1

El Partido Comunista Obrero Español se solidariza con los estudiantes de la USAC

Nuestro Partido, a tenor de las informaciones recibidas a través de nuestro hermano Partido Guatemalteco del Trabajo, nos solidarizamos con la lucha de los estudiantes de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), la única universidad pública de dicho país centroamericano, en defensa de la autonomía universitaria reconocida constitucionalmente y atacada por el Rector Walter Ramiro Mazariegos, el cual accedió de manera fraudulenta a dicho cargo en 2022, como paso necesario para un proceso que culmine, de facto, con la privatización de la misma y, por ello, el proceso para reformar la Ley Orgánica de la USAC.

El control de la USAC implica, también, tener capacidad de control sobre otras instituciones del estado guatemalteco, de tal modo que Mazariegos, de ideología reaccionaria, es un hombre vinculado a lo que en Guatemala denominan “pacto de corruptos” y que no es más que la unión de los grandes empresarios, el crimen organizado, militares de alto grado y sus políticos a sueldo, al objeto de mantener y ampliar privilegios y tener plena impunidad en sus actuaciones. Una élite burguesa – fuente del golpismo, la violencia y del crimen organizado – que se haya interrelacionada, y subordinada internacionalmente, tanto con el sionista estado de Israel como con EEUU.

La lucha entre estudiantes y el Rector y su camarilla corrupta de poder en la USAC es la reproducción de la lucha de clases a nivel general que acontece en la nación centroamericana entre obreros y campesinos contra una burguesía criminal y golpista apoyada por el sionismo y el fascista estado norteamericano.

El Partido Comunista Obrero Español se solidariza con el proletariado y el campesinado guatemalteco, así como con los estudiantes de la USAC que están luchando contra la criminal burguesía guatemalteca y sus jefes a nivel internacional, y apoyamos las huelgas y movilizaciones realizadas por éstos contra el sistema corrupto guatemalteco y la agresión a la autonomía y propiedad pública de dicha Universidad. Una lucha donde los estudiantes en sus consignas anticapitalistas y antiimperialistas y sus llamados a la unidad del pueblo guatemalteco en contra del Rector, contra un Estado corrupto, vislumbran la lucha real del pueblo de Guatemala que es la lucha por conquista el poder del país y poner todos los recursos naturales y económicos del mismo al servicio de los trabajadores, de los campesinos, en definitiva, del pueblo desarrollando una revolución social para conquistar el socialismo.

 

¡VIVAN LOS ESTUDIANTES DE LA USAC Y SU JUSTA LUCHA, VIVAN LOS OBREROS Y LOS CAMPESINOS DE GUATEMALA!

¡SIONISTAS, YANKEES, BURGUESES Y OLIGARCAS SAQUEN SUS SUCIAS MANOS DE LA USAC!

¡POR LA UNIDAD DEL PUEBLO GUATEMALTECO, POR LA REVOLUCIÓN Y EL SOCIALISMO!

 

Madrid, 4 de julio de 2026

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Nota de condolencias por el fallecimiento del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez

El Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) expresa su profundo pesar por el fallecimiento del comandante Ramiro Valdés Menéndez, histórico combatiente revolucionario, dirigente de la Revolución Cubana y un ejemplo de firmeza ideológica con la causa del socialismo.

Con la partida física del comandante Ramiro Valdés, el movimiento comunista y revolucionario internacional pierde a uno de los más destacados representantes de aquella generación heroica que, bajo la dirección del camarada Fidel Castro, hizo posible la derrota de la dictadura batistiana y abrió para el pueblo cubano el camino de la emancipación nacional, el fin de la explotación y la construcción del socialismo.

Su vida fue testimonio de lealtad inquebrantable a la causa de la liberación nacional y el socialismo. Desde su juventud, al calor de la lucha contra la dictadura de Batista, el camarada se forjó como uno de los militantes más importantes del proceso revolucionario cubano que permitiría iluminar el camino de la lucha popular contra la opresión del imperialismo.

Desde su participación en el asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, pasando por la expedición del yate Granma y la lucha guerrillera en la Sierra Maestra, Ramiro Valdés estuvo presente en algunos de los episodios más trascendentales de la revolución cubana. Sufrió el castigo de la prisión y el exilio por su entrega a la causa de la clase obrera, más nunca pudieron derrotarlo. Su trayectoria constituye un ejemplo de consecuencia revolucionaria y de fidelidad absoluta a los intereses del proletariado.

Durante décadas desempeñó importantes responsabilidades al servicio de la Revolución, contribuyendo a la defensa de la soberanía nacional, al fortalecimiento del Estado socialista y a la resistencia ejemplar del pueblo cubano frente a las constantes injerencias externas, el criminal bloqueo imperialista y las permanentes maniobras de desestabilización promovidas por el imperialismo estadounidense. Para los comunistas del mundo, el comandante fue un ejemplo de disciplina, sacrificio y firmeza para construir el socialismo sobre la base del partido único marxista-leninista.

Ramiro Valdés consagró su vida a la defensa y consolidación del poder revolucionario, enfrentando con firmeza y claridad política las constantes agresiones del imperialismo yanqui, siempre con el objetivo de salvaguardar la soberanía de la Cuba socialista. La vida del comandante Ramiro Valdés estuvo guiada por los principios del marxismo-leninismo, el internacionalismo proletario y la convicción de que los pueblos tienen el derecho irrenunciable a decidir su destino. Su legado forma parte inseparable de la historia de la Revolución Cubana y del patrimonio político de los revolucionarios de todo el mundo.

En estos momentos de dolor, trasladamos nuestras más sinceras condolencias al Partido Comunista de Cuba, al Gobierno Revolucionario, al presidente Miguel Díaz-Canel, a sus familiares y seres queridos, así como al conjunto del heroico pueblo cubano.

Rendimos homenaje a su memoria y reafirmamos nuestra solidaridad militante con Cuba socialista, con su Revolución y con la lucha de los pueblos por la soberanía, la justicia social y el socialismo. El legado del camarada Ramiro Valdés nos convoca a redoblar la lucha contra el imperialismo en todas sus formas, a fortalecer la solidaridad entre los pueblos oprimidos y a defender sin descanso los principios del socialismo científico para acabar con el sistema capitalista.

 

¡Comandante Ramiro Valdés, presente!

¡Hasta la victoria siempre!

 

Madrid, 22 de junio de 2026

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Los experimentos bacteriológicos de los Estados Unidos

La reciente desclasificación de documentos del Pentágono que revelan experimentos militares estadounidenses con mosquitos portadores de enfermedades vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que durante décadas fue denunciada por Cuba y por numerosos movimientos antiimperialistas del mundo, que no es otra que la utilización de agentes biológicos como instrumentos de guerra y dominación. Los documentos conocidos como Proyecto Bellwether muestran que, a finales de los años cincuenta, el Ejército de Estados Unidos estudió la capacidad de mosquitos como el Aedes aegypti para actuar como vectores de enfermedades en poblaciones humanas, dentro de programas destinados a evaluar su potencial estratégico como arma biológica. Para quienes observan la historia de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, estas revelaciones no constituyen una anécdota aislada. Forman parte de una larga tradición de agresiones dirigidas contra la Revolución Cubana y contra cualquier proyecto que desafíe la hegemonía estadounidense en América Latina, a la que consideran su patio trasero.

