrientas guerras en los países que están en su punto de mira.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) condenamos las acciones terroristas que los Estados Unidos llevan cometiendo durante décadas y que atentan contra la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela. El boicot económico que ha causado miles de muertes, la propaganda difamatoria, el bombardeo de Caracas, los más de 80 fallecidos, así como el secuestro del presidente Nicolás Maduro y Cilia Flores suponen un acto de guerra que debe ser rechazado por el movimiento obrero a nivel internacional, a la par que debe servir para revelar la naturaleza criminal de las potencias capitalistas y la inacción de los organismos internacionales frente a la barbarie y el fascismo.

Estos actos de terrorismo internacional no pueden quedar impunes. Las embajadas estadounidenses deben ser cerradas y sus dirigentes expulsados de todo país que se considere contrario a la barbarie imperialista. El proletariado internacional debe luchar por la salida de la OTAN, por el cierre de las bases estadounidenses en sus respectivos países, por liquidar activamente el dólar y, sobre todo, por cuestionar el imperialismo y construir el socialismo. Quien se ponga de perfil será igual de cómplice que los fascistas que apoyan el terrorismo de los Estados Unidos; al igual que todo aquel que cuestionó la victoria electoral de Maduro en 2024, victoria del chavismo que el propio Trump reconoció el pasado día 3 de enero por pasiva al expresarse sobre la fascista Machado, lo que hizo fue armar y fortalecer a la reacción, como ha demostrado Trump; por consiguiente, toda la pléyade de oportunistas y reaccionarios que cuestionaron el resultado electoral en Venezuela en 2024 no sólo son responsables, también, de esto sino que allanan el camino a la reacción mundial para que repita esta fórmula de agresión sobre otras naciones, soberanía nacional que bajo el imperialismo está condenada a perecer. Y es que en la fase de imperialismo no puede haber soberanía sin socialismo, estando en el momento actual ambas luchas entrelazadas.

Además de la impunidad de los Estados Unidos, acontecimientos como este o el derrocamiento del gobierno en Siria reafirman la falsedad del multipolarismo. De un tiempo a esta parte, un sector oportunista del movimiento comunista ha tratado de presentar la multipolaridad como una alternativa para los trabajadores del mundo frente a la hegemonía impuesta por los Estados Unidos y la OTAN. No obstante, la historia nos demuestra que la multipolaridad no significa antiimperialismo en ninguna de sus facetas y que, de hecho, su plasmación en la práctica ha consistido en tomar partido por una facción del capital financiero en la actual disputa interimperialista. No podemos analizar el ataque a Venezuela de forma aislada, antidialéctica, sino que debe entenderse en el marco actual de las contradicciones interimperialistas, del conflicto entre los intereses de los monopolios estadounidenses y los proyectos de las burguesías nacionales que pretenden desarrollar un mayor control sobre sus recursos estratégicos, materias primas y su soberanía política, buscando alianzas comerciales y políticas con otras potencias imperialistas como China y Rusia que amenazan la supremacía estadounidense.

Nos encontramos ante una amenaza gigantesca, pues Donald Trump ha expresado sin pudor que pretende controlar el país directamente, instalar un gobierno títere y convertir la economía venezolana en un apéndice de sus monopolios. No obstante, el pueblo venezolano ha demostrado durante décadas ser un pueblo valiente y revolucionario que no se dejará amedrentar. Al contrario, ahora debe darse un paso adelante en la resistencia nacional y de clase frente a quienes quieren convertir el país en una colonia, aumentar la organización y el entrenamiento de la población civil para hacer frente a la barbarie imperialista y al fascismo. La bestia imperialista debe ser expulsada de Venezuela y, en el caso de que los dirigentes del PSUV busquen claudicar, el pueblo debe superar al PSUV y construir activamente el socialismo como única alternativa frente a la situación actual.

 

¡HONOR Y GLORIA A QUIENES CAYERON COMBATIENDO EL FASCISMO!

