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Entrevista sobre el Sáhara Occidental con Taleb Alisalem, luchador por la causa saharaui

¿Cuál es tu opinión sobre las últimas medidas del gobierno español, que se ha vendido siempre como “el más progresista de la historia”, con respecto al Sáhara Occidental? ¿Crees que han traicionado al pueblo saharaui?

 

Sí. Creo que es una completa traición. Ya estamos acostumbrados los saharauis a que España no asuma su responsabilidad, porque yo siempre digo que los saharauis no estamos pidiéndole a España, de forma caritativa, una solidaridad con nuestra causa. Simplemente le estamos pidiendo, y siendo muy coherentes con lo que estamos pidiendo, que cumpla con la legalidad internacional. Y la legalidad internacional desde los años 60’ lleva diciéndole a España que tiene que terminar el proceso de descolonización.

Pedro Sánchez ha salido de esa postura que España siempre había mantenido y ha reconocido su apoyo de forma directa al plan de autonomía marroquí que, básicamente, viene a apoyar, legitimar y blanquear la ocupación de Marruecos al Sáhara Occidental. También es un poco insultante para la inteligencia poder llegar a entender o llegar a apoyar un plan de autonomía dentro de un régimen autoritario; es completamente incomprensible que un régimen autoritario donde todo el poder reside en el rey y donde ni siquiera los ministerios o el parlamento tienen una autonomía, apoye una posible autonomía para un territorio. Me parece completamente contradictorio por la naturaleza del Estado marroquí. Por lo cual, lo que está haciendo Sánchez es simplemente, de forma elegante, intentar blanquear esa ocupación que, por supuesto, atenta directamente contra el derecho del pueblo saharaui a existir libre sobre su tierra, porque lo que ha querido Marruecos siempre para el pueblo saharaui, muy lejos de darle una autonomía o aceptar su existencia es aniquilarle, es lo que ha demostrado durante todos estos años. Y no lo decimos los saharauis que hablamos quizás con cierto sentimentalismo porque lo sufrimos de una forma directa, sino que varias organizaciones internacionales de renombre como Human Rights Watch o Amnistía Internacional han denunciado crímenes de guerra y bombardeos con armas prohibidas al pueblo saharaui.

Por lo cual, sí. Creo que es una traición y creo que se están pisoteando completamente los derechos del pueblo saharaui, el derecho humano y, por supuesto, la legalidad internacional. En un momento, por cierto, donde se está defendiendo la legalidad internacional en Ucrania y se está pisoteando en el Sáhara a la par, y eso deja muy visible esa hipocresía política del gobierno español.

¿Cuál es tu opinión respecto a esa diferencia de trato que tiene la UE con los refugiados ucranianos en comparación al trato que reciben los refugiados saharauis, sirios, libios, yemeníes, etc.?

 

Es algo que desde que empezó la crisis en Ucrania, mucho antes de estas declaraciones, empecé a seguir de cerca todo lo que estaba pasando y ya me parecía súper bonito la atención mediática que había sobre todo en el tema humanitario. Seguir a los refugiados, reportajes sobre la vida que han dejado cada uno, etc. porque es una forma de hacer, también, que los televidentes en diferentes partes del mundo empaticen de una forma directa y se sientan identificados con esas personas. Pero me daba una pena tremenda el hecho de que yo también venga de otro pueblo, de otros pueblos, que han sufrido siempre esas guerras que también tienen historias dramáticas de refugios, de bombardeos, de familias completamente divididas, de niños que a lo mejor han visto como sus padres morían delante de ellos y tuvieron que escapar a refugiarse. Eran historias que nadie nunca se ha molestado en contar, no había cámaras allí para contarlo y han ido pasando los años y los dramas se seguían multiplicando, no sólo del pueblo saharaui sino del pueblo iraquí, del pueblo sirio, del pueblo afgano, del pueblo kurdo, de los pueblos del África subsahariana, etc. Historias terribles que, por lo visto, en esta discriminación por rangos o por colores jamás se le ha dado tanta atención.

Creo que de una forma descarada se está dejando visible lo que siempre nos han enseñado, que hay un primer mundo y un tercer mundo. Aunque siempre se ha intentado disimular y se ha intentado abanderar eso de que “todos somos iguales y Derechos Humanos para todos”, yo creo ahora se puede evidenciar perfectamente que no es así. No sólo a nivel político, que los políticos se preocupan más por unos que por otros, sino a nivel mediático, que le están diciendo a la gente casi, de una forma directa, quién les tiene que dar pena, quién merece su atención y su solidaridad y quién no.

¿Qué ayuda internacional ha recibido el Sáhara Occidental para conseguir el fin del control colonial, donde España ha demostrado no respetar ni la propia legalidad burguesa? ¿Crees que la caída de Gadafi ha resentido la fuerza del Frente Polisario en la región?

 

Ayer estaba en una entrevista en un canal árabe y me decían si esta decisión consistía en una derrota para la diplomacia del Frente Polisario y de su principal apoyo, Argelia, ya que la ex-potencia, o la potencia, colonizadora reconocía de forma clara que ese territorio debe ser marroquí. Y yo lo que contestaba era que no; nosotros los saharauis o el Frente Polisario no tenemos que ser ni fuertes ni débiles, y Argelia en su diplomacia no tiene que tener éxito o fracasar, sino que se trata de una cuestión legal muy clara si hay una voluntad de solucionarlo. No se trata de hacerle caso a lo quiere el Frente Polisario o hacer caso a lo que quiere Marruecos o lo que quiera Argelia. Estamos hablando de un territorio que está calificado ante las Naciones Unidas como un territorio no autónomo pendiente de descolonizar. Se sabe que el proceso de descolonización es a través de preguntarle a la población qué es lo que quiere. No se rechaza ninguna de las opciones, ni lo que plantea el Polisario, ni lo que plantea Marruecos, ni lo que plantea España. Se pueden poner todas las opciones: la autonomía dentro de Marruecos, pertenecer directamente a Marruecos, independencia por supuesto o incluso volver a ser un protectorado, una colonia española, y dejar que el pueblo saharaui decida. Esto no se trata de más fuerza o menos fuerza, se trata de un caso de legalidad bastante claro y que sólo se tiene que respetar esa legalidad.

En cuanto a la fuerza del Frente Polisario y la alianza con Gadafi… bueno, en los últimos años Gadafi ya había entablado amistad con el rey Hasán II porque había diferencias y también declaro una cierta imparcialidad en lo que respecta al conflicto del Sáhara Occidental, aunque seguía reconociendo la república saharaui, seguía defendiendo que un referéndum naturalmente es la opción más viable y más justa para todos.

Si hablamos de lo que quiere el Frente Polisario está claro, el Frente Polisario ha proclamado la república saharaui en el Sáhara Occidental, considera que los territorios del Sáhara Occidental están ocupados por Marruecos, los territorios de la República Saharaui Independiente declarada en el 76’. Si vemos lo que quiere Marruecos, dice “este es un territorio mío y yo quiero solo dar una autonomía”. Entonces, la opción intermedia, la solución más justa, es ese referéndum donde los saharauis decidan entre su Estado independiente, ser una autonomía marroquí o, como te he dicho, incluso volver a ser un protectorado español, pero ahí tenemos a la realpolitik, a los intereses geopolíticos, estratégicos y económicos, ahí tenemos al “papá” Estados Unidos, a Francia, presionando para que esta vez la legalidad internacional no sea respetada sino pisoteada.

Además, desde que se firmó el Acuerdo de Abraham y demás estamos viendo un mayor entrelazamiento entre los intereses de Israel, de Marruecos, de Estados Unidos, por tener ese control en Oriente Medio, en el norte de África y eso lo que está haciendo es barrer por completo tanto la libertad del pueblo saharaui, del palestino y de quien se ponga por delante. No se respeta nada.

 

Por supuesto. Se está utilizando lo que es la legalidad internacional en determinados casos para determinadas intervenciones. Y yo también lanzaba el otro día un hilo en Twitter intentando un poco explicar una teoría que podía dar explicación a esta decisión de Sánchez, que es, hasta cierto punto incomprensible porque pone a España en una contraposición a Argelia, que es su principal proveedor de gas y en este momento, que es un momento sensible para lo que es la materia gasística en Europa y demás. Ponerte en frente o ponerte en contra de tu principal proveedor de gas no me resulta lo más inteligente. Sí que existe la posibilidad (esto es un análisis propio) de que ahora, después de la guerra de Ucrania, estemos ante un nuevo panorama muy parecido a la Guerra Fría, un panorama de bandos y de alianzas.

Francia lleva bastante tiempo perdiendo terreno en lo que es África, un terreno que ha sido ganado a través de acuerdos militares o económicos por China y por Rusia, y yo creo que con este reconocimiento lo que se busca es fortalecer el principal aliado de Occidente, el principal aliado de Estados Unidos, en el norte de África que es Marruecos y entregándole el Sáhara y sellando el reconocimiento de su soberanía sobre ese territorio pueden garantizar un Marruecos fuerte que frene de algún modo ese expansionismo chino-ruso. Tienen también a Argelia que es un gigante y que es la potencia en armamento más fuerte del Magreb. Por supuesto, con la bendición de Israel que ya se está hablando de bases militares israelíes en lo que es el terreno de Marruecos porque también Israel quiere estar militarmente cerca de Argelia, porque Argelia no sólo apoya la causa saharaui de una forma ciega, sino que también apoya y siempre ha sido apoyo de la causa palestina, y es la que ha rechazado completamente la normalización de relaciones de algunos países árabes con Israel y dentro del mundo árabe Argelia sigue siendo ese país que soporta la causa palestina, que apoya a la resistencia palestina y eso molesta mucho a Israel.

Aquí entramos en ese juego de potencias donde también se está utilizando a España y, por supuesto, como siempre, pisoteando los derechos del pueblo saharaui, del pueblo palestino y de la legalidad internacional en base a intereses propios.