No es casualidad que en los últimos años Cuba ha sufrido un incremento de enfermedades transmitidas por mosquitos, especialmente dengue y arbovirosis, en un contexto marcado por enormes dificultades para adquirir insecticidas, equipos médicos, reactivos de laboratorio y medicamentos. La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca supuso un endurecimiento sin precedentes de las sanciones económicas contra la isla, con cientos de medidas adicionales destinadas a restringir la llegada de petróleo, de sus fuentes de ingresos y de sus relaciones financieras internacionales.

Entre esas medidas destaca la activación del Título III de la Ley Helms-Burton, una herramienta jurídica concebida para intimidar a empresas e inversores extranjeros mediante la amenaza de litigios en tribunales estadounidenses. El resultado ha sido una mayor dificultad para realizar transacciones bancarias, contratar seguros marítimos, adquirir suministros médicos y garantizar la llegada de productos esenciales para la población cubana. El impacto de estas políticas no puede medirse únicamente en términos económicos. Cuando un país enfrenta obstáculos para comprar medicamentos, piezas de equipos hospitalarios, combustible para fumigaciones o alimentos básicos, las consecuencias terminan reflejándose en la salud y en la calidad de vida de millones de personas, además de la esperanza de vida y los índices de mortalidad infantil, en un intento de generar artificialmente un levantamiento contra el gobierno revolucionario, plan que lleva fracasando desde la invasión mercenaria en Bahía Cochinos de 1961. Por eso, la mortalidad asociada a determinadas enfermedades no puede analizarse al margen de las condiciones materiales impuestas por un bloqueo que persigue explícitamente provocar dificultades sanitarias, económicas y sociales.

Las actuales revelaciones sobre los experimentos biológicos estadounidenses (Un documento desclasificado revela que EEUU liberó mosquitos con enfermedades en zonas habitadas como experimento) adquieren así una dimensión política aún más inquietante. Si documentos oficiales demuestran que el aparato militar estadounidense ha estudiado y, lo más importante, ha ensayado la utilización de mosquitos como vectores de enfermedades contra poblaciones humanas, resulta comprensible que en Cuba persistan profundas sospechas sobre el origen de determinadas epidemias que han afectado a la isla a lo largo de su historia revolucionaria y con una incidencia exponencial desde que se ha aumentado el grado de violencia contra la isla. Aunque cada episodio debe analizarse con rigor y evidencias concretas, el historial de operaciones encubiertas estadounidenses alimenta inevitablemente esa desconfianza.

La historia ofrece antecedentes significativos. El Plan Mangosta, impulsado por la administración Kennedy tras el fracaso de la invasión de Bahía Cochinos, contempló acciones de guerra bacteriológica, sabotaje económico, infiltración, terrorismo y operaciones clandestinas dirigidas a desestabilizar al gobierno revolucionario. Durante décadas, Cuba denunció campañas de agresión que afectaron a sectores estratégicos de su economía, especialmente la agricultura y la ganadería por la aparición de misteriosas plagas.

Más allá de los debates sobre episodios concretos, existe una realidad incontestable de que el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos ha causado enormes daños al desarrollo de Cuba. Ha limitado su acceso a créditos internacionales, ha encarecido las importaciones, ha dificultado la adquisición de tecnologías médicas y ha obstaculizado el abastecimiento de alimentos y medicamentos.

Las nuevas revelaciones sobre los programas militares relacionados con mosquitos y enfermedades recuerdan que la Guerra Fría no fue únicamente una confrontación ideológica o militar. También fue un laboratorio de métodos de guerra no convencionales cuyos efectos recaían sobre la población civil como ocurre en la actualidad cubana porque, en este contexto histórico, Cuba ha sido durante más de seis décadas uno de los principales objetivos de la política estadounidense.

Por ello, la defensa de Cuba exige denunciar simultáneamente todas las formas de agresión como las operaciones encubiertas del pasado, los experimentos militares que utilizan agentes biológicos como herramientas de guerra y el bloqueo económico que continúa castigando a la población cubana. Porque cuando se restringe el acceso a medicamentos, alimentos y recursos sanitarios esenciales, el bloqueo deja de ser una cuestión diplomática para convertirse en un problema de vida o muerte para millones de personas. Si a eso le añadimos la guerra bacteriológica que está causando la epidemia actual de dengue y arbovirosis, de la que el imperialismo yanqui ya ha dado muestras durante su triste historia, a la que se añade la puesta en marcha del Título III de la Ley Helms Burton, que dificulta el acceso a medicamentos e insumos sanitarios, nos hallamos frente a una operación de genocidio planificado de la que el imperialismo yanqui viene dando grandes muestras como en Gaza o Vietnam.

Las recientes desclasificaciones sobre los programas militares estadounidenses con mosquitos, utilizados como potenciales vectores de enfermedades, constituyen un recordatorio de hasta dónde han llegado las estrategias de agresión contra pueblos que han decidido defender su soberanía. Frente a esta realidad, la lucha por el levantamiento inmediato e incondicional del bloqueo sigue siendo una exigencia de justicia. Porque ningún pueblo debería ser castigado por ejercer su derecho a decidir su propio destino. La historia juzgará a quienes durante décadas han fracasado sistemáticamente en el intento de rendir por hambre, enfermedad y asfixia económica a una nación que eligió un camino independiente. Y la historia absolverá a un pueblo cuya resistencia, pese a todas las agresiones, ha conseguido mantener intacta su dignidad y su soberanía frente a lo que muchos consideran una de las campañas más prolongadas de coerción política, económica y bacteriológica de la historia contemporánea.

¡Por el fin del bloqueo!

¡Por el fin de la guerra bacteriológica!

¡Cuba sí, yanquis no!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Los entresijos del imperialismo yanqui

Lo que a primera vista pudiera parecer una prueba de fuerza del imperialismo yanqui al agredir a Irán, mirado con detenimiento es un síntoma de sus contradicciones y debilidades internas y una muestra de las urgencias que tiene EEUU para sostener su sistema económico en bancarrota. Cuando una potencia hegemónica necesita recurrir cada vez más a la coerción militar para sostener su posición global, eso indica que su dominio económico, político e ideológico ya no es tan estable como antes.

EEUU atraviesa una fase de declive debido a la pérdida de peso industrial frente a China, el endeudamiento masivo, la desigualdad social extrema, la polarización política interna y el desgaste de la legitimidad internacional. En ese marco, el imperialismo yanqui recurre cada vez más a la fuerza militar porque ya no puede sostener su hegemonía mediante el consenso económico y cultural.

Hace más de un siglo, Lenin, en su obra “Imperialismo, fase superior del capitalismo” (1917) describió al imperialismo como una fase del capitalismo monopolista donde las potencias necesitan controlar recursos, asegurar rutas comerciales y expandir mercados para proteger sus intereses financieros. En ese entramado, Irán, como antes Venezuela, ocupa una enorme posición estratégica por sus reservas de petróleo y gas, su control cercano del Golfo Pérsico unido a su influencia regional y sus amplias conexiones con bloques rivales de EEUU. Desde esta óptica, la confrontación se vuelve indispensable para defender la estructura global del capital estadounidense.

El imperialismo yanqui ya acumula largos episodios donde ha mordido el polvo. Entre los más destacables están Vietnam, Cuba, Irak, Afganistán, Libia, por citar sólo algunos ejemplos, donde se mostró a las claras los enormes límites de su poder imperial. Esto trae aparejado guerras larguísimas, costos gigantescos, amplios sectores de rechazo interno y una flagrante incapacidad de construir estabilidad duradera. En esta tesitura, EEUU necesita abrir nuevos frentes con el aumento de una presión militar desesperada en la que no tiene asegurada la victoria y como señal de alarma de que el tablero internacional se le está escapando de las manos.