¡LIBERTAD INMEDIATA PARA NICOLÁS MADURO Y CILIA FLORES!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Madrid, 5 de enero de 2026

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




El oportunismo impide que el movimiento obrero en España esté a la altura del plano internacional

Sin duda, cada día que pasa el imperialismo avanza y concentra la riqueza en menos manos. Como consecuencia, tiene lugar una oposición por parte de la mayoría que produce todo a cambio de migajas. Sea cual sea el camino a tomar para expresar el hartazgo, el fenómeno anterior es inevitable.

Ante este panorama, el Secretariado de la Federación Sindical Mundial (FSM) expresa su solidaridad con todo el movimiento obrero que se da en distintas partes del globo y que tienen un denominador común: la putrefacción del capital y cargar a la clase obrera con sus crisis. Se pone sobre la mesa la economía de guerra que se está implantando progresivamente en todos los países, la pérdida de la calidad de vida que deriva de ello y las atrocidades imperialistas que tienen como objetivo asfixiar todo aquello que consideren un obstáculo. Las huelgas generales en distintos países están siendo una digna y necesaria respuesta ante la agudización de las contradicciones imperialistas; ante el auge del fascismo y las políticas más reaccionarias, asesinas y empobrecedoras de la clase dominante.

Sin embargo, en España los sindicatos amarillos demuestran continuamente que su papel no es otro que servir al patrón. Por más que se disfracen de aliados de los trabajadores, de guardianes que velan por sus intereses, la clase obrera se encuentra en unas condiciones cada vez más deplorables. El papel de estos sindicatos es, sobre todo, vender la ponzoñosa idea de que el dominio del burgués es legítimo y que debe haber un diálogo con dicha clase parásita para llegar a mal llamados “acuerdos” que no hacen más que beneficiar al empresario.

Mientras en numerosos países los sindicatos de clase promueven pulsos a gran escala contra la patronal, huelgas generales y fuerte oposición a políticas que precarizan la vida del proletariado, en España no ha habido una huelga general en más de una década, y tampoco se espera que vaya a darse a corto plazo. No solo eso, sino que las huelgas generales anteriores han sido usadas, en última instancia, como publicidad para los sindicatos traidores que apuñalan continuamente a los trabajadores. ¿No se ha seguido perdiendo poder adquisitivo? ¿No se ha facilitado y abaratado el despido?

Los motivos para la huelga general se multiplican cada día. La carestía de vida, el desempleo y el trabajo precario son notables; las políticas antiobreras y los recortes sociales son innegables; el gasto militar para priorizar las guerras de rapiña en detrimento de la calidad de vida de la aplastante mayoría que todo produce, es desolador. Mientras en otros países los trabajadores rechazan a sus reaccionarios gobiernos, guiados por los sindicatos de clase y desafiando los intereses de la burguesía, en España socialdemocracia y sindicatos mayoritarios ponen todo su empeño en amansar al proletariado, alabar abiertamente al Gobierno de los monopolios y oponerse a la legítima defensa de los trabajadores frente a las calamidades de la patronal y sus representantes políticos.

La FSM pone sobre la mesa un asunto de vital importancia en la actualidad. Es una oportunidad de comparar posiciones claramente opuestas. Los sindicatos de clase, con sus errores y dificultades derivadas de unos recursos limitados, trabajan por organizar batallas contra las tropelías del capital en putrefacción; movilizan a los obreros para detener la barbarie imperialista en sus vidas, con la vista puesta claramente en aspectos de vital importancia que peligran porque una minoría parásita aspira a un mayor lucro con el trabajo ajeno. Los sindicatos amarillos facilitan los movimientos de la burguesía, que no son más que ajustes para justificar e imponer la transferencia mayor de riqueza hacia sus criminales manos, y menor hacia las manos que todo lo producen. Mientras la vida sea regida por el mercado no puede haber más que barbarie y miseria. El capitalismo no puede ofrecer otra cosa, pues se basa en la explotación y la competencia entre parásitos que se lucran con el trabajo ajeno.