Hace poco dijiste que “frente al bochorno y la vergüenza solo puedo decir dignidad, revolución y derecho de los pueblos”, ¿crees que tantos años de pasividad internacional han demostrado que la lucha armada es la única vía para conseguir la liberación nacional frente al imperialismo?

 

Nunca se nos ha dejado otra salida. Siempre nos hemos agarrado a esa lucha revolucionaria. Yo he crecido, y creo que también ha marcado mi vida para estar hoy en la lucha y en la revolución, con ese discurso revolucionario, con esa lucha por la patria, por la libertad, por la dignidad y la libertad de los pueblos contra esas fuerzas imperialistas que intentan luchar contra las personas y contra los obreros para imponer el poder, imponer la fuerza económica y capitalista. Y siempre he escuchado esos discursos incluso en las canciones casi nacionalistas saharauis que escuchamos de pequeños son canciones que te invitan a la revolución y a un sentimiento comunitario, de pueblo, de dignidad y de libertad que va mucho más allá de un nacionalismo o de un patriotismo mal entendido.

Ahora, en estos últimos años, yo me he dedicado a esto, al activismo político. En estos últimos años, cuando me he reunido, he tenido alguna conferencia y demás sí que estoy notando que a la hora de hablar en este lenguaje a la gente le parece anticuado, te dicen “bueno, esto queda un poco del Che Guevara, muy de hace mucho, ahora los tiempos han cambiado”. Yo creo que cuando lo miro y lo analizo seriamente, sé hasta cierto modo cómo hoy funcionan los intereses, la geopolítica que se ha impuesto, el capitalismo que ha impuesto un nuevo lenguaje que, de algún modo, aunque sea completamente ilógico, lo hemos asumido muchos de nosotros y lo utilizamos como casi algo normal.

De lo que hablábamos antes también es de la doble de solidaridad. Nos parece fatal lo que está pasando en Ucrania, pero no sabemos que en los últimos 30 o 40 años lleva pasando lo mismo en muchos sitios y actualmente sigue pasando y nos importa poco, y es algo muy normalizado dentro de la sociedad que no hace ese ejercicio de introspección de decir “porqué me da pena esto y porqué no”, de darse cuenta de esa manipulación política y mediática.

Después de pensarlo mucho, yo creo que sí. Quedará anticuado, todo lo que tú quieras, pero yo dedico y vida y estoy entregado a esta lucha. Cuando estalló la guerra en el Sáhara, mi hermano tenía su trabajo, tenía su vida aquí, tenía a su mujer embarazada y dejó su trabajo, su casa y se fue para unirse a las fuerzas del Frente Polisario porque él decía que su vida era para esta lucha. No es, como te he dicho antes, un nacionalismo, “luchar por una bandera”, porque él sabía que su lucha contra ese expansionismo era también luchar por la justicia y como dijo Mujica en un discurso dedicado al pueblo saharaui: “mantener vuestra lucha y vencer es mantener la esperanza en un mundo mejor”. Tenemos muy presente que si nosotros vencemos en esta lucha vamos a lanzarle un mensaje también al resto de los pueblos del mundo de que el imperialismo no puede vencer.

Por supuesto, cuando hablas de revolución y demás a mí no me parece para nada anticuado. Cualquiera que luche por la liberación de los pueblos o desde el comunismo es el mensaje que se tiene que dar a la clase trabajadora a nivel internacional para liberarse de esta opresión, de esta subyugación. Hablabas de ‘el Che’, ¿es para ti un referente? ¿Qué otros referentes tienes, en el caso de que lo sea?

 

Mi primer referente es El Uali Mustafa, que es nuestro propio ‘Che’ saharaui, es quien inició esa revolución saharaui contra el imperialismo y el colonialismo español, es el ideólogo de la revolución saharaui y murió muy joven porque al igual que los líderes de verdad él estaba en primera fila luchando contra esas fuerzas imperiales y coloniales marroquíes que invadían nuestra tierra y murió en un bombardeo. Se cree, según las investigaciones que se han hecho, que había sido bombardeado por la aviación francesa porque creían que matando a ese líder de la revolución también podrían matar al pueblo saharaui. Sus discursos siguen tan vivos (los pocos discursos que se le han podido grabar o los manuscritos que se han dejado de él) en el espíritu revolucionario saharaui, en la juventud, como si fuesen ahora porque era también un visionario. No hablaba solo del tema del Sáhara Occidental, de liberar el Sáhara Occidental, sino que hablaba de un panafricanismo, de un África y un Magreb libre de ese imperialismo. Planteaba una idea mucho más grande, que iba mucho más allá de la frontera del Sáhara Occidental y unía a todos los pueblos en esa lucha contra el imperialismo.

Considero que tanto ‘el Che’ Guevara, como Nelson Mandela, hasta cierto punto Muamar el Gadafi también, durante una época, sí creo que lucharon de una forma muy honesta por los derechos de los pueblos y lucharon contra el capitalismo y contra el imperialismo. Yo creo que son iconos, no sólo para las personas que nos identificamos con una ideología de izquierdas, sino cualquier persona justa, que crea en la justicia, creo que debería tenerles al menos un cierto respeto.

¿Cómo podría contribuir el PCOE, o los comunistas en general, a la lucha por la emancipación del pueblo saharaui desde el Estado español?

 

Yo siempre he dicho que la cuestión saharaui es una cuestión política. Y los saharauis hemos sido obligados, casi empujados, a entender de política sin casi quererlo. Desde la política se puede solucionar este conflicto. Yo siempre he apostado que España tiene la llave para solucionar esto; si España realmente quisiese tiene la llave para solucionarlo en días o en semanas. Simplemente presentarse ante las Naciones Unidas, ante la Cuarta Comisión y decir que quiere iniciar el proceso de descolonización. Y como España todavía consta como potencia administradora y colonial, las Naciones Unidas tendrá la obligación de iniciar ese proceso y analizar en qué consiste la presencia marroquí, que es ilegal, por lo cual se empezará a solicitarle a Marruecos que se retire de esa zona para llevar a cabo un referéndum.

Hay un gran apoyo dentro de lo que es la sociedad civil en el Estado español para con la causa saharaui, pero este apoyo nunca se ha manifestado en lo que es la decisión política. Tanto vuestro partido, vuestro movimiento, los comunistas o toda persona que tenga una actividad política, yo creo que se puede empezar desde el ayuntamiento más pequeño, comunidades autónomas, diputaciones, etc. Lo más importante es ejercer una presión para que ese apoyo y solidaridad que hay en la sociedad se manifieste en acciones políticas que vayan en esta dirección, en la dirección de tener un papel activo en la resolución del conflicto del Sáhara Occidental.

¿Crees que los miembros del gobierno de coalición que de verdad quieran demostrar su apoyo a la causa saharaui, no solo de palabra sino también de acción, deberían abandonar y romper con el gobierno o deberían continuar y ejercer presión desde ahí?

 

Pienso que deberían haber abandonado el gobierno, deberían haber dimitido, no ahora, sino cuando estalló la guerra el 13 de noviembre de 2020. No hemos visto absolutamente nada más que unos tweets muy cuidados y me parece de vergüenza, y aquí lo tengo que decir claramente porque yo no tengo ningún reparo. Yo soy una de las personas que estuvo en el 15-M. Yo creía ciegamente porque yo también crecí en este país y en parte me siento español y siento también los problemas que hay aquí. Como la mayoría he creído en ese movimiento naciente y recuerdo que estaba en esas manifestaciones en Sol y llevaba la bandera saharaui. Un día, en una de las manifestaciones que se llamaba “rodeemos el Congreso”, yo recuero estar en un callejón lleno de gente, subirme encima de un bolardo y, de repente, toda esa calle empezó a gritar “¡Sáhara libre!”. Ahí estaba convencido que de ese movimiento despierto y consciente de los problemas que realmente importan a la gente, y quería llevarlos a la política, que el movimiento político que iba a nacer iba a tener la causa saharaui muy presente.

Y así fue. Llegó Podemos, con todas las promesas, de no solo iniciar el proceso de descolonización, sino de reconocer la República Saharaui y demás… y yo sé que en un gobierno de coalición tú a lo mejor no tienes todo el poder. Yo sé que a lo mejor tu poder es muy limitado a lo social, pero yo creo que por coherencia no puedes estar en un gobierno que está blanqueando el genocidio y los crímenes de guerra. Simpatices o no con el pueblo saharaui, como humano deberías de rechazarlo. Cuando Marruecos inició su guerra contra el pueblo saharaui, cuando empezó a bombardear al pueblo saharaui, yo me esperaba un rechazo absoluto, un trabajo desde el gobierno, aunque esté “fuera de tus competencias”, una presión y unas declaraciones claras en dirección de rechazo a esa guerra y apoyo al pueblo saharaui, y si eso molestaba a alguien, por supuesto, romper la coalición. Pero lo único que hemos visto son unos tweets ridículos donde lo que dicen es “las Naciones Unidas, en su Resolución tal, reconocen el derecho del pueblo saharaui”. Mire usted, yo como saharaui me sé casi de memoria todas las resoluciones de las Naciones Unidas. Es un problema político. Me las he leído de pe’ a pa’ todos los años cuando han salido. El hecho de que tú me lo recuerdes en un tweet para mi no sirve de nada. Las bombas siguen cayendo, Marruecos sigue violando los Derechos Humanos en las zonas ocupadas del Sáhara Occidental, mi familia sigue en unos campamentos de refugiados, por lo cual tu tweet lo puedes guardar para ti porque ya me conozco las resoluciones. Lo que espero son acciones que realmente tengan un efecto sobre la causa del pueblo saharaui.

