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Asturias frente a la crisis imperialista

Asturias ha sido históricamente uno de los grandes bastiones industriales y obreros del Estado español. La minería, la siderurgia, la construcción naval y la industria metalúrgica no solo sostuvieron durante décadas la economía de la región, sino que dieron origen a una clase trabajadora con una fuerte tradición de organización y lucha. Desde la Revolución de Octubre de 1934 hasta las grandes huelgas mineras del siglo XX, la historia de Asturias está estrechamente ligada al movimiento obrero.

Sin embargo, tras décadas de reconversiones industriales, cierres de empresas, privatizaciones y deslocalizaciones, el panorama ha cambiado profundamente. La pérdida de miles de empleos en la minería, la reducción de plantillas en la siderurgia y la desaparición de buena parte del tejido industrial han transformado la estructura económica de Asturias. Aunque continúan existiendo empresas industriales estratégicas, el peso de la industria se ha reducido mientras aumenta la dependencia del sector servicios y del turismo, sectores que, en muchos casos, ofrecen empleos más precarios y con peores condiciones laborales.

Las cifras de desempleo han mejorado respecto a los peores años de la crisis de 2008, pero esa mejora no siempre se traduce en estabilidad. La temporalidad, la contratación parcial involuntaria, la externalización de servicios y los bajos salarios siguen siendo una realidad para miles de trabajadores. Muchos jóvenes, aun contando con estudios y cualificación, se ven obligados a aceptar empleos precarios o a emigrar a otras comunidades o al extranjero en busca de oportunidades. Asturias continúa perdiendo población y presenta uno de los mayores índices de envejecimiento de Europa, consecuencia directa de un modelo económico incapaz de ofrecer perspectivas de futuro a gran parte de su juventud.

A esta realidad se suma otro problema que crece de forma silenciosa: el deterioro de la salud mental de la clase trabajadora. El aumento de los trastornos de ansiedad, la depresión, el agotamiento emocional o el estrés laboral reflejan el impacto que tienen unas condiciones de trabajo marcadas, en muchos casos, por la incertidumbre, la intensificación de los ritmos de producción, la presión constante por mantener el empleo y las dificultades para conciliar la vida laboral y familiar. Cada vez son más frecuentes las bajas laborales relacionadas con problemas psicológicos, que afectan no solo a la salud de los trabajadores, sino también a sus familias y a su calidad de vida

El coste de la vida continúa aumentando. El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas para la clase trabajadora. Mientras existen miles de viviendas desocupadas, comprar o alquilar una vivienda resulta cada vez más difícil para muchas familias. En ciudades como Gijón y Oviedo, así como en buena parte del litoral asturiano, el incremento del precio de los alquileres y la expansión de las viviendas de uso turístico han reducido la oferta de alquiler residencial, dificultando aún más el acceso a una vivienda digna para trabajadores y jóvenes.

A ello se añade que siguen produciéndose desahucios por impago de alquileres o hipotecas. Aunque en los últimos años se han aprobado diversas medidas de protección social, muchas familias continúan enfrentándose a situaciones de vulnerabilidad residencial. La vivienda, un derecho reconocido constitucionalmente, sigue funcionando como un activo económico sujeto a la lógica del beneficio.

La sanidad pública asturiana, también atraviesa dificultades. Las listas de espera, la falta de profesionales en determinadas especialidades, el cierre temporal de consultorios o las dificultades para cubrir plazas en algunas zonas rurales generan un creciente malestar entre la población. Paralelamente, la expansión de la sanidad privada y proyectos como el nuevo hospital de Quirón en Gijón reflejan un aumento del peso del negocio sanitario privado. Esta tendencia favorece una progresiva transferencia de recursos y pacientes hacia empresas privadas en detrimento del fortalecimiento de la sanidad pública.

A todo ello se suma el deterioro de otros servicios públicos. La educación enfrenta problemas de despoblación escolar en muchas comarcas, mientras el transporte público y otros servicios esenciales sufren dificultades especialmente en el medio rural. Las cuencas mineras y numerosos concejos del occidente y del interior continúan perdiendo población.

Este contexto de incertidumbre económica y social favorece también el crecimiento de posiciones reaccionarias y surgen discursos que canalizan ese descontento hacia explicaciones simplistas o hacia la búsqueda de culpables distintos de las causas reales.Es cuando surge el nacionalismo más exacerbado, que hoy se enquista en los barrios obreros. Este fenómeno debe analizarse atendiendo a las condiciones materiales que lo hacen posible y a las contradicciones propias del desarrollo del capitalismo.

Otro problema que afecta al movimiento obrero es su fragmentación. Asturias cuenta con una larga tradición sindical y asociativa, pero también con una gran diversidad de organizaciones, plataformas y colectivos que, en numerosas ocasiones, actúan de forma separada. Las diferencias estratégicas, ideológicas o organizativas pueden dificultar la construcción de respuestas comunes frente a problemas compartidos como la precariedad o la pérdida de empleo.

La unidad de la clase trabajadora constituye un elemento central para aumentar su capacidad de organización y de intervención. Para derribar este orden socioeconómico se debe también mantener una lucha sin tregua contra el oportunismo ya que es quien allana el camino a la reacción y perpetúa la supervivencia de este sistema. La lucha contra el imperialismo es inútil si no se lucha contra el oportunismo. Esta reflexión continúa siendo una cuestión fundamental dentro de toda organización obrera.

Asturias posee una enorme experiencia histórica de lucha. Esa memoria forma parte de su identidad colectiva. Sin embargo, los desafíos actuales exigen de nuevo las formas clásicas de organización que dieron triunfos a la clase obrera, formas capaces de responder a una economía cada vez más concentrada, donde los grandes grupos empresariales y financieros tienen una influencia creciente sobre la producción, la vivienda, la energía y los servicios esenciales.

El futuro de Asturias dependerá de su capacidad para organizarse en la lucha contra el capital y preparar la revolución. Estos objetivos requieren una clase trabajadora organizada en un solo partido, consciente de sus intereses comunes y capaz de construir respuestas colectivas frente a los problemas económicos y sociales que afectan a la mayoría de la población. Solo mediante la unidad, la solidaridad y la organización podrá recuperarse el protagonismo histórico que la clase obrera asturiana ha demostrado en algunos de los momentos más importantes de la historia del movimiento obrero.

 

 

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Socialismo o barbarie

Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Asturias




Xabel Vegas: Del antimilitarismo a la autonomía estratégica

La entrevista del periódico Nortes a Xabel Vegas, portavoz de IU/Sumar en Asturias, refleja unas contradicciones políticas ante el nuevo contexto internacional, típicas de la socialdemocracia. Por un lado, mantiene un discurso pacifista y antimilitarista; por otro, defiende el desarrollo de la industria militar española y europea bajo el concepto de “autonomía estratégica”.

Vegas afirma que su organización es “pacifista” y “antimilitarista”, pero sostiene al mismo tiempo que Europa necesita reforzar su capacidad industrial de defensa y que Indra debe convertirse en un polo estratégico para producir blindados.

Su argumento no consiste en defender el rearme por sí mismo, sino en afirmar que, si existe producción militar, es preferible que la controle una empresa pública española antes que una multinacional estadounidense como General Dynamics.

La cuestión deja de ser si aumenta la capacidad militar y pasa a ser quién controla esa producción. Este desplazamiento resulta insuficiente, porque el problema no reside únicamente en la propiedad formal de la empresa, sino en la función económica y política que desempeña dentro del sistema capitalista.

Vegas sostiene que Indra es una empresa pública participada por la SEPI y que, por tanto, representa una alternativa preferible.

Sin embargo,la propiedad estatal no elimina necesariamente las relaciones capitalistas. Un Estado capitalista puede poseer empresas que continúan funcionando según criterios de rentabilidad, competencia internacional y acumulación de capital.

En este sentido, el hecho de que Indra tenga participación pública no modifica por sí mismo la naturaleza de su actividad principal: producir tecnología destinada al ámbito militar mediante contratos financiados con recursos públicos.

El concepto de “autonomía estratégica” ocupa un lugar central en toda la argumentación.

Vegas dice que Europa debe reducir su dependencia militar de Estados Unidos y desarrollar una industria propia de defensa.

Esta idea plantea una cuestión fundamental: sustituir la dependencia de una potencia por el fortalecimiento de otra no implica necesariamente superar la lógica del imperialismo. Puede interpretarse como un intento de reforzar la capacidad económica, tecnológica y militar de un bloque geopolítico dentro del mismo sistema internacional.

El debate deja entonces de situarse entre militarismo y pacifismo para convertirse en una discusión sobre qué bloque dispone de mayor autonomía.

Otro de los argumentos recurrentes es la creación de empleo industrial en Asturias. Sin embargo, surge una pregunta: ¿debe vincularse el desarrollo industrial de una región a la expansión de la producción militar?

El problema no consiste únicamente en crear empleo, sino en decidir hacia qué sectores se orientan la inversión pública, la capacidad tecnológica y el conocimiento científico.

Una política industrial basada en contratos militares puede generar puestos de trabajo, pero también hace depender esos empleos de la continuidad del gasto en defensa.

Cuando se le pregunta por empresas proveedoras vinculadas a Israel, Vegas responde que considera inaceptable mantener relaciones con un Estado al que califica de “terrorista” y sostiene que esos proveedores deben ser sustituidos. Su respuesta reconoce el problema y propone eliminar esos suministros. Pero, hasta qué punto una industria militar integrada en cadenas internacionales puede desvincularse de los intereses estratégicos y comerciales que caracterizan al mercado mundial del armamento.

El resultado es vender una farsa, donde conviven principios potencialmente difíciles de armonizar pero que al fin y al cabo, es la lógica del oportunismo, la lógica de la socialdemocracia que, históricamente, allana el camino al fascismo implementando las políticas necesarias para que el imperialismo continúe desarrollándose.

Mientras las empresas estén en manos de una minoría parasitaria que decide qué se produce y cuyo fin último es el lucro privado, y no el bienestar social, no importa qué bloque geopolítico tiene mayor autonomía – una autonomía que es una ilusión en una economía totalmente interconectada -, porque toda la producción irá destinada a enriquecer a la burguesía, no a satisfacer las necesidades de la clase obrera.

 

Partido Comunista Obrero Español (PCOE) en Asturias




Ceuta, el imperialismo norteamericano y la extrema derecha

El pasado día 30 de julio, según el Ministerio del Interior, en torno a 50.000 personas entraron en Ceuta desde Marruecos, de los que, al menos, 57 han muerto. Nuevamente, la corrupta monarquía marroquí, títere del imperialismo norteramericano y del genocida estado fascista de Israel, no vaciló en utilizar a su pueblo en la defensa de los intereses geopolíticos de la reacción mundial de dichas potencias criminales, organizando esta avalancha de decenas de miles de seres humanos hacia Ceuta. Nuevamente, los imperialistas norteamericanos, y sus esbirros, utilizan la migración para ajustar cuentas y para esparcir el veneno fascista de la antiinmigración y del racismo, al objeto de fortalecer las posiciones reaccionarias.

Las reacciones internacionales a este hecho definen con nitidez la génesis de esta acción contra las fronteras del estado español y los fines inmediatos que persigue, como intervenir en el proceso electoral español y erosionar al gobierno de Sánchez, al que le pasa factura por su posición ante la guerra contra Irán y su posición crítica – más de palabra que de hechos – contra el genocidio israelí, abonando el terreno para un cambio hacia un gobierno todavía más colaboracionista con la potencia imperialista norteamericana que el de Sánchez, ya sumiso, conformado por las fuerzas abiertamente fascistas del Estado español. En este sentido, son clarificadoras la posición de Trump respecto de este ataque geopolítico responsabilizando a “las políticas globalistas de extrema izquierda” del gobierno de Sánchez con respecto a la inmigración. Políticas de extrema izquierda que, por otro lado, a excepción de fascistas como Trump y sus esbirros locales reaccionarios como PP y VOX nadie ve. Rápidamente reaccionó también el gobierno fascista italiano, tanto Meloni, como Tajani y Salvini, junto también al gobierno fascista finlandés ferviente defensor de la guerra contra Rusia, salieron rápidamente a pedir la exclusión del espacio Schengen al Estado español. Por otro lado, miles de bots sionistas en las redes sociales amplificaban la posición del fascista estado de Israel, manifestada por su embajador ante la ONU, Danny Danon, señalando que “España, que nunca pierde la oportunidad de dar lecciones a Israel, ha declarado estado de emergencia en Ceuta tras la crisis por su política de inmigración (…) Quizás antes de que continúe dándonos lecciones, sea hora de que explique al mundo por qué aún mantiene enclaves coloniales en África”, censurando las críticas realizadas por el gobierno español al exterminio que el sionismo está haciendo en la Palestina ocupada por su gobierno fascista contra el pueblo palestino.

