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Sobre la ‘gran renuncia’ y el abandono voluntario de los puestos de trabajo

La prensa burguesa, a principios de este año, nos señalaba, “Un récord de 4,5 millones de estadounidenses renunciaron a su trabajo en noviembre (…) «Los trabajadores siguieron abandonando sus puestos de trabajo a un ritmo histórico. Los sectores de bajos salarios directamente afectados por la pandemia continuaron siendo la fuente de gran parte de las elevadas renuncias», dijo Nick Bunker (…) Los hoteles y restaurantes registraron el mayor aumento de salidas, a la vez que el mayor descenso de puestos de trabajo abiertos (…) Estados Unidos tenía 10,6 millones de puestos de trabajo por cubrir en noviembre, un ligero descenso en comparación con los poco más de 11 millones de puestos abiertos en octubre”.

Decía la BBC en junio de 2021, “La “Gran Renuncia” puede convertirse también en un fenómeno global, a juzgar por los resultados de un estudio encargado por Microsoft que revela que más de un 40% de la fuerza laboral global está evaluando la posibilidad de cambiar de empleador este año”. En EEUU en el año 2021 abandonaron voluntariamente el puesto de trabajo donde laburaban 48 millones de trabajadores.

Los medios de comunicación del Capital también lanzan sus elucubraciones para darle a la clase obrera explicaciones del fenómeno, como son “revelaciones o epifanías” del trabajador, el síndrome del trabajador “quemado”, el auge del teletrabajo o del trabajo en remoto, etcétera, que dejan entrever cuáles son falsas y cuáles pueden ser verosímiles, aunque se maquillen para tapar la realidad del asunto al objeto de salvaguardar la agonía y la inviabilidad del sistema capitalista.

¿El auge del teletrabajo o del trabajo en remoto puede ser un motivo que explique que los trabajadores abandonen “voluntariamente” el puesto de trabajo? Pues si leemos a los propios capitalistas y sus medios debemos decir que no. La pandemia ha sido utilizada por los empresarios para ir modificando el mundo del trabajo, para progresivamente irlo encajando a la automatización, que no es otra cosa que precarizarlo mucho más y expulsar a una mayor parte de la clase trabajadora del trabajo ante la reducción de las jornadas de trabajo/hombre. Y es ahí donde se ha producido un aumento del teletrabajo en aquellos campos de la producción donde el trabajo a distancia es posible.

Sin embargo, los capitalistas señalan que “«Entre 2015 y 2019, la cifra de renuncias en Estados Unidos crecía año tras año, pero ese número se redujo mucho en 2020, lo que tiene sentido debido a la incertidumbre de la pandemia. Estas personas se quedaron en su empleo, aunque querían dejarlo», dice Klotz a BBC Mundo”. Por consiguiente, el fenómeno se producía antes de que se extendiera la pandemia de la Covid-19 que, según dicho experto burgués, sirvió para ralentizarlo. De donde también hay que deducir otra cuestión, el trabajador norteamericano, al igual que de cualquier otro punto del planeta, ante la incertidumbre siempre trata de sostener su trabajo, y hay que recordar que el capitalismo es para el obrero la incertidumbre perpetua, la barbarie, pues no se puede denominar de otra manera a un sistema que no garantiza la vida a la mayoría de la humanidad a la que siempre está amenazando, cuando no directamente quitándole el acceso a los medios económicos y materiales necesarios para la vida del ser humano.

Y es que tras tanta literatura realizada por los apologetas del capitalismo, el presidente de los EEUU, el longevo parásito Joe Biden, cuando se dirigió a los empresarios norteamericanos indicándoles “Pay them more”, ¡Páguenles más! arrojó mucha más luz al asunto, prácticamente toda, que la abundante basura emitida por los medios de manipulación capitalistas y demás “expertos” cuya misión no es otra que profundizar la alienación entre la clase obrera. Según el presidente de la potencia más criminal que ha parido la historia, EEUU, que los trabajadores norteamericanos se vayan voluntariamente del trabajo y lo abandonen hunde las raíces en los bajos salarios.

El salario, no es la parte del obrero en la mercancía por él producida. El salario es la parte de la mercancía ya existente, con la que el capitalista compra una determinada cantidad de fuerza de trabajo productiva (…) La fuerza de trabajo es, pues, una mercancía que su propietario, el obrero asalariado, vende al capital ¿Para qué la vende? Para vivir (…) Ahora bien, la fuerza de trabajo en acción, el trabajo mismo, es la propia actividad vital del obrero, la manifestación misma de su vida. Y esta actividad vital la vende a otro para asegurarse los medios de vida necesarios. Es decir, su actividad vital no es para él más que un medio para poder existir. Trabaja para vivir. El obrero ni siquiera considera el trabajo parte de su vida; para él es más bien un sacrificio de su vida. Es una mercancía que ha adjudicado a un tercero. Por eso el producto de su actividad no es tampoco el fin de esta actividad. Lo que el obrero produce para sí no es la seda que teje ni el oro que extrae de la mina, ni el palacio que edifica. Lo que produce para sí mismo es el salario; la seda, el oro y el palacio se reducen para él a una determinada cantidad de medios de vida, si acaso una chaqueta de algodón, unas monedas de cobre y un cuarto en un sótano (…) El salario es (…) el precio de una determinada mercancía, de la fuerza de trabajo”. [1]

Cuando Joe Biden dice que el problema está en el salario y dice a los empresarios norteamericanos “¡Páguenles más!” a los obreros, lo que está reconociendo es que los trabajadores abandonan voluntariamente el trabajo porque esos salarios ya no les permiten, tan siquiera, la vida. O lo que es lo mismo, es la demostración que el capitalismo ya no puede ofrecer a los trabajadores, tan siquiera, una vida miserable.

El precio de una mercancía se determina por su coste de producción (…) La determinación del precio por el coste de producción equivale a la determinación del precio por el tiempo de trabajo necesario para la producción de una mercancía, pues el coste de producción está formado: 1) por las materias primas y el desgaste de los instrumentos, es decir, por productos industriales cuya fabricación ha costado una determinada cantidad de tiempo de trabajo, y 2) por el trabajo directo, cuya medida es también el tiempo. (…) Las mismas leyes generales que regulan el precio de las mercancías en general regulan también, naturalmente, el salario, el precio del trabajo. (…) La remuneración del trabajo subirá o bajará según la relación entre la demanda y la oferta, según el cariz que presente la competencia entre los compradores de la fuerza de trabajo, los capitalistas, y los vendedores de la fuerza de trabajo, los obreros.” [2]

En EEUU y en el resto de las potencias imperialistas, los capitalistas no dudan en pagar el coste de las materias primas, de los instrumentos de trabajo, la maquinaria así como su incremento como consecuencia de la inflación, que en EEUU en 2021 ascendió al 7%. Sin embargo, el empresario norteamericano no duda en no sólo no pagar por la mercancía fuerza de trabajo el encarecimiento de la carestía de vida, al igual que en el resto de los países capitalistas, que como tal también afecta a la mercancía fuerza de trabajo, sino que no duda en estafar todavía más, de lo que ya es una estafa en sí como son las relaciones de producción capitalistas donde se roba al obrero el fruto de su trabajo, no pagándoles incluso sus salarios con la connivencia del Departamento de Trabajo norteamericano que, como parte del Estado que es, no duda en ponerse al servicio de los explotadores y los ladrones, es decir, de los empresarios, máxime si esos trabajadores son negros o latinoamericanos. En EEUU, la prensa capitalista, concretamente la Agencia EFE, señalaba a finales de diciembre de 2021 que “El 60% de todos los trabajadores remunerados con el sueldo mínimo federal, o menos, estaban empleados en este sector, casi totalmente en restaurantes, bares y otros servicios de comidas”, por tanto, no es de extrañar que sean precisamente los trabajadores pertenecientes a estos sectores los que descuellan en el abandono de sus puestos de trabajo. Puestos de trabajo no solo ínfimamente remunerados, sino que en la mayoría de los casos son blanco del trabajo a tiempo parcial con lo que, incluso en la práctica, su salario es inferior al Salario Mínimo estipulado para las jornadas completas.