Con esto estoy viendo más de lo mismo. Es verdad que he visto unas declaraciones un poco que han ido un poco más allá de los simples tweets. Aquí en este país se está teniendo un complejo de decir lo que piensas y defenderlo, hay siempre que justificarse: “el pueblo saharaui tiene que hacer un referéndum porque lo dijo la ONU en su tal…”. Decir “mi opinión es esta y el pueblo saharaui debería ser libre, independiente a través de un referéndum y esto es lo que hay que hacer y esta es mi posición y no voy a estar en un gobierno que blanquee y apoye la ocupación. Y se retrocede en esta decisión o yo me marcho, ya por responsabilidad política”. Pues yo no he visto que nadie lo haya hecho todavía. Como he dicho, he visto declaraciones, y me hace mucha gracia, porque mi análisis cuando veo estas declaraciones es que “nos dais pena, nos da pena el pueblo saharaui y todo lo que está pasando, pero no tanto como para romper la coalición”.

Parece que estos ministros de Unidas Podemos vinieron muy “fuertes” con el 15-M, pero su fuerza se ha ido por la boca en el momento en que han cogido poder y se han aburguesado. De hecho, hace poco leía que habían firmado con otros grupos el envío de armas a Ucrania y, como vemos, no tienen ningún reparo en apoyar la guerra del imperialismo. En este sentido, una de las críticas más fuertes que se le puede hacer a Podemos es el tema de sectorizar las luchas: la lucha por la medicina por un lado, la educación por otro, las mujeres por otro lado, los saharauis (en este caso) por otro, etc. Siempre buscan esa división en lugar de (obviamente no les interesa) coger el Estado de la burguesía, el capitalismo y decir “ese es el enemigo, vamos a unirnos todos en una causa común”. Y, obviamente, en esa causa común tiene que entrar la emancipación de todas las naciones que están oprimidas ahora mismo.

 

Sí, yo creo que es una cuestión muy básica. Ya no sólo aquí en España, sino que también lo he observado en otros países, que muchas veces se suelen individualizar las luchas. Es verdad que esto a priori les resulta muy fácil, dividir las luchas porque son sectores diferentes y porque, quizás, los motivos por los que se manifiestan son distintos. Pero esto es muy fácil de comprender: todas estas luchas son una misma lucha y pueden ser encauzadas en una misma lucha cuando tenemos un denominador común, que es el capitalismo, que es el enemigo de todas estas luchas. Tanto la lucha del pueblo saharaui es completamente canjeable, como la lucha de cualquier obrero aquí por sus derechos, porque todos somos víctimas de un sistema capitalista. Para llegar a ese cambio que anhelamos todos hay que luchar contra el sistema capitalista, que es el enemigo común. Cuando estamos individualizando las luchas yo creo que también es una forma de ir insertando un cáncer en la lucha de los pueblos, porque cuando divides estás restando fuerza a ese movimiento que puede hacer temblar al poder económico y capitalista.

Camarada, ha sido un placer realizar esta entrevista. ¿Quieres comentar algo más que se haya quedado en el tintero?

 

Muchas gracias. Sí, concluir diciendo que ahora se está hablando mucho del tema del Sáhara Occidental por lo que hizo Sánchez; hace dos o tres años se habló por lo del tema de la guerra; años anteriores se habló por la huelga de un activista saharaui que Marruecos no quería dejar entrar porque decía que era saharaui y no marroquí y hubo una gran crisis con Marruecos; la crisis de inmigración en Ceuta y Melilla que con Marruecos también tenía de trasfondo el problemas saharaui; y ahora estamos viviendo un nuevo capítulo de este conflicto. Posiblemente en unos días o en unas semanas se dejará de hablar de este conflicto y seguiremos los de siempre luchando por nuestra causa, pero tengo que dejar clarísimo que la causa del pueblo saharaui siempre va a volver y siempre va a haber un nuevo problema entre Marruecos y España. Siempre vamos a estar ahí con el problema cada x años hasta que no se solucione el problema de fondo, que es llevar a cabo ese proceso de descolonización y que el pueblo saharaui viva libre e independiente sobre su tierra.

Muchas gracias a vosotros por dar espacio a la causa saharaui.

¡Hasta la victoria siempre!

 

25 de marzo de 2022




El imperialismo es inviable, solo puede ofrecer guerra y muerte

Cuando detonó la crisis de las subprime en 2008 y se pinchó la burbuja financiera, burbuja creada por la sobrevaloración de activos inmobiliarios que creó los denominados activos tóxicos, los cuales se tragaron los Estados para salvar a la banca, los dirigentes capitalistas de la época, como el corrupto Sarkozy señalaban que había  “que refundar el capitalismo sobre bases éticas” – y lo decía un tipo que ha sido condenado por corrupción y tráfico de influencias – , o el mismo Sarkozy y el criminal Bush definían como reformaban “el capitalismo mundial” para evitar un crash financiero como el que se produjo, consecuencia de las políticas económicas de saqueo y putrefacción impuestas por el capital financiero.

El incremento bestial del precio de la vivienda durante final de la década de los 90s del siglo pasado y los años que llevamos del presente siglo a nivel mundial – y que en España el fascista Aznar denominó “milagro económico español”-, en lo que era una estafa contra la clase obrera vendiéndose la vivienda a un precio que incrementaba en múltiples veces su valor, hizo que los bancos otorgaran créditos y préstamos por cantidades elevadas con garantías por un valor inferior, préstamos otorgados con baja garantía de retorno, de tal manera que el dinero se evaporó – a la par que los paraísos fiscales se hinchaban – produciéndose una crisis mundial de liquidez. Millones de seres humanos perdieron los empleos, perdieron sus viviendas, los bancos tenían multitud de deudas impagadas – activos tóxicos – y puesto que el dinero fue invertido, sin más criterio que la obtención de la máxima rentabilidad, el sistema financiero contempló como proliferaban los activos tóxicos al igual que la falta de liquidez del mismo.

Las medidas que adoptaron para “solucionar” la crisis de 2008 fue la de los rescates bancarios, las fusiones bancarias, compra de deuda pública por parte de los bancos centrales para que los Estados salvasen a sus bancos, de tal manera que la enorme deuda bancaria pasara a ser deuda pública de los diferentes Estados que se multiplicó. Se impusieron unos tipos de interés entre los Bancos Centrales ínfimos, al objeto de incrementar el dinero en circulación, o lo que es lo mismo, creando dinero ficticio.

Las consecuencias de las medidas adoptadas por las agrupaciones imperialistas y los Bancos Centrales son las que nos conducen a la insostenible situación económica actual. El 10 de abril de 2021, el profesor de Economía y Asuntos Internacionales de la Universidad de Princeton, el estadounidense Paul Krugman, señalaba en el diario El País que “la evasión de impuestos es un problema global: el FMI cree que el 40% de toda la inversión extranjera directa es ficticia”. Es evidente que, reconocido incluso por organismos y economistas que defienden el sistema capitalista, este se sustenta en el engaño y la farsa, siendo una monumental estafa y, consecuentemente, nos hallamos ante un sistema inviable y fallido. El dinero “barato”, por no decir que sin valor alguno, y ficticio, ha sido la receta económica de los capitalistas para parchear al sistema, totalmente moribundo, durante estas dos décadas.

Caída la Unión Soviética, desde la segunda mitad de la década de los 90s del siglo pasado, las potencias imperialistas hegemónicas, fundamentalmente EEUU y también la UE, aceleraron lo que algunos denominan globalización y otros deslocalización de la producción, al objeto de maximizar la obtención de plusvalía, desplazando el eje de la producción mundial hacia oriente, hacia Asia y fundamentalmente hacia China. Consecuencia de ello, en China se instalaron la mayor parte de las factorías donde se desarrollaba la producción de los monopolios, la mayor tecnología mundial, se desarrollaron las fuerzas productivas convirtiéndose en una potencia mundial al igual que China fue adaptando su superestructura a los cambios operados en la estructura convirtiéndose en una potencia imperialista.

Fundamentalmente China, desde hace décadas, denuncia que las instituciones imperialistas, las instituciones que conforman el Sistema Financiero Mundial, y desde donde se dirige el mundo, implementando la dictadura de los monopolios a nivel planetario, no atienden a criterios “democráticos” de tal manera que no se tiene en consideración la población de las potencias así como su PIB en esos centros de poder, de tal modo que hay potencias imperialistas con mucha menos población y PIB que tienen mayor capacidad de decisión, de poder. Así, por ejemplo, EEUU tiene 5 veces menos población que China y, según dicen los mismos imperialistas como por ejemplo Bloomberg, la riqueza China ascendió en 2020 a los 106 billones de euros por los casi 80 billones de euros de los EEUU pero, aún con esos guarismos, EEUU tiene casi 5 veces más peso a la hora de decidir, de votar, que China en las estructuras imperialistas como, por el ejemplo, el Banco Mundial.

Desde hace años, China, y también las potencias BRICS, han ido tejiendo estructuras económicas, instrumentos financieros, para alumbrar un nuevo Sistema Financiero Mundial donde el papel hegemónico recaiga sobre China. Es ahí donde debe ubicarse la creación del New Development Bank (NDB) o Banco de los BRICS en julio de 2015; la creación del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB) creado en diciembre de 2015 donde son miembros estados asiáticos, latinoamericanos y europeos y está excluido EEUU, así como que en octubre de 2016 el yuan fuera convertido en divisa global al ser incorporada al grupo de monedas con Derechos Especiales de Giro (SDR) por parte del FMI en octubre de 2016. FMI donde el peso de los países BRICS también ha crecido, aunque ese crecimiento sea insuficiente para sus aspiraciones de convertirse en las potencias hegemónicas.

Los EEUU se sostienen por la vía del militarismo, una deuda pública que supera los 30 billones de dólares (y que es impagable), y creando dinero ficticio en cantidades industriales. En abril de 2008 el número de dólares existentes en el mundo ascendía a la cuantía de 830.000 millones, cifra que en el año 2020 rozaba los 5 billones, de tal modo que el 22% de los dólares existentes hoy fueron impresos en el año 2020 con lo que, en realidad, el valor del dólar es ínfimo y totalmente ficticio. Sin duda alguna EEUU es una potencia quebrada, pero su quiebra no solo es la quiebra de la potencia que pretende mantener su hegemonía en bancarrota, sino que es la quiebra del imperialismo en tanto que la economía está totalmente entrelazada.

