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Solidaridad con la embajada cubana en Washington

El pasado 24 de septiembre de 2023, la embajada cubana en Washington fue víctima de un ataque terrorista perpetrado con cócteles molotov.

Este acto, y la permisividad de los EEUU, sólo constatan cómo la firmeza de un pueblo puede herir el orgullo del capitalismo yanki, que nunca ha podido someter a la revolución cubana a sus intereses. Estando además el imperialismo en una etapa terminal, la alternativa socialista es hoy en día una amenaza mucho más grande para todos los monopolios del mundo.

Desde el PCOE condenamos este ataque terrorista y nos solidarizamos con la embajada y el pueblo cubano, cuya firmeza histórica sin duda les absolverá ante cualquier ataque capitalista.

 

¡VIVA LA REVOLUCIÓN CUBANA!

¡VIVA EL SOCIALISMO!

 

Madrid, 27 de septiembre de 2023

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La pugna interimperialista EEUU – China nos lleva al abismo. La única salida es el socialismo, la unidad revolucionaria del proletariado

Sin duda alguna, el mundo desde febrero de 2022 es diferente. Y no porque la formación socioeconómica capitalista haya sido rebasada, que desgraciadamente no lo ha sido, sino porque la inviabilidad del régimen de explotación capitalista cada día que pasa es más patente y su base económica cada día está más descompuesta, en tanto se desarrolla la automatización de la producción que a cada paso que avanza arroja centenares de paladas de tierra sobre la sepultura de tan criminal sistema económico. Y esta inviabilidad, que es la consecuencia del enorme desarrollo de las fuerzas productivas cada vez colisiona más fuertemente con la propiedad privada sobre los medios de producción unido al parcheo para sostener a un sistema inviable durante décadas a costa de guerras de rapiña y políticas monetarias que se fundamentan en la estafa y en la depauperación de las condiciones de vida de la humanidad, hace que los choques entre las potencias imperialistas cada día sean más directas y frontales porque todos ellos no tienen más salida que la guerra, que la destrucción y la aniquilación de millones de seres humanos.

Y bajo el imperialismo, el reparto del mundo se efectúa en base a la fuerza, y la fuerza en el curso del desarrollo económico varía. Consecuentemente genera una doble contradicción que los erosiona, primero entre las potencias imperialistas ya que, se producen disputas entre las que dominan el mundo y aquéllas que emergen y que aspiran a arrebatar la hegemonía a las primeras y, segundo, hacen que los centros de gravedad de la producción mundial varíen y, con ello, también se desarrolle proletariado por todos los rincones del planeta, un proletariado que se desarrolla cada vez en unas condiciones más infrahumanas pero que agranda numéricamente la clase y que cada día que pasa constata cómo la represión se incrementa a la par que su miseria.

El cacique del planeta hasta el momento, EEUU, la potencia más criminal que ha parido la historia, se halla en la bancarrota más absoluta. Es el Estado más endeudado del mundo: en enero de 2023 su deuda alcanzaba los 31,4 billones de dólares. De esta deuda, China y Japón son tenedores de 2 billones de dólares. En EEUU el 65% de la población no tiene capacidad de ahorro alguna y están expuestos a quedarse en la calle ante cualquier imprevisto y 34 millones de norteamericanos, entre ellos 9 millones de niños, pasan hambre. La pobreza, unida al racismo y a la violencia del Estado convierte a EEUU en un polvorín en el que cada día, de media, se producen 2 tiroteos masivos y en los 6 primeros meses de 2023 han muerto por armas de fuego más de 6.000 personas. Y este conflicto social abierto en EEUU, esta guerra, se va a agudizar mucho más como consecuencia de las contradicciones económicas internas, ya que hemos visto que los norteamericanos malviven, no tienen capacidad de ahorro, sobreviven endeudándose más a la par que suben los tipos de interés, hecho que está haciendo que el consumo se vaya frenando y, con este freno unido a la política monetaria realizada por la Reserva Federal, la recesión de la economía norteamericana es un hecho, y consecuentemente el incremento del desempleo.

Y ante este escenario, de bancarrota económica y de enorme deterioro social interno, unido a la erosión como fuerza hegemónica, EEUU es el máximo interesado en la guerra mundial. Guerra, por otro lado, que no es más que la evolución lógica de la confrontación económica, comercial y política que llevan manteniendo las potencias imperialistas desde hace más de una década. Una situación a la que se arriba por la voracidad de los monopolios.

 Una vez caída la URSS, en un mundo donde el imperialismo criminal norteamericano y sus aliados como la UE, Australia y Japón actuaban desde la mayor impunidad, las potencias imperialistas hegemónicas entonces – hoy en declive – modelaron el mundo a su imagen y semejanza. Mejor dicho, en base a los intereses económicos de los monopolios de esos estados, de tal modo que se engulleron a los estados socialistas, se apropiaron de todas las riquezas de estos y, sin freno alguno, dieron rienda suelta a la satisfacción de su infinita y criminal avidez y carroñerismo, dibujando un nuevo mapamundi, destruyendo estados, creando países nuevos, modelando el mundo a base de guerras de rapiña, asesinando a millones de seres humanos… En definitiva, engullendo un mundo donde confrontaban dos sistemas en el mundo a imagen y semejanza de los intereses económicos del imperialismo norteamericano, de sus monopolios, globalizando los procesos de manufacturación, multiplicando el desarrollo de las telecomunicaciones en el mundo y, al igual que con la industria, internacionalizar los mercados financieros en lo que algunos denominaron globalización o mundialización cuando su nombre es imperialismo, y como tal es salvaje e inhumano.

En esta dirección, se deslocalizó la producción industrial al objeto de abaratar los costes de producción y maximizar los beneficios económicos de los monopolios norteamericanos y europeos, fundamentalmente. La orgía de exportación de capitales, de transferencia de procesos productivos, de empleo desde las potencias imperialistas hegemónicas en los 90s, fundamentalmente los monopolios norteamericanos, europeos, japoneses y australianos se lanzaron a deslocalizar su producción industrial transfiriendo ingentes cantidades de capital hacia el continente asiático, fundamentalmente, China, Hong Kong, Taiwán, Corea del Sur, la India, Singapur y el sudeste asiático que se convirtieron en la fábrica del mundo. Todo ello con el apoyo de los Estados que no sólo establecieron leyes y crearon organismos para facilitar la exportación de capitales a los monopolios sino, también, para abaratarles los despidos en dichos países. Y en el Estado español los trabajadores de la Gillette, Mercedes Benz, Delphi, Alcatel, Philips, el sector textil y el sector del calzado, etcétera, pueden dar buena cuenta de aquél período, donde CCOO y UGT firmaban todos los EREs habidos y por haber, siendo una herramienta fundamental para desguarnecer a la clase obrera y garantizar que los monopolios conseguían sus objetivos de llevarse las producciones con el mínimo coste. Demostrando CCOO y UGT ser profundamente antiobreros, vendidos al capital y responsables de la situación de precariedad en la que se encuentra hoy la clase obrera.

Este proceso de internacionalización de la economía y de deslocalización de la producción hacia el continente asiático, hacia Latinoamérica (fundamentalmente Brasil y Argentina), hacia el continente africano (Nigeria y Sudáfrica) y hacia la Europa del Este, Turquía y Egipto, para los monopolios significaba minimizar los costes de producción tirando por tierra al máximo los salarios, incrementar sus mercados convirtiendo al mundo en su mercado, donde miraban hacia los obreros de los países hacia donde se dirigían las exportaciones de capitales y de producción no solo como mano de obra extremadamente barata sino también como potenciales consumidores.

Desde la caída de la URSS, los monopolios norteamericanos y aliados han mostrado con precisión la esencia inhumana del imperialismo. Sin embargo, esa exportación de capitales y de producción, esa manera de someter al mundo por la vía de una supuesta dependencia económica y de la guerra imperialista – Iraq en 1991 Somalia en 1992, Sudán y Afganistán en 1998, Yugoslavia en 1999, Afganistán en 2001, Iraq en 2003, Sudán, Siria, Libia, Yemen, República Centroafricana, Ucrania… Por no hablar de los golpes de Estado, revoluciones de colores, primaveras árabes y bloqueos infames donde los imperialistas han asesinado a millones de civiles inocentes con la más absoluta impunidad – diseñada por la Comisión Trilateral tenía también sus consecuencias nocivas para dichas potencias imperialistas, exacerbándose las contradicciones que el imperialismo genera y que hacen que sea la última fase del capitalismo.

El desarrollo natural del maoísmo, de una ideología fundamentada en el idealismo y en la negación de la lucha de clases, en tanto el maoísmo considera viable la colaboración entre clases absolutamente antagónicas como son el proletariado y la burguesía, es también la causa determinante de que China se haya convertido en lo que es hoy, una potencia imperialista que lucha por la hegemonía mundial. Una evolución ideológica consecuente del maoísmo fue la idea denominada “un país dos sistemas”, desarrollada por Deng Xiaoping. Esa era la formulación para la unificación de China – la integración en la República Popular de China de Macao, Hong Kong y Taiwán – de tal modo que en un mismo Estado podían cohabitar el “socialismo” y el imperialismo y que en realidad no era más que una fórmula para desarrollar plenamente el capitalismo en China, para conformar el capitalismo monopolista de estado chino como la historia nos ha demostrado que así ha resultado ser. Dicha política, no de la vía china para la construcción del socialismo sino de la vía china para la construcción de una potencia imperialista y mal llamada por Jiang Zemin como “transición hacia un socialismo de mercado”, iniciada a finales de los 70s, vio cómo en alianza con los imperialistas fue el destino predilecto del proceso de deslocalización de la producción durante la década de los 90s así como de ingentes cantidades de capital por parte de los monopolios. Una integración imperialista en las instituciones imperialistas supranacionales de China, tutelada y estimulada por la Comisión Trilateral (EEUU, UE y Japón). En 1994 la Comisión Trilateral en su informe “China. Una potencia emergente en un mundo de interdependencia” señalaba, en su página 33 lo siguiente “no hay duda de que los países de la Trilateral tienen una importante cantidad de intereses en juego con China. Hay que resaltar que la mayoría de estos intereses coinciden con el interés de los líderes chinos por desarrollar su país en un clima de tranquilidad. No obstante, y a pesar de esta coincidencia de intereses, los países de la Trilateral pretenden influir sobre el comportamiento chino en una serie de cuestiones que van más allá de las que pueden tener importancia a corto plazo. (…) Esta estrategia implica una aproximación a China desde posiciones de fuerza, conduciendo a China hacia la interdependencia económica, comprometiéndola en la economía mundial y en los acuerdos multilaterales de seguridad, manteniendo frecuentes y extensivas conversaciones de alto nivel con los líderes chinos, y reconociendo el importante papel que deben tener las organizaciones no gubernamentales (ONGs) y el sector privado a la hora de integrar a China en la comunidad internacional. Las posturas de fuerza incluyen un mayor despliegue de la presencia militar de Estados Unidos, enérgicas alianzas con Japón y Corea, la continuidad de la prosperidad y la estabilidad de Taiwán y los países de la ASEAN y su extensión a Vietnam, Laos, Camboya y Birmania, y el desarrollo de organizaciones y procesos regionales y subregionales con la participación de China”.

En el mismo informe, allá por el año 1994, señalaba en su página 62 “La integración del Área Económica China en la OMC es una de las prioridades de la Trilateral, y podría resultar especialmente útil para fomentar unas relaciones pacíficas y productivas entre las tres entidades chinas (…) los países de la Trilateral deben cuidarse mucho de no adoptar medidas políticas que puedan desestabilizar el equilibrio político entre las tres entidades chinas. Uno de los mayores problemas puede ser la exportación a Taiwán de armas claramente ofensivas.

Y China avanzó adecuadamente según los dueños del mundo, de EEUU y sus adláteres, cuyos monopolios se enriquecían mediante la deslocalización de la producción hacia China, la India y otros puntos del planeta, accediendo en 2001 China a la Organización Mundial del Comercio (OMC). Y a la par que los monopolios estadounidenses y europeos, fundamentalmente tirando por tierra las condiciones de trabajo y los salarios, comprobaban cómo sus cifras de negocio y sus beneficios se acrecentaban, la producción se desplazaba hacia oriente, al igual que los capitales se exportaban hacia dichas latitudes, empobreciéndose los países antaño centrales en términos productivos y financieros y fortalecían en términos productivos, tecnológicos y financieros a los países, por llamarlos así, beneficiarios de dicha globalización manufacturera y financiera que certificaba el dominio mundial de los monopolios norteamericanos y sus adláteres. Y a China la última década del siglo XX y el primer lustro del siglo XXI le sirvió para desarrollar sus monopolios, su capitalismo monopolista de Estado.

En 2006, Brasil, Rusia, India y China, ya por entonces potencias emergentes denominadas BRIC, adoptaron una serie de acuerdos.

China vio cómo la crisis de las subprime hizo que sus exportaciones a Europa y EEUU se vinieran abajo, pasando en 2007 de una tasa de crecimiento del PIB del 13% al 6,8% en el cuarto trimestre de 2008. Crecimiento económico chino, en términos de PIB, que no ha vuelto a registrar semejantes cifras de crecimiento desde 2007 hasta la actualidad, que cerró 2022 con un crecimiento del 3%.

Este comportamiento, análogo a otras potencias emergentes, las condujo a fortalecer su alianza y a cambiar su estrategia económica para minimizar su dependencia económica de EEUU y Europa, fundamentalmente.  Y es a partir de ahí cuando se estrecha la relación de los Estados BRIC celebrándose en junio de 2009 en Ekaterimburgo (Rusia), su primera cumbre.

Poco después aquel bloque pasó a ser BRICS al sumarse Sudáfrica, proliferando a partir de ahí la suscripción de acuerdos entre estas cinco potencias, que posteriormente se han ampliado, y creando organismos internacionales que cuestionan en la práctica la superestructura elevada por el imperialismo hegemónico norteamericano y labrando progresivamente unas instituciones y un sistema financiero alternativo al objeto de ir imponiendo progresivamente su dominio político, de ganar la hegemonía como potencias imperialistas a las potencias en decadencia (EEUU y sus socios).