El agotamiento al ver cómo todo empeora y el hecho de que no se perciba ninguna vía hacia la solución, pueden derivar en abandono de la lucha, pero también en que aquellos más atrasados ideológicamente pueden acabar en manos de la reacción; del fascismo. Por eso el sindicato debe ser una herramienta de combate en la lucha contra el capital, no una meta de los asalariados para aflojar en cierto grado sus cadenas o conseguir puestos privilegiados que les diferencien de sus hermanos de clase, como pretenden los sindicatos mayoritarios; instrumentos de la clase capitalista. Debe ser un vector hacia la lucha revolucionaria contra los explotadores.

Es momento de analizar, y dar forma a táctica y estrategia ajustadas al momento histórico. Debemos avanzar hacia batallas contra la patronal y sus representantes políticos, guiados por el ejemplo de los sindicatos de la FSM en el plano internacional. Se dan las condiciones para conformar el germen de la lucha de clases sin tregua y plenamente consciente. Es el momento de asestar golpes certeros al imperialismo, y esto comienza por librarnos del oportunismo y todo caballo de Troya de los capitalistas. Es absolutamente necesario el internacionalismo proletario, y para ello los obreros deben tener una auténtica posición de fuerza en cada Estado. Todo el proletariado conforma una sola clase en todo el mundo. El imperialismo actúa sin fronteras ni restricciones, aun con las contradicciones interburguesas e interimperialistas. No se trata sólo de derrocar a la burguesía en cada Estado e implantar el socialismo en los diferentes países, sino de unificar y coordinar la lucha contra el capital para dar paso al advenimiento del socialismo en el plano internacional. Una vanguardia comunista internacional es imprescindible no solo para el movimiento obrero, sino para la emancipación humana.

El Partido Comunista Obrero Español reconoce la importancia de todo ello, y defiende la necesidad de una nueva Internacional Comunista que pueda dirigir el movimiento comunista internacional, y convertir las luchas obreras en combate organizado contra los explotadores del mundo y todas sus atrocidades. Todo paso de la clase obrera en su guerra contra la minoría parásita que la oprime requiere de guía, y esa guía debe conducirla hacia la meta final; la toma del poder político del proletariado, que dé lugar a su sistema, el socialismo, poniendo en el centro al ser humano, sus necesidades y desarrollo.

 

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




¿Quién es Marco Rubio?

Marco Rubio es un matón que tuvo vínculos con el narcotráfico y posiblemente aún los tenga. Pero centrémonos en sus inicios en la política donde fue financiado por su cuñado, Orlando Sicilia, un narcotraficante confeso y del cual se benefició un buen tiempo. A Orlando Sicilia se le condenó a 25 años por mover toneladas de droga en Miami pero sólo cumplió 12. Rubio también trabajó para esta gente y no sabemos si los trabajos pudieran incluir el tráfico de drogas o su facilitación. Este señor es el que quiere combatir el narcotráfico en Venezuela.

Es por ese motivo que se inventa el Cartel de los Soles y justifica por ese medio la invasión sobre Venezuela pensando que eso va a desestabilizar completamente a Cuba y provocará la caída de la Revolución Cubana. Es el acto que pone punto final al derecho internacional y a las normas que lo rigen.

Lenin dijo que el imperialismo era la fase superior del capitalismo y detrás de eso sólo hay barbarie. Nos encontramos frente a un nuevo episodio después de Irak, Libia, Siria, Yugoslavia, Bahía Cochinos y en todos los países de América Latina mediante la Doctrina Monroe. El imperialismo de EEUU siempre ha considerado a esos países como parte de su territorio gobernado por otros que cuando se apartan son severamente reprimidos y amenazados. El imperialismo es el poder de la fuerza que se aplica según corresponda al caso.