Desde esta perspectiva, Irán no se analiza aisladamente, sino dentro de un bloque de resistencias parciales al imperialismo yanqui que se caracterizan por el acercamiento a China, la cooperación con Rusia, las organizaciones alternativas como los BRICS y, muy importante, el comercio fuera del dólar. La existencia de potencias capaces de desafiar sanciones y presión militar indicaría que el momento unipolar, posterior a la Guerra Fría, se está erosionando. Llegados a este punto, EEUU intenta gestionar las contradicciones internas del capitalismo escorándose abiertamente hacia el fascismo para desviar el malestar social y justificar el aumento del gasto militar en un intento de reforzar el control político.

En resumen, la agresión contra Irán pasa de ser una demostración de omnipotencia del imperialismo yanqui, a una evidencia de una profunda crisis de hegemonía debido al agotamiento del orden unipolar que lleva aparejada la necesidad creciente de coerción, para sostener un poco más las contradicciones estructurales del capitalismo imperialista.

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Solidaridad con Cuba, su revolución y con el compañero Raúl Castro Ruz

El fascista estado norteamericano, el estado más criminal y asesino que ha parido la historia, erigiéndose nuevamente en caudillo del mundo, ha procedido a levantar cargos contra el compañero Raúl Castro Ruz, dirigente histórico de la Revolución cubana. El delito de Raúl para el Imperio ha sido cumplir con la Revolución y con la defensa y la soberanía de Cuba.

EEUU vulnera sistemáticamente toda legalidad internacional, sojuzga a los pueblos del mundo con la mayor impunidad, con unos dirigentes que son una caterva de narcotraficantes, ladrones y pedófilos, aparte de genocidas, y prosiguen el acoso y derribo contra la Revolución cubana y su heroico pueblo y esta vez se concreta en este ataque contra el compañero Raúl.

Sin embargo, lejos de mostrar fortaleza, esta acción del imperialismo norteamericano lo que denota es su bancarrota económica y política que le empuja a abrazar al fascismo como tabla de salvación de una élite putrefacta.

El bloqueo norteamericano contra Cuba, durante décadas, es un acto de genocidio contra dicho pueblo que EEUU ha materializado con una impunidad absoluta, a pesar de vulnerar cualquier principio elemental de la legalidad internacional y, por supuesto, reflejando la deshumanización de lo que es y significa el imperio. EEUU es responsable de un ingente número de golpes de estados y de guerras en los diferentes continentes del planeta.

El imperialismo es enemigo de la humanidad y sólo puede subsistir expoliando y asesinando. Cuba ha sido, y es, un espejo para millones de seres humanos y para muchos pueblos masacrados por el imperialismo y, por ello, lleva siendo agredida décadas por EEUU, que no puede permitir que el modelo cubano prospere para impedir que se multipliquen procesos revolucionarios a lo largo del mundo y, fundamentalmente, en el continente americano al fin de emular a Cuba, a su humanismo y su justicia social.

Mientras en EEUU el pueblo cada día se empobrece más y sus condiciones de vida son más precarias, su jefe de estado, atenazado por el caso de pedofilia Epstein, y empujado por la necesidad que tienen los monopolios de apropiarse de la riqueza para confrontarse con China y demás potencias hegemónicas, debe apostarlo todo al fascismo – que en política exterior es el chovinismo, la guerra imperialista – expresando sus apetencias expansionistas con respecto de Canadá, Groenlandia, Oriente Medio y, fundamentalmente, el continente americano del que se considera dueño.

Irán está dando buena cuenta de que el imperialismo norteamericano es batible en el terreno militar, como antaño hicieron otros pueblos del mundo. Este fracaso militar, y también económico, el criminal gobierno norteamericano trata de superarlo como únicamente sabe: con la extorsión, con la injerencia, con el terrorismo, con el golpismo y el saqueo.

En América Latina EEUU ha perseguido judicialmente e, incluso, encarcelado – ya sea de manera directa o a través de los corruptos sistemas judiciales de los estados latinoamericanos manejados desde Washington – a Nicolás Maduro, Cristina Fernández de Kirchner, Evo Morales, Zelaya o Lula da Silva, entre otros, y ahora, pretende hacerlo con Raúl Castro. A pesar de ello, de la ingente corrupción que siembra EEUU en el continente americano, de los pucherazos electorales, comprueba cómo los pueblos latinoamericanos se resisten y responden a dicha política de expolio e incrementan su oposición en Chile, Argentina o en Bolivia donde hay vendepatrias fascistas al servicio del Pentágono como Milei, Kast o Paz, sujetos inmorales, deshumanizados y altamente corruptos que son piezas del engranaje saqueador norteamericano.

Desde el Partido Comunista Obrero Español trasladamos toda nuestra solidaridad con Cuba, la Revolución y con el General Raúl Castro Ruz. Para que la humanidad pueda vivir el imperialismo debe morir.

 

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 21 de mayo de 2026

PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El imperialismo está en plena agonía

La tensa situación internacional que padece el proletariado no es un simple reajuste geopolítico, sino la manifestación palpable de que el imperialismo es la fase superior y decadente del modo de producción capitalista. Asistimos a una época de guerras abiertas y ascenso del fascismo, donde la putrefacción del sistema no se expresa únicamente en su tendencia al estancamiento económico, sino en una creciente y desesperada agresividad por parte de la burguesía monopolista.

El imperialismo, en su ascenso, lleva grabada su propia contradicción. Analizar los fenómenos que se desarrollan ante nosotros exige desenmascarar las ilusiones de oportunistas y socialchovinistas, y comprender la debilidad estructural que atraviesan todos los bloques imperialistas que hoy se disputan el control del mundo.

El avance de la guerra y las tensiones militares en torno a Venezuela, Cuba, Irán y otros pueblos del mundo no son un signo de fortaleza del imperialismo norteamericano y sus aliados. Es todo lo contrario. Asistimos al acto desesperado de una potencia en declive que busca estrangular las vías de desarrollo independientes y frenar el desplazamiento del centro de gravedad de la economía mundial hacia Asia. El cerco a Irán revela la impotencia del gobierno trumpista de imponerse frente a los BRICS+ por su capacidad económica y es por ello que debe recurrir a la agresión militar directa, al terrorismo de guerra, al genocidio y al fascismo. Pero esta agresividad es un arma de doble filo, pues cada foco de tensión que se abre en el mundo no hace sino acelerar las contradicciones internas dentro del propio bloque imperialista que hoy, desde la Unión Europea como eslabón débil, se resquebraja.

En este contexto, el papel de la Federación de Rusia debe ser analizado con bisturí leninista. La Rusia postsoviética es una potencia capitalista con contradicciones internas agudas. Hay quienes, en su desconocimiento, han analizado el enfrentamiento con la OTAN en Ucrania como ejemplo de bastión y resistencia antiimperialista. Nada más lejos de la realidad. La clase trabajadora asiste hoy a la lucha descarnada entre un bloque imperialista en decadencia frente a otra potencia imperialista que aspira a un reacomodo multipolar para su propio saqueo nacional. Cualquier análisis oportunista que, aprovechando el contexto internacional, trate de presentar a la criminal burguesía rusa como un bloque aliado está engañando al proletariado. Además, el debilitamiento acelerado del imperialismo ruso, su fragmentación interna y las dificultades en el frente ucraniano pese a destinar buena parte de su economía a la guerra, son expresiones de la inestabilidad general del sistema.