En 2013, la China de Xi Jinping, la locomotora del bloque BRICS, a tenor de lo aquí mencionado, unido al incremento de los costes laborales que la lleva a deslocalizar sus propios monopolios hacia otros países del sureste asiático, y también para amortiguar sus problemas de sobreproducción y  sobrecapacidad productiva, lanza la iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda (One Belt One Road Initiative), un proyecto que según los dirigentes chinos sirve para garantizar un mundo multipolar, aunque realmente su implementación viene determinada por una situación de debilidad interna, donde se desarrollan las contradicciones inherentes al desarrollo del capitalismo monopolista de estado, y que realmente le reporta a China dar salida a sus capitales y a sus excedentes para optimizar y asegurar tanto sus aprovisionamientos como para hacer llegar sus mercancías, a la par que mediante la deuda labra su dependencia económica mediante la cual el Estado chino interfiere económica y políticamente sobre otros estados fortaleciendo su posición mundial para ir erigiéndose en el amo del orden mundial imperialista, en el centro neurálgico del mismo. El ascenso al poder chino de Xi Jinping y su propuesta de La Nueva Ruta de la Seda implicó el fortalecimiento de las relaciones bilaterales y la cooperación entre Rusia y China, que ha permitido a China acelerar su innovación tecnológica en el terreno económico, militar, aeroespacial, de desarrollo y perfeccionamiento de la energía atómica y las telecomunicaciones. Y sobre todo, para China esta estrecha relación con Rusia le sirve para diversificar sus fuentes de abastecimiento de gas y petróleo, ya que el proveniente de Rusia por vía terrestre ofrece a una alternativa al abastecimiento procedente por vía marítima de América Latina, África y los países del Golfo Pérsico, significando el petróleo ruso el 15% del petróleo que importa China. “Entre los muchos acuerdos firmados por ambos países, destaca el alcanzado en 2014 por valor de 400.000 millones de dólares para la entrega de 38.000 millones de metros cúbicos de gas anuales a partir de 2018, a través de gasoductos que ya están en construcción.” (Público. Choque de trenes China-EEUU. 29 de agosto de 2015)

Mientras China trataba de expandir su influencia económica y política como respuesta a la superación de sus contradicciones internas así como reducir la dependencia económica de EEUU y la UE, éstos no vacilaban en hacer golpes de Estado, “revoluciones” de colores, primaveras árabes y guerras de rapiña –Libia, Siria, Mali, …-  al objeto de saquear y de obtener hidrocarburos y otras materias primas necesarias para el desarrollo industrial y tecnológico y controlar puntos estratégicos tanto en el terreno militar como del transporte marítimo de mercancías como fórmula para superar la crisis.

Y, cómo no, el eje Pekín-Moscú y el proyecto de la Nueva Ruta de la Seda mediante el que China aspira a convertirse en la potencia imperialista hegemónica y central del orden mundial que pretende conformar, tiene el rechazo pleno de la potencia más criminal y sus adláteres europeos. A finales de 2013 en Ucrania se desencadenaron protestas instigadas por EEUU y la UE que culminó con el golpe de Estado del Maidán, desalojando del poder al prorruso Víktor Yanukóvich, e instalándose los fascistas defensores de la UE que, a la par, ilegalizaban al Partido Comunista de Ucrania, perseguían a comunistas, sindicalistas y ruso-ucranianos, que incendiaron la casa de los sindicatos en Odessa asesinando a 42sindicalistas con el aplauso de la UE y EEUU, desencadenándose una guerra civil entre el este de mayoría rusa y el estado fascista de Ucrania, a la par que Crimea volvió a formar parte de la Federación Rusa.

En 2014, tanto la UE como EEUU, Japón y Australia impusieron sanciones económicas a Rusia y a sus empresas, así como a funcionarios y dirigentes políticos de ese país como consecuencia de la “anexión ilegal” de Crimea.

En 2018, con la llegada de Trump al gobierno norteamericano, se declara –pues existir ya existía– una guerra comercial por parte de EEUU contra China. Trump ganó las elecciones abogando por reducir el déficit comercial norteamericano con China y por reindustrializar los EEUU. Así, desde 2018 en EEUU se inició un proceso de imposición de aranceles y de impuestos a la importación de mercancías chinas, castigando económicamente el intercambio comercial persiguiendo una reducción de las importaciones chinas y castigar así la economía del país asiático. Sin embargo, los efectos de esa medida arrojaron que “el superávit comercial de China con EEUU alcanzó un récord de 676.000 millones de dólares en 2021 (…) Las empresas chinas enviaron 3,36 billones de dólares en bienes el año pasado” (Bloomberg, 14 de enero de 2022). Y para combatir esto EEUU dice que va a practicar el nearshoring llevándose la producción a países próximos, por ejemplo, a México o República Dominicana, para disminuir el déficit comercial que EEUU mantiene con China. Para 2023, México espera 40.000 millones de dólares de EEUU en inversiones nearshoring y, según el Banco Interamericano de Desarrollo en comunicado de prensa de junio de 2022 el “nearshoring agregaría US$78.000 millones en exportaciones a América Latina y Caribe (…) se compone de US$64.000 millones en comercio de bienes y US$14.000 millones en comercio de servicios”. En el trasfondo de esta acción está tanto la disminución del déficit comercial con China, al objeto de castigar su economía fundamentada en las exportaciones como también restablecer cadenas globales de valor y, sobre todo de distribución donde hoy China ejerce el pleno dominio mundial.

En el terreno de la tecnología y las telecomunicaciones, otro campo donde se expresa la guerra interimperialista es el caso de Huawei y ZTE, un claro ejemplo de cómo China supera a los EEUU y de cómo EEUU actúa al objeto de frenar la ventaja china. Bajo la amenaza de la seguridad nacional y la ciberseguridad de los sistemas de información, EEUU alega que China podría realizar espionaje mediante los dispositivos Huawei y la infraestructura 5G cuando en realidad no es más que otra expresión de la guerra comercial entre los monopolios, y más concretamente cómo EEUU y sus aliados intervienen para defender a sus monopolios ante el mayor desarrollo de los monopolios chinos de telecomunicaciones.

Cuanto menos, curiosa acusación la de EEUU, un Estado que es experto en espiar a sus propios socios a través de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), en alianza con el Servicio de Inteligencia de Dinamarca, que espió a la canciller alemana Merkel y a otros altos cargos de estados como el alemán, el sueco, el noruego o el francés, mediante el operativo “Operación Dunhammer” la cual hizo a través de sus teléfonos móviles que, por supuesto, nada tenían que ver con China.

La realidad es que todas estas acciones de guerra comercial son reactivas y se acentúan tras la presentación por China de lo que se denomina Ruta de la Seda Digital en el año 2015. En el comercio electrónico, la batalla entre EEUU y China es la batalla de sus monopolios Amazon y Alibaba. La métrica GMV (Gross Merchandise Value), que mide el valor de los productos o servicios vendidos en una plataforma de internet dentro de un periodo determinado sin tener en cuenta tarifas, impuestos o descuentos aplicados, ubica a las empresas chinas TaoBao y Tmall, pertenecientes ambas al holding chino Alibaba, como las empresas más vendedoras por la vía del comercio electrónico, ubicándose el monopolio norteamericano Amazon en tercer lugar, situándose cuarto otro monopolio chino, JD.COM. Se prevé que el comercio electrónico a nivel mundial en 2023 mueva 6,3 billones de dólares, cifra que ascenderá a los 8 billones en 2028, lo que equivale al 20% del comercio minorista mundial. En cuanto a la venta de smartphones, dispositivos que posicionan a los monopolios de comercio electrónico y que también sirven como instrumentos de medios de pago en dicho comercio, Huawei era el monopolio que más ventas materializaba, hecho por el que el estado norteamericano tenía que salir en defensa de su monopolio Apple.

En lo relacionado a las infraestructuras de telecomunicaciones, eje cardinal para el desarrollo de las TICs, en tanto que son las conexiones internacionales, las redes troncales, la conectividad en las zonas rurales y las redes de acceso al usuario (por ejemplo, los servicios de televisión digital y todo tipo de transacción económica digital o telemática), y a pesar de todas las cortapisas y trabas norteamericanas, según el informe de la consultora británica BrandFinance, Huawei es la líder mundial en 2022, con un valor de 71.233 millones de dólares, ocupando el quinto lugar la  china ZTE con un valor de 3.675 millones de dólares. Por su parte, la norteamericana CISCO ocupa el segundo lugar con un valor de 26.599 millones de dólares y la también norteamericana Qualcomm ocupa la cuarta posición con un valor de 7.774 millones de dólares. Como se puede constatar el valor de los monopolios chinos es muy superior a los norteamericanos, y lo que combate EEUU es que Huawei – o lo que es lo mismo, China – opera en 170 países y más de 3.000 millones de personas en el mundo utilizan los productos y los servicios de Huawei, que no hace más que reflejar el dominio tecnológico de China en lo concerniente al 5G tal y como lo expresan las cifras y las estadísticas que arrojan la Organización Mundial de la Propiedad Industrial (WIPO) hasta septiembre de 2022 que señalaba que el 46,6% de las solicitudes mundiales de patentes relacionadas provenían de China, el 17,4% de EEUU y el 8,5% de Japón.

Nuestro Partido en su trabajo Covid-19 ¿Pandemia o exterminio calculado por los imperialistas?”  mostraba cómo, a tenor de lo citado por unas potencias imperialistas y otras, enfrentadas, la pandemia era una expresión más de la pugna interimperialista: “(…) Como puede comprobarse, a tenor de las diferentes informaciones de unos y otros y de lo hasta el momento verificado, no se conoce cuando surgió la COVID-19 y lo mismo pasa con el dónde, desconociéndose también el lugar geográfico donde se originó el virus SARS-CoV-2 que produce dicha enfermedad, así como si su origen es natural o, por el contrario, es una obra biológica del hombre.

Lo que sí se conoce es que el imperialismo en 2019, mucho antes de que la población conociera la existencia del virus SARS-CoV-2 que genera la enfermedad de la COVID-19, se hallaba ya en bancarrota económica consecuencia de la política monetaria realizada por los diferentes Bancos Centrales, los cuales llevan décadas generando ingentes cantidades de dinero ficticio que no se corresponde a la riqueza producida. Y es que las potencias capitalistas, en los últimos dos siglos han visto como su cuota de ganancia retrocede exponencialmente a la par que, de la misma manera, se acrecienta la cuota de explotación fundamentalmente por el desarrollo de la automatización de la producción.

De hecho, en el segundo semestre de 2019, las empresas europeas emitieron 73.050 millones en deudas de alto riesgo, o lo que es lo mismo, en el último semestre de 2019 una gran parte de la economía productiva europea tenía deudas que iban a resultar impagadas.

En octubre de 2019, el FMI puso cifras al riesgo de impagos en el mundo: la deuda empresarial en riesgo de impago aumentaría a 17 billones de euros, casi el 40% de la deuda corporativa de las principales economías.

Lo que está claro es que el virus SARS-CoV-2 y la enfermedad que genera, la COVID-19, es una expresión de la pugna interimperialista. Los propios capitalistas reconocen que el mundo existente hasta ahora se acaba y que se avanza hacia un mundo donde la producción se desplaza hacia Asia y China releva a EEUU como potencia económica hegemónica y la COVID-19 es una forma más en la que se expresa esa lucha enconada entre los imperialistas. (…) ¿A qué clase social beneficia la COVID-19? Sin duda, a los mismos que crearon la pandemia, a los mismos que utilizan la ingeniería genética a favor de sus intereses crematísticos y contra los intereses de la humanidad, a los mismos que ponen el conocimiento humano al servicio de los bolsillos de una minoría parasitaria y niegan el desarrollo del conjunto de la humanidad.

La pandemia, que sin duda golpeó con fuerza a China, sirvió para desarrollar otra pata de la Nueva Ruta de la Seda, la correspondiente a la sanidad, que también ha servido a dicho país en la consecución de sus objetivos de alcanzar la hegemonía, de incrementar sus relaciones comerciales y conquistar tanto mercados como alianzas tanto para el reconocimiento de sus objetivos políticos como para romper alianzas contra la propia China. “Durante la pandemia actual, ocasionada por el virus del SARS-COV-2, la política exterior de la RP China ha refrendado tanto sus compromisos multilaterales (por ejemplo, al adscribirse al mecanismo COVAX o apoyar la suspensión del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio, ADPIC, en el seno de la OMC), como en el suministro de tecnologías médicas a países en desarrollo por medio de una política exterior activa. Ello se diferencia de la posición sostenida por EEUU, en particular durante la administración de Donald Trump, quien incluso amagó con retirar a su país de la OMS. Si el BRI (Nueva Ruta de la Seda) incluye la “ruta digital” y hasta la “ruta espacial”, no es de sorprender la inclusión de la “ruta sanitaria”. Mientras que, en 2020, EEUU interrumpía las cadenas de suministros internacionales, la RP China abastecía a su mercado local y enviaba donaciones alrededor del mundo (por ejemplo, cubrebocas, jeringas, agujas, material quirúrgico, ventiladores, ambulancias o plantas de oxígeno). De marzo a mayo de 2020, la RP China exportó 70,6 mil millones de cubrebocas, 340 millones de trajes protectores, 115 millones de lentes protectores, 96.700 ventiladores, 225 millones de kits diagnósticos, y 40,29 millones de termómetros a 200 países. Adicionalmente, se enviaron 29 equipos médicos para ofrecer ayuda técnica a 27 países en distintos continentes y organismos internacionales. Esta política destinada a la cooperación busca contrarrestar la alta presión y críticas sobre la secrecía en las medidas locales adoptadas durante los últimos meses de 2019 en Wuhan, que llevó al brote mundial del virus del SARS-COV-2. (…) La RP China ha apoyado la diplomacia para la salud global mediante el despliegue de recursos para “ganar las mentes y los corazones” en Europa y en el resto de los continentes con el fin de proyectarse como un “poder responsable”” (La Ruta Sanitaria de la Seda y el poder suave de la República Popular China ante el SARS-CoV-2. Universidad Autónoma de México. María Cristina Rosas González. P. 109-110).