Hace dos años Venezuela crece a un ritmo acelerado. Aunque no ha puesto punto final a la crisis, aquellas medidas y sanciones ya no están funcionando igual y eso no lo puede perdonar el imperialismo norteamericano. El imperialismo tiene que generar artimañas para apoderarse de las reservas de petróleo, gas, minerales y oro por cualquier vía y eso hace cambiar la estrategia de la vía sanciones a la vía militar.

En todo este escenario, Marco Rubio juega un papel fundamental. Es el muñeco del ventrílocuo de los monopolios puesto por el asesino de Trump. Pese a que Marco Rubio y Donald Trump se enfrentaron en 2016, sus caminos se han unido misteriosamente. Marco Rubio es la expresión más nítida del capital financiero estadounidense y su retórica anticomunista sirve para apuntalar las podridas estructuras imperialistas que la sostienen. Su discurso de la libertad es utilizado para legitimar sanciones, intervenciones militares y políticas exteriores que castigan sobre todo a los pueblos de la América Latina. Su defensa del libre mercado se desentiende de las desigualdades estructurales que éste produce y entiende la función del estado como legítimo si se pone al servicio de los inversores y un elemento de opresión cuando se pone al servicio de las mayorías frente a la explotación. Es la figura viviente de vocero de las élites económicas y de la legalización de los métodos de atropello imperialistas.

El imperialismo es la forma que toma el capitalismo cuando ya no puede sostenerse sin devorar recursos, vidas y territorios, una máquina de saqueo. Sabemos también que el imperialismo es la antesala de la revolución proletaria y que mientras haya explotación habrá lucha y mientras haya lucha habrá futuro. Desde el PCOE expresamos nuestro mayor repudio a Marco Rubio y los demás servidores del imperialismo y los monopolios y hacemos un llamamiento a organizarse, a construir alternativas concretas contra el capital y sus voceros para construir el Socialismo.

 

¡Contra los títeres del imperialismo!

¡Por la unidad de la clase obrera internacional contra el imperialismo!

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Portugal estalla en una huelga general contra las medidas antiobreras del Gobierno

El sindicato Confederación General de los Trabajadores Portugueses ha convocado una huelga general para el jueves 11 de diciembre, acontecimiento que no se daba desde hacía 12 años en dicho país. El plan de la burguesía que se manifiesta a través del Gobierno, consiste en medidas tan antiobreras como abaratar el despido, flexibilizar la jornada laboral pudiendo añadir gran número de horas anuales, que los padres que tengan hijos con diversidad funcional ajusten sus horarios a disposición de la empresa, y así un largo etcétera.

En definitiva, arrecia la explotación al obrero, se quiere imponer un retroceso en los derechos conseguidos por el proletariado y se deja más al descubierto, si cabe, los ardides de los capitalistas a través del Estado que dominan, demostrando cada vez más que responde a la necesidad de blindaje de la economía de mercado, reprimiendo progresivamente a la clase obrera.

Los obreros en Portugal perciben, irremediablemente, que sus intereses peligran, que las condiciones de vida les ahogan y que éstas no son fruto del azar o de fenómenos incontrolables, sino que provienen de una minoría que decide su destino, sus padecimientos y sus carencias, viéndose favorecida, en cambio, una clase social que tiene el poder.

La huelga general refleja el estado de ebullición y de hartazgo en que se encuentra la clase obrera, deseosa de poner fin a la opresión que se materializa en sus precarias condiciones de vida, en las nuevas amenazas del Gobierno y que se encarna en la burguesía. Pero no basta con percibir que se dificulta el acceso a recursos y que el tiempo de vida pertenece en gran medida al explotador; no basta con la ira y con intentar frenar nuevos atropellos de la patronal. Es imprescindible aunar todas las luchas obreras en una sola fuerza proletaria que haga temblar desde los cimientos a la burguesía y su sistema, y convierta el espontaneísmo y las acciones ocasionales en combate organizado por los intereses de clase, creando las condiciones para la lucha por el socialismo.