EEUU lleva más de un siglo injiriéndose en los asuntos de los estados, confrontándolos y haciendo todo tipo de tropelía contra los pueblos, a lo que saquea de manera inmisericorde y los divide. Lo acontecido el pasado jueves debe circunscribirse en dicha política, la misma que hace que haga fraude electoral en Perú o en Colombia, que lo esté tratando de realizar con toda la intensidad en Brasil, que directamente secuestre a un presidente elegido democráticamente como Nicolás Maduro en Venezuela, etcétera, al objeto de instalar a validos fascistas encargados de aplicar la política exigida por la cohorte de fascistas del gobierno norteamericano. Constituyendo estas injerencias un frente más en la guerra interimperialista que EEUU desarrolla contra las potencias BRICS, y fundamentalmente contra China.

La monarquía marroquí, corrupta hasta el tuétano y criminal desde siempre, ha sido un instrumento geopolítico al servicio del imperialismo norteamericano al objeto de controlar la zona del norte de África y contrarrestar, primero a la URSS y, actualmente, el desarrollo de los BRICS en la zona. Hassan II, “hermano” del Borbón colocado a dedo por Franco, iguales de corruptos e iguales de anticomunistas, sostenido tanto por EEUU como por Francia, a cambio de ser el esbirro norteamericano en el Magreb, de tal modo que  EEUU siempre le ha proporcionado inteligencia y apoyo militar, sobre todo con respecto del Sáhara Occidental, respaldando a la satrapía marroquí en la Marcha Verde, en la represión contra el pueblo saharaui llegando a 2020, ya bajo el reinado del actual monarca alauí, donde bajo el gobierno del pedófilo Donald Trump, EEUU definió su posición respecto del Sáhara Occidental reconociéndolo como una autonomía marroquí y, consecuentemente, reconociendo la soberanía marroquí sobre dicho territorio, contraviniendo el estatus jurídico del Sáhara Occidental como territorio no autónomo pendiente de descolonización siendo el pueblo saharaui quien debe definir su futuro bajo el derecho a la libre autodeterminación, que el imperialismo norteamericano y su esbirro marroquí niegan. Como contrapartida a este posicionamiento norteamericano, Marruecos e Israel firmaron los Acuerdos de Abraham por los que el país alauita reconoce al estado genocida de Israel y establece relaciones plenas con dicho estado; un estado de Israel que asesora a Marruecos en cómo reprimir al pueblo saharaui.

Unos pactos de Abraham y la soberanía marroquí contra el Sáhara, asumida por el gobierno reaccionario de Biden que tanto agradaba a Yolanda Díaz e Irene Montero, y que vergonzosamente fueron reconocidos por el Gobierno de PSOE/PCE/IU/PODEMOS, vendiéndose a EEUU, a su fascismo, a la satrapía marroquí y traicionando al pueblo saharaui. Dicha traición perpetrada por Pedro Sánchez al Sáhara Occidental está siendo pagado actualmente tanto por EEUU como por el corrupto estado marroquí de esta manera, desestabilizando su gobierno y erosionándolo todavía más utilizando sin miramientos a decena de miles de personas a los que ha lanzado contra la frontera española en Ceuta. Y es que ya se sabe, Roma no paga a traidores.

A todo lo mencionado, debe añadirse como otro detonante de esta agresión marroquí-norteamericana-israelí contra la frontera española de Ceuta los acuerdos firmados entre España y Argelia el pasado 20 de julio para incrementar el suministro de gas natural a través del gasoducto Medgaz, el cual no pasa por territorio marroquí viajando directamente desde Argelia no teniéndose que pagar peaje a la corrupta monarquía marroquí, e incrementando el suministro de gas natural licuado desde Argelia hacia España a través de barcos de tal modo que hace que el estado español no tenga que pagar a Marruecos peajes y consigue un proveedor gasístico seguro, cosa que no interesa a EEUU.

La reacción mundial liderada por EEUU e Israel ya está interviniendo en la precampaña electoral, tratando de debilitar al gobierno de Sánchez y fortalecer a la oposición fascista de PP-VOX, los mismos que aplauden al fascista cipayo de Milei al que consideran como referencia para el Estado español indicando que van a hacer aquí lo mismo que Milei está haciendo en Argentina: facilitar los despidos, condenar a morirse de hambre y apalear a los jubilados, robarles las prestaciones y los tratamientos a los discapacitados, regalar la tierra y la riqueza natural a los capitales extranjeros, entregar la Patagonia a los sionistas, ilegalizar el derecho a la huelga, reprimir sin miramientos a la clase obrera, condenar al hambre al pueblo, etcétera. Sin duda, el gobierno de Sánchez es un gobierno colaboracionista con EEUU, pero el imperialismo norteamericano en su debacle no requiere de colaboracionismo, requiere de un entreguismo total y sin reservas, que es lo que sin duda harán Abascal y Feijóo cuya única patria es su bolsillo y el de sus amos, auténticos verdugos del pueblo español.

Los fascistas españoles han demostrado, nuevamente, lo que han sido siempre, ser unos traidores al servicio de la reacción mundial, abrazando a aquellos que persiguen que el estado español sea colonia norteamericana para garantizar sus migajas, sus privilegios a costa de la vida del proletariado. La socialdemocracia también ha demostrado su faz vacilante, siempre colaboracionista con la reacción y, prueba de ello, fue ir de la mano de los fascistas en la miserable resolución acordada por la Permanente de la Asamblea de Ceuta exigiendo la declaración de emergencia nacional, movilizar al Ejército y cerrar la frontera, esto es, emplear la represión no contra los responsables de dicha agresión – el estado marroquí y sus aliados norteamericano e israelí – sino contra un pueblo al que han lanzado contra la frontera y utilizado.

Esta agresión ha mostrado cómo el Jefe del Estado, el Borbón, ha estado bien escondido ante el movimiento de la reacción internacional contra el Estado del que ostenta la jefatura, callando y otorgando a los reaccionarios con los que realmente está alineado. También esta agresión ha mostrado qué clase de “aliados” tiene el Estado español tanto en la OTAN como en la UE, auténticas alimañas que no han dudado en arremeter contra su aliado español demostrándose la necesidad inmediata de salir de la OTAN (desmantelando las bases militares norteamericanas en suelo español) y de la UE, así como de las guerras imperialistas en las que hoy está inmersa apoyando a la potencia criminal norteamericana.

El actual gobierno del Estado español está mucho más cerca de Trump, de la extrema derecha, que de la izquierda pues, si fuera mínimamente de izquierda y decente, debería de ponerse a la cabeza por la emancipación del Sáhara Occidental y el reconocimiento inmediato de la República Árabe Saharaui Democrática y el establecimiento inmediato de relaciones bilaterales con dicha República Árabe Saharaui.

El proletariado del estado español y de las naciones que lo conformamos comprobamos la faz criminal y cipaya de la extrema derecha, la inutilidad de la socialdemocracia y del oportunismo que siempre está a remolque de la reacción y al servicio del gran capital monopolista, no atendiendo a las necesidades de la clase obrera para poder tener una vida digna y de emancipar realmente al estado español, el cual forma parte del patio trasero norteamericano y, como tal, le crean crisis como la creada en Ceuta, interfiere empleando a la judicatura en casos de lawfare, al igual que hace EEUU en países de Latinoamérica y, que no le quepa duda ni al proletariado ni al oportunismo traidor que hoy cogobierna bochornosamente con la socialdemocracia que interferirá – de hecho ya lo está haciendo – y manipulará las elecciones que se realizarán, en principio, el próximo año de la misma manera que lo ha hecho en Perú, Colombia, Honduras o que lo hizo en Argentina.

La única manera de que los trabajadores en el estado español podamos conquistar una vida digna, de que se puedan resolver las contradicciones nacionales existentes dentro del estado español y construir un auténtico estado unido de obreros libres, pasa por conquistar la verdadera independencia de las naciones que conforman el estado, por la unión libre de estas bajo los principios políticos e ideológicos del socialismo científico, de la unidad de la clase por encima de todo, de la dictadura del proletariado construyendo una República Socialista que es la única forma de dejar de ser colonia norteamericana, que de facto somos desde que concluyó la II Guerra Mundial, ya que nuestro pueblo está despojado de los medios de producción y de la riqueza del país que la poseen y disfrutan el capital foráneo, fundamentalmente el norteamericano, entregados por una burguesía nacional integrada en dicho capital internacional y por sus gestores políticos –  PP, PSOE, VOX, Junts, IU/PCE/Sumar, PODEMOS,… – que no han dudado en servir al  imperialismo norteamericano y entregar nuestras riquezas sacrificando la vida de los obreros  en el estado español. Liberemos nuestro país, socialicemos todos los medios de producción y pongamos la riqueza en manos de la clase obrera, del pueblo trabajador, al servicio de la Revolución en el Estado español y de la Revolución Proletaria Mundial.

 

¡ROMPAMOS LA CADENA IMPERIALISTA, POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!

¡ABAJO EL FASCISMO!

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO, POR LA INTERNACIONAL COMUNISTA PARA LA REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL!

Madrid, 1 de agosto de 2026

COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El imperialismo es el mayor peligro existente: O se está con la dictadura del proletariado o se está con el fascismo

El pasado día 16 de julio, el pedófilo fascista que preside los EEUU, Donald Trump, dio un discurso por el que denunció que durante años China había intervenido en el proceso electoral de 2020, que los procesos electorales en dicho país son corruptos y que perjudican a los Republicanos, y siguió reivindicando su victoria electoral en las elecciones de 2020 esta vez por la vía del no reconocimiento del resultado en unas elecciones en las que ganó el reaccionario de Biden y que Trump dijo que habían sido ilegales y, fundamentalmente, ha enumerado cómo se manipularon dichas elecciones de 2020 y cuáles son las “vulnerabilidades” del sistema electoral norteamericano, señalando que las máquinas de votación son fácilmente manipulables por potencias extranjeras, señalando a Corea del Norte, Rusia, Irán o China, país este último que, según Trump, accedió a los expedientes y registros de 220 millones de votantes norteamericanos en 2020; algo materialmente imposible, por otro lado, ya que en 2020 acudieron a las urnas 158 millones de votantes, cifra que se redujo en 2024 acudiendo a las urnas algo menos de 155 millones de votantes. Trump denunció también la compra de periodistas para que hablaran mal de él y, por ello, reevaluará la revocación y entrega de licencias de medios de comunicación y, también, de lo corrupto del sistema electoral norteamericano del que señala que “no hay un país tercermundista que tenga unas elecciones peores”. Unas elecciones que, por otro lado, otorgaron la victoria a Trump en 2016 y 2024.

En dicho discurso Trump señaló qué medidas deben adoptarse para acabar con las “vulnerabilidades” del sistema electoral norteamericano y “proteger la integridad” de las elecciones norteamericanas que, según este fascista, se sintetizan en la Secure America Act (Ley para una América Segura) con la que se entregan 70.000 millones de dólares al control de fronteras y a la GESTAPO de Trump, el ICE; y en la Safeguard American Voter Elegibility Act (Ley de Salvaguarda de la Elegibilidad de los Votantes Estadounidenses), actualmente bloqueada en el Senado norteamericano, por la que se restringe el registro del ciudadano para inscribirse en la votación exigiéndole una identificación obligatoria con fotografía, restringir el voto por correo, obligar a todos los estados a entregar sus padrones electorales al Departamento de Seguridad Nacional transfiriendo de facto el control de los padrones electorales al gobierno federal, en este caso a Trump, el cual podrá adaptar los censos, y reprimir a los ciudadanos, a su gusto, al objeto de impedir con obstruccionismo leguleyo el voto de unos 20 millones de votantes – véase, por ejemplo, mujeres casadas que han cambiado su apellido de soltera por el de casada, estudiantes o ancianos – según reconoce el Centro Brennan para la Justicia de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York.