La bancarrota del sistema es bien conocida por sus propios gestores. El miedo empieza a dominar al capital monopolista y la burguesía empieza a preparar un salvavidas. El fenómeno más revelador de la decadencia imperialista es la psicosis de la propia burguesía. La reciente cumbre de socialdemócratas en Barcelona no debe entenderse como un cónclave de progresistas y antitrumpristas, sino como una reunión de gestores del capitalismo global que son conscientes de que deben adaptar el programa neoliberal para seguir explotando a la clase trabajadora. No buscan luchar contra el fascismo para emancipar a los pueblos, sino amortiguar las contradicciones del sistema, desarrollando un movimiento internacionalista burgués para salvar al capitalismo de sí mismo.

Los gestores de nuestra miseria son plenamente conscientes de que la crisis del capitalismo, la tendencia a la reacción, la guerra y el genocidio está generando un amplio rechazo entre las masas que puede oscilar tanto hacia la barbarie del fascismo como romper con la revolución socialista. Así, las propuestas meramente antiimperialistas o progresistas se demuestran como una estrategia contrarrevolucionaria que pretenden armar un dique de contención con un discurso democrático-burgués y reformistas, completamente vacío de contenido, con el único objetivo de aislar a los partidos comunistas y canalizar el descontento popular hacia los próximos comicios. La internacional socialdemócrata es la internacional del miedo.

En conclusión, el imperialismo en ascenso es, dialécticamente, imperialismo en decadencia. Cada movimiento agresivo, cada reconfiguración de alianzas, cada cumbre burguesa, es un signo de su debilidad. La tarea del movimiento comunista internacional, guiada por la ciencia del socialismo científico, es acabar con el oportunismo que busca apoyar a una facción u otra del imperialismo en disputa, y avanzar hacia la organización independiente del proletariado. La guerra, la bancarrota económica y la recomposición interimperialista abren las condiciones objetivas para la revolución. Nuestro deber es desarrollar la alternativa revolucionaria a escala internacional y preparar la estrategia para la toma del poder. El socialismo es nuestra única salida.

 

Madrid, 4 de mayo de 2026

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




La carta anual del CEO de Blackrock muestra que la salida del imperialismo es morir matando y robando

El pasado 3 de marzo el CEO de Blackrock, Larry Fink, escribió su misiva anual a los inversores, sintetizando las conversaciones con sus contactos, con los grandes capitalistas, señalando lo siguiente: “Últimamente, sin importar quién hable, todos dicen lo mismo:  no sabemos cómo afrontar este momento” dejando bien patente que los imperialistas no saben como salir de la situación terminal en la que se halla el imperialismo, describiendo lo que éste está ofertando a la humanidad. “Estamos viviendo un período en el que cosas que habrían definido una década se han convertido en rutina: guerras con repercusiones globales, empresas multimillonarias, una reorganización fundamental del comercio internacional y la llegada de la tecnología más importante”.

El CEO de Blackrock señala que “En las últimas dos décadas, cada dólar invertido en el S&P 500 se multiplicó por más de ocho (…) la gran mayoría de la riqueza ha ido a parar a manos de quienes poseían activos, no a quienes ganaban la mayor parte de su dinero trabajando. Desde 1989, el valor de un dólar en la bolsa estadounidense ha aumentado más de 15 veces con respecto al valor de un dólar vinculado al salario medio”, constatando la putrefacción del imperialismo norteamericano y, a la par, mostrando como la especulación avanza inexorablemente en contraposición con los salarios reales que en los EEUU llevan estancados desde hace más de seis décadas haciendo que el pueblo norteamericano viva cada día de manera más mísera aumentando la pobreza.

En su radiografía de la realidad de la base económica que él defiende, muestra destellos de la putrefacción, y de la avidez, de su clase social, retratándola de la siguiente manera: “Con demasiada frecuencia, esto se interpreta desde una perspectiva cortoplacista(…) A veces, puede parecer que la información se alimenta de la dopamina, donde el estímulo constante recompensa los impulsos a corto plazo. Pero la velocidad puede distorsionar la perspectiva, dejando de lado el pensamiento a largo plazo”. Un capitalismo putrefacto – cortoplacismo, según Fink – que se impone al capitalismo productivo – lo que denomina inversión a largo plazo – como advierte cuando afirma que “es la inversión a largo plazo la que permite a los países desarrollar industrias nacionales y a las personas generar riqueza duradera”.

Una voracidad imperialista que ha generado un mundo terriblemente desigual, con un grado de concentración de la riqueza en unas pocas manos y de socialización mundial de la pobreza, reconociendo que este desequilibrio será aún mayor como consecuencia del desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA).

En la carta, como no puede ser de otro modo, Fink incurre en contradicciones. Por un lado, reconoce que “El antiguo modelo del capitalismo global se está desmoronando”, consecuencia del desarrollo tecnológico y de la inteligencia artificial debido a la pugna interimperialista por la hegemonía mundial y, sin embargo, deposita su confianza en el sistema, o fe, amparándose en su experiencia y en la historia de sus padres en la década de los 60s y los 70s del siglo pasado. Por ello, el CEO de Blackrock ve una solución en la inversión en los mercados a largo plazo por parte de la población, para que se puedan desarrollar las naciones y, con ellas, las personas, apelando a la falacia de que “los mercados tienden a recompensar a quienes mantienen sus inversiones en tiempos de incertidumbre”. El mercado, o sea la oligarquía financiera de la que Fink es un representante destacado, lo que hace es enriquecer más a los monopolios por la vía del robo, constituyendo una estafa por la que se desarrolla una transferencia de riqueza hacia dichos grandes monopolios. De hecho, la orgía de especulación, propia del capitalismo putrefacto, durante todas estas décadas lo que ha hecho es concentrar la riqueza en cada vez menos manos, exacerbando la desigualdad e incrementando la pobreza. Los hechos certifican todo lo contrario de lo que la fe del CEO de Blackrock manifiesta.

Lo que sí tiene claro Fink es que, en 2030, Blackrock aspira a ingresar más de 35.000 millones de dólares y también tiene claro que, para ello, debe sacarle más dinero a la clase proletaria de todos los países de la Tierra. En la carta de Fink se detalla la estrategia del fondo de inversión para apropiarse del dinero del pueblo.

En primer lugar apela al desarrollo nacional, hablando de la necesidad de la autosuficiencia nacional – en tecnología, energía y armamento – indicando que es a través del ciudadano, materializando inversiones financieras y llevando el escaso ahorro que pueda disponer a los fondos de inversión, cómo no sólo se desarrolla la nación sino, también, en ese enriquecimiento nacional se enriquece el ciudadano. Apela a la inversión en los mercados financieros para el desarrollo nacional cuando la praxis de Blackrock es todo lo contrario, gestiona 14 billones de dólares en los mercados financieros internacionales con el único objetivo no de desarrollar nación alguna, sino la de engordar sus bolsillos. De hecho, el Informe Albanese señala que Blackrock ha sido uno de los grandes monopolios que ha invertido, o financiado, en el genocidio israelí contra Palestina, es el segundo mayor inversor en la empresa Palantir – empresa participante en el genocidio perpetrado por el sionismo y que contribuye a la represión que ejerce el imperialismo norteamericano alrededor del mundo (empezando por EEUU y terminando por Irán) – en definitiva, Blackrock, como se comprueba, se está forrando con la militarización de la economía, con los genocidios, con las guerras de carroña, sin que las naciones donde invierten tengan beneficio alguno. De hecho en el Estado español, Blackrock tiene invertido, en 2026, más de 90.000 millones de euros, estando presente en Naturgy, Telefónica, AENA, Repsol, Iberdrola, Endesa, Banco de Santander, BBVA, Banco de Sabadell, Caixabank, Enaire o IAG (matriz de Iberia), entre otras empresas; por no hablar que dicho monopolio financiero es uno de los mayores tenedores de suelo y de viviendas, consecuentemente, uno de los responsables de la especulación inmobiliaria en el Estado español. La realidad retrata a estos oligarcas financieros que están desangrando a la humanidad para enriquecerse a costa de la sangre y las vidas de los seres humanos, pues la oligarquía financiera no tiene más patria que su bolsillo y, para ellos, la explotación y el sometimiento como formulaciones para enriquecerse tienen ámbito mundial mas el imperialismo es internacional.