El flujo de bienes no es fortuito, sino más bien responde a los intereses de política exterior, con el objetivo de alcanzar los objetivos de política interna, como lo demuestra el caso de América Latina. Desde principios del milenio, en la relación entre la RP China y América Latina se ha argumentado que la ayuda de aquélla ha sido provista para asegurar los recursos naturales, abrir los mercados para los productos de la RP China, aislar a Taiwán o ganar apoyo en los organismos internacionales. Dicha ayuda ha estado enmarcada en un discurso oficial basado en la cooperación sur-sur, por medio del cual se promueve el desarrollo (…) Durante la pandemia, esta aproximación enarbolada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de la RP China hacia América Latina no ha sido la excepción. (…) La producción y la distribución de vacunas es uno de los principales recursos de la diplomacia para la salud global (…) De las 15 vacunas aprobadas bajo uso limitado, al menos cinco se producen en la RP China. En mayo de 2020, el presidente Xi Jinping anunció que la vacuna sería considerada como un bien público global y añadió que estaría a disposición por “un precio razonable y justo”. Hasta marzo de 2021, la RP China era el principal productor de vacunas para el virus SARS-CoV-2, con 141 millones de dosis, seguida por EEUU. A diferencia de las vacunas producidas en otras latitudes con plataformas más novedosas, como el ARN, las chinas se han elaborado con base en la plataforma tradicional del virus atenuado (o eliminado) y el vector viral (…) En América Latina, estas vacunas se han suministrado en condiciones favorables, incluyendo donaciones en casos excepcionales, así como en ensayos clínicos y alianzas para la manufactura local. (…) Cabe notar que parte esencial del despliegue de estos recursos corresponde a las alianzas para la manufactura local y la realización de la fase 3 de los ensayos clínicos. (…) En cuanto a los ensayos clínicos debido a la contención del virus SARS-CoV-2 en la RP China, la fase 3 se ha llevado a cabo en otros países. La participación en ensayos clínicos ha asegurado obtener preferencia en la adquisición de estas tecnologías. (…) La política exterior de la RP China se ha desarrollado a partir del ejercicio de innumerables recursos e instrumentos de poder suave. La diplomacia del panda y la diplomacia para la salud global forman parte del hilo institucional con el que puede analizarse la capacidad de atracción y movilización política, con la cual Beijing ha deconstruido su imagen internacional y ha forjado estructuras de poder que le ayuden a consolidarse como potencia global en proceso de reordenamiento global. Ya sea hacia potencias o socios estratégicos u otros países relevantes a ojos de Beijing, el poder suave ha sido desplegado para influir en decisiones, modificar percepciones y construir redes de poder que legitimen su presencia, su acción, al mismo tiempo que limiten los incentivos para crear alianzas en su contra (…) debe recalcarse que el ejercicio de poder suave se ha guiado por objetivos muy específicos de su política exterior, como el del reconocimiento de una sola e indivisible República Popular China. En los ejemplos sobre la diplomacia de salud global en América Latina, se observa que Nicaragua fue excluida de la recepción de donaciones médicas e incluso de contratos de compra-venta de vacunas. Esto fue debido a que Nicaragua reconocía a Taiwán, lo cual ocurrió hasta diciembre de 2021, cuando la RP China y Nicaragua firmaron el restablecimiento de relaciones diplomáticas. Dicho acuerdo asentó específicamente que Nicaragua reconocía la existencia de una sola China en la RP China” (La Ruta Sanitaria de la Seda y el poder suave de la República Popular China ante el SARS-CoV-2. Universidad Autónoma de México. María Cristina Rosas González. P. 111-121)

Tras dicho restablecimiento de relaciones, y el consecuente cambio de Nicaragua con respecto al reconocimiento de la existencia de una sola China, la RP China, y su cambio de posición con respecto de Taiwán, China procedió a donar 200.000 vacunas Sinopharm contra el COVID-19 en el mismo mes de diciembre de 2021, como anticipo a la donación que efectuó de 1 millón de dosis. En octubre de 2022 ya China había donado 3 millones de vacunas contra la COVID-19 al país centroamericano. Como puede constatarse, es imperialismo en estado puro, las vacunas contra la COVID-19 como instrumento para determinar las decisiones políticas de un país.

Es incuestionable que la guerra interimperialista en el terreno diplomático y comercial, por el momento, la van ganando las potencias emergentes y, fundamentalmente, China que es la potencia que está peleándole la hegemonía a la potencia criminal norteamericana. Sin duda, el proyecto de la Nueva Ruta de la Seda chino está haciendo camino y avanzando a pesar de la guerra abierta norteamericana:

Hasta enero de 2020, la iniciativa de la Franja y la Ruta había sido participada por 138 países, pero con un grado de compromiso muy diverso que varía desde un memorándum de entendimiento hasta la firma de un tratado de cooperación. La iniciativa ha logrado un importante grado de penetración en el sudeste asiático, Asía Central, Oriente Medio, Centroeuropa y algunos países de América Latina. En cambio, entre los 57 países que no participan de la Iniciativa destacan las principales potencias económicas mundiales, como Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania, Reino Unido, España, la India, Brasil, Japón o Australia. Las únicas excepciones destacables son Italia, Rusia, Corea del Sur y Nueva Zelanda” (Cuadernos de Estrategia nº 212, Ministerio de Defensa del Estado español, Pág. 107).

En enero de 2022,  un mes antes de que Argentina se adhiriera a la Nueva Ruta de la Seda, el periódico argentino Página12 señalaba “China seduce a casi todo el mundo con La Nueva Ruta de la Seda (…) Contempla acuerdos de financiamiento para la construcción de vías ferroviarias, carreteras, puertos, aeropuertos, desarrollo de energías alternativas (…) hoy 144 países ya han firmado el Memorándum de Entendimiento para adherirse a la iniciativa, es decir, casi tres cuartas partes de los 193 países reconocidos por la ONU (…) la iniciativa de la Franja y la Ruta está compuesta por 44 países de África (81% del continente), 42 de Asia (93%), 29 de Europa (61%), 19 de América Latina y el Caribe (57%) y 10 de Oceanía (62%). En todos estos países, China ha firmado acuerdos de cooperación en materia económica, sanitaria, cultural, digital, medioambiental, entre otras áreas.

Estos dos extractos, el primero de ellos con una fuente tan tremendamente lacayuna al imperialismo norteamericano como es el Estado español, atestiguan sin duda el éxito de la iniciativa china de la Nueva Ruta de la Seda. Al igual que el hecho de que 25 países –Argelia, Arabia Saudita, Argentina, Afganistán, Bangladesh, Bahréin, Bielorrusia, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Indonesia, Kazajistán, México, Nicaragua, Nigeria, Pakistán, Senegal, Siria, Sudán, Tailandia, Túnez, Turquía, Uruguay, Venezuela y Zimbabue– quieran integrarse en el grupo BRICS acredita cómo China no solo avanza en términos económicos, no solo de producción sino de cada vez mayor influencia económica y política con respecto de EEUU y sus adláteres, los cuales cada día se hallan más, por decirlo así, aislados.

Hasta 2022, y según los estudios publicados por la Universidad de Fudan, la iniciativa BRI [Nueva Ruta de la Seda] ha supuesto unos compromisos de 932.000 millones de dólares, de los que 561.000 millones corresponden a contratos de construcción, y 371.000, a inversiones” (CIDOB, La nueva ruta de la seda: de corredor euroasiático a una iniciativa global de la política exterior china. Monografías p. 39).

En septiembre de 2021 se anuncia el nacimiento de la alianza estratégica militar entre Australia, Reino Unido y EEUU (AUKUS) para hacer frente de manera conjunta a las amenazas que se ciernen en la región del Indo-Pacífico, o lo que es lo mismo, para confrontarse a China y, por tanto, beneficiar a su industria armamentística firmando suculentos contratos en la carrera militar a la que los imperialistas arrojan al mundo.

La guerra es una mera continuación de la política por otros medios (…) no constituye simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de la actividad política, una realización de ésta por otros medios (…) el propósito político es el objetivo, mientras que la guerra constituye el medio” (De la guerra. Karl Von Clausewitz. P. 20-21)

Esta pugna política y económica descrita a lo largo del presente documento es consecuencia del desenvolvimiento del imperialismo, del mundo diseñado e implementado por el imperialismo norteamericano tras el colapso y la desaparición de la URSS.  Las contradicciones que ha ido engendrando a lo largo de estas 3 décadas, donde la guerra de rapiña siempre ha estado presente, han llevado ya al choque abierto entre las potencias imperialistas ante la quiebra y la inviabilidad del imperialismo. Y así se llega a la guerra ruso-ucraniana, que no es más que una expresión de una guerra interimperialista que hasta ahora en el aspecto militar se desarrollaba de una manera más soterrada, la guerra entre unas potencias que pretenden sustituir la superestructura del imperialismo decadente norteamericano, en absoluta bancarrota, por una superestructura donde las instituciones que han ido labrando a lo largo de este tiempo se impongan y certifiquen en el terreno político la hegemonía política que ya se da en el terreno económico y productivo. Y la guerra es el medio para liquidar esa superestructura, para liquidar el dólar totalmente devaluado por la política monetaria realizada por la Reserva Federal norteamericana a lo largo de estos últimos 15 años.

Desde febrero de 2022, ya de una manera más abierta, se exacerba el proceso de decantación de los estados hacia un bando imperialista (EEUU y adláteres) u otro (China y Rusia y sus aliados). Y en ese proceso de decantación de los estados capitalistas en un bando u otro, ya de manera abierta al igual que la guerra ya es abierta, se tiene que ubicar la decisión de Finlandia y Suecia – siempre lacayas del imperialismo europeo – de entrar en la OTAN, la decisión de los reaccionarios estados bálticos letón, lituano y estonio, hace un par de meses, de desconectarse de la red eléctrica de Rusia para pasar a unirse a la red eléctrica de la UE a través de Polonia en 2025. O el levantamiento contra el títere del imperialismo europeo en Níger, Mohammed Bazoum, cuando justo se desarrollaba la Cumbre Rusia- África celebrada en San Petersburgo, asumiendo el poder en dicho país centroafricano una junta militar encabezada por el general Omar Tchiani. Cumbre Ruso-africana que se cerró con la firma de un acuerdo de colaboración técnico-militar de Rusia con más de 40 países de África a los que suministrará una amplia serie de armamento y de otros equipos militares, entregas de armamento que una parte será en forma de donación rusa al objeto de fortalecer la seguridad y soberanía de dichos estados africanos. Al igual que EEUU adopta todo tipo de medida para desestabilizar y debilitar a Rusia y China, por ejemplo, tanto en los antiguos países soviéticos y del campo del socialismo o en el sureste asiático, éstos actúan de manera recíproca en América Latina o África. Así pues, la respuesta dada por Rusia a la desconexión de la red eléctrica rusa de los estados bálticos es el acercamiento del continente africano a Rusia, por no hablar de la ingente labor y control y la influencia que ya China ejerce sobre una gran parte de dicho continente en términos políticos y económicos, apoyando el levantamiento militar  de Níger, o lo que es lo mismo, asestando un golpe a la generación de energía eléctrica en Europa, pues Níger era el principal proveedor de uranio a la UE aportándole el 24,3% de este elemento químico metálico esencial para la generación de energía.

En enero de 2024, esto es, en poco más de cuatro meses, se celebrarán las elecciones presidenciales en Taiwán. En las elecciones municipales de 2022, el Kuomintang (KMT), el actual partido en la oposición, venció cómodamente ganando la alcaldía de cuatro de las seis grandes ciudades de la isla taiwanesa. El actual partido gobernante, Partido Democrático Progresista (PDP), es un títere absoluto de los EEUU y enemigo declarado de la unificación con la República Popular de China.

Tras las elecciones municipales de noviembre de 2022, y la victoria electoral del KMT, la actividad militar se ha intensificado en la región Asia-Pacífico por parte tanto de EEUU como de China. En 2023 el presupuesto militar chino se ha incrementado en un 7,2%, ascendiendo hasta los 224.000 millones de dólares. Por otro lado, EEUU aprobó su ley de defensa en diciembre de 2022, fijando el gasto militar estadounidense en los 858.000 millones de dólares, autorizándose una partida presupuestaria de hasta 10.000 millones de dólares en ayuda a la seguridad y la adquisición acelerada de armamento para Taiwán, aparte de abrir una oficina de enlace de la OTAN en Japón.

A esto se une que en EEUU también habrá elecciones en 2024 y, como es habitual en las pantomimas electorales yanquis, la bravuconería, la provocación, el chovinismo y la beligerancia contra China y contra Rusia serán argumentos mollares para conseguir votos.

La realidad es que el imperialismo conduce a la humanidad a la muerte y a la guerra, siendo los capitalistas un auténtico peligro para la vida humana en el planeta. “El gasto militar mundial total aumentó un 3,7% en términos reales en 2022, hasta alcanzar un nuevo máximo de 2,24 billones de dólares. El gasto militar en Europa experimentó su mayor incremento interanual en al menos 30 años. Los tres países que más gastaron en 2022 – EEUU, China y Rusia – representarán el 56% del total mundial, según los datos sobre el gasto militar mundial publicados hoy por Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI)”, nota emitida por dicha organización el pasado 24 de abril de 2023.

La caracterización de la guerra imperialista y la posición de los comunistas.

Nuevamente, el imperialismo conduce al mundo a la guerra. El mundo de hoy es el producto del mundo que nace de la derrota de lo que se denominó socialismo real, de la derrota de la URSS y con ella de todo el proletariado. Es el mundo que brota de las entrañas de la avidez y de la deshumanización del imperialismo norteamericano y sus lacayos socios de la Unión Europea y Japón.

Es indiscutible que el proletariado de los estados pertenecientes a la antigua URSS añora y desearía, en una grandísima parte, el restablecimiento del Socialismo, de la URSS, donde los obreros ayer hermanados hoy constatan cómo los imperialistas los confrontan con pueblo hasta hace unos años hermanos. También es indiscutible que la oligarquía rusa, al igual que los reaccionarios capitalistas se repartieron el resultado del expolio al pueblo soviético en los diferentes estados ex-soviéticos hoy, son aquellos que, en alianza con el imperialismo norteamericano y europeo actuaron durante décadas desde dentro de la propia URSS y del PCUS al objeto de dinamitar tanto el país de los soviets como el Partido de Lenin y Stalin.

Como hemos visto a lo largo del desarrollo histórico durante estas últimas cuatro décadas, la gran potencia emergente en este periodo imperialista es China.