La crisis mundial del imperialismo resquebraja el capital a pasos agigantados, y solo le quedan las medidas más reaccionarias y antiobreras, el traspaso de más recursos públicos a manos privadas, el aumento de la explotación, de las guerras de rapiña y, en consecuencia, el fascismo para asegurar el engaño y la represión. Se tensa cada vez más la cuerda para un sistema capitalista más que caduco, que no se sostiene más que por la violencia y la mentira.

El Partido Comunista Obrero Español apoya la huelga general de Portugal, la cual desafía los intereses capitalistas y es otro hecho que pone de relieve la urgencia de la unidad de la clase en el mundo, y la necesidad de una nueva Internacional Comunista que pueda canalizar las ansias del proletariado por acabar con sus opresores. Una vanguardia del proletariado mundial debe construir el camino hacia el derrocamiento del imperialismo, siendo superado inevitablemente por el socialismo.

 

¡Por un sindicalismo de clase y combativo!

¡Por el fin de la explotación capitalista!

Comisión de Movimiento Obrero y de Masas del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español




La falsa guerra contra la droga para invadir Venezuela

Desde hace meses, el fascista Donald Trump ha redoblado sus amenazas contra la República Bolivariana de Venezuela y, en los momentos que corren, la soberanía del país se encuentra seriamente amenazada por la bestia imperialista.

Fue a partir del mes de julio cuando la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE. UU. sancionó a lo que ellos denominan como “Cártel de los Soles”, un falso grupo criminal supuestamente encabezado por el presidente Nicolás Maduro en un burdo intento de legitimar sus nuevas intentonas golpistas para adueñarse de los valiosos recursos del país. Según la OFAC, el Cártel de Soles lidera un entramado gubernamental que involucra al gobierno, el ejército, inteligencia y el poder judicial, en el que se conjugan el tráfico de drogas (como fentanilo, metanfetamina, cocaína, etc.), la trata de personas, la extorsión y el lavado de dinero, entre otras actividades criminales.

La falsa lucha contra el narcotráfico es el nuevo pretexto desplegado por la propaganda yankee para negar los derechos más fundamentales de aquellos países que no se postran a sus designios, llevando a cabo un despliegue militar sin precedentes en la zona del Caribe para tratar de amedrentar a los pueblos del mundo y poner los recursos de Venezuela al completo servicio de los monopolios estadounidenses.

El objetivo fundamental de los fascistas estadounidenses es el de poner sobre Venezuela una presión extraordinaria por medio de sanciones financieras y falsas noticias contra el gobierno venezolano, al que acusan de “narco-terrorismo”. Todo ello para desplegar sus organizaciones militares en la zona del Caribe como paso previo a una invasión completa sobre suelo venezolano. Curiosamente, si uno se zafa de la retórica y la propaganda estadounidense, la realidad es bien distinta. Según la Oficina de Naciones Unidas contra la droga y el delito, en su Informe Global sobre la cocaína, se muestra que el mercado global de cocaína y los niveles de consumo van al alza, y que los EE. UU. son uno de los principales mercados de consumo mundial y un lugar idóneo para el negocio de drogas.

Es evidente que la bestia imperialista busca instrumentalizar la lucha contra la criminalidad y contra el narcotráfico, problemas que tienen su epicentro en Washington y no en Caracas, para justificar sus agresiones y presiones con el objetivo de adueñarse de recursos estratégicos como el petróleo y provocar la caída de todos los gobiernos que no se postren a los designios de sus monopolios.

Del mismo modo, el gobierno fascista de Donald Trump ha empleado las etiquetas de “narco-estado” o “narco-terrorismo” para cuestionar la legitimidad del gobierno de Gustavo Petro. Tanto en Venezuela como en Colombia, la supuesta guerra contra la droga no es otra cosa que una forma de coerción geopolítica, no una lucha real contra las causas estructurales del narcotráfico, pues ello implicaría dar un golpe de muerte al modo de producción capitalista.