Asimismo, la organización inmediata de “los vendedores de la fuerza de trabajo”, los sindicatos, cada día tienen menor afiliación por parte de los trabajadores como consecuencia del dominio ideológico de la burguesía y de la correlación de fuerzas favorable al oportunismo, el cual como parte de la ideología de los monopolios que son, no duda en pudrir el sindicalismo y en mostrar a los trabajadores que los sindicatos son instrumentos inútiles que se venden al mejor postor estimulando el rechazo a la organización y la salida individual, el individualismo, del trabajador. Con lo que se produce un absoluto desequilibrio entre la fuerza de las patronales y la putrefacción y corrupción de gran parte de los sindicatos, fundamentalmente los adscritos a la Confederación Sindical Internacional (ITUC-CSI-IGB).

¿Cuál es el coste de producción de la fuerza de trabajo? (…) Es lo que cuesta sostener al obrero como tal obrero y educarlo para este oficio (…) cuanto menos tiempo de aprendizaje exija un trabajo, menor será el coste de producción del obrero, más bajo el precio de su trabajo, su salario. (…) Por tanto, el coste de producción de la fuerza de trabajo simple se cifra siempre en los gastos de existencia y reproducción del obrero. El precio de este coste de existencia y reproducción es el que forma el salario. El salario así determinado es lo que se llama el salario mínimo. Al igual que la determinación del precio de las mercancías en general por el coste de producción, este salario mínimo no rige para el individuo, sino para la especie. Hay obreros, millones de obreros, que no ganan lo necesario para poder vivir y procrear; pero el salario de la clase obrera en conjunto se nivela, dentro de sus oscilaciones, sobre la base de este mínimo”. [3]

Hoy, en EEUU y en el resto de países capitalistas “avanzados”, muchos trabajadores y trabajadoras tienen negada la posibilidad de procrear, tal y como decía Marx, e incluso de poder tener una vivienda, proliferando la vivienda compartida cuando no directamente el trabajador no tiene un techo donde cobijarse, como llaman en EEUU se convierte en homeless, estimándose en 600.000 el número de trabajadores que en EEUU viven y duermen en las calles. El hambre azota a 38 millones de norteamericanos y según la prensa capitalista la pobreza afecta a 55 millones de trabajadores y 50 millones de ellos no tienen seguro médico. El “salario de la clase obrera en conjunto se nivela”, y eso es lo que ocurre: El salario de la clase obrera es el salario de la clase en su conjunto, el salario de la clase obrera de las potencias imperialistas emergentes, inferior al de potencias imperialistas en franco declive como EEUU y la UE, cada vez se van nivelando más. Pero esa nivelación no se hace al alza, a pesar de que los salarios nominales en países como China o la India sean más bajos que en EEUU, los salarios reales de las potencias emergentes se aproximan, cada vez más, a los de las potencias imperialistas en declive que en realidad es un signo inequívoco de la negación de la vida de los trabajadores fundamentalmente en esas potencias imperialistas en declive.

El salario mínimo en EEUU para 2022 ha sido fijado en 1.109,5 euros mensuales para jornadas completas, o lo que es lo mismo, 13.314 euros anuales. En China el salario mínimo para 2022 ha sido fijado en 281,3 euros mensuales para jornadas completas, o lo que es lo mismo, 3.376 euros al año. Nominalmente el salario mínimo norteamericano es 3,94 veces superior al chino. Sin embargo, esa diferencia se aminora cuando empezamos a comparar los salarios reales de los trabajadores de ambos países, cuando comprobamos aspectos como que la comida en EEUU es un 61% más cara que en China, la vivienda un 62%, el transporte un 72%, el cuidado personal un 73% o el entretenimiento un 22% todo ello más caro en EEUU que en China. Las condiciones salariales de la clase obrera se están homogeneizando por abajo, a nivel planetario, y ello hace que los salarios de países como EEUU sean del todo insuficientes para que los trabajadores puedan vivir, por ello millones de trabajadores abandonan los puestos de trabajo que ocupan y por ello existen muchos trabajadores en EEUU los cuales duermen a la intemperie a pesar de estar en activo. Todo esto demuestra, además, que emplear el PIB per cápita en términos de riqueza de una sociedad y sus individuos no solo es una manera de engañar sino que es mera propaganda que no refleja la riqueza económica, en términos reales, de dicha sociedad.

Con la profundización de la división del trabajo unido a la automatización de la producción, mientras se mantenga la propiedad privada sobre los medios de producción, las relaciones de producción capitalistas, los salarios de los obreros en términos reales seguirán desplomándose, empobreciéndose todavía más como consecuencia de la inflación exacerbada resultado de unas políticas monetarias sustentadas en la creación de dinero ficticio por parte de los Bancos Centrales de las potencias imperialistas – fundamentalmente la Reserva Federal norteamericana y el Banco Central Europeo –, inyectando ese dinero ficticio al sistema económico sin que se haya generado un incremento de riqueza que refleje la necesidad de crecimiento del dinero en circulación. Ese hecho que reordena el valor de las mercancías, subiéndolas, y minusvalora el valor del dinero tiene efecto en todas las mercancías a excepción de la fuerza de trabajo, la cual el burgués trata de minusvalorar a toda costa tirando por tierra los salarios demostrando la faz criminal e inhumana de la burguesía que otorga más importancia a la máquina y a la especulación que a la vida humana, a la vida de los obreros y demuestra la inviabilidad del capitalismo. Si la humanidad quiere vivir el capitalismo debe morir.

La atomización de la clase obrera y su desorganización, el dominio absoluto en el terreno ideológico y político de la burguesía como consecuencia de la acción de la burguesía y su producto más acabado – el oportunismo -, hace que el obrero abandone el puesto de trabajo – que no su puesto de trabajo pues el obrero no tendrá derecho alguno mientras no termine con el capitalismo y extermine a la burguesía como clase social – como reacción inmediata a la negación real de su vida a la que le conduce el sistema económico capitalista. Condición de paria, de negación de los bienes necesarios para su vida que se perpetuarán durante su existencia mientras la clase obrera no adquiera conciencia de sí y para sí, mientras no adquiera conciencia como clase de la necesidad de organizarse para acabar con su condición de paria, de explotado, es decir, hasta que no adquiera conciencia de acabar con el capitalismo como sistema económico y con la hegemonía social de la criminal burguesía.

La burguesía ha hecho un trabajo ideológico descomunal, que es lo único que la sostiene ya que los hechos acreditan su bancarrota económica y política, porque en cuanto la clase obrera adquiera conciencia revolucionaria ni la violencia que la burguesía emplea para someter a la clase obrera le será suficiente ante la potencia de esa clase obrera, que hace que el trabajador rehúya de su organización – incluso a nivel sindical – y no vea otra salida que la salida individual. Acabar con el oportunismo, con todos aquéllos que meten basura ideológica burguesa en la cabeza de los obreros y que les apartan de la lucha abierta contra la burguesía y su formación socioeconómica capitalista es esencial para que la clase obrera pueda avanzar. El capitalismo está caduco y es un sistema que niega la vida humana, niega a los obreros hasta la capacidad para poderse reproducir y ahí está el envejecimiento de las mujeres para ser madres y la contracción de la natalidad en las potencias imperialistas en declive (EEUU y UE) así como empezará en breve a caer en las potencias emergentes, no dejando a la clase obrera, que es la humanidad, más salida que acabar revolucionariamente con el capitalismo y construir el socialismo y para ello es esencial el desarrollo del Movimiento Comunista y, concretamente en el Estado español, el fortalecimiento del Partido Comunista Obrero Español (PCOE). El capitalismo es la guerra y la barbarie y el futuro del mundo pasa por aniquilarlo, por construir el socialismo que sega de raíz la explotación capitalista, la guerra y la barbarie y pone en las manos de la clase obrera, que es la humanidad, la construcción consciente de su historia y de un mundo nuevo de iguales donde la desigualdad sea pasto de la prehistoria humana.

 

¡ABAJO EL CAPITALISMO!

¡POR EL FORTALECIMIENTO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)!

¡POR EL SOCIALISMO!

 

Madrid, 13 de marzo de 2022

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 

 

[1]: Carlos Marx y Federico Engels. Obras Escogidas Tomo I, págs. 82-84. Editorial Progreso, Moscú, 1980.