La Comisión Trilateral, en 1994, decía lo siguiente “(…) el impacto del alto ritmo de crecimiento chino en la escena internacional ofrece sobre todo a los países de la Trilateral las inmensas oportunidades que brinda un ejercicio de reestructuración global en un país de tan enormes dimensiones como China. Este ejercicio de reestructuración global se debe entender como el proceso que integra en el ámbito económico de las naciones industriales avanzadas occidentales a las poblaciones y economías de nuevos Estados emergentes que viran hacia el sistema de mercado. Este es el reto al que China se debe enfrentar, al igual que hoy lo hacen también los países surgidos de la post-Guerra Fría, y en especial la Federación Rusa (…) A diferencia de la ex-URSS y los países de la Europa Central y Oriental, China comienza su proceso de reestructuración global a partir del final de la década de los 70. La llamada política de reforma económica y apertura exterior de Deng Xiaoping(…) consiste en ir introduciendo paulatinamente mecanismos de mercado de corte capitalista en un sistema planificación central de cariz comunista que va progresivamente siendo abandonado. Se avanza así de manera desigual en el tiempo hacia la paulatina liberalización, apertura y privatización de la economía china” (Comisión Trilateral, “China. Una potencia emergente en un mundo de interdependencia”, p. 17-18, año 1994)

Los propios imperialistas ya tenían claro en 1994 que China abrazaba el capitalismo desde la década de los 70s y prueba de ello que los países de la Comisión Trilateral – EEUU, UE, Japón – apoyaban la política capitalista de Deng Xiaoping  y contribuían económicamente para ir conformando el capitalismo monopolista de Estado Chino, “(…) los grandes logros de Deng siguieron vigentes: sistema de responsabilidad familiar en la agricultura, que desmantela las comunas maoístas y de hecho privatiza el campo; sistema de responsabilidad en la gestión de los directivos de empresas estatales; sistema de autonomía financiera para las provincias y municipios; sector privado creciente en las cooperativas, empresas rurales y, sobre todo, empresas “joint venture” con capital extranjero; “zonas económicas especiales” en las regiones costeras prácticamente capitalistas; apertura al exterior al comercio y a la inversión directa; etc (…) A todo este enorme entramado de cambios respondió entusiásticamente la inversión extranjera convirtiéndose hoy China en la nación que más inversiones extranjeras recibe (básicamente de las naciones de la Trilateral). En 1992 China recibió un cuarto del total invertido en los países en vías de desarrollo y ya en 1993 se invirtieron en China más de 20.000 millones de dólares, convirtiéndose así en el primer país beneficiario de inversiones extranjeras” (Comisión Trilateral, “China. Una potencia emergente en un mundo de interdependencia”, p. 20, año 1994).

Los propios imperialistas norteamericanos, europeos y japoneses reconocen que China es una de las suyas. A lo largo de este documento hemos mostrado cómo durante desde final de la década de los 70s hasta la crisis de las subprime el desarrollo chino fue tutelado por los monopolios de la Trilateral que se forraron a costa de la explotación inmisericorde del proletariado chino. Las potencias imperialistas de la Trilateral son los coautores de la construcción de la potencia imperialista china junto con el PCCh, que para bochorno de los auténticos comunistas todavía mantiene la palabra Comunista en su nombre.

Decía la Comisión Trilateral en 1994, “Mientras el resto del mundo pretende incorporar a China al orden global emergente, no hay que olvidar que sus líderes querrán configurar dicho orden de tal forma que sirva a sus propios intereses y les permita gobernar su país de acuerdo con sus propias ideas (…)” (Comisión Trilateral, “China. Una potencia emergente en un mundo de interdependencia”, p. 32, año 1994). Con lo que lo que hoy acontece demuestra que es algo que los propios imperialistas norteamericanos, europeos y japoneses contemplaban como como posibilidad.

Así pues, las potencias imperialistas que hoy conducen a la guerra imperialista son las potencias imperialistas decadentes encabezadas por EEUU –en absoluta bancarrota económica y política– y las imperialistas emergentes –creaciones de las potencias imperialistas decadentes en la construcción del mundo a imagen y semejanza de los monopolios de la Trilateral tras la desaparición de la URSS– encabezadas por China. Y a tenor de los hechos históricos acaecidos en estas 4 décadas que hemos relatado en el presente documento, debemos fijar el punto de inflexión en la crisis de las subprime, el momento donde cae la demanda norteamericana y europea sobre las mercancías exportadas por China y donde esta potencia imperialista, para salvaguardar los intereses de sus monopolios, para dar salida a su producción, a sus capitales y a su capacidad productiva, inicia su proyección para erigirse como potencia imperialista emergente, construyendo un sistema financiero alternativo al existente como instrumento para romper la hegemonía política y económica del imperialismo norteamericano. Y el instrumento para implementar ese plan es la Nueva Ruta de la Seda por la que da salida a la sobreproducción china y le sirve para tejer la hegemonía política, ajustando las infraestructuras a los intereses de exportación de mercancías mediante la vía terrestre y marítima de la Nueva Ruta de la Seda, garantizando un corredor seguro y estable para la percepción de las materias primas, el gas y el petróleo. China, a través de sus empresas, controla, por ejemplo, en Europa, el Puerto de El Pireo en Grecia, el de Génova en Italia, el de Marsxlokk en Malta, los de Marsella, Nantes, Le Havre y Dunkerque en Francia, el Puerto de Valencia y el 40% del Puerto de Bilbao en el Estado español, los de Brujas y Amberes en Bélgica. Además, tiene participación en otros puertos europeos, aunque no mayoritaria, como por ejemplo Estambul o Rotterdam. Por último, en el continente africano controla Puerto Said de Egipto al norte del Canal de Suez, así como los puertos de Casablanca y Tánger en Marruecos.

Según reconocía el medio de comunicación chino CGTN el pasado 5 de mayo de 2023 “China se ha convertido en el mayor prestamista bilateral oficial del mundo”.

El capital financiero ha creado la época de los monopolios. Y los monopolios llevan siempre consigo los principios monopolistas: la utilización de las “relaciones” para las transacciones provechosas reemplaza a la competencia en el mercado abierto. Es muy corriente que entre las cláusulas del empréstito se imponga la inversión de una parte del mismo en la compra de productos al país acreedor, particularmente de armamentos, barcos, etcétera (…) La exportación de capitales pasa a ser un medio para estimular la exportación de mercancías (…) Así pues, el capital financiero tiende sus redes, en el sentido textual de la palabra, en todos los países del mundo. (…) Los países exportadores de capital se han repartido el mundo entre sí en el sentido figurado de la palabra. Pero el capital financiero ha realizado también el reparto directo del mundo.” (V.I. Lenin, Obras Completas, tomo 27, p. 381-382. Ed. Progreso) ¿Acaso no se asemeja esto, es más, no es idéntico a la política imperialista norteamericana desarrollada a través de sus instrumentos como son el BM o el FMI o la Nueva Ruta de la Seda y las instituciones financieras que conforman el sistema financiero alternativo como el Banco Asiático de Inversión e Infraestructuras (AIIB)?

El viraje de la democracia a la reacción política constituye la superestructura política de la nueva economía, del capitalismo monopolista (el imperialismo es el capitalismo monopolista). La democracia corresponde a la libre competencia. La reacción política corresponde al monopolio (…) La idea de separar la “política exterior” de la política en general o incluso de oponer la política exterior a la interior es profundamente equivocada, no marxista, no científica. Tanto en la política exterior como en la interior, el imperialismo tiende por igual a conculcar la democracia, tiende a la reacción. En este sentido resulta indiscutible que el imperialismo es la “negación” de la democracia en general, de toda la democracia, y no sólo, en modo alguno, de una de las reivindicaciones de la democracia, a saber: la autodeterminación de las naciones.” (V.I. Lenin, Obras Completas, tomo 30, p. 98. Ed. Progreso)

Se da el nombre de autodeterminación de las naciones a su independencia política. El imperialismo trata de vulnerarla – exactamente igual que trata de reemplazar la democracia en general con la oligarquía-, pues con la anexión política, la económica es frecuentemente más cómoda, más barata (es fácil sobornar a los funcionarios, obtener concesiones, hacer aprobar leyes ventajosas, etc.) más factible y más tranquila” (V.I. Lenin, Obras Completas, tomo 30, p. 100. Ed. Progreso)

El marxismo-leninismo es inexorable. Defender a una potencia imperialista u otra es defender el imperialismo y, consecuentemente, es defender la reacción política, la negación de la democracia, la opresión inmisericorde de la clase obrera y de las naciones. Por consiguiente, defender a una potencia imperialista es abrazar la reacción. Hoy, gentes que se dicen comunistas de verba, que se autodenominan antifascistas, se lanzan a apoyar a Putin –el representante de la oligarquía rusa, concretamente de los monopolios armamentísticos rusos– en la guerra contra la OTAN, que apoya a fascistas para que manden por la fuerza a obreros ucranianos a morir a una guerra donde se dirimen intereses imperialistas, pero nada hace por la emancipación del proletariado ni por avanzar en la dirección de la democracia hacía la mayoría proletaria de Ucrania y Rusia. Otras gentes que se dicen también comunistas aplauden a rabiar ante el levantamiento militar producido en Níger, calificándolo como un golpe al imperialismo, en este caso al francés, y que este golpe al imperialismo –francés y, consecuentemente, también norteamericano pues Francia a día de hoy es una potencia subalterna a EEUU, como toda Europa– es un auténtico acto de liberación nacional. Sin embargo, los minerales y las riquezas del país seguirán nutriendo los bolsillos de los monopolios de otras potencias, debilitando las posiciones de una banda de imperialistas para fortalecer a la otra banda, mientras que el pueblo continuará sumido en la pobreza más absoluta a la que lo ha conducido el imperialismo francés, pero de la que no le sacará el imperialismo sino únicamente el desarrollo del socialismo a nivel planetario.

Esas gentes que se dicen “comunistas”, profundamente antiyanquis, aplauden a rabiar a Putin, gestor de la oligarquía que contribuyó a destruir la URSS, o apelan a la “China socialista” cuando en China el socialismo no existe ni por aproximación, como bien ha quedado acreditado en este documento donde se muestra su carácter imperialista.

Esas gentes que se dicen antiimperialistas –del imperialismo norteamericano y sus esbirros– alaban a potencias abiertamente imperialistas y, en la práctica, enemigas de los pueblos y del proletariado, como China y Rusia. Esas gentes que, cuando desde las filas del marxismo-leninismo consecuente se actúa de manera honrada y se muestra a la clase obrera la situación mundial de pugna imperialista y la necesidad de organizarnos como clase para combatir a la burguesía y derrocarla con su Estado, construyendo el socialismo e imponiendo nuestra democracia –la dictadura del proletariado- como contribución para derrocar al imperialismo y, consecuentemente, a la reacción, se lanzan a degüello en la defensa del imperialismo chino, o su aliado ruso, acusando de “trotskista” o de limpiabotas de la OTAN a los defensores del marxismo-leninismo, revelándose como lo que realmente son, una nueva expresión de la reacción, una expresión absolutamente revisionista y, consecuentemente antimarxistas y antiobreros. Demuestran ser antiimperialistas yanquis, pero comulgan con el imperialismo de otra latitud convirtiéndose, por tanto, en limpiabotas del imperialismo y en enemigos de la clase obrera en la que no solo no confían, sino que han desistido por completo de organizarla para que esta tome el poder y se zafe de la opresión imperialista.

Contemplamos a partidos que se denominan comunistas rendir pleitesía al imperialismo chino, cerrar filas con sus burguesías nacionales en las guerras de rapiña u oponerse al derecho a la autodeterminación de las naciones oprimidas o, lo que es lo mismo, apuntalando el imperialismo.

El Partido Comunista Obrero Español rechaza tanto el imperialismo norteamericano como el chino, que son los dos cabecillas de las organizaciones imperialistas que hoy conducen al mundo a la barbarie de la guerra imperialista y que condenan a la clase obrera a la miseria, a la muerte y a la negación de todo tipo de libertad y derecho al igual que a los pueblos y naciones oprimidos. Aquellos que generan las guerras imperialistas para alcanzar los objetivos de sus monopolios, no solo perpetuarán la opresión contra la clase obrera y contras las naciones sino que jamás podrán otorgar ni paz, ni dignidad ni derecho alguno a los oprimidos, a los explotados, al proletariado pues su esencia es la avaricia, la acumulación máxima y su supervivencia pasa por la cada vez mayor explotación y opresión de la clase obrera, que únicamente podrá emanciparse por la vía de la revolución socialista, de romper las cadenas de la explotación y del oprobio imperialistas aniquilando a la burguesía como clase social y a toda su formación socioeconómica sustituyéndola por la socialista. Y para ello es necesario que se produzca una depuración en el Movimiento Comunista Internacional donde desde la confrontación y la lucha ideológica se alumbre un nuevo Movimiento Comunista Internacional que dote a la clase obrera de una organización y dirección revolucionaria que le lleve a la toma del poder político y a la abolición del imperialismo.

Para no embellecer la guerra imperialista y no ayudar a la burguesía a hacerla pasar falsamente por una guerra nacional, por una guerra de liberación de los pueblos, para no deslizarse a la posición del reformismo burgués, hay que hablar no con el lenguaje de Kautsky y Turati, sino con el lenguaje de Karl Liebknecht: decir a la burguesía propia que es hipócrita cuando habla de liberación nacional, que esta guerra no puede terminar en una paz democrática, a no ser que el proletariado “vuelva sus armas” contra su propios gobiernos. (…) Esta es la única posición posible de un verdadero marxista, de un socialista y no de un reformista burgués. No trabajan realmente en beneficio de una paz democrática los que repiten los bondadosos y generales deseos del pacifismo, que nada dicen y a nada obligan. Sólo trabaja para esa paz quien desenmascara el carácter imperialista de la guerra actual (…) y llama a los pueblos a una revolución contra los gobiernos criminales” (V.I. Lenin, Obras Completas, tomo 30, p. 259. Ed. Progreso)

Sin duda hoy las condiciones objetivas del proletariado para derrocar al imperialismo son mucho mejores que hace un siglo, en tanto que el desarrollo de las fuerzas productivas es superior tras estos cien años, en tanto que el desarrollo tecnológico hoy hace que en la base económica el imperialismo se niegue, en tanto que la composición orgánica del capital se desequilibra completamente maximizándose la parte de capital variable y minimizándose la parte de capital constante que es la que genera plusvalía. Y porque hoy es menor el desarrollo desigual de las naciones. “El socialismo será realizado por la acción unida de los proletarios, pero no de todos los países, sino de una minoría de ellos que han llegado al grado de desarrollo del capitalismo avanzado” (V.I. Lenin, Obras Completas, tomo 30, p. 117. Ed. Progreso). Una de las contradicciones del desarrollo del imperialismo es que ese capitalismo avanzado ha alcanzado a una masa proletaria, a un número de países, superior al del momento vital de Lenin. Y no solo es hoy un proletariado numéricamente mayor sino cualitativamente superior en términos de cultura y de instrucción, con lo que el socialismo que hoy se construya será de una calidad superior al de hace un siglo.

El imperialismo nos ha instalado en la reacción, en la proliferación del fascismo, en el enfrentamiento entre proletarios, tratando de inocular su veneno ideológico como es el nacionalismo, el revisionismo, el chovinismo, el racismo, en definitiva el fascismo como forma de romper la unidad de clase, de negar el internacionalismo proletario que es es esencial para tejer la unidad de clase que es condición necesaria para romper con el moribundo mundo imperialista y, por supuesto, para combatir a la clase obrera consciente, combativa y revolucionaria, a los comunistas y su partido que somos el alma y el corazón del proletariado.