La nueva intentona golpista de Donald Trump y sus lacayos, que amenaza la soberanía de los pueblos del mundo, debe entenderse en el marco actual de las contradicciones interimperialistas, del conflicto entre los intereses de los monopolios estadounidenses y los proyectos de las burguesías nacionales que pretenden desarrollar un mayor control sobre sus recursos estratégicos, materias primas y su soberanía política. El imperialismo sigue considerando que estos países pertenecen a su patio trasero y no tolera el desarrollo de procesos que desafíen los intereses de sus monopolios. Así, cuando los chantajes diplomáticos se muestran ineficaces, llega el momento de desplegar campañas mediáticas a nivel internacional para justificar intervenciones militares directas, provocando un golpe de Estado o sangrientas guerras en los países que están en su punto de mira.

El narcotráfico, por su parte, es una pieza fundamental de la corrupta administración yankee y, al mismo tiempo, es un fenómeno que crece a causa de la acumulación capitalista. La pobreza estructural, la desposesión de la clase trabajadora, los flujos migratorios forzosos, la pobreza en las áreas rurales y la ineficacia estatal facilitan un aumento en la fabricación, tráfico y demanda de droga, que a su vez es permitida por las estructuras estatales corruptas ya que posibilitan el blanqueo de dinero. Señalar a un único gobierno del mundo es ignorar un problema internacional y cuya raíz son las propias fallas del sistema capitalista.

Las acciones criminales de los EE. UU., que se sigue considerando como juez y verdugo del mundo, deben considerarse un acto de guerra contra la República Bolivariana de Venezuela. Las ansias de expansión territorial, la asfixia económica, la dominación política, el control de materias primas y recursos energéticos, y el despliegue de la guerra en el mundo son la seña de identidad de la oligarquía estadounidense.

El Partido Comunista Obrero Español rechaza este nuevo golpe de Estado contra Venezuela, que retrata la esencia fascista y criminal de los imperialistas. El imperialismo estadounidense se encuentra en una situación de declive y decadencia, como lo acredita su derrota en Ucrania, el retroceso de los beneficios de sus monopolios, el incremento de su deuda pública y la pérdida de importancia de su divisa frente a las nuevas alianzas económicas de los BRICS+. Este declive de los EE. UU., cuyo papel como mayor potencia imperialista es cada día más cuestionado, empuja a sus monopolios a desarrollar la guerra a lo largo y ancho del mundo y a abrazar el fascismo como única salida para luchar por la hegemonía. La guerra, la injerencia política, el expolio, la coerción, el fascismo y el crimen a escala internacional son las herramientas que emplean los imperialistas estadounidenses y sus socios de la UE para sostener su dictadura y tratar de acabar con la soberanía de Venezuela.

Madrid, 5 de diciembre de 2025

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




UNICEF apuntala el relato de la reacción mundial sobre Argentina

Los medios burgueses sacan a la luz datos continuamente, y son útiles para estudiar el estado en que se encuentra el capital, pero debemos asumir que los datos son estimaciones y hacen una lectura que va a obviar que vivimos en una sociedad de clases. Puesto que la clase dominante, que es la capitalista, tiene en sus manos los medios de comunicación, presentará los datos con sesgos, con contradicciones y, la mayoría de las veces, manipulándolos a su favor. Cuando expone la cruda realidad de un tema en concreto, desvía la lectura hacia aspectos reformistas, errores fiscales o personalismos. Como bien sabemos, las dolencias de la sociedad son estructurales e inseparables del modo de producción. Pueden sacar una noticia que diga que la economía de España, en abstracto, va en aumento, pero la realidad objetiva y contrastada es que los parásitos son más ricos, y los que producen la riqueza son cada vez más pobres.

