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El fascismo y la crisis del sistema capitalista

Es un hecho objetivo que las formaciones políticas abiertamente fascistas están ganando terreno en el continente europeo. En Reino Unido, a Boris Johnson lo ha sustituido Elisabeth Truss, la cual ha sido comparada en numerosas ocasiones con Margaret Thatcher; en Francia, la fascista Marine Le Pen cuenta con cada vez más apoyos y no se ha coronado aún como presidenta porque la estrategia de la izquierda francesa, ante su completa bancarrota organizativa e ideológica, fue aunar votos en torno a Emmanuel Macron como “mal menor”; en otros países, como Polonia, Hungría, Turquía o Ucrania, el fascismo campa completamente a sus anchas; en España, la burguesía monopolista que controla hoy día el Estado es descendiente directa de la élite franquista, la cual tiene un andamiaje político sólido con sus marionetas del PSOE-PP, junto con Vox para derechizar aún más el tablero político cuando sea necesario; y el último episodio se ha dado en Italia, donde Georgia Meloni, heredera ideológica del MSI que se formó en 1946 por seguidores de Mussolini, se ha hecho con la victoria en unas elecciones marcadas por un histórico 36% de abstención.

No es casualidad que esta fascistización de la política se produzca en este contexto histórico. El modo de producción capitalista se encuentra completamente atravesado por una profunda crisis económica a nivel global desde que se produjo el crack financiero de 2008. Fue a partir de la crisis de octubre de 2008 cuando la caída de inversión de Lehman Brothers Holdings y la tormenta financiera posterior puso en jaque a la economía capitalista a nivel mundial y provocó, en el Estado español, un estallido de la burbuja inmobiliaria que arrastró a gran parte del proletariado a una situación de pauperización y miseria enormes. Es entonces cuando se observa que existe un agotamiento de la reproducción ampliada de capital. Para superar dicha crisis, la burguesía monopolista desplegó un ataque sin presentes contra la clase obrera, en forma de desempleo forzoso, políticas de austeridad, precariedad laboral, pérdida de derechos previamente conquistados, represión, guerra imperialista, socialización de deuda pública, crisis climática y violencia extrema. Todo ello, dispuesto desde los organismos burgueses de gobernación supranacional; la Unión Europea, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, la llamada Troika. El estallido de la crisis de 2008 significó para la burguesía desposeer por todos los medios posibles al proletariado, desplegando nuevas estrategias de acumulación capitalista que se siguen llevando a cabo como, por ejemplo, con los precios abusivos de los alquileres y la privatización de la vivienda misma; la oleada de desahucios que se están produciendo diariamente desde hace más de una década es una muestra innegable de este proceso – según datos de la PAH, desde 2008 hasta 2020 se produjeron en el Estado español 1.002.000 desahucios, lo que implica un desahucio cada 12 minutos. A estos habría que sumar los 41.359 que se realizaron en 2021, es decir, una media de 110 desahucios diarios.

Es entonces cuando se produce la nueva juventud del fascismo, patrocinado y financiado por la misma burguesía al objeto de alienar al proletariado y evitar que éste tome conciencia de clase para sí en un momento de crisis extrema y que cumpla con su misión histórica como sujeto revolucionario, es decir, acabar con el sistema capitalista e imponer de manera revolucionaria el socialismo y la dictadura del proletariado. El fascismo, como nos enseñó el camarada Gueorgui Dimitrov «no es un fenómeno local, temporal o transitorio, sino que representa un sistema de dominación de clase de la burguesía capitalista y su dictadura en la época del imperialismo y de la revolución social», es decir, del periodo establecido tras la victoria de la gloriosa Revolución Bolchevique y el final de la I Guerra Mundial. Por tanto, el fascismo representa la última fase de la dictadura de la burguesía y se encuentra enraizado como un elemento indisoluble de la superestructura ideológica capitalista; un peligro permanente y creciente mientras exista el modo de producción capitalista y la propiedad privada de los medios de producción que solo podrá ser eliminado de la faz de la tierra mediante la dictadura del proletariado. Como bien sabemos, como ya sucedió en su época con Hitler, Mussolini, Franco y demás, y sucede hoy día con Le Pen, Meloni o Ayuso, es sencillo observar que no cuestionan un ápice del modo de producción capitalista, aunque el fascismo del siglo XX adquiriera del socialismo cierta retórica obrerista y el actual enmascare sus objetivos hablando contra “el globalismo”. No tienen otro fin que consolidar la dictadura de la burguesía, nunca destruirla, sosteniendo un régimen de explotación obrera y dominio del capital basado en la propiedad privada de los medios de producción y en el sometimiento extremo de las amplias masas proletarias que son obligadas a vender su fuerza de trabajo para poder subsistir.

Por otra parte, tanto el fascismo como la guerra imperialista y la economía de guerra que nos quieren imponer se encuentran estrechamente ligadas con las contradicciones económicas del sistema, son un producto del capitalismo monopolista. Bajo la dominación burguesa, el fascismo se demuestra como un fenómeno universal que no atiende a una particularidad histórica o psicológica de tal o cual nación, sino que forma parte de la esencia de los países imperialistas y que se expresa hoy de manera completamente abierta al ser la expresión de una grave crisis económica y de legitimidad social del sistema. El fascismo es, en estos momentos históricos, el giro de tuerca en cuanto a la fuerza y violencia con la que se produce la reproducción del capital en favor del capital monopolista, mientras que la máscara de la democracia burguesa, que no existe, es solo una mentira que utiliza la burguesía para suavizar periódicamente las contradicciones con ciertas reformas sociales.

Los comunistas, a la vista de los acontecimientos históricos que están sucediendo, debemos rechazar tajantemente los análisis de los politicuchos socialdemócratas y sus medios de comunicación afines que se aferran a la legalidad burguesa a cualquier precio. La represión y la miseria de la burguesía monopolista no dejará de crecer a nivel internacional, al objeto de evitar la lucha del proletariado contra el sistema en un momento de absoluta bancarrota política, económica y social del modo de producción capitalista. El fascismo es el poder del propio capital financiero en la actual fase de crisis general del capitalismo y no es el grado de violencia lo que lo determina sino un corpus ideológico determinado – como es el anticomunismo, el repudio al humanismo, el revisionismo histórico, el nacionalismo burgués, el racismo exacerbado, el machismo, la negación de la lucha de clases como motor de la historia, el chovinismo, la guerra imperialista, etc., –  y la democracia burguesa, tal y como señala Lenin, fenece cuando se produce un cambio en la estructura económica como consecuencia de la desaparición de la libre competencia y la prevalencia del monopolio y del imperialismo, siendo su progresivo desarrollo lo que conduce a la reacción extrema, al fascismo, en la época de crisis general del capitalismo.