 

¡POR EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

¡CONTRA EL IMPERIALISMO ORGANICEMOS LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA, FORTALEZCAMOS EL PARTIDO!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DE UN NUEVO MOVIMIENTO COMUNISTA INTERNACIONAL FIEL AL MARXISMO-LENINISMO!

 

Madrid, 16 de agosto de 2023

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




De Ucrania a Níger: el desafío del imperialismo contemporáneo

La guerra que se lleva librando desde el 24 de febrero de 2022 ha sido, tanto desde el lado de la Federación de Rusia como desde el imperialismo decadente de la OTAN, una guerra imperialista, una guerra por el reparto no solo ya de Ucrania, sino de todo el mundo, por el nuevo reparto de los antiguos recursos coloniales en África y de las esferas de influencia del capital financiero. Como dijo Lenin en El imperialismo, fase superior del capitalismo:

«la prueba del verdadero carácter social o, mejor dicho, del verdadero carácter de clase de una guerra no se encontrará, claro está, en la historia diplomática de la misma, sino en el análisis de la situación objetiva de las clases dirigentes en todas las potencias beligerantes».

Pocas cosas asustan más a los imperialistas que la posibilidad de que el mundo alcance la paz en términos bélicos. El perfeccionamiento de la maquinaria militar es una de las características indisociables del capitalismo en su fase imperialista y en la relación Estado-monopolios. La explicación histórica de esta acentuación del militarismo y la industria de guerra la encontramos en la contradicción entre el imperialismo – aspiración máxima de los capitalistas – y el socialismo – aspiración máxima del proletariado –, en un intento de la burguesía por detener la rueda de la historia que avanza de manera imparable hacia el comunismo.

Desde principios de mayo, Lloyd Austin, Secretario de Defensa de los EEUU, advirtió de la entrega de armas a Taiwán durante los próximos años para preparar la defensa contra China. Así, el pasado 28 de julio, se anunció un paquete histórico de ayuda armamentística a la isla por valor de 345 millones de dólares donde se incluyen «capacidades de inteligencia y vigilancia, armas de fuego, misiles y sistemas portátiles de defensa antiaérea», convirtiendo a Taiwán en un auténtico polvorín que será usado, al igual que Ucrania, como prolegómeno de la guerra entre el imperialismo occidental y el imperialismo chino. En esas mismas fechas, entre los días 27 y 28 de julio, se produjo la II Cumbre Rusia-África en San Petersburgo, donde Moscú firmó contratos de cooperación técnico-militar con más de 40 países del continente a los que suministrará «una nomenclatura de armas y equipos de defensa […]. Con el fin de fortalecer la capacidad de defensa de los países del continente, estamos desarrollando la cooperación en los ámbitos militar y técnico-militar».

Esto no es otra cosa que la expresión del mundo capitalista, totalmente moribundo y quebrado económicamente, donde las potencias imperialistas se ven obligadas a enfrentarse entre sí para sobrevivir y no dejando al proletariado del mundo más que explotación, represión, miseria y muerte. El camarada Stalin, enunciando las contradicciones del imperialismo, dejó patente el carácter del momento histórico actual en Los fundamentos del Leninismo cuando mencionaba que:

«la segunda contradicción es la existente entre los distintos grupos financieros y las distintas potencias imperialistas en su lucha por las fuentes de materias primas, por territorios ajenos. El imperialismo es la exportación de capitales a las fuentes de materias primas, la lucha furiosa por la posesión monopolista de estas fuentes, la lucha por un nuevo reparto del mundo ya repartido, lucha mantenida con particular encarnizamiento por los nuevos grupos financieros y por las nuevas potencias, que buscan “un lugar bajo el sol”, contra los viejos grupos y las viejas potencias, tenazmente aferrados a sus conquistas. La particularidad de esta lucha furiosa entre los distintos grupos de capitalistas es que entraña como elemento inevitable las guerras imperialistas, guerras por la conquista de territorios ajenos. Esta circunstancia tiene, a su vez, la particularidad de que lleva al mutuo debilitamiento de los imperialistas, quebranta las posiciones del capitalismo en general, aproxima el momento de la revolución proletaria y hace de esta revolución una necesidad práctica».

Otro elemento que es importante señalar es que la carrera armamentística y la sofisticación de los armamentos se realiza por medio de empresas, en su mayoría, privadas. La naturaleza particular de este mercado se debe a que el Estado, en su fase monopolista, es el único cliente; es decir, todo el potencial económico científico-técnico, material y militar-industrial se encuentra a disposición de los monopolios y sirve, a su vez, como un mecanismo de redistribución del erario en favor de la oligarquía.

Dos días antes del fin de la citada II cumbre Rusia-África, miembros de la guardia presidencial retuvieron al hasta entonces presidente de Níger, Mohamed Bazoum, quien gobernaba desde 2021. Tras esto, los militares sublevados constituyeron el Consejo Nacional para la Salvaguardia de la Patria, una junta de transición militar al frente de la cual se ha posicionado el general Abdourrahmane ‘Omar’ Tchiani.

A causa de esto, el día 30 de julio, se celebraron cumbres extraordinarias de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) y la Unión Económica y Monetaria de África Occidental (UEMOA), lo que motivó la respuesta de los gobiernos de Burkina Faso y Malí mostrando su solidaridad con Níger a la par que advertían que una intervención militar contra Níger implicaría su retirada de la CEDEAO y una declaración de guerra. Al día siguiente, la junta militar de Níger aseguró que el gobierno derrocado habría autorizado una intervención de Francia, lo que alimenta aún más el más que coherente sentimiento antifrancés en las antiguas colonias africanas, sumado a la cada vez mayor influencia política y económica de Rusia y China.

Desde principios de siglo hasta el momento actual, Rusia ha ido aumentando su influencia en el continente africano. La oligarquía rusa, tras su fracaso intento de ingresar en la OTAN a principios de siglo, abrazó la idea del mundo multipolar tras el discurso que realizó Vladímir Putin en 2007 durante la Conferencia de Seguridad en Múnich. Una influencia que se acentuó con el inicio de la guerra en Ucrania y la búsqueda de una nueva área de expansión para el capital financiero ruso como respuesta a las sanciones económicas que arrancaron la misma noche del 24 de febrero de 2022, cuando Joe Biden anunció la coordinación de los Estados Unidos con la Unión Europea, Canadá, Reino Unido, Australia y Japón al objeto de ahogar la economía de Rusia y que esta se viera incapaz de financiar la guerra.

Actualmente, las importaciones de armamento ruso son las principales en Argelia, Egipto, Sudán y Angola, a la par que se mantienen unas relaciones económicas fluidas con países como Sudáfrica, Egipto, Zimbabue y Malí. Por su parte, las operaciones del Grupo Wagner tienen cada vez mayor presencia en Malí, Guinea, Burkina Faso, Camerún, Logone, Sudán y la República Democrática del Congo.

El imperialismo, como fase superior del desarrollo del modo de producción capitalista, tiene en su esencia el no poder limitar su marco de actuación en el Estado-nación y convertirse en el mayor opresor que ha conocido la historia. En el momento histórico en el que nos encontramos, vemos como las grandes potencias optan por el mantenimiento artificial del imperialismo a través de la lucha armada y el reparto de esferas de influencia. En este sentido, como dijo Lenin en El Socialismo y la guerra:

«no corresponde a los socialistas ayudar a un bandido más joven y vigoroso a desvalijar a otros bandidos más viejos y más cebados. Lo que deben hacer los socialistas es aprovechar la guerra que se hacen los bandidos para derrocar a todos ellos».

La tarea fundamental de los revolucionarios hoy es aprovechar las contradicciones que surgen entre el imperialismo decadente de la OTAN y el imperialismo emergente que representan Rusia y China para conducir a los parias de la tierra a la revolución proletaria mundial. La guerra actual es, en primer lugar, una guerra ideológica y propagandística, donde los oligarcas rusos y los socialimperialistas chinos tratan de mostrar una diplomacia y unos acuerdos económicos más “equitativos” y “justos” que los antaño firmados por potencias como Estados Unidos o Francia. En segundo lugar, es una guerra que busca reformular el yugo capitalista sobre el continente africano y que, a causa de la lógica del capitalismo y el carácter parasitario de la burguesía, sólo puede conducir a la misma explotación y opresión. En tercer lugar, la guerra interimperialista actual no persigue otra cosa que alimentar golpes de Estado y cambios de gobierno en zonas estratégicas a fin de prolongar el modo de producción capitalista y la esclavitud asalariada, pues el proletariado se encuentra dividido incluso entre aquellos que se autodenominan como “vanguardia” y terminan por blanquear a los “bandidos más jóvenes”. Es decir, los capitalistas son los que salen ganando y son los monopolios los que se enriquecen con la guerra mientras es el proletariado internacional quien acaba sucumbiendo en la más absoluta miseria.

En la fase actual del capitalismo, donde los intereses de los Estados burgueses se entrelazan en un abrazo mortal con los intereses de los monopolios, donde el plano político se derechiza constantemente, donde imperan las políticas económicas neoliberales y donde la clase obrera se encuentra en un momento histórico de enorme desmovilización, es más necesario que nunca recuperar la cosmovisión revolucionaria del marxismo-leninismo para el Movimiento Comunista Internacional como única tabla de salvación para la humanidad y el proletariado mundial. Es necesario, por tanto, a partir de aquí plantear la cuestión de un debate profundo en el seno de los Partidos Comunistas que integran el Movimiento Comunista Internacional, pues es imprescindible que éste se reponga de la grave crisis en la que está sumido y que todos los Partidos Comunistas adquieran el compromiso insobornable del internacionalismo, de la defensa inquebrantable del marxismo-leninismo y que se eliminen de raíz todos los vicios heredados de épocas pasadas. Actualmente, existen una serie de circunstancias que todavía se oponen al desarrollo de un Movimiento Comunista Internacional verdaderamente potente, siendo, en el caso concreto que atañe a este documento, la incapacidad y cobardía de muchos partidos comunistas y organizaciones obreras de romper las cadenas del oportunismo evitando caracterizar como potencias imperialistas a los BRICS, fundamentalmente China y Rusia.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (P.C.O.E.) respetamos la lucha contra la injerencia neocolonial en el continente africano, pero sabemos que los gobiernos de transición establecidos en Níger, Burkina Faso y Malí no se sitúan en el terreno del marxismo y la revolución proletaria. Así pues, consideramos que la tarea principal del Movimiento Comunista Internacional en la actualizad es alzar la bandera roja del marxismo-leninismo y el internacionalismo proletario, decir a los obreros en África, Europa, Asía, Oceanía y América que el momento actual no es solamente el momento de la guerra imperialista y la consolidación de alianzas geopolíticas, sino también el momento histórico de la revolución proletaria. Es el momento de transformar las guerras imperialistas en guerras civiles por el socialismo y la dictadura del proletariado.

 

Madrid, 8 de agosto de 2023

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La decadencia del imperialismo europeo y el fascismo

Se suceden datos económicos que acreditan la bancarrota de la base económica capitalista putrefacta en las potencias imperialistas europeas y, consecuentemente, en su proyecto imperialista europeo, la Unión Europea.

La media de la deuda pública de la UE-27 en 2022 se cerró en el 85,1% del PIB de la Unión Europea. En términos relativos descuellan Grecia, con un 178,2% de PIB de deuda pública; Italia con el 147,3%; Portugal 120,1%; España con el 115,6%; Francia con el 113,4% o Bélgica con el 106,3% de PIB de deuda pública.

En términos absolutos, Francia tenía una deuda pública al cierre de 2022 de 2,951 billones de euros; Italia de 2,757 billones de euros; Alemania 2,563 billones de euros y España 1,503 billones de euros, se hallan en el pelotón de cabeza de las potencias más endeudadas del mundo, donde descuella destacado la potencia más ladrona y asesina de la historia, los EEUU, cuya deuda pública asciende a los 34,505 billones de euros; siguiéndole China con 13,242 billones de euros de deuda pública a cierre de 2022 y Japón con una deuda pública de 10,802 billones de euros a cierre de 2021 (lo que significa una deuda per cápita de 86.063 euros por cada japonés, incluido el que acaba de nacer en este mismo instante), cifras que, sin duda cada día que pasa se incrementan exponencialmente.

Como puede comprobarse, las “locomotoras” económicas del imperialismo tienen unas deudas públicas -las deudas externas son todavía mayores- impagables que acreditan que el imperialismo es un fraude. Centrándonos en la UE (esa parte del maravilloso jardín de las libertades y del progreso social según el fascista Josep Borrell, gran defensor del imperialismo norteamericano y del Estado nazi ucraniano que, sin pudor ni remordimiento alguno está enviando al frente a su pueblo a morir por los intereses gringos, no vacilando en mandar a primera línea del frente incluso a discapacitados intelectuales) podemos verificar que la Unión Europea no sólo es que esté en bancarrota en términos económicos, sino que además, el corazón económico del bloque imperialista europeo, Alemania, hace aguas.

Según los datos del Eurostat, la eurozona entró en recesión técnica en el primer trimestre de 2023, lastrada por la economía alemana. La Guerra entre Rusia y Ucrania – entre las potencias emergentes y las potencias imperialistas en decadencia (EEUU y sus satélites entre los que se encuentra la UE) – ha mostrado que la UE no pasa de ser un adlátere, un vasallo norteamericano. Y este vasallaje y las medidas adoptadas desde la UE por mandato de EEUU contra Rusia, como por ejemplo las políticas de sanciones económicas adoptadas, lejos de tumbar la economía rusa, para lo que han servido, fundamentalmente, es para destrozar la economía alemana y, con ella, a la UE.

El incremento del precio de la energía ha tenido un fuerte impacto en la industria alemana, uno de los pilares de su economía. La producción industrial en Alemania ha caído desde 2022 en casi un 30% en el sector farmacéutico, el sector químico estima reducir su producción en este año en torno a un 11%, retrocediendo todas las ramas de la industria fijándose la caída de esta en mayo de 2023 en un retroceso del 10,7%.