Trump hace dicha intervención apoyándose en un informe del Consejo Nacional de Inteligencia de EEUU desclasificado por Trump el 3 de julio de 2026 que, lejos de señalar lo que indicó el presidente pedófilo, niega que hubiera interferencia electoral en 2020 de Irán, Rusia o China en los procesos electorales y que no hubo filtración de información alguna. Lo único que reconocen los documentos desclasificados es que Rusia y funcionarios del Partido Republicano colaboraron mediáticamente al objeto de sacar trapos sucios de políticos del Partido Demócrata y del gobierno ucraniano y desencadenar campañas propagandísticas de corrupción al objeto de beneficiar a Donald Trump tanto en las elecciones de 2016 como en las de 2020.

Sin duda, Trump está preparando las elecciones de mitad de mandato que tiene en el mes de noviembre y manipulándolas, además de abonar el terreno, ya que está reconociendo que las elecciones norteamericanas son pasto de la manipulación que él mismo está practicando, para no reconocer el resultado electoral en el caso que los comicios no le otorguen el resultado que él necesita. Por tanto, Trump ya está anunciando que va a dar un autogolpe en noviembre ya que es consciente de que, en el caso de perder las elecciones de medio término, tiene muchas papeletas de acabar con un juicio político e ir preso y, por tanto, está siguiendo el patrón de su socio asesino Netanyahu de perpetrar un genocidio y abrazar la guerra al objeto de sostenerse en el poder y, así, esquivar la cárcel, satisfaciendo todas las apetencias de los monopolios a cambio de impunidad por sus causas de corrupción, o del fascista Zelenski agarrado al poder gracias a su esencia asesina con su propio pueblo y al apoyo del imperialismo europeo y norteamericano en su guerra interimperialista contra China y Rusia, siendo este un frente más de la guerra.

La bancarrota del imperialismo norteamericano y su Estado, donde la concentración del capital es superlativa y donde la pobreza azota a cada vez una mayor parte de la sociedad norteamericana, su descomposición más absoluta, hace que EEUU todo lo tenga que apostar a la guerra imperialista, al fascismo y, consecuentemente, ya no les valen las elecciones burguesas corruptas y pestilentes sino que éstas deben ser ya un total ejercicio de manipulación política donde siempre gane el que le interesa, en este caso, al complejo industrial dentro del que ya se encuentra Silicon Valley. Elecciones que son un puro teatro, donde el que cuenta los votos es el que gana y dibuja el resultado que le da la gana o, mejor dicho, que le interesa a los grandes capitalistas; en este caso EEUU, que es quien interviene en todos los comicios electorales del mundo, fundamentalmente en los que se celebran en América Latina como se ha evidenciado en las elecciones en Ecuador, Colombia, Argentina, Perú, Bolivia, Chile, Honduras o como lo hará, en comandita con el fascista Bolsonaro, en Brasil en el mes de octubre. Es evidente que las elecciones burguesas no son sinónimo absoluto de democracia sino un instrumento del gran capital para legitimar su dictadura por lo que, únicamente podrá existir democracia derrocando al capitalismo y, consecuentemente, acabando con las elecciones burguesas, de tal modo que únicamente la clase obrera pueda participar en la construcción política arrebatándole y quitándole a la burguesía cualquier derecho político.

EEUU no duda en subir aranceles, en practicar el lawfare (con unos sistemas judiciales totalmente entregados a los monopolios norteamericanos, de los que son marionetas, incluido el sistema judicial español), en hacer el boicot económico, puesto que es dueño de las redes sociales, en crear todo tipo de manipulación y engaño  – que se amplifica con el uso de la Inteligencia Artificial – para dirigir a los pueblos hacia la reacción, para los candidatos cipayos del Pentágono, interfiriendo en las elecciones de otros países y, en caso de no triunfar sus fascistas no dudan en apostar por el golpismo como hizo Trump en 2021 o como hizo Bolsonaro en Brasil en 2023; directamente entrar y secuestrar al presidente, con traidores internos, como pasó en Venezuela con Nicolás Maduro al objeto de robar a punta de metralleta el petróleo y el gas, o empleando bloqueos económicos que son auténticos actos de genocidio, permitidos por el resto de estados capitalistas lacayos del caudillo norteamericano, como lleva haciendo con Cuba desde hace más de 6 décadas.

Este es el estado que exhiben las “elecciones libres” del capital, un instrumento al servicio de los monopolios y su saqueo. En la humanidad jamás existirá la democracia mientras exista el capitalismo pues este sistema deja a la humanidad en la cuneta, en la miseria, en el oprobio más absoluto.

Y esta descomposición del capitalismo, esta concentración máxima del capital en unas poquísimas manos que, a la par, concentran todo el poder político como estamos visualizando, requiere de un incremento de la represión por parte de los capitalistas contra los pueblos. Lo estamos comprobando en lo que hemos citado hasta ahora en EEUU con el ICE, en la injerencia norteamericana en Latinoamérica, en los genocidios que están perpetrando los imperialistas. Sin embargo, los fascistas tienen que acrecentar todavía mucho más la represión, la violencia contra la clase obrera y el campesinado pobre.

Precisamente, ese mismo 16 de julio, se celebró en Washington la Cumbre contra el Resurgimiento del Terrorismo Político. Una cumbre organizada por el gobierno de los EEUU y cuyo director fue el secretario de Estado de EEUU, el fascista gusano mercenario Marco Rubio, cuñado de un narcotraficante, donde señala a la izquierda y a la extrema izquierda como terroristas y la necesidad de reprimirla sin cuartel. Literalmente, este criminal secretario de Estado norteamericano dijo lo siguiente sobre la izquierda y la extrema izquierda:

Este es un mal distintivo y único. Siempre ha estado impulsado por un odio, por encima de todo, un odio hacia la civilización misma. Es una revuelta de los peores contra los mejores, una revuelta de los débiles y los cobardes contra los fuertes y los buenos. Es perpetrado por aquellos que no pueden construir, que no pueden crear, que no pueden lograr grandes cosas y se vengan del mundo por su propia insuficiencia, buscando destruir a quienes sí pueden. Esto es lo que es el izquierdismo radical, puede adoptar diversos lemas e ideologías a lo largo del tiempo y del espacio. Pueden llamarse anticapitalistas o antiimperialistas o comunistas o anarquistas o marxistas, pero el carácter fundamental siempre es el mismo, es un resentimiento venenoso encubierto en el lenguaje de la igualdad, la justicia y la liberación.

Como puede constatarse, por la literalidad de lo expresado por este criminal de Marco Rubio, los capitalistas, los fascistas, se declaran enemigos “de la igualdad, la justicia y la liberación”, que es lo que la izquierda revolucionaria propugna. Decimos la izquierda revolucionaria porque, para vergüenza de los ciudadanos del Estado español, este gobierno de supuesta “izquierda” pero que está alineado internacionalmente con el fascismo propugnado por EEUU, estuvo presente representado por miembros del cuerpo diplomático español en tamaño evento fascista impulsor de la reacción y del terrorismo de estado contra la clase obrera y, fundamentalmente, contra su ideología transformadora, contra todo aquel que se oponga a la barbarie imperialista, que es el fascismo como Israel y EEUU acreditan, y contra todo aquel que luche en defensa de la igualdad y la justicia social y la emancipación de los explotados, de los pueblos.

A dicho evento fascista asistió el Estado español, también otros estados europeos como Alemania, Austria, Bélgica, Francia, Irlanda, Luxemburgo, Países Bajos, Reino Unido, Suiza, Chipre, Croacia, Eslovenia, Grecia, Malta, Portugal, Albania, Bosnia Herzegovina, Bulgaria, Eslovaquia, Estonia, Georgia, Hungría, Letonia, Lituania, Moldavia, Montenegro, Macedonia del Norte, Polonia, República Checa, Rumanía, Serbia, el engendro norteamericano de Kosovo, Ucrania e Italia, demostrando claramente que la Unión Europea es una zahúrda de estados reaccionarios y fascistas donde, uno de ellos, es España. Todos ellos lacayos del oráculo fascista y caudillo mundial norteamericano, que compartieron cumbre con los genocidas estados norteamericano e israelí.

El cinismo del gobierno de Pedro Sánchez y de la oportunista Yolanda Díaz, de PSOE y de IU/PCE/Sumar es mayúsculo; de verba dicen estar en contra del genocidio en Palestina y de hecho están presentes en una cumbre internacional junto con el estado genocida de Israel para combatir a la izquierda y para reprimirla sin cuartel instaurando una dictadura fascista a nivel planetario, que es lo que le queda al imperialismo en su fase de declive, de muerte. La indecencia del gobierno español es tal que, en lugar de exigir a EEUU el fin del bloqueo contra Cuba, en lugar de exigir la inmediata excarcelación del presidente de la República Bolivariana de Venezuela y sacar las sucias manos del petróleo venezolano, el cual están robando al pueblo venezolano con la cooperación de Delcy Rodríguez, lo que hace es estar presente en esta cumbre patrocinada por criminales fascistas.

La indignidad de la socialdemocracia, y concretamente la española, es tal que acuden como buenos lacayos cuando el propio estado norteamericano le crea casos de lawfare en su propio país, en España, como es el caso de corrupción que EEUU ha creado con respecto a Zapatero donde el Estado español, y concretamente su judicatura, tan traidora como fascista, no ha dudado en actuar siguiendo la instrucción de la mayor potencia criminal que ha parido la historia, EEUU.

El discurso de la reacción, del fascismo mundial liderado por los EEUU es claro: O ellos o nosotros, da igual asesinar a miles de millones de seres humanos (a los que Marco Rubio denomina “débiles, cobardes, los peores”) al objeto de garantizar los intereses de los multimillonarios (a los que Marco Rubio denomina “los fuertes, los buenos, los mejores”). Y, por tanto, en esos parámetros fascistas, donde los “buenos” son los opresores – los Zuckerberg, Musk, Rotschild, Rockefeller, Bezos, Pichai, Larry Fink o Peter Thiel entre otros –  y los “malos” son los explotados, los obreros, los campesinos, los indígenas, lo oprimidos por estos criminales capitalistas, todo vale al objeto de satisfacer los intereses de los grandes monopolios desde el genocidio en Gaza, en Cuba en forma de Bloqueo, los golpes de estado, el manipular las elecciones, el perseguir sin cuartel al pueblo, el hacer campos de exterminio en EEUU y sus estados fascistas satélites como el del corrupto Bukele, las guerras imperialistas o el exterminar pueblos enteros como están pretendiendo hacer en Cuba o en Palestina.

¡Esto es el imperialismo! Organiza una cumbre contra el terrorismo el Estado más asesino y terrorista que ha parido la historia, EEUU, siendo su mayor aliado el estado terrorista de Israel. Los terroristas señalando y criminalizando a la parte más avanzada en términos de conciencia de clase – en términos de lucha por la igualdad y la justicia social, por la emancipación de los pueblos y por la paz mundial -, que es la izquierda revolucionaria.

Los mayores actos de terrorismo en el mundo los ha patrocinado y perpetrado EEUU, desde el lanzamiento de dos bombas atómicas contra un pueblo derrotado y desarmado como el japones, al asesinato de centenares de millones de seres humanos en guerras imperialistas y con imposiciones de dictaduras fascistas en los últimos 75 años, pasando por genocidios y bloqueos criminales y asesinos.  Para que la humanidad pueda vivir el imperialismo debe morir y, para que el imperialismo caiga es fundamental derrocar revolucionariamente al capitalismo estado a estado, es fundamental acabar con el fascista estado norteamericano y ello solo lo puede hacer el proletariado organizado y armado con el marxismo-leninismo, construyendo el socialismo y poniendo a disposición de la humanidad todos los medios de producción y los bienes materiales resultado del proceso de producción.

El enemigo de clase ha dejado claro cuál es la situación: instaurar el fascismo a nivel mundial, reprimir y exterminar a todo aquel que se oponga a su lógica inhumana y criminal. Todos los estados capitalistas, empezando por el español, orbitan sobre la potencia más asesina que ha parido la historia, EEUU, cuyo Estado es el gendarme del mundo y el instrumento de opresión de los grandes monopolios. Hoy el imperialismo, con EEUU a la cabeza, es el mayor peligro que tiene la humanidad y, por tanto, la humanidad – que es el proletariado – solo tiene un camino: O la organización revolucionaria para derrocar al capitalismo y construir el socialismo y el comunismo, o la muerte y la miseria; o conquistar el poder político e imponer la dictadura del proletariado o sufrir la dictadura de la burguesía en su versión fascista y sufrir la opresión y el oprobio de por vida.