 

Madrid, 30 de septiembre de 2022

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Las calles arden contra la dictadura iraní

El pasado 13 de septiembre, la joven de 22 años Mahsa Amini fue detenida por la patrulla de orientación iraní (una policía defensora de la moral islámica) en Teherán, bajo el pretexto de no llevar puesto el velo de manera correcta, acto por lo que sería castigada con una sesión obligatoria de “reeducación/orientación”, según dijeron a su hermano. Horas más tarde, Amini sería trasladada al hospital de Kasra, con su salud en estado crítico, mientras la policía empleaba la violencia y sprays de gas pimienta contra sus familiares. Sin duda, los golpes que sufrió Amini por parte de las fuerzas represivas iranies y el retraso a la hora de decidir si llevarla o no al hospital negaron cualquier posibilidad de salvar su vida. Finalmente, fue declarada muerta el 16 de septiembre.

Este episodio, ejemplo de la cruel represión patriarcal que sufren las mujeres en Irán, ha provocado que desde entonces la indignación se apodere del pueblo y las calles ardan contra el régimen que lidera el ayatolá Alí Jamenei. Por su parte, los camaradas del Partido Tudeh (partido comunista iraní, clandestino por la persecución hacia los comunistas en el país) han destacado en un comunicado el aumento en los últimos meses de la represión y la violencia de la dictadura teocrática iraní contra el pueblo trabajador, así como la situación opresiva que sufren las mujeres en el país. De momento, las fuentes oficiales han anunciado más de 40 muertos en las protestas, así como cientos de detenidos y heridos.

Uno de los hechos más distintivos durante las protestas y manifestaciones ha sido ver a las mujeres iraníes quemar sus velos en público, símbolo inequívoco de la subyugación que sufren. Un episodio que nos recuerda al hujum realizado por el PCUS en la época del camarada Stalin. Así como en su día lo hizo la Unión Soviética, hoy la clase obrera en Irán lucha contra una teocracia autoritaria y patriarcal que somete a las mujeres, no sólo con el uso obligatorio del hijab desde los 7 años, sino también con una Ley de Familia que permite a las niñas ser casadas de manera forzosa desde los 8 años, con la inexistencia de escuelas mixtas, segregación social o la imposibilidad de las mujeres de ser candidatas presidenciales.

En estos momentos históricos, Irán es un país que tiene una importancia geoestratégica enorme. Por un lado, Irán y Rusia (a través de Gazprom) tienen ahora mismo un acuerdo de cooperación energética. Además, Irán es tras Rusia el país con mayores reservas de gas de todo el globo, lo que es un activo muy importante con el avance del invierno y el nuevo nivel de escalada bélica que veremos en Ucrania. Por ello, la inestabilidad en el país es algo que aplauden los medios de comunicación occidentales, a sabiendas de que un nuevo gobierno podría ser un gran respaldo para paliar la dependencia del gas ruso en países clave para la OTAN como Alemania. No obstante, que el régimen iraní sea un enemigo del imperialismo occidental no niega su carácter criminal, al igual que tampoco niega su relación de amistad con las nuevas potencias imperialistas de los BRICS, donde destaca Rusia, razón por la cual se encuentra en el punto de mira de las sanciones y agresiones por parte de los EEUU (como fueron los asesinatos de Qasem Soleimani y Abu Mahdi al-Muhandis a comienzos de 2020), así como de sus principales aliados en esa zona: Arabia Saudí y el Estado fascista de Israel.

Desde el Partido Comunista Obrero Español hacemos nuestras a las reivindicaciones de los camaradas comunistas y de la clase obrera que luchan en Irán contra una dictadura burguesa, teocrática y patriarcal. Es necesario que el régimen iraní caiga como un paso más en el camino hacia la revolución del proletariado internacional.

 

¡CONTRA LA TEOCRACIA IRANÍ!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

 

Madrid, 29 de septiembre de 2022

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Nos dejasteis sin nada y ahora lo queremos todo

Desde el año 2020, el movimiento Black Lives Matter ha redoblado sus esfuerzos y presencia en las calles estadounidenses mediante una ola de protestas, concentraciones y manifestaciones en las cuales han confrontado directamente contra las fuerzas de represión de los EE. UU., a lo que el Estado respondió sacando a su ejército a las calles – la Guardia Nacional – y decretando toques de queda de emergencia en diferentes ciudades al objeto de defender a auténticos asesinos con placa.

En mayo de ese mismo año, fue noticia internacional el cruel asesinato de George Floyd a manos de tres policías por el mero hecho de pagar en una tienda con un billete falso. Un crimen que reveló al mundo la naturaleza fascista y asesina de la policía estadounidense, así como la enorme brutalidad policial que tiene reservada la burguesía para los trabajadores por su condición de clase y de raza, además de ser la gota que colmó el vaso y que provocó que muchos trabajadores indignados salieran finalmente a las calles para protestar contra esa barbarie.

Recientemente, la indignación volvía a recorrer los EE. UU. a causa del asesinato de Donovan Lewis, de tan solo 20 años, a manos de la policía de Columbus el pasado 30 de agosto. El joven se encontraba totalmente desarmado, en su cama, cuando los agentes irrumpieron en su domicilio para arrestarlo. Nada más abrir la puerta de su dormitorio, las imágenes muestran de forma clara como Ricky Anderson, uno de los policías, dispara nada más ver a Donovan, engrosando así la terrorífica lista de afroamericanos muertos a manos de la policía estadounidense. Cada año, más de 1.000 personas son asesinadas por la policía fascista en los EE. UU., donde la población afroamericana asesinada representa el 24% de los muertos pese a constituir el 16% de la población total del país.