Cae la producción industrial y arrastra a otro pilar económico de Alemania, el comercio exterior, como por ejemplo en el terreno automovilístico, con una contracción del 24% en el primer trimestre de 2023. La consecuencia de esta realidad es el incremento del paro, que en junio superaban los 2 millones y medio de desempleados, casi 3 millones y medio de personas en subempleo o trabajo precario a tiempo parcial cobrando por debajo del salario mínimo, 135 mil trabajadores en ERTE (Kurzarbeit), 766 mil personas cobraron subsidio de desempleo y en junio 3 millones 921 mil personas percibieron la prestación social básica para demandantes de empleo, unido a la consecuente destrucción de tejido productivo que arrojan a sectores de la pequeña y mediana burguesía a la ruina. En 2022, quebraron en Alemania 14.590 empresas, habiéndose incrementado las quiebras de empresas en marzo de 2023 más de un 33% si se compara con el mismo mes del año anterior.

La salida dada a la crisis de las subprime, allá por el 2008, la de generación de dinero ficticio para reflotar la liquidez del sistema y que los estados capitalistas salieran a rescatar a los bancos, lo que consiguió no es solo que los Estados se endeudaran de una manera descomunal, como hemos visto al principio. Esta política de endeudamiento, de generación de dinero ficticio, no ha parado desde entonces hasta que se ha desbocado la inflación, no falsamente como se quiere hacer ver por parte de los monopolios y sus marionetas por culpa de la guerra entre Rusia y Ucrania, sino como consecuencia de las políticas monetarias expansivas.

Tanto el Estado español como el italiano son los estados más endeudados con el BCE, por tanto, son los Bancos Centrales de Alemania – Deutsche Bundesbank – y de Francia – Banque de France – los que, como mayores contribuyentes en el capital del BCE, también se encuentran totalmente lastrados por la situación de bancarrota española e italiana. Situación por la que en junio de este año un informe del Bundesrechnungshof (Oficina federal de Auditoría de Alemania) avisaba de que el Bundesbank podría requerir un rescate público por sus pérdidas en las compras de bonos de deuda soberana de países de la UE, fundamentalmente de Italia y de España.

Un ejemplo de la cada vez mayor irrelevancia económica de la UE la podemos contemplar observando los monopolios del acero. Entre los 50 monopolios que manejan el mercado del acero mundial, el primer monopolio del acero que figura de la UE es la multinacional alemana Thyssenkrupp en el puesto 43. Figurando sólo dos monopolios europeos, el otro suizo, ArcelorMittal, que figura en el puesto número 2, aunque Suiza no pertenece a la UE. Por el contrario, entre estas 50 acerías que manejan el mercado mundial del acero, 26 de ellas son chinas y 37 asiáticas.

O contemplando los monopolios que dominan el mercado de los microchips a nivel planetario, donde no hay ningún monopolio ni europeo ni perteneciente a la UE. De hecho, de los 11 holdings que se reparten el mercado mundial de microchips, 4 son taiwanesas, 3 chinas, 2 surcoreanas y 2 norteamericanas, de tal modo que en manos asiáticas – China, Taiwán y Corea del Sur – acaparan el 91% de la producción mundial de microchips. Tres cuartos de lo mismo acontece con los monopolios financieros. De los 100 bancos más grandes del mundo, el primero radicado en la UE es el BNP Paribas, que ocupa el puesto 21.

El desarrollo del imperialismo, el deslizamiento de la producción mundial hacia Asia y la situación de quiebra financiera de la UE convierte al imperialismo europeo en un gregario de EEUU, como máximo estandarte del imperialismo decadente donde las potencias imperialistas emergentes quieren establecer un orden mundial donde la hegemonía política se reajuste a la económica, con un nuevo sistema financiero que garantice su hegemonía política y económica, la cual ya se da.

Y esta realidad, esta bancarrota del imperialismo europeo, es la que está haciendo que por todos los puntos de la Unión Europea prolifere el fascismo, como tabla de salvación para sostener un poder político que, sin duda, más pronto que tarde va a ser comprometido y donde la clase obrera incendiará las calles haciendo estremecer el poder de los monopolios, del capital financiero, hasta que quiebre su tiranía y se abra paso el poder de la clase obrera, que no puede ser otra cosa que la dictadura del proletariado.

La UE siempre ha sido anticomunista, no obstante, en los últimos años ha realizado una ofensiva en este sentido al objeto de ir abonando el terreno para la ilegalización de los partidos comunistas. Y para ello no ha vacilado en operar como opera el fascismo, falseando la historia y haciendo un ejercicio de revisionismo histórico vomitivo, deshumanizando a los pueblos de Europa en tanto que están falseando su historia.

Justo antes de la crisis de las subprime, en enero de 2006, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa aprobó la Resolución 1481, de “Necesidad de condena internacional de los crímenes de los regímenes comunistas totalitarios” donde la UE asume el discurso de los herederos de Hitler con respecto de la URSS y las repúblicas democráticas y populares nacidas en Europa por la derrota del fascismo a manos de la clase obrera a través de la URSS y su glorioso Ejército Rojo, pretendiendo que se enjuicie a la URSS y a los comunistas, criminalizar la lucha de clases y, ante todo, se aprueba realizar una ofensiva aún superior satanizando al comunismo, exacerbando el anticomunismo que es lo mismo que abrazar el fascismo.

En junio de 2008, tres meses antes de la quiebra de Lehman Brothers y en plena crisis económica, cuando el corrupto delincuente Sarkozy decía que había que refundar el capitalismo sobre bases éticas – como sus bases éticas, por cierto que fue condenado por corrupto y tráfico de influencias -, se aprobó la Declaración de Praga sobre Conciencia Europea y Comunismo, donde nuevamente mediante esta declaración se pide la condena de toda Europa  sobre “los crímenes del comunismo del pasado”, actuar contra los comunistas y los crímenes comunistas del presente y educar a toda Europa en contra del comunismo, o lo que es lo mismo, en el anticomunismo incluyendo en este modelo educativo todo tipo de censura e ideologizar las aulas en el anticomunismo. Esta declaración fue promovida por los esbirros del capital financiero, destacados lacayos y limpiabotas de la potencia más asesina de la historia, los EEUU, y auténticos fascistas y, por consiguiente, anticomunistas a rabiar como, por ejemplo, Joachim Gauck, nacido en la Alemania nazi en la cuna de militantes del NSDAP – partido político de Adolf Hitler – donde militaban sus padres que, posteriormente fue Presidente la República Federal Alemana; el fascista lituano Vytautas Landsbergis o los checos Jan Urban y Václav Havel – ambos hombres de la CIA, impulsores del movimiento Carta Magna 77 que era el resultado de la unión de los reaccionarios checos y la CIA, y que el belga Ludo Martens en su obra La URSS y la contrarrevolución de terciopelo explicó de manera magnífica su nacimiento y su desarrollo -. Para saber qué personajes son estos tipos a los que la UE encomienda parte de su cruzada anticomunista basta ver cuando murió Václav Havel los elogios que le trasladaron criminales de guerra como George W. Bush, José María Aznar o el delincuente Sarkozy.

A partir de ahí, y tomando como bases la resolución y la declaración anteriormente mencionadas, durante la década pasada el Parlamento Europeo profundiza en el revisionismo histórico y en su anticomunismo, en un proceso de fascistización ligado a la progresiva descomposición de la base económica del imperialismo europeo, a la par que aplicaban la política exterior propia del fascismo, como son el chovinismo y la guerra imperialista, apoyando golpes de Estado – o revoluciones de colores como eufemísticamente llaman a los golpes de Estado –  en países como Ucrania apoyando abiertamente a fascistas del Maidán, que posteriormente han ilegalizado a los sindicatos, al partido comunista e incluso al partido socialista y han asesinado a sindicalistas y comunistas no solo impunemente, sino con el beneplácito de la UE y de los EEUU -, lo intentaron en Bielorrusia, Venezuela y lo practican cotidianamente en el mundo, sobre todo en África y Asia, donde es moneda de uso corriente al igual que la guerra – Mali, Libia, Chad, Siria, República Democrática del Congo…

Y se llega a 2019, al 19 de septiembre, fecha en la que el Parlamento Europeo aprueba la Resolución sobre la importancia de la memoria europea para el futuro de Europa donde condena al comunismo y allana el camino a los Estados miembros de la UE a la prohibición de cualquier expresión del comunismo equiparándolo con el nazismo, o lo que es lo mismo, el marco jurídico-político para la ilegalización del comunismo en los estados europeos está ya sentado, aunque no menos cierto es que sin necesidad de dicha resolución ya existían países europeos donde se persiguen a los comunistas y se les ilegaliza, un marco que únicamente se sostiene con la mentira, que es lo que es dicha Resolución, que retrata plenamente el carácter reaccionario y fascista de la UE, algo lógico por otra parte, pues, como señalaba Lenin, el desarrollo del imperialismo, la concentración de la riqueza en unas pocas manos, hace que la superestructura tienda a la reacción, al fascismo.

Resulta que la UE y los estados que la integran, que defienden abiertamente a la OTAN y a la potencia más asesina de la historia – los EEUU –  que en las últimas décadas ha creado campos de concentración – en Guantánamo, Bagram, Abu Graib, etc… – donde se han secuestrado y torturado incluso a niños y se ha violado el derecho internacional; que colaboran y defienden actos de genocidio como el bloqueo a Cuba, a Corea del Norte, que apoyan al Estado sionista de Israel en su genocidio contra el pueblo palestino, que miran hacia otro lado ante el genocidio contra el pueblo yemení del que se enriquecen sin pudor, ni vergüenza; que defienden a un Estado abiertamente fascista como Ucrania y que admiten en su seno a dirigentes abiertamente fascistas como Borrell, Von der Leyen, y gobiernos abiertamente reaccionarios como el de Italia, Hungría, etcétera, acuden a Aristóteles para aplicar la teoría del término medio colocando al nazismo y al comunismo – no existe el estalinismo sino el marxismo-leninismo y Stalin fue un gran dirigente comunista fundamental en la derrota del fascismo – como extremos viciosos queriéndose colocar la dictadura de los monopolios y su instrumento reaccionario, la UE, en el término medio cuando ellos abrazan el fascismo y tienen las manos manchadas de sangre, cuando su política exterior es la guerra imperialista y el chovinismo, y su política interior es la violencia contra la clase obrera, y siempre su política es el robo, el sojuzgamiento de los pueblos y el revisionismo histórico.

Como puede comprobarse, los imperialistas europeos llevan décadas asentando el fascismo en lo ideológico, en lo jurídico preparando el terreno para la guerra abierta contra el proletariado, siendo aquellos plenamente conscientes de esta guerra. Una batalla ideológica que, como hemos visto, se agudiza y avanza todavía más en los momentos de crisis pues la oligarquía financiera sí es consciente que en estos momentos se juega su existencia, es consciente de su bancarrota y de que como clase social hegemónica está agonizando y, por ello, trata por todos los medios – ideológicos, políticos y criminales – de frenar, de impedir de que la clase obrera tome consciencia del momento histórico, de su papel como clase revolucionaria llamada a construir el mundo nuevo, la sociedad nueva donde la burguesía pase a formar parte del museo del salvajismo de la humanidad en su prehistoria.

Esta labor ideológica y política, llevada a cabo durante tantos años, unido a lo que significó la caída de la URSS, que fue una gran derrota para el proletariado, que mantiene hecho añicos al Movimiento Comunista Internacional y a la acción de la parte más efectiva de los monopolios contra la clase obrera y su toma de conciencia de clase, de conciencia revolucionaria, el oportunismo, es la que está manteniendo, por el momento, a un sistema económico inviable y a una superestructura corrompida y enferma.

El fascismo no solo es una doctrina ideológica, la ideología que emana en la fase de crisis general del capitalismo, sino que, como dijo Jorge Dimitrov en su informe ante el VII Congreso de la Internacional Comunista, “El fascismo no es una forma de Poder estatal que esté, como se pretende, ‘por encima de ambas clases, del proletariado y de la burguesía‘, como ha afirmado por ejemplo Otto Bauer. No es ‘pequeña burguesía insurreccionada que se ha apoderado del aparato del Estado’, como declara el socialista inglés Brailsford. No. El fascismo no es un poder situado por encima de las clases, ni el poder de la pequeña burguesía o del lumpenproletariado sobre el capital financiero. El fascismo es el poder del propio capital financiero. Es la organización del ajuste de cuentas terrorista con la clase obrera y la parte revolucionaria de los campesinos y de los intelectuales. El fascismo en política exterior es el chovinismo en su forma más brutal que cultiva un odio bestial contra los demás pueblos”. Sin duda, la UE es un instrumento del capital financiero, de los monopolios, los Estados nación que la integran son delegaciones de ese instrumento, un instrumento cuya ideología es fascista y desde donde los monopolios imponen su dictadura, la reacción, el fascismo.

Cuando más grave es la crisis del capitalismo putrefacto, del imperialismo, mayor cohesión requieren las partes integrantes del instrumento de opresión de la burguesía monopolista, el Estado, que en lo que concierne a la UE es una agrupación supranacional que dicta a sus delegaciones estatales, los Estados-nación.

Ante la falta de un movimiento comunista potente en lo ideológico, o lo que es lo mismo, que no esté lastrado por el oportunismo y no solo esté desorientado sino dividido y, consecuentemente, que haya olvidado que la clase obrera únicamente tomará el poder por la vía revolucionaria, rompiendo el instrumento de opresión de la burguesía, y no por la vía del electoralismo, el cual además cada vez se desarrolla en condiciones de mayor desigualdad y en un escenario de mayor represión, es lógico que los monopolios homogeneicen los ejecutivos de los Estados con la naturaleza ideológica y política de los Estados a través de los que se aplica la dictadura del capital financiero, y accedan al poder las fuerzas reaccionarias cuando no abiertamente fascistas.

Observamos como sin pudor, ni vergüenza, los discursos abiertamente nacionalistas, chovinistas, de odio entre pueblos, de regular la inmigración, de dividir a la clase obrera entre migrante e inmigrante, de defensa a ultranza del Estado burgués, del imperialismo se abren paso entre los medios de comunicación, se financian desde los Estados y se promocionan, quedando para la supuesta izquierda la limosna, el tratar de arrancar una migajilla sin cuestionar la raíz de los males de la humanidad, de la clase obrera, del mundo: El imperialismo y la dictadura de la burguesía – que en el momento de descomposición y putrefacción actual es el fascismo.

No nos debemos de extrañar, pues, que en la mayoría de los estados europeos ya estén en el poder fuerzas reaccionarias, fascistas. Así la extrema derecha hoy gobierna, o apoya al gobierno, en Bulgaria – con una alianza entre GERB, Frente Nacional Para la Salvación de Bulgaria y el partido del empresario Veselin Mareshkin -, en la República Checa – donde el presidente de la República es un “independiente” que fue Presidente del Comité Militar de la OTAN entre 2015 y 2018 -; en Croacia; Estonia; Finlandia; Hungría; Italia; Letonia; Lituania; Polonia; Rumania y Suecia. Como tampoco nos debemos de extrañar que “socialdemócratas”, “conservadores”, “democristianos” y “liberales” gobiernen abiertamente, o reciban el apoyo, de los fascistas demostrándose que todos ellos defienden el mismo sistema económico, el capitalismo monopolista, y por tanto todos ellos defienden la dictadura de la burguesía.