[2]: Ibid.

[3]: Ibid.




¡Libertad para Mikhail y Alexander Kononovich!

Hoy día 7 la Federación Mundial de la Juventud Democrática anunciaba la detención de Mikhail Kononovich, secretario general de la Unión de la Juventud Comunista Leninista de Ucrania, y su hermano Alexander.

Tras la detención del periodista español Pablo González por parte de Polonia bajo la acusación de ser un espía ruso, esta vez es el régimen ucraniano de Zelenski quien aprovecha la tesitura de la invasión rusa para volver a arremeter contra los comunistas como lleva haciendo Ucrania desde el golpe de estado del Euromaidán en 2014.

De nuevo vemos la verdadera cara de la Unión Europea y sus aliados, la cara del fascismo. Tras 8 años de conflicto en el que Ucrania no ha dudado en armar batallones fascistas que arremetían contra la población civil en Donbass y causaban masacres abominables, prohibían a su vez el Comunismo, su simbología y cualquier manifestación referente a la Unión Soviética, Zelenski no ha dudado en liberar a pederastas condenados para “luchar contra el invasor” mientras se dedica a reprimir a los comunistas.

Desde el Partido Comunista Obrero Español transmitimos nuestro mayor sentimiento de solidaridad con la familia y camaradas de los hermanos Kononovich y deseamos que sean liberados sanos y salvos. De igual manera, señalamos a la Unión Europea como cómplice y responsable de este secuestro. En este momento en el que tanto los comunistas de Ucrania como los de Donbass o Rusia son reprimidos por señalar a los culpables de este conflicto y señalar que será tan solo la clase obrera de todo el mundo la que pagará las consecuencias, los marxistas-leninistas debemos solidarizarnos con nuestros camaradas y trasladarles todas nuestras fuerzas.

 

¡Muerte al imperialismo!

¡Socialismo o barbarie!

¡Libertad hermanos Kononovich!

 

En Madrid a 07 de marzo de 2022

Secretaría de Juventud del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)




La Unión Europea: Territorio de represión y fascismo

A una semana del inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, la Comisión Europea ha aceptado por primera vez en su historia la acogida de refugiados ucranianos sin límite. Desde que empezara el conflicto, ya habrían llegado a la Unión Europea más de 600.000 refugiados, según cifras de la ONU. Estos tendrán derecho a residir en el territorio europeo un año con prórroga hasta tres años, a trabajar y al acceso a la educación. Como sabemos, una medida de tal calibre ni se planteó con las crisis de refugiados anteriores al conflicto, donde la mayoría de las personas provenían de Siria, Libia, Afganistán, Sudán del Sur, Myanmar, Somalia, Yemen o Irak.

Un ejemplo de esto son las palabras de Kiril Petkov, primer ministro de Bulgaria, que defendía así la acogida ilimitada de refugiados basándose en sus características físicas (rubios y de ojos azules), lo que es una muestra del racismo y fascismo inherentes de la Unión Europea y de los gobiernos que la integran: «Estos no son los refugiados a los que estamos acostumbrados, estas personas son europeas. Estas son personas inteligentes y educadas. No es la oleada de refugiados a la que estábamos acostumbrados».

Por su parte, los medios de comunicación españoles tienen aquí una responsabilidad enorme en cuanto a la manipulación de la opinión pública. Entre otros, cuentan con la intervención de fascistas como Hermann Tertsch que calificó la llegada de inmigrantes a través de la valla de Melilla como de “invasión”, mientras que alaban el sistema de acogida a ucranianos. El discurso de los medios de comunicación sigue la línea de los intereses de clase de la burguesía, que por sus relaciones con el Estado ucraniano, busca darle legitimidad al gobierno de Zelensky, alabando su figura como si de un héroe nacional se tratase y retratando al pueblo ucraniano como la única víctima de este conflicto, obviando los más de 14.000 muertos como resultado directo de la guerra en el Donbass, de un auténtico genocidio, provocado por el golpe de Estado de Maidán, el cual tuvo detrás la financiación del imperialismo estadounidense y europeo.

Del mismo modo, se deshumaniza a la clase trabajadora refugiada que proviene de África o Asia y que acaba muriendo en campos de refugiados, hacinados en centros de internamiento o malviviendo mientras trata de llegar a la frontera con Europa.

El capitalismo ha convertido el mar Mediterráneo en una auténtica fosa común de personas que huyen de la miseria extrema, la cual es el resultado directo de la “democracia” que exporta la OTAN en forma de golpes de Estado, guerras y bombardeos masivos. En este sentido, Ceuta y Melilla constituyen uno de los puntos por los que el Estado español controla la frontera del sur de Europa en su papel como eslabón de la cadena imperialista de la Unión Europea y de la OTAN.

Curiosamente, mientras que la Unión Europea permite la entrada ilimitada de refugiados ucranianos, el gobierno “más progresista de la historia” del Estado español no cuestiona la eliminación de las vallas de Ceuta y Melilla – de 3 y 6 metros de altura respectivamente -, cuyo único fin es impedir la entrada de personas procedentes del África y Asia, empleando para ello cuchillas, alambres de púas, devoluciones en caliente, sensores electrónicos de ruido y movimiento, videocámaras de vigilancia, equipos de visión nocturna y armas de fuego contra los trabajadores africanos. En este sentido, la política migratoria del gobierno del PSOE/UP-PCE no difiere un ápice de la que aplicaría un gobierno abiertamente fascista, como así lo expresó Alternativa para Alemania (AfD), de ideología fascista, que tiene en el Estado español su modelo de trato para con la población inmigrante.

El episodio más reciente de esta tragedia sucedió el pasado miércoles, cuando 2500 personas intentaron superar la valla de Melilla, saldándose con decenas de heridos a causa de la desproporcionada acción de la Policía y de la Guardia Civil, en su papel como garantes del orden burgués y de protectores de un sistema que se sustenta y nutre de las desigualdades.

La imposibilidad que tienen las personas de origen subsahariano, sirio, libio, palestino o afgano, entre otros, de solicitar asilo, así como la falta de rutas legales y seguras, provoca que nuestros hermanos de clase procedentes de África o Asia tengan que poner en grave riesgo su integridad física e incluso sus propias vidas y las de sus familias para encontrarse luego con unos Estados burgueses que les niegan incluso los derechos fundamentales más básicos y les castigan acinándolos en auténticos campos de concentración cuando no les disparan directamente, como sucedió con el asesinato de 15 personas en la playa del Tarajal a manos de la Guardia Civil en 2014.

El capitalismo monopolista, representado en esta ocasión por la OTAN, la Unión Europea y el Estado español, arranca a millones de obreros de sus hogares para tratarlos como ciudadanos de segunda o, en el mejor de los casos, los utilizan como mano de obra barata, como peones de obras y jornaleros agrícolas, que sufren las condiciones más cruentas del trabajo asalariado.

Mientras que la burguesía trata de enfrentar entre sí a los obreros de las distintas naciones, los comunistas debemos preponderar la lucha por el socialismo, que lleva consigo la inevitable y progresiva destrucción de todas las barreras nacionales creadas por el capitalismo, y la alianza internacionalista de todos los obreros del mundo, en la que cada pequeña victoria que los trabajadores del mundo le arranquemos a la burguesía signifique un paso más hacia la revolución proletaria mundial que de muerte de una vez por todas a la barbarie imperialista.

 

¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!

 

Madrid, 5 de marzo de 2022

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El Socialismo es el único camino frente a la barbarie imperialista

Pocas cosas asustan más a los imperialistas y a sus lacayos que la posibilidad de un mundo en paz. Hoy, los oportunistas de todo tipo salen al paso en defensa de la OTAN y sus intereses en Ucrania, echándose las manos a la cabeza ante la invasión rusa cuando estos mismos oportunistas llevan ocho años de absoluto silencio con respecto al golpe de Estado de Maidán – apoyado y financiado por el imperialismo estadounidense y europeo – la sangrienta guerra civil contra las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, y la existencia de fuerzas de choque abiertamente neonazis que integran la estructura fascista del Estado y del ejército ucraniano.