A esta cruel injusticia se suma la delicadísima situación del proletariado estadounidense, donde han aumentado un 800% la venta de mochilas y uniformes escolares antibalas, se han creado buzones para abandonar bebés a causa de las políticas antiabortistas, los universitarios tienen que vivir en sus coches porque no pueden hacer frente a sus deudas y donde la ciudad de Jackson, donde el 80% de la población es negra, ha estado durante una semana sin acceso al agua potable.

Al igual que ocurre en Europa, en Estados Unidos se está atravesando la peor crisis del modo de producción capitalista desde que este se hiciera con la hegemonía global tras su victoria en la Guerra Fría. Una crisis que se revela como la más amenazante para el proletariado internacional, pues la burguesía está tratando de paliar los efectos de la crisis en su clase social mundializando la pobreza, aumentando enormemente la desigualdad entre ricos y proletarios, obviando la crisis alimentaria mundial y la crisis ambiental, debido a encontrarse encadenada a una economía fuertemente sustentada en la explotación de combustibles fósiles.

Es una realidad objetiva que la tasa de ganancia en los Estados Unidos está en su mínimo histórico lo que, unido a la crisis global de todo el bloque imperialista occidental que comenzó en 2007, supone no solo el punto de partida del inminente declive de los Estados Unidos como potencia hegemónica, sino también una oportunidad magnífica para que el proletariado de muerte a este carcomido sistema de producción e implante de manera revolucionaria la dictadura del proletariado como la única alternativa posible frente a la actual dictadura de la burguesía.

 

¡ABAJO EL IMPERIALISMO!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Madrid, 9 de septiembre de 2022

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La muerte de Gorbachov y la contrarrevolución en la Unión Soviética

El pasado día 30 de agosto murió Mijaíl Gorbachov, quien fue desde 1985 hasta 1991 Secretario General del Comité Central del PCUS y cuya trayectoria política lo evidencia como uno de los mayores enemigos de la historia para con el proletariado internacional y el movimiento comunista.

La mera presencia de este canalla en las filas del PCUS, así como su posterior ascenso a la dirección del partido, es una muestra clara de como durante décadas las tendencias trotskistas, contrarrevolucionarias, burocráticas, revisionistas, oportunistas y anticomunistas fueron arraigándose y destruyeron desde dentro la Unión Soviética. Y esto ocurrió porque el Partido de nuevo tipo leninista es el instrumento sublime del proletariado revolucionario, es su alma y su corazón, es su herramienta más esencial para derrocar definitivamente a la burguesía y acabar con su criminal sistema capitalista, así como para sostener el dominio de la mayoría explotada sobre la minoría de explotadores y parásitos burgueses mediante la dictadura del proletariado.

Los revolucionarios bien sabemos que el periodo que comprende desde el inicio del mandato de Nikita Jrushchov, en 1953, hasta el final del gobierno de Mijaíl Gorbachov, en 1991, se caracteriza por ser aquel donde el revisionismo se desarrolló hasta alcanzar su máxima expresión y donde el socialismo en la Unión Soviética se fue eliminando, partiendo del repudio que demostraron Jrushchov y su camarilla hacia los principios más elementales del marxismo-leninismo y la memoria del camarada Stalin, hasta la completa restauración del capitalismo en el país de los soviets con la “reestructuración económica” de la Perestroika y la falsa “apertura y transparencia” del Glásnost.

Gorbachov fue durante toda su vida un lacayo de la CIA y una marioneta dirigida por los monopolios norteamericanos cuyo único objetivo era acabar con el avance del movimiento obrero revolucionario hacia el comunismo y poner el punto y final a la restauración capitalista en la URSS, como así lo confesó en un discurso pronunciado en 2018: “El objetivo de mi vida fue la aniquilación del comunismo… mi esposa me apoyó plenamente y lo entendió incluso antes que yo […] para lograrlo logré encontrar compañeros de lucha, entre ellos A. N. Yakovlev y Shevardnadze”.

La disolución de la Unión Soviética fue, además, un proceso que permitió a los burócratas nuevos y viejos – la llamada nomenklatura, que utilizaban el Estado soviético como si de una empresa gigantesca se tratase – acumular todas las riquezas que pertenecían al poder obrero y popular al objeto de desposeer por completo al proletariado soviético, arrebatarle su legítimo control sobre sus medios de producción, y convertirse en los oligarcas que dominan Rusia hoy día, donde la pobreza, el anticomunismo, la subyugación de la mujer, el nacionalismo, la miseria y las mafias están a la orden del día. Este es el legado de Jrushchov, Brézhnev, Gorbachov y compañía, y que continua hoy día Vladímir Putin.

La burguesía imperialista que domina hoy Rusia es fruto del corrompido sistema establecido en 1956 tras el XX Congreso del PCUS y donde Gorbachov significó la coronación de un proceso de restablecimiento del capitalismo que era contrario a los anhelos del pueblo soviético, como bien demostraron los resultados del Referéndum sobre el futuro de la URSS, celebrado el 17 de marzo de 1991, donde el 77’8% de los votos –  es decir, más de 113 millones de soviéticos – fueron favorables a la preservación del socialismo, aunque este ya estuviera para entonces completamente degenerado y carcomido por la camarilla anticomunista que se había hecho con el poder durante las últimas décadas y cuyo objetivo principal era disolver la URSS.

Los camaradas Lenin y Stalin demostraron holgadamente que el modo de producción socialista, pese a todas las trabas e injerencias que lleva a cabo la burguesía internacional – hambrunas, guerras, aislamiento, golpes de Estado y calamidades de todo tipo – es superior al sistema de producción capitalista. La Unión Soviética fue la prueba palmaria de que el socialismo es viable y es necesario, y cuya debilidad solo existe cuando se abandona el marxismo-leninismo. Por tanto, la caída de la Unión Soviética a causa de la labor de miserables como Gorbachov no es una constatación de que el socialismo fracasó; al contrario, la caída de la URSS fue consecuencia del abandono del socialismo.