Todo ello es la consecuencia de la fase putrefacta y agónica del imperialismo europeo, y por ello no solo la UE y sus sucursales, en forma de Estados nacionales, son aparatos donde el fascismo es su ideología y su esencia, sino que cada vez les estorba más ejecutivos que no abracen abiertamente el fascismo.

El Estado español es un ejemplo nítido. El Estado es fascista y ahí están sus leyes, su ideología anticomunista, chovinista y racista, su judicatura y su Ejército, donde hay un ejecutivo abiertamente antiobrero y servil a los monopolios, a la guerra imperialista, que reprime inmisericordemente a los trabajadores y, a pesar de ello los monopolios necesitan de un ejecutivo que se acople plenamente a la esencia fascista del Estado y no les sirve. Y todo esto se ha visualizado con nitidez en los últimos años con pronunciamientos de altos mandos del Ejército en defensa del fascismo, de Franco, con los jueces interviniendo en política boicoteando leyes emanadas del parlamento, marcando qué se debe o no debatir en el parlamento, otorgando impunidad a los corruptos de los partidos fascistas como por ejemplo el PP, por no hablar de la forma de actuar de los medios de manipulación de masas.

El viraje de la democracia a la reacción política constituye la superestructura política de la nueva economía, del capitalismo monopolista (el imperialismo es el capitalismo monopolista). La democracia corresponde a la libre competencia. La reacción política corresponde al monopolio. “El capital financiero tiende a la dominación y no a la libertad”, dice justamente R. Hilferding en su libro El capital financiero. (…) resulta indiscutible que el imperialismo es la “negación” de la democracia en general, de toda la democracia, y no sólo, en modo alguno, de una de las reivindicaciones de la democracia, a saber: la autodeterminación de las naciones” Lenin, Obras Completas, Tomo 30, pág. 98. Ed. Progreso.

Hoy los monopolios dirigen el mundo con mano de hierro, y los estados nación y sus dirigentes no pasan de ser meros mancebos de los monopolios. Al igual que la riqueza está concentrada en un puñado de manos, el poder político únicamente está concentrado en ese mismo puñado de manos que se apropian de toda la riqueza. “¡La lucha revolucionaria contra todos los gobiernos burgueses, esto y solamente esto, y no la participación en la guerra imperialista o en la movilización nacional para defender, según se afirma, la neutralidad del país, puede conducir al socialismo, y sin socialismo no hay garantía alguna para la democracia!” Lenin, Obras Completas, Tomo 30, págs. 337-338. Ed. Progreso.

La humanidad, que son los parias, la mayoría de los explotados por el imperialismo, el proletariado, únicamente puede realizar y materializar la democracia liquidando al imperialismo, liquidando la base económica capitalista para demoler completamente la superestructura que hoy es la reacción, es el fascismo. El imperialismo niega la democracia, niega la libertad y únicamente nos puede garantizar guerra y destrucción. Hoy quien hable de democracia y de libertad sin hablar de revolución socialista, de internacionalismo proletario y de destruir a la burguesía, su base económica y su superestructura no es más que un traidor, un enemigo de la clase obrera.

 

¡NO PUEDE HABER DEMOCRACIA NI LIBERTAD SIN LA DESTRUCCIÓN DEL CAPITALISMO!

¡POR LA UNIDAD DE LA CLASE OBRERA CONTRA EL CAPITALISMO Y SU ESTADO! ¡CONTRA LA UNIÓN EUROPEA Y CONTRA LA OTAN!

¡POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!

Madrid, 31 de julio de 2023

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El PCOE es recibido en la embajada de la RPDC

En el día de ayer, miércoles 19 de julio, una delegación del Comité Central del PCOE fue recibida en la Embajada de la República Popular Democrática de Corea en Madrid.

Una fructífera reunión donde se volvió a felicitar a nuestro partido por el 50 aniversario y se profundizó en las relaciones bilaterales entre el PTC y el PCOE.

Desde el PCOE reiteramos nuestro apoyo al pueblo de la RPDC, su revolución y la construcción del socialismo en el país frente a los bloqueos económicos y agresiones militares realizados por el imperialismo estadounidense junto con sus lacayos en Europa, Japón y Corea del Sur.

El proletariado internacional debe comprender que la situación de la RPDC es fruto de una autarquía forzada por el cerco criminal y terrorista del capital y de los monopolios, que buscan barrer el socialismo en cada rincón del planeta. Por otro lado, es obligatorio entender que el desarrollo de la industria militar y nuclear que lleva a cabo la RPDC es una necesidad impuesta por el carácter dictatorial de la burguesía y su naturaleza beligerante hacia el movimiento obrero y la revolución socialista.

En este sentido, la fortaleza del PTC y la suma de apoyos a nivel internacional es también importante, pues el Partido es el instrumento sublime del proletariado, es esencial para guiar y llevar al proletariado hacia su completa emancipación y es imprescindible para derrocar revolucionariamente al capitalismo y su clase social, construyendo el socialismo por medio de la dictadura del proletariado, la única alternativa posible a la dictadura de la burguesía.

 

Madrid, 20 de julio de 2023

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




La revolución no se detiene

El próximo 27 de julio se celebra el 70 aniversario de la victoria en la Guerra de Liberación de la Patria. Una victoria que, pese a no conseguir la reunificación de la patria coreana, sí supuso un golpe sin precedentes contra las fuerzas militares y genocidas del imperialismo estadounidense y de los 15 países satélites que colaboraron con la invasión.

Durante los tres años que duró la guerra, Estados Unidos lanzó sobre la Península de Corea más bombas – 635.000 toneladas – y más napalm – 32.557 toneladas – que durante toda la campaña del Pacífico contra los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, aniquilando al 20% de la población, quemando cada pueblo que encontraban los americanos a su paso, bombardeando cada granja, hospital y fábrica que localizaban, y asesinando a más de 3 millones de civiles. Una agresión que solo pudo ser contrarrestada gracias al heroico esfuerzo del pueblo y el Ejército Popular de Corea.

Hoy día, la República Popular Democrática de Corea enfrenta numerosos retos a superar bajo la dirección del Partido del Trabajo de Corea y de su Secretario General, el camarada Kim Jong Un. Es sabido por todos los pueblos y revolucionarios del mundo que, pese al Acuerdo de Armisticio de Corea firmado tras la guerra, las hostilidades no se han detenido y los Estados Unidos siguen arremetiendo política, económica y militarmente contra la seguridad del pueblo de la RPDC y atentando contra la posibilidad de una paz definitiva.

El asedio militar y la ofensiva reaccionaria llevada a cabo por el imperialismo estadounidense y sus títeres, con numerosos ejercicios militares y ensayos de guerra, amenazan de forma directa la seguridad de la RPDC y el desarrollo del socialismo en el país. Por ello, es evidente que para salvaguardar la construcción del socialismo en el país es imprescindible que se produzca un mayor desarrollo de la industria militar y espacial. Si la RPDC no hubiera contado con el factor disuasorio de su capacidad militar, el imperialismo estadounidense no hubiera tenido ningún reparo en desplegar sus garras con el objetivo de establecer un nuevo país títere del capitalismo y de los monopolios.

Por otro lado, fiel a la esencia antidemocrática de la dictadura de clase de la burguesía y los monopolios, el imperialismo ha impuesto a la RPDC un bloqueo económico completamente terrorista para llevar al país a una situación de autarquía forzada y provocar la caída del Partido del Trabajo de Corea. Un bloqueo económico que se endureció tras la caída de la Unión Soviética y que se tradujo en una reducción del PIB del país en un 50% entre 1993 y 1997, a lo que se sumaron catástrofes naturales, con inundaciones en los años 1995 y 1996 que provocaron enormes pérdidas alimenticias y humanas, acompañadas de la imposibilidad de recibir ayuda humanitaria exterior. Sin embargo, pese a las numerosas restricciones, sanciones y bloqueos que se imponen desde Estados Unidos, Japón y la Unión Europea, estamos seguros de que la revolución coreana pasará al siguiente nivel y superará la coyuntura desfavorable gracias al desempeño de todo el pueblo coreano unido y disciplinado en la causa de la revolución.

Actualmente, el imperialismo ha conducido a la humanidad a los albores de la III Guerra Mundial, siendo el panorama actual una carrera de rearme armamentístico, de sofisticación y de mejora de sus engranajes y fuerzas militares donde el imperialismo occidental busca apuntalar la estructura militar de la OTAN y nutrirla con nuevas adhesiones. Sin embargo, no son otra cosa que tigres de papel. La época actual es la época de la descomposición de todo el sistema mundial capitalista, del agotamiento del imperialismo como fase superior del modo de producción capitalista. La revolución ya se está dando, pero la única forma de impedir hoy la continuación de las ofensivas militares pasa por la destrucción absoluta de la burguesía a través de la fuerza del proletariado armado a través de su dictadura.

Solo el socialismo puede librar a la humanidad de la subyugación y la barbarie del imperialismo, pues no es únicamente su superación como modo de producción, sino que también implica su absoluta negación. Es imprescindible la unión de todos los obreros y de todas las naciones de forma voluntaria, defendiendo la necesidad de llevar a cabo la Revolución Socialista Mundial pues la conquista del socialismo exige la acción de la clase obrera, su unión y su fuerza organizada sin distinción de nacionalidad y de país.

¡POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA MUNDIAL!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

 

Madrid, 18 de julio de 2023

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El pueblo coreano no olvidará al camarada Kim Il Sung

El 8 de julio de 1994 falleció el camarada Kim Il Sung, quien contribuyó enormemente a la causa de la revolución socialista en Corea y a la lucha contra el imperialismo al cambiar el curso nacionalista del movimiento antijaponés de liberación nacional hacia el camino del comunismo, motivo por el cual es recordado de manera solemne por los proletarios de todo el mundo.

En los primeros compases de su vida, el camarada Kim Il Sung supo organizar la lucha armada revolucionaria bajo la dirección de los comunistas coreanos y dar así respuesta a las necesidades de obreros y campesinos en contra de la barbarie del imperialismo japonés, que venía ocupando la nación coreana durante más de dos décadas y sometiendo a su población a la explotación más absoluta. Posteriormente, lideró la Guerra de Liberación de la Patria coreana y al Gobierno de la República Popular Democrática de Corea hacia la victoria contra las fuerzas del imperialismo en la década de 1950, haciendo pedazos el mito de la invencibilidad estadounidense y movilizando al Partido del Trabajo de Corea y al pueblo para construir las bases del socialismo y restaurar una economía nacional que se hallaba completamente mermada a causa de la guerra fratricida auspiciada desde Washington.

Hoy, la República Popular Democrática de Corea se encuentra asediada por el imperialismo, el cual demuestra que los llamados a la paz y al diálogo internacional por parte de las potencias burguesas no son más que palabrería vacía y que atestiguan su hipocresía cuando observamos las recurrentes maniobras militares en la zona junto a Japón y Corea del Sur o sus constantes prácticas injerencistas sobre la economía del país al imponer un bloqueo absolutamente criminal y terrorista, el cual no tiene otro objetivo que tratar de ahogar económicamente a la RPDC, aislarla internacionalmente, para evitar que el proletariado mundial acabe con el capitalismo de una vez y para siempre.

La propaganda de guerra de los medios de manipulación burgueses trabaja sin descanso para crear un espantajo en el que la RPDC supone hoy un peligro nuclear para los pueblos del mundo. Sin embargo, todo eso no son más que fake news al servicio del capital. Los comunistas del mundo sabemos que la defensa nacional de la RPDC frente a la amenaza de la guerra que plantean EE. UU. y sus aliados no es solo legítima, sino que también es fundamental para defender al país y salvaguardar la vida de los trabajadores y campesinos.

Por su parte, el Movimiento Comunista Internacional debe aprender del trabajo teórico y práctico llevado a cabo por los revolucionarios que nos precedieron a los comunistas del mundo, teniendo como deber histórico el reconstruirse y acabar con todo elemento que atente contra el socialismo científico y el internacionalismo proletario, y luchar decididamente por imponer la dictadura del proletariado, arremeter contra el imperialismo y llevar a término la Revolución Proletaria Mundial, pues esta es la única vía posible para la emancipación del proletariado.

El histórico legado del camarada Kim Jong Il ha sido reconocido recientemente por todos los trabajadores, oficiales y soldados del Ejército Popular de Corea, cuando el Presídium de la Asamblea Popular Suprema de la RPDC decidió otorgar al dirigente la Medalla Conmemorativa del 70º aniversario de la victoria en la Guerra de Liberación de la Patria por su lealtad a la revolución y su capacidad para organizar un ejército revolucionario y popular.

 

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

 

Madrid, 9 de julio de 2023

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Francia: Choque de civilizaciones y revolución socialista

Una oleada de rabia recorre nuevamente las calles del Estado francés. En esta ocasión, el detonante de las protestas fue el asesinato a sangre fía de Nahel, un joven de 17 años, a mano de la policía. Un hecho que ha impactado enormemente a la clase trabajadora por el más que evidente abuso de poder y violencia policial que arrebata vidas a placer. En la grabación se puede escuchar como el policía le dice «no te mueves o te meto una bala en la cabeza». Y así fue como acabó la vida de este joven, siendo sentencia a muerte de un instante a otro.

Una violencia que es consecuencia directa del carácter fascista de los Estados burgueses y de unas políticas de segregación, persecución y exterminio contra el proletariado migrante. Durante estos días de protestas, hemos podido ver como se restringía el acceso a internet para controlar el acceso a información, a la policía apoyarse en grupos fascistas para mantener el orden capitalista o se llevaban a cabo detenciones “preventivas” de adolescentes racializados. Y mientras el proletariado lleva a cabo una más que legítima protesta social contra la explotación y opresión que sufre diariamente, devolviendo una pequeña parte de la extrema violencia que ejerce la burguesía cada día mediante su dictadura de clase, todos los partidos que defienden el modo de producción capitalista y la distribución desigual de la propiedad, no dudan en cerrar filas en torno a la condena abstracta de la violencia, la unidad nacional y la defensa de las fuerzas de represión del orden burgués, en un intento de renegar y ahogar la lucha de clases.