Estos oportunistas mienten descaradamente al proletariado cuando claman contra la guerra, como si esta fuera una anomalía dentro de nuestra sociedad “democrática”, cuando la realidad nos muestra que la guerra no es un fenómeno independiente del modo de producción capitalista, sino la continuación de la acumulación y concentración de capital por otros medios, fruto de las ansias imperialistas por establecer un nuevo reparto de un mundo ya repartido.

Como demostró Volodymyr Zelensky cuando firmó una declaración de guerra contra Rusia el pasado 24 de marzo y Vladimir Putin con sus recientes declaraciones, nadie espera una salida pacífica al conflicto, sino que el único objetivo es dominar el territorio de Crimea y el Mar Negro por medio de la fuerza militar. Los importantes recursos petrolíferos y gasísticos existentes en la cuenca del Mar Negro llaman peligrosamente la atención de los Estados imperialistas y de los monopolios, puesto que uno de los aspectos que determinan la crisis global del imperialismo es el hecho de que su economía se sustenta fuertemente en la explotación de combustibles fósiles. Y es por ello por lo que la OTAN se ha preparado para el estallido de la guerra.

Durante los últimos años, las potencias imperialistas de la OTAN han llevado a cabo una intensa carrera de rearme armamentístico, de sofisticación y de mejora de sus engranajes y fuerzas militares – hablamos de alianzas como AUKUS, proyectos militares como Future soldier y Ranger, o los acuerdos comerciales y militares entre Marruecos y la bestia sionista – que evidencian el entrelazamiento entre los Estados capitalistas y los monopolios donde la sofisticación de armamentos se realiza a través de empresas privadas, por lo que todo el potencial económico, científico-técnico, material y militar-industrial se encuentra a disposición de los monopolios y la carrera armamentística se transforma en una vía de redistribución del presupuesto en favor de la oligarquía. Tampoco podemos olvidar las maniobras navales de Sea Breeze – en el Mar Negro –, las maniobras Defender-Europe 21 – en la zona de los Balcanes y el Mar Negro – y las Steadfast Defender 2021 – repartidas en la zona del Atlántico, Alemania y Rumanía con entrada, nuevamente, en el Mar Negro – que demostraban el conocimiento de los imperialistas acerca de las posibilidades de un nuevo estadio en guerra.

Por su parte, los recientes acontecimientos son la expresión de la culminación de la actividad de los oligarcas rusos en Donbass, los cuales se aprovechan de la necesidad de auxilio de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk para adueñarse de una zona rica en recursos materiales legitimándose con discursos vacíos e hipócritas sobre el pacifismo y antifascismo.  Por tanto, el conflicto interimperialista entre la OTAN y Rusia ha tenido en Ucrania y la zona del Mar Negro su caldo de cultivo perfecto para que la barbarie del imperialismo se exprese de la forma más violenta y directa.

El imperialismo es la guerra, el imperialismo es la putrefacción y el parasitismo superlativo. Mientras las oligarquías dirimen sus disputas por el saqueo del mundo, esta vez en territorio de la antigua Unión Soviética, mediante la guerra la clase obrera pondrá los muertos sobre los que se cimenta el enriquecimiento de los oligarcas, ya sean de la OTAN o de Rusia. Sin duda el proletariado de todas las partes del mundo debemos renegar de un conflicto armado entre Estados imperialistas, luchar enérgicamente contra la Burguesía y entender que estas escaladas bélicas son consecuencia del desarrollo de las contradicciones dentro del capitalismo a nivel mundial. Contradicciones que rápidamente las alimañas burguesas no dudan en aprovechar, también en clave interna, como por ejemplo en el Estado español, donde la CEOE rauda y veloz ha puesto encima de la mesa un pacto de Estado para “salvar la economía ante la guerra de Ucrania” que se traduce en más dinero público para los empresarios, que en el caso de la CEOE se traduce en 20.000 millones de euros adicionales que los empresarios pretenden obtener del Estado a costa de que los paguen los trabajadores.

La contradicción fundamental que atraviesa hoy día el sistema capitalista es la contradicción entre el imperialismo y el socialismo, donde el enorme incremento del gasto militar se relaciona, de forma indudable, con el peligro a la agudización de la lucha de clases en los propios países capitalistas. Es por ello por lo que los comunistas debemos dar un golpe sobre la mesa en estos momentos de importancia histórica, depurando del movimiento todo elemento oportunista, reformista, socialpatriota o socialpacifista, y reivindicando la dictadura del proletariado como la única alternativa posible frente a la dictadura de la burguesía, anteponiendo para ello la lucha revolucionaria, la construcción de órganos de poder popular para la confrontación contra el Estado burgués y la alianza internacional de los obreros de todos los países para acabar con la barbarie imperialista y las guerras que genera.

 

¡PAZ ENTRE PUEBLOS, GUERRA ENTRE CLASES!

¡POR LA TRANSFORMACIÓN DE LA GUERRA IMPERIALISTA EN GUERRA REVOLUCIONARIA POR EL SOCIALISMO!

Madrid, 24 de febrero de 2022

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Felipe VI y la apología del imperialismo en Puerto Rico

El pasado martes 25 de enero, el rey Felipe VI visitó Puerto Rico en representación, no del pueblo español, sino de los grandes empresarios españoles. Según nos relata el diario El País, Felipe VI inauguró un encuentro empresarial con casi un centenar de directivos de compañías españolas y portorriqueñas. En este encuentro han participado, entre otros, Antonio Garamendi – presidente de la CEOE – y José Luis Bonet – presidente de la Cámara de Comercio de España – así como consejeros delegados de Mapfre o Abertis.

Antes de tener lugar este encuentro, Felipe VI reivindicó el “modelo español” de la colonización en Puerto Rico, empleando anacronismos históricos como que “los nuevos territorios se incorporaban a la Corona en situación de igualdad con los demás reinos” (¿acaso para los taínos o caribes conquistados había esa igualdad en lo legal frente a sus conquistadores castellanos?) o que “España trajo consigo su lengua, su cultura, su credo; y con todo ello aportó valores y principios como las bases del Derecho Internacional o la concepción de derechos humanos universales”. ¿Cuáles “derechos humanos universales”? ¿El someter a las comunidades indígenas a la semi-esclavitud a través del sistema de encomiendas? ¿El introducir a esclavos africanos en el territorio americano? ¿El expolio de sus recursos naturales y mineros?

Mayor ironía, si cabe, es pronunciar este discurso en un territorio que no es soberano, pues tras independizarse del Imperio Español (junto con Cuba, Filipinas y la isla de Guam) tras la guerra hispano-estadounidense a través del Tratado de París de 1898, Puerto Rico acabó siendo dominado por EEUU hasta el día de hoy bajo la forma de gobierno de “estado libre asociado”. En otras palabras, siendo una colonia de EEUU.

A pesar de que los portorriqueños, teóricamente, tienen los mismos derechos que un estadounidense, estos son tratados como ciudadanos de segunda cuando van a la metrópoli, habiendo movimientos cívicos (semejantes a los de los afroamericanos o indígenas) que buscan frenar esta situación. También estaba el grupo armado insurgente llamado Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), que aparece como consecuencia de la represión estadounidense contra grupos soberanistas portorriqueños. Entre estos episodios destaca la Masacre de Ponce (1937), cuando la policía colonial estadounidense disparó contra manifestantes pacíficos en una marcha organizada por el Partido Nacionalista de Puerto Rico. Uno de los símbolos de esta represión estadounidense sería Óscar López Rivera, que por su lucha dentro de las FALN pasó 35 años en prisión hasta recibir el indulto presidencial en 2017.

Más allá del caso concreto de Puerto Rico, es un hecho que tras la Segunda Guerra Mundial el fenómeno de la neocolonización (es decir, la colonización de manera indirecta, principalmente a través de la economía) es el modus operandi de las potencias imperialistas frente a sus antiguas colonias y en caso de cualquier forma de rebeldía por parte de algún gobierno, este es eliminado, como ocurrió en el caso francés, por ejemplo, con el líder comunista Thomas Sankara en Burkina Faso. El papel del Estado español sobre sus antiguas colonias no es muy diferente, por lo que no es de extrañar que desde aquí se lancen campañas contra naciones soberanas como Cuba y Venezuela, entre otras; y sea un lugar de refugio para muchos de estos supuestos “luchadores de la libertad”.