 

Madrid, 2 de septiembre de 2022

 

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El “Socialismo” del siglo XXI se alinea con el régimen de Marruecos

El pasado 18 de agosto, a través de un comunicado oficial de su Ministerio de Relaciones Exteriores, el gobierno de Pedro Castillo decidió «retirar el reconocimiento a la República Árabe Saharaui Democrática y romper toda relación con esta entidad» debido a que, tras el refuerzo de las relaciones bilaterales entre Perú y el régimen genocida de Marruecos, ahora «El Gobierno de la República del Perú, en concordancia con el Derecho Internacional y las resoluciones de la ONU sobre el asunto del Sáhara, valora y respeta la integridad territorial del Reino de Marruecos y su soberanía nacional».

Esta vergonzosa decisión demuestra nuevamente como el “socialismo” del siglo XXI es un enemigo declarado del proletario internacional y un lacayo de “izquierdas” del imperialismo en América Latina. Desde 1975, las fuerzas de ocupación marroquíes han tratado de imponer a sangre y fuego su administración y su sistema político en los territorios que le pertenecen al pueblo saharaui y borrar del mapa toda existencia de la República Árabe Saharaui Democrática. Desde entonces, han pasado casi cinco décadas en las que el valiente pueblo saharaui ha tenido que sufrir los bombardeos de la aviación marroquí contra civiles que huían a zonas seguras, represión, ocupación de sus territorios, ataques con napalm, de fósforo blanco, bombas incendiarias, violaciones, torturas, saqueos, encarcelamientos, desapariciones masivas y una de las mayores crisis de refugiados que ha conocido la humanidad. Es decir, el “socialismo” del siglo XXI de Pedro Castillo apoya conscientemente el terror, la masacre y el exterminio planeado del régimen genocida de Marruecos contra el pueblo saharaui.

La podredumbre ideológica del “socialismo” del siglo XXI, alejado completamente de la ideología de la clase trabajadora, del marxismo-leninismo, ha hecho que inevitablemente este movimiento reformista se someta al imperialismo norteamericano, reniegue de la lucha de clases y sea un engranaje más de la actual dictadura del capital contra los pueblos del mundo. Por ello, apelamos a los sectores más avanzados de la sociedad peruana, a su vanguardia comunista y a las amplias masas proletarias, a que luchen resueltamente contra la nueva burguesía comandada por Pedro Castillo al objeto de imponer de manera revolucionaria el socialismo y la dictadura del proletariado como etapa temprana de la sociedad comunista.

Sepan que el Sáhara Occidental sufre desde hace demasiado tiempo los horrores de la guerra imperialista, donde Marruecos, como punta de lanza del imperialismo en el norte de África, tiene total impunidad para cometer tantos crímenes de guerra como considere necesarios en los territorios ocupados por sus fuerzas militares a cambio de garantizar el expolio de los recursos naturales de la zona y de exterminar a quienes no duden en levantarse en armas contra su tiranía.

Por tanto, todo apoyo a este régimen de terror no puede ser considerado de otra manera que como una traición a la causa del proletariado internacional por su libertad y por el fin de la explotación y la opresión. Desde el Partido Comunista Obrero Español defendemos que el pueblo saharaui tiene derecho a la autodeterminación y que es de imperiosa necesidad que se ponga fin de una vez por todas al aniquilamiento de su población, siendo para ello imprescindible destruir el sistema capitalista y construir una nueva sociedad en la que los trabajadores del mundo acabemos con el yugo del imperialismo.

 

¡SÁHARA LIBRE!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

Madrid, 22 de agosto de 2022

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Saludo al II Congreso de la League of Young Communists USA

Desde el Partido Comunista Obrero Español enviamos un fraternal y revolucionario saludo a los camaradas de la League of Young Communists USA (LYCUSA) en la celebración de su II Congreso de este próximo 27 de agosto.

Estos jóvenes camaradas tienen ante sí una misión histórica importantísima, pues deben luchar por construir un movimiento obrero organizado y revolucionario en las entrañas mismas de la bestia imperialista. Se enfrentan, además, no solo a la reacción fascista sino también a los oportunistas que intentan penetrar en la juventud obrera al objeto de desmovilizarla y perpetuar así la dictadura de la burguesía; esto es, los socialdemócratas de ideología pequeño-burguesa, los anarquistas cuya punta de lanza es su ferviente anticomunismo y los trotskistas y otros falsos comunistas que no son otra cosa que un tentáculo del Partido Demócrata y sus políticas criminales.

Por otro lado, desde el Estado español observamos con atención el auge del sindicalismo de clase en los Estados Unidos a través del sindicalismo de la Federación Sindical Mundial (FSM) en diferentes empresas como Starbucks y Amazon, donde trabajan los camaradas de la LYCUSA y del Party of Communists USA (PCUSA). Sin duda, afianzar el sindicalismo de clase en los centros de trabajo a la par que se construye una organización nacional e independiente de estudiantes son dos de las tareas más importantes que tiene la juventud revolucionaria de los Estados Unidos a la hora de combatir las nuevas embestidas de la burguesía.

En la fase actual del capitalismo, donde los intereses de los Estados burgueses se entrelazan en un abrazo mortal con los intereses de los monopolios, donde el plano político se derechiza constantemente, donde imperan las políticas económicas neoliberales y donde la clase obrera se encuentra en un momento histórico de enorme desmovilización, es más necesario que nunca recuperar la cosmovisión revolucionaria del marxismo-leninismo para el Movimiento Comunista Internacional como única tabla de salvación para la humanidad y el proletariado mundial. Es necesario, por tanto, a partir de aquí plantear la cuestión de un debate profundo en el seno de los Partidos Comunistas que integran el Movimiento Comunista Internacional, pues es imprescindible que éste se reponga de la grave crisis en la que está sumido y que todos los Partidos Comunistas adquieran el compromiso insobornable del internacionalismo, de la defensa inquebrantable del marxismo-leninismo y que se eliminen de raíz todos los vicios heredados de épocas pasadas.

Desde el PCOE estamos seguros de que los camaradas de la LYCUSA estarán a la altura de las circunstancias y su trabajo militante servirá para dar un nuevo paso en el camino hacia la dictadura del proletariado y la eliminación completa de la podrida sociedad burguesa y del imperialismo que asfixia sin descanso a los pueblos y trabajadores del mundo.

 

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO!

¡VIVA EL MARXISMO-LENINISMO!