Como vehículo para que los ciudadanos puedan operar en el mercado financiero, y transferir dinero hacia dichos fondos de inversión, Fink apuesta por el teléfono móvil dotado de IA (tokenización) señalándolo de la siguiente forma: “La mitad de la población mundial lleva una billetera digital en su teléfono. Imagina que esa misma billetera digital te permitiera invertir a largo plazo en una amplia gama de empresas con la misma facilidad que realizar un pago. La tokenización podría acelerar ese futuro modernizando la infraestructura del sistema financiero, facilitando la emisión, la negociación y el acceso a las inversiones.”.

El Estado juega un papel fundamental para Fink como instrumento para enriquecer a los fondos de inversión, para transferir riqueza hacia el gran capital, hacia el capital financiero. Reclama sistemas fiscales que otorguen bonificaciones y rebajas tributarias para estimular la inversión financiera de ciudadanos y empresas de tal modo que se estimule la canalización de ese ahorro hacia el sistema financiero, también exhorta al establecimiento de marcos normativos que estimulen la privatización de las pensiones de jubilación, de tal manera que los fondos de las pensiones sean invertidos en el sistema financiero. Y también incide en la joya de la Corona, el asalto a la Seguridad Social para hacer que los fondos de ésta, o la mayor parte de los mismos, se encaucen a los mercados financieros, esto es, a los bolsillos de los grandes capitales que es donde va en el imperialismo, en el capitalismo putrefacto. Esa es una de las funciones que el Estado – para estos especuladores que viven de la explotación y de la estafa al pueblo trabajador, cumplan con sus objetivos crematísticos- debe desarrollar, la de ser un canalizador de dinero del ahorro de los trabajadores hacia el capital financiero, hacia estos grandes monopolios financieros.

La oligarquía financiera lo que está manifestando es que necesita robar absolutamente todo al proletariado tanto en EEUU como en el resto del mundo. Y ello lo justifica el oligarca CEO de Blackrock, empleando los argumentos que se han mencionado anteriormente y, además, lo señala expresamente de la siguiente forma “¿De dónde proviene el dinero? Históricamente, la mayor parte de la financiación para grandes transformaciones económicas provino de bancos, corporaciones y gobiernos, no de los mercados de capitales (…) Pero esos canales ya no son suficientes. Los bancos por sí solos no pueden financiar lo que necesita una economía en crecimiento. Los gobiernos acumulan deudas récord.”. La banca, en la crisis de las subprime en 2007-2010, fue salvada por los estados que se endeudaron sobremanera. Además, la banca y el sector financiero están al borde de una nueva bancarrota, en tanto hay una alta probabilidad de incumplimientos de pago de muchos créditos privados, sobre todo por la situación de quiebras de empresas y de destrucción de puestos de trabajo. Asimismo, se habla que los intermediarios financieros, los fondos buitres, tengan no solo una situación de impagos, sino que tengan sus balances sobrevalorados, implicando también una falta de liquidez, como lo acreditó la propia Blackrock a principios de marzo impidiendo retiros masivos de los inversores, que quisieron sacar 1.200 millones de dólares de un fondo de 26.000 millones y Blackrock solo les reembolsó 620 millones. Esto también lo realizaron otros fondos de inversión anticipando el futuro varapalo que el sector financiero va a recibir, como consecuencia de una sobrevaloración de sus activos, del alto riesgo de impagos y retratando falta de liquidez, situación que se agudizará, y estallará, en el caso de que la guerra en el Golfo Pérsico se prolongue. Por ello, para subsistir y para seguir haciendo inversiones – y robando – los fondos de inversiones buscan una mayor transferencia de las rentas del trabajo hacia ellos, única manera que tienen para pervivir. Es el propio Fink el que reconoce esa sobrevaloración de sus activos, cuando con respecto de la vivienda afirma lo siguiente: “la vivienda no es una inversión que garantice una alta rentabilidad(…) la rentabilidad a largo plazo puede ser más modesta e irregular de lo que sugieren los aumentos de precios anunciados(…) Esto no es un fenómeno exclusivo de Estados Unidos: en muchas economías avanzadas, el aumento del coste de la vivienda y las condiciones crediticias más restrictivas han dificultado el acceso a la vivienda propia, especialmente para los jóvenes” y, también, reconoce el estallido por la vía de la demanda, como consecuencia del empobrecimiento masivo de la población.

La deuda total mundial (sumando el sector público y el privado), según el Instituto de Finanzas Internacionales, en el tercer trimestre de 2025 ascendía a 337,7 billones de dólares. En lo concerniente a la deuda pública mundial, en 2025 ascendía a 111 billones de dólares – un tercio de la deuda total mundial -, por ello los estados, como dice Fink, lo que deben hacer son políticas de transferencia de riqueza desde las rentas del trabajo hacia los monopolios financieros.

En la pugna interimperialista, el bloque imperialista decadente, el G7 u occidente, encabezado por EEUU, se halla en declive, en retroceso como señala Fink cuando dice que:

  • Obtener minerales críticos como las tierras raras fuera de China y construir fábricas de chips fuera de Taiwán cuesta mucho más. Cada paso hacia la autosuficiencia implica, al menos temporalmente, renunciar a las economías de escala globales que mantuvieron los costos bajos durante décadas. En resumen: a corto plazo, la autosuficiencia es costosa.”.

  • Satisfacer la creciente demanda requerirá ampliar la oferta en petróleo y gas, energías renovables, almacenamiento, energía nuclear y redes eléctricas. Ninguna fuente por sí sola puede lograrlo (…) Pero en Estados Unidos, hay un punto que resulta difícil de ignorar: si se quiere que la energía siga siendo asequible para las familias, es necesario que se suministre más energía, y rápidamente (…) Los centros de datos requieren grandes cantidades de energía fiable. Al mismo tiempo, añadir nueva capacidad de generación y transmisión lleva años. Cuando la oferta crece lentamente y la demanda aumenta más rápido, los precios suben (…) Las cadenas de suministro son fundamentales. Hoy en día, gran parte de la capacidad mundial de fabricación de paneles solares y baterías se concentra en China. (…) La energía asequible depende de la abundancia de energía. Cuando la energía escasea, los hogares son los primeros en sufrir las consecuencias (…) El objetivo no es favorecer una tecnología sobre otra, sino garantizar que Estados Unidos pueda generar suficiente electricidad fiable y rentable para cubrir los gastos de los hogares y mantener su competitividad a largo plazo”.

La IA requiere de un incremento notable de generación de energía (siendo cardinal el acceso a las materias primas generadoras de dicha energía). Y según Fink, como hemos visto, China es quien es hegemónica en el acceso a las tierras raras, en la fabricación de chips y en la suficiencia energética como consecuencia de su superioridad a la hora de la generación de energía y de su acumulación, gracias a su superioridad en la construcción de baterías. Estas son las razones de la política belicista del imperialismo en decadencia, de EEUU.