 

¡PARA QUE LA HUMANIDAD PUEDA VIVIR EL IMPERIALISMO DEBE MORIR!

¡MUERA EL ESTADO IMPERIALISTA NORTEAMERICANO!

¡POR LA REVOLUCIÓN PROLETARIA MUNDIAL, SOCIALISMO O MUERTE!

 

Madrid, 26 de julio de 2026

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Incendios: El capitalismo mata al hombre y a la naturaleza

Catalunya arde mientras décadas de recortes, precarización y abandono dejan a los servicios públicos sin capacidad para responder. No es un fracaso de los bomberos, sino del sistema capitalista, y queda al descubierto la bancarrota de un modelo que ha desmantelado y precarizado los servicios públicos, para poner los recursos al servicio del capital y sacrificando la prevención y la protección colectiva en favor de los intereses de la burguesía.

 

Los Mossos detuvieron a un chivo expiatorio, a un operario, culpabilizándole del incendio en La Bisbal, que trabajaba para una UTE (Unión Temporal de Empresas) formada por Construccions Rubau y Aquaterra, adjudicataria de un contrato de la Generalitat de Catalunya para la conservación y el mantenimiento de carreteras. Así pues, otra vez más, el aparato represivo y mediático del Estado responde como siempre, criminalizando y encarcelando a un trabajador, señalado como presunto responsable de uno de los incendios, sin siquiera investigar si la empresa subcontratada se ceñía al protocolo de actuación, o las condiciones bajo las cuales trabajaban los obreros. Mientras quienes llevan años impulsando políticas que debilitan la capacidad de respuesta ante estas catástrofes e injusticias permanecen intocables, individualizan la culpa para ocultar las responsabilidades estructurales de quienes gobiernan.

 

Y no es casualidad que esta política la encabece hoy el PSC, la expresión en Catalunya del socialfascista PSOE. Tras su falsa retórica de diálogo y progreso, vuelve a demostrarse, una vez más, que el ala izquierda del sistema reaccionario español, lejos de combatir al capitalismo lo que hace es administrarlo y protegerlo. Cuando la clase trabajadora paga las consecuencias de un sistema incapaz de proteger la tierra donde vive, la respuesta no se basa en cuestionar las causas estructurales, sino preservar el mismo orden social que beneficia a la burguesía y descargar el peso de la crisis sobre quienes viven de su trabajo.

 

Por mucho que su eslogan sea “el govern de tothom” de Cataluña, este no gobierna para la clase trabajadora sino en favor de la burguesía. Criminaliza a la clase obrera mientras blinda a quienes hacen negocio con la precariedad y el expolio del territorio.

Aragón también arde, donde el fuego ha arrasado más de 16.000 hectáreas en las provincias de Zaragoza y de Huesca. Una comunidad autónoma en la que las plantillas de bomberos forestales están por debajo del número de efectivos que debiera disponer, donde el monte no se limpia – no se limpia la biomasa, es punitivo con sanción económica el recoger leña, etc. – unido a la despoblación del agro aragonés, y de la actividad ganadera que hace que los montes sean un auténtico polvorín.

 

Entre 2009 y 2025 el gasto en prevención de incendios se redujo en un 25%, siendo Galicia, Extremadura y Castilla y León, curiosamente los territorios más afectados el pasado año por los incendios, los que más recortaron.

Andalucía también ha ardido, y sigue ardiendo, con un incendio en Los Gallardos, Almería, que ha provocado 13 muertes. Estas 13 muertes son la consecuencia de una serie de factores característicos del capitalismo donde se recorta al pueblo para traspasarlo a los capitalistas y donde lo único que importa es el bolsillo del burgués, su enriquecimiento:

  • Recortes presupuestarios y de medios en materia de incendios forestales. En este caso, días antes del incendio la Junta de Andalucía redujo un 14% el número de agentes de extinción de incendios forestales pasando de 698 a 602. Mientras en 2004 a 1 de junio los operativos antiincendios estaban preparados y operativos al 100%, en 2026 éstos se hallan plenamente operativos a mediados de julio, a pesar de que el clima en 2026 es más proclive a los incendios que en 2004.

  • Urbanización de terrenos que no son urbanizables, en terrenos rústicos. En los Gallardos el 38% de la población habita en terrenos no urbanizables, fundamentalmente personas centroeuropeas que tienen dichas viviendas como segunda residencia. Esta construcción ilegal, e irracional, se ha permitido por ayuntamientos y administración regional como consecuencia del alto poder adquisitivo de las personas propietarias de dichas residencias, desarrollando los gobiernos andaluces de PSOE/IU primero, y de PP después, leyes para legalizar estas segundas residencias ilegales de gente con potencial económico de Centroeuropa como son el Decreto 2/2012 de 10 de enero por el que se regula el régimen de las edificaciones y asentamientos existentes en suelo no urbanizable en la Comunidad Autónoma de Andalucía y la Ley 7/2021, de 1 de diciembre, de impulso para la sostenibilidad del territorio de Andalucía.

  • Esta Ley 7/2021 de 1 de diciembre, realizada por el Gobierno fascista de PP/C’s apoyado por VOX fue una Ley para legalizar la ingente cantidad de viviendas ilegales existentes en Andalucía, fundamentalmente en lugares turísticos y de costa. La legalización de un urbanismo desaforado, que niega la vivienda como derecho y la institucionaliza como negocio, fuente de pelotazos de la burguesía que construye urbanizaciones ilegales y que a éstos se la legaliza con la corrupción política de Junta de Andalucía, Diputaciones y Ayuntamientos, demostrando que ésta es la forma en la que el capital maneja al Estado. Unas viviendas que son una ratonera en caso de incendios en Andalucía, al igual que lo son cuando hay una DANA o lluvias torrenciales, como ha pasado en Andalucía u ocurrió en Valencia, cuando la DANA de octubre de 2024, unido a la negligencia del gobierno fascista del PP valenciano, esa construcción desaforada, en este caso con Planes de Ordenación Urbana que permitieron urbanizar en las escorrentías y torrentes, unas políticas capitalistas de urbanismo y de incompetencia absoluta de gobernantes burgueses incompetentes lacayos del capital que asesinaron a 230 personas.

  • Al igual que en otros territorios, en Andalucía el campo se halla abandonado, y no se limpia como procede el monte, que unido a las cada vez mayores temperaturas y durante más tiempo, consecuencia del cambio climático, hace que el campo sea pasto de incendio.

La “democracia” española y su Estado, o lo que es lo mismo, la continuidad del Estado franquista con ligeros toques cosméticos, de denominación fundamentalmente, todo, está organizado para explotar a la clase obrera hasta la extenuación, para robarnos absolutamente todo, incluido nuestras vidas, estando el pueblo totalmente vendido porque nada importa la seguridad del pueblo sino los intereses económicos de los capitalistas, porque el pueblo está despojado del poder, el cual lo ostentan marionetas de los empresarios. En los países capitalistas, como lo es el Estado español, la política es la del sálvese quien pueda y, por supuesto, todo está subordinado a los intereses de la minoría explotadora, burguesa.

El sistema capitalista y sus leyes despojan al proletariado, que es el pueblo, de la capacidad de gobernarse, de la capacidad de distribuir aquello que produce y, por consiguiente, también le despoja de su capacidad para organizar la defensa de las vidas de nuestra clase, tanto en el plano militar como en el plano civil. Por eso la política ha sido la de desvincular al pueblo de su defensa civil, desvertebrando las cuadrillas en multitud de municipios rurales encargadas de prevenir el fuego, de limpiar los montes y de desarrollar todo tipo de actividad necesaria de vigilancia y para prevenir el fuego, como de crear los cortafuegos necesarios para evitar la propagación de éste en el caso de producirse.

Mientras tanto, el capital y sus esbirros políticos (ya sean abiertamente fascistas, ya sea la “izquierda” capitalista socialdemócrata y oportunista; todos ellos capitalistas), corruptos hasta el tuétano, legalizan todo tipo de ilegalidad que perpetran los burgueses para enriquecerse, transfieren riqueza robada al pueblo para entregarla a los capitalistas y reprimen al pueblo sin cuartel al que le niegan todo tipo de derecho, incluida la vida.

Desde el PCOE hacemos un llamamiento a la clase obrera a organizarse contra el capitalismo y su Estado, a engrosar las filas de nuestro Partido, para hacernos dueños de nuestras propias vidas y de lo que con nuestro trabajo producimos, para poder defender nuestra vida, nuestra integridad y nuestra dignidad como el pueblo que somos, siendo los capitalistas enemigos jurados del pueblo. Solo el proletariado organizado, desarrollando la Revolución proletaria, puede aplicar justicia a todos los canallas que culpan a los obreros de los males de nuestro pueblo, de nuestra clase, como hizo el President de la Generalitat culpabilizando a un obrero exonerando a los responsables empresariales de la UTE, así como a quienes adjudicaron y supervisaron el contrato, verdaderos responsables del incendio de La Bisbal con sus privatizaciones y recortes, esto es, con su política de saqueo al pueblo para entregar lo robado a la burguesía, a los empresarios. Solo el pueblo organizado, de manera revolucionaria, puede aplicar justicia a los canallas que les reprimen, que niegan el cambio climático y destruyen la naturaleza, en definitiva, sólo el proletariado armado de su ideología, el marxismo-leninismo, y dirigido por el Partido, puede conquistar el poder y ajustar cuentas a los fascistas y a los traidores oportunistas y socialdemócratas que engañan a la clase obrera y que sirven a sus verdugos. El capitalismo destruye sus fuentes de enriquecimiento: al proletariado y a la naturaleza.

 

¡Por la Organización Revolucionaria del Pueblo!

¡Por el desarrollo del Partido Comunista Obrero Español!

¡Por la Revolución Socialista!

 

Madrid, 19 de julio de 2026

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Imperialismo, religión y fascistas españoles. ¡Rompamos los grilletes de la opresión!

La lucha de clases se da en todos los ámbitos de la vida, esto es, en el ámbito económico, político e ideológico, preponderando este último en el momento histórico actual de capitalismo agonizante y putrefacto.

Los capitalistas siempre han llevado, y siguen llevando, a rajatabla la lucha de clases y, fundamentalmente, la lucha ideológica contra el proletariado, que es la lucha ideológica contra el marxismo-leninismo. Ello se constata en el anticomunismo profesado, de manera permanente, por todos los medios de manipulación de masas del capital – desde los medios de comunicación de masas hasta los sistemas educativos que imponen al proletariado para que asuma como natural la barbarie capitalista – así como por la pertinaz acción represiva contra nuestra clase social, tanto en el aspecto físico como en el espiritual.

El pasado 4 de julio, el fascista de Trump hacía una disertación anticomunista equiparando al comunismo con un cáncer que hay que extirpar, refiriéndose a la situación interna que están viviendo los EEUU. El pedófilo de la Isla de Epstein que preside el Estado norteamericano, genocida, es sabedor que el comunismo es su negación y, por ello, trata de atemorizar al proletariado con respecto del comunismo que jamás ha regido, por ejemplo, en los EEUU y, para ello, enarbola la bandera del anticomunismo, esto es, la batalla ideológica para que el proletariado repudie su ideología emancipadora y asuma la ideología burguesa que le niega la vida, que le convierte en un objeto, en algo todavía más insignificante que la propia cosa, con menos valor que la propia mercancía.

En esta lucha ideológica la burguesía no escatima en propagar el idealismo entre el proletariado, que es sinónimo de combatir al marxismo-leninismo en tanto el idealismo es la negación de la filosofía materialista.

La burguesía, para someter al proletariado, necesita todo un andamiaje de opresión, del monopolio de la violencia – tanto física como mental – que garantice la pervivencia de la propiedad privada sobre los medios de producción, la persistencia de la base económica capitalista. La base económica capitalista eleva una superestructura burguesa con la que la clase hegemónica trata de perpetuar su dominación. Tanto las leyes, la moral como la religión forman parte de la superestructura burguesa y atienden a los intereses de la clase dominante, en este caso de la burguesía.

La burguesía, acatando de hecho la certeza de la filosofía marxista, comprende a la perfección que debe actuar sobre la percepción de la realidad objetiva, sabedora de lo exacto de la teoría del reflejo, de que lo único cierto, la única verdad, es la realidad objetiva. Y que, actuando con todo su arsenal propagandístico e ideológico sobre la clase obrera, la burguesía le creará al proletariado la interpretación de dicha realidad objetiva, la cual desvirtúa, al objeto de que el proletariado interprete el reflejo de la realidad objetiva no en base a la realidad, a sus intereses como clase, sino en base a los intereses de la clase dominante, de la burguesía, alienando de hecho a la masa proletaria.