Madrid, 20 de agosto de 2022

Bernardo Baños González

SECRETARIO DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Sobre la “gestación subrogada solidaria” de Cuba

El próximo 25 de septiembre, la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba llevará a referéndum una serie de medidas entre las que se encuentran: legalizar el matrimonio y las uniones civiles entre personas del mismo sexo, la adopción por parte de parejas del mismo sexo y la regulación de la gestación subrogada sin ánimo de lucro. Desde el Partido Comunista Obrero Español no podemos sino aplaudir estos cambios dispuestos a mejorar la vida de las personas LGTB+ a excepción de la regulación de los vientres de alquiler, independientemente de los supuestos bajo los que se apruebe.

Desde nuestra organización consideramos que abrir la puerta a la legalización de los vientres de alquiler, aunque se haga bajo un supuesto “altruismo” y “solidaridad”, es tender la mano a las políticas más atroces del neoliberalismo e implica dar paso atrás en la construcción del socialismo en Cuba. No negamos que el nuevo Código de las Familias tenga una finalidad humanista, pero la posible aprobación de la “gestación subrogada solidaria” facilita enormemente que los vientres de alquiler se produzcan de forma encubierta, con pagos en negro y cuyas consecuencias recaerán en aquellas mujeres cuya situación personal sea lo suficientemente desesperada como para aceptar las condiciones del comprador.

Los vientres de alquiler representan para el proletariado una doble mercantilización; para el cuerpo de la mujer trabajadora y para los propios bebés que son tratados como una simple mercancía. Sin duda alguna, la gestación subrogada es uno de los procesos más agresivos que existen hoy día contra el cuerpo de la proletaria y una amenaza directa del capitalismo monopolista hacia la soberanía de las mujeres sobre sus cuerpos. Reconocer en la legalidad la modalidad “altruista” o “solidaria” de los vientres de alquiler implica, a su vez, reconocer y legitimar como un derecho algo que es un deseo, y supone además someter la dignidad y soberanía de las mujeres a una minoría capitalista que busca mercantilizar hasta la reproducción de la clase trabajadora.

El destino de las mujeres proletarias no es satisfacer los deseos reproductivos de otras personas, sino luchar resueltamente contra todos aquellos que pongan en jaque su dignidad y su integridad, eliminar completamente la propiedad privada de los medios de producción, la institución de la familia burguesa como elemento de opresión y romper con todo elemento reaccionario que fomente la esclavitud doméstica, es decir, el destino de la mujer obrera es la implantación vía revolucionaria del Socialismo y la dictadura del proletariado como etapa temprana de la futura sociedad comunista.

Los vientres de alquiler son una práctica atroz y así se ha mostrado en numerosos países capitalistas como Canadá, Reino Unido, EE.UU., Grecia, Polonia o Ucrania, donde las compañías ofrecen “intentos ilimitados” en caso de que la pobre madre gestante sufra un aborto o donde hemos contemplado con horror casos donde se han producido “devoluciones” de bebés por padecer enfermedades como el síndrome de Down.

Para la burguesía, los vientres de alquiler son una política central en la nueva ofensiva hacia el sometimiento de las mujeres trabajadoras y sus cuerpos, en un intento por controlar la reproducción de la mercancía más esencial del modo de producción capitalista: la fuerza de trabajo. El imperialismo, en su fase actual de decadencia y de bancarrota política, social y económica, busca crear nuevas formas de acumulación y para ello crea a su vez nuevas formas de esclavitud y explotación brutales que implican la opresión directa sobre el cuerpo de las mujeres.

Es un deber de los marxistas-leninistas tener claro el papel que juega la división sexual del trabajo al igual que las condiciones opresivas de la familia burguesa. Debemos entender la familia burguesa como un elemento fundamental para el funcionamiento del capitalismo, para que pueda continuar la explotación, en tanto que las mujeres – y sus cuerpos – se hallan aún sometidas, convertidas en objetos de lucro en unas relaciones que se presentan como irremediablemente opresivas mientras la sociedad siga estando dividida en clases sociales antagónicas, donde la fuerza de trabajo es una mercancía y donde la existencia de la propiedad privada implica, a su vez, la existencia de la división sexual del trabajo, que condena a las mujeres a la esclavitud en el hogar.

Cuba tiene sobre sus hombros una responsabilidad enorme, pues sus pasos son vistos con atención por todos los revolucionarios del mundo. Por ello, apelamos a los camaradas del Partido Comunista de Cuba, así como a la población cubana que votará en el próximo referéndum, a recapacitar sobre las repercusiones que puede tener aprobar la “gestación subrogada solidaria”.

 

Madrid, 10 de agosto de 2022

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El Estado genocida de Israel bombardea con total impunidad a la población civil palestina

En los últimos días, el Estado fascista de Israel ha vuelto a desplegar el terror y la violencia extrema en la Franja de Gaza con bombardeos constantes contra la población palestina en lo que es ya un nuevo episodio del genocidio y apartheid desplegados por el ente sionista.

Fue el pasado 5 de agosto, bajo el nombre en clave Amanecer, cuando Israel comenzó una nueva ofensiva militar atacando indiscriminadamente a la población civil y estructuras no miliares palestinas. Además, las autoridades sionistas prohibieron la libertad de movimiento de la población palestina que se encuentra en Gaza, en lo que es una clara violación del derecho internacional humanitario.

Esta nueva ofensiva criminal comenzó cuando, a principios de mes, Israel arrestó a Bassem al-Saadi, uno de los líderes de la Yihad Islámica Palestina (YIP). En dicha operación, las fuerzas militares del ente sionista bombardearon indiscriminadamente un campamento en la ciudad de Yenín, provocando la muerte de civiles palestinos. Tras esto, Israel decidió “atacar primero” previniendo la respuesta de la YIP y bombardeó Gaza al objeto de asesinar a Tayssir al-Jabari, otro de los líderes de la YIP. Los ataques de la bestia sionista provocaron ese día la muerte de otras 10 personas y cerca de 100 heridos.

La operación Amanecer del Estado fascista y genocida de Israel se ha completado con el bloqueo a la entrada de combustible a la zona de Gaza y numerosos bombardeos en otros lugares de Palestina durante prácticamente una semana, estableciendo un auténtico régimen de terror.