Fink señala que “La IA llegó para quedarse. Es fundamental para la competencia estratégica entre Estados Unidos y China. Estados Unidos comprende claramente que el liderazgo en IA no es opcional y que requerirá una inversión constante en investigación, infraestructura, talento y mercados de capitales capaces de financiar la innovación a gran escala”. Esa competencia estratégica entre el imperialismo decadente y el emergente es la competencia por el dominio de la IA ya que quien sea hegemónico en ésta tumbará a sus contendientes, en tanto será más eficiente y productivo, su producción será más barata en tanto maximizará la racionalización de los recursos que intervienen en la producción, aparte de poder ofertar mercancías más novedosas, baratas y fiables. Y en esa competencia China lleva la delantera, como lo reconoce el propio Fink. Es por ello que a EEUU únicamente le queda la guerra para obstaculizar el desarrollo de China, encarecerle el acceso a los recursos energéticos, y sojuzgar a los pueblos – fundamentalmente en el continente americano y en Oriente Medio – para hacerse con sus recursos, ya sean energéticos como tierras raras.

El imperialismo lo único que puede ofertar al proletariado es más pobreza, más sufrimiento, más muerte. La potencia imperialista en declive solo puede sostener la hegemonía por la vía de la guerra imperialista, del sojuzgamiento de los pueblos y de explotar y empobrecer hasta la extenuación al proletariado.

Sin embargo, la potencia emergente, que pretende conquistar la hegemonía por la vía de la automatización – y, consecuentemente, de la independencia o autosuficiencia energética y el control de las tierras raras y los metales que su procesamiento produce que es la contienda que hoy se libra – pretendiendo empequeñecer la competencia y doblegarla, mientras se mantengan las relaciones de producción capitalistas, lo que hará es negar la esencia del capitalismo, como es la apropiación de la plusvalía, en tanto que la automatización disloca la composición orgánica del capital, de tal manera que se minimiza el capital variable, que es la parte del capital que genera plusvalor. Manteniéndose las relaciones de producción capitalistas, la propiedad privada sobre los medios de producción, la automatización generalizará el paro forzoso y liquidará la demanda, algo lógico pues la apropiación de la plusvalía que genera el proletariado es la piedra angular del funcionamiento del capitalismo, acabando con ésta se acaba con el capitalismo. Para armonizar el desarrollo enorme de las fuerzas productivas que implica la automatización con las relaciones de producción, para hacer que el desarrollo enorme de la tecnología y la técnica se transforme en desarrollo social, es necesario socializar la automatización, los medios de producción.

Además, la economía imperialista es una, la caída de la potencia imperialista hegemónica y sus socios lo que hace es contraer el conjunto de la economía imperialista, golpearla, implicando no solo una caída de la demanda sino, fundamentalmente, un debilitamiento de todos aquellos que son deudores de la potencia, o potencias, que decaen debilitando el imperialismo en su conjunto.

Hoy, más que nunca, está vigente la consigna ¡Socialismo o Barbarie! O construimos el socialismo y exterminamos al imperialismo o la humanidad corre el riesgo de perecer.

 

¡PARA QUE LA HUMANIDAD PUEDA VIVIR EL CAPITALISMO DEBE MORIR!

¡POR LA CONSTRUCCIÓN DE LA INTERNACIONAL COMUNISTA!

¡POR EL SOCIALISMO Y EL COMUNISMO!

 

Madrid, 4 de abril de 2026

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Interimperialismo, fascismo y automatización en la crisis capitalista

El capitalismo en su fase actual, su fase monopolista y putrefacta, se caracteriza por la intensificación de la desigualdad social, de tal modo que la riqueza se concentra en cada vez menos manos a la par que la pobreza se extiende cada vez en una mayor parte de la población mundial. En el periodo 2020-2025 la riqueza de los milmillonarios del mundo creció un 81% mientras 733 millones de seres humanos sufrían hambre crónica, un 25% de la población mundial está malnutrida y en torno al 50% de la población mundial vive por debajo del umbral de la pobreza (menos de 5,50 dólares al día). El 1% más rico de la población mundial posee más riqueza que el 95% de la población mundial.

Estos datos demuestran que a la humanidad el sistema capitalista no nos sirve en tanto es generador de extrema pobreza para la inmensa mayoría, para que una escasísima minoría sea extremadamente rica.

Una pobreza que, con la guerra en Oriente Medio, se va a incrementar al igual que el hambre. De hecho, la ONU señala que si esta guerra se prolonga más allá del mes de junio, se incrementará la bolsa de seres humanos en situación de hambre aguda en 45 millones de personas.

Y es que la guerra imperialista es inherente al capitalismo, de la situación de crisis general que vive, consecuencia del desarrollo desigual de las potencias imperialistas, de su pugna por la hegemonía mundial en la lucha por la obtención de las fuentes de materias primas y de la conquista y el control de los mercados de venta y del dominio financiero.

El imperialismo ha conducido a la humanidad a dos guerras mundiales, y está empujándola, inexorablemente, hacia una tercera que está cantada de continuar rigiendo el capitalismo.

El fascismo, la reacción, es el clavo ardiendo al que se tienen que agarrar los capitalistas en su declive, donde la violencia y la represión máxima contra la clase obrera, la militarización de la economía y la guerra imperialista, son su política interna y externa, unido a la exacerbación del nacionalismo y el racismo al objeto de evitar la unidad de la clase obrera, de confrontar a los obreros entre sí para impedir que la clase obrera, la única clase social revolucionaria hoy, se rebele y confronte contra los grandes capitalistas que le niegan, objetivamente, una vida digna.

En esa pugna interimperialista por el control de los recursos energéticos, de las materias primas necesarias para desarrollar la robotización, en definitiva, en el dominio imperialista del mundo, es donde se debe ubicar la guerra desencadenada por EEUU, y su delegación sionista de Israel, contra Irán. EEUU pretende sortear su declive como potencia hegemónica imperialista obstaculizando el acceso a los recursos energéticos – fundamentalmente el gas y el petróleo – a su mayor competidor, China. En esa lógica debe incardinarse la política norteamericana de agudización del yugo opresor y del saqueo contra América Latina, al objeto de expulsar a China de lo que considera EEUU su patio trasero. En la zona del Golfo Pérsico, EEUU ha dominado la zona y el control de sus recursos energéticos con guerras de rapiña, golpes de estados y creación de estados ficticios recubiertos con los mantos monárquicos de sátrapas locales a los que ha enriquecido a costa de controlar política y económicamente dicha zona, garantizando que la moneda de intercambio para la venta del petróleo por parte de dichos estados fuera el dólar, de tal modo que EEUU, de esa forma, impusiera su moneda como moneda de intercambio mundial y, consecuentemente, poder emplear este monopolio del sistema financiero como un arma de guerra contra el resto del mundo, como lo acreditan los bloqueos económicos perpetrados por los EEUU, y sus socios de la UE, que entre el año 1970 y el 2021 causaron la muerte a 38 millones de seres humanos en países del tercer mundo.

La influencia china sobre la zona del Golfo Pérsico, en la última década, ha crecido notablemente, de tal modo que países de dicha región como Egipto, Emiratos Árabes e Irán forman parte del BRICS. Además, la zona del Golfo Pérsico nutre de recursos energéticos a Asía siendo cardinal para la ruta marítima del proyecto de la Ruta y la Franja chino. La guerra contra Irán constituye la ruptura con todo lo que hemos descrito, siendo el objetivo de EEUU doblegar al actual estado iraní, utilizando la subversión y la guerra, para apropiarse de los recursos energéticos y enrutarlos vía oleoductos y gasoductos a través de Israel, como han reconocido tanto Trump como Netanyahu.