En el caso que nos ocupa, UNICEF ha expuesto una serie de datos sobre Argentina que parecen favorecer al fascista Milei a pesar de otros datos que chocan con lo que expone la ONG. Según dicha organización, los ingresos aumentan, la pobreza cae y hay mayor acceso a recursos. Es evidente que, al igual que no podemos aceptar sin más esas declaraciones, tampoco podemos afirmar que faltan a la verdad sin contrastar lo que se sabe de Argentina.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) durante el primer trimestre del presente año aumentó el desempleo en comparación con el trimestre del año anterior, situándose en el 7,9%. Entre enero y marzo de 2025, aumentó en 199.000 el número de personas que buscaban empleo. La Universidad Católica Argentina (UCA) puso en duda recientemente la supuesta mejoría en los datos. Según afirma la UCA, no se está reflejando bien el nivel de pobreza por usar métodos desfasados. De hecho, coincide con las estimaciones de las consultoras. Según esto último:

A fines de agosto, la consultora Equilibra estimó que la pobreza real supera el 43%. Según su informe, al actualizar la Canasta Básica Total y corregir la subdeclaración de ingresos, la tasa para el período octubre 2024-marzo 2025 se ubicaría hasta 8,6 puntos porcentuales por encima de la cifra oficial.”

 

¿Cuál de las dos lecturas se ajusta más a la realidad? ¿Hay que resignarse y dejar el asunto en manos de la fe en unos u otros? Se ha denunciado la manipulación de las cifras con métodos que no se habían anunciado por el Indec, y que esto hace que quede sobrerrepresentado lo que interesa al actual Gobierno, dificultando, al cambiar la metodología, la comparación real con años anteriores que obtenían datos de manera diferente. Incluso las encuestas han sido modificadas. El cálculo sólo incluye a los 31 centros urbanos más poblados del país, dejando fuera a más de 17 millones de personas. No se miden los ingresos reales y se tiene en cuenta si pueden acceder a la cesta básica de alimentos y servicios o no, que varía constantemente por la inflación. La medición no tiene actualizados los precios de servicios como el transporte o el precio del alquiler, representando esto último el 64% del salario mínimo.

Según sondeos de la plataforma de empleo Bumeran, “casi nueve de cada diez trabajadores argentinos consideran insuficiente su salario para cubrir sus necesidades básicas; un 26 % indica que su sueldo le alcanza para dos semanas y el 58 % afirma que su poder adquisitivo empeoró en los últimos meses.” La mayor parte de jubilados en junio cobró 374.723 pesos (276,54 dólares), mientras que la cesta básica de alimentos y servicios para un adulto fue ese mes de 365.177 pesos (269,50 dólares), lo que significa que los datos oficiales del Gobierno de Milei afirman que quienes cobran la pensión mínima ya no son pobres por una diferencia de 9.546 pesos, es decir, de 7 dólares.

Es más, en medio de todas estas críticas a la farsa de los números del Gobierno, ha renunciado el encargado de medir la pobreza y diseñador de la metodología que ha manipulado la situación de la sociedad en Argentina. Tras laxas explicaciones, alegando que no tiene que ver con las contradicciones señaladas, el director de Estadísticas de Condiciones de Vida del Indec deja su puesto para ir a otro. En el presente año, de hecho, ha habido una importante disminución en el consumo de productos básicos ¿Cómo es posible que UNICEF declare que los datos han mejorado mientras hay un menor acceso a recursos básicos?

Si quedaban dudas de la situación del país, EEUU se ha replanteado un rescate inicial de 20 mil millones a Argentina y lo ha frenado. Los bancos han decidido financiar con menores cantidades y a corto plazo, para que el Estado argentino pueda asumir los pagos con intereses. La situación es tan obscena que recibirá un préstamo para pagar otras deudas, quedando cada vez más atada al poder financiero, misión del fascista Milei que entrega todo a los monopolios estadounidenses a pasos agigantados, dolarizando el país. Si la economía argentina va tan bien, ¿por qué necesita nuevos préstamos para hacer frente a otras deudas? ¿por qué los bancos no confían en que pueda devolver la cantidad inicialmente ofrecida de 20 mil millones de dólares?