Con estos últimos bombardeos, el sionismo suma 45 asesinatos más a su larga lista de crímenes contra el proletariado mundial, entre los que se han contabilizado 16 niños. Una auténtica masacre que cuenta, para más inri, con el silencio y la complicidad de muchos medios de comunicación y políticos burgueses que son auténticos títeres de los Estados Unidos y que nunca condenaran la limpieza étnica y el bloqueo criminal por tierra, mar y aire contra la Franja de Gaza que lleva impuesto por más de 15 años al ser Israel la punta de lanza del imperialismo otanista en Oriente Medio.

Con estos ataques, la aviación israelí ha llevado a cabo la mayor ofensiva contra la Franja de Gaza y el pueblo palestino desde mayo del año pasado, con bombardeos constantes contra la población civil y contra campos de refugiados bajo el pretexto de estar combatiendo a la YIP.

El pueblo palestino, castigado, bloqueado y continuamente masacrado requiere la solidaridad del mundo. En la tragedia de Gaza vemos de forma transparente la hipocresía diaria, el silencio del oportunista, los discursos vacíos de los políticos socialdemócratas, las declaraciones huecas de los organismos internacionales, las posturas ambiguas, la barbarie imperialista, el abandono, las promesas de paz incumplidas y, sobre todo, la sagrada impunidad de un genocidio que no se está deteniendo.

Solo la solidaridad entre los pueblos, la alianza internacionalista de los proletarios del mundo y el avance progresivo de la revolución socialista mundial podrán parar la barbarie del imperialismo. El capitalismo, como vemos a lo largo y ancho del globo, es sinónimo de represión, miseria y muerte para el proletariado, ya sea en Palestina, el Sáhara Occidental, Ucrania o Taiwán. Solo mediante la lucha organizada contra el enemigo de clase, la burguesía, y la liquidación absoluta de su sistema de explotación capitalista, la clase obrera podrá liberarse de una vez por todas de las cadenas de su opresión. La conquista revolucionaria del poder y la construcción del Socialismo son el camino a recorrer para que el proletariado mundial pueda conseguir una sociedad sin clases, libre de explotación y encaminada hacia la paz mundial.

 

¡VIVA LA LUCHA DEL PUEBLO PALESTINO!

 

Madrid, 9 de agosto de 2022

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




EEUU y su imperialismo decadente necesitan la Guerra Mundial

La guerra, según Clausewitz, es la continuación de la política por otros medios. La guerra económica y política entre las potencias imperialistas emergentes, encabezadas por China, y las potencias imperialistas en franca decadencia, encabezadas por EEUU, llevan décadas desarrollándose y enconándose. Por un lado las potencias emergentes, a las que la producción mundial cada vez se desplaza en mayor cuantía, quieren imponer este incremento de su participación en la producción mundial en el sistema financiero, en sus instituciones y para ello utilizan no solo la razón de su capacidad productiva en el mundo, sino que también emplean el argumento democrático indicando que, a su vez, la representación y el peso en dichas instituciones imperialistas donde se dirige el mundo tienen que contemplar junto a esa capacidad productiva de la potencia el número de habitantes, donde los países BRICS significan el 40% de la población mundial. Así pues, BRICS, liderados por China, que en 2021 representan el 25% del PIB Mundial, el 30% del territorio mundial, el 18% del comercio internacional, el 40% de la población mundial y han sido destinatarios del 25% de las inversiones extranjeras directas del mundo, siempre han denunciado que su peso en las instituciones imperialistas desde donde los monopolios dirigen el mundo no refleja su aportación económica y demográfica al mundo.

Por otro lado están las potencias imperialistas en franca decadencia, encabezadas por EEUU, acompañada por sus socios de la UE, Canadá, Japón y Australia, en bancarrota económica como consecuencia de unas políticas monetarias expansivas durante décadas que, en absoluto tenían correspondencia con el incremento de sus Productos Nacionales Brutos.

En esta pugna económica, librada desde hace años, China, y también las potencias BRICS, han ido tejiendo estructuras económicas, instrumentos financieros, como por ejemplo son el New Development Bank (NDB) o Banco de los BRICS o el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB) o la conversión del yuan en divisa global al ser incorporada al grupo de monedas con Derechos Especiales de Giro (SDR) por parte del FMI en octubre de 2016. Esto es, los BRICS ante la imposibilidad de cambiar la correlación de fuerzas en las estructuras económicas desde donde los imperialistas norteamericanos y sus socios determinan la política económica a nivel planetario, decidieron crear de manera progresiva un sistema financiero alternativo al objeto de liquidar el sistema financiero liderado por EEUU, sus instituciones y su moneda, el dólar, a través de donde influye en la economía mundial.

La guerra entre estos dos bloques imperialistas – tanto política como económica – hace años que también se dirime en el terreno militar, hasta ahora en diferentes puntos del planeta de una manera más soterrada.

El conflicto militar que acontece en Ucrania desde febrero es la continuación de esa guerra política y económica que estos bloques imperialistas llevan décadas desarrollando, en el terreno militar y justo en la frontera rusa, en territorio de lo que fue la Unión Soviética que hermanaba a rusos y ucranianos. En Ucrania el choque es frontal no entre Rusia y el Estado fascista ucraniano, sino entre Rusia – apoyada por otras potencias BRICS – y EEUU -apoyado por sus marionetas de la UE, Japón, Australia, Corea del Sur y Canadá, así como los fascistas ucranianos, esto es, la guerra ya es abierta, en Europa y a las puertas de Rusia.

EEUU es el país con más deuda externa del mundo, en 2021 superaba los 30 billones de dólares de deuda, una deuda impagable. Le siguen como países con mayor deuda externa Reino Unido, Francia, Alemania, Países Bajos, Luxemburgo, Japón, Italia, Irlanda y Canadá.

El imperialismo se halla en bancarrota, y si bien la situación económica de las potencias imperialistas emergentes es menos mala que las potencias mencionadas anteriormente, también se resienten y debilitan con la pugna interimperialista, máxime cuando en la economía imperialista todo se halla interrelacionado y entrelazado, con lo que ambos contendientes se están erosionando.