En esa competencia interimperialista desarrollan la automatización para desplazar a los contendientes que pugnan por la hegemonía. Sin embargo, el desarrollo de la automatización lo que hace es negar al propio capitalismo en tanto busca multiplicar la producción sustituyendo al proletario por la máquina, liquidando al que genera la riqueza de la que se apropia el empresario. Con este desarrollo de la automatización bajo la privatización de la misma, se incrementa el desempleo, se maximiza el empobrecimiento de la clase obrera y, consecuentemente, se liquida la demanda, de tal modo que se sientan las bases de la abundancia pero se maximiza la privación y la inaccesibilidad a la producción por parte de una inmensa mayoría de la humanidad cada día más empobrecida.

La única manera de armonizar el ingente desarrollo que significa la automatización con el desarrollo de la humanidad, de hacer que el progreso tecnológico se convierta en progreso social pasa por socializar la automatización y el fruto de ésta, o lo que es lo mismo, pasa por liquidar el imperialismo y desarrollar el socialismo.

La automatización en manos de la mayoría, de la clase de los proletarios, conllevará un beneficio para el conjunto, garantizando la vida digna para el ser humano y ubicándolo en armonía de donde emana, de la naturaleza. De lo contrario, de seguir estando en las sucias y asesinas manos de los capitalistas, la forma en la que el capitalismo tratará de seguir viviendo será asesinando a millones de seres humanos con bloqueos económicos, con guerras imperialistas y con el hambre.

 

¡FORTALECE LAS FILAS DE LA REVOLUCIÓN PROLETARIA, ÚNETE AL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL!

¡ABAJO EL FASCISMO Y EL CAPITALISMO EN PUTREFACCIÓN QUE LO GENERA!

¡POR LA VIDA DE LA CLASE OBRERA, SOCIALISMO O BARBARIE!

 

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Apuntes sobre China y el oportunismo

Algunos partidos que se hacen llamar comunistas en el Estado español, con el PCPE a su cabeza, caracterizan a Rusia, China y los BRICS en general como la esperanza de contrapoder contra el imperialismo, su bastión y su guía. Nos centraremos ahora en China.

La caracterización de China como potencia imperialista se apoya en su transformación material durante las últimas décadas. Bajo la dirección del Partido Comunista de China, la apertura al capitalismo de Deng Xiaoping (qué más da que el gato sea blanco o negro, lo importante es que cace ratones) y el liderazgo de Xi Jinping, el país ha consolidado un modelo que combina control estatal con expansión capitalista global.

La acumulación de capital chino se proyecta hacia el exterior mediante inversiones, préstamos y control de infraestructuras estratégicas. Iniciativas como la Iniciativa de la Franja y la Ruta muestran un patrón de penetración económica en Asia, África y Europa que reproduce relaciones desiguales: exportación de capital, endeudamiento de países periféricos y acceso privilegiado a recursos y mercados. Esto casa a la perfección con la definición clásica de imperialismo desarrollada por Lenin en su obra “Imperialismo, fase superior del capitalismo” (1917): concentración de capital, exportación de capitales y competencia por esferas de influencia.

Internamente, el crecimiento chino se ha apoyado en una intensa explotación del trabajo asalariado, con grandes conglomerados estatales y privados que operan en lógicas de acumulación y competencia global. El Estado actúa como coordinador de este capitalismo nacional, defendiendo sus intereses en el sistema mundial. Desde esta perspectiva, China no representaría una alternativa socialista al orden capitalista, sino una nueva potencia que disputa la hegemonía dentro del mismo sistema. Su ascenso expresa menos una ruptura con el imperialismo que su reconfiguración en un mundo multipolar.

El socialismo no puede reducirse a la acumulación de capital bajo la dirección de un partido, ni a la competencia en el mercado mundial con métodos propios del capitalismo. La tarea de los comunistas no es justificar nuevas potencias ni nuevos bloques capitalistas, sino defender con claridad la independencia política de la clase obrera. A todo país en el que prime el capitalismo, como China, le es imposible no terminar siendo imperialista por las características de su base económica. Sólo mediante la fidelidad a los principios del marxismo-leninismo podrá reconstruirse un movimiento comunista internacional fiel a sus principios: la abolición del capitalismo, la emancipación del trabajo y la construcción consciente del socialismo por y para la clase obrera.

En definitiva, la defensa acrítica de la China capitalista por parte del PCPE y otros que aún se autodenominan comunistas no fortalece al movimiento obrero, sino que lo confunde y lo desarma ideológicamente. Lo desvía de sus objetivos revolucionarios. El PCPE presta grandes servicios a la burguesía cuando confunde y engaña a los elementos del proletariado que caen en sus garras. Su Frente Antimperialista, en el que caben cosas como el Socialismo del Siglo XXI y otros experimentos, están trufados de traición y han acabado en desastre y desafección al socialismo. Sólo la lealtad a los principios del marxismo-leninismo pueden devolver a la clase obrera a la dirección correcta.

En última instancia, la misión histórica del proletariado no es sólo resistir, sino transformar. Allí donde el capital levanta muros de desigualdad, la clase obrera descubre su fuerza colectiva y su capacidad para crear un mundo distinto. Organizada, consciente y bien dirigida, la clase obrera abrirá el camino hacia una sociedad donde la riqueza producida por todos pertenezca a todos y, para ello, el capitalismo ha de fenecer.

 

¡Por la derrota del oportunismo!

¡Por la reconstrucción de la Internacional Comunista!

¡Construye la revolución en el PCOE!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Guerra por petróleo, el imperialismo agonizante conduce a la humanidad a la muerte

El Director Ejecutivo del Consejo Nacional de Dominio Energético del Gobierno de los EEUU, Jarrod Agen, en una entrevista ofrecida al medio de comunicación de extrema derecha Fox señalaba, con respecto de la guerra ilegal de rapiña iniciada por la potencia asesina norteamericana, que “este es un conflicto a largo plazo porque confiscaremos y liberaremos las reservas de petróleo de Irán de manos de los terroristas”.

Dos días antes a dicha entrevista de Jarrod Agen, el 5 de marzo, en Venezuela se reunían Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela y entreguista al imperialismo norteamericano, y el enviado norteamericano, el secretario de interior Doug Burgum, jefe de Agen, que comandaba una delegación norteamericana con 24 grandes empresarios del sector minero y de materias primas para, aparte del petróleo, tratar cómo saquear a Venezuela de sus reservas de carbón, oro, diamantes, bauxita, cobre, coltán y otra serie de minerales necesarios para la industria tecnológica y energética norteamericana.

Tras la reunión con Doug Burgum, la marioneta estadounidense Delcy Rodríguez firmó un acuerdo de explotación del petróleo y del gas venezolano con el monopolio petroquímico británico Shell y anunció una reforma de la Ley de Minas, que va a dar carta de legalidad a los monopolios norteamericanos y sus socios a saquear los recursos mineros y energéticos de Venezuela, siguiendo las directrices dadas por el gobierno norteamericano.

Desde el pasado 3 de enero, el gobierno venezolano – más que chavista sería Vichysta, por su docilidad al gobierno fascista de los EEUU, siendo Delcy Rodríguez la Pétain del siglo XXI – no ha dudado en abrirle las puertas de la Patria de Chávez a la CIA y abrirle la capacidad legisladora al fascista Trump, siendo éste quien realmente legisla a través de los vendepatrias hermanos Rodríguez.