Curiosamente, la misma burguesía ascendente que desarrolló durante décadas el materialismo en su lucha contra el Antiguo Régimen para imponer el capitalismo y acabar con el feudalismo y el poder fundamentado en la religión, véase el materialismo inglés, siglos XVI y XVII, el materialismo francés, siglos XVII y XVIII o el materialismo alemán en los siglos XIX y XX; ahora en su fase putrefacta, en su fase terminal, reaviva la religión en el siglo XXI para sostener el capitalismo monopolista y seguir sometiendo al proletariado alienado como consecuencia de una base económica criminal que lo despoja como ser humano de su esencia creadora y consciente y lo convierte en objeto.

El pasado día 3 de mayo, en Madrid, más de 40.000 personas se reunieron en el estadio Metropolitano en un acto de la iglesia evangélica, donde uno de los pastores fue el exfutbolista Dani Alves, en un encuentro internacional del evangelismo. El día 15 de mayo, en el Palacio de Vistalegre de Madrid también se congregaron centenares de predicadores evangelistas cuyo mensaje sintonizaba, como no podía ser de otra manera, con la extrema derecha, arremetiendo contra el aborto, contra todo tipo de matrimonio que no sea el de un hombre con una mujer y, cómo no, fue una orgía del idealismo, del pensamiento conservador y de extrema derecha.

En el estado español “la fe evangélica” se multiplica, a la par que los púlpitos e iglesias, que han quintuplicado su número en los últimos 20 años, fundamentalmente en Cataluña y en Madrid, donde según un artículo de El Periódico de Juan Fernández, del pasado 2 de junio, “la fe evangélica, que hoy cuenta con 4.770 centros de oración en nuestro país, cinco veces más que hace 20 años”, fruto no del azar, ni de otro poder divino más que del dinero, que se multiplica a mayor velocidad que la multiplicación de los panes y de los peces y que hace milagros como el de empapelar las marquesinas de las paradas de los autobuses y los autobuses de Madrid y de Barcelona, la celebración de eventos multitudinarios, conciertos, festivales, trabajo profesional en las redes sociales, etcétera y que lleva a este credo a abrir una iglesia cada cuatro días en Madrid, según reconoce la prensa de extrema derecha en España, diario El Español, en un artículo de Gustavo Molina.

Curiosamente, los herederos de Franco, los que arremeten contra la inmigración – esto es, contra los proletarios de otros países, fundamentalmente africanos y asiáticos, que vienen al estado español -, y que señalan que el actual Gobierno con los procesos de regularización abiertos está preparando un pucherazo electoral, son bendecidos por predicadores latinoamericanos, véanse los dirigentes del PP Feijóo, Díaz Ayuso o Almeida, y que la prensa burguesa definía de la siguiente forma esta relación o estrategia, en 2023:

Los días 30 y 31 de mayo de 2026, en Madrid, se celebró el Festival de la Esperanza, que congregó a unas 20.000 personas, un festival financiado, fundamentalmente, por la Asociación Evangelista Billy Graham (AEBG).

El predicador protagonista del evento fue Franklin Graham, el hijo del predicador evangelista norteamericano Billy Graham que era un fervoroso anticomunista del Partido Demócrata, que describía al comunismo de la siguiente forma en un artículo de agosto de 1954 en el diario The American Mercury:

La revolución comunista que nació en los corazones de Marx y Engels a mediados del siglo XIX no se rendirá ni retrocederá. Ninguna cantidad de palabras en las Naciones Unidas, ni conferencias de paz en el Lejano Oriente, cambiará la mentalidad del comunismo. Ha llegado para quedarse. Es una batalla a muerte: o muere el comunismo, o muere el cristianismo…

¿Se te ha ocurrido alguna vez que el Diablo es un líder religioso y que millones de personas lo veneran hoy en día?… El nombre de esta religión actual es Comunismo… El Diablo es su dios, Marx su profeta, Lenin su santo y Malenkov su sumo sacerdote. Negando su fe en todas las ideologías, excepto en su religión de la revolución, estos hombres de inspiración diabólica buscan, de diversas maneras y con múltiples artimañas, convertir un mundo pacífico a su doctrina de muerte y destrucción.

(…)

¿Cuál es el credo sutil del comunismo? ¿Qué tipo de ideología ha capturado la lealtad de incontables millones de personas en todo el mundo? El Dr. Roy Laurin, escritor cristiano, ha sugerido la siguiente valoración:

Políticamente, un comunista es aquel que cree que el Estado es supremo y que el individuo existe únicamente para el bienestar del Estado, destruyendo así la dignidad que Dios le ha otorgado al individuo.

En el plano económico, un comunista cree en la sustitución de la propiedad privada de la tierra y el capital por la propiedad común y en la sustitución de la gestión privada por la gestión colectiva.

Socialmente, un comunista no cree en el matrimonio como una institución divina, sino únicamente como un arreglo biológico adecuado para la reproducción de herederos del Estado comunista.

A nivel internacional, un comunista es un revolucionario que está detrás de gran parte de la inestabilidad que se vive hoy en el mundo, ya sea en Corea, Alemania Oriental o Marruecos.

Éticamente, un comunista es un creyente y devoto de la “gran mentira”.

Teológicamente, un comunista es un ateo, un profanador de iglesias, un asesino de cristianos…

Se libra una guerra de ideologías en todo el mundo, una guerra entre lo secular y lo espiritual. Las batallas en los campos de batalla son solo manifestaciones materiales de la batalla mayor que se libra en los corazones de los hombres en toda la tierra. ¿Prevalecerá la verdad o la mentira? ¿Nos guiará la filosofía materialista o el poder espiritual? ¿Seremos guiados por Jehová Dios o engañados por Satanás? Las líneas de batalla están claramente trazadas…

Si fascista era el padre, no menos reaccionario es el hijo, el predicador que acudió al festival madrileño, Franklin Graham; el predicador de cabecera del genocida Donald Trump, defensor a ultranza del sionismo y del genocidio en Gaza perpetrado por el carnicero Netanyahu, que considera que “Trump ha sido elegido por Dios para salvar a los judíos de los persas, de los iraníes”, señalándole públicamente a Trump que “hoy los iraníes – el régimen malvado de este gobierno – quieren matar a todos los judíos y destruirlos con fuego atómico. Pero Tú has suscitado al presidente Trump. Lo has suscitado para un momento como este. Y, Padre, oramos para que le concedas la victoria”, siendo, como se puede observar, un defensor de la agresión imperialista de EEUU contra Irán, un defensor a ultranza del fascista estado de Israel y, cómo no, uno de los esbirros de los grandes monopolios norteamericanos y sus intereses económicos.

Evidentemente los evangélicos son el grupo cristiano que más cercanía tiene con el pueblo judío y por ello, también son los que más se identifican con las ideas sionistas (…) Como es sabido, la mayor población de evangélicos se encuentra en Estados Unidos (107 millones) lo que nos lleva a detenernos en este país donde hasta un 10% de los votantes -con independencia de su credo- se identifican como sionistas. Si entramos en los diferentes grupos religiosos, vemos que hasta el 35% de los cristianos (Haija, 2006: 75-76) se identifican como sionistas religiosos, lo que nos explica la importancia de este movimiento en la sociedad americana general y en la política estadounidense en particular”. Alberto Priego Moreno. El sionismo cristiano y su relación con el Estado de Israel.  Págs.217 – 218. Universidad Pontificia de Comillas (España).

En 1969 Nelson Rockefeller, por entonces vicepresidente de Richard Nixon, realizó una gira por varios países de Latinoamérica. A su regreso elevó un informe en el que se mostró preocupado por la influencia que estaba obteniendo entre los más pobres del continente la denominada Teología de la Liberación, a la que no dudó en emparentar con el marxismo. (…) Ante esta realidad, Rockefeller recomendó el financiamiento estatal y reservado de pastores de corte pentecostal, fundamentalmente de origen norteamericano, para socavar la autoridad moral de la Iglesia Católica en América Latina.

(…)

Nuevamente, en 1975 se conoce un documento escrito para la campaña del presidente Ronald Reagan conocido como Santa Fe, donde se vuelve a resaltar el peligro que las nuevas tendencias de la Iglesia Latinoamericana representan para la política exterior de los Estados Unidos.

(…)

La ofensiva contra la denominada Iglesia del Tercer Mundo continúa. Los pastores evangelistas aparecen por todos lados, en unos pocos años superan a la Iglesia Católica en Guatemala, Uruguay, Brasil. Manejan millones. Estados Unidos los financia a través de programas como Plan Amanecer, AD 2.000, Latinoamérica 2.000 y otros.

(…)

Los escándalos alrededor de estos cultos y el gobierno de los Estados Unidos llegan a tal punto que en 1976 la CIA declara que no continuará reclutando misioneros y trabajará en un anteproyecto de modificación de sus estatutos para prohibir la utilización remunerada de pastores norteamericanos en tareas de inteligencia, aunque abriendo el paraguas al aclarar que se permitirían “contactos voluntarios de información”. Carlos Saglul. La CIA, los evangelios y las ametralladoras. Noviembre 2019.

Que hoy en Centroamérica y Sudamérica hayan proliferado los predicadores evangélicos, que las masas trabajadoras sean manipuladas por dichos colaboradores de la CIA, es la consecuencia de la política injerencista, golpista, criminal y anticomunista desarrollada por el imperialismo norteamericano durante décadas.

Tras los golpes de estado en América Latina siempre se hallan las manos del imperialismo norteamericano, de los monopolios estadounidenses para robar los recursos energéticos y naturales de su patio trasero, y la religión se convierte en un instrumento más de subversión, de lucha ideológica del fascismo norteamericano, siendo una pata más en la lucha ideológica contra el marxismo-leninismo.

Bloqueos económicos y comerciales, financiación de partidos políticos, de iglesias evangélicas, de medios de comunicación, dominio de instituciones supranacionales (OEA, FMI,…), compra de jueces e, incluso, de sistemas judiciales completos a través de los que hace lawfare contra aquellos dirigentes políticos que no les interesa a EEUU y, finalmente cuando es necesario, intervención militar y golpe de estado, esa es la praxis del imperialismo norteamericano en Latinoamérica y, también, en el mundo.

Los evangélicos chilenos apoyaron la dictadura militar del asesino Pinochet, como lo acredita la Declaración de apoyo al gobierno militar del 13 de diciembre de 1974, en lo que se denominó Portalazo. Los evangélicos bolivianos apoyaron el golpe de estado contra Evo Morales en 2019, apoyando a la fascista golpista Jeanine Añez. La Iglesia evangélica salvadoreña apoya sin fisuras al fascista Bukele, es el pilar fundamental de la extrema derecha brasileña de los Bolsonaro, y un apoyo sólido para la extrema derecha argentina como se demostró con Macri y, ahora, se demuestra con Milei, sionista confeso que va de la mano de la Fundación Billy Graham.

La progresiva política de injerencia y de agresión de EEUU en Latinoamérica, así como los sistemas políticos burgueses existentes en Latinoamérica, donde en la mayoría de los estados latinoamericanos las burguesías nacionales son esbirros de los monopolios norteamericanos en la explotación y saqueo de sus pueblos, permite que la basura ideológica del imperialismo norteamericano penetre fortaleciendo sus posiciones fascistas, siendo la religión no sólo un arma importante de alienación, de división de la clase explotada, de inoculación del individualismo sino, fundamentalmente, de expansión del pensamiento anticomunista y antiobrero. Ello se corrobora en los datos que aporta la prensa, véase lo que se señala en el artículo de 18 de enero de 2026 del Diario El Salto, cuyo autor es Alberto Mesas, donde señalaba lo siguiente:

Cómo decíamos, en Latinoamérica se visualiza perfectamente cómo actúa el imperialismo en el mundo y, en este caso, en lo que se denomina su patio trasero y el papel que juega la religión como parte de la superestructura capitalista al servicio de la burguesía y sus intereses de clase.