China y sus aliados pretenden salvarse de la bancarrota a la que el imperialismo ha arrojado al mundo, y hacer efectiva su hegemonía económica, apuntillando el sistema financiero y al dólar como divisa de reserva mundial, levantando un sistema financiero nuevo con otra divisa sustentada en el oro que despoje al dólar como moneda de reserva.

Pero por más esfuerzos que hagan todos ellos, el imperialismo está agotado. La política monetaria de EEUU ha desbocado la inflación a nivel mundial. El agotamiento de los recursos energéticos fósiles, advertido ya por múltiples informes realizados, cifraba en el año 2020 el punto de inflexión hacia una gran escasez de estos recursos de energía primaria y gas, incrementándose notablemente el precio de la energía en el período 2020-2025. El choque entre la demanda y la oferta, donde la primera es superior a la segunda, ya en combustibles líquidos, y se prevé que a lo largo de esta década también suceda con el gas, el carbón, etcétera, está escenificando una ruptura que empuja, todavía más, a las potencias imperialistas a la guerra. Y es que la energía eólica y solar no serán capaces de invertir la situación de bancarrota energética – de mantenerse la irracionalidad y la anarquía económica impuesta por los monopolios – según estudios de físicos e ingenieros, hasta el año 2050. Este hecho, unido al deshielo de los polos, y concretamente del polo norte, abrirá nuevas rutas marítimas cuyo dominio es otro foco de lucha abierta, y en este caso además directa, entre las potencias imperialistas.

A todo ello hay que añadir lo fundamental, la competencia interimperialista les ha hecho a todos ellos echarse en brazos de la automatización y la robotización, al objeto de tratar de producir a más bajo coste que el otro y robarse entre sí los mercados. Sin embargo, la automatización y la robotización lo que hace es negar el capitalismo, es desequilibrar completamente la composición orgánica del capital en favor del capital constante, tratando de minimizar al máximo el capital variable que es la parte que genera la plusvalía. Es decir, con el desarrollo de la automatización de la producción los monopolios no solo reducen la obtención de plusvalía, con lo que sus beneficios caerán todavía más, sino que empujarán a millones de seres humanos al paro forzoso y a la miseria.

Y cuando el imperialismo está en bancarrota y en el grado de descomposición que se halla, la guerra abierta y el fascismo son la única salida que tiene. Hoy el imperialismo necesita destruir y eliminar a una parte de la humanidad para subsistir, al igual que los imperialistas necesitan ya enfrentarse de manera más directa y más abierta para robarse directamente los unos a los otros, están condenados al canibalismo entre ellos y, de esta manera, están conduciendo a la humanidad a la barbarie, a la guerra mundial.

Lo que acontece hoy entre Ucrania y Rusia, un conflicto militar donde EEUU y la UE son en gran medida responsables de dicho enfrentamiento, es la salida que tiene EEUU, en decadencia absoluta, para tratar de mantener su hegemonía. EEUU busca que sus enemigos se deterioren en guerras donde esa potencia, la más asesina que ha parido la historia, no participe directamente y sus enemigos se erosionen lo máximo posible para, por un lado, dañar lo más posible económicamente a sus enemigos y, por otro, debilitarlos militarmente cuando esa potencia asesina entre en escena. Es por ello que EEUU, y sus subalternos como la UE, deseen fervientemente que la guerra entre Rusia y Ucrania sea lo más larga posible y deteriore lo máximo a Rusia, siendo plenamente consciente del sacrificio de vidas humanas lo cual, a EEUU y la UE, les importa bien poco, nada.

Esto es lo único que puede ofertar el imperialismo, el capitalismo monopolista: Putrefacción, destrucción, guerra, pobreza y muerte. La única salida que tiene la humanidad es acabar con el capitalismo, es armonizar el desarrollo de las fuerzas productivas con las relaciones de producción, es armonizar el desarrollo humano con las necesidades reales de la humanidad, es planificar la economía para cubrir las necesidades del conjunto de seres humanos que habitan el mundo y garantizar una vida digna para todos ellos en concordia con la naturaleza, acabando con la anarquía de la producción existente cuya única finalidad es que una minoría mafiosa, los monopolios, se forren a costa de los trabajadores de todo el mundo. La única salida que tiene la humanidad es acabar con el capitalismo, con su prehistoria de salvajismo y barbarie y construir el socialismo como paso previo al comunismo que abra una nueva fase histórica donde la explotación capitalista sea enviada al estercolero de la historia junto con el capitalismo y la burguesía, y donde la humanidad sea capaz de escribir de manera consciente su historia siendo la humanidad dueña y soberana de su destino.

 

¡SOLO LA CLASE OBRERA PUEDE ACABAR CON LA GUERRA, CON EL CAPITALISMO!

¡PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS Y LEVANTAOS CONTRA VUESTROS ESTADOS CAPITALISTAS!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 24 de marzo de 2022

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Saludo al PCOE en el marco del 80 aniversario del fallecimiento de Jose Díaz Ramos

Estimados camaradas:

En nombre del Partido Popular Socialista de México y de Jóvenes por el Socialismo compartimos un fraternal y revolucionario saludo al Partido Comunista Obrero Español en el marco del 80 aniversario del fallecimiento de José Díaz Ramos.

 

José Díaz Ramos fue un gran político e ideólogo marxista-leninista, así como una figura clave en la consolidación del Frente Popular que ganaría las elecciones de 1936 garantizando el avance social y económico del pueblo; avance que se vio truncado por las fuerzas retrogradas de la Derecha que se levantaron en armas en contra de la democracia y la voluntad de millones de españolas y españoles.

Díaz Ramos siempre defendió los ideales del marxismo y siempre estuvo del lado de la lucha revolucionaria por la instauración de la Republica y del Socialismo, también lucho contras las fuerzas conservadoras durante su periodo al frente del PCE y que tras iniciar el levantamiento militar se ocupó enteramente en defender a la Republica de los reaccionarios.

Sin duda el legado que José Díaz ha dejado es muy grande, pues en su lucha está la esencia de los comunistas, está en su vida la guía para las juventudes que buscan hacer frente a esta avanzada fascista que vuelve a amenazar no solo a España o Europa, sino al mundo entero.

En Latinoamérica, al referirnos al fallecimiento de un personaje de tan gran honor, nos referimos como su partida física, pues su espíritu sigue vivo, dentro de cada española y español que mantenga en alto sus ideales marxistas y luche por la Revolución que libere a España del fascismo, que reinstaure la Republica y construya la sociedad superior, libre, justa y democrática que es la Sociedad Socialista.

Desde México les expresamos todo nuestro respaldo para con la lucha revolucionaria y para el fortalecimiento del Movimiento Comunista Internacional, para que muy pronto poder derrocar al fascismo y al imperialismo capitalista, y recuerden: Por la Tercer Republica. José Díaz Ramos vive, la lucha sigue!

 

¡Viva José Díaz Ramos!

¡Viva el PCOE!

¡Viva el Movimiento Comunista Internacional!

Dirección Nacional del Partido Popular Socialista de México




Sobre la ‘gran renuncia’ y el abandono voluntario de los puestos de trabajo

La prensa burguesa, a principios de este año, nos señalaba, “Un récord de 4,5 millones de estadounidenses renunciaron a su trabajo en noviembre (…) «Los trabajadores siguieron abandonando sus puestos de trabajo a un ritmo histórico. Los sectores de bajos salarios directamente afectados por la pandemia continuaron siendo la fuente de gran parte de las elevadas renuncias», dijo Nick Bunker (…) Los hoteles y restaurantes registraron el mayor aumento de salidas, a la vez que el mayor descenso de puestos de trabajo abiertos (…) Estados Unidos tenía 10,6 millones de puestos de trabajo por cubrir en noviembre, un ligero descenso en comparación con los poco más de 11 millones de puestos abiertos en octubre”.

Decía la BBC en junio de 2021, “La “Gran Renuncia” puede convertirse también en un fenómeno global, a juzgar por los resultados de un estudio encargado por Microsoft que revela que más de un 40% de la fuerza laboral global está evaluando la posibilidad de cambiar de empleador este año”. En EEUU en el año 2021 abandonaron voluntariamente el puesto de trabajo donde laburaban 48 millones de trabajadores.

Los medios de comunicación del Capital también lanzan sus elucubraciones para darle a la clase obrera explicaciones del fenómeno, como son “revelaciones o epifanías” del trabajador, el síndrome del trabajador “quemado”, el auge del teletrabajo o del trabajo en remoto, etcétera, que dejan entrever cuáles son falsas y cuáles pueden ser verosímiles, aunque se maquillen para tapar la realidad del asunto al objeto de salvaguardar la agonía y la inviabilidad del sistema capitalista.

¿El auge del teletrabajo o del trabajo en remoto puede ser un motivo que explique que los trabajadores abandonen “voluntariamente” el puesto de trabajo? Pues si leemos a los propios capitalistas y sus medios debemos decir que no. La pandemia ha sido utilizada por los empresarios para ir modificando el mundo del trabajo, para progresivamente irlo encajando a la automatización, que no es otra cosa que precarizarlo mucho más y expulsar a una mayor parte de la clase trabajadora del trabajo ante la reducción de las jornadas de trabajo/hombre. Y es ahí donde se ha producido un aumento del teletrabajo en aquellos campos de la producción donde el trabajo a distancia es posible.

Sin embargo, los capitalistas señalan que “«Entre 2015 y 2019, la cifra de renuncias en Estados Unidos crecía año tras año, pero ese número se redujo mucho en 2020, lo que tiene sentido debido a la incertidumbre de la pandemia. Estas personas se quedaron en su empleo, aunque querían dejarlo», dice Klotz a BBC Mundo”. Por consiguiente, el fenómeno se producía antes de que se extendiera la pandemia de la Covid-19 que, según dicho experto burgués, sirvió para ralentizarlo. De donde también hay que deducir otra cuestión, el trabajador norteamericano, al igual que de cualquier otro punto del planeta, ante la incertidumbre siempre trata de sostener su trabajo, y hay que recordar que el capitalismo es para el obrero la incertidumbre perpetua, la barbarie, pues no se puede denominar de otra manera a un sistema que no garantiza la vida a la mayoría de la humanidad a la que siempre está amenazando, cuando no directamente quitándole el acceso a los medios económicos y materiales necesarios para la vida del ser humano.