El papel de la figura del rey, como representante de los grandes capitalistas españoles, no es otro que el de defender los intereses de estos en sus territorios. Un ejemplo ilustrativo lo tuvimos en la Cumbre Iberoamericana de Chile el 20 de noviembre del 2007, cuando el entonces rey Juan Carlos I (tras haber mandado callar de manera despótica al presidente Chávez al denunciar este la complicidad del gobierno de Aznar en el golpe de estado del 2002 en Venezuela) abandonó el salón de sesiones justo en el momento en que el presidente nicaragüense Daniel Ortega denunció la forma de proceder de Unión Fenosa, la empresa energética española.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) denunciamos estas declaraciones de Felipe VI, que lejos del intento de acercar o hermanar a dos culturas promueve el imperialismo como forma de sometimiento a un pueblo que a día de hoy carece de soberanía, con la intención de defender los intereses de los capitalistas españoles. Así mismo, defendemos que sólo a través de la construcción del socialismo se podrá alcanzar la auténtica independencia y soberanía.

 

¡POR LA SOBERANÍA DE LOS PUEBLOS!

¡CONTRA EL IMPERIALISMO!

¡POR EL SOCIALISMO!

Madrid, 13 de febrero de 2022

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Xiomara Castro y el socialismo democrático a la hondureña

El pasado 27 de enero, Xiomara Castro – representante del Partido Libertad y Refundación – tomó posesión como presidenta de la República de Honduras tras su victoria en las elecciones del 28 de noviembre, lo que supone un nuevo avance del socialismo del siglo XXI en Latinoamérica.

Su ascenso al poder ha recibido elogios de diferentes líderes de la izquierda latinoamericana, como son ejemplo Miguel Díaz-Canel, Nicolás Maduro o Daniel Ortega, debido a que su victoria se ha reivindicado como una vuelta a la democracia y el fin de la reacción en el país, dando carpetazo a la situación instaurada en Honduras desde el golpe de Estado del 28 de junio de 2009. No obstante, es inevitable que todo comunista recuerde las enseñanzas del camarada Lenin al respecto: «Es lógico que un liberal hable de “democracia” en términos generales. Un marxista no se olvidará nunca de preguntar: “¿Para qué clase?”»[i].

Tras haberse presentando en dos ocasiones a estas elecciones, finalmente a la tercera Xiomara Castro obtuvo su ansiada victoria electoral, siendo reconocida por la patronal de la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa (CCIT) afirmando que están «listos para trabajar de la mano en pro de la libre empresa y el pueblo hondureño», a lo que la reciente presidenta agradeció respondiendo: «gracias CCIT, vamos a trabajar de la mano con el sector privado para mejorar el clima de inversión con el reto de generar empleos».

 

Esta complacencia entre la presidenta y la patronal nos da una pista para pronosticar cómo se encaminará lo que se ha denominado como el socialismo democrático a la hondureña o, lo que es lo mismo, el socialismo del siglo XXI en Honduras. Como sabemos los marxistas-leninistas, el socialismo del siglo XXI reniega de la lucha de clases, lo apuesta todo a la vía parlamentaria burguesa para crear un Estado donde se mitiguen las diferencias entre la clase burguesa y el proletariado, con el propósito de lograr un “socialismo interclasista”. Al liberar al Estado de su condición de violencia, de su papel como «una máquina especial para la represión de una clase por otra, y, además, de la mayoría por la minoría»[ii], el socialismo del siglo XXI abjura de la dictadura del proletariado y priva a la clase obrera de erigirse como el sujeto director de la revolución socialista.

Al analizar en la historia procesos sociales semejantes, vemos que este camino electoral y pacífico hacia el socialismo nunca se ha cumplido. Los casos más paradigmáticos son el de Salvador Allende en Chile o el del Frente Popular en el Estado español, ambos destruidos por la reacción armada de la burguesía. Tampoco podemos obviar como elementos reaccionarios se han beneficiado de estos movimientos de masas interclasistas para subir peldaños en el poder y, cuando lo han conseguido, han reprimido a la clase obrera de la misma forma que lo hacen los gobiernos abiertamente reaccionarios, como es el caso de Lenín Moreno, alineado con los intereses de los grandes monopolios internacionales y que no ha dudado en usar el fuego para acabar con las protestas contra su gobierno.

Siendo consecuentes con las tesis de Lenin, la democracia, del tipo que sea, no es congruente con el socialismo ya sin clases, más bien todo lo contrario, el socialismo entierra la democracia, pues esta implica la existencia de clases sociales contrarias y antagónicas. La democracia participativa que defiende el socialismo del siglo XXI significa romper con el pasado revolucionario y apostarlo todo al pacifismo pequeñoburgués, lo que implica, por tanto, un rechazo al marxismo.

Por tanto, el socialismo democrático a la hondureña no es sino un ejemplo más de la larga lista de movimientos que han asumido el compromiso de hacer añicos la teoría y práctica del marxismo-leninismo y la revolución proletaria. Además, es fruto de unas condiciones determinadas, de la profunda crisis ideológica que asola el Movimiento Comunista Internacional; un panorama desolador que es aprovechado por ideólogos burgueses para diagnosticar el final de la historia, la inviabilidad del comunismo y la invulnerabilidad del sistema burgués.

Sólo el socialismo, como fase temprana del comunismo, podrá destruir el modo de producción capitalista, los antagonismos entre clases y toda la miseria, explotación, violencia y subyugación que sufre el proletariado mundial.

 

¡POR EL SOCIALISMO!

 

Madrid, 3 de febrero de 2022

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

[i] V. I. Lenin (2007). La revolución proletaria y el renegado Kautsky. Madrid, España: Fundación Federico Engels, p. 15.

[ii] V. I. Lenin (2010). El Estado y la Revolución. Biblioteca Virtual Omegalfa, p. 105.




Prohibido ser profesor y comunista en los EEUU

Recientemente, la Corte General del Estado de Nuevo Hampshire ha aprobado un proyecto de ley que incrementa la persecución al comunismo y refuerza el revisionismo histórico en la enseñanza pública de los Estados Unidos.

Esta enmienda, que será aprobada por el Senado y la Cámara de Representantes de Estados Unidos para entrar en vigor sesenta días después, implica, por un lado, una auténtica caza de brujas, puesto que «ningún docente podrá defender el comunismo, el socialismo o el Marxismo como doctrina política o cualquier otra doctrina o teoría que incluya el derrocamiento por la fuerza del gobierno de los Estados Unidos o de este estado en cualquier escuela pública»[i]. Por otro lado, como muestra del desvergonzado revisionismo histórico que se quiere imponer, «ningún docente podrá defender ninguna doctrina o teoría que promueva un relato o representación negativa de la fundación y la historia de los Estados Unidos de América en las escuelas públicas de Nuevo Hampshire […]. Tal prohibición incluye, pero no se limita, a enseñar que Estados Unidos fue fundado sobre el racismo»[ii].

Una medida que no es única de los Estados Unidos, ya que la “democrática” Alemania cuenta con la ley de 1972 que permite a día de hoy que los servicios secretos alemanes espíen a los trabajadores del sector público. Ejemplos vivos de como la dictadura del capital demoniza a los comunistas, altera la historia e intimida constantemente a quienes militen en partidos comunistas para evitar que aumente la influencia del marxismo-leninismo entre el proletariado.

El imperio de la libertad defiende esta prohibición, evidentemente fascista, como una forma de comprobar la lealtad de los docentes y que se suma a una larga lista de medidas abiertamente anticomunistas. Un ejemplo de ello es la prohibición, realizada el 2 de octubre de 2020 por parte del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos, para impedir la entrada al país de los militantes de partidos comunistas: «cualquier posible inmigrante que actualmente es o haya sido miembro o afiliado del Partido Comunista o de cualquier otro partido totalitario (subdivisión o afiliado a éstos), nacional o en el extranjero, es inadmisible a Estados Unidos»[iii].