Pero también se evidencia la certeza del marxismo-leninismo y su filosofía materialista, “¿Qué demuestra la historia de las ideas sino que la producción intelectual se transforma con la producción material? Las ideas dominantes en cualquier época no han sido más que las ideas de la clase dominante. (…) Cuando se habla de ideas que revolucionan toda una sociedad, se expresa solamente el hecho de que en el seno de la vieja sociedad se han formado los elementos de una nueva, y la disolución de las antiguas condiciones de la vida. (…) En el ocaso del mundo antiguo las viejas religiones fueron vencidas por la religión cristiana. Cuando en el siglo XVIII, las ideas cristianas fueron vencidas por la ilustración, la sociedad feudal libraba una lucha a muerte contra la burguesía, entonces revolucionaria. Las ideas de libertad religiosa y de libertad de conciencia no hicieron más que reflejar el reinado de la libre concurrencia en el dominio del saber.”. K. Marx, F. Engels. Obras Escogidas, tomo I. Pág. 64. Ed. Progreso. Moscú, 1980.

La burguesía es hoy ultra reaccionaria, el desarrollo del capitalismo monopolista exacerba por completo las contradicciones de clase empujando a la burguesía al fascismo y, consecuentemente al proletariado a la revolución proletaria, más no hay otra forma de armonizar el ingente desarrollo de las fuerzas productivas, de la generación de riqueza, con la estrechez de las relaciones de producción capitalistas, con la propiedad privada sobre los medios de producción, concentrada dicha propiedad y, por tanto, tamaña riqueza en escasas manos.

Y en ese proceso de entroncamiento mundial del fascismo – como consecuencia de la inviabilidad del imperialismo, que objetivamente supone un freno al desarrollo de la humanidad y un peligro para la existencia del ser humano – de bancarrota del imperialismo que se acentúa en cada paso que da la automatización de la producción que significa una palada de tierra sobre el ataúd del imperialismo, la superestructura imperialista va mutando a la par que se producen los cambios en la base económica, la maximización de la concentración del capital, la automatización de la producción, del canibalismo que la burguesía hace consigo misma, enviando a cada vez más partes de la propia burguesía – la pequeña y mediana burguesía – a la ruina. Y, consecuentemente, tal y como se descompone la base se corrompe totalmente la superestructura y, entre esta, se halla la religión.

Sin duda alguna, la Iglesia Católica es contraria a los intereses de clase del proletariado como lo ha sido siempre a lo largo de su historia, y lo sigue siendo, constituyéndose como una parte de la superestructura capitalista al servicio de la burguesía y de su sistema económico. De hecho, los sumos pontífices, o jefes de Estado vaticano, siempre han mostrado su rechazo a la lucha de clases, al socialismo, y han trabajado por fraccionar al proletariado; manifestando su esencia anticomunista descollando en dicha labor Juan Pablo II, pero siendo igual de enemigos del marxismo sus antecesores León XIII o Pío XII. Y es lógico, la doctrina católica promueve la conciliación de clases, esto es la subordinación de los explotados a los explotadores, que choca frontalmente con  el marxismo-leninismo, que es su negación pues se basa en la filosofía materialista, en la dialéctica materialista y, por tanto, en la lucha de contrarios (lucha de clases), siendo la negación del idealismo y, por ende, de toda religión que parte de la idea de Dios negando la materialidad del mundo, que no es más que la negación de la ciencia.

Pero a pesar de ello, al imperialismo en su carrera fascista la Iglesia Católica no le era suficiente, incluso en América Latina donde parte de dicha Iglesia latinoamericana desarrolló un movimiento político y social denominado Teología de la Liberación que perseguía la defensa de los intereses económicos de los campesinos y de los obreros, abogando por la superación del capitalismo mediante la socialización de los medios de producción, incluida las tierras para los campesinos. Siendo por ello, por lo que, como hemos visto, EEUU promovió la vertiente evangélica del cristianismo, o lo que es lo mismo, el fascismo travestido de cristianismo.

A lo largo de la historia, en las sucesivas formaciones socioeconómicas dadas desde la esclavista, la feudal y la capitalista, todas ellas comparten la médula espinal de la propiedad privada sobre los medios de producción y, por consiguiente, la elevación de una sociedad dividida en clases antagónicas; “La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases (…) Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, maestros y oficiales, en una palabra: opresores y oprimidos se enfrentaron siempre, mantuvieron una lucha constante, velada unas veces y otras franca y abierta; lucha que terminó siempre con la transformación revolucionaria de toda la sociedad o el hundimiento de las clases en pugna”. K. Marx, F. Engels. Obras Escogidas, tomo I. Pág. 55. Ed. Progreso. Moscú, 1980.

Por ello, puesto que esclavismo, feudalismo y capitalismo mantienen la misma médula espinal de la opresión, de la división social en clases antagónicas, es por lo que la religión ha pervivido en todas ellas, aunque a lo largo de la historia de la humanidad unas hayan desaparecido, otras aparecido y otras mutado, persiste porque forma parte de la superestructura de dichas formaciones socioeconómicas, persiste porque es un instrumento de dominación de clase. Y Marx expresa con nitidez bajo qué condiciones desaparecerá la religión: “(…) no tiene nada de asombroso que la conciencia social de todos los siglos, a despecho de toda variedad y de toda diversidad, se haya movido siempre dentro de ciertas formas comunes, dentro de unas formas – formas de conciencia -, que no desaparecerán completamente más que con la desaparición definitiva de los antagonismos de clase. (…) La revolución comunista es la ruptura más radical con las relaciones de propiedad tradicionales; nada de extraño tiene que en el curso de su desarrollo rompa de la manera más radical con las ideas tradicionales”. K. Marx, F. Engels. Obras Escogidas, tomo I. Pág 63. Ed. Progreso. Moscú, 1980; ergo únicamente con la revolución proletaria y el desarrollo del comunismo, con la destrucción de la base económica capitalista, se liquidará la superestructura capitalista por completo y con ella la religión como parte de dicha superestructura; una liquidación que no es inmediata sino progresiva conformando un proceso gradual que se produce a la par que se profundiza hacia el comunismo.

La raíz más profunda de la religión en nuestros tiempos es la opresión social de las masas trabajadoras, su aparente impotencia total frente a las fuerzas ciegas del capitalismo, el cual causa cada día y cada hora a los trabajadores sufrimientos y martirios mil veces más horrorosos y bárbaros que cualquier acontecimiento extraordinario, como las guerras, los terremotos, etc. “El miedo creó a los dioses. El miedo a la fuerza ciega del capital -ciega porque no puede ser prevista por las masas del pueblo-, que amenaza a cada paso con acarrear y acarrea al proletario y al pequeño propietario el hundimiento, la ruina “inesperada”, “repentina”, “casual”, convirtiéndolo en mendigo, en indigente, arrojándolo a la prostitución, haciéndolo morir por hambre: he ahí la raíz de la religión contemporánea que el materialista debe tener en cuenta antes que nada, y más que nada, si no quiere quedarse en aprendiz de materialista. Ningún folleto educativo será capaz de desarraigar la religión entre las masas aplastadas por los trabajos forzados del régimen capitalista y que dependen de las fuerzas ciegas y destructivas del capitalismo, mientras dichas masas no aprendan ellas mismas a luchar unidas y organizadas, de modo sistemático y consciente, contra esa raíz de la religión, contra el dominio del capital en todas sus formas.”. VI.Lenin. Obras Completas, tomo XVII. Pág. 431. Editorial Progreso, 1983.

Por consiguiente, la fórmula leninista de combatir la religión no pasa por vilipendiar a ésta sino por la organización revolucionaria del proletariado, por el desarrollo de su partido que es el partido de nuevo tipo, marxista-leninista, condición sine qua non para la toma del poder económico y político por parte del proletariado que es la forma de acabar con “el dominio del capital en todas sus formas” y, por tanto, también con la religión como parte de la superestructura de este. Por eso, todos los capitalistas defienden, ya sea de una manera abierta – la extrema derecha y la derecha – o de una manera vergonzante – la “izquierda” capitalista -, a la religión y todos ellos, bajo la falsa prédica de la libertad religiosa, nutren económicamente de manera generosa a las religiones para fortalecer sus instrumentos de opresión contra la clase oprimida, contra el proletariado. Por eso los Trump, Milei, Ayuso, Bukele, Feijóo, Bolsonaro, Abascal, y demás jauría reaccionaria, a la par que dicen defender una “libertad económica” basada en el saqueo de las arcas públicas y la explotación hasta la extenuación, hasta la muerte, de la clase obrera, predican todo tipo de recorte al pueblo mientras que nutren generosamente tanto a sus predicadores reaccionarios como a sus fuerzas represivas desarrollando una guerra a muerte contra el proletariado en todos los terrenos. Y, sobre todas las cosas, exhiben un anticomunismo desaforado porque son conscientes de que el proletariado cuando toma conciencia de sí y para sí, cuando rompe las cadenas de la alienación y se rebela, es porque abraza al comunismo y, consecuentemente, sigue a su partido, el partido marxista-leninista. Se desgañitan los burgueses señalando que el comunismo es un fracaso, es inviable, está muerto, pero se gastan ingente cantidad de dinero y de recursos en combatir a ese muerto, demostrando la burguesía que su único enemigo es el comunismo y que éste es el que va a sepultarlo y enviarlo al estercolero de la historia.

No es de extrañar, pues, que los más reaccionarios en el Estado español – fundamentalmente los del PP/VOX o Junts/Aliança Catalana y los ponemos como pares porque son lo mismo con diferentes marcas – se peguen por ser los más nacionalcatolicistas, que ni tan siquiera católicos, los más evangélicos, los más sionistas, los más trumpistas, en definitiva, lo que son, los más reaccionarios, los más anticomunistas. Porque todos ellos son conscientes de que su final y el de los suyos, los capitalistas, está muy cerca y, además, son plenamente conscientes de que la negación a su sistema inviable, criminal y moribundo es la clase de los proletarios organizada por su Partido leninista y su ciencia emancipatoria revolucionaria de la transformación social y económica del mundo y de abolición de la explotación capitalista, el marxismo-leninismo.

Por sí misma, la religión carece de contenido; su manantial no se halla en el cielo, sino en la tierra y, una vez destruida la realidad falseada de la que es teoría, perecerá de consunción”. K. Marx y F. Engels. Primeros escritos. Pág. 252. Ed. Progreso. Moscú, 1956. ¡Construyamos la Revolución comunista, fortalezcamos las filas de la Revolución de los oprimidos, de los proletarios!

 

¡ROMPAMOS LOS GRILLETES DE LA EXPLOTACIÓN Y DE LA BARBARIE CAPITALISTA!

¡CONSTRUYAMOS UN MUNDO DE IGUALES Y LIBRES, UN MUNDO COMUNISTA!

¡FORTALECE LAS FILAS DE LA REVOLUCIÓN COMUNISTA, MILITA EN EL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)!

 

Madrid, 12 de julio de 2026

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




El Partido Comunista Obrero Español se solidariza con los estudiantes de la USAC

Nuestro Partido, a tenor de las informaciones recibidas a través de nuestro hermano Partido Guatemalteco del Trabajo, nos solidarizamos con la lucha de los estudiantes de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), la única universidad pública de dicho país centroamericano, en defensa de la autonomía universitaria reconocida constitucionalmente y atacada por el Rector Walter Ramiro Mazariegos, el cual accedió de manera fraudulenta a dicho cargo en 2022, como paso necesario para un proceso que culmine, de facto, con la privatización de la misma y, por ello, el proceso para reformar la Ley Orgánica de la USAC.

El control de la USAC implica, también, tener capacidad de control sobre otras instituciones del estado guatemalteco, de tal modo que Mazariegos, de ideología reaccionaria, es un hombre vinculado a lo que en Guatemala denominan “pacto de corruptos” y que no es más que la unión de los grandes empresarios, el crimen organizado, militares de alto grado y sus políticos a sueldo, al objeto de mantener y ampliar privilegios y tener plena impunidad en sus actuaciones. Una élite burguesa – fuente del golpismo, la violencia y del crimen organizado – que se haya interrelacionada, y subordinada internacionalmente, tanto con el sionista estado de Israel como con EEUU.

La lucha entre estudiantes y el Rector y su camarilla corrupta de poder en la USAC es la reproducción de la lucha de clases a nivel general que acontece en la nación centroamericana entre obreros y campesinos contra una burguesía criminal y golpista apoyada por el sionismo y el fascista estado norteamericano.