Y es que tras tanta literatura realizada por los apologetas del capitalismo, el presidente de los EEUU, el longevo parásito Joe Biden, cuando se dirigió a los empresarios norteamericanos indicándoles “Pay them more”, ¡Páguenles más! arrojó mucha más luz al asunto, prácticamente toda, que la abundante basura emitida por los medios de manipulación capitalistas y demás “expertos” cuya misión no es otra que profundizar la alienación entre la clase obrera. Según el presidente de la potencia más criminal que ha parido la historia, EEUU, que los trabajadores norteamericanos se vayan voluntariamente del trabajo y lo abandonen hunde las raíces en los bajos salarios.

El salario, no es la parte del obrero en la mercancía por él producida. El salario es la parte de la mercancía ya existente, con la que el capitalista compra una determinada cantidad de fuerza de trabajo productiva (…) La fuerza de trabajo es, pues, una mercancía que su propietario, el obrero asalariado, vende al capital ¿Para qué la vende? Para vivir (…) Ahora bien, la fuerza de trabajo en acción, el trabajo mismo, es la propia actividad vital del obrero, la manifestación misma de su vida. Y esta actividad vital la vende a otro para asegurarse los medios de vida necesarios. Es decir, su actividad vital no es para él más que un medio para poder existir. Trabaja para vivir. El obrero ni siquiera considera el trabajo parte de su vida; para él es más bien un sacrificio de su vida. Es una mercancía que ha adjudicado a un tercero. Por eso el producto de su actividad no es tampoco el fin de esta actividad. Lo que el obrero produce para sí no es la seda que teje ni el oro que extrae de la mina, ni el palacio que edifica. Lo que produce para sí mismo es el salario; la seda, el oro y el palacio se reducen para él a una determinada cantidad de medios de vida, si acaso una chaqueta de algodón, unas monedas de cobre y un cuarto en un sótano (…) El salario es (…) el precio de una determinada mercancía, de la fuerza de trabajo”. [1]

Cuando Joe Biden dice que el problema está en el salario y dice a los empresarios norteamericanos “¡Páguenles más!” a los obreros, lo que está reconociendo es que los trabajadores abandonan voluntariamente el trabajo porque esos salarios ya no les permiten, tan siquiera, la vida. O lo que es lo mismo, es la demostración que el capitalismo ya no puede ofrecer a los trabajadores, tan siquiera, una vida miserable.

El precio de una mercancía se determina por su coste de producción (…) La determinación del precio por el coste de producción equivale a la determinación del precio por el tiempo de trabajo necesario para la producción de una mercancía, pues el coste de producción está formado: 1) por las materias primas y el desgaste de los instrumentos, es decir, por productos industriales cuya fabricación ha costado una determinada cantidad de tiempo de trabajo, y 2) por el trabajo directo, cuya medida es también el tiempo. (…) Las mismas leyes generales que regulan el precio de las mercancías en general regulan también, naturalmente, el salario, el precio del trabajo. (…) La remuneración del trabajo subirá o bajará según la relación entre la demanda y la oferta, según el cariz que presente la competencia entre los compradores de la fuerza de trabajo, los capitalistas, y los vendedores de la fuerza de trabajo, los obreros.” [2]

En EEUU y en el resto de las potencias imperialistas, los capitalistas no dudan en pagar el coste de las materias primas, de los instrumentos de trabajo, la maquinaria así como su incremento como consecuencia de la inflación, que en EEUU en 2021 ascendió al 7%. Sin embargo, el empresario norteamericano no duda en no sólo no pagar por la mercancía fuerza de trabajo el encarecimiento de la carestía de vida, al igual que en el resto de los países capitalistas, que como tal también afecta a la mercancía fuerza de trabajo, sino que no duda en estafar todavía más, de lo que ya es una estafa en sí como son las relaciones de producción capitalistas donde se roba al obrero el fruto de su trabajo, no pagándoles incluso sus salarios con la connivencia del Departamento de Trabajo norteamericano que, como parte del Estado que es, no duda en ponerse al servicio de los explotadores y los ladrones, es decir, de los empresarios, máxime si esos trabajadores son negros o latinoamericanos. En EEUU, la prensa capitalista, concretamente la Agencia EFE, señalaba a finales de diciembre de 2021 que “El 60% de todos los trabajadores remunerados con el sueldo mínimo federal, o menos, estaban empleados en este sector, casi totalmente en restaurantes, bares y otros servicios de comidas”, por tanto, no es de extrañar que sean precisamente los trabajadores pertenecientes a estos sectores los que descuellan en el abandono de sus puestos de trabajo. Puestos de trabajo no solo ínfimamente remunerados, sino que en la mayoría de los casos son blanco del trabajo a tiempo parcial con lo que, incluso en la práctica, su salario es inferior al Salario Mínimo estipulado para las jornadas completas.

Asimismo, la organización inmediata de “los vendedores de la fuerza de trabajo”, los sindicatos, cada día tienen menor afiliación por parte de los trabajadores como consecuencia del dominio ideológico de la burguesía y de la correlación de fuerzas favorable al oportunismo, el cual como parte de la ideología de los monopolios que son, no duda en pudrir el sindicalismo y en mostrar a los trabajadores que los sindicatos son instrumentos inútiles que se venden al mejor postor estimulando el rechazo a la organización y la salida individual, el individualismo, del trabajador. Con lo que se produce un absoluto desequilibrio entre la fuerza de las patronales y la putrefacción y corrupción de gran parte de los sindicatos, fundamentalmente los adscritos a la Confederación Sindical Internacional (ITUC-CSI-IGB).

¿Cuál es el coste de producción de la fuerza de trabajo? (…) Es lo que cuesta sostener al obrero como tal obrero y educarlo para este oficio (…) cuanto menos tiempo de aprendizaje exija un trabajo, menor será el coste de producción del obrero, más bajo el precio de su trabajo, su salario. (…) Por tanto, el coste de producción de la fuerza de trabajo simple se cifra siempre en los gastos de existencia y reproducción del obrero. El precio de este coste de existencia y reproducción es el que forma el salario. El salario así determinado es lo que se llama el salario mínimo. Al igual que la determinación del precio de las mercancías en general por el coste de producción, este salario mínimo no rige para el individuo, sino para la especie. Hay obreros, millones de obreros, que no ganan lo necesario para poder vivir y procrear; pero el salario de la clase obrera en conjunto se nivela, dentro de sus oscilaciones, sobre la base de este mínimo”. [3]

Hoy, en EEUU y en el resto de países capitalistas “avanzados”, muchos trabajadores y trabajadoras tienen negada la posibilidad de procrear, tal y como decía Marx, e incluso de poder tener una vivienda, proliferando la vivienda compartida cuando no directamente el trabajador no tiene un techo donde cobijarse, como llaman en EEUU se convierte en homeless, estimándose en 600.000 el número de trabajadores que en EEUU viven y duermen en las calles. El hambre azota a 38 millones de norteamericanos y según la prensa capitalista la pobreza afecta a 55 millones de trabajadores y 50 millones de ellos no tienen seguro médico. El “salario de la clase obrera en conjunto se nivela”, y eso es lo que ocurre: El salario de la clase obrera es el salario de la clase en su conjunto, el salario de la clase obrera de las potencias imperialistas emergentes, inferior al de potencias imperialistas en franco declive como EEUU y la UE, cada vez se van nivelando más. Pero esa nivelación no se hace al alza, a pesar de que los salarios nominales en países como China o la India sean más bajos que en EEUU, los salarios reales de las potencias emergentes se aproximan, cada vez más, a los de las potencias imperialistas en declive que en realidad es un signo inequívoco de la negación de la vida de los trabajadores fundamentalmente en esas potencias imperialistas en declive.

El salario mínimo en EEUU para 2022 ha sido fijado en 1.109,5 euros mensuales para jornadas completas, o lo que es lo mismo, 13.314 euros anuales. En China el salario mínimo para 2022 ha sido fijado en 281,3 euros mensuales para jornadas completas, o lo que es lo mismo, 3.376 euros al año. Nominalmente el salario mínimo norteamericano es 3,94 veces superior al chino. Sin embargo, esa diferencia se aminora cuando empezamos a comparar los salarios reales de los trabajadores de ambos países, cuando comprobamos aspectos como que la comida en EEUU es un 61% más cara que en China, la vivienda un 62%, el transporte un 72%, el cuidado personal un 73% o el entretenimiento un 22% todo ello más caro en EEUU que en China. Las condiciones salariales de la clase obrera se están homogeneizando por abajo, a nivel planetario, y ello hace que los salarios de países como EEUU sean del todo insuficientes para que los trabajadores puedan vivir, por ello millones de trabajadores abandonan los puestos de trabajo que ocupan y por ello existen muchos trabajadores en EEUU los cuales duermen a la intemperie a pesar de estar en activo. Todo esto demuestra, además, que emplear el PIB per cápita en términos de riqueza de una sociedad y sus individuos no solo es una manera de engañar sino que es mera propaganda que no refleja la riqueza económica, en términos reales, de dicha sociedad.