Asimismo, han sido muchos los fascistas y oportunistas de todo pelaje que, en este fútil intento de mermar la lucha de clases, han intentado explicar el conflicto por un «choque de civilizaciones», por la supuesta violencia desproporcionada de unos marginados y lúmpenes que no se adaptan a las pacíficas formas de vida occidentales y democráticas. Una concepción del mundo acuñada por Samuel Huntington en 1993 y que no buscaba otra cosa que legitimar la política imperialista de Estados Unidos en el tercer mundo, sustituyendo la lucha entre el proletariado y la burguesía por los supuestos enfrentamientos por razones culturales. Una línea política que recoge el testigo ideológico e imperialista de aquellos que consideran que hay que “occidentalizar” a aquellos pueblos identificados como “atrasados”. Esa es la concepción del mundo de la burguesía y de los monopolios, el “jardín europeo” que defiende el fascista de Borrell. Sin embargo, el pueblo francés está harto de la opresión y, ya sea por el aumento en la edad de jubilación o por el vil asesinato de un joven obrero, la respuesta no va a ser pacífica, pues las contradicciones en el seno de la sociedad capitalista son irresolubles y como afirmó Karl Marx en El Capital: «La violencia es la partera de toda sociedad vieja que lleva en sus entrañas otra nueva».

 

Siguiendo la política aplicada por el Estado español contra los trabajadores del metal en Cádiz, el gobierno francés desplegó unidades especiales antiterroristas y vehículos blindados para apoyar a las ya decenas de miles de policías que trataban de contener la rabia y fuerza del pueblo trabajador. Durante estos días se han llevado a cabo miles de detenciones y toques de queda locales al objeto de amedrentar a quienes se rebelen y de agotar poco a poco las revueltas incontroladas. Un agotamiento que sucederá porque falta un elemento vital en la lucha del proletariado contra la burguesía: la unidad de la vanguardia en un único partido de nuevo tipo leninista.

La actitud contraria del marxismo-leninismo hacia el modo de producción capitalista no se debe a decisiones políticas puntuales como la subida de la edad de jubilación o el enésimo ejemplo de brutalidad policial. Nuestra tarea no es reformar el orden capitalista o sustituir a los políticos burgueses por otros más “progresistas”. El deber hoy de los marxistas es marcar la revolución socialista como la única salida que tiene el proletariado, pues en la raíz de la explotación y opresión de las amplias masas desposeídas se hallan las relaciones capitalistas. No hay manera de acabar con la miseria mediante reformas de ningún tipo. Debemos, por tanto, entender el socialismo como el único sistema que representa la posibilidad de una verdadera democracia, la democracia del proletariado y para el proletariado, dirigida contra la burguesía que legitima su dictadura de clase disfrazándola de democracia.

La clase obrera, despojada de todo carácter nacional, debe aspirar a acabar con todo tipo de frontera y a liquidar por completo la sociedad capitalista para forjar la sociedad comunista, pues a la clase obrera no la cohesiona su cultura, religión o nacionalidad, sino su condición de despojada de los medios de producción, por ser los parias de la tierra.

La conquista del socialismo exige la acción de la clase obrera, su unión y su fuerza organizada sin distinción de nacionalidad y de país. Ergo para que el proletariado pueda emanciparse es necesaria la organización de la clase obrera a nivel mundial, anteponiendo lo general –la Revolución Proletaria Mundial, el Socialismo– a las cuestiones particulares de los diferentes países.

 

Madrid, 4 de julio de 2023

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El pulso de Wagner y el legado de Octubre

El pasado sábado, el proletariado internacional asistió a un nuevo y bochornoso episodio de la guerra que libran Rusia y la OTAN en Ucrania. En esta ocasión se produjo un pulso entre la oligarquía rusa que llevó a los mercenarios de Wagner a colocarse a 200km de Moscú, concluyendo la escalada de tensión con la victoria del ala dura del Kremlin, de quienes buscan zarandear el avispero del conflicto en busca de más guerra y más muerte para la clase obrera. Por su parte, la participación del proletariado quedó relegada a la categoría de espectador, no mostrando apoyo activo hacia ninguno de los implicados.

Mientras que la oligarquía rusa se fragmenta y enfrenta, los comunistas del mundo tenemos que contemplar la bochornosa actuación del Partido “Comunista” de la Federación de Rusia (PCFR). Este partido, como se ha empeñado en demostrar constantemente, no es más que una expresión del socialchovinismo infiltrada en el movimiento obrero. Si los “comunistas” del PCFR fueran fieles al marxismo-leninismo y a la revolución, el proletariado, al igual que como ocurrió en 1917, hubiera sido el encargado de ajustar cuentas contra los burgueses que dirigen hoy Rusia. Sin embargo, el PCFR, como ya nos tiene acostumbrados, decidió cerrar filas en torno a Putin y el nacionalismo ruso, demostrando que no defienden los intereses de clase del proletariado. Los marxistas-leninistas sabemos que el PCFR, fiel a su esencia oportunista y antiobrera, no moverá un solo dedo por la revolución, pues en su inutilidad solo sirven como peones y retaguardia de una oligarquía criminal.

El PCFR representa una de las lacras a extirpar en el Movimiento Comunista Internacional: el socialchovinismo ruso como falso aliado frente al imperialismo de la OTAN. Como buenos burócratas y oportunistas, trabajan para desviar a los trabajadores del camino del marxismo-leninismo y de la revolución proletaria mundial, mientras que al mismo tiempo defienden los intereses de un puñado de oligarcas en su pugna contra el imperialismo occidental. Contrario a esto, la consigna de los comunistas es clara: ¡Transformar la guerra imperialista en guerra civil, en la guerra de los oprimidos contra los opresores, en la guerra por el socialismo!

Decía Lenin que «el socialchovinismo es la sustentación de la idea de “defensa de la patria” en la guerra actual. De esta posición derivan, como consecuencia, la renuncia a la lucha de clases, la votación de los créditos de guerra, etc. […] Los socialchovinistas repiten el engaño burgués de que la guerra se hace en defensa de la libertad y de la existencia de las naciones, con lo cual se ponen del lado de la burguesía contra el proletariado. […] El socialchovinismo, que defiende de hecho los privilegios, las ventajas, el saqueo y la violencia de “su” burguesía imperialista (o de toda burguesía en general), constituye una traición absoluta a todas las ideas socialistas».

Como dejó claro en su discurso, el mayor temor de Putin, lo que verdaderamente le quita el sueño, es la respuesta de los comunistas y la organización independiente del proletariado en un partido de nuevo tipo leninista. En su discurso, este lacayo de los monopolios dedicó unas palabras a la gloriosa Revolución Bolchevique:

«Las acciones que escinden nuestra unidad son, en realidad, la apostasía de nuestro pueblo, de nuestros compañeros de armas, que ahora luchan en el frente. Esta es una puñalada en la espalda de nuestro país y nuestra gente. Fue un gran golpe el que recibió Rusia en 1917, cuando el país estaba librando la Primera Guerra Mundial. Pero la victoria le fue robada. Intrigas, disputas, politiquería a espaldas del ejército y el pueblo se convirtieron en la mayor conmoción, la destrucción del ejército y el colapso del estado, la pérdida de vastos territorios. Como resultado, la tragedia de la guerra civil.

Los rusos mataron a rusos, hermanos mataron a hermanos y todo tipo de aventureros políticos y fuerzas extranjeras, que dividieron al país, lo destrozaron y se beneficiaron egoístamente. No permitiremos que esto vuelva a suceder».

Para este nuevo zarillo, el sufrimiento del pueblo ruso no fue consecuencia de la explotación y opresión que sufrieron los trabajadores del campo y la ciudad a causa del régimen de los Romanov y la I Guerra Mundial, sino que los culpables fueron los bolcheviques por organizar a trabajadores y soldados contra aquella carnicería. A este ferviente anticomunista apoyan numerosos “comunistas” en diversas partes del mundo, los cuales no han comprendido un ápice del análisis leninista del imperialismo y que, en pos de la realpolitik, lamen las botas de la oligarquía rusa solo porque los intereses puntuales de ésta chocan con el imperialismo decadente de la OTAN.

La guerra imperialista es un estadio inevitable del capitalismo en el afán de los burgueses de emprender la lucha furiosa por la posesión monopolista de las fuentes de materia prima y de nuevos territorios, la lucha, en definitiva, por un nuevo reparto de un mundo ya repartido. Decía Stalin que «para los países capitalistas, la guerra es un fenómeno tan natural y tan legítimo como la explotación de la clase obrera». El imperialismo, como fase última del desarrollo del modo de producción capitalista, se caracteriza por el hecho de que el capital financiero se convierte en el amo de los Estados capitalistas. Y el capital financiero exige nuevos mercados, nuevas anexiones, nuevos centros para la exportación de capitales y nuevas fuentes de materias primas.

En 1914, cuando estalló la guerra total a causa de las contradicciones existentes entre los dos grupos de Estados capitalistas y esta adquirió su carácter mundial, fueron los oportunistas de la Segunda Internacional quienes traicionaron vilmente la causa del socialismo y del proletariado internacional. No se levantaron contra la guerra y declararon la necesidad de la guerra en defensa de “su” patria. Así ayudaron a la burguesía a embrutecer al pueblo. En la Rusia zarista fueron los partidos pequeñoburgueses como los kadetes, el socialrevolucionario de Kérenski y los mencheviques quieres trataron de ocultar el carácter imperialista y rapaz de la guerra. Predicaban la necesidad de “defender la patria” y apoyaban la política zarista de la “paz interior”; de este modo ayudaban al gobierno despótico del zar a hacer la guerra. Solo los bolcheviques se mantuvieron fieles a la gran bandera roja del internacionalismo proletario y lucharon firmemente contra la guerra imperialista, los capitalistas, los terratenientes y la nobleza zarista. Hoy, el PCFR y quienes apoyan su política socialchovinista en la guerra de Ucrania, son los legítimos herederos ideológicos de los traidores de la Segunda Internacional.

Bajo el imperialismo, la libre competencia ha sido sustituida por la tendencia al monopolio y el mundo se mueve al son de los designios del capital financiero. El mundo tras la Guerra Fría quedó repartido en esferas de influencia de las distintas potencias del capital, pero el desarrollo extremo que presentan hoy las fuerzas productivas lleva a la humanidad a un punto en que el único camino para transformar la realidad pasa innegablemente por la siguiente disyuntiva: Socialismo o barbarie. O acabamos con los burgueses o deberemos seguir sufriendo durante décadas las consecuencias de la lucha armada de las potencias imperialistas con el fin de mantener de manera artificial el modo de producción capitalista, el cual se encuentra absolutamente quebrado y carente de legitimidad. La revolución está lanzada y, más pronto que tarde, llegará el día en el que un tribunal popular pondrá a todos los imperialistas contra la pared.

Las condiciones objetivas de finales del siglo XX, con la burocratización y desmantelamiento de la Unión Soviética y la contrarrevolución en China, allanaron el camino al oportunismo, que aprovechó la sensación de orfandad para hacerse hegemónico en el movimiento comunista y que, cobijados bajo el ala izquierda de la burguesía, no conocen otra alternativa que el servilismo desvergonzado hacia la legalidad burguesa y la genuflexión hacia las políticas imperialistas de “su” burguesía, creando, como vemos claramente en el PCFR, una capa de burócratas de ideología pequeñoburguesa.

El contenido ideológico de quienes traicionaron al proletariado en los años de la I Guerra Mundial y de quienes lo traicionan hoy día es el mismo: la defensa de “su” burguesía nacional y la colaboración entre clases sociales en lugar de la lucha de clases, la renuncia absoluta a los medios revolucionarios en favor del pragmatismo político y, como hemos visto recientemente, en no aprovechar las dificultados y contradicciones que surgen en los gobiernos burgueses para avanzar hacia la revolución.

Así pues, la guerra del proletariado y de la vanguardia marxista-leninista no se libra solo contra la burguesía y los monopolios, sino que también se libra una guerra frontal contra quienes demuestren una actitud servil hacia el imperialismo que suponga una renuncia a los principios del socialismo científico y el internacionalismo proletario.

Es indudable que la nueva crisis global del modo de producción capitalista, agravada por la pandemia de la COVID-19 y la guerra en Ucrania, ha llevado a unos niveles extremos la miseria y el sufrimiento de la clase trabajadora a nivel mundial. El carácter reaccionario de esta guerra es claro pese a que trate de disimularse mediante la propaganda otanista o prorrusa, pues detrás de todo esto se esconden los intereses privados del capital financiero y las ansias de rapiña de las potencias imperialistas, ya sean decadentes o emergentes.

La bandera roja de la revolución y del internacionalismo proletario no tiembla en las manos del PCOE. Nuestro partido seguirá realizando propaganda en el ámbito nacional e internacional contra la guerra imperialista y contra los agentes de la burguesía que trabajan dentro del movimiento obrero, con la firme convicción de que debe fundarse una nueva Internacional Comunista sobre la base del marxismo-leninismo y la revolución socialista, que rompa completamente con estos elementos reaccionarios y que se vea depurada de todo oportunismo y chovinismo.

La experiencia de la lucha que libraron los bolcheviques y la posición de los oportunistas actuales debe servir para reafirmarnos aún más en el convencimiento de que el marxismo revolucionario solo puede desarrollarse con la lucha frontal y la inevitable depuración del socialchovinismo, aprovechando las contradicciones del modo de producción capitalista para desenmascarar todas las infamias de la burguesía y de los monopolios.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

¡VIVA EL MARXISMO-LENINISMO!

 

Madrid, 26 de junio de 2023

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Saludo del Partido Comunista de Alemania (KPD) al 50 aniversario del PCOE

A continuación reproducimos el saludo del Partido Comunista de Alemania (KPD) al 50 aniversario del PCOE:

 

Queridos compañeros y compañeras del Partido Comunista Obrero Español (PCOE):

 

Os enviamos nuestras felicitaciones cordiales por 50 años de la existencia de vuestro partido. Al mismo tiempo os felicitamos por 50 años de la lucha contra el revisionismo y de la defensa del marxismo-leninismo, de la adhesión a la revolución socialista y a la dictadura del proletariado. Os deseamos qué sigáis teniendo fuerza, tenacidad y éxito en vuestra lucha por la defensa del marxismo-leninismo, especialmente en la situación actual del movimiento comunista mundial, en que la defensa del interés del proletariado, de la revolución socialista del proletariado, tiene especial importancia, porque sólo el socialismo puede salvar el mundo de la barbarie.

¡Viva la solidaridad internacional!

¡Trabajadores de todos los países, uníos!

Comisión Internacional del Partido Comunista de Alemania (KPD)