El Partido Comunista Obrero Español se solidariza con el proletariado y el campesinado guatemalteco, así como con los estudiantes de la USAC que están luchando contra la criminal burguesía guatemalteca y sus jefes a nivel internacional, y apoyamos las huelgas y movilizaciones realizadas por éstos contra el sistema corrupto guatemalteco y la agresión a la autonomía y propiedad pública de dicha Universidad. Una lucha donde los estudiantes en sus consignas anticapitalistas y antiimperialistas y sus llamados a la unidad del pueblo guatemalteco en contra del Rector, contra un Estado corrupto, vislumbran la lucha real del pueblo de Guatemala que es la lucha por conquista el poder del país y poner todos los recursos naturales y económicos del mismo al servicio de los trabajadores, de los campesinos, en definitiva, del pueblo desarrollando una revolución social para conquistar el socialismo.

 

¡VIVAN LOS ESTUDIANTES DE LA USAC Y SU JUSTA LUCHA, VIVAN LOS OBREROS Y LOS CAMPESINOS DE GUATEMALA!

¡SIONISTAS, YANKEES, BURGUESES Y OLIGARCAS SAQUEN SUS SUCIAS MANOS DE LA USAC!

¡POR LA UNIDAD DEL PUEBLO GUATEMALTECO, POR LA REVOLUCIÓN Y EL SOCIALISMO!

 

Madrid, 4 de julio de 2026

COMITÉ EJECUTIVO DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (P.C.O.E.)




Nota de condolencias por el fallecimiento del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez

El Comité Central del Partido Comunista Obrero Español (PCOE) expresa su profundo pesar por el fallecimiento del comandante Ramiro Valdés Menéndez, histórico combatiente revolucionario, dirigente de la Revolución Cubana y un ejemplo de firmeza ideológica con la causa del socialismo.

Con la partida física del comandante Ramiro Valdés, el movimiento comunista y revolucionario internacional pierde a uno de los más destacados representantes de aquella generación heroica que, bajo la dirección del camarada Fidel Castro, hizo posible la derrota de la dictadura batistiana y abrió para el pueblo cubano el camino de la emancipación nacional, el fin de la explotación y la construcción del socialismo.

Su vida fue testimonio de lealtad inquebrantable a la causa de la liberación nacional y el socialismo. Desde su juventud, al calor de la lucha contra la dictadura de Batista, el camarada se forjó como uno de los militantes más importantes del proceso revolucionario cubano que permitiría iluminar el camino de la lucha popular contra la opresión del imperialismo.

Desde su participación en el asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, pasando por la expedición del yate Granma y la lucha guerrillera en la Sierra Maestra, Ramiro Valdés estuvo presente en algunos de los episodios más trascendentales de la revolución cubana. Sufrió el castigo de la prisión y el exilio por su entrega a la causa de la clase obrera, más nunca pudieron derrotarlo. Su trayectoria constituye un ejemplo de consecuencia revolucionaria y de fidelidad absoluta a los intereses del proletariado.

Durante décadas desempeñó importantes responsabilidades al servicio de la Revolución, contribuyendo a la defensa de la soberanía nacional, al fortalecimiento del Estado socialista y a la resistencia ejemplar del pueblo cubano frente a las constantes injerencias externas, el criminal bloqueo imperialista y las permanentes maniobras de desestabilización promovidas por el imperialismo estadounidense. Para los comunistas del mundo, el comandante fue un ejemplo de disciplina, sacrificio y firmeza para construir el socialismo sobre la base del partido único marxista-leninista.

Ramiro Valdés consagró su vida a la defensa y consolidación del poder revolucionario, enfrentando con firmeza y claridad política las constantes agresiones del imperialismo yanqui, siempre con el objetivo de salvaguardar la soberanía de la Cuba socialista. La vida del comandante Ramiro Valdés estuvo guiada por los principios del marxismo-leninismo, el internacionalismo proletario y la convicción de que los pueblos tienen el derecho irrenunciable a decidir su destino. Su legado forma parte inseparable de la historia de la Revolución Cubana y del patrimonio político de los revolucionarios de todo el mundo.

En estos momentos de dolor, trasladamos nuestras más sinceras condolencias al Partido Comunista de Cuba, al Gobierno Revolucionario, al presidente Miguel Díaz-Canel, a sus familiares y seres queridos, así como al conjunto del heroico pueblo cubano.

Rendimos homenaje a su memoria y reafirmamos nuestra solidaridad militante con Cuba socialista, con su Revolución y con la lucha de los pueblos por la soberanía, la justicia social y el socialismo. El legado del camarada Ramiro Valdés nos convoca a redoblar la lucha contra el imperialismo en todas sus formas, a fortalecer la solidaridad entre los pueblos oprimidos y a defender sin descanso los principios del socialismo científico para acabar con el sistema capitalista.

 

¡Comandante Ramiro Valdés, presente!

¡Hasta la victoria siempre!

 

Madrid, 22 de junio de 2026

SECRETARÍA DE RELACIONES INTERNACIONALES DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA OBRERO ESPAÑOL (PCOE)




Los experimentos bacteriológicos de los Estados Unidos

La reciente desclasificación de documentos del Pentágono que revelan experimentos militares estadounidenses con mosquitos portadores de enfermedades vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que durante décadas fue denunciada por Cuba y por numerosos movimientos antiimperialistas del mundo, que no es otra que la utilización de agentes biológicos como instrumentos de guerra y dominación. Los documentos conocidos como Proyecto Bellwether muestran que, a finales de los años cincuenta, el Ejército de Estados Unidos estudió la capacidad de mosquitos como el Aedes aegypti para actuar como vectores de enfermedades en poblaciones humanas, dentro de programas destinados a evaluar su potencial estratégico como arma biológica. Para quienes observan la historia de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, estas revelaciones no constituyen una anécdota aislada. Forman parte de una larga tradición de agresiones dirigidas contra la Revolución Cubana y contra cualquier proyecto que desafíe la hegemonía estadounidense en América Latina, a la que consideran su patio trasero.

No es casualidad que en los últimos años Cuba ha sufrido un incremento de enfermedades transmitidas por mosquitos, especialmente dengue y arbovirosis, en un contexto marcado por enormes dificultades para adquirir insecticidas, equipos médicos, reactivos de laboratorio y medicamentos. La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca supuso un endurecimiento sin precedentes de las sanciones económicas contra la isla, con cientos de medidas adicionales destinadas a restringir la llegada de petróleo, de sus fuentes de ingresos y de sus relaciones financieras internacionales.

Entre esas medidas destaca la activación del Título III de la Ley Helms-Burton, una herramienta jurídica concebida para intimidar a empresas e inversores extranjeros mediante la amenaza de litigios en tribunales estadounidenses. El resultado ha sido una mayor dificultad para realizar transacciones bancarias, contratar seguros marítimos, adquirir suministros médicos y garantizar la llegada de productos esenciales para la población cubana. El impacto de estas políticas no puede medirse únicamente en términos económicos. Cuando un país enfrenta obstáculos para comprar medicamentos, piezas de equipos hospitalarios, combustible para fumigaciones o alimentos básicos, las consecuencias terminan reflejándose en la salud y en la calidad de vida de millones de personas, además de la esperanza de vida y los índices de mortalidad infantil, en un intento de generar artificialmente un levantamiento contra el gobierno revolucionario, plan que lleva fracasando desde la invasión mercenaria en Bahía Cochinos de 1961. Por eso, la mortalidad asociada a determinadas enfermedades no puede analizarse al margen de las condiciones materiales impuestas por un bloqueo que persigue explícitamente provocar dificultades sanitarias, económicas y sociales.

Las actuales revelaciones sobre los experimentos biológicos estadounidenses (Un documento desclasificado revela que EEUU liberó mosquitos con enfermedades en zonas habitadas como experimento) adquieren así una dimensión política aún más inquietante. Si documentos oficiales demuestran que el aparato militar estadounidense ha estudiado y, lo más importante, ha ensayado la utilización de mosquitos como vectores de enfermedades contra poblaciones humanas, resulta comprensible que en Cuba persistan profundas sospechas sobre el origen de determinadas epidemias que han afectado a la isla a lo largo de su historia revolucionaria y con una incidencia exponencial desde que se ha aumentado el grado de violencia contra la isla. Aunque cada episodio debe analizarse con rigor y evidencias concretas, el historial de operaciones encubiertas estadounidenses alimenta inevitablemente esa desconfianza.

La historia ofrece antecedentes significativos. El Plan Mangosta, impulsado por la administración Kennedy tras el fracaso de la invasión de Bahía Cochinos, contempló acciones de guerra bacteriológica, sabotaje económico, infiltración, terrorismo y operaciones clandestinas dirigidas a desestabilizar al gobierno revolucionario. Durante décadas, Cuba denunció campañas de agresión que afectaron a sectores estratégicos de su economía, especialmente la agricultura y la ganadería por la aparición de misteriosas plagas.

Más allá de los debates sobre episodios concretos, existe una realidad incontestable de que el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos ha causado enormes daños al desarrollo de Cuba. Ha limitado su acceso a créditos internacionales, ha encarecido las importaciones, ha dificultado la adquisición de tecnologías médicas y ha obstaculizado el abastecimiento de alimentos y medicamentos.

Las nuevas revelaciones sobre los programas militares relacionados con mosquitos y enfermedades recuerdan que la Guerra Fría no fue únicamente una confrontación ideológica o militar. También fue un laboratorio de métodos de guerra no convencionales cuyos efectos recaían sobre la población civil como ocurre en la actualidad cubana porque, en este contexto histórico, Cuba ha sido durante más de seis décadas uno de los principales objetivos de la política estadounidense.

Por ello, la defensa de Cuba exige denunciar simultáneamente todas las formas de agresión como las operaciones encubiertas del pasado, los experimentos militares que utilizan agentes biológicos como herramientas de guerra y el bloqueo económico que continúa castigando a la población cubana. Porque cuando se restringe el acceso a medicamentos, alimentos y recursos sanitarios esenciales, el bloqueo deja de ser una cuestión diplomática para convertirse en un problema de vida o muerte para millones de personas. Si a eso le añadimos la guerra bacteriológica que está causando la epidemia actual de dengue y arbovirosis, de la que el imperialismo yanqui ya ha dado muestras durante su triste historia, a la que se añade la puesta en marcha del Título III de la Ley Helms Burton, que dificulta el acceso a medicamentos e insumos sanitarios, nos hallamos frente a una operación de genocidio planificado de la que el imperialismo yanqui viene dando grandes muestras como en Gaza o Vietnam.

Las recientes desclasificaciones sobre los programas militares estadounidenses con mosquitos, utilizados como potenciales vectores de enfermedades, constituyen un recordatorio de hasta dónde han llegado las estrategias de agresión contra pueblos que han decidido defender su soberanía. Frente a esta realidad, la lucha por el levantamiento inmediato e incondicional del bloqueo sigue siendo una exigencia de justicia. Porque ningún pueblo debería ser castigado por ejercer su derecho a decidir su propio destino. La historia juzgará a quienes durante décadas han fracasado sistemáticamente en el intento de rendir por hambre, enfermedad y asfixia económica a una nación que eligió un camino independiente. Y la historia absolverá a un pueblo cuya resistencia, pese a todas las agresiones, ha conseguido mantener intacta su dignidad y su soberanía frente a lo que muchos consideran una de las campañas más prolongadas de coerción política, económica y bacteriológica de la historia contemporánea.

¡Por el fin del bloqueo!

¡Por el fin de la guerra bacteriológica!

¡Cuba sí, yanquis no!

 

Comisión de Agitación y Propaganda del Partido Comunista Obrero Español (PCOE)




Defender la educación pública es defender el futuro de la clase obrera [ESP/CAT]

La educación pública en Catalunya arrastra, desde hace años, los efectos de las políticas antiobreras impulsadas por los diferentes gobiernos de la Generalitat. Uno de los momentos cruciales fue el periodo de la crisis económica de las subprime, especialmente entre 2010 y 2014, cuando se aplicaron recortes que afectaron de forma directa a los recursos destinados a la enseñanza pública. Durante esos años, el presupuesto educativo se redujo de manera considerable y la inversión por alumno cayó de forma sostenida, deteriorando las condiciones materiales en las que se desarrolla el proceso educativo. Por todo esto los docentes llevan desde hace varios días en huelga, luchando y llegando a paralizar Barcelona.