Con la profundización de la división del trabajo unido a la automatización de la producción, mientras se mantenga la propiedad privada sobre los medios de producción, las relaciones de producción capitalistas, los salarios de los obreros en términos reales seguirán desplomándose, empobreciéndose todavía más como consecuencia de la inflación exacerbada resultado de unas políticas monetarias sustentadas en la creación de dinero ficticio por parte de los Bancos Centrales de las potencias imperialistas – fundamentalmente la Reserva Federal norteamericana y el Banco Central Europeo –, inyectando ese dinero ficticio al sistema económico sin que se haya generado un incremento de riqueza que refleje la necesidad de crecimiento del dinero en circulación. Ese hecho que reordena el valor de las mercancías, subiéndolas, y minusvalora el valor del dinero tiene efecto en todas las mercancías a excepción de la fuerza de trabajo, la cual el burgués trata de minusvalorar a toda costa tirando por tierra los salarios demostrando la faz criminal e inhumana de la burguesía que otorga más importancia a la máquina y a la especulación que a la vida humana, a la vida de los obreros y demuestra la inviabilidad del capitalismo. Si la humanidad quiere vivir el capitalismo debe morir.

La atomización de la clase obrera y su desorganización, el dominio absoluto en el terreno ideológico y político de la burguesía como consecuencia de la acción de la burguesía y su producto más acabado – el oportunismo -, hace que el obrero abandone el puesto de trabajo – que no su puesto de trabajo pues el obrero no tendrá derecho alguno mientras no termine con el capitalismo y extermine a la burguesía como clase social – como reacción inmediata a la negación real de su vida a la que le conduce el sistema económico capitalista. Condición de paria, de negación de los bienes necesarios para su vida que se perpetuarán durante su existencia mientras la clase obrera no adquiera conciencia de sí y para sí, mientras no adquiera conciencia como clase de la necesidad de organizarse para acabar con su condición de paria, de explotado, es decir, hasta que no adquiera conciencia de acabar con el capitalismo como sistema económico y con la hegemonía social de la criminal burguesía.

La burguesía ha hecho un trabajo ideológico descomunal, que es lo único que la sostiene ya que los hechos acreditan su bancarrota económica y política, porque en cuanto la clase obrera adquiera conciencia revolucionaria ni la violencia que la burguesía emplea para someter a la clase obrera le será suficiente ante la potencia de esa clase obrera, que hace que el trabajador rehúya de su organización – incluso a nivel sindical – y no vea otra salida que la salida individual. Acabar con el oportunismo, con todos aquéllos que meten basura ideológica burguesa en la cabeza de los obreros y que les apartan de la lucha abierta contra la burguesía y su formación socioeconómica capitalista es esencial para que la clase obrera pueda avanzar. El capitalismo está caduco y es un sistema que niega la vida humana, niega a los obreros hasta la capacidad para poderse reproducir y ahí está el envejecimiento de las mujeres para ser madres y la contracción de la natalidad en las potencias imperialistas en declive (EEUU y UE) así como empezará en breve a caer en las potencias emergentes, no dejando a la clase obrera, que es la humanidad, más salida que acabar revolucionariamente con el capitalismo y construir el socialismo y para ello es esencial el desarrollo del Movimiento Comunista y, concretamente en el Estado español, el fortalecimiento del Partido Comunista Obrero Español (PCOE). El capitalismo es la guerra y la barbarie y el futuro del mundo pasa por aniquilarlo, por construir el socialismo que sega de raíz la explotación capitalista, la guerra y la barbarie y pone en las manos de la clase obrera, que es la humanidad, la construcción consciente de su historia y de un mundo nuevo de iguales donde la desigualdad sea pasto de la prehistoria humana.

 

¡ABAJO EL CAPITALISMO!

¡POR EL FORTALECIMIENTO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)!

¡POR EL SOCIALISMO!

 

Madrid, 13 de marzo de 2022

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

 

 

[1]: Carlos Marx y Federico Engels. Obras Escogidas Tomo I, págs. 82-84. Editorial Progreso, Moscú, 1980.

[2]: Ibid.

[3]: Ibid.




¡Libertad para Mikhail y Alexander Kononovich!

Hoy día 7 la Federación Mundial de la Juventud Democrática anunciaba la detención de Mikhail Kononovich, secretario general de la Unión de la Juventud Comunista Leninista de Ucrania, y su hermano Alexander.

Tras la detención del periodista español Pablo González por parte de Polonia bajo la acusación de ser un espía ruso, esta vez es el régimen ucraniano de Zelenski quien aprovecha la tesitura de la invasión rusa para volver a arremeter contra los comunistas como lleva haciendo Ucrania desde el golpe de estado del Euromaidán en 2014.

De nuevo vemos la verdadera cara de la Unión Europea y sus aliados, la cara del fascismo. Tras 8 años de conflicto en el que Ucrania no ha dudado en armar batallones fascistas que arremetían contra la población civil en Donbass y causaban masacres abominables, prohibían a su vez el Comunismo, su simbología y cualquier manifestación referente a la Unión Soviética, Zelenski no ha dudado en liberar a pederastas condenados para “luchar contra el invasor” mientras se dedica a reprimir a los comunistas.

Desde el Partido Comunista Obrero Español transmitimos nuestro mayor sentimiento de solidaridad con la familia y camaradas de los hermanos Kononovich y deseamos que sean liberados sanos y salvos. De igual manera, señalamos a la Unión Europea como cómplice y responsable de este secuestro. En este momento en el que tanto los comunistas de Ucrania como los de Donbass o Rusia son reprimidos por señalar a los culpables de este conflicto y señalar que será tan solo la clase obrera de todo el mundo la que pagará las consecuencias, los marxistas-leninistas debemos solidarizarnos con nuestros camaradas y trasladarles todas nuestras fuerzas.

 

¡Muerte al imperialismo!

¡Socialismo o barbarie!

¡Libertad hermanos Kononovich!

 

En Madrid a 07 de marzo de 2022

Secretaría de Juventud del Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.)




La Unión Europea: Territorio de represión y fascismo

A una semana del inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, la Comisión Europea ha aceptado por primera vez en su historia la acogida de refugiados ucranianos sin límite. Desde que empezara el conflicto, ya habrían llegado a la Unión Europea más de 600.000 refugiados, según cifras de la ONU. Estos tendrán derecho a residir en el territorio europeo un año con prórroga hasta tres años, a trabajar y al acceso a la educación. Como sabemos, una medida de tal calibre ni se planteó con las crisis de refugiados anteriores al conflicto, donde la mayoría de las personas provenían de Siria, Libia, Afganistán, Sudán del Sur, Myanmar, Somalia, Yemen o Irak.

Un ejemplo de esto son las palabras de Kiril Petkov, primer ministro de Bulgaria, que defendía así la acogida ilimitada de refugiados basándose en sus características físicas (rubios y de ojos azules), lo que es una muestra del racismo y fascismo inherentes de la Unión Europea y de los gobiernos que la integran: «Estos no son los refugiados a los que estamos acostumbrados, estas personas son europeas. Estas son personas inteligentes y educadas. No es la oleada de refugiados a la que estábamos acostumbrados».

Por su parte, los medios de comunicación españoles tienen aquí una responsabilidad enorme en cuanto a la manipulación de la opinión pública. Entre otros, cuentan con la intervención de fascistas como Hermann Tertsch que calificó la llegada de inmigrantes a través de la valla de Melilla como de “invasión”, mientras que alaban el sistema de acogida a ucranianos. El discurso de los medios de comunicación sigue la línea de los intereses de clase de la burguesía, que por sus relaciones con el Estado ucraniano, busca darle legitimidad al gobierno de Zelensky, alabando su figura como si de un héroe nacional se tratase y retratando al pueblo ucraniano como la única víctima de este conflicto, obviando los más de 14.000 muertos como resultado directo de la guerra en el Donbass, de un auténtico genocidio, provocado por el golpe de Estado de Maidán, el cual tuvo detrás la financiación del imperialismo estadounidense y europeo.

Del mismo modo, se deshumaniza a la clase trabajadora refugiada que proviene de África o Asia y que acaba muriendo en campos de refugiados, hacinados en centros de internamiento o malviviendo mientras trata de llegar a la frontera con Europa.

El capitalismo ha convertido el mar Mediterráneo en una auténtica fosa común de personas que huyen de la miseria extrema, la cual es el resultado directo de la “democracia” que exporta la OTAN en forma de golpes de Estado, guerras y bombardeos masivos. En este sentido, Ceuta y Melilla constituyen uno de los puntos por los que el Estado español controla la frontera del sur de Europa en su papel como eslabón de la cadena imperialista de la Unión Europea y de la OTAN.

Curiosamente, mientras que la Unión Europea permite la entrada ilimitada de refugiados ucranianos, el gobierno “más progresista de la historia” del Estado español no cuestiona la eliminación de las vallas de Ceuta y Melilla – de 3 y 6 metros de altura respectivamente -, cuyo único fin es impedir la entrada de personas procedentes del África y Asia, empleando para ello cuchillas, alambres de púas, devoluciones en caliente, sensores electrónicos de ruido y movimiento, videocámaras de vigilancia, equipos de visión nocturna y armas de fuego contra los trabajadores africanos. En este sentido, la política migratoria del gobierno del PSOE/UP-PCE no difiere un ápice de la que aplicaría un gobierno abiertamente fascista, como así lo expresó Alternativa para Alemania (AfD), de ideología fascista, que tiene en el Estado español su modelo de trato para con la población inmigrante.

El episodio más reciente de esta tragedia sucedió el pasado miércoles, cuando 2500 personas intentaron superar la valla de Melilla, saldándose con decenas de heridos a causa de la desproporcionada acción de la Policía y de la Guardia Civil, en su papel como garantes del orden burgués y de protectores de un sistema que se sustenta y nutre de las desigualdades.

La imposibilidad que tienen las personas de origen subsahariano, sirio, libio, palestino o afgano, entre otros, de solicitar asilo, así como la falta de rutas legales y seguras, provoca que nuestros hermanos de clase procedentes de África o Asia tengan que poner en grave riesgo su integridad física e incluso sus propias vidas y las de sus familias para encontrarse luego con unos Estados burgueses que les niegan incluso los derechos fundamentales más básicos y les castigan acinándolos en auténticos campos de concentración cuando no les disparan directamente, como sucedió con el asesinato de 15 personas en la playa del Tarajal a manos de la Guardia Civil en 2014.