Un año antes, el 25 de septiembre de 2019, Donald Trump ya había prohibido la entrada a funcionarios venezolanos, cubanos e iraníes al país, medida que se extiende también a sus familiares. Tampoco podemos olvidar las más de 200 empresas cubanas que conforman hoy día la lista negra de instituciones con las que ningún ciudadano o compañía estadounidense pueden llevar a cabo ninguna clase de transacción o relación comercial.

Así podríamos seguir largo y tendido, puesto que los Estados Unidos no son solo la potencia más criminal y genocida de toda la historia, sino también la más fervientemente anticomunista y fascista. El aparato estatal de los Estados Unidos representa la violencia extrema, el chovinismo y el racismo, el nacionalismo burgués exacerbado, la explotación descarnada de la clase obrera y el anticomunismo más feroz tanto dentro como fuera de sus fronteras para proseguir con su criminal política imperialista.

El fascismo resurge por todo el mundo financiado por la burguesía monopolista con el objetivo de captar el descontento de la población ante la ruinosa situación económica del capitalismo a nivel global y como contraposición ideológica al Socialismo, el cual representa la única salida real que tiene el pueblo trabajador ante la barbarie imperialista. Mientras exista el capitalismo, existirá el fascismo, independientemente de la forma “más o menos democrática” que adopten los Estados burgueses, puesto que el viraje de la democracia burguesa a la reacción política, al fascismo, constituye la superestructura de la nueva base económica, del capitalismo monopolista o imperialismo.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 2 de febrero de 2022

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)

 

[i] New Hampshire Legislative Service Requests (LSR). The General Court of New Hampshire. http://gencourt.state.nh.us/lsr_search/billText.aspx?id=1537&type=4

[ii] Ibíd.

[iii] (2 de octubre de 2020) USCIS publica guía de política acerca de inadmisibilidad por motivo de membresía en un partido totalitario. US Citizenship and Inmigration Services. https://www.uscis.gov/es/noticias/alertas/uscis-publica-guia-de-politica-acerca-de-inadmisibilidad-por-motivo-de-membresia-en-un-partido




La pugna imperialista en Ucrania y la posición de los comunistas

El pasado 21 de diciembre, “el gobierno más progresista de la historia” acordó colaborar como miembro de la OTAN en una serie de maniobras militares que no tienen otro objetivo que aumentar la escalada bélica y de tensión con Rusia. Estas maniobras militares no son un elemento reciente, puesto que sólo durante el año pasado nos encontramos con las maniobras navales Sea Breeze – en el Mar Negro –, las maniobras Defender-Europe 21 – en la zona de los Balcanes y el Mar Negro – y las Steadfast Defender 2021 – repartidas en la zona del Atlántico, Alemania y Rumanía con entrada, nuevamente, en el Mar Negro –.

No es un secreto para nadie que desde la desmantelación de la Unión Soviética la OTAN no ha cesado en su empeño de expandirse hacia el este de Europa. El fin de la URSS dejó un espacio para que los monopolios de Occidente pudiesen expandirse y, de esta forma, se aseguraran una posición dominante respecto a la influencia del Estado ruso.

Ante la situación actual, las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk se ven forzadas a defender su soberanía, no sólo frente al Estado fascista de Ucrania y la OTAN, sino también frente a Rusia. Los enormes recursos petrolíferos y gasísticos existentes en la cuenca del Mar Negro llaman peligrosamente la atención de los Estados imperialistas y de los monopolios, provocando que la situación en la región sea de todo menos estable y tranquilizadora. Por su parte, la oligarquía extractiva rusa sabe muy bien la importancia geoestratégica de dominar dicho enclave, ya no sólo por los recursos mencionados, sino también por su posición respecto al este de Europa y al oeste de Asia.

El imperialismo ruso, ese mismo que envió tropas para combatir al ISIS en Siria dada la localización de empresas y bases militares rusas en terreno sirio; que tuvo un papel pasivo en la agresión a un país presuntamente aliado como Libia; que reconoció a la junta golpista en Bolivia cuando depuso a un presidente también considerado como aliado; o que despliega tropas en Kazajistán es la otra cara de la misma moneda.

Del mismo modo, es absurdo apoyar a Rusia desde el pretendido antifascismo, cuando esa misma Rusia, además de la gran proliferación de fascistas en el país, permite la existencia de campos de entrenamiento de los cuales salen una infinidad de paramilitares fascistas.

La posición que debemos tomar los comunistas, los marxistas-leninistas, es la de luchar por la paz entre los pueblos y por la guerra entre clases. El proletariado de los países de la OTAN, de Ucrania, de Rusia y de otras partes del mundo debemos renegar de cualquier conflicto armado entre Estados imperialistas, luchar enérgicamente contra nuestra burguesía nacional y entender que estas escaladas bélicas son consecuencia del desarrollo de las contradicciones dentro del capitalismo a nivel mundial, y luchar frontalmente contra esa burguesía que está dispuesta a utilizar a los trabajadores del mundo como carne de cañón cuyo fin es morir por unos intereses que nos son ajenos.

 

¡SOCIALISMO O MUERTE!

Madrid, 29 de enero de 2022

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Libertad para Leonard Peltier: en defensa del movimiento indígena

1) Introducción

 

El Partido Comunista Obrero Español defiende la libertad de los presos políticos existentes en los diferentes países capitalistas, los cuales se arrogan la defensa de la libertad de conciencia y de expresión, entre ellos los Estados Unidos de América. Uno de ellos es Leonard Peltier, encarcelado desde 1976 durante una protesta del Movimiento Indígena Americano (American Indian Movement, cuyas siglas son AIM), cumpliendo dos cadenas perpetuas consecutivas por el supuesto asesinato de dos agentes del FBI. La culpabilidad de Peltier así como de la imparcialidad de su juicio han sido más que discutidos en la sociedad estadounidense. Desde organizaciones internacionales, así como en movimientos como Amnistía Internacional o personalidades como Nelson Mandela o Rigoberta Menchú han pedido que se le conceda el indulto, habiendo más de 10.000 folios inclasificables que demostrarían su inocencia.

Pero la cuestión trasciende a la figura individual de Leonard Peltier, ya que la población indígena estadounidense lleva sufriendo desde hace siglos la represión por parte del Estado.

2) La colonización europea

 

El origen se sitúa en la primera colonia inglesa de Norteamérica, en Jamestown (en el actual estado de Virginia), donde los ingleses, tras unos conflictos con las comunidades indígenas y al no poder esclavizarlas, optaron por el exterminio de las mismas.

Entre las montañas de Adirondack y los Grandes Lagos (zona que actualmente ocupa Pennsylvania y la parte superior de Nueva York), vivía la más poderosa de las tribus del noreste, la Liga de los Iroqueses. Según el historiador y activista estadounidense Howard Zinn, “en los poblados iroqueses la tierra era compartida y se trabajaba en común. Se cazaba en equipo, y se dividían las presas entre los miembros del poblado. En la sociedad de los iroqueses, las mujeres eran respetadas. (…) Como apunta Gary B. Nash, <<así se compartía el poder entre sexos, y brillaba por su ausencia en la sociedad iroquesa la idea europea del predominio masculino y de la sumisión femenina>>”.

Howard Zinn aclara que, si bien la imagen de estas sociedades puede estar idealizada, “baste para que nos haga cuestionar-en ese período y en el nuestro-la excusa del progreso que respalda el exterminio de las razas, y la costumbre de contarse la historia desde la óptica de los conquistadores y los líderes de la civilización occidental”.

Pese a que por influencia del cine se asocia el “cortar las cabelleras” a los pueblos indígenas, lo cierto es que esta práctica fue adoptada en los combates por estos imitando a los colonos europeos (ingleses, franceses y holandeses). Como ejemplo, podemos citar una proclamación del parlamento de Massachusetts del 3 de noviembre de 1755 (casi dos décadas antes de la Declaración de Independencia de los EEUU), en la que se declara a los indígenas Penobscot como “rebeldes, enemigos y traidores” y se ofrecía una recompensa “por cada cabellera de indio macho traído (…) de cuarenta libras. Por cada cabellera de cada mujer india o joven macho de menos de doce años que se matase (…) veinte libras”.