Los hechos muestran que lo acontecido en Venezuela, y la detención de Maduro y su compañera, más que un éxito norteamericano sería más un pacto entre el chavismo y Trump para entregar el país a EEUU.

Y, sin duda, los hechos acreditan la necesidad imperiosa de EEUU por hacerse con el petróleo y el gas venezolano al objeto de llevar a cabo la guerra ilegal, junto con sus socios sionistas contra Irán, al objeto, tal y como ha manifestado abiertamente Jarrod Agen, de robar “las reservas de petróleo de Irán”. Sin duda, la caída de Venezuela en manos de EEUU, y el control de su petróleo y de su gas, era necesario para que el fascista Trump diera un nuevo paso en su plan, hacerse con el control de Oriente Medio y apropiarse de los recursos energéticos de dicha zona. O lo que es lo mismo, romper la Nueva Ruta de la Seda – ya que por Irán pasa tanto el corredor económico como marítimo de la misma – y, por tanto, obstaculizarle y encarecerle a China el acceso al petróleo y el gas de dicha zona.

La contraposición a China y a BRICS por parte de EEUU en la zona es la defensa a ultranza del sionismo y de su proyecto de lo que los fascistas denominan “Gran Israel”, o lo que es lo mismo, la extensión de Israel de tal modo que ocupe la zona comprendida entre el Éufrates y el Nilo, que serviría a EEUU para el control de la parte este del Mediterráneo, de toda la península del Sinaí y del canal de Suez y el Mar Rojo.

Y dentro del objetivo de debilitar a BRICS y, consecuentemente, debilitar a China y al resto de los países que integran dicha agrupación, es fundamental para EEUU apropiarse por completo del continente americano. EEUU desde el triunfo de Trump habla abiertamente de que ellos son un hemisferio, contemplando al continente americano como de su propiedad. Por ello, la agudización del bloqueo contra Cuba para hacer que caiga la Revolución Cubana, subvirtiendo el gobierno revolucionario colocando a títeres del imperialismo norteamericano, al estilo venezolano, es donde se debe circunscribir el acoso y derribo contra Cuba, así como la utilización de sus sabuesos fascistas, como es el narcotraficante presidente fascista del Ecuador, Noboa, expulsando al cuerpo diplomático cubano de dicho país; por no hablar de las acciones terroristas orquestadas desde EEUU como fue el ingreso de mercenarios en una lancha armados hasta los dientes u otros actos de subversión anti revolucionarios perpetrado por diez mercenarios panameños dirigidos desde la mafia miamesa.

Y en el proceso de adueñarse del continente americano y de sacar del mismo la cada vez mayor influencia de China y de Rusia, de los BRICS, es donde se circunscribe la organización de los presidentes abiertamente fascistas y vendidos a EEUU, como por ejemplo, los que se congregaron en la cumbre celebrada en Miami este fin de semana donde se reunieron las marionetas fascistas que gobiernan hoy en Argentina, El Salvador, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Honduras, Costa Rica o Panamá, entre otros, y que Cuba ha denunciado como un ataque a la soberanía de las naciones latinoamericanas y que constituye una amenaza para la paz, la seguridad, la estabilidad y la integridad de los pueblos de América Latina y el Caribe.

Para el imperialismo en declive, en decadencia, para EEUU, la guerra no sólo es el clavo al que se agarra para tratar de impedir que las potencias imperialistas emergentes lo despojen de su hegemonía, la forma para combatir e impedir el desarrollo de dichas potencias emergentes, sino también la manera de combatir el proceso de desdolarización que se está dando en el mundo, de manera acelerada tras el estallido de la guerra entre Rusia y la OTAN en Ucrania, donde BRICS no sólo ha establecido un sistema financiero alternativo sino que está socavando el poder del dólar. Mediante la guerra, EEUU pretende evitar la diversificación del capital y evitar el declive del dólar, refinanciar la ingente cantidad de deuda, todo ello mediante la guerra y una mayor militarización aún de la economía; a la par que pretende dar un patadón hacia adelante y dilatar la enorme crisis financiera que se advierte como consecuencia de un estallido de la burbuja de la Inteligencia Artificial – que cada vez concentra una mayor parte de la economía norteamericana – que también se va a llevar por delante al sector bancario, algo que el propio Fondo Monetario Internacional lleva reconociendo en informes internos desde 2023.

El imperialismo en declive, EEUU, para tratar de mantener su hegemonía no tiene más salida que la guerra imperialista y abrazar fuertemente al fascismo, por ello, para los intereses de los monopolios norteamericanos es vital fortalecer al sionismo, a Israel, que es el mayor generador de ideología fascista en el mundo junto con los EEUU, cuya colaboración es esencial para someter y reprimir a las sociedades y para cometer todo tipo de actos criminales contra los pueblos, véase el papel de empresas como Palantir Technologies en el genocidio contra el pueblo palestino.

Esta guerra donde, cómo siempre, quien pone los muertos es la clase obrera al igual que es quien sufragará el coste económico, y que EEUU ha desencadenado contra Irán para sostenerse como potencia hegemónica, en la pugna con China, ya está retratando el papel miserable de los estados europeos, así como está poniendo en la palestra, de manera abierta y franca, a los gobernantes abiertamente fascistas, a los que los pueblos deben aniquilar y expulsar sin compasión alguna.

Nos hallamos ante una quiebra financiera, ante un reparto de un mundo repartido, estamos ante una pugna interimperialista por la apropiación de los recursos naturales y la conquista, a sangre y fuego, de mercados. Los imperialistas conducen a la guerra a la humanidad, que es la fórmula que tienen los capitalistas para reordenar el mundo en base a sus intereses, resolver sus contradicciones e incrementar sus márgenes de beneficio.

La guerra imperialista la pagaremos el proletariado tanto en términos económicos como en sangre, en vidas humanas, siendo la fórmula de los imperialistas para tratar de conjugar las contradicciones que genera la automatización de la producción, que les genera un excedente humano que resolverán destruyendo fuerza de trabajo, matando a seres humanos y la guerra es una de las formas de hacerlo.

Ninguna potencia mundial hoy lucha por superar el capitalismo, todas defienden los intereses de sus monopolios, de sus élites, de los grandes capitalistas. El imperialismo está agotado, el capitalismo no se sostiene y la automatización de la producción requiere de la superación de las relaciones de producción capitalistas, requiere la liquidación de la propiedad privada sobre los medios de producción al objeto de armonizar el ingente crecimiento de las fuerzas productivas con unas relaciones de producción coherentes con las mismas.

Este es el mundo bárbaro en el que nos corresponde vivir, un mundo que nos lleva al proletariado a las puertas de la Revolución Proletaria. O nuestra clase social toma conciencia de ello y nos organizamos para derrocar y aniquilar revolucionariamente a la burguesía en cada nación, o seremos pasto del fascismo, del sufrimiento y de la muerte que es el futuro que nos deparan estos criminales con la guerra imperialista de la que nadie se va a librar. El imperialismo está moribundo y sólo se sostiene con sangre y robo, pero el imperialismo no cae solo, hay que liquidarlo y ello únicamente lo puede hacer nuestra clase social, el proletariado, armado con la ideología y el Partido marxista-leninista, derrocando revolucionariamente al capitalismo y construyendo el socialismo, poniendo todo el poder en manos del proletariado en todos los rincones del planeta.

 

¡Por la salida de la Unión Europea y de la OTAN!

¡Por el fortalecimiento del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) y por la Revolución socialista para acabar con el capitalismo!

¡Socialismo o barbarie!

 

Madrid, 7 de marzo de 2026

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)