La situación de EEUU es insostenible no sólo en términos de deuda, sino fundamentalmente en términos sociales. EEUU tiene 332 millones de habitantes, de los que 53 millones – el 16% de la población norteamericana – tiene que acudir a los Bancos de Alimentos para poder subsistir, 55 millones son pobres – el 16,6%. A ello hay que añadir que cada mes abandonan de manera voluntaria los puestos de trabajo unos 4 millones de trabajadores, y la clase obrera está incrementando la lucha sindical de tal modo que los procesos de votación para constituir un sindicato en los centros de trabajo se han incrementado un 58% con respecto al año 2021. Esta situación, a lo que hay que unir el efecto de la inflación sobre la clase obrera y la recesión que harán incrementar las filas de hambrientos y pobres por millones, depauperando todavía más las condiciones de vida de los norteamericanos, el fascismo que se expresa en racismo, fundamentalismo religioso e identitario, la enorme desafección política y la división social existente, hace que las encuestas arrojen que el 50% de los norteamericanos consideran que hay un riesgo alto de guerra civil en los años próximos.

Con esta situación endiablada EEUU necesita la guerra imperialista como tabla de salvación, como forma para tratar de cohesionar a una sociedad fracturada y cada vez más desafecta en términos políticos, como forma para cohesionar a sus socios imperialistas – como está tratando de hacer con la OTAN, organización que han revitalizado en los últimos meses – y como manera de defender su hegemonía agonizante.

Y es en este contexto, en esta necesidad imperiosa de la guerra, donde hay que incardinar las provocaciones norteamericanas, y su instrumento bélico como es la OTAN, producidas esta semana tanto con Kosovo como con Taiwán, o lo que es lo mismo, provocaciones contra Rusia y China.

El hundimiento del imperialismo se acrecienta con su desgajamiento, con su fraccionamiento, con el desarrollo de la automatización que es la negación del mismo, y el avance del socialismo. Ese proceso de desgajamiento se ve en el posicionamiento de los países con el bloque “emergente” o con los EEUU, la entrada de Suecia y Finlandia a la OTAN, o el interés en sumarse a BRICS de Argelia, Argentina, Indonesia, Egipto, Arabia Saudita o Turquía.

Tanto emergentes como decadentes, todos ellos imperialistas, coinciden en su guerra a muerte contra la clase obrera. Si las cifras de desigualdad y pobreza en los EEUU son exageradas, en China el 1% de la población más acaudalada ostentan más riqueza que el 50% de la población más pobre, por no hablar del internacionalismo proletario de China que los obreros griegos y también españoles pudimos apreciar en su esplendor y en los acuerdos de privatizaciones y de pago del cupón, de la deuda, entre otros aspectos, suscritos tanto por Syriza como por el corrupto PP en el Estado español.

La pobreza en el mundo avanza, y el desarrollo de la automatización, aparte de agudizar las contradicciones de este sistema moribundo, condenará a centenares de millones de obreros en el mundo a la miseria, al hambre y a la muerte. Los sistemas de sanidad públicos y las pensiones retroceden en los países del mundo, las condiciones de vida de la clase obrera retroceden y se depauperan, y ello ya se está sintiendo notar en el retroceso de la esperanza de vida.

Los imperialistas, ya sean emergentes o decadentes, únicamente pueden ofrecer a la clase obrera putrefacción, destrucción, guerra, pobreza y muerte. La única salida que tiene la humanidad es acabar con el capitalismo, es armonizar el desarrollo de las fuerzas productivas con las relaciones de producción, es armonizar el desarrollo humano con las necesidades reales de la humanidad, es planificar la economía para cubrir las necesidades del conjunto de seres humanos que habitan el mundo y garantizar una vida digna para todos ellos en concordia con la naturaleza, acabando con la anarquía de la producción existente cuya única finalidad es que una minoría mafiosa, los monopolios, se forren a costa de los trabajadores de todo el mundo.

La clase obrera es la fuerza que debe barrer la explotación y la putrefacción, esto es, el imperialismo. Por ello los comunistas no debemos posicionarnos ni con unos imperialistas ni con otros, sino en contra de unos y de los otros, en favor de la clase obrera, de su organización – desarrollando órganos de poder obrero que se confronten con el Estado burgués – y su unidad en la lucha por la emancipación de la clase, por la construcción del socialismo. El imperialismo está muerto, caduco, es inviable pero no caerá por sí mismo, sino que tiene que ser golpeado para que caiga. La clase obrera con su acción revolucionaria debe hacer añicos al imperialismo, debe desbaratar la cadena imperialista rompiendo los eslabones más débiles, y cada día hay mas eslabones con más debilidad demostrándose la putrefacción de la cadena imperialista hoy.

La única salida que tiene la humanidad es acabar con el capitalismo, con su prehistoria de salvajismo y barbarie, y construir el socialismo como paso previo al comunismo que abra una nueva fase histórica donde la explotación capitalista sea enviada al estercolero de la historia junto con el capitalismo y la burguesía, y donde la humanidad sea capaz de escribir de manera consciente su historia siendo dueña y soberana de su destino.

 

¡SOLO LA CLASE OBRERA PUEDE ACABAR CON LA GUERRA, CON EL CAPITALISMO!

¡PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS Y LEVANTAOS CONTRA VUESTROS ESTADOS CAPITALISTAS!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

 

Madrid, 5 de agosto de 2022

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




La rusofobia de Lech Walesa

No es un secreto que desde el inicio de la nueva fase del conflicto entre Rusia y Ucrania los países del mundo occidental alineados con los intereses de EEUU y la OTAN en Europa no han cesado a la hora de incentivar el odio hacia los ciudadanos rusos (sean académicos, deportistas, artistas, etc.), aunque algunos de ellos se manifestaran en contra de la guerra o del presidente Putin, e incluso desde alguna cadena de televisión se llamó a “asesinar más rusos”, algo que nuestra organización ha denunciado. Como ya dijimos, “no es cuestión de un mero psicópata fascista (que hablar sin tener ninguna autoridad en el terreno militar) que ha salido de manera puntual en televisión. Es una xenofobia que se está promoviendo de manera sistemática”.