Durante la Guerra de los Siete Años (1756-1763) los indígenas combatieron junto a los franceses frente a los británicos. Al acabar este episodio bélico, los franceses olvidan a sus antiguos aliados y ceden a sus enemigos los territorios al oeste de los montes Apalaches. Esto reiniciará el combate entre indígenas y británicos, episodio conocido como la “Conspiración de Pontiac”. Aquí tenemos un episodio que antecedería lo que hoy conocemos como guerra biológica, ya que bajo las órdenes del general británico Jeffrey Amherst se entregó a los indios atacantes con los que se estaba negociando acuerdos mantas de un hospital contaminadas de viruela, lo que provocaría una epidemia entre los indígenas.

Pese a la superioridad británica en el combate, la resistencia indígena forzó la Proclamación Real de 1763, estableciendo una línea sobre los Montes Apalaches que marcaría los territorios indios que los colonos europeos no podían ocupar, enfureciendo a los colonos americanos, ya que la Carta original de Virginia afirmaba que sus dominios estaban hasta la costa del oeste. Esta sería una de las razones por la cual gran parte de los pueblos indios combatieron junto a los británicos en la Guerra de la Independencia.

3) Tras la Independencia de los EEUU

La Declaración de Independencia de los EEUU había ignorado a los pueblos indígenas, y tras el fin del dominio británico, los descendientes de los colonos europeos procederán a desplazar a los pueblos indígenas hacia el Oeste, exterminándolos en caso de que mostraran resistencia. En palabras del historiador Francis Jennings, conocido por sus trabajos sobre la historia colonial de los EEUU, “los blancos americanos luchaban contra el control imperial británico del Este, y por su propio imperialismo en el Oeste”.

Uno de los grandes enemigos de los pueblos indígenas era Andrew Jackson, especulador inmobiliario, comerciante de esclavos negros y futuro presidente de los EEUU entre 1829 y 1837. Para la sociedad estadounidense, Jackson fue un héroe de la Guerra Anglo-estadounidense de 1812, que en palabras de Howard Zinn, “no fue (como a menudo nos dan a entender los libros de texto americanos) simplemente una guerra por la supervivencia contra Inglaterra, sino una guerra para la expansión de la nueva nación hacia tierras de Florida, Canadá y el territorio indio”. Fue durante esta guerra cuando Jackson llevó a cabo la matanza de cientos de indígenas de la tribu creek, incluyendo varones, mujeres y niños.

Acabada la guerra, Andrew Jackson realiza un tratado que dejará sin más de la mitad de su territorio a la tribu creek. Este tratado, según nos dice Howard Zinn, “dio pie a algo nuevo e importante. Concedía a los indios la propiedad individual de la tierra, consiguiendo así abrir fisuras entre ellos, rompiendo la costumbre de la tenencia comunal de la tierra, sobornando a unos con tierras, dejando a otros sin ella, introduciendo entre ellos la competitividad y la confabulación que marcaría el espíritu del capitalismo occidental.”

Entre 1814 y 1824 los colonos americanos se apoderarán de gran parte de los territorios de los pueblos indígenas del sur: tres cuartas partes de Alabama y Florida, una tercera parte de Tennessee, una quinta parte de Georgia y Mississippi, y parte de Kentucky y Carolina del Norte. Toda esta adquisición de territorio servirá de base para la cosecha de algodón y las fincas trabajadas por esclavos negros.

Durante la presidencia de Andrew Jackson y la de su sucesor Martin Van Buren, se obligó a setenta mil indígenas a desplazarse desde sus tierras al este del Mississippi, hacia el oeste. Permanecerá en Nueva York la Confederación iroquesa, aunque se expulsarán de Illinois a los pueblos sac y fox tras la Guerra de Halcón Negro (Black Hawk), líder indígena que se rebeló contra los estadounidenses.

Entre 1860 y 1910 el ejército estadounidense destruirá poblados indios de las Grandes Llanuras para facilitar la construcción de vías de ferrocarril y poseer los mejores terrenos. Los pueblos indígenas estarían divididos (lo cual debilitaría sus acciones) y acabarían recluidos en reservas sumidos en la pobreza, muchos de los cuales morirían por hambre. En 1887, la Ley de Distribución de Tierras intentó dividir las reservas indias en pequeñas parcelas para que pertenecieran a indios individuales, intentando convertirles en pequeños propietarios, al igual que sucedía con los estadounidenses blancos que colonizaban el Oeste. Sin embargo, gran parte de estas tierras acababan como propiedad de especuladores blancos, por lo que la inmensa mayoría de los indígenas quedarán recluidos en las ya citadas reservas.

En 1890 tiene lugar uno de los episodios más sanguinarios de la Historia de los EEUU: la masacre de Wounded Knee, en la reserva india de Pine Ridge, situada en Dakota del Sur, por parte del 7º Regimiento de Caballería. Este episodio se considera la última gran masacre contra los pueblos indios, dejando un saldo de entre 200 y 300 hombres, mujeres y niños de la tribu lakota muertos de los 350 que había originalmente. Como recompensa a esta masacre, los veinte miembros del regimiento que habían matado a más personas fueron galardonados con la Medalla de Honor. Este episodio se convertiría en un importante hito para el posterior activismo indígena.

4) Siglo XX: el renacer de la comunidad

 

Durante la presidencia de Franklin Delano Roosevelt (1933-1945) hubo un intento de mejorar la vida de las comunidades indígenas al ocupar el cargo de Jefe de la Oficina de Asuntos Indios el sociólogo John Collier, simpatizante de la causa india. No obstante, no hubo ningún cambio sustancial en la vida de los indígenas, continuando gran parte de ellos recluidos en las reservas.

Pese a la tendencia a la desaparición de estas comunidades, ya que en los años 30 sólo quedaban 300.000 indígenas del millón o más que se calcula que había habido en el área territorial estadounidense, poco después comenzaron a crecer en gran número. Para 1960, había 800.000 indígenas en EEUU, la mitad de ellos recluidos en reservas y la otra mitad en poblados repartidos por todo el país. Es a partir de este momento cuando el activismo indígena se va a intensificar en Estados Unidos.

Como forma de protesta, los activistas indígenas sacaron a relucir los más de 400 tratados que habían firmado con el gobierno estadounidense, los cuales habían sido todos violados. Siguiendo con Howard Zinn, “en tiempos de la administración de George Washington, se firmó un tratado con los iroqueses en Nueva York, <<Estados Unidos reconoce que todas las tierras dentro de los límites arriba mencionados son propiedad de la nación Seneca>>. Pero a principios de los años sesenta, durante la presidencia de Kennedy, los Estados Unidos ignoró el tratado y construyó una presa en este territorio, anegando la mayor parte de la reserva de los Seneca”.

Así mismo, la Guerra de Vietnam (igual que había sucedido con el movimiento por los derechos civiles de los afroamericanos) sirvió de estímulo para que muchos combatientes indígenas tomaran conciencia de su situación, haciendo paralelismos con el imperialismo que EEUU ejercía sobre los vietnamitas. Un veterano indígena de Oklahoma declaró:

Los indios tuvieron que soportar las mismas masacres hace cien años. Entonces hicieron guerra bacteriológica. Depositaban viruela en las mantas indias (…) Llegué a conocer a los vietnamitas y me di cuenta de que eran igual que nosotros. Lo que estamos haciendo es destruirnos a nosotros mismos y también al mundo (…)”

En 1969 aparecerá la Primera Convocatoria de Eruditos Indio-Americanos, donde se hablaba de cómo los libros de texto ignoraban o insultaban a sus pueblos. También, como forma de protesta, realizarán ocupaciones, como la de marzo de 1973, donde se ocupará Wounded Knee, demandando al gobierno tierras y derechos para los pueblos indígenas. Este episodio está estrechamente relacionado con la detención de Leonard Peltier, ya que es el lugar donde fue detenido.

A las pocas horas de la ocupación de Wounded Knee, doscientos agentes del FBI, oficiales federales y policías de la Oficina de Asuntos Indios rodearon y bloquearon el poblado, trayendo consigo vehículos armados, rifles automáticos, ametralladoras, lanzagranadas y granadas de gas que emplearon para reprimir a los indígenas, llegando a asesinar a 60 de ellos sin que esto se haya investigado. Pese a todo, la ocupación se mantuvo por la solidaridad que hubo hacia este movimiento por parte de otras comunidades indígenas y las simpatías que obtuvieron de ciudadanos de otros países.