El capitalismo monopolista, representado en esta ocasión por la OTAN, la Unión Europea y el Estado español, arranca a millones de obreros de sus hogares para tratarlos como ciudadanos de segunda o, en el mejor de los casos, los utilizan como mano de obra barata, como peones de obras y jornaleros agrícolas, que sufren las condiciones más cruentas del trabajo asalariado.

Mientras que la burguesía trata de enfrentar entre sí a los obreros de las distintas naciones, los comunistas debemos preponderar la lucha por el socialismo, que lleva consigo la inevitable y progresiva destrucción de todas las barreras nacionales creadas por el capitalismo, y la alianza internacionalista de todos los obreros del mundo, en la que cada pequeña victoria que los trabajadores del mundo le arranquemos a la burguesía signifique un paso más hacia la revolución proletaria mundial que de muerte de una vez por todas a la barbarie imperialista.

 

¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAÍSES, UNÍOS!

 

Madrid, 5 de marzo de 2022

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El Socialismo es el único camino frente a la barbarie imperialista

Pocas cosas asustan más a los imperialistas y a sus lacayos que la posibilidad de un mundo en paz. Hoy, los oportunistas de todo tipo salen al paso en defensa de la OTAN y sus intereses en Ucrania, echándose las manos a la cabeza ante la invasión rusa cuando estos mismos oportunistas llevan ocho años de absoluto silencio con respecto al golpe de Estado de Maidán – apoyado y financiado por el imperialismo estadounidense y europeo – la sangrienta guerra civil contra las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, y la existencia de fuerzas de choque abiertamente neonazis que integran la estructura fascista del Estado y del ejército ucraniano.

Estos oportunistas mienten descaradamente al proletariado cuando claman contra la guerra, como si esta fuera una anomalía dentro de nuestra sociedad “democrática”, cuando la realidad nos muestra que la guerra no es un fenómeno independiente del modo de producción capitalista, sino la continuación de la acumulación y concentración de capital por otros medios, fruto de las ansias imperialistas por establecer un nuevo reparto de un mundo ya repartido.

Como demostró Volodymyr Zelensky cuando firmó una declaración de guerra contra Rusia el pasado 24 de marzo y Vladimir Putin con sus recientes declaraciones, nadie espera una salida pacífica al conflicto, sino que el único objetivo es dominar el territorio de Crimea y el Mar Negro por medio de la fuerza militar. Los importantes recursos petrolíferos y gasísticos existentes en la cuenca del Mar Negro llaman peligrosamente la atención de los Estados imperialistas y de los monopolios, puesto que uno de los aspectos que determinan la crisis global del imperialismo es el hecho de que su economía se sustenta fuertemente en la explotación de combustibles fósiles. Y es por ello por lo que la OTAN se ha preparado para el estallido de la guerra.

Durante los últimos años, las potencias imperialistas de la OTAN han llevado a cabo una intensa carrera de rearme armamentístico, de sofisticación y de mejora de sus engranajes y fuerzas militares – hablamos de alianzas como AUKUS, proyectos militares como Future soldier y Ranger, o los acuerdos comerciales y militares entre Marruecos y la bestia sionista – que evidencian el entrelazamiento entre los Estados capitalistas y los monopolios donde la sofisticación de armamentos se realiza a través de empresas privadas, por lo que todo el potencial económico, científico-técnico, material y militar-industrial se encuentra a disposición de los monopolios y la carrera armamentística se transforma en una vía de redistribución del presupuesto en favor de la oligarquía. Tampoco podemos olvidar las maniobras navales de Sea Breeze – en el Mar Negro –, las maniobras Defender-Europe 21 – en la zona de los Balcanes y el Mar Negro – y las Steadfast Defender 2021 – repartidas en la zona del Atlántico, Alemania y Rumanía con entrada, nuevamente, en el Mar Negro – que demostraban el conocimiento de los imperialistas acerca de las posibilidades de un nuevo estadio en guerra.

Por su parte, los recientes acontecimientos son la expresión de la culminación de la actividad de los oligarcas rusos en Donbass, los cuales se aprovechan de la necesidad de auxilio de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk para adueñarse de una zona rica en recursos materiales legitimándose con discursos vacíos e hipócritas sobre el pacifismo y antifascismo.  Por tanto, el conflicto interimperialista entre la OTAN y Rusia ha tenido en Ucrania y la zona del Mar Negro su caldo de cultivo perfecto para que la barbarie del imperialismo se exprese de la forma más violenta y directa.

El imperialismo es la guerra, el imperialismo es la putrefacción y el parasitismo superlativo. Mientras las oligarquías dirimen sus disputas por el saqueo del mundo, esta vez en territorio de la antigua Unión Soviética, mediante la guerra la clase obrera pondrá los muertos sobre los que se cimenta el enriquecimiento de los oligarcas, ya sean de la OTAN o de Rusia. Sin duda el proletariado de todas las partes del mundo debemos renegar de un conflicto armado entre Estados imperialistas, luchar enérgicamente contra la Burguesía y entender que estas escaladas bélicas son consecuencia del desarrollo de las contradicciones dentro del capitalismo a nivel mundial. Contradicciones que rápidamente las alimañas burguesas no dudan en aprovechar, también en clave interna, como por ejemplo en el Estado español, donde la CEOE rauda y veloz ha puesto encima de la mesa un pacto de Estado para “salvar la economía ante la guerra de Ucrania” que se traduce en más dinero público para los empresarios, que en el caso de la CEOE se traduce en 20.000 millones de euros adicionales que los empresarios pretenden obtener del Estado a costa de que los paguen los trabajadores.

La contradicción fundamental que atraviesa hoy día el sistema capitalista es la contradicción entre el imperialismo y el socialismo, donde el enorme incremento del gasto militar se relaciona, de forma indudable, con el peligro a la agudización de la lucha de clases en los propios países capitalistas. Es por ello por lo que los comunistas debemos dar un golpe sobre la mesa en estos momentos de importancia histórica, depurando del movimiento todo elemento oportunista, reformista, socialpatriota o socialpacifista, y reivindicando la dictadura del proletariado como la única alternativa posible frente a la dictadura de la burguesía, anteponiendo para ello la lucha revolucionaria, la construcción de órganos de poder popular para la confrontación contra el Estado burgués y la alianza internacional de los obreros de todos los países para acabar con la barbarie imperialista y las guerras que genera.

 

¡PAZ ENTRE PUEBLOS, GUERRA ENTRE CLASES!

¡POR LA TRANSFORMACIÓN DE LA GUERRA IMPERIALISTA EN GUERRA REVOLUCIONARIA POR EL SOCIALISMO!

Madrid, 24 de febrero de 2022

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Felipe VI y la apología del imperialismo en Puerto Rico

El pasado martes 25 de enero, el rey Felipe VI visitó Puerto Rico en representación, no del pueblo español, sino de los grandes empresarios españoles. Según nos relata el diario El País, Felipe VI inauguró un encuentro empresarial con casi un centenar de directivos de compañías españolas y portorriqueñas. En este encuentro han participado, entre otros, Antonio Garamendi – presidente de la CEOE – y José Luis Bonet – presidente de la Cámara de Comercio de España – así como consejeros delegados de Mapfre o Abertis.

Antes de tener lugar este encuentro, Felipe VI reivindicó el “modelo español” de la colonización en Puerto Rico, empleando anacronismos históricos como que “los nuevos territorios se incorporaban a la Corona en situación de igualdad con los demás reinos” (¿acaso para los taínos o caribes conquistados había esa igualdad en lo legal frente a sus conquistadores castellanos?) o que “España trajo consigo su lengua, su cultura, su credo; y con todo ello aportó valores y principios como las bases del Derecho Internacional o la concepción de derechos humanos universales”. ¿Cuáles “derechos humanos universales”? ¿El someter a las comunidades indígenas a la semi-esclavitud a través del sistema de encomiendas? ¿El introducir a esclavos africanos en el territorio americano? ¿El expolio de sus recursos naturales y mineros?

Mayor ironía, si cabe, es pronunciar este discurso en un territorio que no es soberano, pues tras independizarse del Imperio Español (junto con Cuba, Filipinas y la isla de Guam) tras la guerra hispano-estadounidense a través del Tratado de París de 1898, Puerto Rico acabó siendo dominado por EEUU hasta el día de hoy bajo la forma de gobierno de “estado libre asociado”. En otras palabras, siendo una colonia de EEUU.

A pesar de que los portorriqueños, teóricamente, tienen los mismos derechos que un estadounidense, estos son tratados como ciudadanos de segunda cuando van a la metrópoli, habiendo movimientos cívicos (semejantes a los de los afroamericanos o indígenas) que buscan frenar esta situación. También estaba el grupo armado insurgente llamado Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), que aparece como consecuencia de la represión estadounidense contra grupos soberanistas portorriqueños. Entre estos episodios destaca la Masacre de Ponce (1937), cuando la policía colonial estadounidense disparó contra manifestantes pacíficos en una marcha organizada por el Partido Nacionalista de Puerto Rico. Uno de los símbolos de esta represión estadounidense sería Óscar López Rivera, que por su lucha dentro de las FALN pasó 35 años en prisión hasta recibir el indulto presidencial en 2017.

Más allá del caso concreto de Puerto Rico, es un hecho que tras la Segunda Guerra Mundial el fenómeno de la neocolonización (es decir, la colonización de manera indirecta, principalmente a través de la economía) es el modus operandi de las potencias imperialistas frente a sus antiguas colonias y en caso de cualquier forma de rebeldía por parte de algún gobierno, este es eliminado, como ocurrió en el caso francés, por ejemplo, con el líder comunista Thomas Sankara en Burkina Faso. El papel del Estado español sobre sus antiguas colonias no es muy diferente, por lo que no es de extrañar que desde aquí se lancen campañas contra naciones soberanas como Cuba y Venezuela, entre otras; y sea un lugar de refugio para muchos de estos supuestos “luchadores de la libertad”.