El Gobierno fascista argentino ha recortado drásticamente el gasto sanitario como si fuese una carga, haciendo desaparecer incluso el Instituto Nacional del Cáncer, que era estatal. A pesar del drama social que vive la clase obrera en Argentina, se recorta arbitrariamente en ayudas sociales. En la reforma laboral que está elaborando plantea un tope de 10 sueldos para los despidos libres, es decir, el patrón podrá echar al trabajador sin causa y se va a abaratar el despido. Se plantea aumentar la jubilación hasta los 70 años, destruyendo aún más la calidad de vida del proletariado e hincando rodilla ante el FMI, pues la intención de quienes dominan a través del capital financiero es la de privatizar las pensiones en todo el mundo para que puedan disponer de un fondo extra para sus aventuras imperialistas, sus inevitables pérdidas por sobreproducción y sus deudas. Y con todo ello, UNICEF anuncia que Argentina está mejorando.

Ante la miseria y la barbarie que se está llevando a cabo con el actual y reaccionario Gobierno argentino, no es de extrañar que el proletariado aumente las protestas en las calles y se enfrente a medidas antiobreras. Es por ello que el Gobierno sí que aumenta el gasto en sus fuerzas represivas, pues para la burguesía es absolutamente necesario contar con todo lo necesario para reprimir a los obreros que, sin lugar a dudas, se levantarán en legítima defensa por todas las infamias del actual mandato, que no es más que otro claro reflejo de la quiebra imperialista y de su desesperada búsqueda de fórmulas para deshumanizar, reprimir y atar toda la riqueza posible a un puñado de manos de parásitos criminales.

UNICEF es una entidad con gran influencia mundial, una herramienta burguesa para paliar las dolencias generadas por el capital y apagar las ascuas de lucha en la clase obrera, que cuando se encuentra desesperada, empobrecida y sin vanguardia se le hace creer que debe aceptar la beneficencia, pues las crisis y las adversidades que ésta conlleva son fruto del azar y sólo cabe aceptar ayuda hasta que surja de nuevo la capacidad de ser funcional. En el actual panorama mundial, con la guerra extendiéndose, las deudas aumentando, la explotación arreciando y la precariedad avanzando en todos los ámbitos, UNICEF se revela como defensora de los intereses del gran capital, pero no olvidemos que es lo que ha sido siempre: un negocio establecido en las miserias de la clase obrera para enriquecerse con éstas a sueldo del Estado, de multinacionales y bancos.

Se acerca a pasos agigantados la caída del imperialismo, pero mientras la burguesía sea la clase dominante y no haya ninguna oposición real de su enemigo de clase, es decir, la clase obrera, podrá seguir alargando la agonía del sistema, se concentrará cada vez más capital en menos manos y todas las atrocidades para intentar suturar sus profundas heridas las sufrirá la clase obrera, pues solo queda frenar la crisis con guerras para dominar política y materias primas en otros países, la muerte de lo que los parásitos criminales consideran “excedente humano”, precarización, recortes en servicios esenciales, menor poder adquisitivo, mayor represión y deshumanización para enfrentar a la clase obrera entre sí.

Como oposición al imperialismo debe alzarse el internacionalismo proletario; debe haber una lucha real y consciente contra la burguesía mundial, pues la etapa actual imperialista putrefacta lo requiere. Es menester para ello que surjan auténticas organizaciones obreras que se extiendan en cada región, y luchen contra los parásitos opresores de manera coordinada y con la ciencia del marxismo leninismo como arma. Para que todo ello pueda comenzar a materializarse, es imprescindible que los comunistas del mundo vuelvan a crear un partido para la clase obrera mundial que organice la lucha contra los explotadores en todo el globo. Es necesario crear una Internacional Comunista que tome las riendas de un auténtico combate por el socialismo en todos los países.

 

COMISIÓN DE AGITACIÓN Y PROPAGANDA DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)