El pulso entre estos indígenas y el gobierno continuó hasta 1975, cuando se produce un tiroteo provocado por los grupos paramilitares que cercaban el poblado. Leonard Peltier y otros dos indígenas serán detenidos. A estos últimos se les absolverá porque según la sentencia, “actuaron en defensa propia”, manteniendo a Peltier como cabeza de turco, a pesar de que el propio gobierno reconoció que no sabía quién había disparado a esos agentes. El pasado año, el Huffington Post publicó una carta del fiscal que llevó a Leonard Peltier a la cárcel, James H. Reynolds, dirigida al actual presidente Joe Biden, donde afirma que “no fuimos capaces de probar que el Sr. Peltier cometiera personalmente ningún delito en la reserva Pine Ridge”.

5) Conclusiones

Pese a las evidencias de su inocencia, se mantiene a día de hoy a Leonard Peltier en prisión, donde su estado de salud empeora cada día. Todo apunta a que se le está utilizando para atemorizar a otros activistas indígenas, del mismo modo que en el pasado y en el presente se mantuvo a activistas afroamericanos en prisión, como es el caso del también preso político Mumia Abu-Jamal (periodista y ex militante de los Panteras Negras) que lleva cuarenta años en el corredor de la muerte. Eso cuando no los asesinaban directamente como hizo el FBI y la policía de Chicago con Fred Hampton (presidente del ya citado partido) a la edad de 21 años mientras dormía.

Desde el Partido Comunista Obrero Español abogamos por la liberación inmediata tanto de Leonard Peltier como de Mumia Abu-Jamal, así como de otros presos políticos de otros estados como ya hicimos con los del Estado español o los del francés. Así mismo, defendemos que sólo a través del socialismo se podrá alcanzar la igualdad de oportunidades entre los individuos más allá de las diferencias de color o de sexo. No en vano muchos afroamericanos, al mismo tiempo que luchaban por sus derechos civiles en EEUU, encontraron un modelo de sociedad inclusiva en la Unión Soviética o encontraron refugio como exiliados en la Cuba revolucionaria.

 

¡POR LA LIBERTAD DE LEONARD PELTIER!

¡LIBERTAD PARA LOS PRESOS POLÍTICOS!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DEL SOCIALISMO!

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONELES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)




El socialchovinismo del Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR)

El Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR), así como su Secretario General, Gennadi Andréyevich Ziugánov, representan una de las lacras a extirpar en el Movimiento Comunista Internacional: el socialchovinismo ruso como falso aliado frente al imperialismo estadounidense-europeo.

Con relación a los últimos acontecimiento en Kazajistán, estos oportunistas no han dudado en compartir su particular visión de los hechos al objeto, nuevamente, de desviar a los trabajadores del camino del marxismo-leninismo y de la revolución proletaria mundial en favor del oportunismo que niega que la guerra imperialista es la prolongación de la política de las grandes potencias por otros medios, por la violencia y la barbarie, de saqueo, opresión de otras naciones y aplastamiento del movimiento obrero.

Rápidamente, en su documento aluden a que la situación en Kazajistán «es consecuencia directa de la tragedia que se produjera con todos nosotros hace 35 años». Esto ya nos aporta muchas pistas acerca de la visión absurdamente prosoviética de esta organización, la cual carece de una postura crítica con respecto a lo sucedido en el seno del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) tras el asesinato del camarada Stalin, en 1953, y el XX Congreso del PCUS, en 1956, hechos que supusieron la punta de lanza de la descentralización económica que llevaba consigo la liquidación de la economía planificada, que abrieron las puertas de par en par a la corrupción y donde se produjo la penetración de la ideología burguesa en el seno del Partido. Así, la Unión Soviética que cayó el 25 de diciembre de 1991 tenía más semblanza con un Estado imperialista que con un Estado socialista, como había sido antaño. Mijaíl Gorbachov no fue quien acabó con el socialismo, ya que sus acciones fueron el resultado lógico de la coronación de un proceso de restablecimiento capitalista que venía sucediendo durante casi cuatro décadas. El periodo de reversión del socialismo impulsado por agentes de la burguesía demostró que el camarada Stalin tenía razón cuando advertía, en contra de la opinión de oportunistas como Trotski, que el desarrollo del socialismo en un país puede verse revertido y reestablecerse nuevamente el capitalismo; así ocurrió en la Unión Soviética.

Siguiendo con el texto, llama poderosamente la atención que «según las estimaciones del PCFR, el envío de las fuerzas de paz es una medida obligatoria, pero adecuada y oportuna llamada a sofocar la llama del nuevo “golpe del Estado de color”». Es decir, estos pretendidos comunistas, abrazando el chovinismo y la reacción, están defendiendo abiertamente que las fuerzas militares de los oligarcas rusos se desplieguen en Kazajistán. Ante un conflicto imperialista, estos socialchovinistas se posicionan con su burguesía nacional, algo que ya fue denunciado con dureza por parte del camarada Lenin en el contexto de la I Guerra Mundial:

«Hoy ya no cabe duda de que la guerra es imperialista por ambas partes. Sólo los capitalistas y sus secuaces, los socialpatriotas y los socialchovinistas […] pueden negar o velar este hecho. Tanto la burguesía alemana como la burguesía anglo-francesa hacen la guerra para saquear otros países, para estrangular a los pequeños pueblos, para establecer su dominación financiera en el mundo, para proceder al reparto y redistribución de las colonias, para salvar, engañando y dividiendo a los obreros de los distintos países, el agonizante régimen capitalista»[i].

«Los socialchovinistas repiten el engaño burgués de que la guerra se hace en defensa de la libertad y de la existencia de las naciones, con lo cual se ponen del lado de la burguesía contra el proletariado. […] El Socialchovinismo, que defiende de hecho los privilegios, las ventajas, el saqueo y la violencia de “su” burguesía imperialista (o de toda burguesía en general), constituye una traición absoluta a todas las ideas socialistas»[ii].

El PCFR, al justificar la participación de Rusia en esta guerra, véase como ejemplo, además de lo ya citado, cuando dicen que «estamos seguros que la misión pacífica de la Organización del Tratado de Defensa Colectiva va a contribuir a la estabilización de la situación en la región de Asia Central» contribuye a perpetuar la opresión imperialista sobre las naciones y pueblos del mundo, demostrando que en la práctica no les importa el destino de los trabajadores kazajos. Su falsedad, su hipocresía y desvirtuación del marxismo-leninismo debe ser considerada como una traición a la causa del proletariado mundial.

Los socialchovinistas del PCFR dicen que defienden los intereses de los trabajadores rusos y kazajos, pero se equivocan profundamente, puesto que sus políticas solo defienden los intereses de un puñado de oligarcas rusos en pugna contra el imperialismo occidental. Los marxistas-leninistas, contrario a esto, defendemos la revolución proletaria como la única salida que tiene el proletariado en tiempos de guerra. La consigna de los comunistas es clara: ¡Transformar la guerra imperialista en guerra civil, en la guerra de los oprimidos contra los opresores por el socialismo!

Desde el Partido Comunista Obrero Español denunciamos la injerencia de todo imperialismo en el destino del pueblo de Kazajistán y animamos al proletariado del país a que siga adelante en la lucha de clases, redoblando esfuerzos por organizarse y transmitir la conciencia comunista a las amplias masas que han demostrado su fuerza con la huelga de los obreros de la región de Mangistau.

 

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

¡POR LA CAÍDA DEL CAPITALISMO EN KAZAJISTÁN!

¡EL PUEBLO KAZAJO NO CEDE ANTE NINGÚN IMPERIALISMO!

Madrid, 17 de enero de 2020

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONELES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)

 

[i] Vladimir I. Lenin. Cartas desde Lejos. En Obras escogidas, Tomo VI (1916-1917), p. 84.

[ii] Vladimir I. Lenin (1915). El socialismo y la guerra (La actitud del P.O.S.D.R. ante la guerra).