Aunque algunos oportunistas señalan que en los últimos años los presupuestos han aumentado, esto no significa que el sistema educativo haya recuperado los niveles de financiación necesarios para garantizar una enseñanza pública de calidad. La inversión educativa sigue situándose por debajo de las necesidades reales de la clase obrera, las ratios continúan siendo elevadas, la red concertada mantiene una posición privilegiada gracias a la transferencia constante de recursos públicos hacia la educación privada – fundamentalmente en manos de la Iglesia Católica – y las sucesivas reformas curriculares han añadido nuevas contradicciones a un sistema ya profundamente perjudicado.

Desde una perspectiva materialista, la crisis en la educación pública no puede entenderse como un problema aislado ni como el resultado de errores técnicos de gestión. La Escuela forma parte de la superestructura social y está estrechamente vinculada a las necesidades de reproducción del modo de producción capitalista. Históricamente, la expansión de los sistemas públicos de enseñanza respondió a la necesidad de formar una fuerza de trabajo formada, disciplinada y capaz de responder a las exigencias de la producción industrial. Sin embargo, las transformaciones recientes del capitalismo están modificando estas necesidades. Con la creciente automatización de los procesos productivos y el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial, se ha reducido la necesidad de amplios sectores de trabajadores altamente cualificados. Mientras una minoría de especialistas concentra funciones técnicas y de dirección, una parte cada vez mayor de la clase obrera es empujada hacia empleos precarios, fragmentados y sometidos a una fuerte degradación de las condiciones laborales. En este contexto, el capital tiene cada vez menos interés en garantizar una formación amplia, crítica y universal para el conjunto de la población. Además, la no cualificación de los obreros reduce los salarios y aumenta por ahí la cuota de ganancia de los capitalistas que son dueños de los medios de producción.

Por ello, el deterioro de la educación pública no debe interpretarse únicamente como una consecuencia de las políticas de austeridad. Constituye también una expresión de las nuevas necesidades de la acumulación del capital. Una población con elevados niveles de formación crítica, capacidad de organización y acceso generalizado al conocimiento representa una potencial amenaza para un sistema basado en la explotación y la desigualdad. En cambio, una enseñanza pública empobrecida, orientada a competencias superficiales y subordinada a las demandas inmediatas del mercado favorece la reproducción del orden explotador existente. Las grandes empresas tecnológicas penetran en las aulas, los servicios educativos se externalizan, la investigación queda cada vez más subordinada a intereses empresariales y el conocimiento deja de concebirse como un bien común para convertirse en una mercancía sometida a la lógica del beneficio privado. El objetivo estratégico de este proceso es avanzar hacia la privatización progresiva del conocimiento. Del mismo modo que se privatizan servicios públicos esenciales, se pretende convertir el acceso al saber en un privilegio de clase. Las élites económicas continúan garantizando para sus hijos una formación de alto nivel en centros privados o de prestigio, mientras la escuela pública se ve empujada hacia una función cada vez más asistencial, destinada a gestionar las consecuencias sociales de la desigualdad sin cuestionar sus causas estructurales.

La contradicción resulta evidente. Mientras pedagogos como Vygotsky defendían que el desarrollo intelectual de las personas depende de las condiciones sociales y materiales en las que viven, las administraciones educativas pretenden aplicar discursos sobre inclusión, equidad y atención a la diversidad sin proporcionar los recursos necesarios para hacerlo posible. Se exige a docentes y centros que compensen desigualdades cuya raíz se encuentra en el propio funcionamiento del sistema capitalista. Por ello, la defensa de la educación pública no puede limitarse a la reivindicación de mayores presupuestos o mejores condiciones laborales, aunque ambas sean imprescindibles. Debe formar parte de una lucha más amplia contra la mercantilización de todos los ámbitos de la vida social. Por eso, la defensa de la educación está inseparablemente ligada a la lucha por superar las relaciones de producción capitalistas que generan explotación, desigualdad y alienación.

La degradación de la enseñanza, la mercantilización del conocimiento y la creciente subordinación de la educación a los intereses del capital son manifestaciones de una misma realidad, la contradicción entre las necesidades de la clase obrera, que somos la inmensa mayoría, y los intereses de una minoría parasitaria que posee y controla los medios de producción.

Por ello, la lucha por una educación verdaderamente pública, científica, gratuita y al servicio de la clase obrera está inseparablemente unida a la lucha por la transformación revolucionaria de la sociedad. Solo una sociedad socialista, en la que los medios de producción estén bajo control colectivo y la economía se organice en función de las necesidades sociales y no del beneficio privado, puede garantizar que el conocimiento deje de ser una mercancía y se convierta en un patrimonio común accesible para todos.

Frente a quienes pretenden convertir la educación en un negocio, es necesario fortalecer la organización y la lucha de la clase obrera en todos los frentes. La juventud estudiantil, el profesorado y el conjunto de nuestra clase comparten un mismo interés objetivo, poner fin a un sistema que sacrifica el desarrollo humano en beneficio de la acumulación de capital. En esta tarea, el trabajo de los comunistas resulta fundamental.

El Comité Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) se solidariza y apoya con la lucha de los docentes y les recuerda la necesidad de construir la unidad de la clase obrera y organizar la lucha contra todas las formas de explotación y dominación capitalista. La defensa de la educación pública forma parte de esa lucha general por la emancipación de la clase obrera y por la construcción de una sociedad socialista en la que la ciencia, la cultura y el conocimiento estén al servicio del pueblo y no de los monopolios. Porque la educación no debe servir para formar mano de obra dócil para las empresas, sino para desarrollar plenamente las capacidades humanas y contribuir a la construcción consciente de una sociedad sin explotadores ni explotados. Defender la educación pública es defender el futuro de la clase obrera. Defender el socialismo es defender las condiciones materiales que harán posible una educación verdaderamente universal, igualitaria y emancipadora.

 

COMITÈ NACIONAL DEL PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA (P.C.O.C.)

Defensar l’educació pública és defensar el futur de la classe obrera

 

L’educació pública a Catalunya, des de fa anys, ha patit les conseqüències de les polítiques antiobreres implementades pels diferents governs de la Generalitat. Un dels moments clau va ser el període de la crisi econòmica de les hipoteques, especialment entre 2010 i 2014, quan es van aplicar retallades que van afectar directament els recursos destinats a l’ensenyament públic. Durant aquests anys, el pressupost educatiu es va reduir notablement i la inversió per alumne va disminuir de forma sostinguda, deteriorant les condicions materials en què es desenvolupa el procés educatiu. Per tot això, els docents han estat en vaga des de fa dies, lluitant i aconseguint paralitzar Barcelona.

 

Tot i que alguns oportunistes assenyalen que els pressupostos han augmentat en els últims anys, això no significa que el sistema educatiu hagi recuperat els nivells de finançament necessaris per garantir una educació pública de qualitat. La inversió educativa continua situant-se per sota de les necessitats reals de la classe obrera, les ràtios continuen sent elevades, la xarxa concertada manté una posició privilegiada gràcies a la transferència constant de recursos públics cap a l’educació privada – principalment en mans de l’Església Catòlica – i les reformes curriculars successives han afegit noves contradiccions a un sistema ja profundament perjudicat.

 

Des d’una perspectiva materialista, la crisi en l’educació pública no pot entendre’s com a un problema aïllat ni com a resultat d’errors tècnics de gestió. L’escola forma part de la infraestructura social i està estretament relacionada amb les necessitats de reproducció del mode de producció capitalista. Històricament, l’expansió dels sistemes públics d’ensenyament va respondre a la necessitat de formar una força de treball formada, disciplinada i capaç de respondre a les exigències de la producció industrial. No obstant això, les transformacions recents del capitalisme estan modificant aquestes necessitats. Amb l’augment de la automatització dels processos productius i el desenvolupament accelerat de la intel·ligència artificial, s’ha reduït la necessitat de grans sectors de treballadors amb alta qualificació. Mentre que una minoria d’especialistes concentra funcions tècniques i de direcció, una part cada vegada més gran de la classe obrera és empra cada vegada més en llocs precaris, fragmentats i sotmesos a una forta degradació de les condicions laborals. En aquest context, el capital té cada vegada menys interès en garantir una formació àmplia, crítica i universal per a tot la població. A més, la manca de qualificació dels treballadors redueix els salaris i augmenta així la quota de benefici dels capitalistes que són propietaris dels mitjans de producció.

 

Per tant, el deteriorament de l’educació pública no ha d’interpretar-se únicament com a conseqüència de les polítiques d’austeritat. Constitueix també una expressió de les noves necessitats de l’acumulació del capital. Una població amb nivells elevats de formació crítica, capacitat d’organització i accés generalitzat al coneixement representa una potencial amenaça per a un sistema basat en l’explotació i la desigualtat. En canvi, una educació pública empobrida, orientada a habilitats superficials i sotmesa a les demandes immediates del mercat, fomenta la reproducció de l’ordre explotador existent. Les grans empreses tecnològiques entren a les aules, els serveis educatius s’externalitzen, la investigació queda cada vegada més sotmesa a interessos empresarials i el coneixement deixa de ser un bé comú per convertir-se en un producte que està subjecte a la lògica del benefici privat. L’objectiu estratègic d’aquest procés és avançar cap a la privatització progressiva del coneixement. De la mateixa manera que es privatitzen serveis públics essencials, s’intenta convertir l’accés al saber en un privilegi de classe. Les elits econòmiques continuen garantint als seus fills una formació de nivell superior en centres privats o de prestigi, mentre que l’escola pública queda relegada a una funció cada vegada més assistencial, destinada a gestionar les conseqüències socials de la desigualtat sense qüestionar les seves causes estructurals.

 

La contradicció és evident. Mentre que pedagogs com Vygotsky defensaven que el desenvolupament intel·lectual de les persones depèn de les condicions socials i materials en què viuen, les administracions educatives intenten aplicar discursos sobre inclusió, equitat i atenció a la diversitat sense proporcionar els recursos necessaris per fer-ho possible. S’exigeix als docents i als centres que compensin les desigualtats que tenen la seva arrel en el mateix funcionament del sistema capitalista. Per tant, la defensa de la educació pública no pot limitar-se a la reivindicació de pressupostos més grans o millors condicions laborals, tot i que aquestes siguin imprescindibles. Ha de formar part d’una lluita més ampla contra la mercantilització de tots els àmbits de la vida social. Per tant, la defensa de l’educació està inseparablement lligada a la lluita per superar les relacions de producció capitalistes que generen explotació, desigualtat i alienació.

 

La degradació de l’ensenyament, la mercantilització del coneixement i la creixent subordinació de l’educació als interessos del capital són manifestacions d’una mateixa realitat, la contradicció entre les necessitats de la classe obrera, que som la majoria, i els interessos d’una minoria parasitària que posseïx i controla els mitjans de producció.

 

Per tant, la lluita per una educació veritablement pública, científica, gratuïta i al servei de la classe obrera està inseparablement unida a la lluita per la transformació revolucionària de la societat. Només una societat socialista, en la qual els mitjans de producció estiguin sota control col·lectiu i l’economia s’organitzi en funció de les necessitats socials i no del benefici privat, pot garantir que el coneixement deixi de ser una mercaderia i es converteixi en un patrimoni comú accessible per a tothom.

 

Front els qui pretensen convertir l’educació en un negoci, és necessari reforçar l’organització i la lluita de la classe obrera en tots els fronts. La joventut estudiantil, el professorat i tot el nostre grup compartim el mateix objectiu: posar fi a un sistema que sacrifica el desenvolupament humà en benefici de l’acumulació de capital. En aquesta tasca, el treball dels comunistes resulta fonamental.

 

El Comitè Nacional del Partit Comunista Obrer de Catalunya (PCOC) es solidaritza i dona suport a la lluita dels docents i els recorda la necessitat de construir la unitat de la classe obrera i organitzar la lluita contra totes les formes d’explotació i dominació capitalista. La defensa de l’educació pública forma part d’aquesta lluita general per l’emancipació de la classe obrera i per la construcció d’una societat socialista en la qual la ciència, la cultura i el coneixement estiguin al servei del poble i no dels monopolis. Perquè l’educació no ha de servir per formar força de treball obedient per a les empreses, sinó per desenvolupar plenament les capacitats humanes i contribuir a la construcció conscient d’una societat sense explotadors ni explotats. Defensar l’ educació pública és defensar el futur de la classe obrera. Defensar el socialisme és defensar les condicions materials que fan possible una educació veritablement universal, igualitària i emancipadora.

 

COMITÈ NACIONAL DEL PARTIT COMUNISTA OBRER DE CATALUNYA (P.C.O.C.)