Una de las figuras que se han sumado a esta campaña de rusofobia es Lech Walesa, líder de la federación sindical polaca Solidarnosc (“Solidaridad”), que en tiempos de la Guerra Fría combatió contra la Polonia Popular y que, posteriormente, se convirtió en presidente de Polonia tras la caída del socialismo. Este exlíder político ha declarado recientemente que “aunque Ucrania gane esta guerra, en cinco años tendremos lo mismo, en diez años veremos a otro Putin alzarse”, por lo que propone como solución cambiar el sistema político vigente en Rusia o “se vuelve a una población de menos de 50 millones”. En otras palabras, Lech Walesa propone un exterminio de la población rusa, que hoy cuenta con 144,1 millones de habitantes.

Para los que vienen siguiendo el activismo de Walesa contra el socialismo y a favor del capitalismo más salvaje, estas declaraciones no nos deben extrañar: Lech Walesa es nieto de un soldado admirador del mariscal Pilsudski, líder polaco que llegó a ejercer el poder de manera dictatorial en Polonia asesinando a diferentes militantes de izquierdas y luchadores por la democracia, al mismo tiempo que beneficiaba a los terratenientes que financiaban la guerra contra la Rusia Soviética. Es este mismo dictador al que Lech Walesa, siendo presidente de Polonia, homenajeó calificándole de “héroe nacional” y al que se le dedicó estatuas y nombres de calles y plazas, destacando la Plaza Pilsudski en Varsovia, capital del país, que bajo la Polonia Popular recibía el nombre de Plaza de la Victoria.

La fundación de Solidarnosc, lejos de buscar mejoras laborales para la clase obrera y campesina de Polonia, tenía como propósito el derrumbe del sistema de democracia popular en el país, la expropiación de la economía colectiva y la restauración del capitalismo, para lo cual, obviamente, debían expulsar del poder a los comunistas y a sus aliados de izquierda. Por este motivo, Solidarnosc contó con el apoyo y financiamiento de la CIA y del Vaticano, así como de magnates como George Soros. En su empeño por cumplir con su misión, los miembros de Solidarnosc no dudaban en acosar y agredir a los obreros que simpatizaran con las ideas socialistas en los astilleros de Gdansk.

Teniendo en cuenta esto, no debe sorprendernos que antiguos miembros de Solidarnosc, como el eurodiputado polaco Janusz Korwin-Mikke, realizara durante su intervención en el Parlamento Europeo el saludo nazi en 2015. Siguiendo con Lech Walesa, este se convirtió en el primer presidente tras el fin de la Polonia Popular, destruyendo todos los logros sociales que se habían logrado bajo este sistema: su gobierno privatizó unas 600 empresas públicas y ordenó el despido de los huelguistas del sector del automóvil en 1993. Mientras que en la Polonia Popular se había erradicado el desempleo, entre 1990 y 1992 el gobierno de Lech Walesa despidió a 3.000 trabajadores al día de promedio. De esta manera, el desempleo pasó del 1% al 16% durante su presidencia. Con estos resultados no fue difícil que encontrara la admiración de personajes siniestros como Margaret Thatcher o José María Aznar, así como VOX adoptara el nombre de Solidaridad para su sindicato patronal.

Los retrocesos de las políticas de Lech Walesa no se limitaron al campo económico: durante su presidencia fue ilegalizado el aborto (legal bajo la Polonia Popular) algo que se ha endurecido recientemente en el país. De igual manera, se fomenta la introducción de los “valores cristianos” en la educación, eliminando la educación laica que recibían los niños y adolescentes bajo la democracia popular. No en vano el Vaticano les había ofrecido su apoyo y financiamiento. En 2013, ante la presencia de una persona transexual y otra homosexual como diputados en el parlamento polaco, llegó a declarar que los diputados homosexuales deberían sentarse en la última fila de los escaños parlamentarios, e incluso fuera del parlamento.

Cuando Polonia ingresó en la OTAN en 1999, contó con el beneplácito de Lech Walesa, y a día de hoy mantiene su postura y la apoya abiertamente contra Rusia: “Ahora hay dos sistemas: por un lado, las democracias y la OTAN, que quieren expandirse, pero por medios democráticos, exigiendo las decisiones del pueblo, por otro, lado Rusia y China, que recurren a los viejos métodos de anexión”.

¿Qué “medios democráticos”? ¿El Euromaidán fue un método democrático? ¿La ilegalización de, hasta la fecha, 16 partidos políticos lo es? ¿Lo fue la quema y asesinato de sindicalistas en su sede de Odessa? ¿O la detención de militantes comunistas o de los rusoparlantes? ¿Es democrático darle tanto poder a grupos paramilitares abiertamente nazis como el Batallón Azov o Pravy Sektor, entre otros?

Todo esto teniendo en cuenta que Lech Walesa es ciudadano de Polonia, una de las naciones europeas del momento donde se está fortaleciendo más la política reaccionaria contra sus ciudadanos, que apenas unos meses antes de esta nueva fase del conflicto reprimió de manera violenta a cerca de 2.000 migrantes que accedían al país desde Bielorrusia, al mismo tiempo que se presenta como campeona de los Derechos Humanos por acoger a refugiados ucranianos, y que, no olvidemos, es de los estados de la UE que más están presionando para llevar el actual conflicto con Rusia a un nivel mayor. Asimismo, no podemos olvidar que hasta el día de hoy, el periodista español Pablo González sigue detenido por el régimen polaco acusado de ser un espía de los rusos, sin que se hayan respetado sus derechos judiciales como ciudadano europeo, demostrando que los políticos burgueses se saltan sus propias reglas del juego cuando les interesa.

Desde el Partido Comunista Obrero Español (PCOE) condenamos la campaña de odio contra el pueblo ruso, manifestando de nuevo nuestro llamamiento a la paz entre pueblos y la guerra entre clases. De igual forma, condenamos la represión del Estado Polaco y de la Unión Europea por su hipocresía a la hora de tratar unos casos de migración (como el de los migrantes procedentes de Bielorrusia o el de los subsaharianos en la valla de Melilla) y por el cierre y/o censura de medios que ofrecen una realidad diferente a la de su discurso o la detención de periodistas como Pablo González.

 

¡PAZ ENTRE PUEBLOS, GUERRA ENTRE CLASES!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!