El papel de la figura del rey, como representante de los grandes capitalistas españoles, no es otro que el de defender los intereses de estos en sus territorios. Un ejemplo ilustrativo lo tuvimos en la Cumbre Iberoamericana de Chile el 20 de noviembre del 2007, cuando el entonces rey Juan Carlos I (tras haber mandado callar de manera despótica al presidente Chávez al denunciar este la complicidad del gobierno de Aznar en el golpe de estado del 2002 en Venezuela) abandonó el salón de sesiones justo en el momento en que el presidente nicaragüense Daniel Ortega denunció la forma de proceder de Unión Fenosa, la empresa energética española.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) denunciamos estas declaraciones de Felipe VI, que lejos del intento de acercar o hermanar a dos culturas promueve el imperialismo como forma de sometimiento a un pueblo que a día de hoy carece de soberanía, con la intención de defender los intereses de los capitalistas españoles. Así mismo, defendemos que sólo a través de la construcción del socialismo se podrá alcanzar la auténtica independencia y soberanía.

 

¡POR LA SOBERANÍA DE LOS PUEBLOS!

¡CONTRA EL IMPERIALISMO!

¡POR EL SOCIALISMO!

Madrid, 13 de febrero de 2022

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Xiomara Castro y el socialismo democrático a la hondureña

El pasado 27 de enero, Xiomara Castro – representante del Partido Libertad y Refundación – tomó posesión como presidenta de la República de Honduras tras su victoria en las elecciones del 28 de noviembre, lo que supone un nuevo avance del socialismo del siglo XXI en Latinoamérica.

Su ascenso al poder ha recibido elogios de diferentes líderes de la izquierda latinoamericana, como son ejemplo Miguel Díaz-Canel, Nicolás Maduro o Daniel Ortega, debido a que su victoria se ha reivindicado como una vuelta a la democracia y el fin de la reacción en el país, dando carpetazo a la situación instaurada en Honduras desde el golpe de Estado del 28 de junio de 2009. No obstante, es inevitable que todo comunista recuerde las enseñanzas del camarada Lenin al respecto: «Es lógico que un liberal hable de “democracia” en términos generales. Un marxista no se olvidará nunca de preguntar: “¿Para qué clase?”»[i].

Tras haberse presentando en dos ocasiones a estas elecciones, finalmente a la tercera Xiomara Castro obtuvo su ansiada victoria electoral, siendo reconocida por la patronal de la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa (CCIT) afirmando que están «listos para trabajar de la mano en pro de la libre empresa y el pueblo hondureño», a lo que la reciente presidenta agradeció respondiendo: «gracias CCIT, vamos a trabajar de la mano con el sector privado para mejorar el clima de inversión con el reto de generar empleos».

 

Esta complacencia entre la presidenta y la patronal nos da una pista para pronosticar cómo se encaminará lo que se ha denominado como el socialismo democrático a la hondureña o, lo que es lo mismo, el socialismo del siglo XXI en Honduras. Como sabemos los marxistas-leninistas, el socialismo del siglo XXI reniega de la lucha de clases, lo apuesta todo a la vía parlamentaria burguesa para crear un Estado donde se mitiguen las diferencias entre la clase burguesa y el proletariado, con el propósito de lograr un “socialismo interclasista”. Al liberar al Estado de su condición de violencia, de su papel como «una máquina especial para la represión de una clase por otra, y, además, de la mayoría por la minoría»[ii], el socialismo del siglo XXI abjura de la dictadura del proletariado y priva a la clase obrera de erigirse como el sujeto director de la revolución socialista.

Al analizar en la historia procesos sociales semejantes, vemos que este camino electoral y pacífico hacia el socialismo nunca se ha cumplido. Los casos más paradigmáticos son el de Salvador Allende en Chile o el del Frente Popular en el Estado español, ambos destruidos por la reacción armada de la burguesía. Tampoco podemos obviar como elementos reaccionarios se han beneficiado de estos movimientos de masas interclasistas para subir peldaños en el poder y, cuando lo han conseguido, han reprimido a la clase obrera de la misma forma que lo hacen los gobiernos abiertamente reaccionarios, como es el caso de Lenín Moreno, alineado con los intereses de los grandes monopolios internacionales y que no ha dudado en usar el fuego para acabar con las protestas contra su gobierno.

Siendo consecuentes con las tesis de Lenin, la democracia, del tipo que sea, no es congruente con el socialismo ya sin clases, más bien todo lo contrario, el socialismo entierra la democracia, pues esta implica la existencia de clases sociales contrarias y antagónicas. La democracia participativa que defiende el socialismo del siglo XXI significa romper con el pasado revolucionario y apostarlo todo al pacifismo pequeñoburgués, lo que implica, por tanto, un rechazo al marxismo.

Por tanto, el socialismo democrático a la hondureña no es sino un ejemplo más de la larga lista de movimientos que han asumido el compromiso de hacer añicos la teoría y práctica del marxismo-leninismo y la revolución proletaria. Además, es fruto de unas condiciones determinadas, de la profunda crisis ideológica que asola el Movimiento Comunista Internacional; un panorama desolador que es aprovechado por ideólogos burgueses para diagnosticar el final de la historia, la inviabilidad del comunismo y la invulnerabilidad del sistema burgués.

Sólo el socialismo, como fase temprana del comunismo, podrá destruir el modo de producción capitalista, los antagonismos entre clases y toda la miseria, explotación, violencia y subyugación que sufre el proletariado mundial.

 

¡POR EL SOCIALISMO!

 

Madrid, 3 de febrero de 2022

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)

[i] V. I. Lenin (2007). La revolución proletaria y el renegado Kautsky. Madrid, España: Fundación Federico Engels, p. 15.

[ii] V. I. Lenin (2010). El Estado y la Revolución. Biblioteca Virtual Omegalfa, p. 105.




Prohibido ser profesor y comunista en los EEUU

Recientemente, la Corte General del Estado de Nuevo Hampshire ha aprobado un proyecto de ley que incrementa la persecución al comunismo y refuerza el revisionismo histórico en la enseñanza pública de los Estados Unidos.

Esta enmienda, que será aprobada por el Senado y la Cámara de Representantes de Estados Unidos para entrar en vigor sesenta días después, implica, por un lado, una auténtica caza de brujas, puesto que «ningún docente podrá defender el comunismo, el socialismo o el Marxismo como doctrina política o cualquier otra doctrina o teoría que incluya el derrocamiento por la fuerza del gobierno de los Estados Unidos o de este estado en cualquier escuela pública»[i]. Por otro lado, como muestra del desvergonzado revisionismo histórico que se quiere imponer, «ningún docente podrá defender ninguna doctrina o teoría que promueva un relato o representación negativa de la fundación y la historia de los Estados Unidos de América en las escuelas públicas de Nuevo Hampshire […]. Tal prohibición incluye, pero no se limita, a enseñar que Estados Unidos fue fundado sobre el racismo»[ii].

Una medida que no es única de los Estados Unidos, ya que la “democrática” Alemania cuenta con la ley de 1972 que permite a día de hoy que los servicios secretos alemanes espíen a los trabajadores del sector público. Ejemplos vivos de como la dictadura del capital demoniza a los comunistas, altera la historia e intimida constantemente a quienes militen en partidos comunistas para evitar que aumente la influencia del marxismo-leninismo entre el proletariado.

El imperio de la libertad defiende esta prohibición, evidentemente fascista, como una forma de comprobar la lealtad de los docentes y que se suma a una larga lista de medidas abiertamente anticomunistas. Un ejemplo de ello es la prohibición, realizada el 2 de octubre de 2020 por parte del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos, para impedir la entrada al país de los militantes de partidos comunistas: «cualquier posible inmigrante que actualmente es o haya sido miembro o afiliado del Partido Comunista o de cualquier otro partido totalitario (subdivisión o afiliado a éstos), nacional o en el extranjero, es inadmisible a Estados Unidos»[iii].

Un año antes, el 25 de septiembre de 2019, Donald Trump ya había prohibido la entrada a funcionarios venezolanos, cubanos e iraníes al país, medida que se extiende también a sus familiares. Tampoco podemos olvidar las más de 200 empresas cubanas que conforman hoy día la lista negra de instituciones con las que ningún ciudadano o compañía estadounidense pueden llevar a cabo ninguna clase de transacción o relación comercial.

Así podríamos seguir largo y tendido, puesto que los Estados Unidos no son solo la potencia más criminal y genocida de toda la historia, sino también la más fervientemente anticomunista y fascista. El aparato estatal de los Estados Unidos representa la violencia extrema, el chovinismo y el racismo, el nacionalismo burgués exacerbado, la explotación descarnada de la clase obrera y el anticomunismo más feroz tanto dentro como fuera de sus fronteras para proseguir con su criminal política imperialista.

El fascismo resurge por todo el mundo financiado por la burguesía monopolista con el objetivo de captar el descontento de la población ante la ruinosa situación económica del capitalismo a nivel global y como contraposición ideológica al Socialismo, el cual representa la única salida real que tiene el pueblo trabajador ante la barbarie imperialista. Mientras exista el capitalismo, existirá el fascismo, independientemente de la forma “más o menos democrática” que adopten los Estados burgueses, puesto que el viraje de la democracia burguesa a la reacción política, al fascismo, constituye la superestructura de la nueva base económica, del capitalismo monopolista o imperialismo.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 2 de febrero de 2022

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E)

 

[i] New Hampshire Legislative Service Requests (LSR). The General Court of New Hampshire. http://gencourt.state.nh.us/lsr_search/billText.aspx?id=1537&type=4

[ii] Ibíd.

[iii] (2 de octubre de 2020) USCIS publica guía de política acerca de inadmisibilidad por motivo de membresía en un partido totalitario. US Citizenship and Inmigration Services. https://www.uscis.gov/es/noticias/alertas/uscis-publica-guia-de-politica-acerca-de-inadmisibilidad-por-motivo-de-membresia-en-un-partido